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ROUSSEAU: CONTEXTO, BIOGRAFÍA, IDEAS, OBRAS

El contexto

Hacia el siglo XVIII o Siglo de las Luces- surge en Francia el movimiento ideológico conocido como la
Ilustración, el cual sirvió como fundamento intelectual para transformar la organización política y social de
innumerables países tanto de Europa como de América.
La Ilustración fue el fundamento intelectual que transformó de raíz el modo de pensar tanto en lo social
como en lo político y en lo económico. Es la corriente cultural que considera a la razón como la principal fuerza
capaz de asegurar el progreso de la sociedad. Realiza una revisión de la concepción del mundo y del hombre,
en todos los terrenos. El movimiento partió de las transformaciones ideológicas del Renacimiento y se vio
potenciado y vivificado por las revoluciones políticas y económicas que se produjeron en Inglaterra en los siglos
XVII y XVIII respectivamente. Desde Gran Bretaña, donde tiene su origen, el movimiento pasa a Francia, país
en el que adquiere su forma, para de allí saltar al resto de Europa y América.
-En el campo de la filosofía se produce el centro de interés que se desplaza de la metafísica hasta la teoría del
conocimiento y el estudio de la constitución de la materia y de la vida;
-En el campo religioso se produce la crítica a las religiones positivas y las formulaciones del ateísmo, surgiendo
una gran preocupación por el estudio de la naturaleza y sus leyes, que provoca importantes avances científicos
en el campo de las ciencias naturales, biológicas, fisicoquímicas y matemáticas.
-Políticamente, es la época del despotismo ilustrado, que desembocará en la separación de poderes y llevará al
parlamentarismo, a la vez que a una subordinación del poder religioso al político.
-La tendencia más radical dentro del movimiento ilustrado la constituye el Enciclopedismo.
-En este siglo la educación ocuparía gran parte de las preocupaciones de los reyes, de los pensadores y de los
políticos, surgiendo en este siglo las figuras de dos grandes de la pedagogía y la educación, Rousseau y
Pestalozzi.
-En el campo de las doctrinas económicas la Ilustración plantea, sin llegar a resolverlos, los problemas con que
se enfrentará el mundo surgido de la Revolución Industrial capitalista o que se presta a realizarla.
Los enemigos de la Enciclopedia la llamaron “El evangelio de Satanás”. La Enciclopedia se inspiró en
las doctrinas racionalistas, materialistas y deístas de la época del iluminismo, combatiendo a la iglesia, a la
monarquía y a la injusticia social. El trabajo se realizó en condiciones increíbles de persecución y hostilidad por
parte de las autoridades, teniendo a su favor un éxito instantáneo, cuya influencia fue incalculable en la historia
política de Francia y del mundo entero. Los enciclopedistas fueron, en efecto, los precursores intelectuales de la
revolución francesa de 1789. La enciclopedia fue el principal medio difusor de las ideas filosóficas de la
ilustración y constituyó la reacción de los pensadores ilustrados en contra del despotismo de los monarcas y del
dogmatismo imperante de la iglesia.

