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Manuscritos Celtas

El período comprendido desde el colapso de Roma hasta el siglo


octavo fue de migraciones masivas de un extremo a otro de Europa a
medida que las tribus guerreaban para obtener tierras. Mientras eso
ocurría en Tierra Firme, los celtas que habitaban en Irlanda gozaban e
relativa paz. En el siglo V arribaron a la isla una cantidad de
misionarios guiados por San Patricio y se dedicaron a convertir a los
paganos celtas. Lo que ocurrió a continuación fue la adopción por
parte del arte religioso de muchos símbolos religiosos celtas.

El arte celta es abstracto y en extremo complejo; patrones


geométricos se entretejen, giran y llenan espacios con gruesas
texturas y colores puros y brillantes yuxtapuestos. Las imágenes
figurativas tienen una fuerza icónica. La tradición celta de patrones
abstractos para la decoración fue aplicada en los escriptorios
monásticos y, con ello, emergieron nuevos conceptos e imágenes.
Una serie de manuscritos de los cuatro evangelios constituyen la
mejor muestra del Manuscrito Medieval Celta. Entre ellos podemos
mencionar el Libro de Durrow, los Evangelios de Lidisfarne y el Libro
de Kells.

Las iniciales grandes en las primeras páginas de texto crecieron a


medida que pasaba el tiempo. La integración de dichas iniciales con
el resto del texto constituía un serio dilema para los diseñadores. Los
monjes resolvieron el problema creando un principio gráfico llamado
diminuendo, que es una escala gráfica decreciente.

Otra de las innovaciones celtas fue la creación del espacio entre


palabras para permitir a los lectores leer mas rápidamente. La
escritura de medio uncial viajó hasta Irlanda con los misionarios y fue
sutilmente evolucionando hasta convertirse en la scriptura scottica o
escritura insular, usada todavía para ciertos tipos de documentos.

El Libro de Kells constituye el punto cumbre de los manuscritos


celtas. El diseño incluía márgenes generosos y letras iniciales
enormes. Además, el número de ilustraciones de una página es
mayor que cualquier otro manuscrito celta y están ejecutadas con
una densidad y complejidad de forma nunca antes vista. Las páginas
se convierten en una delicia visual con sus 2100 mayúsculas
adornadas en 339 páginas de texto.

La verdadera maravilla del Libro de KelIs son las iniciales


iluminadas. Aquí, lo intrincado se convierte en algo tan integrado, tan
extravagante y a la vez tan controlado -maravillosa paradoja- que es
imposible imaginar cómo una perfección de encaje puede haber sido
dibujada por una mano humana. En una de las más hermosas páginas
de iniciales aparecen las palabras Christi autem generatio («el
nacimiento de Cristo»), del Evangelio de San Mateo. La palabra
Christi, abreviada «XPI», lIena la casi totalidad de la página; autem
aparece abreviado como h, y generatio se ha escrito entera (arriba).
La forma abreviada de la palabra Cristo se ha compuesto con las dos
letras XP, las letras griegas chi y rho. Esta abreviación simbólica se
conoce como Chi-Rho. Todos los motivos ornamentados están
basados en la forma material y en el significado espiritual de estas
dos letras. Toda la pagina está densamente cubierta con una red de
líneas, rostros, formas y animales (las figuras humanas no suelen ser
el principal foco de la miniatura irlandesa). Hay tres figuras de
hombres (o Ángeles), tres es el numero místico trinitario. Hay
mariposas, gatos jugando con ratones (¿o son gatitos?) y una nutria,
cabeza abajo y con un pez en la boca. No obstante, para ver estas
criaturas hay que buscarlas, ya que están escondidas en el glorioso
torbellino de formas geométricas. Los rostros humanos flotantes
miran aquí y alIá entre la tracería y dejan claro que la realidad central
de la vida que todo lo abarca es Cristo. Su sólo nombre, incluso en su
forma abreviada, subsume todo lo demás.

El ambicioso enfoque de esta página se aprecia mas si lo


comparamos con su equivalente en los Evangelios de Lindisfarne
(abajo). El creador de este manuscrito fue el monje Eadfrith, de
Northumberland, al norte de Inglaterra, poco antes del año 698. Aquí
la iluminación es magnífica, aunque menos complicada en su
disposición y propósito.

Características

Arte abstracto o geométrico. No imita nada; construye diseños


ornamentales por medio de una combinación agradable de líneas que
fluyen y de patrones decorativos. Es pleno de suposición y de
imaginación, y depende de una manera especial de un sentido
afiliado al ritmo, al balance y a la proporción.

