LOS 25 000 MEJORES VERSOS DE LA LENGUA CASTELLANA

CIRCULO DE LECTORES

NOTA PRELIMINAR Nadie dudará de que la comunicación espiritual que se establece por medio de la poesía representa una de las riquezas más notables de que puede gozar el hombre, Gracias a ella nos apartamos del mundo de la acción humana positiva, que a veces, por el agobio de las circunstancias, nos hace adoptar una postura hostil, cerrada a los infinitos matices, espirituales y materiales, de lo que nos rodea, con natural menoscabo de un concepto más amplio y bello de la vida. Componer una antología poética que abarque los autores más significativos de todas las épocas es tarea ciertamente difícil, no sólo porque los poemas elegidos han de ser los más representativos de las corrientes estéticas y culturales coetáneas, sino también porque se tiene que componer con sencillez y objetividad auténticas. Hoy se abusa del subjetivismo antológico que, en último término, resulta estéril, puesto que el lector se interesa por los sentimientos e ideas personales que la obra del poeta despierta en él más que por las doctrinas y la escuela del antologo subjetivo. Podemos afirmar que la presente antología de poemas castellanos recoge lo mejor de la producción española y latinoamericana. Se ha preferido prescindir en ella de citas, notas y comentarios eruditos, y se ha recurrido a una división esquemática, para que el lector pueda saborear en estado «puro» los poemas aceptados umversalmente como los mejores o, al menos, como los más representativos de la literatura castellana.

PRIMEROS TIEMPOS

ANÓNIMO (Hacia 1140) CANTAR DE «MIÓ CID> (Fragmento)
ADIÓS DEL CID A VIVAR

De los sos ojos —tan fuertemientre llorando, tornava la cabeca —e estávalos catando. Vio puertas abiertas —e ucos sin cañados, alcándaras vazías —sin pielles e sin mantos, e sin faleones —e sin adtores mudados. Sospiró mío £id —ca mucho avíe grandes cuidados. Fabló mío Cid —bien e tan mesurado: «¡Grado a ti, Señor Padre —que estás en alto! Esto me an buolto —míos enemigos malos.» Una niña de nuef anos —a ojo se para va: «¡Ya Campeador —en buena cinxiestes espada! E rey lo ha vedado —anoch del entró su carta, con grant recabdo —e f uertemientre seellada. Non vos osariemos —abrir nin coger por nada; si non, perderiemos —los averes e las casas, e aun demás —los ojos de las caras. £id, en nuestro mal —vos non ganades nada; mas el Criador vos vala —con todas sus vertudes [santas.» Esto la niña dixo —e tornos pora su casa.

ganarla por vecina.» Finó el rastrapaia de tierra bien cargado. ¡Eya velar! Vuestra lengua tan palabrera. fazíela por verdat: cambiaba los mojones por ganar eredat: facíe a todas guisas tuerto e falsedat. udíe sus miráculos. —en el vado de Cascajar. davalis acogía: saludávala siempre. —ca vos naciérades ante Grant bien vos quería el conde —ca vos érades su [alcalle también toviestes su seña. Doliéranse los ángeles desta alma mezquina. 10 . pero que malo.» Andrés e Peidro e Joan. en soga de diablos fue luego cativado. que usava la reia más que otra lavor: más amava la tierra que non ai Criador. avíe mal testimonio entre su vecindat. mas pora fer tal pasta menguábalis fariña. —para estas bodas bofordar! Fijo Diago González. por quanto la levaban diablos en rapiña. ¡eya velar! EL LABRADOR AVARO Era en una tierra un omne labrador. 11 GONZALO DE BERCEO (1198-1274?) CÁNTICA ¡Eya velar. ¡Eya velar! Todos son omnes plegadizos. ¡Eya velar! Ca furtávoslo querrán. de cozes bien sovado. Queríe. quisieron acorrelli. que asechan por los pestiellos. so e mezquino. eya velar. ¡Eya velar! Que non vos furten al Fijo de Dios. ¡Eya velar! Non sabedes tanto descanto. —a vos amaba yo más. era de muchas guisas orne revolvedor. ¡Eya velar! Todos son ladronciellos. ¡eya velar!. decíela cada día: «Ave gracia plena que parist a Messía. pechavanli a duplo el pan de que dio mudado. ¡eya velar!. e la de Diago González —[en los bracos] fue a tomar [e] mesando sus cabellos —e las barbas de su faz: «¡Señero. eya velar! Velat aljama de los judíos. Facíe una nemiga. rastravando por tienllas. facíalo con derecho.ANÓNIMO (Siglo XII) LOS SIETE INFANTES DE LARA (Fragmento) La cabeca de [don] Muño —tornóla en su lugar. havos dado mala carrera. bien a Sancta María. ¡eya velar!.

que non lieven a la iglesia candelas e obradas. cuida que los otros son sen piedat: cuerno assí él es leño de malvestat. e non fagan clamores tañer a las vegadas. sedíe como oveia que iaze ensarzada: fueron e adussíeronla pora la su maiada. Nomne tan adonado e de vertut atanta. el que trasco esta alma consigo. non nos deve doler nin lengua nin garganta. dellos en poridad. «lo so testigo.Si lis dizíen los ángeles de bien una razón. desampararon todos a la alma mezquina. ca dióles el buen conde mucho de buen consejo. derramáronse todos como una neblina. malas que buenas non: los malos a los bonos teníenlos en rencón. danle cuerno a puerco enna fossa dex mano. Amigos. dellos por buen concejo.» Los omnes de la vida al que es estraño en cabo del fossario lo echan orellano. de piedes e de manos con sogas bien atada. la boca por qui essíe tan sancta cantilena. esto que io vos digo: el cuerpo. que descobiertamente le quieran fallecer. 12 Auía en estas cortes muy gran pueblo sobe jo.» Mas el omne que es de cruda voluntad. que a los enemigos seguda e espanta. cojiéronse ad ahina. verdat est. ANÓNIMO (Siglo XIII) LIBRO DE ALEXANDRE ALABANZA A LA PATRIA ANÓNIMO (1250-1271?) POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ (Fragmento) El omne en su tierra vive más a sabor. non merecíe iazer en tal mal cadena. Siempre la ementava a iantar e a cena: dizíeli tres palabras: "Ave gracia plena". nunca diz más nadie: «Aquí iaz fulano. han de su compaña los parientes plazer: encara no los puede tanto avorrecer. fue de Sancta María vassallo e amigo. tien' que ennos otros non ha caridat.a maor cuando muchos parientes están arrededor. disso. ciento dizíen los otros. non mentira.» Luego que esti nomnc de la Sancta Reina udieron los diablos. después quel conde vino duro los poquellejo. 13 . Los fijos e las fijas dulces son de veer. non plantará majuelo en ajeno lugar. Levantósse un ángel. buscará cuerno pueda a su tierra tornar: crudo es e loco quien su casa quier1 desamparar. fázenle a la morte los parientes honor: los ossos e l'alma han folganc. Vidiéronla los ángeles seer desemparada. que non digamos todos: «Salve Regina Sancta. quien quesier' creer e ascuchar. Non serien las mugieres tan desvergonzadas que por dulda del sieglo non fuessen defamadas. la arma por peccados non issíe de pressón.

muchos que fis syn cuenta menudos y granados. mandedes los tomar. biues en merced suya: ¿comino podría vencer a su obra la tuya? Pecar es la tu manna. sennor. su condado. rrey alto. quando es seca la rrosa que ya su sasón sale: queda el agua olorosa.» El rey dixo al conde que non los tomaría. 14 Comunal-mente rrimado de glosas y moral-mente de philosophya sacado. El te fiso nascer. Assaz avía al rey buen cauallo comprado. tenie-me por muerto. asy fincó la gente. RABÍ SEM TOB (Siglo XIV) PROVERBIOS MORALES (Fragmento) Sennor noble. mas vino-me al talante vn conorte muy cierto. mas quiero vos los dar. Yo estando en afruenta por miedo de pecados. sy el auer non fuesse aquel día pagado. que d'aquella moneda mil marcos le daría por acor e. non auía en Castiella otro tal nin mejor. rosada que más vale. commo el pulso.Leuava don Ferrando vn mudado acor. 15 . todos los juramentos allí los escriuieron. en el reino fyncaua: nin hombre lo creya. fizieron su mercado. con el auer de Francia nunca sería pagado. por y perdió el rey Castiella. oyd este sermón que vos dise don Santo. puso cuando lo diesse a día sennalado. judío de Carrión. con la cual yo podía benir syn toda honta. De grant sabor el rey de a ellos lleuar. auía de todo ello el rey muy grant sabor. mas acor e cavallo que ge los compraría. Hombre torpe y sin seso. quando fallesce al doliente.. que me f iso bien andante. luego dixo al conde que los quería comprar: «Non los vendería. siempre fues cada día al gallarín doblado. cavallo sy dar ge los quería. Comino la debda mía que a vos muy poco monta. vender non vos los quiero. mas saliól a tres annos muy caro el mercado. Ca ninguno cuydaua que tan grande mejoría. otrosy vn cauallo que fuera el Almancor. es el desir syguiente. en cabo de la carta los testigos pusieron quantos a esta merca delante estouieron. El rrey Alfonso fynando. sería a Dios baldón la tu maldad en peso poner con su perdón. Abeniéronse anbos.. Asy quedaste vos del para mucho durar y librar lo que él cobdiciaua librar. Cartas por ABC partydas y fizieron. la suya perdonar.

16 . ARCIPRESTE DE HITA (1283-1350?) PEDRO LÓPEZ DE AYALA (1332-1407) CÁNTICA SERRANA Cerca la Tablada. Los cristianos han las guerras.» Yo 1' dixe: «Frío tengo. fallé una serrana fermosa. anda tu jornada. todos toman ya armas e comiencan a rrobar. e bien colorada. osar es engañado e contra Dios más yerra quien el camino llano desanpara por la syerra. logana. sobre los pobres syn culpa se acostumbran mantener. los yerros baldonar.» Dis: «Tú que bien corres. Dixe yo a ella: «Homíllome bella.y alongar la sanna. por leuar muy grandes sueldos e leuar la quantía. qual es el poder tuyo atal es la tu obra. ca en otras tierras llanas osar fallan que comer: vnos son ya capitanes. otros enbían a correr. Non pueden vsar justicia los rreyes en la su tierra ca dizen que lo non sufre el tal tiempo de guerra. Oluidado han a los moros las suas guerras fazer. aquí non te engorres. la sierra passada. e todo aquesto viene por los nuestros pecados. a f uelgan quando veen la tierra en rrobería de ladrones e cortones que ellos llieuan en compañía. En cima del puerto coydé ser muerto de nieve e de frío e d' ese rrosío e de grand' elada. el su poder es tanto mayor que la tu yerra. Segund el poder suyo asy en todo te sobra. en todos los más rreynos ya tienen rreyes doblados. los moros están fol[gados. rroban la pobre gente e así la fazen hermar: Dios solo es aquel que esto podría emendar. A la decida di una corrida. 17 AQUÍ FABLA DE LA GUERRA Cobdician caualleros las guerras de cada día. ca somos contra Dios en todas cosas errados. fálleme con Aldara a la madrugada. Los que con sus bueyes solían las sus tierras labrar. Tanta ventaja quanto ay del cielo a la tierra. JUAN RUIZ.

que eso desides. e diom' buena lumbre como es de costumbre de sierra nevada. mi choca el que en ella posa conmigo desposa e dam' grand soldada. e bebe e esfuerca. nin le do posada. mas de mis dineros darvos he. de buena valía. nin cara pagada.» Dis': «Trota conmigo. almuerza. quiero que lo oyas. fecha a mi guisa con su collarada. avrá bien de cena. mas soy casado aquí en Ferreros.e por eso vengo a vos. que no 1' coste nada. Diome pan de centeno tisnado. Et dam' buena toca listada de cota. serás bien venido. e carne salada. et lechiga buena. moreno e diom' vino malo agrillo é ralo. Con aquestas joyas.» Díxome la moza: «Pariente. Quien dones me diere. quales yo pediere.» «Serrana sennora. de pieca labradas.» Yo 1' dixe: «De grado. e yo non me pago del que non da algo.» Dis': «Huésped. ¿é si m' será dada? Pues dam' una cinta bermeja bien tinta. que tengo goardada. fermosura. por dineros fase ornen quanto piase: cosa es probada. tanto algo agora non tray' por ventura. Nunca de omenaje pagan hostalaje. Diom' queso de cabras: «Fidalgo». mas f aré f iadura para la tornada. nin hay tan buen día. pelleja delgada. Non hay mercadero bueno sin dinero. serás mi marido e yo tu velada. e paga. et buena camisa.» 19 . et dame capatas de cuello bien altas. ¿por qué non pedides la cosa certera?» 18 Ella dis: «Maguera. quered por mesura hoy darme posada. de mal mon s' te faga fasta la tornada.» «Vos. amada. dis': «Abras ese blago et toma un tanto de soma. caliéntate. Et dam' buenas sartas de estanno e fartas.» Díxome la heda: «Do non hay moneda non hay merchandía. ct dame halía.» Levóme consigo.

donosas. Son frías de fuera.DE LAS PROPIEDADES QUE TAS DUENNAS CHICAS HAN Quiero vos abreviar la predicación. et chico el ruysennor. quien mucho ríe. bien atal es la duenna pequenna con amor. et bendición. adonada. pero más que la nués conorta et calienta. ansí duenna pequenna. En pequenna gergenza yase grand resplandor. De las chicas. e de duenna pequenna et de breve rasón. con donneo es más dulce que azúcar nin flor. color. la muger que es chica por eso es mejor. donayre. Del que mucho fabla ríen. bien fasientes. ansí duenna pequenna tiene mucha beldat. non es desaguisado del grand mal ser fuidor. como en poco blasmo yase grand buen olor: ansí en duenna chica yase muy grand sabor. que por chicas non troco. Como robí pequenno tiene mucha bondat. mucho al y fallárcdcs a do bien paredes mientes. no ha plaser del mundo que en ella non sienta. Chica es la calandrina. mas las chicas e las grandes se repienden del troco. en azúcar muy poco yase mucho dulzor. rientes. fermosa. el amor me fiso ruego que diga de sus noblesas. en la calle solas. et lealtad. amor. porende de las mugeres la mejor es la menor. desirvos he de duennas chicas. si todo amor consienta. pero más dulce canta que otra ave mayor. ca poco et bien dicho afincase el corazón. Siempre quis' muger chica más que grande nin mayor. que lo habredes por [juego. solas. preciada. en la duenna pequenna yase muy gran amor: pocas palabras cumplen al buen entendedor. ct alegría. terrenal parayso es e grand consolación. del mal. plaser. Son frías como la nieve e arden como el fuego. . pero cualquier dellas es dulce gritador. 20 Son aves pequennas papagayo e orior. díselo el sabidor. es en la duenna chica amor et non poco: duennas hay muy grandes. sosegadas. que bien diga. cantador. en oro muy poco grand precio et grand valor. con el amor ardientes. Como en chica rosa está mucho color. plasenteras. trevejo. tomar lo menos. en casa cuerdas. que siempre me pagué de pequenno sermón. virtud e precio. yo quiero las desir luego. e noble claridad. es loco. De la muger pequenna non hay comparación. Es pequenno el grano de la buena pimienta. fermosura. mejor es en la prueba que en la salutación.

SIGLO XV .

ALFONSO ALVAREZ DE VILLASANDINO (Siglos XIV-XV) CANTIGA Vysso enamorado. por la qual ventura de mi coracón non parte trystura en toda ssasón: por en tu fygura me entrystece assy. 25 . sy tan sólo un día te pudiesse ver. Todo el mi cuydado es en te loar. quel tienpo passado non posso olvidar: ffarás aguysado de mí te menbrar. duélete de my. La tu fermosura me puso en prisyón. Estoy cada dya triste syn plazer. pues sienpre de grado leal te serví. pues bivo pensoso dcsseando a ty.

En un verde prado de rosas e flores. si antes sopiera d'aquella vaquera de la Finojosa. MARQUES DE SANTILLANA (Iñigo López de Mendoza) (13984458) SERRANILLAS MICER FRANCISCO IMPERIAL (Siglos XIV-XV) DESIR A LAS SYETE VIRTUDES (Fragmento) . Faciendo la vía del Calatraveño a Sancta María.. como una vaquera de la Finojosa. fablando sin glosa. onde alegre fui me por rastro. 26 Moca tan fermosa non vi en la frontera. e del laurel corona e centura. Non creo las rosas de la primavera sean tan fermosas nin de tal manera. vyhuela de arco. guardando ganado con otros pastores. escripto todo con oro muy fino.. e poco a poco todo assy paresce. Non tanto mirara su mucha beldat. vencido del sueño por tierra fragosa perdí la carrera do vi la vaquera de la Finojosa. barva e cabello albo syn mesura. vi por la yerva pisadas de omme. la vi tan graciosa. e comenzaba: En medio del camino.. dugayna. que apenas creyera que fuesse vaquera de la Finojosa. e non ssé sy dormía o veíava. traya un libro de poca escriptura. e por muro muy alto jazmín que todo a la redonda la cercava: el son del agua en dulcor passava. 27 .. el qual derecho a un rrosal llevóme. muy cortés saluóme.. Era en vista benigno e suave. tal vy un omme.yo confortar m'ya con tu parescer: por el cobraría el bien que perdí. e commo quando entre árboles asome alguno que ante los rramos mesce. Des que bolví a man diestra el rrostro. e en color era la su vestidura ceniza o tierra que seca se cave.. Harpa.Era cercado todo aquel jardín de aquel arroyo a guisa de cava.

decir: ¿qué queredes? Fablad.. caballero. de guisa la vi. con broncha dorada. que mi f iizo gana la fruta temprana.» Yo le dije assí: «Juro por Santana que no sois villana. mostrando su rostro sobrado donayre por dos desonestas feridas llagado. con nueuos dolores su flaca salud e tantas angustias roban su virtud. Allá en la vigüela a Mata l'Espino. aquél es el Dávalos mal fortunado.» II Después que nací non vi tal serrana como esta mañana. después que ya vido el cuerpo en las andas sangriento tendido de aquel que criara con tanto recelo. niega a sí mesma reparo de aquéllas e tal como muerta biuiendo se para. maldize la guerra do se comencara. A ella volví diciendol: «Locana. verdadero. que bien parecía. 29 .» 28 JUAN DE MENA (1411-1456) LABERINTO (Fragmento) LORENZO DAVALOS Aquel que allí vees al cerco trauado. en ese camino que va a Locoyuela. E rasga con uñas crueles su cara. aquél es el que era de todos amado. ¿e sois vos villana?» «Sí soy. buscara con ira crueles querellas. que fizo en un día su fin e comienco. nin lo espera aquessa vaquera de la Finojosa. dixo: «Bien vengades. ¿dónde es la vaquera de la Fino josa?» Bien como riendo. que quiere subir e se falla en el ayre. Mas dixe: «Donosa (por saber quién era). aquél es el limpio mancebo Lorenco.. fiere sus pechos con mesura poca. Bien se mostraua ser madre en el duelo que fizo la triste. que ya bien entiendo lo que demandades: non es desseosa de amor. Garnacha traía de oro presada. que cae por fuerca la triste en el suelo. si por mí lo avedes.porque me dexara en mi libertat. besando a su hijo la su fría boca. maldize las manos de quien lo matara. ofende con dichos crueles el cielo.

Di. que a los sus paños menores fue menester labandera. después bido la manera como el señor rey pasaba. (Fragmento) Di. 30 . señor. pedos tan grandes tiraba. que con mui f ermosa maña al Puerto se retrujera. Panadera soldadera. porq' yo. que se oían en Talabera. quéntanos algún rebato que te aconteció en la vera. siquiera aya más por algún rato. que vendes pan de barato. Panadera. Di. mas tan grande pabor cogiera en ber fuir labradores. Tu señor. aunque con vergüenca. Panadera. Di. Di. Un miércoles que partiera el príncipe don Enrique a buscar algún buen pique para su espada ropera. GÓMEZ MANRIQUE (1412-1490) BATALLA DE AMORES Estando no descuidado del rebato venidero. Por más seguro escogiera el obispo de Sigüenca estar. Panadera. 31 Salido como de osera Rui Días el mayor domo tan velloso vientre y lomo como ossa colmenera. Panadera. junto con la cobijera.COPLAS DR LA PANADERA no comiera su cauallo en el real la cibera. si la fe que prometiera la guardase según fallo. mas a guisa de guerrero siempre medio salteado. Panadera. que del dicho disbarato a muchos quede dentera. Di. Panadera. Di. Amarillo como cera estaua el conde de Haro buscando todo reparo por no pasar la ribera. saca de tu medicina de la tu santa atriaquera. q' eres minera de toda virtud diuina. Panadera. saliera sin otra espera de Olmedo tan gran compaña.

oí tocar atabales.» JORGE MANRIQUE (1440-1478) A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO DON RODRIGO MANRIQUE. No se engañe nadie. según siento. E así. dexando los ofensivas sólo por salvar mi fe. cómo se viene la muerte tan callando: cuan presto se va el placer. que los daños venideros témelos el coracón. muy bien armado cuanto para defender. no refuir lo pudieron. guaya. se juntan las avanguardas. pues vemos lo presente cómo en un punto s'es ido y acabado. Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar. cómo después de acordado da dolor. porque todo ha de pasar por tal manera. contemplando cómo se pasa la vida. si juzgamos sabiamente. que es el morir: allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir. a la hora nvs secretas pasiones muy desiguales miedos me ponen mortales. SU PADRE Recuerde el alma dormida. tamboriles e trompetas. avive el seso y despierte. Y. diciéndome: «Guaya. daremos lo no venido por pasado. Con una grand turbación de los sones tanto fieros. sin más lo tardar. cómo a nuestro parescer cualquiera tiempo pasado fue mejor. e las mis alas firieron según les fuera mandado. 33 E tocando las bastardas trompetas a pelear. a grand priesa demandé las mis armas defensivas. salí sin me detener con todo bien demudado: vi venir mi pensamiento que estaba por atalaya. pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio. que nunca vencida fue. no. luego. que se llega. 32 . por recio que cometieron. la hora del perdimiento.

que en este mundo traidor aun primero que muramos las perdemos.allí los ríos caudales. descendió a nacer acá entre nos y vivir en este suelo do murió. INVOCACIÓN Dexo las invocaciones de los famosos poetas y oradores. 35 . no curo de sus ficciones. dexándonosla señora descompuesta! Ved de cuan poco valor son las cosas tras que andamos y corremos. sin pensar. son iguales los que viven por sus manos y los ricos. ¡qué diligencia tan viva tuviéramos cada hora. Partimos cuando nascemos. y Uegamos. Decidme: la hermosura. porque. 34 Y aun el Hijo de Dios. A aquél sólo me encomiendo. todo se torna graveza cuando llega al arrabal de senectud. la gentil frescura y tez de la cara. Si fuese en nuestro poder tornar la cara fermosa corporal. qu' es morada. ¿cuál se para? Las mañas y ligereza. Este mundo bueno fue si bien usásemos del. según nuestra fe. D'ellas deshace la edad. a aquél sólo invoco yo de verdad. en componer la cativa. y tan presta. mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. corno podemos hacer el alma tan gloriosa angelical. allí los otros medianos y más chicos: allegados. el mundo no conoció su deidad. d'ellas casos desastrados que acaescen. como debemos. que en este mundo viviendo. para subirnos al cielo. andamos mientras vivimos. al tiempo que fenecemos. en los más altos estrados desfallescen. d'ellas por su calidad. la calor y la blancura. así que cuando morimos descansamos. cuando viene la vejez. Este mundo es el camino para el otro. es para ganar aquel que atendemos. que traen yerbas secretas sus sabores. y la fuerza corporal de juventud.

dexemos a los romanos. qué fue de tanta invención como truxeron? Las justas e los torneos. bordaduras e cimeras. llorosos. Los estados y riqueza que nos dexan a deshora. con oficios no debidos se mantienen. vengamos a lo de ayer. Estos reyes poderosos que vemos por escripruras ya pasadas. pues se va la vida apriesa como sueño. no les pidamos firmeza. ¿qué son sino corredores. que sus males no los vimos. ¿qué se hicieron? ¿Qué fue de tanto galán. en que nos deleitamos temporales. y la muerte es la celada en que caemos? 36 No miran a nuestro daño. ¡por cuan baxos y abatidos que los tienen! Otros que por no tener. ni sus glorias. aunque oímos y leímos sus historias. con casos tristes. Dexemos a los troyanos. Los placeres y dulcores d'esta vida trabajada que tenemos. Pero digo que acompañen y lleguen hasta la huesa con su dueño. ¿quién lo duda?. la cual no puede ser una ni ser estable ni queda en una cosa. pues que son de una señora que se muda. y los tormentos de allá. que también es olvidado como aquello. fueron sus buenas venturas trastornadas: así que no hay cosa fuerte. ¿Qué se hizo el rey don Juan? Los infantes de Aragón. eternales. que por ellos esperamos. ¡por cuántas vías e modos se pierde su gran alteza en esta vida! Unos por poco valer. des' que vemos el engaño y queremos dar la vuelta. corremos a rienda suelta sin parar. paramentos. no hay lugar.Pues la sangre de los godosr el linaje y la nobleza tan crecida. Que bienes son de fortuna que revuelve con su rueda presurosa. y los deleites de acá son. No curemos de saber lo de aquel siglo pasado qué fue d'ello. por eso no nos engañen. ¿fueron sino devaneos? ¿Qué fueron sino verduras délas eras? 37 . que a papas y emperadores y perlados así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganados.

los enriques y reales del tesoro. ¡Oh juicio divinal! Cuando más ardía el fuego. ¡qué poderes alcancaba! ¡Cuan blando. echaste agua. sino sólo que le vimos degollado. su mandar. muerte. tantos marqueses y condes y barones como vimos tan potentes. aquella prosperidad que tan alta fue subida y ensalcada. Las dádivas desmedidas. sus vestidos. di. cuan alagüero el mundo con sus placeres se le daba! Mas verás cuan enemigo. don Enrique. sus villas y sus lugares. sus olores? ¿Qué se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Qué se hizo aquel trovar. Pues aquel gran condestable maestre que conocimos tan privado. Sus infinitos tesoros. que en su vida sucesor se llamó. ¿dónde iremos a buscallos? ¿Qué fueron sino rocíos de los prados? Pues su hermano el inocente. c'a los grandes y medianos trajeron tan sojuzgados a sus leyes. cruel. no cumple que d'él se hable. ¿qué le fueron sino lloros? ¿Qué fueron sino pesares al dejar? Pues los otros dos hermanos. cuan cruel se le mostró. las músicas acordadas que tañían? ¿Qué se hizo aquel dancar y aquellas ropas chapadas que traían? Pues el otro su heredero. sus tocados.¿Qué se hicieron las damas. cuan poco duró con él lo que le dio. ¿do los escondes y los pones? Y sus muy claras hazañas que hicieron en las guerras y en las paces. te ensañas. maestres tan prosperados como reyes. ¿qué fue sino clefridad que cuando más encendida fue amatada? Tantos duques excelentes. los jaeces y cavallos de su gente y atavíos tan sobrados. habiéndole sido amigo. 39 . los edificios reales llenos de oro. metióle la muerte luego en su fragua. cuan contrario. ¡qué corte tan excelente tuvo y cuánto gran señor que le siguió! 38 Mas como fuese mortal. con tu f uerca los atierras y deshaces. las baxillas tan fabridas. cuando tú.

mas hizo guerra a los moros. pues los vieron. ¿cómo se hubo? Quedando desamparado. que le dieron muy más tierra que tenía. el maestre don Rodrigo Manrique. 41 . Julio César en vencer y batallar. los muros c baluartes y barreras. Teodosio en humildad y buen talante. ¿qué aprovecha? Cuando tú vienes airada. Africano. Después que hechos famosos hizo en esta dicha guerra que hacía. Pues por su honra y estado en otros tiempos pasados. tanto famoso y tan valiente. Aurelio Aíexandre fue en disciplina y rigor de la guerra. No dexó grandes tesoros. ¡Qué amigo de sus amigos! ¡Qué señor para criados y parientes! ¡Qué enemigo de enemigos! ¡Qué maestro de esforzados y valientes! ¡Qué seso para discretos! ¡Qué gracia para donosos! ¡Qué razón! ¡Cuan benigno a los subjectos. y a los bravos y dañosos un león! En ventura. Aquel de buenos abrigo. y en este oficio ganó las rentas e los vasallos que le dieron. un Archidamo: Marco Tulio en la verdad que prometía. los castillos impunables. ni alcancé muchas riquezas ni baxillas. Aníbal en el saber y trabajar. Marco Aurelio en igualdad del semblante. ni los quiero hacer caros. un Trajano: Tito en liberalidad con alegría. todo lo pasas de claro con tu flecha. un Constantino en la fe. amado por virtuoso de la gente. Octaviano. en su braco. sus grandes hechos y claros no cumple que los alabe. hizo tratos tan honrosos. 40 en la bondad. la cava honda chapada. y en las lides que venció caballeros y caballos se prendieron. en la virtud. los pendones y estandartes y banderas. o cualquier otro reparo. pues el mundo todo sabe cuáles fueron. Camilo en el gran amor de su tierra. con hermanos y criados se sostuvo. ganando sus fortalezas y sus villas. Antonio Pío en clemencia. Adriano en elocuencia.Las huestes innumerables.

después de tanta hazaña a que no puede bastar cuenta cierta. mas los buenos religiosos gánanlo en oraciones. E sus villas e sus tierras ocupadas de tiranos las halló. tanta sangre derramas tes de paganos. y pues de vida y salud hiciste tan poca cuenta por la fama. claro varón. «Y. por méritos y ancianía bien gastada. mas por cercos c por guerras.Estas sus viejas historias que con su braco pintó en juventud. dexad el mundo engañoso y su halago. con trabajos y aflicciones contra moros. «No se os haga tan amarga la batalla temerosa que esperáis. en la su villa de Ocaña vino la muerte a llamar a su puerta. después de tan bien servida la corona de su rey verdadero. esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama. pues otra vida más larga de fama tan gloriosa acá dexáis. muestre su esfuerco famoso vuestro coracón de acero en este trago. pues vos. con otras nuevas victorias agora las renovó en senectud. (HABLA LA MUERTE) Diciendo: «Buen caballero. los caballeros famosos. y por fuercas de sus manos las cobró. y con lloros. «El vivir que es perdurable no se gana con estados mundanales. aunque esta vida de honor tampoco no es eternal ni verdadera. Después de puesta la vida tantas veces por su ley al tablero. dígalo el de Portugal. esperad el galardón 43 42 . Pues nuestro rey natural si de las obras que obró fue servido. alcancQ la dignidad de la gran caballería del Espada. Por su gran habilidad. mas con todo es muy mejor que la otra temporal perecedera. y en Castilla quien siguió su partido. ni con vida deleitable en que moran los pecados infernales.

Carcelero. 44 No te tardes. ¡no te tardes. me perdona.» CABO (RESPONDE EL MAESTRE) «No gastemos tiempo ya en esta vida mezquina por tal modo. de hijos y de hermanos y criados. no por mis merecimientos. que muero! Sácame desta cadena. partid con buena esperanza. tú que a tu divinidad juntaste cosa tan vil como el hombre. cercado de su mujer. y consiento en mi morir con voluntad placentera. pura. tú que tan grandes tormentos sufriste sin resistencia en tu persona. y aunque la vida murió. por que no pierda la vida. pues tu tardar me condena: Carcelero. que me muero. que la fe no está perdida. que mi voluntad está conforme con la divina para todo.» Así con tal entender. que me muero! Apresura tu venida. JUAN DEL ENCINA (1469-1529) VILLANCICO ORACIÓN Tú que por nuestra maldad tomaste forma servil y baso nombre. todos sentidos humanos conservados. Carcelero. 45 . que recibo muy gran pena. dio el alma a quien se la dio (el cual la ponga en el cielo y en su gloria). clara. que esta otra vida tercera ganaréis. nos dexó harto consuelo su memoria. que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera es locura. ¡no te tardes.que en este mundo ganastes por las manos: y con esta confianza y con la fe tan entera que tenéis. mas por tu sola clemencia.

y atendedme. no. Carcelero. y atendedme. matarme han. y atendedme. las rosas coger. ¡He! Rodrigo Martínez. niña. en el vergel. que me muero! los tus ansarinos llevólos el río. niña. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas.¡no te tardes. mas. niña virgo. que non hay quien de mi pena se duela! 47 . Prendióme el merino traerme mal herido. CANCIONERO Dentro. que niña namoradica so. Por vos. niña. en el rosal. ¡no te tardes. Dentro. hallé mis amores dentro en el vergel. dejadme con mi porfía. con mi placer y alegría. hame lastimado. que me muero! La primer vez que me viste sin lo sentir me venciste: suéltame. que niña malpenadica so. Prendióme el jurado. que me muero! La llave para soltarme ha de ser galardonarme. moriré. Dentro del rosal matarme han. que non era. prendióme el jurado. prometiendo no olvidarme. Dejadme con mi placer. pues me prendiste Carcelero. prendióme el merino. ay. II Rodrigo Martínez a los ánsares. niña. Por vos. Yo m'iba mi madre. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas: ¡He! III Por vos mal me viene. IV No quiero ser monja. atan garrido. niña dalgo. ¡no te tardes. niña. y atendedme. 46 V ¡Ay. y atendedme.

—Prendedlo. — y aun a vos querían matar. las cartas echó en el fuego. doscientos iréis conmigo. que nunca yo fui traidor. 48 que os mataron el caballo. sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo. — los que coméis el mi [pan. — que atrevido se me ha. — ya los que con vos [están. Revolviendo el manto al brazo — la espada fuera a sacar. lo que hombre te dice en burla — de veras vas a tomar. — agora os repartirán: en el Carpió quedan ciento — para el castillo guardar. cuando gentes enemigas — allí os trataron tan mal. —Mentides.ROMANCERO ROMANCES HISTÓRICOS I DE BERNARDO DEL CARPIÓ Las cartas y mensajeros — del rey a Bernardo van. con solamente los veinte — a hablar con el rey se va. como es discreto. si mala me la dijere. mentides. De los doscientos que lleva — los ciento mandó quedar para que tengan segura — la puerta de la ciudad. —Aquesas burlas. Bernardo. — mas no se la quiso dar. Acordársevos debiera — de aquella del Encinal. Las juras eran tan recias. — no las puedes olvidar. — peor se la he de tornar. buen rey. —Bernardo. —Dios vos mantenga. allí le pidió la mano. — traidor hijo de otro tal. abarcas traigan calzadas. nunca fuisteis repartidos. A la entrada de una sala — con él se vino a topar. El castillo está por mí. Con esto luego se parte — y comienza a caminar. los ciento por los caminos. El Carpió entonces me distes — por juro y por heredad. de las Asturias de Oviedo que non sean castellanos. — procuróle de amansar: —Malas mañas has. mis caballeros. buen rey. — no me guardastes verdad. — ni en mi linaje lo hay. — que a nadie dejéis pasar. — nadie me lo puede dar. Alfonso. con una lanza y adarga — de entre ellos os fue a sacar. — por juro y por heredad. — los suyos mandó juntar: —Cuatrocientos sois. dite yo el Carpió en tenencia — tú tómaslo en heredad. capas traigan aguaderas. que a todos ponen espanto: «Villanos mátente. como aquesto vido. por sus jornadas contadas — a la corte fue a llegar. mal seas venido. — nadie se le osa llegar. Bernardo como traidor — el suyo vos fuera a dar. Bernardo. II LA JURA DE SANTA GADEA En Santa Gadea de Burgos do juran los fijosdalgo allí le toma la jura el Cid al rey castellano. treinta deja a la escalera — para el subir y el bajar. quien quitármelo quisiere — yo se lo sabré vedar. aquí. con los ciento que le quedan — se va al palacio real: cincuenta deja a la puerta — que a nadie dejen pasar. que non zapatos con lazos. — para con el rey hablar. los mis doscientos. — mal recelado se ha. sobrino. —¡Aquí. 49 . los míos. el rey. que vaya luego a las cortes — para con él negociar. villanos. — los que comedes mi [pan. — no son burlas de burlar. — que no decides [verdad. Yo te do el Carpió. que hoy era venido el día — que honra habedes de [ganar! El rey. Todos le estaban mirando. que non fidalgos. prometísteme a mi padre.

siendo yo niño y muchacho. moro de la morería.» «Yo te agradezco. bien oiréis lo que decía: «Si tú quisieras.» «Casada soy.» Allí hablara el rey don Juan. contigo me casaría.» ROMANCES FRONTERIZOS ABEMAMAR «¡Abcnámar.» Allí respondiera el moro. castillo de gran valía. otras tantas se perdía. casada soy. mi madre me lo decía: que mentira no dijese. porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva. rey. labrados a maravilla. el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma. sáquente el corazón vivo por el derecho costado.» 51 . no con lanzas ni con dardos. Granada. con cuchillos cachicuernos. El moro que los labraba cien doblas ganaba al día. non en muías y caballos. non de holanda. non de cuero fogueados. aunque me cueste la vida. El otro es Generalife. y la otra la Mezquita: los otros los Alíxares. la luna estaba crecida: moro que en tal signo nact no debe decir mentira. con camisones de estopa. ¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!» «El Alhambra era. si non dijeres verdad de lo que te es preguntado: si tú fuiste o consentiste en la muerte de tu hermano. que era grande villanía: por tanto. ni frisado. aquesa tu cortesía. que la verdad te diría. daréte en arras y dote a Córdoba y a Sevilla. no con puñales dorados. rey don Juan. pregunta. señor. las riendas traigan de cuerda. no por villas ni poblados. huerta que par no tenía. Abenámar. bien oiréis lo que decía: 50 «No te la diré. y el día que no los labra. señor. el otro Torres Bermejas. Abenámar. mátente por las aradas. Desque los tuvo labrados el rey le quitó la vida porque no labre otros tales al rey del Andalucía. el moro que a mí me tiene muy grande bien me quería. ni labrados.no de contray. que no viuda. vayan cabalgando en burras. mátente con aguijadas.

todas comen a una mesa. «¡Ay de mi Alhama!» Allí fabló un moro viejo. «¡Ay de mi Alhama!» Las cartas echó en el fuego y al mensajero matara. una nueva desdichada: que cristianos de braveza ya nos han ganado Alhama. las ciento instrumento tañen para doña Alda holgar.» «¡Ay de mi Alhama!» ROMANCES CAROLINGIOS DOÑA ALDA En París está doña Alda. buen rey. de esta manera fablara: «¿Para qué nos llamas. y que se acabe Granada.» «¡Ay de mi Alhama!» 52 Allí fabló un alfaquí de barba crecida y cana: «Bien se te emplea. que era la mayoral. «¡Ay de mi Alhama!» Los moros que el son oyeron que al sangriento Marte llama. subido se había al Alhambra. buen rey. Las ciento hilaban oro. y en un caballo cabalga. Por eso mereces. la esposa de don Roldan. «¡ Ay de mi Alhama!» Apeóse de una muía. las ciento tejen cendal. para qué es esta llamada?» «Para que sepáis. todas visten un vestido. trescientas damas con ella para bien la acompañar.¡AY DE MI ALHAMA! Paseábase el rey moro por la ciudad de Granada. Al son de los instrumentos doña Alda dormido se ha. Mataste los Bencerrajes. los de la Vega y Granada. 53 . ensoñado había un sueño. «¡Ay de mi Alhama!» Como en el Alhambra estuvo al mismo punto mandaba que se toquen sus trompetas. todas calzan un calzar. rey. rey. desde la puerta de Elvira hasta la de Vivarrambla. si no era doña Alda. todas comían de un pan. por el Zacatín arriba. Cartas le fueron venidas que su Alhama era ganada. un sueño de gran pesar. bien se te empleara. uno a uno y dos a dos juntado se ha gran compaña. «¡ Ay de mi Alhama!» Y que las cajas de guerra apriesa toquen al arma. sus añafiles de plata. amigos. porque ío oigan sus moros. una pena muy doblada: que te pierdas tú y el reino. que eran la flor de Granada: cogiste los tornadizos de Córdoba la nombrada.

mi señora? ¿Quién es el que os hizo mal?» «Un sueño soñé. hija de padre traidor?» «Señor.» «¿Cuyas son aquellas armas que están en el corredor?» 55 . y aquel monte es la iglesia. señora. que el conde es ido a la caza. doncellas. un azor vide volar. desarmado y sin pavor.Recordó despavorida y con un pavor muy grand los gritos daba tan grandes. El azor con grande cuita metióse so mi brial. no eran sino traición: ¿cuyo es aquel caballo que allá bajo relinchó?» «Señor. la niña.» Allí habló su camarera.» «Esas palabras.» Ellos en aquesto estando. señor. el águila sedes vos. más que no el rayo del sol. señora. que se oían en la ciudad. con el pico lo deshaz. tras del viene una aguililla que lo ahinca muy mal. siete. 54 ROMANCES NOVELESCOS BLANCA-NIÑA «Blanca sois. que no me desarmo. mi camarera. el águila con gran ira de allí lo iba a sacar. dormüda. y enviólo para vos. que de España viene ya. ¡Quién la durmiese esta noche desarmado y sin temor.» «Si así es. a los montes de León. Cuando tal oyó doña Alda muerta en el suelo se cae. bien oiréis lo que dirá: «Aquese sueño.» Otro día de mañana cartas de lejos le traen: tintas venían de fuera de dentro escritas con sangre que su Roldan era muerto en la caza de Roncesvalles. Allí hablaron sus doncellas. no!» «Dormílda. señora mía. caígale mi maldición: rabia le mate los perros.» «Si a caza es ido. bien te lo entiendo pagar. era de mi padre. donde os han de velar. su marido que llegó: «¿Qué hacéis la Blanca-Niña. y aguilillas el falcón. que siete años había. que me ha dado gran pesar: que me veía^ en un monte en un desierto lugar: y do so los montes altos. bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo. bien oiréis lo que dirán: «¿Qué es aquesto. con las uñas lo despluma. mala vida paso» pasóla con gran dolor. con la cual ha de casar. lanzada de moro izquierdo le traspase el corazón. que me dejáis a mí sola y a los montes os vais vos.

57 . do padre y madre tenía. que ni sé cuando es de día. dijo: «Yo no volvería. cuando los enamorados van a servir al amor. «¿De qué os reís. que aquesta muerte. En el medio del camino de amores la requería. conde. errada lleva la vía: arrimárase a un roble por esperar compañía. tate. el hombre que a mí llegase malato se tornaría. Matómcla un ballestero. déle Dios mal galardón. cuando hace la calor. cuitado. A la entrada de París la niña se sonreía. tomadla. como discreta.«Señor. caballero. llévesme en tu compañía. triste. hija soy yo de un malato y de una malatía. vuelta. pláceme. sino yo. ¡tener la niña en el campo y catarle cortesía!» Con vergüenza el caballero estas palabras decía: «Vuelta. puso a la niña en las ancas y él subiérase en la silla. eran de mi hermano y hoy os las envió.» «Pláceme. que vivo en esta prisión. Vio venir a un caballero que a París lleva la guía. íbase para París. no hagáis tal villanía.» EL PRISIONERO Que por mayo era por mayo. ni cuándo las noches son. DE LA HIJA DEL REY DE FRANCIA De Francia partió la niña. cuando los trigos encañan y están los campos en flor. matadme con ella vos. que tiene tal resplandor?» «Tomadla. La niña desque lo oyera di jóle con osadía: «Tate. que una cosa se me olvida. sino por una avecilla que me cantaba al albor. mi señora. buen conde. dijo. señora. cuando canta la calandria y responde el ruiseñor. dijo. de Francia la bien guarnida.» Apeóse del caballo por hacelle cortesía.» Con temor el caballero palabra no respondía. La niña desque lo vido de esta suerte le decía: «Si te place.» La niña. vida mía?» «Ríomc del caballero y de su gran cobardía. caballero. mi vida. mi señora? ¿De qué os reís. 56 Errado lleva el camino. bien os la merezco yo.» «¿Cuya es aquella lanza.

que tenéis mujer hermosa y hijos como una flor. que no sabía de amor. falso. ruin. el hombre que a mí llegase muy caro le costaría. que está viuda y con dolor. falso engañador. en mi cuerpo tocaría. fonte-frida. «Vuestra fue la culpa. triste enemigo. que yo nunca entré en Castilla ni allá en tierras de León.» 59 . do todas las avecicas van tomar consolación. que no quiero haber marido.» ROMANCES LÍRICOS DE LA ROSA FRESCA FONTEFRIDA Fonte-frida. que ni poso en ramo verde ni en prado que tenga flor. traidor. allá en tierras de León.» «Quien vos lo dijo. ¡Déjame.» «Vete de ahí. no vos puedo yo haber. que mía no. rosa fresca. no!» Rosa fresca. malo. Por allí fuera a pasar el traidor de ruiseñor. amigo. ni menos consolación. las palabras que le dice llenas son de traición. y en lugar de recaudar él dijera otra razón: que érades casado. no. turbia la bebía yo. enemigo. cuando vos tuve en mis brazos. que si el agua hallo clara. señora. enviásteme una carta con un vuestro servidor. y agora que os serviría. sino cuando era pequeño. si no es la tortolica. malo. fonte-frida y con amor. vuestra fue. no. ni casar contigo. no vos supe servir. que no quiero ser tu amiga.ni persona. amigo. «Si tú quisieses. porque hijos no haya. señora. hija soy del rey de Francia y Ja reina Constantina. no. no vos dijo verdad. aunque volviese. no. no quiero placer con ellos. tan garrida y con amor. yo sería tu servidor.

marinero. los peces que andan nel hondo arriba los face andar. Allí fabló el conde Arnaldos. de fino coral. sino a quien conmigo va. Marinero que la manda diciendo viene un cantar que la mar facía en calma. bien oiréis lo que dirá: «Por tu vida. Las velas traía de seda. tal respuesta le fue a dar: «Yo no digo esa canción.» Respondióle el marinero. los vientos face amainar. las aves que andan volando nel mástil las faz posar. la jarcia de oro torzal.EL CONDE ARNALDOS ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza para su falcón cebar vio venir una galera que a tierra quiere llegar. tablas.» S I G L O DE ORO (Siglo XVI) . áncoras tiene de plata. dígasme ora ese cantar.

vengo del rósale. vengo del rosal. A riberas de aquel río viera estar rosal florido: vengo del rósale. Del rosal vengo. Viera estar rosal florido. no! Más quiero vivir segura nesta sierra a mi soltura 63 . mi madre. mi madre. CANCIÓN ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. A riberas de aquel vado viera estar rosal granado: vengo del rósale. MI MADRE Del rosal vengo.GIL VICENTE (1470-1539) DEL ROSAL VENGO. cogí rosas con sospiro: vengo del rósale.

las plumas puestas por asta. por sabia que sea. cada uno es un Roldan y. no! No será ni es nacido tal para ser mi marido. el pastoicico que el ganadico guardas. cada pie con dos corcovas. el caballero que las armas vestías. y de peso doce arrobas. no! Madre. que la dama en quien se emplea duda. o quizá mal empleada la gracia que Dios me dio. a lo toscano imitadas. si es requiebro o es conjuro. si el caballo o las armas o la guerra es tan bella. pues Garcilaso y Boscán. no seré casada por no ver vida cansada. no le basta. enojosas y pesadas. tan escuro. con locura y desvarío. Dios perdone a Castillejo. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. con muchos pies arrastrando. que bien habló de estas trovas. Dijo Amor: «¿Dónde se aprende este metro tan prolijo. no! CRISTÓBAL DE CASTILLEJO (1490-1550?) VISITA DE AMOR Unas coplas muy cansadas. si el ganado o los valles o la sierra es tan bella. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. Digas tú. y pues que tengo sabido que la flor yo me la so. el marinero que en las naves vivías. yo no alcanzo cuál engaño te hizo para tu daño. 65 CANTIGA ¡Muy graciosa es la doncella! ¡Cómo es bella y hermosa! Digas tú. que las orejas ofende? "Algarabía de allende": el sujeto frío y duro. con todo.que no estar en ventura si casaré bien o no. trovadas al tiempo viejo. entró un amador cantando. Digas tú. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. y el estilo.» «Ved si la invención es basta. si la nave o la vela o la estrella es tan bella. 64 .

romances y cosa tal. Y en lugar de estas maneras de vocablos ya sabidos en nuestras trovas caseras. dijo Venus. madrigales y canciones de diferentes renglones de tercia y octava rima y otras lindas invenciones. arte mayor y real. resucítese Lucero a corregir en España una muy nueva y extraña. y pies quebrados y chicos y todo nuestro caudal. cantan otras forasteras nuevas a nuestros oídos: sonetos de grande estima. caso que estaban sin favor y tan a solas.» se pierden. ¿qué pretende quien las dice sus querellas en lenguaje que no entiende él. y tras de las italianas 66 Mas ellos. ni ella? Sentencio al que tal hiciere que la dama por quien muere lo tenga por cascabel. y aquella cristiana musa del famoso Juan de Mena. sintiendo desto gran pena. canciones y villancicos. SÁTIRA Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos Pues la Santa Inquisición suele ser tan diligente en castigar con razón cualquier seta y opinión levantada nuevamente.» «Con dueñas y con doncellas. por infieles los acusa y de aleves los condena. contentamiento mostró. 67 . pero juzgar nadie mal de su patria natural en gentileza no cabe. contra todos se mostraban y claramente burlaban de las coplas españolas. Bien se pueden castigar a cuenta de anabaptistas. Juan de Mena. El juicio de lo cual yo lo dejo a quien más sabe. como aquella de Lutero en las partes de Alemana. pues por ley particular se tornan a bautizar y se llaman petrarquistas. ni yo. Han renegado la fe de las trovas castellanas. diciendo que son más ricas y galanas. y que haga burla del y de cuanto le escribiere.meter en mi señorío moneda de reino extraño. como oyó la nueva copla pulida. ni vos.

y estoime así entre tanto. y dijo: —Según la prueba. y fue juntar el cielo con la tierra. 69 JUAN BOSCAN (1493-1542) SONETO Mueve el querer las alas con gran fuerza tras el loor de aquella que yo canto. Del mundo bien. que pues mi voluntad puede matarme. fue declarar lo natural más vivo. que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme. 68 . que a mayor mal pudiera haber llegado. llevadme junto al mal que me dejastes. pues yo mismo las usé. la suya. fue de virtud hacer perfecta historia. y aun sabrá querello. Por otra parte. de nuestros tiempos gloria fue nacer ésta. si se esfuerza. por la cual yo vivo: enmienda fue de cuanto aquí se yerra. en fin. la razón me fuerza. que es peor del seso. hallo. cuando en las pasadas horas en tanto bien por vos me vía. la gana de escribir refuerza. Si no. pudiendo. dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía y con ella en mi muerte conjuradas. Mas cuando del camino esto olvidado a tanto mal no sé por do he venido. según por do anduve perdido. sé que me acabo y más he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado. levántase un espanto tal. ¿qué hará sino hacello? ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. esfuerzo alguna vez y otras me espanto. que me habíades de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en un hora junto me llevastes todo el bien que por términos me distes. al comenzar. ¿Quién rae dijera. Yo acabaré. si ella quisiere.caso que se sonrió como de cosa sabida. que no es tanto de mi parte. yo hablo y callo. GARCILASO DE LA VEGA (1503-1536) SONETOS Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por do me ha traído. sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque descastes verme morir entre memorias tristes. once sílabas por pie no hallo causa por qué se tenga por cosa nueva.

no me aprovecha verme cual me veo. recostado al pie de una alta haya. agora de cuidados enojosos y de negocios libre. y un grado sin segundo. que apresura el curso. 71 .Si para refrenar este deseo loco. sus quexas imitando. cuando Salicio. apenas en el agua resfriado? ÉGLOGA PRIMERA A don Pedro de Toledo. que es darme a entender yo lo que no creo. se quexaba tan dulce y blandamente como si no estuviera de allí ausente la que de su dolor culpa tenía. de pacer olvidadas. vano. Tú. En tanto que este tiempo que adivino viene a sacarme de la deuda un día. escucha tú el cantar de mis pastores. solo y dado al ínclito gobierno del estado albano. no sólo mía. Saliendo de las ondas encendido. en la verdura. tras los ciervos temerosos. imposible. el monte fatigando el ardiente jinete. que es deuda general. luego verás ejercitar mi pluma por la infinita innumerable suma de tus virtudes y famosas obras: antes que me consuma. temeroso. que ganaste obrando un nombre en todo el mundo. y la del que su fuego y su locura llora entre aquellas plantas conocidas. los amores. marqués de Villaf ranea. cayendo fama y nombre al mar ha dado. arrimada a tus loores: y en cuanto esto se canta. escuchando. que en vano su morir van dilatando: espera. por ventura andes a caza. rayaba de los montes el altura el sol. representando en tierra al fiero Marte. 70 resplandeciente. y se levanta poco a poco. que se debe a tu fama y a tu gloria. virrey de Ñapóles SALICIO Y NEMOROSO El dulce lamentar de dos pastores Salicio juntamente y Nemoroso. ¿qué me ha de aprovechar ver la pintura de aquél que con alas derretidas. y guarecer de un mal tan peligroso. armado. mas de cualquier ingenio peregrino que celebra lo digno de memoria: el árbol de victoria que ciñe estrechamente tu gloriosa frente dé lugar a la hiedra que se planta debaxo de tu sombra. faltando a ti. que lo poseo. o muy aventurado o muy medroso en tanta confusión. cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas. agora estés atento. que nunca oso fiar el mal de mí. que en tornando a ser restituido al ocio ya perdido. que a todo el mundo sobras. con canto acordado al rumor que sonaba del agua que pasaba. por donde una agua clara con sonido atravesaba el fresco y verde prado. él. agora vuelto a la otra parte. he de cantar.

Tu dulce habla. 72 pues ves desde tu altura esta falsa perjura causar la muerte de un estrecho amigo. más helada que nieve. el fresco viento. por ti la verde yerba. pues tú me dexas. Salid sin duelo. sin duelo. Salid sin duelo. ¿Y tú. razonando con ella. vi mi mal entre sueños. por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me aguardaba. Galatea! Estoy muriendo. ¿qué hará el enemigo? Salid sin duelo. dexas llevar. lágrimas. lágrimas. despertando las aves y animales y la gente. ardiendo yo con la calor estiva. Por ti el silencio de la selva umbrosa. Siempre está en llanto esta ánima mezquina cuando la sombra el mundo va cubriendo o la luz se avecina. Vergüenza he que me vea ninguno en tal estado. al viento el amor y la fe que ser guardada eternamente sólo a mí debiera? ¡Oh Dios! ¿Por qué siquiera. el vivir para qué sea. el curso enajenado iba siguiendo del agua fugitiva. corriendo. como presente. 73 . lágrimas. cuan diferente era y cuan de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja. desta vida ya olvidada. ¿en cuya oreja suena? Tus claros ojos. sin mostrar un pequeño sentimiento de que por ti Salicio triste muera. le decía: SALICIO ¡Oh. ¿De un alma te desdeñas ser señora. El sol tiende los rayos de su lumbre por montes y por valles. como en cadena.y así. no pudiendo della salir un hora? Salid. desdichado! Soñaba que en el tiempo del estío llevaba. no recibe del cielo algún castigo? Si en pago del amor yo estoy muriendo. lágrimas. y de mí mismo yo me corro agora. a beber en el Tajo mi ganado y después de llegado sin saber de cuál arte. corriendo. lágrimas. reputándolo yo por desvarío. y al usado ejercicio do su natura o menester le inclina. más dura que mármol a mis quexas y al encendido fuego en que me quemo. cuál por el verde valle o alta cumbre paciendo va segura y libremente. cuánto me engañaba! ¡Ay. ¡Ay. Salid sin duelo. ¿a quién los volviste? ¿Por quién tan sin respeto me trocaste? Tu quebrantada fe. corriendo. por desusada parte y por nuevo camino el agua se iba. que no hay. ¡Cuántas veces durmiendo en la floresta. de ti desamparado. ¿do la pusiste? ¿Cuál es el cuello que. corriendo. cuál por el aire claro va volando. desconocida. por pasar allí la siesta. donde siempre moraste. corriendo. temóla con razón. y aun la vida temo. el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba. sin ti. repitiendo la desventura mía. de tus hermosos brazos anudaste? No hay corazón que baste. va de nuevo al oficio. cuál con el sol presente.

que no se esté con llanto deshaciendo hasta acabar la vida. y mi morir cantando me adivinan. cuando cantan. Salid sin duelo. Y de hacer juntar lo diferente. con diferente voz se condolecen. y no viera de ti ese apartamiento. los ojos aun siquiera no volviendo a lo que tú hiciste. pues. de mi cantar. Salid fuera sin duelo. Materia diste al mundo de esperanza de alcanzar lo imposible y no pensado. en mi majada la manteca y el queso está sobrado. Salid sin duelo. ¿qué tendrá por cierto? ¿O qué de hoy más no temerá el amante. por difícil que sea y por incierto? ¿O qué discordia no será juntada? Y juntamente. 74 tan disforme ni feo. ¿Qué no se esperará de aquí adelante. corriendo. cuitado. y mi parra en otro olmo entretejida. ¿Cómo te vine en tanto menosprecio? ¿Cómo te fui tan presto aborrecible? ¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? Si no tuvieras condición terrible. lágrimas. que bien podrás venir de mí segura. ¿No sabes que sin cuento buscan en el estío mis ovejas el frío de la sierra de Cuenca. Mas ya que a socorrerme aquí no vienes. las aves que me escuchan. corriendo. y dexaré el lugar do me dexaste. dando a quien diste el corazón malvado. Con mi llorar las piedras enternecen su natural dureza y la quebrantan. viendo mi amada hiedra de mí arrancada. lágrimas. lágrimas. siendo a todo materia por ti dada? Cuando tú enajenada de mí. Las fieras que reclinan su cuerpo fatigado dejan el sosegado sueño por escuchar mi llanto triste. si derritiendo me estoy en llanto eterno! Salid sin duelo. Salid sin duelo. en otro muro asida. bien mirado. notable causa diste y ejemplo a todos cuantos cubre el ciclo.. La cordera paciente con el lobo hambriento hará su ayuntamiento y con las simples aves sin ruido harán las bravas sierpes ya su nido: que mayor diferencia comprehendo de ti al que has escogido. ves aquí una espesura. que siempre sonará de gente en gente. y cierto no trocara mi figura con ése que de mí se está riendo: ¡trocara mi ventura! Salid sin duelo. 75 . corriendo. quitándolo de mí con tal mudanza.aunque fuese de piedra. Tú sola contra mí te endureciste. salid sin duelo. corriendo. fuiste. ven. si por sólo esto te detienes.. siempre fuera tenido de ti en precio. no dexes el lugar que tanto amaste. No soy. que aún agora me veo en esta agua que corre clara y pura. y el gobierno del abrigado Extremo en el invierno? Mas ¡qué vale el tener. pues. lágrimas. Siempre de nueva leche en el verano y en el invierno abundo. lágrimas. lágrimas. corriendo. los árboles parece que se inclinan. corriendo. Ves aquí un prado lleno de verdura. yo te vi agradada. que el más seguro tema con recelo perder lo que estuviere poseyendo. tanto. que no pudiera el mantuano Títiro ser de ti más alabado.

¡Oh bien caduco. torciendo el paso por su verde seno. desierta y dura tierra. Lo que cantó tras esto Nemeroso decidlo vos. aves que aquí sembráis vuestras querellas. y sospirando en el postrero acento. La blanda Filomena. en la fría. despertando. que siento enflaquecer mi débil canto. que a sempiterno llanto y a triste soledad me ha condenado. a Elisa vi a mi lado. Aquí dio fin a su cantar Salicio. Quizás aquí hallarás. hiedra que por los árboles caminas. puras. y lo que siento más es verme atado a la pesada vida y enojosa. o con el pensamiento discurría por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría. que tanto no puedo yo ni oso. cuando en aqueste valle al fresco viento andábamos cogiendo tiernas flores que había de ver con largo apartamiento venir el triste y solitario día que diese amargo fin a mis amores? El cielo en mis dolores cargó la mano tanto. ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa. y en este mismo valle. donde con dulce sueño reposaba. casi como dolida y a compasión movida. vano y presuroso! Acuerdóme durmiendo aquí algún hora que. ¿Do están agora aquellos claros ojos que llevaban tras sí como colgada mi ánima por doquier que se volvían? ¿Do está la blanca mano delicada. NEMOROSO Corrientes aguas. verde prado de fresca sombra lleno. al que todo mi bien quitarme puede. ¿Quién me dixera. árboles que os estáis mirando en ellas. soltó de llanto una profunda vena. 77 . antes de tiempo dada a los agudos filos de la muerte! Mas convenible fuera aquesta suerte a los cansados años de mi vida. en el reposo estuve ya contento y descansado. pues no la ha quebrantado tu partida. en otro tiempo cara. yo me vi tan ajeno del grave mal que siento. con la pesada voz retumba y suena. vida mía. a quien de ti con lágrimas me quexo. que pues el bien le dexo. Piérides. Queriendo el monte al grave sentimiento de aquel dolor en algo ser propicio. ¡Oh miserable hado! ¡Oh tela delicada. llena de vencimientos y despojos que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían con gran desprecio al oro como a menor tesoro. ¿adonde están? ¿Adonde el blanco pecho? ¿Do la columna que al dorado techo con presunción graciosa sostenía? Aquesto todo agora ya se encierra. por desventura mía. cristalinas. no es mucho que lugar también le quede. donde agora 76 me entristezco y me canso.ves aquí una agua clara. Elisa. dulcemente responde al son lloroso. que de puro contento con vuestra soledad me recreaba. pues yo me alexo. desamparado. que es más que el hierro fuerte. solo.

envueltos en un blanco paño.Después que nos dexaste. y así me quexo en vano de la dureza de la muerte airada. Como al partir el sol la sombra crece. juntándolos. Ella en mi corazón metió la mano. que agora es muda. muerte arrebatada! Por ti me estoy quexando al cielo y enojando con importuno llanto al mundo todo: tan desigual dolor no sufre modo. y de consuno casi los paso y cuento uno a uno. con cuyo son y acentos a los airados vientos pudieras amansar. No hay bien que en mal no se convierta y mude. de do viene el temor que nos espanta. con suspiros calientes. llorando. que sobre ellos nunca mis ojos de llorar se hartan. del duro labrador. por la dulce garganta despide. la tierra. y aquella voz divina. si ya del todo primero no me quitan el sentido. Sin que de allí se partan. 78 desta manera suelto yo la rienda a mi dolor. demandabas en aquel paso ayuda. y a su canto el aire suena. ni acude el campo al labrador con mano llena. trayendo de su pena al cielo por testigo y las estrellas. nunca pace en hartura el ganado ya. y la callada noche no refrena su lamentable oficio y sus querellas. el fruto miserable. y en cayendo su rayo se levanta la negra oscuridad que el mundo cubre. y nace en lugar suyo la infelice avena. que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos entretanto que del amado ramo estaba ausente. y tú. y aquel dolor que siente. con un cordón los ato. No me podrán quitar el dolorido sentir. y la medrosa forma en que se ofrece aquello que la noche nos encubre. y de un dolor tamaño enternecerme siento. Cual suele el ruiseñor con triste canto quexarse. que siempre aflige esta ánima mezquina con la memoria de mi desventura. entre las hojas escondido. tal es la tenebrosa noche de tu partir. con diferencia tanta. hasta que el sol descubre su luz pura y hermosa. rústica diosa. produce agora en cambio estos abrojos. me parece que oigo que a la cruda. Verte presente agora me parece en aquel duro trance de Lucina. ¿dónde estabas? 79 . la mala yerba al trigo ahoga. que nunca de mi seno se me apartan: deseó jólos. ya de rigor de espinas intratable. Tras esto el importuno dolor me deja descansar un rato. Mas luego a la memoria se me ofrece aquella noche tenebrosa. inexorable diosa. que de buena gana nos producía flores con que solía quitar en sólo vellas mis enojos. que aquél era su nido y su morada. y yo hago con mis ojos crecer. ¡Ay. Elisa. Una parte guardé de tus cabellos. escura. y de allí me llevó mi dulce prenda. en que he quedado de sombra y de temor atormentado. más que la llama ardientes. hasta que muerte el tiempo determine que a ver el deseado sol de tu clara vista me encamine. los enjugo del llanto.

¿Ibate tanto en perseguir las fieras? ¿Ibate tanto en un pastor dormido? ¿Cosa pudo bastar a tal crudeza que, conmovida a compasión, oído a los votos y lágrimas no dieras para no ver hecha tierra tal belleza, o no ver la tristeza en que tu Nemoroso queda, que su reposo era seguir tu oficio, persiguiendo las fieras por los montes y ofreciendo a tus sagradas aras los despojos? ¿Y tú, ingrata, riendo dexas morir mi bien ante mis ojos? Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa el cuerpo, y verme libre pueda, y en la tercera rueda contigo mano a mano busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, donde descanse y siempre pueda verte, ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte? Nunca pusieran fin al triste lloro los pastores, ni fueran acabadas las canciones que sólo el monte oía, si mirando las nubes coloradas, al transmontar del sol bordadas de oro, no vieran que era ya pasado el día. La sombra se veía venir corriendo apriesa ya por la falda espesa del altísimo monte, y recordando ambos como de sueño, y acabando el fugitivo sol, de luz escaso, su ganado llevando, se fueron recogiendo paso a paso.
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A LA FLOR DE GNIDO

Si de mi baxa lira tanto pudiese el son, que en un momento aplacase la ira del animoso viento y la furia del mar y el movimiento; y en ásperas montañas con el suave canto enterneciese las fieras alimañas, los árboles moviese, y al son confusamente los traxese; no pienses que cantado sería de mí, hermosa flor de Gnido, el fiero Marte airado, a muerte convertido, de polvo y sangre, y de sudor teñido; ni aquellos capitanes en las sublimes ruedas colocados, por quien los alemanes el fiero cuello atados, y los franceses van domesticados. Mas solamente aquella fuerza de tu beldad sería cantada, y alguna vez con ella también sería notada el aspereza de que estás armada; y cómo por ti sola, y por tu gran valor y fermosura, convertido en viola, llora su desventura el miserable amante en tu figura. Hablo de aquel cautivo, de quien tener se debe más cuidado, que está muriendo vivo, al remo condenado, en la concha de Venus amarrado. Por ti, como solía, del áspero caballo no corrige la furia y gallardía, 81

ni con freno le rige, ni con vivas espuelas ya le aflige. Por ti, con diestra mano, no revuelve la espada presurosa, y en el dudoso llano huye la polvorosa palestra como sierpe ponzoñosa. Por ti, su blanda musa, en lugar de la cítara sonante, tristes querellas usa, que con llanto abundante hacen bañar el rostro del amante. Por ti, el mayor amigo le es importuno, grave y enojoso; yo puedo ser testigo que ya del peligroso naufragio fui su puerto y su reposo. Y agora en tal manera vence el dolor a la razón perdida, que ponzoñosa fiera nunca fue aborrecida tanto como yo del, ni tan temida. No fuiste tú engendrada ni producida de la dura tierra; no debe ser notada que ingratamente yerra quien todo el otro error de sí destierra. Hágate temerosa el caso de Anaxárate, y cobarde, que de ser desdeñosa se arrepintió muy tarde; y así, su alma con su mármol arde. Estábase alegrando del mal ajeno el pecho empedernido, cuando abaxo mirando el cuerpo muerto vido del miserable amante, allí tendido. Y al cuello el lazo atado con que desenlazó de la cadena el corazón cuitado, que con su breve pena compró la plena punición ajena.
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Sintió allí convertirse en piedad amorosa el aspereza. ¡Oh tardo arrepentirse! ¡Oh última terneza! ¿Cómo te sucedió mayor dureza? Los ojos se enclavaron en el tendido cuerpo que allí vieron; los huesos se tornaron más duros y crecieron, y en sí toda la carne convirtieron; las entrañas heladas tornaron poco a poco en piedra dura; por las venas cuitadas la sangre su figura iba desconociendo y su natura; hasta que finalmente en duro mármol vuelta y transformada, hizo de sí la gente no tan maravillada cuanto de aquella ingratitud vengada. No quieras tú, señora, de Némesis airada las saetas probar, por Dios, agora; baste que tus perfetas obras y fermosura a los poetas den inmortal materia, sin que también en verso lamentable celebren la miseria de algún caso notable que por ti pase triste y miserable.

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SANTA TERESA DE JESÚS
(1515-1582)
VERSOS NACIDOS DEL FUEGO DEL AMOR DE DIOS QUE EN SI TENIA

Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero
GLOSA

Aquesta divina unión del amor con que yo vivo, hace a Dios ser mi cautivo y libre mi corazón; mas causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel y estos hierros en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué vida tan amarga do no se goza el Señor! Y si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga; quíteme Dios esta carga más pesada que el acero, que muero porque no muero.
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Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo, el vivir me asegura mi esperanza; muerte do el vivir se alcanza no te tardes que te espero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; vida, no seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte; venga ya la dulce muerte, venga el morir muy ligero, que muero porque no muero. Aquella vida de arriba es la vida verdadera; hasta que esta vida muera, no se goza estando viva; muerte no seas esquiva; vivo muriendo primero, que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es perderte a ti, para mejor a El gozarle? Quiero muriendo alcanzarle, pues a El solo es el que quiero, que muero porque no muero. Estando ausente de ti, ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, por ser mi mal tan entero, que muero porque no muero.

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FRAY LUIS DE LEÓN (1533-1594) VIDA RETIRADA ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado. No cura si la faina canta con voz, su nombre, pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado? ¡Oh campo, oh monte, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso! Roto casi el navio a vuestro almo reposo, huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero.
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Despiértenme las aves con su cantar suave no aprendido, no los cuidados graves de que es siempre seguido quien al ajeno arbitrio está atenido. Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y como codiciosa de ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido los árboles menea con un manso ruido que del oro y del cetro pone olvido. Ténganse su tesoro los que de un flaco leño se confían; no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían. La combatida entena cruje, y en ciega noche el claro día se torna, al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. A mí, una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada,
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a quien amo sobre todo tesoro. Y como está compuesta de números concordes. gloria del apolíneo sacro coro. y oye allí otro modo de no perecedera música. A FELIPE RUIZ ¿Cuándo será que pueda libre de esta prisión volar al cielo. y en la rueda que huye más del suelo. torna a cobrar el tino y memoria perdida de su origen primero esclarecida. Ve cómo el gran maestro a aquesta inmensa cítara aplicado. en suerte y pensamientos se mejora. quedando a lo demás adormecidos. vuestro son en mis oídos. y la baxiJla de fino oro labrada sea de quien la mar no teme airada. cuando suena la música extremada por vuestra sabia mano gobernada. A FRANCISCO SALINAS El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada. Aquí el alma navega por un mar de dulzura. Traspasa el aire todo hasta llegar a la más alta esfera. puesto el atento oído al son dulce acordado del plectro sabiamente meneado. Y como se conoce. ¡Oh! Suene de contino. Salinas. Salinas. y entrambos a porfía mezclan una dulcísima armonía. A cuyo son divino mi alma. y finalmente en el así se anega. Y mientras miserablemente se están los otros abrasando en sed insaciable del no durable mando. A la sombra tendido. por quien al bien divino despiertan los sentidos. que todo lo demás es triste lloro. la belleza caduca engañadora. el oro desconoce que el vulgo ciego adora. que ningún accidente extraño o peregrino oye o siente. que en olvido está sumida. amigos. tendido yo a la sombra esté cantando. ¡Oh desmayo dichoso! ¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido! ¡ Durase en tu reposo sin ser restituido jamás a aqueste baxo y vil sentido! A este bien os llamo. que es de todas la primera. Felipe. luego envía consonante respuesta. con movimiento diestro produce el son sagrado con que este eterno templo es sustentado. de yedra y lauro eterno coronado.me baste. contemplar la verdad pura sin velo? 89 .

los campos anegados miran los labradores espantados. las lindes y señales con que a la mar airada la Providencia tiene aprisionada. y por qué en el invierno tan presuroso viene. La lluvia baña el techo. De dó manan las fuentes. de los rayos las fraguas. y sube hasta el cielo el polvo vano. de bañarse en el mar. ¿No ves cuando acontece turbarse el aire todo en el verano? El día se ennegrece. y entre las nubes mueve su carro Dios ligero y reluciente. envían largos ríos los collados. 90 su trabajo deshecho. NOCHE SERENA Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado. por qué están las dos osas. siempre medrosas. Veré las inmortales columnas do la tierra está fundada. dó los tesoros tiene de nieve Dios.Allí a mi vida junto en luz resplandeciente convertido. y su principio propio y escondido. Por qué tiembla la tierra por qué las hondas mares se embravecen. Y de allí levantado veré los movimientos celestiales. Entonces veré cómo el divino poder echó el cimiento tan a nivel y plomo. treme la tierra. quién ceba y quién bastece de los ríos las perpetuas corrientes. y por qué crecen las aguas del Océano y decrecen. humíllase la gente. do estable eterno asiento posee el pesadísimo elemento. horrible son conmueve. las causas de los hados. y quién las enciende con hermosas y eficaces centellas. y miro hacia el suelo de noche rodeado. las señales. relumbra fuego ardiente. Veré sin movimiento en la más alta esfera las moradas del gozo y del contento. sopla el gallego insano. y el trueno dónde viene. de los helados fríos veré las causas. veré distinto y junto lo que es y lo que ha sido. Las soberanas aguas del aire en la región quién las sostiene. y de los estíos. en sueño y en olvido sepultado. dó sale a mover guerra el cierzo. Quién rige las estrellas veré. así el arrebatado como los naturales. de oro y luz labradas de espíritus dichosos habitadas. la lengua dice al fin con voz doliente: 91 . por qué en las noches largas se detiene. Veré este fuego eterno fuente de vida y luz do se mantiene. el amor y la pena despiertan en mi pecho una ansia ardiente: despiden larga vena los ojos hechos fuente.

templo de claridad y fermosura. ¿Es más que un breve punto el baxo y torpe sucio. lo que será. ¿Quién es el que esto mira. rodéase en la cumbre Saturno. podrán vivir de sombra y sólo engaño? ¡Ay! Levantad los ojos a aquesta celestial eterna esfera.Morada de grandeza. ¿las almas inmortales hechas a bien tamaño. sus pasos desiguales. baxa. con soledad y llanto. do vive mejorado lo que es. que jamás anochece. y no gime y suspira por romper lo que encierra el alma. 92 y el Júpiter benino de bienes mil cercado serena el cielo con su rayo amado. mi alma. y con paso callado el cielo vueltas dando las horas del vivir le va hurtando. y cómo otro camino prosigue el sanguinoso Marte airado. Pastor santo. que de tu bien divino olvidado. aquí reina la paz. el bien fingido? El hombre está entregado al sueño. tu grey en este valle hondo. la luna cómo mueve la plateada rueda. burlaréis los antojos de aquesta lisonjera vida. eterna primavera aquí florece. padre de los siglos de oro. mortales. y de estos bienes la destierra? Aquí vive el contento. y tú rompiendo el puro aire. Inmensa fermosura aquí se muestra toda. ¿qué desventura la tiene en esta cárcel. te vas al inmortal seguro! 93 . ¡Ah! Despertad. aquí asentado en rico y alto asiento está el amor sagrado de glorias y deleites rodeado. y va en pos de ella la luz do el saber llueve. con cuanto teme y cuanto espera. y la graciosa estrella de Amor la sigue reluciente y bella. que a tu alteza nació. de su suerte no cuidando. ¡Oh campos verdaderos! ¡Oh prados con verdad frescos y amenos! ¡Riquísimos mineros! ¡Oh deleitosos senos! ¡Repuestos valles de mil bienes llenos! EN LA ASCENSIÓN ¡Y dexas. y resplandece clarísima luz pura. escuro. comparado a aqueste gran trasunpto. lo que ha pasado? Quien mira el gran concierto de aquestos resplandores eternales. escura? ¿Qué mortal desatino de la verdad aleja así el sentido. perdido sigue la vana sombra. su movimiento cierto. mirad con atención en vuestro daño. tras él la muchedumbre del reluciente coro su luz va repartiendo y su tesoro. y precia la baxeza de la tierra. y en proporción concorde tan iguales.

Y de su esfera. cuando la cumbre toca altísimo subido el sol. ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura. Alma región luciente. prado de bienandanza. con flor que siempre nace. y ardiendo se traspasa y lanza en aquel bien libre de tasa. ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién. de Ti desposeídos. la convirtiese! Conocería dónde sesteas. ¿qué norte guiará la nave al puerto? ¡Ay! Nube envidiosa aun de este breve gozo. ¿qué no tendrá por sordo y desventura? Aqueste mar turbado. ya en la vena del gozo fiel las baña. él sesteando de su hato ceñido con dulce son deleita el santo oído. ¡Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado! Y con pobre mesa y casa en el campo deleitoso con sólo Dios se acompasa. do las pace con inmortales rosas. y el inmortal dulzor al alma pasa. Toca el rabel sonoro. a dulces pastos mueve sin honda ni cayado. con que envilece el oro. ¡ay!. y en pos dichosas le siguen sus ovejas. nos dexas! MORADA DEL CIELO AL SALIR DE LA PRISIÓN Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. Ya dentro a la montaña del alto bien las guía. y desatada 95 94 . fértil suelo. De púrpura y de nieve florida la cabeza coronado. producidor eterno de consuelo. oh amor. y los agora tristes y afligidos a tus pechos criados. el buen Pastor en ti su hato amado.Los antes bienhadados. dulce Esposo. concierto al viento fiero airado? Estando tú encubierto. ¿qué te aquexas? ¿Do vuelas presurosa? ¡Cuan rica tú te alexas! ¡Cuan pobres y cuan ciegos. y cuanto más se goza más renace. que no les sea enojos? Quien oyó tu dulzura. y les da mesa llena. y suerte buena. que ni al hielo ni con el rayo ardiente falleces. y fuera de sí el alma pusiese y toda en ti. ¡Oh son. pastor y pasto él solo. y a solas su vida pasa: ni envidiado ni envidioso. oh voz! ¡Siquiera pequeña parte alguna descendiese en mi sentido. El va.

o antes el amor de agora! A mil gentes que agraviadas tenéis con vuestra porfía dexaréis en aquel día alegres y bien vengadas. agora el crudo 97 . si a la fin dormís. y pues no menos discreta y perfeta sois que bella y desdeñosa. mientras dura esa flor graciosa y pura. 96 Y por mil partes volando. el vestir seda y brocado. o agora aquella hermosura. Cuando la dorada cumbre fuere de nieve esparcida y las dos luces de vida recogieren ya su lumbre. El amor gobierna el cielo con ley dulce eternamente. errada. a tu manada junta. los montones de tesoro? ¿Y qué vale si a derecho os da pecho el mundo todo y adora. sin ventura. mirad por vos. IMITACIÓN DE DIVERSOS Vuestra tirana exención y ese vuestro cuello erguido estoy cierto que Cupido pondrá en dura sujeción. que a mi cuenta vos serviréis al amor cuando de vuestro dolor ninguno quiera hacer cuenta. señora. Diréis con dolor. señora bella. no ya andará perdida. ¿y pensáis vos ser valiente contra él acá en el suelo? Da movimiento y viveza a belleza el amor. agora coge en rico ñudo el hermoso cabello. y la suerte. ay. y es dulce vida. sentiréis qué es padecer. ¡Ay!. ¿Qué vale el beber en oro. en el solo y frío lecho? SONETO Agora con la aurora se levanta mi luz. por Dios. más valida sin él es triste pobreza.de esa prisión adonde padece. mirad que ninguna cosa hay que a amor no esté sujeta. publicando el amor irá este cuento. cada hora: ¡Quién tuviera. cuando la ruga enojosa en la hermosa frente y cara se mostrare y el tiempo que vuela helare esa fresca y linda rosa. que el no gozalla es perdella. cuando os viéredes perdida os perderéis por querer. señora. Vivid esquiva y exenta. querer y no ser querida. para aviso y escarmiento de quien huye de su bando. el techo rico labrado.

ya veis. vuelta al cielo pura y santa. y pudo dolerse agora de mi mal agudo. las proezas de aquellos españoles esforzados que a la cerviz de Arauco no domada pusieron duro yugo por la espada. gallarda y belicosa. con otras puntas largas enastadas de la facción y forma de punzones. ALONSO DE ERCILLA (1533-1594) LA ARAUCANA Las armas de ellos más ejercitadas son picas. los hechos. el cacique más anciano. mas el amor que siempre os he mostrado a bien aconsejaros me ha incitado. las manos y ojos bellos alza. del estado defensores. mas el valor. fértil provincia y señalada. 98 Tomé y otros caciques me metieron en medio de estos bárbaros de presto y con dificultad los departieron. principal y poderosa: la gente que produce es tan granada. ya el temor pospuesto. y lleno de humildad y arnor la adoro. y conociendo el desatino. alabardas y lanzones. señores. canto. que estoy al otro mundo de partida. de remotas naciones respetada por fuerte. CANTO SEGUNDO (Fragmento) CANTO PRIMERO No las damas. ¡oh araucanos!. Ansí digo. y no contra el tirano en resistillo? Teniendo tan a golpe a los cristianos. regalos y ternezas de amorosos afectos y cuidados. ni las muestras. tiros arrojadizos y trabucos. agora incomparable tañe y canta. a razonar así tomó la mano: «—Caciques.pecho ciñe con oro. dardos. la rienda suelta largamente al lloro. presente ante mis ojos la imagino. sargentas. ni a extranjero dominio sometida. que a perdición os lleva sin sentillo? ¿Contra nuestras entrañas tenéis manos. flechas y bastones. que no ha sido por rey jamás regida. Amor. tan soberbia. ¿Qué furor es el vuestro. que no hicieron poco en hacer esto: de herirse lugar aún no tuvieron. Agora. y en voz airada. no gentilezas de caballeros. y. Mas luego vuelve en sí el engañado ánimo. Colocólo. lazos de fuertes mimbres y bejucos. en la región antartica famosa. mazas barreadas. martillos. Chile. y la garganta. hachas. del dulce error llevado. enamorados. codicia del mandar no rae convida a pesarme de veros pretensores de cosa que a mí tanto era debida: porque según mi edad. 99 .

procure cada cual ser el más fuerte. sus. mídenlo. vive don Lope de Sosa. Inés. y diréte. Franco fue. Inés. vale un florín cada gota de aqueste vinillo aloque. Inés. las tazas de vino a punto: falta comenzar la fiesta. lanzad de vos el yugo vergonzoso. ello se alaba. Pues. ¿De qué taberna se traxo? Mas ya. que es mina la taberna de Alcocer.. Comience el vinillo nuevo y echóle la bendición. grande consuelo es tener la taberna por vecina. no sea en tan bajo estado y abatido. yo tengo por devoción de santiguar lo que bebo.» BALTASAR DEL ALCÁZAR (1530-1606) UNA CENA En Jaén. Tenía este caballero un criado portugués.. pero arrójame la bota. a todo el mundo manifiesto. Si es o no invención moderna. ¡gran señora.. sólo una falta le hallo: que con la priesa se acaba. Esto. que todos por él quieran gobernarse. Pero cenemos. la cosa más brava de él que has oído. encójase y entre que es algo estrecho el camino. dánmelo.. Por nuestro Señor. Porque allí llego sediento. pero delicada fue la invención de la taberna.. bebo. este toque. lo que se ha de cenar junto. que viene para que demos con ella. pagólo y voyme contento.. 100 La mesa tenemos puesta.¿volvéis contra vosotros el cuchillo? Si gana de morir os ha movido. que para redimir nos ha quedado. En la virtud de vuestro brazo espero que puede en breve tiempo remediarse. 101 . pido vino de lo nuevo. de la del Castillo diez y seis vale el cuartillo. vive Dios que no lo sé. digna de veneración! ¡Qué oronda viene y qué bella! ¡Qué través y enjundia tiene! Paréceme. donde resido. Volved las armas y ánimo furioso a los pechos de aquellos que os han puesto en dura sujeción con afrentoso partido. primero.. si te parece. Inés. mostrad vuestro valor y fuerza en esto: no derraméis la sangre del estado. no es menester alaballo. no tiene vino más baxo. y pues que sois iguales en la suerte. La ensalada y salpicón hizo fin: ¿qué viene ahora? La morcilla. éste será quien más un gran madero sustentare en el hombro sin pararse. Inés. mas ha de haber un capitán primero.

y ambos vienen preguntando por el pichel y la taza. hecha es la cena. no sé de ti. ¿Cómo te va? Yo. Cuando el luminoso vaso toca en la meridional.. no es el aloquillo tal. Inés. porque con más gusto comas. Probemos lo del pichel. me dan asada o cocida de una gruesa y gentil ave. la moradilla va entrando. que el portugués cayó enfermo. sospecho que estás contenta. que es extremo. Salido el sol por Oriente de rayos acompañado. pues la aceituna no es mala. pues. ¡Que suavidad! ¡Oué clareza! ¡Qué paladar! ¡Qué color! ¡Qué rancio gusto y olor! ¡Todo con tanta fineza! Mas el queso sale a plaza. 103 . como sabia mi consejo. Alegre estoy. saber en estos mis años. 102 Haz. Las once dan. que así tomas. parece que será justo volver al cuento pasado. SU MODO DE VIVIR EN LA VEJEZ Deseáis. señor Sarmiento. y a quien otros llaman vino porque nos vino del cielo. Inés. Con dos tragos del que suelo llamar yo néctar divino. quédese para mañana. hermana. daca de la bota llena: seis tragos. Inés.. al vino no se escandalice el vientre. Inés. El corazón me revienta de placer. y el daros gusto se os debe con toda puntualidad. ya sé lo que puede ser: con este negro beber se acrecientan los candiles. vive Dios. mas oye un punto sutil: ¿no pusiste allí un candil? ¿Cómo me parecen dos? Pero son preguntas viles.No eches agua. cómo me porto y sustento. distando por un igual del Oriente y del Ocaso. Prueba el queso. por mí. y asada por esas manos hechas a cebar lechónos. sujetos a tantos daños. ¿no adoras y precias la morcilla ilustre y rica? ¡Cómo la traidora pica. tal debe tener especias! ¡Oué llena está de piñones! Morcilla de cortesanos. bien puede bogar su remo. el de Pinto no le iguala. levántense los manteles. hemos cenado tan bien y con tanto gusto. Dios te guarde. Mas di. blando y caliente. lo que sueles. yo me duermo. Pues sabrás. alto licor celestial. me dan un huevo pasado por agua. Echa de lo trasañejo. ni tiene que ver con él. porque la historia es bien breve. Yo os lo diré en brevedad. Ya que.

¿No es muy buena adivinanza?» —«Pero vos. desamparado el imperio que en este horizonte tiene. Pues digo que cosa y cosa.» 104 . viene a dar en el mar Hesperio. dos cosas son. salud y gloria nuestra. El soberbio tirano. tú eres diestra. como arista seca el fuego. tú.» El gibado. cayendo. y tu ira luego loj tragó. ¿me la dais?»— «Cosa es forzosa. que el enflaquecido pulso restituyen a su ser. Luego me cierran la puerta. feroz guerrero.» «Desta vez cogido os he. en conclusión. presto me dicen mis males que han de faltar los puntales y allanarse el edificio. que de los nuestros la cerviz cautiva y las manos aviva al misterio injusto de su estado. ADIVINANZA «¿Qué es cosa y cosa. Constanza. Hasta que. no sé de mí nueva cierta. del ancho mar. que yo no sé. Constanza?» «Diréis vos. Mas todo es vano artificio. que en la llanura venció. cual piedra. dormido.con tres veces del suave licor que alegra la vida. Ser vieja la casa es esto: veo que se va cayendo. confiado en el grande aparato de sus naves. me suelen dar a comer tostadas en vino mulso. soy de otro dueño. Después que. Dios de las batallas. sus escogidos príncipes cubrieron los abismos del mar.» FERNANDO HERRERA (1534-1597) POR LA VICTORIA DE LEPANTO Cantemos al Señor. y descendieron. a estas razones replicó: «Es muy importante llevar la carga delante quien se halla entre ladrones. en el profundo. al Trace fiero. voyle puntales poniendo porque no caiga tan presto. habiendo sol nuevo me cuentan cómo he dormido: y así de nuevo les pido que me den néctar y huevo. derribó con los brazos suyos graves 105 A UN GIBOSO DE DELANTE Un socarrón mesonero dijo a un giboso al revés: «No me neguéis esta vez que cargasteis delantero. Tú rompiste las fuerzas y la dura frente de Faraón. yo me entrego al dulce sueño.

y en su esparcida sangre el odio pruebe.» Vinieron de Asia y portentoso Egito los árabes y aleves africanos. y la injuria a tu nombre cometida sea el hierro contrario de su vida. ¿quién hacerme puede ofensa? Los poderosos pueblos me obedecen. por la justa venganza de tu gente. No dexes que los tuyos así oprima. su gloria ha vuelto al centro de mi imperio. o valieron sus pechos contra ellos con el húngaro medroso y de Dalmacia y Rodas en las guerras? ¿Quién las pudo librar? ¿Quién de sus manos pudo salvar los de Austria y los germanos? ¿Podrá su Dios. y los que Grecia junta mal con ellos. y en España amenaza horrible muerte quien honra de las lunas las banderas. con gran poder y número infinito. por aquel de los míseros gemidos.. y tres y cuatro veces el castigo esfuerza con rigor a tu enemigo. y dividiendo de ellos los despojos. alzó la frente contra ti. sus vírgenes están en cautiverio.. cruel. los cánticos en lágrimas convierte. Señor Dios. las fieras cebe. vuelve el brazo tendido contra éste. Temblaron los pequeños. y aunque no. prevaleciendo en vanidad y en ira. Y su valor es vano. temerosa y humillada. y el nombre de su Cristo juntamente. con los erguidos cuellos. nuestros niños prender y las doncellas. dice: «¿Dónde el Dios de ésos está? ¿De quién se esconde?» Por la debida gloria de tu nombre. bebiendo ajenas aguas y atrevido pisando el bando nuestro y defendido. y me dan por salvarse ya la mano. deshagamos a éstos de la gente.los cedros más excelsos de la cima y el árbol que más yerto se sublima. 106 Del Nilo a Eufrates y fértil y Istro frío. Levantó la cabeza el poderoso que tanto odio te tiene. Francia está con discordia quebrantada. que sus luces cayendo se oscurecen. Dixo aquel insolente y desdeñoso: «¿No conocen mis iras esas tierras. y en el mar ondoso hagamos de su sangre un grande lago. ella y sus hijos. este soberbio mira. que tus aras afea en su vitoria. y aquellas en la guerra gentes fieras ocupadas están en la defensa. y de mis padres los ilustres hechos. y en su cuerpo. mi ira esperan cuando vencidos mueran. y los armados brazos extendidos. «Venid. y las honras que celas Tú consiente. podrá por suerte ahora guardallas de mi diestra vencedora? Su Roma. y el cuello con su daño al yugo inclinan. y la gloria manchar y la luz dellas. movió el airado cuello aquel potente: cercó su corazón de ardiente saña contra las dos Hesperias. Señor. y prometer osaron con sus manos encender nuestros fines y dar muerte a nuestra juventud con hierro fuerte. que el mar baña porque en ti confiadas le resisten y de armas de tu fe y amor se visten. hártense en muerte suya nuestros ojos. dixeron. que no sufres que tu gloria usurpe quien su fuerza osado estima. que hecho ya su oprobio. y con semblante y con pecho arrogante. y contra nos pensaron los que en él se hallaron. tristes. en nuestro estrago juntó el consejo. 107 . cuanto el sol alto mira todo es mío. sus fuertes a la muerte ya caminan.» Tú. confundidos del impío furor suyo. que aborrece ya ser hombre.

fuerza del mar. que tu día es llegado. lleno de miedo torpe sus entrañas. y con ojos enjutos sus odiosos pasos imitaste. que sigues la luna. para convertir tu gloria en llanto y derribar tus ínclitos y fuertes. naves del mar. y el humo subirá a la luz del cielo. excelsa Tiro. Turbáronse los grandes. como la rueda. eras escudo. do silbando tiembla con sus culebras venenosas. Babilonia y Egipto amedrentada temerá el fuego y la asta violenta. vibraste en su favor la diestra armada. y las naves de Tiro. tal en tu ira y tempestad seguiste y su faz de ignominia convertiste. y. como arco acerado. que es destruida vuestra vana soberbia y pensamiento. Señor. y cesaron los nuestros valerosos. que el corazón desnudo de pavor. Dios. tú. no temiendo a Dios y a tu remedio no atendiendo. y faltos de consuelo con rostro oscuro y soledad turbada. Cual fuego abrasa selvas. ¿Quién ya tendrá de ti lástima alguna. de temor la cubrías con suspiro. fiera y orgullosa? ¿Quién pensó a tu cabeza daño tanto? Dios. ¿Por qué. cuya llama en las espesas cumbres se derrama. 109 . que en tus naves estabas gloriosa. tus enemigos llorarán tu afrenta. sobre la alta cerviz y su dureza. los robustos rindiéronse temblando y desmayaron. sobre torres y muros. Cual león a la presa apercibido. Señor de los ejércitos armados. y el término espantabas de la tierra. sobre derechos cedros y extendidos. puesta en silencio y en temor la tierra. ingrata. triste. a estos injustos. Llorad. su aborrecida vida y mal presente? Dios vengará sus iras en tu muerte. tus hijas adonaste en adulterio infame a una impía gente. Señor. cortando las alas de su cuerpo temerosas y sus brazos terribles no vencidos. ¿cómo acabaste. reprimirá su mano desatada? Mas tú. como la arista queda al ímpetu del viento. Mas tú. concorde a la esperanza egipcia y gloria de su confianza. eligiendo nueva guerra. dio un rugido que lo dexó asombrado y aturdido. con la espada. que desea profanar tus frutos. fuiste exaltado. Grecia. sin recelo los impíos esperaban a los que tú. y tú entregaste. que. te hizo perecer con tantas muertes. que con hondos gemidos se retira a su cueva. con celestial aliento confiaban. tú. que mil huyendo de uno se pasmaron. que Dios no sufre ya en Babel cautiva que su Sión querida siempre viva. que a los tuyos fueron graves. cuitada. 108 y tú sólo. Hoy se vieron los ojos humillados del sublime varón y su grandeza. se opuso el joven de Austria generoso con el claro español y belicoso. hasta que al fiero ardor de sarracenos el Señor. y sus brazos fortísimos pusiste. y de amor y fe vestido. ¿quién. saliendo de España. que llega a tu cerviz con diestra fuerte la aguda espada suya. Quebrantaste al cruel dragón. de tu león temiendo" las hazañas. y callaron dudosos.Ocuparon del piélago los senos. y si hacías guerra. Sus manos a la guerra compusiste. sobre empinados montes y crecidos. que a ella pareces.

Adórente. y el caballo y caballero. que puso en soledad y en un profundo llanto. las ardientes espadas desnudaron sobre la claridad y la hermosura de tu gloria y valor. en ti. perezca en bravas llamas abrasada. y con frente segura rompieron sin temor con fiero estrago tus armadas escuadras y braveza. a su España concede esta victoria. sea tu grandeza. confiese cuanto cerca el ancho cielo tu nombre. que con osados pechos y constantes no busquen oro.Asia adúltera. dirán. Libia desierta. de tus estragos espantados: ¿Quién contra la espantosa tanto pudo? El Señor. 111 . ¡Ay de los que pasaron. después de los daños padecidos. La arena se tornó sangriento lago. Los impíos y robustos. después de nuestras culpas y castigo. aborrecido. no alzaron su esperanza a aquella cumbre de eterna luz. tus escogidos. y los dexó. que Lusitania mísera suspira. nuestro consuelo! Y la cerviz rebelde. y no cansados en tu muerte. que sus ondas turbaron y llanura. la llanura con muertos. mas con soberbia cierta se ofrecieron la incierta victoria. ¡oh nuestro Dios. y en su vigor y fuerzas engañados. y levantó los bárbaros no iguales. condenada. Señor. que. presagio de mal tanto. con yerto cuello y corazón ufano sólo atendieron siempre a los despojos! Y el Santo de Israel abrió su mano. El cielo no alumbró. y la llorosa historia asombre con horror funesto y triste 110 desde el áfrico Atlante y seno ardiente hasta do la mar de otro color se viste. indignados. hagan principio acerbo a la memoria de aquel día fatal. Bendita. Vino el día cruel. aspereza. y cayó en despeñadero el carro. falta de gloria. rompiste al enemigo de la antigua soberbia la dureza. de ira y furor. viendo tu muerte oscura. que mostró su fuerte mano por la fe de su príncipe cristiano y por el nombre santo de su gloria. POR LA PERDIDA DEL REY DON SEBASTIAN Voz de dolor y canto de gemido y espíritu de miedo. envuelto en ira. Los que vieron tus brazos quebrantados y de tus pinos ir el mar desnudo. y do el límite rojo del Oriente y todas sus vencidas gentes fieras ven tremolar de Cristo las banderas. desnuda de valor. confiados en sus caballos y en la muchedumbre de sus carros. y sin volver a Dios sus ojos. mezquina Lusitania sin ventura. quedó confuso el nuevo sol. Señor. de gente y de placer el reino ajeno. y con terrible espanto el Señor visitó sobre sus males para humillar los fuertes arrogantes. tu honor todo afearon. el día lleno de indinación. y tus viejos delitos y mudanza han vuelto contra ti a pedir venganza. mas con hierro airado la ofensa venguen y el error culpado. en vicios sumergida? ¿Quién mostrará un liviano sentimiento? ¿Quién rogará por ti? Que a Dios enciende tu ira y la arrogancia que le ofende.

y se acabó su generosa gloria. decidle que adolezco. los fuertes. y Luco amedrentado. que su sombra tuvieron por escudo. no igualó en celsitud y en hermosura jamás árbol alguno a su figura. cual hermoso cedro del alto Líbano. con excelsa alteza. en su ruina y sus ramas cuantas fueron las aves y las fieras se pusieron. habiéndome herido. infanda Libia. y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste. vestido de ramos. cayó denuedo. peno y muero. en cuya seca arena 112 murió el vencido reino lusitano. los famosos. al mar inmenso pagará de africana sangre el censo. sin ramas y sin hojas y desnudo. Tú. Buscando mis amores 113 . y extendiendo su sombra. a los impíos y ajenos entregado. que opreso de los montes arrojados. Pero elevóse con su verde cima y sublimó la presunción su pecho. los belígeros varones que conturbaron con furor la tierra. y soberbias ciudades destruyeron? ¿Dó el corazón seguro y la osadía? ¿Cómo así se acabaron. que pusieron desierto en cruda guerra cuanto el mar Indo encierra. no estés alegre y de ufanía llena. Por eso Dios lo derribó deshecho. no fueron justamente sepultados? Tales ya fueron éstos. salí tras ti clamando. porque tu temerosa y flaca mano hubo sin esperanza tal victoria. hojas. las aguas lo criaron poderoso sobre empinados árboles crecido. indina de memoria. por ventura. si por ventura vierdes aquel que yo más quiero. desvanecido todo y confiado. y eras ido. que si el justo dolor mueve a venganza alguna vez el español coraje. espantados. mas en otros desmayo y torpe miedo. que sacudieron reinos poderosos. despedazada con aguda lanza. y hizo a mucha gente umbroso velo. SAN JUAN DE LA CRUZ (1542-1591) CÁNTICO ESPIRITUAL ENTRE EL ALMA Y CRISTO SU ESPOSO ESPOSA ¿A dónde te escondiste. y se multiplicaron en grandeza sus ramas con belleza. por la raíz cortado. y perdieron tanto heroico valor en sólo un día y. haciendo de su alteza sólo estima. se anidaron las aves que sustenta el grande cielo y en sus hojas las fieras engendraron. Amado.cayó en unos vigor. compensarás muriendo el hecho ultraje. los que fuerdes allá por las majadas al otero. que domaron las hórridas naciones. Pastores. huyeron del los hombres. ¿Son éstos. lejos de su patria derribados.

que recrea y enamora. ESPOSO ESPOSA ¡Ay. las montañas. los valles solitarios nemorosos. oh vida. paloma. ni cogeré las flores ni temeré las fieras. Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo. la soledad sonora. yéndolos mirando. Mas ¿cómo perseveras. que el ciervo vulnerado por el otero asoma. pues que ninguno basta a deshacellos. ¡Oh cristalina fuente. ¡Oh bosques y espesuras. pues eres lumbre dellos y sólo para Ti quiero tenellos. oh prado de verduras. al aire de tu vuelo. la cena. los ríos sonorosos. quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero. la ínsulas extrañas. de flores esmaltado. 114 Vuélvete. ¿por qué así lo dexaste y no tomas el robo que robaste? Apaga mis enojos. y todos más me llagan y déxame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo. Descubre tu presencia y máteme tu vista y hermosura. si en esos tus semblantes plateados formases de repente los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados! Apártalos. no quieras enviarme de hoy más ya mensajero. decid si por vosotros ha pasado! RESPUESTA DE LAS CRIATURAS Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura. no viviendo donde vives y haciendo porque mueras las flechas que recibes de lo que del Amado en ti concibes? ¿Por qué. no lo sanaste? Y pues me lo has robado. 115 . y fresco toma. plantados por la mano del Amado. mira que la dolencia de amor. que no se cura sino con la presencia y la figura. el silbo de los aires amorosos. con sola su figura vestidos los dexó de su hermosura. pues has llagado a aqueste corazón. y. en par de los levantes de la aurora. y véante mis ojos.iré por esos montes y riberas. la música callada. Amado. y pasaré los fuertes y fronteras. que voy de vuelo. que no saben decirme lo que quiero. ESPOSA Mi Amado. La noche sosegada.

Cierzo muerto. ciervos. gamos saltadores. emisiones de bálsamo divino. Ya no guardo ganado ni ya tengo otro oficio. Oh ninfas de Judea. diréis que me he perdido. y a su sabor reposa. por las amenas liras y canto de serenas os conjuro que cesen vuestras iras y no toquéis al muro. y miedos de las noches veladores. 117 . y no parezca nadie en la montiña. y pacerá el Amado entre las flores. porque la Esposa duerma más seguro. allí conmigo fuiste desposada. y no quieras decillo. al adobado vino. A zaga de tu huella los jóvenes discurren el camino. Escóndete. el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado. mas mira las compañas de la que va por ínsulas extrañas. aires. Entrádose ha la Esposa en el ameno huerto deseado. que ya sólo en amar es mi exercicio. que andando enamorada me hice perdidiza. ven. y yo le di de hecho a mí. 116 Nuestro lecho florido. ESPOSO y fuiste reparada donde tu madre fuera violada. ardores. que está ya florecida nuestra viña.Cazadnos las raposas. Carillo. en púrpura tendido. allí me enseñó ciencia muy sabrosa. sin dejar cosa. En la interior bodega de mi Amado bebí. valles. Allí me dio su pecho. y mira con tu haz a las montañas. montes. en tanto que en las flores y rosales el ámbar perfumea. ESPOSA A las aves ligeras. mora en los arrabales. de paz edificado. y no queráis tocar nuestros umbrales. en tu amor florecidas y en un cabello mío entretejidas. leones. aspira por mi huerto y corran tus olores. y cuando salía por toda aquesta vega ya cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. aguas. allí le prometí de ser su esposa. Debajo del manzano. Pues ya si en el exido de hoy más no fuere vista ni hallada. Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio. allí te di la mano. riberas. y fui ganada. Detente. de mil escudos de oro coronado. Austro que recuerdas los amores. en tanto que de rosas hacemos una pina. De flores y esmeraldas en las frescas mañanas escogidas haremos las guirnaldas. de cuevas de leones enlazado. al toque de centella.

y en celada. por eso me adamabas y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían. mirástele en mi cuello y en él preso quedaste. ESPOSO La blanca palomica al Arca con el ramo se ha tornado. que están bien escondidas. y ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado. estando ya mi casa sosegada. y luego me darías allí tú. y en uno de mis ojos te llagaste. que gracia y hermosura en mí dexaste. Allí me mostrarías aquello que mi alma pretendía. adonde me esperaba 119 ESPOSA Gocémonos. en la noche serena. y el cerco sosegaba. salí sin ser notada. también en soledad de amor herido. a vista de las aguas descendía. En la noche dichosa. 118 . con llama que consume y no da pena. sino la que en el corazón ardía. que si color moreno en mí hallaste. CANCIONES DEL ALMA En una noche escura con ansias en amores inflamada. sin otra luz ni guía. estando ya mi casa sosegada. y en soledad la guía a solas su querido. do mana el agua pura. ¡oh dichosa ventura!. el canto de la dulce filomena. y en soledad ha puesto ya su nido. disfrazada. que en mi cuello volar consideraste. entremos más adentro en la espesura. y allí nos entraremos y el mosto de granadas gustaremos. el soto y su donaire. A escuras y segura por la secreta escala. Y luego. ¡oh dichosa ventura!. En soledad vivía. a las subidas cavernas de las piedras nos iremos. y vamonos a ver en tu hermosura al monte y al collado. Amado. Aquesta me guiaba más cierto que la luz de mediodía. a escuras. que nadie me veía ni yo miraba cosa. No quieras despreciarme. El aspirar del aire. Aminadab tampoco parecía. y la caballería. aquello que me diste el otro día. ya bien puedes mirarme después que me miraste. Cuando tú me mirabas su gracia en mí tus ojos imprimían.En solo aquel cabello. en secreto. vida mía. Que nadie lo miraba.

Estaba tan embebido. De paz y de piedad. y déjeme. acaba ya si quieres. muerte en vida la has trocado. toda sciencia trascendiendo. era cosa tan secreta. que me quedé no sabiendo. que se quedó mi sentido de todo sentir privado. con su mano serena. 120 . y yo le regalaba. y quédeme no sabiendo.quien yo bien me sabía. oh noche amable más que el alborada. cuando allí me vi. ¡Oh noche. dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado. amada en el Amado transformada! En mi pecho florido. y el ventalle de cedros aire daba. El aire de la almena. en profunda soledad. de bien y gloria lleno. Yo no supe donde entraba. entendida vía reta. Quédeme y olvídeme. sin saber donde me estaba. era la sciencia perfeta. y el espíritu dotado 121 LLAMA DE AMOR VIVA ¡Oh llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva. en parte donde nadie parecía. ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! Oh toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando. cesó todo. que guiaste. que me quedé balbuciendo. que estaba oscuro y ciego. no diré lo que sentí. toda sciencia trascendiendo. allí quedó dormido. ¡Oh lámparas de fuego en cuyos resplandores las profundas cavernas del sentido. porque. que juntaste Amado con amada. el rostro recliné sobre el Amado. cuando ya sus cabellos esparcía. grandes cosas entendí. en mi cuello hería y todos mis sentidos suspendía. cuan delicadamente me enamoras! ÉNTREME DONDE NO SUPE Éntreme donde no supe. toda sciencia trascendiendo. que entero para él sólo se guardaba. rompe la tela de este dulce encuentro. tan absorto y ajenado. con extraños primores calor y luz dan juntos a su querido! ¡Cuan manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras: y en tu aspirar sabroso. oh noche.

cuanto sabía primero mucho bajo le paresce. Cuanto más alto llegaba de este lance tan subido. que se queda no sabiendo. El que allí llega de vero de sí mismo desfallesce. que no hay facultad ni sciencia que le puedan emprender. que le di a la caza alcance. di un ciego y oscuro salto. pues fui tan alto. Cuando más alto subía deslumbróseme la vista y la más fuerte conquista en oscuro se hacía. y abatíme tanto. en este trance. quien se supiere vencer con un no saber sabiendo. tanto. Y si lo queréis oír consiste esta suma sciencia en un subido sentir de la divinal Esencia. Es obra de su clemencia hacer quedar no entendiendo. que le di a la caza alcance. toda sciencia trascendiendo. mas el amor fue tan alto que le di a la caza alcance. tan alto. tan alto. porque esperanza de cielo tanto alcanza cuanto espera. que no llega su saber a no entender entendiendo. Y es de tan alta excelencia aqueste sumo saber. toda sciencia trascendiendo. dije: «No habrá quien alcance». y su sciencia tanto cresce. toda sciencia trascendiendo. irá siempre trascendiendo. que los sabios arguyendo jamás lo pueden vencer. y fui tan alto. tan alto. que fui tan alto. tanto más bajo y rendido y abatido me hallaba. Para que yo alcance diese a aqueste lance divino tanto volar me convino que de vista me perdiese. Este no saber sabiendo es de tan alto poder. mas. Cuanto más alto se sube tanto menos entendía que es la tenebrosa nube que a la noche esclarecía. 122 123 . volé tan alto. toda sciencia trascendiendo. tan alto. que le di a la caza alcance.de un entender no entendiendo. por eso quien lo sabía queda siempre no sabiendo. que le di a la caza alcance. Por una extraña manera mil vuelos pasé de un vuelo. toda sciencia trascendiendo. esperé sólo este lance y en esperar no fui falto. y con todo. por ser de amor el lance. TRAS DE UN AMOROSO LANCE Tras de un amoroso lance y no de esperanza falto. en el vuelo quedé falto.

aunque es de noche. ¡QUE BIEN SE YO LA FONTE. aunque es de noche. en su llama sabrosa. en este Pan de vida yo la veo. apriesa. todo me voy consumiendo. Por eso ya se dirá la cosa que más estimo: que mi alma se ve ya sin arrimo y con arrimo. En esta noche oscura de esta vida que bien sé yo por fe la fonte frida. Sé que no puede ser cosa tan bella. y el alma transforma en sí. aunque es de noche. porque si de luz carezco tengo vida celestial. Hace tal obra el amor después que le conocí. porque es de noche. Mi alma está desasida de toda cosa criada. Su claridad nunca es oscurecida. Bien sé que tres en sola una agua viva residen. todo me voy consumiendo. aunque es de noche. aunque es de noche! 124 Aquella eterna fonte está escondida. que infiernos.. aunque es de noche. y en una sabrosa vida. 125 . pues no le tiene. y así. y las gentes. sólo en su Dios arrimada. que bien sé yo do tiene su manida. aunque es de noche. El corriente que de estas dos procede sé que ninguna de ellas le precede. aunque a oscuras. y que ninguno puede vadealla. aunque es de noche.! ¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre. y que cielos y tierra beben de ella. aunque es de noche. cuando más ciego va siendo. y sobre sí levantada. aunque es de noche. cielos riegan. Aquí se está llamando a las criaturas. y que una de otra se deriva. sin quedar cosa. El corriente que nace de esta fuente bien sé que es tan capaz y omnipotente. Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo Pan por darnos vida. la cual en mí estoy sintiendo. y sé que toda luz de ella es venida. de esta agua se hartan. aunque es de noche. sin luz y a oscuras viviendo. Aquesta viva fuente que deseo. todo lo hace de un sabor. no es tan crecido mi mal. Sé ser tan caudalosas sus corrientes. Su origen no lo sé. que tiene el alma rendida. Y aunque tinieblas padezco en esta vida mortal.SIN ARRIMO Y CON ARRIMO Sin arrimo y con arrimo sin luz y a oscuras viviendo. Bien sé que suelo en ella no se halla. si hay bien o mal en mí. mas sé que todo origen de ella viene.. aunque es de noche. porque el amor da tal vida. que. aunque es de noche.

