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No Dejando de Congregarse

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NO DEJANDO DE CONGREGARSE Hebreos 10:25 La amonestación de la Palabra de Dios a los miembros de la iglesia, en cuanto a no dejar de congregarse (asistir a las reuniones

o cultos), tiene tal importancia que, de la observancia de este “mandamiento”, depende la vida misma y la prosperidad de la Asamblea. El edificio “espiritual” la iglesia, la asamblea o la congregación, es una realidad palpable únicamente cuando se cumple este mandamiento, su no-cumplimiento muestra una desobediencia clara a Cristo, como cabeza de la “iglesia” (Colosenses 1:18; Efesios 1:22.23); y quién lo haga provoca (aunque ignorándolo) la destrucción de su santuario Hebreos 3:6; Efesios 2:19-22 y 1 Timoteo 3:15. ¿Qué es dejar de congregarse? 1. Es menospreciar al Señor:.pues él dijo “donde hay dos o tres congregado en Mi Nombre, allí estoy en medio de ellos Mateo 18:20. 2. Es obstaculizar la adoración: que debe rendir todo creyente: Juan 4:2324; Lucas 17:12-19 ¿Dónde están los otros nueve? 3. Es despreciar la Mesa del Señor: al no participar de sus elementos, el Pan y la Copa, Malaquías 1:12; 1 Corintios 10:16-17. El dijo “haced esto en memoria de mi” si deja de congregarse: es tener en poco el sacrificio de Cristo, ya que el dijo “Haced esto en memoria de mi” 1 Corintios 11:24-25. 4. Es desconocer el Señorío de Cristo: al no obedecer sus mandamientos, como lo deja muy bien expuesto en muchas citas bíblicas largas de enumerar. 5. Es tentar a Cristo: exponiéndonos a juicio (1 Corintios 10:9; 11:30-32. 6. Esa debilitar el testimonio: para el Señor Hechos 2:44, Salmo 50:5. 7. Al dar mal ejemplo: a todos los nuevos convertidos Tito 2:7. 8. Es romper la unidad del Espíritu: “solícitos a guardar la unidad en el

Espíritu, unánimes sintiendo una misma cosa Efesios 4:3; Filipenses 2:2. 9. Es cerrar la Casa del Señor: para la hospitalidad y las necesidades de los santos, siguiendo la hospitalidad de amarse unos a otros Lucas 24:29. y Romanos 12:13. 10. Es atentar contra la vida espiritual: individual y colectiva, fomentando la incredulidad y el terrible raquitismo espiritual Juan 20:25 y 21:3. 11. Es retener indebidamente la ofrenda: que deben entregar “los santos” en comunión en la Cena del Señor, en reconocimiento de lo que él mismo nos a dado 1 Corintios 16:1-2 Ante la tremenda realidad de lo que significa el dejar nuestra congregación > como algunos tienen por costumbre< y tomando en cuenta las pérdida eternas e irreparables que los tales sufrirá, en Aquel Día ante el Tribunal de Cristo, por su infidelidad a lo que el Señor nos mando guardar y la posibilidad de vernos “confundidos de El en Su Venida” 1 Corintios 3:12-15; Romanos 14:10-12 y 1ra de Juan 2:28; creemos cumplir con un deber ineludible, rogando a los hermanos, que cada uno proponga en su corazón “guardar todas las cosas que os he mandado” y no dejar nuestra congregación o de congregarnos.

¿ QUE ES FE ? Fe. Es una palabra con muchos significados. “Bosquejo” 1. Puede significar fidelidad: ¡Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? (Mateo 24:45, 25:21-23) 2. Confianza absoluta: Como lo demostraron algunas personas que fueron a Jesús buscando sanidad: (Lucas 7:2-10) 3. Puede significar una esperanza confiada: Es, pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1), 2 Pedro 2:20, Hech.16:30. 4. Creencia muerta: Como menciona Santiago, creencia muerta que no se muestra en “buenas obras” Santiago 2:14-26; 1:22. ¿Que quiso decir Pablo, cuando en Romanos nos habla de una fe salvadora? Debemos ser muy cuidadosos para comprender cómo Pablo usa la palabra fe debido a que la relaciona con la salvación.”No es que debemos hacer a fin de ganar la salvación; si fuera así, la fe sería solo una obra más y Pablo establece con claridad que las obras humanas nunca podrán salvarnos (Galatas 2:16), En cambio la fe es: un don que Dios nos da , porque es nuestro Salvador. (Efesios 2:8) La gracia de Dios es lo que nos salva, no nuestra fe. En su misericordia, sin embargo cuando Él nos salva nos da fe, una relación con su Hijo que nos ayuda a ser como Él Mediante la fe que nos da, pasamos de muerte a vida. (Juan 5:24) Aún en el período del Antiguo Testamento, la gracia, no las obras, fue la base de la salvación. Como Hebreos señala: “Porque la sangre de toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (10:4). Dios

procuraba que su pueblo, mas allá de los sacrificios de animales, lo viera a Él, pero a menudo ponían su confianza en el cumplimientos de la demanda de la Ley; Llevar a cabo los sacrificios ordenados. Cuando Jesús triunfó sobre la muerte, canceló los cargos que existían en nuestra contra y abrió el camino al Padre (Colosenses 2:12-15). Debido a su misericordia, nos brinda fe. ¡ Qué trágico que convirtamos la fe en obras y tratemos de efectuarlas dependiendo de nosotros mismos! No podemos acercarnos a Dios mediante nuestra fe, nunca más como en el Antiguo Testamento la gente se acercaba a Dios a través de sus sacrificios. En lugar de eso debemos aceptar su ofrecimiento con “acción de gracias” y permitirle plantar la semilla de fe en nosotros. Salvación por fe: La meta es confiar en Jesucristo y luego vivir para agradarle. Medios: Confiese, sométase y sujétese al control de Cristo Poder: El Espíritu Santo que mora en nosotros, nos ayuda a hacer buenas obras para el reino de Cristo. Control: Cristo en mi; yo en Cristo. Resultados: Gozo, gratitud, amor, dirección, servicio, perdón.

LA SALVACION Y SUS FACES Isaias 1:16-20 - Salmo 51:9 1.- Pecado 2. - Arrepentimiento 3. – Nuevo Nacimiento 4.- Justificacion 5. - Reconciliacion · Pecado: Es un acto de Desobediencia a Dios (Romanos 5:12 y 5:19ª ), Rebelión (Job 7:21, Salmo 51:3), desde que Nacimos (Salmo 51:5, Romanos 3:23), Esclavos es del pecado Juan 8:34, La culpabilidad del hombre y su negro corazón se envaneció (Romanos 1:21-24) y sus Transgresiones (Romanos 5:14-17) No hay justo ni aún uno Romanos 3:10-18. · Arrepentimiento: Es un cambio de actitud; es dar media vuelta, implica una confesión Marcos 1:14-15; Hechos 2:38 ; 3:19; 17:30;1 Juan 1:9; 2 Pedro 3:9 y Lucas 13:3.Es un acto que implica: reconocer el pecado en nosotros y saber que meremos la muerte (eterna),Romanos 6:23ª . Debemos confesar con nuestra boca que Jesús es él Señor..Romanos 10:9-10; Fil.10:9-10 y Mateo 3:6. · Nuevo Nacimiento: Esto es “Nacer de Nuevo” (espiritualmente), se es una nueva criatura, como se lo explica el Señor Jesús a Nicodemo en Juan 3:3-10, 2 Corintios 5:17. Esto se refiere al “cambio interno” que se produce en nuestro interior (corazón), corazón y mente. La Palabra de Dios dice: “todas las cosas viejas pasaron, “ahora” e aquí todas son hechas nuevas”; Esto significa que ahora somos hijos de Dios, debiendo alimentarnos de la leche espiritual (La Biblia), creciendo en gracia y alimentándose diariamente, como los bebes. · Justificación: Justificados pues por la fe Romanos 5:1, esta fe que vino de Él, que nos hizo creer en Jesucristo y recibirle como nuestro Salvador. Fe puesta en Su obra de la cruz Romanos 3:24, que nos muestra como fuimos justificados gratuitamente solo por creer y salvos de la ira Romanos 5:9.

· Reconciliación: Dar término a una “enemistad”; ponerse en la buena, hacer las paces; también implica “el perdón” de una de las partes; pues ante fuimos enemigos de Dios; pero ahora “hemos recibido la reconciliación Romanos 5:10-11; 2 Corintios 5:18-20; reconciliándonos mediante la cruz Efesios 2:16.

¡LO QUE HEREDAMOS A LOS HIJOS! Bisabuelos- Paternos, Maternos Abuelos - Padres varón – mujer- hijos Cuarta generación Núm.14:18 y Det. 5:9 (Bosquejo)

Herencia familiar: Heredamos rasgos y características de 10 antepasados ·Figura familiar: en rasgos, morales, físicos, culturales, ideológicos que continúa en los descendientes. ·Transmisión de las características normales y patológicas (enfermedad) a través de las generaciones. 1.Rasgos morales: positivos, conducta, educación, valores cristianos, comportamiento, vocabulario, respeto, buena voluntad, alegre, etc. 2.Rasgos immorales: negativos, todo lo contrario a lo de arriba. 3.Rasgos físicos: nariz del abuelo, frente del papa, sonrisa de la abuela, estatura del papá, buena disposición de la abuela, voluntarioso como la tía, estatura como su papá, igual al abuelo (abuela) paterno o materno, etc. 4.Rasgos culturales: educado como su abuelo paterno, buen comportamiento como su papá, educado, de buenas palabras igual que el abuelo materno, etc. 5.Virtudes: Amable, buen comportamiento, educado, respetuoso, gentil, siempre dispuesto a ayudar, habilidades manuales o de canto, etc. 6. Defectos: Insolente, mal educado, sin respeto, fuma, toma, mal comportamiento, falta de respeto, malas juntas, se droga, roba, no estudia ni trabaja, mala cara igual a: algunos de sus parientes. ·Tiene la enfermedad del abuelo, de la madre o del padre, etc.

DE DÓNDE SACÓ CAÍN SU ESPOSA Ésta es una pregunta antigua que todo creyente debe saber contestar, porque muchos incrédulos la usan para tratar de desacreditar la veracidad de la Palabra de Dios. La contestación es bien sencilla, pues está en la misma Biblia. Leemos lo siguiente en Génesis 5:4-5: "Y fueron los días de Adán después que engendró a Seth, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Adán novecientos treinta años y murió." Aquí dice claramente que Adán vivió 930 años y que tuvo una familia que consistía de hijos e hijas. Es decir que Caín, Abel y luego Seth no fueron los únicos hijos de la primera pareja, sino que con toda probabilidad esta familia era bien numerosa. Por lo tanto lo más lógico es que Caín se casara con una hermana suya. La cuestión de incesto era irrelevante, pues no sólo era necesario, sino que la Ley que prohíbe el incesto vino mucho tiempo después en los días de Moisés. Otro versículo de Escritura que nos indica que Dios omite la historia de la niñez de estos hijos e hijas de Adán es Génesis 4:3, donde la Biblia dice: "y aconteció andando el tiempo…" esta frase indica que hubo una transición de tiempo considerable en que Dios no da detalle alguno de la niñez y crecimiento de estos protagonistas, sino que la narración continúa cuando ya Caín y Abel son adultos. Hay también varios detalles que nos pueden ayudar a reconstruir la historia no escrita de esta primera familia. En Génesis 1:28 leemos así: "Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielo, etc." Para llevar a cabo este mandato, era necesario que Dios hiciese a Eva una mujer fértil, prolífica, y además hermosa. El hecho que estaba siempre solo, sin Adán tener que salir a trabajar; como mínimo este matrimonio pudo haber tenido un bebé anual, y pudo haber engendrado la familia más numerosa en la historia, considerando el mandato de Dios, la soledad de ambos, y la longevidad de Adán 930 años.

PROPOSITO DE LA BIBLIA

Debemos comprender que el propósito de la Biblia no es historia, sino Redención. La Biblia es un libro escrito por varones de Dios, pero Inspirado por el Espíritu Santo para Redimir (rescatar) al hombre de las consecuencias de sus pecados. Por lo tanto, desde el comienzo de la Biblia, Dios nos relata sobre los personajes que tienen que ver con el comienzo del problema del pecado, en este caso Adán, Caín y su hermano Abel. También nos habla de la solución del problema del pecado que es el Mesías, por eso más adelante en Génesis Dios nos da la genealogía de Cristo desde los Patriarcas en adelante, véase: (Lucas 3:23-38). Gracias a Dios que no solamente envió su Palabra escrita, sino que también envío su Palabra hecha Carne, el Señor Jesucristo, que salva por su Gracia a todos los que creen y le reciben, por medio de la Fe en su Sangre Derramada (Juan 1:1-18).

LAS BATALLAS DEL CRISTIANO Traed a la memoria los días pasados, en que después de ser iluminados, hubisteis de soportar un duro y doloroso combate, unas veces expuestos públicamente a ultrajes y tribulaciones; otras, haciéndoos solidarios de los que así eran tratados. Hebreos 10.32-33 INTRODUCCIÓN Antes de que llegáramos a los pies de Jesús las tinieblas nos envolvieron y estábamos perdidos, un día la luz de Dios llegó a nuestra vida y nos resucitó (Jn. 3:17, 19, 20). Muchos cristianos después de haber aceptado al Señor empiezan a tener problemas en su casa, trabajo, etc.; que son batallas que con el poder del Espíritu Santo puede vencer, porque nuestras armas no son carnales sino espirituales y poderosas en Dios para derribar fortalezas (2 Co. 10:4). DESARROLLO Mientras andamos sobre esta tierra estaremos en guerra y debemos saber cuales son las batallas que enfrentaremos. El apóstol Pablo le decía a Timoteo que debía pasar por tres etapas, la de sembrador, atleta y soldado; el soldado es quien se enfrenta contra el enemigo, y aunque Jesucristo ya lo venció, debemos conocer que luchas vamos a enfrentar, para que se cumpla en nosotros la escritura que dice que no ignoramos las artimañas de nuestro adversario el diablo (2 Co. 2:11). 1. Batalla de padecimiento, Hebreos 10:32: Esta batalla la peleó principalmente cuando somos recién convertidos, porque el enemigo empieza a levantar luchas en contra nuestra en el trabajo, antiguos amigos, en nuestra casa, en donde estudiamos etc., y también a medida que crecemos espiritualmente empiezan a venir padecimientos que no experimentábamos cuando estábamos en el mundo, y eso lo aprovecha el enemigo para atacarnos haciéndonos creer que estábamos mejor en el mundo que ahora en Cristo (Mt. 13:20-21), pero debemos pelear y reprender para no dejar que nos engañe, porque el es padre de mentira.

