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Correo del Orinoco - Bicentenario 19 de Abril de 1810

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2 | ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | CARLOS ORTIZ | Fotos: Archivo CO | Caracas

| ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | 3

En la Colonia no bastaba con ser blanco para tener privilegios

La experiencia de organización y gobierno popular

La nobleza criolla impuso un sistema de castas
Aunque la rígida estructura de clases que imperó desde el siglo XVI se basaba en las desigualdades económicas, las mantuanas y los mantuanos hicieron del “honor” y la pureza de sangre los criterios para establecer el lugar que cada quien debía ocupar en la sociedad
era el honor, de manera que las masas explotadas eran consideradas gente poco o nada honorable. “La población era clasificada en calidades: de calidad blanco, de calidad mulato, negro o indio, etc. Pero no bastaba con ser blanco para tener honor, porque además de tener calidad de blancos. debían ser limpios de sangre; es decir: no tener sangre de moros, judíos o negros”. El honor no se ganaba con esfuerzo, ni trabajo, ni con una vida recta; se heredaba por vía sanguínea, lo mismo que el color de los ojos o de la cabellera. Pero primero había que demostrar la pureza de la sangre: “Para tener honor era necesario ser descendiente de los primeros conquistadores y pobladores, tener abolengo. Ser noble y ser hijo legítimo. En la sociedad venezolana de aquellos años, esos atributos eran exclusividad de los blancos criollos o mantuanos, quienes reconocían como pares, únicamente, a los altos funcionarios y a grandes comerciantes peninsulares”. BAJO DOMINIO DE UNA CASTA Las mantuanas y los mantuanos integraban a la vez una clase social y una aristocracia, pero además, estaban cerca de ser una casta: “Cuando al elemento económico agregamos linaje, ascendencia y origen étnico, la movilidad social desaparece y nos aproximamos a una estructura de castas”, sostiene Poleo. Esta afirmación del profesor de historia pone de relieve uno de los factores detonantes de la crisis que desembocó en la guerra de Independencia: la opresión de los blancos sobre mestizos y, más cruelmente, sobre afrodescendientes e indígenas, a quienes se les impedía cambiar de condición, relegándolos a funciones subalternas. Era un mundo dominado por una élite endogámica y profundamente discriminadora ●

En las comunas se está gestando un nuevo tejido social
En Venezuela persiste la estructura de división de clases propia del capitalismo, pero la colectividad se ha incorporado decididamente a la participación en ámbitos que antes le estaban vedados. Los Consejos Comunales son el espacio donde esta experiencia cobra fuerza
comunal y es social, va más allá del ámbito específico donde se reúne y se organiza una comunidad determinada”. La experiencia de constituir Consejos en los que se discute y planifica el desarrollo de su entorno, está orientada hacia un cambio real de vida; en esos encuentros va cambiando la percepción de las otras y los otros, individualmente considerados, y también “la visión de sí mismos como grupo”. “Es cierto que el concepto de Comuna es viejo, pero en Venezuela, en este momento, tiene otro significado. Su sentido es vivir en colectivo. No se trata sólo de construir formas más participativas de organización territorial; se trata también de un cambio en la manera de concebir y experimentar las relaciones entre los seres humanos, y entre estos con la naturaleza”, asegura Judith Valencia. La conclusión de la docente es que la Comuna significa relación de armonía y de igualdad entre todos, y tiene el valor de ser una forma de gestión política en la que la gente participa para construir un auténtico Poder Popular y ejercer una forma de gobierno horizontal. “No puede haber un cambio social si ese cambio no es, por sí mismo, político; por eso, el tejido social que va cobrando fuerza en las comunidades tiene que dar lugar a un nuevo tejido político”. Un nuevo tejido, una recomposición en la que el pueblo se asume protagonista y corresponsable. “No como antes, cuando cualquiera con un discurso floreado podía embaucar a la gente. Ahora, a quien quiera liderar un proceso, no le sirven de nada los títulos y la retórica, sino que tiene que demostrar que es igual a la gente del pueblo”, concluyó Duque ●

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partir de la segunda mitad del siglo XVI, el Estado español decidió emprender la conquista y ocupación efectiva de América. “Esa era la mejor manera de garantizar la posesión de estas tierras e implicó el asentamiento de poblaciones estables, con el consiguiente desarrollo de la economía agropecuaria”, afirmó el profesor de historia Leonardo Poleo. Así se dio origen a la sociedad colonial que, durante “300 años de calma”, impuso un régimen “de explotación y exclusión social”.

En esta ilustración de la época se puede leer: “De negra y español mulata. De mulata y español morisco”

EL PODER PARA LOS PROPIETARIOS “En una economía agropecuaria, la tierra y la mano de obra constituyen los factores fundamentales de la producción, y el grupo social que los controle será el grupo privilegiado dentro de la sociedad”, explicó Poleo. Sobre la base de esa relación entre el control de los medios de producción y el estatus, se erigía una rígida estructura social en la cual los grupos tenían mayor o menor poder en la medida en que fueran propietarios o no. Pero el comercio con España, manejado por operadores no propietarios, también era una fuente de poder. “Aquella era una economía agropecuaria orientada a la exportación hacia el mercado mundial; por lo tanto, su elemento dinamizador era el comercio exterior”. Y en un contexto así, advirtió Poleo, “quienes contro-

lan la actividad comercial también son un grupo privilegiado”. El comercio exterior de Venezuela se mantenía bajo el más estricto monopolio a favor de España, así que llas españolas y los españoles o “blancos peninsulares”, llamados así por venir de la península Ibérica, compartían la cima de la sociedad con los dueños de la tierra, del ganado y de las cosechas. Y muy abajo, “en el otro extremo de la estructura social, estaban quienes sólo tenían su fuerza de trabajo para subsistir, de la cual se apropiaban los sectores poderosos de la sociedad, a través de diferentes títulos, formas y medios jurídicos”. LA ARISTOCRACIA EXPLOTADORA Poleo explica que “en la Venezuela Colonial podemos distinguir tres tipos de grupos sociales: los dominantes o explotadores, integrados por terrateniente y comerciantes; los grupos intermedios, conformados por pequeños propietarios, pequeños comerciantes, artesanos, profesionales, empleados y peque-

ños productores en general; y los grupos sociales dominados o explotados, en los que encontramos la mano de obra sometida a relaciones de esclavitud, vasallaje o endeudamiento”. Aunque el factor que definía estos grupos era económico, Poleo destaca que “los sectores dominantes, en especial los terratenientes, estaban integrados, casi exclusivamente, por los descendientes de los primeros conquistadores y pobladores”. En este sentido, la clase dominante es también una aristocracia, es decir, un estamento integrado por personas que se consideran de mejor calidad que el resto de los mortales. Es a esa aristocracia a la que se denomina la “nobleza criolla”. LA REALIDAD FALSEADA El historiador Luis Felipe Pellicer explica que “las personas eran ubicadas en un lugar inferior o superior del sistema de jerarquías sociales de acuerdo con sus características fenotípicas, es decir, en función de su fisonomía y el color de la piel”. Para las y los aristócratas de la época, esos

rasgos definían la “calidad” de cada ser humano. Al tomar rasgos biológicos como criterio de exclusión social, la nobleza criolla pretendía que la estructura de la sociedad fuera una cuestión “natural”. Pero, como lo aclara Pellicer, la clasificación de las personas según su calidad “constituía, a todas luces, una falsa percepción de la realidad”, que ocultaba el sistema de explotación sobre el cual se erigía la sociedad de la época. EL HONOR ERA DESHONRA En su mayoría, las venezolanas y los venezolanos, que eran mestizas y mestizos, vivían en la parte más “baja” de la sociedad. “A principios del siglo XIX, 50 por ciento de la población mestiza era denominada ‘parda’ o ‘mulata’, y la constituían todos los individuos que tenían entre sus ascendientes algún familiar de origen africano. En lenguaje común, se les calificaba como gente de inferior esfera”, describe Pellicer. Pellicer señala que el valor que los blancos “nobles” exaltaban para justificar este mecanismo de exclusión

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n una de sus pinturas, el artista venezolano Juan Lovera muestra una reunión en la que los mantuanos deliberan sobre asuntos de gran importancia, mientras que en un rincón, en el extremo derecho inferior del lienzo, un negro se asoma, curioso, del otro lado de una baranda, acompañado de un indígena pasado de tragos. “Ese era el papel del pueblo en ese momento, desde el punto de vista de la clase dominante. Hoy, ese negro y ese indio están metidos hasta la cabeza en los procesos de cambio, y eso es algo que antes no era ni siquiera pensable”, afirma el escritor y periodista José Roberto Duque, quien evocó la obra de Lovera para ilustrar hasta dónde la rancia tradición de exclusión social entró en un punto de quiebre con la Revolución Bolivariana.

La Comuna hace énfasis en abrir y dinamizar mecanismos de participación

CAPITALISMO Y DIVISIÓN DE CLASES La estructura social de la Venezuela de hoy evidencia, sin embargo, una marcada división de clases, señala el profesor universitario Fernando Arribas. “Eso hay que tenerlo siempre presente”, afirma, al tiempo que recuerda que hay indicadores, como el Coeficiente de Gini, que hablan de una disminución importante

en esa brecha; pero la nuestra, insiste, es una sociedad capitalista, y eso implica la persistencia de una burguesía que controla la economía, y una clase trabajadora que es explotada”. Duque está de acuerdo. “El capitalismo se ha desarrollado a tal punto, que ha logrado esclavizar también a la gente blanca. En eso no hemos avanzado mucho”. Sin embargo, hay señales de que se está gestando un proceso de cambio de gran impacto, advierte Duque: “No es cualquier cosa que, en una encuesta del Centro Gumilla, el socialismo esté en primer lugar como la vía que la gente considera mejor para el país”. Activista político vinculado con movimientos sociales radicales, Duque está convencido de que en Venezuela se espera “un fuerte sacudón social”. Pero no se trata de un proceso violento, aclara

Duque, sino de una “profundización en la participación del pueblo”. PARTICIPACIÓN Y RELACIONES DE PRODUCCIÓN Fernando Arribas cree que no es bueno “exagerar el optimismo”, pero no por desconocer el peso de la notable determinación de la gente de participar. Su posición es que la incorporación de los distintos sectores sociales a la experiencia organizativa hasta ahora se enfoca en lo territorial. En este sentido, destaca que en los tiempos que corren “la gente vive una sentida pasión por participar y organizarse en distintos aspectos de la vida, y eso es algo realmente de avanzada y novedoso para Venezuela”. Sin embargo, le preocupa que ese entusiasmo, notable y efectivo en el contexto de los Consejos

Comunales, no se haya encendido a lo interno del aparato productivo. “La Comuna por sí misma no es una figura novedosa o revolucionaria, pero es un tremendo avance que haya tanto énfasis en abrir y dinamizar mecanismos de participación y que la gente tenga esa gran voluntad de organizarse e involucrarse en ellos; sin embargo, eso no ha sido igualmente exitoso entre la clase obrera, en el sentido de cambiar las relaciones de producción”, aseveró Arribas. EL NUEVO TEJIDO SOCIAL Judith Valencia, profesora de la UCV, piensa que, por el contrario, es en los Consejos Comunales donde se teje una nueva trama de relaciones sociales que avanza hacia una nueva gestión de la política, cuya mayor expresión es la Comuna. “Se trata de un tejido de poder, que es

MANTUANOS: LA ARISTOCRACIA EN ACCIÓN|“Mantuano” era el nombre que se le daba en Caracas a los aristócratas blancos, descendientes de los conquistadores españoles. Se los llamaba así por la mantilla que usaban las mujeres para asistir a misa. El libro de Francisco Herrera Luque, Los amos del valle, inmortalizó a los integrantes de este grupo de poder que vivían en Caracas.

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE BOLÍVAR|Gabriel García Márquez recrea los últimos días del Libertador Simón Bolívar en el libro El general en su laberinto. García Márquez, con base en una exhaustiva investigación histórica, ofrece a lectoras y lectores una crónica amarga de quien entregó su vida y su fortuna a la Independencia de América, y recibió a cambio la traición y la soledad.
Responsables del suplemento | Arlenin Aguillón, Arturo Cazal, Vanessa Davies, Wiston Marquez-López, Carlos Ortiz, Várvara Rangel Hill, Modaira Rubio

“ESTOY MUERTO”|El escritor Eduardo Blanco, en Venezuela Heroica, describe el fallecimiento de Pedro Camejo, mejor conocido como Negro Primero, en la batalla de Carabobo (24 de junio de 1821): “Mi general, vengo a decirle adiós porque estoy muerto”. El Negro Primero participó como lancero en la batalla de las Queseras del Medio, por la que recibió la Orden de los Libertadores de Venezuela.

DE IGLESIA A PANTEÓN|El Panteón Nacional, donde reposan algunos de los restos de las venezolanas y venezolanos más ilustres, fue inicialmente un templo: la iglesia de la orden de los Hermanos Trinitarios. En 1875, el presidente Antonio Guzmán Blanco decidió que se convirtiera en un mausoleo. La estructura también acoge pinturas del artista Tito Salas (1888-1974).

Corrección | Girman Bracamonte, Carlos Castro, Ernesto Cazal, Nereyvic Guarenas, Judith Herrada, Pedro Llorente Impresión | Fundación Imprenta de la Cultura

4| ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | CARLOS ORTIZ | Fotos: Archivo CO| Caracas

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Blancos y mestizos llevaban años luchando por posiciones de poder

La Emancipación surgió de un conflicto de clases
Para el momento de declararse en rebeldía frente a España, las mantuanas y los mantuanos llevaban años trabados en una lucha contra los mestizos y los blancos pobres para impedir que éstos adquirieran derechos que se consideraban exclusivos de la “gente de linaje”
do todo tipo de argumentos para detener el proceso de ascenso social que amenazaba con desatarse. Para los mantuanos, negarle la gracia a los pardos era la única manera de conservar el orden y la cohesión social” TENSIÓN DENTRO DE LA SOCIEDAD La disputa por las Gracias al Sacar son un claro reflejo de las tensiones internas que caracterizaban a un sistema sociopolítico sumamente atrasado, propio de una “potencia marginal, ajena a los cambios que suponen la Revolución Industrial, el surgimiento y ascenso de la burguesía y el fin del absolutismo”, plantea Leonardo Poleo, profesor de historia. “Los grupos intermedios de la población ejercían sus actividades de acuerdo con la legalidad vigente, y permanentemente presionaban a las autoridades españolas para obtener su apoyo en la lucha permanente contra sus verdaderos enemigos de clase-casta, la Aristocracia Terrateniente que los sometía a un proceso violento de discriminación, de ausencia de representación”, comenta Poleo. A la población indígena se le consideraba libre, pero bajo un régimen que impedía su desarrollo como sujetos políticos. De acuerdo con las leyes del imperio, “requerían la protección del Estado Metropolitano, pues se les consideraba una ‘raza’ minúsválida. Sus pueblos y sus tierras fueron ferozmente atacados por la terrofagia de la clase dominante. Pese a todo, hay constancia de litigios de los indígenas contra los terratenientes criollos”. TODOS CONTRA LOS MANTUANOS Los diversos procesos de confrontación entre la jerarquía española, la aristocracia criolla, las clases intermedias y los grupos explotados “engendraron la propia debilidad de España frente al resto de los países europeos occidentales”, sostiene Poleo. Unos grupos luchaban por lograr la “movilidad social en correspondencia con su propia acumulación de ciertas riquezas”, y otros aspiraban al menos a una mínima dignidad para el ejercicio de su libertad. Pero incluso entre los propios mantuanos hay quienes resienten la actitud despótica del imperio. “Se nos vejaba con una conducta que, además de privarnos de los derechos que nos correspondían, nos dejaba en una especie de infancia permanente con respecto a las transacciones públicas”, denunció Simón Bolívar en su Carta de Jamaica, escrita en 1815. Desde su exilio en Jamaica, miraba hacia Venezuela y sólo encontraba opresión: “Los americanos, en el sistema español que está en vigor, y quizá con mayor fuerza que nunca, no ocupan otro lugar en la sociedad que el de siervos propios para el trabajo, y cuando más, el de simples consumidores”, expresó. “Sin embargo, los blancos de orilla, los mestizos y mulatos llegaron a aliarse con el Estado metropolitano español en contra de las pretensiones de los criollos”, advierte Poleo. Por su parte, Pellicer señala la importancia de reconocer, en ese contexto, “los movimientos populares en el proceso de Independencia, incluso aquellos adversos a la República, como el acaudillado por José Tomás Boves en 1814, ya que fueron expresiones de la insumisión del pueblo ante sistemas de desigualdad y opresión, el mismo pueblo que dio la pelea el 27 de febrero 1989, el 4 de febrero de 1992 y el 13 de abril de 2002”, sentenció ●

La Ley de Consejos Comunales y la del Consejo Federal de Gobierno marcan el rumbo

