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Revista en sentido figurado

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REVISTA LITERARIA

NUESTRA PORTADA

“Goé pajari I (canto después de la muerte)” ©Walkala. Colombia
CONSEJO EDITORIAL. Editores: Ana Isabel Alvea Sánchez, Susana Báez Ayala, Lourdes Bueno, Anabel Cornago, Judy García Allende, Puerto Gómez Corredera, Ángel González Gónzález, José Gutiérrez-Llama, Pedro Herrero, Carlos Hidalgo Villalba, Elisa Luengo, María Jesús Manzanares, Emilia Oliva, Christian Peytavy, Vilma Reyes Díaz, Valeria Tittarelli, Montserrat Tomás García Fotografía: Adriana Toledo, Josep Vilaplana. Asistente Editorial: Juan Pablo Varela Cordero. Colaboradores: Víctor Cázares Albarrán
EN SENTIDO FIGURADO. Año 3 Número 12. Octubre, 2010, es una publicación de José Gutiérrez-Llama. Es una revista literaria de publicación mensual de difusión vía red de cómputo. Allende 215, Colonia Clavería. C. P. 02080 México, D. F. Teléfono: 54.81.55.60. www.ensentidofigurado.com. Reservas de Derechos al Uso Exclusivo No. 04–2007–062511400100–203. ISSN: 2007-0071. Esta publicación se terminó de editar el 3 de Octubre de 2010. Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación. El contenido de los textos es responsabilidad del autor. EN SENTIDO FIGURADO los incluye en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de EN SENTIDO FIGURADO. La revista en su conjunto, así como cada página se consideran como una obra derivada protegida por Derechos de Autor. Publicación sin fines de lucro que no admite patrocinios y es sufragada con recursos propios. Portada.- Ángel González González. Entrecuentos.- Montserrat Tomás García y Christian Peytavy. Entre ensayos y tanteos.- Judy García Allende y Susana Báez Ayala. En pocas palabras.- Pedro Herrero y Valeria Tittarelli. Palabra en verso.- Emilia Oliva, Puerto Gómez Corredera, Ana Isabel Alvea Sánchez y Ángel González González. Cine desde el diván.- Carlos Hidalgo Villalba. Letras pequeñas.- Vilma Reyes. Para escribir mejor.- Emilia Oliva. Teatro.- Lourdes Bueno. Traducciones.- Elisa Luengo. Pie de Foto.- Josep Vilaplana. Recomendaciones literarias.- Judy García Allende y Susana Báez Ayala. Especiales del mes/Conjuros contra la amnesia/Las buenas nuevas.- José Gutiérrez-Llama. Galería Fotográfica.- Josep Vilaplana y Ángel González González. Galería de Imagen.- María Jesús Manzanares. Galería de Poesía Visual.- Emilia Oliva y Puerto Gómez Corredera. Coordinación General.- José Gutiérrez-Llama. Editada en: Alemania – Andorra – Argentina – España – EEUU – Francia – México – Puerto Rico PROHIBIDA SU VENTA.

índice

Título Especiales del mes: 1.- Entrevista a Jerónimo López Mozo – Lourdes Bueno…………………………….. 2.- Almandrade: El poeta vive en una cantera de obras – Miguel Moreno D.... 3.- En memoria de Luis Alfredo Duarte-Herrera – José Gutiérrez-Llama…..… 4.- Miradas inciertas (Pie de foto) – Juan Pablo Varela…..………………………….. En pocas palabras (microrrelatos): 5.- Microrrelatos – Sandro Centurión……………………………………………………….. 6.- Cosas familiares – Patricia Nasello………………………………………………………. 7.- Decisiones – Daniel Sánchez Bonet……………………………………………………… 8.- El huésped – José Gutiérrez-Llama……………………………………………………… 9.- Toma Falsa – Pedro Herrero……………………………………………………………….. Entre cuentos (relatos): 10.- Preludio – Emilia Oliva…………………………………………………………………….. 11.- El intercambio – Montserrat Tomás García…………………………………………. 12.- Sinfonía de órganos – Francisco Vaz………………………………………………….. Entre ensayos y tanteos (ensayos): 13.- Amebas (historia de amor y de música) – Ángeles Prieto……………………… 14.- Las fronterizas-juarenses en las fronteras de la política de las identidades – Clara Eugenia Rojas…………………………………………………………………. 15.- Insomnio – José Gutiérrez-Llama………………………………………………………. 16.- Un hermano bastardo y otro legítimo – Sigfredo Rodríguez…………………. Palabra en verso (poesía): 17.- El elegido – Eduardo Gómez……………………………………………………………… 18.- Pan para los hambrientos del mundo (poema visual) – Nel Amaro……….. 19.- Hay que saber – Catalina Zentner………………………………………………………. 20.- Vispoheads 79 (poema visual) – John Bennett……………………………………. 21.- Amanecer – Andrés Norman Castro A………………………………………………… 22.- Slide 1 (poema visual) – Sergio Monteiro de Almeida………………………….. 23.- Un pájaro visita en noviembre un patio de guzmanas – Ana Patricia Santaella Pahlén………………………………………………………………………………. 24.- Si tú fueras la misma (poema visual) – Sergio Pinto Briones………………… 25.- Mi rostro apagado – Ángel González………………………………………………….. 26.- Sin título (poema visual) – Toni Prats………………………………………………… Entremés (diversas secciones): 27.- Cine desde el diván – Carlos Hidalgo Villalba……………………………………… 28.- Letras pequeñas – Vilma Reyes Díaz / Judy García Allende…………………. 29.- Teatro – Lourdes Bueno - María Galiana. El sueño de una noche de teatro – Jerónimo López Mozo…………………………………………………………………………………………….. 30.- Traducciones – Elisa Luengo…………………………………………………………….. 31.- Pie de foto – Josep Vilaplana…………………………………………………………….. 32.- Video-arte – María Jesús Manzanares………………………………………………..

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índice

33.- Recomendaciones literarias – Judy García Allende / Susana Báez - A propósito de tordos sobre lilas – Clara Eugenia Rojas Blanco………….. - Una escritora capaz de unir mucho más que dos ríos – Judy García Allende………………………………………………………………………………………….. - Alegrías y remembranzas en los 50 años de Guajana – Judy García Allende………………………………………………………………………………………….. 34.- Las buenas nuevas – José Gutiérrez-Llama………………………………………… Galerías: 35.- Fotográfica – Muestra de Luis López………………………………………………….. 36.- Poesía visual - Muestra de Almandrade……………..……………………………….

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AVISO IMPORTANTE

A últimas fechas y con una frecuencia y número mayor del esperado, recibimos en nuestros correos invitaciones para presentaciones de libros, noticias acerca del lanzamiento de nuevas publicaciones, convocatorias literarias, etc. Desafortunadamente la periodicidad mensual de nuestra revista no siempre nos permite estar a tiempo –como sería nuestra intención– para informar a nuestros lectores respecto a estos acontecimientos. Por tal motivo y con objeto de abrir un espacio acorde con el dinamismo del “mundo literario”, a partir de ahora hemos abierto el foro “Rabiosa Actualidad” donde daremos cuenta –en tiempo y forma– de estos sucesos. La mecánica que hemos diseñado prevé dos opciones: 1.- Que nos envíes a nuestros correos la nota que deseas difundir entre nuestros lectores y nuestros editores la montarán en el foro descrito. La nota puede incluir una imagen en formato JPG (i.e. portada de un libro, cartel, etc.) o un archivo en formato WORD o PDF (texto de convocatoria, bases, etc.) 2.- Que tú mismo montes en este foro la nota que pretendes difundir. Para hacerlo simplemente necesitas registrarte previamente en nuestros foros, el proceso es muy sencillo. De cualquier forma para cualquier ayuda técnica quedamos atentos en el correo: en-corto@ensentidofigurado.com Así que, desde ya, visita nuestros foros con la frecuencia que creas conveniente para mantenerte informado a través de este nuevo canal de comunicación que está a tu disposición (www.ensentidofigurado.com/phpBB3/) Atentamente

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Insistimos en que la belleza es capaz y por ello publicamos…

Autores: Adriana Alonso, Julián Alonso, Ana I. Alvea Sánchez, Elena Carmona, Tina Casanova, Anabel Cornago, Héctor Cediel, Carmen Córdoba, Ginés S. Cutillas, Dante, Julio Díaz, Javier Díaz Guinot, Claudio Duarte, Nélida G., Silvia Gallego, Sylvia García, Judy García Allende, Rubén García García, José Gutiérrez-Llama, María del Carmen Guzmán, Miguel Hernández Martín, Pedro Herrero, Carlos Hidalgo Villalba, Lucrecia Ingignolli, Tita Joos, Porfirio Mamani Saucedo, María Jesús Manzanares, Eva Mañana, Juan Antonio Marigil, Víctor Montoya, Ángel Olgoso, Emilia Oliva, Jesús Ortega, Guillermo Ortíz, Plácido Ramírez, Rolando Revagliatti, Vilma Reyes, MIckel Riggs, Julián Sánchez, Enrique Sánchez Sotelo, José Manuel Solá, Valeria Tittarelli, Adriana Toledo, Montserrat Tomás García, Karol Urien, Gloria Valdés-Bango A., Carmen Amaralis Vega, Josep Vilaplana, Miguel Ángel Zapata y Lina Zerón. EN CONGRUENCIA CON NUESTRO PROYECTO, TODAS LAS GANANCIAS QUE GENEREN LAS VENTAS DEL LIBRO, SERÁN DONADAS A:

venta exclusiva en

www.bubok.com/libros/7548/Mar-de-por-medio

ENTREVISTA A JERÓNIMO LÓPEZ MOZO Por: Lourdes Bueno Jerónimo López Mozo es, como lo fue Lope de Vega en su época, un “monstruo de la naturaleza”. Ha escrito más de cuarenta obras, tanto largas como cortas, y un sinnúmero de artículos críticos sobre el teatro. Casi todas sus obras han sido publicadas y representadas; varias de ellas también han sido traducidas a otros idiomas, y no pocas premiadas. Ha obtenido, entre otros premios, el Nacional de Literatura Dramática 1998, el Tirso de Molina, el Álvarez Quintero de la Real Academia Española, el Castilla-La Mancha de Teatro, el Enrique Llovet, El Hermanos Machado, el Fray Luis de León, el Carlos Arniches o el Ciudad de San Sebastián. Además, ha recibido dos reconocimientos por su extensa producción teatral: la Medalla de la ADE y el homenaje de la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos. Y su carrera se encuentra todavía en pleno apogeo. 1.- Para no romper la “tradición”, quiero comenzar esta entrevista con la pregunta que, a veces contestada, a veces no, puede ofrecer a los lectores de En sentido figurado una imagen más íntima del personaje: ¿Quién es Jerónimo López Mozo..., según Jerónimo López Mozo? R.- Soy un autor de teatro que va camino de los sesenta y nueve años. Nací, pues, en 1942, poco después de que concluyera la Guerra Civil. Mi nacimiento tuvo lugar en Gerona, ciudad catalana a la que mi padre, telegrafista, había sido destinado como represalia por haberse mantenido fiel a la derrotada República. Allí viví hasta los cuatro años y otros cuatro en Quintanar de la Orden, pueblo manchego al que mi padre fue trasladado. En 1950, nos instalamos en Madrid, ciudad en la que he residido desde entonces. En ella nació, a edad temprana, mi afición por la lectura. Devoraba todo lo que caía en mis manos. Basta saber que alternaba las novelas de Julio Verne o de Emilio Salgari con las de escritores como Pérez Galdós, Baroja, Blasco Ibáñez, Machado y otros muchos. A éstos tenía acceso porque mi abuelo, empleado de la Institución Libre de Enseñanza, 7

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rescató un estimable número de libros de la biblioteca cuando un grupo de falangistas hizo una hoguera con ellos. Ese fue el germen de mi vocación de escritor. Si me decanté por el teatro fue porque los primeros espectáculos que vi me atraparon. Entre ellos, recuerdo La muerte de un viajante, de Miller, y Las Meninas, de Buero. Empecé a frecuentar los camerinos en busca de autógrafos y el conocimiento de la trastienda del teatro me fascinó, fascinación que aún hoy sigue viva. De aquellos años, inicios de la década de los sesenta del pasado siglo, son los primeros textos que escribí, historias inspiradas en las de otros escritores. La muerte de Sócrates, a partir de los diálogos de Platón; El deicida, de un relato de Curzio Malaparte; otra cuyo título no recuerdo, de Sin novedad en el frente, de Remarque… Luego vendría el descubrimiento del teatro del absurdo, a uno de cuyos autores, Ionesco, imité en la primera obra mía que subió a los escenarios, Los novios o la teoría de los números combinatorios. Una representación de Esperando a Godot a la que asistí por entonces y otra del Living Theater titulada Paradise Now orientaron definitivamente mis pasos hacia la vanguardia. Como curiosidad, diré que, cuando hice el bachillerato, opté por estudiar ciencias en lugar de letras. Había razones para ello. Las ciencias ofrecían mejores perspectivas laborales y, además, me gustaban las matemáticas. La escritura era por entonces una afición a la que pensaba dedicar mi tiempo libre. Está claro que me equivoqué, aunque no me arrepiento. 2.- Además de las más de cuarenta obras que te consolidan como una de las figuras clave dentro de la dramaturgia española, tienes diversos artículos en los que analizas la trayectoria del teatro español desde los años 60 hasta nuestros días, de forma general, y la del tuyo propio, de manera más particular. Me llama la atención tu visión tan lúcida y tu ojo crítico a la hora de diseccionar el teatro, tanto propio como ajeno, en una época en la que la separación entre autores y críticos parece estar muy clara. Como inciso, permíteme recordar cómo un investigador como Francisco Gutiérrez Carbajo, en un reciente seminario de la UNED, comentaba lo sorprendente de tu actuación al estar presente en todas las ponencias que se ofrecían en dicho seminario en vez de aparecer sólo en la tuya, como suele hacer el resto de ponentes invitados. ¿A qué se debe ese deseo tuyo por adentrarse en el mundo de la crítica? R.- No voy a valorar mi propia obra ni mi aportación al conocimiento del teatro español, pues no es asunto de mi competencia, sino de los estudiosos del teatro, a los que agradezco profundamente la atención que prestan al mío, incluyendo a sus detractores. Dicho esto, he de añadir algo que me parece muy importante. Yo me considero autor de teatro. Sólo eso. Las demás actividades que desarrollo en ese terreno son un apéndice. Y ahora sí, respondo a tu pregunta. Todo tiene un por qué. Cuando inicié mi actividad como dramaturgo, en pleno franquismo y con la censura en todo su apogeo, era difícil estrenar y publicar. De mis obras premiadas poco se sabía. Como mucho, el título y el nombre del autor. Sentí la necesidad de escribir sobre ellas. Al principio lo hacía sobre su contenido y, más adelante, sobre el proceso de escritura. Ese fue el primer paso. El siguiente llegó como consecuencia de mi pertenencia al consejo de redacción de alguna revista y a las invitaciones que empecé a recibir para participar en congresos, semina-

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rios y otros foros. Para atender esta demanda hube de redactar artículos, conferencias y ponencias, tanto en torno a mi propia obra como sobre la situación del teatro español en general. Entre los años 1995 y 1998 ocupé el cargo de Secretario General de la Asociación de Autores de Teatro y el número de invitaciones para participar en este tipo de actividades creció. Entendí que muchas no eran personales, sino formuladas en razón de mi cargo. En tales casos me parecía poco oportuno hablar de mí y mucho más razonable hacerlo de mis colegas. De estas actividades, la más espinosa y quizás difícil de entender es la de crítico. Me inicié en ella en los años 80 por no saber decir no a un amigo que me propuso ejercerla en la prestigiosa revista Reseña. ¿Es compatible esa tarea con mi condición de autor? Depende, es mi respuesta. No, si se ejerce de forma profesional en un medio de gran difusión, en el que los juicios emitidos, si son negativos, pueden causar perjuicio. Sí si, como es mi caso, soy yo el que elige los espectáculos sobre los que quiere escribir, y la crítica, además de llegar solamente a un público minoritario, suele aparecer cuando las obras han dejado de representarse. Después de tanto tiempo de ejercerla, no me arrepiento. Contribuyo, bien que modestamente, a la difusión de trabajos que me parecen interesantes, algo que los profesionales de la escena agradecen. Y para mí es una experiencia enriquecedora. 3.- En más de una ocasión has demostrado tu interés por las obras actuales escritas por autores más jóvenes y el amplio conocimiento que tienes sobre ellas. Frente a la indiferencia, el asombro o incluso el desprecio que normalmente el escritor veterano demuestra por la escritura más reciente, tú, de nuevo rara avis, te dedicas a leer, estudiar y observar los textos de autores que están empezando a despuntar en el panorama teatral. Sin embargo, también te quejas de que esta generación ha ignorado por completo a la que le precedía en un afán por romper con el pasado, más que de encontrar nuevas fórmulas que hicieran avanzar el teatro. ¿Por qué ese interés y preocupación por la dramaturgia más actual? R.- No hay que ignorar ni mucho menos despreciar a los jóvenes creadores. Carecen de la experiencia de los mayores, pero, a cambio, no han tenido tiempo de caer en la rutina. Hay que borrar la idea de que sólo se aprende de los veteranos y de que, los nuevos, deben hacerlo de nosotros. Los conceptos de maestro y alumno no deben aparecer ligados a la edad. Se aprende de quien sabe, tenga los años que tenga. García Lorca contaba con poco más de treinta cuando murió y ya era un genio. Hoy, a esa misma edad, todavía hay que cargar con la etiqueta de joven promesa. Mi interés, no exclusivamente por la nueva dramaturgia, sino, en general, por la surgida después de mi incorporación al quehacer teatral tiene que ver con todo esto. Es evidente mi deuda con muchos hombres de teatro que me han precedido. Podría mencionar una decena o más, desde el citado Beckett a Tadeusz Kantor. Menos visible es la contraída con algunos de los que han llegado después, pero existe, aunque me sería muy difícil citar nombres concretos. Leyéndolos, he conocido, por poner un solo ejemplo, nuevos lenguajes y formas de expresión surgidos de los cambios que ha experimentado el mundo en materia de comunicación. Sin embargo, no es oro 9

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todo lo que reluce. También hay aspectos negativos en el teatro más reciente. La queja a la que te refieres tiene que ver con el convencimiento que tienen bastantes autores de que sus obras son absolutamente originales y fruto exclusivo de su talento. Presumen de no deber nada a nadie. Desprecian cuanto han creado y crean los demás y lo malo es que lo hacen sin haberse tomado la molestia de conocerlo. Demuestran una ignorancia supina, consecuencia de no mirar más allá de su ombligo. Me irrita leer o ver piezas presentadas como rupturistas que son calco de otras escritas en épocas anteriores. No lo puedo evitar. 4.- Si volvemos, por un instante, la vista hacia atrás observamos una constante sobre la que vuelves una y otra vez en tus trabajos, y es la gran injusticia sufrida, tanto durante el franquismo como en democracia, por la generación del Nuevo Teatro, generación “marcada” o “quemada” según tus palabras, en la que tú te incluyes. Si pudieras volver al pasado y cambiar algo, ¿qué cambiarías? R.- No cambiaría nada. No podría cambiar el régimen político que me tocó vivir ni el modelo de transición a la democracia que tuvimos, ejemplar en muchos aspectos, pero que hizo muy poco por recuperarnos para el tiempo de libertad que se avecinaba. El Nuevo Teatro Español sufrió los rigores de la censura franquista y el desprecio de quienes debieron recuperarlo en la democracia. No lo hicieron porque, en su opinión, los que nos dimos a conocer durante la dictadura no estábamos en condiciones de adaptarnos a la nueva situación. En el hipotético caso de que me fuera posible volver atrás, haría lo mismo que hice, pues escribir lo que escribí y combatir a mi manera contra aquel régimen abominable, fue una decisión tomada libremente, de la que no me arrepiento. Nunca caí en la tentación de renunciar a mi postura crítica o de practicar otra escritura más “recomendable”, como hicieron otros. Si entonces no cedí, no creo que lo hiciera si se me diera la oportunidad de rectificar. 5.- En varios momentos has confesado tu defensa a ultranza de la palabra, del texto teatral como objeto literario, aunque admitas la convivencia con otros “lenguajes” propios del teatro, entendido éste como representación escénica. ¿Qué te ha supuesto esta postura tan definida en una sociedad en la que, como tú también apuntas, la palabra está perdiendo su valor ante la invasión de la imagen? R.- Hasta muy poco antes de que yo empezara a escribir, la palabra lo era todo en el teatro. El autor era un dios. Pero el creciente protagonismo de los directores, el progreso de los medios técnicos empleados en las puestas en escena y otros elementos determinaron que la palabra perdiera peso, hasta el punto de que algunos proponían su abolición. Yo no entendía que pudiera existir un teatro sin palabras, pero, en parte, comprendía ese rechazo. Si el teatro es una suma de artes, todas deben tener cabida en él, de modo que la palabra debe convivir con otros lenguajes no verbales. Desde mi modesta trinchera, luché por que así fuera, aunque con poco éxito, pues la palabra acabó siendo arrinconada y estuvo a punto de desaparecer devorada por la imagen.

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Los autores de teatro de texto hemos vivido una larga travesía del desierto. Por fortuna para nosotros y para el arte escénico, las cosas han cambiado. La palabra ha recuperado buena parte de la importancia que tuvo. Ahora convive con otros signos escénicos, lo que me parece no sólo justo, sino enriquecedor. He de reconocer que me siento cómodo con el nuevo reparto. 6.- Y centrándonos ahora, más específicamente, en tus obras y teniendo en cuenta, como mencioné con anterioridad, tu faceta de crítico, ¿cuáles son, desde tu punto de vista, las claves o las características más sobresalientes de tu teatro? R.- No me resulta fácil contestar a esta pregunta. No me siento capaz de enjuiciar mi propia obra. Prefiero que lo hagan otros. Pero no voy a eludir la respuesta. Desde el punto de vista formal, situaría mi teatro en el marco de las vanguardias del pasado siglo. De todas he tomado algo y, de la fusión de esas apropiaciones, ha nacido mi propia estética. En todo caso, siempre he considerado que a cada obra le corresponde un molde concreto, de modo que no me siento esclavo de un solo estilo. Quizás por ello, en los últimos años no he tenido reparos en incorporar el realismo a mi escritura, a pesar de que siempre lo he rechazado. La razón es que la temática abordada en piezas recientes así me lo aconsejaba. Esto no significa que haya dejado a un lado mi vocación experimental, que sigue muy viva. En cuanto a los contenidos, mi teatro ha sido y es comprometido. Lo fue, en el plano político, cuando tocaba enfrentarse a la dictadura y lo es también ahora. El hecho de que vivamos en democracia no es razón para que abandonemos la denuncia de los excesos del poder, que se producen con más frecuencia de la deseada. Un recorrido por mi obra pone de manifiesto que, en general, abordo asuntos que interesan y preocupan a la sociedad: la guerra y sus turbios negocios, el terrorismo, el maltrato femenino, el racismo, el exilio, la inmigración… 7.- Varios estudiosos de tu teatro señalan un cambio (tal vez una ruptura) entre tu producción más reciente y la que escribiste durante la dictadura. A pesar de ello, tú te mantienes firme en la idea de que sigues fiel a tu estilo a lo largo de tu trayectoria como escritor. ¿Cómo se compaginan esas dos interpretaciones, a primera vista contradictorias? R.- Ya he respondido en parte a la pregunta. Puedo añadir que, en contra de esas interpretaciones a las que aludes, desde mi punto de vista, en mi teatro no se ha producido ningún cambio sustancial ni mucho menos ruptura. Todo lo más, una evolución en función de mis necesidades expresivas. Quizás la incorporación más llamativa sea la del realismo, pero, incluso en este caso, he procurado que fuera compatible con ese teatro experimental al que no tengo la más mínima intención de renunciar. 8.- Qué escritores, españoles o foráneos, clásicos o contemporáneos, han dejado una huella más profunda y consciente en tus obras?

