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El Enfoque Sistémico

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I.

El Enfoque Sistémico

1.1 Teoría General de los Sistemas Diferencias epistemológicas de linealidad y circularidad Concepto de sistema y sus características, desde el enfoque sistémico 1.2 Cibernéticas Cibernética de primer orden Cibernética de segundo orden Retroalimentación positiva y negativa Homestasis y Morfogénesis Introducción En los procesos históricos, los comienzos sólo se pueden establecer de manera más o menos arbitraria. Sin embargo, hay buenas razones para hacer comenzar la modernidad con el descubrimiento de Copérnico según el cual la Tierra gira alrededor del Sol. Porque con este descubrimiento la búsqueda de apoyo de los seres humanos en Occidente adquirió una nueva cualidad y orientación. En cierto modo –más tarde o temprano- todo cambió: la Tierra ya no se hallaba en el centro del mundo, y con ello también se vieron puestas en cuestión todas las doctrinas de la Iglesia. Doctrinas que habían partido de tal centro y de la posición central del ser humano como ser terrestre supremo. Al mismo tiempo quedaron cuestionadas las ideas de que las jerarquías existían por voluntad divina y que Dios las había impuesto, tanto si se trataba de las jerarquías de los sacerdotes y papas como de los reyes y príncipes o de las de padres de familia con actitudes patriarcales. Y, más tarde o temprano, también se llegaron a cuestionar las verdades de la fe y las revelaciones que implícita o explícitamente partían de la idea de un orden del mundo impuesto por Dios. La pregunta por la evolución de la vida y del cosmos se impuso casi a la fuerza, y las respuestas que se iban encontrando contribuyeron, a su vez, a cuestionar las ideas sobre este tipo de orden. El individuo que buscaba sentido y apoyo se liberó de la mirada hasta entonces omnipresente de Dios, a la que ningún deseo ni pensamiento podía escapar, y se encontró una y otra vez remitido a sí mismo. Se puede hablar de una individualización de la búsqueda de sentido y apoyo de los seres humanos occidentales. Esto quiere decir que las ideas sobre derechos y deberes humanos, sobre el significado y la insignificancia de acontecimientos, sobre actos y situaciones se muestra, más tarde o temprano, como obra humana. Además quedó patente que estas ideas no surgen por azar, sino que llevan el sello de nuestras herramientas cognitivas y descriptivas, y quedan ligadas a las predeterminaciones de nuestra biología, nuestra cultura y el lenguaje que se formó en ésta. Por eso se comprende que los científicos no sólo se esforzaron por investigar el cosmos y sus leyes, sino que comenzaron a convertir también en objeto de su interés especialmente la biología, la cultura y el lenguaje. Se podría decir ahora que en la modernidad la investigación científica guió preponderantemente la esperanza de que tales investigaciones pudieran mejorar las condiciones de vida y que permitieran que encontráramos el apoyo e incluso el sentido en la vida. En las ciencias, especialmente en las ciencias naturales que experimentaron un auge importante durante la segunda mitad del siglo XIX y la primer del siglo XX, se manifestó todavía mayoritariamente un optimismo descubridor y una fe en el progreso. Sobre todo la medicina científica parecía justificar esto. Al identificar y combatir los agentes patógenos, perfeccionando técnicas que prolongan la vida, promocionando la higiene a escala mundial, contribuyó de manera sustancial al rápido crecimiento de la población mundial, que sigue aumentando.

