Políticas de Seguridad Social en Brasil. Introducción.

Por Gabriel O. Alvarez En Brasil. La seguridad social está definida en el artículo 194 de la Constitución de 1988 como un sistema que incluye la atención a la salud, la previdencia social y la asistencia social. Participaron de la actividad de EUROsociAL participantes del Ministerio de la Salud y del Ministerio de Previsión Social, para presentar los programas seleccionados como buenas prácticas, teniendo como foco los trabajadores temporeros. Los programas presentados, tanto la atención primaria a la salud con los Agentes Comunitarios de Salud, como el programa de política previsional para trabajadores rurales, tienden a la universalización y en este sentido incluyen a los trabajadores temporeros, a pesar de no estar focalizados en los mismos. Tanto por sus dimensiones continentales, como por su carácter federativo, estos programas funcionan en una red que incluye el nivel federal, los estados y municipios, creando una red que permite ofrecer los servicios públicos en más de 5000 municipios que componen el Brasil. A pesar de la capilaridad lograda, existe poco diálogo entre los tres pilares que se asienta la política de seguridad social. Las experiencias presentadas por el Ministerio de la Salud y por el Ministerio de la Previsión Social tienen una estrategia de universalización de la cobertura, por este motivo se focalizan en la población rural como un todo, en el caso de la política previsional y en la atención primaria por agentes comunitarios de salud en la experiencia presentada de seguridad social en salud. Durante la visita de estudios en Soure se tuvo oportunidad de visitar las instalaciones del PREVbarco que lleva los servicios provisionales a los trabajadores rurales de la región amazónica, muchos de los cuales están envueltos en trabajos sazónales. Durante la visita se pudo observar también el trabajo de los Agentes Comunitarios de Salud junto a la población de la reserva extractivista de Soure, una

población que depende de la sazonalidad de la pesca para su sustento. Esta experiencia de la visita de estudios trasciende la descripción de las experiencias que aparece reflejada en las fichas. Con el propósito de ilustrar al lector sobre esta experiencia amazónica, incluimos también un capítulo con el análisis antropológico sobre la política previsional y los pueblos indígenas de Amazonas, muchos de los cuales trabajaron como temporeros a lo largo de su vida. Las experiencias presentadas por el Ministerio del Seguridad Social (Ministerio da Previdência Social), deben ser contextualizadas para entender su alcance y la inclusión de los trabajadores temporeros en las mismas. La política previsional rural de Brasil es un importante programa de transferencia de renta. Orientado para una población rural que vive en economía de subsistencia el régimen previsional rural establece un beneficio no-Bismrakiano para el asegurado especial. Para conseguir la pensión de la jubilación rural, el beneficiado tiene que comprobar, por medio de pruebas documentales su condición de trabajador rural. En las regiones sur son utilizados los recibos del productor rural, en otras regiones como en el amazonas son aceptos comprobantes de domicilio, recibos, documentos escolares, etc. Los trabajadores temporeros, trabajan durante una parte del año en trabajos remunerados y el resto del año se dedican a trabajos de subsistencia. En algunos casos, como los trabajadores temporeros de la castaña, el trabajo temporero no implica ni siquiera vínculo de trabajo. Las familias quilombolas de Pará se trasladan a las tierras de colecta, en la cabecera de los ríos y solo retorna a sus comunidades con el final de la zafra. Emplean trabajo familiar y venden el producto del trabajo para atravesadores. La mayor parte de los trabajadores temporeros que viven en el área rural se jubilan por el programa previsional rural, no contributivo. Los trabajadores temporeros asalariados, con relaciones de trabajo formales, tiene una alícuota de 14% como trabajadores avulsos. El sistema que se aplica a estos trabajadores formales sigue

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los principios contributivos Bismarkianos. Esta situación quedó en evidencia después de un pronunciamiento del Ministerio Público pronunciándose que los trabajadores “boia fria”, como son conocidos los trabajadores temporeros del sector agrícola, no tendrían derecho a la jubilación como trabajador rural, por su condición de asalariado. Esta decisión judicial está por tras de los motivos que impulsaron la reforma presentada en la segunda experiencia. Por la misma se flexibilizan las condiciones de contratación de un pequeño número de trabajadores rurales en pequeñas propiedades y por pocos meses en el año. El trabajador tiene una contribución reducida, (8%), y el pequeño propietario no pierde su condición de asegurado especial. Cabe señalar que esta flexibilización en la legislación no se aplica a las plantaciones que ocupan decenas o centenas de trabajadores temporeros en las diversas culturas agrícolas. La diferencia entre los regímenes Bismarkianos y noBismarkianos también está entre los motivos que estimulan un subregistro de los trabajadores temporeros. Los datos oficiales sobre trabajadores temporeros pueden ser consultados en el Ministerio de Trabajo, que los sistematiza a partir de las RAIS, que son encuestas enviadas por los empleadores. De acuerdo con la RAIS/2007 del Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE), los trabajadores temporeros declarados son 71.391 en todo Brasil. El grupo de trabajadores temporeros levantado por la RAIS, registra dos tipos de trabajadores temporeros con vínculos de trabajo formal por la CLT (Consolidación de las leyes del Trabajo). Por un lado los que trabajan para persona jurídica por tiempo determinado, que serían 47.138 trabajadores. Por otro, aquellos que trabajan para persona física, que serían 24.253 trabajadores temporeros. Los datos obtenidos por este registro construido a partir de la autodeclaración son un retrato de las grandes firmas que declaran sus trabajadores temporeros, antes que un mapa de la distribución de los trabajadores temporeros. Si proyectamos estos datos por estados, observamos que los mismos se concentran en los estados de São Paulo, Alagoas,

Pernambuco, Minas Gerais y Bahia. Los trabajadores temporeros declarados son prácticamente inexistentes en vastas regiones del país, como la región Norte, e inclusive la región Sur con importantes actividades agrícolas. De acuerdo con los datos del IBGE, en Brasil habría cinco millones de trabajadores rurales, de los cuales tres millones y medio serían “boia fria”, denominación popular que reciben los trabajadores temporeros en Brasil. 1 Este dato, contrastado con las informaciones oficiales de la RAIS/MT muestra la ausencia de informaciones específicas sobre trabajadores temporeros. Esta situación evidenciada en el caso de Brasil se repite en todos os países que participaron del estudio. Esta enorme discrepancia entre los datos declarados por los empresarios en la RAIS y los datos levantados por el IBGE en el censo agropecuario de 2006, está en la base del segundo projecto presentado por el Ministerio de la Seguridad Social (Previdência).

1

http://www.agrosoft.org.br/agropag/10056 6.htm

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Trabajadores temporeros - Brasil - Rais 2007
DF GO MT MS RS SC PR SP RJ ES MG BA SE AL PE PB RN CE PI MA TO AP PA RR AM AC RO

75 - Trabalhador rural regido pela CLT vinculado a pessoa fisica por tempo determinado ou obra certa. 70 - Trabalhador rural regido pela CLT vinculado a pessoa juridica por tempo determinado ou obra certa.

0

5000

10000

15000

20000

Fuente, RAIS 2007/MTE
Trabajadores rurales contratados, Brasil, IBGE

Distrito Federal Go iás M ato Gro sso M ato Gro sso do Sul Rio Grande do Sul Santa Catarina P araná São P aulo Rio de Janeiro Espírito Santo M inas Gerais B ahia Sergipe A lago as Pernambuco P araíba Rio Grande do No rte Ceará P iauí M aranhão To cantins A mapá Pará Ro raima A mazo nas Acre Ro ndô nia

100 000

200 000

300 000

400 000

500 000

600 000

700 000

Establecimientos rurales

Empleados contratados

Brasil. Comparación entre trabajadores temporeros declarados en la RAIS y datos censales del IBGE
DF GO MT MS RS SC PR SP RJ ES MG BA SE AL PE PB RN CE PI MA TO AP PA RR AM AC RO

IBGE RAIS

0

100000

200000

300000

400000

500000

600000

700000

El Sistema Único de Salud (SUS), los agentes Comunitarios de Salud y la atención primaria.
Experiencia aportada por Carmem de Simoni El Sistema Único de Salud (SUS) fue implementado en la Constitución de 1988, tiene como base los principios de: universalidad, integralidad, equidad, control social y participación popular. El Sistema Único de Salud está organizado a partir de los principios de regionalización de la atención, descentralización de la gestión – con mando único - y jerarquización de los servicios. Las esferas gestoras pactan las políticas públicas. El controle social es realizado por medio del consejo nacional de salud que hace el monitoreo del sistema. La Atención Primaria es definida como un conjunto de acciones de salud, en el ámbito individual y colectivo, para la promoción y protección de la salud, prevención, diagnostico, tratamiento y rehabilitación. La atención primaria fue pensada como el primer punto de contacto de la población con el SUS. Cada equipo seria responsable por un territorio en el que viven entre 800 y 1.000 familias, lo que sería equivalente a la cobertura de aproximadamente 4.000 personas. Cada equipo está compuesto por: médico, enfermeros y auxiliares de enfermería y los Agentes Comunitarios de Salud. Los Agentes Comunitarios de Salud son elegidos entre las personas de la comunidad y pasan por un curso de capacitación y reciben un pago por sus servicios. Su tarea consiste en visitar todas las casas del territorio de su comunidad, acompañando el estado de salud de los moradores. Los agentes comunitarios de salud realizan tareas de acompañamiento, prevención, distribución de medicamentos y encaminamiento para las instancias de mayor complejidad. El papel de los agentes

comunitarios de salud es el de promotores de salud dentro de su comunidad. Este papel es fundamental para la relación entre el equipo de salud y la población. La primera experiencia con Agentes Comunitarios de Salud fue implementada en el Estado de Ceará en el año de 1991. En el año 1994 esta estrategia fue incorporada por el Ministerio de la Salud y comienza a ser implementada en el marco de la política nacional de salud. El sistema está organizado para ofrecer Acceso gratuito a los servicios de salud. Entre los resultados esperados, podemos mencionar: la mejora en la calidad de vida durante y después de la fase de crecimiento; la búsqueda de una atención a la salud integrada (garantizando la referencia a otros servicios) e integral (promoción, prevención y asistencia); la valorización social de el medico de familia y de la atención primaria; el control social y la participación de la comunidad; la sostenabilidad financiera y politica y valorización de lo espacio de APS en el sistema de salud. La red del SUS está compuesta por: 63.662 Unidades Ambulatoriales; 5.864 Unidades Hospitalares con un total de 441.591 camas, responsable por más de 900 mil internaciones por mes, lo que corresponde a un total de 12 millones de internaciones/año. Los procedimientos de atención realizados están en la casa de los millones: aproximadamente 1.100 millones de procedimientos de atención básica realizados anualmente; 1.000 millones de procedimientos ambulatorios especializados; 300 millones de exámenes de patología clínica, realizados en el servicio ambulatorial, así como 42,5 millones de exámenes radiológicos; 10 millones de exámenes de utrasonografía/ecografía; 13,5 millones de análisis anatomopatológicas y citopatológicas. El SUS realiza más de 2,3 millones de parto por año. Son más de 220.000 Agentes Comunitarios de Salud trabajando en los diferentes municipios de Brasil.

