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MANUAL PARA CULTIVAR MARIHUANA

1-INTRODUCCIÓN

1.1 Situación actual


España es un gran consumidor de cannabis, sobre todo de hachís marroquí. En los últimos años el consumo ha ido en
aumento y las exportaciones de hachís se han convertido en un gran negocio. Actualmente la demanda de hachís marroquí en
España es tan elevada que no es posible satisfacerla, y esta situación ha provocado que el hachís se adultere cada vez más,
disminuyendo la calidad hasta niveles inaceptables.
Esta situación ha promovido que la marihuana se haya hecho más popular en durante los últimos años. La posibilidad de
adquirir semillas holandesas y de otros lugares del mundo en growshops ha permitido a los consumidores habituales
proveerse de marihuana de buena genética. La información proveída en libros, revistas e internet ha normalizado el cultivo
en gran medida.
Pese a que la demanda de marihuana es elevada, su cultivo no se está extendiendo con demasiado éxito. El cultivo de
marihuana requiere más dedicación de lo que parece a simple vista. Muchas son ya las personas que se han lanzado a cultivar
marihuana y que han desistido tras los primeros intentos. El cultivo de plantas es un arte que está siendo olvidado generación
tras generación; es más, existe la creencia de que el cultivo es tan fácil como sembrar, regar y cosechar.
Existen muchos factores que se deben controlar durante la vida de una planta: temperatura, ventilación, nutrientes, substrato,
riego, plagas, hongos, etc. El cultivador que quiere tener éxito en su plantación debe obtener información y aprender a
controlar todos estos parámetros; esto hace necesario que el cultivador tenga que pasar una etapa de aprendizaje antes de
lanzarse a cultivar en serio, y este es un paso que la gran mayoría se salta. Y es que el hecho de tener disponible hachís a
bajo precio en el mercado negro hace que muchos cultivadores se replanteen el invertir tanto tiempo en cultivar, en aprender
a cultivar, y en jugársela por cultivar.
La capacidad curativa de esta hierba milagrosa está siendo cada vez más reconocida por los enfermos de cáncer que se
someten a quimioterapia, enfermos de glaucoma, y de esclerosis múltiple. En general se podría decir que el cannabis alivia
cualquier sufrimiento. Las propiedades curativas del cannabis fueron ya reconocidas desde tiempos inmemoriales, se sabe
que se cultivaba hace más de 10.000 años.
El consumo de marihuana está mal visto por gran parte de la población y de las autoridades. La causa de la prohibición es
para mucha gente una incógnita. Al principio los gobiernos clasificaron al cannabis como una droga que tenia efectos
degenerativos irreversibles en el cerebro. Pero cuando se hicieron investigaciones científicas al respecto, a finales de los 90,
los resultados indicaron todo lo contrario: el cannabis no destruye neuronas, sinó que las preserva. Bastantes fueron los países
que realizaron experimientos, pero no los tuvieron en cuenta. Y es que los gobiernos saben, en el fondo, porqué prohiben una
droga como el cannabis.
El consumo habitual de esta hierba puede ser contraproducente para el sistema establecido, ya que puede disminuir el
rendimiento de trabajo de las personas. Concretamente, parece que la marihuana afecta a la motivación que concierne a las
actividades diarias de una persona, pudiendo aumentar la motivación pero también disminuirla. La motivación cuando se está
bajo los efectos de cannabis sólo aumenta en actividades que sean hechas con agrado por parte del indivíduo; la motivación
disminuye si las actividades no son de agrado, induciendo a la pasividad del indivíduo. Hoy en día, en que son las
obligaciones las que predominan en las actividades diarias de la mayoría de indivíduos, la marihuana puede ser muy
contraproducente para el sistema.
Los primeros en consumir marihuana en EEUU dicen que fueron los esclavos procedentes de África; los esclavos fumaban la
hierba al terminar la jornada de trabajo, haciéndoles más soportable las duras condiciones a las que estaban sometidos,
olvidándose en esos momentos de su condición, sumergiéndolos en su mundo interior; esto disminuía el rendimiento de
trabajo de los esclavos e incluso los inducía a la rebelión contra sus superiores. EEUU no tardó en darse cuenta de los
contraproducentes efectos que la marihuana producía sobre su mano de obra, y en consecuencia prohibió el consumo de
cannabis.
Cada vez es más evidente el deterioro que las sociedades occidentales están sufriendo. Enfermedades como la depresión van
en aumento en sociedades que valoran por encima de todo la productividad, el progreso y el consumo, antes que la
realización del ser humano. La marihuana se presenta en estas sociedades como una medicina que puede curar estos males,
restableciendo los verdaderos valores de la vida.

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1.2 Intención de esta guía
Esta es una guía que ha sido escrita para ayudar a todos los cultivadores noveles que quieren proveerse de marihuana de
calidad. No es fácil conseguir buena hierba si no se tienen en cuenta ciertos aspectos, como son las necesidades principales
de la planta; el cultivador que empieza debe saber cuanta luz, agua, tierra y fertilizantes necesita el cannabis. Aún hoy en día
existen mitos acerca del cultivo de cannabis que hacen que cultivadores noveles fracasen en sus cultivos. Mas hoy en día que
la marihuana es demandada por muchos enfermos, es necesario que exista gente que sepa cultivarla.
Existe mucha información acerca del cultivo de cannabis en libros, revistas y páginas web, pero no existe todavía
información completa y de calidad que sea gratuita y en nuestro idioma. La literartura inglesa es mucho más completa y
existe bastante más información gratuita de calidad en internet. Los libros publicados en castellano son demasiado caros; las
revistas proporcionan información pero se debe tener toda la colección para poseer información completa; las páginas de
internet proporcionan información muchas veces incompleta; y los foros de internet proporcionan información muchas veces
contradictoria, debido a que la información es proporcionada por una multitud de personas difícil de coordinar. Es necesario
que exista, como mínimo, un manual decente gratuito, ya que los beneficios que aporta la marihuana no tienen precio.
Los gobiernos intentan imitar la sustancia activa del cannabis, llamada THC, para evitar la legalización del cultivo de
cannabis. Pero se sabe que los efectos de la marihuana son tan complejos como la naturaleza misma: los efectos no son
producidos únicamente por el THC, sinó que otras muchas sustancias presentes en la planta interfieren en los efectos
milagrosos del cannabis. Dado que es imposible o demasiado caro sintetizar esas miles de sustancias que parece que
intervienen, la mejor forma de administrar cannabis es mediante la propia planta. Por tanto mientras los gobiernos mantengan
la prohibición sobre el cannabis deberán existir cultivadores clandestinos que proporcionen la marihuana que tanto necesitan
los enfermos.

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2-CONOCIMIENTOS BÁSICOS
En el segundo capítulo se encuentran los conocimientos previos a los del cultivo de cannabis. Esto incluye la descripción de
las características del la planta de cannabis, las variedades que existen de cannabis, los efectos del consumo de cannabis y la
historia del cultivo de cannabis hasta la actualidad.

2.1 Características principales del cannabis


El cannabis es una especie anual que nace en primavera, crece durante el verano, fructificando cuando las noches se hacen
largas, durante el final de verano, y muere con el frío del invierno. Si el invierno no es demasiado frío algunas semillas
pueden nacer durante el otoño, crecer durante el invierno y florecer en primavera. Cuando se cultiva para que la planta
florezca a finales de verano la modalidad de cultivo se denomina
“cultivo de verano”; cuando se cultiva para que la planta florezca en
primavera la modalidad de cultivo se denomina “cultivo de invierno”
o “cultivo de primavera”
Otra característica importante del cannabis es que es una planta dioica,
es decir, los órganos sexuales se presentan en cada planta por
separado, aunque un pequeño pocentaje de plantas puede presentar
ambas flores (plantas hermafroditas).
La hembra produce flores, llamadas cogollos, encargadas de producir
semillas, mientras que el macho produce flores que sueltan polen para fecundar las flores hembra; cuando esto ocurre, la
planta dedica parte de la energía para fabricar semillas, disminuyendo la calidad de los cogollos.
Son las flores producidas por las hembras, los cogollos, las que son utilizadas lúdicamente y medicinalmente. Las flores
hembra producen tricomas (ver foto), que contiene las sustancias responsables de su psicoactividad, la resina. La resina, o
mejor dicho los tricomas consisten en un grano de resina sujeto por un palito, tal y como aparece en las fotos. Los tricomas
salen sobre las superfície de las flores, las hojas más cercanas a la flor, y algunas veces en los troncos. El hachís se obtiene
precisamente de los tricomas, separandolos de la flor y juntándolos en una pelota. La función que desempeña la resina para la
planta aún no está demasiado clara, pero se sospecha que es para proteger las flores y las semillas.
Los ejemplares macho contienen sustancias activas pero en una cantidad ínfima, ya que no producen apenas tricomas. Los
machos no se suelen utilizar para fumar, pero existen métodos para extraer la pequeña parte de sustancias activas que
contiene. Dischos métodos requieren la utilización de disolventes.

2.2 Variedades de cannabis


Las especies puras de cannabis (las que no han sido cruzadas) se dividen en tres grupos: cannabis sativa indica, cannabis
sativa sativa y cannabis rudelaris. Las especies más cultivadas son las dos primeras, por su capacidad psicoactiva.
Las variedades índicas proceden únicamente de las montañas del Hindu Kush, en Afganistán y sus efectos son psicoactivos
pero a la vez extremadamente sedantes, inducen al sueño y producen apetito; desarrollan troncos cortos y robustos, y hojas
con foliolos anchos, creciendo lentamente; su floración es relativamente rápida, de 8 a 10 semanas.
Las variedades sativas son las que proceden del resto del mundo, principalmente de los trópicos, y sus efectos son
psicoactivos, sin producir apetito ni sueño, siendo el periodo de floración extremadamente largo; desarrollan tallos largos y
hojas de foliolos estrechos, creciendo rápidamente; su floración es muy lenta, tardando más de 12 semanas.
Las variedades rudelaris no son tan apreciadas, ya que su psicoactividad es menor y de índole diferente; su.floración es
rápida y se produce pocas semanas después del nacimiento de la planta.
Las variedades de cannabis que predominan en el mercado son la mayoría híbridos índica/sativa, con las mejores
características de las dos especies. Las variedades puras sativas o índicas son casi inexistentes hoy en día, pudiéndose
encontrar únicamente en sus lugares de orígen o en bancos de semillas especializados.

2.3 Uso del cannabis y sus efectos


El cannabis puede encontrarse en dos formas: la hierba o el hachís. Como hierba nos referimos a las flores hembra, tambien
llamados cogollos, procedentes de la planta de marihuana. El hachís es un concentrado de las flores hembra. Existen muchos
tipos de hachís, dependiendo de las características de las plantas de que proceda; el hachís típico que se puede encontrar en
España, procedente de Marruecos, suele estar adulterado y es de muy baja calidad. La hierba, por contra, suele ser muy
potente.

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Es importante saber que la marihuana debe estar bien seca para que produzca sus efectos al 100%. Las sustancias activas
presentes en el cannabis fresco no son del todo psicoactivas, durante el secado se transforman en sustancias psicoactivas. La
hierba debe conservarse en recipientes herméticos para que no penetre la humedad del ambiente. Un 60% de humedad
relativa en el aire del ambiente es suficiente para que los efectos de la hierba se reduzcan considerablemente.
Sobre el hachís hay que saber que se degrada rápidamente a temperatura ambiente, perdiendo sus propiedades en pocos
meses. Para conservar el hachís indefinidamente se debe guardar en la nevera o el congelador.
Formas de consumir cannabis
Existen varias formas para consumir cannabis. Según la vía en que se consuma los efectos varían, tanto en el tiempo que
tardan en aparecer los efectos como en el tipo de efectos.
La forma más común es fumar, apareciendo los efectos al cabo de pocos minutos. También es posible ingerir la hierba o el
hachís pero sus efectos aparecen al cabo de 30 a 60 minutos. Otra forma que se ha puesto de moda es la vaporización de
marihuana o hachís, con efectos similares a los que se producen al fumarla, pero sin perjudicar los pulmones. Para vaporizar
cannabis existen instrumentos especiales llamados vaporizadores. Cuando se fuma, gran cantidad de sustancias activas se
pierden durante la combustión, aprovechándose úinicamente el 30% del total. Cuando ingerimos cannabis, el 70% es
asimilado por el cuerpo mientras que el resto se destruye debido a la acción de la digestión. Mediante la vaporización de
cannabis se aprovecha el 100%.
La forma más perjudicial de tomar cannabis es cuando se fuma, ya que la combustión de toda sustancia vegetal desprende
alquitrán, que es una sustancia cancerígena. La ingestión y vaporización no tienen efectos negativos conocidos.
Los efectos del cannabis ingerido varían significativamente respecto a los efectos que produce la hierba fumada o
vaporizada. Al ingerir, los procesos de digestión trasnsforman las sustancias activas del cannabis de forma diferente que si
éste es combustionado. Los efectos de la ingesta de cannabis son más profundos, afectando igualemente a cuerpo y cerebro.
Cuando se fuma, el cerebro es afectado más que el cuerpo.
Se puede fumar mezclado con tabaco, pero los efectos serán diferentes y más suaves, además los bronquios y los pulmones
sufren más; el tabaco contrae los bronquios, al contrario que el cannabis, lo que aumenta el riesgo de contraer enfermedades
respiratorias. Fumar hierba pura es mucho más sano que fumarlo con tabaco mezclado, pero los efectos cuando se fuma
hierba pura son bastante más fuertes, debido posiblemente a que el tabaco neutraliza parte de los efectos de la marihuana.
Para los enfermos de cancer sometidos a quimioterapia se hace imposible en la mayoría de los casos ingerir sustancia alguna
sin vomitarla, siendo la vía más adecuada la fumada o la vaporizada. En caso de disponer de marihuana limitada se haría
conveniente el uso de un vaporizador para aprovechar la hierba al máximo.
La dosis normal para una persona es de:
0.05 a 0.1 gramos para un vaporizador.
0.2 a 0.3 gramos para ingerir.
0.2 a 0.4 gramos para fumar liado o en pipa, mezclado con tabaco. Si se fuma hierba sin mezclar con tabaco la dosis es algo
menor.
Efectos del cannabis
Hay que remarcar que si se fuma o vaporiza, los efectos aparecen en menos de 5 minutos, si se ingierere tardan entre 30 y 60
minutos en aparecer.
Se pueden clasificar los efectos en dos fases:
La primera fase empieza cuando se notan los primeros efectos, y termina cuando se alcanza un estado estable. Puede durar
desde unos pocos minutos para los más acostumbrados, y hasta 30 minutos para los iniciados; es la fase comunmente llamada
subidón, y puede crear ansiedad al principio; es una fase inestable, de transición. Durante esta fase el cerebro puede ir muy
rápido y es conveniente mantener la calma si aparece ansiedad.
La segunda fase es la más duradera, puede durar hasta 4 horas, pero depende de cada caso. En la gente más acostumbrada los
efectos duran una hora, pero para una persona medianamente acostumbrada los efectos suelen durar de 2 a 3 horas. En esta
fase la mente ya ha pasado el estado de transición y fluye deprisa, pero no es tan inestable como en la primera fase. Este
estado es ideal para estar relajado, escuchando música o haciendo algo que nos de placer (hobbies, sexo, música, pensar).
Si durante los efectos hacemos algo que realmente no nos gusta es probable que aparezca ansiedad. Por ello el ambiente
donde se tome las primeras veces cannabis debe ser agradable y familiar para uno mismo.
En ambas fases los efectos físicos mas o menos son los mismos, los más conocidos son los siguientes:
1.-Baja la presión sanguínea en todo el cuerpo.

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2.-Aumenta el pulso cardíaco, normalmente se alcanzan las 90 pulsaciones por segundo. Puede aumentar más, pero es debido
a un factor psicolgico, debido a la ansiedad, llegando a las 200 pulsaciones en casos extremos. Hay que recordar que nunca
se ha producido una muerte por tomar cannabis. Es muy común que también se produzca alguna taquicardia, sobre todo si la
variedad de cannabis es muy potente; las taquicardias suelen ser debidas a una alteración de la respiración, por tanto si se
producen se debe relajar la respiración, sin respirar hondo demasiado a menudo. Cuando uno se acostumbra a los efectos de
la marihuana las taquicardias se hacen menos frecuentes, aunque no suelen desaparecer completamente.
3.-Los bronquios se dilatan y el ritmo respiratorio disminuye. La respiración puede disminuir tanto que incluso puede parecer
que apenas se respire. Es importante tener estos efectos en cuenta y no acelerar la respiración, ya que en este caso los efectos
de la marihuana se acentúan. Algunas personas tienden a controlar la respiración cuando se percatan de que respiran menos,
y esto suele provocar ansiedad, ya que la respiración no se realiza de forma correcta. Si realmente la respiración disminuye
demasiado se puede aumentar la respiración ligermente pero respirando siempre mediante el abdomen, nunca ensanchando el
pecho (la respiración pectoral favorece la aparición de ansiedad, mientras que la respiración abdominal la hace desaparecer).
Nunca deberíamos respirar profundamente bajo los efectos de la marihuana, deberíamos dejar al cuerpo que controle la
respiración. Cuando alteramos la respiración natural del cuerpo pueden aparecer taquicardias debido a que el corazón se
sincroniza con la respiración.
4.-La presión intraocular aumenta, hinchándose los ojos.
Los efectos mentales se pueden explicar de la siguiente forma:
En primer lugar hay que decir que los efectos no afectan de igual forma a todas las personas. Se podría decir que existen dos
tipos de personas, en unas la mente es predominantemente racional y en otras la mente es predominantemente emocional o
sentimental, aunque también existen personas que mantienen en equilibrio su mente racional y emocional.
Bajo los efectos de la marihuana se amplifica la acción de la mente, tanto la parte racional como la emocional. En personas
racionales la tendencia es el aumento del flujo de pensamientos, mientras que en personas emocionales la tendencia es el
aumento de las sensaciones y emociones.
Los pensamientos y emociones tienen tendencia a ser dirigidos por el subconsciente, lo que se traduce en que fluyen con muy
poco control, es decir, se requiere gran esfuerzo para encauzar los pensamientos en una línea determinada. La mente puede
ser siempre dirigida mediante nuestra fuerza de voluntad, pero eso es algo a lo que todo el mundo no está acostumbrado, es
decir, la mayoría de gente no controla su mente el 100% del tiempo, y cuando se está bajo los efectos de la marihuana, tomar
el control de la mente se hace más difícil, debido a la rapidez con la que fluyen los pensamientos.
Cuando los pensamientos y emociones fluyen sin control (subconsciente) es fácil que aparezcan pensamientos y emociones
desagradables lo que hace aparecer los miedos y la ansiedad. Cuando los pensamientos y emociones son agradables los
efectos de la marihuana son agradables. Para evitar los efectos desagradables es importante pues encauzar los pensamientos y
emociones bajo el control de nuestra voluntad, por ejemplo pensando en temas constructivos o sintiendo emociones
agradables, por ejemplo escuchando música de nuestro agrado, o recordando experiencias agradables vividas en el pasado.
Cuando se equilibra la razón y la emoción se pueden alcanzar estados supremos que son difíciles de expresar con palabras,
pero que se conocen popularmente como los estados de iluminación. Es difícil conseguir estos estados con cualquier droga
para la mayoría de las personas, parece que sólo las personas equilibradas lo consiguen. El abuso del uso de la marihuana
para alcanzar estados supremos no es aconsejable, ya que lo que se consigue es desequilibrarse aún más. El uso de marihuana
debería ser acompañado de una reflexión profunda de su uso, con tal de alcanzar el equilibrio y la felicidad.
Las drogas tienden a ser introspectivas, lo que se traduce en que se produce una exploración de nuestro interior, es decir,
aparecen en nuestra mente destellos acerca de cómo somos nosotros realmente. Esta información es la que debe ser
aprovechada por cada indivíduo para conocerse mejor y resolver los desequilibrios.
Los efectos de cualquier droga, como se puede ver, son muy complicados de describir y las palabras no bastan para ello, pero
la paciencia y las experiencias propias nos enseñarán todo lo que necesite saber cada persona.
Sobredosis
Es posible que al principio nos excedamos de la dosis de marihuana y que los efectos sean demasiado fuertes, en estos casos
debemos mantener la calma ya que la marihuana no puede causarnos ningún mal mayor. Para que los efectos disminuyan y
terminen antes va muy bien comer frutas frescas; los zumos y dulces también son efectivos pero no tanto como la fruta; en
general cualquier comida reducirá bastante los efectos.
No existe sobredosis mortal, a lo sumo se podría producir un desmayo debido a una reducción de la presión sanguínea en el
cerebro. En estos casos se debe mantener estirado al sujeto, a ser posible con las piernas levantadas para aumentar la presión
en la cabeza.

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La ansiedad
Cuando aparece ansiedad, lo más importante es recordar la próxima vez consumir una dosis menor de marihuana. De hecho
cuanto más agradable sea el ambiente que nos rodea, más marihuana somos capaces de consumir sin que aparezca ansiedad.
La ansiedad es bastante común cuando se fuma cannabis, sobre todo en personas propensas a ella. Los efectos de la
marihuana, como muchas drogas psicoactivas, son capaces de hacernos pasar los mejores momentos pero también los peores.
En una persona propensa a la ansiedad (como lo es la mayoría de las personas) los pensamientos suelen profundizar en
miedos personales; cuando aparecen estos miedos en la mente inevitablemente surge la ansiedad. El orígen de los miedos que
pueda tener cada persona son difíciles de detectar ya que es el subconsciente el que suele dominar la mente bajo los efectos
de la marihuana.
Una posible vía para evitar la ansiedad bajo los efectos de la marihuana es tomar el control de los pensamientos, o lo que es
lo mismo, tomar conciencia de los pensamientos; esta es una tarea difícil, siempre es difícil tomar el control de la mente.
Cuando aparezcan pensamientos que son desagradables deberíamos recordar que estamos bajo los efectos de la marihuana, y
no preocuparnos excesivamente. Hay que saber que el subconsciente es capaz de aflorar pensamientos de cualquier tipo, pero
no deberíamos obsesionarnos con ellos, ya que lo que importa realmente son los pensamientos conscientes.
Para calmar la ansiedad se trata en el fondo de calmar la mente, calmar los pensamientos. Una forma muy útil para este
propósito es la autosugestión. Una forma de autosugestionarse es repetir mentalmente frases como la siguiente ‘estoy
calmado’ o ‘estoy en paz, de esta forma sustituimos los pensamientos que generan ansiedad por otros que son beneficiosos
para calmarnos.
El problema de los miedos es que las personas tendemos a negarlos y reprimirlos; normalmente este mecanismo es
subconsciente, con lo cual, cuando aparece la ansiedad la persona no sabe el porqué de su origen. No se deberían negar los
pensamientos subconscientes, simplemente debemos observarlos y deshecharlos si no son útiles. Cuando negamos y
reprimimos nuestros pensamientos subconscientes los pensamientos generados pueden ser cada vez más descabellados,
rozando la locura.
El consumo prolongado de cannabis
El consumo de marihuana por encima de 1 gramo diario provoca que los efectos sean cada vez menores, es decir el cannabis
es una sustancia con tolerancia, siendo cada vez necesario dosis mayores para conseguir los mismos efectos.
El consumo diario provoca una aparente falta de memoria en el indivíduo. Esto hace pensar que se esté produciendo una
degeneración de las células del cerebro, pero lo que ocurre en realidad es que al fumar cannabis diariamente, la mente
funciona de forma diferente a lo que estaba acostumbrada, concretamente el indivíduo se olvida de su entorno y se vuelve
más introspectivo. Esto repercute en que detalles del entorno sean pasados por alto, debido a que la mente está centrada en
asuntos interiores. Los primeros síntomas del uso diario de marihuana son pequeños olvidos, el indivíduo se vuelve más
despistado; por ejemplo no recuerda dónde ha dejado las llaves del coche, o cómo se llama la persona que acaba de conocer.
Esto indica que el indivíduo está tan sumergido en su mente que presta poca atención al exterior. De hecho, todos somos
bastante propensos a dejarnos llevar por el subconsciente, y la marihuana acentúa esta tendencia, de forma que un consumo
habitual nos convierte en moradores permanentes del subconsciente, lo cual nos puede dejar estancados en nuestra evolución
personal.

2.4 Situación actual del cultivo de cannabis


La planta de Cannabis está prohibida en la mayoría del mundo occidental, y su cultivo se realiza mayoritariamente de forma
furtiva en huertos clandestinos de interior y exterior. Es posible cultivar en una habitación (cultivo de interior) si se instala
una fuente de luz adecuada y un sistema de ventilación; todo el material necesario para cultivar en interior y exterior puede
ser adquirido en growshops y por internet.
Existe un mercado de semillas de calidad, que ofrecen los bancos de semillas legales en Holanda, Suiza y Canadá, donde las
leyes son más tolerantes con el cultivo. Las semillas son legales en casi todo el mundo, incluyendo españa, pero el cultivo
está prohibido. De hecho, en Holanda el cultivo también está prohibido, pero es tolerado por las autoridades, cosa que ha
permitdo que se pudieran establecer empresas que llevaran a cabo cultivos para la producción de semillas. En españa también
existen bancos de semillas, pero los cultivos se realizan de forma clandestina.
El cannabis es una planta de la que se pueden obtener esquejes (también llamados clones). Los esquejes se obtienen cortando
una rama de la planta y plantándola para que enraíce, obteniendo una planta con la misma genética que la original (un clon).
Los clones tienen una gran ventaja y es que si el esqueje procede de una hembra, éste también es hembra. Además siempre es
posible hacer esquejes de otros esquejes, pudiendo perpetuar en el tiempo cualquier especie. Esto ha hecho a los esquejes
muy populares, ya que permite obtener nuevas plantas siempre hembras y de calidad conocida. Plantar a partir de semilla
tiene algunas desventajas, no sabemos si la semilla germinará, no sabemos si será hembra y tampoco sus características

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exactas, además tardan mucho más en crecer. Por eso actualmente, se está dando cada vez más el intercambio y el comercio
de esquejes, ya que suele ser más rentable que el cultvo de semillas.
Esta nueva forma de cultivo está produciendo grandes cambios en la genética de las nuevas variedades de semillas. Las
mejores especies se mantienen en forma de esquejes y se cruzan entre ellos para obtener nueva genética. Variedades
autóctonas de todos los lugares del mundo han sido cruzadas entre sí, para obtener nuevas especies que contengan las
mejores características: alta producción de resina, flores fuertemente olorosas, elevada psicoactividad, floración temprana y
resistencia a las plagas.

2.5 Historia del cultivo de cannabis


Los primeros en hacer cruces de cannabis para seleccionar las mejores especies fueron los yanquis. En 1937 EEUU declaró
ilegal el cultivo de marihuana. A partir de los años 50 se comenzó a importar hierba de los países del centro y sur de
América. La hierba que llegaba a EEUU eran variedades sativas puras de calidad más bien baja, debido en parte a que la
hierba contenía semillas. Esto permitió que los fumadores estadounidenses pudieran plantar su propia hierba sin necesidad de
adquirirla en la calle. Pero aquellas semillas no daban hierba de mucha más calidad que la que era importada, debido a que
las variedades sativas de centro América son de floración muy tardía (terminan de florecer en Diciembre como mínimo, y en
EEUU hace mucho frío), y muchas veces era necesario cultivarla en invernaderos, sobre todo en el norte de EEUU, para
obtener un poco de material fumable. Pero al menos, la marihuana que cultivaban no contenía semillas, ya que las plantas
macho eran eliminadas para evitar polinizaciones. Aquellos cultivadores cruzaron las semillas que conseguían para buscar
mejores híbridos, pero sus medios siempre eran limitados debido a que la genética predominante era sativa.
En 1976 apareció la primera guía de cultivo en EEUU, lo cual permitió mejorar el cultivo de cannabis. Por aquellas épocas el
cultivo de sativas aún era el predominante, aunque ya se habían conseguido híbridos de floración algo más temprana. Las
variedades índicas fueron introducidas a finales de los años 70. Estas variedades, procedentes de Afganistan y Pakistan,
aportaron las características genéticas que los americanos siempre habían deseado: floración temprana y alta producción de
resina. Rápidamente empezaron a cruzar sus mejores variedades propias con las índicas, reduciéndo considerablemente el
periodo de floración de sus nuevas variedades(terminando en Septiembre-Octubre). Mientras tanto, las variedades sativas
puras que consiguieron los americanos se hibridizaron todas, desapareciendo muchas de las originales. Entre las variedades
sativas engendradas por los cultivadores americanos está la Haze, la sativa mas famosa y potente. Con la introducción de las
variedades índicas aparecieron nuevas variedades como la Skunk.
Por lo que respecta a Europa, el cannabis (sobre todo el hachís) ha sido importado durante las últimas décadas desde países
del tercer mundo. Las vías de entrada han sido el norte de África con el hachís de Marruecos y el charas de Afganistán y
Pakistán. Esto ha propiciado que el cultivo de cannabis no fuera tan extendido en Europa como en EEUU. Pero la excepción
de Holanda, con su tolerancia (no legalización) hacia el cannabis, fue un punto a favor del cultivo de cannabis en Europa.
Muchos americanos se trasladaron a Holanda para fundar allí los primeros bancos de semillas y coffeeshops.
La demanda cada vez más en auge de hachís marroquí ha hecho disminuír cada vez más la calidad del producto que llega a
España, como consecuencia el cultivo de marihuana se ha incrementado considerablemente desde inicios de los 90.
Recientemente, se han descubierto importantes vacíos legales en la legislatura suiza, la cual concede licencias de cultivo de
marihuana ilimitada, siempre que la variedad no supere cierto porcentaje de THC (porcentaje bastante bajo, por cierto) y su
uso no sea lúdico. Entonces, para un suizo es relativamente fácil conseguir una licencia de cultivo siempre que el fin de tal
cultivo no se pueda demostrar que sea para fumar por ejemplo. Ya hay gente que ha conseguido licencias para hacer cojines
aromáticos o bolsitas aromáticas, que es como se vende la hierba en Suiza.
En Canadá también han surgido varios bancos de semillas, aunque los precios de los bancos americanos suelen ser
excesivamente caros.

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3 EL CULTIVO DE CANNABIS
En este capítulo se encuentra información de tipo general para el cultivo de cannabis. En el capítulo 4 se encuentra la
información de cultivo más específica.
La información se ha dividido en tres grupos:
1-Anatomía del cannabis: para conocer bien la naturaleza de las raices, el tallo, las hojas y las flores.
2-Labores de las fases de cultivo: para saber que labores deberemos realizar durante las fases de crecimiento y floración.
3-Modalidades de cultivo: para conocer las distintas modalidades de cultivo y escoger la más conveniente.

3.1 Anatomía del cannabis


En este apartado se encuentra la información básica de la planta de cannabis que todo cultivador puede necesitar para llevar
con éxito su plantación. Es necesario saber que funciones realiza cada parte de la planta y cómo se desarrollan estas partes
durante las fases de crecimiento y floración. En este apartado también se encuentra la información necesaria para detectar en
la planta los ataques de hongos y plagas de insectos.

3.1.1 La raíz, su relación con los nutrientes y sistemas de cultivo


Es la parte más básica de una planta. Las raíces se encargan de obtener la materia prima, mediante ellas la planta absorbe la
mayoría de nutrientes y agua del substrato de cultivo. Cuando sembramos una semilla, la raíz es la primera parte de la planta
que se desarrolla. Las raíces penetran en el substrato y de allí obtienen ciertos nutrientes que con ayuda de la fotosíntesis
serán utilizados para crear hojas, tallos, raíces y flores.
Según el sustrato utilizado para que las raíces se desarrollen, se distinguen dos modalidades de cultivo. Se puede cultivar
cannabis de la forma en que se ha hecho toda la vida, es decir en substrato natural (tierra); pero también es posible cultivar
de forma artificial en un medio inerte (estirilizado y sin nutrientes) como es la lana de roca, la arlita o la grava, tratándose
entonces del cultivo hidropónico;el cultivo hidropónico consiste en que las raíces se desarrollan en un recipiente con el
substrato inerte, los nutrientes son proporcionados mediante un sistema de riego automático. Y aún existe una tercera forma
artificial, la aeropónica, en donde se proporcionan los nutrientes mediante agua pulverizada.
La gran diferencia entre el primer sistema y los dos últimos es que en los substratos orgánicos está presente el humus. El
humus es una substancia que se forma por la descomposición de materia orgánica (restos vegetales, restos animales,
defecaciones, etc.) por parte de hongos y microorganismos que habitan el suelo (ver apartado substrato). Las raíces pueden
obtener del humus una gran parte de nutrientes, principalmente nitrógeno, procedentes de sustancias denominadas ácidos
húmicos y ácidos fúlvicos.
En los sistemas hidropónicos y aeropónicos todos los nutrientes son proporcionados directamente a la planta mediante
soluciones químicas artificiales.
Actualemente aún esta en estudio la ciencia que intenta explicar el modelo de funcionamiento mediante el cual los
microorganismos descomponen la materia orgánica y liberan así nutrientes para las raíces; no se sabe de forma exacta como
interactúan las diferentes sustancias del suelo con la vida bacteriana y fúngica. Esto implica que no se puedan fabricar aún
los nutrientes tal y como los proporciona la naturaleza del suelo, siendo por tanto, los fertilizantes artificiales, imperfectos de
momento.
La ventaja de los cultivos hidropónicos es que se tiene un control absoluto sobre la cantidad de nutrientes que estarán
disponibles para las raíces; mediante fertlizantes específicos se proporciona la cantidad exacta de cada nutriente según las
necesidades de la planta, de forma que las plantas crecen sin que existan limitaciones por carencias de nutrientes. Por eso los
cultivos hidropónicos tienen la fama de ser más productores.
Por contrapartida, los cultivos orgánicos son dependientes de la vida del suelo, sobre la cual no se tiene aún el conocimiento
ni el control absoluto, además la cantidad de nutrientes disponibles para las raíces están condicionados a la vida del suelo, es
decir, los nutrientes están limitados; esto implica que los ratios de crecimiento y producción que se obtienen en cultivos
orgánicos no es tan elevada como en los que se alcanzan en cultivos hidropónicos.
A pesar de todo, en cultivos con substratos orgánicos también se utilizan fertilizantes similares a los utilizados en los cultivos
hidropónicos, para aportar los nutrientes que el substrato no sea capaz de suministrar.
Las sustancias que la planta puede obtiene a través de las raíces son las siguientes
-Agua.
-Nutrientes primarios o macronutrientes: Nitrógeno, Fósforo y Potasio ( N,P,K respectivamente).

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-Nutrientes secundarios: Magnesio, Calcio y Azufre (Mg, Ca, S respectivamente).
-Microelementos u oligoelementos: Hierro, Manganeso, Zinc, Molibdeno, Cobre y Boro (Fe, Mn, Zn, Mb, Cu, B
respectivamente).
-CO2 y O2 (aunque la mayor parte es absorbida por las hojas).
Los substratos contienen inicialmente suficiente cantidad de todos los nutrientes (primarios, secundarios y oligolementos)
para el primer mes o dos de vida de la planta, tras este periodo suele ser necesario aportar los nutrientes mediante
fertilizantes. El CO2 es absorbido en su mayor parte por las hojas, aunque las raíces también son capaces de asimilar el CO2
que desprenden las bacterias al descomponer la materia orgánica (los fertilizantes no suelen contener CO2).
Existen fertilizantes que contienen otras sustancias, como ácidos húmicos y fúlvicos, que intervienen en el proceso de
generación del humus, pero que no aportan nutrientes directamente a las raíces.
La buena salud de las raíces es importante para una correcta asimilación de los nutrientes. Unas raíces completamente sanas
siempre tendrán un color blanco intenso. Si tuvieran otro color, como amarillo o marrón, es que están muertas o que están
sufriendo problemas de hongos o plagas, o también puede ser debido a un exceso de sales en el substrato. Para que las raíces
gocen un buen estado de salud es necesario, aparte de que tengan nutrientes disponibles, que el substrato sea esponjoso para
que las raíces respiren adecuadamente. El aire también es indispensable en un substrato, no sólo para las raíces sinó también
para los microorganismos. En los cultivos hidropónicos y aeropónicos las raíces gozan de buena ventilación y los problemas
de este tipo suelen ser inexistentes, ya que las raíces estan en medios muy bien ventilados, como la arlita o la lana de roca.
En cultivos hidropónicos es fácil comprobar la salud de las raíces, ya que estan a la vista, pero en cultivos orgánicos eso es
más difícil. Esto conlleva que en cultivos orgánicos los problemas en las raíces muchas veces no son detectados. Siempre que
se produzca un fracaso en nuestro cultivo sin motivo aparente deberíamos inspeccionar primero si las raíces no se han
desarrollado con normalidad. Muchos de las causas de los fracasos están en insectos y hongos que atacan las raíces sin que el
cultivador lo note.
La calidad del substrato escogido es de vital importancia, el cannabis es una planta que necesita gran cantidad de nutrientes y
no todos los substratos son adecuados. El éxito en un cualquier cultivo comienza por la elección de un buen substrato (ver
apartado 4.5), para asegurar el máximo rendimiento de las raices.

