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Ensayo "Cuestión del Sacristán"

Ensayo "Cuestión del Sacristán"

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Este ensayo que se enmarca en un tono de observar bibliografías sobre lo que fue el llamado problema de la "cuestión del sacristán", muestra un conflicto que en un comienzo se pensó era común y corriente, que evoluciono al putno de exponer reales conflictos entre Iglesia y el Estado en Chile.
Este ensayo que se enmarca en un tono de observar bibliografías sobre lo que fue el llamado problema de la "cuestión del sacristán", muestra un conflicto que en un comienzo se pensó era común y corriente, que evoluciono al putno de exponer reales conflictos entre Iglesia y el Estado en Chile.

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FACULTAD DE ARTES LIBERALES

³LA CUESTIÓN DEL SACRISTÁN´

Rodrigo Cerda Somoza Metodología de la investigación Histórica Profesora Macarena Cordero 26 de Noviembre del 2009

mentalidades, historia social, microhistoria o una de las más importantes según lo cambios que se originaron en este tiempo que es la historia de la iglesia. La investigación que comienzo a incorporar, mostrará la problemática que afecta tanto a la historia de la iglesia, como a la historia política de nuestro país, y puntualmente comienzo a aludir al llamado problema de ³la cuestión del sacristán´, ocurrido en nuestro país en el año 1856 bajo el mandato del presidente Manuel Montt y el gobierno eclesiástico en el arzobispo Rafael Valdivieso. Quiero hacer referencia que en aquella época la iglesia aún estaba unida al estado, y aún existía el patronato ejercido por la autoridad civil que ponía en conflicto las relaciones estado-iglesia. El conflicto anteriormente nombrado, según variada historiografía del caso fue un hecho menor y nunca se pensó en las consecuencias que vendrían posteriormente y se produjo de la siguiente manera:

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a investigación de Chile en el siglo XIX otorga una serie de oportunidades, las cuales se podrían enfocar en historia cultural, historia de las

³«lo provocó el empleado el empleado de la Catedral, Pedro Santelices. Este se insolentó contra su jefe, el sacristán mayor del templo, presbítero Francisco Martínez Garfias, quien lo destituyó del servicio. Santelices se quejó de la medida ante el cabildo metropolitano, y este alto cuerpo lo reincorporó. El canónigo tesorero, jefe del presbítero Martínez, reclamó al vicario general subrogante, Vicente Tocornal, y éste, con su autoridad ordinaria, confirmó la expulsión de Santelices´.1 El conflicto no quedó ahí, sino que llego a oídos del arzobispo Valdivieso, el cual se encontraba fuera de Santiago, y al regresar apoyó a su vicario. Lo que aconteció es que en el momento que el sacristán expulsado, fue al cabildo metropolitano, encontró a 4 canónigos que vieron su caso, de los cuales 2 llevaron un recurso de fuerza a la Corte Suprema, producto que les suspendieron el ejercicio de su ministerio sacerdotal por rebeldía (está claro que por apoyar al sacristán). Luego de una serie de conversaciones, en las cuales el arzobispo estuvo a punto de irse al destierro, el Ministro del presidente Montt, Antonio Varas, convenció a los canónigos de deponer sus ideas, pese a que la corte
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Araneda, Fidel, Historia de la Iglesia en Chile, Ed. Paulinas, Chile, 1986, pág. 493.

suprema les otorgó la razón, poniendo fin el día 22 de octubre a este conflicto que duró prácticamente casi todo el año 1856, los eclesiásticos retomaron sus puestos, el arzobispo no se fue a destierro, pero aún se sentía un conflicto no solucionado, por el cual Valdivieso funda en 1857 la ³sociedad de Santo Tomás de Cantorbery, fundada, sin fines políticos, como algunos creyeron, sino con el único objeto de combatir violentamente a los enemigos de la libertad de la iglesia.´2 Lo anterior es un extracto del conflicto, que comenzaré a plantear del punto de la historiografía sobre el tema, incorporando datos paralelos que servirán para el entendimiento en mayores rasgos de este traspié que ocurrió dentro de la iglesia.