El pueblo organizado es el que decide su destino
Palabras como Patria, Democracia y Libertad dejaron de ser simples conceptos. La Revolución Bolivariana garantizó derechos políticos realmente consolidados
ce la Revolución a través de los poderes constituidos, sino que abre ámbitos de acción cada vez mayores para el poder constituyente, el pueblo. Esa es la visión de la economista y docente universitaria Judith Valencia. “Las leyes no hacen la política ni definen el curso de la Revolución. Al contrario, permiten la experiencia del Poder Popular, en la medida en que hacen viables las prácticas reales que el pueblo va ensayando, buscando su propio rumbo”. De acuerdo con este planteamiento, el presidente Chávez, desde la jefatura del Estado, “se esfuerza en ir ampliando, cada vez más, los límites de lo que le está permitido hacer al pueblo en el camino hacia la construcción del Poder Popular, que es una experiencia que tiene muchas dificultades que vencer porque es una novedad”. Nadie sabe en este momento cómo se construye el Poder Popular, advierte Valencia, “porque no hay un único modo de construirlo. Lo que tenemos es un punto de partida, una voluntad y una orientación política para llevarlo adelante, pero una vez que ese proceso comienza, cada comunidad, cada parroquia, cada ciudad tienen una manera de hacerlo, porque sus realidades son diferentes”. La profesora Valencia sostiene que esa condición de pluralidad y contrastes la tiene muy clara el Presidente de la República, y eso se expresa en el espíritu de permanente reinvención y revisión que lo caracteriza. LA POSIBILIDAD DE SER GOBIERNO Las palabras de Valencia hacen pensar en un evento histórico poco comentado: la protesta de Miranda a la Constitución de 1811. Al Generalísimo le inquietaba que aquella Carta Magna, pese a proclamar una República Federal, no contemplara las particularidades de cada región del país. Sus palabras quedaron consignadas al final del documento: “Considerando que en la presente Constitución, los Poderes no se hallan en el justo equilibrio, ni la estructura u organización general suficientemente sencilla y clara, para que pueda ser permanente; que por otra parte no está ajustada con la población, usos y costumbres de estos países, de que en lugar de 76 reunirnos en una masa general o Cuerpo social, nos divida y separe, en perjuicio de la seguridad común y de nuestra Independencia; pongo éstos reparos en cumplimiento de mi deber”. Hoy, a dos meses de la promulgación de la Ley del Consejo Federal de Gobierno, Carlos Escarrá pone de relieve que se trata de una ley revolucionaria porque apunta a la constitución de una instancia para la coordinación del manejo del poder, que asume la vocería de los Consejos Comunales como un factor decisorio, y promueve la descentralización basada en el concepto de Federación, el cual consiste en trasladar la periferia hacia el centro, con el objeto de transferir el poder al pueblo”. El reclamo de Miranda, después de todo, no fue en vano. Esa transferencia de poder implica, para Judith Valencia la posibilidad real de ser Gobierno, pero entendido no como capacidad para mandar, sino para disponer de las cosas, para ordenarlas en el tiempo y el espacio”; para disponer también, y sobre todo, de su destino ●

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a sociedad venezolana que vivió el 19 de abril de 1810 tardó 300 años en conformarse, tiempo suficiente, destaca el historiador Luis Felipe Pellicer, para el afianzamiento de prácticas políticas que se correspondían con el sistema de exclusión social impuesto por la nobleza criolla. Los cargos públicos importantes, los títulos académicos y los altos rangos militares estaban reservados a los blancos de probado linaje. El cerrado sistema de jerarquías construido por los mantuanos, sin embargo, no aseguraba la pureza de sangre que se pretendía imponer como criterio de organización y control social, pues la esclavitud a la que tenían sometida a la gente que consideraban “inferior” era también una forma de sometimiento sexual. Pellicer denuncia que “cierta historiografía complaciente con los poderes imperiales” trata de afirmar que entre blancos, negros e indígenas se habían consumado relaciones sexuales “exentas de prejuicios raciales, pero en realidad, el mestizaje que se dio en ese contexto es expresión de las relaciones de dominación y subordinación tanto étnica como de género. Es el resultado del dominio de blancos peninsulares y criollos, sobre indígenas, africanas y africanos sometidos a servidumbre y esclavitud”.

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REBELIÓN EN LA ESFERA INFERIOR Para 1810, la sociedad venezolana podía considerarse mestiza, pero ese dato, lejos de ser un factor de integración, era fuente de conflictos. Es posible que la permanente mezcla de “razas” hiciera que las diferencias físicas entre unas personas y otras parecieran menos acentuadas, pero las castas, que por 300 años habían ocupado la posición principal en la sociedad, no estaban dispuestas a compartir sus privilegios. Por su parte, entre la gente “inferior” o de “baja calidad”, el grupo de los “pardos” o “mulatos”, que para entonces constituía el 50 por ciento de la población mestiza, insistía en exigir que se les concedieran ciertos derechos para los cuales, argumentaba la élite,

no tenían derecho por carecer del honor que los hiciera merecedores de ellas. El “mulataje” no se amilanó, ya que le asistía la razón por cuanto, en 1795 el rey Carlos IV había dictado la Real Cédula de Gracias al Sacar, la cual permitía comprar la condición de blancos. Sin embargo, la pugna fue dura y larga, pues los mulatos pedían el derecho a casarse con blancas, estudiar en la Universidad y ser sacerdotes. Como era de esperar, los mantuanos se resistieron. Ellos eran los únicos que podían integrar el Ayuntamiento, y desde ahí se valieron de recursos dilatorios e, incluso, de juicios que se extendieron por 21 años, explica Pellicer: “Desde el Cabildo, la Iglesia y la Universidad se dirigen profusos y ‘sesudos’ folios al Rey, exponien-

a imposibilidad de que el Poder Constituido haga nada sin que el pueblo lo discuta, y decida si lo aprueba o no lo aprueba, es el rasgo principal que caracteriza a la Venezuela Bolivariana desde el punto de vista de los derechos políticos. Esta sentencia, esgrimida tajantemente por el escritor y periodista José Roberto Duque, ilustra su propia experiencia como activista de movimientos sociales. “En este país están pasando unas cosas interesantes sin hacer aspavientos, y muchas veces, sin que nadie se dé cuenta. El asunto de la participación y la soberanía se lo ha tomado en serio gente del pueblo, que se ha fajado a echar adelante experiencias de organización que estoy seguro no se habían visto antes”, revela Duque, quien ha sido testigo, incluso, de la constitución de una Comuna en parajes a los que nunca antes hubiera pensado marcharse a vivir. Duque recuerda que en la Cuarta República, por acciones como esa y otras iniciativas de libertad, la gente perdía la vida a manos de los cuerpos de seguridad. UN NUEVO ESTADO DE DERECHO La posibilidad, para amplios sectores populares, de decidir la forma que mejor les permite ejercer la libertad en función de su propia

Parlamentarismo de calle frente a la Asamblea Nacional

realidad, constituye una nueva era en la historia de los derechos políticos en Venezuela. “Antes, palabras como ‘patria’, ‘democracia’ y ‘libertad’ eran conceptos; ahora son tareas por cumplir. Y el pueblo está en eso“, afirmó Duque. Lo que el pueblo construye día a día y en los hechos no se queda en simples anécdotas. Las leyes al amparo de la Constitución Bolivariana, lo establecen bajo la forma de un nuevo Estado de Derecho, como lo afirma el diputado y abogado constitucionalista Carlos Escarrá. La Revolución le ha garantizado a Venezuela “un régimen de libertades plenas y unos derechos políticos realmente consolidados, que están cada vez más orientados hacia la organización social”, destaca Escarrá. PODER POPULAR Dos leyes revolucionarias, acota Escarrá, dinamizan el proceso de organización del pueblo: la de los Consejos Comunales y la del Consejo Federal de Gobierno. Ambos instrumentos tienen en común el cometido

de transformar en logros concretos el mandato constitucional de construir una democracia participativa y protagónica, que asegura el ejercicio del poder por parte del pueblo. “Estamos hablando de dos leyes que se aproximan en mucho a la teoría del Poder Popular. Y si tomamos en cuenta que eso implica que tengan como eje fundamental la participación popular, veremos que poseen un carácter revolucionario”. Cuando Escarrá habla de “carácter revolucionario” va más allá del contenido formal de las leyes en cuestión; para él, son los mecanismos que hacen viable, en la práctica, una política de Estado de acuerdo con la cual “el pueblo organizado es el que decide” . Es un hecho que el Consejo Federal de Gobierno no puede constituirse sin la incorporación de las voceras y los voceros del Poder Popular elegidos en el seno de Consejos Comunales de todo el país. EL ESTADO AL SERVICIO DE LA REVOLUCIÓN El Estado venezolano no condu-

BOLÍVAR VIAJABA CON SU ARCHIVO|A partir de 1813, el Libertador Simón Bolívar comenzó a guardar su correspondencia y los borradores de las cartas que enviaba. Así nace el Archivo del Libertador. “El primer custodio de este conjunto de testimonios sobre el pasado fue el propio Bolívar quien viajaba con su archivo”, según asegura la Academia Nacional de la Historia. Luego de la muerte del prócer, sus edecanes continuaron la recopilación de documentos, lo que contradijo su voluntad.

DE IRLANDA A LA INDEPENDENCIA|Daniel Florencio O’ Leary nació en Irlanda en 1801. El político y militar irlandés acompañó a Simón Bolívar, de quien fue edecán y compañero leal de luchas. El legado más importante de O’ Leary son sus Memorias, publicadas en 32 tomos por su hijo Simón Bolívar O’ Leary. En ellas es posible leer gran parte del archivo privado del Libertador.

ANZOÁTEGUI: UN OFICIAL BRILLANTE|El estado Anzoátegui lleva ese nombre en homenaje a uno de los próceres de la Independencia: José Antonio Anzoátegui. El líder nació en Barcelona en 1789. Participó en numerosas batallas. Intervino en la Expedición de los Cayos y en la toma de Angostura. Fue ascendido a general de brigada por su actuación en la Batalla de San Félix, en 1817. Murió en extrañísimas circunstancias en Bogotá, en 1819.

LA INMOLACIÓN DE RICAURTE|Antonio Ricaurte es protagonista de uno de los acontecimientos más heroicos de la Independencia. Ricaurte nació en Bogotá en el año 1792. Luchó junto a Simón Bolívar en varias batallas. En San Mateo, Aragua, decidió sacrificar su vida por la causa de la libertad. El 25 de marzo de 1814, el realista José Tomás Boves se aproximaba a la Casa Grande, custodiada por Ricaurte, donde se guardaban las municiones. El granadino despachó a sus hombres e incendió todo el material de guerra para evitar que cayera en manos enemigas.

6| ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | CAROLUS WIMMER | Fotos: Archivo CO | Caracas

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América Latina está en el centro de la ambición imperial

Venezuela lucha por un mundo pluripolar y contra la hegemonía capitalista

Simón Bolívar advirtió que el Norte es enemigo de la liberación del Sur
Tras la proclamación de la Independencia, en 1811, la política exterior de la naciente República de Venezuela persiguió como objetivo su reconocimiento como Estado libre e independiente, y la procura de los recursos materiales y militares para la consolidación de su soberanía

De la Ruta de Indias a la Estrategia del Comando Sur
Durante la Cuarta República, la política exterior venezolana se sustentó en una “diplomacia petrolera”, que entregó los recursos hidrocarburíferos del país a las trasnacionales estadounidenses. La Revolución Bolivariana no sólo recuperó nuestra soberanía sobre las reservas de petróleo, sino también nuestra independencia política de la Casa Blanca
n los tiempos de la “democracia puntofijista” (años 1958-1998), el país desarrolló una política exterior entreguista y proimperialista a través de una diplomacia petrolera que colocó en manos de las trasnacionales, principalmente las estadounidendes, los recursos hidrocarburíferos de la nación. La falta de soberanía sobre nuestras riquezas estuvo acompañada de una total genuflexión, en los organismos internacionales, ante las decisiones de Washington. En 1998, con el triunfo del proyecto revolucionario liderado por el presidente Hugo Chávez, comenzó una transformación política y social que se consolidó con la Carta Magna, en 1999. La Constitución no sólo refunda la estructura interna del país, sino también el propósito de sus relaciones internacionales que tal y como lo establece el artículo 152, “se rigen por los principios de independencia, igualdad entre los Estados, libre determinación y no intervención en sus asunla Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Este es un nuevo relacionamiento, no sólo comercial, sino de cooperación y unidad política en el Mercado Común del Sur, Mercosur, entre otras importantes iniciativas. Sin lugar a dudas, estas acciones han transformado la correlación de fuerzas contra la política hegemónica del imperialismo estadounidense en la región. Por ello, el Pentágono y la Casa Blanca ven en la Venezuela bolivariana una amenaza. La ruta de la estrategia global establecida por el Comando de Movilidad Aérea de Estados Unidos, la cual justifica la instalación de bases militares en Colombia, así lo demuestra. El campo de batalla global que ha trazado Estados Unidos para sus operaciones militares es similar a la ruta de los conquistadores y del comercio colonial. El Gobierno Bolivariano ha convertido su política exterior en una herramienta para la construcción del socialismo y garantiza el desarrollo científico-técnico e industrial de la nación. También fortalece su sistema de seguridad y defensa ante las amenazas imperialistas. Es absolutamente certero asegurar que existe un antes y un después de la Revolución Bolivariana en la historia de las relaciones internacionales en el hemisferio. Este año, se produjo un hito sin precedentes: con el concurso de 32 países surgió la propuesta de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, sin la presencia de Estados Unidos y Canadá, que nacerá en Caracas, en una reunión fundacional prevista para 2011 ●

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urante la Colonia, se produjo el saqueo de los recursos del continente por parte de la Corona española. A través de la denominada Ruta de las Indias, las embarcaciones europeas cruzaron el Atlántico para expoliar las riquezas de África y del nuevo continente: América. Venezuela, bajo el dominio español, se encontraba en una situación de total explotación y esclavitud, sin decisión propia sobre su destino. Con la proclamación de la Independencia, en 1811, la joven República inició un arduo trabajo diplomático para lograr su reconocimiento en el escenario internacional como una nación libre, y para garantizar los recursos materiales y militares con los cuales consolidar su soberanía. Simón Bolívar, con su visión latinoamericanista, abogó por la construcción de una gran patria conformada por las ex colonias hermanas. Por tanto, fue inevitable el acercamiento con los movimientos liberadores y con los líderes independentistas del continente. Así se produjeron los his-

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Venezuela se encuentra dentro del campo de batalla de la estrategia aérea y naval del Pentágono. La Marina estadounidense define el área resaltada como “Arco de la Inestabilidad”. Es, exactamente, la misma ruta del comercio colonial
tos internos, solución pacífica de los conflictos internacionales, cooperación, respeto a los derechos humanos y solidaridad entre los pueblos en la lucha por su emancipación y el bienestar de la humanidad”. La diplomacia revolucionaria bolivariana promueve, como objetivo estratégico, la construcción de un mundo multipolar y prioriza las relaciones de cooperación y de intercambio con los países del sur. Por ello, el Gobierno Bolivariano ha establecido en algunos casos, y fortalecido en otros, sus vínculos con naciones y pueblos de Asia, África y el Medio Oriente. Venezuela rescató la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de la burocracia característica de estas agrupaciones para convertirla en un organismo pionero y decisor en el mercado energético mundial, al tiempo que ha establecido sólidas y trascendentes relaciones con las potencias emergentes como China, Rusia e Irán. En la actualidad, Venezuela se perfila como un país soberano, independiente, que ha conquistado un lugar significativo en el concierto internacional. Antes, nuestra nación no era escuchada; ahora, con voz propia, participa y es centro de atención en los espacios de la arquitectura política internacional: la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA), entre otros. Pero la nación también ha configurado una nueva geopolítica regional, sustentada en principios socialistas de cooperación y solidaridad, al proponer y fundar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, y Petrocaribe, así como respaldar

A través de la Ruta de las Indias, las embarcaciones europeas cruzaron el Atlántico para expoliar las riquezas de África y del nuevo continente: América

tóricos encuentros entre Bolívar y el argentino José de San Martín, el chileno Bernardo O’Higgins y el revolucionario haitiano Alexandre Petión, entre otros próceres. Con la creación de la Gran Colombia, estos ideales de unidad latinoamericana señalados por Simón Bolívar y Francisco de Miranda se consolidaron, pero el sueño duró poco tiempo. Tras la muerte del Libertador, y con la presidencia de José Antonio Páez, los objetivos del ideario bolivariano fueron truncados por la oligarquía criolla, la cual enterró el primer intento de unidad latinoa-

mericana sin la injerencia imperialista. Injerencia que fue advertida por Bolívar en aquella célebre frase: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”. Desde el incidente en el que una embarcación venezolana capturó en las aguas del Orinoco a dos goletas estadounidenses, denominadas “Tigre” y “Libertad”, cuyo propósito era suministrar armas y vituallas al ejército español, Bolívar supo que el Norte era enemigo de la liberación de los pueblos del Sur.