3.1.2-La hoja
Las hojas son el instrumento que utiliza la planta para generar la energía que necesita para crecer y florecer. Concretamente
se utiliza la energía del sol para extraer el Carbono presente en el dióxido de carbono (CO2) del aire para generar tejidos. El
carbono es separado del CO2 para crear glucosa (C 6H12O6), utilizando para ello energía solar y agua. Como resíduos del
proceso las hojas expulsan oxígeno y agua, ya que de el CO2 la planta solo necesita el carbono, y el oxígeno le sobra; para
generar glucosa la planta necesita hidrógeno que obtiene del agua, pero sólo aprovecha una parte. La planta despide pues
oxígeno y vapor de agua por las hojas cuando realiza la fotosíntesis.
La expulsión de vapor de agua y el consumo de CO2 hace que en cultivos de interior sea necesario ventilar el ambiente
donde tengamos las plantas para que no se sature de oxígeno y humedad (esto no es necesario en exterior, ya que el viento ya
renueva el aire constantemente).
Nada más nacer la semilla, la plantita despliega su primer par de hojas, las cuales ya
contenía en la semilla. Con este primer par de hojas, llamados cotiledones, la planta
puede empezar a hacer la fotosíntesis para generar nuevas hojas. Los cotiledones son dos
hojas ovaladas, sin el aserrado típico de la hoja de cannabis. Poco después surgen el
primer par de hojas aserradas, que están formadas por un solo foliolo. El siguiente par de
hojas ya tendrá 3 foliolos cada una. Progresivamente la planta va aumentando el número
de foliolos que tiene la planta. El número de foliolos que tiene una hoja suele ser impar,
aunque a veces se encuentran hojas con un número par de foliolos.
El número de foliolos que tienen las hojas es un indicativo de la edad de la planta.
Cuando la planta saca hojas de más de 5 foliolos se puede decir que ya ha alcanzado un
estado adulto y es capaz de reproducirse, es decir, de florecer. Las plantas que no son
adultas no florecerán.
Todos los foliolos de una misma hoja se unen en el punto de sujección, el peciolo, la
ramita que une los foliolos al tronco de la planta.
Observando las hojas es posible determinar qué necesidades tiene la planta. Si necesita agua las hojas estarán desfallecidas,
decaídas, pero recuperan su aspecto original si se riega con prontitud. Si necesitan abono, las hojas adquieren tonalidades
diferentes según el nutriente que le falte (ver apartado 4.4). Los abonos también influyen en la forma y tamaño de las hojas,
curvándose hacia abajo si sobran nutrientes y quemándose las puntas si persiste la sobrefertilización. Por lo general, una

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planta sana, cuando crece, hace hojas grandes, con un color verde intenso (más bien oscuro que no pálido) y además cuando
goza un estado de salud excelente las hojas brillan.
También es en las hojas donde se ceban la mayoría de plagas. Según el tipo de plaga dejará rastros particulares en las hojas.
Cada plaga deja su marca, y como la mayoría de plagas afectan a las hojas, es muy importante observarlas a menudo para
poder detectar la plaga y así poder combatirla lo antes posible. Para información detallada acerca de cada plaga consultar el
apartado 4.6. Los hongos no son ninguna excepción, también atacan a las hojas si las condiciones climáticas son las
adecuadas.
Las características de la hoja varían según la genética. Las variedades sativas (Cannabis Sativa Sativa) tienen hojas con
muchos foliolos (9 ó más) estrechos y muy largos, con un color verde más pálido. Mientras que las variedades índicas
(Cannabis Sativa Indica) tienen hojas con foliolos exageradamente anchos y en menor cantidad (5, 7), con un color más
oscuro.

3.1.3-El tallo
El tallo es el encargado de enviar la materia prima desde las raíces a las hojas y flores. El tallo también tiene la capacidad de
acumular nutrientes (nitrógeno) y energía (carbohidratos) para el uso posterior de la planta.
En los tallos se forman los nudos, donde salen las hojas, tallos secundarios y preflores. En cada nudo salen un par de hojas,
una a cada lado, aunque también puede salir únicamente una hoja por nudo, y en casos raros pueden salir hasta tres hojas por
nudo.
La rigidez y grosor del tronco dependen de la fuerza que tenga que soportar. Si la planta está sometida a fuerzas que hagan
doblar el tronco, se invertirá energía en reforzar el tronco para compensar las fuerzas. En exterior los troncos se hacen mucho
más gordos, debido a la fuerza que ejerce el viento, mientras que en cultivos de interior los troncos son más débiles si la
ventilación es escasa.
Los tallos siempre crecen en dirección hacia la luz, haciéndose muy altos si la luz es insuficiente, sobre todo si se trata de
variedades sativas. Las variedades índicas desarrollan troncos más robustos y cortos que las variedades sativas. Cuando la
planta entra en fase de floración los tallos se alargan considerablemente antes de iniciar la formación de flores, sobre todo en
caso de sativas.
Se deben controlar los tallos periódicamente, porque en el se pueden encontrar indicios de plagas (cochinillas), hongos
(fusarium) y carencias de nutrientes (tallos rojos).
Cuando la planta es adulta, el tallo desprende un aroma parecido al que tendrán las flores, para catarlo se frotan los dedos con
el tallo principal. Esta técnica es buena para apreciar la calidad de un macho, ya que las flores macho no desprenden aroma.

3.1.4-Las preflores
Cuando la planta ha alcanzado el estado adulto y las horas de luz disminuyen,
manifiesta su sexo sacando las primeras flores. Estas flores están situadas siempre
en la intersección del tallo principal con cada hoja. En cada intersección salen dos
flores, una a cada lado. Son estas flores las que se deben observar para saber lo
antes posible el sexo de la planta.
Las primeras preflores aparecen siempre en la punta de la planta, en las partes más
nuevas. Cuando estas aparecen podemos considerar que la planta ha alcanzado su
estado adulto. En el caso de plantas macho las preflores se manifiestan antes que en
plantas hembra. En plantas que proceden de semillas se observan las primeras
preflores para detectar los machos y separarlos de las hembras. Aún cuando se
hayan detectado todas las hembras se debe prestar atención a las flores para
asegurar que no tengamos alguna planta hermafrodita y prevenir posibles
polinizaciones indeseadas. Ver los siguientes apartados para una descripción
detallada de los dos tipos de flor.

3.1.5-Las flores
La flor es el órgano reproductor de las plantas. En el cannabis hay una flor distinta para cada sexo. En un principio un
ejemplar macho sólo puede sacar flores macho y un ejemplar hembra sólo puede sacar flores hembra (característica de las
plantas dioicas). Pero es posible encontrar ejemplares que sacan los dos tipos de flores, las hermafroditas.

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3.1.5.1-La flor macho

La flor masculina tiene forma ovalada y un tamaño de 1mm a 3mm.

Conforme va creciendo se abre por la punta y


aparecen un par de bolstas alargadas de polen. Cuando la planta entra en floración avanzada se forman ramilletes de flores
macho.
Cuando las flores son pequeñas a veces es difícil distinguirlas de la flor hembra. Para evitar confusiones es recomendable
esperar a que las flores se formen hasta que se reconozca claramente el sexo de la planta.
Las plantas macho se suelen manifestar una o dos semanas antes que las hembras, en caso de plantas con genéticas parecidas.
Desde que aparecen las primeras flores macho hasta que están maduras (y sueltan el primer polen) suelen transcurrir entre
una y tres semanas.
Al sacudirse la planta sale de las bolsitas gran cantidad de polen, que es arrastrado por el viento y al entrar en contacto con
una flor hembra, la fecunda. Sólo se fecundan las flores que han entrado en contacto con polen, no el resto, pero es muy
probable que si hay una planta hembra cerca (a pocos metros) de un macho se fecunden todas las flores. Cuanto mayor sea la
distancia de una hembra a un macho menos flores serán fecundadas, llegando a un alcance de kilómetos.
La flor macho no contiene sustancias psicoactivas, sólo polen. No debe confundirse este polen con el hachís denominado
polen. El polen de hachís se trata de tricomas sueltos, es decir, no prensados, extraidos de los cogollos de las hembras.

3.1.5.2-La flor hembra

La flor hembra consta de dos pelos blancos (a veces de color rosado) denominados pistilos
que estan envueltos en la base parcialmene por el cáliz. El cáliz (de color verde) suele estar
recubierto de tricomas (resina) y su función es la de albergar una futura semilla. Cuando la
planta entra en floración avanzada los brotes se recubren de montones de flores hembra y
forman lo que se denomina el cogollo.
Los tricomas tienen supuestamente la función de proteger la propia flor del exterior, por
ejemplo de los rayos ultravioleta, de los hongos o de las plagas. Conforme la floración va
en aumento el número de tricomas aumenta y los pistilos se vuelven oscuros, perdiendo su
fertilidad.
Si los pistilos captaron granitos de polen, el cáliz comenzará a engordarse. La formación
de la semilla requiere de más absorción de nutrientes del suelo y de consumo de energía por parte de la planta, lo que hace
que se vea disminuida la creación de nuevas flores y de tricomas, disminuyendo la producción y la calidad.
En caso de que se desee producir semillas, las flores deben ser fecundadas cuando las cogollos estén repletos de pistilos
frescos, durante la cuarta y quinta semana en variedades índicas, y alrededor de la séptima y octava semana en variedades
sativas.

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3.1.5.3-Hermafroditas

Lo más nornal es encontrar plantas con un solo tipo de flor, pistilos (hembra) o estambres (macho), pero algunas veces las
plantas producen flores propias del sexo contrario. Existen distintos grados de hermafroditismo. Hay plantas que sacan flores
de los dos sexos en proporciones cercanas al 50%, son las hernafroditas puras. Pero también puede pasar que en una planta
aparezca un pequeño porcentaje de flores del sexo opuesto, un 1% por ejemplo.
Las hermafroditas puras son peligrosas porque su polen suele ser fértil, pero las plantas que sacan unas pocas flores del sexo
contrario no son peligrosas ya que su polen es poco fértil. Es más, las plantas que producen pocas flores hermafroditas son
muy apreciadas, ya que su polen puede utilizarse para hacer cruces, que resultarán en semillas que darán plantas 100%
hembras (ya que el cruce es entre dos hembras).
El hermafroditismo puede ser inducido en plantas mediante distintos métodos. Entre ellos esta la pulverización de soluciones
de ciertos ácidos (como el ácido giberélico); otra forma es someter a las plantas a variaciones bruscas de fotoperiodo durante
la floración. En cultivos de interior, cuando la floración está terminando, pueden aparecer unos pocos estambres de polen en
algunas flores; éstos tienen en el aspecto de diminutos plátanos, pero el polen no es demasiado fértil y es difícil que polinice
otras plantas. Si éste polen es recogido y es utilizado para polinizar plantas en un estado más prematuro de floración, pueden
obtenerse buenos resultados.

3.2 Labores de las fases de cultivo: crecimiento, clonación y floración.


En este apartado se describen detalladamente las labores más importantes de las diferentes fases de cultivo de cannabis.
Las fases más importantes son las de enarizamiento, crecimiento y floración. Es necesario conocer bien estas tres fases para
llevar a cabo el cultivo con éxito.
En la sección que describe la fase de enraizamiento (3.2.2) también se describe un método para obtener clones de una planta,
lo cual es muy útil para no depender de las semillas y para preservar las mejores razas.
Otra fase importante es la de revegetación, que se produce cuando la planta vuleve a brotar con nuevas hojas cuando ya se ha
iniciado la floración. Podemos inducir a revegetar una planta cuando ya se han cortado los cogollos principales, por ejemplo
para iniciar más tarde una segunda floración.

3.2.1 Fotoperiodo
Las fases de cultivo están determinadas y coordinadas principalmente por el fotopoeriodo. Por fotoperiodo se entiende el
número de horas de luz y oscuridad que las plantas reciben en 24 horas. El fotoperiodo se indica normalmente con dos cifras,
por ejemplo 18/6 para indicar que hay 18 horas de luz y 6 de oscuridad, así un fotoperiodo de 12/12 sería el típico utilizado
para florecer. El fotoperiodo exterior en España duante el año es el siguiente:

Enero 10 horas luz Mayo 14 horas luz Septiembre 12 horas luz


Febrero 11 horas luz Junio 15 horas luz Octubre 11 horas luz
Marzo 12 horas luz Julio 14 horas luz Noviembre 10 horas luz
Abril 13 horas luz Agosto 13 horas luz Diciembre 9 horas luz
Tabla 1
Cuando se planta en exterior las horas de luz dependen del mes del año. En cultivos de interior el fotoperiodo se ajusta con
un temporizador que enciende y apaga las lámparas, por tanto el fotoperiodo es programable.
Así cuando las horas de luz superan las 14 horas al día, la planta se mantiene en estado de crecimiento, también llamado
estado vegetativo. Si el fotoperiodo disminuye por debajo de las 13 horas, la planta entrará en fase de floración. Si la planta
ha iniciado la fase de floración y las horas de luz aumentan por encima de las 13 horas, es posible que la planta detenga la
floración y vuelva a iniciar la fase de crecimiento (revegetación). Menos de 12 horas de luz diarias para florecer acelera la
floración, pero reduce la producción. Durante las horas de oscuridad debemos asegurar que la oscuridad es total para que las
plantas florezcan, ya que una mínima fuente de luz presente durante la oscuridad impide una correcta floración.

3.2.2 Fase de enraízamiento


Existen dos situaciones diferentes: semillas y esquejes (clones).

Empezar con semillas:

Si se parte de semilla, la planta tarda de 2 a 15 días en nacer, según la edad de la semilla.

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Las semillas no suelen presentar dificultades para enraizar si tienen menos de dos años. Para semillas más viejas se pueden
aplicar técnicas para aumentar el porcentaje de nacimiento. Una buena y sencilla técnica consiste en dejar en remojo, con
agua tibia, las semillas, 24 horas exactamente y posteriormente pasarlas a un tiesto enterrándolas en un aguijerito de medio
centímetro de profundidad, en un substrato de calidad. Después del remojo se pueden aplicar hormonas de enraízamiento a la
semilla para estimular el nacimiento. El agua que se utiliza para el remojo y para regar debe tener una temperatura alrededor
de 20ºC para aumentar las posibilidades de nacimiento, si es posible se utilizará agua de lluvia o destilada. Una vez la
semilla está plantada deberemos mantener el substrato húmedo hasta el nacimiento de la semilla, si el substrato se seca
excesivamente corremos el peligro de que la pequeña raíz también se seque.
Cuando la semilla ha nacido y aparece el primer par de hojas (llamados cotiledones) el crecimiento es bastante lento
comparado con el crecimiento de esquejes. Transcurren 20 días a partir de su nacimiento hasta que la plantita no ha
desarrollado suficientemente sus raíces y hojas para iniciar un crecimiento rápido.
Cuando las plantitas procedentes de semillas nazcan, se debe tener especial cuidado en que el tallo de las semillas no crezca
excesivamente, haciéndose muy largo y débil, lo que suele ocurrir cuando se siembra en tiestos pequeños. Cuando esto
ocurre el tallo puede doblarse y quebrarse, pudiendo morir la planta. El alargamiento del tallo se debe a que las condiciones
de luz son insuficientes y a que la plantita necesita un trasplante. Cuando trasplantemos una plantita con el tallo demasiado
largo, conviene enterrar el tallo unos centímetros. El alargamiento excesivo del tallo se produce sobre todo en cultivos de
interior. Si esto representa un problema podemos evitarlo pasando las plantitas a la luz del sol directamente.
Lo ideal es sembrar una semilla por tiesto. Se puede sembrar primero en tiestos pequeños, bajo luz de fluorescentes; una vez
han nacido y alargan los tallos en busca de luz se trasplantan a un tiesto de mayor tamaño. Para evitar fracturas del tallo
conviene trasplantar en menos de 3 días a partir del nacimiento de la semilla.
Las plantas procedentes de semillas son bastante frágiles debido a su reducido tamaño y requieren de alguna protección si
van a estar en exterior, para evitar que los pájaros e insectos se las coman. Sobre todo si el número de semillas es limitado
conviene dejar crecer las plantas en casa durante las primeras semanas hasta que alcancen un tamaño más seguro para
pasarlas al exterior.
Muchas de las semillas que pueden adquirise en growshops o por internet no llevan aún la fecha en que fueron producidas y
por tanto se desconoce su edad. Algunos bancos venden semillas viejas, ya que los bancos de semillas no suelen ser
demasiado rigurosos en cuanto al almacenaje y tampoco suelen producir semillas nuevas periódicamente. Cuando se
adquieran semillas de bancos comerciales conviene tomar todas las precauciones posibles durante la germinación de la
semilla, para garantizar el máximo porcentaje de nacimientos.

Empezar con esquejes:

Para empezar con esquejes se debe enraizar previamente una rama de una planta adulta. Una vez enraizado y trasplantado el
crecimiento se inicia normalmente de inmediato, según lo que hayan sufrido las raíces en el trasplante. Si el esqueje procede
de otra regíon o cultivo, normalmente necesita adaptarse durante un periodo que puede durar hasta 30 días hasta que empieza
a crecer rápidamente.

Método para obtener esquejes (clones):

En primer lugar seleccionaremos la planta de la que se extraerán los esquejes, debería ser peferiblemente una planta adulta,
sana y en fase de crecimiento; si la planta tiene deficiencias de algún tipo será más difícil enraizar el esqueje. Es ideal que la
planta tenga un verde intenso (no oscuro) y que los peciolos no tengan tonalidades púrpura. Si no es así será mejor abonar
durante unos días con un fertilizante completo antes de cortar los esquejes.
Además la planta deberá estar libre de cualquier plaga, sobre todo de ácaros, que dificultan enormemente la labor al chupar
la poca savia que genera la planta. También se debe evitar clonar plantas infectadas por hongos. Sólo se deben clonar plantas
enfermas en casos extremos, y tomando determinadas precauciones, como utilizar cuchillas diferentes, y no introducir al
mismo tiempo y en el mismo invernadero clones sanos y enfermos.
En segundo lugar se debe regar bien la planta para que se hidraten bien todos los brotes.

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Escogeremos las ramas donde realizaremos los cortes. Todas las ramas de una planta sirven, pero unas enraizaran antes y
mejor que otras. Las mejores ramas para clonar suelen ser las de la parte media de la planta. Las ramas superiores tienen un
tejido demasiado blando y es un poco más susceptible a coger hongos. Las ramas bajas también son aptas, pero tardarán algo

más en crecer una vez hayan enraizado, debido a que las hojas son más reducidas.
La longitud del clon es importante. No debe superar los 30cm, siendo el tamaño óptimo de 20cm, con 3 ó 4 pares de hojas.
Se pueden tomar clones más pequeños, con 2 pares de hojas o incluso un sólo par de hojas, pero son más delicados y tardan
más en enraizar y crecer.
Una vez escogida la rama y la longitud deseada cortaremos con una cuchilla afilada o con unas tijeras. Cortaremos uno o dos
centímetros por debajo de la última hoja (o nudo). Si el esqueje tiene más de 2 ó más nudos podemos cortar las hojas del
último nudo (como en las fotos) para que el enraizamiento sea más rápido. Las raíces crecen con más facilidad en los nudos,
aunque si utilizamos hormonas de enraizamiento las raíces crecerán también si no hemos pelado el último nudo.
Pasaremos las ramas cortadas (clones) a una botellita con agua en una zona oscura; es conveniente que no le de la luz
directamente, pero que tampoco esté bajo oscuridad completa; debe haber un punto luz de referencia para los esquejes para
que orienten sus hojas; lo ideal es situarlos en una esquina del cuarto de cultivo, donde no haya mucha luz. Las ramas se
acabarán de hidratar y orientarán las hojas hacia la fuente de luz. Una vez estén las hojas orientadas, cuando hayan
transcurrido por lo menos 12 horas (aunque pueden estar 48 horas, más no es recomendable), se deben realizar los siguientes
pasos antes de trasplantar al medio de cultivo:
-Sacamos las ramas de la botella de agua y realizamos los siguientes pasos sin interrupciones:
-

Impregnamos bien la base del tallo incluyendo el último nudo con


hormonas de enraízamiento, siguiendo atentamente las instrucciones que indique el envase. No hace falta que haya una
buena capa de hormonas alrededor del tallo, con un poco hay suficiente, el exceso puede asfixiar el tallo y que este se pudra.
Existen dos tipos de hormonas: en polvo y en gel, las dos funcionan bien.
-Cortamos limpiamente la punta de la base de la rama para que quede medio centímetro por debajo del último nudo, no más.
De esta forma queda la base de la rama limipia de hormonas, que sinó pueden colarse por los conductos internos del esqueje.
El tallo que sobra por debajo del último nudo es propenso a cojer hongos y por eso no conviene que sea demasiado largo.
-Introducimos el esqueje en el medio de cultivo para que enraíce. Podemos utilizar lana de roca que es estéril y no ensucia, o
tiestos pequeños con una mezcla de tierra. El esqueje se encuentra ahora en un momento crítico, ya que debe sobrevivir los
próximos días sin raíces. El esqueje absorverá el agua que necesite para sobrevivir por las hojas, directamente de la humedad
del aire. El enraizamiento se hace mucho más cómodamente si se utiliza un mini-invernadero, donde es posible mantener
humedades cercanas al 100%. Los cuidados que debe seguir el esqueje son diferentes según se utilice invernadero o no.
-En caso de utilizar invernadero tenemos la ventaja de que la humedad del aire es
alta, con lo cual el esqueje no se deshidrata, pero la aireación es nula, con lo cual

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debemos airear abriendo la tapa durante unos segundos por lo menos una vez al día. También es muy importante secar
bien la tapa del invernadero cuando aireamos el invernadero una vez al día; si aireamos y secamos la tapa un par de
veces al día se acelerará el enraizamiento. Si no se ventila bien cada día y se seca la tapa, los hongos atacarán
rápidamente a las hojas y se producirán bajas, además de retardarse el enraizamiento. Si se descuidan los esquejes más
de un día se tendrán problemas. Nunca se deben rociar con agua los esquejes si utilizamos invernadero, la humedad del
aire es suficiente. Si el invernadero tiene calefacción deberemos tener precaución con la temperatura. Se puede ajustar
el funcionamiento de la calefacción mediante un temporizador; el temporizador se programa para que se encienda un
cuarto de hora cada hora si la temperatura ambiente es de 20 grados o media hora cada hora si la temperatura ambiente
está alerededor de los 10 grados.
-Si no se utiliza invernadero, deberemos pulverizar a diario las hojas para que se hidraten. Durante los dos o tres
primeros días puede ser necesario rociarlos varias veces al día para que no se marchiten. Si la humedad del aire es muy
baja es posible que se produzcan bajas. Se pueden utilizar los envases típicos de 5 litros, que cortados por la punta
pueden utilizarse como invernaderos improvisados (bastante útiles) para los esquejes, esto aumentará la efectividad,
pero se deberá ventilar diariamente. En varios días ya no será necesario el uso de los envases de 5 litros.
-Una vez introducidos en el medio de cultivo (lana de roca o tierra) se colocan en el invernadero de forma que las hojas estén
orientadas hacia la nueva fuente de luz. Si los corientamos mal nos daremos cuenta al día siguiente porque las hojas se
retorcerán para orientarse correctamente, empleando para ello energía que podían haber empleado en enraizar; además las
hojas se deteriorarán debido a la disminución de la fotosíntesis; si esto ocurre es mejor no reorientar la planta.
Si no se utiiza invernadero debemos estar atentos igualemente con la orientación de las hojas, prestando mucha atención a
que las hojas no decaigan por falta de agua y rociándolas con agua cuando eso ocurra. Normalmente el enraizamiento sin
invernadero es más difícil al principio, se suelen tener bajas y se debe rociar las hojas muchas veces al día durante los
primeros 3 días. En invernaderos no hay que rociar nunca con agua, ya que habría un exceso de agua en las hojas, acabando
por coger hongos.
-Iluminación necesaria: Para interior lo mejor es un par de florescentes grolux de 37watios cada uno (1.20m de longitud),
aunque se pueden utilizar más cortos si el espacio es reducido. En exterior escogeremos una zona con bastante sombra, sin
necesidad de luz artificial, y trasladando los esquejes progresivamente hacia zonas con más luz a medida que lo vayan
permitiendo, si las hojas no desfallecen. En cultivos de interior es necesario ajustar el fotoperiodo de la iluminación para
esquejes exactamente igual que el fotoperiodo utilizado para la zona de crecimiento, para evitar desfases cuando el esqueje
sea trasladado a la zona de crecimiento. Si el fotoperiodo cambia de una zona a otra, existen variedades muy sensibles a
pequeños cambios de fotoperiodo que pueden inducir a revegetaciones indeseadas.
-El invernadero debe ventilarse diariamente, un par de veces al día es ideal. Para ello se destapa el invernadero, se seca bien
la tapa por dentro y se vuelve a tapar. Es importante secar la humedad que se acumula en la parte interior de la tapa. Cuando
hayan pasado 3 días más o menos se destapa el invernadero parcialmente para aumentar la ventilación, y así acostumbrar a
los esquejes a una menor humedad. Los invernaderos especiales para esquejes disponen de unas rejillas especiales para éste
propósito. Las rejillas se abren progresivamente, quedando abiertas a partir del octavo día. Si los esquejes desfallecen puede
ser debido a un exceso de ventilación, entonces se prueba de cerrar las rejillas o tapar bien el invernadero. Si los esquejes
siguen desfallecidos al día siguiente es que pueden haber contraído un hongo en el tallo, en ese caso se comprueba el tallo de
un esqueje para asegurar. A veces se infecta algún esqueje, pero si se infectan todos es que ha habido un exceso de humedad
o que la cuchilla no estaba limpia.
-Cada día se debe comprobar la humedad del substrato, y no permitir que se seque, regando con previsión. Lo ideal es
mantener una humedad intermedia del sustrato, y no saturarlo de agua, sobre todo si la temperatura es baja.
-En un periodo de 10 a 15 días los esquejes habrán enraizado, aunque a veces enraízan en tansolo siete días. Lo sabremos
porque las raíces asomarán por fuera de la lana de roca o por debajo de la maceta. El tiempo de enraizado depende muchas
veces del tipo de hormona utilizado, por lo que conviene probar varias marcas para comprobar las que nos son más efectivas.
-Si en 15 días los esquejes aún no han mostrado sus raíces, y son incapaces de
aguantar sin invernadero y además se ponen amarillas las hojas, quiere decir que el
invernadero se ha infectado con hongos en las hojas, o en el tallo, que puede
haberse podrido
-Si el esqueje inicial procede de una planta en floración, el periodo de
enraizamiento se puede alargar hasta 30 días, dependiendo de la cantidad de flor
que haya. Una vez enraizado, el esqueje pasará a la fase de revegetación.
-Después de haber enraizado esquejes en el invernadero conviene realizar una
limpieza con lejía, por lo menos si algunos esquejes han contraído alguna
enfermedad, o se ha utilizado tierra como medio de sustrato, que deja más suciedad.

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-Una vez el esqueje ha enraizado, prosigue el estado de crecimiento en estado adulto. Si se respeta correctamente el
fotoperiodo de crecimiento y enraizamiento, siendo estos iguales, ningún esqueje revegetará. En tal caso podremos hacer
crecer el esqueje unos días y tenerlo listo para floración (opción muy utilizada en el
cultivo profesional dedicado a la alta producción). La opción más común es utilizar
el esqueje para hacerlo crecer medio metro y poder sacar más esquejes, pudiendo
mantener la especie, y sinó pasando la planta a floración. Es más fácil sacar buenos
cogollos de una planta grande que de muchas plantas pequeñas. Para pasar a
floración existen dos opciones, o bien trasladamos la planta a una sala de floración,
o la sacamos a exterior en un invernadero adecuado aprovechando el fotoperiodo de
primavera y otoño.
-Es muy conveniente fumigar bien los esquejes (una vez tengan raíces) con
soluciones insecticidas, ya que cuando la planta es pequeña es cuando es más fácil
controlar las plagas. Con plantas pequeñas el mejor método para deshacerse de
cualquier plaga es utilizar un insecticida reconocido y mezclar la dosis para un bidon de 5 litros abierto por arriba, de forma
que se pueda introducir el follaje de los clones boca abajo, sumergiendo por completo la totalidad de la parte aérea de la
planta. De esta forma se retrasa mucho la aparición de ácaros.

Cuando plantar en exterior

Para plantar en exterior existen dos opciones: partir de semillas o partir de esquejes. Si partimos de semillas debemos tener
en cuenta que las plantas tardarán de tres a cuatro semanas en crecer lo que crecería un esqueje en un mes. Por tanto las
semillas se suelen plantar unas semanas antes que los esquejes.
Algunos cultivadores comienzan sembrando en febrero e incluso finales de enero, en mi opinión no es necesario plantar tan
pronto. Se consiguen los mismos resultados e incluso mejores si se comienza en abril, y además nos ahorraremos dos meses
de trabajo. Si se quieren conseguir plantas con tamaños gigantes quizás si que se debería plantar en febrero, pero el
crecimiento durante los meses de frío es mínimo. Durante abril y mayo las temperaturas se suavizan bastante y el
crecimiento se acelera bastante.
Los esquejes, al proceder de plantas adultas, crecen a un buen ritmo desde el principio si las temperaturas no son bajas. Si la
variedad es sativa se debe tener en cuenta que crecen bastante y que pueden superar el tamaño deseado. Podemos plantar
esquejes de variedad sativa a partir de abril. Las variedades índicas no deben ser plantadas antes de mayo ya que correrían el
riesgo de iniciar la floración al sacarlos al exterior, debido a la diferencia de fotoperiodo entre interior y exterior.

3.2.3 Fase de crecimiento


Cuando las plantas procedentes de semillas o esquejes inician el crecimiento, entonces su sistema radicular está bien
establecido. Si las raíces están dañadas el crecimiento es lo primero que se detiene. Durante esta fase, la planta se desarrolla
produciendo nuevas hojas y nuevos tallos; sin producir cogollos aunque sí preflores.
Entre los factores que afectan principalmente a la fase de crecimiento estan los siguientes:
La temperatura ambiente y sobretodo también de la del suelo es un factor muy importante. Si las temperaturas descienden
por debajo de los 15ºC el crecimiento será bastante lento. Así pues debemos asegurar una temperatura mínima de 15ºC para
que la planta crezca rápidamente. En exterior las plantas no crecerán exhuberantemente hasta que las temperaturas duante el
dia y la noche se mantengan por encima de los 15ºC, lo que no suele ocurrir hasta la llegada de mayo. En cultivos de
invierno las plantas no crecen demasiado debido a esta razón. En cultivos de interior la temperatura puede ser un problema
en invierno, si la sala de cultivo no está bien aislada del frío del exterior.
El número de horas de luz (fotoperiodo) juega un papel importante en el
crecimiento de la planta si el resto de factores no limitan el crecimiento. Para
mantener las plantas en estadío de crecimiento las horas de luz deben ser
superiores a 14. Dependiendo de la genética algunas plantas florecen con menos
poco menos de 14 horas de luz diarias (variedades indicas), pero otras necesitan
12 horas o menos (variedades sativas). Las plantas crecen bastante más con 18
horas de luz que con 15 horas. Por encima de 18 horas el crecimiento deja de
aumentar. En cultivos de interior se puede forzar un fotoperiodo de 24 horas de
luz diarias, pero el crecimiento no será muy superior al que se consigue con 18
horas.
La cantidad de agua es determinante para el crecimiento. Si los riegos están
restringidos el crecimiento también lo estará.

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Otro factor importante que influye en el crecimiento son los nutrientes. Cuando las plantas ya tienen un tamaño similar al de
la maceta, pueden empezar a mostrar síntomas de carencias de algún nutriente. En esta fase de crecimiento los nutrientes más
demandados son el nitrógeno y el hierro. Si las hojas se vuelven cada vez más amarillas, llegando a caerse las más viejas, es
síntoma de que el nitrógeno se desplaza de las hojas viejas a las más nuevas, debido a que las raíces no encuentran suficiente
nitrógeno en la tierra. Para remediar esto se debe abonar regularmente con un fertilizante especial para crecimiento (ver
apartado nutrientes). Cuando la planta tiene nutrientes suficientes desarrolla hojas de gran tamaño, mientras que si los
nutrientes son insuficientes el tamaño de las nuevas hojas será menor y los peciolos adquieren tonalidades púrpuras.
Si el tamaño de la maceta es reducido se producirán carencias de otros nutrientes. Las deficiencias más comunes son, aparte
del nitrógeno, el magnesio y oligoelementos. Para asegurar una floración abundante debemos proporcionar un tamaño de
maceta suficientementa grande para que no se produzcan carencias durante la fase de crecimiento. Si la planta presenta
demasiadas hojas amarillas, y los peciolos se tornan excesivamente rojos (señal de que se producen múltiples carencias), la
mejor solución es realizar un trasplante, más que cargar el agua de riego con fertilizantes.
El siguiente factor limitante es el agua. El cannabis necesita
grandes cantidades de agua cuando el tamaño de la planta es
relativamente grande a la maceta. Si por alguna razón se quiere
mantener el crecimiento limitado se puede regular la cantidad de
agua al mínimo, proporcionando el agua justa para que la planta no
pase sed.
Otro factor decisivo en el crecimiento es la cantidad de CO2
presente en el aire. Una renovación constante de aire mediante
ventiladores y extractores asegura la presencia de CO2 en interior.
En exterior no existen problemas de ventilación, pero en cultivos
de interior debemos asegurar la presencia suficiente de aire
renovado mediante extractores. Para más información consultar el
apartado 4.3.
Teóricamente las plantas necesitan más de 14 horas diarias de luz
para que se mantengan en fase de crecimiento, pero hay una excepción. Las plantas procedentes de semillas (no esquejes),
que aún no son adultas, no pueden iniciar la fase de floración aunque el fotoperiodo esté por debajo de las 14 horas de luz.
Esto permite sembrar cuando el fotoperiodo es menor de 14 horas sin correr peligro de entrar en fase de floración. Esto
permite que se pueda sembrar en exterior cuando el fotoperiodo aún es inferior a 14 horas (desde febrero a abril); en este
caso cuando la planta es adulta el fotoperiodo ya es superior a 14 horas.
Aparte de controlar los factores anteriormente mencionados se deben vigilar muy atentamente las plagas cada semana, y
actuar con rapidez si se detectan alguna plaga (ver apartado 4.6). Las plagas de insectos como los ácaros son muy difícles de
erradicar y multiplican el trabajo del cultivador. Mantener limpia de plagas la zona de crecimiento no es difícil, pero requiere
planificación para fumigar periódicamente y así asegurar que no entra ninguna plaga.
Los hongos no son muy comunes durante la fase de crecimiento, aunque pueden aparecer debido a un exceso de humedad, o
que ataquen las raíces si el substrato permanece demasiado húmedo durante muchos días seguidos. Consultar el apartado
4.2.4 para una correcta administración del riego.
Otra labor típica de esta fase es la poda de tallos para promover un crecimiento uniforme de los tallos, para que durante la
fase de floración la planta disponga de varios brotes principales de altura similar. Esto es especialmente importante en
cultivos de interior, donde sólo los bortes de la parte superior de la planta son los que reciben luz intensa.

La poda de tallos

Para controlar la altura


de la planta y promover
el crecimiento de los
tallos laterales se puede
podar el tallo principal.
La poda debe realizarse
durante la fase de
crecimiento, cortando la
punta del tallo, sin
dañar los brotes
laterales, y dejando
siempre tres nudos por
debajo (ver fotos). No

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se deben realizar podas durante la floración, ya que las puntas de los tallos acumulan mucha energía, que al podarse la planta
no podrá recuperar. Durante la fase de crecimiento las puntas de los brotes también acumulan energía, pero esta energía se
recupera en unos días más de crecimiento. Mediante la poda pues, se retrasa el crecimiento, pero se gana una mejor
distribución de los brotes de la planta, lo que permite una cosecha más uniforme.
Las ramas bajas de la planta de las que no se puede esperar producción alguna pueden ser podadas sin miedo, en este caso se
poda para promover una mejor ventilación y para que la planta invierta la energía en los cogollos superiores. Estas ramas
pueden aprovecharse para hacer esquejes.
La poda es una técnica importante cuando la altura que la planta puede alcanzar está limitada, como por ejemplo en cultivos
de interior. En estos casos no es conveniente cultivar plantas con un único tallo principal, la razón es que obtendremos un
cogollo principal que recibirá toda la luz y muchos cogollos secundarios de calidad inferior. Si podamos el tronco principal
una vez el tronco principal se divide en dos, y si volvemos a podar estos troncos obtendremos cuatro cogollos principales que
recibirán la misma cantidad de luz.
Es posible realizar una segunda poda, esta vez sobre los tallos secundarios que tengan mayor altura. Es bueno esperar a que
los brotes tengan un par de nudos antes de realizar la segunda poda.
Otra técnica para limitar la altura de la planta es aplastar con los dedos los tallos que crezcan demasiado. Para ello se coge el
tallo con los dedos y se aprieta el tallo con cuidado, sin partirlo. Esta es una técnica quie hace sufrir a la planta, pero su
eficacia hace que sea muy recomendable. Con esta técnica se consigue que la planta invierta tiempo en reparar el tallo
dañado y en reforzar la estructura, mientras el resto de brotes no dañados sigue creciendo. Se verá como la zona que ha sido
aplastada se ha recuperado en varios días y cómo esa zona se ha engordado y endurecido. Ésta técnica si que puede utilizarse
durante la floración, siendo muy útil para controlar la altura de variedades sativas, que suelen crecer mucho durante el inicio
de la floración. Esta técnica es eficaz para mantener igualada la altura de todos los tallos durante la floración.

