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La Terapia Narrativa de Michael White - Carr

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Traducción que realice de un artículo que intenta resumir las principales técnicas y prácticas utilizadas por la Terapia Narrativa de Michael White.
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Contemporary Family Therapy, 20 (4), 485-503

LA TERAPIA NARRATIVA DE MICHAEL WHITE1
Alan Carr
ABSTRACT: En el presente artículo se entrega una descripción sistematizada de un conjunto de prácticas centrales en la Terapia Narrativa de Michael White. Entre estas prácticas se incluyen la posición colaborativa del terapeuta, la externalización del problema, la exploración de acontecimientos extraordinarios, la ampliación de una nueva trama, y la vinculación de la nueva trama con el pasado y con el futuro. También se describen las prácticas de re-integración e incorporación, el uso de medios literarios para fines terapéuticos, y la facilitación de prácticas de recepción y devolución. Se formulan una serie de preguntas que podrían ser útiles para quienes se interesen en conocer la terapia narrativa PALABRAS CLAVES: Terapia narrativa, externalización del problema, medios literarios para fines terapéuticos, prácticas de recepción y devolución.

El enfoque narrativo de terapia ha ocupado en el último tiempo un lugar central en el ámbito de la terapia familiar, debido en gran parte a la influencia de Michael White. Solo o en colaboración con David Epston, White ha sido pionero en desarrollar prácticas terapéuticas desde este enfoque. Inspirado en sus trabajos seminales, otros terapeutas han comenzado a escribir acerca de la terapia narrativa en la práctica clínica y a considerar su lugar dentro del amplio campo de la terapia familiar y a incorporar ideas de la terapia narrativa en las prácticas habituales de salud mental. Los terapeutas narrativos trabajan con un amplio rango de clientes que son reconocidos dentro de los círculos tradicionales de salud mental como “difíciles de tratar”, incluyendo niños con conductas-problema, delincuencia, bullying, anorexia nerviosa, abuso infantil, conflictos maritales, reacciones de duelo, adaptación al SIDA, y esquizofrenia. Dentro de la terapia narrativa, sin embargo, ninguna de estas dificultades es vista como un atributo intrínseco o esencial de las personas o de sus relaciones. Más aún, estas etiquetas son vistas como parte del extendido discurso patologizante que caracteriza al ámbito de la salud mental o de una narrativa que mantiene más que resuelve los problemas de la vida. Las prácticas de poder llevan a que estas etiquetas incrementen más que reduzcan la angustia en quienes presentan estas dificultades. A partir de los trabajos de Michel Foucault, White denomina como prácticas totalizantes a los procesos de aplicar diagnósticos psiquiátricos y de interpretar a las personas exclusivamente en términos de estas etiquetas. Dentro de un marco narrativo, los problemas humanos aparecen y se mantienen gracias a las historias opresivas que dominan la vida de las personas. Los problemas humanos surgen cuando las personas cuentan su vida a si mismos o a otras personas de un modo que no se ajusta en forma significativa con su experiencia de vida. Desarrollar soluciones terapéuticas, dentro de un marco narrativo, implica abrir espacios para la expresión de historias alternativas, las que probablemente fueron desplazadas por las narrativas dominantes saturadas de problemas. Estas historias alternativas son aceptadas por los
Traducción no autorizada del artículo “Michael White’s Narrative Therapy” realizada por Felipe García Martínez, Magister en Psicología de la Universidad de Concepción. Email: fgarciam@udec.cl
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clientes en cuanto no contradicen aspectos significativos de su experiencia y permiten abrir nuevas posibilidades para que controlen sus propias vidas. Este enfoque descansa en el supuesto de que las narrativas no representan una reflexión acerca de la identidad, la vida y los problemas; más bien las narrativas constituyen la identidad, la vida y los problemas. De acuerdo a esta postura, el proceso terapéutico de reescritura de las narrativas personales es capaz de modificar la vida, los problemas y la identidad porque las narrativas personales constituyen la identidad.

