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Método Natural de curación

enseñado por Nuestro Señor Jesucristo

EVANGELIO
DE SALUD DE SAN JUAN
226.5
B582e Biblia. N.T. Evangelios
Evangelio de salud de San Juan. - San José: Im prenta y Litografía
Argentina, 19&9.

102 p. ; 21 cm .

ISBN 9977-9946-5-X

1. Biblia. N.T. Evangelios. I. Título.


PREFACIO

EVANGELIO DE SALUD
DE SAN JUAN

(Método natural de curación


enseñado por nuestro Señor Jesucristo)

Traducción del Áram eo


por
Edm ond S. Bordeaux

Los primeros rollos del Mar Muerto fueron Para lo s pastores nóm adas significaba el
encontrados, por obra de la casualidad, por n e g o cio m ás lucrativo encontrar aunqu e
un niño beduino en el año 1947, e n el inte- fuera una pequeña p arte de dichos m anus-
rior de una gruta. critos, ya que eran verdaderas fortunas las
Moham m ed el Chacal, que así se llam aba que obtenían por su venta.
e ste descubridor, no tenía m ás de 15 años de La im portancia del hallazgo hecho por e l
edad y pertenecía a la tribu de los Ta Em ire. niño Moham m ed consiste en qu e los rollos
En esa ocasión andaba buscan do una cabra que en co ntró contienen escritura en perga-
que se le había extraviado. Arrojó una piedra m inos y lám inas de cobre oxidado , de m ás de
en u n a cavidad y sintió que este proyectil dos m il añ o s de antigüedad, que encierran la
golpeaba contra algo que em itió un ruido historia, los conocimientos y las creencias de
extraño y com prob ó que había chocado en un grupo de judíos llam ados "esenios".
greda; encontró así varias jarras o tinajas de De la prim era gruta, descubierta en 1947,
e ste m aterial, las cuales contenían rollos se lograron sacar 7 m e tro s de pergam ino.
forrado s en lino, que habrían de constituir el Tres de estos fu e ron adquiridos por el Profe-
princip io de una serie sucesiva de hallazgos sor E. L. Subenik, por cuenta de la Universi-
de igual naturaleza y uno de los tesoros dad Hebrea; los cuatro m etros restantes los
arqueológicos m ás grandes de los últim os com pró el Convento Sirio Jacobita San M ar-
tiem pos. cos de Jerusalén y luego fueron llevados a
Moham m ed jam ás im aginó que su rutina- Estados Unidos, de donde el Estado de Israel
ria labor de pastor lo conduciría a tan tras- los adquirió en 1954 por la sum a de 250.000
cendental descubrim iento. dólares.
La gruta en la que se encontraron las vasi- Los beduinos, m ientras tanto, no cesaban
jas que contenían los rollos está ubicada en de explorar los huecos del acantilado de esta
la costa noroeste del Mar Muerto, y por eso prim era gruta.
se le conoce por" este nom bre, cóm o asim is- Al mism o tiem po, el R.P. Vaux y el dire ctor
m o los encontrados posteriorm ente. inglés del Servicio de Antigü edades de Jor-
Cuando este hecho llegó a conocim iento dania, C. Lankester Harding, organizaban,
público, se desato una verdadera fiebre por por sugerencia del oficial be lga Ph. Lippans,
encontrar m ás de estos rollos. Este afán fué observador de la O.N .U., una expedición
estim ulado por el interés que dem ostró el científica, que se e n cargaría de reconocer el
Museo de Jerusalén en su adqu isición, pues lugar de ubicació n de la prim era gruta, a la
pagaba por ello precios elevadísim os. que se som etió a excavaciones e n tre el 15 de
febrero y el 5 de m arzo de 19 4 9 , dando una gruta, descubierta por Moham m ed, tiene
extensión de 8 metros de largo por dos de relación con la Biblia. Dos de estos m an u scri-
ancho y tres de altura, y en ellas se encontra- tos son co p ias del Libro Bíblico de Isaías y el
ron 5 0 jarras con no m enos de 70 m etros de tercero es un com entario de otro Libro de las
rollos escritos. Sagradas Escrituras, el de Habacuc. Los cua-
E ntre el 24 de noviem bre y el 12 de di- tro escritos re stantes han recibido, según su
ciem bre de 1951 se llevó a efecto una cam - contenido , los siguientes títulos: "Regla o
paña de excavaciones en Khibert Qum ran, Manual del Génesis", "Reglam ento de la Gue-
que arro jó com o resultado el hallazgo de una rra e n tre los Hijos de la Luz y los Hijos de las
serie de rollos. Entre el 21 de e n e ro y e l 3 de Tinieblas" e "Him nos".
m arzo de 1952 se llevaron a cabo trabajos de Al ser descifrado s algunos de los rollos
exploración en las grutas del W adi Murabba- encontrados en la costa del Mar Muerto deja-
'at, situadas en u n p u nto de m uy difícil acce- ron al descubierto antecedentes geográficos
so, 25 kilóm etros al su deste de Jerusalén y a para ubicar tesoros de oro y plata, centena-
casi 5 kilóm etros del M ar M uerto. res de vasos con substancias arom áticas,
El estudio que se hizo de los textos de vestidu ras sagradas, etc., escondidos por los
estás grutas de m o stró que tenían un origen esenios.
distinto a los encontrados en Qum ran. E n Los rollos de l Mar Muerto dem uestran que
efecto, durante el seg u ndo levantam iento existió una ag rupación hum ana que depositó
judío, ocurrido entre los años 132-135 d.C, dichos m anuscritos en los lugares en que
las grutas de W adi Murabba'at sirvieron de han sido hallados. E sta com unidad fué la de
guarida a los soldados de Bar Kokeba y entre los "esenios", vocablo, que es la transcripción
lo s do cum entos hallados en este lugar figu- griega de un térm ino hebreo o aram eo que
ran varias cartas enviadas por el jefe judío al to davía no se ha podido identificar con ce r-
com andante rebelde de la región. Los bedu i- teza. En lo s textos de los rollos m ism os no
n o s, por su parte, guiados por propósito s aparece tal denom inación. S in e m b arg o ,
m uy diferentes al interés científico, seguían ellos -los e senios- se designan com o "Los
explorando para encontrar nuevas grutas en N umerosos", "La Com unidad", "Los Hijos de
la costa del M ar M uerto. la Luz", "Los Hijos de Zadoc".
Hasta el 29 de m arzo de 1952 se h ab ían E l historiador Plinio El Viejo localiza esta
encontrado tres grutas con valiosos escritos. secta con bastante precisión al decir qu e al
Las cam pañas organizadas de excavacio- occidente del M ar Muerto estaban instalados
nes term in aro n el 21 de m arzo de 1956 en los esenios. Esta com unidad, se gún los histo-
Ain Fenkha, haciendo u n total de once grutas riado res Filón de Alejandría y Josefo, repu-
que encerraban tinajas de greda que conte- dian los placeres com o un m al y tienen p o r
nían m anuscritos fragm entados los cu ales virtud la continencia y la resistencia a las
sum aban la cantidad de 600 m etros, m ás o pasiones.
m enos; de é stos, sólo once se conservaban Lo que hasta ahora se ha descifrado de los
com pletos. En estos rollo s hay un m anuscrito m anuscritos del Mar Muerto está relacionado
que se refiere al Levítico, Libro del Antiguo con e sta secta; en forma precisa en los escri-
Testamento, escrito en caracte res hebreos tos titulados "La Regla", "El Escrito de Dam as-
antiguos; una colección de Salm os, corres- co ", "El Reglam ento de la Guerra de los Hijos
pondientes a los de la Biblia, pe ro con un de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas", el
ordenam iento diferente; un Targum de Job de los "Him nos" y los "Com en tarios. •Bíbli-
en aram eo; algunos fragm entos de un Tar- cos".
gum del Levítico en aram eo, y un texto litúr- Se dice que la com unidad "esenia" existió
g ico de carácter apocalíptico, escrito en he - entre el últim o te rcio del siglo II a.C y el 68
breo. d.C, lo que coincide con las fechas fijadas
El contenido de los rollos de la prim e ra para los Manuscritos, de sp ués de diversas
pruebas científicas realizadas por los exper- Hebrea de Jerusalén están en la actualidad
tos. El rollo de Isaías data del año 100 a.C.; dedicados a la difícil tarea e reconstru ir gran
para las envo ltu ra de lino se fijó un período parte de e stos textos. Algunos pedacitos de
entre 168 a.C. y 233 d.C. Las vasijas qu e con- estos ro llos no son m ás grandes que una
tenían los ro llo s son anteriores al siglo 1 a.C., entram pilla; otros están indescifrables, por-
o sea, pre–Herodianas. que la acción del tiem po los destruyó, ha-
Fin alm en te, es de m ucha im portan cia ciéndolos casi ilegibles.
de stacar que del estudio de los rollos del Se ha recurrido a toda clase de m edidas
Qum ran se establece la existencia de un per- para evitar el deterioro de estos m anuscritos.
sonaje perte n e ciente al sacerdocio, organi- En esto sentido el Profe so r H. W right Baker
zador de la secta de los "esenios”, de donde de la Universidad de Manchester de Inglate-
provienen los m anuscritos lo distinguen con rra inventó una pequeña m áquina, con la
el nom bre de M aestro de Justicia. cual se pudieron co rtar los rollos con gran
Este personaje es de gran fuerza religiosa precisión, para luego proceder al arm ado de
y constituye, a ju icio de las autoridades en la los trozos sin perder una sola letra.
m ateria, uno de los resultados m as sensacio- Han sido tan profundos y m inuciosos los
nales de los hallazg o s del Qum ran, pues trab ajos realizados por los científicos y se
reveló una extraordinaria figura religiosa de han adentrado tanto en el conocim iento de
la Hum anidad. los rollos del Mar Muerto, que reconocen los
Los textos de los rollos re latan que este que han escrito por una mism a m an o , en
“Maestro de Justicia” arrojado a prisión por otras palabras, identifican a los escribas que
los hom bres del “sacerdocio im pío”, que intervinieron.
m encionan con frecuencia los com entarios El trabajo de ordenamiento y de restaura-
bíblicos de los m anuscritos del Qum ran. ción de estos textos puede de m o rar todavía
Todo esto, es solam ente una parte del algunas generaciones de paciente e inteli-
contenido de los rollos del Mar Muerto. Pues gente labor.
los científico s y estudiosos de la Universidad
PROLOGO

"Aún tengo muchas cosas que deciros, pero dam ente la octava parte del m anuscrito
ahora no las podéis sobrellevar". (Juan 16:12) com pleto escrito en aram eo. Se espera que
los futu ros hallazgos arqueológicos puedan
Con estas palabras Jesús hablaba a su s revelarnos una nueva inform ación tan valio-
discípulos para advertirles sobre la profundi- sa y sublim e com o la de esta parte.
dad y grandeza de su doctrina cuando se Los detalles so b re las leyes naturales que
acercab a e l m om ento de la separación. Tal regulan la creación entera, las im plicacio n es
com o lo dem uestran lo s m anuscritos del de nuestras actividades vida tras vida, las
Evangelio de Salud de San Juan , Jesús habló causas de nuestro destino y la e xtraordinaria
so b re la conveniencia de una vida pura y claridad con que se enfoca el tem a de la sa-
regulada su brayando la im portancia de una lud, estam o s seguros que sacará de su estan-
alim entación vegetariana a fin de tener una cam ien to cultural y espiritual a toda la hum a-
vida salu dable com o base indispensable para n idad, tanto creyente com o no creyente. La
un desarrollo espiritual auténtico. De este lectura de esta obra, de spejará las dudas de
m o do el Divino Maestro reveló los secretos los escépticos, convencerá a los im píos, sal-
de cóm o lo grar una vida larga y placentera, vará a los inocentes y finalmente despertará
disfrutando a plenitud de las facultades físi- a todos aquellos que por falta de inform a-
cas, m entales y psíquicas, sin enferm edades ción so b re la Verdad, se habían autosepulta-
ni dolo re s, colm ados de bendiciones y de do en el fanatism o doctrin al de sus propias
una im perturbable paz y equilibrio. En este especulaciones.
libro, es el propio apóstol Juan quien n o s Sabemos m uy bien que este libro causará
presenta en 45 capítulos condensados las u n a auténtica revolución -tan positivo co m o
extraordinarias y reveladoras enseñanzas de deseada- en todo el género hum ano que
N uestro Señor Jesucristo, las cuales son de cansado de su frir se encuentra atrapado en
in calculable valor para aquellas alm as since - el pozo oscuro de sus propias lim itaciones.
ras qu e verdaderam ente desean avanzar por Conscientes de la urgente necesidad de
la "escala de Jacob" (perfección espiritual). "La ayu da que tiene la hum anidad y del valo r
ascensión de esta escala tan sólo ha comenza- incuestionable de la inform ación que brinda
do, quedando aún muchos peldaños por trepar, el Evangelio de Salud de San Juan, nos com -
muchos vicios por vencer y muchas virtudes por p lacem os en presentar esta joya de libro que
conquistar" (Cap. XLI). com o m edicina celestial contribuirá sin duda
N unca antes habíam os encontrado un alguna a la regeneración total de la h u m ani-
docum ento tan sencillam ente científico y dad, exterm inando sus vicios y m alos hábi-
esclarece do r relacionando a la persona de tos, sus m iserias físicas y m o rales y todos los
Jesús con estos temas. m ales que sufre de bido precisam ente a su
El presente volum en constituye aproxim a- desinform ación.
Q u e nuestro Señor Jesucristo nos dé a codicia, envidia, prejuicios, errores y vanida-
todos sus bendiciones, a fin de recibir los des que cubren n u estros corazones y nues-
rayos del Sol de la Verdad que se encuentran tras m entes.
en este libro para que desaparezcan por
siem pre las densas brumas de la confusión,

Orden Samaritana Internacional

N ota.– La presente versió n ha sido revisada y autorizada por el Presidente de la Orden Sam aritana
Internacional, D r. Victorino Alonso, en su sede de Santiago de C hile, casilla 1763.

Puede im prim irse y traducirse.

Para cualquier inform ación adicional en C osta Rica, pueden escribir al Apartado postal 166-1002 de San
José.
EVANGELIO DE SALUD
DE SAN JUAN

(Método natural de curación


enseñado por nuestro Señor Jesucristo)

CAPITULO I

Enfermos suplican al Divino Maestro que les explique la causa por la


que ellos enfermaban y sufrían dolores. Cristo les contesta diciendo: Os
enfermáis y sufrís dolores, porque habéis desobedecido los Manda-
mientos de la Madre Natura.

En aquel tiem po m uchos enferm os acu- lo s discíp u lo s se lecto s en cabezados p o r


dieron a Je sús, preguntándole: Maestro, tú Juan, que sie m pre estaban cerca del Divino
que sabes todas las cosas, dinos, ¿por qué Maestro para que no se les escapara n inguna
nos enferm am os?, ¿por qué sufrim os ach a- palabra de sab idu ría que salía de su divina
ques y dolores?. Señor, sánanos para que no boca, escuchaban con toda atención sus
sufram os y seam os útiles a nosotros y a lo s enseñanzas y a veces le hacían preguntas,
dem ás seres hum anos. Tú que tienes el po- ¿Quién es nuestra Madre N atura?, ¿Q u iénes
der de sanarnos, en tus m anos tienes nuestra son sus Angeles y dónde está su m orada?
salud y nuestro b ie nestar. Señor, líbranos del Cristo les respondió: vu estra Madre N atu-
pode r de Satanás, que nos está atorm entan- ra está dentro de vosotros y vosotros dentro
do. Maestro, ten com pasió n de nosotros, no de ella. Esta Madre os parió. os dió vuestro
nos abandones y sánanos. cu e rp o , os dió todo lo que sois, porque os
Cristo les respondió: Felices vosotros que dió la vida. E ste cuerpo que os dió vuestra
tenéis sed y ham bre de sabiduría. Yo os satis- Madre, algún día se lo tendréis que devolver.
faré, dándoos agua de la vida que nunca m ás Felices vosotros porque experim entaréis una
os dará sed; os daré pan del conocimiento que alegría inmensa al conocer a esa bondadosa
nunca m ás os dará hambre. Madre y a su Santo Reino Conoceréis a vues-
Bienaventurados vosotro s que llenos de tra Madre tan pronto recibáis sus Santos
fe acudís a m í, g olpeando la verdadera y úni- Angeles, es decir, tan pronto obedezcáis las
ca puerta de conocim iento y sabiduría, la inmutables Leyes de la N aturaleza, porque
cual os abriré de par en p ar. Felices vosotros cada Ángel representa una Ley, un do n D ivi-
porque yo os liberaré de Satanás y os llevaré no, una virtud hum ana.
al Reino de los Angeles de vuestra Madre Natu- Ahora os invito a que grabéis en vuestras
ra, donde sólo hay goce y felicidad, p o rque m entes la Suprem a Verdad que dice: "El indi-
Satanás no tiene acceso a ese reino. vidu o que rigurosam ente obedece los man-
Los ham b rientos de sabiduría, ante todo dam ientos de la Madre N atura, acatándolos

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todos los días, jam ás se enferm ará". Porque rados, am aréis al prójim o com o a voso tros
e l poder de la Madre N atura es infinito y o m - m ism os, incluyendo a los que os odian y asi-
nipotente Está lleno de misericordia, de sabi- m ism o, am aréis a todas las criaturas que Dios
duría in finita, de belleza y de am or. Este ha creado en la faz de e sta tierra. Este om ni-
com pasivo poder de la Madre N atura expulsa potente poder de la Madre N atura tiene do-
a Satanás que se adueñ ó de vuestro corazón, m inio absoluto sobre vosotros y vue stros
induciéndoos a la m aldad, al fraude, al cri- cuerpos y tam bién sobre los cuerpos de to-
m en y hasta a m atar. P e ro una vez expulsado do s los seres vivientes y hasta sobre el Re in o
Satanás de vuestro corazón y habitado éste Mineral, Vegetal y Anim al.
por un Ángel, cam biaréis radicalm ente de
conducta; seréis bondadosos, correctos, hon-

CAPITULO II

Cristo explica que todos los componentes del cuerpo hu-


mano, es decir, todos los visibles, proceden de la Madre
Natura, la Madre Tierra, y los invisibles proceden del Pa-
dre Celestial. (EI alma y el espíritu). Por lo tanto, el hom-
bre debe su vida a la Madre Natura y al Padre Celestial a
los que debe venerar y obedecer sus mandamientos.

Vuestras carnes, vu e stros huesos, vuestras envuelve com o el agua envuelve al pez, la
venas y arterías y la sangre que corre dentro tierra a la sim iente, o al aire a las avecillas del
de ellas, todo esto ha salido de la Madre Tie- cielo. Esa bendita atmósfera form a policro-
rra: m as nubes que adornan los cielos con her-
De sus minerale s, vegetales com o sus m osos paisajes, tornándose a veces, en tem -
verduras y frutas, sus aguas, el aire, el S o l, p e stades con sus ígneos relámpagos y ensor-
todo esto se lo debéis a la bondadosa Madre decedores truenos que estrem ecen, rem ue-
Tierra. ven, reviven y despiertan la dorm ida capa
La luz de vuestros ojos, el oír de vuestros terrestre, beneficiándola de m últiples m ane-
oídos, el olfato de vu e stras narices, todos ras. Todos los fen ó m enos de la naturaleza
estos dones nacieron de los colo res, los soni- tie n en razón de ser, porque son útiles y ne-
dos y los arom as provenientes de la Madre cesarios, aunque el hom bre, po r ahora no lo
Tierra. com prenda.
La sangre que os da la vida tiene su orige n Esa bienhechora atm ósfera, con las dife-
en e l ag ua , que es la sangre de la Madre Tie- re n te s temperaturas de sus capas, causa im -
rra y que la com penetra íntegram ente. Ella petuo so s vientos que rem ueven el aire vicia-
llena los m ares, lagos y ríos. El sol la e vap ora do, oxigenándolo con sus frescas brisas qu e
haciéndola subir a la atm ósfera com o n ubes disem inan el polen, fecundando las flores,
que con sus rocíos m atinales y su s b e néficas haciendo fructificar toda la vegetación.
lluvias hacen crecer la vegetación, las siem - Este prim ordial elem ento de la N aturaleza
bras de trigales para vuestro pan cotidiano. -el Agua- que , re pito, es la vivificante sangre
Esta bendita atm ósfera nos com penetra de la Madre Tierra, circula dentro de ella y en
hasta las profundidades de nuestro ser y nos to do su contorno, en el aire con sus benéfi-

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cas lluvias y rocíos, en las profundidades con En verdad o s digo, si con vuestros vicios o
sus cristalinas vertientes, dando vida que m alo s hábitos ocasionareis algún daño a
palpita sobre la faz de este am eno planeta, vuestro cuerpo, o a cu alquiera de sus órga-
llam ado Tierra; en sus eternas nieves, que nos, infringiréis gravem ente lo s sabios pre-
tam bién son agua, p e ro sum ida en sueño, ceptos de la M adre N atura y os haréis m ere-
que ado rnan los picachos de los m ontes, de cedores de dolorosas sanciones, enferm eda-
cuyas alturas ese bendito elem ento descie n - des, dolores y sufrim ientos.
de en puras y cristalinas gotas que luego Porque el cuerpo que vosotros cre éis
unidas co n otras gotas, form an surcos, susu- vuestro, no e s vuestro, sino tan sólo prestado
rrantes arroyos y riachuelo s, para engrosar- por la Madre Natura, com o herram ienta e
los en im ponentes ríos, desembo can do final- instrum ento de evolu ción, para que vuestra
m ente en lagunas, lagos e impetuosos m a- alm a con su auxilio pueda practicar en este
res. Taller del Señor, adquirir experiencia, conoci-
De cierto os digo, sois hijos de la Madre m iento y sabiduría.
N atura, de la Madre Tierra, porque de ella Cuando padecéis de alguna enferm edad o
hab éis recibido todo lo que sois, todo vues- algún dolor, es señal segura de que h ab é is
tro cuerpo m aterial, igual com o habéis reci- abusado de vuestro cuerpo y desobedecido
bido vuestro cuerpo celestial de vuestro Padre los Mandam ientos de la M adre N atura.
Celestial. En cam bio, si en cualquier edad gozáis de
Este hecho es tan cierto e innegable, co- una perfe cta salu d, pero ante todo en una
m o cierto es que el niño recién nacido es hijo avanzada ancianidad, es señal segura de que
de las entrañas de su m adre carnal. habéis obedecido los Mandam ientos de la
Polvo sois y en polvo os conve rtiréis, por- Madre N atu ra, que ahora os prem ia con una
que habéis salido de la Madre Tierra y a ella larga vida y una buena salud.
un día tendréis que volver, ya que sois una De cierto os digo que si abusáis de vue s-
sola unidad con la Madre Tie rra, pues ella tro cuerpo estáis infringiendo gravem ente
está en vosotros y vosotros dentro de e lla. contra los M andamientos de la Madre N atu-
De ella nacisteis, en e lla vivís y a ella algún ra, y en tal caso no escap aréis del castigo,
día volveréis, po rqu e vuestro cuerpo materia consistente en graves enferm edades, acha-
es y en m ateria se convertirá. ques, dolores y m uerte prematura.
Guardad, por lo tanto, los sabios precep- Be n ditos los hijos de la Madre Tierra que
tos de la Madre Natura, porque nadie puede sumisamente la o b e de cen, porque serán
alcanzar una perfecta salud y una larga vida m im ados y agasajados por ella, oto rg ándoles
ni ser feliz, sino m ediante el fiel acatam iento bienestar y felicidad, prosperidad m aterial y
de los M an dam ientos de la Madre natura, espiritual, una buena salud y una larga vida.
am ándo la y sirviéndola con todos vuestros Si estáis sufriendo graves achaques, enfer-
esfuerzos, con todo vuestro entendim ie n to. m edades y dolores, os a-seguro que estos
Am arla y servirla significa practicar y vivir las m ales se os quitarán com o por obra de e n -
grandes virtudes humanas. canto si os incorpo ráis dentro de las Leyes
Vosotros estáis íntim am ente ligados a la N atu rales, o b e deciéndolas rig u ro sam e n te ,
Madre N atura, porque vuestro alien to e s su cual prem io por haber vuelto al regazo de la
aliento; vuestro pulso es su pulso , vuestras Madre N atura. A i incorporarse dentro de la
em ociones son sus emociones. V u estra san- Ley N atural vuestra ancianidad se rá plácida,
gre es su sangre, vuestra carne es su carne, sin achaques ni dolores, gozando de u-na
vuestros huesos sus huesos, vuestras entra- perfecta salud, y una larga vida, colm ada de
ñas sus entrañas. Tam bién vuestros ojos, felicidad y protegida de lo alto.
oídos y olfatos son sus ojos, oídos y olfatos. Es el hijo pródigo que regresa sum iso al

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regazo de la Madre N atura, re cibiendo todo hijos que aman- a la Madre N atura, porque
cariño y protección de ella; lo protege de serán agasajados por ella y protegidos y así,
acciden te s, asaltos de bandoleros, de pica- seguros reposarán e n su blanco regazo. Por-
duras de serpientes venenosas, de anim ales que en verdad os digo, la Madre N atura n u n -
feroces, de incendios, inundaciones, m alas ca deja de amar a sus hijos, sólo que se en-
cosechas, terrem otos y de tantos riesgos y tristece cuando ellos la desobedece n , se
peligros que acechan a los hijos re b elde s que avergüenzan de ella, o la abandonan. Grande
se mofan de su propia Madre al pisotear sus es el gozo que ella experim enta cuando el
Mandam ientos. Pero, a pesar de esta rebe- hijo p ródigo, sum iso y arrepentido vuelve a
lión, Madre Natura am a tiernam ente aún a sus brazo s. Este es su mayor goce; m ás gran-
sus hijos m alos, sacrificándose para cuidarlos de que las m ontañas, m ás gigante y m ás
cuando caen enferm os. Es que únicam ente la profundo que el m ás hondo de los m ares.
Madre Natura tiene el poder exclusivo de A tale s hijos arrepentidos, ella los colm a
sanaros si estáis enferm os. Fuera de ella, con sus bendiciones, con sus dádivas y sus
nada ni nadie en el m u ndo puede sanaros, ni distinciones. Lo s cuida y los protege, com o la
el m ás docto de los m édicos con su s re m e - gallina cuida y protege sus polluelo s o la
dios m ilagrosos y su s m enjunjes, porque las leona sus cachorros. Así, la am orosa Madre
m edicinas y los rem edios jam ás curan, n i N atura afanosam ente protege a sus hijos, los
pueden curar. Lo único que cura y sana las cuida y salva de .tantos p e ligros que en el
enferm edades es el estricto acatam iento a la cam in o lo s asechan, si ellos con absoluta fe y
Ley Natural. E s por este m otivo, por infringir confianza se entregan en sus brazo s, tal co-
contra las Leyes Divinas, que jam ás sab io m o el niño confía en su m adre al entre g arse
alguno hallará una droga milagrosa para sin titubear en sus protectores brazos.
sanar una enferm edad.
Bienaventurados los obedientes y sum isos

CAPITULO III

Madre Natura ama tiernamente a sus hijos aunque ellos


no la amen. Ella ama y protege aún a los más malos.
Siendo la ignorancia la raíz y la causa de todos los males,
Madre Natura se esfuerza de enseñar y aleccionar a sus
hijos. A los m ás ap licados y obedientes, ella los pre-
mia prodigándoles buena salud, m ientras que a los
rebeldes, ella los castiga con enferm edades y dolores.