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Los principales logros para la Atención Primaria desde su implementación fueron: la definición del equipo básico nacional y sus funciones esenciales integrados a la red de servicios; la definición del rol de responsabilidades de cada esfera gubernamental en la gestión de la APS; los cambios en el financiamiento y el crecimiento de los recursos presupuestarios para la atención primaria; la creación de sistemas de monitoreo y evaluación; el apoyo de los gestores municipales y de la populación beneficiaria; los logros y el crecimiento del espacio político de la APS. En aproximadamente una década la experiencia se extendió a la mayor parte de los municipios y en la actualidad alcanza a la mayor parte de la población. El SUS se financia a partir de aportes de las diferentes instancias, Federal, Estadual y Municipal. El Ministerio de la Salud asigna los recursos provenientes de impuestos y contribuciones por medio de: transferencias fondo a fondo para los Estados y municipios; por medio de convenios, con Estados, municipios y establecimientos de salud; y por remuneración de los servicios prestados por los establecimientos de salud. El Ministerio de Salud es responsable por la formulación de las políticas y por inducir la aplicación de estas políticas al abrir líneas de financiamiento y de transferencia de recursos, pero el sistema es descentralizado y con diversas instancias de participación de la población, como las conferencias de

salud, que se realizan a nivel municipal, estadual y nacional. Para la Atención Primaria hay un recurso propio, el piso de atención básica (PAB) que se divide en una parte fija y otra variable. El PAB fijo que corresponde a un tanto per capita para toda la población y el PAB variable que es un incentivo para las políticas prioritarias como Salud Familiar, Agentes Comunitarios de Salud, Salud Indígena, especificidades regionales etc… El proceso de discusión, aprobación y ejecución de la experiencia, como toda política nacional, tuvo instancias técnicas e instancias políticas. Las instancias políticas produjeron el marco legal en el que se asienta el Sistema Único de Salud. Este marco legal está dado por la Constitución Brasilera de 1988, las Leyes Orgánicas de Salud nº 8080 y 8142, la Ley Arouca como es conocida la legislación sobre Salud Indígena. La Política Nacional de Atención Primaria también es discutidas en las Conferencias de Salud, estaduales y federales. Nuevos programas como Territorios de la Ciudadanía articulan programas de diversos ministerios como forma de optimizar los esfuerzos. Está también en ejecución una política específica para los pueblos y comunidades tradicionales La construcción de la atención primaria a salud fue estratégica para consolidación del Sistema Único de Salud brasileño- SUS. La primera experiencia de incorporar Agentes Comunitarios de Salud a la atención primaria tuvo lugar en Ceará, en

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el año de 1991. Esta iniciativa se mostró exitosa y en el año de 1993 los Agentes Comunitarios de Salud son incorporados a la atención primaria con la creación del Programa de Salud Familiar. El ministerio estimula la incorporación de Agentes Comunitarios de Salud y en 1998, en el marco del esfuerzo nacional por la universalización del acceso, sin desembolso directo, a toda la población se crea el Piso de Atención Básica fijo e variable para el Programa de Salud Familiar. En el año de 2001 se crean incentivos presupuestarios para ampliar las coberturas municipales en salud familiar y estimula la acción de los Agentes Comunitarios en las poblaciones rurales.

Los recursos para el programa aumentan en 2004 con la institución del incentivo de equidad (municipios de IDH < 0,700 = 50% mas en el presupuesto del Programa de Salud Familiar). Recientemente, en el año de 2005 se lanzó La Política Nacional de Atención Primaria y se cambió el nombre del programa para Estrategia de Salud Familiar. En el año de 2007 se estimuló la búsqueda de la integralidad y de la integración y la creación de las redes asistenciales a partir de la atención primaria. El programa de Atención Primaria de la Salud fue incorporado en la estrategia de Territorios Integrados de Atención a La Salud

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Otra Mirada

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Otra mirada: las Agentes Comunitarias de Salud de Soure
Experiencia aportada durante la visita de estudios. La experiencia presentada por el Ministerio de Salud, será mejor interpretada a partir de la experiencia registrada en Soure durante la visita de estudios. En esa oportunidad, los integrantes del grupo pudieron entrar en contacto con los Agentes Comunitarios de Salud, en su mayor parte mujeres. Ellas, que están en la línea de contacto entre los equipos de salud y las poblaciones rurales, pescadores, trabajadores temporeros y agricultores. Los agentes de salud ocupan un lugar fundamental en el programa de atención primaria de la salud. Ellos son el punto de contacto entre el sistema de salud y las comunidades. Los Agentes comunitarios de salud operan como brokers, intermediarios, hacen la articulación entre el sistema médico y la población. El papel de brokers requiere determinadas cualidades. Ellas son los intermediarios entre un sistema médico, muchas veces arbitrario, y una población sensible, con problemas concretos. Ellas tienen que hacer el papel de mediador, de traducción, entre el sistema de salud y el sistema de relaciones sociales de la comunidad en que vive. “Mira, la primer función del Agente de Salud es conocer el barrio, la comunidad donde vive; segunda, tener afinidad para trabajar con determinado tipo de cosas, inclusive con la población; otra cosa es la sensibilidad con la población carente. Son personas que tienen necesidades y hasta vulnerabilidad de determinadas cosas. Para ser Agente de Salud tiene que tener talento, porque nosotros enfrentamos los problemas de la agente. No es fácil” (María Sonia Pantoja, Agente Comunitario de Salud).

El papel de los Agentes Comunitarios de Salud se consolido con la superación de diferentes desafíos enfrentados por la salud pública. A medida de que superan los desafíos ganan el respeto y el reconocimiento por su trabajo. Con la consolidación de los resultados en un área específica, los agentes comunitarios amplían su abanico de acciones abordando nuevos temas y contribuyendo, de manera progresiva, para la salud integral de la comunidad. Este reconocimiento refuerza la auto-estima de los Agentes Comunitarios de Salud y los estimula a continuar enfrentando los desafíos de trabajar con poblaciones pobres, rurales, trabajadores temporeros. “El primer gran problema que enfrentamos cuando comenzó el programa de Agentes Comunitarios de Salud fue el cólera. Nosotras entramos en la época del cólera. Fue mucho sufrimiento, nosotras vimos gente muriendo de diarrea, vómitos, por causa del cólera. Era un índice muy alto de mortandad infantil en el municipio. Hoy, gracias a Dios, la mortandad infantil está cero. Nosotras no tenemos chicos desnutridos gracias al trabajo que desarrollamos. Después de trabajar con los niños, comenzamos a trabajar con las embarazadas. El tratamiento para los niños comienza cuando con las madres, antes del parto. Hacemos todo un trabajo de encaminamiento para el centro de salud para hacer los exámenes del pre-natal. Después comenzamos a trabajar con los ancianos, como es el caso de Doña Edir, que es una persona diabética, hiper-tensa, y gracias a Dios, tanto la diabetes como la hipertensión están controladas, gracias al programa de agentes comunitarios” (María Sonia Pantoja, Agente Comunitario de Salud).

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Los agentes de salud como brokers, mediadores, comparten el mundo cultural de su barrio y se esfuerza por aprender el funcionamiento del sistema público de salud. Grupos particulares, como pescadores, trabajadores temporeros o indígenas, tienen sus códigos, sus creencias. A veces el contexto, o una posición de habla, pueden dificultar la comprensión. El hecho de que el Agente de Salud es de la misma comunidad que la persona atendida facilita la comunicación. Los agentes de salud no solo realizan la comunicación desde el sistema de salud para la comunidad, como también de la comunidad para el sistema público de salud, encaminan pacientes para la atención médica, les llevan los medicamentos. Trabajan en la orientación de los pacientes como en el encaminamiento de las demandas, como se desprende de los testimonios registrados en la colonia de pescadores de la Reserva Extractivista de Soure. “Ella viene, pesa los chicos, nos da consejos. Para mi es muy bueno, ella nos informa de todo lo que va a pasar, viene a avisar anticipado y uno está informado. Ella avisa los médicos, el horario, el día de la vacuna, todo. Ella nos informó sobre el médico, el dentista, porque nosotros no sabíamos de las consultas” (Ana Cláudia Leal, dueña de casa, Soure). La presencia en la comunidad por medio de los Agentes de Comunitarios de Salud le da una capilaridad al sistema público de salud que no podría ser lograda solo con médicos y enfermeros. Los agentes comunitarios de salud llevan la atención hacia el interior de los hogares, con un vinculo horizontal, que está expresado, en el próximo testimonio, por la metáfora de que la Agente Comunitaria de Salud es como una hermana. “Ahora es que yo me enfermé, me apareció algo en el dedo… y la presión. Pero yo tomo remedios. Ella (la agente comunitaria de salud) junta todas las recetas y me trae los medicamentos del puesto de

salud. Todos los que llegan allá son atendidos, no vuelve nadie. Es bueno, hasta parece que somos hermanas, ahahaha” (Oscarina dos Santos Vaz, 77 años de edad, Soure). La invocación de la metáfora de la hermandad no es gratuita. Esta imagen nos habla de la relación “de familia” lograda entre el servicio de atención primaria y la población. Por otro lado la imagen de la hermandad nos remite a relaciones igualitarias en el interior de la familia. La alegoría de la hermandad trasciende el plano de la familia para el del sentimiento de pertenencia, que pasa del plano de la hermandad en la familia, para el plano de la ciudadanía en las políticas públicas. Esa metáfora es un índice de la eficacia conseguida por el programa de Agentes Comunitarios de Salud. Muestra como el mismo, al mejorar las condiciones de salud de la comunidad y al favorecer el sentimiento de inclusión social, tiene efectos positivos en términos de inclusión social. No es solo inclusión del ACS como

miembro de la familia, es la inclusión de la población en el sistema público de salud, creando vínculo de pertenencia, de ciudadanía por medio del acceso a las políticas públicas de seguridad social.

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Previsión Social Rural en Brasil
Experiencia aportada por João Donadon Los trabajadores rurales brasileños estuvieron por muchos años al margen de cualquier discusión sobre protección social. La Ley Eloi Chaves, de 1923, que reglamentó la creación de las Cajas de Jubilación y Pensión, y que es el marco en la historia de la Previsión Social Brasileña, apenas trató de los trabajadores urbanos. Pasados casi 50 años de la Ley Eloi Chaves, fue tomada la primera iniciativa formal con el propósito de extender la protección a los trabajadores rurales. Por medio de la Ley Complementar nº 11, de 1971, fue instituido en Brasil el primer programa asistencial para el trabajador rural ofreciendo beneficios precarios, por edad a los 65 años, apenas para los hombres y con un valor igual al 50% del salario mínimo. Ese programa estuvo vigente desde 1971 hasta octubre de 1988, con la promulgación de la nueva Constitución Federal. A partir de entonces, los trabajadores rurales pasaron a integrar el mismo régimen previdencial de los trabajadores urbanos, con valor de los beneficios fijados en 100% del salario mínimo. La mudanza en el régimen introdujo también un cambio en el financiamiento, tornando la contribución menos onerosa para el trabajador rural (y por lo tanto, con fuerte subsidio del Gobierno), en función de las mayores dificultades financieras enfrentadas por estos trabajadores, que pasaron a ser denominados, en la Previsión Social, de Asegurados Especiales. Antes de la creación del régimen rural, los trabajadores del sector estaban al margen de la política previsional. Con la creación del FUNRURAL en la década de 1970, se les otorgó una protección mínima con un programa asistencial con derechos a beneficios no-accidentarios (jubilación por edad, por invalidez y pensión por muerte) con valor de 50% de un salario mínimo y beneficios accidentario (jubilación por invalides y auxilio-enfermedad), con valor de 75% del salario mínimo. Los trabajadores rurales estaban en peores condiciones sociales que los trabajadores

