LOS 25 000 MEJORES VERSOS DE LA LENGUA CASTELLANA

CIRCULO DE LECTORES

NOTA PRELIMINAR Nadie dudará de que la comunicación espiritual que se establece por medio de la poesía representa una de las riquezas más notables de que puede gozar el hombre, Gracias a ella nos apartamos del mundo de la acción humana positiva, que a veces, por el agobio de las circunstancias, nos hace adoptar una postura hostil, cerrada a los infinitos matices, espirituales y materiales, de lo que nos rodea, con natural menoscabo de un concepto más amplio y bello de la vida. Componer una antología poética que abarque los autores más significativos de todas las épocas es tarea ciertamente difícil, no sólo porque los poemas elegidos han de ser los más representativos de las corrientes estéticas y culturales coetáneas, sino también porque se tiene que componer con sencillez y objetividad auténticas. Hoy se abusa del subjetivismo antológico que, en último término, resulta estéril, puesto que el lector se interesa por los sentimientos e ideas personales que la obra del poeta despierta en él más que por las doctrinas y la escuela del antologo subjetivo. Podemos afirmar que la presente antología de poemas castellanos recoge lo mejor de la producción española y latinoamericana. Se ha preferido prescindir en ella de citas, notas y comentarios eruditos, y se ha recurrido a una división esquemática, para que el lector pueda saborear en estado «puro» los poemas aceptados umversalmente como los mejores o, al menos, como los más representativos de la literatura castellana.

PRIMEROS TIEMPOS

ANÓNIMO (Hacia 1140) CANTAR DE «MIÓ CID> (Fragmento)
ADIÓS DEL CID A VIVAR

De los sos ojos —tan fuertemientre llorando, tornava la cabeca —e estávalos catando. Vio puertas abiertas —e ucos sin cañados, alcándaras vazías —sin pielles e sin mantos, e sin faleones —e sin adtores mudados. Sospiró mío £id —ca mucho avíe grandes cuidados. Fabló mío Cid —bien e tan mesurado: «¡Grado a ti, Señor Padre —que estás en alto! Esto me an buolto —míos enemigos malos.» Una niña de nuef anos —a ojo se para va: «¡Ya Campeador —en buena cinxiestes espada! E rey lo ha vedado —anoch del entró su carta, con grant recabdo —e f uertemientre seellada. Non vos osariemos —abrir nin coger por nada; si non, perderiemos —los averes e las casas, e aun demás —los ojos de las caras. £id, en nuestro mal —vos non ganades nada; mas el Criador vos vala —con todas sus vertudes [santas.» Esto la niña dixo —e tornos pora su casa.

» Andrés e Peidro e Joan. ¡Eya velar! Todos son ladronciellos. facíalo con derecho. ¡eya velar!. quisieron acorrelli. Doliéranse los ángeles desta alma mezquina. fazíela por verdat: cambiaba los mojones por ganar eredat: facíe a todas guisas tuerto e falsedat. ganarla por vecina. avíe mal testimonio entre su vecindat. que usava la reia más que otra lavor: más amava la tierra que non ai Criador. pero que malo. ¡Eya velar! Non sabedes tanto descanto. ¡Eya velar! Todos son omnes plegadizos.ANÓNIMO (Siglo XII) LOS SIETE INFANTES DE LARA (Fragmento) La cabeca de [don] Muño —tornóla en su lugar. eya velar. Facíe una nemiga.» Finó el rastrapaia de tierra bien cargado. ¡Eya velar! Que non vos furten al Fijo de Dios. rastravando por tienllas. decíela cada día: «Ave gracia plena que parist a Messía. ¡eya velar! EL LABRADOR AVARO Era en una tierra un omne labrador. pechavanli a duplo el pan de que dio mudado. bien a Sancta María. era de muchas guisas orne revolvedor. en soga de diablos fue luego cativado. de cozes bien sovado. udíe sus miráculos. havos dado mala carrera. mas pora fer tal pasta menguábalis fariña. por quanto la levaban diablos en rapiña. ¡eya velar!. eya velar! Velat aljama de los judíos. —para estas bodas bofordar! Fijo Diago González. ¡Eya velar! Vuestra lengua tan palabrera. davalis acogía: saludávala siempre. so e mezquino. 10 . —a vos amaba yo más. que asechan por los pestiellos. Queríe. ¡Eya velar! Ca furtávoslo querrán. 11 GONZALO DE BERCEO (1198-1274?) CÁNTICA ¡Eya velar. e la de Diago González —[en los bracos] fue a tomar [e] mesando sus cabellos —e las barbas de su faz: «¡Señero. —ca vos naciérades ante Grant bien vos quería el conde —ca vos érades su [alcalle también toviestes su seña. —en el vado de Cascajar. ¡eya velar!.

ciento dizíen los otros. tien' que ennos otros non ha caridat. non mentira. ANÓNIMO (Siglo XIII) LIBRO DE ALEXANDRE ALABANZA A LA PATRIA ANÓNIMO (1250-1271?) POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ (Fragmento) El omne en su tierra vive más a sabor. cuida que los otros son sen piedat: cuerno assí él es leño de malvestat. la boca por qui essíe tan sancta cantilena. derramáronse todos como una neblina. quien quesier' creer e ascuchar.a maor cuando muchos parientes están arrededor. Non serien las mugieres tan desvergonzadas que por dulda del sieglo non fuessen defamadas. Amigos. «lo so testigo. Siempre la ementava a iantar e a cena: dizíeli tres palabras: "Ave gracia plena". dellos por buen concejo. la arma por peccados non issíe de pressón. que a los enemigos seguda e espanta. fue de Sancta María vassallo e amigo. non plantará majuelo en ajeno lugar. e non fagan clamores tañer a las vegadas. después quel conde vino duro los poquellejo. fázenle a la morte los parientes honor: los ossos e l'alma han folganc.» Mas el omne que es de cruda voluntad.Si lis dizíen los ángeles de bien una razón. verdat est.» Luego que esti nomnc de la Sancta Reina udieron los diablos. 12 Auía en estas cortes muy gran pueblo sobe jo. sedíe como oveia que iaze ensarzada: fueron e adussíeronla pora la su maiada. Vidiéronla los ángeles seer desemparada. que descobiertamente le quieran fallecer. buscará cuerno pueda a su tierra tornar: crudo es e loco quien su casa quier1 desamparar. que non digamos todos: «Salve Regina Sancta. ca dióles el buen conde mucho de buen consejo. Los fijos e las fijas dulces son de veer. esto que io vos digo: el cuerpo. nunca diz más nadie: «Aquí iaz fulano. desampararon todos a la alma mezquina. disso. Levantósse un ángel. non nos deve doler nin lengua nin garganta. de piedes e de manos con sogas bien atada. dellos en poridad. danle cuerno a puerco enna fossa dex mano. malas que buenas non: los malos a los bonos teníenlos en rencón. non merecíe iazer en tal mal cadena. que non lieven a la iglesia candelas e obradas. cojiéronse ad ahina. 13 . han de su compaña los parientes plazer: encara no los puede tanto avorrecer. Nomne tan adonado e de vertut atanta. el que trasco esta alma consigo.» Los omnes de la vida al que es estraño en cabo del fossario lo echan orellano.

De grant sabor el rey de a ellos lleuar. Comino la debda mía que a vos muy poco monta.» El rey dixo al conde que non los tomaría. mas vino-me al talante vn conorte muy cierto... asy fincó la gente. que d'aquella moneda mil marcos le daría por acor e. mas acor e cavallo que ge los compraría. Ca ninguno cuydaua que tan grande mejoría. con el auer de Francia nunca sería pagado. la suya perdonar. quando es seca la rrosa que ya su sasón sale: queda el agua olorosa. judío de Carrión. mas quiero vos los dar. que me f iso bien andante. Cartas por ABC partydas y fizieron. El te fiso nascer. biues en merced suya: ¿comino podría vencer a su obra la tuya? Pecar es la tu manna. fizieron su mercado. otrosy vn cauallo que fuera el Almancor. tenie-me por muerto. luego dixo al conde que los quería comprar: «Non los vendería. sennor. rosada que más vale. con la cual yo podía benir syn toda honta. non auía en Castiella otro tal nin mejor. su condado. Abeniéronse anbos. siempre fues cada día al gallarín doblado. 14 Comunal-mente rrimado de glosas y moral-mente de philosophya sacado. rrey alto. sy el auer non fuesse aquel día pagado. mandedes los tomar. Hombre torpe y sin seso. quando fallesce al doliente. mas saliól a tres annos muy caro el mercado. en cabo de la carta los testigos pusieron quantos a esta merca delante estouieron. Asy quedaste vos del para mucho durar y librar lo que él cobdiciaua librar. muchos que fis syn cuenta menudos y granados. Assaz avía al rey buen cauallo comprado. en el reino fyncaua: nin hombre lo creya. es el desir syguiente. Yo estando en afruenta por miedo de pecados. commo el pulso. por y perdió el rey Castiella. El rrey Alfonso fynando. vender non vos los quiero. puso cuando lo diesse a día sennalado.Leuava don Ferrando vn mudado acor. cavallo sy dar ge los quería. auía de todo ello el rey muy grant sabor. oyd este sermón que vos dise don Santo. todos los juramentos allí los escriuieron. RABÍ SEM TOB (Siglo XIV) PROVERBIOS MORALES (Fragmento) Sennor noble. 15 . sería a Dios baldón la tu maldad en peso poner con su perdón.

rroban la pobre gente e así la fazen hermar: Dios solo es aquel que esto podría emendar. los yerros baldonar. osar es engañado e contra Dios más yerra quien el camino llano desanpara por la syerra. los moros están fol[gados. sobre los pobres syn culpa se acostumbran mantener. A la decida di una corrida. ARCIPRESTE DE HITA (1283-1350?) PEDRO LÓPEZ DE AYALA (1332-1407) CÁNTICA SERRANA Cerca la Tablada. Dixe yo a ella: «Homíllome bella. fálleme con Aldara a la madrugada. Los cristianos han las guerras.y alongar la sanna. Tanta ventaja quanto ay del cielo a la tierra. ca somos contra Dios en todas cosas errados. Los que con sus bueyes solían las sus tierras labrar. anda tu jornada. Segund el poder suyo asy en todo te sobra. qual es el poder tuyo atal es la tu obra.» Dis: «Tú que bien corres. aquí non te engorres. 16 . Non pueden vsar justicia los rreyes en la su tierra ca dizen que lo non sufre el tal tiempo de guerra. por leuar muy grandes sueldos e leuar la quantía. otros enbían a correr. Oluidado han a los moros las suas guerras fazer. en todos los más rreynos ya tienen rreyes doblados. ca en otras tierras llanas osar fallan que comer: vnos son ya capitanes. el su poder es tanto mayor que la tu yerra. 17 AQUÍ FABLA DE LA GUERRA Cobdician caualleros las guerras de cada día.» Yo 1' dixe: «Frío tengo. JUAN RUIZ. todos toman ya armas e comiencan a rrobar. e todo aquesto viene por los nuestros pecados. logana. En cima del puerto coydé ser muerto de nieve e de frío e d' ese rrosío e de grand' elada. e bien colorada. la sierra passada. fallé una serrana fermosa. a f uelgan quando veen la tierra en rrobería de ladrones e cortones que ellos llieuan en compañía.

Con aquestas joyas. e bebe e esfuerca. de mal mon s' te faga fasta la tornada. et lechiga buena. nin le do posada.» Yo 1' dixe: «De grado. Et dam' buena toca listada de cota. almuerza. nin cara pagada. ¿por qué non pedides la cosa certera?» 18 Ella dis: «Maguera. e yo non me pago del que non da algo. quered por mesura hoy darme posada. Et dam' buenas sartas de estanno e fartas. Nunca de omenaje pagan hostalaje. e carne salada. e paga. et buena camisa. por dineros fase ornen quanto piase: cosa es probada. ¿é si m' será dada? Pues dam' una cinta bermeja bien tinta. quiero que lo oyas.» «Serrana sennora. mas soy casado aquí en Ferreros. moreno e diom' vino malo agrillo é ralo. que no 1' coste nada.» Dis': «Trota conmigo. Non hay mercadero bueno sin dinero. amada. e diom' buena lumbre como es de costumbre de sierra nevada.» Dis': «Huésped.» 19 . Diom' queso de cabras: «Fidalgo». de pieca labradas. nin hay tan buen día. caliéntate. quales yo pediere.» «Vos. que eso desides. de buena valía.» Díxome la moza: «Pariente. Diome pan de centeno tisnado. tanto algo agora non tray' por ventura.e por eso vengo a vos.» Levóme consigo. mas de mis dineros darvos he. Quien dones me diere. que tengo goardada. avrá bien de cena. et dame capatas de cuello bien altas. serás mi marido e yo tu velada. ct dame halía. mi choca el que en ella posa conmigo desposa e dam' grand soldada. mas f aré f iadura para la tornada. serás bien venido. fermosura.» Díxome la heda: «Do non hay moneda non hay merchandía. fecha a mi guisa con su collarada. dis': «Abras ese blago et toma un tanto de soma. pelleja delgada.

la muger que es chica por eso es mejor. en la duenna pequenna yase muy gran amor: pocas palabras cumplen al buen entendedor. rientes. donayre. con donneo es más dulce que azúcar nin flor. amor. desirvos he de duennas chicas. como en poco blasmo yase grand buen olor: ansí en duenna chica yase muy grand sabor. et lealtad. si todo amor consienta. Como en chica rosa está mucho color. Chica es la calandrina. tomar lo menos. bien atal es la duenna pequenna con amor. e noble claridad. en oro muy poco grand precio et grand valor. en casa cuerdas. pero cualquier dellas es dulce gritador. adonada. sosegadas. trevejo. fermosa. et bendición. et chico el ruysennor. De las chicas. mucho al y fallárcdcs a do bien paredes mientes. preciada.DE LAS PROPIEDADES QUE TAS DUENNAS CHICAS HAN Quiero vos abreviar la predicación. Del que mucho fabla ríen. del mal. en azúcar muy poco yase mucho dulzor. con el amor ardientes. De la muger pequenna non hay comparación. que lo habredes por [juego. que por chicas non troco. En pequenna gergenza yase grand resplandor. non es desaguisado del grand mal ser fuidor. Son frías como la nieve e arden como el fuego. que siempre me pagué de pequenno sermón. e de duenna pequenna et de breve rasón. en la calle solas. bien fasientes. ca poco et bien dicho afincase el corazón. es en la duenna chica amor et non poco: duennas hay muy grandes. Como robí pequenno tiene mucha bondat. ct alegría. ansí duenna pequenna tiene mucha beldat. . pero más dulce canta que otra ave mayor. Siempre quis' muger chica más que grande nin mayor. pero más que la nués conorta et calienta. Es pequenno el grano de la buena pimienta. quien mucho ríe. mejor es en la prueba que en la salutación. Son frías de fuera. cantador. yo quiero las desir luego. plasenteras. color. terrenal parayso es e grand consolación. que bien diga. 20 Son aves pequennas papagayo e orior. donosas. el amor me fiso ruego que diga de sus noblesas. ansí duenna pequenna. es loco. porende de las mugeres la mejor es la menor. solas. plaser. virtud e precio. fermosura. mas las chicas e las grandes se repienden del troco. no ha plaser del mundo que en ella non sienta. díselo el sabidor.

SIGLO XV .

sy tan sólo un día te pudiesse ver. La tu fermosura me puso en prisyón. quel tienpo passado non posso olvidar: ffarás aguysado de mí te menbrar. pues bivo pensoso dcsseando a ty. por la qual ventura de mi coracón non parte trystura en toda ssasón: por en tu fygura me entrystece assy. 25 .ALFONSO ALVAREZ DE VILLASANDINO (Siglos XIV-XV) CANTIGA Vysso enamorado. duélete de my. Todo el mi cuydado es en te loar. Estoy cada dya triste syn plazer. pues sienpre de grado leal te serví.

si antes sopiera d'aquella vaquera de la Finojosa. vencido del sueño por tierra fragosa perdí la carrera do vi la vaquera de la Finojosa. MARQUES DE SANTILLANA (Iñigo López de Mendoza) (13984458) SERRANILLAS MICER FRANCISCO IMPERIAL (Siglos XIV-XV) DESIR A LAS SYETE VIRTUDES (Fragmento) . Non tanto mirara su mucha beldat. guardando ganado con otros pastores. vyhuela de arco..Era cercado todo aquel jardín de aquel arroyo a guisa de cava. e en color era la su vestidura ceniza o tierra que seca se cave.. escripto todo con oro muy fino. 27 .. Harpa.yo confortar m'ya con tu parescer: por el cobraría el bien que perdí.. Faciendo la vía del Calatraveño a Sancta María. e por muro muy alto jazmín que todo a la redonda la cercava: el son del agua en dulcor passava. e del laurel corona e centura. traya un libro de poca escriptura. la vi tan graciosa. 26 Moca tan fermosa non vi en la frontera. el qual derecho a un rrosal llevóme. vi por la yerva pisadas de omme. e comenzaba: En medio del camino. que apenas creyera que fuesse vaquera de la Finojosa. tal vy un omme. muy cortés saluóme. e poco a poco todo assy paresce.. barva e cabello albo syn mesura.. Des que bolví a man diestra el rrostro. Era en vista benigno e suave. dugayna. e commo quando entre árboles asome alguno que ante los rramos mesce. onde alegre fui me por rastro. como una vaquera de la Finojosa. e non ssé sy dormía o veíava. fablando sin glosa. Non creo las rosas de la primavera sean tan fermosas nin de tal manera. En un verde prado de rosas e flores.

A ella volví diciendol: «Locana. que fizo en un día su fin e comienco. Allá en la vigüela a Mata l'Espino. que ya bien entiendo lo que demandades: non es desseosa de amor. decir: ¿qué queredes? Fablad. besando a su hijo la su fría boca. aquél es el limpio mancebo Lorenco. ¿dónde es la vaquera de la Fino josa?» Bien como riendo. si por mí lo avedes. que mi f iizo gana la fruta temprana. Bien se mostraua ser madre en el duelo que fizo la triste. mostrando su rostro sobrado donayre por dos desonestas feridas llagado. caballero.. verdadero. buscara con ira crueles querellas. nin lo espera aquessa vaquera de la Finojosa. maldize las manos de quien lo matara. que quiere subir e se falla en el ayre. Mas dixe: «Donosa (por saber quién era).» 28 JUAN DE MENA (1411-1456) LABERINTO (Fragmento) LORENZO DAVALOS Aquel que allí vees al cerco trauado. en ese camino que va a Locoyuela. fiere sus pechos con mesura poca. Garnacha traía de oro presada. después que ya vido el cuerpo en las andas sangriento tendido de aquel que criara con tanto recelo. ¿e sois vos villana?» «Sí soy.. niega a sí mesma reparo de aquéllas e tal como muerta biuiendo se para. 29 . con broncha dorada. de guisa la vi. con nueuos dolores su flaca salud e tantas angustias roban su virtud. que cae por fuerca la triste en el suelo. maldize la guerra do se comencara.» II Después que nací non vi tal serrana como esta mañana. aquél es el que era de todos amado. dixo: «Bien vengades. que bien parecía. aquél es el Dávalos mal fortunado. ofende con dichos crueles el cielo.» Yo le dije assí: «Juro por Santana que no sois villana.porque me dexara en mi libertat. E rasga con uñas crueles su cara.

quéntanos algún rebato que te aconteció en la vera. Panadera soldadera. Un miércoles que partiera el príncipe don Enrique a buscar algún buen pique para su espada ropera. Panadera. Panadera. Di. saliera sin otra espera de Olmedo tan gran compaña. después bido la manera como el señor rey pasaba. Panadera. 31 Salido como de osera Rui Días el mayor domo tan velloso vientre y lomo como ossa colmenera. Panadera. que a los sus paños menores fue menester labandera.COPLAS DR LA PANADERA no comiera su cauallo en el real la cibera. que del dicho disbarato a muchos quede dentera. (Fragmento) Di. Di. Di. 30 . siquiera aya más por algún rato. Tu señor. Di. que vendes pan de barato. Di. que con mui f ermosa maña al Puerto se retrujera. si la fe que prometiera la guardase según fallo. Panadera. Di. Panadera. Panadera. que se oían en Talabera. Amarillo como cera estaua el conde de Haro buscando todo reparo por no pasar la ribera. q' eres minera de toda virtud diuina. aunque con vergüenca. junto con la cobijera. GÓMEZ MANRIQUE (1412-1490) BATALLA DE AMORES Estando no descuidado del rebato venidero. Por más seguro escogiera el obispo de Sigüenca estar. mas a guisa de guerrero siempre medio salteado. mas tan grande pabor cogiera en ber fuir labradores. pedos tan grandes tiraba. señor. porq' yo. saca de tu medicina de la tu santa atriaquera.

que los daños venideros témelos el coracón. tamboriles e trompetas. pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio. por recio que cometieron. porque todo ha de pasar por tal manera. diciéndome: «Guaya. SU PADRE Recuerde el alma dormida. guaya. cómo a nuestro parescer cualquiera tiempo pasado fue mejor.oí tocar atabales. Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar. daremos lo no venido por pasado. salí sin me detener con todo bien demudado: vi venir mi pensamiento que estaba por atalaya. que es el morir: allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir. que nunca vencida fue. luego. sin más lo tardar. según siento. contemplando cómo se pasa la vida. a grand priesa demandé las mis armas defensivas. a la hora nvs secretas pasiones muy desiguales miedos me ponen mortales. no. muy bien armado cuanto para defender. cómo se viene la muerte tan callando: cuan presto se va el placer. se juntan las avanguardas. 32 . Y.» JORGE MANRIQUE (1440-1478) A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO DON RODRIGO MANRIQUE. Con una grand turbación de los sones tanto fieros. 33 E tocando las bastardas trompetas a pelear. e las mis alas firieron según les fuera mandado. la hora del perdimiento. dexando los ofensivas sólo por salvar mi fe. cómo después de acordado da dolor. si juzgamos sabiamente. pues vemos lo presente cómo en un punto s'es ido y acabado. que se llega. no refuir lo pudieron. avive el seso y despierte. No se engañe nadie. E así.

la calor y la blancura. Partimos cuando nascemos. d'ellas casos desastrados que acaescen. allí los otros medianos y más chicos: allegados. y tan presta. y la fuerza corporal de juventud. ¡qué diligencia tan viva tuviéramos cada hora. son iguales los que viven por sus manos y los ricos. andamos mientras vivimos. Decidme: la hermosura. al tiempo que fenecemos. el mundo no conoció su deidad. Este mundo bueno fue si bien usásemos del. que en este mundo traidor aun primero que muramos las perdemos. sin pensar. en componer la cativa. Si fuese en nuestro poder tornar la cara fermosa corporal. INVOCACIÓN Dexo las invocaciones de los famosos poetas y oradores.allí los ríos caudales. dexándonosla señora descompuesta! Ved de cuan poco valor son las cosas tras que andamos y corremos. que traen yerbas secretas sus sabores. porque. corno podemos hacer el alma tan gloriosa angelical. como debemos. según nuestra fe. y Uegamos. que en este mundo viviendo. qu' es morada. mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. todo se torna graveza cuando llega al arrabal de senectud. a aquél sólo invoco yo de verdad. ¿cuál se para? Las mañas y ligereza. Este mundo es el camino para el otro. D'ellas deshace la edad. A aquél sólo me encomiendo. 34 Y aun el Hijo de Dios. no curo de sus ficciones. es para ganar aquel que atendemos. descendió a nacer acá entre nos y vivir en este suelo do murió. cuando viene la vejez. la gentil frescura y tez de la cara. 35 . en los más altos estrados desfallescen. así que cuando morimos descansamos. para subirnos al cielo. d'ellas por su calidad.

y los deleites de acá son. con casos tristes. Los placeres y dulcores d'esta vida trabajada que tenemos. ¡por cuántas vías e modos se pierde su gran alteza en esta vida! Unos por poco valer. que a papas y emperadores y perlados así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganados. ¿fueron sino devaneos? ¿Qué fueron sino verduras délas eras? 37 . pues que son de una señora que se muda. ni sus glorias. que por ellos esperamos. aunque oímos y leímos sus historias. ¿qué se hicieron? ¿Qué fue de tanto galán. Que bienes son de fortuna que revuelve con su rueda presurosa. Pero digo que acompañen y lleguen hasta la huesa con su dueño. la cual no puede ser una ni ser estable ni queda en una cosa. qué fue de tanta invención como truxeron? Las justas e los torneos. bordaduras e cimeras. dexemos a los romanos. fueron sus buenas venturas trastornadas: así que no hay cosa fuerte. Los estados y riqueza que nos dexan a deshora. con oficios no debidos se mantienen. y los tormentos de allá.Pues la sangre de los godosr el linaje y la nobleza tan crecida. no hay lugar. que sus males no los vimos. no les pidamos firmeza. ¿qué son sino corredores. Estos reyes poderosos que vemos por escripruras ya pasadas. ¿quién lo duda?. paramentos. eternales. en que nos deleitamos temporales. pues se va la vida apriesa como sueño. y la muerte es la celada en que caemos? 36 No miran a nuestro daño. des' que vemos el engaño y queremos dar la vuelta. Dexemos a los troyanos. corremos a rienda suelta sin parar. por eso no nos engañen. llorosos. No curemos de saber lo de aquel siglo pasado qué fue d'ello. vengamos a lo de ayer. que también es olvidado como aquello. ¿Qué se hizo el rey don Juan? Los infantes de Aragón. ¡por cuan baxos y abatidos que los tienen! Otros que por no tener.

muerte. que en su vida sucesor se llamó.¿Qué se hicieron las damas. sus olores? ¿Qué se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Qué se hizo aquel trovar. ¿qué le fueron sino lloros? ¿Qué fueron sino pesares al dejar? Pues los otros dos hermanos. metióle la muerte luego en su fragua. aquella prosperidad que tan alta fue subida y ensalcada. sus vestidos. c'a los grandes y medianos trajeron tan sojuzgados a sus leyes. tantos marqueses y condes y barones como vimos tan potentes. cuan contrario. ¿dónde iremos a buscallos? ¿Qué fueron sino rocíos de los prados? Pues su hermano el inocente. los edificios reales llenos de oro. 39 . don Enrique. cruel. con tu f uerca los atierras y deshaces. Pues aquel gran condestable maestre que conocimos tan privado. ¿qué fue sino clefridad que cuando más encendida fue amatada? Tantos duques excelentes. cuan alagüero el mundo con sus placeres se le daba! Mas verás cuan enemigo. los enriques y reales del tesoro. Sus infinitos tesoros. cuando tú. te ensañas. sus villas y sus lugares. Las dádivas desmedidas. ¡Oh juicio divinal! Cuando más ardía el fuego. no cumple que d'él se hable. maestres tan prosperados como reyes. habiéndole sido amigo. su mandar. echaste agua. sino sólo que le vimos degollado. las baxillas tan fabridas. los jaeces y cavallos de su gente y atavíos tan sobrados. cuan cruel se le mostró. cuan poco duró con él lo que le dio. sus tocados. ¡qué poderes alcancaba! ¡Cuan blando. di. ¿do los escondes y los pones? Y sus muy claras hazañas que hicieron en las guerras y en las paces. las músicas acordadas que tañían? ¿Qué se hizo aquel dancar y aquellas ropas chapadas que traían? Pues el otro su heredero. ¡qué corte tan excelente tuvo y cuánto gran señor que le siguió! 38 Mas como fuese mortal.

¡Qué amigo de sus amigos! ¡Qué señor para criados y parientes! ¡Qué enemigo de enemigos! ¡Qué maestro de esforzados y valientes! ¡Qué seso para discretos! ¡Qué gracia para donosos! ¡Qué razón! ¡Cuan benigno a los subjectos. la cava honda chapada. los castillos impunables. Marco Aurelio en igualdad del semblante. pues el mundo todo sabe cuáles fueron. un Trajano: Tito en liberalidad con alegría. que le dieron muy más tierra que tenía. Teodosio en humildad y buen talante. Pues por su honra y estado en otros tiempos pasados. un Archidamo: Marco Tulio en la verdad que prometía. un Constantino en la fe. con hermanos y criados se sostuvo. y a los bravos y dañosos un león! En ventura. hizo tratos tan honrosos. pues los vieron.Las huestes innumerables. Aurelio Aíexandre fue en disciplina y rigor de la guerra. Después que hechos famosos hizo en esta dicha guerra que hacía. tanto famoso y tan valiente. el maestre don Rodrigo Manrique. y en las lides que venció caballeros y caballos se prendieron. sus grandes hechos y claros no cumple que los alabe. Aníbal en el saber y trabajar. Julio César en vencer y batallar. en su braco. todo lo pasas de claro con tu flecha. ¿qué aprovecha? Cuando tú vienes airada. amado por virtuoso de la gente. los muros c baluartes y barreras. Octaviano. Africano. ni los quiero hacer caros. 41 . en la virtud. ni alcancé muchas riquezas ni baxillas. 40 en la bondad. Antonio Pío en clemencia. ¿cómo se hubo? Quedando desamparado. ganando sus fortalezas y sus villas. No dexó grandes tesoros. Camilo en el gran amor de su tierra. o cualquier otro reparo. Adriano en elocuencia. mas hizo guerra a los moros. y en este oficio ganó las rentas e los vasallos que le dieron. Aquel de buenos abrigo. los pendones y estandartes y banderas.

tanta sangre derramas tes de paganos. «El vivir que es perdurable no se gana con estados mundanales. aunque esta vida de honor tampoco no es eternal ni verdadera. esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama. E sus villas e sus tierras ocupadas de tiranos las halló. con trabajos y aflicciones contra moros. después de tan bien servida la corona de su rey verdadero. dígalo el de Portugal. Pues nuestro rey natural si de las obras que obró fue servido. mas los buenos religiosos gánanlo en oraciones. y con lloros. con otras nuevas victorias agora las renovó en senectud. alcancQ la dignidad de la gran caballería del Espada. los caballeros famosos. Después de puesta la vida tantas veces por su ley al tablero. mas por cercos c por guerras. (HABLA LA MUERTE) Diciendo: «Buen caballero. ni con vida deleitable en que moran los pecados infernales. dexad el mundo engañoso y su halago. pues vos. en la su villa de Ocaña vino la muerte a llamar a su puerta. mas con todo es muy mejor que la otra temporal perecedera. «No se os haga tan amarga la batalla temerosa que esperáis. después de tanta hazaña a que no puede bastar cuenta cierta.Estas sus viejas historias que con su braco pintó en juventud. y pues de vida y salud hiciste tan poca cuenta por la fama. pues otra vida más larga de fama tan gloriosa acá dexáis. muestre su esfuerco famoso vuestro coracón de acero en este trago. esperad el galardón 43 42 . y en Castilla quien siguió su partido. y por fuercas de sus manos las cobró. por méritos y ancianía bien gastada. claro varón. «Y. Por su gran habilidad.

¡no te tardes. Carcelero.que en este mundo ganastes por las manos: y con esta confianza y con la fe tan entera que tenéis. nos dexó harto consuelo su memoria. que mi voluntad está conforme con la divina para todo. 44 No te tardes. que esta otra vida tercera ganaréis. todos sentidos humanos conservados. que muero! Sácame desta cadena. que me muero. que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera es locura. pura. mas por tu sola clemencia. clara. partid con buena esperanza. cercado de su mujer. pues tu tardar me condena: Carcelero.» CABO (RESPONDE EL MAESTRE) «No gastemos tiempo ya en esta vida mezquina por tal modo. tú que tan grandes tormentos sufriste sin resistencia en tu persona. 45 .» Así con tal entender. y consiento en mi morir con voluntad placentera. tú que a tu divinidad juntaste cosa tan vil como el hombre. ¡no te tardes. de hijos y de hermanos y criados. dio el alma a quien se la dio (el cual la ponga en el cielo y en su gloria). no por mis merecimientos. y aunque la vida murió. por que no pierda la vida. que la fe no está perdida. JUAN DEL ENCINA (1469-1529) VILLANCICO ORACIÓN Tú que por nuestra maldad tomaste forma servil y baso nombre. que recibo muy gran pena. que me muero! Apresura tu venida. Carcelero. me perdona.

prendióme el merino. que me muero! los tus ansarinos llevólos el río. atan garrido. Dejadme con mi placer. que me muero! La llave para soltarme ha de ser galardonarme. moriré. hallé mis amores dentro en el vergel. IV No quiero ser monja. niña. ay. y atendedme. niña. CANCIONERO Dentro. y atendedme. hame lastimado. no. prendióme el jurado. Por vos. niña. que me muero! La primer vez que me viste sin lo sentir me venciste: suéltame. prometiendo no olvidarme. y atendedme. que non era. Dentro. Carcelero. en el rosal.¡no te tardes. Por vos. que niña namoradica so. matarme han. niña virgo. Prendióme el jurado. las rosas coger. con mi placer y alegría. ¡no te tardes. niña. pues me prendiste Carcelero. ¡He! Rodrigo Martínez. ¡no te tardes. Dentro del rosal matarme han. dejadme con mi porfía. mas. niña. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas: ¡He! III Por vos mal me viene. II Rodrigo Martínez a los ánsares. y atendedme. que non hay quien de mi pena se duela! 47 . en el vergel. Yo m'iba mi madre. Prendióme el merino traerme mal herido. y atendedme. niña dalgo. que niña malpenadica so. 46 V ¡Ay.

— no las puedes olvidar. — los suyos mandó juntar: —Cuatrocientos sois. — mas no se la quiso dar. 49 . doscientos iréis conmigo. capas traigan aguaderas.ROMANCERO ROMANCES HISTÓRICOS I DE BERNARDO DEL CARPIÓ Las cartas y mensajeros — del rey a Bernardo van. — ni en mi linaje lo hay. el rey. II LA JURA DE SANTA GADEA En Santa Gadea de Burgos do juran los fijosdalgo allí le toma la jura el Cid al rey castellano. allí le pidió la mano. aquí. que non fidalgos. — que no decides [verdad. — nadie se le osa llegar. por sus jornadas contadas — a la corte fue a llegar. A la entrada de una sala — con él se vino a topar. — no me guardastes verdad. sobrino. — procuróle de amansar: —Malas mañas has. — que atrevido se me ha. buen rey. Bernardo. —¡Aquí. — peor se la he de tornar. que a todos ponen espanto: «Villanos mátente. prometísteme a mi padre. Las juras eran tan recias. Acordársevos debiera — de aquella del Encinal. — para con el rey hablar. —Aquesas burlas. los ciento por los caminos. El castillo está por mí. buen rey. — no son burlas de burlar. Revolviendo el manto al brazo — la espada fuera a sacar. si mala me la dijere. — los que coméis el mi [pan. que non zapatos con lazos. mentides. que nunca yo fui traidor. Bernardo. Bernardo como traidor — el suyo vos fuera a dar. como aquesto vido. dite yo el Carpió en tenencia — tú tómaslo en heredad. — traidor hijo de otro tal. de las Asturias de Oviedo que non sean castellanos. nunca fuisteis repartidos. que vaya luego a las cortes — para con él negociar. 48 que os mataron el caballo. villanos. con los ciento que le quedan — se va al palacio real: cincuenta deja a la puerta — que a nadie dejen pasar. con una lanza y adarga — de entre ellos os fue a sacar. — los que comedes mi [pan. abarcas traigan calzadas. Yo te do el Carpió. — mal recelado se ha. — ya los que con vos [están. —Bernardo. los míos. —Mentides. mis caballeros. — agora os repartirán: en el Carpió quedan ciento — para el castillo guardar. sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo. Todos le estaban mirando. como es discreto. — que a nadie dejéis pasar. lo que hombre te dice en burla — de veras vas a tomar. De los doscientos que lleva — los ciento mandó quedar para que tengan segura — la puerta de la ciudad. —Prendedlo. mal seas venido. Con esto luego se parte — y comienza a caminar. cuando gentes enemigas — allí os trataron tan mal. — nadie me lo puede dar. — y aun a vos querían matar. que hoy era venido el día — que honra habedes de [ganar! El rey. — por juro y por heredad. El Carpió entonces me distes — por juro y por heredad. las cartas echó en el fuego. —Dios vos mantenga. treinta deja a la escalera — para el subir y el bajar. los mis doscientos. Alfonso. con solamente los veinte — a hablar con el rey se va. quien quitármelo quisiere — yo se lo sabré vedar.

moro de la morería. non de holanda. casada soy. la luna estaba crecida: moro que en tal signo nact no debe decir mentira. pregunta. Abenámar. huerta que par no tenía. mátente por las aradas. El moro que los labraba cien doblas ganaba al día. bien oiréis lo que decía: «Si tú quisieras. castillo de gran valía. rey. aunque me cueste la vida. y el día que no los labra. siendo yo niño y muchacho. que no viuda. con camisones de estopa. el moro que a mí me tiene muy grande bien me quería. mátente con aguijadas. daréte en arras y dote a Córdoba y a Sevilla.» Allí respondiera el moro.no de contray. no con lanzas ni con dardos. que la verdad te diría.» Allí hablara el rey don Juan.» 51 . Granada. el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma. Abenámar. non en muías y caballos.» «Casada soy. que era grande villanía: por tanto. vayan cabalgando en burras. El otro es Generalife. no con puñales dorados. señor. con cuchillos cachicuernos.» «Yo te agradezco. aquesa tu cortesía. contigo me casaría. non de cuero fogueados. labrados a maravilla. señor. otras tantas se perdía. ni frisado. ni labrados. rey don Juan. las riendas traigan de cuerda.» ROMANCES FRONTERIZOS ABEMAMAR «¡Abcnámar. bien oiréis lo que decía: 50 «No te la diré. y la otra la Mezquita: los otros los Alíxares. no por villas ni poblados. Desque los tuvo labrados el rey le quitó la vida porque no labre otros tales al rey del Andalucía. mi madre me lo decía: que mentira no dijese. porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva. si non dijeres verdad de lo que te es preguntado: si tú fuiste o consentiste en la muerte de tu hermano. el otro Torres Bermejas. sáquente el corazón vivo por el derecho costado. ¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!» «El Alhambra era.

rey. si no era doña Alda. amigos. una nueva desdichada: que cristianos de braveza ya nos han ganado Alhama. que era la mayoral. un sueño de gran pesar. todas comían de un pan.» «¡Ay de mi Alhama!» ROMANCES CAROLINGIOS DOÑA ALDA En París está doña Alda. las ciento tejen cendal. las ciento instrumento tañen para doña Alda holgar. y en un caballo cabalga. porque ío oigan sus moros. bien se te empleara. subido se había al Alhambra. buen rey. «¡ Ay de mi Alhama!» Apeóse de una muía. Las ciento hilaban oro. todas comen a una mesa. trescientas damas con ella para bien la acompañar. 53 . que eran la flor de Granada: cogiste los tornadizos de Córdoba la nombrada. la esposa de don Roldan. de esta manera fablara: «¿Para qué nos llamas. sus añafiles de plata. Al son de los instrumentos doña Alda dormido se ha. «¡ Ay de mi Alhama!» Y que las cajas de guerra apriesa toquen al arma. todas calzan un calzar. desde la puerta de Elvira hasta la de Vivarrambla. Mataste los Bencerrajes. y que se acabe Granada. por el Zacatín arriba. ensoñado había un sueño. uno a uno y dos a dos juntado se ha gran compaña. «¡Ay de mi Alhama!» Allí fabló un moro viejo. Por eso mereces. los de la Vega y Granada.» «¡Ay de mi Alhama!» 52 Allí fabló un alfaquí de barba crecida y cana: «Bien se te emplea.¡AY DE MI ALHAMA! Paseábase el rey moro por la ciudad de Granada. Cartas le fueron venidas que su Alhama era ganada. «¡Ay de mi Alhama!» Los moros que el son oyeron que al sangriento Marte llama. rey. «¡Ay de mi Alhama!» Las cartas echó en el fuego y al mensajero matara. «¡Ay de mi Alhama!» Como en el Alhambra estuvo al mismo punto mandaba que se toquen sus trompetas. buen rey. una pena muy doblada: que te pierdas tú y el reino. para qué es esta llamada?» «Para que sepáis. todas visten un vestido.

» Otro día de mañana cartas de lejos le traen: tintas venían de fuera de dentro escritas con sangre que su Roldan era muerto en la caza de Roncesvalles. bien oiréis lo que dirán: «¿Qué es aquesto.» «Si así es.» «Esas palabras. y aquel monte es la iglesia. ¡Quién la durmiese esta noche desarmado y sin temor.Recordó despavorida y con un pavor muy grand los gritos daba tan grandes. señor. mala vida paso» pasóla con gran dolor. lanzada de moro izquierdo le traspase el corazón.» «Si a caza es ido. desarmado y sin pavor. hija de padre traidor?» «Señor. señora. tras del viene una aguililla que lo ahinca muy mal. y enviólo para vos. el águila con gran ira de allí lo iba a sacar. un azor vide volar. dormüda. Allí hablaron sus doncellas. con el pico lo deshaz. mi camarera. no eran sino traición: ¿cuyo es aquel caballo que allá bajo relinchó?» «Señor. señora mía. El azor con grande cuita metióse so mi brial. con la cual ha de casar. su marido que llegó: «¿Qué hacéis la Blanca-Niña. era de mi padre. que el conde es ido a la caza. que siete años había. a los montes de León. la niña. doncellas. que se oían en la ciudad.» Allí habló su camarera. y aguilillas el falcón. no!» «Dormílda. el águila sedes vos. que me dejáis a mí sola y a los montes os vais vos. Cuando tal oyó doña Alda muerta en el suelo se cae.» Ellos en aquesto estando. más que no el rayo del sol. 54 ROMANCES NOVELESCOS BLANCA-NIÑA «Blanca sois. siete. bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo. con las uñas lo despluma.» «¿Cuyas son aquellas armas que están en el corredor?» 55 . que no me desarmo. caígale mi maldición: rabia le mate los perros. señora. bien oiréis lo que dirá: «Aquese sueño. bien te lo entiendo pagar. que me ha dado gran pesar: que me veía^ en un monte en un desierto lugar: y do so los montes altos. donde os han de velar. mi señora? ¿Quién es el que os hizo mal?» «Un sueño soñé. que de España viene ya.

matadme con ella vos. 57 . no hagáis tal villanía. «¿De qué os reís. ¡tener la niña en el campo y catarle cortesía!» Con vergüenza el caballero estas palabras decía: «Vuelta. cuando canta la calandria y responde el ruiseñor. bien os la merezco yo. puso a la niña en las ancas y él subiérase en la silla. cuando los trigos encañan y están los campos en flor. el hombre que a mí llegase malato se tornaría. En el medio del camino de amores la requería.» «Pláceme. sino yo. dijo. eran de mi hermano y hoy os las envió. hija soy yo de un malato y de una malatía. La niña desque lo vido de esta suerte le decía: «Si te place. tomadla. que vivo en esta prisión. mi señora. de Francia la bien guarnida. triste. do padre y madre tenía.» Con temor el caballero palabra no respondía. mi vida. DE LA HIJA DEL REY DE FRANCIA De Francia partió la niña. mi señora? ¿De qué os reís.» EL PRISIONERO Que por mayo era por mayo. déle Dios mal galardón. conde. caballero. errada lleva la vía: arrimárase a un roble por esperar compañía.» «¿Cuya es aquella lanza.«Señor. vuelta. llévesme en tu compañía. 56 Errado lleva el camino. cuitado. La niña desque lo oyera di jóle con osadía: «Tate. vida mía?» «Ríomc del caballero y de su gran cobardía. dijo. ni cuándo las noches son.» Apeóse del caballo por hacelle cortesía. Matómcla un ballestero. que ni sé cuando es de día. que tiene tal resplandor?» «Tomadla. dijo: «Yo no volvería. caballero. cuando hace la calor. como discreta. que aquesta muerte. que una cosa se me olvida. sino por una avecilla que me cantaba al albor. Vio venir a un caballero que a París lleva la guía.» La niña. pláceme. tate. íbase para París. cuando los enamorados van a servir al amor. señora. buen conde. A la entrada de París la niña se sonreía.

triste enemigo. allá en tierras de León. señora. que si el agua hallo clara. en mi cuerpo tocaría. rosa fresca.» «Quien vos lo dijo. que mía no. «Si tú quisieses.ni persona. fonte-frida y con amor. no. yo sería tu servidor. amigo. enviásteme una carta con un vuestro servidor. sino cuando era pequeño.» 59 . ni casar contigo.» «Vete de ahí. Por allí fuera a pasar el traidor de ruiseñor. no quiero placer con ellos. que ni poso en ramo verde ni en prado que tenga flor. no vos supe servir. ni menos consolación. el hombre que a mí llegase muy caro le costaría. ruin. no. malo. no vos dijo verdad. que no quiero haber marido. enemigo. señora. no vos puedo yo haber. amigo. no. hija soy del rey de Francia y Ja reina Constantina. si no es la tortolica. las palabras que le dice llenas son de traición. «Vuestra fue la culpa. tan garrida y con amor. que tenéis mujer hermosa y hijos como una flor. do todas las avecicas van tomar consolación. falso engañador. y en lugar de recaudar él dijera otra razón: que érades casado. que no sabía de amor.» ROMANCES LÍRICOS DE LA ROSA FRESCA FONTEFRIDA Fonte-frida. falso. que yo nunca entré en Castilla ni allá en tierras de León. y agora que os serviría. malo. turbia la bebía yo. traidor. aunque volviese. no!» Rosa fresca. no. fonte-frida. vuestra fue. porque hijos no haya. cuando vos tuve en mis brazos. ¡Déjame. que no quiero ser tu amiga. que está viuda y con dolor.

áncoras tiene de plata.EL CONDE ARNALDOS ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza para su falcón cebar vio venir una galera que a tierra quiere llegar. tablas. los peces que andan nel hondo arriba los face andar. tal respuesta le fue a dar: «Yo no digo esa canción.» S I G L O DE ORO (Siglo XVI) . Las velas traía de seda. bien oiréis lo que dirá: «Por tu vida. Allí fabló el conde Arnaldos. marinero. las aves que andan volando nel mástil las faz posar. los vientos face amainar. la jarcia de oro torzal. de fino coral. sino a quien conmigo va. dígasme ora ese cantar. Marinero que la manda diciendo viene un cantar que la mar facía en calma.» Respondióle el marinero.

A riberas de aquel río viera estar rosal florido: vengo del rósale. CANCIÓN ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. mi madre. MI MADRE Del rosal vengo.GIL VICENTE (1470-1539) DEL ROSAL VENGO. no! Más quiero vivir segura nesta sierra a mi soltura 63 . cogí rosas con sospiro: vengo del rósale. Del rosal vengo. Viera estar rosal florido. A riberas de aquel vado viera estar rosal granado: vengo del rósale. mi madre. vengo del rósale. vengo del rosal.

¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. Dios perdone a Castillejo. tan escuro. enojosas y pesadas. que la dama en quien se emplea duda. cada pie con dos corcovas. Digas tú. entró un amador cantando. con todo. trovadas al tiempo viejo. si el ganado o los valles o la sierra es tan bella.» «Ved si la invención es basta. las plumas puestas por asta. cada uno es un Roldan y. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. no! No será ni es nacido tal para ser mi marido. que las orejas ofende? "Algarabía de allende": el sujeto frío y duro. 64 . si el caballo o las armas o la guerra es tan bella. y el estilo. con locura y desvarío. 65 CANTIGA ¡Muy graciosa es la doncella! ¡Cómo es bella y hermosa! Digas tú. si la nave o la vela o la estrella es tan bella. con muchos pies arrastrando. y de peso doce arrobas. y pues que tengo sabido que la flor yo me la so. yo no alcanzo cuál engaño te hizo para tu daño. no seré casada por no ver vida cansada. el marinero que en las naves vivías. que bien habló de estas trovas. o quizá mal empleada la gracia que Dios me dio. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. el caballero que las armas vestías. por sabia que sea. Dijo Amor: «¿Dónde se aprende este metro tan prolijo.que no estar en ventura si casaré bien o no. el pastoicico que el ganadico guardas. no! CRISTÓBAL DE CASTILLEJO (1490-1550?) VISITA DE AMOR Unas coplas muy cansadas. si es requiebro o es conjuro. a lo toscano imitadas. pues Garcilaso y Boscán. no! Madre. no le basta. Digas tú.

y aquella cristiana musa del famoso Juan de Mena. y pies quebrados y chicos y todo nuestro caudal. y tras de las italianas 66 Mas ellos. dijo Venus. contentamiento mostró. 67 . Bien se pueden castigar a cuenta de anabaptistas. pero juzgar nadie mal de su patria natural en gentileza no cabe. y que haga burla del y de cuanto le escribiere. ¿qué pretende quien las dice sus querellas en lenguaje que no entiende él. cantan otras forasteras nuevas a nuestros oídos: sonetos de grande estima. resucítese Lucero a corregir en España una muy nueva y extraña.» «Con dueñas y con doncellas. El juicio de lo cual yo lo dejo a quien más sabe. ni yo. contra todos se mostraban y claramente burlaban de las coplas españolas. caso que estaban sin favor y tan a solas.meter en mi señorío moneda de reino extraño. como oyó la nueva copla pulida. Juan de Mena. ni ella? Sentencio al que tal hiciere que la dama por quien muere lo tenga por cascabel. Y en lugar de estas maneras de vocablos ya sabidos en nuestras trovas caseras. ni vos. pues por ley particular se tornan a bautizar y se llaman petrarquistas. SÁTIRA Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos Pues la Santa Inquisición suele ser tan diligente en castigar con razón cualquier seta y opinión levantada nuevamente.» se pierden. sintiendo desto gran pena. por infieles los acusa y de aleves los condena. como aquella de Lutero en las partes de Alemana. romances y cosa tal. diciendo que son más ricas y galanas. madrigales y canciones de diferentes renglones de tercia y octava rima y otras lindas invenciones. canciones y villancicos. arte mayor y real. Han renegado la fe de las trovas castellanas.

cuando en las pasadas horas en tanto bien por vos me vía. once sílabas por pie no hallo causa por qué se tenga por cosa nueva. sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque descastes verme morir entre memorias tristes. en fin. la suya. al comenzar. esfuerzo alguna vez y otras me espanto. que no es tanto de mi parte. según por do anduve perdido. Mas cuando del camino esto olvidado a tanto mal no sé por do he venido. si ella quisiere. 68 . fue declarar lo natural más vivo. 69 JUAN BOSCAN (1493-1542) SONETO Mueve el querer las alas con gran fuerza tras el loor de aquella que yo canto. dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía y con ella en mi muerte conjuradas. fue de virtud hacer perfecta historia. Del mundo bien. Por otra parte. GARCILASO DE LA VEGA (1503-1536) SONETOS Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por do me ha traído. hallo. que es peor del seso. sé que me acabo y más he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado. que a mayor mal pudiera haber llegado. que me habíades de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en un hora junto me llevastes todo el bien que por términos me distes. por la cual yo vivo: enmienda fue de cuanto aquí se yerra. que pues mi voluntad puede matarme. Si no. de nuestros tiempos gloria fue nacer ésta. y estoime así entre tanto. la gana de escribir refuerza. Yo acabaré. y aun sabrá querello. levántase un espanto tal. la razón me fuerza. ¿Quién rae dijera. ¿qué hará sino hacello? ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme.caso que se sonrió como de cosa sabida. y dijo: —Según la prueba. yo hablo y callo. pues yo mismo las usé. llevadme junto al mal que me dejastes. y fue juntar el cielo con la tierra. pudiendo. si se esfuerza.

he de cantar. temeroso. que lo poseo. virrey de Ñapóles SALICIO Y NEMOROSO El dulce lamentar de dos pastores Salicio juntamente y Nemoroso. vano. mas de cualquier ingenio peregrino que celebra lo digno de memoria: el árbol de victoria que ciñe estrechamente tu gloriosa frente dé lugar a la hiedra que se planta debaxo de tu sombra. que en vano su morir van dilatando: espera. agora de cuidados enojosos y de negocios libre. que se debe a tu fama y a tu gloria. sus quexas imitando. no sólo mía. tras los ciervos temerosos. con canto acordado al rumor que sonaba del agua que pasaba. que apresura el curso. escuchando. imposible. cuando Salicio. escucha tú el cantar de mis pastores. que es deuda general. en la verdura. de pacer olvidadas. y se levanta poco a poco. los amores. recostado al pie de una alta haya. por ventura andes a caza. 71 . ¿qué me ha de aprovechar ver la pintura de aquél que con alas derretidas. y la del que su fuego y su locura llora entre aquellas plantas conocidas. o muy aventurado o muy medroso en tanta confusión. 70 resplandeciente. que a todo el mundo sobras. y un grado sin segundo. que es darme a entender yo lo que no creo. En tanto que este tiempo que adivino viene a sacarme de la deuda un día. agora vuelto a la otra parte. se quexaba tan dulce y blandamente como si no estuviera de allí ausente la que de su dolor culpa tenía. que ganaste obrando un nombre en todo el mundo. él. apenas en el agua resfriado? ÉGLOGA PRIMERA A don Pedro de Toledo. cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas. Saliendo de las ondas encendido. marqués de Villaf ranea.Si para refrenar este deseo loco. cayendo fama y nombre al mar ha dado. el monte fatigando el ardiente jinete. y guarecer de un mal tan peligroso. que en tornando a ser restituido al ocio ya perdido. Tú. agora estés atento. por donde una agua clara con sonido atravesaba el fresco y verde prado. no me aprovecha verme cual me veo. solo y dado al ínclito gobierno del estado albano. rayaba de los montes el altura el sol. armado. luego verás ejercitar mi pluma por la infinita innumerable suma de tus virtudes y famosas obras: antes que me consuma. faltando a ti. arrimada a tus loores: y en cuanto esto se canta. representando en tierra al fiero Marte. que nunca oso fiar el mal de mí.

Galatea! Estoy muriendo. va de nuevo al oficio. corriendo. ¿qué hará el enemigo? Salid sin duelo. corriendo. ¿a quién los volviste? ¿Por quién tan sin respeto me trocaste? Tu quebrantada fe. Vergüenza he que me vea ninguno en tal estado. más dura que mármol a mis quexas y al encendido fuego en que me quemo. Salid sin duelo. por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me aguardaba. ¿en cuya oreja suena? Tus claros ojos. reputándolo yo por desvarío. y al usado ejercicio do su natura o menester le inclina. cuál por el verde valle o alta cumbre paciendo va segura y libremente. y aun la vida temo. dexas llevar. temóla con razón. lágrimas. corriendo. lágrimas. que no hay. desdichado! Soñaba que en el tiempo del estío llevaba. lágrimas. a beber en el Tajo mi ganado y después de llegado sin saber de cuál arte. por desusada parte y por nuevo camino el agua se iba. repitiendo la desventura mía. desconocida. Salid sin duelo. más helada que nieve. ¡Cuántas veces durmiendo en la floresta. cuan diferente era y cuan de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja. corriendo. por ti la verde yerba. de ti desamparado. el fresco viento. razonando con ella. ¿Y tú. por pasar allí la siesta. cuál con el sol presente. vi mi mal entre sueños. como en cadena. donde siempre moraste. no pudiendo della salir un hora? Salid.y así. ¡Ay. cuál por el aire claro va volando. 73 . sin duelo. ¿De un alma te desdeñas ser señora. no recibe del cielo algún castigo? Si en pago del amor yo estoy muriendo. cuánto me engañaba! ¡Ay. ardiendo yo con la calor estiva. el curso enajenado iba siguiendo del agua fugitiva. de tus hermosos brazos anudaste? No hay corazón que baste. ¿do la pusiste? ¿Cuál es el cuello que. El sol tiende los rayos de su lumbre por montes y por valles. Por ti el silencio de la selva umbrosa. corriendo. sin ti. al viento el amor y la fe que ser guardada eternamente sólo a mí debiera? ¡Oh Dios! ¿Por qué siquiera. y de mí mismo yo me corro agora. 72 pues ves desde tu altura esta falsa perjura causar la muerte de un estrecho amigo. pues tú me dexas. despertando las aves y animales y la gente. lágrimas. le decía: SALICIO ¡Oh. desta vida ya olvidada. el vivir para qué sea. Salid sin duelo. lágrimas. como presente. el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba. Tu dulce habla. sin mostrar un pequeño sentimiento de que por ti Salicio triste muera. Siempre está en llanto esta ánima mezquina cuando la sombra el mundo va cubriendo o la luz se avecina.