N o me canso en repetiros, que M adre N a- co nciencia y el rem ordim iento, tratando de


tura am a tiernam ente a sus hijos. Am a aún a convencerlos a que se incorporen en su co n-
los m ás m alos y los protege afanosam ente en fortable regazo , es decir, al cam ino del recto
su desgracia. N o n iega su am orosa protec- vivir.
ción au n a los que la insultan, la huyen y des- Pero cuando sus b uenos consejos fallan y
deñan. Con m étodos am orosos, su aves y tam bién todos sus esfuerzos persuasivos,
p ersuasivos, les habla m ediante la voz de la entonces la faz a-m orosa y sonriente de la

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Madre N atura se torna seria, dura y severa. ya enredados, Satanás le s deja gozar un cor-
Sin compasión-entrega a su s h ijos desobe- to tiem po con toda su plenitud en sus de se n -
dientes y rebeldes al m aestro dolor, al severí- frenos naturales. Pero, cuando llegan al col-
sim o ángel dolor, que m ediante suplicios m o sus deleites, Satanás los de ja caer en lo
duros y a veces persuasivo s, sabe hacerlos m ás hondo de lo s abism os. Les quita todo lo
llevar a una vida decente y decorosa, al e je r- que le s halaga, riquezas, oro, plata, castillos,
cicio de las grandes virtudes hum anas, em - lujo, fam a, m ujeres y hasta la salu d, hacién-
pezando por el esforzado y honrado trabajo. do lo s rodar cuesta abajo, de tum bo en tum -
Ángel dolor, sim bolizado por la figura de b o, hasta los abism os de la m ás espantosa
un diablo simpático de rostro atrayente, agra- depravación moral, a la fornicación, em bria-
dable y siem pre a-legre, de m aneras afables, guez, vicio del opio, juego de azar, vida diso-
pero que en el fon do es perverso, m alo, cri- lu ta del holgazán, para finalm ente caer como
m inal. Por esto se le llam a Belcebú, que es el basuras y desechos sociales, en hospitales,
príncipe de los dem onios, es decir, el m ás h o sp i c i o s , m a n i c o m i o s , p r e s i d i o s - T a n t o s
m alo de los m alo s. Es m aestro en tender vicios han envenenado sus organism os con-
tram pas a los hum a- virtiéndolos en piltrafas hu m anas. Sus cuer-
nos, tejer fin as redes com o las arañas, pos están llenos de abom inables suciedades
para hacerlos caer en ellas com o m oscas. a causa de sus desorden adas e inm undas
C o m o cebo y anzuelo em plea las propias com idas, bebidas em briagantes, drogas cal-
tendencias e inclinaciones de cada cual, sus m an tes. Sus órganos digestivos están sucios
p ro p io s ale g res vicio s, e xp o n ié n do l o s a con grandes acum ulaciones de alim entos
doloro-sas experiencias que jam ás son ven- indigestos, convertidos en basurales e n los
g ativas, sino altam ente aleccio n ado ras e que pululan gusanos, lom brices y u-na infini-
instructivas, qu e en el fondo son inspiradas dad de microorganism os infecciosos, causan-
por el m as puro amor. tes de mu chas enferm edades com o el cáncer
A sus pupilos los expone a serios peligros, y la gangrena, que degeneran e n lepra. Sus
a grave s accidentes y calam idades sin fin, evacuacion es son irregulares, con nausea-
para hacerles palpar y ver los efecto s de sus bundo olor. Esta suciedad co agula la sangre
propios vicios y así persuadirlos de dejarlos, convirtiéndola en una especie de grasa ne-
de odiarlos y de volver al cam ino del recto gra, espesa, hedion da, com o el agua deteni-
vivir. da y podrida de un pantano.
Este príncipe del m al, vistiendo elegantes La sangre inm unda dispersa sus venenos e
y atractivos ropajes, sabe deslum brar y sedu- inmundicias por todo el organism o, infectán-
cir a cada cual, aprovechándose de los p ro - dolo íntegram ente; las carnes, los huesos,
pios gustos e inclinaciones arraigadas en su nervios, venas y los órganos m ás nobles que
corazón. Así, algunos pupilos caen m ejor en em piezan a fallar.
su tram pa poniendo e n ella deslum brantes Los h uesos pierden su solidez, se tornan
riqu e zas, el brillo del oro o la plata, fantásti- frágiles, nudosos, quebradizos. Su respira-
cos castillos con lu josas servidum bres; otros, ción se hace difícil, se ahogan frecuentem en-
en cam bio, caen mas fácilmente tentándolos te. Es que sus p u lm o nes están perforados y
con el poder, el m ando, la cele bridad, el lujo, ya no respiran norm alm ente. Dentro de sus
títulos nobiliarios, la fam a, la gloria...; a otros entrañas todo h u ele m al, lo que se m anifies-
los tienta con bellas damas, orgías am orosas, ta en una m aloliente respiración y evacua-
deleites del opio, del juego, casino, carreras- ción. Sus o jo s se tornan turbios, vidriosos, sin
Cegados ante tan espléndidos halago s, tanto vida ni brillo. Finalm ente se apagan, sobrevi-
b rillo, belleza y gloria, pronto se enredan e n n iendo una ceguera parcial o aún total. Tam -
las telarañas tendidas por Satanás. E ntonces poco el oído funciona correctam ente, ya qu e

13
el pus invade esa delicada cavidad. Final- dores halagos.Al com probar Madre N atura
m ente, se ponen com pletam e n te sordos. Por que éste hijo pródigo realm e n te torna en
la m isma cau sa pierden la capacidad del olfa- serio la vida y se e sfu erza en regenerarse,
to. ella, en su inm enso am or, le presta toda ayu-
De esta m anera Madre N atura quita sus da. Para esto ella le envía todos sus ángeles
dones al hijo rebelde e incorregible: aliento, para que lo aleccionen y lo guíen en el sen-
sangre, carne, huesos, entrañas, ojos, oídos, dero del recto vivir. Luego, el hijo pródigo al
olfato, sueño. Finalmente le falla el cerebro, verse libre de las torturas de Satanás, reco-
sobrevin ié n dole la dem encia y la locura. Tal n o ce con gran alegría que la única m anera
es el castigo que sufren lo s malos hijos que de librarse de su verdugo, ha sido el correr
se portan insolentes con su M adre N atura. hacia el regazo am ab le y seguro de su amo-
S in em bargo, si este hijo testarudo, a últi- rosa Madre, la Madre N atura y obedecerla en
m a hora se arrepiente de sus pecados y sumi- to do lo que ella m andaba. Para ser m ás claro,
so vuelve al seno de la Madre N atura, ella, dejar de pecar, abandonando los vicios y
con gran regocijo, lo recibe y lo perdo n a. Le m alos hábitos, significa correr al regazo de la
basta que retorne a una vida honesta del Madre N atu ra, donde no se atreve a acercar-
honrado trab ajo y del recto vivir, sin vicios ni se el diablo, o sea, los vicio s y m alos hábitos
m alos hábitos, y, ante todo, observar las Le - del hijo arrepentido. Es que nadie puede
yes N aturales y los preceptos de la Madre servir a dos señores, a Dios y al diab lo, a la
N atura, para librarse de las garras de su ver- Madre N atura y a Belcebú.
dugo, e l im placable Satanás y de sus tortu-
ras, rechazando en el fu turo todos sus tenta-

CAPITULO IV

Cristo contesta a los fariseos preguntas acerca de la interpretación de


las Escñturas,exhortando: No busquéis la verdad en viejos papiros ni
en escrituras ancestrales; son letra muerta, escritas por hombres muer-
tos en vida, hombres falibles. Buscad la Verdad en la letra viva, que
palpita en la Naturaleza viviente,donde ella se manifiesta en infinitas
form as, habiéndonos por miles de bocas. Ante todo buscadla dentro
de vosotros mismos y tratad de comprenderla y obedecerla. De esta
manera habréis encontrado el inapreciable elixir de una larga vida, de
una buena salud y una verdadera dicha de vivir.

Todos los presentes escuchaban atónitos escribas.-


sus sabias enseñanzas, ante to do, sus discí- Tanto era el poder de Cristo de atraer ha-
pulos selectos, encab e zados por Juan, que cia sí las m uchedumbres, qu e éstas, aún a la
siem pre estaba cerca de El. puesta del Sol no se retiraban, sino que sen-
Es que sus en señanzas eran llenas de sabi- tadas a su derredor seguían escuchando y
duría, de espíritu y hondo contenido m oral, preguntando.
de autoridad y poder, sin las vacilantes e Le suplicaban: Maestro, enséñanos expli-
inseguras afirm aciones de los sacerdotes y cándonos las Leyes de la vida, p o rque desea-

14
m os vivir en arm onía con la Madre N atura, de las avecillas del cielo.
observando sus m andam ientos, a fin de no En verdad os dig o, buscad la Ley en la
enferm am os y vivir felices una larga vida. palpitante vida, an te todo en vosotros m is-
Jesús les co n testó: En verdad os digo, m os y tratad de com prenderla y obedecerla,
nadie puede ser "sano n i feliz, si no cum ple pues, sólo así conservaréis la buena salud y
con los severo s m andam ientos de la Madre seréis felices. En verdad os digo, que todas
N aturaleza. estas palpitantes m anifestaciones de la vida
Y algunos escribas y fariseos allí presentes están m ás cerca de Dios, que todas las escri-
re sp o n die ro n : N o so tro s o b e d e c e m o s lo s turas m uertas, inertes y sin vida.
Man damientos de las Leyes de Moisés, nues- Dios, en su inm ensa sabiduría, ha cre ado
tro m áxim o Legislador, según están e scritas e l m ilagro de la naturaleza viviente y todo lo
estas leyes en las Sagradas Escrituras. que en ella mora, vive y palpita, para qu e
Y Je sú s, levantando algo el tono de su ella, por m iles de bocas y por sus infinitas
voz, expresó: N o b u squéis la Ley en vuestras m anifestaciones hable a lo s hom bres y les
escrituras. Las escrituras son tan sólo letra revele y enseñe sus sabias leyes. A su vez,
m uerta y la Ley es vida palpitante . Debéis Dios ha dotado a los hom bres de la razón, de
saber que Moisés no re cib ió la Ley escrita, la inteligencia y de la sabidu ría, al conceder-
sino de voz viva. les parte de su Divin o e spíritu, para que así,
R e p ito , la Ley es la palabra viva , del Dios ilum inándolos, puedan le e r el libro abierto
viviente, dirigida a profetas vivientes, a hom - de la naturaleza, conocer sus le ye s y acatar-
bres -vivos. La ley está e scrita en letras inde- las. De allí que los hom bres deben esforzarse
lebles en toda la naturaleza viviente, en todo en em plear ésta su in te ligencia y en escrudi-
lo qu e p alpita vida, de donde ella nos habla ñar la natu raleza, porque así, únicam ente,
por m iles de bocas. podrán descubrir sus sabias Leyes, e scritas
Vosotros podéis escuchar y leer e n el libro en cada detalle de su obra.
abierto de la naturaleza viviente, en las plan - ¡Ay del hom bre que cierra sus ojos para no
tas, que nos hablan por m edio de sus flores y ver la realidad de la vida! y ¡ay del hom bre
sus arom as; en las arboledas con sus delicio- que cierra sus oídos para n o escuchar el im -
sos frutos; en las, vertientes cristalinas, en los petuoso rodar de incontenible progreso!.
riachuelos e im ponentes ríos; ella nos hab la Una vez m ás os digo, las escrituras son
con sus ag u as vivientes y su eterno m urmu- obras del hom bre falible, sujeto a erro re s de
llo. En los mares con su fluctuante respirar de interpretación, m as
alta y baja m area y su s vio lentos oleajes. Aún la letra no escrita, m anifestada por la vi-
en las rocas más duras hay palpitante vida, viente naturaleza es infalible, sin error, por-
sin cuya vibrante cohesión ellas se desinte- que es obra de D ios, es su auténtica palabra,
grarían en polvo. su idioma universal.
En verdad os digo, la vida nos habla desde ¡Ay del hom bre que prefiere escuchar la
las duras rocas, los vibrantes m inerales, des- letra muerta contenida en anacrónicos papi-
de e l reino vegetal y anim al, desde lo m ás ros y añejos m anuscritos, a escuchar la fresca
hondo de los m ares co n sus peces de insos- y viviente p alabra que Dios habla a través de
pechadas form as, tam años y colores; nos la palpitante naturaleza, susurrándole a lo s
habla desde las alturas del firm am ento, des- oídos por m ile s de bocas y hasta el propio
de las arbole das, con el m aravilloso cántico corazón, su cerebro y su conciencia.

15
CAPITULO V

Prosigue Cristo diciendo: Si obtenéis conocimiento sólo a través de las


escrituras, que repito, son letra muerta, y no a través de la palpitante
naturaleza que es letra viva, en perpetua renovación, estáis muertos
en espíritu; sois lámpara apagada por falta de aceite que no da luces
de entendimiento, ni lucidez, ni comprensión, por lo cual no poseéis
sabiduría ni verdad.

Los escribas y los fariseos decían: Maestro, la fornicación, la em briaguez, la glotonería,


nuestros Padres nos e n señaron a conocer la la m entira, el e g o ísm o y la avaricia de acu-
Ley sólo de las escrituras. De ahí que leer la m u lar m ás y m ás riquezas, usurpándolas aú n
Ley en las manifestacio n e s de la naturaleza a pobres, viudas, inválidos, an cian os y huér-
e s algo huevo para nosotros, ya que no h e - fan o s, cuyas alm as clam an justicia del cielo,
m os heredado ni apre n dido tal interpreta- para que sean castigados los usureros. Y ¡ay
ción de nuestros m ayores. De ahí que te su- de vosotros lo s e scribas y fariseos!, no esca-
plicam os que no s e n se ñes la Ley de que nos paréis del justo castigo.
h ablas porque, aprendiéndola, sum isam ente E l suprem o m andamiento dice: no forni-
la obedecerem os, serem os sanos y así nos carás... y habéis fornicado; no m atarás y h a-
dignificarem os ante Dios. béis m atado; no mentirás y habéis m e ntido;
Cristo les respondió: Habiendo escudriña- no odiarás y h ab é is odiado, no sólo a vues-
do vosotros tan sólo las escrituras que son tros enem igos sino hasta a vuestros herm a-
letra m uerta, estáis m uertos en espíritu, apa- nos. ¡Ay de vosotros los fariseos y e scribas!,
gado vuestro entendim iento, andáis com o que no escaparéis del justo castigo.
ciegos, a oscuras, tropezando. Por lo tanto, En verdad os digo , vu estro cuerpo está
no podéis vislum brar las palpitantes m ani- destinado a ser el Sagrado Tem plo de Dios y
festaciones de la naturaleza viviente. En ver- vuestro corazón su santo Tabernáculo.
dad os digo, no habéis ganado nada al escru- Pero si este tem plo está de saseado y con-
diñar tan sólo la letra muerta, los libros añe- vertido en una cueva de deshonestas co n ver-
jos y rancias escrituras, despreciando el libro saciones y de abom inables prácticas, el Se-
abierto de la naturaleza viviente siem pre ñor rehúsa habitar en él.
fre sca, en perpetua renovación. La letra Si queréis que Dios habite en vuestro
m uerta, sin vida, m antiene m ue rto vuestro co razó n y lo acom pañe toda la corte celes-
corazón. N o hizo surg ir en vosotros ningún tial, debéis asear prolijam ente vuestras en-
brote fresco de hum ana virtud, ningún m éri- trañ as, vuestro Tem plo, es decir, debéis lle-
to que adorne vuestra personalidad, que la var una vida honesta, altam ente pura y m o-
dignifique ante los ojos del Padre Cele stial. ral, sin vicios ni m alos h ábitos y dedicaros al
Pues leo en vuestras alm as tan sólo bajas honrado y esforzado trabajo, al ayuno y la
em o cio nes que os arrastraran a bajas pasio- oración.
nes, a graves pecados contra la m oral, com o

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17
CAPITULO VI

Sólo con oraciones, súplicas, ayunos y con una alimentación vegeta-


riana -sin beber vino-, podéis despertar a vuestro espíritu de su letárgi-
co sueño y así conquistar la suprema Verdad y la Sabiduría.

Resistid las tentaciones de Satanás, es a Satanás, es la ferviente oración y u n prolon-


decir, vuestras bajas p asiones. Debéis luchar gado ayuno. Con estas dos arm as ve n ce réis
enérgicam ente contra ellas y desarraigarlas todo lo m aléfico y asearéis vuestro cuerpo
de vuestras bajas em ociones, pensando en la físico y espiritual, haciendo a vuestro T e m plo
virtud opuesta al pecado que os apasiona. Si digno de ser habitado por el Señor, con toda
es la em briaguez, pe nsad que vuestra salva- S u corte celestial de ángeles, que se esm e ra-
ción radica en la abstinencia y sobriedad. Si rán en serviros.
es la fornicación, debéis meditar acerca de Porque en verdad os digo, sin ayuno ni
los beneficios que aporta la p u re za y la casti- oración, no seréis jam ás libre s de Satanás, es
dad, etc. Para e sta lucha pedid fuerza y am- de cir, de vuestros vicios y "m alos hábitos, de
paro al Señor y El os protegerá, si suplicáis vuestras e n fe rm e dade s, dolores y graves
con ferviente oración y fe. Purificad vuestro preocupaciones. Porque sólo el ayuno y la
cu erpo m oral m ediante la abstinencia de oración son capaces de asear vuestro Tem -
vicios y m alo s hábitos, em pezando por los plo, de ayudaros a vivir una vida honesta,
m ás groseros, com o lo son la fornicación y la h onrada, santa y pura, dedicada al esforzado
em briaguez. Rigurosos ayunos y fervientes trab ajo, promoviendo el progreso. El Padre
oraciones os ayudarán m ucho en e sta vues- Celestial, que com placido observa vuestros
tra titánica lucha contra Satanás. Porque, en e sfuerzos, desparram ará sobre vosotros to-
verdad os digo, Satan ás y sus aliados sólo das sus bondades y bienaventu ranzas, que
pueden ser arrojados de vuestras entrañas os llenarán de gozo y felicidad.
m edian te la oración y el ayuno, que son co- A sí pues, os exhorto, ayunad y orad con
m o el radiante sol que hace huir el frío. fe rvo r, pues ésta es vuestra salvación de to-
Huid a la sole dad del cam po, donde es dos vuestros conflictos y aflicciones de esta
m ás fácil ayunar, orar y m editar. Allí, e n la vida, tanto materiales, m orales, am orosos y
verde cam piña m editad acerca de la gran dio - tantos o tro s que suelen afligir a los hum a-
sidad de la naturaleza, de la tierra, de lo s nos.
cielos y la sabidu ría inm ensa de Dios que ha Entonces el espíritu de Dios descenderá
creado toda esta m aravilla... Pero m editad, sobre vosotros y habitará en vuestro cora-
ante todo en las grandes virtudes hum an as zón. Os ilum inará con Sus celestes luces y
de que os hablaré m ás adelante." Sus divinos ángele s os ayudarán a encontrar
Y Dios, que ve en el se creto de vuestro los elem entos fundamentales de la natu rale-
corazón, verá la sin ceridad de vuestros pro- za, p ortadores de salud del cuerpo y del al-
pósitos. Experim entará una gran alegría al m a.
ver vuestros esfuerzo s de ser buenos y al Ante todo buscad al Ángel del aire, e l aire
veros practicar, las grandes virtudes hum a- fresco y puro de los campos, de las arbole-
nas. E l os ayudará, bendecirá y os concederá das, m ontañas y playas. En verdad os digo, el
una plena salud, prosperidad, honores y una aire es el principal alim ento del hom bre.
inefable felicidad. Muchos días podéis soportar sin com er, m as
Debéis convenceros de que la m ás pode- unos pocos segundos sin aire, bastan p ara
rosa arm a capaz de arrojar lejos de vosotros que os m uráis.

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Descalzad vuestros pies y desvestid vues- aire y el fuego quem an las m alolientes basu-
tro cuerpo, p ara que el aire puro bañe vues- ras, así el aire y el calor quem an dentro de
tra piel. Este baño de aire debéis tom arlo lo vosotros las fétidas im purezas, tornándose el
m ás frecuentem ente posible, pues, desde el fétido aliento en perfum ada fragancia.
principio del m undo, la piel está habituada a En verdad o s digo, ningún hom bre puede
ser bañada por el aire . Respirad larga y hon- llegar jam ás a la presencia de Dios si el Ángel
dam ente, para que el Ángel del aire pene tre del aire no le perm ite el paso. Es decir, si no
"en vuestros pulm ones y cargue vuestra san- se h a som etido previam ente a una prolija
gre con la energía vital y con sus saludables depuración física y m oral.
co m ponentes. Debéis saber que el Ángel del Así, inm aculadam ente lim pio de cuerpo y
aire lim pia vuestra sangre y todas vuestras alm a, el hom bre puede prese n tarse digna-
e ntrañas, elim inando las toxinas e im pure - m ente en-la Co rte Celestial, ante el Trono del
zas, qu e son la causa precisa de las enferm e- Rey de los cielos.
dade s y dolores que os aquejan. Así com o el

CAPITULO VII

Los poderosos Angeles del.-aire y del agua ayudados por el poderoso


estimulante del sol, ayudan al hombre a despertar a su aletargado
espíritu.

Después del Án g e l del aire, buscad el las bebidas al hom bre, prestán dole, adem ás,
Ángel del agua. Descalzad vuestro s pies, des- sus din ám icas fuerzas para m over sus m oli-
nudad vuestros cu e rpos y sum ergiros en el nos, los cuales m uelen el trigo de vuestro pan
líquido elem ento, para que el Áng e l del agua cotidiano. Pero no es suficiente que el Ángel
bañe toda vuestra piel, con benéfica in fluen- del Agua os asee "só lo exteriorm ente; el aseo
cia sobre todos los órganos internos. interno es m ás importante.
De cierto os digo, que el Ángel del agua En verdad os digo, así com o el Ángel del
aseará todo vuestro cuerpo, quedando lim - ag u a asea y estim ula el cuerpo externo, de
pio de m anchas e im purezas hasta las pro- esta m ism a m an era el agua fresca y pura,
fundidades de los poros. Así como las veloces refresca y asea e l cuerpo interno. Debéis be-
aguas del río lavan la suciedad de la ro pa, de berla en abundancia y preferirla ante cual-
la mism a m anera la viva corrie n te del agua, quier otra b e bida, pues el agua es preparada
lim pia y asea vuestro cu e rpo de todas las por Dios y jam ás puede ser sup e rada por nin-
m anchas e im purezas. Pues grande es el po- guna bebida artificial hecha por el hom bre.
der del Ángel del Agua, cuando no esté es- E l agua pura y cristalina no sólo os apaga
tan cada y detenida en m alolientes charcos la sed, sino tam bién os alim enta y estim ula
de aguas insalubres, sino corriendo libre- por los numero sos ingredientes que contie-
m ente en ve loces arroyos y ríos, donde ella se ne. Adem as, os refresca, lava y asea vuestros
oxigena, san tifica y depura al chocar de con- órganos digestivos, norm alizando la tem pera-
tinuo co n obstaculizantes rocas y atajantes tura interna, evitando la fieb re interna, esti-
piedras, para ofrecerse com o la m ás sana de m ulando la digestión y la pronta evacuación.

19
Esta explicación os convencerá: más im- m edades, dolores y una m uerte prem atura.
portante es el agua pura y fresca por adentro Luego dejad que el agua se desalo je de
que por afuera, pues, las im pure zas internas vuestras entrañas y arrastre consigo todas las
del cuerpo son m ucho m ayore s que las exter- m alolientes inmundicias. Entonces, asom bra-
nas. De allí que aquel que sólo asea el cuer- dos podréis contem plar con vuestros ojos
po exterior y deja sucio el interior, se aseme- y oler con vuestras n arices las abom inables
ja a aquellos se p u lcros blanqueados, lim pios inm undicias que ensuciaban vuestras entra-
po r afuera y sucios por adentro, llenos de ñas.
inmundicias y abom inaciones.- Aprove ch ad los dom ingos para ayunar y
Pues, es preciso que el Ángel del Agua os ese día repetid el lavado intestinal, pues éste
bautice tanto por afuera com o por adentro, es el secreto de una larga vida, de una plena
para que estéis com ple tam ente lim pios y salud hasta la m ás avanzada vejez y de una
libres de focos infecciosos, causantes de gra- in e fable felicidad. Si observáis que las elim i-
ve s e n fe rm e dade s. E s m u y co n ven ie n te , naciones son m alolientes y sucias, debéis
pues, que periódicamente os hagáis lavados repetir el lavado, hasta que la elim inación
intestinales mediante delgados caños o so n - salga clara, lim pia y sin m al olor.
das, unidos a u n recipiente colgado en lo Luego, arrodillaos agradeciendo al Señor
alto, por donde el agua penetre con facilidad por habero s enviado al Ángel del Agua, el
dentro de vuestras entrañas. El agua debe ser cu al os ha librado de vuestro desaseo inte rn o
lim pia y si es posible entibiada al so l. P u ede y externo, lo cual quiere decir que el Se ñ or
agreg árse le un poco de m iel de abejas que es tuyo m isericordia con vosotros y que os ha
m uy curativa y desinfectante por ser el ex- perdonado vu e stros pecados que habéis co-
tracto de hierbas m edicinales. Para facilitar la m etido contra la Madre N atura. Así, lim pios y
penetración de la sonda en el o rificio del depurados de cuerp o y alm a, el Ángel del
recto, conviene aceitarla con óle o o untarla Agua os co ncederá plácidam ente el pase,
con grasa. para que p o dáis p re sentaros dignam ente
Dejad perm anecer el agua un buen rato an te el Trono del Altísim o. Si tenéis la fu e rza
adentro del intestin o p ara que alcance a de voluntad de ser perseverantes en vuestros
ablandar, aflojar y despegar los excrem entos propósitos de no pecar m ás con tra la Madre
adheridos a las superficies intestinales, supli- N atura, los divinos Angeles del Aire y del
cando al Ángel del Agua para que asee proli- Agua os servirán durante toda vuestra vida, la
jam ente vuestras entrañas y desaloje de ellas que se desenvolverá plácidam ente, gozando
to das las im purezas que, al perm an ece r de una buena salud, de pro speridad, de una
aden tro , in fe ctarían toda vuestra sangre, larga vida y de una inefable dicha de vivir.
vu e stros órganos m as nobles, que no tarda-
rían en funcionar m al, ocasionándoos enfer-

20
CAPITULO VIII

La inm ensa importancia de los baños de sol para vigorizar al cuerpo y


encender las apagadas luces de vuestro espíritu, para que brille como
un pequeño sol.

Pero para vuestra felicidad, Madre N atura cerá al incorporar energía solar dentro de
os tiene reservado o tro Ángel que os servirá: vuestro organism o, porque entonces cada
el Ángel del Sol. célula que com pone vu e stro cuerpo vibrará e
En verdad os digo, que los An g e le s del irradiará una lum inosa aura que reflejará
Sol, Aire y Agua son hermanos inseparables e vuestra gran vitalidad y vuestra fuerte salud.
iguales en su acción bienhechora. Los días de vuestros ayunos áprovechad-
Exponed comple tam ente desnudo vues- los para tomar baños de sol, porqu e con el
tro cuerpo a los rayos del sol, em pezando estóm ago vacío podéis tom arlos a cualquier
p or un rato m uy corto, para prolongarlo cada hora; en cam bio, con el estóm ago lleno de-
día siguiente. béis tom ar los baños solo do s horas después
Durante el baño haced respiraciones pro- de com er y una hora antes de com er.
fundas, lle n ando los pulm ones con aire so- En verdad os digo, no podéis prese n taros
leado y así incorporaréis considerable ener- ante el Trono del Señ o r, si el Ángel del Sol no
g ía solar a vuestra sangre, que os fortalecerá os concede el pase para ello.
y depurará vuestro s m alos olores. Y así com o
la oscuridad de vuestras entrañas desapare-

CAPITULO IX

Los Agentes Divinos del Aire, Agua y Sol, asean, restauran e iluminan
las entrañas del cuerpo humano, convirtiéndolo en un Templo, en cuyo
Tabernáculo -el corazón- mora Dios.

En verdad os digo, aquel cuerp o defendi- Entonces, tal como lo s ladrones huyen
do por las tres flam eantes espadas de esos precipitadamente de la casa que habían asal-
tres severos Angeles: Aire, Agua y Sol, queda- tado al verse sorprendidos p o r la policía,
rá tan protegido, que Satanás huirá despavo- escapándose unos por las ventanas, otros
rido de él, porque una m orada lim pia, asea- por el tejado y otros por la tapia, de la m ism a
da, asoleada y perfum ada con buenas o b ras m anera huirán, al aparecer esos tres Angeles
del alm a que habita dentro de este cuerpo, guardianes, los dem onio s que se habían
sig n ifica la m uerte de Belcebú, com o el calu- adueñado de vuestro cuerpo, dem onios que
roso Sol significa la m uerte para la nieve. no son otra cosa que vu e stras m alas accio-
Cuando los tres Angeles, Aire, Agua y Sol n e s, vuestros errores y pecados que habéis
tom en posesión de vuestro cuerpo, com ple- com etido contra la Madre Natura, en perju i-
tarán el aseo interno hasta en sus últim o s cio de vuestro cuerpo.
rincones y pondrán to do en un perfecto or- H uirán por todas las puertas y ventan as,
den, porque reinarán en él con verdadera es decir; las im purezas y los tóxicos saldrán
autoridad de am os y señores. afuera de vuestro cuerpo por todos los poros

21
de vuestra piel, por todos lo s conductos y organism o y si éste está lim pio y sano, tam -
vías elim inatorias de vuestro organism o. La bién los ojos estarán lim pios y sanos, debido
firm e y enérg ica escoba barrerá lejos las ba- a la sapientísim a intervención del médico
suras que ensucian vuestras entrañas, a las interno, con que cuenta todo organism o
que infectan y contam inan con tóxicos y sus vivo. Y al revés si vuestro cuerpo está su cio ,
m alos olores, quedando vuestro organism o, funcionará m al, se e n fermará, y en conse-
después de este aseo general, inmaculada- cuencia tam bién vuestra vista funcionará
m ente lim pio y perfumado com o con flores m al, se apagará, seréis m iopes y hasta catara-
del jardín. tas os podrán aparecer y cegar totalm ente
Enton ce s la sangre de vuestro cuerpo vuestra vista, cataratas qu e no son m as que
quedará tan inm aculadam ente pura, clara y la acum ulación de im purezas en el cristalino
lim pia y cargada de vibrante energía vital, o la m em brana de vuestros ojos.
com o la sangre de la Madre N atura, qu e e s e l En verdad os digo que, estando vuestro
ag u a cristalina y pura del espum eante arro- cuerpo sucio por adentro , lo será tam bién
yo, que murm uran do se precipita de las vuestra vista, porque ella es una p arte inse-
m ontañas ofreciéndose a los humano s com o parable del conjunto. En tal estado, ningún
la más saludable de las bebidas que la vida elixir, ni rem edio alguno, aplicados localm en-
les puede ofrecer. Entonces vuestras e n tra- te a los ojos, jam ás podrán m ejorarlos, al
ñas quedarán p erfectamente aseadas lo cual contrario, los em peorarán, íntim am ente un
repercutirá m uy favorablem ente sobre vues- prolijo aseo general de todo e l cuerpo inter-
tra salu d. Vuestro cuerpo reflejará una vi- no, es capaz de restaurar vuestra vista.
brante salud y energía vital; vuestro aspecto Entonces totalm ente depurado vuestro
será saludable, rosada la piel com o las loza- cuerpo, tam bién vuestra alm a quedará purifi-
nas frutas que se asom an de entre las verdes cada, porque ella está íntim am ente ligada al
hojas de las arboledas, exhalando aromas cuerpo físico. Entonces, los santos Angeles
com o las flores frescas del campo. de la Madre Natura os vestirán con la m ás
Luego notaréis u n fenóm eno m uy grato blanca de las túnicas, para que os podáis
que ocurre a vuestra cansada vista, que em- presentar, dignam ente, ante el Trono del
pezará a m ejorar notablem ente. E s que vues- Altísimo.
tros ojos están unidos p o r m edio de una deli-
cadísim a red de nervios, ín tim a e insepara-
blem ente con el conjunto de to do vuestro

CAPITULO X

La meta cumbre del hombre es la unión con Dios.