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Sin embargo, las consecuencias ecológicas de este crecimiento, como también de muchos otros logros científicos, ensombrecen ahora la conciencia posmoderna. Lo que hasta hace poco se consideraba y en parte se sigue considerando un éxito incuestionable, aparece ahora más bien como un hito en el camino hacia la catástrofe. En la posmodernidad, surgen más y más dudas. Pero no son sólo los éxitos de la ciencia los que parecen más y más cuestionables. También su creciente diferenciación y especialización, que va a la par con una diferenciación y especialización de los mundos vivenciales, de los modos usados y los lenguajes técnicos, son hechos que, en medida creciente, causan malestar. Durante los próximos quince años se investigará más que durante toda la historia occidental desde Platón hasta el presente. La marea ascendente de información, aunque ésta también caduca cada vez más deprisa, lleva consigo un crecimiento casi geométrico de la producción de revistas científicas y celebraciones de congresos de expertos, pero no intensifica necesariamente la comunicación y cooperación interdisciplinarias. Aún así, se pueden observar diferencias entre las ciencias naturales y las ciencias humanísticas en lo que respecta a la multiplicidad o incluso al embrollo de perspectivas posmodernas. En las ciencias naturales predomina, en este sentido, todavía algo que se parece a una metodología. También aquí se van abriendo sin duda más y más nuevas perspectivas, con lo que aumenta en muchos campos la multiplicidad metodológica, la indeterminación, de modo que cabe hablar también en las ciencias naturales de un estado posmoderno de la conciencia. Cuantos más científicos se dedican finalmente a la investigación de lo viviente, o tal vez más precisamente, de sistemas vivientes, tanto más parecen imponerse aquí también modelos cognitivos de tal multiplicidad que es difícil o incluso imposible ponerlos en concordancia. Esta multiplicidad e irreconciliabilidad –aparente o real- de las perspectivas y modelos que encontramos en las ciencias naturales, resulta, sin embargo, muy inferior a las que nos brindan las ciencias sociales (incluyendo a la Psicología y a la Sociología). Aquí parece que apenas quedan límites para las posibilidades de generar sentido, ordenando datos desde perspectivas diversas. Para decirlo de otra manera, parece que precisamente aquí se está acelerando la disolución de un consenso básico, que podría apoyar determinados modelos científicos. Por eso, las afirmaciones de científicos competentes y de instancias que influyen en la formación de la opinión pública parecen depender en medida creciente de puntos de vista y perspectivas que, en última instancia, dan la impresión de ser arbitrarios. Y lo mismo sucede con los de los críticos. Si deseáramos realizar un compendio detallado acerca de la historia del pensamiento en las diversas disciplinas – empresa utópica o más bien faraónica- encontraríamos, más allá de diferencias y concordancias, un elemento que se erige como paradigma del conocer y que permanece constante a través de los siglos: la linealidad La linealidad tal como la define Bateson “es la relación entre una serie de causas o argumentos, cuya secuencia no vuelve al punto de partida”; como paradigma, no quedó anclada solamente en el perímetro de las investigaciones científicas, filosóficas, biológicas, etc., sino que como todo pensamiento termina teniendo sus implicaciones en el raciocinio y en las acciones del conocimiento cotidiano. El principio explicativo, entonces, con su raíz causal lineal, es el pensamiento que avala desde el acto de conocer simple hasta la complejidad de las interacciones, pautando sus secuencias, polarizando víctimas y victimarios, en síntesis, construyendo realidades en el marco de lo pragmático. Si entendemos la palabra paradigma como un modelo teórico que avala y contesta a las interrogantes que plantea la observación en la experimentación, la causalidad lineal continúa siendo el respaldo de las hipótesis que arrojan las investigaciones donde los científicos deonadadamente responden a las preguntas que generan la incertidumbre de la experimentación buscando la asertividad en el proceso. Este punto se traslada al pensamiento de todos los días, el de la gente común, la que no está involucrada dentro del territorio que puede llamarse científico, que avala a través del por qué lineal los motivos de su experiencia de los hechos de lo cotidiano. Algunos de estos por qués tienden a constituirse en verdaderas reformulaciones, en las que se provee un ingreso de información que genera diferencias que llevan a generar nuevos constructos mentales, con lo cual es de esperar que se aborden las situaciones con acciones alternativas a las pensadas en principio, en función del aporte que dejó la explicación que corregirá el ángulo de error.