¿qué tendrá por cierto? ¿O qué de hoy más no temerá el amante. cuitado. Salid sin duelo. Y de hacer juntar lo diferente. y mi parra en otro olmo entretejida. bien mirado. viendo mi amada hiedra de mí arrancada. corriendo. que aún agora me veo en esta agua que corre clara y pura. corriendo. y no viera de ti ese apartamiento. ves aquí una espesura. en mi majada la manteca y el queso está sobrado. siempre fuera tenido de ti en precio. Mas ya que a socorrerme aquí no vienes.. corriendo. dando a quien diste el corazón malvado. las aves que me escuchan. no dexes el lugar que tanto amaste. Salid fuera sin duelo.aunque fuese de piedra. ¿Qué no se esperará de aquí adelante. pues. que el más seguro tema con recelo perder lo que estuviere poseyendo. que no pudiera el mantuano Títiro ser de ti más alabado. yo te vi agradada. Tú sola contra mí te endureciste. lágrimas. en otro muro asida. No soy. que siempre sonará de gente en gente. 74 tan disforme ni feo. que no se esté con llanto deshaciendo hasta acabar la vida. corriendo. salid sin duelo. Salid sin duelo. Las fieras que reclinan su cuerpo fatigado dejan el sosegado sueño por escuchar mi llanto triste. pues. notable causa diste y ejemplo a todos cuantos cubre el ciclo. lágrimas. y el gobierno del abrigado Extremo en el invierno? Mas ¡qué vale el tener. Materia diste al mundo de esperanza de alcanzar lo imposible y no pensado. los árboles parece que se inclinan. los ojos aun siquiera no volviendo a lo que tú hiciste. corriendo. quitándolo de mí con tal mudanza. Con mi llorar las piedras enternecen su natural dureza y la quebrantan. si derritiendo me estoy en llanto eterno! Salid sin duelo. y cierto no trocara mi figura con ése que de mí se está riendo: ¡trocara mi ventura! Salid sin duelo. Ves aquí un prado lleno de verdura. con diferente voz se condolecen. Siempre de nueva leche en el verano y en el invierno abundo. ¿Cómo te vine en tanto menosprecio? ¿Cómo te fui tan presto aborrecible? ¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? Si no tuvieras condición terrible. 75 . por difícil que sea y por incierto? ¿O qué discordia no será juntada? Y juntamente. de mi cantar.. fuiste. lágrimas. ven. y dexaré el lugar do me dexaste. cuando cantan. y mi morir cantando me adivinan. corriendo. que bien podrás venir de mí segura. Salid sin duelo. lágrimas. siendo a todo materia por ti dada? Cuando tú enajenada de mí. La cordera paciente con el lobo hambriento hará su ayuntamiento y con las simples aves sin ruido harán las bravas sierpes ya su nido: que mayor diferencia comprehendo de ti al que has escogido. tanto. lágrimas. si por sólo esto te detienes. ¿No sabes que sin cuento buscan en el estío mis ovejas el frío de la sierra de Cuenca. lágrimas.

y en este mismo valle. yo me vi tan ajeno del grave mal que siento. ¿Do están agora aquellos claros ojos que llevaban tras sí como colgada mi ánima por doquier que se volvían? ¿Do está la blanca mano delicada. llena de vencimientos y despojos que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían con gran desprecio al oro como a menor tesoro. puras. soltó de llanto una profunda vena. NEMOROSO Corrientes aguas. antes de tiempo dada a los agudos filos de la muerte! Mas convenible fuera aquesta suerte a los cansados años de mi vida. donde con dulce sueño reposaba. a quien de ti con lágrimas me quexo. con la pesada voz retumba y suena. que siento enflaquecer mi débil canto. cristalinas. que pues el bien le dexo. no es mucho que lugar también le quede. en otro tiempo cara. ¡Oh miserable hado! ¡Oh tela delicada. vano y presuroso! Acuerdóme durmiendo aquí algún hora que. en el reposo estuve ya contento y descansado. ¡Oh bien caduco. La blanda Filomena. ¿adonde están? ¿Adonde el blanco pecho? ¿Do la columna que al dorado techo con presunción graciosa sostenía? Aquesto todo agora ya se encierra. despertando. árboles que os estáis mirando en ellas. desierta y dura tierra. ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa. solo. verde prado de fresca sombra lleno. 77 . al que todo mi bien quitarme puede. cuando en aqueste valle al fresco viento andábamos cogiendo tiernas flores que había de ver con largo apartamiento venir el triste y solitario día que diese amargo fin a mis amores? El cielo en mis dolores cargó la mano tanto. o con el pensamiento discurría por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría. que de puro contento con vuestra soledad me recreaba. pues no la ha quebrantado tu partida. torciendo el paso por su verde seno. casi como dolida y a compasión movida. hiedra que por los árboles caminas.ves aquí una agua clara. Elisa. donde agora 76 me entristezco y me canso. Piérides. que a sempiterno llanto y a triste soledad me ha condenado. y sospirando en el postrero acento. Aquí dio fin a su cantar Salicio. que tanto no puedo yo ni oso. Quizás aquí hallarás. y lo que siento más es verme atado a la pesada vida y enojosa. aves que aquí sembráis vuestras querellas. pues yo me alexo. a Elisa vi a mi lado. en la fría. Queriendo el monte al grave sentimiento de aquel dolor en algo ser propicio. que es más que el hierro fuerte. ¿Quién me dixera. Lo que cantó tras esto Nemeroso decidlo vos. dulcemente responde al son lloroso. desamparado. por desventura mía. vida mía.

Verte presente agora me parece en aquel duro trance de Lucina. y de allí me llevó mi dulce prenda. juntándolos. con suspiros calientes. ¡Ay. y de consuno casi los paso y cuento uno a uno. que nunca de mi seno se me apartan: deseó jólos. Elisa. si ya del todo primero no me quitan el sentido. ni acude el campo al labrador con mano llena. con un cordón los ato. y a su canto el aire suena. de do viene el temor que nos espanta. que de buena gana nos producía flores con que solía quitar en sólo vellas mis enojos. trayendo de su pena al cielo por testigo y las estrellas. nunca pace en hartura el ganado ya. el fruto miserable. produce agora en cambio estos abrojos. Sin que de allí se partan. No me podrán quitar el dolorido sentir. entre las hojas escondido. y tú. y aquel dolor que siente. inexorable diosa. ¿dónde estabas? 79 . los enjugo del llanto. Cual suele el ruiseñor con triste canto quexarse. rústica diosa. muerte arrebatada! Por ti me estoy quexando al cielo y enojando con importuno llanto al mundo todo: tan desigual dolor no sufre modo. la mala yerba al trigo ahoga. y nace en lugar suyo la infelice avena. llorando. la tierra. y así me quexo en vano de la dureza de la muerte airada. escura. y la medrosa forma en que se ofrece aquello que la noche nos encubre. con cuyo son y acentos a los airados vientos pudieras amansar. y aquella voz divina. que sobre ellos nunca mis ojos de llorar se hartan. Como al partir el sol la sombra crece. que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos entretanto que del amado ramo estaba ausente. y la callada noche no refrena su lamentable oficio y sus querellas. Ella en mi corazón metió la mano. Tras esto el importuno dolor me deja descansar un rato. que siempre aflige esta ánima mezquina con la memoria de mi desventura. del duro labrador. hasta que muerte el tiempo determine que a ver el deseado sol de tu clara vista me encamine. 78 desta manera suelto yo la rienda a mi dolor. y en cayendo su rayo se levanta la negra oscuridad que el mundo cubre. No hay bien que en mal no se convierta y mude. demandabas en aquel paso ayuda. y de un dolor tamaño enternecerme siento.Después que nos dexaste. ya de rigor de espinas intratable. con diferencia tanta. envueltos en un blanco paño. hasta que el sol descubre su luz pura y hermosa. por la dulce garganta despide. que agora es muda. me parece que oigo que a la cruda. más que la llama ardientes. que aquél era su nido y su morada. y yo hago con mis ojos crecer. Mas luego a la memoria se me ofrece aquella noche tenebrosa. en que he quedado de sombra y de temor atormentado. Una parte guardé de tus cabellos. tal es la tenebrosa noche de tu partir.

¿Ibate tanto en perseguir las fieras? ¿Ibate tanto en un pastor dormido? ¿Cosa pudo bastar a tal crudeza que, conmovida a compasión, oído a los votos y lágrimas no dieras para no ver hecha tierra tal belleza, o no ver la tristeza en que tu Nemoroso queda, que su reposo era seguir tu oficio, persiguiendo las fieras por los montes y ofreciendo a tus sagradas aras los despojos? ¿Y tú, ingrata, riendo dexas morir mi bien ante mis ojos? Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa el cuerpo, y verme libre pueda, y en la tercera rueda contigo mano a mano busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, donde descanse y siempre pueda verte, ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte? Nunca pusieran fin al triste lloro los pastores, ni fueran acabadas las canciones que sólo el monte oía, si mirando las nubes coloradas, al transmontar del sol bordadas de oro, no vieran que era ya pasado el día. La sombra se veía venir corriendo apriesa ya por la falda espesa del altísimo monte, y recordando ambos como de sueño, y acabando el fugitivo sol, de luz escaso, su ganado llevando, se fueron recogiendo paso a paso.
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A LA FLOR DE GNIDO

Si de mi baxa lira tanto pudiese el son, que en un momento aplacase la ira del animoso viento y la furia del mar y el movimiento; y en ásperas montañas con el suave canto enterneciese las fieras alimañas, los árboles moviese, y al son confusamente los traxese; no pienses que cantado sería de mí, hermosa flor de Gnido, el fiero Marte airado, a muerte convertido, de polvo y sangre, y de sudor teñido; ni aquellos capitanes en las sublimes ruedas colocados, por quien los alemanes el fiero cuello atados, y los franceses van domesticados. Mas solamente aquella fuerza de tu beldad sería cantada, y alguna vez con ella también sería notada el aspereza de que estás armada; y cómo por ti sola, y por tu gran valor y fermosura, convertido en viola, llora su desventura el miserable amante en tu figura. Hablo de aquel cautivo, de quien tener se debe más cuidado, que está muriendo vivo, al remo condenado, en la concha de Venus amarrado. Por ti, como solía, del áspero caballo no corrige la furia y gallardía, 81

ni con freno le rige, ni con vivas espuelas ya le aflige. Por ti, con diestra mano, no revuelve la espada presurosa, y en el dudoso llano huye la polvorosa palestra como sierpe ponzoñosa. Por ti, su blanda musa, en lugar de la cítara sonante, tristes querellas usa, que con llanto abundante hacen bañar el rostro del amante. Por ti, el mayor amigo le es importuno, grave y enojoso; yo puedo ser testigo que ya del peligroso naufragio fui su puerto y su reposo. Y agora en tal manera vence el dolor a la razón perdida, que ponzoñosa fiera nunca fue aborrecida tanto como yo del, ni tan temida. No fuiste tú engendrada ni producida de la dura tierra; no debe ser notada que ingratamente yerra quien todo el otro error de sí destierra. Hágate temerosa el caso de Anaxárate, y cobarde, que de ser desdeñosa se arrepintió muy tarde; y así, su alma con su mármol arde. Estábase alegrando del mal ajeno el pecho empedernido, cuando abaxo mirando el cuerpo muerto vido del miserable amante, allí tendido. Y al cuello el lazo atado con que desenlazó de la cadena el corazón cuitado, que con su breve pena compró la plena punición ajena.
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Sintió allí convertirse en piedad amorosa el aspereza. ¡Oh tardo arrepentirse! ¡Oh última terneza! ¿Cómo te sucedió mayor dureza? Los ojos se enclavaron en el tendido cuerpo que allí vieron; los huesos se tornaron más duros y crecieron, y en sí toda la carne convirtieron; las entrañas heladas tornaron poco a poco en piedra dura; por las venas cuitadas la sangre su figura iba desconociendo y su natura; hasta que finalmente en duro mármol vuelta y transformada, hizo de sí la gente no tan maravillada cuanto de aquella ingratitud vengada. No quieras tú, señora, de Némesis airada las saetas probar, por Dios, agora; baste que tus perfetas obras y fermosura a los poetas den inmortal materia, sin que también en verso lamentable celebren la miseria de algún caso notable que por ti pase triste y miserable.

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SANTA TERESA DE JESÚS
(1515-1582)
VERSOS NACIDOS DEL FUEGO DEL AMOR DE DIOS QUE EN SI TENIA

Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero
GLOSA

Aquesta divina unión del amor con que yo vivo, hace a Dios ser mi cautivo y libre mi corazón; mas causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel y estos hierros en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué vida tan amarga do no se goza el Señor! Y si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga; quíteme Dios esta carga más pesada que el acero, que muero porque no muero.
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Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo, el vivir me asegura mi esperanza; muerte do el vivir se alcanza no te tardes que te espero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; vida, no seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte; venga ya la dulce muerte, venga el morir muy ligero, que muero porque no muero. Aquella vida de arriba es la vida verdadera; hasta que esta vida muera, no se goza estando viva; muerte no seas esquiva; vivo muriendo primero, que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es perderte a ti, para mejor a El gozarle? Quiero muriendo alcanzarle, pues a El solo es el que quiero, que muero porque no muero. Estando ausente de ti, ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, por ser mi mal tan entero, que muero porque no muero.

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FRAY LUIS DE LEÓN (1533-1594) VIDA RETIRADA ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado. No cura si la faina canta con voz, su nombre, pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado? ¡Oh campo, oh monte, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso! Roto casi el navio a vuestro almo reposo, huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero.
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Despiértenme las aves con su cantar suave no aprendido, no los cuidados graves de que es siempre seguido quien al ajeno arbitrio está atenido. Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y como codiciosa de ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido los árboles menea con un manso ruido que del oro y del cetro pone olvido. Ténganse su tesoro los que de un flaco leño se confían; no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían. La combatida entena cruje, y en ciega noche el claro día se torna, al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. A mí, una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada,
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Salinas. y la baxiJla de fino oro labrada sea de quien la mar no teme airada. vuestro son en mis oídos. luego envía consonante respuesta. Traspasa el aire todo hasta llegar a la más alta esfera. por quien al bien divino despiertan los sentidos. y oye allí otro modo de no perecedera música. Y como está compuesta de números concordes. la belleza caduca engañadora. Aquí el alma navega por un mar de dulzura. Felipe. tendido yo a la sombra esté cantando. con movimiento diestro produce el son sagrado con que este eterno templo es sustentado. y finalmente en el así se anega. torna a cobrar el tino y memoria perdida de su origen primero esclarecida. puesto el atento oído al son dulce acordado del plectro sabiamente meneado. A FELIPE RUIZ ¿Cuándo será que pueda libre de esta prisión volar al cielo. y en la rueda que huye más del suelo. que en olvido está sumida. Y mientras miserablemente se están los otros abrasando en sed insaciable del no durable mando. gloria del apolíneo sacro coro. que ningún accidente extraño o peregrino oye o siente. amigos. A FRANCISCO SALINAS El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada. A la sombra tendido. contemplar la verdad pura sin velo? 89 . que es de todas la primera. a quien amo sobre todo tesoro. Ve cómo el gran maestro a aquesta inmensa cítara aplicado.me baste. Y como se conoce. que todo lo demás es triste lloro. quedando a lo demás adormecidos. en suerte y pensamientos se mejora. ¡Oh! Suene de contino. el oro desconoce que el vulgo ciego adora. cuando suena la música extremada por vuestra sabia mano gobernada. A cuyo son divino mi alma. ¡Oh desmayo dichoso! ¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido! ¡ Durase en tu reposo sin ser restituido jamás a aqueste baxo y vil sentido! A este bien os llamo. Salinas. y entrambos a porfía mezclan una dulcísima armonía. de yedra y lauro eterno coronado.

y el trueno dónde viene. Por qué tiembla la tierra por qué las hondas mares se embravecen. de los helados fríos veré las causas. las señales. y entre las nubes mueve su carro Dios ligero y reluciente. y miro hacia el suelo de noche rodeado. Veré las inmortales columnas do la tierra está fundada. 90 su trabajo deshecho. do estable eterno asiento posee el pesadísimo elemento. dó sale a mover guerra el cierzo. horrible son conmueve. ¿No ves cuando acontece turbarse el aire todo en el verano? El día se ennegrece. humíllase la gente. De dó manan las fuentes. Las soberanas aguas del aire en la región quién las sostiene. de oro y luz labradas de espíritus dichosos habitadas. dó los tesoros tiene de nieve Dios. y de los estíos.Allí a mi vida junto en luz resplandeciente convertido. relumbra fuego ardiente. las causas de los hados. de los rayos las fraguas. Entonces veré cómo el divino poder echó el cimiento tan a nivel y plomo. y sube hasta el cielo el polvo vano. sopla el gallego insano. las lindes y señales con que a la mar airada la Providencia tiene aprisionada. los campos anegados miran los labradores espantados. y su principio propio y escondido. y por qué crecen las aguas del Océano y decrecen. Veré este fuego eterno fuente de vida y luz do se mantiene. Y de allí levantado veré los movimientos celestiales. y por qué en el invierno tan presuroso viene. por qué en las noches largas se detiene. y quién las enciende con hermosas y eficaces centellas. envían largos ríos los collados. NOCHE SERENA Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado. La lluvia baña el techo. Veré sin movimiento en la más alta esfera las moradas del gozo y del contento. en sueño y en olvido sepultado. siempre medrosas. el amor y la pena despiertan en mi pecho una ansia ardiente: despiden larga vena los ojos hechos fuente. de bañarse en el mar. por qué están las dos osas. Quién rige las estrellas veré. la lengua dice al fin con voz doliente: 91 . quién ceba y quién bastece de los ríos las perpetuas corrientes. así el arrebatado como los naturales. veré distinto y junto lo que es y lo que ha sido. treme la tierra.

92 y el Júpiter benino de bienes mil cercado serena el cielo con su rayo amado. do vive mejorado lo que es. ¡Ah! Despertad. eterna primavera aquí florece. escura? ¿Qué mortal desatino de la verdad aleja así el sentido. que a tu alteza nació. ¿qué desventura la tiene en esta cárcel. perdido sigue la vana sombra. su movimiento cierto. sus pasos desiguales. y precia la baxeza de la tierra.Morada de grandeza. comparado a aqueste gran trasunpto. burlaréis los antojos de aquesta lisonjera vida. y va en pos de ella la luz do el saber llueve. con cuanto teme y cuanto espera. tras él la muchedumbre del reluciente coro su luz va repartiendo y su tesoro. Pastor santo. que jamás anochece. y en proporción concorde tan iguales. y resplandece clarísima luz pura. templo de claridad y fermosura. que de tu bien divino olvidado. y cómo otro camino prosigue el sanguinoso Marte airado. y la graciosa estrella de Amor la sigue reluciente y bella. tu grey en este valle hondo. escuro. con soledad y llanto. aquí reina la paz. Inmensa fermosura aquí se muestra toda. de su suerte no cuidando. rodéase en la cumbre Saturno. y con paso callado el cielo vueltas dando las horas del vivir le va hurtando. ¿Es más que un breve punto el baxo y torpe sucio. padre de los siglos de oro. baxa. el bien fingido? El hombre está entregado al sueño. ¿Quién es el que esto mira. ¿las almas inmortales hechas a bien tamaño. lo que ha pasado? Quien mira el gran concierto de aquestos resplandores eternales. lo que será. y no gime y suspira por romper lo que encierra el alma. ¡Oh campos verdaderos! ¡Oh prados con verdad frescos y amenos! ¡Riquísimos mineros! ¡Oh deleitosos senos! ¡Repuestos valles de mil bienes llenos! EN LA ASCENSIÓN ¡Y dexas. mi alma. podrán vivir de sombra y sólo engaño? ¡Ay! Levantad los ojos a aquesta celestial eterna esfera. te vas al inmortal seguro! 93 . y de estos bienes la destierra? Aquí vive el contento. mirad con atención en vuestro daño. mortales. la luna cómo mueve la plateada rueda. y tú rompiendo el puro aire. aquí asentado en rico y alto asiento está el amor sagrado de glorias y deleites rodeado.

con que envilece el oro. pastor y pasto él solo. y cuanto más se goza más renace. Alma región luciente. ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién. ¡Oh son. fértil suelo. de Ti desposeídos. y suerte buena. y a solas su vida pasa: ni envidiado ni envidioso. ¿qué no tendrá por sordo y desventura? Aqueste mar turbado. el buen Pastor en ti su hato amado. concierto al viento fiero airado? Estando tú encubierto. y ardiendo se traspasa y lanza en aquel bien libre de tasa. ¡ay!. y el inmortal dulzor al alma pasa. producidor eterno de consuelo. prado de bienandanza. y fuera de sí el alma pusiese y toda en ti. con flor que siempre nace. Ya dentro a la montaña del alto bien las guía. Y de su esfera. ¿qué norte guiará la nave al puerto? ¡Ay! Nube envidiosa aun de este breve gozo. De púrpura y de nieve florida la cabeza coronado. ya en la vena del gozo fiel las baña. Toca el rabel sonoro. ¿qué te aquexas? ¿Do vuelas presurosa? ¡Cuan rica tú te alexas! ¡Cuan pobres y cuan ciegos.Los antes bienhadados. que no les sea enojos? Quien oyó tu dulzura. do las pace con inmortales rosas. dulce Esposo. y los agora tristes y afligidos a tus pechos criados. oh amor. oh voz! ¡Siquiera pequeña parte alguna descendiese en mi sentido. nos dexas! MORADA DEL CIELO AL SALIR DE LA PRISIÓN Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. la convirtiese! Conocería dónde sesteas. y en pos dichosas le siguen sus ovejas. a dulces pastos mueve sin honda ni cayado. cuando la cumbre toca altísimo subido el sol. ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura. que ni al hielo ni con el rayo ardiente falleces. él sesteando de su hato ceñido con dulce son deleita el santo oído. ¡Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado! Y con pobre mesa y casa en el campo deleitoso con sólo Dios se acompasa. El va. y desatada 95 94 . y les da mesa llena.

¿Qué vale el beber en oro. 96 Y por mil partes volando. publicando el amor irá este cuento. Diréis con dolor. cada hora: ¡Quién tuviera. más valida sin él es triste pobreza. el vestir seda y brocado. cuando la ruga enojosa en la hermosa frente y cara se mostrare y el tiempo que vuela helare esa fresca y linda rosa. o antes el amor de agora! A mil gentes que agraviadas tenéis con vuestra porfía dexaréis en aquel día alegres y bien vengadas. que el no gozalla es perdella. no ya andará perdida. o agora aquella hermosura. Vivid esquiva y exenta. los montones de tesoro? ¿Y qué vale si a derecho os da pecho el mundo todo y adora. mirad que ninguna cosa hay que a amor no esté sujeta. El amor gobierna el cielo con ley dulce eternamente. y la suerte. mientras dura esa flor graciosa y pura. ay.de esa prisión adonde padece. agora coge en rico ñudo el hermoso cabello. señora bella. en el solo y frío lecho? SONETO Agora con la aurora se levanta mi luz. mirad por vos. si a la fin dormís. sin ventura. que a mi cuenta vos serviréis al amor cuando de vuestro dolor ninguno quiera hacer cuenta. errada. señora. y es dulce vida. querer y no ser querida. el techo rico labrado. Cuando la dorada cumbre fuere de nieve esparcida y las dos luces de vida recogieren ya su lumbre. por Dios. cuando os viéredes perdida os perderéis por querer. para aviso y escarmiento de quien huye de su bando. ¡Ay!. y pues no menos discreta y perfeta sois que bella y desdeñosa. sentiréis qué es padecer. IMITACIÓN DE DIVERSOS Vuestra tirana exención y ese vuestro cuello erguido estoy cierto que Cupido pondrá en dura sujeción. señora. ¿y pensáis vos ser valiente contra él acá en el suelo? Da movimiento y viveza a belleza el amor. a tu manada junta. agora el crudo 97 .

dardos. que no ha sido por rey jamás regida. mas el valor. no gentilezas de caballeros. flechas y bastones. con otras puntas largas enastadas de la facción y forma de punzones. las manos y ojos bellos alza. Ansí digo. 99 . 98 Tomé y otros caciques me metieron en medio de estos bárbaros de presto y con dificultad los departieron. alabardas y lanzones. presente ante mis ojos la imagino. ¡oh araucanos!. del estado defensores. y no contra el tirano en resistillo? Teniendo tan a golpe a los cristianos. que a perdición os lleva sin sentillo? ¿Contra nuestras entrañas tenéis manos. del dulce error llevado. codicia del mandar no rae convida a pesarme de veros pretensores de cosa que a mí tanto era debida: porque según mi edad. ALONSO DE ERCILLA (1533-1594) LA ARAUCANA Las armas de ellos más ejercitadas son picas. el cacique más anciano. y pudo dolerse agora de mi mal agudo. que estoy al otro mundo de partida. martillos. tiros arrojadizos y trabucos. en la región antartica famosa. mazas barreadas. los hechos. y. ya el temor pospuesto. tan soberbia. y la garganta. ya veis. Amor. Chile. Mas luego vuelve en sí el engañado ánimo. canto. y en voz airada. principal y poderosa: la gente que produce es tan granada. sargentas. las proezas de aquellos españoles esforzados que a la cerviz de Arauco no domada pusieron duro yugo por la espada. ni a extranjero dominio sometida. vuelta al cielo pura y santa. lazos de fuertes mimbres y bejucos. a razonar así tomó la mano: «—Caciques.pecho ciñe con oro. Agora. CANTO SEGUNDO (Fragmento) CANTO PRIMERO No las damas. hachas. agora incomparable tañe y canta. señores. regalos y ternezas de amorosos afectos y cuidados. ¿Qué furor es el vuestro. Colocólo. gallarda y belicosa. y lleno de humildad y arnor la adoro. la rienda suelta largamente al lloro. mas el amor que siempre os he mostrado a bien aconsejaros me ha incitado. de remotas naciones respetada por fuerte. y conociendo el desatino. que no hicieron poco en hacer esto: de herirse lugar aún no tuvieron. fértil provincia y señalada. ni las muestras. enamorados.

Inés. sus. primero.. mas ha de haber un capitán primero. Tenía este caballero un criado portugués. pagólo y voyme contento. yo tengo por devoción de santiguar lo que bebo. lanzad de vos el yugo vergonzoso. Inés. donde resido. pido vino de lo nuevo. no es menester alaballo. ¡gran señora. Inés. éste será quien más un gran madero sustentare en el hombro sin pararse. digna de veneración! ¡Qué oronda viene y qué bella! ¡Qué través y enjundia tiene! Paréceme. Porque allí llego sediento.» BALTASAR DEL ALCÁZAR (1530-1606) UNA CENA En Jaén. la cosa más brava de él que has oído. no sea en tan bajo estado y abatido. ¿De qué taberna se traxo? Mas ya.. Pero cenemos. no tiene vino más baxo.. que es mina la taberna de Alcocer. a todo el mundo manifiesto. procure cada cual ser el más fuerte. Comience el vinillo nuevo y echóle la bendición. Si es o no invención moderna. de la del Castillo diez y seis vale el cuartillo. Volved las armas y ánimo furioso a los pechos de aquellos que os han puesto en dura sujeción con afrentoso partido. encójase y entre que es algo estrecho el camino. pero arrójame la bota.. grande consuelo es tener la taberna por vecina. vive Dios que no lo sé.. ello se alaba. bebo. Esto. 100 La mesa tenemos puesta. 101 .. Inés. las tazas de vino a punto: falta comenzar la fiesta. sólo una falta le hallo: que con la priesa se acaba. La ensalada y salpicón hizo fin: ¿qué viene ahora? La morcilla. que para redimir nos ha quedado. vive don Lope de Sosa. Pues. Por nuestro Señor. vale un florín cada gota de aqueste vinillo aloque. Inés.¿volvéis contra vosotros el cuchillo? Si gana de morir os ha movido. este toque. que todos por él quieran gobernarse. y diréte. que viene para que demos con ella. y pues que sois iguales en la suerte. En la virtud de vuestro brazo espero que puede en breve tiempo remediarse. mostrad vuestro valor y fuerza en esto: no derraméis la sangre del estado. si te parece.. lo que se ha de cenar junto. pero delicada fue la invención de la taberna. mídenlo. dánmelo. Franco fue.

me dan un huevo pasado por agua. sospecho que estás contenta. levántense los manteles. hermana. vive Dios. blando y caliente. y asada por esas manos hechas a cebar lechónos. me dan asada o cocida de una gruesa y gentil ave. ¡Que suavidad! ¡Oué clareza! ¡Qué paladar! ¡Qué color! ¡Qué rancio gusto y olor! ¡Todo con tanta fineza! Mas el queso sale a plaza.No eches agua. y ambos vienen preguntando por el pichel y la taza. Echa de lo trasañejo. señor Sarmiento. Las once dan. Inés. no es el aloquillo tal. tal debe tener especias! ¡Oué llena está de piñones! Morcilla de cortesanos. y a quien otros llaman vino porque nos vino del cielo. hecha es la cena. El corazón me revienta de placer. porque la historia es bien breve. que es extremo. 102 Haz. Inés. Inés. Yo os lo diré en brevedad. Salido el sol por Oriente de rayos acompañado. Inés. como sabia mi consejo. ¿no adoras y precias la morcilla ilustre y rica? ¡Cómo la traidora pica. mas oye un punto sutil: ¿no pusiste allí un candil? ¿Cómo me parecen dos? Pero son preguntas viles. bien puede bogar su remo. Cuando el luminoso vaso toca en la meridional. por mí. distando por un igual del Oriente y del Ocaso. sujetos a tantos daños.. no sé de ti. Alegre estoy. y el daros gusto se os debe con toda puntualidad. ya sé lo que puede ser: con este negro beber se acrecientan los candiles. yo me duermo. quédese para mañana. Con dos tragos del que suelo llamar yo néctar divino. al vino no se escandalice el vientre. ni tiene que ver con él. lo que sueles. Ya que. Prueba el queso. SU MODO DE VIVIR EN LA VEJEZ Deseáis. saber en estos mis años. que así tomas. daca de la bota llena: seis tragos.. pues. parece que será justo volver al cuento pasado. 103 . cómo me porto y sustento. que el portugués cayó enfermo. Mas di. ¿Cómo te va? Yo. Pues sabrás. alto licor celestial. el de Pinto no le iguala. porque con más gusto comas. hemos cenado tan bien y con tanto gusto. Dios te guarde. Probemos lo del pichel. pues la aceituna no es mala. la moradilla va entrando.

Ser vieja la casa es esto: veo que se va cayendo. Después que. salud y gloria nuestra. confiado en el grande aparato de sus naves. derribó con los brazos suyos graves 105 A UN GIBOSO DE DELANTE Un socarrón mesonero dijo a un giboso al revés: «No me neguéis esta vez que cargasteis delantero. al Trace fiero. y descendieron. El soberbio tirano. ¿No es muy buena adivinanza?» —«Pero vos. Constanza. cual piedra.» FERNANDO HERRERA (1534-1597) POR LA VICTORIA DE LEPANTO Cantemos al Señor. Constanza?» «Diréis vos. ADIVINANZA «¿Qué es cosa y cosa. a estas razones replicó: «Es muy importante llevar la carga delante quien se halla entre ladrones. presto me dicen mis males que han de faltar los puntales y allanarse el edificio. tú.» 104 . dos cosas son. Mas todo es vano artificio. ¿me la dais?»— «Cosa es forzosa. yo me entrego al dulce sueño. viene a dar en el mar Hesperio. en conclusión. que el enflaquecido pulso restituyen a su ser. Hasta que. y tu ira luego loj tragó. que de los nuestros la cerviz cautiva y las manos aviva al misterio injusto de su estado. feroz guerrero. Pues digo que cosa y cosa.con tres veces del suave licor que alegra la vida. cayendo. del ancho mar. sus escogidos príncipes cubrieron los abismos del mar. voyle puntales poniendo porque no caiga tan presto.» «Desta vez cogido os he. desamparado el imperio que en este horizonte tiene. Dios de las batallas. soy de otro dueño. dormido. que yo no sé. que en la llanura venció. no sé de mí nueva cierta. como arista seca el fuego. habiendo sol nuevo me cuentan cómo he dormido: y así de nuevo les pido que me den néctar y huevo. tú eres diestra. me suelen dar a comer tostadas en vino mulso. Tú rompiste las fuerzas y la dura frente de Faraón.» El gibado. en el profundo. Luego me cierran la puerta.

las fieras cebe. y tres y cuatro veces el castigo esfuerza con rigor a tu enemigo. y los armados brazos extendidos. deshagamos a éstos de la gente. «Venid. y dividiendo de ellos los despojos. los cánticos en lágrimas convierte. dice: «¿Dónde el Dios de ésos está? ¿De quién se esconde?» Por la debida gloria de tu nombre. ¿quién hacerme puede ofensa? Los poderosos pueblos me obedecen. y el cuello con su daño al yugo inclinan. y en el mar ondoso hagamos de su sangre un grande lago. con gran poder y número infinito. y en su esparcida sangre el odio pruebe. Temblaron los pequeños. sus fuertes a la muerte ya caminan. No dexes que los tuyos así oprima. Y su valor es vano. alzó la frente contra ti. temerosa y humillada. podrá por suerte ahora guardallas de mi diestra vencedora? Su Roma. Señor Dios. vuelve el brazo tendido contra éste. y contra nos pensaron los que en él se hallaron. y la gloria manchar y la luz dellas. y aquellas en la guerra gentes fieras ocupadas están en la defensa. Señor.. sus vírgenes están en cautiverio. cuanto el sol alto mira todo es mío. y el nombre de su Cristo juntamente. Levantó la cabeza el poderoso que tanto odio te tiene. 107 . que hecho ya su oprobio. 106 Del Nilo a Eufrates y fértil y Istro frío. hártense en muerte suya nuestros ojos. nuestros niños prender y las doncellas.. y con semblante y con pecho arrogante. su gloria ha vuelto al centro de mi imperio. con los erguidos cuellos. que aborrece ya ser hombre. en nuestro estrago juntó el consejo.» Vinieron de Asia y portentoso Egito los árabes y aleves africanos. y en España amenaza horrible muerte quien honra de las lunas las banderas. cruel. movió el airado cuello aquel potente: cercó su corazón de ardiente saña contra las dos Hesperias. ella y sus hijos. y los que Grecia junta mal con ellos. y prometer osaron con sus manos encender nuestros fines y dar muerte a nuestra juventud con hierro fuerte.los cedros más excelsos de la cima y el árbol que más yerto se sublima. bebiendo ajenas aguas y atrevido pisando el bando nuestro y defendido. por aquel de los míseros gemidos. o valieron sus pechos contra ellos con el húngaro medroso y de Dalmacia y Rodas en las guerras? ¿Quién las pudo librar? ¿Quién de sus manos pudo salvar los de Austria y los germanos? ¿Podrá su Dios. que el mar baña porque en ti confiadas le resisten y de armas de tu fe y amor se visten. y aunque no. que no sufres que tu gloria usurpe quien su fuerza osado estima. confundidos del impío furor suyo. que sus luces cayendo se oscurecen. y la injuria a tu nombre cometida sea el hierro contrario de su vida. este soberbio mira. por la justa venganza de tu gente. mi ira esperan cuando vencidos mueran. y de mis padres los ilustres hechos. y me dan por salvarse ya la mano. tristes.» Tú. y en su cuerpo. y las honras que celas Tú consiente. dixeron. prevaleciendo en vanidad y en ira. Francia está con discordia quebrantada. Dixo aquel insolente y desdeñoso: «¿No conocen mis iras esas tierras. que tus aras afea en su vitoria.

¿quién. Cual fuego abrasa selvas. que. dio un rugido que lo dexó asombrado y aturdido. que en tus naves estabas gloriosa. Babilonia y Egipto amedrentada temerá el fuego y la asta violenta. fuiste exaltado. que Dios no sufre ya en Babel cautiva que su Sión querida siempre viva. fuerza del mar. fiera y orgullosa? ¿Quién pensó a tu cabeza daño tanto? Dios. Cual león a la presa apercibido. ¿Por qué. que sigues la luna. cuya llama en las espesas cumbres se derrama. y las naves de Tiro. su aborrecida vida y mal presente? Dios vengará sus iras en tu muerte. hasta que al fiero ardor de sarracenos el Señor. que el corazón desnudo de pavor. de temor la cubrías con suspiro. ¿cómo acabaste. ¿Quién ya tendrá de ti lástima alguna. sin recelo los impíos esperaban a los que tú. y si hacías guerra. y el humo subirá a la luz del cielo. Sus manos a la guerra compusiste. y el término espantabas de la tierra. Dios. triste. Turbáronse los grandes. concorde a la esperanza egipcia y gloria de su confianza. y. Hoy se vieron los ojos humillados del sublime varón y su grandeza. como la rueda. excelsa Tiro. vibraste en su favor la diestra armada. do silbando tiembla con sus culebras venenosas. tú. que desea profanar tus frutos. cuitada. que con hondos gemidos se retira a su cueva. sobre torres y muros. para convertir tu gloria en llanto y derribar tus ínclitos y fuertes. y cesaron los nuestros valerosos. lleno de miedo torpe sus entrañas. que a los tuyos fueron graves. que mil huyendo de uno se pasmaron.Ocuparon del piélago los senos. tal en tu ira y tempestad seguiste y su faz de ignominia convertiste. tus hijas adonaste en adulterio infame a una impía gente. te hizo perecer con tantas muertes. con celestial aliento confiaban. y con ojos enjutos sus odiosos pasos imitaste. Grecia. que llega a tu cerviz con diestra fuerte la aguda espada suya. tus enemigos llorarán tu afrenta. y tú entregaste. cortando las alas de su cuerpo temerosas y sus brazos terribles no vencidos. Señor. sobre empinados montes y crecidos. sobre la alta cerviz y su dureza. ingrata. como arco acerado. con la espada. Quebrantaste al cruel dragón. saliendo de España. los robustos rindiéronse temblando y desmayaron. y faltos de consuelo con rostro oscuro y soledad turbada. y sus brazos fortísimos pusiste. que a ella pareces. puesta en silencio y en temor la tierra. como la arista queda al ímpetu del viento. a estos injustos. eligiendo nueva guerra. y callaron dudosos. 109 . no temiendo a Dios y a tu remedio no atendiendo. eras escudo. 108 y tú sólo. Señor de los ejércitos armados. Mas tú. tú. sobre derechos cedros y extendidos. naves del mar. que tu día es llegado. y de amor y fe vestido. de tu león temiendo" las hazañas. Señor. se opuso el joven de Austria generoso con el claro español y belicoso. Llorad. que es destruida vuestra vana soberbia y pensamiento. reprimirá su mano desatada? Mas tú.

con yerto cuello y corazón ufano sólo atendieron siempre a los despojos! Y el Santo de Israel abrió su mano. después de nuestras culpas y castigo. indignados. Bendita. mezquina Lusitania sin ventura. ¡oh nuestro Dios. a su España concede esta victoria. y los dexó. El cielo no alumbró. sea tu grandeza. Vino el día cruel. ¡Ay de los que pasaron. y en su vigor y fuerzas engañados. y el caballo y caballero. quedó confuso el nuevo sol. hagan principio acerbo a la memoria de aquel día fatal. que con osados pechos y constantes no busquen oro. que. y do el límite rojo del Oriente y todas sus vencidas gentes fieras ven tremolar de Cristo las banderas. falta de gloria. y levantó los bárbaros no iguales. y no cansados en tu muerte. Señor. de gente y de placer el reino ajeno. 111 . presagio de mal tanto. y cayó en despeñadero el carro. y con frente segura rompieron sin temor con fiero estrago tus armadas escuadras y braveza. Señor. de tus estragos espantados: ¿Quién contra la espantosa tanto pudo? El Señor. y sin volver a Dios sus ojos. que sus ondas turbaron y llanura. viendo tu muerte oscura. envuelto en ira. la llanura con muertos. en vicios sumergida? ¿Quién mostrará un liviano sentimiento? ¿Quién rogará por ti? Que a Dios enciende tu ira y la arrogancia que le ofende. condenada. POR LA PERDIDA DEL REY DON SEBASTIAN Voz de dolor y canto de gemido y espíritu de miedo. y tus viejos delitos y mudanza han vuelto contra ti a pedir venganza. tu honor todo afearon. de ira y furor. que puso en soledad y en un profundo llanto. perezca en bravas llamas abrasada. desnuda de valor. Libia desierta. mas con soberbia cierta se ofrecieron la incierta victoria. las ardientes espadas desnudaron sobre la claridad y la hermosura de tu gloria y valor. mas con hierro airado la ofensa venguen y el error culpado. rompiste al enemigo de la antigua soberbia la dureza. La arena se tornó sangriento lago. nuestro consuelo! Y la cerviz rebelde. el día lleno de indinación.Asia adúltera. no alzaron su esperanza a aquella cumbre de eterna luz. aspereza. y la llorosa historia asombre con horror funesto y triste 110 desde el áfrico Atlante y seno ardiente hasta do la mar de otro color se viste. confiese cuanto cerca el ancho cielo tu nombre. Adórente. y con terrible espanto el Señor visitó sobre sus males para humillar los fuertes arrogantes. en ti. tus escogidos. aborrecido. dirán. Los que vieron tus brazos quebrantados y de tus pinos ir el mar desnudo. después de los daños padecidos. que mostró su fuerte mano por la fe de su príncipe cristiano y por el nombre santo de su gloria. Los impíos y robustos. confiados en sus caballos y en la muchedumbre de sus carros. que Lusitania mísera suspira.

los famosos. porque tu temerosa y flaca mano hubo sin esperanza tal victoria. indina de memoria. peno y muero. huyeron del los hombres. y eras ido. Tú. por la raíz cortado. se anidaron las aves que sustenta el grande cielo y en sus hojas las fieras engendraron. no igualó en celsitud y en hermosura jamás árbol alguno a su figura. no estés alegre y de ufanía llena. decidle que adolezco. y soberbias ciudades destruyeron? ¿Dó el corazón seguro y la osadía? ¿Cómo así se acabaron. y Luco amedrentado. habiéndome herido. y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste. en su ruina y sus ramas cuantas fueron las aves y las fieras se pusieron. los belígeros varones que conturbaron con furor la tierra. y se multiplicaron en grandeza sus ramas con belleza. que sacudieron reinos poderosos. haciendo de su alteza sólo estima. desvanecido todo y confiado. y extendiendo su sombra. las aguas lo criaron poderoso sobre empinados árboles crecido. ¿Son éstos. mas en otros desmayo y torpe miedo. por ventura. con excelsa alteza. en cuya seca arena 112 murió el vencido reino lusitano. Por eso Dios lo derribó deshecho. Amado.cayó en unos vigor. a los impíos y ajenos entregado. que opreso de los montes arrojados. SAN JUAN DE LA CRUZ (1542-1591) CÁNTICO ESPIRITUAL ENTRE EL ALMA Y CRISTO SU ESPOSO ESPOSA ¿A dónde te escondiste. y perdieron tanto heroico valor en sólo un día y. infanda Libia. al mar inmenso pagará de africana sangre el censo. si por ventura vierdes aquel que yo más quiero. vestido de ramos. los fuertes. sin ramas y sin hojas y desnudo. Pastores. cayó denuedo. salí tras ti clamando. los que fuerdes allá por las majadas al otero. y se acabó su generosa gloria. hojas. y hizo a mucha gente umbroso velo. despedazada con aguda lanza. no fueron justamente sepultados? Tales ya fueron éstos. que pusieron desierto en cruda guerra cuanto el mar Indo encierra. cual hermoso cedro del alto Líbano. que si el justo dolor mueve a venganza alguna vez el español coraje. lejos de su patria derribados. Pero elevóse con su verde cima y sublimó la presunción su pecho. Buscando mis amores 113 . que su sombra tuvieron por escudo. compensarás muriendo el hecho ultraje. que domaron las hórridas naciones. espantados.

ESPOSO ESPOSA ¡Ay. 114 Vuélvete. oh prado de verduras. no viviendo donde vives y haciendo porque mueras las flechas que recibes de lo que del Amado en ti concibes? ¿Por qué. y fresco toma. quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero. que no se cura sino con la presencia y la figura. Mas ¿cómo perseveras. decid si por vosotros ha pasado! RESPUESTA DE LAS CRIATURAS Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura. pues has llagado a aqueste corazón. que recrea y enamora. Descubre tu presencia y máteme tu vista y hermosura. los ríos sonorosos. que voy de vuelo. pues eres lumbre dellos y sólo para Ti quiero tenellos. la cena. que no saben decirme lo que quiero. la música callada. paloma. mira que la dolencia de amor. si en esos tus semblantes plateados formases de repente los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados! Apártalos. el silbo de los aires amorosos. y pasaré los fuertes y fronteras. 115 . ESPOSA Mi Amado. la ínsulas extrañas. La noche sosegada. la soledad sonora. y todos más me llagan y déxame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo. y véante mis ojos. Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo. plantados por la mano del Amado. y. Amado. los valles solitarios nemorosos. en par de los levantes de la aurora. ¡Oh cristalina fuente. al aire de tu vuelo. ¿por qué así lo dexaste y no tomas el robo que robaste? Apaga mis enojos. yéndolos mirando. ni cogeré las flores ni temeré las fieras. oh vida. ¡Oh bosques y espesuras. con sola su figura vestidos los dexó de su hermosura. no lo sanaste? Y pues me lo has robado.iré por esos montes y riberas. de flores esmaltado. las montañas. que el ciervo vulnerado por el otero asoma. pues que ninguno basta a deshacellos. no quieras enviarme de hoy más ya mensajero.

aspira por mi huerto y corran tus olores. allí conmigo fuiste desposada. Escóndete. de paz edificado. y a su sabor reposa. ven. en púrpura tendido. Pues ya si en el exido de hoy más no fuere vista ni hallada. por las amenas liras y canto de serenas os conjuro que cesen vuestras iras y no toquéis al muro. gamos saltadores. allí te di la mano. Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio. Carillo. el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado. aires. y cuando salía por toda aquesta vega ya cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. y no queráis tocar nuestros umbrales. y no quieras decillo. aguas. porque la Esposa duerma más seguro. que andando enamorada me hice perdidiza. En la interior bodega de mi Amado bebí. de cuevas de leones enlazado. ardores. de mil escudos de oro coronado. al toque de centella. diréis que me he perdido. Ya no guardo ganado ni ya tengo otro oficio. al adobado vino. allí le prometí de ser su esposa. y mira con tu haz a las montañas. ESPOSO y fuiste reparada donde tu madre fuera violada. leones. 117 . emisiones de bálsamo divino. Cierzo muerto. que está ya florecida nuestra viña. y miedos de las noches veladores. Austro que recuerdas los amores. Debajo del manzano. en tanto que en las flores y rosales el ámbar perfumea.Cazadnos las raposas. A zaga de tu huella los jóvenes discurren el camino. Oh ninfas de Judea. sin dejar cosa. mora en los arrabales. Entrádose ha la Esposa en el ameno huerto deseado. y yo le di de hecho a mí. y fui ganada. ESPOSA A las aves ligeras. y no parezca nadie en la montiña. 116 Nuestro lecho florido. valles. allí me enseñó ciencia muy sabrosa. Detente. ciervos. Allí me dio su pecho. que ya sólo en amar es mi exercicio. en tanto que de rosas hacemos una pina. en tu amor florecidas y en un cabello mío entretejidas. y pacerá el Amado entre las flores. riberas. De flores y esmeraldas en las frescas mañanas escogidas haremos las guirnaldas. montes. mas mira las compañas de la que va por ínsulas extrañas.

también en soledad de amor herido. 118 . Amado. estando ya mi casa sosegada. el soto y su donaire. sino la que en el corazón ardía. A escuras y segura por la secreta escala. Allí me mostrarías aquello que mi alma pretendía. a escuras. que gracia y hermosura en mí dexaste. que si color moreno en mí hallaste. En la noche dichosa. y en soledad la guía a solas su querido. Y luego. a las subidas cavernas de las piedras nos iremos. estando ya mi casa sosegada. aquello que me diste el otro día. y la caballería. salí sin ser notada. ya bien puedes mirarme después que me miraste. Aminadab tampoco parecía. que están bien escondidas. ¡oh dichosa ventura!. y el cerco sosegaba. y vamonos a ver en tu hermosura al monte y al collado. en la noche serena. ¡oh dichosa ventura!. Aquesta me guiaba más cierto que la luz de mediodía. Cuando tú me mirabas su gracia en mí tus ojos imprimían. y en uno de mis ojos te llagaste. y allí nos entraremos y el mosto de granadas gustaremos. a vista de las aguas descendía. en secreto. y luego me darías allí tú.En solo aquel cabello. entremos más adentro en la espesura. que en mi cuello volar consideraste. sin otra luz ni guía. el canto de la dulce filomena. con llama que consume y no da pena. mirástele en mi cuello y en él preso quedaste. adonde me esperaba 119 ESPOSA Gocémonos. disfrazada. vida mía. ESPOSO La blanca palomica al Arca con el ramo se ha tornado. No quieras despreciarme. y en soledad ha puesto ya su nido. Que nadie lo miraba. CANCIONES DEL ALMA En una noche escura con ansias en amores inflamada. El aspirar del aire. do mana el agua pura. En soledad vivía. y en celada. que nadie me veía ni yo miraba cosa. por eso me adamabas y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían. y ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado.

que guiaste. entendida vía reta. oh noche amable más que el alborada. de bien y gloria lleno. que juntaste Amado con amada. amada en el Amado transformada! En mi pecho florido. que me quedé no sabiendo. Quédeme y olvídeme. y el ventalle de cedros aire daba. que me quedé balbuciendo. rompe la tela de este dulce encuentro. porque. oh noche. cuando ya sus cabellos esparcía. cesó todo. Yo no supe donde entraba. ¡Oh noche. que se quedó mi sentido de todo sentir privado. y yo le regalaba. y quédeme no sabiendo. que entero para él sólo se guardaba. que estaba oscuro y ciego. cuando allí me vi. en mi cuello hería y todos mis sentidos suspendía. dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado. De paz y de piedad. Estaba tan embebido. 120 . allí quedó dormido. tan absorto y ajenado. con su mano serena. era la sciencia perfeta. grandes cosas entendí. acaba ya si quieres. y el espíritu dotado 121 LLAMA DE AMOR VIVA ¡Oh llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva. con extraños primores calor y luz dan juntos a su querido! ¡Cuan manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras: y en tu aspirar sabroso. era cosa tan secreta. muerte en vida la has trocado. El aire de la almena. el rostro recliné sobre el Amado. toda sciencia trascendiendo. sin saber donde me estaba. cuan delicadamente me enamoras! ÉNTREME DONDE NO SUPE Éntreme donde no supe.quien yo bien me sabía. en profunda soledad. ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! Oh toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando. y déjeme. no diré lo que sentí. toda sciencia trascendiendo. ¡Oh lámparas de fuego en cuyos resplandores las profundas cavernas del sentido. en parte donde nadie parecía. toda sciencia trascendiendo.

toda sciencia trascendiendo. esperé sólo este lance y en esperar no fui falto. El que allí llega de vero de sí mismo desfallesce. tan alto. en este trance. que le di a la caza alcance. pues fui tan alto. Cuando más alto subía deslumbróseme la vista y la más fuerte conquista en oscuro se hacía. que los sabios arguyendo jamás lo pueden vencer. Para que yo alcance diese a aqueste lance divino tanto volar me convino que de vista me perdiese. que no hay facultad ni sciencia que le puedan emprender. y con todo. irá siempre trascendiendo. que le di a la caza alcance. toda sciencia trascendiendo. toda sciencia trascendiendo. toda sciencia trascendiendo. Y si lo queréis oír consiste esta suma sciencia en un subido sentir de la divinal Esencia. tanto más bajo y rendido y abatido me hallaba. porque esperanza de cielo tanto alcanza cuanto espera. por ser de amor el lance. en el vuelo quedé falto. Es obra de su clemencia hacer quedar no entendiendo. Cuanto más alto llegaba de este lance tan subido. que le di a la caza alcance. tan alto. Por una extraña manera mil vuelos pasé de un vuelo. Este no saber sabiendo es de tan alto poder. cuanto sabía primero mucho bajo le paresce. 122 123 . Cuanto más alto se sube tanto menos entendía que es la tenebrosa nube que a la noche esclarecía. di un ciego y oscuro salto. toda sciencia trascendiendo. por eso quien lo sabía queda siempre no sabiendo. tanto.de un entender no entendiendo. Y es de tan alta excelencia aqueste sumo saber. tan alto. que fui tan alto. y fui tan alto. volé tan alto. mas el amor fue tan alto que le di a la caza alcance. y abatíme tanto. y su sciencia tanto cresce. que le di a la caza alcance. quien se supiere vencer con un no saber sabiendo. dije: «No habrá quien alcance». que se queda no sabiendo. TRAS DE UN AMOROSO LANCE Tras de un amoroso lance y no de esperanza falto. que no llega su saber a no entender entendiendo. mas. tan alto.

en su llama sabrosa. y el alma transforma en sí. aunque es de noche. Aquí se está llamando a las criaturas. y en una sabrosa vida. todo me voy consumiendo. aunque es de noche. porque el amor da tal vida. que bien sé yo do tiene su manida. apriesa. aunque es de noche! 124 Aquella eterna fonte está escondida.! ¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre. El corriente que nace de esta fuente bien sé que es tan capaz y omnipotente. y que una de otra se deriva. aunque es de noche. Aquesta viva fuente que deseo. en este Pan de vida yo la veo. sin luz y a oscuras viviendo. mas sé que todo origen de ella viene.. y sé que toda luz de ella es venida. aunque es de noche. El corriente que de estas dos procede sé que ninguna de ellas le precede. todo lo hace de un sabor. no es tan crecido mi mal. aunque es de noche.. Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo Pan por darnos vida. Sé que no puede ser cosa tan bella. aunque es de noche. aunque es de noche. y sobre sí levantada. Bien sé que suelo en ella no se halla. y que cielos y tierra beben de ella. Mi alma está desasida de toda cosa criada. Y aunque tinieblas padezco en esta vida mortal. Bien sé que tres en sola una agua viva residen. sin quedar cosa. porque si de luz carezco tengo vida celestial.SIN ARRIMO Y CON ARRIMO Sin arrimo y con arrimo sin luz y a oscuras viviendo. si hay bien o mal en mí. y las gentes. ¡QUE BIEN SE YO LA FONTE. de esta agua se hartan. aunque es de noche. que. cuando más ciego va siendo. aunque es de noche. aunque es de noche. pues no le tiene. aunque es de noche. porque es de noche. 125 . aunque a oscuras. cielos riegan. todo me voy consumiendo. que infiernos. En esta noche oscura de esta vida que bien sé yo por fe la fonte frida. aunque es de noche. Sé ser tan caudalosas sus corrientes. Su origen no lo sé. la cual en mí estoy sintiendo. Hace tal obra el amor después que le conocí. y que ninguno puede vadealla. sólo en su Dios arrimada. y así. que tiene el alma rendida. Su claridad nunca es oscurecida. Por eso ya se dirá la cosa que más estimo: que mi alma se ve ya sin arrimo y con arrimo.

primero estar suspenso que caído.ANÓNIMO (Siglo XVI) SONETO A JESÚS CRUCIFICADO No me mueve. Más triunfos. mi Dios. Busca. ANÓNIMO (Siglo XVI) EPÍSTOLA MORAL A FABIO Fabio. Dejémosla pasar como a la fiera corriente del gran Betis cuando airado dilata hasta los montes su ribera. para quererte el cielo que me tienes prometido.» Más precia el ruiseñor su pobre nido 127 126 . cuando oprima nuestro cuerpo la tierra. las esperanzas cortesanas prisiones son do el ambicioso muere y donde al más astuto nacen canas. muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido. lo mismo que te quiero te quisiera. la maldad. cuando regía con su temida espada y su balanza. que el corazón entero y generoso al caso adverso inclinará la frente antes que la rodilla al poderoso. No me tienes que dar porque te quiera. Esta invasión terrible c importuna de contrarios sucesos nos espera desde el primer sollozo de la cuna. que el premio mereció. que si acortas y ciñes tu deseo dirás: «Lo que desprecio he conseguido. ni subir al honor que pretendiere. donde no dexarás la mesa ayuno cuando te falte en ella el pecc raro o cuando su pavón nos niegue Juno. cuyo clima te será más humano y más sereno. pues. Señor. al derramarla encima. Muéveme. tu amor. El que no las limare o las rompiere. Adonde por lo menos. y en tal manera. Peculio propio es ya de la privanza cuanto de Astrea fue. Tú me mueves. no quien le alcanza por vanas consecuencias del estado. El oro. muévenme tus afrentas y tu muerte. yo te amara. que al que esperó obstinada y locamente. que aunque no hubiera cielo. en sus intentos temeroso. la fortuna. que la opinión vulgar es devaneo. como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro. pues aunque lo que espero no esperara. el sosiego dulce y caro. la tiranía del inicuo procede y pasa al bueno. muéveme ver tu cuerpo tan herido. ni el nombre de varón ha merecido. y aunque no hubiera infierno. te temiera. ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. más coronas dio al prudente que supo retirarse. Aquél entre los héroes es contado. en fin. dirá alguno: «Blanda le sea». ¿Qué espera la virtud o qué confía? Ven y reposa en el materno seno de la antigua Romúlea. El ánimo plebeyo y abatido elija.

de esplendor y de rayos coronada. ¿qué me ha quedado? ¿O qué tengo yo. Esto tan solamente es cuanto debe 129 . sacra razón y pura. Fabio. y en la fría región dura y desierta de aqueste pecho enciende nueva llama. perseguidor del oro y de la plata! Un ángulo me basta entre mis lares. viendo como muero. más sus quejas en el bosque repuesto y escondido. que nos envía las espigas del año y la hartura y la temprana pluvia y la tardía. que acepta el don y burla del intento el ídolo a quien haces sacrificios. a dicha. y callado pasar entre la gente. si acabase. ¿y esperas? ¡Oh error perpetuo de la suerte humana! Las enseñas grecianas. No imitemos la tierra siempre dura a las aguas del cielo y al arado. un sueño breve. antes que aquesta mies inútil siegue de la severa muerte dura mano. me despierta. alta y divina. seco a la tarde? ¡Oh ciego desvarío! ¿Será que deste sueño me recuerde? ¿Será que pueda ver que me desvío de la vida viviendo. Iguala con la vida el pensamiento. Así aquella que al hombre sólo es dada. pasó el invierno con sus nieves cano. que halagar lisonjero las orejas de algún príncipe insigne. El soberbio tirano del Oriente. y que está unida la cauta muerte al simple vivir mío? Como los ríos. aprisionado en el metal de las doradas rejas. ¿Qué es nuestra vida más que breve día do apenas sale el sol cuando se pierde en las tinieblas de la noche fría? ¿Qué más que el heno. para surcar el piélago salado. un libro y un amigo. que no afecto los nombres ni la fama. y no le pasarás de hoy a mañana. Cese el ansia y la sed de los oficios. De la pasada edad. que maciza las torres de cien codos del candido metal puro y luciente. ni quizá de un momento a otro momento. que estaba muerta. apenas puede ya comprar los modos del pecar. ¡Pobre de aquel que corre y se dilata por cuantos son los climas y los mares. Triste de aquel que vive destinado a esa antigua colonia de los vicios. 128 el otoño pasó con sus racimos. la virtud es más barata. y a la común materia se la entregue! Pasáronse las flores del verano. ella consigo mesma ruega a todos. ías banderas del senado y romana monarquía murieron. que no perturben deudas ni pesares. tal soy llevado al último suspiro de mi vida. que en veloz corrida se llevan a la mar. en la que espero sin ninguna noticia de mi hado? ¡Oh. y la luz vuelve a arder. a la mañana verde. Quiero. seguir a quien me llama. de aprender a morir antes que llegue aquel forzoso término postrero. Casi no tienes ni una sombra vana de nuestra antigua Itálica. a mayores acciones es llamada y en más nobles objetos se termina. ¡y nosotros a porfía en nuestro engaño inmóviles vivimos! Temamos al Señor. quien así lo entendiese cuánto yerra! Esta nuestra porción. las hojas que en las altas selvas vimos cayeron. para medir el orbe de la tierra y el cerco donde el sol siempre camina? ¡Oh.de pluma y leves pajas. y pasaron sus carreras. ¿Piensas acaso tú que fue criado el varón para rayo de la guerra. ni la vid cuyo fruto no madura. augur de los semblantes del privado.