2. Batalla contra fuerzas naturales, Hechos 27:17-18: La batalla contra las fuerzas naturales, es cuando son manipuladas por el enemigo y pelean contra nosotros para que no hagamos la obra de Dios. En Marcos 4:35-41 el Señor Jesucristo iba hacia Gadara con el propósito de liberar a un endemoniado y convertirlo en predicador, para que se convirtiera los habitantes de las ciudades llamadas decapo lis. Lo primero que hizo el diablo fue levantar una tormenta, pero el Señor Jesucristo sabía que eso no era normal, sino que era una lucha de los elementos naturales motivados por el diablo. Debemos discernir cuando pasamos aflicciones, luchas o padecimientos. Si es una prueba que viene de Dios debemos gozarnos, pero sí viene del diablo debemos reprender, pero no es conveniente reprender sin discernir, por ejemplo en el caso de Jonás, la tormenta fue enviada por Dios para que Jonás cumpliera el mandato que se le había dado (Jon. 1:4). 3. La batalla de la fe, 1 Timoteo 1:18: Está peleando la batalla de la fe o contra la incredulidad porque el enemigo atacará la fe con la incredulidad.Mucha gente llega a la iglesia y no creen lo que se predica, muchos oyen hablar de Cristo y no creen, como los discípulos, porque algunos adoraban y dudaban al mismo tiempo (Mt. 28:17), así mucha gente oye el evangelio pero duda y eso se llama incredulidad, y la incredulidad es un enemigo que lucha para que no agrademos a Dios (He. 11:6). La incredulidad puede impedir que el cristiano sea levantado sin ver muerte, porque Enoc, antes de ser llevado, tuvo testimonio de agradar a Dios. Por ello debemos reprender esos dardos. Pasión significa: deseo desordenado, sin freno, un anhelo ferviente de algo prohibido. Pasiones que combaten contra el alma, 1 Pedro 2:11: Existen pasiones que combaten contra nuestra alma.

Es decir que en nuestra alma hay anhelos desordenados y sin límites, es decir pasiones que debemos combatir en el nombre de Jesús. Una de las pasiones puede ser el sexo, que es un enemigo poderoso porque no ve edad, puede haber alguno de cualquier edad con pensamientos obscenos y deleitarse con ellos (Judas 5-8), otras pasiones son los vicios, lo mismo puede suceder con la comida cuando se convierte en una pasión, otras de las pasiones con las que podemos llegar a combatir son: a. Pasiones Viles de deshonra (Ro. 1:26), b. Desordenadas (Ro. 1:27), c. Pecaminosas (Ro. 7:5), d. De la carne (Gá. 5:24), e. Bajas (Col. 3:5), f. Insensatas (1 Ti. 6:9), g. Juveniles (2 Ti. 2:22), h. Diversas (2 Ti. 3:6), i. Propias (Jud. 18), j. Mundanas (Tit. 2:12), k. Engañosas (Ef. 4:22), etc. 4. La lucha contra el pecado, Hebreos 12:4: La lucha contra el pecado es la que constantemente estamos librando y no dejaremos de hacerlo hasta que seamos transformados, porque aún el apóstol Pablo decía “quien me librara de este cuerpo de muerte” (Ro. 8:24). En esta lucha hay ocasiones en que pecamos y no es lo que deseamos hacer, por eso es constante para que el pecado no nos alcance. 5. Luchan contra principados, huestes, gobernadores y potestades, Efesios 6:12: Esta lucha es espiritual, del reino de luz contra el reino de las tinieblas, en donde el enemigo ha organizado a sus ejércitos en principados, huestes, gobernadores y potestades. Debemos pelear contra estos grupos de acuerdo a nuestra madurez espiritual, con la armadura que Dios nos entregó para que obtengamos la victoria (Ef. 6:13-17). CONCLUSIÓN Las batallas del cristiano son duras y para ganarlas es necesario buscar el equilibrio, pedir a Dios que nos dé discernimiento, confiando en que

nuestro poder radica en El y que solamente con su ayuda podremos vencer, como dice la Escritura: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13) y que “Somos mas que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Ro. 8:37) A veces luchamos contra Dios cuando queremos estorbar su obra, por eso debemos ser cuidadosos con lo que estamos haciendo no sea que seamos hallados luchando contra Dios (Hch. 5:39).

LA JUSTIFICACION POR LA FE
Por Dr. R.A. Torrey (1856-1928)

Mucha gente cree que una persona primero tiene que santificarse y dejar de pecar para lograr la justificación de Dios. Esa creencia es absolutamente falsa. A continuación veremos que esa creencia es falsa porque es anti-bíblica. JUSTIFICACION Es la palabra clave en los escritos del Apóstol Pablo. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la palabra justificación tiene un significado legal bien definido; es una palabra que está estrechamente relacionada con la idea de juicio o prueba (Deuteronomio 25:1, 1Corintios 4:3, Mateo 12:37). De modo que la palabra justificación puede definirse como: ser una persona declarada justa por disposición de un tribunal. Cuando se dice que Dios a justificado a un hombre, se quiere significar que ha llevado el caso ante su Divino Tribunal y que, después de examinar el caso, ha declarado al acusado tan libre de toda falta y culpa, como si fuera del todo justo y agradable a la vista de su santa ley. Un sinónimo común de la palabra justificación es aceptación. EL PROBLEMA En el Antiguo Testamento algunos pensaban que la justificación ante Dios era imposible: “¿Cómo pues se justificará el hombre para con Dios? ¿Y Cómo será limpio el que nace de mujer? He aquí que ni aun la misma Luna será resplandeciente, ni las estrellas son limpias delante de sus ojos; ¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano?” (Job 25:4-6). En el libro de Romanos, la Palabra de Dios nos revela que el hombre, nada, absolutamente nada puede hacer para que Dios le acepte. El Apóstol Pablo nos dice claramente que nadie puede llegar a ser justo a la vista de Dios mediante su conducta, su forma de actuar. Aquí él usa el tiempo futuro del verbo. El quiere decir que ningún mortal vendrá a ser considerado justo jamás, sobre la base de su propia vida. Ningún hombre puede afrontar el juicio de Dios con una conciencia tranquila, si su

confianza descansa en la calidad de su propia vida. La razón para esto queda firmemente establecida: “Porque no hay diferencia por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:2223). “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” (Eclesiastés 7:20). LA SOLUCION Ya hemos visto por la Palabra de Dios, que la solución no se encuentra dentro del hombre; no se encuentra en ninguna de sus capacidades religiosas o morales. Nadie puede alcanzar una calidad de vida capaz de confrontar las normas que demanda la perfecta, justa e inflexible ley de Dios (Romanos 3: 9-20). El Apóstol Pablo en su Epístola a los Romanos, habiendo abatido, y habiendo expuesto la inutilidad de todos los logros humanos, nos muestra que la justificación del hombre procede únicamente de Dios. “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde pues, está la jactancia (del hombre)? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la (ley) de la fe (en Cristo)” (Romanos 3:24-27). SOLO POR JESUCRISTO SOLO POR GRACIA SOLO POR FE El texto bíblico anterior nos dice que somos justificados gratuitamente por su Gracia, mediante la redención que es en Jesucristo, por Fe en su sangre. En este texto de las Escrituras encontramos los tres factores por medio de los cuales Dios justifica al hombre pecador, sin defraudar su propia ley. Debido a la crucial importancia de estos tres factores, los vamos a considerar uno a uno por separado. Por ser indispensable, la justificación del pecador es primeramente: SOLO POR JESUCRISTO - En (Hechos 4:12) leemos así: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los

hombres, en que podamos ser salvos.” Con esta declaración queda absolutamente claro que no hay ningún otro salvador ni salvadora. El Señor Jesús fue el único que pagó el precio para saldar la deuda de pecado de toda la humanidad. Pero todavía no estamos justificados sin apropiar los próximos dos factores: SOLO POR GRACIA - En segundo lugar, la justificación del hombre es sólo por Gracia. “Porque por Gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don (regalo) de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).La Gracia de Dios se define como regalo que el hombre no merece, pero que Cristo lo pagó y lo ganó para todo ser humano que le recibe. El Señor Jesús ama al pecador y no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. SOLO POR FE - En tercer y último lugar, tenemos que hay una condición que Dios demanda del hombre para justificarle. Esa condición es Fe en Jesucristo, es decir, confiar en que su sacrificio en la cruz del Calvario fue el pago suficiente para saldar nuestra deuda de pecado ante Dios, una vez y para siempre. “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10) y el versículo (12) que dice: “Pero Cristo, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios.” A Cristo no hay que volverlo a sacrificar. Hacer los sacrificios incruentos de Cristo es una blasfemia, pues se niega la eficacia actual del único sacrificio hecho una vez para siempre. Además, ningún sacrificio incruento es aceptable ante Dios, pues la Biblia dice:“sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22).

¿QUIÉN NOS SEPARARA?
“Romanos 8:35, 38-39” 1.- ¿Tribulación? 4.- ¿Hambre? 2.- ¿Angustia? 5.- ¿Desnudez? 3.- ¿Persecución? 6.- ¿Peligro o Espada? El Amor que El nos tiene a nosotros es: (Un Amor inmenso, poderoso, y dura) Dios nos ha manifestado SU AMOR a tal punto de entregar a Su Hijo (5:8, 8:32, Juan 3:16) etc. Esta pregunta podemos nosotros sinceramente hacerla en nuestro corazón, ¿tenemos la seguridad, de que cuando vengan estas “dificultades”, estaremos firmes confiando en el Amor de Cristo? “ El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó, por todos nosotros”¿ No nos ayudara?: Hermanos somos más que vencedores y que los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan a bien Veamos ahora “estas cosas”: A.- Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada: Son Pruebas: espirituales, materiales o físicas de parte de Dios o por nuestros propios errores o pecados (tentación) a.- de parte de Dios: para perfeccionarnos “Santiago 1:2” b.- de nuestra parte: son errores o pecados “Santiago 1:12 B.- El apóstol no viene enseñando que vivamos en el espíritu, pues ya ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Porque él nos conoció antes y nos predestinó, nos llamó nos justifico y también glorifico, entonces: Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

C.- ¿Quién acusará a los escogidos de Dios?, ¿ Quién es el que condenará? Si Dios es el que justifica y Cristo es el que murió y también resucito y que además está a la diestra de Dios (Col. 3:1, Hebreos 1:3; 10:12, Rom. 8:34, 1 Pedro 3:22) e intercediendo a favor de los suyos: Hebreos 7:25 y 1ra. Juan 2:1 D.- ¿Sufres persecución? ¿ Peligro o espada? “Pero” es por causa de Cristo (Mateo 5:10) no te preocupes. Tu Salvador te recompensará: eres calumniado, vituperado, dicen muchas cosas de ti que no son verdad. No te preocupes, a Jesucristo ya antes le dijeron de todo y sin embargo clavado en la cruz oraba por aquellos que le herían y estaban matando. No te olvides que El mismo dice: Bienaventurado (felices) los que padecen persecución. “ No olvidemos las Bienaventuranzas del Sermón del Monte” E.- Debemos recordar que ahora somos “hijos de Dios (Juan 1:12), y que tenemos una herencia en los cielos, que somos sacerdocio real, nación santa, pueblo escogido. Nuestro Cristo no nos olvida en los cielos, sino que nos tiene siempre presente. El está ahí “siempre” (Hebreos. 10:12) como símbolo de sacrificio acabado, pero de pié (como inmolado Apoc. 5:5), con las señales de los clavos y de la lanza para perpetuo memorial ante el Padre, de que murió “#una vez y para siempre, para alcanzarnos “salvación” F.- El enemigo siempre está sembrando en nosotros la duda y ofreciendo para nosotros mucha tentación. Si nos alejamos del pecado y de la tentación, seremos vencedores y podemos aferrarnos con toda seguridad en nuestra redención y recordar que “estamos en la mano de Dios” y de Cristo, ni nadie podrá sacarnos de allí (Juan 10:28-29). Sus ovejas oyen su voz y le siguen. Juan 10:27. En Cristo, somos más que vencedores: por lo cual estamos seguros de que: “ Ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en CRISTO JESUS SEÑOR NUESTRO.-

CRISTO: DIOS MANIFESTADO EN CARNE
(1 Timoteo 3:16). Ésta es una doctrina fundamental de la fe cristiana . Si Cristo fuera sólo un hombre bueno o un hombre que llegó a ser Hijo de Dios, no valdría la pena ser su seguidor, porque si no es Dios, fue un ser engañado o un engañador, ya que frecuentemente declaró que era Dios. Tanto sus discípulos que lo seguían, como los judíos que no creían en él, se daban cuenta de que Cristo afirmaba su deidad en forma inequívoca (Juan 5:18; 10:32,33). ¿QUIÉN ES JESUCRISTO? Tomemos como punto de partida una afirmación que leemos en el Evangelio según San Juan: Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis (Juan 8:23,24). Si no creemos que Jesús es quien él mismo se decía ser, moriremos en nuestros pecados. Estas palabras no dejan lugar para opiniones contradictorias. Cristo es Dios, igual en gloria y sustancia al Padre. Esta verdad la podemos ampliar con otras lecturas de la Biblia: La misión dada a Juan el Bautista Primero preguntaremos: ¿A quién preparó el camino Juan el Bautista? El profeta dijo: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios (Isaías 40:3). Según este pasaje, Juan prepararía el camino de Jehová Dios; pero veamos lo que dice Cristo:

Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará el camino delante de ti (Mateo 11:10). Hay dos posibilidades: o Juan estaba preparando el camino para dos personas, o Cristo es Dios. 2. El uso de la frase: El primero y el último Dios habló de sí por medio del profeta y dijo: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios (Isaías 44:6; vea también 41:4; 48:12). A esto, unamos el testimonio que de Cristo, el apóstol Juan escribió: Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; más he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén (Apocalipsis 1:17,18; vea también 2:8; 22:13). El que habló con el apóstol era Cristo, el mismo que murió y resucitó. ¿Se equivocó al decir que era el primero y el último? ¿Será posible que se esté atribuyendo un título que le pertenece sólo a Dios? 3. Cristo es digno de adoración En la ley, Dios declara: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí... No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios (Éxodo 20:2,3,5). En el Nuevo Testamento. Tomás se acerca a Cristo y le dice: ¡Señor mío, y Dios mío! A lo que Jesús le contesta: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron (Juan 20:28,29). ¿Por qué no fue reprendido Tomás por blasfemo? Al contrario, Cristo lo reprendió por ser tan lento para creer. Cristo permitió que Tomás lo adorara. ¿Hizo mal? ¿O aceptó la adoración porque sabía que él era Dios?