Dentro de las bibliografías para exponer a tenemos la Historia de la Iglesia en Chile de Fidel Araneda, en la cual nos va entregando datos de la conflagración en cuestión, de forma detallada, con una visión conservadora, otorgando personajes y posterior división del partido pelucón para la creación del partido conservador o ³cristiano´ por parte de participantes de la sociedad cantorberiana. En este texto podemos encontrar una visión muy específica de la rencilla, y nos otorga antecedentes, por ejemplo de cuando comenzó a asumir Valdivieso y en lo que se enfocaría, o el nombramiento del sucesor del arzobispo Vicuña, que causo ciertos conflictos con el estado. También se debe destacar las distintas misiones que se vivieron en nuestro país, la baja población eclesiástica que se vivía en 1845, ya que para 1810 existían cerca de 600 sacerdotes religiosos y para mediados del siglo XIX había disminuido este valor a 400. A la vez cabe agregar la necesidad de independizar la Iglesia del Estado, ya que la autoridad civil imponía de manera desmedida su poder decidiendo asuntos que eran de exclusiva importancia para la Iglesia, como el nombramiento de Obispos o la construcción de nuevas parroquias. Estas facultades se fueron dando producto que el gobierno Chileno se sentía heredero del derecho de patronato el cual consiste en una serie de privilegios que la Iglesia concede a los fundadores de un lugar sagrado y a sus sucesores, estos privilegios son el derecho de presentación, el de preferencia honorífica y en caso de indigencia el de alimentación. En América, como en

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Ibídem, pág. 495.

España, la Iglesia estuvo vinculada al papado y a la monarquía. Los unía el Derecho a Patronato, según el cual los reyes proponían a Roma a los eclesiásticos que debían ocupar altos cargos. También autorizaban la vigencia de las bulas y otros documentos papales exequatur, y el recurso de fuerza que permitía a los religiosos recurrir en ciertos casos a los tribunales civiles para resolver materias de disciplina interna. En un plano práctico, sólo el Rey podía autorizar la erección de iglesias, capillas y conventos. A su vez, proporcionaba los fondos para todos los gastos, cobrando por su cuenta el derecho al diezmo. En Chile, después de la Conquista e iniciada la Colonia, la base de la organización eclesiástica eran los obispados de Santiago y Concepción. Las principales órdenes que llegaron al país fueron: Los mercedarios, franciscanos y dominicos. Posteriormente se agregaron agustinos y jesuitas. Esta última alcanzó gran influencia, poder y prestigio. Este conflicto estuvo presente en tiempo de Valdivieso, y que el autor (Araneda) pretende demostrar que era necesaria y urgente la separación del poder civil y eclesiástico y como veremos posteriormente fue una constante lucha que quiso enfrentar el supremo de la Iglesia Chilena. Para complementar la intención que Chile tenía de obtener el derecho de patronato reconocido por la Santa sede, es necesario mencionar el apunte titulado Relaciones iglesiaEstado en Chile, desde 1820 hasta la muerte del arzobispo Rafael Valentín Valdivieso, en 1878 del profesor Znonimir Martinic Drpic en donde menciona que en la primera mitad del siglo XIX ³estuvieron determinadas por la insistencia del gobierno chilenos para lograr que la Santa Sede reconociese a sus gobernantes el derecho de patronato´. Estas misiones fueron fallidas, se pudo reconocer la independencia de Chile, pero nunca el patronatismo como derecho de los gobernantes. Estas misiones fueron, en primera instancia entre 1821 y 1827 encabezada por el canónigo José Ignacio Cienfuegos, la segunda en la década de los 40¶ se envía a Francisco Javier Rosales, el cual consigue que se reconociese la independencia de Chile y se eleva a Santiago a sede metropolitana. En 1847 fue la última misión en la cual va en representación del Estado don Ramón Luis Irarrázaval, quién no tuvo éxito. Así se puede ir viendo la necesidad por parte del Estado de tener reconocimiento

