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Ghana.

Se dice que la rápida difusión de los


teléfonos celulares por toda África ha puesto en
marcha una "revolución de las comunicaciones".
Como incentivo para sus abonados, muchas
compañías ofrecen llamadas gratuitas a ciertas
horas de la noche. Una hermana llamada Grace
aprovechó esa oferta. Le resultaba difícil ayudar
a Monica, una de sus estudiantes de la Biblia,
porque esta siempre andaba muy atareada. Grace
hizo cuanto pudo por continuar con el estudio;
incluso fue a casa de Monica a las cinco de la
mañana. Pero el horario de Monica cambió, y ni
siquiera esa hora resultaba conveniente.
Entonces, Grace pensó en aprovechar la oferta de
llamadas nocturnas gratuitas. Monica aceptó, y
acordaron estudiar por teléfono a las cuatro de la
mañana. Pero les desilusionó descubrir que
había tanta gente utilizando la red telefónica a
esa hora que era prácticamente imposible
comunicarse. Por ello, decidieron levantarse a las
tres de la mañana para poder estudiar, a pesar de
lo difícil que les resultaba siendo madres que
trabajaban fuera de casa. Grace cuenta: "Le pedí
a Jehová que me diera la fuerza y el deseo de
seguir adelante, a fin de mantener vivo el interés
de mi estudiante. Programé mi despertador y me
propuse levantarme a esa hora. A pesar de que
estaba muy cansada, no permití que eso me
desanimara". Se sintió muy feliz por haber hecho
tantos esfuerzos, pues presenció el bautismo de
Monica en la Asamblea de Distrito de 2008
"Guiados por el espíritu de Dios".
Recientemente, Grace ha utilizado el método de
llamadas nocturnas gratuitas para estudiar con
otra mujer, que ya asiste a las reuniones.

Filipinas. En una parte de la provincia de


Zamboanga se halla una montaña tan alta que se
puede ver su cima desde 200 kilómetros (125
millas) de distancia. Ciertos hermanos que viven
cerca de la montaña solían bromear mientras se
hallaban predicando y decir: "¿Y qué haremos si
alguien que vive allá arriba llega a interesarse por
la verdad?". Un día, mientras predicaban al pie
de la montaña, se acercó un hombre diciendo que
estaba buscando a los testigos de Jehová.
Deseaba que lo ayudaran a estudiar la Biblia. Los
hermanos le preguntaron dónde vivía. Cuando el
hombre señaló hacia la cima de la montaña, se
quedaron estupefactos. El hombre les explicó que
su casa no estaba en la cumbre, sino detrás de la
montaña, pero que la única manera de llegar
hasta allí era cruzando la cima. Tras recuperarse
de la sorpresa inicial, los hermanos dijeron que
irían. Se comenzó un estudio bíblico, y ahora el
hombre asiste a reuniones semanales en el Salón
del Reino, aunque le queda muy lejos de casa.
Este hombre está entre las personas de todas las
naciones que afluyen a "la montaña de la casa de
Jehová" (Isa. 2:2).

Gran Bretaña. Kirsty, una precursora regular,


aprendió francés y lingala con la intención de
predicarles a los congoleños de su territorio. Un
día vio a una mujer congoleña que con dificultad
trataba de subirse a un autobús, pues iba cargada
de paquetes. Dirigiéndose a ella en lingala, Kirsty
le ofreció ayuda y puso los paquetes en el
autobús ella misma. La señora le preguntó: "¿Por
qué habla lingala, si es blanca?". Kirsty le explicó
que asistía a una congregación de habla lingala y
que los Testigos de allí le habían enseñado el
idioma para que pudiera dar clases bíblicas a los
vecinos. Como Kirsty quería ofrecerle un curso
bíblico, se quedó en el autobús hasta que la
señora llegó a su destino, y entonces le cargó los
paquetes hasta su apartamento, ubicado en el
tercer piso de un edificio.

El marido de la señora y sus cuatro hijos


invitaron a Kirsty a entrar, y ella les mostró cómo
se dirige un estudio con el libro ¿Qué enseña
realmente la Biblia? Actualmente, la esposa y los
dos hijos mayores están estudiando la Biblia y
esforzándose por agradar a Jehová.

Ilustración pág. 58. Aprender otro idioma sirvió


para empezar un estudio bíblico

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