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FUNDAMENTOS DE LA PRODUCCIÓN APÍCOLA PARA LA PRODUCCIÓN LIMPIA

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Las principales enfermedades de las abejas en Chile son varroasis, nosemosis, acariosis traqueal,
cría yesificada (o cría de tiza), loque americano, y en menor medida, loque europeo (véase Tabla
1), estas afectan a las crías, a las abejas adultas o a ambos estadíos.

Tabla 1: Principales enfermedades presentes en las abejas en estado de cría y en estado adulto

CRÍAS

ADULTAS

Varroasis

Acariosis

Cría yesificada

Varroasis

Loque europea

Nosemosis

Loque americana

Amebiasis

Escama pulverulenta

Braula

Cría ensacada

Otras

Fuente: Campano, Sergio. 2009. Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

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3.3.1. Varroasis

Esta enfermedad es producida por el ácaro Varroa destructor, artrópodo parásito externo
perteneciente a la Clase Arácnida y al Orden Acarino (Fotografía 6). Como todos los ácaros, se
caracteriza por presentar un tagma o región corporal y 4 pares de patas.

Fotografía 6: Varroa destructor adulto (hembra) en vista dorsal (izq.) y ventral (der.)

Fuente: CEAPIMAYOR, 2010.

Origen y distribución

El ácaro Varroa sp. fue descrito por Anthonie Cornelis Oudemans en 1904, quien colectó
ejemplares de un ácaro que parasitaba a la abeja asiática (Apis ceranae). Este científico dedicó el
nombre genérico a Terencio Varroa y a Edward Jacobson (el colector), lo que determinó que el
nombre científico del agente fuera Varroa jacobsoni. Por esta razón, muchas publicaciones
anteriores al año 2002 mencionan que el agente causal de la varroasis en la abeja melífera es
Varroa jacobsoni. Sin embargo, después de casi un siglo se determinó que el ácaro que afectaba a
Apis mellifera era diferente al descrito por Oudemans para Apis ceranae en la isla de Java
(Indonesia) y se clasificó como Varroa destructor.

Este agente entró en 1992 a Chile, particularmente en el sector de Casablanca, por contrabando
de material biológico. En el país se diseminó con gran rapidez gracias a la trashumancia y los
hábitos del apicultor, siendo la diseminación independiente de los controles oficiales o de las
abejas silvestres. Actualmente, donde existen explotaciones apícolas, hay varroa y es la principal
patología que preocupa al apicultor.

Características morfológicas de Varroa destructor

Existe un claro dimorfismo sexual entre varroas hembras y machos. Es así como la hembra adulta
es más grande que el macho, midiendo de 1,1 a 1,6 mm y es aplanada dorso ventralmente. La
forma del cuerpo es elipsoidal y de coloración marrón-rojiza. La superficie dorsal está muy bien
esclerotizada (endurecida) y densamente cubierta de cerdas o vellosidades de longitud uniforme.
Los quelíceros (piezas del aparato bucal) tienen forma de cuchillo y conforman una estructura
particularmente adaptada para lacerar la cutícula de las abejas. La hembra vive en promedio 2
meses en verano y 6 meses en invierno pudiendo lograr de 6 a 8 posturas en el período de
primavera verano.

El macho adulto, por el contrario, es translúcido, casi esférico y mide de 0,4 a 0,8 mm. Es muy
poco esclerotizado exceptuando sus patas que resultan más oscuras. Se ubica solamente en el

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interior de las celdas de la cría, no se alimenta y sólo vive unos pocos días ya que su función es
fecundar a sus hermanas. Sus quelíceros no tienen forma de cuchillo como en las hembras, sino
que tienen forma de tubo ya que están adaptados para transferir los espermatozoides dentro de
las hembras, es por esto que no pueden alimentarse y después de fecundar mueren.

Ciclo de la varroa

Este ácaro es un ectoparásito hematófago obligado de la especie Apis mellifera, el cual se
reproduce en los estadios larvales y pupales de la abeja (cría abierta u operculada). Se alimenta de
la hemolinfa de su hospedero reduciendo los nutrientes en la sangre de la larva lo que se traduce
en retardo de su desarrollo, malformaciones, disminución del tamaño corporal y si la carga es muy
fuerte, conduce a la muerte de la cría.