Al ser tentado por Satanás el Señor Jesús afirmó: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás (Mateo 4:10, citando Deuteronomio 6:13). A pesar de esta afirmación Cristo aceptó la adoración de los hombres. Esto es evidente en Mateo 2:11; 8:2; 9:18; 14:33; 15:25; 18:26; 20:20; 28:9,17; Marcos 5:6; Lucas 24:52; Juan 9:38. Comparemos estos pasajes con Hechos 10:26; 14:11-18; Apocalipsis 19:9,10; 22:8,9. 4. El valor infinito de su obra A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia,...a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Romanos 3:25,26). ¿Cuál es la base sobre la cual Dios puede perdonar a toda una raza de pecadores rebeldes y al mismo tiempo mantener su integridad moral? La respuesta a esta pregunta aporta evidencia contundente sobre la deidad de Cristo. Meditemos sobre el sustituto que se precisa para que un Dios que es infinitamente santo pueda perdonar a los pecadores sin sacrificar su santidad ni su justicia. Hay dos requisitos: 1. El sustituto debe ser perfecto. Yo no podría sufrir por los pecados de otro, pues ya estoy condenado por pecados que yo he cometido. Sólo un hombre sin pecado puede tomar el lugar de un pecador. La perfección es un requisito indispensable. 2. El sacrificio debe ser infinito. Para que un Dios justo pueda ofrecer perdón a toda la humanidad el sacrificio debe ser infinito. Supongamos que soy moralmente perfecto y que tengo la noble idea de sacrificarme por otros pecadores. ¿A cuántos pecadores podría sustituir? A uno, solamente a UNO. Pero también pregunto: ¿Cuánto debo sufrir? Todo el tiempo que el pecador hubiera tenido que sufrir. Muerte eterna sería mi sentencia. Ningún ser finito puede agotar de otra manera el juicio de un Dios santo. Para rescatar a dos personas harían falta dos sustitutos. Para que diez personas fueran

justificadas harían falta diez sustitutos perfectos que sufrieran eternamente. ¿A qué conclusión podremos llegar cuando leemos que la muerte de Cristo satisface todas las demandas de la justicia de Dios contra la raza humana? A esta: Cristo no sólo es moralmente perfecto sino infinito. Y ahora afirmamos que, o hay más que un ser infinito, o Cristo es el Dios infinito manifestado en carne humana. 5. La frase: Hijo de Dios Algunos que aceptan que Cristo merece el título "Hijo de Dios", lo usan para probar que no es Dios, sino solamente Hijo de Dios. Ven aquí una prueba de inferioridad. Arguyen que si es Hijo no puede ser igual a Dios porque todo hijo es inferior a su padre. Este argumento, aparentemente fuerte, pasa por alto dos cosas obvias.

1. Cristo también es "Hijo del Hombre". ¿Significa esto que es
inferior al hombre? De ninguna manera. Significa que es verdaderamente hombre. Cuando descendió al mundo no perdió su deidad y cuando ascendió a la gloria no perdió su humanidad. Es interesante notar cuántas veces el título "Hijo del Hombre" está vinculado con su ascensión (Mateo 13:41; 16:27; 26:64; Juan 1:51; Hechos 7:56). "Hijo del Hombre" demuestra plena humanidad. "Hijo de Dios" demuestra deidad. 2. El hijo es inferior al padre sólo durante una etapa de su existencia. Muchos hijos llegan a ser iguales o mejores que sus padres. La historia confirma esto plenamente. El Hijo de Dios es igual a Dios. Él mismo lo afirma: Yo y el Padre uno somos (Juan 10:30). Pero también reconoce que hay un sentido en el cual el Padre es mayor que él: Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo (Juan 14:28). El Padre es mayor en función, no en esencia. Esto lo ilustraremos así: El hombre y la mujer son iguales en esencia: ambos son humanos; pero hay

distinción en funciones: el hombre es cabeza de la mujer (1 Corintios. 11:3). El Padre es mayor que el Hijo en su función como Padre, pero es igual en esencia. En la esfera terrenal, el padre una vez fue hijo y el hijo puede llegar a ser padre. Las funciones cambian, pero la esencia humana persiste. ¿QUÉ IMPLICA CREER QUE CRISTO ES DIOS MANIFESTADO EN CARNE? El apóstol Juan en sus epístolas pone especial énfasis en esta doble verdad. Veamos sus escritos: ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Juan 5:5). Creer en Jesucristo como Hijo de Dios, es creer que su obra es perfecta y completa y que mi salvación es significativa y segura. Algunos niegan con sus palabras esta verdad; otros lo hacen con sus hechos, porque si creo en la virtud de la sangre de Cristo y en lo eficaz de su obra, deberá haber victoria constante en mi vida, pues: 1. Mantengo mi comunión con Dios y con mis hermanos. Porque creo que la sangre de Cristo borró mis pecados pasados (Romanos 3:25), y me da el poder para mantener mi comunión con Dios (1 Juan 1:7) y con mis hermanos (1 Corintios 10:16). 2. Sirvo a Dios con excelencia. Porque creo que la sangre de Cristo libra mi conciencia de obras muertas (complejos relacionados con mi vida antes de conocer a Cristo), y me permite acercarme para aprender más de él (Hebreos 9:14; 10:22). 3. Vivo con diferentes principios. Porque creo que la sangre de Cristo me ha rescatado de mi vana manera de vivir (tradiciones, costumbres y hasta cultura) que recibí de mis padres (1 Pedro 1:18). Esto me hace una criatura diferente (2 Corintios 5:17), con nuevos propósitos (Efesios 2:10) y nueva imagen (Efesios 4:22-24; Colosenses 3:9-11). Sobre la otra parte de esta doctrina, el apóstol Juan añade: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios (1 Juan 4:2).

Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo (2 Juan 7). Por tanto, para confesar con mi vida que Jesucristo ha venido en carne debo manifestar que creo lo siguiente: 1. Que fue mi sustituto, por tanto, porque él murió por mí, yo vivo para él. El amor de Cristo me constriñe (2 Corintios 5:14,15), por lo que sé y entiendo lo que él hizo por mí (Efesios 2:15; Colosenses 1:21,22; 1 Pedro 3:18). 2. Que es mi ejemplo. Por esto ando en sus pisadas. Creo que si Dios envió a su Hijo en semejanza de carne de pecado (Romanos 8:3) fue para condenar al pecado en la carne. Creo que participó de carne y sangre, para destruir al que tenía el imperio de la muerte, y lo hizo usando las armas que Dios me ha dado (la oración, su Palabra y el poder del Espíritu) para que no tenga excusa para no poder andar en él (Colosenses 2:6; 1 Pedro 2:21). 3. Que es mi intercesor y puede suplir todo lo que necesito. Al pensar en la función de intercesor, muchos se forman la idea de uno que se para entre nuestra vida de pecado y el Dios perfecto y justo. Sin embargo, la Biblia da otro cuadro: Uno que está entre mi necesidad como su siervo y las inescrutables riquezas de Dios. Está en los cielos para darme todos los recursos necesarios para vivir una vida victoriosa. Él sabe lo que necesito e intercede ante el Padre por mí (Juan 14:13,14), porque: Padeció siendo tentado, y puede socorrerme (Hebreos 2:18). Fue tentado en todo según nuestra semejanza, y puede compadecerse de mis debilidades (Hebreos 4:15). Fue constituido como intercesor por palabra de juramento y hecho perfecto para siempre (Hebreos 7:25-28). Él alcanzó la perfección (Hebreos 2:10) por el mismo camino que yo la he de alcanzar (1 Pedro 5:10).

En la reflexión final que sugiere usted haga, conteste estas dos preguntas: ¿Creo que Cristo es Dios manifestado en carne? ¿Demuestro por mi vida, en forma inequívoca, que Jesucristo es Dios y que ha venido en carne? ¡Gran Creador! ¡Oh gran Creador del universo, ser infinito e inmortal! Por nuestro amor, tu trono dejas y tu morada celestial, Y entre pañales naces pobre para en nuestro mundo andar. Tú, que eres Dios y Rey supremo, hambre y sed has de probar; Y en vez de cantos de alabanza escarnio y burla escucharás. Todo porque tú nos amaste y nos quisiste rescatar. ¿Qué viste en mí que decidiste a este mundo descender, Y en los días de tu carne la obediencia aprender? Dime qué es que tanto amaste y a tus pies lo rendiré. ¡Oh! Dios de amor y toda gracia, haga en ti siempre pensar, Al verte humilde en un pesebre, quita el orgullo y vanidad; Al contemplarte en cruz sufriendo, haznos, Señor, amarte más.

EL CRISTIANO Y LA LEY
¡Cuánto desacuerdo hay sobre el lugar de la ley en la vida del cristiano! Unos dicen que ella es la base de la salvación mientras que otros la hacen a un lado afirmando que nada tiene que ver con los que viven en éste, el día de la gracia. Es importante aclarar que sí hay “días, épocas o dispensaciones” en el trato de Dios hacia los hombres. Cuatro de ellas se describen en Génesis y en los primeros 18 capítulos de Éxodo. Desde el capítulo 19 de Éxodo hasta la muerte y resurrección de Cristo tenemos la dispensación de la ley. La gracia vino por Jesucristo (Juan 1:17) y esta dispensación terminará en la segunda venida. El reino de Cristo sobre la tierra por mil años, sigue a este evento. No reconocer estas divisiones es causa de mucha confusión. Entenderá el propósito de la ley si aceptamos la diferencia introducida por la muerte y resurrección de Cristo. Notemos lo siguiente: 1. La ley mosaica fue para Israel. Cuando Dios dio la ley por medio de Moisés, dijo: Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño (Deuteronomio 4:1). Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros? (Deuteronomio 4:8). En Romanos 2:14 leemos que: los gentiles... no tienen ley y más adelante Pablo dice a los romanos: Pues no estáis bajo la ley (Romanos 6:14). No podemos pedir lenguaje más claro.

2. La ley fue un pacto por tiempo limitado. Nunca fue la intención de Dios que la ley fuese eterna. La ley duraría hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa. La promesa fue hecha a Abraham 430 años antes que fuera dada la ley y la simiente prometida es Cristo. Los siguientes pasajes indican que la ley fue muerta, cancelada: Romanos 7:4-6; 2 Corintios 3:7,11; Gálatas 3:24,25; Efesios 2:14,15; Colosenses 2:14. Pero no queda un vacío; la ley sale para que entre algo mejor, más glorioso. Lo nuevo reemplaza a lo anterior, no por destrucción sino por cumplimiento. Cristo cumplió toda la ley y en todo sentido: (1) Obedeció todos sus requerimientos. (2) Llevó todo el castigo que la ley exigía contra los que la habían quebrantado. 3. El hombre es incapaz de guardar la ley. El error más prevalente e insistente en la iglesia es el legalismo. El hombre tiene gran facilidad de inclinarse al legalismo con el consiguiente desprecio de la gracia de Dios. Prefiere trabajar y sudar tratando de merecer lo que Dios le ofrece sin dinero y sin precio (Isaías 55:1,2). La razón detrás de esa preferencia es que el hombre es orgulloso y no quiere reconocer que es incapaz de guardar la ley. El hombre dice que hay algo de bueno en el peor de los hombres. Dios dice que hay mucho de malo en el mejor. Estas son su palabras: Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Salmo 14:2,3). Porque no se sujetan a ley de Dios, ni tampoco pueden (Romanos 8:7). Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos (Santiago 2:10). 4. La ley no puede salvar. No fue dada para salvar al hombre. La redención, desde la eternidad pasada, fue sobre la base de la sangre de una víctima inocente, por esto leemos: Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne (Romanos 8:3). Sabiendo que fuisteis rescatados... con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes

de la fundación del mundo (1 Pedro 1:18-20) 5. La ley sí sirve para algo. Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente (1 Timoteo 1:8). ¿Para qué sirve la ley? ¿Cuál es su uso legítimo? Sin un espejo me es difícil descubrir que mi cara está sucia. Una plomada me indica que una pared está en peligro de caer. Una luz me puede mostrar que un cuarto está en desorden. Pero no me lavo la cara con un espejo, ni reconstruyo sólo con la plomada, ni barro el cuarto con la lámpara. La ley me convence de que necesito limpieza del pecado que mancha mi vida y me domina. La ley me lleva a Cristo para que sea justificado por la fe (Gálatas 3:24). 6. El creyente no vive sin ley. El evangelio de la gracia de Dios no es un parche a la ley sino un vestido nuevo. Debemos darnos cuenta cuán nuevo es el vestido que nos cubre con la justicia que no podemos obtener por nuestros propios esfuerzos. El evangelio no dice: Has esto y vivirás. Al contrario, nos muestra lo que Cristo ha hecho por nosotros. Al aceptar a Cristo recibimos la potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12) y luego viene la palabra de Dios que nos dice: Ya son mis hijos, ahora pórtense de acuerdo a lo que son; que su conducta sea digna del nombre glorioso que llevan. Lejos de estar sin ley, los hijos de Dios vivimos para hacer la voluntad de nuestro Padre. Esta voluntad no se expresa en una lista de prohibiciones sino que se nos revela al disfrutar de comunión vital y constante con nuestro Dios. Leemos la Biblia para conocer su voluntad (Colosenses 1:9). El amor de Cristo nos constriñe a hacer dicha voluntad (2 Corintios 5:14). El Espíritu Santo que mora en nosotros nos da el querer y nos ayuda a hacer su buena voluntad (Filipenses 2:13). La epístola a los Gálatas, que tanto se ocupa de enseñar que estamos libres del dominio de la ley dada a Moisés, nos exhorta a cumplir la ley de Cristo (Gálatas 6:2). Santiago nos enseña que debemos perseverar en la ley perfecta, la de la libertad (Santiago 1:25; 2:12) y nos dice que amar al prójimo es la ley real (Santiago 2:8). 7. La relación entre el creyente y la ley. El creyente no recibió vida por medio de la ley, ni es la ley la norma de

su conducta una vez que Cristo lo ha salvado. Cristo es nuestra vida y él es nuestra norma. Pero Éxodo 20, Deuteronomio 6, los cinco libros de Moisés y todo el Antiguo Testamento son la Escritura inspirada por Dios que es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16,17). La ley que rige al creyente está escrita, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón (2 Corintios 3:3). La ley del creyente no es letra muerta sino Espíritu vivificante

BOSQUEJO CREO EN UN CRISTO VICTORIOSO

Creo en un Cristo Victorioso Efesios 1: 3:14 1. Porque Dios me ha dado bendiciones en Cristo: (3-4) • Me ha bendecido con toda bendición espiritual (3) • me escogió antes de la fundación del mundo (4-6) • me ha bendecido en Cristo para su gloria (6) 2. Porque en Cristo tengo Redención de pecados: (7-10) • Por medio de Su sangre (7) • Según las riquezas de su Gracia (7-8) 1. en sabiduría 2. en inteligencia • Me ha dado a conocer el misterio de su voluntad (9) 1. según su aprobación 2. con miras al cumplimiento de los tiempos 3. Porque en Cristo fui hecho herencia: (11-12) • predestinado según el propósito de su voluntad • predestinado para la alabanza de su gloria 4. Porque mora en mi él Espíritu Santo: (13-14)

• Al oír y creer en él fui sellado con el Espíritu Santo • Es las arras de mi herencia • Es mi herencia hasta la Redención • Es mi posesión para la alabanza de su gloria.