3.2.4 Fase de floración


Cuando planta es adulta (cuando las hojas más recientes tienen más de 5 foliolos) y el fotoperiodo disminuye por debajo de
las 14 horas de luz las plantas de cannabis inician la floración (en cultivos de interior el fotoperiodo recomendado es de 12
horas de luz)
En cultivos de exterior la floración empieza a ser visible en las plantas de variedad índica a partir de mediados de agosto,
mientras que las plantas de variedad sativa empiezan a florecer a mediados de septiembre. En cultivos de interior la floración
empieza apartir de la tercera semana para las índicas y apartir de la 5 semana para las sativas.
El éxito en la fase de floración depende en gran medida de la salud de la planta. Si presenta carencias deberemos empezar a
remediarlas de alguna forma. Carencias leves de fósforo, nitrógeno y oligoelementos son comunes en esta fase de
prefloración. Si las carencias son exageradas será necesario un trasplante; plantas con carencias de nutrientes graves daran
una floración escasa. Igualmente, si la planta está dañada gravemente por plagas u hongos no deberíamos esperar una
floración abundante.
Lo más común es que la planta demande nitrógeno (volviéndose más claras las hojas), fósforo (hojas verde azuladas y
peciolos rojos) y algún que otro oligoelemento (peciolos rojos). El potasio no suele causar carencias excepto en suelos
pobres, ya que suele estar presente en cantidad suficiente en todos los fertilizantes comerciales.
Se debe examinar el estado de plagas de la planta antes de florecer, ya que suelen ser más comunes que cualquier carencia; si
encontramos alguna plaga quiere decir que la sala de crecimiento está infectada y que se deben tomar medidas rápidamente.
Una vez las plantas inician la floración, la evolución es la siguiente:
La evolución se ha referenciado al cultivo de variedades índicas, las sativas siguen la misma evolución, con la diferencia de
que el periodo de floración es bastante más largo.
Durante la primera semana de floración, desde el cambio de fotoperiodo, la planta crece bastante rápidamente, aumentando
considerablemente la distancia entre nudos. Es necesario que la planta disponga ya suficiente cantidad de fósforo para iniciar
la floración, añadiendo fósforo regularmente al riego o al substrato directamente durante las primeras semanas. Es
recomendable iniciar el aporte de fósforo unas semanas antes de la foración. El consumo de agua aumenta.
Durante la segunda semana el crecimiento se acelera y la planta consume cantidades elevadas de agua y nutrientes, con lo
que se debe estar atento a las carencias (sin olvidar el nitrógeno). Las variedades sativas son las que más crecen, siendo
exagerado el tamaño que pueden alcanzar; en cultivos de interior se debe estar atento y limitar la altura mediante las técnicas
explicadas en la sección 3.2.3, o mediante la técnica de cultivo screen of green (sección 4.7.2).
Durante la tercera semana la planta empieza a crear los primeros pistilos. La altura de la planta se ha doblado desde que
empezó a florecer, el ritmo de crecimiento empieza a ralentizarse. En variedades sativas esta fase se puede prolongar hasta la
sexta semana y el tamaño de la planta se triplica como mínimo.

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Durante la cuarta semana la formación de pistilos se acelera y la planta deja de alargarse. Se deben observar la evolución de
las carencias, sin descuidar la falta de nitrógeno, que se notará por la caida prematura de las hojas viejas y el amarilleamiento
(clorosis) característico de las hojas. Conviene añadir un poco de abono rico en fósforo en cada riego. Consultar
detalladamente la administración de fósforo en la sección 4.4.2.
Durante la quinta semana, si el cogollo se engorda a un buen ritmo podemos esperar una cosecha excelente,
proporcionaremos nutrientes al agua para que la planta encuentre de todo, pero reduciendo bastante las dosis. En este punto
la tierra comienza a estar agotada, y los peciolos adquieren tonalidades rojas sin que esto pueda remediarse. Se debe dejar de
administrar nitrógeno. Para sativas que tardan 13 semanas en florecer, la quinta semana equivale a la novena o décima
semana. Para sativas de floración larga (18 semanas) la quinta semana equivale a la semana número 13 a partir de la
floración.
En la sexta semana dejaremos de abonar, progresivamente, de acuerdo con la evolución de los cogollos. No se debe abonar
en exceso esperando así una mejor floración, sobre todo si la planta no está sana. Las plantas enfermas no pueden absorber la
misma cantidad de abonos que plantas sanas y por tanto se deben abonar con moderación y dosificando siempre
progresivamente, en función de la respuesta que ofrezca la planta. En variedades sativas redfuciremos las dosis de abona
cuando los primeros pistilos se empiecen a marchitar, lo cual se suele producir alrededor de la undécima semana.
Durante la séptima semana el cogollo produce los últimos pistilos y los más viejos se marchitan. Los tricomas evolucionan
alargándose. Es recomendable lavar las raíces para que baje el nivel de sales en el suelo y la planta elimine los restos de
fertilizante que contiene en las flores; una opción alternativa consiste en regar con agua pura (de lluvia, destilada u
osmotizada). No se debe abonar en absoluto a partir de este punto, dejando que las hojas amarilleen y se caigan, siendo esto
una buena señal. En la octava semana el 50% de los pistilos ya se han vuelto marrones y los tricomas alcanzan su punto
óptimo. Las plantas no suelen necesitar apenas agua durante la última semana.
Las variedades índicas suelen necesitar de 7 a 9 semanas para florecer, algunas pueden tardar hasta 10 semanas, dependiendo
de la genética (skunk, hindu kush). Las variedades sativas hibridizadas con índicas, pero con predominancia sativa suelen
tardar de 13 a 18 semanas o más para florecer (variedades haze x skunk). Las sativas puras pueden llegar a tardar 5 ó 6 meses
para florecer, como las colombianas o mejicanas puras.
Al final de la floración el tallo se hace más frágil debido al peso de los cogollos, que hace que éste se doble fácilmente. En
cultivos de interior los tallos son aún más débiles debido a que no se han podido fortalecer (ya que no hay viento). En
exterior el final de la floración coincide con las tormentas de verano, que son destructivas. En ambos casos es necesario
reforzar la estrucura de la planta clavando palos en el suelo para atar las ramas y reforzar la estructura de la planta.
En cultivos de exterior debemos mantener a raya los ácaros y otras plagas mediante la prevención. Las orugas son muy
comunes y muchas veces es necesario sacarlas a mano, aumentando las horas de trabajo considerablemente. Hongos como la
botrytis aparecen al final de floración, cuando el clíma es más humedo debido a las lluvias.

Híbrido 50% sativa 50% índica un Híbrido 60% indica 40% sativa un Híbrido 50% sativa 50% Final de floración
21 de agosto (3ª semana de 15 de septiembre (6ª semana) indica un 29 de de una índica
floración) septiembre (8ª semana pura, un 29 de
de floracion) septiembre.
Las variedades con predominancia índica, fotos de arriba, terminan de florecer durante septiembre. Las más tempraneras
pueden llegar a terminar durante las dos primeras semanas de septiembre, con un periodo total de floración de 6 a 7 semanas,
siendo lo normal 8 semanas; suelen ser las índicas puras, aunque esto son casos excepcionales. Las variedades con un 50% de
índica suelen tardar 9 semanas, cosechándose a principios de octubre. Para contar los días desde el inicio de floración se
cuenta apartir del 1 de agosto.

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Sativa 75%, de tipo haze un Sativa 75%, de tipo haze un Sativa 75%, de tipo haze un 21 Sativa 75%, de tipo
15 de septiembre. 29 de septiembre. de octubre. haze un 6 de
noviembre.
En variedades principalmente sativa, fotos de arriba, la floración es más tardía (la variedad de las fotos llegaba a tardar hasta
16 semanas en florecer) . La cosecha puede alargarse hasta diciembre, si el clima acompaña. Si el clima es lluvioso durante
el final de floración las plantas madurarán antes, en noviembre. Las sativas necesitan luz intensa para conseguir cosechas
abundantes y de calidad, y si el clima es demasiado lluvioso durante finales de octubre y noviembre será un mal año para las
sativas.

3.2.5 Fase de revegetación


La fase de revegetación es una fase bastante especial en el ciclo de vida del cannabis. Consiste en que la planta empieza a
crear hojas nuevas en todos los nuevos brotes, empezando por hojas de un foliolo, luego tres, y continuando como lo haría
una planta que ha partido de semilla.
Las causas por las que una planta puede entrar en fase de revegetación son varias.
Una causa de revegetación muy común se produce cuando una planta ha entrado en fase de floración y la pasamos a un
fotoperiodo propio de la fase de crecimiento. La planta deja de producir flores y empieza a sacar nuevos brotes y hojas,
iniciándose de nuevo el crecimiento. El cambio no se produce de forma inmediata una vez se cambia el fotoperiodo, suele
requerir de 2 a 4 semanas, dependiendo de la genética de la planta; existen variedades que revegetan más rápido que otras.
Concretamente las variedades índicas, sobre todo las de floración rápida (temprana), les cuesta más tiempo revegetar una vez
han entrado en fase de floración; estas especies se caracterizan por ser muy sensibles a florecer con una disminución del
fortoperiodo, pero son poco sensibles a revegetar una vez han iniciado la floración; una disminución de 2 horas en el
fotoperiodo puede inducir a florecer plantas de estas genéticas, aunque el nuevo fotoperiodo sea superior a 13 horas. En
cambio las variedades con genética sativa revegetan con facilidad, no son tan propensas a florecer como las índicas; las
sativas vuelven a la fase de crecimiento rápidamente si el fotoperiodo aumenta sensiblemente durante la fase de floración, lo
que suele ocurrir cuando se florecen estas variedades en exterior durante la primavera (debido a que el fotoperiodo en
primavera es adecuado para florecer pero las horas de luz aumentan un poco cada día).
También se produce la revegetación cuando una planta pasa de unas condiciones de luz pobres a unas condiciones buena
iluminación. Cuando la planta recibe poca luz, genera un sistema de hojas adecuado para la luz que recibe, al cambiar las
condiciones de iluminación la planta genera un nuevo aparato foliar más adecuado a las nuevas condiciones.
Otra causa que induce a una planta a revegetar se produce cuando la planta permanece prolongadamente en un tiesto pequeño
y se trasplanta a un tiesto más grande. En este caso, cuando la planta está en el tiesto pequeño, desarrolla un aparato foliar en
acorde al tamaño del tiesto, con hojas pequeñas y tallos delgados, tipo bonsai. Al trasplantar esta planta a un tiesto más
grande la planta vuelve a tener abundancia de nutrientes y puede generar hojas y tallos más grandes, pero lo hará empezando
desde cero, empezando con hojas de un foliolo.
En general se podría decir que las plantas revegetan cuando se produce un cambio en el fotoperiodo o un cambio en una
condición ambiental que estaba limitando el crecimiento de la planta.
El fenómeno de la revegetación tiene sus utilidades en la naturaleza. Las variedades sativas son propensas a la revegetación
por una razón: son variedades procedentes de los trópicos, y tras finalizar la larga etapa de floración (enero, febrero) el clima
no es demasiado frío y el fotoperiodo comienza a aumentar, iniciandose la revegetación y un nuevo ciclo de la planta para la
siguiente temporada, partiendo de la misma estructura creada en temporadas anteriores, igual que los árboles. Eso no ocurre
en variedades índicas, procedentes de las altas montañas, donde el frío del otoño y verano hace morir a las plantas.

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La revegetación puede inducirse fácilmente en cultivos de interior, simplemente cambiando el fotoperiodo. Podemos hacer
revegetar una planta que ha finalizado de florecer para obtener esquejes por ejemplo, o para volverla a florecer cuando haya
brotado de nuevo.
Se debe tener en cuenta que cuando una planta ha comenzado a revegetar ya no puede considerarse una planta adulta hasta
que vuelva a producir hojas de 5 ó más foliolos. Estas plantas no florecerán al máximo de sus capacidades si no se
desarrollan hasra alcanzar su estado adulto.

3.3 Modalidades de cultivo


Hoy en día el cultivador tiene varias opciones para cultivar durante el año. Existe la modalidad de interior, la modalidad de
exterior en verano y la modalidad de exterior en invierno/primavera con o sin invernadero. Además estas modalidades se
pueden combinar para llevar a cabo conjuntamente los ciclos de crecimiento y floración de las plantas.
Por ejemplo, una posiblidad sería la de hacer crecer plantas en interior durante los meses de enero y febrero y hacer que
florezcan en un invernadero exterior durante marzo y abril. Otra posibilidad es cultivar en interior durante el invierno y
sacar las plantas a exterior desde mayo hasta septiembre, cerrando durante este periodo el cultivo de interior; entonces
cuando las plantas empiezan a florecer en exterior se sacan esquejes para reiniciar el cultivo de interior.

Cultivo en exterior

En España las condiciones son excelentes para el cultivo de exterior, tanto en invierno como en verano, aunque el cultivo de
invierno requiere experiencia.
En países situados más al norte de Europa las lluvias son muy abundantes, condiciones climáticas así dificultan el cultivo de
marihuana debido a que los cogollos se pudren muy fácilmente debido al moho. La península ibérica se perfila como el
futuro del cultivo de cannabis de mejor calidad del mundo, debido al excelente clima, que permite obtener abundantes
cosechas de variedades tanto índicas como sativas. El cultivo de exterior es el que más produce comparado con el cultivo de
interior o invernadero, y la calidad de los cogollos es siempre mejor si han sido cultivados bajo la luz del sol que no bajo
cualquier foco de luz artificial.
Cuando se cultiva en exterior lo más importante es escoger un emplazamiento para el cultivo que reciba el máximo de horas
de luz directa.
Cultivo de verano
El ciclo de crecimiento en exterior se puede empezar desde febrero hasta junio si se parte de semillas. Cuando se empieza
con esquejes, el ciclo de crecimiento no empieza hasta que el fotoperiodo en exterior está por encima de las 14 horas de luz,
para evitar que empiecen la floración antes de crecer.
El ciclo de floración empieza apartir de agosto, y termina a finales de septiembre si la variedad es índica y a finales de
octubre si la variedad es sativa. Las variedades sativas de floración tardía pueden terminar en noviembre e incluso diciembre.
Cultivo de invierno
Se pueden aprovechar los meses de marzo y abril para sacar al exterior plantas que han crecido en interior, ya que el
fotoperiodo durante estos meses es perfecto para florecer, siempre que la temperatura en exterior por las noches no sea
inferior a 10ºC. No se pueden esperar grandes cosechas en este tipo de cultivos, pero la calidad de la cosecha no es inferior,
ya que la radiación ultravioleta es muy elevada durante estos meses (más que en verano).
Existen dos posibilidades para cultivar en invierno: empezar con semillas y empezar con esquejes.
Para empezar con esquejes es necesario llevar a cabo la fase de crecimiento en un cultivo de interior, ya que en exterior el
fotoperiodo los haría florecer.
Cuando se empieza con semillas, se puede llevar a cabo la fase de crecimiento en exterior directamente, sin correr el peligro
de que florezcan prematuramente como ocurre con los esquejes. Se debe tener en cuenta que las plantas crecen despacio en
invierno y no alcanzan la misma altura que cuando crecen en verano.
El cultivo de invierno funciona bien sobre todo en climas templados, como los de la costa. En el interior de la península las
heladas pueden impedir el cultivo si no se utiliza algun tipo de protección, como un invernadero.

Cultivo en invernadero

Se refiere a cultivos llevados a cabo en exterior durante los meses fríos, protegiendo las plantas del frío por lo menos por la
noche, mediante un invernadero. Se utiliza para florecer plantas con la luz del sol, aprovechando el fotoperiodo apropiado

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para florecer de los meses de octubre hasta abril. En climas muy fríos puede ser imposible el cultivo en invernaderos durante
los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero, aunque eso depende de la infraestructura del invernadero.
La situación del invernadero es crucial para el rendimiento. El invernadero debe recibir el número máximo de horas de luz y
que esté situado en un sitio caliente. Es ideal que el invernadero esté adosado a la casa. Incluso se pueden construir las
paredes del invernadero con ladrillos, que desprenden durante la noche el calor que almacenan durante el dia.
Se pueden instalar luces en el invernadero con el objetivo de alargar el fotoperiodo artificialmente, mediante un
temporizador que encienda las luces unas horas durante la noche. Este tipo de invernaderos es más sofisticado ya que
requiere una instalación eléctrica a prueba de lluvia.
Es posible que sea necesario tener una lona para cubrir el invernadero en meses en el que el fotoperiodo se alargue
demasiado y corramos el peligro de que las plantas detengan el proceso de floración. Tapando el invernadero unas horas
antes de anochecer podemos acelerarar el final de la floración o prevenir la revegetación.
El cultivo de invernadero suele ser impracticable durante los meses de mayo hasta septiembre debido al calor.
En países de más frío y humedad, donde el cultivo de exterior es imposible, el cultivo de invernadero está muy extendido,
utilizándose lámparas y estufas para adecuar las condiciones de temperatura e iluminación. Estos cultivos son altamente
costosos y no se suelen practicar en España, donde es más rentable cultivar en exterior.

Montaje de un invernadero para exterior

La función de un invernadero consiste en retener el calor para que la temperatura interior aumente unos grados. El calor
procede del sol cuando es de día, y del suelo cuando es de noche. El suelo se encuentra
siempre a una temperatura de 15ºC. Cuando hace mucho frío la capa superior del suelo
puede bajar y llegar a congelarse, aunque no son estas las condiciones en que se debe
cultivar (y menos florecer) con invernadero.
Podemos aumentar el calor dentro del invernadero si practicamos un agujero de medio
metro de profundidad si es posible, manteniendo el invernadero al nivel del suelo. La
temperatura de las capas más profundas del suelo son más calientes. Para aumentar y
establilizar un poco más las temperaturas un buen método es rellenar en todo lo posible el
agujero de estiércol. El estiércol y los microrganismos que lo descomponen son un buen
generador de calor.
Construcción
No es difícil el montaje de la estructura de un invernadero, pero suele llevar unas horas de
trabajo. Podemos hacer la estructura de madera, comprando listones a medida, o reciclando
madera; los invernaderos de las fotos fueron construidos apartir de madera de palets. Es conveniente dibujar un mapa antes
de obtener las piezas, para saber el número y medida de listones que necesitamos, y de como deberán ir montados. Para que
las escuadras del inverndero sean rígidas laa mejor opción es clavar unos listones atravesados, formando un triángulo con la
escuadra, (ver foto pequeña). También es buena idea construir las paredes del invernadero con ladrillos, pero la luz que
recibirán las plantas será menor.
También se puede hacer una estructura de hierro si tenemos herramientas para cortar y soldar metal. También es posible
montar una estructura a partir de elementos prefabricados, que incluso estan perforados para tener infinidad de posibilidades
de montaje. Las piezas se unen mediante tornillos y tuercas.
La estructura deberá tener una altura mínima de medio metro, aunque lo mejor es una altura progresiva como los
invernaderos mostrados en la foto, para que la luz del sol incida mejor.
Se debe escoger el material para cubrir el invernadero. Se puede recubrir con plástico transparente, laminas de plástico
rígido, o láminas de cristal. El cristal es bastante pesado, y la estructura debe ser lo suficientemente fuerte para soportar el

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peso. Las láminas de plástico son un poco caras, pero aguantan bien el calor, igual que el cristal. Las láminas de plástico se
ajurean fácilmente con un taladro, lo que facilita el montaje. El cristal suele dar más problemas, ya que es un material
cortante y pesa mucho. La solución ideal, si se utiliza crtistal, es aprovechar ventanas viejas que pueden encontrarse
habitualmente en las basuras, colocándolas directamente encima de la estructura. Un film de plástico es una buena opción si
el clima no es demasiado frío.
Es muy conveniente instalar una malla (screen of green, ver capítulo 4.7) en el invernadero para asegurar que las plantas se
hacen más altas que el invernadero. La malla deberá ser paralela a la techo y situada como mínimo 30cm por debajo del
techo.

Cultivo en interior

El cultivo de interior se caracteriza por ser discreto. Fácilmente se puede montar un armario de madera y cultivar dentro
instalando un foco. Otra opción es construir una estructura con listones de madera y forrar los laterales con plástico blanco
reflectante. Otra opción consiste en cultivar en un aseo que sobre en casa, ya todos que suelen tener salida de aire.
Es una modalidad de cultivo que se practica durante todo el año en países con climas fríos, como en el norte de EEUU y
Europa. En países como España, el calor hace necesario el uso de aire acondicionado durante el verano, que debido a su alto
consumo y complicada instalación es prohibitivo en la mayoría de cultivos, lo que obliga a cerrar estos cultivos
temporalmente durante el verano. Esto hace que en España se lleve a cabo el cultivo de forma mixta, durante verano cultivo
de exterior y en invierno cultivo de interior
En cultivos de interior existen varias posibilidades. Se puede llevar a cabo un cultivo con una sola sala, en donde se instala
una lámpara que será utilizada para hacer crecer las plantas con un fotoperiodo de 15 a 18 horas de luz. Una vez las plantas
han alcanzado un tamaño ideal se cambia el fotoperiodo a 12 horas para florecer. Mediante esta pauta se debe partir en cada
cultivo de semillas o de esquejes adquiridos a otro cultivador.
Otra opción en interior si se dispone de espacio es el de instalar dos lámparas, en una sala diferente cada una, de forma que
se tiene una sala para crecer y otra para florecer. Se empieza en crecimiento a partir de semillas o esquejes hasta que son lo
suficientemente grandes, se cortan unos esquejes para enraizarlos y las plantas se ponen a florecer mientras los esquejes
enraizan y crecen de nuevo en la sala de crecimiento. De esta forma se pueden mantener las mejores especies
indefinidamente, sin necesidad de comprar siempre nuevas semillas o esquejes; este es uno de los grandes atractivos del
cultivo de interior.
Una característica importante de los cultivos de interior es que se rompe el ecosistema que si que existe en el exterior, lo que
provoca que los ataques de plagas como la de la araña roja sean más difíciles de controlar que en exterior. Existe una
excepción con los hongos como la botrytis, que no practicamente no existe en cultivos de interior bien ventilados.
Montaje de un cultivo de interior
Para el montaje de un cultivo de interior será necesario el siguiente material:
-Kit de sodio o mercurio: Consiste en lámpara con reflector más el kit de arranque
y cable suficiente.
-Cuerdas o cadenas para colgar la lámpara, más los tacos y los ganchos para el
techo.
-Extractor y vía de salida para el aire.
-Ventiladores.
-Florescentes (opcional, necesario para hacer esquejes).
Elección del lugar
En primer lugar se debe escojer el lugar. Normalmente no se suelen tener muchas opciones para escogerlo, pero si tenemos
para elegir escogeremos sitios con temperaturas lo más estables posibles. Existen muchas variantes de cultivo de interior,
dependiendo del tipo de emplazamiento:
-Piso: La temperatura es ideal en invierno, pero a apartir de mayo las temperaturas suelen subir fácilmente por encima de los
30ºC.
-Garaje subterráneo: La temperatura se mantiene estable durante todo el año, y no sube por encima de los 30ºC hasta
junio/julio.
-Cobertizo o garaje en el exterior: Las temperaturas son muy inestables, ya que varían mucho del día a la noche. En invierno
suele ser necesario el uso de calefactores y aislantes térmicos en las paredes, y en verano el cultivo es impracticable desde
mayo si está muy expuesto al sol.

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-Casa de campo: Si la casa es grande habrá espacio de sobras para cultivar, pero es importante escoger un emplazamiento
situado en una zona cálida de la casa si en invierno hace mucho frío.
Una vez escogida la zona es conveniente hacer un mapa con las principales dimensiones de la sala. Deberemos decidirnos
por el número de lámparas que utilizaremos y su potencia para distribuirlas en la zona. Tendremos en cuenta que se debe
dejar un poco de espacio para colocar los ventiladores. También se debe dejar espacio para que se pueda maniobrar con
facilidad las plantas.
Si vamos a llevar la fase de crecimiento y floración en paralelo debermos aislar la sala de crecimiento de la luz, para que no
se escape luz hacia la sala de floración cuando las lámparas estén apagadas. Para ello se deberán instalar unas cortinas o
construir un tabique si es posible. Las cortinas deberán ser suficientemente largas para que sobre medio metro por debajo y
no se escape luz.
Extracción de aire
La sala deberá tener una vía de salida de aire para el extractor, y una vía de entrada de aire nuevo, que puede ser la propia
entrada a la sala. Si la puerta de entrada a la sala debe permanecer cerrada, deberemos encontrar otra vía de entrada para el
aire.
El extractor se colocará en la parte más alta de la sala si el calor es predominante. Si predomina el frío se debería colocar en
la parte más baja de la sala. Para más información consultar el apartado 4.3.
Instalación eléctrica
La instalación eléctrica de la sala es crucial. Las tomas de corriente habituales en viviendas de nueva construcción sopartan
un máximo de 10 amperios, equivalente a 2200W. En viviendas viejas, donde no existe ni siquiera toma a tierra, la potencia
admitida podría llegar a 2000W, pero debido a la antigüedad de estas instalaciones, no es recomendable sobrepasar los
1000W. Cuando superamos la potencia máxima permitida por la toma pueden quemarse los cables y producirse un
cortocircuito, siendo posible que se produzca un incendio. Si en la vivienda tenemos otros aparatos electrónicos de alto
consumo funcionando (lavadoras, secadoras, estufas, aire acondicionado) es posible que salten los térmicos debido a un
exceso de consumo. Las compañías eléctricas no permiten un consumo simultáneo de watios ilimitado. Según el contrato que
tengamos podremos consumir a la vez cierto número de watios, es decir, que tenemos limitado el número de
electrodomésticos que podemos utilizar al mismo tiempo. La potencia que se suele tener contratada es de 2200W, con que si
tenemos funcionando una plantación que consuma 1000W no podremos tener enchufada a la vez una estufa de 2000W, ya
que saltará el térmico. Para solucionar este problema debemos llamar a la compañía eléctrica para aumentar la potencia
contratada hasta los watios que deseemos. La compañía vendrá entonces al domicilio para sustituir los térmicos y la factura
de luz será un poco más cara.
Instalación de las lámparas
Se deberá buscar un sistema para colgar las lámparas. Éstas deben quedar bien fijadas, sin peligro de que puedan caerse.
Además el montaje debe permitir que las lámparas puedan graduarse en altura fácilmente. Un buen sistema consiste en
colocar un par de ganchos en el techo fijados con tacos especiales para aguantar peso, para ello se deben hacer los agujeros
no mucho más grandes que los tacos donde fijaremos los ganchos. De los ganchos se cuelgan dos cadenas que permitan pasar
las hebillas por el gancho, y así poder regular la altura de la lámpara.
El cable que alimenta la bombilla es conveniente pasarlo por el techo, montando si hace falta sujecciones. Los enchufes
deben estar a una altura suficiente para que no haya peligro de que se mojen por derrames accidentales de agua. El circuito
eléctrico debe estar protegido en un lugar de difícil acceso, preferiblemente a cierta altura para evitar que se ensucie y se
produzcan derrames de agua que puedan mojarlo. Para más información consultar el apartado 4.1.
Ventilación
La ventilación es tan importante como la iluminación. Es necesario colocar un ventilador por cada lámpara de 400W, dos por
cada lámpara de 600W y tres por cada lámpara de 1000W, aunque el número siempre depende del tamaño del ventilador y su
potencia. El tamaño adecuado sería de unos 40cm de diámetro. Si el ventilador crea una fuerte corriente de aire debemos
vigilar que éste no esté muy próximo a las plantas, ya que las hojas se resecarían. Conviene que los ventiladores estén
situados por lo menos a medio metro de la planta más próxima. Para más información consultar el apartado 4.3.

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4 NECESIDADES DE LA PLANTA
En este capítulo se encuentra detallada toda la información acerca de todo lo que la planta necesitará desde su nacimiento
hasta la cosescha.

4.1 Luz
La luz es el elemento primordial para la planta, el más básico. Sin luz suficiente, la planta no llega a su pleno rendimiento.
Aunque es posible que una planta crezca en un ambiente de luz pobre, no llegará a producir flores de calidad aceptable. El
cannabis es una especie que requiere bastante luz para producir abundantes flores.
El ciclo de vida del cannabis está regulado por el fotoperiodo. Para comprenderlo se dice que la planta dispone de un reloj
interno que cuenta las horas de luz y oscuridad para saber cuando debe iniciar la floración y cuando el crecimiento.
En cultivos de interior es necesario utilizar lámparas especiales que emiten la luz apropiada para el cultivo y el fotoperiodo
se ajusta cómodamente con un temporizador. En exterior el fotoperiodo aumenta durante la primavera, llevándose a cabo la
fase de crecimiento, y disminuye a partir de agosto, y es cuando se produce la floración.

4.1.1 Luz solar


Para el cultivo de cannabis debemos saber que es importante que el emplazamiento donde esté el cultivo debe estar soleado.
Los emplazamientos soleados son los que no tienen obstáculos a su alrededor que tapen la luz del sol. Debemos saber que la
trayectoria que realiza el sol es bastante perpendicular en verano, pero que durante inicios de la primavera y finales de
verano la trayectoria del sol se inclina bastante hacia el sur, haciéndose más horizontal. Durante la fase de crecimiento por
tanto va normalmente sobrada de luz, pero es durante la segunda mitad de la floración cuando la plantación se quedará a la
sombra si el emplazamiento no fue bien escogido.
Cuando se planta en un espacio abierto, plano, donde no hay impedimientos para la luz, entonces la planta recibe el máximo
de horas de luz. En estas condiciones se llega, por ejemplo, a tener 14 horas de luz directo en Junio. Esto se consigue cuando
se planta en superfícies abiertas, como en los campos de cultivo. La forma que adquieren las plantas cuando están cultivadas
así es muy diferente a la que toma la planta cuando ha crecido en espacios donde había impedimientos para la luz. Plantas
con mucha luz en espacios abiertos crecerán con forma de enormes pelotas.
En emplazamientos donde la planta crece cerca de árboles, muros o cualquier obstáculo que impida el paso de la luz , la
planta tenderá a desarrollar formas alargadas, para tratar de sortear el obstáculo. Hay que saber que los obstáculos que
taparán la luz a nuestro cultivo son los que están situados al sur de nuestra plantación. Por ejemplo, si cultivamos en la cara
norte de una montaña, en el cultivo tendremos como obstáculo la propia montaña, cuya punta estará situada al sur de nuestro
cultivo. Deberemos escoger la cara sur de la casa cuando cultivamos en balcones o terrazas. Si cultivamos en la cara este o
oeste deberemos asumir que las plantas recibirán sólo la salida o la puesta del sol, respectivamente.
La calidad y la producción de cogollos depende de la cantidad de luz que reciba la planta. A partir de unas cinco horas de luz
directa obtenemos cosechas de buena calidad. Cuando el número de horas es mayor se obtienen grandes producciones de
buena calidad.
Cuando se cultiva en invierno, haciendo florecer las plantas durante los meses de marzo y abril, las horas de luz serán
probablemente menos que las que habrá en verano, además de que en estos meses los cielos tapados son más frecuentes, pero
aún así se obtienen cosechas de excelente calidad; esto es debido a que aunque haya menos luz, su intensidad es mayor,
debido a que la tierra está más cerca del sol durante en estos meses que en agosto. Por esta razón se obtienen buenas cosechas
en invernaderos, aunque gran parte de la luz no atraviese los plásticos.

4.1.2 Luz artificial


Cuando lo que se intenta es imitar la luz del sol para cultivar en interior o invernaderos se debe tener en cuenta que el
espectro de luz depende del tipo de lámpara utilizado. El espectro indica la potencia de luz que hay en las distintas
frecuencias (frecuencias visibles, frecuencias ultravioletas y frecuencias infrarrojas).
Las lámparas domésticas (bombillas, lámparas halógenas) han sido diseñadas para emitir el máximo de potencia en las
frecuencias visibles para el ojo humano. Las lámparas para el cultivo son las que se utilizan en el alumbrado de carreteras,
que fueron diseñadas para emitir la máxima luz con el menor consumo posible, siendo por tanto las más eficientes en cuanto
a iluminación.
Las lámparas para el alumbrado de carreteras no sirven para la iluminación doméstica debido a que cuando se encienden
tardan unos minutos en emitir la máxima potencia.

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De las lámparas domésticas, la única que puede servirnos para cultivar son los fluorescentes. Algunos fluorescentes emiten
también luz ultravioleta, consumen poco y no generan calor. Se requiere una buena instalación, ya que se necesitan bastantes
fluorescentes por metro cuadrado.
Las lámparas adecuadas para el cultivo se venden en tiendas especializadas para el cultivo, como los growshops, donde salen
bastante bien de precio. También las venden en tiendas de electrónica pero los precios suelen ser más elevados y no siempre
se encuentran los reflectores adecuados.

Tipos

Las bombillas más utilizadas para el cultivo de plantas son las de halogenuros metálicos (HM), en inglés Metal Halide (MH)
y las de Alta Presión de Sodio (APS), en inglés High Pressure Sodium (HPS). Estas bombillas son las utilizadas típicamente
en el alumbrado de carreteras por se las más eficientes en cuanto a iluminación. Lo más normal es adquirirlas en un
growshop o en una tienda especializada en iluminación y electricidad. Existen varias marcas que tienen este tipo de
bombillas, por ejemplo Phillips o Sylvania. Los modelos más famosos son los Philips, sobre todo los modelos Son-T-Agro y
Son-T-Plus en HPS, y en HM está el modelo HPI-T. Las potencias típicas de estas lámparas son 250W, 400W, 600W y
1000W.
En las fotos se puede ver la diferencia de color de la luz de las bombillas HPS (izquierda) y de HM (derecha). La foto de la
izquierda muestra una zona de floración, con dos bombillas de 400W. La foto de la derecha es de una zona de crecimiento,
con una bombilla de 400W.

Este tipo de lámparas son muy eficientes aportando luz, pero su eficiencia disminuye con las horas de utilización. La
duración depende del modelo, oscilando alrededor de las 10.000 horas.
Las lámparas HPS emiten gran potencia de luz en una banda entorno al naranja (color típico que desprende el sodio), aunque
los últimos modelos han sido perfeccionados y emiten también un plus de 50W en la banda de los azules y ultravioletas.
Estas lámparas van bien tanto para crecer como para florecer.
Las lámparas de HM emiten la mayor parte de potencia en los azules y ultravioleta. Se utiliza normalmente para salas de
crecimiento, aunque pueden utilizarse para combinar con lámparas HPS para obtener una luz ideal.
Todos los modelos de lámparas HPS y MH necesitan un circuito que transforma la corriente de la red doméstica de 220V a
una corriente apropiada para la lámpara (que es de bajo voltaje y alta intensidad).
Así, un sistema de iluminación HPS se compone de la lámpara HPS, el portalámparas, un reflector, más el circuito
adaptador. El conjunto de estos tres componentes se denomina comercialmente Kit de Iluminación. Actualmente se puede
conseguir todo el kit a muy buen precio en los growshops.
Otro sistema de iluminación aparte son los fluorescentes, proporcionan una iluminación muy apropiada para la fase de
crecimiento y sobre todo en la fase de enraizamiento. Las dos características principales que tienen los florescentes es que
no desprenden apenas calor y que reparten muy bien la luz, debido principalmente a que la luz se emite en toda una línea.
Esto permite que se puedan situar muy cerca de la planta, a pocos centímetros.

Potencia

La potencia determina la cantidad de luz (lúmenes) que emite la lámpara. La cantidad de luz no se mide en watios sino en
Lúmenes. La relación entre Watios y Lúmenes no es directa; una bombilla de 400W modelo HPS proporciona 50.000
Lumenes, 125 Lumenes/Watio; mientras que una bombilla de 600W, modelo HPS, proporciona una potencia cercana a los
90.000 Lúmenes, 150 Lumenes/Watio, algo más eficientes (20%) que los modelos de 400W. Es un hecho que se debe tener
muy en cuenta, ya que si se utilizan bombillas de 600W, en vez de las de 400W, se necesitrán menos Watios para iluninar la
misma zona. Los modelos HPS de 1000W emiten 120.000 Lúmenes, 120 Lúmenes/Watio, algo menos eficaces que el
modelo de 600W. Además, estas cifras varían según la marca que se utilice.

