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ELPAIS SE MELILLA LABORATORIO DE CONVIVENCIA JAVIER BARDEM “NO SOY UN GENIO” ESPECIAL VINOS YGASTRONOMIA Vuelve lo natural y tradicional ULTIMAS NOTICIAS DESDE EL UTERO éMarca el embarazo la salud de nuestros hijos para toda la vida? NOTICIAS DESDE , AQUI DENTRO éNACER CON POCO PESO 'TA EL RIESGO D DIABETES O UN INFARTO? SUENA DETERMINISTA, PERO NUEVOS ESTUDIOS ESTAN AVIVANDO EL CONTROVERTIDO DEBATE SOBRE COMO LA VIDA EN EL UTERO DECIDE LA SALUD PARA EL RESTO DE LA EXISTENCIA. Por LUIS MIGUEL ARIZA _ApRiNc1PI05 DE 1980, un epidemisogo br ténico llamado David Barker, que investi- gaba en la Universidad de Southampton (Reino Unido), se enfrenté aun enigma des- pués de elaborar un voluminoso mapa que recogia minuciosamente las causas de muerte en varias partes de Inglaterra y Gales. Barker estudiaba a incidencia de infartosy enfermedades delcorazén entre 19581978, la mayor causa de muerteen los aise ¢ industializados, donde los alimentos Hicos en calorfasfluyen abundantemente como mans. Los datos reflejaron justa- mentelo contrario:en las zonasméspobres de Inglaterra, el norte y el este la gente morfa més frecuentemente porculpade un ataque al corazén o un fllo cardiovascular, mientras que en las més adineradas y prés peras, el este yel sur, la incidencia de ata ques al corazén era mucho ms baja. Los datos estadisticos contradecian el sentido > > comin. Las patologias del corazén se han ligado al exceso, la falta de efercicio ylas die tas supercaléricas abundantes en grasas, proplas de los paises ricos. "Hicimos ese ‘mapa de Inglaterra y Gales porque estaba- ‘mos interesados en explorar esta paradoja", relata Barker a El Pais Semanal. “Mientras las enfermedades coronarias aumentan a ‘medida que lasnaciones sehacen més prés- peras, la incidencia de estas enfermedades resultaba masalta entre la gente pobre”. {Los BRrrAw1C08 TIENEN una dietabastante ‘homogénea y no son amantes delas verdu- ras. En comparacién con la gente acomo- ‘dada, los pobres comen menos verduras y frutas, pero tampoco mucho menos. Barker concluyé que estas diferenciasno bastaban para explicar por qué los infartos se ceba- ban mds en ellos, incluso teniendo en cuenta los habitos poco saludables como fumar, y dedujo que la gente pobre era pre- cisamente la més vulnerable al estilo de vida oceidental. “Era bastante razonable sugerir que esta vulnerabilidad fue adqui- rida durante el desarrollo, probablemente ‘el desarrollo temprano”, ‘firma Barker. Con la ayuda de un experto en estadistica, Clive Osmond, Barker decidié bucear en el tiempo y tropezé con un nuevo enigma. Des- ccubri6 quellastasas de mortalidad més altas dela gente adulta se correspondian con los. indices de mortalidad infantil ocurridos ‘mucho tempo atrés, entre 1921 y 1925, en las zonas donde habfan nacido. Es decit, ‘aquellos que fueron concebidos en lugares donde las muertes derecién nacidosonninos de corta edad eran més usuales tenian, ‘medio siglo después, una probabilidad nota- ‘blemente mayor de morir por una patologia. del corazén. Y, para complicar atin més el _isterio, esas mismas cifras de mortaidad Infanti resultaron sorprendentemente bajas ‘enelsuryeste de Londres, lugaresque enlos afios veinte arrastraban en particular mise- saypobreza, Londres constitufa un misterio dentro de otro misterio. ,Cémo era posible que en estas zonas tan deprimidas en la segunda década del siglo pasado murieran ‘menosnifiosalnacer? ‘Barker tenfa la certeza de que los moti vos podrian remontarse més atrés, en los primeros nueve meses de gestacién, dentro del vientre de su madre. El enigma londi: nense arrojaba algunas pistas. Durante el siglo XIX hubo un flujo constante por el que losaldeanos ylasgentes delcampoacudian ala ciudad en buscade oportunidades y de tuabajo, especialmente en elsury eleste de Londres, Las madres se