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un edificio típico olmeca consistía de una construcción de materiales perecederos: postes de

madera, paredes de carrizo repelladas con lodo, techos de palma y pisos de tierra apisonada, con
o sin una subestructura. Las subestructuras o basamentos eran de tierra compactada, ya sea
arcillas o arenas de origen local. En algunos casos, se utilizaron piedras como recubrimiento, y para
la fabricación de los monolitos esculpidos y las "columnas basálticas". Las subestructuras pueden
tener forma piramidal, como los edificios C1 y D1 de La Venta, o pueden ser plataformas de planta
rectangular.

Área Nuclear Olmeca

Los geólogos han determinado que el basalto usado para hacer la mayoría de los monumentos en
San Lorenzo y La Venta proviene del área de los Tuxtlas. En 1960, el arqueólogo Alfonso Medellín
Zenil descubrió Llano del Jícaro, una cantera de basalto olmeca, así como un sitio – taller. La
cantera, cerca de los Tuxtla, está a solo 7 kilómetros del centro olmeca de Laguna de los Cerros, y
era controlado por él. Las excavaciones de 1991 en Llano del Jicaro proporcionaron datos acerca
del proceso de manufactura de monumentos. Un gran altar sin terminar encontrado en el sitio
demostró que los monumentos eran conformados en su forma básica en el sitio de extracción del
material, y luego eran transportados a los centros para su terminación. Sin embargo, la pregunta
es ¿Cómo fueron transportadas estas enormes piedras para altares y cabezas colosales desde los
Tuxtlas, a través de colinas, ríos y pantanos del territorio olmeca hasta San Lorenzo y la Venta?

Es difícil conocer la traza arquitectónica de los asentamientos prehispánicos correspondientes a


los períodos más tempranos de Mesoamérica, ya que en la mayoría están cubiertos por
ocupaciones posteriores. El caso de la antigua ciudad de la Venta es único, puesto que conserva el
trazo arquitectónico original: nunca tuvo una ocupación posterior a lo que se considera su auge
olmeca.

Como todos los sitios olmecas conocidos, San Lorenzo impresiona mucho menos que las ciudades
mayas de Yucatán. Por una razón: ésta mantenía tan solo a unos pocos miles de habitantes, menos
de los 100,000 o más de las ciudades mayas. Los edificios principales eran poco más que
montículos de tierra cubiertos por hierbas, carentes de cualquier tipo de fachada de mampostería
y probablemente estaban coronados por construcciones de troncos y cubiertas de palma. Todo el
sitio de San Lorenzo es un gran montículo, completamente artificial en su origen. Del mismo
modo, las crestas en forma de dedos que sobresalen de los lados de la gran meseta pueden ser
considerados también como montículos. Ya que no existió en absoluto el uso de la piedra para la
arquitectura, la línea entre lo que se considera una construcción en forma de plataforma y lo que
parezca ser otra cosa es a menudo ambigua. Pero en muchos casos, particularmente es el de lo
que deben haber sido plataformas habitacionales, no cabe ninguna duda.

Montículo artificial de San Lorenzo

Se supone que la mayoría de los montículos en San Lorenzo son plataformas que servían de base a
viviendas ancestrales, ahora desaparecidas. Hay cerca de 200 de éstos en el mapa, y es muy
probable que falten aún otros por descubrir. Son elevaciones poco pronunciadas en la superficie,
frecuentemente de menos de un metro de altura, y generalmente rectangulares en planta. Su
distribución recuerda la situación clásica maya, a menudo se encuentran dos montículos en ángulo
recto, o tres delimitando un patio.

Ahora se sabe que los grandes centros olmecas que se desarrollaron en San Lorenzo, La Venta y
Laguna de los Cerros, y los centros pequeños tales como Tres Zapotes, no eran meros sitios
religiosos despoblados, sino asentamientos dinámicos donde vivieron artesanos y campesinos,
especialistas religiosos y dirigentes. La arquitectura olmeca incluye tanto edificios públicos
religiosos como residencias de la élite y casas comunes. Los edificios públicos religiosos fueron casi
siempre plataformas de tierra, sobre algunas de las cuales se construían grandes estructuras de
tipo habitacional. En La Venta se observan después del 900 a.C. tales plataformas alineadas
alrededor de grandes plazas e incluyendo un nuevo tipo de arquitectura, un alto montículo
piramidal, o en el caso específico de La Venta, tronco - cónico.