En verdad os digo que, únicamente, con la nes, que es la unión con el Gran Todo, con
irrem plazable ayuda de la Madre N atu ra, es Dios.
decir, con el Naturism o Integral, podéis alcan- Esto lo com prenderéis m ás fácilm ente al
zar la suprema m eta de vuestras asp iracio- contem plar y analizar vues : tro propio creci-

22
m ie n to . Recién nacidos, vuestra am orosa m iento: honraba tu padre y a tu madre, para
m adre se hace cargo de vuestra crianza. Os que en premio, vivas m uchos años y la pros-
am am anta, asea, baña y envuelve en pañales, peridad y felicidad lo acom pañen.
os mece en la cuna, enseñán doos a andar los Una vez m ás os exhorto a que, en cum pli-
primeros pasos. m iento de este gran Mandamiento, obedez-
Cuando ya crecido s, vuestro padre se hace cáis y honréis sie m pre a la Madre N atura,
cargo de vosotros, os lleva consigo a sus respetando sus sabias Leyes. Este es el único
faenas, ya sea al cam po o a su taller, y os camino de aseguraros una larga vida, llena
enseña, tal com o a él, a su ve z, le enseñó su de fe licidad, prosperidad y bendiciones del
padre, para qu e seáis expertos y hábiles en Cielo.
los trabajos que él hace. Al honrar vosotro s a vuestra Madre N atu-
Y cuando el padre se convence de que sus ra, de este m odo queda honrado el Padre
hijos aprendieron sus lecciones y ejecutan Celestial, que com placido os observa de sde
co rre ctam ente sus trabajos, les entrega sus Su altísim o Tro no, enviándoos Sus bendicio-
posesiones y propiedades, en heredad per- nes. Tened presente que el Padre C e lestial es
m anente, para que continúen la obra de su el m áxim o poder del m undo. Es el m ayor de
padre. to do s los padres y la Madre N atura, la m ayor
Algo parecido sucede a los hijos del Padre de todas las m adres.
Celestial. La Madre N atura los cría, cuida de En verdad os digo, m ás am an el Padre
ellos y les enseña, alecciona, los prem ia y los Celestial y la M adre Natura a Sus hijos, que
castiga. Y cuando ya grandes los entrega al los padres hum anos, padres cam ales, son
P adre Celestial para que se haga cargo de capaces de am aros. En verdad o s digo, in-
ellos, el Divino Padre los m anda a Su taller, m ensam ente m ás sabias son las palabras del
Su escuela, qu e es toda la superficie de este Padre Celestial y los Mandam ientos de la
planeta. Es la Universidad del Padre Celestial Madre N atura, que las palab ras y leyes de los
en la cual El edu ca y gradúa a Sus hijos. Y hom bres y de las m adres de e sta tierra. De
cuando ellos dem uestran p oseer la suficiente allí que inmensam ente m ayor es la herencia
preparación y madurez, les entrega Sus pose- que el Padre Celestial y la Madre N atura tie-
siones en el infinito espacio cósm ico, para nen re servado para sus obedientes hijos en
que sigan la obra de su P adre Celestial, lle- el Reino de los Cielos, que la herencia que los
gando por este camino, a su s m ás. anheladas padres hum anos pueden dejar a sus hijos en
aspiraciones qu e son la unión del hijo con el esta tierra.
Padre Celestial. Tal es la culm inación de la Tam bién os exhorto, am ad a vuestros her-
sabia Ley de la e-volución humana, que ase - m anos, advirtiéndoos que vuestros verdade-
gura que la cadena de la vida jamás se corte ros hermanos son los que cum plen con lo s
o interrum pa, sino que siem pre gloriosa y m andam ientos y la Voluntad del Reino Celes-
triunfante, siga eternam ente. tial y de la Madre N atura, y no aquellos que
Y bendito el hijo que, sum isam ente, obe- se m ofan de sus Leyes y las desp recian, aun-
dece a su m adre, siguiendo, fielm ente, sus que estos herm anos fuesen vuestros herm a-
co nsejos y lecciones, porqué así, m ás pro n to nos carnales.
se acercará a su Divino Padre. Repito, vuestros verdaderos herm anos n o
Y b endito el hijo ya adolescente, que su - son vuestros he rm anos carnales, sino los que
m isam ente obedece a su padre y cu m p le con cum plen con la Ley, es decir, con la voluntad
sus sabios consejos de ser un asiduo trabaja- del Padre Celestial y de la Madre N atura. Es-
dor, un ciudadano m odelo, recto y honrado, tos herm anos espiritu ale s os am arán m ucho
servicial, caritativo, bondadoso y noble. P ues m ás sinceram ente que vuestros propios her-
así el hijo cum ple con el prin cipal m anda- m anos carnales, rebeldes e n cum plir los

23
m andam ientos del Señor. Porque desde los Por lo tanto, os exhorto, am ad m ucho m ás
días de Caín y Abel, en que los h e rm anos de a vuestros herm an o s espirituales que cum -
sangre quebrantaron la Ley de D ios, fue que- plen con la vo lu n tad de Dios, que a vuestros
brantada tam bién la verdadera herm andad herm anos carnales que no la cum plen.
de sangre. Ahora los herm anos de los m is-
m o s padres se suelen odiar, aborrecer y tra-
tar peor que a extraños.

CAPITULO XI

La suprema Ley de la vida, la Ley del Amor, convertirá esta Tierra en


una Estrella de Amor.

En verdad os digo, la le y de l Am or es la de sea actuar. Así, al querer actuar en el plan o


m ás grande y la principal de todo el Univer- de esta tierra, se reviste de un cuerpo com -
so. A ella está som etido todo lo que es y exis- puesto de m ateria terrestre, qu e , en su inte-
te. Dios es todo am or y Madre N atura es gridad, se compone de substancias de la
am or y sus hijos tam bién son am or. Madre Tierra.
Todo el Universo, la Tierra, Lunas, S oles, Siendo, pues, el amor ley suprema, cum plid
Estrellas, Astros, todo e sto es una unidad con ella con todas vuestras fuerzas y con
inseparable, porque sólo debido a esta uni- todo vu estro entendim iento. Am ad al Padre
dad puede existir y tener vida el Universo, Celestial com o El os ama a vosotros, y am ad
ig u al que vuestro corazón, estóm ago, híga- al prójim o com o a vosotros m ism os, pues
do, pulmones, la sangre, la carne, los huesos, am ar al Padre Celestial, significa amar al
todo esto es una so la unidad inseparable, prójimo.
para poder existir y te ner vida vuestro cuer- Am ad tam bién a vuestra Madre N atura, tal
po, siendo Ley del Amor, que hace posible com o ella os ama a vosotros, porque ella os
esta unidad. crió , o s am am antó, os enseñó a andar los
Es que el Padre Celestial, los Arcángeles, prim eros pasos en esta vida y os proporcionó
los Angeles, todas las jerarquías celestes y todo lo que sois.
toda la hum anidad que vive en esta tierra y Amad tam b ié n a toda la humanidad, cual-
en los planetas, son una sola unidad, aglom e- qu ier color que tenga su piel y a cualquier
rada por la potente atracción y cohesión del nación a que pertenezca, porque esto se
m agneto amor. El Padre vive en los hijos, los llam a am ar a Dios y a la Madre Natura. En ver-
hijos viven en los Padres. El un o n o p uede dad os digo, cuando los hom bre s de esta
existir sin el otro. El Padre existe porque el tierra se am en m utuam ente, com o Dios los
hijo existe y el hijo existe po rqu e existe el am a, habrá bajado el cielo a esta tierra, que
Padre. ya no será el Valle de Lágrim as, sino el Valle
Siendo Dios amor, lo e s tam bién el hom - de Dich a y de intensa alegría de vivir. Porque
bre, p orque el espíritu del hom bre es una desaparecerá todo odio, toda m aldad, las
p artícula de Dios. Para poder actuar el espíri- luchas y las guerras y prevalecerá la p az p o r-
tu del hom bre en la m ateria, en el plano físi- que existirá la buena voluntad entre los hom-
co, se reviste de la m ateria del plano en qu e bres. Cada individuo, para dem ostrar palp a-

24
blem e n te su buena voluntad y para cum plir Porque por am or cría el Padre Celestial a
con la Ley del amor, buscará la m anera de sus hijos; por am or les enseña y los pre p ara
cóm o hacer un favor al prójim o, a u n vecino, para la vida superior, la vida del m ás allá. Por
a un am igo, y aún m ás, a un enem igo. Busca- am or los acoge en S u Reino y por amor les
rá de agradarlo, de hacer u n servicio desinte- conce de una sem piterna vida, dicha y gloria.
resadam ente, con lo cual esta tierra se con- Porque el amor es el m otor que m ueve todos
vertirá en una estrella de amor. los m undos. Es el más potente y el m ás se g u -
Entonces los hom bres se habrán espiritua- ro de los motores que nunca fallan, porque
lizado, con lo cual, m uch o s de ellos adquiri- es el único m otor de eterno y perp e tu o m ovi-
rán dones sobrehum anos, porque con su m iento. Para que tengáis una visión m ás
com p ortam iento habrán despertado algunos co m pleta de esta vida, os di un som ero vis-
órganos internos, qu e , laten es, dorm itan en lumbre del más allá. S in duda son enigm as
todo cue rp o hum ano, esperando que la m a- para vosotros, que sólo com prenderéis m ás
durez del alm a los despierte y se sirva de adelante. Mientras tanto sólo necesitáis fe,
ello s, com o por ejem plo, la visión astral, que m ucha fe y creer en mis palabras, p o rque
perm ite ver a los m uertos y conversar con com o p o rtavoz del Padre Celestial, sólo pala-
ellos. Los m ás avanzados tendrán libre acce- bras de verdad pueden brotar de m is labios.
so al m undo del m ás allá. Vivirán tan to en
este m undo com o en el otro. Debido a su En verdad os digo, cuando estéis en p re -
avanzada evolución, después de su m uerte sencia de l Padre Celestial se os caerá la ven-
no ne ce sitarán volver a esta tierra en la que da de vue stros ojos y entonces com prende-
ya habrán aprendido todo. Entonces seg u i- réis los m isterios de la tierra y de lo s C ie los.
rán su evolución en el plano superior de la Entonces ya no necesitaréis fe, ya que ésta
vida, llam ado Cielo. Gozoso el Padre Celestial será remplazada por la convicció n personal
los recibirá como m iem bros permanentes del de lo que antes tan sólo habéis creído y
cielo y les entregará la heredad que les tenía puesto vuestra fe en ello.
reservada en Sus infinitas posesiones del
interm inable espacio cósm ico.-

CAPITULO XII

El hombre sólo puede conocer la verdad y adquirir sabiduría, después


de haber despertado y afin ado sus instrum en tos in tern os de
investigación y de comprensión, que, aletargados dormitan en todo
organismo humano, esperando ser despertados con el progreso del
alma.

Com prendo que gran parte de enigm as escritas por hom bres m uertos espiritualm en-
para vosotro s. N o los m is enseñanzas son te y son interpretadas y explicadas, tam bién,
m isterios .y podéis com prender, p o rque por hom bres m uerto s en vida cuyas alm as
sacáis vuestra sabiduría de libros, de las es- habitan cuerpos impuros, intoxicados, mate-
crituras que, rep ito, son letra muerta. Fueron rialistas, hom bres sin fe ni la m enor visión

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espiritual. gos por m ucho tiem po. Al principio m irad el
Sin em bargo, vosotros podéis com pren- Sol tan sólo bien tem prano a su salida y bien
der perfe ctamente el lenguaje de estos hom - tarde cuando se pone. En el resto del tiem po
bres, porque también vosotros habitáis cuer- m iradlo tan sólo un brevísim o instante, en el
pos im puros, im p regnados de tóxicos, de abrir y cerrar de ojos.
m aterias extrañas, qu e os impiden la visión Cuando tengáis vuestro cuerpo perfecta-
espiritual, tal com o un a e spesa nube negra m ente lim p io en sus entrañas y desintoxica-
im pide ver el Sol. De allí qu e todos vivís en el do, entonces podréis soportar m ás tiem po la
error, no conocéis la verdad. Tenéis por guías m irada ardiente del So l sin cegaros. Entonces
a ciegos que guían a otros ciegos, siendo estaréis preparados p ara soportar la otra
esta la razón del porqué sufrís enferm eda- visión m uch o m ás difícil, la de fijar vuestra
des, dolores y sin fe andáis po r la senda del m irada sobre la augusta faz del Padre Celes-
pecado. tial, que es m iles de veces m as brillante que
Para sacaros de esta calam idad, el Padre cientos de soles juntos.
Celestial m e ha e n viado, para encender las Sin una prolija depuración de vuestros
luces dentro de vosotros, luces del cono ci- cuerpos, el cuerpo físico y e l cuerpo m oral,
m iento de la fe, la esperanza y la verdad. es decir, del cu erpo y del alm a, no debéis
Mas por ahora, aún no estáis preparados intentar de m irar el Sol, porque, repito, p o-
para poder soportar tan b rillantes luces, por- déis dañar gravem ente vuestra vista.
que vuestra vista, está acostumbrada a la Si me creéis que soy enviado de l Padre
obscuridad, a las tinieblas, por lo cual, os ce- Celestial y te n éis Fe en m is enseñanzas, y
garía la deslum brante b rillantez de la luz que adem ás, os servís de "los generosos benefac-
irradia el Padre Celestial. Por lo tanto, para tores de la N atu raleza, que son los Angeles
que podáis com prender m is enseñanzas, os antes señalados, os veréis libres para sie m -
enviaré m is Angeles para que preparen vu e s- pre de en ferm edades y dolores y gozaréis de
tros órganos del entendim iento y de la com - una perfecta salud, de paz y felicidad y de
prensión, porque entonces estaréis capacita- una larga vida.
dos para soportar las deslumbrantes luces de Porque el Padre Celestial am a a aquellos
la ve rdad, sin cegar ni encandilar vuestra hijos que, arrepentidos y sum isos, vienen a
vista. Así qu e p o r el generoso auxilio de los El, suplicándole salud y consejos para solu-
Angeles de la N aturaleza, llam ados Ángel del cionar sus graves problemas. A tales h ijo s el
Aire, del Sol, del Ayuno, Lavado Intestinal, etc., Padre Celestial lo s colm a de bondades, por-
vuestros organism os quedarán lim pios, de- que desea prem iar su fe que le s h izo venir a
purados, fortalecidos y sensibilizados p ara E l. Les resuelve sus problem as, porque lo qu e
poder entender m is palabras, para vosotros, es difícil y parece imposible a los hom bres, es
trascendentales enseñanzas.- posible y fácil para la omnipoten cia de Dios.
Entonces, p odréis intentar fijar vuestra Para restaurar vuestra salud on enviará Sus
m irada en el Sol sin encan dilaros. Sin em bar- m e nsajeros divinos, Sus Angeles para que os
go, al principio, debe réis tomar m uchas pre- sirvan y os guíen por la senda del recto vivir.
cauciones para hacerlo, pues de lo contrario
podéis dañar vu e stra vista y aún quedar cie-

26
CAPITULO XIII

Después de enseñar Cristo todo el día, al atardecer se transfiguró,


brillando su cuerpo como un sol y, ante las atónitas miradas del
pueblo, se elevó por los aires, desapareciendo entre las nubes.

Durante todo e l día Jesús enseñó a la m u- sueños que habían tenido, los que fortalecie-
chedu m b re qu e le rodeaba en estrecho ron aún m ás su fe en Cristo.
círculo, porque todos qu erían estar cerca de Fue m aravilloso despertar, por que una
él, para beneficiarse de sus divinos dones y suave y m elodiosa m úsica que venía del cie-
de la Paz y Felicidad que irradiaba su brillan- lo, inundaba todo el am biente, llenando a
te aura. Con esto se hizo de noche. Asom óse todos de una indescriptible felicidad.
la luna de entre las fugaces nubes, cuyos Luego uno decía al otro: "Qué noche más
plateados rayos bañaban la cara del Señor. m aravillosa, ojalá que fuese eterna". O tro s
Cristo se puso de p ie y, para m ayor asom - decían: "Qué feliz se está aquí". Y otros decían:
bro de los concurrentes, se transfiguró, ele- "En verdad es un enviado de Dios, porque sólo
vó se sobre la tierra y su rostro resplande cía El nos llena de felicidad, de una inefable paz y
com o un sol. nos asegura el advenimiento de días mejores".
N adie se atrevió a pronunciar palabra ni a Cuando despu é s de una m aravillosa auro-
m overse ; estaban com o clavados en el suelo ra apareció el radiante Sol en el horizonte
y atónitos m iraban la augusta faz de Cristo. con sus rayos calurosos que invitaban tom ar-
Así transcurrían horas que parecían segun- se un baño de Sol, todos sintieron e l conven-
dos, porque se les había su sp endido la no- cim iento, en sus corazones, de que ese Sol
ción del tiem po. era u n astro de esperanza de un m agnífico
E n tonces, Cristo, extendiendo sus brazos m undo por venir, un m undo de paz, de con-
decía: "La Paz sea con vosotros". E n seguida cordia, de justicia y amor.
se elevó hasta las nubes y depare ció ante las To do s se levantaron contentos y felices
atónitas m iradas que lo observaban. Y todo encaminándose a u n cercano riachuelo que
e l cam pamento fue sumido en un profundo portaba aguas cristalinas, que invitaban a
sueño. bebería. Allí les esperaban los An g e les del
En la aurora del día siguiente los dorm idos Señor para ayudarles en su aseo m atinal.
despertaron m aravillados por los celestes

CAPITULO XIV

Prolijo aseo externo e interno del organismo y su notable robusteci-


miento, conseguidos con el auxilio de los divinos agentes: Agua, Aire, y
Sol, a los que ahora se agrega el poderoso agente Tierra.

T o d o s s e re u n iero n e n la o rilla de l nara.


riach u e lo, cuyas cristalinas aguas se precipi- Cristo les hablaba y aleccio n aba, invitán-
taban de las alturas, dispersándose en una doles a que se quitaran las sandalias y ve sti-
m agnifica ducha. m entas, y a que ayunaran y so m etie ran sus
A la n o ticia de que Cristo predicaba en ese cuerpos a la benéfica acción de lo s A n geles
barrio, acudía m ucha gente de los alrededo- del Aire, Sol y Agua. Todos se tom aron la
res y tam bién de lejos para qu e C risto la sa- fre sca ducha, que ruidosa caía de lo alto,

27
para, en seg u ida, acostarse y revolverse en agua fresca del cristalino arroyo, entibiada al
las tib ias arenas deja playa, tom ando baño Sol.
de Tierra y Sol. M an tenían el agua en los intestinos e l
De esta m ane ra los Angeles de la Madre m ayor tiem po posible para expulsarla p o r el
N atura em pezaron su m agnífica o b ra depu- recto , junto con abom inaciones duras y blan-
radora, aseadora y de robustecim iento de das de insufrible olor, que estaban adheridas
estos cuerp o s débiles y raquíticos. Los enfer- a las paredes intestinales durante m uch o s
m os quedaron asom brados al ver cóm o eli- años, infectando la sangre del paciente y
m inaban su s cuerpos inm ensas porciones de todo su organism o, sie n do la causa precisa
inmundicias que tenían acum uladas en sus de m uchas enferm edade s in fecciosas, de
entrañas, experim entando una grata sorpre- intensos dolores y m odestos achaques.
sa al quitárseles, al m ism o tie m p o , los dolo- Muchos botaban con estos lavado s horri-
res y achaques que les atorm entaban. bles gusanos y lom brices de to do tam año,
Algunos despedían alientos nau seabun- algunas m uy largas, que se retorcían e n e l
dos, que olían a putrefacción cadavérica, suelo bajo los ardientes rayos del Sol.
insoportable para ellos mism os. Otros vo m i- Todos tem blaban de terror al ver estas
taban abundantem ente y padecían de dia- horribles abom inaciones que habían tenido
rreas de insufrible dolor. alojadas en sus cuerpos y ahora, al tener
Los maravillosos efectos de los Angeles limpias las entreñas y sin ardor ni dolor in te r-
depuradores se hacían cada vez m ás nota- no, comprendían que fueron estos repulsivos
bles, al sobrevenir a los pacientes, elim ina- alojados la causa precisa de su perm anente
ciones hasta por las narice s, lo s ojos, oídos y m alestar.
la g arganta, aliviándoles mucho los persis- Todos ellos dieron la gracias al Señor p or
tentes dolores de cabeza. haberles enviado a estos bondadosos Ange-
Muchos sudaban por todos los poros de la les, para que expulsaran de sus entrañas a los
piel, sudor que era fétido a tal punto, que los dem onios atormentadores que tenían allí
vecinos huían de ellos. A m uchos le s ap are- alojados.
cían úlceras supurantes en la piel, que elim i- Sin em barg o , no a todos se les quitaban
naban sangre podrida y pus de m al olor. los dolores. Estos, desilusionados, iban en
Muchos orinaban ag uas de fétido olor, de busca del Maestro p ara exponerle sus lamen-
color a sangre; otros orinaban pus, sangre taciones, suplicándole para qu e su poder
con arenillas y piedrecillas. Algunos despe- expulsara de sus entrañas a los demonios
dían gases por lo s intestinos y por la boca de que llevaban adentro.
fétido olor.
Los lavados in testinales producían resul-
tados asom brosos. H acían estos lavados con

CAPITULO XV

Cristo enseña con la maravillosa parábola del hijo pródigo.

Y cuan do ellos iban en busca del Maestro, ya conozco la causa del porqué m e buscáis.
vieron co n asombro y gran regocijo que Cris- Ellos arrojándose a sus pie s respondieron:
to ya venía hacia ellos, sabiendo que ellos, Maestro, sán anos de los intensos dolores tan
urgen te m e n te , lo n e ce sitaban. Cristo les persistentes que con nada se nos quitan,
saludaba: La paz sea con vosotros, y le s dijo: haciéndonos sufrir horriblem ente.

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Cristo les con testó por m edio de parábo- el pan con el sudor de la frente. N o acostum -
las, qu e ellos escuchaban atentam ente, y b rado a estos duros trabajos, luego los
quedaban atónitos de su sabiduría. m úsculos de sus brazos le flaqueaban y le
Les decía: vosotros sois com o el hijo pró- dolían. En las m an o s se le form aron duros
digo, qu e p or m uchos años abusó de la pa- callos y tam bién en la planta de los pie s. Por
ciencia de su padre . Faltó a sus m ás sagradas prim era vez en su vida sentía ham bre, por-
obligaciones y deberes, porque en vez de que sólo pan y agua era su a i m entó.
trabajar, prefería divertirse en festines y li- Después de siete días de tan dura labor
bertinajes, en alegre com pañía de a-m ig as y dijo a su am o, que m ás bien era su verdugo:
am igos, com iendo y bebiendo y divirtiéndo- "Ya no puedo soportar m ás tan dura faena,
se todos a su costa. porque no estoy acostum brado a ella. Mira,
Y sin conocim iento del padre incurría en m is m anos están llenas de callos que m e
deudas, pidiendo dinero prestado que des- im piden tom ar el azadó n ; m is pies están
pilfarraba con su a-legre com parsa. hinch ado s y con dolorosos callos en sus
Los usureros con buena voluntad le pres- plantas que m e im piden cam inar. M is fuerzas
taban dinero, porque su padre era rico y están agotadas, e stoy hecho una piltrafa
siem pre, con buen a voluntad y paciencia, hum ana. Ten co m pasión conm igo, no m e
cancelaba las deudas de su hijo. atorm entes m ás.
El padre, en vano, con buenas y persuasi- Sin em bargo, el am o le contestó dura-
vas palabras am onestaba a su hijo , m as este m ente y sin m iram ientos, diciendo: Cuando
siem pre pro m etía m ejorar su conducta, pero hayas cu m p lido siete a-ños en m i servicio
seguía de m al en peor. In ú tilm ente, el padre satisfactoriam ente, habrás cancelado tu deu-
lo seguía amonestando que deje su vida li- da y entonces quedarás libre. ¡Y aho ra a tra-
bertina y licenciosa y lo ayude en sus traba- bajar!
jos del cam po, vigilando a lo s o b reros en sus Y el hijo regalón, entre súplicas y lágrim as
faenas. Siem pre el hijo prom etía enmendarse respondió: a duras penas pu de soportar es-
y el padre cancelaba sus nuevas deudas. Pero tos siete días y ya estoy abatido y sin fu e rzas
enseguida reincidía en sus vicios, faltando a por la fatiga del desacostum brado trabajo.
la p ro m esa de enmendarse que había hecho Ten piedad de m í; m is m anos están llenas de
a su p adre . Y así por siete años seguía la vida callos sangrantes, m is pies hinchados no m e
licenciosa. perm iten andar.
Pero al fin el padre se cansó. Perdió la Pero el in flexible usurero, sin com pasión,
paciencia y no pagó m ás las deudas de los lo ap uraba más aún diciendo: Si siete años
usu reros. Se decía: "Si sigo pagando siempre, desperdiciaste en desenfrenadas diversiones
pierdo m i di r ñe ro y m i hijo; si m e niego a de día y de noche, haciendo g randes deudas,
pagar, gano a los dos". ahora tam bién debes trabajar siete año s para
Luego los usureros al verse defraudados" p agar esas deudas. N o te perdonaré hasta
en su esperanza, llevaron al hijo al Juez, el que m e hayas cancelado con tu trabajo el
cual lo entregó a ellos com o esclavo, para últim o dracm a.
que con su trab ajo , durante siete años, paga- Com o el verdugo am enazab a hasta con
ra la deuda. Tan severa era la Ley y costum - azotes y latigazos en el casa de ne g arse a
bre en aquellos tiem pos. Con esto term inó la trabajar, al h ijo pródigo no le quedó otro
vida licenciosa del hijo tunante. recurso que obedecer y seguir su duro traba-
D e sde la salida hasta la puesta del Sol fué jo forzado.
obligado a trabajar duram ente, a re m o ver la Debido a su extrem a debilidad no soportó
tierra, a lab rarla, regarla y sem brarla. Ahora, m ás e l duro trabajo y entonces tom ó una
por prim era vez en su vida tenía qu e g an arse re solución extrema, la de ir a pedir perdó n a

29
su padre y reconciliarse con él. Tam bale ante verdad os digo, sólo el padre y nadie m ás
llegó h asta el padre y, arrojándose a sus pies, puede perdonar lo s pecados de sus hijos y
le suplicó: padre m ió, perdónam e por última siem pre que ellos, con profu n do arrepenti-
vez m is o fe nsas hechas contra ti. Te juro que, m iento y rem ordim iento por habe r p ecado,
de sde ahora, seré un hijo m odelo, hijo bue- le pidan perdón haciendo actos de contri-
no, porque reconozco m i error. Padre am ado, ción en su corazón y to m en el firm é propósi-
sálvam e de m is verdugos. to de no reincidir en el vicio.
Pero el severo padre n ada respondía. Des- Hijo m ío, dijo e l padre, si yo no te perdo-
confiaba de sus prom esas. Tantas que no nara habrías sido obligado a trabajar dura-
había cum plido. m ente en trabajos forzados com o esclavo
Entonces el hijo con m ás insiste ncia le durante siete años, según m anda nuestra ley.
suplicaba entre lág rim as a-margas, diciendo: Respondió e l hijo: padre m ío, te agradez-
Padre m ío, no endu re zcáis vuestro corazón, co profundam ente tu b u en corazón af perdo-
m irad m is callos sangrantes, debido al m ane- narm e, y te prom eto ser, en el futuro, un
jo del azadón, de la guadaña y de la hoz. Mi- buen hijo m odelo , respetuoso de tus m anda-
rad m is pies hinchados con duros callos; m ientos. Nunca m ás incurriré en deudas, ya
com padeceos de vuestro hijo arrepentido. que he probado en carne propia, cuan difícil
Esta sincera súplica de su hijo ablandó el es pagarlas.
corazón del padre. Sus ojos se hum edecieron Y el hijo cum plió con sus buenos pro p ó si-
de dulces lágrim as de alegría y le vantando a tos, pues dejó sus vicios y se dedicó de lleno
su hijo, lo a-brazó tiernamente diciendo: a ayudar a su padre en sus obras y faenas de
Regocijém osnos, porque m e has traído hoy cam po.
una gran alegría: he encontrado a m i querido Y cuando el padre vio que su hijo cum p lía
hijo que se había perdido. am pliam ente la solemne promesa y se porta-
Y vistió a su hijo con sus m ejores g alas y b a com o un buen hijo durante num erosos
todo el día hubo fiesta y reinaba gran ale g ría años, haciendo prosperar la hacienda, se la
en la casa paterna. entregó en heredad, con todas sus tierras,
Al día siguie n te e l padre dio una bolsa de herram ientas, casas y animales.
plata al hijo para que fuera a. can ce lar la deu- Y cuando el hijo, ya dueño de la h acie n da,
da del usurero y así quedar libre de la obli- revisaba las cuentas pendientes de los deu-
gación de servirle com o esclavo. do re s, las perdonaba a aquellos que no po-
Al regresar el hijo, le dijo su padre: ves, dían pagarlas, pues, recordaba que, tam bién
hijo mío, qué fácil es incurrir e n deudas du- a él, le había sido perdonada u-na deuda
rante siete años, viviendo una vida licenciosa cuando no la podía pagar.
y deshonesta; y qué difícil es cancelar esta Y tal com o el padre carnal, así tam bién el
deuda con el trabajó personal durante siete Padre Celestial bendijo a este b u e n hijo, con-
años de trabajos forzados. cediéndole una larga vida, una buena salud,
Es cierto, padre mío, porqué a duras penas u na digna esposa, m uchos y buenos hijo s y
y sólo du rante siete días pude soportar tan una abundante fortuna, gozando de una' paz
pesadas faenas. inefable y de fe licidad hasta una avanzada
Hijo m ío, por esta sola y últim a vez he vejez y todo esto, com o prem io por h aberse
perm itido pagar tu deuda en solo siete días, regenerado y po r e l buen trato que daba a su
en vez de pagar tú, durante siete añ o s. El personal, a sus anim ales y hasta a las aveci-
resto te h e p e rdonado, a condición de que llas del cielo.
dejes para siem pre la vida lice nciosa y no
contraigas m ás deudas.
Y el D ivino Maestro siguió diciendo: En

30
CAPITULO XVI

Cristo explica a sus oyentes el porqué les enseña con parábolas.

