P. 1
antología textos periodísticos

antología textos periodísticos

|Views: 38.615|Likes:
Publicado porJose Berbel

More info:

Published by: Jose Berbel on Oct 17, 2010
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/18/2013

pdf

text

original

DEPARTAMENTO DE LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA

IES SOL DE PORTOCARRERO, ALMERÍA

ANTOLOGÍA DE TEXTOS PERIODÍSTICOS 1.- COLUMNA DE JUAN JOSÉ MILLÁS EN EL PAÍS GENTE QUE SOBRA Juan José Millás, EL PAÍS 10/09/2010 Lo primero que notas al regresar de las vacaciones es que ha aumentado la mendicidad. Lo percibes en el metro, en los semáforos, en las puertas de las cafeterías caras. Ha aumentado la mendicidad, te dices saliendo de la Fnac con las novedades literarias del otoño. Ha aumentado la mendicidad, te repites calle arriba, hacia Callao. Cuatro palabras a las que das vueltas dentro de la boca, mezclándolas con la saliva, intentando extraer de ellas algún significado. Significan que hay más mendigos que cuando te fuiste, hasta ahí llegas. Hay más pobres que le sobran al Estado español al modo en que le sobran los gitanos al francés. Sobran sus estómagos, sus lenguas, sus ojos, sus bocas, sus pulmones, sus culos, sus pollas, sus coños, sus miradas extraviadas, sus palabras, sobran sus piojos. En el vagón del metro distingues enseguida a los que sobran. Son tres y lo llevan escrito en la frente. Hay otros cuatro o cinco a punto de sobrar. También lo llevan escrito. Los que no sobramos (aún) nos alejamos de ellos por miedo al contagio. Intentas refugiarte en la lectura de las solapas de los libros que acabas de comprar. ¿Pero de quién son los mendigos? Tuyos no (¿por qué entonces ese malestar?). Ni del alcalde (de otro modo no fabricaría bancos imposibles para impedir su descanso). ¿Pertenecen quizá al Ministerio de Interior, al de Igualdad, al de Trabajo, al de Fomento, al de Defensa, al de Sanidad, al de Economía, al de Hacienda? Mientras las estaciones se suceden, repasas ministerio a ministerio y compruebas que no pertenecen a ninguno, ni siquiera al de Justicia, que ya es decir. Tampoco al de la Solidaridad, que ni existe ni se le espera. Ha aumentado la mendicidad, una frase sencilla, impersonal, sin sujeto, como cuando decimos llueve o hace calor. Un suceso atmosférico. La mendicidad como Ciclón de las Azores. 2.- COLUMNA DE CURRI VALENZUELA EN ABC FAMOSAS CURRI VALENZUELA – 17/10/2010-- ABC Hagan la prueba y formulen la típica pregunta de abuelete a un grupo de niños y niñas preadolescentes, de uno en uno: «¿Qué quieres ser de mayor?. Ellos, los chavales de 10 a 12 años, desean lo mismo con lo que soñaron sus padres a esa edad: ser futbolistas o bomberos, en algún caso piloto, quizás policías, algún nostálgico, torero. No constituyen aspiraciones de contenido intelectual que exijan muchos años de estudio, pero sí implican grandes dosis de sacrificio físico y, sobre todo, de esfuerzo. Las niñas, por su parte, contestan casi al unísono: «!Famosas!». Lo que quieren es ser peinadas, maquilladas, vestidas a la última y sentadas en un plató de televisión para ganar un montón de dinero sin más preparación o esfuerzo que lo poco que se requiere para criticar a otros famosos, contar alguna intimidad propia y luego, en la calle, ser perseguidas por paparazzis y fans. Medio siglo de reivindicaciones feministas, treinta años de una Constitución que proclama la igualdad de los sexos y una Bibiana Aído tirados por la borda por un deseo colectivo de parecerse a Belén Esteban. Patético. Hay en los sueños juveniles bastante de rechazo a los modelos de sus mayores. Los chicos no desean pasar muchas horas al día en una oficina o una fábrica de automóviles, ni mucho menos haciendo cola ante una sucursal del INEM, como sus padres. Las hijas de madres cuarentonas que se las ven y se las desean para atender trabajos, casas, cocinas, cuidados de padres, supervisión de los deberes infantiles sueñan con un futuro mucho más relajado para ellas mismas. Y, sin embargo, los roles marcados inconscientemente por padres y madres calan en lo más profundo de las mentalidades de sus hijos. El padre que sienta a su lado al chaval para compartir con él un partido
SEGUNDO DE BACHILLERATO Página 1