Plano topográfico de San Lorenzo, donde se aprecian las crestas que sobresalen del perfil de la
meseta artificial.
Mientras que a primera vista los montículos se distribuyen por toda la superficie de San Lorenzo,
hay concentraciones significativas de montículos habitacionales en algunas áreas. De hecho,
pueden definirse dos patrones lineales Norte - Sur. Uno de estos corre al sur desde el extremo de
la cresta Noroeste, continua entre una línea de lagunas por el lado poniente del sitio, y se extiende
hasta la cresta Suroeste. La otra línea comienza al este del grupo B, y se extiende al Sur de forma
similar a lo largo de la cresta Sureste, la cual tiene tantas plataformas habitacionales que ha sido
bautizada como la "Calle Principal" (Main Street). Hay dos claustros más, uno en la base de la
cresta Sur Central, y otro justo al Noreste del Grupo A.

San Lorenzo es en realidad un domo de sal que con el paso del tiempo recibió una gran cantidad
de escombro por ocupaciones, lo que elevó su masa. Toda esta construcción masiva descansa
sobre un meseta natural. Muy por debajo de San Lorenzo hay una serie de capas de piedra. Las
más profundas son bentonitas del Oligoceno (cenizas volcánicas consolidadas, sumergidas en el
manto freático, usadas de manera extensiva como relleno en la fase San Lorenzo) éstas están
cubiertas por la formación de El Encanto, del Mioceno temprano, integrado por capas de lutita
(arcillas sedimentarias consolidadas) alternando con capas muy delgadas de estratos bentoníticos.
Encima de esto, y directamente bajo los niveles culturales más primitivos, hay muchos metros de
gravas ferrosas y arenas que pudieran pertenecer al Plioceno y/o al Pleistoceno. La meseta de San
Lorenzo está soportada por uno de los profundos domos de sal que son muy comunes en la
altamente tectónica cuenca del Coatzacoalcos. Fotografías aéreas indican que esta elevación ha
estado modificando los ríos Tatagapa y Coatzacoalcos hacia el oeste y el este respectivamente,
probablemente a lo largo de un período de muchos miles de años.

Durante las primeras excavaciones se creía que la meseta de San Lorenzo era de origen natural, y
que las hondonadas que la cruzaban por los lados Norte, Oeste y Sur eran resultado de la erosión.
Ahora se sabe que esto era un error. Por ejemplo, las crestas de los Grupos C y D, que sobresalen
de San Lorenzo por el Oeste, son obviamente artificiales ya que cada una es un reflejo de la otra.
Exactamente el mismo tipo de reflejo simétrico se observa en las crestas Suroeste y Sureste, con la
diferencia de que al sur del montículo C4-35, la planta del Suroeste no se completó. Las
excavaciones en la cresta del Grupo D han arrojado que ésta es artificial hasta una profundidad de
7 metros bajo el nivel del suelo, mientras que los depósitos culturales de la plataforma Noroeste
alcanzan casi la misma profundidad. La mayoría de la construcción de estas crestas es anterior a la
misma fase San Lorenzo. Así, las hondonadas delimitadas por las plataformas son artefactos
también, aunque una cierta cantidad de erosión desde el abandono del sitio las ha agrandado.

La traza arquitectónica de La Venta exhibe un patrón que requirió planeamiento y organización.


Con base en fechas radiométricas y material cerámico, se asume que la traza arquitectónica
corresponde al período comprendido entre el 600 y el 400 a.C. Aún no se define si esta
organización arquitectónica rigió su traza en siglos anteriores a los mencionados. El arreglo de los
edificios de La Venta obedece a alineaciones en ejes norte - sur, formando espacios (¿plazas?)
alargados entre cada alineación. En La Venta se han definido 10 complejos arquitectónicos: A, B, C,
D, E, F, G, H, I y la "Acrópolis Stirling". Se estima que la extensión máxima de esta antigua ciudad
cubrió 200 ha; desgraciadamente poco más de la mitad de los vestigios arquitectónicos han sido
destruidos desde los años cincuenta.