Entonces, volviéndose Cristo a los enfer- Y la b o lsa de plata recibida del padre, sim -
m os, dijo: Os hablo con parábolas, p orque así boliza el prem io que recibís del Padre Celes-
podéis entender y com prender m ejor la pala- tial, o sea una sólida salud y larga vida por
bra de Dios y Sus m andam ientos. haberos regenerado y haber vuelto al cami-
Los siete años de glotonería, de em bria- no del recto vivir. El Padre Celestial es Dios,
guez y de una vida lice n ciosa, representan Jehová, autor de todo lo que es y existe en el
los pecados com etidos en el pasado co n tra universo.
los Mandam ientos de Dios, que im ponen la Sus sie rvos son sus santos ángeles, sim bo-
ob ligación ineludible de obedecer las Leyes lizados por sus agentes, Sol, Aire, Ayuno,
N aturales de la vida, sim bolizadas por los Virtudes, Oraciones, etc., todo lo cual acerca
Angeles de l Sol, del Aire, A-gua, Ayuno, Aseo al hom bre cada vez m as al Padre Celestial,
Intestinal, Recto Vivir, Oración, etc. hasta identificarse con Dios m ism o.
El m alvado acreedor y usurero es sim boli- Las posesiones del Padre están sim boliza-
zado por el siniestro Satanás, figura ficticia, das por todo lo que existe en el Universo:
inexistente, porque, en realidad, lo represen- C ielos, Soles, Tierra, Astros, Planetas, don de
tan vuestros propios pecados, vuestros vicios sobra espacio para todos los hijos de Dios.
y m alos hábitos: en resum en, vue stra igno- Todo esto, o sea el U n iverso entero, es el
rancia, ya que el sabio cum ple estrictam e nte cam po del Padre Celestial y reciben sus pre-
con los Mandam ientos del Señor, y, por lo m ios y recom pensas, si, sum isam ente, obe-
tanto, no se enferm a ni sufre dolor alguno. decen las Leyes N aturales aquí en la Tierra.
Las de udas son vuestras enferm edades Ahora, m is am ados, yo os pregu nto, ¿N o
que habéis contraído debido a vuestra igno- es acaso m ás cuerdo y m ás sensato obedecer
rancia, la que os hizo desobedecer las Le yes a vuestro Padre, ayudándolo en sus faenas,
N aturales de la vida. ganándoo s con el honrado trabajo el pan
Los trabajos duros representan vuestros vuestro, que desob ede ciéndolo y ser un inú-
dolores, vuestros achaque s que os afligen y til holgazán, que pide dinero pre stado a m al-
fatigan m ás que cualquier esfuerzo hecho en vados usurero s que lo explotan inicuam ente,
el trabajo. al no poder cancelar la deuda, haciéndoos
Y el hijo pródigo sois vo sotros m ism os, trabajar duram ente durante siete
por haber desob edecido los Mandam ientos años com o esclavos?. A sim ism o, ¿no es
del Padre Celestial es decir, las Leyes N atura- m ás sabio, acaso, ob e decer a Dios, colabo-
les de la vida. rando en Su obra, gozan do de buena fortuna,
E l pago de la deuda contraída contra la de buena salud; un a vida larga, llena de gozo
Ley m oral, consiste en desalojar de vuestro y felicidad, que desobedecerlo, viviendo en
carácter vuestros vicios y m alos hábitos, lim- m ise ria, ach aco sos, andrajosos, enferm os,
piando así vuestra alm a, co n lo cual, autom á- doloridos, am argados y desdichados?.
ticam ente, se os quitarán vuestras enferme- Vosotros m ism os, con vuestro com porta-
dades y vuestros dolores que padecéis, p o r- m iento, o s labráis vuestro destino, vuestra
que la enferm edad del cuerpo significa que dicha y desdich a, vuestra salud y enferm e-
vuestra alm a ha pecado, ya que el cu e rp o, dad, e l prem io y castigo, pues, cada cual co-
que es m ateria, no puede pecar. secha lo que siem bra.

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CAPITULO XVII

Todos los enfermos que, arrepentidos de sus malas obras, piden


perdón a Dios y no vuelven a pecar, recuperan la salud, porque toda
enfermedad tiene su origen en el alma.

En verdad os digo, grandes y num erosos presencia de l Padre Celestial y suplicadle


son los pecados y las ofensas que habéis perdón y El os perdonará las ofensas que
cometido al de sobedecer a la Madre N atura. hayáis cometido en Su contra. P u e s grande e
Durante a-ños habéis pecado en vergonzo- infinito es el am or del Padre C e lestial para
sas francachelas contra la decencia y la m o- co n sus hijos arrepentidos que piden perdón.
ral, es decir, contra las Leyes N aturales de la A l P adre C e le stial lo conmueve vuestra
vida. Habéis vivido en desacuerdo con estas hum ilde sum isión, vuestra súplica y el arre-
Leyes, al gozar en glotonerías, em briague- pentimiento con que venís a Su presencia y
ces, fo rn icaciones y en tantos otros vicios acepta que paguéis vuestra deuda en solo
qu e sería largo nom brar. De esta m anera siete días en vez de siete años en fatigosos
habéis m anchado vu e stra alm a y envenena- trabajos forzados com o esclavos, si p e dís
do vuestro cuerpo, convirtiéndolo en u n a perdón y dem ostráis sincero arrepentim ien-
piltrafa, debido a las m últiples enferm edades to al Padre Celestial, que os está observando.
qu e h abéis contraído a causa de vuestros Y si p e cam os siete veces siete años, ¿tam-
vicios. bién nos. perdonará el Señor?, preguntó uno
Ahora, tenéis que sufrir las consecuencias de los enferm os.
de vuestros errores y pecados com etidos A ú n a estos hijos, si están sinceram ente
contra vuestra M adre N atura. arrepentidos, el: Padre C e lestial les perdona
Sin em bargo, no os desanim éis, porque sus pecados contraídos en siete ve ces siete
grande es la misericordia del Padre Celestial años, a-co rtándoles las penas, para que las
con S u s h ijos pródigos, que, sum isos y arre- paguen en siete veces siete días.
pentidos, vuelven suplicando perdón.
Venid, p u e s, con sumisión y hum ildad a la

CAPITULO XVIII

Los pensamientos que emite el cerebro humano, automáticamente se


graban en el libro de la vida que cada hijo de Dios tiene abierto en la
eterna memoria de la Naturaleza, donde pueden ser consultados aun
después de miles de años y así saber el hombre cómo en ese tiempo
remoto obró, pensó y vivió.

Felices los que no desm ayan en el cam ino caídas y levantadas que habéis experim enta-
de su perfeccionam iento y co n paso firm e y do en esta pe n o sa m archa y todos vuestros
resuelto m archan h asta la m eta triunfal, para errores y aciertos, quedan grabados para
recibir los laureles de la victoria. Todas las siem pre en la memoria de la natu raleza, co-

32
m o ete rn o recuerdo indeleble de vuestra últim a página de vuestras pecam in osas ano-
conducta durante vuestras pasadas vidas. taciones y se hayan lim piado todos los e stig-
Están grabados en vuestro propio cuerpo m as que m an chaban vuestro cuerpo y vues-
y vuestra alm a que, com o un libro abierto, tra alm a, entonces habrá un gran regocijo en
están expuestos a la m irada del Señor que, el cielo, porque seréis recibidos en audie n cia
con pasm osa fidelidad, le e en ellos toda la especial por el Padre Celestial.
historia de vuestras pasadas vidas. Aú n vu es- El Padre Celestial experim entará una gran
tros pensam ientos m ás secretos se graban ale gría en Su corazón, al ver que el hijo p ró -
automáticam ente en dicho libro de la ete rn a dig o vuelve arrepentido y sum iso al hogar
m em oria, donde, indeleble s, perduran los paterno. Lo recibirá con todos los honores y
siglos de los siglos, desde el principio del se regocijará inm ensam ente al leer en vues-
m undo hasta la eternidad de los tiem pos. tro Libro de Vida, cóm o habéis triunfado
De allí, que cuando os presentéis ante el sobre todos los escollos que os im pedían
Padre Celestial -lo que sucederá inevitable- trepar hasta vuestra celestial m orada y cóm o
m ente cuando os m uráis aquí en la Tierra-, habéis borrado hasta el últim o pecado ano-
S u escrudiñadora m irada leerá en este libro tado en ese libro. Entonces el Padre Celestial
vuestro pasado com p ortam iento-, alegrán- p remiará vuestros esfuerzos, otorgándoo s
dose de vuestras buenas obras y entriste- una larga vida en esta tierra, sin enferm e da-
ciéndose ante vu e stras caídas, vuestras m a- des ni dolores, sin achaques ni sufrim ientos,
las acciones. Tan perfecta es la - exactitud de además, una imperturbable paz y un a inefa-
las anotaciones de vuestro libro de vida, que ble dicha.
no se escapa ni el m as m ínim o detalle . Po- Todo os saldrá bien , p orque Dios os envia-
déis escapar a la justicia hum ana, pero a la rá sus ángeles del cielo y sus agentes de la
justicia Divina no escaparéis jam ás. Pero si os N atu raleza, para que os cuiden de todo m al y
arrepentís a tiem po de vuestros pecados y os procuren todo bien posib le . Y si en segui-
solícitos buscáis a los bondado so s agentes da os dedicáis a ejecutar obras de bien públi-
de la N aturaleza, qu e son los Angeles Tutela- co y tam bién al prójim o, entonces el Altísim o
res de la Madre N atura, com o los Angeles del os ascenderá en jerarquía al rango de servi-
Sol, Aire, Agua Ayuno, Oración, etc. y si prac- dores auxiliares divinos, gozando de dones y
ticáis las grandes virtudes hum anas basadas poderes especiales.
en el a-mor, entonces, autom áticam ente, se Y de spués de m orir aquí en esta Tierra,
os borrarán los estigmas de vuestro cuerpo y seréis adm itidos para siem pre en el Reino de
vuestra alm a y las consiguientes anotaciones lo s Cielos, donde gozaréis de una inefable
de vuestro libro de vida. dich a y una vida eterna. Felices aquellos que,
Por cada día que ayunéis, no com iendo con perseverante em puje y tenaz esfuerzo,
absolutam ente nada, sino bebien do agua se conquistan el derecho de entrar e n e l Rei-
pura y acom pañando vuestro ayuno con no de los Cielos, porque ahí no hay sufri-
fervientes oraciones pidiendo perdón por m iento, ni enferm edades, ni dolores, ni ve-
vuestros pecados y ayuda del cielo para n o jez, ni m uerte, sino una vida eterna, u na per-
pecar m ás, se borrará un año de vuestra cuen- fecta salud y una plena alegría de vivir.
ta de pecados anotados en vuestro libro de
vida. Y cuan do haya sido borrada hasta la

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CAPITULO XIX

Los maravillosos efectos de los baños de barro, que siendo un


prodigioso compuesto de tierra, agua y energía solar, los prepara la
diligente Madre Natura para aliviar a sus hijos de los males que les
suelen aquejar.

En seguida, Jesús, extendiendo sus brazo s sen tían al verse envueltos por este suave y
bendijo la inm ensa concurrencia que le rodea- tibio elem ento, que casi al instante se m ani-
b a, diciendo: la paz sea con vosotros. Lu e go festó por el gran bienestar que se n tían al qui-
dirigió sus pasos hacia un grupo de inválidos tarles sus ardores de estómago y sus abrasa-
qu e , echados en el suelo, apenas se arrastra- doras fiebres internas.
ban. Así, ayunan do y orando, perm anecieron los
Clam aban: Maestro, Maestro, ten piedad de días enteros en este tibio y agradable baño
nosotros, sánanos de nuestros achaques. Di- m edicinal, escuchando devotam ente las con-
nos, ¿qué debe m os hacer para sanar de nues- soladoras pláticas del Divino Maestro, que
tros achaques e inm ensos dolores?. para ellos fueron el más nutritivo de los ali-
Le m ostraron sus pies hinchados y dolori- m entos, el alim ento espiritual. Lu e go, a gran-
dos, algunos con los huesos salido s de las des voces decían algunos: Maestro, ya se m e
coyunturas; otros tenían la piel enteram ente quitó todo dolor, qué me atorm entaba tantos
con úlceras y erupciones y otros con m anchas años. Otros llenos de júbilo m anifestaban que
rojas, m anifestaciones externas de im p u rezas sus hin chazones se les estaban bajando, y
internas, qu e se exteriorizan con erupciones otros, que ya se les deshinchaban totalm ente y
cutáneas. que no sentían los agudos dolores de antes.
Cristo, lleno de com pasión, les in spiró áni- Lu ego, otros a grandes voces exclam aban
m o dicie ndo: De cierto os digo, vuestros acha- que al deshinchárseles los pies, los huesos
ques serán sanados si perseveráis en el ayuno salidos habían buscado su s centros y por sí
du ran te m ás de los siete días, dada la grave- m ism os penetraron en las coyunturas, pu-
dad de vuestros m ales que os han sido im - diendo ahora andar. Para demostrarlo, jubilo-
puestos por vuestras graves faltas. sos salieron del barro y cojeando y algo dé b i-
N o os de sanim éis, tened plena fe. Para cu- les se dirigían al M aestro.
rar vuestros m ales invocaré auxilio de otro Y finalm ente, otros que tenían la piel cu-
ángel, el poderoso Ángel tierra. bierta de úlceras y erupciones, sentían desde
Acto seguido les m ostró un pantano al el prim er día una n o table m ejoría, cicatrizando
borde del río, com puesto de barro y lodo se- rápidam ente las llagas, para después de u nos
m iespeso. días, aparecer la piel sana, lisa y lozana, lo que
Le s dijo: Sum ergid vuestros cuerpos desnu- m anifestaban a grandes voces al salir del baño
dos en ese barro , dejando sólo la cabeza afue- de barro.
ra y esperad pacientes y confiados la acción Y e l Maestro m andó a todos los que estaban
cu rativa del prodigioso ángel tierra, que obra saliendo del barro, que se dieran una ducha
como barro, en conju n to con el ángel agua y debajo de un ch o rro de agua cristalina que
el podero so ángel sol que entibia él barro y lo caía de las alturas de una vertiente, formando
carga de sus energías solares. lluvia to rrencial. Bastaba un breve instante
Los enferm os así lo hicieron. Luego, algu- para quedar com pletam ente lim pios del barro,
nos m anifestaron la satisfacción y agrado que presentándose ante el M ae stro con sus cuer-

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pos lim pio s y su piel sana y lozana, perfecta- ya que estaba sin conocimiento y su piel era
m ente cicatrizada. negra com o carbón, diciendo a sus herm anos
Después de observar ate n tam ente el esta- que una serpiente m uy ve nenosa lo había
do de cada paciente, les m andó que se seca- picado. Por indicación de Jesús, los herm anos
ran sus cuerpos húm edos en las tibias arenas lo in trodujeron en el barro y allí lo cuidaban
de la playa, revolcándose en ellas. Esto lo ha- todo el tiempo hasta que desp e rtara del des-
cían los pacientes con sum o agrado, perm a- m ayo y m anifestara que se se n tía perfecta-
neciendo largos ratos en este agradab le baño m ente sano. Luego, al salir del barro y tom arse
de arena, entibiado por el ardiente Sol. Y, la ducha de aseo, todos veían asom brados
cuando estaban enteram ente secos, se pre- com o la piel n egra había tom ado color rosado
sentaban jubilosos de n u evo ante el Divino de aspecto sano.
Médico, para darle las gracias. Después de haberse secado en la tib ia are-
Y con sincera em oción de agradecim iento, n a, se presentó sano y salvo ante el Divin o
se echaban a su s p ies para besarlos en reco- M ae stro y echándose a sus pies, lloraba de
nocim iento de tan m ilagro sa curación. Y to- felicidad y tam bién sus herm anos. Jesús, visi-
dos los concurrentes que por m illares habían blem ente em ocionado, dijo: N o m e deis g ra-
acudido de los alrededores, desde los m ás cias a m i, sino a m i Padre, qu e m e ha enviado
hum ildes hasta los m ás encum brados, jefes y para curaros de vuestros m ale s. Ahora, volved
gobernantes, farise os, escribas y sacerdotes, a vuestro pueblo y en todas partes proclam ad
todos ellos, algunos con envidia y otros con las bondades de los divinos Ángeles el Sol,
satisfacció n , pudieron inform arse de las m ila- Aire, Agua; Ayuno, Oración, Tierra, Barro, etc.
grosas curaciones hechas por el M aestro.
Como últim o en salir del barro fu é un joven
cuyos herm anos lo habían traído arrastrando

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CAPITULO XX

El Divino Maestro explica cómo el ayuno, la oración, la alimentación


vegetariana y además, la fe y el recto vivir, ayudan poderosamente al
hombre a conquistarse una perfecta salud, prosperidad material y
espiritual y una intensa dicha de vivir.

Y h abían m uchos otros enferm os que, a form ar el alim ento en energía vital, esas cé-
pesar de sus ayunos y o-raciones, seguían lulas, al no recibir alimento se dedican a cu-
con sus achaques, sufriendo horribles dolo- rar y reparar los órganos enfermos. Otras cé-
res. Pero lle n o s de fe en las prom esas de lu las se dedican al aseo de la sangre, de los
Jesú s, perseveraron en sus ayunos y oracio- tejidos y órganos y de todas vuestras entra-
nes. Algunos de estos enferm os tenían el ñas. Las cé lulas aseadoras proceden a elim i-
m al en la cabeza, por lo cual sentían vértigos, nar y barrer fuera del cuerpo por las puertas
que les hacían cae r al suelo, cada vez que y vías naturales, las basuras acum uladas en
intentaban levantarse para acercarse a Jesús. vuestro interior. Pero si las cantidades de
Entonces, Jesús, lle n o de com pasión, se basuras son excesivas, entonces a-bren p u er-
acercó a ellos para consolarlos, dicíendoles tas de escape adicionales en la superficie de
que si se guían con plena fe ayunando y oran- la piel, consistentes en granos supurantes,
do, su curación se produciría con seguridad. úlceras, llagas, apostem as, etc., por donde
Entonces, uno de los postrados, expresan- dan salida a e ste exceso de substancias ex-
do su desaliento, decía: Maestro, habiendo trañas. De manera que dichas llagas, úlce ras
sanado tantos otros, ¿porqué nosotro s segui- y m anchas, no constituyen una enfermedad en
m o s enferm os, a pesar de que hem os ayuna- sí, sino que representan un proceso eliminato-
do, orado y nos hemos bautizado?. rio, depurativo, curativo y de saneamiento del
Cristo respondió: Vuestro m al e s m ás gra- cuerpo interior, prom ovido por el sapientísi-
ve que el de los que ya han sanado, porque m o m édico interno, que todo organism o
habéis pecado m ás tiem p o; m ás tiem po ha- tiene en su interior. N o estorbando con m e-
béis de sobedecido los Mandam ientos de la dicam entos a este m aravilloso m édico, se
Madre natura, por lo cual ah o ra, tam bién obtienen las m ás adm irable s cu racio n e s.
m ás tiempo tenéis que sufrir enferm os. Pero Cuando este m édico ha term inado su obra
no os desanim éis, te n e d fe y perseverad en curativa y depurativa, dejando sanas y lim -
vuestros ayunos y o raciones, pues, por este pias las entrañas, p rocede a cerrar las puer-
único cam ino podéis recuperar la salud. tas de escape de la piel -úlceras, llagas, etc.-
Para que com prendáis la necesidad e im - que lu e go se cierran y cicatrizan en una piel
portan cia del ayuno y de la o-ración para lisa y lozana.
vuestra curación, os explicaré de* que m ane- Tal es la m aravillosa obra del sapientísim o
ra obran estos bondadosos y benéficos ánge- m édico interno, uno de los Angeles de la
les, a-gentes ejecutores de la volu n tad de la Madre N atura, que espontáneam ente lim pia
Madre N aturaleza.Al ayunar se m odifica toda y pura prolijam ente vuestras entrañas, sin
la econom ía funcional dentro de vuestro curanderos, ni m édicos, ni m edicinas.
organismo, orientán do se h acia una total Toda e sta m aravillosa restauración de
curación y lim p ieza de vuestras entrañas. Los vue stro cuerpo ha sido posible debido a que
m illones de cé lulas de que se com pone vues- Os habé is so m etido a un riguroso ayuno. De
tro cuerpo y cuya m isión corriente es trans- m anera que el Angél de l Ayuno ha term ina-

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do exitosam ente su m isión y vosotros podéis Si vuestra fe rviente oración es sostenida y
em pezar a comer de nuevo. la acom pañáis con el recto vivir y adem ás
Em pero, los prim eros días después de un con buenas obras de caridad, bondad y
prolongado ayuno, com eréis m uy poco, para am or, dentro de una inquebrantable fe, en-
aum entar poco a poco la ración cada día tonces vu e stra alm a se identifica con Dios y
siguiente, hasta llegar a la norm al.' El se une, y por e ste conducto fluye a rauda-
Después de h aberos explicado la impor- les de ese gran depósito de salud, u n torren-
tancia que ejerce el ayuno en vuestra cura- te de e nergía vital a vuestro escuálido cuer-
ción, os explicaré la im portantísim a función po, cargándolo de vitalidad, fuerza y vigor, lo
que de sem peña la oración en el restableci- que prontam ente restaura vuestra salud,
m iento de vuestra salud. Al orar fe rviente- tanto del cuerpo com o del alm a. De' esta
m ente, lanzáis luminosos rayos que conectan m anera quedaréis persuadidos de la inm ensa
vuestra alm a Con Dios, la gran Alm a Cósm i- importancia de la oración acom pañada de
ca, qu e todo lo abarca y que es un vibrante buenas obras y del recto vivir.
núcleo de sabiduría, energía vital, dinam is-
m o, fuerza, salud, bondad y am or.

CAPÍTULO XXI

Es un grave error y falta de veracidad el hacer creer al pueblo que una


m edicina puede sanar una enferm edad. Las enferm edades son
pecados del alma y no del cuerpo, que es materia inconsciente,
incapaz de pecar. También la m edicina es inconsciente materia que
obra tan sólo dentro de la m ateria y no tiene acceso a los mundos
sutiles del alma, que es raíz, causa y origen de toda enfermedad.
¿Puede, acaso, lim piarse de este lado una mancha de un vidrio, si esta
mancha está ubicada en el otro lado del vidrio?. Es este el imposible
que los empíricos tratan de realizar, al querer curar una enfermedad
de este lado, el lado material, estando la causa ubicada en el otro
lado, el lado moral y espiritual. Por esto, la Madre Natura, sólo otorga
salud al mérito, a la virtud, que actúan en el otro lado, el lado moral y
espiritual y no concede salud por efectos de una droga, que sólo obra
en el lado material.

En verdad os digo, nadie puede gozar de propio esa ignorancia y la enferm edad, co m o
b u ena salud, ni recuperarla, si la había perdi- el m ás lucrativo de los negocios m ilagrosos e
do, si no se som ete a las Leyes N aturales. Sin infalibles para sanar enferm edades, lo que,
em bargo, hay hijos desorientados que, van a- au nque sea falso, es creído por la gran m asa
m ente, buscan la salud por cam inos equivo- del pueblo.
cados de las drogas, despreciando las gene- Por lo tanto, una vez más os prevengo:
rosas fuentes naturales de donde la salud N adie p u e de sanar con una m edicina, porque
brota a raudales. Es que e sto s hijos están esto sig n ificaría anular las sabias Leyes del
ceg ados por la deslum brante propaganda de Creador, que sólo otorga salud al mérito,
los curanderos, que, apro vechándose de la pero jam ás a una droga. El p u eblo adquiere
ig n orancia del pueblo, explotan en provecho m éritos ante Dios, obedeciendo sus Manda-

37
m ientos. réis rigurosamente, hasta qu e la indigestión
Entonces, uno de lo s o yentes, que se sen- sea curada. Durante el ayuno, naturalm ente,
tía aludido porque era curandero, interpeló a no com eréis absolutam ente nada. Tom aréis
Jesús diciendo: Maestro, has dicho que los sólo agua pura, para lavar y re frescar adentro.
rem edio s jam ás curan enferm edades. Sin Asim ism o, veréis cóm o las células defensivas
em bargo, yo disp o n go de m edicinas que no se esfuerzan en curar, zurcir, cicatrizar y m e-
sólo hacen desap are cer las úlceras y llagas de jorar la afección, haciendo una o b ra perfecta.
la piel, sino que tam bién quitan los do lo res Al quedar reparado el daño, desapare ce rá el
de cabeza, de m uelas, reum atism os, etc. dolor, lo que os servirá com o se ñal de que
Maestro, tened a bien de esclarecer esta in- podéis com er dé nuevo.
congruencia entre lo qu e tú sostienes y yo Al perm anecer con vuestra penetrante
afirm o. m irada observando la m aravillosa obra del
Jesús replico: Ya os di je que todo organis- Creador, veréis cómo las células aseadoras, se
m o vivo tiene, en su in te rior un sapientísim o e sm eran en limpiar prolijam ente el interio r,
m édico, que constitu ye la más poderosa de- transportando hacia afuera todas las sub-
fensa natural del organismo humano. E sta stancias extrañas, echándolas encim a de la
defensa la com pone un inm enso núm ero de piel, en la cual habían abierto puertas de
células, cuya m isión es m antener sano y lim - escape, consistentes en úlceras, erupciones,
pio el interior de vuestro cuerpo. Estas célu- apostem as, granos, etc.
las son organism os vivos, intelige ntes, com - En estos mom entos críticos e s cuando
pletos, do tados de rápida m ovilidad y agili- tales enferm o s deben ser sabiam ente acon-
dad, siendo tan pequeñas qu e no las alcanza- sejados, preferiblem ente por sacerdotes-mé-
m os a ver a sim ple vista. Sin em bargo, pode- dicos que han e studiado a fondo el proceso
m os adm irar su m aravillosa obra cu ando nos curativo natural, aquí som eram ente m encio-
zurcen una herida y la cicatrizan con tanta nado y que -de acuerdo con el Mandam iento-
perfección que ¡guala a la piel sana. Hay nu- atienden por caridad, por amor al prójimo, pero
m erosas clases de células, p e ro las que aquí jamás por dinero. Sólo en estas condiciones el
nos interesan son las células curativas, asea- m ism o Padre Celestial acude a curar a vues-
doras y mensajeras. E stas últim as nos avisan tros pacie n tes, lo que se m anifestará en éxi-
cuando ocurre un accidente en el interior de tos asombrosos.
nuestro cuerp o . Este aviso nos llega a nues- Al ser los pacientes sabiamente aleccio na-
tra conciencia p o r m e dio del dolor que senti- dos, se evitará qu e caigan en m anos de ines-
m os en lá parte afectada. crupulosos cu ran dero s que abusivam ente
Si por ejem plo, una com ida os cayó mal, explotan la ignorancia, la enferm edad y el
sentiréis en el estó m ago un agudo dolor. Si dolor del pueblo para hacerse inm ensam ente
en ese instante pudierais asom aros con vues- ricos.
tra penetrante m irada al interior de vuestro Pero a falta de tales m édicos sacerdotes,
estóm ago, veríais allí las células defensivas en los enferm os suelen cae r en m anos de tales
una febril actividad. Así veríais có m o las célu- Magos Curan deros inescrupulosos que, por
las mensajeras, m ediante una finísim a red de buena paga, les proporcionan sus m ixturas
nervios, avisan a la central de vuestro cerebro, qu e , al m om ento, suelen adorm ecer al Médi-
la e xistencia del m al. El cerebro, a su vez, da co interno, con lo cual se calm a el dolo r y
la alarm a que se m anifiesta en un agudo do- desaparecen las m anifestaciones de la e n fer-
lor del estómago e n el punto am agado. De m edad, incluso las erupciones de la piel.
esta manera estáis conscientes del m al que Entonces tales pacientes se sienten fe lices
sufrís y podéis ayudar a una pronta m ejoría, ante tan m aravillosa curación, creyendo que,
dejando de com er unos días. Es decir, ayuna- realmente, habían sanado. N o se cansan de