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R.- Muchos, muchísimos. Entre los clásicos, Shakespeare y Cervantes. De los que conocí en mis primeros años, me vienen a la memoria, Artaud, Brecht, Peter Weiss y Samuel Beckett. Más recientemente, Tadeusz Kantor se convirtió en un modelo a seguir. Entre los españoles, Valle Inclán, el García Lorca surrealista, Alfonso Sastre y el Buero de Las meninas, Un soñador para un pueblo y El concierto de San Ovidio. Hay otros nombres cuya huella no ha sido tan profunda, pero a los que en algún momento me he sentido próximo. Entre los extranjeros, Genet, y, entre los españoles, Gómez de la Serna, Brossa. También debería mencionar a algunos profesionales de la escena que no son escritores, como Julian Beck y Judith Malina, ambos fundadores del Living Theater, y Peter Brook. 9.- De todos los numerosos premios que has conseguido, tanto por textos individuales como por todo el conjunto de tu obra, ¿cuál es el que recuerdas con más cariño y por qué? R.- El primero, el Sitges, que gané en 1968 con Moncho y Mimí. El jurado no votaba sobre el texto leído, sino sobre el representado. El fallo se hizo público en el curso de una cena y nunca he olvidado la emoción que sentí cuando oí mi nombre. Luego he recibido otros, algunos seguramente más importantes, pero aquella sensación no se ha repetido. 10.- En un artículo que escribiste, a propósito de Ahlán, sobre la inmigración decías: “No creo que el teatro deba proponer soluciones a los problemas del ser humano. Mucho menos actuar sobre la conciencia de los espectadores para estimular el afloramiento de sus sentimientos humanitarios”. Según esta afirmación, ¿cuál sería el objetivo de obras tuyas que tratan de la violencia doméstica, el terrorismo, la inmigración y otros temas de gran impacto en nuestra sociedad contemporánea? R.- En general, no me gusta resolver los finales de mis obras, sino dejarlos abiertos para que el lector o el espectador pueda formular sus propias conclusiones. El autor tiene su opinión sobre lo que sucede en el escenario, pero no está en posesión de la verdad y, por tanto, no debe imponer la suya. Tampoco adoctrinar, predicar o añadir moralejas. Casi siempre hay varios finales posibles y eso es bueno, porque propician el debate. Es lo que ha sucedido con Ella se va, por poner un ejemplo reciente. Para algunos espectadores, la verdadera víctima es el maltratador de la protagonista, señal evidente de que las cosas no son, como parece a primera vista, blancas blancas o negras negras. 11.- Si nos centramos en el texto que se publica en este número de En sentido figurado, cuéntanos cómo se originó este proyecto y, sobre todo, la relación que estableciste con María Galiana durante el proceso de gestación de la obra. R.- Cuando escribí la obra, yo era miembro del consejo de lectura del Centro Dramático Nacional, cuya sede estaba en el Teatro María Guerrero. Su director, Juan Carlos Pérez de la Fuente, había convertido la cafetería en una sala de poco

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aforo para ofrecer piezas de pequeño formato. Para su inauguración programó un ciclo de monólogos en los que sus intérpretes debían hablar de ellos mismos. De ahí que el ciclo fuera bautizado con el nombre de “Confidencias”. Algunos redactaron su texto, pero otros prefirieron que alguien se los escribiera. Yo recibí el encargo de ocuparme del de María Galiana, actriz de la que sabía poco. Había visto la película Solas y algún capítulo de la serie televisiva Cuéntame, de enorme éxito, en la que hacía el papel de madre de la protagonista. Gozaba de tal popularidad entre los miles de teleespectadores seguidores del programa que se la conocía como “la abuela de España”. Acordamos mantener un breve encuentro en el despacho del director para conocernos y establecer el calendario de las conversaciones que deberíamos mantener para que yo dispusiera del material necesario para escribir el texto. Estaba previsto que aquellas conversaciones fueran grabadas. Pues bien, tras aquella primera cita, que no fue tan breve, pues se prolongó durante bastantes horas, llegué a la conclusión de que podíamos prescindir de los demás encuentros. Sabía de María Galiana cuanto necesitaba saber y, sobre todo, de sus palabras deduje que su gran frustración era haber triunfado en el cine y la televisión y no haberlo hecho en el teatro, su gran y verdadera pasión. Sobre eso versaría la obra y de ahí el título de El sueño de una noche de teatro. No tardé mucho en escribirla y cuando nos reunimos de nuevo para leer el texto, no quiso que lo hiciera yo. Lo hizo ella. Cuando concluyó, estaba emocionada. Yo también., porque le había gustado y no había formulado ni un solo reparo. 12.- Cuando pienso en el juego de espejos tan interesante que se crea entre la actriz que representa el personaje y el personaje que “representa” a la actriz, recuerdo unos comentarios de David Hare a propósito de su obra Vía Dolorosa, recientemente publicada en Primer Acto. Hare comentaba la reacción positiva del público ante el hecho de que fuera el propio dramaturgo también actor de su obra, porque, según Hare, el contenido se hacía más creíble. ¿Sucedió algo similar con la representación de María Galiana. El sueño de una noche de teatro? R.- No he leído todavía la obra de Hare ni conozco su comentario, pero estoy de acuerdo con él. Cuando la actriz y el personaje que interpreta se funden y confunden, la idea de ficción desaparece. Por eso es creíble. Y en este caso concreto más aún, porque estoy convencido de que buena parte del público, esa que no suele leer el programa de mano, ignoraba que existía un intermediario entre él y la actriz que se confesaba. Se diría que estaba improvisando su discurso, que no lo había memorizado previamente. 13.- ¿Qué te ha supuesto, como escritor, esta experiencia de escribir una obra de encargo sobre una persona específica y que esa misma persona la represente en escena? ¿Volverías a repetirla? R.- Ha sido un ejercicio interesante de cuyo resultado me siento satisfecho. La experiencia tiene algo de juego y el teatro, en el fondo, es juego. Con éste he disfrutado, así que no tendría el menor inconveniente en repetirlo, siempre, 13

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claro está, que entre autor e intérprete se diera eso que ahora se llama “buena química”. 14.- Para finalizar, con un buen sabor de boca, esta entrevista, me gustaría que nos hablaras un poco de tus proyectos futuros a corto o largo plazo: ¿alguna obra nueva en marcha? ¿participación en Congresos o Seminarios? ¿tal vez algún tipo de actividad docente o didáctica sobre el teatro? R.- Hoy me siento contento. Dentro de unas horas se estará representando en Nueva York, en el Gene Frankel Theatre, mi obra La diva, interpretada por Ana Asensio, actriz que ya la había representado hace dos años en Madrid. Por otra parte, estoy dando los últimos retoques a una obra titulada La bella durmiente, en cuya escritura me embarqué por “culpa” tuya. En febrero del año pasado, cuando nos conocimos en Boston, me invitaste a participar en un proyecto cuyo punto de partida eran los cuentos infantiles. En el viaje de regreso a Madrid di bastantes vueltas al asunto sin que se me ocurriera nada que encajara con tu propuesta. Pero poco después surgiría la idea de esta bella durmiente un tanto extraña y destinada a un público adulto, cuya escritura me ha ocupado año y medio. Al margen de mi actividad creativa, preparo artículos para distintas publicaciones, una conferencia que he de dar en la Universidad de Rabat y poco más. La diva se representó el pasado septiembre en Nueva York como un paso más (que no el primero ni el último) en la sólida y espléndida trayectoria dramática de nuestro autor. Su buen estado de salud, su extraordinaria energía y su lúcida cabeza nos auguran todavía muchas obras que podremos disfrutar leyendo o viendo sobre un escenario. Con toda seguridad, Jerónimo López Mozo, como Lope, dejará una huella indeleble en la historia del teatro español, en particular, y de la literatura, en general. ©Derechos Reservados

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Estimado lector, A fin de contextuar debidamente la muestra de poesía visual de Almandrade que te presentamos en nuestra Galería, abajo te acompañamos la entrevista que realizara Miguel Moreno D., a este estupendo artista. Esperamos sea de tu agrado. José Gutiérrez-Llama Editor ALMANDRADE: “EL POETA VIVE EN UNA CANTERA DE OBRAS” Por: Miguel Moreno D. Entrevista publicada en: http://www.poesias.cl/reportaje_almandrade.htm El nombre Almandrade -en realidad el artista se llama Antonio Luiz M. Andrade- está asociado a una singular estrategia dentro de lo que se llama arte contemporáneo. El artista plástico, poeta y arquitecto ha producido una obra que se encamina hacia una estética minimalista, hacia una poética que se expresa utilizando un vocabulario mínimo, ya sea pictórico o lingüístico. Almandrade es uno de los principales nombres de la poesía visual de Brasil de los años 70. Según Nicolás Bernard, la ciudad de Bahía, en Brasil, tiene sus supersticiones y sus sorpresas culturales, entre ellas Joao Gilberto, Dorival Caymmi y Glauber Rocha y por qué no, se pregunta, Almandrade. En definitiva, un artista que viene sorprendiendo desde hace treinta años con el rigor, la sutileza y la 15

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coherencia de trabajar con distintos soportes seguido por una tradición de un saber singular. 1.- El poeta es el cuidador de la memoria. Usted ha dicho que existe una forma de saber perdida o despreciada que el poeta se encarga de recuperar. ¿Cómo ve la salud de la poesía en Brasil? R.- Parece que la poesía ha vuelto a ser parte de la ciudad estos últimos años en Brasil. Tardes, recitales, debates, publicaciones se van expandiendo y ocupando pequeños espacios en los centros urbanos, barras, cafés, bibliotecas. Páginas en Internet. Pero ¿una ilustración de la crisis de la lengua, del pensamiento y de la ciudadanía? A fin de cuentas, la poesía pasó a ser todo lo que alguien escribe movido por una "inspiración", una rebelión, una pasión, un discurso libre y aleatorio, como: la frase de la mesa del bar, el billete de la novia, el discurso de protesta, etc. El poeta que ya se fue de la ciudad, vuelve al escenario urbano en la condición de síntoma de la gran ciudad. En un tiempo caracterizado por la desaparición de lo duradero, la rápida transmutación de los valores, sin tradición poética, la poesía vuelve como un lugar de experiencias contradictorias, para atender una necesidad de ocio y una diversión, incluida una voluntad de saber. 2.- ¿Cuál es su relación con la obra del grupo de trabajo compuesto por Haroldo de Campos, Décio Pignatari y Augusto de Campos? R.- Pertenezco a una generación que apareció en los años 70, al final de las vanguardias. El contacto con la poesía concreta, el poema proceso fue fundamental para el desarrollo de mi trabajo no solamente poético sino también visual. Realicé innumerables poemas visuales. Me convertí en amigo de Décio Pignatari que escribió un texto sobre mis pinturas y mis objetos. 3.- La poesía concreta es un movimiento fuerte y de gran impacto latinoamericano y mundial, ¿Existen hoy otras corrientes literarias en Brasil de la importancia de este movimiento? ¿Qué hay con las nuevas generaciones? R.- La poesía concreta es producto de un momento histórico de Brasil. Formó parte de nuestras primeras manifestaciones definitivamente modernas. No hay otro movimiento ni es más posible, como ya no es posible una vanguardia. Existen los poetas independientes de los movimientos. 4.- ¿Es más importante el significante (el signo de la palabra como tal) que el significado? R.- En la poesía el significante no es más importante que el significado. Sucede que la poesía es un hacer sobre el lenguaje, una experiencia con éste. En la poesía visual hay un enfoque de las artes gráficas y un alejamiento de la literatura, a mi entender, la forma (el significante) pasó a ser la esencia de la poesía.

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5.- ¿Hasta qué punto el uso del lenguaje llevado al minimalismo, a la expresión de la forma o del signo, es un vehículo de comunicación eficaz para la gente? ¿o es privilegio del grupo de intelectuales? R.- La función del arte no es ser un vehículo de comunicación, aunque también funcione como tal. El arte es una forma de intervención, de provocación con el lenguaje. Para Cézanne, un cuadro no representa nada. Es eso que percibimos, su sentido no es aquello que se transforma en idea, en palabra; es lo que es antes de ser encuadrado en cualquier tema o teoría. Es algo que toca en determinado punto la sensibilidad del observador. Sólo se tiene acceso al arte a partir de la propia obra, a través de un contacto directo con ella, un proceso vinculado a la experiencia y al pensamiento. Mirar una obra de arte es adquirir una sabiduría y un estilo de ver. 6.- Según su opinión ¿Para qué sirve la poesía? R.- La poesía es una forma de relación del hombre con el mundo, diferente de la ciencia y de la filosofía. La poesía es un conocimiento alejado de la razón tecnócrata que regula a la sociedad contemporánea, hoy día, el hombre se enfrenta con otros tipos de lenguajes, otros conocimientos, que dejó de lado el hábito de la lectura, principalmente la lectura de poesías. Delante de la informática, de la música popular, del discurso político, no hay lugar para la poesía (lamentable). 7.- ¿Con que artistas chilenos siente usted algún nivel de cercanía por sus obras? R.- Conozco muy poco de los artistas chilenos. Estamos aislados aquí en América Latina. Tengo interés en conocer más sobre el arte chileno. He tomado más conocimiento por Internet. 8.- Tiene tribuna abierta para decir lo que desee. R.- El poeta vive en una cantera de obras. La musa, el acaso, la razón, el sentimiento, los pensamientos abstractos son materias primas para su poesía. Él produce a partir de la lectura de textos ajenos, articulando ideas y cosiendo el lenguaje. La poesía es un trabajo que exige de quien hace una cantidad de reflexiones, de decisiones, de elecciones y combinaciones. Las lecturas y las experiencias modifican la escritura, las palabras no son completamente espontáneas, como en las pinturas de un Pollock, hay un trabajo y un cálculo de la escritura. El lenguaje poético difiere del que utilizamos para la comunicación diaria. Cada poeta lo explora en la búsqueda de un acontecimiento inesperado, de una experiencia singular. La lengua cotidiana desaparece al ser vivida, es substituida por un sentido. La poesía no, se hace expresamente para renacer de sus cenizas y venir a ser indefinidamente lo que acabó de ser. ©Derechos reservados

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Imagen: Almandrade en: www.google.com.mx
Links a sitios con artículos sobre Almandrade y su obra. www.expoart.com.br/almandrade http://www.imperios.com/monse/escultor/almandrade/almandrade. http://www.palavreiros.hpg.ig.com.br/criticaliteraria_entrevistacomalmandrade.htm http://www.sobresites.com/poesia/poeta/almandrade.htm http://www.livrariasoletrando.com.br/Arsclara/Artecontemporanea/artecont-p.htm

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EN MEMORIA DE LUIS ALFREDO DUARTE-HERRERA Hace unos días nos enteramos del lamentable fallecimiento del Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera, quien fuera fundador de YAGE (Asociación Pro-Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos en Austria) y un activo y entusiasta impulsor de la creatividad del continente que le vio nacer. A través de innumerables proyectos dentro de los que destacan el “Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL (Estrella errante)”, “Puentes culturales” y el programa radial “Poesía y música latinoamericana”, Luis Alfredo realizó concursos literarios, pictóricos y fotográficos, y consiguió que multitud de artistas latinoamericanos expusieran su talento en Alemania, Suiza y Austria; país donde residía desde 1989. A Luis Alfredo nos unió, fundamentalmente, su capacidad para establecer vínculos de cooperación con todas aquellas organizaciones que de alguna forma difundimos un arte que tiene en común el lenguaje, y dentro de este contexto recientemente nos había hecho el honor de invitarnos a participar como parte del jurado en el “V Certamen Literario XICóATL”. He de decir que bajo el pseudónimo de Walkala, Luis Alfredo fue un lúcido y habilidoso pintor y por ello, a manera de homenaje, a continuación presentamos una muy breve muestra de su arte y un fragmento de la nota “Se nos fue el constructor de puentes”, publicada en “Radiofabrik” y traducida por nuestros colegas de la revista “Aurora Boreal”, el día posterior a su muerte. José Gutiérrez-Llama Editor Imagen: “Tus manos”, de Luis Alfredo Duarte Herrera De su última exposición “El maravilloso e interminable sendero de tu cuerpo.
http://galeria.walkala.eu/v/der_pfad_deines_koerpers/003_tus_manos.jpg.html

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SE NOS FUE EL CONSTRUCTOR DE PUENTES Por: Georg Von Wimmer Salzburgo, 28 de Agosto de 2010.- Hoy lloramos la muerte de Luis Alfredo Duarte-Herrera. Nuestro querido colaborador y amigo falleció el día de ayer, luego de sufrir un accidente de bicicleta que le ocasionó lesiones graves en la cabeza y le provocó un coma que se prolongó durante seis semanas. A través de los últimos diez años, Luis Alfredo realizó su programa “Lyrik und Musik aus Lateinamerika (Poesía y música de América Latina)”, como una emisión fija dentro de nuestra barra de programación en “Radiofabrik”. Luis Alfredo nació el 1 de noviembre de 1958 en Colombia, estudió Derecho y Ciencias Sociales, y aunque su profesión era la abogacía, su amor era el arte. Vivió en Austria desde 1989. Desde entonces se vio como un puente entre las culturas. Bajo el seudónimo de Walkala se le conoció como pintor y poeta, pero la música contemporánea fue su principal pasión. Gracias a él, muchos creadores latinoamericanos vivieron su debut en Austria, no sólo en la radio sino también en el escenario. Como constructor de puentes sabía que lo que más necesitan los artistas es el reconocimiento. Luis Alfredo construyó muchos vínculos y organizó concursos internacionales para compositores, poetas y fotógrafos, y siempre buscó que los ganadores de estos concursos pudieran llegar hasta Salzburgo. En este lugar, Walkala expuso por primera vez sus dibujos en tinta. Luego vinieron otras exposiciones en Alemania y Suiza. La última, bajo el título “El maravilloso e interminable sendero de tu cuerpo”, tuvo lugar en julio de este año en el “Artforum”. En 1993 fundó YAGE, la Asociación Latinoamericana de Arte, Ciencia y Cultura y además fue el portavoz de la revista cultural “XICÓATL, Estrella errante", en tres idiomas. En Salzburgo no sólo disfrutó de la vida cultural y de sus muchos amigos sino que gozó de diversas actividades deportivas. Luis Alfredo fue un hombre fascinante. En los diez años de nuestra colaboración, conocimos siempre a una persona positiva que nunca estuvo de mal humor o irritada. Increíble que alguien pueda ser así, pero él era un enamorado de la vida y por ello nos duele tanto su pérdida. Traducción libre: ©Aurora Boreal.

http://www.auroraboreal.net

©Texto original e imagen, en la página digital de “Radiofabrik”.

http://www.radiofabrik.at/home/home-news-einzelansicht/article/luis-alfredo-duarte-herrera1958-2010-1.html

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Concierto para computador y orquesta para Rodolfo Coelho de Souza ©Walkala

El oro para Mesías Maiguashca ©Walkala

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El otro amanecer para Fernando Maglia ©Walkala

Fortaleza y aves ©Walkala

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Huellas 1 para Martin Matalon ©Walkala

La danza no conoce fin ©Walkala

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Los cuatro elementos: agua ©Walkala

Misa murucuyá para Rolando Cori ©Walkala

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Sendas lunares para Javier Parrado ©Walkala

Wenu-mapu, la región celeste del cielo para Ramón Gorigoitia ©Walkala

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ESPECIAL PIE DE FOTO MIRADA INCIERTA Sin darse cuenta siquiera, una vez más caminó por esas calles llenas de recuerdos distantes, recuerdos en los que nunca había reparado. Esta vez fue distinto, las fachadas de las viviendas desfilaron por su mente con fantástica sincronía de formas y de colores; de pronto tuvo la certeza de haber estado antes en ese sitio. Sin saber realmente por qué, se dirigió a la casa blanca de la esquina; la del pequeño balcón adornado con una que otra planta a medio morir, y que reconoció de golpe. Entró. Ahí la luz era intensa y le impedía distinguir con claridad los objetos y ubicarlos en la memoria, aún cuando el entorno mantenía un ambiente familiar que la inquietaba. Cuando llegó a la alcoba y lo encontró en la cama, entre borracho y dormido, los recuerdos al fin fluyeron como un alud inagotable de sombras. Aturdida salió en silencio. Sabía que hay cosas que es mejor diluir entre la luz y el olvido. Aquel día cegó sus ojos y nunca más regresó. Juan Pablo Varela México, 2010 Derechos reservados Imagen: ©“Mirada incierta”, de Rosaura Serrano Sierra. España, 2010

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REGALO DEL DÍA DEL NIÑO - ¡Gracias papá! es lo que siempre quise, un amigo imaginario. VASO MEDIO LLENO Murió, ahogado en un vaso de agua. Se confió en que estaba medio vacío. LOS CUENTITOS DE SHEHEREZADE - ¿Qué desea mi señor? - Cuéntame una historia, dulce Scheherezade. - ¿Otra vez? pero mi señor no desea mejor verme danzar desnuda. - No. Anda mujer. Dame el gusto y cuéntame uno de tus cuentitos. Ése donde conoces a un genio moreno, enorme y musculoso. CUENTA REGRESIVA - 5 pum. - 4 pum. - 3 pum. - 2 pum. - (pum). - La ruleta rusa es mi juego favorito ¿quién sigue? Sandro Centurión Argentina, 2010 ©Derechos reservados Imagen:
www.google.com

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COSAS FAMILIARES Los Hombres Invisibles tenían mucho territorio para elegir, sin embargo escogieron un pozo y en el fondo de ese pozo abrieron calles y cuando cada calle tuvo su vereda y cada vereda sus jacarandaes, sus paraísos y sus lapachos, declararon fundada la ciudad que llegó a ser próspera, con casa de altos estudios y de trabajo frenético, una ciudad cuya pujanza llevó a sus habitantes a moverse con ritmo propio. En la ciudad de los Hombres Invisibles los ruidos chocaban contra las paredes, agigantándose, y las alimañas corrían en círculo siguiendo el rastro viscoso que otra había dejado luego de picar o morder, rabiosa, porque no encontraba la salida, y en los días de calor, un viento ardiente confundía el sabor de los alimentos y desdibujaba el contorno de los objetos volviendo extrañas las cosas familiares. Una siesta de verano, la ciudad entera pareció extraña, y por extraña, enemiga. Los Hombres Invisibles la atacaron. El hombre descubre asombrado que en la base de la barranca, entre las copas de los árboles, se divisan algunas ruinas. Intenta fotografiarlas pero pisa mal y desde el borde donde está parado cae rodando hacia el fondo. Algo le impide volver a incorporarse de modo que se arrastra hasta apoyar la espalda contra el tronco de un lapacho. Cree que está solo, grita de dolor. Los Hombres Invisibles lo miran con furia: odian los ruidos. Y desde hace mucho tiempo eligieron olvidar, ya nadie recuerda la Universidad ni las fábricas, ni aquel ritmo, ni el motivo del odio. Sólo el hambre los mantiene unidos.

