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Epifita

Epifita (del griego epi sobre y phyton planta) se refiere a cualquier planta que crece sobre
otro vegetal usándolo solamente como soporte, pero que no lo parasita.[1] Estas plantas son
llamadas en ocasiones "planta aéreas", ya que no enraizan sobre el suelo. Sin embargo,
existen muchas especies de algas, incluyendo las marinas, que son epifitas sobre otras
especies acuáticas (marinas o acuáticas angiospermas).

Las epifitas utilizan la fotosíntesis para proveerse de energía y (las que no son acuáticas)
obtienen humedad del aire o de la lluvia que se deposita sobre la superficie de su anfitrión.

Las raíces pueden desarrollarse primariamente por adhesión y las estructuras especializadas
(como las escamas y copas) son las que recogen y mantienen la humedad.

Las epifitas no parasitan a su anfitrión, sino que crecen independientemente obteniendo


únicamente apoyo físico. La ventaja más evidente respecto a otras hierbas restringidas a la
tierra es que reciben más luz en los umbríos ecosistemas boscosos y se mantienen lejos de
los herbívoros. Sin embargo pueden desarrollarse tan apretadamente que llegan a dañar la
planta anfitriona.

Las epifitas más conocidas incluyen los musgos, líquenes, orquídeas, helechos y bromelias
(como la Tillandsia), aunque se pueden encontrar en todos los grupos principales del reino
vegetal. Las acumulaciones de grandes epifitas se dan más abundantemente en las selvas
húmedas tropicales y bosques templados lluviosos, pero tanto líquenes como musgos se
encuentran en cualquier entorno con árboles.

El primer trabajo monográfico importante sobre la ecología de las epifitas fue escrito por
A.F.W. Schimper (Die epiphytische Vegetation Amerikas, 1888).

Las epífitas son una de las seis subdivisiones del sistema de Raunkiær.

Árbol que soporta sobre tronco y ramas numerosas plantas epifitas, en el Parque Santa
Elena de Costa Rica.
Muchas orquídeas son epífitas. En la imagen se muestra el crecimiento típico de una de
ellas en el tronco de un árbol.