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Otros por qués caen en efectos dormitivos, en los que se explica la causa por la categorización que se le adjudica; así se explica una borrachera porque el sujeto es alcohólico, o una conducta bizarra porque tiene esquizofrenia. Estas explicaciones no redefinen marcos semánticos y son paliativas de la angustia, por lo tanto no producen un efecto de reestructuración: se coloca el rótulo explicativo y allí quedan. Por lo general, pueden estancar procesos evolutivos congelando situaciones en una homeostasis productora de sintomatología. De una u otra manera, estas explicaciones lineales, tanto en el ámbito científico como en el común, tendrán sus implicancias en el campo de las acciones, obteniéndose diferencias en las construcciones de realidades. Otro de los temas que involucran tanto al mundo científico como al cotidiano es la búsqueda de la Realidad, una realidad con mayúscula, objetiva e indiscutible, la que lleva a discusiones acerca de quién es su portador, la que tienta al observador a descubrirla, a suponer que detrás de lo que observamos existen una verdad primera o una realidad última. Entramos entonces en el universo utópico de las ciencias objetivas, aquellas que no introducen en el campo de la observación al observador, es el terreno de la mirada aséptica y no contaminada, aquella que le permite señalar al científico que el resultado de su investigación “es” independiente de él; aquella que posibilita decir, calificar e inferir en lo cotidiano, una situación, una anécdota, una observación de la realidad, tal cual es, sin reflexionar que somos nosotros mismos los productores de sentido. Este es el interjuego que se ha desarrollado como paradigma en las ciencias clásicas: la causalidad lineal como aval explicativo y el descubrimiento de una realidad objetiva. Este tipo de postulado es confrontado por un nuevo modelo de pensamiento que ha comenzado a tener sus influencias en las ciencias modernas. La circularidad y la subjetividad se han convertido en los bastiones del pensamiento posmoderno, dando lugar a la duda frente a la certeza de la objetivación, desestructurando la no implicancia del efecto por sobre las causas y relativizando el dogma de la verdad y de la realidad real. Por un lado, el desarrollo de la cibernética y la teoría general de los sistemas, han redefinido la causalidad lineal, introduciendo los conceptos de interacción y retroalimentación como unidades del proceso de causalidad circular; el efecto de una acción determinada lejos está de segmentarse, para ser introducida dentro de un circuito recursivo mayor; por lo tanto, inevitablemente, este efecto tendrá sus efectos en la causa que se le atribuyó, generando y retroalimentando las conductas-respuestas y así recursivamente.Se introdujo además la noción de contexto, que resignificó las interpretaciones que miraban a las acciones como independientes, que se abstraían del marco referencial en donde se desarrollaban. Pero estos conceptos fueron algunos de los primeros avances. La cibernética comenzó a estudiarse a sí misma, y la circularidad involucró al perceptor en la observación; surge entonces una pregunta que conduce a la autorreferencialidad: ¿cómo puede afirmar el científico que lo que ve es independiente a él, si es él mismo con su cognición y su sola presencia el que pauta la investigación, desde su metodología, hasta el detallismo de la descripción? Esta pregunta autorreferente conduce indefectiblemente a reformular las hipótesis y también a relativizar los resultados de las mismas, así su demostración. De esto se deduce, que una descripción habla del marco referencial de quien describe; por lo tanto la postulación de una hipótesis es una inferencia de él mismo y en estos términos debe ser explicitada, incluyendo al observador en la formulación. La cibernética de segundo orden es reforzada por una corriente filosófica que la redimensiona y la amplía a su vez: el constructivismo. El constructivismo propone hablar de construcción y no de descubrimiento de la realidad, delimitando así claramente, que una realidad es construida por un observador implicado en la percepción, y el hablar de descubrirla sugiere el hecho de que existe una realidad última que debe hallarse. De esta manera la circularidad está presente en la percepción: la cosa está sujeta al sujeto que la observa, pues es él el que construye la cosa observada, o sea construye lo que observa, pero a la vez, él está sujeto a la cosa, puesto que lo que observa es su propia construcción, o sea observa lo que construye. Incertidumbre, desorden, contexto, interacción sistema de creencias del observador, mapa, subjetividad, construcciones de realidades, diversidad, autorreferencialidad son conceptos que las ciencias posmodernas han adoptado llevando las fronteras de la investigación hacia otros horizontes.