Biografía de Rousseau
Este es el tiempo (siglo XVIII) y esta es la tierra (Europa) en que le tocó vivir a Juan Jacobo Rousseau,
ya que nace en Ginebra, Suiza en 1712 y muere en Ermenonville, Francia en 1778 a la edad de 66 años, por lo
que toda su vida transcurre durante el siglo XVIII.
Rousseau llegó a combatir algunas ideas del enciclopedismo del cual formó parte, atacando algunas
tendencias como el ateísmo, el exceso del intelectualismo, la falta de moral, etc., sin perder de vista que en el
siglo XVIII se pretendía separar la religión de la moral, donde los deístas afirmaban la indisolubilidad entre la
religión y la ética, mientras que los ateos afirmaban la posibilidad de construir un cuerpo del conocimiento éticos
basados en principios naturales, sin tener que ser vinculados a la trascendencia divina.
Mientras que los enciclopedistas denunciaban y procuraban corregir los abusos sociales de su tiempo,
Rousseau radicalizó su crítica de la misma, proclamando una reforma más profunda que cualquiera de sus
antecesores y contemporáneos, ya que aspiraba a una reforma mucho más amplia y totalizadora: la reforma de
la educación y de las costumbres de la humanidad.
A los ocho días de nacido fallece su madre, encargándose de su primera educación, su padre Isaac
Rousseau de oficio relojero, quien le proporcionó la afición por la lectura, pues mientras el padre trabajaba, el
niño le leía; sin embargo, a los diez años, muere su padre, por lo que es confiado a unos tíos por parte de
madre. Rousseau recibió una educación deficiente, por lo accidentado de su infancia. A los 16 años huyó de
Ginebra para refugiarse en Saboya bajo la protección de un sacerdote. En Annecy lo protegió Madame Louise
de Warens, una mujer rica y generosa que tuvo una profunda influencia en la vida y escritos de Rousseau,
apoyándolo en sus estudios y en su afición por la música. Rousseau pasó por un período de lecturas
incesantes. A su vuelta, trabajó como preceptor en Lyon. Como secretario de Madame Dupin, fortaleció su
amistad con Diderot y D´Alembert, redactando los artículos de la Enciclopedia referentes a la música.
De aquí se desprende que para comprender la singular personalidad de Rousseau, sea por demás
necesario conocer su inquieta y errabunda vida, pues por su temperamento inestable radicó en los más
diversos sitios desempeñando gran variedad de empleos y oficios que pronto abandonaba, trabajando desde
aprendiz de grabador hasta secretario, desde lacayo hasta preceptor.
Entre los cuarenta y los cincuenta años de edad, el pensamiento del educador ginebrino madura y el
éxito llama a sus puertas, pues con la aparición de “La nueva Eloísa”, su fama y gloria alcanzan su apogeo, por
lo que el hombre que había predicado el retorno a la naturaleza y que había puesto el ejemplo marchando al
campo y que en cierta forma se había convertido en un solitario, se daba cabal cuenta que contaba con millares
de seguidores.
“La nueva Eloísa”, “El contrato social” y “Emilio”, han sido consagrados por la crítica de dos siglos,
haciendo que su pensamiento aparezca en toda historia de las ideas políticas y pedagógicas. Entretanto,
Rousseau había tenido cinco hijos con Teresa Levasseur.
La publicación de “Emilio” provocó diversas reacciones, algunas favorables y otras acusatorias, por lo
que es perseguido tanto por la iglesia como por el gobierno civil. El libro levantó demasiada polémica tanto a
favor como en contra, debido en gran parte a la ideología imperante en su época y al sacudimiento de
conciencia que provocó por medio de las innovaciones que en su obra proclamaba.
El Parlamento de París condena la obra y ordena el arresto de Rousseau, viéndose en la necesidad de
huir a Suiza, pero como Ginebra y luego Berna lo persiguen también, se tuvo que dirigir a Inglaterra, donde el
filósofo Hume le brinda hospitalidad. Dominado por la manía persecutoria, pasó unos años de cambio
domiciliario y recelo casi constantes. Vuelve a Francia en 1767.
Hacia 1770, enfermo y solitario, pero con el afecto de muchos de sus seguidores, inicia la redacción de
“Rousseau, Juez de Juan Jacobo”, regularizando legalmente su relación matrimonial con Teresa Levasseur.
Poco después inició la redacción de sus “Confesiones”, documento autobiográfico importante y avance claro del
movimiento romántico, que refrendaría su último libro, “Ensueños de un paseante solitario” (póstumo, 1782).
El 2 de julio de 1778, a los 66 años de edad, fallece, siendo sepultado en los jardines del castillo de
Ermenonville, Francia, y posteriormente trasladado a París, la capital francesa.
Por la variedad y penetración que manifestó en distintos campos (pedagogía, lingüística, filosofía de la
cultura y de la sociedad, reflexión moral y política), aparece como precursor de algunas líneas centrales del
pensamiento contemporáneo.

