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Autoridades del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, miembros de

esta universidad, alumnos, familiares y amigos, gracias por permitirme


el honor de compartir con Uds. estas palabras.

Para todos los aquí presentes, en especial para nosotros, los hasta
ahora alumnos, hoy es un día especial. También este es un día que
recordaremos asociado al festejo, porque hoy nos hemos reunido para
celebrar una etapa que se cierra.

El día de graduación es la recompensa a las largas horas de estudio, a


las noches en vela, a los nervios previos a los exámenes, a los fines de
semana robados a las familias.
En algunos años, seguramente al mirar atrás y recordar esta
ceremonia de graduación, también nos daremos cuenta que hoy, 14 de
Octubre de 2010, fue el día en que comenzamos a olvidar mucho de lo
que aprendimos en la Universidad.

Veremos en ese momento como habrán desertado de nuestra mente


una infinidad de fórmulas, nombres memorizados cuidadosamente,
teorías económicas y teoremas que en ese ahora, resultarán lejanos.

Pero incluso aunque se desvanezcan esperanzas de riqueza material


logradas con las ideas de Foucault, las complejidades de Riemann o las
teorías económicas de Keynes que hemos aprendido, veremos cómo
aún perdurarán los aspectos más profundos de la educación lograda y
los ideales que cada uno de nosotros nos llevamos hoy de aquí.

Pese a este saber de lo que perderé con los años quiero, hoy,
compartir con Uds. otros saberes que estas aulas han sembrado en mí
y que quiero rescatar por sobre aquellos que se irán, pues
seguramente son lo que mayormente templarán mi alma de hombre:

Sé que dentro de 20 o 30 años me voy a arrepentir más de las cosas


que no hice que de aquellas que sí hice, así que me comprometí a
soltar amarras de todo puerto seguro.

Aprendí también que si sólo elijo hacer lo que realmente amo, los
resultados serán consecuencia y no causa. Aprendí que quiero actuar
más que ser actor. Que quiero hacer lo que quiero hacer más que
querer ser lo que me gustaría ser. Aprendí que quiero escribir, más
que ser escritor. Que quiero ser sano, más que ser doctor. Que quiero
enseñar, más que ser maestro. La vida es un desafío muy grande para
vivirla solo a la espera de los premios o títulos que nos regalará. La
alegría está en el viaje.
Aprendí que es más poderosa la preparación que el miedo mismo al
desafío. Ahoga tus inevitables dudas con trabajo y preparación.

Descubrí que mi mejor herramienta es la acción. Siempre elije la


acción. Cada historia con la que me he conectado, todos los líderes a
los que he admirado, cada cosa insignificante que he logrado es el
resultado de elegir una acción. Aprendí que soy el resultado de mis
elecciones. Puedes ser una víctima pasiva de las circunstancias o
puedes ser el héroe activo de tu propia vida. La acción es el antídoto a
la apatía, el cinismo y la desesperación.

Inevitablemente cometerás errores en este andar. Aprende de ellos y


sigue adelante, serán tu mejor tesoro. Después de todo, si al final de
todas tus batallas no puedes contarles a tus nietos algunas derrotas,
significa que has vivido con extrema cautela, y habrás fallado de todos
modos. Al final de tus días, serás juzgado por tu galope, no por tus
tropiezos.

Porque como escribió una vez José Ingenieros “Cuando pones la proa
visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud
inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti
el resorte misterioso de un Ideal. Es ascua sagrada, capaz de
templarte para grandes acciones. Custódiala; si la dejas apagar no se
reenciende jamás. Solo vives por esa partícula de ensueño que se
sobrepone a lo real”.

En un rato, por esa puerta por la que hace algunos minutos ingresaron
alumnos, saldrán nuevos profesionales, nuevos doctores, nuevos
magísteres pero, por sobre todo, saldrán muchos ideales de un mundo
mejor.

Saldremos de aquí esta tarde con una sola cosa que nadie más tiene.
Allí afuera habrá centenares de personas con el mismo título que
nosotros; habrá miles haciendo lo que tú quisieras hacer para ganarte
la vida. Habrá otros miles que desearán tu posición y tus conquistas y
hasta tal vez te las quiten.

Pero tú serás la única persona que tenga la custodia total de ese único
Ideal.

Hace un tiempo, alguien a quien admiro mucho me enseñó que hay


dos palabras en inglés, de difícil traducción al castellano, que expresan
para mí los dos adjetivos que explican la paradoja de nuestras vidas:
estas son “fulfilling” y “meaningful”.

“Fulfilling” tiene que ver con la sensación de gratificación asociada a


alcanzar aquello que uno se propone.

“Meaningful” tiene que ver con la sensación subjetiva de tener un


sentido, un propósito que va más allá de nosotros mismos.

La paradoja reside en que muchas de las cosas que son “fulfilling” y


nos gratifican a corto plazo como lo es la ceremonia del día de hoy,
nos hacen sentir vacíos desde el punto de vista del “meaning”.

Las cosas “meaningful”, las significativas, no se construyen de un día


para el otro. No pueden hacerse sin un horizonte a largo plazo.

Hoy es un día especial, porque el mejor adjetivo para este día es


“fulfilling”, este día tiene sabor a logro pero aún está falto de
“meaning”.

Ese significado es el que buscaremos luego de abandonar esta sala y


es la mayor responsabilidad que nos llevaremos de aquí.

En esa majestuosa aventura de darle significado a los propósitos


alcanzados radica una de las bellezas más singulares de nuestra propia
vida. Esos significados definirán nuevos propósitos que nos regalarán
la búsqueda de nuevos sentidos.

En esta tarde, en esta ceremonia que calidamente guardaremos en


nuestra memoria, plena de grandes expectativas, te llamo en nombre
de esta escuela y todos los que han pasado por ella, a abrazar la fe de
que cada reto puede ser superado por tu energía y todos los
problemas pueden ser resueltos por tu sabiduría.
Te llamo a agitar otras almas desde tu pasión, a vencer todo obstáculo
a la justicia con determinación, a ennoblecer tu propia vida, a inspirar
a otros, a servir a tu país, y a explotar tu vida más allá de tus propios
límites, simplemente porque también aprendí que somos sabios
ignorantes de todo lo que podemos lograr.

Clase 2010, gracias de nuevo por permitirme compartir con ustedes


este momento tan especial en nuestras vidas y felicitaciones a todos
una vez más.

Muchas Gracias.-