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Si reflexionamos, ¿este tipo de pensamiento ha cobrado el estatus de paradigma? En el panorama de las ciencias cada día tiene mayor instauración, en el ámbito fuera de esta área continúa desarrollándose la (ahora) vieja idea de la objetividad y de la linealidad. Por tal motivo, no se puede hablar todavía de paradigma, siendo estrictos, puesto que la circularidad y la subjetividad no han reemplazado a las anteriores premisas que se han instalado como una modalidad sociocultural que busca los orígenes últimos de las cosas, como también asocia la subjetividad como algo no fiable, dando crédito y valorizando las opiniones objetivas. Tal vez, porque nos encontramos en una era de transición, debemos distinguir objetividad de subjetividad, ya que desde este nuevo pensamiento hablar de juicios objetivos es hablar de una utopía, con lo cual objetividad es un término que tiende a desaparecer.

Apuntes: Tratando de explicar el comportamiento humano, cuando se desplaza el énfasis de las intenciones a los efectos de los actos, hay una modificación cualitativa que afecta la visión del mundo. ACTO INTENCION EFECTO

Poner el énfasis en la intención tiene una perspectiva retrospectiva (hacia el pasado), introspectiva (hacia uno mismo) que se basa en la lógica:

CAUSA LINEAL

EFECTO

Por el otro lado poner el énfasis en el efecto tiene una perspectiva predicativa (de predecir) ¿Qué sigue después del efecto………….? Si además desplazamos el acento de los procesos intrapsíquicos hacia los fenómenos interaccionales se expande la comprensión de la conducta humana. Comentarios: Si recuerdan, la psicología tiene su origen en la filosofía y la medicina, es parte de un proceso histórico el que nos hayamos anclado en las causas. Hasta antes de finales del siglo XX los modelos de estudio partían de la premisa de aislar los elementos de un universo observado, fragmentándolo para estudiarlo con el fin de determinar o en su caso predecir el comportamiento individual. Tradicionalmente se ha pensado en términos lineales con explicaciones históricas y causales. Partiendo de un modelo médico o basados en un modelo psicodinámico. Encontrar el origen para poder dar un tratamiento. A lo largo del proceso histórico, la psicología y la psicopatología tradicionales se basaron en la parte de intención/causa de la conducta tomando un carácter descriptivo. Pero no les alcanzaba para explicar del todo si se ponía el énfasis en la parte del efecto por todos los procesos interpersonales que dan sentido a la conducta del individuo en un contexto. Es decir, se atoraban para explicar fenómenos grupales, conductas sociales. Pasaron décadas de estricta lealtad a este modelo pero empezó a surgir una nueva conceptualización Hacía falta algo más, otra teoría, otra forma de explicar la conducta si cambiábamos el enfoque al efecto. La respuesta la dio el enfoque comunicacional, interaccional, sistémico.