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Para resolverlo organizan interminables partidas de caza girando alrededor del único territorio que conocen. El jefe de la partida calcula que ese ser ruidoso que tiene enfrente es buena presa, ha de valer por cuarenta ratas gordas. Patricia Nasello Córdoba (Argentina), 2010 ©Derechos reservados Imagen: ©Pedro Herrero, Barcelona (España), 2010

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DECISIONES Leocadio nunca decidió venir a este mundo aquella madrugada de septiembre. La comunión la tomó porque así lo marcaba la tradición familiar. Sus sobresalientes en la escuela llenaron durante mucho tiempo el orgullo maltrecho de su padre. Su primer y único amor, Lucía, le traía en mente una foto en blanco y negro de su madre. Su boda, fue el día más importante para sus familiares más cercanos. De su trabajo, siempre le dijeron que dignificaría su alma. La hipoteca logró por fin pagarla después de 35 años… Una noche, Leocadio apareció colgado de una cuerda en la cocina de su apartamento recién costeado. Ese mismo día, nadie supo a dónde se dirigía, ni siquiera sus padres. La longitud y grosor de la cuerda las eligió él mismo. Daniel Sánchez Bonet Castellón de la Plana (España), 2010 ©Derechos reservados Imagen:
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EL HUÉSPED
“Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente.” – William Shakespeare –

Nunca concedió mayor importancia al desasosiego que le provocaba dejar un cuarto de hotel en el que se había hospedado durante varios días, pese a que la sensación de olvidar algún bien preciado, en el vientre de aquella habitación a la que no regresaría, se había acrecentado con el correr de los años y el ritual de salida (por llamarlo de algún modo) había derivado en revisiones cada vez más exhaustivas y escrupulosas. Marcharse y cerrar la puerta perfilaba un camino sin retorno que oprimía sus pulmones hasta amoratar uñas y labios. Bien recordaba un sinnúmero de ocasiones en que previo a cruzar los linderos del dormitorio, realizó nuevas inspecciones para cerciorarse que su negligencia o torpeza (como quiera definirse) no abandonaban algo importante en aquel sitio. Aún así, la desazón se extendía hasta que la distancia entre el hotel y su persona se revelaba insalvable. Nunca imaginó que el inquieto temperamento que le apremiaba a registrar pertinazmente las desoladas gavetas, el mobiliario del baño, por debajo de la cama o entre las sábanas, tuviera trascendencia. Nunca, hasta esta noche que lidia con todas las manías que olvidó el último huésped. José Gutiérrez-Llama México, 2010 ©Derechos reservados Imagen:
http://pepepereza.blogspot.com/2009/10/despedida.html

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TOMA FALSA Al visionar la secuencia en que la joven protagonista de la película es atacada de manera salvaje por una pandilla de malhechores, el director se percata de que el vestido de la chica se ha subido un poco más de la cuenta, dejando al descubierto un sugestivo detalle de su ropa interior. Tras verla de nuevo, le parece que se trata de una imagen fugaz e intrascendente, casi subliminal, que seguramente pasará inadvertida en el contexto de una escena que no persigue ese tipo de exhibiciones. No obstante, el director vuelve a ver la secuencia en compañía del operador de cámara y del jefe de fotografía, teniendo en cuenta sobre todo la voluntad de la actriz -claramente estipulada en su contrato- de no incluir desnudos ni imágenes provocativas en la historia. También convoca al guionista y al jefe de vestuario para que aporten su punto de vista. Y ante la falta de consenso, se les unen el productor asociado y el productor ejecutivo, cuya opinión como responsables financieros se estima de vital importancia. El debate, llevado a cabo en la oscuridad de una pequeña sala de proyecciones, resulta intenso y contradictorio, y obliga a contemplar la toma en cuestión varias veces más, primero a cámara lenta y luego deteniéndola en el momento crítico, con el fin de centrar el tema y facilitar la exposición de los argumentos. Al final, sin otra opción que ponerse de acuerdo sobre la dichosa secuencia, todos acaban admitiendo que no habrá más remedio que repetirla. Pedro Herrero Barcelona (España), 2010 ©Derechos reservados Imagen: ©Pedro Herrero, Barcelona (España), 2010 32

PRELUDIO Era febrero. Las crisálidas, en sus corsés de primavera, devanaban ya con impaciencia los primeros sueños antes de eclosionar. En las calles, las luces del carnaval brillaban como luciérnagas. Los turistas se reagrupaban por los rincones de las callejuelas como flores exóticas abiertas antes de tiempo. Los fuegos artificiales no habían estallado todavía, pero el recuerdo de pólvora quemada se despertaba en el estallido de los petardos bajo los soportales de la plaza y, a través de las alcantarillas, alcanzaba el espíritu tumefacto de la ciudad dormido todavía bajo las nieves del invierno. Capullos de luz renacían tejidos en secreto por las arañas metálicas suspendidas por las avenidas. La ciudad se desperezaba tras el letargo invernal; los gestos ordinarios revestidos ahora con una mezcla de frenesí y de expectativas. Ligera de ropa y nieblas, desbordaba sus calles una multitud enfebrecida. Desde la ventana, miraba sin hacer nada, sin esperar nada. Al otro lado del cristal quedaba todavía un aliento de día, pero el hálito de la noche empañaba ya las montañas; la carne de las horas se desgarraba en la aguja de la catedral y dejaba hilachas sanguinolentas asomándose desde tejados y terrazas. Fuera de la ciudad, el mundo era tomado de improviso y el silencio germinaba, nota indefinida y fúnebre que precedía el estrépito de las bandas. Siempre en la ventana, el hombre acechaba este preludio de orgía que llegaba a la plaza en el momento mismo en que el estallido de los petardos resonaba en lo más profundo de las entrañas. Un perfume olvidado de vida después de la muerte brotaba de los primeros acordes que salían de la carpa, atrayendo a la multitud

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como a polillas. Un único temblor hacía vibrar los cuerpos, se propagaba por el suelo hasta los cimientos y transmitía un oscuro deseo de renacimiento. Él también, sin máscara, había entrado mecánicamente en el carnaval como quien cree que los caminos no llevan a ninguna parte. —Ven, baila conmigo Un ser anónimo en medio de la multitud, le abrazaba. Una mujer cubierta con una túnica griega, completamente vestida de negro, la cara velada. El hombre se deshacía del abrazo blando de los brazos que le envolvían a la vez que intentaba penetrar el misterio que escondía el velo. La multitud, sometida a fuerzas ancestrales, parecía una galaxia dando vueltas en espiral, la mujer de negro en el centro. —¿No me conoces? —¿Cómo quieres? —dijo él dejándose arrastrar. Incrédulo, inspeccionaba el cuerpo de la mujer que caminaba delante de él y cuyas formas angulosas emergían de la tela con centelleos de astros en la noche. La mano blanca, un poco húmeda, tiraba de él cuando, de golpe, un fantoche vestido de ejecutivo, al caer del cielo, les obligó a detenerse. Todos los personajes de la ensalada televisiva les rodeaban. Barrigudos, achaparrados, lamentables, se disputaban el títere, caricatura de hombre sometido a los caprichos de las máscaras en plena orgía de risas. La desconocida reía también a carcajadas. Sólo él permanecía grave ante el espectáculo del fantoche que subía queriendo aferrarse a las estrellas pero volvía a caer siempre en los brazos de un monstruo tentacular que lo acosaba. Pero la mujer vuelve a cogerle de la mano, le arrastra más lejos. ¿Qué había hecho de su vida? Un destino mezquino le había acompañado siempre. Hay gentes que tejen sus hilos de estrella a estrella y allí bailan y otros, cuyas telas desgarradas por el paso del viento, les hacen olvidar que un día tuvieron sueños y proyectos, que el horizonte se les abría un poco más lejos y prosiguen como la cucaracha que da vueltas en el mismo plato. Había fracasado en todo. —¡Ven ! Te espero. —Nadie me espera. —Hace mucho tiempo que te espero. Desde que camina detrás de la mujer se siente acosado, atravesado por una mirada que viene de muy lejos. Sin embargo, fuera del estallido de color de los fuegos artificiales nada brilla. Allá arriba no existe más que lo que el hombre pone. De golpe, una lluvia de estrellas cae directa sobre la tierra. Bajo las briznas todavía ardientes el gentío se dispersa, se reúne de otra manera. De pronto, tropieza con el fantoche tirado a sus pies como su sombra. Le hubiera gustado amar. Había amado claro pero como el que cae en una trampa, lucha y al final se

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escapa para no doblegarse ante la fuerza oscura que se apodera de él en el deslumbramiento del cuerpo del otro, en esa inquietud de carne, de calor, de miradas, de palabras que se llama amor y nos atrapa. ¿Dónde están ahora los fuegos de artificio del amor? Todo ha caído en el olvido salvo el remordimiento. Lo que no hicimos y en lo que todavía pensamos sin cesar, constituyen el único contenido de nuestra conciencia. El recuerdo se disipa pronto. —Déjame ver tu cara La mujer se le ofrece con una risa obscena. La blancura de su piel bajo la tela brilla como los astros en las noches de estío. La abraza y, por primera vez, siente el frío del cuerpo que le atrae. Ella levanta su velo. Él no ve más que la noche, completamente negra, de sus pupilas. Quiere abrazarla pero el cuerpo de la mujer se escapa y siente los velos negros escurrirse de sus manos como si fueran agua. Cae al suelo en el agujero negro dejado por la mujer en medio de la multitud, que embriagada por el sonido de los tambores, no forma más que un solo cuerpo golpeando con los pies el vientre de la tierra. Pierde el sentido del espacio. Deambula por los territorios perdidos de la infancia. Sabe que el tiempo se le escapa. Del fondo de la noche en la que se sumerge, la mirada de un niño le alcanza; un rostro familiar que le incomoda. —¿Qué has hecho de mí? Después, ya nada. Emilia Oliva, España, 1989 ©Derechos reservados Imagen: ©“Dibujo a tinta sobre papel envejecido”, Claudio Duarte, 2006.

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EL INTERCAMBIO La cita tuvo lugar a las siete de la mañana ante el mamut del parque de la Ciutadella. Cuando llegué Martes, así me dijo que se identificaría, ya me esperaba y todo sucedió muy rápido. Se trataba de un hombre de unos cincuenta años, pelo canoso, vestido con frac y una larga capa de piel negra. Tras un escueto “buenos días, soy Martes” extendió su mano derecha con un paquete muy mal envuelto en papel de periódico. Algo confundido respondí con el mismo gesto acercándole el sobre que contenía los manuscritos. Ambos tomamos lo que se nos ofrecía a la vez y, sin más, Martes se giró y se marchó. Quise preguntarle qué me había dado, si tenía que devolvérselo o qué quería que hiciera con ello, pero no me dio tiempo. Hacía mucho frío y aún chispeaba bajo los árboles después de la lluvia de la noche anterior. En aquel gélido martes de invierno aún no había amanecido y ya comenzaban a llegar los primeros jardineros para iniciar su jornada laboral. Les extrañó verme allí tan temprano, algo rígido, ante el famoso mamut y mirando repetidas veces un paquete que ni yo mismo sabía qué contenía. Tan raro les pareció que acabaron llamando a un urbano que no tardó en acudir. Cuando lo tuve ante mí y me preguntó si me encontraba bien, si sabía dónde estaba, abrí la boca para responderle pero no pude emitir palabra alguna y, como si me hubiera activado, comencé a caminar hacia la salida principal del parque. A mi espalda sentí cómo el agente suspiraba y se iba en dirección contraria. Afuera todo era diferente: en la calle la vida se reactivaba con multitud de coches, autobuses llenos y gente caminando a toda prisa. Se acercaba la hora de entrada al trabajo y a la escuela. Hubo un momento en que sentí cómo varios ojos me vigilaban: una mujer que acababa de llegar a la parada del 51, un barrendero que barría ofuscado una sola 36

baldosa, una señora que pedía, demasiado pronto, pensé, al lado de un semáforo... Decidí quitármelo de la cabeza y seguí andando, a mi ritmo, poco a poco, pensando en ese hombre con el que me había citado y que me había hecho entrega de algo totalmente inesperado. Si no hubiera sido porque cerca de mi casa, entre unos setos, encontré aquellos extraños manuscritos nunca hubiera puesto el anuncio para localizar a su dueño y nunca me hubiera citado de esa manera con un desconocido que, por cierto, ¡vaya pinta! ¡Y yo con mis tejanos y mi cazadora viejos y mis botas manchadas de barro! ¿Qué habrá pensado de mí?, pensé. Me costó, pero cuando di con un banco seco me senté para echar un vistazo al misterioso paquete. Claro, yo le he devuelto sus manuscritos y él me ha querido recompensar con algo. ¿Será un regalo o será dinero?, razoné, no tenía que haberlo aceptado y ahora es tarde, a saber dónde está en estos momentos. Cuando llamó reclamándolos tras leer el anuncio y le hice preguntas sobre ellos para asegurarme de que eran suyos me los describió con detalle y me pareció un tipo normal aunque, eso sí, preocupado por la pérdida. Los otros que dijeron ser sus propietarios pero que no supieron responder a mis preguntas sí que me dieron mala espina. Eso no quita que los dichosos manuscritos tuvieran algún sentido para mí. Constaban de cuatro folios de un papel muy basto, y ya amarillento, cuyo título era Llegó la Nueva Era (año 1856) y aparecían términos como: sección, normas, cambio de gestión, gran maestro, nuevo ideario, nuestra misión... No tenía la más remota idea de a qué se referían. Respiré hondo y me dispuse a abrir el dichoso paquete. Al menos no tenía prisa, le había dicho a mi socio que necesitaba el día libre y que hasta el miércoles no volvería por el restaurante. Lo malo es que comenzó a preguntarme con mucha insistencia si era por una chica y acabé explicándoselo. Yo soy así, al final lo suelto todo. Por supuesto, al despedirnos me dijo que si necesitaba ayuda le llamara. Supongo que sería por el frío pero mis movimientos eran lentos. Además, no sé por qué, mis dedos buscaban la forma de deshacer el envoltorio sin romperlo. Cuando conseguí quitarlo vi que se trataba de una pequeña cajita de plástico con una nota y una llave. Saqué el papel y comencé a leer: Sea bienvenido a nuestra Bien Amada Organización. Ahora usted es uno más de nosotros y tendrá que aprender nuestras reglas.

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Alguna de ellas sé que las conoce a través de los manuscritos. Irá sabiendo de las demás en los próximos días. Para empezar tendrá que hacer lo siguiente: diríjase a la Estación de Francia y con la llave que ya obra en su poder abra la taquilla número 25. En ella encontrará algo que espero sepa apreciar por lo que representa junto con una nueva nota. Repito, sea bienvenido y le deseo lo mejor. Martes Quizá fuera por lo que acababa de leer o porque en ese momento apareció un grupo de escandalosos y desorientados turistas que decidí no perder el tiempo y me levanté con decisión para ir a la estación que quedaba muy cerca. En cuanto llegué, para no perder el tiempo, pregunté por la consigna y cuando me encontré ante la taquilla volví a sentirme indeciso. ¿Pero qué diablos estoy haciendo?, me reñí a mí mismo, ¿cómo puedo haber entrado en este juego? Me hice muchas preguntas y la gente comenzó, de nuevo, a mirarme con recelo. No podía dejar que llamaran a la policía por lo que tenía que actuar rápido. La abrí y, como era de esperar, dentro de una bolsa del Corte Inglés había un nuevo paquete, esta vez mayor. Cargué con ella y decidí largarme de allí lo antes posible pero, mientras salía de la estación, escuché detrás de mí que alguien decía, “cuidado, que se va”. Eran dos mossos1 que señalaban hacia donde yo estaba. Comencé a correr, crucé la plaza Palacio y entré en la calle de las tiendas del puerto sin mirar atrás. Cuando llegué al otro lado di de lleno con un grupo de alemanes jubilados y me escondí entre ellos. Afortunadamente les hice gracia y sintiéndome algo más seguro me giré y vi como la policía ya estaba cerca y que contaba con refuerzos pues ahora eran cinco los mossos. En ese momento entendí, con certeza, que el lío en el que estaba metido era serio. Cuando estuve lo suficientemente lejos de los agentes salí del grupo y caminé rápido hacia el Maremagnum. Allí busqué un banco lo más apartado posible del camino de turistas y empleados y sin ninguna cámara de seguridad cerca. De todas maneras no tenía mucho tiempo pues la policía portuaria debía estar avisada. Miré dentro de la bolsa y encontré una nota escrita a mano y algo envuelto en papel de celofán. Mis manos comenzaron a temblar e incluso me mareé por un momento. Intenté controlarme, respiré hondo y, cuando me tranquilicé, comencé a leer: Le agradezco haya llegado hasta aquí. Cuando le vi supe que usted era el hombre más adecuado y he decidido entregarle la capa negra con la que me conoció hace unos minutos. Ahora es suya. Sepa que de no haberme convencido este paquete estaría vacío.

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A partir de ahora usted será el nuevo Maestro de nuestra Bien Amada Organización. Después de haber perdido los manuscritos por los que nos regimos no puedo volver a ejercer como líder máximo. Mi conciencia no me lo permite y creo que usted es la persona más indicada. Esté atento al diario en el que usted publicó su anuncio. En los próximos días convocaré una reunión para hacer pública su nominación quedando a sus órdenes tras su presentación. Sea bienvenido. Martes Eso es todo lo que pasó. No, no le conozco pero si tienen suficientes pruebas gracias a las cámaras de seguridad de la estación seguro que es el asesino. En cuanto al cuerpo que encontraron en los lavabos es cierto, es Martes. Bueno, como ustedes han dicho antes, Sebastián Montero Medina. Parecía un buen hombre, no creo que fuera capaz de hacerle daño a nadie. Supongo que el asesino se enteró de que perdió los manuscritos y lo consideraría una gran ofensa. No quiero líos, no me metan en problemas. Yo sólo quería hacer un favor entregando algo a alguien que lo había perdido pero no formaré parte de la acusación de ese otro sujeto. Les he contado cuál ha sido mi pequeña relación con la Organización pero no formo parte de ella y, aunque no estoy seguro del todo, creo que nunca hubiera aceptado. Por supuesto, si necesitan algo saben dónde encontrarme pero ahora me voy, en mi restaurante mi socio me espera. Lo que sí les agradecería es que no desvelaran en ningún momento mi identidad. Aunque no se sabe hasta dónde puede llegar esta gente, el futuro no lo conoce nadie y uno puede cambiar de opinión de aquí a un tiempo. El caso es que por fin me han dejado salir de la comisaría. Espero no tener que volver. Montserrat Tomás García Barcelona (España), 2010 ©Derechos reservados Imagen:
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SINFONÍA DE ÓRGANOS Río de Janeiro (Brasil) Desde el Este vino. Un bombeo de sangre, el sol que poco a poco moldeó un cielo de geometrías iluminadas. Allí la soledad únicamente es desgarrada por los ahogados gritos de las ratas. Roen todo entre los restos del basurero: sobras de fruta, piel de verduras, papel, plástico... la carne de Tomasito. En la periferia de la ciudad aire y agua tienen tacto sórdido, mirada de olvido, oquedad en el alma y chabolas desvencijadas suplican a Eolo no ser pasto de su ira. Más atrás, al otro lado del monte, sobre la podredumbre que invade su ladera, el basurero es un pesebre de cenizas vaporosas y, sobre él, como un ángel yace desnudo Tomasito: su aura sólo es oscurecida por las órbitas vacías de sus ojos. A nadie sorprenderá la joven sangre derramada. La mayoría ni se enterarán, para los informados resulta algo tan cotidiano... Ohio (Estados Unidos) Johnattan vio a Dios de golpe. Siempre lo imaginó con larga barba blanca y túnica dorada, en cambio era lampiño, usaba bata verde y sostenía unas vendas arrugadas en las manos. Desde el accidente -cinco años atrás, cuando contaba sólo siete, lo abismó en las tinieblas- nada puede recordar sino la oscuridad de un túnel sin resquicios. Y 40

ahora, de repente, como un milagro, la presencia de tantos matices irisados horadan unos ojos, ya suyos, penetrando en cada célula de su cuerpo como temblor indómito e incontenible. Ante él surge el Universo hasta en las cosas más pequeñas: sus zapatillas, las grietas de sus manos, la transparencia de las lágrimas que sobre ellas caen... La vida vuelve a Johnattan en hálito diáfano, sagrado. Ansía comerse a besos el alma de quién le hizo tal regalo. Quito (Ecuador) "El Piraña" es el agente más temido por la escoria de maleantes. Aquélla noche un sudor frío crispa su cuerpo mientras una vaharada ardiente de ron de garrafa escapa volátil por la ventanilla del coche. Esperaba el momento propicio. Solitaria al fin la calle, eco silente de las pisadas del agente, fue única testigo de los acontecimientos. "El Piraña" empuñó su revolver, acercó el cañón gélido como hiel a la sien cálida del sin nombre y... ¡BANG! Tomasito despertó asustado y su visión primera fue la muerte de su amigo entre la manta que lo arropa. Luego tembló adhiriéndose a la piel marmórea de la fachada del comercio. Sabor a pólvora impregnaba su paladar, la pistola lo apuntaba... Fue guiado al coche y, una vez allí, conducido al averno. La tersura fresca de sus nalgas prolongó unos instantes su vida antes de ser arrojado al vertedero. De vuelta "El Piraña" sostiene el bote de los ojos en la mano y bebe y bebe imparable, piensa que en este mísero mundo todo es cuestión de supervivencia. Ottawa (Canadá) Ya desde pequeño apuntaba inclinaciones solidarias. Sus arraigadas convicciones católicas le llevaron en su adolescencia a abandonar Puerto Cartier e ingresar en un seminario de Quebec para forjarse misionero. Sin embargo, el hallazgo prematuro del amor carnal en sus relaciones con Alberta Brunswik, le hizo olvidar el deseo de vestir hábitos, no así su afán de ayudar a los necesitados. Hoy el Doctor Laurier, eminente oftalmólogo, está orgulloso de haberlo conseguido. Todas las noches, en sus oraciones agradece a Dios el Don otorgado, unas manos hacedoras de milagros. Ahora, mientras libera a Johnattan de la venda que le cubre los ojos, evoca la conversación que mantuvo con Alberta en el desayuno acerca de un titular aparecido en la prensa (ASESINADOS 500.000 NIÑOS EN SUDAMÉRICA EN UN AÑO). Dijo a su mujer que, a veces, pensaba dejarlo todo e irse allí a 41