REESCRIBIR LA VIDA2
El proceso de re-autoría, para usar una expresión de Myerhoff (1982, 1986), es esencialmente colaborativo y requiere que los terapeutas se involucren en prácticas particulares. Para White (1995), entre tales prácticas se encuentran las siguientes: • Adoptar una posición colaborativa de coautoría. • Ayudar a los consultantes a mirarse a sí mismos como separados de sus problemas a través de la externalización. • Ayudar a los consultantes a recordar aquellos momentos de su vida en los cuales no se sentían oprimidos por sus problemas, los llamados acontecimientos extraordinarios. • Ampliar las descripciones de estos acontecimientos extraordinarios con preguntas acerca del “panorama de la acción” y el “panorama de la conciencia”. • Conectar los acontecimientos extraordinarios a otros acontecimientos en el pasado y extender esta historia hacia el futuro para formar una narrativa alternativa en la cual el sí mismo es visto como más poderoso que el problema. • Invitar a los miembros significativos de su red social a presenciar esta nueva narrativa personal. • Documentar estas nuevas prácticas y conocimientos que apoyan esta nueva narrativa personal a través de medios literarios. • Permitir que otras personas, atrapadas por idénticas narrativas opresivas, se beneficien de estos nuevos conocimientos a través de las prácticas de recepción y devolución.

LA POSICIÓN DEL TERAPEUTA
Dentro de la terapia narrativa, el terapeuta adopta una posición de consejero para aquellos que presentan experiencias opresivas tanto en un nivel personal (el problema) como en un nivel político (un discurso de salud mental y un conjunto de prácticas que impregnan la cultura occidental). Así las personas con problemas son vistas como requiriendo ayuda para enfrentar estos problemas y prácticas que han invadido sus vidas. Esta posición ha sido descrita por White, basándose en las ideas del filósofo francés Jacques Derrida (1981), como deconstruccionista y constitucionalista. Una posición deconstruccionista implica empoderar a los clientes para que cuestionen estas definiciones y prácticas habituales de salud mental. Una posición constitucionalista implica trabajar con la premisa de que la vida y la identidad están constituidas por tres conjuntos de factores:

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La expresión “re-authoring lives”, se traduce textualmente como “re-autorando la vida”; como esa expresión carece de sentido en español, he optado por traducirla como “reescribir la vida” tal como el título en español del libro de White sobre el tema. Sin embargo, conservo la traducción de “re-autoría” cuando el sentido de la frase lo permite (N.T.)

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Los significados que dan a sus experiencias o las historias que se cuentan sobre sí mismos. Las prácticas lingüísticas junto con el tipo de palabras que usan para contar sus vidas. La posición que ocupan en la estructura social en la que participan y las relaciones de poder en las que están involucrados.

La posición del clínico dentro de la terapia narrativa implica preocuparse de estos tres conjuntos de factores deconstruyendo el significado que las personas asignan a sus vidas, las prácticas lingüísticas que utilizan, y las relaciones de poder en las cuales se encuentran. Para deconstruir las prácticas de poder, White recurre al trabajo de Michel Foucault (1965, 1975, 1979, 1980, 1984), quien señala que las personas se encuentran atrapadas inconscientemente en el sometimiento de sus vidas por prácticas de poder que implican continua soledad, evaluación y comparación. Eventualmente nuestros clientes internalizan normas sociales absurdas, pero lo creen justificado puesto que aspiran a cumplir con los ideales de logro y excelencia. Esto conlleva, por ejemplo, a la auto-inanición en la anorexia, la autocrítica extrema en la depresión, o una sensación de impotencia ante las amenazas y la ansiedad. A su vez, los profesionales de salud mental han complejizado este problema desarrollando un registro unitario global de estos estados, los que son propuestos como verdades objetivas, tal como las categorías diagnósticas contenidas en el DSM-IV (Asociación Psiquiátrica Americana, 1994) y la CIE 10 (Organización Mundial de Salud, 1992). Además, estos profesionales apoyan prácticas que impiden a los clientes cuestionar el contexto socio-político dentro del cual emergieron éstas “verdades diagnósticas objetivas”. La posición colaborativa de coautoría, central en la práctica narrativa, no es la posición experta del one-up ni la posición estratégica del one-down. En un taller realizado el año 1997, White mostró un video en el cual utilizó una cuestionada maniobra para alentar a una adolescente con un diagnóstico de Déficit Atencional con Hiperactividad a participar de la entrevista. Otros profesionales que trabajaron en el caso habían sido incapaces de ayudarla y la habían etiquetado como resistente. White, al iniciar la sesión, le propuso un acuerdo consistente en que por cada pregunta que ella contestara, ella podría formularle a su vez otra pregunta. La chica aceptó este acuerdo debido a que sintió curiosidad sobre la percepción de White sobre el mundo, ya que él le contó al iniciar la sesión que era ciego a los colores. Esta aproximación colaborativa fue altamente efectiva para ayudar a la chica a contar la historia sobre sus dificultades para establecer relaciones de amistad y para el trabajo escolar. En la terapia narrativa existe un sinceramiento acerca del contexto, intenciones, valores y prejuicios, del trabajo terapéutico. Se privilegia el lenguaje del cliente por sobre el lenguaje del terapeuta. Hay un respeto para trabajar al ritmo del cliente que se expresa en la actitud de resumir y comprobar cada cierto tiempo que el cliente se sienta cómodo con ese ritmo. El terapeuta supone, puesto que las realidades sociales se constituyen a través del lenguaje y se organizan a través de las narrativas, que toda conversación terapéutica apunta a explorar las múltiples construcciones de la realidad en vez de rastrear los hechos que constituyen una verdad única. No hay cabida para preguntas como: “¿Qué sucedió desde un punto de vista objetivo?”. Se prefiere averiguar sobre puntos de vista individuales: “¿Cómo vio usted la situación?”, “¿cómo se diferencia su punto de vista del de su madre/padre/hermano/hermana/etcétera?” Hay una constante atención hacia las historias marginadas que podrían ofrecer una oportunidad para que la persona se involucre en lo que White (1989, 1995) denomina como una "insurrección de los conocimientos oprimidos". Es decir, una oportunidad que permitirá a la persona escoger construir la historia de su vida en términos distintos de los dictados por la narrativa dominante saturada del problema. Esto requiere que el terapeuta privilegie el escuchar por sobre el interrogar, y formular preguntas en una forma que ayude a los clientes a ver que la historia de sus vidas son construidas activamente, más que descritas y determinadas pasivamente.