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Para hacerse una idea de la importancia de la influencia de la potencia de luz en la calidad de la cosecha, el sol emite una
potencia equivalente de 1.000W por metro cuadrado, consiguiéndose en estas condiciones las mejores cosechas. Para
iluminar un cultivo de interior se necesita una potencia mínima de 400W por metro cuadrado, obteniéndose resultados
relativamente aceptables. Si se aumenta la potencia de luz por metro cuadrado hasta los 600W se aumentará la producción y
la calidad del producto final con respecto a los 400W, lo cual es un dato a tener en cuenta si se dispone de espacio limitado.
Para tener una referencia, los cultivadores comparan el peso de los cogollos obtenidos (el peso de la producción) con el
número de watios utilizados para florecer. Así, un cultivador puede cosechar desde 200 gramos hasta 400 gramos con una
lámpara de 400W, si el cultivo funciona. Los cultivadores expertos, cuando cultivan especies altamente productoras , llegan
a cosechar cerca de los 400 gramos con una lámpara de 400W, aunque es más fácil conseguir estos ratios con lámparas de
600W, ya que emiten más luz en proporción a la potencia consumida.
El tamaño de la zona que podemos iluminar depende de la potencia, la relación es la siguiente:
Una lámpara de 250W ilumina una zona de 0.3m2 (0.5m x 0.5m)
Una lámpara de 400W ilumina una zona de 1m2, (1m x 1m) aunque en realidad es un poco menos (1m x 0.8m).
Una lámpara de 600W ilumina una zona de 1m2 hasta 1.5m2.
Una lámpara de 1000W ilumina una zona de 2m2 hasta 2.5m2.

Calor

El problema de las lámparas de alta potencia es el gran calor que desprenden, y esto se nota aún más en bombillas de gran
potencia. La consecuencia de esto es que se deban situar las bombillas a un mínimo de 40cm para las de 400W, hasta 60cm
las de 600W y 80cm a 100cm las de 1000W. Si la distancia a las hojas fuera menor se producirían quemaduras.
Con fluorescentes no ocurre así, son lámparas que apenas emiten calor y no existen problemas de quemaduras en las hojas.

Planificación

La planificación consiste en el número de lámparas que se van a instalar.


En primer lugar debemos saber los siguientes datos acerca del espacio donde se va a cultivar:
-metros cuadrados destinados al cultivo. Cuantos más metros necesitaremos más lúmenes. Determinará la potencia de las
lámparas y/o el número de lámparas que se utilizarán.
-temperatura ambiente de la sala. La temperatura puede limitar la cantidad de potencia que podemos instalar en la sala. No
es lo mismo cultivar en un sótano bajo el suelo (temperaturas muy estables), que en una sala dentro de un piso o casa
(temperaturas susceptibles a subir), o que en un cobertizo situado en el exterior (temperaturas variables de invierno a verano).
Si no se usa un climatizador la temperatura limita la superfície de cultivo (cuantas más lámparas más calor).
-potencia máxima que podemos instalar. Las instalaciones de corriente domésticas están limitadas a 2000W, algunas
soportan 3500W. Con cuatro o cinco lámparas se sobrepasa este límite, por lo que se requerirá una instalación de cables más
gruesos, además de contratar más potencia a la compañía eléctrica.
En segundo lugar debemos saber si vamos a cultivar a gran escala o a pequeña escala.
Si vamos a utilizar una sola lámpara tendremos pocas complicaciones con el calor pero podemos tener complicaciones con el
frío si la temperatura ambiente es baja. En este tipo de cultivos suele ser necesario aislar contra el frío las paredes. Los
armarios de cultivo suelen retener bastante el frío, pero en verano alcanzan temperaturas muy elevadas.
En cultivos con más lámparas es necesario planificar la elección de lámparas, su situación en la sala de cultivo y la cantdad
de extracción y ventilación que será necesaria. Los modelos de 600W son los más eficientes para cultivar en grandes
superfícies. Debemos saber si vamos a cultivar salas de crecimiento y floración en paralelo, en tal caso se deberá dividir el
espacio en dos partes aisladas de la luz. Si se va a cultivar con más de 3 lámparas es una buena utilizar lámparas de espectro
azul (HM) junto con los modelos típicos de APS, para obtener una luz más parecida a la del sol.

Reflectores

¿Que es un reflector?
Una lámpara normalmente consta de una bombilla y un reflector. El reflector dirige y concentra la luz generada por la
bombilla, para aprovechar la luz emitida en todos los ángulos.
Normalmente, para iluminar una zona de cultivo, se sitúan las bombillas en posición horizontal, poniendo un reflector
encima de la bombilla para reflejar la luz emitida por arriba y por los lados. Existen modalidades de cultivo en las que se

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utiliza una posición vertical de la bombilla, situandola en el centro de un cilindro, y colocando pequeñas plantas colocadas en
el interior de las paredes del cilindro; así la luz que llega a las plantas proviene directamente de la bombilla, sin producirse
reflexión de la luz.
Además de los reflectores de la lámpara es útil reflejar la luz que se escapa por los laterales del cultivo; para ello existen
diversos materiales, aunque el más eficaz es la pintura blanca reflectante; se deben pintar de blanco las paredes o cubrirlas
con plástico blanco de venta en growshops; en las zonas abiertas del cultivo se pueden fabricar unas pantallas a partir de
láminas de madera pintadas de color blanco.
La luz reflejada penetra entre las hojas en ángulos distintos a la luz que proviene directamente de la bombilla, siendo útil
porque tambíen ilumina las partes de la flor que están a la sombra de la
bombilla. En los cultivos verticales no existen reflectores, ya que todo es
superfície de cultivo, y las flores pueden desarrollar resina de forma muy
desigual.
Es importante mantener limpios los reflectores, que se ensucian a menudo
por los pulverizadores utilizados en la prevención de plagas.
Materiales
La tipo de material utilizado en la construcción del reflector es importante,
ya que determinará la cantidad de luz reflejada. Existen materiales que
absorben potencia de luz, reduciéndose la calidad de la luz. Si no se
mantiene bien limpio el reflector, la cantidad de luz se verá también
disminuída. Los materiales utilizados en la construcción de reflectores para
lámparas son aleaciones de aluminio o de otros metales. El plástico blanco
se utiliza para cubrir los límites del cultivo o para hacer cortinas que
separen las zonas de crecimiento y floración.

Tamaño y forma
La forma y tamaño del reflector juegan un papel importante en la cantidad de luz reflejada. Un reflector pequeño dejará
escapar gran parte de la luz por los lados. Los reflectores grandes son más eficientes aunque más engorrosos de manejar, ya
que ocupan demasiado, se ensucian y pesan más; aunque se fabrican fácilmente a partir de una lámina de metal delgada
(metal que sea buen reflectante). Un reflector grande mide por ejemplo 80cm x 80cm, como el que se utiliza en los cultivos
mostrados en las fotografías.
La forma que tenga el reflector determinará la distribución de luz, aunque no es un factor que sea determinante en la
producción. La forma ideal que ha de tener un reflector es una curva parabólica, parecido a un semicírculo, de forma que la
luz se distribuye uniformemente en todo el espacio. Los reflectores pequeños dejan escapar bastante luz por los costados, y es
necesario utilizar pantallas reflectoras para aprovechar esa luz.
Distancia a las plantas
La distancia de la bombilla a las plantas depende de la potencia. Para modelos de 400W las plantas no deben estar a menos
de 25 ó 30 cm. Para modelos de 600W la distancia mínima es de 45 cm. Para modelos de 1000W la distancia es de 60cm.
Para que todas las plantas reciban la misma intensidad de luz es conveniente ajustar la altura de las macetas según el tamaño
de cada planta, situando un poco más elevadas las plantas de los costados.
Cultivos en exterior con luz artificial
En algunas ocasiones se utiliza luz artificial para complementar la iluminación solar. Por ejemplo puede instalarse un
pequeño foco en exterior con un temporizador que lo encienda unas horas cuando anochezca, para alargar el fotoperiodo e
impedir que las plantas florezcan.

4.2 Agua y fertilizantes


4.2.1 Funciones del agua
El agua interviene directamente en las reacciones químicas de la fotosíntesis. Además, el agua es la encargada de
proporcionar muchos de los nutrientes que la planta necesita. Estos nutrientes se disuelven en el agua y son absorbidos por
las raíces.

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Las hojas utilizan el agua para extraer el hidrógeno a partir del cual fabrican la glucosa, por lo tanto es un elemento básico
para la supervivencia de la planta. El cannabis es una planta que necesita mucha agua para que crezca y florezca
exhuberantemente.
Entre los atributos que podemos medir del agua están el PH, la EC (electroconductividad) y la temperatura.

4.2.2 Características del agua

4.2.2.1 PH

Exactamente, el PH es un indicador del nivel de hidróxidos que contiene el agua. Los hidróxidos que contiene el agua
intervienen en la solubilidad de las sales minerales y nutrientes que la planta necesita. Si algun nutriente no es soluble, la
planta será incapaz de absorberlo.
El PH se mide según una escala que va de 0 a 14. Cuando una substancia tiene un valor de PH por debajo de 7 se dice que es
una substancia ácida, mientras que si el valor del PH es superior a 7 se dice que es alcalina. Si el PH tiene un valor de 7 se
dice que la substancia es neutra. Existen nutrientes que su solubilidad es mayor con PH alto, pero hay otros que su
solubilidad es alta con PH bajo. El PH debe ser de 6 para que el máximo número de nutrientes estén disponibles (solubles) a
las raíces.
Cuando el PH está por encima de 7, algunos microelementos (hierro, manganeso y zinc) reducen su solubilidad
considerablemente. Con PH bajo los nutrientes que reducen su solubilidad son el calcio, el magnesio y el molibdeno. El
nitrógeno y el potasio son solubles para un rango bastante amplio de PH, aunque el fósforo es más delicado en este aspecto y
su solubilidad se reduce considerablemente cuando el PH se aleja de 6.

4.2.2.2 EC

La corriente eléctrica se propaga mejor por el agua si contiene más sales disueltas. Existen aparatos electrónicos que
introducen corriente eléctrica en el agua y miden la cantidad de corriente que se propaga, pudiendo de esta forma saber la
cantidad de sales o nutrientes disueltos en el agua.
Por tanto la medida de EC es útil para dosificar los nutrientes que proporcionamos en cada riego. También es útil medir la
EC del agua residual, el agua sobrante que drenan las macetas, para conocer el nivel de sales que contiene el substrato.
En el cultivo en macetas existe el problema de la acumulación de sales en la tierra, debido a que las plantas no absorben
todos los nutrientes que le proporciona el agua de riego. Con el tiempo, las sales sobrantes se van acumulando en la tierra y
se van desplazando lentamente hacia el fondo y hacia las paredes de la maceta. Si se riega abundantemente la tierra se
consigue arrastrar esas sales fuera de la maceta, y analizando la EC de este agua se consigue determinar a grosso modo
cuantas sales están presentes en el suelo.
Cuanto más elevada es la EC del agua utilizada, más problemas de cultivo aparecerán debidos a acumulaciones excesivas de
sales residuales en el substrato.
La EC puede medirse en varias unidades de medida: en microsiemens por centímetro (µs/cm), milisiemens por centímetro
(ms/cm) (recordar que 1ms=1000µs) y partes por millon (ppm), aunque la medida más utilizada es la de ms/cm.
Valores típicos de EC son:

Líquido EC(ms/cm) EC(µs/cm)


Agua pura (destilada) 0 0
Agua de lluvia 0.1 100
Agua del grifo 0.5 – 1.2 500 – 1200
Agua estancada 0.5 – 2 500 – 2000
Agua embotellada de baja mineralización 0.3 300
Agua de riego sin fertilizante 0.2 - 0.4 200 – 400
Agua de riego con fertilizante (2 veces por 0.8 - 1.2 800 – 1200
semana)
Agua residual (sobrante de la maceta) 4 - 15 4000 – 15000

Agua destilada
El agua destilada se utiliza para rabajar la EC del agua de riego. No es conveniente utilizarla para regar directamente, a no
ser que sea al final de la floración. Al no llevar ningún mineral, regar con agua destilada aumenta las deficiencias de

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oligoelementos, sobre todo es posible que aparezcan carencias de calcio. El agua destilada se utiliza en la mayoría de los
casos para mezclar con aguas demasiado cargadas de sales.
Agua de lluvia
Tiene las mismas características que el agua destilada, pero tiene la ventaja que si se recoge recién caída la lluvia, el agua
está muy oxigenada. El agua de lluvia tiene efectos buenísimos para las plantas, debido a su oxigenación. Pero al acumularla
en bidones, pierde el oxígeno (y CO2), convirtiéndose en agua destilada. El agua de lluvia también contiene un pequeño
porcentaje de nitrógeno procedente de la atmósfera.
Agua del grifo
El agua del grifo se caracteriza por tener una elevada cantidad de cloro, calcio y sodio. El cloro en cantidades elevadas es
muy perjudicial para las raíces. El calcio aumenta el PH y su exceso interfiere en la absorción del fósforo impidiendo una
floración abundante y de calidad. El sodio en exceso interfiere en la absorción de potasio.
El agua de las zonas rurales suele ser de mejor calidad.
Muchos cultivadores urbanos no tienen otro remedio que utilizar únicamente agua del grifo, pero si existe la posibilidad de
mezclarla con agua de lluvia no será necesario lavar la tierra.
La EC del agua de grifo oscila entorno a 1ms/cm. El PH suele ser desde 7 a 9 debido al calcio, siendo lo más común 8. Al ser
un PH tan elevado suele ser necesario rebajar el PH hasta 6, lo que implica añadir ácido potásico, que aumenta la EC de la
solución hasta 1.5 ms/cm en los peores casos.
Agua estancada
Agua de pantanos, embalses, balsas, pozos e incluso ríos son muy parecidas. Se debe comprobar el PH y la EC y comprobar
que no se trata de aguas excesivamente alcalinas o con EC por encima de 1.5 ms/cm. Suelen tener PH 7 a 8, con EC
ligeramente superior a 1. Aunque todo depende de la naturaleza del terreno, en terrenos arcillosos encontraremos las mayores
EC. Si el terreno es volcánico, granítico o formado por rocas impermeables (en las montañas) podemos encontrar aguas más
puras (EC menores de 1ms/cm y PH neutro)
Agua embotellada
El agua mineral tiene unas propiedades perfectas para el cultivo de cannabis, a excepción del precio que cuesta, lo que la
hace un recurso muchas veces imposible. Dependiendo de la procedencia las características del agua embotellada varían. Las
mejores son las que contienen pocas sales, concretamente las que contienen poco sodio. Al ser agua de mayor calidad su
contenido en cloro también es bajo. El PH suele estar entorno a 7 y la EC entorno a 0.3 ms/cm.
Agua de riego
Como agua de riego se debe utilizar alguna de las mencionadas atrás o una mezcla de ellas. Conviene utilizar agua que tenga
una EC entorno a 0.3ms/cm (sin haber añadido fertilizante) si queremos evitar problemas de acumulación de sales en el
substrato.
La EC del agua de riego es más elevada cuando añadimos fertilizantes. Existen diferentes formas de dosificar los nutrientes
en el agua de riego. Podemos añadir fertilizantes al riego una vez por semana, pero también se puede repartir al dosis en cada
riego. La dosis de fertilizante del riego también depende de la fertilidad del substrato.
-Fertilizante usado dos veces por semana: Se debe añadir una dosis al agua de riego que oscila entre 0.5 a 1 ms/cm. La EC
total depende del tipo de agua utilizada.
-Fertilizante usado en cada riego: La dosis de fertilizante debe ser de unos 0.1 a 0.3ms/cm.
Las dosis mencionadas pueden ser un poco más altas o más bajas según el estadio de la planta. Recordar que el fertilizante
sirve para complementar los nutrientes que la planta absorbe del substrato, y que no es una buena técnica sobrealimentar la
planta con fertilizantes, es mejor hacerlo con un substrato rico en humus.
Si la EC del agua más el fertilizante sobrepasa los 1.5ms/cm se deberá controlar que las hojas no se doblen quemándose las
puntas debido a un exceso de sales en el substrato. Estos casos se producen cuando se riega con agua del grifo 100%. En tal
caso se deberá lavar la tierra cuando se noten los primeros síntomas.
Agua residual
Los valores elevados de EC en el agua residual, como por ejemplo de 10 o superiores, pueden ser perjudiciales para la planta,
ya que indica que existe una alta concentración de sales. Estas sales perjudican la vida del suelo y por lo tanto de las raíces.
Valores tan altos suelen producirse durante de la etapa de floración, lo que hace conveniente expulsar el exceso de nutrientes
mediante un lavado de la tierra (ver apartado lavado de tierra y raíces).

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Otras utilidades de la medición de EC y PH
Cuando uno empieza a realizar medidas de EC se va familiarizando con los valores que se obtienen, hasta el punto en que
uno puede observar las medidas en cada planta, y cómo le afectan a cada planta las diferentes concentraciones de sales. Una
buena utilidad del medidor de EC es el poder analizar el agua sobrante de las macetas que sale después de regar, ya que
permite obtener una buena medida del nivel de sales que tiene el substrato y de la cantidad de nutrientes que la planta
consume. Cuando se abona excesivamente, la EC del suelo sube rápidamente, mientras que si las dosis son más ajustadas, la
saturación de sales tardará más en producirse.
Cuando una planta se muere de forma súbita, resulta útil realizar medidas de la EC y PH del agua sobrante, a modo de
autopsia. De esta forma se puede saber si ha habido un error en algun riego previamente realizado (con demasiadas sales) a la
planta en cuestión. A veces se producen errores en la dosificación del abono o del PH.
En conclusión: la EC nos proporciona información del agua y del substrato de cultivo, muy útil para conocer el grado de
absorción de nutrientes que es llevado a cabo por la planta.

4.2.2.3 Temperatura

La temperatura del agua de riego es algo que muchas veces se pasa por alto, pero para aquellas personas que esten cultivando
en lugares fríos es algo muy importante. Regar con agua que tenga una tempertaura menor de 10 ºC ralentizará el
crecimiento y detendrá la floración. Para evitar regar con agua fría es suficiente dejar reposar el agua en algún lugar con
temperatura algo superior a los 10ºC, hasta que se caliente. La temperatura ideal está comprendida entre 15ºC y 20ºC. Si el
agua es corriente es menos probable que el agua salga muy fría. El problema de agua fría surge cuando se cultiva en
invierno, en lugares muy fríos
La temperatura siempre juega un papel de primera importancia. Aunque todo se haga de forma correcta, si la temperatura no
es la adecuada, las plantas disminuirán la producción a niveles muy bajos, sobre todo si se trabaja con sativas (de
procedencia tropical).

4.2.3 El agua ideal


El agua del grifo tiene los inconvenientes de contener demasiado calcio, cloro y sodio, además de tener un PH elevado. Si el
único agua de que disponemos es del grifo se deben tener estos aspectos en cuenta:
-es conveniente dejar reposar el agua 24 horas para que se evapore la mayor cantidad de cloro posible, ya que el cloro es
perjudicial para el suelo y bloquea la absorción de ciertos nutrientes, provocando a la larga carencias.
-es conveniente disminuir el PH hasta 6 para asegurar la correcta asimilación de todos los nutrientes.
-se deberán realizar lavados de tierra para expulsar las sales acumuladas.
Si se tiene acceso a agua destilada, osmotizada o agua de lluvia lo ideal es mezclar este agua con agua del grifo; de esta
forma la proporción de calcio, cloro y sodio disminuye; la mezcla puede ser desde 50% agua del grifo/ 50% agua pura hasta
20% agua grifo / 80% agua pura. Utilizar agua pura al 100% provoca que las carencias de oligoelementos sean más intensas.
El agua pura es conveniente utilizarla únicamente al 100% durante las últimas 2 semanas de floración.

4.2.4 Administración de agua y fertilizantes.

Sativas vs Índicas

En este capítulo no se distingue entre variedades índicas o sativas, pero hay que señalar que el consumo de agua en
variedades sativas es bastante mayor que en índicas. Las sativas, por su elevado ritmo de crecimiento y por el clima del que
procede su genética, necesitan de mucha luz y agua. Las índicas, al proceder de zonas montañosas, se han adaptado a las
condiciones hostiles de tales regiones, donde abundan los vientos y las bajas temperaturas nocturnas; su consumo pues es
menor, ya que no desarrollan plantas grandes. Las sativas estan adaptadas a las regiones de las que proceden, situadas en los
trópicos, donde las estaciones son más calurosas, y la planta puede alargar el ciclo de crecimiento y floración; en zonas
tropicales las lluvias también son bastante más abundantes.
Para regar es posible hacerlo de forma manual o con un sistema de riego automático. Cada forma tiene sus ventajas e
inconvenientes.

Riego manual

La forma manual permite personalizar el riego para cada planta, corrigiendo en cada riego PH, EC y cantidad de agua;
requiere un control diario del aporte de agua, que es lo mejor para las plantas.

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Cuando se riega manulamente debería hacerse de forma pausada para que el chorro de agua no haga agujeros en la tierra y no
se dañen las raíces.
Cuando las plantas son pequeñas en relación a la maceta no conviene inundar el terreno, para que las raíces no se asfixien,
por eso se debe esperar entre riegos el tiempo suficiente, hasta que la capa superior de tierra empiece a secarse. El riego
manual tiene esta desventaja, debemos dosificar bien el agua para no excedernos cuando la planta es pequeña; cuando nos
excedemos con el riego el substrato se inunda dificultando la respiración de las raíces y provocando la asfixia. Cuando las
raíces ya han colonizado gran parte del substrato el riesgo de asfixia es mucho menor, ya que su capacidad de absorber agua
es mucho mayor.
Tampoco se debe dejar que se sequen demasiado los primeros centímetros de tierra cuando las plantas son perqueñas.
Es difícil, en caso de exceso de agua, que la planta llegue a morir si hay un buen drenaje, pero las raíces no estarán
suficientemente aireadas y la planta lo notará. Si al regar se producen charcos en la superficie que no desaparecen en menos
de medio minuto será señal de que el fondo de la maceta está taponada o que la tierra no es la adecuada. El agua de riego
debe ser absorbido por la tierra rápidamente, en varios segundos, para que la planta se desarrolle rápidamente.
Si cultivamos con macetas es recomendable utilizar platos, que permitirán que pueda transcurrir más tiempo entre riegos; si
las plantas crecen muy rápido suelen necesitar riegos diarios (en interior) o incluso hasta varias veces al dia en exterior, pero
con el uso de platos se reduce el número de riegos. En casos de que la planta consuma mucho agua, se pueden poner platos
con más capacidad.

Riego automático

El riego automático ahorra bastante trabajo, pero requiere una instalación de una manguera y un depósito de agua; aunque si
se dispone de un grifo nos ahorramos el depósito . El riego ya no es personalizado sinó que tendrá el mismo PH y EC para
todas las plantas La instalación debe revisarse periódicamente, cada semana como mínimo, para asegurar que no se bloquea
ningún conducto; para ello se revisa la superfície de la tierra de todas las plantas y se comprueba que esté mojada. Este tipo
de riego es peligroso sobre todo en interior, donde suele haber instalaciones eléctricas, porque puede crear inundaciones si se
desconecta algún conducto. Es un tipo de riego ideal para cultivo en exterior, y obligatorio para cultivos de grandes
dimensiones.
Para montar un sistema de riego automático existen dos opciones:
1-Instalar una manguera enchufada a un grifo de agua corriente por un extremo. Tapamos el otro extremo. Hacemos pasar la
manguera cerca de los tallos de cada planta. Hacemos unos agujeros pequeños en cada punto de la manguera con un punzón
(una aguja o un cuchillo afilado). Si nos equivocamos haciendo el agujero siempre se puede tapar con varias capas de cinta
aislante. Se debe procurar hacer los agujeros del mismo tamaño, para que no haya desequlibrios en el riego. Por poco precio
es posible adquirir manguera especial para riego automático, donde se introducen goteros graduables muy recomendables.
También se puede graduar la presión abriendo o cerrando el grifo. Podemos instalar un temporizador para regar las horas del
día que a nosotros nos interese. Se debe tener en cuenta que en este tipo de riego no se podrá controlar el PH ni los abonos
del agua. Es ideal para usar en agosto, cuando nos vamos de vacaciones.
2-Instalar una manguera enchufada a un depósito de agua. El agua puede caer por presión si la altura del bidón es suficiente.
Sinó se puede instalar una pequeña bomba con un temporizador. En caso de que se instale una bomba se puede utilizar riego
por aspersión, mucho más beneficioso que el riego gota a gota ya que el agua sale bastante más oxigenada. Pero para ello
sería necesario invertir un poco más de dinero, en bombas, filtros y temporizadores. En este caso también son muy
recomendables los goteros graduables.
Debemos asegurar en los dos casos que la manguera tiene un diámetro suficiente, ya que sinó el agua no llegará a todas las
plantas. El diámetro mínimo necesario del tubo depende de la presión que tengamos; por tanto, si el riego es por caída el
diámetro necesario es mayor que si se utiliza una bomba o una toma de agua corriente.

Cantidad de riego

El cannabis es una especie que se acostumbra a la cantidad de riego que se le suministra. Si el riego es abundante la planta
crecerá vigorosamente, pero requerirá esa cantidad periódicamente para mantener toda su infraestructura. Si una planta está
acostumbrada a un riego abundante se hará grande, pero si disminuímos el aporte diario de agua bruscamente, la
infraestructura no podrá ser abastecida de agua y la mayoría de las hojas morirán. Esto suele ocurrir si las plantas están
desatendidas durante varios días, lo que suele ocurrir durante el periodo de vacaciones.
Cuando la planta requiere agua las hojas desfallecen y las puntas de los tallos se doblan, la planta pierde toda su fuerza. Si la
regamos después de que esto ocurra la planta recupera la fuerza en pocos minutos. Normalmente esto ocurre al terminar el
día, cuando hace mucho calor y la planta va justa de agua; por la noche la planta se puede recuperar absorbiendo la humedad
del aire, pero si la falta de riego continúa el crecimiento se ralentizará y si la falta de agua se prolonga durante mucho tiempo
la planta puede llegar a morir.

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Plantas que se cultivan en secano reciben poca agua y crecen poco dando poca producción, pero su consumo de nutrientes es
más bajo y las plagas no les afectan tanto, siendo un tipo de cultivo ideal si no se dispone de tiempo para cuidar las plantas.
Durante la fase de crecimiento la planta soporta mejor los periodos de sequía. Pero si la planta demanda a menudo agua,
poniéndose mustia, deberemos aumentar los riegos para asegurar un crecimiento vigoroso y rápido. Como norma general se
debe esperar a que se sequen los primeros centímetros de tierra para volver a regar. Si el suelo está siempre húmedo es más
fácil que se propaguen hongos por las raíces. Además, en un suelo cargado constantemente de agua, la oxigenación es
bastante menor y por lo tanto el crecimiento también.
Durante la fase de floración el consumo de agua se dispara. Durante las pirmeras semanas, hasta que la planta comience a
producir pistilos, el crecimiento final se acelera. Al regar se debe procurar que el agua llegue hasta la última raíz, sobre todo
en cultivos con macetas, regando hasta que el agua salga por debajo de las macetas. No se vuelve a regar hasta que la
superfície del terreno no comience a secarse.
Debe tenerse en cuenta que cuando la humedad relativa del ambiente es baja la tierra se seca en menos tiempo, siendo
necesario regar más amenudo.

Lavado de tierra

Con cada riego la tierra se carga con sales minerales que la planta no aprovecha. Estas sales modifican el PH del suelo,
volviéndose más alcalino o ácido, dependiendo de la cantidad de calcio que contenga el agua; las raíces también sufren con
excesos de sales a su alrededor. Este problema suele presentarse sobre todo en cultivos con macetas.
Para medir la cantidad de sales que contiene el substrato existe un método: medir la EC del agua sobrante de las macetas.
Cuando la EC alcanza niveles exagerados, como 15 ms/cm, es conveniente proceder al lavado de tierra.
El lavado de tierra y raíces consiste simplemente en regar abundantemente la planta para que las sales sean arrastradas con el
agua. Si se dispone de un medidor de EC se puede ir midiendo la cantidad de sales conforme el agua va saliendo por debajo
de la maceta, parando de regar cuando la EC esté por debajo de los 5 a 10 ms/cm. Si no se dispone de medidor de EC se
puede seguir la regla de regar con una cantidad total de agua igual al doble del volumen de la maceta.
Se puede utilizar agua del grifo para lavar la tierra, pero es necesario corregir el PH del agua para que las raíces no sufran. El
valor del PH deberá ser igual al del PH del agua que se ha utilizado para regar normalmente.
Después de un lavado de tierra las raíces encontrarán menos nutrientes a su alrededor, y los síntomas de carencias de
nutrientes aparecerán pronto; por tanto se debe prevenir y aportar una pequeña dosis completa de nutrientes en cada riego.

Particularidades del riego en cultivos de interior

En cultivos de interior se debe vigilar la temperatura del agua sobre todo en invierno. Si la temperatura está por debajo de los
15ºC deberemos dejarla reposar en alguna zona que se encuentre a temperatura superior, en bidones por ejemplo. Es muy
importante regar con agua templada, ya que el crecimiento y la floración se ralentizan mucho si la temperatura es baja.

Particularidades del riego en cultivos de exterior

Se ha confeccionado un calendario para cultivo en exterior para guiar al cultivador novel acerca de la cantidad de agua que
requerirán las plantas para cualquier cultivo en exterior:
-Febrero/Marzo
Durante los meses de febrero y marzo algunos cultivadores inician ya el cultivo, sembrando las primeras semillas. En estos
meses hay pocas horas de luz (11 horas en febrero y 12 en marzo ) y las temperaturas por la noche son aún bastante bajas
(por debajo de los 10ºC). Las semillas nacen pero crecen a un ritmo muy lento, y por tanto el riego debe ser muy moderado,
respetando sobre todo que se seque la capa superior de tierra antes de volver a regar; si la planta acaba de nacer se debe ir
con precaución para que la capa superior de tierra no permanezca más de un día seca.
-Abril
En abril el fotoperiodo aumenta a 13 horas de luz. La temperatura empieza a subir ligeramente, y ya no hiela por la noche.
Como el clima es favorable, se puede combinar el cultivo de interior para crecimiento y el de exterior para florecer. Así, en
el cultivo de exterior ya tenemos las primeras semillas que ya se han desarrollado mínimamente y ya miden un poco más de
un palmo del suelo. Si las temperaturas son elevadas las plantas consumirán más agua. Cuando las temperaturas desciendan,
esperaremos un menor crecimiento y un menor consumo de agua. En general, al ser abundantes las lluvias en abril, no se
realizan apenas riegos.
-Mayo

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En mayo la temperaturas temperaturas se estabilizan, y las noches son frías en pocas regiones del país. El fotoperiodo ya es
bastante más largo y las plantas aumentan el ritmo de crecimiento, siendo el consumo de agua mayor. La superfície del suelo
se secará más amenudo. Si deseamos un crecimiento elevado procuraremos que la tierra no permanezca más de un día seca, y
controlando las necesidades de nitrógeno y oligoelementos.
-Junio
El calor se hace constante durante el día, con temperaturas mínimas superiores a los 10 grados. El fotoperiodo es de 15 horas
de luz, 9 de oscuridad, el máximo que podemos alcanzar en la península. Las plantas aceleran el desarrollo a partir de este
mes aumentando las necesidades de agua. Las temperaturas al mediodía se hacen cada vez más elevadas, y las plantas
empiezan a pedir agua más de una vez al día. Debemos vigilar que la tierra no se seque del todo, y que las macetas no se
calienten demasiado tomando precauciones, como poner debajo de cada maceta un buen plato que acumule el agua sobrante,
que hará de refrigerador de la maceta.
-Julio
A partir de Julio el fotoperiodo empieza a disminuír lentamente, pero las calores se mantienen en aumento. Las plantas
empiezan a pedir más agua, pudiendo llegar a aceptar varios riegos al día (por la mañana, al mediodía y por la tarde). Las
temperaturas son máximas y las macetas corren riesgo de calentarse demasiado. Es un mes, junto con el de Agosto, que la
gente suele irse de vacaciones, si es nuestro caso deberemos tomar precauciones, ya que las plantas en estos meses requieren
agua cada día. Lo ideal es nunca dejar las plantas solas en los meses de calor. Si vamos a dejarlas solas sería rentable instalar
un riego automático. Sinó una persona de confianza deberá cuidar de ellas.
-Agosto
En este mes se produce el último estiramiento de las plantas y empieza la floración, incrementándose el consumo de agua.
Las calores se mantienen y los riegos son imprescindibles incluso varias veces al día si se quiere maximizar el crecimiento.
Las plantas más tempranas comienzan a florecer, siendo para estas plantas vital que no falte agua. Agosto y Julio son los
meses más críticos en cuanto al riego.
-Septiembre
Las temperaturas empiezan a disminuir y llegan las primeras tormentas. El peso de los cogollos aumenta lo que hace a las
plantas vulnerables al viento y la lluvia. Si todos los pistilos están blancos debemos asegurar que a la planta nunca le falte
agua, cuando se seque la parte superior de la tierra regaremos, sobre todo las variedades sativas. Las índicas no requieren
tanta agua para la floración, cuando los pistilos de los cogollos se vuelven marrones, lo notaremos porque la tierra tarda más
en secarse.
Las variedades sativas comenzarán a florecer durante septiembre. Las nubes y tormentas suelen ser frecuentes, lo que hace
que en periodos de tiempo en que el cielo esté nublado o llueva las plantas necesitarán mucho menos riego. Es bueno prestar
atención al clima para no regar cuando se avecinen lluvias; cuando haga buen tiempo se aprovecha para regar con abono.
Cuando las lluvias se prolongan durante una semana, las sativas pueden quedarse sin nutrientes debido a que la lluvia ha
arrastrado gran parte de los nutrientes. Después de lluvias abundantes es bueno abonar con oligoelementos y fósforo. Si la
planta pide nitrógeno se proporciona, pero en dosis pequeñas, ya que los excesos de nitrógeno aumentan los ataques de
botritys (moho gris).
Las variedades índicas son más susceptibles a coger hongos en los cogollos, concretamente el moho gris, el hongo que más
afecta al cannabis. Las lluvias facilitan que se propague cualquier hongo por la planta, sobre todo en los cogollos. El moho
gris se propaga con más rapidez si la planta tiene excesos de riego, con lo que esperaremos a que la tierra se seque hasta
volver a regar.
-Octubre
Es un mes en el que los riegos no son abundantes si llueve, excepto en las regiones más cálidas. Las índicas finalizan en este
mes y los riegos suelen ser nulos si llueve. Las sativas están en plena floración y no finalizan hasta Noviembre-Diciembre,
que son las únicas que pueden requerir agua si el clima no es lluvioso.
-Noviembre
Las temperaturas disminuyen bruscamente y las sativas comienzan a madurar. Si el clima ha sido poco favorable las plantas
terminarán en noviembre; los lavados de tierra serán probablemente innecesarios debido a que ha habido lluvias abundantes.
Si el clima es bastante favorable durante noviembre puede que las plantas aguanten hasta finales de mes o diciembre; las
plantas pedirán agua y nutrientes en este caso.
-Diciembre
Sólo las sativas de floración más tardía acaban de florecer en Diciembre, los riegos serán muy escasos, debido a que el frío
ralentiza el desarrollo de la planta.

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Riego según el tipo de cultivo

Dependiendo si el cultivo se realiza en macetas, directamente en el suelo, en invernaderos o guerrilla, la filosofía de riego
varía.
Cultivos en macetas
Cuando se cultiva en macetas se tienen ciertas ventajas. Pesando la maceta, o levantándola podemos saber la cantidad de
agua que contiene, y así saber si se debe regar. También sabemos que debemos parar de regar cuando el agua sale por el
agujero del fondo de la maceta. Esas ventajas no se tienen en el cultivo en suelo.
Utilizar platos para retener el agua sobrante de las macetas es útil para los meses más calurosos, ya que retienen agua extra.
Cultivos en el suelo
En suelo tenemos la ventaja que la planta dispone del terreno que necesita para expandir las raíces. Estas se expanden sobre
todo por la superficie del suelo. Para plantas de 2 metros de altura podemos esperar que las raíces estén expandidas como
mínimo medio metro alrededor del tronco. Si la planta es muy frondosa las raíces se expanden más de 1 metro alrededor. El
riego por lo tanto es importante que se realice uniformemente en un círculo alrededor del tronco y no regar únicamente cerca
del tronco. Las raíces se desarrollan rápidamente por la parte superficial del suelo, donde están bien aireadas, e incluso llegan
a salir hasta la superficie haciéndose visibles; es bueno entonces asegurar que estas raíces no se sequen excesivamente porque
morirían.
Realizar un lavado de raíces en plantas plantadas en suelo no suele ser necesario. En el suelo la disponibilidad de nutrientes
es mucho mayor que en macetas, y por tanto el agua de riego para cultivos en suelo no debe estar tan cargada de nutrientes,
lo que implica que el suelo tampoco se llega a saturar de nutrientes como suele ocurrir en cultivos de macetas. Las lluvias de
Septiembre y Octubre realizarán un buen lavado superficial, que será más que suficiente.
Cultivo de guerrilla
El cultivo de guerrilla puede realizarse en macetas o directamente en el suelo. Es preferible plantar en el suelo ya que este se
seca siempre más tarde que las macetas. El agua es crucial en este tipo de cultivos, que se caracterizan por riegos poco
frecuentes. Los cultivos de guerrilla se suelen hacer en el monte, bajo secreto y tomando ciertas precauciones para que la
plantación no sea descubierta por nadie. Cuantas más veces se vaya a regar más visitas al cultivo deberemos realizar y mayor
será la probabilidad de que nos vea alguien.
Los cultivos de guerrilla se suelen empezar lo más tarde posible, para minimizar el número de viajes a la zona de cultivo.
En cultivos de guerrilla es muy recomendable seguir algún tipo de estrategia para combatir la sequía y ahorrar al máximo el
agua. Posibles estrategias son:
-Cubrir la parte superior del terreno con hojas secas o restos vegetales en descomposición, que se se pueden encontrar por los
alrededores del cultivo. Cuanto más espesa sea la capa, más ahorro de agua conseguimos. El espesor deberá ser de como
mínimo 15 cm para que sea efectivo. Es muy recomendable para cualquier cultivo.
-Mezclar en el suelo unos compuestos llamados polímeros, adquiribles en growshops y que consisten en un material artificial
capaz de absorber mucha agua en proporción a su volumen inicial. Los polímeros retienen el agua y las raíces, al alcanzarlos,
extraen el agua y los nutrientes que lleva disueltos. El humus presente en el compost también retiene mucho agua y puede ser
un buen sustituto de los polímeros.
-Instalar un bidón de agua con un riego gota a gota mediante una manguera. Es un método arriesgado, ya que si el bidón es
grande puede ser visto , pero el ahorro de agua con un sistema gota a gota es máximo. El bidón debería esconderse y que
permaneciera en la sombra. Otra solución parecida es utilizar garrafas de 5 litros con un agujerito en el fondo hecho con un
alfiler, de modo que vaya soltando el agua gradualmente. Las garrafas de 5 litros llegan a dar agua para 3 días, si el agujero
es lo suficientemente pequeño.
-Plantar cerca de un río y enterrar una manguera que vaya desde el río hasta la plantación, de forma que se pueda hacer un
riego gota a gota.
Cultivo en invernadero
El riego en cultivo de invernadero debe dosificarse cuidadosamente como en cualquier otro tipo de cultivo. Deberemos estar
atento a los días de sol y nubes. En los meses apropiados para cultivar en invernadero suele taparse el cielo durante varios
días seguidos, consumiendo las plantas bastant agua que si el cielo está despejado. En los meses más calurosos puede ser
necesario abrir el inverndero para que la humedad no suba demasiado dentro del invernadero, ya que los hongos aparecerían
enseguida. En los meses más fríos es bueno proporcionar el agua a temperatura templada, dejándola reposar dentro de casa
unas horas.