Con esa conciencia, el prócer escribió a Francisco de Paula Santander, en 1826: “Y así, yo recomiendo a usted que haga tener la mayor vigilancia sobre estos americanos que frecuentan las costas: son capaces de vender a Colombia por un real, si la tuvieran”. En su condición de estadista y visionario, Bolívar logró prever que la integración latinoamericana tenía en Estados Unidos un ferviente opositor que siempre vio la posibilidad de sustituir a la Corona española en su papel colonialista. Durante doscientos años, nues-

tra diplomacia estuvo sujeta al centro del poder hegemónico imperialista, y cuando surgió algún intento soberano, el país fue atacado o amenazado, como en 1902 cuando Gran Bretaña y Alemania bloquearon a Venezuela. El Gobierno Bolivariano ha retomado los objetivos estratégicos del pensamiento de Bolívar y de Miranda en los principios de sus relaciones internacionales, con la creación de un mundo multipolar, la integración latinoamericana y caribeña y el carácter antiimperialista de la actual política exterior venezolana. ●

UN TRATADO PARA LA LIBERTAD| El 30 de marzo de 1845 el Reino de España reconoció la independencia de Venezuela mediante el Tratado de Madrid firmado por Alejo Fortique.

CUMANÉS VICTORIOSO| El 1 de abril de 1825, el general Antonio José de Sucre, el gran Mariscal de Ayacucho, venció en Tumusla, Potosí, al último ejército que defendía en América Latina a la Corona española.

INTRÉPIDOS CONTRA EL “INTRÉPIDO”| El 2 de mayo de 1816, la goleta “General Bolívar” libró el famoso combate de Los Frailes cuando realizó el abordaje naval del bergantín español “Intrépido”.

DOS HÉROES FRENTE A FRENTE| El 27 de julio de 1822, el puerto ecuatoriano de Guayaquil fue testigo de la famosa entrevista entre dos grandes héroes de la independencia latinoamericana: Simón Bolívar y José de San Martín.

EL MARISCAL FUE PRESIDENTE| El 26 de septiembre de 1822, el gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, fue nombrado Presidente de Bolivia, cargo que aceptó por dos años.

8 | ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | VÁRVARA RANGEL HILL | Fotos: Archivo CO | Caracas

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Como lo hace ahora en la guerra mediática

El Estado facilita la transferencia de conocimiento al pueblo

Correo del Orinoco combatió las mentiras de la Corona española en la Independencia
El primer periódico del país, la Gaceta de Caracas apoyaba las ideas de los realistas. Andrés Bello fue uno de sus redactores. Sólo en ese medio impreso hubo censura previa
l avance de las comunicaciones y del transporte, con elementos como el telégrafo, periódicos, correo, carreteras, ferrocarriles y otros, está asociado al desarrollo del capitalismo mundial, que se produce en Europa y los Estados Unidos a mediados del siglo XIX. Venezuela, abocada a su independencia, fue alcanzando lentamente los adelantos que facilitaban las comunicaciones de la época. El profesor de historia Leonardo Poleo cuenta que, en Venezuela, la imprenta llegó tardíamente, en 1806 proveniente de Trinidad. Se trató de un equipo utilizado por Francisco de Miranda para imprimir sus proclamas revolucionarias. Luego, se publicó la Gaceta de Caracas en 1808, el primer periódico venezolano, el cual circulaba los días viernes previa censura y, en muchos casos, para defender los intereses realistas. La publicación contó en su periodo inicial con Andrés Bello como redactor. En un artículo fechado en 1955, Ramón Díaz Sánchez expuso que la participación de Bello en la Gaceta se debió a la conciencia del ilustre sobre la “trascendencia para su patria y la cultura de su época”; aunque el acto no estaba dotado del espíritu revolucionario, salpicó de venezolanidad la imprenta del irlandés Mateo Gallagher y el escocés James Lamb, quienes tenían la venia de los españoles para producir el periódico. “Esta publicación debe haber tenido un impacto limitadísimo, dadas las condiciones socioeconómicas del momento, determinadas por una población mayoritariamente analfabeta y un conjunto de provincias en total desvinculación geoeconómica, lo que se mantuvo así hasta el siglo XX”, destacó el profesor. El 27 de junio de 1818, por orden de Simón Bolívar, se comenzó a publicar el Correo del Orinoco, periódico que estaba a cargo del impresor de origen belga Andrés Roderick. Tal como la historia lo reconoce, el Correo del Orinoco se convirtió en el órgano divulgador de las ideas patriotas e independentistas, que hizo frente a las mentiras y la “guerra sucia” de la Gaceta de Caracas. Eran las letras por primera vez al servicio de la justicia y de las criollas y los criollos libres. Poleo enfatizó que “más allá de la Gaceta y el Correo del Orinoco, durante el siglo XIX, específicamente a partir de 1830, hubo una intensa actividad periodística en Caracas y las grandes ciudades, asociadas al desarrollo del modelo político. Resulta conveniente destacar que la historiografía tradicional venezolana considera que esas primeras décadas de vida republicana, posterior a la disolución de la República de Colombia, viven bajo un respeto casi absoluto a la libertad de expresión”. CARTAS A LA MAR Las noticias viajaban lentamente, a la velocidad que la geografía permitía. Por eso no es de extrañar que muchas informaciones llegaran con abundante retraso, generalmente a través de emisarios o viajeros y del limitado sistema de correos de la época, expresó el académico. Según la historia que refiere Ipostel, en el siglo XVIII el tráfico de correspondencia estuvo a cargo de la Compañía Guipuzcoana, a través del servicio marítimo, desde 1728 hasta 1778. Fue en 1795 que el capitán general Pedro Carbonell organizó un servicio de correos, que se considera el punto de partida del sistema postal en Venezuela. Pero sería años después de la Independencia que se formalizaría la institución. Siendo José Antonio Páez presidente de Venezuela, se decretaron, el 22 de junio de 1832, las disposiciones que fijaban las postas de correspondencia por mar. Por primera vez se instalaron oficinas de correos en los principales puertos y capitales de estados, como parte de la primera Administración Postal. El telégrafo no llegaría hasta la segunda mitad del siglo XIX. El profesor Poleo aclaró que este retraso en las comunicaciones marcó “la diferencia de tiempo entre los sucesos de Caracas del 19 de abril de 1810 y los del resto de las provincias venezolanas, o más allá, las hispanoamericanas. Así debe haber sucedido con la Declaración de la Independencia, con el resultado de la Batalla de Carabobo, la muerte de El Libertador o el triunfo de Zamora en Santa Inés”. Uno de los mecanismos más efectivos para facilitar la información, utilizado por El Libertador, “fue la impresión de escritos cortos de no más de una página, con fácil distribución” ●

Casi 9 millones de internautas viajan hacia la sociedad de la comunicación
El Gobierno Bolivariano implementa políticas estratégicas para el uso social de las tecnologías que facilitan el acceso a bases de datos e información
las personas puedan comunicarse a precios más bajos. Otro beneficio ha sido la ampliación de la cobertura y el uso de tecnología avanzada. El presidente de la Cantv, Francisco Silva, aseguró recientemente que el servicio de telefonía fija pasó el último año de 55 por ciento a 86 por ciento de penetración en hogares. “El servicio de telefonía fija por muchos años tuvo muy poco crecimiento. Desde la nacionalización de la Cantv vendimos más de 800.000 líneas, cuatro veces lo que la empresa vendía”, dijo. En materia de telefonía móvil, hay cerca de 13,5 millones d usuarias y usuarios de Movilnet. Esta cifra se suma a las estimaciones de Conatel: 99 de cada 100 personas disponen de celulares en uso. El siglo XXI también ha sido propicio para que el Estado afiance y cree nuevos medios, adaptados a las necesidades de la población y como artillería de batalla en la realidad de la guerra de Cuarta Generación. El comunicador alternativo Oswaldo Rivero declaró recientemente que en el país existen 326 medios alternativos gracias a la entrega de concesiones y apoyo a comunicadoras y comunicadores populares, que informan atendiendo a los verdaderos intereses de las personas y funcionan al mismo tiempo como lugares de encuentro para que las comunidades busquen soluciones a sus problemas. Por otra parte, el Sistema Nacional de Medios Públicos integrado por ABN, VTV, Vive TV, ANTV, TVES, Colombeia, Circuito RNV, YVKE Mundial, Telesur, Ávila TV y, más recientemente, el Correo del Orinoco, se han sumado a la lucha contra la hegemonía comunicacional del imperio y sus constantes ataques contra la Revolución que vive el país ●

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Las noticias llegaban varias semanas o meses después

Miranda publicó, en mayo de 1810, el periódico El Colombiano, primera publicación que se levantó en letras a favor de la Independencia del continente americano. El periódico llegó a Caracas, Buenos Aires, Santa Fe, Trinidad, Veracruz, México, Río de Janeiro y La Habana.

El Colombiano|Desde su casa en Londres, Francisco de

uy distinto es el panorama de las comunicaciones del siglo XIX con respecto al de ahora. Con muy poco que envidiar a otros países de la región, Venezuela avanza impetuosamente hacia el acceso -cada vez más amplio- de las grandes mayorías a las tecnologías de información y comunicación (TIC), herramientas que están llamadas a facilitar algunos procesos sociales para el desarrollo. Fernando Villalobos, profesor de la maestría en Ciencias de la Comunicación de la Universidad del Zulia, explica que “el ingreso de Venezuela a la sociedad de la información está signado por esfuerzos puntuales del Estado venezolano, grupos sociales y académicos que intentan transformar la información que circula por la red, en conocimiento y nuevas aplicaciones. En este momento en que hablamos del ingreso a la sociedad del conocimiento, nos acercamos a un cambio de paradigma, que todavía no tenemos muy claro: la sociedad de la comunicación”. Los riesgos, desafíos y promesas de la sociedad de la comunicación aún no están especificados, pero el académico supone que se establecerán vínculos entre la “sociedad de la información y la del conocimiento hasta llegar a la sociedad de la comunicación, en la que cualquier ciudadano tendría las competencias

Comunicadores comunitarios brindan información según los intereses y necesidades de la población

Satélite para rato|La Revolución Bolivariana tiene el mérito de haber puesto en órbita el Satélite Simón Bolívar, el primero de Venezuela para casi toda Nuestramérica. Infocentros, puestos fronterizos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, VTV, TVES, ANTV y la televisora multiestatal Telesur ya disfrutan los servicios del Venesat 1. José Rivero, coordinador de la Estación Terrena de Control del satélite, señaló que se trabaja aceleradamente para garantizar tele-medicina y tele-educación hasta localidades remotas.

necesarias para relacionarse, aprender, enseñar, compartir; en fin, construir autónomamente su propio futuro”. Para esta construcción del futuro, el Gobierno Bolivariano masifica, en muchos casos hasta gratuitamente, el acceso a las TIC con propósitos emancipadores; también incentiva proyectos con pertinencia social. Según cifras de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel),

de cada 100 habitantes, 31 tienen acceso a internet. Esto significa que en Venezuela hay actualmente alrededor de 8,8 millones de internautas. En el año 2000, la penetración de Internet en la población era de 3,38 por ciento. En 2009, pasó a 30,71 por ciento. Es un incremento de 900 por ciento de usuarios y usuarias de web en menos de diez años, informó el presidente de la República, Hugo Chávez, durante la transmi-

sión del Aló Presidente número 354, realizado en marzo pasado. Durante el programa, el Jefe del Estado recordó que en todo el territorio nacional hay 668 Infocentros instalados y operativos, los cuales ofrecen servicio de internet completamente gratis a más de 3 millones de personas. La ciudadanía los utilizan no sólo para entrar a la red, sino también para cursos de alfabetización tecnológica, creación de proyectos sociales y fortalecimiento del Poder Popular. DEMOCRATIZANDO LAS COMUNICACIONES Desde su nacionalización, en 2007, la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv) y su filial de telefonía celular Movilnet han ofertado planes para que

A DISCRECIÓN | En la nota de presentación del Correo del Orinoco del 27 de junio de 1818, el periódico anunció: “Somos libres y vivimos en un país libre, y no nos proponemos engañar al público. No por eso nos hacemos responsables de las noticias oficiales, pero anunciándolas como tales, queda a juicio del lector discernir la mayor o menor fe que merezcan”.

FAMILIA DE ARTISTAS | El abuelo materno del pintor carabobeño Arturo Michelena era un escultor y pintor famoso. Se llamaba Pedro Castillo y fue quien decoró la casa de José Antonio Páez en Valencia.

NOTAS DE LIBERTAD | “Dulce Patria recibe los votos / con que América toda juró / que o la tumba será de los libres / o el asilo contra la opresión”. Estos son los versos de la “Canción patriótica Nro. 2” que, se cree, escribió Juan Landaeta en 1810.

MENGUÓ LA POBLACIÓN | John Linch, en su libro Las revoluciones hispanoamericanas 1808-1826, refiere que, como consecuencia de la guerra a muerte, la población disminuyó. En la Provincia de Caracas se redujo el número de habitantes: de 250.000, en 1810, a 200.000, en 1816. En Venezuela la población de 1810 era de casi 900.000 habitantes; la cifra cayó a 767.000 para 1822.

10 | ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | VANESSA DAVIES | Fotos: Archivo CO | Caracas

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El proceso de expropiación empezó desde la llegada de los invasores

La Ley de Tierras de 2001 liquidó la supuesta reforma agraria de Rómulo Betancourt

Pequeños grupos de poder se beneficiaron del reparto de tierras tras la Independencia
Una bula papal otorgó a las coronas de España y Portugal la propiedad sobre “las tierras descubiertas”. Las Leyes de Indias constituyeron “una estructura jurídica de dominación”, describe Elías Jaua, titular de Agricultura y Tierras. Después, en el siglo XIX, la traición al Libertador se convirtió, también, en una traición para el pueblo pobre que había ganado su lote de terreno
“en un negocio de venta legal entre la Corona y los particulares”, de acuerdo con un análisis del Instituto Nacional de Tierras. Las Mercedes Reales consistían en la entrega directa de tierras. “La Corona le daba las tierras a particulares para que las colonizara”, indica Jaua. La palabra latifundio no era ajena. En dos zonas estaba dividida Venezuela en el siglo XVIII, rememora Jaua: la costera, “con una economía agrícola destinada al cacao, organizada en la plantación latifundista, de mano de obra principalmente esclava”; y los llanos, “con una producción ganadera extensiva, que requería escasa mano de obra y cuyos propietarios residían en ciudades distantes”. Conceptualmente, el latifundio es una hacienda, de gran extensión, que pertenece a una sola persona y, además, está poco o nada cultivada. Miguel Urioste, economista e investigador de la Fundación Tierra de Bolivia, expresa que el latifundio “es una rémora del pasado; una forma legal de ejercer dominio territorial y control político”. LA BATALLA POR LA INDEPENDENCIA Los problemas ligados a la ocupación y tenencia de la tierra, así como la comercialización de los productos que ella generaba y la monopolización de la Compañía Guipuzcoana, motivaron la rebelión de los mantuanos. La guerra por la Independencia alteró la ocupación del territorio, por razones obvias: en un conflicto bélico, la tierra es una forma de triunfo o derrota. En 1821, en plena lucha por la Independencia de España, Simón Bolívar autorizó “la enajenación de tierras baldías en las provincias marítimas, así como las del interior del país”, con excepción de las comunidades indígenas y los ejidos de pueblos y ciudades, puntualiza el INTI. La ley bolivariana ordenó la creación de las oficinas de Agrimensura. Un decreto de Bolívar, del año 1817, creó los haberes militares: el reparto de la tierra como compensación a los soldados que se sumaron a la Guerra de Independencia. “Los haberes constituyen un proceso de titulación, detalla Jaua, “ya que constituían una transferencia del derecho de propiedad sobre los bienes nacionales del Estado”. Pero lo que pudo haber sido una reforma agraria, aclara Delahaye, quedó rápidamente anulado “cuando los caudillos vencedores compraron a sus soldados” los lotes de terreno. Las confiscaciones de tierras de los realistas, agrega, “beneficiaron a un grupo pequeño de personas cercanas al poder”. La enajenación de baldíos estuvo bajo control “de los grupos que sucesivamente detentaron el poder”, manifiesta. “La oligarquía que se asentó en el poder, a través de su testaferro principal, José Antonio Páez, comenzó a apropiarse de los haberes militares que el Libertador había dispuesto para sus soldados”, refiere Elías Jaua. “Indios, negros, sectores populares, fueron nuevamente arrebatados”. Años después, un luchador llamado Ezequiel Zamora (nacido en Cúa, Miranda, en febrero de 1817) encendió la esperanza en quienes defendían la premisa “la tierra es de quien la trabaja”. A Zamora lo asesinaron en 1860. La Guerra Federal terminó en 1863, pero la tenencia del territorio poco se modificó. La oligarquía liberal y la conservadora pactaron otro reparto de las tierras. “Y el pueblo”, reitera Jaua, “fue traicionado de nuevo” ●

