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Alas Clarin Leopoldo - La Conversion de Chiripa

Alas Clarin Leopoldo - La Conversion de Chiripa

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Llovía a cántaros, y un viento furioso, que Chiripa no sabía que se llamaba el Austro, barría el mundo, implacable; despojaba de transeúntes

las calles como una carga de caballería, y torciendo los chorros que caían de las nubes, los convertía en látigos que azotaban oblicuos. Ni en los porches ni en los portales valía guarecerse, porque el viento y el agua los invadían; cada mochuelo se iba a su olivo; se cerraban puertas con estrépito; poco a poco se apagaban los ruidos de la ciudad industriosa, y los elementos desencadenados campaban por sus respetos, como ejército que hubiera tomado la plaza por asalto. Chiripa, a quien había sorprendido la tormenta en el Gran Parque, tendido en un banco de madera, se había refugiado primero bajo la copa de un castaño de Indias, y en efecto, se había mojado ya las dos veces de que habla el refrán; después había

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Pero tenía un valor pasivo. de forma de queso. Así como los economistas dicen que la ley del trabajo es la satisfacción de las necesidades con el mínimo esfuerzo. Tenía Chiripa cuarenta años. Por eso andaba tan mal de fondos. de flatos y malos sabores. calzados con alpargatas que parecían terracuota. Chiripa. viendo pasar una manifestación de obreros. y como tenía el estómago estropeado le dejaba vivir de ilusiones. porque se habían cansado de sus escándalos de trasnochador intemperante que no paga la posada en años y más años. que la tenía casi abandonada. y blanco si era aguardiente. Chiripa. Sí. pero para ellos -se había dicho Chiripa sin saber lo que decía. al levantarse del suelo tenían apariencias de raíces de árbol. o para convertir la planta muerta en espanta-pájaros. ocho horas de trabajo. y con el orgullo de esta parsimonia en los gastos.. hasta que vino a desengañarle la furia del cielo. En llevando dos reales en el bolsillo. dormía mucho. que es la de más apuro. donde creyó hacer los huesos duros. estremeciéndose. que llegaba a heroico. pero bien pronto le arrojó de allí a latigazo limpio el agua pérfida que se agachaba para azotarle de lado. Vestía de lo que le dejaban otros miserables por inservible. y tendiéndose en el banco del paseo público. que se caía a pedazos. ni apenas tenerse derecho. rodeado de surtidores. por los bañistas. comida ruin y fría y mucho líquido tinto. pensó: -¡Rediós. sin ningún género de derechos pasivos. con las frías punzadas de sus culebras cristalinas. Era muy distraído y bastante borracho. y en cuanto a los pies. Chiripa no podía con una maleta. El sombrero. siendo mínimas. 2 . -Bueno. semejaba la fuente de la alcachofa. parecía Chiripa un mísero arbolillo o arbusto.. a cuyo frente marchaba un estandarte que decía: ¡Ocho horas de trabajo!. y tan poco había adelantado en su carrera de mozo de cordel. Parecía besarle con lascivia la carne pálida que asomaba aquí y allí entre los remiendos del traje. duro y viejo. y para eso tiran bombas! Con ocho horas tengo yo para toda la temporada de verano. de cuyas cañas mustias y secas pendían míseros harapos puestos a. para el hambre y para el frío.subido a la plataforma del kiosko de la música. semovientes. vagamente pensaba que lo del mínimo esfuerzo era lo principal. se creía con derecho a no echar mano a un baúl sino de Pascuas a Ramos y cuando una peseta era absolutamente necesaria. porque de negro había venido a dar en amarillento. huyendo de la intemperie. de un color que hacía dudar si los sombreros podrían tener bilis. como si padeciese ictericia. y que a él habían de amoldarse también las necesidades. mojarse. Un espanta-pájaros que andaba y corría. y por eso aquella misma y trágica mañana le habían echado del infame zaquizamí en que dormía. Un día.