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4.3 Aire
El aire juega un papel fundamental en el cultivo. La temperatura, la renovación y la composición del aire son factores que
deben ser tenidos en cuenta. Mediante el aire se transporta el CO2, necesario en el proceso de la fotosíntesis.
El papel que juega el aire en cultivos de exterior es muy diferente al que juega en cultivos de interior.
En exterior el aire es renovado constantemente, pero en cultivos de interior el aire debe ser renovado artificialmente
mediante extractores y ventiladores.
Las características más importantes del aire son su fuerza, cantidad de CO2 y temperatura.

4.3.1 Cultivo en exterior


En cultivos de exterior se debe tener en cuenta sobre todo la fuerza del viento. Especialmente al final de temporada, cuando
llegan las tormentas de septiembre y la planta debe soportar todo el peso de los cogollos. No suele haber problemas por falta
de CO2 u oxígeno ya que el aire es renovado con la más mínima brisa. Poco se puede hacer con la temperatura del aire
exterior, si la temperatura es baja se deberán escger especies que se adapten al clima, es decir variedades índicas.
Pero los vientos excesivamente fuertes quiebran las ramas cuando estan cargadas de cogollos. Para evitar esto existen varias
técnicas.
Una solución consiste clavar palos (tutores) en el suelo para sujetar las plantas con cuerdas. Si se clavan los palos cuando la
planta ya está crecida, dañaremos las raíces, pero si lo hacemos cuando la planta aún no es grande, el daño será mínimo. Así,
cuando se prevea que van a llegar las tormentas, se atan las ramas principales a los palos de modo que queden bien sujetas.
Se utilizan tutores de una altura igual a la que vaya a tener la planta. Los palos deben ser resistentes y rígidos, es decir, que
no se doblen demasiado y que puedan soportar peso suficiente. Los tutores acostumbrab a ser cañas de bambú o palos de
metal y pueden encontrarse en las tiendas de jardinería. Si las plantas son grandes será necesario utilizar varios tutores.
Deben clavarse a suficiente profundidad para que no cedan. Cuando llueve el terreno se vuleve blando y eso provoca que los
palos cedan. Para reforzar la rigidez del tutor se puede clavar el palo haciendo primero un agujero de una profundidad de
30cm y rellenandolo con piedras y tierra.
Existen muchas técnicas para atar las plantas a los palos. Se pueden utilizar cuerdas y alambres. Si utilizamos cuerdas se
deben hacer nudos para atarlas a la planta y a la estaca, utilizando nudos no estrangulen a la plantas. Si utilizamos alambre
no será necesario utilizar nudos complicados.
Es bueno sujetar cada rama por dos sitios diferentes, ya que si están sujetas sólo por una cuerda o alambre se moverán
igualmente con el viento.
Muchas veces esta tarea se realiza cuando el viento ya ha tumbado a la planta o algunas de sus ramas, debido a tormentas
inesperadas. Aunque muchas ramas se hayan quebrado, se pueden enderezar de nuevo si aún permanecen sujetas a la planta.
Se observa la posición de la planta y como estan dispuestas las ramas para poder situar los palos de la forma más optima
posible. Esta es una faena que require tiempo, ya que conforme se va enderezando la planta hay que ir ajustando todos las
cuerdas, tensándolas para que las ramas queden bien sujetas.
Al quebrarse las ramas, si la planta detecta una disminución del riego a estas ramas, es posible que ponga en marcha procesos
para acelerar la floración, debido al estrés. En este caso, las hojas de estas ramas comienzan a traspasar las sustancias que
almacenan a los cogollos, que engordarán más rápido de lo normal. Eso provoca una floración menos abundante pero más
rápida.

4.3.2 Cultivo en interior


El aire juega un papel de mucha importancia en cultivos de interior. Tiene más importancia que la luz, ya que mediante
muchas luces podemos tener una gran plantación, pero sin una buena ventilación será inútil. La temperatura sube mucho
cuando los vatios empleados en luz son muchos. Para cultivos de menos de 500W de luz es posible que no se necesite un
sistema de extracción, si la sala es grande, la temperatura no sube por encima de los 30ºC, y existe una vía de entrada de aire
(puertas o ventanas). Además siempre será necesario un sistema de ventilación para renovar el CO2.
Durante el invierno, es posible que la temperatura de la sala disminuya por debajo de los 15ºC incluso con las lámparas
encendidas. Esto suele ocurrir en climas muy fríos y cuando la habitación de cultivo está situada en una parte fría de la casa
(entendiendo por frío menos de 10ºC). En estos casos es necesario aislar térmicamente la sala de cultivo, ya que la
producción de flores disminuye drásticamente si la temperatura nocturna es inferior a los 15ºC.
La ausencia de viento en este tipo de cultivos suele dar problemas de rigidez de los tallos, y puede ser necesario el uso de
tutores.

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Extractores

La extracción es necesaria para renovar el aire, más que para bajar la temperatura. Cuando la temperatura está por encima de
25 grados, con máximas superiores a los 30, como ocurre en verano, será necesario instalar aire acondicionado o cerrar el
cultivo; con temperaturas que rondan los 30º los cogollos dismunuyen radicalmente la producción de resina.
Existen muchos tipos de extractores en el mercado. Deberemos estudiar que tipo es más conveniente para nuestro cultivo de
interior. La unidad de medida utilizada para medir la capacidad de extracción es el metro cúbico de aire por hora (m3/h). Los
típicos extractores de pared utilizados en cuartos de baño tienen una capacidad de extracción de unos 50m3/h, no son muy
ruidosos, y son ideales para pequeños cultivos tipo armario de cultivo de una sola lámpara. Otro tipo de extractores son los
utilizados para campanas extractoras de las cocinas, tienen una capacidad de extracción de 300m3/h, pero son muy ruidosos.
Si el facotr ruido es importante existen extractores de tipo tubular, que tienen una buena capacidad de extracción y son
bastante silenciosos.
Cuando se cultiva en salas más grandes que un armario de cultivo se debe calcular el volumen que tiene la sala. En relación
al volumen de la sala y al número de lámparas se calculará la extracción que sea necesaria. Si vamos a cultivar en una sala
más o menos grande con más de un lámpara deberemos asegurar que tenemos una vía de extracción disponible, como puede
ser una ventana, una chimenea o la misma puerta. También se deberá tener otra vía suplementaria, para la entrada de aire
nuevo.
La cantidad de aire nuevo que requerirán las plantas dependerá de la ocupación de la sala. Si la sala está llena de plantas el
extractor deberá funcionar ininterrumpidamente todo el tiempo que las lámparas estén encendidas. Si la sala está ocupada
parcialmente el extractor podría funcionar intermitentemente, aunque es mejor que el extractor funcione contínuamente y
que las plantas reciban constantemente aire nuevo. Si el aire que entra es frío y el extractor funciona continuamente es
posible que la temperatura disminuya demasiado, entonces sí que conviene que el extractor funcione sólo el tiempo
necesario.
Como norma general la capacidad de extraccción contínua que necesitaremos será de unos 50m3/hora por cada lámpara de
400W. Los extractores consumen bastante poco en relación a lo que consumen las lámparas. El consumo suele estar sobre los
100W para los de 300m3/hora. Por eso lo mejor es dejarlos que funcionen contínuamente mientras las luces estén
encendidas. Durante el ciclo de oscuridad los extractores pueden apagarse durante toda la noche, o encenderse un par de
veces como mucho.
Es bueno situar el extractor en la parte alta de la sala, para que extraiga el aire más caliente. El aire caliente debería ser
expulsado hacia el exterior, para no cargar el aire de casa con olores. Si la temperatura de la sala fuera más bien fría
convendría situar el extractor en la parte más baja de la sala, para que extraiga el aire frío.
Cuando se utilizan extractores se debe asegurar que existe una vía de entrada para el aire. Si el extractor es potente y la vía
de intracción (entrada de aire) es muy pequeña quizás sea necesario instalar un extractor en la vía de entrada de forma que
haga entrar el aire. En caso de tener una sala de cultivo fría conviene que el aire no provenga del exterior, sinó del interior de
la casa.

Ventiladores

La ventilación tiene como objetivo remover el aire de la sala para que las plantas dispongan de CO2. También tienen la
función de desplazar el aire caliente que desprenden las lámparas y la humedad que desprenden las hojas.
Será necesario al menos un ventilador por cada lámpara de 400W ó 600W, de por lo menos 30cm de diámetro. No es bueno
colocarlo muy cerca de las plantas, ya que resecan las hojas; la distancia mínima debe ser de 40cm aproximadamente.
Coinviene que los ventiladores funcionen continuamente cuando las lámparas están encendidas. Durante el ciclo de
oscuridad pueden permanecer apagados.
Los ventiladores necesitan un mantenimiento periódico, ya que estar funcionando tantas horas al día el eje suele atascarse,
pero se puede solucionar engrasandolo. Los ventiladores de menos calidad y más baratos son los que más amenudo
engrasarse. Será necesario desmontar el ventilador para lubricar el eje, pero no suele ser complicado.

Aire acondicionado

Si la temperatura de la sala sube demasiado se puede remediar aumentando la extracción, aunque también es posible instalar
un sistema de aire acondicionado si no existe otro remedio. Tendremos en cuenta que un aparato de aire acondicionado
consume 2000W, como una estufa, así que deberemos asegurar de que podemos disponer de tanta potencia.
Si es necesario el aire acondicionado es porque tenemos además unas cuantas lámparas, eso puede representar (3500W luz +
2000 aire acond. + 500W ventiladores) más de 6000W, equivalente a 30 amperios de corriente. Cuando se trata de cultivos
con un consumo tan elevado se debe asegurar que la instalación eléctrica está preparada. Los cables de una instalación

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doméstica moderna están preparados para soportar de 10 a 15 amperios, al igual que los temporizadores y ladrones. Si la
corriente sobrepasa la capacidad del cable, temporizador o ladrón existe el peligro de que se sobrecaliente y se queme,
pudiéndose producir un incendio. Lo más prudente es consultar con un especialista antes de embarcarse en un cultivo de alto
consumo de watios.
Para instalaciones de alto consumo se debe comprobar la potencia que tenemos contratada con la compañía eléctrica, ya que
en el caso de que consumir más saltarían los térmicos por exceso de consumo. En este caso es necesario instalar térmicos que
permitan el paso de más corriente.

Calefactores y aislamiento

Las bajas temperaturas son un gran inconveniente para cualquier cultivo de interior, ya que la floración se hace
impracticable. En cultivos de interior donde la temperatura nocturna es inferior a los 15ºC es necesario un aislamiento de las
paredes para que no descienda la temperatura durante la noche; si el frío es intenso puede ser necesario aislar también el
techo y el suelo. Para mantener la temperatura por encima de los 15ºC se utiliza un calefactor conectado a un temporizador o
a un termostato.
Entre los materiales aislantes más útiles está el porexpan, el corcho, madera, plástico. La madera requiere una instalación
más costosa, pero es el mejor aislante contra el frío. El plástico es fácil de instalar pero aisla menos.

CO2

Es posible añadir CO2 artificialmente al aire mediante diversos métodos, aunque el más utilizado es liberar CO2 mediante
bombonas rellenadas con este gas.
La cantidad de CO2 en el aire está entre el 0.030% y el 0.035%. Cultivadores profesionales utilizan bombonas de CO2 para
incrementar los niveles de CO2 hasta el 0.15%, y así conseguir según ellos incrementar el crecimiento vegetativo hasta en un
100%; falta saber si la producción de cogollos también se duplica. Para cultivadores que se embarcan en poyectos de alta
producción de marihuana puede ser una medida adecuada inyectar CO2 artificialmente, para conseguir crecer más plantas en
menos tiempo y así poder tener más salas de floración por cada lámpara de crecimiento.
Para instalar un sistema de CO2 es necesario conseguir bombonas de CO2 y los reguladores que ajustan la cantidad de gas
que sale de la bombona. Estos sistemas son delicados y peligrosos, ya que el CO2 es tóxico para el ser humano si la
proporción en el aire supera ciertos niveles.

4.4 Nutrientes
4.4.1 Introducción
Por nutrientes consideramos las sustancias que la planta absorbe del substrato (de la tierra) o del agua para llevar a cabo los
procesos que se desenvuelven en la planta. Se dividen en tres grupos: Nutrientes primarios o macronutrientes, nutrientes
secundarios y oligoelementos o microelementos. Los macronutrientes son los elementos que la planta necesita en grandes
cantidades. Los nutrientes secundarios son los elementos que la planta absorbe de forma moderada. Los micronutrientes son
absorbidos por la planta en cantidades ínfimas, aunque son necesarios, y los substratos raramente los contienen en cantidad
suficiente.
En esta sección se detallan específicamente todos los nutrientes que el cannabis necesita. En la descripción se dan los
síntomas que muestra la planta cuando tienen carencias de cada elemento, además se describe la forma correcta de
administrar los nutrientes y los síntomas de una posible sobredosis de cada nutriente en particular.

La diagnosis de carencias

La observación de la evolución de las partes de una planta nos proporciona información acerca de cómo se estan
desenvolviendo los procesos que lleva a cabo la planta, y si la planta tiene carencias de algun nutriente en particular.
Debemos observar periódicamente el color, tamaño y forma de las hojas, tallos y flores para comprobar si la planta se
desarrolla de forma correcta.
Las anomalías en el desarrollo de la planta y las carencias de nutrientes pueden ser debidas a varias causas: hongos, parásitos,
falta de oxígeno y CO2 (falta de ventilación), falta de nutrientes en el substrato, substrato inadecuado (PH incorrecto).
Frecuentemente el orígen de las anomalías que puede sufrir una planta es confuso, ya que los síntomas que muestra la planta
ante las causa mencionadas son los mismos o muy parecidos. Un ejemplo simple es el de un parásito que ataca las raíces
provocando que la planta deje de recibir agua y mostrando los típicos síntomas de falta de agua; en un principio el cultivador
puede pensar que la planta requiere agua, cuando el verdadero orígen no está en el agua sinó en un parásito. Otro ejemplo:
cuando la planta recibe luz insuficiente desarrolla troncos delgados y pocas hojas, debido probablemente a que no recibe

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suficiente luz para procesar los macronutrientes, pero los síntomas son los mismos cuando la planta no encuentra
macronutrientes suficientes en el substrato. Otro ejemplo son los hongos que afectan a las hojas, estos muy amenudo
producen daños en las hojas, y se confunden fácilmente con carencias de nutrientes, muy probablemente debido a que el
hongo impide que tales nutrientes sean procesados. Debemos comprobar siempre antes de diagnosticar una carencia de un
nutriente que ningun hongo ni plaga está afectando a la planta.
Es posible distinguir dos tipos de síntomas:
En el primer grupo están los síntomas leves, del tipo amarilleamiento u oscurecimiento de las hojas, curvatura de las hojas;
son síntomas que pueden desaparecer si se soluciona la anomalía con tiempo; son síntomas que progresan lentamente,
tardando semanas en mostrarse síntomas más graves. Estos síntomas se deben a desórdenes nutricionales que traen pocas
complicaciones. Suelen deberse a leves carencias de algun nutriente. Estos síntomas pueden confundirse con hongos, aunque
hay que saber que los hongos se desarrollan muchas veces rápidamente y contagian fácilmente a otras plantas los síntomas
observados.
En el segundo grupo están los síntomas graves, irreversibles, que incluyen hojas quemadas, o con manchas marrones,
manchas oscuras, bordes de hojas quemadas, y en los peores casos las hojas se caen o desfallecen; son síntomas que
progresan rápidamente, en pocas semanas o días las hojas se caen. Estos síntomas indican que se ha producido algún cambio
radical en las condiciones en las que se encuentra la planta. Puede deberse a una deficiencia que se lleva prolongando
demasiado tiempo, o que debido a un cambio brusco de una condición ambiental. Por ejemplo: las hojas se retuercen y caen,
debido a que se ha sobrepasado exageradamente la dosis de abono en el último riego; en este caso la salinidad del suelo
aumenta bruscamente y las raíces son dañadas, eso se traduce en falta de agua en las hojas y éstas se deshidratan, acabando
por quemarse. Otro ejemplo: un cambio brusco de PH en el último riego que se ha realizado; si regamos siempre con agua a
un PH de por ejemplo 5.5 y al cabo de 2 meses hacemos un riego con PH de 8, las raíces también se ven afectadas,
produciéndose en este caso un bloqueo de varios nutrientes en el suelo, siendo una combinación de varios síntomas leves que
degenera en síntomas graves.
Cuando se produzcan síntomas leves se debe buscar la causa en algún mal menor, probablemente sea que hemos abonado
poco con algún macroelemento, también es posible que no hayamos añadido suficientes oligoelementos, y por último podría
ser que el tamaño de la maceta no es suficiente de acuerdo con el tamaño de la planta.
Cuando se procucen síntomas graves hemos de prestar atención a cambios bruscos de algún factor que puedan haberse
producido; esto no sólo incluiría desórdenes de PH o de EC, sinó también desordenes en la temperatura ambiente, en la
humedad ambiental, niveles de CO2 (debido a falta de ventilación). Aparte de que puede deberse a cambios bruscos también
puede deberse a la aparición de hongos o alguna plaga feroz. Los síntomas graves no son debidos normalmente a que falta
algún nutriente en el suelo, sinó que son debidos a causas mayores, normalmente debido a errores humanos, plagas y hongos.
Cuando se producen síntomas graves muchas veces existe la duda de si el orígen esta en que la planta necesita más nutrientes
o si la planta está infectada por un hongo. En tal caso es recomendable utilizar en primer lugar un fungicida de amplio
espectro y posteriormente proporcionar los nutrientes que se sospecha que pueden faltar.
Si los daños han reducido la superficie foliar considerablemente deberemos tener en cuenta que la cantidad de nutrientes que
la planta necesita no es tan elevada y la las dosis de fertilizante necesarias serán menores.

4.4.2 Macronutrientes
Son los nutrientes que consume la planta en grandes cantidades. Estos elementos son: Nitrógeno, Fósforo y Potasio. El
cannabis es una especie que requiere gran cantidad de nutrientes si queremos obtener una cosecha abundante. Se puede
cultivar cannabis en un substrato adecuado sin necesidad de añadir ningún fertilizante, pero si el substrato no contiene
suficientes nutrientes la cosecha será bastante más reducida, aunque no de peor calidad. El abuso de fertilizantes disminuye
la calidad de los cogollos, por ejemplo se sabe que cuando la planta consume demasiado nitrógeno los efectos psicoactivos
de los cogollos disminuyen. El aporte de nutrientes debe hacerse en la justa medida.
Para aportar los macronutrientes existen buenos fertilizantes comerciales de venta en growshops También es posible
proporcionar estos nutrientes aportando estiércol al medio de cultivo, que es más ecológico. En los abonos comerciales
podemos encontrar información acerca del contenido de los macronutrientes, en forma de proporción de cada uno, lo que se
denomina porcentajes NPK (siglas de Nitrógeno (N), Fósforo (P) Potasio (K)).
Algunos nutrientes son móviles y otros inmóviles, si un nutriente es móvil las hojas pueden traspasarlo a otras hojas en caso
de que sea necesario. Por ejemplo las hojas nuevas aprovechan los nutrientes móviles de las hojas más viejas, y de las que
reciben menos luz; cuando esto ocurre las hojas viejas, y las que reciben poca luz, amrillean y se caen.

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Nitrógeno

El nitrógeno es el nutriente más consumido por la planta,


sobre todo durante la fase de crecimiento. Cuanto más
nitrógeno dispone la planta, más exuberante es su crecimiento;
pero los excesos de nitrógeno no son buenos, cuanto más
nitrógeno recibe una planta se hace más susceptible a las
enfermedades y las plagas, y el sabor de los cogollos empeora,
además de rebajar su potencia psicoactiva.
Las plantas en general son capaces de abosorber más
nitrógeno del que realmente necesitan, y por esta razón es
fácil pasarse con las dosis; para evitar esta situación lo ideal es
proporcionar nitrógeno cuando la planta lo demande,
asegurando de esta forma que las plagas no se cebarán con
nuestras plantas.
El nitrógeno es un elemento móvil..
Carencias:
Los primeros síntomas que se presentan en la planta debido a una carencia de nitrógeno consisten en que la hoja pierde
progresivamente el color verde característco (clorosis), empalideciendo primero las hojas más viejas. La pérdida de color se
produce de forma casi uniforme en toda la hoja, sin perder más color en los bordes o en las zonas intervenales (ver foto
izquierda).
Si las carencias persisten durante más días las hojas pierden el color original completamente, volviéndose amarillas, y los
peciolos rojos, terminando por retorcerse y caer (ver foto derecha).
Cuando el nitrógeno escasea en la planta, este es trasladado a las hojas de los brotes más jóvenes, muriendo siempre primero
las hojas viejas.
El crecimiento se ralentiza considerablemente cuando hay carencias de nitrógeno. En el caso extremo la planta se queda sin
la mayoría de las hojas, manteniendo sólo las hojas de las puntas de los brotes superiores.
Si persisten carencias graves durante la floración la producción disminuirá notablemente, debido a que el nitrógeno es
también necesario para la formación de flores.
Las carencias de nitrógeno son buena señal si se producen al final de la floración, cuando se deja de abonar durante las dos o
tres últimas semanas, ya que la excesiva presencia de nitrógeno en las flores empeora el sabor.
Administración:
Las fuentes de nitrógeno principales son el estiércol animal, la orina humana o de cualquier animal; si no se tiene acceso a
estiércol de calidad se puede utilizar un fertilizante comercial con una buena proporción de nitrógeno, como los que se usan
para la fase de crecimiento.
Los substratos comerciales de buena calidad contienen bastante nitrógeno y no suele ser necesario aportar nitrógeno durante
el primer mes. Apartir del primer mes se debe prestar atención a las hojas más viejas y al color general de toda la planta. Si
el color empalidece progresivamente será necesario aportar nitrógeno si no queremos que la planta ralentice el crecimiento.
Para mantener el ritmo de crecimiento al máximo se debe aportar nitrógeno de forma que la planta nunca muestre carencias,
anticipándose y manteniendo en la planta un color verde intenso, sin llegar al oscuro.
En caso de plantar en un substrato pobre en nitrógeno, como el típico terreno arcilloso de la península, o como el compost
(que es rico en nutrientes pero pobre en nitrógeno), es una buena opción enriquecerlo mezclando estiércol; sinó deberemos
añadir periódicamente fertilizantes líquidos al riego para proporcionar el nitrógeno.
Cuando la planta empieza a mostrar carencias se puede proporcionar más nitrógeno de dos formas: añadiendo una capa de
estiércol al substrato, que proporciona nitrógeno a largo plazo, pero que no suele ser posible en cultivos de maceta.; también
podemos utilizar fertilizantes líquidos, muy apropiados para los cultvos de maceta.
Los fertilizantes líquidos son siempre útiles para acabar de ajustar las necesidades finales de nitrógeno de la planta, abonando
en los riegos cuando la planta muestre carencias.
Crecimiento:
Durante la fase de crecimiento, la planta requiere principalmente nitrógeno; si utilizamos fertilizantes líquidos la proporción
de nitrógeno respecto a fósforo y potasio debería ser el doble o el triple (por ejemplo NPK=6:2:2). Existen fertilizantes que
contienen las mismsa proporción de nitrógeno y potasio, con proporciones NPK del tipo 6:2:6, que también son válidos.

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Floración:
Cuando llega la floración no conviene proporcionar nitrógeno en exceso, sinó que se deben mantener las plantas al límite de
sus necesidades de nitrógeno, pero tampoco dejando que se caigan las hojas o que estas amarilleen excesivamente, ya que la
falta de nitrógeno repercutiría en la producción.
Cuando finalice la floración, durante las dos o tres últimas semanas (dos para variedades de floración temprana, tres para
variedades de floración tardía), se debe dejar de aportar nitrógeno con la intención de que las carencias se hagan visibles en
la planta, es decir, dejando que las hojas amarilleen; de esta forma se asegura que no queden restos de nitrógeno en las flores,
que da mal sabor a la hierba. Si durante la floración hemos aportado demasiado nitrógeno lo sabremos porque las hojas
mantendrán un verde intenso a pesar de dejar de proporcionarlo durante las últimas semanas.
Excesos:
El exceso de nitrógeno se puede distinguir a simple vista, los síntomas son hojas de un verde oscuro y con los bordes
enrollados hacia abajo. Si la intoxicación es muy fuerte las hojas se queman en pocos días y se caen.
No es difícil pasarse con las dosis de nitrógeno, ya que la planta lo absorbe rápidamente. El nivel de nitrógeno en el substrato
puede bajarse lavando la tierra. Para evitar intoxicaciones de nitrógeno, el substrato no debería contener demasiado estiércol
(menos del 30%), y el fertilizante apropiado para la fase de crecimiento debería proporcionarse en dosis bajas, a medida que
la planta lo requiera.
El nitrógeno es altamente soluble cuando el PH es elevado, en estas condiciones las intoxicaciones de nitrógeno suelen ser
más severas.

Fósforo

El fósforo es el macronutriente que la planta utiliza durante la fase de floración y también durante la germinación de la
semilla. El cannabis necesita bastante menos fósforo que nitrógeno.
El problema es que las raíces tienen dificultades para absorber fósforo cuando el PH del suelo no está entre 5 y 7. Además la
peresencia de excesivo calcio y hierro en el substrato también impiden que las raíces puedan absorber el fósforo. El fósforo
es un elemento problemático, y desgraciadamente su carencia afecta directamente a la producción de flores de calidad.
La absorción del fósforo suele presentar problemas cuando el substrato no es el adecuado. Los substratos adecuados son los
que tienen en primer lugar en PH ácido, entre 5 y 7. En segundo lugar el substrato debe tener una textura esponjosa para un
desarrollo de raíces sanas. Si esto es así, las raíces estarán en condiciones de absorber el fósforo que la planta necesita.
Otra causa frecuente que dificulta la absorción de fósforo se produce cuando el agua de riego contiene demasiadas sales,
como el agua de grifo, que contiene elevados niveles de sodio, cloro y calcio. Para remediar definitivamente estos problemas
la solució consiste en utilizar agua destilada, aunque sirven igualmente el agua osmotizada y el agua de lluvia.
La fase de crecimiento suele agotar la mayoría de recursos del substrato; al empezar la floración las raíces están debilitadas
por el uso de fertilizantes y por el agotamiento de nutrientes que ha sufrido el substrato durante la fase de crecimiento, sobre
todo en cultivos de maceta. Es importante que la planta tenga acceso a substrato en condiciones sobre todo durante la
floración, siendo básico realizar trasplantes cuando la planta no encuentre nutrientes suficientes en el substrato.
El PH del agua de riego debe ser igual que el del substrato. Si el PH es diferente se crea un desequilibrio que afecta a las
raíces en la absorción del fósforo y otros nutrientes.
Carencias:
Existen varias situaciones posibles:
Cuando se cultiva en un substrato muy compacto las raíces se propagan con mucha dificultad y el fósforo asimlado es escaso,
retrasandose el crecimiento considerablemente hasta que las raíces no se han propagado suficientemente. Esto ocurre sobre
todo cuando el substrato contiene mucha arcilla. En estos substratos no se cultivan flores de alta calidad, ya que el nitrógeno
se encuentra más disponible que el fósforo, produciéndose flores con mucha hoja.
Cuando más calcio contiene el substrato más elevado es su PH. Los substratos con PH por encima de 7 reducen
considerablemente la absorción del fósforo, pero no la del nitrógeno, por tanto las plantas crecen correctamente pero no
florecen del todo bien.
Cuando el substrato es el adecuado pero ha sido castigado mediante el uso abusivo de fertilizantes, las condiciones originales
del suelo empeoran, variando el PH y la disponibilidad del fósforo. La excesiva presencia de calcio y hierro, debida a un
exceso de fertilizantes, provoca que el fósforo disponible se vuelva insoluble. Esto ocurre sobre todo cuando la maceta es
pequeña en relación al tamaño de la planta.

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Aunque el substrato sea el adecuado, la planta absorbe la mayoría del fósforo durante la fase de crecimiento, y el que queda
es insuficiente para una floración abundante. Debe proporcionarse fósforo extra a la planta, mediante un trasplante antes de
la floración y utilizando fertilizantes líquidos para floración.
Para no acabar en una de las tres situaciones anteriores, se debe actuar con precisión durante la fase de crecimiento para no
saturar el substrato de nutrientes, pero que las plantas tampoco encuentren carencias de nutrientes. El tamaño de la planta
respecto al tiesto juega un papel primordial, ya que cuanto más grande es el tiesto menos fertilizantes serán necesarios y
menos interferiremos en las propiedades del substrato.
Fase de crecimiento:
Durante la fase de crecimiento la planta suele encontrar el fósforo que necesita en el substrato. Durante esta fase las plantas
nunca muestran carencias de fósforo si el substrato es el adecuado.
Si el substrato es inadecuado, debido a un PH demasiado alto o demasiado bajo, la planta tendrá graves carencias de fósforo,
y principalmente de otros nutrientes. La planta se desarrolla lentamente y con un aspecto frágil.
Si el substrato reune las características adecuadas de PH y esponjosidad, pero la cantidad de fósforo es insuficiente debido a
que el tamaño de la maceta es insuficiente se presentan los siguientes síntomas:
-hojas pequeñas, escasas y de color verde-azulado-oscuro.
-peciolos y venas rojizas por debajo de las hojas.
-crecimiento lento.
En este caso lo más recomendable es realizar un trasplante de las plantas afectadas. Añadir fósforo mediante fertilizantes no
es recomendable, ya que el trasplante será necesario igualmente antes de que llegue la fase de floración.
Cuando la planta revegeta, al parecer consume bastante fósforo, apareciendo los síntomas típicos de hojas de color verde-
azul oscuro y pequeñas. Es pues recomendable trasplantar a un tiesto mayor las plantas que revegeten mostrando estos
síntomas.
Fase de floración:
En la fase de floración las carencias se manifiestan en diversos grados:
-Carencias leves: los cogollos no se engordan al máximo, pero están bien resinados. Las hojas muestran el color azulado. En
este caso será necesario ajustar algún parámetro que no tengamos controlado, del tipo PH incorrecto, excesiva fertilización,
fertilización insuficiente, cantidad de substrato insuficiente, agua de riego cargada de sodio, y/o cloro, y/o calcio
-Carencias notables: Los cogollos tienen un tamaño medio pero no son compactos, aunque puede haber resina pero no al
máximo. Las hojas pueden presentar daños irreversibles. En estos casos se ha violado más de un parámetro, que suele ser el
riego con PH demasiado alto, riego con agua cargada de cloro, y/o calcio, y/o sodio, susbstrato insuficiente, o fertilización
nula.
-Carencias exageradas: La floración es prácticamente nula. La planta presenta daños claramente visibles, del tipo follaje
insuficiente, o tamaño reducido, u hojas dañadas. En estos casos el fósforo y posiblemente otros nutrientes estan bloqueados
en el susbstrato, siendo las raíces incapaces de absorberlos. Se debe analizar cuidadosamente la metodología de cultivo que
se ha llevado a cabo para detectar el error. La causa de estos síntomas es casi siempre debida a la utilización de substrato
muy inadecuado
Administración:
Fase de crecimiento:
Para evitar posibles carencias durante la floración es bueno prevenir y proporcionar un poco de fósforo durante el
crecimiento. Se debe consultar los porcentajes NPK del fertilizante que estemos utilizando, y asegurar que contiene una parte
significativa de fósforo, del orden de la mitad de lo que contiene en nitrógeno (por ejemplo 15-6-6, 7-3-3, 2-1-1). Dos
semanas antes del paso a floración es recomendable utilizar un fertilizante de floración, NPK del tipo 3-3-3, dos veces por
semana con la dosis indicada por las instrucciones, o mezclando una pequeña dosis en cada riego, siendo esta ultima opción
recomendable.
Si realizamos un trasplante antes de pasar a floración aseguramos que la planta tendrá disponible todo tipo de nutrientes al
menos durante el inicio de floración, lo cual ya es mucho.
Fase de floración:
La dosificación del fósforo durante la fase de floración suele ser complicada y normalmente se hace a ciegas, ya que la
planta no muestra síntomas de carencias tan claramente como por ejemplo lo hace con el nitrógeno. Además cada variedad

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de cannabis consume fósforo en distintas cantidades, lo que hace esto más complicado. La experiencia es importante para
una correcta administración del fósforo.
En primer lugar es importante que la planta haya recibido parte de fósforo durante la fase de crecimiento. También es
importante que la planta no presente carencias de oligoelementos u otros nutrientes, muy frecuentes durante la floración. Si
se cumplen estos dos requisitos la planta estará mejor preparada para realizar una producción abundante de flores.
Durante la fase de floración se debe utilizar un fertilizante que contenga una proporción NPK del tipo 7-7-7, 3-3-3. No es
recomendable abusar del uso de fertilizantes durante la fase de floración. Una buena estrategia es la siguiente:
-en primer lugar se deben proporcionar oligoelementos si la planta los demanda (cuando los peciolos se tornan rojos).
-debemos asegurar de que no hay carencias significativas de nitrógeno, y se supone que de ningún otro elemento, las hojas
deben tener buen color y estar sanas.
-en tercer lugar proporcionamos fósforo mediante nuestro fertilizante preferido pero en dosis nunca superiores a las que
indiquen las instrucciones del fertilizante, siendo recomendable añadir una pequeña dosis en cada riego.
El fertilizante ideal sería uno que contuviera un NPK 3-3-3 con oligoelementos (sobre todo hierro, alrededor del 1%,
manganeso y zinc) y un 1% de magnesio. La frecuencia en la que utilizaríamos este fertilizante sería de 1 a 2 veces por
semana, con la dosis que indique el fabricante, o una dosis menor pero en cada riego.
En variedades de floración temprana (8 semanas) se abona 2 veces por semana durante las 5 primeras semanas de floración, y
una vez por semana la 6ª semana. Las dos últimas semanas dejaríamos de abonar. Hay que tener en cuenta que lo mejor es
hacer pruebas y conocer las necesidades de cada especie. Por lo general, las plantas no necesitan grandes dosis de fósforo
para llevar a cabo una floración abundante y de calidad. La mejor opción es utilizar siempre agua de la mejor calidad y evitar
siempre el agua del grifo.
En variedades de floración tardía (12 semanas) se abona 1 vez por semana durante las 4 primeras semanas, 2 veces por
semana desde la 5ª semana hasta la 8ª semana y una vez por semana la 9ª y 10ª semana. Las dos últimas semanas sin abonar.
Excesos:
Si proporcionamos demasiado fósforo, la planta no podrá asimilarlo y quedará en el substrato, interfiriendo en las
propiedades del suelo. Los excesos se suelen producir durante la fase de floración, cuando se superan las dosis indicadas en
los fertilizantes; los síntomas son las puntas y los bordes de las hojas quemadas.
Es fácil que proporcionemos fósforo en exceso durante la floración, ya que no es fácil determinar la cantidad de fósforo que
esta consumiendo la planta.