alimentaban de os productos del campo de una forma mucho ‘més saludable, por lo que sus habitos dieté- ‘ticos mas sanos se reflejaron en su descen- denela, Sus hijos tendfan a morir menos ‘queen otraszonas urbanas. “Los hallazgos en Londres indicaban que era la vida dentro del vientre de la ‘madre més que la propia infancia lo que ‘contaba”, asegura Barker. En 1986 publicé susconclusionesen unarticulo enlarevista ‘The Lancet, pero fue tachado casi de hereje, segin relata el escritor cientfico Stephen Hallen New Yorker. Barker se dedicé aama- sar niimeros, Necesitaba encontrar ainfor- ‘macién sobre los hébitos alimentarios de las madres embarazadas de hace casi un siglo. Las autoridades médicas de aquella poca no tendrian, en principio, la costum- bre de anotarla ingesta decalorias yeltipo de dicta delas futuras madres. ‘esulté que existia una increfble excep- ‘in. Una antigua ley local obligaba a las rmatronas yalosdoctoresa registrar cémose alimentaban las embarazadas ya apuntar el peso delosrecién nacidos en Hertfordshire, ‘un condado al norte de Londres, desde 1911 hhasta 1948, para garantizar la salud de los, hombres cuando cumplieran el serviciomili- ‘tar. Barker encontré finalmente un egajo de libros polvorientos que documentaban los nacimlentos de miles denifiosalo largo de37 anos, y se dedicé a casar los datos de los recién nacidos con sus defunciones cuando alcanzaban la edad adult. Logré rastrearla ‘vida de 5.654 hombres, més fciles de seguir lapistaya quesusapellidosno cambiaban al contraer matrimonio, entre 1911 y 1930, NOTICIAS DESDE AQUI DENTRO “Barker encontré que exstfauna relacion centre elbajo pesoalnacerylahipertensiény ‘enfermedades cardiovasculares, yméstarde, algunas formas de diabetes cuando ya eran adultos”, explicael profesor epidemislogo Mark Hanson, de la Universidad de Southampton. En concreto,los hombres que pesaron apenas 2,5 kilos al nacer o menos constitufan el grupo de ms riesgo. Tenfan centre dosy tres veces més probabilidades de suftir un infarto, hipertensién, diabetes o el sindrome de resistencia ala insulina (difi- cculta metabolizarbien la gucosa). Cuando Barker volvi6 a publicar en 1989 en The Lancet su hipStesis de que los, acontecimientos durante la gestacidn pro- ‘ducen una especie de imprimacién al feto que le predispone a sufrir patologias en la vida adulta -sustentada por unaestadistica fiable-, muchos se enojaron. Siuna mujer ‘occidental y embarazada come incorrecta- ‘mente o se encuentra bajo estrés, el feto Interpretaa través dela madre -y de forma equivocada- un mundo exterior en el que hay escaser de alimentos y reprograma su ‘metabolismo para adaptarseaese fururo. El feto puede desarrollar una resistencia ala ingulina que efacilita acumular ms grasas en tiempos dificles. EI niio nace con un peso por debajo de lo normal, pero en un ‘mundo en el quesobran as caloriasy con el programa equivocado. A partir de los dos afios corre riesgo de ganar peso, y si es0 sucede, sufriré con mucha mayor probabi- lidad una enfermedad cardiovascular, o se haré diabético, 0 hipertenso. Todo por ‘culpa de su exposicién como feto mientras ‘estaba en elvientre desu madre. ELMENSAJEDE QUELOS HAmrTOs de vida-y una clerta predisposicion genética algo difusa- eran los culpables fundamentales delaumento epidémico dela diabetes 0 el {nfartosetambale6. Loserticos selanzaron al ataque. En 1995, un editorial de a prest Feta Seance Pov | Ae fleck _giosa revista British Medical Journal tachi los resultados del estudio de Southampto: de “inconsistentes” precisamente por pone! el acento en algo tan borroso como “Ia al mentacién del bebé que Influye en las enfer ‘medades que experimentard en su vida ta fa’. Sin embargo, y a pesar de los crtico las conclusiones de Barker Imparable cuesta abajo. “Estas ideas se han ‘confirmado como absolutamente clertasy ‘hombres y mujeres en