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BIOGRAFIAS DE POETAS SALVADOREÑOS

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ROBERTO ARMIJO

Nació en la ciudad de Chalatenango el 13 de Diciembre de 1937, murió en 1997. Ensayista, poeta y autor de la pieza "Jugando a La Gallina ciega". Sus poemas son dedicados e intensos. Obras: " La Noche Ciega al Corazón que Canta" (Poemas); "Mi Poema a La Ciudad de Ahuachapán"; "El Príncipe No Debe de Morir"; "De Aquí en Adelante"(Junto con Manlio Argueta y otros poetas); "Para Cantar el Alba" (Poemas). Ensayos: "Francisco Gavida, La Odisea de Su Genio" Premiado en El Salvador (1965); "Rubén Darío y su Intuición del Mundo", premiado en Guatemala (1967); "T.S. Elliot, el Poeta mas Solitario del Mundo Contemporáneo", premiado en Nicaragua; "Teatro Inédito", Francia (1989)

MANLIO ARGUETA

Nació en la ciudad de San Miguel, el 24 de Noviembre de 1935. Poeta y novelista, miembro de la "Generación Comprometida". Se exilió en Costa Rica en 1972, sus obras han ganado diversos premios nacionales e internacionales y han sido publicadas en otros idiomas. Ha publicado: "Canto a Huistalucxitl" (1956/57); "Un Hombre Por La Patria"; "En El Costado de La Luz" (1969), "Caperucita en la Zona Roja" (1970); "De Aquí en Adelante" (1970), "El Valle de Las Hamacas" (1970); "Las bellas Armas Reales" (1979); "Un Día en La Vida"(1981); "La Guerra Florida" (1982); "Cuscatlán Bate La Mara del Sur" (1986).

HUGO LINDO
1917-1985

Hugo Lindo nació en oriental ciudad de La Unión. Un poeta de gran proyección en las letras hispanoamericanas de su época, y ejerció una marcada influencia en la literatura del país. Fue en su tiempo abogado, diplomático, agudo crítico literario, novelista y poeta. Entre sus obras narrativas destacan, "Justicia, Señor Gobernador", "Aquí se cuentan cuentos", "Espejos paralelos", y entre sus poemarios, "Navegante Río".

ITALO LOPEZ VALLECILLOS 1932 - 1986

Nació en San Salvador el 15 de Noviembre de 1932, y murió en México en 1986. Periodista, poeta, ensayista y dramaturgo. Fundador de la Editorial Universitaria y U.C.A. Editores., y de E.D.U.C.A. en Costa Rica. Fue el acuñador del término "Generación Comprometida", y promotor de la generación del 50. Fue Director de la Editorial Universitaria, José B. Cisneros.

JOSE ROBERTO CEA

Nació en la ciudad de Izalco, Sonsonate, el 10 de Abril de 1939. Entre sus publicaciones están: Amoroso Poema en Golondrina a la ciudad de Armenia, Hogar Desnudo (Teatro), Canto Inicial (Poemas); Poemas que Murieron, y Poemas para Seguir Cantando. Obtuvo el segundo premio en los Juegos Florales Centroamericanos y Panamá celebrados en Quezaltenango por su trabajo en "Poemas para Seguir Cantando".

OSWALDO ESCOBAR VELADO
1919-1961

Nació en la Ciudad heroica de Santa Ana. Su poesía fue originalmente romántica; pero súbitamente cambió hacia una poesía completamente combatiente y de denuncia social. Políticamente fue parte del "grupo de los seis"; cuyos miembros lucharon activamente al dictador Maximiliano H. Martínez. Fue uno de los escasos poetas de su generación que no se vendió a los políticos, oligarcas, y fraudulentos gobernantes militares que masacraron y saquearon la nación. Fue un entusiasta y avocado por la unión de Centroamérica.

SALVADOR SALAZAR ARRUE

-SALARRUÉ1899-1975

SALARRUÉ: Seudónimo de Salvador Salazar Arrué, nació en Sonsonate, el 22 de Octubre de 1899 y murió en San Salvador el 27 de Noviembre de 1975. Poeta, pintor y escritor, ha sido considerado el máximo exponente de la narrativa cuzcatleca, entre quienes se cuentan como principales antecesores suyos a Francisco Herrera Velado, Arturo Ambrogi y José María Peralta Lagos. Salarrué fue uno de los fundadores de la nueva corriente narrativa latinoamericana. En sus "Cuentos de Barro" y "Cuentos de Cipotes", él logra una plena identificación con el mundo campesino, nunca antes advertidas en los autores salvadoreños.