Algunas ideas centrales de Rousseau


1. Libertad y sociedad:
- La verdadera libertad del hombre en una sociedad justa es la libertad moral, por la cual el hombre es
conscientemente dueño de sí, obediente a la ley del Estado sin perder su libertad individual por la cual adhirió a
formar la sociedad.
- Rousseau estima que el hombre es bueno y en él está la fuente de su propia felicidad: "La fuente de la
verdadera felicidad está en nosotros”. Pero es una felicidad que implica el uso de la racionalidad y de la libertad,
en el dominio de sí. "Nunca ha creído que la libertad del hombre consista en hacer lo que quiere, sino en no
hacer nunca lo que no quiere".
- Entre el individuo y la sociedad existe interacción; pero el individuo no constituye la sociedad; ni el poder
social, ni la sociedad absorben totalmente al individuo. Todo lo que el individuo enajena con el pacto social (de
poder, bienes, libertad) es solo lo necesario para formar la comunidad (los intereses comunes, la voluntad
general). En el mutuo límite que los individuos ponen a su libertad y en la correspondiente responsabilidad de la
comunidad para con el individuo, se concilia interactivamente al individuo con la sociedad, la libertad con la ley.
2. Igualdad:
- La igualdad consiste: en que la riqueza de ningún ciudadano sea tan opulenta para comprar a otro y ninguno
tan pobre para verse obligado a venderse.
- Esto constituye un ideal inalcanzable pero la legislación debe tender a lograrlo.

3. La Razón:
- El sentimiento es innato, pero no los conocimientos, y para amar es necesario conocer primero. El cultivo de la
inteligencia y de la razón es, pues, importante, no en sí mismo, sino para la formación del hombre en la plenitud
del amor. Las grandes ideas nos vienen por la razón cuando vemos el espectáculo de la naturaleza y
escuchamos la voz interior .

Ideal pedagógico de Rousseau


Aunque Rousseau es producto de la ilustración filosóficamente hablando, no por ello comulgaba con la
idea generalizada del racionalismo, sino que más bien encauzó sus ideas hacia el subjetivismo y la
espontaneidad emocional del naturalismo, es decir, en la vuelta de la humanidad hacia la naturaleza, libre de la
maldad humana, para encontrar una libertad exenta de los patéticos resultados de la civilización
contemporánea, pues a cambio de los valores civilizados como el racionalismo, la reflexión constante, el
dominio, la complejidad y la objetividad, Rousseau propuso los valores subjetivos del naturalismo
(espontaneidad, libertad) .
Como inspirador de la escuela nueva: Rousseau criticó la educación tradicionalista, proponiendo como
alternativa una educación cuya finalidad primordial fuera la conservación de la naturaleza humana, señalando
que los educadores, en lugar de modelar al hombre según sus propias ideas, lo hicieran procurando el
desarrollo físico y espiritual del niño de forma espontánea, consignando además que cada nuevo conocimiento
adquirido sea un acto creador para que la educación provenga del propio interior del educando. Enseñar por el
interés natural del niño y nunca por el esfuerzo artificial, de ahí resulta que sigan vigentes sus postulados de
abandonar todo antes de fatigar al niño y de desgastar su interés inútilmente, siendo preferible que aprenda
poco a poco, a que haga algo en contra de su voluntad y libertad. Educación activa o auto activa, es la ventaja
de aprender por nosotros mismos, pues no debemos de acostumbrarnos a una servil sumisión a la autoridad de
los demás, sino que, ejercitando nuestra razón, adquiramos cada vez más ingenio para conocer las relaciones
de las cosas, conexionando nuestras ideas e inventando instrumentos; en cambio, adoptando todo lo que se
nos imponga, el espíritu se desenvuelve torpe e indiferente, como un hombre siempre vestido y servido por sus
criados, que a fin de cuentas pierde la actividad y el uso de sus miembros.
Primeras palabras de la obra pedagógica de Juan Jacobo Rousseau “Todo sale perfecto de manos del
autor de la naturaleza. En las del hombre todo se degenera.” (Libro primero –de cinco libros) Rousseau
centraba su pensamiento filosófico-pedagógico en la idea de que la civilización era el origen de la corrupción del
ser humano, siendo esta la idea que mejor encajó en el desarrollo del pensamiento educativo de toda su obra,
en la medida en que lo condujo a dedicarse a los problemas relacionados con la educación. Rousseau propone
como alternativa de solución, la vía de la transformación interna del hombre por medio de la educación, de ahí
que su papel en el desarrollo de las ideas pedagógicas sea de vital importancia.
Lo interesante de la obra pedagógica de Rousseau reside en su claro sentido paidocéntrico, porque
incita a conocer al niño, ubicándolo como eje del proceso educativo, es decir, el niño como tal y no como
hombre en miniatura.
Sin duda alguna, una de las partes más débiles de la obra de Rousseau es la relacionada con la
educación femenina, ya que la mujer pierde importancia y sustantividad social en su obra, restándole valor
autónomo al señalar que la educación de las mujeres debe de ser relativa a los hombres, gustándoles ser útiles
y amar y honrar al hombre, haciéndole la vida agradable y dulce, siendo estos –según Rousseau- los deberes
de la mujeres de todos los tiempos.