No. de la virtud infames histriones. dulce y madura. respirando mansamente! ¡Qué gárrula y sonante por las cañas! ¡Qué muda la virtud por el prudente! ¡Qué redundante y llena de ruido por el vano. ni al arte de decir. del cristal transparente y luminoso. tal la humana prudencia es bien que mida y dispense y comparta las acciones que han de ser compañeras de la vida. que aun esto fue difícil a Epicteto. que no es mi puerta de doblados metales fabricada. sin presumir de roto y mal ceñido. rompí los lazos. y alguno tan ilustre y generoso que usó. que no lo note nadie que lo vea. por ventura. ¿viste tú perfeta alguna cosa? ¡Oh muerte!. Una mediana vida yo posea. 131 . hagas conceto que pongo la virtud en ejercicio. Flor la vimos primero hermosa y pura. honesto y leve. La codicia en las manos de la suerte se arroja al mar. que aun el vicioso en sí propio le nota de molesto. vana y pomposa. ¿Es. 130 un estilo común y moderado. No quiera Dios que imite estos varones que moran nuestras plazas macilentos. Mas no podrás negarme cuan forzoso este camino sea al alto asiento. cuyas entrañas son infaustos y oscuros monumentos. ¡Cuan callada que pasa las montañas el aura. después le será el ciclo más propicio. No te burles de ver cuánto confío. y mi albedrío con ella se compone y se concierta. esos inmundos. En el plebeyo barro mal tostado hubo ya quien bebió tan ambicioso como en el vaso múrino preciado. Despreciar el deleite no es supuesto de sólida virtud. no en la tonante máquina preñada de fuego y de rumor. Basta al que empieza aborrecer el vicio y el ánimo enseñar a ser modesto. No sazona la fruta en un momento aquella inteligencia que mensura la duración de todo su talento. el ardor atribuyas de este brío. Fabio.Naturaleza al simple y al discreto. trágicos. la ira a las espadas. menos poderosa que el vicio la virtud? ¿Es menos fuerte? No la arguyas de flaca y temerosa. y la ambición se ríe de la muerte. me muestra descubierta su esencia la verdad. dulce amigo. porque así te escribo. y algún manjar común. Sin la templanza. Así. ambicioso y aparente! Quiero imitar al pueblo en el vestido. No resplandezca el oro y los colores en nuestro traje. como sueles venir en la saeta. luego inaLeria acerba y desabrida. ven callada. Ven y verás al alto fin que aspiro antes que el tiempo muera en nuestros brazos. en las costumbres sólo a los mejores. y perfecta después. morada de la paz y del reposo. huyo y me retiro de cuanto simple ame. como si fuera plata neta. atentos al aplauso común. ni tampoco sea igual al de los dóricos cantores. ¿Y no serán siquiera tan osadas las opuestas acciones si las miro de más ilustres genios ayudadas? Ya.

desdeñosa del dolor que a Licio daña. que en verte cerca del mar tengo celos de Neptuno. iba alegre y bulliciosa por la ribera arenosa que el mar con sus ondas baña. muchos cantares diciendo con el son del ronco estruendo de las ondas alteradas. Junto al agua se ponía. Huye ya. porque ya está averiguado que si no es tu enamorado lo será cuando te vea. Causa mi triste cuidado que a mi pensamiento crea. guarda que no salga afuera alguna marina fiera enroscada y escamosa. Deja ahora de jugar. dejando el suelo abundoso. Deja la seca ribera do está el agua infructuosa. suspendió allí su tormento mientras miraba el contento de su pulida zagala. no me hagas más penar. En verte regocijada celos me hacen acordar de Europa. ninfa preciada. y en verlas llegar huía. y mira que siento por ti dolores sobrados. y las ondas aguardaba. Mas cotejando su mal con el gozo que ella había. el fatigado zagal con voz amarga y mortal de esta manera decía: «Ninfa hermosa. no te vea jugar con el mar horrendo. da tributo al mar potente. Galatea. 132 y aunque más placer te sea. cuidados. Y el ordinario cuidado hace que piense contino de aquel desdeñoso alnado. porque amor sabe desde que me hirió que para pena mayor me falta un competidor más poderoso que yo. Licio.GASPAR GIL POLO (t 1591) CANCIÓN En el campo venturoso donde cou clara corriente Guadalaviar hermoso. pero a veces no podía y el blanco pie se mojaba. Mas no veo en ti temor de congoja y pena tanta. como estás de Licio huyendo. que me es dolor importuno. orilla el mar arrastrado visto aquel monstruo marino. Y está cierto. del toro blanco engañada en la ribera del mar. Galatea. huye del mar. porque con doble tormento celos me da tu contento. entre la arena cogiendo conchas y piedras pintadas. que bien sé por mi dolor que a quien no teme el amor 133 . y tu peligro. al cual en sufrimiento amador ninguno iguala.

por bosques y prados. Ven conmigo al bosque ameno. Ninfa. No ser querida y amar fuera triste desplacer. suele hacerlo de ofendido. No escuches dulces concentos. sólo espera que tú te laves en ella. mas ¿qué tormento o pesar te puede. en mil robles señalados. Ven a la dulce floresta. Huye los soberbios mares. Y tras la fortuna fiera son las vistas más suaves ver llegar a la ribera la destrozada madera de las anegadas naves.ningún peligro le espanta. lo que no hace de grado. Galatea. Porque cuanto alabo aquí de su crédito lo quito. yo haré que los pastores no digan cantos de amores. sólo que en estas riberas cerca de las ondas fieras con mis ojos no te vea. Allí. viéndose menospreciado. que los más duros pesares suspendemos y engañamos. pues el contentarme a mí 135 . Si el agua te es placentera. que el vengativo Cupido. podrás leer a todas horas. Y aunque mucho estés airada no creo yo que te asombre tanto verte allí pintada. ven. Guarte. causar ser querida y no querer? Mas desprecia cuanto quieras a tu pastor. verás cómo cantamos tan deliciosos cantares. y al apacible sombrío de olorosas flores lleno do en el día más sereno. y porque más lo preciaras. porque huelgues de escucharlos. en saber que escrita fuiste por el que siempre tuviste de tu memoria borrado. En aqueste raso suelo a guardar tu hermosa cara no basta sombrero o velo. ojalá tú lo probaras antes que yo lo dijera. que estando al abierto cielo el sol morena te para. los nombres más celebrados de las ninfas y pastoras. Y aunque quien pasa dolores 134 amor le fuerza a cantarlos. ¿Qué pensamiento mejor orilla del mar hallarse que escuchar al ruiseñor. coger la olorosa flor y en clara fuente lavarse? Pluguiera a Dios que gozaras de nuestro campo y ribera. pues. no es enojoso el estío. que para ser la primera entre todas. de un gran cuidado. hay allí fuente tan bella. como el ver que eres amada del que allí escribió tu nombre. Mas seráte cosa triste ver tu nombre allí pintado. donde haciendo alegre fiesta la más calurosa siesta con más deleite se pasa. do natura no fue escasa. sino el espantoso estruendo con que los bravosos vientos con soberbios movimientos van las aguas revolviendo.

con el cansado aliento que en el seno bello de la corriente sangre hinchado. y de la misma manera ella queda en la ribera y él en su mismo dolor. si ella no se lo estorbara. tierno acanto y lauro amado. FRANCISCO DE LA TORRE (1534-1594?) LA CIERVA Doliente cierva. cuitada. ¡ay!. que el herido lado de ponzoñosa y cruda yerba lleno. Vuelve. el regalado y blando pecho pasado de veloz montero. Que el ciervo desangrado. Volvió a sus juegos la fiera y a sus llantos el pastor. vuestras frentes bellísimas ceñisteis. cuerpo muerto lleno 137 . estás penando tu desangrado y dulce compañero. tú con el fatigado aliento pruebas a rendir el espíritu doliente en la corriente de este valle amado. gozosa va con tu desdicha cuando cierva mortal. cuando las horas tristes. rica y venturosa con vuestro bien. que con desdeñosa cara al triste dice que calle. en vano dando términos desdichados a tu suerte. del crudo amor vencido y maltratado. ya forzoso y terrible. que contigo la vida tuvo por bien perdida. que en tu sangriento pecho llevas. ¡ay!.bastará para que a ti no te venga en apetito. Mas. ausentes y queridos. viviendo. Que el paso duro y fuerte. vuelve al valle donde 136 queda muerto tu amor. reclinando la beldad que la cruda mano esconde delante de la nube de la muerte. con vuestro mal sentida cuya muerte penosa no deja rastro de contenta vida. que no dilatas la inclemente muerte. que habiendo tan cruelmente padecido quieras vivir sin él. que la mano dura que tu nevado pecho ha puesto en tal estrecho. Cuando por la espesura de este prado como tórtolas solas y queridas solos y acompañados anduvisteis. no fue tampoco de tu amor querido. débil y decaída tu hermosura. permitiendo crudos astros que muera padeciendo las asechanzas de un montero crudo que te vino siguiendo por los desiertos de este campo mudo. no puede ser posible que le excusen los cielos.» Licio mucho más le hablara y tenía más que hablalle. buscas el agua de la fuente pura. Agora el uno. cuando de verde mirto y de floridas violetas. cuando pudieras librar el pecho herido de crudas llagas y memorias fieras. Morirás en su seno. con mil mustios bramidos ensordecisteis la ribera umbrosa del claro Tajo.

Canción. ¡ay dolor!. cambió la suerte voces alegres en silencio mudo. mustio collado. RODRIGO CARO (1573-1647) A LAS RUINAS DE ITÁLICA Estos. 139 . martirio fue de amor. fueron un tiempo Itálica famosa. está el desnudo luchador? ¿Dónde está el atleta fuerte? Todo despareció. La casa para el César fabricada ¡ay!. honor de España. que voces de dolor el alma siente. de Teodosio divino. Aquí nació aquel rayo de la guerra. aquí. tú. fábula un tiempo. en los ojos de aquellos cuyos despojos bellos son victorias del crudo amor furioso. Aquí de Elio Adriano. Aquí de Cipión la vencedora colonia fue. que ves ahora campos de soledad. Sólo quedan memorias funerales donde erraron ya sombras de alto ejemplo. rodaron de marfil y oro las cunas. representa cuánta fue su grandeza y es su estrago! ¿Cómo en el cerco vagó de su desierta arena el gran pueblo no suena? ¿Dónde. casas. y caso agora. Este despedazado anfiteatro. allí fue templo. este llano fue plaza. también vencido. gran padre de la patria. yace de lagartos vil morada.de desden y de espanto. de Silo peregrino. el bello seno agonizando. Del gimnasio y las termas regaladas leves vuelan cenizas desdichadas. triunfo glorioso con que corona y premia dos amantes que del siempre rabioso trance mortal salieron muy triunfantes. que ahora son zarzales y lagunas. Fabio. cuya afrenta publica el amarillo jaramago. de todo apenas quedan las señales. quien solía ser ornamento de la selva umbrosa. al agonía de la muerte rendida. ya de laurel. gaditano. de una cierva doliente. el alma congojosa. pío. y miran tan confusos lo presente. mas aun el tiempo da en estos despojos espectáculos fieros a los ojos. triunfador Trajano. ya de jazmines. las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron. ya reducido a trágico teatro. por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla. jardines. quebrantada y mustia. coronados los vieron los jardines. cesares murieron. errad por la espesura del monte que de gloria tan perdida no hay sino lamentar su desventura. y lastimosa reliquia es solamente 138 de su invencible gente. ¡oh fábula del tiempo. ante quien muda se postró la tierra que ve del sol la cuna y la que baña el mar. cuya muerte gloriosa. que la dura flecha del cazador dejó sin vida. impío honor de los dioses. pues ñeras hay. felice.

piadosa 140 usura a tierno llanto. a quien queda el nombre apenas. Mas ¿para qué la mente se derrama en buscar al dolor nuevo argumento? Basta ejemplo menor. Goza en las tuyas sus reliquias bellas para envidia del mundo y sus estrellas. Así a Troya figuro. permíteme. y lastimosa. Roma. se ve la llama. sabia Atenas. Tú. «Cayó Itálica». y el claro nombre oído de Itálica. mira mármoles y arcos destrozados. de que llevo dulce noticia asaz. mira estatuas soberbias que violenta Némesis derribó. resonando «Itálica». que no os respetó el hado. Muestra de su sepulcro algunas señas. agradecido huésped. yacer tendidas. ni a ti por fuerte. hoy vastas soledades. eco reclama «Itálica» en la hojosa selva que se le opone. Fabio. si tú no lloras. y ya en alto silencio sepultados sus dueños celebrados. a tus sagrados manes debo. pon atenta la vista en luengas calles destruidas. renuevan el gemido mil sombras nobles de su gran ruina: ¡tanto aún la plebe a sentimiento inclina! Esta corta piedad que. ¡ay!. les do y consagro. . aun se oyen llantos hoy. que refiere admirada que en la noche callada una voz triste se oye que llorando. hoy cenizas. a quien no valieron justas leyes. hoy ronco acento. emulación ayer de las edades. pero mal pido el único consuelo de todo el bien que airado quitó el cielo. ¡oh patria de los dioses y los reyes! Y a ti.y aun las piedras que de ellos se escribieron. y a ti. y cavaré con lágrimas las peñas que ocultan su sarcófago sagrado. tal genio o religión fuerza la mente de la vecina gente. así a su antiguo muro. ni por sabia a ti. que aún se ve el humo aquí. Itálica famosa. sí lloroso don han admitido las ingratas cenizas. no la muerte. fábrica de Minerva. basta el presente. que vea el cuerpo santo de Geroncio. tu mártir y prelado. dice. si lastimosa.

SIGLO DE ORO (Siglo XVII) .

celos y ausencia. ¿Quién me causa este dolor? ¡Amor! ¿Y quién mi gloria repuna? ¡Fortuna! ¿Y quién consiente mi duelo? ¡El cielo! De este modo yo recelo morir deste mal extraño. desdenes. ¿quién los cura? 145 . pues me matan la esperanza. ¿Quién mejorará mi suerte? ¡La muerte! Y el bien de amor. fortuna y el cielo. ¿quién le alcanza? ¡Mudanza! Y sus males. pues se aunan en mi daño amor.MIGUEL DE CERVANTES (1547-1616) OVILLEJOS ¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! ¿Y quien aumenta mis duelos? ¡Los celos! ¿Y quién prueba mi paciencia? ¡Ausencia! De este modo en mi dolencia ningún remedio me alcanza.

señor. salud en la enfermedad. Roma triunfante en ánimo y nobleza. Apostaré que el ánima del muerto por gozar este sitio hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente.» «Anda.» Y luego. en lo cerrado salida y en el traidor lealtad. que estáis muy mal criado. tan delgado?» «Porque nunca se come.» «Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?» «No me deja mi amo ni un bocado. ¡oh gran Sevilla!. pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto cuanto dice voacé. fuese y no hubo nada.¡Locura! De este modo no es cordura querer curar la pasión. si el amo y escudero o mayordomo son tan rocines como Rocinante?» LUIS DE GONGORA (1561-1627) BUSCO EN LA MUERTE LA VIDA ANGÉLICA Y M E D O R O Busco en la muerte la vida. cada pieza vale más de un millón. caló el chapeo. DIALOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describí lia. y se trabaja. lo posible aún no me den.» «Metafísico estáis. y que es mancilla que esto no dure un siglo.» «Quejaos del escudero. mudanza y locura. Rocinante. requirió la espada miró al soslayo. en mi dolencia. miente. cuando los remedios son muerte. ¿Qucréislo ver? Miradlo enamorado. esta riqueza? Por Jesucristo vivo.» «Asno se es de la cuna a la mortaja. pues lo imposible pido.» «¿Es necedad amar?» «No es gran prudencia. «¿Cómo estáis. con el cielo ha estatuido. Y el que dijere lo contrario. de quien jamás espero algún bien. Pero mi suerte. seor soldado.» «Es que no como. porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne.» «No es bastante. que. 146 En un pastoral albergue que la guerra entre unos robles lo dexó por escondido 147 . en la prisión libertad. incontinente. ¿Cómo me he de quejar.

lo halló en el campo aquella vida y muerte de los hombres. Humilde se apea el villano y sobre la yegua pone un cuerpo con poca sangre. una piedad mal nacida entre dulces escorpiones. ¡oh piedad!. primera dicha de Adonis. fuerzas dobles. segunda envidia de Marte. Escondióse tras las rosas. hueco tronco de alcornoque. que será tálamo luego do el garzón sus dichas logre. ya le entra. mal herido y bien curado. Del palafrén se derriba. los ojos con mucha noche. Limpíale el rostro. contando de las palomas Í49 . al pío ruego cortésmente corresponde. cuando menos. y la que mejor se halla en las selvas que en la corte. Ya le regala los ojos. que el sol deja su horizonte y el humo de su cabana le va sirviendo de norte. no porque al moro conoce. una ciega con dos soles. que si no sanan entonces en virtud de tales manos lisonjean los dolores. sin ver por dónde. restituyen a Medoro salud nueva. hija de padres traidores. sino por ver que la yerba tanta sangre paga en flores. do la paz viste pellieo y conduce entre pastores ovejas del monte al llano y cabras del llano al monte. Las venas con poca sangre. Yerbas le aplica a sus llagas. su beldad y un reino en dote. Corona un lascivo enjambre de cupidillos menores la choza. Los últimos nudos daba 148 cuando el cielo la socorre de un villano en una yegua que iba penetrando el bosque. pues. pero con dos corazones. Blando heno en vez de pluma para lecho les compone. porque labren sus arpones el diamante del Catay con aquella sangre noble. y la mano siente al Amor que se esconde tras las rosas. Enfrénanle de la bella las tristes piadosas voces. cuyos dedos desta vida fueron dioses. que la muerte va violando sus colores.o lo perdonó por pobre. Amor le ofrece su venda. mas ella sus velos rompe para ligar sus heridas. que los firmes troncos mueven y las sordas piedras oyen. bien como abejas. que sin clavarle Amor flecha le coronó de favores. se alberga un dichoso joven. ¡Qué de nudos le está dando a un áspid la envidia torpe. Ya es herido el pedernal. ya despide el primer golpe centellas de agua. y le entregan. Llegaron temprano a ella do una labradora acoge un mal vivo con dos almas. Las manos. A su cabana los guía. simple bondad. los rayos del sol perdonen.

con quien estaba una noche cuando tocaron al arma. si no son murmuradores. y ellas al enamorado. 150 contestes destos amores. señor. el cielo os guarde. vuela el cabello sin orden. Del cuello pendiente ella. con jazmines si lo coge. porque el caso no se infame y el lugar no se inficione! Todo es gala el africano. 151 . el lunado arco suspende y el corvo alfange depone. Choza. airecillos lisonjeros. tan noble como hermosa. las adargas avisaron a las mudas atalayas. ROMANCE Servía en Oran al rey un español con dos lanzas. No hay verde fresno sin letra. música los ruiseñores. Desnuda el pecho anda ella. Tórtolas enamoradas son sus roncos atambores y los volantes de Venus sus bien seguidos pendones. y no se vaya por pies la hermosura del orbe. la apacible fuente sueño. no salir es cobardía. profanan con sus abrazos a pesar de sus horrores. que en los brazos de su dama oyó el militar estruendo de las trompas y las cajas. pues. y con el alma y la vida a una gallarda africana. Trescientos Zenetes eran deste rebato la causa. Cuevas do el silencio apenas deja que sombras las moren. ni blanco chopo sin mote. si un valle Angélica suena. Espuelas de honor le pican y freno de amor le para. si lo abrocha.los arrullos gemidores! ¡Qué bien la destierra Amor. es con claveles. Los campos les dan alfombras. con lágrimas y suspiros íe dice aquestas palabras: «Salid al campo. ingratitud es dejalla. campo de batalla. si puede. las atalayas los fuegos. bañen mis ojos la cama que ella me será también. los árboles pabellones. sin vos. viéndole tomar la espada. tan amante como amada. Los troncos les dan cortezas en que se guarden sus nombres mejor que en tablas de mármol o que en láminas de bronce. plumas les baten veloces. otro Angélica responde. tálamo y lecho. El pie calza en lazos de oro porque la nieve se goce. su vestido espira olores. los fuegos a las campanas. que los rayos de la luna descubrieron las adargas. Todo sirve a los amantes. de las locuras del conde. haciendo la cuerda azote.

por sus relinchos lozano y por sus cernejas fuerte para que lo lleve a él y a un moro cautivo lleve. licencia para que salga al rebato en vuestro nombre. corsario de tres bajeles.Vestios. que tenéis de acero el pecho y no habéis menester armas. Concededme. entre lo rojo lo verde. yo os hago a vos mucha sobra y vos a él mucha falta. sin excusarlo. con razones le pregunta comedidas y corteses de sus suspiros la causa. Entre los sueltos caballos de los vencidos Zenetes.» Viendo el español brioso cuánto le detiene y habla. hija al fin destas arenas engendradoras de sierpes. cumpla y vaya. salid apriesa. que el general os aguarda. y él parece. 152 de cuatro espuelas herido. cuando no de las crueles. una dama de lina i e de los nobles Melioneses: Extremo de las hermosas. Yo nací en Gelves el año que os perdisteis en los Gelves. aquel español de Oran un suelto caballo prende. Preguntado me has la causa de mis suspiros ardientes. En el ligero caballo suben ambos. y en vuestro nombre combata. como tal. porque más cerca muriese. si la causa lo consiente. dueña mía. que cuatro vientos lo mueven. y lo más bajo que puede ardientes suspiros lanza y amargas lágrimas vierte. y débote la respuesta por quien soy y por quien eres.» ENTRE LOS SUELTOS CABALLOS. que es uno que ha cautivado. y a su piadosa demanda satisface desta suerte: «Valiente eres. y quede con vos el alma. de una berberisca noble y de un turco matasiete. Admirado el español de ver cada vez que vuelve que tan tiernamente llore quien tan duramente hiere. vaya a los moros el cuerpo. Junto a mi casa vivía. El cautivo. y cortés como valiente. 153 . le dice así: «Mi señora tan dulce como enojada. capitán de cien Zenetes. Bien podéis salir desnudo. pues mi llanto no os ablanda. obedece. porque con honra y amor yo me quede. que por el campo buscaban. Triste camina el alarbe. En Tremecén me crié con mi madre y mis parientes después que murió mi padre. por tu espada y por tu trato me has cautivado dos veces. capitán.

noble capitán valiente. ¿Quién pudiera imaginar viendo tus golpes crueles. si adoras como refieres. mientras el plomo en las suyas libertades y desdenes. y apenas vide trocada la dureza desta sierpe. y si como dices amas. y por el suelo postrado. «Gallardo moro. dichosamente padeces. mira si es razón que llore tantos males juntamente. que se hallaran claveles más ciertos en sus dos labios que en los dos floridos meses. y ríase la gente.» Apeóse del caballo. que ganas más con librarme que ganaste con prenderme. sufre y ama y vivirás si lo hicieres. parando el veloz caballo. y Amor en nuestras niñeces hirió nuestros corazones con arpones diferentes. le dice. y el moro tras él desciende. 155 . desde aquí puedes volverte. Anda con Dios. la boca a sus pies ofrece. cuando tú me cautivaste: mira si es bien que lamente.Era tal su hermosura. Labró el oro en mis entrañas dulces lazos. ya la razón sujeta. Esta. Ande yo caliente. y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente. mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno. de tantos rayos vestido cuantos cabellos contiene. español. con tal que cuando la veas pido que de mí te acuerdes. Juntos así nos criamos. le dice. Alá se quede contigo y te dé victoria siempre para que extiendas tu fama con hechos tan excelentes. 154 que me pedirán por robo lo que entendí que era suerte. tiernas redes. Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como pildoras dorados. que cupiera alma tan tierna en pecho tan duro y fuerte? Si eres del Amor cautivo. y ríase la gente. Mas. que paren sus males quiere. Y no quiero por rescate que tu dama me presente ni las alfombras más finas ni las granas más alegres. es la causa que a llanto pudo moverme. «Vivas mil años. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías. con palabras me requiere que su crueldad perdone y de su beldad me acuerde.» ANDE YO CALIENTE. Cada vez que la miraba salía el sol por su frente.» Conmovido el capitán de las lágrimas que vierte.

157 156 . tan largo el penar. y la espada sea mi diente. sea mi Tisbe un pastel. En llorar conviertan mis ojos de hoy más el sabroso oficio del dulce mirar. do se junten ella y él. y ríase la gente. yo conchas y caracoles entre la menuda arena. orillas del mar. que de Píramo y su amada hace tálamo una espada. escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente. y ríase la gente. pues que no se pueden mejor ocupar yéndose a la guerra quien era mi paz. Pase a media noche el mar y arda en amorosa llama Leandro por ver su dama. tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas. y me cautivastes de quien hoy se va y lleva las llaves de mi libertad. Pues Amor es tan cruel. y ríase la gente. que lo uno es justo.que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente. Busque muy enhorabuena el mercader nuevos soles. Dexadme llorar. y ríase la gente. que yo más quiero pasar de Yepes a Madrigar la regalada corriente. Pues me distes. hoy viuda y sola y ayer por casar. Cuando cubra las montañas de plata y nieve el enero. madre. harto peor fue morir y callar. Orillas del mar. a su madre dice que escucha su mal: Dexadme llorar. y ríase la gente. Dexadme llorar. No me pongáis freno ni queráis culpar. LA MAS BELLA NIÑA La más bella niña de nuestro lugar. orillas del mar. en tan tierna edad tan cor Lo el placer. Si me queréis bien no me hagáis mal. y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuente. lo otro por demás. viendo que sus ojos a la guerra van.

veremos la iglesia. con las dos hermanas Juana y Madalena. que me dio la Pascua mi señora agüela. Y en la tardecica en nuestra plazuela. con lo que le cuelga. Hermana Marica. mi tía la ollera. que trujo el vecino cuando fue a la feria.Dexadme. Pondráste el corpino. orillas del mar. las yerbas. toca y albanega. Vayanse las noches. aunque tenga el pecho como un pedernal. Compraremos del (que nadie lo sepa) chochos y garbanzos para la merienda. podrás tanto dello bailar en la puerta. Y si hace bueno traeré la montera. Y si quiere madre dar las castañetas. sayo de palmilla. mañana. y la saya buena. orillas del mar. teñida de moras. y no dará voces viendo marchitar los más verdes años de mi mocedad? Dexadme llorar. Y una caperuza con muchas almenas. Y al son del adufe cantará Andregüela.» Y yo de papel haré una librea. orillas del mar. mi madre. y las dos primillas Marica y la Tuerta. y a mí me pondrán mi camisa nueva. que es fiesta. «No me aprovecharon. jugaré yo al toro y tú a las muñecas. cabezón labrado. vayanse. llorar. pondré por penacho las dos plumas negras del rabo del gallo 159 . Iremos a misa. ¿quién no llorará. no irás tú a la amiga ni yo iré a la escuela. 158 calza de estameña. y no vean tanta soledad después que en mi lecho sobra la mitad. porque bien parezca. darános un cuarto. Y el estadal rojo. HERMANA MARICA. Dulce madre mía. Dexadme llorar. pues ido se han los ojos que hacían los míos velar.

que acullá en la huerta anaranjeamos las Carnestolendas. si es verdad que las aguas tienen lenguas. y dime si han sido ciertas las lágrimas y suspiros que me dice por sus letras. del remo y de la cadena: «¡Oh.* famosa playa serena. pues no me respondes. que bien puedes. sin duda alguna que es muerta. Y entraré en la calle haciendo corvetas yo y otros del barrio. un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son 160 161 . Y en mi caballito pondré una cabeza de guadamecí. dos hilos por riendas. pero. yo y ella. aunque no lo debe ser. pues que yo vivo en su ausencia. la que suele darme tortas con manteca. tráeme nuevas de mi esposa. que son más de treinta. sagrado mar de España. a mis demandas respuesta. EL FORZADO Amarrado al duro banco de una galera turquesa. Barbóla. Porque algunas veces hacemos. con dos borlas blancas en sus trenzaderas. la hija de la panadera. bien puedes al mar del Sur vencer en lucientes perlas. pues he vivido diez años sin libertad y sin ella. porque si es verdad que llora mi cautiverio en tu arena.» En esto se descubrieron de la religión seis velas y el cómitre mandó usar al forzado de su fuerza. ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra. teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias! pues eres tú el mismo mar que con tus crecientes besas las murallas de mi patria. Jugaremos cañas junto a la plazuela porque Barbolilla salga acá y nos vea. coronadas y soberbias. Dame ya. siempre al remo condenado. Y en la caña larga pondré una bandera. a nadie matarán penas. sagrado mar. las bellaquerías detrás de la puerta.

tanto por plumas cuanto por espadas! Si entre aquellas ruinas y despojos que enriquece Genil y Darro baña tu memoria no fue alimento mío. oh patria. de quien con atención no sea escuchada la triste voz del triste llanto mío. siguen más ojos que al clavel temprano. oh flor de España! LOPE DE VEGA (1562-1635) CANCIÓN ¡Oh libertad preciosa. cuando a cada cual de ellos más le agrada fresca cueva. ya que no doradas! ¡Oh fértil llano. ¡nunca merezcan mis ausentes ojos ver tus muros. para escuchar el dulce canto de aquel que de Estrimón en la espesura los suspendía cien mil veces. este aire. Ni en este monte. a compasión movidos de mi llanto. pece nada. ni al bien mayor de la espaciosa tierra. goza cuello. antes que lo que fue en tu edad dorada oro.SONETOS Mientras por competir con tu cabello. en nada. oro bruñido. ni este río corre fiera. mientras a cada labio. en polvo. y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello. más rica y más gozosa que el precioso tesoro que el mar del sur entre su nácar cierra. cabello. el ramo y la hondura. lirio. de majestad. en sombra. el sol relumbra en vano. arroyo frío. en humo. vuela ave. mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lirio bello. de gallardía! ¡Oh gran río. tu llano y sierra. dejan la sombra. clavel. tus torres y tu río. árbol verde. cristal luciente. oh sierras encumbradas. 162 163 . por cogeüo. oh torres coronadas de honor. labio y frente. cual yo. que privilegia el cielo y dora el día! ¡Oh siempre gloriosa patria mía. no sólo en plata o viola troncada se vuelva. mas tú y ello juntamente en tierra. no comparada al oro. gran rey de Andalucía. ¡Tanto puede mi mal y pudo su dulzura! A CÓRDOBA ¡Oh excelso muro. y aunque en la fuerza sea del estío al viento mi querella encomendada. de arenas nobles.

el arena y agua arrojas. Aquí la verde pera con la manzana hermosa. donde verá por mi dichosa historia quien más leyere en ella que es dulce libertad lo menos della. amor profundo. paz dulce. riberas de este río. melosas uvas cojo. y la endrina de color morada. el arco. con siempre igual deseo. al sueño el pecho inclino 164 debaxo un sauce o pino. y con libre albedrío lloro el ajeno mal y canto el mío. al tiempo que las ramas desenlaza el caluroso estío. mi regalada cama. que el mar apartas y a tu bien nos llamas. de blandas pieles y hojas. bien. llevan por inciertas vías. estos cristales puros. aquellas tres hermanas que nuestro humano velo texiendo. membrillos que coronan este río. fuente clara. haciendo rustro embisto. principio de mis dulces días. en ti sola se anida oro. la temerosa cuenta del cuidadoso rey me representa. aquí de la enramada parra que al olmo enlaza. Cuando a las manos vengo con el muchacho ciego. y cuando el sol dorado muestra sus fuerzas graves. Soberbio pensamiento jamás ha derribado la vida humilde y pobre que sostengo. sangre y guerra. y suena en la espesura el tenebroso canto de los nocturnos hijos de la tierra.con armas. y de ti. paz. triunfo y resisto la flecha. pues. venzo. Yo. y en cantidad recojo. con las vidas y famas. el fuego. a dar el nuevo pasto a mi ganado. las duras penas mías trocaron en la gloria que en libertad poseo. Cuando la aurora baña con helado rocío de aljófar celestial el monte y prado. la pozoña. y de color de rosa la cermeña olorosa tengo. bullendo. conquistado en el mundo. que. de gualda y roja sangre matizada. No me da descontento el hábito costoso que de lascivo el pecho noble infama. es mi dulce sustento del campo generoso estas silvestres frutas que derrama. salgo de mi cabana. señor exento desta montaña y prado. Cuando la noche oscura con su estrellado manto el claro día en su tiniebla encierra. gozo la gloria y libertad que tengo. 165 . al pie de aquesta sierra con rústicas palabras mi ganadillo cuento y el corazón contento del gobierno de ovejas y de cabras. que algún rey la envidiara. oyendo el son de las parleras aves o ya gozando el aura donde el perdido aliento se restaura. gloria y vida! Cuando de las humanas tinieblas vi del cielo la luz. tesoro.

El dirá que yo lo soy. al sol y al hielo. pero con falso argumento. unos por carta de más otros por carta de menos. Estése el cortesano procurando a su gusto la blanda cama y el mejor sustento. que el grande y el pequeño somos iguales lo que dura el sueño. Entiendo lo que me basta. vino aromatizado. O sabe naturaleza más que supo en otro tiempo. al aire. y lo creo. porque dicen. dixo un filósofo. pero bien seguros. adonde lo más es menos. 167 . porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. y solamente no entiendo cómo se sufre a sí mismo un ignorante soberbio. Sólo sé que no sé nada. A MIS SOLEDADES VOY. pero no puedo guardarme de los peligros de un necio. bese la ingrata mano del poderoso injusto. ni me tiene envidioso la ambición y el deseo de ajena gloria ni de fama eterna. Ni temo al poderoso ni al rico lisonjeo. halla un pastor con hambre fatigado. La diferencia conozco. que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos! 166 Ni estoy bien ni mal conmigo. pan blanco de aquel día. de mis soledades vengo. haciendo la cuenta con su humildad. y goce yo del suelo. ¿cómo pueden ser discretos? No puede durar el mundo. porque en él y en mí contemplo. en fuente fría. que suena a vidrio quebrado y que ha de romperse presto. que más vale pobreza en paz que en guerra mísera riqueza. No me precio de entendido. ¡No sé qué tiene la aldea donde vivo y donde muero. mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo. o tantos que nacen sabios es porque lo dicen ellos. que humildad y necedad no caben en un sujeto. fáciímente me defiendo. en prado. carne sabrosa y tierna. su locura en su arrogancia. ocupado en mi rústico ejercicio. formando torres de esperanza al viento. A mis soledades voy. Señales son del juicio ver que todos le perdemos. Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo. ni soy camaleón del que gobierna. que los que no son dichosos.sustentos pobres. De cuantas cosas me cansan. mi humildad en su desprecio. viva y muera sediento por el honroso oficio. de desdichado me precio.

la mejor sangre el dinero. como yo. bien haya quien los hizo. aunque puedo. porque solamente en ellos de los poderosos grandes se vengaron los pequeños! Fea pintan a la envidia. la mejor vida el favor. ni pascua dieron. mayor en las congojas. y entre las olas sola! ¿Adonde vas perdida? ¿Adonde. En dos edades vivimos los propios y los ajenos: la de plata los extraños y la de cobre los nuestros. te engolfas? Que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas.. yo confieso que la tengo de unos hombres que no saben quién vive pared en medio. ni ofendieron al pequeño. cuando quieren escribir piden prestado el tintero. di. ni pleitos. afirmaron parabién. pequeña en las defensas. ¡Oh. llorando van y pidiendo. nunca. a mis soledades voy. de mis soledades vengo. ¿A quién no dará cuidado. si es español verdadero. POBRE BARQUILLA MÍA. ¡Pobre barquilla mía. Sin ser pobres ni ser ricos. que en lugar de tantas cruces haya tantos hombres muertos. Igual en las fortunas. Con esta envidia que digo y lo que paso en silencio. incitas a las ondas. el uno se lleva al otro. ver los hombres a lo antiguo y el valor a lo moderno? Dixo Dios que comería su pan el hombre primero con el sudor de su cara por quebrar su mandamiento. y al ñero mar te arrojas. y no me espanto. Ni murmuraron del grande. entre peñascos rota. sin velas desvelada. tienen chimenea y huerto. y algunos inobedientes a la vergüenza y al miedo.. no los despiertan cuidados. Oigo tañer las campanas. cuentas ni cuentos. Advierte que te llevan a dar entre las rocas 169 . 168 Sin libros y sin papeles.tal la pusieron los hombres que desde entonces no ha vuelto. te apartas animosa de la vecina tierra. Mirando estoy los sepulcros cuyos mármoles eternos están diciendo sin lengua que no lo fueron sus dueños. ni pretensiones. Como las altas naves. sin tratos. Virtud y filosofía peregrinan como ciegos. Dos polos tiene la tierra. con las prendas de su honor han trocado los efectos. universal movimiento.

¿qué importa? Cuando de rojo nácar se afeitaba la aurora. abrasan pobres chozas. 171 . No mires los ejemplos de las que van y tornan. que en selvas de corales salado césped brota? Laureles de la orilla solamente coronan navios de alto bordo que jarcias de oro adornan.de la soberbia envidia. cuando. que a muchas ha perdido la dicha de las otras. Cuando por las riberas andabas costa a costa. vuelve la proa: que presumir de nave fortunas ocasiona. del mar incultas orlas? ¿En qué celajes fundas que es bien echar la sonda. ni remos de lisonjas. Para los altos mares no llevas. lamiendo rosas. Faetonte de barqueros que los laureles lloran. en vez de torres altas. Ya los valientes rayos de la vulcana forja. Al bello sol que adoro enjuta ya la ropa. volvieron venturosas. del sol la frente mojan. que por la tierra propia nunca el peligro es mucho adonde el agua es poca. Pasaron ya los tiempos cuando. nunca del mar temiste las iras procelosas. ¿Qué jarcias te entretejen? ¿Qué ricas banderolas azote son del viento y de las aguas sombra? ¿En qué gavia descubres. Contenta con tus redes. nos daba una cabana la cama de sus hojas. Dirás que muchas barcas con el favor en popa. perdido el rumbo. más peces te llenaban que ella lloraba aljófar. ¿Quién te engañó. yo la llamaba esposa. pero vivo. Verdad es que en la patria no es la virtud dichosa. barquilla? Vuelve. Ya fieros huracanes tan arrogantes soplan que. ¿qué sirve fama heroica? Que nunca desdichados sus pensamientos logran. la tierra en perspectiva. ni se estima la perla hasta dejar la concha. ¿Qué importa que te ciñan ramas verdes o rojas. saliendo desdichadas. naufragio de las honras. erraste la derrota? 170 Si te sepulta arena. el céfiro bullía y suspiraba aromas. a la playa arenosa mojado me sacabas. por tu soberbia pompa. Esposo me llamaba. cautelosa. Segura navegabas. ni velas de mentiras. No quieras que yo sea. salpicando estrellas. del árbol alta copa.

Salió. la envidia. desta Agatocles se honró. Como amigo y jornalero. ¡ay!. falta de regalo y llena de conformidad y amor. inútiles escotas. Sin pleito. Mas. todo falta. sabrosa por el sudor. Y cuando igualmente amados. bien puede estar a su mesa. merezca que le pidas al bien que eterno gozas que adonde estás me lleve. Pudo Alejandro envidiar. ¿cuándo mejor le va a quien le dio el necesario bien el cielo con mano corta. 172 rica en casa que Dios vive. y mientras ella la saca. la pobre cena de aquel rico labrador. CENA DE ISIDRO Y MARÍA DE LA CABEZA (Fragmento del «Isidro») Llegó a su casa contento. que no me escuchas. que no es justo desear más de lo que es menester. y en dulce paz reposas. si en oro se ha de beber. Pero la vida es corta: viviendo. donde esperaba María. que no ha menester velas quien a su bien no torna. Isidro a los bueyes luego ata el sustento a una estaca. no desdeñosa y baldía. Y pues el contento importa. que no es digna victoria para quejas humanas ser las deidades sordas. Sonaba la olla al fuego con la hortaliza y la vaca. sin disgusto. comen así dos casados. Pórsena de barro hizo la vajilla en que comió. 173 . ¡ay de la pobre barca que en lágrimas se ahoga! Quedad sobre la arena. contándoles los bocados.. todo sobra. y aliviando de embarazos. ¡oh dueño de mi barca!. la pobre cena apercibe. las manos han de temblar. más pura y más hermosa.parándose de envidia la celestial antorcha. muriendo. en fin. pace el animal el yero primero que su señor: que en casa del labrador quien sirve come primero. el rostro atento a ver si Isidro venía. Mi honesto amor te obligue. porque en barro quebradizo nunca acónito se dio. y más con tales abrazos.. Diole en viéndole los brazos. a quien todo pesa. sino alegre. la muerte nos divorcia. Si con eternas plantas las fixas luces doras. que esa fue larga también? Más que el soberbio Epicuro toma el sustento seguro el pobre en la mesa escasa: que no entra daño en la casa del que duerme en suelo duro.

que se duerme mi niño. que opuesto al muro de Bctulia en vano. que la hambre cesa. que está cansado de llorar en la tierra por su descanso. ¿cuántas mayores se deben a quien de gracias sustenta? Palmas de Belén que mueven airados los furiosos vientos que suenan tanto. en fin. No se van a descansar sin dar gracias del sustento: que del ordinario aumento se las comienzan a dar los dos con igual contento. y el cónsul Serrano andaba tras el arado y los bueyes. que se duerme mi niño. descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible. Con estas estrechas leyes. las grandezas de los reyes Fabricio menospreciaba. que el amor es cortesano y virtud la cortesía. no le hagáis ruido. en fin. Que si al huésped que aposenta se dan gracias tras la cuenta a quien intereses mueven. y regala a su María de la pobreza que había.Al pobre jamás le encoge tocar la dorada orilla: que el agua limpia y sencilla. sosegar quiere un poco del tierno llanto. pues. ¡tened los ramos! El niño divino. corred más paso. ¡tened los ramos! SONETOS JUDIT Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano. viene el postre y la camuesa. MI NIÑO! Pues andáis en las palmas ángeles santos. y en un limpio canastillo se levanta. 175 ¡DUERME. ¡tened los ramos! Rigurosos hielos le están cercando. despidió contra sí rayos al cielo. la mesa. con mano desnuda coge de la pura fuentecüla. ¡tened los ramos! 174 . que se duerme mi niño. Cena. que se duerme mi niño. convertido en hielo. el rancio queso y membrillo. isidro ufano. Ya. ya veis que no tengo con qué guardarlo: ángeles divinos que vais volando.

esquivo. receloso. MAYORAL EXTRAÑO. centro y reposo. altivo. si estás para esperar los pies clavados? ¿QUE TENGO YO. coronada del pueblo de Israel. alentado. verás con cuánto amor llamar porfía!» ¡Y cuántas. PASTOR. ofendido. y los ojuelos tiene como durmiendo un regalado sueño. tiene el vellocino pardo. y la palabra de seguir empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos. suelta la prenda que en el alma adoro perdida por tu bien y por mi daño. leal. pues. QUE MI AMISTAD PROCURAS? ¿Qué tengo yo. Ponle su esquila de labrado estaño. Si pides señas. Pastor. difunto. no hallar. ¿cómo te digo que me esperes. tierno. Alcino. para lo mismo responder mañana! SUELTA MI MANSO. satisfecho. cubierto de rocío. el fuerte arnés afea los vasos y la mesa derribada. áspero. Pero. tú. triste. duermen las guardas que tan mal emplea. Oye. traidor. Huir el rostro al claro desengaño. liberal. cobarde y animoso. que por amores mueres. estar furioso. hermosura soberana. pues te confieso por mi amor y dueño. toma en albricias este blanco toro que a las primeras yerbas cumple un año. pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh. 177 . que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue. y sobre la muralla. amar el daño.Vertido Baco. beber veneno por licor suave. que a mi puerta. vivo. enojado. valiente. asómate agora a la ventana. cuánto fueron mis entrañas duras. no te espante el rigor de mis pecados. Si piensas que no soy su dueño. suelta. QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS. atreverse. que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño. espera. «Mañana le abriremos». encrespado. vuelve los ojos a mi fe piadosos. fugitivo. y verásle si a mi choza viene: que aún tienen sal las manos de su dueño. mortal. pues tan amigo de rendidos eres. respondía. ¡Cuántas veces el ángel me decía: «Alma. olvidar el provecho. mayoral extraño. fuera del bien. humilde. que hiciste cayado dése leño en que tiendes los brazos poderosos. mostrarse alegre. Suelta mi manso. y escucha mis cuidados. Jesús mío. pues otro tienes tú de igual decoro. la casta hebrea con la cabeza resplandece armada. Pastor. y no le engañen tus collares de oro. pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! 176 VARIOS EFECTOS DEL AMOR Desmayarse.

y en todos los mortales yace la vida envuelta en alto olvido. faltan lenguas y voz a los dolores. Con pies torpes al punto. pude en largo destierro merecerte 178 que se aparte de mí tu olvido manso? Pues no te busco yo por ser descanso. de tal manera. y aún sospecho que estoy los trece versos acabando: contad si son catorce. dar la vida y el alma a un desengaño: esto es amor. sueño. ni dar paz a mis enojos. Cuidados veladores hacen inobedientes mis dos ojos a la ley de las horas. 179 . no han podido vencer a mis dolores las noches. cayó de las estrellas blandamente la noche. Los arroyuelos puros se adormecen al son del llanto mío. Tú. duermen ya entre sus montes recostados los mares y las olas. y tanto. mudos están los males. sueño blando y suave. y sus peñas. Escondieron las galas a los prados y quedaron desnudas estas laderas. burla burlando van los tres delante. y a su modo también se duerme el río.creer que un cielo en un infierno cabe. Si con algún acento ofenden las orejas. que nacieron antes para llorar que para ver. de sosiego los tienes ignorantes. Ya estoy en el segundo. tras las pardas sombras mudas. Quien lo probó lo sabe. FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645) AL SUEÑO ¿Con qué culpa tan grave. es que entre sueños dan al cielo quejas del yerto lecho y duro acogimiento. no hay cosa en los cuartetos que me espante. solas. que blandos hallan en los cerros duros. que el sueño persuadieron a la gente. en mi vida me he visto en tal aprieto. Con sosiego agradable se dejan poseer de ti las flores. Yo pensé que no hallara consonante y estoy a la mitad de otro cuarteto. SONETO DE REPENTE (De «La niña de Plata») Un soneto me manda hacer Violante. Por el primer terceto voy entrando. que persuade la tristeza a mis dos ojos. y aún parece que entré con pie derecho. no hay cuidado que hable. sino por muda imagen de la muerte. mas si me veo en el primer terceto. ciega y fría. y está hecho. pues fin con este verso le voy dando. Madrugan más en mí que en las auroras lágrimas a este llano: que amanece a mí mal siempre temprano. catorce versos dicen que es soneto. que al morir el día con luz enferma vi que permitía el sol que le mirasen en poniente.

¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? Hoy sin miedo que libre escandalice puede hablar el ingenio. La justicia de Dios es verdadera. ni eternidad divina los separa. y la misericordia. Dame. 181 . EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS. Dios verdadero. algún reposo: no seas digno del nombre de avariento en el más desdichado y firme amante que lo merece ser por dueño hermoso. Mira que es gran rigor: dame siquiera lo que de ti desprecia tanto avaro. y te prometo. quítame. hállate en el rigor de los pantanos y encuéntrate en las nieves y en el hielo el soldado valiente y yo no puedo hallarte. implicación hubiera en ser y en que verdad de ser dejara. 180 se le haga camino por estos ojos de sosiego ajenos. En otros siglos pudo ser pecado severo estudio y la verdad desnuda. entre mi pensamiento y mi deseo Ya. aunque lo intente. siendo verdad. con mi grito. ni que hagas más caso de mí. y a ti se te debía de derecho. o que a tu sombra negra por lo menos. con dolor creo que eres más riguroso que la tierra.Tan sólo mi gemido pierde el respeto a tu silencio santo: yo tu quietud molesto con mi llanto. asegurado de que mayor poder le atemorice. lo que había de dormir en blando lecho y da el enamorado a su señora. este desvelo. mientras viere el cielo de desvelarme sólo en celebrarte. blando sueño. y en ella mi alma por jamás te toca. si fueses a otra parte peregrino. hasta que da la vuelta el tiempo claro. Más duro que la roca. Débate alguna pausa mi tormento. Pues sepa quien lo niega y quien lo duda que es la lengua la verdad de Dios severo y la lengua de Dios nunca fue muda. y todo cuanto es Dios todo ha de ser verdad entera.. Quede en parte mi queja satisfecha.. o de él alguna parte. oirán siquiera el ruido de tus plumas mis desventuras sumas. ya tocando la boca. ni de los dos alguno fue primero. pues. tócame con el cuento de tu vara. y te desacredito el nombre de callado. ESCRITA AL CONDE-DUQUE DE OLIVARES No he de callar. mi llanto ya no consiente márgenes ni orillas: inundación será la de mi canto. Son la verdad y Dios. por el oro en que alegre considera. lo que desecha el que envidiosos celos tuvo y llora. silencio avises o amenaces miedo. Gozante en las cabanas y debajo del cielo los ásperos villanos. Si Dios a la verdad se adelantara. por más que con el dedo.. cortés mancebo. pues te alcanza el soldado envuelto en guerra. o ya la frente. Dame lo que desprecia de ti agora por robar el ladrón. y romper el silencio el bien hablado. que yo no quiero verte cara a cara.. que hasta pasar por mí de paso. Señor excelentísimo.

vencedora. la vista por dos urnas derramada sobre las aras de las dos Castillas. Que el vientre entonces. sólo se codiciaba lo decente. Pudo acusar los celos desiguales a la Italia. a más honroso sueño entregó los ojos. buscó satisfacción y no hartura.. y honra y provecho andaban en un saco. más veces en la hueste que en la cama. Nadie contaba cuánta edad vivía. después mostraron del carchesio a Baco el camino los brindis mal seguros. y expiraba decrépito el venado: grande vejez duró en los elementos. ni el Oriente compró la honestidad con piedras finas.Ya sumergirse miro mis mejillas. Bebió la sed los arroyuelos puros. Caducaban las aves en los vientos. Y aquella libertad esclarecida que en donde supo hallar honrada muerte nunca quiso tener más larga vida. y con rojos pimientos y ajos duros tan bien como el señor comió el esclavo. Y pródiga del alma. No de la pluma dependió la lanza. pero hoy de muchos modos somos copias.. No había venido al gusto lisonjera la pimienta arrugada. de sola honesta obligación armado. Derramado y sonoro el Océano era divorcio de las rubias minas. Joya fue la virtud pura y ardiente. bien disciplinado. menos le vio galán que peligroso. nación fuerte. no mendigando el crédito a Liguria. ni del clavo la adulación fragante forastera. en vanidad y en sueño sepultada. si rica menos. Pudo sin miedo un español velloso llamar a los tudescos «bacanales» y al holandés «hereje y alevoso». el cuerpo flaco. que usurparon la paz del pecho humano. 182 Ni los trujo costumbres peregrinas el áspero dinero. Del mayor infanzón de aquella pura república de grandes hombres. que. era una vaca sustento y armadura. ni el cántabro con cajas y tinteros hizo el campo heredad. gala el merecimiento y alabanza. que esta usura es peor que aquella furia. Menos fuera la pérdida y la injuria si se volvieran Muzas los asientos. Hilaba la mujer para su esposo la mortaja primero que el vestido. si mal hablada. sino de qué manera: ni aun un hora lograba sin afán su valentía. todas las armas despreció desnudo. no la mente. con legítimos dineros. Y debajo del cielo aquella gente. y estaba la garganta sin pecado. Y España. más temida. más quiso los turbantes que los ceros. si son originales. sino matanza. Del tiempo el ocio torpe. y los engaños del paso de las horas y del día reputaban los nuestros por extraños. y sola dominaba al pueblo rudo. edad. Yace aquella virtud desaliñada que fue. si no a más descansado. en ella confiado. Carnero y vaca fue el principio y cabo. su ánimo valiente. eran recuerdo del trabajo honroso. que nombres del halago cortesano no admitió lo severo de su fama. Multiplicó en escuadras un soldado su honor precioso. contaba por afrentas de los años envejecer en brazos de la suerte. sano le aventuró. El rostro macilento. El temor de la mano daba escudo al corazón. 183 . Acompañaba el lado ¿el marido. La robusta virtud era señora. vengóle herido. Todas matronas y ninguna dama.