LAS OBRAS DE LA CARNE Y EL FRUTO DEL ESPÍRITU La batalla de la mente del cristiano Gálatas 5:16-24 A.- Andad en el Espíritu: Gálatas 5:16 “Digo pues andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne.” Todos los creyentes tienen en su interior la presencia del Espíritu Santo que mora en ellos (Romanos 8:9 y 1ra. Cor. 6:19-20); cómo él poder personal para vivir de forma agradable a Dios. “”Andad” indica una acción continua o estilo de vida habitual, indica progreso, pues a medida que se ve el control del Espíritu y en obediencia responde a los mandatos básicos de las Escrituras (crece en su vida espiritual). El Fruto del Amor es: Amor, Gozo, Paz, Paciencia, Benignidad, Bondad, Fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas No hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. B.- La carne: No solo se trata del cuerpo físico, sino que incluye la mente, la voluntad, y las emociones; porque todas están sujetas por igual al pecado. Y manifiestas son las Obras de la Carne que son: Adulterio, Fornicación, Inmundicia, Lascivia, Idolatría, Hechicerías, Enemistades, Pleitos, Celos, Iras, Contienda, Disensiones, Herejías, Envidias, Homicidios, Borracheras, Orgias, y coas semejantes a estas.

Hermanos: si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tu también seas tentado.

PRONTO VIENEN “LAS BODAS DEL CORDERO” ESTAS PREPARADO (A)

La Promesa del Señor: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho, voy pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Juan 142-4. Así en 1ra. Cor. 15:51-52 Pablo El apóstol nos recuerda este misterio, pronto seremos transformados; también les dice a los Tesalonicenses, sobre la manifestación del Señor 1ra.Cor.4:13-18. Pronto se manifestaran Alabanzas en los cielos Apoc. 19:6 “y oí como la voz de una gran multitud como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor Nuestro Dios Todopoderoso reina! (7) Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del cordero y su esposa se ha preparado, (8) Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente, porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Las Acciones justas de los Santos: No la justicia de Cristo que fue imputada a los creyentes para su salvación; sino los resultados prácticos de esa justicia en la vida de los creyentes, es decir la manifestación exterior de la vida Interior.

Por lo tanto debemos cuidarnos de los pecados de 1 Corintios 6:910 y también debemos recordar lo explicado en Apoc. 21:7-8.Una advertencia seria y solemne acerca del tipo de personas que serán excluidas del cielo nuevo y tierra nueva Amados hermanos en la fe, debemos ya pensar y actuar seriamente en luchar contra el pecado que nos asedia y rodea. Preparémonos para el encuentro con nuestro Dios

TU QUE TE DECLARAS CRISTIANO ESTAS OBEDECIENDO LO
Toda Potestad me es dada en el cielo y en la Tierra; Por Tanto “id y hace discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.; Ensenándoles que guarden todas las cosas que os he mandado y he aquí yo estoy con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo” Amen. (ver Mateo 11:27 y Fil.2:910). Una absoluta autoridad soberana, señorío sobre todo, es dada a Cristo, en el cielo y en la tierra. Esto es una prueba de su Deidad; ya no mas humillación; Dios lo había exaltado sobre todo. Por Tanto: ( Id y hacer Discípulos),“es decir en base a Su Autoridad, los discípulos son enviados a todas las naciones, a predicar “Las Buenas Nuevas de Salvación”, predicando a Jesucristo como su Salvador personal y confesándoles sus pecados y Bautizándoles en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo: (Salid a buscar y hacer discípulos) Enseñándoles que guarden (atesoren – obedezcan) todas las cosas (no se limita a la conversión de los incrédulos, sino hasta el fin del mundo; y hasta que El regrese en persona para Juzgar al Mundo y establecer su Reino Terrenal, Estas líneas son para ti “Hermano” tú que eres Cristiano(a), ya sabes lo que tienes que hacer; tienes todo el poder, para proclamar Las Buenas Nuevas, ¿pregunto? estas dispuesto a Id por todo el mundo a predicar; pero recuerda también que la orden es enseñar que guarden (obedezcan) todas las cosas que El os mandado; si

esto lo cumples El estará con vosotros todos los días hasta Que el Venga.

Pregunto: ¿qué has dejado tú por servir a Cristo? ; has llevado Las Buenas Nueva a otra Etnias, has predicado El Evangelio, ¿a quiénes?, ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Qué has enseñado? ¿O no has cumplido con esta parte del mandamiento? Aun tienes tiempo……… Muchas congregaciones se han olvidado de la segunda parte de esta Misión; Enseñándoles que guarden todas las cosas que El os mandado. Es hora de hacer un análisis de nuestras vidas y de las congregaciones donde nos congregamos, Se está cumpliendo con lo Ordenado por Cristo. Crees que has cumplido con todo.

HERMANOS QUIZAS SEAMOS LOS ULTIMOS QUE...
Hermanos quizás seamos los últimos que podamos hablarles de Cristo nuestra familia. Aprovechemos. Daremos cuenta de ello.El Libro de Daniel nos dice:” A esto nos quiere llevar Dios a nosotros, porque no es una casualidad que posiblemente seamos la última generación de creyentes en esta tierra”; Nos dejamos usar nosotros los que sabemos qué clase de Tribulación vendrá. Tenemos que ser sensibles para los propósitos divinos, sensibles para un mundo que se pierde= recuerde que deberemos dar cuenta de nuestros esposos (si somos casados), de nuestros hijos y familiares (Tito 1:6; 2:4; Hebreos 2:1-4). Oswald Smith escribió en su Libro “Pasión por las Almas” “Si la carga de la responsabilidad por las almas de tu prójimo ya no se encuentra sobre ti, entonces tienes necesidad de un avivamiento. ¿Es posible que te encuentres en el camino angosto al cielo, mientras que tus amados se pierden? ¿Es verdad que no sufres un dolor intenso por ellos, que la carga de sus almas no te pesa en absoluto, y que tus ojos permanecen secos? ¿Puede ser que te quedes completamente tranquilo sabiendo que vas al cielo, mientras ellos se van al infierno? ¿Cómo está la situación de tu padre, que le sucederá a tu madre?, ¿qué será de tus hijos e hijas y esposa, esposo? Puede ser que mientras tú tienes seguridad de la salvación, ellos se pierden y a pesar de esto no sufres interiormente, ni tengas una carga de orar constantemente por ellos. Si yo supiera que tengo un hijo o hija que no tiene la “seguridad del perdón de los pecados, no sé donde encontraría la tranquilidad para comer o dormir. En lugar de dormir clamaría con angustia por la Salvación de sus almas. “Yo me aferraría a los cuernos del altar” Mis ojos llenos estarían de lagrimas y mi corazón lleno de pena y

preocupación, no encontraría descanso, hasta que hubiesen tomado una decisión por Cristo.” La Palabra de Dios nos dice “Serás salvo tú y tu casa Hechos 16:31 Yo creo esto. Si tu lo crees comienza luchar YA, por la conversión de todos tus seres amados, pues todos deberemos dar cuenta en el Tribunal de Cristo, de lo que hicimos o dejamos de hacer

DIEZ PRINCIPIOS
1.- Objetivo (Lucas 19.10; Fil.3:8-10). ¿Porqué estamos luchando y que es lo que tenemos que ganar? Estamos luchando en la causa de la cual Jesucristo vino al mundo para buscar y salvar lo que se había perdido. Para hacerlo, tenemos conocer a Jesucristo y su poder, y compartir sus sufrimientos. 2.- Ofensiva (Fil.3:13-14). Para lograr el objetivo debemos avanzar constantemente y, como Pablo, proseguir a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús 3.- Concentración (Fil.3:13). Es decir, juntar las tropas para empezar una acción decisiva. Toda nuestra energía, nuestra concentración y nuestro pensamiento deben enfocarse en Jesucristo (Heb.3:1). Debemos simplificar nuestra vida hasta poder decir con Pablo, una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo….(Fil. 3:13-14). 4.- Economía de las Fuerzas (Zacarías 4:6, 10). Es el uso experto y sabio de lo que tenemos. Como cristianos tenemos que aprender a nunca gastar más poder y energía de lo que la tarea requiera. Esto significa que aprendamos no como luchar sino cómo descansar en la fe, sabiendo que Dios se complace en dar la victoria por medio de las cosas pequeñas e insignificantes. 5.- Movilidad (Efesios 4-.5). Debemos ser flexibles, capaces de desplazarnos con rapidez., La vida cristiana es un andar en novedad de vida (Rom.6:4), por fe (2Cor. 5:7 y por el Espíritu (Gál.5:16), en amor (Efes. 5.2) y en luz (1 Juan 1:7).

6.- Cooperación (Efes. 4:3, 13). Negar colaboración en tiempo de guerra es un crimen llamado traición. Todos los creyentes somos uno en Cristo y debemos colaborar y funcionar como un solo ejército en unidad del Espíritu y fe. 7.- Seguridad (Judas 21),. Los cohetes teledirigidos van y viene surcando el aire, las granadas explotan, las balas pasan zumbando. Para nosotros solo hau un lugar seguro, el amor de Dios. 8.- Sorpresa (Job 1:21). Cuando Job se postró en tierra y adoro a Dios, cuando David salió con su honda para enfrentar a Goliat, cuando reaccionamos al dolor y las tribulaciones con fe, sorprendemos al enemigo y lo ahuyentamos por el poder de Dios. 9.- Comunicación (1 Tes.5:17; 2 Tim 2:15). Si nos mantenemos en contacto constante con la Comandancia; ¿Cómo sabremos dónde debemos estar y que debemos hacer? Necesitamos estudiar la Palabra de Dios y orar todos los días. 10.- Persecución (1 Cor.9:22-23). Si queremos ganar, debemos perseguir al enemigo contemplando su derrota total. Pablo persiguió la excelencia en el servicio para poder ganar a muchos para Cristo

MATERIA DE TEOLOGÍA BÁSICA SIMPLE (DIFERENTES DEFINICIONES
1.- ¿Qué es Ateismo? Es una negación abierta y positiva de la existencia de Dios. Para el ateo el universo material es solo un accidente y todas sus maravillas de coordinación y desarrollo son de carácter fortuito. El Ateismo existe en las formas siguientes: - Practico. - Especulativo: a: dogmático: Que Dios existe y/o que las facultades humanas son del incapaces de establecer o verificar su existencia. b. escéptico: La simple duda y la negación de las evidencias. c: Virtual. 2.- ¿Qué es el Agnosticismo? Es la creencia que afirma que no existe base suficiente ni para asegurar ni para Negar la existencia de Dios. Etimológicamente: es simplemente “el no saber” Es ataque contra los poderes mentales del hombre y engendra una desconfianza En los hechos y fuerza comunes de la existencia humana 3.- ¿Qué es la Evolución?

Esta puedes ser Teísta o ateísta. a. La E. Teísta reconoce a Dios como él creador de las substancias originales, pero afirma que la evolución es él método por el cual ha tenido lugar todo desarrollo acaecido partiendo de un supuesto estado elemental hasta llegar al presente estado de madurez b. La E. Ateísta Rechaza la persona de Dios, niega su intervención en la Creación y postula que la materia es eterna y autónoma. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se4 ve fue hecho de l que no se veía. Heb.11:3 4.- ¿Qué es el Materialismo? Es la doctrina que enseña que los hechos de la experiencia han de ser explicados en su totalidad en relación a la realidad, actividades y leyes de la Sustancia física o material. 5.- ¿Qué es Politeísmo? La creencia y doctrina que hay más de un Dios, se conoce como “politeísmo”, y así esta constituye una desobediencia al “Decálogo de Dios” .Ha sido la creencia de los infieles y de los evolucionistas modernos 6.- ¿Qué es el Idealismo y/o Realismo? Un sistema de pensamiento que se propone interpretar y explicar la totalidad del universo, las cosas y las mentes con sus relaciones, como la realización de un sistema de ideas o como la evolución progresiva de una idea. 7.- ¿Qué es el Panteísmo? Es la creencia que Dios es todo y que todo es Dios, confundiendo de esa manera a Dios con la Naturaleza, la materia con él espíritu y al Creador con las cosas que Él ha creado.

8.- ¿Qué es el Deísmo? Como filosofía el deísmo mantiene que Dios es un ser Personal, infinito y santo y que él es él Creador de todas las cosas, pero que él deliberadamente abandonó su creación después de completada con él propósito de que ésta fuese autosuficiente en todo sentido por medio de las fuerzas residentes en ella. El Deísmo rechaza las Escrituras o cualquier sugerencia de que Dios está obrando providencialmente desde la creación. 9.- ¿Qué es el Positivismo? Es la filosofía elaborada por Augusto Comte y que está basada en la idea de que el conocimiento del hombre está limitado a hechos visibles o fenómenos y de estos el hombre sólo tiene conocimiento parcial. Rechaza toda consideración de la metafísica o de la filosofía especulativa. 10.- ¿Qué es el Monismo? Es la doctrina que relaciona la explicación de toda las existencias, actividades y desarrollos del universo, incluyendo los seres físicos y síquicos o espirituales, un último principio o sustancia en forma de vida personal, la doctrina toma las características de “monismo idealista”; si se concibe como materia y mecanismo físico, entonces se llama “monismo materialista”. 11.- ¿Qué es el Dualismo? Es el sistema o Teoría que afirma la existencia de una dualidad radical o doble división de la naturaleza, ser u operación. En la historia del pensamiento filosófico de han desarrollado cuatro especies de “dualismo”: que hasta cierto punto son interdependiente pero no son idénticas, según el asunto que se considere:

a.- Dualismo Teológico. b.- Filosófico c.- Psicológico o Psicofísico. d.- Etico

12.- ¿Qué es el Pluralismo? Tiene un significado filosófico específico en el cual la unidad esencial del mundo es negada. Dicho concepto afirma que “debido a que la gente crea su mundo, para los propósitos prácticos, hay tantos mundos como mente pueda crear. 13.- ¿Qué deduce la Trinidad de Dios? La Teología Sistemática obtiene su información tanto de la razón como de la revelación. También se afirma que la Biblia siendo La Palabra De Dios escrita, sus declaraciones son aceptadas como finales. Dios ha declarado en Su Palabra que el hombre, muy contrariamente a otras cosas materiales, ha sido creado a “imagen y semejanza del Creador” (Gén1-26 Dios es una Unidad Una esencia. Los aspectos concretos de la verdad acerca de Dios están basados en el hecho de que Dios existe en una “Trinidad” de Personas,lo cual se conoce con el nombre de “trinitarismo” . Juan 14:16-17 y Mateo 28:19. 14. ¿Qué es Omnisciencia? Atributo de Dios Es el entendimiento de Dios, todo inclusivo e infinito.Hay dos medidas evidentes del conocimiento divino: Omnisciencia, que incluye todas las cosas acerca de Dios mismo y todas su Obras. Presciencia: que puede ser limitada a las cosas específicamente preordenadas.