del sector urbano, sin acceso a las políticas de seguridad social, sin protección del Estado, condenados a una vejez en la pobreza. Con la política de previsión social rural se pretende garantir la protección social a los trabajadores que viven en régimen de economía familiar, con reposición de renta, tanto temporaria en los casos que haya limitación para el trabajo, como permanente, en los casos e invalidez y vejez. Los resultados alcanzados pueden ser dimensionados por el número de beneficios concedidos. De 1980 a 2007, posición de diciembre de cada año, el número d beneficios activos pasó de 2,4 millones para 7,7 millones. Los gastos con el pago de beneficios rurales pasó de R$ 5.793,10 millones, en 1980, para R$ 39.344,01 millones en 2007, a valores de agosto de 2008 - INPC. La recaudación rural cubre apenas 12,0% de la despesa con el pago de los beneficios, luego la transferencia de la Secretaria del Tesoro Nacional giró en torno de R$ 31.475,21 millones, apenas en el año de 2007. La implementación del programa de previsión social rural presentó una serie de desafíos no previstos inicialmente y a los que tuvo que adecuarse para hacer el programa operacional. A diferencia del sector urbano, donde existe una serie de registros documentales, la Previsión Social no tiene un buen registro de su clientela rural. Invariablemente los asegurados especiales solo se aproximan de la Previsión Social en el momento de solicitar el beneficio. Por el diseño no-Bismarkiano del programa, las contribuciones de los asegurados especiales no son individualizadas, una vez que son realizadas en la comercialización de la producción agrícola (2,1% sobre el valor de comercialización). Los trabajadores rurales son jubilados, no por los aportes individuales y si por el tiempo de trabajo. Eso lleva a que a la hora de solicitar el beneficio tengan que presentar pruebas documentales que prueben su condición de trabajador rural a lo largo del periodo requerido. Los servidores de la Previsión Rural encuentran dificultades a la hora de verificar la condición de asegurado especial del trabajador en el momento de la concesión de beneficios. Las informaciones

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prestadas por los asegurados especiales en el registro son precarias, muchas veces los trabajadores no poseen su documentación básica cuando inician los trámites, como certificado de nacimiento, documento de identidad. En algunas regiones, junto con la política previsional, se produce un proceso de documentalización de la población rural. Millares de trabajadores rurales vivieron toda su vida, en el interior, sin ningún tipo de documento y solo se registran para tener derecho a la previsión social rural. En términos de cohesión social la Previsión Social Rural eliminó la discriminación entre trabajadores urbanos y rurales, estableció igualdad de derechos entre eses trabajadores y redujo la pobreza en el área rural, principalmente entre los ancianos. Indirectamente, el pago de los beneficios en áreas rurales contribuye para el desarrollo de los municipios, especialmente de aquellos donde la agricultura familiar es predominante. Los recursos de los jubilados estimulan el comercio y actividades de prestación de servicios, transportes, y aumenta considerablemente el dinero circulante. Los repases que la Previsión Social realiza para el pago de los beneficios acostumbra ser mayor que los recursos que reciben por el Fondo de Participación de los Municipios (transferencia de recursos federales de la Unión para los municipios, determinada por la Constitución Federal). El proceso de discusión y aprobación de la inclusión de los trabajadores rurales, que viven en régimen de economía familiar, en un régimen previsional se dio en el Congreso Nacional, por ocasión de la reforma constitucional de 1988 que estableció igualdad de derecho entre trabajadores rurales y urbanos así como determinó que la contribución social para la seguridad social mediante la aplicación de una alícuota sobre la comercialización de la producción, diferente de la contribución de los trabajadores urbanos, cuja alícuota recae sobre a su remuneración. La estructura del régimen de previsión social, con su plano de costeo y de beneficios, fue tratada posteriormente y aprobada por medio de las Leis 8.212/91 e 8.213/91. El Régimen General de Previsión Social, que incluye los trabajadores urbanos

y rurales, es operacionalizado por el Instituto Nacional de Seguro Social – INSS que cuenta con 5 gerencias regionales; 102 gerencias-ejecutivas ; 1.110 agencias de atención al público, 70 unidades móviles (motorizadas y barcos), con sistema informatizado e integrado. El INSS cuenta con cerca de 39.500 servidores públicos activos para cubrir todo rl território brasileiro. La Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílios, del Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística – IBGE, apunta la Previsión Social como responsable por una substancial disminución del número de personas pobres en el país, especialmente entre la tercera edad. La Previsión Social Rural en Brasil tiene la particularidad, de ser um régimen contributivo, mas tiene su beneficio de jubilación desvinculado de cualquier rendimiento de la fase activa, aproximándose de una pensión básica universal. Como experiencia, la previsión social rural con un diseño no-Bismarquiano, se muestra muy positiva en Brasil y es probablemente pueda ser aprovechada en otros países para el diseño de sistemas provisionales para población rural o con poca capacidad contributiva. Los principales actores y partes involucradas en la ejecución de la experiencia son el gobierno, parlamentares, sindicatos de trabajadores rurales en el momento de discusión y aprobación de normas y el Ministerio de la Previsión Social y el INSS en la operacionalización del proceso. La previsión social rural nació de un proceso de negociación entre gobierno, parlamentares y las entidades representativas de los trabajadores. La Previsión Social Rural tiene por definición el apoyo de la sociedad, que paga, en gran medida, la necesidad de financiamiento de ese régimen. Siendo así, la implementación del modelo necesitó de amplia discusión para aprobación y do apoyo total del gobierno para su implementación. El Ministerio de la Previsión Social (MPS) es responsable por el Régimen General de Previsión Social - RGPS, con competencia para proponer políticas previsionales. Subordinados al MPS están el INSS, responsable por la

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operacionalización del régimen y la Empresa de Tecnología e Informaciones de la Previsión Social DATAPREV, responsable por los sistemas informatizados, que garantizan la integración de los bancos de datos. Además, hace parte del sistema el Consejo de Recursos de la Previsión Social, órgano colegiado, a quien compete la prestación jurisdiccional e el control de las decisiones del Instituto Nacional do Seguro Social, en los procesos de interés de los beneficiarios y contribuyentes del RGPS. Este Consejo está compuesto por 4 Cámaras (2ª e última instancia) y 29 Juntas de Recursos (1ª instancia). Como el régimen de previsión social, especialmente el rural, posee necesidad de complementación financiera del gobierno, el Ministerio de Hacienda (Economía) repasa la diferencia entre lo que se recauda y lo que se paga, mensualmente. La DATAPREV mantiene la Previsión Social totalmente integrada, con estructura de red propia y cuadro de servidores para recepción, tratamiento y almacenamiento de gigantescos bancos de datos. Es responsable por la identificación mensual de los beneficios a ser pagos, por el desarrollo de los sistemas de gerenciamiento del régimen, por el mantenimiento de los equipos de informática, entre otros.

La Previsión Social Rural en Brasil es un modelo defendido por el gobierno y aprobado por la sociedad, pues lleva ciudadanía a las áreas menos favorecidas, fija el trabajador en el campo, reconoce la actividad de subsistencia de los trabajadores rurales como productiva y contribuye para disminuir la pobreza, especialmente entre los ancianos. La experiencia nos muestra que algunos cuidados deberían haber sido tomados, en el inicio de la implantación del régimen previsional rural. Un punto a destacar seria el levantamiento de los trabajadores rurales y su condición social, lo que proporcionaría un control más efectivo del régimen. El modelo previsional del área rural brasileña impone la necesidad de repases financieros mensuales del gobierno para el equilibrio de las cuentas. Ese es un punto importante al analizar la posibilidad de implantación del modelo en otros países. Es un régimen solidario que garante la protección a los menos favorecidos, mas es pago, en gran parte, por toda la sociedad. Aumentar la cobertura previsional em las áreas rurales es un desafío que nos impulsa a mejorar el actual modelo. Uno de los pasos a ser dados ahora, por Brasil, es la creación de un registro detallado de los asegurados especiales, a fin de posibilitar el reconocimiento automático, de derecho, facilitando la vida de los trabajadores y dando más garantías al servidor que concede los beneficios.

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Nuevas reglas de contratación simplif icada trabajadores rurales, Brasil.
Experiencia aportada por João Donadon La contratación simplificada de trabajadores rurales por pequeño plazo y reglas especiales para contar el plazo de carencia para acceso a beneficios provisionales es un proyecto que está en fase de estudio para implementación. Para superar la gran informalidad en el campo, especialmente en relación a los trabajadores temporarios, se edito la Ley nº 11.718, de 20 de junio de 2008, que instituye un mecanismo simplificado para la contratación, por parte del productor rural persona física, de trabajadores rurales para trabajo de corta duración, por plazo no superior a dos meses, dentro del periodo de

un año. La citada ley, en este caso, fijó el porcentaje uniforme de contribución del trabajador rural en 8% (menor alícuota existente) sobre la remuneración recibida y dispensó la firma de la Libreta Profesional, desde que el empleador incluya el trabajador en documento de presentación obligatoria a la Previsión Social (Guia de Recolhimento do Fundo de Garantia do Tempo de Serviço – FGTS, e Guia de Informações à Previdência Social – GFIP). En el campo se observa una gran informalidad de las relaciones de trabajo, en especial en relación a los trabajadores rurales temporeros. Esta informalidad está motivada, en parte, por la complejidad de las reglas de contratación previstas en la legislación. Con esta nueva ley se espera una mayor formalización de los contratos de trabajo en el área rural para asegurar la efectiva protección previsional. La norma es reciente y todavía depende, en parte, de normatización infra-legal y operacional.

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Otra Mirada

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Otra mirada. “No soy mandado, soy jubilado” Previsión social y pueblos indígenas en el Amazonas Brasileño.
Gabriel O. Alvarez Dr. en Antropología Social (PPGAS/DAN/UnB) Profesor UFG 2

Solimones por un lado los Ticunas, de la Tierra Indígena de Umariaçu, y a pocos kilómetros, en Atalaya do Norte, en la boca del valle del Javarí. Esta Tierra Indígena tiene la peculiaridad de ser multiétnica, y abriga grupos con diferente tipo de contacto, e inclusive no-contactados. En Atalaya del Norte entrevistamos Marubos y Kanamarís. Nuestro trabajo de campo también incluyó los Sateré-Mawé, pueblos de lengua Tupi, que vive en la región del medio Amazonas en la Tierra Indígena Andirá-Marau. Durante la investigación se realizaron entrevistas con los beneficiarios y sus familias y se trato trazo un rápido perfil de los aspectos socio-culturales, se analizó el acceso a los servicios de la previsión y los usos del dinero de los beneficio 3 . Cuando analizamos el acceso de las poblaciones indígenas a los beneficios de la previsión social, tenemos como paño de fondo una cuestión más profunda que es la construcción de la ciudadanía. En este sentido, este trabajo, al tentar traducir la percepción que estos usuarios tienen de la política previsional, contribuye en la construcción de un dialogo entre los formuladotes de políticas y los usuarios. En las últimas décadas del siglo XX, diversos países latinoamericanos introdujeron modificaciones en sus Constituciones que evidencian un cambio en las políticas públicas para los pueblos indígenas, en el sentido de reconocer los estados nacionales como sociedades pluriétnicas. En el caso de Brasil, el artículo 231 de la Constitución de 1988 reconoce la organización social, costumbres, lenguas, creencias y tradiciones de los pueblos indígenas. Este dispositivo erosionó la política asimilacionista desarrollada en la época republicana por el Servicio de Protección a los Indios (SPI) y posteriormente la Fundación Nacional Indigenista (FUNAI) y erosiona la tutela ejercida por estas instituciones, que tenían

Los pueblos indígenas en general, y los de las tierras bajas en particular, fueron descriptos, imaginados y representados como seres “naturales”, donde esa naturaleza se contrapone a los derechos sociales e inclusive al mundo del trabajo. La imagen del índio en el pensamiento social se sobrepone con la situación enfrentada por las poblaciones indígenas. La historia de los pueblos indígenas de América latina ha sido construida con la explotación económica, trabajo temporero y trabajo nolibre. Solo en las últimas décadas los pueblos indígenas tuvieron la posibilidad de tener acceso a las políticas sociales. A pesar de esto, son prácticamente inexistentes trabajos que aborden las políticas previsionales y los pueblos indígenas. En la investigación sobre pueblos tradicionales y política previsional en Amazonas se realizó un trabajo de campo intensivo y multi-local, con observación directa y entrevistas en profundidad. Se visitaron tres regiones diferentes. En el alto
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Este trabajo sistematiza una serie de observaciones realizadas durante consultorías para la Secretaria de Previsión Social, (Alvarez 2000, 2007, s/d), y mis investigaciones junto a pueblos indígenas realizadas en el Departamento de Antropología de la UnB (2003-2007), y como coordinador del Núcleo Cultura y sociedades Amazónicas de la UEA (2007-2008).