SERAFÍN QUITÉÑO
1906-1987

Serafín Quitéño nació en la Ciudad Morena de Santa Ana. Fue Poeta y su estilo post-modernista era suave y con típico colorido y honestidad provinciano. Fue periodista y dirigió el "Diario de Occidente" en la ciudad santaneca. En "El Diario de Hoy" de San Salvador mantuvo una columna titulada "Ventana de Colores", usando el seudónimo de Pedro C. Maravilla. Sus críticas periodísticas siempre llevaban un tono jocoso, humorístico en su afán de revivir las costumbres morales tradicionales. Entre sus obra principales están: "Corazón Con S" (1941-poesía); y "Tórrido Sueño" (1957-poesía)

PEDRO GEOFFROY RIVAS
1908-1979

En El Salvador; donde los poetas han sido muchos pero los lectores de poemas pocos, es significativo que un poema perdure. Y tal ha sido el caso de Los Nietos del Jaguar, de Pedro Geoffroy Rivas. Nació en San Salvador el 16 de Septiembre de 1908 y murió en la misma ciudad el 10 de Noviembre de 1979. Su poema ha entrado en representaciones de teatro, ha sido objeto de interpretaciones pictóricas y obtenido el aprecio que un códice indígena tiene entre los mexicanos o los guatemaltecos. Y códice indígena lo és, pese a estar escrito en un tiempo cercano. Se inspira en los textos indígenas, pero está más cerca de nosotros, y tiene, sobre todo, la virtud de ser un texto inspirado. Fue poeta, antropólogo y periodista. Miembro de una familia de terratenientes, asumió la causa comunista, con las desavenencias que eso implicaba a nivel familiar, y los peligros que acarreaba cuando las dictaduras militares de signo contrario se sucedían en el país. Fué numerosas veces perseguido y exiliado, y fué visto como un paradigma por los entonces jóvenes poetas de la Generación Comprometida. Pero después, recibió los ataques de esos mismos jóvenes y se los devolvió. Roque Dalton lo denigra en un poema, pero el título de su novela, Pobrecito Poeta que era Yo..., lo toma de un poema de Geoffroy. Lo que nunca nadie le negó a Geoffroy, en cambio, fué su altura poética. Hay quien ha pretendido discutir su aporte académico. Pero su Toponimia Náhuat de Cuzcatlán y La lengua Salvadoreña siguen siendo piedras angulares en el conocimiento del ser Salvadoreño. De él perduran, pues, rasgos. Pero donde hay una veta de oro, ¿no habrá también una mina que merece ser explotada? A esta exploración nos invita la herida antología que hoy esta página hoy presenta, e invita a visitar la creación de ese poeta que, más allá del lingüista y del indigenista de Los Nietos del jaguar, fue grande. Porque siempre fue Geoffroy un poeta desacralizador y vanguardista, y religioso de religiones desaparecidas, a las cuales adopta como un hecho estético y parabólico.

UN PIONERO DE LA LITERATURA CUSCATLECA

FRANCISCO GAVIDIA
1863-1955

Francisco Gavidia se recuerda por la amistad que lo unió a Rubén Darío, al quien enseña su descubrimiento. Al traducir el alejandrino francés, Gavidia encuentra una nueva sonoridad que el alejandrino español no tiene. Darío se encarga de distribuir esta nueva modalidad por todo el ámbito de la lengua castellana. Rubén le consagra un largo poema laudatorio, y al escribir su Autobiografía cuenta que de las manos de Gavidia entró en "la floresta de las letras francesas". Y es también Gavidia recordado como un erudito. Movido por un espíritu patrio, Gavidia incursiona en la historia salvadoreña, en busca de fuentes que alimenten su imaginación. Pero lejos de ser un chauvinista limitado, asume el aporte de grandes escritores de otras partes y procura darlos a conocer. Pilar fundamental de nuestra literatura, polígrafo que incursiona en los más variados géneros. Francisco Gavidia nació en San Miguel, entre 1863 y 1865, y murió en San Salvador en 1955. Entre sus obras cabe destacar Historia moderna de El Salvador (historia); Júpiter, Ursino, La Torre de Marfil (teatro); y Soter (poesía).

¡LA POETISA CUZCATLECA!

