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El Mundo Oscuro una melodía desenfrenada que los obligó a

bailar a todos hasta caer exhaustos.


Carlo Fabretti
Luego llevamos a Marta a la
clínica del doctor Stein, que es amigo de
Cuervo y de Lon. El doctor examinó a Marta y
Dirección editorial: Elsa Aguiar nos dijo que la habían drogado y sometido a
Colección dirigida por Marinella Terzi sugestión hipnótica para hacer que se
Ilustraciones: Miguel Navia comportara como una vampira, pero que en
Fotografía del autor: Gloria Rodríguez realidad no lo era. Imagínate qué alivio para
la pobre Lucía.
© Carlo Frabetti, 2005 La sorpresa
© Ediciones SM, 2005 mayúscula fue que descubrí que mamá está
Impresores, 15 también en la clínica del doctor Stein. Ha
Urbanización Prado del Espino pasado por un estado de locura transitoria,
28660 Boadilla del Monte (Madrid) pero ahora está ya mucho mejor, y el doctor
www.grupo-sm.com me ha asegurado que pronto se pondrá bien
del todo.
Ya
ISBN: 84-348-4147-9 podemos volver al baile de disfraces (creo
Depósito legal: M-15043-2005 que no me he dejado nada importante).
Impreso en España / Printed in Spain Virginia, Lon y yo fuimos juntos, ellos
Imprenta SM disfrazados de la Bella y la Bestia, y yo de
Caperucita Roja.

Cuando llegamos ya había bastante


Prólogo gente del Mundo Flotante, y de pronto
QUERIDA bisabuela: apareció Alba, vestida de Blancanieves, con
Ya he tenido ocasión de comprobar lo sus enanos, que daba miedo verlos. Nos dijo
peligrosa que es Alba. Uno de sus enanos, un que tenía una sorpresa, y apartó un biombo
gólum de mordedura venenosa, estuvo a tras el que estaba Camila dormida en una
punto de acabar con Lucía y conmigo, tras gran cama con un angelote dorado en la
"encantarnos" con su flauta de oro. Menos cabecera, caracterizada como la Bella
mal que Ludolfo llegó a tiempo de salvarnos. Durmiente. Casi a la vez llegó Tomi disfrazado
de Peter Pan, acompañado de un misterioso
Capitán Garfio, así que yo iba de sorpresa en
Alba se ha instalado
sorpresa.
en la Mansión de las Rosas, ese caserón
Alba me
abandonado de las afueras cuyo jardín parece
reconoció y me preguntó si yo era capaz de
un bosque. Dio una fiesta a la que invitó a la
despertar a la Bella Durmiente. Entonces me
gente del Mundo Flotante: un baile de
pinché en un dedo y dejé caer una gota de
disfraces al que había que ir disfrazados de
sangre entre los labios de Camila, pero no se
personajes de los cuentos.
despertó, y Alba me dijo que tenía que
Pero
esforzarme más (se refería a que tenía que
me estoy adelantando. Antes de eso, Alba
conseguir más elixir, como explicó luego Vlad,
había secuestrado a Cuervo, a Leticia y a
que también estaba en la fiesta). Entonces
Marta, la madre de Lucía. A Marta la entregó
Garfio, que resultó ser Ludolfo, se abalanzó
a unos canallas que organizan veladas
sobre Alba sable en mano, pero los enanos lo
siniestras para gente de la alta sociedad, y en
atacaron. Intervino Lon y se armó una buena
una carpa de las afueras montaron con ella
pelea.
un espectáculo de vampirismo. Menos mal
La
que Lon, Licuro, Lucía y yo llegamos a tiempo
gente del Mundo Flotante se puso de nuestra
de rescatarla, a ella y a Virginia, una chica
parte, pero un tipo larguirucho disfrazado de
que habían raptado para que Marta le
flautista de Hamelín (que resultó ser el gólum
chupara la sangre en público, como
con zancos) empezó a tocar la flauta y todo el
espectáculo para esos degenerados.
mundo se puso a bailar sin poder evitarlo.
Afortunadamente, apareció Licuro y también
Licuro, por se puso a tocar la flauta. ¡Un duelo de
cierto, es un enano muy listo que conocimos flautistas! La gente pudo así dejar de bailar, y
esa misma noche en la Taberna del Lobo Alba y los enanos huyeron por una puerta
Solitario, y sabe "encantar" a la gente secreta.
tocando la flauta, como el gólum. Gracias a él
salimos sanos y salvos de la carpa, pues tocó
Al día siguiente fingimos haber
Carlo Fabretti El mundo oscuro

conseguido el elixir para dárselo a Camila, y correos a echar la carta, se sentó en un banco
Alba apareció de pronto, nos lo arrebató y se para anotar algunas de sus reflexiones en su
lo bebió. Pero el falso elixir, preparado por el bloc de bolsillo.
doctor Stein, llevaba un veneno, y Alba cayó Por el rabillo del ojo, vio acercarse a una chica
inconsciente. Antes de eso, lanzó contra con chándal y gorro de lana que corría
nosotros a una enorme rata de dos cabezas, rítmicamente. Era normal, a primera hora de
pero el doctor Stein tiene una gata gigante, la mañana, ver por el parque a algún
llamada Coca, que echó a la rata. deportista corriendo o haciendo gimnasia.
Pero aquella chica no era normal. Era Alba.
Lo más sorprendente fue que al final Bice la reconoció cuando ya era demasiado
apareció Vlad, con una espada enorme, para tarde para huir. Se metió la mano en el
ayudar a Alba y a los enanos. Pero entonces bolsillo y apretó la empuñadura de su cuchillo
una armadura que había junto a la cama de de oro, dispuesta a luchar.
Camila se puso en movimiento y luchó con Alba se acercó sonriendo y se sentó en el otro
Vlad. ¡Era Cuervo! Alba lo había paralizado extremo del banco, guardando las distancias.
con uno de sus venenos y lo había metido en —Hola, Bice —dijo la vampira—. Puedes soltar
la armadura. Afortunadamente, recuperó la el puñal. Si quisiera atacarte, me habría
movilidad justo en ese momento y decidió la acercado por detrás.
batalla a nuestro favor. La niña no pudo evitar un estremecimiento de
A la miedo. ¿Cómo podía ver, a través de la ropa,
vez, también revivió el angelote dorado de la que estaba empuñando el cuchillo?
cabecera de la cama, ¡que era Leticia! La —No tengo visión de rayos X, querida, ni te
malvada Alba la había paralizado, pero estoy leyendo el pensamiento —prosiguió
dejándola consciente, igual que a Cuervo. Alba sin dejar de sonreír—. Simplemente,
estoy acostumbrada a pelear, y sé interpretar
ciertos signos. Tu forma de meter la mano en
el bolsillo no es la de quien va a sacar un
Creo que me dejo algo, pero es que pañuelo.
han pasado tantas cosas en los últimos días... —¿Qué quieres? —preguntó Bice
Lo importante es que ahora todo parece ir escuetamente.
bastante bien. Marta, la madre de Lucía, ya —¿Qué quiero? Lo mismo que todo el mundo,
ha vuelto a su casa, y mamá está mucho querida. Lo mismo que tú: vivir bien, ser
mejor, como te decía al principio de la carta. feliz...
Cuervo y Leticia se han repuesto de los —No creo que tu concepto de la felicidad y el
efectos del veneno paralizante, y Van Helsing mío se parezcan mucho —dijo la niña sin
(me había olvidado de decirte que Alba casi lo soltar la empuñadura del cuchillo.
mata) también está fuera de peligro. —¿Qué necesitas tú para ser feliz? —preguntó
No creo que Alba se dé por vencida, pero Alba.
ahora estamos prevenidos y somos más —Vivir tranquila, estar con mis amigos... Y
fuertes que ella y sus enanos. Si se enfrenta a saber que las personas a las que quiero están
nosotros, lleva las de perder y lo sabe, a bien —contestó Bice tras una pausa.
pesar de la ayuda de Vlad. Además, como lo —Y tener cubiertas las necesidades básicas,
que quiere es el elixir, no nos puede hacer supongo —dijo Alba mirándola fijamente a los
nada a Lucía y a mí, que somos las únicas que ojos.
podemos llegar al Mundo Inferior. —Sí, claro —admitió Bice—, pero para eso no
Cuántas ganas tengo de verte, querida bisa, y necesito mucho.
de explicarte con detalle todo lo que en una —Yo también me conformo con poco, querida.
carta solo puedo contarte por encima. Ven Un lugar agradable donde vivir, una
pronto, por favor. alimentación adecuada...
Un beso muy grande, —Lo cual, en tu caso, significa... sangre
Bice humana —dijo la niña.
—Además de fruta, verdura, cereales,
1 En el parque desierto legumbres...
ESTABA amaneciendo. Bice metió en un sobre la —Y para conseguir la sangre, eres capaz de
carta que acababa de escribirle a su bisabuela cualquier cosa —la interrumpió Bice.
y salió a dar un paseo por el parque. Se había —Todo el mundo es capaz de cualquier cosa
pasado toda la noche hablando con Cuervo para conseguir lo que necesita, querida.
(hasta que el vampiro, agotado, se había —No es cierto —replicó Bice—. Cuervo y
quedado dormido en el sofá), pero no estaba Camila necesitan la sangre tanto como tú, y
cansada. no son capaces de cualquier cosa.
Le gustaba salir a pasear por la mañana —¿Ah, no? ¿De dónde crees que la sacan? En
temprano, cuando aún no había casi nadie y los supermercados no venden sangre fresca,
no se oían más ruidos que los primeros cantos querida.
de los pájaros. —Ya sé que no tienen más remedio que
Dio un largo paseo por el parque desierto, y sacársela a la gente. Pero solo la que
como aún era pronto para ir a la estafeta de necesitan para sobrevivir, y solo a personas...

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Carlo Fabretti El mundo oscuro

malvadas. morderte el cuello...