Europa, Estados Uni dos, India, China y Sudamérica. No hay ddudas”, asegura Hanson, Eliiltime comentarioloha publicadola sinecéloga Laura Schulz, dela Universidad de Misuri, en la revista Proceedings of The ‘National Academy of Sciences de EE UU el pasado septiembre. Schulz hace referencia ‘un estudio llevado a cabo en mujeres ‘cuyos embarazos transcurrieron entre e Inviemo de 1944 ya primavera de 1945 en Holanda, atin bajo a ocupacién alemana, ‘quesufrieron lahambruna holandesa, poco antes del final de la guerra, tras el desem barco de los aliados en Normandfa. La hhambruna afect6 a todaslas clases sociales ‘ya gente tuvo que sobrevivir con To que obtenia del campo. Las mujeres embaraza das tuvieron que apanérselas con una raci6n diaria que oscilaba entrelas 400 ylas £800 calorfas. Esta situacién ofrecié a los Investigadores un experimento social y +humano de dimensiones tragicas, pero a ‘una escala que permitia poner a prueba la tesis de Barker. Las patologias cardiovasculares en la vida adulta aparecieron ligadas a la mal: nutricién de los fetos. Las asociaciones estadisticas fueron un poco més allé.Per- sonas de entre 56 y 59 afios, las cuales habfan padecido la hambruna dentro de sus madres, fracasaban en los test que ‘median la atencién selectiva y experimen: taban una pérdida de sus habilidades cog. nitivas. En especial, aquellos expuestos a lamalnutricién durante etapas tempranas eee de la gestacién. No en vano, sefiala esta BE sineclog, sensi cpa cuando oso: , = Tuan toda as coraturesfundamenales dct ison nerviovo canta Prece un cd cep perlodo eric. Lasaltracionesaperecen J peer igadas a anomalias del control del apetito, > enfermedades mentales subyacentes yla pérdida de habilidades cognitivas en la vida adult Hanson preside la Sociedad Internacio- nal de los Orfgenes dela Salud yla Enferme- dad durante el Desarrollo (en inglés, Inter national Society for Developmental Origins of Health and Disease). Asegura que el ‘efecto Barker” ya no solo se circunscribe a racer con un peso por debajo de lo normal. Elespectro se ha ampliado. Y nos afecta a todos. “Elproceso operaen el rango normal depesos.al nacer”, afirma este experto. La influencia se repite con cada feto humano. Todos los fetos reciben sefiales del mundo terior a través de sus madres antes de nacer,y esto establece la biologia del bebéa partir dela prediccién del mundoenel que yaa vivir". Del aciertoo fracaso de esta p diccién depende, en tiltima instancia, un futuro més omenos saludable. HANSON HABLA AQui de un nuevo con- cepto médico, siempreen este contexto, en inglés mismatch, que podria traducirse ‘como grado de error en la prediccién. El feto predice un mundo malnutrido y se equivoca cuando nace en un ambiente eno de recursos, y el grado de error es ‘mayor. En el caso delos que nacieron des- pués dela hambruna holandesa, sus “pre- dicciones” resultaron erréneas. Poco des- pues, la poblacién retorné ala normalidad. Sin embargo, las madres embarazadas que tuvleron que soportarla falta de alimentos durante el asedio de Leningrado tuvieron que sobrevivir posteriormenteen un futuro de escasez crénica, Sus retofios, expuestos ‘esta malnutricién, no desarrollaron indi- ‘ces mayores de obesidad y problemas car iovasculares en la vida adulta. Ese desen- caje entre lo que el feto espera y lo que encuentra podria ser la explicacién del repentino aumento de enfermedades car- diovasculares, diabetes, osteoporosis (se hha observado que los recién nacidos con bajo peso mantienen una densidad ésea baja por culpa de alteraciones en la hor mona del crecimiento y cortisol), hiperten si6ny enfermedades mentales en los paises en desarrollo, paises que asumen a mar cchas forzadasla cultura occidental “Blritmo de cambioshasido muy rapido ‘en pafses como India o China yen algunas Aquitione ya 19 Reet eet ere n Feta Sc Pot rye Feostck partes de Latinoamérica