La Omnisciencia comprende todas las cosas pasadas, presente y futuras, y tanto lo posible como lo real. Para Dios las cosas del pasado son tan reales como si fuesen presentes y las cosas del futuro son tan reales como si fueran pasadas. (Romanos 4:17) . 15.- ¡Qué es la Sensibilidad? Atributo de Dios Esta expresión introduce el segundo elemento de la personalidad, incluye las formas más elevadas de sentimiento y representa los deseos racionales y morales. Aunque existe una diferencia de grado de pureza esencial entre la sensibilidad humana y la Divina.. La sensibilidad de Dios incluye Su ser racional Jeremías 31:3; Romanos9:13 y Malaquías 1:2-4. 16.- ¿Qué es la santidad? Atributo de Dios La Santidad de Dios es intrínsica, no creada y sin mancha, esta puede observarse en toda actividad divina y en cada acción de Dios. Es activa, Como motivo primordial, ésta estimula todo lo que Él hace por lo tanto Él es justo en Sus caminos. Aunque Él es infinitamente Santo, Dios no obstante mantiene una relación con las criaturas que cayeron en pecado. Romanos 3:26; l Juan 1:9 y 1ra Cor.11:31-32. 17.- ¿Qué es el Amor? Atributo de Dios Amor es Dios: 1 Juan 4: Dios no ha adquirido el Amor, ni tampoco mantiene el amor por medio del esfuerzo; este es la estructura de Su propio ser. Él es la fuente inagotable de todo Amor. El Amor de Dios tuvo su manifestación perfectamente en la muerte de Cristo: Juan 3:16; Rom. 5:8; 1 Juan 3:16; 1 Samuel 2:2; Sal.22:3. 18.- ¿Qué es la Justicia? Atributo de Dios Es una característica esencial del gobierno divino en esa elevada y armoniosa excelencia hacia lo cual dicho gobierno avanza. La Justicia Divina es exhibida en el hecho de que leyes justas son dadas a los

hombres, que esa leyes son sostenidas por sanciones adecuadas y en que esa leyes son ejecutadas imparcialmente: Romanos 3:23; 1 Juan 1:9

19.- ¿Qué es Bondad? Atributo de Dios Está dentro de Dios y ligado estrechamente a Su Santidad; si es contemplado como algo que procede de Dios, está estrechamente relacionado con el amor La infinita Bondad de Dios es una perfección de Su ser que caracteriza Su naturaleza y es sí fuente de todo aquello que es el universo que es bueno. Hay cuatro expresiones específicas para describir la bondad de Dios: Benevolencia. Complacencia, Misericordia y La Gracia: Efesios 2:4-5; 2 Cor. 1:13 y Hebreos 4:16. 20.- ¿Qué es la Verdad? Atributo de Dios

Él no tan solo manifiesta y confirma aquello que es verdad, sino que también permanece fielmente en Su promesa y ejecuta toda advertencia y todo augurio que a hecho “Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso: Romanos 3:4 “Su Palabra es verdad: Salmo 12:6. 21.- ¡Que es la Omnipotencia? Atributo de Dios Es el poder infinito de Dios, es empleado en la ejecución de todo lo que es la Voluntad de Dios. Ej.: Dios dijo “sea la luz y fue la luz”. Esto es la Omnipotencia operando a través de la voluntad. Mateo19:26; 28:18; Sal.115:3. 22.- ¿Que es la Libertad?

La voluntad de Dios es libre. Su actuar es conforme a la sabiduría, es ejercitada en poder infinito y mantiene solamente los justos propósitos de Dios, pero así y todo es libre en sentido de que es independiente de todas sus criaturas, asó como de sus acciones. Det.29:29; Salmo 36:6.

23.- ¿Qué es la Simplicidad? Dios no tiene mezcla, es una Unidad, es una Santidad, una Sustancia simple, Puro e indivisible. Siendo Él el perfecto debe ser adorado como la finalidad y la infinidad de la simplicidad. La simplicidad del Ser en Dios no es una contradicción de la Trinidad de Personas en cuyo modo el existe. El hecho de la “Trinidad” no demanda tres Esencias: por el contrario, demanda una Esencia y dicha Esencia es lo suficientemente simple en si misma 24.- ¿Qué es la Voluntad? Atributo de Dios El tercer elemento esencial en la personalidad de Dios y puede observarse mucho acerca de la voluntad de Dios La Voluntad es aquello en Dios que pone en acción todo lo que Él ha diseñado. Como evidencia que la voluntad pertenece a Dios está el hecho que ésta pertenece a la personalidad, la perfección, la independencia, la Obra de la Creación es directamente afirmada respecto a Dios por Las Escrituras. Juan 1:13; Romanos 8:27; 12:2; 1 Cor. 1:1 y Efesios 1:5. 25.- ¿Qué es la Unidad? Muy estrechamente relacionado al Atributo de la Simplicidad se encuentra él de la Unidad. Estando la diferencia en que aún si fuese posible mezclar A Dios a pesar de Su Simplicidad. Él todavía sería una Unidad o uno en Si.De igual manera la palabra Unidad debe distinguirse del hecho que

Dios Es Espíritu ya que él podría ser más que Espíritu puro y aún así retener Su unidad. 26.- ¿Qué es la Infinidad? Atributo de Dios Este es el Atributo de Dios que expresa una idea negativa solamente en el sentido de que Dios es Infinito y por lo tanto no es finito.Dios trasciende todas las limitaciones impuestas por el tiempo y el espacio. El no puede ser aprisionado por éstas; de la misma manera Él conoce todas las cosas perfectamente. 27.- ¿Qué es la Eternidad? Por medio de esta palabra se expresa la relación que Dios sostiene con la duración. Siendo Dios el autor del tiempo, no está condicionado a éste en manera alguna. Él es libre de actuar en relación al tiempo, es igualmente libre de actuar fuera de las limitaciones de éste: Gén.18:4; Gál.4:4. La Palabra eternidad se usa de dos maneras: a. Para describir aquello que ya es pasado (eternidad pasada.) b. Pertenece a la eternidad futura. La sola idea de la “eternidad” es demasiado amplia para el pensar humano. 28.- ¿Qué es Inmutabilidad? Atributo de Dios Es el estado o cualidad de ser aquello que “no es capaz de experimentar cambio”, ya sea por aumento o disminución, desarrollo o evolución propia;inalterable, invariable, permanente, como Dios es Inmutable. Salmo1:2; 24-27 Mal. 3:6, Isaías 46:9-10 29.- ¿Qué es Omnipresencia o Inmensidad? Atributo de Dios La relación que Dios sostiene con el espacio recibe la designación de “Omnipresencia” o “Inmensidad”. Él está presente en todo lugar. Tal noción es difícil de comprender por la mente finita. Heb.1:3; Efe.4:6; 1 reyes 8:27; Salmo 139:6 y 7:12.

30.- ¿Qué es Soberanía? Esta es más propiamente una “prorrogativa de Dios” que un atributo y deb toda su realidad a las perfecciones divinas que han sido nombradas. Es él fundamento mismo de la doctrina de los decretos divinos. Salmo 50:10 ,1 Samuel 2:6-8 y Mateo 6:13.

31.- ¿Qué es el Decreto de Dios? La doctrina del decreto divino es solamente otro método de asignar a Dios la posición de ser la “primera causa” de todo lo que existe. Aparece primero siendo que Dios no tiene más que un Plan. Él ve todas las cosas a la vez: Hechos 15:18; 1 Pedro 1:20. El Decreto de Dios es Libre Isaías.40:13=14. 32.¿Qué es Predestinación

El término “predestinación” es restringido para criaturas de Dios ya sean angélicas o humanas y prescindiendo del hecho de que en Las Escritura ordinariamente se aplica a los buenos. Significa predeterminar el destino: Hebreos 12:22-24; Apoc. 20:10 33.¿Qué es Elección?

Es aquel favor de Dios, notablemente una plena y libre salvación que es acordada para algunos, pero no para todos .Se dice de algunos que “son escogidos” del Señor Rom. 16:13; 2 Tes. 2:1;Efesios 1:4 y 1ra Pedro 1:2 34.- ¡Dios El Hijo: Su Deidad! La Segunda persona de la Trinidad ha sido siempre manifestación de la Deidad y nunca fue tan evidente tal manifestación como en la encarnación Juan 14:9; Mateo 11:27; Juan 5:23; 2:22-23

Y le corresponden todos los Atributos Divinos, ya mencionados. No hay ningún atributo de la Deidad que. No se le aplique a Cristo: Isaías 9:6; Juan 1:1; 8:58; 1 Cor. 15:25; Fil. 3:21 35.¡Dios El Hijo: Su Encarnación!

La Encarnación se considera “con toda propiedad” como uno de los Siete Eventos principales en la historia del Universo. El Descenso de la “Segunda Persona” de la “Trinidad” (El Hijo), desde las alturas donde moraba en la eternidad, para poder elevar a las criaturas humanas a la gloria eterna: Mateo l : 22-23; Isaías 7:4; y 9:6-7; Lucas 1:30-35; Juan 1:1-2; 14 ; Fil.2:6-8; y Col. 1:13-17. 36. ¿Qué es la Kenosis?

Indica que Dios condescendió con nosotros al tomar forma humana y hacerse un Siervo (Fil.2:7), 1 Pedro 2:24, era necesario que la Deidad tuviera cuerpo humano, ya que tendría que ser entregado: Hebreos 2:14, Rom.8:24. La teoría de la “Kenosis” es generalmente un punto de vista sobre el Auto-anonadamiento de Cristo, el cual sucedió en la encarnación, cuando El cambió lo que pudiera llamarse su modo de existencia eterna, por el modo relacionado con el tiempo, la forma de Dios por la forma de “siervo o esclavo”. 37.- ¿Qué es la Unión Hipostática? Esto tiene que ver con la naturaleza Divina y la naturaleza humana, cada una en su forma íntegra, que son orgánica e indisolublemente unidas en la en la persona de Cristo: Col.2:9; 1 Tim. 2:5 a.- Naturaleza Divina: Juan 5:8, 4:26 1 Juan 5:20, Romanos 9:5 b.- Naturaleza Humana. Mateo 26:38 y Hechos 2:27 Espíritu – Alma y Cuerpo. Alma: Voluntad, sentimientos e intelecto. 38.- ¡Explique lo esencial sobre el Espíritu Santo!

El Espíritu Santo: es Dios, la Tercera persona de la trinidad. No es una fuerza impersonal, ni una mera influencia, sino que posee una personalidad plena y es la enseñanza clara e inequívoca de las Sagradas Escrituras, cuando habla dice “YO”; cuando se habla a “Ella”se le dice tú, cuando se habla de ella se dice ËL, todo en relación con una persona, lo cual sin lugar a dudas El Espíritu Santo es. Se le atribuyen cualidades personales: a: Conocimiento: 1 Cor. 2:10-13 b: Amor : 5:5 c: Voluntad : 1 Cor. 12:11 Varios: Escudriña las cosas de Dios: 1:Cor.2:10; Habla Hechos 13:2; 21:11; Intercede Romanos 8:26; Testifica Juan 15:26; Enseña Juran 14:26; Guía Hechos 16:6; Manda y nombra para los puestos Hechos 13:2-4, 20:28; Tiene Comunión 2 Cor.13:14; Obra Milagros Hechos 8:39 10:38.

EL MUNDO QUE HABITAMOS
PROFECÍA es un tema fascinante, pues alimenta la curiosidad innata del hombre por conocer el futuro. Por eso es que se confunde con adivinación y se compara con pronósticos, cayendo en ideas distintas de lo que debemos entender por el vocablo: "PROFECÍA". Estudiar profecía bíblica demanda entender el lenguaje que Dios usa, creer que su voz es veraz y que sus propósitos son únicamente buscar nuestro bien. Como introducción a esta serie llamada Profecía, trataremos de fundamentar y explicar estos puntos básicos. EL LENGUAJE DE LA BIBLIA Para comprender la importancia de entender el lenguaje de la Biblia, analicemos dos palabras que se usan en el contexto de la profecía; la primera es: "MISTERIO". La Biblia sugiere que hay varios y los llama: "Los misterios del reino de los cielos" (Mt. 13:11) y aclara que es Dios quien los revela (Dn. 2:28). Misterio, pues, es algo oculto, pero ahora revelado por Dios, siendo él quien decide cuándo, cómo y a quién lo revela. A mí me toca estudiar la revelación ya hecha, pues la profecía tiene sus sellos quitados con el propósito de que pueda entenderla (Ap. 22:10). Los misterios revelados pueden resumirse así:

1. El misterio de la piedad (1 Ti. 3:16). Nos habla de cómo Dios tomaría forma humana y viviría entre nosotros. 2. El misterio de Cristo (Ef. 1:9,10; 3:4-7; Col. 1:26; 2:2; 4:3), del evangelio (Ef. 6:19,20) y de la fe (1 Ti. 3:9). Nos habla de cómo gentiles y judíos serían "coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio". Hay que creer, guardar, y anunciar este misterio y por él se habrá de sufrir. 3. El misterio de la iglesia (Ef. 5:32). Nos enseña que hoy somos uno en Cristo (Jn. 17:21). 4. El misterio del arrebatamiento (1 Co. 15:51). Éste nos dice que un día seremos transformados a la imagen de Cristo en su venida. 5. El misterio de Israel (Ro. 11:25). Éste nos recuerda que Dios no los ha despreciado ni desechado, sino que aún tiene un plan para ellos. 6. El misterio de la iniquidad (2 Ts. 2:7). Éste nos advierte que un día operará Satanás en la tierra con libertad. 7. El misterio de la mujer, y de la bestia que la trae (Ap. 17:7). Éste se refiere a cómo Satanás unirá estado y religión y gobernará al mundo. Estudiar profecía es entender los misterios del reino de los cielos. Tarea necesaria, pues somos llamados a ser administradores de los misterios de Dios (1 Co. 4:1), y ¿cómo podremos aplicarlos para bien si no los conocemos? Pensemos ahora en una segunda palabra: "MUNDO". En la Biblia, esta palabra tiene cinco significados diferentes; cuatro de éstos son en sentido figurado. Podemos listarlos así: a) El globo terráqueo. b) El conjunto de hombres que lo habitan. c) Los satisfactores temporales que existen para que los hombres suplan sus necesidades.

d) Las costumbres de los hombres que tienen estos satisfactores en un primer nivel de importancia. e) Un instrumento de Satanás usado para hacer tropezar al hombre. Anotamos con la letra correspondiente su significado en 1 Juan 2:15-17:

LA PROFECÍA Y LA BIBLIA La profecía tiene mucho que decir en estos cinco contextos en que puede entenderse la palabra mundo. Pero antes de buscar qué dice, veamos qué nos dice la Biblia con respecto a la profecía. Presentamos siete razones para estudiar profecía con detenimiento. a) La voz de los profetas es la voz de Dios (2 P. 1:21). b) La voz de Dios es una advertencia al hombre para escapar del juicio (2 P. 1:19). c) Una profecía tiene, de menos, dos cumplimientos y una aplicación (2P. 1:20). d) Con el cumplimiento de las profecías se escribe la historia (1 Co. 10:6-11). e) La historia es un testigo de la veracidad de las profecías (Ro. 15:4). f) La historia es una fuente de información respecto a la voluntad, el poder, la deidad, la justicia y la gracia de Dios (Ro. 1:18-20). g) La profecía no nos es dada para especular sobre cuándo será el día de su cumplimiento, sino para estar preparados (Am. 3:7,8; Mr. 13:23). ¿QUÉ ES LA BIBLIA?