Esta invasión terrible c importuna de contrarios sucesos nos espera desde el primer sollozo de la cuna. Señor. pues aunque lo que espero no esperara. dirá alguno: «Blanda le sea». que el premio mereció. que la opinión vulgar es devaneo. en fin. Peculio propio es ya de la privanza cuanto de Astrea fue. en sus intentos temeroso. ¿Qué espera la virtud o qué confía? Ven y reposa en el materno seno de la antigua Romúlea. yo te amara. El que no las limare o las rompiere. ni el nombre de varón ha merecido. cuando regía con su temida espada y su balanza. cuyo clima te será más humano y más sereno. y en tal manera. ni subir al honor que pretendiere. el sosiego dulce y caro. para quererte el cielo que me tienes prometido. El ánimo plebeyo y abatido elija. al derramarla encima. donde no dexarás la mesa ayuno cuando te falte en ella el pecc raro o cuando su pavón nos niegue Juno. mi Dios. te temiera. Dejémosla pasar como a la fiera corriente del gran Betis cuando airado dilata hasta los montes su ribera. ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. que el corazón entero y generoso al caso adverso inclinará la frente antes que la rodilla al poderoso. muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido. y aunque no hubiera infierno. lo mismo que te quiero te quisiera. primero estar suspenso que caído. que al que esperó obstinada y locamente. muévenme tus afrentas y tu muerte. Aquél entre los héroes es contado. que si acortas y ciñes tu deseo dirás: «Lo que desprecio he conseguido. no quien le alcanza por vanas consecuencias del estado. Muéveme. muéveme ver tu cuerpo tan herido. No me tienes que dar porque te quiera. la maldad. Tú me mueves. cuando oprima nuestro cuerpo la tierra. que aunque no hubiera cielo. más coronas dio al prudente que supo retirarse. pues. ANÓNIMO (Siglo XVI) EPÍSTOLA MORAL A FABIO Fabio.» Más precia el ruiseñor su pobre nido 127 126 . Busca. la fortuna. Más triunfos. la tiranía del inicuo procede y pasa al bueno. Adonde por lo menos. como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro. tu amor. las esperanzas cortesanas prisiones son do el ambicioso muere y donde al más astuto nacen canas.ANÓNIMO (Siglo XVI) SONETO A JESÚS CRUCIFICADO No me mueve. El oro.

y la luz vuelve a arder. viendo como muero. que no perturben deudas ni pesares. sacra razón y pura. ¿Piensas acaso tú que fue criado el varón para rayo de la guerra. No imitemos la tierra siempre dura a las aguas del cielo y al arado. que no afecto los nombres ni la fama. perseguidor del oro y de la plata! Un ángulo me basta entre mis lares. que halagar lisonjero las orejas de algún príncipe insigne. 128 el otoño pasó con sus racimos. que nos envía las espigas del año y la hartura y la temprana pluvia y la tardía. para medir el orbe de la tierra y el cerco donde el sol siempre camina? ¡Oh. más sus quejas en el bosque repuesto y escondido. y pasaron sus carreras. que maciza las torres de cien codos del candido metal puro y luciente. un sueño breve. seco a la tarde? ¡Oh ciego desvarío! ¿Será que deste sueño me recuerde? ¿Será que pueda ver que me desvío de la vida viviendo. Esto tan solamente es cuanto debe 129 . De la pasada edad. si acabase. y en la fría región dura y desierta de aqueste pecho enciende nueva llama. de esplendor y de rayos coronada. ¿Qué es nuestra vida más que breve día do apenas sale el sol cuando se pierde en las tinieblas de la noche fría? ¿Qué más que el heno. y a la común materia se la entregue! Pasáronse las flores del verano. a dicha. aprisionado en el metal de las doradas rejas. y que está unida la cauta muerte al simple vivir mío? Como los ríos. que estaba muerta. antes que aquesta mies inútil siegue de la severa muerte dura mano. a mayores acciones es llamada y en más nobles objetos se termina. Así aquella que al hombre sólo es dada. de aprender a morir antes que llegue aquel forzoso término postrero. que en veloz corrida se llevan a la mar. que acepta el don y burla del intento el ídolo a quien haces sacrificios. Fabio. me despierta. ni la vid cuyo fruto no madura. ¡Pobre de aquel que corre y se dilata por cuantos son los climas y los mares. El soberbio tirano del Oriente. ¿y esperas? ¡Oh error perpetuo de la suerte humana! Las enseñas grecianas. apenas puede ya comprar los modos del pecar. Iguala con la vida el pensamiento. y callado pasar entre la gente. Casi no tienes ni una sombra vana de nuestra antigua Itálica. quien así lo entendiese cuánto yerra! Esta nuestra porción. a la mañana verde. augur de los semblantes del privado. para surcar el piélago salado. alta y divina. ías banderas del senado y romana monarquía murieron. pasó el invierno con sus nieves cano. Cese el ansia y la sed de los oficios. tal soy llevado al último suspiro de mi vida. ¡y nosotros a porfía en nuestro engaño inmóviles vivimos! Temamos al Señor. Triste de aquel que vive destinado a esa antigua colonia de los vicios. las hojas que en las altas selvas vimos cayeron. y no le pasarás de hoy a mañana.de pluma y leves pajas. seguir a quien me llama. ni quizá de un momento a otro momento. en la que espero sin ninguna noticia de mi hado? ¡Oh. Quiero. ¿qué me ha quedado? ¿O qué tengo yo. ella consigo mesma ruega a todos. un libro y un amigo. la virtud es más barata.

¡Cuan callada que pasa las montañas el aura. del cristal transparente y luminoso. que no es mi puerta de doblados metales fabricada. que aun el vicioso en sí propio le nota de molesto. y perfecta después. en las costumbres sólo a los mejores. dulce amigo. ven callada. No quiera Dios que imite estos varones que moran nuestras plazas macilentos. Sin la templanza. ni tampoco sea igual al de los dóricos cantores. y la ambición se ríe de la muerte. por ventura. honesto y leve. ¿Es. como sueles venir en la saeta. después le será el ciclo más propicio. Fabio. luego inaLeria acerba y desabrida. vana y pomposa. esos inmundos. huyo y me retiro de cuanto simple ame. ¿Y no serán siquiera tan osadas las opuestas acciones si las miro de más ilustres genios ayudadas? Ya. rompí los lazos. Flor la vimos primero hermosa y pura. 130 un estilo común y moderado. No te burles de ver cuánto confío. y mi albedrío con ella se compone y se concierta. La codicia en las manos de la suerte se arroja al mar. como si fuera plata neta. cuyas entrañas son infaustos y oscuros monumentos. atentos al aplauso común. 131 . sin presumir de roto y mal ceñido. Ven y verás al alto fin que aspiro antes que el tiempo muera en nuestros brazos. de la virtud infames histriones. tal la humana prudencia es bien que mida y dispense y comparta las acciones que han de ser compañeras de la vida. dulce y madura. Así. y algún manjar común. me muestra descubierta su esencia la verdad.Naturaleza al simple y al discreto. En el plebeyo barro mal tostado hubo ya quien bebió tan ambicioso como en el vaso múrino preciado. no en la tonante máquina preñada de fuego y de rumor. hagas conceto que pongo la virtud en ejercicio. el ardor atribuyas de este brío. Despreciar el deleite no es supuesto de sólida virtud. morada de la paz y del reposo. No sazona la fruta en un momento aquella inteligencia que mensura la duración de todo su talento. No resplandezca el oro y los colores en nuestro traje. que aun esto fue difícil a Epicteto. menos poderosa que el vicio la virtud? ¿Es menos fuerte? No la arguyas de flaca y temerosa. ambicioso y aparente! Quiero imitar al pueblo en el vestido. porque así te escribo. Basta al que empieza aborrecer el vicio y el ánimo enseñar a ser modesto. respirando mansamente! ¡Qué gárrula y sonante por las cañas! ¡Qué muda la virtud por el prudente! ¡Qué redundante y llena de ruido por el vano. Una mediana vida yo posea. Mas no podrás negarme cuan forzoso este camino sea al alto asiento. ni al arte de decir. trágicos. que no lo note nadie que lo vea. ¿viste tú perfeta alguna cosa? ¡Oh muerte!. y alguno tan ilustre y generoso que usó. la ira a las espadas. No.

pero a veces no podía y el blanco pie se mojaba. da tributo al mar potente. huye del mar. que en verte cerca del mar tengo celos de Neptuno. ninfa preciada. iba alegre y bulliciosa por la ribera arenosa que el mar con sus ondas baña. 132 y aunque más placer te sea. porque con doble tormento celos me da tu contento. Licio. y en verlas llegar huía. al cual en sufrimiento amador ninguno iguala. Deja la seca ribera do está el agua infructuosa. como estás de Licio huyendo. porque amor sabe desde que me hirió que para pena mayor me falta un competidor más poderoso que yo. Mas cotejando su mal con el gozo que ella había. Mas no veo en ti temor de congoja y pena tanta. suspendió allí su tormento mientras miraba el contento de su pulida zagala. entre la arena cogiendo conchas y piedras pintadas. y las ondas aguardaba. Galatea. el fatigado zagal con voz amarga y mortal de esta manera decía: «Ninfa hermosa. cuidados. desdeñosa del dolor que a Licio daña. muchos cantares diciendo con el son del ronco estruendo de las ondas alteradas. y tu peligro. no te vea jugar con el mar horrendo. Huye ya. no me hagas más penar. y mira que siento por ti dolores sobrados. que me es dolor importuno. dejando el suelo abundoso. del toro blanco engañada en la ribera del mar. porque ya está averiguado que si no es tu enamorado lo será cuando te vea. Junto al agua se ponía. Y el ordinario cuidado hace que piense contino de aquel desdeñoso alnado. Galatea. Causa mi triste cuidado que a mi pensamiento crea. En verte regocijada celos me hacen acordar de Europa. orilla el mar arrastrado visto aquel monstruo marino. Y está cierto.GASPAR GIL POLO (t 1591) CANCIÓN En el campo venturoso donde cou clara corriente Guadalaviar hermoso. guarda que no salga afuera alguna marina fiera enroscada y escamosa. Deja ahora de jugar. que bien sé por mi dolor que a quien no teme el amor 133 .

y al apacible sombrío de olorosas flores lleno do en el día más sereno. que el vengativo Cupido. como el ver que eres amada del que allí escribió tu nombre.ningún peligro le espanta. los nombres más celebrados de las ninfas y pastoras. Ven a la dulce floresta. no es enojoso el estío. hay allí fuente tan bella. pues el contentarme a mí 135 . en mil robles señalados. mas ¿qué tormento o pesar te puede. sólo espera que tú te laves en ella. Allí. porque huelgues de escucharlos. coger la olorosa flor y en clara fuente lavarse? Pluguiera a Dios que gozaras de nuestro campo y ribera. por bosques y prados. Huye los soberbios mares. donde haciendo alegre fiesta la más calurosa siesta con más deleite se pasa. No escuches dulces concentos. causar ser querida y no querer? Mas desprecia cuanto quieras a tu pastor. suele hacerlo de ofendido. No ser querida y amar fuera triste desplacer. verás cómo cantamos tan deliciosos cantares. en saber que escrita fuiste por el que siempre tuviste de tu memoria borrado. viéndose menospreciado. que para ser la primera entre todas. Si el agua te es placentera. Galatea. Mas seráte cosa triste ver tu nombre allí pintado. sino el espantoso estruendo con que los bravosos vientos con soberbios movimientos van las aguas revolviendo. ojalá tú lo probaras antes que yo lo dijera. que estando al abierto cielo el sol morena te para. sólo que en estas riberas cerca de las ondas fieras con mis ojos no te vea. En aqueste raso suelo a guardar tu hermosa cara no basta sombrero o velo. lo que no hace de grado. Y aunque mucho estés airada no creo yo que te asombre tanto verte allí pintada. que los más duros pesares suspendemos y engañamos. Ven conmigo al bosque ameno. podrás leer a todas horas. do natura no fue escasa. y porque más lo preciaras. yo haré que los pastores no digan cantos de amores. ven. ¿Qué pensamiento mejor orilla del mar hallarse que escuchar al ruiseñor. pues. Porque cuanto alabo aquí de su crédito lo quito. Ninfa. Y aunque quien pasa dolores 134 amor le fuerza a cantarlos. Guarte. de un gran cuidado. Y tras la fortuna fiera son las vistas más suaves ver llegar a la ribera la destrozada madera de las anegadas naves.

cuitada. buscas el agua de la fuente pura. FRANCISCO DE LA TORRE (1534-1594?) LA CIERVA Doliente cierva. no puede ser posible que le excusen los cielos. si ella no se lo estorbara. con vuestro mal sentida cuya muerte penosa no deja rastro de contenta vida. cuando pudieras librar el pecho herido de crudas llagas y memorias fieras. vuelve al valle donde 136 queda muerto tu amor. Vuelve. viviendo. tú con el fatigado aliento pruebas a rendir el espíritu doliente en la corriente de este valle amado. ausentes y queridos. en vano dando términos desdichados a tu suerte. que contigo la vida tuvo por bien perdida. cuerpo muerto lleno 137 . cuando de verde mirto y de floridas violetas. con mil mustios bramidos ensordecisteis la ribera umbrosa del claro Tajo. ¡ay!. que no dilatas la inclemente muerte. reclinando la beldad que la cruda mano esconde delante de la nube de la muerte. gozosa va con tu desdicha cuando cierva mortal. débil y decaída tu hermosura. del crudo amor vencido y maltratado. tierno acanto y lauro amado. Que el paso duro y fuerte. cuando las horas tristes. estás penando tu desangrado y dulce compañero. ya forzoso y terrible. que la mano dura que tu nevado pecho ha puesto en tal estrecho. el regalado y blando pecho pasado de veloz montero. permitiendo crudos astros que muera padeciendo las asechanzas de un montero crudo que te vino siguiendo por los desiertos de este campo mudo. vuestras frentes bellísimas ceñisteis. que con desdeñosa cara al triste dice que calle. con el cansado aliento que en el seno bello de la corriente sangre hinchado. no fue tampoco de tu amor querido.» Licio mucho más le hablara y tenía más que hablalle. Cuando por la espesura de este prado como tórtolas solas y queridas solos y acompañados anduvisteis. Morirás en su seno. que habiendo tan cruelmente padecido quieras vivir sin él.bastará para que a ti no te venga en apetito. que el herido lado de ponzoñosa y cruda yerba lleno. Mas. Volvió a sus juegos la fiera y a sus llantos el pastor. y de la misma manera ella queda en la ribera y él en su mismo dolor. que en tu sangriento pecho llevas. ¡ay!. rica y venturosa con vuestro bien. Agora el uno. Que el ciervo desangrado.

fueron un tiempo Itálica famosa. de una cierva doliente. en los ojos de aquellos cuyos despojos bellos son victorias del crudo amor furioso. errad por la espesura del monte que de gloria tan perdida no hay sino lamentar su desventura. ¡oh fábula del tiempo. aquí. y lastimosa reliquia es solamente 138 de su invencible gente. y miran tan confusos lo presente. ya reducido a trágico teatro. que voces de dolor el alma siente. casas. rodaron de marfil y oro las cunas. Del gimnasio y las termas regaladas leves vuelan cenizas desdichadas. que ahora son zarzales y lagunas. por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla. fábula un tiempo. allí fue templo. ante quien muda se postró la tierra que ve del sol la cuna y la que baña el mar. cambió la suerte voces alegres en silencio mudo. y caso agora. 139 . ya de laurel. pues ñeras hay. coronados los vieron los jardines. martirio fue de amor. pío. Sólo quedan memorias funerales donde erraron ya sombras de alto ejemplo. cesares murieron. ¡ay dolor!. triunfador Trajano. el alma congojosa. ya de jazmines. yace de lagartos vil morada. jardines. Aquí nació aquel rayo de la guerra. triunfo glorioso con que corona y premia dos amantes que del siempre rabioso trance mortal salieron muy triunfantes. Fabio. quien solía ser ornamento de la selva umbrosa. las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron. gran padre de la patria. también vencido. Aquí de Cipión la vencedora colonia fue. el bello seno agonizando. de Silo peregrino. RODRIGO CARO (1573-1647) A LAS RUINAS DE ITÁLICA Estos. honor de España. está el desnudo luchador? ¿Dónde está el atleta fuerte? Todo despareció. Aquí de Elio Adriano. al agonía de la muerte rendida. de todo apenas quedan las señales. felice. mustio collado. cuya afrenta publica el amarillo jaramago. tú. impío honor de los dioses.de desden y de espanto. este llano fue plaza. gaditano. cuya muerte gloriosa. quebrantada y mustia. de Teodosio divino. Canción. Este despedazado anfiteatro. mas aun el tiempo da en estos despojos espectáculos fieros a los ojos. que la dura flecha del cazador dejó sin vida. La casa para el César fabricada ¡ay!. que ves ahora campos de soledad. representa cuánta fue su grandeza y es su estrago! ¿Cómo en el cerco vagó de su desierta arena el gran pueblo no suena? ¿Dónde.

tal genio o religión fuerza la mente de la vecina gente. Muestra de su sepulcro algunas señas. a quien no valieron justas leyes. tu mártir y prelado. les do y consagro. renuevan el gemido mil sombras nobles de su gran ruina: ¡tanto aún la plebe a sentimiento inclina! Esta corta piedad que. agradecido huésped. Roma. Fabio. ¡oh patria de los dioses y los reyes! Y a ti. así a su antiguo muro. hoy vastas soledades.y aun las piedras que de ellos se escribieron. Goza en las tuyas sus reliquias bellas para envidia del mundo y sus estrellas. que aún se ve el humo aquí. ¡ay!. a tus sagrados manes debo. no la muerte. ni por sabia a ti. a quien queda el nombre apenas. se ve la llama. yacer tendidas. que vea el cuerpo santo de Geroncio. basta el presente. permíteme. y el claro nombre oído de Itálica. si lastimosa. Itálica famosa. pon atenta la vista en luengas calles destruidas. mira mármoles y arcos destrozados. Así a Troya figuro. . ni a ti por fuerte. dice. emulación ayer de las edades. piadosa 140 usura a tierno llanto. pero mal pido el único consuelo de todo el bien que airado quitó el cielo. eco reclama «Itálica» en la hojosa selva que se le opone. sí lloroso don han admitido las ingratas cenizas. si tú no lloras. aun se oyen llantos hoy. y a ti. fábrica de Minerva. que refiere admirada que en la noche callada una voz triste se oye que llorando. «Cayó Itálica». mira estatuas soberbias que violenta Némesis derribó. hoy ronco acento. hoy cenizas. y cavaré con lágrimas las peñas que ocultan su sarcófago sagrado. Mas ¿para qué la mente se derrama en buscar al dolor nuevo argumento? Basta ejemplo menor. y lastimosa. sabia Atenas. resonando «Itálica». y ya en alto silencio sepultados sus dueños celebrados. de que llevo dulce noticia asaz. que no os respetó el hado. Tú.

SIGLO DE ORO (Siglo XVII) .

desdenes. pues me matan la esperanza. ¿Quién me causa este dolor? ¡Amor! ¿Y quién mi gloria repuna? ¡Fortuna! ¿Y quién consiente mi duelo? ¡El cielo! De este modo yo recelo morir deste mal extraño. fortuna y el cielo. ¿quién le alcanza? ¡Mudanza! Y sus males. pues se aunan en mi daño amor.MIGUEL DE CERVANTES (1547-1616) OVILLEJOS ¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! ¿Y quien aumenta mis duelos? ¡Los celos! ¿Y quién prueba mi paciencia? ¡Ausencia! De este modo en mi dolencia ningún remedio me alcanza. ¿quién los cura? 145 . ¿Quién mejorará mi suerte? ¡La muerte! Y el bien de amor. celos y ausencia.

¿Qucréislo ver? Miradlo enamorado. que. caló el chapeo. Roma triunfante en ánimo y nobleza. porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne. señor. miente.» «Anda. lo posible aún no me den. Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto cuanto dice voacé. en lo cerrado salida y en el traidor lealtad. Apostaré que el ánima del muerto por gozar este sitio hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente. salud en la enfermedad. en mi dolencia. fuese y no hubo nada. si el amo y escudero o mayordomo son tan rocines como Rocinante?» LUIS DE GONGORA (1561-1627) BUSCO EN LA MUERTE LA VIDA ANGÉLICA Y M E D O R O Busco en la muerte la vida. requirió la espada miró al soslayo. seor soldado. Pero mi suerte. mudanza y locura. tan delgado?» «Porque nunca se come.» «Metafísico estáis. con el cielo ha estatuido. 146 En un pastoral albergue que la guerra entre unos robles lo dexó por escondido 147 . y se trabaja. DIALOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describí lia. que estáis muy mal criado. ¡oh gran Sevilla!. y que es mancilla que esto no dure un siglo.» «No es bastante. pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. esta riqueza? Por Jesucristo vivo. ¿Cómo me he de quejar. cuando los remedios son muerte.» «¿Es necedad amar?» «No es gran prudencia. de quien jamás espero algún bien. cada pieza vale más de un millón.» Y luego.» «Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?» «No me deja mi amo ni un bocado. en la prisión libertad.» «Es que no como. Y el que dijere lo contrario. Rocinante.» «Asno se es de la cuna a la mortaja.» «Quejaos del escudero. «¿Cómo estáis. incontinente.¡Locura! De este modo no es cordura querer curar la pasión. pues lo imposible pido.

Limpíale el rostro. su beldad y un reino en dote. mas ella sus velos rompe para ligar sus heridas.o lo perdonó por pobre. hija de padres traidores. Blando heno en vez de pluma para lecho les compone. no porque al moro conoce. al pío ruego cortésmente corresponde. Amor le ofrece su venda. fuerzas dobles. Del palafrén se derriba. Llegaron temprano a ella do una labradora acoge un mal vivo con dos almas. do la paz viste pellieo y conduce entre pastores ovejas del monte al llano y cabras del llano al monte. Los últimos nudos daba 148 cuando el cielo la socorre de un villano en una yegua que iba penetrando el bosque. simple bondad. A su cabana los guía. ya despide el primer golpe centellas de agua. hueco tronco de alcornoque. que sin clavarle Amor flecha le coronó de favores. y le entregan. cuando menos. Las venas con poca sangre. mal herido y bien curado. contando de las palomas Í49 . Yerbas le aplica a sus llagas. Humilde se apea el villano y sobre la yegua pone un cuerpo con poca sangre. los rayos del sol perdonen. segunda envidia de Marte. Ya es herido el pedernal. cuyos dedos desta vida fueron dioses. bien como abejas. que si no sanan entonces en virtud de tales manos lisonjean los dolores. una piedad mal nacida entre dulces escorpiones. primera dicha de Adonis. Corona un lascivo enjambre de cupidillos menores la choza. restituyen a Medoro salud nueva. sin ver por dónde. pues. los ojos con mucha noche. y la mano siente al Amor que se esconde tras las rosas. sino por ver que la yerba tanta sangre paga en flores. ya le entra. una ciega con dos soles. Enfrénanle de la bella las tristes piadosas voces. lo halló en el campo aquella vida y muerte de los hombres. Las manos. Escondióse tras las rosas. que la muerte va violando sus colores. se alberga un dichoso joven. pero con dos corazones. ¡Qué de nudos le está dando a un áspid la envidia torpe. que el sol deja su horizonte y el humo de su cabana le va sirviendo de norte. que los firmes troncos mueven y las sordas piedras oyen. ¡oh piedad!. Ya le regala los ojos. y la que mejor se halla en las selvas que en la corte. que será tálamo luego do el garzón sus dichas logre. porque labren sus arpones el diamante del Catay con aquella sangre noble.

Choza. Trescientos Zenetes eran deste rebato la causa. otro Angélica responde. bañen mis ojos la cama que ella me será también. No hay verde fresno sin letra. señor. con jazmines si lo coge. no salir es cobardía. y ellas al enamorado. música los ruiseñores. sin vos. si lo abrocha. de las locuras del conde. ni blanco chopo sin mote. pues. 150 contestes destos amores. campo de batalla. el cielo os guarde. vuela el cabello sin orden. que en los brazos de su dama oyó el militar estruendo de las trompas y las cajas. las adargas avisaron a las mudas atalayas. Desnuda el pecho anda ella. tan amante como amada. viéndole tomar la espada. Todo sirve a los amantes. su vestido espira olores. plumas les baten veloces. y con el alma y la vida a una gallarda africana. los fuegos a las campanas. las atalayas los fuegos. tálamo y lecho. si puede. ingratitud es dejalla. Cuevas do el silencio apenas deja que sombras las moren.los arrullos gemidores! ¡Qué bien la destierra Amor. que los rayos de la luna descubrieron las adargas. porque el caso no se infame y el lugar no se inficione! Todo es gala el africano. si un valle Angélica suena. profanan con sus abrazos a pesar de sus horrores. Tórtolas enamoradas son sus roncos atambores y los volantes de Venus sus bien seguidos pendones. Los troncos les dan cortezas en que se guarden sus nombres mejor que en tablas de mármol o que en láminas de bronce. Los campos les dan alfombras. 151 . ROMANCE Servía en Oran al rey un español con dos lanzas. y no se vaya por pies la hermosura del orbe. airecillos lisonjeros. el lunado arco suspende y el corvo alfange depone. Espuelas de honor le pican y freno de amor le para. haciendo la cuerda azote. El pie calza en lazos de oro porque la nieve se goce. con quien estaba una noche cuando tocaron al arma. es con claveles. tan noble como hermosa. Del cuello pendiente ella. con lágrimas y suspiros íe dice aquestas palabras: «Salid al campo. los árboles pabellones. si no son murmuradores. la apacible fuente sueño.

En Tremecén me crié con mi madre y mis parientes después que murió mi padre. El cautivo.Vestios. pues mi llanto no os ablanda. aquel español de Oran un suelto caballo prende. licencia para que salga al rebato en vuestro nombre. si la causa lo consiente. corsario de tres bajeles. que por el campo buscaban. con razones le pregunta comedidas y corteses de sus suspiros la causa. entre lo rojo lo verde. que el general os aguarda. de una berberisca noble y de un turco matasiete. Triste camina el alarbe. que es uno que ha cautivado.» Viendo el español brioso cuánto le detiene y habla. sin excusarlo. Concededme. Admirado el español de ver cada vez que vuelve que tan tiernamente llore quien tan duramente hiere. vaya a los moros el cuerpo. yo os hago a vos mucha sobra y vos a él mucha falta. porque más cerca muriese. que tenéis de acero el pecho y no habéis menester armas. por tu espada y por tu trato me has cautivado dos veces. Bien podéis salir desnudo. y en vuestro nombre combata. y débote la respuesta por quien soy y por quien eres. 152 de cuatro espuelas herido. y lo más bajo que puede ardientes suspiros lanza y amargas lágrimas vierte. Yo nací en Gelves el año que os perdisteis en los Gelves. dueña mía. cuando no de las crueles. obedece.» ENTRE LOS SUELTOS CABALLOS. Preguntado me has la causa de mis suspiros ardientes. le dice así: «Mi señora tan dulce como enojada. porque con honra y amor yo me quede. hija al fin destas arenas engendradoras de sierpes. y a su piadosa demanda satisface desta suerte: «Valiente eres. Entre los sueltos caballos de los vencidos Zenetes. una dama de lina i e de los nobles Melioneses: Extremo de las hermosas. capitán. y quede con vos el alma. que cuatro vientos lo mueven. como tal. capitán de cien Zenetes. 153 . y cortés como valiente. En el ligero caballo suben ambos. por sus relinchos lozano y por sus cernejas fuerte para que lo lleve a él y a un moro cautivo lleve. Junto a mi casa vivía. cumpla y vaya. y él parece. salid apriesa.

dichosamente padeces.» ANDE YO CALIENTE. Cada vez que la miraba salía el sol por su frente.» Conmovido el capitán de las lágrimas que vierte. noble capitán valiente. y apenas vide trocada la dureza desta sierpe. que paren sus males quiere. Esta. y por el suelo postrado. mira si es razón que llore tantos males juntamente.Era tal su hermosura. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías. con palabras me requiere que su crueldad perdone y de su beldad me acuerde. con tal que cuando la veas pido que de mí te acuerdes. 155 . Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como pildoras dorados. tiernas redes. le dice. Juntos así nos criamos. parando el veloz caballo. y ríase la gente. que cupiera alma tan tierna en pecho tan duro y fuerte? Si eres del Amor cautivo. que ganas más con librarme que ganaste con prenderme. mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno. 154 que me pedirán por robo lo que entendí que era suerte.» Apeóse del caballo. Alá se quede contigo y te dé victoria siempre para que extiendas tu fama con hechos tan excelentes. es la causa que a llanto pudo moverme. ¿Quién pudiera imaginar viendo tus golpes crueles. y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente. y el moro tras él desciende. cuando tú me cautivaste: mira si es bien que lamente. español. que se hallaran claveles más ciertos en sus dos labios que en los dos floridos meses. y ríase la gente. y Amor en nuestras niñeces hirió nuestros corazones con arpones diferentes. de tantos rayos vestido cuantos cabellos contiene. y si como dices amas. mientras el plomo en las suyas libertades y desdenes. ya la razón sujeta. Anda con Dios. «Vivas mil años. sufre y ama y vivirás si lo hicieres. si adoras como refieres. Ande yo caliente. desde aquí puedes volverte. Y no quiero por rescate que tu dama me presente ni las alfombras más finas ni las granas más alegres. le dice. «Gallardo moro. Labró el oro en mis entrañas dulces lazos. Mas. la boca a sus pies ofrece.

hoy viuda y sola y ayer por casar. 157 156 . yo conchas y caracoles entre la menuda arena. y ríase la gente. madre. orillas del mar.que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente. En llorar conviertan mis ojos de hoy más el sabroso oficio del dulce mirar. y ríase la gente. do se junten ella y él. y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuente. No me pongáis freno ni queráis culpar. escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente. Dexadme llorar. Dexadme llorar. LA MAS BELLA NIÑA La más bella niña de nuestro lugar. Busque muy enhorabuena el mercader nuevos soles. pues que no se pueden mejor ocupar yéndose a la guerra quien era mi paz. que lo uno es justo. Orillas del mar. Pues Amor es tan cruel. y me cautivastes de quien hoy se va y lleva las llaves de mi libertad. Si me queréis bien no me hagáis mal. Cuando cubra las montañas de plata y nieve el enero. viendo que sus ojos a la guerra van. y la espada sea mi diente. y ríase la gente. sea mi Tisbe un pastel. tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas. tan largo el penar. a su madre dice que escucha su mal: Dexadme llorar. que yo más quiero pasar de Yepes a Madrigar la regalada corriente. orillas del mar. y ríase la gente. y ríase la gente. Pues me distes. en tan tierna edad tan cor Lo el placer. que de Píramo y su amada hace tálamo una espada. harto peor fue morir y callar. lo otro por demás. Pase a media noche el mar y arda en amorosa llama Leandro por ver su dama.

orillas del mar. y las dos primillas Marica y la Tuerta. llorar. no irás tú a la amiga ni yo iré a la escuela. Y una caperuza con muchas almenas. Y si quiere madre dar las castañetas.» Y yo de papel haré una librea. que trujo el vecino cuando fue a la feria. HERMANA MARICA. darános un cuarto. «No me aprovecharon. veremos la iglesia. con lo que le cuelga. mañana. Compraremos del (que nadie lo sepa) chochos y garbanzos para la merienda. y la saya buena. vayanse. que me dio la Pascua mi señora agüela. 158 calza de estameña. Iremos a misa. y no dará voces viendo marchitar los más verdes años de mi mocedad? Dexadme llorar. Pondráste el corpino. Y el estadal rojo.Dexadme. Vayanse las noches. Y en la tardecica en nuestra plazuela. sayo de palmilla. pues ido se han los ojos que hacían los míos velar. mi tía la ollera. pondré por penacho las dos plumas negras del rabo del gallo 159 . aunque tenga el pecho como un pedernal. orillas del mar. toca y albanega. ¿quién no llorará. que es fiesta. orillas del mar. porque bien parezca. Y si hace bueno traeré la montera. y a mí me pondrán mi camisa nueva. con las dos hermanas Juana y Madalena. Y al son del adufe cantará Andregüela. y no vean tanta soledad después que en mi lecho sobra la mitad. teñida de moras. mi madre. jugaré yo al toro y tú a las muñecas. Hermana Marica. Dulce madre mía. podrás tanto dello bailar en la puerta. las yerbas. cabezón labrado. Dexadme llorar.

a mis demandas respuesta. dos hilos por riendas. las bellaquerías detrás de la puerta. con dos borlas blancas en sus trenzaderas. Dame ya. Y entraré en la calle haciendo corvetas yo y otros del barrio.» En esto se descubrieron de la religión seis velas y el cómitre mandó usar al forzado de su fuerza. tráeme nuevas de mi esposa. Jugaremos cañas junto a la plazuela porque Barbolilla salga acá y nos vea. y dime si han sido ciertas las lágrimas y suspiros que me dice por sus letras. coronadas y soberbias. Porque algunas veces hacemos. sin duda alguna que es muerta. que son más de treinta. pues he vivido diez años sin libertad y sin ella. pues no me respondes. la que suele darme tortas con manteca. Barbóla. Y en mi caballito pondré una cabeza de guadamecí. yo y ella. porque si es verdad que llora mi cautiverio en tu arena. pero. un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son 160 161 . a nadie matarán penas. aunque no lo debe ser. Y en la caña larga pondré una bandera.* famosa playa serena. bien puedes al mar del Sur vencer en lucientes perlas. sagrado mar de España. sagrado mar. la hija de la panadera. si es verdad que las aguas tienen lenguas. que bien puedes.que acullá en la huerta anaranjeamos las Carnestolendas. ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra. EL FORZADO Amarrado al duro banco de una galera turquesa. siempre al remo condenado. pues que yo vivo en su ausencia. teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias! pues eres tú el mismo mar que con tus crecientes besas las murallas de mi patria. del remo y de la cadena: «¡Oh.

en humo. 162 163 . ni este río corre fiera. oh sierras encumbradas. vuela ave. mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lirio bello. gran rey de Andalucía. siguen más ojos que al clavel temprano. ¡nunca merezcan mis ausentes ojos ver tus muros. de arenas nobles. ni al bien mayor de la espaciosa tierra. ya que no doradas! ¡Oh fértil llano. el sol relumbra en vano. dejan la sombra. el ramo y la hondura. cuando a cada cual de ellos más le agrada fresca cueva. para escuchar el dulce canto de aquel que de Estrimón en la espesura los suspendía cien mil veces. oh flor de España! LOPE DE VEGA (1562-1635) CANCIÓN ¡Oh libertad preciosa. pece nada. árbol verde. oh torres coronadas de honor. tus torres y tu río. tanto por plumas cuanto por espadas! Si entre aquellas ruinas y despojos que enriquece Genil y Darro baña tu memoria no fue alimento mío. de gallardía! ¡Oh gran río. antes que lo que fue en tu edad dorada oro. en polvo. en nada. más rica y más gozosa que el precioso tesoro que el mar del sur entre su nácar cierra. que privilegia el cielo y dora el día! ¡Oh siempre gloriosa patria mía. cual yo. cristal luciente. de majestad. y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello. goza cuello. cabello. oh patria. en sombra. por cogeüo. oro bruñido. mientras a cada labio. y aunque en la fuerza sea del estío al viento mi querella encomendada.SONETOS Mientras por competir con tu cabello. clavel. no comparada al oro. mas tú y ello juntamente en tierra. a compasión movidos de mi llanto. Ni en este monte. arroyo frío. labio y frente. tu llano y sierra. de quien con atención no sea escuchada la triste voz del triste llanto mío. ¡Tanto puede mi mal y pudo su dulzura! A CÓRDOBA ¡Oh excelso muro. no sólo en plata o viola troncada se vuelva. lirio. este aire.

que. paz. gozo la gloria y libertad que tengo. señor exento desta montaña y prado. venzo. llevan por inciertas vías. en ti sola se anida oro. melosas uvas cojo. al tiempo que las ramas desenlaza el caluroso estío. el arena y agua arrojas. y cuando el sol dorado muestra sus fuerzas graves. con las vidas y famas. No me da descontento el hábito costoso que de lascivo el pecho noble infama. y suena en la espesura el tenebroso canto de los nocturnos hijos de la tierra. de gualda y roja sangre matizada. es mi dulce sustento del campo generoso estas silvestres frutas que derrama. que algún rey la envidiara. donde verá por mi dichosa historia quien más leyere en ella que es dulce libertad lo menos della. al sueño el pecho inclino 164 debaxo un sauce o pino. bullendo. Yo. y con libre albedrío lloro el ajeno mal y canto el mío. Cuando la aurora baña con helado rocío de aljófar celestial el monte y prado. a dar el nuevo pasto a mi ganado. fuente clara. estos cristales puros. y de ti. mi regalada cama. y la endrina de color morada. riberas de este río. la temerosa cuenta del cuidadoso rey me representa. y de color de rosa la cermeña olorosa tengo. aquí de la enramada parra que al olmo enlaza. conquistado en el mundo. sangre y guerra. de blandas pieles y hojas. triunfo y resisto la flecha. Soberbio pensamiento jamás ha derribado la vida humilde y pobre que sostengo.con armas. las duras penas mías trocaron en la gloria que en libertad poseo. el arco. que el mar apartas y a tu bien nos llamas. Aquí la verde pera con la manzana hermosa. oyendo el son de las parleras aves o ya gozando el aura donde el perdido aliento se restaura. con siempre igual deseo. al pie de aquesta sierra con rústicas palabras mi ganadillo cuento y el corazón contento del gobierno de ovejas y de cabras. el fuego. paz dulce. 165 . la pozoña. salgo de mi cabana. membrillos que coronan este río. bien. Cuando a las manos vengo con el muchacho ciego. tesoro. principio de mis dulces días. pues. Cuando la noche oscura con su estrellado manto el claro día en su tiniebla encierra. haciendo rustro embisto. aquellas tres hermanas que nuestro humano velo texiendo. gloria y vida! Cuando de las humanas tinieblas vi del cielo la luz. y en cantidad recojo. amor profundo.

Ni temo al poderoso ni al rico lisonjeo. haciendo la cuenta con su humildad. al aire. ocupado en mi rústico ejercicio. Señales son del juicio ver que todos le perdemos. en prado.sustentos pobres. adonde lo más es menos. Entiendo lo que me basta. carne sabrosa y tierna. dixo un filósofo. que el grande y el pequeño somos iguales lo que dura el sueño. Sólo sé que no sé nada. pan blanco de aquel día. A MIS SOLEDADES VOY. De cuantas cosas me cansan. y lo creo. ¡No sé qué tiene la aldea donde vivo y donde muero. porque en él y en mí contemplo. ni me tiene envidioso la ambición y el deseo de ajena gloria ni de fama eterna. de mis soledades vengo. formando torres de esperanza al viento. o tantos que nacen sabios es porque lo dicen ellos. que los que no son dichosos. pero con falso argumento. ni soy camaleón del que gobierna. halla un pastor con hambre fatigado. pero bien seguros. porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos! 166 Ni estoy bien ni mal conmigo. su locura en su arrogancia. El dirá que yo lo soy. mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo. de desdichado me precio. 167 . viva y muera sediento por el honroso oficio. ¿cómo pueden ser discretos? No puede durar el mundo. A mis soledades voy. No me precio de entendido. y solamente no entiendo cómo se sufre a sí mismo un ignorante soberbio. Estése el cortesano procurando a su gusto la blanda cama y el mejor sustento. al sol y al hielo. fáciímente me defiendo. O sabe naturaleza más que supo en otro tiempo. porque dicen. pero no puedo guardarme de los peligros de un necio. que suena a vidrio quebrado y que ha de romperse presto. que más vale pobreza en paz que en guerra mísera riqueza. La diferencia conozco. mi humildad en su desprecio. y goce yo del suelo. Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo. vino aromatizado. que humildad y necedad no caben en un sujeto. unos por carta de más otros por carta de menos. en fuente fría. bese la ingrata mano del poderoso injusto.

y entre las olas sola! ¿Adonde vas perdida? ¿Adonde. nunca. Dos polos tiene la tierra. Oigo tañer las campanas. ni pascua dieron. sin velas desvelada. de mis soledades vengo. mayor en las congojas. Virtud y filosofía peregrinan como ciegos. te engolfas? Que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas. entre peñascos rota. ni pretensiones. cuando quieren escribir piden prestado el tintero. bien haya quien los hizo. Sin ser pobres ni ser ricos. te apartas animosa de la vecina tierra. ni pleitos. como yo. cuentas ni cuentos.. ¿A quién no dará cuidado. y no me espanto. no los despiertan cuidados. En dos edades vivimos los propios y los ajenos: la de plata los extraños y la de cobre los nuestros. si es español verdadero. universal movimiento. Ni murmuraron del grande. con las prendas de su honor han trocado los efectos. a mis soledades voy. Igual en las fortunas. la mejor vida el favor. la mejor sangre el dinero. Advierte que te llevan a dar entre las rocas 169 .tal la pusieron los hombres que desde entonces no ha vuelto. Mirando estoy los sepulcros cuyos mármoles eternos están diciendo sin lengua que no lo fueron sus dueños. porque solamente en ellos de los poderosos grandes se vengaron los pequeños! Fea pintan a la envidia. aunque puedo. afirmaron parabién. el uno se lleva al otro.. pequeña en las defensas. yo confieso que la tengo de unos hombres que no saben quién vive pared en medio. ver los hombres a lo antiguo y el valor a lo moderno? Dixo Dios que comería su pan el hombre primero con el sudor de su cara por quebrar su mandamiento. y algunos inobedientes a la vergüenza y al miedo. POBRE BARQUILLA MÍA. sin tratos. ¡Oh. y al ñero mar te arrojas. Como las altas naves. 168 Sin libros y sin papeles. que en lugar de tantas cruces haya tantos hombres muertos. tienen chimenea y huerto. Con esta envidia que digo y lo que paso en silencio. incitas a las ondas. ¡Pobre barquilla mía. ni ofendieron al pequeño. llorando van y pidiendo. di.

ni se estima la perla hasta dejar la concha. que por la tierra propia nunca el peligro es mucho adonde el agua es poca. la tierra en perspectiva. saliendo desdichadas. nunca del mar temiste las iras procelosas. Cuando por las riberas andabas costa a costa. yo la llamaba esposa. a la playa arenosa mojado me sacabas. Esposo me llamaba. Ya los valientes rayos de la vulcana forja. Contenta con tus redes. 171 . más peces te llenaban que ella lloraba aljófar. ni velas de mentiras. Segura navegabas. pero vivo. Pasaron ya los tiempos cuando. naufragio de las honras. perdido el rumbo. del mar incultas orlas? ¿En qué celajes fundas que es bien echar la sonda. ni remos de lisonjas. No quieras que yo sea. cautelosa. barquilla? Vuelve. abrasan pobres chozas. el céfiro bullía y suspiraba aromas. ¿qué sirve fama heroica? Que nunca desdichados sus pensamientos logran. Dirás que muchas barcas con el favor en popa. Al bello sol que adoro enjuta ya la ropa. del árbol alta copa. nos daba una cabana la cama de sus hojas. erraste la derrota? 170 Si te sepulta arena. Para los altos mares no llevas.de la soberbia envidia. salpicando estrellas. ¿Quién te engañó. Ya fieros huracanes tan arrogantes soplan que. lamiendo rosas. en vez de torres altas. por tu soberbia pompa. ¿Qué importa que te ciñan ramas verdes o rojas. vuelve la proa: que presumir de nave fortunas ocasiona. del sol la frente mojan. No mires los ejemplos de las que van y tornan. Faetonte de barqueros que los laureles lloran. que en selvas de corales salado césped brota? Laureles de la orilla solamente coronan navios de alto bordo que jarcias de oro adornan. Verdad es que en la patria no es la virtud dichosa. ¿Qué jarcias te entretejen? ¿Qué ricas banderolas azote son del viento y de las aguas sombra? ¿En qué gavia descubres. cuando. volvieron venturosas. ¿qué importa? Cuando de rojo nácar se afeitaba la aurora. que a muchas ha perdido la dicha de las otras.

CENA DE ISIDRO Y MARÍA DE LA CABEZA (Fragmento del «Isidro») Llegó a su casa contento. Como amigo y jornalero. porque en barro quebradizo nunca acónito se dio. sino alegre. Mi honesto amor te obligue. bien puede estar a su mesa. las manos han de temblar. la envidia. más pura y más hermosa. que no es digna victoria para quejas humanas ser las deidades sordas. que no me escuchas. Pórsena de barro hizo la vajilla en que comió. desta Agatocles se honró.parándose de envidia la celestial antorcha. Pero la vida es corta: viviendo. ¿cuándo mejor le va a quien le dio el necesario bien el cielo con mano corta. 172 rica en casa que Dios vive.. pace el animal el yero primero que su señor: que en casa del labrador quien sirve come primero. sabrosa por el sudor. que esa fue larga también? Más que el soberbio Epicuro toma el sustento seguro el pobre en la mesa escasa: que no entra daño en la casa del que duerme en suelo duro. Y pues el contento importa. ¡ay!. la muerte nos divorcia. Sin pleito. Sonaba la olla al fuego con la hortaliza y la vaca. Isidro a los bueyes luego ata el sustento a una estaca. Mas. todo falta. y en dulce paz reposas. Si con eternas plantas las fixas luces doras. contándoles los bocados. la pobre cena apercibe. muriendo. no desdeñosa y baldía. inútiles escotas. Pudo Alejandro envidiar. Salió.. y más con tales abrazos. y aliviando de embarazos. ¡ay de la pobre barca que en lágrimas se ahoga! Quedad sobre la arena. ¡oh dueño de mi barca!. 173 . a quien todo pesa. Y cuando igualmente amados. falta de regalo y llena de conformidad y amor. merezca que le pidas al bien que eterno gozas que adonde estás me lleve. Diole en viéndole los brazos. que no es justo desear más de lo que es menester. comen así dos casados. que no ha menester velas quien a su bien no torna. donde esperaba María. si en oro se ha de beber. sin disgusto. en fin. el rostro atento a ver si Isidro venía. todo sobra. y mientras ella la saca. la pobre cena de aquel rico labrador.

que opuesto al muro de Bctulia en vano. 175 ¡DUERME. ya veis que no tengo con qué guardarlo: ángeles divinos que vais volando. y regala a su María de la pobreza que había. que se duerme mi niño. ¡tened los ramos! El niño divino. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano. el rancio queso y membrillo. viene el postre y la camuesa. en fin. sosegar quiere un poco del tierno llanto. que está cansado de llorar en la tierra por su descanso. la mesa. No se van a descansar sin dar gracias del sustento: que del ordinario aumento se las comienzan a dar los dos con igual contento. las grandezas de los reyes Fabricio menospreciaba. pues. ¡tened los ramos! SONETOS JUDIT Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano. con mano desnuda coge de la pura fuentecüla. MI NIÑO! Pues andáis en las palmas ángeles santos. que se duerme mi niño. despidió contra sí rayos al cielo. no le hagáis ruido. que se duerme mi niño. Cena. y en un limpio canastillo se levanta. que se duerme mi niño. Con estas estrechas leyes. que la hambre cesa. Ya.Al pobre jamás le encoge tocar la dorada orilla: que el agua limpia y sencilla. ¡tened los ramos! 174 . isidro ufano. y el cónsul Serrano andaba tras el arado y los bueyes. convertido en hielo. ¿cuántas mayores se deben a quien de gracias sustenta? Palmas de Belén que mueven airados los furiosos vientos que suenan tanto. en fin. Que si al huésped que aposenta se dan gracias tras la cuenta a quien intereses mueven. ¡tened los ramos! Rigurosos hielos le están cercando. corred más paso. descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible. que el amor es cortesano y virtud la cortesía.

tiene el vellocino pardo. cuánto fueron mis entrañas duras. PASTOR. que a mi puerta. mayoral extraño. Pastor. liberal. ¡Cuántas veces el ángel me decía: «Alma. tú. suelta la prenda que en el alma adoro perdida por tu bien y por mi daño. espera. mortal. pues te confieso por mi amor y dueño. y verásle si a mi choza viene: que aún tienen sal las manos de su dueño. pues. el fuerte arnés afea los vasos y la mesa derribada. pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh. Si piensas que no soy su dueño. enojado. duermen las guardas que tan mal emplea. triste. pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! 176 VARIOS EFECTOS DEL AMOR Desmayarse. beber veneno por licor suave. ofendido. y escucha mis cuidados. valiente. pues otro tienes tú de igual decoro. Ponle su esquila de labrado estaño. y no le engañen tus collares de oro. Huir el rostro al claro desengaño. tierno. centro y reposo. áspero. Oye. difunto. respondía. Pero. la casta hebrea con la cabeza resplandece armada. ¿cómo te digo que me esperes. esquivo. 177 . y sobre la muralla. Pastor. Suelta mi manso. estar furioso. hermosura soberana. atreverse. olvidar el provecho. encrespado. amar el daño. QUE MI AMISTAD PROCURAS? ¿Qué tengo yo. que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue. vivo. verás con cuánto amor llamar porfía!» ¡Y cuántas. toma en albricias este blanco toro que a las primeras yerbas cumple un año. leal. no te espante el rigor de mis pecados. que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño. que hiciste cayado dése leño en que tiendes los brazos poderosos. Alcino. QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS. asómate agora a la ventana. MAYORAL EXTRAÑO. alentado. traidor. coronada del pueblo de Israel. satisfecho. Jesús mío. y la palabra de seguir empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos. «Mañana le abriremos». cubierto de rocío. no hallar. cobarde y animoso. pues tan amigo de rendidos eres. altivo. y los ojuelos tiene como durmiendo un regalado sueño. que por amores mueres. vuelve los ojos a mi fe piadosos. si estás para esperar los pies clavados? ¿QUE TENGO YO. Si pides señas. para lo mismo responder mañana! SUELTA MI MANSO. fugitivo. humilde.Vertido Baco. suelta. receloso. fuera del bien. mostrarse alegre.

no hay cosa en los cuartetos que me espante. mudos están los males. sueño. que nacieron antes para llorar que para ver. que blandos hallan en los cerros duros. de sosiego los tienes ignorantes. y aún sospecho que estoy los trece versos acabando: contad si son catorce. y está hecho. y sus peñas. Tú. solas. en mi vida me he visto en tal aprieto. Cuidados veladores hacen inobedientes mis dos ojos a la ley de las horas. y tanto. y a su modo también se duerme el río. sueño blando y suave. pues fin con este verso le voy dando. ni dar paz a mis enojos. de tal manera. que al morir el día con luz enferma vi que permitía el sol que le mirasen en poniente. Con pies torpes al punto. burla burlando van los tres delante. mas si me veo en el primer terceto. Por el primer terceto voy entrando.creer que un cielo en un infierno cabe. sino por muda imagen de la muerte. cayó de las estrellas blandamente la noche. dar la vida y el alma a un desengaño: esto es amor. no hay cuidado que hable. catorce versos dicen que es soneto. no han podido vencer a mis dolores las noches. 179 . Ya estoy en el segundo. duermen ya entre sus montes recostados los mares y las olas. y en todos los mortales yace la vida envuelta en alto olvido. ciega y fría. tras las pardas sombras mudas. Escondieron las galas a los prados y quedaron desnudas estas laderas. SONETO DE REPENTE (De «La niña de Plata») Un soneto me manda hacer Violante. Los arroyuelos puros se adormecen al son del llanto mío. que persuade la tristeza a mis dos ojos. Con sosiego agradable se dejan poseer de ti las flores. faltan lenguas y voz a los dolores. Si con algún acento ofenden las orejas. Madrugan más en mí que en las auroras lágrimas a este llano: que amanece a mí mal siempre temprano. pude en largo destierro merecerte 178 que se aparte de mí tu olvido manso? Pues no te busco yo por ser descanso. es que entre sueños dan al cielo quejas del yerto lecho y duro acogimiento. Yo pensé que no hallara consonante y estoy a la mitad de otro cuarteto. Quien lo probó lo sabe. FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645) AL SUEÑO ¿Con qué culpa tan grave. que el sueño persuadieron a la gente. y aún parece que entré con pie derecho.

con dolor creo que eres más riguroso que la tierra. si fueses a otra parte peregrino. silencio avises o amenaces miedo. oirán siquiera el ruido de tus plumas mis desventuras sumas.. Dame lo que desprecia de ti agora por robar el ladrón. Gozante en las cabanas y debajo del cielo los ásperos villanos.Tan sólo mi gemido pierde el respeto a tu silencio santo: yo tu quietud molesto con mi llanto. lo que había de dormir en blando lecho y da el enamorado a su señora. blando sueño. Si Dios a la verdad se adelantara.. que hasta pasar por mí de paso. Dios verdadero. Señor excelentísimo. que yo no quiero verte cara a cara. por el oro en que alegre considera. Débate alguna pausa mi tormento. y romper el silencio el bien hablado. y todo cuanto es Dios todo ha de ser verdad entera. mi llanto ya no consiente márgenes ni orillas: inundación será la de mi canto. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? Hoy sin miedo que libre escandalice puede hablar el ingenio. y te prometo. lo que desecha el que envidiosos celos tuvo y llora. tócame con el cuento de tu vara. En otros siglos pudo ser pecado severo estudio y la verdad desnuda. EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS. y la misericordia. este desvelo.. o que a tu sombra negra por lo menos. Pues sepa quien lo niega y quien lo duda que es la lengua la verdad de Dios severo y la lengua de Dios nunca fue muda. pues. pues te alcanza el soldado envuelto en guerra. o de él alguna parte. entre mi pensamiento y mi deseo Ya. Mira que es gran rigor: dame siquiera lo que de ti desprecia tanto avaro. hasta que da la vuelta el tiempo claro. ya tocando la boca. y a ti se te debía de derecho. Quede en parte mi queja satisfecha. Dame. mientras viere el cielo de desvelarme sólo en celebrarte. algún reposo: no seas digno del nombre de avariento en el más desdichado y firme amante que lo merece ser por dueño hermoso. cortés mancebo. 180 se le haga camino por estos ojos de sosiego ajenos. Son la verdad y Dios. implicación hubiera en ser y en que verdad de ser dejara. por más que con el dedo. La justicia de Dios es verdadera. asegurado de que mayor poder le atemorice. con mi grito. y en ella mi alma por jamás te toca. ni eternidad divina los separa. hállate en el rigor de los pantanos y encuéntrate en las nieves y en el hielo el soldado valiente y yo no puedo hallarte. y te desacredito el nombre de callado.. o ya la frente. aunque lo intente. 181 . ni que hagas más caso de mí. ni de los dos alguno fue primero. Más duro que la roca. siendo verdad. ESCRITA AL CONDE-DUQUE DE OLIVARES No he de callar. quítame.