de Roma de ser un Gobierno patronatista, y que existían eclesiásticos que apoyaban este derecho, pero al pasar los años, e ingresando Valdivieso como participante activo, fue cambiando la percepción ante las decisiones que debía decidir la Iglesia. El autor de este apunte cita a Araneda al explicar que desde el conflicto de la ³cuestión del sacristán´, el clero en general empieza a ingresar en temas de política, y se sienten atraídos, y esto es una reacción natural si se piensa que la Iglesia se sentía amenazada por el poder civil. También destaca un hecho ocurrido en 1857 ³el partido pelucón portaliano que organizó la república había fenecido, dejando tres hijos: el partido Nacional o Montt-Varista, el conservador clerical o ultramontano, y el liberal teológico o doctrinario.´3 Otra visión más general que está sujeta a análisis es la Historia de los chilenos de Sergio Villalobos, que va relatando los conflictos vividos dentro de la administración de Montt, apoyado en su ministro Varas, los cuales ejercieron una política restrictiva y que en la segunda mitad del gobierno el ambiente se hizo muy tenso y complicado por causa de la ³tirantez y ruptura con la Iglesia«Montt apegado al derecho y las regalías del Estado, era un patronatista que no cejaba en la prerrogativas frente a la Iglesia, en una disputa que se arrastraba desde que el país se había independizado, y que había tenido episodios tensos« un asunto menor vino a producir un choque mayor. A raíz de la expulsión del sacristán de la Catedral de Santiago, dos sacerdotes del Cabildo Eclesiástico. Inútilmente procuraron que fuese repuesto, y entrenado en conflicto con el arzobispo Rafael Valentín Valdivieso, entablaron un <<Recurso de fuerza>>, una figura jurídica que permitía recurrir al tribunal civil cuando una decisión eclesiástica hacía fuerza al derecho canónico. La Corte Suprema dio la razón a los sacerdotes y conminó al arzobispo a respetar su fallo bajo apercibimiento de expulsión del país y ocupación de sus bienes temporales. La sociedad entera se dividió.´4 En el párrafo anterior, Villalobos realiza un análisis al problema en cuestión en donde pretende demostrar, que parte de la ³explosión´ del conflicto Iglesia-Estado, fue producido por el autoritario gobierno que ejercía Montt (sumado a la cuestión del sacristán), en donde como todos saben termina su período con una lucha civil, en donde el
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Encina, Francisco, Historia de Chile, Tomo XIII, Ed. Nascimiento, Santiago, 1949, p.260 Villalobos, Sergio, Historia de los chilenos, Ed. Taurus, Tomo II, Chile, 2007, p. 124.

liberalismo venía asomando sus fuerzas para imponerse posteriormente en las elecciones de José Joaquín Pérez. Otro texto que cabe mencionar es Don francisco de Paula Taforó y la vacancia arzobispal de Santiago 1878-1887 de Miguel Rosales y Octavio Vio en donde destaco lo que mencionan sobre el patronato: punto 5 ³En Chile, los constituyentes de 1883 se creyeron herederos del patronato borbónico. Por eso leemos en el artículo 82 de dicha carta fundamental: ·son atribuciones especiales dl presidente: 8.a. Presentar para los obispados, dignidades y prebendas de las iglesias catedrales, a propuesta en terna del consejo de Estado. La persona en quien recayere la elección del presidente para arzobispo u obispo, debe además obtener la aprobación del Senado. 13. a. Ejercer las atribuciones del patronato respecto a las Iglesias, beneficios y personas eclesiásticas, con arreglo a las leyes.´5 Como se observa en lo descrito de derecho patronal, el Estado tenía atribuciones plenas respecto a decisiones de autoridades y quién debía ser cabeza de la institución religiosa en nuestro país, y de este modo podemos apreciar que eran diversos los motivos por los cuales la Iglesia quería quitar lazos con el Estado (como problemática central). La fronda Aristocrática en Chile de Alberto Edwards destaca que superficialmente los grandes conflictos siempre provienen de pequeñas causas, ejemplo de esto es el conflicto que se vivió en 1856 con el sacristán. Pero el autor deja en claro que esta problemática no fue origen del problema político. Solo fue un pretexto para algo quería aparecer inminentemente. Al igual que textos anteriores Edwards, explica en qué consistió el conflicto y como finalizó, pero se debe destacar un cierta parte, la cual dice ³ojalá no la hayan enterrado viva´ del periodista Vicente Reyes ³«joven y cáustico periodista afecto a la administración. Y ³vivía´ en realidad la habían enterrado. Porque, entre tanto, los incidentes que acabamos de recordar habían producido en la capital una inmensa agitación. La prensa laica, encabezada por ³el ferrocarril´, órgano del varismo,

Guzmán, Miguel y Vio, Octavio, Don Francisco de Paula Taforó y la vacancia arzobispal de Santiago 1878-1887, Santiago, UC, 1964, p.16

