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Anexo: Jeroglíficos de los dioses egipcios

Lista de los nombres, en jeroglíficos, de las principales deidades egipcias:


Se dan los nombres egipcios, y griegos entre paréntesis, de los principales dioses,
ordenados por su nombre en griego, cuando es conocido.

A
Amen (Amón)

Anpu (Anubis)

Anuket (Anukis)

Apedemak

Hepu (Apis)

Apep (Apofis)

Iten (Atón)

Itemu (Atum)

B
Bastet (Bastis)

Bennu (Fénix)

Bes
G
Keb (Geb)

H
Hep (Hapy)

Hut-Hor (Hathor)

Heqat

Heqet

Hor (Horus)

I
Imhotep (Imutes)

Aset (Isis)

J
Jepri

Jnum (Jnoumis)

Jonsu

M
Maat

Menu (Min)
Montu (Month)

Mut

N
Nebet-Het (Neftis)

Net (Neith)

Nejbet

Nun (Nun)

Nut (Nut)

O
Upuaut (Ofois)

Usir (Osiris)

P
Ptah

Q
Qadesh
(asimilada como Hathor)

R
Ra

S
Sejmet (Sacmis)
Satet (Satis)

Serket (Selkis)

Seshat

Suti (Seth)

Shu

Sokar (Sokaris)

Sopdet (Sotis)

Sobek (Sucos)

T
Tayet (Tait)

Tefnut (Tfenis)

Dyehuty (Thot)

Taueret (Tueris)

U
Iaret (Uræus)

Uadyet (Uto)

Usert
Los periodos de la historia Antigua de
Egipto

Egipto Arcaico.
Época Tinita 4000-3400 A.C. aproximadamente.
Imperio Antiguo 3400-2200 A.C.
Imperio Medio 2200-1500 A.C.
Imperio Nuevo 1500-332 A.C.

En el primer periodo, en el Egipto Arcaico, ocurre la unificación en los clanes llamados


Nomos, que formaron los primeros dos reinos ( Bajo Egipto y Alto Egipto)
El segundo periodo o época Tinita. presenta la realeza ya organizada. El rey es Horus, el
halcón, con carácter de divinidad totémica. Todo le pertenece y todo gira en torno a él.
Posee el poder espiritual al mismo tiempo que el poder temporal. Junto al rey aparecen
numerosos funcionarios, que le rodean como servidores personales, Le siguen aún
después de muertos; pues se les sepulta en dependencias de la tumba Real.

IMPERIO ANTIGUO
La clase campesina era la base social y económica, que coincide con el desarrollo
económico y caracteriza las relaciones con el comercio exterior, la cabeza del estado es
la nobleza que tiene el 70% de la tierra, nominalmente el 100% de la tierra es de
propiedad del Faraón, a los esclavos se les permite tener familia ( a esta esclavitud se le
denomina patriarcal), aparte de nobles, el clero, también existen los esclavistas, durante
este periodo la construcción de la mayoría de monumentos fúnebres estuvo a cargo de
esclavos, la mayoría de los propietarios de ganado eran nobles, los campesinos
comercian sus productos a través del estado y el estado a su vez abastece al campesino
de materias primas en raciones, dando les pocas posibilidades de que obtenga ganancias
por lo producido, debo añadir que cualquier construcción a realizar, debía ser con el
beneplácito del estado, las causas del fin de este periodo parecen ser las grandes
construcciones que debilitaron la economía, y debido a los nomos que reducían el pago
de impuestos para construir sus propios templos. Bajo la tercera dinastía (2990-2900
A.C.) el canciller se convierte en el más importante cargo del estado. Los diez más
importantes vasallos pasan a formar un consejo de ministros, La justicia es confiada a
tribunales de notables, presididos por los gobernadores de provincia, Bajo la dinastía V
(2750-2600 A.C.) se puede apelar ante la alta corte de seis cámaras de Menfis, el
procedimiento es por escrito, y un actuario interviene junto a cada tribunal. La familia
es monógama, sólo el rey posee varias esposas, los hombres y las mujeres pueden
recibir herencia. La centralización del poder condujo a la monarquía hacia el
absolutismo, los faraones de la IV dinastía reemplazaron al canciller por un Visir-juez
supremo, elegido directamente por el rey. Identificado con el Dios Rá, el Faraón
organizo su propio culto, el cual llego a ser el culto oficial del estado, se organizo un
clero real destinado al culto del Rey-Dios, Este clero real durante la V dinastía se
trasforma en una oligarquía privilegiada. El sacerdocio es remunerado con rentas, y se
hace hereditario, el Palacio Real se convierte en un santuario. El absolutismo, creando
oficios reales que escapan a las reglas de la carrera administrativa, favorece el
acaparamiento de las altas funciones por las familias de la nueva nobleza sacerdotal, y
el rey sufre pronto los efectos de esta oligarquía. El visirato es acaparado por algunas
familias. El gobierno de los Nomos es dado por los visires a sus hijos, quienes falsean
todo el aparato administrativo del Estado. Los altos cargos tienden a hacerse
hereditarios, como el sacerdocio.
La oligarquía al hacerse dueña del culto y del poder obtiene la exención del impuesto.
Los templos, cuyas tierras no cesan de aumentar en detrimento del tesoro, se convierten
en Estados dentro del estado.

La delegación hecha por el rey, de sus poderes soberanos, constituye una noción nueva
en el derecho publico de aquel tiempo y al final de la V dinastía se incorpora al sistema
administrativo y hace aparecer el "beneficio-función": el cargo de gobernador de ciertas
provincias del alto Egipto se entregaba a ciertos sacerdotes, y a un general quien regreso
victorioso de la Palestina, al mismo esta nobleza cada vez más cargada de beneficios, se
convierte en una clase de grandes terratenientes, eximidos de impuestos y que en virtud
de la inmunidad disponen de la jurisdicción real sobre los ocupantes de sus tierras, y así
se trasforman en Señores, no contratan Labradores a menos que sea por largos periodos
de tiempo, y el arriendo antes anual, se hace de por vida, luego por dos vidas, y se crea
una dependencia hereditaria, este nuevo sistema destruye la antigua igualdad jurídica y
la cambia por un sistema de clases sociales. en adelante la población se compondrá de
nobles privilegiados y de vasallos que dependen de un señor a título perpetuo, que serán
los siervos. Había hombres libres que, fuera de los dominios señoriales conservaban su
independencia.

La inmunidad fiscal de la que gozaban los nobles hizo recaer todo el peso fiscal sobre
los pequeños poseedores de tierras, los cuales se ven en la necesidad de vender sus
tierras a los grandes terratenientes, sí no son despojados de ellas.

La VI dinastía (2600-2475 A.C.) va a dar el triunfo definitivo a la nobleza sobre la


monarquía El advenimiento del rey Teti es acompañado por una reforma profunda del
estatuto publico del país, en la provincias del sur el principio feudal sustituye al
principio funcionarista. Uno tras otro, los nomos son entregados por decreto a oficiales
hereditarios que toman el título de "príncipe", ejercen el poder soberano, en virtud de la
investidura que el rey les da y sólo están ligados a la autoridad real por un juramento de
fidelidad. ( es parecido al juramento de los caballeros ante su señor en el feudalismo del
medioevo), así las provincias son trasformadas en principados autónomos. El príncipe
entrega a sus familiares o sus vasallos funciones hereditarias, en síntesis el sistema
feudal sustituye así al sistema administrativo.

El ejercito mismo se feudaliza, cada príncipe o templo privilegiado hace el


reclutamiento por sus propios medios, y el rey, para reunir el ejercito, tiene que
convocar a los príncipes y a los grandes sacerdotes. sin embargo el monarca conserva
una autoridad más directa en el Bajo Egipto, donde la existencia de ciudades impide la
feudalización del territorio y queda también el monarca como dueño de la Nubia de
donde saca tropas mercenarias y recursos que provienen de las minas de oro ademas de
los tributos pagados por los jefes Nubios, para asegurar la posesión de este País, se
confía Elefantina, provincia fronteriza de la Nubia a generales mercenarios, pero estos
se feudalizan, convirtiendose en Príncipes de Elefantina. Desde ese momento el rey
pierde todo el poder en el alto Egipto.

Ademas al mismo tiempo el gobierno escapa de las manos reales. Los reyes Teti y Pepi
I, para resistir al desmembramiento de su soberanía, reúnen todo el poder del estado en
la manos de sus visires, a los que tratan de escoger fuera de la nobleza territorial, cosa
que ha sido necesaria pues los recursos fiscales han sido acaparados por los príncipes, y
el Rey no puede seguir haciendo frente a los pesados gastos de la administración. sin
embargo conserva los impuestos que provienen del bajo Egipto, gracias a los cuales la
monarquía consigue hacerle frente a los señores feudales, en esta situación los visires se
convierten en verdaderos mayordomos de palacio, someten al rey a su tutela y
aprovechan su poder para asignarse gobierno hereditarios. Acaparado desde entonces el
visirato por la oligarquía feudal, no queda al rey otra opción mas, que aliarse a los
señores feudales más poderosos, contrayendo matrimonio con sus hijas, como lo hace
Pepi I, pero los príncipes aliados a la familia aprovechan su situación para hacerse
otorgar el gobierno hereditario de los Nomos del bajo Egipto, Y así los príncipes Tinis
primero y luego Coptos, sustituyeron de hecho al rey, que quedo reducido en una
autoridad ficticia.