La Revolución ha eliminado 40% del latifundio
Con la nueva normativa, vigente desde el año 2001, se han recuperado 2.500.000 hectáreas de tierras que pertenecían a la Nación pero eran ocupadas ilegalmente. En ellas se desarrollan proyectos productivos para la soberanía alimentaria
l solo nombre de Ley de Reforma Agraria tiene el poder de causar alegría o espanto. En 1960, apenas dos años después del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, el entonces presidente Rómulo Betancourt promulgó la Ley de Reforma Agraria, con la cual -según cálculos del historiador Naudy Suárez, miembro de la Fundación Rómulo Betancourt- se distribuyeron en tres años “más de un millón y medio de hectáreas y se habían asentado 62.000 familias campesinas”. Pero esta historia oficial tiene otra cara: la del campo de verdad. Antes, como parte de la historia del siglo XX, habría que destacar varios hitos: la confiscación de las tierras del dictador Juan Vicente Gómez, “que hubiera podido ser la base de una reforma al repartirse entre los campesinos”, pero se prefirió “venderlas en forma poco transparente a personalidades cercanas al régimen”; y “la permanencia de la reivindicación campesina sobre las tierras” en cada cambio de gobierno, enumera Oliver Delahaye, profesor de Agronomía de la UCV. Después, llega el año 1960 y la propuesta de Acción Democrática sobre la tenencia de la tierra. Pero si hay alguien crítico con la reforma agraria de Rómulo Betancourt, ese es Elías Jaua, ministro del Poder Popular para la Agricultura y Tierras. La proclama de Betancourt “fue un engaño. El Estado venezolano pagó tivas y particulares de propiedad para garantizar la producción agrícola. El Estado velará por la ordenación sustentable de las tierras de vocación agrícola para asegurar su potencial agroalimentario”. Dos años después, en medio de una gran conflictividad social, “se aprobó una ley que buscaba regularizar el uso y la tenencia de la tierra”, recuerda Jaua. En noviembre de 2001, el Mandatario Nacional aprobó el decreto con Fuerza de Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, con el cual desapareció la Ley de Reforma Agraria de 1960. La normativa estaba incluida en el paquete de 49 leyes habilitantes aprobadas por el Gobierno Bolivariano. Un censo, efectuado en 1997, había revelado que 7.000.000 de hectáreas estaban en régimen de latifundio, de las 9.000.000 de hectáreas aprovechables para actividad agrícola. “Más de 70% de las mejores tierras se hallaban en manos de las familias que las poseían desde la Colonia, el régimen gomecista y el reparto adeco-copeyano”. Esto cambió con la ley de 2001. “Nuestra oligarquía es tan atrasada, que esa ley fue uno de los motivos de la activación del golpe de Estado de 2002”, rememora Jaua. En su artículo 1, la ley establece como objeto crear las bases para “un desarrollo rural integral y sustentable”, que incluye la eliminación “del latifundio como sistema contrario a la justicia, al interés general y a la paz social en el campo”. La meta de la Revolución Bolivariana es “cero latifundio”, sentencia Jaua. Su balance es positivo, aunque sigue en pie de lucha: “Hemos recuperado unas 2.500.000 hectáreas de tierras que son de la nación y no de quienes decían ser sus propietarios; es decir, un 40% del latifundio registrado. Se han entregado, a más de 96.000 familias campesinas, títulos de tierras; hemos regularizado a los campesinos que históricamente ocuparon tierras pero que nunca habían tenido un papel que lo demostrara”. En esas áreas rescatadas, celebra el Ministro, “se están desarrollando proyectos de propiedad social del Estado venezolano para el desarrollo de centros genéticos, centros de semillas y de recría, sistemas de riego”. Ejemplo de ello es el Proyecto Agrario Integral Socialista José Inacio de Abreu e Lima, que une a Venezuela y Brasil en un propósito: la siembra de 35.000 hectáreas de soya. También se han regularizado 5.000.000 de hectáreas. “Son campesinas y campesinos, propietarias y propietarios a quienes se les ha certificado que sus tierras les pertenecen, las adquirieron legítimamente”, describe el funcionario. Con el cambio generado por la ley se ha democratizado un poco la tenencia de la tierra, asevera Delahaye, “pero es dentro de varias decenas de años que se podrán evaluar los resultados”. Por la falta de estadísticas certeras, añade, “es difícil hacerse una idea cuantitativa de la evolución de la tenencia”. Además, “hay una sucesión de fórmulas que no terminan de ser evaluadas antes de pasar a otra, como las cooperativas, los Fundos Zamoranos y Comunas”. Legalmente hay que resolver algunas cosas más. En particular, con las cartas agrarias, exhorta Delahaye, porque considera que hay una superposición de derechos que serán un problema más adelante. Para el docente, el debate sobre “la concentración de la tenencia de la tierra en pocas manos” no solamente se vincula con la justicia social, “sino con la eficiencia productiva de las explotaciones”. Organismos internacionales, como el Banco Mundial, “demostraron que, por unidad de superficie, las más pequeñas fincas son las más productivas” ●

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ligarcas, temblad, viva la Libertad”, corearon las y los federales en la mitad del siglo XIX. Esa amenaza a la oligarquía no era en vano. La situación se puede simplificar de la siguiente manera: Mucha tierra estaba en pocas manos. “Las fuentes disponibles apuntan a una creciente concentración de la tenencia” del territorio, señala el doctor Oliver Delahaye, profesor de la facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela, en entrevista con el Correo del Orinoco. En febrero del año pasado, el presidente Chávez aseveró que la Guerra Federal (1859-1863) fue “una revolución del pueblo pobre” contra ese orden de cosas. En 1492 comenzó la invasión española a ese continente que después se llamó América. “En la América prehispánica no se concebía la propiedad privada como es conocida hoy día”, relató José Artiles, ex presidente de la Procuraduría Agraria Nacional, en una investigación publicada por la Organización de

las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. El origen de la estructura continental de la tierra “se fundamenta en la bula papal de 1493, en la que el Papa Alejandro VI dona a las coronas, tanto de España como de Portugal, todas las tierras descubiertas y aquellas que se descubrieran en el futuro”. Es a través de este instrumento “que se fundamenta el derecho de propiedad para los ‘conquistadores’ o invasores sobre el vasto continente americano”. La premisa “tierra es poder” estaba muy clara para los conquistadores. Así, el régimen de tenencia colonial de la tierra en Venezuela “se inicia como un proceso de usurpación de la tierra a través del despojo violento y la humillación a la que fueron expuestos los habitantes nativos de nuestro país”, detalló al Correo del Orinoco el titular de Agricultura y Tierras, Elías Jaua. Esa ocupación

violenta “generó una propiedad ilegítima sobre los territorios conquistados”, a la que se sumó la mano de obra esclavista, traída por la fuerza desde África para regar con su sangre las plantaciones. En Venezuela, “desde la Conquista, los productores agrícolas han tenido acceso a la tierra mediante procesos esencialmente no mercantiles (invasión, clientelismo, uso del poder político, etc.)”, destacó el profesor Delahaye en un documento de la FAO, de la década de 1990. Las Leyes de Indias constituyeron “una estructura jurídica de dominación”, señaló Jaua. Tal como consta en un compendio de las Leyes de Indias publicado en 1690, una de las órdenes era: “Que en saltando en tierra se tome posesión en nombre del rey”. Figuras como las Donaciones, Gracias y Mercedes Reales, concedidas por el Estado español a los primeros conquistadores, se transformaron

millones de bolívares por las tierras que después entregaron en pedacitos a los campesinos, sin ningún tipo de apoyo, para que terminaran siendo vendidas a los terratenientes a quienes ya el Estado había pagado”. -¿Por qué fue un engaño? -El Estado venezolano le pagó a los terratenientes por tierras que no les pertenecían. No se pidió el origen real de la propiedad. Se pagó para satisfacer una demanda política y social, y para desmantelar la base social de los movimientos armados de la época. Jaua añade otro comentario: Las tierras eran tratadas con una visión mercantilista, y la regularización de la tenencia era prácticamente sólo para pequeños y medianos productores que se dedicaban a la actividad rural. Delahaye, sin embargo, no duda en calificar esa reforma como un hecho masivo. “Se repartieron más de 350.000 títulos en más de 13.000.000 de hectáreas, según las cifras oficiales”, indicó el investigador. “Pero los resultados, 50 años después, son muy distintos de lo esperado: no hubo formación de pequeñas explotaciones, sino de medianas (constituidas en parte a partir de compras

ilegales de parcelas)”. Con base en sus estudios, asegura que la ley de Betancourt se convirtió “en catalizador del mercado de la tierra, por la parcelación de los latifundios”. EL CAMBIO DE LA REVOLUCIÓN En 1999, la Constitución Bolivariana -aprobada por la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano, expresada en el referéndum del 15 de diciembre de ese año- condenó el latifundio. El artículo 307 puntualiza: “El régimen latifundista es contrario al interés social. La ley dispondrá lo conducente en materia tributaria para gravar las tierras ociosas y establecerá las medidas necesarias para su transformación en unidades económicas productivas, rescatando igualmente las tierras de vocación agrícola. Los campesinos o campesinas y demás productores agropecuarios y productoras agropecuarias tienen derecho a la propiedad de la tierra, en los casos y formas especificados en la ley respectiva. El Estado protegerá y promoverá las formas asocia-

VENEZUELA NUMISMÁTICA|Para 1810 circulaban monedas acuñadas por la Provincia de Caracas, en denominación de 1/8 y 1/4 de real. De ambas denominaciones se conocen acuñaciones de los años 1802, 1804 y 1805.

MIRANDA DIGITAL|Los archivos de Miranda estarán disponibles, a partir de este año, en versión digital. “Se tendrá la imagen original, además de la transcripción al castellano actual”, asegura la historiadora Carmen Bohórquez.

DOTE MATRIMONIAL|Los latifundios, entre los siglos XVI y XVIII, se heredaban, o formaban parte de la dote de los matrimonios. “Se mantuvieron intactos, a menudo amparados en la figura del mayorazgo”, describe Elías Jaua. El mayorazgo era el derecho que tenía el hijo mayor de una familia a heredar los bienes de sus progenitores, con el compromiso de perpetuar las mismas condiciones.

LEYES DE INDIAS|Uno de sus artículos establecía: “Ordenamos que el terreno y cercanía que se ha de poblar, se elija en todo lo posible el más fértil, abundante de pastos, leña, madera, metales, agua dulce, gente natural, acarreos, entrada y salida, y que no tengan cerca lagunas, ni pantanos, en que se críen animales venenosos, ni haya corrupción de ayres, ni aguas”.

12 | ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | MANUEL ABRIZO | Fotos: Manuel Abrizo | Guárico

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Fue considerado en su tiempo el hato más extenso de Venezuela y el más poderoso de Suramérica por el número de cabezas de ganado. Encarnó la codicia, la terrofagia y el hambre insaciable de tierras que caracterizaron a Venezuela en los años coloniales y republicanos. Las familias propietarias construyeron un emporio a base de tesón, pleitos y hasta pactos con Lucifer
a Cruz Rubiera llegó a ser el hato más poderoso de Venezuela en tiempos de la Colonia. Incluso, en opinión de José Antonio Silva Agudelo, cronista de Calabozo, fue el latifundio más grande de Suramérica en cuanto a número de reses, ya que en sus sabanas pastaban 300.000 animales. Sus dueños, los Mier y Terán y el Rubio de su tiempo (así llamaron por generaciones al descendiente respectivo), acumularon durante 150 años una inmensa fortuna y poder político. Figuras controversiales, alabadas y señaladas con el dedo por sus críticos, son mostrados como vivo ejemplo de codicia, terrofagia y hambre insaciable de tierra, aunque también se les menciona como figuras ejemplares, de condición honorable y ejemplo tesonero de pasión por el trabajo. “La Cruz Rubiera ha sido el hato de mayor dimensión que haya conocido la historia de Venezuela; eso lo puedes anotar sin temor”, asevera Yunis Bautista, un profesor de historia, residente en Guayabal, poblado del sur guariqueño. Precisamente, la extensión del hato, cuyo núcleo principal se hallaba a unos pocos kilómetros de Cazorla, difiere en hectáreas de acuerdo a diversas fuentes consultadas. El historiador Oldman Botello, actual cronista de Maracay, señala que a La Cruz Rubiera se le agregaron varios hatos para un total de 39, extendidos en los antiguos distritos Miranda (Calabozo) e Infante (Valle de la Pascua);. Todos sumaban 350.000 hectáreas. Juan Romero, un zaraceño anclado en Cazorla desde hace más de 40 años, poeta popular y aficionado a la historia, busca una carpeta, saca un documento judicial de compraventa de La Rubiera y asegura que el hato poseía 187 leguas españolas. Otras reseñas señalan que los Mier y Terán tuvieron posesiones en Apure y Barinas. A finales del siglo

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XVIII llegaron a oponerse a la fundación de San Fernando de Apure, y entablaron un juicio ante la Corona española, con el alegato de que el nuevo pueblo estaría dentro de sus tierras. José Antonio Silva Agudelo afirma que La Rubiera no fue el hato más extenso de Venezuela y que su porción consolidada nunca llegó a superar las 70.000 hectáreas. Lo que ocurre, explica Agudelo, es que en las vaquerías (actividad colectiva en que se recogía el ganado disperso en las sabanas) había la regla de que si aparecía mucho ganado de un dueño, éste debía comprar un derecho para pastar, aunque las tierras no estaban integradas al hato. LA OLEADA DE LOS MIER Y TERÁN La historiadora Virginia Calvente Iglesias, del Centro de Estudios Montañeses, Santander (España), desentrañó el enigma de los orígenes de los Mier y Terán y de cómo llegaron a Venezuela. Eran españoles, nativos de Ruente, “uno de los 14 Concejos integrantes de una unidad administrativa (Alcaldía Mayor) del Real Valle de Cabuérniga en las Montañas de Burgos y perteneciente a la Diócesis de Burgos antes de 1754, ya que a partir de ese año pasó al recién erigido Obispado de Santander”. La saga de los Mier y Terán y su relación con Venezuela pudo haber arrancado en firme con el casamiento entre Juan Mier y Terán y María Sánchez de Escagedo. El matrimonio procreó a Gabriel, Agustín, Sebastián, Juan, Antonio y Juliana. Juan, Antonio y Sebastián se vinieron a Venezuela en busca de fortuna, “tal vez llamados por un tío suyo del que hay constancia documental que estuvo y murió allí”, sostiene Virginia Calvente Iglesias. Sebastián Sánchez de Mier y Terán el Viejo, además de contraer méritos ante la Corona por sus diversos servicios, se enriqueció de tal manera que, por su estímulo, se originó una “avalancha” de pioneros originarios de Ruente en dirección a Los Llanos, entre los que se encontraban sus sobrinos Juan de Mier y Terán y Sebastián de Mier y Terán el Mozo”, indica la investigadora española. Posiblemente llegaron de manera clandestina. José Antonio Silva Agudelo aclara que, cuando se fundó Calabozo en 1720 ya había más de 40 hatos en la zona; uno de ellos era La Cruz de Guariquito, que con el tiempo pasó a llamarse La Cruz Rubiera o simplemente La Rubiera.

Los caraqueños ocuparon el sur del Guárico en busca de agua para ganado

La Cruz Rubiera, o cómo acumular tierras sin piedad

Yunis Bautista dice que hay datos que apuntan hacia 1760 como fecha de llegada a la zona de Sebastián de Mier y Terán (“un terrófago de temer”). El hombre inauguró un método eficiente de terrofagia, que consiste en presentar linderos falsos que luego se iban legalizando ante las autoridades. SEMBRAR GENTE PARA “LA PROSPERIDAD” Francisco Monroy Pittaluga, un médico ya fallecido, quien ejerció en el siglo pasado en Cazorla y autor de un memorable libro sobre esta comarca guariqueña, detalla que la historia del pueblo está muy unida a la de La Cruz Rubiera, “el vasto y famoso hato de los Mier y Terán, en cuyas tierras estuvo Cazorla hasta 1905”. En la plaza de Cazorla, en 1914, Arévalo Cedeño se alzó contra Juan Vicente Gómez. En su primer lance,

Casa de los Mier y Terán

tomó el hato La Rubiera por pocas horas. Escribe Monroy, de acuerdo con relatos recogidos de sobrevivientes, que el general Cipriano Castro -presidente de la República- le regaló a Cazorla, en 1905, una suma de dinero para dos leguas de ejidos, pero al final de los trámites entre los abogados y Francisco Mier y Terán –abo-

ara José Silva Agudelo, cronista de Calabozo, el fuerte verano que estamos padeciendo en estos tiempos esclarece lo que ocurría hace unos 300 años con las caraqueñas y los caraqueños: faltaba agua y el verano mataba el ganado. Entonces, la gente pudiente dirigió su mirada hacia el sur y el extenso territorio que conformaban los Llanos de Caracas, cuyos linderos llegaban hasta la orilla del río Apure. Caraqueñas y caraqueños llegaron a los llanos guariqueños en busca de agua en verano. “Los hatos de aquí eran de los gobernantes de Caracas. Ellos tenían grandes cantidades de ganado, bestias y animales menores, ovejos, chivos, carneros, cochinos. Esos animales en la sierra se morían por falta de agua en el verano. Ellos sabían que los ríos Guárico, Tiznado, Orinoco, Apure, Apurito, Portuguesa y

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|Calabozo alimentaba a Caracas|
En el proceso de fundación de hatos, los dueños de ganado se apoyaban en un personaje clave que atendía su propiedad: el caporal o mayordomo, un gerente a caballo que compartía con los peones y administraba la hacienda. Los caporales, como los dueños casi no venían nunca, llegaron a ser líderes y ponían las fiestas patronales . Entre los apellidos ilustres del mantuanaje colonial residente en Caracas, Calabozo o San Sebastián de los Reyes, con posesiones en Calabozo, Camaguán y Guayabal; figuraban, en 1758, los Tovar, Blanco, Báez, Gamarra, Mier y Terán, Aponte, Domínguez, Beróes, Sosa, Aquino, Loreto y Arana, refiere el profesor Felipe Hernández, en una ponencia presentada el año pasado en un encuentro de cronistas en Guayabal.