Durante el trabajo realizado en el DAN/UnB trabajé durante cuatro años junto al pueblo Sateré-Mawé, visitándolos durante los cuatro años que duró la investigación. Como coordinador en la UEA visité varias veces la región del alto Solimones, Alto Río Negro y la región de los Sateré-Mawé en 2007 y 2008.

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el monopolio de la cuestión indígena (Ramos 1998, Sousa Lima 1995). Por otro lado la Constitución de 1988 introdujo también importantes cambios en el área de Seguridad Social, definida en el texto constitucional como apoyada en tres pilares, la Salud, la Previsión y la Asistencia Social (art. 194). La constitución establece la universalidad de la cobertura y de la atención. En el artículo 201 de la Constitución se estableció que los beneficios de la Previsión Social tengan como base el valor de un salario mínimo. Estos dispositivos constitucionales fueron reglamentados por la Ley 8.212/91 que establece la forma de contribución de los asegurados especiales, trabajadores rurales, pescadores, la ley 8.213/91 y el decreto 3.048/1999. Todos estos dispositivos caracterizan al asegurado especial como aquel que vive en una economía de subsistencia a partir de la explotación agrícola con trabajo familiar. El decreto presidencial 5.051 del 19 de abril de 2004 promulgó el Convenio 169 de la OIT. El Convenio 169 de la OIT establece nuevos parámetros para la política de los Estados Nacionales en relación a los pueblos indígenas, reconoce sus especificidades y tradiciones culturales, así como sus derechos a participar de la discusión e implementación de políticas. Este convenio establece también, en su art. 24, el derecho de los pueblos indígenas a la seguridad social en términos de igualdad con el resto de la población nacional. A partir de los dispositivos legales, la población indígena que vive en las tierras indígenas pasó a ser considerada como asegurado especial por la política previsional. Los asegurados especiales se jubilan por un sistema no-bismarkiano, donde el criterio para el beneficio es el tiempo de trabajo y no los aportes individuales. A diferencia de otros asegurados especiales que tienen que demostrar mediante pruebas documentales su tiempo de trabajo, en el caso de las poblaciones indígenas es suficiente una declaración de la FUNAI en la que conste la condición de trabajador rural indígena. De acuerdo con la lógica jurídica de estas premisas, en Brasil no habría una jubilación indígena, pero si jubilados indígenas. Los indígenas que obtuvieron su jubilación lo hicieron como asegurado

especial de la previsión social, pero por ser trabajadores rurales indígenas tienen un tratamiento diferenciado. Esta serie de cambios legales, que se inicia con la Constitución de 1988 y culminan con la aprobación del Convenio 169 implicaron profundos cambios en la política indigenista. Antes de este marco legal la política indigenista brasilera podía ser conceptualizada como un arreglo más o menos coherente coordenado por la FUNAI que monopolizaba la política para los pueblos indígenas. Después de de estas transformaciones, el monopolio de la FUNAI comienza a ser erosionado, surgen nuevos actores estatales, multilaterales y de la sociedad civil. Los indígenas ganan autonomía, se consolidan como interlocutores de los diferentes actores y refuerzan sus demandas por políticas de seguridad social, educación y un proyecto de futuro, sin abrir mano de su tradición cultural. Previsión indígenas en cuantitativos. Social y pueblos Amazonas. Datos

En Brasil, la previsión social ofrece beneficios a 11% de la población nacional. En algunos municipios de la región sur la media es de 13 % con picos de hasta 16%. La cobertura en la región norte de Brasil es de 8% de la población, y llega a 6% en municipios que no son atendidos regularmente (Fuente MPAS, 2001). Como forma de extender la atención a la población de los municipios del interior, la previsión social implemento los PREVbarcos, barcos que llevan los servicios de la previsión social. Muchos de los municipios visitados tienen en los cursos fluviales su principal medio de comunicación en una región con rutas precarias e inexistentes. Amazonas, como es conocida la región norte de Brasil, ocupa aproximadamente 50 % de la superficie de Brasil. Está poblada por más de 13.000.000 de habitantes, poco menos de 10 % de la población nacional (IBGE 2000). La población rural de Brasil es de 20 %, salvo las capitales estaduales, donde se encuentran las mayores concentraciones urbanas, de mas de 1.000.000 de habitantes. Por contraste, la mayor parte

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de los municipios de la región norte de Brasil tienen 50% o más de población urbana. De acuerdo con los datos del IBGE (2005), en Brasil, 734.127 personas se declararon indígenas, de este total, 15% se encuentra en el estado de Amazonas, donde 113.391 personas se auto-declararon indígenas. 4 Esta cifra coloca a Amazonas como la unidad de la Federación con mayor población indígena, tanto en términos absolutos como en términos proporcionales a la población del propio estado. Amazonas, con sus 113.391 nativos, tiene una población indígena mayor que la de regiones como el CentroOeste (104.360 indígenas), o la región Sur (84.747 indígenas). Entre esta población de 113.391 personas auto-declaradas indígenas en Amazonas, 18.783 viven en las áreas urbanas, lo que representa aproximadamente 15% de la población indígena. El restante 85% de esta población vive en las áreas rurales (94.608), siendo que la mayor parte de esta población vive en las Tierras Indígenas (94.189). A pesar de la informatización de los datos de la previsión social no es fácil obtener el número de beneficios concedidos a los pueblos indígenas. La tabulación de los datos de beneficios concedidos por la previsión social no discriminan por raza o origen étnico. El sistema está preparado para informar el número de pensiones rurales o de beneficios. Este principio ciudadano, de igualdad de los individuos frente al estado lleva también a una invisibilización de la diferencia. No tenemos medios de saber por la estadística oficial el número de beneficiarios indígenas porque esta información aparece en el campo de observaciones. Durante nuestra investigación, el gerente del INSS de Amazonas solicitó que las agencias revisasen, manualmente, los procesos de los últimos años para revelar el número de beneficios concedidos a las

poblaciones indígenas. De este levantamiento se desprende una cobertura no homogénea, donde el índice de cobertura está determinado por diversos factores que van desde el tiempo y tipo de contacto, hasta la dificultad de acceso a las tierras indígenas. En general los grupos con un mayor tiempo de contacto, con mayor tránsito en los centros urbanos y con acceso a los servicios de la previsión social tienen índices de cobertura compatibles con los de la sociedad nacional y en algunos casos están por encima de la media. Por otro lado, grupos con contacto esporádico y que viven en zonas de difícil acceso tienen una cobertura menor y en algunos casos inexistentes. Los grupos indígenas pueden ser agrupados por grupos lingüísticos, áreas culturales ou otros criterios de clasificación. El sistema de la previsión social, con un criterio administrativo los agrupa por regiones, que se identifican con los principales ríos de la región. Según datos levantados en el año 2000, por la gerencia de Amazonas podemos presentar el siguiente cuadro construido a partir de los datos de los puestos de atención, cruzados con los datos de la FUNAI.

Fuente: http://www.ibge.gov.br/home/estatistica/p opulacao/ tendencia_demografica/indigenas/tab1_27. pdf

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Tabla 1
REGIONES Municipios de Localización
Amaturá, Atalaia do Norte, Benjamín Constant, São Paulo de Olivença, Santo Antonio do Içá, Tabatinga, Tonantins Alvarães, Fonte Boa, Japurá, Juruá, Jutaí, Maraã, Tefé, Uarini

Grupos étnicos

Población indígena (a)

Beneficios mantenidos (b)

Porcentaje (b)/(a)

Alto Solimões

Tikuna, Mayoruna, Kokama, Matis, Kulina, Kanamari, Marubo, Kaixana

36.845

4.315

11,7%

Triángulo Jutai – Solimões – Juruá Purus

Boca do Acre, Canutama, Lábrea, Pauini, Tapaua

Juruá Madeira

Eirunepé, Envira, Ipixuna, Itamarati Borba, Humaitá, Manicoré, Novo Aripuaná Barcelos, Santa Izabel do Rio Negro, São Gabriel da Cachoeira

Kambeba, Mayoruna, Miranha, Tikuna, Kokama, Yuhup (Maku), Tukano, Desana, Tuyuka, Yepá, Mahsã, Laixana, Kanamari, Kulina, Katukina, Maku Apurinã, Jamamadi, Kanamari, Katukina, Paumari, Juma, Marmã, Jarawara, Kanamati, Kaxarari, Zuruahã Kanamari, Kulina, Deni Munduruku, Sateré-Mawé, Mura, Parintintin, Diahói, Apurinã, Piranha, Tenharim Baré, Baniwa, Basana, Tukano, Kobewa, Tuyuka, Tariana, Desana, Arapaço, Piratapuia, juriti, Siriana, Werekena, carapanã, Wanana (Maku), Yanomami, Nadobi Tikuna, Mura, Apurinã, Miranha, Waimiri-Atroari, Baré, Kambeba

4.743

64

1,3%

4.694

153

3,3%

2.382 4.496

0 62

0 1,4%

Alto rio Negro

33.734

1.224

3,6%

Rio Negro / Solimões

Médio Amazonas Bajo Amazonas TOTAL

Anamã, Atuazes, Beruri, Careiro, careiro da Várzea, Coari, Manacapuru, Manaquiri, Novo Airão Itacoatiara, Maués, Presidente Figueiredo Barreirinha, Nhamunda, Parintins, Urucará

6.148

511

8,3%

Mura, Waimiri-Atroari, Sateré-Mawé Sateré-Mawé, Wai Wai, Hixkaryana, Karafamyna

1.352 7.641 102.035

213 1.068 7.610

15,8% 14% 7,5% 5

5

Fonte: Gerência Executiva Manaus – Seção de Aferição de Resultados

Este cuadro nos muestra una distribución desigual entre los diversos grupos indígenas. A nivel general la media de los beneficios es poco más de 50% de la media nacional. Encontramos áreas donde los beneficios están ausentes, cómo el Juruá, y son prácticamente inexistentes como el triángulo Jutaí, Solimones, Juruá, así como el río Madeiras. En otras regiones los índices están en torno de 3% cómo el Purus y el Alto Rio Negro. Diversos factores convergen para esta situación, como tiempo de contacto, difícil acceso a las localidades, problemas de acceso a los servicios por ausencia de agencias, puestos o locales de atención. En otras regiones como el Alto Solimones, los índices son compatibles con los índices nacionales. En otras regiones como el medio Amazonas estos índices son superiores a los índices nacionales. En este trabajo vamos a focalizar tres escenarios diferentes: El Vale do Javarí, el medio Amazonas y el alto Solimones. En el Valle del Javarí, donde viven Korubo, Marubo, Kanamarí, Mayoruna y algunos grupos aislados. En la zona del medio Amazonas vive el grupo SateréMawé, con una larga historia de resistencia y búsqueda de autonomía a pesar del prolongado contacto. En la región del alto Solimones, se concentra una población indígena de 36.845 individuos y 4.315 beneficios de indígenas de los grupos Tikuna, Kokama y Kambeba.