—¿Y qué derecho tienen a decidir qué 2 Tregua
personas son malvadas y cuáles no? ¿Y si en AL llegar a casa de Lucía, tras pasar por la
un momento dado tu amigo Cuervo o tu estafeta de correos para echar la carta, Bice
amiga Camila necesitaran sangre y no hubiera se cruzó con Tomi en la portería.
personas "malvadas" a mano? —Hola —la saludó alegremente el niño—.
Bice no contestó. No sabía la respuesta. ¿Cómo te levantas tan temprano, tú que no
—Tal vez pienses que soy cruel... —prosiguió tienes que ir al cole?
Alba. —No me he levantado temprano —contestó
—¿Cómo no voy a pensarlo? —la interrumpió Bice—. Aún no me he acostado.
la niña—. Has intentado matar a tu propio —¿Y no estás hecha polvo? —se asombró
hijo. Tomi.
Alba soltó una carcajada. —Todavía no. Pero pronto lo estaré, supongo.
—¿Te parece gracioso? —le preguntó Bice. ¿Qué tal está Lucía?
—Sí, querida. Me parece muy gracioso que me —Bien. Acabo de pasar un momento por su
lo reproches precisamente tú, que has casa.
intentado matar a tu propio padre. —¿Y Marta?
—¿Cómo... lo sabes? —preguntó la niña con —No la he visto, todavía está durmiendo. Pero
voz entrecortada. Luci me ha dicho que cenó muy bien y ha
—Me lo ha contado mi espejo mágico — dormido de un tirón toda la noche... Por
bromeó Alba—. Lo heredé de mi madrastra. cierto, hablando de cenar bien, ¿sabes que
—No intenté matarlo —susurró Bice, como me he puesto a dieta?
hablando para sí—. Solo quería... pararlo. —¿Ah, sí? ¿Desde cuándo?
—Yo también, querida —dijo Alba poniéndose —Desde anoche.
súbitamente seria—. Solo quiero parar a mi —¿Antes o después de cenar?
hijo. Si quisiera matarlo, ya estaría muerto, te —Después, claro. No se puede tomar una
lo aseguro. ¿Y sabes por qué quiero pararlo? decisión tan importante con el estómago
—Porque persigue a los vampiros —contestó vacío... Y esta mañana, en vez de desayunar
Bice. cereales chocolateados, los he tomado sin
—Exacto. Incluso a los de su propia familia. chocolatear. ¡Y con leche semidesnatada! —
Incluso a su propia madre. ¿Tengo que dijo Tomi con orgullo.
dejarme matar en aras del amor materno, —Me parece estupendo —lo animó Bice—.
querida? Estarás mucho más guapo con unos kilos
—El otro día pudo matarte y no lo hizo — menos.
replicó Bice. —Y en cuanto quepa por el pozo, podré
—No, claro que no —dijo Alba con los ojos acompañaros al Mundo Inferior... Bueno, me
llenos de furia—. Es demasiado cobarde como voy, que llego tarde al cole, como siempre.
para hacerlo con sus propias manos. Pero me Hasta luego.
delató para que otros hicieran lo que él no se —Hasta luego, Tomi —se despidió la niña, y
atrevía a hacer. subió a casa de su amiga.
Bice se quedó callada. Una vez más, no sabía Lucía recibió a Bice con una amplia sonrisa y
qué decir. un fuerte abrazo.
—Estás teniendo una infancia muy difícil, —Mamá está muy bien —le dijo.
querida —prosiguió Alba tras una pausa—. —Me lo acaba de decir Tomi. Cuánto me
Pero tienes amigos, una madre que te alegro...
quiere... Yo, a tu edad, estaba sola. No, —Estás muy seria —comentó Lucía—. ¿Ha
mucho peor que sola: estaba rodeada de pasado algo?
enemigos. Mi padre era un pelele, y mi —Sí —contestó Bice—. Acabo de ver a Alba.
madrastra me odiaba; ordenó que me —¿Dónde? —exclamó Lucía.
arrancaran el corazón... Me he visto atada al —En el parque. Yo estaba sentada en un
palo de una hoguera, con las llamas danzando banco, y ella ha aparecido de pronto, en
a mi alrededor. Han estado a punto de chándal, como el día que la vimos por primera
decapitarme en tres ocasiones, y he perdido vez.
la cuenta de las veces que han intentado —¿Qué te ha dicho?
clavarme una estaca en el pecho... —Me ha propuesto una tregua.
—Es terrible —dijo Bice—, pero tus víctimas —¿Una tregua?
no tienen la culpa. —Propone que, en vez de pelearnos,
—¡Claro que la tienen! —exclamó Alba—. colaboremos para conseguir el elixir.
Todos los que aceptan el mundo tal como es —No podemos fiarnos de ella —dijo Lucía
son culpables. ¿Conoces a alguien que no meneando la cabeza.
deteste a los vampiros? —Claro que no. Pero creo que si consigue lo
—Yo no los detesto —le contestó Bice que quiere nos dejará en paz. Y, además,
mirándola a los ojos. nosotras también necesitamos el elixir.
—Ya lo sé. Por eso estoy charlando —Lo dices por Camila...
cordialmente contigo, querida —dijo la —Y por mí.
vampira con una sonrisa—, en vez de —¿Te sientes... peor? —preguntó Lucía tras

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Carlo Fabretti El mundo oscuro

una pausa. podemos empezar.


—Peor no. Pero me siento... rara.
—¿Lo sabe Cuervo? Lo de la tregua, quiero Tras una breve pausa, Licuro dijo:
decir. —Conozco a Alba desde hace mucho tiempo,
—No, está durmiendo. Nos hemos pasado la y nadie mejor que yo sabe que no es de fiar.
noche charlando, y se ha quedado dormido en Pero también sé que no suele actuar movida
el sofá. por la rabia, el rencor o la envidia. Está por
—Bueno, siempre hemos tenido claro que encima (o por debajo) de esas pasiones tan
volveríamos al Mundo Inferior —dijo Lucía con humanas. Como no conoce el amor, tampoco
una sonrisa. conoce el odio. Simplemente, busca su
—Sí, pero lo que no tenemos claro es cómo. conveniencia, y los demás le importan un
Las niñas del rosal no van a recibirnos con los comino. Puede ser extremadamente cruel,
brazos abiertos. Puede que incluso hayan pero la crueldad no es su móvil ni su objetivo,
tapado la entrada de alguna manera. sino solo un efecto secundario que no se
—Habrá que planearlo con mucho cuidado — molesta en evitar. No disfruta haciendo daño:
comentó Lucía tras una pausa. eso implicaría concederle cierta importancia a
—Desde luego —convino Bice—. A lo mejor sus víctimas.
Alba sabe algo sobre el Mundo Inferior que No es más (ni menos) cruel que la pantera
nosotras no sabemos. Si nos ofrece colaborar, que acecha, mata y devora a su presa...
será porque puede aportar algún tipo de —Sigue, que nos tienes embelesados con tu
ayuda. oratoria —bromeó Lon al ver que el enano se
—Tal vez... Pero es una decisión muy difícil, y quedaba como absorto.
un riesgo muy grande —dijo Lucía—. Tenemos —Creo que debemos negociar con ella —
que hablarlo con los demás. prosiguió Licuro mesándose la hirsuta barba
—Desde luego. Y cuanto antes... roja—. Son nueve, si no más, y todos muy
peligrosos...
Al anochecer, se reunieron en casa de Lucía, —Nosotros tampoco somos mancos —dijo
para que la niña no tuviera que dejar sola a su Lon.
madre, que, aunque estaba plácidamente —Sobre todo tú —bromeó el enano señalando
dormida y parecía fuera de peligro, podía los robustos y vellosos brazos del hombre
tener una reacción de pánico en cualquier lobo—. No, no estamos en inferioridad de
momento, según había advertido el doctor condiciones. En una guerra abierta, incluso
Stein. llevaríamos las de ganar, pues contaríamos
Bice, Lucía y Tomi estaban sentados en el con el apoyo de algunas personas del Mundo
sofá, y Lon y Cuervo, en sendos sillones. Flotante.
Licuro paseaba de un lado a otro del salón, —Por cierto, ¿cómo es que no han venido
mientras esperaban al doctor, que estaba Ludolfo y Leticia? —preguntó Tomi. El
examinando a Marta. terrorífico vampiro calvo, tras el susto que se
—¿No te sientas? —le preguntó Lon al enano había llevado al verlo por primera vez, se
—. Puedo cederte el sillón, en atención a tu había convertido en su héroe.
avanzada edad —bromeó. —Están en mi casa, durmiendo —contestó el
—No, gracias —respondió Licuro—. Tú solo doctor Stein—. Todavía están muy débiles a
eres algo más grande y algo más joven, pero causa de los venenos con los que han tenido
yo soy más fuerte. Además, estar de pie que luchar sus organismos. Y tú también, por
mientras los demás están sentados es la cierto —añadió mirando a Cuervo.
única manera de no tener que levantar la —Yo estoy en plena forma, Doc —dijo el
cabeza para mirarlos a la cara. vampiro con una cansada sonrisa—. Puedes
En ese momento entró el doctor Stein. preguntárselo a Vlad.
—Nuestra paciente evoluciona —Le diste una buena tunda —rió Lon.
favorablemente —dijo con una sonrisa—. —Sin la protección de la armadura, no habrías
Puede que tenga pesadillas y se despierte podido con él, y lo sabes —dijo el doctor.
gritando, pues ha pasado por una experiencia —Es cierto —admitió Cuervo—. Pero estoy
muy traumática —añadió dirigiéndose a Lucía bien. Y mañana estaré mucho mejor.
—, pero no debes preocuparte. Bice no pudo evitar un estremecimiento.
—¿Y es normal que duerma tanto, Doc? — Sabía que eso significaba que aquella noche
preguntó la niña—. Hoy solo ha estado su amigo, para reponerse, le chuparía la
despierta siete u ocho horas. sangre a alguien.
—Es normal, y además es bueno —contestó —Bien, como os decía, si Alba nos declarara la
Stein—. Para lo que le ha pasado, el sueño es guerra seguramente llevaríamos las de ganar
la mejor medicina. —intervino Licuro retomando su discurso—.
Cuervo hizo ademán de levantarse para Ella lo sabe, y por eso nos propone una
cederle su sillón al anciano doctor, pero este tregua. Pero a nosotros no nos interesa ganar
lo retuvo apoyándole la mano en el hombro. ninguna guerra, sino vivir en paz, así que
—Gracias, pero a mi edad no conviene sugiero que negociemos. O que lo intentemos,
apoltronarse —dijo sentándose en el brazo del por lo menos...
sofá que compartían los tres niños—. Bien, ya

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3 La Ogresa Glotonesa En cualquier caso, hoy no nos queda.


QUEDARON a medianoche en el restaurante La —Qué pena, con el hambre que tengo. ¿No
Ogresa Glotonesa, uno de los locales más habría manera de...? —empezó a preguntar
frecuentados por la gente del Mundo Flotante. Atila, pero la dueña lo interrumpió.
Decían las malas lenguas que, aunque no —A estas horas, imposible. Pero tenemos
figuraba en el menú, una de las cervatillo asado, que es como comerse a
especialidades de la casa era el bebé al Bambi —dijo con una sonrisa que a Bice le
horno. puso los pelos de punta.
Bice, Cuervo y Licuro llegaron a las doce —¡Cervatillo, puaf! —exclamó Atila con cara
menos cuarto. Entraron discretamente por la de asco—. Nunca como carne de animal. Es
puerta de atrás, y la dueña en persona salió a un triste sucedáneo.
recibirlos. Era una mujer enorme y de rostro —Te entiendo —suspiró Cora—. ¿Arroz para
salvaje, enfundada en un traje de cuero negro todos, entonces?
tan ceñido que parecía a punto de estallar. —Y champán —dijo Alba—. Tenemos que
—¡Cuervo, Licuro, qué grata sorpresa! — brindar.
exclamó la mujerona al verlos—. ¿Y la —No estoy seguro de que vayamos a brindar
encantadora señorita? —dijo Licuro mirando a la vampira con
—La encantadora señorita es Bice, nuestra desconfianza.
queridísima pupila —contestó Licuro —Yo sí —replicó ella—. Vamos a haceros una
apoyando la mano en el hombro de la niña. oferta que no podréis rechazar.
—Pasad, pasad —los invitó la dueña con un —Estamos ansiosos por oírla —dijo Cuervo,
amplio gesto de su manaza—. Os he que no apartaba los ojos de Alba.
reservado el reservado, valga la redundancia. —Es una oferta muy simple —intervino Vlad,
El restaurante estaba decorado con que hasta ese momento no había abierto la
ilustraciones de cuentos de hadas: Pulgarcito, boca—. Colaborar en vez de competir. Paz en
Caperucita, Jack y la mata de judías... Bice se vez de guerra.
dio cuenta, no sin cierta desazón, de que en —¿Por qué será que hasta la palabra "paz"
todas las ilustraciones había ogros o lobos suena amenazadora en tus labios? —comentó
feroces a punto de devorar a alguien. Licuro.
En el reservado había una mesa redonda con —Porque piensas que todos somos tan
seis cubiertos, pues habían acordado que solo retorcidos y taimados como tú —replicó Vlad
irían tres personas de cada bando. con una sonrisa despectiva.
—¿De verdad que va a venir la mismísima —Calma, muchachos. No hemos venido a
Alba? —preguntó la dueña del restaurante, discutir, sino a negociar —dijo Alba—. Esta
visiblemente emocionada. mañana, como sabéis, Bice y yo hemos
—Eso ha dicho —contestó Licuro—. Pero con mantenido una interesante conversación en el
Alba nunca se puede estar seguro de nada... parque. Me ha dicho que no cree que las niñas
—Excepto de una cosa: de que siempre acabo del rosal recibieran con agrado una nueva
consiguiendo lo que quiero —replicó la visita; pero yo sé cómo... tranquilizarlas.
vampira, que acababa de aparecer en la —Aunque eso fuera cierto —objetó Licuro—,
puerta del reservado. no puedes llegar hasta ellas. Solo Bice, Lucía
—¡Alba! —exclamó la mujerona—. ¡Qué placer o Leticia pueden bajar por el angosto pozo
recibirte en mi casa después de tanto tiempo! que lleva al Mundo Inferior.
—El placer es mío, Cora —dijo la vampira con —Yo no puedo, es cierto —admitió Alba—;
una encantadora sonrisa. pero uno de mis más estrechos colaboradores
—Y qué bien acompañada vienes —añadió la sí que podría.
dueña al ver a Vlad y al enano de pelo negro y —¡El gólum! —exclamó Bice.
rasgos orientales, que escoltaban a Alba.
—A Vlad ya lo conocéis todos —dijo la 4 Muchas preguntas y un sueño
vampira—, y el menos alto es Atila. ACORDARON que Mudo (así llamaban al gólum,
Se sentaron a la mesa, Alba entre sus dos pues nadie sabía su verdadero nombre)
acompañantes, y Bice entre Cuervo y Licuro. bajaría con Bice al Mundo Inferior y
—¿Qué queréis comer? —preguntó Cora. apaciguaría con su flauta a las niñas del rosal,
—Creo que todos somos vegetarianos, menos en caso de que fuera necesario. Luego Bice
Atila —dijo Alba. intentaría convencerlas de que se dejaran
—En ese caso, os recomiendo mi arroz salvaje extraer un poco de sangre dos o tres veces al
con verduras al romero fresco —sugirió la año; a cambio de eso, Alba y sus compinches
dueña. no solo las dejarían tranquilas, sino que les
Todos asintieron, excepto el enano de pelo suministrarían cualquier cosa que pudieran
negro, que dijo: necesitar y las protegerían de posibles
—He oído decir que tenéis niño frito... agresiones.
—No seas ordinario, Atila —lo reprendió Alba Después de la cena, Bice y Cuervo volvieron a
—. No digas esas cosas delante de Bice. casa andando. Caminaron en silencio durante
—No le hagas caso, querida —añadió Cora un rato, hasta que la niña preguntó:
dirigiéndose a la niña—. Es cierto que a veces —¿Crees que Alba cumplirá su palabra?
servimos carne humana, pero nunca de niño... —Mientras le convenga, sí —contestó el