Hilaba la mujer para su esposo la mortaja primero que el vestido. todas las armas despreció desnudo. era una vaca sustento y armadura. Pudo sin miedo un español velloso llamar a los tudescos «bacanales» y al holandés «hereje y alevoso». Yace aquella virtud desaliñada que fue. No había venido al gusto lisonjera la pimienta arrugada. si son originales. más veces en la hueste que en la cama. Y pródiga del alma. y los engaños del paso de las horas y del día reputaban los nuestros por extraños. en ella confiado. después mostraron del carchesio a Baco el camino los brindis mal seguros. Todas matronas y ninguna dama. 182 Ni los trujo costumbres peregrinas el áspero dinero.. contaba por afrentas de los años envejecer en brazos de la suerte. si no a más descansado. menos le vio galán que peligroso. Carnero y vaca fue el principio y cabo. si mal hablada. Derramado y sonoro el Océano era divorcio de las rubias minas. más quiso los turbantes que los ceros. edad. que esta usura es peor que aquella furia. de sola honesta obligación armado. buscó satisfacción y no hartura. El rostro macilento. gala el merecimiento y alabanza. con legítimos dineros. Y España. más temida. ni del clavo la adulación fragante forastera. pero hoy de muchos modos somos copias. y estaba la garganta sin pecado. Del mayor infanzón de aquella pura república de grandes hombres. que usurparon la paz del pecho humano. en vanidad y en sueño sepultada. Y aquella libertad esclarecida que en donde supo hallar honrada muerte nunca quiso tener más larga vida. Nadie contaba cuánta edad vivía. si rica menos. sino de qué manera: ni aun un hora lograba sin afán su valentía. Y debajo del cielo aquella gente. y con rojos pimientos y ajos duros tan bien como el señor comió el esclavo. Caducaban las aves en los vientos. sólo se codiciaba lo decente. 183 . y expiraba decrépito el venado: grande vejez duró en los elementos. La robusta virtud era señora. No de la pluma dependió la lanza. eran recuerdo del trabajo honroso.. Del tiempo el ocio torpe. vencedora. no la mente. a más honroso sueño entregó los ojos.Ya sumergirse miro mis mejillas. Multiplicó en escuadras un soldado su honor precioso. y honra y provecho andaban en un saco. que nombres del halago cortesano no admitió lo severo de su fama. El temor de la mano daba escudo al corazón. Menos fuera la pérdida y la injuria si se volvieran Muzas los asientos. bien disciplinado. y sola dominaba al pueblo rudo. ni el cántabro con cajas y tinteros hizo el campo heredad. nación fuerte. sino matanza. la vista por dos urnas derramada sobre las aras de las dos Castillas. el cuerpo flaco. Bebió la sed los arroyuelos puros. Joya fue la virtud pura y ardiente. que. no mendigando el crédito a Liguria. ni el Oriente compró la honestidad con piedras finas. Pudo acusar los celos desiguales a la Italia. vengóle herido. Acompañaba el lado ¿el marido. su ánimo valiente. Que el vientre entonces. sano le aventuró.

dando fuerza de ley al viento vano. y aún no se hartaba de buriel y lana la vanidad de fembras presumidas. Y si os dio el ascendiente generoso escudos. y rumia luz en campos celestiales. que el vicio. desnudando el enfado a las coronas. mejores sean por vos los que eran buenos Guzmanes. y detrás de él los cónsules gimieron. el romano y el oro hicieron áspera tirana. que sólo grande rey y buen privado pueden ejecutar estos deseos. y gastar un caballo en una caña! Que la niñez al gallo le acometa con semejante munición apruebo. y la cumbre desdeñosa os muestre a su pesar campos serenos. y por timbre el martirio glorioso. y alhajas las que fueron pieles solas.Las descendencias gastan muchos godos. 185 . sino apodos. y. nos acredita. pero mal regidas. ¡Con cuánta majestad llena la mano la pica. edad tan venturosa. no en la frente del útil bruto la asta del acebo. nadie los imita. que manchó ardiente múrice. Pretende el alentado joven gloria por dejar la vacada sin marido. y el mosquete carga el hombro. tiene por sola bienaventuranza el reconocimiento temeroso. Jineta y cañas son contagio moro. la militar valiente disciplina tenga más platicantes que la plaza. Pasadnos vos de juegos a trofeos. más quiere nota dar que dar asombro. todos blasonan. Lograd. ¿por cuál enemistad se persuadieron a que su apocamiento fuese hazaña. Estaban las hazañas mal vestidas. dad a la mejor parte medicina: vuélvanse los tablados fortalezas. Vino el betún precioso que vomita la ballena o la espuma de las olas. Hoy desprecia el honor al que trabaja. y a las mieses tan grande ofensa hicieron? ¡Qué cosa es ver un infanzón de España. que hacéis repetir siglo pasado con desembarazarnos las personas y sacar a los miembros de cuidado. que un tiempo endureció manos reales. intercediendo el Can por el verano. Que la cortés estrella que os inclina a privar sin intento y sin venganza. sin decoro. A la seda pomposa siciliana. mas no la edad madura y la perfeta. 184 El trompeta le llame diligente. Un animal a la labor nacido y símbolo celoso a los mortales. Ejercite sus fuerzas el mancebo en frentes de escuadrones. abreviado en la silla a la jineta. Nunca al duro español supo el gusano persuadir que vistiese su mortaja. y cuando nuestras fuerzas examina persecución unida y belicosa. pues vos enmendastes las cortezas. no el olor. y al son esté el ejército obediente. y entonces fue el trabajo ejecutoria. que a Jove fue disfraz y fue vestido. y hagan paces las capas con el toro. de armas y blasones llenos. y no son sucesores. no presumida y ciega confianza. y de Ceres ofende la memoria. restituyanse justas y torneos. Vos. descansen tela falsa y tela fina. vos disteis libertad con las valonas para que sean corteses las cabezas. milagro que a la envidia desatina. del que se atreve a ser buen castellano! Con asco entre las otras gentes nombro al que de su persona. señor. y el vicio graduó la gente baja. Y quedaron las huestes españolas bien perfumadas.

doblón o sencillo. pues. Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición. 186 Son sus padres principales y es de nobles descendiente. Madre. que aseguraros puedo que habéis de restaurar más que Pelayo. Y pues él rompe recatos y ablanda al juez más severo. y pues a los mismos robles da codicia su minero. poderoso caballero es don Dinero.Suceda a la marlota la coraza. que con haberle hecho cuartos no pierde su autoridad. tan cristiano como moro. pues. poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. hace suerte en el toro y con un dedo la hace en él la vara que los mide. poderoso caballero es don Dinero. El que en treinta lacayos los divide. en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos. Mas. pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero. persona de gran valor. y si el Corpus con danzas no los pide. poderoso caballero es don Dinero. y pues es quien hace iguales al duque y al ganadero. aunque sea ñero. Es galán y es como un oro. pues valdrá por ejércitos el miedo y os verá el cielo administrar su rayo. Mandadlo así. Y pues quien le trae al lado es hermoso. Sus escudos de armas nobles son siempre tan principales. 187 . pero pues da calidad al noble y al pordiosero. Nace en las Indias honrado. ¿a quién no maravilla ver en su gloria sin tasa que es lo menos de su casa doña Blanca de Castilla? Pero pues da al baxo silla y al cobarde hace guerrero. de con tino anda amarillo: que. poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. viene a morir en España y es en Genova enterrado. LETRILLA SATÍRICA Poderoso caballero es don Dinero. velillos y oropeles no hagan baza. poderoso caballero es don Dinero. yo al oro me humillo. él es mi amante y mi amado. porque en las venas de Oriente todas las sangres son reales. tiene quebrado el color. donde el mundo le acompaña. Por importar en los tratos y dar tan buenos consejos. que sin sus escudos reales no hay escudos de armas dobles. Y es tanta su majestad (aunque son sus duelos hartos). hace todo cuanto quiero. de puro enamorado.

Lloraron sus envidias una a una con las propias naciones las extrañas. mi vida acabe y mi vivir ordene. Más valen en cualquier tierra. y Trinacria al Mongibelo. se acerca. viene espíritu en miserias añudado? Llegue rogada. amancillada. de quien él hizo esclava la fortuna. negra y fría. poderoso caballero es don Dinero. En sus exequias encendió al Vesubio Parténope. la Mosa. 189 . Salíme al campo. de anciana habitación era despojos. Entré en mi casa. paz serena. Miré los muros de la patria mía. más corvo y menos fuerte. su tumba son de Flandes las campañas y su epitafio la sangrienta luna. por quien caduca ya su valentía. y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte. y del monte quejosos los ganados. piadosa. Vencida de la edad sentí mi espada. Y pues las hace bravatas desde una bolsa de cuero. (mirad si es harto sagaz). hálleme agradecido. vi que el sol bebía los arroyos del hielo desatados. MUERTO EN LA PRISIÓN Faltar pudo su patria al grande Osuna. poderoso caballero es don Dinero. pero no a su defensa sus hazañas. sus escudos en la paz. YA FORMIDABLE Y ESPANTOSO SUENA. señas da su desdén de cortesía: más tiene de caricia que de pena. pues mi bien previene. Y pues al pobre lo entierra y hace pruprio al forastero. si un tiempo fuertes. el Rin. SONETOS MEMORIA INMORTAL DE DON PEDRO GIRÓN. Si agradable descanso. la muerte en traje de dolor envía. Diole el mejor lugar Marte en su cielo. y la última hora. DUQUE DE OSUNA. que rodelas en la guerra. ¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar. de la carrera de la edad cansados. que con sombras hurtó su luz al día. Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día. 188 MIRE LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA. el llanto militar creció en diluvio.que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas. mi báculo. ya desmoronados. no asustado. diéronle muerte y cárcel las Españas. el Tajo y el Danubio murmuran con dolor su desconsuelo. de temor y sombras llena. vi que.

. que pasados los siglos horas fueron.A UNA NARIZ Erase un hombre a una nariz pegado. érase un peje espada muy barbado. nieve y grana. Tales los hombres sus fortunas vieron: en un día nacieron y expiraron. retorciendo el mostacho soldadesco. muchísimo nariz. que a la muerte mil vidas sacrifica. que en la cara de Anas fuera delito. érase una nariz superlativa. nariz tan fiera. las doce tribus de narices era. será escarmiento de la vida humana: ¡tanto se emprende en término de un día! A florecer las rosas madrugaron. donde no. «Den voacedes. érase una pirámide de Egito. era Ovidio Nasón más narizado. Erase un naricísimo infinito. UN VALENTÓN Un valentón de espátula y gregüesco. ¿qué es lo que suele hacer en tal querella?» Respondió el bravonel: «¡Irme sin ella!» PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (1600-1681) SONETO ESTAS QUE FUERON. ¡cuerpo de Dios con él y su crianza! 190 191 . Estas que fueron pompa y alegría despertando al albor de la mañana. por Dios. y en el nombre de Dios pidió refresco. érase un elefante boca arriba. cansado del oficio de la pica. mas no del ejercicio picaresco. Este matiz que al cielo desafía. a la tarde serán lástima vana durmiendo en brazos de la noche fría. que a sacar la espada empieza. «¿Con quién habla? —le dice al tiracantos—. por ocho santos que haré lo que hacer suelo sin tardanza!» Mas uno. Erase un espolón de una galera. érase una nariz sayón y escriba. Si limosna no alcanza.. iris listado de oro. y para envejecerse florecieron: cuna y sepulcro en un botón hallaron. a mi pobreza —les dice—. Era un reloj de sol mal encarado. érase una alquitara pensativa. a un corrillo llegó de gente rica. por ver que ya su bolsa le repica.

aborto de ovas y lamas. que le da la majestad del campo abierto a su huida: ¿y teniendo yo más vida tengo menos libertad? En llegando a esta pasión. cielos. músico. ya que me tratáis así. qué más os pude ofender. cuando. cielos. y apenas. Sólo quisiera saber para apurar mis desvelos (dejando a una parte. atrevido y cruel. quisiera arrancar del pecho pedazos del corazón: ¿qué ley. y con las galas que le dan belleza suma. ¿No nacieron los demás? Pues si los demás nacieron. ¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! Apurar. pues el delito mayor del hombre es haber nacido. culebra que entre flores se desata.LA VIDA ES SUEÑO (Fragmento primero) JORNADA PRIMERA ESCENA II SEGISM. negándose a la piedad del nido que deja en calma: ¿y teniendo yo más alma tengo menos libertad? Nace el bruto y con la piel que dibujan manchas bellas apenas signo es de estrellas (gracias al docto pincel). aunque si nací. pretendo. un Etna hecho. 193 . cuando a todas partes gira. cuando. o ramillete con alas. ya entiendo qué delito he cometido: bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor. justicia o razón negar a los hombres sabe privilegio tan suave. y apenas bajel de escamas sobre las ondas se mira. la humana necesidad le enseña a tener crueldad. celebra de las flores la piedad. apenas es flor de pluma. que no respira. qué delito cometí contra vosotros naciendo. cuando las etéreas salas 192 corta con velocidad. el delito de nacer). entre las ñores se quiebra. para castigarme más. un volcán. ¿qué privilegio tuvieron que yo no gocé jamás? Nace el ave. midiendo la inmensidad de tanta capacidad como le da el centro frío: ¿y yo con más albedrío tengo menos libertad? Nace el arroyo. monstruo de su laberinto ¿y yo con mejor instinto tengo menos libertad? Nace el pez. sierpe de plata.

esta ambición. sueños son. pues reprimamos esta fiera condición. ¿Qué es la vida? Un frenesí. . pues estamos en mundo tan singular. y el mayor bien es pequeño. disponiendo y gobernando. en el viento escribe. a un pez. sueña el que a medrar empieza. a un bruto y a un ave? (Fragmento segundo) ESCENA XIX Es verdad. por si alguna vez soñamos: y sí haremos. sueña lo que es. y la experiencia me enseña que el hombre que vive. Sueña el rey que es rey y vive con este engaño mandando. sueña el que afana y pretende. que el vivir sólo es soñar. que toda la vida es sueño y los sueños. una ficción. y este aplauso que recibe prestado. una sombra. Yo sueño que estoy aquí des Las prisiones cargado.excepción tan principal. hasta despertar. en conclusión. ¿Qué es la vida? Una ilusión. sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza. que Dios le ha dado a un cristal. y en el mundo. esta furia. y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¿y hay quien intente reinar viendo que ha de dispertar en el sueño de la muerte? Sueña el rico en su riqueza que más cuidados le ofrece. todos sueñan lo que son. 194 sueña el que agravia y ofende. y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. aunque ninguno lo entiende.

SIGLO XVIII .

¡infeliz suerte! ¡Oh. ciencia pobre! ¡Facultad perdida! ¡Mundo borracho. El Calderón. de Solís intrincada. pero ya sus comentos le hacen raro. sólo de lo amatorio fue muy lleno. en vida. y nos dejó en lo cómico un veneno que nos hemos bebido sin reparo.NEOCLASICISMO DIEGO TORRES Y VILLARROEL (1693-1770) PAGO QUE DA EL MUNDO A LOS POETAS Dícese de Quevedo que fue claro. La idea de Juan Pérez fue abatida. que nos lo venden caro. predicas estas honras en su muerte! 199 . Góngora puede ser que fuese bueno. que al varón más fuerte después de ajarlo. miserable. y que en algunas coplas fue obsceno.

hubo pandorgas y fuegos con otros nocturnos juegos que dispuso el adalid. y en la fiesta que gozó. El ancho circo se llena de multitud clamorosa. llevó a asombrar a Madrid su amante Audalla. que atiende a ver en la arena. como los que el vulgo vio ser lidiados aquel día. la popular alegría muchas heridas costó. La bella Zaida ocupó sus dorados miradores que el arte afiligranó. de la Alcarria en que habita. y luego a Benalguacil. que. castillo famoso que al rey moro alivia el miedo. hicieron salva. Y en adargas y colores en las cifras y libreas. Traía un ancho listón con uno y otro matiz 201 . y de lejos muchas de ellas: las más apuestas doncellas que España entonces tenía. y todo en torno resuena. mostraron los amadores. la dicha de sus amores. cada cual más hermosa. la sangrienta lid dudosa. en cuyo obsequio muy fino corrió de un vuelo el camino el moraicel de Alcabón. por sus peces. y Zahara la de Alcorcón. hija de Alí el alcadí. y Fátima la preciosa. arde en fiestas en su coso por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo. Aja de Jetafe vino. desde Aravaca a Madrid. Salió un toro del toril y a Tarf e tiró por tierra. adalid del castillo de Zorita. y señales de mostrar su valentía los moros más principales. con militar armonía. Vinieron las moras bellas de toda la cercanía. junto al pueblo que se llama. después con Hamete cierra el temerón de Conil. Añafiles y atabales. y con espejos y flores y damascos adornó. de la hermosa Zaida amante las ordena celebrar por si la puede ablandar el corazón de diamante. vencida a sus ruegos. y en pendones y preseas.NICOLÁS FERNANDEZ DE MORATIN (1737-1780) FIESTA DE TOROS EN MADRID Madrid. Su bravo alcaide Aliatar. De Adamuz y la famosa Meco llegaron allí dos. Pasó. 200 Jarifa de Almonacid. de Viveros. No en la vegas de Jarama pacieron la verde grama nunca animales tan fieros.

porque en lance tan incierto el caudillo no ha de entrar. que. y desde un caballo overo el moro de Horche cayó. Nadie se atreve a salir. Dio vuelta hiriendo y matando. cuando un potrero que llega de la puerta de la Vega 202 hincó la rodilla y dijo:. Todos miran a Aliatar. demanda licencia. «Sobre un caballo alazano. Suspenso el concurso entero entre dudas se embaraza. Era el caballo galán.hecho un lazo por airón. gruesa lanza. y sin que el rejón le plante le mató una yegua pía. aunque tres toros ha muerto. cual mirarse tal vez deja del sol la ardiente madeja entre cenicienta nube. vergel de diversas flores. la plebe grita indignada. Mas viendo se culparía. y una cifra a ver se alcanza que es de desesperación. las damas se quieren ir.» Mucho le pesa a Aliatar. pero Zaida dio respuesta diciendo que puede entrar. en el florido verdor de sus lozanos abriles. el circo desocupando. sobre la enhiesta cerviz clavado con un arpón. va a ponérsele delante: la fiera le acometía. de una cristiana primores. en el yelmo los plumajes. El alcaide. porque la fiesta empezada no puede ya proseguir. rodó el bonete encarnado con las plumas por el suelo. cubierto de galas y oro. con la vista amenazando. albo color. Todo galán pretendía ofrecerle vencedor a la dama que servía. inquieto ardor. huyó mal herido al golpe fiero. por los visos y celajes. y emplazándose. a los de a pie que encontrara. Gorguera de anchos follajes. 203 . cuando en un potro ligero vieron entrar en la plaza un bizarro caballero. muy zambrero. En el arzón de la silla ancho escudo reverbera con blasones de Castilla. por eso perdió Almanzor el potro que más quería. Cuelga la rubia guedeja por donde el almete sube. con recamado pendón. no se quiere aventurar. Otra monta acelerado: le embiste el toro de un vuelo cogiéndole entablerado. porque en tan solemne fiesta nada se debe negar. Nunca mi espada venciera. belfo labio. para alancear un toro un caballero cristiano. juveniles alientos. o a lo menos de venganza. En la cuja. Sonrosado. se para. urbano. y el mote dice a la orilla. Ninguno al riesgo se entrega y está en medio el toro fijo. de Guadalajara.

Suena un rumor placentero entre el vulgo de Madrid: «No habrá mejor caballero. la Zaida desde una almena le habló una noche cortés. enfurecido además. sueños no son. que en medio de aclamaciones el caballo ha detenido delante de sus balcones y la saluda rendido. con su señora se encara. el soberbio castellano. ni más hermoso paseo. y suspira: «Señora. y él torciendo las riendas de oro. así los cielos. de tanta gala asombrado. Larga cola recogida en las piernas descarnadas. de más gallardo ademán: cabos negros. los ojos que le veían lleva prendados de amor: «¡Alah te salve!. Nunca en el ancho rodeo que da Betis con tal fruto pudo fingir el deseo más bella estampa de bruto. Las doncellas. como ese doncel que. arroyadas y ancha alberca. al pasar. observa sus saetías. muy tostado y alazán. vista feroz y encendida. 205 . el cristiano.» Sin descubrirle quién es. y así la dice. en el mundo entero». La mora se pone en pie y sus doncellas detrás. marcha al combate cruel. vencidos de mi ruego y aflición. las narices dilatadas. El bruto se le ha encarado desde que le vio llegar. Por eso le ha conocido. y alrededor ha observado sin moverse de un lugar. Crece la algazara. Mas cuando en medio se para. y al toro busca en sonoro tropel. por donde se abrió después el cubo de la Almudena. Y supo que. ufano. ¡déte el profeta favor!» Causaba lástima y grima su tierna edad floreciente. 204 es Rodrigo de Vivar. hacen de ámbar y alcanfor pebeteros exhalar. y algunos le llaman Cid. de jazmines y de azahar. muestra cuan celoso esté. y de más cerca le mira la cristiana esclava Aldara. vertiendo pomos de olor. está a Jimena adorando y en su memoria cautivo. y él solamente ni recela ni se estima. erguida. y brioso. tanto asombro viene a dar a todo el pueblo africano. acerquen a mis oídos las campanas de León. apenas vivo. el alcaide que lo ve. fugitivo de la corte de Fernando. alza el galope. Tal vez a Madrid se acerca con frecuentes correrías y todo en torno la cerca. decían. Dio la vuelta al rededor. cabeza pequeña.el bruto más generoso. dicen. todos quieren que se exima del riesgo.

con heroico atrevimiento.» Ella. ¡ay. ofendido. de tal suerte le embistió. detrás de la oreja izquierda la aguda lanza le hirió. mudo y atento. se engalla el toro y altera. Mas. 207 . y el ímpetu más. si no os dignáredes ser con él benigna. como estaba. que le embiste. de espuma y sudor bañada. el lazo alcanzó con que el toro se adornaba: en su lanza le clavó y a los balcones llegaba. el rostro placentero. mi corto don admitiendo. la diestra oreja mosquea. que parecía que honda mina reventó.Cual flecha se disparó despedida de la cuerda. horrendo el animal espantoso! Jamás peñasco tremendo del Cáucaso cavernoso. La cola inquieto menea. y finge acometimiento. segunda vez acomete. de envidia ardiendo se ve. como el bruto se abalanza con terrible ligereza. para agradar al doncel. La confusa vocería que en tal instante se oyó fue tanta. se desgaja estrago haciendo. o el monte y valle se hundía. por conservar el favor de tan gentil caballero. sobre la espalda la arroja con el hueso retorcido. ni llama así fulminante cruza en negra oscuridad con relámpagos delante. si no penachos de toros. le dice. diciendo: «Sultana. A caballo. Y alzándose en los estribos le alarga a Zaida. el pueblo. El que en esta ocasión viera de Zaida el rostro alterado. sobre un tremecén rosillo lozaneándose fue. dijo. yo le admito y le venero. y en ronca voz: «Castellano. Pero ya Rodrigo espera. advertid que a mí me basta saber que no lo debo ofrecer a otra persona en Madrid. Brama la fiera burlada. y segunda vez le mete sutil la punta acerada. vase retirando atrás para que la fuerza sea mayor. y turbada: «Señor. al estrépito tronante de sonora tempestad. le prende con afición al lado del corazón por brinquiño y por joyel. Pero Aliatar el caudillo. el suelo huele y le moja en ardiente resoplido.» Y besando el rico don. claramente conociera cuánto le cuesta cuidado el que tanto riesgo espera. Rodrigo. trémulo y amarillo. 206 mas rota con gran pujanza la alta nuca. y. aunque bien entiendo ser favores excesivos. La arena escarba. con más decoros suelo yo dar de mi mano. la fiereza y el último aliento lanza.

JOSÉ CADALSO (1741-1782) A VENUS Madre divina del alado niño. ninguno se iguala. iban la fuerza a embestir: tal era ya su furor. ni el que por muerte se llamó tu esposo sin merecerlo. dijo el de Vivar. y espera a Aliatar. que jamás oíste otra tan triste lastimosa pena como la mía. entre los himnos que tu pueblo dice. tocaron a armar. se acerca. en Pafos. Alzo los ojos al verter el vaso de leche blanca y el de miel sabrosa. sin que nadie administre orden. Y si no vieran salir por la puerta a su señor. alegre brinda Jove con la copa de Ganimedes. y la lanza al ristre pone. cuando a los dioses. Ya fiero bando con gritos su muerte o prisión pedía. 209 208 . cuyo piso huellas. que. cuando se oyó en los distritos del monte de Leganitos del Cid la trompetería. y Zaida a le despedir. respondo». juró por la cruz el Cid de su vencedora espada de no quitar la celada hasta que gane Madrid. lleno de estrellas. mas. Ya el eco suena por los altos techos del noble alcázar. a la bajada. que deja su rigor al verte.las cabezas del cristiano. oye mis ruegos. recelando que en Madrid tenga partido. Sobre tus aras mis ofrendas pongo. de luceros Heno y tachonado. Y si vinieras de guerra cual vienes de fiesta y gala. rápido vuelo traiga tu querida blanca paloma. viendo como tardó. Entre la Monclova y Soto tercio escogido emboscó. El alcaide. vieras que en toda la tierra al valor que dentro encierra Madrid. y por el parque florido salió con él razonando. testigo el pueblo. Y es fama que. por mi voz llamado. llenos de ambrosía. Cerca del ara de tu templo. Ni las delicias de las sacras mesas. No te detenga con amantes brazos Marte. y al muro se abalanzó. y concertado con mi tono el suyo te llaman madre. oyó el alborozo. este infelice tu venida aguarda: baja volando. se templó disimulando. Baje tu carro desde el alto Olimpo entre las nubes del sereno cielo.» «Así.

el aire suene con alegres himnos. vuestra diosa viene. cuál. cuál. y donde se vuelve rinde la libertad de mil almas. niños y matronas. mirtos y jazmines esta mi frente. muy más hermosa la hallan.ciño con rosas. Cuál absorto la contempla y a la aurora la compara cuando más alegre sale y el cielo de su albor baña. ¡Oué de suspiros se escuchan! ¡Qué de vivas y de salvas! No hay zagal que no la admire y no se esmere en loarla. la fiesta de Pascua. así como en el valle descuella la altiva palma 210 cuando sus verdes pimpollos hasta las nubes levanta. Todos los ojos se lleva tras sí.. Ni las músicas se atienden. sobresaliendo entre todas cual fresca rosa entre zarzas. El Céfiro la acaricia y mansamente la halaga. ni se gozan las lumbradas. ¡oh madre. para abrasar todo el valle en mil amorosas ansias. que es como el cielo su rostro cuando en la noche callada brilla con todas sus luces y los ojos embaraza. a la luna. en sus celestiales ojos la hermosísima Rosana.. Ya. una noche que a los fuegos salió. los Amores la rodean y las Gracias la acompañan. y cuanto más la contemplan. todo lo avasalla. y la alegría del alba. 211 . si muestra llena su esfera de plata. de amor mata a los pastores y de envidia a las zagalas. madre de amores! Vírgenes tiernas. Y ella.. júbilo santo. y sus vastagos extiende al arbitrio de las ramas. ya Venus liega. ya mi deseo coronaste. Por doquiera que camina lleva tras sí la mañana. o cual vid de fruto llena que con el olmo se abraza. miro resplandor celeste bajar al templo. al fresco y verde aliso que crece al margen del agua cuando más pomposo en hojas en su cristal se retrata. así entre sus compañeras el nevado cuello alza. que todos corren por verla y al verla todos se abrasan. tu belleza veo. y asoma por los collados de luceros coronada. Venus. JUAN MELENDEZ VALDES (1754-1817) ROSANA EN LOS FUEGOS Del sol llevaba la lumbre.. Otros pasmados la miran y mudamente la alaban.

¡Ay. y el vasto mar Atlántico sembrado se hallaba de su gloria y su fortuna. en el preciado seno de América. ayer le cantó esta letra echándole la alborada: «Lindazagaleja de cuerpo gentil. si ya no te dueles. y abrase la envidia al pueblo hermosísima aldeana. mas recibe el don. serrana. muérome de amores desde que te vi. igual en el valle. benigna. De amores me muero. sin que nada baste 212 a darme la vida que allá te llevaste. la tierra sus mineros le rendía. en el Asia. la nación que un día reina del mundo proclamó el Destino. Del cielo son ellos y tú un serafín: muérome de amores desde que te vi. qué de envidias se encienden! ¡Ay. DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN DE MARZO ¿Qué era. abandonada a la insolencia ajena. el amor vive en tus ojos y la gloria está en tu cara. Doquiera España. toda eres perfecta.» Esto un zagal le decía con razones mal formadas. sus perlas y coral el Océano. de mí: muérome de amores desde que te vi. que mi humildad te consagra. que como el oro más puro no sufre una leve mancha. ya aguardaba 213 . Toda. Y desde entonces perdido el día a sus puertas le halla. mas sin osar murmurarla. una y mil veces bien haya. no tienen. MANUEL JOSÉ QUINTANA (1772-1857) A ESPAÑA. qué de celos que causa en las serranas del Tormes su perfección sobrehumana! Las más hermosas la temen. La libertad me has robado. a quebrantar su furia siempre encontraba costas españolas. Tu talle. toda eres donaire y gracia. «Bien haya tu gentileza. la que a todas las zonas extendía su cetro de oro y su blasón divino? Volábase a Occidente. que salió libre a los fuegos y volvió cautivo a casa. El soberano vuelo de la atrevida fantasía para abarcarla se cansaba en vano. Y donde quier que revolver sus olas él intentase. benigna. yo la doy por bien robada. tu gala y donaire. Ora en el cieno del oprobio hundida. como esclava en mercado. tu aseo. allí España. en los confines del África. decidme.

precipitas al mar tus rubias ondas. oh Iberia? ¿Qué viste ya. oh Dios! Su aliento impuro la pestilente fiebre respirando. y tú. consternados y pálidos se esconden. Sus déspotas antiguos. emponzoñó la vida. rota la vela. en que se apoca el numen en el pecho y el aliento fatídico en la boca. y fiero exclama: «El Occidente es mío. ¡Oh. resuena el eco de venganza en torno. lanzaré por los campos castellanos los ecos de la gloria y de la guerra. esposas cadenas son que en vergonzosos lazos por siempre amarren tan inertes brazos. los colosos de oprobio y de vergüenza que nuestro bien en su insolencia ahogaban? Su gloria fue. Estremecióse España del indigno rumor que cerca oía. nombre tremendo. y al gran impulso de su justa saña rompió el volcán que en su interior hervía. mas no en el arpa de oro que mi cantar sonoro acompañó hasta aquí. sin igual miseria. Cesó en su dulce canto el pasajero.» Bárbaro gozo en su ceñuda frente resplandeció. tres veces de Jano el templo abrimos. único asilo y sacrosanto escudo al ímpetu sañudo del fiero Atila que a Occidente oprime! 215 . gimen los yunques. y del Tajo las márgenes responden: «¡Venganza!» ¿Dónde están. ¿Qué en tanto tiempo viste por tus inmensos términos. ni. Sus guerreros feroces con gritos de soberbia el viento llenan. en la alta cumbre del riscoso y pinífero Fuenfría. los dioses tutelares su escudo nos negaron. ¡ay!. sino funesto luto. orgulloso y fiero. ¡Guerra. terror de muerte en torno le rodea. pobre bajel. y él va a estrellarse al áspero bajío. en señal de esperanza y de contento. y a la trompa de Marte aliento dimos. vergüenza! ¿Acaso 214 pensáis que espadas son para el combate las que mueven sus manos codiciosas? No en tanto os estiméis. Desenterrad la lira de Tirteo. no aprisionado en estrecho recinto. la flámula riendo al aire ondea. abierto el lado. y allí cantando con voz que atruene en derredor la sierra. tres veces. sagrado río. y el aire abierto a la radiante lumbre del sol. ahogó su vocerío el ronco marinero. de tu vil servidumbre acerbo fruto? Así. a naufragar camina. infestó el aire. ahogando cuanto el contagio perdonó. los martillos suenan. terror de muerte silencioso y frío. ahora sublime. ya ni en su popa las guirnaldas se ven que antes le ornaban. como en el seno oscuro de nube tormentosa en el estío relámpago fugaz brilla un momento que añade horror con su fulgor sombrío. en fin. diciendo: «Ya acabaron los tiranos. grillos. la hambre enflaquecida tendió los brazos lívidos. tiende su mano el tirano del mundo al Occidente.» ¡Oh triunfo! ¡Oh gloria! ¡Oh celestial momento! ¿Con qué puede ya dar el labio mío el nombre augusto de la patria al viento? Yo le daré. allí volaré yo. viendo que aún hay Castilla y castellanos. arden las forjas. por los yermos del mar. de tormenta en tormenta despeñado. Llega el momento. nuestro esplendor comienza.la ruda argolla y la servil cadena. ¡Qué de plagas. y nos vimos rotos en tierra y rotos en los mares. honda tristeza.

la del quebrado color. la mi madre. Dadme una lanza. si de par en par abiertas tengo las del corazón? Así. y el que niegue su pecho a la esperanza.» BARTOLOMÉ JOSÉ GALLARDO (1776-1852) BLANCA FLOR {CANCIÓN ROMÁNTICA) ¿A qué es puertas y ventanas clavar con tanto rigor. hunda en el polvo la cobarde frente. y el valor exhalando que se encierra dentro del hueco de sus tumbas frías. expirando. dice. eterno objeto de ambición ajena. blandir el Cid su centelleante espada. a regar las del balcón. en fiera y ronca voz pronuncian: «¡Guerra!» ¡Pues qué! ¿Con faz serena vierais los campos devastar opimos. volemos al combate.¡Guerra. de entre el estrago universal y horrores levanta la cabeza ensangrentada. En torvo ceño y desdeñosa pena. yo les diré. y de par en par abiertas las puertas del corazón. yo lo juro. 216 y vencedora de su mal destino. el mes era de las flores. a la venganza. habed de mí compasión. con su madre a solas lamenta su reclusión la bella niña cenceña. a encontrar nuestros ínclitos mayores? «¡Salud. y en este instante ya me siento mayor. ella os lo manda: «¡Antes la muerte que consentir jamás ningún tirano!» Sí. Tal vez el gran torrente de la devastación en su carrera me llevará. raza de héroes. su divina frente mostrar Gonzalo en la imperial Granada. guerra. nunca yo al mundo naciera. que vuestra gloria humille nuestra gloria. 217 . ¡Madre. ¿Qué importa? ¿Por ventura no se muere una vez? ¿No iré. de amargo llanto los ojos. el pecho lleno de amor. y de par en par abridme las puertas del corazón. herencia inmensa que afanando os dimos? Despertad. el momento llegó ya de arrojarse a la victoria: que vuestro nombre eclipse nuestro nombre. venerables sombras. ved del Tercer Fernando alzarse airada la augusta sombra. salud! La heroica España. oh padres de la patria mía. del hijo de Jimena animarse los miembros giganteos. pues tan sin ventura soy! Atended a las mis cuitas. ved cómo cruzan por los aires vanos. Juradlo. No ha sido en el gran día el altar de la patria alzado en vano por vuestra mano fuerte. y allá sobre los altos Pirineos. ceñidme el casco fiero y refulgente. Yo me levantara un día cuando canta el ruiseñor. vuelve dar a la tierra amedrentada su cetro de oro y su blasón divino. yo lo juro también. españoles! Es el Betis. madre de mi corazón.

en laúd con cuerdas de oro y de regalado son. salud te envía tu infeliz amigo. de nieve el suelo. pero miréle. «¿Que no mire?» — ¿Miro yo? Pero «que le olvide». y de par en par le abrí las puertas del corazón. ¡más infeliz. y de mirar tus ojos 219 .Un caballero pasara y me dijo: «¡Blanca Flor!» Y de par en par abrióme las puertas del corazón. olvidar no. me claváis reja y balcón. clavad.. a la alborada. Si vos reñís. que aún brota sangre. señora abuela ríñój mas por fin vos os velasteis. encantan sus labios. muchas las culpadas son que de par en par abrieron las puertas del corazón. blanco de mi corazón?». es mi amante girasol. quiérale de buen querer. y. madre. norabuena. me cantara esta canción: «¿Dónde estás. gala de la discreción. mas de esto os aviso yo: cada clavo que claváis es una flecha de amor. 218 que de par en par me pasa las puertas del corazón.! y ni le arredra el temor de tocar la cruda llaga. su decir dulce colorada me paró. Si blanca. mata de amor. yo callé.. yo amo cual amasteis vos al que abrí de par en par las puertas del corazón. En fin. cubierto el cielo de apiñadas nubes. que de par en par le he abierto las puertas del corazón. madre mía. madre. que de par en par me abriera las puertas del corazón. mal advertida. Yo le quiero bien. cual si yo su sol fuera. si mira. a ti. la blanca niña. y no me asomo al balcón: «¿Que no hable?» — Yo no hablo. vos amasteis. Vos madre. mi madre (¡no me lo demande Dios!). Yo os obedezco sumisa.. Otro día. que de otra manera no. Si el querer bien es delito. y a la fin fin nací yo. y de tristeza el alma. ¡nunca le mirara yo! que de aquel negro mirar me abrasó en llama de amor. El es gallardo y gentil. FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA (1787-1862) EPÍSTOLA AL SEÑOR DUQUE DE FRÍAS CON MOTIVO DE LA MUERTE DE SU ESPOSA (Fragmento) Desde las tristes márgenes del Sena. y abrióme de par en par las puertas del corazón. si parla.. como abuela. madre.

... ¿Qué fuera. yo. sin aliento. no hallé nunca más alivio al dolor que el dolor mismo: luchando el alma y reluchando en vano.. da crédito a mis voces. Llora. Espera. ¿viste un día siquiera. y grave insulto anunciarme que un tiempo fin tendría. ? SIGLO XIX . cara amigo ? Llega tm tiempo en que gastados del dolor los filos. y ni la dicha ni el placer envidia. si no llorara nada el hombre?.bañarse en nuevas lágrimas. esa angustia... Yo mil veces he bendecido a Dios. bajo el inmenso peso se rendía. cual vemos calmar la lluvia al mar tempestuoso. ¿Lo creerás. Y le tuvo: de Dios a los mortales es ésta otra merced que así tan sólo. ese afán. y fíate de mí. llora.. que en el mundo del cáliz de amargura una vez y otra apuré hasta las heces. repliégase en sí misma silenciosa. esa congoja.. hasta que ya cansada. pues. pues... truécase al fin en plácida tristeza. entre tantas desdichas y miserias. juzgaba eterna mi profunda aflicción.. impío. ¿Quién en el mundo compró tan caro el triste privilegio de hablar de la desdicha. Tú dudas que así sea. y en ella absorta. cual débil rama que el huracán arranca y por los aires la remonta un instante y contra el suelo la arioja luego y la revuelca. de más saber y de mayor ventura. ? En tantos años. y yo otras veces lo dudé como tú. un solo día en que no me mirases vil juguete de un destino fatal. de la estoica virtud en tus oídos harán sonar la voz.. que nos dio el llanto para aliviar el corazón. embebecida el alma. otros amigos fieles. sufrir pudieran la cansada vida.

» 223 . mirad como bien nacidos de mi sangre y casa en pro.ROMANTICISMO DUQUE DE RIVAS (1791-1865) UN CASTELLANO LEAL ROMANCE PRIMERO «Hola. y conde Benavente si él es duque de Borbón. llevándole de ventaja que nunca jamás manchó la traición mi noble sangre. que no ha de entrar. por ellas quien no estuviere más limpio que lo está el sol. pues si él es de reyes primo. vive Dios. esas puertas se defiendan. y haber nacido español. primo de reyes soy yo. hidalgos y escuderos de mi alcurnia y mi blasón. No profane mi palacio un fementido traidor que contra su rey combate y que a su patria vendió.

pendiendo de una preciosa cadena. ufano de su traición. gozóse en ver prisionero a su natural señor. que cubre de terciopelo. Apoyada en la cadera la potente diestra ha puesto. o de asuntos de Alemania. y de pajes y escuderos llevando un tropel en pos cubiertos de ricas galas. entre bordado arabesco. cubierto con primorosos bordados y costosos sobrepuestos. feroz. Con el Condestable insigne. 224 De brocado de oro y blanco viste tabardo tudesco. de pie estaba Carlos Quinto.Así atronaba la calle una ya cascada voz. con gallardo y noble talle. rubio. En la antecámara suena rumor impensado luego. que aprieta dos guantes de ámbar y un primoroso mosquero. para recibir mercedes y ver al emperador. en la mitad de su pecho. más bien que timbre. sujeto por un joyel de diamantes y un antiguo camafeo. el que lidiando en Pavía. cuya puerta se cerró. de los pasados disturbios acaso está discurriendo. al lado de una gran mesa. y la excelsa y noble insignia del Toisón de Oro. el gran duque de Borbón. ROMANCE SEGUNDO En una anchurosa cuadra del Alcázar de Toledo. o del trato que dispone con el rey de Francia preso. que de un palacio salía. más que valiente. agitada por Lutero. de rubias martas orlado. cuyas paredes adornan ricos tapices flamencos. con noble y tranquilo aspecto. apaciguador del reino. Un birrete de velludo con un blanco airón. y con la siniestra halaga de un mastín muy corpulento. dejando ver un justillo de raso jalde. y desabrochado y suelto. 225 . tanta majestad cubriendo. descubre por ambos lados. baldón. que en España era primero. blanco y las orejas rubias. cuando un tropel de caballos oye venir a lo lejos y ante el alcázar pararse. siendo en su escudo las lisos. quedando todo en silencio. ante un sillón de respaldo que. cual barba y bigote. napolitano tapete con borlones de oro y flecos. el ancho y carnoso cuello. y a la que estaba a caballo sobre un negro pisador. bien atusado el cabello. y que a Toledo ha venido. los timbres de España ostenta y el águila del imperio.

a quien se le debe todo honor y reverencia. manda que el de Benavente venga a su presencia presto. cara seca. sube por las escaleras. ROMANCE TERCERO Sostenido por sus pajes desciende de su litera el conde de Benavente del alcázar a la puerta. Golpe de honor y de aviso de que en el alcázar entra un grande. y de recamado ante un coleto a la leonesa. sin saber qué responder al francés de enojo ciego. cargados de largas cejas. unos y otra guarnecidos con randas barcelonesas. que veneración de lejos y miedo causa de cerca. de noble lealtad modelos. Era un viejo respetable. de altas esperanzas lleno. Con paso tardo. y al verle. ufano de la entereza de su esclarecido deudo. con el semblante severo. con dos ojos como chispas. le ofrece para calmarlo. acusa al de Benavente un desagravio pidiendo. bramando de ira y de rabia que enfrena mal el respeto. y con los que el ancho mundo será a sus glorias estrecho. y con semblante muy noble. cuerpo enjuto. mas de gravedad tan seria. Del español Condestable latió con orgullo el pecho. con el semblante de azufre y con los ojos de fuego. procura disimular cual discreto. por tener tales vasallos. las alabardas un golpe dan en la tierra. un desagravio completo. Y aunque en su interior se goza con el proceder violento del conde de Benavente. 227 226 . y con mal borrado ceño. De fino lienzo gallego los puños y la gorguera. El Emperador un punto quedó indeciso y suspenso. a su noble rostro asoman la aprobación y el contento. y el gabán de paño verde con alamares de seda. Mucho al de Borbón le debe y es fuerza satisfacerlo. y con balbuciente lengua. Y llamando a un gentilhombre. aunque firme.ábrese al fin la mampara y entra el de Borbón soberbio. Un birretón de velludo con su cintillo de perlas. Eran su traje unas calzas de púrpura de Valencia. Tan sóío de Calatrava la insignia española lleva. que el Toisón ha despreciado por ser orden extranjera. advertido. Y aunque.

abandonando la suya con cuanto dentro se encierra. cuyo solo aliento infesta. discurriendo cómo pueda componer aquel disturbio sin hacer a nadie ofensa.Al llegar a la antesala. pero con la voz entera. Pensativo está el monarca. Con grave paso entra el conde sin que otro aviso preceda. Mi casa Borbón ocupe.» Dijo el conde. la real mano besó. contamine sus paredes. que alce del suelo le ordena. En el sillón asentado y el codo sobre la mesa. 228 a vos ordenar os cumple de mi vida y de mi hacienda. los pajes que están en ella con respeto le saludan abriendo las anchas puertas. Y a casa de un su pariente mandó que le condujeran. Quedó absorto Carlos Quinto de ver tan noble firmeza estimando la de España más que la imperial diadema. benigno. puesto que es voluntad vuestra. vuestra mi casa. aún mucho más del espera. que a mí me sobra en Toledo donde vivir. salones atravesando hasta la cámara regia. sus blasones envilezca. sin que tenga que rozarme con traidores. Mucho al de Borbón le debe. y la plática difícil con sagacidad empieza. pero no toquéis mi honra y respetad mi conciencia. partiendo 229 . señor. y al de Benavente mucho considerar le interesa. purificaré con fuego. vuestro vasallo. de mí disponed y de ella. destocando la cabeza: «Soy. Y la noche en que el palacio dejó vacío. vois sois mi rey en la tierra. El Emperador. Y en cuanto él deje mi casa. respóndele Benavente. antes de tornar yo a ella. sus paredes y sus puertas. Dilación no admite el caso. y Villalar y Pavía a un tiempo se le recuerdan. mas como grande del reino sin descubrir la cabeza. Grave el conde le saluda con una rodilla en tierra. no hay quien dar consejo pueda. ROMANCE CUARTO Muy pocos días el duque hizo mansión en Toledo del noble conde ocupando los honrados aposentos. Con respeto muy profundo. que comedido se acerca. Vuestro soy. al personaje recibe. cubrió su cabeza y retiróse bajando a do estaba su litera. Y entre severo y afable al cabo le manifiesta que es el que a Borbón aloje voluntad suya resuelta.

con su séquito y sus pajes, orgulloso y satisfecho, turbó la apacible luna un vapor blanco y espeso que de las altas techumbres se iba elevando y creciendo. A poco rato tornóse en humo confuso y denso, que en nubarrones oscuros ofuscaba el claro cielo. Después, en ardientes chispas y en un resplandor horrendo que iluminaba los valles, dando en el Tajo reflejos, y al fin su furor mostrando en embravecido incendio que devoraba altas torres y derrumbaba altos techos. Resonaron las campanas, conmovióse todo el pueblo, de Benavente el palacio presa de las llamas viendo. El Emperador, confuso, corre a procurar remedio, en atajar tanto daño mostrando tenaz empeño. En vano todo; tragóse tantas riquezas el fuego a la lealtad castellana levantando un monumento. Aún hoy unos viejos muros del humo y las llamas negros recuerdan acción tan grande en la famosa Toledo.

EL FARO DE MALTA Envuelve al mundo extenso triste noche, ronco huracán y borrascosas nubes confunden y tinieblas impalpables el cielo, el mar, la tierra. Y tú invisible te alzas, en tu frente ostentando de fuego una corona, cual rey del caos, que refleja y arde con luz de paz y vida. En vano ronco el mar alza sus montes y revienta a tus pies, do rebramante, creciendo en blanca espuma, esconde y borra el abrigo del puerto. Tú, con lengua de fuego, «Aquí está», dices, sin voz hablando al tímido piloto, que como a numen bienhechor te adora, y en ti los ojos clava. Tiende apacible noche el manto rico, que céfiro amoroso desenrolla, recamado de estrellas y luceros, por él rueda la luna. Y entonces tú, de niebla vaporosa vestido, dejas ver en formas vagas tu cuerpo colosal, y tu diadema arde al par de los astros. Duerme tranquilo el mar; pérfido, esconde rocas aleves, áridos escollos; falso señuelo son, lejanas cumbres engañan a las naves. Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca; tú, cuya inmoble posición indica el trono de un monarca, eres su norte, les adviertes su engaño. Así de la razón arde la antorcha, en medio del fulgor de las pasiones o de aleves halagos de fortuna, a los ojos del alma.
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Desque refugio de la airada suerte en esta escasa tierra que presides, y grato albergue el cielo bondadoso me concedió, propicio, ni una vez sólo a mis pesares busco dulce olvido del sueño entre los brazos sin saludarte y sin tornar los ojos a tu espléndida frente. ¡Cuántos, ay, desde el seno de los mares al par los tornarán...! Tras larga ausencia unos, que vuelven a su patria amada, a sus hijos y esposa, otros, prófugos, pobres, perseguidos, que asilo buscan, cual busqué, lejano, y a quienes que lo hallaron tu luz dice, hospitaria estrella. Arde, y sirve de norte a los bajeles, que de mi patria, aunque de tarde en tarde, me traen nuevas amargas y renglones con lágrimas escritos. Cuando la vez primera deslumbraste mis afligidos ojos, ¡cuál mi pecho, destrozado y hundido en amarguras, palpitó venturoso! Del Lacio moribundo las riberas huyendo inhospitables, contrastado del viento y mar entre ásperos bajíos, vi tu lumbre divina. Viéronla como yo los marineros, y, olvidando los votos y plegarias que en las sordas tinieblas se perdían, «¡¡Malta!! ¡¡Malta!!», gritaron; y fuiste a nuestros ojos la aureola que orna la frente de la santa imagen en quien busca afanoso peregrino la salud y el consuelo. Jamás te olvidaré, jamás... Tan sólo trocara tu esplendor, sin olvidarlo, rey de la noche, y de tu excelsa cumbre la benéfica llama, por la llama y los fúlgidos destellos que lanza, reflejando al sol naciente,
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el arcángel dorado que corona de Córdoba la torre.

JOSÉ MARÍA HEREDIA (1803-1839) NIÁGARA Dadme mi lira, dádmela, que siento en mi alma estremecida y agitada arder la inspiración. ¡Oh! ¡Cuánto tiempo en tiniebjas pasó, sin que mi frente brillase con su luz...! Niágara undoso, sola tu faz sublime ya podría tornarme el don divino que ensañada me robó del dolor la mano impía. Torrente prodigioso, calma, acalla tu trueno aterrador; disipa un tanto las tinieblas que en torno te circundan, y déjame mirar tu faz serena, y de entusiasmo ardiente mi alma llena. Yo digno soy de contemplarte; siempre lo común y mezquino desdeñando, ansié por lo terrífico y sublime. Al despeñarse el huracán furioso, al retumbar sobre mi frente el rayo, palpitando gocé; vi el Océano azotado del austro proceloso combatir mi bajel, y ante mis plantas sus abismos abrir, y amé el peligro y sus iras amé; mas su fiereza en mi alma no dejara la profunda impresión que tu grandeza. Corres sereno y majestuoso, y luego, en ásperos peñascos quebrantado,
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te abalanzas violento, arrebatado, como el destino, irresistible y ciego. ¿Qué voz humana describir podría de la sirte rugiente la aterradora faz? El alma mía en vagos pensamientos se confunde al contemplar la férvida corriente, que en vano quiere la turbada vista en su vuelo seguir al borde oscuro del precipicio altísimo; mil olas, cual pensamiento rápidas pasando, chocan y se enfurecen, y otras mil y otras mil ya las alcanzan, y entre espuma y fragor desaparecen. Mas llegan..., saltan... El abismo horrendo devora los torrentes despeñados crúzanse en él mil iris, y asordados vuelven los bosques el fragor tremendo, Al golpe violentísimo en las peñas rómpese el agua y salta, y una nube de revueltos vapores cubre el abismo en remolinos, sube, gira en torno, y al cielo cual pirámide inmensa se levanta, y por sobre los bosques que le cercan al solitario cazador espanta. Mas ¿qué en ti busca mi anhelante vista, con inquieto afanar? ¿Por qué no miro alrededor de tu caverna inmensa, las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas, que en las llanuras de mi ardiente patria nacen del sol a la sonrisa, crecen, y al soplo de la brisa del Océano bajo un cielo purísimo se mecen? Este recuerdo a mi pesar me viene... Nada, ¡oh Niágara!, falta a tu destino, ni otra corona que el agreste pino a tu terrible majestad conviene. La palma y mirto, y delicada rosa, muelle placer inspiren y ocio blando en frivolo jardín; a ti la suerte guarda más digno objeto y más sublime.
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El alma libre, generosa y fuerte viene, te ve, se asombra, menosprecia los frivolos deleites y aun se siente elevar cuando te nombra. ¡Dios, Dios de la verdad!, en otros climas vi monstruos execrables blasfemando tu nombre sacrosanto, sembrar error y fanatismo impío, los campos inundar con sangre y llanto de hermanos atizar la infanda guerra y desolar frenéticos la tierra. Vilos, y el pecho se inflamó a su vista en grave indignación. Por otra parte, vi mentidos filósofos, que osaban escrutar tus misterios, ultrajarte, y de impiedad al lamentable abismo a los míseros hombres arrastraban. Por eso siempre te buscó mi mente en la sublime soledad; ahora entera se abre a ti; tu mano siente en esta inmensidad que me circunda, y tu profunda voz baja a mi seno de este raudal en el eterno trueno. ¡Asombroso torrente! ¡Cómo tu vista mi ánimo enajena y de terror y admiración me llena! ¿Dó tu origen está? ¿Quién fertiliza por tantos siglos tu inexhausta fuente? ¿Qué poderosa mano hace que al recibirte no rebose en la tierra el Océano? Abrió el Señor su mano omnipotente, cubrió su faz de nubes agitadas, dio su voz a tus aguas despeñadas y ornó con su arco tu terrible frente. Miro tus aguas que incansables corren, como el largo torrente de los siglos rueda en la eternidad: así del hombre pasan volando los floridos días y despierta el dolor... ¡Ay!, ya agotada siento mi juventud, mi faz marchita, y la profunda pena que me agita
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ruga mi frente de dolor nublada. Nunca tanto sentí como este día mi mísero aislamiento, mi abandono, mi lamentable desamor... ¿Podría un alma apasionada y borrascosa sin amor ser feliz...? ¡Oh! ¡Si una hermosa digna de mí me amase y de este abismo al borde turbulento mi vago pensamiento y mi andar solitario acompañase! ¡Cuál gozara al mirar su faz cubrirse de leve palidez, y ser más bella en su dulce terror, y sonreírse al sostenerla en mis amantes brazos...! ¡Delirios de virtud...! ¡Ay!, des-terrado, sin patria, sin amores, sólo miro ante mí llanto y dolores. ¡Niágara poderoso! Oye mi última voz; en pocos años ya devorado habrá la tumba fría a tu débil cantor. ¡Duren mis versos cual tu gloria inmortal! Pueda, piadoso, al contemplar tu faz algún viajero, dar un suspiro a la memoria mía. Y yo, al hundirse el sol en Occidente, vuele gozoso do el Creador me llama, y al escuchar los ecos de mi fama alce en las nubes la radiosa frente.

