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Cría ojos y te sacaran los cuervos

Cría ojos y te sacaran los cuervos, eso me dijo Cristina

después de tener un orgasmo intenso, mientras yo la miraba

con ojos de acero, para no perderme en su egoísmo. Es de

ese tipo de mujeres que te atrapa, es una verdadera viuda

negra. Después de un buen rato mirando el techo, partí

caminando desnudo hacia la cocina, el suelo estaba lleno de

los pedazos de ese hombre y mucha sangre, yo mismo me

pregunto como pudimos tener sexo con el cuerpo de ese

pobre desgraciado, tirado en el pasillo,

me imagino que parte de nuestro morbo nos excitaba pensar

que todavía estaba vivo y nos podía sentir mientras el se

moría inevitablemente.

Una ves que llegué a la cocina puse a hervir el agua para

hacernos un par de cafés, ya era tarde, estábamos atrasados

para llegar al trabajo, así que no tuvimos tiempo para

comentar como había estado. Yo me tome el café tan rápido

como pude, de hecho me quemé el paladar.

Como de costumbre tomamos desayuno desnudos sobre la

cama con el televisor prendido, puesto en mute. De pronto

Cristina me preguntó que qué iba a hacer con el cuerpo ? y le

contesté tu trajiste a ese pobre hombre, y ella me miro con

sus ojos de muñeca, y apuntándome con el tenedor, me dijo "


Ese es un rol de hombre, yo traigo a los invitados y tu te

deshaces de los cuerpos" y se dirigió a la ducha, luego salió

del baño con el pelo mojado, al balcón del departamento,

completamente desnuda

excepto por un collar que le había regalado Alejandro Magno,

siempre tenía esa extraña obsesión, de intentar sentir, sentir

frío calor lo que fuera, llevaba siglos intentando sentir algo,

muchas veces la vi metiendo la mano en un sartén con aceite

hirviendo, en el cual posteriormente haría su plato favorito,

camarones al ajillo, y nunca jamás vi un gesto de dolor. Por

mientras yo pensaba que haría con el cuerpo de ese hombre,

que afortunadamente era pequeño y delgado, así no tendría

que trozarlo antes de meterlo a la tina con la soda cáustica,

me molesta el olor a cuerpo quemado por el acido pero lo que

no soporto es el sonido de los tendones cuando cortas las

articulaciones ese "clack" me irrita, es como si todavía se

estuviera quejando el pobre desgraciado. Mientras revisaba

en la despensa cuanto acido quedaba, se asomó Cristina y me

dijo "Adiós mi amor, no me esperes hoy por la noche, cenaré

fuera"

Después de que Cristina se fue, me quedé reflexionando

sobre aquella frase, pero no por mucho tiempo, tenia mucho

trabajo por delante. Me tenía que deshacer de ese cuerpo

rápido antes de que los vecinos empezaran a sentir el hedor


de ese cuerpo putrefacto, además quería llegar a la reunión

almuerzo con ls accionistas. Así que me puse manos a la obra,

lo tomé y lo arrastré por el pasillo hasta el baño, le saqué toda

la ropa antes de meterlo dentro de la tina, para que la soda

cáustica pudiera

trabajar mas rápido, todos saben que cuando hechas soda

cáustica a un cuerpo con ropa, la carne se adhiere a la ropa y

eso hace que queden pedazos sin des hacer. Bueno cuando

estaba en este proceso de sacarle la ropa al desgraciado me

di cuenta que tenía todo el cuerpo tatuado, empecé a ver los

signos ,eran viejos signos del Necronomicón,

un antiguo libro de magia negra, después de todo el infeliz en

algo raro andaba metido y el que a hierro mata a hierro

muere, el infeliz terminó seco por dentro sin una gota de

sangre en sus venas. Lo que me llamó la atención es que el

tipo todavía tenía el pico parado, eso confirma nuestra teoría

que él seguía vivo mientras con Cristian teníamos sexo,

quizás antes de morir se calentó al escuchar los gritos y

gemidos de Cristina, anoche estaba hecha una verdadera

Bitch. Así que volví a la cocina y le corte el pico con cocos y

todo, tomé la precaución de elegir el cuchillo de sushi es el

más afilado que tenemos, para poder hacer un corte limpio.

tome el pico y lo guardé en un taper ware, para mantenerlo

fresco. Una ves hecha esa tarea me dispuse a meter el cuerpo


en la tina, echarle el último galón de soda cáustica que nos

quedaba, el desgraciado se retorcía y saltaba como si aún

estuviera vivo, me recordó a las babosas que cuando niño

quemaba con cigarrillos en el jardín de la casa de mis padres.

Bueno la ropa la tiré por el ducto de basura del edificio, como

es de

costumbre, el problema son los huesos, los putos huesos, la

verdad que como todo en la vida, tiene dos caras, el placer es

comer, pero luego tienes que lavar los platos, lo malo es que

para limpiar este tipo de cena el Quix no te sirve. Bueno

volviendo a los huesos, lo que hay que hacer es tomar una

bolsa, los metes todos adentro y los machacas con un

martillo, tomando la precaución de que no quede ninguno

identificable como de humano, sobre todo hay que tener

cuidado con el cráneo, es bastante duro e identificable.

Una ves terminada mi ingrata tarea tome el taper ware y lo

envolví para regalo, y mandárselo a Cristina a su oficina, ese

tipo de sorpresas le encantan, le gustan mucho ese tipo de

detalles, así que llamé a Fedex y pedí que vinieran a buscar

un paquete antes de almuerzo, y lo fueran a dejar al 22 de la

Avenida de las Acacias. Eso me daría tiempo de ducharme y

limpiar la sangre y el desorden del departamento. Luego me

iría a mi almuerzo con los accionistas, eso si confieso que


estaré pendiente de revisar el correo de mi BlackBerry, para

saber si Cristina había recibido el regalo que le mandé.

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