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difundir la palabra de Dios y ayudar a los que sufren. Ella, lúcida le rebatió, mientras retiraba los cubiertos de plata: —Has de estar aquí, donde hay personas que requieren un trasplante y precisan tus manos mágicas. Al descorrer Johnattan los párpados, el Doctor Laurier se sintió desbordado por la esplendorosa sonrisa que florecía en el iris de esos ojos, y piensa: —Es cierto, éste es mi lugar. Cali (Colombia) Sus manos alzan pústulas. Sus labios quebrados por la dilatación del cilindro metálico al fumar crack no eclipsan la magnificencia de sus ojos verdes, ni siquiera las palizas terribles de su madre pudieron apagar el brillo de la vida en ellos, tampoco los golpes de porra y culatazos de escopeta de la policía, ni los navajazos de otros niños abandonados o fugados y asesinos como él. Nómada desde hace tres años deambuló por adoquines y barro, por lupanares de olor a vinagre y antros colmados de cocaína y pólvora. Desgajó poco a poco su alma de pureza en los tugurios de ese maldito barrio a las afueras de Cali. Ahora domina las leyes de la supervivencia y se siente poderoso. A sus catorce años Tomasito es el jefe de la banda y, a veces, es solicitado por algún cártel de narcos como emisario de un paquete o para liquidar a un traidor. Se cree autosuficiente, y más aún en este momento, aspirando el humo del cilindro. La sangre se agolpa en su cabeza y comienza a volar a la imposible cima de su sueño: ver algún día la maravillosa Norteamérica. Apoyado sobre la pared de un comercio, ante la borrosa imagen de los faros de los automóviles y las trémulas luminarias, resbala hasta el suelo vencido por el cansancio y mirando sonriente a su amigo le dice: —Como no saben qué hacer con tantas ratas, construyen más alcantarillas. Horas después su sueño se hace realidad. Tras un fugaz paseo por las tinieblas de un basurero logra volar al fin para despertar en Norteamérica. Hong-Kong (Colonia Británica) Para Mister Hill la noticia fue una patada en el pecho que le arrancó el oxígeno: "Su hija necesita un hígado urgentemente". El ingeniero de la Cia. WHARP sudó, lloró, comprimió rabioso los dientes. Los médicos lo consolaban:

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—No se abata Mister Hill, esto tiene solución, confíe en nosotros… el único problema es que es algo costoso. Salió del hospital destrozado. A su hija se le iba la vida. Olvidó sus obligaciones laborales y comenzó su andadura por el desasosiego de las finanzas, tras varias negativas lo consiguió gracias a la televisión, así halló el significado de la palabra solidaridad. Helmut Krieger, administrador del Hospital Royal Green, acaba de llegar a Macao y camina por sus calles malolientes, todos desconfiarían de su traje de sastre y su maletín si no lo conociesen bien, se detiene ante una puerta y golpea dos veces su aldabón, al entrar todo parece agrietarse excepto la penumbra, lo esperan en los confines de la estancia y, como siempre sin mediar palabra, le muestran el catálogo. "Hembra, entre catorce y diecisiete años, de unos cuarenta y dos kilos y un metro sesenta de estatura", eran las instrucciones que le dieron los doctores. Su elección fue breve. Días más tarde, Mister Hill asía la mano de Joan e, inundado de ternura, besaba con la mirada la sonrisa de su hija, pensaba con agrado en aquellas personas que la hicieron posible. Kuei-Lin (China) Nacer mujer en China significa venir al mundo marcada con el estigma de la miseria. Fue educada para agradecer a los dirigentes de la Dictadura el exiguo plato de arroz diario, pues ello implicaba que en su país se vive mejor que en el resto del mundo. No era corriente ver a un occidental por la pequeña cuidad de Kuei-Lin, sin embargo a Tom-Ashita no le llamó la atención su cabello rubio ni el color de su piel, al contrario, su curiosidad quedó fijada en su extraño atuendo y, sobre todo, en su magia: ¿cómo era posible hacer germinar alimentos de una lata? A la luz de Luna, entre arbustos de camelias, fundieron sus cuerpos anulando linajes, derramando fuego fértil sobre la tierra. Con el paso de los años en este mismo lugar crecería hasta el cielo un árbol del pan. De vuelta a la comuna compartió las latas regaladas con sus amigas. Una de ellas la delató, nunca supo cuál. Acusada de prostitución fue condenada a muerte. En la prisión de Kuang-Si sólo halló amagos de humanidad hasta el día que aparece un funcionario de Macao para fotografiarla desnuda, después los continuos golpes y la desaparición del más mínimo alimento la apoca a tal infierno que desea con premura la llegada del día fatal. Comparecieron al alba. La condujeron afuera del edificio, junto al hoyo que sería su tumba. Se acercaron tres armados con estacas, la munición es 43

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demasiado valiosa para tales menesteres. Sólo golpearon su cabeza. Ya no siente dolor. Yaciente sobre la hierba, con el sabor acre de la sangre anegando su garganta, aún advierte cómo le abren el vientre, cómo seccionan el hígado. Los seis metros cúbicos de tierra la ocultarían más aún en el anonimato de no existir el catálogo de Macao. Tokyo (Japón) Suiko Yoshina era famoso en Japón como innovador televisivo, al ser el precursor de los reality-show americanos adaptados a las producciones niponas. Cuando apareció el padre de Yo Hana reclamándole ayuda para posibilitar el trasplante auguró en la historia un gran éxito de audiencia. Se movió rápido, en pocos días consiguió prendas y enseres cedidos por las mayores celebridades del país: la cámara con que Oshima rodó su primera película, el primer piano usado por el músico Yamamoto... además de otros bártulos que dotarían al programa de una suntuosidad que daría más sentido al altruismo requerido. Primero proyectó imágenes de un vídeo doméstico realizado por el padre donde aparecía plena de salud, (publicidad) luego planos en la habitación del hospital resaltando la lividez de la niña y el dolor del padre echado a sus pies, (publicidad) finalmente consternación, lloros, súplicas de familiares y amigos salpicando los amplios descansos publicitarios. Se dio comienzo a la subasta y la carrera desaforada de las cifras aniquiló toda previsión. Éxito inmejorable. Todos los ciudadanos japoneses se erigieron aquella noche en única hermandad. Tanger (Marruecos) Abdu Ibn Tomasito flota en las aguas del Estrecho de Gibraltar. El Sol restalla en su torso desnudo y la sal acumula su cristalina solidez sobre la pequeña cicatriz que asoma en su baja espalda. Él siempre anheló unos zapatos, sus cuarteados pies notaban demasiado el invierno. En boca de los que en el reencuentro veraniego exhibían sus ínfulas norteñas creyó adivinar un camino, más que virtuoso de lógica razón -la filosofía carece de arraigo en estómagos áridos-. De modo que se vio inmerso en cabalistica experiencia que lo mutase invisible a las fronteras. Así, con la promesa de que un riñón bien valía la libertad, dio con sus huesos en un cuartucho perdido en las arenas de Malabata, primer peldaño en la culminación de las más básicas necesidades.

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Una lámpara solitaria alumbraba su espalda. Contuvo la respiración ante el tosco relleno de chilaba que se le aproximaba. Unas manos profilácticas a la altura de sus ojos y... una congoja expansiva desbordó su corazón. Agarró frenético el brazo del individuo y preguntó: —¿Oiga, esto no dolerá más que el hambre? Mientras se anestesiaba fumando hashish sintió amenazador la caricia del bisturí sobre su piel. Semanas más tarde una ola traicionera descarnó sus ilusiones. Toledo (España) La familia entera estuvo obligada durante años a prescindir de vacaciones, así que cuando Juanito no tuvo por exigencia engancharse a la máquina que evacuaba sus líquidos decidieron formalizar el esperado asueto. La falta de riñones dibujó una palidez desmedida en el rostro del niño, nada mejor que el sur, donde el Sol es más profundo y la brisa produce una sabrosa quemazón en las arterias. Cuarenta grados de temperatura hierven sobre la Meseta Manchega. Ante los ojos la uniformidad de un paisaje se pierde en el horizonte y la carretera se hace interminable. En el coche sus padres ocupan los asientos delanteros, atrás Juanito, acurrucado junto a su abuela deja a medias el yogur. La abuela, rezumando una riada de dulzura en la caricia, le susurra al oído: —Si no te lo comes todo vendrá el hombre del saco y te llevará para sacarte la manteca. La madre mira fijamente a la anciana recriminándola: —Por favor mamá, no asustes al niño con supersticiones. Juanito no se entera de nada, absorto en la visión de unos siniestros buitres que vuelan tan alto y tan lejanos que parecen estar más allá del mar, sobre África. Francis Vaz Huelva (España), 2010 © Derechos reservados Imagen:
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AMEBAS Historia de amor y de música Cuentan que Isaac Albéniz, mientras impartía clases de piano por las tardes para mantener a su familia, un buen día escuchó cómo un aventajado alumno, muy formal, le regaló una interpretación del Claro de Luna de Beethoven absolutamente perfecta, sin ninguna tacha o error técnico que pudiera reprocharle, pero con idéntica pose fría, el mismo rostro hierático y aplicado con el que entró. —¿Usted tiene esposa, muchacho?, le preguntó. —No, maestro, soy muy joven para siquiera planteármelo. —Entonces, ¿tendrá novia? —No tengo tiempo, tengo mucho que estudiar, aprender y practicar. —Pues mejor que vaya dejando esto pronto, caballerete, para la música no sirven aquellos que tienen en las venas sangre de horchata. La brusca respuesta de Albéniz respondía a su carácter expeditivo, enérgico y apasionado, pero tenía razón. Pues nulo arte puede mostrar quien nada tiene que ofrecer. Así, si reducimos música, pintura o escritura a la mera exhibición glamourosa de la inteligencia o supuesto talento de sus autores, sin intento alguno de comunicación con quien pueda mirarlos, aspiración de la que brota esa emoción necesaria, todo quedará en humo, en nada. Pues el amor, ese esfuerzo irracional que debemos realizar para comprender, armonizar, entrar en una misma sintonía con alguien distinto, no compatibiliza nada con la egoísta contemplación del ombligo propio, ni siquiera del ajeno, si ese otro no sirve más que para adornar el nuestro, para ser objeto de envidias al contar con compañía supuestamente grata.

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Las relaciones entre hombres y mujeres han variado muchísimo en estos últimos años, volviéndose ahora increíblemente hoscas tras la lucha, el éxito y la celebración conjunta de la tan añorada igualdad por los dos sexos que se llevó a cabo en los años sesenta y setenta, tan lejanos. La equivocada traducción que realizaron hombres y mujeres de la palabra feminismo por la de competición, ha conducido al varón a la lejanía y a la indiferencia, cuando no al rechazo frontal del compromiso y el esfuerzo necesario para la perdurabilidad de toda relación enriquecedora, esa que sólo puede darse entre inteligencias y sensibilidades parejas, iguales. Del mismo modo, las mujeres a diario cumplen con sus roles público y privado, ambos con altos niveles de exigencia y competición, obligadas a demostrar siempre su valía, apresuradas, frustradas, corriendo de un lado a otro, sin apenas tiempo para el cuidado e imaginación que su pareja necesita y al que frecuentemente relega, debiendo colocar entre sus disponibilidades temporales al varón mucho después del eficaz ejercicio de su trabajo y del cuidado amoroso de los hijos. Pero aún en estos tiempos “profesionales” el amor no sólo es factible, sino también muy necesario. La naturaleza acaba por rebelarse dado que nadie puede continuar mucho tiempo en este mundo brutal sin siquiera una caricia comprensiva, un hombro en el que apoyarse. Algo tan sencillo de resolver como adoptar ante quien nos interese una actitud distinta. Abierta, honesta y gentil en el trato, comprensiva y no agresiva. Toda esa magia que estalla cuando, en creativa armonía, uno puede comprender todos los guiños que le hace el otro, cobrando sentido cada vieja y cada nueva palabra que en el diálogo amoroso se establece, sin otro fin ni aspiración que la de llegar al corazón ajeno, es lo que se ha perdido. El diálogo, verdadero vehículo del amor, constituyendo el preponderante y sobrevalorado sexo tan sólo una prolongación gimnástica del mismo. Lo que Cortázar intuyó y definió como la comunicación amorosa cómplice y sin censuras, con aspiración a convertirse en interminable, que sólo puede darse con la premisa del respeto admirativo, de una confianza absolutamente inquebrantable cuando uno es capaz de amar con verdades, con los ojos sabios y bien abiertos, aceptando debilidades, indecisiones, defectos, no hablemos siquiera en cuestiones de pareja de la falta de peculio o de un currículum académico o artístico por el que esta sociedad tan competitiva, ciega e injusta, se guía para premiar siempre a los mismos listos. Sociedad fascistoide que nos divide en arañas sin escrúpulos, trepadoras y encumbradas, frente a patéticos insectos aspirantes, mucho menos miserables. Porque siquiera en nuestros días, ¿el diálogo se puede conseguir? ¿El amor eterno, acaso perdurable, es posible? Existe, yo soy testigo y puedo exponeros un ejemplo. Pues hace años, durante la reproducción en vídeo de un documental biográfico, contemplé a una muy risueña pareja de ancianitos que entablaron 47

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ante las cámaras una conversación brillante. Mucho más que eso: una plática tan llena de humor, tan inteligente y chispeante que me hizo de inmediato rebobinar la cinta cuando terminó, a fin de que constatar de nuevo lo que allí había sentido y escuchado. Pues aquellos abuelos, llamados Igor y Vera, no sólo se limitaron a repasar su vida entre convulsiones sociales e históricas, grandes nombres propios, reflexiones filosóficas, amigos famosos y otros por completo desconocidos, defectos y problemas mutuos que lograron solventar apoyados el uno en el otro; no, más bien se dedicaron gestos, ideas y palabras tan alegres, lúcidas y jóvenes, que dejaron fuera a la cámara por completo, que lograban parar el tiempo. Eran ellos dos, la alegría que se transmitían el uno al otro, lo que te atraía. Si el amor es el menor espectáculo del mundo porque sólo dos así lo ven y así lo sienten, aquello trascendía y podíamos contemplarlo todos. Y más tarde, yo sólo pude agradecer que el viejecito Igor se apellidara, además, Stravinsky y que hubiera sido el mayor compositor que nos legara el siglo pasado, para lanzarme como una loca a conocer su historia mutua y sus secretos, pues llevaban así de felices sesenta y siete años, tiempo que va desde que se conocieron en París en 1921, hasta 1968 en que fue realizado aquel reportaje. Sí, pues a Igor Fiódorovich Stravinsky (1882-1971) un amigo común, tras una época de fama, vida loca y francachelas, años de juventud disipada en soledad acompañada, lo notó muy triste y deprimido. No era para menos, pues en aquellos tiempos Igor pensaba tirar por completo la toalla de la composición y volver a Rusia para vivir allí dando clases, quizá bajo la sombra atroz de la culpa pues, mientras ganaba y dilapidaba dinero en París, acompañado de las estrellas del momento, como su amante Coco Chanel, en Rusia permanecía su familia, su esposa Katerina Nossenko y sus cuatro hijos, uno de los cuales, junto a su mujer, aquejados seriamente de tuberculosis. Así pues, este amigo decidió que para animar al feo maestro de “La consagración de la primavera”, a fin de que aparcara el alcohol y las fiestas y volviera a componer, debería presentarle a alguien muy especial, como resultó ser aquella rusa parisina, la alegre bailarina Vera Sudeykina de Bosset, bastante más conocida en el mundillo por su carácter risueño, sus agudas contestaciones y sus chistes insidiosos, que por el arte de su danza. Vera tampoco era feliz, pese a su carácter divertido y bromista ante las penurias y adversidades de la vida bohemia. Pues toleraba un matrimonio complicado y sin hijos con Serge Sudeikin, pintor y diseñador de escenarios, de quien se separó al poco tiempo de conocer a Igor, cuando decidieron buscar un refugio donde poder encontrarse a ratos. Porque su encuentro no supuso un flechazo, ni siquiera un fulminante amor fou que les hiciera tirar todo por la borda y hacer daño ajeno dado que, durante dieciocho años, Vera e Igor decidieron que en modo alguno su amor debía

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molestar a la familia rusa de Stravisnky, por lo cual en este periodo la vida del compositor transcurrió entre Moscú y París continuamente. Sin duda, en estos tiempos a él todas lo criticaríamos sin piedad: ¡oh, el sagrado compositor burgués que, con su doble vida, arrastra el nombre de la esposa por el fango!, ¡debería él también haberse divorciado! Pero el caso es que la vida, si algo nos enseña, es a intentar comprender y no juzgar, vidas ajenas. De hecho, la enfermiza Katerina conocía bien la existencia de Vera e incluso la aprobaba. Murió en 1939, tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, junto con la madre de Stravinsky y su hija menor, Mika. Y en 1940, Vera e Igor, ante la situación bélica no exenta de riesgos, a Nueva York marcharon iniciando allí una larga y plácida vida feliz de la que todos fueron testigos hasta la muerte del maestro, que ahora yace en Venecia, en la isla de San Michele, muy cerca de la tumba de su amigo el gran Diaghilev. El caso es que la influencia de Vera en la vida de Igor fue creciendo hasta convertirse en imprescindible e irrenunciable, pues su conjunta afición por la literatura (W. H. Auden, Eliot, André Gide) hizo que éste emprendiera una carrera musical increíble e inquieta, plena de transformaciones, con muy diversas etapas de las que hoy podemos disfrutar todos: Octeto (1923), Oedipus Rex (1927), la increíble ópera The Rake progress (1951) basada en las pinturas de William Hogarth, Tres canciones de Shakespeare (1953), In memoriam Dylan Thomas (1954) entre otros muchos títulos. Pero antes de que los prejuicios actuales nos lleven a lamentar que Vera sólo fuera sombra tras los despliegues virtuosos del gran maestro, déjenme recordarles que el compositor genial, así como la simpática Vera, fueron también sombra tras esa obra musical, aquel despliegue de amor que nos legaron y lo único que debe importarnos. Ellos fueron felices. Todos seremos huesos, polvo, ceniza y olvido. Pero mientras, no podemos ser más que amebas tristes, arrastrándonos penosas, si no contamos con el cálido amor de otro. Ángeles Prieto España, 2010 ©Derechos reservados Imagen:
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LAS FRONTERIZAS-JUARENSES EN LAS FRONTERAS DE LA POLÍTICA DE LAS IDENTIDADES
“Dale nombre a lo innombrable para que pueda ser pensado.” – Audre Lorde –

En múltiples ocasiones me han hecho el comentario de que las mujeres de Ciudad Juárez somos diferentes. Esto, en principio, significa que no somos iguales a las otras. ¿Cuáles otras? ¿Qué nos hace diferentes? Cuando he preguntado qué significa eso, se me responde que somos mujeres “muy libres”, (¿libertinas?), “difíciles” y “problemáticas”, (¿autónomas?) ¿Todas las que vivimos en Juárez somos así o sólo algunas? Parto de la premisa de que todas las mujeres en Juárez somos diferentes porque vivimos Juárez de manera diferente; Juárez nos impacta de modo distinto. Todas tenemos distintos puntos de partida o modos de ver y entender nuestra realidad, al igual que todas las mujeres que viven en el resto del estado, del país y del mundo. En primera instancia, creo que vale la pena preguntar: ¿Quién nombra o ha nombrado a las juarenses?, ¿con qué propósito? y ¿qué implicaciones políticas, sociales y culturales ha tenido y tiene el hecho que te-o nos- nombren versus la posibilidad de nombrarnos? He aquí el meollo de la política de las identidades socio-culturales, que van más allá de la localización geográfica. En otras palabras, esta política es la lucha por el sentido en el terreno de las significaciones. Por ejemplo, es de todas conocido –y por muchas documentado– que históricamente el discurso nacional e internacional nombró y reconoció a Juárez como “la ciudad de vicio”. Este nombramiento colocó a las mujeres juarenses tabula rasa en posiciones de identidad estigmatizada como libertinas, disponibles o prostitutas por vivir en lugar impropio para las mujeres. Este proceso devaluatorio sustentado en la construcción simbólica de la identidad de las juarenses, a partir de una conciencia sexista, tuvo 50

implicaciones políticas y sociales devastadoras que en mucho justificaron no sólo la negligencia y la impunidad de las autoridades ante el feminicidio, sino la indiferencia de comunidad local, nacional e internacional por muchos años. En otros espacios he discutido que las mujeres que radicamos en Ciudad Juárez –y que vivimos o hemos vivido Juárez en carne propia– debemos nombrarnos primero como fronterizas a partir de nuestra ubicación geopolítica, al igual que miles de mujeres que viven en comunidades localizadas en ambos lados de la frontera México-Estados Unidos. Pero más importante aún es reconocernos y nombrarnos como fronterizas-juarenses. Esta posición identitaria sigue la lógica de las fronteras territoriales del EstadoNación. Aunado a lo anterior, las fronterizas juarenses nos ubicamos en la intersección de una multiplicidad de fronteras metafóricas. En otras palabras-- y siguiendo a Gloria Anzaldúa– fronteras cultural y socialmente construidas, como son las de género, sexo, etnia, raza, clase, región, ocupación, edad, entre otras. Sólo revelando y negociando estas fronteras, podremos reconocer, abordar, y empezar a entender la problemática social, política y económica de las mujeres de Juárez de manera contextualizada. En este orden de ideas, el giro cultural de lo político parte también del reconocimiento de que cada comunidad, en este caso localizada en ambos lados de la franja fronteriza, no sólo se caracteriza por fronteras territoriales, sino tiene contextos socioculturales diferentes que impactan de diversas maneras los procesos políticos, económicos y sociales, por tanto requieren de miradas y acciones diferenciadas. Así, el punto de partida que nos permite nombrarnos de tal o cual forma necesariamente debe incluir nuestro contexto y circunstancia específica, tanto individual como social. En consecuencia, considero que las mujeres que vivimos en Juárez tenemos que asumir que entre nosotras tenemos puntos de partida —epistémicos y políticos— diferentes, aún más en relación con otras mujeres en el resto del estado, del país o del mundo. Lo que nos hace diferentes –que no inferiores ni superiores— son nuestras circunstancias socio-políticas y culturales. Para comprender esto se requieren maneras de entender y de aproximar la realidad de las mujeres de manera diferenciada. En este sentido, hace ya varias décadas, la poetisa africano-americana Audre Lorde advirtió que no son las diferencias lo que nos separa, sino nuestra negativa de hablar de esas diferencias. No son las diferencias, sino los silencios los que sostienen y refuerzan las diferencias como desigualdad y no como parte de la riqueza de la diversidad. El problema no es que se nos considere diferentes, sino el que esa supuesta diferencia sea colocada en una relación de poder inequitativa y discriminatoria, que se justifica y racionaliza en función de ideologías de género, de raza, de clase, de región, entre otras. 51

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Las diferencias deben encontrar una enunciación pertinente, deben ser expuestas desde las estructuras del sentimiento y desde la inestabilidad que (re) producen. Sólo así pueden ser desarticuladas y re-escritas en sus propias lenguas, para evidenciar sus tensiones y choques con los sistemas normativos impuestos y naturalizados. Las diferencias socio-culturales deben manifestarse por sí mismas, deben nombrarse con su propio léxico. Borrar o minimizar las diferencias –intencionalmente o no– como en el caso de afirmar que todas somos iguales, o que todas debemos ser iguales, es higienizar las relaciones de poder. Es como decir “aquí no pasa” nada. En otras palabras, es no querer asumir la responsabilidad política de desarticular y cambiar los procesos discriminatorios. Paradójicamente, hoy en día, el discurso de aceptar las diferencias se ha vuelto políticamente correcto –retórica demagógica— pues tendemos a decir públicamente que todas tenemos derecho a ser diferentes, pero en la práctica seguimos jerarquizando las diferencias justificando y racionalizando el derecho que se han atribuido grupos dominantes para nombrar, descalificar, asignar, excluir y empobrecer a vastos sectores de población en el mundo. Así el simple hecho de decirlo o aceptarlo no nos exime de la responsabilidad de no reproducirlo y menos de contribuir en resarcir el daño moral y material que han dejado las prácticas discriminatorias y la insensibilidad cultural de abordarlas. En este sentido, el que nos nombren de tal o cual forma tiene implicaciones distintas al hecho de nombrarnos a nosotras mismas. Aunque ambos procesos están políticamente fundados o inmersos en relaciones de poder; el que nos nombren nos coloca en la posición de objetos, nombrarnos nos coloca como agentes con historia y voz propia. El respeto a la diferencia, se sustenta principalmente en nuestra negativa de apuntalar las relaciones de poder y la jerarquización de esas diferencias. En otras palabras, la tendencia de pensar de manera binaria que coloca esas diferencias en una escala de valores negativos o positivos a través de los cuales estereotipamos, ya sea idealizando o minimizando. Entonces, nombrarnos es reconocernos, es reflexionarnos o pensarnos a partir de una circunstancia compartida; un proceso necesario para poder constituirnos como agentes políticas. Sólo a partir del auto-reconocimiento de la posición –de privilegio o no– que ocupamos en las relaciones sociopolíticas, económicas y culturales es que podemos comprometernos activamente, desde nuestra condición de ser mujeres, en la construcción y aplicación de políticas públicas que avancen los derechos de todas y todos de manera equiparada y justa. Clara Eugenia Rojas España, 2010 ©Derechos reservados Imagen:
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INSOMNIO
“Quien habla de tiempo, habla de la muerte” – Harry Mulisch –

Las tres de la mañana. La densa oscuridad ocupa la habitación que se ilumina levemente al encender el cigarrillo habitual, el de costumbre, el que sirve para trepar por sus columnas intermitentes y extraviar el pensamiento en el techo, en algún rincón donde acechan las arañas. Las tres de la mañana y, como siempre, no sé, bien a bien, qué ha sucedido primero, si el oligofrénico ladrar de ese perro que aún a distancia pareciera estar detrás de mi nuca, o el insomnio que suele acosarme peor que recurrente pesadilla. ¿Habrá alguna rama en la oniromancia capaz de interpretar la vigilia? No sé, no lo creo. Debería preguntarlo. Sí, debería, por mi bien y el del perro, quien no parece ajeno al problema. Aunque a decir verdad, nunca he sido afecto a los perros, como tampoco lo he sido a otros animales y aquí entre nos, padezco entomofobia. Ahora que, a este le he tomado un poco de aprecio. Ese que se tiene al desconocido que con periodicidad se encuentra en la cantina y con el que se comparte un trago a lo lejos, la soledad, las horas que se sepultan bajo las rocas que flotan en el whisky. Aquel con el que no nos une ni una palabra siquiera, ni un cruce de ojos y sin embargo, en el anonimato acompaña el pernocte. Supongo que así será este cuadrúpedo con el que muchas veces, y siempre a deshoras, me embriago de penumbra; mientras absorbe el alquitrán que despido, mientras respiro su chillido. Las tres de la mañana, una hora propicia para el desvarío; ambos lo sabemos. Esta noche su ladrido es más agudo y tenaz, lo sé porque los cristales se agrietan y mi paladar se reseca. Nunca lo he visto; a las horas que ando en la calle debe estar dormido para reponer el sueño. ¡Miserable! Confieso que ha habido mañanas que he tenido ganas de hacer sonar la bocina del auto y despertarlo, desquiciarlo y empujarlo a romper su ayuno con un tabaco. 53

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No, no lo conozco pero puedo imaginarlo. Llegan a mi mente, “Los olvidados”, aunque no estoy seguro que se trate precisamente de esa cinta; el cine mexicano está lleno de escenas semejantes. Escenas que nos plantan frente a un perro que a duras penas cubre su huesudo armazón con una fina túnica de pellejo y que ladra como energúmeno en áridos ambientes; siempre de noche, siempre en la opacidad del blanco y negro. No hay duda. No puede ser distinto. Un famélico y prieto animal de hocico blanco por las manchas de su piel y la baba que secreta su vigoroso gruñido. Una bestia de lamentable estampa, propia de su pedestre genealogía y educación rudimentaria. ¡¿Por qué demonios ladras?! Las tres de la mañana, mi cigarrillo está por extinguirse y tu berrido no mengua. ¡Carajo! ¿A qué le temes? Comprendo que la oscuridad perfile sombras extrañas que deforman la realidad, tanto, que nuestra fantasía ha germinado en su entraña espeluznantes leyendas. Pero a ti no pueden embaucarte; tu intuición es certera como tu olfato. No te inquieta la ficción, ni las visiones te asustan. ¿Entonces? Entonces sólo puedes temerle a la muerte. ¡Vaya!, ahora entiendo la causa de tu ladrido, violento, convulso. Lo haces para ahuyentarla, para mostrarle tu enfado, el odio de quien se siente ultrajado. Si no supiera lo inútil que es la rabia hacia tu enemigo, me envalentonaría contigo para escupirle a la cara mi desprecio. No sé si serás imbécil o mucho más astuto de lo que pienso, pero si conocieras algo de metafísica y esquemas trascendentales, cambiarías tu ladrido por una pinche1 plegaria; suplicante y muda, reverente, hospitalaria. Tal vez entonces, dormirías tranquilo, enfervorizado, y me dejarías en paz mientras me doy al insomnio. José Gutiérrez-Llama México, 2010 ©Derechos reservados
1. Pinche. adj. despectivo. Despreciable. Voz malsonante. Se usa generalmente antes del sustantivo. Diccionario Breve de Mexicanismos. FCE. Guido Gómez Silva.

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UN HERMANO BASTARDO Y OTRO LEGÍTIMO Por lo menos vemos algo positivo para la humanidad en la crisis económica. El reportero del New York Times, Thom Shanker, en un reciente artículo (Bad Economy Drives Down American Arm Sales, 12 de septiembre, 2010) dice que la mala situación económica ha bajado las ventas de las armas letales fabricadas en Estados Unidos de Norteamérica. El país mayor productor de armas del mundo bajó sus ventas en un 8.5% en el 2009 comparadas con el año 2008. La cantidad de 57.5 billones de dólares sigue siendo un ingreso considerable en una industria que produce y mercadea instrumentos para matar. Este negocio para destruir al ser humano, lícito porque paga impuestos al gobierno, se ha hermanado con el negocio de la drogas, ilícito porque no paga impuestos. En la frontera con México, del lado de Estados Unidos, existen alrededor de 7,000 armerías vendiendo armas de fuego de todo tipo con sus respectivas municiones que luego se utilizan en el lado Sur por los carteles de la droga para llevar a cabo sus matanzas y fechorías. El cartel de la droga y el de las armas se financian mutuamente alrededor del mundo. Los que se lucran de este negocio multimillonario, usualmente se mueven en los mismos círculos sociales; disfrutan de sus mansiones extravagantes; se recrean en yates lujosos, y viajan en sus aviones privados donde mismo hacen las transacciones más lucrativas. Son hermanos queridos; uno bastardo y el otro legítimo. Almacenan fortunas en los bancos más exitosos del mundo, así como en barriles enterrados bajo tierra en lugares apartados de Centro y Suramérica. Su ambición por acumular capital es insaciable no importa cuánto daño pueda hacer a la sociedad. El informe anual que es producido por el Servicio Congresional de Investigaciones, una División de la Librería del Congreso de

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Estados Unidos de Norteamérica, también señala que Rusia hace un segundo lugar lejano en la venta de armas, seguido de Francia, Alemania, Italia, China y Gran Bretaña. El autor de este informe se jacta de que la recesión no ha limitado la modernización ni el desarrollo del aparato militar, ya que las naciones persiguen hacer sus fuerzas armadas más letales aunque sus presupuestos sean más ajustados. ¿Cómo pueden estos países presentar una imagen benévola ante el mundo civilizado mientras obtienen ganancias exorbitantes promoviendo la miseria humana a través del mercadeo de las armas y sufragando el financiamiento de las drogas, destruyendo así a su propia juventud? Como diría el gran hidalgo, Don Quijote de la Mancha: ‘’cosas veredes, querido Sancho’’. Sigfredo Rodríguez Puerto Rico, 2010 ©Derechos reservados Imagen:
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EL ELEGIDO Solamente existe en verdad el oficiante el elegido por cadenas de sucesos infinitos hacia atrás inescrutables. El póstumo celebrante del misterio el que ya sabe cuando aprende el que más aprende cuando enseña el que aprehende sensitivamente matemáticas y gusta doctamente de la lírica. Aquel a quien encuentran aún de noche aún en sueños abriendo, silencioso, su camino en selva oscura. El musical sin instrumento en aire abstracto y subterráneos mares buceador hierático. El que tamiza la luz y matiza —luminoso— la sombra. El que hace una síntesis con síntomas apenas y descubre el punto exacto por difusas señales. El que no necesita, en la experiencia, sino débiles comienzos, el que ensambla —cotidiano— laberintos y sueña —dorado por los soles— catacumbas. Eduardo Gómez Colombia De Movimientos sinfónicos, 1980 ©Derechos reservados Imagen: ©“La amorosa presente a la intersección”, Julio Belmont. España, 2009
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PAN PARA LOS HAMBRIENTOS DEL MUNDO (Poema visual)

Nel Amaro ©Derechos reservados

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HAY QUE SABER A la Negra Sosa Hay que saber que cuando el alma es grande la voz se hace instrumento y melodía la pasión estremece el cielo se abre y se iluminan versos y guitarras. Hay que entender que existen comuniones milagrosas vertientes resplandores que trascienden el cuerpo perdurando cuando todo parece transitorio. Hay que entender, Mercedes, aunque duela saberte y no encontrarte hecha de selva y barro sol y lágrimas como tu tierra herida, tucumana.

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Aquí estarás entre notas perdidas que olvidaste llevar cuando te fuiste en el dolor del indio en la costura costal de la memoria pachamama. Si hasta veo más triste a mi bandera si vuelan las palomas, cabizbajas. Catalina Zentner Argentina, 2009 ©Derechos reservados Imagen: ©La otra isla II”, Rafael M. Calvo González. Cuba, 2006

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VISPOHEADS 79 (Poema visual)

John Bennett ©Derechos Reservados

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AMANECER El volar y el cantar de los pájaros me han dicho que de tirarte al cielo, ahí donde ellos, te convertirías en amanecer. Andrés Norman Castro A. San Salvador (El Salvador), 2010 ©Derechos Reservados Imagen: ©“Cielo anaranjado”, Julian Cervini. Argentina, 2010

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SLIDE 1 (Poema visual)

Sergio Monteiro de Almeida ©Derechos reservados

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UN PÁJARO VISITA EN NOVIEMBRE UN PATIO DE GUZMANAS Sintió en el costado la fuerza incontenible de la noche, la trémula venida de lo indecible, el patio a oscuras, la oscura maroma del brocal y la negritud del alba sumergida en lo profundo. Un pájaro se guareció en la galería, miró la roja retirada de los pétalos, la cobriza horajasca, la enea resplandecer por la escarcha. Acongojado saltó al musgo abúlico del pozo, a las hojas lacias de los ficus, a los yermos tiestos.

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Sintió el frío intransigente de lo gris, el agua incolora de las demoras, la tierra, sin embargo, caudalosa del brotar. Ana Patricia Santaella Pahlén En "Córdoba en mayo", 2008 ©Derechos reservados Imagen: ©“Pesadilla”, Julia Vázquez. España, 2010

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SI TU FUERAS LA MISMA (Poema visual)

Sergio Pinto Briones ©Derechos reservados

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MI ROSTRO APAGADO Te hablo del rostro apagado: Ese dibujo inaccesible que se enreda en todas las circunferencias. La chispa de la vida que a cada momento está más oculta, más perdida, más extinta, mas yo: El único y verdadero nombre; la única palabra que vino de las sombras. Esa verdad tan dura con la acepción. El agua turbia, nunca cristalina, siempre barro..., mi barro, mi propio lodo. Ángel González Madrid (España), 2010 Del poemario “Muñeca Rusa”, Colección Planeta, Clandestino Ediciones, 4 de agosto 2010 ©Derechos reservados Imagen: ©“Autorretrato 2001”, Ángel González González, 2010

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SIN TITULO (Poema visual)

Toni Prats Oriols ©Derechos reservados

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CINE DESDE EL DIVAN

COME, REZA, AMA
Mi amiga Deborah es una psicóloga excelente. Una vez le pidieron que prestara ayuda psicológica a un grupo de refugiados camboyanos que habían vivido los peores de los padecimientos que un ser humano puede soportar: genocidio, violación, tortura, vejación, inanición… ¿Cómo podía comprender el nivel de sufrimiento que habían padecido?, pensaba Deborah. Pues de lo único que hablaban en la asistencia psicológica era de los romances o amoríos llevados a cabo dentro del campo de concentración, Es como si el amor fuera el que más sufrimiento nos pudiese provocar. Todo lo demás tiene solución.

Si en la actualidad existe una película de la que todo el mundo habla esa es Come, Reza, Ama. Basada en una novela de Elizabeth Gilbert (Eat, Pray, Love), el film narra la historia personal de una mujer (la escritora del libro) que, después de diversas frustraciones, sobre todo en el terreno amoroso, decide dar un giro a su vida y tomarse un año sabático, para encontrarse a sí misma.

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Ryan Murphy, a quien se le valora por la película Recortes de mi vida y la exitosa serie de Televisión Glee, es director y guionista. Si su intención, como el título ya indica, era mezclar gastronomía, misticismo y emociones, lo consigue. Podríamos denominar la cinta como mezcolanza entre comedia romántica y libro de autoayuda. Elizabeth Gilbert (Julia Roberts) es la protagonista principal y sobre la que recae todo el peso de la película. No existe en todo el elenco de actores y actrices mundiales una sonrisa tan sana, natural y contagiosa como la suya. Afortunadamente el director lo sabe y nos regala varios primeros planos de su hipnótica sonrisa. Elizabeth es la típica mujer americana que consigue todo lo soñado desde siempre (¿american way of life?): una exitosa carrera, un buen trabajo, una bonita casa y… un buen marido. Una vez logrado, se da cuenta de que cumplir sus sueños dorados le dejan un vacío espiritual tan grande que se ve en la necesidad de romper con todo y cambiar de lugar y de forma de vida, con el fin de encontrar el sentido a su vida. Su primera crisis metafísica no sale en la película, pero si en el libro y sucedió en su décimo cumpleaños. La transición de un dígito (9) a dos (10) le produjo un pánico existencial, propio de la crisis de los 40. Miró hacia atrás y se dio cuenta que hacía muy poco tiempo que estaba en párvulos y que ahora ya tenía diez años. De la misma manera pensó que en un abrir y cerrar de ojos se plantaría en los 20, los 30, los 40, los 50… en definitiva, que le quedaba poco para morirse. Ese miedo hizo que viviera deprisa, muy deprisa. Quería vivenciarlo todo, con rapidez: quería tirar del freno de mano, pedir un tiempo muerto, que se parara en mundo, pero se dio cuenta que cuanto más pensaba en el paso del tiempo, más rápido pasaba. Este vivir desbocado lo paró cuando, después de su divorcio, dijo un ya no puedo más, necesito una parada para rearmarme. Llegados a este punto, decide realizar tres escalas geográficas que se corresponden con otras tantas etapas de búsqueda interior. La primera de las tres estaciones es Italia. Elige Italia porque por su gastronomía, su arte y su gente, considera que es el lugar ideal para volver a

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sentir los placeres cotidianos; quiere notar que está viva, volver a gustar y degustar. Pero esto tampoco le es fácil. Hay una escena en que ella se encuentra en una encrucijada, entre cuatro calles, mirando sin ver y sin saber que dirección tomar. Esa es una metáfora excelente de cómo es su vida. Por fin, lo consigue. Después de mucho tiempo, logra sentirse viva gracias a los placeres terrenales. Comer un plato de spaguetti con tomate, degustando un buen vino, en una mesita en la calle, mientras un ciclomotor la roza, escuchando a la gente hablar a gritos mientras gesticula, se convierte en uno de los placeres que la hace sentir que ha vuelto a la vida. Transcurridos varios meses visita el mausoleo de Augusto, el primer emperador romano. Este monumento, situado frente al Ara Pacis, está concebido como una estructura circular de casi 100 metros de diámetro. El interior estaba repleto de pasillos concéntricos unidos entre sí, donde se albergaban las cenizas de los diferentes personajes de la familia imperial. Pero con el paso del tiempo, el que en otros tiempos fuera el lugar de enterramiento más importante de Roma, ha sido saqueado en diferentes ocasiones y se ha convertido en la letrina de los sin techo. Una ruina de lo que fue en su día. Contemplando el edificio, llega a la conclusión de que para construirse de nuevo se debe hacer desde las cenizas, desde la destrucción total, desde las cenizas. Está convencida de que ese es su caso y decide pasar a la segunda de sus intenciones, la espiritualidad, en el segundo de sus viajes, India. Su segunda parada es un ashram indio. Un ashram es un lugar de meditación y enseñanza hinduista, donde los alumnos suelen convivir con los maestros y donde se suelen impartir cursos de meditación. Vendría a ser algo así como un retiro, posada, de vida sencilla y serena con el fin de facilitar la meditación y la introspección. Con la meditación se busca que la mente se disuelva y se vea libre de sus propios pensamientos, por medio de una focalización de la mente en un único objeto de percepción, como por ejemplo la respiración o una recitación de palabras constante (mantra: sílaba, palabra, frase o texto que, al recitarse y repetirse, lleva a la persona a un estado de profunda concentración). Pronto descubre que la meditación no es lo suyo. Cuando lo intenta, como ella mismo describe en su libro, se encuentra siempre con sus pensamientos 71

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cáusticos y odiosos; según sus propias palabras, son como los agentes de telemarketing que siempre llaman en el momento más inoportuno. El pensamiento intrusivo siempre es el mismo: su fracaso matrimonial. Es como si toda su vida estuviese centrada tan sólo en el desastre amoroso, obviando todo lo demás. Como si el amor o el desamor fuera lo único importante. Es entonces cuando recuerda la historia que le contó una amiga psicóloga, y que es con la comienza este ensayo, sobre la historia de los refugiados camboyanos. En el asrham conoce a Richard (Richard Jenkins), un arquitecto tejano, angustiado por el abandono de su esposa e hijo, debido a su adicción al alcohol, que a punto estuvo de convertirse en una tragedia familiar. Richard, como hacemos todos cuando tenemos la conciencia sucia por algún mal comportamiento en el pasado, está intentando perdonarse a sí mismo Aprender a perdonarse a uno mismo, es un aspecto básico de la autoestima. Esto se refiere a aprender a perdonarnos por los errores cometidos o por las cosas que no hicimos como deberíamos haber hecho. Pensemos que el pasado no podemos cambiarlo, pero si podemos cambiar nuestra percepción sobre él. La solución nunca es dejarse consumir por la culpa, sino rectificar en lo posible el rumbo, procurando aprender, intentando recuperar lo perdido. Su estancia en la India le había aportado tanto, aunque en otro sentido, como los meses que estuvo en Italia. Pero como bien ya apuntamos más arriba, viendo que la meditación no es su fuerte y la espiritualidad conlleva más fe de la que tiene, decide realizar un último viaje. Próxima parada: Bali. Bali es una isla y una provincia de Indonesia. Allí llega, finalmente, buscando el deseado equilibrio entre cuerpo y mente, entre Italia y el placer de los sentidos, y la India con su espiritualidad. Allí, conoce a Felipe (Javier Bardem) un comerciante de joyas instalado en la isla y que lleva diez años sin entregarse al amor por miedo a que le hagan daño, por miedo a sufrir. El amor no tarda en surgir, poniendo un final de cuento de hadas.