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De todos los autores que han escrito acerca del cambio a una epistemología circular, es Gregory Bateson quien lo hace estableciendo una distinción entre el mundo de los objetos físicos y el mundo de las formas vivas. En el mundo de los objetos dice Bateson, la causalidad es lineal y las fuerzas actúan unidireccionalmente sobre las cosas. En el mundo de las formas vivas no sólo la fuerza, sino también la información y las relaciones son importantes. El enfoque sistémico o relacional tiene un origen muy variado: la ingeniería de las comunicaciones, la antropología, la teoría de los sistemas, la cibernética. Se centra en el estudio de la interacción tal cual se da de hecho entre seres humanos. Había que desaprender mucho de lo aprendido, observar con una nueva óptica, hubo que aprender un lenguaje nuevo con vocabulario y reglas de construcción. Esta nueva óptica incluye estar atentos a múltiples niveles y no a aislar para no empobrecer. El punto de vista sistémico presentó un paradigma científico totalmente nuevo dentro de la concepción científica de finales del siglo XX Enfatiza no aislar los elementos necesariamente sino relacionarlos entre ellos con el fin de comprenderlos en su interacción contextual e intrínseca. Esta nueva concepción resultó de una necesidad de comprensión que se dio en las ciencias físicas, y sociales. Necesitábamos entender con mayor amplitud nuestro mundo y la respuesta llegó al vislumbrar a los organismos biológicos no como entes aislados, sino como un todo, para verlos con niveles de organización consigo mismos y con el mundo que los rodea. Por supuesto que se contrapone a la concepción lineal y unidireccional. Hoy en día, a todos los elementos y disciplinas de la ciencia, es necesario aplicar muchas variables de categorías, interacción, transición, organización, etc.. Es posible decir que la teoría general de los sistemas, desarrollada por Ludwig Von Bertalanffy, es la exploración científica del todo y de sus totalidades. Por supuesto tuvo sus precursores pero cuando Bertalanffy la presentó fue recibida por filósofos, matemáticos y biólogos con incredulidad porque es aplicable a todas las ciencias. Sin duda Bertalanffy se asombraría al ver que hoy aplicamos su teoría en el estudio de la familia, procesos terapéuticos etc. Es una teoría que intenta una aproximación a la verdad (la percepción era desde el punto de vista positivista de las cosas reales) o a la realidad, pues ésta no es la misma desde el punto de vista del observador que del observado. Si se parte de la premisa que la realidad es relativa de cada observador, dependiendo de una infinidad de factores que intervienen en la verdad y la realidad de cada uno de nosotros, como son la idiosincrasia, la educación, la cultura y el lenguaje. Este paradigma nos obliga a romper con hábitos de pensamiento y modelos tradicionales. Esta visión de sistema debe mucho a la moderna cibernética y la teoría de la comunicación. Se la puede describir también como modelo circular y contraponerla al modelo causal lineal, monocausal. La teoría de los sistemas nos permite una nueva concepción de los problemas, del comportamiento y de sus relaciones. Hablando de interacción, el hecho comunicacional pertenece a lo más básico de la experiencia humana y es uno de los procesos más significativos. Se trata pues de explicar la conducta desde la comunicación pero entendiendo la comunicación como un fenómeno de interacción en el contexto en que la comunicación tiene lugar. En tanto la ciencia se ocupó del estudio de relaciones lineales, unidireccionales y progresivas, de tipo causaefecto, una serie de fenómenos muy importantes permaneció fuera del inmenso territorio conquistado por el conocimiento científico durante los últimos 4 siglos. Estos fenómenos tienen como denominador común los conceptos relacionados de crecimiento y cambio. Para incluir estos fenómenos en una visión unificada del mundo, la ciencia ha tenido que recurrir, desde la época de los antiguos griegos a conceptos diversamente definidos pero siempre nebulosos, difíciles de manejar, basados en la noción de que existe un propósito en el curso de los hechos y que el resultado eventual determina de alguna manera los pasos que llevan a él.

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El advenimiento de la cibernética puso fin a todo esto demostrando que los dos principios, crecimiento y cambio, podían unirse dentro de un marco más amplio, criterio que se hizo posible gracias al descubrimiento de la retroalimentación. Una cadena en la que el hecho A afecta al hecho B y B afecto luego a C y C a su vez trae consigo a D etc. tendría las propiedades de un sistema lineal. Sin embargo, si D lleva nuevamente a A, el sistema es circular y funciona de modo totalmente distinto.