Todo esto en el bajo Egipto contribuyo a una crisis económica. El régimen señorial, por
su tendencia a la economía cerrada, disminuyeron considerablemente los intercambios,
basados principalmente en la exportación del trigo. La crisis económica provoca en las
ciudades el paro forzoso y la miseria. Ya no se navega hacia Byblos, y las materias
primas no llegan a Siria, esta crisis degenera en una crisis social provocando un
formidable levantamiento popular en todas las ciudades, y hasta en Menfis, la capital.
Los nobles son asesinados; las oficinas del catastro (deposito de los títulos de
propiedad) son destruidas. El viejo rey Pepi II, de 95 años de edad es sacado de su
palacio por el pueblo; los nobles huyen en todo el delta. El régimen señorial es abolido,
y los siervos retoman la libertad, las ciudades se trasforman en repúblicas
independientes, bajo la autoridad de unos magistrados llamados los "Diez Hombres",
probablemente elegidos por mercaderes y artesanos. Egipto cae de nuevo en el
fraccionamiento feudal. El alto Egipto es dividido en principado autónomos, en el Bajo
Egipto, las ciudades libres dominan al país llano. con todo, la realeza no ha
desaparecido, el rey es convertido en el primero de los príncipes, es una autoridad
simbólica compartida por mas de una treintena de principados feudales.

Se forja un clima de inseguridad, las guerras feudales, ponen a los príncipes a luchar
entre si; el alto Egipto señorial se separa completamente del norte, para quedar en una
situación de aislamiento. Las ciudades van a orientarse hacia el mar y vivir su vida
propia de ciudades independientes.

LA TRANSICIÓN
Entre el tercer periodo y el Imperio Medio, hay una época de transición que corresponde
a las dinastías IX y X. Al parecer un monarca del Egipto Medio usurpara el poder. La
capital del país en ese momento es Herakleópolis. Esta época se caracteriza por la
carencia de documentos históricos (monumentos, palacios, escritos oficiales), pero esta
carencia es reemplazada por los textos populares, que nos cuentan la existencia de una
profunda crisis.

IMPERIO MEDIO
El cuarto periodo inicia con la monarquía de Tebas, como resultado de la lucha interna
que ha modificado profundamente la actitud del gobierno y el carácter del Estado, que
hasta entonces era esencialmente pacífico.

Esta época es característica por el saqueo de monumentos, tumbas reales, la destrucción


de monumentos, el abandono de los santuarios de Ra y de los templos reales de la V
dinastía. Además se comprueba el desmembramiento de egipto entre la IX y X dinastía.

Los reyes de la XII dinastía, tuvieron a su cargo la pacificación y reconstrucción de


Egipto, después de la catastrófica revolución social. Desde el Imperio Medio queda
planteada la cuestión social, y la sociedad egipcia se orienta en nuevas direcciones. El
rey no es el único que conforma el estado, sino la población entera. Nobles, sacerdotes,
comerciantes, artesanos y labradores son llamados a participar, no sólo de las cargas,
sino también de los beneficios que produce la explotación del suelo. La revolución
había abierto cauces a este nuevo orden de cosas, barriendo las categorias sociales. De
este modo después de cinco siglos de feudalismo, Egipto entra en un periodo de reforma
monárquica, el poder se reconstituyó lentamente en el interior de los principados. En el
alto Egipto, en el estado de Tebas, los príncipes formaron una verdadera potencia
militar, que emprendió la conquista del país. Cerca del 2160 a.c. consiguieron
imponerse a todos los príncipes del alto Egipto. Un siglo después eran dueños de todo el
territorio. Las ciudades del Bajo Egipto obligadas a aceptar su autoridad, les aportaron,
gracias a sus recursos financieros, un notable incremento de su fuerza , mientras que la
seguridad, devuelta al país por la unidad monárquica, dio al comercio un desarrollo que,
quebrando la economía cerrada del sistema señorial, preparó la caída de este y la
renovación de la monarquía.
Los reyes de tebas, se empeñaron por conseguir la formación de un estado central. Junto
a la corte feudal aparecía un consejo al que pertenecían algunos hombres de negocios y
burgueses de las ciudades, quienes van a ser los propiciadores de la política real
centralizadora y de su plan económico. Expediciones reales toman la ruta por Arabia y
el Mar Rojo y la monarquía vuelve a la política de expansión practicada antes por los
faraones del antiguo imperio en base al comercio entre el estados , el rey obtiene los
recursos necesarios para establecer la administración funcionalizada, y a la antigua
nobleza territorial y militar va a oponerse una nueva nobleza de toga, que asume el
papel dominante en el estado. La renovación del comercio, la formación de una clse de
funcionarios y el contacto con las poblaciones urbanas y agrícolas hacen pasar sobre
todo el país una gran movimiento de emancipación, que se traduce al principio en el
misticismo del culto a Osiris. La igualdad de los hombres ante el dios de la vida ultra
terrena impele a las clases sociales hacia una piedad que se manifiesta en las grandes
peregrinaciones a Abydos, en donde se levanta el santuario de Osiris, y los reyes de
Tebas, volviendo a las fórmulas monárquicas empleadas dos mil años antes por los
reyes de Busiris, buscan agrupar al pueblo en torno de ellos, en el mismo impulso de
lealtad, asociando la monarquía al misticismo osiriano.

La nobleza administrativa, en el seno de la cual los reyes reclutan a los visires, cuyo
cargo han vuelto a crear, se hace tan poderosa, que cuando hacia el año 2000 la XI
dinastía se extingue, será el descendiente de un visir y no un príncipe territorial quien
fundará la XII dinastía.
Es el momento en que Hammurabi reina en Caldea, y Egipto orientado económicamente
hacia Babilonia, sufre sin duda de su influencia. El aprovechamiento del Fayoum,
trasformado en un gran dominio real, por una sabia irrigación del país y por métodos
directos que rompen las prácticas de la antigua organización económica, es claramente
inspirado por sistemas babilónicos. El favor concedido por el rey al comercio privado
que se desarrolla en Byblos y Creta incorpora progresivamente las ciudades egipcias al
movimiento de la economía internacional, y, al mismo tiempo, la corona, retomando la
colonización de la Nubia, obtiene oro, marfil y ébano, mientras que sus flotas van a
Arabia, a buscar los productos de Oriente. El poder adquirido por la monarquía
mediante los recursos que obtiene de su comercio de Estado y de la explotación de su
gran dominio, como asimismo el apoyo que encuentra en las ciudades, no permiten a la
feudalidad seguir oponiendo resistencia, y el faraón afirmando su soberanía, impone su
autoridad a sus subvasallos como a sus vasallos, dispone de sus feudos, los somete a su
jurisdicción, les impone el pago del impuesto real, y recluta tropas en los principados
ante los soberanos.

La feudalidad retrocede; el comercio se desarrolla, y el derecho individualista, que ha


sobrevivido en las ciudades, se extiende, gana a la clase de los funcionarios, disloca el
sistema señorial y relaja la jerarquía social. El arte, fecundado por el reciente
individualismo, alcanza una gran renovación inspirado por la antigüedad clásica del
antiguo imperio.

Lo reyes de la XII dinastía aún no son conquistadores, pero se ven forzados a una
constante actividad militar para mantener el orden interno y tener a raya a los pueblos
vecinos, nómadas, semisalvajes y belicosos. Cuando esta actividad guerrera se
interrumpió, como consecuencia del quebrantamiento de la unidad imperial dinástica
Egipto no pudo resistir la invasión de los Hicsos, jefes de bandas o de tribus semitas,
originarias de Palestina o de Siria, que penetraron en el valle del Nilo, por la parte norte,
se establecieron y fortificaron en el delta, irradiaron su influencia a todo el país,
establecieron una autoridad duradera y tuvieron el título oficial de reyes de Egipto
(dinastías XV y XVI).

Los hicsos fueron absorbidos por las costumbres del país, que ellos respetaron. Los
príncipes de Tebas los expulsaron y conformaron la dinastía XVII.
IMPERIO NUEVO

En este periodo los faraones tienen cuidado de conservar para la realeza su origen
divino, que hace incontestable la autoridad y que reposa sobre la pureza de la sangre.
Así, se ve en los reyes del nuevo imperio manifestar su adhesión a este principio,
algunos contrajeron matrimonio con su media hermana, nacida de madre más noble,
para mejorar su sangre, y cuando un usurpador subía al trono, este se apresuraba a
legitimar su derecho a la corona mediante un matrimonio con una princesa de sangre
real. En el comienzo de este periodo (cuando la dinastía XVIII reunió y organizo la
totalidad del país) el feudalismo desapareció por completo y la administración fue
centralizada en manos de un gran visir y un numeroso aparato de funcionarios alternos;
pero todo se hace en nombre del faraón, ya se trate de trabajos públicos, de finanzas, de
relaciones exteriores o de comercio. La justicia es administrada, como antes, por una
magistratura especial, y las provincias asiáticas son gobernadas por nativos, bajo la
vigilancia de funcionarios egipcios. La Nubia es administrada por un virrey, nombrado
por el faraón y que suele ser uno de sus hijos.
En esta época la influencia creciente del sacerdocio de Amón, detenida un momento por
la reforma de Agnatón, aumenta su carácter político efectivo, y el cargo de gran
sacerdote de ja de pertenecer a una sola familia. Cada vez que una de las dinastías
rivales impone su predominio, instala en el trono de Amón a un príncipe de su raza que,
más que un sacerdote, es el gobernante del Alto Egipto.