Vale do Javarí, dineros y posición social.
El valle del Javarí y las tierras circundantes que dan nombre a una de las mas extensas y aisladas tierras Indígenas de Brasil. En este territorio de 8.519.800 ha habitan mas de 4.000 indígenas de los grupos Matse (Mayoruna), Marubo, Matis, Korubo, Kanamari, Kulina, Pano e diversos grupos de indios aislados. Esta tierra, indígena mayor que muchos países del viejo mundo, es una de las últimas fronteras de la civilización. A varios días de barco de las villas más próximos, en la tierra indígena se encuentran grupos nativos todavía no contactados. Un año antes de nuestra visita ocurrieron ataques de estos indios que, en diversas escaramuzas mataron un empleado de la FUNAI y a un poblador local. Atalaya del Norte es un pequeño municipio de 9.600 habitantes, 56 % de los mismos viviendo en el área rural. Este pequeño núcleo urbano de menos de 5.000 habitantes está situado en la boca del río Javarí, puerta de entrada de la Tierra Indígena. En esta pequeña ciudad está localizada la sede de la organización indígena de los grupos del valle del Javarí CIVAJA. Los integrantes de la organización indígena fueron los primeros en reconocer la importancia de los beneficios para los grupos indígenas. No fue difícil encontrar algunos indígenas que se encontraban en la ciudad para recibir los beneficios o realizar los tramites para su obtención. Durante nuestro rápido pasaje por la ciudad entrevistamos indígenas de los grupos Marubo y Kanamarí. Uno de los indígenas entrevistado estaba en la ciudad para cobrar los beneficios. El viaje desde la aldea a la ciudad demora cuatro o cinco días cuando las condiciones son buenas. El realiza este viaje cada dos o tres meses para cobrar el dinero y realizar las compras. Su “nombre de blanco” era Guilherme Marubo, y su nombre en la lengua de la tribu era Wanùpa´, pertenece al clan Tiunabo (macaco barrigudo). Durante la entrevista el indígena declaró usar el dinero de la jubilación para cosas simples, como sal, munición,

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anzuelos para pescar y alguna ropa para usar cuando viene a la ciudad. Al ser preguntado sobre los cambios con la jubilación, el declaro -por medio del intérprete,- que: -“En la cultura Marubo los ancianos ocupan una posición importante, de respeto. Esa posición se ve reforzada por el acceso a los recursos da jubilación. Los ancianos, con la jubilación, son los que providencian la munición para que los jóvenes salgan a cazar para traer alimentos para la tribu; los viejos son los que compran el combustible para abastecer los motores, tanto de las rabetas (canoas con un motor de dos tiempos), como de las casas farinha o de los de generadores de electricidad”. En la ciudad encontramos también a Valmiro Kanamari -indígena-, que declaro estar en la ciudad, junto con su familia, para completar los tramites de la jubilación. El trabajó en la mata, derribando árboles para los madereros. Al preguntarle que haria con el dinero de la jubilación, respondió que quería: -“Sal, fósforos, cartuchos, jabón, gasolina, aceite, tabaco. -Hizo cuestión de resaltar- un kilo de tabaco, anoté ahí, y ropa, tres pantalones”. Al ser preguntado si no preferiría recibir directamente las mercancías en lugar del dinero, la respuesta fue un enfático: -“no!”. Prefiere tener dinero para usar cuando viene a la ciudad, Atalaia do Norte, a cada dos o tres meses. Otra familia que entrevistamos estaba formada por Santiago Marubo, su mujer y dos hermanos de la mujer que componen el grupo domestico. Este grupo familiar vive en una casa tradicional indígena, ubicada a medio camino entre Atalaya do Norte y Benjamín Constant. El y su mujer reciben jubilación rural, los hermanos de la mujer reciben una pensión

por invalides. Uno de ellos fue mordido por un cocodrilo y el otro tiene una herida crónica producida por una mordida de víbora. Este grupo familiar recibe cuatro beneficios, los que permite una vida tranquila. “Yo recibo mi dinerito, compro el alimento que precisamos y planto para ayudar. El dinero de la jubilación que ganamos no es grande cosa, que de para comer bien, entonces tenemos que plantar para complementar. Gracias a Dios estoy bien. Mi mujer a veces está enferma, mas el dinero de ella también llega todo mes, por que ella precisa mismo.” “Cuando era empleado no, el cabra tenia que estar allá porque era empleado. El patrón manda, tiene que hacer esto, va para alla, va hacer esto. Después que me jubile no. Yo vivo aqui en mi lugar, el día que preciso trabajo, cuando recibo mi dinero compro las cosas que necesito. Cuando tengo un dinerinto a más, libre, yo empleo dos hombres, los pongo para trabajar directo, entonces les pago. Pasan dos, tres meses, contrato otros dos hombres para limpiar mi plantación, les más.”

pago con el dinero de la jubilación y mi huerta produce

aposentado, Atalaia do Norte AM).

Con la jubilación mejoró mi vida. Mejoró por que yo estoy en mi lugarcito quieto, descansado, trabajo el día que yo quiero y el día que no quiero no voy. No soy mandado, soy jubilado.” (Santiago Marubo, 70 anos,

Autores como Delgado (2000) señalan que la jubilación rural funciona como una especie de seguro agrícola permitiendo que los trabajadores rurales 124

tengan cierta estabilidad en la entre-zafra. Otros autores, como Schwarzer (2000) apuntan que uno de los objetivos de los formuladotes del programa de previsión social rural en la década de 1970 era fijar la población rural en el campo y disminuir el éxodo rural. En el caso analizado los recursos son utilizados para contratar trabajadores. Esta situación produce una verdadera inversión social, donde el beneficiario deja la condición del trabajo en relación de dependencia y pasa el mismo a contratar trabajadores. En este caso los recursos de las pensiones con su regularidad permiten seguridad y liquidez monetaria, la creación de puestos de trabajo y la generación de un excedente comercializable. De acuerdo con los testimonios recogidos en Atalaia do Norte, el dinero refuerza la posición de prestigio de los ancianos del grupo. Los miembros de estos grupos mantuvieron una relación contradictoria con la sociedad nacional. Algunos, como los Kanamarí trabajaron en la extracción de madera para patrones “blancos”, y se vieron sujetados por el régimen de aviamiento, (trabajo para pagar los productos vendidos por adelantado), más adelante volveremos sobre este punto. Para estos individuos, el dinero, significa la libertad de decidir como usar sus recursos. Recibir las mercancías en lugar del dinero reproduciría la relación de dependencia y explotación experimentada en el trabajo para el blanco. El testimonio del jubilado que utiliza los recursos de la pensión para contratar trabajadores que lo auxilian en la tarea agrícola es categórico: No soy

Jubilados Sateré-Mawé y antropofagia cultural
Los Sateré-Mawé grupo de lengua tupí, cazadores con cultivo de subsistencia, son conocidos por la producción del guaraná. Esta semilla estimulante es utilizada por el grupo en sus rituales. Entre los grupos incluidos en la muestra, los Sateré-Mawé son el que tiene un contacto mas prolongado con los blancos. Contactados en la conquista de la cuenca amazónica, fueron sometidos a aldeamientos, al trabajo en directorias de indios, y tuvieron la protección de la iglesia frente a la entrada de la sociedad nacional. Durante Cabanagem, revuelta que aconteció en la región amazónica entre 1835-39, los Sateré-Mawé en un primer momento se alinearon a las tropas legalistas durante el inicio de la rebelión. Después de conocer las ideas de los cabanos, que proponían la unión de caboclos, indios y negros, contra las autoridades constituidas, los Sateré-Mawé cambiaron de lado y pasaron a luchar del lado de las tropas rebeldes. Las tropas del gobierno reprimieron duramente a los rebeldes, los Sateré-Mawé fueron los últimos a bajar las armas. A finales de la década de 1970 el grupo se opuso a la construcción de una ruta que cortaría el área indígena. A inicios de la década de 1980 consiguieron la demarcación de la Tierra Indígena Andirá Marau. Poco tiempo después las tierras fueron invadidas por un proyecto de exploración de petróleo. Después de una amplia movilización el grupo consiguió la expulsión de la empresa petrolera y una indemnización. Los Sateré-Mawé, como revela un reciente censo participativo, son en la actualidad un grupo de 8.500 indígenas, de los cuales casi mil viven en las áreas urbanas de los municipios de Barreirinha con 276 habitantes indígenas, Maues con 200 y Parintins con 512 habitantes SateréMawé. El restante de la población vive en la Tierra Indígena Andirá-Marau, distribuidos de la siguiente forma: río Marau, 3.288 moradores en 37 aldeas; río Andirá 3.795 moradores ditribuidos en 50 aldeas; Uaicurapá 292. En la tierra indígena Koatá-Laranjal, predominantemente Munduruku viven 127 moradores SateréMawé. El levantamiento no incluye la 125

mandado, soy jubilado.