El ciclo de vida de la varroa presenta una fase forética y una fase reproductiva. La fase forética es
aquella en que sólo es llevada a cabo por las hembras adultas, que se localizan sobre las obreras y
zánganos para colonizar nuevas colmenas y en que se alimenta de la hemolinfa de ellos. Una
particularidad en esta etapa es que durante su viaje forético la hembra de varroa puede
alimentarse de la hemolinfa de la abeja y vivir por varios meses. El tiempo en que el ácaro
permanece en este estado sobre la abeja depende de numerosas variables, dentro de las cuales la
presencia de cría y el clima son de fundamental importancia. La fase reproductiva puede ocurrir
solamente durante el período en que existe cría de abejas en las colmenas.

El ciclo de vida comienza cuando la hembra adulta de la Varroa destructor abandona a la abeja
adulta e ingresa en las celdas de cría (tanto de zánganos como de obreras) que se encuentran
próximas a ser operculadas, ya que la varroa ovipone cuando la abeja se encuentra en estado de
pupa. Una vez que la hembra ingresa (puede ingresar más de una hembra a la misma celda),
desova aproximadamente 60 horas después que la celda ha sido operculada y a partir de entonces
pone un huevo cada 30 horas.

Una vez que cada nuevo individuo eclosiona del huevo, se generan los distintos estados del ácaro:
larva, protoninfa, deutoninfa y adulto. El primer huevo depositado en la secuencia originará un
macho, mientras que los subsiguientes darán origen a hembras. La madurez sexual la alcanzan al
sexto día el macho y al octavo día la hembra y posteriormente comienzan a aparearse (véase
Figura 3).

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Figura 3: Ciclo de vida de Varroa destructor en la abeja melífera

Fuente: Campano, Sergio. 2008. Curso de Sanidad Apícola.

Si sólo ha ingresado una hembra, la fecundación se produce entre hermanos, pero si ingresa más
de una hembra a la celdilla de la pupa pueden existir exocrías, es decir, hembras que copularon
con machos que no son sus hermanos. Cuando la obrera o zángano ha completado su desarrollo,
emerge de la celda de cría conjuntamente con las hembras de Varroa destructor fecundadas
recientemente y pueden recomenzar un nuevo ciclo de postura, mientras que los machos y los
estados inmaduros que no han completado su desarrollo permanecen en la celda y mueren. El
tiempo que la varroa permanece dentro de la celdilla hasta que eclosionan sus nuevas hijas es en
promedio de 5 a 7 días y en ese tiempo la madre puede oviponer hasta ocho huevos.

Se ha determinado que existe una predilección de la varroa por las crías de zánganos. Esto se debe
a que la hemolinfa de los zánganos es más rica en nutrientes y además, como su desarrollo tarda
24 días (3 días más que las obreras) la hembra alcanza a oviponer en promedio 2,5 huevos más
que en las obreras. Es por esta razón que muchas veces se recomienda poner marcos zanganeros
en la cámara de cría para concentrar la carga de varroa en ellos y destruirlos antes de que los
zánganos eclosiones (control orgánico de varroa).

Daños y síntomas

V. destructor ocasiona sobre sus hospederos diversos tipos de alteraciones que tendrán directa
relación con la carga del parásito en la colmena. Cuando la prevalencia del ácaro en la colmena es
alta, las abejas parasitadas al emerger de las celdas de cría presentan diversos tipos de
malformaciones (Fotografía 7). Las alteraciones más comunes en el desarrollo se presentan en las
alas (atrofia, disminución del tamaño, entre otras), patas (donde generalmente disminuyen el
número de artejos) y abdomen, además se puede observar mal desarrollo glandular. Otro de los

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efectos perjudiciales ocasionados por el parásito es una reducción en la longevidad de los
hospederos. Si la carga de varroa en la celdilla es muy alta, se producirá la muerte de la cría antes
de eclosionar.

Fotografía 7: Zángano de A. mellifera afectado por V .destructor

Fuente: CEAPIMAYOR. 2010.

Junto con las malformaciones se producen alteraciones relacionadas con la inoculación de otros
tipos de agentes. Se ha comprobado que el ácaro es capaz de inocular bacterias y diversos tipos de
virus cuando introduce su aparato bucal para alimentarse. Además, existen evidencias de que V.
destructor crea dentro de una colmena las condiciones ideales para el desarrollo del hongo
patógeno Ascosphaera apis agente causal de la cría de tiza. Recientemente, se ha descrito que el
ácaro es capaz de transportar sobre su cutícula esporas de Paenibacillus larvae, agente causal de
la loque americana, por lo que debilita la colmena por todos los frentes, produciendo incluso la
muerte de la colonia.

Dado lo anterior, se puede decir que las consecuencias productivas de esta parasitosis son:

• Notable merma en la producción individual de las colmenas (miel, polen, reinas, núcleos, y

otros).

• Muerte de las colonias. Según la carga del parásito se puede producir abandono de la colmena
o colapso de la misma.
• Importantes pérdidas económicas a nivel nacional e internacional por menor producción de
miel, muerte de colmenas, aumento del costo de mantención de las colmenas, aumento de
visitas al apiario, entre otras.
• Peligro de contaminación de miel con residuos químicos causados por los apicultores debido al
uso indiscriminado de productos para controlar esta parasitosis en su apiario.
• Posible aparición de resistencia al fluvalinato, ya presente en otros países como Italia, o a
cualquier acaricida químico sintético.
• Transmisión de otros agentes patógenos en los que Varroa destructor representa un
hospedero intermediario o un vector mecánico (lo transporta en su superficie corporal).

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Diagnóstico y métodos de detección

A simple vista, según el grado de infestación, pueden observarse los ácaros sobre las abejas
adultas (zánganos u obreras, especialmente en las nodrizas). Cuando no existe ninguna referencia
sobre el apiario que se quiere revisar hay que hacer uso de diferentes herramientas de
diagnóstico. Se hará referencia de las tres más utilizadas:

• Determinación del porcentaje de celdas parasitadas: se debe focalizar la atención en las celdas
de zángano, dado que Varroa tiene preferencia por este tipo de celdas. Se toma un objeto
cortante (puede ser un bisturí, aguja u otro) con el cual se desoperculan las celdas, se extrae la
larva y se observan detenidamente. Este procedimiento se debe repetir hasta completar entre
100 y 200 celdas revisadas en el marco. Si el ácaro está presente se ve adherido a los cuerpos
de las larvas o pupas y contrasta sobre el color perla de la cría por su color marrón rojizo si son
hembras (Fotografía 8) y gris perlado, si son machos. También se debe examinar el interior de
las celdas, ya que el ácaro podría encontrarse en el fondo y paredes de las mismas y no estar
adherido a la cría. Para ello es conveniente utilizar una linterna o colocar el marco de cría bajo
una luz fuerte. Este método de diagnóstico es impreciso y tiene la desventaja de que requiere
la presencia de un alto número de crías, especialmente de zánganos.
Si con el conteo de parásitos en las larvas existe un porcentaje de celdas parasitadas igual o
superior al 10% se debe hacer tratamiento de forma urgente.

Fotografía 8: Larva de A.mellifera afectada con V.destructor

Fuente: Campano, Sergio. 2008. Curso de Sanidad Apícola.

La Fórmula 1 expresa la fórmula utilizada para determinar el porcentaje de infestación de
varroa en las larvas.

Fórmula 1: Porcentaje de infestación de varroa en las larvas

n° de celdas positivas

Porcentaje varroas en larvas =

100

Total celdas examinadas×

• Diagnóstico en abejas adultas: Es el método más confiable y exacto. Se utiliza la metodología
descrita por De Jong conocida también como el método de la solución jabonosa. Para ello se
deben obtener abejas de distintos marcos con crías tomados al azar y “cepillar” los marcos
para obtener un mínimo de 200 abejas, cuidando de no incluir a la reina. Estas abejas se
depositarán dentro de cualquier recipiente hermético con agua y detergente no espumoso o

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bien con alcohol al 75%. Una vez colectada, la muestra se agita fuertemente durante unos
minutos. Se deja reposar por 10 minutos en espera de que todos los ácaros se desprendan del
exoesqueleto de la abeja. Posteriormente, se vacía el contenido del recipiente a través de un
doble tamiz, el primero debe retener a las abejas y dejar pasar los ácaros, y el segundo debe
retener a las varroas. Este segundo tamiz puede ser un paño blanco o cualquier malla fina. Se
examina la muestra para cuantificar el número de parásitos retenidos en el paño. La fórmula
utilizada para determinar el porcentaje de infestación de varroa en las abejas adultas es la
expresada en la Fórmula 2.