Bajo la dinastía XVIII se produce una verdadera revolución en las costumbres, y se


manifiesta en las artes en donde el realismo impone nuevos temas, formas y colores,
pero la más importante consecuencia cultural de esta nueva modalidad se concreta con
la reforma religiosa, llevada a cabo por el faraón Amenofis IV, creador de una nueva
doctrina social solidarista, quien, al mismo tiempo propuso la unificación espiritual del
imperio, mediante el culto del dios Atón, representado por un disco solar
resplandeciente.

Amenofis IV que adoptó el nombre del Agnatón o Akenaton o Ikumatón (gloria del
disco solar), hizo de Atón un dios universal, utilizando el viejo mito común a muchos
pueblos antiguos para dar a la religión el carácter de un orden regular, y cuya protección
alcanzaba a todos, sin distinción de razas o de lenguas. En esa forma se realizaba para el
Egipto, revolucionariamente, el primer intento de monoteísmo que registra la historia, al
mismo tiempo que se intentaba crear una religión universal, por encima de las fronteras
nacionales y de los cultos locales.

La clase sacerdotal de todo Egipto, especialmente el sacerdocio de Amón-Ra, con


asiento en la ciudad de Tebas, resistió esta innovación y luego se reveló contra ella con
todo el enorme poder de que disponía y de la colaboración de Toutankamón
(Tutankamón), yerno del rey, con siguiendo derrotar a Akenaton y anular
definitivamente su obra.

A partir de la dinastía XX se produce un relajamiento de la unidad egipcia y,


especialmente en el delta, durante la dinastía XXII tiene efecto la invasión y dominación
de Egipto por los Etíopes, cuyos reyes se mantienen en el país hasta el año 662. Mas
tarde, al comenzar la dinastía XXIV, cuyo primer faraón es Necao, ocurre un hecho bien
interesante: una revolución popular encabezada por Amasis general egipcio contra el
faraón Apríes.
CONSTRUCTORES DE
PIRAMIDES

Para que el Faraón pudiera trasformarse en dios, se requería, no obstante, una condición
su cadáver debía permanecer intacto. Por ello, conservarlo en una tumba bien protegida
era la preocupación esencial de los egipcios. Las primeras tumbas reales fueron las
Mastabas: se componían de una cámara sepulcral subterránea, a la que se descendía por
un pozo, y una pequeña construcción superficial de ladrillo, en forma de pirámide
truncada de planta rectangular.
Hacia el año 2700 a.c. el faraón Doser encargo a su ministro Imhoteb la construcción de
una tumba que mostrase a sus súbditos la grandeza del faraón y del dios que
representaba. Imhoteb que era también arquitecto, puso una sobre otra seis mastabas de
piedra, cada una algo más pequeña que la anterior, y logró así la primera pirámide: una
pirámide escalonada. Es la pirámide de Saqqarah, cerca de el Cairo. Con 60 metros de
altura, parece una gran escalera que sube al cielo.
Un siglo después, el la llanura de Gizeh (cerca de el Cairo), aparecen ya pirámides
autenticas: las de los faraones Keops, Chefren y Micerino. sus grandes dimensiones (la
pirámide de Keops tiene 146 metros de altura) y la perfección de sus proporciones dejan
atónitos a quienes las contemplan. Su asombro crece aún más cuando saben que la
construcción de la pirámide y de los templos que la acompañaban duraba por lo general
una veintena de años y que necesitaba de varios miles de toneladas de piedras, extraídas
por decenas de miles de obreros . Estos las transportaban sobre troncos y las subían
mediante gigantescas ramplas de tierra.

Los egipcios iniciaron la construcción de pirámides hace muchísimo tiempo, a lo largo


de su Antiguo Imperio: ¡Las más antiguas tienen cerca de CINCO MIL años! En efecto,
la más antigua que se conoce es la pirámide escalonada de Sakkara, tumba del faraón
Djoser, que data del 2750 a. de C. El arquitecto inventor de la pirámide fué el gran
Visir, y famoso sabio, Inhotep. Después de este primer ejemplo, los egipcios
continuaron construyendo pirámides hasta bien entrado el Imperio Medio, en que se
pasó a emplear el sepulcro subterráneo en vez de las pirámides. Sin embargo, del
Antiguo Imperio nos han quedado nada menos que ochenta de éstas, repartidas por el
Bajo Egipto.

Imaginemos ahora que estamos presentes en el séquito funerario del faraón Khufu. Una
ligera embarcación nos transporta por el Nilo desde la antigua capital, Menfis, hasta la
necrópolis de sus afueras, en la vasta llanura de Gizeh. Allí abundan las construcciones
funerarias, pues es el cementerio donde van a parar todos los habitantes de la capital,
nobles o villanos. Nuestra embarcación se detiene: en la orilla nos espera una comitiva
de sacerdotes. Detrás, espera el templo construído especialmente para nuestro faraón,
donde se le rendirá culto igual que a un dios (¿acaso no es de naturaleza divina?). Aquí
es donde el cuerpo del faraón es preparado convenientemente e introducido en el
sarcófago. Después, una comitiva trasporta a éste a lo largo de una vía funeraria hacia
su sepultura.

Ya vemos las pirámides. Su impresionante mole destaca sobre el horizonte de la llanura,


dejándonos boquiabiertos. ¡Todo eso es piedra! Bloques de granito descomunalmente
pesados, de un metro de altura, forman las filas tan apretadamente que no es posible
introducir ni un cuchillo entre ellos. Las filas de piedras están pintadas, formando
franjas de diferentes colores; la punta es de color dorado. Todas las pirámides,
absolutamente todas, tienen la misma alineación: están orientadas al norte con total
exactitud. Los lados de la pirámide tienen una inclinación impresionante, de 51 grados,
que cuando nos acercamos más nos produce la sensación de que la pirámide "se nos
cae" encima. En los alrededores, se encuentran las pirámides menores y las
(edificaciones rectangulares de paredes inclinadas) para los altos funcionarios.

Estamos ante la pirámide. Sus dimensiones son impresionantes: 146.59 m de altura, 230
m de ancho. Tras subir un poco por su parte lateral, penetramos en su interior. A la
fluctuante luz de las antorchas vamos descubriendo las paredes, perfectamente lisas,
como corresponde a la sepultura de una encarnación del dios Ra. Tras depositar el
sarcófago en la cámara sepulcral, el corredor será cegado y disimulado, para evitar
robos. La pirámide contiene asimismo una falsa cámara sepulcral.

A pesar de todas estas precauciones, son pocas las tumbas egipcias que permanecerán
intactas hasta la llegada de los arqueólogos. Los ladrones de tumbas irán saqueando con
el paso del tiempo la mayoría de las pirámides y sepulcros. Cuando el arqueólogo
Flinders Petrie entre en las tumbas reales de Abydos, unas de las más antiguas de
Egipto, sólo podrá encontrar un brazo de la momia de una reina. De las tres grandes
pirámides, sólo la más pequeña, la de Micerino, permanecerá intacta.
POLITICA

Los seres humanos que ocuparon el valle del Nilo y se instalaron en él para formar
posteriormente el pueblo egipcio, se encontraban agrupados en clanes o NOMOS. Estos
clanes se establecieron a lo largo del valle, sobre las dos laderas del río. Cada uno tenía
su propio gobierno de tipo monárquico y a patri lineal, su religión era totémica. Estos
clanes mantuvieron estrechas relaciones entre sí, obligados para mantener el territorio a
salvo de los desbordamientos del río, pues esta defensa sólo podía ser realizada con el
apoyo de todas las comunidades, no tardaron mucho tiempo para que se formara un
estado unificando a todos lo Nomos, pero antes los clanes se agruparon en dos grandes
reinos formando así lo que hoy se denomina el alto y bajo Egipto.

El principal atributo de la realeza Faraónica es el Schent o corona de todo Egipto,


formado por una combinación de los emblemas del alto y bajo Egipto, como
consecuencia de la unión política, la religión en Egipto se unifica, y de la misma manera
en que el jefe del clan dominante se impone a todo el reino, el dios totémico de ese clan
del primer Dios para todos los demás clanes. El alto Egipto reconoce este carácter al
Nomo del Halcón (Horus) y el bajo Egipto al clan de la Serpiente (Ureus).
Se atribuye a Nermel (Narmel) La unificación de los Nomos. Narmel También es el
fundador de la primera Dinastía, ostentando ya el Título de Señor de las dos tierras (alto
y bajo Egipto), un sucesor de Narmel (mina o menes) funda la primera ciudad llamada
Menfis, pero en realidad este nombre es griego, pues su nombre real es HERKAPTAH,
que significa:

HER- CIUDAD CENTRO


KA- QUE TIENE RELACIÓN CON
PTAH- LA DIVINIDAD DE LA CIUDAD

Fue la primera ciudad importante formando la primera dinastía: Mina y Soser. Los
clanes totémicos que formaron los Nomos egipcios estuvieron organizados bajo el
sistema de propiedad común, sin reconocer otra propiedad privada que la de los objetos
de uso personal. Tal carácter se mantuvo casi sin solución de continuidad bajo las
primeras dinastías. Cuando se produjo la unificación total de los clanes y la
concentración del poder político en el FARAÓN, la propiedad de las cosas pasó a
pertenecer a este ultimo, que tuvo en sus manos la economía de toda la nación. El
trabajo individual de cada persona le pertenecía.
La división del trabajo numerosas, bajo una organización económica centralizad, dio
origen a la formación de clases sociales.