José Silva Agudelo, cronista de Calabozo

Chirgua corrían de verano, y los que no lo hacían, quedaban con grandes charcos que nunca se secaban. Aquí hay un charco en Calabozo, más abajo del puente Aldao, que se llama Charco del Mata Jambre y no se seca nunca. Es un reservorio de agua que aunque bebiera la cantidad de ganado que bebiera, no se secaba; eso era lo que buscaban los caraqueños por esta zona”, sostiene el cronista de Calabozo.

“Juan Vicente Gómez nunca vino al Guárico a sus hatos, pero claro, los caporales de Gómez eran A1, así que perfectamente tú podías vivir en Caracas y tener un caporal que era el hombre responsable de un rebaño de 50.000 reses”, dice Silva Agudelo. Con el discurrir de los años, Calabozo se convirtió en un emporio ganadero y gran productor de carne salada, cuero y ganado en pie, que salía desde los llanos de La Cruz Rubiera, el principal hato, hacia Caracas. Entonces, lo que hoy se llama la seguridad alimentaria, en este caso de Caracas, dependía de Calabozo, además de los caballos para los ejércitos coloniales. Estos animales eran muy importantes, agrega, “porque los ejércitos eran de caballería, y cada soldado necesitaba tres y cuatro caballos”.

gado también y dueño de La Cruz– aconteció la misteriosa desaparición del 50 por ciento de las tierras que iban a ser donadas. “Mas, al fin y al cabo, aquello no tenía nada de novedoso para los cazorlenses, pues ya era tradicional la fama de los Mier y Terán para aumentar sus tierras con más habilidad que sus vecinos. El doctor Mier y Terán, alias El Rubio (apodo con que siempre se distinguió la condición de mayorazgo en su familia), no había hecho otra cosa que seguir con absoluta fidelidad los pasos que en ese camino le trazaron sus antepasados. Así, el mencionado doctor Diego Eugenio Chacón, cuando practicó la mensura de Las Ánimas, que para ese entonces pertenecía a don Isaías Jiménez, pudo decir que más de 60 leguas de La Rubiera habían sido adquiridas en forma no limpia”, señala Monroy Pittaluga. En los archivos de la Catedral de Calabozo, en 1783, se alude a don Sebastián de Mier y Terán, quien era “uno de los hombres más poderosos de la provincia, de pocos igualado en su caudal y de ninguno excedido por la suministración de sus gastos y ninguna policía en su crianza”, dice Monroy Pittaluga; tenía fama de que no se le ganaba pleito ante los encargados de impartir justicia. Los Mier y Terán ocuparon altos cargos. Uno de ellos fue el de Alcalde de Caracas, y otros se desempeñaron como jueces de llano. Uno de ellos prestó ayuda a la causa republicana en la Guerra de Independencia. Años después, El Libertador, en agradecimiento, le extendió un salvoconducto que puso a resguardo sus propiedades. Un hijo de don Sebastián de Mier y Terán, don Francisco Mier y Terán, llamado el Rubio Viejo, logró acumular títulos de propiedad de la mayoría de los vecinos, bajo el argumento de que en sus arcas estaban a salvo del comején y de los avatares de los continuos alzamientos contra los gobiernos de turno. “Luego”, dice Pittaluga, “como arte de encantamiento, dichos títulos aparecían a favor del Rubio, siempre poderoso y hábil, mientras el dueño legítimo tenía que inclinar la cabeza, escasa de luces, ante la fuerza de los razonamientos jurídicos, preso como una mariposa en aquella oscura tela de araña de las leyes”. Señala Pittaluga, en una versión bastante extendida en Cazorla, que “el mismo día en que el primer Rubio fundó el hato de La Cruz, por orden suya fueron enterrados vivos, a manera de siembra y para que la tie-

rra los devolviese multiplicados en el curso de los años, un negro y una negra esclavos, un toro y una vaca, un caballo y una yegua, y muchas otras parejas de animales, todas de color negro”. GÓMEZ NO PAGÓ El Rubio dominaba sus tierras como un semidiós o un verdadero señor feudal, escribe el médico. Quien violase sus dominios se exponía a ser capturado por los “campos volantes” o guardias armados, y se arriesgaba a que le colocaran un cachicamo entre las manos y lo fusilaran por “ladrón de la riqueza viva de su tierra”. A veces, el Rubio tenía gestos de profunda generosidad con los menesterosos que le pedían auxilio; también, con los zamuros, a los que solía sacrificar un novillo “para que no pasaran hambre esos animalitos del cielo”. “Así era la ardiente sangre de los Mier y Terán. Dotados de una viva inteligencia, que sólo la pasión les hacía oscurecer; orgullosos y sencillos; francos y marrulleros; de fondo tierno y superficie cruel; mantuanos de linaje e infatigables trabajadores, ellos representaron en forma elevada y con caracteres más definidos que ninguna otra familia –en el bien y en el mal– la poderosa casta de los antiguos varones del llano”, señala Pittaluga. El último Rubio murió en 1914. El hato se lo vendieron a Juan Vicente Gómez, quien pagó una parte y quedó debiendo la otra, como era costumbre. Al respecto, el historiador Oldman Botello señala: “El general Gómez lo compra a doña Carmen Parra, viuda del doctor Francisco Mier y Terán, abogado, el último Rubio, en 1915, en poco más de un millón de bolívares, a crédito. Su último poseedor privado fue don Adolfo Ramírez, oriundo de Cazorla a quien mucho conocí porque vivía en Villa de Cura y hoy sólo una mínima parte la tiene uno de sus nietos. Lo demás, lo repartió el antiguo IAN, y otros lotes son producto de invasiones. La fauna la acabaron los invasores hace años”. Amado Aponte, otro cazorleño residente en Guayabal y autor de una composición sobre La Rubiera (“Reforma a La Rubiera”), cuenta que Gómez introdujo el ganado de lidia a través de La Rubiera. El telégrafo funcionaba en la casa del hato. En el siglo pasado, en el hato se sacrificaban 20 toros diarios para alimentar al ejército nacional, en un sitio que llaman Los Camorucos, cerca del Paso del Caballo ●

1 | ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | 4 WISTON MÁRQUEZ-LÓPEZ | Fotos: Yoset Montes y Centro Nacional de Historia | Caracas

| ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | 15

Las tropas de pies descalzos y de hombres a caballo

Internet y las redes sociales son fundamentales en la Guerra de Cuarta Generación

Una guerra en la que un David venció a un Goliat Guerrillas Comunicacionales y Milicias enfrentan pretensión imperial de controlar las mentes
Hace 200 años, las venezolanas y los venezolanos, afirmados en su determinación y una fuerte moral libertaria, superaron la abismal diferencia en experiencia, equipamiento y cantidad de tropa que los separaba del ejército español. Ellos marcaron un hito en la historia militar de América Latina
del imperio español. Después del 19 de abril, el pueblo se organizó para enfrentar toda una arremetida política del Gobierno español. El principio es político. Cuando España se dio cuenta de que en Venezuela ya existían otros movimientos que no eran precisamente para defender los intereses de Fernando VII, sino para separarse de la Corona, España comenzó a reforzar su aparato militar en nuestro país. El pueblo venezolano como tal no tenía Fuerza Armada, y comenzó a organizarse. Lo hizo en milicias, según documentos históricos de la Provincia de Caracas”, refirió Maniglia. La milicia es el pueblo con armas, una táctica militar y algunos conocimientos castrenses. “El 19 de abril representa la génesis de lo que luego fue nuestra Guerra de Independencia. Es la primera etapa, que concluye con la firma del Acta de Independencia el 5 de julio de 1811. El proceso deja de ser político para convertirse en militar”, manifestó. El almirante destacó que, gracias a esa moral libertaria y a la determinación del pueblo, organizado inicialmente en milicias, es que se llega a la victoria. “El pueblo es la génesis de toda la acción libertaria de cualquier país. Por eso es sabio decir que la Fuerza Armada es el pueblo uniformado. La idea de seguridad, la idea de soberanía es del pueblo exlcusivamente”, agregó. La guerra por la Independencia concluyó en suelo firme en 1821 con la Batalla de Carabobo, y por mar en 1823 con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo. “El acto heroico de este modelo asimétrico radicó solamente en que eramos asimétricos en la capacidad de fuego. El fuego español era superior al nuestro; sin embargo, imagínate la moral que tenía ese Ejército venezolano para luchar y vencer a un Goliat de ese tamaño”, enfatizó ●

Venezuela incorpora nuevos actores al proceso de defensa integral de la Nación, todos provenientes del pueblo; ese pueblo que en 1810 inició una gesta que aún no ha concluido

a Guerra Asimétrica es definida como un conflicto violento caracterizado por una gran desproporción entre las fuerzas militares y políticas de los bandos implicados, y que por lo general obliga a los menos favorecidos a rendirse o a utilizar mecanismos de defensa fuera de la tradición militar, tales como la guerra de guerrillas, la resistencia y la insurgencia. Una situación análoga a la que refiere el pasaje bíblico de primer libro de Samuel, versículo 17:50, que narra la batalla entre un coloso llamado Goliat y un pequeño -pero astuto- David, quien se convertiría en el primer rey de los judíos. El ex ministro de Defensa, almirante Orlando Maniglia, asevera que hoy día podemos seguir hablando de guerra asimétrica. “Todo el tiempo ha existido la presencia de un imperio. Antes fue España, y 200 años después estamos ante Estados Unidos. La Guerra Asimétrica es la confrontación directa o indirecta en la que un ejército con mucho poder y mucha tecnología se enfrenta a otro con menos capacidad para la beligerancia. Además, aparecen nuevas formas de combatir, como la guerra comunicacional, la diplomática y la resistencia”, explica. El contralmirante Luis Cabrera Aguirre coincide con Maniglia en la definición, pero acota diferencias con la Guerra de Cuarta Generación.

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La Batalla Naval del Lago de Maracaibo selló la victoria sobre las tropas imperiales de España

“Hay diferentes conceptos. Los expertos tienen un concepto de Guerra Asimétrica y de confrontación de Cuarta Generación. Muchos dicen que forman parte de lo mismo. Mi apreciación es que son asuntos completamente diferentes. La Guerra de Cuarta Generación está relacionada con el control de la mente, la dominación y la alienación; la asimétrica está relacionada con la ventaja en lo militar, cultural y económico”, expresó. ASIMETRÍA, ESPÍRITU Y MILICIAS En el contexto del siglo XIX, Maniglia subrayó que sí hubo una guerra asimétrica entre España, la potencia de ese entonces, y una Venezuela con una incipiente carrera militar. “En 1810 tenemos que partir del escenario de un país de colonias donde ya había tentativas revolucionarias; había una oligarquía que temía la invasión de Francia y la arremetida de Napoleón, quien pretendía imponer a su hermano José en el trono de la península ibérica ocupado por Fernando VII, después de su alian-

za para enfrentar a Portugal”, acotó Maniglia. Documentos reseñados por el Centro Nacional de Historia refieren que Vicente Emparan fue designado, en 1809, como Capitán General para la Capitanía General de Venezuela, luego de haber fungido como Gobernador de Cumaná entre 1792 y 1804. Luego de la disolución del Consejo de Regencia de Cadiz, Emparan perdió representatividad, la Iglesia intervino a favor de Fernando VII y entró en escena el fraile José Cortés de Madariaga, aquel 19 de abril de 1810. “Siempre fue una guerra asimétrica desde la conquista. Era infinita la ventaja que le llevaban los españoles a los aborígenes. El débil tiene que valerse de situaciones y actuaciones que tengan el factor sorpresa para poder equipararse. Lo que ocurrió en Venezuela en 1810 fue una especie de génesis. Aquí había gente con espíritu libertario y con formación para la independencia, como Francisco de Miranda y Juan German Roscio, entre otros”. Sin embargo, el contraalmirante

Cabrera Aguirre acotó que, en el caso de nuestro proceso independentista, al principio sí se puede considerar que fue una Guerra Asimétrica, pero con el liderazgo, la organización del pueblo y el equipamiento de armas, dejó de serlo. “Con el liderazgo de El Libertador y los otros héroes patriotas todo fue evolucionando. En la mayoría de las batallas siempre hubo más tropas realistas, pero no era una mayoría aplastante. Después del 19 de abril de 1810, se empezó a conformar una fuerza armada para enfrentar a las tropas españolas, las cuales venían preparadas para someter a lo que ellos consideraron una insubordinación. Cuando Pablo Morillo vino a Venezuela a someter a las tropas libertarias: con un ejército preparado, entrenado y bien equipado, y regreso derrotado, el Rey le reclamó. Él le respondió: “Deme cien llaneros venezolanos y pondré a Europa a sus pies”. Cabe destacar que, para 1810, en Venezuela no había una Fuerza Armada conformada. “Teníamos una dependencia exclusiva

a han pasado 200 años de aquel 19 de abril de 1810, de aquella Venezuela que inició el camino de una independencia que aún continua. Primero, contra 300 años de dominación del reino de España, que con todo su poderío militar no pudo contra la moral libertaria del pueblo. Ahora, contra la amenaza de invasión del imperio estadounidense. “La guerra hoy en día es compleja. Han surgido muchas variantes; otros factores que abarcan lo político, lo económico, lo cultural y lo mediático”, sostiene el almirante Orlando Maniglia, ex ministro de la Defensa. Venezuela está inmersa en una Guerra de Cuarta Generación. “Es la guerra actual: la guerra mediática y la guerra psicológica. Ésta tiene muchos factores que no se pueden ver, pero se huelen. Se perciben y, con inteligencia, se detectan. Lo invisible se hace visible con inteligencia”, refirió Maniglia. El contralmirante Luis Cabrera Aguirre explicó que el objetivo de una Guerra de Cuarta Generación es la dominación y captación de la mente de las personas. “Por ello se utilizan los medios de comunicación”. También se emplean internet y la redes sociales como Twitter y Facebook, entre otros. El Gobierno Bolivariano conformó los comandos de Guerrilla Comunicacional para enfrentar el

sesgo, el apagón y la dictadura mediática, que es parte de la agenda silenciosa pero visible de esta confrontación de baja intensidad. También, el Mandatario Nacional decretó el 13 de abril como el Día de la Milicia Bolivariana, del Pueblo en Armas y de la Revolución de Abril, en honor a la valiente población civil que rescató el hilo constitucional hace ocho años. El Jefe del Estado juramentó a más de 30.000 milicianas y milicianos. Venezuela está preparada para las arremetidas de sus enemigos. “El pueblo cuenta con otras armas, como la organización popular y la incorporación de todos a la resistencia. Con la integración de las milicias a la Fuerza Armada Nacional se incrementa la capacidad de defensa popular. Frente a la resistencia de un pueblo todo, ese armamentismo es relativo”, manifestó el analista político Carolus Wimmer. EL CEREBRO COMO CAMPO DE BATALLA “La Guerra de Cuarta Generación tiene que ver con la alienación, y se apoya en internet, en las comunicaciones, en el cine, en las redes sociales, en la moda, en la música, en los juguetes”, reiteró Cabrera Aguirre. Ernesto Navarro, en un artículo publicado en el portal web Aporrea. org, planteó que esta teoría fue elaborada por William S. Lind y cuatro oficiales del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos. “La Guerra de Cuarta Generación es principalmente una teoría a nivel táctico, la cual a veces abarca los niveles operacionales, y está situada en la era moderna, desde el Tratado de Westfalia en 1648 hasta la actualidad. Fue publicada simultáneamente en la edición de

Con la creación de las milicias se incrementa la capacidad de defensa popular

octubre de 1989 del Marine Corps Gazette y del Military Review”, reseña la publicación. Navarro también citó un trabajo de investigación de Vanessa Marsh, de la revista Tendencia 21, el cual define la Guerra de Cuarta Generación vinculada con “la evolución tecnológica”. “La aparición de enemigos que no responden a definiciones clásicas y a la ofensiva terrorista, han llevado a los estrategas militares a concebir un nuevo modelo de guerra que se apoya, por primera vez, más en los elementos culturales que en el potencial bélico. Se llama Guerra de Cuarta Generación y lo que pretende es la victoria a través de la movilización cultural contra un enemigo imperceptible y volátil como es el terrorismo”, detalla textualmente el artículo de Marsh. Carolus Wimmer enfatizó que la Guerra de Cuarta Generación desorienta al enemigo en una forma total. “Cada revolución tiene la obligación de defenderse y para preservar la paz hay que prepararse para la guerra”, agrega el también diputado. Un ejemplo de Guerra de Cuarta

Generación fue el silencio mediático en cuanto a los sucesos de abril del 2002. En ese momento quedó en evidencia la campaña que promovió directa e indirectamente la ejecución de un golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez, orquestada por los medios privados de comunicación. Bonilla describe tres ejes: el mediático, dominado por la corporación Cisneros; el energético y el armamentista. Una de las estrategias mediáticas del presente es la campaña emprendida por el eje derechista BogotáMadrid, cuyo objetivo es presentar supuestos “vínculos” del Gobierno venezolano con “el terrorismo” para empañar la imagen de Venezuela, proceder a una declaratoria de Estado Forajido y allanar el camino para una ataque preventivo. “Por eso es necesario tener una Fuerza Armada preparada y equipada, y un pueblo que sepa lo que se está viviendo, para que no se deje manipular y tenga claro qué defendemos y por qué estamos luchando”, destaca el contraalmirante Cabrera Aguirre.