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cantar glorias a tan porte n tosa m edicina y al interrum pirse el aseo y al no apare ce r las
Mago que la proporcionó. células aseadoras en las puertas de escape de
Pero poco durará la felicidad del pacie n te, la superficie de la piel, con su acostum brada
porque luego, la enferm edad volverá con carga de basuritas, las células porteras creen
caracteres m ucho más m alignos. Es qu e la que habían term inado el proceso aseador en
m edicina había suprim ido tan sólo los efec- el interior del cuerpo y proceden a cerrar las
tos del m al, pero em peoró e l m al m ism o. Ha puertas de escape, o sea las erupciones cu tá-
interrum pido un m aravilloso proceso curati- neas, los granos, úlceras, apostemas, etc.,
vo natural del Médico internó, agravando la cicatrizando la piel en una sana, lisa y lozana.
cau sa del m al. La autocuración espontánea E s que las células porteras, tan distantes de
del organismo fue interrum pida, tornándose la corriente sanguínea, reciben de últim o el
en una enferm edad crónica, m aligna, m uy im pacto de la ve n enosa droga asesina, de
difícil de curar. De esta verdad os convence- m anera que pueden actuar hasta el últim o
réis, al asom aros con vuestra pen e trante m om ento, aunque con dificultad.
m irada, de nuevo al interior de vuestro estó- Si ahora nos asom áram os de n u e vo al in-
m ago y observar atentam ente, la parte afec- terior de este cuerpo e n venenado por las
tada. drogas, qu edaríam o s e spantados ante el
Entonces experim entaréis la m ás grande horrible cuadro de cadávere s de células
de las sorpresas, porque allí, donde m om en- m uertas, en putrefacta y m aloliente des-
tos antes habíais visto un enjam bre de célu- com posición.
las en diligentísim a actividad curativa y de- Luego la sangre se e ncarga de esparcir
purativa, veréis ahora montones de cadáve- estas inm undicias por todo el organ ism o,
re s de células muertas, aniquiladas, algunas envenenando los órganos m ás nobles, que
aún con vida, aletarg adas, arrastrándose em piezan a fallar. La pulsación se altera, la
pesadam ente . ¿Qué es lo que ha pasado? Fue presión interna sube, provocando desvaneci-
la funesta droga, esa m ixtura del curandero, m ientos, ceguera, sordera, dificultad en el
que envenenó las célu las defensivas (al Médi- respirar y an dar, lo que generalm ente term i-
co in te rno), ya que todos estos rem edios, na co n un colapso cardíaco, una parálisis par-
unos más, otros m enos, tienen por lo general cial o total y una m uerte prem atura. Tal es,
como base, el aniquilam iento de las defe n sas pues, el efecto de las drogas, los calm antes y
naturales. El prim er efecto de este aniquila- m e dicinas en general, que por unos instante s
m iento de las Defensas N aturales, se hace alivian, para m atar después.
notorio entre las células m e n sajeras, que Y dirigiéndose el Divino Maestro al curan-
dejan de transmitir alarm as, o sea de causar dero, le dijo: Tal es la respuesta al enigm a
dolor lo que es muy grave po rqu e entonces que m e has planteado para que lo dilucidara,
el paciente, al no sufrir dolor se cree total- p ara que te convenzas de que la. m edicina
m ente sano y com e de todo,; arruinando su qu e Ia tanto pregonas es tan tóxica que no
estóm ago, que crea úlceras sangrantes las cura, sino envenena. No trae salud sino una
cu ales degeneran m ás tarde en cáncer, cau - enferm edad m ás grave, porque convierte
sándole una repentina m uerte. una b e n igna autocuración, en una dolencia
Las células curativas, ese sap ientísim o m aligna, com o la tuberculosis, reum atism o
m édico intern o , no han podido evitar este cró nico, diabetes, cáncer y hasta la lepra. E n
desastre, ya que tam bién ellas yacen heridas verdad os digo: los efectos curativos , de
y m uchas totalm ente aniquiladas. Lo m ism o algunas medicinas son en realidad tan prodi-
pasa con las células aseadoras que , por el giosos, qu e con razón deslum bran y fascinan
m ism o m o tivo , qu e daro n im p o sib ilitadas a aquellos investigadores que desconocen la
para desem peñar su función de lim p ieza. Al cura-'ción natural de las enfermedades. Los

39
que la co n o cen saben perfectam ente que se dades infecciosas. El único inm unizante real
trata de pura ilusión, que ace pta las aparien- y efectivo es la sangre inm aculadam ente
cias com o realidades. Los naturistas expertos pura. Otro inm unizante no h ay ni se hallará
saben qu e , según las Leyes Biológicas, .nin- jam ás, porque el inm unizar es antinatural,
guna m e dicina es capaz de sacar de raíz una debido a que se opon e a los principios fun-
enferm edad. Lo que realm ente hace la m edi- dam entales de la Biología. N inguna droga
cin a es transm utar y transform ar una enfer- inmu niza sino tan sólo -repito- cam bia un
m edad leve en otra m ás g rave; un m al benig- m al benigno por otro m alig n o , porque sólo
no, .en otro m aligno; una e n ferm edad fácil adorm ece y encona, suprim iendo de que
de curar, en otra incurable. existe inm unización, cuando po r algún tiem -
R e specto a la inm unización, en verdad o s po las defensas naturales, lo que entonces,
digo que no existe ning u n a m edicina de da la im presión de que existe inm unización,
efectos in m u n izan te s qu e lib re vu e stro s cunado en realidad sólo e xiste una paraliza-
cuerpos de futuros contagios con enferm e- ción de las autodefensas.

CAPITULO XXII

Cristo explica la maravillosa organización celular que existe dentro del


cuerpo humano, diciendo qué es la obra más perfecta de toda la Divi-
na Creación.

Los concurrentes escuchaban adm irados enveje cen y mueren, siendo reem plazadas
estas m aravillosas en se ñanzas que por vez por otras células jóvenes.
prim era llegaron a sus oídos. Algunos supli- En hom bres sobrios, abstemios de vicios y
caron: Maestro, enséñ anos algo m ás acerca obedientes de la Madre N atura, prevalece
del funcionam iento de nuestras entrañas, entre las células una perfecta disciplina y el
para que al conocer el orde n in terno, poda- m ás riguroso orden, dentro del sabio régi-
m os cu idar m ejor nuestra salud y así no de- m en de los mejores y m ás aptos. La Ley Uni-
pender de los curanderos que, aprovechán- versal, según la cual la N aturale za ata al ig-
dose de nuestra ignoran cia, por dracm as de norante y da poder al sabio, tam b ié n rige
plata n os venden m enjunjes, m ás dañinos dentro de l cuerpo hum ano, este pequeño
que la enferm edad m ism a. m icrocosm os, considerado com o un resu-
Cristo accedió a esta súplica diciendo: En m en del Universo entero. D entro de este
verdad os digo, tan infinitas co m o lo son las rígido orden, las células se van agrupando en
estrellas del cielo, son las células de que se jerarquías, conforme a sus aptitudes natura-
com p o n e vuestro cuerpo. Sin em bargo, to- les, tendencias específicas, sus afinidades y
das ellas son indispensables para ase g u rar el m utuas sim patías.
correcto funcionam iento de vuestro organis- Las células m ás vigorosas, las m ás activas
m o. Estas células son entidades vivas, ágiles y de m ás em puje, las más inteligen te s, auto-
y dinámicas, in teligentes y razonadoras. Ellas m áticam ente se imponen, ascendiendo a
tienen algo de parecido a los seres hum anos, posiciones de m ayores responsabilidades y
porque nacen, crece n, com en, se reprodu- m ás altas jerarquías. Así, las células m ás afe c-
cen, trabajan, gozan, sufren, am an, odian, tuosas, las m ás se n sib les, las m ás sabias y las

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m ás inteligentes, form an el corazón, y el cere- nestar depende de vosotros m ism o s. Si obe-
bro de vuestro cuerpo, m ientras qu e las de- decéis lo s m andamientos de la Madre N atura
m ás células fo rm an el resto de los órganos, os aseguraréis u n a perfecta salud, prosperi-
como el estóm ago, hígado, inte stinos, ríño- dad m aterial y espiritual, p az y felicidad. Si la
nes, bazo, pulm ones, sangre, h uesos, pelo, desobedecéis, tendréis que sufrir tales e nfer-
etc. m edades, m iserias y calam idades sin fin .
Las células de cada ó rgano efectúan con Adem ás, os enseña esta lección, que debéis
esm ero m áxim o su propia labor, esforzándo- tomar com o ejem plo el co m p ortam iento de
se en m antener e se órgano en óptim as con- las células de vu estro cuerpo y tratar de im i-
diciones de funcionam iento y su m ás alto tarlas, p o r ser la organización m ás perfecta
ren dim iento, pero no para su propio y exclu- de toda la creación. Este perfecto orden coo-
sivo provecho, sino siem pre con m iras a perativo de convivencia hum ana, poco a
serw 'r lo mejor posible a los demás órganos, poco, será adoptado por todos los pueblo s a
con los que están ligadas en estrecha e inse- m edida que ellos vayan acercándose a las
parable interdependencia. Todos los órganos cum bres evolutivas hum anas.
unidos form an a su vez un arm onioso co n - Para poder vosotros cooperar eficazm ente
junto de órganos, o sea, un gran órgano, que den tro de esta severa disciplina social, de-
e s vuestro cuerpo, siendo éste vuestro cue r- béis trabajar intensam e nte en vuestro propio
po, a su vez, una célula del organism o m ás perfeccionam iento, tanto físico, m oral, com o
grande, que constituye la humanidad entera e spiritual, pero no únicam ente para vuestro
Este sabio orden cooperativo dentro de exclusivo y personal provecho, sino siem pre
nuestro cu erpo desaparece sin em bargo en Con m iras a servir lo m ejor posible a toda la
individu o s qu e de sobedecen ios Manda- colectividad, tal como las células de vu estro
m ientos de la M adre N atura, entregándose corazón sirven a todo vuestro cuerpo, el cual
de lleno a los placeres m undanos, a vicios y en el acto sucum biría si esas células, delibe-
m alos hábitos. radam ente, se negaran a trabajar.
Las bebidas em briagantes, los tóxicos del De ahí que co m o no cabe una paralización
tab aco y de las dem ás hierbas, adorm ideras y deliberada de la actividad celular dentro de
narcotizantes, la desquiciadora fornicación, vuestro cuerpo, así tam poco cabrá tal parali-
la com ida desordenada que cu lm ina en gula, zación de ntro de una organización social
a-dem ás los rem edios y calm an tes, todo esto hum ana, cuando ella se eleve a sem ejante
enferm a, debilita y degenera las células de perfección, siendo ta! perfección la Suprema
vuestro cuerpo, aniquila sus autodefensas y m eta de los pueblos y su inelu dible destino;
su energía vital. En tal cuerpo, la conciencia destino de e scalar eternam ente la avalancha
directriz federal p ierde su soberanía sobre evolutiva hum ana, esas altas cu m bres super-
las células insubordinadas, fas que entonces hum anas, en su acercam iento hacia el cielo.
form an focos subversivos llam ados enferme- De m anera qu e, en el futuro, será califica-
dad, la cual suele degenerar hasta estados do com o el pueblo más culto y civilizado del
m ás g raves, com o la tuberculosis, tisis, raqui- m undo, aquel que, dentro del libre albedrío,
tismo, diabetes, cáncer, reum atism o crónico, ejerza la m áxim a justicia social, sin necesi-
gangrenas, lepra, etc., que son los estados dad de recurrir a la fu erza, a la paralización
m ás avanzados de degeneración celular y deliberada del trab ajo, y que con todo em pe-
significan la ruina total de vuestro organis- ño y la, m ejor buena voluntad, coo p e re con
m o. los dem ás pueblos, especialm ente con los
E sta lección os enseña que vuestro bie- m ás atrasados.

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CAPITULO XXII a)

Cristo insiste en que la atención médica debe ser gratuita; que la pará-
bola del Buen Samaritano debe servir de ejemplo a los médicos acerca
de la manera en que ellos deben atender a los enfermos
.

Y dirigiéndose Jesús, exclusivam ente a bolsillo los gastos de su restable cim iento. Tal
sus discípulos les dijo: Vosotros que os esm e- es el médico m odelo que debe servir de ejemplo
ráis en aprender los secretos de san ar a los para los médicos de todos los tiem pos. Sin em -
enferm os, debéis saber có m o m anejar este bargo, si alguno de vosotros, o lo s que os
don y conservarlo una vez obtenido. Es que sucedan, se tienta de cobrar salario por la
es m uy fácil perderlo al abusar de él, por atención de sus enferm os, ya sea dinero,
ejemplo, si explotáis la enferm edad com o dádivas u otras prebendas, pierde el don de
negocio, com o lo hacen algunos curanderos sanar a enferm o s porque entonces Dios no
oficiales, hacién do se in m e n sam e nte ricos acude en su ayuda. Tal médico se to rn a e n un
con el dolor ajeno y la desgracia del prójim o. m ago, en un curandero, que so lo fracasos y
S in em bargo, vosotros no procederéis así. am arguras cosechará en su inhum ana profe-
Al estar en presencia de un enferm o, im plo- sión.
raréis al Altísim o suplicando que acuda a Cada denario que cobre en la explotación
sanarlo. Es qu e vosotros jam ás podréis curar de la enferm edad, com o n egocio, se conver-
por vosotros mism os a un enferm o, sino úni- tirá en una dolorosa espina que perm anente-
cam ente con el auxilio del Padre Celestial, m ente le re-, m orderá la concie n cia, quitán-
que és el artífice creador de los organism os, dole toda la aleg ría de vivir. Ante la Ley Inma-
y, por !o tanto, sólo El con o ce las enferm eda- culada -que es Ley Divina-, e ste m é dico es un
des y la m anera de sanarlas. reo y com o tal, co n de nado a sufrir en su
Debéis im itar el ejem plo de l Bu en Samari- próxim a reencarnación la m ism a m iseria,
tano, que se condolió del que yacía al borde an g u stia y el m ism o dolor que él hizo sufrir a
del cam ino, gravem e nte herido por bandole- sus pacientes, p o rque le será aplicada con
ros: le curó las heridas, lo transportó a la todo rigor la Ley que dice : Con la misma vara
posada y no le cobró nada por estos valiosos que midas, serás medido.
servicios. Al contrario, tam bién pagó de su

CAPITULO XXIII

Cristo expulsó del cuerpo de un desvalido una enorme lom briz que lo
atormentaba durante muchos años y lo tenía reducido a una piltrafa,
sin emplear purgantes ni o-tros remedios, sirviéndose tan sólo del ayu-
no y del vapor de la leche.

En seguida, Juan, el Discípulo am ado de Mae stro: Señor, hay entre la m uchedum bre
Cristo, qu e sie m pre estaba a su lado, dice al un enferm o yacente en el suelo debido a su

42
de bilidad, que ni gateando con el auxilio de las m anos alcan za a a ce rcarse a ti y con su

43
débil voz desde lejos clam a: Maestro, sáname, por el ham bre, se torna m aligno, batiendo y
porque sufro m ucho retorciéndose dentro de su vientre. Con sus
Jesús, acercándose al e nferm o que estaba fauces de pulp o, muerde y pellizca las pare-
en el su e lo, lo observó atentamente un largo des de los intestinos y del estóm ago, llegan-
rato, co m o si, con su penetrante m irada ha- do hasta la boca en busca de alim entos, chu-
cia el interior del cuerpo enferm o, quisiera pando y succionan do los residuos de los
establecer el diagn óstico exacto del m al que alim entos añejos qu e suelen quedar pega-
padecía. El cuerpo del enferm o estaba tan dos en los intestinos. Al no encontrar ya na-
dem acrado, qu e se parecía a un esqueleto. da que com er en el inte rio r del cuerpo, la
S u p iel estaba am arilla com o las hojas caídas lom briz se asom a hasta afu era de la boca,
de un árbol otoñal. tap an do con su volum inoso cuerpo los con-
El enferm o, al ver la presencia de Cristo, ducto s respiratorios, lo que ahoga y asfixia al
quiso incorporarse, pero su debilidad se lo e n fe rm o . El pueblo no sabe de qué se trata, y
im pedía. Con la m irada fija en el dulce Maes- llam a a este gu san o S atanás y con este nom -
tro le suplicaba: Señor, ten piedad de m í, bre te n dré que seguir llam ándolo tam bién,
sánam e. Sé que eres un Mensajero de Dio s y para hacerm e com p re n der mejor por la mu-
que posees el poder de enderezar m is m iem - chedumbre.
bros torcidos y arrojar de mi cuerpo al Sata- Y dirigiéndose Jesús directam ente al en-
nás que m e está atorm entando. M e m uerde ferm o, le dice : El ayuno de varios días a que
las entrañas, me oprim e la garganta, m e aho- te has som etido está com enzando a dar bue-
ga, no dejándo m e respirar. Entonces un fa- nos resultados. Pues al n o com er tú, tam po-
m iliar del enferm o, que lo acom pañaba, dijo: co com e Satanás que tienes com o indeseable
Maestro, he visto con m is propios ojos que huésped alojado e n tus entrañas. Este hués-
tie n e m etido el m ismo dem onio en su cuer- ped, tam bién tuvo que ayunar contig o y aho-
p o , pues lo vi al asom arse este dem onio por ra tiene m u cha ham bre, por lo cual te ator-
la boca del enferm o cuando duerm e. Vi su m enta. Por tu ignorancia com iste alim entos
horrible rostro que era redo n do, tenía enor- inm undos qu e h an infectado tu cuerpo y lo
m es ojos y un g ran b igote alrededor del ho- convirtieron en una cueva de S atanás, en vez
cico. de ser un tem p lo sacrosanto en que habita
Cristo, asintiendo con la cabeza, co m o Dios. Pero no tem as, Satanás será aniquilado
que com prendía de qué se tratab a, se acercó antes que él te aniquile a ti. Porque m ientras
a Ju an y al selecto grupo de discípulos -a los tu ayunas y oras, los Angeles de Dios prote-
que estaba aleccionando en los secretos de gen tu cuerpo, para que la ira de S atanás no
sanar e n ferm os- y les dijo: N o es un espíritu lo aniquile, po rque Satanás es im potente
m aligno o un Satan ás lo que tiene m etido ante el poder de los D ivinos Angeles. Enton-
dentro de su cuerpo, sino una enorm e lom - ces, los concurrente s, m uy im presionados
briz. Este gusano penetró en su cuerpo hace ante las reve laciones del Divino Maestro, se
años co m o un pequeño m icrobio, con las arrodillaron frente a El y le suplicaron dicien-
abom inables com idas con que el e nfermo se do: Maestro, ten piedad con este pobre des-
alim entaba. Esta lombriz se anida, preferible- valido, porque sufre m ás qu e todos nosotros.
m ente, en el tubo digestivo, nutriéndose con Si no arrojas pronto a Satanás de su cuerpo,
lo m ejor de las com idas del enferm o. Con los tem em os que no viva hasta m añana.
años, esta lom briz creció enorm em ente den- Cristo respondió: Grande es en verdad
tro de sus entrañas y suele llegar a un larg o vu e stra fe y será hecho com o pedís. Luego
de cuatro codos. (1.70 m etros). Ah o ra, al veréis vosotros, cara a cara, a Satanás y su
ayunar el en fe rm o durante varios días y no extraño rostro y entonces os convenceréis
darle com ida al gusano, éste, atorm entado del poder de los Angeles de Dios, al expulsar-

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lo de las entrañas de este enfermo. la cual rem ecía para procurarle aire.
En seguida, Jesús h izo sacar leche de una Ahora Je sús, señalando la boca del enfer-
burra que e staba pastando cerca, y un reci- m o, am pliam ente abierta, dijo a Juan: Mira
piente co n esta tibia leche -que evaporaba adentro de la boca para que veas que Sata-
un agradable arom a a leche recién sacada- lo nás ya está saliendo lentamente afuera.
colocó delante de la boca y las narices del Entonces, to dos los que le rodeaban po-
e nferm o, diciendo: Los tres Angeles del Se- dían ver con terror y asombro a Satanás, qu e
ñor intervendrán ahora en el milagro que salía de la boca abierta del desm ayado, diri-
enseguida veréis con vuestros propios o jo s, giéndose lentam ente hacia la leche.
pues e l Ángel del Agua com pone lo esencial Jesús aprovechó esta circunstancia para
de la leche; el Ángel del Sol la calentará y arrancar la cabeza del gusano y aplastarla
evaporará y el Ángel del Aire se e ncargará de con una piedra. Acto seguido sacó afuera de
llevar este vapor por la boca y las narices a las entrañas del paciente el resto de la lom -
los p u lm o n es del enferm o y también hasta el briz, que era más larga qu e el alto de un
hocico del dem onio, a quien le gusta m ucho hom bre.
la leche fresca. Cuando el enferm o se hubo librado de
Así sucedió efectivamente, porque el va- este abom inable anim al, que lo estaba ator-
po r de la leche, calentada y evaporada por el m entando tantos años, recob ró su aliento,
ardiente sol, em pezó a levantarse abundan- respiró hondam ente y lloró de alegría. Con
te m ente, llenando todo el am biente con su alguna dificultad se incorporó sobre sus pier-
grato arom a a leche fresca recién sacada. nas y luego dio alguno s pasos. Estaba feliz al
Cristo, que m antenía la cabeza del postrado constatar que podía andar de nuevo. S us
en su regazo , apoyada en sus m anos, acercó fuerzas em p ezaban a recuperarse, su nubla-
aún m ás la palan gana a sus narices y le dijo: da vista se em pezaba a aclarar, lo que le per-
Aspira, ah ora, fuerte, hondam ente el vapor m itía, ah ora, ver m ejor a su bienhechor, a
de la leche, para qu e los Angeles del Agua, Cristo, que con afectuosa sonrisa lo m iraba.
Sol y Aire, penetren en tu cu e rp o y atraigan Jesús, m ás com placido con su paciente, le
afuera a Satanás. dijo: Mira esta enorme bestia que tenías alo-
El postrado aspiró hondam ente el vapor jada e n tus entrañas, está gorda, bien nutri-
de la leche que, blanquecin o , salía de la pa- da, porque se com ía lo m e jor de tus alim en-
langana. to s, dejándote flaco y desnutrido, sin fuerzas
Cristo, para dar ánim o al p ostrado a sus para trabajar. Para que no te suceda alg o
pies, le de cía: N o te desesperes y ten fe, por- semejante, desde ahora dejarás de alim en-
que luego Satanás saldrá afuera de tu cuerpo tarte con com idas abom inables, para que así
p o r tu boca, ya que está ham briento porque tu cuerpo sea puro y limpio, co n virtiéndose
tú lo obligaste a ayunar. en un tem plo del Señor, tu Dios, que hab ita-
Atraído por el aro m ático vapor que despi- rá en el Tabernáculo de tu corazón.
de la leche fresca y caliente , S atanás saldrá Y todo s los concurrentes estaban felices y
afuera, an sio so de satisfacer su hambre con adm irados de la sabiduría de Cristo y le de-
su alim ento predilecto, que es la leche. cían: Maestro, en realidad tú eres Mensajero
Entonces, el cuerpo de l enferm o se estre- enviado del Altísim o, ya que conoces todos
m ecía con tem blo ro sas convulsiones y hacía los secretos de las enferm edades y de la sa-
esfuerzos para vomitar, pero no podía. Bo- lud.
queaba para tom ar aire , m as, no podía, por- E l recién sanado, a altas voces, pregonab a
que había algo que im pedía su resp iración, con alabanzas la sabiduría de Jesús. Se pos-
por lo cual se desm ayó, manteniendo Jesús tró, le besó sus pies y lloró de alegría y con él
firm e la cabeza del desm ayado en su s m anos, todos los concurrentes.

45
CAPITU LO XXIV

Cristo som ete a todos los concurrentes enfermos a fervientes oraciones


y a un riguroso ayuno por el plazo de 7 días, sanando la mayoría de sus
achaques.

Y Cristo partió diciendo a Juan: D e jo a tu Todos se p ostraron ante él y besaban el bor-


cuidado este rebaño. Volveré al sé ptim o día de de su vestimenta, en señal de profunda
de ayuno y o ración, para celebrar a los que adm iración, respeto y gratitud por haberlos
perseveraron ayunando y orando los siete sanado de sus m ales.
días. Les decía: N o m e deis gracias a m í, sino al
Ante esta exhortación, m uchos de los Altísim o que m e ha enviado. El creó to do lo
e n ferm os perseveraron en el ayuno y oración que es y existe, incluso a la Madre N aturaleza
hasta com pletar los siete días. Y cuando y tam b ié n a los Angeles, para que os sirvan,
terminó el séptim o día de ayuno y oración, si sum isos y arrepentido s, con ayunos y ora-
grande fué la re co m pensa que recibieron del ciones solicitáis sus servicios. Acto seguido,
Cielo los que perseveraron ayunando hasta Cristo despidió a la gente para que se fuesen
los siete días. Pues todos sus achaques y a sus casas. Bendicién do les, les dijo: Idos en
dolores le s habían desaparecido com o por paz y no pequéis m ás contra la Madre N atu-
obra de encantam iento , lo cual pregonaban ra, porque sólo así estaréis sanos, sin dolores
a grandes voces los convalecientes. ni enferm edades.
E l últim o día de ayuno y oración fue ce le - Em pero, m uchos resp o n dieron: Maestro, -
brado con especial solem nidad, alegría y ¿adonde ire m o s, cuando estam os tan bien
regocijo. Hasta una m agnífica aurora vino en aquí?. N o querem os alejarnos de ti, porque
ayuda a este solem ne recogim iento. N inguna tú irradias paz y felicidad, lo que nos eleva el
n u b e o b scurecía el cielo. El Sol salió con m ás ánim o y nos da alegría de vivir. Maestro, di-
brillo y esplendor. Y cuando e l astro Rey em - nos, ¿cuáles son los pecados capitales contra
pezab a a levantarse en el horizonte, todos la Madre N atura, que debemos e vitar para
vieron atónitos cóm o Cristo bajaba de las m antenernos sanos?
altas m ontañas y cóm o, flotando en el aire, Cristo respondió: En verdad, vu e stra fe m e
se dirigía hacia ellos, con el esple n do r de un conm ueve. Hágase conform e p edís. Acto
Sol, irradiando todo su cuerpo una brillantez seguido se sentó entre ellos y les habló acer-
que cegaba m ás que el Sol. ca de las virtudes qu e los hom bres deben
Cristo, al estar entre ellos, e irradiando su practicar y los p e cados que deben e-vitar
augusta faz una inm ensa alegría, levantó los para vivir felices, sin e n ferm edades ni dolo-
brazos diciendo: La paz sea con vosotros. res, una larga vida aquí en la Tierra.
N adie se atrevió a pronunciar palabra.

46
CAPITULO XXV

Cristo da lecciones acerca de la creación del Cosmos, de ¡os primeros


padres, de las razas, de su color y de los grandes Mandamientos.