Sus obras
La producción literaria de Rousseau abarcó diferentes facetas, sobresaliendo la filosofía, la pedagogía,
la psicología, la teoría política y social, la música, la botánica, etc., por lo que es muy extensa su producción
escrita tanto en forma de novela como de cartas y discursos, sin embargo, me concretaré a dar una breve
descripción de sus obras más trascendentales:
La nueva Eloísa (1760-61)
Cuando Rousseau abandona París en 1756, se retira a Montmorency, en donde escribe esta novela
“La Nueva Eloísa”, una romántica historia de un amor desgraciado, en el que se debaten los problemas de la
formación y el valor de la familia. La sinceridad humana, llevada hasta la más profunda introspección, hizo que
incluso la psicología y el sistema psicoanalítico lo tengan como precursor.
El contrato Social (1762):
En esta obra, Juan Jacobo Rousseau expone que todos los hombres son iguales, y que en ellos reside
la soberanía para gobernar, aunque la confían a sus representantes. Afirma que la verdadera libertad es la
obediencia a las leyes emanadas de la voluntad de los ciudadanos, y que la mejor forma de gobierno es la
república. Al exponer sus argumentos para la libertad civil, ayudó a preparar la base ideológica de la Revolución
francesa, defendiendo la voluntad popular frente al derecho divino.
Emilio (1762)
Esta es la obra cumbre que expresa el ideal pedagógico de Rousseau, en la que expone una nueva
teoría de la educación, subrayando la importancia de la expresión, antes que la represión, para que el niño sea
equilibrado y librepensador. “Emilio” es un excelente tratado pedagógico, rico en intuiciones y orientaciones,
que influyó en la voluntad popular y democrática.
Confesiones (1782)
Aunque Rousseau completó el manuscrito de sus Confesiones hacia 1770, esta obra no fue publicada
hasta después de su muerte. Es una obra autobiográfica de profundo auto examen, que revelaba los intensos
conflictos morales y emocionales de su vida. En esta obra, Rousseau introduce un nuevo estilo de expresión
emocional extrema, relacionado con la intensa experiencia personal, además de la exploración de los conflictos
entre los valores morales y sensuales.
Ensueños de un paseante solitario (1782)
Esta obra figura entre los ejemplos más perfectos de la literatura introspectiva, la cual es iniciada en
1777 pero publicada póstumamente.
La Botánica (1802):
Durante su estancia en Inglaterra, Rousseau preparó el manuscrito de su Tratado sobre botánica
publicado póstumamente.