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vampiro—. Y, de momento, le conviene. Pero, buenas? ¿Qué era realmente la maldad...?


de todos modos, no me hace ninguna gracia Se quedó dormida en el sofá. Soñó que estaba
que vayas tú sola con ese gólum. en un florido jardín, y que un niño muy
—Lucía tiene que quedarse con su madre, y hermoso, vestido a la antigua usanza, se
Leticia está muy débil. Además, es absurdo acercaba a ella sonriendo.
que se arriesguen varias personas si con una —Hola, Bice —le dijo el niño con una voz que
basta. parecía música.
Cuando llegaron a la puerta de casa, Cuervo —¿Quién eres? —preguntó ella.
dijo: —Es inútil que me hables, porque yo no puedo
—Anda, ve a acostarte, que es muy tarde. Yo oírte —prosiguió el niño sin dejar de sonreír—,
voy a dar una vuelta. así que escúchame con atención, por favor.
—Necesitas sangre, ¿verdad? Soy un príncipe encantado, y solo tú puedes
—Sí —contestó escuetamente el vampiro. desencantarme. No puedo decirte cómo, pero
—Si no tuvieras a mano a ninguna persona tú lo averiguarás, si quieres. Sígueme, por
malvada, ¿atacarías a cualquiera? —preguntó favor.
Bice tras una pausa. Dicho lo cual, el niño se dio la vuelta y se
—Imagínate que estás muriéndote de sed y a adentró en el jardín. Bice lo siguió. A medida
tu lado hay una persona con una garrafa de que avanzaban, el jardín iba convirtiéndose
cinco litros llena de agua —contestó Cuervo en un bosque cada vez más sombrío e
mirándola fijamente—. Solo necesitas un vaso inhóspito. Los macizos de flores se
para no morir de sed, y si se lo quitas, esa transformaban en arbustos espinosos, y las
persona ni siquiera se va a dar cuenta. ¿Qué ramas de los árboles parecían brazos
harías? retorcidos terminados en amenazadoras
—Se lo pediría por favor —contestó Bice. garras. Y el dorado cabello del niño que la
—¿Y si supieras, casi con certeza, que si le precedía iba volviéndose gris.
pides un vaso de agua no solo no te lo va a Al llegar a la negra boca de una cueva, el niño
dar, sino que va a agredirte o a huir con su se detuvo y se giró para invitarla a pasar con
garrafa, dejándote morir de sed? un gesto de la mano. Su bello rostro se había
—Entonces se lo quitaría, claro —admitió la llenado de arrugas. Sin dejar de ser un niño,
niña. se había convertido en un anciano, y su
—Pues ésa es exactamente la situación en la encantadora sonrisa había dejado paso a una
que nos encontramos los vampiros, Bice. mueca espantosa.
Cada persona lleva incorporada una garrafa Bice se despertó sobresaltada. Por la
con unos cinco litros de sangre. Si le quitas entreabierta ventana del salón, que daba al
unos doscientos centímetros cúbicos, no se da parque, le llegó el melancólico canto de un
ni cuenta; pero si se los pides, no solo no te ruiseñor.
los dará, sino que te tratará como a un
monstruo, como a un criminal de la peor 5 El palacio flotante
especie. Si puede, te matará, o llamará a la AL día siguiente bajaron al Mundo Inferior.
policía para que te detenga... Pero, en Mudo se presentó solo. Llegó por el parque,
cualquier caso, es una situación en la que mecon su raído hábito de monje, saltó la verja y
he visto muy pocas veces en mi larga vida. se plantó delante de Bice y Cuervo, que
Por desgracia, no hay escasez de personas estaban esperándolo en el patio.
malvadas merecedoras de un escarmiento, Cuervo quitó el macetón que ocultaba la boca
con lo que, además de... alimentarme, presto del angosto pozo que llevaba al Mundo
un servicio a la sociedad asustándolas un Inferior, e inmediatamente Mudo se despojó
poco. de su hábito y saltó a su interior.
—¿A quién vas a... asustar esta noche? —¡Se va a estrellar! —exclamó Bice.
—Al canalla que organizaba los espectáculos —Se irá frenando con las manos y los pies —
de la carpa donde encontrasteis a Marta — dijo Cuervo—. Es extraordinariamente fuerte,
contestó Cuervo—. Lon me ha pasado sus y su piel es como cuero.
señas. Y Virginia lo ha denunciado, por cierto,
Al cabo de unos segundos, el vampiro
aunque es un empresario muy importante y descolgó por el pozo, con una larga cuerda,
no es probable que lo detengan. un pequeño bote hinchable plegado, que el
—Pero no vas a matarlo, ¿verdad? gólum desenganchó una vez abajo.
—No, claro que no. Nunca he matado a nadie. Luego bajó Bice. Cuervo ató la cuerda,
Pero le daré un buen susto. No creo que le mediante un mosquetón, al ancho cinturón de
queden ganas de volver a montar una velada lona que la niña llevaba sobre el chándal, y
vampírica... Anda vete, a la cama. luego la fue bajando cuidadosamente.
Cuando Bice llegó al canal subterráneo, Mudo
ya había hinchado el bote y la esperaba
Bice no se fue a la cama. Estaba nerviosa, subido en él. La niña le pasó la linterna, se
desasosegada. Se sentó en el sofá del salón, sentó delante y empezó a remar.
con la cabeza llena dé preguntas. ¿Era Alba En pocos minutos dejaron atrás la cueva
tan malvada como parecía? ¿Por qué algunas circular con el islote en el centro y se
personas eran malas y otras intentaban ser adentraron en el laberinto de canales. Bice

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Carlo Fabretti El mundo oscuro

recordaba bien la secuencia: izquierda, musicales propias, como si contestara a lo


derecha, izquierda, derecha, derecha, que decía la misteriosa cantante.
izquierda, derecha, izquierda. La vegetación era muy tupida en aquella
Llegaron a la verja que impedía el acceso al zona, y no vieron a la mujer hasta que no
jardín subterráneo. Bice sacó su puñal de oro llegaron al estanque. Era bellísima. Sentada
y golpeó los barrotes en el orden adecuado en la orilla, con los pies dentro del agua,
para tocar en ellos, como en un xilófono, las peinaba su larguísimo cabello rubio con un
primeras notas de Para Elisa, de Beethoven. gran peine de oro. Y su cabellera era su único
La verja se alzó con un sordo zumbido para vestido.
franquearles el paso. No pareció sorprendida al verlos, y durante
Unos minutos después, llegaban a la enorme unos minutos prosiguió el diálogo musical
cueva en cuyo centro, a una altura difícil de entre la canción y la flauta. Pero de pronto la
calcular, brillaba una gran lámpara esférica mujer se calló y se quedó inmóvil como una
que imitaba la luna llena. estatua, con el peine en alto.
Cruzaron el estanque circular en el que Sin dejar de tocar, el gólum se acercó
desembocaba el canal subterráneo. No se oía cautelosamente a la mujer.
ningún sonido. No se percibía ningún Todo ocurrió tan deprisa que Bice,
movimiento en la vegetación que rodeaba el embelesada por la música de la flauta, casi no
estanque. tuvo tiempo de reaccionar. Cuando Mudo
—Ha sido muy fácil —comentó Bice—. estuvo a su alcance, la mujer, con un
Demasiado fácil. fulminante movimiento del brazo, descargó su
Dejaron el bote en la orilla y fueron pesado peine de oro sobre la cabeza del
directamente hacia el rosal gigante, cuya gólum, que se desplomó con un sordo
ubicación la niña recordaba perfectamente. gemido. Luego lo levantó en vilo y, corriendo
Mudo giraba la cabeza a derecha e izquierda de espaldas, se adentró en el jardín.
para ver todo lo que había a su alrededor, —¡Espera! —le gritó Bice corriendo tras ella.
pero su rostro no mostraba expresión alguna. Había algo extrañamente siniestro en el
El rosal estaba desierto. No había ni rastro de hecho de que la mujer corriera de espaldas. Y
las niñas que solían dormir en él, cada una al fijarse en sus pies, Bice comprendió por
dentro de uno de los enormes capullos. qué. Tenía los pies palmeados, como si llevara
Lentamente, la luz empezó a aumentar, como aletas, y por eso caminaba hacia atrás, como
si estuviera amaneciendo. El globo ambarino solían hacerlo los submarinistas al entrar o
que, suspendido en lo alto, parecía la luna salir del agua. Era una lamia.
llena, se fue volviendo cada vez más brillante, En pocos segundos, corriendo de espaldas a
hasta parecer el sol. una velocidad sorprendente y sin necesidad
Durante más de una hora exploraron el jardín, de volverse para mirar el camino, la mujer
y de vez en cuando la niña gritaba: llegó junto al pozo y arrojó a Mudo a su
—¡Octavia! ¡Soy Bice! ¡Salid, por favor, interior.
tenemos que hablar! ¡Quiero proponeros un —¡No! —gritó Bice.
trato! —Es un gólum, querida —dijo la lamia con una
Pero solo el eco de aquella inverosímil cueva encantadora sonrisa—. Un repugnante
pintada de azul celeste contestaba a sus vampiro de mordedura venenosa. Y un poco
gritos. estúpido, por cierto. Pretendía encantarme
Llegaron a un pozo. No tenía polea, ni cuerda, con su ridícula flauta. ¡A mí, que encanto con
ni cubo. Era, simplemente, un pequeño mi sola voz!
murete circular alrededor de un agujero de un —¿Adónde da ese pozo? —preguntó Bice, más
metro de diámetro. Un agujero negrísimo, de perpleja que asustada.
una negrura tan compacta que parecía sólida. —No lo sé, querida —contestó la lamia con un
Bice dejó caer un guijarro en el interior del encogimiento de hombros—. Lo llaman el
pozo, y esperó en vano el ruido de la piedra al pozo sin fondo. Pero, no te preocupes, ese
golpear el fondo. engendro no volverá a molestarte... Por cierto,
Y entonces oyeron la canción. Una dulcísima ¿quién eres? Tú no eres una de las niñas del
voz femenina les llegó desde el estanque. rosal. ¿De dónde vienes?
Cantaba en una lengua desconocida para —Vengo de... arriba —contestó Bice—.
Bice, pero que el gólum parecía conocer, pues Precisamente quería ver a Octavia y...
asintió levemente con la cabeza, a la vez que —¡Conoces a Octavia! —la interrumpió la
extendía la mano abierta con la palma hacia lamia—. Es mi favorita. Es la única que charla
arriba. La niña entendió lo que le pedía; sacó conmigo y viene a mi casa de vez en
de su pequeña mochila la flauta de oro y se la cuando... ¿Quieres venir a mi casa? Está muy
dio a Mudo. cerca.
El gólum se llevó el instrumento a los labios y Sin esperar respuesta, la mujer cogió a Bice
empezó a tocar, a la vez que caminaba hacia de la mano y la llevó de nuevo hacia el
el estanque. Bice lo siguió. estanque.
Al principio, Mudo se limitó a hacer, con su —Quítate la ropa —le dijo una vez en la orilla
flauta, el acompañamiento de la canción; pero —, hay que ir por el agua.
poco a poco fue introduciendo algunas frases Bice, aún aturdida por lo que acababa de