En el campo los Agricultores y criadores de ganado; en las ciudades, albañiles,


carpinteros tejedores, zapateros, todos trabajando bajo la dirección de un capataz, y sus
productos eran propiedad fiscal a cargo de un capataz. La clase de los escribas tenía a su
cargo las tareas intelectuales de la administración publica, siendo los escribas también
funcionarios. Al lado del Faraón se situaban los visires o ministros, encargados de la
administración central, quienes actuaban siempre en nombre del Faraón o monarca
respectivo.
Se da un hecho clave cuando los sacerdotes atestiguan que Soser (Faraón de las
Primeras Dinastías) nació procedente Rá, entonces el estado se vuelve en una unidad
teocrática algunos creen que en Egipto se formó un estado cuasi feudal, pues los
campesinos eran esclavizados también en las tierras del clero llamandoles esclavos de
Dios.

Dado este carácter teocrático, se identificaba al Faraón con la divinidad, los sacerdotes
eran en realidad funcionarios públicos, cuidaban los tesoros y los archivos oficiales. A
partir de la dinastía XVIII comienza la expansión del estado para llegar a convertirse en
un imperio, donde comienza a ser importante el ejercito que en su mayoría estaba
formado por extranjeros, negros y Libios. Este sistema economico-politico fue
transformandose de manera gradual. Los monarcas de las cuadres tuvieron a su cargo la
propiedad privada de la tierra dentro de su jurisdicción y los sacerdotes se convirtieron
en depositarios de tierras y de los tesoros depositados en sus templos.
Así se fue debilitando el poder y prestigio del monarca, a favor del prestigio de
mercaderes e industriales, favorecidos por el aumento de la población. Hacia el año
2160 A.C. se inicio una campaña de unificación que logro su objetivo en el año 2000
A.C. con el triunfo de los príncipes de Tebas, fundadores de la dinastía XII y
reorganizando todo Egipto bajo un sistema diseñado para que el Faraón dictara la ley, y
a la vez este sometido a ella, y para evitar posteriores desordenes, y protegerse de
peligros externos, se creo un ejercito numeroso.
Este ejercito numeroso, y los posteriores privilegios que se le dieron , como clase, le
proporcionó una condición social a las demás, con excepción de los sacerdotes. Hacia el
año 1750 A.C. se produjo la invasión por parte de los Hicsos , en síntesis la presencia de
los Hicsos no fue en todo el territorio egipcio, pero sin embargo su presencia causo
desordenes, aún en territorios no conquistados por ellos.
Los príncipes de tebas, aceptaron una situación de vasallaje, para llevar a cabo la
reconquista total del territorio perdido.

Religión
Época predinástica
Ya en las épocas más antiguas, en torno al 3000 a.C. se pueden distinguir la mayoría de
los dioses del panteón, por lo que hablar de evolución religiosa debe ser entendido más
bien como de cambios ideológicos, o cambios religiosos, mas que como una evolución
en el pensamiento o en las creencias. En la época de Nagada podemos hablar mas de
unas creencias fetichistas que de una religión propiamente. Durante el IV y V milenios
se puede hablar de una religión basada en totems. Los primeros dioses locales con
representaciones o atributos animales hacen su aparición. El culto a la naturaleza, y en
especial a la fuerza fecundadora empieza a tener importancia al aparecer la diosa madre,
que en cada localidad tiene una representación. En torno a esta diosa madre se
construyen las primeras ideas de la concepción del mundo y del universo. La diosa
madre es la diosa no sólo de la tierra sino también de los cielos y de los seres vivientes.
Uadyet, Nejbet, Hathor son diosas relacionadas con la fecundidad, los partos, pero
también son diosas celestes y diosas tierra. Mut es "la madre", Isis es diosa de la
fecundidad , del amor y del cielo.

Época tinita

En esta época ya se puede hablar de Horus como dios supremo, pero sobre él se
encuentra Ra, dios de Heliópolis, que a partir de la II dinastía se funde en Ra-Haraktes.
En Menfis es probable que ya en la I dinastía se adorase a su dios local Ptah. También
Osiris ha aparecido ya durante la época tinita, aunque su culto no está generalizado, y
no pasa de ser un dios local de la vegetación. Apis, Hathor, Jenti-Imentiu, Menhit, Min,
Nejbet, Neith o Thot están tambien presentes en el Panteón egipcio en esta primera
etapa.

Poco se conoce sobre el culto practicado durante este periodo, excepto la existencia de
templos de madera en los que se celebrarían los festivales, como aparece registrado en
la Piedra de Palermo. El clero no ejerce de forma profesional, no tiene independencia
económica, por lo que su poder hasta ese momento es bastante limitado. No existe la
certeza de que fuese el rey quien mantenía los centros de culto, ni siquiera que los
supervisase.
Reino Antiguo

Comienzan a surgir las grandes ideas de la Creación. En Menfis la teoría de la creación


según Ptah, en Heliópolis la teoría de Ra, y su manifestación local Atum.

Durante la IV dinastía empieza a tomar importancia el culto a Ra, como dios asociado a
la realeza, y se desarrolla la influencia del clero heliopolitano. Estamos en la época de la
construcción de las pirámides de Gizeh. Se establece la idea de que el rey es un dios al
que hay que adorar, idea que permanecerá invariable hasta la llegada de los romanos. A
partir de la V dinastía el faraón es "Hijo de Ra" y el clero comienza a adquirir poder; los
templos comienzan a recibir gran cantidad de recursos económicos, que ya no se
emplean en construcciones reales. Se empiezan a contruir los templos abiertos con un
gran obelisco central.

Es en la V dinastía cuando la religión solar se convierte en lo que conocemos, la tesis


heliopolitana. El culto solar se une a la gran Eneada. Empieza a destacar el culto
osiríaco, aunque sólo vinculado al rey, quien una vez muerto se identificaba con Osiris.
No es mas que el principio de lo que conocemos del Reino Medio, cuando las puertas se
abren y ya todo el mundo al morir se convierte en "Osiris fulano". Proveniente de
Busiris, llega al Alto Egipto a través de Abidos. De la triada Atum-Ra ( Shu y Tefnut),
de la cosmogonía construida sobre Geb y Nut y del culto a Osiris surge por sincretismo
la gran Eneada. La idea del caos se hace firme con el sistema:

"En el principio existía el caos simbolizado por Nun. El Universo no había sido creado,
existía desde antiguo y por la eternidad como una masa inerte. No existía el cielo, ni la
tierra, ni los hombres y los dioses aún no habían nacido. No existía la vida ni la muerte.
Atum, el espíritu del mundo estaba diluido en este caos. Pero llevaba en si mismo la
fuerza generadora de las cosas y los seres. Tomando conciencia de si mismo se llamó
gritando: Ven a mi, y desdoblándose originó el nacimiento de Ra, personificado por el
Sol. Atum y Ra, el espíritu del mundo y su conciencia, son los 2 aspectos de un mismo
ser, mundo indivisible que lleva en si la fuerza generadora de su propia sustancia".

Tras resurgir del caos Atum-Ra crea a Shu (el aire) y Tefnut (el fuego). De la unión de
ambos elementos nacen Geb (Tierra) y Nut (cielo), que a su vez dará a luz a Osiris, Isis,
Neftis y Seth. Estos nueve dioses formaban la gran Eneada, y la Creación estaba
cumplida. En torno a ellos surgirán dioses mas o menos importantes que ocuparan
lugares especiales en el Panteón, pero el sincretismo ya se ha realizado. Las parejas
divinas se consolidan.

Durante la VI dinastía las pirámides se caracterizaran por la inclusión de textos,


conocidos como "Textos de las pirámides", que ya habían sido incluidos en la pirámide
de Unas ( último faraón de la V dinastía) referentes a los rituales funerarios, las
ceremonias de enterramiento o al ritual del templo. También se incluyen listas de
ofrendas e himnos. y fórmulas mágicas, origen de la posterior recopilación de
sortilegios que hoy conocemos como El Libro de los Muertos.

El clero heliopolitano se hace cargo de las donaciones y ofrendas, lo que le permite


gozar de una base económica que le mantiene en el poder. En Abidos se halló un
decreto de Neferirkare por el que los servidores locales del templo quedaban exentos de
realizar los trabajos obligatorios para el estado ( corvea). Esto puede darnos una idea del
poder e influencia que ejercía el clero en la política de finales del Reino Antiguo. A
finales de la VI dinastía se produce un alejamiento de las administraciones locales frente
al poder central. El rey se ve obligado a conceder privilegios a los templos a cambio de
que estos, y los nobles locales mantengan su lealtad. 2 consecuencias inmediatas se
deducen de estas acciones. Por una parte vuelve a resurgir el culto a los dioses locales y
por otra los templos se transforman en centros económicos regionales y se convierten en
independientes del poder central. Los grandes sacerdotes, casi siempre, son personajes
locales. Podían tomar ciertas medidas administrativas, inicialmente reservadas al rey, y
eso es lo que hicieron durante la desaparición del poder central en el Primer Periodo
Intermedio.