Otros aspectos referidos a la educación:


- La degeneración de la evolución social, en abierto contraste con las ideas sobre el progreso que se había
desarrollado en Inglaterra y que, de una u otra forma aparecían también como la raíz de la reflexión de los
ilustrados franceses, no parecían dejar otra salida que la vuelta a una sociedad agraria primitiva, compuesta por
pequeñas comunidades de vida sencilla, muy próxima a una naturaleza salvaje donde aún no existieran las
desvirtuaciones que causa la vida civilizada
- En este contexto, la educación prepara al individuo para el cultivo de su razón, para proteger su libertad, y la
igualdad entre los ciudadanos ante la ley. Es necesario educar al hombre como soberano, para que sea
también soberano como ciudadano.
- Formar al pueblo y a los ciudadanos es posibilitar que se eduquen para que sepan integrar una sociedad
fundada en el bien común, sin renunciar a ser ellos mismos, defendiendo tanto la libertad como la igualdad, en
un clima fraterno.
-Mas en el proceso educativo la razón debe guiar al sentimiento, no negarlo. El hombre es ante todo
sentimiento. "Existir es para nosotros sentir; nuestra sensibilidad es incontestablemente anterior a nuestra
inteligencia, y hemos tenido sentimientos antes que ideas".
- Preparar al niño, para que llegue a ser hombre y ciudadano, implica un largo camino educativo, con diversas
etapas. El hombre nace libre pero sin saber usar de su libertad. El hombre es sentimiento desde que tiene vida,
pero debe además debe comportarse como un ser racional en el trato social ("la llave de una buena educación
consiste en hacer del hombre un ser razonable”"). Pero en esta tarea no se puede comenzar suponiendo que el
niño ya entiende y obra razonablemente, pues en este caso sería innecesaria la educación dado que ya se
habría nacido con ella.
- Como puede advertirse, entonces, la finalidad de la educación se halla en que cada hombre logre su propia
autonomía racional, con la cual domina, como señor, su comportamiento social, afectivo, político, religioso, etc.
- El término educación, aplicado a un niño que no tiene uso y dominio de razón y voluntad, no significa lo mismo
que aplicado a un joven libre y responsable. La educación en las primeras etapas y edades del hombre, es una
educación negativa.
La educación negativa es la etapa de la mera crianza y alimentación que el niño, "desprovisto de
conocimiento y voluntad", comparte con los animales; negativa es además la etapa en que el hombre, si bien
conoce, no tiene la capacidad de razonar (de dominar su razón) y de obrar libremente (dominar su voluntad). En
esta etapa sólo cabe emplear un método pedagógico con el cual se conduce al niño heterónomamente, según
las necesidades de su naturaleza en esa edad, impidiendo que quede atado a hábitos artificiales que luego le
harán más difícil el ser dueño de sí mismo. "La primera educación debe pues ser puramente negativa. Ella no
consiste en enseñar la virtud ni la verdad; sino en librar al corazón del vicio y del espíritu del error... Sed
razonables y no razonéis con vuestro alumno, sobre todo con el fin de hacerle aprobar lo que le desagrada.
Preparad con tiempo el reino de su libertad y el uso de sus fuerzas, dejando a su cuerpo libre y colocándolo en
situación de ser siempre maestro de sí mismo”.
Sólo en una segunda etapa se da una educación positiva, cuando reina la razón y la libertad de
acuerdo con la naturaleza, cuando el hombre puede aprender y ejercer lo que es la verdad y la virtud. La razón
objetiva, y la libertad basada en razones objetivas, no aparecen antes de los diez años. Entonces comienza la
educación positiva, autónoma, que se realiza mediante la instrucción y que lleva a la razón de los objetos y a
sus relaciones.
El maestro tiene la función de ayudar a pensar, no a razonar suplantando al niño; de hacer que el que
aprende "aprenda por él mismo, que él use de su razón y no la de otro. Digámoslo una vez más: mi meta no es
darle ciencia, sino de que él aprenda a adquirirla cuando la necesite” ROUSSEAU, J. J. Emile. Op. cit, p. 269,
270, 271.

Bibliografía:
- José DE J. Pérez Vergara: Emilio: La obra pedagógica de Rousseau), Universidad abierta
- Módulo de capacitación de la UTN referidos a la asignatura Problemática Educativa: Ideas de Rousseau