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La Biblia y Nuestros Abuelos

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LA BIBLIA Y NUESTROS ABUELOS

La Biblia dice que esta es la responsabilidad de los abuelos junto con los padres: ³Vendré con los hechos poderosos de Dios el Señor; haré mención de tu justicia, de la tuya sola. Oh Dios, tú me has enseñado desde mi juventud, y hasta ahora he anunciado tus maravillas. Y aun en la vejez y las canas, no me desampares, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a esta generación, tu poderío a todos los que han de venir.´ Salmo 71:16-18 ³Porque El estableció un testimonio en Jacob, y puso una ley en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos, para que ellos pusieran su confianza en Dios, y no se olvidaran de las obras de Dios, sino que guardaran sus mandamientos; y no fueran como sus padres, una generación porfiada y rebelde, generación que no preparó su corazón, y cuyo espíritu no fue fiel a Dios.´ Salmo 78:5-8 Los abuelos son los que pueden ser generosos con los nietos. A veces necesitan ayuda económica para su educación, para algún viaje educacional, aún para un ministerio espiritual. Siempre son bien recibidos los regalos del momento. Cuando hay la posibilidad, abrir una cuenta de ahorros para gastos educacionales futuros es un regalo invisible pero será muy apreciado en un futuro. Los abuelos pueden abonar a esa cuenta en los cumpleaños y otros días especiales. Debemos animar a nuestros nietos a trabajar para ganar dinero y ahorrar para luego poder cubrir tales gastos y no caer en siempre estar buscando préstamos. Nos toca animarles a manejar bien sus finanzas, sean niños con poco dinero, jóvenes ya percibiendo algo por su trabajo, o padres de familia. Conocemos las trampas como la tarjeta de crédito, el no gastar según un presupuesto, o el gastarlo todo en gustos y no ahorrar para urgencias. Hemos aprendido el valor real de ³cosas´ y tenemos la perspectiva del tiempo. Los abuelos somos consejeros valioso para nuestros nietos. No tanto ³maestros´, pues eso es trabajo de los papás, pero podemos compartir lecciones ganadas en la vida. El consejero es uno que es buscado por su sabiduría, así que si hemos de ser buscados y corresponder como sabios, debemos ser sabios. Los libros de la sabiduría de la Biblia ofrecen el mejor cursillo sobre la sabiduría verdadera que existe. Yo trato de leer en ellos todas las semanas de mi vida porque son tan prácticos. Rara vez encuentro un problema que no es tratado ampliamente en esos libros. Recordemos que otro requisito de un consejero es ser un amigo, no un juez, uno que escucha antes que hablar, uno que el nieto sabe que le ama. Un abuelo regañón y mal humorado nunca será buscado como consejero. Es triste cuántos nietos piensan que sus abuelos son anticuados y que no entienden a los muchachos modernos. Es cierto que somos de otra generación

pero los principios y valores de la vida no cambian de generación en generación. Para ser aceptados como consejeros, tenemos que probar que estamos todavía parte de nuestro mundo y que conocemos sus problemáticas y sus verdaderas necesidades. Abuelos, debemos leer y observar lo que es el mundo y no sólo criticarlo y quejarnos de todo. Nos urge´estar en el mundo y no ser del mundo´ (Juan 17:16) en el sentido de no aislarnos de la modernidad aun cuando no podemos entrar activamente en muchas de sus cosas por la sencilla razón de que ya no somos jóvenes. Pero si la mente es joven todavía, el cuerpo puede hacer mucho más de lo que pensamos. No debemos dejar de aprender cosas nuevas. Mi sugerencia es que tratemos de lograr que las tres generaciones convivan en todas las oportunidades posibles, o sea, aprovechar los días festivos y las vacaciones para tener convivios. En estos días los hijos ya no viven cerca de los abuelos y juntarse representa un gasto de dinero y de energía, pero no debemos pasar los años sin convivios tri-generacionales, aunque sea por un día o un fin de semana. Francamente, los abuelos no aguantamos largos tiempos y la mayoría prefiere tiempos cortos porque nos cansamos fácilmente. Los abuelos jóvenes pueden diferir conmigo en este punto de vista, pero cuando sean de mayor edad van a saber de qué estoy hablando. Lo importante es tener y apreciar ese tiempo con las tres generaciones juntas.

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