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EXTERNALIZANDO EL PROBLEMA3 Externalizar el problema es la técnica terapéutica central usada por Michael White para ayudar a los clientes a comenzar a definir sus problemas como separados de sus identidades. Para ello desarrolla un estilo particular de entrevista, preguntando acerca de cómo el problema ha estado afectando la vida de la persona y sus relaciones. Por ejemplo, White le formuló a un niño con problemas con la mentira y a sus padres una serie de preguntas acerca del señor “Engaño”, una personificación externalizada del problema: “¿Están felices con lo que el señor “Engaño está haciendo a su relación?”, “¿cómo está interfiriendo el señor “Engaño” con tus amistades?”. A una chica con un diagnóstico de anorexia nerviosa, le preguntó: “¿Hasta qué punto la anorexia nerviosa ha invadido tu vida?”, “¿cómo ha llegado la anorexia nerviosa a oprimirte de esta manera?”. A personas diagnosticadas como psicóticas y que experimentaban alucinaciones auditivas, les preguntó: “¿Qué son esas voces que intentan hablarte?”, “¿cómo afectan a tu vida sus deseos?”. En un proyecto de educación de salud que apuntaba a prevenir la expansión del SIDA, éste fue personificado y se les preguntó a los participantes: “¿Dónde se encuentra el SIDA?”, “¿cómo va a ser reconocido? Este procedimiento de hacer preguntas en una manera que asume que el problema y la persona están separados ayuda al cliente a comenzar a externalizar el problema y a internalizar sus recursos personales (Carr, 1997). También puede interrumpir la actuación habitual de la historia saturada del problema en la identidad de la persona. En las preguntas de influencia relativa el cliente es en primer lugar invitado a hacer un mapa de las influencias del problema sobre sus vidas y relaciones, y luego a hacer un mapa de la influencia que ellos tienen sobre el problema. Las preguntas de influencia relativa permiten a los clientes pensar en ellos mismos no como personas-problema sino como individuos que tienen una relación con un problema. Aquí hay algunos ejemplos de preguntas de influencia relativa: “En esa situación ¿era usted más fuerte que el problema o el problema era más fuerte que usted?, “¿quién estaba a cargo de sus relaciones entonces?, ¿estaba usted a cargo o estaba el problema a cargo?”, “¿hasta qué punto estaba usted controlando su vida en ese punto y hasta qué punto estaba el problema controlando su vida? “ Este tipo de preguntas también abre la posibilidad de que el cliente pueda reconocer que en algunas ocasiones el problema los influencia a ellos al punto de oprimirlos, mientras que en otras, ellos pueden resistir al problema. De ahí que las preguntas de influencia relativa permiten que los clientes construyan “acontecimientos extraordinarios” que son las semillas a partir de las cuales las vidas pueden ser re-escritas. Cuando está claro que en algunas situaciones los problemas tienen una influencia más grande que las personas, mientras que en otras ocasiones las personas se imponen, cabe
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La palabra externalizing, puede también ser traducida como “exteriorizando”, como sucede en algunos textos (N.T.)