También será bueno recordar que la Biblia se presenta a sí misma como el vehículo por el cual Dios ha hecho llegar a nosotros sus profecías, y es uno de tres testimonios que deben trabajar en armonía (1Jn. 5:8): a) El Espíritu, que trabaja con nuestra mente para permitirnos entender la voluntad de Dios (1 Co. 2:10-13), habiéndonos primero convencido "de pecado, de justicia y de juicio" (Jn. 16:8). b) El Agua (la Biblia), que limpia nuestro camino (Sal 119:9): las huellas que dejan nuestros anhelos al irse cumpliendo. c) La Sangre (de Cristo), que unifica nuestros esfuerzos (1 Co. 10:16), y que motiva nuestras acciones (Heb. 12:24,28). LÍNEAS DE ESTUDIO PROFÉTICO Podemos observar a través de las páginas de la Biblia varios temas proféticos, pero los queremos resumir en estos siete: a) El trato de Dios con el hombre: Las siete dispensaciones. b) La obra de Cristo: Purificar para sí, de toda tribu, nación y lengua, una esposa: la iglesia. c) La historia del pueblo hebreo: Testimonio de la fidelidad de Dios y de la firmeza de sus pactos. d) Satanás: Sus intenciones de perturbar el pensamiento del hombre proponiéndole religiones falsas y filosofías vanas que lo enemisten con Dios; así como su fin inevitable: el lago de fuego. e) La historia de la raza humana y sus gobiernos: Una manifestación de la soberanía de Dios y la justicia del Juez de toda la tierra. f) El mundo que el hombre habita: Un problema administrativo donde el hombre ha fracasado.

g) La elección y ministerio de individuos; bendiciones y juicios para ellos y su descendencia. Cabe señalar que muchos de estos temas ya se tocaron en otros folletos de esta serie: Aclaraciones de Vital Importancia, y que en los presentes artículos publicados bajo el título: PROFECÍA, los estaremos estudiando como acontecimientos secuenciales en cinco progresiones paralelas. Tocaremos, pues, en los artículos de esta serie los sucesos pasados, presentes y futuros relacionados con uno de los siguientes temas: 1. El mundo que habitamos 2. La raza humana y sus gobiernos 3. El pueblo hebreo 4. La iglesia de Cristo 5. Satanás y sus ángeles Comencemos, pues, por las profecías respecto a: EL MUNDO QUE HABITAMOS SUS CARACTERÍSTICAS Es bueno observar que la Biblia habla de tres mundos diferentes (2 P. 3:5, 7,13): Los cielos y la tierra que provienen del agua. Estos son los que conoció Adán y existieron hasta los días de Noé, cuando el agua fue el elemento de juicio que Dios usó y hubo cataclismos que modificaron, sin duda alguna, la geografía del planeta (Gn. 7:11,12; 8:2). Los cielos y la tierra guardados para el fuego. Movimientos de origen térmico, se piensa, fueron los que causaron los cataclismos que destruyeron el mundo primero e hicieron nacer el segundo. En los días de Peleg: División (Gn. 10:25) volvieron a sentirse estos poderes (posible origen del Océano Atlántico). Temblores y sismos continúan en aumento y continuarán hasta el fin de este mundo (Mt. 24:7). Este es el mundo presente. Los cielos nuevos y la tierra nueva. Estos son los que esperamos después que el mundo de hoy sea liberado y sus habitantes juzgados (Ro. 8:21)

SU HISTORIA La Biblia habla de siete etapas en la historia del mundo que habitamos, y son las siguientes: 1. El mundo administrado por el hombre. Etapa de perfección. Todo era "bueno en gran manera" (Gn. 1:31). El Edén donde vivieron Adán y Eva. 2. El mundo como campo de la batalla de Satanás. Etapa de corrupción. Esta etapa, así como las cuatro siguientes, continúa hasta el final; no terminan al aparecer la siguiente. La batalla está desde Génesis (3:15) hasta Apocalipsis (20:10). Es la batalla de Satanás contra la simiente de la mujer. 3. El mundo es testigo de la gracia de Dios. Etapa de juicio. Es de notarse que la primera vez que leemos de la gracia de Dios es en el contexto de una sentencia universal (Gn. 6:7,8), cuando Dios, por conducto de Noé, prepara un medio de salvación. 4. Un nuevo mundo, bajo nuevos pactos. Etapa de oportunidad. El arca, reposando en Ararat, habiendo terminado su obra; el altar humeante de un sacrificio acepto a Dios y el arco en las nubes, hacen este cuadro hermoso de salvación y oportunidad (Gn. 8:4,20; 9:16). 5. El mundo como laboratorio del hombre. Etapa de fracaso. La búsqueda por el hombre de caminos alternos a los propuestos por Dios lo ha llevado a formar ciencia, tecnología y arte; ha propuesto filosofías y propagado cultura, pero en su búsqueda ha sido cegado por deseos egoístas de placer, poder y sabiduría y no ha visto las manifestaciones de Dios (Ro. 1: 8-32). 6. El mundo gimiendo, esperando su liberación. Etapa de frustración. Pensemos en esto desde el punto de vista de la naturaleza que ha de sufrir la irresponsabilidad del hombre en cuanto a la preservación del medio en que vive (Ro. 8:22). 7. El mundo bajo la autoridad del Rey de reyes. Etapa de paz. El milenio, cuando Cristo reinará por mil años en la tierra y

restablecerá, no sólo un régimen de paz civil, sino también, en el contexto ecológico, habrá cambios que hablan de paz, justicia y santidad. Etapa de emancipación (Zac. 14:1-21). REFLEXIÓN Podemos preocuparnos de lo pasajero: comida, bebida y vestido; de lo que quisiéramos fuera eterno: la naturaleza y sus recursos; o de aquello que verdaderamente es eterno: nuestra alma (2 P. 3:11,12). Podemos investigar nuestro entorno y formar ciencia y tecnología, o podemos llegar a conocer el eterno poder y deidad del Creador,glorificarle y servirle (Ro. 1:18-21). Es bueno oír el consejo del apóstol Pedro. Nos conviene guardarnos para no ser arrastrados por el error y así caer de nuestra firmeza. Nuestra meta ha de ser: crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 P. 3:17,18).

EL MISTERIO DE LA PIEDAD (BOSQUEJO)
1ra.Timoteo 3:16 1. Dios manifestado en carne: • Isaías7:14; 9:6-7 • Gálatas4:5 • Lucas 31:3-5 • Mateo 1;21-23 • Juan 1:14 2. Justificado en él Espíritu: • Marcos 1:9-11 • Juan 1:12-14 • Mateo 3:15-17; 17:5 3. En Su nacimiento, tentación, agonía en el huerto Resurrección y ascensión 4. Fue predicado. • A los judíos en Pentecostés Hechos 2:6-10 ;4:4, 32 • A los gentiles 2da.Tesalonicenses 2:13.14 y 15 5. Creído en el mundo. • Esto no quiere decir que todo el mundo ha creído, sino que en todo el mundo hay “pueblo” de Dios y ya que Cristo dijo “me seréis testigos” Mateo 28 18-20, es nuestra obligación cumplir este mandamiento, y así habrá mucho pueblo de Dios. 6. Recibido (arriba) en Gloria.

• Su ascensión Hechos 1:9-10 • Colosenses 3:1 • 1ra.Tesalonicenses 4:16 7. Vendrá otra vez. • Vendrá en busca de los suyos Juan 14:1-3

• Vendrá el arrebatamiento de la iglesia 1ra. Corintios 15:51-52 • 1ra.Tesalonicenses 4:16-17. EL EVANGELIO UN COMPROMISO
Cuando predicamos el evangelio nos gusta hacer hincapié en la gracia de Dios que ofrece salvación al hombre aunque no la merece. Nos gusta enfatizar que se llega a ser hijo de Dios sin tener que pagar, sin tener que observar ritos y sin que sea necesaria una serie de reformas previas a nuestro acercamiento a él. Todo lo anterior es cierto y damos gracias a Dios por ello. Pero al enfatizar que la salvación es obra enteramente de Dios pudiéramos llegar a la conclusión de que la respuesta a la pregunta del título es negativa y que el hombre no contrae responsabilidades al creer y aceptar el evangelio. La vida eterna es dádiva de Dios, ¡cierto!, pero la vida cristiana es responsabilidad del que, por gracia, recibe potestad de ser llamado hijo de Dios. La proclamación fiel del evangelio debe incluir suficiente información para que se pueda responder afirmativamente a nuestra pregunta. El evangelio sí es un compromiso serio para el que lo acepta y aun para el que lo escucha. Queremos señalar tres compromisos: el de creer el evangelio, el de compartirlo y el de vivirlo. EL COMPROMISO DE CREER Oir una noticia nos compromete a actuar de acuerdo a ella. El que está en peligro y sabe que hay un medio para escapar de él tiene mayor culpa

que el que ignora su condición y no sabe que hay una salida. El apóstol Pablo nos dice que el evangelio será un factor importante en el juicio de Dios contra aquellos que lo escucharon: Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio (Romanos 2:16). La eternidad será mucho más triste para aquel que supo que había un Salvador. El que oyó el evangelio y lo rechazó no podrá alegar que fue pobre, ignorante, que no tuvo tiempo o ninguna otra cosa. La condición de tal persona será como la de la ciudad sobre la que lloró Cristo lamentando: ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! (Lucas 13:34). Eternamente se culpará pensando: Estoy en el infierno por una sola razón: porque no quise creer el evangelio, no quise aceptar al Salvador provisto por Dios, a Cristo, quien murió por mis pecados. EL COMPROMISO DE COMPARTIR El que oye una noticia que satisface sus necesidades personales tiene la obligación moral de compartir esa noticia. A esa conclusión llegaron unos leprosos que se estaban muriendo de hambre ya que sus parientes no los podían ayudar por estar en Samaria, ciudad que sufría el sitio del ejército de Siria. Los leprosos decidieron pedir alimento a los soldados. No temían morir en sus manos porque eso era preferible a morir de hambre. Al llegar al campamento lo encontraron desierto, pero había en él abundancia de alimento. Comieron hasta hartarse y luego dijeron uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey (2 Reyes 7:9). El que sabe que hay peligro y no advierte a sus vecinos tiene culpa. Esto lo dice Dios por medio del profeta: Si el atalaya viere venir la espada y

no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno... demandaré su sangre de mano del atalaya (Ezequiel 33:6). EL COMPROMISO DE VIVIR Esperamos que nuestros lectores serios puedan disculpar una historia imaginaria que vamos a relatar enseguida. Por favor lean hasta el fin. No es fragmento de una de las telenovelas tan populares en la actualidad sino una ilustración del compromiso que contraemos al decir sí al ofrecimiento del evangelio y confesar a Cristo como Señor y Salvador. DESPUÉS DE LA BODA ¡Isaac y su novia por fin estaban solos! La boda había terminado y también la recepción. Del pastel sólo quedaban migajas. Los regalos habían sido abiertos y admirados. Las despedidas, entre risas y lágrimas habían marcado el fin del evento importante que señalaba el inicio de una nueva vida y la formación de un nuevo hogar. Iban en el auto que los llevaría al aeropuerto de donde saldrían en viaje de bodas. La novia se alejó hasta el extremo del asiento, tan lejos como pudo de su esposo y exclamó: –Isaac, ¡llévame a casa! –¿A casa, Rebeca? Todavía no hemos comenzado nuestra luna de miel y tú sabes que nuestra casa no estará lista hasta dentro de dos semanas. –Pero yo no quiero ir a la casa que tú estás arreglando, por lo menos durante algunos años. Quiero ir a mi propia casa, donde he vivido siempre. Isaac miró con asombro a su esposa, pero no cabía la menor duda, ella hablaba en serio. Sin parecer importarle los sentimientos de su marido siguió diciendo: –Isaac, siento gusto al ser tu esposa. Nos pertenecemos el uno al otro. Me enorgullece usar tu nombre. Pero, de veras, quiero seguir viviendo en mi casa, igual como he vivido hasta ahora. Nos veremos una vez a la semana; pero dejar mis amigos, mis ocupaciones, mis costumbres para vivir contigo, ¡no señor! –Quiero que sepas que te amo– continuó –Te he recibido como esposo, ¿no es verdad? Te pertenezco hasta que la muerte nos separe, pero no permitiré que tú cambies mi estilo de vida, ni intervengas en mi vida privada. ¿Qué opina usted de este arreglo? ¿Es un verdadero matrimonio lo que quiere Rebeca?

Es una burla entrar en un contrato de matrimonio y querer que todo siga como antes. Aceptar a una persona como esposo es una unión completa. La vida diaria, lo dulce y lo amargo; las circunstancias del presente y los propósitos y anhelos para el futuro, todo se comparte. El matrimonio es un compromiso serio y solemne. Así sucede con la persona que acepta a Cristo como Señor y Salvador. Pero lamentablemente, hay muchos que dicen ser cristianos y mantienen una actitud exactamente como la de Rebeca. Dicen con sus hechos, lo que tal vez no se atreverían a decir con palabras como estas: –Señor Jesús, yo te acepté como Salvador. Gracias por haberme salvado, pero ahora déjame en paz. Me gusta el estilo de vida que he llevado hasta ahora. –Espero que me ayudes cuando me meta en problemas, que me cuides si me enfermo y suplas todas mis necesidades. Por supuesto, cuando muera quiero ir al hogar que tú estás preparando, pero espero que eso sea hasta dentro de muchos años porque hay tantas cosas que quiero hacer antes. Por ahora, si mis ocupaciones me lo permiten, trataré de ir a la iglesia a lo menos una hora el día domingo porque sé que es mi deber como cristiano, pero tú sabes que te quiero aunque no vaya. ¿Es realmente de Cristo la persona que piensa así? ¿Merece llevar el nombre de Cristo? Muchas veces encontramos en la Biblia que el matrimonio es una ilustración de nuestra relación con Cristo. En Génesis hay una historia muy diferente a la que contamos líneas atrás. En Génesis 24 vemos cómo el siervo de Abraham habla a Rebeca acerca de Isaac, convenciéndola de que su amo la recibiría, la amaría y sería capaz de suplir todas sus necesidades. Cuando llegó el momento de decisión la pregunta fue: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré (Génesis 24:58). Lo que hizo el siervo de Abraham lo hace con nosotros el Espíritu Santo. Él dirige nuestra mirada a Cristo y nos convence de su amor que lo llevó a morir por nuestros pecados en la cruz. Nos habla de su resurrección, de su poder, riqueza y gloria. Entonces nos dice: ¿Quieres recibir a Cristo y confesarle como Señor? Muchos hemos respondido: Sí, lo haré. Pablo escribe a los creyentes de Roma y les dice: Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive;... así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos

fruto para Dios (Romanos 7:2-4). Cuando una persona recibe a Cristo, desde ese momento queda unida con aquel que resucitó de los muertos y puede cantar Ahora soy de Cristo, Mío también es él. No sólo por el tiempo aquí, Mas por la eternidad. Es hermoso disfrutar esta relación y tener esta seguridad, pero recordemos que hay un propósito en todo esto. El apóstol escribió: A fin de que llevemos fruto para Dios. Regresemos a nuestra pregunta inicial. El evangelio: ¿un compromiso? Esperamos que después de esta lectura la respuesta sea: ¡Claro que sí! Es un compromiso serio y solemne, que debo vivir.