7
Carlo Fabretti El mundo oscuro

ocurrir, obedeció mecánicamente. Se quitó el la lamia era demasiado largo para que ella
chándal y las zapatillas, pero no el cinturón sola pudiera atravesarlo buceando.
del que llevaba colgados el cuchillo y la No podía hacer otra cosa más que esperar a
linterna. que la lamia se despertara y pedirle que la
—Cógete de mi cabello, querida —dijo la llevara de nuevo al jardín. O explorar la cueva
lamia entrando en el agua—. Y aspira todo el en busca de otra salida.
aire que puedas. Vamos a bucear un poco.
Bucearon algo más que "un poco". 6 El agujero negro
Descendieron a unos cinco metros de BICE nadó en línea recta hasta encontrar la
profundidad y luego siguieron por un túnel pared de la cueva, que estaba a solo unos
subacuático tan largo como oscuro. La lamia, veinte metros del palacete flotante. Luego
aleteando con extraordinaria energía, bordeó la pared en busca de tierra firme o de
avanzaba a tal velocidad que Bice tenía una abertura.
dificultades para mantenerse asida a su larga No tardó en encontrar lo segundo: un túnel de
cabellera. sección circular idéntico al que la había
Llegaron al otro lado del túnel en menos de llevado hasta el jardín de las rosas gigantes.
un minuto, y cuando volvieron a salir a la Alumbrándose con su linterna sumergible, se
superficie, Bice vio que estaban en otro adentró nadando en el gran tubo, y pronto
estanque subterráneo, en cuyas plácidas tropezó con unos barrotes verticales. Al
aguas flotaba la casa de la lamia: un pequeño parecer, el laberinto subterráneo tenía varias
palacio de un material translúcido parecido al salidas. Una de ellas daba al jardín; otra, a la
alabastro, que emitía un tenue resplandor cueva de la lamia. ¿Cuántas más habría?
rosado. No le fue fácil, desde el agua, golpear los
No había más luz en aquella caverna, por lo barrotes en el orden adecuado para producir
que el palacete parecía suspendido en medio la secuencia de notas de "Para Elisa", pero,
de la nada. Solo su pálido reflejo en las aguas tras un par de intentos fallidos, lo consiguió.
inmóviles permitía adivinar que flotaba en un La verja se alzó con un suave zumbido y pudo
lago. pasar al otro lado.
Una ancha escalera, cuyos peldaños inferiores Salir del laberinto era fácil: no había más que
se hundían en el agua, daba acceso al salón nadar todo el tiempo en contra de la
principal del palacio flotante, lleno de grandes corriente. Cada vez que llegaba a una
espejos y lujosos muebles. En el suelo, junto a bifurcación, Bice se detenía unos segundos
la entrada, había una pequeña rejilla para comprobar por cuál de los tramos
cuadrada, de la que empezó a brotar un llegaba el agua, y seguía por ese.
chorro de aire caliente en cuanto la lamia se En pocos minutos llegó a la cueva circular con
puso de pie sobre ella. Su larguísima el islote en el centro. Sintió la tentación de
cabellera, agitada por la corriente descansar un rato y aprovechar para echarle
ascendente, ondeaba a su alrededor como un otra ojeada al laberinto; pero su prisa por salir
vaporoso vestido dorado. A Bice le recordó de allí era mayor que su cansancio o su
una escena de una película antigua, en la que curiosidad, y siguió nadando sin parar. Cruzó
Marilyn Monroe pasaba por encima de una la cueva, se adentró en el túnel del otro lado,
rejilla del metro cuya corriente de aire le y pronto encontró la cuerda que asomaba por
levantaba la falda. el extremo inferior del angosto pozo que daba
—Ahora tú —le dijo la lamia cuando hubo acceso a aquel extraño mundo.
terminado de secarse. Ató el extremo de la cuerda al mosquetón de
Tiritando, Bice se subió a la rejilla, y en pocos su ancho cinturón de lona y gritó:
minutos el chorro de aire caliente le quitó del —¡Cuervo!
cuerpo todo el frío y la humedad. —¡Te subo! —contestó inmediatamente el
—¡Tienes una casa maravillosa! —exclamó la vampiro, que no se había apartado ni un
niña mirando a su alrededor admirada. instante de la boca del pozo.
—Considérala tu casa —dijo la hermosa mujer Poco después, Bice volvía a estar en el
acariciándole la cabeza—. Y ahora, querida, si acogedor patio de su casa.
me disculpas, voy a acostarme un rato. Soy —¿Y tu ropa? —exclamó Cuervo quitándose la
muy dormilona, ¿sabes? capa para ponerla sobre los hombros de la
—Pero... —empezó a decir Bice. niña—. ¡Estás empapada!
—Puedes hacer lo que quieras —la En pocas palabras, Bice le explicó lo sucedido.
interrumpió la lamia—. Ya te he dicho que —Vaya, la cosa se complica —dijo el vampiro
estás en tu casa. Me encanta que haya una frunciendo el ceño—. No es que lo lamente
niña aquí. Siempre he deseado tener una mucho por ese gólum, pero no sé qué
hija... podemos hacer ahora.
Y sin darle tiempo a Bice a decir nada más, —La lamia no parece peligrosa —comentó
desapareció tras unas cortinas de terciopelo. Bice.
Durante unos minutos, la niña se quedó —Depende de lo que entendamos por
perpleja, sin saber qué hacer. No podía volver "peligrosa" —replicó Cuervo—. No creo que te
al jardín de las rosas gigantes, pues el túnel hiciera ningún daño, en el caso de que
subacuático que lo conectaba con la cueva de volvieras; pero podría... adoptarte.

8
Carlo Fabretti El mundo oscuro

—¿Adoptarme? —se asombró Bice. los agujeros negros del espacio: la luz, el
—Se dice que las lamias tienen un fuerte sonido...
instinto materno —dijo el vampiro—, y las que Y a ella. Aunque tenía una vivida sensación de
no pueden tener hijos suelen "adoptarlos" por "telepresencia", como si fuera ella misma la
el expeditivo método de llevárselos a sus muñeca, Bice todavía no controlaba del todo
guaridas sin pedir permiso a nadie... Pero su tamaño y su peso. Se asomó más de lo
Licuro podrá informarte mejor. Él sabe mucho debido y, de pronto, se la tragó la oscuridad.
de estas cosas. En cualquier caso, no es Se había caído al pozo.
prudente que vuelvas por allí mientras no se Intentó mover los brazos y las piernas de la
aclare la situación. muñeca, pero algo la aprisionaba. ¿Adónde
—La muñeca de Leticia está en mi mochila, habría ido a parar? Sintió lástima por el
que se ha quedado en el jardín de las rosas gólum.
gigantes. Puedo investigar a través de ella — Tras unos minutos de infructuosos intentos
propuso Bice. con los mandos, Bice salió del pequeño ataúd.
—Buena idea. Vístete y vamos a casa de Doc. Leticia se pondría furiosa al enterarse de que
Mientras Bice se secaba y se vestía, Cuervo había perdido su maravillosa muñeca.
telefoneó a Alba para contarle lo sucedido. La
vampira pareció más interesada por la lamia 7 La maldad
que preocupada por la suerte de su amigo BICE cogió en brazos a la dormida Leticia, que
Mudo. yacía en una camilla con las manos sobre el
Bice, a su vez, telefoneó a Lucía, que dijo: pecho, y la volvió a meter en su pequeño
—Debería haber ido contigo. ataúd. Luego subió a ver a su madre.
—No habría servido de nada, Luci —replicó Estaba profundamente dormida, y su
Bice—, y habrías corrido un riego innecesario. expresión reflejaba una gran paz. Seguía
Al menos la muñeca de Leticia está allí. Tal estando muy delgada, pero tenía mucho
vez averigüemos algo a través de ella... mejor aspecto.
—Hola, Bice —la saludó el doctor Stein desde
Leticia dormía plácidamente en su pequeño la puerta de la habitación.
ataúd, en el sótano de la casa-hospital del —Hola —contestó la niña volviéndose hacia él.
doctor Stein. Sin despertarla, Cuervo la —Tu madre está recuperándose muy deprisa
trasladó a una camilla para que Bice pudiera —afirmó el doctor acercándose a la cama.
ocupar su lugar y manejar la muñeca —Gracias —dijo Bice con una sonrisa.
mediante los mandos instalados en el interior —Dátelas a ti misma. Tú eres su mejor
del féretro. medicina —le aseguró el doctor—. Desde que
La niña se tumbó en el acolchado ataúd, pulsó volvió a verte, empezó a mejorar
el interruptor de la consola y cerró la tapa. La rápidamente.
pequeña pantalla, que quedaba a pocos —¿Cuándo podrá volver a casa?
centímetros de sus ojos, se iluminó —En realidad, ya podría volver. Pero no hace
levemente. Muy levemente, pues la muñeca falta que te diga que puede quedarse aquí
estaba dentro de la mochila, y en la pantalla todo el tiempo que quiera.
solo se veía la escasa luz que, a través de la —Gracias —repitió la niña—. Muchísimas
tela, llegaba a los ojos de la muñeca. gracias. Aquí está segura.
En pocos minutos, Bice se familiarizó con los —Desde luego que sí. ¿Estás pensando en tu
mandos de la muñeca teledirigida. Era como padre? —preguntó el doctor apoyando la
un videojuego. Solo que lo que veía en la mano en el hombro de Bice.
pantalla era real: la realidad que captaban las La niña asintió con la cabeza.
diminutas cámaras que eran los ojos del —No te preocupes. No creo que le queden
pequeño robot. ganas de molestaros. Pero, si lo intentara...
En cuanto salió de la mochila (Bice tenía la Stein dejó la frase sin terminar. No era
sensación de ser ella misma la que se movía), necesario hacerlo.
se encaminó hacia el pozo al que la lamia Tras una pausa, la niña preguntó:
había arrojado al desventurado gólum. —¿Sabes algo de Alba, Doc?
Desde su perspectiva de muñeca de unos —Más de lo que quisiera —contestó el anciano
cuarenta centímetros de altura, todo le con el ceño fruncido.
parecía gigantesco. Pero no tuvo problemas —¿Crees que es tan mala como parece?
para trepar hasta el borde del pozo; sus —Ésa es una pregunta muy difícil. Y muy
manos (es decir, las de la muñeca comprometida. No pienso contestar si no es
teledirigida) se aferraban a las irregularidades en presencia de una taza de chocolate —
de la piedra como garras, y su fuerza, en bromeó el doctor.
relación a su tamaño, era enorme. Bajaron a la cocina y, mientras echaba el
Se asomó al negro agujero, pero no vio nada. cacao en el puchero, Stein preguntó:
La oscuridad era total. —¿Cómo definirías la maldad, Bice?
—¡Mudo! —gritó Bice por el micro, y su grito —Yo diría que maldad es hacer daño a
salió por la boca de la muñeca. Pero no alguien.
obtuvo ninguna respuesta, ni siquiera la del —Es una buena definición, pero insuficiente.
eco. Aquel pozo parecía tragárselo todo, como Si yo tropezara y derramara el chocolate