185 . de armas y blasones llenos. pero mal regidas. no en la frente del útil bruto la asta del acebo. más quiere nota dar que dar asombro. que sólo grande rey y buen privado pueden ejecutar estos deseos. Vino el betún precioso que vomita la ballena o la espuma de las olas. Nunca al duro español supo el gusano persuadir que vistiese su mortaja. y al son esté el ejército obediente. todos blasonan. sino apodos. dando fuerza de ley al viento vano. y por timbre el martirio glorioso. y. mas no la edad madura y la perfeta. ¿por cuál enemistad se persuadieron a que su apocamiento fuese hazaña. restituyanse justas y torneos. Que la cortés estrella que os inclina a privar sin intento y sin venganza. pues vos enmendastes las cortezas. y cuando nuestras fuerzas examina persecución unida y belicosa. y aún no se hartaba de buriel y lana la vanidad de fembras presumidas. que manchó ardiente múrice. Y quedaron las huestes españolas bien perfumadas. ¡Con cuánta majestad llena la mano la pica. abreviado en la silla a la jineta. y de Ceres ofende la memoria. y detrás de él los cónsules gimieron. y no son sucesores. la militar valiente disciplina tenga más platicantes que la plaza. y alhajas las que fueron pieles solas. A la seda pomposa siciliana. el romano y el oro hicieron áspera tirana. sin decoro. descansen tela falsa y tela fina. Vos. nadie los imita. tiene por sola bienaventuranza el reconocimiento temeroso. dad a la mejor parte medicina: vuélvanse los tablados fortalezas. mejores sean por vos los que eran buenos Guzmanes. Ejercite sus fuerzas el mancebo en frentes de escuadrones. que un tiempo endureció manos reales. milagro que a la envidia desatina. y el mosquete carga el hombro. no presumida y ciega confianza. Estaban las hazañas mal vestidas. intercediendo el Can por el verano. del que se atreve a ser buen castellano! Con asco entre las otras gentes nombro al que de su persona. señor. y entonces fue el trabajo ejecutoria. Lograd. nos acredita. 184 El trompeta le llame diligente. Hoy desprecia el honor al que trabaja. no el olor. Pasadnos vos de juegos a trofeos.Las descendencias gastan muchos godos. y la cumbre desdeñosa os muestre a su pesar campos serenos. y el vicio graduó la gente baja. Un animal a la labor nacido y símbolo celoso a los mortales. y hagan paces las capas con el toro. que a Jove fue disfraz y fue vestido. Jineta y cañas son contagio moro. que el vicio. Pretende el alentado joven gloria por dejar la vacada sin marido. y gastar un caballo en una caña! Que la niñez al gallo le acometa con semejante munición apruebo. y rumia luz en campos celestiales. edad tan venturosa. que hacéis repetir siglo pasado con desembarazarnos las personas y sacar a los miembros de cuidado. vos disteis libertad con las valonas para que sean corteses las cabezas. desnudando el enfado a las coronas. y a las mieses tan grande ofensa hicieron? ¡Qué cosa es ver un infanzón de España. Y si os dio el ascendiente generoso escudos.

de con tino anda amarillo: que. que sin sus escudos reales no hay escudos de armas dobles. de puro enamorado. poderoso caballero es don Dinero. y pues a los mismos robles da codicia su minero. ¿a quién no maravilla ver en su gloria sin tasa que es lo menos de su casa doña Blanca de Castilla? Pero pues da al baxo silla y al cobarde hace guerrero. Mandadlo así. El que en treinta lacayos los divide. poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. Madre. poderoso caballero es don Dinero. pero pues da calidad al noble y al pordiosero. LETRILLA SATÍRICA Poderoso caballero es don Dinero. donde el mundo le acompaña. pues. Y pues él rompe recatos y ablanda al juez más severo. poderoso caballero es don Dinero. pues. pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero. tan cristiano como moro. Es galán y es como un oro. velillos y oropeles no hagan baza. que aseguraros puedo que habéis de restaurar más que Pelayo. Mas. yo al oro me humillo. doblón o sencillo. y si el Corpus con danzas no los pide. hace suerte en el toro y con un dedo la hace en él la vara que los mide. Y pues quien le trae al lado es hermoso. poderoso caballero es don Dinero. porque en las venas de Oriente todas las sangres son reales. en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos. él es mi amante y mi amado. que con haberle hecho cuartos no pierde su autoridad. tiene quebrado el color. poderoso caballero es don Dinero. viene a morir en España y es en Genova enterrado. persona de gran valor.Suceda a la marlota la coraza. Por importar en los tratos y dar tan buenos consejos. Y es tanta su majestad (aunque son sus duelos hartos). poderoso caballero es don Dinero. hace todo cuanto quiero. Nace en las Indias honrado. 186 Son sus padres principales y es de nobles descendiente. pues valdrá por ejércitos el miedo y os verá el cielo administrar su rayo. aunque sea ñero. y pues es quien hace iguales al duque y al ganadero. Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición. 187 . Sus escudos de armas nobles son siempre tan principales.

la Mosa. Lloraron sus envidias una a una con las propias naciones las extrañas. si un tiempo fuertes. YA FORMIDABLE Y ESPANTOSO SUENA. vi que el sol bebía los arroyos del hielo desatados. vi que. poderoso caballero es don Dinero. Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día. Y pues al pobre lo entierra y hace pruprio al forastero. Si agradable descanso. Salíme al campo. mi báculo. MUERTO EN LA PRISIÓN Faltar pudo su patria al grande Osuna. Entré en mi casa. Vencida de la edad sentí mi espada. la muerte en traje de dolor envía. (mirad si es harto sagaz). amancillada. viene espíritu en miserias añudado? Llegue rogada. que con sombras hurtó su luz al día. señas da su desdén de cortesía: más tiene de caricia que de pena. pues mi bien previene.que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas. pero no a su defensa sus hazañas. 188 MIRE LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA. ya desmoronados. más corvo y menos fuerte. se acerca. y del monte quejosos los ganados. de quien él hizo esclava la fortuna. 189 . Diole el mejor lugar Marte en su cielo. no asustado. Y pues las hace bravatas desde una bolsa de cuero. y la última hora. por quien caduca ya su valentía. de la carrera de la edad cansados. el llanto militar creció en diluvio. su tumba son de Flandes las campañas y su epitafio la sangrienta luna. ¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar. piadosa. Miré los muros de la patria mía. poderoso caballero es don Dinero. Más valen en cualquier tierra. SONETOS MEMORIA INMORTAL DE DON PEDRO GIRÓN. y Trinacria al Mongibelo. sus escudos en la paz. En sus exequias encendió al Vesubio Parténope. paz serena. el Rin. hálleme agradecido. y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte. que rodelas en la guerra. mi vida acabe y mi vivir ordene. DUQUE DE OSUNA. de anciana habitación era despojos. de temor y sombras llena. negra y fría. diéronle muerte y cárcel las Españas. el Tajo y el Danubio murmuran con dolor su desconsuelo.

por ocho santos que haré lo que hacer suelo sin tardanza!» Mas uno.. cansado del oficio de la pica. iris listado de oro. por ver que ya su bolsa le repica. nariz tan fiera. mas no del ejercicio picaresco. que pasados los siglos horas fueron. Erase un naricísimo infinito. érase un elefante boca arriba.. érase un peje espada muy barbado. Erase un espolón de una galera. nieve y grana. UN VALENTÓN Un valentón de espátula y gregüesco. Si limosna no alcanza. muchísimo nariz. a la tarde serán lástima vana durmiendo en brazos de la noche fría. «¿Con quién habla? —le dice al tiracantos—. «Den voacedes. por Dios. a un corrillo llegó de gente rica.A UNA NARIZ Erase un hombre a una nariz pegado. Estas que fueron pompa y alegría despertando al albor de la mañana. ¡cuerpo de Dios con él y su crianza! 190 191 . era Ovidio Nasón más narizado. y para envejecerse florecieron: cuna y sepulcro en un botón hallaron. Era un reloj de sol mal encarado. érase una alquitara pensativa. retorciendo el mostacho soldadesco. las doce tribus de narices era. érase una pirámide de Egito. que a la muerte mil vidas sacrifica. será escarmiento de la vida humana: ¡tanto se emprende en término de un día! A florecer las rosas madrugaron. Este matiz que al cielo desafía. que a sacar la espada empieza. que en la cara de Anas fuera delito. ¿qué es lo que suele hacer en tal querella?» Respondió el bravonel: «¡Irme sin ella!» PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (1600-1681) SONETO ESTAS QUE FUERON. Tales los hombres sus fortunas vieron: en un día nacieron y expiraron. érase una nariz sayón y escriba. érase una nariz superlativa. a mi pobreza —les dice—. donde no. y en el nombre de Dios pidió refresco.

justicia o razón negar a los hombres sabe privilegio tan suave. sierpe de plata. y apenas bajel de escamas sobre las ondas se mira. la humana necesidad le enseña a tener crueldad. midiendo la inmensidad de tanta capacidad como le da el centro frío: ¿y yo con más albedrío tengo menos libertad? Nace el arroyo. ¿qué privilegio tuvieron que yo no gocé jamás? Nace el ave. cuando. Sólo quisiera saber para apurar mis desvelos (dejando a una parte. aunque si nací. cuando a todas partes gira.LA VIDA ES SUEÑO (Fragmento primero) JORNADA PRIMERA ESCENA II SEGISM. que le da la majestad del campo abierto a su huida: ¿y teniendo yo más vida tengo menos libertad? En llegando a esta pasión. aborto de ovas y lamas. celebra de las flores la piedad. que no respira. para castigarme más. un volcán. pretendo. 193 . un Etna hecho. ya que me tratáis así. cuando las etéreas salas 192 corta con velocidad. ya entiendo qué delito he cometido: bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor. atrevido y cruel. y con las galas que le dan belleza suma. ¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! Apurar. o ramillete con alas. músico. qué más os pude ofender. entre las ñores se quiebra. cielos. quisiera arrancar del pecho pedazos del corazón: ¿qué ley. cielos. monstruo de su laberinto ¿y yo con mejor instinto tengo menos libertad? Nace el pez. qué delito cometí contra vosotros naciendo. culebra que entre flores se desata. cuando. pues el delito mayor del hombre es haber nacido. ¿No nacieron los demás? Pues si los demás nacieron. negándose a la piedad del nido que deja en calma: ¿y teniendo yo más alma tengo menos libertad? Nace el bruto y con la piel que dibujan manchas bellas apenas signo es de estrellas (gracias al docto pincel). el delito de nacer). y apenas. apenas es flor de pluma.

y la experiencia me enseña que el hombre que vive. ¿Qué es la vida? Una ilusión. y en el mundo. esta ambición. Sueña el rey que es rey y vive con este engaño mandando. a un bruto y a un ave? (Fragmento segundo) ESCENA XIX Es verdad. en conclusión.excepción tan principal. que toda la vida es sueño y los sueños. una ficción. Yo sueño que estoy aquí des Las prisiones cargado. y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. pues estamos en mundo tan singular. aunque ninguno lo entiende. y este aplauso que recibe prestado. 194 sueña el que agravia y ofende. hasta despertar. que el vivir sólo es soñar. sueña el que afana y pretende. que Dios le ha dado a un cristal. y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¿y hay quien intente reinar viendo que ha de dispertar en el sueño de la muerte? Sueña el rico en su riqueza que más cuidados le ofrece. sueños son. a un pez. disponiendo y gobernando. sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza. y el mayor bien es pequeño. pues reprimamos esta fiera condición. una sombra. . sueña lo que es. por si alguna vez soñamos: y sí haremos. ¿Qué es la vida? Un frenesí. sueña el que a medrar empieza. todos sueñan lo que son. esta furia. en el viento escribe.

SIGLO XVIII .

La idea de Juan Pérez fue abatida. de Solís intrincada. ¡infeliz suerte! ¡Oh. pero ya sus comentos le hacen raro. en vida. que al varón más fuerte después de ajarlo. y nos dejó en lo cómico un veneno que nos hemos bebido sin reparo. y que en algunas coplas fue obsceno. miserable. predicas estas honras en su muerte! 199 .NEOCLASICISMO DIEGO TORRES Y VILLARROEL (1693-1770) PAGO QUE DA EL MUNDO A LOS POETAS Dícese de Quevedo que fue claro. Góngora puede ser que fuese bueno. El Calderón. que nos lo venden caro. sólo de lo amatorio fue muy lleno. ciencia pobre! ¡Facultad perdida! ¡Mundo borracho.

y Fátima la preciosa. como los que el vulgo vio ser lidiados aquel día. hija de Alí el alcadí. La bella Zaida ocupó sus dorados miradores que el arte afiligranó. junto al pueblo que se llama. Salió un toro del toril y a Tarf e tiró por tierra. vencida a sus ruegos. No en la vegas de Jarama pacieron la verde grama nunca animales tan fieros. y con espejos y flores y damascos adornó. Traía un ancho listón con uno y otro matiz 201 .NICOLÁS FERNANDEZ DE MORATIN (1737-1780) FIESTA DE TOROS EN MADRID Madrid. Añafiles y atabales. en cuyo obsequio muy fino corrió de un vuelo el camino el moraicel de Alcabón. la sangrienta lid dudosa. mostraron los amadores. que. de la hermosa Zaida amante las ordena celebrar por si la puede ablandar el corazón de diamante. arde en fiestas en su coso por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo. Pasó. por sus peces. Aja de Jetafe vino. que atiende a ver en la arena. la dicha de sus amores. de la Alcarria en que habita. y de lejos muchas de ellas: las más apuestas doncellas que España entonces tenía. y luego a Benalguacil. después con Hamete cierra el temerón de Conil. y Zahara la de Alcorcón. y todo en torno resuena. y en la fiesta que gozó. hicieron salva. Su bravo alcaide Aliatar. cada cual más hermosa. De Adamuz y la famosa Meco llegaron allí dos. llevó a asombrar a Madrid su amante Audalla. desde Aravaca a Madrid. castillo famoso que al rey moro alivia el miedo. 200 Jarifa de Almonacid. y en pendones y preseas. y señales de mostrar su valentía los moros más principales. Y en adargas y colores en las cifras y libreas. de Viveros. Vinieron las moras bellas de toda la cercanía. hubo pandorgas y fuegos con otros nocturnos juegos que dispuso el adalid. con militar armonía. adalid del castillo de Zorita. El ancho circo se llena de multitud clamorosa. la popular alegría muchas heridas costó.

Nunca mi espada venciera. 203 . va a ponérsele delante: la fiera le acometía. Todos miran a Aliatar. juveniles alientos. Todo galán pretendía ofrecerle vencedor a la dama que servía. Dio vuelta hiriendo y matando. «Sobre un caballo alazano. a los de a pie que encontrara. pero Zaida dio respuesta diciendo que puede entrar. o a lo menos de venganza. cuando en un potro ligero vieron entrar en la plaza un bizarro caballero. demanda licencia. las damas se quieren ir. y sin que el rejón le plante le mató una yegua pía.hecho un lazo por airón. se para. en el yelmo los plumajes. cubierto de galas y oro. urbano. de Guadalajara. Era el caballo galán. sobre la enhiesta cerviz clavado con un arpón. El alcaide. belfo labio. vergel de diversas flores. y el mote dice a la orilla. muy zambrero. Gorguera de anchos follajes. Sonrosado. Otra monta acelerado: le embiste el toro de un vuelo cogiéndole entablerado. huyó mal herido al golpe fiero. inquieto ardor. En el arzón de la silla ancho escudo reverbera con blasones de Castilla. con la vista amenazando. gruesa lanza. Mas viendo se culparía. por eso perdió Almanzor el potro que más quería. cuando un potrero que llega de la puerta de la Vega 202 hincó la rodilla y dijo:. porque en lance tan incierto el caudillo no ha de entrar. albo color. rodó el bonete encarnado con las plumas por el suelo. porque la fiesta empezada no puede ya proseguir. y emplazándose. que. Cuelga la rubia guedeja por donde el almete sube. Ninguno al riesgo se entrega y está en medio el toro fijo. con recamado pendón. y una cifra a ver se alcanza que es de desesperación. Suspenso el concurso entero entre dudas se embaraza. de una cristiana primores.» Mucho le pesa a Aliatar. en el florido verdor de sus lozanos abriles. En la cuja. y desde un caballo overo el moro de Horche cayó. para alancear un toro un caballero cristiano. no se quiere aventurar. la plebe grita indignada. aunque tres toros ha muerto. porque en tan solemne fiesta nada se debe negar. el circo desocupando. cual mirarse tal vez deja del sol la ardiente madeja entre cenicienta nube. Nadie se atreve a salir. por los visos y celajes.

La mora se pone en pie y sus doncellas detrás. las narices dilatadas. ni más hermoso paseo.» Sin descubrirle quién es. enfurecido además. con su señora se encara. Y supo que. muestra cuan celoso esté. sueños no son. y suspira: «Señora. el cristiano. marcha al combate cruel. fugitivo de la corte de Fernando. de más gallardo ademán: cabos negros. El bruto se le ha encarado desde que le vio llegar. así los cielos. el alcaide que lo ve. y al toro busca en sonoro tropel. 205 . de jazmines y de azahar. y algunos le llaman Cid. como ese doncel que. por donde se abrió después el cubo de la Almudena. Suena un rumor placentero entre el vulgo de Madrid: «No habrá mejor caballero. vertiendo pomos de olor. apenas vivo. y así la dice. dicen. Dio la vuelta al rededor. vencidos de mi ruego y aflición. alza el galope. Tal vez a Madrid se acerca con frecuentes correrías y todo en torno la cerca. Mas cuando en medio se para. Crece la algazara. acerquen a mis oídos las campanas de León. cabeza pequeña. muy tostado y alazán. está a Jimena adorando y en su memoria cautivo. ¡déte el profeta favor!» Causaba lástima y grima su tierna edad floreciente. y alrededor ha observado sin moverse de un lugar. todos quieren que se exima del riesgo. la Zaida desde una almena le habló una noche cortés. hacen de ámbar y alcanfor pebeteros exhalar. Las doncellas. Por eso le ha conocido. observa sus saetías. el soberbio castellano. al pasar. decían. y brioso. y él solamente ni recela ni se estima.el bruto más generoso. y de más cerca le mira la cristiana esclava Aldara. vista feroz y encendida. y él torciendo las riendas de oro. 204 es Rodrigo de Vivar. Nunca en el ancho rodeo que da Betis con tal fruto pudo fingir el deseo más bella estampa de bruto. arroyadas y ancha alberca. tanto asombro viene a dar a todo el pueblo africano. ufano. que en medio de aclamaciones el caballo ha detenido delante de sus balcones y la saluda rendido. de tanta gala asombrado. en el mundo entero». los ojos que le veían lleva prendados de amor: «¡Alah te salve!. Larga cola recogida en las piernas descarnadas. erguida.

de envidia ardiendo se ve. La arena escarba. si no os dignáredes ser con él benigna.» Y besando el rico don. la fiereza y el último aliento lanza. con heroico atrevimiento. Rodrigo. vase retirando atrás para que la fuerza sea mayor. A caballo.Cual flecha se disparó despedida de la cuerda. detrás de la oreja izquierda la aguda lanza le hirió. por conservar el favor de tan gentil caballero. y. y en ronca voz: «Castellano. con más decoros suelo yo dar de mi mano. el suelo huele y le moja en ardiente resoplido. La cola inquieto menea. el rostro placentero. 207 . Mas. Pero Aliatar el caudillo. mudo y atento. y turbada: «Señor. yo le admito y le venero. para agradar al doncel. le dice. la diestra oreja mosquea. sobre un tremecén rosillo lozaneándose fue. o el monte y valle se hundía. aunque bien entiendo ser favores excesivos. 206 mas rota con gran pujanza la alta nuca. como estaba. se engalla el toro y altera. el lazo alcanzó con que el toro se adornaba: en su lanza le clavó y a los balcones llegaba. ni llama así fulminante cruza en negra oscuridad con relámpagos delante. claramente conociera cuánto le cuesta cuidado el que tanto riesgo espera. y el ímpetu más. advertid que a mí me basta saber que no lo debo ofrecer a otra persona en Madrid. de espuma y sudor bañada. al estrépito tronante de sonora tempestad. se desgaja estrago haciendo. sobre la espalda la arroja con el hueso retorcido. ofendido. La confusa vocería que en tal instante se oyó fue tanta. dijo. y segunda vez le mete sutil la punta acerada. segunda vez acomete. trémulo y amarillo. Y alzándose en los estribos le alarga a Zaida. diciendo: «Sultana. ¡ay. y finge acometimiento. de tal suerte le embistió. si no penachos de toros. horrendo el animal espantoso! Jamás peñasco tremendo del Cáucaso cavernoso. como el bruto se abalanza con terrible ligereza. le prende con afición al lado del corazón por brinquiño y por joyel. el pueblo. El que en esta ocasión viera de Zaida el rostro alterado. mi corto don admitiendo. que parecía que honda mina reventó. que le embiste. Brama la fiera burlada. Pero ya Rodrigo espera.» Ella.

juró por la cruz el Cid de su vencedora espada de no quitar la celada hasta que gane Madrid. Alzo los ojos al verter el vaso de leche blanca y el de miel sabrosa. que jamás oíste otra tan triste lastimosa pena como la mía. testigo el pueblo. Y es fama que. Sobre tus aras mis ofrendas pongo. ninguno se iguala. que. dijo el de Vivar. Ya el eco suena por los altos techos del noble alcázar. JOSÉ CADALSO (1741-1782) A VENUS Madre divina del alado niño. recelando que en Madrid tenga partido. Baje tu carro desde el alto Olimpo entre las nubes del sereno cielo. Cerca del ara de tu templo. 209 208 . respondo». tocaron a armar. No te detenga con amantes brazos Marte. viendo como tardó. y al muro se abalanzó. y espera a Aliatar. y concertado con mi tono el suyo te llaman madre. de luceros Heno y tachonado. Ya fiero bando con gritos su muerte o prisión pedía. sin que nadie administre orden. rápido vuelo traiga tu querida blanca paloma. y la lanza al ristre pone. oye mis ruegos. lleno de estrellas. Entre la Monclova y Soto tercio escogido emboscó. vieras que en toda la tierra al valor que dentro encierra Madrid. por mi voz llamado. y por el parque florido salió con él razonando. se templó disimulando. este infelice tu venida aguarda: baja volando. cuyo piso huellas. que deja su rigor al verte. mas. oyó el alborozo. El alcaide. Ni las delicias de las sacras mesas. en Pafos. alegre brinda Jove con la copa de Ganimedes. entre los himnos que tu pueblo dice. iban la fuerza a embestir: tal era ya su furor. llenos de ambrosía. Y si no vieran salir por la puerta a su señor. cuando a los dioses. cuando se oyó en los distritos del monte de Leganitos del Cid la trompetería. ni el que por muerte se llamó tu esposo sin merecerlo. Y si vinieras de guerra cual vienes de fiesta y gala. y Zaida a le despedir.las cabezas del cristiano. se acerca.» «Así. a la bajada.

. Cuál absorto la contempla y a la aurora la compara cuando más alegre sale y el cielo de su albor baña. y asoma por los collados de luceros coronada. niños y matronas. madre de amores! Vírgenes tiernas. todo lo avasalla. los Amores la rodean y las Gracias la acompañan. que es como el cielo su rostro cuando en la noche callada brilla con todas sus luces y los ojos embaraza. y cuanto más la contemplan. ya Venus liega. JUAN MELENDEZ VALDES (1754-1817) ROSANA EN LOS FUEGOS Del sol llevaba la lumbre. para abrasar todo el valle en mil amorosas ansias. Ni las músicas se atienden. así como en el valle descuella la altiva palma 210 cuando sus verdes pimpollos hasta las nubes levanta. a la luna. que todos corren por verla y al verla todos se abrasan. mirtos y jazmines esta mi frente. cuál. una noche que a los fuegos salió. Venus. ¡oh madre. de amor mata a los pastores y de envidia a las zagalas. sobresaliendo entre todas cual fresca rosa entre zarzas. cuál. ya mi deseo coronaste. así entre sus compañeras el nevado cuello alza. la fiesta de Pascua. Por doquiera que camina lleva tras sí la mañana. y la alegría del alba. Otros pasmados la miran y mudamente la alaban. ¡Oué de suspiros se escuchan! ¡Qué de vivas y de salvas! No hay zagal que no la admire y no se esmere en loarla. en sus celestiales ojos la hermosísima Rosana. el aire suene con alegres himnos. o cual vid de fruto llena que con el olmo se abraza. y sus vastagos extiende al arbitrio de las ramas. ni se gozan las lumbradas. tu belleza veo.. miro resplandor celeste bajar al templo. El Céfiro la acaricia y mansamente la halaga.. muy más hermosa la hallan..ciño con rosas. al fresco y verde aliso que crece al margen del agua cuando más pomposo en hojas en su cristal se retrata. y donde se vuelve rinde la libertad de mil almas. júbilo santo. 211 . si muestra llena su esfera de plata. vuestra diosa viene. Y ella. Todos los ojos se lleva tras sí. Ya.

a quebrantar su furia siempre encontraba costas españolas. sin que nada baste 212 a darme la vida que allá te llevaste. Doquiera España. en el Asia. el amor vive en tus ojos y la gloria está en tu cara. yo la doy por bien robada. toda eres perfecta. Tu talle. benigna. la que a todas las zonas extendía su cetro de oro y su blasón divino? Volábase a Occidente. y abrase la envidia al pueblo hermosísima aldeana. de mí: muérome de amores desde que te vi. que salió libre a los fuegos y volvió cautivo a casa. mas sin osar murmurarla. Ora en el cieno del oprobio hundida. decidme. MANUEL JOSÉ QUINTANA (1772-1857) A ESPAÑA. como esclava en mercado. y el vasto mar Atlántico sembrado se hallaba de su gloria y su fortuna. qué de envidias se encienden! ¡Ay.» Esto un zagal le decía con razones mal formadas. El soberano vuelo de la atrevida fantasía para abarcarla se cansaba en vano. De amores me muero. que mi humildad te consagra. en los confines del África. Y donde quier que revolver sus olas él intentase. igual en el valle. Y desde entonces perdido el día a sus puertas le halla. la nación que un día reina del mundo proclamó el Destino. la tierra sus mineros le rendía. toda eres donaire y gracia. en el preciado seno de América. allí España. mas recibe el don. qué de celos que causa en las serranas del Tormes su perfección sobrehumana! Las más hermosas la temen. tu gala y donaire. ya aguardaba 213 . que como el oro más puro no sufre una leve mancha. tu aseo. DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN DE MARZO ¿Qué era. una y mil veces bien haya. Del cielo son ellos y tú un serafín: muérome de amores desde que te vi. sus perlas y coral el Océano. «Bien haya tu gentileza. no tienen. si ya no te dueles. serrana. ayer le cantó esta letra echándole la alborada: «Lindazagaleja de cuerpo gentil. La libertad me has robado. abandonada a la insolencia ajena. Toda. benigna. muérome de amores desde que te vi.¡Ay.

Sus guerreros feroces con gritos de soberbia el viento llenan. como en el seno oscuro de nube tormentosa en el estío relámpago fugaz brilla un momento que añade horror con su fulgor sombrío. oh Iberia? ¿Qué viste ya. único asilo y sacrosanto escudo al ímpetu sañudo del fiero Atila que a Occidente oprime! 215 . ahora sublime. ya ni en su popa las guirnaldas se ven que antes le ornaban. honda tristeza. Llega el momento. ¡Oh. y al gran impulso de su justa saña rompió el volcán que en su interior hervía. los colosos de oprobio y de vergüenza que nuestro bien en su insolencia ahogaban? Su gloria fue. en señal de esperanza y de contento. Desenterrad la lira de Tirteo. rota la vela. ni. los martillos suenan. y fiero exclama: «El Occidente es mío. ahogando cuanto el contagio perdonó. ¡Qué de plagas. la flámula riendo al aire ondea. gimen los yunques. y a la trompa de Marte aliento dimos. Cesó en su dulce canto el pasajero. ¿Qué en tanto tiempo viste por tus inmensos términos. y el aire abierto a la radiante lumbre del sol. ¡ay!.» Bárbaro gozo en su ceñuda frente resplandeció. no aprisionado en estrecho recinto.la ruda argolla y la servil cadena. por los yermos del mar. y nos vimos rotos en tierra y rotos en los mares. tres veces. en que se apoca el numen en el pecho y el aliento fatídico en la boca. a naufragar camina. pobre bajel. viendo que aún hay Castilla y castellanos. sagrado río. ¡Guerra. oh Dios! Su aliento impuro la pestilente fiebre respirando. mas no en el arpa de oro que mi cantar sonoro acompañó hasta aquí. infestó el aire. sin igual miseria. arden las forjas. precipitas al mar tus rubias ondas. consternados y pálidos se esconden. vergüenza! ¿Acaso 214 pensáis que espadas son para el combate las que mueven sus manos codiciosas? No en tanto os estiméis. de tu vil servidumbre acerbo fruto? Así. y del Tajo las márgenes responden: «¡Venganza!» ¿Dónde están. tiende su mano el tirano del mundo al Occidente. la hambre enflaquecida tendió los brazos lívidos. en fin. diciendo: «Ya acabaron los tiranos. Sus déspotas antiguos. y tú. nombre tremendo. sino funesto luto. allí volaré yo. Estremecióse España del indigno rumor que cerca oía. terror de muerte silencioso y frío. abierto el lado. orgulloso y fiero. ahogó su vocerío el ronco marinero. resuena el eco de venganza en torno. y allí cantando con voz que atruene en derredor la sierra. tres veces de Jano el templo abrimos. y él va a estrellarse al áspero bajío. lanzaré por los campos castellanos los ecos de la gloria y de la guerra.» ¡Oh triunfo! ¡Oh gloria! ¡Oh celestial momento! ¿Con qué puede ya dar el labio mío el nombre augusto de la patria al viento? Yo le daré. terror de muerte en torno le rodea. los dioses tutelares su escudo nos negaron. en la alta cumbre del riscoso y pinífero Fuenfría. esposas cadenas son que en vergonzosos lazos por siempre amarren tan inertes brazos. de tormenta en tormenta despeñado. grillos. nuestro esplendor comienza. emponzoñó la vida.

salud! La heroica España. blandir el Cid su centelleante espada. y allá sobre los altos Pirineos. y de par en par abridme las puertas del corazón. volemos al combate. la mi madre. yo les diré. hunda en el polvo la cobarde frente. Yo me levantara un día cuando canta el ruiseñor. yo lo juro también. y el que niegue su pecho a la esperanza. a encontrar nuestros ínclitos mayores? «¡Salud. ella os lo manda: «¡Antes la muerte que consentir jamás ningún tirano!» Sí. ceñidme el casco fiero y refulgente. el pecho lleno de amor. venerables sombras. a la venganza. 216 y vencedora de su mal destino. 217 . yo lo juro. raza de héroes.» BARTOLOMÉ JOSÉ GALLARDO (1776-1852) BLANCA FLOR {CANCIÓN ROMÁNTICA) ¿A qué es puertas y ventanas clavar con tanto rigor. de amargo llanto los ojos. eterno objeto de ambición ajena. herencia inmensa que afanando os dimos? Despertad. en fiera y ronca voz pronuncian: «¡Guerra!» ¡Pues qué! ¿Con faz serena vierais los campos devastar opimos. En torvo ceño y desdeñosa pena. habed de mí compasión. Tal vez el gran torrente de la devastación en su carrera me llevará. si de par en par abiertas tengo las del corazón? Así. que vuestra gloria humille nuestra gloria. el momento llegó ya de arrojarse a la victoria: que vuestro nombre eclipse nuestro nombre. de entre el estrago universal y horrores levanta la cabeza ensangrentada. ¿Qué importa? ¿Por ventura no se muere una vez? ¿No iré. con su madre a solas lamenta su reclusión la bella niña cenceña. vuelve dar a la tierra amedrentada su cetro de oro y su blasón divino. No ha sido en el gran día el altar de la patria alzado en vano por vuestra mano fuerte. guerra. del hijo de Jimena animarse los miembros giganteos. y en este instante ya me siento mayor. el mes era de las flores. españoles! Es el Betis.¡Guerra. dice. nunca yo al mundo naciera. Dadme una lanza. ved cómo cruzan por los aires vanos. expirando. ved del Tercer Fernando alzarse airada la augusta sombra. ¡Madre. a regar las del balcón. Juradlo. madre de mi corazón. la del quebrado color. oh padres de la patria mía. y el valor exhalando que se encierra dentro del hueco de sus tumbas frías. y de par en par abiertas las puertas del corazón. su divina frente mostrar Gonzalo en la imperial Granada. pues tan sin ventura soy! Atended a las mis cuitas.

y abrióme de par en par las puertas del corazón. madre. en laúd con cuerdas de oro y de regalado son. olvidar no. ¡más infeliz. y a la fin fin nací yo. Vos madre. que de par en par me abriera las puertas del corazón. me claváis reja y balcón.. a la alborada. gala de la discreción. salud te envía tu infeliz amigo. y de tristeza el alma. madre mía. mata de amor. pero miréle. y de par en par le abrí las puertas del corazón. y. y de mirar tus ojos 219 . señora abuela ríñój mas por fin vos os velasteis. yo amo cual amasteis vos al que abrí de par en par las puertas del corazón. Si vos reñís. cual si yo su sol fuera. Si el querer bien es delito. Otro día. norabuena. me cantara esta canción: «¿Dónde estás.! y ni le arredra el temor de tocar la cruda llaga. si parla. si mira. la blanca niña. madre.. que de par en par le he abierto las puertas del corazón. Yo os obedezco sumisa. quiérale de buen querer. En fin. 218 que de par en par me pasa las puertas del corazón. de nieve el suelo. mas de esto os aviso yo: cada clavo que claváis es una flecha de amor. Si blanca. como abuela. madre. que de otra manera no. muchas las culpadas son que de par en par abrieron las puertas del corazón.. mi madre (¡no me lo demande Dios!). Yo le quiero bien.Un caballero pasara y me dijo: «¡Blanca Flor!» Y de par en par abrióme las puertas del corazón. vos amasteis. mal advertida. blanco de mi corazón?». «¿Que no mire?» — ¿Miro yo? Pero «que le olvide». El es gallardo y gentil. cubierto el cielo de apiñadas nubes. que aún brota sangre. yo callé.. FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA (1787-1862) EPÍSTOLA AL SEÑOR DUQUE DE FRÍAS CON MOTIVO DE LA MUERTE DE SU ESPOSA (Fragmento) Desde las tristes márgenes del Sena. es mi amante girasol. encantan sus labios. su decir dulce colorada me paró. y no me asomo al balcón: «¿Que no hable?» — Yo no hablo. a ti. ¡nunca le mirara yo! que de aquel negro mirar me abrasó en llama de amor. clavad.

truécase al fin en plácida tristeza. cara amigo ? Llega tm tiempo en que gastados del dolor los filos.. Yo mil veces he bendecido a Dios.. si no llorara nada el hombre?. ¿Quién en el mundo compró tan caro el triste privilegio de hablar de la desdicha. ese afán. esa angustia. sin aliento. un solo día en que no me mirases vil juguete de un destino fatal. y fíate de mí. Espera. juzgaba eterna mi profunda aflicción. cual débil rama que el huracán arranca y por los aires la remonta un instante y contra el suelo la arioja luego y la revuelca. llora.bañarse en nuevas lágrimas. y ni la dicha ni el placer envidia. pues... Llora.. cual vemos calmar la lluvia al mar tempestuoso. y grave insulto anunciarme que un tiempo fin tendría. ¿Lo creerás. repliégase en sí misma silenciosa. y yo otras veces lo dudé como tú... de la estoica virtud en tus oídos harán sonar la voz. pues. ¿Qué fuera. bajo el inmenso peso se rendía. entre tantas desdichas y miserias. que en el mundo del cáliz de amargura una vez y otra apuré hasta las heces.. de más saber y de mayor ventura. otros amigos fieles. embebecida el alma. impío. da crédito a mis voces. hasta que ya cansada. Y le tuvo: de Dios a los mortales es ésta otra merced que así tan sólo. y en ella absorta.. no hallé nunca más alivio al dolor que el dolor mismo: luchando el alma y reluchando en vano.. que nos dio el llanto para aliviar el corazón. ¿viste un día siquiera. ? En tantos años. esa congoja. ? SIGLO XIX . Tú dudas que así sea. sufrir pudieran la cansada vida. yo...

vive Dios. esas puertas se defiendan. y conde Benavente si él es duque de Borbón. No profane mi palacio un fementido traidor que contra su rey combate y que a su patria vendió.ROMANTICISMO DUQUE DE RIVAS (1791-1865) UN CASTELLANO LEAL ROMANCE PRIMERO «Hola. primo de reyes soy yo. mirad como bien nacidos de mi sangre y casa en pro. hidalgos y escuderos de mi alcurnia y mi blasón. y haber nacido español. pues si él es de reyes primo.» 223 . que no ha de entrar. por ellas quien no estuviere más limpio que lo está el sol. llevándole de ventaja que nunca jamás manchó la traición mi noble sangre.

para recibir mercedes y ver al emperador. el ancho y carnoso cuello. Apoyada en la cadera la potente diestra ha puesto. más que valiente. Un birrete de velludo con un blanco airón. 224 De brocado de oro y blanco viste tabardo tudesco. gozóse en ver prisionero a su natural señor. feroz. y con la siniestra halaga de un mastín muy corpulento. quedando todo en silencio. cual barba y bigote. pendiendo de una preciosa cadena. baldón. o del trato que dispone con el rey de Francia preso. el que lidiando en Pavía. siendo en su escudo las lisos. cuyas paredes adornan ricos tapices flamencos. al lado de una gran mesa. 225 .Así atronaba la calle una ya cascada voz. más bien que timbre. En la antecámara suena rumor impensado luego. sujeto por un joyel de diamantes y un antiguo camafeo. blanco y las orejas rubias. y a la que estaba a caballo sobre un negro pisador. y la excelsa y noble insignia del Toisón de Oro. cuando un tropel de caballos oye venir a lo lejos y ante el alcázar pararse. de pie estaba Carlos Quinto. de rubias martas orlado. los timbres de España ostenta y el águila del imperio. en la mitad de su pecho. que cubre de terciopelo. apaciguador del reino. el gran duque de Borbón. ante un sillón de respaldo que. con noble y tranquilo aspecto. de los pasados disturbios acaso está discurriendo. tanta majestad cubriendo. ROMANCE SEGUNDO En una anchurosa cuadra del Alcázar de Toledo. con gallardo y noble talle. rubio. Con el Condestable insigne. que en España era primero. o de asuntos de Alemania. descubre por ambos lados. y de pajes y escuderos llevando un tropel en pos cubiertos de ricas galas. entre bordado arabesco. y desabrochado y suelto. bien atusado el cabello. cuya puerta se cerró. dejando ver un justillo de raso jalde. agitada por Lutero. cubierto con primorosos bordados y costosos sobrepuestos. ufano de su traición. y que a Toledo ha venido. napolitano tapete con borlones de oro y flecos. que aprieta dos guantes de ámbar y un primoroso mosquero. que de un palacio salía.

Y aunque. sin saber qué responder al francés de enojo ciego. cuerpo enjuto. que veneración de lejos y miedo causa de cerca. ufano de la entereza de su esclarecido deudo. y con balbuciente lengua. bramando de ira y de rabia que enfrena mal el respeto. De fino lienzo gallego los puños y la gorguera. Golpe de honor y de aviso de que en el alcázar entra un grande. El Emperador un punto quedó indeciso y suspenso. cara seca. y con semblante muy noble. advertido. Y llamando a un gentilhombre. Con paso tardo. con el semblante severo. de noble lealtad modelos. a su noble rostro asoman la aprobación y el contento. por tener tales vasallos. y con mal borrado ceño. de altas esperanzas lleno. Era un viejo respetable. sube por las escaleras. ROMANCE TERCERO Sostenido por sus pajes desciende de su litera el conde de Benavente del alcázar a la puerta. le ofrece para calmarlo. con el semblante de azufre y con los ojos de fuego. con dos ojos como chispas. unos y otra guarnecidos con randas barcelonesas. cargados de largas cejas. Del español Condestable latió con orgullo el pecho. Mucho al de Borbón le debe y es fuerza satisfacerlo. las alabardas un golpe dan en la tierra. y de recamado ante un coleto a la leonesa. que el Toisón ha despreciado por ser orden extranjera. procura disimular cual discreto. mas de gravedad tan seria. Eran su traje unas calzas de púrpura de Valencia. y el gabán de paño verde con alamares de seda.ábrese al fin la mampara y entra el de Borbón soberbio. Un birretón de velludo con su cintillo de perlas. un desagravio completo. 227 226 . y al verle. Tan sóío de Calatrava la insignia española lleva. aunque firme. Y aunque en su interior se goza con el proceder violento del conde de Benavente. y con los que el ancho mundo será a sus glorias estrecho. manda que el de Benavente venga a su presencia presto. a quien se le debe todo honor y reverencia. acusa al de Benavente un desagravio pidiendo.

Grave el conde le saluda con una rodilla en tierra. contamine sus paredes.» Dijo el conde. Y a casa de un su pariente mandó que le condujeran. y Villalar y Pavía a un tiempo se le recuerdan. y la plática difícil con sagacidad empieza. Con respeto muy profundo. la real mano besó. aún mucho más del espera. purificaré con fuego. vuestra mi casa. respóndele Benavente. sin que tenga que rozarme con traidores. puesto que es voluntad vuestra. Vuestro soy. sus paredes y sus puertas. ROMANCE CUARTO Muy pocos días el duque hizo mansión en Toledo del noble conde ocupando los honrados aposentos. Mucho al de Borbón le debe. salones atravesando hasta la cámara regia.Al llegar a la antesala. vois sois mi rey en la tierra. que comedido se acerca. Y la noche en que el palacio dejó vacío. sus blasones envilezca. Pensativo está el monarca. Quedó absorto Carlos Quinto de ver tan noble firmeza estimando la de España más que la imperial diadema. no hay quien dar consejo pueda. El Emperador. de mí disponed y de ella. que a mí me sobra en Toledo donde vivir. que alce del suelo le ordena. al personaje recibe. 228 a vos ordenar os cumple de mi vida y de mi hacienda. partiendo 229 . Y entre severo y afable al cabo le manifiesta que es el que a Borbón aloje voluntad suya resuelta. y al de Benavente mucho considerar le interesa. cuyo solo aliento infesta. Con grave paso entra el conde sin que otro aviso preceda. Y en cuanto él deje mi casa. discurriendo cómo pueda componer aquel disturbio sin hacer a nadie ofensa. pero con la voz entera. cubrió su cabeza y retiróse bajando a do estaba su litera. Mi casa Borbón ocupe. mas como grande del reino sin descubrir la cabeza. antes de tornar yo a ella. En el sillón asentado y el codo sobre la mesa. los pajes que están en ella con respeto le saludan abriendo las anchas puertas. benigno. Dilación no admite el caso. vuestro vasallo. señor. abandonando la suya con cuanto dentro se encierra. destocando la cabeza: «Soy. pero no toquéis mi honra y respetad mi conciencia.

con su séquito y sus pajes, orgulloso y satisfecho, turbó la apacible luna un vapor blanco y espeso que de las altas techumbres se iba elevando y creciendo. A poco rato tornóse en humo confuso y denso, que en nubarrones oscuros ofuscaba el claro cielo. Después, en ardientes chispas y en un resplandor horrendo que iluminaba los valles, dando en el Tajo reflejos, y al fin su furor mostrando en embravecido incendio que devoraba altas torres y derrumbaba altos techos. Resonaron las campanas, conmovióse todo el pueblo, de Benavente el palacio presa de las llamas viendo. El Emperador, confuso, corre a procurar remedio, en atajar tanto daño mostrando tenaz empeño. En vano todo; tragóse tantas riquezas el fuego a la lealtad castellana levantando un monumento. Aún hoy unos viejos muros del humo y las llamas negros recuerdan acción tan grande en la famosa Toledo.

EL FARO DE MALTA Envuelve al mundo extenso triste noche, ronco huracán y borrascosas nubes confunden y tinieblas impalpables el cielo, el mar, la tierra. Y tú invisible te alzas, en tu frente ostentando de fuego una corona, cual rey del caos, que refleja y arde con luz de paz y vida. En vano ronco el mar alza sus montes y revienta a tus pies, do rebramante, creciendo en blanca espuma, esconde y borra el abrigo del puerto. Tú, con lengua de fuego, «Aquí está», dices, sin voz hablando al tímido piloto, que como a numen bienhechor te adora, y en ti los ojos clava. Tiende apacible noche el manto rico, que céfiro amoroso desenrolla, recamado de estrellas y luceros, por él rueda la luna. Y entonces tú, de niebla vaporosa vestido, dejas ver en formas vagas tu cuerpo colosal, y tu diadema arde al par de los astros. Duerme tranquilo el mar; pérfido, esconde rocas aleves, áridos escollos; falso señuelo son, lejanas cumbres engañan a las naves. Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca; tú, cuya inmoble posición indica el trono de un monarca, eres su norte, les adviertes su engaño. Así de la razón arde la antorcha, en medio del fulgor de las pasiones o de aleves halagos de fortuna, a los ojos del alma.
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Desque refugio de la airada suerte en esta escasa tierra que presides, y grato albergue el cielo bondadoso me concedió, propicio, ni una vez sólo a mis pesares busco dulce olvido del sueño entre los brazos sin saludarte y sin tornar los ojos a tu espléndida frente. ¡Cuántos, ay, desde el seno de los mares al par los tornarán...! Tras larga ausencia unos, que vuelven a su patria amada, a sus hijos y esposa, otros, prófugos, pobres, perseguidos, que asilo buscan, cual busqué, lejano, y a quienes que lo hallaron tu luz dice, hospitaria estrella. Arde, y sirve de norte a los bajeles, que de mi patria, aunque de tarde en tarde, me traen nuevas amargas y renglones con lágrimas escritos. Cuando la vez primera deslumbraste mis afligidos ojos, ¡cuál mi pecho, destrozado y hundido en amarguras, palpitó venturoso! Del Lacio moribundo las riberas huyendo inhospitables, contrastado del viento y mar entre ásperos bajíos, vi tu lumbre divina. Viéronla como yo los marineros, y, olvidando los votos y plegarias que en las sordas tinieblas se perdían, «¡¡Malta!! ¡¡Malta!!», gritaron; y fuiste a nuestros ojos la aureola que orna la frente de la santa imagen en quien busca afanoso peregrino la salud y el consuelo. Jamás te olvidaré, jamás... Tan sólo trocara tu esplendor, sin olvidarlo, rey de la noche, y de tu excelsa cumbre la benéfica llama, por la llama y los fúlgidos destellos que lanza, reflejando al sol naciente,
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el arcángel dorado que corona de Córdoba la torre.

JOSÉ MARÍA HEREDIA (1803-1839) NIÁGARA Dadme mi lira, dádmela, que siento en mi alma estremecida y agitada arder la inspiración. ¡Oh! ¡Cuánto tiempo en tiniebjas pasó, sin que mi frente brillase con su luz...! Niágara undoso, sola tu faz sublime ya podría tornarme el don divino que ensañada me robó del dolor la mano impía. Torrente prodigioso, calma, acalla tu trueno aterrador; disipa un tanto las tinieblas que en torno te circundan, y déjame mirar tu faz serena, y de entusiasmo ardiente mi alma llena. Yo digno soy de contemplarte; siempre lo común y mezquino desdeñando, ansié por lo terrífico y sublime. Al despeñarse el huracán furioso, al retumbar sobre mi frente el rayo, palpitando gocé; vi el Océano azotado del austro proceloso combatir mi bajel, y ante mis plantas sus abismos abrir, y amé el peligro y sus iras amé; mas su fiereza en mi alma no dejara la profunda impresión que tu grandeza. Corres sereno y majestuoso, y luego, en ásperos peñascos quebrantado,
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te abalanzas violento, arrebatado, como el destino, irresistible y ciego. ¿Qué voz humana describir podría de la sirte rugiente la aterradora faz? El alma mía en vagos pensamientos se confunde al contemplar la férvida corriente, que en vano quiere la turbada vista en su vuelo seguir al borde oscuro del precipicio altísimo; mil olas, cual pensamiento rápidas pasando, chocan y se enfurecen, y otras mil y otras mil ya las alcanzan, y entre espuma y fragor desaparecen. Mas llegan..., saltan... El abismo horrendo devora los torrentes despeñados crúzanse en él mil iris, y asordados vuelven los bosques el fragor tremendo, Al golpe violentísimo en las peñas rómpese el agua y salta, y una nube de revueltos vapores cubre el abismo en remolinos, sube, gira en torno, y al cielo cual pirámide inmensa se levanta, y por sobre los bosques que le cercan al solitario cazador espanta. Mas ¿qué en ti busca mi anhelante vista, con inquieto afanar? ¿Por qué no miro alrededor de tu caverna inmensa, las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas, que en las llanuras de mi ardiente patria nacen del sol a la sonrisa, crecen, y al soplo de la brisa del Océano bajo un cielo purísimo se mecen? Este recuerdo a mi pesar me viene... Nada, ¡oh Niágara!, falta a tu destino, ni otra corona que el agreste pino a tu terrible majestad conviene. La palma y mirto, y delicada rosa, muelle placer inspiren y ocio blando en frivolo jardín; a ti la suerte guarda más digno objeto y más sublime.
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El alma libre, generosa y fuerte viene, te ve, se asombra, menosprecia los frivolos deleites y aun se siente elevar cuando te nombra. ¡Dios, Dios de la verdad!, en otros climas vi monstruos execrables blasfemando tu nombre sacrosanto, sembrar error y fanatismo impío, los campos inundar con sangre y llanto de hermanos atizar la infanda guerra y desolar frenéticos la tierra. Vilos, y el pecho se inflamó a su vista en grave indignación. Por otra parte, vi mentidos filósofos, que osaban escrutar tus misterios, ultrajarte, y de impiedad al lamentable abismo a los míseros hombres arrastraban. Por eso siempre te buscó mi mente en la sublime soledad; ahora entera se abre a ti; tu mano siente en esta inmensidad que me circunda, y tu profunda voz baja a mi seno de este raudal en el eterno trueno. ¡Asombroso torrente! ¡Cómo tu vista mi ánimo enajena y de terror y admiración me llena! ¿Dó tu origen está? ¿Quién fertiliza por tantos siglos tu inexhausta fuente? ¿Qué poderosa mano hace que al recibirte no rebose en la tierra el Océano? Abrió el Señor su mano omnipotente, cubrió su faz de nubes agitadas, dio su voz a tus aguas despeñadas y ornó con su arco tu terrible frente. Miro tus aguas que incansables corren, como el largo torrente de los siglos rueda en la eternidad: así del hombre pasan volando los floridos días y despierta el dolor... ¡Ay!, ya agotada siento mi juventud, mi faz marchita, y la profunda pena que me agita
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ruga mi frente de dolor nublada. Nunca tanto sentí como este día mi mísero aislamiento, mi abandono, mi lamentable desamor... ¿Podría un alma apasionada y borrascosa sin amor ser feliz...? ¡Oh! ¡Si una hermosa digna de mí me amase y de este abismo al borde turbulento mi vago pensamiento y mi andar solitario acompañase! ¡Cuál gozara al mirar su faz cubrirse de leve palidez, y ser más bella en su dulce terror, y sonreírse al sostenerla en mis amantes brazos...! ¡Delirios de virtud...! ¡Ay!, des-terrado, sin patria, sin amores, sólo miro ante mí llanto y dolores. ¡Niágara poderoso! Oye mi última voz; en pocos años ya devorado habrá la tumba fría a tu débil cantor. ¡Duren mis versos cual tu gloria inmortal! Pueda, piadoso, al contemplar tu faz algún viajero, dar un suspiro a la memoria mía. Y yo, al hundirse el sol en Occidente, vuele gozoso do el Creador me llama, y al escuchar los ecos de mi fama alce en las nubes la radiosa frente.

JOSÉ DE ESPRONCEDA
(1808-1842) CANTO A TERESA
DESCANSA EN PAZ

Bueno es el mundo, ¡bueno!, ¡bueno!, ¡bueno! Como de Dios, al fin, obra maestra, por todas partes de delicias lleno, de que Dios ama al hombre hermosa muestra. Salga la voz alegre de mi seno a celebrar esta vivienda nuestra. ¡Paz a los hombres! ¡Gloria en tas alturas! ¡Cantad en vuestra jaula, criaturas! (María, por don Miguel de ios Santos Alvarez.)