Tres de los elementos principales del diseño del arte geométrico


céltico son los knotworks, espirales y patrones dominantes.

El Knotwork

Se cree que los Knotworks llegaron asombrosamente tarde al


arte céltico, y que fueron introducidos por los manuscritos cristianos
cópticos que eran también una fuente importante de la inspiración
para el arte islámico temprano. Las características típicas de los
knotworks célticos son el uso de bordes redondeados y el procurar
hacer del knotwork una línea continua.

Espirales

Los espirales son uno de los más viejos elementos del diseño del arte
céltico. Los espirales se creen fueron utilizados para representar la
vida-fuerza, ejemplo típico de los espirales célticos son el espiral
three-pronged o el triskele, diseños mucho más espirales elaborados
se basan en este patrón fundamental. El número tres tenia una
significación profunda en la religión céltica pagana.

Patrones Dominantes

Éstos se han descrito como espirales en una línea recta. Los


patrones dominantes también se encuentran en el arte mediterráneo.
Ejemplo de patrón dominante céltico es el uso del ángulo de 45
grados para componer el patrón de formas del triángulo.

Zoomorfismo

Aunque el arte céltico tiene la distinción de incluir muchas formas


y diferente influencia, dependiendo de la localización del artista (es
decir, Galia, Irlanda, Gran Bretaña, etc.), está seguro que las
similitudes que se comparten en mucho del arte que los celtas
produjeron. Quizás el más evidente es el amor del zoomorfismo, o las
formas animales. Los celtas tendían a adorar sus dioses dándole
formas animales, como híbridos (tales como el dios Cernunnos, que
poseyó las cornamentas de un macho), o como dioses que
adquirieron el aspecto de un animal para un cierto propósito.

El entrelazo
Entrelazos vinieron tarde en el arte celta,
se cree que sé introducieron desde
manuscritos cópticos que también eran
una gran influencia en los primeros años
del arte islámico. Algunos rasgos típicos
de los entrelazos celtas son el uso de
bordes redondeados y muy a menudo que
el entrelazo haga una línea continua.
La espiral
Las espirales son uno de los elementos
más antiguo del arte celta donde se
encuentran en los primeros años de los
celtas. Las espirales representan la fuerza
de vida. Muy típica de las espirales celtas
es la espiral de tres brazos o "trisquel" y
hay muchos otros diseños espirales que se
basan en este plano fundamental. El
número tres era de significación profunda
en la religión pagana de los celtas.

El diseño clave
Se puede decir que estas son espirales en
una línea recta. También podemos ver
diseños claves en el arte mediterráneo. Lo
típico de los diseños claves celtas es el
uso de un ángulo de 45 grados, así el
dibujo se construye de formas triangulas.
Caligrafía

El arte celta clásico hizo gran uso de


caligrafía y mayúsculas pintadas. La
mayor obra de arte celta, el Libro de Kells,
es una obra maestra de caligrafía. Las
letras se torcieron en formas fantásticas,
pintadas con diseños y colores.

Manuscritos Islámicos

La iluminación de manuscritos alcanzó las mismas cotas


artísticas en el Oriente Próximo que en Europa. Sin embargo, la
imprenta no tuvo la misma repercusión y los libros decorados a mano
siguieron siendo apreciados en la época moderna. Los primeros
iluminadores islámicos utilizaban los prototipos de la antigüedad y los
bizantinos, y era frecuente que los códices empezaran con
espléndidas páginas-alfombra y con retratos del autor y del comitente
o patrocinador.

La decoración de los manuscritos islámicos emerge de orígenes


modestos. Los primeros calígrafos que hicieron las copias del Corán
durante los siglos VII y VIII, lograron sus vocales decoradas y dibuja-
ron rosetones para separar los versos. A lo largo de los siglos, la
ornamentación se volvió cada vez más elaborada, con intrincada geo-
metría y diseños arabescos, con el fin de llenar los espacios para que
se convirtiera en una expresión trascendental de la naturaleza sagra-
da del Corán

Las formas geométricas que contenían caligrafía se rodeaban de


diseños rítmicos orgánicos, que iban desde formas de plantas hasta
arabescos abstractos.

Las ilustraciones figurativas no se utilizaron porque la sociedad


islámica abrazó el principio del aniconismo; es decir, la oposición
religiosa a representar criaturas vivientes con base en la creencia de
que sólo Dios podía crear vida, y que los mortales no podían hacer
figuras de cosas vivientes o crear imágenes que se pudieran usar
como ídolos. Mientras este principio se observaba estrechamente en
muchas áreas musulmanas, en algunas regiones islámicas del norte
de África y de Egipto se toleró la elaboración de dibujos de este tipo
mientras se restringía la existencia de alojamientos privados y
harems en los palacios.