como Brasil. Yel ‘emparejamiento erréneo ocurte deforma mucho més répida,Incluso vemos que ya hay gente joven con estas enfermedades. En ciudades como Pune, en India, que ha suftido un cambio enorme en ls itimos 20aii0s, 0 ciudades como Shanghaio Pekin, ya observamos indices muy altos de estas enfermedades”, firma Hanson. Los ESTUDIOS EPIDEMIOLOGICOS estén encontrando algunas conexiones intere- santes con el céncer. En mujeres, la inci dencia de céncer de ovario y de mama podria estar relacionada con el hecho de tener una madre con caderas anchas ynive- les excesivos de estrgenos, la hormona ‘quejuega un papel esencial para formarlos. hhuesos dela cadera. Investigadores fineses hhan encontrado que las mujeres que nacie- ron con sobrepeso y que procedian de madres con caderasmasanchas tienen mas riesgo de sufrir un céncer de mama, quiz por una excesiva exposicién del fetoanive- lesaltos de estrogenos. Eigualmente, siesto ‘curre durante los tes primeros meses de lagestacin, la incidenciade céncertestcu- Jar en hombres parece que aumenta en la vidaadulta. Por otra parte losrecién nacidos con un peso mas bajo lo hacen con un miimero de nefronas res veces inferioralonormal. Las nefronas son las unidades individuales de Jos iiones que uncionan como diminutas depuradoras de a sangre. Riiones menos potentes empujan ale persona ala hiper- tensin en una etapa tardia. Los estudios hhan desvelado una geografia asociada ala gente pobre, ala insuficiencia renaly alos casos deictus cerebral enlanacién mésrica dela terra, Estados Unidos: los fallos rena les son cinco veces més frecuentes en el Estadode Carolina del Sur, enespecialenla poblacién afroamericana, donde los indi- ces de pobreza son mésaltos. Otro estudio realizado porinvestigado- res de Dinamarca, Finlandia y Francia, publicado hace solo unas semanas en la revista Human Reproduction Today, ha aso- ciado la ingesta de analgésicos comunes ‘como paracetamol, aspirina e ibuprofeno enelembarazo con lasalud delosbebésde ‘sexo masculino y su futura capacidad repro- dductiva. En concreto, el estudio relaciona dicho consumo con el aumento del riesgo de nifios con testiculos no descendidos (criptorquidia), un factor de riesgo de infer- tilidad y céncertesticularen la vida adulta, Incluso el tiempo de vida tampoco escapa ala influencia que ejerce el vientre de nuestras madres. Uno de los mayores studios demogrificos, realizado por el Ins- tituto MaxPlanck, se centré en examinarlos datos denacimientosy muertes de 1.371.003 ‘daneses y 681.677 austriacos. Los investiga- dores Gabriele Doblhammer y James W. ‘Vaupel encontraron que los adultos que nacieron en otofio vivian més que los que ‘acieronen|aprimavera (sels mesesdemis ‘enelcaso de os austriacosy tresmesesextra pparalos daneses).Flestudio, recogide hace 1pocos aftos en la revista PNAS, seniala que “las madres que alumbraron en otofio prin- Cipios de inviemo tuvieron acceso a buenos alimentos, frutafrescay verduras durantela ‘mayorpartedelembarazo, mientras quelas que parieron en primavera y principios de ‘verano experimentaron largos periodos de nnutricién inadecuada’. ‘exo EL sustento atin permanece. :Qué ‘ocurre entre elfeto yla madre? ;De que for- mas extrae el feto la informacién para reajustar su metabolismo y su biologia? El feto sehace una idea delo que sucedeatra- vés delosnutrentes que cruzan|aplacenta, explica Hanson, "Sila madre nose est ali ‘mentando de una manera equilibrada, los nutrientes pueden atravesar la placenta y legar al feto. Sabemos también que hay NOTICIAS DESDE AQUI DENTRO setiales hormonales, en particular la hor ‘mona del estré,lacortisona, que aravie- san la placenta, ¥que la madre probable- ‘mente altera su propia placenta, esencial paramantenerconvidaal feto.Nosabemos cudlesson las sales precisa’. Los culpa- bles podrian ser la comida basura, “altos niveles de pan