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Ana de Gutiérrez

El poder de tus
palabras
hacia tus hijos

L
as palabras que decimos no se las lle- dentes, me sentía avergonzado y me esfor-
va el viento, dejan huella en quienes zaba por consolar a quien había dañado.
las escuchan. Un día mi maestro, quien me vio dando
Hay palabras que nunca se olvidan, éstas excusas a un compañero de salón después
marcan la vida de un ser humano, sea para de una explosión de ira, me llevó a un aula,
bien o para mal. Debemos tener cuidado en me entregó una hoja de papel lisa y me dijo:
La impresión esto, ya que puede llegar a tener mucho po- ¡Estrújalo!
que dejamos der en la vida de nuestros seres queridos. Asombrado, obedecí, lo arrugué e hice
con él una bolita. Luego me dijo: “Ahora
en los demás En unos segundos se puede destruir lo
que tanto amamos, nuestros hijos. Unas déjalo como estaba antes”. Por supuesto
es imposible pocas palabras pueden hacer la diferencia, que no pude dejarlo como estaba. Por más
de borrar más un “Felicidades, lo hiciste muy bien” o un que traté, el papel quedó lleno de pliegues
aún cuando “Eres un tonto, no haces nada bien”, pue- y arrugas.
den marcan la vida de nuestros pequeños. El profesor me dijo: “El corazón de las
lastimamos personas es como este papel. La impresión
Para nosotros pueden ser palabras sin sen-
con nuestras tido que mencionamos en un momento de que dejas en ellos, será tan difícil de borrar
reacciones o irá, de cansancio, de desesperación, pero como esas arrugas y esos pliegues que has
para ellos es algo que los sella para toda la hecho en el papel”.
con nuestras Así aprendí a ser más comprensivo y
vida. Porque ellos ven en nosotros al maes-
palabras tro, al modelo a seguir y bien pueden decir: paciente. Cuando siento ganas de estallar,
“Si mi mamá me dice que soy un tonto, soy recuerdo ese papel arrugado. La impresión
un tonto”, o bien, “¡Mi mamí me dice que que dejamos en los demás es imposible de
soy inteligente, que sí puedo!” borrar más aún cuando lastimamos con
Esta anécdota ilustra muy bien, el poder nuestras reacciones o con nuestras pala-
de las palabras: bras.
Cuando era joven, mi carácter fuerte, im- Como madres, somos protagonistas en
pulsivo y explosivo, me hacía reventar en la formación de nuestros hijos y no sólo
cólera a la menor provocación. La mayoría espectadoras, no dejemos que la T.V., los
de las veces, después de uno de estos inci- videojuegos, maestros(as), sean quienes

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eduquen y formen a nuestros hijos, El apoyo de una madre significa mu- Pidamos sabiduría a Dios para que
atrevámonos a ser excelentes protago- cho para su hijo o hija. Ella es alenta- nuestras palabras sean de mucha ben-
nistas en las vidas de nuestros peque- dora y puede escucharse su voz como dición en la formación de nuestros pe-
ños y a contribuir con nuestras palabras un eco en la distancia infundiendo va- queños “Y mi lengua hablará de tu
y nuestro ejemplo para formar hijos con lor y confianza en los corazones de sus justica y de tu alabanza todo el día”
una autoestima aceptable, que puedan hijos. Salmo 35:28. No permitamos ser sega-
valerse por sí mismos, que se acepten Además nos aconseja lo siguiente al das por la ira, el enojo, la desespera-
como son, que crezcan con un exce- dirigirnos a nuestros hijos. ción, recordemos que el tono y la acti-
lente amor propio hacia ellos mismos y tud que tengamos cuando les hablamos
hacia los demás. Palabras para evitar: a nuestros pequeños, definirán el valor
La autora Sharon Jaynes en su libro: • Deberías… que ellos mismos les otorguen a nues-
El poder de tus palabras, menciona lo • Tendrías que… tras palabras. Es importante que pon-
siguiente: • No puedes hacer nada bien… gamos atención en ello para determinar
“Dios pone talentos y dones en cada • ¡Me estás volviendo loca! si estamos construyendo o deformando
niño, y es la responsabilidad de los pa- • Te lo he dicho mil veces. la vida de nuestros hijos.
dres el descubrir el tesoro escondido • ¿Por qué no puedes ser como tu Pongamos en práctica la herramien-
detrás de ese rostro pecoso, ese pelo hermana/hermano? ta poderosa que tenemos como hijas de
rebelde y esos pies embarrados. Una • Mira todo lo que hago por ti. Dios, la oración, todo lo que le pidamos
madre sabia mira más allá de los mo- a Dios con fe, Él nos lo dará como dice
ños rosa, las mejillas rosadas o los la- Palabras que un niño su palaba “Pídeme, y te daré por he-
bios carnosos. Al ser específica en la siempre desea escuchar: rencia las naciones” (Salmo 2:8ª). Con
alabanza, el niño cree lo que su madre • ¡Bien hecho! esta confianza, podemos descansar en
percibe. Nuevamente, la madre se con- • Me alegra que seas mi hijo/hija Dios. Él será el que ponga en nuestra
vierte en el espejo en el que ese niño o • Me encantan pasar tiempo contigo. boca palabras que edifiquen y con ello
niña se ve a sí mismo. • ¡Eres una gran amiga o un gran ami- formemos personas al servicio de su
Las palabras de una madre son go! Nombre.
como la brisa que hincha las velas de la • Gracias por limpiar tu cuarto. Hicis-
esperanza y de los sueños en un niño te un buen trabajo.
para impulsarlo hacia nuevos horizon- • Siempre puedo contar contigo.
tes. Pero debemos ser cuidadosas de • Eres un verdadero regalo de Dios
que esa brisa que impulsa sus velas los para mí.
envíe en la dirección que Dios ha pla- • ¡Estoy orgullosa de ti!
neado y no fuera de curso en una ruta • Estoy orando por ti.
de su propio diseño humano. • ¡Sabía que podías hacerlo!”

Las palabras de una madre son


como la brisa que hincha las velas
“Sondea tu de la esperanza y de los sueños
corazón; tal vez en un niño para impulsarlo hacia
tú mismo seas
nuevos horizontes.
culpable de lo
que tanto criticas
de otros”.

Abril - Junio 2010 9