La Metamorfosis

Se dirigía hacia allí con paso firme. No se fijaba en nada de lo que tenía alrededor. Solo estaban ella y la ansiada playa. Era como una serpiente, escurriéndose entre la multitud. Tenía una idea fija en la cabeza: “tengo que hincar la sombrilla en la arena”. La gente pasaba a su lado como torbellinos pero ella, como un leopardo, corría muy rápido para llegar cuanto antes. Sin darse cuenta, cuando ya quedaban unos insignificantes metros, alguien empezó a gritarla. Todos los coches parados, saliendo de ellos conductores embravecidos. Se dio cuenta de que había cruzado el semáforo en rojo. Siguió corriendo sin mirar atrás. Ya estaba pisando la arena. Parecía una hormiga entre tanta gente. Seguía corriendo pero se le hacía interminable, como cuando corres en un sueño que no avanzas. Por fin, llegó a un sitio que había tierra libre y plantó su sombrilla como un soldado que clava la bandera del equipo ganador. Había conseguido su objetivo. Se tumbó en la arena y se durmió.

Falete

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful