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CODICIA:

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Dice el diccionario : CODICIA , apetito desordenado de riquezas y


vehemente de algunas cosas “supuestamente” buenas.

La avaricia es una inclinación o deseo desordenado de placeres o de


posesiones, por su mera tenencia, o sea, no para disfrutar de ellas.
La codicia, por su parte, es el afán excesivo de riquezas, sin
necesidad de querer atesorarlas, o sea, esta incluido el aprovecharse
de ellas, disfrutarlas, ostentarlas, presumirlas y hasta abusar del
poder que de ellas se desprende.

“Monstruo ordinario es la avaricia de los viejos; y la codicia de los


ricos es una pobreza alhajada”. ( P. Nieremberg ) .

“El que se deja llevar de la avaricia. Mete el desorden en su casa”; ”


“Porque raíz de todos los males es la avaricia; de la cual arrastrados
algunos se desviaron de la fe y se sujetaron ellos mismos a muchas
penas y aflicciones” ( San Pablo a Timotéo, cap.VI.v.10 ); “ No querais
amontonar tesoros para vosotros en la tierra; donde el orín y la polilla
los consumen y donde los ladrones, como vosotros los desentierran
y roban” ( San Mateo, cap. VI.v.19 ).

“El desvelo por las riquezas consume las carnes y sus cuidados
quitan el sueño”. Eclasiástico, cap.xxxi.i. “El avariento jamás saciará
de dinero y quien ama ciegamente las riquezas, ningún fruto sacará
de ellas. Luego también esto es vanidad “ Eclesiástes, cap.v.v.9. “ No
hay cosa más inicua que el que codicia el dinero, porque el tal a su
alma misma pone en venta y aún viviendo se arranca sus propias
entrañas”. Eclesiástico cap.x.v.10.

“Estad alerta y guardaos de toda avaricia: que no depende la vida del


hombre de la abundancia de los bienes que él posee”. San Lucas
ca.xii.v.15.

La codicia (o a veces la avaricia) se considera un pecado capital, y


como tal, en cualquier sociedad y época, ha sido demostrada como
un vicio. En efecto, al tratarse de un deseo que sobrepasa los límites
de lo ordinario o lícito, se califica con este sustantivo actitudes
peyorativas en lo referente a las riquezas. En los negocios, la política
y ahora en Chile, en el futbol.

La codicia es un término que describe muchos otros ejemplos de


pecados. Estos incluyen deslealtad, traición deliberada,
especialmente para el beneficio personal, como en el caso de
dejarse sobornar. Búsqueda y acumulación de objetos, estafa, robo y
asalto, especialmente con violencia, los engaños o la manipulación
de la autoridad son todas acciones que pueden ser inspirados por la
avaricia. Tales actos pueden incluir la SINOMIA.
La simonía es, en el Cristianismo, la compra o venta de lo espiritual
por medio de bienes materiales. Incluye cargos eclesiásticos,
sacramentos, reliquias, promesas de oración, la gracia, la
jurisdicción eclesiástica, la excomunión, etc. En el mundo civil se
denominan SINECURAS.

Todos los que deseen y tengan los recursos, pueden apoyar a su


equipo favorito, eso es natural y es socialmente positivo, pero se
constituye en CODICIA, esto es, deseo incontrolado de poder,
cuando se es colaborador y hasta accionista de clubes competidores
entre ellos, es especialmente notable cuando el deporte no tributa y
menos existe un control estatal, solo aportes a “fondo perdido”.

Los empresarios, por ejemplo en la política, para manipular el


resultado de las urnas, dan grandes cantidades de dinero a los dos o
tres candidatos con mayores posibilidades, solo a ellos y los
políticos en su propia CODICIA, acceden a los cargos con la
conciencia empeñada, por tanto dejan de tener respaldo moral , más
aún se nota, cuando se ven impulsados a manifestar que su actuar
obedece a una antigua necesidad de servicio público, según el viejo
adagio “ el que se excusa se acusa”.

En TODOS los casos, es el pueblo el que pierde.

La palabra simonía deriva de un personaje de los Hechos de los


Apóstoles llamado Simón el Mago, quien quiso comprarle al apóstol
Simón Pedro (Hechos 8:9-21) su poder para hacer milagros y conferir,
como ellos, el poder del Espíritu Santo, lo que le supuso la
reprobación del Apóstol: «¡Que tu dinero desaparezca contigo, dado
que has creído que el don de Dios se adquiere a precio de oro!»

El papa Gregorio VII (1020-1085), antes monje cluniacense


Hildebrando de Soana, acabó con la venta de cargos eclesiásticos
durante la llamada Querella de las Investiduras, aunque todos
sabemos que se siguen aplicando.

Los budistas creen que la CODICIA está basada en una errada


conexión material con la felicidad. Esto es causado por una
perspectiva que exagera los aspectos de un objeto, enfermedad que
también estamos sufriendo los chilenos, una moderna esclavitud
económica.

En la práctica TODAS las estafas parten porque el delincuente apoya


su estrategia en la CODICIA de su víctima.

“No hay nadie peor que el avaro consigo mismo, el rácano y ese es
el justo pago de su maldad”.

Agradeceremos su difusión.
ATTE.

MARIO A. DE LA FUENTE FERNANDEZ

TTE.(R) DE CARABINEROS

PRESIDENTE DE OMIDECHI

Mariodelafuente@chile.com

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