por supuesto. con cierta vanidad. ya que no había bastante dinero para que a todos 3 . Que estaba solo en la tierra. la moneda. se había desvanecido. respeto.Generalmente andaba taciturno. que vivía casi de nada! Oh. Entonces atendía más. tan poéticamente. Ello era que hacía unos treinta años (todos de hambre y de frío) eran tres notabilidades callejeras. aunque no lo juraría) lo tenía desde la remota infancia. ya lleno de canas. capital. Prefería. sin mala intención. llamaba alternancia. tristón. pero no sabía leer. se hubieran vuelto malhumorados y no estuvieran para bromas. que era casi disculpa para sus picardías.. por hablar como hablaban los demás. como si los vecinos del pueblo. lo cual no tenía nada que ver con la gana de ilustrarse y divertirse. Veía pasar. bien lo sabía él. su fama. «¡Bah! el mundo era malo. pero no se acercaba a pedirles ni un perro chico. el nombre debía de ser Bernardo. No sabía nada. La alternancia era no excluir de todos los sitios amenos y calientes y agradables al hombre cubierto de andrajos. y oía. La alternancia era el trato fino. en fin. sin pensar en Él. Aquello solía estar hilvanado. donde otros perdían el tiempo fingiendo esperar trabajo. por supuesto). sino para llenarle de injurias. Sus gracias de pillete infantil ya nadie las recordaba. lo que había predicado Cristo. Chiripa (el apellido no lo recordaba. todos decían que el jornal no bastaba para las necesidades. en su mala estrella. y entrar en el teatro. no para servirle. Pipá. tierra. a los señoritos que antaño reían sus travesuras y le pagaban sus vicios precoces. La principal era considerar un gran desatino el pedir ocho horas de trabajo. el vivir mano a mano con los señores y entender de letra.. había exageración. especie de mosqueteros del hampa. y blasfemar como todos. y pudiera cada quisque vestir con decencia y con ropa estrenada en su cuerpo. porque sería el hombre menos chiripero del mundo. A veces se le antojaba que un periódico. ¡Rediós con la manía!». pero la suya no saldría. sin que él supiera por qué.. con una palabra que había inventado él para sus meditaciones de filósofo de cordel. como cosas de Chiripa. o un libro viejo y sobado que oía deletrear a un obrero. Chiripa y Pijueta. había muerto. La historia trágica de Pipá ya sabía Chiripa que había salido en papeles. máquinas. porque no querrían ni reconocerle. si él trabajara aquellas ocho horas que los demás pedían como mínimum (él no pensaba mínimum. «Todo se volvía pedir instrumentos de trabajo. Ya que por lo visto iba para largo lo de que todos fuéramos iguales tocante al cunquibus. la entrada libre en todas partes. a oír disparates. Se arrimaba a la esquina de la plaza. porque él había sobrevivido a su gloria. Otra cosa les faltaba a los pobres que nadie echaba de menos: consideración.. que él no llamaba así. no me acuerdo». y si te vi. ¿Qué era la alternancia? Pues nada. que le leyeran los papeles. sólo por los andrajos. sino la aporreada. como no saben los perros por qué los llaman Nelson. Todos se quejaban de que se ganaba poco. según había oído algunas veces. Su apodo. aquel Cristo a quien él sólo conocía. y creía. silencioso. se tendría por millonario con lo que entonces ganaría. si él supiera lo que era sarcasmo por tal tendría su mote. una barbaridad. Nunca daba su opinión. o sean los cuartos. ¡si fueran como él. Pero ni siquiera los de las letras de molde daban en el quid.. Ney o Muley. Ya él mismo se guardaba de disculpar sus malas obras y su holgazanería como gatadas de pillo célebre. para trabajar. aunque no se tuviera dinero. conversaciones más o menos incoherentes acerca de política o de la cuestión social. envejeciendo. hubiera sido para él un buen amigo. lo que Chiripa. pero la tenía..