El Padre Celestial ha creado la Tierra, el ron fué el sig u ie n te: "Am arás al Señor, tu
Cielo, los Astros, los Soles, los Planetas y Dios, con todas tus fuerzas, con todo tu co-
todo lo que es y existe. Cuando la tierra esta- razón y con toda tu alm a".
ba m adura para recib ir vida hum ana, Dios El segundo g ran Mandam iento que reci-
creó la prim era pareja y la ubicó en un deli- bieron dice así: "Am arás al prójim o com o a ti
cioso Edén, llam ado Paraíso terrenal, dónde m ism o".
los hijos, sin necesitar trabajar, se alim enta- Con la palabra p rójim o debe entenderse a
ban de los exquisitos frutos de u n a exube- todo ser viviente en la naturaleza, por ser
rante arboleda. una creación de Dios qu e debe ser respetada
Este Paraíso estaba ub icado ca del N ilo. y protegida p or el hom bre. Aún a vuestro
Corría a cargo de Mensajeros divinos, que peor e nem igo debéis am arlo, porque sólo el
apadrinaron a esta prim era p areja. Para la am or extingue el odio en e l co razón que os
etern a m em oria erigieron en m edio del Edén odia, tornán do lo en am or. Pero si lo seguís
una enorm e estatua que tenía el cu e rpo de odiando, agrandaréis el odio en el corazón
León (Reino Anim al) y la cabeza de mujer del prójim o para no extinguirse jam ás, perju-
(Reino Hum ano). Simboliza la ascensión del dicando gravem ente a los dos.
alm a de un Reino inferior a un Reino supe- Debéis am ar a todos los h o m bres y pue-
rior, del Reino anim al, al Reino humano. ¡Es blos, porque son herm anos, hijos de Dios y
el anim al que se hum aniza!. Luego esta pare- de los m ism os Padres, Adán y Eva, aunque el
ja se m ultiplicó y se dispersó sobre toda la color de su piel se a diferente al color de
faz de la tierra. vuestro cutis, sea cobrizo, negro, b lanco o
El color de la p ie l de estos prim eros pobla- am arillo.
dores de la tierra era co brizo, que es el blan- Repito, debéis am ar a vuestros enem igos,
co ligeram ente tostado po r el Sol. Pero este considerándolos com o los m ejores am igos
co lo r se alteró en aquellos pueblos que em i- vuestros; debéis bendecir a los que os m aldi-
graron a zonas frías, de hielos y nieves, y se ce n , hacer bien a los que os hacen m al, qu e -
tornó blanco, por constituir este color la rer a los qu e o s ab o rrecen, dar pan a los que
m ejor defensa contra el frío. E n cam bio, la os echan piedras, orar por los qu e os odian,
piel de lo s pueblos que em igraron a las zo- u ltrajan o persiguen, pues todo esto significa
nas Calurosas de Sol abrasador, poco a poco am ar a Dios y al prójimo como a sí mismo!.
se tostó tom ando el color negro , que es el Muy importante tam b ién es el siguiente
color que m ejor defiende contra el quem an- Mandamiento: ."Amarás a tu padre y a tu ma-
te calor. E s que tanto el calor com o el frío dre, para que vivas m uch os años sanos y feli-
qu em an, form ando el frío pigm ento blanco ces sobre la tierra".
(nieve) y el calor pigm ento negro (carbón). Otra gran Mandam iento que recib ieron
El Padre Celestial que am a tiernam ente a dice así: "No matarás". Es que la vida dada por
sus hijos, cualquier color que tengan, les el Altísim o ningún h o m bre tiene la autoridad
envió sabios guías, m ensajeros, profetas, de quitarla sino sólo Dios! El que quita la vida
para que los instruyeran. al prójim o, au n que fuese Rey, juez o un ene-
El prim er gran Mandam iento que recibie- m igo, es u n m alhechor y un reo ante la Justi-

47
cia inm inente, la cual tarde o tem prano le si, por ejem plo, el olor de algunos vegetales
hará cancelar esta cuenta, anotada con letras (cebolla, ajo, culantro, etc.) os repu gna, es
indelebles en la eterna memoria del Vibro de señal segura de que vuestro olfato es anor-
la vida. m al, desco m puesto, ya que la naturaleza
El que quita la vida al prójim o e n re alidad jam ás produce alimentos con olores repu g -
la quita a sí m ism o, pues una m uerte sem e- nantes, sino siempre con arom as gratos, para
jante se pre p ara para sí m ism o. Y si m ata qu e sean atrayentes al paladar. Es que el
anim ales para com erse sus carnes, estas car- organismo olfatorio perfectam e n te sano, én-
nes se tornarán veneno e n su cuerpo, enve- su pleno y norm al funcionam iento, halla
nenándolo, produciendo dolorosas e nferm e- deliciosos los arom as de esos vegetales.
dade s, una vida llena de achaques, angustias Además, las . vibraciones bajas del anim al,
y una m uerte torm entosa. las em ociones y sentimientos, propios de su
Por el dolor, la angustia, el m iedo y el te- e sp ecie, se transfieren al hombre al consumir
rro r que el hombre ocasiona a los anim ales sus carnes, contagiando su vida psíquica,
en el m om ento de sacrificarlos, tarde o tem - rebajando sus sentim ientos, sus em o ciones y
prano tendrá que sufrir la m ism a sem ejante sus gusto s a la categoría de ese anim al, por-
angustia, conform e a la eterna Ley de Justicia tándose el hom b re a veces peor que un ani-
y Amor, expresada en la siguiente sentencia: m al en su fiereza y agresividad, pues no tiene
"Con la misma vara que midas serás medido". escrúpu lo s e n m atar y aún en provocar una
La carne es un alim e n to abom inable, un sangrienta m atanza. La m ayoría de lo s con-
veneno en potencia que envenena hasta la flicto s bélicos son provocados por tales hom -
últim a gota de vuestra sangre, ocasionán- bres.
doos, tarde o tem prano, dolorosas enferm e- Ento nces un discípulo preguntó: Maestro,
dades y u-na angustiosa y prem atura m uerte. si prohíbes com er la carne com o alim ento,
Porque el anim al en los m om entos de ser ¿qué com erem os?
sacrificado, sufre u n m iedo m ortal, tirita, Cristo respondió: El Padre Celestial ha
bram a, sobreviniéndole un terror tal que le dicho: O s do y toda clase de hierba que crece
produce un sudor frío, llamado sudor de la en el campo, todas las le g u m bres y verduras
muerte, que es un poderoso veneno cadavérico, que producen vuestros huertos y también
raíz y causa de las m ás gran des enferm eda- toda fruta de vuestras arboledas, para que os
des que acechan al hom bre, porque trastor- sirvan de alim entos; adem ás, la leche de
na todo funcionamiento fisiológico en sus vuestros animales y todo s sus subproductos
entrañas. La consecuencia fatal e s la altera- y derivados.
ción de las facultades psíquicas que a veces Pero resp e taréis la vida de esos anim ales,
llegan hasta una dem encia to tal. Luego se no los m ataréis, n i com eréis sus carnes ni su
altera tam bién el fun cionam iento del cora- sangre, pues, así no quebrantaréis la su p re -
zón/del estóm ago, los órganos dig estivos, de m a Ley de N o M atarás.
la vista, oído, olfato, etc. La nariz pierde todo
su control olfativo sobre los alim entos, lo
que podéis comprobar en un sim ple ensayo:

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CAPITULO XXVI

Dice el Divino Maestro que el am or im pide m atar para com er, pero
perm ite al hom bre m atar una fiera peligrosa qu e lo ataca, con lo
cual no infringe la Ley de no m atarás, pero sí al m atarla sin que ella
lo ataque.

Después de estas palabras todos perm a- a las b e stias. Luego, no quebrantaréis la Ley
necieron silenciosos, meno s uno, que pre- al m atar a esa bestia salvaje para salvar a
guntó: Maestro, ¿qué haré si un fe ro z anim al vuestro herm ano. Pero el que m ate a un ani-
salvaje en plena selva ataca a m i herm ano y m al, aun qu e éste no lo ataque y sólo por el
está a punto de desgarrarlo?. ¿Dejaré que m i m orboso placer de m atar, o p or la carne, su
herm ano perezca o m ataré a esta b e stia fe- piel o sus colm illos, éste sí quebranta la Su-
roz?. Muéstram e, Maestro, si al matar yo a la prem a Ley de no m atarás.
bestia feroz, quebranto el Man dam iento de En verdad os dig o , e ste asesino de inocen-
no m atarás. tes víctim as, tarde o tem prano recibirá su
Cristo respondió: Desde el p rincipio del ju sto castigo, pues sel alm a del anim al asesi-
m undo o s fué dicho: de todas las criaturas n ado lo ace ch ará p a r a v e n g a r s e y e n
que m oran en la tierra, Dios cre ó sólo al cualquier reyerta arm ará con un puñal la
h ombre a Su imagen. Por lo tanto las b estias m ano de un asesino para que lo m até, tal
son subordinadas al hom bre y no e l h o m bre com o él lo m ató.

CAPITULO XXVII

Cristo contesta la pregunta del porqué él prohíbe comer carne lo cual


Moisés permitía.

Otro de los presentes dijo: Maestro, me Fueron leyes severas, sab ias, inm utables,
asalta una duda acerca de la alim entación a concebidas para pueblos de avanzada m adu-
b ase de carne, porque Moisés, el m ayo r de rez evolutiva.
Israel, perm itía a nuestros padres com er la Pero el pueblo de Israel aún no estaba
carne de los anim ales lim pios y sólo prohibió m aduro para comprender -y m enos
comer la carn e de los anim ales inmundos. obedecer- estos Mandam ie n to s. E n to n ces
Maestro, te suplico m e saques de la du da Moisés dijo al Altísim o Señor: Mi corazón
acerca de la alim en tació n carn ívo ra. Tú está lleno de angustia, porque m i pueblo es
p ro h íbes com er la carne de toda bestia y com o los niños pequeñ o s, de- cerebro infan-
Moisés lo perm ite. Dim e, ¿cuál Ley viene de til, incapaz de com pre n de r tus diez Manda-
Dios, la tuya o la de M oisés? mientos, ni en su letra y m enos en su espíritu.
Jesús respondió: El Padre Celestial, por P or lo tanto, permítem e, Señor, que le aclare
in term edio de Moisés, dictó diez Mandamien- estos diez Mandamientos, con explicaciones
tos para la obediencia de vuestros padres. que estén al alcance de su capacidad m ental

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para com prenderlos y atenuarlos, para que tanto m ayo r núm ero de Leyes necesita, es
los pueda e n tender, practicar y cum plir, y de cir, m ayor número de peldaños para llegar
cuando haya progresado a m ayor nivel evo- a Dios.
lutivo y m ayor com prensión y m adu rez, en- Al revés, mientras m ás cerca está de Dios,
tonces entenderá y obedecerá los diez Man- m enos Leyes necesita, o sea, m enos núm e ro
dam ientos de tu Ley, en to da su integridad, de gradas para llegar hasta el Altísim o, para
en su letra y espíritu. finalm ente no necesitar ninguna Ley, ninguna
Por esto, Moisés rom pió las tablas de pie- grada, cuando ya haya escalado hasta Dios.
dra en que estaban escritos estos diez Man- Todos escuchaban asom brados su s sabias
damientos y por cada Ley dictó diez explicacio- lecciones y, al callar Jesús, le suplicaron:
nes aclaratorias m ás fácilmente com prensi- Maestro, continúa, estam os ansiosos de co-
bles y m ás fáciles de realizar en el diario vivir n ocer los m isterios de la vida que nos estás
por estas m entes infantiles y obtusas. O sea, revelando.
dio diez veces diez Mandam ientos. P orque
m ientras m ás alejado está un pueb lo de Dios,

CAPITULO XXVIII

Cristo sig u e explicando el porqué en tiempo de Moisés se perm itía


com er la carne, lo cual ahora está prohibido.

Jesús continuó diciendo que en estas diez cencia. Entonces, tiene que aban do nar el
veces diez Mandamientos, también e l Man- dichoso h ogar paterno, para ir a trabajar
dam iento no m atarás había sido aten uado afuera y ganarse el pan por sí m ism o, con el
en sus severas dispo siciones. Este Manda- sudor de la frente. Algo sem ejan te com o
m iento, aunque prohibía la m atanza de todo sucede en la vida de los niños, sucede tam -
ser viviente, sin em bargo, en este caso ex- bién en la de los pueblos-niño. Así, los p ri-
cepcional y de em ergen cia, por hallarse el m eros habitante s de la tierra vivían felices
pueblo en su incipiente grado evolutivo se le su infancia en el Paraíso Terrenal y. sin nece -
pe rm itía transitoriam ente matar anim ales, sidad de trabajar, hallaron la m esa siempre
pero no a hom bres. puesta. Pero cuando lle garon a su adolescen-
Entonces un discípulo pre guntó: Maestro, cia evolutiva, tenían que, en cum plim iento
¿hay aparte de e sta razón que m e diste para de la Ley de ciclo s, abandonar el Edén, para ir
m atar anim ales, o tra razón que perm ita de- a poblar y cultivar la tierra, que Dios había
sobedecer la Ley de no m atarás? aparejado para este objeto y ganarse el pan
Cristo respondió: Efectivam ente, e xiste cotidiano, con el sudor de la frente.
esta otra razón, qu e enseguida os explicaré. Pero e l recuerdo de su Divino Origen, que
La vida se rige por ciclos y etapas. Por un era tan dulce y grato, y que perm itía fam ilia-
ciclo de vida se entiende por ejem plo, la rizar y platicar con e l Padre Celestial, com o
infancia de un niñ o que vive feliz en el hogar los hijos carnales platican con su padre car-
pate rn o y que sin necesidad de trabajar, ha- nal, este recuerdo lo tenían tan arraigado,
lla com ida, abrigo, juegos, afecto s. Pero, al que no lo podían olvidar. Adem ás, el otro
crecer, termina el ciclo de la infancia y em - recuerdo de su estadía dicho sa y feliz era
pieza el ciclo siguiente, el ciclo de la adoles- que, sin la necesidad de trabajar, siempre

50
tenían la m esa puesta, lista para com er. Estos personalidad divina del hom bre se tornara,
dos tan graves recuerdos se les hacían inolvi- poco a poco, una transitoria personalidad
dables y les pro ducía una nostalgia tal, que, hum ana, u-na entidad puram ente terrenal.
sollozando, pedían al Padre Cele stial que los De esta manera el hom bre perdió la visión
hiciera regresar al Paraíso en el qué tan feliz integral de la vida y hasta los vislum bres del
infancia habían vivido. m ás allá, de ese m agnífico m undo ce le stial,
Pero, com o po r e l otro lado, estos siem pre que ha de habitar después de su m uerte físi-
rem em orados recuerdos les hacían im posi- ca.
ble concentrarse en sus faenas terrestres y Sin el freno del Yo Superior y sin la luz espi-
m en o s hacer frente a la dura lucha por la- ritual, su m entalidad era a-hora, exclusiva-
subsistencia y el cultivo de la tierra, el Padre m ente terrenal, sub-hum ana, con todas sus
Celestial, e n su omnisciente sabiduría, les fallas del ser in ferior, con sus odios, egoís-
hizo olvidar estos recuerdos perturbadores, m os, rencores, guerras, orgullos, vanidades,
sum iendo a toda la hum anidad en p ro fu ndo vicios y m alos hábitos, que son las caracterís-
sueño, que les hizo olvidar su D ivino Origen ticas de la perso n alidad hum ana, profunda-
y su glorioso pasado. m ente sepu ltada en la materia. Con la m ayor
Para esto fué preciso sepultar el espíritu den sificación de la envoltura que sepultó al
Divino en una envoltura material hum ana espíritu dentro de la espesa m ateria, el Altísi-
m ás com pacta, m ás de n sa. Esto se consigue m o consiguió, plenam ente, sus objetivos,
densificando, aún m ás, el organism o hum a- pues la humanidad había olvidado su divino
no mediante una apropiada alim entación. Y origen y ya no sufría n o stalgia, ni lloraba
la alimentación densificadora del cuerpo hu- para regresar al Paraíso Terrenal. Ahora, aún
mano la constituye por excelencia, la carne y negaba la existencia del tal P araíso y lo acep-
las bebidas embriagantes. D e esta m anera el taba tan sólo com o una herm osa fáb u la. Por
E sp íritu Divino fué sepultado en una envol- el otro lado, el p ueblo a-hora se encontraba
tura hum ana tan de n sa, que no pudo m ani- plenam ente en las faenas terre n ales, en el
festarse en su conciencia su p e rior, sino tan cultivo de la tierra, el fom ento de la ganade-
sólo en la inferior, qu e e s la m aterialista. Los ría, la pesca, etc.
fuertes narcotizantes, com o son el vino y la Al dejar de hablar Jesús, uno de lo s discí-
carn e , form an, pues, una brum a tan espesa pulos le preguntó: M aestro, ¿qué esperanzas
alrededor del espíritu, que no dejan pasar n i hay para el próxim o futuro de la hum anidad?
un rayo del Sol e sp iritual, para vivificar el
espíritu sepultado.
Esto tuvo por conscu e ncia que la eterna

CAPITULO XXIX

Cristo da a conocer la trascendental noticia de que con el Siglo Veinte,


termina el ciclo materialista de la vida, y con esto, también termina el
descenso del espíritu dentro de la densa materia, comenzando el gran
regreso hacía arriba, es decir, comienza la rueda cíclica del ascenso
hacia los luminosos mundos sutiles del cielo, que es él m aravilloso
Mundo Espiritual, el verdadero y permanente hogar del hombre hecho
ángel.

51
C risto respondió: El Padre Celestial me h a regresar a la casa paterna de la que h a salido
enviado para daros la buena nueva de que el para adquirir conocim ientos y experiencia en
Reino de lo s Cielos se ha acercado. Para que las profundidades de la vida.
seáis adm itidos en este m agnífico R e ino, Desdensificar la capa del e spíritu significa,
debéis lavar vuestras túnicas, para que sean en prim er lugar, no com er la carne ni sus
in m aculadam ente lim pias cual nieve fresca o subproductos. En resum en, no debéis m atar
lirios en flor. En otras palabras, debéis m ejo- ningún ser viviente para com eros los despo-
rar vuestra conducta y orientarla dentro de jos de sus cadáveres. Com o ya os m anifesté,
los Mandam ientos del Seño r. Debéis hacer debéis alimentaros de vegetales y frutas.
bu enas obras y arrepentiros de vuestros Tam poco debéis beber bebidas em briagan-
errores, pues sólo así seréis adm itidos en el tes. El ju g o de uva no ferm entado es una
Reino de los Cielos. excelente bebida natural que fortalece y no
En verdad os digo, la rue da cíclica de la em briag a com o el jugo ferm entado que se
evolución hum ana, ya m arcó el punto m ás torna en em briagante alcohol. Pero la m ejor
bajo en su descenso a las profundidades de de las beb idas es el agua pura, porque esta
la m ateria y ahora e m p ieza el feliz retorno bebida natural jamás podrá se r su perada por
hacia las alturas, hacia el Paraíso Celestial, la ningun a bebida artificial hecha por el hom -
casa paterna de| espíritu. Para esta ascensión bre. De esta m anera iréis utilizando vue stro
precisa aligerar los organism os hum anos, organismo y paralelam ente vuestro espíritu
librándo los de su ahora inútil lastre. Lastre irá desp e rtando de su m ilenario sueño, en
que fué necesario para facilitar el descenso, que, p ara vuestra propia conveniencia, os ha
p e ro ahora, para el ascenso, precisa sacarlo sum ido el Padre Celestial.
para volver la b arca más ligera. Es decir, pre- Con esta alim entación dep u radora, exclu-
cisa desm aterializar y desde n sificar los orga- sivam ente ve getariana, em pezaréis a tener
nism os hum anos, y este procedim iento se vislum bres ocasionales del m ás allá, de este
hace al revés de lo que se hizo antes para m aravillo so m undo en el que el Padre Celes-
m aterializarlos y densificarlos. tial recib e y agasaja a sus hijos que, cargados
Si antes fué necesario y conveniente el de experiencia, conocim ientos y sabiduría
comer las carnes y beber vino, ahora, en este retornan a la casa paterna.
ciclo de vida es inconveniente y perjudicial Entonces dirigiéndose Jesús especialm en-
hacerlo, porque este lastre precisa sacarlo te al discíp u lo que pedía una aclaración del
para aligerar la barca humana, para quitarle p o rqu é Cristo prohibía com er carne, lo que
peso, para su m ás fácil ascensión. Así, des- Moisés perm itía, y cuál de las Leyes, la de
densificando y sutilizando los hom bres sus Jesús o la de~ Moisés, venía de Dios, dijo:
cuerpos, quedan aptos para realizar el ciclo Despu és de la extensa explicación que os di
siguiente de la vida, el ciclo espiritual, fijado acerca de este pu n to , habréis com prendido
para la presente oleada evolutiva hum ana. que las dos Leyes vienen de Dios, tanto la de
Repito, ahora precisa de spojar y librar el es- Moisés com o la m ía, só lo que están destina-
píritu de la espesa m ate ria, de la pesada en- das para dos distintas épocas, o sea, una Ley
voltura física, es decir, de sm aterializarla, para el descenso a la m ate ria (la de Moisés) y
desdensificarla, a fin de alivianarla, sutilizar- otra Ley para el ascenso de la materia (la mía).
la, porque sólo de esta m anera se puede
elevar y rem ontar a las alturas espirituales y

52
CAPITULO XXX

Juan pregunta al Divino Maestro en qué se conoce a un verdadero


Profeta.

Todos quedaron atónitos ante tan sabia rio r, y así poder captar los m ensajes del m ás
contestación que dio el Divino Maestro . S e allá. De esta m anera ellos conservaron sus
h izo un gran silencio que Juan aprovech ó dones espirituale s y la conexión con el Altísi-
para hacerle una pregunta a Jesús. m o , convirtiéndose en los sabios m ás pro m i-
Maestro, según tus sabias enseñanzas,, a nentes de la épo ca, e n Mensajeros Divinos y
un verdadero y auténtico Mensajero Divino Profetas que asom braron a todos los sabios
se le conoce no sólo por las sabias enseñan- de su tiem po.
zas que divulga, sino tam bién p o r lo que Estos Mensajeros Divinos conservaron sus
come y bebe; si come Carne y es bebedor de org an ism os físicos y espirituales tan inm acu-
bebidas embriagantes y se dice mensajero, se- ladam ente lim pios, puros y ag udos, que per-
gún mi modo de ver es un farsante, un hipócri- cibían clara y nítidamente los Mensajes del
ta, un im postor, com o Sim ón e l Mago. Maes- Altísim o y los interpretaban correctam ente.
tro, ¿es correcta esta interpretación?. E sta facultad de que ellos gozaban no so la-
Cristo respondió: Bien has interpretado m ente se debía al hecho de ser vegetarianos
m is enseñanzas. Ya el Sagrado Texto confir- puros, sino a que com ían los vegetale s cru-
m a esta verdad. Cuan do Jehová designó a dos, tal com o la Madre N atura los adereza, sin
Daniel y a sus com pañeros com o Mensajeros desvirtuarlos con la cocción.
ante e l Rey N abucodonosor, les inspiró en su Com o ya sabéis, Daniel y sus com pañeros
co razó n, que no aceptasen la suculenta co- fueron elegidos com o Mensajeros Divinos por
m ida ni lo s m anjares exquisitam ente sazona- haber obedecido estrictamente los
dos a base de excitantes condim entos de Mandam ientos del Altísim o, pues únicam ente
carnes ni tam poco las em briagantes bebidas la práctica de las grandes virtudes hum an as,
de la generosa desp e n sa del Rey, sino tan es decir, llevar una vida sobria de recto vivir,
só lo com ieren una frugal com ida a base de sana y pura, dedicada al asiduo trabajo y al
legum bres y frutas com o único alim ento y el em puje del progreso espiritual y m oral, con-
agua pura com o única bebida. cede los m é ritos para poder optar por tan
Ellos cum plieron estrictam ente co n esta alto galardón de ser ungido m ensajero y con -
Divina inspiración, y de esta manera ellos fidente del Altísim o.
contam inaron sus organism os, m antenién- Com o este cam ino del suprem o sacrificio
dolos suficientemente puros, vigoro sos y es
sensibles para no perder la conciencia supe-

53
extrem adam ente e n gorroso, largo y fati- im presio n arlos para que crean que realmente
goso, para alcanzar tan elevada m eta, por poseen poderes ocultos. Sin em bargo, sólo
dondequiera surgen falsos profetas y m ensa- los espíritus inferiores, las alm as-niño, algu-
jeros fingiendo ser confidentes de l Altísim o, nos esp íritus de la naturaleza de la categoría
valiéndose para dem ostrarlo de las m alas hum ana, se prestan a esta farsa, pero jam ás
artes de la m agia negra. Para e sto evocan los espíritus respetables y justos. Por el hecho
espíritus de ultratum ba, con cuyo auxilio de tener estos espíritus cuerpos etéreos su-
provocan golpes, lam entos, m ueven m uebles m am ente sutiles, son incapaces de efectuar
y otros objetos, a fin dé atraer incauto s e m anifestaciones de cu alquier especie en este
m undo m aterial. Para
poder hacerlo se va-
le n de los cuerpos de
los asistentes a estas
reuniones, succionán-
doles sigilosam ente y
sin qu e las víctim as se
den cuenta de ello, un
inmenso caudal de su
fluido vital, que es la
savia vital que da
fu e rza y e n ergía al
hom bre. Con el auxi-
lio de esta energía los
invisib le s e sp íritus
efectúan dichas m ani-
festaciones espiritua-
les.
Así com o el árbol
se m archita, se seca y
m uere al quitársele la
savia, así tam bién el
hom bre se m uere al
extra erle su fluido
vital. De ahí que es
m u y peligroso asistir
a tales sesione s espi-
ritistas, porque con la
pérdida de su fluido
v it a l, l o s a s i s t e n t e s
que dan tan extenua-
dos com o si hubieran
efectuado un pesadí-
sim o trabajo o hecho
un enorm e esfuerzo
escalando una em pi-
nada m ontaña. Si
persisten asistiendo a

54
tan peligrosas se siones, pueden perder toda m anda a todos los esp íritus, para obtener
su savia vital, tornándose dem entes, paralíti- resultados seguros. Ese p o der m áxim o es
cos, idiotas o lo cos. Y aún otros peligros no Dios. Todos los m oradores de ese hogar in va-
m enos graves acechan a los incautos am igos dido por espíritus m alignos, deben ayunar
del espiritism o. Los traviesos espíritus les unos días, h aciendo oraciones continuas, y
siguen a sus respectivos hogares, tornándo- con m ucha fe pedir auxilio del Padre Celestial
los tenebrosos y h asta inhabitables. Allí se y, si persisten en esta política, el Espíritu m á-
regocijan con los obje tos m ás valiosos y xim o los hará huir. Dios ha puesto puertas
apreciados, juegan con ellos, destrozándolos infranqueables entre éste y el o tro mundo y
y gozando m ás m ie ntras más daño hacen. estas pu e rtas no deben ser forzadas por los
Hay casos en que estos espíritus se introdu- indignos, los hum anos no maduros. Pue s,
cen en los cuerpos de los animales dom ésti- ellas solas se abren a los dignos que poseen
cos -g ato s, perros, cabras, etc., haciéndolos las llaves del cielo, llaves que un día todos
andar en dos patas -delanteras o traseras- tendréis, y tanto m ás pronto cuanto más os
como si fuesen p e rsonas, m olestando a los em peñéis en efectuar buenas obras en esta
hum anos. Aún pueden invadir vuestros p ro - vida y os com portéis tal com o os enseñé.
pios cuerpos sin qu e vosotros lo podáis im- Volviendo Cristo a hablar acerca del ali-
pedir, haciéndoos efectuar actos deshones- m ento crudo, dijo: E s que en los vegetales
tos y repugnante s contra vuestra propia vo- crudos se hallan las m ás delicadas esencias de
luntad. la naturaleza que vienen del Sol, del Aire y del
Sin em bargo, hay m aneras de echarlos. Agua y que son tan sutiles y se nsibles que se
Estos espíritus son sum am ente tím idos, co- destruyen y volatizan al hervirlo s, privando
m o los niños. Se asustan, especialm ente de así a los hum anos del indispensable alim ento
las arm as blancas, cortantes y punzantes, m ental y espiritual, contenido tan sólo en los
como los cuchillos, puñales, lanzas, pero ante vegetales crudos que precisam ente es lo que
todo, de la espada, el espadín, el sable, etc. establece la conexión con el m ás allá. Es que
Basta esgrim ir un sab le, haciendo con él unas los alim entos cocidos alim entan tan sólo el
enérgicas pasadas por el aire como atacando cuerpo físico, e n cam bio los crudos alimentan
a un enem igo invisible, vociferando: "Afuera, a ese cuerpo y, ante todo, al cuerpo espiritual,
espíritus malignos", para que ellos huyan des- al cerebro, la m ente donde radica la inteli-
pavoridos de esa casa. P ero si los espíritus ya gencia, la sabiduría y las grandes ideas que
están dem asiado arraigados en ese hogar, traen el progreso.
cuesta m ucho m ás para echarlos. En tales
casos hay que recurruir al poder m áxim o que

CAPITULO XXXI

Cristo profundiza sus explicaciones acerca de los alimentos, y el


porqué los cocidos están muertos, sin vida ; la vida sólo viene de lo
vivo.