población Sateré-Mawé que reside en Manaos, donde existe una comunidad que está hace tres generaciones radicada en la capital estadual (Teixeira 2004). Según esta misma investigación entre los indígenas del grupo con diez años o más, 560 individuos tienen pensión o jubilación, lo que representaría 12,5% del total. Esta cifra es compatible con los índices nacionales de cobertura previdenciaria. A inicios de la década de 1990 llegaron los primeros beneficios de la jubilación rural. El fallecido tuxaua Antonio Miquiles nos contó que cuando le dijeron que podía jubilarse, en un primer momento no quiso saber nada sobre los beneficios. El era un hombre fuerte y quería continuar trabajando. Fue ahí que le explicaron que se trataba de un derecho, y que el podía jubilarse y continuar trabajando en su roza. "El dinero del beneficio es importante para el grupo. Yo siempre dije que con tantos beneficios que el gobierno da, un día iban a enviar un cazador para ver como la gente usa ese dinero." "Antiguamente, tenia mucha caza y pesca, los Sateré-Mawé no precisaban de las cosas del blanco. Después vino el SPI (Servicio de Protección a los Indios) para controlar los indios y tomó cuenta del territorio. Cuando los Sateré consiguieron de vuelta sus tierras, llego la ELF para hacer exploración de petróleo. Entonces los blancos abrieron picadas en la floresta y detonaron dinamita dentro de los pozos. Las explosiones espantaron la caza.” “Hoy, en la tierra indígena de los Sateré-Mawé hay poca caza y poca pesca. Las aldeas están muy próximas unas de las otras. Cuando un cazador sale a buscar su caza y entra en el mato, pronto... llega hasta otra aldea. Es por eso que los Sateré-Mawé necesitan del dinero de la jubilación: para comprar cartuchos y anzuelos para que los jóvenes puedan pescar y

cazar para alimentar a la familia. También se usa el dinero para comprar carne y otras cosas que el indio conoció con el blanco, como sal, café, aceite y azúcar." El dinero de la jubilación es usado principalmente en la compra algunos productos para el consumo, en transporte y en la compra de bienes durables. El transporte hasta la ciudad para recibir los beneficios costaba en la época R$ 40 de los R$ 280 que recibían como salario mínimo. Los jubilados acostumbran viajar junto con la familia, lo que aumenta el costo de los pasajes. Este alto costo del transporte motiva a que muchos de los jubilados dejen acumular los beneficios durante dos meses para poder retirar una cantidad mayor de dinero y que compense el viaje. En la ciudad compran las mercancías como pollos, pescado, café, aceite, azúcar, combustible, pólvora, anzuelos. Una parte del dinero es gastada por los jóvenes en diversiones. Generalmente el viaje dura entre dos y tres días. En la ciudad algunos duermen en el barco, otros en la Casa del Indio o en casa de parientes. Retornan a las aldeas con sus mercancías y sin dinero. Entre los bienes durables adquiridos con el dinero de la jubilación, se puede mencionar los motores de 2 tiempos (2T) para las rabetas y casas de farinha; cuchillos y machetes, así como ollas de aluminio. Existe un comercio regatón realizado por los propietarios de los cuatro barcos que realizan el transporte entre la Tierra Indígena y las ciudades. Estos barcos venden pollos, gaseosas, jabón. Muchos de estos productos son vendidos a crédito. En este caso los jubilados, tienen mayor acceso al crédito por que sus ingresos monetarios garante el pago de los productos. Durante la realización de nuestra primer visita a la Tierra Indígena en una de las comunidades visitadas estaban realizando el Waumat, o ritual de la Tucandeira. La tucandeira, (paranema clavata sp) es una hormiga de aproximadamente 5 cm con un aguijón en su abdomen. Según los indígenas, su picada duele durante 24 hs. Durante el ritual, los jóvenes introducen la mano en unos guantes que tienen una centena de 126

hormigas entrelazadas, con el aguijón para el lado de adentro. Al ritmo de los cantos dirigidos por el cantador, los jóvenes introducen las manos en los guantes y danzan mientras soportan el dolor de las picadas. Cuando presenciamos el ritual, el fotógrafo estaba ansioso por registrar la danza y las expresiones de dolor de los participantes. Pedimos autorización para el organizador y el dio un consentimiento parcial. Podríamos asistir pero no podríamos sacar fotos a no ser que paguemos un precio a combinar. Contraargumenté que estábamos trabajando para una investigación sin fines de lucro, realizada para el Ministerio de la Previsión Social. Cuando invoqué el nombre del ministerio que patrocinaba nuestra investigación la actitud del indígena mudo radicalmente. No solo permitió que sacáramos fotos, como envió a los ancianos de la aldea para que los entrevistemos y fotografiásemos. El propio cantador, que estaba dirigiendo el ritual, dejó momentáneamente de lado sus obligaciones para participar da entrevista y posar con los guantes de Tucandeira adornados con plumas de papagayo y de gavilán real. 6 Durante este episodio me preguntaba cual era el lugar de los jubilados en este ritual y porqué la insistencia en el registro, como un mensaje concreto enviado para la Previsión Social. Al hacernos esta pregunta percibimos que los jubilados ocupaban un lugar preeminente en la realización del ritual. Por un lado fue el dinero de las jubilaciones que permitió la realización del ritual, pues fue con este dinero que se compró carne de pollo para integrar con la carne de caza, cada día más escasa. Estos recursos sirvieron también para pagar al Cantador. Por otro lado, el Cantador, que mal habla portugués, y que tan solícitamente posó para las fotos también es aposentado. La atención dedicada a nuestra visita fue también una deferencia para con el Ministerio de Previsión Social que, involuntariamente, representamos durante el ritual. Los Sateré-Mawé, al menos en esta oportunidad, demostraron como los

recursos de la Previsión Social son incorporados en el orden ritual, como refuerzan el papel tradicional de los ancianos, y son usados de acuerdo con los padrones tradicionales del grupo. Podemos decir que los Sateré-Mawé consiguieron incorporar, antropofagicamente, la renta de la jubilación en su universo socio-cultural. Como proyecto de futuro, la organización indígena Sateré-Mawé CGTSM está pleiteando ante las autoridades la apertura de una oficina de Banco Postal para que los jubilados no tengan que ir hasta la ciudad para recibir el dinero. Este banco postal permitiría también la apertura de un comercio, un barracón donde los jubilados podrían comprar los productos necesarios. Esta iniciativa disminuiría los gastos con transporte y permitiría que el lucro sea revertido en otras acciones de la agrupación indígena, como becas para los estudiantes universitarios indígenas. Por otro lado, el aumento de dinero, tanto de las pensiones, como del salario de profesores, agentes de salud, venta de artesania, algún trabajo eventual y otros beneficios como el “bolsa familia”, aumentaron el consumo de productos industrializados. Los productos industrializados, con sus embalajes produjeron el aumento de basura, lo que llevó a la organización indígena a organizar un servicio de recolección de residuos. Obadías, uno de los líderes no-tradicionales del grupo, planteo que el problema no es el dinero. El problema es la circulación del dinero y la monetarización de las relaciones sociales y este es uno de los puntos sobre el cual los indígenas expresan su recelo.

Para una descripción más detallada del ritual, Alvarez 2005.

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Los Ticunas. Relativisación de los documentos y estigmatización.
El grupo Ticuna habitó tradicionalmente en los igarapés de los ríos del alto Solimones. Según las creencias de este pueblo, sus héroes culturales Yoi e Ipi pescaron la humanidad en el igarapé de Evaré. Los Ticunas vivían en casas tradicionales que comportaban los miembros de una familia extensa. La organización del grupo se apoyaba en un sistema de clanes, que puede ser clasificado como los clanes con plumas y los clanes sin plumas, lo que ordena la sociedad en dos mitades. El casamiento era realizado por el intercambio de hermanas entre clanes de mitades opuestas. Cuando un hombre se casa con una mujer de un clan de la otra mitad, se compromete a entregar una hermana para que se case con el hermano de su esposa. A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, durante el auge del ciclo del caucho, los Ticunas fueron reclutados de forma compulsoria en el trabajo extractivista de este producto destinado al mercado mundial. La estrategia utilizada para su inserción fue el sistema de aviamento. Los patrones después de conseguir la titulación de las tierras instalaban una firma comercial en la boca del igarapés y por medio de un sistema de deudas forzaban a los indígenas a dedicarse al trabajo en la extracción del caucho de los árboles de la floresta nativa. La técnica consistía en dar un adelanto en mercancías por las que tendrían que pagar con caucho. Los productos, vendidos a un precio encima del de mercado creaban una deuda imposible de ser paga con el caucho, tomado a un precio abajo del mercado. Con este mecanismo sometían a la población que vivía en sus tierras. En algunos casos prohibían incluso que realizaran huertos, con lo que reforzaban la dependencia de los productos del barracón y tenían que dedicar su tiempo de forma integral a la extracción del caucho. Este esquema de explotación, registrado por Cardoso de Oliveira en 1955, fue el material empírico a partir del cual elaboró el concepto de fricción interétnica. Según este punto de vista, las relaciones entre las poblaciones indígenas y los

integrantes de la sociedad nacional tenían que ser vistas como producto del colonialismo interno. A la tradicional división en clases sociales, se le suma, en estas áreas de fricción otra división más profunda, de carácter étnico. Las poblaciones indígenas y la frente de expansión de la sociedad nacional se encuentran dialécticamente relacionadas en sistema contradictorio. Sí bien cada uno de los componentes tienen intereses contrapuestos, están en una relación de dependencia, una vez que los blancos necesitan de la fuerza de trabajo indígena mientras que los indios dependen de las mercancías del blanco. La identidad tiene así su componente ideológico y expresan también una posición en la estructura social. A nivel ideológico, las identidades indígenas fueron estigmatizadas, reforzando su lugar subordinado en la estructura social. Este estigma opera como un sistema de acusaciones que lleva a la valoración negativa de la identidad indígena. La estigmatización opera a partir de un sistema de acusaciones que terminan colocando al indígena en una posición subordinada, cuando no fuera de la sociedad. Las acusaciones se centran en el mundo del trabajo, para el cual el indio no sería apto, el alcoholismo, su carácter salvaje o inclusive la acusación de ser extranjero. La estigmatización opera como un mecanismo de segmentación y valoración negativa del otro (Cardoso de Oliveira 1976, 1996). El peso de la estigmatización es tan grande que lleva en muchos casos a la negación de la propia identidad indígena o a su mimetización y ocultamiento. Muchos renegaron su identidad indígena con la intención entrar en el mundo de los blancos. Barreras ideológicas e simbólicas impidieron también su entrada en el mundo de los blancos y fueron identificados como caboclos y quedaron en el peor de los mundos, excluidos del mundo del indio y excluidos del mundo del blanco. (Cardoso de Oliveira 1976, 1996). Este mecanismo explica el caboclismo, un fenómeno difundido en la amazonas brasilera y se extiende por gran parte de la población rural de la región, que tiene mas de 50 % de población rural en la mayor parte de los municipios. El análisis del caso Ticuna llevó a Cardoso de Oliveira a conceptuar las 128

relaciones interétnicas en la región como un caso de colonialismo interno. Joao Pacheco de Oliveira Filho (1988) señala diferentes tipos de colonialismo interno a partir del contraste entre el régimen de barracón de los seringales y la relación de dependencia establecida en la tierra indígena Umariaçu. Los Ticuna protagonizaron diversos movimientos mesiánicos. Barabas (S/D) considera los movimientos mesiánicos como movimientos socio-religiosos, que tienen que ser entendidos como un tipo específico de movimientos sociales. Joao Pacheco (Oliveira Filho 1988) considera los movimientos mesiánicos ticunas como una narrativa tradicional que hace parte de la tradición cultural Ticuna. Según el autor, los movimientos mesiánicos Ticunas tienen que ser entendidos como actualización de la creencia en el retorno de los inmortales üüne y sus héroes culturales Yoi y Ipi. En la década de 1940, Curt Nimuendajú, tuvo un papel decisivo en la creación de la primer tierra indígena Ticuna, en el igarapé de Umariaçu, igarapé próximo del batallón del ejército, en la frontera con Colombia. La creación de la tierra indígena provocó un nuevo movimiento mesiánico que llevo centenas de Ticunas a establecerse en el nuevo territorio. Esta decida de los igarapés para Umariaçu contrario los intereses de los barracones y colaboró para erosionar el sistema de aviamento. Nimuendajú contrarió los intereses de los grandes propietarios, esto le costo primero una prisión forjada. Cuando volvió, como delegado del Servicio de Protección a los Indios (SPI), le costó la vida. Nimuendajú murió envenenado en 1945. Varios movimientos mesiánicos se sucedieron entre los ticunas, impulsando un movimiento demográfico, de los igarapés para la margen de los grandes ríos. En las márgenes de los ríos, fuera del alcance de los patrones de los barracones conseguían mejores precios para sus productos y un precio mejor por las mercancías ofrecidas por los comerciantes regatones que con sus barcos visitan las diferentes comunidades. Por otro lado, salir de la órbita del barracón permitía a los indígenas tener acceso al dinero. Oliveira Filho (1988) al describir la situación colonial en los barracones recogió el relato de indígenas que señalaban que:

La situación de stress cultural y las renovadas presiones de los patrones favorecieron el surgimiento de un nuevo movimiento milenarista que siguió la narrativa tradicional como paño de fondo. Uno de los movimientos mesiánicos más recientes fue la “Irmandade da Santa Cruz”, impulsada por el hermano José de la Cruz en 1972, que predicaba el final del mundo inminente. Según estas profecías, las aguas del Solimones cubrirían la tierra y solo se salvarían aquellos que estuviesen reunidos en torno de las cruces siguiendo los preceptos de la hermandad, portando sus cruces, rezando antes del inicio del día, teniendo un comportamiento “religioso”. La hermandad creo más 31 cruces en la década de 1970, algunas en comunidades a lo largo del Solimones, otras inclusive cerca de uno de los barracones. En Umariaçu fueron construidas dos cruces (Cardoso de Oliveira 1978). Cuando Umariaçu fue visitada por Roberto Cardoso de Oliveira era una villa indígena que tenía aproximadamente 500 habitantes y su acceso tenía que ser realizado por medio de una embarcación. Joao Pacheco que trabajó en Umariaçu en las décadas de 1970 a 1980, lo describe como una “favela indígena” donde vivían más 3.000 Ticunas en condiciones precarias. Umariaçu está dividida en dos partes Umariaçu I y II, divididas por un pequeño igarapés. Cuando visitamos Umariaçu en el año 2000, encontramos una población de más de 5.000 Ticunas, viviendo en casas de un cuarto, la mayor parte de ellas de madera, algunas con base de cemento, alineadas a lo largo de una calle. Entre las construcciones de Umariaçu ser destacaban la escuela, construcción de albañilería, un salón de reuniones, donde tuvimos que participar de una extensa reunión donde expliqué los propósitos de la investigación y un pequeño comercio propiedad de un indígena de la comunidad. La vecina ciudad de Tabatinga, conectada con la ciudad colombiana de Leticia creció mas que Benjamín Constant antiguo polo económico de la región. Tabatinga gano autonomía y fue separada administrativamente de Benjamín Constant. Hoy día, una calle por momentos pavimentada, por momentos de tierra une Umariaçu a Tabatinga, facilitando el acceso que puede ser realizado por medio de 129

“antes la gente no tenía dinero, era como animales”.

moto-taxi. En mi última viaje en 2008 volví para la ciudad en un micro-ómnibus que conecta Umariaçu con Tabatinga y termina su recorrido en Leticia, en Colombia. La gran concentración de población indígena torna insustentables las formas tradicionales de vida, tanto en el plano económico, pues la tierra disponible no es suficiente para las huertas de los moradores, como desde el plano de la higiene. Una cosa son los detritos de 300 o 500 habitantes, otra diferente son los de millares de indígenas concentrados en esta verdadera ciudad indígena. Estaban siendo planeadas obras de saneamiento, como cloacas y agua potable. En estas condiciones, de aglomeración demográfica y dependencia económica, los jubilados son el principal sustento de la mayor parte de las familias. Alimento, transporte, medicamentos, material escolar son pagos con el dinero de las jubilaciones. En algunos casos los recursos son empleados para la construcción de las viviendas o para mejorar su condición, como por ejemplo la construcción de un piso y una base de cemento, en lugar del piso de madera o de tierra. Cuando pedimos para entrevistar y fotografiar algunos de los jubilados, fuimos sorprendidos por decenas de viejitos ticunas que aparecían entre las casas, escoltados por un adulto que los acompañaban. La mayor parte de las familias dependen de los ingresos de los jubilados para poder sobrevivir. La población de Umariaçu está debajo de la linea de la pobreza.

episodio determinado. Las conclusiones que se pueden extraer de estos momentos extra-ordinarios, permiten iluminar aspectos de la vida social como un todo. Cuando pasamos por la tierra indígena de los Ticuna había acontecido, recientemente, un conflicto que había llevado, en la práctica a la paralización de la emisión de beneficios para las poblaciones indígenas de todo Brasil. Debido a la apuración de denuncias de fraudes en el municipio de Tabatinga con poblaciones indígenas Ticunas, la FUNAI había ordenado suspender la emisión de declaraciones para que los indígenas pudieran iniciar los trámites para la obtención de los beneficios. En Tabatinga entrevistamos al Delegado ADR Tabatinga da FUNAI, V. de B. T. un indigenista de la vieja guardia del SPI. Ya fue encargado de la Tierra Indígena en la Tierra indígena de los Sateré-Mawé y está desde la década de 1970 junto a los Ticunas. Durante la entrevista nos dio su punto de vista sobre el problema con la emisión de beneficios de la previsión social para indígenas. Según este funcionario, la FUNAI estaba siendo investigada por el Ministerio Público por la emisión de documentos falsos para la obtención de jubilaciones para trabajadores rurales indígenas. Desde el punto de vista del delegado de la FUNAI, el problema estaba en la dificulta del proceso de obtención de las jubilaciones para los trabajadores rurales. La principal dificultad señalada fue la dificultad para comprobar la condición de trabajador rural: “Nadie en el mato guarda el recibo de compra de un hacha o de una pala comprada hace diez años, hasta porque son compradas del comerciante regatón que no emite recibo, la pagan con productos y no con dinero”. Según este relato, frente a las dificultades enfrentadas en la fase probatoria del proceso muchos trabajadores rurales utilizaban la estrategia de hacerse pasar por indios, por medio de la declaración de la FUNAI, lo que evitaba tener que pasar por esta fase del proceso. 130

El drama documentos

de

los

Las situaciones de conflicto son particularmente reveladoras de los sistemas de relaciones sociales. Turner (1974) propone los dramas sociales como método de análisis para este tipo de situaciones. De acuerdo con este autor, los dramas se estructuran en cuatro fases: ruptura del orden social, tensión y conflicto, arreglos que resultan en la resolución del conflicto y, finalmente, el retorno al orden social. La técnica de dramas sociales permite explorar los diversos puntos de vista en torno de un

Señaló también las dificultades que enfrenta la FUNAI en la emisión de los documentos. Los documentos son emitidos por los jefes de puesto, un funcionario, “indigenista”, que vive en la tierra indígena, en el Puesto Indígena. Un solo funcionario no consigue conocer a todos los indígenas. Esto era dificultado por el crecimiento de las comunidades Ticunas, uno de los grupos étnicos más numerosos de Brasil, más de 35.000 personas distribuidos por cinco municipios a lo largo del Solimones. Las comunidades próximas a las ciudades crecieron y hoy son casi una extensión de la mancha urbana. Tanto en las comunidades Umariaçu, en Tabatinga, como en la aldea Filadelfia, em Benjamim Constant están a pocos kilómetros del centro de la ciudad y se puede llegar por medio de moto-taxis. Este viejo funcionario del SPI/FUNAI, contó también varios casos estereotipados en los que intento mostrar el tipo de irregularidades que estarían aconteciendo. Una acusación era la de que indios del lado colombiano estarían cruzando la frontera para jubilarse del lado brasilero. Otras de las variaciones de este tipo de acusación es que habría algunos indígenas con beneficios de ambos lados de la frontera. Otro tipo de acusación relatada, es la del joven que roba los papeles de la jubilada y va para la ciudad. En la ciudad encuentra una viejita indígena cualquiera y va al Cartório, la presenta como su abuela y realiza una procuración para poder retirar el dinero en el banco. La viejita Ticuna no entiende lo que están hablando y solo asiente a todo lo que le es preguntado. El joven sale del Cartório con la procuración y pasa a retirar el dinero de la abuela, que cuando va al banco halla extraño no estar recibiendo más el dinero. Otra acusación tenía que ver con los beneficios del salario maternidad, que en muchos de los casos eran sacados del banco por la mujer a escondidas del marido. En este caso era el marido quién iba a reclamar con el delegado de la FUNAI que el INSS no estaba pagando los beneficios. El delegado iba al banco y conversaba con el gerente y descubría que la mujer estaba sacando el dinero a escondidas del marido. Entonces, él daba

un final moralizante a la historia, diciendo para el indio:

“Es tu mujer que está sacando los beneficios a escondidas, para que vos no uses ese dinero en cachaça. Ese dinero es para que ella alimente bien el hijo, para que crezca fuerte en los primeros meses de vida.”
Nótese que todos los casos relatados contienen un fuerte contenido moral. El contenido moral es reforzado en el último de los casos relatados. Continua con sus juzgamientos morales mientras nos muestra un documento, un atestado de óbito emitido por el cartorio. Según el delegado, el propio indio se hizo pasar por el hermano y fue al cartorio para registrar que estaba muerto, y con el atestado de óbito, solicitar una pensión para a viuda, de la que el se apropiaría. El delegado también mencionó que se registraron casos de robos de cartones magnéticos por parte de familiares para retirar el dinero de la caja del banco. El indigenista y delegado de la FUNAI en Tabatinga, manifestó, de forma un tanto ambivalente, su preocupación con el impacto del dinero en las comunidades. Según él, el principal problema con el dinero es el aumento del consumo de cachaça (bebida alcoholica popular). Más al mismo tiempo manifestó que la jubilación es la principal fuente de ingresos de muchas de las familias indígenas. Ofreció su colaboración para llevarnos hasta la Tierra Indígena Umariaçu y expreso que les diría a los Ticunas que nuestra investigación era “para ver si los indios estaban gastando el dinero de la jubilación en cachaça”. A pesar de nuestra oposición a esa sugestión creo que la misma fue transmitida de alguna forma, lo que estereotipó las respuestas sobre usos del dinero que levantamos en nuestra visita a la comunidad. Durante nuestra entrevista con el encargado del puesto en el área indígena, este se manifestó abiertamente favorable a las jubilaciones indígenas. Sin estos recursos esta población aglomerada en una tierra indígena de dimensiones reducidas estaría en una condición de miseria.