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preguntarse acerca de las opiniones de los clientes acerca de las influencias contextuales sobre los problemas. Aquí hay algunos ejemplos de dichas preguntas: “¿Qué alimenta al problema?”, “¿qué debilita al problema?”, “¿quién está a favor del problema?”, “¿quién está en contra del problema?”.

EXPLORANDO ACONTECIMIENTOS EXTRAORDINARIOS4
Con el fin de ayudar a los clientes a internalizar sus recursos personales y desarrollar una narrativa personal en la cual se vean a sí mismos como poderosos, White ha desarrollado una técnica de entrevista que implica interesarse por acontecimientos extraordinarios, término acuñado por Goffman (1961,1986). Estas son experiencias que no han sido previstas por la narrativa saturada de problemas que ha gobernado la vida e identidad del cliente. Los acontecimientos extraordinarios incluyen excepciones a las pautas habituales que normalmente ocurren en algún aspecto del problema. El terapeuta le pregunta al cliente acerca de instancias particulares en las cuales evitó sentirse oprimido por el problema o impidió que el problema tuviera una influencia más negativa en sus vidas. “¿Puedes contarme de la ocasión en la cual evitaste que el

problema te oprimiera?”. Los clientes son entonces invitados a hablar sobre estos acontecimientos extraordinarios y a redescribirse a sí mismos y a su relación con los demás a la luz de estos eventos excepcionales.
“¿Cómo lograste resistir la influencia del problema en aquella ocasión?”, “qué dice de usted como persona el haber resistido la influencia del problema”, “¿qué efectos ha tenido en tu relación con tu madre/padre/hermano/hermana el haber resistido a la influencia del problema?”

ENGROSANDO LA NUEVA TRAMA5 Una vez que estos acontecimientos extraordinarios han sido identificados, pueden incorporarse en la historia y engrosar la trama a través de preguntas sobre el “panorama de la acción” y el “panorama de la conciencia”. La distinción entre estos dos dominios fue originalmente propuesta por Jerome Bruner (1986). Las preguntas sobre el panorama de la acción apuntan a dibujar la secuencia de acontecimientos tal como fueron vistos por el cliente y otras personas. Las preguntas sobre el panorama de la conciencia apuntan a develar el significado de la historia descrita en el panorama de la acción. Nos hablan acerca de los motivos, propósitos, intenciones, esperanzas, creencias y valores.
Para ayudar a ampliar las descripciones acerca del “panorama de la acción” puede utilizarse un micromapa que contiene los siguientes cuatro elementos:
La expresión “unique outcomes”, literalmente “resultados únicos”, la he traducido como “acontecimientos extraordinarios”, para coincidir con la mayoría de las traducciones. Laso (Payne, 2000) lo traduce también como “desenlace inesperado”. La expresión tiene similitudes con lo que la Terapia Centrada en la Solución llama “excepciones” (N.T.). 5 La frase “Thickening New Plots” la traduje como “Engrosando la nueva trama” puesto que White afirma en otro de sus textos, que no se propone ampliar o cambiar la narrativa, sino hacerla más frondosa, como las ramas de un árbol, estableciendo la distinción rala-gruesa para referirse a las narrativas antes y después de la terapia. Laso (Payne, 2000) traduce la misma expresión como “enriquecer” (N.T.)
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eventos, en una secuencia a lo largo del tiempo organizado de acuerdo a una trama o tema

A través de este micromapa, el cliente será capaz de recordar eventos significativos que han ocurrido en sus vidas: ¿Qué me puede decir tu memoria de esto?
Las secuencias son elaboradas preguntando a los clientes acerca de los antecedentes y consecuencias de estos eventos significativos: “¿Qué hacías antes de este evento y qué hiciste después?”, “¿hubo un momento decisivo en el cual usted supo que las cosas cambiaban para mejor?”. El tiempo se refiere a la etapa del ciclo vital en la cual ocurrieron estas secuencias de eventos: “¿En qué momento de tu vida ocurrió esto?”. Finalmente, la trama se refiere al significado que la persona asigna a la secuencia de eventos que ocurrieron en ese momento en particular. Para definir la trama, White propone la siguiente pregunta: “Si su problema fuera un proyecto, ¿cómo lo llamaría usted?”. Puede utilizarse un segundo micromapa para ayudar a que los clientes relaten su experiencia en el panorama de la conciencia, el cual contiene los siguientes cuatro elementos:

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Significados Efectos Evaluación Justificación

Tanto para las situaciones en las que apareció el problema principal, como cuando ocurrieron las circunstancias excepcionales en las que se esperó que el problema ocurriera y no lo hizo, el terapeuta puede primero inquirir sobre el significado del evento para los clientes: “¿Qué sintió cuando ocurrió esto? ¿Qué dice esta historia acerca de ti como persona?”, ¿qué dice esta historia sobre tus relaciones con tu madre/padre/hermano/hermana? Esto puede ser seguido por preguntas sobre los efectos de los eventos en la vida del cliente: “¿Cómo te afecta esto?”, ¿cómo afecta esto en tu relación con tu madre/padre/hermano/hermana?”, ¿fue bueno esto para ti o fue algo malo?”, “¿fue bueno esto para tus relaciones o fue algo malo?”. Finalmente se les puede pedir que justifiquen esta evaluación con el fin de explorar sus razones para mirar estos eventos como teniendo implicaciones positivas o negativas sobre sus vidas: “¿Por qué esto fue bueno o malo para ti?”, ¿por qué esto fue bueno o malo para tus relaciones?”.

ASOCIANDO LA NUEVA HISTORIA CON EL PASADO Y PROYECTÁNDOLA HACIA EL FUTURO Pueden utilizarse "preguntas de experiencia" para conectar las historias nuevas con la experiencia pasada. Estas preguntas invitan a los clientes a explorar aspectos olvidados o marginados 6

de su experiencia o imaginar modos de ser alternativos que sean consistentes con su historia personal preferida: “¿Si yo le observara en otro momento de su vida, qué piensa usted que yo habría visto que me ayudara a comprender cómo ha sido capaz ahora de lograr X?”, “¿qué le dice esto acerca de lo que usted ha querido para su vida?”, “¿si pudiera mantener estas ideas en su mente durante el futuro próximo, que efecto podría tener sobre su vida?”, “¿de toda la gente que usted conoce, quién podría estar en mejores condiciones para mostrarle cómo ha desarrollado estas ideas y prácticas?”, “¿si usted se encontrase dando nuevos pasos hacia su visión preferida de sí mismo, qué veríamos?”, “¿cómo confirmarían estas acciones su visión preferida de sí mismo?”, “¿qué diferencia haría esta confirmación en la manera como ha vivido su vida?”. En la posición de coautoría, el cliente es el participante de mayor experiencia. Toda exploración del futuro es tentativa más que prescriptiva. En la práctica, esta posición requiere que los terapeutas exploren tentativamente nuevas posibilidades usando lo que Jerome Bruner llama lenguaje subjuntivo (condicional): Y si ... Podría ser... ... Supón que tú ... Que haría. . . Qué diría… Este es un lenguaje de posibilidades más que de certezas predefinidas

GRUPOS DE TESTIGOS EXTERNOS Cuando los clientes descubren que hay otras alternativas a su identidad saturada de problemas, cuándo han explorado una cierta cantidad de acontecimientos extraordinarios y han comenzado a unirlos en una nueva narrativa personal, la probabilidad de que la nueva trama pueda ser engrosada y arraigada en la vida del cliente se incrementa si existen testigos para este proceso. White, basándose en el trabajo de Myerhoff (1986), se refiere a estas personas como el grupo de testigos externos. Este grupo puede contener a los miembros de la red social del cliente que conocen su problema y que son capaces de aconsejar o entrenar al cliente en las habilidades o conocimientos relevantes sobre cómo manejar el problema. Los testigos externos permiten que el cliente conozca aquello en lo que está en contra y qué esperar para superar los problemas y asumir el control de sus vidas.