Jesús prosigue diciendo: El Mandam iento m atar los alim en tos que han sido servidos
de no m atarás com prende tam b ién el no p ara nutriros y daros, además de la fuerza

55
m uscular, tam bién fuerza m ental, con una com áis nada que el fuego, la e scarcha o el
m ente clara, despejada, que capta fácilmen- h ie lo hayan destruido, porque los alim entos
te las ideas, da lucidez, facilitando la com - quem ados, asados, helados o podridos, que-
prensión y la inventiva. Debé is p ues, com er m arán tam bién vuestro cuerpo, os helarán la
alim entos vivos, porque ellos os vivificarán el sangre y os m architarán cóm o un árbol rega-
cu e rpo y el alm a, agudizando el espíritu y, e n do co n agua hirviendo. N o seáis com o aquel
resum en, os darán fuerza física e intelectual. agricultor insensato que sem bró trigo hervi-
Los alim entos vivos os quitarán el aburri- do. N o salió nada y perdió la siembra. Sed
m iento, el m al hum or, el m al carácter y el com o el agricultor sensato que sem bró sem i-
pesim ism o, introduciendo un sol de n tro de lla viva, que luego brotó en vigorosas plantas
vue stras entrañas que al apagado le da luci- y gordas espigas, producien do ciento por
dez, al triste la alegría, al te rco la cordialidad uno. Com ed pues alim ento vivo, como so n
y jovialidad, ál rencoroso y odioso lo convier- todas las frutas de las arboledas, los vegeta-
te en un am istoso, since ro y servicial am igo, le s del huerto y la leche fresca de los anim a-
al pesim ista, en o p tim ista, en fin, el alim ento les, sin hervirla, porque la inm ensa sabiduría
vivo da vida y alegría de vivir. En cam bio los del Señ o r creó vuestros cuerpos y tam bién los
alim entos m uertos o s introducirán una som - alim entos adecuados para alim entarlos. Por-
bría noche en vuestro cuerpo, apagándoo s la que todas las frutas e n su e stado m aduro son
vista espiritual, veréis todo obscuro, puras m ás sanas si se co men crudas. Es que el Crea-
tinieblas, tornándoos pesim istas, aburridos, do r e s el mejor cocinero que cocina todo al
de m al hum or, agresivos, hirientes, guerre- calor del So l, que no quem a los vegetales,
ros, que no dejan vivir e n paz a los vecinos; sino tan sólo los vitaliza, los tuesta y dora,
finalm e nte, os enfermarán haciéndoos sufrir cargándolos de energía solar, la cual se con-
do lo res y ocasionándoos una p re m atu ra vierte en energía vital, que im pulsa vuestros
m uerte. cuerpos, haciéndolos fuertes y resistentes.
Es que una sabia Ley de la Madre N atura Los elefantes, los cam ello s, toros, etc., que
dice: La vida sólo viene de lo vivo y la m uerte son los anim ales m ás fuertes que pisan la
viene de lo m uerto. Es que todo lo que m ata tierra y que com en generalm ente pasto cru-
vuestro alim ento , m ata tam b ié n vuestro do, ¿no son acaso una confirmación de esta
cuerp o , y todo lo que m ata vuestro cuerpo verdad?
m ata tam bién vuestra alm a, obscurece la
m ente y sepulta el espíritu. Po r lo tanto no

CAPITULO XXXII

Cristo explica cómo cocer el pan sin destruirle la vida.

Entonces, varios concurrentes p regunta- fu en te de calor, de energía, salud y vida. Sin


ron al m ism o tiem po: Maestro, ¿cóm o coce- S o l e sta tierra sería una bola de hielo y nieve.
rem os nuestro pan cotidiano?. E ste Sol dispone tam bién, del calor preciso
Jesús respondió: el S o l e s la principal para cocinar vuestro pan. Poned pues, aten-

56
ció n en cuál es el procedim iento de cocer e l otras veinticuatro horas. Es in du dable que
pan al Sol. los Angeles del Cielo, que hicieron crece r y
Remojad una porción de grano, que pue- germ inar el grano dentro de una espiga do-
de ser trigo, cebada, centeno , etc., en una rada, poseen tam bién el poder para adere zar
palangana para que el Ángel del Ag u a pe- el pan vuestro de cada día.Para vuestras fies-
netre adentro de los granos y los ablande. En tas haced pan especial, enriquecié ndolo con
seg u ida poned la palangana al Sol, para que uvas frescas (pasas), anís arom ático y m iel
los Angeles del Sol y del Aire com penetren el para deleite de vuestros invitados. Tal es el
grano con sus benéficos eflu vios, los vivifi- p an que vuestro Padre Celestial y vuestra
quen, y despierten su fuerza germ in ativa, M adre Natura os brindan en su hospitalaria
que duerm e late n te en todas las sem illas. m esa, ate n die n do vu e stra sú p lica hecha
Mantened este grano húm edo al Sol hasta oración: "Padre nuestro, danos el pan de
que germ ine y eche brotes verdes. Estos cada día".
b ro tes tienen un agradable dulzor a m iel y Este p an es el maná del Cielo, porque es
como son vegetales brotados, le agregan un cocido por los Angeles del Cielo. Es un pan
m ayo r poder nutritivo al grano así germ ina- vivo, alimento com pleto, porqu e el fuego del
do. Enseguida pro ce ded a m oler este grano Sol no le arreb ató sus sutiles y delicados
sobre una piedra con otra piedra, hasta que ingredientes que, por lo tanto, perm an e cen
se convierta en u na pasta. De este am asijo intactos, vivos y activos, dando fue rza, vigor
haced delgaditas tortas, tal como hicieron y salud, además de una larga vida a los hijos
vuestros padres cuando salieron de su cauti- que se alim entan con este pan integral, inte-
verio de Egipto. Estas to rtas ponedlas al Sol gral porque contiene todos los ingredientes
de sde su salida, y cuando el Sol llegue a su y principios nutritivos que el cuerpo n e cesi-
m ayor altura en el cielo, volteadlas al otro ta.
lado, para que tam bién el reverso sea abrasa- Es el m ism o pan que m antuvo vigoroso a
do por el Ángel del Sol y dejadlas allí hasta la Matusalén durante cientos de añ os (969), el
m adrugada siguiente, para que el sereno de m ism o pan que durante prolongado tiem po
la noche y el ro cío matinal com plem enten la alim entó a vuestros Padres e n su éxodo de E-
obra, dando a las tortas un agradable sabor a g ip to , y el m ism o pan que dio fuerzas inm en-
hojuelas con m iel y una suave blandura al sas a m illares de esclavos que arrastraban y
paladar al m asticarlas, blandu ra suave pro- levantaban eno rm es bloques de piedra para
ducida por el rocío. Si está nublado con esca- la construcción de las pirám ides.
so Sol, puede prolongarse la cocedura por

CAPITULO XXXIII

Cristo enseña que el pan integral, con la cascara del grano, es más
sano, pues asegura una buena digestión, asimilación y evacuación.

Al callar Jesús, uno de los asistentes pre- Jesús contestó: Esto se debe a m uchas
guntó: Maestro, ¿porqu é a veces el pan cae causas. La principal causa es la ig n orancia
m al produce dolores de estóm ago y detiene del que así sufre. Pues el pan preparado e n la
la digestión y la evacuación? form a com o os enseñé, no provoca tales

57
trastornos, porque tiene todos los ingredien- ción y putrefacción en los intestinos, fétidos
tes necesarios para producir u na perfecta g ase s, indigestiones, dolores y un estreñi-
digestión, asim ilación y evacuación. Para que m iento crónico . A dem ás, la cascara del grano
compren dáis m ejor, echem os una m irada con el que amasó el pan, tiene que cum plir
con vuestra im aginación al in te rior de los otro im portante rol, contribuyendo, eficaz-
órganos digestivos. Asom é m osnos al interior m ente al buen funcionam iento intestinal. En
de vuestra boca, donde el pan es triturado su paso a través de los in te stinos, la cascara
por vuestra dentadura. Allí deb e ser insaliva- desem p e ña el rol de rastrillo que, cual esco-
do lentam ente y con toda p rolijidad, hasta ba, rasp a, barre y pule, lim piando prolija-
que el bocado alcance a licuarse y tom ar un m ente la pared intestinal, dejándola aseada
gusto grato al paladar. Durante este proceso de adherencias y residuos alim enticios. Esto
la saliva disuelve el bocado espeso en uno t i e n e u n a im p o rtan tísim a co n se c u e n c i a ,
sem iespeso, que, poco a poco, se va -escu- pues produce una sangre lim pia y pura y,
rriendo por la garganta al estóm ago, donde además, una norm al y pronta evacuación, sin
se efectúa la digestión y m u tación del ali- alm orranas y sin estreñim iento. La cascara
m ento en sangre y fuerza vital. Mientras m ás del grano contiene además, esencias oleagi-
prolija sea la m asticació n en la boca, tanto nosas, cuyo rol es aceitar las paredes intesti-
m ás fácil y m ás perfecta será la digestión y nales, dejándolas suaves y resbaladizas, p ara
asim ilación en el estómag o . Jam ás debéis asegurar una fácil y place n tera evacuación.
engullir un bocado sin triturar, in salivar y Este óleo balsám ico es, adem ás, antiséptico,
m asticar p rolijam ente, para evitaros trastor- curativo y desinfectante, que cura, cicatriza y
n o s digestivos y aseguraros una buena di- sana posibles irritaciones, ulceraciones, le-
gestión con el aprovecham iento total del siones y alm orranas. Al p asar por la boca el
bocado en vuestra nutrición. Pero , aún los m encionado óleo antiséptico de sinfecta la
alim entos blandos, los sem iblandos y los cavidad bucal, h ace segregar saliva, tan im -
líqu idos, com o por ejem plo, la leche, los portante para la digestión no rm al, dando un
debéis insalivar prolijam ente revolviéndolos gusto grato al paladar así com o un aliento,
en la boca antes de engullirlos, porqu e sola- agradable.
m ente así, el o rganism o los puede La cáscara del grano, a su vez, raspa sua-
a-provechar en toda su inte g ridad, convir- vem ente la dentadura sin dañarla, quedando
tiéndolos en salud y fuerza vital. é sta blanca y brillante, sin picaduras, ni ca-
Del estóm ago p asa el bolo alim enticio a ries, ni dolores de m uelas para toda vuestra
los intestinos, don de gracias a la cascara del vida. Tam bién impide este óleo antiséptico,
grano, se form a u-na coherente arm azón, la ferm entación y putrefacción de los alimen-
dando una consiste n cia esponjosa y sém i- tos en los intestinos evitando así las altas
compacta al bolo, el cual, de esta m anera, tem peraturas intestinales, o sea, la fiebre
m antiene abierta la cavidad del intestino , inte rna. Con este óleo antiséptico los intesti-
contribuyendo a una pronta y fácil asim ila- nos quedan perfe ctam ente desinfectados,
ción y evacu ación. Es preciso advertir que, sin producir malos olores, lo cual perm itirá
sin esta cascara, n o se alcanzará a form ar tam bién una evacuación sin m al olor. Cuan-
dentro de los intestinos ese bolo sem icom - do una evacuación huele m al, es síntom a
pacto, si-, no tan sólo una m asa sem ilíquida, seguro de que en las entrañas de donde pro-
que se peg a y adhiere a las paredes intesti- cede, todo h u ele m al, a causa de la ferm en-
nales y no avanza para adelante, hacia la tación y putrefacción de los alim entos im -
evacuación, por m ucho que el intestino em - propios o in com patibles entre sí, o m al insa-
puje para evacuar este engrudo pegajoso, livados. Esto am enaza vu e stra salud, porque
pro duciéndose por este m otivo, ferm enta- envenena vuestra san g re , co n g érm e nes

58
patógenos, causantes de infecciones, irrita- aceita las paredes de las vías digestivas, con-
ciones, úlceras, alm orranas, tum ore s cance- virtiéndolas en contrarias a la adhesión de
rosos, etc. los alim entos, residuos o excrem entos, per-
Tal como ciertas aves acuáticas, cisnes, m aneciendo así, siempre aseado el organis-
patos, gansos, etc., aceitan co n su lengua m o digestivo y abiertos los poros de dichas
pro lijam ente sus plum as con un óleo que paredes para el paso a la san g re de las sub-
segrega una glándula, lo cual perm ite que stancias nutritivas, lo cual perm ite m antener
sus plum as no se m ojen o se llenen de barro una sangre inmaculadam ente lim pia y pura,
cuando se sum ergen en sucios pantan os o sie n do esto de por sí la base fundam ental
lodos (em ergiendo siem pre inmaculadamen- para una buena salud.
te limpias), de la m ism a m anera, ese óleo
contenido en la cascara de los granos, unta y

CAPITULO XXXIV

Cristo explica que en la mesa fam iliar debe bendecirse el pan nuestro
de cada día, comer sólo si hay ham bre y que el buen humor y la alegría
deben prevalecer en la mesa familiar, para asegurar una buena
digestión; que deben evitarse los alimentos incom patibles entre sí, y
además, debe evitarse la glotonería, para no tener un abdomen
abultado y un exceso de peso.

A continuación, Cristo prosiguió sus lec- de belleza, perdón y am or, que -cual ram ille-
ciones acerca de l pan, haciendo énfasis aho- te de perfum adas flores- con que adornen la
ra, en la reverencia con qu e debe ser tratado m esa fam iliar.
en la m esa fam iliar. Repito, n u n ca debéis sentaros a la m esa
Dijo: N unca com áis sin ham bre. tristes, irritados o de m al humor, pues estas
N o o s sen téis a la m esa antes de que os e m o cio n es satánicas os descom pone n la
llam e e l Á n g el del Ham bre. La sensación de sangre y los ju g o s gástricos, envenenando
ham bre la producen las células alim enticias vuestras entrañ as, lo cual puede ocasionaros
cuando están libres y listas para recibir una la parálisis y hasta la m uerte re p e ntina. Te-
nueva ració n de alim entos. El no tener apeti- ned pues presente, que la m e sa fam iliar es
to, quiere decir que e sas células aun están un Altar, y el co m edor un Tem plo donde se
atareadas en digerir la com ida anterior. S i oficia la más sacrosan ta de las cerem onias
coméis en estas circunstancias provocaréis com o es la de convertir el alim ento en salud,
una indige stión, dolor de estóm ago y dia- fuerza y vida. Por lo tanto, adornad vu estra
rrea. m esa familiar com o un A ltar, con perfum adas
A la m esa fam iliar debéis sentaros siem - flores del jardín y con bellos pensam iento s
pre contentos, joviales y de buen hum or. que florezcan en vuestro corazón. En una
Desalojad de vuestros pensam ientos todas m esa tan gratam e nte dispuesta, el jefe del
vuestras preocupaciones graves, pu es esto hogar procederá con el cerem onial de ben-
contagia y entriste ce a los dem ás fam iliares y decir el pan vuestro, para que nunca os falte
el alim ento ingerido en estas circunstancias cada día.
suele convertirse en veneno. Que de vuestra Con las m anos limpias, tom aréis el pan
m ente sólo su rjan herm osos pensam ientos levantándolo para que los congregados lo

59
puedan contemplar y adopten así una solem - digerido, absorbido, asim ilado e incorporado
ne disposición. E stablecida una devota quie- a la econom ía del organism o hum ano. Algu-
tud y calm a, el jefe del hogar agrade ce rá al nos alim entos ya digeridos tienden a trasla-
Señor el pan que, tam bién ese día, les fué darse en seguida, del estóm ago al intestino,
concedido. Después suplicad al Señor para arrastrando con sigo en este trayecto, a los
que este pan, una vez ingerido, se transfor- alim entos aun no digeridos. Esto pro voca
m e en una sangre pura y os conceda salud, ferm entación y putrefacción intestinal, gases
paz y ale g ría de vivir y tam bién sabiduría fétidos, úlceras, alm orranas, estreñim iento y
para obrar siem pre bien, con rectitud, justi- una evacuación tardía y m aloliente.
cia, honradez, caridad y am or. Una sabia lecció n sacam os de todo este
Para que el Señor bendiga el pan y os deso rden, es decir, que aún los alim entos
acom pañe en vuestra m esa fam iliar, debe m as sanos p ueden provocar indigestión al
prevalecer en ella una perfecta arm onía, com erlos juntos con o tros que requieren un
m utuo perdón, la paz y el am or entre el gru- tiem po distinto para ser digeridos. Para evi-
po fam iliar, pu es las em ociones puras de tar este m al, com e d hasta hartaros ú-nica-
cada u n o e levan la alegría y la felicidad de m ente una sola clase de frutas de la m ism a
todos, lo que agrada al S e ñor, cuyo espíritu especie, o a lo sum o, dos o tre s clases distin-
estará e n tre vosotros. Porque donde hay tas ya probadas que se toleran entre sí, p o r-
arm onía, paz y am or, allí está Dios, dado que que en ocasion e s anteriores no os provoca-
Dios es arm onía, Dios es paz, Dios e s am or. Y ron m alestar alguno.
donde está Dios están todos Sus ángeles y En verdad os digo, si m ezcláis m uchos
entre ellos el Ángel del gozo , qu e hinchará alim entos juntos en la m ism a comida hasta
vuestros corazones con júbilo, placer, felici- hartaros, e s m uy probable que el conjunto
dad y una intensa dicha de vivir. de estos m anjares os caiga m al, pues la into-
Y Jesús siguió con sus lecciones, ahora lerancia e incom patibilidad de los unos con
acerca de la cantidad qu e se debe com er. El ios otros (de estos alim entos antagónicos),
dijo: Aunque en la m esa h ayan m uchos m an- los hará descomponer a todos, den tro de
jares, com ed tan sólo unos pocos y única- vuestras entrañas.
m ente la porción precisa e indispensable Así pues, n o seáis glotones que com en
para satisfacer vuestra hambre. Es una pre- por vicio, com o aqu e l criado que, invitado a
ciosa co stum bre el no com er nunca en exce- la m esa del Señor, en su insaciable g lotone-
so, pues el vicio de la gula, adem ás de hace- ría, engulló su s propios guisos y los de los
ros m al, quebranta los Mandam ientos del dem ás, quedando tan repleto, que luego lo
S e ñ or. Es preferible para vuestra salud que vom itó todo. Este desatino disgustó tanto al
seáis m oderados siem pre, sin com er m ucho Señor, que lo echó de la m esa de su casa
ni poco, guardando un perfecto equilibrio. para no invitarlo m ás.
Adem ás, no debéis com er m uchas m ezclas Así pues, no devoréis precipitadam ente
de m ucho s y variados m anjares. Debéis servi- vuestra comida. Comed lenta y pausadam e n -
ros tan sólo unos pocos m anjares durante la te, pues así evitaréis la excesiva g ordura, con
m ism a com ida, porque los m anjares variados un abdom en abultado, pues tal estado es a-
y distinto s, p o r lo general, no se toleran en- norm al y antinatural, signo de enferm edad
tre sí, ni se asocian. Al co n trario, se repelen, causada por una excesiva glotonería, lo que
se rechazan, haciéndose la guerra entre sí, se llam a co m er por vicio, o vivir para com er y
provocando in dig estiones y dolores de es- no com er para vivir.
tóm ago. La causa de este fenóm eno radica N o com áis com o los pagan os que se har-
en el hecho de qu e cada alim ento requiere tan apresuradam ente, intoxicando y m an-
un tiem po determ inado y diferente para ser chando sus cuerpos con toda clase de abo-

60
m inaciones. Ade m ás, al com er lenta y pausa- una pequeña parte de la co m ida y el resto se
dam en te m an jares selectos y ade cu ado s pierde en los excrem entos, quedando dentro
para vuestro bienestar, necesitáis m ucho del organism o abundantes residuos que lo
m enos cantidad, porque el cuerpo aprove- ensucian y abultan , produciendo una falsa
cha en toda su integridad lo s alim entos bien gordura. T ened presente que la falsa gordura
triturados, bien insalivados y lentam ente la arrastráis perm anentem ente con vo sotros,
m asticados. com o un pesado fardo, de l cu al solo os po-
En cam bio los alim entos apresuradam en- dréis librar m ediante un severo régim en ali-
te engullidos, el cuerpo a-provecha a ve ces m enticio, a base de ayunos, vegetale s y fru-
m enos de la m itad y el resto inaprovechado, tas, es decir, una com ida vegetariana.
es elim inado con los excrem entos m al olien- Está com p robado que la excesiva gordura
tes. sig n ifica una traba en el desem peño de nu -
Triturad p u e s, co n vuestra dentadura, m erosos trabajos y oficios, en los ejercicios y
lenta y pausadam ente cada bocado, in sali- deportes. Esto pone en m anifiesta infe riori-
vando y m asticando prolijamente, hasta que dad al gordo con respecto al flaco.
quede perfectam ente licuado, para que el La belle za del cuerpo hum ano no la cons-
Ángel del Agua lo co n vierta en sangre, una titu ye la gordura, sino una estatura ligera-
san g re pura, sana, vibrante de energía, salud m ente llena de carnes. Es en la gordura m ín i-
y fuerza vital. m a donde radica la fuerza m áxim a del hom -
Otro factor que contribuye a la buena bre; rinde m ás en el trabajo, no se cansa en
digestión y asim ilación, es la respiración grandes cam inatas ni en trepar altas m onta-
profunda, ya que el aire e s el principal ali- ñas, ni se fatiga en prolongados esfuerzos
m ento del hom bre. Podéis vivir m uchos días m entales e intelectuales. Vosotros, m is am a-
sin com er, pero en pocos m inutos os m ori- dos discípulos, podéis hacer m ucho bien a
ríais si os faltara el aire. Po r lo tanto, debéis las person as obesas, aconsejándoles el ayu-
tom ar com o buena costum bre de respirar no y la alim entación vegetariana y ayudán-
siem pre h o n dam ente, pues el Ángel del Aire doles a realizar y poner en práctica este ré g i-
que es tan indispensable para digerir vu e stro m en, que es el único que puede quitarles la
alim ento, com o lo es para quem ar la leña en g o rdura excesiva y concederles una gallarda
una estufa. silueta y estatura norm al.
Al faltaros el aire, la digestión se hace
dificultosa, apro vechándose tan solo -repito-

CAPITULO XXXV

Muy importante es el número de com idas que os sirváis durante el día.


Es aconsejable comer tres veces al día, para disminuir poco a poco las
raciones a dos comidas, para finalmente, llegar a una comida diaria,
que es el ideal de la alimentación del hombre. Tal régimen asegura
una perfecta salud y una verdadera dicha de vivir durante más de cien
años.

En verdad os digo, según lo qu e co m áis, así carne, que son cadáveres en cierto grado de
será vu e stro carác t e r , e s d e cir vu e stro descomposición y putrefacción,
com portam iento, vu estras accio n es y anim alizaréis vuestro carácter, porque esa
reacciones en vuestro diario vivir. Si com éis carn e está im pregnada con las em ociones de

61
ese anim al m uerto. Estas e m ociones bajas glotonería, q u e la Le y D ivina castiga
contagian vuestros sentimientos, severamente. Debéis p rocurar com er tan
rebajándolo s insensiblem ente a un nivel que sólo dos veces al día, elim inando la prim era
se acerca al m undo anim al. Es un m undo com ida de la m añana, para I legar finalmente
triste, penoso, extraño a la dignidad del alm a al ideal de la alim entació n hum ana, que es
hum ana, pues endurece vuestro corazón, com er tan sólo una vez al día, cuando el Sol
h acié n do o s cap ac e s d e o d i a r , e n v id i ar, está en el cenit.
insultar y aún herir y m atar al prójim o, Si ten é is indigestión, dolor de estómago o de
convirtiéndo os en crim inales, en pesim istas, cabeza, o no tenéis apetito, no deb é is com er
egoístas, avaros, m aterialistas ateo s, sin Dios las comidas siguientes, sino ayunar, hasta
ni Ley. qu e el estóm ago se com ponga y desaparezca
En cam bio, si com éis co m ida viva, com o lo es e l do lo r de cab e za. P ara co m p o n e r e l
la vegetariana, hum anizáis vuestro carácter, estó m ago sólo beberéis agua pura, pero no
ascendiendo a n iveles superiores de cultura, hay inconveniente en agregarle algo de m iel
pues os acercaréis al m undo Divino, que es o jugo de limón. Esto refresca vuestras
todo alegría, belleza y am or. Tan elevadas entrañas y las desinfecta, siendo la miel
e m o c i o n e s d ig n ifican vu e stra c o n d u c t a , altamente curativa, porque se com pone de
hacié n do o s incapaces de odiar, envidiar, flores m edicinales. El calor del estó m ago,
insultar y m enos aú n , de herir o m atar. Todos que sig n ifica fie b re in tern a, co m b atidlo
vuestro s actos serán nobles, pues seréis tomando abundante agua fresca, pue s el
c a r i t a t i vo s, h o n rado s, re cto s y v e r a c e s , fuego se ap aga con agua. Aparte del agua,
ciudadanos m o de lo s, se rviciales hasta la no tom aréis otro remedio para el e stóm ago,
a b n e g ac ió n , p acifistas, espiritu a list a s, ya que vuestro m édico interno elaborará
creyentes en Dios y obediente s de su s dentro de vosotros el rem edio p re ciso para
Mandam ientos, pues así de radical y de cisiva cu rar vuestro m al. Todo rem edio que un
e s la influencia y el poder del alim ento sob re cu randero os puede proporcio n ar es
el carácter y la conducta del hom bre. desacertado y tan sólo perturba la acción
Pero aún com iendo alim ento vivo podéis curativa y sanativa de e se sap ien tísim o
alim entaros mal, si no sabéis com e r, por lo m édico interno. Vosotros no podéis ver a
que se hará necesario el daros algunas e ste m é d ico , pero podéis adm irar su
instrucciones acerca del correcto comer. m aravillosa obra al cicatrizaros una herida.
Debéis com er con el convencimiento de que El régim en alim enticio m encionado, junto
coméis para vivir y no vivís para com er. N o co n e l a y u n o , l e jo s de de b ilitaro s, o s
deberé is ser am igos de la gula. Seréis parcos fortalecerá, asegurándoos una sólida salud
en com er. N u n ca co m áis h asta repletar hasta vuestra avanzada vejez. P u es el Padre
vuestro estóm ago. La regla áurea, en el Celestial, autor de vu e stro cuerpo, sabe
comer e s qu e dar siem p re co n algo de perfectam ente el n ú m ero de com idas que os
ham bre. Tres veces al día comeréis; al salir el conviene y las cantidade s que necesitáis
Sol, al elevarse al punto m ás alto y al para manteneros sanos, en una perfecta
ponerse. Fuera de e stas horas no com áis ni el salud física, m ental y espiritual.
m á s lig e ro b o c a d o , p u e s e st e b o c a d o Com ed co n p re fere ncia las frutas y los
significaría com er por vicio. Com ida fuera de vegetales de la época que se dan en vuestros
la hora, os caerá m al, porque interrum pe el huertos y cam pos, pues ésta e s la m ás
proceso digestivo de la comida anterior, adecuada alim entación, de acuerdo con la
tornándose toda indigesta. Adem ás, com er zona y época en que vivís.
desordenadam ente fue ra de hora significa

62
CAPITULO XXXVI

El trabajo es supremo deber del hombre, fuente inagotable de


satisfacciones, de sabiduría, progreso y felicidad. Debéis trabajar de
Sol a Sol, durante los seis días de la sem ana y el séptimo día lo
consagraréis al Padre Celestial, solemnizándolo y santificándolo con
rigurosos ayunos, oraciones y meditación, acerca del contenido de
este texto u otras obras espirituales.

Deb é is trabajar de Sol a Sol durante los pues no sólo de pan vive el hom bre, m as con
seis días de la se m ana, porque el trabajo es cada palabra del Padre Celestial.
suprem o deber del h om bre y su m ejor m aes- Si os es posible, retiraos ese séptim o día al
tro e ducador. Durante estos días os alimen- campo, lejos de l m undanal ruido, y allí orad,
taréis con una com ida vegetariana, m as el ayunad y meditad sólo en com pañía de los
sép tim o día lo consagrareis al Padre Celes- Angeles del Sol, del Aire y de l A gua, y ante
tial, ayunaréis, to m ando nada m as que agua todo , de l Ángel del Gozo y del Ayuno. De
p u ra. Este séptimo día de ayuno lo dedicaré is esta m anera esos Santos Angele s os prepa-
a la oración, m editación y estudio del Sagra- ran aquí e n la tierra para que podáis entrar,
do Texto de obras espirituales y del presente después de vuestra m uerte, en e l Reino de
texto . Tom aréis tan sólo alim ento espiritual, los Cielos.

CAPITULO XXXVII

Durante el profundo sueño, el alma sale del cuerpo para visitar el


Reino de los Cielos, donde es acogida con todo afecto por los Santos
Angeles Instructores, que la aleccionan acerca de las maravillas del
más allá.

Cuan do habéis trabajado con el sudor de aleccionan acerca de las m aravillas de l m as


vuestra frente durante el día, a la p uesta del allá.
Sol, os sentiréis cansados y deberéis reposar. En verdad os digo, sólo cuando cum plís
Entonces el P adre Celestial, os enviará el fielmente con los Mandam ie ntos de la Madre
Ángel del Sue ño, que os fortalecerá, brindán- N atura, ella os otorgará e l pase para que
doos un sueño reparador. podáis entrar en ese m aravilloso m undo ce-
Para que tengáis sueño de n o ch e, no de- lestial. Durante la presencia de vuestra alm a
bé is dorm ir durante el día, porque el día es en el m ás allá, el Padre Celestial la bendice,
para trabajar y la noche para dorm ir. lo cual la fortifica, llenándola de fuerza vital.
Cuando dorm ís profundam ente, vuestra Am anecerá llena de felicidad y optim ism o, lo
alm a sale de vuestro cuerpo para visitar el cual la hará m ás feliz y volverá m ás acertadas
R eino de los Cielos, donde es acogida cariñ o - las tareas durante ese día y los siguientes.
sam e nte por los Angeles instructores, que la

63
CAPITULO XXXVIII

El deber suprem o de los sacerdotes-m édicos es combatir el


alcoholismo, sobre todo en sí mismos. Deben ser antialcohólicos a
toda prueba. Su sagrada meta familiar jamás será desvirtuada por
bebidas embriagantes, asesinas del espíritu pero sí santificada por la
mejor bebida que es el agua pura. Los m édicos sacerdotes serán los

64
propulsores de una intensa campaña antialcohólica que empezará
desde la escuela, donde se inculcará a los niños que el enemigo
número uno del hombre es el alcoholismo. Sin duda este niño al
hacerse hombre llevará inoculada en su corazón la antipatía contra
este terrible enemigo, y será antialcohólico.

