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Para ver un buen ejemplo de cómo un grupo de personas explica los resultados de su filosofía y principios

describiendo cómo quisieran que fueran las cosas en contraste a cómo son en realidad, no hay más que contemplar a
los Nuevo Urbanistas. Es difícil encontrar mayor separación entre intenciones y consecuencias, entre el
funcionamiento esperado de una planificación y el funcionamiento real de lo planificado. En “What’s New About the
New Urbanism?” Jonathan Barnett cita el documento de fundación del Nuevo Urbanismo: “We advocate the
restructuring of public policy and development practices to support the following principles: neighborhoods should be
diverse in use and population; communities should be designed for the pedestrian and transit as well as the car;
cities and towns should be shaped by physically defined and universally accessible public spaces and community
institutions; urban places should be framed by architecture and landscape design that celebrate local history, climate,
ecology and building practice.” (1) (Énfasis mío)

En mi opinión, la falla es de origen, y se debe a que el movimiento idealiza un pasado remoto, incluso medieval,
utilizando en su proselitismo cuadros nostálgicos de bellas y pintorescas casas, calles, barrios y hasta ciudades.
Desafortunadamente, pareciera que sus fundadores se limitaron a admirar esa belleza, descuidando los aspectos
económicos, tecnológicos, sociales e históricos que en su momento dieron forma a esa arquitectura y a esos poblados.
El orden social, la religión, las artes, la alimentación, el vestido y hasta la apariencia física de los integrantes de esas
sociedades eran comunes a la gran mayoría; no era raro que una misma familia ocupara el mismo inmueble por
generaciones, siendo normal que todos los habitantes de una comunidad se conocieran entre sí. Esto era lo que
generaba en el individuo el sentido de pertenencia a una comunidad; el arraigo a un lugar era consecuencia, no
intención. Tanto la arquitectura como la forma urbana fueron producto de esas condiciones y se desarrollaron a lo
largo de procesos que duraron siglos. El medio construido era un claro reflejo de las sociedades que lo produjeron.

Si bien lo anterior pudiera parecer atractivo, hay que recordar que las cosas eran así porque bajo estándares
contemporáneos esas sociedades eran paupérrimas; sus habitantes estaban condenados a nacer, vivir y morir en esos
ámbitos. Simplemente no contaban con los recursos ni las oportunidades que les permitieran contemplar alternativas.
Entonces, ¿debería el producto arquitectónico y urbano de lo que ahora consideramos miseria económica ser la base
de la arquitectura y del ordenamiento urbano actual? Es como si el Nuevo Urbanismo, en vez de convertirse en un
instrumento para enfrentar los retos de la ciudad actual, se refugia en el escapismo, sanitizando el pasado pre-
industrial a base de construir parques temáticos como Disneylandia, que idealizan ese pasado: “…a reluctance to
acknowledge that post-industrial needs and tastes can differ vastly from pre-industrial ones, along with a related
tendency to edit history, valorizing and idealizing selective pasts while denigrating and erasing others…”(2) Una
arquitectura de fachadas tradicionalistas, que se construye con métodos y tecnología actuales, que se ve nueva,
limpia y perfecta, nunca va a tener el carácter de una arquitectura que ha soportado con entereza y dignidad el
embate del tiempo, madurando al punto que parece que siempre hubiera existido; la imitación se verá artificial, no
auténtica.

Las metas del movimiento son loables. Entre ellas se destaca la intención de mejorar la vida urbana a través del
retorno a conceptos de barrio y comunidad que, en su apreciación, daban continuidad y estabilidad a la vida,
utilizando arquitectura y simbología tradicionalista. ¿Pero es eso lo que la mayor parte de la gente desea? Según
David Harvey, profesor de geografía en John Hopkins University, en su análisis del Nuevo Urbanismo: “The
presumption, for example, that America is “full of people who long to live in real communities, but who have only the
dimmest idea of what that means in terms of physical design” (Kunstler, 1996) betrays a certain arrogance.”(3)

El Nuevo Urbanista también tiene su propio análisis de la historia del desarrollo urbano en el siglo veinte, pero existen
análisis alternativos, que dan que pensar en cuanto a sus conclusiones. Por ejemplo, ¿Será que la zonificación, las
grandes carreteras y los programas federales en Los Estados Unidos generaron los suburbios, negando la alternativa
de vecindarios tradicionales, como se ha presentado en las lecturas y presentaciones de clase? Kenneth Jackson, en
su libro “The Crabgrass Frontier,” que analiza el desarrollo de los suburbios tanto en Norteamérica como en Europa,
presenta un argumento divergente: “…suburbanization has been as much a governmental as a natural process.”(4)
Además: “The dominant residential drift in American cities had been toward the periphery for at least a century before
the New Deal, and there is no reason to assume that the suburban trend would not have continued in the absence of
direct federal assistance."(5) En su libro, Jackson también revela que en Europa, a pesar de leyes que promueven el
regreso a los centros urbanos (densificación) a base de incentivos y limitaciones, la tendencia continúa siendo la de
una migración poblacional hacia los suburbios.

Se plantea entonces la disyuntiva entre resultados e intenciones. Uno de los problemas urbanos actuales de mayor
relevancia es el crimen; en relación a este tema, en el año 2001, la American Planning Association publicó el libro
“Safe-Scape: Creating Safer, More Livable Communities Through Planning and Design,” de Al Zelinka y Dean Brennan.
En ese libro, los autores recomiendan muchos elementos Nuevo Urbanistas, entre ellos los usos mixtos, callejones,
vialidades peatonales, áreas públicas comunes y redes de calles en retícula como instrumentos de diseño urbano para
ayudar a solucionar el crimen. Una clara intención, pero ¿Cuál es el resultado? Veintinueve años antes, en 1972,
Oscar Newman había publicado el libro “Defensible Space,” en el cual se estableció por primera vez la disciplina
criminológica de “Crime Prevention Through Environmental Design.” En ese libro, Newman hizo un análisis detenido
de la tesis de Jane Jacobs de los “ojos en la calle,” y concluyó que es una ficción. Es más, a través de una exhaustiva
investigación, y la puesta en práctica de varios escenarios, Newman comprobó que para protegerse del crimen se
debían maximizar las áreas privadas, minimizar las áreas comunes, evitar los usos mixtos y minimizar los puntos de
acceso a los barrios, en contradicción de algunos de los principios fundamentales del Nuevo Urbanismo.
Irónicamente, a pesar de ser vistos despectivamente por los Nuevos Urbanistas, los cul-de-sac son un elemento
importante en la prevención del crimen; las calles en retícula, por el contrario, lo fomentan.

Tan importante es la contribución de Newman, que en 1996 se publicó el estudio “Creating Defensible Space,” por el
mismo autor, pero patrocinado y avalado por el U.S. Department of Housing and Urban Development. En el resumen
del efecto de la tipología de edificación sobre el comportamiento de los residentes, Newman dice: “The larger the
number of people who share a territory, the less each individual feels rights to it. Therefore, with only a few
families sharing an area, wether it be the interior circulation areas of a building or the grounds outside, it is
relatively easy for an informal understanding to be reached among the families as to what constitutes acceptable
usage.”(6) (Énfasis mío) Es difícil encontrar un mejor argumento que éste en contra de la densificación propuesta por
los Nuevo Urbanistas. O tal vez no es tan difícil, ya que también hay argumentos económicos: El proyecto Nuevo
Urbanista Laguna West, de Peter Calthorpe, quebró. ¿La solución? Se efectuaron cambios dramáticos al diseño,
principalmente reducciones drásticas a las densidades poblacionales originalmente planificadas en el centro del
poblado.(7) El mismo Andrés Duany, gurú del Nuevo Urbanismo, vio cómo su desarrollo Kentlands se iba a la quiebra,
sólo para ser rescatado por la antítesis del movimiento, un centro comercial “Big Box.”(8)

En Inglaterra a principios de la década de 1980, Alice Coleman, geógrafa de Kings College, examinó cuidadosamente
seis mil cuadras residenciales en áreas urbanas y suburbanas. Sus resultados confirmaron la mayoría de las
conclusiones de Newman, determinando que los vecindarios de viviendas unifamiliares separadas eran los más
seguros. Tan importante fue este estudio, que en la actualidad todos los departamentos de policía en Inglaterra
tienen “architectural liaison officers (ALO),” quienes revisan los desarrollos de bienes raíces propuestos para verificar
que su diseño incluya elementos de “defensible space.” Uno de los hallazgos más importantes de los ALOs es que el
asignar áreas comunes a familias particulares en un proyecto habitacional elimina casi por completo el robo y el
vandalismo; cuando la gente es propietaria de un área tiene el derecho de influenciarla y controlarla de forma que es
imposible cuando esa misma área es pública. Dicho de otra forma: lo que es de todos no es de nadie. ¿Cómo le ha
ido al Nuevo Urbanismo? “Even Britain has its New Urbanists, and one architectural liaison officer was moved by
pressure from the New Urban movement to compare defensible space with New Urbanism. Peter Knowles, of the
Bedfordshire Police, compared the design features of 24,000 housing units with some 20,000 incidents of crime. He
concluded that New Urban like housing had five times the crime and cost police departments three times as
much to keep secure as neighborhoods designed to defensible-space standards.”(9) (Énfasis mío)

¿Por qué el Nuevo Urbanismo resulta en lo opuesto de lo que propone? ¿Por qué es que principios que dicen fomentar
la diversidad de población fomentan poblaciones homogéneas, viviendo en áreas exclusivas y caras? ¿Por qué es que
propuestas de diseño urbano que pretenden combatir el crimen lo terminan empeorando? El problema fundamental,
de nuevo, es de origen. Al ver hacia atrás en el pasado, imitando arquitecturas y órdenes urbanos que eran producto
de sociedades homogéneas, aisladas, pobres y estáticas, con la pretensión de aplicarlas en un mundo que está en
constante transición, que es mucho más rico en bienes, recursos y cultura, que es dinámico y cambiante, el Nuevo
Urbanismo se garantiza de que la única forma de que sus principios se apliquen de forma universal sea por
imposición. El mundo está integrándose; gracias a la revolución industrial y el desarrollo científico y tecnológico, las
diferentes culturas que antes estuvieron aisladas ahora están en comunicación e intercambio constantes. Idealmente,
llegará el día en que exista una cultura global común producto del aporte de todos los individuos del planeta. Ese día
se podrá considerar a la humanidad entera como una comunidad homogénea. Uno esperaría que esa sociedad
desarrolle su propia arquitectura y orden urbano, y no tenga la pereza intelectual de tratar de recrear el pasado.

1. Barnett, Jonathan. What´s New About the New Urbanism?


2. Elli, Nan (1999) Postmodern Urbanism. Princeton Architectural Press. 156.
3. Harvey, David (1997) The New Urbanism and the Communitarian Trap. Harvard Design Magazine. 2. (Nota: Cita dentro de cita.)
4. Jackson, Kenneth (1987) The Crabgrass Frontier. Oxford University Press. 11.
5. Jackson, Kenneth (1987) The Crabgrass Frontier. Oxford University Press. 283-306.
6. Newman, Oscar (1996) Creating Defensible Space. U.S. Department of Housing and Development. 17.
7. Fuente: Demographia, Neo Traditional Community Review. Laguna West: New Urbanist Snout Houses.
8. Fuente: Demographia, Neo Traditional Community Review. Kentlands: Big Box New Urbanism.
9. Town, Stephen & O´Toole, Randall (Feb 2005) Crime Friendly Neighborhoods. Reason Magazine.