ROMPER CON EL PASADO El artículo 322 de la Constitución de la República Bolivariana contempla la corresponsabilidad entre el pueblo y la Fuerza Armada. “La seguridad de la Nación es competencia esencial y responsabilidad del Estado, fundamentada en el desarrollo integral de ésta, y su defensa es responsabilidad de los venezolanos y venezolanas; también de las personas naturales y jurídicas”, reza la Carta Magna. La seguridad y la defensa nacional “no son responsabilidad exclusiva de los militares. En ese artículo se establece la corresponsabilidad. El Estado creó la Milicia Nacional, el eslabón para que esa corresponsabilidad sea posible. La Milicia conecta a la Fuerza Armada con el pueblo para la defensa integral de la nación”, destacó Cabrera Aguirre. “Con la llegada del presidente Chávez, el pueblo venezolano despertó y se dio cuenta de que Estados Unidos no es nuestro amigo, y mucho menos nuestro protector o aliado. Es un país con el que podemos interactuar y negociar de igual a igual”, acotó. El contraalmirante admitió que los militares habían asumido la doctrina estadounidense, “y por esa razón hasta el armamento era estadounidense y los enemigos de Estados Unidos eran nuestros enemigos. Eso cambió con la Revolución Bolivariana. “Estamos rompiendo con el pasado. Nos liberamos del imperio español y ahora se impone el imperio estadounidense”, remarcó el almirante Maniglia. “Después de la guerra de Independencia el pueblo se integró a la Fuerza Armada para nunca separarse” ●

EL SELLO DE AYACUCHO|La batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de Independencia de hispanoamérica (1809-1826) y significa el final definitivo del dominio colonial español en América del Sur. La batalla se desarrolló en la pampa de La Quinua en el Departamento de Ayacucho en Perú, el 9 de diciembre de 1824. La independencia del Perú fue finalmente reconocida por España mediante un tratado firmado en París el 14 de agosto de 1879.

PICHINCHA LIBRÓ A QUITO|El 24 de mayo de 1822, en las faldas del Pichincha en Ecuador, el Mariscal Antonio José de Sucre libró la batalla que dio la libertad a Quito. Mientras los realistas se refugiaron en la ciudad y abandonaron sus posiciones anteriores, el Ejército Libertador ascendió hasta las alturas del volcán Cotopaxi.

CHOQUE EN BÁRBULA| La Batalla de Bárbula fue un enfrentamiento armado entre las tropas venezolanas junto a las fuerzas auxiliares granadinas comandadas por Rafael Urdaneta y Atanasio Girardot, cpntra el ejército español, capitaneado por el General Domingo Monteverde. Tuvo lugar el 30 de septiembre de 1813 en la parte izquierda del cerro de la hacienda Bárbula, vecina al pueblo de Naguanagua, en el actual estado Carabobo.

¡VUELVAN CARAS!|La Batalla de las Queseras del Medio fue una acción táctica librada el 2 de abril de 1819 en el estado Apure. José Antonio Páez ordenó el célebre “vuelvan caras”, maniobra decisiva para derrotar a las fuerzas realistas. La batalla se produjo después del combate de la Gamarra, el 27 de marzo de 1819.

16 | ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | ARLENIN AGUILLÓN | Fotos: Archivo CO | Caracas

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Simón Rodríguez rompió la exclusión al desarrollar un sistema de enseñanza popular

Venezuela ha consolidado un proyecto educativo incluyente y liberador

La educación era privilegio de personas notoriamente blancas y de buena reputación
Hace 200 años el pueblo venezolano luchaba contra el dominio español, no sólo para lograr su independencia económica y política, sino para imponer un nuevo sistema de vida en el cual el derecho a aprender era una de las aspiraciones más sentidas.
l modelo educativo que funcionaba en Venezuela durante el periodo de la Colonia era discriminatorio. Sólo las élites tenían acceso a los libros y a recibir instrucción o enseñanza. Los pardos, indios y negros eran excluidos de cualquier posibilidad educativa. El derecho a la educación era innegociable para quienes detentaban el poder. En 1797 se quiso poner en funcionamiento una Academia en Caracas, la cual imponía límites y condiciones, pues el Real Consulado establecía que se debía enseñar gratuitamente la matemática, física y química -aplicadas a la agricultura y las artes- a toda persona que fuese “notoriamente blanca y de buena reputación”. Además, se negaba la entrada al recinto a los indios, negros y pardos. En el siglo XIX, la Universidad de Caracas tenía una cifra promedio de cuatrocientos estudiantes, incluyendo a los de educación primaria, que estaba adscrita a ella. Se impartían clases de latín, castellano, primeras letras, filosofía peripatética, derecho canónico, derecho civil, teología escolástica, moral, historia eclesiástica y medicina, aparte de las elementalidades de la primaria. En suma: cuatro asignaturas de utilidad para clérigos; únicamente derecho civil y medicina para los civiles; y en idiomas, sólo latín y castellano. SIMÓN RODRÍGUEZ A CONTRACORRIENTE Esta situación no era vista con buenos ojos por quienes se oponían al sistema impuesto por los españoles, y luchaban por una Venezuela libre, una República igualitaria sin castas ni grupos privilegiados; una nación sin clases dominantes donde ciudadanas y ciudadanos tuvieran el derecho a recibir una educación general e igualitaria. En ese contexto, Simón Rodríguez propone las bases para el nacimiento de otra educación y, por ende, de un nuevo ciudadano y ciudadana. Los pensamientos pedagógicos de Rodríguez estaban enmarcados en una educación social y popular. El docente sostenían que “la Instrucción debe ser Nacional –no está a la elección de los discípulos, ni a la de los padres –, no debe darse en desorden, de prisa, ni en abreviatura”. Estudiar debe ser un derecho de todo ciudadano y es un deber del Estado garantizarla. “Sin luces no hay virtudes; El Bien Social depende del Saber; Hacer negocio con la Educación es… diga cada lector todo lo malo que pueda / todavía le quedará mucho por decir…/ Los conocimientos son Propiedad Pública, puede renunciarla una generación, pero no privar de ella a las siguientes”. Rodríguez propuso una educación igualitaria, sin exclusiones -incluso planteó la escuela para la mujer-, que formara ciudadanas y ciudadanos para vivir en una República libre. Su programa educativo estaba centrado en formar individuos con: instrucción social para hacer una nación prudente, instrucción corporal para hacerla fuerte, instrucción técnica para hacerla experta e instrucción científica para hacerla pensadora. Simón Bolívar, discípulo de Rodríguez, tampoco concebía que la educación estuviese en manos de una élite. De allí que luchara contra el imperio español para proponer un sistema educativo que fuese accesible e igualitario para todas las venezoñlanas y los venezolanos, en el que se formara a las ciudadanas y los ciudadanos sin distinción de raza y se tuviera como norte el imaginario integracionista. “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción... La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República; moral y luces son nuestras primeras necesidades”. Estas palabras, pronunciadas en el Congreso de Angostura, recogen el principio rector de su propuesta. Para Bolívar era fundamental que el Estado garantizara un sistema educativo, abierto, integrador, flexible porque “el primer deber del Gobierno es dar educación al pueblo” (Decreto, 11 de diciembre de 1825, provincia de Chuquisaca, Alto Perú), dado que “las naciones marchan hacia el término de su grandeza, con el mismo paso con que camina la educación”. El sistema educativo impuesto por los españoles durante la época de la Colonia impedía la formación de los individuos, lo cual facilitaba la dominación y manipulación, situación que repudiaban tanto Rodríguez como Bolívar. De allí que ambos se convirtieran en fervientes luchadores contra el sistema que imperaba en aquella época. Estudiar hace 200 años era un privilegio que sólo tenía cierto grupo de la sociedad ●

Educación para todas y todos
La Nación Bolivariana fue declarada libre de analfabetismo por la Unesco a los 234 años del natalicio de Simón Rodríguez. El modelo formativo impulsado por la Revolución propicia la transformación de la sociedad
tir de 2002 cuando la derecha dio un golpe de Estado y saboteó la industria petrolera. Dentro del proceso revolucionario el nuevo modelo educativo establece la inclusión como una de sus bases indispensables. “El nuevo paradigma educativo para la inclusión se relaciona con la apertura, con la vinculación social y la pertinencia, con el uso intensivo de las tecnologías, con la utilización combinada de lo formal y lo no formal, con el reconocimiento y validación de experiencias, en lo individual, con la incorporación curricular de saberes colectivos y con el establecimiento de un ambiente educativo, en todos los niveles, en el cual se aprenda democracia en un ambiente democrático, se aprenda libertad en un ambiente libre, se aprenda participación y solidaridad en un ambiente participativo y solidario y, en fin, donde se aprenda a luchar por la inclusión en un ambiente sin exclusiones”, explicó Héctor Navarro, ministro de Educación, en la investigación titulada “La política educativa como estrategia de inclusión social”. Una frase resume el planteamiento del nuevo modelo educativo venezolano: educación para todas y todos. Con el basamento de la educación robinsoniana articulado con el pensamiento martiano que instaba a luchar con todos y por el bien de todos, Venezuela y Cuba consolidaron una alianza estratégica que desarrolló en la Nación Bolivariana la universalización de la educación por las diferentes barriadas. Desde Simoncito, y pasando por las misiones Robinson, Ribas, Sucre y Alma Mater, el Gobierno Bolivariano busca “luchar por la independencia” a través de la formación de las venezolanas y los venezolanos con un “modelo educativo incluyente”, precisó Edgardo Ramírez, actual ministro de Educación Universitaria ●

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Simón Rodríguez propone las bases para el nacimiento de una nueva educación

“Cortar la cabeza a todo el que sepa leer”|En 1797 el acta del Ayuntamiento decía: “No
debe franquearse a los pardos la instrucción de que hasta ahora han carecido y deben carecer en lo adelante, porque hormiguearán las clases de estudiantes mulatos y pretenderán entrar en el seminario”. Los colonizadores del Río de la Plata sometieron a tortura y luego dieron muerte a un esclavo, porque descubrieron ¡delito atroz!, que sabía leer y escribir. El general Pablo Morillo escribía en 1817 al General Cerruti, gobernador de la Guayana, todo un plan de colonización: “Haga usted en ésa lo que yo he hecho en Nueva Granada: cortar la cabeza a todo el que sepa leer y escribir, y así logrará la pacificación de América”. Las escuelas coloniales fueron instituciones creadas para núcleos reducidos y para muy pequeños grupos, destinadas a la división de las clases sociales y a provocar el odio consecuencial entre éstas. Se trataba -en esa época- de crear escuelas para la clase dominante.
_____ Tomado de: De una educación de castas a una educación de masas, de Luis Beltrán Prieto Figueroa

l 18 de julio de 2003 el Presidente de la República decretó la creación de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Una Universidad que surgió con el firme propósito de incluir a una población históricamente excluida. Una población que había sido azotada por una estrategia que beneficiaba a un puñado de personas quienes, en la década de 1990, administraban casi el 60 por ciento de las riquezas del país, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE). El nuevo modelo educativo, más allá de la educación universitaria, busca formar esa nueva mujer y ese nuevo hombre que describió el revolucionario argentino Ernesto “Che” Guevara. Alrededor de 1.020 millones de personas en el mundo viven en extrema pobreza, advirtió recientemente la FAO. Un argumento sólido para concluir que el sistema capitalista es la destrucción del planeta. Para erradicar la pobreza se debe acabar, entre otros problemas, con el analfabetismo, divulgó un estudio de la Unesco. YO SÍ PUEDO Venezuela, antes del proceso de refundación de la patria iniciado en 1999, estaba hundida en pobreza y analfabetismo. En la década de 1990, alrededor del 70 por ciento de la población era pobre, y de ese porcentaje, 40 por ciento vivía en la miseria, destacó el INE. Además, al menos millón y medio de venezola-

Universidad Bolivariana de Venezuela, en Caracas.

nas y venezolanos no sabían leer ni escribir. El 28 de octubre de 2005, la Nación Bolivariana fue declarada territorio libre de analfabetismo por la Unesco, después de liberar a millón y medio de iletrados e iletradas a través del método educativo “Yo sí puedo”. Ese día, justamente, se conmemoraban los 234 años del natalicio de Simón Rodríguez, quien sembró las bases para la educación liberadora en busca de la independencia de Venezuela. José Javier León, docente de la Universidad Bolivariana de Venezuela, describió aquel sistema educativo de Rodríguez como una “metodología subversiva” contra el dominio español. Una caracterización que se amolda a la perfección 200 años después. “Aprender a leer nos hace ver el mundo de una manera diferente”, expresó Sixta Palma, una colombiana que llegó a Venezuela –sin

ción estaba cerca de 3,38%, pero para 2008 subió hasta 7 por ciento. • Venezuela es el segundo país de América Latina con la matrícula de educación superior más alta, con 83 por ciento, superada solamente por Cuba, quien ocupa el primer escaño con 88 por ciento de matriculación, según el Instituto de Estadística de la Unesco. • En diez años el número de estudiantes universitarios por cada mil habitantes aumentó más de 189 por ciento. • En Venezuela los egresados de institutos universitarios aumentaron más de 142% durante los primeros nueve años de Revolución Bolivariana. • En Venezuela, más del 24% de los estudiantes universitarios pertenecen a la Misión Sucre. • La mayoría de la población escolarizada en educación básica es atendida con el Programa de Alimentación Escolar (PAE). Para 1999 existían 252.284 niñas y niños beneficiados, actualmente se benefician más de 4 millones de niños y niñas. Se aumentó 1.507 por ciento.
_____ Tomado de www.venezueladeverdad.gob.ve

Datos precisos|• En 1998 la inversión del Estado en educa-

saber leer– para obtener una mejor vida. Ver el mundo de una manera diferente es subversivo dentro del actual sistema capitalista. Formar nuevos hombres y nuevas mujeres es subversivo para las potencias del mundo que pretenden conservar el

sistema de producción tal y como está: en sus manos y para excluir. NUEVO PARADIGMA En Venezuela, con la llegada al Palacio de Miraflores del comandante Hugo Chávez, se inició un proceso de cambio que se profundizó a par-

MIRANDA DISCRIMINADO | El precursor de la Independencia vivió la experiencia de la exclusión social, pues los mantuanos lo rechazaban debido a su condición de “blanco de orilla”, denominación que recibían los canarios, como su padre, y en general los blancos pobres.

DEMASIADAS CASTAS | “Estas son las Castas más conocidas y comunes; no porque dexe de haver otras muchas, que provienen de la unión de unos con otros, y son de tantas especies, y en tan grande abundancia, que ni ellos saben discernirlas”.
Virrey Amat del Perú, 1770

PALABRAS PARA LA HISTORIA | “Me cuento entre los seres más favorecidos de la Divina Providencia, ya que he tenido el honor de reunir a los representantes del pueblo de Venezuela en este augusto Congreso, fuente de la autoridad legítima, depósito de la voluntad soberana y árbitro del destino de la nación”, afirmó el Libertador Simón Bolívar en la primera parte del Discurso de Angostura (1819).

FORMAR CIRUJANOS | “Primeras Lecciones de Cirugía contiene apuntes y anotaciones empleadas por el doctor José María Vargas. Manuscrito original utilizado por este hombre de ciencia para impartir clases a los alumnos de la Universidad de Caracas”, escribe el investigador venezolano Gabriel Saldivia en su blog http://manuscritosantiguos.blogspot.com.