DEPARTAMENTO DE LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA

IES SOL DE PORTOCARRERO, ALMERÍA

de fútbol le está inculcando el sueño de emular a Casillas; la madre que trata de olvidar sus preocupaciones frente a programas de telebasura hace concebir en su hija la idea de que está bien buscarse el porvenir como gran hermana. No digo que haya que inculcar en los chavales de ambos sexos el deseo irrefrenable de convertirse en registradores de la propiedad, pero sí que tendríamos que caer en la cuenta de que lo que se ve por la tele, se cría. Lo único que le faltaba a este país era criar a miles y miles de mujeres para ser famosas como Belén Esteban. 3.- COLUMNA DE ROSA MONTERO EN EL PAÍS EXISTE Rosa Montero – EL PAÍS-- 12/10/2010 Primero Alfonso Guerra soltó lo de "la señorita Trini" refiriéndose a Trinidad Jiménez, después algunas mujeres políticas protestaron y, a continuación, una tropa de articulistas y comentaristas se dedicó a ridiculizar esa protesta. Pero vamos, faltaría más, decir que Guerra es machista por semejante comentario, exclamaban. Más aún: ¡Hablar de machismo a estas alturas! Cuando en España somos todos tan ultramodernos y hemos superado esas antiguallas. Esta actitud sobrada, la tonta presunción de estar de vuelta de todas las cosas, es un defecto típico de los países nuevos ricos como el nuestro, en donde hemos pasado en un abrir y cerrar de ojos del más rancio provincianismo a creernos los más avanzados del planeta. Y esta pátina de modernidad, apenas más profunda que una capa de maquillaje, ha hecho que hablar hoy de machismo o de feminismo parezca trasnochado, algo nada in. Si antes, cuando éramos antiguos y pobres, éramos machistas, ahora, ricos y desarrollados, ya no lo somos. Hemos dejado el sexismo atrás junto con las demás rémoras del franquismo. Ese parece ser el silogismo. Y lo malo es que en esta trampa caemos muchos. Veo a multitud de hombres que ni se plantean más lo del sexismo porque, afortunadamente, "eso ya está superado"; y veo a infinidad de mujeres desorientadas que no se atreven a considerarse feministas por miedo a que se mofen de ellas. Sin duda los excesos de lo políticamente correcto han contribuido a la confusión. Y así, tener que repetir a cada instante "todos y todas" o "ciudadanos y ciudadanas", por ejemplo, rompe los nervios y la salud mental del más templado. Pero eso no significa que no siga existiendo el sexismo, que, por cierto, también puede ser ejercido por mujeres. Resumiendo: decir "miembros y miembras" es una papanatez. Y decir "la señorita Trini" es de un machismo zafio e innegable. 4.- COLUMNA DE LAURA CAPMANY en ABC, DESDE MI BUHARDILLA Los infamosos 21/07/2010 Mi hija Laura, en una de sus acuñaciones veraniegas, ha rebautizado a su padre como «el muy infamoso Vitorio». Yo no he tardado ni un segundo en apropiarme de tan honroso título y hacerlo hereditario, para que nos abarque a los tres, como una sombra protectora, en el camino de la vida, y, a más corto plazo, en el destartalado y fulgurante paseo de Figueretas —o «Figuretas», como leí en el periódico— que recorremos a diario. Aquí, donde arde el cielo como si fuera Troya, entre las purpurinas, plataformas, brocados y escotes de la isla, somos, gozosamente, los infamosos. Ser infamoso no es nada de lo que uno deba avergonzarse. Antiguamente, la fama era un laurel. Se lo ganaban, con sus gestas, los valientes guerreros, con su voz, los cantantes, con su genio, los músicos, arquitectos, poetas... O con su fe, los santos. En el extremo opuesto del espectro, estaban los infames. Hoy, para ser famoso hay que enseñar las prendas, y no precisamente las del alma, contar intimidades y usar con desparpajo la parla verdulera. Se bastan, la ignorancia y la insolencia, para hacer de cualquiera un personaje. Así es que lo contrario ha de ser virtuoso. Ibiza se ha llenado de famosos de antaño, y también de famosos actuales. A veces te los cruzas en D'Alt Vila, o te los imaginas en sus fiebres de oro. Yo creo que no son ciertos, sino seres de espuma. Gente de luz Adlib, improvisada, fatua como el engaño de sus fuegos. A lo mejor son puros avatares, como dice sentirse nuestra ministra Aído. Y a lo peor resulta que ser mucho es ser
SEGUNDO DE BACHILLERATO Página 2