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Sabemos que la retroalimentación puede ser positiva o negativa. La negativa caracteriza la homeostasis, desempeña un papel importante en el logro y mantenimiento de la estabilidad de las relaciones. La tendencia central principal de un sistema es mantener el equilibrio. El sistema debe mantener constancia ante los caprichos ambientales. lo logra la retroalimentación negativa. Por otro lado, la retroalimentación positiva lleva al cambio, esto es, a la pérdida de estabilidad o equilibrio, morfogénesis

Tomamos en cuenta que todo organismo viviente es un sistema abierto, con una continua asimilación y eliminación de elementos para mantenerse en un estado de homeostasis o equilibrio. En ambos casos, en la retroalimentación positiva y en la negativa, de la salida de un sistema vuelve a introducirse en el sistema como información acerca de dicha salida. La diferencia consiste en que, en el caso de la retroalimentación negativa, esa información se utiliza para promover la homeostasis y en el caso de la positiva la misma información actúa en favor del cambio. Parte de la salida de un sistema. La entrada a tal sistema puede amplificarse y transformarse o en cambio puede verse contrarrestada para mantener la estabilidad, según los mecanismos de retroalimentación sean positivos o negativos. La teoría de los sistemas nos permite una nueva visión respecto de la conceptualización de funcionalidad y patología: modificando la unión lineal o reduccionista por una sistémica o contextual permitiéndonos una nueva concepción de los problemas, del comportamiento y sus relaciones. Los sistemas interpersonales pueden entenderse como circuitos de retroalimentación, ya que la conducta de cada persona afecta la de cada una de las otras y es, a su vez, afectada por éstas. Puesto que las manifestaciones de vida se distinguen claramente tanto por la estabilidad como por el cambio, los mecanismos de retroalimentación positiva o negativa que necesariamente poseen presentan formas específicas de interdependencia y complementaridad. ¿Cuál es la teoría general de los sistemas? Los postulados en los que se basa la teoría general de los sistemas son: El pensamiento contextual y la organización sistémica circular. El modelo sistémico o contextual determina el comportamiento como resultado de múltiples causas, su significado dependerá de esta multiplicidad de factores, que no necesariamente serán vistos como patológicos, ya que existe una forma infinita de comportamientos, de conductas y de pensamientos. Los problemas surgen en las interrelaciones con el contexto familiar, social, laboral, político y económico. Algunos principios básicos de la teoría general de los sistemas son: El comportamiento de un individuo no se podrá comprender de manera aislada sino en su interacción con el sistema. Los sistemas están formados por subsistemas y a la vez son subsistemas de un sistema mayor. Los patrones que rigen al sistema son circulares y no lineales. (No olvidar el concepto de retroalimentación: el comportamiento de A es consecuencia e influye en el comportamiento de B, C, D, etc…incluyendo el contexto) Los sistemas mantienen su estabilidad por el mecanismo de homeostasis. La tendencia central principal de un sistema es mantener el equilibrio. El sistema debe mantener constancia ante los caprichos ambientales, lo logra a través la retroalimentación negativa, Nota: Cannon define

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homeostasis como el estado interno relativamente constante que se mantiene mediante la autorregulación. Los sistemas abiertos se rigen por principios dinámicos y de interacción con el ambiente. La evolución y los cambios son inherentes en los sistemas abiertos. Los sistemas rompen su equilibrio por el principio de crecimiento o de morfogénesis. A veces un sistema debe modificar su estructura básica, a través de la retroalimentación positiva.

Síntesis responsabilidad de Psic. Claudia R. Guillemot F. Bibliografía revisada:

Avilés-Aceves, E. Artículo: Familia y Salud: Sistemas en interacción. ICiclo de conferencias: Terapia familiar y salud. Cancún, Quintana Roo Septiembre 29 y 30 del 2000. Hoffman,L. Fundamentos de la terapia familiar. Un marco conceptual para el cambio de sistemas. Ed. Fondo de cultura económica. Sánchez y Gutiérrez, D. Terapia familiar. Modelos y técnicas. Ed. Manual Moderno. Simon, F.B., Stierlin,H. Wynne,L.C. Vocabulario de terapia familiar. Ed. Gedisa Stierlin,H. El individuo en el sistema. Psicoterapia en una sociedad cambiante. Ed. Herder Stierlin, H., Rucker-Embden I., Wetzel, N., Wirsching, M. Terapia de familia. La primera entrevista. Ed. Gedisa Watzlawick, P. Teoría de la comunicación humana. Ed. Herder.

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