9
Carlo Fabretti El mundo oscuro

hirviente sobre ti, te haría mucho daño; pero despertado gritando. No me he dado cuenta
solo sería un viejo torpe, no un malvado. de que la consola estaba conectada hasta
—Hacer daño a alguien de manera que, al cabo de un rato, cuando estaba a
intencionada —precisó Bice. punto de volver a dormirme, he empezado a
—Vamos mejorando, pero la definición sigue oír esta vibración.
siendo insuficiente. O tal vez excesiva... —¿Has probado a mover la muñeca?
—¿Qué quieres decir? —preguntó la niña, —Sí, pero está trabada. No puedo mover los
desconcertada. brazos ni las piernas. Solo girar un poco la
—Cuando Vlad le chupa la sangre a alguien, cabeza, pero no se ve nada. Está muy oscuro.
¿crees que su intención es hacerle daño? — —Voy a buscar a Cuervo —dijo Bice—.
preguntó a su vez el doctor sin dejar de Entiende mucho de aparatos, y tal vez pueda
remover el chocolate. identificar ese ruido.
—No. Su intención es conseguir lo que quiere, Pero no encontró al vampiro. Probablemente
sin importarle si hace daño o no. estaría acostado en alguna de las
—Estamos llegando al meollo del asunto... habitaciones libres, pues le costaba
Para ser malo, no es necesario tener intención mantenerse despierto de día.
de hacer daño. En realidad, muy poca gente Tampoco encontró al doctor Stein en su
perjudica a los demás con el deseo expreso despacho ni en el laboratorio. Salió al jardín,
de hacerles sufrir. Ese tipo de maldad solo se pero allí no había nadie; ni siquiera vio a
da en la venganza y en el sadismo (que más Coca, la gata gigante.
que maldad es un trastorno mental). Pero a Estaba a punto de volver a entrar en la casa
algunas personas, si bien no tienen ningún cuando oyó un alarido procedente del bosque.
interés en hacer daño, no les importa hacerlo Sonaba lejos, a varios cientos de metros, y
con tal de conseguir lo que quieren. parecía un grito humano, aunque, por otra
—Entonces, la maldad es egoísmo... —dijo parte, era tan potente y sostenido como el
Bice en voz baja, como hablando consigo aullido de un lobo.
misma. Tras una breve pausa, el grito resonó de
—Así es —asintió el doctor—. Y lo curioso es nuevo, aún más fuerte y prolongado. Sin
que la bondad también es egoísmo. pensárselo dos veces, Bice cruzó la verja del
—¿Cómo es posible? —se asombró la niña. jardín, se adentró en el bosque y corrió hacia
—La maldad es un egoísmo necio, obcecado, la zona de la que parecía proceder el alarido.
primario —explicó el anciano—. La bondad es A los pocos minutos llegó a un punto donde la
un egoísmo inteligente, un egoísmo sabio. Es vegetación era tan densa que costaba
comprender que el bien de los demás es tu avanzar. No sabía hacia dónde ir. Ningún grito
propio bien, que la única manera de ser feliz había vuelto a turbar la calma del bosque.
es hacer felices a tus semejantes... En ese De pronto su finísimo oído captó una leve
sentido —añadió—, Alba es mala, desde vibración, como el zumbido de un motor
luego. Aunque, para contestar a tu pregunta lejano. ¡Era el mismo ruido que había oído por
concreta, yo diría que no es tan mala como los auriculares de Leticia! Pero no, no era
parece. posible... La muñeca teledirigida estaba en el
—¡Es que parece malísima! —exclamó Bice. Mundo Inferior, a muchos metros de
—Por eso mismo —rió el doctor—. Parece tan profundidad, y de allí procedía, por tanto, el
mala que ni ella misma, con toda su maldad, sonido que transmitían los auriculares.
está a la altura de su propia leyenda... Lentamente, abriéndose paso entre la densa
maleza, Bice avanzó hacia la misteriosa
8 La bestia negra vibración. Parecía el zumbido de un motor,
ESTUVIERON más de una hora charlando en la pero ¿qué clase de motor podía haber en lo
cocina, entre sorbo y sorbo de chocolate. más profundo del bosque?
Luego Bice volvió a bajar al sótano. No estaba No era un motor. Era una voluminosa bestia
segura de haber apagado la consola, y tenía de negro pelaje, tumbada en un pequeño
miedo de que algún ruido pudiera turbar el claro, al pie de un árbol, gruñendo
sueño de Leticia. sordamente con los ojos cerrados. Era
Para su sorpresa, encontró a la pequeña demasiado grande para ser un lobo. Tal vez
vampira despierta, con la tapa del ataúd fuera un oso…
levantada. De pronto, la bestia enderezó las orejas y
—¿Dónde está la muñeca? —preguntó Leticia abrió los ojos. Bice tuvo un momento de
al ver a Bice, que contestó, preocupada: pánico; pero solo un momento. Conocía bien
—Está en el Mundo Inferior, pero no sé aquellos ojos azules y aquellas orejas
exactamente dónde. puntiagudas.
—Se oye un ruido muy extraño —dijo la —¡Coca! —exclamó la niña.
vampira pasándole los auriculares, de los que La gata gigante se levantó y, bajo su cuerpo
surgía un sonido vibrante, como el de un peludo, Bice vio en el suelo la muñeca de
motor. Leticia. El ruido que había oído por los
—No tengo ni idea de lo que puede ser —dijo auriculares era el ronroneo del enorme felino.
Bice—. ¿Te ha despertado este ruido? Y su maullido, equivalente al de cien gatos
—No, he tenido una pesadilla y me he maullando a la vez, era el alarido que la había

10
Carlo Fabretti El mundo oscuro

guiado hasta allí. hueco del árbol. Huele a plantas en


—¡Coca! —repitió Bice mientras la gata se descomposición...
acercaba a ella sin dejar de ronronear—. De pronto, una silueta azulada y luminiscente
¡Estás negra! —añadió acariciando su apareció ante ellas.
voluminosa cabeza—. ¿Dónde te has metido? —¡Un fantasma! —gritó Leticia—. ¡Menos mal
¿Dónde has encontrado la muñeca? que no estoy ahí de verdad!
La mano de la niña, tras acariciar a Coca, Bice no era supersticiosa, pero la silueta
quedó tan negra como el pelaje de la gata. luminosa parecía realmente un espectro. Coca
—Parece hollín —comentó examinando el fino corrió hacia ella maullando, y la figura
polvillo negro que tiznaba sus dedos. fantasmal se esfumó bajo la embestida de la
—¿Qué pasa, Bice? ¿Dónde estamos? —gritó enorme gata.
la muñeca, que, libre del peso de Coca, se —¡Era un fuego fatuo! —exclamó Bice riendo
había puesto en pie. —. ¡Menudo susto!
—¡Leticia! Estamos en el bosque, no muy lejos Otra silueta luminosa, más pequeña, brilló a
de casa... Pero no tengo ni idea de lo que ha unos metros de distancia y luego se disolvió
pasado —reconoció Bice—. Parece ser que en la oscuridad.
Coca te ha encontrado... Ha encontrado tu —¿Estás segura de que no son peligrosos? —
muñeca, quiero decir... preguntó Leticia.
—¡Pero la muñeca estaba en el Mundo —Son simples emanaciones de gas que se
Inferior! —exclamó la pequeña vampira. inflaman espontáneamente al entrar en
—Solo se me ocurren dos posibilidades: o contacto con el aire —dijo Bice—. El suelo
alguien ha traído tu muñeca hasta aquí y está lleno de charcos cenagosos; seguro que
Coca la ha encontrado mientras vagaba por el el gas sale de ahí... Vamos, creo que Coca
bosque... tiene algo que enseñarnos.
—¿O? Efectivamente, la gata había empezado a
—O Coca ha bajado al Mundo Inferior por caminar por la amplia galería subterránea, y
algún camino desconocido y ha traído la Bice la siguió con la muñeca en brazos. Sacó
muñeca de allí. su linterna de bolsillo, pero volvió a guardarla
La gata, que reconocía su nombre y sabía, por enseguida, pues los fuegos fatuos se sucedían
tanto, que estaban hablando de ella, miraba sin parar, creando un tenue resplandor
fijamente a Bice con expresión inescrutable. azulado que hacía innecesaria otra
La niña cogió la muñeca, se la mostró a Coca iluminación.
y le dijo: Al principio la galería era casi horizontal, pero
—¿Dónde estaba? ¿Dónde la has encontrado? pronto se convirtió en una cuesta abajo cada
Llévame hasta allí. vez más empinada. Y Coca avanzaba cada vez
Para sorpresa de Bice, la gata se dio la vuelta más deprisa, con la peluda cola estirada hacia
y, con una agilidad sorprendente para su gran atrás. Para no quedarse rezagada, Bice se
tamaño, trepó al árbol a cuya sombra se agarró con ambas manos a la punta de la cola
había tumbado unos minutos antes. de la gata, mientras la muñeca se aferraba
—¡Ahí arriba no puedes haber encontrado la con fuerza al cuello de la niña.
muñeca! —exclamó Bice. —¡No corras tanto, Coca, que me voy a caer!
Pero Coca la miró desde la copa del árbol y —gritó Bice, y la enorme gata aminoró un
maulló significativamente. poco la marcha.
La niña trepó por el grueso tronco hasta la Pero solo un poco. Cuando por fin llegaron a
rama más baja, y desde allí llegó sin dificultad una amplia sala subterránea iluminada por un
junto a la gata. Y en ese momento el enorme gran surtidor de llamas azules, la niña estaba
felino desapareció como por encanto. exhausta.
—¡Qué maravilla! —exclamó Leticia a través
9 La columna de fuego de la boca de la muñeca—. Ahora me das
—¡COCA! —exclamó Bice. envidia; me encantaría estar ahí de verdad.
Dio un paso hacia el interior de la frondosa —No sé si te encantaría tener los pies hechos
copa, donde un segundo antes había visto a la polvo como yo —bromeó Bice, fascinada ante
gata... y cayó al vacío. La rama que había la magnífica visión.
bajo sus pies se volvió de pronto sumamente
resbaladiza, Bice perdió el equilibrio... y cayó Estaban en una gran cueva abovedada, de
al interior de un oscuro y angosto pozo de unos treinta metros de diámetro y más de
madera. ¡El tronco estaba hueco! diez de altura, en cuyo centro resplandecía
Tras una caída de varios metros, aterrizó una esbelta columna de fuego azulado que
sobre un blando lecho de hojas secas. En la brotaba del cenagoso suelo y llegaba hasta el
oscuridad casi completa, vio los relucientes techo.
ojos de Coca, que la contemplaba inmóvil, —¿Otro fuego fatuo? —preguntó Leticia.
como esperando a que la siguiera. —El rey de los fuegos fatuos, en todo caso —
—¿Qué ha pasado? —exclamó Leticia por contestó Bice—. Los fuegos fatuos son
boca de la muñeca—. ¿Dónde estamos? pequeñas emanaciones momentáneas, y eso
—Estamos en una galería subterránea — parece un gran chorro de gas que brota sin
contestó Bice—, a la que se llega por el tronco cesar...