JOSÉ DE ESPRONCEDA
(1808-1842) CANTO A TERESA
DESCANSA EN PAZ

Bueno es el mundo, ¡bueno!, ¡bueno!, ¡bueno! Como de Dios, al fin, obra maestra, por todas partes de delicias lleno, de que Dios ama al hombre hermosa muestra. Salga la voz alegre de mi seno a celebrar esta vivienda nuestra. ¡Paz a los hombres! ¡Gloria en tas alturas! ¡Cantad en vuestra jaula, criaturas! (María, por don Miguel de ios Santos Alvarez.)

¿Por qué volvéis a la memoria mía, tristes recuerdos del placer perdido, a aumentar la ansiedad y la agonía de este desierto corazón herido? ¡Ay!, que de aquellas horas de alegría le quedó al corazón sólo un gemido, y el llanto que al dolor los ojos niegan lágrimas son de hiél que el alma anegan. ¿Dónde volaron, ¡ay!, aquellas horas de juventud, de amor y de ventura, regaladas de músicas sonoras, adornadas de luz y de hermosura? Imágenes de oro bullidoras, sus alas de carmín y nieve pura, al son de mi esperanza desplegando, pasaban, ¡ay!, a mi alrededor cantando. Gorjeaban los dulces ruiseñores,
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va. cuando en Occidente el sol desmaya. la voz atronadora y elocuente del orador de Atenas. la doctrina de Sócrates severa. joven cautiva al rayo de la luna. desterrado en extranjera playa.. velera. el aura susurraba entre las flores. santa diosa. tal vez inquieto y con mortal recelo. do sus pesares cantó tal vez con eco lastimero. ¡Una mujer! En el templado rayo de la mágica luna se colora. hollando y diviendo vencedora. la ansiada cita que en llegar se tarda al impaciente y amoroso anhelo. Yo amaba todo: un noble sentimiento exaltaba mi ánimo y sentía en mi pecho un secreto movimiento. y al soplo de los céfiros suave orgullosa desplega su bandera. y de gloria y de amores suspiraba. el valor y la fe del caballero. entre medroso velo. vago y solitario encanto que en inefable amor el alma enciende. entiende. Yo. y el alma pura de su dicha ufana. del sol poniente al lánguido desmayo. volando tras la imagen peregrina el corazón de su ilusión divina.. soñaba el héroe ya. oír pensaba y armonioso acento de una mujer al suspirar del viento. la mujer y la voz de su dulzura. con su inmortal aliento. el amor. que del barro al espíritu desprende.el sol iluminaba mi alegría. que inspira al alma celestial ternura. de grandes hechos generoso guía. A un tiempo mismo en rápida tormenta mi alma alborotaban de contino. ¡Ay!. solo y perdido en la arboleda umbría. cual rica fuente que entre frescuras y arboledas mana. que el alma sólo. agreste. ¡Ilusiones que llora el alma mía! ¡Oh! ¡Cuan suave resonó en mi oído el bullicio del mundo y su ruido! Mi vida entonces. ya el caballero. un sentimiento misterioso y santo. ¡ay!. cual guerrera nave que el puerto deja por la vez primera. lamentando su ausencia y su fortuna. con los ojos extáticos seguía la nave audaz que en argentada raya volaba al puerto de la patria mía. cual las olas que azota con violenta cólera impetuoso torbellino. un dulce canto. y al espantado pueblo arrebatando. la forma bella que cruzó gallarda. la constancia fiera y el arrojo de Scévola valiente. el dulce anhelo del amor que aguarda. mi espíritu encendía. dentro de ella.. 239 . al trovador soñaba. yo. en ansia ardiente de amor volaba. Hay una voz secreta. la libertad. la adusta frente del noble Bruto. brotaba entonces abundante río de ilusiones y dulce desvarío. sobre las cumbres que florece mayo. la bandera contra el tirano Macedonio alzando. recogida. lejos entre las nubes se evapora. El puñal de Catón. las fuentes murmuraban sus amores. allá en la noche.. el sol de la mañana llevaba yo sobre mi tersa frente. bramadora. en el mar del mundo. continuo imaginando en mi fe pura sueños de gloria al mundo y de ventura. la plebe atenta en mi voz escuchaba su destino. una ola tras otra. el bosque mansamente respondía. y al mar dejando que a sus pies alabe su triunfo en roncos cantos. del trovador el arpa y los cantares: del gótico castillo el altanero 238 antiguo torreón. arrancada de sus patrios lares.

hecho pavesa. ¡Ay!. Y aún miro aquellos ojos que robaron a los cielos su azul. qué mujer! ¡Qué imagen ilusoria tan pura. aquella mujer. sobre tallo gentil temprana rosa. que no corréis a mares? ¿Por qué. tanta alegría. Blanca es la nube que en callado vuelo cruza la esfera. ensueño delicioso del deseo. ¡Oh llama santa! ¡Celestial anhelo! ¡Sentimiento purísimo! ¡Memoria acaso triste de un perdido cielo. juega en las aguas del sereno río. es el amor. amor de allí arrancado. mujer que nada dice a los sentidos. de abandono y de amor y de caricias. ¡ay. llora las arboledas del Edén divinas. que envidiaron las de mayo serenas alboradas. tantas delicias y delirio tanto? ¿Quién pensara jamás llegase un día en que perdido el celestial encanto y caída la venda de los ojos. y esa mujer. Que así las horas rápidas pasaban. Teresa mía. es espejo no más de su hermosura. y oigo tu voz dulcísima. y el mundo con su magia y galanura. los que no sabéis las agonías de un corazón que penas a millares. y que su planta huella. Mujer que amor en su ilusión figura. dichosos mil veces. tan placentera. por qué como en mejores días no consoláis vosotras mis pesares? ¡Oh!. sin ventura de mí. desgarraron y que ya no llora. tan feliz. del amor venturoso devaneo. 240 brindó el amor a mi ilusión primera. Es el amor que al mismo amor adora. cruza tal vez por entre el bosque umbrío. que fuera eterno manantial de llanto tanto inocente amor. allá en la noche desprendida estrella. ¡ah!. Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías. tan candida y tan bella. ¿dónde estáis. gimiendo de amargura! También tu corazón. ¡ay!. Si aroma el aire recogió en el suelo. cuanto diera placer causara enojos? Aún parece. donde se mece.. el que creó las sílfides y ondinas. que busca en vano aquí su bien perdido. ¡Una mujer! Deslizase en el cielo. que. recordando. como después lloradas. es mentida ilusión de la esperanza. que te veo aérea como dorada mariposa. horas de confianza y de delicias. y las rosadas tintas sobre la nieve. 241 . tan sólo aquélla..! ¡Oh. de amor la llama generosa y pura los goces dulces del amor cumplidos que engalana la rica fantasía. ¡ay!. que entre suspiros angustiosos ahogar me siento en infernal tortura! ¡ Retuércese entre nudos dolorosos mi corazón. y respiro tu aliento perfumado en tu suspiro. allí nacido. dichosos los que podéis llorar! y. quizá esperanza de futura gloria! ¡Huyes y dejas llanto y desconsuelo! ¡Oh. purísima y dichosa. ensueño de suavísima ternura eco que regaló nuestros oídos. angélica. Teresa. es el aroma que le presta ella. es el alma que vivida destella su luz al mundo cuando en él se lanza. ¡pobre Teresa! ¿Quién pensara jamás. la sacra ninfa que bordando mora debajo de las aguas cristalinas. goces que avaro el corazón ansia. y aquellas horas dulces que pasaron tan breves. ¡ay! llegó a no llorar. sí. tanto delirio a realizar alcanza. y en la tarde la mar olas le ofrece de plata y de zafir.brilla fugaz al despuntar la aurora. ¡piedad tened de mi tormento ahora! ¡Oh.

a perderte y era llorar tu único destino. enredado en retorcidos lazos el corazón. en que al cielo en histérica agonía frenéticos alcéis entrambos brazos. o vivir como autómata en el mundo. mas. entre fétido fango detenidas. Brota en el cielo del amor la fuente. en fin. Sí. árido el corazón. tú embriagada en mi amor. de aguas corrompidas. vil polvo.. astro de la mañana luminoso? Ángel de luz. mísera. único desahogo en tu quebranto. ¡Pobre Teresa! ¡Al recordarte siento un pesar tan intenso. y en ondas fulguroso rayos al mundo tu esplendor vertía. lágrimas verterá de duelo eterno. huid. y otro cielo el amor te prometía. y estanque. hiela mi corazón punzante frío.! Embarga impío mi quebrantada voz mi sentimiento. agostó la flor de tu pureza? Tú fuiste un tiempo cristalino río. llanto tal vez vertiendo de ternura. cuando en tu frente la implacable suerte grababa de los reprobos el sino! Feliz. Mas. que nuestro amor y juventud veían. Los años. la muerte te arrancó del suelo. aquel fuego la herencia ha sido de sus hijos luego. impío ¡ay!. feliz. y en la tierra su límpida corriente sus márgenes con flores engalana. ¡ay!. una memoria. después torrente de color sombrío. quién pudiera en infortunio tanto 243 . de la ilusión pasaron. que el agua clara por beber se afana. Y llegaron. tal vez. y. tu corazón sacaron las pasiones. y sin ventura. ¡oh!. ante mis ojos la funesta losa donde. con bárbara porfía 242 luchéis por arrancároslo a pedazos. ¡ay!. ¡ay!. en fin. y. que su raudal lo envenenó el infierno. Los ojos escaldados de tu llanto. ¡ay!. y envilecida. las flores en abrojos convirtieron. hermoso ser para llorar nacido. que es la mujer ángel caído o mujer nada más y lodo inmundo. las dulces esperanzas que trajeron con sus blancos ensueños se llevaron y el porvenir de oscuridad vistieron. el histérico ¡ay! de tu gemido. el corazón ardiente. para allí su carrera el pensamiento. Roída de recuerdos de amargura. tu beldad reposa. te volviste al cielo. ¡Y tú. rompiendo entre peñascos y maleza. tu rostro cadavérico y hundido. que el demonio en el Edén perdido abrasara con fuego del profundo la primera mujer. y suspira tu nombre el labio mío. si no queréis que llegue un día en que. sin ilusiones* la delicada flor de tu hermosura ajaron del dolor los aquilones. Las horas. ¿quién te arrojó del cielo a este valle de lágrimas odioso? Aún cercaba tu frente el blanco velo del serafín. y de afán tanto y tan soñada gloria sólo quedó una tumba. cuando llegabas. ¿quién. que hallaste en la muerte sombra a que descansar en tu camino.. ¡ay!. y temblaban las horas que vendrían. para en vuestra impotencia maldecirle y escupiros. que a fecundar el universo mana. ¡ay!. ¿quién. huyendo nos miraban. otra vez ángel. yo en tu hermosura. manantial de purísima limpieza. tus hijos. las rosas del amor se marchitaron. al escupirle.y pasaba a la par nuestra ventura. Huid. y hasta el nombre de madre te negaran. de ti se avergonzaran. y nunca nuestras ansias las contaban. ¿Cómo caíste despeñado al suelo. sola.

pedazos hecho. y allí. si arrojó a tu dolor tu fantasía tus hijos. ¡Oh!. presente a tu conciencia lo pasado. Nave contra las rocas quebrantada. audaz. yo escondo con vergüenza mi quebranto. y consumía lenta calentura 244 tu corazón al par que tu amargura. quedará un rayo en mí. y ya tan desgraciada! Espíritu indomable. y no te escuchó Dios y blasferriaste. blanco lucero. en fin. ansioso. y si la voz de tu conciencia oíste dentro de ti gritándote severa. el corazón desesperado! Tus mismas manos de dolor mordiendo. a merced de la tormenta. ¡ay!. como una flor que en la mañana abre su cáliz al naciente día. lanzada a romper tus barreras turbulenta. la cristalina esfera gira bañada en luz: ¡bella es la vida! ¿Quién a parar alcanza la carrera del mundo hermoso que al placer convida? Brilla radiante el sol. ¡cruel!. ¡muy cruel!. entretanto. tú venturosa y yo a tu lado vencer del mundo el implacable encono. de glorias y deleites rodeado levantar para ti soñé yo un trono. de tu luz. disipar tu dolor y recogerte en su seno de paz? ¡Sólo la muerte! ¡Y tan joven. ¡con cuánto anhelo pensé contigo remontarme al cielo! Y alegre. allá vaga. y a Dios llamaste. trueqúese en risa mi dolor profundo. enamorado. enjugo de mis párpados el llanto y doy al mundo el exigido culto. yo inocente también.. en tanto yo viviere. sin horas ni medida. en tus brazos en lánguido abandono. ¡Ay! Yo. ¡ay!. cuando ya su color tus labios rojos" en cárdenos matices se cambiaban.. ¡martirio horrendo! ¡espantosa expiación de tu pecado! ¡Sobre un lecho de espinas maldiciendo. Gocemos. eco suave de su amor primero. mi propia pena con mi risa insulto. entonces tú llorar quisiste y no brotó una lágrima siquiera tu seco corazón. cuando de tu dolor tristes despojos la vida y su ilusión te abandonaban. sí. Un recuerdo de amor que nunca muere y está en mi corazón. Que yo. ¡oh!.. ¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos áridos ni una lágrima brotaban. mezquina sociedad.envolver tu desdicha en el olvido. alma violenta. a tus hijos. madre tal vez a otra mujer llamando. con los ojos fijos y extendiendo tus brazos. que iluminaste con tu luz querida la dorada mañana de mi vida. que sólo ya de sus grandezas habla. ¡cruel!. en ti. si el cuadro de tus breves glorias viste pasar como fantástica quimera. ¡oh!. ¿qué importa al mundo? 245 . Que haya un cadáver más. al amor abrí tu alma temprana y exalté tu inocente fantasía. si comparaste a tu existencia un día tu triste soledad y tu aislamiento. y me divierto en arrancar del pecho mi mismo corazón. en tu postrer momento a otra mujer tal vez acariciando. y en alas de mi amor. la primavera los campos pinta en la estación florida. en las olas tal vez náufraga tabla. ¡muy cruel!. si. buscando en vano. cuan ufana al porvenir mi mente sonreía. y en un tiempo. dentro del pecho mi dolor oculto. morir.. ver como un sueño resbalar la vida. ¡ay!. un lastimero tierno quejido que en el alma hiere. si en tu penosa y última agonía volviste a lo pasado el pensamiento.

. Estambul. mi ley la fuerza y el viento. no corta el mar.. a quien nadie impuso leyes. no me abandone la suerte y al mismo que me condena colgaré de alguna entena.» Que es mi barco mi tesoro. quizá en su propio navio. tu rumbo a torcer alcanza. sin temor. y allá a su frente. En las presas yo divido lo cogido por igual. Asia a un lado. «Navega. y ve el capitán pirata. 246 «Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra.» Que es mi barco mi tesoro.CANCIÓN DEL PIRATA Con diez cañones por banda. y mi furia es de temer. ni bandera de esplendor que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. Europa. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés. un velero bergantín: bajel pirata que llaman. La luna en el mar riela. «A la voz de " ¡Barco viene!" es de ver cómo vira y se previene a todo trapo escapar. viento en popa a toda vela. ni tormenta. cuando el yugo del esclavo 247 . «¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río. sino vuela.» Que es mi barco mi tesoro. velero mío. al otro. ¿qué es la vida? Por perdida ya la di. cantando alegre en la popa. por su bravura el Temido. Y no hay playa sea cualquiera. que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravio. y han rendido cien naciones sus pendones a mis pies. que ni enemigo navio.. Y si caigo. sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. ni bonanza. que es mi Dios la libertad. que yo soy el rey del mar.. y alza en blando movimiento olas de plata y azul. en la lona gime el viento. mi única patria la mar. ni a sujetar tu valor. en todo mar conocido del uno al otro confín.

los empujas enérgica. HIMNO A LA INMORTALIDAD ¡Salve. en los valles suspiras de amor. Desbarata tus obras en vano vencedora la muerte tal vez. tú la ordenas juntarse y vivir. mi ley la fuerza y el viento. y adelante en tu raudo camino a otros siglos ordenas llegar. Y otros siglos ansiosos se lanzan. Tú. Tú el aroma en las flores exhalas. y van. tú abrillantas la perla que encierra en su abismo profundo la mar. y en su eterno trabajo se alcanzan. arrullado por la mar. melancólica música al río. Tú eres fuerza secreta que el mundo en sus ejes impulsa a rodar. sentimiento armonioso y profundo de los orbes que anima tu faz. tú coronas la aurora de luz. con tu aliento los aires enciendes. veloz torbellino.. manantial sempiterno del bien. lengua ardiente de eterno saber. De tus obras los siglos que vuelan incansables artífices son. 249 . mi única patria la mar. ronco grito a las olas del mar. 248 Tú la hoguera del sol alimentas. negro manto que agita Aquilón. Tú eres pura simiente de vida. tú su lodo modelas. que es mi Dios la libertad. del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones. de sus restos levanta tu mano nuevas obras triunfante otra vez. Y afanosos sus fuerzas emplean en tu inmenso taller sin cesar.. tú murmuras del aura en las alas. Tú las cárdenas nubes extiendes. en el Bóreas retumba tu voz. Y del trueno ai son violento y del viento al rebramar yo me duermo sosegado. principio fecundo que encadenas la muerte a tus pies! Tú la inerte materia espoleas. juventud y hermosura es tu ser. y creas miles seres de formas sin fin. del espíritu ardiente cincelan y embellecen la estrecha prisión.» Que es mi barco mi tesoro.» Que es mi barco mi tesoro. tus rugidos infunden pavor. y se arrancan sin tregua el buril. en violento. tú revistes los cielos de azul. desaparecen y llegan sin fin. Gratos ecos al bosque sombrío.como un bravo sacudí. luz del mismo Hacedor desprendida. puro germen. tú la luna en las sombras argentas. «Son mi música mejor aquilones. Tú derramas el oro en la tierra en arroyos de hirviente metal. llama creadora del mundo. verde pompa a los árboles das. el estrépito y temblor de los cables sacudidos.

ni pájaros que canten. levanta la frente. De la vida en el hondo Océano flota el hombre en perpetuo vaivén. y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento. que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. LA DESESPERACIÓN (Atribuida a José de Espronceda) Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar. moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno. como el mundo. y sólo las centellas la tierra iluminar. tú serás. sin verdor. sin mecha al parecer. de flores despojada. manando sangre y cieno que impida el respirar. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer. Allá. tú serás como el sol en Oriente. y al mundo adormecido le haga estremecer. me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas. ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. y oír como chirrea ¡qué gusto!. les rasguen los tendones. Que el trueno me despierte con su ronco estampido. solar desmantelado. Hombre débil. y derrama abundante su mano la creadora semilla en su ser. sin fruto. ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada. inmortal. y redobla el trabajo su afán. rae place en sumo grado la luna al reflejar. volverse todo tea. les abran las entrañas. rompan los corazones 251 . pon tu labio en su eterno raudal.y en la tosca materia golpean. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo. e inmóvil en el suelo. tostarse allí un anciano. y luego embravecida 250 que estalla y que se agita y rayos mil vomita y muertos por doquier. La llama de un incendio que corra devorando y muertos apilando quisiera yo encender. en sombrío monte.

un juego la virtud es para el hombre. Me alegra oír al uno pedir a voces vino. sordo el mundo. y abiertas las navajas. Esa falsa deidad que llaman gloria es del hombre tan sólo una ilusión. no más. sólo de nombre existen en el mundo engañador. oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión.sin de ayes caso hacer. y arrasa por doquier. los platos. que le presten al alma algún solaz. un fantasma. y en sus lascivas bocas. 253 . y que otros ya borrachos. No hay que buscar del mundo los placeres. es el honor. ¡qué placer! Las voces y las risas. buscando el corazón. que el niño no conoce. sin orden el cabello. Insólita avenida que inunda fértil vega. de cumbre en cumbre llega. La virtud y el honor. le deja abandonado sin aliviar su mísero vivir. pues que ninguno existe en realidad. el corazón. que en el mundo el placer siempre es fugaz. las botellas. en trino desusado. en torno de las bellas alegres apurar. que es mentira el placer y la amistad. traidora. mostrando sus encantos. entonces la niñez sus ojos cierra. con voluptuoso halago. que siempre está patente en su memoria halagando. Romper después las copas. cantan al dios vendado impúdica canción. triste es vivir si siente el corazón. ¡Qué gozo!. se lleva los ganados y las vides sin pausa. por su bien. mientras que su vecino se cae en un rincón. y estragos miles causa.. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. al aire el muslo bello. no hay que buscar amigos ni mujeres. Es inútil que busque el desgraciado quien quiera su dolor con él partir. sin chales en los pechos y flojo el cinturón. no hay que pensar que dure la ventura. un beso a cada trago alegres estampar. Todo es mentira lo que el mundo encierra. el juego.. ¡qué gusto!. No hay que buscar palabras de ternura. Me agradan las queridas tendidas en los lechos. y un tiempo a mí me los cerró también. ¡qué ilusión! 252 EL ARREPENTIMIENTO (Atribuida a José de Espronceda) A MI MADRE Triste es la vida cuando piensa el alma. las barajas.

un tierno abrazo porque alegre y risueño te miré! Mis caricias pagaste con exceso. tus caricias acallaron mi llanto y mi clamor! ¡Cuántas veces. me engañaron y mis oídos mintieron. y ángeles me parecieron. y mis ojos las miraron. ¡Sí. entonces. mis ojos. en pájaros y flores yo soñé! ¡Cuántas me diste. por tu amor. ¡oh madre!. ¡ay!. Por el sueño. mil besos. oh madre. sin temor. Mi vida resbalaba entre delicias prodigadas. Miraba al sol. Por el sueño fui perjuro 255 . yo lo miré como lo mira un niño. Por estar durmiendo ayer. y al primer paso se fue de la infancia la quietud. disfrutando los placeres del mundo tan seductor. por un abrazo tú me dabas mil. Entre placeres y amores fueron pasando mis años sin recelo ni temores. durmiendo en tu regazo. y mejor que un Edén me pareció. de este mundo la maldad ni pude ni quise ver. Así viví sin temor. ¡Cuántas veces. que aunque tu voz me anunciaba los escondidos abrojos del camino que pisaba. mi oído no te escuchaba ni te miraban mis ojos. que al principio para mí 254 era el mundo un paraíso. mis años han sido un sueño que disipándose va.En aquel tiempo el maternal cariño como un Edén el mundo me pintó. tan hechizado lo vi. donde tranquilo imaginé gozar. en el mundo me interné. ni del amigo y mujer conocí la falsedad. oí cantar pintados colorines y escuché de la fuente el murmurar. madre mía. que entonces lo miré con el sosiego y con la paz que infunde la niñez. en él encontré el amor al encontrar las mujeres. para mí no es halagüeño. Por el sueño. me dabas por un beso. madre! Yo no creí que fuese cierto tu aviso. Pero yo te abandoné por seguir la juventud. no miraron mis ojos teñido un río de sangre. mi corazón sin engaños y mi alma sin dolores. Ayer vi el mundo risueño y hoy triste lo miro ya. Yo apresaba la blanca mariposa. Lleno lo vi de fiestas y jardines. como pagan las flores al abril. persiguiéndola ansioso en el jardín. del porvenir. Mis oídos las oyeron. ¡ay!. que derramaron hermanos que se mataron llevados de un desvarío. bien al parar en la encarnada rosa o al posarse después en el jazmín. sin que jamás su fuego quemase mis pupilas ni mi tez. Mas hoy ya mi corazón por su bien ha conocido de los hombres la traición y mi alma ha descorrido el velo de la ilusión. ayer con loca alegría entonaba en una orgía cantos de placer y amor.

jamás pude olvidarme yo de ti. sin luz los ojos. a pesar de todos los placeres. No te admires de hallarme en este estado. que al brindarme su cariño en engañarme pensaron y sin compasión jugaron con mi corazón de niño. de nuestro amor sigamos disfrutando en sus engaños. gozoso. en su opulencia. Vuelve. tus caricias y halagos tórname. Y en vez de arroyos y flores y fuentes y ruiseñores. madre. pero era un niño. 256 ¡Que es veneno el amor de las mujeres que en el mundo. recordó mi mente aquellos días de ventura y paz que a tu lado viví tranquilamente ajeno de este mundo tan falaz. compasión. ¡perdóname! Yo pagaré tu amor con el exceso con que pagan las flores al abril. nocivo. escarnecen al mendigo. yo de ti me alejé. amor frenético. sin color la tez. ¡oh madre!. ¡ah!. ¿por qué siendo tan hermoso contienes tantos engaños? Heme a tus pies llorando arrepentido. Por eso perdí el reposo de mis infantiles años. dime. mundo peligroso. si supieras cuánto he padecido. y en lugar de tu amor puro. me tuvieras. Tus mujeres me engañaron. no hay otro. la virtud no tiene abrigo. Dejemos que prosigan engañando los hombres y mujeres a la par. porque mis labios.con las mujeres allí. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. de impuros labios bebí. y el mundo me engañó. me engañaste porque en infierno trocaste lo que yo juzgaba Edén. extasiado. han apurado el cáliz del dolor hasta la hez. 257 . fría la frente y seco el corazón. no. mil besos te daré por sólo un beso. impuro. Todo el amor que tiene es pasajero. ¡ay!. y mucho más si siente el corazón. sin pensar. más puro y verdadero que dure más que el maternal amor. ¡oh madre!. Tú me mostraste unos seres con rostros de querubines y con nombres de mujeres. yo bebí! Pero. se escuchan en tus jardines los gritos y los clamores que salen de los festines. tú me brindaste placeres en ciudades y festines. receloso. Siempre. por eso con insolencia los ricos. por un abrazo yo te daré mil. a mirarme con cariño. En tus pueblos no hay clemencia. pero (¡oh mundo!). Porque es triste vivir si piensa el alma. engañador. Mi corazón fascinaste cuando me ofreciste el bien.

baja a las catacumbas y palpa entre las tumbas los tiempos que vendrán. no. no creen. se alzaba y te decía: «¡Señor!. Señor. De aquellas que le ocultan al hombre su camino con ciego torbellino de culpa y expiación. la Roma atea que entre aras derrocadas despide a carcajadas los dioses que se van: es la que. que ya tus palmas se vuelven al desierto. del pecado horrendo envuelta en eí sudario. maldijo su creencia. ¡ay!. y en llanto de impotencia. y nuevas tempestades surgieron y bramaron. tu pueblo soy. 258 la blanca primavera. y en súbito desmayo cayó de ayer a hoy. ¡ay!. y en son de desconsuelo. se apacentó con hiél. inconmovible está. que ha vacilado el polo de la fe.» No es. Corrieron veinte edades desde el supremo día que en esta cruz te vía morir Jerusalén. diciendo está los grandes días de luto y agonías. 259 . que contra el cielo no tiene el hombre rayo. mas. no. con su gentil abrazo. Sereno está en la esfera el sol del firmamento: la tierra en su cimiento. yo soy Luzbel. y en su dolor profundo ía humanidad entera el nuevo oriente espera de un sol de redención. ¡baja otra vez.GABRIEL GARCÍA TASSARA (1817-1875) HIMNO AL MESÍAS Baja otra vez al mundo. ¡ay!. de muerte y orfandad que. fecunda el gran regazo que flor y fruto da. Mas. de aquellas que sepultan en hondos cautiverios cadáveres de imperios que fueron y no son. y rota ya la copa en que su fe bebía. en el huerto del que tu pueblo fue. Tiniebla es ya la Europa. hoy clama en tu presencia: «Señor. de aquellas que asolaron al primitivo Edén.» Mas. Mesías! De nuevo son los días de tu alta vocación. ella agotó la ciencia. Todo. mas. que de las almas el sol yace eclipsado. humilde rea. ¡ay!.

¿no volverá? 260 ¡Señor! En tus juicios la comprensión se abisma. mas es siempre la misma del Gólgota la voz. Tu sangre soberana es su Calvario eterno. ¡Mesías!. no es el destino humano la humanidad sin Dios. en gloria y majestad. ¡negros vestigios de los antiguos días! Ya volverás. hollaba por alfombra rosas. y. Dios clemente. Luzbel ha vuelto al mundo y Dios. de mentidas diosas prodigábanme nombres.pasa por un calvario la ciega humanidad. saca del abismo a un pueblo moribundo. Vencidos serán con nuevo ejemplo los que del santo templo apartan a tu grey. condena a esta doliente raza del ser humano que espera de tu mano su nueva salvación? Sí. no en vano siglos y siglos vuelan. tu sacrosanta cruz. y a horribles gemonías. tu triunfo del infierno es su inmortalidad. altanera. los siglos nos revelan con misteriosa luz el infinito arcano y la virtud encierra. ¡oh Señor!. ¡ya nacerás. GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA (1814-1873) A M O R Y ORGULLO Un tiempo. Baja. trono de cielo y tierra. Toda la historia humana. Mi pensamiento —en temerario v u e l o ardiente osaba demandar al cielo objeto a mis amores. si a la tierra con desdén volvía 261 . Vendrán. luz nueva de la futura edad! Ya huiréis. Fatídicos auspicios resonarán en vano. mas yo. y confundidos caerán con los ateos los nuevos fariseos de la caduca ley. y a eterna perdición. ¿Quién sabe si ahora mismo entre alaridos tantos de tus profetas santos la voz no suena ya? Ven. está en tu nombre: tú fuiste Dios del hombre. ¿Quién dijo. tú vendrás. con orgullo vano. y nobles vates. Ya pasarán los siglos de la tremenda prueba. Dios de la humanidad. que tú no volverías. ¡Señor!. cual águila real a vil gusano contemplaba a los hombres.

¡Salga del pecho —requemando el labio— el caro nombre. Tal vez por un momento.? ¡ Ah! Velo. que por flores tomé duros abrojos. como tierno infante quiere abrazar la luna. dime: ¿qué se ha hecho tu presunción altiva? ¿Qué mágico poder.. que con ellas alumbra el firmamento? ¿No le oyes de las auras al murmullo? ¿No le pronuncia —en gemidor arrullo— la tórtola amorosa? ¿No resuena en los árboles. fueron de seda y oro. tal vez se engríen del yugo que me humilla! ¿Y tú lo sufres.triste mirada. de libertad te priva? ¡Mísero esclavo de tirano dueño.. y por oro la arcilla. en tal bajeza trocando ya tu indómita fiereza. de víboras nutrido? Tú —que anhelabas tan sublime objeto—. ¿no le articulan invisibles ninfas con eco lisonjero? ¿Por qué callar el nombre que te inflama. Los lazos caprichosos que otros días —por pasatiempo— a tu placer tejías. y mis amantes. y a duelo y amargura. de un pecho helado de inmenso orgullo y presunción hinchado. ¿Qué esperaste. de mi orgullo agravio. ¡ay de ti!. que con las sombras huye! Di.. pues.. entre ellas revolé cual mariposa. que el nudo estrecho gimiendo sufres.. nombre que excita con placer enojo. y con ira ternura. cedo al poder del áspero destino. si quiero. si aun el silencio tiene voz. de mi dolor susLento! ¿Escrito no le ves en las estrellas y en la luna apacible. cual hoja seca al raudo torbellino. sin fijarme en ninguna. ? ¡Del torpe engaño ruis rivales ríen. ¿cómo al capricho de un mortal sujeto te arrastras abatido? ¿Con qué velo tu amor cubrió mis ojos.. que a servidumbre eterna te condena. Hoy. caprichosa. débiles plantas que el aquilón destruye? En hora infausta a mi feliz reposo. nombre más dulce que el primer cariño 263 .. ¡ay!. templados con tu lloro. mudar de rumbo al céfiro ligero y arder al mármol frío!» ¡Funesta ceguedad! ¡Delirio insano!. y búrlese en buen hora de mi baldón la gente. ¿no dijiste soberbio y orgulloso: «Quién domará mi brío? ¡Con mi solo poder haré. mi soberbia impía marchitaba sus flores. despeñada de la excelsa cumbre do osé mirar del sol la ardiente lumbre que fascinó mis ojos. que el viento halaga con pausado movimiento en esa selva hojosa? De aquella fuente entre las claras linfas. los que ahora rinden tu valor primero 262 son eslabones de pesado acero. clamaba en vano. Mas. tu gloria fue cual mentiroso sueño. te gritó la razón. ¡cuan en vano te advirtió tu locura! Tú mismo te forjaste la cadena. corazón cobarde? ¿Y de tu servidumbre haciendo alarde quieres ver en mi frente el sello del amor que te devora. ¡Me entrego a sus antojos! Cobarde corazón. que aclama ese nombre que quiero? Nombre que un alma lleva por despojo. ¿qué se hicieron ilusiones tantas de necia vanidad. pues el místico bien siempre anhelante..

confusa ilusión. Del álamo blanco las ramas tendidas. gimiendo de coraje. indómito al escape. los cenagosos hoyos que el paso de las aguas del temporal formó.de joven madre al inocente niño. mas todo en vano. guarda tu mengua! ¡Callad también vosotras. cual hoja que arrebatan los vientos del desierto el desbocado potro veloz atravesó. ganando a saltos locos la tierra desigual. Pasaban huyendo. pasaban aturdiendo su cabeza con diabólico impulso y ligereza. pasaban en larga. las varas revueltas de zarzas y espinos. tórtola doliente. nombre que hiere —como sierpe ingrata— al pecho que le anida. tendióse el animal. las copas ligeras de palmas y pinos. no lo envíes. antojos de la ilusión. con entrambas manos. fantásticos e informes abortos del pavor. al labio! ¡Guarda tu mengua con silencio sabio! ¡Gimnin. Pasaban. los arroyos las zarzas y los troncos que el viento descuajó. Pasaban de Al-hamar ante los ojos. gigantes y monstruos de colas torcidas. ciego. girando. Las matas. auras. pasaban al lado del suelto bridón. cual vagas quimeras que forja el delirio. medrosas fingiendo visiones perdidas. las yedras colgadas del brusco peñón. corazón. mohinas o fieras. parando su yegua blanca. salvando de los brezos el áspero ramaje. los collados. como calla mi lengua! JOSÉ ZORRILLA (1817-1893) LA CARRERA DE AL-HAMAR Lanzóse el fiero bruto con ímpetu salvaje. loca. del viento a los silbos. Al entrar en la ciudad. sin aflojar un punto ni tropezar incierto. copia de su hermosura. le dijo éste a una mujer 265 . bullendo. risueñas o torvas. fuente. en fatigosa hilera pertinaz. Y matas y peñas. donde el sol primero alumbró nuestra vida. y más amargo que el adiós postrero que al suelo damos. los calvos pedregales. mudas y enormes masas de sombra sin color ni faz. nombre que halaga y halagando mata. ligeras. sueños pálidos. trémulas hojas. febriles. ya roncos. a riesgo de la vida de su jinete real. 264 cual si escapara en circo a la carrera abierto. rodando en montón. El. las peñas. ¡No. fatal procesión. ya agudos.. vallados y troncos en rápida.. de crespas melenas al viento tendidas. le recogió el rendaje hasta que el rudo belfo tocó con el petral. CORRIENDO VAN POR LA VEGA Corriendo van por la vega a las puertas de Granada hasta cuarenta gómeles y el capitán que los manda.

y en la vega del Genil tengo parda fortaleza. allí el sombrío moral crecen al pie del castillo. mi harén sin mujeres. 266 y baños para el calor. Allí la altiva palmera y el encendido granado. un nuevo Edén para ti. que será reina entre mil cuando encierre tu belleza. Y olmos tengo en mi alameda que hasta el cielo se levantan y en redes de plata y seda tengo pájaros que cantan. la del morado monjil. Tengo un palacio en Granada. y collares para el cuello. que desiertos mis salones están. Diera la lanza mejor 267 . junto a la frondosa higuera.. mis oídos sin canciones. en León. por ser tuyas. Y te dará blancas plumas para que adornes tu frente. el capitán de los moros volvió en silencio la espalda. y manoseando su barba. vete con tus caballeros.» Escuchóla en paz el moro. DUEÑA DE LA NEGRA TOCA Dueña de la negra toca. cristiana no me atormentes así. para los labios. y son más bellas tus flores. hurí del Edén. dijo como quien medita.. por un beso de tu boca diera a Granada Boabdil. que mis torres de León valen más que tu Granada.» Y dándole su caballo y la mitad de su guardia. más blanca que las espumas de nuestros mares de Oriente. cubren el valle y collado.que entre sus brazos lloraba: «Enjuga el llanto. tengo jardines y flores. tengo una fuente dorada con más de cien surtidores. Y tú mi sultana eres. mis amigos y mis damas? Vuélveme. vuélveme. allí el nópalo amarillo. en la mejilla una lágrima: «Si tus castillos mejores que nuestros jardines son. si me quitas a mi padre. no llores. ¡amor!» «¿Qué me valen tus riquezas —respondióle la cristiana—. Yo te daré terciopelos y perfumes orientales. Y perlas para el cabello. que tengo yo. mi sultana. Allí el robusto nogal. moro a mi padre y a mi patria. de Grecia te traeré velos y de Cachemira chales. ni en Córdoba ni en Sevilla hay un parque como el mío. y tú diste tus amores a alguno de tus guerreros. Y sobre toda una orilla extiendo mi señorío.

suelta la negra melena sobre el cuello de cristal. cristiana. y un instante entre las rocas riela la fuente oculta. y alguna vez desprendida 269 . si fueran mil.. aérea. sultana serás allí.. como lanzas de soldados apostados en la altura. con la zambra de los moros el valor de los cristianos.. ¡que tanto vales!. Reverberan los cristales la trémula llama turbia. mezquina.del Zenete más bizarro. Las almenas de las torres un momento se columbran. entre una nube de aroma.. tanta gala tunecina. leve. como brisa de purpurina mañana. Tal vez un pálido rayo la opaca atmósfera cruza. y unas en otras las sombras confundidas se dibujan. Te dará tanta riqueza. y las veletas no giran entre la cruz y la cúpula. y envuelta en el blanco velo de las hijas de Mahoma! Ven a Córdoba. La brisa con frescas alas juguetona no murmura. De tus labios. con resplandor fugitivo. cristiana. en lecho de terciopelo.. y el mundo su lumbre dora. y con su fresco verdor toda una orilla del Darro. la baja tierra no alumbra. si fueran en sus manos. y el sultán será. Tus labios son un rubí. Los álamos de la Vega parecen en la espesura de fantasmas apiñados medrosa y gigante turba. Diera alfombras orientales. y armaduras y pebetes. un esclavo para ti. 268 y yo por ello. la sonrisa. A BUEN JUEZ. Diera la fiesta de toros y. y diera. la paz de tu lengua mana. partido por gala en dos. hasta cuarenta jinetes.. ¡oh sultana!. Porque tus ojos son bellos. te diera de buena gana mil cielos. Dueña de la negra toca. porque la luz de la aurora sube al Oriente desde ellos. Le arrancaron para ti de la corona de Dios. por un beso de tu boca diera un reino Boabdil. qué hermosa nazarena para un harén oriental. MEJOR TESTIGO TRADICIÓN DE TOLEDO Entre pardos nubarrones pasando la blanca luna. que ha de juzgar tu belleza para pagarle. ¡Oh.

se ve de un hombre que guarda la vigilante figura. En esto desde el balcón. repitieron con mesura. El monótono murmullo sonar perdido se escucha. 270 resuelto y audaz pregunta: «¿Quién va?». y huyeron en el embozo velando la catadura. y el viejo en la cerradura metió la llave pidiendo a sus gentes que le acudan. Yace Toledo en el sueño entre las sombras confusa. y la espada empuña. Frente por frente a sus ojos un balcón a poca altura deja escapar por los vidrios la luz que dentro le alumbra. clamó en voz baja. «¿Quién va?». no le aqueja su amargura. porque con planta segura. cerróse detrás la puerta y quedó la calle muda.gotea pesada lluvia. ganando el centro a la calle. «¡MÍ padre!». y a corta distancia el igual compás se escucha de un caballo que sacude las sonoras herraduras. ni en la callejuela oscura el silencio de la noche rumor sospechoso turba. Tan en calma y tan sombría como la noche que enluta la esquina en que desemboca una callejuela oculta. «Téngase el hidalgo». y bien se ve.» «Pase el Acuña y perdone». Pasó así tan largo tiempo. o solamente mentida ilusión nocturna. como quien tal acostumbra. y con precaución difusa salió una niña al balcón que llama interior alumbra. que no despierta a quien duerme. mas ni en el claro aposento. y cercana otra voz menos robusta responde: «Un hidalgo. «Ved más bien si me haréis calle. tomó la cabalgadura. Asió el brazo al que apostado hizo cara a Iván de Acuña. que hasta hoy a nadie se tuvo I van de Vargas y Acuña. 271 . un mancebo por las rejas de la calle se asegura. cual si por las hondas calles hirviera del mar la espuma. ¡Qué dulce es dormir en calma cuando a lo lejos susurran los álamos que se mecen. repite. ni a quien medita importuna. dijo el mozo en faz de fuga. que pudiera haberse duda de si es hombre. Paró el j inete a una puerta. y en tanto que sueña el triste. Un negro por ambas bridas. el hombre replica. ¡calle!» Y el paso el bulto apresura. pero es hombre. y tan a la sombra vela que entre las sombras se ofusca. teniéndose el embozo. y el Tajo a sus pies pasando con pardas ondas lo arrulla. las aguas que se derrumban! Se sueñan bellos fantasmas que el sueño del triste endulzan. pues. sopla un silbato y se oculta.

donde nada se hizo nunca y nada al presente se hace. y aquí la antigua basílica de bizantinos pilares. Aquí se bañó la hermosa por quien dejó un rey culpable amor. A este lado está la almena por do sacó vigilante el conde don Peranzules al rey. Allí recibió Galiana a su receloso amante. de sus álamos y huertos el pintoresco ropaje. y los clérigos y monjes y los prelados y abades. corno una ciudad de grana coronada de cristales. en esa cuesta que entonces era un plantel de azahares. Los ricos y sedentarios se tornan con paso grave. calado el ancho sombrero. cargados con sus aperos. 273 . Los labradores se acercan al fuego de sus hogares. la salpica con escombros de castillos y de alcázares. y del Cambrón y Bisagra los caminos desiguales. abrochados los gabanes. político y constante. fama. cada colina un secreto de príncipes o galanes. La sombra en este momento tiende sus turbios cendales por todas esas memorias de las pasadas edades. se ve la imperial Toledo dorada por los remates. Un recuerdo en cada piedra que toda una historia vale. y porque su altiva gala más a los ojos halague. dibujando en las arenas las ondas con que las bate. camino a los toledanos hacia las murallas abren. que oyó en el primer concilio las palabras de los Padres que velaron por la Iglesia perseguida o vacilante. como en prendas de que el río tan afanoso la bañe. gran cifra de un pueblo grande. 272 subió el Cid sobre Babieca con su gente y su estandarte. Más lejos se ve el castillo de San Servando. apacible y serena pasa la siguiente tarde. Allí está el circo romano. que supo una tarde fingir tan tenaz modorra. sacudiendo el leve polvo de capelos y sayales. y el sol tocando su ocaso apaga su luz gigante. El Tajo por entre rocas sus anchos cimientos lame. cargados con sus afanes. que. Y la ciudad se retrata en las ondas desiguales. reino y vida en manos de musulmanes. A lo lejos en la Vega tiende galán por sus márgenes. tuvo siempre el brazo quedo las palmas al horadarle.II Clara. o Cervantes. Allá por aquella torre que hicieron puerta los árabes.

o dadme mano de esposo.» «¡Voto a Dios! ¿Qué más pretendes?» «Que a los pies de aquella imagen lo jures como cristiano del Santo Cristo delante. que se pasea ocultando entre la capa el semblante. Diego Martínez. y así quien mancha mi honra con la suya me la lave.Quédase sólo un mancebo de impetuosos ademanes. llevóle Inés hacia el templo que en medio la Vega yace. mi padre. y él contempla a los que pasan como si a alguien aguardase. 274 y echando a su lado el embozo repuso palabras tales: «Dentro de un mes. y los valientes le miran cual si sintieran dejarle sin que libres sus estoques en riña sonora dancen. en duro y postrero trance. Mas porfiando que jurase. descolorido el semblante. preguntóle «Diego. la palabra es aire. Vase derecha al que aguarda. y haciendo Inés que Martínez los sagrados pies tocase. cual temiendo de seguro que les proponga un combate. que un hombre ha entrado en su ausencia dentro mi aposento sabe.» «No me basta. la luz del rostro escondida en tocas y tafetanes. o libre de vos dejadme. ceñida la sien de espinas. Los tímidos aceleran los pasos al divisarle. víase allí un crucifijo teñido de negra sangre a quien Toledo devota acude hoy en sus azares. galanterías dejando severa aparte. cuanto se dicen en las citas los amantes. también sola.» Miróla Diego Martínez atentamente un instante. que por honra vuelven honra hidalgos que en honra nacen. se viene el llano adelante. al año estaré de vuelta y contigo en los altares. ¿juras a tu vuelta desposarme?» Contestó el mozo: 275 . Honra que yo te desluzca con honra mía se lave..» «¡Vive Dios. Mas en lo leve del paso y en lo flexible del talle puede a través de los velos una hermosa adivinarse. que estás tenaz! Dalo por jurado y baste. y él al encuentro le sale diciendo. «Más que mi palabra vale no te valdrá un juramento. Enclavado en un madero.. parto a la guerra de Flandes. así al mancebo interrumpe en voz decidida y grave: «Abreviemos de razones. Ante sus plantas divinas llegaron ambos amantes. Mas ella. exclama la niña. Los que pasan le contemplan con decisión de evitarle. Inés mía.» «Diego.» Vaciló un punto Martínez. Una mujer. que olvidar puedes la palabra en Flandes.» «Júralo».

«¡Sí. que mal se cura el amor con las palabras de un viejo. y un año pasado había. y su tez se marchitaba. doraba el sol de Occidente del Tajo la Vega amena. III Pasó un día y otro día un mes y otro mes pasó. un mes y otro mes pasó. En vano a Iván acudía. Algún olmo que escondido 277 . pues los amantes desvelos cambian la esperanza en celos que abrasan el corazón. que la lengua le tenía su propia deshonra atada. Así Inés desesperaba sin acabar de esperar. Si es cierto lo que se espera es un consuelo en verdad. Y siempre al anochecer. el padre no respondía. y ambos del templo se salen. mas de Flandes no volvía Diego. sin dueña y sin escudero. y los de Flandes tornaron a sus tierras a vivir. y el español no volvía. que a Flandes partió. y apoyada en una almena miraba Inés la corriente. Pasó un día y otro día. en un manto una mujer el campo salía a ver al alto del Miradero. musgo. ¡Ay del triste que consume su existencia en esperar! ¡Ay del triste que presume que el duelo con que él se abrume al ausente ha de pesar! La esperanza es de los cielos precioso y funesto don. callando el padre severo y suspirando la bella. y a Dios llorando pedía la vuelta del español. y las guerras acabaron. Lloraba la bella inés oraba un mes y otro raes su vuelta aguardando en vano. pero siendo una quimera. Y ambos maldicen su estrella. en tan frágil realidad 276 quien espera desespera. Todas las tardes venía después de traspuesto el sol. espigas y amapolas ligeramente doblando. llorosa y desconsolada. y su llanto se secaba para volver a brotar. Era una tarde serena. y el tercer año corría: Diego a Flandes se partió. del crucifijo a los pies do puso el galán su mano. Iban las tranquilas olas las riberas azotando bajo las murallas solas. En vano a su confesor pidió remedio o consejo para aliviar su dolor. porque nació mujer ella y el viejo nació altanero. mas de Flandes no volvía. Dos años al fin pasaron en esperar y gemir. juro!».

Frunciendo ambas a dos cejas encomendóla a su gente. el rostro a Toledo dan. en confuso remolino. A lo lejos. banda azul. eres tú!» Y él viéndola de través. Asióse a su estribo Inés. y en adarga y coselete diez peones castellanos. vio de hombres tropel lejano que en pardo polvo liviano dejan envuelto el camino. Así la niña lloraba el rigor de su fortuna. Bombacho gris guarnecido. sintió latir zozobrosa más inquieto el corazón. que exhalan gratos olores a las puntas de una rama. bota de ante. hierro al cinto suspendido y a una cadena prendido agudo cuchillo moro. por el llano. y llegando recelosa a las puertas del Cambrón. en el trémulo fondo. el torreón se dibuja como el contorno redondo del hueco sombrío y hondo que habita nocturna bruja. IV Así por sus altos fines dispone y permite el cielo que puedan mudar al hombre fortuna. tornasolada la escama. diciendo: «Malditas viejas. dijo: «¡Voto a Belcebú. espuela de oro. Y algún ruiseñor colgado entre su fresca espesura daba al aire embalsamado su cántico regalado desde la enramada oscura. poder y tiempo.creció entre la hierba blanda sobre las aguas tendido se reflejaba perdido en su cristalina banda. 279 . y así la tarde pasaba y al horizonte trepaba la consoladora luna. 278 el sombrero derribado tocando con la gorguera. sin que más voz ni gemido volviera en tierra a exhalar. Bajó Inés del torreón. saltaba a besar las flores. que no me acuerdo quién es!» Dio la triste un alarido tal respuesta al escuchar. y a poco perdió el sentido. y a trote cruzando van las oscuras callejuelas. que a las mozas malamente enloquecen con consejas!» Y aplicando el capitán a su potro las espuelas. gritando: «¡Diego. Y algún pez con cien colores. Jubón negro acuchillado. Y allá. Tan galán como altanero dejó ver la escasa luz por bajo el arco primero un hidalgo caballero en un caballo andaluz. Vienen tras este jinete sobre potros jerezanos de lanceros hasta siete. lazo en la hombrera y sin pluma al diestro lado.