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La propia autora se sonroja por un final tan rosa, pero es la realidad, se ha enamorado por completo y el sentimiento es recíproco. Por fin es feliz y ha hallado el equilibrio. Felipe le ha ayudado a conseguirlo, pero en el fondo ha sido ella, sus ganas de ser feliz y su vigor quienes han conseguido esa transformación. Carlos Hidalgo Villalba España, 2010 ©Derechos Reservados Imagen:
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LETRAS PEQUEÑAS Vilma Reyes y Judy García Allende UN DIA NO TERMINADO

Mi día no comienza cuando mis ojos se abren, ni cuando mi mente se despierta. Mi día no comienza cuando empiezo a hacer trabajos en la escuela. Y menos cuando, en el almuerzo, César Álvarez me empuja de los columpios. Mi nombre es Alfredo Castro y mi día comienza cuando me monto en mi bicicleta. Todas las tardes después de terminar mis asignaciones y ayudar a mí hermano Ignacio con las de él, me monto en nuestra bicicleta y la corro por la calle. Ahí inicia mi día porque me gustan las cosas que inician bien. Me explico; me gusta empezar un viaje con todo ya preparado, me gusta colorear en mis libretas con todos los lápices de colores que necesito y me encanta conocer personas que sonríen. Por eso yo digo que mis días empiezan cuando le doy la vuelta a toda la calle: desde donde vive doña Ana hasta mi casa que esta al final de mi calle sin salida. Pedaleo hasta llegar al tope de la cuesta y entonces bajo la cuesta con la exquisita brisa que trae los olores de tocino cocinándose, el talco de doña Carmen y el río que esta a las afueras de la urbanización. Así sigo hasta que mamá me llama para cenar. De ahí en adelante mi día tiene principio, medio y final. Bicicleta, cena/tele y la hora de dormir. La bicicleta que tengo me queda un poco grande pero solo me he caído dos o tres veces. A mamá no le gusta que yo esté en casa porque soy muy activo y tumbo a veces el televisor o a veces la lámpara en la sala, así que ella me deja cansarme en la bicicleta. Bueno, eso es lo que le dice a las vecinas cuando habla de mí. Las doñitas siempre me tratan bien y me explican con mucho amor que me tengo que tranquilizar porque a mamá se le va a poner el pelo blanco. Yo no entiendo muy bien qué es lo que quieren decir pero sé que a mamá nunca le ha importado mucho su pelo. Por ejemplo, cuando llegamos a la escuela (tarde por supuesto) ella no está ni peinada ni con los dientes lavados. ¡Me pregunto por qué será que ella nos ajora a mí y mi hermano a lavarnos la cara cuando ella apenas está vestida! 74

Bueno, hoy fue un día no terminado. Fue un día que el sistema de bicicleta, cena y dormir fue alterada. Cuando terminé de ayudar a Ignacio con un cuento de la clase de Inglés mamá recibió una llamada. Habló por mucho tiempo, o más bien escuchó, y ya yo estaba por media cuesta cuando ella me llamó. Fui para casa lo más lento posible pero cuando llegué Ignacio tenía mahones y una camisa de manga larga puesta. Mamá me dio un abrigo y dijo que nos íbamos al hospital. Nos montamos en el carro y a las millas de chaflán mamá guió hacia el hospital. Cuando le pregunté quién estaba enfermo, ella dijo que era abuelito. Mamá estaba muy seria y guió. A lo mejor el abuelo se le había acabado la medicina y necesitaba dinero de mamá para poder tenerlas aunque en el hospital no regalan medicinas, sólo las recetan. Ignacio y yo empezamos a pelear y mamá gritó que paráramos. Nos quedamos pasmados porque mamá no es de esas madres gritonas. Pero su grito no fue lo que mandó un rayo de miedo a mi corazón, fueron las lágrimas que se escuchaba en su voz. Llegamos al hospital y no vi al abuelo. Esperamos y esperamos y se nos pasó la hora de dormir. Nuestra cena fueron unas papitas de la máquina. Nuestra cama fueron las sillas de la sala de espera. Y mi corrido en bicicleta fue el sueño que tuve; fui al pasado cuando no sabía cómo correr bicicleta y el abuelo me estaba enseñando. Soñé de su sonrisa y de su aplauso cuando baje la cuesta yo solo. Fue el mejor día de mi vida. Aleyda Isabel Ruiz Olivo 13 años, Puerto Rico ©Derechos reservados Imagen:
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CALENDARIO DE LA HORMIGA

Fui en el mes de enero y me compré un sombrero. Me miré al espejo y entrando febrero decidí que en marzo me compraría un lazo. Con flor de jazmín me adorné en abril. Se le dobló el tallo para el mes de mayo. Lloré mi infortunio todo el mes de junio que causó un diluvio para el mes de julio poniéndome angosto mi traje en agosto. No hallo qué ponerme llegando septiembre. Una hoja me cubre todo el mes de octubre.

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Me dormí en noviembre, desperté en diciembre. Me miré al espejo y pensé sería bueno comprarme un sombrero para el mes de enero. Isabel Arraiza Arana* Puerto Rico, 2010 ©Derechos reservados Imagen:
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LA MARIPOSA OLOROSA

Voló la abejita, y, parada en la flor, vio una mariposa de bello color. La atrajo su olor, más que cualquier cosa. “¿Quién te perfumó?” preguntó curiosa. Levantó sus alas y gritó furiosa: 77

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“Nadie me perfuma, yo nací olorosa”. No creyó la abeja su contestación y voló buscando una explicación. Vio usar al rosal pétalos de flor para hacerle alas de multicolor. Continúa su vuelo hoy la mariposa; perfuma el jardín con alas de rosa. Vuelas por el aire linda mariposa perfumando el aire con alas de rosa. Isabel Arraiza Arana* Puerto Rico, 2010 ©Derechos Reservados Imagen:
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PAJARITA SOÑADORA

En una jaula dorada, todas las aves cantaban... menos una pajarita de soñadora mirada. Se escapaba e iba en busca de pedazos de papel. Y decía, ¡qué delicia, huelen a flor del laurel! Con sus patas delanteras, a lápiz, la noche entera, practicó el abecedario. Luego, palabras muy largas que sacó del diccionario. Y así comenzó a escribir todo lo que se decía donde ella pudiera oír. Sus alitas amarillas aprendieron maquinilla. Ahora tic-tic y tac-tac, en un santiamén, ya está. Nadie entendía por qué su afán de llenar con letras cada trozo de papel. La mayor preocupación en su jaulita dorada seguía siendo tener una garganta afinada. Hasta el día que llegó el canario jibarito, que era el de mejor voz, además del mejor pico. —Ando buscando ayudante, desde ahora, siempre y antes. Ideas vuelan por aquí, ideas flotan por acá, yo quiero que alguien me ayude, porque las quiero atrapar —dijo el jibarito autor, músico y también cantor. —Pajarita soñadora, al fin te llegó tu hora —dicen cerca de su jaula. —¡Qué gran honor para mí trabajar con una estrella! Una mañana de sol, dijo el pájaro cantor: "Tilín, tilín, tilán; así suenan las campanas, campanitas de cristal". Ella no entendía nada, pero igual tic-tic, tactac. Todo aquello ella copiaba. Con su ayuda en ese día, él compuso la canción con la más brillante letra y la más dulce melodía. No se le ha vuelto a escapar ni una idea al jibarito. La pajarita ayudante, todo lo que él dice ha escrito. Y las ideas que vuelan y las ideas que flotan, en una libreta gorda la pajarita le anota.

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Isabel Arraiza Arana* Puerto Rico, 2010 ©Derechos reservados
*Isabel Arraiza Arana, mejor conocida como "Chabela", es una escritora de literatura infantil. Su primera publicación se tituló: Cuentos musicales. En el 2009 obtuvo el Primer lugar en el Certamen El Barco de Vapor de Puerto Rico con su novela La escuelita Do- re- misteriosa. Es uno de esos adultos que escribe diariamente porque disfruta inmensamente el oficio de la creación.

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EL PROFESOR CÁNTICO Y SU GATO ESFÉRICO SE VAN DE VACACIONES

En una pequeña casa redonda, muy cerca del mar, vivía un señor muy simpático. De su hogar salían siempre hermosas melodías de violín. Por eso todos le llamaban el Profesor Cántico. Todas las mañanas, el Profesor Cántico salía a pasear por la orilla del mar con Pipo, su gato esférico. Al llegar, sacaba su viejo violín del estuche, se sentaba en una gran piedra y comenzaba a tocar. Sus melodías viajaban y viajaban hasta llenar todos los rincones del pueblo. Entonces los pescadores trabajaban más animados, el panadero horneaba el pan más delicioso, la costurera confeccionaba los vestidos más hermosos y los estudiantes escribían con su más hermosa caligrafía. En las tardes, el Profesor Cántico enseñaba a los niños del pueblo a tocar el violín. Era en ese momento cuando más feliz se sentía. A Pipo no le hacía mucha gracia que la casa estuviera llena de chicos que lo quisieran acariciar y agarrarle

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la cola, así que escurría su cuerpo esférico hasta el patio redondo y allí tomaba una buena siesta hasta la hora de cenar. Una mañana el pueblo amaneció muy callado. Todos se extrañaron porque no lograban escuchar la melodía del violín. Muchos tenían una explicación para esto tan extraño. El anciano que predecía el clima pensaba que el viento había cambiado de dirección y por eso no llegaban hasta allí las notas musicales. El policía temía que un ladrón de instrumentos hubiera robado el violín. Y uno de los estudiantes más revoltosos pensaba que las cuerdas del violín estaban pegadas con goma de mascar. El caso es que nadie supo nada del Profesor Cántico ni esa mañana, ni la siguiente, ni ninguna mañana de esa semana. Todos estaban muy preocupados de modo que decidieron hablar con el cartero, que sabía dónde quedaban todas las casas, para que les ayudara a encontrar al Profesor Cántico. El cartero fue casa por casa, pueblo por pueblo, pero nadie sabía dónde podía estar. La gente se acostumbró a realizar sus labores en silencio, pero ya nada era igual. Una mañana cualquiera, la dulce melodía del violín volvió a escucharse en el pueblo. Todos salieron de sus casas, felices y corrieron a recibir al Profesor Cántico y a su gato esférico, quienes habían estado de vacaciones. Hubo una gran fiesta con banderines de colores, un gran pastel rosado y alegre música de violines interpretada por los alumnos del Profesor Cántico. Todos se divirtieron muchísimo escuchando las aventuras que el Profesor Cántico y su gato esférico habían tenido durante su viaje y el Profesor Cántico se sintió muy contento al darse cuenta de cuánto lo apreciaban todos. Maricarmen Rodríguez** Puerto Rico, 2010 ©Derechos Reservados
**Maricarmen Rodríguez es profesora de Español de escuela secundaria. Ha trabajado como colaboradora de textos escolares y otros materiales didácticos. En esta edición comparte con los lectores su primer cuento de literatura infantil.

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TEATRO

Queridos lectores, Una vez más acudimos a la cita del teatro para ofrecerles una obra que posee una gran calidad por partida doble: por su autor, Jerónimo López Mozo, y por la actriz que la interpretó y sobre la que versa la obra en sí, María Galiana. La obra nos aproxima a los sueños y deseos de una persona que, en sus facetas de mujer y actriz, ha logrado llegar a niveles muy altos de admiración y respeto por parte del público. Después de leer este magnífico monólogo (y, al mismo tiempo, diálogo con sus voces interiores), la imagen que nos hemos formado de María Galiana cambiará completamente. Se lo aseguro. Lourdes Bueno Editora Imagen:

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MARÍA GALIANA EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE TEATRO de JERÓNIMO LÓPEZ MOZO

María Galiana es el único personaje de la obra, pero presta su voz a otras personas de su entorno: sus alumnos del instituto, su esposo Rafael y sus hijos. Escenario desprovisto de escenografía. El mobiliario es escaso: un sillón amplio y acogedor; cerca, una mesita, en la que destaca, entre algunos pequeños objetos, una estatuilla. María Galiana entra. Luce un discreto vestido de fiesta. Se dirige al público. MARÍA.- Buenas noches. Como sabrá la mayoría de ustedes, yo he sido muchos años profesora. El público no ha sabido de mí como actriz hasta el relativamente reciente éxito de una película. Mis alumnos se enteraron y me acorralaban a preguntas en clase… ALUMNO.- Escucha, María. ¿De verdad eres artista? MARÍA.- ¿Artista yo? ALUMNOS.- De cine. Sales en una película. Se llama Solas. MARÍA.- Bueno, ¿y qué?

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ALUMNO.- ¿Nos la cuentas? MARÍA.- Es lo que faltaba. ALUMNO.- ¿De qué haces? MARÍA.- ¡De nada! Vamos a lo nuestro. Hoy toca el arte gótico. Se oye un murmullo de protesta. MARÍA.- El que quiera saber de qué va la película, que la vea. Aquí se viene a estudiar. ALUMNO.- ¿Dónde la echan? MARÍA.- ¿Dónde va a ser? ¡En los cines! ALUMNO.- ¿En cual? En los de Dos Hermanas, no. MARÍA.- En los de Sevilla. ALUMNO.- Sevilla está muy lejos. MARÍA.- Yo vengo todos los días y no me quejo. ALUMNO.- Porque tienes coche. MARÍA.- Cuando os conviene, está a dos pasos. ALUMNO.- Además, el cine es muy caro. MARÍA.- Que os la cuente el que la haya visto. ALUMNO.- Mejor nos la cuentas tú, que eres la prota. MARÍA.- Aquí soy la profesora, que para eso me pagan. ALUMNO.- No nos la quieres contar porque al final te mueres. MARÍA.- ¡Pues claro que me muero! ¿Pasa algo? (Pausa) ¡Ea, vamos a lo nuestro! Decíamos el otro día que el arte gótico se desarrolló en Europa del siglo doce al Renacimiento. En Andalucía tenemos algunas muestras importantes… ALUMNO.- ¡Corta el rollo, María! MARÍA.- ¡Vaya! ¿Se puede saberse qué ocurre? ¿Y tú qué miras, Bernabé? ¿Tengo monos en la cara?

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ALUMNO.- Es que no te imagino muerta. ¿En qué estabas pensando cuando la espichabas? MARÍA.- ¿De verdad queréis saberlo? Me acordaba de otras muertes que yo había visto en el cine y me habían impresionado, como aquella del protagonista de Muerte en Venecia. Vosotros no habíais nacido cuando yo vi la película. El hombre estaba en la playa, sentado en una tumbona, siguiendo con los ojos los pasos de aquel joven bellísimo que le quitaba el sueño. De pronto, su rostro adquiría una expresión relajada, como la de quien siente una paz infinita y se abandona a la muerte. Reclinaba la cabeza contra el respaldo del asiento y así moría. Lo mío era algo parecido. Los colores se iban difuminando y acabaron reducidos a uno sólo: un gris de contornos vagos. Hasta que la vida desapareció de los ojos. Ya lo dijo el poeta: cómo se marcha la vida, como se viene la muerte, tan callando. (Pausa) ¿Qué? ¿Os ha gustado? Pues, ¡todo mentira! ¿Cómo iba a concentrarme con tanta bulla como había? ¡Que si las cámaras! ¡Que si los focos! ¡Que si los cables! ¡Y tantísima gente yendo de un lado a otro sin parar de dar voces! Vosotros no sabéis lo que es un rodaje. Un caos, una locura. Así que una se fija en cualquier cosa que tenga a mano y la mira, la mira intensamente, hasta que se aísla de cuanto la rodea. Yo me fijé en el escudo del Betis que llevaba en la camiseta un muchacho que estaba sujetando algo a dos palmos de mis narices… Y con esa imagen me fui para el otro barrio. Lo que importa es que quedó bonito. ¿A que sí? (Hace una breve pausa) Me han dado muchos premios. Yo creo que me los gané a pulso y justifiqué con creces, ante mi familia, mi nueva profesión de actriz, que desde luego no habían tomado muy en serio. TODA LA FAMILIA.- ¿Tú artista? ¿A estas alturas? HIJO.- Mamá… RAFAEL.-María, por Dios, piénsalo bien. MARÍA.- ¡Está decidido, Rafael! (En un aparte) Rafael es mi esposo. (Regresa al relato) Se quedaron de piedra. Se hizo un silencio tan espeso que se podía cortar. RAFAEL.- ¿Y las clases del instituto? MARÍA.- Lo uno no está reñido con lo otro. HIJO.- ¿Quién se va a ocupar de la casa? MARÍA.- Vosotros. Ya sois mayorcitos. La decisión está tomada. Vuelvo a actuar. (Al público) Hoy hubiera añadido: como María Jesús Valdés. No lo pude decir entonces, porque ella volvió tres años después… Mis hijos no tenían idea de quién era la Valdés, pero a Rafael me lo imagino con los ojos como platos diciendo… 85

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RAFAEL.- ¿Cómo la Valdés? ¡Que disparate! Cuando ella se retiró, era una actriz consagrada, pero tú… Si dejaste de hacer teatro al acabar la carrera. Fíjate lo que ha llovido desde entonces. MARÍA.- ¿Ya no te acuerdas de Madre in Japan? RAFAEL.- ¿Aquella película que hicieron unos chavales con cuatro duros que juntaron? MARÍA.- ¡La hicieron con mucha dignidad! RAFAEL.- Pero a ti te contrataron… MARÍA.- ¡Porque se enteraron de que había hecho teatro en la Facultad! RAFAEL.- Porque buscaban a alguien con pinta de marujona de pueblo. MARÍA.- (Al público) En parte, era verdad. Pero yo no lo hubiera reconocido. Al contrario, le hubiera recordado que después de aquella, hubo otras películas, y teatro… Aunque él, tal vez me hubiera respondido que eran pinitos de aficionada. Caprichos míos. Un hobby. ¿No es así como se dice? (Pausa) No, no lo era. El gusanillo lo llevaba dentro y despertó. Lástima que llevara dormido tanto tiempo. Sí, hay un momento en que una se engancha otra vez al teatro y ya no se arrepiente. Yo volví haciendo un pequeño papel de ocho frases en Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín. Recuerdo que cada noche me emocionaba hasta el tuétano cuando el protagonista recitaba aquellos versos de Federico. (Recitando) “Amor, amor/ que está herido./ Herido de amor huido;/ Herido,/ muerto de amor”. (Suspira hondo) Merecía la pena haber pedido la excedencia. Algo más hice de teatro, menos de lo que me hubiera gustado. Fui la Poncia en La casa de Bernarda Alba. Y pude ser, sí se hubiere hecho, la madre de Ocaña, aquel mariquita andaluz que se ganaba la vida en Barcelona pintando paredes y cuadros. ¿Quién se acuerda ya de él? Yo, porque llegué a aprenderme el texto. Me tocaba hacer mujeres de pueblo. No me quejo. La madre de Solas lo era. Y ya ven… Lo que pasa es que eran personajes secundarios, de carácter. Y además… (Decidida, después de dudar) Reviento si no lo digo. Ahora que lo he catado, el cuerpo me pide personajes con sustancia, de esos que no pasan de puntillas por el escenario, sino que se quedan en él y no hay quien los saque. A veces siento como una voz dentro de mí que me insiste sobre los personajes con los que yo disfrutaría tanto… María se vuelve hacia un espejo imaginario y dialoga con su propia imagen. MARÍA DESDOBLADA- ¿Qué personajes, María? Alguna vez la gente se emocionaba viéndote actuar. MARÍA.- No sé, no estoy segura...

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MARÍA DESDOBLADA.- ¿Prefieres otros que nunca hayas interpretado? MARÍA.- Quizás. MARÍA DESDOBLADA.- Adelante. MARÍA.- No te los digo. Pasó el tiempo y pasó la ocasión. MARÍA DESDOBLADA.- Vamos… MARÍA.- Adivínalos. MARÍA DESDOBLADA.- ¿Doña Inés? MARÍA.- ¿Doña Inés dices? No creo que tuviera su candor. MARÍA DESDOBLADA.- ¿No? ¿Acaso Julieta? MARÍA.- ¿¡¿Julieta?! ¿La de Romeo? MARÍA DESDOBLADA.- ¡Adela! MARÍA.- ¿La hija de Bernarda? Anda, deja de decir disparates. MARÍA DESDOBLADA.- ¡Entonces la Acacia! MARÍA.- ¿La de La malquerida? Me tomas el pelo. Tengo edad para ser su madre. ¿Necesitas que te enseñe el carné de identidad? MARÍA DESDOBLADA.- Estaba de broma. (Pausa) ¿Harías La Raimunda? El personaje te va como anillo al dedo. MARÍA.- (Se queda pensativa. Luego, empieza a desgranar un parlamento de la obra) “No llores, Esteban, no escondas la cara, que tiés que levantarla como yo. Límpiate esos ojos, sangre tenían que haber llorao. ¡Bebe un poco de agua! ¡Veneno había de ser! No bebas tan aprisa, que estás tóo sudao. ¡Mira como vienes, arañao de las zarzas! ¡Cuchillos habían de haber sío! ¡trae aquí que te lave, que da miedo de verte!” MARÍA DESDOBLADA.- ¿No se te están subiendo los humos con tanto premio y tanto aplauso? MARÍA.- No. ¿Sabes lo que te digo? Si hubiese querido, yo hubiera podido hacer todos esos papeles con los que me has restregado las narices, y más. Pero no me dio la gana ser actriz. Yo era una rebelde y no me gustaba cómo se hacía el teatro. Era pura arqueología.

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MARÍA DESDOBLADA.- Y entonces, la universitaria progre se casó, sacó plaza de profesora de instituto y parió seis hijos, uno detrás de otro. MARÍA.- ¿Qué me reprochas? Hice lo que quise y no me arrepiento. MARÍA DESDOBLADA.- No dices la verdad. MARÍA.- La verdad es esa. No hay otra. Bien sabe Dios que cuando hice mutis, me corté la coleta, como los toreros. MARÍA DESDOBLADA.- ¡Mientes! Nunca perdiste la afición... MARÍA.- La conservé como espectadora. MARÍA DESDOBLADA.- ¿Sólo eso? Ni tú te lo crees. MARÍA.- Si no me hubieran engatusado aquellos chiquillos con su película… MARÍA DESDOBLADA.- ¿Qué? MARÍA.- Que no hubiera pasado lo que ha pasado. MARÍA DESDOBLADA.- Vivirías como una matrona, esperando la jubilación. MARÍA.- No te quepa la menor duda. MARÍA DESDOBLADA.- Cuando ibas al teatro, ¿nunca te imaginabas en el escenario, ocupando el lugar de la protagonista? MARÍA.- ¡Calla! (María se ríe) ¿Para qué andarnos con rodeos? ¡Claro que sí! Algunas veces porque estaba segura de que yo lo hubiera hecho mejor y otras, por pura envidia. (Vuelve a dirigirse al público) Después de un éxito tan grande, una, que es buena gente y muy confiada, espera a que la ofrezcan algo importante. Y mientras aguarda a que el teléfono suene, sueña. Sueña con meterse en la piel de esos personajes que llenan el escenario con su presencia. Soñé con ser doña Ana Luna, la protagonista de La vida que te di, esa señora que asiste a la muerte casi repentina de su único hijo y contempla su cadáver sin derramar una sola lágrima, convencida de que, al cabo de un tiempo, volverá. ¿Me imaginan blanca y alucinada, ajena a los que me rodean, hablando como en un delirio lúcido, como pedía Pirandello? Algo parecido al trémulo aliento de un fuego interior que me devora. Se dirige hacia el sillón, pero antes de llegar a él se vuelve hacia el público.