DEPARTAMENTO DE LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA

IES SOL DE PORTOCARRERO, ALMERÍA

nadie. Y que el mundo, el difícil, el sencillo, el de todos, se acaba derritiendo al calor de los flashes, y sólo deja un humo empalagoso. Yo a mi hija se lo cuento a su manera. Con érase una vez un infamoso... 5.- COLUMNA DE ARTURO PÉREZ REVERTE – en XL SEMANAL UNA HISTORIA DE GUERRA Arturo Pérez-Reverte (XL Semanal, 13/09/2010) Alguien escribió en cierta ocasión que si una historia de guerra parece moral, no debe creerse. Y alguna vez lo repetí yo mismo. Pero eso no es del todo verdad. O no siempre. Como todas las cosas en la vida, la moralidad de una historia depende siempre de los hombres que la protagonizan, y de quienes la cuentan.[…] Base de Mazar Sharif, Afganistán. Cinco guardias civiles, de comandante a sargento, perdidos en el pudridero del mundo, formando a la policía afgana. Cinco guardias de veintidós llegados hace cinco meses y medio, desperdigados por una geografía hostil y cruel, en misión de alto riesgo, en una guerra a la que en España ningún Gobierno llamó guerra hasta hace cuatro días. Los cinco de Mazar Sharif, como el resto, eran gente acuchillada, porque lo da el oficio. Sabían desde el principio que a la Guardia Civil nunca se la llama para nada bueno. Y menos en Afganistán. Si lo que iban a hacer allí fuera fácil, seguro, cómodo o bien pagado, otros habrían ido en vez de ellos. Aun así, lo hicieron lo mejor que podían. Que era mucho. Atrincherados en una base con americanos, franceses, holandeses y polacos, vivían con el dedo en el gatillo, como en los antiguos fuertes de territorio indio. Igual que en los relatos de Kipling, pero sin romanticismo imperial ninguno. Sólo frío, calor, insolaciones, sueño, enfermedades, soledad. Peligro. Los únicos cinco españoles de la base, de la provincia y de todo el norte de Afganistán. […] Un triste día se enteraron de la muerte de sus dos compañeros en Qualinao. De la pérdida de dos guardias civiles de aquellos veintidós que llegaron hace medio año, y de su intérprete. Y pensaron que el mejor homenaje que podían hacerles era que la bandera norteamericana que ondea en la base fuese sustituida, aquel día, por la española a media asta. Eso no se hace allí nunca, aunque a diario hay norteamericanos muertos, los franceses sufrieron numerosas bajas, y también caen holandeses y polacos. Así que el jefe de los guardias civiles, el comandante Rafael, fue a pedir permiso al jefe norteamericano. Accedió éste, aunque extrañado por la petición. Saliendo del despacho, el guardia civil se encontró con el jefe del contingente francés, quien dijo que a él y a sus hombres les parecía bien lo de la bandera. En ésas apareció otro norteamericano, el mayor James, que nunca se distinguió por su simpatía ni por su aprecio a los españoles, y con el que más de una vez hubo broncas. Preguntó James si los muertos de Qualinao eran guardias civiles como ellos, y luego se fue sin más comentarios. A las ocho de la tarde, cuando fuera de los barracones apenas había vida, los cinco guardias se dirigieron a donde estaba la bandera. Formaron en silencio, solos en la explanada, cinco españoles en el culo del mundo: Rafael, Óscar, Rafa, Jesús y José. Cuando se disponían a arriar la enseña, apareció el teniente coronel francés con sus cuarenta gendarmes, que sin decir palabra formaron junto a ellos. Luego llegaron el mayor James, el teniente Williams y veinte marines norteamericanos. Y también los polacos y los holandeses. Hasta el pequeño grupo de Dyncorp, la empresa de seguridad privada americana destacada en Mazar Sharif, hizo acto de presencia. Todos se cuadraron en silencio alrededor de los cinco españoles, que para ese momento apretaban los dientes, firmes y con un nudo en la garganta. Y entonces, sin himnos, cornetas, autoridades ni protocolo, el capitán Rafa y el sargento José arriaron despacio la bandera. Una historia de guerra nunca es moral, como dije antes. Si lo parece, no debemos creerla. Pero a veces resulta cierta. Entonces alienta la virtud y mejora a los hombres. Por eso la he contado hoy.

SEGUNDO DE BACHILLERATO

Página 3

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->