¿Por qué volvéis a la memoria mía, tristes recuerdos del placer perdido, a aumentar la ansiedad y la agonía de este desierto corazón herido? ¡Ay!, que de aquellas horas de alegría le quedó al corazón sólo un gemido, y el llanto que al dolor los ojos niegan lágrimas son de hiél que el alma anegan. ¿Dónde volaron, ¡ay!, aquellas horas de juventud, de amor y de ventura, regaladas de músicas sonoras, adornadas de luz y de hermosura? Imágenes de oro bullidoras, sus alas de carmín y nieve pura, al son de mi esperanza desplegando, pasaban, ¡ay!, a mi alrededor cantando. Gorjeaban los dulces ruiseñores,
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¡Ilusiones que llora el alma mía! ¡Oh! ¡Cuan suave resonó en mi oído el bullicio del mundo y su ruido! Mi vida entonces.el sol iluminaba mi alegría. lamentando su ausencia y su fortuna. la adusta frente del noble Bruto. entiende. cual las olas que azota con violenta cólera impetuoso torbellino. vago y solitario encanto que en inefable amor el alma enciende. en ansia ardiente de amor volaba.. do sus pesares cantó tal vez con eco lastimero. velera. 239 . bramadora. que inspira al alma celestial ternura. ¡Una mujer! En el templado rayo de la mágica luna se colora. del sol poniente al lánguido desmayo. con los ojos extáticos seguía la nave audaz que en argentada raya volaba al puerto de la patria mía. arrancada de sus patrios lares. la voz atronadora y elocuente del orador de Atenas. volando tras la imagen peregrina el corazón de su ilusión divina. ¡ay!.. recogida. la plebe atenta en mi voz escuchaba su destino. que del barro al espíritu desprende. El puñal de Catón. la forma bella que cruzó gallarda. agreste. el amor. soñaba el héroe ya. sobre las cumbres que florece mayo. una ola tras otra. y al espantado pueblo arrebatando. la libertad. la bandera contra el tirano Macedonio alzando. cual guerrera nave que el puerto deja por la vez primera. y al soplo de los céfiros suave orgullosa desplega su bandera. la doctrina de Sócrates severa. la mujer y la voz de su dulzura. Hay una voz secreta. joven cautiva al rayo de la luna. tal vez inquieto y con mortal recelo. ya el caballero. oír pensaba y armonioso acento de una mujer al suspirar del viento. del trovador el arpa y los cantares: del gótico castillo el altanero 238 antiguo torreón. un dulce canto. hollando y diviendo vencedora. el dulce anhelo del amor que aguarda. el bosque mansamente respondía. brotaba entonces abundante río de ilusiones y dulce desvarío. al trovador soñaba. mi espíritu encendía. que el alma sólo. yo. y el alma pura de su dicha ufana. la ansiada cita que en llegar se tarda al impaciente y amoroso anhelo.. en el mar del mundo. y al mar dejando que a sus pies alabe su triunfo en roncos cantos. Yo. solo y perdido en la arboleda umbría. continuo imaginando en mi fe pura sueños de gloria al mundo y de ventura. A un tiempo mismo en rápida tormenta mi alma alborotaban de contino. un sentimiento misterioso y santo. lejos entre las nubes se evapora. dentro de ella. el valor y la fe del caballero. cuando en Occidente el sol desmaya. la constancia fiera y el arrojo de Scévola valiente. el sol de la mañana llevaba yo sobre mi tersa frente. Yo amaba todo: un noble sentimiento exaltaba mi ánimo y sentía en mi pecho un secreto movimiento. y de gloria y de amores suspiraba. ¡Ay!. desterrado en extranjera playa. entre medroso velo. las fuentes murmuraban sus amores. allá en la noche. el aura susurraba entre las flores. de grandes hechos generoso guía. cual rica fuente que entre frescuras y arboledas mana. va.. con su inmortal aliento. santa diosa.

allí nacido. la sacra ninfa que bordando mora debajo de las aguas cristalinas. ¡Una mujer! Deslizase en el cielo.. Es el amor que al mismo amor adora. el que creó las sílfides y ondinas. horas de confianza y de delicias. ¡Oh llama santa! ¡Celestial anhelo! ¡Sentimiento purísimo! ¡Memoria acaso triste de un perdido cielo. ¡Ay!. llora las arboledas del Edén divinas. y esa mujer. ¡ay! llegó a no llorar. quizá esperanza de futura gloria! ¡Huyes y dejas llanto y desconsuelo! ¡Oh.brilla fugaz al despuntar la aurora. y el mundo con su magia y galanura. tan feliz. ensueño delicioso del deseo. sin ventura de mí. sobre tallo gentil temprana rosa. que busca en vano aquí su bien perdido. 241 . amor de allí arrancado. allá en la noche desprendida estrella. juega en las aguas del sereno río. es el aroma que le presta ella. ¡ay!. dichosos los que podéis llorar! y. como después lloradas. aquella mujer.! ¡Oh. que no corréis a mares? ¿Por qué. recordando. tan sólo aquélla. ¡ah!. de amor la llama generosa y pura los goces dulces del amor cumplidos que engalana la rica fantasía. ¡ay!. Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías. Y aún miro aquellos ojos que robaron a los cielos su azul. donde se mece. y que su planta huella. y en la tarde la mar olas le ofrece de plata y de zafir. ensueño de suavísima ternura eco que regaló nuestros oídos. y respiro tu aliento perfumado en tu suspiro. es mentida ilusión de la esperanza. angélica. gimiendo de amargura! También tu corazón. goces que avaro el corazón ansia. sí. que fuera eterno manantial de llanto tanto inocente amor. cuanto diera placer causara enojos? Aún parece. Teresa. ¡piedad tened de mi tormento ahora! ¡Oh. Blanca es la nube que en callado vuelo cruza la esfera. Teresa mía. ¿dónde estáis. que envidiaron las de mayo serenas alboradas. tan placentera. tanto delirio a realizar alcanza. qué mujer! ¡Qué imagen ilusoria tan pura. que entre suspiros angustiosos ahogar me siento en infernal tortura! ¡ Retuércese entre nudos dolorosos mi corazón. mujer que nada dice a los sentidos. es el amor.. ¡ay. es espejo no más de su hermosura. tanta alegría. cruza tal vez por entre el bosque umbrío. Que así las horas rápidas pasaban. tantas delicias y delirio tanto? ¿Quién pensara jamás llegase un día en que perdido el celestial encanto y caída la venda de los ojos. desgarraron y que ya no llora. por qué como en mejores días no consoláis vosotras mis pesares? ¡Oh!. 240 brindó el amor a mi ilusión primera. del amor venturoso devaneo. es el alma que vivida destella su luz al mundo cuando en él se lanza. Si aroma el aire recogió en el suelo. de abandono y de amor y de caricias. ¡pobre Teresa! ¿Quién pensara jamás. y aquellas horas dulces que pasaron tan breves. hecho pavesa. purísima y dichosa. y las rosadas tintas sobre la nieve. dichosos mil veces. y oigo tu voz dulcísima. tan candida y tan bella. que. Mujer que amor en su ilusión figura. que te veo aérea como dorada mariposa. los que no sabéis las agonías de un corazón que penas a millares.

con bárbara porfía 242 luchéis por arrancároslo a pedazos. después torrente de color sombrío. y. de ti se avergonzaran. de la ilusión pasaron. que el agua clara por beber se afana. que a fecundar el universo mana. otra vez ángel. que hallaste en la muerte sombra a que descansar en tu camino. y envilecida. que nuestro amor y juventud veían. si no queréis que llegue un día en que. ¿quién. mas. ante mis ojos la funesta losa donde. para en vuestra impotencia maldecirle y escupiros. y en ondas fulguroso rayos al mundo tu esplendor vertía. tu corazón sacaron las pasiones. la muerte te arrancó del suelo. sola. Y llegaron. Los ojos escaldados de tu llanto. único desahogo en tu quebranto. y temblaban las horas que vendrían. aquel fuego la herencia ha sido de sus hijos luego. manantial de purísima limpieza. que el demonio en el Edén perdido abrasara con fuego del profundo la primera mujer. o vivir como autómata en el mundo. huid. tú embriagada en mi amor. ¡ay!. ¿quién te arrojó del cielo a este valle de lágrimas odioso? Aún cercaba tu frente el blanco velo del serafín. una memoria. feliz. ¿Cómo caíste despeñado al suelo. hiela mi corazón punzante frío. Roída de recuerdos de amargura. las rosas del amor se marchitaron. te volviste al cielo. árido el corazón. al escupirle. a perderte y era llorar tu único destino. y suspira tu nombre el labio mío. en fin. y de afán tanto y tan soñada gloria sólo quedó una tumba. Mas. ¡Pobre Teresa! ¡Al recordarte siento un pesar tan intenso. cuando en tu frente la implacable suerte grababa de los reprobos el sino! Feliz. y nunca nuestras ansias las contaban..y pasaba a la par nuestra ventura. y. mísera. ¡ay!. tu rostro cadavérico y hundido. tu beldad reposa.! Embarga impío mi quebrantada voz mi sentimiento. el histérico ¡ay! de tu gemido. en que al cielo en histérica agonía frenéticos alcéis entrambos brazos. cuando llegabas. y hasta el nombre de madre te negaran. ¿quién. las dulces esperanzas que trajeron con sus blancos ensueños se llevaron y el porvenir de oscuridad vistieron. Los años. Brota en el cielo del amor la fuente. y estanque. sin ilusiones* la delicada flor de tu hermosura ajaron del dolor los aquilones. Huid. ¡Y tú. de aguas corrompidas. impío ¡ay!. ¡ay!. Las horas. entre fétido fango detenidas. en fin. ¡ay!. que su raudal lo envenenó el infierno. agostó la flor de tu pureza? Tú fuiste un tiempo cristalino río. astro de la mañana luminoso? Ángel de luz. tal vez. las flores en abrojos convirtieron. lágrimas verterá de duelo eterno. vil polvo. llanto tal vez vertiendo de ternura. el corazón ardiente. y otro cielo el amor te prometía. ¡ay!. ¡ay!. yo en tu hermosura. tus hijos. rompiendo entre peñascos y maleza.. y en la tierra su límpida corriente sus márgenes con flores engalana. Sí. que es la mujer ángel caído o mujer nada más y lodo inmundo. huyendo nos miraban. hermoso ser para llorar nacido. quién pudiera en infortunio tanto 243 . y sin ventura. enredado en retorcidos lazos el corazón. para allí su carrera el pensamiento. ¡oh!.

a merced de la tormenta. y me divierto en arrancar del pecho mi mismo corazón. Nave contra las rocas quebrantada. al amor abrí tu alma temprana y exalté tu inocente fantasía. y ya tan desgraciada! Espíritu indomable. el corazón desesperado! Tus mismas manos de dolor mordiendo. en tanto yo viviere. ¡cruel!. en tus brazos en lánguido abandono. mezquina sociedad. si el cuadro de tus breves glorias viste pasar como fantástica quimera. disipar tu dolor y recogerte en su seno de paz? ¡Sólo la muerte! ¡Y tan joven. como una flor que en la mañana abre su cáliz al naciente día. blanco lucero. ¡cruel!. trueqúese en risa mi dolor profundo. enamorado. ¡con cuánto anhelo pensé contigo remontarme al cielo! Y alegre. mi propia pena con mi risa insulto. de tu luz. Gocemos. dentro del pecho mi dolor oculto. quedará un rayo en mí. ¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos áridos ni una lágrima brotaban. la cristalina esfera gira bañada en luz: ¡bella es la vida! ¿Quién a parar alcanza la carrera del mundo hermoso que al placer convida? Brilla radiante el sol. si. si en tu penosa y última agonía volviste a lo pasado el pensamiento.. en ti. y no te escuchó Dios y blasferriaste.envolver tu desdicha en el olvido. y allí. sin horas ni medida. ¡Ay! Yo. en las olas tal vez náufraga tabla. yo inocente también. ¡martirio horrendo! ¡espantosa expiación de tu pecado! ¡Sobre un lecho de espinas maldiciendo. audaz. si comparaste a tu existencia un día tu triste soledad y tu aislamiento. ¿qué importa al mundo? 245 . un lastimero tierno quejido que en el alma hiere. entonces tú llorar quisiste y no brotó una lágrima siquiera tu seco corazón. si arrojó a tu dolor tu fantasía tus hijos. Que haya un cadáver más. que sólo ya de sus grandezas habla. y a Dios llamaste. eco suave de su amor primero. en tu postrer momento a otra mujer tal vez acariciando.. madre tal vez a otra mujer llamando. Un recuerdo de amor que nunca muere y está en mi corazón. ¡ay!. entretanto. de glorias y deleites rodeado levantar para ti soñé yo un trono. ¡oh!. pedazos hecho. cuan ufana al porvenir mi mente sonreía. y consumía lenta calentura 244 tu corazón al par que tu amargura. enjugo de mis párpados el llanto y doy al mundo el exigido culto. ¡ay!. sí. alma violenta. ¡muy cruel!. que iluminaste con tu luz querida la dorada mañana de mi vida. morir. ansioso. ¡ay!. ¡oh!. y en un tiempo. y en alas de mi amor.. con los ojos fijos y extendiendo tus brazos.. ¡muy cruel!. cuando de tu dolor tristes despojos la vida y su ilusión te abandonaban. Que yo. la primavera los campos pinta en la estación florida. cuando ya su color tus labios rojos" en cárdenos matices se cambiaban. ver como un sueño resbalar la vida. en fin. ¡Oh!. lanzada a romper tus barreras turbulenta. a tus hijos. allá vaga. buscando en vano. tú venturosa y yo a tu lado vencer del mundo el implacable encono. y si la voz de tu conciencia oíste dentro de ti gritándote severa. presente a tu conciencia lo pasado. yo escondo con vergüenza mi quebranto.

y alza en blando movimiento olas de plata y azul. y han rendido cien naciones sus pendones a mis pies.. mi única patria la mar. En las presas yo divido lo cogido por igual. viento en popa a toda vela. sin temor. Y no hay playa sea cualquiera.. a quien nadie impuso leyes. que es mi Dios la libertad. tu rumbo a torcer alcanza. Asia a un lado.» Que es mi barco mi tesoro..CANCIÓN DEL PIRATA Con diez cañones por banda. 246 «Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra.. mi ley la fuerza y el viento. en la lona gime el viento. ni a sujetar tu valor. no corta el mar. un velero bergantín: bajel pirata que llaman. y mi furia es de temer. «¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río. cantando alegre en la popa. sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés. quizá en su propio navio. Estambul. «Navega. Y si caigo. que yo soy el rey del mar. cuando el yugo del esclavo 247 .» Que es mi barco mi tesoro. que ni enemigo navio. ni bandera de esplendor que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. ni tormenta. sino vuela. «A la voz de " ¡Barco viene!" es de ver cómo vira y se previene a todo trapo escapar. al otro. por su bravura el Temido. y allá a su frente. no me abandone la suerte y al mismo que me condena colgaré de alguna entena. velero mío. y ve el capitán pirata. en todo mar conocido del uno al otro confín.» Que es mi barco mi tesoro. La luna en el mar riela. que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravio. ni bonanza. Europa. ¿qué es la vida? Por perdida ya la di.

veloz torbellino. tú revistes los cielos de azul. 249 . tus rugidos infunden pavor. los empujas enérgica. tú coronas la aurora de luz. Y afanosos sus fuerzas emplean en tu inmenso taller sin cesar. y creas miles seres de formas sin fin. tú murmuras del aura en las alas. tú su lodo modelas. en violento. tú la luna en las sombras argentas. luz del mismo Hacedor desprendida. Gratos ecos al bosque sombrío. Y del trueno ai son violento y del viento al rebramar yo me duermo sosegado. verde pompa a los árboles das. Y otros siglos ansiosos se lanzan. que es mi Dios la libertad. desaparecen y llegan sin fin.» Que es mi barco mi tesoro. 248 Tú la hoguera del sol alimentas. mi ley la fuerza y el viento. «Son mi música mejor aquilones. Tú eres pura simiente de vida. Tú las cárdenas nubes extiendes. Tú el aroma en las flores exhalas.. principio fecundo que encadenas la muerte a tus pies! Tú la inerte materia espoleas. manantial sempiterno del bien. lengua ardiente de eterno saber. Desbarata tus obras en vano vencedora la muerte tal vez. el estrépito y temblor de los cables sacudidos. Tú. con tu aliento los aires enciendes. y van. sentimiento armonioso y profundo de los orbes que anima tu faz. Tú derramas el oro en la tierra en arroyos de hirviente metal. y se arrancan sin tregua el buril. ronco grito a las olas del mar. melancólica música al río. en los valles suspiras de amor.. en el Bóreas retumba tu voz. HIMNO A LA INMORTALIDAD ¡Salve. del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones. juventud y hermosura es tu ser. arrullado por la mar. tú abrillantas la perla que encierra en su abismo profundo la mar. mi única patria la mar. negro manto que agita Aquilón. Tú eres fuerza secreta que el mundo en sus ejes impulsa a rodar. de sus restos levanta tu mano nuevas obras triunfante otra vez. llama creadora del mundo. y adelante en tu raudo camino a otros siglos ordenas llegar.» Que es mi barco mi tesoro. puro germen.como un bravo sacudí. y en su eterno trabajo se alcanzan. del espíritu ardiente cincelan y embellecen la estrecha prisión. De tus obras los siglos que vuelan incansables artífices son. tú la ordenas juntarse y vivir.

Allá. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo. ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada. les abran las entrañas. solar desmantelado. levanta la frente. como el mundo. que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento. volverse todo tea. tostarse allí un anciano. moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno. sin fruto. LA DESESPERACIÓN (Atribuida a José de Espronceda) Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar. y derrama abundante su mano la creadora semilla en su ser. ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. e inmóvil en el suelo. tú serás como el sol en Oriente.y en la tosca materia golpean. les rasguen los tendones. que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. rae place en sumo grado la luna al reflejar. inmortal. Hombre débil. y sólo las centellas la tierra iluminar. y oír como chirrea ¡qué gusto!. me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas. De la vida en el hondo Océano flota el hombre en perpetuo vaivén. de flores despojada. y luego embravecida 250 que estalla y que se agita y rayos mil vomita y muertos por doquier. rompan los corazones 251 . Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer. y al mundo adormecido le haga estremecer. La llama de un incendio que corra devorando y muertos apilando quisiera yo encender. ni pájaros que canten. manando sangre y cieno que impida el respirar. y redobla el trabajo su afán. sin verdor. pon tu labio en su eterno raudal. Que el trueno me despierte con su ronco estampido. sin mecha al parecer. y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. tú serás. en sombrío monte.

Me agradan las queridas tendidas en los lechos. y abiertas las navajas. oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. se lleva los ganados y las vides sin pausa. un beso a cada trago alegres estampar. no más.sin de ayes caso hacer. traidora. sólo de nombre existen en el mundo engañador.. mientras que su vecino se cae en un rincón. sin chales en los pechos y flojo el cinturón. ¡qué ilusión! 252 EL ARREPENTIMIENTO (Atribuida a José de Espronceda) A MI MADRE Triste es la vida cuando piensa el alma. con voluptuoso halago. buscando el corazón. Insólita avenida que inunda fértil vega. un juego la virtud es para el hombre. 253 . el corazón. no hay que buscar amigos ni mujeres. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. triste es vivir si siente el corazón. las barajas. ¡qué gusto!. las botellas. sin orden el cabello. y un tiempo a mí me los cerró también. un fantasma. Esa falsa deidad que llaman gloria es del hombre tan sólo una ilusión. el juego. que siempre está patente en su memoria halagando. Es inútil que busque el desgraciado quien quiera su dolor con él partir. mostrando sus encantos. en torno de las bellas alegres apurar. los platos. sordo el mundo.. Todo es mentira lo que el mundo encierra. no hay que pensar que dure la ventura. y estragos miles causa. por su bien. de cumbre en cumbre llega. le deja abandonado sin aliviar su mísero vivir. ¡qué placer! Las voces y las risas. pues que ninguno existe en realidad. que le presten al alma algún solaz. entonces la niñez sus ojos cierra. que en el mundo el placer siempre es fugaz. y que otros ya borrachos. Romper después las copas. cantan al dios vendado impúdica canción. que el niño no conoce. es el honor. y arrasa por doquier. y en sus lascivas bocas. al aire el muslo bello. en trino desusado. No hay que buscar palabras de ternura. Me alegra oír al uno pedir a voces vino. que es mentira el placer y la amistad. La virtud y el honor. ¡Qué gozo!. No hay que buscar del mundo los placeres.

Mas hoy ya mi corazón por su bien ha conocido de los hombres la traición y mi alma ha descorrido el velo de la ilusión. que derramaron hermanos que se mataron llevados de un desvarío. Miraba al sol. que al principio para mí 254 era el mundo un paraíso. Entre placeres y amores fueron pasando mis años sin recelo ni temores. Pero yo te abandoné por seguir la juventud. no miraron mis ojos teñido un río de sangre. me engañaron y mis oídos mintieron. Ayer vi el mundo risueño y hoy triste lo miro ya. ayer con loca alegría entonaba en una orgía cantos de placer y amor.En aquel tiempo el maternal cariño como un Edén el mundo me pintó. disfrutando los placeres del mundo tan seductor. tus caricias acallaron mi llanto y mi clamor! ¡Cuántas veces. en él encontré el amor al encontrar las mujeres. ni del amigo y mujer conocí la falsedad. y ángeles me parecieron. de este mundo la maldad ni pude ni quise ver. para mí no es halagüeño. Por el sueño fui perjuro 255 . Lleno lo vi de fiestas y jardines. persiguiéndola ansioso en el jardín. Por estar durmiendo ayer. mis años han sido un sueño que disipándose va. por tu amor. madre! Yo no creí que fuese cierto tu aviso. sin que jamás su fuego quemase mis pupilas ni mi tez. y mejor que un Edén me pareció. bien al parar en la encarnada rosa o al posarse después en el jazmín. y al primer paso se fue de la infancia la quietud. ¡Cuántas veces. oh madre. un tierno abrazo porque alegre y risueño te miré! Mis caricias pagaste con exceso. mi corazón sin engaños y mi alma sin dolores. ¡ay!. me dabas por un beso. Por el sueño. mis ojos. mil besos. ¡oh madre!. durmiendo en tu regazo. Por el sueño. tan hechizado lo vi. Así viví sin temor. madre mía. Mi vida resbalaba entre delicias prodigadas. en pájaros y flores yo soñé! ¡Cuántas me diste. ¡ay!. mi oído no te escuchaba ni te miraban mis ojos. ¡Sí. que entonces lo miré con el sosiego y con la paz que infunde la niñez. del porvenir. entonces. en el mundo me interné. sin temor. oí cantar pintados colorines y escuché de la fuente el murmurar. por un abrazo tú me dabas mil. que aunque tu voz me anunciaba los escondidos abrojos del camino que pisaba. yo lo miré como lo mira un niño. donde tranquilo imaginé gozar. Mis oídos las oyeron. como pagan las flores al abril. y mis ojos las miraron. Yo apresaba la blanca mariposa.

Mi corazón fascinaste cuando me ofreciste el bien. si supieras cuánto he padecido. mil besos te daré por sólo un beso. no hay otro. más puro y verdadero que dure más que el maternal amor. de impuros labios bebí. recordó mi mente aquellos días de ventura y paz que a tu lado viví tranquilamente ajeno de este mundo tan falaz. me tuvieras. a mirarme con cariño. sin pensar. sin color la tez. ¡perdóname! Yo pagaré tu amor con el exceso con que pagan las flores al abril. han apurado el cáliz del dolor hasta la hez. En tus pueblos no hay clemencia. y el mundo me engañó. ¡ay!. que al brindarme su cariño en engañarme pensaron y sin compasión jugaron con mi corazón de niño. Porque es triste vivir si piensa el alma. Por eso perdí el reposo de mis infantiles años. jamás pude olvidarme yo de ti. sin luz los ojos. gozoso. me engañaste porque en infierno trocaste lo que yo juzgaba Edén. Tus mujeres me engañaron. Siempre. escarnecen al mendigo. impuro. Vuelve. y mucho más si siente el corazón. 256 ¡Que es veneno el amor de las mujeres que en el mundo. tú me brindaste placeres en ciudades y festines. madre. fría la frente y seco el corazón. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. ¿por qué siendo tan hermoso contienes tantos engaños? Heme a tus pies llorando arrepentido. por eso con insolencia los ricos. Y en vez de arroyos y flores y fuentes y ruiseñores. a pesar de todos los placeres. porque mis labios. de nuestro amor sigamos disfrutando en sus engaños. engañador. en su opulencia. la virtud no tiene abrigo. extasiado. yo bebí! Pero. Tú me mostraste unos seres con rostros de querubines y con nombres de mujeres. No te admires de hallarme en este estado. nocivo. Todo el amor que tiene es pasajero. ¡ah!. no. pero (¡oh mundo!). ¡oh madre!. por un abrazo yo te daré mil. compasión. mundo peligroso. Dejemos que prosigan engañando los hombres y mujeres a la par. amor frenético. y en lugar de tu amor puro. yo de ti me alejé. 257 . pero era un niño.con las mujeres allí. receloso. se escuchan en tus jardines los gritos y los clamores que salen de los festines. dime. tus caricias y halagos tórname. ¡oh madre!.

no. y nuevas tempestades surgieron y bramaron. 259 . fecunda el gran regazo que flor y fruto da.» Mas. en el huerto del que tu pueblo fue.» No es. tu pueblo soy. diciendo está los grandes días de luto y agonías. Señor. se apacentó con hiél. Sereno está en la esfera el sol del firmamento: la tierra en su cimiento. y rota ya la copa en que su fe bebía. no creen. no. mas. ella agotó la ciencia. ¡ay!. y en son de desconsuelo. baja a las catacumbas y palpa entre las tumbas los tiempos que vendrán. Todo. que ha vacilado el polo de la fe. la Roma atea que entre aras derrocadas despide a carcajadas los dioses que se van: es la que. 258 la blanca primavera. maldijo su creencia. ¡baja otra vez. de aquellas que sepultan en hondos cautiverios cadáveres de imperios que fueron y no son. de muerte y orfandad que. que de las almas el sol yace eclipsado. ¡ay!. Tiniebla es ya la Europa. y en llanto de impotencia. que contra el cielo no tiene el hombre rayo. con su gentil abrazo. que ya tus palmas se vuelven al desierto. y en su dolor profundo ía humanidad entera el nuevo oriente espera de un sol de redención.GABRIEL GARCÍA TASSARA (1817-1875) HIMNO AL MESÍAS Baja otra vez al mundo. Mas. inconmovible está. yo soy Luzbel. humilde rea. se alzaba y te decía: «¡Señor!. hoy clama en tu presencia: «Señor. ¡ay!. ¡ay!. De aquellas que le ocultan al hombre su camino con ciego torbellino de culpa y expiación. de aquellas que asolaron al primitivo Edén. Mesías! De nuevo son los días de tu alta vocación. mas. del pecado horrendo envuelta en eí sudario. Corrieron veinte edades desde el supremo día que en esta cruz te vía morir Jerusalén. y en súbito desmayo cayó de ayer a hoy.

está en tu nombre: tú fuiste Dios del hombre. ¡Mesías!. Tu sangre soberana es su Calvario eterno. de mentidas diosas prodigábanme nombres. luz nueva de la futura edad! Ya huiréis. cual águila real a vil gusano contemplaba a los hombres. tu sacrosanta cruz. GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA (1814-1873) A M O R Y ORGULLO Un tiempo. hollaba por alfombra rosas. no es el destino humano la humanidad sin Dios. y. ¿Quién sabe si ahora mismo entre alaridos tantos de tus profetas santos la voz no suena ya? Ven. que tú no volverías. ¿no volverá? 260 ¡Señor! En tus juicios la comprensión se abisma. y confundidos caerán con los ateos los nuevos fariseos de la caduca ley. Toda la historia humana. ¿Quién dijo. Dios clemente. Vendrán. si a la tierra con desdén volvía 261 .pasa por un calvario la ciega humanidad. tú vendrás. los siglos nos revelan con misteriosa luz el infinito arcano y la virtud encierra. ¡Señor!. ¡ya nacerás. saca del abismo a un pueblo moribundo. Baja. condena a esta doliente raza del ser humano que espera de tu mano su nueva salvación? Sí. con orgullo vano. mas yo. Fatídicos auspicios resonarán en vano. en gloria y majestad. mas es siempre la misma del Gólgota la voz. y a eterna perdición. Luzbel ha vuelto al mundo y Dios. Vencidos serán con nuevo ejemplo los que del santo templo apartan a tu grey. ¡negros vestigios de los antiguos días! Ya volverás. trono de cielo y tierra. altanera. y a horribles gemonías. no en vano siglos y siglos vuelan. tu triunfo del infierno es su inmortalidad. Mi pensamiento —en temerario v u e l o ardiente osaba demandar al cielo objeto a mis amores. y nobles vates. ¡oh Señor!. Ya pasarán los siglos de la tremenda prueba. Dios de la humanidad.

que con ellas alumbra el firmamento? ¿No le oyes de las auras al murmullo? ¿No le pronuncia —en gemidor arrullo— la tórtola amorosa? ¿No resuena en los árboles. Hoy. que el nudo estrecho gimiendo sufres.triste mirada. ¡Salga del pecho —requemando el labio— el caro nombre. mudar de rumbo al céfiro ligero y arder al mármol frío!» ¡Funesta ceguedad! ¡Delirio insano!. corazón cobarde? ¿Y de tu servidumbre haciendo alarde quieres ver en mi frente el sello del amor que te devora. como tierno infante quiere abrazar la luna.. ¡cuan en vano te advirtió tu locura! Tú mismo te forjaste la cadena. ¿qué se hicieron ilusiones tantas de necia vanidad. ¿no dijiste soberbio y orgulloso: «Quién domará mi brío? ¡Con mi solo poder haré. débiles plantas que el aquilón destruye? En hora infausta a mi feliz reposo. pues. Tal vez por un momento.. ¿no le articulan invisibles ninfas con eco lisonjero? ¿Por qué callar el nombre que te inflama. de mi dolor susLento! ¿Escrito no le ves en las estrellas y en la luna apacible. dime: ¿qué se ha hecho tu presunción altiva? ¿Qué mágico poder. los que ahora rinden tu valor primero 262 son eslabones de pesado acero. ? ¡Del torpe engaño ruis rivales ríen. caprichosa. y mis amantes.? ¡ Ah! Velo. ¿cómo al capricho de un mortal sujeto te arrastras abatido? ¿Con qué velo tu amor cubrió mis ojos. tu gloria fue cual mentiroso sueño. pues el místico bien siempre anhelante. te gritó la razón.. si aun el silencio tiene voz. sin fijarme en ninguna. que el viento halaga con pausado movimiento en esa selva hojosa? De aquella fuente entre las claras linfas. ¡ay de ti!. cual hoja seca al raudo torbellino. y a duelo y amargura. de un pecho helado de inmenso orgullo y presunción hinchado. que a servidumbre eterna te condena. nombre que excita con placer enojo.. Los lazos caprichosos que otros días —por pasatiempo— a tu placer tejías. ¿Qué esperaste. clamaba en vano. que con las sombras huye! Di. y búrlese en buen hora de mi baldón la gente. cedo al poder del áspero destino. si quiero. de víboras nutrido? Tú —que anhelabas tan sublime objeto—. templados con tu lloro. ¡Me entrego a sus antojos! Cobarde corazón. que aclama ese nombre que quiero? Nombre que un alma lleva por despojo. ¡ay!. de mi orgullo agravio.. y con ira ternura. tal vez se engríen del yugo que me humilla! ¿Y tú lo sufres.. de libertad te priva? ¡Mísero esclavo de tirano dueño. despeñada de la excelsa cumbre do osé mirar del sol la ardiente lumbre que fascinó mis ojos. y por oro la arcilla.. mi soberbia impía marchitaba sus flores. en tal bajeza trocando ya tu indómita fiereza. entre ellas revolé cual mariposa. nombre más dulce que el primer cariño 263 . fueron de seda y oro.. que por flores tomé duros abrojos. Mas.

tórtola doliente. los cenagosos hoyos que el paso de las aguas del temporal formó. Del álamo blanco las ramas tendidas. con entrambas manos. sueños pálidos. El. risueñas o torvas. salvando de los brezos el áspero ramaje. fantásticos e informes abortos del pavor. Y matas y peñas. las copas ligeras de palmas y pinos. auras.. las peñas. del viento a los silbos. confusa ilusión. los arroyos las zarzas y los troncos que el viento descuajó. bullendo. nombre que hiere —como sierpe ingrata— al pecho que le anida. Las matas. febriles. copia de su hermosura. mas todo en vano. pasaban al lado del suelto bridón.. antojos de la ilusión. las yedras colgadas del brusco peñón. loca. Al entrar en la ciudad. los collados. CORRIENDO VAN POR LA VEGA Corriendo van por la vega a las puertas de Granada hasta cuarenta gómeles y el capitán que los manda. gigantes y monstruos de colas torcidas. ligeras. mohinas o fieras. indómito al escape. a riesgo de la vida de su jinete real. de crespas melenas al viento tendidas. cual hoja que arrebatan los vientos del desierto el desbocado potro veloz atravesó. Pasaban huyendo. nombre que halaga y halagando mata. Pasaban de Al-hamar ante los ojos. tendióse el animal. no lo envíes. las varas revueltas de zarzas y espinos. Pasaban. al labio! ¡Guarda tu mengua con silencio sabio! ¡Gimnin. le recogió el rendaje hasta que el rudo belfo tocó con el petral. ciego. 264 cual si escapara en circo a la carrera abierto. y más amargo que el adiós postrero que al suelo damos.de joven madre al inocente niño. como calla mi lengua! JOSÉ ZORRILLA (1817-1893) LA CARRERA DE AL-HAMAR Lanzóse el fiero bruto con ímpetu salvaje. guarda tu mengua! ¡Callad también vosotras. gimiendo de coraje. fatal procesión. fuente. mudas y enormes masas de sombra sin color ni faz. en fatigosa hilera pertinaz. le dijo éste a una mujer 265 . los calvos pedregales. parando su yegua blanca. trémulas hojas. donde el sol primero alumbró nuestra vida. ya roncos. sin aflojar un punto ni tropezar incierto. ¡No. medrosas fingiendo visiones perdidas. girando. rodando en montón. ya agudos. corazón. pasaban en larga. pasaban aturdiendo su cabeza con diabólico impulso y ligereza. vallados y troncos en rápida. ganando a saltos locos la tierra desigual. cual vagas quimeras que forja el delirio.

. y son más bellas tus flores. mi sultana. el capitán de los moros volvió en silencio la espalda. Y perlas para el cabello.» Escuchóla en paz el moro.que entre sus brazos lloraba: «Enjuga el llanto. Y sobre toda una orilla extiendo mi señorío. Allí el robusto nogal. tengo una fuente dorada con más de cien surtidores. mi harén sin mujeres. allí el nópalo amarillo. mis amigos y mis damas? Vuélveme.» Y dándole su caballo y la mitad de su guardia. Diera la lanza mejor 267 . que desiertos mis salones están. ni en Córdoba ni en Sevilla hay un parque como el mío. y en la vega del Genil tengo parda fortaleza. Tengo un palacio en Granada. Y olmos tengo en mi alameda que hasta el cielo se levantan y en redes de plata y seda tengo pájaros que cantan. 266 y baños para el calor. más blanca que las espumas de nuestros mares de Oriente. por un beso de tu boca diera a Granada Boabdil. Y te dará blancas plumas para que adornes tu frente. vete con tus caballeros. la del morado monjil. dijo como quien medita. moro a mi padre y a mi patria. y collares para el cuello. que mis torres de León valen más que tu Granada. y tú diste tus amores a alguno de tus guerreros. cristiana no me atormentes así. para los labios. ¡amor!» «¿Qué me valen tus riquezas —respondióle la cristiana—. en León. en la mejilla una lágrima: «Si tus castillos mejores que nuestros jardines son. que será reina entre mil cuando encierre tu belleza. por ser tuyas. DUEÑA DE LA NEGRA TOCA Dueña de la negra toca. junto a la frondosa higuera. allí el sombrío moral crecen al pie del castillo. un nuevo Edén para ti. tengo jardines y flores. y manoseando su barba. hurí del Edén.. que tengo yo. si me quitas a mi padre. Y tú mi sultana eres. mis oídos sin canciones. vuélveme. de Grecia te traeré velos y de Cachemira chales. no llores. Yo te daré terciopelos y perfumes orientales. Allí la altiva palmera y el encendido granado. cubren el valle y collado.

Porque tus ojos son bellos. Tal vez un pálido rayo la opaca atmósfera cruza. leve. ¡oh sultana!. hasta cuarenta jinetes. Las almenas de las torres un momento se columbran. entre una nube de aroma. si fueran mil. como brisa de purpurina mañana. ¡Oh. y alguna vez desprendida 269 . ¡que tanto vales!. Dueña de la negra toca. un esclavo para ti. Los álamos de la Vega parecen en la espesura de fantasmas apiñados medrosa y gigante turba. mezquina. porque la luz de la aurora sube al Oriente desde ellos. Le arrancaron para ti de la corona de Dios. la paz de tu lengua mana. Diera la fiesta de toros y.. La brisa con frescas alas juguetona no murmura.. y diera.. por un beso de tu boca diera un reino Boabdil. y el mundo su lumbre dora. qué hermosa nazarena para un harén oriental. si fueran en sus manos. tanta gala tunecina. la baja tierra no alumbra. y con su fresco verdor toda una orilla del Darro. sultana serás allí. 268 y yo por ello. y un instante entre las rocas riela la fuente oculta. Tus labios son un rubí.. la sonrisa. MEJOR TESTIGO TRADICIÓN DE TOLEDO Entre pardos nubarrones pasando la blanca luna. y unas en otras las sombras confundidas se dibujan. suelta la negra melena sobre el cuello de cristal. con resplandor fugitivo. cristiana. Te dará tanta riqueza. y armaduras y pebetes. con la zambra de los moros el valor de los cristianos.del Zenete más bizarro. cristiana. Reverberan los cristales la trémula llama turbia... te diera de buena gana mil cielos. A BUEN JUEZ. que ha de juzgar tu belleza para pagarle. y envuelta en el blanco velo de las hijas de Mahoma! Ven a Córdoba. y el sultán será. en lecho de terciopelo. y las veletas no giran entre la cruz y la cúpula. Diera alfombras orientales. como lanzas de soldados apostados en la altura. aérea. De tus labios. partido por gala en dos.

cual si por las hondas calles hirviera del mar la espuma.» «Pase el Acuña y perdone». mas ni en el claro aposento. y el Tajo a sus pies pasando con pardas ondas lo arrulla. El monótono murmullo sonar perdido se escucha. pues. como quien tal acostumbra. pero es hombre. teniéndose el embozo. ni en la callejuela oscura el silencio de la noche rumor sospechoso turba. y tan a la sombra vela que entre las sombras se ofusca. «Ved más bien si me haréis calle. y a corta distancia el igual compás se escucha de un caballo que sacude las sonoras herraduras. y con precaución difusa salió una niña al balcón que llama interior alumbra. Tan en calma y tan sombría como la noche que enluta la esquina en que desemboca una callejuela oculta.gotea pesada lluvia. tomó la cabalgadura. ni a quien medita importuna. Asió el brazo al que apostado hizo cara a Iván de Acuña. y la espada empuña. no le aqueja su amargura. En esto desde el balcón. Yace Toledo en el sueño entre las sombras confusa. sopla un silbato y se oculta. y cercana otra voz menos robusta responde: «Un hidalgo. Paró el j inete a una puerta. que pudiera haberse duda de si es hombre. 270 resuelto y audaz pregunta: «¿Quién va?». cerróse detrás la puerta y quedó la calle muda. 271 . repitieron con mesura. «¡MÍ padre!». Frente por frente a sus ojos un balcón a poca altura deja escapar por los vidrios la luz que dentro le alumbra. que hasta hoy a nadie se tuvo I van de Vargas y Acuña. o solamente mentida ilusión nocturna. Un negro por ambas bridas. dijo el mozo en faz de fuga. que no despierta a quien duerme. y el viejo en la cerradura metió la llave pidiendo a sus gentes que le acudan. las aguas que se derrumban! Se sueñan bellos fantasmas que el sueño del triste endulzan. un mancebo por las rejas de la calle se asegura. se ve de un hombre que guarda la vigilante figura. y bien se ve. Pasó así tan largo tiempo. «¿Quién va?». el hombre replica. porque con planta segura. ¡Qué dulce es dormir en calma cuando a lo lejos susurran los álamos que se mecen. y en tanto que sueña el triste. clamó en voz baja. ganando el centro a la calle. «Téngase el hidalgo». ¡calle!» Y el paso el bulto apresura. y huyeron en el embozo velando la catadura. repite.

la salpica con escombros de castillos y de alcázares. y los clérigos y monjes y los prelados y abades. cada colina un secreto de príncipes o galanes. fama.II Clara. apacible y serena pasa la siguiente tarde. de sus álamos y huertos el pintoresco ropaje. gran cifra de un pueblo grande. sacudiendo el leve polvo de capelos y sayales. Y la ciudad se retrata en las ondas desiguales. 272 subió el Cid sobre Babieca con su gente y su estandarte. corno una ciudad de grana coronada de cristales. político y constante. y el sol tocando su ocaso apaga su luz gigante. que. y porque su altiva gala más a los ojos halague. Más lejos se ve el castillo de San Servando. Allí está el circo romano. Allá por aquella torre que hicieron puerta los árabes. que oyó en el primer concilio las palabras de los Padres que velaron por la Iglesia perseguida o vacilante. El Tajo por entre rocas sus anchos cimientos lame. reino y vida en manos de musulmanes. tuvo siempre el brazo quedo las palmas al horadarle. en esa cuesta que entonces era un plantel de azahares. y del Cambrón y Bisagra los caminos desiguales. se ve la imperial Toledo dorada por los remates. Aquí se bañó la hermosa por quien dejó un rey culpable amor. A este lado está la almena por do sacó vigilante el conde don Peranzules al rey. camino a los toledanos hacia las murallas abren. Los labradores se acercan al fuego de sus hogares. La sombra en este momento tiende sus turbios cendales por todas esas memorias de las pasadas edades. Los ricos y sedentarios se tornan con paso grave. abrochados los gabanes. como en prendas de que el río tan afanoso la bañe. y aquí la antigua basílica de bizantinos pilares. 273 . donde nada se hizo nunca y nada al presente se hace. que supo una tarde fingir tan tenaz modorra. A lo lejos en la Vega tiende galán por sus márgenes. calado el ancho sombrero. o Cervantes. Allí recibió Galiana a su receloso amante. dibujando en las arenas las ondas con que las bate. cargados con sus afanes. cargados con sus aperos. Un recuerdo en cada piedra que toda una historia vale.

que se pasea ocultando entre la capa el semblante. cual temiendo de seguro que les proponga un combate.» «Júralo». Vase derecha al que aguarda. la palabra es aire.» «¡Vive Dios. víase allí un crucifijo teñido de negra sangre a quien Toledo devota acude hoy en sus azares. se viene el llano adelante. que estás tenaz! Dalo por jurado y baste. cuanto se dicen en las citas los amantes.» «Diego. Los tímidos aceleran los pasos al divisarle. llevóle Inés hacia el templo que en medio la Vega yace. y él contempla a los que pasan como si a alguien aguardase. Mas ella. y él al encuentro le sale diciendo.» «¡Voto a Dios! ¿Qué más pretendes?» «Que a los pies de aquella imagen lo jures como cristiano del Santo Cristo delante. parto a la guerra de Flandes. o dadme mano de esposo. preguntóle «Diego. así al mancebo interrumpe en voz decidida y grave: «Abreviemos de razones. y haciendo Inés que Martínez los sagrados pies tocase. y así quien mancha mi honra con la suya me la lave. o libre de vos dejadme. que un hombre ha entrado en su ausencia dentro mi aposento sabe. ¿juras a tu vuelta desposarme?» Contestó el mozo: 275 . Honra que yo te desluzca con honra mía se lave. Mas en lo leve del paso y en lo flexible del talle puede a través de los velos una hermosa adivinarse.» «No me basta.» Vaciló un punto Martínez. que por honra vuelven honra hidalgos que en honra nacen. 274 y echando a su lado el embozo repuso palabras tales: «Dentro de un mes. galanterías dejando severa aparte. mi padre. también sola. Una mujer. Mas porfiando que jurase. Enclavado en un madero. al año estaré de vuelta y contigo en los altares. descolorido el semblante. exclama la niña. Diego Martínez. en duro y postrero trance. «Más que mi palabra vale no te valdrá un juramento.» Miróla Diego Martínez atentamente un instante. Los que pasan le contemplan con decisión de evitarle.. Ante sus plantas divinas llegaron ambos amantes. ceñida la sien de espinas.Quédase sólo un mancebo de impetuosos ademanes. la luz del rostro escondida en tocas y tafetanes. que olvidar puedes la palabra en Flandes. y los valientes le miran cual si sintieran dejarle sin que libres sus estoques en riña sonora dancen. Inés mía..

y apoyada en una almena miraba Inés la corriente. un mes y otro mes pasó. Si es cierto lo que se espera es un consuelo en verdad. y su llanto se secaba para volver a brotar. Y ambos maldicen su estrella. porque nació mujer ella y el viejo nació altanero. En vano a Iván acudía. que la lengua le tenía su propia deshonra atada. y el español no volvía. llorosa y desconsolada. Iban las tranquilas olas las riberas azotando bajo las murallas solas. y su tez se marchitaba. y un año pasado había.«¡Sí. que mal se cura el amor con las palabras de un viejo. del crucifijo a los pies do puso el galán su mano. pero siendo una quimera. En vano a su confesor pidió remedio o consejo para aliviar su dolor. y el tercer año corría: Diego a Flandes se partió. musgo. y ambos del templo se salen. en tan frágil realidad 276 quien espera desespera. Todas las tardes venía después de traspuesto el sol. ¡Ay del triste que consume su existencia en esperar! ¡Ay del triste que presume que el duelo con que él se abrume al ausente ha de pesar! La esperanza es de los cielos precioso y funesto don. Lloraba la bella inés oraba un mes y otro raes su vuelta aguardando en vano. mas de Flandes no volvía Diego. el padre no respondía. mas de Flandes no volvía. Pasó un día y otro día. Así Inés desesperaba sin acabar de esperar. espigas y amapolas ligeramente doblando. doraba el sol de Occidente del Tajo la Vega amena. pues los amantes desvelos cambian la esperanza en celos que abrasan el corazón. callando el padre severo y suspirando la bella. en un manto una mujer el campo salía a ver al alto del Miradero. III Pasó un día y otro día un mes y otro mes pasó. y las guerras acabaron. que a Flandes partió. y los de Flandes tornaron a sus tierras a vivir. y a Dios llorando pedía la vuelta del español. Y siempre al anochecer. Algún olmo que escondido 277 . Era una tarde serena. juro!». Dos años al fin pasaron en esperar y gemir. sin dueña y sin escudero.

Y algún pez con cien colores. poder y tiempo. 279 . el torreón se dibuja como el contorno redondo del hueco sombrío y hondo que habita nocturna bruja. en el trémulo fondo. que exhalan gratos olores a las puntas de una rama. sin que más voz ni gemido volviera en tierra a exhalar.creció entre la hierba blanda sobre las aguas tendido se reflejaba perdido en su cristalina banda. y a trote cruzando van las oscuras callejuelas. y en adarga y coselete diez peones castellanos. 278 el sombrero derribado tocando con la gorguera. que a las mozas malamente enloquecen con consejas!» Y aplicando el capitán a su potro las espuelas. Bajó Inés del torreón. espuela de oro. y a poco perdió el sentido. lazo en la hombrera y sin pluma al diestro lado. eres tú!» Y él viéndola de través. Tan galán como altanero dejó ver la escasa luz por bajo el arco primero un hidalgo caballero en un caballo andaluz. saltaba a besar las flores. Así la niña lloraba el rigor de su fortuna. bota de ante. diciendo: «Malditas viejas. dijo: «¡Voto a Belcebú. Bombacho gris guarnecido. sintió latir zozobrosa más inquieto el corazón. IV Así por sus altos fines dispone y permite el cielo que puedan mudar al hombre fortuna. tornasolada la escama. el rostro a Toledo dan. Frunciendo ambas a dos cejas encomendóla a su gente. vio de hombres tropel lejano que en pardo polvo liviano dejan envuelto el camino. Y algún ruiseñor colgado entre su fresca espesura daba al aire embalsamado su cántico regalado desde la enramada oscura. Y allá. y así la tarde pasaba y al horizonte trepaba la consoladora luna. que no me acuerdo quién es!» Dio la triste un alarido tal respuesta al escuchar. A lo lejos. por el llano. hierro al cinto suspendido y a una cadena prendido agudo cuchillo moro. Jubón negro acuchillado. Vienen tras este jinete sobre potros jerezanos de lanceros hasta siete. y llegando recelosa a las puertas del Cambrón. banda azul. gritando: «¡Diego. Asióse a su estribo Inés. en confuso remolino.

en buen fiel las pesaremos. cesando un punto en su duelo. entre un dosel y una alfombra. como presidente del tribunal superior. así habló. escuchando con paciencia 281 . puesto que Diego Martínez es el capitán don Diego. tan orgulloso y ufano cual salió humilde y pequeño. reclinado en un sillón. como lo era en otro tiempo. Abrazada a sus rodillas. Muchos años por su patria el buen viejo peleó. de amor y piedad ajeno.A Flandes partió Martínez de soldado aventurero. Mas ella. ¡Tanto mudan a los hombres fortuna. la amorosa Inés de Vargas. la hermosa niña lloraba prosternada por el suelo. poder y tiempo! En vano porfía Inés con amenazas y ruegos. los jueces en derredor. enmarañado el cabello. gobernador. mas entero el corazón. Y otro no fue que Martínez quien ha poco entró en Toledo. los corchetes a la puerta y en la derecha el bastón. y por su suerte y hazañas allí capitán le hicieron. Está. porque el capitán don Diego 280 no ha de ser Diego Martínez. Según alzaba en honores alzábase en pensamientos. antes que la asieran. Ni es otro a quien se dirige. Mas él. La mesa tiene delante. el rostro lloroso hacia Martínez volviendo: «Contigo se fue mi honra. el justiciero y valiente don Pedro Ruiz de Alarcón. V Era entonces de Toledo por el rey. cobrado el conocimiento. conmigo tu juramento.» Y la faz descolorida en la mantilla envolviendo. cuanto más ella importuna está Martínez severo. ni se ablanda a sus caricias ni cura de sus lamentos. pues buenas prendas son ambas. diciendo que son locuras de gente de poco seso: que ni él prometió casarse ni pensó jamás en ello. Y así. a pasos desatentados salióse del aposento. Mas todo empeño era inútil. que el mismo rey a su vuelta le armó en Madrid caballero. tomándole a su servicio por capitán de lanceros. llamando a su gente. que olvidando todo olvidó su nombre mesmo. cercenado tiene un brazo. mandóles que a Inés llevaran de grado o de valimiento. que vive por él muriendo. y tanto ayudó en la guerra con su valor y altos hechos.

¡piensa lo que dices. los ojos llenos de orgullo y furor. que cumplirá si juró. jueces.. los escribanos repasan sus pergaminos al sol.» «¿Qué prenda?» «Mi corazón.. señor. juro. rojos de llorar los ojos. los jueces.» «¿Y promesa?» «¡Sí. calmando la confusión y el tumultuoso murmullo que esta escena ocasionó. Un portero. clamó Inés llorando de despecho y de rubor. en tanto que los curiosos se agitan alrededor. y abajo.» «¿Noble?» «Y capitán. señor!» Y a los pies se arroja humilde de don Pedro de Alarcón. ronca de gemir la voz. «Mujer. en Zocodover. 283 .» «¿Conocéis a esta muchacha?» «Ha tres años.!» «Digo que miente. «¿Sois el capitán don Diego —di jóle don Pedro— vos?» Contestó altivo y sereno Diego Martínez: «Yo soy.» «¿Hicísteisla juramento de ser su marido?» «No.» Y entró luego en el salón Diego Martínez.la casi asmática voz con que un tétrico escribano solfea una apelación. los que en el mercado venden.» «¿Juráis no haberlo jurado?» «Sí.» «¡Miente!». señor.» «Presentadme al capitán.» Quedó en silencio la sala. por Dios! Que al partirse de Toledo un juramento empeñó.» «¿Y no te le han vuelto?» «No.» «Pues id con Dios. medio dormidos. lo vendido y el valor.» 282 «¿Tienes testigos?» «Ninguno. salvo error. tomó plaza en el salón diciendo a gritos: «¡Justicia. suelto el cabello y el manto.» «¿Tú lo diste?» «Lo presté. gritan en discorde son. y a poco en el corredor se oyó de botas y espuelas el acompasado son. justicia. levantando el tapiz. Una mujer en tal punto. en faz de grande aflicción. hacen pliegues al ropón. Los asistentes bostezan al murmullo arrullador. ¿qué quieres?» «Quiero justicia. idos con Dios.» «¿De qué?» «De una prenda hurtada.» «¿Quién es él?» «Diego Martínez.» «¿Tienes testigos?» «Ninguno. Alzóla cortés don Pedro. juró.» «Capitán. los corchetes a una moza guiñan en un corredor. diciendo: «Mujer. en alta voz dijo: «El capitán don Diego.

y Diego bajó los ojos de vergüenza y confusión. Allá por el Miradero por el Cambrón y Bisagra. lo que sepamos. resuelta y firme gritó: «Llamadle. mozas. la multitud aquietóse y la de Vargas siguió: «Tengo un testigo a quien nunca faltó verdad ni razón. calzadas espuelas de oro. Iván de Vargas. llamadle otra vez. Un instante con los jueces don Pedro en secreto habló. los escribanos. y las aves en la orilla despidiendo al día cantan. chicos y canalla. Brillan abajo en el valle con suave rumor las aguas. su hija Inés. valona de encaje blanca. ¡vive Dios! ¿Quién fue?» «El Cristo de la Vega.» «¿Estaba en algún balcón?» «No. tengo un testigo.. y el céfiro entre perfumes mece las trémulas alas. bigote a la borgoñesa.» Pusiéronse en pie los jueces al nombre del Redentor. e Inés. y levantóse diciendo con respetuosa voz: «La ley es ley para todos. Entre ellos está Martínez en apostura bizarra.y dispensad que acusado dudara de vuestro honor. que vive.» VI Es una tarde serena. monjes. confuso tropel de gente del Tajo a la Vega baja. al caer el sol al Cristo que está en la Vega tomaréis declaración. que le vio partirse. que estaba en un suplicio donde ha tieinpo que expiró.» Tornó Martínez la espalda. cada cual comentariando el caso según le cuadra. Reinó un profundo silencio de sorpresa y de pavor. hidalgos.. 285 . mirándonos desde arriba. y detrás.» «¿Luego es muerto?» «No. Vienen delante don Pedro de Alarcón. los corchetes y los guardias. Otra turba de curiosos en la Vega les aguarda. Escribano.» «Estáis loca. a cuya faz perjuró. tu testigo es el mejor. escuchando con asombro tan excelsa apelación.» «¿Quién?» «Un hombre que de lejos nuestras palabras oyó. señor. sentóse Ruiz de Alarcón.» Volvió el capitán don Diego. con brusca satisfacción. mas para tales testigos 284 no hay más tribunal que Dios. cuya luz tornasolada del purpurino horizonte blandamente se derrama. Haremos. Plácido aroma de flores sus hojas plegando exhalan.

de reojo.melena desmelenada. a otro lado a Inés de Vargas.. ¿juráis ser cierto que un día a vuestras divinas plantas juró a Inés Diego Martínez por su mujer desposarla? Asida a un brazo desnudo 286 una mano atarazada vino a posar en los autos la seca y hendida palma. Fundóse un aniversario y una capilla con él. le miran de entre las capas. Encendieron ante el Cristo cuatro cirios y una lámpara y de hinojos un momento le rezaron en voz baja. hacia la severa imagen un notario se adelanta de modo que con el rostro al pecho santo llegaba. 287 . los chicos al uniforme y las mozas a la cara. Alzó la turba medrosa la vista a la imagen santa. detrás al gobernador con sus jueces y sus guardias.. Los plebeyos. ante nos esta mañana. A un lado tiene a Martínez. y espantado de sí propio Diego Martínez también. entraron todos al claustro que iglesia y patio separa. los pies alzados del suelo poco menos de una vara. Los escribanos. Después de leer dos veces la acusación entablada. donde hasta el tiempo que corre. un pie delante del otro. Está el Cristo de la Vega la cruz en tierra posada. el sombrero guarnecido con cuatro lazos de plata. y don Pedro de Alarcón el altar ordenó hacer. citado como testigo por boca de Inés de Vargas. y el puño en el de la espada. firmando como testigos cuantos hubieron poder. y en cada año una vez. CONCLUSIÓN Las vanidades del mundo renunció allí mismo Inés. temblando dieron de esta escena fe. Los labios tenía abiertos y una mano desclavada. Hijo de María. Llegado el gobernador y gente que le acompaña. con la mano desclavada el crucifijo se ve. y allá en los aires: «¡Sí. así demandó en voz alta: Jesús. juro!» clamó una voz más que humana. el notario a Jesucristo.

éntreme por estas vegas. Azules eran sus ojos. dorada su cabellera. respondióme la doncella. y allá. hallara una pastorcica.» Tal dijo la pastorcica y no pude convencerla con ésta y otras razones. éntreme por estos valles. olían las azucenas eran azules los cielos y claras las fuentes eran. bien te peinas. lavándose las sus manos. siguió cabe el arroyuelo 289 . mancebico. bajo las encinas. Partíme desconsolado.» «Pues eso menos me place. II «Pastorcica de mis ojos.» «¿Quién te dice que las tienes? ¿Quién te dice que eres bella?» «Me lo dicen los zagales y las fuentes de estas vegas.» Así habló la pastorcica entre enojada y risueña.» «No me placen. Cantaban los pajaritos. con tárete cosas buenas. Cabe un arroyo más claro que un espejo de Venecia. Dios te guarde por hermosa. III «Si no te placen las flores. sus mejillas como rosas y sus dientes como perlas. lloré por la pastorcica. sin darme otra respuesta. sentadicos en la hierba. peinándose las sus trenzas. 288 bien te lavas. una mañana muy fresca. con ésta y otras promesas. vente conmigo siquiera. lavándose las sus manos. no me placen. y prorrumpiendo en querellas. una pastorcica bella. Quince años no más tendría y daba placer el verla.ANTONIO DE TRUEBA (1821-1889) A LA ORILLA DEL ARROYO Una mañana de mayo. que. porque el cura de la aldea no quiere que con mancebos vayan al campo doncellas. peinándose las sus trenzas. Aquí te traigo estas flores cogidas en la pradera. que me bastan las flores que Dios me diera. admirado la dijera. sin ellas estás hermosa y estaráslo más con ellas. contaré te muchos cuentos.