si los otros tienen ciertos escrúpulos? Eso era la alternancia. y convidarse a una copa. y eso que todas le 4 . aunque el uniforme era de eso. Como testigo falso. y se metió en la población en busca de mejor albergue. de trato. Pasó junto a la Biblioteca. y el ricacho le venían a pedir su testimonio. Temerían que fuese a robar libros. Pasó junto al Gobierno de provincia... pero no era hora de oír a los testigos falsos. Aquello era público. pero a Chiripa le echarían los mozos en cuanto advirtiesen que iba tan sucio..les tocase algo. No se le ocurrió entrar allí. para él todo era prevención.. por el teatro. pero en mi sano juicio y sin alguna fechoría. algunos magistrados que no tenían qué hacer en la Audiencia. Aquí me admitirían si estuviera borracho.. y dejarles sentarse junto al fuego. como era el llamarse ricos y pobres de tú.. porque no pedía limosna. y saludarlos con el sombrero. y ser diputados y obispos.. como él lo parecía. y enseñar cada cual lo que supiera a los pobres. había jurado allí varias veces decir la verdad. Él no sabía leer siquiera. El instinto le decía que de aquel salón tan caliente. y pisar alfombras. sería cierto cuando ellos lo decían. alternancia. de ningún modo. No sabía Chiripa qué era todo lo demás que había en aquel caserón tan grande. honorario. todo lo mismo. En las tiendas podía entrar. donde estaba la prevención. y en fin. para eso. y allí dentro todos eran sabios. gracias a dos chimeneas que se veían desde la calle. Pasó junto a la Universidad. eso había creído él que era el cristianismo y la democracia.. mientras duraba la tormenta. en cuyo claustro se paseaban. a él le echarían poco menos que a palos. cosas para prender. darse la gran vida sin ofender. Lo sabía por experiencia. y en efecto. cuando señoritos como el abogado. como ello mismo lo decía.. hecho una sopa. ¿por qué no se establecía la igualdad y la fraternidad en todo lo demás. por el hospital. Vagamente se daba cuenta de que aquello estaba mal hecho... También era pública. pues en todo el pueblo pasaban por caballeros los que le mandaban declarar lo que. pues la de acusado no lo era. después de todo. Pasó por el Banco. A un mozo de cordel en activo le dejarían entrar... A lo menos cerrado para él. En todas partes había hombres con gorra de galones. y hasta lavándose la cara a veces.... le echarían también. no sería la cosa tan mala. pero no para los pobres de solemnidad. Pasó junto a la Audiencia.. cosa de sociedad. en cuanto se averiguaba que no tenía que comprar cosa alguna.. pero a él. También le echarían los porteros. *** Salió del kiosko de la música a escape. para él cerrado. pero ¡era por unos motivos tan complicados! Además. Pasó junto a un café: no osó entrar. y el escribano. sin darse cuenta de su delito. tan harapiento que daba lástima.. y eso debía ser el socialismo. siempre había dicho la verdad.. y el procurador. de juntarse. por el cuartel. para no dejar entrar a los Chiripas. única misión decorosa que Chiripa podría llevar allí. a condición de salir inmediatamente. echando chispas contra el Fundador de la alternancia y contra su Padre. en lo que podía hacerse sin gastos. que estaba reducido a la categoría de pordiosero. o echar multas. o tallar a los chicos y llevarlos a la guerra. de lo que le habían mandado decir. y que no iba a hacer el menor gasto. Pero todo estaba cerrado.

la iglesia estaba templada. ¡Ni en las tabernas había para él alternancia! Y.. creyendo sinceramente que un carca valía tanto como un sacerdote. a poco salían. Sólo Chiripa corría por las calles. vio Chiripa otro pordiosero.beatas que despachaban. Entró en una capilla y se sentó en un banco. algo por el estilo. olía a recuerdos de chico». en justo pago. intentó santiguarse. Nada de eso.. abismado en la oración. sin recelo. y por si acaso. «¿Iría a echarle?». anduvo hasta el altar mayor sin que nadie le diera nada. «Pero ¡qué paciencia necesitaba aquel señor. se puso de rodillas. Comparada con la calle. que asomó la cabeza por la portezuela que tenía delante y miró con atención a Chiripa. le eran simpáticos. nadie paraba mientes en aquello. del cual se apartaba otro bulto semejante. De vez en cuando un bulto negro se separaba del grupo y se acercaba al armatoste. El chisporroteo de las velas tenía algo de hogar. que debía de importunar a los demás devotos esparcidos por naves y capillas. se asomó otra vez a la portezuela y con la mano hizo seña a Chiripa. junto al púlpito de la Epístola. «¿Si estaré faltando?» pensó. Un sacristán o cosa así cruzó a su lado la nave y le miró sin extrañar su presencia.faltaban. pues las -81. a todo esto. «Era incienso. cosa extraordinaria. Estaba abierta. para aguantar tanto tiempo dentro del armario! ¿Cuánto cobraría por aquello? Por de pronto nada.. como a uno de tantos fieles. Se puso colorado. como perseguido por el agua y el viento. tranquilos. calado hasta los huesos. Llegó junto a una iglesia. -Ahí dentro habrá un carca -pensó Chiripa. distinguió el grupo de mujeres que en un rincón arrodilladas formaban corro junto a un confesonario. pero nadie protestaba. era un viejo de barba blanca que suspiraba y tosía mucho. molesta. ya acostumbrados a la penumbra. el cielo desplomándose en chubascos. El ruido que hizo sobre la tarima llamó la atención del confesor. «Y nada. parecía saludarle. No sabía nada. de rodillas. los santos quietos.. Cuando la oscuridad de la capilla se fue aclarando a sus ojos. Olía bien. El templo resonaba con los chasquidos de la tos. que le miraban con dulzura. Allí cerca. cosa triste. se fijaban en su presencia. Las beatas se iban sin pagar». Chiripa notó que las que aún quedaban. A él no le echaban de allí». o cera. En cuanto el cura despachó a la penitente que tenía al otro lado del ventanillo con celosías. Le iba gustando aquello. sin ánimo de ofender al clero. A él era. Cuando la capilla fue quedando más despejada. En las tabernas. 5 . Chiripa!. y él temblando de frío. -¿Es a mí? -pensó el ex-mozo de cordel. Un obispo con un sombrero de pastor en la mano. Entró. diciendo: -¡Bien venido. o todo junto y más. Chiripa empezó a sentirse menos mal. pero no supo.Él.