11
Carlo Fabretti El mundo oscuro

—¿Estamos en el Mundo Inferior? —Bueno, Octavia, hay muchas cosas del


—Supongo que estamos debajo del jardín de mundo de arriba que por lo visto no conoces,
las rosas gigantes, a unos cien metros de igual que nosotras no conocemos las de aquí
profundidad, a juzgar por el rato que hemos abajo —dijo Bice—. Estamos cerca del jardín
estado bajando. Si Coca ha encontrado la donde nos conocimos, ¿verdad?
muñeca por aquí, debemos de estar cerca del Octavia asintió con la cabeza.
fondo del pozo al que se cayó. —¿Y Coca, la gata gigante, viene aquí a
La gata se había acercado a la columna de menudo?
fuego azul y le estaba dando cautelosos —Yo la llamo Blanquita —dijo la niña del rosal
zarpazos, como si quisiera derribarla. —. Sí, viene a menudo por aquí... ¿Es tu gata?
—¡Coca, ven aquí! —le gritó Bice, pero el —Es de un amigo mío, el doctor Stein.
enorme felino no hizo caso. —¡Stein! —gritó Octavia con horror.
—¿No puede quemarse? —preguntó Leticia. —¿Lo conoces? —se asombró Bice—. Es un
—Puede que se chamusque los bigotes, si se anciano muy amable.
acerca demasiado, pero nada más. Por lo —No, no —se apresuró a decir Octavia—. El
poco luminosa que es, no parece una llama nombre me ha recordado a otro..., a otra
muy caliente. persona.
En ese momento, de la boca de otra de las —Tenemos tantas cosas que contarnos —dijo
numerosas galerías que desembocaban en la Bice—. Por cierto, ¿sabes dónde ha
gran cueva abovedada, surgió un grito: encontrado Coca a la muñeca?
—¡Blanquita, aparta de ahí, te vas a quemar! —Hace un rato estaba aquí jugando con ella y
Instintivamente, Bice se ocultó detrás de un oímos un grito horrible procedente de ahí —
saliente rocoso. Desde su escondrijo, Leticia y contestó Octavia señalando una de las
ella vieron a una niña muy menuda, con un galerías que desembocaban en la gran cueva
corto vestido de pétalos de flor, que se acercó —.
resueltamente a la gata gigante. Blanquita se metió dentro, a pesar de que
—Blanquita, te has puesto perdida —dijo la intenté impedírselo, y yo fui a buscar ayuda.
niña acariciando a Coca—. Te has convertido Cuando volví con mis hermanas, ya se había
en Negrita. Te tengo dicho que no te metas en ido.
el Mundo Oscuro... —¿El grito que oíste era un puro alarido o
—¡Octavia! —gritó Bice al ver que la recién reconociste alguna palabra? —preguntó
llegada era una de las niñas del rosal, la que Leticia.
las había ayudado a Lucía y a ella a salir del —Reconocí... un nombre —contestó Octavia,
Mundo Inferior. visiblemente turbada.
La niña retrocedió asustada, pero al acercarse —¿Y ese nombre era... Elisa?
Bice a la columna de fuego azul y quedar bien La niña del rosal no pudo reprimir un grito.
iluminada, la reconoció. —¡Sí! —exclamó aterrorizada—. ¿Cómo lo
—¡Bice! —exclamó—. ¡Qué alegría! sabes?
Las dos niñas se abrazaron ante la mirada —No te asustes, Octavia —la tranquilizó
curiosa de Coca. Y ante el asombro de Leticia, Leticia—. He tenido una pesadilla y me he
que dijo: despertado gritando, y tú has oído mi grito a
—Cada vez lo entiendo menos... través de la muñeca. Y Coca también,
Octavia dio un respingo al oír hablar a la afortunadamente. Entró ahí a buscar la
muñeca. muñeca y la llevó arriba. Eso lo explica todo.
—¡Una diminuta! —gritó. —¿Y por qué has gritado precisamente... ese
—No te asustes, es solo una muñeca —la nombre? —preguntó Octavia.
tranquilizó Bice. —Porque Elisa, la reina de los vampiros,
—¿Una muñeca... mágica? —preguntó Octavia puebla mis pesadillas, igual que las tuyas —
con aprensión. contestó Leticia—. Sé algo sobre vosotras, las
—No, no es mágica, es una máquina. Mi niñas del rosal. Aunque me gustaría saber
amiga Leticia la mueve desde su... casa, como mucho más, y espero que pronto tengamos
si fuera una marioneta —contestó Bice—. ocasión de conocernos en persona.
¿Sabes lo que es una marioneta? —¿No te gustaría acompañarnos al mundo de
—Sí, pero no veo los hilos por ninguna parte arriba, Octavia? —preguntó Bice—. Ahora,
—contestó Octavia—, y, además, no podrían gracias a Coca, conocemos un camino por el
ser tan largos como para moverla desde tan que puedes ir y venir sin ningún problema.
lejos. —Todavía no estoy preparada —contestó la
—Son ondas, como hilos invisibles... —dijo niña del rosal—. Pero me gustaría, sí, y algún
Bice. día lo haré.
—¿Hilos invisibles? ¡Pues eso es magia! — —No te arrepentirás —le aseguró Leticia.
insistió Octavia. Tras una pausa, Bice dijo:
—No más magia que el teléfono o la televisión —¿Has oído hablar de Alba, Octavia?
—dijo Leticia a través de la muñeca—. ¿Nunca —¿Te refieres a... Blancanieves?
has visto la tele, Octavia? —Sí.
—¿La qué? —He oído hablar de ella.
—No, ya veo que no. —Quiere proponeros un trato.

12
Carlo Fabretti El mundo oscuro

—¿Es amiga vuestra? total. Y cuando Bice encendió su linterna de


—No, todo lo contrario —contestó Leticia—. Es bolsillo, la situación no mejoró mucho. Las
nuestra peor enemiga. Pero tal vez podríamos paredes de la angosta galería eran tan negras
llegar a un acuerdo. y mates que no reflejaban nada de la luz que
—¿Qué clase de acuerdo? —preguntó Octavia incidía en ellas.
con recelo. Tal como había dicho Octavia, a unos veinte
—Si tú y tus hermanas le dais un poco de pasos de la entrada vieron sobre sus cabezas
vuestra sangre una vez cada seis meses o así, un pequeño círculo de luz: la boca del pozo
no solo os dejará en paz, sino que os por el que la lamia había arrojado al gólum, y
protegerá de otros vampiros —contestó Bice. por donde luego había caído la muñeca.
—No podemos fiarnos de ella. —Es una buena caída —comentó Bice.
—Nosotras y nuestros amigos nos —Pero el gólum es muy resistente —dijo
encargaremos de hacer que cumpla su Octavia—. Y el suelo es muy blando.
palabra —dijo Leticia—. No le conviene Efectivamente, el suelo estaba recubierto por
enfrentarse con nosotras, y lo sabe. una gruesa capa de fino polvo negro.
Tras una pausa, Octavia dijo: —La muñeca, al caer desde tanta altura,
—Podría ser un buen trato. Lo consultaré con debió de hundirse en el polvo —dijo Bice—.
mis hermanas. Por eso no podía moverse.
—Estoy segura de que todo irá bien —dijo —¿Y el gólum? —preguntó Leticia.
Bice—. Por cierto, no sé dónde os escondéis —Ni rastro —contestó Bice recorriendo con el
ahora ni pretendo que me lo digas, pero haz de su linterna el suelo de la galería—.
podéis volver sin temor al jardín de las rosas Aunque, en realidad, algo que podría ser un
gigantes. Por el camino que conocemos, solo rastro sí se ve —rectificó deteniendo la
Lucía, Leticia y yo podemos llegar hasta allí. linterna en un punto donde el polvo parecía
—Y el gólum —añadió Octavia. haber sido removido—. Como si se hubiera
—El gólum cabe por el angosto pozo que da al arrastrado...
canal subterráneo, es cierto —admitió Bice—; —¡Podría estar muy cerca! —exclamó Octavia
pero ese pozo está en mi casa, y si pudo venir con angustia.
antes es porque nosotras y nuestros amigos De pronto, Coca, que hasta ese momento las
se lo permitimos. Además, ahora el gólum había seguido indolentemente, levantó las
está aquí abajo. orejas y empezó a adentrarse en la negra
—¿No volvió arriba? —preguntó la niña del galería, como si hubiera percibido algo.
rosal con un estremecimiento. —¡Blanquita, ven aquí! —gritó Octavia, pero la
—No. La lamia lo golpeó con su peine de oro y gata no le hizo caso.
luego lo tiró por el pozo —contestó Bice. —Vamos tras ella —dijo Bice apuntando la
—¡Entonces está ahí mismo! —exclamó linterna hacia Coca, que se alejaba con
Octavia señalando la boca de la galería en la rapidez.
que Coca había encontrado la muñeca. —¡No! —exclamó la niña del rosal—. ¡No
—Es probable que esté muerto. ¿Es muy podemos entrar en el Mundo Oscuro!
profundo el pozo que da a esa galería? —Si el gólum ha podido, nosotras también —
—Bastante; pero los gólum son muy replicó Bice—. Y si aparecen esas siniestras
resistentes. criaturas de las que hablabas, Coca nos
—Vamos a ver si está —dijo Leticia. defenderá.
—¡No! —exclamó Octavia.
—No temas —la tranquilizó Bice—. Hemos Tras unos instantes de incertidumbre, Octavia
hecho un trato, y le conviene cumplirlo. Si decidió acompañar a Bice. A pesar de
sigue ahí, estará maltrecho, y no sabe cómo enfocarla directamente con la linterna, la
salir. Nosotras somos su única esperanza. Es gata, cubierta de hollín, era casi invisible en la
malvado, pero no estúpido. negra galería. Corrieron tras ella, y Bice
—No es solo por el gólum —dijo Octavia—. consiguió agarrarse a la punta de su cola con
Esa galería da al Mundo Oscuro. Es un mundo una mano, mientras con la otra sujetaba la
de negro carbón, donde las antorchas no temblorosa manita de Octavia. Leticia (es
alumbran porque la negrura es tan intensa decir, la muñeca teledirigida por la pequeña
que se traga la luz. Y es un lugar poblado por vampira) se subió a hombros de Bice: pasó
las más siniestras criaturas. una pierna a cada lado del cuello de la niña y
—Vamos a asomarnos, al menos —insistió se agarró con ambas manos a su cabello.
Leticia—. Por lo que has contado antes, el Durante un buen rato, siguieron a la gata
fondo del pozo debe de estar cerca de la boca gigante en la más completa oscuridad. Tal
de la galería. como había dicho Octavia, la linterna no
—Sí, así es —admitió Octavia—. A unos veinte servía de mucho en medio de aquella negrura
pasos... absoluta.
—¿Cómo puede avanzar Coca tan deprisa sin
10 El Mundo Oscuro ver nada? —preguntó Leticia.
LA luz azulada de la columna de fuego solo —Va rozando la pared de la galería con los
iluminaba, y muy débilmente, los primeros bigotes —contestó Bice—. Y, además, tiene un
metros de galería. Luego la oscuridad era oído finísimo. Supongo que pronto