Por la alta cumbre del collado asoma la blanca aurora su rosada frente. reparte perlas y recoge aroma. fatigado. desciñe Flora su gentil guirnalda. ¡mi corazón estaba muñéndose de tristeza. Del aura dócil al impulso blando la rubia mies en la llanura ondea. pero ¡ay!. y en desigual y tenue movimiento gime en el bosque. por los tendidos olivares. del dulce nido alrededor volando la alondra gira y de placer gorjea. muere en su tallo la inocente rosa. tiende su bordado encaje. y en delicados mágicos colores el fruto asoma al expirar las flores. Sobre los montes. lavándose las sus manos. campos son ya de púrpura y de oro los que fueron de rosa y esmeralda. y hasta semanas enteras. lavándose las sus manos. y yo no paso ninguna sin que al arroyuelo vuelva. desde el peñón de la desierta roca lánzase audaz el águila salvaje. con voz desalentada y cariñosa. las ondas de la fuente suspirando quiebran el rayo de la luz febea.entre enojada y contenta. y lento el río su raudal desata entre mimbres y juncos amarillos. que la pastorcica mis ojos aquí no encuentran. peinándose las sus trenzas.. se escuchan melancólicos cantares. se abre la flor que su mirada siente.. IV Éntreme por estos valles. 290 la sombra busca el manantial sonoro del alto monte en la risueña falda. éntreme por estas vegas. que cercando toca la niebla. despiden a la dulce primavera. Y en el árido ambiente se dilata la esencia de la flor de los tomillos. desfallece la altiva enredadera. El arroyo encontré al punto. El soto ameno y la enramada umbrosa el valle alegre y la feraz ribera. el seco vientecillo que sofoca cubre de polvo el pálido follaje. repite sus arrullos la paloma bajo las ramas del laurel naciente y allá. y por el monte y por la vega umbría crece el calor y se derrama el día.. el viento. ¡mas no encontré la doncella! Pasaron días y días. y apenas riza su corriente el río a los primeros soplos del estío. que odiosas me eran las flores y odiosas las fuentes me eran! Torné cabe el arroyuelo donde a la doncella viera. peinándose las sus trenzas. 291 .. JOSÉ SELGAS (1824-1882) EL ESTÍO Mayo recoge el virginal tesoro. mas.

a su píe la doncella enamorada canta de amor. Por ella viene. se desprende del horizonte azul la nube densa. el cielo azul su majestad despliega. breves y llenas de feraz rocío cruzan las noches del ardiente estío.y si al cubrir sus círculos de plata con sus plumeros blandos y sencillos la caña dócil la corriente roza. y suspirando ella. Y el eco de su voz. Y en tristes ecos el silencio crece. trémula el agua de placer solloza. Mudas están las fuentes y las aves. al fin. ya el vapor de su seno se condensa. Más puro que la tímida esperanza que sueña el alma en el amor primero. Naturaleza entera se adormece en el hondo placer que la embriaga. su rayo débil desde Oriente lanza. amores canta porque celos llora. Del valle en tanto en la pendiente orilla manso cordero del calor sosiega. en las ondas del aire suspendido se escapa al fin por la quebrada loma. y el fuego del relámpago la enciende. Y el sol. dulce al oído más que el tierno arrullar de la paloma. sol de la noche. así por el ambiente reposado de estrellas y vapor bordando el cielo. que se reclina en Occidente. cortadas por el sol. los que en el alma la impalpable esencia de su primer amor lloráis perdida. soberbia. Brilla la gota de agua transparente detenida en el polvo de la hoja. virginal lucero. y se divide y pasa. Hinchada. cuantos con dolorosa indiferencia vais apurando el cáliz de la vida. no circula ni un átomo de viento. y sin que el aura devolverlo pueda todo en reposo y en silencio queda. y tendiendo el crepúsculo su planta del fondo de los valles se levanta. sigúele en pos enamorada y bella. Presta sombra a la rústica majada la noble encina que a la edad resiste. y se abrasan de sed los segadores. de su encendido manto se despoja. y lleva al aura en vacilantes giros besos. y gira por la atmósfera suspensa. y en el limpio raudal brilla y se apaga. ardiente el sol en el espacio brilla. la luz de las estrellas se estremece. suenan los ecos de la tarda siega. triste y sereno por el cielo avanza de la candida luna mensajero. 292 y soltando el granizo en lluvia escasa la rompe el trueno. tristes confusas vibraciones toma. lentas y graves caen las hojas del árbol macilento. y bajo el bosque umbrío sentid las noches del ardiente estío. 293 . vertiendo en nuestro espíritu agitado la misteriosa esencia del consuelo. en el profundo afán que la devora. y en tibio resplandor la sombra vaga. perfumes y suspiros. pero su canto es triste. tenue vapor de ráfagas suaves se levanta con fácil movimiento. Como el ensueño dulce y regalado que en la fiebre de amor templa el desvelo. todos llegad. Cuantos guardáis la tímida inocencia que a la esperanza y al amor convida. sombras. se oyen los cantos de la alegre trilla. en su copa de fruto coronada la vid de verde majestad se viste. y mezclando en la luz su sombra extraña va formando la nube en la montaña. por el monte y el valle repetido. que. y duermen a la sombra los pastores. Y ya sus flancos inflamados tiende. y en los blancos celajes del Oriente se pierde el rayo de su lumbre roja.

y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista. ¡habrá poesía! Mientras haya unos ojos que reflejen 295 294 . Noche serena y misteriosa. mientras haya en el mundo primavera. el llano. corazón abrasado de ternura. mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías. en dónde dormido vaga el pensamiento humano. siempre avanzando. pero siempre habrá poesía. tu voz perdida en el ambiente suena. GUSTAVO ADOLFO BECQUER (1836-1870) RIMAS I No digáis que. Y tú. ven y derrama en el tranquilo viento el ámbar delicado de tu aliento. ni afán. fuente de virginal melancolía. no sepa a dó camina. agotado su tesoro. blanca hermosura. todo a los ecos de tu voz responde la mar. la espesura. que no hay duda. de asuntos falta. mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan. el monte. La dulce vaguedad que me enajena aumenta la inquietud de mi deseo. tal vez cubierta de tu inmenso velo se confunde la tierra con el cielo. acaso Dios entre tu sombra esconde la impenetrable luz de algún arcano. mientras haya esperanzas y recuerdos. mientras la Humanidad. mirad entre las nubes sosegadas cómo cruzan el cielo las estrellas.Las del tirano amor. espíritu de amor y de armonía. ¡habrá poesía! Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida. porque en tu amor y en mi esperanza creo. Mientras las ondas de la luz al beso. de amor y afán mi corazón se llena. donde mis ojos van tu sombra veo. vosotras que lloráis desconsoladas sólo el delito de nacer tan bellas. más hermosa a mis ojos y más pura que el rayo azul con que despunta el día. mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista. y así suspende el sentimiento mío la tibia noche del ardiente estío. mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila. desengañadas. tierna a mi voz. ni desconsuelo que no se calme contemplando el cielo. enmudeció la lira. ¡habrá poesía! Mientras sintamos que se alegra el alma sin que los labios rían. pálidas y dulcísimas doncellas. palpiten encendidas. podrá no haber poetas. mientras haya un misterio para el hombre.

mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas. el puente que atraviesa. yo soy del astro errante la luminosa estela. mientras responda el labio suspirando al labio que suspira. Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma 297 . Yo corro tras las ninfas que en la corriente fresca del cristalino arroyo desnudas juguetean. contemplo sus riquezas. Yo nado en el vacío. y. Yo ondulo con los átomos 296 del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa. mientras exista una mujer hermosa. en la ardorosa siesta. me mezclo entre los árboles. y rujo en la tormenta. perfume en la violeta. Yo. suspiro en la honda pura. sobre el abismo. yo vivo con la vida sin formas de la idea. entre las ruinas. y ciego en el relámpago. mezclándome a los gnomos. Yo. del sol tiemblo en la hoguera. susurro en la alta hierba. hiedra. Yo río en los alcores. adonde informes astros de vida un soplo esperan. ¡habrá poesía! II Espíritu sin nombre. y silbo en la centella. do el sol nunca penetra. soy fuego en las arenas.los ojos que los miran. en los dorados hilos que los insectos cuelgan. en bosques de corales que alfombran blancas perlas. persigo en el océano las náyades ligeras. Yo busco de los siglos las ya borradas huellas y sé de esos imperios de que ni el nombre queda. Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean y mi pupila abarca la creación entera. palpito entre las sombras y floto con las nieblas. En el laúd soy nota. fugaz llama en las tumbas. Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella. Yo atrueno en el torrente. yo soy de la alta luna la luz tibia y serena. Yo en las cavernas cóncavas. Yo sé de esas regiones a donde un mar no llega. Yo soy. indefinible esencia. yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra. Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea. y lloro en la hoja seca. azul onda en los mares y espuma en las riberas. Yo soy nieve en las cumbres.

Yo. rumor de besos y batir de alas.» ¡Ah! bobos. Pero.. de que es vaso el poeta. en fin. desconocida esencia. que cuantas veces voy a tocarte. eso soy yo. 298 . hemos vagado juntos bajo los altos olmos que de su casa prestan misterio y sombra al pórtico! Y ayer. como el gemido del lago azul. pasado como un soplo. ¡Yo. en mi agonía. antes que el sentimiento de su alma brotará el agua de la estéril roca. Un año apenas. rumor sonoro del arpa de oro. eso eres tú. en el vacío cometa errante.. sombra aérea. con qué exquisita gracia.. como la niebla. perfume misterioso. te desvaneces como la llama. Es altanera y vana y caprichosa. que a tus ojos. onda de luz. largo lamento del ronco viento. me dijo.. yo. soy ese espíritu.. ansia perpetua de algo mejor. tras una sombra. el cielo se deshace en rayos de oro. flotando en olas de armonía.al mundo de la idea. de noche y día. sus ojos en mis ojos. con paso perezoso. con qué admirable aplomo. 299 Cendal flotante de leve bruma. la amorosa cabeza apoyada en mi hombro. Sé que en su corazón. Oigo. beso del aura. ¡es tan hermosa! IV VI Su mano entre mis manos. rizada cinta de blanca espuma. ¡Dios sabe cuantas veces. que incansable corro y demente. los ojos vuelvo. la tierra se estremece alborozada. Tú. al presentarnos un amigo oficioso: «Creo que en alguna parte he visto a usted.. mis párpados se cierran. tras la hija ardiente de una visión! V III Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman... como el sonido. En mar sin playas onda sonante. nido de sierpes. ¿Qué sucede? ¡Es el amor que pasa! ¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable. no hay una fibra que al amor responda: que es una estatua inanimada.

ella.que sois de los salones comadres de buen tono y andáis por allí a caza de galantes embrollos. la pupila inmóvil clavada en la pared. ¡Porque el muerto está en pie! Discreta y casta luna. Y ella prosigue. copudos y altos olmos. en las playas desiertas y remotas: envuelto entre las sábanas de espumas. ¿Y por qué? Porque no brota sangre de la herida. partióme a sangre fría el corazón.. impávida. Los brazos me echó al cuello y. expiraba la luz y en mis balcones reía el sol. feliz. Ni sé tampoco en tan horribles horas en qué pensaba. paredes de su casa. que por mi parte lo he olvidado todo. al dejarme la embriaguez horrible del dolor. máscara del dolor. ¿Qué tiempo estuve así? No sé. ¡qué historia habéis perdido! ¡Qué manjar tan sabroso para ser devorado sotto vaca. sombrío. en un corro. y en el borde de la revuelta cama me senté. ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán. risueña. umbrales de su pórtico: callad y que el secreto no salga de vosotros. mudo. detrás del abanico de plumas y de oro! VIII Me ha herido recatándose en las sombras. Y ella. que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas: 301 . 300 Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí. y pasa sonriéndose y yo digo: «¿Cómo puede reír?» Luego asoma a mi labio otra sonrisa. o qué pasó por mí. sellando con un beso su traición... por la espalda. su camino. que os rompéis bramando.. ¡No hay máscara semejante a su rostro! IX VII Dejé la luz a un lado. Callad. sólo recuerdo que lloré y maldije y que en aquella noche envejecí. alegre. y entonces pienso: ¡Acaso ella se ríe como me río yo! X Olas gigantes.

por piedad. ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas! XII CERRARON SUS OJOS Cerraron sus ojos. a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡llevadme con vosotras! Nubes de tempestad. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. otros en silencio. La luz. taparon su cara con un blanco lienzo y unos sollozando. al otro día. y a su albor primero. sobre la olvidada fosa. de que pasé por el mundo. Despertaba el día. ¡Por piedad!. al muro arrojaba la sombra del lecho. próxima a expirar.arrastrado en el ciego torbellino. una oración. de la triste alcoba todos se salieron. al oírla. en fin.. que en un vaso ardía en el suelo. ¡llevadme con vosotras! Llevadme. y en fuego ornáis las desprendidas orlas: arrebatado entre la niebla oscura.. Al dar de las ánimas 303 XI Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar. cuando el sol vuelva a brillar. que aún tenía abiertos. de luz y tinieblas. buscando una mano amiga ¿quien la estrechará? Cuando la muerte vidrie de mis ojos el cristal. quién se acordará? 302 . medité un momento: ¡Dios mío. ¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya. mis párpados aún abiertos ¿quién los cerrará? Cuando la campana suene (si suena en mi funeral). Ante aquel contraste de vida y misterios... con sus mil ruidos despertaba el pueblo. ¿quién vendrá a llorar? ¿Quién. a la orilla de mi lecho ¿quién se sentará? Cuando la trémula mano tienda. y entre aquella sombra veíase a intervalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. que rompe el rayo. qué solos se quedan los muertos! De la casa en hombros lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro.

Tan medroso y triste. ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es vil materia. y con un saludo despidióse el duelo. Del húmedo muro tendida en el hueco. los muertos! XIII Las ropas desceñidas desnudas las espaldas. tan solos. cruzó la ancha nave. abrió la piqueta el nicho a un extremo. acabó una vieja sus últimos rezos. qué solos 304 se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno. podredumbre y cieno? ¡No sé.el toque postrero. al dejar tan tristes. que pensé un momento: ¡Dios mío. le dio. qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro. Me aproximé a los hierros 305 . La piqueta al hombro el sepulturero. de la pobre niña a solas me acuerdo. su adiós lastimero. Allí cae la lluvia con un son eterno. De un reloj se oía compasado el péndulo. volteando. formando el cortejo. y el santo recinto quedóse desierto. cantando entre dientes. las puertas gimieron. reinaba el silencio. perdido en las sombras medité un momento: ¡Dios mío. allí la combate el soplo del cierzo. y de algunos cirios el chisporroteo. amigos y deudos cruzaron en fila. que al par nos infunde repugnancia y miedo. en el umbral de oro de la puerta. acaso de frío se hielan sus huesos. tapiáronla luego. El luto en las ropas. oscuro y estrecho. La noche se entraba. Del último asilo. Allí la acostaron. se perdió a lo lejos. pero hay algo que explicar no puedo.. cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero.. tan oscuro y yerto todo se encontraba. dos ángeles velaban.

luz que en cerros temblorosos brilla. de la brisa nocturna al tenue soplo. símbolo del dolor y la ternura. ignorándose cuál de ellos el último brillará. huésped de las nieblas. allí. ni adonde mis pasos me llevarán. que entre tinieblas nada. sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí. ¡ay!. pero sé que conozco a muchas gentes a quienes no conozco! 306 XVI Como la brisa que la sangre orea sobre el oscuro campo de batalla. la dulce Ofelia. cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos. sin pensar en donde vengo. alado. La vi como la imagen que en leve sueño pasa. breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo. XIV ¿Será verdad que. de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que. ¡como atrae un abismo. cuando cruza el cielo. aquel misterio hacia sí me arrastraba! Mas. tenue y difuso. ése soy yo que al acaso cruzo el mundo. la vi. sin que nadie acierte el surco donde a caer volverá. de las dobles rejas en el fondo. confusa y blanca. y rueda.que defienden la entrada. sin adivinarse donde temblando se clavará. semejante al que deja. y no sabe qué playa buscando va. y. que de los ángeles parecían decirme las miradas: «¡El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa!» XV Saeta que voladora cruza arrojada al azar. Me sentí de un ardiente deseo llena el alma. 307 . un meteoro? ¡Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. del bardo inglés en el horrible drama. la razón perdida. cargada de perfumes y armonías con el silencio de la noche vaga. gigante ola que el viento riza y empuja en el mar. como un rayo de luz. hoja que del árbol seca arrebata el vendaval. próxima a expirar. y pasa. cogiendo flores y cantando pasa. los lazos terrenales rotos. desnudo de la humana forma.

el sol besa la nube de occidente y de púrpura y oro la matiza. un mundo. al río que lo besa. si las flores duermen. apoyada en mi brazo.. como el pájaro duerme en las ramas. eres tú. la llama en derredor del tronco ardiente por besar otra llama se desliza. encendido el color. la he visto y me ha mirado: ¡Hoy creo en Dios! XXII Por una mirada. hoy la he visto.. silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa.XVII Besa el agua que gime blandamente las leves olas que jugando riza. y hasta el sauce inclinándose a su peso. hoy llega al fondo de mi alma el sol. una flor se mecía en compasado y dulce movimiento. ¡yo no sé lo que diera por un beso! 308 309 .. y una voz. pensé. vuelve un beso. breve el aliento. ¡Cuánta nota dormida en sus cuerdas. por un beso. XIX Hoy la tierra y los cielos me sonríen. como Lázaro. esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!.. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía.. Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro. tal vez allí dormía al soplo de sus labios entreabiertos.. XX Fatigada del baile. Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno. ¡Oh! ¡Quién así—pensaba— dejar pudiera deslizarse el tiempo! ¡Oh. del salón se detuvo en un extremo... espera que le diga: «¡Levántate y anda!» XXI ¿Qué es poesía?. qué dulcísimo sueño! XVIII Del salón en el ángulo oscuro de su dueño tal vez olvidada. Por una sonrisa un cielo. dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma.

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triste... Cayó sobre mi espíritu la noche. pues despierto la angustia me duraba. dormida en un rincón. yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo? XXVII Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas.. andar! Moviéndose a compás. húmeda la almohada... gota de agua monótona que cae. habló el orgullo y se enjugó su llanto. y todos ellos sin goce ni dolor. ¡Ay! A veces me acuerdo suspirando del antiguo sufrir. un horizonte eterno. buscándolo sin fe. de un amargo placer henchirse el alma. mas tengo en mi tristeza una alegría. al notarlo. con pena logré balbucear breves palabras. Noté. Le di las gracias. ella por otro.. ¡Amargo es el dolor.. mañana como hoy.. como una estúpida máquina... Triste cosa es el sueño que llanto nos arranca... y siempre igual! ¡Un cielo gris. Un fiel amigo. ¿Quién me dio la noticia?.. ola que rueda ignorando el por qué! ¡Voz que incesante con el mismo tono canta el mismo cantar. el corazón. y cae sin cesar! Así van deslizándose los días unos de otros en pos.. la torpe inteligencia del cerebro.. hoy lo mismo que ayer. Y la frase en mis labios expiró... pero al pensar en nuestro mutuo amor.. por primera vez sentí. ¡Y entonces comprendí por qué se llora. me apoyé contra el muro y un instante la conciencia perdí de donde estaba. Yo voy por un camino... que ambiciona un paraíso. ¡Sé que aún me quedan lágrimas! XXVIII ¡Hoy como ayer. ¡El alma.. pero siquiera padecer es vivir! XXIX No sé lo que he soñado en la noche pasada. —¡Duerme! XXVI Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón. y andar. fatiga sin objeto.. en ira y en piedad se anegó el alma. 312 313 . y entonces comprendí por qué se mata! Pasó la nube de dolor. y.... muy triste debió ser el sueño.el resplandor enojoso de la aurora y te despierte. ¡Me hacía una gran favor!. al incorporarme..

y en la ancha sala la familia toda de noche se congrega Pienso que de los días de ventura las horas van apresurando el paso. cuando aún el rayo trémulo fulgura. la turba alegre de los niños juega. recatándome en la sombra. que lo escucha atento. hablan de pie mi padre y mis hermanos. y se refleja alegre en la vajilla de la dispuesta mesa. VI II Como en el día de la fausta boda o en el que el santo de los padres llega. último del ocaso.que con tímido afán su madre besa. I Un año más en el hogar paterno celebramos la fiesta de Dios-Niño. VII III La roja lumbre de los troncos brilla del pequeño dormido en la mejilla 314 ¡Padres míos. mi hermana dice el pavoroso cuento. y que empaña el Oriente niebla oscura. Mi madre tiende las rugosas manos al nieto que huye por la blanda alfombra. QUE ROL (1836-1889) A su sobrino. pienso en hondos arcanos. EN NOCHEBUENA A mis ancianos padres. mi amor! ¡Cómo envenena las breves dichas el temor del daño! Hoy presidís nuestra modesta cena. 315 . mientras yo. y mi otra hermana la canción modula que o bien surge vibrante o bien ondula prolongada en el viento. símbolo augusto del amor eterno cuando cubre los montes el invierno con su manto de armiño. IV VICENTE W.

y mi sobrina no escuchará la historia peregrina que le da miedo y gozo. mejor que esas coronas que celebra la vil lisonja. esas honradas manos mi sustento y esos brazos mi cuna. VIII Vendrá. y en que. 317 ¡Padres míos. XI XV Las lágrimas correr una tras una con noble orgullo por mi faz yo siento. o fue un dolor de vuestro pecho amante. XIV X Blancos cabellos cuya amada hebra es cual corona de laurel de plata. XII Cada arruga que surca ese semblante es del trabajo la profunda huella. Cuando la noche toda en la cansada labor tuvisteis vuestros ojos fijos. tras negras horas de amargura. y.. 316 . y. pensando que hayan sido. y las que hoy son risa y alborozo serán muda ficción y hondo sollozo. yo sé que un año vendrá sin Nochebuena.pero en el porvenir.. será de aquellos que hoy honran nuestra fiesta tan sencilla con sus blancos cabellos. No cantará mi hermana. mi madre se sintió más noble y pura y mi padre más fuerte. la ignorancia acata y el infortunio quiebra. XIII La historia de los tiempos sin ventura en que luchasteis con la adversa suerte. IX No dará nuestro hogar rojos destellos sobre el limpio cristal de la vajilla. mi alma a los trances de la vida templo. La historia fiel de una época distante puedo leer yo en ella. por fortuna. fuerzas os dio posar vuestra mirada en los dormidos hijos. si alguien osa hablar. al venceros el sueño a la alborada. mi amor! Cuando contemplo la sublime bondad de vuestro rostro. y ante esa imagen para orar me postro. cual me postro en el templo.

en tanto. y en dudas grita el corazón sensible: «Si aplacar al destino es imposible. miro acercarse con profundo espanto. que imagino ha de ser tarea amarga llevar la vida. que el curso universal gobierna. cual oigo el rumor del viento. mi amor! Mi alma quisiera pagaros hoy la que en mi edad primera sufristeis sin gemir. yo las oigo. como inútil carga. después de vuestra vida. buen Dios. 318 319 . para marchar yo solo por la tierra no hay fuerzas en mi alma. XX Ese plazo fatal. y que cada dolor de entonces fuera germen de una alegría. ¿por qué estas penas? Yo os daría mi sangre de mancebo. inflexible. ROSALÍA DE CASTRO (1837-1885) LAS CAMPANAS Yo las amo. ¿para qué amarnos tanto?» XVII Entonces vuestro mal curaba el gozo de ver al hijo convertirse en mozo. lenta agonía. tornando así con ella a vuestras venas esta vida que os debo. XIX Que de tal modo la aflicción me embarga pensando en la posible despedida. XVIII Si el vigor juvenil volver de nuevo pudiese a vuestra edad. mientras que al verme yo en vuestra presencia siento mi dicha ahogada en el sollozo de una temida ausencia. XXII Pero. yo no aspiro a más gloria. nos devuelve en el cielo esta unión tierna.XVI ¡Padres míos. XXI Para estar juntos en la vida eterna cuando acabe esta vida transitoria. mi mejor palma será que prolonguéis la dulce calma que hoy nuestro hogar en su recinto encierra. si Dios. sordo.

Si por siempre enmudecieran. sin encontrarte nunca. en fáciles versos. no he de volver a hallarte en la tierra. en el fulgor de un astro o en la gota de lluvia. III Astros y fuentes y flores. ya que sigue buscándote y te adivina en todo. ¡qué tristeza en el aire y el cielo! ¡Qué silencio en las iglesias! ¡Qué extrañeza entre los muertos! II ¡Poeta!. pero es algo que perdí no sé cuándo y que no encuentro. le saludan con sus ecos. de la vida en la batalla ruda. tan pronto asoma en los cielos el primer rayo del alba. aun cuando sueñe que invisible habita en todo cuanto toco y cuanto veo. pero perfecta y única. porque te busca siempre sin encontrarte nunca. sin encontrarte nunca. V ¡Oh tierra. ven a hablarnos de esperanzas. pero no de desengaños. Y en sus notas. de apacible y de halagüeño. ellas. siempre fecunda y bella! 320 321 . Por eso vive triste. yo no sé lo que busco. te ha hallado y te ha [perdido otra vez. y con estro que aliente los ánimos. aun cuando sé que existes y no eres vano sueño! En los ecos del órgano.el murmurar de la fuente o el balido del cordero. antes y ahora. hermosura sin nombre. Como los pájaros. o en el rumor del viento. Quizás después te ha hallado. que van prolongándose por los llanos y los cerros. ni en el cielo. ¡Felicidad. no murmuréis de mis [sueños. sin ellos ¿cómo admiraros. ni cómo vivir sin ellos? IV A LAS ORILLAS DEL SAR (Fragmento) I Yo no sé lo que busco eternamente en la tierra. Pero sabe que existes y no eres vano sueño. te adivinaba en todo y en todo te buscaba. en el aire y en el cielo. en el aire. hay algo de candoroso.

por la senda florecida que atraviesa la llanura. infinitos y profundos esparcía [su luz blanca. como si un presentimiento de amarguras infinitas hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara. las sombras de los cuerpos que se juntan con las [sombras de las almas! ¡Oh. Esta noche solo. de perfumes [y de músicas de alas. y la luna llena. iba sola. las sombras enlajadas! ¡Oh. por los cielos azulosos. entre las blancuras niveas de las mortuorias sábanas. las sombras que se buscan en las noches de [tristezas y de lágrimas. caminabas. se acercó y marchó con ella. y eran una sombra larga. Y mi sombra. contra mí ceñida toda. una noche toda llena de murmullos. iba sola. Era el frío que tenían en tu alcoba tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas. era el frío de la nada.. a mi lado lentamente. y mi sombra. se acercó y marchó con ella. fina y lánguida. y el chirrido de las ranas.. se acercó y marchó con ella. como en esa noche llena de murmullos.. y tu sombra esbelta y ágil. y eran una. a la luna pálida. Era el frío del sepulcro. Sentí frío. iba sola por la estepa solitaria. Y se oían los ladridos de los perros a la luna.! 323 . separado de ti misma por el tiempo. muda [y pálida. y eran una sombra larga.... una noche en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las [luciérnagas fantásticas. por los rayos de la luna proyectadas. por la tumba [y la distancia por el infinito negro donde nuestra voz no alcanza. el alma 322 llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte. como en esa noche tibia de la muerta primavera. mudo y solo por la senda caminaba. era el hielo de la muerte. de perfumes y de [músicas de alas.. por los rayos de la luna proyectada. y tu sombra. sobre las arenas tristes de la senda se juntaban y eran una..JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) NOCTURNO Una noche. fina y lánguida.. ¡Oh.. y eran una sombra larga.

por los campos. con sonrisa impregnada de amargura me preguntó la joven con dulzura: «¿Sois español?» Y a su armonioso acento. tan armonioso y puro que aún ahora el recordarlo sólo me embelesa. señora?» «Yo —dijo— soy francesa. creo. entrambos nos quedamos silenciosos. que es vuestra Francia un país tan hermoso como el cielo. No os podéis figurar cuánto me extraña que. volvía de París en tren expreso. rugiendo. «Soy español —le dije—. como heridos de un mismo pensamiento. Luego. una joven hermosa. como el de Asia. al ver sus resplandores. el país del ingenio y de la guerra. parecía un león con melena de centellas. alta. del patrio amor el puro sentimiento. a una voz de mando. pero. andando con un trajín de fiera encadenada. ya. es vuestra tierra la patria del honor y de las flores. 324 325 . muellemente acostado. II Cuando miraba atento aquel tren que corría como el viento.RAMÓN DE CAMPOAMOR (1817-1901) Al dejar la estación lanzó un gemido la máquina. pues. seguida de una anciana.» «Podéis —la repliqué con arrogancia— la hermosura alabar de vuestro suelo. al claro resplandor de las estrellas. por algún héroe de las artes dada. adoradores. el sol de vuestra España no tenga. ¿Y vos. rubia. obsequiosos. como un pobre viajero fatigado para pasar bien cómodo la noche. que libre se veía. como hay Dios. empezó el tren a trepidar. delgada y muy graciosa.» Y después de halagarnos. Y cuando estaba ajeno de cuidado. digna de ser morena y sevillana. en cambio —me dijo—.» «Verdad que es el país de mis amores. cual la sierpe que sale de su nido. EL TREN EXPRESO CANTO PRIMERO III La noche I Habiéndome robado el albedrío un amor tan infausto como mío. ya recobrados la quietud y el seso. y corriendo al principio solapada. al arrancar el tren subió a mi coche.

«Todo en París lo hace olvidar. «¡Muy lejos —contestó—. cuando no ama.! ¡Las nubes con entrañas abrasadas... agitarse sin fin. frío! ¡Lamentos de la máquina espantosos. señora —la contesté—. me dijo con tristeza. veía allá a lo lejos. «¿No os habrá divertido —la repliqué galante— la ciudad seductora.! ¡Las rocas... que hace grandes los objetos. y como un ser prendado de la luna. por hablar.. pasó una larga historia por su frente.! ¡Luces tristes! ¡Tinieblas alumbradas... siendo su mente espejo de mi mente. allí otra horrible.. y es sabido que a mí la admiración me quita el sueño. y hallé casado a un hombre ingrato a quien amé soltero. miró al ciclo azulado. preguntó. Mil veces intenté quedar dormido. 326 «¿Vais muy lejos?».» Y al recuerdo infeliz de aquel ingrato. Yo estaba inquieto.. por no ver en Madrid a cierta ingrata... cual se mira en la noche un sitio oscuro donde fue una visión desvanecida..! ¡Juegos de llama y humo indescriptibles. con voz ya conmovida le pregunté a mi joven compañera. humareda. a cualquier hora. aquí una cosa negra.. al lado de mujer tan seductora no podía dormir. cosas oscuras..! ¡El horror.! ¡Montes que se hunden! ¡Arboles qué crecen! ¡Horizontes lejanos que parecen vagas costas del reino de los muertos! ¡Sombra. su mirada en el aire distraída. qué hora sería. VI V ¡Cosa rara! Entretanto.. y en torno cien especies de negruras tomadas de cien partes de la noche. sin echar sobre mí mirada alguna..» «Yo una pena —me dijo— que me muero. ¡Calor de fragua a un lado... la moda y la riqueza. admiraba a la joven.! Y entre el humo del tren y las tinieblas. voy decidida a morir a un lugar de la frontera!» Y se quedó pensando en lo futuro.. abrió la ventanilla de su lado.IV Caminar entre sombras es lo mismo que dar vueltas por sendas mal seguras en el fondo sin fondo de un abismo. que parecen esqueletos.. 327 .» «Pues yo vine —exclamó—. que agregan el terror y el desvarío a todos estos limbos misteriosos. y al ver correr cada fugaz estrella. desde el coche. «¡Ved un alma que pasa!» me decía.! ¡Límites inciertos. al otro.. Yo me vine a París desesperado.. mas fue inútil empeño. confusión y nieblas.! ¡Claridad espectral de la neblina. quedándose en silencio un grande rato..! ¡Acá lo turbio. allá lo indescernible. Juntando a la verdad mil conjeturas.! ¡Unos grupos de bruma blanquecina esparcidos por dedos invisibles! ¡Masas informes... siendo yo un santo que duerme.» «Tengo un rencor —le dije— que me mata. y ella. en donde todo amante deja recuerdos y se trae olvido?» «¿Lo traéis vos?».

! ¡Del tren expreso la infernal balumba. Y creyendo invadidos por el hielo aquellos pies tan lindos.. cual si fuese una madre cuidadosa. que echó al lobo del bosque aquel invierno. me parecía 328 . mirando al mundo de las cosas puras! ¡Su blanca faz. pues hacía una gran frío. que así en el corazón como en la mente. me dijo dulcemente. tan gran frío. y que. para anunciar. un gemido lanzado. por las venas serpenteadas que la fiebre abultaba y encendía. atronadora. «¡Tengo frío!». su aire sencillo. que volaba. era un balido. con la cabeza ya vertiginosa. cual si entrase un reptil en su agujero. la joven parecía hecha de raso. el tren en la estación entró seguido.. y esa continua sucesión de cosas. que el aire parecía que cortaba.. que a tener cruzadas por la oración habitual tendía. que tenía más borlas verde y grana que todos los cerezos y los guindos que en Zamora se crían. un ángel de Rafael o de Murillo! ¡Sus manos.! ¡Sus ojos. y cuando ella. que acostada traslucía.. escaso. acaban de formar una neblina. más que mujer. desdoblando mi manta zamorana.VII Como el tren no corría. tierno. con el cuerpo aterido. que en feria convertía el vulgo con su eterna gritería.. con voz que. aunque a oscuras. una estación. y os juro por el cielot que a aquel reflejo de la luz. 329 VIII ¡De la sombra y el fuego al claroscuro brotaban perspectivas espantosas. hermosas manos. de jazmín y terciopelo. cuidase de su bien más que del mío. me acerqué a contemplar su hermosa frente. que irradiaba tristemente aquella luz de cueva submarina. era tan vivo el viento. la tapé aquellos pies. era tan frío. al despertar la aurora.! ¡La visión triste y bella del sublime concierto de todo aquel horrible desconcierto.. de nácar. y al llegar.. entre un humo que surcan llamaradas. más que voz. que bien podrían ocultarse en el cáliz de una rosa.. me hacían traslucir en torno de ella algo vivo rondando un algo muerto! IX De pronto. prolongado y lastimero. la cual. despide la feroz locomotora un torrente de notas aflautadas. y me hacía el efecto de un conjuro el ver reverberar en cada muro de la sombra las danzas misteriosas! ¡La joven. siempre abiertos. con las luces de gas brillaba enfrente..! ¡La claridad de cueva que salía del techo de aquel coche. doliente.. que tenía la forma de la tapa de una tumba. con su aspecto ideal. susurradora y esplendente. de palidez cubierta! ¡Aquel cuerpo a que daban sus posturas la celeste fijeza de una muerta.! ¡Las fajas tenebrosas del techo. así el lector no extrañará que.

. ¡lo que Dios quiera!: El día I Y continuando la infeliz historia. a esperar el olvido un año entero. mientras ella.. la referí. Dios mío!». aunque un poco al azar y a la ventura. señora?» «Después. el llano. veía las gradaciones de color que hacía la luz descomponiéndose en el viento. y una estación a otra estación sucede. verdura y aridez.. 331 330 . a la luz de la alborada. en loco desvarío. no sé si con donaire. al fin la hablé con la mayor ternura. y no faltaba nunca un caballero que. y un cuento amontoné sobre otro cuento.CANTO SEGUNDO III Más ciego cada vez por la hermosura de la mujer aquélla. como dicen ellos. —me contestó—. «Marcho. pintando mucho amor y mucha pena. como el que tiene la cabeza llena de heroínas francesas y de ensueños. con un ciego correr que al rayo excede. los cuentos que contó Mari-Castaña. En mis cuadros risueños. a pesar de mis muchos desengaños. había cada llama capaz de poner fuego al mundo entero. el monte. y con semblante cariñoso y serio. calor y frío. porque al viajar en tren con una bella va. abstrayéndose. o. dividiéndose a un lado y a otro lado. después de un «¡Ay. sucede un horizonte a otro horizonte..» «Pero. «¿Y dónde vais ahora?». como llevando a cabo algún misterio. Y haciendo yo castillos en el aire. muy de prisa el amor a los treinta años. Ayer era otra fauna. que el rubio de oro de su pelo brilla cual la paja de trigo calcinada por agosto en los campos de Castilla. en España. en ondulante movimiento. andar tantos kilómetros por hora causa al alma el mareo del vacío. se tiende por el viento cual la crin de un caballo desbocado. por gustar solícito a su dama. veo al fin. me dijo señalando un cementerio: «¡Los que duermen allí no tienen frío!» II IV El humo. ¿y después —le pregunté—. pregunté a la viajera. Y porque así sus penas distraía las mías le conté con alegría. que aún vaga como un sueño en mi memoria. pues salvando el abismo. hoy otra flora. y una expresión del todo religiosa. olvidada de mi amor primero —me respondió sincera—.

tan seguido. el ver a una mujer me daba miedo. a sus puestos volviéndose. que así el ramblizo como el monte allana. fluyen. contestó con acento cariñoso: «La tierra está cansada de dar flores. que para dos que se aman tiernamente. y conforme va el tren hacia adelante. Y ya de un nuevo amor en los umbrales. en laberinto tal. con las señales. clavados en fila a los costados del camino. y formando confuso y ceniciento el humo con la luz un remolino no distinguen los ojos deslumhrados si aquello es sueño. dos. cuesta trabajo creer en la existencia de la tierra. uno. y en confusión extraña parecen confundidos tierra y cielo monte la nube. ¿no os haría olvidar viejos amores?» Mas ella. movimiento abajo. sin dar tregua a sus dolores. como a hombre arrepentido. tres y cuatro. o artículo de fe que yo proclamo. nubes arriba. de escudero. veinte y ciento. V Como en amor es credo. ya la elástica turba de un pantano. ella y yo. por ejemplo. o la vida mejor no importa un bledo. que un árbol. como aquel que patina por el hielo. ya la cresta granítica de un monte. más bien desesperado que atrevido. aunque entonces. es cosa ya olvidada. y hace vibrar los muros de granito. y al mundo echando su nivel.¡a sirviese. ya entrando por el hueco de algún túnel que horada las montañas. y nube la montaña. «y un nuevo amor —le pregunté amoroso—. o se oye conjugar el verbo te amo. pues cruza de horizonte en horizonte 332 VIII ¡Oh. VI Marcha el tren tan seguido. tromba o torbellino. por la cumbre y el llano. huyen y huyen en raudo movimiento los postes del telégrafo. mil veces bendita la inmensa fuerza de la mente humana. y. lo mismo 333 . una piedra y una fuente pueden ser el edén de nuestra vida. allí una sierra. por sabida. siendo héroe.» VII Las cosas que miramos se vuelven hacia atrás en el instante que nosotros pasamos. esta verdad tan grande como un templo la convertí en axioma. parece que desandan lo que andamos. responde el eco. estremeciendo al mundo en sus entrañas y dejando aquí un pozo. más bien que con la voz. a cada horrible grito que lanzando va el tren. necesito algún año de reposo. y como gota a gota. que en este mundo de pasión y olvido. cual si fuese el aliento nuestro idioma. fluyen.

en su ambición. que el monte abandonó por la ladera. estas hazañas. saludando. me dijo señalando al cielo. con prudencia fingió que distraía su inconsolable pena con la gente que entraba y que salía. echando alegre sobre el cuerpo mío mi manta de alameres de Zamora. el tren llevó hacia sí. ¿qué más queréis —me preguntó— que os diga?» Y. mueve y remueve. y al descender a un llano.los picos de las rocas decapita. vive Dios. CANTO TERCERO El crepúsculo Cuando. Y con dolor profundo. volvimos. bajando al andén. grande en su horror y horrible en su belleza. la cabeza. que levanta la tierra. pieza tras pieza. vibró con furia y lo arrastró silbando. le dije con amor «¿Sería en vano que amaros pretendiera? ¿Sería como un niño que quisiera alcanzar a la luna con la mano?» Y contestó con lívido semblante: «No sé lo que seré más adelante. y enjugando después con el pañuelo algo de espuma de color de rosa que asomaba a sus labios amarillos. por la ribera. no conocidas antes. hora por hora. pues la estación del pueblo parecía la loca dispersión de una colmena. ni marcha ni reposa). al fin. mirándome a la faz desencajada. hacia Francia volvía. ondeando y más ondeando de su cuerpo flexible los anillos. 334 335 . o allí. y al tiempo en que ella y yo la mano alzando. sitio infeliz de la estación postrera. El tren (cual la serpiente que. del poderoso anhelo de los grandes gigantes que.. Yo me llamo Constancia. cual mujer honrada. formando un terraplén sobre un abismo que llena con pedazos de una sierra! [Dignas son. y la llanura.». y soy constante. un año después. un tiempo amontonaron las montañas! X IX Corría en tanto el tren con tal premura. cual mira a su doctor un moribundo. queriendo hacer que marcha y no marchando. siguió: «Yo os juro. que el hombre que me dio con tanto celo un poco de valor contra el engaño. escamosa. de angustia llena. para escalar el cielo. cuando ya soy vuestra mejor amiga.. la máquina un incendio vomitando. la colina dejó por la llanura. o aquí me encontrará dentro de un año.

gemid en mi memoria.. que salía del pecho de la anciana con cara de dolor y negro traje... siempre que nazca o muera el día. mucho viento y mucho frío.. por gustaros.. cuenta os dará de la memoria mía. solamente esta pena que os doy borrar quisiera.. me repita esta voz tan repetida: que las cosas más íntimas ahora se escapen de mis labios con mi vida.. «¡Tomad —me dijo—. al minuto final del año entero a la cita acudí. habladora. de todo mi pasado. quedase entre la sombra confundida. y como el bien con la virtud se labra.. después de esta existencia pasajera. aunque os ame.. hoy que quiero vivir. no sé decir lo que deciros quiero! 337 . cuando os deja. ¡Ya me siento morir. Dios no lo quiso.porque a un tiempo sentía. cual niebla entre la luz desvanecida. Aquel fantasma soy que. porque eso sirve de consuelo. la mujer. tan llena de tristeza.! ¡Mi agonía es la bárbara agonía del que quiere evitar lo inevitable.. sobre mi frente el palacio ideal de mi quimera. ¡yo os hubiera también amado tanto. que he leído más veces en mi vida que cabellos contiene mi cabeza. después de un conjuro en alta noche. de mirar al lucero de la tarde. llorad. que ya no existo. yo haré rezando que Dios de par en par el cielo os abra. echó por la ventana de mi coche esta carta. mucho amor. esa estrella que siempre ha sido mía... el cuerpo en que mi espíritu ha vivido. la idea de los celos importuna: ¡Juradme que esos ojos que me han visto nunca el rostro verán de otra ninguna! Y si aquella mujer de aquella historia vuelve a formar de nuevo vuestro encanto. II «Mi carta. y echándome un papel por la ventana. Me rebelo a morir. Me vio. para el cielo! ¡Si es verdad que me amasteis un instante. Cuando lleve esta carta a vuestro oído el eco de mi amor y mis dolores. que es feliz pues va a buscaros. ¡El triste vive y el dichoso muere. a mí. Pues yo desde ella os estaré mirando. conceded el perdón al alma mía! ¡Amé mucho.. cuando los dos. que no quiero nombrar. mas al llegar a la estación aquella.! ¡Oh. ¡Por no dar fin a la ventura mía la escribo larga. más que vieja.. una tos de ataúd sonó a mi lado. adiós! ¡Como hablo delirando. casi interminable. al punto en que. Padre de las almas pecadoras. jugó a estar viva a vuestro lado un día. Señor.. al morir. de mi presencia huyó con ligereza.. día por día. que. lleguemos de nuestra vida a la estación postrera. como en el tren. para verme mejor. envejecida..! ¡El cielo os guarde! Cuidad..! ¡Cuando quise morir.. pero es preciso.! 336 Hundiéndose.! Mas tal vez allá arriba nos veremos. Dios no lo quiere! ¡Os amo. y continuad el viaje!» Y cual si fuese una hechicera vana.. ¡Nunca olvidéis a esta infeliz amante que os cita. sí! Dejadme que. porque no quiero. lloró. gimió. Hasta furiosa. corrió a mi lado. como el año anterior. ya durmiendo estará bajo unas flores. llegando con presteza. y muchas horas: mas sufrí por más tiempo todavía! ¡Adiós. cual caballero que va alumbrado por su buena estrella.

con mi grande inquietud y poco seso. lo mismo que un ciego deslumhrado. al año de venir. pues. ¿no oyes del alma en lo interno un rumor. a todas horas. busqué a la mensajera envejecida. me volvió hasta París el tren expreso. ni respirar del aire la pureza. Blanca Rosa. que os amaba. que sufro.. mas después se alzarán tristes memorias hasta de las mismas huellas de tus pies. y encerrado en el coche. ni pude ver la anciana. por más que abrí cien veres la ventana. sin alma y como inútil mercancía. amar bien. pero. 339 Al ver de esta manera trocado el curso de mi vida entera en un sueño tan breve. que es muy raro. que lúgubre. día por día. tan verdad! Te aseguro. y que me muero!» LO QUE HACE EL TIEMPO III A Blanca Rosa de Osma Con mis coplas. En tus fiestas seductoras. y a dos en uno funde Dios. ahogado de tristeza. de negro que era. sintiéndome agobiado de mi desdicha al peso. y danzas y flores bellas. Hoy para ti sólo hay glorias. ¿quieres que te engañe yo también? Pasa un viento arrebatado. maldecía como si fuese en el infierno preso. de pronto se quedó. por fin. Blanca Rosa. tal vez te cause cuidados por cantar con la voz ya temblorosa y los ojos ya cansados de llorar. mas fue esperanza vana. como amigo. mi cabello más blanco que la nieve. Cuando. nos dice que no es eterno nuestro amor? ¡Cuánto a creer se resiste una verdad tan odiosa tu bondad! ¡Y esto fuera menos triste si no fuera.. 338 .¡Yo sólo sé de mí que estoy llorando. y no te extrañe. Siento decir lo que digo. decidido a tirarme de cabeza. De dolor traspasado por la más grande herida que a un corazón jamás ha destrozado en la inmensa batalla de la vida. viene Amor.

ni del mal. si ama o no ama. pasa así. ¡Oh. importuno. Nunca es estable el deseo ni he visto jamás terneza siempre igual. de egoísmo lleno.sopla el desamor helado. solamente porque sí. y otra se marcha volando nuestra fe. su favor: 340 da amor primero y no amante. si cuando más las pisamos. Que amor. porque sí. y aún se vuelve a amar sin tino más de dos. a su gusto se acomoda bien y mal. la virtud? ¡Ay!. mucho amante. hace pedazos una flor. Y esto pasa. Tranquila a veces reposa. cual vil usurero. aquí está toda su moral. más nos embriagan las flores con su olor! El cielo sin duda envía la lucha a la tormentosa juventud. ni cuándo. dichosa. pues ¿qué mérito tendría sin esfuerzos. ninguno te enseñe nunca el olvido del deber. ¿Verdad que es abominable que el corazón vagabundo mude así. pero poco amor. al pasar. Y ¿a qué negarlo? No creo ni del bien en la fijeza. Blanca Rosa. después. sin ser por ello culpable. sediento. dos. su deber! Y ¡cómo más adelante aviene con su conciencia su placer! ¿Y es culpable el que. Mas dirás: —¿Y en qué consiste que todo a mudar convida? ¡Ay de mí! 341 . donde. sin saber cómo. de uno. qué bien cumple el amante. porque así ha pasado y pasa. en él hasta herir es bueno. y vuelve hacer. ¡Cuan versátil es la vida! ¡Cuan vano es nuestro destino. un alma inteligente siempre en nuestra alma divisa una flor. Santo Dios! El lleve tu labio ayuno a algún manantial querido de placer. culpable como et viento que. ni por qué. cuando aún tiene la inocencia. buscando va en nuevos lazos otro amor? ¡Sí!. Blanca Rosa. Este ir y venir sin tasa y este moverse impaciente. que se abre infaliblemente al soplo de alguna brisa de otro amor. Siempre el destino inconstante nos da. ¡Cuan inútil es que huyamos de los fáciles amores con horror. ¡ay!. porque esto pasa en el mundo porque sí? Se ama una vez sin medida.

penas que se abren en flores de pasión. sólo de tragarse deja la virtud. mas.. pues la fuerza de las cosas puede más que Hércules mismo. es así. ¡ésa es la culpable! La vida.. al empezar.. ¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura. ten mucha fe en la ventura..! Si huye una vez la ventura.. —¡Sí.. que es la dicha una locura. Pero aunque triste. la vida. porque una noche oscura nos visteis juntos? —Pues. nunca de tu alma el abismo llenarás.. ¿Y contigo? Un edén. —Si no queréis. nadie después ve las flores renacer. señor Cura —Ya sé para quién es.. La noche. cual yo sé. sólo es la vida nuestra infiel. cuyos honrados amores siempre son los que bendicen sus penas.. Con tus visiones hermosas. ¿quieres ir hacia lo eterno? Ve hacia Dios. 343 . —¿Sabéis quién es. la ocasión. que el recuerdo tirano de otro amor no se filtre en tu alegría. La tumba todo lo traga.. Pero. y El haga que tengas siempre una vieja juventud. Y si no es amor el vaso donde el sobrante se vierte del dolor.. ¿Y quién es el responsable de hacer tragar sin medida tanta hiél? 342 ¡La vida!.. —¡Qué triste estoy sin ti! Una congoja. ella corre hacia la nada. mucha fe. me viene. sí! —¡Qué triste estoy! ¿No es eso? —Por supuesto.. ¡Sí! Corre hacia Dios. La vida que. Si eres feliz algún día.. en fin.. ¡guay.. Blanca Rosa... ¡mucho más. cual se desliza un gusano roedor! Tú eres de las almas buenas. ¡QUIEN SUPIERA ESCRIBIR! —Escribidme una carta. -—Perdonad. una niña siempre tiene el pecho de cristal. que cubren la sepultura de los recuerdos traidores del ayer. —No extraño ese tropiezo.. ya lo habéis puesto. Gracias. de un vértigo del infierno corre en pos.. Empiezo: Mi querido Ramón: —¿Querido?.En que la vida es muy triste. —¿Cómo sabéis mi mal? —Para un viejo. si quieres ser venturosa. Dadme pluma y papel. desalada. pregunto yo: —¿Es digno acaso de ocuparnos vida y muerte tal amor? Nunca sepas.

la ausencia el más atroz. Que mis ojos.. señor Cura.. ¡bravo amor! Copio y concluyo: A don Ramón. inamovible hoguera ¿dónde el centro descansa de tu lumbre? Si eres globo de luz ¿cómo en la cumbre no giras tú de la insondable esfera? ¿Por qué la tierra sin descanso rueda? ¿Por qué la luna el globo majestuoso mueve. tu existencia.—Haced la letra clara.. desde su oscuro asiento. que es inútil saber para esto. tanto me harás sufrir. ni el griego ni el latín. cerrados siempre están. las rosas de su aliento. que es un perpetuo sueño de mi oído el eco de su voz..! III EPILOGO —Pues.? —Pues sí... que la pena no me ahoga cada día. Que es. señor: ¡morir! —Yo no pongo morir.. cargados con mi afán. no os afrentéis.. II CAROLINA CORONADO —¡Señor Rector. —¿Sufrir y nada más? No.. señor Rector!.. el alma mía ¡goza tanto en sufrir. como no tienen quien se mire en ellos.. en vano me queréis complacer.. allá en la altura suma el movimiento de tu carroza. porque puedo llorar. señor Cura... En fin.. absorbes mi asombrado pensamiento: tu origen.? —Cuando se va y se viene y se está junto siempre. que olvidan de la risa el movimiento a fuerza de sentir. Que mis labios. —¿Cómo sabéis. que él tiene por tan bellos. —El beso aquel que de marchar a punto te di. Si eres ardiente. que en lo inmenso avanza? 345 . tu elemento. Escribidle. fija en lo infinito.. ¡que me voy a morir! —¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo. fijo. si no encarnan los signos de la mano todo el ser de mi ser.. ¡cuántas cosas le diría si supiera escribir... Que. señor. menos alcanzo cuanto más medito... —¡Qué hombre de hielo! ¡Quién supiera escribir! Dios mío. Y si volver tu afecto no procura. arguyo.! 344 (1823-1911) A UNA ESTRELLA Chispa de luz que. no se saben abrir. en el espacio queda? ¿Es que mi vista de mortal no alcanza a percibir. que lo entienda eso bien.. siendo por su causa. por Dios. que el alma mía ya en mí no quiere estar. dé cuantos tormentos he sufrido. mientras tu carro misterioso inmóvil.