18 | ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | VÁRVARA RANGEL HILL | Fotos: Archivo CO | Caracas

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El Gloria al Bravo Pueblo nació como un canto de batalla

Se han editado y distribuido gratuitamente millones de libros y revistas

La música acompañó la gesta por la Independencia
Con gran esfuerzo, algunos pocos privilegiados dejaron un legado cultural. Hoy, sus nombres identifican centros educativos, culturales y científicos, así como organismos públicos
instituto homónimo, que se había fundado un año antes. Junto a Fermín Toro, encontramos a otros hombres destacados en las letras, como Juan Vicente González, quien fundó la Revista Literaria y los periódicos El Venezolano, El diario de la tarde y El Heraldo; el zuliano Rafael María Baralt, el primer latinoamericano en ocupar un puesto en la Real Academia de la Lengua Española; Juan Manuel Cajigal periodista y matemático quien trajo el telescopio al país; Valentín Espinal, el primer impresor de Venezuela, y el poeta José Antonio Maitín. Juan Pedro López es recordado como el máximo representante de la pintura de la Colonia. Juan Lovera dejó constancia en sus lienzos de los acontecimientos del 19 de Abril de 1810 y del 5 de Julio de 1811, así como retratos de los personajes de la época. Hendrix Hidalgo, investigador del Museo Arturo Michelena, explica que a este pintor le sucederían otros maestros de la pintura venezolana: Martín Tovar y Tovar, Antonio Herrera Toro y los más noveles de la época: Arturo Michelena y Cristóbal Rojas. “Estaban influenciados por los movimientos europeos, especialmente por el academicismo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Los artistas venezolanos se formaron en Europa y entraron dentro de las corrientes que aún estaban en el viejo continente”, señaló Hidalgo. En aquella época no había museos y existían muy pocos centros culturales para las exposiciones. Se utilizaban los espacios de la Academia de Bellas Artes en Santa Capilla, la antigua sede la Universidad Central de Venezuela y actual Palacio de las Academias en Caracas, y el Palacio Federal ●

La cultura dejó de ser un privilegio para las élites
El disfrute estético lúdico ya no es exclusivo de unas minorías selectas. Con las políticas implementadas por el Gobierno Bolivariano, la gente se reconoce en el arte
ntre 18 y 22 años tienen los integrantes de un grupo de amigos a quienes no les alcanza el tiempo para divertirse en el cine y, mucho menos, para salir de noche. Josué, Elisa, Mariana, Elizabeth y Jairo, como otros miles en el país, decidieron desde muy pequeños consagrar su vida a la música. Cuando no ensayan, estudian o dan conciertos, facilitan sus conocimientos a otros más jóvenes en “el sistema” ideado por el maestro José Antonio Abreu y promovido por la Revolución para consolidar las bandas y orquestas sinfónicas juveniles e infantiles de Venezuela. El modelo educativo de las orquestas ha sido copiado en 25 países del mundo, y sus músicos han recorrido los teatros más afamados y han recibido hasta diez minutos de ovación en cada presentación. Ahora, las plazas, centros culturales, parques, organismos públicos e iglesias se ven tomados cada semana por los conciertos de los niños, niñas y adolescentes, que interpretan repertorios de los clásicos europeos, pero también, las composiciones criollas. Indudablemente, parte de los avances de la Revolución Bolivariana se palpan en el desarrollo artístico y cultural de los últimos diez años. En el siglo XXI, los espacios de intercambio cultural se han ampliado. Los museos han abierto sus puertas a las mayorías y las actividades culturales forman parte de la metros de película se han filmado para el disfrute de todos y todas: como Zamora, Miranda regresa, La Clase, Libertador Morales el Justiciero, Macuto, Cheila una casa para maita, Cuando la brújula marco el sur, entre otras producciones. Con la distribuidora Amazonia Films, también creada en 2006, y el Centro Nacional del Disco, se completan las herramientas para la distribución del material audiovisual y musical que se produce en Venezuela. La Fundación Editorial El Perro y La Rana, junto a la Imprenta de la Cultura y la red de Librerías del Sur, todas productos de la Revolución, se han sumando al trabajo editorial de otras instituciones estatales para llevar libros a más venezolanos y venezolanas.
El pueblo tiene opciones distintas a la televisión para entretenerse

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enezuela inició el siglo XIX con una gran pobreza y atraso en materia cultural. La educación y la cultura eran básicamente esfuerzos autodidactas e individuales, como resultado de un sistema educativo elemental, dentro del cual la educación popular era prácticamente inexistente. La formación básica la impartían maestros particulares en las casas, y eran pocos los que podían continuar estudios universitarios o en el exterior. Este estado de cosas incidió en el hecho de que las manifestaciones artísticas de la época fueran más bien escasas, con predominio del anonimato, y marcadas por un profundo contenido religioso. “Dentro de la cultura colonial venezolana se da la presencia de manifestaciones correspondientes a los diversos grupos étnicos que hacen vida dentro de la sociedad, en una relación de subordinación de culturas dominadas y culturas dominantes, asociadas a la imposición de patrones culturales hispanocristianos”, explica el profesor de historia Leonardo Poleo. ESPLENDOR MUSICAL El profesor apuntó que, con la gesta independentista, las expresiones populares indígenas y africanas no dejaron de ser culturas subordinadas y marginales hasta bien avanzado el siglo XX. Pero no todo fue oscurantismo.

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En 1978 se emitieron estampillas en honor a los 200 años del natalicio de Juan Lovera, el pintor que nos legó las imágenes de la Independencia

Cédula de Felipe V y bula del Papa Inocencio XIII, se eleva el Real Seminario de Santa Rosa, que había sido creado en 1641 a la categoría de Real y Pontificia Universidad de Caracas. En ella se enseñaba filosofía, moral, latín, derecho civil, derecho canónico, música y, a partir de 1777, medicina. Con jóvenes seminaristas y estudiantes de la universidad, José Felix Ribas ganó la Batalla de La Victoria el 12 de febrero de 1814, fecha en que celebramos el Día de la Juventud. Recientemente, el investigador Ignacio Barreto y el maestro Diego Silva rescataron, de las fibras de antiguos pentagramas, canciones patrióticas que dan cuenta de los aires de libertad en el siglo XIX, así como de la talla de la producción musical de entonces. Las composiciones de Juan Meserón, José María Isaza, Atanasio Bello, José Lorenzo Montero, Lino Gallardo, Juan Bautista Picornel, Cortés Campomanes y José María Osorio ayudaron a forjar la conciencia nacional republicana y antimonárquica. También Juan José Landaeta y Vicente Salias permanecerán en la eternidad por el Gloria

Universidad revolucionaria|En 1721, por Real

al Bravo Pueblo, un canto popular entonado por quienes defendían la independencia. ESCRITORES Y PINTORES Después de 1830, jóvenes que habían nacido a principios del siglo comenzaron a hacerse notorios por obras y acciones que hoy constituyen el legado cultural de la época. Aquellos intelectuales nombran hoy a nuestras escuelas, liceos e instituciones. Juan Romero, profesor de lengua y literatura, cuenta que la novela en Venezuela se inicia con Los Mártires, de Fermín Toro, que se publicó por entregas durante 1842, en El Liceo Venezolano, órgano periodístico del

vida en cualquier rincón del territorio nacional. “El arte había permanecido dentro de un espectro social muy reducido. Actualmente, las políticas del Estado buscan que no sea una exclusividad de los centros elitescos. Ahora el arte ha salido a la calle, ya no es un objeto que se cuelga en la pared, está en la calle con performances, circo y el arte corporal “, explicó Hendrix Hidalgo, investigador del Museo Arturo Michelena en La Pastora. Por su parte, Pedro Calzadilla, viceministro para el Fomento de la Economía Cultural, afirma que “lo más importante del trabajo en la Revolución ha sido la inclusión, haber ampliado el número de compatriotas que tienen acceso a los bienes y actividades culturales, los millones de libros y revistas que se han editado, los actos de calle y la presentación gratuita de grupos

en todo el país, y los artistas, poetas y filósofos que han venido del extranjero a compartir en distintas ciudades”. Calzadilla lo expone como la revalorización de las creaciones del pueblo venezolano. “Si antes, en el discurso oficial, exclusivamente se reconocían las creaciones de unos pocos sectores sociales, hoy, después de once años, la Revolución Bolivariana ha puesto en el centro del reconocimiento el valor que tienen las creaciones del pueblo, sea cual sea su origen”. En este sentido, el trabajo adelantado por el Centro de la Diversidad Cultural y otros organismos como el Centro Nacional de Historia, ha logrado interactuar con las múltiples formas en que se expresa la diversidad cultural de la sociedad venezolana. También se rescata la memoria del pasado. Sólo con esta

ampliación del espectro cultural y el rescate de saberes y estéticas venezolanas, la gente ha tenido la oportunidad de disfrutar de otras ofertas culturales distintas de la televisión. OBRAS PARA LA CREACIÓN Francisco Sesto, ministro del Poder Popular para la Cultura, afirmó recientemente que el Gobierno Bolivariano ha hecho una recuperación de la dignidad, con una gestión vanguardista en la batalla de las ideas, que ha permitido la multiplicación del hecho creativo tanto individual como colectivamente. La Revolución es la primera gestión de gobierno que ha construido y puesto al servicio del pueblo una productora cinematográfica del Estado venezolano, la Villa del Cine, que fue inaugurada en 2006. Kiló-

FORMACIÓN POPULAR Con la creación de Cultura Corazón Adentro Misión Socialista, en 2008, el Gobierno Nacional ha hecho un esfuerzo por reafirmar los valores y la identidad venezolana a través de encuentros para el disfrute estético lúdico, formación académica e intercambio cultural, así como el reconocimiento de las costumbres y expresiones propias. Al cierre de 2009, la Misión Cultura graduó 5.410 activadoras y activadores, quienes tienen el deber de promover las artes en las comunidades del país, y que a su vez han conformando coros de niñas y niños, grupos de danza y teatro, entre otras manifestaciones culturales, según un boletín de prensa del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Este programa social está conformado por un contingente de 30.000 activadoras y activadores, los cuales se encuentran en más de 800 parroquias del país ●

PUEBLO ALZADO|En los libros de Historia “aparece la Independencia como un movimiento sólo de élites; de la élite blanca, criolla, que tenía todos los privilegios”, acota la investigadora Carmen Bohórquez. Los estudios indican que no es así, y que el pueblo actuó para conquistar su libertad.

FILATELIA NACIONAL|El primer sello postal adhesivo del mundo fue el “penique negro”, que circuló en Inglaterra el 6 de mayo de 1840. Mucho más tarde, el 1 de enero de 1859, se emitió en Venezuela el primer sello postal con la imagen del Escudo Nacional.

DEBUT EDITORIAL|En 1810 se publicó el primer libro en Venezuela, Calendario, Manual y Guía Universal de Forasteros en Venezuela, el cual es un resumen de la historia del país escrito por Andrés Bello e impreso por Gallagher y Lamb, los mismos que editaban la Gaceta de Caracas.

DINERO REPUBLICANO|Los primeros billetes circularon en Venezuela a partir de 1811. Había billetes de dos reales, y uno, dos, cuatro, ocho y 16 pesos fuertes. En el papel moneda se puede leer: Ley del 27 de Agosto de 1811, año primero de la Independencia.

20 | ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | VANESSA DAVIES | Fotos: Rafael Leyva / Prensa Latina / Archivo CO | Caracas

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La mayoría de los héroes eran huérfanos porque las madres morían al parir

Misión Niño Jesús debe disminuir en 10 puntos la mortalidad materna

Viruela, malaria, fiebre amarilla y guerra diezmaron a la población del siglo XIX
El escalofrío del paludismo era cosa común en la Venezuela de la Independencia. El terremoto de 1812 se llevó, por lo menos, a 40.000 almas. El historiador Ramón Vicente Chacón, de la UCV, describe -en primera personael país en el que la gente se moría antes de cumplir los 30 años de edad
cirse que existió. Sin embargo, se venían dando algunos pasos interesantes en el marco de las llamadas políticas ilustradas, correspondientes a la época de los Borbones. En 1763 se inauguraron los estudios de medicina en la Universidad de Caracas; en 1777 se creó el protomedicato de Caracas, cuyas funciones principales -como lo reseña el libro Venezuela en los años del general Rafael Urdaneta- eran las de reprimir a los que sin títulos debidos ejercieran la medicina y cirugía, y examinar a los aspirantes que habían concluido sus estudios y deseaban ejercer como médico. En 1802 se creó “la Medicatura de Ciudad, cuyas atribuciones se referían a la asistencia médica pública y a ciertos aspectos de orden sanitario para el ámbito de Caracas solamente”. En 1804 se introdujo, junto con la expedición de Balmis, la vacuna contra la viruela y su aplicación inmediata con carácter masivo, “gracias a la creación en el mismo año de la Junta Central de Vacuna que logró entre 1804 y 1808 intervenir unos 107 pueblos y vacunar a más de 100.000 personas”, según investigadores de la época. HÉROES SIN MAMÁ En lo que respecta a las causas de mortalidad, las enfermedades infectocontagiosas eran la principal causa de los decesos entre las personas. La expectativa de vida de una población sometida a tantas situaciones adversas no sobrepasaba, en promedio, los 30 años. Una buena parte de los próceres de nuestra Gesta Magna eran huérfanos. Las mujeres en tránsito de dar a luz corrían muchos riesgos de vida. La mayoría de ellas eran atendidas por comadronas, y las condiciones sanitarias del entorno donde venían al mundo la mayor parte de los niños, no eran las más deseables. Muchas madres morían, antes de los 40 días posteriores al parto, de fiebres infecciosas. Las aguas que consumían los habitantes de una ciudad como Caracas, que no llegaba a los 40.000 habitantes, eran realmente insalubres. El agua corría por acequias en la mitad de las calles principales, siendo receptáculo de una gran cantidad de gérmenes, que eran transportados por las aguas de lluvia, o en la mayoría de los casos, eran las deyecciones animales y humanas las que contaminaban, contribuyendo a que una enfermedad tan temible como el tifus llegara a ser casi endémica en aquella Caracas de 1810. La mayoría de las viviendas eran muy insalubres. Las techumbres eran de paja o de tejas, y los pisos de ladrillos, y en algunos casos de madera; y las paredes eran de tapia o bahareque (barro cocido y paja). Sólo las casas de los ricos tenían elementos de construcción como las tejas, o la madera. Las casas de los pobres tenían los pisos de tierra. Con estos elementos básicos de construcción, puede explicarse muy bien que entre sus intersticios se colaran todo tipo de alimañas. Los insectos hematófagos vivían a sus anchas en aquellas moradas. Los chinches eran los huéspedes más molestos; en los catres de las pensiones, que servían de posadas a los viajeros, estos animales hacían verdaderos festines gastronómicos con la sangre de sus indefensas y fatigadas víctimas ●

OPS: Venezuela está a la vanguardia de la atención primaria en el continente
La voluntad política de garantizar la salud a la mayoría de la población fue la partida de nacimiento de Barrio Adentro, el 16 de abril de 2003, en Caracas
enos de 60 médicos cubanos, verdaderos pioneros, comenzaron Barrio Adentro en Caracas en el año 2003. Antes de que la Misión se iniciara, cualquier mamá o papá que viviera en una comunidad humilde sabía que, después de cierta hora, no había ataque de asma o acceso de fiebre que hiciera salir a la familia de la casa. Tal vez la mejor descripción es la que ofrece José Ramón Rodríguez, médico de la Misión Barrio Adentro: “El 16 de abril del 2003, coincidiendo con el aniversario 25 de la conferencia de Alma Ata, arriba a Caracas una brigada constituida por 58 especialistas de Medicina General Integral cubanos con experiencia en colaboración médica internacionalista”, sostiene Rodríguez en el trabajo “Salud para Todos” publicado en el año 2008 en la Revista Cubana de Salud Pública. El alcalde caraqueño de la época, Freddy Bernal, fue blanco de todos los señalamientos; pero el tiempo le dio la razón. La misión, ratifica el facultativo, trata de “prestar servicios de salud a una población desasistida, sumida en un abandono total, por un sistema capitalista neoliberal y excluyente, que convirtió la salud pública en un privilegio de pocos y sacó provecho del dolor de muchos, que veían morir a seres queridos por no disponer de recursos económicos para costear los servicios de una clí-

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a situación sanitaria de Venezuela al despuntar el siglo XIX era difícil. Estamos hablando de un país lastrado por una serie de enfermedades infectocontagiosas que minaban la salud de gran parte de sus moradores. En aquella Venezuela convivían tanto las endemias como las epidemias. En casos de desastres naturales como el terremoto de 1812, ocurrían auténticas calamidades. Existían enfermedades endémicas, como la malaria, que daban cuenta de las poblaciones ubicadas en las zonas bajas y cálidas del país. Pueblos enteros desaparecían como consecuencia de la malaria. O, sencillamente, languidecían y eran condenados a una larga agonía, que los mantenía al borde de la extinción por muchos años. En otras partes eran las enfermedades epidémicas, como la viruela o la peste, las que daban cuenta de aquellos moradores. Lo hacían con inusitada furia. Había un conjunto de factores adversos, que constituía una verdadera panoplia apocalíptica. El historiador Germán Yépez Colmenares enumera calamidades naturales como terremotos, llu-

vias prolongadas y abundantes, sequías extremas; presencia de insectos como la langosta, mosquitos o zancudos y otras variedades; desbordamientos de ríos y quebradas; presencia de enfermedades como la viruela, las fiebres palúdicas o maláricas, la fiebre amarilla o vómito negro, el sarampión y otras patologías que mantenían en algunos lugares características endémicas y, muchas veces, epidémicas. Sin temor a exagerar, ese era el panorama común y corriente al que estaban expuestos y acostumbrados los moradores del país que

despuntaban al alba del siglo XIX y que vivieron durante sus primeros cuatro lustros. Se le agregó una calamidad más, desde el punto de vista sanitario, como la Guerra de Independencia. Los desastres naturales también aniquilaron a la población. Sólo el terremoto de 1812 dejó sepultadas 40.000 almas el Jueves Santo. Pero también la fiebre amarilla destruyó a Caracas y La Guaira. La viruela hizo estragos en Venezuela entre los siglos XVIII y XIX. SIN POLÍTICA DE SALUD En cuanto a lo que entendemos hoy día por una política de salud, ciertamente no podría de-