LENGUAS Y PROFECÍAS

1 Corintios 14:1 -“Seguid el amor; y procurad los dones espirituales…” -La superioridad del amor a todos los dones sobrenaturales se resalta en la elocuente definición del amor que se encuentra en el capítulo trece de 1 Corintios. Aplicación al presente. El afán con que algunos creyentes del tiempo presente persiguen los dones, en particular, el de “lenguas extrañas”, da lugar a pensar que, para ellos, el amor es secundario. El amor nunca deja de ser; en cambio, es limitada la duración de los dones “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará” 1 Corintios 13:8. Por consiguiente, la exhortación “procurad los dones” puede obedecerse solo durante el tiempo que estén disponibles los dones sobrenaturales. Al no estar disponibles, ¿con qué razón o lógica procurarlos? ¿”Procurad” cuáles dones? “Procurad, pues, los dones mejores” aconseja en apóstol Pablo en 1 Corintios 12:31. ¿Solo “los… mejores” y nunca los demás? Observa el mismo apóstol que hay “diversidad de dones… Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Corintios 12:4-7), explicando que todos los miembros, con sus diferentes funciones, son necesarios (1 Corintios 12:12-30). A la iglesia del primer siglo de la Era Cristiana le hacía falta todos los dones para lograr la organización autorizada por Dios, como también para llevar a cabo su misión y crecer hasta llegar todos “a la unidad de la fe y del

conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13). A los cristianos de Corinto se les concedía la libertad de solicitar dones, aconsejándoles Pablo que solicitaran “los… mejores”, pero el Espíritu Santo administraba y repartía los dones (1 Corintios 12:4-10), y, por lo tanto, cada cual debía conformarse que el don que le plació al Espíritu conferirle, utilizándolo “para provecho”, sin envidia o resentimiento, porque “Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso” (1 Corintios 12:18). Es como Dios dijera: “Hay diversidad de dones. Tú puedes indicar tu preferencia, pero la determinación final es nuestra, conforme a la necesidad y tu habilidad”. Aplicación al presente. Quienes procuran dones hoy día, solicitan, casi exclusivamente, (1) lenguas, (2) sanidades y (3) profecías. ¿Quién solicita (1) don de sabiduría, (2) don de ciencia (conocimiento espiritual), (3) don de fe, (4) don de hacer milagros, (5) discernimiento de espíritus o (6) interpretación de lenguas? “No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales” escribe Pablo, introduciendo el tema en 1 Corintios 12:1. ¿Será que muchos creyentes del presente ignoren ciertos aspectos importantes de los dones, por ejemplo, que todos los dones eran necesarios para la formación completa de la iglesia en el molde hecho por Dios? No luce sabia la obsesión de muchos solo por “lenguas, sanidades y profecías”. Algunos cristianos en Corinto ya tenían dones. “Cuando os reunís, cada uno… tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación” (1 Corintios 14:26). ¿Por qué animar a la iglesia a procurar más? Quizás para completar, extender o multiplicar los ministerios esenciales, con la meta de llevar la congregación a la madurez. ¿Crecía la iglesia en número? Al crecer, le haría falta más miembros capacitados para ayudar, administrar, adoctrinar, planificar, efectuar obras, edificar. La iglesia en Corinto no disponía de todos los veintisiete libros inspirados que componen el Nuevo Testamento completo y perfecto. Para ella, “lo perfecto” no había llegado, ni hablado ni escrito. Conocía en parte; profetizaba en parte. Era como niño. De hecho, la iglesia era joven, no contando con miembros de largos años de experiencia en los asuntos del reino espiritual. Necesitaba todos los dones para perfeccionarse en todo detalle. Pues, convenía procurarlos, en particular, los más útiles para edificar. A propósito, los que ya tenían

dones los habían recibido, indudablemente, a través de la imposición de las manos del apóstol Pablo, el fundador de la congregación en Corinto, pues “por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo” (Hechos 8:14-18), es decir, los dones. ¿Siempre recibía algún don todo aquel que solicitara? Tener el derecho de solicitar no es garantía absoluta de ser complacido. Cualquiera que sea la petición, la voluntad de Dios es decisiva (2 Corintios 12:7-10). ¿Tenían dones sobrenaturales el hermano en Corinto que adulteró con la mujer de su padre (1 Corintios 5:1-5), los hermanos que eran “de menor estima en la iglesia” (1 Corintios 6:4), los hermanos débiles (1 Corintios 8:8, 11-12), los que se embriagaban en la Cena del Señor (1 Corintios 11:20-22) o los que recibían “otro espíritu” u “otro evangelio” (2 Corintios 11:4)? Muy dudoso, ¿no le parece? -“Pero sobre todo que profeticéis.” -¿Por qué procurar el don de profecía más que cualquier otro? “Porque… el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (14:2-4). EDIFICAR a la iglesia es el tema central de 1 Corintios, el capítulo catorce, y no “hablar lenguas”. -“El que profetiza, edifica a la iglesia”. (14:4). -“Para que la iglesia reciba edificación” (14:5). -“Pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (14:12). -“Porque tú… bien das gracias; pero el otro no es edificado” (14:17). -“Prefiero hablar cinco palabras… para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (14:19). -“Hágase todo para edificación” (14:26). -“Podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados” (14:31). Ha de ser muy evidente para todo lector inteligente y espiritual que el propósito principal de los dones era EDIFICAR, recalcamos y subrayamos, EDIFICAR a la iglesia. “Procurad abundar en ellos.” ¿Para qué? “Para edificación de la iglesia” (14:12). No para “alabar a Dios”, no para “entretener a los congregados”, no para “sentirse el cristiano en comunión con Dios” ni “elevarse en éxtasis”, tampoco para impresionar a los inconversos, sino para EDIFICAR a la iglesia. Lejos de instar a todo cristiano a “hablar lenguas”, lejos de exigir “lenguas” como “sello del Espíritu”, el apóstol Pablo enfoca la “edificación de la iglesia” como

lo más importante. Aplicación. Muchos maestros espirituales del presente enseñan que el propósito principal de los dones es capacitar al cristiano para “alabar a Dios”. Su equivocación es transparente, engendrando una manada alborotada de errores sobre el Espíritu Santo, “alabanzas” y “señales”.

1 Corintios 14:2 “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende…” ¿Por qué “no habla a los hombres”? La razón se identifica enseguida en el mismo versículo: porque “nadie le entiende”. Y, ¿por qué “nadie le entiende”? Se sobreentiende que porque habla un idioma que ninguno de los presentes entiende. El don de “diversos géneros de lenguas” (1 Corintios 12:10) le capacita para predicar el evangelio a personas nacidas en lenguas (idiomas) que el poseedor del don no sabía hablar. Al recibir el don sobrenatural, al instante puede hablar a perfección idiomas que jamás había hablado. En el día de Pentecostés, los apóstoles, “hombres sin letra y del vulgo” (Hechos 4:13), al recibir el don, pudieron anunciar “las maravillas de Dios” en las lenguas natales de la multitud multinacional que se juntó, para gran asombro de los oyentes, quienes exclamaron: “¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido”? (Hechos 2:1-13). “Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos” apunta Pablo para los corintios (14:22), señal impugnable y convincente, como en Pentecostés, y medio sin igual que facilita, en el momento, la predicación del evangelio a inconversos de otros idiomas. Ya que son para “los incrédulos”, ¿con qué justificación hablarlas cuando “toda la iglesia se reúne en un solo lugar” (14:23)? No existe una razón de peso, a menos que a la asamblea entraran indoctos o incrédulos que no entendieran el idioma de la iglesia local. Corinto era una ciudad importante de Grecia, y del Imperio Romano. Su población para el primer siglo de la Era Cristiana se calcula entre cien mil y medio millón.

“La ciudad de Corinto cobró gran importancia como un centro de comercio y transporte internacional, con negocios de trasbordo o venta de mercancías, así como de recolección de tarifas e impuestos. Eventos deportivos de la envergadura de los Juegos ístmicos bienales atraían a Corinto gran cantidad de aficionados, y este turismo deportista generaba importantes ingresos para los comerciantes y artesanos de la región. Gran número de comerciantes y hombres de negocios (más unas cuantas mujeres de negocios) viajaban a menudo entre Corinto y las otras ciudades principales del imperio” (Nuevo diccionario ilustrado de la Biblia, Caribe, Página 217). “En una colonia romana como Corinto el idioma oficial fue el latín, y la gran mayoría de las inscripciones públicas encontradas por los arqueólogos emplean el idioma del imperio. Sin embargo, el griego perduró como el idioma del pueblo, y fue en el dialecto popular (no literario) de este idioma que Pablo escribió sus cartas a la iglesia de Corinto” (Nuevo diccionario ilustrado de la Biblia, Caribe, Página 218). Pues, pasaban por las calles de Corinto gran número de extranjeros de todo el vasto Imperio Romano, hablando distintos “géneros de lenguas”: egipcio, árabe, latín, asirio, arameo. El griego era el idioma de la congregación en Corinto, pero ¿cuánta gente extranjera de otros idiomas la habrán visitado? ¿Quedarían tales almas sin instrucción espiritual? Precisamente, el “don de lenguas” fue dado para hacer posible comunicarles el evangelio en su propio idioma. ¿Qué problemática surgió en la iglesia de Corinto? El poseedor del don de lenguas se extralimita en el uso de su poder, obviando su propósito principal y violando directrices que dicta hasta el sentido común de lo correcto. Su don es para los incrédulos, pero él se para en la congregación, pide la palabra, o tal vez ni siquiera la pida, y procede a hablar en un idioma que los presentes no entienden. Quizás hable aun mientras otro esté hablando, pues tanto el 14:23 como el 14:27 implican que algunos cometieran semejante contravención inexcusable de la ética. Tiene potestad sobre el uso de su don, tal cual tenían los profetas sobre el suyo (14:32). Puede callarse (14:28). El Espíritu Santo no es quien lo mueva a hablar. ¿Podría callarse el poseedor del don de lenguas si el Espíritu actuara en él independientemente de su voluntad? El Espíritu le dio el don, pero cuándo y ante quiénes lo emplee, lo determina su

poseedor. En Corinto, el poseedor del don decide usarlo en la congregación. Ha recibido el poder, y con el poder un mensaje inspirado. El “mensaje”, se sobreentiende, es, principalmente, para los incrédulos, ya que las lenguas son para los incrédulos (14:22), pero él se empeña en presentárselo a la iglesia, decisión falta de sabiduría que Pablo reprocha con tacto, pero con argumentos sólidos, una y otra vez en el capítulo catorce. La situación en Corinto se volvió, de verdad, caótica, pues es evidente que unos cuantos que poseían el don de lenguas tomaron la misma decisión contraproducente. “Si… todos hablan en lenguas… ¿no dirán que estáis locos?” (14:23). ¿Qué motiva al poseedor del don de lenguas en Corinto a usar su don en medio de circunstancias donde debía callarse? Podemos especular, guiados por serios fallos espirituales que Pablo señala en los corintios, por ejemplo: deseo de lucirse frente a la congregación, jactarse, alabarse a sí mismos, gloriarse; tendencias hacia el envanecimiento, de mirar “las cosas según la apariencia” (1 Corintios 4:7-21; 2 Corintios 10:7-18). “¡Miren!, que el Espíritu me ha dado el don de lenguas, y quiero que sepan todos que yo he sido favorecido, y para que lo vean, ¡voy a usarlo en la congregación, aunque no me entienda nadie!” ¿Inmadurez, egoísmo, vanidad? Sí, de acuerdo, pero poseer el don no aseguraba que el poseedor tuviera también todos los atributos espirituales perfeccionados, tal como ser “apóstol” no garantizaba que el privilegiado actuara siempre con madurez, sabiduría y honra (Gálatas 2:11-18). Aplicación. Hasta el sol de hoy, hay cristianos dotados de ciertos talentos o rasgos de carácter, por ejemplo, soltura o elocuencia en el habla, carisma o dinamismo natural, que no saben cuándo conviene callarse. Intranquilos y atrevidos, piden la palabra o agarran el micrófono cuando lo correcto sería guardar silencio. No faltan quienes hablan aun mientras esté hablando el maestro o predicador. Que conste: “nadie le entiende”, no porque hable lenguas extáticas, angelicales o jerigonzas, sino porque habla un idioma que los oyentes no entienden.

Debe hablar “a los hombres...”, diciendo “palabra bien comprensible” (14:9), pero al hablar en su presencia algún idioma que no entiendan “no habla a los hombres… pues nadie le entiende”. ¿Está enseñando Pablo que las “lenguas extrañas” no son para los hombres, que no se dirigen a los hombres, que el don de lenguas no fue dado para beneficio de los hombres, que su propósito principal es para alabar a Dios? Negativo, ¡en absoluto! Todo lo contrario: el sentido de toda la instrucción sobre “lenguas” en el capítulo catorce es que han de edificar a los hombres, bien sean incrédulos o creyentes. Esta verdad se resalta cada vez más a medida de que progrese la exposición, hasta quedarse completamente clara e irrefutable. “No habla a los hombres, sino a Dios.” Y, ¿por qué a Dios? Porque en tales circunstancias, ¡Dios es el único que le entiende! Los oyentes humanos en la congregación no le entienden, pero Dios también está presente en Espíritu, le oye y le entiende, pues entiende todo idioma. Ahora bien, ¿a Dios le hace falta que los cristianos en la tierra le edifiquen, sea por el idioma o dialecto que sea? El propósito de las lenguas debe ser comunicar “revelación… ciencia… profecía, o… doctrina” (14:6), pero, ¡bendito!, Dios mismo es el autor de toda revelación, ciencia (conocimiento espiritual), profecía y doctrina. Entonces, el que habla en lenguas no entendibles para sus oyentes humanos, termina hablando solo “a Dios”, quien es el único que le entiende, siendo, además, ¡el único que no necesita instrucción! El lector atento e inteligente observa que el texto dice: “Habla… a Dios”. No dice “alaba a Dios”; tampoco “gime alabanzas a Dios”, sino “habla”. Al decir “habla… a Dios”, no se trata de “lenguas para alabar”, “lenguas extáticas de alabanza”, “lenguaje de alabanza dado por el Espíritu” o “lenguaje misterioso de alabanzas”. Cero apoyo tiene este concepto de “lenguas” en el capítulo catorce. Es invención de William J. Seymour y sus simpatizantes que fundaron el tipo de pentecostalismo popular del presente en Los Ángeles, California, Estados Unidos de América, a principios del siglo veinte. De cierto, este versículo nada tiene que ver con “alabar a Dios mediante lenguas extáticas o angelicales”, pero ya que muchos insisten que sí con terquedad obstinada nos detenemos para indagar un poco más. Con raras