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aprovechó desde el primer momento el conflicto teológico para emprender una campaña violenta contra el fanatismo del clero y la ³ soberbia ultramontana del arzobispo´, a quien se pintaba con los colores de un rebelde, enemigo de la soberanía del Estado y del orden público.´6 Esta interpretación del autor se da en torno al orden aristocrático y el autoritarismo vivido en el período y enmarca un visión liberal del suceso ocurrió en el período de Montt. En Chile y su Iglesia: una sola historia de Manuel Barrios, destaca en el capítulo V entre otras cosas, el nombramiento de Valdivieso como arzobispo de Santiago, y la manera en la que reorganizó la Iglesia en Chile después del desquiciamiento que había sufrido durante el período de las guerras de la Independencia. Dentro de la ayuda que recibió estuvieron colaborando sacerdotes como José Miguel Arístegui, Hipólito Salas y Ramón Astorga. También comenta la llegada de distintos grupos misioneros como los jesuitas, o los religiosos de los sagrados corazones en 1834. Otro aspecto es las tensiones ocurridas entre la Iglesia y el Estado fue los recursos de fuerza que incluía el sistema de patronato, lo que causo crisis. El peluconismo se dividió en el partido Nacional y en el Conservador. El clero se organizó en la sociedad Cantorberiana para impedir en el futuro los recursos de fuerza y desde entonces se volcó a favor del Partido Conservador como institución. Carlos Silva Cotapos nos plantea en ³Historia eclesiástica de Chile´ nos plantea que la cuestión del sacristán fue un hecho menor, pero que fue la ocasión perfecta para que la divina providencia pudiese darle un golpe de muerte a los recursos de fuerza. Explica en qué consistió el problema en cuestión y la intervención de Justo Donoso, quién era obispo de la Serena. Otro punto que abarca es la resonancia que tuvo el problema en los diarios nacionales y mundiales (como la revista católica que siguió en un comienzo secretamente el problema hasta que en octubre fue notoriamente abierto al público. La creación de de la Sociedad de Santo Tomás de Cantorbery fue para defender la independencia de la Iglesia, cuyos miembros prometían no interponer jamás recursos de fuerza. Esto provoca a la vez una importante división en el clero.
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Edwards, Alberto, La Fronda Aristocrática en Chile, Chile, 1928, p. 102.

Otro aspecto que plantea y que no deja de ser interesante, en relación a las decisiones que se tomaron en el conflicto en cuestión, es que las sentencias de los delegados del Papa son apelables, por tanto el obispo de La Serena se presenta como un juez ³incompetente´, a la apelación que los canónigos le interponían, y solo la Santa Sede era el ³juez competente´. Sobre el Arzobispo Valdivieso menciona que siempre defendió la independencia de la Iglesia, incluso agregando un hecho que ocurrió en 1848 cuando este último defiende la libertad de la Iglesia contra una ordenanza del intendente de Santiago que coartaba la libertad de las procesiones. Debemos mencionar que la visión de Silva es muy conservadora producto que es Obispo de La Serena en el siglo XX. Ricardo Krebs junto a otros 5 historiadores, exponen en Catolicismo y laicismo: las bases doctrinarias del conflicto entre la Iglesia y el estado en Chile (1875-1885), puntos de vista sobre la crisis posterior al conflicto central del trabajo, aunque lo que más resalta, es la idea que tiene Krebs sobre la problemática que existe de por medio que se puede expresar en una pregunta, ¿Cómo reconciliar las exigencias de mantener el carácter oficial de la religión católica como religión del Estado, con la necesidad de impedir que un Estado laico usara la unión con la Iglesia para imponer su voluntad a esta? A partir de lo anteriormente señalado, lo que pretendo demostrar, es que si bien, en los años del conflicto previos y posteriores a la ³cuestión del Sacristán´ se vivía una tensión que desembarcó en la separación de la Iglesia-Estado en el año 1925, La Iglesia solo alargó un proceso que comenzó aproximadamente en 1820 ya que la necesidad de autonomía con respecto al derecho patronal y el regalismo se percibía desde ese entonces, y más aún, los Gobernantes de Chile hasta Manuel Montt principalmente actuaron como ³bloqueo´ de las intenciones que tenía la Iglesia. Y esto lo trataremos de aplicar en algunas fuentes que existen sobre la vida de los Arzobispos y obispos que tuvieron mayor protagonismo entre los años 1830 y 1920. Por tanto, quizás reiterando lo dicho por autores expuestos anteriormente, la ³cuestión del Sacristán´ fue un hecho que a

simple vista fue menor, de una importancia no tan relevante, y se convirtió en detonante de una reacción que emergería con o sin esta situación. Con Respecto a las fuentes Para el análisis de este caso, he revisado la Revista Católica, la cual se puede pedir para análisis en la biblioteca de teología de la universidad católica de Chile. Esta revista fue creada por obispos y entre uno de los principales propulsores se encuentra el Arzobispo Valdivieso (la revista se crea en tiempos del arzobispo Vicuña, y Valdivieso aún no pretendía convertirse en cabeza de la iglesia) y está enfocada a la comunidad católica especialmente. En los meses del episodio del sacristán, se vivía públicamente una serie de discusiones y comentarios entre el diario El Ferrocarril (de influencia Varista) y la revista anteriormente nombrada. Ejemplo de esto es lo siguiente:

