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EL ORIGEN DE LA SEMILLA Y SU PROBABLE RELACIÓN CON EL HECHO DE

QUE LAS PRIMERAS ESPERMATOFITAS HAYAN SIDO LEÑOSAS

Al considerar a la semilla como al óvulo maduro,

refiriéndonos a la presencia del embrión que se produce tras la

fecundación, estamos hablando de las espermatofitas, ya que

involucra la presencia de un integumento y de la nucela, es decir

que el esporofito crea estructuras para “albergar” en él a otros

individuos: al gametofito y al “nuevo esporofito” o embrión.

Este concepto también nos lleva a considerar una especialización

del gametofito, incluso desde la espora para poder llegar a una

diferenciación de estructuras y tener así gametofitos

exclusivamente femeninos y otros exclusivamente masculinos; si se

consideran estos cambios desde la formación de la espora nos

estaremos refiriendo a la heterosporia.

Ya que hablamos de semillas, y por lo tanto de espermatofitas,

estamos hablando de la característica clave en la separación de

las plantas vasculares; en lo que se refiere a criptógamas

(embriofitas asifonógamas) y fanerógamas (espermatofitas o

embriofitas sifonógamas). Estas últimas incluyen a las

angiospermas y a las que se piensa que fueron las primeras en

presentar una estructura llamada semilla: las gimnospermas. Con

estos datos, el origen de la semilla se ha localizado (según las

teorías más aceptadas) en los bosques fosilizados, pertenecientes

al Devónico.

En dichos bosques se encontraron troncos fosilizados, cuya madera

presentaba punteaduras rebordeadas en sus paredes radiales,

característica diagnóstica de las gimnospermas. Este individuo


fósil recibió el nombre de Callixylum. Además de la madera se

encontraron frondas parecidas a las de los helechos, las cuales

presentaban esporas de un mismo tamaño, a éstas frondas se les

consideró otro individuo al cual relacionaron con el nombre

Archaeopteris.

Estos dos individuos: Archaeopteris y Callixylum quedaron

relacionados cuando en 1860 se encontraron conectados, la fronda

de Archaeopteris y el tronco de Callixylum de tal forma que al

realizar los estudios y pruebas requeridas se descubre que lo que

se pensaba eran dos individuos, eran solamente uno. Así es que lo

que se pensaba una fronda (hoja bipinada) de Archaeopteris, era

en realidad una rama, ya que presentaba madera en lo que se creía

era el raquis, pasando a ser una rama con hojas compuestas.

Al relacionar estas dos partes, se optó por darle el nombre de

Archaeopteris al “nuevo individuo” que es un eslabón muy

importante para indagar sobre el origen de la semilla. Medía

aproximadamente 20 metros, pero al ser homospórico, se imagina

que tuvo un gametofito de aproximadamente un centímetro y

presentaba arquegonios y anteridios en el mismo individuo. Era

muy parecido a un gametofito de helecho. Esta considerable

diferencia de tamaño ocasionaba una diferencia de necesidades, lo

que beneficiaba al esporofito, perjudicaba al gametofito, el cual

tenía menos probabilidades de sobrevivir, de tal forma fueron

sobreviviendo los individuos (esporofitos) que provenían de un

gametofito que lograba sobrevivir, reproduciéndose antes de que

las condiciones ambientales fueran totalmente desfavorables. Así

fue que dichas condiciones ocasionaron una reducción

heterocrónica del gametofito.


Al poder reproducirse cada vez a más temprana edad, tenían

una menos talla, insuficiente para alimentar al embrión.

Considerando que tenían varios anteridios y varios arquegonios,

podrían producirse varios embriones, lo que implica el repartir

la energía entre todos los embriones. Otra posibilidad era

dedicar toda la energía para alimentar a un solo embrión que

tenga mucho más posibilidades de sobrevivir. El ahorro de energía

se daría reduciendo gametas, teniendo menos anteridios y/o menos

arquegonios, llegando incluso, a tener cero anteridios o cero

arquegonios, iniciando con esto la heterosporia.

Al haber heterosporia, la proporción de sexos no es 1:1 sino que

tiende a que haya más hembras que machos pues así se esperaba que

hubiera más oportunidad de producir embriones, ya que los

gametofitos masculinos producían muchas gametas. Pero al aumentar

la población se busca tener el mayor éxito reproductivo y por

tanto no se quiere perder el aporte de gametas masculinas,

además, al ser móviles dichas gametas, pueden perderse, por eso

debe haber siempre en una proporción, mucho más alta que las

gametas femeninas, a esto se debe el que en las plantas exista

una tendencia hacia una proporción más alta de machos de la

estrictamente necesaria.

Toda esta adecuación lleva a un mayor éxito reproductivo y a una

Estrategia Evolutivamente Estable (E.E.E.) y así se llega a un

equilibrio entre los sexos en la población, cada sexo tiene más o

menos la misma adecuación (más o menos porque en plantas hay más

machos que hembras).

Además de este “ajuste” en la proporción de los sexos, al

hacerse el gametofito tan pequeño, no necesita tener una


germinación exospórica, sino que crece dentro de la espora, esto

también ayuda a reducir una etapa débil del ciclo de vida.

Entonces el proceso ha implicado una reducción heterocrónica y

también espacial.

Esta reducción espacial implica que desde la espora ya se

encuentre el sexo, así el esporofito tiene sexualidad. Todas

estas modificaciones impiden que la dispersión sea eficiente por

lo que se desarrolla la nucela (parte del esporofito) que resulta

como un mecanismo de transporte, control de la latencia y

protección para el gametofito, sin embargo, al encontrarse tan

protegido por la nucela, el gametofito masculino tiene problemas

para poder fecundar al gametofito femenino, solo se puede llegar

al megagametofito a través del micrópilo (pequeño orificio que

deja libre la nucela) de aquí que se desarrolle el “tubo

polínico” mediante el cual logran penetrar las gametas masculinas

hasta el megagametofito y fecundar los óvulos (gametas

femeninas), esto es llamado “Seed Habit” (hábito seminal) que

implica la habilidad del gametofito masculino para traspasar

alguna estructura con el fin de llegar a la hembra que está

dentro del esporofito.

Con todo esto existe una competencia en el desarrollo de esta

“habilidad” de llegar hasta el megagametofito por lo cual se crea

una nueva estructura que protege al megagametofito, por lo cual

se crea una nueva estructura que protege al megagametofito y que

también le ayuda par la dispersión, ésta estructura es el

integumento, que por lo general son “los integumentos” pues el

número varía en los diferentes tipos de plantas.

Con esta última estructura se forma lo que se considera la

semilla: el integumento más la nucela más todo lo que se


desarrolla en su interior (megagametofito, embrión, endospermo,

periespermo...).

Esto es una teoría sobre el origen de la semilla a través de la

evolución de las plantas y teniendo a la heterosporia como una

consecuencia de las adaptaciones del medio, no como un paso

forzado para que empiecen las adaptaciones.