Fórmula 2: Porcentaje de infestación de varroa en abejas adultas

×

n° varroas colectadas

Porcentaje varroas en abejas adultas =

100

Total de abejas en la muestra

Algunos autores recomiendan aplicar un factor de corrección dependiendo de la presencia o
ausencia de larvas de zánganos y de obreras. De esta manera, si existen marcos con cría de
zánganos el factor de corrección es de 6; si existen larvas de obreras, es decir, la muestra se
toma al inicio de la primavera, el factor de corrección es de 3; si la muestra se colecta en
ausencia de cría operculada, no se utiliza factor de corrección. Por ejemplo, si se colectan 220
obreras adultas a fines del mes de diciembre con presencia de marcos con crías de zánganos
operculados y se contabiliza un número de 8 varroas, el porcentaje de infestación será de
21,8% (véase Fórmula 3):

Fórmula 3: Porcentaje de infestación de varroa en abejas adultas aplicando factor de corrección

8×6

Porcentaje de varroas en abejas adultas =

×100

220

Si el resultado arroja un porcentaje igual o superior al 3% se debe instaurar un tratamiento.

Otro antecedente fundamental es el hecho de que el productor debe muestrear siempre el
10% de su apiario, es decir, si posee 100 colmenas, las muestras colectadas deben ser de 10
colmenas al azar. Si posee 50 o menos colmenas deberán tomar las muestras de 5 colmenas,
nunca menos. Lo ideal es que este muestreo se realice una vez al mes durante la temporada
productiva, lo que permite hacer una vigilancia exhaustiva del estado sanitario del colmenar.
Si esto no es posible, lo MÍNIMO es muestrear al inicio de la temporada productiva y luego
otro muestreo al inicio de la temporada de invernada. Es muy recomendable que se analice la
eficacia de los tratamientos aplicados con una contramuestra a los 2 ó 3 días de terminada la
última aplicación del producto. Si no se logra reducir la carga del parásito al 3 % o menos, se
debe re-aplicar otro producto acaricida.

• Métodos indirectos de determinación de carga de varroa: El apicultor no debe olvidar que un
signo de la enfermedad es la aparición en la colmena de abejas deformes (alas defectuosas,
abdómenes pequeños o patas cortas, entre otros). Sin embargo, estos signos tardan en
aparecer y se manifiestan ante un avance importante de la enfermedad, momento en el cual
ya se han producido serias pérdidas productivas. Por esta razón, la observación del estado de

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las abejas en búsqueda de individuos con malformaciones no puede ser una herramienta de
diagnóstico. Tampoco es confiable determinar la carga del ácaro mediante el conteo del
número de varroas caídas al piso sanitario en 24 horas, pues puede que existan pocas varroas
foréticas pero una alta carga de ellas en las larvas generando un falso diagnóstico,
conduciendo a que el productor tome la decisión de realizar tratamiento de forma tardía.

Diagnóstico diferencial de Varroa destructor.

Es importante que el apicultor tenga presente que junto con colectar ejemplares de varroa puede
encontrarse también con individuos de la especie Braula coeca (piojo de la colmena) o Mellitiphis
alvearius (ácaro del polen). El piojo de la colmena es fácil de diferenciar de varroa pues es un
insecto por lo que se distinguen bien sus 3 pares de patas y sus tres tagmas (cabeza, tórax y
abdomen); el ácaro del polen, por el contrario es más pequeño que varroa y menos pigmentado
(véase Fotografía 9).

Fotografía 9: Varroa destructor (izquierda); Braula coeca (centro); y Mellitiphis alvearius (derecha)

Fuente: Campano, Sergio. 2008. Curso de Sanidad Apícola.

Tratamiento para la varroasis

Como la mayoría de los productos apícolas están destinados al consumo humano sólo se pueden
utilizar productos aprobados para la apicultura, ya sean químicos u orgánicos. No se pueden
utilizar acaricidas de uso agrícola o de uso en animales domésticos pues su preparación,
concentración y vehículo del compuesto activo no están preparados para la abeja y pueden
resultar tóxicos tanto para la abeja como para el consumidor de los productos de la colmena. Los
productos químicos sintéticos registrados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) son los
siguientes: Amivar® (amitraz) y Bayvarol® (flumetrina). Sólo se deben utilizar los fármacos
indicados para esta enfermedad. Recientemente, se comenzó a comercializar un compuesto
orgánico (Apilife Var®) formado por timol + levomentol + aceite de eucaliptus + alcanfor (SAG,
2009).

Bayvarol®: Producto farmacológico desarrollado por Bayer el cual contiene 3,6mg de Flumetrina
impregnada en tiras de polietileno. La aplicación debe realizarse cuando no exista flujo de néctar.
Se colocan 2 tiras de Bayvarol® en la cámara de cría en el período de postcosecha o invierno y 4
tiras al inicio de la temporada. Estas tiras deben mantenerse por un período de 45 días y luego son
retiradas.