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MARÍA.- Yo no sé si a ustedes les gusta el escenario como está, casi sin decorado. A lo mejor el sillón y la mesa les parece poco y echan de menos alguna cosilla más. Si no la hay, la culpa es mía. Me fascinan los espacios vacíos. En cuanto a los escenarios, me encanta que estén desnudos y que la luz los vaya vistiendo. Con la luz basta. Así le gustan a Peter Brook. Por eso me atrae tanto. No le conozco personalmente. Lástima. ¡Cuánto me gustaría! Algún día… tal vez… De momento mantenemos una relación un poco rara, a distancia. Es como si siguiera un cursillo por correspondencia o me hubiera matriculado en la UNED. El problema es que no sabe que me tiene por alumna. Aunque nadie lo diría… Yo hago lo imposible por que parezca que lo nuestro es otra cosa más… más, ¿cómo diría? Más entrañable, más romántica. (Hace un aparte) ¡Ay, si me oyera Rafael! Tendría que explicarle que es una metáfora. (Regresa al relato) Cuando cojo un libro de Brook, hago como que es él el que me acompaña. Y al leer sus páginas consigo hacerme a la idea de que conversamos. Él me dice: “Una obra de teatro es juego. Y para jugar, cualquier lugar es bueno. No importa que esté vacío. Incluso es mejor. Allí puede desarrollarse un acto teatral. Sólo se necesita una persona dispuesta a contarnos algo y otra, a escucharla”. Mejor si son varias. ¿No es justamente eso lo que en este preciso momento estamos haciendo ustedes y yo? Peter… (Alzando la vista al techo) ¿Puedo llamarle Peter? (Espera la respuesta con una sonrisa) Gracias. (Continúa) Decía que Peter, para demostrarme el grado de sugestión que tiene el teatro, suele contarme la experiencia vivida en una sala alemana después de la guerra. Apenas quedaban en pie las paredes. Por pura necesidad todo lo que es habitual en una representación se había esfumado. Un actor sentado en una silla empezó a decir con un tono de voz serio y suave que corría el año mil ochocientos y pico y un joven estudiante… Fue suficiente para quedar atrapado. Se sintió niño y adulto al mismo tiempo. Niño embelesado como cuando, ya acostado, les cuentan historietas. Adulto, porque era plenamente consciente de lo que estaba presenciando. Teatro vivo. Aquello era la esencia de un arte que surge del narrador que, tras abarcar con la mirada a su auditorio, comienza a hablar. Un momento después, se abrió una puerta y apareció el actor que representaba al joven estudiante. Para entonces ya estaba sumido por entero en el drama, de modo que nada de lo que estaba sucediendo ante sus ojos le sorprendía. Un buen actor como el que tenía delante era capaz, sin más herramienta que la palabra, de trasladar al espectador de un espacio a otro. Un día me convenció de que, en las tablas, el aporreo de un cubo puede servir de llamada para la batalla. La cuestión es dónde empieza y dónde acaba la ilusión. Otra vez me dijo que cuanto más nos acercamos a la verdadera desnudez del teatro, más nos aproximamos a un escenario que tiene mayor ligereza y amplitud que las del cine o la televisión. Bueno, Peter, le dije la última vez que charlamos, me parece que cargar sobre los hombros del actor todo el peso de la representación le obliga a hacer un esfuerzo enorme. “¿No habíamos quedado en que el teatro es 89

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un juego?”, respondió. “Si, ¿y qué?” “Que si es juego, el trabajo, sin dejar de ser duro, se hace más llevadero” (Hace una larguísima pausa. Luego, con cierto rubor, confiesa algo) Por trabajar con Peter Brook sería capaz de todo. Hasta de hacer un casting. Así, como lo oyen. Tengo preparado un ejercicio por si llegara el caso. A esto, yo lo llamo soñar despierta. Soñar dormida es otra cosa. Entonces los sueños vienen solos, sin pedir permiso, cuando a ellos se les antoja. A mi me pasa que a veces, cuando me acuesto, la alcoba se me llena de personajes. (A los imaginarios personajes) ¿Qué hacen aquí? ¿Es que no me van a dejar dormir? ¿Personajes? ¿Qué ustedes son personajes? Si necesitan un autor… ¿Qué no es un autor lo que andan buscando? ¿Qué ya han sido creados y lo que ahora necesitan es una actriz que los interprete? ¿Y quieren que sea yo? (Al público) ¿Qué les parece? En una ocasión, allí se me presentó nada menos que la Reina Castiza. Había que verla a los pies de la cama, así como era ella, tan pechugona, tan puesta… ¡Un papel de caramelo! Pero yo, al teatro, le tengo mucho respeto. Fuera de él soy capaz de hacer lo que me pidan, aunque no me guste. Es como el que va a la oficina. Despacha lo que le manda el jefe y, cuando acaba, se marcha. Yo, esto lo siento de otra manera. Ustedes me entienden. Si no se cree en el personaje, ¿para que hacerlo? Valle fue muy cruel con la pobre reina que le inspiró su farsa. Isabel II no se merecía esa burla. Yo la aprecio, aunque nadie más lo haga. El manco la acusaba de frecuentar los bailes de candil y de tener risa chispona cuando le daba al frasco. También decía que, en ese trance, su pechuga parecía hiperbólico acordeón. Ponía en su boca que había aceptado que un soldado la convidara a buñuelos y aguardiente y alguien aventuraba que el recluta llegaría pronto a general. ¿No era eso llamarla puta? ¿Cómo no iba a ser un poco puta con la tropa que la escoltaba? Una cuadrilla de vejestorios rijosos, espadones, demagogos y reaccionarios. Y encima la casaron con aquel pobre hombre al que apodaban Paquita y, con eso, está dicho todo. La pobre tenía catorce años cuanto la hicieron mayor de edad. ¿Qué podía hacer? ¡Lo que hizo! Seguro que Dios la ha perdonado. ¡Jesús, que retrato tan poco favorecido le hizo Valle! Claro, que le vino muy bien para ir diseñando el esperpento. El caso es que la Reina Castiza se fue por donde había venido. Otra vez se me presentó un personaje masculino solicitando mis servicios. Mis servicios de actriz, se entiende. ¿Qué pretende, que yo haga de hombre?, le solté. Me gustaría, puede resultar una experiencia interesante, respondió. Rechacé la propuesta, pero no por lo que ustedes piensan, sino porque, cuando le pregunté que como se llamaba, me dio el nombre de un personaje de Calderón. ¡Y eso, no! ¡Por ahí no paso! A Calderón, ni agua. Es el culpable de los males de España. Le tengo fobia. Era un retrogrado y un mesetario. (Un poco arrepentida de lo que acaba de decir) Lo siento. Reconozco que no he estado muy afortunada. (Hace una breve pausa) Algunos de aquellos sueños fueron auténticas pesadillas. El mismísimo fantasma del padre de Hamlet y hasta el Comendador don Gonzalo de Ulloa hecho estatua anduvieron dando vueltas a mi cama… ¿Se imaginan los sudores que me entraban? Pero yo seguía soñando despierta, buscando sin

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parar. Por fin sonó el teléfono. Preguntaron por mí, por María Galiana. No era una equivocación. Me ofrecían trabajo. (Pausa) En televisión. Para hacer un papel en una serie. Acepté. ¿Cómo iba a decir que no? Y fui, y sigo siendo aún, la que ustedes ya saben. Herminia, la de Cuéntame. De madre me convertí, en un abrir y cerrar de ojos, en abuela. Dicen que en la abuela de España. Si lo dicen, será verdad. (Con pesar) Me toca seguir siendo espectadora de teatro. Ver, desde la sala, como se abre el telón. Una actriz emboscada en el patio de butacas, pensando que sería hermoso que, de repente, alguien reclamara su presencia en las tablas. Paciencia. Mantengo la esperanza de que llegará el día en el que pueda cambiar la popularidad, esa cosa por la que algunos están dispuestos a vender su alma al diablo, por los riesgos de la aventura del teatro. (Dirigiéndose a algún espectador de la primera fila) Perdón. ¿Tiene hora? (Si el espectador tiene reloj, se la dirá) Gracias. Se ha hecho un poco tarde. Si ustedes me disculpan, debo retirarme. Mañana tengo rodaje. Seré, de nuevo, Herminia. Herminia y otro personaje. Eso nadie lo sabe. Mientras espero a que me toque intervenir, leo obras de teatro. Cuando alguna me gusta, me la imagino representada. Monto la función en mi cabeza y me adjudico el papel de protagonista. La última, ni se lo imaginan. ¡Madre Coraje! Amo tanto a esa mujer, siempre tirando de su carreta y de sus contradicciones. (Calla. Permanece abstraída durante unos instantes. Luego dirige la mirada a la sala) Y ahora sí, adiós. (María va retrocediendo hacia el fondo del escenario) ¿Adiós? ¿Por qué adiós? El mundo entero es un teatro, y todos los hombres y mujeres somos comediantes. Lo somos cuando, de niños, lloriqueamos y babeamos en los brazos que nos sostienen. También cuando llegamos a la edad de estudiar y, con la mochila a cuestas, nos arrastramos de mala gana, con parsimonia de caracol, camino de la escuela. Y cuando nos enamoramos y suspiramos, convertidos por dentro en hoguera. Y así, a medida que corre el tiempo, hasta que llegamos, después de muchas vueltas y revueltas, a viejos, que es lo mismo que decir a la segunda infancia, en la que la voz adulta vuelve a ser atiplada o de pito, como la del niño que fuimos. Cada edad tiene su papel y, cada papel, su oportunidad para representarle. Aunque la espera se nos antoje eterna. Pero llega. La oscuridad se va apoderando del escenario. El último haz de luz que se extingue es el que ilumina a María Galiana. Jerónimo López Mozo ©Derechos reservados Imágenes: Cortesía del autor

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TRADUCCIONES

Tres textos emblemáticos del escritor y pintor Jean-Pierre OTTE. Su mirada sobre el paisaje nos descubre un mundo tanto interior como exterior cuyas sensaciones son difíciles de compartir. En eso consiste precisamente el reto de este libro, Paisajes compartidos, ilustrado con fotografías de Henry de Frahan que expresan magistralmente esa sensibilidad ottiana que él conoce tan bien. En la actualidad Jean-Pierre Otte comparte su tiempo entre la pintura y la escritura; da conferencias para distintas instituciones y universidades extranjeras y acaba de publicar un nuevo libro donde dibuja el perfil de los muchos artistas que se han afincado en la región del Lot; nuestro escritor y su mujer, la también escritora Myette Ronday, viven allí desde hace veinte años. Tres botones de muestra, tres miradas… Elisa Luengo Albuquerque Editora

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LE COEUR CATHARE À l’aridité des pierres affûtées, aux forteresses naturelles des rochers de crête, aux syllabes de la carline, correspond le cœur confirmé. Le cœur parfait, pur, évidé de sa substance charnelle, érodé tel un crâne d’outarde, telle une géode pleine de gemmes et de cristaux. C’est encore le cœur libéré des biens de ce monde ; il est un creux engorgé par la rumeur de l’abîme ; il est le calice, à force d’ascèse, de prières et de mortifications. Il est à présent le don absolu. Il s’agit de se retrancher du corps par des rites de commencement, de transition et d’achèvement. Il s’agit d’affaiblir ses membres par des saignées répétées. On tente d’entrer déjà dans l’autre monde, de perdre toute matière et de conserver que l’énergie, la flamme encerclante de l’âme. Ordalie du feu : le cœur est en geôle ; il est pourchassé, il est massacré, pressé comme une grappe de raisin. On le force à passer aux aveux, on le force au reniement. Il choisit, sans compromis possible, de se consumer sur le bûcher. Pour s’empêcher de féconder, les femmes ont recours à des amulettes, aux feuilles sombres de l’armoise ou à l’ergot de seigle. L’amour n’enfante pas ; il ne livre pas ses fruits, il n’engendre rien. Il s’enfante sans cesse lui-même, se boucle en coquille de mer au hasard d’un long développement. Le geste gratuit produit une aimantation merveilleuse. À la cour d’amour, le cœur courtois porte la femme aux nues, l’idéalise et la déifie. Mais le cœur cache des aventures d’haleine et de jambes, dissimule la liberté frivole et le plaisir des sens. On plonge dans Boccace. Le cœur est partagé, il est confluent : l’ascèse qui s’affûte à la déchirure des pierres s’allie à la rondeur charnelle sous la robe des femmes. EL CORAZÓN CÁTARO A la aridez de las piedras afiladas, a las fortalezas naturales de las rocas de crestería, a las sílabas de la ajonjera, corresponde el corazón confirmado. El corazón perfecto, puro, vaciado de su substancia carnal, desgastado cual cráneo de avutarda, cual geoda cuajada de gemas y cristales. Es además el corazón liberado de los bienes de este mundo; es una cavidad atrampada por el rumor del abismo, es el cáliz, a fuerza de ascesis, de oraciones y mortificaciones. Es ahora el don absoluto.

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Se trata de retranquearse del cuerpo a través de ritos de comienzo, transición y acabamiento. Se trata de debilitar sus miembros con repetidas sangrías. Se intenta entrar ya en el otro mundo, perder toda materia y no conservar más que la energía, la llama envolvente del alma. Ordalía del fuego: el corazón está en una mazmorra; perseguido sin tregua, masacrado, exprimido como un racimo de uvas. Se le obliga a reconocer sus culpas, se le obliga a retractarse. Elige, sin compromiso posible, consumirse en la hoguera. Para no dejarse fecundar, las mujeres recurren a amuletos, a las hojas oscuras de la artemisa o al cornezuelo de centeno. El amor no concibe; no entrega sus frutos, no engendra nada. Se concibe a sí mismo sin cesar, se ensortija como concha de mar, al azar de un largo desarrollo. El gesto gratuito produce una imantación maravillosa. En la corte del amor, el corazón cortés lleva a las mujeres a las nubes, las idealiza, las diviniza. Pero el corazón esconde aventuras de aliento y piernas, disimula la libertad frívola y el placer de los sentidos. Nos sumergimos en Bocaccio. El corazón está dividido, es confluente: la ascesis que se afila en la desgarradura de las piedras se alía a la redondez carnal bajo el vestido de las mujeres. FAIRE SOUCHE D’ordinaire on abat l’arbre arrivé à maturité. L’arbre s’est dépouillé, détroussé de ses feuilles rousses ; il s’est lentement étiolé avec des couleurs d’or et de sang. Effeuillé, il dévoile au regard les gélivures éclatées, les nœuds, les miroirs, les chancres pansus, les entailles recouvertes d’une épaisseur vitreuse : la mâture d’un navire en dérive englouti par les remous de la terre. On tronçonne, on tranche les branches, on écorce, on fait des feux : une fumée volatile et bleutée, tel un vol de ramiers, envahit le sous-bois. On déloge la souche : on creuse, on pioche, on racle avec des barres de mine, on l’extrait avec des treuils comme une grande molaire avec ses crevasses noirâtres et ses caries incrustées de terre acide. La souche reste sur le terrain. Inerte. Émergée et morte dans le lieu dénudé d’une « mise à blanc », avec autour de d’elle, le bris des branches qui se cassent sous les pas, s’effritent en une poussière mordorée dans un retour empressé à la Terre-mère. Temps mort : le cœur caché bat chamade. La souche est sans sève : la poussée impatiente d’un lit transparent qui ne peut s’élancer au-delà –(inonder de ses soies l’arbre sous l’écorce)- est revenue sur elle-même ; elle s’immobilise, se voile, se trouble, s’éteint sourdement tel un feu dans la tourbe. La vie s’est retirée de l’encorbellement des racines repliées, où la contrée s’est recomposée par empreintes profondes.

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ECHAR RAÍCES De ordinario se tala el árbol llegado a su madurez. El árbol se ha despojado, desvalijado de sus hojas rojizas; se ha mustiado lentamente con colores de oro y sangre. Deshojado, desvela a la mirada las heladuras estalladas, los nudos, los espejos, los lagrimales panzudos, las entalladuras recubiertas de un espesor vidrioso: la arboladura de un navío a la deriva, engullido por los remolinos de la tierra. Se tronzan, se cortan las ramas, se descorteza, se hacen fuegos: un humo volátil y azulino, cual vuelo de torcazos, invade la maleza. Se desaloja la cepa: se excava, se rastrilla con perforadoras, se la extrae con tornos como una gran muela con sus grietas negruzcas y sus caries incrustadas de tierra ácida. La cepa se queda en el terreno. Inerte. Surgida y muerta en el lugar pelado de una “tala” con los pecios de las ramas en derredor, que se rompen bajo los pasos, se desmoronan en un polvo cobrizo en un retorno apresurado a la Tierra- madre. Tiempo muerto: el corazón escondido se sale del pecho. La cepa está sin savia: el empuje impaciente de un lecho transparente que no puede lanzarse más allá (inundar con sus sedas al árbol bajo la corteza)- ha retornado sobre sí mismo; se inmoviliza, se vela, se enturbia, se apaga sordamente como un fuego en la turba. La vida se ha retirado del voladizo de las raíces replegadas, donde territorio se ha recompuesto a través de huellas profundas. LE RAPT DES RACINES LES RACINES. Leur connaissance et leur reconnaissance nous apprennent confusément le pourquoi et le comment de ce que nous sommes : des arbres qui plongent leurs racines dans le territoire de l’être. Nous sommes enracinés en nous-mêmes. Le paysage s’est imprimé au travers des pores de la peau et du prisme des yeux, de la même façon qu’une image s’inverse et se révèle sur la pellicule sensible d’une chambre noire : il s’agit de décrire la souche pour parvenir à une exploration de soi. Les mots soigneusement alignés, les paroles approfondies tentent de débusquer, démasquer, entrouvrir, forcer un feu caché à se formuler enfin. Les racines fouissent, s’enfoncent, tâtonnent, se divisent autour de l’obstacle, serpentent et s’éparpillent dans la terre compacte, puisent leurs sucs dans l’opacité humide. Longs bras noueux, à l’inverse des branches, fasciculées, traçants, entêtants, raclant les pierres à l’endroit d’un ancien torrent. EL RAPTO DE LAS RAÍCES LAS RAÍCES. Su conocimiento y su reconocimiento nos enseñan confusamente el porqué y el cómo de lo que somos: árboles que hunden sus raíces en el territorio del ser. 95

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Estamos arraigados en nosotros mismos. El paisaje se ha impreso a través de los poros de la piel y el prisma de los ojos, de la misma manera que una imagen se invierte y se revela en la película sensible de una cámara oscura: se trata de describir la cepa para llegar a una exploración de sí. Los vocablos cuidadosamente alineados, las palabras profundizadas intentan desalojar, desenmascarar, entreabrir un fuego escondido, forzarlo a formularse por fin. Las raíces ahondan, se hunden, a tientas, se dividen alrededor del obstáculo, serpentean y se esparcen en la tierra compacta, sacan sus jugos de la opacidad húmeda. Largos brazos nudosos, a la inversa de las ramas, fasciculados, rastreros, mareantes, rascando las piedras en el lugar de un antiguo torrente. Traducción: Elisa Luengo España, 2010 ©Derechos reservados Imagen: ©“Panorama”, Juanma Mendo, España, 2010

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PIE DE FOTO

Continuamos esta sección con una muy sugerente fotografía: Título: “Gaudi 7” Autor: Josep Vilaplana Andorra, 2010 ©Derechos reservados Lo que corresponde, es contemplarla y perderse en ese nuevo y fantástico mundo al que nos conduce. Después, entra a nuestros foros y compártenos (a través de un cuento, poema, ensayo, microrrelato o reflexión) tu travesía. Previo a la nueva edición, se elegirá la mejor creación de acuerdo al criterio de nuestro Consejo Editorial. Ésta será publicada en el siguiente número de nuestra Revista. Josep Vilaplana Editor

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VIDEO-ARTE

MUSICANDO Existe un gran número de grupos de personas que investigan en la creación musical más innovadora a través de medios electrónicos o simples objetos no destinados, en un principio, para los acordes musicales. Os mostramos algunos ejemplos sorprendentes. La Orchestra Fireluche hace música electrónica con juguetes y todo tipo de artilugios y chatarra que ellos mismos transforman, son lutiers a la antigua usanza. Podéis disfrutarlos en:

http://vimeo.com/2709143. http://www.youtube.com/watch?v=0W1pQfz-mnk

Sobre música mecánica y electrónica en directo:

http://www.lamachine.fr/#/spectacles/1-symphonie-mecanique/

http://vimeo.com/4837575 http://www.youtube.com/watch?v=wLWxvuEYmlY

El video clip también es un género que no se ha incluido hasta ahora en el circuito del arte por tener una finalidad promocional. Os mostramos algunos ejemplos de éste género tan extendido:

Y por último Fátima Miranda, una de las vocalistas más arriesgadas que podemos encontrar en el ámbito musical, es capaz de controlar su voz hasta límites insospechados.
http://www.fatima-miranda.com/finalok/idiom.html http://www.youtube.com/watch?v=U5yKC9Qb7vg&feature=related

María Jesús Manzanares España, 2010 ©Derechos reservados Imagen: www.google.com 98

RECOMENDACIONES Y RESEÑAS LITERARIAS Judy García Allende y Susana Báez A PROPÓSITO DE TORDOS SOBRE LILAS Por: Clara Eugenia Rojas Blanco

Título: Tordos sobre lilas Autora: Magali Velasco Vargas Editorial: Universidad Veracruzana (2009) Tordos sobre lilas es un libro entretejido por varios cuentos cortos que aluden a la complejidad de la condición humana en circunstancias y en espacios diversos. La autora, Magali Velasco Vargas, nació en Xalapa, Veracruz, México, en 1975. Magali es doctora en Études Romanes Ibériques (especialidad en Literatura Latinoamericana), Université de Paris Sorbonne París-IV. Ganó el Premio Internacional Jóvenes Americanistas por su ensayo: “El cuento: la casa de lo fantástico”, otorgado por el Congreso Internacional de Americanistas, en Santiago de Chile (julio, 2003). Con su libro de cuentos “Vientos machos” obtuvo el Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola, otorgado por la Universidad de Guadalajara (2004). En Tordos sobre Lilas, Magali muestra ser una tejedora fantástica de la palabra. Hila la ficción con la crítica social al tiempo que desdibuja las fronteras entre la ficción y lo vivido como realidad; en donde la imaginación utópica lucha por sobrevivir ante el acoso de la distopía y se defiende ante la inevitabilidad de reconocer su realidad. Es un texto que se puede pensar como la tela de una araña; finamente tejido y apariencia frágil, pero fuerte y profundo. Así y con el fin de interactuar con el texto de Magali, tuve que pensarme araña; una araña que a su paso va siguiendo el tejido tendido por la autora, pero a la vez va destejiendo y retejiendo sus propios horizontes de sentido. En ese afán de pronto perdía el rumbo en contextos no vividos, pero de inmediato la autora me

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arrojaba otro hilo como punto de vuelo. Desde allí me tendía otro hilo que me llevaba a otro, y a otro, hasta lograr ver un tejido complejo que expone los hondables de la vida cotidiana, representados en el Otro, en el amor, la esquizofrenia, el terruño, los sueños, la maldad, la impunidad y el olvido. Voy de cuento en cuento. En el desierto de Sonora en “La tarde de los Yaquis”, la niña de vestido esmeralda, me coloca frente al escrutinio ideológico lacaniano del “el Otro”, del que no se ve y de lo que no se ve, pero que siempre está allí presente en nosotros, en nosotras. Avanzo a “La Piña”, y me encuentro la narrativa cotidiana de la huída del terruño, eufemísticamente llamada migración, en donde la autora anuda la narrativa de los y las que viven la utopía del viaje al norte, pasando por Juárez, y de los dólares “facilitos de ganar”. Y ya en Juárez, el hilo me lleva a Angelus, una narrativa de violencia de género, en donde el otrora voz, centro y fuerza centrífuga del núcleo familiar, el varón, aparece disminuido; de observador a observado, se ha convertido en el otro. El ocaso de la masculinidad hegemónica, representada en “El desvalido”. El hilo parece romperse, pero me lleva a observar la bondad en la cotidianidad de Rojano, un empleado invisible, quien cuida amorosamente a otro ser invisible, un perro llamado Randi. Rojano vive en el D.F. a un lado del aeropuerto en donde sobrevuelan su vida sin saber de su existencia, o de la fragilidad de la vida. Pero además come burritos, ha de ser de Juárez. Tiendo ahora otro hilo y busco el punto de vuelo de la autora en Vecinos, que me lleva más cerca de mi mirada. Como Juarense reconozco esos escasos árboles frondosos y los campos de algodón, reconozco el viento, ese cielo, que Magali dice, “se tiñe de naranjas, rosas y un inverosímil verde-azul”, y esa “luna que cuando se llena se viene encima”, así como el timbre estridente de las chicharras en el sopor del calor juarense. ¡Ay, Juárez! Pero de inmediato pierdo el equilibrio, la autora me conduce al hilo de la esquizofrenia de mi ciudad, a la vez que nos asegura que ésta está presente, aunque invisibilizada por la utopía, en otras ciudades del mundo. Así que, y ni modo, también sé quiénes son los hebilla dorada, de trocas lujosas que en tres días pueden gastar millones, y en efectivo, y que pueden comprar una casa para cavar narco fosas, y claro también conozco los “riñones derechos”. Tzotl nos lleva a la visitar la profundidad del dolor, convertido en esquizofrenia. En ese vivir una muerte en vida, el hilo en el que se sostiene la precaria sobrevivencia de Luisa, quien sólo la mantiene la fantasía de la recuperación de un hijo abatido por la vida. Sólo las moscas se percatan y dan cuenta del olor a muerte. Qué vida la de los pingüinos, es una vecina de la autora tocada por la realidad pavorosa de la violación de la psiquis, del espíritu, del espacio personal. Situación que le hace añicos el sueño utópico de la vida insulza y sin sentido de realidad, aderezada por un trasfondo social sustentado por la negligencia e impunidad. Hasta que no te toca, despiertas de tu utopía. La vida privada de los pingüinos es de ellos, la tuya es ésta.