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En Manaus, capital estadual, entrevistamos al Delegado de la Administración Regional (ADR) de la FUNAI, en la época era B.R.M., contador de formación, administró la región Norte de la FUNAI por varios años. Durante la entrevista, el Delegado se mostró evasivo en torno de las cuestiones relativas a los servicios de la previsión social, como jubilaciones y salarios maternidad, recibidos por las poblaciones indígenas. Manifestó que no poseía datos sobre los certificados emitidos para la gestión de los beneficios y que los mismos eran emitidos por los puestos indígenas de una forma descentralizada. También señaló los problemas que ocurrieron en Tabatinga, relativos a fraudes en la emisión de certificados de trabajador rural indígena destinados a los procesos de gestión de los beneficios. Debido a estos fraudes la FUNAI había ordenado la suspensión de la emisión de documentos hasta que se regularizara la situación, lo que en la práctica paralizaba la realización de los trámites. Durante nuestra estadía en Manaus entrevistamos también a diversos lideres indígenas y el presidente de la COIAB, Euclides Macuxí. El presidente de la COIAB manifestó su posición respecto a la suspensión de la emisión de documentos:

tipo de control. La auditoria realizada por el INSS llegó a la conclusión de que el principal problema era a emisión arbitraria de documentos, el Cartorio fue encuadrado y corría el riesgo de perder su registro. Por otro lado, como los indígenas son inimputables frente a la ley, iniciaron un proceso administrativo en el Ministerio Público contra la FUNAI, órgano tutor y responsable por la emisión de los documentos. Para los indígenas los documentos son relativos, la noción de tiempo y de edad es diferente a la concepción occidental. Cualquier indígena podría señalar quien es más viejo dentro del grupo, pero son pocos, entre los ancianos Ticunas, los que podrían decir cual fue el año de su nacimiento. Por otro lado el sistema de registro y documentación de la FUNAI se mostró precario e inadecuado. El sistema, basado en el conocimiento interpersonal entre el funcionario de la FUNAI y los indígenas es rápidamente desbordado por el aumento demográfico de los últimos. Para los Ticunas, la propia noción de documento es relativa. Se trata de una tradición cultural de transmisión oral, una concepción de tiempo diferente, a la que le resulta extraño, por ejemplo, la noción de edad medida en años, algo tan central para el sistema de Previsión Social. Cuando retratábamos a una de las ancianas indígenas y preguntamos cual era su edad, el joven que la acompañaba preguntó: “Qual es la edad para la jubilación, 60 años, entonces coloca 64 años ahí”. Otras características son propias de las zonas de frontera. En la zona de las tres fronteras encontramos también el transito de los indígenas a través de los países. Para un grupo que tiene la lengua nacional como segunda lengua y una red de relaciones sociales tradicional que atraviesa las fronteras, el establecimiento en un lado u otro de la frontera pude depender de razones coyunturales. Periódicamente surgen acusaciones de que Ticunas colombianos o peruanos se estarían haciendo pasar por brasileños para recibir la jubilación. Los Ticunas viven en la región que hoy día esta dividida por la triple frontera entre Brasil, Perú y Colombia. Sus redes de relaciones sociales, sus redes de parentesco atraviesan esas fronteras. Los más viejos acostumbran hablar la lengua

preocupaciones por el uso que podría tener la difusión de los beneficios con fines electorales. El delegado Rangel fue derrumbado en 2004 por una movilización de los indígenas que descontentos con su gestión invadieron y tomaron la sede de la FUNAI en Manaus por más de 10 días. El predio fue cercado por la Policía Federal y los indígenas amenazaban incendiarlo si las tropas entrasen. Entrevistamos, también en Manaus, al gerente del Instituto Nacional de Seguridad Social do (INSS), S.C., que expreso la posición del con respecto a denuncias de irregularidades en torno de las jubilaciones indígenas en Tabatinga. Según él, se realizó una auditoria, en la que se constató que un Cartorio (Escribanía) estaba emitiendo documentos sin ningún

“La FUNAI tiene una actitud paternalista con respecto al indio. La FUNAI no quiere que el indio tenga acceso al dinero, ella prefiere que los indios reciban mercaderías.” También manifestó sus

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nativa, las nuevas generaciones son bilingües y en algunos casos trilingües dominando el castellano y el portugués. De acuerdo con los jóvenes ticunas los fonemas de su lengua son más próximos del español que del portugués, lo que genera cierta discriminación por parte de los “blancos” y acusaciones de no ser brasileros. Por otro lado en uno de sus viajes, el fotógrafo que participó de la investigación, mencionó haber localizado un grupo de Ticunas brasileros, jubilados, que compraron tierras en Colombia y crearon una comunidad a orillas de un lago. Todos los meses cobran la jubilación del lado brasilero y la gastan del lado colombiano, favorecidos por la diferencia de cambio y el mayor poder adquisitivo de la moneda brasilera. Por otro lado, cabe resaltar que la población indígena Ticuna sufrió secularmente el prejuicio y la discriminación por parte del blanco. Como señala Cardoso de Oliveira, la misma opera a partir de estigmatización de la identidad indígena. Sobre las acusaciones a los indios, cabe destacar que las mismas siguen la misma gramática que estigmatizó las poblaciones indígenas en el pasado. Ellos son acusados de extranjeros, cuando los acusan de ser indios colombianos; poco confiables, cuando mienten para el Cartorio; perezosos que no quieren trabajar, como en el caso del fraude del certificado de óbito, o el robo de cartones a las viejitas, cuando las acusaciones cuestionan la moral de los propios indios. El ciclo de acusaciones que

justifica la tutela, completa la imagen estigmatizada con el alcoholismo, con lo que construye la imagen del indio incapaz, que necesita ser tutelado. Lo que llama la atención es escuchar este sistema acusatorio de labios de los propios funcionarios indigenistas. Este mismo funcionario es el que apoyó la Hermandad de la Santa Cruz, como una estrategia para disminuir las fiestas y las bebidas entre los indios, y fue este mismo funcionario que se valió de nuestra investigación para volver a intimidar a los Ticunas diciendo que el propósito de nuestra visita era para ver si los Ticunas estaban gastando el dinero de la jubilación con cachaça. Por otro lado, este episodio revela el autoritarismo de la FUNAI, cuando por causa de algunos fraudes puntuales manda a suspender la emisión del documento para todos los indios. Este episodio, a primera vista, muestra el autoritarismo y la arbitrariedad del órgano indigenista. Un análisis más detallado nos muestra la estigmatización que sufren los pueblos indígenas, y finalmente nos llama la atención para la relativisación de los documentos por parte de los Ticunas. Otra de las paradojas reveladas por este episodio es que si en el pasado muchos Ticunas renunciaron o mimetizaron su identidad indígena, asumiéndose como caboclos, en el presente, con la implementación de políticas diferencias para las poblaciones indígenas, sus descendientes invocan sus identidades indígenas para tener acceso a los beneficios.

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Conclusión. Dineros, documentos, tradiciones y ciudadanía.
Uno de los resultados de nuestra investigación fue el avance en la política de inclusión de la población indígena en la política previsional de seguridad social. Actualmente la Previsión Social lleva los servicios al interior de las tierras indígenas con visitas periódicas del PREVbarco, para que la población indígena pueda realizar los trámites sin necesitar trasladarse hasta la ciudad. Los servicios están orientados para resolver los problemas de los usuarios. Las agencias flotantes llevan los servicios de la seguridad social hasta las poblaciones del interior; erosionan el clientelismo político al permitir que los usuarios tengan acceso a los beneficios sin intermediación; amplían la cobertura e interiorizan las políticas sociales. La difusión de los beneficios de la previsión social en esas poblaciones refuerza las identidades y favorece a autoestima de los grupos. Las políticas de seguridad social, el salario maternidad y la jubilación rural, permite que muchos de estos grupos se recuperen demográficamente. El acceso a pensiones sociales como el salario maternidad, estimula la procura de servicios médicos básicos, como el acompañamiento de la gestación y permite bajar el índice de mortalidad infantil. Los cuatro salarios mínimos del beneficio previsional son usados para la alimentación de los niños, a veces para comprar una cocina a gas, ora para terminar de construir una parte de la casa en la cual crecerán los nuevos hijos. Los ingresos de la jubilación y las pensiones de la asistencia y previsión social se presentan como un ingreso periódico, que da sensación de seguridad, refuerza el lugar de los ancianos en la comunidad y tienen impacto sobre otras instituciones del grupo social. Los pocos recursos se multiplican y ganan amplias proporciones en el tejido social. Una parte significativa va para el transporte y comercio local de la ciudad en que son recibidos los beneficios. Después de recibir los beneficios en el banco, los jubilados realizan las compras

del mes, que incluyen de farinha hasta las herramientas, desde azúcar y sal hasta la gasolina para los motores. Frecuentemente, los jubilados tienen crédito en el comercio local, lo que permite un cierto planeamiento de los gastos y mayor flexibilidad. En un contexto en que la relación con los blancos se construyó a partir de la servidumbre por deudas, el acceso al dinero de los beneficios produce una inversión social, liberando a los indios de la obligación de trabajar para el blanco. En algunos casos e acceso a los beneficios produce una completa inversión social, colocando al indígena en la condición de generador de empleos remunerados en sus pequeñas explotaciones agrícolas. Los usos del dinero no se restringen al comercio y al consumo individual de los productos. El dinero de la pensión es utilizado también para gastos con la salud de los ancianos, educación de los niños, compras comunitarias. Estos recursos recorren redes de relaciones sociales que incluyen en primer lugar la familia y, en un otro momento, la realización de la comunidad como un todo. Un ejemplo es la participación de los jubilados indígenas en los rituales. Un hilo conductor de este trabajo fue el uso del dinero en estas comunidades y, en particular, el uso de los recursos de las pensiones. El dinero se presentaría, en la lectura marxista, como el gran solvente de relaciones sociales; a partir de una lectura weberiana sería responsable por un desencantamiento del mundo; desde el punto de vista desarrollista, sería el motor del pasaje entre una sociedad tradicional y una sociedad moderna orientada para el mercado. Los testimonios registrados y las situaciones sociales analizadas en la investigación sobre los impactos de la Previsión Social en estas poblaciones rurales nos muestran un fenómeno más complejo. El dinero es incorporado a partir de padrones preexistentes, es usado en la realización de la vida social de la comunidad, transciende el uso individual que pueda ser hecho de eses recursos. El dinero es incorporado antropofagicamente y, en el caso de las jubilaciones, refuerza la

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posición de los idosos en la estructura social de los diferentes grupos. El dinero de la jubilación, principal fuente de ingresos de muchas de esas comunidades, tiene impacto sobre la vida cultural de eses grupos, revitaliza la beneficios, al ser antropofagicamente incorporados en la lógica de los diferentes grupos, producen cambios. Esta antropofagia tiene que ser vista como el movimiento de incorporar la diferencia y transformarla en algo nuevo, pero autentico, después de incorporarlo por un canibalismo cultural. El análisis del impacto de los beneficios de la Previsión Social sobre las poblaciones indígenas revela las configuraciones de una profunda transformación en la cual se entrelazan modernidad y tradición. Los recursos obtenidos se insieren en la lógica tradicional, participan de la reproducción de la cultura y de las identidades, plurales. El acceso a los documentos y un ingreso periódico recrean la ciudadanía entre diferentes poblaciones tradicionales. En las últimas décadas Brasil está pasando por una profunda transformación que pone en evidencia la discriminación enfrentada por los pueblos indígenas. Millares de indígenas solo ahora están realizando derechos básicos, como derecho a la educación y a la seguridad social. Muchos de ellos no tuvieron acceso a algo tan básico como los documentos. Una parte significativa de la población indígena, 15% en la región Norte, no tiene acceso a estas políticas diferenciadas por haber optado por vivir en la ciudad saliendo del medio rural. Las políticas públicas trabajan con el supuesto de que los indios deberían permanecer como trabajadores rurales para acceder a las políticas sociales e ignoran el número creciente de indígenas radicados en las ciudades. La población indígena que accede a las políticas previsionales lo hace en condición de trabajador rural y no por su carácter étnico. Los documentos se presentan como una condición necesaria para la ciudadanía. Estas poblaciones, por su historia saben que la ciudadanía no puede ser resumida a los documentos, mas también saben, por

experiencia, que sin documentos no hay ciudadanía posible. La Previsión Social está cumpliendo su papel al llevar los beneficios hasta poblaciones históricamente postergadas. La Seguridad Social es un derecho de todo ciudadano brasileño, inscripto en la Constitución Federal de 1988. Ellos son jubilados no por haber aportado –en un sistema bismarkiano- y si por ser ciudadanos brasileños.

tradición a partir de la posición social de los análisis revela que los ancianos. El

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