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Amivar®: Es un producto farmacológico que contiene amitraz como principio activo de alta
efectividad. El apicultor debe colocar una tira por colmena cuando la población es pequeña y 2 si
es abundante. Estas tiras se mantienen por 4 semanas y luego son retiradas. Al igual que el
Amivar® este producto no debe ser aplicado cuando existe flujo de néctar y polen.

Aunque el Servicio Agrícola y Ganadero no prohíbe el uso de productos orgánicos preparados a
base de timol, ácido oxálico y ácido fórmico, estos no se encuentran registrados debido a que no
existen laboratorios que se responsabilicen por su preparación y seguridad. Esto conduce a que
muchas veces el apicultor prepara sus propias soluciones y “recetas” en base a antecedentes que
pueden ser o no confiables, obteniendo resultados variables entre colmenas y apiarios. Sin
embargo, se reconocen algunos ejemplos de preparaciones de productos orgánicos que han
demostrado ser efectivos dependiendo de las condiciones agroclimáticas en las que esté inserto el
apiario.

• Timol en cristales: se aplica 4g de timol en cristales en 2 recipientes plásticos de 5 a 7cm de
diámetro. Estos se disponen sobre los marcos y en esquinas opuestas en la cámara de cría. Se
debe tener la precaución de que el timol no se derrame al poner la tapa de la colmena. Este
proceso se repite 3 veces con 8 días de intervalo. El tratamiento se puede utilizar en cualquier
época del año, pero se deben tener en consideración la temperatura y humedad ambiental ya
que la eficacia depende del porcentaje de evaporación en la colmena.
• Ácido fórmico disuelto en alcohol: primero se ubica cualquier material absorbente (como
papel grueso o toallas higiénicas) sobre los marcos de las colmenas en una zona despejada de
abejas. Posteriormente, se le rocían con una jeringa 30 cc de solución acuosa de ácido fórmico
al 65% cada 4 días completando un total de 6 aplicaciones.
• Ácido oxálico al 3,2% disuelto en jarabe de azúcar al 50%: se prepara una solución al 3,2% de
ácido oxálico mediante la disolución de 32 gr de ácido oxálico deshidratado y puro en agua
azucarada al 50% (esta se prepara agregando agua a 500 gr de azúcar hasta completar 1 litro),
se debe mezclar vigorosamente. Una vez preparada la solución, se aplican 5cc entre los
marcos de arriba hacia abajo y directamente sobre las abejas completando un total de 50cc
por colmena si es que la cámara de cría está completa o bien 5cc por cada marco ocupado.
Este producto no es útil cuando existen fases de desarrollo de la abeja por lo que suele
aplicarse postcosecha o en la invernada. Se ha visto que los apicultores aplican el ácido oxálico
en una concentración que va entre el 4 al 10%. Sin embargo, hay estudios que demuestran
que al aplicarlo al 3,2% se obtiene una buena eficacia. También se ha observado que algunos
productores lo aplican una vez o de 2 a 3 veces cada 7 días. Dado esto, se recomienda ir
chequeando la carga de varroa posterior a la aplicación de cada dosis.
• Biotab®: es un producto a base de ácido fórmico al 65% en presentación de tabletas de 12cm
de diámetro aproximadamente dispuestos en una base orgánica y biodegradable. Se
dispondrá una tableta de Biotab® sobre los marcos de las colmenas. Primero se abre el envase,
a los 7 días se saca del envase y se posa sobre el mismo. Se debe evaluar si requiere una re-
aplicación mediante la determinación de la carga de varroa posterior al tratamiento. Se puede
repetir en el período postcosecha y en la invernada.

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En la Tabla 2 se presentan ejemplos de programas sanitarios para el control de varroa.

Tabla 2: Distintos programas sanitarios de control de varroa

Tratamiento preventivo 1º producto (término
invernada)

2º producto (período
productivo)

3º producto
(postcosecha)

Alternativa 1

Ácido oxálico

Ácido fórmico

Amivar ®

Alternativa 2

Ácido oxálico

Amivar ®

Timol

Alternativa 3

Bayvarol ®

Timol

Ácido fórmico

Fuente: Campano, Sergio. 2009. Curso de Sanidad Apícola.
Nota: Este programa considera la importancia de hacer rotación de productos en la misma temporada y la rotación
entre temporadas apícolas diferentes. Esto es fundamental pues se evita la generación de resistencia por parte de la
varroa a los productos químicos sintéticos (Bayvarol ® y Amivar ®).

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