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Filosofía Humanista

Lic. Juan Carlos Baena

NICOLÁS MAQUIAVELO
(1469‑1527)

I. VIDA
Nació en Florencia, de noble y antigua familia güelfa. En 1498 fue nombrado jefe de la segunda
cancillería de la república, instaurada por Carlos VIII. después de la caída de Pedro de Médicis, hijo de
Lorenzo el Magnífico. Su cargo le dio ocasión para recorrer en misiones diplomáticas las principales
cortes italianas y extranjeras: Milán (1499), París (1500), Pistoya (1501), Urbino (1502), donde conoció a
su admirado César Borgia, duque de Valentinois; Roma (1503), París (1504), Mantua (1507, 1509), París
(1510). Pudo así conocer a los hombres de Estado más notables de su tiempo: Luis XII de Francia, el
emperador Maximiliano, julio II. Esto le permitió acumular abundantes experiencias y observaciones
sobre los procedimientos que los políticos empleaban para triunfar, de los cuales no se excluían la
intriga, la perfidia, la fuerza y hasta el asesinato. Es la experiencia que le servirla de base para elaborar
su propia teoría de gobierno.
Después de la batalla de Rávena (1512) y de la caída del confaloniero. Soderini, los Médicis retornaron a
Florencia con el auxilio de la Santa Liga. Maquiavelo, sospechoso de simpatizar con la república, fue
depuesto de su cargo, encarcelado y confinado en su. villa de San Casciano. Pasó unos años de
pobreza, y para distraer sus ocios se entregó al estudio de Platón, Aristóteles, Polibio, Tácito y Tito Livio,
y a comprender sus propias obras. Los Médicis volvieron a tomarlo a su servicio en 1519 y le encargaron
escribir la historia de Florencia. Ejerció varias misiones diplomáticas al servicio de sus nuevos señores,
hasta que fueron derribados y proclamada la república (1527). Fue destituido y murió poco después (22
de junio de 1527). A pesar de su indiferentismo en política y de su vida excesivamente libre, fue siempre
creyente y murió como buen cristiano. A petición suya, se confesó con fray Mateo y recibió los últimos
sacramentos.
A. ANTROPOLOGÍA.
1. LA NATURALEZA HUMANA ES INVARIABLE.
Lo que debe llevar a juzgar lo futuro por lo pasado, es contemplar a una nación
conservar tanto tiempo el mismo carácter, ser constantemente ávara o de mala fe, y
desarrollar sin cesar los mismos vicios o las mismas virtudes. Leyendo con atención la
historia de Florencia en los tiempos anteriores, e incluso en aquellos que son más
cercanos a los nuestros, se verá que los alemanes y los franceses están llenos de
avaricia, de infidelidad, de orgullo y de crueldad, reproches que siempre han merecido
de parte nuestra. (Discursos, Guiraudet, II, 355‑356.)

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2. LA NATURALEZA HUMANA ES DE SUYO MALA.


Pues puede decirse que todos los hombres en general son ingratos, inconstantes,
disimulados, traidores ante el peligro. Mientras les haces bien, ellos son tuyos; te
ofrecen su sangre, sus bienes, su vida, sus hijos, como ya lo he dicho, mientras no
tienes necesidad de ello, pero cuando te encuentras en peligros, ellos se rebelan. Y el
príncipe que se ha fiado de sus promesas, no habiendo tomado preocupaciones,
perece; porque los amigos que se compran a precio de dinero, y no con la nobleza y la
grandeza de alma, se les merece, pero no se les obtiene; y cuando se tiene necesidad
no se puede contar con ellos. Los hombres temen menos ofender a aquel que se hace
amar que a aquel que se hace temer; pues el amor es un lazo que los hombres, que
son todos malvados, rompen tan pronto como en ello encuentran interés, en tanto que
el temor es sostenido por el miedo de la pena, que no les abandona nunca.
(El príncipe, cap. 17.)

3. SI TODOS LOS HOMBRES FUESEN BUENOS...


Un príncipe prudente no debe mantener su palabra cuando esto lo perjudica, y cuando
las ocasiones que le han hecho prometer alguna cosa no existen ya. Si los hombres
fuesen buenos, este precepto sería malo, pero como son malos, o al menos están lejos
de mantener su palabra, tú no debes tampoco mantenerla y nunca te faltarán razones
para justificar la falta de observancia. Yo podría dar mil ejemplos modernos y mostrar
cuántos tratados de paz, cuántas promesas han sido anuladas e inútiles por la
infidelidad de los príncipes, de los cuales aquel que ha tenido éxito es quien mejor ha
sabido al zorro imitar. Pero es necesario saber jugar bien su papel; es necesario ser
hábil en fingir y en disimular, pues los hombres son tan simples y están tan
acostumbrados obedecer a las circunstancias, que aquel que engaña encontrará
siempre alguien a quien engañar. (El príncipe, cap. 18.)