Ni es otro a quien se dirige. la amorosa Inés de Vargas. escuchando con paciencia 281 . Y otro no fue que Martínez quien ha poco entró en Toledo. cuanto más ella importuna está Martínez severo. cobrado el conocimiento. porque el capitán don Diego 280 no ha de ser Diego Martínez. ¡Tanto mudan a los hombres fortuna. tan orgulloso y ufano cual salió humilde y pequeño. que olvidando todo olvidó su nombre mesmo. Está. enmarañado el cabello. y tanto ayudó en la guerra con su valor y altos hechos. conmigo tu juramento. como presidente del tribunal superior. antes que la asieran. ni se ablanda a sus caricias ni cura de sus lamentos. Y así. que el mismo rey a su vuelta le armó en Madrid caballero. de amor y piedad ajeno. a pasos desatentados salióse del aposento.» Y la faz descolorida en la mantilla envolviendo. los corchetes a la puerta y en la derecha el bastón. Abrazada a sus rodillas. diciendo que son locuras de gente de poco seso: que ni él prometió casarse ni pensó jamás en ello. reclinado en un sillón. el rostro lloroso hacia Martínez volviendo: «Contigo se fue mi honra. cercenado tiene un brazo. que vive por él muriendo. entre un dosel y una alfombra. V Era entonces de Toledo por el rey. Mas ella. así habló. gobernador. poder y tiempo! En vano porfía Inés con amenazas y ruegos. llamando a su gente. en buen fiel las pesaremos. Según alzaba en honores alzábase en pensamientos. puesto que Diego Martínez es el capitán don Diego. La mesa tiene delante.A Flandes partió Martínez de soldado aventurero. tomándole a su servicio por capitán de lanceros. pues buenas prendas son ambas. los jueces en derredor. Muchos años por su patria el buen viejo peleó. Mas todo empeño era inútil. el justiciero y valiente don Pedro Ruiz de Alarcón. cesando un punto en su duelo. mas entero el corazón. Mas él. como lo era en otro tiempo. mandóles que a Inés llevaran de grado o de valimiento. la hermosa niña lloraba prosternada por el suelo. y por su suerte y hazañas allí capitán le hicieron.

y abajo.» «¿Tú lo diste?» «Lo presté. juro. los ojos llenos de orgullo y furor. ¡piensa lo que dices. tomó plaza en el salón diciendo a gritos: «¡Justicia.» «¿Hicísteisla juramento de ser su marido?» «No. Los asistentes bostezan al murmullo arrullador.» «¡Miente!».» «Pues id con Dios.» «¿Y no te le han vuelto?» «No. juró. justicia. «¿Sois el capitán don Diego —di jóle don Pedro— vos?» Contestó altivo y sereno Diego Martínez: «Yo soy. los escribanos repasan sus pergaminos al sol. en alta voz dijo: «El capitán don Diego.» Y entró luego en el salón Diego Martínez. los jueces.» 282 «¿Tienes testigos?» «Ninguno. idos con Dios. señor. calmando la confusión y el tumultuoso murmullo que esta escena ocasionó.» «¿Juráis no haberlo jurado?» «Sí.» «Presentadme al capitán.» «¿Tienes testigos?» «Ninguno.» «¿Y promesa?» «¡Sí. Una mujer en tal punto.» «¿Conocéis a esta muchacha?» «Ha tres años. hacen pliegues al ropón. ¿qué quieres?» «Quiero justicia. por Dios! Que al partirse de Toledo un juramento empeñó.!» «Digo que miente.. los que en el mercado venden.. rojos de llorar los ojos. clamó Inés llorando de despecho y de rubor.la casi asmática voz con que un tétrico escribano solfea una apelación. Un portero. suelto el cabello y el manto.» «Capitán. en Zocodover. jueces. gritan en discorde son. ronca de gemir la voz. Alzóla cortés don Pedro. señor!» Y a los pies se arroja humilde de don Pedro de Alarcón. lo vendido y el valor.» «¿De qué?» «De una prenda hurtada. en tanto que los curiosos se agitan alrededor. diciendo: «Mujer.» «¿Quién es él?» «Diego Martínez. «Mujer. los corchetes a una moza guiñan en un corredor. que cumplirá si juró. medio dormidos.» «¿Qué prenda?» «Mi corazón. en faz de grande aflicción.» Quedó en silencio la sala.» «¿Noble?» «Y capitán. y a poco en el corredor se oyó de botas y espuelas el acompasado son. levantando el tapiz. señor. salvo error. 283 .

cada cual comentariando el caso según le cuadra. mas para tales testigos 284 no hay más tribunal que Dios. a cuya faz perjuró. llamadle otra vez... Iván de Vargas. y detrás.» VI Es una tarde serena. con brusca satisfacción. calzadas espuelas de oro. Brillan abajo en el valle con suave rumor las aguas.» Tornó Martínez la espalda. Haremos. mozas. la multitud aquietóse y la de Vargas siguió: «Tengo un testigo a quien nunca faltó verdad ni razón. confuso tropel de gente del Tajo a la Vega baja. hidalgos. y Diego bajó los ojos de vergüenza y confusión. chicos y canalla. tu testigo es el mejor. Vienen delante don Pedro de Alarcón. al caer el sol al Cristo que está en la Vega tomaréis declaración. monjes. e Inés. los escribanos. Allá por el Miradero por el Cambrón y Bisagra. Entre ellos está Martínez en apostura bizarra.» «Estáis loca.» «¿Luego es muerto?» «No.» «¿Quién?» «Un hombre que de lejos nuestras palabras oyó. y el céfiro entre perfumes mece las trémulas alas. cuya luz tornasolada del purpurino horizonte blandamente se derrama. los corchetes y los guardias. resuelta y firme gritó: «Llamadle. Plácido aroma de flores sus hojas plegando exhalan. Escribano. Otra turba de curiosos en la Vega les aguarda. Un instante con los jueces don Pedro en secreto habló. que le vio partirse. lo que sepamos. 285 . que estaba en un suplicio donde ha tieinpo que expiró.» «¿Estaba en algún balcón?» «No. sentóse Ruiz de Alarcón. mirándonos desde arriba. ¡vive Dios! ¿Quién fue?» «El Cristo de la Vega. tengo un testigo. que vive. señor.» Volvió el capitán don Diego.» Pusiéronse en pie los jueces al nombre del Redentor. y levantóse diciendo con respetuosa voz: «La ley es ley para todos. valona de encaje blanca. Reinó un profundo silencio de sorpresa y de pavor. bigote a la borgoñesa. su hija Inés.y dispensad que acusado dudara de vuestro honor. escuchando con asombro tan excelsa apelación. y las aves en la orilla despidiendo al día cantan.

firmando como testigos cuantos hubieron poder. le miran de entre las capas. entraron todos al claustro que iglesia y patio separa. a otro lado a Inés de Vargas. Fundóse un aniversario y una capilla con él. los chicos al uniforme y las mozas a la cara. Después de leer dos veces la acusación entablada. y don Pedro de Alarcón el altar ordenó hacer. donde hasta el tiempo que corre. el notario a Jesucristo. Los plebeyos. Encendieron ante el Cristo cuatro cirios y una lámpara y de hinojos un momento le rezaron en voz baja. así demandó en voz alta: Jesús. Los escribanos. con la mano desclavada el crucifijo se ve. ante nos esta mañana. hacia la severa imagen un notario se adelanta de modo que con el rostro al pecho santo llegaba. citado como testigo por boca de Inés de Vargas. A un lado tiene a Martínez.. detrás al gobernador con sus jueces y sus guardias. el sombrero guarnecido con cuatro lazos de plata. ¿juráis ser cierto que un día a vuestras divinas plantas juró a Inés Diego Martínez por su mujer desposarla? Asida a un brazo desnudo 286 una mano atarazada vino a posar en los autos la seca y hendida palma. Está el Cristo de la Vega la cruz en tierra posada.. los pies alzados del suelo poco menos de una vara. CONCLUSIÓN Las vanidades del mundo renunció allí mismo Inés. Alzó la turba medrosa la vista a la imagen santa. Los labios tenía abiertos y una mano desclavada. y espantado de sí propio Diego Martínez también. un pie delante del otro. de reojo. y allá en los aires: «¡Sí. 287 . temblando dieron de esta escena fe. Llegado el gobernador y gente que le acompaña. Hijo de María. juro!» clamó una voz más que humana. y el puño en el de la espada.melena desmelenada. y en cada año una vez.

con ésta y otras promesas. respondióme la doncella.» Tal dijo la pastorcica y no pude convencerla con ésta y otras razones.» «Pues eso menos me place.ANTONIO DE TRUEBA (1821-1889) A LA ORILLA DEL ARROYO Una mañana de mayo. éntreme por estas vegas. bien te peinas. Cabe un arroyo más claro que un espejo de Venecia. II «Pastorcica de mis ojos. Partíme desconsolado. sin ellas estás hermosa y estaráslo más con ellas. Cantaban los pajaritos. que. hallara una pastorcica. éntreme por estos valles.» «No me placen. y prorrumpiendo en querellas. mancebico. no me placen.» Así habló la pastorcica entre enojada y risueña. sentadicos en la hierba. contaré te muchos cuentos. sin darme otra respuesta. Azules eran sus ojos. bajo las encinas. peinándose las sus trenzas. con tárete cosas buenas. lavándose las sus manos. y allá. sus mejillas como rosas y sus dientes como perlas. siguió cabe el arroyuelo 289 . Dios te guarde por hermosa. lloré por la pastorcica. Quince años no más tendría y daba placer el verla. peinándose las sus trenzas. 288 bien te lavas. lavándose las sus manos. III «Si no te placen las flores. una mañana muy fresca. olían las azucenas eran azules los cielos y claras las fuentes eran. que me bastan las flores que Dios me diera. Aquí te traigo estas flores cogidas en la pradera. admirado la dijera.» «¿Quién te dice que las tienes? ¿Quién te dice que eres bella?» «Me lo dicen los zagales y las fuentes de estas vegas. dorada su cabellera. vente conmigo siquiera. una pastorcica bella. porque el cura de la aldea no quiere que con mancebos vayan al campo doncellas.

se abre la flor que su mirada siente. desciñe Flora su gentil guirnalda. el seco vientecillo que sofoca cubre de polvo el pálido follaje. tiende su bordado encaje. el viento. y por el monte y por la vega umbría crece el calor y se derrama el día. peinándose las sus trenzas. ¡mas no encontré la doncella! Pasaron días y días. desde el peñón de la desierta roca lánzase audaz el águila salvaje. pero ¡ay!. 291 . desfallece la altiva enredadera.. peinándose las sus trenzas. fatigado. y hasta semanas enteras. que la pastorcica mis ojos aquí no encuentran. las ondas de la fuente suspirando quiebran el rayo de la luz febea. Sobre los montes. y apenas riza su corriente el río a los primeros soplos del estío.. repite sus arrullos la paloma bajo las ramas del laurel naciente y allá. Y en el árido ambiente se dilata la esencia de la flor de los tomillos. que odiosas me eran las flores y odiosas las fuentes me eran! Torné cabe el arroyuelo donde a la doncella viera. con voz desalentada y cariñosa. El soto ameno y la enramada umbrosa el valle alegre y la feraz ribera.. El arroyo encontré al punto. que cercando toca la niebla. éntreme por estas vegas. muere en su tallo la inocente rosa. reparte perlas y recoge aroma. Del aura dócil al impulso blando la rubia mies en la llanura ondea. campos son ya de púrpura y de oro los que fueron de rosa y esmeralda. mas. y lento el río su raudal desata entre mimbres y juncos amarillos. lavándose las sus manos. IV Éntreme por estos valles. 290 la sombra busca el manantial sonoro del alto monte en la risueña falda. y en delicados mágicos colores el fruto asoma al expirar las flores. y yo no paso ninguna sin que al arroyuelo vuelva. Por la alta cumbre del collado asoma la blanca aurora su rosada frente. JOSÉ SELGAS (1824-1882) EL ESTÍO Mayo recoge el virginal tesoro. ¡mi corazón estaba muñéndose de tristeza. despiden a la dulce primavera. lavándose las sus manos. y en desigual y tenue movimiento gime en el bosque. se escuchan melancólicos cantares.entre enojada y contenta. del dulce nido alrededor volando la alondra gira y de placer gorjea. por los tendidos olivares..

a su píe la doncella enamorada canta de amor. en el profundo afán que la devora. que. Más puro que la tímida esperanza que sueña el alma en el amor primero. sombras. y en tibio resplandor la sombra vaga. sol de la noche. así por el ambiente reposado de estrellas y vapor bordando el cielo. tristes confusas vibraciones toma. y se abrasan de sed los segadores. ya el vapor de su seno se condensa. Cuantos guardáis la tímida inocencia que a la esperanza y al amor convida. pero su canto es triste. Como el ensueño dulce y regalado que en la fiebre de amor templa el desvelo. 292 y soltando el granizo en lluvia escasa la rompe el trueno. y tendiendo el crepúsculo su planta del fondo de los valles se levanta. Brilla la gota de agua transparente detenida en el polvo de la hoja. y bajo el bosque umbrío sentid las noches del ardiente estío. en las ondas del aire suspendido se escapa al fin por la quebrada loma. se desprende del horizonte azul la nube densa. y suspirando ella. Naturaleza entera se adormece en el hondo placer que la embriaga. virginal lucero. y gira por la atmósfera suspensa. su rayo débil desde Oriente lanza. Por ella viene. breves y llenas de feraz rocío cruzan las noches del ardiente estío. triste y sereno por el cielo avanza de la candida luna mensajero. y en el limpio raudal brilla y se apaga. se oyen los cantos de la alegre trilla. y lleva al aura en vacilantes giros besos. lentas y graves caen las hojas del árbol macilento. y sin que el aura devolverlo pueda todo en reposo y en silencio queda. en su copa de fruto coronada la vid de verde majestad se viste. Del valle en tanto en la pendiente orilla manso cordero del calor sosiega. cuantos con dolorosa indiferencia vais apurando el cáliz de la vida. Y en tristes ecos el silencio crece. suenan los ecos de la tarda siega. y mezclando en la luz su sombra extraña va formando la nube en la montaña. la luz de las estrellas se estremece. Presta sombra a la rústica majada la noble encina que a la edad resiste. Mudas están las fuentes y las aves. dulce al oído más que el tierno arrullar de la paloma. tenue vapor de ráfagas suaves se levanta con fácil movimiento. y duermen a la sombra los pastores. de su encendido manto se despoja. los que en el alma la impalpable esencia de su primer amor lloráis perdida. Y el eco de su voz. sigúele en pos enamorada y bella. el cielo azul su majestad despliega. trémula el agua de placer solloza. Y ya sus flancos inflamados tiende. que se reclina en Occidente. amores canta porque celos llora. y el fuego del relámpago la enciende. y se divide y pasa. y en los blancos celajes del Oriente se pierde el rayo de su lumbre roja. al fin. no circula ni un átomo de viento. Y el sol. vertiendo en nuestro espíritu agitado la misteriosa esencia del consuelo. Hinchada.y si al cubrir sus círculos de plata con sus plumeros blandos y sencillos la caña dócil la corriente roza. soberbia. perfumes y suspiros. 293 . cortadas por el sol. ardiente el sol en el espacio brilla. por el monte y el valle repetido. todos llegad.

¡habrá poesía! Mientras sintamos que se alegra el alma sin que los labios rían. ni afán. mientras la Humanidad. tu voz perdida en el ambiente suena. mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías. pero siempre habrá poesía.Las del tirano amor. ¡habrá poesía! Mientras haya unos ojos que reflejen 295 294 . blanca hermosura. de amor y afán mi corazón se llena. desengañadas. La dulce vaguedad que me enajena aumenta la inquietud de mi deseo. mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista. tierna a mi voz. ¡habrá poesía! Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida. pálidas y dulcísimas doncellas. Noche serena y misteriosa. mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan. Mientras las ondas de la luz al beso. mirad entre las nubes sosegadas cómo cruzan el cielo las estrellas. la espesura. y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista. mientras haya esperanzas y recuerdos. palpiten encendidas. fuente de virginal melancolía. podrá no haber poetas. porque en tu amor y en mi esperanza creo. GUSTAVO ADOLFO BECQUER (1836-1870) RIMAS I No digáis que. acaso Dios entre tu sombra esconde la impenetrable luz de algún arcano. ven y derrama en el tranquilo viento el ámbar delicado de tu aliento. agotado su tesoro. donde mis ojos van tu sombra veo. en dónde dormido vaga el pensamiento humano. no sepa a dó camina. el monte. mientras haya un misterio para el hombre. de asuntos falta. vosotras que lloráis desconsoladas sólo el delito de nacer tan bellas. que no hay duda. todo a los ecos de tu voz responde la mar. y así suspende el sentimiento mío la tibia noche del ardiente estío. tal vez cubierta de tu inmenso velo se confunde la tierra con el cielo. el llano. Y tú. espíritu de amor y de armonía. más hermosa a mis ojos y más pura que el rayo azul con que despunta el día. siempre avanzando. ni desconsuelo que no se calme contemplando el cielo. mientras haya en el mundo primavera. enmudeció la lira. mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila. corazón abrasado de ternura.

Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea. mientras exista una mujer hermosa. yo soy de la alta luna la luz tibia y serena. azul onda en los mares y espuma en las riberas. Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella. soy fuego en las arenas. indefinible esencia. hiedra. mientras responda el labio suspirando al labio que suspira. Yo nado en el vacío. entre las ruinas. Yo. Yo busco de los siglos las ya borradas huellas y sé de esos imperios de que ni el nombre queda. en los dorados hilos que los insectos cuelgan. me mezclo entre los árboles. en la ardorosa siesta. mezclándome a los gnomos. fugaz llama en las tumbas. Yo sé de esas regiones a donde un mar no llega. yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra. y. Yo en las cavernas cóncavas. adonde informes astros de vida un soplo esperan. y lloro en la hoja seca. del sol tiemblo en la hoguera. palpito entre las sombras y floto con las nieblas. mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas. yo soy del astro errante la luminosa estela. y silbo en la centella. en bosques de corales que alfombran blancas perlas. y rujo en la tormenta. Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean y mi pupila abarca la creación entera. el puente que atraviesa. susurro en la alta hierba. sobre el abismo. yo vivo con la vida sin formas de la idea. En el laúd soy nota. Yo río en los alcores. Yo soy. persigo en el océano las náyades ligeras. Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma 297 . contemplo sus riquezas.los ojos que los miran. perfume en la violeta. suspiro en la honda pura. Yo corro tras las ninfas que en la corriente fresca del cristalino arroyo desnudas juguetean. Yo ondulo con los átomos 296 del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa. Yo. Yo atrueno en el torrente. ¡habrá poesía! II Espíritu sin nombre. y ciego en el relámpago. Yo soy nieve en las cumbres. do el sol nunca penetra.

me dijo. mis párpados se cierran. eso soy yo. sombra aérea. como el gemido del lago azul.. eso eres tú. rumor sonoro del arpa de oro.» ¡Ah! bobos. Oigo. Es altanera y vana y caprichosa. antes que el sentimiento de su alma brotará el agua de la estéril roca. de que es vaso el poeta.. Sé que en su corazón. pasado como un soplo. de noche y día. perfume misterioso. 299 Cendal flotante de leve bruma.. Yo. tras la hija ardiente de una visión! V III Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman. 298 .. largo lamento del ronco viento. yo. soy ese espíritu. en el vacío cometa errante. nido de sierpes. en mi agonía. ¡Yo. ¡es tan hermosa! IV VI Su mano entre mis manos. Pero. la amorosa cabeza apoyada en mi hombro.al mundo de la idea. ¿Qué sucede? ¡Es el amor que pasa! ¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable. en fin. como el sonido. ¡Dios sabe cuantas veces. no hay una fibra que al amor responda: que es una estatua inanimada. hemos vagado juntos bajo los altos olmos que de su casa prestan misterio y sombra al pórtico! Y ayer. los ojos vuelvo. que cuantas veces voy a tocarte.. tras una sombra. beso del aura. el cielo se deshace en rayos de oro. al presentarnos un amigo oficioso: «Creo que en alguna parte he visto a usted. rumor de besos y batir de alas. onda de luz. que incansable corro y demente... la tierra se estremece alborozada. Un año apenas. que a tus ojos. desconocida esencia. En mar sin playas onda sonante. con qué admirable aplomo. Tú.. ansia perpetua de algo mejor. con qué exquisita gracia. flotando en olas de armonía. rizada cinta de blanca espuma. con paso perezoso. como la niebla. sus ojos en mis ojos. te desvaneces como la llama.

o qué pasó por mí. sólo recuerdo que lloré y maldije y que en aquella noche envejecí.que sois de los salones comadres de buen tono y andáis por allí a caza de galantes embrollos.. ella. sombrío. ¡qué historia habéis perdido! ¡Qué manjar tan sabroso para ser devorado sotto vaca. umbrales de su pórtico: callad y que el secreto no salga de vosotros. risueña. expiraba la luz y en mis balcones reía el sol. 300 Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí. mudo. partióme a sangre fría el corazón. y en el borde de la revuelta cama me senté. ¡Porque el muerto está en pie! Discreta y casta luna. Ni sé tampoco en tan horribles horas en qué pensaba. que por mi parte lo he olvidado todo. máscara del dolor. ¿Y por qué? Porque no brota sangre de la herida. copudos y altos olmos. detrás del abanico de plumas y de oro! VIII Me ha herido recatándose en las sombras... la pupila inmóvil clavada en la pared. alegre. paredes de su casa. impávida. Callad. que os rompéis bramando.. que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas: 301 . y pasa sonriéndose y yo digo: «¿Cómo puede reír?» Luego asoma a mi labio otra sonrisa. Y ella prosigue. Y ella. Los brazos me echó al cuello y. ¿Qué tiempo estuve así? No sé. por la espalda. en un corro. y entonces pienso: ¡Acaso ella se ríe como me río yo! X Olas gigantes. al dejarme la embriaguez horrible del dolor. feliz. ¡No hay máscara semejante a su rostro! IX VII Dejé la luz a un lado. en las playas desiertas y remotas: envuelto entre las sábanas de espumas. sellando con un beso su traición. ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán. su camino.

que en un vaso ardía en el suelo. Ante aquel contraste de vida y misterios. de la triste alcoba todos se salieron. por piedad. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. buscando una mano amiga ¿quien la estrechará? Cuando la muerte vidrie de mis ojos el cristal. qué solos se quedan los muertos! De la casa en hombros lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro. y a su albor primero. sobre la olvidada fosa... ¿quién vendrá a llorar? ¿Quién. al muro arrojaba la sombra del lecho. a la orilla de mi lecho ¿quién se sentará? Cuando la trémula mano tienda. cuando el sol vuelva a brillar. que aún tenía abiertos.arrastrado en el ciego torbellino. ¡Por piedad!. ¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya.. La luz.. que rompe el rayo. Despertaba el día. Al dar de las ánimas 303 XI Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar. de que pasé por el mundo. y entre aquella sombra veíase a intervalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. próxima a expirar. ¡llevadme con vosotras! Llevadme. al oírla. quién se acordará? 302 . otros en silencio. y en fuego ornáis las desprendidas orlas: arrebatado entre la niebla oscura. mis párpados aún abiertos ¿quién los cerrará? Cuando la campana suene (si suena en mi funeral). medité un momento: ¡Dios mío. a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. una oración. ¡llevadme con vosotras! Nubes de tempestad. de luz y tinieblas. ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas! XII CERRARON SUS OJOS Cerraron sus ojos. en fin. taparon su cara con un blanco lienzo y unos sollozando. al otro día. con sus mil ruidos despertaba el pueblo.

¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es vil materia. formando el cortejo. Del último asilo. La noche se entraba. oscuro y estrecho. que pensé un momento: ¡Dios mío. Allí la acostaron. en el umbral de oro de la puerta.. allí la combate el soplo del cierzo. reinaba el silencio. y el santo recinto quedóse desierto. Tan medroso y triste. volteando. La piqueta al hombro el sepulturero. Del húmedo muro tendida en el hueco. El luto en las ropas. al dejar tan tristes. tapiáronla luego.. tan oscuro y yerto todo se encontraba. tan solos. cantando entre dientes. y de algunos cirios el chisporroteo. dos ángeles velaban. abrió la piqueta el nicho a un extremo. su adiós lastimero. que al par nos infunde repugnancia y miedo. De un reloj se oía compasado el péndulo. los muertos! XIII Las ropas desceñidas desnudas las espaldas. acabó una vieja sus últimos rezos. amigos y deudos cruzaron en fila. pero hay algo que explicar no puedo. de la pobre niña a solas me acuerdo. Me aproximé a los hierros 305 . y con un saludo despidióse el duelo.el toque postrero. podredumbre y cieno? ¡No sé. le dio. perdido en las sombras medité un momento: ¡Dios mío. qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro. se perdió a lo lejos. cruzó la ancha nave. qué solos 304 se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno. cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero. Allí cae la lluvia con un son eterno. las puertas gimieron. acaso de frío se hielan sus huesos.

y. aquel misterio hacia sí me arrastraba! Mas. allí. ¡como atrae un abismo. semejante al que deja. XIV ¿Será verdad que. ni adonde mis pasos me llevarán. del bardo inglés en el horrible drama. 307 . ignorándose cuál de ellos el último brillará. La vi como la imagen que en leve sueño pasa. que de los ángeles parecían decirme las miradas: «¡El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa!» XV Saeta que voladora cruza arrojada al azar. sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí. ¡ay!. cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos. cogiendo flores y cantando pasa. y pasa. la vi. desnudo de la humana forma. tenue y difuso. ése soy yo que al acaso cruzo el mundo. que entre tinieblas nada. de la brisa nocturna al tenue soplo. un meteoro? ¡Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. cuando cruza el cielo. cargada de perfumes y armonías con el silencio de la noche vaga. alado. símbolo del dolor y la ternura. como un rayo de luz. la razón perdida. y no sabe qué playa buscando va. próxima a expirar. sin que nadie acierte el surco donde a caer volverá. de las dobles rejas en el fondo. confusa y blanca. de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que. los lazos terrenales rotos. gigante ola que el viento riza y empuja en el mar.que defienden la entrada. huésped de las nieblas. luz que en cerros temblorosos brilla. hoja que del árbol seca arrebata el vendaval. pero sé que conozco a muchas gentes a quienes no conozco! 306 XVI Como la brisa que la sangre orea sobre el oscuro campo de batalla. Me sentí de un ardiente deseo llena el alma. sin pensar en donde vengo. la dulce Ofelia. breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo. sin adivinarse donde temblando se clavará. y rueda.

. espera que le diga: «¡Levántate y anda!» XXI ¿Qué es poesía?. Por una sonrisa un cielo. la he visto y me ha mirado: ¡Hoy creo en Dios! XXII Por una mirada. XX Fatigada del baile.. breve el aliento. ¡Oh! ¡Quién así—pensaba— dejar pudiera deslizarse el tiempo! ¡Oh. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía. la llama en derredor del tronco ardiente por besar otra llama se desliza. un mundo. como el pájaro duerme en las ramas. XIX Hoy la tierra y los cielos me sonríen. ¡Cuánta nota dormida en sus cuerdas. si las flores duermen.. el sol besa la nube de occidente y de púrpura y oro la matiza. al río que lo besa. como Lázaro. tal vez allí dormía al soplo de sus labios entreabiertos... Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro. dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!. eres tú. vuelve un beso. del salón se detuvo en un extremo. ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma. Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno.. hoy la he visto. qué dulcísimo sueño! XVIII Del salón en el ángulo oscuro de su dueño tal vez olvidada. encendido el color.. silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa. y hasta el sauce inclinándose a su peso. una flor se mecía en compasado y dulce movimiento. ¡yo no sé lo que diera por un beso! 308 309 . hoy llega al fondo de mi alma el sol. por un beso.. y una voz. apoyada en mi brazo.XVII Besa el agua que gime blandamente las leves olas que jugando riza. pensé.

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Un fiel amigo.. Yo voy por un camino. Cayó sobre mi espíritu la noche... y entonces comprendí por qué se mata! Pasó la nube de dolor.. Noté. 312 313 ... habló el orgullo y se enjugó su llanto. andar! Moviéndose a compás. y andar.. ola que rueda ignorando el por qué! ¡Voz que incesante con el mismo tono canta el mismo cantar. con pena logré balbucear breves palabras.. por primera vez sentí.. ¡Sé que aún me quedan lágrimas! XXVIII ¡Hoy como ayer... un horizonte eterno.. pero al pensar en nuestro mutuo amor.el resplandor enojoso de la aurora y te despierte. muy triste debió ser el sueño. en ira y en piedad se anegó el alma.... y... me apoyé contra el muro y un instante la conciencia perdí de donde estaba. el corazón. ¡Me hacía una gran favor!. pues despierto la angustia me duraba. ¡El alma. y siempre igual! ¡Un cielo gris. la torpe inteligencia del cerebro. mas tengo en mi tristeza una alegría. y cae sin cesar! Así van deslizándose los días unos de otros en pos. al notarlo. dormida en un rincón. yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo? XXVII Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas. que ambiciona un paraíso.... —¡Duerme! XXVI Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón. Triste cosa es el sueño que llanto nos arranca. ¡Amargo es el dolor.. como una estúpida máquina.. húmeda la almohada. Y la frase en mis labios expiró. y todos ellos sin goce ni dolor. pero siquiera padecer es vivir! XXIX No sé lo que he soñado en la noche pasada.. ¿Quién me dio la noticia?. Le di las gracias. ¡Ay! A veces me acuerdo suspirando del antiguo sufrir. triste. hoy lo mismo que ayer.. de un amargo placer henchirse el alma. fatiga sin objeto.. gota de agua monótona que cae.. mañana como hoy. ¡Y entonces comprendí por qué se llora. buscándolo sin fe. al incorporarme. ella por otro.

I Un año más en el hogar paterno celebramos la fiesta de Dios-Niño. y mi otra hermana la canción modula que o bien surge vibrante o bien ondula prolongada en el viento. la turba alegre de los niños juega. símbolo augusto del amor eterno cuando cubre los montes el invierno con su manto de armiño. IV VICENTE W. VII III La roja lumbre de los troncos brilla del pequeño dormido en la mejilla 314 ¡Padres míos. cuando aún el rayo trémulo fulgura. pienso en hondos arcanos. último del ocaso.que con tímido afán su madre besa. recatándome en la sombra. mientras yo. QUE ROL (1836-1889) A su sobrino. Mi madre tiende las rugosas manos al nieto que huye por la blanda alfombra. VI II Como en el día de la fausta boda o en el que el santo de los padres llega. hablan de pie mi padre y mis hermanos. que lo escucha atento. y se refleja alegre en la vajilla de la dispuesta mesa. mi hermana dice el pavoroso cuento. mi amor! ¡Cómo envenena las breves dichas el temor del daño! Hoy presidís nuestra modesta cena. y en la ancha sala la familia toda de noche se congrega Pienso que de los días de ventura las horas van apresurando el paso. 315 . y que empaña el Oriente niebla oscura. EN NOCHEBUENA A mis ancianos padres.

XI XV Las lágrimas correr una tras una con noble orgullo por mi faz yo siento. VIII Vendrá. y mi sobrina no escuchará la historia peregrina que le da miedo y gozo. pensando que hayan sido. No cantará mi hermana. y. La historia fiel de una época distante puedo leer yo en ella. y las que hoy son risa y alborozo serán muda ficción y hondo sollozo. esas honradas manos mi sustento y esos brazos mi cuna. o fue un dolor de vuestro pecho amante. mi amor! Cuando contemplo la sublime bondad de vuestro rostro. XII Cada arruga que surca ese semblante es del trabajo la profunda huella. fuerzas os dio posar vuestra mirada en los dormidos hijos. cual me postro en el templo. y en que. Cuando la noche toda en la cansada labor tuvisteis vuestros ojos fijos. por fortuna.. mi alma a los trances de la vida templo. 317 ¡Padres míos. mejor que esas coronas que celebra la vil lisonja. al venceros el sueño a la alborada. XIV X Blancos cabellos cuya amada hebra es cual corona de laurel de plata.. la ignorancia acata y el infortunio quiebra. yo sé que un año vendrá sin Nochebuena.pero en el porvenir. 316 . y. será de aquellos que hoy honran nuestra fiesta tan sencilla con sus blancos cabellos. tras negras horas de amargura. IX No dará nuestro hogar rojos destellos sobre el limpio cristal de la vajilla. mi madre se sintió más noble y pura y mi padre más fuerte. si alguien osa hablar. XIII La historia de los tiempos sin ventura en que luchasteis con la adversa suerte. y ante esa imagen para orar me postro.

yo no aspiro a más gloria. sordo. XXI Para estar juntos en la vida eterna cuando acabe esta vida transitoria. XXII Pero. yo las oigo. después de vuestra vida. en tanto. como inútil carga. mi mejor palma será que prolonguéis la dulce calma que hoy nuestro hogar en su recinto encierra. 318 319 . ¿para qué amarnos tanto?» XVII Entonces vuestro mal curaba el gozo de ver al hijo convertirse en mozo.XVI ¡Padres míos. mientras que al verme yo en vuestra presencia siento mi dicha ahogada en el sollozo de una temida ausencia. que imagino ha de ser tarea amarga llevar la vida. cual oigo el rumor del viento. lenta agonía. y que cada dolor de entonces fuera germen de una alegría. tornando así con ella a vuestras venas esta vida que os debo. que el curso universal gobierna. XVIII Si el vigor juvenil volver de nuevo pudiese a vuestra edad. para marchar yo solo por la tierra no hay fuerzas en mi alma. ¿por qué estas penas? Yo os daría mi sangre de mancebo. nos devuelve en el cielo esta unión tierna. y en dudas grita el corazón sensible: «Si aplacar al destino es imposible. mi amor! Mi alma quisiera pagaros hoy la que en mi edad primera sufristeis sin gemir. inflexible. XX Ese plazo fatal. XIX Que de tal modo la aflicción me embarga pensando en la posible despedida. buen Dios. si Dios. ROSALÍA DE CASTRO (1837-1885) LAS CAMPANAS Yo las amo. miro acercarse con profundo espanto.

¡qué tristeza en el aire y el cielo! ¡Qué silencio en las iglesias! ¡Qué extrañeza entre los muertos! II ¡Poeta!. III Astros y fuentes y flores. hermosura sin nombre. sin encontrarte nunca. ven a hablarnos de esperanzas. Quizás después te ha hallado. de la vida en la batalla ruda. te ha hallado y te ha [perdido otra vez. pero no de desengaños. sin encontrarte nunca. en el fulgor de un astro o en la gota de lluvia. aun cuando sueñe que invisible habita en todo cuanto toco y cuanto veo. porque te busca siempre sin encontrarte nunca. Y en sus notas. o en el rumor del viento. que van prolongándose por los llanos y los cerros. te adivinaba en todo y en todo te buscaba. pero es algo que perdí no sé cuándo y que no encuentro. ni en el cielo. ni cómo vivir sin ellos? IV A LAS ORILLAS DEL SAR (Fragmento) I Yo no sé lo que busco eternamente en la tierra. antes y ahora. no murmuréis de mis [sueños.el murmurar de la fuente o el balido del cordero. pero perfecta y única. Como los pájaros. ya que sigue buscándote y te adivina en todo. yo no sé lo que busco. ¡Felicidad. no he de volver a hallarte en la tierra. en fáciles versos. en el aire y en el cielo. de apacible y de halagüeño. Pero sabe que existes y no eres vano sueño. siempre fecunda y bella! 320 321 . sin ellos ¿cómo admiraros. aun cuando sé que existes y no eres vano sueño! En los ecos del órgano. hay algo de candoroso. ellas. le saludan con sus ecos. y con estro que aliente los ánimos. en el aire. Por eso vive triste. tan pronto asoma en los cielos el primer rayo del alba. Si por siempre enmudecieran. V ¡Oh tierra.

caminabas. las sombras que se buscan en las noches de [tristezas y de lágrimas. era el hielo de la muerte.. como en esa noche tibia de la muerta primavera. por los rayos de la luna proyectada. Esta noche solo. iba sola. y la luna llena... por la tumba [y la distancia por el infinito negro donde nuestra voz no alcanza.JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) NOCTURNO Una noche. entre las blancuras niveas de las mortuorias sábanas. las sombras de los cuerpos que se juntan con las [sombras de las almas! ¡Oh. muda [y pálida. contra mí ceñida toda. fina y lánguida. iba sola por la estepa solitaria. y eran una sombra larga. mudo y solo por la senda caminaba. y eran una sombra larga. Sentí frío. y tu sombra esbelta y ágil. y el chirrido de las ranas. iba sola.! 323 . por la senda florecida que atraviesa la llanura. a la luna pálida. de perfumes [y de músicas de alas.. separado de ti misma por el tiempo. y tu sombra.. las sombras enlajadas! ¡Oh. y eran una. infinitos y profundos esparcía [su luz blanca. Y se oían los ladridos de los perros a la luna. como en esa noche llena de murmullos. de perfumes y de [músicas de alas.. sobre las arenas tristes de la senda se juntaban y eran una. como si un presentimiento de amarguras infinitas hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara. por los cielos azulosos. el alma 322 llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte. se acercó y marchó con ella. por los rayos de la luna proyectadas.. una noche toda llena de murmullos. se acercó y marchó con ella. se acercó y marchó con ella... fina y lánguida. y mi sombra. Era el frío del sepulcro. era el frío de la nada. a mi lado lentamente. y eran una sombra larga. Era el frío que tenían en tu alcoba tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas.. ¡Oh. una noche en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las [luciérnagas fantásticas. Y mi sombra.

por los campos. Luego. y corriendo al principio solapada. II Cuando miraba atento aquel tren que corría como el viento. obsequiosos. al ver sus resplandores. entrambos nos quedamos silenciosos. creo. 324 325 . señora?» «Yo —dijo— soy francesa. delgada y muy graciosa.RAMÓN DE CAMPOAMOR (1817-1901) Al dejar la estación lanzó un gemido la máquina. ya. EL TREN EXPRESO CANTO PRIMERO III La noche I Habiéndome robado el albedrío un amor tan infausto como mío. como el de Asia. «Soy español —le dije—. muellemente acostado. que es vuestra Francia un país tan hermoso como el cielo. por algún héroe de las artes dada. como heridos de un mismo pensamiento. alta. seguida de una anciana. tan armonioso y puro que aún ahora el recordarlo sólo me embelesa. es vuestra tierra la patria del honor y de las flores.» «Podéis —la repliqué con arrogancia— la hermosura alabar de vuestro suelo.» «Verdad que es el país de mis amores. rubia. Y cuando estaba ajeno de cuidado. cual la sierpe que sale de su nido. No os podéis figurar cuánto me extraña que. parecía un león con melena de centellas. que libre se veía. una joven hermosa. volvía de París en tren expreso. ya recobrados la quietud y el seso. rugiendo. al arrancar el tren subió a mi coche. empezó el tren a trepidar. con sonrisa impregnada de amargura me preguntó la joven con dulzura: «¿Sois español?» Y a su armonioso acento.» Y después de halagarnos. andando con un trajín de fiera encadenada. como hay Dios. pero. pues. como un pobre viajero fatigado para pasar bien cómodo la noche. del patrio amor el puro sentimiento. a una voz de mando. el sol de vuestra España no tenga. en cambio —me dijo—. al claro resplandor de las estrellas. el país del ingenio y de la guerra. adoradores. ¿Y vos. digna de ser morena y sevillana.

. siendo su mente espejo de mi mente. en donde todo amante deja recuerdos y se trae olvido?» «¿Lo traéis vos?».. veía allá a lo lejos. a cualquier hora. sin echar sobre mí mirada alguna. la moda y la riqueza.» Y al recuerdo infeliz de aquel ingrato. y en torno cien especies de negruras tomadas de cien partes de la noche. que hace grandes los objetos. agitarse sin fin.. miró al ciclo azulado. que parecen esqueletos.! Y entre el humo del tren y las tinieblas. aquí una cosa negra.. cosas oscuras. ¡Calor de fragua a un lado. y como un ser prendado de la luna. preguntó.» «Tengo un rencor —le dije— que me mata. «Todo en París lo hace olvidar.. cuando no ama. humareda.» «Yo una pena —me dijo— que me muero. me dijo con tristeza. allí otra horrible.» «Pues yo vine —exclamó—. desde el coche. con voz ya conmovida le pregunté a mi joven compañera. Mil veces intenté quedar dormido. quedándose en silencio un grande rato.. allá lo indescernible. voy decidida a morir a un lugar de la frontera!» Y se quedó pensando en lo futuro. 326 «¿Vais muy lejos?».! ¡Claridad espectral de la neblina.. Yo estaba inquieto..... cual se mira en la noche un sitio oscuro donde fue una visión desvanecida. siendo yo un santo que duerme.. «¡Ved un alma que pasa!» me decía.. frío! ¡Lamentos de la máquina espantosos.. VI V ¡Cosa rara! Entretanto. admiraba a la joven.. y es sabido que a mí la admiración me quita el sueño. confusión y nieblas.! ¡Unos grupos de bruma blanquecina esparcidos por dedos invisibles! ¡Masas informes. por hablar. «¿No os habrá divertido —la repliqué galante— la ciudad seductora. Juntando a la verdad mil conjeturas.. mas fue inútil empeño. al lado de mujer tan seductora no podía dormir. Yo me vine a París desesperado.! ¡Juegos de llama y humo indescriptibles..! ¡Límites inciertos.! ¡Acá lo turbio. señora —la contesté—.IV Caminar entre sombras es lo mismo que dar vueltas por sendas mal seguras en el fondo sin fondo de un abismo. por no ver en Madrid a cierta ingrata. 327 ... y hallé casado a un hombre ingrato a quien amé soltero. «¡Muy lejos —contestó—.. qué hora sería.! ¡Las rocas. su mirada en el aire distraída. y ella. abrió la ventanilla de su lado. que agregan el terror y el desvarío a todos estos limbos misteriosos.! ¡Montes que se hunden! ¡Arboles qué crecen! ¡Horizontes lejanos que parecen vagas costas del reino de los muertos! ¡Sombra.! ¡El horror. y al ver correr cada fugaz estrella.... pasó una larga historia por su frente.! ¡Las nubes con entrañas abrasadas. al otro.! ¡Luces tristes! ¡Tinieblas alumbradas...

un gemido lanzado. de palidez cubierta! ¡Aquel cuerpo a que daban sus posturas la celeste fijeza de una muerta. con su aspecto ideal. que echó al lobo del bosque aquel invierno.VII Como el tren no corría.! ¡Las fajas tenebrosas del techo. el tren en la estación entró seguido. que a tener cruzadas por la oración habitual tendía. cual si fuese una madre cuidadosa.. más que mujer. para anunciar. la joven parecía hecha de raso. mirando al mundo de las cosas puras! ¡Su blanca faz.! ¡Sus ojos. una estación. y al llegar. que el aire parecía que cortaba.! ¡La claridad de cueva que salía del techo de aquel coche. de jazmín y terciopelo. me dijo dulcemente.. y me hacía el efecto de un conjuro el ver reverberar en cada muro de la sombra las danzas misteriosas! ¡La joven. y os juro por el cielot que a aquel reflejo de la luz. la cual. de nácar. y esa continua sucesión de cosas. doliente. tan gran frío. un ángel de Rafael o de Murillo! ¡Sus manos. siempre abiertos.. y cuando ella. con el cuerpo aterido. así el lector no extrañará que. 329 VIII ¡De la sombra y el fuego al claroscuro brotaban perspectivas espantosas. con la cabeza ya vertiginosa.. y que. me acerqué a contemplar su hermosa frente. su aire sencillo.. desdoblando mi manta zamorana. con voz que. pues hacía una gran frío.. Y creyendo invadidos por el hielo aquellos pies tan lindos. cual si entrase un reptil en su agujero. hermosas manos. que así en el corazón como en la mente. era tan vivo el viento. que irradiaba tristemente aquella luz de cueva submarina. más que voz. acaban de formar una neblina. prolongado y lastimero. atronadora. que tenía más borlas verde y grana que todos los cerezos y los guindos que en Zamora se crían. me parecía 328 . entre un humo que surcan llamaradas. era un balido. escaso.. «¡Tengo frío!». que volaba. me hacían traslucir en torno de ella algo vivo rondando un algo muerto! IX De pronto.! ¡La visión triste y bella del sublime concierto de todo aquel horrible desconcierto.. susurradora y esplendente. que tenía la forma de la tapa de una tumba. era tan frío.. al despertar la aurora. que acostada traslucía. cuidase de su bien más que del mío.. aunque a oscuras.! ¡Del tren expreso la infernal balumba. con las luces de gas brillaba enfrente. que bien podrían ocultarse en el cáliz de una rosa. tierno. despide la feroz locomotora un torrente de notas aflautadas. por las venas serpenteadas que la fiebre abultaba y encendía. la tapé aquellos pies. que en feria convertía el vulgo con su eterna gritería.

no sé si con donaire. que aún vaga como un sueño en mi memoria. a pesar de mis muchos desengaños. calor y frío. ¿y después —le pregunté—. veía las gradaciones de color que hacía la luz descomponiéndose en el viento. como dicen ellos. el monte. los cuentos que contó Mari-Castaña. «¿Y dónde vais ahora?». pregunté a la viajera. hoy otra flora. el llano. 331 330 . o. muy de prisa el amor a los treinta años. dividiéndose a un lado y a otro lado. veo al fin. como llevando a cabo algún misterio. olvidada de mi amor primero —me respondió sincera—. sucede un horizonte a otro horizonte. Y haciendo yo castillos en el aire. Ayer era otra fauna. aunque un poco al azar y a la ventura. verdura y aridez. y con semblante cariñoso y serio. y un cuento amontoné sobre otro cuento. en ondulante movimiento. ¡lo que Dios quiera!: El día I Y continuando la infeliz historia. había cada llama capaz de poner fuego al mundo entero. me dijo señalando un cementerio: «¡Los que duermen allí no tienen frío!» II IV El humo. y una expresión del todo religiosa. abstrayéndose. —me contestó—. En mis cuadros risueños. a la luz de la alborada. la referí. andar tantos kilómetros por hora causa al alma el mareo del vacío. pintando mucho amor y mucha pena. a esperar el olvido un año entero. en loco desvarío. señora?» «Después... al fin la hablé con la mayor ternura. en España. que el rubio de oro de su pelo brilla cual la paja de trigo calcinada por agosto en los campos de Castilla.» «Pero. por gustar solícito a su dama..CANTO SEGUNDO III Más ciego cada vez por la hermosura de la mujer aquélla. se tiende por el viento cual la crin de un caballo desbocado.. pues salvando el abismo. «Marcho. mientras ella. después de un «¡Ay. y una estación a otra estación sucede. porque al viajar en tren con una bella va. y no faltaba nunca un caballero que. Y porque así sus penas distraía las mías le conté con alegría. con un ciego correr que al rayo excede. como el que tiene la cabeza llena de heroínas francesas y de ensueños. Dios mío!».

y hace vibrar los muros de granito. tan seguido. y como gota a gota. responde el eco. tromba o torbellino. o artículo de fe que yo proclamo. allí una sierra. contestó con acento cariñoso: «La tierra está cansada de dar flores. o se oye conjugar el verbo te amo. esta verdad tan grande como un templo la convertí en axioma. en laberinto tal. que un árbol. tres y cuatro. estremeciendo al mundo en sus entrañas y dejando aquí un pozo. que en este mundo de pasión y olvido. ya la elástica turba de un pantano. y al mundo echando su nivel. que para dos que se aman tiernamente. por ejemplo. ya la cresta granítica de un monte. veinte y ciento.¡a sirviese.» VII Las cosas que miramos se vuelven hacia atrás en el instante que nosotros pasamos. necesito algún año de reposo. que así el ramblizo como el monte allana. a sus puestos volviéndose. y formando confuso y ceniciento el humo con la luz un remolino no distinguen los ojos deslumhrados si aquello es sueño. nubes arriba. clavados en fila a los costados del camino. V Como en amor es credo. uno. fluyen. pues cruza de horizonte en horizonte 332 VIII ¡Oh. a cada horrible grito que lanzando va el tren. y. con las señales. sin dar tregua a sus dolores. o la vida mejor no importa un bledo. mil veces bendita la inmensa fuerza de la mente humana. siendo héroe. dos. ya entrando por el hueco de algún túnel que horada las montañas. cual si fuese el aliento nuestro idioma. y nube la montaña. y conforme va el tren hacia adelante. aunque entonces. como a hombre arrepentido. más bien que con la voz. más bien desesperado que atrevido. y en confusión extraña parecen confundidos tierra y cielo monte la nube. parece que desandan lo que andamos. VI Marcha el tren tan seguido. huyen y huyen en raudo movimiento los postes del telégrafo. el ver a una mujer me daba miedo. una piedra y una fuente pueden ser el edén de nuestra vida. como aquel que patina por el hielo. «y un nuevo amor —le pregunté amoroso—. cuesta trabajo creer en la existencia de la tierra. movimiento abajo. fluyen. es cosa ya olvidada. por la cumbre y el llano. de escudero. Y ya de un nuevo amor en los umbrales. lo mismo 333 . por sabida. ella y yo. ¿no os haría olvidar viejos amores?» Mas ella.

la máquina un incendio vomitando. le dije con amor «¿Sería en vano que amaros pretendiera? ¿Sería como un niño que quisiera alcanzar a la luna con la mano?» Y contestó con lívido semblante: «No sé lo que seré más adelante. y la llanura. al fin. vibró con furia y lo arrastró silbando. saludando. la colina dejó por la llanura. y enjugando después con el pañuelo algo de espuma de color de rosa que asomaba a sus labios amarillos. Y con dolor profundo. por la ribera. bajando al andén. que el hombre que me dio con tanto celo un poco de valor contra el engaño. del poderoso anhelo de los grandes gigantes que. escamosa. y soy constante. me dijo señalando al cielo. Yo me llamo Constancia. no conocidas antes. El tren (cual la serpiente que. de angustia llena. cual mira a su doctor un moribundo. ondeando y más ondeando de su cuerpo flexible los anillos. sitio infeliz de la estación postrera. mueve y remueve.los picos de las rocas decapita. volvimos. hora por hora. pues la estación del pueblo parecía la loca dispersión de una colmena. la cabeza. grande en su horror y horrible en su belleza. que levanta la tierra. CANTO TERCERO El crepúsculo Cuando. y al tiempo en que ella y yo la mano alzando. formando un terraplén sobre un abismo que llena con pedazos de una sierra! [Dignas son. para escalar el cielo. echando alegre sobre el cuerpo mío mi manta de alameres de Zamora. ni marcha ni reposa). en su ambición. el tren llevó hacia sí. 334 335 . un tiempo amontonaron las montañas! X IX Corría en tanto el tren con tal premura. que el monte abandonó por la ladera. siguió: «Yo os juro. con prudencia fingió que distraía su inconsolable pena con la gente que entraba y que salía.». o allí. estas hazañas. hacia Francia volvía. queriendo hacer que marcha y no marchando. cuando ya soy vuestra mejor amiga. mirándome a la faz desencajada. o aquí me encontrará dentro de un año. cual mujer honrada... pieza tras pieza. vive Dios. y al descender a un llano. ¿qué más queréis —me preguntó— que os diga?» Y. un año después.

cuenta os dará de la memoria mía. el cuerpo en que mi espíritu ha vivido. después de un conjuro en alta noche.. envejecida. cuando los dos. cuando os deja.. y muchas horas: mas sufrí por más tiempo todavía! ¡Adiós.. como en el tren. adiós! ¡Como hablo delirando. una tos de ataúd sonó a mi lado.! ¡Mi agonía es la bárbara agonía del que quiere evitar lo inevitable. ¡Nunca olvidéis a esta infeliz amante que os cita. lloró.! 336 Hundiéndose. Padre de las almas pecadoras.. sobre mi frente el palacio ideal de mi quimera. gimió. y como el bien con la virtud se labra. aunque os ame. mas al llegar a la estación aquella. que es feliz pues va a buscaros. y continuad el viaje!» Y cual si fuese una hechicera vana. de mirar al lucero de la tarde.. porque no quiero. al morir. lleguemos de nuestra vida a la estación postrera.. como el año anterior. Pues yo desde ella os estaré mirando. Señor. la idea de los celos importuna: ¡Juradme que esos ojos que me han visto nunca el rostro verán de otra ninguna! Y si aquella mujer de aquella historia vuelve a formar de nuevo vuestro encanto. Dios no lo quiere! ¡Os amo. corrió a mi lado. por gustaros. siempre que nazca o muera el día.. que he leído más veces en mi vida que cabellos contiene mi cabeza. Dios no lo quiso. cual niebla entre la luz desvanecida.. yo haré rezando que Dios de par en par el cielo os abra. y echándome un papel por la ventana. ¡El triste vive y el dichoso muere. porque eso sirve de consuelo. sí! Dejadme que. mucho viento y mucho frío.. cual caballero que va alumbrado por su buena estrella. más que vieja. II «Mi carta. al punto en que. Me rebelo a morir.! ¡Oh... echó por la ventana de mi coche esta carta. quedase entre la sombra confundida.. que no quiero nombrar. ya durmiendo estará bajo unas flores.. para verme mejor..! Mas tal vez allá arriba nos veremos. que salía del pecho de la anciana con cara de dolor y negro traje. ¡yo os hubiera también amado tanto. al minuto final del año entero a la cita acudí. tan llena de tristeza. la mujer. llegando con presteza.porque a un tiempo sentía. que ya no existo. Cuando lleve esta carta a vuestro oído el eco de mi amor y mis dolores. a mí. Me vio. Aquel fantasma soy que. de mi presencia huyó con ligereza.. no sé decir lo que deciros quiero! 337 . me repita esta voz tan repetida: que las cosas más íntimas ahora se escapen de mis labios con mi vida.. casi interminable.. llorad. día por día. que.. gemid en mi memoria. ¡Ya me siento morir.! ¡El cielo os guarde! Cuidad. esa estrella que siempre ha sido mía. para el cielo! ¡Si es verdad que me amasteis un instante.. de todo mi pasado. solamente esta pena que os doy borrar quisiera. pero es preciso. ¡Por no dar fin a la ventura mía la escribo larga. «¡Tomad —me dijo—.. habladora. jugó a estar viva a vuestro lado un día. hoy que quiero vivir. conceded el perdón al alma mía! ¡Amé mucho. Hasta furiosa. mucho amor.! ¡Cuando quise morir. después de esta existencia pasajera.

