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tristeza, pálpala, deshójala entre tus ojos, mójala con lágrimas,

envuélvela en gritos o en
silencio, cópiala en cuadernos, apúntala en tu cuerpo, apúntala en los
poros de tu piel. Pues sólo
si no te defiendes huirá, a ratos, a otro sitio que no sea el centro de tu
dolor íntimo.

Creo que tenemos nostalgias. La nostalgia me


parece mucho más pueril que varonil, está en el
ámbito de lo femenino. La nostalgia se instala en el
romántico amoroso, se funcionaliza a él. La nostalgia
pareciera que viene de algo pasado de verdad,
por eso es tan nostalgia, inalcanzable, porque no
existió, es sólo fantasía
No sé vivir de memoria.
A verte, mirarte, quererte.
Porque de verdad quiero modificarte en mí.
Para poder ver de nuevo
sólo fragmentos de relatos…
Pienso dónde llevarte a pasear, por qué calles caminar
contigo, con quién compartirte, en qué restaurante
comer, en qué borde de mar sentarnos, en
qué cordillera mirarnos y todo lo voy dejando para
el próximo viaje, porque este es aún total y exclusivamente
interno. Quiero mirarte y conocer cómo
tu uña se las arregla con tu dedo, quiero tomar un
té en la cocina, quiero sentir contaminado mi espacio
de ti, quiero verte
Sí, me gustaría tener una relación fácil, que me
llames por teléfono para salir a caminar o a ver una
película, o decirte que vengas a regalonearme, te
quedes a dormir y hacer el desayuno juntas… preguntarte
muchas veces opiniones, leerte lo que me
hace sentido, tomar el auto e ir al mar porque hay
tormenta, o porque el día está radiante, que tengas
un lugar en mi clóset, que me retes cuando no hago
lo que debo, que me des una perspectiva de mí, que
me asistas en mis derrumbes y te rías y juegues con
mis imaginarios
¿Qué con esto? ¿Me estás proponiendo entre líneas
que vaya y te rapte? ¿Que llegue a buscarte, disparando
a quien se interponga, como la mujer metralleta?
¿Hasta cuándo me dejas colgadas tus trenzas
como una Rapuncel moderna y feminista

Haces volteretas con el cuerpo y la imaginación para evadir la


tristeza. ¿Pero quién te ha dicho
que se prohíbe estar triste? En realidad, muchas veces, no hay nada
más sensato que estar tristes;
a diario pasan cosas a los otros, a nosotros, que no tienen remedio, o
mejor dicho, que tienen ese
único y antiguo remedio de sentirnos tristes.
No dejes que te receten alegría, como quien ordena una temporada
de antibióticos o cucharadas
de agua de mar a estómago vacío. Si dejas que te traten tu tristeza
como una perversión, o en el
mejor de los casos como una enfermedad, estás perdida: además de
estar triste te sentirás
culpable. Y no tienes la culpa de estar triste. ¿No es normal sentir
dolor cuando te cortas? ¿No
arde la piel si te dan un latigazo?
Vive tu tristeza, pálpala, deshójala entre tus ojos, mójala con
lágrimas, envuélvela en gritos o en
silencio, cópiala en cuadernos, apúntala en tu cuerpo, apúntala en los
poros de tu piel. Pues sólo
si no te defiendes huirá, a ratos, a otro sitio que no sea el centro de tu
dolor íntimo.

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