blanco, azicar, patatas fas, escaser de frutasy verduras, altos niveles de care roja, bajos niveles de pescado, especialmente de pescado azul", segiin Hanson. “Y muchas mujeres son deficita- tias en algunos micronutrientes, como el. ‘ido fico y algunas vtaminas” Sila hipdesis de Barker apunta que un bajo peso al nacerse resume en més patolo- sfasfuturas esa consecuenciapuede ahora aplicarse también a las dietas maternas excesiva, alas madres que ganan dema- siado peso durante la gestacién o que de por sison obesas. Sus bebés obesos, indica Hanson, nacen con un exceso de grasas y con una salud futura comprometia. “Los problemas surgen en los dos xtremos del spectro, madres que tienen una deta des- cequilbrada y pobre, en la India rural o en Be CChina,oquelleva unadieta incorrectay rica, como las madres norteamericanas 0 europe Dos décadas después del estudio de Hertfordshire, montafas de estadisticas consolidan un nuevo escenarioen el quela programacién realizada enelfeto parece ‘scribrseconlewasdehierro, Tanto que al leerestaslineas, usted podria pensar que ya 1s demasiado tarde: nuestras vidas yafue- ron predeterminadas en una etapa en la que ni éramos conscientes. Nueve meses determinantes.Casiuna senteneia. Rachel Hurley, profesora dela Unver- sidad de Minnesota y expertaen la epide- miologia de las enfermedades vasculares, cree que ls libros populares que presen tan el itero femenino como una especie de bola de cristal rozan el sensacionalismo. “Es bastante irresponsable suger que no podemos hacer nada en nuestra adoles- cenciay vida aduitaparainfluirenlosres- 0s de nuestra salud’ asegura Huxley. Si racer con un bajo peso supone un riesgo parael corazén, ye6mo cuantiicarlo? Los studios sugieren que un kilo demas en un nnacido (cuyamadreha seguido una. > > dieta equilibrada) podria suponer un des. ‘censo del riesgo cardiovascular entre un 10% 20%, explica esta experta. Pero, en el mejor de los casos, una buena interven- cién nutricional durante el embarazo Jograrfa aumentarel peso en el nacimiento tan solo unos 100 gramos, asegura Huxley, lo que se traduce en una disminucién del riesgo de entre el 1% y el Ho, se ha comprobado que mediante la ‘modificacién dela dieta es posible rebajar el colesterol LDL (que colapsa nuestras arterias) entre un 15% y 20%, y que los tra- tamientos farmacolégicos logran rebajar sus concentraciones en un tercio. No esta- ‘mos indefensos después de nacer. Hay ‘margen de maniobra. Fs la buena noticia. “La facilidad para influr de forma aprecia: ble en el riesgo de enfermedades vascula res durante la vida adulta, bien mediante el cambio de la presién sanguinea y el colesterol,o dejar de fumar, es mucho més grande que cualquier estrategia que aumente el pesoal nacer” Por el contra- MARK HANSON, que ha contribuido a ampliar de manera sélida la hipétesis de Barker, rechaza igualmentela idea de que nuestro destino se gesteen eltitero, implica tun determinismo que sugiere que todo esté escrito enlos genes, cuando noesast."Esla Idea de que algunas personas tienen mas riesgo porque han heredado genes especi- ficos de su padre o de su madre, pero lo ierto es quelos genes dela diabetes, delas enfermedades del corazén o el ictus cere- bral no se han encontrado”. Para Hanson, nohay determinismo. Elambiente es capaz deactivarciertos genes o desactivarlos (una rama de la biologia llamada epigenética, atin poco conocida),y eso ocurre durantela gestacién, rasel nacimiento, yen nuestra vida de adultos. Losestudios sobre cémo el feto reajusta sus sistemas mientras esté dentro de la ‘madre pueden proporcionarnos las pistas para ajustar esos sistemas cuando seamos mayores. “Somos menos adaptables a medida que envejecemos’, admite Hanson, “pero si dejas de fumar o sigues una dieta baja en carbohidratos vas a vivir més tiempo. Durante toda la vida, siempre hay algo que se puedehaceralrespecto”.© §