DOCUMENTOS TERAPÉUTICOS
White y Epston (1989, 1990) han mostrado como las cartas de invitación, cartas de despido, cartas predictivas, cartas de refutación, cartas de referencia, cartas para ocasiones especiales, historias de sí mismo, certificados, declaraciones y autodeclaraciones pueden ser usadas en la práctica de la terapia narrativa. La práctica de introducir documentos terapéuticos es un proceso complejo. Algunos consejos para introducir tales

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documentos en el proceso de consulta son los siguientes: • • • • • • • • • • Discutir el tema al cual pueden referirse dichos documentos Conversar sobre la forma como podrían realizarse dichos documentos Decidir en colaboración con los clientes la mejor forma de preparar dichos documentos Decidir en colaboración con los clientes cómo hacer circular dichos documentos en su red social Decidir con los clientes a quienes podrían enviarse dichos documentos Decidir en colaboración con los clientes las circunstancias bajo las cuales los documentos podrían ser consultados Predecir las consecuencias de consultar dichos documentos Revisar con los clientes los efectos de preparar y consultar dichos documentos Reflexionar sobre la exactitud de las suposiciones contenidas en dichos documentos Reflexionar sobre los trozos de información que podrían estar ausentes de dichos documentos cuando sus suposiciones son inexactas

PRÁCTICAS DE RE-INTEGRACIÓN E INCORPORACIÓN6 Algunas escuelas psicoterapéuticas de orientación individual tienen el objetivo de promover la diferenciación del sí mismo en relación a sus seres queridos. En forma característica, en tales tradiciones psicoterapéuticas se destaca la influencia negativa de la familia por sobre sus características positivas y de apoyo. En contraste, en el enfoque narrativo, la familia y la red social se interpretan como un recurso más que como un déficit. Un objetivo de la terapia es asistir a los clientes a encontrar a los miembros de su red social que tengan experiencias similares a las propias e incentivarlos a relacionarse con estas personas, como un recurso de solución de problemas o una fuente de apoyo social. Por ejemplo, con niñas que sufren anorexia, White se orienta a encontrar semejanzas entre la vida de las chicas y la de sus madres. White estimula la discusión de estas semejanzas e invita a las madres a apoyar a sus hijas en la lucha contra la inanición. En el abordaje tradicional del duelo, con frecuencia el objetivo de la terapia es ayudar a los clientes a transitar por una serie de fases como el shock, la negación, el enojo y la tristeza, hasta que se alcanza la fase de aceptación, en la que el cliente se separa de los difuntos y les dice adiós en una forma metafórica o ritual. En contraste, White ve como meta del trabajo de duelo una reintegración del difunto y mantener viva su voz más que ayudar a los clientes a olvidar y dejar atrás7. También sostiene que las reacciones negativas, frecuentes en el abordaje tradicional del duelo, podrían reflejar la necesidad de los clientes de recordar a los difuntos e incorporarlos a sus vidas.

La palabra “re-membering” corresponde a un juego de palabras de White que podría traducirse, a la vez, como recordar (remember) y “volver a ser miembro” (re-member). Frente a esto, he optado por traducirlo como “re-integrar”, como sugiere Tirotta (White, 1997) para dar cuenta de esta sutileza evitando así el neologismo “re-membrar”, ocupado por traductores como Laso (Payne, 2000). (N.T.). 7 En otro texto, White propone reemplazar la metáfora de “decir adiós”, propia de los abordajes tradicionales del duelo, por la metáfora de “decir hola nuevamente” (N.T.).

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PRÁCTICAS DE RECEPCIÓN Y DEVOLUCIÓN8 En estas prácticas los clientes son invitados a compartir los beneficios de la terapia con otras personas. Por ejemplo, pueden permitir que el terapeuta comparta sus nuevas narrativas personales, conocimientos, habilidades, o registros literarios con otros clientes que estén enfrentando dificultades similares. Alternativamente, ellos pueden aceptar reunirse con otros clientes y permitir que conozcan directamente sus experiencias. Una finalidad de estas prácticas es proporcionar a los clientes un foro dentro del cual puedan compartir con otros clientes el impacto positivo que sus nuevas narrativas personales, conocimientos y habilidades tienen para ellos, de manera que los otros puedan beneficiarse de sus resultados terapéuticos positivos. Para los terapeutas, el objetivo de estas prácticas es proporcionar a los clientes un foro en el cual puedan conocer el impacto positivo que su participación en las conversaciones terapéuticas y sus nuevas narrativas personales, conocimientos y habilidades han tenido sobre el terapeuta. Las prácticas de recepción y devolución cambian tanto a los clientes como al terapeuta, contrariamente al discurso dominante, el cual enmarca la influencia terapeuta-cliente como positiva y a la influencia cliente-terapeuta como negativa. Por ejemplo, en la tradición psicoanalista este tipo de influencia es conocida como “contratransferencia” y en la tradición sistémica se la conoce como “ser succionado por el sistema”. Estas prácticas permiten que los clientes conozcan que los beneficios de las conversaciones terapéuticas son un camino de dos vías.