CLAUDIA LARS
Carmen Brannon, más conocida bajo el seudónimo literario del Claudia Lars, nace en Armenia, Sonsonate, en 1899, y fallece en San Salvador en 1974. Dejaba tras de sí numerosos libros de versos, entre ellos: Estrellas en El Pozo, Canción Redonda, Sobre El Ángel y El Hombre, Fábula de Una Verdad, Nuestro Pulsante Mundo, entre otros, y un libro en prosa, Tierra de Infancia, de carácter autobiográfico. Claudia Lars, la más importante poetisa salvadoreña, en uno de sus poemas que escribió dice: Poeta soy, y vengo por Dios mismo escogida a soltar en el mundo mi canto de belleza... Ella sabe la altura de su canto, y lo siente como una misión por Dios encomendada. Clara es la voz de Claudia, y acude a las palabras y a los arraigos cotidianos. Un ciro, un barrilete, le hacen soltar el vuelo al mismo título que el amor o la muerte. Por la sangre de su padre irlandés entran en su palabra las heladas islas de niebla, y las hadas; y por su madre y su vivencia entran las bellezas y las misérias de nuestra patria. Pertenece a un momento en que la poesía femenina da grandes luces en las tierras de América: Alfonsina Storni, Juana de Ibarborou y Gabriela Mistral, de la cual fue amiga. En sus cartas la gran escritora chilena hace patente su admiración por su homóloga salvadoreña.

ALFREDO ESPINO
1900-1928

Su poesía, exalta el terruño como la fuente suprema de la inspiración. Dotado de excepcionales condiciones para el verso, escribió una obra de formas y contenidos irregulares, proclive en algún caso a la canción fácil, a la rima forzada cuando no a la descripción obvia del paisaje. Tal hecho se explica en razón de que toda su poesía es de adolescencia. El poeta vivió un poco más de 28 años (nació el 8 de enero de 1900 y murió el 24 de mayo de 1928), muchos de los cuales los pasó en Ahuachapán y Santa Ana, y otros en San Salvador donde cursó la carrera de leyes en un ambiente de bohemia, como se estilaba en aquellos tiempos. No obstante que Espino, hijo del poeta Alfonso Espino y de la educadora Enriqueta Najarro, escribió únicamente 96 poemas, y gracias al entusiasmo de su padre, la generosidad de Masferrer que leyó la recopilación de trabajos sueltos, y con el apoyo de un grupo de amigos y admiradores, sus poemas se reunieron en un pequeño libro al que se llamó JÍCARAS TRISTES en 1930, el cual está dividido en seis partes: Casucas, Auras de Bohío, Dulcedumbre, Panoramas y Aromas, Pájaros de Leyenda, El Alma del Barrio; causó tal impacto en los medios cultos del país que, en pocos años, se convirtió en el libro

preferido de diversas capas de la sociedad salvadoreña. La oficialización de los poemas de Espino es un fenómeno aún no explicado por quienes se dedican a la crítica literaria. Hay que explicar, también, que los poemas juveniles de Alfredo Espino reflejan una situacion personal, anímica, y que los mismos fueron escritos en un medio social muy próximo al feudalismo agrario. Su visión, el poeta ve, siente, recoge "piedras preciosas" donde hay güijarros y hambre. El paisaje bellísimo de El Salvador, exhuberante, lleno de luces y colores. Y no es que Espino deliberadamente haya ocultado el drama, sensible y cristiano como era; simplemente, para él todo debería ser belleza, pues si la naturaleza era pródiga, igual debería ser el alma humana y el sistema social. En uno de sus poemas más divulgados, Ascensión, donde nos da su visión del hombre y el mundo. Al igual que Darío para los nicaragüenses, Espino se ha tornado por el gusto popular, es "nuestro paisano inevitable". Recibió el elogio de casi todos los escritores salvadoreños: Claudia Lars, Trigueros de León, Hugo Lindo, Gallegos Valdés, Oswaldo Escobar Velado, Hernández Aguirre, para citar unos cuantos. ¿Porqué esa consagración? ¿Porqué está calificación de "poeta nacional", "cantor de las cosas sencillas del terruño"? ¿Porqué esa devoción de la mayoría de los lectores hacia Alfredo Espino? La reflexión cabe ahora que la literatura salvadoreña se orienta por otros rumbos, alejados de lo bucólico, lo folclórico, lo meramente descriptivo, en un intento de superar el paisaje y recoger la voz del hombre que, hoy más que nunca, reclama, exige, un pedazo de tierra, un rancho, una vida propia producto del trabajo bien remunerado, y ¿por qué no "un lucero, un te quiero y un cafetalito en flor"? Debe advertirse que en la última parte del libro, la que lleva por título El Alma del Barrio, sin proponérselo Espino habla del arrabal, de la tristeza de las gentes, de los traficantes de vicios, de los mercaderes del amor, de los desheredados para quienes la vida nada guarda, excepto "los lechos de hospitales y el frío de la tierra: Suburbio y de La Muchachita Pálida".

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