Revista Católica, Santiago, marzo 1º de 1856. ³Al Chileno corresponsal del ferrocarril Número 54´. Dentro de esta publicación se le acusa al escritor del artículo ³Arauco´ del diario El Ferrocarril, que en su debut planteó violencia hacia lo Mapuches, planteamiento que ya no se debía realizar, y menos el pensar en nuevas ³cruzadas´. Lo que provocó más indignación de la revista fue la ³escusa´ por la cual se debía combatir a los caciques, que era por la tierra. El informativo cristiano se encargó de aludir que ya estaban en tiempos de la ilustración y el período de las luces, por tanto el artículo del ferrocarril no estaba representando estos nuevos intereses por el saber y no por la guerra (despotismo ilustrado). Lo anterior señalado, sirve para comprender los roces que sucedían en 1856, y como comienzan a darse a la luz diversos conflictos entre medios de información. Volviendo al problema en cuestión la Revista Católica mostró el embrollo el día 20 de agosto de 1856, siendo que la expulsión de Santelices ocurrió en Enero, y la explicación fue que prefirieron guardar silencio sobre el tema, que parecía insignificante para un público ilustrado. Comienzan exponiendo que se despide a un ³mal sacristán´, y agregan que se estaba llevando a cabo un proceso judicial en el cual se ven involucrados 2 canónigos defendidos

por Fernández Recio, que no estaban de acuerdo con la expulsión del sacristán. Luego van mostrando algunos antecedentes en los cuales se defiende férreamente al arzobispo, el cual no quiere acatar la orden de la corte suprema de reintegrar al sacristán y devolver las facultades a los canónigos. A través de los días la revista va profundizando el tema, y el Arzobispo en sus discursos en la revista entrega ciertos mensajes dirigidos hacia la libertad de la Iglesia. Este hecho sin duda que fue marcando la postura del medio de comunicación eclesiástico que tenía la mano de Valdivieso dentro de su alcance editorial. Lo otro que podemos agregar es que como bien decíamos anteriormente, el ministro Varas tenía control casi absoluto del diario Ferrocarril, por lo que eran constantes los ataques directos y claros hacia la Iglesia y el propio Arzobispo (se enmarca la tendencia liberal dentro es esta editorial). Otro aporte interesante es lo que aparece en Biografía de Don Crescente Errázuriz de Carlos Fernández Freite, ya que se expone un diálogo del Obispo el cual dice: ³una ridícula cuestión de sacristía ±si podía despedir o no el jefe inmediato a un sirviente de la catedral-, fue enredándose, hasta llegar a pronunciarse por la Corte Suprema de Justicia, sentencia de destierro y confiscación de bienes contra el Arzobispo de Santiago´7. Y como dije anteriormente es digo de análisis producto que Errázuriz era como un hijo para su tío Rafael Valentín Valdivieso y nos expone una mirada sobre el problema en cuestión. Un documento también muy importante para el futuro análisis es La relación documentada de la espulsion de un sacristan de la Iglesia Metropolitana de Santiago de Chile, i del recurso de fuerza entablado por, el Arcediano i doctoral de la misma del año 1857, ya que este documento nos aportará oficialmente para la Iglesia cual fue el suceso y como lo interpretan. Por último con respecto las fuentes, se revisará el epistolario de Monseñor Larraín Gandarillas y fuentes del Archivo Arzobispal.

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Fernández, Carlos, Biografía de Don Crescente Errázuriz, Santiago, p. 77.

El método de análisis para esta investigación será de forma analítica, ya que la cantidad de sucesos que ocurrieron en este período debe ser analizada de la forma que se pueda filtrar información, ya que como mencionaba anteriormente los conflicto Iglesia ± Estado se arrastran fuertemente por casi 1 siglo (1820-1920), para a continuación ver si la investigación debe enmarcarse en un tono más cuantitativo o cualitativo dependiendo de lo que se vaya seleccionando. De la forma mostrada anteriormente con la información recopilada, mas la seguida investigación de fuentes (que emergerán más en el camino) pretendo realizar un análisis que nos enmarque en un nuevo camino, que resulte novedoso y aclaratorio para ver si realmente la´ Cuestión del Sacristán´ fue o no el hecho que hizo emerger el conflicto de la Iglesia-Estado o un hecho menor que coincidió con un cambio en la mentalidad del clero.

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