Reino Medio

Posiblemente la religión del Reino Medio se caracterice por las novedades que supuso.
Es durante este período cuando la religión alcanza su momento de mayor equilibrio, si
bien es cierto que los datos relativos a la religión son mucho más escasos que los que
conocemos del Reino Antiguo o el Reino Nuevo.

Montu asciende a dios de la dinastía XI, como dios guerrero perteneciente a Armant
(Hermonthis). La duración de este dios fue breve, porque durante la XII dinastía surge
Amon, dios local de Tebas, que ya en el Reino Antiguo aparece mencionado en los
textos de las pirámides. Vemos que se pretende conseguir una unidad nacional, Amon
no sustituye a antiguos dioses sino que desde el principio este dios se funde con Ra,
como Amon-Ra, asumiendo así toda la teología solar.

Por otra parte el culto a Osiris ya ha triunfado y los textos mágicos, antes reservados a
la realeza son ahora también de las clases medias, dando lugar a lo que hoy conocemos
como "Textos de los sarcófagos", surgidos durante el I período Intermedio.
Las pirámides vuelven a ser el monumento funerario por excelencia, aunque ya sin
alcanzar la grandiosidad de épocas pasadas. Ahora se construyen en ladrillo, más
sencillas. Esto permite que las construcciones no se conviertan en una carga para el
estado y los trabajadores, como sucedió durante las dinastías del Reino Antiguo. Los
cleros, tanto de Tebas como de Menfis, siguen siendo un factor influyente en la
economía religiosa, pero sobre todo prima el equilibrio. Los templos no desestabilizan
el poder central.

Reino Nuevo.

El Reino Nuevo se abre con la dinastía XVIII, tras vencer la dominación de los hicsos.
Estos, según la tradición egipcia, habían perseguido la religión tradicional, aunque
sabemos que los reyes adoptaron los nombres tradicionales, con lo que tampoco
podemos constatar este dato. La expulsión de los hiksos surgió de Tebas, por lo que una
vez expulsados, su dios Amon adquirió una importancia que hasta entonces no había
conocido. Si podemos escoger una frase para definir este período esta debería ser "El
poder de Amon".

Es la época en la que la clase sacerdotal adquiere mayor importancia, se construyen


grandes templos, se restauran los que ya existían y se dota de un poder al clero que no
volverá a tener comparación. Es la época de Tutmosis, Amenofis o Ramses,
caracterizada por el imperialismo y el equilibrio en política interior.

Durante este período se crea la figura del Jefe de los servidores del dios del Alto y Bajo
Egipto, que en un principio correspondía al visir. Esto nos da una idea del poder que
sobre la religión ejercía el faraón. Posteriormente este título pasa a manos de los
sacerdotes de Amón. Durante la época de Hatshepsut el gran sacerdote Hapuseneb
obtuvo primeramente el título religioso y posteriormente el de visir, consiguiendo unir
en una misma persona todo el poder religioso y político del país. Esto permitió que
todos los bienes de los templos dejasen de estar administrados desde fuera y el gran
sacerdote pudo acaparar gran cantidad de riquezas. A la muerte de Hatshepsut, Tutmosis
III mantuvo la estrategia, nombrando a Menjeperre-Senab, un antiguo amigo de la
infancia, máximo responsable. Esta política, con el paso del tiempo, llevó a un
enfrentamiento directo del clero de Amón con el propio faraón, pues el poder que el
clero consiguió fue tal que el poder político se encontraba muy influenciado por los
grandes sacerdotes. El faraón no podía permitir que los sacerdotes no fuesen sus aliados,
e incluso los nombramientos religiosos se convertían en un asunto político.

La revolución amarniense

Quizá este aumento de poder por parte de la clase sacerdotal fue lo que llevó a Ajenaton
a imponer su revolución. A pesar de que en el Reino Nuevo la religión adquiere una
importancia desmesurada, en conjunto con la grandiosidad de la época, tanto económica
como política, se produce un hecho que marcará el período de una forma especial. Es la
revolución atoniana llevada a cabo por Amenofis IV ( Ajenaton). Atón, el disco solar,
era un dios antiguo, que nunca había destacado en el culto egipcio. Amenofis III había
introducido su culto durante su reinado, y su hijo Amenofis IV provocó la revolución
atoniana, el primer intento de monoteísmo del que se tiene noticia en el mundo. En el
año 4 de su reinado Ajenaton decide proclamar el culto a Aton como único dios,
protector de la monarquía y Egipto en general. En todo el Oriente había aparecido una
cierta tendencia hacia el monoteísmo. Se han encontrado textos cananeos, babilonios o
asirios que así lo revelan, pero eran sólo tendencias aisladas. Fue Ajenaton quien dio los
pasos decisivos para crear este nuevo culto, que implicaba no sólo la adoración única a
Aton sino también una revolución ideológica basada en el amor por la naturaleza, la
universalidad de los dones concedidos a ricos y pobres y el rechazo total de la violencia,
junto con la igualdad de los seres humanos.

Durante este periodo Ajenaton abandona Tebas, donde se encontraba el gran templo de
Amon y construye una nueva ciudad Ajetaton ( Tell el-Amarna), derriba ciertos templos
dedicados a Amon y prohibe su culto, intentando disminuir la influencia que la clase
sacerdotal había conseguido hasta entonces. El rey se rodeó de gran número de
partidarios de Aton. Su esposa Nefertiti se convierte en la más grande seguidora del
nuevo dios, por encima de su marido. Pero el clero aguanta el temporal y la gente del
pueblo se mantiene fiel a sus creencias tradicionales. Eran demasiados años de culto
como para que los egipcios abandonasen a sus dioses. Esto salvó al clero de Amón y la
revolución no triunfó, de manera que a la muerte del faraón, su revolución desaparece
de la misma forma que había surgido.

La época ramesida

Tras la muerte de Ajenatón le sucede en el trono Smenjkare. Muere pronto y le sucede


Tut-anj-amón, que reinstaura totalmente la religión tradicional. La restauración al culto
de Amón y a los antiguos dioses conlleva una nueva política. Los faraones,
escarmentados por el gran poder que el clero había conseguido en el pasado, deciden no
volver a nombrar visir a ningún sacerdote.

En el Bajo Egipto se había producido un florecimiento del culto a Seth, quizás por la
tradición hicsa, todavía muy cercana en el tiempo. Durante el reinado de Ramses II se
construye en la capital Pi-Ramses un templo dedicado a él, y ya su padre Seti I había
llevado el nombre del dios. Se importan ciertos cultos cananeos, como los de Astarté,
Anath, Baal y Rashef que se identifican con Hathor, Isis o Neftis. Pero ante todo se
desarrolla el culto a Amon, convertido ya en dios estatal. El resto de cultos locales y de
dioses "menores" se mantiene intacto. No se producen grandes innovaciones en cuanto
al culto, pero es ahora, en la época ramesida cuando el clero adquiere un poder
desmesurado, debido a la gran cantidad de apoyo por parte del faraón. Desde comienzos
del Reino Nuevo, exceptuando la crisis amarniense, los reyes habían ido aumentando la
riqueza de los templos, y este aumento continúa con los ramesidas, llegando a colocar al
clero como propietario del mas del 10% de la riqueza del país. Hasta tal punto los
templos tenían ese poder que durante el final de la época ramesida los grandes
sacerdotes de Tebas podían dirigir el destino del país, ante la indiferencia de los últimos
soberanos ramesidas. Pero no sólo el Gran Templo de Amón en Karnak, todos los
templos se transforman en las bases de la economía del país, utilizando sus ingresos. El
título de gran profeta de Amón se volvió hereditario, y desde ese momento se puede
hablar de una doble política, la dirigida por el faraón y la establecida por el clero.

El principio de la decadencia religiosa

Con el fin de la XX dinastía acaba el Reino Nuevo y la religión empieza a decaer.


Entramos en el III período Intermedio, con grandes problemas en la sucesión de reyes.
El poder acumulado en torno a los sacerdotes ya no volverá a tener la importancia de la
que gozó durante las 3 últimas dinastías. A lo largo de 400 años los soberanos
mantienen una política débil compartiendo autoridad con reyes locales. El oráculo se
convierte en el dueño y señor de las grandes decisiones y nombramientos. Los reyes de
Tanis crean el nuevo cargo de "Divina Adoratriz", sustituyendo al antiguo "Primer
profeta de Amón". Esta nueva adoratriz debía permanecer virgen para Amón, y asi los
reyes aseguraban que no surgiría ninguna nueva dinastía, en nombre de Amon, capaz de
restarles poder.

