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En la segunda posguerra mundial, el Batllismo retornó al poder en la figura de un sobrino de José Batlle y Ordóñez: Luis

Batlle Berres. Aún cuando ciertos rasgos de la situación internacional y nacional habían cambiado mucho, algunas
características de su política lo mostraban como una renovación del viejo tronco batllista, de donde se lo ha designado
como “neo” o “nuevo” Batllismo. El modelo seguido entonces supuso el impulso a la industria, la ampliación de la
esfera de actuación del Estado, la extensión de la legislación laboral y social, el afianzamiento de la democracia política.
Pero este modelo estuvo basado desde sus inicios en una situación externa favorable, generada por la Segunda Guerra
Mundial y la Guerra de Corea; cuando esta situación terminó, el modelo de desarrollo interno del país ingresó en una
profunda crisis, cuya falta de solución puede interpretarse como “el inicio del camino hacia la dictadura” de 1973.

Indicadores económicos de la crisis del modelo neobatllista a mediados de la década de 1950…

• Descenso del valor de las exportaciones nacionales, a raíz del fin de la coyuntura externa favorable.
• Mantenimiento e incluso aumento del nivel de importaciones, orientadas sobre todo hacia la industria nacional.
• Déficit fiscal creciente, en un marco de aumento del gasto público en un Estado Empresario (desde lo económico) y
Asistencialista o Benefactor (desde lo social).
• Creciente proceso inflacionario.
• Estancamiento agropecuario (tamaño y tenencia de la tierra, falta de inversión y modernización, etc), problema de
larga evolución en el país.
• Estancamiento industrial:
Período… Porcentaje de crecimiento industrial…
1936-1948 4,5%
1948-1955 10%
1955-1958 1%

Este estancamiento de la industria nacional puede explicarse a través de diferentes factores:


 Pequeña dimensión del mercado interno.
 Maquinaria inadecuada a la realidad del mercado nacional.
 Importante capacidad instalada “ociosa”: en 1963, la industria nacional producía al 50% de lo que le permitía su
capacidad instalada.
 Excesiva dependencia del exterior.

Estos indicadores de la crisis del modelo neobatllista, en el que se basaba la economía del país entonces, definen el
estancamiento general de la economía uruguaya a mediados de la década de 1950. Muy pronto, a estas
manifestaciones económicas de dicha crisis se le sumaron sus manifestaciones en el ámbito social y también político.

La dimensión social de esta profunda crisis se La dimensión política de esta crisis


caracterizó por un reciente descontento general se expresó a través de una
de la población, traducido en reclamos y deslegitimación creciente de las
manifestaciones cada vez más frecuentes. Dicho autoridades políticas y aún de los
descontento se vio alimentado por la caída de los partidos ante la falta de soluciones
salarios, el aumento del desempleo, lo que a la misma. A esto se suma el
provocó un aumento de la actividad sindical y del clientelismo, la corrupción, y el
clima de conflictividad social. Esto contribuyó a aumento de la fragmentación
generar una situación de intranquilidad social, lo interna de los partidos políticos
que se vio fomentado a su vez por el constante (sobre todo de los tradicionales),
aumento de la violencia civil en las calles. amparados en la “Ley de Lemas”.

Recuperada la democracia y la bonanza económica (luego de la dictadura


de Terra), fuertes cambios ocurrieron en la sociedad, en la economía
urbana, en su organización política. Pero cuando el fin de las guerras
ajenas terminó con los buenos precios internacionales para nuestros
productos; cuando el agro y el pequeño mercado interno no pudieron seguir
sosteniendo a la industria nacional; cuando el fraccionamiento de los
Partidos Políticos debilitó al gobierno, entonces el país recurrió al menos
doloroso de los cambios para recuperar la buena vida pasada: votó al otro
partido tradicional.