Complejos C y A de La Venta

Los edificios de La Venta eran simples construcciones de barro que parecen haber sido protegidas
en su época por un recubrimiento de piedras pulidas y tierras compactadas y coloreadas. Tenía el
sitio, como elemento principal, una gran "pirámide" de extraña forma, dominando un conjunto
arquitectónico orientado de norte a sur y limitado en el extremo opuesto por una pirámide
escalonada. Esta pirámide de barro, de unos 130 metros de diámetro y 30 de altura, tiene una
forma que se acerca más bien a la de un cono truncado y en cuyos costados van alternando diez
lomos con diez depresiones simétricamente repartidos, forma que, a decir de los arqueólogos,
pudo haber sido inspirada por los conos erosionados tan abundantes en la región de los Tuxtlas.

Plano del centro ceremonial de La Venta

El complejo A es el grupo arquitectónico más pequeño de La Venta y es considerado el recinto


ceremonial del sitio. Cerrándose alrededor de esas dos masas principales, se integraban plazas
mediante la combinación simétrica de plataformas bajas, escaleras y unas extrañas empalizadas
formadas por grandes columnas monolíticas de basalto empotradas verticalmente en el piso y
muy próximas una de la otra. Estas empalizadas remataban, en medio de las dos plazas, con unos
recintos totalmente cerrados formados por esas mismas columnas basálticas. En esta unidad
arquitectónica se descubrieron más de 20 ofrendas pequeñas, las cuales tenían vasijas de
cerámica, cuentas y figurillas de piedra, hachas votivas y otros objetos portátiles. Asimismo, en
este conjunto arquitectónico se encontraron "ofrendas masivas". Se trata de construcciones
subterráneas, de cerca de 8 m de profundidad y aproximadamente 20 m por lado, dentro de las
cuales se depositaron bloques de serpentina verde formando un diseño abstracto –
imaginativamente llamados "máscaras de jaguar", y cuya presencia oculta debió representar para
los olmecas un contacto mágico con las fuerzas del agua, de la tierra y del cielo.. Estos mosaicos
fueron inmediatamente tapados con arenas de diferentes colores, sobre las cuales se construyó
un montículo de adobe circundado por las columnas de basalto.

Corte de la ofrenda masiva de La Venta

Por otro lado, los "pavimentos" son también depósitos subterráneos a menor profundidad que los
anteriores, donde también se dispusieron toneladas de bloques de serpentina en forma de
pavimento, sin formar un diseño abstracto como los primeros. La función y el simbolismo de estas
singulares construcciones es desconocida, pero se deduce que su importancia es ritual y que
posiblemente están asociados a la Madre Tierra. Dentro del montículo piramidal que limitaba el
conjunto al Norte, se han descubierto algunas "tumbas". Dentro de la estructura A-2, se encontró
una tumba que consistió de un recinto con paredes y techo formado por columnas de basalto,
provenientes sin duda de las empalizadas mencionadas. Dicho depósito funerario contenía restos
óseos deteriorados e incompletos de dos individuos jóvenes sobre una capa de pigmento rojo.
Asimismo, se encontraron otros depósitos menos elaborados clasificados también como "tumbas",
sin restos óseos, pero que por la disposición de los materiales asociados se interpretaron de esta
forma.

Planta del mosaico de serpentina, y tumba con columnas de basalto

Si bien la arquitectura de San Lorenzo y La Venta todavía era de barro, pronto empezarían a surgir
en otras regiones, durante el Formativo superior, los primeros intentos de arquitectura en piedra.
La evolución de los elementos arquitectónicos que rigieron en toda Mesoamérica, tuvo un
importante escenario en el área nuclear olmeca. Desde la compactación de los basamentos y
plataformas de barro, la extracción y el corte de las piedras, los inicios de las escaleras y de los
pilares, y la construcción de habitaciones con materiales perecederos principalmente de origen
vegetal; hasta la concepción de los primeros centros ceremoniales, de los basamentos para los
templos y de las tumbas.

Vista actual del la Gran Pirámide de La Venta

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