Nota|Para elaborar este trabajo, el profesor Ramón Chacón con-

sultó los textos: José Eliseo López: “La población de Venezuela durante el tránsito vital de un prócer”. Germán Yepez Colmenares: “Salud y sociedad en la Venezuela colonial según el inventario de Alejandro de Humboldt”. Manuel Landaeta Rosales: “Gran recopilación geográfica, estadística e histórica de Venezuela”.

nica privada y ante la incapacidad resolutiva de un sistema público cada día menos eficaz”. En 1978, en la ciudad soviética de Alma Ata, se celebró una reunión “que fue un hito en la historia sanitaria del planeta, porque los gobiernos se comprometieron con el abordaje de la atención primaria de la salud”, ratificó Jorge Jenkins, representante en Venezuela de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud. “La meta fue salud con todos y para todos para el año 2000, pero no se cumplió”. La propuesta se relanzó para el siglo XXI. “Venezuela es uno de los países de América Latina y el Caribe que está a la vanguardia de la atención primaria en el continente, gracias a una apuesta que se ha hecho de acercar los servicios de salud a la población, de tratar de involucrar a la población como protagonista de su propia historia sanitaria”, celebró

el funcionario. “Eso es con la Misión Barrio Adentro”. El respeto o no por los Objetivos del Milenio es un buen termómetro. A diferencia de lo que ocurre en la mayor parte del continente americano, “Venezuela es uno de los pocos países que ya cumplió las Metas del Milenio en cuanto al abastecimiento de agua potable y saneamiento”, destacó Jenkins. MÉDICOS EN LAS COMUNIDADES El funcionario de la OPS no duda en afirmar que, por primera vez, “los médicos están en las comunidades, son alojados y protegidos por la comunidad, en barrios difíciles donde hay problemas de violencia. Ellos constituyen la garantía de una atención oportuna y humanizada”. Poder tocar la puerta del módulo asistencial, a la hora que sea, y encontrarse con una médica o un médico que escuche y resuelva, es un cambio

de paradigma con respecto al esquema tradicional médico-autoridad/ paciente disminuido. “En el barrio”, felicita Jenkins, “la relación es más humanizada, la consulta trasciende los aspectos clínicos para convertirse en una consejería social”. Esto es, precisamente, lo que se propuso la Conferencia de Alma Ata. En el artículo 1 de la declaración, se reitera que la salud es un estado “de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Es “un derecho humano fundamental”, cuya realización “exige la intervención de muchos otros sectores sociales y económicos, además del de la salud”. Barrio Adentro ha efectuado, según cifras oficiales, casi 400.000.000 de consultas; por esta vía se ha logrado salvar más de 250.000 vidas. Dispone de unos 6.000 consultorios, más de 500 Centros de Diagnóstico Integral y otras tantas Salas de Rehabilitación Integral, además de 27 Centros de Alta Tecnología. Una encuesta ejecutada por el Instituto Nacional de Estadística en 2008 concluyó que 93,5% de la población venezolana está satisfecha con Barrio Adentro, indicó Elías Eljuri, presidente del INE. Esta percepción varía de acuerdo con el estrato socioeconómico, pero incluso en los sectores de mayor ingreso es de 93,8%. Antes de que finalizara el año pasado, el presidente Chávez anunció la puesta en práctica de las tres R (revisión, rectificación y reimpulso), para evaluar el programa y corregir las fallas. Las tres R se aplican en todos los niveles de Barrio Adentro (el módulo de atención primaria, el centro especializado, el hospital y la institución de referencia).

El convenio de salud con la República de Cuba ha sido cuestionado por algunos sectores en el país. Para Jenkins, el esfuerzo realizado por las cubanas y los cubanos debe ser motivo de reflexión, “porque Cuba es un país con recursos escasos, que ha sufrido un bloqueo, pero sus indicadores de salud son de los mejores del planeta. En otras palabras, no todo lo resuelve el dinero. Mucho se hace con la voluntad política y la participación social”. A pesar de cualquier otra crítica, “Cuba tiene mucho que enseñarle a América Latina y el Caribe”, y así lo reconoce la OPS. BAJAR LA MORTALIDAD MATERNA No obstante, hay problemas por resolver en el ámbito de salud. Uno de ellos es la muerte de mujeres por causas relacionadas con la gestación. Las cifras de mortalidad materna indican que la deuda con las embarazadas no se ha saldado: todavía es de 64 por ciento, confirma Iver Gil, viceministro de Redes de Servicios de Salud, al Correo del Orinoco. Por eso nació la Misión Niño Jesús, lanzada al ruedo a fines del año pasado para garantizar que toda gestante tenga un parto digno, incrementar la lactancia materna y mejorar la inmunización, entre otros objetivos. Gil apunta que “ya tenemos 15 casas de abrigo maternal. Este año debemos llegar a 50. Debemos tener una por cada estado; por lo menos, en los hospitales grandes. Esas casas de abrigo son para atender a las embarazadas de alto riesgo”. La meta es disminuir este año la mortalidad materna en dos puntos, afirma Gil. A mediano plazo (en cinco años), debe bajar 10 puntos ●

RECUENTO DE TORTURAS | “De la prohibición de libros y cosas análogas a ellos; Persecución de Torquemada contra los libros; De las causas particulares por sospecha de los errores luteranos y otros; Cartas y ordenes del Consejo de Inquisición; Procedimientos de la Inquisición con los que se dicen brujos, hechiceros, mágicos, nigrománticos, y aliados del demonio”, son algunos de los contenidos del texto Historia crítica de la Inquisición de España.

PÚSTULAS DE LA MUERTE | “En 1518, tras la llegada de los conquistadores españoles a la isla La Española, un brote de viruela, enfermedad que no se conocía en el nuevo mundo antes de la llegada de los europeos, diezmó la población. De allí se extendió rápidamente por las Américas”, señala la OPS. La expedición de salud liderada por Francisco Xavier Balmis y José Salvany, llevó adelante una campaña de vacunación desde 1803.

TORTA PARA BOLÍVAR | Dice la tradición que la torta melosa era la preferida del Libertador Simón Bolívar. Cuenta la leyenda que, a comienzos del siglo XIX, Bolívar visitó la casa del Marqués del Toro, en Caracas. La esposa del Marqués preparó este dulce que quedó para la historia como uno de los favoritos del Padre de la Patria.

ESPADA DE LA VICTORIA| La Ilustre Municipalidad de Lima regaló una espada al caraqueño Libertador Simón Bolívar y al oriental Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, en 1825, para celebrar las victorias de los patriotas en las batallas de Junín y Ayacucho. De acuerdo con el “bolivarianólogo” Jorge Mier Hoffman, las vainas fueron vaciadas en oro de 18 quilates, sobre un molde de variados dibujos y arabescos”.

22 | ESPECIAL AÑO BICENTENARIO | MODAIRA RUBIO | Fotos: Luis Franco | Caracas

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Ellas “luchan contra los tiranos y nos disputan la gloria de vencerlos”, afirmó Bolívar

Las mujeres desafiaron y vencieron al imperio español
La participación femenina en la lucha por el fin del yugo fue siempre solapada por la historiografía machista y patriarcal. Hoy, con el advenimiento de gobiernos progresistas en América Latina, el rol de la mujer es reivindicado con la celebración del Bicentenario
censo post-mortem, al grado de generala a la teniente-coronela Juana Azurduy, heroína de la independencia del Alto Perú, territorio que pertenecía a la provincia de Buenos Aires durante la Colonia. El mandatario ecuatoriano Rafael Correa hizo lo propio con la mítica coronela, ahora generala, Manuela Sáenz, combatiente destacada en la batalla de Pichincha de 1822. En Venezuela, la patriota más destacada es la caraqueña Luisa Cáceres (1799-1866), compañera del general Juan Bautista Arismendi, a quien los realistas apresaron, desde 1814 hasta 1816, para obligar a su esposo a claudicar. Cáceres nunca cedió a las presiones y soportó con dignidad los maltratos, a causa de los cuales alumbró a su primera hija muerta en prisión. Pero no podemos obviar las hazañas de una serie de heroínas anónimas que fueron visibilizadas gracias a la labor de rescate histórico, con visión de género, llevada a cabo por el Instituto Nacional de la Mujer, y que resultó en un libro titulado Encuentro con las Heroínas de la Patria, en el que se describe la participación de mujeres como la cacica Urquía, la cimarrona Guiomar, en la resistencia contra la Colonia; y de las patriotas Ana Francisca Pérez de León, Josefa Joaquina Sánchez, María del Carmen Ramírez, María Rosario Nava, Concepción Mariño, Josefa Camejo, Eulalia Buroz de Chamberlain, Luisa Arrambide de Pacanins, Juana Ramírez, Teresa Heredia, Barbarita de la Torre, Leonor Guerra, Domitila Flores, Ana María Campos, Consuelo Fernández, Cecilia Mujica, Paula Correa, entre muchas otras, durante la guerra de la Independencia ●

Por primera vez en la historia se reconoce el valor económico del trabajo doméstico

La Revolución Bolivariana visibilizó a las mujeres
Ellas lideran los Consejos Comunales, las Mesas Técnicas de agua y los espacios organizativos. Pero la sociedad venezolana todavía afronta el reto de superar la cultura patriarcal
porque no podemos cambiar la cultura milenaria del patriarcado de una sola vez”, explicó. Marianela Tovar coincide con Léon en que cambiar la cultura patriarcal es una tarea pendiente: “La Revolución debe revisar su propio concepto acerca del rol de la mujer dentro de la sociedad socialista”, pues, “todavía existe mucho atraso con respecto a la estructura cultural, todavía se ve a la mujer como cuidadora de hijas e hijos y se le atribuye una doble y triple jornada sin reconocimiento salarial”. DE INVISIBLES A INVENCIBLES La visibilización de las mujeres, pese a los obstáculos, “es evidente en estos tiempos revolucionarios”, aclara Tovar, “pero debe haber concienciación sobre el hecho de que la participación de las mujeres debe implicar un cambio en su condición. Muchas dirigentas, luego de las reuniones del Consejo Comunal o de las Mesas Técnicas de Agua, deben salir a cumplir labores de cuidado de sus esposos y su prole. En ese sentido, la situación no ha variado. Pero hay que reconocer que hemos tenido grandes logros y conquistas en estos últimos 11 años”, destacó. Once años que han fortalecido el espíritu de las mujeres, como lo reivindica María León: “Antes fuimos invisibles, ahora somos invencibles. Si tuvimos la dedicación y la entrega siendo negadas como ciudadanas y humanas, ahora que nos reconoce la Constitución y la historia, y nuestro líder, imagínate cómo será de grande nuestra pasión y nuestra entrega”●

uando se analiza la actuación de las mujeres en la resistencia durante la Colonia (tanto las blancas, como las afrodescendientes y las indígenas), vemos que nuestras abuelas fueron muy valerosas. De ellas heredamos el valor que nos caracteriza y el hecho de ser trabajadoras, valientes y decididas”, señaló María León, ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género. “El historiador Luis Britto García señala en su obra cómo las mujeres eran condenadas a pública vergüenza; eran exhibidas desnudas y azotadas y, sin embargo, siempre se mantuvieron en la lucha”, aseveró León. “Nuestras madres de la independencia son admirables. Nosotras ahora también luchamos por nuestra segunda independencia, sólo que ellas nunca tuvieron reconocimiento. Salvo El Libertador Simón Bolívar, quien dijo: ‘nuestras mujeres luchan contra los tiranos y nos disputan la gloria de vencerlos’, nadie valoró nuestra entereza”, indicó. “Ellas entregaron todo a sus hijas e hijos. Desafiaron al imperio español y lo vencieron. Y hoy, como

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Aunque tarde, los reconocimientos a las heroínas de la Patria Grande comenzaron en aquellos países con gobiernos progresistas

dice nuestro comandante Hugo Chávez, continuamos el mismo proceso; es el mismo camino de Bolívar y de Guaicaipuro, porque no aceptamos nunca la esclavitud, y si revisamos toda nuestra historia encontramos ese espíritu de rebeldía en nuestro pueblo y en

nuestras mujeres de manera destacada”, enfatizó la Ministra. RECONOCIMIENTO A LAS LUCHADORAS Aunque tarde, los reconocimientos a las heroínas de la Patria Grande comenzaron a despertar en aquellos

países cuyos gobiernos progresistas se preocuparon por reconocer en la memoria histórica de sus pueblos el rol de las mujeres durante la gesta independentista al iniciarse la conmemoración del Bicentenario. En Argentina, la jefa de Estado Cristina Fernández otorgó el as-

a historiadora Marianela Tovar, del Centro Nacional de Historia de Venezuela, explicó que las mujeres en el siglo XIX pertenecían al espacio privado y vivían en estado de minusvalía social debido a que dependían del hombre, ya fuese su padre, hermano o esposo. “A pesar de que la Independencia exaltó los principios de igualdad, libertad y justicia social, y aunque las mujeres intervinieron de manera directa o indirecta en esa guerra, ya fuese formando baterías de mujeres, como espías, facilitando espacios para las reuniones o escondiendo armas, cuando terminó el conflicto, esos espacios que habían ganado les fueron arrebatados nuevamente”, aseveró Tovar. El siglo XX fue testigo de un hecho de primera importancia: el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres, una conquista lograda por “la acción de activistas como Olga Luzardo y Carmen Clemente Travieso, durante el Gobierno de Isaías Medina Angarita. Entonces empezamos a organizarnos y a batallar por la reforma del Código Civil, el Código de Comercio y el Penal, y se lograron avances aunque aún hay cosas pendientes”, relató la investigadora.

Antes fuimos invisibles, ahora somos invencibles”, asevera la ministra María León. La participación de las mujeres en la vida nacional le da la razón

UN LOGRO ÚNICO EN LA HISTORIA María León, ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, exalta otro hito histórico, una nueva conquista para la que no encuentra precedentes: “En la historia del género humano nunca se había reconocido el valor del trabajo doméstico de las mujeres hasta que llegó la Revolución Bolivariana”, afirma. León recuerda que las labores del hogar eran menospreciadas,

“se decía que nosotras no trabajábamos, que nuestras labores en el hogar no eran trabajo”. Esta desvalorización del rol cotidiano de las mujeres, señala la Ministra, “es el origen (de la idea) de la superioridad del hombre sobre la mujer (ya que) pensaban que el trabajo es lo que hace al hombre y entonces se nos consideraba subhumanas. Y así fue por milenios, hasta que se redactó la Constitución Bolivariana, que estableció que el trabajo del hogar tiene valor eco-

nómico, produce riqueza y bienestar social”. UNA TAREA PENDIENTE María León destaca que “hay quienes dicen que la Revolución Bolivariana la están llevando adelante las mujeres, y yo digo que eso es cierto”. Y no es gratuito, sostiene, que eso sea así. “Esta Revolución no ha postergado los derechos de las mujeres, sino que ha avanzado a la par de ellos. También hemos tenido tropiezos,

EJECUTADA POR SUS IDEAS| La patriota yaracuyana Cecilia Mujica fue ejecutada en 1813 por el gobernador realista don José Mollet, por elaborar y distribuir propaganda en favor de la causa independentista.

ACUSADA DE “REBELDE”| La joven zuliana Domitila Flores rechazó el cortejo de un soldado español en 1822. El oficial realista la acusó por ello de traidora y rebelde ante el general Francisco Tomás Morales. La muchacha fue apresada y condenada a muerte.

ANFITRIONA DE LA LIBERTAD| Concepción Mariño fue la anfitriona en la reunión donde se firmó, el 11 de enero de 1813, el Acta de Chacachacare, que marcó el inicio de la Campaña Libertadora de Oriente comandanda por su hermano el coronel Santiago Mariño.

HOSPITAL CON NOMBRE DE MUJER| La patriota Ana Francisca Pérez de León donó gran parte de su fortuna para socorrer a las víctimas del terremoto de 1812. Gracias a ella se levantó el Hospital de Petare, que terminada la guerra de independencia fue rebautizado con su nombre.

SIN MIEDO A LAS BALAS|Juana Ramírez fundó una batería de mujeres en Maturín en 1813. Ella era la primera en avanzar hacia el frente en medio de las balas, por ello se ganó el apodo de “La Avanzadora”.

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