4. LOS NOMBRES SON SIEMPRE MALOS.


Todos los escritores que se han ocupado de legislación (y la historia está llena de
ejemplos que los apoyan) están de acuerdo en decir que quien quiera fundar un Estado
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y darle leyes debe suponer ante todo a los hombres malos, y siempre listos a desplegar
este carácter de maldad en todas las ocasiones en que encuentren oportunidad. Si esta
disposición viciosa permanece oculta durante un tiempo, es necesario atribuirlo a
alguna razón que no se conoce, y suponer que no ha tenido ocasión de mostrarse;
pero el tiempo, que, como se dice, es el padre de toda verdad, la pone en seguida a la
luz del pleno día. (Discursos, Guiraudet, I, 31.)

5. LOS NOMBRES SON BUENOS SÓLO A LA FUERZA.


Los hombres siempre se descubren al fin malvados, si no son obligados por necesidad
a ser buenos. (El príncipe., cap. 19.)

6. SE AFLIGEN DEL MAL, PERO SE CANSAN DEL BIEN.


Los antiguos han dicho que los hombres se afligen del mal y se cansan del bien, y que
estos dos sentimientos diferentes traían los mismos resultados. En efecto, todas las
veces que los hombres son privados de luchar por necesidad, luchan por ambición.
Esta pasión es tan poderosa que nunca los deja, en cualquier nivel que hayan sido
educados. He aquí la razón: la Naturaleza nos ha creado con la facultad de desearlo
todo y con la incapacidad para obtenerlo; de tal suerte que, al encontrarse el deseo
siempre superior a nuestros medios, se provoca de ello un cierto disgusto hacia aquello
que se posee y un cansancio de sí mismo. De ahí nace la voluntad de cambiar. Los
unos desean adquirir, los otros temen perder lo que han adquirido; se disputan, se llega
a las armas, y de la guerra viene la ruina de un país y la superioridad del otro.
(Discursos, Guiraudet, 1, 190‑191.)

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MARTÍN LUTERO
(1483‑1546)
I. VIDA

Nace en Eisleben (Sajonia), el 10 de noviembre de 1483, y muere, en el mismo lugar, 63 años después,
el 18 de febrero de 1546.
Sus padres eran campesinos. En 1505 obtiene en Mansfiel el título de Magister Artium, y, en ese mismo
año, impresionado por un rayo que fulmina a su compañero de viaje, decide ser monje. El alío 1507 es
ordenado sacerdote.
Prosigue los estudios filosóficos según Occam y enseña Filosofía en Wittenberg. Alcanza el grado de
bachiller en Teología (1509). Por estos años padece una aguda crisis religiosa y se decide a leer a los
místicos: San Bernardo, Tauler, Gerson. El año siguiente, emprende un viaje a Roma, donde conoce el
ambiente curial y cortesano de julio II.
Abandona la Filosofía y se dedica al estudio de San Agustín. Y, en la memorable noche de 1519,
mientras etá en la torre del convento, "descubre el Evangelio" (Turmerlebnis) que lo separa de la Iglesia
Romana.
Con motivo de la proclamación de las indulgencias para la construcción de la basílica de San Pedro, fija
las 95 tesis en la puerta de la iglesia de Todos Santos, en Wittenberg (31 de octubre de 1517).
En 1521 es excomulgado y se refugia en Wartburg. Allí inicia la traducción de la Biblia en lengua
alemana, que constituye uno de los monumentos de la lengua germana. Entabla polémicas con el
cardenal Tomás de Vio Cayetano y con Erasmo.
A partir de 1526, se consagra a resolver todos los problemas éticos, litúrgicos y pastorales del
movimiento protestante. Sobre su figura existen versiones muy diferentes. Sea lo que fuere de su vida
personal, es uno de los personajes claves de la Historia occidental.

Antropología

A. LA NATURALEZA HUMANA
1. LA CONCUPISCENCIA ES CASI SINÓNIMO DEL MAL.
La concupiscencia es semejante al enfermo cuya enfermedad mortal afecta no
solamente a un miembro, sino a todos ellos, a los que priva, sin esperanza de curación,
de fuerzas y de vigor. Es como la náusea por las cosas buenas y la concupiscencia
para las malas. Es aquella hidria y aquel monstruo de muchas cabezas con el que

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luchamos hasta la muerte; el cancerbero que nunca cesa de luchar y el Anteo suelto en
la Tierra al que no podemos sujetar. (Weimar, 59, págs. 154‑155.)