13
Carlo Fabretti El mundo oscuro

empezaremos a oír algo nosotras también. las rosas gigantes. Podría haber otro jardín
No se equivocaba. Al cabo de unos minutos, subterráneo parecido.
tras avanzar un centenar de metros más por Lenta y cautelosamente, Coca reemprendió la
la negra galería, empezaron a oír un rumor marcha, y las niñas la siguieron pegadas a
distante y agudo. ella. La luz de la linterna intentaba en vano
—¡Parecen pájaros cantando! —exclamó taladrar la densa oscuridad, pero Bice la
Leticia. mantenía apuntada hacia adelante por si
—Es cierto, pero no creo que haya pájaros aparecía en su camino alguna otra criatura. Al
aquí abajo —dijo Bice—. ¿Sabes lo que puede cabo de unos minutos, la gata volvió a
ser ese ruido, Octavia? detenerse.
—No. Pero no me gusta nada —contestó la —¿Qué pasa? —preguntó Leticia.
niña del rosal. —No lo sé —contestó Bice—, no veo nada. Es
Coca aminoró la marcha. El agudo jolgorio, una lástima que Coca no pueda hablar.
como de docenas de pájaros cantando a la La gata no podía hablar, pero sí que podía
vez, se oía cada vez más cerca. maullar, y lo hizo significativamente, como
De pronto, el griterío cesó bruscamente, y la para dar a entender que había encontrado
gata se detuvo en seco. Silencio absoluto. algo.
Oscuridad absoluta. Bice enfocó la linterna hacia el suelo y, por
Al cabo de unos segundos, a Bice le pareció primera vez desde que habían entrado en el
oír un levísimo ruido. La niña salió de detrás Mundo Oscuro, la luz no fue totalmente
de Coca y apuntó la linterna hacia adelante. absorbida por la negrura, sino que arrancó un
Un chillido desgarrador taladró el silencio. El débil destello de una superficie lisa.
haz de la linterna había iluminado de lleno a —¡Agua! —exclamó Octavia.
la más horrible criatura que Bice había —Y está empezando a burbujear —dijo Leticia.
contemplado jamás. —Sí... Pero no es agua, o no solo agua —
añadió Bice enfocando con la linterna una
11 Vampiros espectros columna de irisadas burbujas, como pompas
EL estridente chillido había salido de las de jabón, que ascendían rápidamente desde
fauces de la horrible criatura, pues tanto Bice la charca junto a la que acababan de
como Octavia y Leticia, e incluso la propia detenerse.
Coca, se habían quedado mudas de asombro. —¡Qué deprisa suben! —exclamó Leticia.
Era como un enorme murciélago de un metro —Sí. Eso que burbujea no es aire —dijo Bice—.
y medio de envergadura. Se mantenía erguido Es un gas muy ligero...
sobre sus patas traseras, y sus alas correosas Y de pronto se hizo la luz. Sin darse cuenta,
parecían una negra capa. Los vidriosos ojos habían salido de la galería y estaban en una
del monstruo parecían apagados, pero, gran cueva circular, de unos cincuenta metros
evidentemente, no era del todo ciego, pues de diámetro y más de veinte de altura. Y en lo
había chillado al iluminarlo la linterna. alto de la cueva acababa de aparecer una
La espantosa visión solo duró un par de gran bola de fuego, un pequeño sol que
segundos, pues inmediatamente la extraña iluminaba el más fantástico de los escenarios.
criatura se dio la vuelta y desapareció en la La charca de la que salían las burbujas, de
impenetrable oscuridad. unos diez metros de diámetro, ocupaba el
—Un vampiro espectro... —susurró Octavia, centro de la sala subterránea, y a su
aterrorizada. alrededor, sobre aquel suelo negro como la
—¡Un vampiro espectro! —repitió Bice—. noche, proliferaba una vegetación tan extraña
¿Dónde has oído ese nombre? que las niñas tuvieron la sensación de estar
—No lo sé... Siempre los han llamado así — en otro planeta. Enormes plantas crasas
contestó la niña del rosal—. Aunque yo nunca parecidas a cactus, cuajadas de frutos
había visto uno. Y preferiría no haberlo visto... multicolores. Hongos y musgos gigantes.
ni oído. Helechos arborescentes. Amenazadores
—Los vampiros espectros son unos arbustos de brillo metálico, con espinas tan
gigantescos murciélagos que viven en largas como dagas... Y pululando entre
Sudamérica —explicó Bice—. Yo tampoco aquellas plantas inverosímiles, una docena de
había visto nunca uno, pero, por el aspecto y vampiros espectros.
el tamaño, lo que acabamos de ver podría ser —¡El gas es hidrógeno! —exclamó Bice—. Por
uno de ellos. Y ojalá lo sea, pues los vampiros eso las burbujas ascienden tan deprisa. Y al
espectros, a pesar de su terrible nombre, se llegar al techo de la cueva, estallan y el
alimentan de fruta y son inofensivos. hidrógeno se inflama en contacto con el aire.
—¿Y qué hace ese aquí abajo, tan lejos de —Me encantaría tener tus conocimientos
Sudamérica... y de la fruta? —preguntó científicos —dijo Leticia—. He leído miles de
Leticia. libros, y no sé nada de física ni de química.
—Lejos de Sudamérica sí que está, desde —¿Has leído miles de libros? —se asombró
luego. Pero puede que haya fruta cerca — Bice.
contestó Bice. —Bueno, ya sabes que no soy tan joven como
—¿En medio de esta negrura? parezco —dijo la pequeña vampira con una
—No olvides que estamos cerca del jardín de risita.

14
Carlo Fabretti El mundo oscuro

—Es verdad, comen fruta, y parecen espinoso que rodeaba la flor y se aferró a su
inofensivos —comentó Octavia señalando a tallo, envolviéndolo con sus correosas alas.
uno de los vampiros espectros, que, a pocos Entonces sucedió algo inverosímil. El arbusto
metros de las niñas y sin prestarles la menor espinoso pareció cobrar vida, y sus ramas
atención, mordisqueaba algo parecido a una erizadas de púas empezaron a golpear al
enorme grosella. vampiro espectro, causándole terribles
—Qué extraño ecosistema —dijo Bice mirando heridas. Pero el robusto animal tuvo tiempo
a su alrededor—. Algunas de las plantas de morder con fuerza la base del cerrado
rezuman un líquido jabonoso que fluye por el capullo. Con una convulsión, los pétalos se
suelo y va a parar al estanque que hay en el separaron y el cachorro, chillando de terror,
centro de la cueva. Eso permite que las cayó de su interior. Con un último movimiento
burbujas de hidrógeno lleguen hasta el techo desesperado, su madre (pues era evidente
sin inflamarse por el camino, y allí forman un que de su madre se trataba) desplegó
pequeño sol artificial que suministra luz y bruscamente una de las alas para lanzar a su
calor a las plantas... cría lejos de la rosa asesina. El cachorro cayó
Las miríadas de burbujas iridiscentes que sin a los pies de las niñas. Octavia lo recogió
cesar brotaban del estanque central, cuidadosamente del suelo, mientras la madre,
iluminadas por el globo de fuego que ellas sin fuerzas ya ni para chillar, moría
mismas alimentaban, ofrecía un espectáculo estrangulada por las ramas del rosal.
fascinante, y durante unos minutos las niñas
se quedaron contemplándolas embelesadas. 12 Las rosas sangrientas
—NO es una planta —dijo Bice tras una pausa
De pronto, Octavia dijo: —. Es un animal.
—Huele a rosas. —¿Cómo lo sabes? —preguntó Leticia.
—Es cierto... ¡Coca, busca las rosas! — —Esos movimientos tan rápidos y controlados
exclamó Bice. no son propios de un vegetal; requieren un
Por una vez, la gata hizo caso y, husmeando cerebro, o al menos un sistema nervioso.
el aire, rodeó el estanque y se dirigió, seguida —Decididamente, voy a empezar a leer libros
por las niñas, hacia unos frondosos helechos científicos —dijo la pequeña vampira—. No
arborescentes que había al otro lado. sabes cuánto envidio tus conocimientos.
Estaba justo detrás de los helechos, y era un Pueden incluso salvarte la vida.
rosal gigante, aunque ligeramente distinto del —Desde luego —convino Bice—. Porque, si
que Bice ya conocía. Las enormes rosas eso es un animal, tal vez pueda desplazarse y
tenían los pétalos más rojos y carnosos; los atacarnos, así que será mejor que nos
tallos eran más gruesos; las espinas, más guarezcamos detrás de los helechos.
cortas y numerosas... Las niñas empezaron a alejarse del falso rosal.
Solo había tres rosas: un capullo cerrado Pero la gata, por el contrario, avanzó hacia él.
sobre un tallo muy erguido, casi vertical, y —¡Coca, no! —exclamó Bice.
dos flores abiertas cuyas corolas casi rozaban —¡Blanquita, ven aquí! —gritó Octavia.
el suelo, con los tallos curvados por el gran Bice corrió hacia la enorme gata y la agarró
peso que tenía que soportar. de la cola; pero esta, sin inmutarse, siguió
De pronto, un animalillo del tamaño de un avanzando lentamente hacia la rosa que se
gato salió de entre la vegetación y se acercó, mantenía cerrada y erguida sobre su tallo. Al
caminando torpemente, a una de las rosas llegar junto a las espinosas ramas que
abiertas. rodeaban el enhiesto capullo, Coca las golpeó
—¡Es un cachorro de vampiro espectro! — tentativamente con una pata, evitando las
exclamó Bice—. ¡Qué mono! espinas.
—Yo no lo llamaría "mono", precisamente — Bice abrió la boca para gritar, pensando que
replicó Leticia—. Es tan feo como sus papás, el rosal iba a azotar a la gata como había
solo que en pequeñito. hecho con el vampiro espectro, pero no
—Bueno, pero es muy gracioso —dijo Octavia. ocurrió nada. Coca golpeaba y sacudía las
Ocurrió tan rápidamente que no les dio ramas cada vez con más fuerza, pero la
tiempo a reaccionar. Cuando el cachorro, extraña criatura no reaccionaba.
atraído por el aroma de la rosa, rozó con el —Tal vez esté dormida mientras hace la
hocico uno de sus carnosos pétalos, la digestión de lo que tiene ahí dentro —opinó
enorme flor se proyectó hacia adelante y se Leticia.
cerró sobre él como una boca hambrienta. Y —Tal vez... Pero es extraño que no reaccione
acto seguido su tallo se irguió hasta quedar en absoluto —comentó Bice—. Más que
vertical. dormida, parece muerta.
—¡Es una planta carnívora! —exclamó Leticia. —Voy a echar una ojeada —dijo Leticia, y la
Antes de que las niñas pudieran hacer nada, muñeca teledirigida bajó de un salto de los
un vampiro espectro adulto apareció por el hombros de Bice.
mismo lugar por donde acababa de aparecer —¡Ten cuidado! —exclamó Octavia.
el cachorro y, profiriendo un desgarrador —No te preocupes, querida, te recuerdo que
chillido, se abalanzó contra la rosa gigante. no estoy aquí realmente —dijo la pequeña
Dio un gran salto por encima del arbusto vampira—. Sois vosotras las que debéis tener