Potasio

El potasio no suele crear problemas en un cultivo con buena tierra. A diferencia del fósforo, no es un elemento tan delicado.
Las carencias leves de potasio no disminuyen excesivamente la producción de cogollos.
Las funciones que realiza el potasio en la planta son bastante complejas. Se sabe que el potasio aumenta el grosor del tronco,
fomenta la resistencia a enfermedades, y es responsible del aroma de las flores. Además, es un elemento muy utilizado por la
planta en la formación de semillas.
Carencias:
Cuando la carencia de potasio es grave, en primer lugar aparecen manchas cloróticas en las zonas intervenales de las hojas.
Posteriormente los bordes de las hojas más viejas se queman (nercrosis), empezando por la punta de la hoja. Las hojas y los
peciolos se vuleven quebradizos. El crecimiento se retrasa y los troncos son delgados. En casos de carencias graves los
cogollos suelen ser también afectados.
Es posible cofundir esta carencia en cultivos con poca luz, como suele ocurrir en cultivos de interior: en los brotes que no
reciben luz, los bordes de las hojas se vuelven de color marron oscuro o gris.
Las carencias graves no suelen ser producidas por una falta de potasio sinó por un desorden en el substrato. Una variación
brusca del PH del substrato o un exceso de sales será muy probablemente la causa.
Las hojas de las fotos sufrieron una carencia de potasio debida a una variación brusca de PH en el substrato, debida a un
lavado de tierra con agua de PH muy elevado. En estos casos los daños son irreversibles, aunque las flores sufrieron pocos
daños.
Las carencias más leves se distinguen porque las puntas de las hojas se queman, pero sin llegar a quemarse los bordes. Las
carencias leves no afectan a la producción de flores.

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Administración:
Durante la fase de crecimiento la planta tiene suficiente con el potasio que contiene el substrato. No es estrictamente
necesario proporcionar potasio durante la fase de crecimiento pero es recomendable ya que contribuya a la buena salud de la
planta.
Durante la fase de floración, lo más conveniente es utilizar un fertilizante completo específico para floración que contenga
potasio de sobras (una proporción del tipo NPK 4:4:4, 2:4:4 o proporcionales, será suficiente).
Una forma natural de proporcionar potasio a las plantas es mediante cenizas de madera, pero tienen el inconveniente de ser
muy alcalinas y aumentar el PH del substrato, por lo tanto su uso no es recomendable.
Excesos:
Los excesos de potasio en el substrato interfieren en la absorción de magnesio, hierro y cinc. No es recomendable utilizar
fertilizantes puros de potasio, como por ejemplo la potasa, para evitar intoxicaciones; es mejor utilizar un fertilizante
completo.

4.4.3 Nutrientes secundarios


Los nutrientes secundarios son asimilados en grandes cantidades pero no tanto como los macronutrientes. El Azufre (S), el
Calcio (Ca) y el Magnesio (Mg) son los tres nutrientes secundarios. No suelen venir incluídos en la mayoría de fertilizantes
comerciales, aunque si que suelen estar disponibles en cantidades suficientes en el estiércol y el compost.

Azufre

Es un elemento inmóvil. El cannabis no es un gran consumidor de azufre, y los substratos suelen contener azufre de sobras.
Carencias:
Los síntomas de la carencia de azufre son muy parecidos a los de la carencia de nitrógeno, y se confunden fácilmente. Las
deficiencias de azufre son muy raras.

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Las carencias se manifiestan en las hojas, presentando clorosis intervenal, y volviéndose los peciolos rojos completamente. A
diferencia de la carencia de nitrógeno, los nervios permanecen verdes, las
hojas se retuercen y aparece necrosis en las puntas.
El origen de la carencia no suele deberse a una ausencia de azufre en el suelo.
Es muy posible que la carencia sea debida a daños graves en el tronco o raíces
debido a plagas u hongos (lo que ocurrió a la planta de la foto), en este caso,
cuando intentemos remediar la carencia aportando azufre al substrato o por vía
foliar, no obtendremos mejora alguna.
Administración:
Se pueden utilizar las sales de Epsom (contienen azufre y magnesio) si se
sospecha de una posible carencia o si el suelo es pobre en nutrientes.
Algunos fungicidas están basados en azufre, por lo que su aplicación por vía
foliar sirve para remediar una posible carencia de azufre.
Excesos:
Si se fertiliza excesivamente con azufre quedará saturado en el suelo, causando
daños por exceso de salinidad. Los daños típicos son clorosis y
quemaduras en las hojas.

Calcio

El calcio interviene un bastantes procesos de la planta, está íntimamente relacionado con las células, las raíces, la asimilación
de nutrientes. Si la planta no encuentra suficiente calcio el crecimiento se ralentiza y la floración es escasa
El agua corriente española acostumbra a tener bastante calcio (cal) y, a pesar de que el cannabis consume grandes cantidades
de calcio, se acumula en el substrato, aumentando el PH e interfiriendo en la asimilación de otros nutrientes (por ejemplo el
fósforo y el magnesio). Las aguas más cargadas de calcio suelen ser las procedentes de zonas urbanas.
El suelo español contiene cantidades suficientes de calcio, en algunos casos demasiado.
A no ser que se riegue únicamente con agua destilada y el substrato no contenga calcio, es posible que se presente alguna
carencia de este tipo. Si se riega con agua del grifo lo normal es que se acumule calcio en el substrato, incrustándose en las
paredes de la maceta formando manchas blancas.
Es un elemento inmóvil.
Carencias:
Las carencias de calcio impiden que las raíces se desarrollen, provocan clorosis en las hojas más jóvenes y detienen el
crecimiento.
Se producen sobre todo si el substrato no contiene calcio. También se suelen producir cuando se riega con abundante agua
destilada o cualquier agua descalcificada.
Los preparados de tierra comerciales contienen bastante calcio, aunque suelen llevar el justo, ya que los fabricantes de
substrato calculan siempre que el agua de riego que se va a utilizar contendrá calcio en exceso. Los fertilizantes comerciales
tampoco suelen contener suficiente calcio por esta razón.
Regar con agua descalcificada es todo un lujo para las plantas, pero se debe proporcionar calcio de alguna forma, y ni el
substrato ni los fertilizantes comerciales contienen calcio suficiente. Es conveniente mezclar un 20% de agua del grifo al
agua descalcificada para evitar carencias. Cuando se utiliza agua del grifo se debe comprobar el nivel de PH y rectificarlo, ya
que el agua corriente tiene PH alto debido al exceso de calcio.
Otra posible causa de carencia de calcio se produce cuando el PH del substrato es demasiado ácido, y también cuando el
substrato contiene demasiado sodio.
Las carencias de calcio son muy comunes en cultivos del norte de Europa, donde es necesario añadir calcio en cualquier
cultivo, debido a que los substratos de estas zonas apenas contienen calcio. Muchos manuales de cultivo extranjeros
recomiendan la añadición de calcio al substrato, pero en la península sobra calcio y añadir más es perjudicial, ya que el
calcio aumenta muchísimo el PH; en el norte de Europa las tierras son demasiado ácidas y el calcio es muy beneficioso.
En resumen, las carencias de calcio aparecen con toda probabilidad si se riega con agua descalcificada.

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Administración:
Si se utiliza agua del grifo para regar podemos olvidarnos de las carencias de calcio, aunque deberemos prestar atención a
que el calcio y demás sales no se acumulan en el substrato.
Si utilizamos agua descalcificada, destilada, osmotizada o de lluvia, conviene añadir un mínimo del 20% de agua corriente, y
así evitar con toda seguridad posibles carencias de calcio.
En caso de que se produjeran carencias, una buena fuente de calcio es el yeso.
Excesos:
Son bastante comunes pero difíciles de detectar a simple vista. El riego con agua corriente es su principal causa, debido a que
contiene demasiado calcio. Afecta sobre todo en cultivos con macetas, donde el calcio sobrante se acumula en cada riego.
Los excesos de calcio en el substrato elevan el PH y la EC, bloqueandose la disponibilidad de otros nutrientes, concretamente
potasio, hierro, cinc, cobre y fósforo.
Cuando el agua de riego contiene excesivo calcio, para evitar que se acumule, se debe lavar la tierra antes de la floración,
posteriormente realizar un trasplante, y al final de la floración volver a lavar la tierra.

Magnesio

Entre las carencias de nutrientes secundarios, la de magnesio es la más frecuente si no se utiliza un fertilizante que lo
contenga en cantidad suficiente. Es un elemento móvil.
El magnesio es un elemento muy utilizado en la planta, ya que está íntimamente relacionado con la fotosíntesis.
Carencias:
Aparece clorosis en las hojas más viejas, en las zonas intervenales, de forma simétrica al nervio principal de las hojas (ver
fotos). Los bordes de las hojas afectadas se curvan ligeramente hacia arriba. Las puntas de las hojas se queman y también se
enrollan hacia arriba.
Si la carencia de magnesio persiste, todas las hojas adquieren un color verde pálido y los tallos y peciolos se vuelven de color
rojo e incluso violeta. Tras la clorosis aparece rápidamente la necrosis (color óxido) en los tejidos afectados.
Puede ser debida a excesos de potasio y fosforo, o defciencias de nitrógeno.
Es una carencia que aparece habitualmente durante la fase de floración, cuando la planta agota los nutrientes del substrato,
sobre todo en macetas.

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Administración:
Es recomendable tener siempre sales de Epsom por si se presenta esta deficiencia. Para evitar posibles carencias de magnesio
conviene utilizar fertilizantes para floración y crecimiento que contengan por lo menos un 1% de magnesio. Si los fertizantes
no contienen magnesio, o contienen muy poco, es muy probable que aparezcan las carencias.
En caso de que se esté proporcionando suficiente magnesio y las carencias persistan, será señal de que el magnesio está
bloqueado por el substrato debido a una acumulación tóxica de algún otro nutriente, posiblemente cloro y calcio. En este
caso será recomendable realizar un trasplante o, si no es posible, lavar la tierra. Las carencias de magnesio en estos casos son
debidas a que las macetas son demasiado pequeñas en relación al tamaño de la planta.
Excesos:
No suele ser tóxico el exceso de magnesio, pero si se acumula demasiado en el substrato interferirá posiblemente en la
absorción de otros nutrientes.

4.4.4 Microelementos
Son elementos consumidos por la planta en cantidades pequeñas, pero una deficiencia de alguno de ellos puede afectar
gravemente a la producción y la calidad de la cosecha. Son importantes sobre todo el hierro, el manganeso y el cinc.
En los suelos de la península ibérica el cannabis no encuentra todos los nutrientes en cantidades suficientes. El cannabis
necesita gran cantidad de macronutrientes y gran diversidad de microelementos. Los suelos españoles tienden a ser
compactos, debido a la gran cantidad de arcilla y piedras, y eso limita la aireación y dificulta el trabajo a las raíces.
Cuando ocurre una deficiencia en algún oligoelemento suele provocar que algún otro nutriente no pueda ser asimilado por la
planta. Esto convierte a los microelementos en uno de las claves del cultivo de cannabis. Si se consigue que la planta tenga
siempre disponible su dosis necesaria de oligoelementos entonces la cosecha será excelente.
Los excesos de oligoelementos en la tierra también provocan bloqueos en la asimilación de otros nutrientes.
Afortunadamente existen en el mercado microelementos quelatados. Los quelatos hacen que los microelementos no se
disuelvan en el agua si existe saturación de estos. Los quelatos no parecen la solución definitiva pero ayudan bastante al
cultivador, ya que en caso de que no faltara ningún oligoelemento, añadir más no perjudicaría a las raíces.
En cultivos con macetas los oligoelementos se agotan rápidamente tras 5 ó 6 semanas, lo que hace imprescindible
proporcionar oligoelementos a la planta ya antes la floración.
En cultivos en suelo los problemas con microelementos se suavizan, ya que las raíces se expanden sin límite, además de que
siempre es posible añadir compost o substrato nuevo.
Existen fertilizantes que ya incluyen una dosis de todos los oligoelementos, aunque el porcentaje de cada uno puede variar
mucho según el producto. Algunos fertilizantes NPK también contienen oligoelementos, pero el porcentaje que contienen
suele ser insuficiente (del orden del 0.001%). Para proporcionar suficientemente hierro la proporción del fertilizante debería
ser de un 5%, para el zinc por lo menos del 0.5% y para el manganeso del 2%. El molibdeno, el cobre y el boro no suelen
faltar en ningún cultivo con un substrato adecuado, pero la mayoría de concentrados de oligoelementos suelen contenerlos en
suficiente cantidad.
Los microelementos más importantes son seis. El hecho de que sean tantos complica bastante la identificación de las
carencias, que además puede ser confundida con carencias de nutrientes primarios y secundarios. Además es posible que las
carencias no sean de un único elemento sinó de varios. También es posible que existan carencias producidas por
enfermedades (hongos y virus) o por carencias de macronutrientes y nutrientes secundarios.
Los excesos de algunos nutrientes dañan las raíces e imposiblitan que absorban algunos nutrientes. Las condiciones
climáticas y medioambientales afectan a la capacidad de la planta para absorber oligoelementos. En total son muchos los
factores que afectan a la asimilación de nutrientes. Y a esto aún se le debe sumar el hecho de que cada variedad de cannabis
tiene exigencias a veces bastante diferentes entre ellas. La conclusión es que es complicado acertar con las dosificaciones de
oligoelementos.
La disponibilidad de oligoelementos normalmente dependen mucho de la composición del suelo. La clave es acertar con el
substrato y que la vida que contenga este aporte el mayor número de oligoelementos. Potenciando la vida del suelo con tés de
compost aseguraremos su supervivencia. Aunque también es posible aportar los oligoelementos artificialmente mediante
fertilizantes químicos, conviene hacerlo lo menos posible ya que la vida del suelo se verá afectada negativamente. Esto no
quiere decir que no se deban utilizar fertilizantes químicos, ya que en muchos casos no hay otra opción. No todo el mundo
dispone de compost o de tiempo para obtenerlo. Un poquito de oligoelemento artificial vendrá bien si el cultivo es
principalmente ecológico (a base de compost), pero si el cultivo es a base de tierra esterilizada y a base de fertilizantes
químicos cada vez será necesario abonar más a menudo.

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Cuando se producen carencias de oligoelementos, las peciolos de las hojas responden adquriendo tonalidades púrpura que
empiezan en la intersección de la hoja (por la parte superior) y se extienden en dirección hacia el tronco. En caso de
persistencia de la carencia, los troncos adquieren también esa coloración. En cuanto la planta recupera sus niveles de
oligoelementos, la tonalidad púrpura suele retroceder hasta adquirir el color verde inicial.
Cuando una planta revegeta (pasa del estado de floración a crecimiento) suele tener bastantes necesidades de oligoelementos
y presenta casi siempre tonalidades púrpuras en los peciolos.
Si observamos diariamente la coloración de los peciolos, proporcionando una pequeña dosis de un concentrado que contenga
los principales oligoelementos cuando estos se vuelvan rojos, no tendremos problemas con carencias. La dosis de
oligoelementos que las plantas requieren es muy baja, y normalmente suele ser necesario aportarlos 3 ó 4 veces durante la
vida de la planta. Los peciolos se vuelven rojos por primera vez al terminar la fase de crecimiento y cuando la tierra ha sido
colonizada completamente por las raíces; si no se tiene previsto trasplantar antes de pasar a la fase de floración conviene
proporcionar oligoelementos por primera vez en este momento. Durante las dos primeras semanas de floración la planta se
estira bastante y la coloración rojiza de los peciolos vuelve a aparecer y es conveniente volver a proporcionar
oligoelementos. Cuando las plantas están en plena floración (5ª semana en índicas y 8ª en sativas) suelen volver a mostrar
carencias, esta es la última vez que se recomienda aportar oligoelementos, por lo menos en variedes índicas, ya que la el fin
de la floración está cerca; en variedades sativas se sigue el mismo método, se deja de proporcionar oligoelementos por lo
menos 4 semanas antes de la cosecha. Es buena señal que las plantas muestren los peciolos rojos durante el fin de floración,
ya que es señal de que se han dosificado correctamente los oligoelementos, sin que sobren.
Finalmente, hay que distinguir dos grupos entre los micronutrientes. En el primero esta el hierro, el manganeso y el cinc, que
son elementos que provocan síntomas carenciales muy parecidos, y suelen aparecer muy amenudo si no se aportan estos
oligoelementos varias veces. Las carencias de este grupo aparecen cuando la planta crece vigorosamente en un medio de
crecimiento limitado, como lo es una maceta, con lo cual es necesario aportar externamente estos oligoelementos en caso de
que la planta los “pida”. En el segundo grupo estan el molibdeno, el cobre y el boro, cuyas deficiencias nunca deberían
presentarse en un cultivo decente. Las deficiencias del segundo grupo suelen ser debidas a que el sustrato utilizado no es el
adecuado. Aunque también pueden producirse por un desajuste de alguna otra variable, como la iluminación, ventilación,
temperatura del aire y del agua, humedad, PH, etc…
A continuación viene una descripción de cada elemento y la descripción de sus efectos sobre la planta cuando hay carencias.

4.4.4.1 Hierro

El hierro es uno de los oligoelementos que suele presentar más problemas en el cultivo de cualquier planta. Los síntomas no
son difíciles de apreciar. Es un elemento de movilidad baja.
Carencias:
Las hojas se vuelven cada vez más pálidas, y el crecimiento de la planta se ralentiza bastante. Para distinguir bien una
carencia de hierro nos hemos de fijar si el color pálido empieza por la punta o por la base de las hojas. Si empieza por la base
y las venas intervenales de las hojas son la última parte de la planta en amarillear entonces se trata de carencias de hierro; en
otro caso se deberán consultar otras carencias o enfermedades tipo fúngicas o virales. No se debe confundir con carencias de
nitrógeno, en el caso del nitrógeno la clorosis aparece en toda la hoja, uniformemente. Además las carencias de hierro
empiezan siempre en las hojas más nuevas.
Un desajuste en el PH del substrato, muy ácido o muy alcalino, impedirá que las raíces puedan absorber el hierro, aunque
esté disponible. Es importante medir el PH del substrato si aparecen carencias de hierro muy marcadas; en estos casos la
deficiencia se debe a una equivocación en la elección del substrato, o a que el PH ha sido muy mal ajustado durante los
últimos riegos, o a un exceso de fertilizante.
En buenos substratos las carencias de hierro nunca aparecerán bruscamente, sinó que aparecerán progresivamente en las
hojas más nuevas cuando la planta lleve más de un mes en el mismo substrato; si se aportan oligoelementos a partir del
primer mes nunca deberían aparecer deficiencias de hierro. Si el substrato es excelente las deficiencias pueden tardar dos
meses en aparecer
Administración:
Si se suministran oligoelementos periódicamente, con un fertilizante que los contenga en porcentajes significativos (desde
0.1% hasta 5%) no se tendrán nunca carencias de hierro. No es necesario aportar hierro desde el principio, es mejor esperar a
que la planta muestre las primeras carencias en oligoelementos, es decir, cuando los peciolos se vuelven rojos.
Las carencias suelen aparecer antes de florecer, debido al rápido crecimiento que lleva a cabo la planta durante esta fase;
también aparece durante la fase de crecimiento, si el desarrollo de la planta es muy vigoroso, en este caso la aportación de
nitrógeno y hierro (y en general todos los oligoelementos) debe ser prácticamente constante para que no aparezcan síntomas
de carencias.

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Excesos:
Los excesos de hierro no son comunes, pero se sabe que impiden la correcta absorción del fósforo, por tanto no se debe
abusar cuando se proporcionan oligoelementos.

4.4.4.2 Manganeso

Es el segundo microelemento que causa mas problemas en el cultivo de cannabis. Es un elemento inmóvil.
Carencias:
Los síntomas carencieles son muy parecidos a los del hierro. Las últimas hojas nacidas empiezan a amarillear apartir de la
base de la hoja. El crecimiento se ralentiza. Pero la diferencia respecto a las carencias de hierro es que los márgenes de la
hoja permanecen verdes, siendo la clorosis intervenal.
Administración:
En condiciones normales, con un buen substrato, las carencias de manganeso nunca se producen antes que las carencias de
hierro; por lo tanto si se proporciona mediante el riego un buen compuesto de oligoelementos antes de que aparezcan las
carencias de hierro (cuando los peciolos se vuelven rojos) nunca aparecen carencias de manganeso.
Excesos:
No son comunes. El manganeso es altamente soluble cuando el PH del substrato es demasiado bajo (PH=3, PH=4). El PH del
substrato debe estar siempre entre 5 y 7. Para remediar la situación será necesario cambiar el substrato.

4.4.4.3 Cinc

El cinc es el tercer oligoelemento que más problemas causa. Es un elemento móvil.


Carencias:
Los síntomas de su carencia incluye al igual que el hierro y el manganeso la clorosis característica de las hojas, aunque no
empieza afectando a las hojas más jóvenes sinó a las más viejas. La única diferencia es que más tarde las puntas de las hojas
se retuercen exageradamente hacia arriba y se secan, terminando por caerse las hojas ya medio secas. La clorosis empieza
siempre en la base de las hojas. El crecimiento se detiene. Se trata de una deficiencia bastante detructiva.
Administración:
Las carencias de hierro, manganeso y, sobre todo, cinc no suelen aparecer si se fertiliza moderadamente con
oligoelementos.
Si se utiliza un compuesto de oligoelementos quelatados, los síntomas desaparecerán progresivamente, pero las hojas
mínimamente afectadas terminarán por caerse.
Excesos:
No son comunes. El cinc es altamente soluble en substratos con PH bajo.

4.4.4.4 Molibdeno

La carencia específica de este elemento es rarísima. Utilizando una tierra adecuada nunca aparecerán síntomas carenciales de
este tipo, y menos si se proporciona un fertilizante completo en oligoelementos. Si tienes problemas con este tipo de
oligoelementos, prueba utilizar una tierra distinta, de otra marca, o de otro lugar, hasta dar con la tierra ideal. Los síntomas
son muy parecidos a los del cinc. Es un elemento inmóvil.

4.4.4.5 Cobre

La carencia de cobre también es rarísima. Se distingue porque la planta se marchita lentamente, dañando seriamente la
planta. Si alguna vez ocurre un marchitamiento de alguna planta no deberemos atribuirle al cobre la culpa. La culpa es muy
posible que venga de otro lado, por ejemplo tierra inadecuada, riego con PH o EC con niveles peligrosos, sobredosis de
insecticida, etc… Es un elemento inmóvil.

4.4.4.6 Boro

La carencia de boro es rarísima. Los síntomas se distinguen por que las puntas de las hojas jóvenes presentan un aspecto
quemado. Estos síntomas no son nada normales, si aparecen hay que buscar las causas en la tierra o el agua (PH o EC
descontrolados), si es que la causa no es la temperatura o la ventilación. Es un elemento inmóvil.

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4.5 Substrato
El substrato que se escoja para cultivar determinará en gran parte el éxito de nuestro cultivo, sobre todo si se planta en
macetas, donde el acceso a los nutrientes por parte de las raíces siempre es limitado.
No es necesario ser un experto en substratos para escoger el más conveniente, es más fácil escoger un substrato comercial del
que se sepa que otros cultivadores lo han utilizado con éxito. De todas formas, en este capítulo se describen detalladamente
las características de los substratos.

4.5.1 Substratos orgánicos e inorgánicos


Como substrato se entiende el medio donde las raíces se van a desarrollar, con tal de obtener los nutrientes. Existen dos
grupos de substratos: los orgánicos y los inorganicos.
La principal característica de los substratos orgánicos es que contienen humus, una substancia generada por microorganismos
al descomponer la materia orgánica. Los microorganismos que contiene (algas, hongos, bacterias y actinomicetos)
descomponen la materia orgánica liberando nutrientes, intervienen en la formación del humus y fijan nitrógeno atmosférico
en el suelo.
Los substratos inorganicos no contienen humus ni nutrientes ni vida, pero los más utilizados se caracterizan por tener una
muy buena oxigenación y por tener un PH muy estable. El substrato se introduce en unos contenedores, donde crecen las
raíces; los nutrientes se proporcionan mediante el agua de riego, y el agua sobrante circula por un desagüe que tienen todos
los contenedores, de forma que los nutrientes sobrantes son arrastrados en cada riego. El agua de riego se almacena en un
depósito, y es renovada periódicamente para poder ajustar exactamente las dosis de nutrientes y el nivel de PH. Es lo que se
denomina cultivo hidropónico.
Los substratos inorgánicos se hicieron famosos en el mundo de la agricultura debido a los grandes rendimientos que se
obtienen. Son substratos que al tener un PH estable los nutrientes son fácilmente asimilables por la planta, y al tener una
buena oxigenación permite el rápido desarrollo de las raíces. Ademas son medios estériles, por lo que los problemas de
parásitos en el substrato son prácticamente inexistentes.
En los substratos orgánicos no es posible mantener un control absoluto sobre los nutrientes. Gran parte de los nutrientes son
proporcionados gracias a la accion de los diversos microorganismos que habitan el suelo. Pero la vida de los
microorganismos es muy susceptible a cambios en las variables del entorno, como son el PH, la EC (concentración de sales),
la temperatura y la oxigenación del substrato. Eso significa que una alteración de una de estas variables provocará
probablemente una disminución de los nutrientes de los que dispondrá la planta, sin que el cultivador pueda remediar la
situación fácilmente. Eso no ocurre en los substratos inorgánicos, donde los nutrientes disponibles para la planta han sido
previamente dosificados por el cultivador, que tiene siempre la certeza de que los nutrientes serán asimilados. Por tanto los
cultivos orgánicos pueden dar bastantes quebraderos de cabeza si no se controlan mínimamente todas las variables durante la
vida de la planta.

4.5.2 El humus
El humus es la pieza clave de los substratos orgánicos. El proceso de formación del humus en un substrato aún está siendo
investigado actualmente por los científicos. La composición del humus tampoco se ha podido definir por el momento con
exactitud. Aquí se describen las características principales del humus, para que el cultivador comprenda los grandes rasgos de
la importancia que juega el humus en cultivos orgánicos.
Lo que se sabe es que el humus es el producto final de la descomposición de materia orgánica. En este proceso de
descomposición intervienen los hongos, actinomicetos y diversas bacterias. Los hongos realizan una descomposición de la
materia más resistente. Los actinomicetos prosiguen la descomposición efectuada por los hongos, liberando nutrientes. Las
bacterias son organismos que se reproducen rapidamente y son responsables de fijar nitrógeno en el suelo y de proporcionar
azufre disponible directamente para las raíces de las plantas. Además de estas funciones, los microorganismos participarían
en otros procesos, aún en parte desconocidos, de la formación del humus.
En los esfuerzos que se han realizado por analizar la composición del humus se ha determinado que existen dos sustancias
prinicpales: los ácidos húmicos y los ácidos fúlvicos. Se sabe que estos ácidos contienen básicamente Carbono, Hidrógeno,
Oxígeno, Nitrógeno, Azufre y Fósforo. Una propiedad importante del humus es que tiene una elevada capacidad de retención
de agua (15 veces su peso en agua).
El humus es el que da el característico color oscuro de las tierras fértiles. El humus aporta esponjosidad y porosidad a los
suelos, asegurando una buena oxigenación del suelo, lo que favorece a los microorganismos y a las raíces. Se sabe que el
humus favorece la propagación y la actividad de los microorganismos del suelo. El humus tiene la capacidad de proporcionar
los nutrientes a las raíces en una forma mejor asimilable por la planta, incluyendo la formación de quelatos, además de
proporcionar fósforo asimilable aún en altas concentraciones de hierro y calcio.

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Para que los microorganismos puedan crear humus es necesario que el substrato contenga una buena fuente de materia
vegetal. La materia vegetal es rica en diversas fuentes de Carbono, del que obtienen energía algunas bacterias. También es
importante que el substrato sea esponjoso para que esté bien ventilado, ya que otra parte de las bacterias obtiene la energía
del dióxido de carbono (CO2). Finalmente la temperatura y el PH del substrato influye notablemente en la propagación de los
microorganismos, siendo ideal temperaturas templadas (entre 20 y 30ºC) y PH neutro.

4.5.3 Tipos de substrato


Los substratos se diferencian por el tipo de materia orgánica de la que proceden. La materia orgánica puede ser vegetal y
animal. La materia vegetal debe ser descompuesta por los microorganismos para que las plantas puedan obtener los
nutrientes. La materia orgánica animal (estiércol) resulta de los procesos de digestión de la materia orgánica vegetal, y se
caracterizan por tener elevadas cantidades de nitrógeno después de ser defecadas (estiércol fresco). Los microorganismos
también se desarrollan en el estiércol, descomponiéndolo y generando humus; de hecho el estiércol constituye una gran
reserva de energía para la propagación de los microorganismos, acelerando la descomposición de la materia vegetal cuando
se mezcla con ésta.
Los suelos de los campos de cultivo españoles son pobres en materia vegetal con lo que el humus es casi inexistente; tienen
un alto contenido en arcilla, lo que los hace muy poco esponjosos y por tanto los microorganismos se desarrollan con
lentitud; para empeorar la situación, en muchos casos contienen arena y piedras, lo que mejora el drenaje pero aumenta el
peso del suelo y lo compacta. A pesar de todo, la arcilla tiene una reserva considerable de nutrientes. Para cultivar en estos
suelos es necesario removerlos previamente para oxigenarlos y proporcionar los nutrientes mezclando estiércol y/o
mezclando fertilizantes químicos.
Los únicos lugares donde el substrato de cultivo contiene abundante humus están en los bosques. Los suelos de los bosques
frondosos contienen abundante materia vegetal procedente de las plantas y árboles, y también una pequeña parte de estiércol
animal procedente de la vida animal que habita los bosques. Allí podemos observar a la perfección en qué tipo de ambiente
se forma el humus; debajo de un árbol hermoso podremos comprobar que tiene una capa bastante profunda de hojas en
estado de descomposición, encima siempre están las hojas y ramas menos descompuestas y debajo las más descompuestas.
Esta distribución permite que el aire penetre fácilmente en el suelo, y que la humedad no se evapore fácilmente con el calor
del sol. Podemos recoger la capa inferior del suelo de un bosque y obtendremos uno de los mejores substratos para el cultivo
de cannabis.
Si no tenemos la posibilidad de obtener el substrato de un bosque tendremos que realizar una mezcla nosotros mismos apartir
de substratos comerciales. Entre los substratos que podemos encontrar estan los siguientes:
-Estiércol: Se trata de defecaciones animales descompuestas. Dependiendo del animal que procedan tienen diferentes
características. Normalmente se mezclan las defecaciones con paja o algun similar. El estiércol se utiliza para mezclar con el
substrato inicial para aportar fertilidad, nunca se utiliza al 100%. Contiene sobre todo nitrógeno y algo de fósforo y potasio.
Su PH puede variar según el orígen. No todos los tipos de estiércol mencionados a continuación se pueden encontrar en
tiendas de jardinería o growshops.
Los tipos de estiércol más utilizados son los siguientes:
Los valores de las concentraciones NPK son orientativos y se refieren al estiércol curado. El estiércol fresco contiene mucho
nitrógeno y es peligroso utilizarlo en grandes cantidades.
-Caballo/burro: Tiene buena fama, no es muy fuerte y contiene también materia vegetal que rebaja su concentración. Es
abundante en nitrógeno y potasio, y un poco menos en fósforo. Concentraciones NPK típicas: 0.5-0.3-0.5.
-Murciélago (Batguano): Es el preferido por muchos cultivadores por su alto contenido en fósforo. También contiene
nirógeno. Es ideal para añadirlo durante la floración. Es pobre en potasio. Concentraciones NPK típicas 5-8-0.3. Es difícil
de obtener, ya que proviene de grandes cuevas donde habitan los murciélagos.
-Gallina: Muy abundante en nitrógeno, con posibles riesgos de sobrefertilización ya que la planta lo asimila rápidamente.
Se debe dosificar cuidadosamente y mezclarlo bien en el suelo. Su PH es elevado lo que no lo hace demasiado
conveniente. Aunque si el suelo es pobre en nitrógeno es un abono ideal. Concentraciones NPK típicas: 3-1-0.5.
-Vaca: Es parecido al estiércol de caballo. Concentraciones NPK típicas: 0.5-0.3-0.5.
-Oveja/cabra: Parecido al estiércol de caballo. Concentraciones NPK típicas: 1-0.5-1.
-Guano: Estiércol de aves marinas. Se debe manipular con precaución, ya que es tóxico para las vías respiratorias.
Concentraciones NPK típicas: 7-4-1, aunque varía mucho según el tipo.
-Humus de lombriz: Son defecaciones de una especie determinada de lombriz (lombriz roja de california). Tiene muy
buena fama entre los cultivadores de cannabis, pero hay que saber utilizarlo. Contiene nitrógeno, fósoforo, potasio y
oligoelementos. La calidad del humus puede variar mucho según la marca. Su PH va de 6 a 8 dependiendo de la marca.

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-Compost: Se trata de materia vegetal descompuesta por microorganismos y pequeños insectos. El resultado de la calidad
final del compost dependerá de la materia vegetal de orígen. Los bosques se alimentan de compost. Las hojas de los árboles
se acumulan en desniveles del terreno arrastrados por el viento y las corrientes de agua. Si se enuentra una acumulción
grande de hojas, en el fondo podemos encontrar buen compost. Se utiliza para mezclar con el substrato inicial, nunca al
100%. Contiene gran cantidad de oligoelementos, fósforo y potasio, muy poco nitrógeno. El PH del compost varía segun la
procedencia.
-Turba: Se trata de materia vegetal descompuesta, procedente de los fondos de los pantanos del norte de Europa. Es tierra
poco nutritiva, pero retiene excelentemente la humedad, tiene una textura muy esponjosa y su peso es bajo, con lo que no se
apelamaza mucho. Permite una buena oxigenación de las raíces. Su PH es de 5 a 6.
-Coco: Se trata de un substrato hecho a base de fibras de coco, que es inocuo para la planta. Se utiliza para aportar
esponjosidad y aireación al substrato con el que se mezcla. Su PH oscila de 6 a 7.
-Perlita: Es un substrato inorgánico, procedente de rocas volcánicas. Es de color blanco, pero no hay que confundirlo con el
porexpan. Su función es la de aportar esponjosidad y oxigenación a la tierra con la que se mezcla. Se debe manipular con
mascarilla, ya que desprende polvo que es cancerígeno.
-Arlita: Es un substrato inerte procedente de rocas volcánicas. También se le llama arcilla expandida. Se utiliza mucho en
hidroponía, pero muy poco para cultivos en tierra. Puede utilizarse para rebajar el peso de la mezcla. También puede
utilizarse para rellenar los primeros centímetros del fondo de una maceta para facilitar el drenaje.
-Tierra de castaño: Procedente de la descomposición de materia vegetal de los castaños. Su PH es ácido, cercano a 6, y ha
sido utilizado durante mucho tiempo para rebajar el PH de cualquier tierra, pero no es una tierra recomendable para el cultivo
de cannabis, debido a su bajo contenido en nutrientes.
-Mezclas de los anteriores: Existen fabricantes que realizan mezclas especializadas para cada planta. Existen mezclas para
plantas con mucha hoja, plantas leñosas, cactus, plantas con flores,…. En los growshops se pueden encontrar mezclas
especiales para cannabis, que son muy recomendables.

Preparar una mezcla propia requiere de bastante faena. En primer lugar se deben elegir los ingredientes. Los ingredientes más
utilizados en las mezclas comerciales especiales para cannabis son los siguientes:

Turba alemana, por su textura esponjosa (pesa muy poco), PH 5 y alta retención de humedad.
Coco: Aumenta la oxigenación de la turba, PH neutro.
Perlita: Aumenta la oxigenación de la mezcla, PH neutro.
Abonos: Aportan los nutrientes que el cannabis más requiere.
Esta mezcla es bastante artificial pero que proporciona resultados notables y seguros. La alta oxigenación impide que se
propaguen hongos por las raíces, y estas siempre están sanas y vigorosas. Sus defectos son que los nutrientes suelen ser
químicos y la tierra está completamente esterilizada (pero no contienen plagas teóricamente).
En caso de no querer invertir dinero en una mezcla se puede preparar una con tierra del bosque. Para ello se deben buscar
zonas del bosque donde se acumule gran cantidad de materia vegetal en descomposición. En estos cúmulos se crea una capa
de compost. Este compost será la base de la mezcla, luego se deben añadir una parte de hojas y ramas en diferentes grados de
descomposición, triturandolas previamente (con unos guantes, cuidado con los insectos y los pinchos), las ramas que no
puedan triturase con las manos no se mezclarán. La cantidad de hojas trituradas debería ser la necesaria para que la mezcla
drene rápidamente y tenga una buena oxigenación. Una vez meclado conviene dejar reposar la tierra un tiempo para que los
insectos se muden a otro lugar, ya que podrían perjudicar las raíces. La mezcla resultante carecerá de nitrógeno, que deberá
ser añadido mediante estiércol animal, aunque también puede utilizarse culaquier tipo de orina mezclada con suficiente agua
para aportar nitrógeno.