DISCUSSION
Como el trabajo de todos los pioneros, el enfoque narrativo de Michael White provoca tantas preguntas como respuestas. Entre las preguntas más importantes se destacan las siguientes: • Desde una perspectiva ética ¿En qué casos es apropiado o inapropiado utilizar un enfoque narrativo? Por ejemplo, en crisis que involucran amenazas inmediatas a la seguridad de los clientes o a los miembros de su familia ¿Pueden ser utilizadas las prácticas narrativas o son inapropiadas? Si son inapropiadas ¿en qué punto se hacen apropiadas y cuáles son precisamente esas prácticas? Desde una perspectiva empírica ¿en qué casos es efectiva una terapia narrativa, en qué casos es inefectiva o peligrosa y cuáles son los ingredientes activos de este enfoque terapéutico?

Estas preguntas pueden ser respondidas de mejor manera a través de estudios riguroso (cuantitativos y cualitativos) tanto de resultados como de procesos.

“Taking-it-back practices” en el original, lo que literalmente se traduciría como “prácticas de recuperación”; he optado por la traducción sugerida por Tirotta (N.T.)

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¿La terapia narrativa es inevitablemente un enfoque que para ayudar requiere que terapeutas y clientes participen en la construcción social de la idea de opresión por parte de las redes multiprofesionales? La idea de que los clientes pueden ser oprimidos por las prácticas de las redes multiprofesionales o multiagencias, podría comprometer el grado en que el terapeuta narrativo trabaje cooperativamente con otros profesionales y agencias. Este enfoque contrasta fuertemente con la tendencia de otras tradiciones de terapia familiar sistémica a utilizar ideas y prácticas para promover la cooperación interinstitucional y las redes entre profesionales (Imber-Black, 1991). ¿Cómo reintegrar e incorporar los valiosos conocimientos de la postura tradicional de salud mental en la práctica de la terapia narrativa? Un grupo de científicos que ha estudiado los trastornos del ánimo y la esquizofrenia ha concluido que el riesgo de recaída se reduce en quienes cuentan con un tipo particular de red social, si las intervenciones psicosociales son efectuadas junto a los medicamentos (Roth & Fonagy, 1996). Desde el marco de la terapia narrativa, ¿está el terapeuta de acuerdo con el punto de vista manifestado por un documental de televisión anti-medicación? ¿Coinciden ambas posiciones en otorgar el mismo estatus a los conocimientos locales, o el mayor peso acordado a algunos de ellos son el resultado de una rigurosa investigación? ¿Cómo reintegrar e incorporar las ideas de una tradición más amplia de la terapia familiar en la terapia narrativa? Existen algunas ideas que son claves en muchos modelos de terapia familiar (Carr, 1995). Primero, la observación de que las pautas de interacción familiar y con la red social más amplia podrían predisponer a sus miembros a tener problemas o mantener estos problemas una vez que ocurren. Segundo, la observación de que el ciclo vital familiar tiene transiciones y las crisis asociadas pueden precipitar la aparición de problemas para sus miembros. Tercero, la observación de que la terapia que involucra tanto a la persona con el problema como a miembros de su familia y de su red social es un enfoque efectivo para aminorar muchas dificultades. Cuarto, la noción de que la terapia no es casual, sino que está guiada por ciertas hipótesis útiles para determinar los modos de proceder. Un desafío para la terapia narrativa es incorporar estos conocimientos en su práctica. ¿Qué coincidencias existen entre los conocimientos y prácticas centrales de la terapia narrativa y las de otras terapias familiares y otros enfoques psicoterapéuticos? La idea de una alianza terapéutica colaborativa es central en los enfoques de terapia familiar, particularmente aquellos que siguen una tradición constructivista, construccionista social y conductual. La búsqueda de circunstancias excepcionales o condiciones-estimulo cuando los problemas no se producen y el uso de esa información para el progreso terapéutico son características importantes de enfoques orientados a soluciones (Miller, Hubble, & Duncan, 1996) y conductuales (Falloon, 1988) en la terapia familiar. Facilitar el cambio terapéutico enfocándose principalmente en las creencias fundamentales de los clientes acerca de sus problemas, identidades y vidas es central para las 10