El culto a Amon empieza a decaer, y aparecen el de Neith en Sais y el de Bastet en


Bubastis. La magia y la superstición que durante épocas pasadas se habían practicado,
adquieren ahora un desarrollo desmesurado y este influye notablemente en el
decaimiento de la religión tradicional. Estamos en la época de las invasiones etíopes,
asirias y persas, con lo que los cultos locales pueden mantenerse, pero no la religión
estatal ni el culto centralizado o los dioses estatales. Además se produce un retorno
hacia antiguos cultos primitivos y dioses de la categoría de Ra y Ptah son desplazados
por Mnevis o Apis. Destacan ciertos personajes divinizados, como Amenofis o Imhotep.
Por otra parte los sacerdotes hacen un intento de clarificación de mitos y de sincretismo.
Es la época de "La teología menfita" o de la "estela de Bentresh", pero sólo Osiris e Isis
y su culto mantienen unidos a todos los egipcios en conceptos religiosos, el resto han
perdido su carácter global y ya sólo son adorados localmente.
Periodo griego

Durante este periodo se produce una expansión de ciertos cultos y dioses fuera de
Egipto. Los griegos asimilan los dioses egipcios con los suyos propios. Las zonas de
Siria y Nubia ya habían importado ciertos cultos como consecuencia de la expansión
política de Egipto, pero es la llegada de Alejandro Magno el acontecimiento que
permite la expansión de la religión. Tanto los griegos como los romanos aceptaron los
dioses egipcios por lo que la expansión política de ambos imperios llevó los antiguos
cultos egipcios fuera de su territorio, fundamentalmente a las zonas mediterráneas por la
política de los Ptolomeos. Serapis e Isis son quizá los 2 ejemplos más claros de esta
expansión. Muchos son las similitudes entre aspectos religiosos egipcios y cristiano, y
gran parte de textos cristianos ya se habían escrito hacía muchos años en los papiros o
estelas egipcias. Es la época en la que se construyen la mayoría de los templos que hoy
conocemos, Edfú, Dendera, Kom Ombos o Filé, que por otra parte se convierten en
centros de vida pública e incluso centros administradores de justicia. Los talleres de
producción de papiro o lino son monopolio de los templos que les aseguraban una
importante introducción de ingresos. Esto puede darnos una idea de las influencias que
los dioses locales crearon en los griegos. Posiblemente durante este período la economía
religiosa fuese tan próspera o más que en épocas anteriores.
El final de la religión

Durante el Imperio romano, Egipto había perdido definitivamente su independencia, y


esto fue el principio del fin de la religión, que llegó con el cristianismo. El avance de la
nueva religión entró también en Egipto y se gano el favor del pueblo. El cristianismo
surge como una religión que aporta soluciones que no habían conseguido los dioses que
durante tanto tiempo habían tenido su lugar en el Panteón egipcio. En el siglo IV
Teodosio mandó cerrar todos los templos paganos y sólo se mantuvo abierto el templo
de Isis en Philae, hasta el año en que Justiniano lo mandó cerrar y encarcelar a todos sus
sacerdotes. Este fue el final de mas de 3000 años de religión egipcia.

EL RITUAL FUNERARIO
Según las creencia egipcias además del cuerpo el hombre se componia de 2 elementos
espirituales, el ba, concepto similar al alma, y el Ka, una especie de doble del cuerpo.
La muerte representaba la separación del elemento corporal y los espirituales. Pero el ka
no podía "sobrevivir" sin la presencia del cuerpo, de ahí que durante años se
desarrollasen técnicas precisas de conservación, conocidas como embalsamamiento. El
proceso de momificación tenía como objetivo el mantenimiento del cuerpo para la
propia existencia del Ka. Encima de las vendas se ponían los sarcófagos, destinados mas
que al intento de que el difunto fuese reconocido en el Más Allá, a servir como
sustitutos del cuerpo en caso de destrucción de la momia, y como protección de los
vendajes, evitando su destrucción. Junto con el difunto se colocaban figurillas,
denominadas ushebtis destinadas a servir al difunto.

El cortejo funerario, una vez que el cadaver estaba preparado, trás el proceso de
embalsamamiento consistía en una procesión hasta la tumba, iniciada por el sacerdote al
que seguían los criados que portaban los objetos que se depositarían en la tumba. El
sarcófago se arrastraba por un trineo y los vasos canopos por otro. A la llegada a la
tumba el sacerdote procedía a realizar el último rito del proceso, que consistía en la
ceremonia de "Apertura de la Boca", en la que se le otorgaba al difunto el uso de los
órganos de su cuerpo. En la tumba se colocaba el sarcófago y los ushebtis, además de
todo lo que el alma pudiera necesitar para llevar una vida paradisíaca, muebles,
amuletos, objetos de lectura,etc.
EL LIBRO DE LOS
MUERTOS
Se conoce como "Libro de los Muertos" una colección de sortilégios que se incluían en
las tumbas del Reino Nuevo, y pretendían ayudar al difunto en su difícil camino al Más
Allá y en el juicio de Osiris. Su título original podría traducirse como "La salida al día".
La muerte no era mas que un renacimiento, al igual que el sol sale cada día, asi el
difunto accedía a un nuevo renacer
Su origen se encuentra en "Los Textos de las pirámides" del Reino Antiguo. Estos
derivaron en "Los textos de los sarcófagos" durante el Reino Medio. El papiro con las
fórmulas adecuadas para ayudar al alma del difunto se depositaba junto a la momia, en
la tumba. También se escribían pasajes del libro en los ushebtis. Pero el libro no sólo
comprende fórmulas para superar el juicio de Osiris, sino también pasajes para que el
difunto reconozca a los dioses que le serán favorables o para que pueda orientarse en su
viaje por "las 12 Regiones de la Duat". Eran los sacerdotes-lectores los encargados de
leer ciertos pasajes de el Libro vueltos hacia la momia.
El Libro consta de aproximadamente 200 capítulos o sortilegios. La versión más
conocida y más completa es el Papiro de Ani, un texto compuesto por 3 capas de hojas
de papiro pegadas entre si y dividido en 6 secciones con una longitud entre 1.5 y 8
metros cada una. La longitud total del texto es de 23.6 metros. Fue adquirido por el
Museo Británico en Tebas el año 1888 y actualmente está registrado con el número
10470. El papiro fue realizado por 3 escribas diferentes, como puede apreciarse en las
diferentes grafías que en él aparecen, pero sólo uno realizó los dibujos. Originalmente
es posible que no fuese encargado por Ani, un escriba de hacia el año 1300 a.C., o al
menos no en su totalidad, pues su nombre aparece escrito con una escritura diferente. El
papiro contiene algunos errores derivados de la falta de atención. Existe una versión
electrónica del Papiro de Ani, según la traducción realizada por Sir Wallis Budge.
Visitala

VALLE DE LOS DIOSES

Con este nombre se conoce el yacimiento arqueológico-funerario de la gran necrópolis


tebana, situado en el Alto Egipto, en el lado occidental del Nilo, frente a la moderna
ciudad de Luxor. El nombre Valle de los Reyes no es el que los antiguos egipcios dieron
a tal zona, llamada por ellos El Lugar de la Verdad o La Gran Pradera o simplemente El
Valle, sino que proviene de J. F. Champollion, quien tal vez lo tomó de la expresión
árabe uadi Biban el Moluk (´El valle de las Puertas de los Reyes´).
Dicho valle, dominado por el pico de el-Qurn (´el cuerno´), antiguamente llamado
dehenet y consagrado a la diosa cobra Meretseger (´La que ama el silencio´), está
formado por una serie de gargantas o antiguos cursos de agua, ocupados ya en tiempos
prehistóricos, según ha demostrado diverso material lítico en él encontrado, entre los
que sobresalen dos grandes arterias, una, la principal, en el sector oriental, con la
mayoría de las tumbas catalogadas (58 en total); otra, la occidental, en la que, de sus
pocas tumbas localizadas (catalogadas sólo cuatro), destacan las de Amenofis III (1402-
1364 a.C.) y de Ay (1337-1333 a.C.); este sector es conocido como el "Valle de los
Monos" -por la representación de doce monos en la tumba del último faraón citado.

De hecho, el Valle de los Reyes comenzó a ser considerado como gran necrópolis a
partir de la dinastía XVIII, tiempo en el que fueron enterrados no solo faraones sino
también miembros de la familia real (reinas y príncipes) y grandes personalidades.
El primer monarca que fijó allí su tumba fue Thutmosis I (1506-1494 a.C.). Se ha
discutido si su predecesor Amenofis I (1527-1506 a.C.) llegó o no a ser sepultado allí o
bien en Dra Abu el-Naga. Tras Thutmosis I lo harían numerosos reyes de las dinastías
XVIII, XIX y XX. Como es sabido Akhenatón (1364-1347 a.C.) se hizo enterrar en la
necrópolis de su nueva capital Akhetatón, hoy Tell el-Amarna.

Las excavaciones han facilitado un total de 62 tumbas, además de otras que quedaron
inacabadas y de diferentes pozos, que totalizan más de 80 puntos de inhumación, aparte
de los todavía no localizados.