Revueltos peñascales. esposa. mi voluntad en ellas no tiene parte. tórtola que en sus frondas unes tus quejas al calmante zumbido de las abejas.¡Ah. la creación sin descanso se sostiene. separadas. tú en silencio las dictas. pardas nieblas del valle. tempestad que. de la mortal escoria purificada. Tú giras. jazmín y nardo: brisas que en el desierto sois mensajeras de los tiernos amores de las palmeras —(¡de las pobres palmeras que. bramando con ronco acento.. en estas tinieblas donde me pierdo. y tu origen. en mi mente han nacido por un milagro. áspera breña donde salta el torrente de peña en peña. de mi ánimo abatido turba la calma y en canción se convierte dentro del alma. el pensamiento. que no son mías. todo está confundido con tu recuerdo. sí. sombra y vacío en la tierra y el viento y el mar bravio! FEDERICO BALART (1831-1905) RESTITUCIÓN Estas pobres canciones que te consagro. sediento. efluvios de azucena. y todo en la creación marcado tiene forma y destino. Y es que. natural como el trino que lanza el ave. y voces oigo en ella que antes no oía. Desde que abandonaste nuestra morada. tus alas soberanas surcan el mundo y sus confines tocan. 347 346 . tu vida. tu elemento. sí¡ Que. nieves del monte. pensamiento y palabras de ti recibo. avanza. se miran silenciosas y enamoradas!)—. audaz. y es en mí su lamento sentido y grave. con sus pálidas hojas el suelo cubre. en vuelo tardo. Mas ¿cómo en su carrera no se chocan tus millares sin número de hermanas? Más allá de su límite prescrito. cambiantes y vislumbres del horizonte. santas inspiraciones que tú me envías puedo decir. Desnudas de las galas que presta el arte. menos alcanzo cuanto más medito. águila que levantas el corvo vuelo por el azul espacio que cubre el cielo. movimiento y vida. corrientes bullidoras del claro río. golondrina que emigras cuando el octubre. por espíritu movida. yo las escribo. tus cabellos de lluvia tiendes al viento. aroma. yo ni aun sé comprenderlas al formularlas. aura mansa que llevas. ya no sé resistirlas ni suscitarlas.. forma o acento. transformado está el fondo del alma mía. religiosos murmullos del bosque umbrío. ¡Sin él todo es silencio. y al amor de tu nido tornas ligera cuando esparce sus flores la primavera. Todo cuanto en la tierra y el mar y el viento tiene matiz.

por santas. sin su verdor el alma desnuda queda! Pero no. abismos. pidiendo por ciudades y por desiertos la oración de los vivos para los muertos. en nuestro pobre albergue pasé a tu lado. restinga ignota donde oculta su nido la gaviota. con cuyo encanto a mis áridos ojos se agolpa el llanto! Y aun a veces aplacan mis amarguras otras más misteriosas. valles. espumas. cuyas leves agujas. Sin él. canciones silenciosas que el alma hieren. callado suena. nidos y altares. murmullos. cuando húmedos los ojos. luces. rayo de sol poniente que te abres paso por los rotos celajes del triste ocaso. vagos presentimientos de la otra vida. en una se fundían nuestras dos almas. tiende inmóvil sus brazos la fe de Cristo. íPobres hojas caídas de la arboleda. otras más puras. íbamos por la vida mano con mano. vosotros en el fondo del alma mía despertáis siempre un eco de poesía. velas desconocidas que en lontananza pasáis como los sueños de la esperanza. voces que me aseguran que podré verte cuando al mundo mis ojos cierre la muerte. torres donde. olas embravecidas que pone a raya con sus rubias arenas la corva playa. cuando al alma y al cuerpo daban pujanza. en vivo anhelo. canciones que. juventud y cariño. aspiración confusa que.solitaria ensenada. nebuloso horizonte. ¿qué es la grandeza. inquietudes del alma. cuyas góticas naves hallo desiertas. tormentas. ya es plegaria que sube al cielo. en el alma conservo sin pronunciarlas. auras. que aún te deben mis desventuras otras más delicadas. melancólico rayo de blanca luna reflejado en la cresta de escueta duna. éxtasis de la mente que a Dios se lanza. las canciones que te consagro en mi mente han nacido por un milagro. lejos del mundo parlero y vano. vagas emanaciones del sentimiento. aromas. al cielo alzadas. flores. las restituyo. qué es el tesoro de la tierra y el viento y el mar sonoro? 348 Ya lo ves. y es que siempre a vosotros encuentro unido el recuerdo doliente del bien perdido. sin pensamiento. espesas brumas. tras cuyo velo sus límites confunden la mar y el cielo. todo es don tuyo. canciones que en mí nacen y que en mí mueren. ¡hechizadas canciones. recuerdos de las horas que. grutas donde repiten con sordo acento sus querellas y halagos la mar y el viento. cuando. silencioso gemido de amor y pena que. juntas las palmas. negra noche que dejas de monte a monte granizado de estrellas el horizonte. ¡Canciones que. luminosos destellos de la esperanza. ya es canción. fe y esperanza. embelesado. de hinojos. 349 . parecen oraciones petrificadas. plegaria que te elevas entre la nube del incienso que en ondas al cielo sube cuando al Señor dirigen himnos fervientes santos anacoretas y penitentes. catedrales ruinosas mudas y muertas. mares. en el fondo del pecho. de amor herida. montes. brisas. canciones sin palabra. transparentes neblinas. Nada en ellas es mío. no tienen nombres en la lengua grosera que hablan los hombres! Esas son las que endulzan mi amargo duelo. por cima de la veleta que a merced de los vientos se agita inquieta señalando regiones que nadie ha visto. otras más puras. lamento misterioso de la campana que en la nocturna sombra suenas lejana. sombras. por eso a ti. por miedo de profanarlas.

ya la frente. ¡y ésas son las que guardo para mí solo! y huye amargado del rumor del mundo. de este ciego desvarío que cubre nuestras almas con un velo. despuebla el cielo y precipita el mundo en el vacío. ya tocando los labios. como cl sepulcro impenetrable y frío. de esta España moral que se derrumba. de ese profundo dolor que se concentra en el misterio 350 ¡Ah!. en medio de esta universal mentira. si hoy pudiera resonar la lira que con Quevedo descendió a la tumba. IV GASPAR NUÑEZ DE ARCE (1834-1903) ESTROFAS I La generosa musa de Quevedo desbordóse una vez como un torrente y exclamó llena de viril denuedo: «No he de callar. III Arranque de dolor. mísero.» II Y al estampar sobre la herida abierta el hierro de su cólera encendido. tembló la concusión que siempre alerta. por más que con el dedo. 351 . fue su sangrienta sátira cauterio que aplicó sollozando al patrio imperio. silencio avises o amenaces miedo. que destituye a Dios. incansable y voraz. de la insaciable y honda podredumbre que el rostro y la conciencia nos azota. de este viento de escándalo que zumba. de este fétido hedor que se respira. ésas de mi esperanza fijan el polo. del huracán de sangre que alborota el mar de la revuelta muchedumbre. labra su nido. gangrenado y moribundo. en todo Esiado exánime y podrido. De la viva y creciente incertidumbre que en lucha estéril nuestra fuerza agota.ésas son las que el alma llaman al cielo. de este insensato pensamiento impío. como gusano ruin en carne muerta. VI De este horror.

VII Si en medio de esta borrascosa orgía que infunde repugnancia al par que aterra. que aquel ilustre y vigoroso vate con el rayo marcó de su censura. vacila y se desploma en el cielo. desolada el alma. indiferente? «¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?» XII Y apartando la vista de aquel cieno social. podía el corazón atribulado salir ileso del mortal combate en alas de la fe radiante y pura. 352 Perdida en tanta soledad la calma. de aquel lúbrico y torpe desenfreno. la gloria muda. Sorda carcoma prepara el misterioso cataclismo. 353 . que apenas mojan los sedientos prados! ¡Cuánta ilusión perdida en el vacío y cuántos corazones anegados en la amarga corriente del hastío! XIV No es la revolución raudal de plata que fertiliza la extendida vega. en la tierra. fijar llorando los ardientes ojos en ese cielo azul. todo cruje. No es viva luz que se difunde grata. esa lira estallara. como la palma que crece triste y sola en el desierto. ¿qué sería? Grito de indignación. limpio y sereno. ¡Cuántos sueños de gloria evaporados como las leves gotas de rocío. de noche eterna el corazón cubierto. que en las entrañas mismas de la tierra la muerta humanidad conmovería. de santa paz y de esperanza lleno. en el abismo. en este pavoroso desconcierto se eleva la Razón. y como en tiempo de la antigua Roma. es sorda inundación que se desata. VIII Mas ¿porque el gran satírico no aliente ha de haber quien contemple y autorice tanta degradación. XI AI menos en el siglo desdichado. IX XIII Pero hoy. ¿dónde mirar? Un golpe mismo hiere al César y a Dios. de aquellos fétidos despojos. canto de guerra. sino confuso resplandor que ciega y tormentoso vértigo que mata.

. como corcel indómito. vil ramera del motín. te conozco y te maldigo! XVII ¿Si a su culpada humillación se adhiere con la constancia infame del beodo. disfraces fuera. si a cada paso que adelanta deja su fe inmortal. XIX No eres la fuente de perenne gloria que dignifica el corazón humano y engrandece esta vida transitoria. y torpe. la deidad esclarecida que alumbra con su luz como una estrella los oscuros abismos de la vida. que goza en su abyección y en ella mucre? ¿Si ciega. XV1I1 ¡Libertad.XV ¡Triste y sola. que vi en mis sueños. No eres. sin alcanzarla nunca. desconoce su origen y prefiere a descender de Dios surgir del lodo? XXI ¡Ah! No es extraño que sin luz ni guía los humanos instintos se desborden con el rugido del volcán que estalla. ¿qué digo? ¡No eres la libertad. no. escudriñar el cielo. inextinguible anhelo.. licencia desgreñada. ¡ No el ángel vengador que con su mano imprime en las espaldas del tirano el hierro enrojecido de la Historia! XVI entregarse a merced del torbellino y en la duda incesante que la aqueja el secreto inquirir de su destino. 354 XXII ¿Quién podrá detenerle en su carrera? ¿Quién templar los impulsos de la fiera y loca multitud enardecida. y en medio del tumulto y la anarquía. como el vellón la oveja. es verdad! ¿Dónde hay miseria mayor? /Dónde más hondo desconsuelo? ¿De qué le sirve desgarrar el velo que envuelve y cubre la vivaz materia. y con profundo. sondar la tierra. que principia a dudar y ya no espera hallar en otra luminosa esfera bálsamo a los dolores de esta vida? 355 . pudibunda y bella. libertad! No eres aquella virgen. de blanca túnica ceñida. el desorden no respete ni látigo ni valla. Mas. y degradada en todo. enredado en las zarzas del caminu? XX No eres la vaga aparición que sigo con hondo afán desde mi edad primera.

y la enconada cólera que encierra enturbia y enardece su pupila. es el número. XXVII No esperéis. mira doquier con ojos espantados por toda la extensión del horizonte dilatarse a sus pies vastas llanuras. Hallará el mundo a su codicia estrecho. como santo depósito en su pecho. que el rayo y el tirano hermanos son. no. ¡es la materia que se mueve! XXIV Y excitando su afán calenturiento tanta grandeza y tanto poderío. y ensordeciendo el aire en son de guerra hace temblar bajo sus pies la tierra. nobles instintos y virtudes lleve. que es la fuerza. que la confusa plebe. XXVI No esperéis que esa turba alborotada infunda nueva sangre generosa en las venas de Europa desmayada. rotas ya sus mortales ligaduras. fértiles collados. sobre el ara desierta y polvorosa otro Dios levantando con su espada. que no arraiga en los crímenes la idea ni entre las olas fructifica el grano. como las hordas bárbaras de Atila.XXIII Como Cristo en la cúspide del monte. ni que termine su fatal jornada. de la codicia el persuasivo acento grítale audaz: «¡El cielo está vacío! ¿A quién temer?» Y ronca y sin aliento la muchedumbre grita: «¡Todo es mío!» XXVIII Y buscará la libertad en vano. es el hecho brutal. 356 . ¡La tempestad los crea! XXV Y en el tumulto su puñal afila. Su castigo en sus iras centellea pronto a estallar. ricas ciudades.

SIGLO XX .

MODERNISMO SALVADOR RUEDA (1861-1933) LA SANDIA Cual si de pronto se entreabriera el día. y de improviso decoró la fuente un círculo de rojas medias lunas. de asta pequeña y de pezuña breve. las fue el hábil cuchillo separando. Carmín incandescente parecía la larga y deslumbrante cuchillada. como boca encendida y desatada en frescos borbotones de alegría. Las separó la mano de repente. despidiendo una intensa llamarada. vivas a la ilusión como ningunas. de piel con la blancura de la nieve 361 . Tajada tras tajada señalando. LA VACA Brillante con el brillo de la vida. por el acero fúlgido rasgada mostró su carne roja la sandía.

.. Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. no lloro. RUBÉN DARÍO (1867-1916) CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA ¡Juventud. cansada. 363 .. hecha de noche y de dolor. poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad. mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad..y ubres como una fuente dividida... ella. no lloro.. brinca. sacude la cabeza. ¡Juventud divino tesoro. falto de luz. Y le mató. un monumento vivo. En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé. Era su cabellera oscura.. en tantas tierras.... divino tesoro. con sus dientes el corazón. Pues a su continua ternura una pasión violenta unía.. de todo sorprendida. mansa. cual no pensé encontrar jamás. fue para mi amor hecho de armiño. triste y pequeño.. Y cuando cesa de jugar. y que me roería. y a veces lloro sin querer. Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión. y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén. sonreía como una flor. Muge. y a veces lloro sin querer. enorme. falto de fe. divino tesoro. Yo era tímido como un niño. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía. naturalmente. Herodías y Salomé. y a veces lloro sin querer. si no pretextos de mis rimas. La otra fue más sensitiva. loca. Amarga y pesa.. te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar.. parece. que es su belleza. paciente y reposada. fantasmas de mi corazón. va a una cadena de metal prendida la res lustrosa donde el sol luz llueve y arrastra al hombre cuyo paso mueve. muestra en el ancho lomo y cuello altivo. retozando. sin pensar que la Primavera y la carne acaban también. no lloro. siempre son. y más consoladora y más halagadora y expresiva.. no lloro. La vida es dura. ¡ Juventud. Miraba como el alba pura. Era una dulce niña en este mundo de duelo y aflicción. ¡Juventud. En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar.. divino tesoro 362 ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. ¡Y las demás! En tantos climas.. y a veces lloro sin querer. andando. la espléndida salud.

365 . de Occidente las dalias y las rosas del Sur. Ya pasa debajo los arcos ornados de blandas Minería vas y Martes. rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (la princesa está pálida. o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz. los nelumbos del Norte. mi sed de amor no tiene fin. no lloro. divino tesoro. y que llega de lejos. o en el que es soberano de los claros diamantes. el feliz caballero que te adora sin verte. la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina. o perderse en el viento sobre el trueno del mar. en el cinto la espada y en la mano el azor. 364 Ya no quiere el palacio.. o en el rey de las islas de las rosas fragantes. a encenderte los labios con su beso de amor! MARCHA TRIUNFAL ¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines. ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China. ya viene.. calla. ni los cisnes unánimes en el lago de azur. los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus lar[gas trompetas. oro y hierro. quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste.. quiere ser mariposa.) ¡Oh visión adorada de oro. que custodian cien negros con sus cien alabardas. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. en la jaula de mármol del palacio real. Parlanchína. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. princesa —dice el hada madrina—. la princesa persigue por el ciclo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. ni el bufón escarlata. La princesa no ríe. piruetea el bufón. La espada se anuncia con vivo reflejo. ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa. está mudo el teclado de su clave sonoro y en un vaso. La princesa está pálida en su silla de oro. bajo el cielo volar. un lebrel que no duerme y un dragón colosal! ¡Oh. el palacio soberbio que vigilan los guardas. la princesa está triste) más brillante que el alba.. y vestido de rojo. saludar a los lirios con los versos de mayo. a pesar del tiempo terco. se desmaya una flor. y a veces lloro sin querer. vencedor de la Muerte. ¡Mas es mía el Alba de oro! SONATINA La princesa está triste. en caballo con alas hacia acá se encamina.. la princesa no siente.¡Ya no hay princesa que cantar! Mas. ni el halcón encantado. más hermoso que Abril! —¡Calla. que ha perdido la risa. el cortejo de los paladines. que ha perdido el color. está presa en sus tules. la dueña. o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡ Ay!. dice cosas banales. con el cabello gris me acerco a los rosales del jardín.. tener alas ligeras. ni la rueca de plata. Y están tristes las flores por la flor de la corte. los jazmines de Oriente. olvidada. ¡Juventud. la princesa está pálida. ir al sol por la escala luminosa de un rayo. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! ¡Está presa en sus oros.

tranquilo pace. Señala el abuelo los héroes al niño —ved cómo la barba del viejo los bucles de oro circunda el armiño—. los soles del rojo verano.. ¡Tal pasan los fieros guerreros debajo los arcos triunfales! Los claros clarines de pronto levantan sus sones. las nieves y vientos de gélido invierno. a aquellos ilustres aceros.. los cóndores llegan. y la más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores. llevados por manos robustas de heroicos atletas.! COSAS DEL CID Cuenta Barbey. resonar en el viento las trompetas de España. una hazaña del Cid. en versos que valen bien su prosa.. ceñido el acero y el arma en la [mano.. la sangre que riega de heroicos carmines la tierra. y los timbaleros.. Rodrigo de Vivar pasa. Las bellas mujeres aprestan coronas de flores. la noche. los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra. los cascos que hieren la tierra. que encarnan las glorias pasadas. los rudos penachos. al que ama la insignia del suelo materno. los negros mastines que azuza la muerte. y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros. al que ha desafiado. tendiendo sus alas enormes al viento. las ásperas crines. y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa. meditabundo. Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas. la pica. la escarcha.. No se oyen en la hazaña. Ríe la primavera. por ser por la patria inmortal. Babieca. pura como una perla. ¡Llegó la victoria! Ya pasa el cortejo. su canto sonoro.la gloria solemne de los estandartes. A aquellas antiguas espadas. Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros. ¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera! ¡Honor al herido y honor a los fieles soldados que muerte encontraron por mano extranjera! ¡Clarines! ¡Laureles! Las nobles espadas de tiempos gloriosos desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros 366 —las viejas espadas de los granaderos. su cálido coro. hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros—. Los áureos sonidos anuncian el advenimiento triunfal de la Gloria. más fuertes que [osos. ni el azorado moro las tiendas abandona al ver al sol el alma de acero de Tizona. que el paso acompasan con ritmos marciales. la lanza. 367 . Las trompas guerreras resuenan. fresca como una rosa. ¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que [tocan la marcha triunfal. El dice la lucha. la herida venganza. que rige la guerra. descansando del huracán guerrero. y el vuelo de la vida abre lirios y sueños en el jardín del mundo. que envuelve en su trueno de oro la angustia soberbia de los pabellones. de voces los aires se llenan. y el odio y la muerte. dejando el picacho que guarda sus nidos. mientras el bravo caballero sale a gozar del aire de la estación florida.

lengua celestial. alma de querube. hermano lobo!» El animal contempló al varón de tosco sayal. Fuertes cazadores armados de hierros fueron destrozados. devoró pastores y son incontables sus muertes y daños. los ojos de mal: el lobo de Gubbia. alzando la mano. y el gran Rodrigo Díaz de Vivar. Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera. El cielo profundo desleía un perfume de gracia en la gloria del día. Cuando de la campiña aromada de esencia sutil. la viviente carroña que infecta los suburbios de hedor y de ponzoña. Y fue al Cid y le dijo: «Alma de amor y fuego. cerró las abiertas fauces agresivas. y dijo: «¡Está bien.por una senda en donde. por Jimena y por Dios un regalo te entrego. bestia temerosa. Los duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros como de cabritos y de cordcrillos. una limosna!». le detiene un leproso. de franca y angélica pupila. Rabioso ha asolado los alrededores. dice el Cid. esta rosa naciente y este fresco laurel. ¿Es ley que tú vivas de horror y de muerte? ¿La sangre que vierte tu hocico diabólico. Y al Cid tiende la mano el siniestro mendigo.» Y el Cid sobre su yelmo las frescas hojas siente. el alma de las flores iba por los caminos a unirse a la piadosa voz de los peregrinos. el llanto de los campesinos. dejó su aire arisco. y muy dulce y muy blanca. hermano Francisco!» «¡Cómo!. y su escarcela busca y no encuentra Rodrigo. cruel ha deshecho todos los rebaños. y en lo íntimo del alma como un dulzor de miel. Una niña que fuera un hada. satisfecho. «¡Oh. LOS MOTIVOS DEL LOBO El varón que tiene corazón de lis. el dolor de tanta criatura de Nuestro Señor. el soberbio príncipe del estrago y !a victoria. el duelo y espanto que esparces. y el horror animado. al lobo furioso dijo: «¡Paz. Tal es el sucedido que el condestable escancia como un vino precioso en su copa de Francia. dice el precito. una niña que fuera una mujer. bajo el sol glorioso. que al verle se lanzó feroz contra él. el mínimo y dulce Francisco de Asís está con un rudo y torvo animal. y quitando su férreo guante. Cid. Cerca de la cueva encontró la fiera enorme. 369 368 . devoró corderos. las fauces de furia. «¡Hermano. Francisco con su dulce voz. que llora y que comprende. Un pájaro daba su nota de cristal en un árbol. Las ermitas lanzaban en el aire sonoro su melodiosa lluvia de tórtolas de oro. el terrible lobo. o que surgiera encarnación de la divina Primavera. te ofrezco la desnuda limosna de mi mano!». Yo agregare este sorbo de licor castellano: Cuando su guantelete hubo vuelto a la mano el Cid siguió su rumbo por la primaveral senda. salió una niña vestida de inocencia. el grito. de sangre y de rabo. en su guante de fierro hay una flor naciente. joven. Frente a frente. tendiéndole la mano. extiende la diestra al miserable. exclamó el santo. bello como Santiago. iba cual si llevase una estrella en el pecho.

llevando el azor al puño. el lobo probo. Sus bastas orejas los salmos oían y los claros ojos se le humedecían. que todo ata y desata. entre los vecinos y entre los pastores. a su vez. de nada servían el valor y el arma. iba por el monte. hermano Francisco de Asís. todos le buscaron con quejas y llanto. entraba a las casas y le daban algo de comer. La gente veía y lo que miraba casi no creía. ¿La sangre? Yo vi más de un cazador sobre su caballo. quieto le seguía como un can de casa o como un cordero. Vosotros. Francisco de Asís se puso severo. en señal de contentamiento. Es triste. Cuando volvió al pueblo el divino santo. torturar.» «Ante el Señor. Fueron a la aldea. Salía a la calle. y con mil querellas dieron testimonio de lo que sufrían y perdían tanto por aquel lobo del demonio. Y el lobo dulce. le alargó la mano. como si tuviera fuegos de Moloch o de Satanás.» Francisco responde: «En el hombre existe mala levadura. Y junto a su cueva halló a la alimaña. Otra vez sintióse el temor. Mirábanle como a un manso galgo. y busqué el ganado. a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal? 371 . tornó a la montaña y recomenzaron su aullido y su saña. Francisco llamó a la gente a la plaza y allí predicó. Dejarás en paz rebaños y gente en este país. daréis su alimento 370 a la pobre bestia de Dios. contestó la gente toda de la aldea. humilde: «¡Es duro el invierno. Se fue a la montaña a buscar al falso lobo carnicero. baja la testa. el oso o el ciervo. el lobo manso y bueno. y entró con Francisco de Asís al convento. Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo en el santo asilo. y. y a más de uno vi mancharse de sangre. Tú vas a tener desde hoy que comer. Mas el alma simple de la bestia es pura. de las roncas trompas al sordo clamor. movió testa y cola el buen animal. y es horrible el hambre! En el bosque helado no hallé qué comer.» El lobo tendió la pata al hermano de Asís. y a veces comí ganado y pastor.» «¡Así sea!». desapareció. « En nombre del Padre del sacro universo. en fe de promesa tiéndeme la pata. herir. a los animales de Nuestro Señor. Y cuando Francisco su oración hacía el lobo las pobres sandalias lamía. Un día Francisco se ausentó. pues la bestia fiera no dio treguas a su furor jamás. Y luego. Y dijo: «He aquí una amable caza. que iban a cazar. colmaba el espanto los alrededores.no han de contener tu encono infernal? ¿Vienes del infierno? ¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial?» Y el gran lobo. que. ¡Que Dios melifique tu ser montaraz!» «Está bien. Aprendió mil gracias y hacía mil juegos cuando a la cocina iba con los legos. conjuróte —dijo—. en cambio. o correr tras el jabalí. la alarma. El hermano lobo se viene conmigo. Cuando nace viene con pecado. Y no era por hambre. y no repetir su ataque sangriento. descendía al valle. me juró no ser ya nuestro enemigo. ¡oh lobo perverso!. Tras el religioso iba el lobo fiero.

y más la piedra dura porque ésa ya no siente. Y su risa fue como un agua hirviente. Te escucho. sigue tu camino y tu santidad. perdían los débiles..» El santo de Asís no le dijo nada. y me sentí lobo malo de repente. lamía las manos y los pies. la boca espumosa y el ojo fatal: «Hermano Francisco. de lujuria. Y recomencé a luchar aquí... El viento del bosque llevó su oración que era: «Padre nuestro. y habló al Dios eterno con su corazón. y el temor de haber sido y un futuro terror. Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto. déjame en el risco. y entre mis entrañas revivió la fiera.. contra la mentira. hembra y macho eran como perro y perra. contra las certezas.. Le miró con una profunda mirada y partió con lágrimas y con desconsuelos. la ira. y la lanza en ristre. vete a tu convento. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. coronado de áureo yelmo de ilusión. todas las criaturas eran mis hermanos. que nadie ha podido vencer todavía.. ganaban los malos. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. ni mayor pesadumbre que la vida consciente. todo corazón.Contesta. como el jabalí que para vivir tiene que matar. y un buen día todos me dieron de palos. que de fuera alientas y de ensueños vistes. Me vieron humilde. Yo estaba tranquilo allá. hermanas estrellas y hermanos gusanos. en el convento. y la carne que tienta con sus frescos racimos. la saña. ni de dónde venimos. Noble peregrino de los peregrinos. hermano Francisco. LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE Rey de los hidalgos. y no saber adonde vamos. señor de los tristes. al pueblo salía.. los hermanos bueyes. mas siempre mejor que esa mala gente. Mas empecé a ver que en todas las casas estaban la envidia.. Como el oso hace. Hermanos a hermanos se hacían la guerra. y si algo me daban estaba contento y manso comía. y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos. de infamia y mentira. y en todos los rostros ardían las brasas de odio. pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo. Y así. los hermanos hombres. déjame existir en mi libertad. me apalearon y me echaron fuera. a me defender y a me alimentar. por la adarga al brazo.. no te acerques mucho. Y el espanto seguro de estar mañana muerto. Seguía tus sagradas leyes.. contra la verdad.» Como en sorda lucha habló el animal. toda fantasía. Déjame en el monte.» LO FATAL Dichoso el árbol que es apenas sensitivo. y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos. que estás en los cielos. 373 372 .

sin luz. contra la mentira. desconfianzas fatales que a [tumba o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo. ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras. líbranos. todo corazón. y en la caja pandórica de que tantas desgracias sur[gieron encontramos de súbito. se anuncia un reino nuevo. riente. tienes a orfeón. príncipe de fieros. cual pudiera decirla en sus versos Virgilio divino. ¡la celeste Es_peranza! Pálidas indolencias. de cantos áfonos. contra las certezas. contra la verdad. 375 . Escucha. ¡salud! ¡Salud. divino Rolando del sueño. talismánica. concursos. sin brote. (Tiembla la floresta de laurel del mundo y antes que tu hermano vago. resistes certámenes. piadoso. varón de varones. pues casi ya estamos sin savia. de los superhombres de Nietzsche. que de fuerza alientas y de ensueños vistes. feliz sibila sueña. sin vida. Pro nobis ora. señor. soportas elogios. porque juzgo que hoy muy poca tienes entre los aplausos o entre los desdenes. de horribles blasfemias de las Academias. el ser generoso y el ser español.. llenos de congojas y faltos de sol. abonados de huesos glorio[sos. par entre los pares. gran señor. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. maestro. Ruega por nosotros que necesitamos las mágicas rosas. 374 Noble peregrino de los peregrinos. los sublimes ramos de laurel. escucha los versos de estas letanías. a un enamorado de tu Clavileño. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón. orgulloso. ¡salve! Porque llega el momento en que habrán de cantar [nuevos himnos lenguas de gloria. luminosas almas. discursos. y cuyo Pegaso relincha hacia ti. sin pies y sin alas. recetas que firma un doctor. la divina reina de luz. mientras dos continentes. que ridiculizan el ser de la Mancha. de las epidemias. y la lanza en ristre. ¡Ruega por nosotros. que nadie ha podido vencer todavía. por la adarga al brazo.Caballero errante de los caballeros. de dolores tantos. Segismundo. generoso. hambrientos de vida con el alma a tientas. suplica por nos. y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud! Tú. sin Quijote. [mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto: retrocede el olvido. SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA ínclitas razas ubérrimas. Ora por nosotros. sin Sancho y sin Dios. y teniendo a Orfeo. tarjetas. espíritus fraternos. con la fe perdida. hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi. Un vasto rumor llena los ámbitos.. sangre de Hispania fecun[da. coronado de áureo yelmo de ilusión. sin alma. señor de los tristes. por advenedizas almas de manga ancha.) Ruega. memorias. retrocede engañada la muerte. pura. el pálido Hamlet te ofrece una flor. De tantas tristezas. por nos intercede. toda fantasía.

Abominad la boca que predice desgracias eternas. tiene su coro de vastagos. millones de labios saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente. abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres. tantos vigores dispersos. mi juventud. en cuya noche un ruiseñor había que era alondra de luz por la mañana. en espíritu y ansias y lengua. el dueño de las tórtolas. Sangre de Hispania fecunda. así los manes heroicos de los primitivos abuelos. Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora. el dueño de góndolas y liras en los lagos. la inminencia de algo fatal hoy conmueve la tierra. sus rosas aún rae dejan su fragancia. ni la que tras los mares en que yace sepulta la Atlán[tida. se desbandan bicéfalas águilas. sangre de Hispania fecunda! CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA Yo soy aquel que ayer no más decía el verso azul y la canción profana. mi juventud montó potro sin freno. Potro sin freno se lanzó mi instinto. la nación generosa. brillen. la actividad infinita. 377 . ¿Quién dirá que las savias dor[ midas no despierten entonces en el tronco del roble gigante bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana? ¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue [músculos y que el alma española juzgue áptera y ciega y tullida? No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en [polvo. o que la tea empuñan o la daga suicida. y algo se inicia como vasto social cataclismo sobre la faz del orbe. ni entre momias y piedras reina que habita el se[pulcro. Vuelva el antiguo entusiasmo. iba embriagada y con puñal al cinto. vuelva el espíritu ar[ diente que regará lenguas de fuego en esa epifanía. lleno de rosas y de cisnes vagos. digan al orbe: la alta virtud resucita que a la hispánica progenie hizo dueña de siglos. robustos y fuertes. si no cayó fue porque Dios es bueno. que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas. Yo supe de dolor desde mi infancia. se juzgó mármol y era carne viva. en espíritu unidos. cosmopolita. sientan los soplos agrarios de primavera los retornos y el rumor de espigas que inició la labor triplolémica. altos.del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evo[ cando. El dueño fui de mi jardín de sueño. en un trueno de música gloriosa. abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos. y una sed de ilusiones infinita. Oriente augusto en donde todo lo cambia y renueva la eternidad de Dios. Únanse. Siéntense sordos ímpetus de las entrañas del mundo. y muy siglo dieciocho y muy antiguo y muy moderno. sólidas inéditas razas muestren los dones pretéritos que fueron antaño su [triunfo. audaz. formen todos un solo haz de energía ecuménica. con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo. En mi jardín se vio una estatua bella. Latina estirpe verá la gran alba futura. de los egregios padres que abrieron el surco prístino. ¿fue juventud ia mía?. 376 Un continente y otro renovando las viejas prosapias. ven llegar el momento en que habrán de cantar nue[vos himnos. coronada de orgullo inmarchito. una fragancia de melancolía. secúndense. Y así sea esperanza la visión permanente en nosotros. ¡ínclitas razas ubérrimas. fuertes colosos caen.

Hora de ocaso y de discreto beso. luz y verdad. Tal fue mi intento. mientras abajo el sátiro fornica. ebria de azul deslíe Filomela. y sin falsía. la eterna vida su semilla siembra. Y entonces era en la dulzaina un juego de misteriosas gamas cristalinas. melificó toda acritud el Arte.. Allí va el dios en celo tras la hembra. una estrella. peregrinó mi corazón y trajo de la sagrada selva la armonía. hora crepuscular y de retiro. y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo. tal triple llama produce la interior llama infinita. por gracia de Dios. la luz ciega y la verdad inaccesible asombra. y la caña de Pan se alza del lodo. 378 ¡Oh la selva sagrada! ¡Oh la profunda emanación del corazón divino de la sagrada selva! ¡Oh la fecunda fuente cuya virtud vence al destino! Bosque ideal que lo real complica. Mas. pasó una flecha que aguzó un violento. la adusta perfección jamás se entrega. hija del Sol —¡toda la lira!—. allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela. un renovar de notas del Pan griego y un desgranar de músicas latinas. no salía sino cuando en la dulce primavera era la hora de la melodía. la carne y el infierno. Como la galatea gongorina me encantó la marquesa vcrlcriana. bruma y tono menor —¡toda la flauta!—. una fuente sonora. hora de madrigal y de embeleso. en mi conciencia el Bien supo elegir la mejor parte. y sin comedia y sin literatura. 379 . con el horror de la literatura y loco de crepúsculo y de aurora. .. de desnuda que está. fue el dulce y tierno corazón mío. todo ansia.. y brota la armonía del gran Todo. si hay un alma sincera ésa es la mía. y Aurora.. y así juntaba a la pasión divina una sensual hiperestesia humana. bañó el agua castalia el alma mía. Pasó una piedra que lanzó una honda. sensible. henchido de amargura por el mundo. Perla de ensueño y música amorosa en la cúpula en flor del laurel verde. Como la esponja que la sal satura en el jugo del mar. y el secreto ideal duerme en la sombra. que a la estatua nacían de repente en el muslo viril patas de chivo y dos cuernos de sátiro en la frente. el Arte puro como Cristo exclama: ¡ERO sum lux et ventas et vita! Y la vida es misterio. y si hubo áspera hiél en mi existencia. todo ardor. de «ay» y de suspiro. sentimental. sensación pura y vigor natural. Vida. temblando de deseo y fiebre santa. El alma que entra allí debe ir desnuda. así vibra y así canta. Por eso ser sincero es ser potente. quise encerrarme dentro de mí mismo. de «te adoro». La turre de marfil tentó mi anhelo. Mi intelecto libré de pensar bajo. sobre cardo heridor y espina aguda: así sueña. de manera que.un alma joven habitaba en ella. Hipsipila sutil liba en la rosa y la boca del fauno el pezón muerde. hacer del alma pura mía. encerrada en silencio. sensitiva. Y tímida ante el mundo. brilla la estrella. Del crepúsculo azul que da la pauta que los celestes éxtasis inspira. con aire tal y con ardor tan vivo. el agua dice el alma de la fuente en la voz de cristal que fluye de ella.

se triunfa del rencor y de la muerte. Quisiera ser árbol mejor que ser ave.? —¡Quién sabe. río en lo profundo. y hacia Belén. quisiera ser leño mejor que ser humo. ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! Quien vive de prisa no vive de veras. Corre en mis venas sangre tuya. ¡la caravana pasa! JOSÉ SANTOS CHOCANO (1867-1935) ¡QUIEN SABE! Indio que asomas a la puerta de esa tu rústica mansión. te las quitó? ¿Ignoras tú que eres el amo? —¡Quién sabe. sin dejar recuerdo ni rastro ninguno. espina o flor. por tu sangre y tu sudor? ¡Ignoras tú que audaz codicia. señor! Indio que labras con fatiga tierras que de otro dueño son. ¿qué pensamiento es el que escondes en tu enigmática expresión?. con el fuego interior todo se abrasa. para mi hambre? ¿para mi sueño.. para mi andanza. si mi Dios me interrogase qué prefiero —cruz o laurel. ser nube que pasa. ¿ignoras tú que deben tuyas ser. Señor! NOSTALGIA Hace ya diez años que recorro el mundo. ¿qué es lo que buscas en tu vid»? 380 ¿qué es lo que imploras a tu Dios? ¿qué es lo que sueña tu silencio? —¡Quién sabe. Ser río que corre.. y. mal rincón? ¿breve quietud. es de una sabia indiferencia y de un orgullo sin rencor. el Grande Océano y el Sol! Ese tu gesto. señor! Indio de frente taciturna y de pupilas sin fulgor. eres augusta como el Ande.La piedra de la honda fue a la onda.. y la flecha del odio fuese al viento. siglos atrás. cobertor? ¿parco maíz. 381 . es triste. señor! ¡Oh raza antigua y misteriosa de impenetrable corazón que sin gozar ves la alegría y sin sufrir ves el dolor. La virtud está en ser tranquilo y fuerte. beso que apague mis suspiros o hiél que colme mi canción— responderíale dudando: —¡Quién sabe.. que parece como de vil resignación. por tal sangre.. y más triste para quien se siente nube en lo elevado. quien no echa raíces no puede dar frutos.. ¿para mi sed no tienes agua? ¿para mi frío.

. Miro la serpiente de la carretera que en cada montaña da vueltas a un nudo. la ciudad nativa con sus campesinos.y al viaje que cansa prefiero el terruño. y las recuas que bajan hacia el río. y yo. arcaicos balcones. ¡Mejillas sonrosadas por el frío de Astorga. Cual monstruo de metal que reverbera y que. Los hombres. que la cuesta es ardua. los odres a la puerta del mesón. a la manera del que recorriera un álbum de cromos. todas las bocas clásico el decir. En torno al vocerío. y las dos torres de la catedral. de León! EL SUEÑO DEL CAIMÁN Enorme tronco que arrastró la ola. espinazo de abrupta cordillera. se tornasola.. fauces de abismo y formidable cola. La fuente seca. al reverberar. y parece lucir cota y cimera.. y las niñas que acuden al sermón.. yace el caimán varado en la ribera. secos y reconcentrados. de Zamora.! Todos rodearán mi asiento para que les diga mis penas y triunfos.. las mujeres deshechas de parir.. rostros oscuros llenos de cuidados. y entonces comprendo que el camino es largo. contaré con gusto las mil y una noches de mis aventuras y acabaré en esta frase de infortunio: —¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! ceñido en mallas de compacto acero. con timideces de cristal. sobre el río la bruma como un velo. ya ansio descansar muy junto de los míos. ¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento nostalgia. que el terreno es brusco. El sol le envuelve en fúlgida aureola. está ante el agua estático y sombrío. que el paisaje es mustio. como si las casas tampoco quisieran separarse mucho. 382 383 . RAMÓN DEL VALLE INCLAN (1869-1936) ROSA DEL CAMINANTE Alarnos fríos en un claro cielo azul.. a manera de un príncipe encantado que vive eternamente prisionero en el palacio de cristal de un río. portales vetustos y calles estrechas. Estoy en la orilla de un sendero abrupto. Inmóvil como un ídolo sagrado..

la sed y la fatiga.. El ciego sol.. Hay una niña muy débil y muy blanca en el umbral.. vivir devotamente. no ganáis nada!» Calla la niña y llora sin gemido... Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer. Es toda ojos azules y en los ojos. llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas. De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer. vieja amiga del Sol. y una voz inflexible grita: «¡En marcha!» El ciego sol. oh Cid. sudor y hierro—.. «¡Buen Cid.. el Cid cabalga. Un sollozo infantil cruza la escuadra de feroces guerreros. el aire abrasa! A los terribles golpes. 385 . Mi ideal es tenderme. ¿Dónde la verde quiebra de la altura con rebaños y músicos pastores? ¿Dónde gozar de la visión tan pura que hace hermanas las almas y las flores? ¿Dónde cavar en paz la sepultura y hacer místico pan con mis dolores? Cerrado está el mesón a piedra y lodo. El cielo os colme de venturas. al destierro. sin ilusión ninguna. ¡En nuestro mal.. Por la terrible estepa castellana.. pasad. con doce de los suyos —polvo. soy de la raza mora. que lo obsede.! El rey nos dará muerte. apartado. Idos. Nadie responde. de plata y de cristal responde. con doce de los suyos —polvo... Tengo el alma de nardo del árabe español. MANUEL MACHADO (1874-1947) CASTILLA El ciego sol se estrella en las duras aristas de las armas. y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja. poder hacer la cruz sobre mi frente.. la sed y la fatiga. que todo lo ganaron y todo lo perdieron. Al pomo de la espada y al cuento de las picas el postigo va a ceder. Oro pálido nimba su carita curiosa y asustada. lágrimas. ¡Quema el sol.. vivir conmigo. y al orgulloso pensamiento abate la idea de la muerte.. Por la terrible estepa castellana. el Cid cabalga 384 ADELFOS Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron. de eco ronco. una voz pura. al destierro. Quisiera entrar en mí.. y sin saber de amigo ni enemigo. arruinará la casa. sudor y hierro—...LA TRAE UN CUERVO ¡Tengo rota la vida! En el combate de tantos años ya rai aliento cede..

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos ...y la rosa simbólica de mi única pasión es una flor que nace en tierras ignoradas y que no tiene aroma, ni forma, ni color. Besos, ¡pero no darlos! ¡Gloria, la que me deben! Que todo como un aura se venga para mí; que las olas me traigan y las olas me lleven, y que jamás me obliguen el camino a elegir. ¡Ambición! No la tengo. ¡Amor! No lo he sentido. No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud. Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido. Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud. De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo. No se ganan, se heredan, elegancia y blasón... Pero el lema de casa, el mote del escudo, es una nube vaga que eclipsa un vano sol. Nada os pido. Ni os amo, ni os odio. Con dejarme, lo que hago por vosotros hacer podéis por mí... ¡Que la vida se tome la pena de matarme, ya que yo no me tomo la pena de vivir...! Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... De cuando en cuando un beso sin ilusión ninguna. ¡El beso generoso que no he de devolver!

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas, con desmayo galán, un guante de ante la blanca mano de azuladas venas.

CANTO A ANDALUCÍA Cádiz, salada claridad; Granada agua oculta que llora. Romana y mora, Córdoba callada. Málaga cantora. Almería dorada. Plateado Jaén. Huelva a la orilla de las tres carabelas. Y Sevilla.

AMADO ÑERVO
(1870-1919)

FELIPE IV Nadie más cortesano ni pulido que nuestro rey Felipe, que Dios guarde, siempre de negro hasta los pies vestido. Es pálida su tez, como la tarde, cansado el oro de su pelo undoso, y de sus ojos, el azul, cobarde. Sobre su augusto pecho generoso ni joyeles perturban ni cadenas el negro terciopelo silencioso.
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A KEMPIS

Sicut nubes, quasi naves, velut umbra... Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste; ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste! ¡Oh, Kempis, antes de leerte, amaba la luz, las vegas, el mar Océano;
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mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano! Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grandes ojos, ¡sin acordarme que se marchitan! Mas como afirman doctores graves que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras, huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra... ¡Oh, Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal me hiciste! Ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste!

Florece en los lirios de tu poesía la candida luna que sale del mar, y el flébil delirio de azul melodía, te infunde una vaga congoja de amar. Los dulces suspiros que tu alma perfuman te dan, como a ella, celeste ascensión. La noche. ., tus ojos..., un poco de Schumann. y mis manos llenas de tu corazón.

PRIMER VIOLIN

Largamente, hasta tu pie se azula el mar ya desierto, y la luna es de oro muerto en la tarde rosa té. Al soslayo de la duna recio el gigante trabaja, susurrándote en voz baja los ensueños de la luna. Y en lenta palpitación, más grave ya con la sombra, viene a tenderte de alfombra su melena de león.

LEOPOLDO LUGONES
(1874-1938) A TI, ÚNICA
SEGUNDO VIOLIN

(Quinteto de la luna y del mar)
PIANO

La luna te desampara y hunde en el confín remoto su punto de huevo roto que vierte en el mar su clara. Medianoche van a dar, y al gemido de la ola, te angustias, trémula y sola, entre mi alma y el mar.

Un poco de cielo y un poco de lago donde pesca estrellas el grácil bambú y al fondo del parque, como íntimo halago, la noche que mira como miras tú.
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CONTRABAJO

Dulce luna del mar que alargas la hora de los sueños de amor; plácida perla que el corazón en lágrima atesora y no quiere llorar por no perderla. Así el fiel corazón se queda grave, y por eso el amor, áspero o blando, trae un deseo de llorar, tan suave, que sólo amarás bien si amas llorando.

GABRIELA MISTRAL (1889-1957) NOCTURNO Padre nuestro, que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí? Te acordaste del fruto en febrero, al llagarse su pulpa rubí. ¡Llevo abierto también mi costado y no quieres mirar hacia mí! Te acordaste del negro racimo y lo diste al lagar carmesí, y aventaste las hojas del álamo con tu aliento, en el aire sutil. ¡Y en el ancho lagar de la muerte aún no quieres mi pecho oprimir! Caminando vi abrir las violetas; el falerno del viento bebí, y he bajado, amarillos, mis párpados para no ver enero ni abril. Y he apretado la boca, anegada de la estrofa que no he de exprimir. ¡Has herido la nube de otoño y no quieres volverte hacia mí! Me vendió el que besó mi mejilla; me negó por la túnica ruin. Yo en mis versos el rostro con sangre, como Tú sobre el paño, le di; y en mi noche del Huerto me han sido, Juan cobarde, y el Ángel hostil. Ha venido el cansancio infinito a clavarse en mis ojos, al fin; el cansancio, del día que muere, y el del alba, que debe venir;
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VTOT.ONCF.I.O

Divina calma del mar donde la luna dilata largo reguero de plata que induce a peregrinar, en la pureza infinita en que se ha abismado el cielo, un ilusorio pañuelo tus adioses solicita. Y ante la excelsa quietud, cuando en mis brazos te estrecho es tu alma, sobre mi pecho, melancólico laúd.

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¡el cansancio del cielo de estaño y el cansancio del cielo de añil! Ahora suelto la mártir sandalia y las trenzas, pidiendo dormir. Y perdida en la noche levanto el clamor aprendido de ti: Padre nuestro que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí?

ALFONSINA STORNI (1892-1938) CARTA LÍRICA A OTRA MUJER Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro conozco yo, y os imagino blanca, débil como los brotes iniciales, pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina. En vuestros ojos, placidez de lago que se abandona al sol y dulcemente le absorbe su oro mientras todo calla. Y vuestras manos, finas, como aqueste dolor, el mío, que se alarga, alarga, y luego se me muere y se concluye, así como lo veis, en algún verso. ¡Ah!, ¿sois así? Decidme si en la boca tenéis un rumoroso colmenero, si las orejas vuestras son a modo de pétalos de rosas ahuecados... Decidme si lloráis, humildemente, mirando las estrellas tan lejanas, y si en las manos tibias se os aduermen palomas blancas y canarios de oro.
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Porque todo eso y más vos sois, sin duda, vos, que tenéis el hombre que adoraba entre las manos dulce, vos la bella que habéis matado, sin saberlo acaso, toda esperanza mía... Vos, criatura. Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma estáis gustando del amor secreto que guardé silencioso... Dios lo sabe por qué, que yo no alcanzo a penetrarlo. Os lo confieso que una vez estuvo tan cerca de mi brazo, que, a extenderlo, acaso mía aquella dicha vuestra me fuera ahora... ¡Sí!, acaso mía... Mas ved, estaba el alma tan gastada, que el brazo mío no alcanzó a extenderse; la sed divina contenida entonces me pulió el alma... ¡Y él ha sido vuestro! ¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos, el se adormece y le decís palabras pequeñas y menudas que semejan pétalos volanderos y muy blancos. ¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia! ¡Arrancaban tan firmes los cabellos a grandes ondas, que, a tenerla cerca, no hicieran otra cosa que ceñirla! Luego, dejad que en vuestras manos vaguen los labios suyos; él me dijo un día que nada era tan dulce al alma suya como besar las femeninas manos... Y acaso alguna vez, yo, la que anduve vagando por afuera de la vida —como aquellos filósofos mendigos que van a las ventanas señoriales a mirar sin envidia toda fiesta—, me allegue humildemente a vuestro lado y con palabras quedas, susurrantes, os pida vuestras manos un momento para besarlas yo como él las besa... Y al recubrirlas lenta, lentamente, vaya pensando; aquí se aposentaron ¿cuánto tiempo, sus labios, cuánto tiempo en las divinas manos que son suyas?
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que al tocarla ya me remueve este cansancio amargo. a la noche. si. este silencio de alma en que me escudo.» Si ella escucha. En mi quinta hay cien árboles bellos: ciruelos redondos. cada vez que yo paso a su lado digo. procurando hacer dulce y alegre mi acento: «Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto. cuando el viento abanique su copa. Y allí en vos misma. porque todas sus ramas son grises yo le tengo piedad a la higuera.¡Oh. recompensarme este horrible deleite de hacer mío un inefable. ¡que dulzura tan honda hará nido en su alma sensible de árbol! Y tal vez. este deleite de buscar huellas suyas y seguirlas. viva. si comprende el idioma en que hablo... apasionado rastro!. barrera ardiente.. Por eso. qué amargo deleite. tan finas. ni dominarle el alma ni tenerlo rendido aquí a mis pies. que nunca de apretados capullos se viste. limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos. En las primaveras todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera. pues sois barrera. embriagada de gozo le cuente: —¡Hoy a mí me dijeron hermosa! JUANA DE IBARBOUROU (1895-1979) LA HIGUERA Porque es áspera y fea.. con sus venas tan azules! ¡Oh. este dolor mortal en que me abismo. que nada podría. esta inmovilidad del sentimiento que sólo salta bruscamente cuando ¡nada es posible! Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos. 394 . sobre las manos suaves tan sedosas. ni ser suya.

nada. nada. mi lira guardaré del vano viento. Que tú eres tú... ¡todo! . Mas. por él empurpurada.! —O que cayera mi corazón al agua.. el fuego. Subido a ella.. y de este modo fuese el mundo un castillo hueco y frío.. el agua. ¡ay!.. ¡y soy yo sólo el pensamiento mío! 397 .INTELECTUALISMO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1881-1958) SONETOS I A tu abandono opongo la elevada torre de mi divino pensamiento. sí. el aire. el corazón sangriento verá la mar. ¿y si esta paz no fuera nada? —¡Nada. Fabricaré en mi sombra la alborada. buscaré en mis entrañas mi sustento. la humana primavera. la tierra...

su conciencia penitente. pleno de su sentir alto y profundo. LA ROSA No la toques ya más. qué elevación de ti en nosotros hasta llegar a ti!. qué besar. el arado. este ultramar con este mar. respuesta de la plata que soñaba esta plata en la mañana limpia de mi Moguer de plata. qué cantar. paralelamente. niño). Y estoy alegre de alegría llena con mi mitad allí. a este tú que pones sobre ti 399 . enfrente del infinito campo de Castilla. conciencia en plata lueidera palpitando con la mañana limpia. la ultratierra. en el sur. en este sur. complementándome. CON MI MITAD ALLÍ ¡Mi plata aquí en el sur. mi nombre encontró norte y sur. Mi plata aquí. la plata mía aquí. que el otoño envolvía en la amarilla dulzura de su claro sol poniente. abría el haza oscura. qué perspectivas de pecho y frente (joven. de mi Puerto de plata. en nosotros. labios. qué tú entre ellos. a ver si con romperlo y con sembrarlo la primavera le mostraba al mundo el árbol puro del amor eterno. pues que ya tengo mi totalidad. manos. qué abrazar. y aquí en este ultramar. al ancho surco del terruño tierno. el ultracielo! Y el ultracielo estaba aquí con esta tierra. y la sencilla mano abierta dejaba la semilla en su entraña partida honradamente. porque ésta le faltaba. ¡que asi es la rosa! EL TODO INTERNO He llegado a una tierra de llegada. qué primavera de latir. en este sur. Pensé arrancarme el corazón y echarlo. cuando la primavera saca flor a mis entrañas! 398 ¡Qué luz entre ojos.II Estaba echado yo en la tierra. mi allí. qué decir. qué luz. Lento. tú. niño yo triste soñando siempre ¡el ultramar con la ultratierra. mayor.

Esto: la luz en el aire. de muchos soles muy denso. vida. Aire que respiro a fondo. ¡Cómo yerra por la atmósfera su dulzura. 401 . Hasta el espíritu el aire. creo. casi nada: cielo. Y la vida. aliento con una fe: sí. 400 apenas una blancura donde lo más puro es cierto! Aire noble. ¡Anhelo de transparencia. ¡Qué celeste levedad! ¡Un aire apenas terreno. para mi avidez actual aire en que respiro tiempo. es aire. todos los astros en el todo eterno. JORGE GUILLEN (1893-1984) EL AIRE Aire: nada. nada más este soplo que da aliento. Respirando. aire claro.para que todos lleguen por la escala de carne y alma a esta conciencia desvelada que es el astro que acumula y completa. simple portento. sumo bien! Respiro. He ahí su misma idea. buen silencio. respirando tanto a mis anchas entiendo que gozó del paraíso más embriagador: el nuestro. sin cesar humildemente valiendo callada va por el aire. Vida. Muros ya cerca del campo guardan ocres sus reflejos de tardes enternecidas en los altos del recuerdo. Con sigilo se difunde. Ocultando su belleza no quiere parecer nuevo. alejamientos. o con un ser muy secreto. El todo eterno que es el todo interno. casi nada. que es ya brisa va ascendiendo mientras una claridad traspasa la brisa al vuelo. lo extraordinario es esto. Un frescor de transparencia se desliza como un témpano de luz que fuese cristal adelgazándose en céfiro. conduciendo los pasos y las palabras adonde van sin saberlo! Algo cristalino en vías quizá de enamoramiento busca en una aura dorada sendas para el embeleso. nada. en unificación. que se otorga distancias. nadie puede ver su cuerpo. y con el aire un anhelo. Aquellos días de entonces vagan ahora disueltos en este esplendor que impulsa 3o más leve hacia lo eterno. o sin materia tal vez.

las verjas. ¡Juego tal vez de una fuerza no muy solemne. Feliz el afán. 402 y entre la luz y las piedras hay retozos de aleteos. ¡Aquel desgarrón de sol! Arden nubes. los aleros. Vedlos. todo mi amor dirigiendo. y su propia desnudez los redondea: son ellos. En bandadas remontándose juegan los pájaros.Más allá del soliloquio. transición de gris. tan viva que se extiende al centelleo más distante. violentos. si a contemplarlos acierto. ¡Soñar de misterio! Con su creación el aire me cerca. Todos van. y no lejos. profundo cristal de espejo. ¡Aire en transparencia! Sea su señorío supremo. Son esos huecos aéreos quienes mejor me serenan. Volúmenes de follajes alzan un solo sosiego. La fronda. el tropel de pormenores no es tropel. El aire claro es quien sueña mejor. se colma la tensión de un día pleno. 403 . dan sus cimas al dominio celeste. tienden un aire más tierno. El soto. ¡Balcones como vigías hasta de los más extremos puntos que la tarde ofrece posibles. ¡Qué bien sujeto! Profundizando en el aire no están solos. ¡Islote primaveral. me presenta como una red cuanto espero.. La realidad. Gloria de blancos y azules purísimos.. contribuyen al gran juego. por el aire ceñido de firmamento. En el contorno del límite se complacen los objetos. Entre el chopo y la ribera. las esquinas. tanteo de formas que sí consiguen la perfección del momento! Esta perfección. sobrepasa anuncio y sueño bajo el aire. Torres se doran amigas de las mieses y los cerros. están dentro los jardines. por de pronto. gloria en efecto. entre el río y el remero sirve. algazaras de celajes que anuncian dioses y fuegos. amarillentos! Mis ojos van abarcando la ordenación de lo inmenso. se abalanzan los balcones al aire del universo. tan verdes los grises! Fresnos. ¡Divino cerco! A una creación continua —soy del aire— me someto. mientras. un aire que nunca es término. ¡Márgenes de la hermosura! A través de su despejo. Arbolados horizontes —verdor imperecedero—. giran. Límpidos. sin saber por que se ilumina mi deseo. retornan. Me la entrega el panorama. aguzando sus ramillas.

vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. capitán redondo. La lagarta está llorando. lleva un chaleco de raso. con ojos de fría plata. verde carne. ay. Hijo. tendrás mucho frío. eriza sus pitas agrias. El Sol. Han perdido sin querer su anillo de desposados. y el monte. Grandes estrellas de escarcha. Yo quiero ser de plata. ¡Ay. Bajo la luna gitana. El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos. verde carne. Verde que te quiero verde. Verdes ramas. las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. ¡ay!. soñando en la mar amarga. su anillito de plomo. ¡Miradlos qué viejos son! ¡Qué viejos son los lagartos! ¡Ay cómo lloran y lloran. pelo verde. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas. 405 CANCIÓN TONTA Mamá. ¡ay!. mi montura por su espejo. cómo están llorando! Verde que te quiero verde. Yo quiero ser de agua. gato garduño. Mamá. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde? Ella sigue en su baranda. su anillito plomado! Un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros. Bórdame en tu almohada. 404 . —Compadre. tendrás mucho frío. pelo verde. quiero cambiar mi caballo por su casa. mi cuchillo por su manta. ¡Eso sí! ¡Ahora mismo! (1899-1936) EL LAGARTO ESTA LLORANDO ROMANCE SONAMBULO El lagarto está llorando. Verde viento. Mamá. Verde que te quiero verde.FEDERICO GARCÍA LORCA Hijo.

—Compadre.Compadre. —Si yo pudiera. Verde carne.puede ser. vengo sangrando. este trato se cerraba. decentemente en mi cama. negro pelo. ¡dejadme subir!. en esta verde baranda! Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. verdes ramas. ni mi casa es ya mi casa. pelo verde. 406 cara fresca. Dejando un rastro de sangre. dejadme hasta las verdes barandas. —Dejadme subir al menos hasta las altas barandas. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiél. ni mi casa es ya mi casa. LA CASADA INFIEL Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela. Verde que te quiero verde. dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara. verdes ramas. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido. quiero morir. desde los puertos de Cabra. pero tenía marido. Barandales de la luna por donde retumba el agua. verde viento. —¡Compadre! ¿Dónde está. De acero. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. de menta y de albahaca. Pero yo ya no soy yo. si . 407 . El almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Pero yo ya no soy yo. Los dos compadres subieron. Dejando un rastro de lágrimas. mocito. Mil panderos de cristal herían la madrugada. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. Verde que te quiero verde. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. con las sábanas de holanda. con ojos de fría plata. Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. Y el caballo en la montaña. La noche se puso íntima como una pequeña plaza. verde viento. El barco sobre la mar.

Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino. Ella se quitó el vestido. Antonio. salta los montes de plomo. y los fue tirando al agua hasta que la puso de oro. como un gitano legítimo. ni legítimo Camborio. hijo y nieto de Camborios. la mitad llenos de frío. Moreno de verde luna anda despacio y garboso. No quiero decir. ecuestre. El día se va despacio. ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. ¡Se acabaron los gitanos que iban por el monte solos! 409 408 . sus cuatro corpinos. ella. la mitad llenos de lumbre. Y a la mitad del camino. con una vara de mimbre va a Sevilla a ver los toros. Con el aire se batían las espadas de los lirios. guardia civil caminera lo llevó codo con codo. Aquella noche corrí el mejor de los caminos. La regalé un costurero grande. montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. hijo y nieto de Camborios. vienes sin vara de mimbre entre los cinco tricornios. Yo me quité la corbata. las cosas que ella me dijo. los juncos y los espinos. y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. hubieras hecho una fuente de sangre con cinco chorros. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. Me porté como quien soy. ¿quién eres tú? Si te llamaras Camborio. bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. el cinturón con revólver. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. por hombre. bajo las ramas de un olmo. la tarde colgada a un hombro. PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA Antonio Torres Heredia. Antonio Torres Heredia. A la mitad del camino cortó limones redondos. Sus empavonados bucles le brillan entre los ojos. de raso pajizo. Pasadas las zarzamoras. Ni tú eres hijo de nadie. dando una larga torera sobre el mar y los arroyos.y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Yo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos. Las aceitunas aguardan la noche de Capricornio y una corta brisa.

» «¡Ay. moreno de verde luna. voz de clavel varonil: ¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir?» 410 «Mis cuatro primos Heredias hijos de Benamejí. 411 . Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín. voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir. Lo que en otros no envidiaban ya lo envidiaban en mí. Camborio de dura crin. Otros de rumor cansado. Y a las nueve de la noche le cierran el calabozo. medallones de marfil. BURLA DE DON PEDRO A CABALLO (Fragmento) A una ciudad lejana ha llegado don Pedro. llama a la Guardia Civil! Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz. MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. Una ciudad de oro entre un bosque de cedros. Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí. Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. mientras los guardias civiles beben limonada todos. Viva moneda que nunca se volverá a repetir. voces de muerto sonaron cerca del Guadalquivir. A las nueve de la noche lo llevan al calabozo. Les ctavó sobre las botas mordiscos de jabalí.» Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil. En la lucha daba saltos jabonados de delfín. Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí. digno de una emperatriz! Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir. cuando los erales sueñan verónicas de alhelí. mientras el ciclo reluce como la grupa de un potro. Cuando las estrellas clavan rejones al agua gris. y este cutis amasado con aceituna y jazmín. «Antonio Torres Heredia. encendieron un candil. Zapatos color corinto. pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbír. Antoñito el Camborio.Están los viejos cuchillos tiritando bajo el polvo.» «¡Ay Federico García.

cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde.¿Es Belén? Por el aire yerbaluisa y romero. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. 412 Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. Y el ruiseñor: Veremos. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde. la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. que terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! 413 . Los chopos dicen: No. ¡Ay. ¡Y el toro solo corazón arriba!. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. Brillan las azoteas y las nubes. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJIAS LA COGIDA Y LA MUERTE A las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. Dos mujeres y un viejo con velones de plata le salen al encuentro. A las cinco en punto de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. Don Pedro pasa por arcos rotos. Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde.

II
LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre el hocico de sangres derramadas en la arena, y los Toros de Guisando, casi muerte, casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! ¡No quiero sentir el chorro
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cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta! ¡Quien me grita que rne asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada, ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol se dibujaba prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué gran serrano en la sierra! ¡Que blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tinieblas! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos,
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vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de la estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay ranto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡ ¡Yo no quiero verla!!

III
CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados. La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
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La muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver este cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen dónde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil, que se pierde en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

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IV
ALMA AUSENTE

RAFAEL ALBERTI (1902) SIERRA DE PANCORBO Ya no sé, mi dulce amiga, mi amante, mi dulce amante, ni cuáles son las encinas, ni cuáles son ya los chopos, ni cuáles son los nogales, que el viento se ha vuelto loco juntando todas las hojas, tirando todos los árboles.

No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde, porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo uña brisa triste por los olivos.

EL ÁNGEL DE LOS NÚMEROS Vírgenes con escuadras y compases, velando las celestes pizarras. Y el ángel de los números, pensativo, volando del 1 al 2, del 2 al 3, del 3 al 4. Tizas frías y esponjas rayaban y borraban la luz de los espacios. Ni sol, luna, ni estrellas, ni el repentino verde
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del rayo y el relámpago, ni el aire. Sólo nieblas. Vírgenes sin escuadras, sin compases, llorando. Y en las muertas pizarras el ángel de los números, sin vida, amortajado, sobre el 1 y el 2, sobre el 3, sobre el 4...

LUIS CERNUDA (1902-1963) QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR Quizá mis lentos ojos no verán más el Sur, de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores, o huyendo en un galope de caballos furiosos. El Sur es un desierto que llora mientras canta, y esa voz no se extingue como pájaro muerto. Hacia el mar encamina sus deseos amargos, abriendo un eco débil que vive lentamente. En el Sur, tan distante, quiero estar confundido. La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta; su niebla misma ríe, risa blanca en el viento, su oscuridad, su luz, son bellezas iguales.

INVITACIÓN AL AIRE Te invito, sombra, al aire. Sombra de veinte siglos, a la verdad del aire, del aire, aire, aire. Sombra que nunca sales de tu cueva y al mundo no devolviste el silbo que al nacer te dio el aire, el aire, aire, aire. Sombra sin luz, minera por las profundidades de veinte tumbas, veinte siglos huecos sin aire, sin aire, aire, aire. ¡Sombra, a los picos, sombra, de la verdad del aire, del aire, aire, aire!

PAISAJES I Los muros, nada más. Yace la vida inerte, sin vida, sin ruido, sin palabras crueles. La luz, lívida, escapa, y el cristal ya se afirma contra la noche incierta de arrebatadas lluvias.
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su latido o su ardor no son sino un suspiro. desfilando paisajes. nuestro amor.. hacia lo lejos. como tampoco es nada el viento entre los chopos. Mas el tiempo ya tasa el poder de esta hora: madura su medida. risueño. si tú lo sabes. II NO ES NADA. escapa con sus rosas. ni este vivir oscuro que la lleva. Nada mi fe. Ni puedes tú saberlo. Pero nadie suspira. pero nunca sació nadie esa nada ni nadie supo nunca de qué alta roca nace. 422 . ? Cruza el cielo. Silencio. mi llama. Un llanto entre las manos solo.Alzada. ¡Qué silencio! ¿Es así el mundo. deja el hondo fluir libre sobre su imagen invisible. ¿Ha cerrado la puerta? El olvido me abre sus desnudas estancias grises. Junto a las aguas quietas sueño y pienso que vivo. nada: la oscuridad temblando. palabra que creamos en horas de dolor solitario. Sombra. es un suspiro. su tersura olvidando las ramas y las aguas. aire triste o risueño con el viento que escapa. dime. Acogida está la frente al regazo del hastío. ¡Tierra indolente! En vano resplandece el destino. resucita tal otra vez la casa: los tiempos son idénticos. blancas. Un suspiro no es nada. Ya la luz abre su huella en la tersura indolente. la bruma sobre el mar o ese impulso que guía un cuerpo hacia otro cuerpo.. III Escondido en los muros este jardín me brinda sus ramas y sus aguas de secreta delicia. qué desvarío a la belleza hizo ajena? Porque sólo el tiempo llena el blanco papel vacío. tú. sin aire. ¿Qué prisa. que eres nuestro afán. Y el aire fresco vuelve con la noche cercana. No se siente el mundo: sus hojas sella. ES UN SUSPIRO No es nada. acuérdate del hombre que suspira 423 La soledad. nuestra angustia de hombres. distintas las miradas.

antes de que la luz vele su muerte. más tinieblas! Sólo claro el afán. así.» EN ANSIAS INFLAMADA ¡Tinieblas. vidas y mares. radiante. vuelto él también latir de aire. Nubes y nubes llegan creciendo oscuridad. que se embriaguen contando. Hay que cansar los números. Tablas. valdría mucho más. PEDRO SALINAS (1892-1951) LA VOZ A TI DEBIDA I Sí. de tu amor. No hay más luz que la luz que se quiere. ya no está. a ascender de docenas a cientos. hay más. plumas y máquinas todo a multiplicar. Avanzar en tinieblas. de sinos. caricia por caricia abrazo por volcán. el mar! Plural. Que cuenten sin parar. vive sólo en la fe de un azul que hay detrás. mañana. a un gran fondo azaroso que irresistiblemente está cantándonos a gritos fúlgidos de futuro: «Eso no es nada aún. y que no sepan ya cuál de ellos será el último. Que se rompan las cifras. sin poder calcular ni el tiempo. entregarnos a ciegas —¡exceso. Y al otro lado ya de cómputos. ¡Qué difícil! Pero el hallazgo. unidad. en una jubilosa repetición sin fin. Búscaos bien. todo plural. 424 y las lleve a su cima. Lo azul. estaba. allí. de cientos a millar. qué penúltimo!—. Se marchó de los ojos. ¿Será hoy. la vida. al pasar. ¡qué vivir sin final! Que un gran tropel de ceros asalte nuestras dichas esbeltas. nunca? ¿Seré yo el que la encuentre o ella me encontrará? ¿Nos buscamos o busca sólo mi soledad? 425 . ni los besos. claridades buscar a ciegas. suspiro entre tus manos poderosas. luces. el final. ¡todo con exceso! ¡La luz. A subir.

Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor. río Duero. sonríes entre tus barbas de plata. hoja barbera. a la vez quieto y en marcha. cantar siempre el mismo verso. es entrega total a la busca del signo que la flor ni la piedra nos quieren entregar! ¡Tensión del ser completo! ¡Totalidad! Igual al gran amor en colmo buscando claridad a través del misterio nunca bastante claro por desnudo que esté. ya nadie quiere atender tu eterna estrofa olvidada. río Duero. palma de arquitectura sin semilla. tu arista es el bisel. Río Duero. Volumen nada más: base y altura. de la carne mortal. Yo mudejar te quiero y no cristiana. toda naranja al sol que se te humilla. palabras. viejo Duero. que su más bella vertical depura. Tú. moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. GERARDO DIEGO (1896-1987) LA GIRALDA Giralda es prisma puro de Sevilla nivelada del plomo y de la estrella. torre sin mella. 426 427 . la ciudad vuelve la espalda.» ¡Y ya no hay que arredrarse: ya es donación la vida. azar. sino los enamorados que preguntan por sus almas y siembran en tus espumas palabras de amor. nadie a estar contigo baja. azar. Al contraluz de luna limonera.Retumban las preguntas y los ecos contestan: «Azar. pero con distinta agua. ROMANCE DEL DUERO Río Duero. Resbala el tacto su caricia vana. molde en engaste azul. Quién pudiera. como tú. palabras. Narcisa!— en ella. nadie a acompañarte baja: nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua. Si su espejo la brisa en frente brilla. que no se mude esa tu piel doncella. no te contemples —¡ay. Indiferente o cobarde. No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada.

pero llevada por un terror oscuro. desgastando suela. desgastando losa. lámina sin recuerdo. quiero el rojo o su amarillo frenético. mar.VICENTE ALEIXANDRE (1898-1984) LA MUERTE ¡Ah!. 428 Quiero el color rosa o la vida. pronto. quiero ese túnel donde el olor se disuelve en el negro falaz con que la muerte ríe en la boca. DÁMASO ALONSO (1898) MUJER CON ALCUZA ¿Adonde va esa mujer. eres tú. Va despacio. por la que unos pies ligeros parece que se escapan. Sí. con la alcuza en la mano? Acercaos: no nos ve. si el acero frío de sus ojos. como el agua que en el hoyo queda solitaria. cristalinas. frente a ti. arrastrando los pies. como la gaviota que en medio de la noche tiene un color de sangre sobre el mar que no existe. un sol dorado o lúcido. o si el paisaje desolado de su alma. Yo no sé qué es más gris. si el gris desvaído de ese chai con el que se envuelve el cuello y la cabeza. Esta mujer no avanza por la acera de esta ciudad. eres tú. Venga la muerte total en la playa que sostengo. un brazo prepotente en que la desnudez fuese el frío. Mátame si tú quieres. ¡Ah. venga la asfixia cuando el cuerpo se crispa sumido bajo los labios negros que se derrumban. a ti cuyos celestes peces entre nubes son como pájaros olvidados del hondo! Vengan a mí tus espumas rompientes. cuando sobre la arena quedan sólo unas conchas. mar vertical cuyas espumas tocan los cielos. cantil todo de agua que amenazas hundirte sobre mi forma lisa. fuego destructor de mi vida sin numen aquí en la playa donde la luz se arrastra. quiero morir frente a ti. pronto. por una voluntad de esquivar algo horrible. una mirada buida de un inviolable ojo. cuando el mar se retira apresurándose. un relámpago que buscase mi pecho o su destino. genial rencor verde donde todos los peces son como [piedras por el aire abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vida como un amor que con la muerte acaba.. vengan los brazos verdes desplomándose. bravia lucha del mar con la sed. gota inmensa que contiene la tierra. Eres tú. en esta terrena playa que en mi pecho gravita. Muerte como el puñado de arena. arrastrándose por la acera ahora que es ya casi de noche. Luzca el morado sol sobre la muerte uniforme. 429 . sombra del mar poderoso. eterno nombre sin fecha. estamos equivocados. Mátame como si un puñal. mar de plomo impiadoso. unas frías escamas de unos peces amándose. Quiero besar el perfil de la mudez penúltima..

una solitaria estación. sí. Siempre parando en estaciones diferentes. ha sentido siempre una tristeza que era como un ciempiés monstruoso que [le colgara de la mejilla. Y ha viajado noches y días. el gozo de amar [a Dios y esa voluntad de minutos en [sucesión que llamamos vivir. ¡Oh!: noches y días. como si con el arrancar del tren le arrancaran innume[rabies margaritas. otras veces lucía el sol y sacudía el viento arbustos juveniles en los campos en donde incesantemente estallan extra[ñas flores encendidas. Oh sí. sí. [de quedarse ella también. o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túne[les les pellizcan las nalgas. llenas de barro y agua fangosa y sudarios harapientos [del color de la desesperanza. muchos días. entre abismales pozos sombríos. días y noches. por el traqueteo de las ruedas y por el humo. de bajar ella también.. . blancas cual su alegría [infantil en la fiesta del pueblo. por el olor a nicotina rancia. que ella no sabe con exactitud ni cómo se llamaban. 431 . corno si con el arrancar del tren le arrancaran el alma. Ella recuerda sólo que en todas hacía frío. y que al partir. un lugar señalado en las tres dimensiones del gran espacio [cósmico por una cruz bajo las estrellas. arrullada por un fondo de lejanas conversaciones. y muchas. sólo rasgadas de improviso por lloros de niños que despiertan mojados a la media[noche. ha comprendido siempre 430 cuan bestial es el topetazo de la injusticia absoluta. y tristes caballones. mareada por el ruido de la conversación. gritando y retorciéndose. de tierra que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó. Pero el horrible tren ha ido parando en tantas estaciones diferentes. días y noches. como de gentes que hablaran a través de mantas bien [espesas. noches y días. Y ella ha viajado y ha viajado. al arrancar el tren. para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada.esta mujer va por un campo yerto. Y por fin se ha dormido. ha dormitado en la sombra. sólo para ver alejarse en la infinita llanura eso. la conozco. por gritos ahogados y empañadas risas. ¡ay!. y muchas noches. zanjas antiguas. . y turbias simas súbitas. ni los sitios. de tierra removida. Pero las lúgubres estaciones se alejaban. muchos días. zanjas recientes. y ella se asomaba frenética a las ventanillas. siempre con un ansia turbia. como si le arrancaran los días azules. entre zanjas abiertas. en un tren muy largo. Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren. y muchos. ni las épocas.aún mareada por el humo del tabaco. de humana dimensión. muchas noches. ha viajado durante muchos días y durante muchas noches: unas veces nevaba y hacía mucho frío. que en todas estaba oscuro.

a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento. de un vagón a otro. donde ya ni se posan [los pájaros? 433 . que no conduce nadie. guarda aún el dulce alabe de la cargazón y de la compañía. Y ha seguido días y días. Y no le ha contestado nadie. que aún hace que esa mujer 432 avance y avance por la acera. sólo el ruido del tren.Y ésa es la terrible. se inclina. en sus tristes ramas desnudas. y ha comenzado a correr por los pasillos del tren. y ha buscado al revisor. con este tamaño preciso de nuestra ternura de cuerpos humanos. Y esta mujer se ha despertado en la noche. y estaba sola. su alcuza). con la espina dorsal arqueada sobre el suelo. por eso esa mujer avanza (en la mano. casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor: sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un [instante en las sombras. como esos almendros que en el verano estuvieron cargados de demasiada [fruta. a algún empleado. de cercanas cruces. frenética. y ha mirado a su alrededor. . sí. y estaba sola.. quién movía aquel horrible tren. entre zanjas abiertas a un lado y otro. Sólo la velocidad. de cruces lejanas. como si fuera surcando un mar de cruces. donde no va nadie. a los mozos del tren. Ah. es que le cuelgan del cerebro sus recuerdos de tierra en putrefacción. va curvada como un signo de interrogación. entre caballones de tierra. sólo el traqueteo de maderas y hierros del tren.. ¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de [madera. abriéndolo con delicadeza [exquisita. y estaba sola. y estaba sola. de dos metros de longitud. desgastando las losas. y estaba sola. algún chillido como un limón agrio que pone amarilla [un momento la noche. Ella. porque estaba sola.No ha sabido cómo. Su sueño era cada vez más profundo. o una nebulosa de cruces. porque estaba sola. y se le tensan tirantes cables invisibles desde sus tumbas diseminadas? ¿O es que.para siempre dormitar de nuevo en trayectos inaca[bables. al ver alejarse la estación anónima en que se debía haber quedado? ¿Es que le pesan. iban cesando. y ha gritado en la oscuridad. Y luego nada. como si caminara surcando un trigal en granazón.. en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más. como si se asomara por la ventanilla de un tren. abriendo con amor el aire. desgastando la suela de sus viejos zapatones. la estúpida fuerza sin pupilas. .. en el enorme tren vacío. o un [bosque de cruces. y ha preguntado quién conducía. como el [atributo de una semidiosa. loca. conserva aún en invierno el tierno vicio.

que sigues tu senderito por tinieblas de miseria. de improviso: «Si el cuerpo quiere ser tierra en la tierra. Y paso largas horas gimiendo como el huracán. madrecito. Dime. De Dios el silencio santo. el alma quiere ser cielo en el cielo. la vida. Te quitas de toda hechura. o fluir blandamente la luz de la luna. Y paso largas horas preguntándole a Dios. el alma quiere ser cuerpo en el cielo. ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día.» Pero debe enmendársele el inciso: «Si el cuerpo quiere ser cielo en la tierra. alma de sonrisa seria. 435 434 . o ladrar a los perros. te basta con la sonrisa. por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid. de la mano suave y fuerte de tu padraza Teresa.INSOMNIO Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas). y paso largas horas oyendo gemir al huracán. la que corteja la muerte. fluyendo como la leche de ía ubre caliente de una gran vaca amarilla. por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo. ladrando como el perro enfurecido. te va guiando la brisa. A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en que hace 45 años que me pudro. preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma. ¡cómo te pesa! Marchas por la noche oscura. las tristes azucenas letales de tus noches? HUMANISMO MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936) Lope de Vega. claro.» Juan de la Cruz. colmo de noche sin luna.

manjar Te quiere. fiero amor de vida que no se sacia con abrazos. pan de inmortalidad. ¡oh Cordero de Dios!. leer. carne de nuestra carne. Sólo comerte nos apaga el ansia. gracias a tu canto alcanza a adormecer la razón. gramática del Brócense. Leer. ¡Ay mi Castilla latina con raíz gramatical. Oro en sillares de soto en las riberas del Tormes. ay tierra que se declina por luz sobrenatural! EL CRISTO DE VELAZQUEZ (Fragmento) Amor de Ti nos quema. quiere saber sabor de tus redaños. es hacerte nuestro. leer. comed. de mi visión de Castilla. la sangre aulla. las humanas creaciones. 436 Leer. las flores de la pluma. carne divina. blanco cuerpo. mi criatura. tomad. amor que es hambre. Nuestro amor entrañado. vivir la vida que otros soñaron. verbo encarnado.vas llenando con tu can Lo. que no es gozar en Ti. Se quedan las que quedan. amor de las entrañas. y que su pulpa como maná celeste se derrita sobre el ardor de nuestra seca lengua. y tus dolores pasar para vivir muerte de vida. Salamanca. leer. Y tus brazos abriendo como en muestra de entregarte amoroso. éste es mi cuerpo!» ¡Carne de Dios. académica palanca. seré lo que pasó? El cuerpo canta. del viejo saber remoto guardas recuerdos conformes. comer tu corazón. el alma olvida las cosas que pasaron. renaciente maravilla. el poso de la espuma. amor hecho hambre. encarna nuestra divina hambre carnal de Ti! SALAMANCA SALAMANCA Salamanca. Hechizo salmanticense de pedantesca dulzura. ni con enlace conyugal alguno. las olas. Madrecito de esperanza. besos. hambre de la palabra creadora que se hizo carne. ¿seré lectura mañana también yo? ¿Seré mi creador. para Dios canto de cuna. leer. las ficciones. 437 . florón de literatura. leer. nuestra desesperación. nos repites: «¡Venid. leer. Leer.

que una fontana fluía dentro de mi corazón. 438 ANOCHE. olmo. lanza de carro o yugo de carreta. rojo en el hogar. quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. ANTONIO MACHADO (1875-1939) A UN O L M O SECO Al olmo viejo. otro milagro de la primavera. Di. que una colmena tenía dentro de mi corazón. y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. cuando dormía. soñé. ¡bendita ilusión!. algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. de alguna mísera caseta al borde de un camino. con su hacha el leñador. torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas. antes que el río hacia la mar te-empuje. y las doradas abejas iban fabricando en él. Mi corazón espera también. Antes que te derribe. hendido por el rayo y en su mitad podrido. agua. ¡bendita ilusión!. antes que. vienes hasta mí. No será. soñé. mañana ardas. hacia la luz y hacia la vida. ¡bendita ilusión!. con las lluvias de abril y el sol de mayo. por valles y barrancas. que un ardiente sol lucía 439 . ¿por qué acequia escondida. soñé. olmo del Duero. la mar murmura. antes que te descuaje un. CUANDO DORMÍA Anoche. el ciclo calla y el hombre escucha. habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él.la tierra charla. y el carpintero te convierta en melena de campana. Anoche. cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera. cuando dormía. manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche. cuando dormía. con las amarguras viejas blanda cera y dulce miel.

viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar. sobre los párpados yertos de los muertos. viejas moscas voraces como abejas en abril. sonoras. los verdes pinos. de esta segunda inocencia que da en no creer en nada. Suena el viento en los álamos del río. moscas vulgares. ¡bendita ilusión!. a lo largo del sendero. de siempre. mudo y sombrío. vosotras. las polvorientas encinas.dentro de mi corazón. de mi juventud dorada. se enturbia y desaparece. que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado.. Moscas de todas las horas.. golosas. Anoche.» Y todo el campo un momento se queda. Mi cantar vuelve a plañir: «Aguda espina dorada. ¡quien te pudiera sentir en el corazón clavada!» 440 . que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón.! ¿A dónde el camino irá? Yo voy cantando. LAS MOSCAS Vosotras. rebotando en los cristales en los días otoñales. sobre la carta de amor.. sobre el libróte cerrado. viajero. logré arrancársela un día: ya no siento el corazón.. me evocáis todas las cosas. meditando. y el camino que serpea y débilmente blanquea. ¡Oh. perseguidas por amor de lo que vuela —que todo es volar—. raudas moscas divertidas.. de infancia y adolescencia. soñé.. las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en la aborrecida escuela.. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar. inevitables. cuando dormía. las familiares.. —¡la tarde 'cayendo está!— «En el corazón tenía la espina de una pasión. La tarde más se oscurece. Moscas vulgares. y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar.. 441 YO VOY SOÑANDO CAMINOS ¡Yo voy soñando caminos de la tarde! ¡Las colinas doradas..

caminos blancos y álamos del río. revoltosas. grises alcores. tristeza que es amor! ¡Campos de Soria donde parece que las rocas sueñan. hoy siento por vosotros. ¡Oh. amigas viejas. que ni labráis como abejas. conmigo vais! ¡Colinas plateadas. mística y guerrera. vosotras. ¡Colinas plateadas. calvas sierras. me evocáis todas las cosas. tristeza. oscuros encinares. el caminante lleva en su bufanda envueltos cuello y boca.. ariscos pedregales. voy bien. siempre nos hace soñar. Si es de noche. el pollino que sabe bien el camino! ¿Dónde estamos? ¿Dónde todos nos bajamos? El tren camina y camina y la máquina resuella. La tierra no revive. el campo sueña. Madrid. porque no acostumbro a dormir yo. tan lindos. casi olvidamos el jamelgo que montamos. la primavera pasa dejando entre las hierbas olorosas sus diminutas margaritas blancas. yo nunca duermo en el txen y. verdes pradillos. Ponferrada.. sin embargo. ¡Este placer de alejarse! Londres. ni brilláis cual mariposas. cárdenas roquedas! EN TREN Yo. tardes de Soria. y tose con tos ferina. Lo molesto es la llegada. ¡Vamos en una centella! 442 443 . Al empezar abril está nevada la espalda del Moncayo. para marcharse. el Duero su curva de ballesta en torno a Soria. y de día. por mirar los arbolitos pasar. cerros cenicientos. pequeñitas. grises alcores. Luego. en el fondo del corazón. para todo viaje —siempre sobre la madera de mi vagón de tercera—. cárdenas roquedas por donde traza.Inevitables golosas. voy ligero de equipaje. Por las colinas y las sierras calvas. y casi. el tren. al caminar. y los pastores pasan cubiertos con sus luengas capas. CAMPOS DE SORIA Es la tierra de Soria árida y fría.

del orgullo de su huerta y del amor de los suyos. a la moda de Francia realista. pasajero. A diestra mano. donde el hogar humeante con sus escaños de piedra se ve sin entrar. sin que lograrse pudieran. Al arrimo del rescoldo del hogar borbollonean dos pucherillos de barro. sombra le dan en verano. huerto y abejar y. gente aunque rica plebeya. la cigüeña —cuando las rosas se abren y los zarzales blanquean—•. su infalible mañana y su poeta. ¡por ventura!. a la siniestra. de espíritu burlón y de alma quieta. una gastada escalera que va a las habitaciones partidas en dos viviendas.LA TIERRA DE ALVARGONZALEZ LA CASA La casa de Alvargonzález era una casona vieja. sacó sueños de grandeza. sobrado espacio les da la casa paterna. 444 dos sillones de vaqueta. que a dos familias sustentan. EL MAÑANA EFÍMERO La España de charanga y pandereta. azul. que enseñaba a sus hijuelos a usar de las alas lentas. cerrado y sacristía. hay una mesa con gruesa tabla de roble. dos hijos. ha de tener su mármol y su día. desde la ventana al dulce ruiseñor cantar oyeran. Fue allí donde Alvargonzález. Y era allí donde los padres veían en primavera el huerto en flor. y en el otoño hojas secas. Es casa de labradores. la cuadra y el corral. colgado en el muro. Los Alvargonzález moran con sus mujeres en ellas. En una estancia que tiene luz al huerto. un sayón con hechuras de bolero. y entre dos olmos que. y unas espuelas mohosas sobre un arcón de madera. devota de Frascuelo y de María. si tiene abierta al campo la puerta. A ambas parejas que hubieron. con cuatro estrechas ventanas separada de la aldea cien pasos. al fondo. cuando la calor desvela. Y en las noches del verano. Era una estancia olvidada donde hoy Miguel se aposenta. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. Será un joven lechuzo y tarambana. y en el cielo de mayo. gigantes centinelas. un negro abaco de enormes cuentas. 445 .

hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona. con el barro de la tierra. haz una copa para que beba tu hermano. ¡por ventura!.. NUESTRO ESPAÑOL Nuestro español bosteza. zaragatera y triste. El carbonero tiene llena de fantasías la cabeza. el sabio mira y piensa. Veréis cómo el poeta admira y calla. un rojo sol corona de haces turbias las cumbres de granito. la sombra de un lechuzo tarambana. España de la rabia y de la idea. la España del cincel y de la maza. esa España inferior que ora y embiste. y al estilo de España especialista en el vicio al alcance de la mano. Una España implacable y redentora. Esa España inferior que ora y bosteza. vieja y tahúr. pasajero. canta o sueña. 447 . con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza.. . España que alborea con un hacha en la mano vengadora.. un sabio y un poeta. el carbonero busca las moras o las setas. florecerán las barbas apostólicas. 446 Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza.-DICES. aún tendrá luego parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras. Llevadlos al teatro y sólo el carbonero no bosteza. ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? Doctor: ¿tendrá el estómago vacío? —El vacío es más bien en la cabeza. Seguramente. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. entre una España que muere y otra España que bosteza.un poco al uso de París pagano.? ¿Dices que nada se crea? No te importe. y otras calvas en otras calaveras brillarán. Quien prefiere lo vivo a lo pintado es el hombre que piensa. Mas otra España nace. de un sayón con hechuras de bolero. el vacuo ayer dará un mañana huero. venerables y católicas.. cuando se digna usar de la cabeza. YA HAY UN ESPAÑOL PONED SOBRE LOS CAMPOS Poned sobre los campos un carbonero. Como la náusea de un borracho ahito de vino malo.

Don Miguel camina. jinete de quimérica montura. CANCIONES La primavera ha venido. Quiere enseñar el ceño de la duda. Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa: Adivínala. lechuzos y tahúres y logreros dicta lecciones de Caballería. En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad. Quiere ser fundador y dice: Creo. puede que despierte un día. lleva el arnés grotesco y el irrisorio casco del buen manchego. ¡qué lejos están! 448 449 . a mirar desnuda cerca del corazón la hoja de acero.. ¿Tu verdad? No. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón. Tiene el aliento de una estirpe fuerte que soñó más allá de sus hogares. que bajo el golpe de su férrea maza aún duerme. sin miedo de la lengua que malsina. la Verdad y ven conmigo a buscarla. Nadie sabe cómo ha sido. Y el alma desalmada de su raza. La tuya.Españolito que vienes al mundo. te guarde Dios. A un pueblo de arrieros. Tengo a mis amigos en mi soledad. antes de que cabalgue. Poned atención: un corazón solitario no es un corazón.. metiendo espuela de oro a su locura. cual nuevo Hamlet. El señala la gloria tras la muerte. ESTE DONQUIJOTESCO Este donquijotesco don Miguel de Unamuno. guárdatela. Dios y adelante el ánima española. al caballero. fuerte vasco. cuando estoy con ellos. y que el oro buscó tras de los mares. Y es tan bueno y mejor que fue Loyola: sabe a Jesús y escupe al fariseo.

Se apaga el canto de las viejas horas cual rezo de alegrías enclaustradas. Mientras esta cabeza rota del Niño de Vallecas exista de aquí no se va nadie. Y sé todos los cuentos. Digo tan sólo lo que he visto.. ¿Un mundo muere? ¿Nace un mundo? ¿En la marina panza del globo hace nueva nave su estela diamantina? ¿Quillas al sol la vieja flota yace? ¿Es el mundo nacido en el pecado el mundo del trabajo y la fatiga? ¿Un mundo nuevo para ser salvado otra vez? ¿Otra vez? Que Dios lo diga. es verdad. LEÓN FELIPE (1884-1968) Yo no sé muchas cosas... y en el verde fragor del océano torsos de esclavos jadear desnudos. en áspero granito.. porque un aire de cielo aterecido le amortecía el fino estradivario. Antes hay que deshacer este entuerto. Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos. De los claros días pasan las sombras mudas. Ni el místico ni el suicida. tan desnudas!.. Pero me he dormido con todos los cuentos.. antes hay que resolver este enigma. Y hay que resolverlo entre todos. Que los huesos del hombre los entierran con cuentos.. Y un nihil de fuego escrito tras de la selva huraña. Sangrábale el oído. Calló el poeta. PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS DE VELAZQUEZ De aquí no se va nadie. Desde la cumbre vio el desierto llano con sombras de gigante con escudos. y hay que resolverlo sin cobardía. Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos. Yo sé muy pocas cosas. Y he visto: Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con [cuentos. sin huir con unas alas de percalina o haciendo un agujero 451 450 .OTRO CLIMA ¡Oh cámaras del tiempo y galerías del alma. el tiempo lleva un desfilar de auroras con séquito de estrellas empañadas... Nadie. dijo el poeta. el hombre solitario. y el rayo de un camino en la montaña. es verdad.

Y es inútil. pobreza. 453 ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos. los mismos rebaños. siempre de la misma manera! 452 . allí estabas buscándome. De pronto eran tus ojos los que miraban desde los agujeros. el traje roto.en la tarima. de noche. Tú y yo y Sancho y el Niño de Vallecas y el místico suicida. me mirabas a través de las tablas podridas por el profundo invierno. Allí estabas acechándome tus dientes de carcoma. las mismas ventas. Ni el místico ni el Suicida. las mismas cadenas. Siempre. tu lengua gris que corta la ropa. los mismos farsantes. me seguiste. inútil toda huida (ni por abajo ni por arriba). tus ojos de pantano. las mismas ventas. De aquí no se va nadie. los mismos tiranos. Entonces nos iremos todos por las bambalinas. Se vuelve siempre. las mismas recuas! ¡Qué pena si esta vida tuviera —esta vida nuestra— mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos de la historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos pueblos. Nadie. Hasta que un día (¡un buen día!) el yelmo de Mambrino —halo ya. PABLO NERUDA (1904-1973) ODA A LA POBREZA Cuando nací. la madera. Las goteras. los huesos y la sangre. como hecho a la medida. no yelmo ni bacía— se acomode a las sienes de Sancho y a las tuyas y a las mías como pintiparado. me advertían. los zapatos abiertos. los mismos poetas! ¡Qué pena que sea así todo siempre. repetían tu nombre y tu apellido o a veces el salto quebrado. las mismas sectas ¡y los mismos.

Tengo las manos blancas de dar el pan en las panaderías. en la mina los hombres al limpiarse la frente. no encontré la fragancia de la rosa desnuda. o al descorrer las sábanas en un hotel oscuro. pobreza. se alimentaron de humo 455 . mi vida está viviendo. por la paz y la guerra. Cuando alquilé una pieza pequeña. te acerco. Estoy en todas partes: en el océano con los pescadores. de un montón de abandono en medio de la calle y de la lluvia ibas haciendo un trono desdentado y mirando a los pobres recogías mi último plato haciéndolo diadema. entraba otra vez la pobreza. veneraron tu capa. Tú.siguiéndome. Te vi sacar mis muebles a la calle: los hombres los dejaban caer como pedradas. Como fuiste implacable. te disparo. mi canto está cantando. Yo salgo cada día con la obrera textil. encuentran mis poemas. en los suburbios. pobreza. Cuando enfermé tocaron a la puerta: no era el doctor. te aislo. secarse el sudor negro. soy implacable. Donde vayas. te cerceno las uñas. adolescente. Ahora. Junto a cada pobre rae encontrarás cantando. pobreza. mi sangre está luchando. te rompo los dientes que te quedan. sentada en una silla me esperabas. Derrotaré tus pálidas banderas en donde se levanten. desde mi nacimiento por las calles. con amor horrible. 454 bajo cada sábana de hospital imposible encontrarás mi canto. yo te sigo. me seguiste por los cuarteles y los hospitales. Otros poetas antaño te llamaron santa. te vigilo. Pobreza. Te sigo. sino el silbido frío de tu boca.

y a veces ella también me quiso. los húmeros me he puesto a la mala y. 456 CESAR VALLEJO (1892-1938) PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA Me moriré en París con aguacero. Ella me quiso. ¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla! La noche está estrellada y ella no está conmigo. más inmensa sin ella. Escribir. a lo lejos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo te desafío. PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS Puedo escribir los versos más tristes esta noche. porque hoy. es cierto. Como antes de mis besos. con duros versos te golpeo el rostro. le pegaban 457 . Me moriré en París —y no me corro— tal vez un jueves. un día del cual tenga ya el recuerdo. jamás como hoy. muchos otros. que proso estos versos. Yo con otros. Como para acercarla mi mirada la busca. pero cuánto la quise. ya no somos los mismos.y desaparecieron. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. mi alma no se contenta con haberla perdido. te vamos expulsando de la tierra a la luna para que allí te quedes fría y encarcelada mirando con un ojo el pan y los racimos que cubrirá la tierra de mañana. jueves. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. Jueves será. César Vallejo ha muerto. Pensar que no la Lengo. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. ¡Es tan corto el amor y es tan largo el olvido! Porque en noches como ésta la tuve entre mis bra[zos. Sus ojos infinitos. Será de otro. su cuerpo claro. te embarco y te destierro. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Yo la quise. La misma noche que hace blanquear los mismos [árboles. Oír la noche inmensa. De otro.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. con otros. a verme solo. y ella no está conmigo. los astros. a veces yo también la quería. y tiritan. Ya no la quiero. Ya no la quiero. Nosotros. Eso es todo. Mi corazón la busca. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. pero tal vez la quiero. ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos! Puedo escribir los versos más tristes esta noche. los de entonces. con todo mi camino. de otoño. azules. Sentir que la he perdido. me he vuelto. como es hoy. Su voz. es cierto. Mi alma no se contenta con haberla perdido. por ejemplo: «La noche está estrellada.

tose. después. lo infructuoso. el monaguillo. los sarcófagos. cuanto. a leer a André Bretón? Otro tiembla de frío. después. lo pui ísimo. la avispa. ¿Voy a escribir. lo lóbrego. mientras. nítido. los lugares.. éstos aquí.. son testigos los días jueves y los huesos húmeros. fotografías. UN HOMBRE PASA Un hombre pasa con un pan al hombro.. a nadie de Picaso? Alguien va en un entierro sollozando. conexas. lo aciago. ¿Con qué valor hablar del más allá? Alguien pasa contando con sus dedos.. Después. quizás. ¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito? 458 REDOBLE FÚNEBRE A LOS ESCOMBROS DE DURANGO Padre polvo que subes de España. la metáfora? Un comerciante roba un gramo del peso a un cliente. los caminos. Ic daban duro con un palo y duro también con una soga. lo profundo. tanto. mátalo. Lo horrible. ¿Con qué valor hablar de sicoanálisis? Otro ha entrado a mí pecho con un palo en la mano. el desconocimiento. ¿Con qué cara llorar en el teatro? Un paria duerme con el pie a la espalda. y ya no almuerza. estremeciéndose.. oyendo. la parte. la aguja. la potestad.. Dúctil. lo mojado. 459 . nunca. ensangrentado. los decilitros. Ardiendo.todos sin que él les haga nada. encintadas. ¿Cómo luego ingresar en la Academia? Alguien limpia su fusil en la cocina. la tina. azafranado. encima. viviendo. llorando. lejos. siempre. de cuarta dimensión? Un banquero falsea su balance. ¿Innovar luego el tropo. muriéndose. después. lo satánico.... extrae un piojo de su axila.. sosteniéndose. lo augusto. lo acerbo. las vertientes. el taco. ¿Hablar. LA PAZ La paz. detrás. ¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo? Otro busca en el fango huesos. ¿Cómo escribir después del Infinito? Un albañil cae de un techo. las morenas. sobre mi doble? Otro se sienta. debajo. Dios te salve. la lluvia. el tipo. ¡cuánto!.. los arcángeles. libere y corone. el estupor. comparando.. enfureciéndose. listas. ¿Hablar luego de Sócrates al médico? Un cojo pasa dando el brazo a un niño. aquello. largas. situándose. ¿Voy. pérfidas. portátil. el ébano. muere. escupe sangre. golpeando. tumefactas. la olla. lo todo. cascaras. la soledad. el desaire. externo. tan. el muerto. trece. lo fatal. lo táctil. después. lo crispante. lo lentísimo. viejo. mañana. ¿Hablar. después. analizando. el alma. ráscase. los primos. acaso. el vaso. el olvido. el buho. las gotas. lo suntuario. los párrocos.

un golpe helado. si no es tu voz. Padre polvo que subes del fuego. voy en este naufragio de vaivenes. Como el toro te sigo y te persigo. la lengua en corazón tengo bañada y llevo al cuello un vendaval sonoro. No hay extensión más grande que mi herida. Un manotazo duro. la tabla que procuro. pobres. Como el toro lo encuentra diminuto todo mi corazón desmesurado. el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas. que por doler me duele hasta el aliento. llorando. y del rostro del beso enamorado. como el toro a tu amor se lo disputo. voy entre pena y pena sonriendo. un hachazo invisible y homicida. Tanto dolor se agrupa en mi costado. tan temprano. compañero del alma. Nadie me salvará de este naufragio si no es tu amor. te calce y dé un tronó. caracolas y órganos mi dolor sin instrumento. Alimentando lluvias. pena que vas. Como el toro he nacido para el luto y el dolor. como el toro estoy marcado por un hierro infernal en el costado y por varón en la ingle como un fruto. como el toro. a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento.padre polvo que asciende del alma. como el toro burlado. Como el mar de la playa a las arenas. por una noche oscura de sartenes redondas. tristes y morenas. padre polvo que estás en los cielos. un empujón brutal te ha derribado. Como el toro me crezco en el castigo. el norte que pretendo. Dios te salve. MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942) SONETOS 1 Tengo estos huesos hechos a las penas y a las cavilaciones estas sienes. y dejas mi deseo en una espada. ELEGÍA Yo quiero ser.' Eludiendo por eso el mal presagio de que ni en ti siquiera habré seguro. lloro mi desventura y sus conjuntos 461 460 . cavilación que vienes como el mar de la playa a las arenas.

Se han desbordado. no perdono a la tierra ni a la nada. grabados. turbio. MENOS TU VIENTRE Menos tu vientre todo es confuso. Tus pechos en el alba: maternos manantiales. 463 462 . pasado baldío.y siento más tu muerte que mi vida. temprano estás rodando por el suelo. y sin calor de nadie y sin consuelo. Alegrarás las sombras de mis cejas. No perdono a la muerte enamorada. temprano madrugo la madrugada. no perdono a la vida desatenta. Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. dos panales no pueden detener la miel en los pezones. Tu corazón. Es como si tu sangre fuera dulzura y toda laboriosas abejas filtradas por tus poros. Menos tu vientre todo es oscuro. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. tú toda una colmena de leche con espuma. HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA III Tejidos en el alba. Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas. Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamoi dazarte y regresarte. hasta inundar la casa que tu sabor rezuma. sedienta de catástrofes y hambrienta. lunarmente tus venas. Menos tu vientre todo es futuro fugaz. Ando sobre rastrojos de difuntos. compañero. Oigo un clamor de leche. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero. compañero del alma. menos tu vientre claro y profundo. y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas. que tenemos que hablar de muchas cosas. voy de mi corazón a mis asuntos. rayos y hachas estridentes. luchan y se atropellan con blancas efusiones. esposa. Menos tu vientre todo es oculto. de boda junto a ti. recorrida por caudales sonoros. Temprano levantó la muerte el vuelo. llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. Quiero escarbar la tierra con los dientes. de inundación. todo postrero polvo del mundo. ya terciopelo ajado. quiero apartar la tierra parte a parte. a dentelladas secas y calientes. En mis manos levanto una tormenta de piedras. menos tu vientre todo inseguro.

pedazo desprendido de nuestros dos pedazos. No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia y en cuanto de tu vientre descenderá mañana. Besándonos tú y yo. Porque la especie humana me han dado por herencia. seguiremos besándonos en el hijo profundo. ÍNDICE . con un fuego congelado que abrasa. se besan nuestros muertos. Con el amor a cuestas. Haremos de este hijo generador sustento. dormidos y despiertos. tu caudaloso vientre será mi sepultura. los dos haces. Para siempre fundidos en el hijo quedamos. Si quemaran mis huesos con la llama del hierro. en un haz de caricias. la familia del hijo será la especie humana. los dos ramos. que de nuestras dos bocas hará una sola espada y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos. de sangre. y hará de nuestra carne materia decisiva: donde asienten su alma las manos y el aliento las hélices circulen. se besan los primeros pobladores del mundo. Los muertos. fundidos como anhelan nuestras ansias voraces: en un ramo de tiempo. laten juntos a los vivos de una manera terca. la agricultura viva. de pelo. verían que grabada llevo allí tu figura.Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro. El hará que esta vida no caiga derribada. Viene a ocupar el hijo los campos y la casa que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca.

Proverbios morales Pedro López de Ayala. Cantar de Mió Cid Anónimo. Desir a las syete virtudes Marqués de Sanüllana. Batalla de amores Jorge Manrique. en el vergel Rodrigo Martínez Por vos mal me viene No quiero ser monja. Arcipreste de Hita. Cantar de los lujantes de Lara Gonzalo de Berceo. Cántica El labrador avaro Anónimo. Dentro. Poema de Fernán González Sem Tob. Aquí jabla de la guerra Juan Ruiz. Laberinto Coplas de la panadera Gómez Manrique.CRONOLÓGICO 5 NOTA PRELIMINAR PRIMEROS TIEMPOS 9 10 10 11 12 13 14 16 17 20 Anónimo. Villancico Cancionero. — ROMANCES HISTÓRICOS 48 De Bernardo del Carpió 49 La jura de Santa Gadea 467 . Coplas a la muerte de su padre Juan del Encina. Cántica de serrana De las propiedades que las duennas chicas han SIGLO XV 25 26 27 29 30 31 33 45 46 46 47 47 47 Alfonso Alvarez de Villasandino. Cantiga Micer Francisco Imperial. Libro de Alexandre: Alabanza de la patria Anónimo. no ¡Ay. Serranillas Juan de Mena. que non era! ROMANCERO.

ROMANCES FRONTERIZOS 50 Abenámar 52 ¡Ay.. Sonetos Cuando me paro a contemplar mi estado ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. Ovillejos Al túmulo de Felipe II Busco en la muerte la vida Diálogo entre Babieca y Rocinante Luis de Góngora. Visita de amor Sátira Juan Boscán. Soneto a Jesús Crucificado Anónimo. de mi Alhama! ROMANCES CAROLINGIOS 53 Doña Alda ROMANCES NOVELESCOS 55 56 56 58 Blanca-niña El prisionero De la hija del rey de Francia De la rosa fresca ROMANCES LÍRICOS 59 Fontefrida 60 El conde Amalaos SIGLO DE ORO SIGLO XVI 81 84 86 88 89 91 93 94 95 96 97 98 100 103 104 105 105 110 113 119 120 121 123 124 124 126 126 132 136 138 A la flor de Gnido Santa Teresa de Jesús. Si para refrenar este deseo Égloga primera 145 346 146 147 147 151 152 155 Miguel de Cervantes. Vivo sin vivir en mí Fray Luis de León. Epístola moral a Fabio Gil Polo. mi madre Canción Cantiga Cristóbal de Castillejo. Canción Francisco de la Torre. Del rosal vengo. A las ruinas de Itálica SIGLO XVII 63 63 64 65 66 68 69 69 69 70 70 468 Gil Vicente. Cántico espiritual Canciones del alma Llama de amor viva Éntreme por donde no supe Tras de un amoroso lance Sin arrimo y con arrimo ¡Que bien sé yo la fonte! Anónimo. Vida retirada A Francisco Salinas A Felipe Ruiz Noche serena En la Ascensión Al salir de la prisión Morada del cielo Imitación de diversos Soneto Alonso de Ercilla. Soneto Garcilaso de la Vega. Por la victoria de Lepanto Por la pérdida del rey don Sebastián San Juan de la Cruz. Angélica y Medoro Servía en Oran al rey Entre los sueltos caballos Ande yo caliente 469 . La Araucana (fragmentos) Baltasar del Alcázar. La cierva Rodrigo Caro. Una cena Su modo de vivir en la vejez A un giboso de delante Adivinanza Fernando de Herrera.

Querol. Las campanas A las orillas del Sar José Asunción Silva. Estrofas 471 190 Un valentón 191 Pedro Calderón de la Barca. A España Bartolomé José Gallardo. El estío Gustavo Adolfo Bécquer. A Venus J u a n Meléndez Valdés. mayoral extraño 176 ¿Qué tengo yo. Canción 166 A mis soledades voy 169 Pobre barquilla mía 171 Cena de Isidro y María de la Cabeza 174 Duerme. En Nochebuena Rosalía de Castro. La carretera de Al-hamar Corriendo van por la vega Dueña de la negra toca A buen juez mejor testigo Antonio de Trueba. este aire. A una estrella Federico Balart. Epístola al duque de Frías (fragmento) SIGLO XIX ROMANTICISMO 223 231 233 237 246 248 250 253 258 261 264 265 267 269 288 290 295 303 314 319 320 322 324 339 343 345 346 350 Duque de Rivas. Al sueño 181 Epístola satírica y censoria 186 Letrilla satírica 188 Sonetos: 188 Faltar pudo su patria al grande Osuna 189. Himno al Mesías Gertrudis Gómez de Avellaneda. Amor y orgullo José Zorrilla. que mi amistad procuras? 176 Pastor. Rosana en los fuegos Manuel José Quintana. Un castellano leal (romances) El faro de Malta José María Heredia. Niágara José de Espronceda. Blanca Flor Francisco Martínez de la Rosa. Restitución Gaspar Núñez de Arce. Ya formidable y espantoso suena 189 Miré los muros de la patria mía 190 A una nariz 209 210 213 217 219 José Cadalso. A la orilla del arroyo José Selgas. que con tus silbos amorosos 177 Varios efectos del amor 177 Soneto de repente 178 Francisco de Quevedo. mi niño 175 Sonetos: 175 Judit 175 Suelta mi manso. Rimas Cerraron sus ojos Vicente W. Soneto 200 Nicolás Fernández de Moratín. Nocturno R a m ó n de Campoamor.157 La más bella niña 158 Hermana Marica 160 El forzado 162 Sonetos: 162 Mientras por competir con tu cabello 162 Ni en este monte. Estas que fueron pompa y alegría 192 La vida es sueño (fragmentos) SIGLO XVIII NEOCLASICISMO 199 Diego de Torres y Villarroel. Fiesta de toros en Madrid 470 . Canto a Teresa Canción del pirata Himno a la inmortalidad La desesperación El arrepentimiento Gabriel García Tasara. El tren expreso Lo que hace el tiempo ¡Quién supiera escribir! Carolina Coronado. ni en este río 163 A Córdoba 163 Lope de Vega.

A un olmo seco 439 Anoche. Mujer con alcuza Insomnio HUMANISMO 397 397 398 398 398 399 400 404 472 Juan Ramón Jiménez. Sierra de Pancorbo El ángel de los números Invitación al aire Luis Cernuda. Lope de Vega.La cogida y la muerte II. La higuera INTELECTUALISMO 404 405 407 409 410 411 412 412 414 416 418 419 419 420 421 421 423 424 425 426 427 428 429 433 Canción tonta Romance sonámbulo La casada infiel Prendimiento de Antoñito el Camborio Muerte de Antoñito el Camborio Burla de don Pedro a caballo Llanto por Ignacio Sánchez Mejías l. Quisiera estar solo en el Sur Paisajes No es nada. Castilla Adelfos Felipe IV Canto a Andalucía Amado Ñervo. leer. Cuerpo presente IV. El lagarto está llorando 435 Miguel de Unamuno. madrecito 436 Salamanca. claro. única Gabriela Mistral. Carta lírica Juana de Ibarbourou. Salamanca 436 El Cristo de Velázquez (fragmento) 437 Leer. es un suspiro Pedro Salinas. La sandía La vaca Rubén Darío. La muerte Dámaso Alonso. La voz a ti debida En ansias inflamada Gerardo Diego. El aire Federico García Lorca.SIGLO XX MODERNISMO 361 361 362 364 365 367 369 373 373 375 377 380 381 382 383 384 384 385 386 387 387 388 391 392 394 Salvador Rueda. A Kempis Leopoldo Lugones. de improviso 435 Juan de la Cruz. A ti. La sangre derramada III. leer. Sonetos A tu abandono opongo Estaba echado yo en la tierra La rosa Con mi mitad allí El todo interno Jorge Guillen. ¡Quién sabe! Nostalgia El sueño del caimán Ramón del Valle Inclán. Alma ausente Rafael Alberti. Canción de otoño en primavera Sonatina Marcha triunfal Cosas del Cid Los motivos del lobo Lo fatal Letanías a nuestro señor don Quijote Salutación del optimista Cantos de vida y esperanza José Santos Chocano. vivir la vida 438 El cuerpo canta 438 Antonio Machado. cuando dormía 440 Yo voy soñando caminos 441 Las moscas 442 En tren 443 Campos de Soria 444 La tierra de Alvargonzález (fragmento) 473 . La Giralda Romance del Duero Vicente Aleixandre. Rosa del caminante La trae un cuervo Manuel Machado. Nocturno Alfonsina Storni.

Yo no sé muchas cosas. Gerardo Duque de Rivas Encina.445 446 447 447 447 449 449 450 451 451 452 453 456 457 458 459 459 460 461 461 463 463 El mañana efímero Poned sobre los campos ¿Dices. Vicente Alonso. Fernando de Ibarbourou. Juan Cadalso. Juana de 419 100 428 429 25 17 346 295 10 68 209 191 324 138 65 319 421 145 345 362 426 223 45 98 237 451 200 86 217 404 258 261 147 400 233 460 105 394 . Dámaso Alvarez de Villasandino. Pedro Campoamor.. Nicolás Fray Luis de León Gallardo. Luis de Guillen. Ramón de Caro. Alonso de Espronceda. Gertrudis Góngora.! Pablo Neruda. Juan del Ercilla. Gonzalo de Boscán. José Calderón de la Barca. Carolina Darío. Bartolomé José García Lorca. Jorge Heredia. Federico Bécquer. es verdad Pie para el Niño de Vallecas de Velázquez ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas.? Nuestro español Ya hay un español Este donquijotesco Canciones Otro clima León Felipe. Oda a la pobreza Puedo escribir los versos. Alfonso Arcipreste de Hita Balart. Baltasar del Aleixandre. Rafael Alcázar. Luis Cervantes. César Vallejo. Tengo estos huesos hechos a las penas Corno el toro nacido para el luto Elegía Menos tu vientre Hijo de la luz y de la sombra ALFABÉTICO DE AUTORES Alberti. Rubén Diego. José de Felipe. Rosalía de Cernuda. Gustavo Adolfo Berceo. Gabriel Gómez de Avellaneda... José María Hernández.. Federico García Tasara.. Cristóbal de Castro. Miguel Herrera. León Fernández de Moratín.. Miguel de Coronado. Rodrigo Castillejo. Piedra negra sobre una piedra blanca Un hombre pasa La paz Redoble fúnebre a los escombros de Durango Miguel Hernández.

Miguel de Valle-Inclán. Félix López de Ayala. Manuel Manrique. Gómez Manrique. Pedro Lugones. José Silva. José 397 163 16 388 438 384 31 33 219 27 210 29 26 391 387 453 350 132 314 178 213 14 361 424 113 84 380 290 322 392 136 199 288 435 383 457 69 63 264 . Jorge Martínez de la Rosa. Alfonsina Torre. Francisco de la Torres y Villarroel. José Manuel Rabí Sem Tob Rueda. Ramón del Vallejo. Gil Zorrilla. Juan Ramón Lope de Vega. Pablo Núñez de Arce. Garcilaso de la Vicente. José Selgas. Vicente W Ouevedo. Amado Neruda. José Asunción Storni. Antonio . Gabriela Ñervo. César Vega. Francisco Marqués de Santillana Meléndez Valdés. Juan Mena. Francisco de Quintana. Machado. Diego de Trueba. Juan de Micer Francisco Imperial Mistral. Leopoldo Machado. Pedro San Juan de la Cruz Santa Teresa de Jesús Santos Chocano. Salvador Salinas.Jiménez. Gil Qucrol. Gaspar Polo. Antonio de Unamuno.

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