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Recorro el hilo hacia “Tordos sobre Lilas” y me niego a seguir, pero de pronto recuerdo las palabras de Audre Lorde quien dijo, “nombra lo innombrable para que pueda ser pensado”. Cómo pensarlo, si el punto de vuelo para destejer y volver a tejer está ahora en el alma y del alma no es fácil emprender el vuelo y alejarse de la simulación y el disimulo. Leo, duele y constato cuánta maldad, cuánta injusticia, cuánta impunidad y cuánta simulación soterrada en este Juárez que nunca ha querido ver, ni sentir y menos llorar a sus otras y a sus otros. Logro alejarme, utópicamente, de los tordos para tender el hilo que me llevará a un nodo de relatos de la vida cotidiana, de sueños y pesadillas, de espacios y territorios que me ofrecen visiones nostálgicas de la niñez – de Magali y de otras- a través del matiz fantástico de la autora, para terminar en el epicentro del cuerpo de la niña de vestido verde esmeralda, ahora dadora de vida, que nunca ha dejado de tejer, destejer, y retejer los espacios liminales característicos de las fronteras tanto metafóricas, como territoriales. No hay ficción que no sea ya realidad. Imagen:
http://cafebreria.wordpress.com/2010/02/28/magali-velasco-presenta-su-libro-tordos-sobrelilas-jueves-4-de-marzo/

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UNA ESCRITORA CAPAZ DE UNIR MUCHO MÁS QUE DOS RÍOS Por: Judy García Allende

Titulo: Donde dos ríos se unen Autora: Tina Casanova Editorial: Publicaciones Puertorriqueñas, 2010 Quien no ha tenido que emigrar al extranjero para mejorar su calidad de vida y la de su familia, no conoce el rompimiento desgarrador que esta circunstancia produce en la vida de un ser humano. Las historias de emigrantes son variadas. Pero casi siempre escuchamos las historias de los triunfadores. Las otras, esas de los perdedores, nadie las conoce. Donde dos ríos se unen (Publicaciones Puertorriqueñas, 2010) es la más reciente novela de la escritora puertorriqueña Tina Casanova. Enamorada no solo de su media naranja "Siggy" sino también del pueblito de Arriondas, Tina ha convertido en ritual sus viajes a Asturias. Sus prolongadas estadías le permitieron mantenerse en contacto con la historia que nos presenta en esta ocasión y continuar hilvanándola en el mejor de los ambientes. Aunque se trata de un pueblo imaginario, Monteabajo, éste se encuentra, según nos dice, "colgado en la falda del imponente Monte Sueve en Arriondas, Asturias". Comparte la autora que van desfilando en su historia unos personajes que luchan por sobrevivir a las vicisitudes de los años previos a la guerra civil española, entre ellos Severiano, el adolescente que cobra relevancia en la novela y con el que se vincula a Puerto Rico en un inesperado suceso. Tal como reseña la novela, se trata de dos familias, dos dramas que se cruzan, dos pueblos: Asturias y Puerto Rico, "como el abrazo de dos ríos que se unen" mientras se mire con ojo agudo la vida del emigrante.

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Esta es la séptima novela de Tina Casanova, quien ya posee un largo listado de títulos de literatura infantil y juvenil reconocidos en Puerto Rico, Estados Unidos y el Caribe. Tina ostenta el primer lugar del Primer Certamen de Novela Juvenil El Barco de Vapor de Ediciones SM en Puerto Rico, así como premios del Pen Club y el Instituto de Literatura Puertorriqueño. Para aquellos que la conocemos, la leemos y la admiramos, resultó un regocijo inmenso asistir a la presentación de esta novela en el Centro Asturiano de Casa España en el Viejo San Juan. Sencillamente, no había espacio para tanta gente, y quedó demostrado que más allá de su talento literario... son su simpatía, sencillez y autenticidad las banderas que mejor la acompañan. Para los interesados en la última novela de Tina, visiten su página para más información: www.tinacasanova.com

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ALEGRÍAS Y REMEMBRANZAS EN LOS 50 AÑOS DE GUAJANA Por: Judy García Allende

De izquierda a derecha: Wenceslao Serra Deliz, Carlos Noriega, Vicente Rodríguez Nietzsche , Pedro Amador, Marcos Rodríguez Frese y Reynaldo Marcos Padua.

La noche del 23 de septiembre, fecha de la conmemoración del Grito de Lares en Puerto Rico, el Grupo Guajana celebró entre versos, amigos y seguidores del arte, su larga trayectoria literaria así como los 50 años de publicación ininterrumpida de la revista Guajana. En las voces de Wanda Pabellón, Hiram Collazo y otros, desfilaron los versos de Mariana Arzola, Juan Sáez Burgos, Ramón Felipe Medina, Marcos Rodríguez Frese, Wenceslao Serra Deliz, Vicente Rodríguez Nietzsche y otros miembros. Especial encanto tuvo la lectura de los versos de Ángela María Dávila, integrante ya fallecida de Guajana, en honor a Julia de Burgos, Homenaje a Julia de Burgos; y los versos del reconocido cantautor puertorriqueño Antonio Cabán Vale, poeta que ha popularizado la poesía hermanada en la canción. Momentos de alegrías, y también de remembranzas… eso vimos en los rostros de los integrantes de este grupo. Y no es para menos. Guajana, voz indígena para referirse a la espiga florida de la caña de azúcar, recoge simbólicamente parte de la historia de unos amigos escritores que comenzaron su faena literaria cuando cursaban la escuela intermedia, continuaron en la escuela superior y se afianzaron -afincaron en buen puertorriqueño- durante su época de estudios en la Universidad de Puerto Rico. Cuando nace la revista, en 1962, nace con ella, el nombre definitivo que adoptarán estos creadores de la palabra: Guajana. El recital fue uno de esos momentos para celebrar la música, el ritmo y los símbolos que han inspirado la poesía en tantos pueblos. El proyecto más reciente del grupo Guajana ha sido la planificación y celebración del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico, ya en su tercera edición, con la importante colaboración de otros escritores y artistas que se han integrado a este proyecto cultural que implica una proyección mundial de nuestro país. 104

Entre los presentes se encontraban la Prof. Vilma Reyes, actual Presidenta de la Junta del Festival, y el poeta cagüeño de fina sensibilidad, José Manuel Solá. Aprovechamos la ocasión para invitar a nuestros lectores a participar en el Certamen literario que auspicia el FIPPR. Para las bases del Certamen y más información, visiten la página: www.festivalinternacionaldepoesiaenpuertorico.com Imagen: Cortesía de Judy García Allende

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LAS BUENAS NUEVAS Por: José Gutiérrez-Llama

INICIA EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA SU CAMPAÑA EN ENCUENTRO DE AUSPICIADORES Por: Pepín Vidal El 3er Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico, que será efectuado del 21 al 27 de marzo de 2011, emprendió su campaña publicitaria con dos importantes anuncios: el 1er Certamen de Poesía Internacional auspiciado por el Festival y la incorporación del Festival de Puerto Rico a la Red Nuestra América de Festivales Internacionales. Tales anuncios fueron dados a conocer durante el Primer Encuentro de Auspiciadores de la Poesía, organizado por la Junta del Festival, el pasado 3 de junio en el Hotel “Comfort Inn” de Levittown, en el que se entregaron reconocimientos a los auspiciadores del primer y segundo Festival. Asistieron al evento, importantes figuras del arte, la poesía y la cultura como José Luis Vega, Presidente de la Academia Puertorriqueña de la Lengua, el artista plástico, Antonio Martorell, quien pronunció el discurso principal; la soprano Tamara Escribano (Tamy), Gloria Tapia del Instituto de Cultura, los poetas Pedro Juan Ávila, Vanessa Droz, María Ostolaza, Reynaldo Marcos Padua y una buena representación de los principales líderes culturales del país. La celebración de un Certamen Internacional de Poesía, como la incorporación a la Red Nuestra América, colocan a nuestro Festival a la altura de importantes festivales internacionales de poesía en el mundo, comunicó Vilma Reyes, presidente del Festival. Entre los festivales que mencionó, se encuentran los festivales de Medellín, el más grande del mundo; el de la Habana, Cuba; el de Tabasco, México; el de Granada, Nicaragua; el de Buenos Aires, Chile, Panamá y Quetzaltenango, en Guatemala y muchos otros.

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Ambos acontecimientos tienen importantes implicaciones para la poesía puertorriqueña, comenta Reyes. La incorporación a la Red de Festivales, por ejemplo, viene a garantizar la participación de poetas puertorriqueños en los festivales representados en la Red, a la vez que convierte al Festival en punto de referencia y enlace. De esta forma se cumple, según Reyes, uno de los objetivos fundamentales que es la creación de un espacio para los poetas de Puerto Rico. El Certamen, por su parte, dará nuevos impulsos a la creación poética en el mundo hispano, puntualizó. Para más detalles sobre el Certamen o la Red Nuestra América de Festivales, pueden acceder a la página Web del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico: www.festivalinternacionaldepoesiaenpuertorico.com o enviar un correo electrónico a la siguiente dirección: festintpoesiapr@gmail.com Por nuestra parte, vaya una muy sincera felicitación a nuestra editora y amiga, Vilma Reyes, por todos estos logros que como Presidente del Festival está teniendo. CAMPEONES QUE LUCHAN PARA COMUNICARSE Por: Rosa Montero Publicado en www.elpaís.com el 8 de agosto de 2010 A primeros de julio leí una noticia aterradora. En un registro más o menos rutinario del poblado chabolista de la Cañada Real (el llamado hipermercado de la droga de Madrid), la Guardia Civil encontró a una chica de diecisiete años, con un alto grado de autismo, encerrada en un chamizo de dos metros por dos metros, desnuda, durmiendo sobre sus propias heces. Los padres, que fueron detenidos, dijeron que la tenían encerrada porque “les daba mucha guerra”. La pobre criatura estaba en los huesos y fue trasladada al hospital Gregorio Marañón. Como la gente tiene una idea del autismo completamente errónea, algunos tal vez intenten calmar la desazón que produce esta horrible historia diciéndose que una autista profunda no se entera tanto de las cosas. Y es que muchos creen que los autistas son personas insensibles, una especie de leños que ni se dan cuenta de nada ni padecen. De hecho, la palabra autista se utiliza a menudo para acusar a alguien de una falta total de sentimientos y emociones. Este periódico ha publicado alguna vez una carta de protesta de alguna madre de autista, quejándose precisamente de ese uso insultante e ignorante. Anabel Cornago es una de esas madres peleonas. Tiene un hijo de cinco años, Erik, que es autista o, como dice ella, “un campeón que lucha para comunicarse”. Anabel ha escrito un breve texto para explicar lo que le pasa a su hijo. El autismo es un conjunto de síntomas: no hay dos autistas iguales. Afecta a una de cada 10,000 personas, y es tres veces más común en los varones. Se trata de un trastorno grave del desarrollo que produce alteraciones en la

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comunicación y el lenguaje (sólo habla el 50% de los autistas), una falta de flexibilidad mental y de comportamiento (para no entrar en pánico todo tiene que ser repetitivo y rutinario) y una incapacidad para relacionarse normalmente con las personas. Esto es, no es que no quieran relacionarse con los demás, es que no saben cómo hacerlo. Por eso se habla de la “soledad autista”, explica Anabel: es un repliegue defensivo ante la incomprensión. El autista, en fin, es como un habitante de un mundo distinto al nuestro, un alienígena con pautas de entendimiento diferentes, y el reto es aprender a traducir ese idioma mental. Anabel Cornago cuenta una elocuente escena que permite atisbar esa otra realidad: la chaqueta preferida de Erik da vueltas en la lavadora, y el niño la mira aterrorizado. Sabe que es su chaqueta roja, y debería estar colgada en el perchero de la entrada o, si no, él debería llevarla puesta. Solo caben esas dos posibilidades para la chaqueta: en su cuerpo o en el perchero. Pero de pronto ha descubierto que la chaqueta está dando vueltas en la lavadora. Eso es imposible, eso es impensable, eso es el horror. Erik empieza a gritar de pánico, se golpea. Su madre acude a la carrera, lo abraza, intenta calmarlo. Pero no hay manera de tranquilizar a alguien que está atrapado en el devastador horror de lo imposible: el niño sigue chillando y pataleando (“daba mucha guerra”, decían los brutales padres de la pobre niña chabolista). Así que hay que abrir la lavadora de inmediato, sacar la chaqueta roja y colgarla de nuevo, chorreando, en el perchero de la entrada. Y ahora sí. Ahora Erik se calma. “Y hemos aprendido”, explica Anabel: “La próxima vez, es Erik quien coge la chaqueta (está sucia, le aclara mamá) para meterla él mismo. Conecta el aparato y sonríe mientras la chaqueta da vueltas. Ha entendido que los objetos pueden cambiar de sitio. Un logro, un paso más”. En realidad, son niños muy sensibles y frágiles. Espanta pensar los terrores que debió de sufrir la chica de la Cañada Real. Poco a poco, con afecto y ayuda, el autista puede ir aprendiendo a traducir el mundo. Hace un par de años escribí sobre un libro de memorias, Nacido en un día azul (editorial Sirio), de Daniel Tammet, un autista británico de 29 años. Daniel tiene el síndrome de Asperger, que es un trastorno de la familia del autismo, aunque algo más leve. Además es epiléptico (de la epilepsia también habría que hablar algún día) y es uno de los cincuenta savants que hay registrados en el mundo: personas que sufren discapacidades muy graves, pero que por otro lado pueden ejecutar proezas cognitivas espectaculares. Daniel, por ejemplo, recita de memoria 22,500 decimales de Pi, habla once idiomas y dominó el islandés en solo una semana. Pero lo verdaderamente maravilloso de Tammet no es eso. Lo maravilloso es que aprendió a coger un autobús solo; que se independizó; que montó un negocio; que se enamoró de otro chico y vive con él en pareja. Es decir, lo maravilloso es que aprendió a tener una vida normal. Eso sí que es una proeza extraordinaria y un esfuerzo heroico.
http://www.elpais.com:80/articulo/portada/Campeones/luchan/comunicarse/elpepusoceps/2 0100808elpepspor_20/Tes

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DE “LA NÁUSEA” AL AGRADO El pasado 24 de septiembre, nuestra editora y amiga, Puerto Gómez Corredera, publicó en “La náusea” el extraordinario artículo “Emilia Oliva García, tejiendo y destejiendo”. En él, con lujo de lucidez hace un estupendo recorrido por la obra poética de Emilia que, sin lugar a dudas, no debes perderte. Aquí te dejamos el link para que puedas disfrutar de éste. Para Puerto, nuestra más sincera felicitación por su sensibilidad y destreza.
http://lanausea2000.blogspot.com:80/

DONDE DOS RÍOS SE UNEN, DE TINA CASANOVA Simplemente para felicitar y enviar un muy cariñoso saludo a nuestra amiga y colaboradora, Tina Casanova, por la publicación de su séptima novela “Donde dos ríos se unen” (Publicaciones Puertorriqueñas). Le deseamos sinceramente el mayor de los éxitos con este nuevo proyecto y desde ya, quedamos a la espera de la siguiente. EL TESORO ESCONDIDO, DE JOSÉ MANUEL CORREDOIRA La editorial de la luna libros nos comparte la reciente publicación del libro de teatro infantil “El tesoro escondido”, de José Manuel Corredoira. José Manuel Corredoira Viñuela (Gijón, 1970) es Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Oviedo. Dramaturgo, profesor, guionista de T.V., ensayista y traductor, su obra dramática ha sido saludada como una de las más originales e innovadoras en lengua española del panorama actual, habiendo recibido reiterados elogios por parte de autores fundamentales como Fernando Arrabal, Domingo Miras, Luis Riaza, Jerónimo López Mozo, Miguel Murillo, o los novelistas Julián Ríos y Juan Goytisolo. Su producción dramática comprende hasta el momento una docena de obras, entre las que destacamos las trilogías Bestiario de amor, Iluminaciones al público, y la monumental Retablo de ninfas. El tesoro escondido es su primera obra de teatro pensada para el público infantil. NUESTRAS GALERÍAS Como siempre en esta edición nuestras galerías están llenas de arte. En esta ocasión en la Galería de Poesía Visual te traemos una muy interesante muestra de la obra de Almandrade. La Galería Fotográfica te presenta un ejemplo del extraordinario talento de Luis López. En nuestra Galería de Sonido damos testimonio de lo “mejor del tango electrónico” y, finalmente, la Galería de Imagen te presenta el artículo “Musicando”, de María Jesús Manzanares. Imagen: Vilma Reyes Díaz.

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GALERÍA DE FOTOGRAFÍA

1.- Gold street

2.- Al cuadrado

4.- Azul

3.- Almaraz

5.- Muelle

6.- Duero en azul

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7.- Cielo 1

8.- Reflejo

10.- Villafáfila 9.- Sorolla

Muestra Fotográfica de: Luis López Santander, España. ©Derechos reservados

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Luis López (Santander, 1957). EXPOSICIONES: Primera exposición individual “En blanco y negro” en Cafetín La Luna de Soria (1980); Exposición “Blanco y negro” junto a Roberto Lázaro, Caja de Ahorros de Soria (1981); Muestra colectiva de fotografía en el Colegio Universitario de Soria (1982); Exposición “Londres, tercer milenio 1” en Cafetín La Luna de Soria (2004); Exposición “Londres, tercer milenio 2 “ en Café El Son de Soria (2005); Muestra colectiva de la selección del II Premio de Fotografía Fundación Grupo Norte. Universidad de Salamanca (INICO). Salamanca (2005); Muestra colectiva en la Carpa “Pobreza 0” (Plaza de Guipúzcoa) San Sebastián (2005); Muestra Colectiva (4 fotos seleccionadas) XXI Certamen Nacional sobre la Semana Santa, Sala de Exposiciones de Caja España, Zamora (2006); Exposición “Esencia” en Cafetín La Luna de Soria (2006); Exposición “Esencia” en Café El Son de Soria (2007); Exposición “Esencia” en Hotel Meliá de Zamora (2007); 5a Feria Internazionale dell ´arte moderna e contemporanea di Bolzano, Italia (2008); Carrousel du Louvre (Art Shopping) París, Francia (2008); Centro Hispano-Ecuatoriano de Madrid (2008); Atelier Galería "Geraldes da Silva" de Oporto, Portugal (2008); Colegio de Farmacéuticos, ArtSalud. Tarragona (2008); Hotel “Casa Grande de Alpandeire”, Málaga (2008); "Noviembre fotográfico" Orense (2008); Sala d'exposicions del Castell de Masricart, La Canonja, Tarragona (2008); Club Financiero de Vigo, "Correspondencia personal" (2009) y Galería de Arte "Visol" de Orense (2009). OBRA PERMANENTE: Hotel Meliá de Zamora; Fundación ALCER; IES Villajunco (Santander); Hotel “La Casa Grande de Alpandeire” Málaga. PREMIOS EN ESPAÑA -Primera mención especial y selección en el XXI Concurso Nacional de Fotografía sobre la Semana Santa, de Zamora (2005); Fotografía finalista y selección en el 1º Concurso de Fotografía SOS Racismo. Guipúzcoa (2005); Fotografía finalista y selección del II Premio de Fotografía Fundación Grupo Norte. Universidad de Salamanca (INICO) Salamanca (2005); Selección de 3 fotografías para la III Muestra de Fotografía de la REVISTA ALMIAR, Madrid (2006). PREMIOS EN ARGENTINA: Mención Especial y 3ª Mención en el Certamen sobre ABSTRACTOS de Foto Revista de Buenos Aires (2006); Mención Especial en el CONCURSO DE FOTOGRAFÍA SOBRE EL MAR. Foto Revista de Buenos Aires (2006); Mención del Jurado en el CONCURSO DE FOTOGRAFÍA SOBRE TEMPLOS. Foto Revista de Buenos Aires (2006); Segundo premio en el CONCURSO SOBRE ESCALERAS. Foto Revista de Buenos Aires (2009). PREMIOS EN ESTADOS UNIDOS: Varias fotografías premiadas “Awards” en la página web de USA EyeFetch (2006); CONTESTS B&W (Blanco y negro). 2 primeros premios en la web EFBETA de USA (2006); 2º. Premio en el Concurso “Thinking Spot” con la foto Rocks and sand de USA, FOTOFIGH (2006).

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GALERÍA DE POESÍA VISUAL

1.- Campo

2.- Escultura

3.- Maquete 1

4.- Maquete

5.- Objeto borracha madeira plastico

6.- Objeto ferro vidrio dola de gude

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7.- Pintura acrílico sobre tela

8.- Projeto ARQ

9.- Sin título

10.- Visual 5

Muestra de Poesía Visual Almandrade Brasil ©Derechos reservados

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Contacto: José Gutiérrez-Llama en-corto@ensentidofigurado.com

DIRECTORIO Suscribirse a: suscripciones@ensentidofigurado.com

PARA ENVIAR COLABORACIONES Micros: Pedro Herrero y Valeria Tittarelli micros@ensentidofigurado.com Cuentos: Montserrat Tomás y Vilma Reyes cuentos@ensentidofigurado.com Ensayos: Judy García Allende y Ana Alvea ensayos@ensentidofigurado.com Poesía: Puerto Gómez y Emilia Oliva poesia@ensentidofigurado.com Poesía visual/escribir mejor: Emilia Oliva emilia-oliva@ensentidofigurado.com Letras pequeñas: Vilma Reyes vilma-reyes@ensentidofigurado.com Teatro: Lourdes Bueno y Christian Peytavy teatro@ensentidofigurado.com Traducciones: Elisa Luengo elisa-luengo@ensentidofigurado.com Fotografía: Josep Vilaplana fotografia@ensentidofigurado.com Ilustraciones: Miryam Álvarez miryam-alvarez@ensentidofigurado.com Video: María Jesús Manzanares video@ensentidofigurado.com Artes plásticas/audio: ESF jgllama@ensentidofigurado.com

Revista editada en: Alemania – Andorra – Argentina – España – EEUU – Francia – México – Puerto Rico

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