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PARA roberto!

Estimulación del Lenguaje Oral:

HABILIDADES MOTORAS BÁSICAS:

1. Ejercitar la musculatura orofacial:


Necesitamos que Roberto adquiera práctica, agilidad y control de los
músculos que se emplean en el habla (labios, lengua) y de otras
partes de la boca necesarias para una correcta articulación. Para
ello, en casa, nos servimos de la alimentación y los juegos motores:
- Trata de que coma todo lo que le corresponde para su edad y
no le facilites mucho las cosas.
- Deja que se manche un poco la cara y aprenda a relamerse.
- Enséñale cuanto antes a beber en vaso o taza. Es más fácil
beber bebidas espesas.
- Enséñale a beber con pajita. Para empezar vienen bien los
bricks de zumo (que no se derraman).
- Dale alimentos de distintas texturas.
- Usa comidas pringosas que favorezcan los movimientos
laterales de la lengua: queso fundido, atún con mayonesa,…
- Colócale comida pringosa (miel, mermelada) en las encías,
labios para que se rechupetee.

2. Conciencia oral:
Básicamente quiere decir que Roberto se dé cuenta de que tiene
BOCA  y de que con ella se pueden hacer movimientos y sonidos.
- Dale con tu dedo algún dulce o miel, masajeando encías,
lengua y paladar (ojito con el reflejo nauseoso).
- Juega a mover sus labios para hacer ruido y qué el juegue con
los tuyos para ver como tú haces ruido.
- Golpea suavemente con tu mano su boca abierta para producir
el sonido “aaa” (a lo indio).
- Juega con él delante del espejo a “poner caras” “hacer
gestos”.. Trata de que cada vez imite movimientos de lengua y
labios más complejos. Al principio puedes imitarle tú a él.

3. Respirar correctamente:
- Enséñale a sonarse.
- Juega con él a imitar sonidos prolongados, ascendentes y
descendentes.
- Juega con él a soplar velas, papeles, pompas.

IMITACIÓN Y SIMBOLIZACIÓN:
Para aprender el lenguaje es básico fomentar en Roberto el gusto
por la imitación. Para ello, podemos trabajar con:
- Canciones muy sencillitas que vayan acompañadas de gestos
(como las del Cantajuegos, por ejemplo), tratando que imite los
movimientos y que complete alguna palabra, aunque sea con
un sonido incorrecto.
- Juegos o actividades de la vida diaria donde se le anime a
imitar movimientos motores y sonidos a la vez. Por ejemplo, al
jugar a las comiditas de mentira, tocarse la barriga y emitir el
sonido “mmm”; tirar un objeto sobre la mesa y decir “!
pumba!”; golpear la puerta diciendo “toc, toc”. Lo más
importante es que sean juegos que se repitan siempre con la
misma estructura, para que Roberto aprenda a anticipar los
sonidos y los produzca.
- Juegos simbólicos: imitar acciones con objetos comunes, como
el coche que va por la carretera, dar de comer a los muñecos,
golpear con el martillo de juguete,…

ESTIMULACIÓN DE LAS VOCALIZACIONES Y EL JUEGO VOCAL.

- Háblale y cántale mucho.


- Atiende a todos sus sonidos y refuérzalos con caricias o
palabras de ánimo.
- Trata de analizar en qué situaciones Roberto emite más
vocalizaciones y favorece la aparición de esas situaciones.
- Juega a repetir los sonidos que hace.
- Juega a vocalizar por turnos (como manteniendo una
conversación sin sentido) de manera exagerada y con distintas
entonaciones.
- Asocia rutinas diarias, que a Roberto le gusten, a
vocalizaciones, por ejemplo, si le gusta bañarse, cuando le
enjabones canturrea: “la la la”.., dejas de enjabonarle y
Roberto tiene que decir “la la la” para que sigas.
- Reproduce sonidos ambientales y onomatopeyas de animales,
asociándolas al objeto. También sonidos “de personas”: risa,
llanto, estornudo, tos,…
- Para la imitación de sonidos, empieza por las vocales. Luego,
los sonidos más fáciles son /p/, /b/, /m/, y siempre en sílaba
directa: pa, ba, ma, pe, be, me, pi, bi, mi,…

ESTIMULAR LAS PRIMERAS PALABRAS.


Lo más importante a la hora de iniciar el lenguaje es fijarse sobre
todo en el aspecto comunicativo. Es más importante que, al
principio, Roberto aprenda a comunicarse que a articular
correctamente.
Aprovecha las situaciones de la vida diaria para enseñarle el
lenguaje y para incentivar su comunicación (la hora del baño, la
comida, el paseo a la guardería, el rato de doblar y guardar la
ropa…).
Háblale a menudo. Descríbele lo que tú haces o lo que él está
haciendo. Dale las palabras que corresponden a las acciones, el
nombre de los objetos que usáis y para lo que sirven.
Comienza por enseñar directamente sólo unas pocas palabras. Por
ejemplo, mediante fotos vuestras: Roberto, mamá y papá.
Cuando estéis jugando o comiendo, parar la actividad y enseñar:
más! O preguntar: ¿quieres más? Y enseñar: sí!
Para las peticiones, enseñar: dame!

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