2. EL PECADO ORIGINAL HA "CORROMPIDO", NO SÓLO "HERIDO", AL HOMBRE.


Ausente la justicia original, la carne no puede sino caer en la injusticia, es decir, en el
pecado. (Weimar, III, pág. 171.)
¿Qué es el pecado original? Según las sutilezas de los teólogos escolásticos, es la
privación o la falta de justicia original... pero según el Apóstol (San Pablo) y la sencillez
del sentido cristiano, es la privación total y universal de rectitud y de poder para el bien
en todas las potencias tanto del cuerpo como del alma, en el hombre todo entero,
hombre interior y hombre exterior. (Ficker J., II. págs. 143‑144.)

3. LUEGO, TODAS LAS FACULTADES HUMANAS ESTÁN CORROMPIDAS.


Debilidad en la memoria, ceguera en el entendimiento, concupiscencia y des‑
orden en la voluntad. (Weimar, 3, pág. 449.)
Todo lo que el hombre vive y hace sin y fuera de la fe en Cristo se resume en esta
palabra: pecado. (Erlangen, 12, pág. 3.)
En ciertos casos habla del género humano como una "masa de perdición"
(Weimar, 1, pág. 427, y 2, pág. 526.)

4. EN CONSECUENCIA, TODOS LOS ACTOS HUMANOS SON MALOS.


Nuestras virtudes son aparentes, pero en realidad son vicios. (Picker J., pág. 35.)
No puede haber bondad allí donde la fuente misma está corrompida.. por eso aun las
obras buenas son in justicia y pecado. (Weimar, 53, pág. 140‑141.)

B. LA LIBERTAD HUMANA
1. NIEGA LA LIBERTAD DE MANERA CLARA; POR ELLO HABLA
DEL "SIERVO ARBITRIO".
La libertad para el bien no es más que un título sin contenido. (13 tesis.)

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El libre albedrío no es sino una ficción; ¿quién, jamás, ha hecho cuanto él quería?
(Weimar, VII, pág. 145.)

El libre albedrío está muerto... Nosotros somos esclavos de la concupiscencia o de la


caridad; ambas son dominadoras de nuestro libre arbitrio. (Weimar, I, pág. 360.)
La voluntad humana está colocada en el medio como si fuera un asno... S se sienta en
ella Satanás, quiere y vi a donde Satanás quiere y no está en si arbitrio a cuál jinete
eliminar o a cuál buscar. (Weimar, 18, pág. 185.)

Si se atribuye al hombre el libre albedrío (= libertad) es como si el hombre se atribuyera


la divinidad, 1 cual es un gran sacrilegio. (Weimar, 18, pág. 636.)

2. Dios, Y NO LAS OBRAS O LIBERTAD HUMANAS, SALVAN AL HOMBRE.


Para mí, lo confieso: si pudiera poseer el libre arbitrio o algún otro medio de alcanzar mi
salvación, lo rehusaría. En medio de tantas adversidades, peligros, de tantos demonios
en lucha contra mi, yo no podría resistir y conservarla; ¡ acaso un solo demonio no es
más fuerte que todos los hombres reunidos! Con el libre arbitrio nadie se salvaría . ...
Sin duda no se seguirá qué todos los hombres se salvarán; pero algunos al menos, aun
muchos, lo serán al contrario, con las diligencias d libre arbitrio, nadie absolutamente
hubiera alcanzado, sino todos en que estaríamos perdidos. Eliminando el libre arbitrio,
estamos ciertos y seguros de que agradamos a Dios, no por el mérito de nuestras
obras, sino por el favor de la misericordia que él nos ha prometido. Si nuestros actos
son insuficientes o malos, sabemos que él no los tendrá en cuenta, sino que él per‑
donará y remediará paternalmente. He aquí por qué todos los santos han sido
glorificados en su Dios. (Weimar, XVIII, pág. 783.)

Ante esta doctrina luterana existen dos actitudes contradictorias: para algunos, el
pesimismo luterano guarda toda su actualidad y ha sido confirmado por Freud. Otros
consideran esta doctrina como caduca y ajena al mensaje esencial de Lutero.

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Preguntas:

Nicolás Maquiavelo

¿Por qué afirma Nicolás Maquiavelo que la naturaleza humana, no cambia? y ¿Qué
significa?
¿Para Nicolás Maquiavelo, cómo es el ser humano, no sólo los franceses y alemanes,
sino todos los seres humanos? ¿Qué consecuencias tiene su afirmación?
¿Por que todos los hombres no pueden ser buenos?
Describe la vision de Nicolás Maquiavelo sobre el hombre

Martín Lutero

Investiga qué es la concupiscencia, en otras fuentes


¿Cómo entiende Martín Lutero la concupiscencia?
¿Qué significa que el pecado original ha corrompido al ser humano?
¿Cuál y cómo es la visión del ser humano de Martín Lutero?
¿Qué sentido tiene la libertad para Lutero?
¿Qué significa que sólo Dios salva al hombre y no las obras o la libertad humana

Explica cada uno de estos puntos lo más explícito posible

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