Vista de la entrada al Valle de los Reyes, el cementerio de los reyes del Imperio Nuevo
(1524-1070 B.C.). El pico sobre la montaña era un lugar sagrado que puedo haber sido
comparado con una pirámide. (Emily Teeter)

Vista del Valle de los Reyes con una vista de la entrada de la tumba de Ramesses IX
(centro);KV 55 ( centro derecha); Tutankhamun ( derecha inferior), y Amenmesse
(derecha). La estructura moderna es una facilidad turística. (Emily Teeter)
El Valle de los Reyes. Esta vista es a poniente, mirando hacia la entrada de la tumba de
Ramesses VI (ca. 1141 B.C.). Inmediatamente a la derecha de la entrada y en el suelo
del valle está la tumba de Tutankhamun (ca. 1334 B.C). (Peter Piccione)

Thebes Occidental, vista del Valle de los Reyes. Aquí los trabajadores de las tumbas
reales construyeron un campamento de casas de piedra en las que vivian durante los
nueve días de la semana de trabajo. Cada décimo día, volvian a sus hogares y familia a
Deir el-Medina para pasar el fin de semana. (Peter Piccione)

El Valle de los Reyes. Vista desde el este se contemplan las tumbas de Yuya y Tuya
(padres de la Reina Tiyi), c. 1386 B.C., y Ramesses XI, c. 1098 B.C. (Peter Piccione)
El Valle de los Reyes. Vista desde el norte mirando hacia abajo al valle desde las
colinas. Dominando el valle y el área entera de Thebes Occidental se encuentra la
montaña de forma piramidal, llamada en Arabe, el "Qurn.", es posible que los Egipcios
concibieran este pico como una pirámide natural, a la sombra de la cual construyeron
las tumbas reales. A lo lejos, al centro a la derecha, pueden verse las tumbas de
Ramesses IV (c. 1151 B.C.) y Ramesses VI (c. 1141 B.C.). (Peter Piccione)

JEROGLÍFICO EGIPCIO

El sistema de escritura jeroglífico egipcio es mixto (ideográfico y consonántico) y fue usado


desde c. 3100 a. C. al 400 d. C. El sentido de la escritura es horizontal de derecha a izquierda, de
izquierda a derecha, en bustrófedon y vertical de arriba hacia abajo comenzando por la derecha y
comenzando por la izquierda.
EL ENIGMA INDESCIFRABLE

Mientras en Mesopotamia el sistema de escritura era


el cuneiforme allá por el año 3.000 antes de Cristo,
en Egipto otro sistema se iba afianzando: el
jeroglífico.

Jean Françoise Champollion

Los eruditos trataron de descifrar este sistema de escritura durante muchos siglos, pero
siempre permaneció hermético a cualquier intento de comprenderlo.

Jean Françoise Champollion, un erudito francés, estudió la piedra Rosetta en la que hay
una inscripción en tres sistemas de escritura. Uno era el griego, pero los otras dos eran
desconocidos.

LA CLAVE
Durante 23 años trabajó
para descifrar el
contenido de aquella
piedra; finalmente en
1.822 pudo publicar las
traducciones completas
de la inscripción
trilingüe. Los otros dos
sistemas eran el
jeroglífico y el
demótico, escrituras
vigentes en Egipto
durante el tiempo de los
faraones, el segundo
derivado del primero.

Las claves para el logro


de su sensacional
hallazgo le vinieron a
Champollion por medio
del desciframiento de
dos nombres: Ptolomeo
y Cleopatra

De los tres sistemas de


escritura propios de
Egipto: jeroglífico,
hierático y demótico, el
jeroglífico fue el más
antiguo de todos y el
que más tiempo duró.
Aunque originalmente
fue empleado para
escribir diferentes clases
de textos, poco a poco
fue quedando, por la
aparición del cursivo
hierático, reducido a
reproducir textos
religiosos en contextos
monumentales, grabados
especialmente en
piedra.

Por esta razón los


antiguos griegos le
dieron el nombre de ta La Piedra de Rosetta (fragmento)
hiera grammmata, "las
sagradas letras", o ta
hieroglyphica, "las
sagradas (letras)
grabadas", de ahí
nuestra palabra
"jeroglífico".

Los cartuchos donde se hallaban alojados los nombres de Cleopatra y Ptolomeo fueron
las claves que le dieron la solución a Champollion para descifrar el enigma. En la figura
inferior podemos ver varios cartuchos con nombres de personajes y títulos reales.

Los signos del sistema jeroglífico son pictóricos o "icónicos" por naturaleza. Unos
pocos son indeterminados en forma y origen, pero la mayor parte son dibujos
reconocibles de objetos naturales o artificiales, aunque son estandarizados en forma y su
color no siempre es realista.
No hay duda de que los mejores ejemplos de este sistema de escritura tienen una
"belleza intrínseca de línea y color" que justifica la afirmación que se ha hecho en el
sentido de que "el jeroglífico egipcio es el sistema de escritura más bello jamás
empleado."
Tomados en su conjunto, el número total de glifos empleados conocidos es más de
6.000. Sin embargo, la cifra es engañosa porque muchos de ellos solamente se
encuentran en los muros de los templos del período grecorromano, cuando, tal vez por
razones religiosas o esotéricas, el número de glifos creció deliberadamente.
ORIENTACIÓN DE LA
ESCRITURA

En períodos anteriores el
repertorio en uso era
siempre menor de 1.000
(como 700 en el período
medio egipcio.)

Una inscripción jeroglífica


puede estar realizada en
columnas o en líneas
horizontales, siendo la
primera más antigua que
la segunda. La secuencia
de signos es continua. No
hay signos de puntuación
o espacios que indiquen
división entre palabras.

La orientación es
usualmente hacia la
derecha, con los signos
individuales y la
inscripción de la cual
forman parte a ser leída de
izquierda a derecha, y lo
superior teniendo
precedencia sobre lo más
bajo.

La orientación hacia la
izquierda también ocurre,
pero solamente bajo
ciertas normas: fue
empleada, por ejemplo, en
inscripciones que
acompañan figuras que
miran hacia la derecha o
que proveen balance o
simetría en una
composición de gran
tamaño.

Ejemplos de inscripciones
en columnas orientadas en
ambas direcciones se dan
al lado. La dirección de la
escritura se indica así
como el orden en el que
los signos han de ser
leídos.

Como puede verse, una


clave para saber la
dirección de la escritura
viene dada por ciertos
signos, especialmente
humanos o animales, que
tienen un anverso y un
reverso fácilmente
reconocible.

El gráfico inferior muestra tanto el sentido de la lectura como el orden de la misma, en


dos ejemplos verticales y dos horizontales.
Consideraciones estéticas o jeroglíficas representaron un importante papel en la
organización interna de una inscripción. Los jeroglíficos no eran escritos en secuencia
lineal, uno tras otro, como las letras de un sistema alfabético, sino que eran agrupados
en cuadros imaginarios o rectángulos, para asegurar el arreglo más armonioso y
minimizar la posibilidad de feos huecos vacíos. Todo esto afectaba al tamaño relativo y
a las proporciones de los glifos y determinaba si una palabra era escrita completa o en
forma abreviada. De hecho no es raro hallar glifos intercambiados en su orden por
razones de aprovechamiento de espacio.

El orden de los glifos también se veía afectado por consideraciones de prestigio.


Palabras de entidades de alto nivel (como "rey", "Dios", y nombres de dioses
específicos), eran usualmente puestas antes de palabras a las que en el discurso seguían.

Esto se aprecia en la inscripción inferior donde los primeros tres signos significan "una
ofrenda que da Anubis". En el orden de los glifos, el de Anubis, que es el chacal, es el
primero porque Anubis es un dios, aunque en el orden del lenguaje hablado sería el
tercero.
LA CAUSA DE LA ESCRITURA: LA RELIGIÓN

Los egipcios se referían a este sistema de escritura como "escritura de las palabras
divinas", o "palabras divinas". Es decir, para ellos su sistema de escritura no era una
cosa común, sino algo asociado con cuestiones religiosas.

Los egipcios creían que los jeroglíficos tenían el poder de dar vida a lo que describían o
afirmaban. Una fórmula funeraria invocando los beneficios de un dios era suficiente, en
sí misma, si estaba escrita en jeroglífico de asegurar la recepción de dichos beneficios
siempre que el nombre del destinatario fuera mencionado. El nombre de la persona,
inscrita en jeroglífico, personificaba la identidad de la misma. Si en la representación de
una persona faltaba su nombre, también faltaba el medio de asegurar su existencia de
ultratumba. Destruir el nombre de una persona era privarlo de su identidad y reducirlo a
la inexistencia.

EL PODER DE LA ESCRITURA: LA MAGIA

En varias ocasiones en la historia de Egipto, los cartuchos de un gobernante muerto


fueron sistemáticamente mutilados o removidos de monumentos, en un acto de
venganza del sucesor. Incluso los dioses no eran inmunes a estos ataques. Cuando el rey
Akhenaton instituyó la nueva religión del disco solar y abolió el antiguo régimen,
ordenó, entre otras cosas, que el nombre del principal de los dioses, Amun, fuera
borrado de los monumentos del país, cosa que todavía puede apreciarse en las piezas
que han llegado hasta nosotros. De forma similar, el monumento de una persona a veces
pasaba a ser de otra. El acto esencial para dicha "usurpación" era el cambio de nombre;
el nombre original era quitado y el nuevo puesto en su lugar; el monumento quedaba tal
cual, simplemente con ese pequeño cambio. En la imagen inferior hay algunos ejemplos
marcados de cambios de signos. Los signos cambiados van marcados con una cruz.
La creencia en la eficacia mágica de las "divinas palabras" se advierte en los intentos
que se hacían para limitar el poder de ciertos jeroglíficos, sobre todo los que describen
humanos, pájaros y animales. Se suponía que tenían un considerable potencial dañino si
estaban localizados en zonas mágicamente "sensibles", como las paredes de una cámara
funeraria o los lados de un sarcófago. El miedo era que pudieran asumir una vida hostil
independiente y consumir las ofrendas de comida depositadas para el muerto o incluso
atacar al cadáver mismo. Para evitar esto se tomaban ciertas precauciones para
neutralizar estas amenazas. Algunas veces tales jeroglíficos eran eliminados y
sustituidos por anodinas sustituciones. En otras ocasiones eran modificados en alguna
forma para inmovilizarlos. Los cuerpos de figuras humanas y las cabezas de insectos y
serpientes eran omitidos, los cuerpos de pájaros recortados, los cuerpos de ciertos
animales cortados en dos y las colas de serpientes abreviadas. Las criaturas
particularmente peligrosas, como la inicua serpiente llamada Apophis, el gran enemigo
del dios solar Ra, eran mostradas muertas o clavadas con cuchillos o lanzas. La figura
inferior muestra algunos ejemplos de jeroglíficos mutilados.