excepciones, los avivados (pentecostales, carismáticos) confiesan que no saben lo que dicen cuando “alaban con lenguas”. Si no entienden lo que dicen, ¿qué valor tiene su acción ante Dios? Sonidos salen de la boca, a menudo, en medio de gemidos, llantos y griterías, pero ni el intelecto ni el espíritu del adorador comprende su mensaje. Asimismo llegan, según se asegura, a los oídos de Dios; sonidos misteriosos e incomprensibles que el Espíritu Santo dio al adorador, dicen. O sea, pasan del Espíritu Santo, a través del adorador avivado como medio, revolcando sus emociones, pero oculto su significado a su intelecto. Llegan a los oídos de Dios, quien descifra su mensaje, agradándole inmensamente tales “alabanzas”. ¡Excepcional ¡Curioso en extremo! ¿Por qué no eliminar al adorador avivado, ya que las “alabanzas” no son iniciativa suya sino del Espíritu Santo, y dado que tampoco entiende su contenido? ¿Hemos de creer que a Dios le agraden las alabanzas de adoradores que no entienden lo que dicen? No hay precedente o mandamiento en el Nuevo Testamento para ellas. El Dios que es la máxima expresión de inteligencia, que nos creó a su imagen, que alaba infinidad de veces en las Sagradas Escrituras el conocimiento, el entendimiento y la sabiduría, ¿goza con las alabanzas de quienes ignoran lo dicen? Realmente, ¡inconcebible! Dios no pide tales alabanzas, ni las facilita mediante su Santo Espíritu. Reiteramos: son la creación de William J. Seymour y la nueva iglesia “pentecostal” que formó en Azusa Street, Los Ángeles, California. En su empeño desesperado de “hablar lenguas” recibieron el falso “don” de “lenguas extáticas”. Ya que estas no comunicaban ningún mensaje entendible, para justificarlas concibieron la idea de representarlas como “lenguas misteriosas de alabanza”, doctrina “avivada” que satisface solo a los ingenuos que desconocen o malinterpretan la verdadera “sana doctrina”, “la doctrina de Cristo” (1 Timoteo 4:16; Hebreos 6:1). “Aunque por el Espíritu habla misterios.” -La frase no lee “habla lenguas misteriosas” sino “habla misterios”. Tampoco dice “alaba mediante lenguas misteriosas” sino “habla misterios”. -En el Nuevo Testamento, “misterios” identifica los designios y el plan de Dios para salvar a la humanidad a través del sacrificio de su Hijo, “misterios” estos conceptos para el incrédulo, el hombre natural y “los príncipes de este mundo” (1 Corintios 2:7-16), pero no para el espiritual

y entendido. -“Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció” (1 Corintios 2:7-8). -“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios” (1 Corintios 4:1). ¿Administraban "lenguas de alabanza"? Más bien, administraban el evangelio de reconciliación. -“Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos” (Efesios 1:910). Lo que se da a conocer, y se entiende, ya no es misterio en el sentido de ser oculto o incomprensible. -“Que por revelación me fue dado el misterio… leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo” (Efesios 3:34). El “misterio” revelado y entendido ya no es misterio. -El poseedor del don de lenguas recibía, juntamente con el poder, el mensaje inspirado que debía proclamar. El Espíritu Santo dio el don, y también el mensaje. Por lo tanto, el que hablaba lenguas (idiomas) “por el Espíritu” también comunicaba los “misterios”, es decir, las enseñanzas inspiradas, reveladas por el mismo Espíritu, enseñanzas entendibles para el oyente que entendía el idioma

LA APOSTASÍA, SEÑAL DEL ULTIMO TIEMPO
Nuestro Señor Jesucristo manifestó que antes de su venida, habría confusión, falta de fe, falsas doctrinas y que lobos rapaces trataran de devorar su rebaño y enseñorearse de su iglesia, con toda clase de sutilezas y engaño. Esta reflexión no pretende crear rivalidad entre cristianos o denominaciones cristianas, pero si exponer con claridad que hay una fe que fue dada a los santos y que si nos callamos, las piedras hablarán. Muchos talvez por falta de conocimiento o por temor a represalias, no hablan ni denuncian los abusos y lo anti-bíblico en las iglesias de la actualidad, pero hay otros que por conveniencia son cómplices. Los cristianos verdaderos que temen a Dios y aman su Palabra, no comparten la impiedad creciente en la cristiandad y cuando denuncian lo que Dios abomina, son blasfemados, calumniados, dejados de lado y hasta injuriados desde las sombras de la cobardía y la mala fe, porque generalmente los desleales a la causa de Cristo, no dan la cara. Todo cristiano honesto y conocedor de la Palabra de Dios, no puede ignorar el perfil de los inmediatos discípulos del Señor Jesús. El Nuevo Testamento revela como funcionaban las comunidades cristianas primitivas. Aquellos cristianos, fieles seguidores de nuestro Señor, no ostentaban títulos para sí, no usaban la buena fe de la gente, no alimentaban su ego. Pero en nuestros días hay muchos líderes sin escrúpulos que embaucan a otros usando la palabra de Dios, la cual es medio de gracia y alimento del alma. No en vano los reformadores

protestantes lucharon espiritualmente, para que la Biblia fuera luz y guía de los creyentes llamados por el Santo Evangelio. Es Necesario recordar los tres principios fundamentales de la reforma: 1) La supremacía de las Escrituras sobre cualquier tradición, 2) La supremacía de la Fe sobre las obras y 3) La supremacía del pueblo cristiano sobre su sacerdocio o clero exclusivo. Juan Calvino dijo que donde quiera que se predica la Palabra de Dios y se administran correctamente las Sagradas Ordenanzas, allí está la “iglesia”. La Iglesia del Señor, tanto universal como a escala local, no tiene otra cabeza a no ser el Cristo Glorificado, que la compró con su preciosa sangre, y la guía por su Espíritu Santo. El Nuevo Testamento revela que los ancianos y diáconos eran apartados para ministrar en la iglesia loca; los primeros apacentaban el rebaño y los otros cuidaban de lo material de los pobres y las viudas. Cuando determinados individuos tratan de subyugar bajo el mando con supuestas revelaciones, a otros siervos de Dios, arrogándose para sí mismos, la autoridad de los profetas y apóstoles de la Biblia, tuercen las escrituras y pervierten el orden establecido por Dios. A través de la historia, amplios sectores cristianos han ido a la ruina o degradación por este motivo. Esto no nos debe sorprender, porque los escritos apostólicos dan a conocer que vendrían falsos maestros, en sus propias concupiscencias, haciendo portavoces de Dios par la iglesia, con revelaciones que tratan de someter a los cristianos, como si la Palabra de Dios, no fuera suficiente regla de fe y conducta para los escogidos. No en vano el apóstol Pablo advirtió, que aunque un ángel del cielo, nos anunciara otro evangelio SEA ANATEMA. A estas latitudes han llegado últimamente, toda clase de movimientos seudo-espirituales que tratan de cautivar a los incautos de las iglesias cristianas evangélicas. Algunos con promesas de prosperidad material inmediata y curanderismo, usando terminología bíblica fuera del contexto, engañando a la gente y empleando el fetichismo (objetos bendecidos), para que las personas vean y toquen para recibir una gracia,

lo que es idolatría. pero lo que más entristece, es ver como se prolifera en las iglesias, una parodia o remedo del culto la Señor presentando en la sencillez del culto neo testamentario. Hoy se recurre a la sensualidad y el entretenimiento, ocasionando a cantores y predicadores, siendo características de los shows evangélicos importados. Tenemos también enseñanzas totalmente extrañas a la revelación, que tanto confunden a la gente, como ser: regresiones, quiebra y quema de maldiciones, psicosis con guerras espirituales, triunfalismo, teología de la prosperidad, manía de mandar a Dios, etc., todo lo cual ha profanado la verdadera adoración en el culto divino. A ese tipo de iglesia el Señor vomitará de su boca. Si hubiere que admitir estas enseñanzas, sin poner cuidado, de que nos serviría ser tantas veces y tan cuidadosamente avisados por boca del Señor, que no oigamos a los falsos profetas “No escuchéis” nos dice Jeremías, “las palabras de los profetas que os profetizan, os alimentan con vanas esperanzas; hablan visiones de su propio corazón, no de la boca de Jehová” Jer. 23:16. Por esto no hay razón para que quieran atemorizarnos con sus títulos, para hacernos participes de su ceguera, porque el Señor nos avisó en su Palabra. Porque si es verdad la respuesta de Cristo, que muchos son cieg

MAS CRECED EN LA GRACIA
"Mas Creced en la Gracia" Por Mariano González V. Prosiguiendo mi afición anual de plantar vegetales en el patio de la casa, puse una vez en la tierra una pequeña matita de tomate. Varios días después regresé para visitarla. Quería deleitarme con el crecimiento que hubiera tenido. Pero grande fue mi sorpresa al notar que la plantita nada había progresado, ni un solo milímetro. Todo lo contrario, se había secado completamente. Una vez más tuve que recordar que las cosas muertas no crecen. Cuando S. Pablo exhorta a los cristianos a "crecer en la gracia", está dirigiéndose a entes vivos físicamente. En ellos la Gracia de Dios ha implantado ya la vida de Dios, o sea vida espiritual, por tanto, están también vivos para Dios. Han nacido de nuevo del agua y del Espíritu y como están vivos tienen la capacidad de crecer en el Señor. En otra ocasión, planté unas matitas de tomates más creciditas que las anteriores. Estas tenía de 4 a 6 pulgadas de alto. Cuando fui a visitarlas a la mañana siguiente, noté que las liebres o los conejos le habían comido las hojas, las tiernas ramitas, y la mayor parte de los frágiles tallitos. Decidí que era mejor arrancarlas y comenzar de nuevo. Al traer otras plantitas, les hice primero un cerco de malla metálica a fin de protegerlas de estos roedores. Ahora podía reirme de las liebres que por más que trataron no pudieron hacer de las suyas puesto que no podían meter el hocico por la malla metálica. En la vida espiritual también hay muchas liebres que atentan contra el progreso del cristiano.

Por cierto, hay un liebrón, grandón y poderosón. Se llama Apolión, y se apellida Abadón. Este ente maléfico trata continuamente de cortar las ramitas de las virtudes cristianas que el Espíritu de Dios reproduce en nosotros. Procura comerse, si pudiera, el tallo mismo de la vida espiritual. Dije que trata y procura, porque Apolión no puede hacer todo lo que quiere. Su habilidad maligna tiene límites que Dios le ha puesto. Por una, no tiene permiso para destruir a los hijos de Dios. El Espíritu Santo que nos ha bautizado y sellado hasta el día de la redención es mayor que este espíritu maligno que está en el mundo y con toda autoridad lo mantiene a raya. El diablo no puede destruir lo que es posesión del Espíritu de Dios. Al nosotros dejar que el bendito Espíritu se posesione por entero de nuestras vidas, obtenemos la victoria sobre este liebrón que estará siempre a la procura de devorarnos. Volviendo a los tomates, en otra ocasión noté que las tiernas hojitas de mis plantas se encogían como si fueran a enrollarse. Luego se ponían negras, y al fin se caían ya resecas. Las plantitas hacían poco o ningún progreso. Estaban vivas, sí, pero enfermas. Supe entonces que había una plaga que estaba acabando con las plantitas de tomate en mi vecindario. En el plano espiritual sucede lo mismo. Algunos de los hijos de Dios se enferman con las plagas que envenenan el ambiente en que desarrollan sus vidas espirituales. Sucumben ante la plaga de la crítica, la murmuración, los celos, la envidia, los pleitos, la inconformidad, los malos pensamientos, y otras plagas más. Estas destruyen el fruto del Espíritu que suponen exhibir. Por otra parte, he visto a través de los años el buen efecto que tiene el fertilizante o abono aplicado a las matitas. Las plantitas crecen más rápido, más robustas, más verdes, y producen mayor cantidad y mejor calidad de frutos. Los tomates son más grandes, muy carnosos, bien jugosos y más bonitos. En la vida espiritual existe la misma proporción. El fertilizante del estudio de la Biblia, el abono regular de la oración, la comunión y compañerismo de la iglesia y el testimonio cristiano, promueven el crecimiento rápido, lozano, y robusto del cristiano y lo hacen fructificar abundantemente. Por todos es sabido que el árbol se conoce por su fruto. Un naranjo nunca producirá algarrobas, y a la

inversa, un algarrobo nunca producirá naranjas. El árbol cristiano produce el fruto del Espíritu. La Biblia dice que el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Estos son los tomates, las naranjas, las manzanas espirituales que engalanan la planta cristiana. Las buenas obras también forman parte del fruto que supone producir el cristiano. Otros frutos esperados son los engendros espirituales que estos tengan, o sea las almas que ganen para el Reino de Dios mediante un activo y militante evangelismo personal. Pero la planta que ya se ha resecado, no produce frutos sino los frutos de muerte. La Biblia llama a estos frutos negativos: "las obras de la carne" y las enumera como: envidia, homicidios, borracheras, orgías, herejías, disensiones, contiendas, iras, celos, pleitos, enemistades, hechicerías, idolatría, lascivia, inmundicia, fornicación, adulterio y cosas semejantes a estas. Por consiguiente, lector nuestro, declaro con la autoridad de las Santas Escrituras, como repetidamente ya he declarado en otros artículos, que los que practican tales cosas no herederán el reino de Dios. Las cosas enumeradas son obras de la carne, no frutos del Espíritu, y la Biblia dice que los que están en la carne "no pueden agradar a Dios". Sea pues evidente a todos que sólo las plantas vivas pueden reverdecer, crecer, florecer, echar frutos. Las plantas muertas no progresan. Déjeme llamarle la atención, seriamente, al asunto siguiente: Si todo lo que hay en su vida es fruto de la carne, su única esperanza es la de ser cortado y echado en el fuego. Por tanto, examine con toda seriedad y con la más entera sinceridad delante de Dios la CLASE DE FRUTO que la planta de su vida produce. Determine ante Dios si en verdad usted está muerto en delitos y pecados, creyéndose vivo, si en realidad necesita la regeneración del Espíritu de Dios que instituya la vida espiritual en su interior. Jesucristo anunció durante su visita a la tierra que había venido a los hombres para que "tengan vida, y para que la tengan en abundancia". En el postrer y gran día de la fiesta Jesús se ponía en pie para ser visto, y decía en alta voz para ser oído, y ofrecía a todos para ser creído, el agua que refresca, satisface y vivifica. Ofrecía esta agua en los términos más atractivos. Decía El: "Si alguno tiene sed, venga a mi y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán por su ser". Ponga a un lado este artículo. Arrodíllese ahí mismo donde se encuentra y con toda sinceridad y auténtico arrepentimiento dígale al Señor en oración: Señor, soy un árbol sin fruto. Sin fruto espiritual, porque el fruto que doy es

fruto carnal. En este momento, vengo a tu Hijo Jesucristo para tomar del agua de vida de balde. Quiero ser una planta de fruto espiritual plantada junto a arroyos de agua de vida, que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae. Perdóname. Acéptame. Recibo a tu Hijo Jesucristo en mi corazón como mi Salvador personal. Ayúdame a vivir, de ahora en adelante, como un verdadero cristiano. Por Jesucristo te lo ruego

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