por aquí -dijo el sacerdote haciendo arrodillarse a Chiripa delante de sus rodillas. y se fue a arrodillar en el sitio que dejaba libre la penitente. a no morirse de hambre. rece usted el acto de contricción. y había que tomar la cosa en serio. y mal. y le hacían pasar delante de las señoritas aquellas que estaban formando cola. Y se levantó. Además. El cura. -¿Cuánto tiempo hace que no se ha confesado? -Pues. Por probar de todo. Era un monte virgen de impiedad inconsciente. no como en la Audiencia. Había ayunado bastante. entre vergüenza y desconocida ternura. tenía cuerpo de anacoreta. donde yo quería que me diesen voto. esponjándose-. no sé por qué tiquis-miquis del padrón o su madre. penitencia no le había faltado. Le llamaban a él creyendo que iba a confesarse. Chiripa no resultaba un gran pecador más que desde el punto de vista de los pecados de omisión.. fuera de eso.. tan brutal como falta de intención impía. comprendiendo que allí había que decir la verdad. -¡Cómo! -Que nunca. y él sólo había atendido. para mí no era. le fue guiando y enseñando lo que podía en tan breve término. y la pícara blasfemia. varón prudente y piadoso. y resultó que aunque era para todos. Nadie se había cuidado de su salvación. -Por ahí. verdadera. 6 .-¡Tiene gracia! -se dijo. pa ver lo que era eso del sufragio. lo peor que tenía eran unas cuantas borracheras empalmadas. -¿Por qué no? -se dijo el perdis-. ¡Cuánto honor para un Chiripa! En la vida le habían tratado así. y el frío y el agua y la dureza del santo suelo habían mortificado sus carnes no poco. El cura le fue ayudando a recitar el Señor mío Jesucristo. En esta parte era recluta disponible para la vida del yermo. aquello del hijo mío le había llegado al alma.. no. El cura insistió en su gesto. Aquí no es como en el Ayuntamiento. -Hijo mío. a la confirmación no había llegado. -No lo sé -contestó Chiripa humilde. No tenía más que el bautismo. toa la vida.. creyendo que Chiripa no lo notaba. pero con gran satisfacción. Pero si jamás había confesado sus culpas. El miserable sintió una cosa extraña en el pecho y calor en las mejillas.

-Bueno. y Chiripa lo hacía todo de buen grado. seguía tomando su conversión el pobre diablo. me he pasao a la Iglesia. Entonces Chiripa. -Como a los carcas los llaman clerófobos. aplazando las cuestiones de pura forma y lenguaje. hombre. porque allí a lo menos hay.. -¡Tampoco. a los curas. alternancia. En fin. no es eso!. Y Chiripa contestaba: -Sí.. de adhesión a la iglesia.... su amor y fidelidad a la religión en cuyo seno se le albergaba. no me avergüenzo. que era muy dura y no entendía. Chiripa? -le decían otros hambrientos. que él espontáneamente expresara a su modo lo que sentía. hombre!. exclamó como inspirado: -¡Viva Carlos Sétimo! -¡No. El corazón se convertía mucho mejor que la cabeza. -¿Conque te has hecho monago... se convino en que Chiripa seguiría las lecciones del nuevo amigo.librodot... burlándose de la seriedad con que.. Pero quiso el cura algo más. ______________________________________________ Fuente: http://www. en aquel templo que había estado abierto para él cuando se le cerraban -84todas las puertas. después de pensarlo. allí donde se había librado de los latigazos del aire y del agua. días y días. No tanto -dijo el confesor sonriendo.com 7 .Poco a poco el corazón de Chiripa fue tomando parte en aquella conversión que el clérigo tan en serio y con toda buena fe procuraba. El clérigo le hacía repetir protestas de fe.

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