EL ORIGEN DE LA ESCRITURA: DIVINO

Los orígenes de este sistema de escritura son desconocidos. Para los egipcios era una
invención de los dioses, en particular de Thoth, el escriba divino, quien se describe a sí
mismo como el "señor de la escritura". Las más antiguas inscripciones halladas
proceden de Hierápolis, a unos 70 Kms. al sur de Tebas, en el Alto Egipto. Se trata de
una cantidad de paletas de pizarra, de las cuales la más famosa es la llamada "Paleta de
Narmer", llamada así por la creencia de que los dos símbolos centrales en la inscripción
superior, tanto en el anverso como en el reverso, representan signos que un egipcio más
moderno podría leer como "Narmer". La paleta ha sido datada hacia el año 3.000 antes
de Cristo. La escena central del anverso (figura derecha) muestra a un rey egipcio en el
acto de forzar de rodillas a un enemigo. La escena de la derecha exhibe un halcón,
probable símbolo del rey como dios Horus, llevando a un hombre con una cuerda desde
la región del Delta, simbolizado por la cabeza de un hombre y seis papiros.

Paleta de Narmer

El de abajo es un ejemplo de escritura jeroglífica incrustada en madera del siglo IV


antes de Cristo.
Los jeroglíficos egipcios se usaron hasta el año 394 después de Cristo, pero tras la
conquista de Alejandro Magno el alfabeto griego tomó preponderancia en Egipto.

LA NATURALEZA DE LA ESCRITURA

La escritura jeroglífica se divide en:

a) Ideogramas: que representan objetos en forma puramente gráfica, sin elemento


fonético. Por ejemplo:

b) Fonogramas: Son signos particularizados que indican pronunciación. Por ejemplo:

el fonograma "boca" en el decurso de los siglos sirve para indicar el sonido "r". En
última instancia esto es lo que va a llevar a la confección de un alfabeto.

c) Signos silábicos, representando dos o tres consonantes y, a veces, acompañados de


fonogramas. Por ejemplo:
d) Determinativos: que hacen las veces de marcadores en las palabras para indicar su
función semántica. Por ejemplo, los verbos de movimiento llevan el determinativo:

y las que denotan líquidos, el determinativo:

UNA CLASE PARA LEER JEROGLÍFICOS

En la ilustración inferior tenemos a la reina Nefertari presentando dos recipientes a la


diosa Isis. La inscripción señalada con una flecha se analiza en el diagrama de más
abajo.
El fonograma del trono indica los sonidos "st"; la rebanada de pan
semicircular, otro fonograma, refuerza el sonido "t" y sirve para
sugerir feminidad. El huevo es un ideograma para mujer y la
figura sentada es el pictograma de diosa. Por lo tanto, los cuatro
símbolos forman el nombre Aset, más conocido como Isis.

La golondrina es el ideograma de grande y el fonograma del


sonido "wr". El fonograma de boca refuerza la "r", mientras que
la rebanada de pan connota feminidad y añade el sonido "t". Este
conjunto significa Weret: Gran Dama

El buitre es el fonograma para "madre" porque suena igual que


esa palabra, "mt". La "t" es reforzada por la rebanada de pan y la
bandera es un ideograma para dios y un fonograma para los
sonidos "ntr". Este conjunto puede leerse como Mut Netcher, es
decir: Madre de diosEl fonograma del cesto se pronuncia "nb" y
significa "dueño", "señor". La rebanada de pan que hay debajo
añade una "t" y de nuevo significa feminidad. El ideograma del
firmamento significa cielo y también sugiere las consonantes "pt".
Estos signos combinados comunican al lector uno de los mayores
títulos de Isis, Nebet Pet: Señora del cielo

CONSTRUCTORES DE
PIRAMIDES
Para que el Faraón pudiera trasformarse en dios, se requería, no obstante, una condición
su cadáver debía permanecer intacto. Por ello, conservarlo en una tumba bien protegida
era la preocupación esencial de los egipcios. Las primeras tumbas reales fueron las
Mastabas: se componían de una cámara sepulcral subterránea, a la que se descendía por
un pozo, y una pequeña construcción superficial de ladrillo, en forma de pirámide
truncada de planta rectangular.
Hacia el año 2700 a.c. el faraón Doser encargo a su ministro Imhoteb la construcción de
una tumba que mostrase a sus súbditos la grandeza del faraón y del dios que
representaba. Imhoteb que era también arquitecto, puso una sobre otra seis mastabas de
piedra, cada una algo más pequeña que la anterior, y logró así la primera pirámide: una
pirámide escalonada. Es la pirámide de Saqqarah, cerca de el Cairo. Con 60 metros de
altura, parece una gran escalera que sube al cielo.

Un siglo después, el la llanura de Gizeh (cerca de el Cairo), aparecen ya pirámides


autenticas: las de los faraones Keops, Chefren y Micerino. sus grandes dimensiones (la
pirámide de Keops tiene 146 metros de altura) y la perfección de sus proporciones dejan
atónitos a quienes las contemplan. Su asombro crece aún más cuando saben que la
construcción de la pirámide y de los templos que la acompañaban duraba por lo general
una veintena de años y que necesitaba de varios miles de toneladas de piedras, extraídas
por decenas de miles de obreros . Estos las transportaban sobre troncos y las subían
mediante gigantescas ramplas de tierra.

Los egipcios iniciaron la construcción de pirámides hace muchísimo tiempo, a lo largo


de su Antiguo Imperio: ¡Las más antiguas tienen cerca de CINCO MIL años! En efecto,
la más antigua que se conoce es la pirámide escalonada de Sakkara, tumba del faraón
Djoser, que data del 2750 a. de C. El arquitecto inventor de la pirámide fué el gran
Visir, y famoso sabio, Inhotep. Después de este primer ejemplo, los egipcios
continuaron construyendo pirámides hasta bien entrado el Imperio Medio, en que se
pasó a emplear el sepulcro subterráneo en vez de las pirámides. Sin embargo, del
Antiguo Imperio nos han quedado nada menos que ochenta de éstas, repartidas por el
Bajo Egipto.

Imaginemos ahora que estamos presentes en el séquito funerario del faraón Khufu. Una
ligera embarcación nos transporta por el Nilo desde la antigua capital, Menfis, hasta la
necrópolis de sus afueras, en la vasta llanura de Gizeh. Allí abundan las construcciones
funerarias, pues es el cementerio donde van a parar todos los habitantes de la capital,
nobles o villanos. Nuestra embarcación se detiene: en la orilla nos espera una comitiva
de sacerdotes. Detrás, espera el templo construído especialmente para nuestro faraón,
donde se le rendirá culto igual que a un dios (¿acaso no es de naturaleza divina?). Aquí
es donde el cuerpo del faraón es preparado convenientemente e introducido en el
sarcófago. Después, una comitiva trasporta a éste a lo largo de una vía funeraria hacia
su sepultura.
Ya vemos las pirámides. Su impresionante mole destaca sobre el horizonte de la llanura,
dejándonos boquiabiertos. ¡Todo eso es piedra! Bloques de granito descomunalmente
pesados, de un metro de altura, forman las filas tan apretadamente que no es posible
introducir ni un cuchillo entre ellos. Las filas de piedras están pintadas, formando
franjas de diferentes colores; la punta es de color dorado. Todas las pirámides,
absolutamente todas, tienen la misma alineación: están orientadas al norte con total
exactitud. Los lados de la pirámide tienen una inclinación impresionante, de 51 grados,
que cuando nos acercamos más nos produce la sensación de que la pirámide "se nos
cae" encima. En los alrededores, se encuentran las pirámides menores y las
(edificaciones rectangulares de paredes inclinadas) para los altos funcionarios.

Estamos ante la pirámide. Sus dimensiones son impresionantes: 146.59 m de altura, 230
m de ancho. Tras subir un poco por su parte lateral, penetramos en su interior. A la
fluctuante luz de las antorchas vamos descubriendo las paredes, perfectamente lisas,
como corresponde a la sepultura de una encarnación del dios Ra. Tras depositar el
sarcófago en la cámara sepulcral, el corredor será cegado y disimulado, para evitar
robos. La pirámide contiene asimismo una falsa cámara sepulcral.

A pesar de todas estas precauciones, son pocas las tumbas egipcias que permanecerán
intactas hasta la llegada de los arqueólogos. Los ladrones de tumbas irán saqueando con
el paso del tiempo la mayoría de las pirámides y sepulcros. Cuando el arqueólogo
Flinders Petrie entre en las tumbas reales de Abydos, unas de las más antiguas de
Egipto, sólo podrá encontrar un brazo de la momia de una reina. De las tres grandes
pirámides, sólo la más pequeña, la de Micerino, permanecerá intacta.