15
Carlo Fabretti El mundo oscuro

cuidado.
—Llévate mi cuchillo —dijo Bice sacando el 13 El regreso
puñal de oro que le había dado Vlad. Octavia —ESTE lugar es fascinante —dijo Bice—, pero
se estremeció al verlo, pero no dijo nada. será mejor que nos vayamos antes de que
—¿Tienes un trozo de cuerda o algo con lo cese el burbujeo y volvamos a quedarnos a
que me lo pueda atar a la cintura? —preguntó oscuras.
Leticia—. Necesito tener las manos libres. Guiados por Coca, que iba tanteando la pared
Bice asintió con la cabeza y se sacó un de la galería subterránea con sus
pañuelo del bolsillo. Lo enrolló y se lo puso a hipersensibles bigotes, desanduvieron en la
la muñeca a modo de cinturón, sujetando el oscuridad el negro camino hasta la cueva de
puñal como si fuera una espada. la columna de fuego azul, y allí se despidieron
—Perfecto —dijo Leticia. de Octavia. La niña del rosal le dijo a Bice:
La muñeca trepó sin dificultad por el arbusto —Llévate al cachorro. Seguro que todavía
espinoso hasta llegar al enorme capullo. mama, y yo no puedo alimentarlo.
Sujetándose al grueso tallo con las piernas, —Es verdad —dijo Bice cogiendo en brazos a
cogió el cuchillo con ambas manos y lo clavó la cría de vampiro espectro—. Bueno, podrás
en un pétalo. volver a verlo siempre que quieras.
Bice y Octavia no pudieron reprimir un grito Coca bufó cuando el gólum, imitando a Bice,
de espanto. El pétalo estaba sangrando. intentó subirse sobre ella; pero la niña logró
—Desde luego, es un animal —dijo Leticia, y tranquilizar a la enorme gata y al final
siguió cortando el carnoso pétalo con el permitió que los tres —Bice, Mudo y la
cuchillo de oro. muñeca— se sentaran a horcajadas sobre su
En cuanto lo hubo rajado de arriba abajo, el lomo y se agarraran a su largo pelaje. Y al
capullo se abrió bruscamente y de su interior cabo de unos minutos de veloz carrera por la
salió despedido, como impulsado por un galería subterránea iluminada por los fuegos
resorte, un grotesco ser que las niñas fatuos, estuvieron de nuevo en la superficie.
reconocieron en el acto. Tras trepar sin dificultad por el interior del
—¡El gólum! —exclamaron a coro. tronco hueco y saltar al suelo, la gata se
Con uno de sus prodigiosos saltos, el vampiro dirigió hacia la casa del doctor Stein, pero
enano, al notar que se aflojaba la presa del Bice le dijo:
capullo, había salido disparado de aquella —Coca, llévanos a la Mansión de las Rosas.
trampa mortal. La gata entendió la orden y, además, no
El gólum aterrizó a pocos metros de donde pareció disgustarle, pues dio la vuelta y echó
estaban las niñas. La gata fue hacia él a correr a través del bosque hacia la morada
bufando amenazadora, pero Bice la contuvo. de Alba y los enanos. Estaba anocheciendo.
—¡Quieta, Coca! —le gritó con energía, y el Coca se detuvo ante la verja de la mansión,
felino comprendió que, por el momento, no que se abrió con un clic. Pero no entró. Se
tenía que atacar. mantuvo inmóvil con las orejas tiesas y los
El gólum se incorporó trabajosamente. Su músculos en tensión hasta que apareció Alba.
enjuto cuerpecillo estaba amoratado y lleno La vampira cruzó la verja y se detuvo a un par
de excoriaciones. de metros de la gata gigante. Llevaba un
—¿Estás bien, Mudo? —le preguntó Bice. largo vestido de terciopelo negro, que
El vampiro enano la miró con sus ojos contrastaba con la palidez de su piel, y un
inescrutables y asintió lentamente con la collar de rubíes tan rojos como sus labios.
cabeza. —Hola, Bice. Creo que tu gatita necesita un
—Déjame adivinar lo que ha sucedido —dijo baño —dijo Alba con una sonrisa.
Leticia. Buena parte del hollín que cubría a Coca se
La muñeca se acercó caminando por el negro había desprendido tras su veloz carrera por el
suelo, con el cuchillo de oro al hombro. Se bosque; ya no parecía negra, sino
plantó delante de Mudo y prosiguió: simplemente sucia. Muy sucia.
—Te has acercado a la rosa gigante en busca —Sí, y yo también —respondió Bice—. Y él —
del néctar, ¿verdad?, la madre del elixir... añadió mientras el gólum, oculto hasta ese
Pero la falsa rosa ha resultado ser un bicho momento tras la niña, desmontaba de un
tan hambriento como tú y te ha engullido, salto.
aunque no sin que lograras morderla con tus —¡Mudo! —exclamó Alba—. ¡Qué grata
dientes venenosos, que la han paralizado... sorpresa! Algunos te daban por perdido, pero
¿Estoy en lo cierto? yo sabía que volverías. Pareces un tanto
El gólum asintió de nuevo, apenas un leve maltrecho, pero te conozco desde hace
cabeceo afirmativo. muchos años y, por la expresión de tu rostro,
—Y, como estabas atrapado y no tenías nada diría que no estás descontento con los
mejor que hacer, has probado la sangre de la resultados de la expedición.
falsa flor, que, por lo visto, no te ha sentado El gólum fue hacia ella y se quedó a su lado,
mal del todo —concluyó Leticia. muy erguido, mirando a Bice con sus ojillos
Mudo asintió por tercera vez, y en sus labios tenebrosos.
delgados y crueles apareció la sombra de una —Y además de devolverme sano y salvo a uno
sonrisa. de mis más valiosos... colaboradores, razón

16
Carlo Fabretti El mundo oscuro

por la cual estoy en deuda contigo, ¿qué —Luca está muy bien —convino Bice—.
noticias me traes del Mundo Inferior, querida? Además, el diminutivo puede ser Lucky, que
—preguntó Alba. significa afortunado.
—He hablado con una de las niñas del rosal, y —"La suerte de la fea, la guapa la desea" —
está dispuesta a aceptar el trato —contestó citó Leticia—. A lo mejor es hembra.
Bice—. Tiene que discutirlo con sus hermanas, —Razón de más para llamarlo, o llamarla,
pero cree que ellas también aceptarán. Luca: es un nombre unisex —dijo Bice
—Excelente —dijo la vampira juntando las sonriendo.
manos en un gesto de satisfacción—. Querida En ese momento sonó el timbre de la puerta.
Bice, has hecho un trabajo excelente. Gracias —¿Esperas visitas, Doc? —preguntó Cuervo.
a ti, está a punto de empezar en el Mundo —No —contestó Stein—. Es muy raro que
Flotante, al menos en esta región, una nueva alguien venga a estas horas de la noche.
era de paz y bienestar. Además, la verja del jardín está cerrada. Y
Entonces asomó la cabeza de la muñeca, han llamado directamente al timbre de la
oculta hasta ese momento entre el tupido puerta.
pelaje de Coca. —Vamos a ver quién es —dijo Cuervo, y los
—¿Por qué será que incluso palabras como dos hombres fueron a abrir, seguidos por
"paz" y "bienestar" en tu boca parecen Coca, que había levantado las orejas nada
amenazas? —dijo. más oír el timbre.
—Hola, Leticia —la saludó Alba, ignorando su Volvieron al cabo de unos minutos.
sarcasmo—. Veo que tienes una nueva amiga. —No había nadie, pero nuestro misterioso
—Y muy buena, por cierto —añadió la visitante ha dejado esto para ti —dijo el
pequeña vampira. doctor dándole a Bice un pequeño sobre
—Desde luego. No sabes cómo te envidio por acolchado.
tener una amiga así. Pero no pierdo la —¿Para mí? —se asombró la niña.
esperanza de que Bice y yo también —Pone tu nombre.
acabemos siendo amigas —dijo Alba con una Bice abrió el sobre. En su interior había una
deslumbrante sonrisa. llave dorada. Parecía muy antigua.
—¡La Llave de Oro! —exclamó Leticia.
14 La llave —¿Qué significa esto? —preguntó Bice,
BICE estaba dándole el biberón a la cría de perpleja.
vampiro espectro, que, envuelto en sus —No sabemos qué significa —contestó Cuervo
propias alas, chupaba con avidez la tibia —, pero esa llave, si realmente es la que
leche. Leticia, que se había levantado del Leticia cree que es, forma parte de una de las
ataúd para recibir en persona a Bice después leyendas del Mundo Flotante... ¿Recuerdas
de la aventura que acababa de vivir con ella a que Ensimismada, la primera vez que la
través de su muñeca, ayudaba a Cuervo a vimos, te dijo que tú eras la llave?
poner la mesa, mientras el doctor Stein —Sí, es verdad —contestó Bice—. Aquella
preparaba la cena. Tumbada en el suelo de la noche que salió del estanque del parque,
amplia cocina, Coca se lamía una pata. El como una ninfa...
doctor acababa de lavarla en el jardín con la —Yo pensé que se refería a la llave para
manguera, y estaba de nuevo blanca como la entrar en el Mundo Inferior —prosiguió Cuervo
nieve. —, pero tal vez estuviera hablando de otra
—Es feo —dijo Leticia mirando al cachorro—, cosa... La llave del tesoro...
pero muy gracioso, tiene razón Octavia. —¿Qué tesoro? —preguntó Bice., cada vez
—Y muy tragón —añadió Cuervo. más intrigada.
—Internet es una maravilla —dijo el doctor —Quién sabe... —contestó Leticia—. Es
mientras aliñaba la ensalada—. Me han probable que ya nadie lo sepa.
bastado diez minutos de navegación para —Si es que existe tal tesoro —añadió Cuervo
averiguar la composición de la leche de —. Puede que no sea más que una leyenda.
vampira. —El tesoro existe —intervino el doctor Stein—,
—¿Y te ha sido fácil reconstruirla? —preguntó y Bice tiene la llave.
Cuervo. —¿Y dónde está ese tesoro? —preguntó la
—Muy fácil —contestó Stein—. A partir de niña.
leche de vaca desnatada. Solo he tenido que —Aquí mismo, querida —contestó el anciano
añadir unos cuantos ingredientes. Y parece con una sonrisa—. Es el tesoro de la amistad...
que le gusta a nuestro amiguito... Por cierto,
¿cómo se llama? Epílogo
—Todavía no le hemos puesto nombre — QUERIDÍSIMA Bice:
contestó Bice. Al leer tu última carta, tan llena de peripecias
—Podría llamarse Lucarda, puesto que él sí y peligros, mi primera reacción ha sido de
que es un auténtico vampiro vegetariano — sobresalto y angustia. Pero luego me he dado
bromeó Leticia. cuenta de que, en realidad, las cosas se están
—Es cierto, los vampiros espectros solo resolviendo de manera favorable.
comen fruta —dijo Stein—. Podríamos llamarlo Como tú bien dices, Alba no hará nada que no
Luca. le convenga, y ahora no le conviene

17
Carlo Fabretti El mundo oscuro

enfrentarse a vosotros. Se ha dado cuenta de


que en una confrontación abierta lleva las de
perder, y no creo que vuelva a atacaros. Pero
no bajes la guardia, querida bisnieta: tal vez
ahora intente hacerse "amiga" tuya (lo pongo
entre comillas porque, en realidad, Alba no es
ni puede ser amiga de nadie), y su "amistad"
puede ser tan peligrosa o más que su
enemistad.
En cualquier caso, lo peor, al menos por el
momento, ha pasado ya. Tu madre se
recupera en un lugar seguro, tú estás
rodeada de amigos y amigas leales..., y yo
pronto estaré a tu lado, queridísima Bice,
dispuesta a ayudarte todo lo que me permitan
mis menguadas fuerzas.
Hasta muy, muy pronto.
Con todo cariño,
tu bisabuela Isabel

PD: Cuando recibas esta carta, seguramente


ya estará en tus manos el objeto que he
pedido que te hagan llegar. Es la auténtica
Llave de Oro, de la que sin duda tus amigos y
amigas del Mundo Flotante habrán oído
hablar. Es un famoso talismán, y aunque ni tú
ni yo creemos en esas cosas, algunas
personas te respetarán por llevarla. De modo
que cuélgate la llave del cuello y nunca te
separes de ella.
Además, tal vez exista todavía —si es que
alguna vez existió— la puerta de plomo que
dicen que solo se abre con la Llave de Oro, y
acaso algún día llegues hasta esa puerta y
tengas que abrirla.

Índice

TE CUENTO QUE CARLO FRABETTI...


... es un escritor matemático —¿o un
matemático escritor?— al que le divierte, con
su obra, poner a prueba la inteligencia de sus
lectores. Además de escribir, a Carlo Frabetti
le gusta leer —y guardar los libros que tienen
derecho a estar en su buena biblioteca—,
viajar, pasear y escuchar música italiana.
Desde hace años decidió ser vegetariano y
lleva su alimentación a rajatabla, como el
resto de sus convicciones. Su paisaje
preferido son los acantilados del norte de
Irlanda. Vaya...

Carlo Frabetti nació en Bolonia (Italia), pero


vive en España desde hace muchos años.
Matemático, guionista y director de
numerosos programas de televisión,
compagina la traducción con la creación
literaria tanto para niños como para adultos.
Con más de cuarenta libros publicados, el
autor ha recibido, entre otros, el Premio Jaén
de Literatura Infantil y Juvenil.

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