Está en la página 1de 2

Soraya Arán Zafra

LA ÚLTIMA VEZ QUE TEMBLÉ POR AMOR BOB DYLAN ESTABA CONMIGO.

La última vez que temblé por amor Bob Dylan estaba conmigo. Su Queen Jane Approximately sonaba por los altavoces de la tienda de vinilos cuando mi propia reina apareció en mi vida para no marcharse jamás. Corrían días calurosos de un verano que ya quedó en el siglo anterior, de esos que derriten el asfalto y desdibujan la línea del horizonte en las carreteras que no van a ninguna parte.

La campanilla de la puerta sonó para anunciar la llegada de un nuevo cliente, y ella pasó por delante del mostrador y empezó a deambular por los pasillos, curioseando aquí y allá entre los vinilos, como una niña emocionada que quiere todas las gominolas que ve en un quiosco y no puede decidirse por ningún tipo. Bien saben Bob y aquella canción que aunque hubiese querido no habría podido apartar la mirada de su espalda, donde la brisa de mar le congeló un reguero de sudor, refrescando su nuca y haciendo que un escalofrío recorriese su espalda. Tembló, y al ver aquella imagen yo temblé con ella, y supe, con la certeza con la que sé cuál es mi nombre, que me había enamorado de aquella rubia pecosa, quisiera o no.

Sin apartar la mirada de ella y del LP de Johnny Cash que examinaba, sin dejar de mirarla ni un solo segundo por miedo a que desapareciese, salí de detrás del mostrador y me dirigí hacia donde estaba plantada. Cualquier otro día habría recorrido aquel pasillo sin darme cuenta, pero aquel martes al universo le dio tiempo a expandirse y comprimirse de nuevo mientras mis converse chirriaban a cada paso que daba por el suelo desconchado y lleno de polvo, arrastrándome a mí mismo hacia el resto de mi vida. Cuando estuve a un par de pasos de ella, se giró con una sonrisa de suficiencia y dijo:

- Ya era hora, ¿no? Llevas mirándome desde que he entrado, oye, ¿tienes Blood, Sweat and Tears, de Cash, del 63?

- No -le solté a bocajarro.- Pero puedo intentar conseguírtelo.

- ¿Intentarlo? Si solo lo intentas, puede que no lo consigas, y entonces no creo que vuelva por aquí -dijo mientras se le escapaba una risita.

- Oye, que no estás pidiendo cualquier cosa.

- Lo sé, ése ya lo tengo.

- Entonces, ¿para qué me lo pides?

- Necesitaba una excusa para hablar contigo.

Así que andaba buscando lo mismo que yo… no puede evitar reírme a carcajada limpia ante el regalo que me hacía la casualidad. Me miraba expectante, sin saber cómo iba a tomarme su treta, pero ya me había ganado antes de saberlo.

- Entonces supongo que sí querrás ir a tomar un helado conmigo.

[Escribir texto]

Soraya Arán Zafra

- Claro que sí.- me respondió con esa sonrisa fresca tan suya.

Hoy puedo decir que hemos tachado muchos sitios de la lista de lugares a los que queremos ir, pero por suerte aún nos quedan un montón. Juntos hemos vistos más atardeceres de los que puedo contar y nos hemos dado más besos de los que unos labios pueden dar; y es que desde aquella mañana no he vuelto a temblar de amor, no. Mi vida con ella no es solo eso. Es un terremoto, y su fuerza nos ha sacudido hasta hacernos papilla el corazón. Solo existimos para nosotros.

[Escribir texto]

FIN

Intereses relacionados