tradiciones constructivistas (Dallos, 1991), construccionistas sociales (McNamee & Gergen, 1992) y cognitivas (Epstein, Schlesinger, & Dryden, 1988) dentro del campo de las terapias familiares. Una exploración de estos y otros paralelos entre la terapia narrativa y otros enfoques podrían ser útiles para los terapeutas que desean entender el lugar de la terapia narrativa entre el amplio campo de la terapia familiar. ¿Cómo conceptualizar la influencia relativa de clientes y terapeutas como co-autores dentro de la relación terapéutica? La terapia narrativa es esencialmente un enfoque colaborativo para facilitar el cambio terapéutico. Sin embargo, los terapeutas hábiles y expertos como Michael White en ciertos casos parecen ser muy directivos en la elaboración de las preguntas que formulan y parecen contribuir en más del 50% a la reescritura de las vidas de los clientes y sus guiones sobre cómo manejar los problemas. Esta discrepancia entre la reconocida posición terapéutica no directiva, por una parte, y el enfoque de entrevista directivo y hábil, por otra, merece alguna clarificación. ¿Cómo evitamos que la terapia narrativa alcance un protagonismo como “conocimiento global” en nuestra práctica terapéutica? Una de las características refrescantes de la terapia narrativa es la sospecha con la que trata a los conocimientos globales o a las grandes narrativas que proclaman ser, de alguna manera, más valiosas que los conocimientos locales. En la medida que la terapia narrativa se hace más prominente, existe el riesgo de que las comunidades de terapeutas lleguen a privilegiar las observaciones y prácticas ofrecidas por este enfoque de una manera incuestionable. En breve, un enfoque que privilegia al conocimiento local será, paradójicamente, tratado como una gran narrativa. Sin duda estas y otras preguntas ocuparán a muchos de nosotros que en el campo de la terapia familiar estamos impresionados por el trabajo pionero de Michael White.

REFERENCIAS
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Tabla 1 Prácticas en terapia narrativa
Práctica 1. Posición colaborativa
• Adopte una posición de consulta colaborativa y de coautoria. • Sea abierto al contexto terapéutico, intenciones y valores. • Privilegie el lenguaje del cliente • Haga más preguntas acerca de los puntos de vista que sobre los hechos objetivos • Privilegie el escuchar sobre el interrogar • Esté alerta a las oportunidades de abrir un espacio para nuevas historias liberadoras.

Práctica 2. Externalizar el problema
• Ayude a sus clientes a verse a sí mismos como separados de sus problemas a través de la externalización. • Únase al cliente en la lucha contra el problema externalizado.

Práctica 3. Explorar acontecimientos extraordinarios
• Ayude a los clientes a encontrar momentos en sus vidas en los que no estaban oprimidos por sus problemas • Ayude a los clientes a explorar y describir estas experiencias.

Práctica 4. Engrosar la trama
• Pregunte por el “panorama de la acción” y “panorama de la conciencia” para engrosar la descripción de los acontecimientos extraordinarios. • Panorama de la acción enfocado en: Eventos, Secuencias, Tiempo y Trama • Panorama de la conciencia enfocado en: Significados, Efectos, Evaluación y Justificación

Práctica 5. Asociar con el pasado y proyectarse al futuro
• Relacione los acontecimientos extraordinarios con otros eventos del pasado • Extienda la historia hacia el futuro • Forme una narración personal alternativa y preferida en la que el sí mismo se ve como más poderoso que el problema

Práctica 6. Invitar a grupos de testigos externos
• Invite a miembros de la red social de la persona a observar esta nueva narrativa personal.

Practica 7. Use prácticas de re-integración e incorporación
• Reconecte a los clientes con representaciones internas de miembros de su familia o de la red social que le brindan apoyo y le son significativos.

Practica 8. Use medios literarios
• Use medios literarios para documentar y celebrar los nuevos conocimientos y prácticas. • Certificados y premios • Nuevas representaciones • Declaraciones personales y cartas de referencia personales.

Practica 9. Facilite las prácticas de recepción y devolución
• Invite a los clientes a hacer un reporte escrito de los nuevos conocimientos y prácticas para futuros clientes con problemas similares • Haga arreglos para que los nuevos clientes conozcan a los clientes que han solucionado problemas similares en la terapia

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