4.5.4 Plantar en macetas


Plantar en macetas tiene la ventaja que las plantas se pueden mover (muchas veces importante). Se utilizan sobre todo en
cultivos caseros, donde el espacio esta limitado. El cultivo en macetas suele traer más complicaciones que el cultivo en tierra
firme, ya que los nutrientes del substrato están limitados.
Se pueden utilizar macetas de cualquier tipo, desde sacos hasta cubos. Es básico que el contenedor que se utilice tenga un
buen drenaje (unos cuantos agujeros en el fondo). Además el contenedor debe ser resistente, existen sacos especialmente

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resistentes para el cultivo que tienen la ventaja de no ocupar espacio cuando no se utilizan. Es importante que la maceta sea
opaca, ya que la luz daña las raíces.
Pueden utilizarse tanto macetas de barro como de plástico. Las de plástico son mucho más baratas, no se rompen y son fáciles
de limpiar. Las de barro son caras, pesan mucho, se rompen con facilidad y trae más faena limpiarlas, pero tienen la ventaja
que el barro es poroso y transpira. Las macetas de plástico se pueden encontrar dando una vuelta cerca de algún vivero,
donde suelen tirar macetas de plástico que se pueden reutilizar si se desinfectan antes de utilizar, ya que las macetas las
suelen tirar debido a enfermedades que han cogido las plantas que antes crecían es esas macetas.
Una vez se dispone de las macetas, hay que asegurarse de que tienen un buen drenaje. Las macetas de barro suelen tener un
agujero muy pequeño en el fondo y se debe ir con cuidado para no obstruirlo. Cuando se cultiva en maceta se suele lavar la
tierra antes de la floración y al final de la floración, el lavado de tierra suele ser pesado ya que conlleva mucho tiempo, pero
si el drenaje es bueno el lavado se hace de forma rápida. Si no hay drenaje se corre el peligro de inundar las raíces y la planta
llegaría a morir. Si la tierra que se utiliza para plantar es esponjosa no habrá problemas de que el drenaje se bloquee. Hay
gente que rellena el fondo de la maceta con tierra volcánica, arlita o simplemente con unas cuantas piedras, para mejorar el
drenaje.
Las macetas deben ser limpiadas después de cada uso, ya que en el fondo de la maceta suelen incrustarse las sales que la
planta no ha utilizado, sobre todo el calcio, que es el responsible de las manchas blancas en las macetas. En las macetas de
barro el calcio se incrusta muy fuertemente y cuesta de limpiar. Para acelerar el limpiado no va nada mal un cepillo de puas
de metal. Se puede utilizar vinagre para disolver el calcio y facilitar la labor.
Para plantar en macetas se debe escoger la mejor tierra que se pueda conseguir, y no es aconsejable reutilizar la tierra
cultivos anteriores. La tierra se puede conseguir de dos formas: en las jardinerías o growshops y en el bosque. La calidad de
la tierra que venden en los growshops suele estar avalada por el vendedor y si se compra una tierra desconocida debe
preguntarse siempre primero acerca de los resultados en cultivos con cannabis. En las jardinerías pocas veces se podrá
preguntar al vendedor acerca de alguna marca, ya que no suelen estar especializados en el cultivo de cannabis. Se debe tener
precaución con las tierras comerciales que hay en el mercado, ya que algunas marcas hacen tierra realmente mala.
Pasamos ahora a hablar de la tierra que irá dentro de las macetas. El cultivo en macetas es precisamente difícil por la elección
del substrato ideal. La clave del éxito en el cultivo de cannabis muchas veces está en la tierra. La tierra siempre es la base, lo
primordial, si falla la tierra se ha acabado el cultivo.
Cuando se cultiva con tierra del bosque se obtienen cosechas con un sabor excepcional. Y es que cultivar con estos regalos
del bosque se puede considerar un auténtico cultivo ecológico. Hay que decir, que dependiendo del bosque que se explore la
faena para extraer compost puede ser muy dura, ya que la labor se realiza siempre agachado y con las manos, para luego
cargar con un saco de 20 kilos de compost.
Los trasplantes suelen ser necesarios si la planta ha crecido demasiado. Realizar un trasplante a una maceta más grande antes
de la floración es muy conveniente, la nueva tierra es aprovechada rápidamente por las raíces y eso se nota en el desarrollo
de las nuevas flores, ya que la tierra durante el crecimiento se desgasta bastante. Si el trasplante no es posible, también ayuda
el rellenar lo que queda de la maceta con estiércol y/o compost.

Cultivo de interior

En cultivos de interior, las macetas son de uso obligado. La altura de las plantas es un factor muy importante en interior, y
está muy relacionado con el tamaño de la maceta. Para decidir la altura máxima que debe alcanzar una planta existen tres
factores:
1-La habitación tiene una altura limitada y las plantas nunca deben tocar la lámpara.
2-Al cultivar más de una especie el crecimiento vertical varía mucho entre ellas. Normalmente se desea un tamaño igualado,
ya que si no será necesario elevar las plantas más bajas para que todas tengan igual acceso a la luz. Este problema se puede
resolver instalando un Screen Of Green (SCROG).
3-No interesa tener plantas altas, ya que la luz nunca llegará hasta abajo, debido a la sombra de las hojas superiores.
Normalmente, en interior, en la fase de crecimiento se dejan crecer las plantas hasta que alcanzan una altura adecuada y se
pasa al ciclo de floración. El tamaño adecuado para pasar a florecer depende de la variedad que se trate, ya que dependiendo
de la genética las plantas duplican y hasta cuatriplican su tamaño durante la floración. Si se trata de variedades índicas
podemos esperar que la altura como mucho se doblará durante el primer mes de floración. Para variedades sativas el tamaño
suele triplicarse y hasta cuatriplicarse, dependiendo de la genética. Normalmente las variedades sativas suelen crecer hasta
tocar la lámpara, llegando a quemarse las puntas si no se ajusta la altura de las lámparas, siendo por tanto variedades muy
difíciles de controlar en altura. Para información sobre estas técnicas consultar el apartado 3.2.3.
Si deseamos tener plantas con una altura máxima de 1 metro durante la floración deberemos pasar índicas a floración cuando
tengan 0.5 metros y las sativas cuando tengan una altura de 0.2 a 0.3 metros (en el caso de las sativas, se refiere a plantas que

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parten de esquejes, ya que una planta que parte de semilla y tiene 0.3metros aún no es adulta y no conviene pasarla a
floración), aunque con las sativas siempre tendremos problemas de altura que deberán remediarse de alguna forma. Para
tener plantas con estos tamaños ¿que macetas se deben utilizar?.
Variedades índicas
Para las índicas, con un tiesto de 10 litros de volumen es recomendable dejar crecer las plantas hasta 40cm y entonces pasar a
floración, donde terminarán con una altura de 60cm a 80cm, siendo habituales cosechas de 30 a 60 gramos por planta. En
tiestos con volúmenes de 15 a 20 litros podemos dejar crecer las índicas hasta 60 cm y obtener en floración plantas de 80cm
a 100cm, donde cosecharemos plantas de 70 a 90 gramos por planta.
Otra opción que suele practicarse es comenzar con tiestos de menor volumen, 5 litros, y trasplantar a tiestos de 10 litros al
pasar a floración. Esta opción se lleva a cabo cuando el espacio de crecimiento es más reducido que el que se utiliza en
floración (1metro cuadrado en crecimiento y de 2 a 3 metros cuadrados en floración), ya que si se parte de tiestos de 10 litros
directamente en crecimiento, el número de tiestos que caben es menor que si se parten de tiestos de 5 litros (en 1 metro
cuadrado tienen cabida 9 tiestos de 10 litros, ó 16 tiestos de 5 litros). Hay que tener en cuenta que con 1 metro cuadrado de
zona de crecimiento se puede abastecer hasta 3 metros cuadrados de zona de floración.
Las índicas son ideales para cultivos de interior, ya que el tamaño que alcanzan es siempre limitado, y nunca dan problemas
de desigualdad en altura. Además son variedades productoras, dan cogollos densos y resinados, que nunca defraudan.
Variedades sativas
Las variedades sativas nunca acabarán con una altura menor de 1 metro independientemente del tamaño del tiesto. Eso
quiere decir que una sativa alcanza la altura mínima de 150cm en un tiesto de 10 litros, con lo que la planta acaba bastante
falta de nutrientes. Si se utiliza un tiesto de 15 ó 20 litros podemos acabar con una planta de 2 metros. Esto hace que los
cultivadores de interior utilicen técnicas como el screen of green (ver apartado 4.7) para florecer sativas, que mantienen
siempre limitada la altura de los brotes. Las sativas dan más trabajo en interior si no se utilizan scrogs, y más si se mezcla el
cultivo con índicas. Si utilizamos tiestos de 10 litros nos encontramos con el problema de que la planta acaba falta de
nutrientes. Si partimos de un tiesto de 20 litros acabamos con una planta de 2 metros, intratable en interior si tenemos un
cultivo mixto con índicas. Las sativas suelen crecer hasta que no ocupan todo el tiesto, antes no suelen florecer. Si
empezamos con tiestos de 10 litros para crecer y trasplantamos a tiestos de 20 litros al florecer, es muy probable que la
planta se estire desesperadamente aprovechando de nuevo todo el potencial que la da el tiesto. Por eso, la mejor opción para
cultivar sativas en interior es siempre utilizar sistemas que limiten la altura de las plantas, y el mejor sistema para ello es el
screen of greeen (scrog). Otra recomendación para plantar sativas es utilizar tiestos de menos de 15 litros.
Como regla general, para una sativa en interior de 80cm de altura final bastará con un tiesto de 10 a 12 litros. Si la altura
final que se desea es de un 120 cm bastará un tiesto de 15 litros. Para conseguir que una sativa no supere los 80cm de altura
se debe pasar la planta a floración cuando tenga 40 cm de altura y entonces se vigila diariamente el crecimiento de cada
brote, cuando un brote sobresalga más que el otro se pinza con los dedos aplastando ligeramente el brote , sin partirlo, de esta
forma el brote invertirá energía en reparar la herida en vez de aumentar la longitud. Para sativas que no superen los 120cm de
altura final se pasa a floración cuando la planta tenga 50 cm de altura y se sigue el mismo procedimiento.
Se podría limitar la altura de las sativas cultivando en tiestos más pequeños, pero el substrato no podría abastecer
suficientemente a la planta durante los 3 meses de floración, y aún así no aseguramos un menor tamaño de la planta.
Para lámparas de 400W recomiendo el uso de tiestos de 10 litros si se quieren poner 6 plantas de variedad índica. Si se ponen
variedades sativas recomiendo el uso de 2 tiestos de 20 litros utilizando un screen of green, o 4 sativas en tiestos de 12 litros
limitando la altura pinzando los brotes. Para lámparas de 600W recomiendo el uso de tiestos de 20 litros para índicas y
sativas, aunque para índicas cabrán unas 9 plantas, mientras que sativas cabrán 4.

Relación dimensiones tiestos cilíndricos con su volumen:

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Tiesto #1: Profundidad:27cm
Diámetro superior: 29cm
Diámetro inferior: 16cm
Volumen total = 9.4 litros

Tiesto #2: Profundidad: 28cm


Diámetro superior: 36cm
Diámetro inferior: 26cm
Volumen total = 20 litros

Cultivo de exterior

Cuando se cultiva en exterior existen menos factores que limitan la altura. El factor que suele imponerse es el de que las
plantas no sean vistas por los vecinos.
Si trabajamos con especies índicas deberemos vigilar con el tamaño de la maceta y de no dejar demasiado tiempo para que
crezcan las plantas (es decir, no empezar a plantar demasiado pronto).
Si trabajamos con sativas y no deseamos tener plantas muy grandes deberemos plantar lo más tarde posible, ya que estas
variedades crecen muy rápido con la luz del sol que cae en julio y agosto. Si estas variedades estan protegidas por algun
muro que les tape el sol, hay que tener en cuenta que la planta crecerá con mucha fuerza hasta alcanzar el muro y recoger la
luz del sol. No se deben plantar sativas antes de julio si se parte de esquejes, o mayo si se parte de semillas, si no queremos
tener verdaderos gigantes en nuestro jardín, y que sean vistos por todo el vecindario. Si se utiliza un sistema scrog con
suficiente superfície es posible iniciar el cultivo antes, pero calculando siempre bien los tamaños.
En exterior las plantas pegan el estirón justo antes de florecer (finales de julio y agosto), suelen crecer el 50% al 80% del
total de la planta en estas épocas, por eso plantar en febrero, marzo o abril suele ser una pérdida de tiempo, ya que no es
cierto que por plantar antes la planta vaya a crecer más. Las plantas sembradas antes de tiempo (o esquejes pasados a exterior
demasiado pronto) tienen más tiempo para coger enfermedades y plagas, y son debilitadas por las lluvias y malos tiempos de
los meses de febrero a abril. Lo recomendable pues sería sembrar en mayo y sacar esquejes en julio, ya que las plantas no
queremos que se hagan demasiado grandes en nuestras macetas. Si se va a utilizar una maceta más grande (50 litros) se
pueden sacar esquejes antes, en mayo, pero con cuidado por que las sativas suelen crecer mucho en este tipo de tiestos,
alcanzando anchuras de mas de 2 metros y alturas de 5 metros o más si la planta se ve forzada a crecer para encontrar la luz.
Se debe prestar atención a la temperatura que alcanzan las macetas en el momento más cálido del día por si sube demasiado.
Muchas veces, el suelo de las terrazas se suele poner ardiendo, calentándose las macetas con mayor facilidad. Las macetas
pueden llegar a alcanzar temperaturas de 50ºC en los meses de más sol, sobretodo si son de barro. Cuando se cultiva con
macetas, las raíces se concentran en las paredes de la maceta, siendo pues las calores altamente destructivas. Para evitar este
problema es bueno regar abundantemente las plantas, que con estas calores puede quedar la tierra seca en cuestión de dos
días. Si se utilizan platos debajo de las macetas que puedan acumular un par de litros, al llenarlos por la mañana, las macetas
estarán refrigeradas durante todo el día., sin peligro de quemaduras por calor en las raíces.

4.5.5 Plantar en el suelo


Plantando en tierra firme se consiguen las mayores producciones y las plantas más grandes. En tierra firme las raíces se
pueden expandir sin límite, si la tierra está bien removida.
La primera labor que se debe realizar es remover bien la tierra, hacer un buen agujero en relación con el tamaño que
desearemos que tenga la planta. Las raíces del cannabis penetran hondo en el suelo, pero pocas raíces descienden más alla
de los 50 cm. Por eso es muy importante remover bien medio metro de profundidad una amplia zona alrededor del punto
donde se siturará la futura planta.
Para hacerse una idea, si removemos bien un area de medio metro de diámetro podemos esperar una planta que dará 250
gramos de cosecha. Para 1 metro de diámetro esperaremos una planta de medio kilo a 1 kilo de peso en cogollos. Para 2
metros superaremos el kilo de cosecha si la variedad es una sativa productora, siempre que las condiciones de luz sean
suficientes. Las índicas rara vez superan el kilo de cosecha por planta. Si se trata de un híbrido 50% sativa/50% índica
podemos llegar a cosechas de kilo y medio. Las sativas son las que más producen debido a su largo periodo de crecimiento
(no empiezan a florecer hasta septiembre), y por tanto son las que mayores cuidados requieren, incluido un buen cavado.
La labor del cavado (remover la tierra) debería hacerse cuanto antes mejor. Aunque si el cavado se realiza justo antes de
plantar también se obtienen buenos resultados. Cavar el suelo permite que las raíces se expandan más fácilmente, ya que los
suelos españoles son demasiado compactos. Si se mezcla la tierra del suelo con un substrato que sea esponjoso (coco, turba)
los resultados serán mejores.

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Como la tierra española no suele ser muy fértil, a parte de remover para hacer el terreno más blando, será necesario aportar
nutrientes al suelo, ya sea en forma de estíercol, compost o fertlizantes varios. Como ya se ha comentado anteriormente, el
estiércol aportará nitrógeno al suelo, y el compost aporta un poco de todo menos nitrógeno. También se pueden añadir
fertilizantes comerciales (que suelen ser granulados o en polvo) mezclándolos bien con la tierra, aunque hay que ir con
precaución para no pasarse, ya que los excesos de abono afectan bastante al sabor y olor de los cogollos.
En caso de mezclar fertilizantes en el suelo es bueno hacerlo por lo menos un mes antes de plantar, para que se asiente bien
el fertilizante y la vida del suelo se acostumbre. La dosis que utilizaremos dependrá de la concentración del producto.
Siempre que se mezcla un fertilizante en el suelo, ya sea un compuesto químico u orgánico, se debe tener cierto
conocimiento de las características del fertilizante. Cuando se trata de fertilizantes comerciales podemos saber mas o menos
la concentración de cada elemento consultando las característcas del producto. Hay abonos con valores de NPK que van
desde 1-1-1 hasta 30-30.30. Los abonos que tienen porcentajes de NPK tan elevados (por encima de 20) no son
recomendables, ya que pueden perjudicar a la vida del suelo. Son recomendables valores de NPK entre 5 y 10.
Cuando mezclamos compost o estiércol que no es comercial, se desconocen las proporciones de nutrientes que contienen.
Las dosis de abono no se pueden generalizar para todos los casos, primero es necesario testear el terreno. En un principio no
se sabe la calidad del suelo original, es decir no sabemos la proporción de nutrientes que contiene y por tanto no sabemos la
cantidad de nutrientes que debemos aportar. Normalmente los suelos de cualquier jardín o campo son bastante pobres en
nutrientes. Los suelos ricos en nutrientes tienen un color marron oscuro tirando a negro, son esponjosos y tienen el olor
característico del humus. Los suelos pobres son de color marrón claro, son compactos y apenas huelen. Si el emplazamiento
lleva varios años sin que se haya cultivado nada no será necesario aportar demasiados fertilizantes. Si el terreno ya ha sido
explotado durante los útimos años será bueno mezclar tierra de jardinería, compost o estiércol para enriquecerlo.
En el caso del compost, no es bueno mezclarlo en exceso ya que se apelmaza demasiado y retiene demasiada humedad, y si
el compost es muy puro puede llegar a drenar mal el agua. Para evitar que se apelmace demasiado el terreno es bueno añadir
al suelo material vegetal que esté aún en descomposición (hojas y ramas secas trituradas), para reducir la densidad de la
tierra.
Se debe ir con precaución y no pasarse con las dosis de estiércol, ya que según su procedencia y edad puede ser muy fuerte.
Más vale quedarse cortos que pasarse, ya que el estiércol siempre puede ser añadido gradualmente durante el crecimiento de
la planta, mezclándolo con la capa superior de la tierra a medida que la planta requiera nutrientes.

4.6 Enemigos de la planta


En este capítulo se describen las distintas plagas y hongos que pueden afectar al cannabis. El tipo de plagas con que nos
encontraremos dependerá mucho de las condiciones de humedad y temperatura que dispongamos en nuestro cultivo. En
cultivos de interior las condiciones varían mucho de un cultivo a otro, pero las plagas suelen ser las mismas: ácaros y algún
que otro insecto. Los hongos en interior sólamente aparecerán cuando la extracción sea insuficiente y debido a esto aumente
la humedad. En exterior se puede distinguir entre cultivos urbanos y cultivos en el campo. En los cultivos campestres suele
haber un equilibrio natural entre las poblaciones existentes de insectos; cada especie de insecto tiene uno o más especies
depredadoras, de modo que es más fácil controlar cualquier plaga. En los cultivos urbanos no existen especies depredadoras y
las plagas son más frecuentes y destructivas.
En climas muy húmedos, la plaga que más afecta al cannabis, el ácaro, evoluciona muy lentamente, pudiéndose controlar
con menos esfuerzos. Pero en los climas húmedos aparece siempre el hongo más perjudicial para el cultivo de cannabis: la
botrytis, que pudre los cogollos. En climas secos abundan las plagas de ácaros y otros insectos, mientras que cualquier hongo
aparecerá difícilmente.

4.6.1 Insectos
Existen multitud de plagas de insectos que afectan al cannabis. Los más comunes se describen en esta sección. Si se detecta
algún insecto en la planta que no aparece en este capítulo, podremos considerar que se trata de una infección ocasional,
excepcional. Para combatir plagas desconocidas deberemos coger una muestra y llevarla a algún centro de jardinería para
que nos aconsejen, consultando siempre la información sobre toxicidad del producto que utilicemos.
Las plagas suelen aparecer tarde o temprano si no se toman precauciones. Para combatir las plagas es importante detectar su
invasión lo antes posible, sobre todo antes de que la plaga haya infectado todo el cultivo. Si no somos precavidos nos
podemos encontrar con plantas que no tienen una plaga sino varias y diferentes. En infecciones múltiples puede que sea
necesario no sólo erradicar las plagas sino también una limpieza de hojas, tallos y cogollos, lo cual suele ser bastante
engorroso. Para limpiar la planta va bien un pulverizador de agua graduado para que salga el chorro de concentrado y salga
el agua con fuerza suficiente que haga salir despedidos a los bichos muertos.
Para combatir las plagas existen varias vías:

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-pulverizar con insecticidas que actúan por contacto: la plaga muere al entrar en contacto con la solución pulverizada, siendo
necesario rociar todas las partes de la planta para erradicar la plaga (sobre todo por debajo de las hojas). Es la forma más
habitual de combatir las plagas, siendo una de las menos efectivas, ya que es imposible rociar al 100% cualquier planta con
unas dimensiones mínimas. Si la planta es pequeña, en vez de pulverizar se puede llenar un cubo de agua con el producto
disuelto, y se sumergen las plantitas en el líquido hasta la base del tallo, siendo este tratamiento muy efectivo.
-pulverizar con insecticidas sistémicos: Son insecticidas a base de productos tóxicos que son absorbidos por las hojas o por
las raíces (según el producto) llegando a toda las partes de la planta, de forma que la plaga muere al ingerir la savia. Suelen
ser químicos y por tanto no gozan de mucha fama, pero son muy efectivos. El aceite de Neem es un insecticida sistémico
realizado a base de extractos naturales (del árbol de Neem), de reconocida fama contra muchas plagas. No es recomendable
su uso ya que nadie garantiza que no queden residuos tras la cosecha.
-control biológico: se trata de utilizar depredadores naturales para combatir las plagas. Existen empresas que comercializan
ya todo tipo de depredadores para cualquier plaga, aunque a un coste algo elevado. Son muy efectivos, aunque una vez la
plaga ha sido eliminada los depredadores pueden desaparecer, remitiendo tarde o temprano la plaga original. Una posible vía
del futuro podría ser adquirir directamente de la naturaleza los depredadores.
Al usar insecticidas es obligatorio leer detenidamente las instrucciones para obtener información acerca de las precauciones
que debemos tomar para su uso. Al rociar las plantas con un pulverizador debemos ir con cuidado de que no nos salpique a
los ojos, y si es así lavarnos rápidamente con agua que nos aseguraremos de tener siempre cerca. Aunque el peligro real de
estas sustancias es ingerirlas directamente, lo cual se puede producir accidentalemente, conviene pues almacenar siempre los
productos en su envase original y que su acceso sea limitado (no accesible por niños).
Las dosis siempre vienen indicadas en las especificaciones, que no siempre vienen escritas en el envoltorio o en el frasco
sinó en un papel aparte. Es conveniente respetar las indicaciones, y sólo aumentar la dosis progresivamente, en caso de que
en la aplicación anterior la dosis no haya tenido efecto. Es mejor utilizar agua con una EC baja, si puede ser agua destilada.
El PH del agua es importante para algunos productos, como la rotenona.
Cuando rociamos la planta con cualquier producto se debe tener siempre en cuenta que los plazos de seguridad que se indica
en las especificaciones. Tenemos información de que se puede comer una manzana rociada con ciertos fungicidas, pero no
sabemos nada de lo que ocurre cuando se fuma un cogollo rociado con cualquier fungicida. Por eso es recomendable siempre
respetar sobradamente los plazos de seguridad.
Al utilizar insecticidas de contacto se deben aplicar siempre durante el ciclo de oscuridad, ya que de hacerlo durante el ciclo
diurno las hojas seguramente se quemarían.

4.6.1.1 Ácaros (araña roja)

Es la plaga que más trabajo dan a los cultivadores de cannabis, siendo presentes
en muchos cultivos de interior, por no decir todos. No se consideran insectos
sinó arácnidos. Se trata de unos bichitos minúsculos de no más de 1mm de
grosor en forma de araña. Se alimentan succionando la savia de las hojas,
dejando tras ello manchitas amarillentas (a topos de medio milímetro como
mucho, ver fotografía) en la zona donde atacan. Su detección se realiza a simple
vista observando las hojas y comprobando si aparece alguna hoja moteada. Al
principio de la infección se aposentan debajo de las hojas. Cuando la infección
avanza algunos ácaros se desplazan a la parte superior de las hojas empezando a
crear telas de araña sobre la superfície de las hojas que les permiten moverse
con más rapidez. En la fase final, las telas de araña son tejidas entre las hojas
adyacentes e incluso llegando a envolver la planta entera si las condiciones les
son favorables.
Los daños que causan no son significativos a corto plazo, por lo que si se
combate a tiempo no llegan a afectar a la planta. Los ácaros se desarrollan rápidamente con temperaturas altas y humedad
baja. Con temperaturas de 15ºC raramente veremos progresar plaga alguna de ácaros. Con 20ºC las plagas se propagan con
cierta facilidad, pero tardan un tiempo en tejer telas de araña (2 semanas). Por encima de los 25ºC hasta los 30ºC los ácaros
se propagan a velocidad de vértigo, acelerando su reproducción. Por encima de los 30ºC más vale no cultivar. El rango de
humedad favorable para los ácaros es desde el 0% hasta el 70%. La humedad es un enemigo del ácaro, frena su reproducción.
Las humedades altas frenan el desarrollo de los ácaros pero favorecen el desarrollo de hongos, bastante más destructores que
los ácaros.
Hay ácaros macho, ácaras hembra y acaros prematuros (ninfas). Las hembras llegan a poner 100 huevos en su corta vida, que
dura 30 días. Desde que nace una larva de ácaro pasan como mucho 11 días hasta que puede reproducirse. Esto quiere decir
que al cabo de un mes desde que penetran los primeros ácaros tendremos una buena plaga establecida que se multiplicará
exponencialmente.

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En la foto inferior se aparece el envés de una hoja con una colonia de ácaros, los ácaros adultos (puntos marrones) vigilan los
huevos (puntitos blancos), la mayoría situados cerca del nervio principal de la hoja.
Pueden encontrarse plagas de ácaros tanto en cultivos de exterior como en interior, aunque donde más aparecen es en
interior. La precaucion típica para prevenir ataques de ácaros es la higiene. En muchos cultivos de interior es imposible
mantener una buena higiene, y aunque la hubiera áun correríamos el riesgo de que nuestra ropa o piel lleve consigo ácaros o
huevos de otras plantas (del jardín o del bosque) o de otros cultivos de marihuana. La vía de infección más común es por el
tráfico de esquejes, siendo pues obligatorio pasar a los esquejes entrantes por tratamientos de desinfección.

Exterminar una plaga de ácaros mediante productos que actúan por contacto no es fácil. No sólo se deben destruir los ácaros
sinó también los huevos. Existen multitud de acaricidas, pero sólo los más fuertes y tóxicos destruyen también los huevos.
Los productos más fuertes son ideales para utilizar en la fase de crecimiento de las plantas, los residuos tóxicos que queden
en la planta tendrán todo el periodo de floración para desaparecer. Una vez las plantas han pasado a floración es mejor
utilizar productos ecológicos, que suelen ser más suaves. Los productos ecológicos especiales para combatir plagas de ácaros
matan a los ácaros pero no los huevos, con lo que al cabo de unos días la plaga vuelve a aparecer. En la fase de crecimiento
es fácil pues mantener los ácaros a raya mediante pulverizaciones con productos fuertes.
Para que el insecticida sea eficaz es importante que llegue a todos los rincones de la planta, sobre todo debajo de las hojas.
Pulverizar bien una planta es difícil y laborioso. Cuando estas son pequeñas siempre se puede levantar la maceta con una
mano ayudando así a rociar más fácilmente el envés de las hojas.
Cuando llega la floración, los ácaros se protegen dentro de los cogollos, siendo complicado hacer que el insecticida llegue a
esos puntos. Además las plantas ya son más grandes y suelen tener un tiesto más grande, siendo difícil maniobrar. Las
semanas que disponemos para cumplir el periodo de seguridad de los insecticidas son menos, debiendo utilizar productos con
baja toxicidad. Todo esto suma a que no todos los ácaros son destruidos y mucho menos los huevos, siendo siempre necesaria
una segunda aplicación al cabo de dos o tres días. Después de la segunda aplicación estaremos libre de una plaga seria por lo
menos hasta un mes. También se puede hacer una tercera aplicación unos días después de la segunda si se quiere erradicar
los ácaros completamente, aunque probablemente tampoco se conseguiría. Para erradicar una plaga de ácaros en floración se
deberían realizar como mínimo un total de 5 aplicaciones, en intervalos de 2 a 5 días.
Existen productos que actúan sistémicamente, siendo muy efectivos. El aceite de neem actúa sistémicamente, pero requiere
ser utilizados durante un largo periodo de tiempo para ser efectivo. Los tratamientos sistémicos suelen ser soluciones
efectivas pero caras, debido a que se deben aplicar en grandes cantidades.
Otra solución es adquirir depredadores naturales, que ya están disponibles en la mayoría de growshops. Los depredadores son
caros pero altamente efectivos, y existen muchos tipos para elegir.
Se dice que plagas de ácaros controladas no son perjudiciales para la floración, y es más, se dice que promueve a la
resinación del cogollo. Según la experiencia, las plagas de ácaros no producen una disminución notable de la producción,

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siempre que no hablemos de plagas con telas de araña. Concretamente, es posible que los excrementos de los ácaros sean
abosrbidos por las hojas, conteniendo nutrientes específicos para la floración.
Los productos que actúan por contacto son los más baratos, en proporción a la cantidad de usos que podemos hacer. Son
también los más engorrosos ya que requieren que se pulverice bien toda la planta, dependiendo de eso su efectividad. Este
tipo de productos suelen ser bastante agresivos para la planta, ralentizándose el crecimiento e incluso quemándose las hojas
si se pulveriza insecticida en las horas de luz.
Los ácaros ralentizan su despliegue en condiciones de humedad elevada. Para frenar su avance se puede pulverizar la planta
con agua, por ambos lados de la hoja. No es una solución para hacer diariamente ya que sinó existe el peligro cojer algún
hongo en las hojas, como la roya, o moho gris (botrytis) en los cogollos. Se puede hacer una vez a la semana sin peligro, sin
necesidad de esperar a que no hay luz (el agua sola no quema las hojas).
Entre los remedios que podemos encontrar tenemos:
Piretrina: Es el remedio más famoso, y es muy efectivo contra los ácaros. Se encuentra en productos comerciales, mezclado
con otras sustancias para mejorar su efectividad. Es tóxico para los mamíferos, y tiene un plazo de seguridad de
aproximadamente una semana, aunque siempre se deben consultar las indicaciones del envase. Es un producto considerado
ecológico.
Rotenona: Tiene eficacia reconocida y merecida. Existen varios tipos, según la marca. Actúa sobre los organismos de sangre
fría, siendo en un principio inofensivo para los mamíferos. El olor de la rotenona es muy fuerte, e incluso parece que tenga
propiedades bronquioconstrictoras. Debe mezlcarse con agua que tenga PH 6 para aumentar su efectividad. No es tan
efectiva como la piretrina. Es ecológico.
Azufre: Se suele utilizar como preventivo o sólo en caso de infecciones poco graves, como las que ocurren en plantas de
exterior. No es un acaricida que actúa en la primera aplicación, son necesarias varias aplicaciones para frenar y hacer
retroceder a la invasión. El azufre queda en las hojas, tiñéndolas de amarillo. Antes de cosechar conviene pulverizar bien con
agua limpia las hojas. Es ecológico.
Jabones: El jabón tiene propiedades insecticidas, y algunos preparados comerciales lo incluyen. Se pueden hacer preparados
caseros a base de jabón y otros añadidos como ajo, cebolla y pimienta. Por sí solo ya es un buen remedio para frenar
cualquier plaga, pero no para exterminarla. Es ecológico.
Aceite de Neem: También se puede utilizar como acaricida de contacto, aunque es más efectivo si se utiliza sistémicamente.
Es inofensivo para el hombre, con lo que su plazo de seguridad es nulo. Siempre es mejor respetar un plazo de unos días
como mínimo, para evitar que el sabor de la hierba se vea afectado. Si se utiliza como acaricida de contacto es considerado
ecológico, pero utilizado sistémicamente puede ser perjudicial para el hombre.
Químicos: Aquí se incluyen todos aquellos compuestos acaricidas tóxicos para el hombre. No son recomendables para el
cannabis. Se deben tomar medidas de precaución y respetar siempre los plazos de seguridad del producto, si puede ser el
doble de lo que indica en el envase. Son útiles para desinfectar el lugar de cultivo antes de empezar a cultivar de nuevo.

4.6.1.2 Thrips

Se trata de unos insectos muy pequeños, alargados, de 2 a 3 mm de longitud, y muy estrechos. Son de un color claro, desde
blanco hasta marrón. Se mueven rápidamente, saltando, camuflándose en las venas de las hojas, y escondiéndose debajo de
las hojas si se les intenta tocar. Se alimentan chupando la savia de las hojas, dejando manchas alargadas blancas de varios
milímetros de longitud, rodeadas de manchitas redondas de color negro (sus excrementos). En las fotos, daños típicos
causados por los thrips

Los thrips son peligrosos para plantas recién nacidas. Al atacar las primeras hojas la plantita ve reducidas considerablemente
sus capacidades para extraer energía de ellas; el crecimiento de estas plantas es lento.

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Al ser bichos muy pequeños y con mucha movilidad son difíciles de exterminar manualmente. Es necesario el uso de
insectcidas de contacto para su erradicación. Es importante pulverizar bien todas las hojas hasta que queden completamente
mojadas, sinó correremos el peligro de que algunos trips sobrevivan y formen una nueva colonia. Si la plaga es numerosa
será conveniente volver a aplicar el insecticida al cabo de dos o tres días.
La plaga de thrips no suele ser tan destructiva y difícil como la plaga de ácaros, si se utiliza el producto adecuado para
combatirlos.
No existen muchos insecticidas específicos para los thrips, pero existen insecticidas generales que los combaten. Entre ellos
está la piretrina como el más recomendable. Si estos productos no funcionan será necesario el uso de insecticidas químicos
para frutales, que son más efectivos, pero siempre limitando su uso a la fase de crecimiento. Nunca se deben utilzar
productos químicos en fase de floración avanzada para combatir thrips, ya que es mucho mejor frenar su avance con
insecticidas a base de jabón hasta que la planta termine.

4.6.1.3 Pulgón

Son unos insectos ovalados de un grosor de 1mm a 2 mm. Existen pulgones de todos los colores, pero es común encontrarlos
de color verde y negro. Es posible encontrar algunos ejemplares con alas. No son tan agresivos como los ácaros ya que se
mueven y reproducen lentamente. Es posible eliminar una plaga de pulgón manualmente o ayudado de un pulverizador para
expulsarlos mediante un chorro de agua. Aunque si la plantación es grande más vale recurrir a la rotenona o la piretrina o
incluso insecticidas más suves a base de jabón para eliminarlos sin problemas. No suelen causar problemas en ninguna
plantación, debido a que la propia prevención que se lleva a cabo contra los ácaros no deja que se desarrollen.
Podemos encontrar algún pulgón en plantas que provienen de un cultivo en exterior y son trasladadas a interior. En exterior
el pulgón suele aparecer debido a las hormigas. Éstas utilizan el pulgón como si de un rebaño se tratara, suben el pulgón
hacia los brotes más tiernos y allí los hacen crecer para trasladarlos a otras hojas. El pulgón abosorbe la savia de la planta y
la transforma en un jugo muy apreciado por las hormigas. Es normal ver hormigas donde también hay pulgón.

4.6.1.4 Cochinilla

Son unos insectos en forma de lapa ovalada, con


un tamaño de 2mm a 5mm y de color marrón
oscuro. Se adhieren en los tallos para succionar la
savia. No suelen causar problemas, ya que su
propagación es muy lenta. Se deben revisar los
troncos periódicamente para asegurar que no hay
cochinillas, las cuales suelen proceder del suelo,
sobre todo su utilizamos tierra de bosque o
compost. Se eliminan manualmente sin ningún
tipo de problema, pasando luego el pulverizador
para limpiar los restos que hayan quedado en el
tronco. Podemos encontrar también hormigas
junto a las cochinillas, a las que utilizan de igual
forma que al pulgón.
Existe otro tipo de cochinilla que también afecta al cannabis, llamadas cochinilas
lanosas, de color blanco y alcanzan tamaños de hasta 1cm. Poseen un caparazón que
cubre todo su cuerpo que aumenta con el tiempo. La estructura del caparazón es muy
debil y se descompone al tacto, soltando del interior gran cantidad de huevos de color
rojo. Se deben combatir manualmente, limpiando bien la planta. Suelen aparecer en exterior en la fase de floración, sobre
todo si no se ha practicado una buena prevención de plagas o debido al descuido. La limpieza es laboriosa si no se desea
fumar estos asquerosos bichos.