Probablemente antes del año 1000 d.C. aparecieron en los libros


persas pinturas en miniatura y se convirtieron en un importante as-
pecto de la iluminación. Artistas en Persia desarrollaron los atributos
definidos de los manuscritos islámicos ilustrados porque los Shas
reinantes patrocinaron la creación de obras maestras que contenían
elaborados detalles, patrones precisos y colores vibrantes. Algunos
de los mejores manuscritos islámicos fueron diseñados durante la
Dinastía de Safavid (1502-1736 d.C.); la influencia de los artistas
persas se extendió al Imperio otomano (un dominio fundado por
tribus turcas que conquistó Constantinopla en 1453 y gobernó un
vasto imperio por más de 400 años) y a lo~ Mughals (también
llamados Moguls, musulmanes de Mongolia, Turquía y Persia quienes
conquistaron y gobernaron a la India desde 1526 hasta 1857). Los
emperadores mongoles establecieron una escuela importante de
iluminación islámica después de traer artistas persas a la India en el
siglo XVI para entrenar artistas locales. Pájaros, animales, plantas y
arquitectura nativa de la región se incorporaron a los manuscritos
mongoles.

La vida personal y profesional del emperador indio y mongol el


Sha Jahan (que reinó de 1627 a 1658), quien construyó obras
maestras de arquitectura, incluyendo el Taj Mahal, es reconocido y
representado en ilustraciones de página completa o de doble página.
La escritura caligráfica está contenida en complicados paneles. Los
espacios abiertos que se encuentran entre las líneas de caligrafía se
llenan con configuraciones de oro orgánico, determinadas por la
forma de la palabra. Estos espacios negativos se vuelven formas
concretas. El texto y las ilustraciones se enmarcan con múltiples
líneas y se rodean con esquinas decoradas y complejas, que van
desde arabescos florales hasta patrones repetitivos y estructuras
geométricas arquitectónicas.

Las ilustraciones pintadas en forma meticulosa forman parte de


la gran tradición de la pintura persa, la cual fue principalmente un
arte ilustrador de libros en los inicios de los años 1300. El espacio es
plano y superficial, el suelo y los planos del piso están paralelos al
plano del dibujo. Las figuras y los objetos están descritos por meticu-
losas líneas de contorno sin color, o algunas veces planos de color
ligeramente modulados. La modulación tonal y los patrones de luz y
sombra se usan mínimamente o no se usan. La arquitectura se define
con planos geométricos. Patrones con adornos intrincados se aplican
a alfombras, telas y estructuras. Las plantas se dibujan como
estilizaciones esquemáticas, y se pone mucha atención en los detalles
y en la profusa repetición de capullos y hojas. La energía cromática
de las combinaciones de color va de lo cálido a lo frío y de lo claro a
lo oscuro.
El diseño de los manuscritos islámicos tuvo una larga y variada
tradición, con numerosas escuelas, influencias y enfoques estéticos.
Debido a la proximidad geográfica con Asia en el este y con Europa
en el oeste, el Islam pudo asimilar ideas de diseño de otras culturas.
Por miles de años los manuscritos islámicos mantuvieron la tradición
de excelencia artística, producción continua hasta que la imprenta
tipográfica remplazó por completo a los libros manuscritos en todas
partes. Importantes trabajos fueron encargados en fecha tan reciente
como en el siglo XIX.

Los manuscritos islámicos, traducidos e introducidos en la Europa


medieval, junto con las reediciones de los de los griegos y los
romanos se convirtieron en los textos de referencia para las nuevas
escuelas médicas de los siglos XVI, XVII y XVIII

El arte islámico y el arte celta


El arte islámico hizo gran uso de
entrelazos, y los artistas
islámicos eran maestros del
diseño geométrico. Tanto el arte
celta como el arte islámico
comparten una influencia común
en los estilos artísticos de
manuscritos iluminados de

Egipto y del Oriente Medio.


También, el arte islámico igual
que el arte pagano de los celtas
tiene una prohibición en la
representación de la forma
humana, y los dos hacen gran
uso del adorno y las formas
geométricas.

Típicamente, entrelazos
islámicos muestran ángulos
puntiagudos y líneas rectas
mientras tanto los entrelazos
celtas normalmente muestran
bordes

redondeados. Otra diferencia importante es que entrelazos celtas


muy a menudo hacen una línea continua, pero esto no es típico de un
entrelazo islámico.

El entrelazo a la izquierda se basa en un diseño de una estrella


de 12 puntos que se valió mucho en España musulmana.