. a todas horas. pero. como amigo. y danzas y flores bellas. De dolor traspasado por la más grande herida que a un corazón jamás ha destrozado en la inmensa batalla de la vida. sin alma y como inútil mercancía. y a dos en uno funde Dios. mi cabello más blanco que la nieve. Cuando. Siento decir lo que digo. 339 Al ver de esta manera trocado el curso de mi vida entera en un sueño tan breve. día por día. ni pude ver la anciana. y no te extrañe. Hoy para ti sólo hay glorias. busqué a la mensajera envejecida. ni respirar del aire la pureza. ahogado de tristeza. sintiéndome agobiado de mi desdicha al peso. y que me muero!» LO QUE HACE EL TIEMPO III A Blanca Rosa de Osma Con mis coplas. 338 . ¿no oyes del alma en lo interno un rumor. En tus fiestas seductoras. tal vez te cause cuidados por cantar con la voz ya temblorosa y los ojos ya cansados de llorar. y encerrado en el coche. por más que abrí cien veres la ventana. que lúgubre. decidido a tirarme de cabeza. de negro que era. que es muy raro. tan verdad! Te aseguro. maldecía como si fuese en el infierno preso. que os amaba. con mi grande inquietud y poco seso. me volvió hasta París el tren expreso. amar bien. ¿quieres que te engañe yo también? Pasa un viento arrebatado. al año de venir. mas fue esperanza vana. nos dice que no es eterno nuestro amor? ¡Cuánto a creer se resiste una verdad tan odiosa tu bondad! ¡Y esto fuera menos triste si no fuera. viene Amor. pues..¡Yo sólo sé de mí que estoy llorando. lo mismo que un ciego deslumhrado. de pronto se quedó. por fin. Blanca Rosa. que sufro. mas después se alzarán tristes memorias hasta de las mismas huellas de tus pies. Blanca Rosa.

su deber! Y ¡cómo más adelante aviene con su conciencia su placer! ¿Y es culpable el que.sopla el desamor helado. Nunca es estable el deseo ni he visto jamás terneza siempre igual. si ama o no ama. pero poco amor. la virtud? ¡Ay!. Siempre el destino inconstante nos da. un alma inteligente siempre en nuestra alma divisa una flor. buscando va en nuevos lazos otro amor? ¡Sí!. a su gusto se acomoda bien y mal. porque así ha pasado y pasa. solamente porque sí. pasa así. de uno. ninguno te enseñe nunca el olvido del deber. ¡ay!. Y ¿a qué negarlo? No creo ni del bien en la fijeza. aquí está toda su moral. mucho amante. culpable como et viento que. al pasar. ¿Verdad que es abominable que el corazón vagabundo mude así. Y esto pasa. Santo Dios! El lleve tu labio ayuno a algún manantial querido de placer. después. porque esto pasa en el mundo porque sí? Se ama una vez sin medida. donde. sediento. ¡Oh. pues ¿qué mérito tendría sin esfuerzos. cuando aún tiene la inocencia. porque sí. Blanca Rosa. Que amor. que se abre infaliblemente al soplo de alguna brisa de otro amor. y vuelve hacer. y otra se marcha volando nuestra fe. más nos embriagan las flores con su olor! El cielo sin duda envía la lucha a la tormentosa juventud. Blanca Rosa. sin saber cómo. ¡Cuan inútil es que huyamos de los fáciles amores con horror. sin ser por ello culpable. Tranquila a veces reposa. Mas dirás: —¿Y en qué consiste que todo a mudar convida? ¡Ay de mí! 341 . cual vil usurero. Este ir y venir sin tasa y este moverse impaciente. dos. ni cuándo. importuno. y aún se vuelve a amar sin tino más de dos. si cuando más las pisamos. dichosa. ni por qué. hace pedazos una flor. ni del mal. en él hasta herir es bueno. de egoísmo lleno. qué bien cumple el amante. ¡Cuan versátil es la vida! ¡Cuan vano es nuestro destino. su favor: 340 da amor primero y no amante.

ten mucha fe en la ventura. Con tus visiones hermosas. pues la fuerza de las cosas puede más que Hércules mismo. —Si no queréis. -—Perdonad.. La vida que.. ella corre hacia la nada. pregunto yo: —¿Es digno acaso de ocuparnos vida y muerte tal amor? Nunca sepas. La noche.. —¡Sí. La tumba todo lo traga. ¡QUIEN SUPIERA ESCRIBIR! —Escribidme una carta. ¿Y quién es el responsable de hacer tragar sin medida tanta hiél? 342 ¡La vida!... de un vértigo del infierno corre en pos. Empiezo: Mi querido Ramón: —¿Querido?. Y si no es amor el vaso donde el sobrante se vierte del dolor. cuyos honrados amores siempre son los que bendicen sus penas.. ¡Sí! Corre hacia Dios. penas que se abren en flores de pasión. una niña siempre tiene el pecho de cristal. —No extraño ese tropiezo. sí! —¡Qué triste estoy! ¿No es eso? —Por supuesto. cual se desliza un gusano roedor! Tú eres de las almas buenas. mucha fe.. Si eres feliz algún día. señor Cura —Ya sé para quién es. en fin. —¡Qué triste estoy sin ti! Una congoja.. ¡guay. Pero. ¿Y contigo? Un edén.. ¡mucho más... me viene. cual yo sé. nadie después ve las flores renacer... la vida. porque una noche oscura nos visteis juntos? —Pues. ¡ésa es la culpable! La vida. Pero aunque triste. ya lo habéis puesto.! Si huye una vez la ventura. que el recuerdo tirano de otro amor no se filtre en tu alegría. 343 . —¿Sabéis quién es. es así. y El haga que tengas siempre una vieja juventud. al empezar. ¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura. sólo es la vida nuestra infiel.En que la vida es muy triste. Gracias... mas.. que es la dicha una locura. Dadme pluma y papel. sólo de tragarse deja la virtud... si quieres ser venturosa. la ocasión. Blanca Rosa. nunca de tu alma el abismo llenarás. —¿Cómo sabéis mi mal? —Para un viejo.. desalada.. ¿quieres ir hacia lo eterno? Ve hacia Dios. que cubren la sepultura de los recuerdos traidores del ayer.

el alma mía ¡goza tanto en sufrir.... Y si volver tu afecto no procura. —¿Cómo sabéis.. cargados con mi afán. señor Cura. que en lo inmenso avanza? 345 . porque puedo llorar.. ¡que me voy a morir! —¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo. Si eres ardiente. la ausencia el más atroz. señor Rector!.. señor. si no encarnan los signos de la mano todo el ser de mi ser. inamovible hoguera ¿dónde el centro descansa de tu lumbre? Si eres globo de luz ¿cómo en la cumbre no giras tú de la insondable esfera? ¿Por qué la tierra sin descanso rueda? ¿Por qué la luna el globo majestuoso mueve. ¡cuántas cosas le diría si supiera escribir.. arguyo. por Dios. ¡bravo amor! Copio y concluyo: A don Ramón. que es un perpetuo sueño de mi oído el eco de su voz.! III EPILOGO —Pues... tu elemento.! 344 (1823-1911) A UNA ESTRELLA Chispa de luz que. señor: ¡morir! —Yo no pongo morir. Que. Que mis labios.. tu existencia. desde su oscuro asiento. que él tiene por tan bellos. absorbes mi asombrado pensamiento: tu origen. Escribidle.. —¿Sufrir y nada más? No.? —Pues sí. fija en lo infinito. fijo..—Haced la letra clara. Que es. en el espacio queda? ¿Es que mi vista de mortal no alcanza a percibir. menos alcanzo cuanto más medito. cerrados siempre están. las rosas de su aliento. dé cuantos tormentos he sufrido. siendo por su causa. que es inútil saber para esto. —¡Qué hombre de hielo! ¡Quién supiera escribir! Dios mío.. II CAROLINA CORONADO —¡Señor Rector.? —Cuando se va y se viene y se está junto siempre.. que la pena no me ahoga cada día. En fin. allá en la altura suma el movimiento de tu carroza. que olvidan de la risa el movimiento a fuerza de sentir. no os afrentéis.... señor Cura. mientras tu carro misterioso inmóvil.. en vano me queréis complacer. que lo entienda eso bien.... Que mis ojos. que el alma mía ya en mí no quiere estar. —El beso aquel que de marchar a punto te di. no se saben abrir.. como no tienen quien se mire en ellos. tanto me harás sufrir. ni el griego ni el latín.

tus cabellos de lluvia tiendes al viento. yo las escribo. el pensamiento. ya no sé resistirlas ni suscitarlas. avanza. transformado está el fondo del alma mía. águila que levantas el corvo vuelo por el azul espacio que cubre el cielo.. golondrina que emigras cuando el octubre. todo está confundido con tu recuerdo. tu elemento. sombra y vacío en la tierra y el viento y el mar bravio! FEDERICO BALART (1831-1905) RESTITUCIÓN Estas pobres canciones que te consagro. en mi mente han nacido por un milagro. efluvios de azucena. sí. aura mansa que llevas. cambiantes y vislumbres del horizonte. tu vida. Todo cuanto en la tierra y el mar y el viento tiene matiz. áspera breña donde salta el torrente de peña en peña. bramando con ronco acento. corrientes bullidoras del claro río. con sus pálidas hojas el suelo cubre. movimiento y vida. tempestad que. sí¡ Que.. aroma. Mas ¿cómo en su carrera no se chocan tus millares sin número de hermanas? Más allá de su límite prescrito. por espíritu movida. nieves del monte. audaz. 347 346 .¡Ah. tórtola que en sus frondas unes tus quejas al calmante zumbido de las abejas. menos alcanzo cuanto más medito. Y es que. religiosos murmullos del bosque umbrío. mi voluntad en ellas no tiene parte. sediento. Desde que abandonaste nuestra morada. forma o acento. de mi ánimo abatido turba la calma y en canción se convierte dentro del alma. Revueltos peñascales. separadas. pardas nieblas del valle. jazmín y nardo: brisas que en el desierto sois mensajeras de los tiernos amores de las palmeras —(¡de las pobres palmeras que. en estas tinieblas donde me pierdo. y voces oigo en ella que antes no oía. tú en silencio las dictas. Desnudas de las galas que presta el arte. y es en mí su lamento sentido y grave. se miran silenciosas y enamoradas!)—. en vuelo tardo. la creación sin descanso se sostiene. y al amor de tu nido tornas ligera cuando esparce sus flores la primavera. que no son mías. natural como el trino que lanza el ave. y todo en la creación marcado tiene forma y destino. tus alas soberanas surcan el mundo y sus confines tocan. esposa. santas inspiraciones que tú me envías puedo decir. Tú giras. pensamiento y palabras de ti recibo. ¡Sin él todo es silencio. de la mortal escoria purificada. yo ni aun sé comprenderlas al formularlas. y tu origen.

aromas. fe y esperanza. que aún te deben mis desventuras otras más delicadas. canciones que. todo es don tuyo. otras más puras. parecen oraciones petrificadas. flores. sombras. por eso a ti. murmullos. Sin él. brisas. abismos. ya es canción. canciones que en mí nacen y que en mí mueren. cuyas leves agujas. catedrales ruinosas mudas y muertas. con cuyo encanto a mis áridos ojos se agolpa el llanto! Y aun a veces aplacan mis amarguras otras más misteriosas. sin pensamiento. las canciones que te consagro en mi mente han nacido por un milagro. lejos del mundo parlero y vano. grutas donde repiten con sordo acento sus querellas y halagos la mar y el viento. ¡Canciones que. tiende inmóvil sus brazos la fe de Cristo. recuerdos de las horas que. juntas las palmas. de amor herida. valles. cuyas góticas naves hallo desiertas. otras más puras. rayo de sol poniente que te abres paso por los rotos celajes del triste ocaso. callado suena. íbamos por la vida mano con mano. luces. íPobres hojas caídas de la arboleda. en una se fundían nuestras dos almas. cuando. velas desconocidas que en lontananza pasáis como los sueños de la esperanza. restinga ignota donde oculta su nido la gaviota. embelesado. melancólico rayo de blanca luna reflejado en la cresta de escueta duna. vagos presentimientos de la otra vida. Nada en ellas es mío. auras. torres donde. cuando al alma y al cuerpo daban pujanza. vagas emanaciones del sentimiento. mares. silencioso gemido de amor y pena que. de hinojos. ¿qué es la grandeza. negra noche que dejas de monte a monte granizado de estrellas el horizonte. plegaria que te elevas entre la nube del incienso que en ondas al cielo sube cuando al Señor dirigen himnos fervientes santos anacoretas y penitentes. canciones sin palabra. cuando húmedos los ojos. en nuestro pobre albergue pasé a tu lado. 349 . en el fondo del pecho. ¡hechizadas canciones. tormentas. tras cuyo velo sus límites confunden la mar y el cielo. pidiendo por ciudades y por desiertos la oración de los vivos para los muertos. éxtasis de la mente que a Dios se lanza. nidos y altares. inquietudes del alma.solitaria ensenada. voces que me aseguran que podré verte cuando al mundo mis ojos cierre la muerte. espumas. en vivo anhelo. espesas brumas. las restituyo. ya es plegaria que sube al cielo. por santas. olas embravecidas que pone a raya con sus rubias arenas la corva playa. no tienen nombres en la lengua grosera que hablan los hombres! Esas son las que endulzan mi amargo duelo. en el alma conservo sin pronunciarlas. aspiración confusa que. y es que siempre a vosotros encuentro unido el recuerdo doliente del bien perdido. vosotros en el fondo del alma mía despertáis siempre un eco de poesía. montes. qué es el tesoro de la tierra y el viento y el mar sonoro? 348 Ya lo ves. por miedo de profanarlas. nebuloso horizonte. al cielo alzadas. lamento misterioso de la campana que en la nocturna sombra suenas lejana. canciones silenciosas que el alma hieren. sin su verdor el alma desnuda queda! Pero no. por cima de la veleta que a merced de los vientos se agita inquieta señalando regiones que nadie ha visto. juventud y cariño. transparentes neblinas. luminosos destellos de la esperanza.

en medio de esta universal mentira. labra su nido. gangrenado y moribundo.» II Y al estampar sobre la herida abierta el hierro de su cólera encendido. de esta España moral que se derrumba. III Arranque de dolor. ya la frente. IV GASPAR NUÑEZ DE ARCE (1834-1903) ESTROFAS I La generosa musa de Quevedo desbordóse una vez como un torrente y exclamó llena de viril denuedo: «No he de callar.ésas son las que el alma llaman al cielo. tembló la concusión que siempre alerta. 351 . ¡y ésas son las que guardo para mí solo! y huye amargado del rumor del mundo. ésas de mi esperanza fijan el polo. del huracán de sangre que alborota el mar de la revuelta muchedumbre. incansable y voraz. de la insaciable y honda podredumbre que el rostro y la conciencia nos azota. despuebla el cielo y precipita el mundo en el vacío. por más que con el dedo. de este viento de escándalo que zumba. ya tocando los labios. como cl sepulcro impenetrable y frío. fue su sangrienta sátira cauterio que aplicó sollozando al patrio imperio. silencio avises o amenaces miedo. de ese profundo dolor que se concentra en el misterio 350 ¡Ah!. De la viva y creciente incertidumbre que en lucha estéril nuestra fuerza agota. como gusano ruin en carne muerta. mísero. en todo Esiado exánime y podrido. que destituye a Dios. de este insensato pensamiento impío. VI De este horror. si hoy pudiera resonar la lira que con Quevedo descendió a la tumba. de este ciego desvarío que cubre nuestras almas con un velo. de este fétido hedor que se respira.

352 Perdida en tanta soledad la calma. fijar llorando los ardientes ojos en ese cielo azul. 353 . No es viva luz que se difunde grata. ¡Cuántos sueños de gloria evaporados como las leves gotas de rocío. en el abismo. desolada el alma. ¿qué sería? Grito de indignación. y como en tiempo de la antigua Roma. IX XIII Pero hoy. que aquel ilustre y vigoroso vate con el rayo marcó de su censura. que en las entrañas mismas de la tierra la muerta humanidad conmovería. todo cruje. de aquel lúbrico y torpe desenfreno. de noche eterna el corazón cubierto. en la tierra. VIII Mas ¿porque el gran satírico no aliente ha de haber quien contemple y autorice tanta degradación. canto de guerra. ¿dónde mirar? Un golpe mismo hiere al César y a Dios. podía el corazón atribulado salir ileso del mortal combate en alas de la fe radiante y pura. vacila y se desploma en el cielo. limpio y sereno. es sorda inundación que se desata. de santa paz y de esperanza lleno. que apenas mojan los sedientos prados! ¡Cuánta ilusión perdida en el vacío y cuántos corazones anegados en la amarga corriente del hastío! XIV No es la revolución raudal de plata que fertiliza la extendida vega. en este pavoroso desconcierto se eleva la Razón. Sorda carcoma prepara el misterioso cataclismo. sino confuso resplandor que ciega y tormentoso vértigo que mata. indiferente? «¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?» XII Y apartando la vista de aquel cieno social. esa lira estallara. la gloria muda.VII Si en medio de esta borrascosa orgía que infunde repugnancia al par que aterra. XI AI menos en el siglo desdichado. como la palma que crece triste y sola en el desierto. de aquellos fétidos despojos.

. libertad! No eres aquella virgen. que vi en mis sueños. de blanca túnica ceñida. Mas. te conozco y te maldigo! XVII ¿Si a su culpada humillación se adhiere con la constancia infame del beodo. el desorden no respete ni látigo ni valla. pudibunda y bella. ¡ No el ángel vengador que con su mano imprime en las espaldas del tirano el hierro enrojecido de la Historia! XVI entregarse a merced del torbellino y en la duda incesante que la aqueja el secreto inquirir de su destino. disfraces fuera. sondar la tierra. como corcel indómito. vil ramera del motín. la deidad esclarecida que alumbra con su luz como una estrella los oscuros abismos de la vida. XIX No eres la fuente de perenne gloria que dignifica el corazón humano y engrandece esta vida transitoria. como el vellón la oveja. enredado en las zarzas del caminu? XX No eres la vaga aparición que sigo con hondo afán desde mi edad primera. No eres. no. 354 XXII ¿Quién podrá detenerle en su carrera? ¿Quién templar los impulsos de la fiera y loca multitud enardecida. ¿qué digo? ¡No eres la libertad. sin alcanzarla nunca.. licencia desgreñada.XV ¡Triste y sola. es verdad! ¿Dónde hay miseria mayor? /Dónde más hondo desconsuelo? ¿De qué le sirve desgarrar el velo que envuelve y cubre la vivaz materia. si a cada paso que adelanta deja su fe inmortal. que principia a dudar y ya no espera hallar en otra luminosa esfera bálsamo a los dolores de esta vida? 355 . escudriñar el cielo. XV1I1 ¡Libertad. inextinguible anhelo. y torpe. y con profundo. desconoce su origen y prefiere a descender de Dios surgir del lodo? XXI ¡Ah! No es extraño que sin luz ni guía los humanos instintos se desborden con el rugido del volcán que estalla. y degradada en todo. y en medio del tumulto y la anarquía. que goza en su abyección y en ella mucre? ¿Si ciega.

que es la fuerza. ricas ciudades. Hallará el mundo a su codicia estrecho. y ensordeciendo el aire en son de guerra hace temblar bajo sus pies la tierra. ¡es la materia que se mueve! XXIV Y excitando su afán calenturiento tanta grandeza y tanto poderío. sobre el ara desierta y polvorosa otro Dios levantando con su espada. ni que termine su fatal jornada. como santo depósito en su pecho. 356 . XXVII No esperéis. y la enconada cólera que encierra enturbia y enardece su pupila. que no arraiga en los crímenes la idea ni entre las olas fructifica el grano. mira doquier con ojos espantados por toda la extensión del horizonte dilatarse a sus pies vastas llanuras. nobles instintos y virtudes lleve. como las hordas bárbaras de Atila. que la confusa plebe. ¡La tempestad los crea! XXV Y en el tumulto su puñal afila.XXIII Como Cristo en la cúspide del monte. es el hecho brutal. es el número. de la codicia el persuasivo acento grítale audaz: «¡El cielo está vacío! ¿A quién temer?» Y ronca y sin aliento la muchedumbre grita: «¡Todo es mío!» XXVIII Y buscará la libertad en vano. que el rayo y el tirano hermanos son. rotas ya sus mortales ligaduras. no. XXVI No esperéis que esa turba alborotada infunda nueva sangre generosa en las venas de Europa desmayada. fértiles collados. Su castigo en sus iras centellea pronto a estallar.

SIGLO XX .

despidiendo una intensa llamarada. Carmín incandescente parecía la larga y deslumbrante cuchillada. Las separó la mano de repente. LA VACA Brillante con el brillo de la vida. las fue el hábil cuchillo separando. vivas a la ilusión como ningunas. de piel con la blancura de la nieve 361 .MODERNISMO SALVADOR RUEDA (1861-1933) LA SANDIA Cual si de pronto se entreabriera el día. y de improviso decoró la fuente un círculo de rojas medias lunas. por el acero fúlgido rasgada mostró su carne roja la sandía. como boca encendida y desatada en frescos borbotones de alegría. Tajada tras tajada señalando. de asta pequeña y de pezuña breve.

y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén. Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión.. cansada. ¡Juventud. sacude la cabeza. divino tesoro. poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar.. y más consoladora y más halagadora y expresiva. no lloro. de todo sorprendida.. divino tesoro 362 ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar.. Miraba como el alba pura. ella. Y cuando cesa de jugar. Herodías y Salomé. Yo era tímido como un niño. mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad. falto de fe. y a veces lloro sin querer. la espléndida salud. Era una dulce niña en este mundo de duelo y aflicción. Pues a su continua ternura una pasión violenta unía.. andando. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía. La vida es dura. siempre son. parece.. brinca. Era su cabellera oscura.. sin pensar que la Primavera y la carne acaban también. mansa.. naturalmente. va a una cadena de metal prendida la res lustrosa donde el sol luz llueve y arrastra al hombre cuyo paso mueve. te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar. ¡Juventud divino tesoro. En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé. ¡Y las demás! En tantos climas. y a veces lloro sin querer. no lloro. hecha de noche y de dolor. Muge. no lloro. que es su belleza. fue para mi amor hecho de armiño. Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. divino tesoro. Amarga y pesa. no lloro. y a veces lloro sin querer. cual no pensé encontrar jamás. ¡ Juventud. retozando. sonreía como una flor... En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar.. un monumento vivo. loca. muestra en el ancho lomo y cuello altivo. y que me roería. fantasmas de mi corazón. triste y pequeño. con sus dientes el corazón.. RUBÉN DARÍO (1867-1916) CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA ¡Juventud. falto de luz. La otra fue más sensitiva.. Y le mató... y a veces lloro sin querer. 363 .... en tantas tierras. enorme.y ubres como una fuente dividida. paciente y reposada. si no pretextos de mis rimas.

de Occidente las dalias y las rosas del Sur. divino tesoro.. dice cosas banales. la princesa está triste) más brillante que el alba. ni el halcón encantado. ir al sol por la escala luminosa de un rayo. rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (la princesa está pálida. los jazmines de Oriente. vencedor de la Muerte. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. calla. en caballo con alas hacia acá se encamina.. 364 Ya no quiere el palacio. y vestido de rojo. tener alas ligeras.. está mudo el teclado de su clave sonoro y en un vaso. a pesar del tiempo terco. el palacio soberbio que vigilan los guardas. está presa en sus tules.. ¡Juventud. la princesa no siente. que ha perdido el color. o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz. La princesa no ríe. en el cinto la espada y en la mano el azor. ni el bufón escarlata. o perderse en el viento sobre el trueno del mar. La espada se anuncia con vivo reflejo. en la jaula de mármol del palacio real. ni los cisnes unánimes en el lago de azur. ya viene. o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡ Ay!. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! ¡Está presa en sus oros. ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa. que ha perdido la risa. Parlanchína. Ya pasa debajo los arcos ornados de blandas Minería vas y Martes. los nelumbos del Norte. ¡Mas es mía el Alba de oro! SONATINA La princesa está triste. quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste. olvidada. oro y hierro. saludar a los lirios con los versos de mayo. quiere ser mariposa. La princesa está pálida en su silla de oro. mi sed de amor no tiene fin. o en el rey de las islas de las rosas fragantes. que custodian cien negros con sus cien alabardas. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. piruetea el bufón.¡Ya no hay princesa que cantar! Mas.. no lloro.) ¡Oh visión adorada de oro. princesa —dice el hada madrina—. y que llega de lejos. un lebrel que no duerme y un dragón colosal! ¡Oh. o en el que es soberano de los claros diamantes. el cortejo de los paladines. y a veces lloro sin querer. Y están tristes las flores por la flor de la corte. la princesa está pálida. la princesa persigue por el ciclo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. el feliz caballero que te adora sin verte. ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China. 365 . ni la rueca de plata. a encenderte los labios con su beso de amor! MARCHA TRIUNFAL ¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines. con el cabello gris me acerco a los rosales del jardín.. los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus lar[gas trompetas. la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina. bajo el cielo volar. la dueña. más hermoso que Abril! —¡Calla. se desmaya una flor.

Señala el abuelo los héroes al niño —ved cómo la barba del viejo los bucles de oro circunda el armiño—.. Las trompas guerreras resuenan.. descansando del huracán guerrero. ceñido el acero y el arma en la [mano. los rudos penachos. ¡Tal pasan los fieros guerreros debajo los arcos triunfales! Los claros clarines de pronto levantan sus sones. que envuelve en su trueno de oro la angustia soberbia de los pabellones. Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros. la herida venganza. por ser por la patria inmortal. las ásperas crines. ¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que [tocan la marcha triunfal. de voces los aires se llenan. No se oyen en la hazaña. A aquellas antiguas espadas. los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra. dejando el picacho que guarda sus nidos. que rige la guerra.. al que ama la insignia del suelo materno. pura como una perla. Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas. y los timbaleros. la pica.. los cóndores llegan. hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros—.. su cálido coro. resonar en el viento las trompetas de España. Los áureos sonidos anuncian el advenimiento triunfal de la Gloria. y la más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores. al que ha desafiado. la sangre que riega de heroicos carmines la tierra. ¡Llegó la victoria! Ya pasa el cortejo. El dice la lucha. las nieves y vientos de gélido invierno. la lanza.la gloria solemne de los estandartes. Rodrigo de Vivar pasa. ¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera! ¡Honor al herido y honor a los fieles soldados que muerte encontraron por mano extranjera! ¡Clarines! ¡Laureles! Las nobles espadas de tiempos gloriosos desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros 366 —las viejas espadas de los granaderos. Ríe la primavera. fresca como una rosa. los soles del rojo verano. Las bellas mujeres aprestan coronas de flores. meditabundo.. Babieca. y el odio y la muerte. a aquellos ilustres aceros. que encarnan las glorias pasadas. más fuertes que [osos. tendiendo sus alas enormes al viento.! COSAS DEL CID Cuenta Barbey. la escarcha. en versos que valen bien su prosa. una hazaña del Cid. y el vuelo de la vida abre lirios y sueños en el jardín del mundo. y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa. la noche. los cascos que hieren la tierra. llevados por manos robustas de heroicos atletas. que el paso acompasan con ritmos marciales. su canto sonoro. los negros mastines que azuza la muerte. 367 . y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros. mientras el bravo caballero sale a gozar del aire de la estación florida. ni el azorado moro las tiendas abandona al ver al sol el alma de acero de Tizona. tranquilo pace.

«¡Hermano. iba cual si llevase una estrella en el pecho. satisfecho. el soberbio príncipe del estrago y !a victoria. el dolor de tanta criatura de Nuestro Señor. Y al Cid tiende la mano el siniestro mendigo. 369 368 . las fauces de furia. una limosna!». Una niña que fuera un hada.por una senda en donde. esta rosa naciente y este fresco laurel. y el gran Rodrigo Díaz de Vivar. bestia temerosa. el duelo y espanto que esparces. bello como Santiago. la viviente carroña que infecta los suburbios de hedor y de ponzoña. Los duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros como de cabritos y de cordcrillos. le detiene un leproso. Cerca de la cueva encontró la fiera enorme. el grito. LOS MOTIVOS DEL LOBO El varón que tiene corazón de lis. dice el Cid. Fuertes cazadores armados de hierros fueron destrozados. el terrible lobo. Un pájaro daba su nota de cristal en un árbol. de franca y angélica pupila. te ofrezco la desnuda limosna de mi mano!». exclamó el santo. alzando la mano. y muy dulce y muy blanca. bajo el sol glorioso. alma de querube. joven. extiende la diestra al miserable. una niña que fuera una mujer. Tal es el sucedido que el condestable escancia como un vino precioso en su copa de Francia. de sangre y de rabo. el llanto de los campesinos. por Jimena y por Dios un regalo te entrego. que al verle se lanzó feroz contra él. Cid. que llora y que comprende. Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera. salió una niña vestida de inocencia. tendiéndole la mano. o que surgiera encarnación de la divina Primavera. y en lo íntimo del alma como un dulzor de miel. y quitando su férreo guante. Francisco con su dulce voz. al lobo furioso dijo: «¡Paz. dejó su aire arisco. ¿Es ley que tú vivas de horror y de muerte? ¿La sangre que vierte tu hocico diabólico. los ojos de mal: el lobo de Gubbia. Yo agregare este sorbo de licor castellano: Cuando su guantelete hubo vuelto a la mano el Cid siguió su rumbo por la primaveral senda. Y fue al Cid y le dijo: «Alma de amor y fuego. «¡Oh. el mínimo y dulce Francisco de Asís está con un rudo y torvo animal. hermano Francisco!» «¡Cómo!. El cielo profundo desleía un perfume de gracia en la gloria del día. cruel ha deshecho todos los rebaños. en su guante de fierro hay una flor naciente. y el horror animado. Frente a frente. Rabioso ha asolado los alrededores.» Y el Cid sobre su yelmo las frescas hojas siente. dice el precito. y dijo: «¡Está bien. y su escarcela busca y no encuentra Rodrigo. devoró corderos. devoró pastores y son incontables sus muertes y daños. Cuando de la campiña aromada de esencia sutil. Las ermitas lanzaban en el aire sonoro su melodiosa lluvia de tórtolas de oro. lengua celestial. cerró las abiertas fauces agresivas. el alma de las flores iba por los caminos a unirse a la piadosa voz de los peregrinos. hermano lobo!» El animal contempló al varón de tosco sayal.

Y el lobo dulce. y a veces comí ganado y pastor. Fueron a la aldea. Mirábanle como a un manso galgo. Sus bastas orejas los salmos oían y los claros ojos se le humedecían. Y cuando Francisco su oración hacía el lobo las pobres sandalias lamía. en cambio. iba por el monte.» «¡Así sea!».» Francisco responde: «En el hombre existe mala levadura. de nada servían el valor y el arma. tornó a la montaña y recomenzaron su aullido y su saña. Aprendió mil gracias y hacía mil juegos cuando a la cocina iba con los legos. que. y busqué el ganado. herir. ¿La sangre? Yo vi más de un cazador sobre su caballo. y no repetir su ataque sangriento. Salía a la calle. y.no han de contener tu encono infernal? ¿Vienes del infierno? ¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial?» Y el gran lobo. todos le buscaron con quejas y llanto. Un día Francisco se ausentó. descendía al valle. Y no era por hambre. a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal? 371 . a los animales de Nuestro Señor. torturar. y a más de uno vi mancharse de sangre. Tras el religioso iba el lobo fiero. el lobo probo. La gente veía y lo que miraba casi no creía. entraba a las casas y le daban algo de comer. Y dijo: «He aquí una amable caza. Otra vez sintióse el temor. conjuróte —dijo—. o correr tras el jabalí. Cuando volvió al pueblo el divino santo. que iban a cazar. le alargó la mano. entre los vecinos y entre los pastores. contestó la gente toda de la aldea. llevando el azor al puño.» El lobo tendió la pata al hermano de Asís. Mas el alma simple de la bestia es pura. Francisco llamó a la gente a la plaza y allí predicó. hermano Francisco de Asís. quieto le seguía como un can de casa o como un cordero. daréis su alimento 370 a la pobre bestia de Dios. Es triste. ¡oh lobo perverso!. movió testa y cola el buen animal. Y luego.» «Ante el Señor. que todo ata y desata. Y junto a su cueva halló a la alimaña. « En nombre del Padre del sacro universo. me juró no ser ya nuestro enemigo. la alarma. El hermano lobo se viene conmigo. ¡Que Dios melifique tu ser montaraz!» «Está bien. a su vez. Dejarás en paz rebaños y gente en este país. como si tuviera fuegos de Moloch o de Satanás. y es horrible el hambre! En el bosque helado no hallé qué comer. pues la bestia fiera no dio treguas a su furor jamás. el lobo manso y bueno. en señal de contentamiento. Se fue a la montaña a buscar al falso lobo carnicero. desapareció. de las roncas trompas al sordo clamor. Cuando nace viene con pecado. Francisco de Asís se puso severo. y entró con Francisco de Asís al convento. Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo en el santo asilo. en fe de promesa tiéndeme la pata. Vosotros. humilde: «¡Es duro el invierno. Tú vas a tener desde hoy que comer. y con mil querellas dieron testimonio de lo que sufrían y perdían tanto por aquel lobo del demonio. colmaba el espanto los alrededores. baja la testa. el oso o el ciervo.

contra las certezas. Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto. la boca espumosa y el ojo fatal: «Hermano Francisco. Y su risa fue como un agua hirviente.» El santo de Asís no le dijo nada. Seguía tus sagradas leyes. y en todos los rostros ardían las brasas de odio. y el temor de haber sido y un futuro terror. por la adarga al brazo. vete a tu convento. sigue tu camino y tu santidad. como el jabalí que para vivir tiene que matar. de infamia y mentira. y habló al Dios eterno con su corazón.. todas las criaturas eran mis hermanos. Y el espanto seguro de estar mañana muerto. y si algo me daban estaba contento y manso comía. ni mayor pesadumbre que la vida consciente. y más la piedra dura porque ésa ya no siente. no te acerques mucho.Contesta. contra la verdad. los hermanos bueyes. al pueblo salía. contra la mentira. Como el oso hace. Déjame en el monte. señor de los tristes. mas siempre mejor que esa mala gente. LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE Rey de los hidalgos.» Como en sorda lucha habló el animal. en el convento. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. los hermanos hombres. y la carne que tienta con sus frescos racimos. la ira. Y recomencé a luchar aquí. perdían los débiles. y no saber adonde vamos. déjame en el risco. de lujuria.. toda fantasía. que de fuera alientas y de ensueños vistes.. ni de dónde venimos... hembra y macho eran como perro y perra. Hermanos a hermanos se hacían la guerra. Yo estaba tranquilo allá. Le miró con una profunda mirada y partió con lágrimas y con desconsuelos..» LO FATAL Dichoso el árbol que es apenas sensitivo. Y así. hermanas estrellas y hermanos gusanos. y me sentí lobo malo de repente. ganaban los malos. Mas empecé a ver que en todas las casas estaban la envidia. lamía las manos y los pies. Noble peregrino de los peregrinos. Te escucho. todo corazón. y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos. pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo. a me defender y a me alimentar.. que nadie ha podido vencer todavía.. y un buen día todos me dieron de palos. y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos. hermano Francisco. coronado de áureo yelmo de ilusión. me apalearon y me echaron fuera. El viento del bosque llevó su oración que era: «Padre nuestro. Me vieron humilde. y entre mis entrañas revivió la fiera. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. déjame existir en mi libertad. 373 372 . la saña. y la lanza en ristre. que estás en los cielos...

sin pies y sin alas. sin vida. y teniendo a Orfeo. 375 . Ruega por nosotros que necesitamos las mágicas rosas. ¡salud! ¡Salud. par entre los pares. [mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto: retrocede el olvido. ¡Ruega por nosotros. De tantas tristezas. por advenedizas almas de manga ancha. porque juzgo que hoy muy poca tienes entre los aplausos o entre los desdenes. varón de varones. para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón. el pálido Hamlet te ofrece una flor. maestro. de horribles blasfemias de las Academias. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. Pro nobis ora. suplica por nos. el ser generoso y el ser español. pues casi ya estamos sin savia. y la lanza en ristre. desconfianzas fatales que a [tumba o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo. cual pudiera decirla en sus versos Virgilio divino. de cantos áfonos. que de fuerza alientas y de ensueños vistes. pura. de las epidemias.. ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras. de dolores tantos.Caballero errante de los caballeros. escucha los versos de estas letanías. de los superhombres de Nietzsche. sin brote. contra las certezas. resistes certámenes. llenos de congojas y faltos de sol. abonados de huesos glorio[sos. y en la caja pandórica de que tantas desgracias sur[gieron encontramos de súbito. Escucha. por la adarga al brazo. Ora por nosotros. los sublimes ramos de laurel. todo corazón. orgulloso. líbranos. gran señor. hambrientos de vida con el alma a tientas. que ridiculizan el ser de la Mancha. sin alma. ¡la celeste Es_peranza! Pálidas indolencias. divino Rolando del sueño. (Tiembla la floresta de laurel del mundo y antes que tu hermano vago. con la fe perdida. príncipe de fieros. y cuyo Pegaso relincha hacia ti. tarjetas. mientras dos continentes. discursos. ¡salve! Porque llega el momento en que habrán de cantar [nuevos himnos lenguas de gloria. luminosas almas. tienes a orfeón. a un enamorado de tu Clavileño. Segismundo. sin Sancho y sin Dios. recetas que firma un doctor. y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud! Tú. Un vasto rumor llena los ámbitos. espíritus fraternos. piadoso.) Ruega. retrocede engañada la muerte. se anuncia un reino nuevo. generoso. 374 Noble peregrino de los peregrinos. sangre de Hispania fecun[da. que nadie ha podido vencer todavía.. soportas elogios. coronado de áureo yelmo de ilusión. riente. feliz sibila sueña. hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi. sin luz. por nos intercede. concursos. talismánica. sin Quijote. señor de los tristes. contra la verdad. la divina reina de luz. señor. SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA ínclitas razas ubérrimas. contra la mentira. toda fantasía. memorias.

que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas. fuertes colosos caen. millones de labios saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente. se desbandan bicéfalas águilas. digan al orbe: la alta virtud resucita que a la hispánica progenie hizo dueña de siglos. ven llegar el momento en que habrán de cantar nue[vos himnos. la actividad infinita. Abominad la boca que predice desgracias eternas. con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo. en espíritu y ansias y lengua. Siéntense sordos ímpetus de las entrañas del mundo. 377 . en espíritu unidos. el dueño de góndolas y liras en los lagos. sientan los soplos agrarios de primavera los retornos y el rumor de espigas que inició la labor triplolémica. el dueño de las tórtolas. 376 Un continente y otro renovando las viejas prosapias. mi juventud montó potro sin freno. ¡ínclitas razas ubérrimas. ¿Quién dirá que las savias dor[ midas no despierten entonces en el tronco del roble gigante bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana? ¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue [músculos y que el alma española juzgue áptera y ciega y tullida? No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en [polvo. En mi jardín se vio una estatua bella. Potro sin freno se lanzó mi instinto. Únanse. tantos vigores dispersos. se juzgó mármol y era carne viva. coronada de orgullo inmarchito. mi juventud. Y así sea esperanza la visión permanente en nosotros. sus rosas aún rae dejan su fragancia. Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora. iba embriagada y con puñal al cinto. abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres. formen todos un solo haz de energía ecuménica. robustos y fuertes. altos. Latina estirpe verá la gran alba futura. El dueño fui de mi jardín de sueño. audaz. en cuya noche un ruiseñor había que era alondra de luz por la mañana. y muy siglo dieciocho y muy antiguo y muy moderno. abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos. cosmopolita. una fragancia de melancolía. así los manes heroicos de los primitivos abuelos. o que la tea empuñan o la daga suicida. y una sed de ilusiones infinita. ni entre momias y piedras reina que habita el se[pulcro. Oriente augusto en donde todo lo cambia y renueva la eternidad de Dios. ni la que tras los mares en que yace sepulta la Atlán[tida. ¿fue juventud ia mía?. secúndense. lleno de rosas y de cisnes vagos. sangre de Hispania fecunda! CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA Yo soy aquel que ayer no más decía el verso azul y la canción profana. Vuelva el antiguo entusiasmo. brillen. la nación generosa. Yo supe de dolor desde mi infancia. si no cayó fue porque Dios es bueno. de los egregios padres que abrieron el surco prístino. sólidas inéditas razas muestren los dones pretéritos que fueron antaño su [triunfo. la inminencia de algo fatal hoy conmueve la tierra. Sangre de Hispania fecunda. vuelva el espíritu ar[ diente que regará lenguas de fuego en esa epifanía. tiene su coro de vastagos. en un trueno de música gloriosa.del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evo[ cando. y algo se inicia como vasto social cataclismo sobre la faz del orbe.

allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela. bañó el agua castalia el alma mía. temblando de deseo y fiebre santa. la carne y el infierno. hacer del alma pura mía. y brota la armonía del gran Todo. Como la esponja que la sal satura en el jugo del mar. una fuente sonora. Mi intelecto libré de pensar bajo. Allí va el dios en celo tras la hembra. Del crepúsculo azul que da la pauta que los celestes éxtasis inspira. de manera que. Hora de ocaso y de discreto beso. la luz ciega y la verdad inaccesible asombra. Como la galatea gongorina me encantó la marquesa vcrlcriana. y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo. de «ay» y de suspiro. el agua dice el alma de la fuente en la voz de cristal que fluye de ella. hija del Sol —¡toda la lira!—. y sin falsía. Vida. sentimental. Y entonces era en la dulzaina un juego de misteriosas gamas cristalinas. que a la estatua nacían de repente en el muslo viril patas de chivo y dos cuernos de sátiro en la frente. de «te adoro». y así juntaba a la pasión divina una sensual hiperestesia humana. la adusta perfección jamás se entrega. pasó una flecha que aguzó un violento. la eterna vida su semilla siembra. y la caña de Pan se alza del lodo. Mas. Hipsipila sutil liba en la rosa y la boca del fauno el pezón muerde. . un renovar de notas del Pan griego y un desgranar de músicas latinas. hora crepuscular y de retiro. así vibra y así canta.. peregrinó mi corazón y trajo de la sagrada selva la armonía. una estrella. todo ardor. encerrada en silencio. sensible. por gracia de Dios. brilla la estrella. Tal fue mi intento. el Arte puro como Cristo exclama: ¡ERO sum lux et ventas et vita! Y la vida es misterio. 379 .. si hay un alma sincera ésa es la mía. melificó toda acritud el Arte. sobre cardo heridor y espina aguda: así sueña. hora de madrigal y de embeleso. sensitiva. de desnuda que está. Pasó una piedra que lanzó una honda. luz y verdad.un alma joven habitaba en ella. 378 ¡Oh la selva sagrada! ¡Oh la profunda emanación del corazón divino de la sagrada selva! ¡Oh la fecunda fuente cuya virtud vence al destino! Bosque ideal que lo real complica. Por eso ser sincero es ser potente. y si hubo áspera hiél en mi existencia. La turre de marfil tentó mi anhelo. y sin comedia y sin literatura. con el horror de la literatura y loco de crepúsculo y de aurora. no salía sino cuando en la dulce primavera era la hora de la melodía. con aire tal y con ardor tan vivo. ebria de azul deslíe Filomela. El alma que entra allí debe ir desnuda. y el secreto ideal duerme en la sombra.. todo ansia. tal triple llama produce la interior llama infinita. henchido de amargura por el mundo. fue el dulce y tierno corazón mío. Perla de ensueño y música amorosa en la cúpula en flor del laurel verde. sensación pura y vigor natural. en mi conciencia el Bien supo elegir la mejor parte. y Aurora.. Y tímida ante el mundo. bruma y tono menor —¡toda la flauta!—. mientras abajo el sátiro fornica. quise encerrarme dentro de mí mismo.

La virtud está en ser tranquilo y fuerte. Quisiera ser árbol mejor que ser ave. ¿qué es lo que buscas en tu vid»? 380 ¿qué es lo que imploras a tu Dios? ¿qué es lo que sueña tu silencio? —¡Quién sabe. el Grande Océano y el Sol! Ese tu gesto. para mi andanza. señor! Indio que labras con fatiga tierras que de otro dueño son. quisiera ser leño mejor que ser humo. te las quitó? ¿Ignoras tú que eres el amo? —¡Quién sabe. es de una sabia indiferencia y de un orgullo sin rencor.. por tal sangre. eres augusta como el Ande... por tu sangre y tu sudor? ¡Ignoras tú que audaz codicia. Ser río que corre. y más triste para quien se siente nube en lo elevado. Señor! NOSTALGIA Hace ya diez años que recorro el mundo. cobertor? ¿parco maíz. ser nube que pasa. para mi hambre? ¿para mi sueño. con el fuego interior todo se abrasa. ¿ignoras tú que deben tuyas ser. señor! Indio de frente taciturna y de pupilas sin fulgor... que parece como de vil resignación. quien no echa raíces no puede dar frutos.. y. si mi Dios me interrogase qué prefiero —cruz o laurel. espina o flor. Corre en mis venas sangre tuya. beso que apague mis suspiros o hiél que colme mi canción— responderíale dudando: —¡Quién sabe. río en lo profundo. ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! Quien vive de prisa no vive de veras. mal rincón? ¿breve quietud. 381 . ¿qué pensamiento es el que escondes en tu enigmática expresión?. ¿para mi sed no tienes agua? ¿para mi frío. sin dejar recuerdo ni rastro ninguno.? —¡Quién sabe.La piedra de la honda fue a la onda. y la flecha del odio fuese al viento. se triunfa del rencor y de la muerte. señor! ¡Oh raza antigua y misteriosa de impenetrable corazón que sin gozar ves la alegría y sin sufrir ves el dolor. es triste. siglos atrás. y hacia Belén. ¡la caravana pasa! JOSÉ SANTOS CHOCANO (1867-1935) ¡QUIEN SABE! Indio que asomas a la puerta de esa tu rústica mansión.

. al reverberar. fauces de abismo y formidable cola. Estoy en la orilla de un sendero abrupto.. todas las bocas clásico el decir. y las recuas que bajan hacia el río. y entonces comprendo que el camino es largo. portales vetustos y calles estrechas. y las dos torres de la catedral. arcaicos balcones. sobre el río la bruma como un velo. como si las casas tampoco quisieran separarse mucho.. La fuente seca. a manera de un príncipe encantado que vive eternamente prisionero en el palacio de cristal de un río. secos y reconcentrados. ya ansio descansar muy junto de los míos. Miro la serpiente de la carretera que en cada montaña da vueltas a un nudo.. que la cuesta es ardua. RAMÓN DEL VALLE INCLAN (1869-1936) ROSA DEL CAMINANTE Alarnos fríos en un claro cielo azul. ¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento nostalgia.. Inmóvil como un ídolo sagrado. En torno al vocerío. rostros oscuros llenos de cuidados. yace el caimán varado en la ribera. de Zamora. y las niñas que acuden al sermón.y al viaje que cansa prefiero el terruño. está ante el agua estático y sombrío. con timideces de cristal. se tornasola. de León! EL SUEÑO DEL CAIMÁN Enorme tronco que arrastró la ola. que el paisaje es mustio. y yo. las mujeres deshechas de parir.. espinazo de abrupta cordillera. 382 383 . El sol le envuelve en fúlgida aureola. Cual monstruo de metal que reverbera y que.. Los hombres. contaré con gusto las mil y una noches de mis aventuras y acabaré en esta frase de infortunio: —¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! ceñido en mallas de compacto acero.. que el terreno es brusco. y parece lucir cota y cimera. ¡Mejillas sonrosadas por el frío de Astorga.! Todos rodearán mi asiento para que les diga mis penas y triunfos. los odres a la puerta del mesón. la ciudad nativa con sus campesinos. a la manera del que recorriera un álbum de cromos.

. MANUEL MACHADO (1874-1947) CASTILLA El ciego sol se estrella en las duras aristas de las armas. ¡En nuestro mal.. que todo lo ganaron y todo lo perdieron. Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer...! El rey nos dará muerte.LA TRAE UN CUERVO ¡Tengo rota la vida! En el combate de tantos años ya rai aliento cede. con doce de los suyos —polvo. de eco ronco. vivir devotamente. ¿Dónde la verde quiebra de la altura con rebaños y músicos pastores? ¿Dónde gozar de la visión tan pura que hace hermanas las almas y las flores? ¿Dónde cavar en paz la sepultura y hacer místico pan con mis dolores? Cerrado está el mesón a piedra y lodo. que lo obsede.. Quisiera entrar en mí. el Cid cabalga. al destierro. Oro pálido nimba su carita curiosa y asustada.. Tengo el alma de nardo del árabe español. Nadie responde. «¡Buen Cid. llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas. y una voz inflexible grita: «¡En marcha!» El ciego sol. Mi ideal es tenderme. con doce de los suyos —polvo. lágrimas.. la sed y la fatiga. El ciego sol.. Por la terrible estepa castellana.. arruinará la casa. el Cid cabalga 384 ADELFOS Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron.. una voz pura. Al pomo de la espada y al cuento de las picas el postigo va a ceder. pasad.. al destierro.. y sin saber de amigo ni enemigo. 385 . El cielo os colme de venturas. ¡Quema el sol. oh Cid. y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja. soy de la raza mora. de plata y de cristal responde.... sudor y hierro—. Un sollozo infantil cruza la escuadra de feroces guerreros. y al orgulloso pensamiento abate la idea de la muerte. De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer. apartado. vieja amiga del Sol. no ganáis nada!» Calla la niña y llora sin gemido. Hay una niña muy débil y muy blanca en el umbral. Por la terrible estepa castellana. Idos. sudor y hierro—.. poder hacer la cruz sobre mi frente. la sed y la fatiga. vivir conmigo. Es toda ojos azules y en los ojos. sin ilusión ninguna. el aire abrasa! A los terribles golpes...

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos ...y la rosa simbólica de mi única pasión es una flor que nace en tierras ignoradas y que no tiene aroma, ni forma, ni color. Besos, ¡pero no darlos! ¡Gloria, la que me deben! Que todo como un aura se venga para mí; que las olas me traigan y las olas me lleven, y que jamás me obliguen el camino a elegir. ¡Ambición! No la tengo. ¡Amor! No lo he sentido. No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud. Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido. Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud. De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo. No se ganan, se heredan, elegancia y blasón... Pero el lema de casa, el mote del escudo, es una nube vaga que eclipsa un vano sol. Nada os pido. Ni os amo, ni os odio. Con dejarme, lo que hago por vosotros hacer podéis por mí... ¡Que la vida se tome la pena de matarme, ya que yo no me tomo la pena de vivir...! Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... De cuando en cuando un beso sin ilusión ninguna. ¡El beso generoso que no he de devolver!

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas, con desmayo galán, un guante de ante la blanca mano de azuladas venas.

CANTO A ANDALUCÍA Cádiz, salada claridad; Granada agua oculta que llora. Romana y mora, Córdoba callada. Málaga cantora. Almería dorada. Plateado Jaén. Huelva a la orilla de las tres carabelas. Y Sevilla.

AMADO ÑERVO
(1870-1919)

FELIPE IV Nadie más cortesano ni pulido que nuestro rey Felipe, que Dios guarde, siempre de negro hasta los pies vestido. Es pálida su tez, como la tarde, cansado el oro de su pelo undoso, y de sus ojos, el azul, cobarde. Sobre su augusto pecho generoso ni joyeles perturban ni cadenas el negro terciopelo silencioso.
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A KEMPIS

Sicut nubes, quasi naves, velut umbra... Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste; ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste! ¡Oh, Kempis, antes de leerte, amaba la luz, las vegas, el mar Océano;
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mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano! Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grandes ojos, ¡sin acordarme que se marchitan! Mas como afirman doctores graves que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras, huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra... ¡Oh, Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal me hiciste! Ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste!

Florece en los lirios de tu poesía la candida luna que sale del mar, y el flébil delirio de azul melodía, te infunde una vaga congoja de amar. Los dulces suspiros que tu alma perfuman te dan, como a ella, celeste ascensión. La noche. ., tus ojos..., un poco de Schumann. y mis manos llenas de tu corazón.

PRIMER VIOLIN

Largamente, hasta tu pie se azula el mar ya desierto, y la luna es de oro muerto en la tarde rosa té. Al soslayo de la duna recio el gigante trabaja, susurrándote en voz baja los ensueños de la luna. Y en lenta palpitación, más grave ya con la sombra, viene a tenderte de alfombra su melena de león.

LEOPOLDO LUGONES
(1874-1938) A TI, ÚNICA
SEGUNDO VIOLIN

(Quinteto de la luna y del mar)
PIANO

La luna te desampara y hunde en el confín remoto su punto de huevo roto que vierte en el mar su clara. Medianoche van a dar, y al gemido de la ola, te angustias, trémula y sola, entre mi alma y el mar.

Un poco de cielo y un poco de lago donde pesca estrellas el grácil bambú y al fondo del parque, como íntimo halago, la noche que mira como miras tú.
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CONTRABAJO

Dulce luna del mar que alargas la hora de los sueños de amor; plácida perla que el corazón en lágrima atesora y no quiere llorar por no perderla. Así el fiel corazón se queda grave, y por eso el amor, áspero o blando, trae un deseo de llorar, tan suave, que sólo amarás bien si amas llorando.

GABRIELA MISTRAL (1889-1957) NOCTURNO Padre nuestro, que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí? Te acordaste del fruto en febrero, al llagarse su pulpa rubí. ¡Llevo abierto también mi costado y no quieres mirar hacia mí! Te acordaste del negro racimo y lo diste al lagar carmesí, y aventaste las hojas del álamo con tu aliento, en el aire sutil. ¡Y en el ancho lagar de la muerte aún no quieres mi pecho oprimir! Caminando vi abrir las violetas; el falerno del viento bebí, y he bajado, amarillos, mis párpados para no ver enero ni abril. Y he apretado la boca, anegada de la estrofa que no he de exprimir. ¡Has herido la nube de otoño y no quieres volverte hacia mí! Me vendió el que besó mi mejilla; me negó por la túnica ruin. Yo en mis versos el rostro con sangre, como Tú sobre el paño, le di; y en mi noche del Huerto me han sido, Juan cobarde, y el Ángel hostil. Ha venido el cansancio infinito a clavarse en mis ojos, al fin; el cansancio, del día que muere, y el del alba, que debe venir;
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VTOT.ONCF.I.O

Divina calma del mar donde la luna dilata largo reguero de plata que induce a peregrinar, en la pureza infinita en que se ha abismado el cielo, un ilusorio pañuelo tus adioses solicita. Y ante la excelsa quietud, cuando en mis brazos te estrecho es tu alma, sobre mi pecho, melancólico laúd.

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¡el cansancio del cielo de estaño y el cansancio del cielo de añil! Ahora suelto la mártir sandalia y las trenzas, pidiendo dormir. Y perdida en la noche levanto el clamor aprendido de ti: Padre nuestro que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí?

ALFONSINA STORNI (1892-1938) CARTA LÍRICA A OTRA MUJER Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro conozco yo, y os imagino blanca, débil como los brotes iniciales, pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina. En vuestros ojos, placidez de lago que se abandona al sol y dulcemente le absorbe su oro mientras todo calla. Y vuestras manos, finas, como aqueste dolor, el mío, que se alarga, alarga, y luego se me muere y se concluye, así como lo veis, en algún verso. ¡Ah!, ¿sois así? Decidme si en la boca tenéis un rumoroso colmenero, si las orejas vuestras son a modo de pétalos de rosas ahuecados... Decidme si lloráis, humildemente, mirando las estrellas tan lejanas, y si en las manos tibias se os aduermen palomas blancas y canarios de oro.
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Porque todo eso y más vos sois, sin duda, vos, que tenéis el hombre que adoraba entre las manos dulce, vos la bella que habéis matado, sin saberlo acaso, toda esperanza mía... Vos, criatura. Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma estáis gustando del amor secreto que guardé silencioso... Dios lo sabe por qué, que yo no alcanzo a penetrarlo. Os lo confieso que una vez estuvo tan cerca de mi brazo, que, a extenderlo, acaso mía aquella dicha vuestra me fuera ahora... ¡Sí!, acaso mía... Mas ved, estaba el alma tan gastada, que el brazo mío no alcanzó a extenderse; la sed divina contenida entonces me pulió el alma... ¡Y él ha sido vuestro! ¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos, el se adormece y le decís palabras pequeñas y menudas que semejan pétalos volanderos y muy blancos. ¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia! ¡Arrancaban tan firmes los cabellos a grandes ondas, que, a tenerla cerca, no hicieran otra cosa que ceñirla! Luego, dejad que en vuestras manos vaguen los labios suyos; él me dijo un día que nada era tan dulce al alma suya como besar las femeninas manos... Y acaso alguna vez, yo, la que anduve vagando por afuera de la vida —como aquellos filósofos mendigos que van a las ventanas señoriales a mirar sin envidia toda fiesta—, me allegue humildemente a vuestro lado y con palabras quedas, susurrantes, os pida vuestras manos un momento para besarlas yo como él las besa... Y al recubrirlas lenta, lentamente, vaya pensando; aquí se aposentaron ¿cuánto tiempo, sus labios, cuánto tiempo en las divinas manos que son suyas?
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con sus venas tan azules! ¡Oh. En las primaveras todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera. procurando hacer dulce y alegre mi acento: «Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto. ni dominarle el alma ni tenerlo rendido aquí a mis pies. este silencio de alma en que me escudo. 394 . cuando el viento abanique su copa.» Si ella escucha.. qué amargo deleite. limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos. tan finas. que nunca de apretados capullos se viste. que nada podría. este deleite de buscar huellas suyas y seguirlas. barrera ardiente. embriagada de gozo le cuente: —¡Hoy a mí me dijeron hermosa! JUANA DE IBARBOUROU (1895-1979) LA HIGUERA Porque es áspera y fea. pues sois barrera. este dolor mortal en que me abismo. En mi quinta hay cien árboles bellos: ciruelos redondos. recompensarme este horrible deleite de hacer mío un inefable.. que al tocarla ya me remueve este cansancio amargo. esta inmovilidad del sentimiento que sólo salta bruscamente cuando ¡nada es posible! Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos. si comprende el idioma en que hablo. Por eso. a la noche. viva. porque todas sus ramas son grises yo le tengo piedad a la higuera. ¡que dulzura tan honda hará nido en su alma sensible de árbol! Y tal vez. apasionado rastro!.¡Oh.. cada vez que yo paso a su lado digo.. ni ser suya. si. sobre las manos suaves tan sedosas. Y allí en vos misma.

la humana primavera.. el aire. sí... y de este modo fuese el mundo un castillo hueco y frío. la tierra. por él empurpurada. Mas. nada. Fabricaré en mi sombra la alborada. ¡ay!. el corazón sangriento verá la mar. mi lira guardaré del vano viento. ¡todo! . Que tú eres tú. nada.INTELECTUALISMO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1881-1958) SONETOS I A tu abandono opongo la elevada torre de mi divino pensamiento.. el fuego.. Subido a ella.. ¡y soy yo sólo el pensamiento mío! 397 ..! —O que cayera mi corazón al agua. buscaré en mis entrañas mi sustento. el agua.. ¿y si esta paz no fuera nada? —¡Nada.

manos. labios. qué abrazar. LA ROSA No la toques ya más. paralelamente. Mi plata aquí. al ancho surco del terruño tierno. en este sur. cuando la primavera saca flor a mis entrañas! 398 ¡Qué luz entre ojos. a ver si con romperlo y con sembrarlo la primavera le mostraba al mundo el árbol puro del amor eterno. en nosotros. la ultratierra. abría el haza oscura. enfrente del infinito campo de Castilla. de mi Puerto de plata. qué luz. mayor. en este sur. qué besar. ¡que asi es la rosa! EL TODO INTERNO He llegado a una tierra de llegada. el arado. mi allí. qué tú entre ellos. que el otoño envolvía en la amarilla dulzura de su claro sol poniente.II Estaba echado yo en la tierra. complementándome. qué cantar. Lento. Pensé arrancarme el corazón y echarlo. qué elevación de ti en nosotros hasta llegar a ti!. conciencia en plata lueidera palpitando con la mañana limpia. porque ésta le faltaba. qué decir. pues que ya tengo mi totalidad. CON MI MITAD ALLÍ ¡Mi plata aquí en el sur. en el sur. qué perspectivas de pecho y frente (joven. Y estoy alegre de alegría llena con mi mitad allí. este ultramar con este mar. qué primavera de latir. niño). respuesta de la plata que soñaba esta plata en la mañana limpia de mi Moguer de plata. mi nombre encontró norte y sur. y la sencilla mano abierta dejaba la semilla en su entraña partida honradamente. la plata mía aquí. pleno de su sentir alto y profundo. su conciencia penitente. niño yo triste soñando siempre ¡el ultramar con la ultratierra. y aquí en este ultramar. tú. el ultracielo! Y el ultracielo estaba aquí con esta tierra. a este tú que pones sobre ti 399 .