Y hablando Jesús a sus discípulos, encabe- to rcidos, am arrándolos firm em ente desde
zados por Juan, les decía: Vosotros que aspi- chico s con sólidos puntales. Es decir, podéis
ráis a ser sacerdotes-m édicos, siem pre de- evitar que el hom bre se alcoholice , si desde
béis predicar co n el elevado ejem plo de niño le servís de puntal, de buen consejero,
vuestra prop ia vida. Jam ás deberéis tom ar predicán dole con el elevado ejem plo de
bebidas em briagantes. vuestra propia vida y aleccionándole acerca
El m édico-sacerdote debe ser antialcohó- de lo s estragos que provoca esta satánica
lico a toda prueba. En su m esa fam iliar jam ás bebida en la fam ilia hum ana, de m anera qu e
habrá ni una g o ta de bebida em briagante, cuando estos niños se hagan hom bre s con-
p e ro sí agua cristalina y pura. En vuestras servarán en sus corazones vuestras sabias
reuniones y cerem onias religiosas rechaza- enseñanzas y a su vez, las inculcarán a sus
réis toda bebida em briagante que se os o fre- hijos y serán los m ás sólidos puntales de
ciere. Siem pre b rillaréis con el m ás elevado ellos. nicamente de esta manera podréis
ejemplo de vuestra vida, exhibie n do las m ás arrancar de raíz este terrible vi ció de las in-
altas virtudes hum anas. veteradas costum bres del pueblo y así forjar
Como es difícil enderezar un árbol viejo una nueva raza, abstem ia, sobria, san a, fuer-
que crece torcido, así de difícil es tam bién, te y feliz.
enderezar a un alcohólico consu e tudinario.
Pero podéis evitar que los arbolito s crezcan

CAPITULO XXXIX

Los m édicos-sacerdotes deben desem peñar el rol de buenos


samaritanos. Las cárceles deben ser reformatorios obligatorios de la
regeneración hum ana. Deben hacer saber a los reos que todo crimen
siempre es descubierto y castigado, porque no hay crimen perfecto ni
crimen sin castigo.

Vosotros que aspiráis a ser m édicos-sacer- cionam iento, a cuyas blancas cim as sólo pue-
dotes deberéis ser valientes lidiadores que den llegar los hom bres totalm ente depura-
sin tre g ua ni reposo com batan los vicios de dos de sus im perfecciones. Los peregrinos de
lo s hom bres y perm anentem ente fustiguen este afanoso trepar h acia las lum inosas cum -
su s malos hábitos, tal com o os señalé en la bres, suele n ser asaltados en el cam ino por
lucha antialcohólica. m alvados bandoleros, dejándolos m alheri-
Ante todo com batiréis los terribles vicios dos y tirados al borde del cam in o . Pero en
del opio, del tabaco, del juego de azar, de la este caso m e refiero a bandole ro s, no de
prostitución, etc., pues todo s estos m alos carne y hueso, sino a otros qu e suelen ser
hábitos significan caídas del hom bre en su peores: me refiero a los propios vicios que
fatigoso trepar hacia las alturas de su perfec- albergan en su alm a, que a veces suelen de-

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jarlos m ás m altrechos que los verdaderos Como esta vida es una escuela experim en-
bandoleros. Corresponde a vosotros, com o tal en la que, echando a perder se aprende,
buenos sam aritanos socorrer a e stos desam - el invisible Á n g e l Guía e Instructor perm ite
parados echados al borde del cam in o de la que su pupilo ponga en práctica su s torcidas
vida. Curar sus heridas m orales y físicas y intenciones que, aunque se an perversas, le
prestarles vuestro fuerte brazo de apoyo servirán de lección, de am arga experiencia y
para conducirlos a la posada de su regene- escarm iento, y le inducirán al arrepentim ien-
ración. to y rectificación de su conducta. Entonces e l
Donde hallaréis un gran núm e ro de tales Ángel Tutelar le deja en libertad de acción
botados al m argen de esta vida, es en las para que com eta su fechoría, pero al m ism o
cárceles, adonde debéis acudir para ayudar a tiem po dispone que la Justicia lo atrape y lo
la regeneración de estos enferm os m orales. condene, recluyéndolo e n un reform atorio.
Ante todo les inculcaréis la Suprem a Verdad Varias de tales am argas experiencias, que
de qu e no hay crim en perfecto ni puede ha- pueden repetirse en varias vidas, fin alm ente
ber un crim en sin castigo. Es im p rescindible regeneran al m ás recalcitrante crim inal. De
que sepan que tienen un Ángel Tutelar qu e allí que todo reo debe se r recluido en un
aunque invisible siem pre los vigila, prem ia reform atorio de forzada regeneración, don-
sus buenas obras y castiga las m alas. Es u r- de se le instruye, educa y disciplina y ante
gente que los reos sepan qu e en el mism o todo, se le enseña un oficio para que pueda
m om ento de planear su fechoría, en ese m is- ganarse honradam ente la vida, al salir en
m o instante ya están descubiertos, porque libertad. Es que el Padre Celestial ama tiern a-
su propio p ensam iento los delata. Es que m e nte a sus hijos y m ás se com padece de lo s
este su pensam iento, en el m ism o instante caídos. No quie re su destrucción y m enos su
de ser engendrado en su cerebro, au tom áti- m uerte; quiere que vivan para que te n g an la
cam e n te se graba e im prime en el archivo de oportunidad de regenerarse y educarse, ha-
la eterna m e m oria de la naturaleza, donde su ciéndose m iem bros útiles de la fam ilia hu-
Ángel Tutelar, al instante se inform a de las m ana.
torcidas intenciones de su pupilo.

CAPITULO XL

Crimen Castigo.

En la época espiritual, que ya com ienza, la pena de muerte será


abolida y reem plazada por la condena a la regeneración obligatoria
del delincuente, ya que la pena de muerte se opone a la Suprema Ley
de " n o matarás", porque sólo Dios tiene derecho de quitar la vida. La
condena de muerte significa odio al prójimo y cruel venganza al aplicar el
odioso castigo de ojo por ojo y diente por diente.

La ley del odio es ley caduca y es reemplaza- herido tirado al borde dei camino. La ley del
da por la ley del amor, ley máxima en todo uni- amor significa compasión, misericordia y per-
verso, porque es ella la que hace posible su exis- dón, que al enfermo le produce salud, al caído lo
tencia. Esta ley hace servir sin mirar a quién, co- levanta, al ignorante lo instruye, educa y discipli-
mo aquel samaritano que se compadeció del na, enseñándole una profesión para que pueda

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ganarse honradamente la vida con su propio ciudadanos e incrementando hasta los topes la
trabajo. población carcelaria, siendo una rémora para el
La regeneración obligatoria hace el prodigio progreso.
de vaciar las cárceles, disminuir el número de También el juez que condenó a muerte reci-
jueces y policías, y mermar la ignorancia de las birá una saludable lección. Porque con esa fatal
bajas esferas sociales, elevando su nivel cultural. condena, encadenó férreamente su propia per-
Porque el criminal regenerado a fondo, general- sona con la del condenado, que en su próxima
mente nace en su próxima reencarnación como reencarnación nacerá como su hijo. Y el ex-juez
un ciudadano honesto, decoroso, honrado y deberá poner todo su empeño en regenerarlo,
trabajador, que trae consigo un inmenso caudal educarlo e instruirlo, lo cual logrará finalmente,
de conocimientos prácticos, creadores de indus- después de ingentes sacrificios, convirtiéndolo
trias, de artes y oficios. Es un factor de progreso en un ciudadano útil, honrado y bueno, que
general! contribuirá al progreso social y económico del
En cambio, por cada criminal no regenerado y país. Esto le servirá de lección al ex-juez, para
condenado a muerte, renacerá un criminal más que, si nuevamente llega a desempeñar la ma-
en la próxima vida, que junto con tantos otros gistratura, trate a todos los que deba juzgar, con
no regenerados, llenarán las cárceles, las casas la misma consideración como si fuesen hijos
de juego y prostitución, los fumaderos de opio, suyos, condenándolos a la regeneración obliga-
los manicomios, etc. Es un factor de retroceso toria y no a la pena de muerte, porque sólo así
general! no se encadena con el reo, ya que no lo atrasa si
De manera que la equivocada justicia que no que favorece su evolución.
condena a muerte aumenta artificialmente la
criminalidad del mundo, llenándolo de malos

CAPITULO XLI

Suicidio

En el caso de quitarse un individuo la propia vida, comete el acto más


horrible y el mayor desacato a la Autoridad del Señor.

Cualquier problema que lo haya empujado a debería haberse sometido a tal útilísima prueba
tomar tan extremada decisión es insignificante destinada a beneficiarlo.
comparada con la del monstruoso daño que él Pero si en vez de desesperarse y recurrir al
mismo se infiere con tan repudiable acto. suicidio, recurre al Padre Celestial y en un humil-
Porque el problema que se suscitó, en reali- de coloquio suplica auxilio para este difícil tran-
dad tenía el objeto de favorecerle y jamás el de ce, el Dios misericordioso en el acto le envía sus
perjudicarle. Seguramente fué uno de aquellos ángeles auxiliares que le harán pasar airoso y
exámenes acerca de su grado evolutivo a que la triunfante la difícil prueba.
ley inmanente periódicamente suele someter a Los suicidios ocurren tan frecuentemente
un individuo, para conocer su madurez evoluti- porque los suicidas no están informados del
va, a fin de corregir sus tareas hechas y asignarle terrible castigo que les espera en el otro mundo,
una calificación y colocarlo frente a nuevas res- castigo que es mucho más penoso que sobrelle-
ponsabilidades, en las que pueda progresar más var aquí cualquier situación difícil. Generalmente
rápidamente. De manera que con valor y alegría creen poder escapar cobardemente de este

67
mundo a una vida mejor del más allá, pero están inmenso poder que es el pensamiento en su
equivocados, porque allí les espera una vida tendencia negativa, destructora, cavilando per-
peor. Allí están condenados a repetir todos los sistentemente sobre quitarse la vida, o suicidar-
días el angustioso acto del suicidio y a experi- se, cuando les sobrevino un asunto difícil y desa-
mentar de nuevo los mismos dolores, la misma gradable en la vida.
amargura, y la terrible agonía de la muerte. Ade- En verdad os digo, que es el pensamiento
más, tienen que sufrir los lamentos de los suyos premeditado durante mucho tiempo, el que os
y soportar las maldiciones de los perjudicados arrastra finalmente al suicidio. De allí os digo:
con su huida. Este suplicio perdura en el más allá nunca penséis que queréis suicidaros, por ser
hasta el día en que se habría producido su muer- este pensamiento muy peligroso. Al contrario,
te natural aquí en la Tierra. En seguida los suici- pensad que queréis morir de muerte natural y
das renacen aquí en la Tierra, pero en condicio- sobrellevar valientemente la carga de la vida, por
nes muy penosas. Como habían menospreciado muy pesada y amarga que fuese. Oportunamen-
su cuerpo físico hasta el punto de mutilarlo deli- te les vendrá el premio con creces por vuestra
beradamente, renacen ahora en cuerpos seme- obstinada perseverancia en el recto vivir.
jantes, es decir mutilados, ya sea cojos, ciegos, Vuestro pensamiento siempre sea optimista,
mudos, sordos, paralíticos, dementes, etc., o constructivo, con tendencia al noble y virtuoso
arrastrando aquí su triste "vida como idiotas o comportamiento, porque en lo que penséis con
locos. Son rebajados hasta el último grado evo- preferencia en esto os tornaréis tarde o tempra-
lutivo y tienen que escalar dé nuevo la empinada no.
cuesta hasta llegar, después de eones, a la mis- Es ley de la vida que el hombre se convierta
ma altura en que se resbalaron, cayendo a los en lo que piensa. Si piensa en virtudes será vir-
abismos. tuoso, y si piensa en pecados se volverá pecador.
Sin embargo, los accidentados no quedan Si al pensamiento sobre el suicidio le dais
abandonados a su propia suerte. El infinito amor albergue en vuestra mente, éste poco a poco se
del Padre Celestial no les abandona ni un instan- adueñará de vuestra conciencia, hasta tal punto
te en este difícil trance. Les envía sus Angeles que este enemigo mortal interno, con el tiempo
Auxiliares, para que los asistan y los consuelen, será más fuerte que la resistencia de vuestra
prestándoles su fuerte brazo de apoyo para ayu- voluntad de rechazarlo, y en cualquier crisis ner-
darlos a trepar de nuevo la difícil cuesta. viosa implacablemente os arrastrará al suicidio.
Todo este mal les sobrevino a los suicidas
porque habían jugado peligrosamente con el

CAPITULO XLI b)

El destino del hombre es subir la escala de Jacob hasta Dios mismo.


Trepar tal escala significa vencer un nivel inferior, subiendo a uno
superior. Por ejemplo, si el trepador permanece en un peldaño llama-
do odio, debe esforzarse en desarraigar este defecto de su carácter,
procurando subir al peldaño más alto llamado amor. Y si se halla en
un peldaño que se denomina fornicación, debe luchar contra este
grosero vicio, subiendo al peldaño superior marcado con la pureza.

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Entonces un escribano preguntó: Maestro, si mismo.
el tabaco y los productos de la vid y la amapola Pero si el individuo siguiera impertérrito en la
provocan tantos estragos entre los hombres, senda de sus vicios, entonces el maestro dolor se
¿por qué el Padre Celestial permitió que tan pone severo y lo hace recluir en un reformatorio
perniciosas plantas crecieran? forzoso hasta que se regenere.
Jesús respondió: El destino del hombre es El Ángel Tutelar ayuda de una manera decisi-
evolucionar hasta las mismas alturas de Dios, va a su regeneración,, consolándolo y aconseján-
ascendiendo peldaño por peldaño en la inmensa dolo a través de la voz interna de la conciencia.
escala de Jacob, hasta llegar al magnífico trono Esta íntima voz le habla constantemente,
del Altísimo. Cada peldaño significa un grado remordiéndole la conciencia, y haciéndole ver
evolutivo, grado de madurez y de perfecciona- que fueron sus propios vicios la causa precisa de
miento que el hombre debe adquirir para poder su derrumbe fatal. Es entonces cuando con toda
subir al peldaño más alto. la voluntad de su alma adopta la resolución su-
Así, los primeros peldaños están marcados prema de dejar sus vicios.
con los vicios más groseros, como son el alcoho- Así, de esta caída fatal el hombre se levanta
lismo, tabaquismo, opio, etc., vicios que el hom- redimido, glorioso, detestando ahora los vicios
bre debe vencer totalmente en su propia perso- que antes agasajaba.
na para poder trepar al peldaño más alto. Vencerse a sí mismo es el más grande de los
Pero el individuo que en vez de luchar porfia- triunfos que el hombre puede conquistar en la
damente contra sus vicios se deja arrastrar por tierra, por lo cual, este victorioso vencedor de la
ellos, abandonándose de lleno a sus pasiones, más difícil prueba la de vencerse a sí mismo es
este hombre es como un pez muerto arrastrado laureado con la más codiciada de las coronas,
por las aguas. Es un vencido sin fuerza ni volun- llamada sobriedad, que es una de las más bellas
tad para luchar contra sus enemigos: los vicios y virtudes humanas.
malos hábitos, por lo cual la ley inmanente lo Tan alta distinción se otorga sólo a los héroes
entrega a la regeneración forzosa en manos del vencedores de los más temibles azotes sociales
maestro dolor. llamados tabaquismo, opio, alcoholismo, y es
Este maestro, aunque severo, obra con bon- por este motivo que el Altísimo hizo surgir estos
dad, inteligencia, persuasión y amor. No le supri- vegetales para que los hombres pudieran ejerci-
me bruscamente sus vicios, al contrario, le per- tarse en estos vicios y luchar contra ellos, y ad-
mite que de una manera más intensa goce de quirir la fuerza de voluntad para vencerlos.
sus vicios predilectos hasta que lo hostiguen y
así les tome fastidio y odio y los abandone por sí

CAPITULO XLII

Así, sucesivamente, debe vencer todos sus vicios y malos hábitos y


conquistar todas las virtudes, lo que quiere decir que arribó triunfalmente
hasta el excelso Trono del Padre Celestial.

La lucha entre el bien y el mal, entre la derrotados los vicios.


virtud y el vicio, suele ser larga y durar algu- Pero la ascensión de la escala de Jacob
nas vidas terrestres, pero finalmente siempre tan sólo ha empezado, quedando aún mu-
vence el bien, la virtud y el amor, quedando chos peldaños por trepar, muchos vicios por

69
vencer y muchas virtudes por conquistar. suerte que no hace acumular sabiduría ni inteli-
El siguiente vicio por vencer es el juego gencia al hombre, ni conquistar salud ni felici-
de azar. La Suprema Ley de Dios ordena que dad. Es un dinero mal habido sobre el cual no
sólo del trabajo viva el hombre y jamás del gravita la bendición de lo Alto; por esto sólo trae
la desgracia, las enfermedades, la miseria y el
juego.
dolor. Es proverbial que el pueblo que más jue-
El trabajo, aparte de la riqueza material, ga, mayor número de gente distrae en la ociosi-
trae también la riqueza espiritual, que se exte- dad sin trabajador lo cual tal pueblo, a la larga se
rioriza y manifiesta en la experiencia y sabiduría arruina.
que acumula el hombre trabajando. Además, el De allí que el hombre debe luchar valiente-
trabajo es ejercicio y el ejercicio es salud, tesoro mente consigo mismo, para desarraigar de su
mucho más grande que todas las riquezas mate- carácter ese vicio denigrante de la especie hu-
riales. mana, para poder dar un paso más alto en la
En cambio, el juego tan sólo trae la riqueza escala de las virtudes, y acercarse a Dios.
material sin la espiritual. El juego de azar es pura

CAPITULO XLIII

Jesús concede, especia! importancia a la pureza de Jas costumbres,


ante todo a la pureza sexual. Recalca que la pureza sexual es
indispensable para forjar una raza humana superior. La fornicación
degenera la raza, engendrando hijos enfermos, enclenques, con las
taras hereditarias de la tuberculosis, parálisis infantil (poliomielitis),
una raza en decadencia en la que prospera el aspecto negativo de la
vida: los vicios como el alcoholismo, el tabaquismo, opio, juegos de
azar, prostitución, lo que hace necesario un exceso de médicos,
hospitales, clínicas, manicomios, y cárceles cuyos gigantescos edificios
junto con el inmenso cuerpo m édico gráficamente reflejan la enorme
miseria moral que aflige a ese pueblo.

Para term inar estas leccio nes, m e queda afanosam ente cuerpos puros en que encar-
por m encionar todavía, la excelsa virtud de la narse, y p refieren naturalm ente los cuerpos
pureza, a la pureza sexual, m e refiero. engendrados por padres de in m aculada pu-
La procreación e s una Suprem a Ley de la reza sexual. Este hecho asegura el
vida, im puesta por el Padre Celestial para n acim ie n to de hijo s e xtrao rdin ariam e n te
perpetuar la raza hum ana. Es un acto subli- herm osos, de cuerpos esbeltos, dotados de
m e, sacrosanto, que debe ser respetado reli- una sólida salud y sobresaliente inteligencia
giosam ente, y ejecutado con inm aculada de notables cualidades espirituales y m ora-
pureza. les.
Ejecutada la procreación com o Dios m an - A hijos de tan inm aculada cuna, el m ism o
da, dentro de la más escrupulosa pureza, los Padre Celestial los apadrina, derram ando
padres se aseguran un premio del Padre Ce- sobre ellos todas Sus bendiciones y biena-
le stial, consistente en una de sce n de n cia venturanzas, lo cu al asegura un brillante
sobresaliente. Es que entonces, las alm as porvenir para tales hijos y con stituye la m a-
m ás evolucionadas que m oran e n el m ás allá yor felicidad de los padres. Para co n se guir un
y que les to ca volver a esta tierra para prose- nacim iento en tan óptim as condiciones, los
guir su evolución, estas alm as que buscan padres antes de efectuar el acto sexual, de-

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ben depurar y fortalecer su s cuerpos. Esto lo las bebidas embriagantes. Ella cu m plió es-
consiguen ante todo, con una ade cuada trictam ente con esta exigencia y el hijo qu e
alim entación. nació fué tan robusto y fuerte, que a los ca-
La alim entación apro piada para los padres torce añ o s p eleó con un león que lo atacó,
en vísp eras de la procreación de un hijo, es la destrozándolo sólo con sus m anos. Más tar-
vegetariana, a base de legum bres y frutas, de, lu ch ó contra m il filisteos que lo atacaron;
comida cruda. Es que sólo en estado crudo los venció y m ató a todo s. Debido a su ex-
los vegetale s conservan toda la fuerza vital. traordinaria inte ligencia fué elegido juez y
Deben excluir de su alim entación la carne y rey de los israelitas.
todas las bebidas alcohólicas y, lo que es De m anera que los padres que desean
m uy im portante, suprim ir el fumar, porque ten e r hijos extraordinarios, deben im itar a
estos vicios excitan los bajos instintos del los padres de Sansón . Deben som eterse a tan
hom bre, inducié n do lo a la fornicación. En estricto régim en po r lo m enos durante tres
cam bio, el ve getarianism o despierta la parte m eses antes de realizar el acto sexual, y la
elevada y divina en el h o m b re, induciéndolo m adre debe seguirlo durante todo el tiem po
a la vida sexual pura. hasta que nazca e l hijo y deje de m am ar,
La inm ensa im portancia del crudivorism o pues el hijo participa de los alim entos de la
ve g etariano, para la procreación de hijos ex- m adre. Durante estos tres m eses, esta pareja
traordinarios, lo revela el Sagrado Texto al debe vivir una vida pura, sosegada, y en lo
referirse al nacim iento de Sansón. A la m adre posible , e n e l aire puro del cam po o la playa.
de Sansón se le apareció un m ensajero divi- Repito, sin com er carne, sin beber bebidas
no, anuncián dole que tendría un hijo muy em briagantes y sin fum ar, comiendo tan sólo
sabio y el m ás fuerte que jamás haya pisado com ida vegetariana, bebiendo agua pura y
la tierra. Pero existía una exigencia que la respirando profundamente aire puro , com o
fu tu ra m adre debería cum plir, para que esta tam bién tom ando baños de Sol. Únicam ente
extraordinaria prom esa pudiera realizarse. La de esta m anera, im itando a esta pare ja sobre
exigencia era que la fu tura madre debería todo a esa m agnífica m adre que Dios hizo
ponerse en un estricto régim en alim enticio, surgir para que sirva de mo delo a las m adres
comiendo nada m ás que com ida vegetariana de to dos los tiem pos esta pareja puede espe-
cruda, y bebiendo nada m ás que agua pura. rar confiada el nacim iento de un robusto
Que debería elim inar totalm ente la carne y niño, que puede resultar otro Sansón.

CAPITULO XLIV

Procreación, fornicación, sodomía.

La procreación en su m áxim a pure za la el grado m ás alto de civilización y cultura.


practican los an im ales, com o los venados, Pero cuando el acto sexual de g e nera en
corzos, vacunos, caballo s, cam ellos, elefan- vicio, en un placer sensu al, entonces ya no
tes, etc., pue s e l m acho sólo busca a la hem - se llam a procreación, sino fornicación, que
bra y e lla a él en la época del ardor am oroso significa la m ás abu siva relajación de esta
de ce lo y fuera de esta época ellos se recha- sagrada función procreadora.
zan sexu alm ente, aunque conviven en una Cuando el acto sexual degenera hasta los
filial arm onía. abism os de la sodomía (hom osexualidad) y
Cuando los seres hum anos se incorporen fallan todos los medios de regeneración,
dentro de esta Ley Natural que los anim ales entonces la justicia inm anente condena a
con tanto rigor respetan, habrán alcan zado tales depravados incorregibles a ser que-

71
m ados vivos, com o fueron quem ados los es la m ás eficaz de las arm as.
habitantes de Sodom a, Gom orra, Saboim y Com o es verdad que la suprem a m eta del
Adam s. Ju n to con estas ciudades barrió la hombre en la tierra es alcanzar las m ás altas
divina escob a la basura hum ana del m undo cimas de pureza, dignidad y cultura, tam bién
entero , para quem arla junta en un sólo m on- es verdad qu e la sodomía es el polo opuesto,
tón y una sola hoguera, o sea, el más profundo abism o de im pureza,
S in em bargo, tales depravados pueden indignidad e incultura hum ana. Por esto
salvarse de ser quem ado s vivos, si a tiem po hasta la Madre Tierra se negó a darles sepul-
se arrepienten de todo corazón y em piezan a tura a las ce nizas de tales depravados,
combatir enérgicam ente su terrible vicio, ab rié ndoles en el lugar del siniestro un pro-
hasta desarraigarlo totalm ente en sus últi- fundo abismo, que se lle n ó de aguas tan
m as raíces, que se en cu en tran en el cerebro pútridas y salobres que m atan a todo ger-
y e n el corazón. De ahí que ceben rech azar m en viviente, pues ninguna vida prosp era
enérgicam ente los pensam ientos y em o cio- e n
nes que invitan a este vicio. En esta titánica ellas, por cuyo m o tivo ese tenebroso lago se
lucha los sodomitas deben servirse de las llam a Mar Muerto, para que sirva de eterna
m ás eficaces armas com o el prolongado ayu- advertencia a los pueblos de que la so dom ía
no, la alim entación vegetariana y ante todo , los exterm ina hasta la m ás absoluta esterili-
de la oración, pidiendo au xilio del cielo, que dad.

CAPITULO XLV

Podéis acelerar vuestra ascensión suplicando al Padre Celestial que os


envíe los ángeles auxiliares que Jacob vio cómo bajaban y subían por
la inmensa escala con que soñó. Debéis orar no tan sólo al Padre
Celestial, sino también a la Madre Terrestre, para que también ella os
envíe sus ángeles, para que os presten su fuerte brazo de apoyo,
ayudándoos a trepar.

Muchos son los peldaños que te triunfan- m andará sus ángeles au xiliares si los pedís
tes hasta e l Trono del Padre neis que trepar en vuestras súplicas. Debéis suplicarle de la
p ara poder llegar Celestial. Que os sirva de siguiente m anera: Padre nuestro que estás
consuelo el hecho de que vuestra victoria en los cielos, santificado sea Tu nom bre,
está asegurada si trepáis con fe. ve n ga a nos Tu reino. Hágase Tu voluntad así
Los peldaños siguientes están m arcados en la tierra co m o e n el cielo. El pan nuestro
con las excelsas virtudes hum anas, que, en- de cada día, danos hoy y perdona nuestras
tre m uchas otras, debéis adquirir para tener deudas así como nosotros perdonam os a
franco paso al Trono del Altísim o. La fraterni- nuestros deudores y no nos dejes caer en
dad es una de estas virtudes; otra, el servicio tentación, m ás líbran os de este m al, porque
desinteresado, la perseverancia, la honradez, T u yo es el reino, el poder y la gloria por to-
la rectitud, la devoción, la oración, la fe, el dos los siglos, am én.
am or y ante todo la hum ildad, la m ás grande También a la Madre Tierra debéis su p licar
de todas las virtudes humanas. para que os envíe sus ángeles au xiliares que
Esta fatigosa ascensión la podéis hacer os faciliten vu e stra ascensión. A la Madre
m ás fácil y placentera, pidiendo auxilio al Tierra le oraréis así: Madre nuestra que estás
Altísim o, que co m placido os está observan- sobre la tierra, santificado sea tu nombre.
do desde las alturas y que, gustosam e n te , os Venga a nos tu reino.. Que tu volu n tad sea

72
h e cha en la tierra, para lo cual te prom ete - dores de la sem illa de m is enseñanzas, sem -
m os colaborar y obedecer tus m andam ien- brándola en buena tierra para que germ ine,
tos. Como tú nos envías tus san to s ángeles crezca y se extienda sobre toda la tierra, for-
auxiliare s, envíalos tam bién, en este día de m ando pueblos fuertes, buenos y fe lices, que
hoy para que nos ayuden a pe rfe ccionarnos. luego prosperarán m ediante el esfo rzado
Perdon a n uestros pecados que contra tí he- trabajo y el recto vivir. Así, Cristo se despidió
m os com etido, prom etiéndote no pecar m ás. de su num erosa concurren cia que arrodilla-
Si debido a nuestra ignorancia caem os en la da, lloraba de em oción.
tentación, líbranos de este mal, porque tú Enseguida, Cristo se transfiguró, b rillando
tie n e s el poder y la sabiduría, ya que m andas su cuerpo como un Sol (im posible m irar sin
tanto en la tierra como dentro de nosotros, encandilarse), se elevó por los aires, desapa-
dispensándonos salud y vida, am én. reciendo en una vaporosa nube, ante las
Con e sto Cristo dio por term inadas sus m iradas atónitas del pueblo. Así el pueblo se
m aravillosas enseñanzas y se despidió del quedó por mucho rato en éxtasis, mirando, la
pueblo con el acostu m brado saludo: "La paz luz, hasta que se extinguió en lontananza. En
sea con vosotros". seguida, el pueblo empezó a dispersarse, despi-
Ahora, ¡dos a vu e stros hogares y no pe- diéndose de Juan y de los demás discípulos, para
quéis m ás. regresar feliz y contento a sus hogares, contando
Como el sem brador que siem bra buena a los suyos las maravillas. que había presenciado.
sem illa, que luego germ ina y crece dando
ciento por uno, así vosotros seréis sem bra-

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