4.6.1.5 Oruga

Las orugas aparecen únicamente en cultivos de exterior. Proceden de las polillas nocturnas, concretamente la mariposa del
geranio, aunque podría haber varias especies.
Al principio la polilla deposita los huevos en la planta. Posteriormente nace la oruga, con un tamaño de 1 mm. El primer día
se nutre de la savia de una hoja hasta que adquiere fuerza para comer tejido directamente. Muchas veces es posible detectar
la presencia de orugas por las marcas que deja la larva en las hojas. Suelen aparecer en la fase de floración, penetrando hasta
el centro de los cogollos. Cuando la larva tiene unos días puede comer hojas, pero prefiere los cogollos, mordiendo los tallos
que conforman la estructura interna del cogollo. La oruga es una de las plagas más destructivas del cannabis cutlivado en
exterior.

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Las polillas dejan huevos en los cogollos durante toda la fase de floración. La aparición de orugas depende mucho del clima
y de la temporada. Si la temporada es húmeda aparecen menos orugas. Aunque sólo aparezcan unas pocas orugas conviene
detectarlas a tiempo, ya que las orugas aumentan de tamaño rápidamente, alcanzando tamaños de hasta 5cm o más de
longitud. Cuando las orugas son tan grandes destrozan cogollos enteros cada día. Combatirlas mediante insecticidas es muy
difícil, ya que el producto debe penetrar hasta el centro de cada cogollo, siendo esto imposible si los cogollos tienen varios
centímetros de grosor.
Existe un remedio muy famoso llamado Bacillus Thuringiensis. Se trata de una bacteria que se aplica mediante un
pulverizador, mezclado en agua, de forma que penetra en el tejido de la planta. Cuando la oruga ingiere tejido infectado con
el bacilo, éste destroza su aparato digestivo. Por desgracia sólo funciona con las larvas, sin afectar a las orugas adultas. Para
que sea efectivo durante toda la temporada se debe rociar las plantas con el bacilo por lo menos cada 5 días.
Si se encuentra una plaga de orugas bien establecida no quedará más remedio que rociar con piretrina para matar las orugas
que estén en la superfície y sacar manualmente el resto de orugas que hayan quedado dentro. La extracción manual es muy
laboriosa, siendo casi obligatoria la prevención con el bacilus.
Plantas que han recibido más nitrógeno son más propensas a coger plagas de orugas.
El daño que hace la oruga a la flor se agrava con la aparición de la botrytis. Los restos que la oruga deja a su paso son
propensos a coger botrytis en caso de lluvias, pudiendo infectar fácilmente el resto de cogollos.

4.6.1.6 Mosca Blanca

La mosca blanca es un insecto volador de un tamaño de 3 a 4mm y de color blanco. Suelen estar debajo de las hojas, sin
moverse, succionando la savia de las hojas. No suele causar daños excesivos en las hojas, siendo una plaga poco peligrosa
para el cannabis. Como todo insecto volador, no tiene demasiado futuro en un cultivo de interior, ya que todos mueren
calcinados al tocar la lámpara. En exterior podemos encontrar alguna mosca blanca, que enseguida salen volando al sacudir
lo más mínimo la planta. Si causan alguna molestia podemos hacer un tratamiento parecido a los que se hacen para combatir
ácaros.

4.6.1.7 Animales

Los animales del bosque pueden ser también perjudiciales si las plantas son pequeñas. Los pájaros pueden atacar plantas
recién germinadas, por lo que es conveniente no sacar plantas pequeñas al exterior, y si se hace se deben proteger
mínimamente. Los saltamontes pueden devorar varias hojas en cuestión de minutos, afectando gravemente a una planta
pequeña. Los ratones también pueden devorar plantas pequeñas. La mejor forma de evitar problemas con los animales es
haciendo que éstos nunca tengan acceso a las plantas pequeñas, y sacando al exterior plantas mínimamente desarrolladas.

4.6.1.8 Nemátodos

Se trata de unos bichos microscópicos que atacan las raíces. Son muy agresivos, pueden llevar a la planta hasta la muerte. Es
muy difícil detectarlos a simple vista, siendo necesario una lupa para verlos. Cuando la plaga está bien extendida por las
raíces la planta presenta marchitamientos frecuentes, debido a que las hojas no reciben agua de las raíces. El mejor remedio
es utilizar aceite de neem un par de veces si sospechamos que puede haber nemátodos. Se hace una mezcla de agua con neem
y se riega abundantemente hasta que el agua con neem haya saturado toda la tierra. Repetimos el proceso al cabo de dos o
tres días para asegurar.

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4.6.2 Hongos
Los hongos también atacan al cannabis, siendo muchas veces tan perjudiciales como los insectos. Existen varias especies de
hongos que se deben saber reconocer para evitar que se propaguen por toda la planta. Existen hongos que afectan sólo a las
raíces, otros que afectan a las hojas y otros a los cogollos. Los hongos se reproducen mediante esporas, tan pequeñas que
flotan y se propagan por el aire. A veces las esporas son tan pequeñas que son invisibles para el ojo humano.
La genética de la planta influye mucho sobre la tendencia a contraer hongos. También influye el exceso de nitrógeno en el
sustrato.

4.6.2.1 Botrytis

Es el hongo más común entre los cultivadores de cannabis. También conocido como moho gris y hongo de la podredumbre.
Afecta mayoritariamente en cultivos de exterior cuando la floración está avanzada y la humedad es elevada. Cuando llegan
las lluvias, la botrytis aparece.
Las variedades índicas son bastante más susceptibles que las variedades sativas, debido a que la constitución de los cogollos
es más densa.
Es fácil distinguir un brote de botrytis: el tejido atacado (hojas, tallo o cogollo) se vuelve de color marrón grisáceo y pierde
consistencia, las esporas son visibles, y si se toca la parte atacada se puede ver como se desprenden y flotan en el aire.
La aparición de botrytis depende mucho de la humedad relativa de la
zona donde se cultiva. Si se cultiva en una zona donde cada mañana cae
abundante rocío y éste se mantiene durante varias horas entonces existe
una mayor probabilidad de que aparezca botrytis. El rocío se produce
únicamente en regiones muy húmedas, cercanas a bosques o en valles
profundos, sobre todo en regiones del norte de la península. En
temporadas muy lluviosas la botrytis se propaga y aparece con facilidad.
Si cultivamos en una zona bastante húmeda será conveniente buscar
emplazamientos lo más abiertos posibles, donde corra el aire y haya
muchas horas de luz para que la humedad se seque lo antes posible por
la mañana. La vegetación circundante debe ser aclarada si ésta es
abundante, ya que ésta retiene la humedad en las hojas y ayuda a
mantener la humedad en el ambiente. Se debe evitar cultivar en espacios
rodeados por vegetación muy espesa si la humedad de la zona es elevada
(zona de bosque). Si no hay otro remedio, situaremos las plantas lo más
lejos posible de los límites que marque la vegetación. Cada metro de distancia que haya hasta la vegetación circundante
reducirá significativamente los ataques producidos por la botrytis.
En zonas secas, del interior de la península, los climas son mucho más secos y la botrytis no afecta tanto si no llueve.
No existen remedios químicos eficaces para prevenir o combatir la botrytis, pero sí que se sabe que las plantas que han
recibido menos nitrógeno son las menos afectadas por la botrytis. Para buscar un emplazamiento donde la botrytis afecte lo
mínimo posible es importante tener en cuenta las horas de luz directa que recibirá la planta durante el fin de la floración
(septiembre a noviembre). Cuando llega septiembre la trayectoria del sol baja bastante, siendo más probable que sea tapado
por árboles o montañas, reduciéndose entonces las horas de sol considerablemente. En climas húmedos debemos asegurar
que haya máximas horas de luz directa durante septiembre, para que la planta no quede a la sombra demasiadas horas. Por lo
general, las mejores zonas son espacios abiertos, con poca vegetación alrededor.
La mejor táctica para combatir la botrytis es plantar genéticas resistentes al hongo. Muchas veces no importa la densidad del
cogollo, se trata simplemente de genética Los destrozos generados por las orugas también son propensos a la botrytis,
conviene mantener las orugas a raya; incluso los excrementos de las orugas se pudren con botrytis.
Cuando aparezca botrytis no hay que precipitarse a cortar la planta. Si la planta está poco infectada se extraen manualmente
los focos de botrytis. Si los focos aumentan cada vez más día a día entonces cortaremos cuando los destrozos superen a la
creación de cogollos. Hay que buscar siempre el orígen, si son las orugas entonces quizás sea efectivo sacar las orugas una a
una y limpiar la planta de excrementos y restos de planta muertos. Si el orígen de la botrytis es la humedad ambiental y/o la
genética entonces deberemos remediarlo reduciendo la humedad del ambiente en lo posible (en interior se debe aumentar la
ventilación y no rociar los cogollos con agua; en exterior se debe reducir la vegetación circundante y el aporte de nitrógeno).
Cortaremos la planta en caso de que esté infectando a muchas otras plantas. Si la botrytis no causa demasiado trabajo para
extraer los focos que aparecen diariamente, no merece la pena cortar. Para extraer focos de botrytis muchas veces es mejor
retirar el cogollo entero que ha sido infectado, ya que la botrytis suele volver a aparecer en el cogollo si únicamente
limpiamos el foco. Si la botrytis ataca a cogollos pequeños es fácil retirarlos. El problema es cuando ataca a cogollos grandes

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y densos, en este caso siempre es mejor cortar por lo sano y llevarse el cogollo. En caso de que los cogollos fueran atacados
masivamente por la botrytis sería conveniente cortar la planta entera.

4.6.2.2 Roya

Es un hongo poco común, pero aparece en condiciones de poca ventilación y/o elevada humedad. Ataca las hojas, dejando
manchas redondeadas de color marrón amarillento que se hacen cada vez más grandes. En su estado inicial podemos detectar
infecciones de roya observando el envés de las hojas, donde aparecen manchas de color blanco.
La roya ataca a las hojas, siendo difícil frenar su progreso si no se reduce la humedad del ambiente. Una vez las hojas han
sido atacadas ya no se pueden salvar, la planta deberá invertir tiempo y energía en crear más hojas, retrasándose el
crecimiento o la floración.
Existen preparados comerciales para combatir las royas, aunque si la humedad persiste, la roya seguirá avanzando tarde o
temprano.

4.6.2.3 Otros hongos

Existen muchos otros hongos que afectan al cannabis: fusarium, mildiu, tizón, pythium, y un largo etcétera. Muchos de ellos
tienen su origen en las raíces. Si el substrato no es suficientemente esponjoso y permanece húmedo durante periodos de
varios días los hongos aparecen fácilmente. Un buen remedio para frenar el avance de cualquier hongo es reducir la dosis de
riegos.
La falta de higiene en el cultivo también es causa de infecciones fúngicas. Pueden haber esporas de algún hongo si el
substrato no procede del bosque o si no está esterilizado. Si se tienen problemas con infecciones de hongos se debería probar
a utilizar sustratos comerciales esterilizados.

4.6.3 Virus
Los virus no son muy comunes, pero pueden aparecer. Existen muchos tipos, pero todos se caracterizan por el hecho de que
una vez la planta está infectada el virus jamás desaparece. Las plantas pueden combatir más o menos las plagas de insectos y
hongos con sus propias defensas, pero no pueden combatir ningún virus.
Los virus se propagan entre plantas mediante plagas (ácaros, thrips, etc…). Los virus no se transmiten por las semillas
teóricamente, si algún virus ha afectado toda nuestra plantación de interior deberemos partir desde cero a partir de semillas.
Es conveniente si se parte desde cero desinfectar toda la sala con un producto especializado, para eliminar cualquier plaga
que pueda estar infectada con el virus.

La identificación del virus se debe consultar con alguna base de datos especializada, o libros especializados que contengan
fotos de los efectos que provoca el virus, ya que existen muchísimos tipos. Pero de poco servirá la identificación, es
necesario erradicar el virus matando todo ser vivo que habite en la plantación, sobre todo las plagas que puedan actuar como
vector de transmisión.

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4.7 Técnicas para aumentar la cosecha
Existen técnicas para mejorar el rendimiento de nuestra plantación. Cuando cultivamos en interior, la diferencia de altura en
los brotes de las plantas hace que la luz que recibe cada cogollo sea desigual. Para conseguir un buen rendimiento es
primordial que todos los cogollos reciban la misma cantidad de luz. Para conseguir esto existen dos técnicas que ayudan a
conseguirlo.

4.7.1 Sea of green


Sea of green (abreviado SoG) significa literalmente “mar verde”, ya que cuando se utiliza esta técnica, la superfíce de cultivo
es prácticamente plana, salvo las pequeñas ondulaciones que crean la diferencia de altura entre las plantas.
La técnica consiste en llenar la sala de floración con clones recién enraizados, o con pocos días en crecimiento. Los clones
deben proceder de la misma madre, no se pueden mezclar variedades, ya que cada variedad no crece lo mismo durante la
floracion. En cada metro cuadrado pueden necesitarse de 16 a 25 clones.
Esta técnica suele salir rentable para cultivos en grandes superfícies, donde se cultivan variedades productoras destinadas a la
venta; no es una técnica demasiado recomendable para cultivos caseros (¿quien quiere fumar siempre la misma variedad?).
Las variedades índicas son las más apropiadas, debido a que son las que menos altura alcanzan durante la floración. Las
variedades sativas dan demasiados problemas, ya que suelen crecer un metro de altura durante la floración.
Los clones deben proceder de una planta adulta, y ser enraizados a la vez, sobre todo sin que haya diferencias en el
fotoperiodo de enraizamiento con respecto al que tenían en la planta madre. Una vez enraizados se transplantan al tiesto
donde florecerán, manteniéndolos preferiblemente unos días en fotoperiodo de crecimiento, hasta que el clon establezca las
raíces.
De cada planta se obtienen de 10 a 20 gramos de cogollos. La altura final qua alcanzarán los esquejes rondará desde los
30cm hasta 50cm. Aunque en un principio los clones deberían alcanzar todos la misma altura no suele ser así; los clones más
vigorosos serán los que crecerán más y darán sombra al resto, cuando esto ocurra se puede pinzar los brotes que sobresalgan
(tal como se explica en la sección 3.2.3).

4.7.2 Screen of green


Screen of green (malla de verde) es una técnica parecida al sea of green, y se consiguen también los mejores rendimientos. El
objetivo que se persigue es obtener una cosecha de cogollos más o menos uniforme. La técnica consiste en colocar una
estrucura debajo de la lámpara para instalar una malla de cuerdas, alambres o cables, sobre ella. La malla se sitúa paralela a
la superfície de cultivo y debe estar tensa La distancia entre cuerdas debe ser de unos 4cm, formando una cuadrícula. La idea
es enredar los brotes que sobresalgan de la malla para que se forme una alfombra de cogollos.
Se puede utilizar con plantas de todos los tamaños, y de diferentes variedades. Cuando los brotes sobresalen por encima de la
malla se enredan doblándolos con precaución para evitar daños graves. Es normal que se dañen los brotes al doblarlos, per se
recuperan en pocos días. Es mejor situar la malla cuando las plantas empiecen la floración.
El número de plantas que pueden ponerse debajo depende del tamaño final que adquieran las plantas. Variedades sativas
pueden cubrir toda una malla de 1m2 con una sola planta; el sistema scrog es muy utilizado para el cultivo de plantas que
crecen demasiado durante la fase de floración.
Conviene podar las plantas durante la fase de crecimiento para que desarrollen brotes laterales y tener por lo menos 4
ramificaciones principales, para cubrir la malla sin tener problemas de zonas vacías.

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5-RECOLECTA

5.1 Cosecha
Uno de los grandes dilemas del cultivo de cannabis es el cuando se deben cortar las plantas para su posterior secado. Existen
varios métodos para determinar el moménto óptimo de cosecha.
-El primero consiste en observar el color de la cabeza de los tricomas (resina) mediante una lupa de 20x. Cuando aún es
temprano para cosechar el color es transparente. Cuando se acerca el momento de la cosecha el color de los tricomas se
vuelve translúcido. En el momento óptimo para la cosecha el color de los primeros tricomas se vuelve ámbar. Para observar
el color de los tricomas deberemos utilizar una lupa de unos 20 aumentos o más. Teóricamente cuando los tricomas se
vuelven de color ámbar el nivel de THC en los tricomas es máximo. A partir de entonces el THC se descompone en otra
sustancia denominada CBN.
-El segundo método consiste en observar los pistilos de los cogollos. Cuando el 50% de los pistilos ya están marchitos
podemos cosechar. La regla del 50% no es estricta, muchos cultivadores prefieren esperar a que la mayoría de los pistilos
estén marchitos.
La importancia de cosechar en el momento óptimo viene de que la cantidad de THC presente en los cogollos depende del
grado de madurez. El THC es la substancia principal del cannabis y la máxcima responsable del estado de psicoactividad en
el cerebro, pero también influyen otras substancias presentes en el cannabis.
El primer método fue diseñado para lograr cosechar cuando la presencia de THC es máxima. Los tricomas no sólo contienen
THC sinó que contienen muchas substancias que también son importantes. Las dos más conocidas son el CBD (cannabidiol)
y el CBN (cannabinol). Cuando la hierba está fresca, antes de secar, el THC, CBD y CBN no están presentes en su forma
activa (activa para el cerebro), sinó que están en forma de ácido. Al secarse la marihuana los ácidos de THC CBD, CBN y el
resto de substancias presentes se transforman en versiones activas para el cerebro. El paso de ácido de THC a THC se
produce durante todo el proceso de secado y curado, gracias a la acción del oxígeno. Aún después de estar seca la hierba no
ha alcanzado el nivel máximo de THC, sinó que es necesario un proceso de almacenaje (curado) para elevar la cantidad de
THC hasta niveles máximos.
Cuando ya se tiene experiencia con la cosecha quizás no sea necesario llevar a cabo ninguno de los dos métodos. A simple
vista sabremos el momento óptimo de la cosecha. No sólo el aspecto de los pistilos y los tricomas nos puede indicar el
momento de cosecha sinó que también aspecto del cogollo en general. Los cogollos son impresionantes cuando los cálices
están inflados. El tamaño de los cálices depende mucho de la genética, pero cuando los pistilos están marchitos casi al 100%
es cuando los cálices son más gordos.
Cuando decidamos el momento óptimo de la cosecha podemos optar por cortar la planta entera o cortar progresivamente los
cogollos, a medida que van madurando. Se pueden sacar las hojas más grandes si así lo deseamos. No es conveniente sacar
todas las hojas y dejar el cogollo pelado, ya que las hojas ayudan a transpirar el agua hacia el exterior acelerando el secado.

5.2 Secado
Para llevar a cabo el secado se necesita disponer de un recinto con ciertos requerimientos. El recinto deberá ser lo más oscuro
posible, ya que los tricomas se degradan con luz directa. Deberá estar bien aireado, sobre todo durante los primeros días. Para
que el secado sea perfecto la temperatura ideal de la sala de secado debe ser de unos 15ºC, cuanto más elevada es la
temperatura más THC se pierde por degradación. La temperatura de secado no debe pasar de 30ºC, ya que la pérdida de THC
sería notable.
El cannabis pierde el 85% de su peso durante el secado, procedente del agua que contiene la planta. La humedad del aire en
el recinto subirá hasta el 90 o el 100% si el recinto es estanco, pudiendo aparecer moho en los cogollos si la ventilación es
insuficiente. La ventilación durante el secado es muy importante, ya que si no hubiera buena ventilación podemos perder
toda la cosecha en pocos días debido a los hongos. Si no existiese ventilación procedente del exterior se puede utilizar un
deshumidificador eléctrico para rebajar la humedad de la sala.
Conviene que el secado secado de la planta se haga de la forma más lenta posible, ya que es mejor para la descomposición de
los ácidos de THC en THC. En climas húmedos (humedades superiores al 60%) la hierba nunca llega a secarse del todo, y el
proceso de secado se puede alargar demasiado (más de un mes). En cambio en climas secos (humedades menores del 50%) el
secado se acelera demasiado, pudiéndose secar en una semana. Las hojas de la planta ayudan a acelerar el secado de la
planta, transpirando el agua hacia el exterior gracias a los estomas. Por tanto, en caso de que el ambiente de la sala de secado
sea alta será conveniente no cortar las hojas de la planta. En cambio, si la humedad de la sala es baja convendrá cortar las
hojas de la planta para retrasar el secado.

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Para el secado hay dos opciones: se cuelgan las plantas o las ramas boca a bajo (mediante pechas o cuerdas) o bien se dejan
acostados sobre cartón o una rejilla (nunca sobre láminas de plástico), aunque el método más seguro contra los hongos es
colgarlas.
Si hubiera mucha cantidad para secar sería conveniente el uso de un ventilador para evitar la propagación de hongos. El
mayor peligro de cualquier cultivador es que la cosecha se pudra durante el secado. Eso es posible si la humedad ambiental
es elevada, cuando ocurre esto, focos de botrytis que quedan en los cogollos se expanden rápidamente, afectando a toda la
sala en pocos días si no estamos alerta. Para evitar desastres de este tipo se debe ventilar bien la sala con aire seco, y aunque
las condiciones fueran favorables se deben inspeccionar los cogollos periódicamente para comprobar que ningún foco de
botrytis se está expandiendo.
Cuando las plantas se están secándose no conviene apilarlas demasiado, para que el aire pueda circular bien entre los
cogollos. Durante los primeros días de secado, las plantas aún están vivas y siguen respirando, y no es bueno secar las plantas
en un dormitorio si éstas invaden una gran parte del espacio.
Las hojas son las que tardan menos en secarse, después se secará la parte exterior de los cogollos. La hierba estará lista
cuando la parte interior de los cogollos está seca. Cuando todo el cogollo está bien seco las ramas crujen al doblarlas, si se
doblan y no se rompen aún falta tiempo de secado. Si la humedad ambiental es elevada es posible que la hierba nunca llegue
a secarse del todo, esto suele ocurrir en zonas de la costa, debido a la humedad procedente del mar. En climas de interior la
hierba se seca rápidamente, ya que la humedad del aire es muy baja en esas zonas.
Cuando la hierba empieza a secarse es un buen momento para sacar todas las hojas, lo que se denomina “manicurado”.

5.3 Manicurado
El manicurado consisten en dejar limpio el cogollo de hojas, cortándolas mediante unas tijeras. Los cogollos tienen mejor
sabor si se fuman sin hojas.
Para conservar intactos los cogollos es mejor manicurarlos antes de que se sequen completamente, cuando estan muy secos
se desprende mucha resina. Es útil manicurar sobre un recipiente, para que caigan tanto las hojas que cortamos y a la vez la
resina que se pueda desprender.
Es posible que los cogollos se sequen mejor si no se manicura hasta antes de fumar, sobre todo en climas donde la humedad
del aire es alta, como ocurre en climas de la costa. Las hojas juegan un papel importante en el secado, parece que influyen en
el transpiración de la humedad del cogollo hacia el exterior.
Los restos del manicurado pueden ser aprovechados para hacer hachis, o para cocinar.
Las tijeras se untarán de resina durante el manicurado, formando una capa de hachís negro. Es un buen hachís para fumar,
aunque si se fuma sin curarlo el efecto será muy corporal, siendo más propenso a generar ansiedad. Es útil fumar este hachis
para distinguir los efectos del hachís curado y sin curar.

5.4 Curado y almacenamiento


Podemos almacenar la hierba tanto con hojas como sin hojas. Existen muchas formas para almacenar la hierba, pero cada una
tiene sus ventajas e inconvenientes.
Podemos conservar la hierba en botes de cristal, cajas de madera, cajas de cartón, tuperwares, pero cada caso tiene su
técnica. Los envases herméticos requieren ser revisados cada semana para comprobar que el aroma de los cogollos no se está
degenerando debido a los hongos. Las cajas de madera y cartón no permiten el desarrollo de hongos anaeróbicos, que
degeneran el aroma, pero permiten el paso de la humedad exterior.
Para llevar a cabo un buen proceso de curado es necesario que la hierba esté bien seca. Si contiene humedad el sabor final y
los olores pueden desaparecer debido a la aparición de hongos anaeróbicos. Para evitar la aparición de este tipo de hongos es
necesario airear cada semana los recipientes, pero esta labor suele ser pesada si la cantidad almacenada es grande, en cuyo
caso es preferible almacenar en recipientes de madera o cartón.
En climas húmedos es difícil conseguir un buen secado final. Para conseguir el secado final adecuado existen algunos
métodos. Se puede dejar secar la hierba al sol durante intervalos de 5 minutos hasta que las ramas crujan, evitando exponer la
hierba directamente a la luz, por ejemplo introduciéndola en una caja de cartón. También se puede utilizar un horno o un
microondas, pero son métodos más peligrosos.

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El curado consiste en almacenar la hierba en recipientes cerrados durante un cierto tiempo, aireando los recipientes una vez
cada día o dos días. Siempre se deben ventilar los recipientes
herméticos durante el primer mes que gardemos hierba, para
evitar que se infecte con hongos anaeróbicos. Muchos
cultivadores han arruinado su hierba por un mal almacenaje.
Nunca se debe almacenar hierba demasiado húmeda. Hierba
húmeda es aquella que el cogollo se dobla como si fuera de
goma. Los cogollos crujen al tacto, y se parten con facilidad
cuando están bien secos. Si el clima no permite conseguir el
secado ideal, será conveniente almacenar en cajas de cartón.,
o secar los cogollos mediante calor o sol antes de almacenar
en cristal.
El método más seguro consiste en almacenar la hierba en
cajas de cartón, es el más apropiado para hierba húmeda. Lo
más peligroso es almacenar hierba húmeda en bolsas de
plástico o cualquier recipiente plástico o de cristal hermético.
Sabremos que en nuestra hierba hay hongos producidos por
un mal almcenaje oliéndola. Si tiene un olor agrio y/o el
aspecto del cogollo está degradado habrá hongos.
A veces ocurre que durante el secado la hierba pierde su aroma original, es totalmente normal y no suele ser un problema de
hongos. El aroma cuando la planta está viva es mucho más penetrante y parece contener fragancias superiores que no son
transmitidas durante el proceso de secado. La fragancia de los cogollos está contenida en substancias volátiles, que
desaparecen a lo largo de los meses debido al calor, y que en su mayor parte parece que desaparece durante el secado.
Antes de almacenar, deberemos pues, siempre dejar secar bien la hierba. Otro método para saber si tu hierba está seca es
obsevar si cae resina del cogollo cuando lo deshaces o lo sacudes, cuando contiene la más mínima húmedad no cae ni un
grano de resina.
Durante el curado mejora el sabor de la marihuana al fumarla, la cantidad de THC aumenta y por tanto la calidad de sus
efectos también. Esto se debe a que la clorofila presente en los cogollos se descompone lentamente. Cuando se fuma un
cogollo recién secado (2 a 3 semanas) éste aún tiene mucha clorofila y esto afecta al sabor final y en que rasca la garganta, se
nota también un característico sabor a “verde”. Cuando ha pasado un mes de curado el sabor y los efectos mejoran
sensiblemente. Cuando transcurren dos meses todo mejora bastante. Cuando pasa un año la hierba es excelente, y habiendo
desaparecido totalmente cualquier sabor a clorofila, el sabor mejora como ocurre con el buen vino, quizás el aroma puede
haber perdido la mayor parte si se almacena en cartón. Almacenando en cristal el aroma se pierde más lentamente. Cuando
han transcurrido dos años la hierba aún conserva buena parte de su potencia y una parte no tan grande de su sabor.

5.5 Hachís
Podemos hacer hachís de los restos que han quedado tras el manicurado. Dependiendo del método y de la calidad del
material se obrendrá más o menos cantidad de hachís.
Para extraer la resina de la materia vegetal existen dos métodos: extracción en seco y extracción con agua. Ambos métodos
consisten en separar las cabezas de los tricomas (resina) de los palitos que los sujetan. Cuando la hierba está bien seca la
resina se separa fácilmente, así que un requisito primordial para sacar la máxima cantidad de hachís es tener lo más seco
posible los restos del manicurado. Después de manicurar puede ser necesario un secado extra de los resto que se han
obtenido, ya sea mediante una fuente de calor o mediante secados al sol, hasta que la hierba cruja lo máximo.
Extración en seco
La extracción en seco es el método típico empleado por los marroquíes. Se trata de sacudir la hierba una vez se ha
introducido dentro de una bolsa hecha de una tela especial de nylon. La tela tiene unos agujeros de dimensiones un poco más
grandes que las cabezas de los tricomas, de forma que al sacudir la bolsa éstos salen a través de los agujeros. Sólo hace falta
recojer los tricomas y juntarlos para obtener el hachís. Este método es muy laborioso, ya que se debe sacudir la hierba
manualmente.
Hoy en día existen aparatos que automatizan este proceso. Estos aparatos pueden encontrarse en growshops o en internet.
Una vez se han extraído los tricomas, aún se puede aprovechar la materia vegetal para cocinar.
Una vez recogidos los tricomas se deben prensar. Si se tiene gran cantidad de tricomas se puede utilizar una prensa, sinó se
puede prensar con las manos. Para prensar con las manos se coge un poco de resina y se forma una pequeña bola de hachís;
el calor proporcionado por las manos ayuda a que los tricomas se unan con facilidad; se puede utilizar unas gotas de agua

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caliente, o con té, para aportar temperatura extra al hachís. Si los tricomas se adhieren demasiado a las manos, humedecerse
ligeramente las manos con agua facilia la labor.
Extracción con agua
La extracción mediante agua es una técnica reciente. Para esta técnica no se necesita
ningún aparato, únicamente un juego de mallas (disponibles en growshops), un par de cubos
y un palo.
El método consiste en rellenar un cubo con agua y el material vegetal del que queremos
extraer la resina. Con un palo se remueve enérgicamente la hierba dentro del cubo lleno de
agua, para que los tricomas se desprendan. Luego se filtra la mezcla para extraer los
tricomas.
Primero se extrae la materia vegetal con un filtro grueso (que deja pasar el agua y los
tricomas, reteniendo la materia vegetal), y después mediante un filtro más fino se extraen
los tricomas del agua.
Antes de intrducir la hierba en el cubo, ésta debe estar lo más seca posible, muy importante.
Un mínimo grado de humedad en el material reducirá considerablemente la producción de
hachís. El agua del cubo debe estar a una temperatura baja para que los tricomas se separen
con facilidad, para ello se introduce hielo en el agua unos minutos antes de introducir la
hierba.
El procedimiento completo es el siguiente:
Se llena el cubo de agua hasta la mitad y se añade el hielo suficiente para que la temperature baje hasta 2 ºC ó 3 ºC. Cuando
la temperatura haya bajado añadimos la hierba bien seca al cubo y batimos enseguida, durante unos 10 minutos, hasta que la
hierba esté desmenuzada en trozos pequeños. Si la hierba no se desmenuza es que estamos batiendo mal o que la hierba no
estaba bien seca. Cuando la hierba se haya desmenuzado en el agua se para de remover y se pasa a la fase de filtrado.
Para esta fase serán necesarios un par de cubos más, uno para traspasar el agua filtrada y otro para almacenar el material
vegetal filtrado
Para filtrar se necesitan filtros especiales, que deben adquirirse en growshops o por internet, si es que no queremos
fabricarlos nosotros mismos. Se necesitan dos tipos de filtros, el primero sirve para separar la materia vegetal del agua, y
el segundo sirve para separar los tricomas que están en el agua una vez se ha filtrado la materia vegetal.

Los dos filtros con un cubo limpio. Filtramos el agua con la hierba bien El siguiente paso es extraer la
batida, cayendo el agua con resina a resina mediante el segundo
traves del primer filtro hacia el cubo filtro.
limpio.

El siguiente paso pues, es filtrar la mezcla que hemos batido anteriormente. Mediante el primer filtro extraemos la materia
vegetal (que dejamos en un cubo u otro recipiente aparte). El agua filtada se deja caer en otro cubo (que debe estar limpio)
donde caerá el agua con la resina. Cuando hayamos terminado de filtrar, tendremos un cubo vacío, el recipiente con los
restos vegetales, y el otro cubo con el agua que contiene la resina.
Se trata de filtrar este último cubo con el segundo filtro del que extraeremos la resina para hacer el hachís. El agua filtrada
mediante el segundo filtro la pasamos al primer cubo mezclada con la materia vegetal.

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La resina que se extraiga del segundo filtro debe prensarse para extraer el
agua que contiene. Para ello se utiliza un trozo de tela, envolviendo la resina
y prensando con la mano o los pies para que la tela absorba el agua. Pueden
ser necesarias varias prensadas para extraer todo el agua. Cuando ya no
queda agua, el hachís se vuelve muy pegajoso, señal de que ya no queda
agua.
Podemos realizar una segunda pasada sobre la maeria vegetal resultante,
volviendola a batir y filtrando de nuevo, ya que muchos de los tricomas
quedan atrapados en las hojas. Si en la segunda pasada se ha extraido una
buena cantidad de hachís aún se puede hacer una tercera pasada, y así
sucesivamente.
Últimamente se comercializan filtros para extraer hachís de diferente
calidad, según el tamaño del tricoma. Utilizan el primer filtro para separar
las hojas de los tricomas. Los tricomas tienen diferentes tamaños, según el
nivel de madurez. Hay tricomas grandes (0.08mm o 80 micras) y tricomas
pequeños (0.03mm o 30 micras), el primer filtro deja pasar partículas de
hasta 200 micras y retiene las más grandes (hojas y restos), mientras que el
segundo filtro atrapa toda partícula con un tamaño superior a 70 micras
(tricomas grandes). Un tercer filtro es ahora comercializado por más de una
marca, que atrapa partículas de tamaño superior a 25 micras y que retiene
bastantes tricomas, valiendo la pena su utilización.
Los fabricantes de estos filtros ofrecen varias medidas. Los hay de para
cantidades pequeñas (100gr) de material vegetal, para cantidades medias
(200gr) y para cantidades grandes (500gr). No hace falta adquirir filtros para
500gr, son demasiado caros, y con el de 200gr e incluso con el de 100gr se
puede filtrar la cantidad que deseemos de materia vegetal, en varias tandas.
En las fotografías se utilizan cubos con más de 500gr de materia vegetal, utilizando filtros para 200gr.
Conservación
El hachís recién hecho necesita un periodo de curado, igual que la hierba. El nivel de THC que contiene la resina aún puede
aumentar si dejamos reposar el hachís o si lo trabajamos. Si los restos vegetales estan muy frescos o si la planta fue
cosechada temprana, la resina es muy blanca y el hachís resultante es de un color muy claro, y puede que el nivel de THC
aún no esté al máximo.
Trabajar el hachís consiste en darle calor maleándolo con las manos. Con el calor, el curado del hachís se acelera,
aumentando nivel de THC. El nivel de THC es máximo cuando el hachís de un color marrón oscuro. Si el color del hachís es
negro, es indicativo de que el nivel de THC ha llegado al máximo y que empieza a disminuir. Cuando el hachís está pasado
se forma una costra negra y dura en el exterior, y sale humo negro cuando se quema. El buen hachís desprende humo
blanco/azulado cuando se quema.
Para mantener el hachís intacto se conserva en la nevera o en el congelador.

5.6 Cocina con cannabis


Existen diferentes formas de cocinar con cannabis. La clave del proceso está en separar la resina de las hojas. Esto se
consigue fácilmente mediante aceite vegetal o grasas animales.
El método más conocido consiste en hacer una fritura de la materia vegetal o cogollos durante un par de minutos a fuego
lento como si se frieran bistecs. Una vez frito se separan las hojas mediante un colador y ya se tiene listo el aceite. El aceite
se utiliza para mojar pan, aliñar ensaladas, sofritos, etc…
Otro método para conseguir aceite cannábico en cantidades más grandes es utilizando la freidora, a temperaturas bajas para
degradar lo mínimo el THC. Con unos pocos minutos será suficiente.
Cuando se preparan aceites deberíamos apuntar o recordar la dosis que se ha utilizado, para no excedernos en las dosis que se
vayan a ingerir posteriormente. Hay que recordar que los efectos del cannabis ingerido son mucho más potentes y corporales
que cuando se fuma. Además el subidón se produce pasados por lo menos 30 minutos, sin que se note efecto alguno tras la
ingestión. Una vez se inicia el subidón, este se produce bruscamente, tanto que incluso llega a asustar si la dosis es
considerable.
Para cocinar pasteles cannábicos se puede introducir los cogollos, desmenuzados, directamente en la masa.

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La leche también disuelve la resina de los cogollos, pero debe ser leche no desnatada. No es posible disolver la resina
mediante infusiones.

5.7 La cata
La buena hierba se distingue por su efecto, aspecto, olor, sabor y secado. El factor más importante es el secado, la hierba
húmeda tiene un efecto diferente y de menos intensidad, además de que el sabor empeora bastante. El efecto o colocón
vienen determinados en gran parte por la genética y en menos proporción por su forma de cultivo. La genética es muy
importante, hay que saber que si la genética de una semilla no es buena, por muy bien que se cultive, nunca será una
campeona. El buen cultivo se nota sobre todo en el sabor de la hierba (partiendo de buena genética), en el aspecto, el olor y
en la producción. Si el cultivo ha sido fertilizado excesivamente (sin lavar la tierra) notaremos un sabor excesivamente fuerte
y penetrante, con aromas a “químico”. El aspecto de la hierba puede estar tocado si la planta ha sufrido alguna plaga u
hongo. Si se han utilizado productos químicos para combatir plagas y hongos la hierba puede rascar la garganta al fumarla.

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