Un frescor de transparencia se desliza como un témpano de luz que fuese cristal adelgazándose en céfiro. o con un ser muy secreto. nada. vida. nadie puede ver su cuerpo. El todo eterno que es el todo interno. Hasta el espíritu el aire. que se otorga distancias. Vida. JORGE GUILLEN (1893-1984) EL AIRE Aire: nada. Y la vida. ¡Cómo yerra por la atmósfera su dulzura. Muros ya cerca del campo guardan ocres sus reflejos de tardes enternecidas en los altos del recuerdo. Ocultando su belleza no quiere parecer nuevo. He ahí su misma idea. Aire que respiro a fondo. casi nada: cielo. es aire. todos los astros en el todo eterno. conduciendo los pasos y las palabras adonde van sin saberlo! Algo cristalino en vías quizá de enamoramiento busca en una aura dorada sendas para el embeleso. Respirando. y con el aire un anhelo. sin cesar humildemente valiendo callada va por el aire. Con sigilo se difunde. buen silencio. simple portento. creo. casi nada. alejamientos. respirando tanto a mis anchas entiendo que gozó del paraíso más embriagador: el nuestro. ¡Qué celeste levedad! ¡Un aire apenas terreno. nada más este soplo que da aliento. 400 apenas una blancura donde lo más puro es cierto! Aire noble.para que todos lleguen por la escala de carne y alma a esta conciencia desvelada que es el astro que acumula y completa. Esto: la luz en el aire. sumo bien! Respiro. aire claro. que es ya brisa va ascendiendo mientras una claridad traspasa la brisa al vuelo. de muchos soles muy denso. lo extraordinario es esto. en unificación. para mi avidez actual aire en que respiro tiempo. aliento con una fe: sí. ¡Anhelo de transparencia. Aquellos días de entonces vagan ahora disueltos en este esplendor que impulsa 3o más leve hacia lo eterno. o sin materia tal vez. 401 .

me presenta como una red cuanto espero. por el aire ceñido de firmamento. ¡Balcones como vigías hasta de los más extremos puntos que la tarde ofrece posibles. ¡Aquel desgarrón de sol! Arden nubes. ¡Soñar de misterio! Con su creación el aire me cerca. Todos van. tienden un aire más tierno. El aire claro es quien sueña mejor. todo mi amor dirigiendo. ¡Islote primaveral. sin saber por que se ilumina mi deseo. La fronda. La realidad. El soto. Volúmenes de follajes alzan un solo sosiego. ¡Juego tal vez de una fuerza no muy solemne. el tropel de pormenores no es tropel. aguzando sus ramillas. y no lejos. gloria en efecto. ¡Qué bien sujeto! Profundizando en el aire no están solos.. En el contorno del límite se complacen los objetos. tanteo de formas que sí consiguen la perfección del momento! Esta perfección. y su propia desnudez los redondea: son ellos. Límpidos. un aire que nunca es término. 402 y entre la luz y las piedras hay retozos de aleteos. se colma la tensión de un día pleno. tan viva que se extiende al centelleo más distante. se abalanzan los balcones al aire del universo. Torres se doran amigas de las mieses y los cerros. ¡Divino cerco! A una creación continua —soy del aire— me someto. Vedlos. si a contemplarlos acierto. 403 . Arbolados horizontes —verdor imperecedero—. Gloria de blancos y azules purísimos. Me la entrega el panorama. entre el río y el remero sirve. las verjas. por de pronto. Feliz el afán. contribuyen al gran juego. Son esos huecos aéreos quienes mejor me serenan. tan verdes los grises! Fresnos.Más allá del soliloquio. violentos. dan sus cimas al dominio celeste. transición de gris. amarillentos! Mis ojos van abarcando la ordenación de lo inmenso. mientras. están dentro los jardines.. sobrepasa anuncio y sueño bajo el aire. ¡Márgenes de la hermosura! A través de su despejo. ¡Aire en transparencia! Sea su señorío supremo. retornan. profundo cristal de espejo. Entre el chopo y la ribera. giran. las esquinas. algazaras de celajes que anuncian dioses y fuegos. los aleros. En bandadas remontándose juegan los pájaros.

su anillito plomado! Un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros. Yo quiero ser de agua. ¡Ay. su anillito de plomo. lleva un chaleco de raso. vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. y el monte. gato garduño. El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos. Hijo. La lagarta está llorando. tendrás mucho frío. ¡ay!. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. ay. Yo quiero ser de plata. Verdes ramas. pelo verde. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas. pelo verde. Verde que te quiero verde. Mamá. Mamá. eriza sus pitas agrias. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda. Bórdame en tu almohada. 405 CANCIÓN TONTA Mamá.FEDERICO GARCÍA LORCA Hijo. Verde que te quiero verde. mi montura por su espejo. soñando en la mar amarga. con ojos de fría plata. quiero cambiar mi caballo por su casa. cómo están llorando! Verde que te quiero verde. Han perdido sin querer su anillo de desposados. capitán redondo. mi cuchillo por su manta. verde carne. ¡ay!. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde? Ella sigue en su baranda. Verde viento. las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. tendrás mucho frío. Bajo la luna gitana. El Sol. 404 . Grandes estrellas de escarcha. ¡Miradlos qué viejos son! ¡Qué viejos son los lagartos! ¡Ay cómo lloran y lloran. ¡Eso sí! ¡Ahora mismo! (1899-1936) EL LAGARTO ESTA LLORANDO ROMANCE SONAMBULO El lagarto está llorando. —Compadre. verde carne.

Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. desde los puertos de Cabra. y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. quiero morir. LA CASADA INFIEL Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela. Pero yo ya no soy yo. Mil panderos de cristal herían la madrugada. verdes ramas. verde viento. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido. —Dejadme subir al menos hasta las altas barandas. De acero. Dejando un rastro de sangre.Compadre. dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara. —Compadre. Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. con las sábanas de holanda. Verde que te quiero verde. Barandales de la luna por donde retumba el agua. decentemente en mi cama.puede ser. vengo sangrando. dejadme hasta las verdes barandas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. pero tenía marido. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Verde carne. Pero yo ya no soy yo. —¡Compadre! ¿Dónde está. —Si yo pudiera. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. verde viento. El barco sobre la mar. con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. este trato se cerraba. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Dejando un rastro de lágrimas. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiél. ni mi casa es ya mi casa. El almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos. negro pelo. de menta y de albahaca. Y el caballo en la montaña. La noche se puso íntima como una pequeña plaza. Los dos compadres subieron. mocito. en esta verde baranda! Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. ni mi casa es ya mi casa. si . ¡dejadme subir!. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. 407 . pelo verde. 406 cara fresca. verdes ramas.

El día se va despacio. PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA Antonio Torres Heredia. ¿quién eres tú? Si te llamaras Camborio.y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Moreno de verde luna anda despacio y garboso. y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. Y a la mitad del camino. ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. bajo las ramas de un olmo. con una vara de mimbre va a Sevilla a ver los toros. A la mitad del camino cortó limones redondos. Aquella noche corrí el mejor de los caminos. Pasadas las zarzamoras. guardia civil caminera lo llevó codo con codo. la tarde colgada a un hombro. como un gitano legítimo. de raso pajizo. Yo me quité la corbata. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. hubieras hecho una fuente de sangre con cinco chorros. hijo y nieto de Camborios. la mitad llenos de lumbre. Las aceitunas aguardan la noche de Capricornio y una corta brisa. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino. salta los montes de plomo. por hombre. los juncos y los espinos. ecuestre. vienes sin vara de mimbre entre los cinco tricornios. Yo. Con el aire se batían las espadas de los lirios. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Ni tú eres hijo de nadie. y los fue tirando al agua hasta que la puso de oro. el cinturón con revólver. La regalé un costurero grande. Sus empavonados bucles le brillan entre los ojos. hijo y nieto de Camborios. sus cuatro corpinos. ni legítimo Camborio. bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. las cosas que ella me dijo. ella. la mitad llenos de frío. Antonio. dando una larga torera sobre el mar y los arroyos. Me porté como quien soy. ¡Se acabaron los gitanos que iban por el monte solos! 409 408 . Ella se quitó el vestido. Antonio Torres Heredia. No quiero decir.

Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí. Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí. Zapatos color corinto. encendieron un candil. Otros de rumor cansado. y este cutis amasado con aceituna y jazmín.Están los viejos cuchillos tiritando bajo el polvo.» Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil. medallones de marfil. cuando los erales sueñan verónicas de alhelí.» «¡Ay. voz de clavel varonil: ¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir?» 410 «Mis cuatro primos Heredias hijos de Benamejí. Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. moreno de verde luna. voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir. En la lucha daba saltos jabonados de delfín. llama a la Guardia Civil! Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz. Les ctavó sobre las botas mordiscos de jabalí. Lo que en otros no envidiaban ya lo envidiaban en mí. 411 . BURLA DE DON PEDRO A CABALLO (Fragmento) A una ciudad lejana ha llegado don Pedro. mientras el ciclo reluce como la grupa de un potro. «Antonio Torres Heredia.» «¡Ay Federico García. Cuando las estrellas clavan rejones al agua gris. Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín. pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbír. Y a las nueve de la noche le cierran el calabozo. Camborio de dura crin. voces de muerto sonaron cerca del Guadalquivir. MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. Antoñito el Camborio. mientras los guardias civiles beben limonada todos. A las nueve de la noche lo llevan al calabozo. Una ciudad de oro entre un bosque de cedros. digno de una emperatriz! Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir. Viva moneda que nunca se volverá a repetir.

¿Es Belén? Por el aire yerbaluisa y romero. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba!. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. que terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! 413 . Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde. ¡Ay. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Y el ruiseñor: Veremos. Dos mujeres y un viejo con velones de plata le salen al encuentro. Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Don Pedro pasa por arcos rotos. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Brillan las azoteas y las nubes. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJIAS LA COGIDA Y LA MUERTE A las cinco de la tarde. y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. A las cinco en punto de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. 412 Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. Los chopos dicen: No. a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde.

II
LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre el hocico de sangres derramadas en la arena, y los Toros de Guisando, casi muerte, casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! ¡No quiero sentir el chorro
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cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta! ¡Quien me grita que rne asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada, ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol se dibujaba prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué gran serrano en la sierra! ¡Que blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tinieblas! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos,
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vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de la estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay ranto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡ ¡Yo no quiero verla!!

III
CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados. La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
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La muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver este cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen dónde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil, que se pierde en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

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IV
ALMA AUSENTE

RAFAEL ALBERTI (1902) SIERRA DE PANCORBO Ya no sé, mi dulce amiga, mi amante, mi dulce amante, ni cuáles son las encinas, ni cuáles son ya los chopos, ni cuáles son los nogales, que el viento se ha vuelto loco juntando todas las hojas, tirando todos los árboles.

No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde, porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo uña brisa triste por los olivos.

EL ÁNGEL DE LOS NÚMEROS Vírgenes con escuadras y compases, velando las celestes pizarras. Y el ángel de los números, pensativo, volando del 1 al 2, del 2 al 3, del 3 al 4. Tizas frías y esponjas rayaban y borraban la luz de los espacios. Ni sol, luna, ni estrellas, ni el repentino verde
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del rayo y el relámpago, ni el aire. Sólo nieblas. Vírgenes sin escuadras, sin compases, llorando. Y en las muertas pizarras el ángel de los números, sin vida, amortajado, sobre el 1 y el 2, sobre el 3, sobre el 4...

LUIS CERNUDA (1902-1963) QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR Quizá mis lentos ojos no verán más el Sur, de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores, o huyendo en un galope de caballos furiosos. El Sur es un desierto que llora mientras canta, y esa voz no se extingue como pájaro muerto. Hacia el mar encamina sus deseos amargos, abriendo un eco débil que vive lentamente. En el Sur, tan distante, quiero estar confundido. La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta; su niebla misma ríe, risa blanca en el viento, su oscuridad, su luz, son bellezas iguales.

INVITACIÓN AL AIRE Te invito, sombra, al aire. Sombra de veinte siglos, a la verdad del aire, del aire, aire, aire. Sombra que nunca sales de tu cueva y al mundo no devolviste el silbo que al nacer te dio el aire, el aire, aire, aire. Sombra sin luz, minera por las profundidades de veinte tumbas, veinte siglos huecos sin aire, sin aire, aire, aire. ¡Sombra, a los picos, sombra, de la verdad del aire, del aire, aire, aire!

PAISAJES I Los muros, nada más. Yace la vida inerte, sin vida, sin ruido, sin palabras crueles. La luz, lívida, escapa, y el cristal ya se afirma contra la noche incierta de arrebatadas lluvias.
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qué desvarío a la belleza hizo ajena? Porque sólo el tiempo llena el blanco papel vacío. Nada mi fe. pero nunca sació nadie esa nada ni nadie supo nunca de qué alta roca nace. Silencio. ES UN SUSPIRO No es nada. Y el aire fresco vuelve con la noche cercana. ni este vivir oscuro que la lleva. aire triste o risueño con el viento que escapa. mi llama. Sombra. que eres nuestro afán.Alzada. ¡Tierra indolente! En vano resplandece el destino. Un suspiro no es nada. Ni puedes tú saberlo. palabra que creamos en horas de dolor solitario. ¿Ha cerrado la puerta? El olvido me abre sus desnudas estancias grises. dime. deja el hondo fluir libre sobre su imagen invisible. sin aire. acuérdate del hombre que suspira 423 La soledad. ¿Qué prisa. la bruma sobre el mar o ese impulso que guía un cuerpo hacia otro cuerpo. Ya la luz abre su huella en la tersura indolente. hacia lo lejos. si tú lo sabes. nuestro amor. nada: la oscuridad temblando. blancas. como tampoco es nada el viento entre los chopos. nuestra angustia de hombres. escapa con sus rosas. distintas las miradas. su tersura olvidando las ramas y las aguas. risueño. es un suspiro.. Acogida está la frente al regazo del hastío. Pero nadie suspira. resucita tal otra vez la casa: los tiempos son idénticos. ¡Qué silencio! ¿Es así el mundo. Un llanto entre las manos solo. su latido o su ardor no son sino un suspiro. Junto a las aguas quietas sueño y pienso que vivo. 422 . ? Cruza el cielo. desfilando paisajes. tú. No se siente el mundo: sus hojas sella. II NO ES NADA.. Mas el tiempo ya tasa el poder de esta hora: madura su medida. III Escondido en los muros este jardín me brinda sus ramas y sus aguas de secreta delicia.

caricia por caricia abrazo por volcán. PEDRO SALINAS (1892-1951) LA VOZ A TI DEBIDA I Sí. ¡todo con exceso! ¡La luz. Se marchó de los ojos. de sinos. No hay más luz que la luz que se quiere. así. y que no sepan ya cuál de ellos será el último.» EN ANSIAS INFLAMADA ¡Tinieblas. a ascender de docenas a cientos. vidas y mares. claridades buscar a ciegas. Tablas. la vida. hay más. ¿Será hoy. entregarnos a ciegas —¡exceso. que se embriaguen contando. ni los besos. mañana. más tinieblas! Sólo claro el afán. estaba. 424 y las lleve a su cima. de tu amor. qué penúltimo!—. radiante. Nubes y nubes llegan creciendo oscuridad. al pasar. vive sólo en la fe de un azul que hay detrás. en una jubilosa repetición sin fin. allí. valdría mucho más. luces. de cientos a millar. Que cuenten sin parar. a un gran fondo azaroso que irresistiblemente está cantándonos a gritos fúlgidos de futuro: «Eso no es nada aún. plumas y máquinas todo a multiplicar. Y al otro lado ya de cómputos. Avanzar en tinieblas. Que se rompan las cifras. nunca? ¿Seré yo el que la encuentre o ella me encontrará? ¿Nos buscamos o busca sólo mi soledad? 425 . ya no está. A subir. ¡qué vivir sin final! Que un gran tropel de ceros asalte nuestras dichas esbeltas. suspiro entre tus manos poderosas. vuelto él también latir de aire. el final.antes de que la luz vele su muerte. unidad. Lo azul. Hay que cansar los números. sin poder calcular ni el tiempo. el mar! Plural. Búscaos bien. ¡Qué difícil! Pero el hallazgo. todo plural.

moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. Si su espejo la brisa en frente brilla. palabras. sonríes entre tus barbas de plata. río Duero. ROMANCE DEL DUERO Río Duero. Tú. nadie a acompañarte baja: nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua. Yo mudejar te quiero y no cristiana. es entrega total a la busca del signo que la flor ni la piedra nos quieren entregar! ¡Tensión del ser completo! ¡Totalidad! Igual al gran amor en colmo buscando claridad a través del misterio nunca bastante claro por desnudo que esté. azar. no te contemples —¡ay. que no se mude esa tu piel doncella. Indiferente o cobarde. No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. Quién pudiera. Volumen nada más: base y altura. ya nadie quiere atender tu eterna estrofa olvidada. sino los enamorados que preguntan por sus almas y siembran en tus espumas palabras de amor. pero con distinta agua. río Duero. hoja barbera. torre sin mella. Al contraluz de luna limonera. cantar siempre el mismo verso.Retumban las preguntas y los ecos contestan: «Azar. Río Duero. Resbala el tacto su caricia vana. a la vez quieto y en marcha. tu arista es el bisel. como tú. que su más bella vertical depura. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor. azar. viejo Duero. palabras. de la carne mortal.» ¡Y ya no hay que arredrarse: ya es donación la vida. nadie a estar contigo baja. palma de arquitectura sin semilla. Narcisa!— en ella. 426 427 . la ciudad vuelve la espalda. molde en engaste azul. GERARDO DIEGO (1896-1987) LA GIRALDA Giralda es prisma puro de Sevilla nivelada del plomo y de la estrella. toda naranja al sol que se te humilla.

Yo no sé qué es más gris. frente a ti. como la gaviota que en medio de la noche tiene un color de sangre sobre el mar que no existe. desgastando losa. eterno nombre sin fecha. por una voluntad de esquivar algo horrible. Quiero besar el perfil de la mudez penúltima. Esta mujer no avanza por la acera de esta ciudad. cuando el mar se retira apresurándose. arrastrándose por la acera ahora que es ya casi de noche. estamos equivocados. bravia lucha del mar con la sed. cuando sobre la arena quedan sólo unas conchas. un brazo prepotente en que la desnudez fuese el frío. eres tú. vengan los brazos verdes desplomándose. con la alcuza en la mano? Acercaos: no nos ve. pronto. unas frías escamas de unos peces amándose. mar vertical cuyas espumas tocan los cielos. cristalinas. o si el paisaje desolado de su alma. quiero el rojo o su amarillo frenético.. por la que unos pies ligeros parece que se escapan. Mátame como si un puñal. Venga la muerte total en la playa que sostengo. arrastrando los pies. un sol dorado o lúcido. ¡Ah. Luzca el morado sol sobre la muerte uniforme.. 428 Quiero el color rosa o la vida. DÁMASO ALONSO (1898) MUJER CON ALCUZA ¿Adonde va esa mujer. Eres tú. genial rencor verde donde todos los peces son como [piedras por el aire abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vida como un amor que con la muerte acaba. Muerte como el puñado de arena. si el gris desvaído de ese chai con el que se envuelve el cuello y la cabeza. eres tú. desgastando suela. Sí. una mirada buida de un inviolable ojo. si el acero frío de sus ojos. fuego destructor de mi vida sin numen aquí en la playa donde la luz se arrastra. un relámpago que buscase mi pecho o su destino.VICENTE ALEIXANDRE (1898-1984) LA MUERTE ¡Ah!. en esta terrena playa que en mi pecho gravita. a ti cuyos celestes peces entre nubes son como pájaros olvidados del hondo! Vengan a mí tus espumas rompientes. lámina sin recuerdo. mar. como el agua que en el hoyo queda solitaria. cantil todo de agua que amenazas hundirte sobre mi forma lisa. pero llevada por un terror oscuro. 429 . quiero morir frente a ti. sombra del mar poderoso. mar de plomo impiadoso. quiero ese túnel donde el olor se disuelve en el negro falaz con que la muerte ríe en la boca. gota inmensa que contiene la tierra. Mátame si tú quieres. pronto. Va despacio. venga la asfixia cuando el cuerpo se crispa sumido bajo los labios negros que se derrumban.

días y noches. ni los sitios. de bajar ella también. muchos días. Pero el horrible tren ha ido parando en tantas estaciones diferentes. en un tren muy largo. corno si con el arrancar del tren le arrancaran el alma. sí. zanjas antiguas. otras veces lucía el sol y sacudía el viento arbustos juveniles en los campos en donde incesantemente estallan extra[ñas flores encendidas. de tierra removida. de humana dimensión. entre zanjas abiertas. llenas de barro y agua fangosa y sudarios harapientos [del color de la desesperanza. Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren. y turbias simas súbitas. un lugar señalado en las tres dimensiones del gran espacio [cósmico por una cruz bajo las estrellas. y muchas noches. siempre con un ansia turbia.esta mujer va por un campo yerto. que en todas estaba oscuro. ¡ay!. . muchas noches. . y ella se asomaba frenética a las ventanillas. gritando y retorciéndose. como de gentes que hablaran a través de mantas bien [espesas. Y ha viajado noches y días. arrullada por un fondo de lejanas conversaciones. días y noches. Siempre parando en estaciones diferentes. la conozco. Y por fin se ha dormido. ha comprendido siempre 430 cuan bestial es el topetazo de la injusticia absoluta. por el traqueteo de las ruedas y por el humo. como si le arrancaran los días azules. ¡Oh!: noches y días. ha sentido siempre una tristeza que era como un ciempiés monstruoso que [le colgara de la mejilla. ha dormitado en la sombra. ni las épocas. sí. Pero las lúgubres estaciones se alejaban. y muchas. blancas cual su alegría [infantil en la fiesta del pueblo. como si con el arrancar del tren le arrancaran innume[rabies margaritas. y muchos. noches y días. Oh sí. muchos días. Y ella ha viajado y ha viajado. para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada. y que al partir. mareada por el ruido de la conversación.aún mareada por el humo del tabaco. que ella no sabe con exactitud ni cómo se llamaban. por gritos ahogados y empañadas risas.. el gozo de amar [a Dios y esa voluntad de minutos en [sucesión que llamamos vivir. por el olor a nicotina rancia. Ella recuerda sólo que en todas hacía frío. ha viajado durante muchos días y durante muchas noches: unas veces nevaba y hacía mucho frío. una solitaria estación. entre abismales pozos sombríos. sólo rasgadas de improviso por lloros de niños que despiertan mojados a la media[noche. zanjas recientes. de tierra que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó. y tristes caballones. [de quedarse ella también. al arrancar el tren. o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túne[les les pellizcan las nalgas. 431 . sólo para ver alejarse en la infinita llanura eso.

guarda aún el dulce alabe de la cargazón y de la compañía. . va curvada como un signo de interrogación. y estaba sola.para siempre dormitar de nuevo en trayectos inaca[bables. Ah.. como esos almendros que en el verano estuvieron cargados de demasiada [fruta. frenética. como si fuera surcando un mar de cruces. de dos metros de longitud.Y ésa es la terrible. abriendo con amor el aire. quién movía aquel horrible tren. Y ha seguido días y días. y ha buscado al revisor. se inclina. conserva aún en invierno el tierno vicio. desgastando la suela de sus viejos zapatones. a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento. porque estaba sola. y ha preguntado quién conducía. y ha gritado en la oscuridad. al ver alejarse la estación anónima en que se debía haber quedado? ¿Es que le pesan.No ha sabido cómo. entre zanjas abiertas a un lado y otro. por eso esa mujer avanza (en la mano. Su sueño era cada vez más profundo. en sus tristes ramas desnudas. que no conduce nadie. donde ya ni se posan [los pájaros? 433 . con la espina dorsal arqueada sobre el suelo.. iban cesando. y se le tensan tirantes cables invisibles desde sus tumbas diseminadas? ¿O es que. a algún empleado. Ella. casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor: sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un [instante en las sombras. y estaba sola. abriéndolo con delicadeza [exquisita. la estúpida fuerza sin pupilas. Sólo la velocidad. en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más. a los mozos del tren. de cruces lejanas. Y luego nada. donde no va nadie. con este tamaño preciso de nuestra ternura de cuerpos humanos. Y no le ha contestado nadie. que aún hace que esa mujer 432 avance y avance por la acera. . Y esta mujer se ha despertado en la noche. de un vagón a otro. porque estaba sola. ¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de [madera. y estaba sola. entre caballones de tierra. como si se asomara por la ventanilla de un tren. sí. y ha mirado a su alrededor.. y estaba sola. sólo el ruido del tren. y ha comenzado a correr por los pasillos del tren. desgastando las losas. loca. su alcuza). y estaba sola. como si caminara surcando un trigal en granazón. sólo el traqueteo de maderas y hierros del tren. o una nebulosa de cruces. de cercanas cruces. algún chillido como un limón agrio que pone amarilla [un momento la noche. es que le cuelgan del cerebro sus recuerdos de tierra en putrefacción. en el enorme tren vacío.. como el [atributo de una semidiosa. o un [bosque de cruces.

te basta con la sonrisa. Y paso largas horas preguntándole a Dios. las tristes azucenas letales de tus noches? HUMANISMO MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936) Lope de Vega. 435 434 . por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid. la que corteja la muerte. y paso largas horas oyendo gemir al huracán. De Dios el silencio santo. Dime. Y paso largas horas gimiendo como el huracán.» Pero debe enmendársele el inciso: «Si el cuerpo quiere ser cielo en la tierra. colmo de noche sin luna. ¡cómo te pesa! Marchas por la noche oscura. el alma quiere ser cielo en el cielo. preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma. o ladrar a los perros. fluyendo como la leche de ía ubre caliente de una gran vaca amarilla. que sigues tu senderito por tinieblas de miseria. o fluir blandamente la luz de la luna. la vida. ladrando como el perro enfurecido. madrecito. de improviso: «Si el cuerpo quiere ser tierra en la tierra. Te quitas de toda hechura. A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en que hace 45 años que me pudro. el alma quiere ser cuerpo en el cielo. claro. te va guiando la brisa. ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día.INSOMNIO Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).» Juan de la Cruz. alma de sonrisa seria. de la mano suave y fuerte de tu padraza Teresa. por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.

pan de inmortalidad. mi criatura. las flores de la pluma. amor hecho hambre. besos. quiere saber sabor de tus redaños. nos repites: «¡Venid. renaciente maravilla.vas llenando con tu can Lo. leer. Y tus brazos abriendo como en muestra de entregarte amoroso. del viejo saber remoto guardas recuerdos conformes. ¿seré lectura mañana también yo? ¿Seré mi creador. Se quedan las que quedan. encarna nuestra divina hambre carnal de Ti! SALAMANCA SALAMANCA Salamanca. 437 . carne de nuestra carne. florón de literatura. comed. Sólo comerte nos apaga el ansia. el alma olvida las cosas que pasaron. fiero amor de vida que no se sacia con abrazos. las ficciones. y que su pulpa como maná celeste se derrita sobre el ardor de nuestra seca lengua. ¡Ay mi Castilla latina con raíz gramatical. 436 Leer. las humanas creaciones. de mi visión de Castilla. verbo encarnado. amor que es hambre. Hechizo salmanticense de pedantesca dulzura. leer. es hacerte nuestro. leer. manjar Te quiere. carne divina. comer tu corazón. ¡oh Cordero de Dios!. que no es gozar en Ti. la sangre aulla. Madrecito de esperanza. leer. leer. Nuestro amor entrañado. Salamanca. éste es mi cuerpo!» ¡Carne de Dios. blanco cuerpo. hambre de la palabra creadora que se hizo carne. ay tierra que se declina por luz sobrenatural! EL CRISTO DE VELAZQUEZ (Fragmento) Amor de Ti nos quema. las olas. leer. para Dios canto de cuna. nuestra desesperación. Leer. el poso de la espuma. gramática del Brócense. Leer. vivir la vida que otros soñaron. tomad. y tus dolores pasar para vivir muerte de vida. académica palanca. seré lo que pasó? El cuerpo canta. ni con enlace conyugal alguno. amor de las entrañas. gracias a tu canto alcanza a adormecer la razón. Oro en sillares de soto en las riberas del Tormes.

olmo del Duero. vienes hasta mí. con las amarguras viejas blanda cera y dulce miel. con las lluvias de abril y el sol de mayo. antes que el río hacia la mar te-empuje. ¡bendita ilusión!. que una colmena tenía dentro de mi corazón. soñé. olmo. por valles y barrancas. el ciclo calla y el hombre escucha. ANTONIO MACHADO (1875-1939) A UN O L M O SECO Al olmo viejo. torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas. y las doradas abejas iban fabricando en él. ¡bendita ilusión!. la mar murmura. habitado de pardos ruiseñores. agua. y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera. ¿por qué acequia escondida. cuando dormía. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. hacia la luz y hacia la vida. cuando dormía. lanza de carro o yugo de carreta. soñé. manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche. Antes que te derribe. hendido por el rayo y en su mitad podrido. rojo en el hogar. ¡bendita ilusión!. mañana ardas. soñé. algunas hojas verdes le han salido. cuando dormía. quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también. No será. 438 ANOCHE. antes que te descuaje un. Anoche. otro milagro de la primavera. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él. que un ardiente sol lucía 439 . y el carpintero te convierta en melena de campana. antes que. de alguna mísera caseta al borde de un camino. que una fontana fluía dentro de mi corazón. Di. CUANDO DORMÍA Anoche.la tierra charla. con su hacha el leñador.

mudo y sombrío. se enturbia y desaparece. Suena el viento en los álamos del río. ¡quien te pudiera sentir en el corazón clavada!» 440 . de infancia y adolescencia. que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón. ¡bendita ilusión!. vosotras. LAS MOSCAS Vosotras. perseguidas por amor de lo que vuela —que todo es volar—. La tarde más se oscurece. de mi juventud dorada.. Moscas vulgares. Moscas de todas las horas.. golosas. me evocáis todas las cosas.dentro de mi corazón. sonoras. y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar.. meditando. —¡la tarde 'cayendo está!— «En el corazón tenía la espina de una pasión. sobre la carta de amor... sobre el libróte cerrado. inevitables.. sobre los párpados yertos de los muertos. a lo largo del sendero. cuando dormía. viejas moscas voraces como abejas en abril. las familiares. de esta segunda inocencia que da en no creer en nada. rebotando en los cristales en los días otoñales.. ¡Oh. viajero. 441 YO VOY SOÑANDO CAMINOS ¡Yo voy soñando caminos de la tarde! ¡Las colinas doradas. las polvorientas encinas. las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en la aborrecida escuela. que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado. de siempre. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar.» Y todo el campo un momento se queda. y el camino que serpea y débilmente blanquea.. Mi cantar vuelve a plañir: «Aguda espina dorada.. Anoche.. logré arrancársela un día: ya no siento el corazón.! ¿A dónde el camino irá? Yo voy cantando. viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar. los verdes pinos. soñé. raudas moscas divertidas. moscas vulgares.

que ni labráis como abejas. en el fondo del corazón. hoy siento por vosotros. la primavera pasa dejando entre las hierbas olorosas sus diminutas margaritas blancas. siempre nos hace soñar.Inevitables golosas. sin embargo. para marcharse.. Si es de noche. ariscos pedregales. pequeñitas. al caminar. Ponferrada. vosotras. Al empezar abril está nevada la espalda del Moncayo. el tren. el caminante lleva en su bufanda envueltos cuello y boca. tan lindos. y de día. cárdenas roquedas por donde traza.. ¡Oh. yo nunca duermo en el txen y. grises alcores. por mirar los arbolitos pasar. tristeza que es amor! ¡Campos de Soria donde parece que las rocas sueñan. grises alcores. cerros cenicientos. porque no acostumbro a dormir yo. cárdenas roquedas! EN TREN Yo. calvas sierras. voy ligero de equipaje. y tose con tos ferina. Por las colinas y las sierras calvas. mística y guerrera. conmigo vais! ¡Colinas plateadas. el pollino que sabe bien el camino! ¿Dónde estamos? ¿Dónde todos nos bajamos? El tren camina y camina y la máquina resuella. ¡Colinas plateadas. ¡Este placer de alejarse! Londres. el campo sueña. caminos blancos y álamos del río. CAMPOS DE SORIA Es la tierra de Soria árida y fría. ¡Vamos en una centella! 442 443 . verdes pradillos. tardes de Soria. La tierra no revive. Madrid. amigas viejas. oscuros encinares. me evocáis todas las cosas. Lo molesto es la llegada. para todo viaje —siempre sobre la madera de mi vagón de tercera—. Luego. tristeza. el Duero su curva de ballesta en torno a Soria. ni brilláis cual mariposas. y casi. revoltosas. casi olvidamos el jamelgo que montamos. y los pastores pasan cubiertos con sus luengas capas. voy bien.

Era una estancia olvidada donde hoy Miguel se aposenta. En una estancia que tiene luz al huerto. un negro abaco de enormes cuentas. azul. Los Alvargonzález moran con sus mujeres en ellas. 444 dos sillones de vaqueta. A diestra mano. dos hijos. Y era allí donde los padres veían en primavera el huerto en flor. sin que lograrse pudieran. 445 . devota de Frascuelo y de María. su infalible mañana y su poeta. a la moda de Francia realista. y en el cielo de mayo.LA TIERRA DE ALVARGONZALEZ LA CASA La casa de Alvargonzález era una casona vieja. la cuadra y el corral. con cuatro estrechas ventanas separada de la aldea cien pasos. A ambas parejas que hubieron. y unas espuelas mohosas sobre un arcón de madera. la cigüeña —cuando las rosas se abren y los zarzales blanquean—•. Será un joven lechuzo y tarambana. hay una mesa con gruesa tabla de roble. que a dos familias sustentan. desde la ventana al dulce ruiseñor cantar oyeran. Fue allí donde Alvargonzález. Y en las noches del verano. sobrado espacio les da la casa paterna. pasajero. sombra le dan en verano. Es casa de labradores. gigantes centinelas. un sayón con hechuras de bolero. a la siniestra. si tiene abierta al campo la puerta. gente aunque rica plebeya. huerto y abejar y. ha de tener su mármol y su día. EL MAÑANA EFÍMERO La España de charanga y pandereta. donde el hogar humeante con sus escaños de piedra se ve sin entrar. una gastada escalera que va a las habitaciones partidas en dos viviendas. cerrado y sacristía. cuando la calor desvela. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. sacó sueños de grandeza. del orgullo de su huerta y del amor de los suyos. y en el otoño hojas secas. Al arrimo del rescoldo del hogar borbollonean dos pucherillos de barro. que enseñaba a sus hijuelos a usar de las alas lentas. y entre dos olmos que. al fondo. ¡por ventura!. colgado en el muro. de espíritu burlón y de alma quieta.

con el barro de la tierra. con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza. haz una copa para que beba tu hermano.un poco al uso de París pagano.. NUESTRO ESPAÑOL Nuestro español bosteza. España que alborea con un hacha en la mano vengadora. un sabio y un poeta. canta o sueña. YA HAY UN ESPAÑOL PONED SOBRE LOS CAMPOS Poned sobre los campos un carbonero. aún tendrá luego parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras. El carbonero tiene llena de fantasías la cabeza.. 447 . ¡por ventura!. venerables y católicas. 446 Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza.? ¿Dices que nada se crea? No te importe. la España del cincel y de la maza. y otras calvas en otras calaveras brillarán. zaragatera y triste. el carbonero busca las moras o las setas. el vacuo ayer dará un mañana huero. Como la náusea de un borracho ahito de vino malo. la sombra de un lechuzo tarambana. y al estilo de España especialista en el vicio al alcance de la mano.. Veréis cómo el poeta admira y calla. España de la rabia y de la idea. pasajero. de un sayón con hechuras de bolero. vieja y tahúr. . florecerán las barbas apostólicas. Llevadlos al teatro y sólo el carbonero no bosteza. cuando se digna usar de la cabeza.. Quien prefiere lo vivo a lo pintado es el hombre que piensa. el sabio mira y piensa. un rojo sol corona de haces turbias las cumbres de granito.-DICES. Seguramente. hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona. entre una España que muere y otra España que bosteza. Una España implacable y redentora. Esa España inferior que ora y bosteza. esa España inferior que ora y embiste. ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? Doctor: ¿tendrá el estómago vacío? —El vacío es más bien en la cabeza. Mas otra España nace. El vano ayer engendrará un mañana vacío y.

Nadie sabe cómo ha sido. A un pueblo de arrieros. Poned atención: un corazón solitario no es un corazón. Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa: Adivínala. cual nuevo Hamlet. que bajo el golpe de su férrea maza aún duerme. antes de que cabalgue. sin miedo de la lengua que malsina. CANCIONES La primavera ha venido. a mirar desnuda cerca del corazón la hoja de acero. ¡qué lejos están! 448 449 . cuando estoy con ellos. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón. En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad. Y es tan bueno y mejor que fue Loyola: sabe a Jesús y escupe al fariseo. lechuzos y tahúres y logreros dicta lecciones de Caballería. Tiene el aliento de una estirpe fuerte que soñó más allá de sus hogares. lleva el arnés grotesco y el irrisorio casco del buen manchego. Tengo a mis amigos en mi soledad. ¿Tu verdad? No. El señala la gloria tras la muerte. y que el oro buscó tras de los mares. Quiere ser fundador y dice: Creo. La tuya. Dios y adelante el ánima española.Españolito que vienes al mundo. ESTE DONQUIJOTESCO Este donquijotesco don Miguel de Unamuno. guárdatela. te guarde Dios. Don Miguel camina.. la Verdad y ven conmigo a buscarla. puede que despierte un día. jinete de quimérica montura. Quiere enseñar el ceño de la duda. al caballero.. fuerte vasco. Y el alma desalmada de su raza. metiendo espuela de oro a su locura.

Y sé todos los cuentos.. Antes hay que deshacer este entuerto.. LEÓN FELIPE (1884-1968) Yo no sé muchas cosas. Que los huesos del hombre los entierran con cuentos... Digo tan sólo lo que he visto. dijo el poeta. PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS DE VELAZQUEZ De aquí no se va nadie. Y un nihil de fuego escrito tras de la selva huraña. sin huir con unas alas de percalina o haciendo un agujero 451 450 . Desde la cumbre vio el desierto llano con sombras de gigante con escudos. Pero me he dormido con todos los cuentos. De los claros días pasan las sombras mudas. ¿Un mundo muere? ¿Nace un mundo? ¿En la marina panza del globo hace nueva nave su estela diamantina? ¿Quillas al sol la vieja flota yace? ¿Es el mundo nacido en el pecado el mundo del trabajo y la fatiga? ¿Un mundo nuevo para ser salvado otra vez? ¿Otra vez? Que Dios lo diga.OTRO CLIMA ¡Oh cámaras del tiempo y galerías del alma. Sangrábale el oído.. Nadie. Yo sé muy pocas cosas. antes hay que resolver este enigma. Y hay que resolverlo entre todos. es verdad. Ni el místico ni el suicida. Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos.. y en el verde fragor del océano torsos de esclavos jadear desnudos... Calló el poeta. Se apaga el canto de las viejas horas cual rezo de alegrías enclaustradas. el hombre solitario. Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos. Y he visto: Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con [cuentos.. y hay que resolverlo sin cobardía. en áspero granito. el tiempo lleva un desfilar de auroras con séquito de estrellas empañadas. tan desnudas!. porque un aire de cielo aterecido le amortecía el fino estradivario. es verdad. y el rayo de un camino en la montaña. Mientras esta cabeza rota del Niño de Vallecas exista de aquí no se va nadie.

como hecho a la medida. de noche. los mismos poetas! ¡Qué pena que sea así todo siempre. las mismas ventas. me advertían. repetían tu nombre y tu apellido o a veces el salto quebrado. las mismas cadenas. los mismos rebaños. Entonces nos iremos todos por las bambalinas.en la tarima. Tú y yo y Sancho y el Niño de Vallecas y el místico suicida. los mismos tiranos. Siempre. allí estabas buscándome. pobreza. Se vuelve siempre. los huesos y la sangre. las mismas sectas ¡y los mismos. la madera. De pronto eran tus ojos los que miraban desde los agujeros. siempre de la misma manera! 452 . Ni el místico ni el Suicida. los zapatos abiertos. los mismos farsantes. Hasta que un día (¡un buen día!) el yelmo de Mambrino —halo ya. Nadie. Y es inútil. 453 ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos. Allí estabas acechándome tus dientes de carcoma. De aquí no se va nadie. Las goteras. las mismas recuas! ¡Qué pena si esta vida tuviera —esta vida nuestra— mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos de la historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos pueblos. me mirabas a través de las tablas podridas por el profundo invierno. el traje roto. inútil toda huida (ni por abajo ni por arriba). las mismas ventas. no yelmo ni bacía— se acomode a las sienes de Sancho y a las tuyas y a las mías como pintiparado. me seguiste. tus ojos de pantano. tu lengua gris que corta la ropa. PABLO NERUDA (1904-1973) ODA A LA POBREZA Cuando nací.

en la mina los hombres al limpiarse la frente. te cerceno las uñas. por la paz y la guerra. Cuando enfermé tocaron a la puerta: no era el doctor. mi sangre está luchando. Derrotaré tus pálidas banderas en donde se levanten. no encontré la fragancia de la rosa desnuda.siguiéndome. Cuando alquilé una pieza pequeña. te rompo los dientes que te quedan. sino el silbido frío de tu boca. sentada en una silla me esperabas. se alimentaron de humo 455 . Junto a cada pobre rae encontrarás cantando. te disparo. Tengo las manos blancas de dar el pan en las panaderías. me seguiste por los cuarteles y los hospitales. o al descorrer las sábanas en un hotel oscuro. yo te sigo. pobreza. 454 bajo cada sábana de hospital imposible encontrarás mi canto. de un montón de abandono en medio de la calle y de la lluvia ibas haciendo un trono desdentado y mirando a los pobres recogías mi último plato haciéndolo diadema. desde mi nacimiento por las calles. Te vi sacar mis muebles a la calle: los hombres los dejaban caer como pedradas. te vigilo. Ahora. en los suburbios. Tú. te aislo. te acerco. veneraron tu capa. Te sigo. entraba otra vez la pobreza. Donde vayas. pobreza. encuentran mis poemas. Otros poetas antaño te llamaron santa. mi canto está cantando. adolescente. mi vida está viviendo. soy implacable. Pobreza. Yo salgo cada día con la obrera textil. con amor horrible. Estoy en todas partes: en el océano con los pescadores. pobreza. secarse el sudor negro. Como fuiste implacable.

jamás como hoy. como es hoy. Eso es todo. que proso estos versos. me he vuelto.y desaparecieron. Escribir. Como antes de mis besos. Yo te desafío. ¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla! La noche está estrellada y ella no está conmigo. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. Oír la noche inmensa. Mi corazón la busca. te vamos expulsando de la tierra a la luna para que allí te quedes fría y encarcelada mirando con un ojo el pan y los racimos que cubrirá la tierra de mañana. su cuerpo claro. y ella no está conmigo. mi alma no se contenta con haberla perdido. De otro. los húmeros me he puesto a la mala y.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. A lo lejos. porque hoy. A lo lejos alguien canta. PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS Puedo escribir los versos más tristes esta noche. es cierto. ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos! Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Jueves será. a veces yo también la quería. ya no somos los mismos. Yo con otros. a lo lejos. a verme solo. es cierto. y tiritan. Ella me quiso. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. con todo mi camino. con otros. le pegaban 457 . los astros. pero cuánto la quise. Como para acercarla mi mirada la busca. Sus ojos infinitos. Yo la quise. Mi alma no se contenta con haberla perdido. los de entonces. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. de otoño. con duros versos te golpeo el rostro. La misma noche que hace blanquear los mismos [árboles. azules. Sentir que la he perdido. Ya no la quiero. Nosotros. más inmensa sin ella. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. Pensar que no la Lengo. muchos otros. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Ya no la quiero. César Vallejo ha muerto. Será de otro. ¡Es tan corto el amor y es tan largo el olvido! Porque en noches como ésta la tuve entre mis bra[zos. te embarco y te destierro. Me moriré en París —y no me corro— tal vez un jueves. 456 CESAR VALLEJO (1892-1938) PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA Me moriré en París con aguacero. pero tal vez la quiero. Su voz. jueves. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. un día del cual tenga ya el recuerdo. y a veces ella también me quiso. por ejemplo: «La noche está estrellada.

portátil. ¿Con qué cara llorar en el teatro? Un paria duerme con el pie a la espalda. y ya no almuerza. después. tan.. cascaras. fotografías. lo augusto. pérfidas. el taco. los párrocos. mañana.. después. encima. encintadas. Dúctil.. viviendo. las vertientes. trece. los sarcófagos. Lo horrible.. ¡cuánto!. viejo. muere. los arcángeles. lo fatal. ¿Voy a escribir. enfureciéndose. analizando. lo crispante. la lluvia.. ¿Hablar. lo pui ísimo.. lo profundo. cuanto. éstos aquí. oyendo. la soledad. la aguja. nítido. tanto.. LA PAZ La paz. conexas. los lugares. llorando.. debajo. el muerto. a nadie de Picaso? Alguien va en un entierro sollozando. ¿Con qué valor hablar de sicoanálisis? Otro ha entrado a mí pecho con un palo en la mano. el tipo. los primos. de cuarta dimensión? Un banquero falsea su balance. el desaire.. ¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito? 458 REDOBLE FÚNEBRE A LOS ESCOMBROS DE DURANGO Padre polvo que subes de España. libere y corone. las morenas. los decilitros. Dios te salve. la tina. ¿Cómo escribir después del Infinito? Un albañil cae de un techo. situándose. ráscase. a leer a André Bretón? Otro tiembla de frío. la potestad... comparando. el vaso. ¿Voy. aquello. el desconocimiento. UN HOMBRE PASA Un hombre pasa con un pan al hombro. ¿Innovar luego el tropo. escupe sangre. ¿Hablar luego de Sócrates al médico? Un cojo pasa dando el brazo a un niño. lo infructuoso. las gotas. lo táctil. largas. siempre. el monaguillo. lo acerbo. lo lentísimo. lo lóbrego. ¿Cómo luego ingresar en la Academia? Alguien limpia su fusil en la cocina. después. el alma. 459 . externo. lo todo.. el ébano.todos sin que él les haga nada. los caminos. ¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo? Otro busca en el fango huesos. la parte. la metáfora? Un comerciante roba un gramo del peso a un cliente. después. acaso. listas. la olla. azafranado. lo suntuario. mátalo. ensangrentado. extrae un piojo de su axila. el estupor. ¿Con qué valor hablar del más allá? Alguien pasa contando con sus dedos. golpeando. quizás. sosteniéndose. Después. estremeciéndose. la avispa. mientras. detrás. ¿Hablar. lejos. son testigos los días jueves y los huesos húmeros. tumefactas. el buho. lo mojado. Ic daban duro con un palo y duro también con una soga. el olvido. nunca. Ardiendo. tose. muriéndose. lo satánico. lo aciago. después. sobre mi doble? Otro se sienta.

un empujón brutal te ha derribado. que por doler me duele hasta el aliento. compañero del alma. padre polvo que estás en los cielos. tan temprano. No hay extensión más grande que mi herida. y dejas mi deseo en una espada. el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas. a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. Un manotazo duro. Como el toro lo encuentra diminuto todo mi corazón desmesurado. Como el toro he nacido para el luto y el dolor. pobres. la tabla que procuro. Nadie me salvará de este naufragio si no es tu amor. y del rostro del beso enamorado. caracolas y órganos mi dolor sin instrumento. Como el toro te sigo y te persigo. pena que vas. ELEGÍA Yo quiero ser. como el toro. si no es tu voz. Tanto dolor se agrupa en mi costado. el norte que pretendo. Padre polvo que subes del fuego. te calce y dé un tronó. Como el mar de la playa a las arenas. por una noche oscura de sartenes redondas. voy en este naufragio de vaivenes. un hachazo invisible y homicida. lloro mi desventura y sus conjuntos 461 460 .' Eludiendo por eso el mal presagio de que ni en ti siquiera habré seguro. voy entre pena y pena sonriendo. como el toro burlado. un golpe helado. tristes y morenas. llorando. MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942) SONETOS 1 Tengo estos huesos hechos a las penas y a las cavilaciones estas sienes. Alimentando lluvias.padre polvo que asciende del alma. Como el toro me crezco en el castigo. la lengua en corazón tengo bañada y llevo al cuello un vendaval sonoro. como el toro a tu amor se lo disputo. como el toro estoy marcado por un hierro infernal en el costado y por varón en la ingle como un fruto. cavilación que vienes como el mar de la playa a las arenas. Dios te salve.

Menos tu vientre todo es oculto. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. y sin calor de nadie y sin consuelo. rayos y hachas estridentes. luchan y se atropellan con blancas efusiones. de inundación. Menos tu vientre todo es oscuro. recorrida por caudales sonoros. lunarmente tus venas. Ando sobre rastrojos de difuntos. tú toda una colmena de leche con espuma. pasado baldío. Tu corazón. grabados. hasta inundar la casa que tu sabor rezuma. y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas. no perdono a la vida desatenta. Alegrarás las sombras de mis cejas. HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA III Tejidos en el alba. Es como si tu sangre fuera dulzura y toda laboriosas abejas filtradas por tus poros. voy de mi corazón a mis asuntos. turbio. de boda junto a ti. que tenemos que hablar de muchas cosas. temprano estás rodando por el suelo. Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero. En mis manos levanto una tormenta de piedras. menos tu vientre todo inseguro. dos panales no pueden detener la miel en los pezones.y siento más tu muerte que mi vida. sedienta de catástrofes y hambrienta. compañero del alma. quiero apartar la tierra parte a parte. todo postrero polvo del mundo. No perdono a la muerte enamorada. no perdono a la tierra ni a la nada. Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas. esposa. 463 462 . Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamoi dazarte y regresarte. ya terciopelo ajado. Quiero escarbar la tierra con los dientes. temprano madrugo la madrugada. a dentelladas secas y calientes. Temprano levantó la muerte el vuelo. Menos tu vientre todo es futuro fugaz. Se han desbordado. menos tu vientre claro y profundo. compañero. Tus pechos en el alba: maternos manantiales. MENOS TU VIENTRE Menos tu vientre todo es confuso. Oigo un clamor de leche. llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado.

tu caudaloso vientre será mi sepultura. El hará que esta vida no caiga derribada. Con el amor a cuestas. pedazo desprendido de nuestros dos pedazos. No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia y en cuanto de tu vientre descenderá mañana. los dos ramos. que de nuestras dos bocas hará una sola espada y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos. Besándonos tú y yo. con un fuego congelado que abrasa. la agricultura viva. se besan los primeros pobladores del mundo. de pelo. los dos haces. laten juntos a los vivos de una manera terca.Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro. fundidos como anhelan nuestras ansias voraces: en un ramo de tiempo. Los muertos. ÍNDICE . verían que grabada llevo allí tu figura. en un haz de caricias. y hará de nuestra carne materia decisiva: donde asienten su alma las manos y el aliento las hélices circulen. se besan nuestros muertos. Haremos de este hijo generador sustento. de sangre. Porque la especie humana me han dado por herencia. Para siempre fundidos en el hijo quedamos. Si quemaran mis huesos con la llama del hierro. Viene a ocupar el hijo los campos y la casa que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca. la familia del hijo será la especie humana. seguiremos besándonos en el hijo profundo. dormidos y despiertos.

Serranillas Juan de Mena. Coplas a la muerte de su padre Juan del Encina. Desir a las syete virtudes Marqués de Sanüllana. no ¡Ay. Cantiga Micer Francisco Imperial. que non era! ROMANCERO. Dentro. en el vergel Rodrigo Martínez Por vos mal me viene No quiero ser monja. Villancico Cancionero.CRONOLÓGICO 5 NOTA PRELIMINAR PRIMEROS TIEMPOS 9 10 10 11 12 13 14 16 17 20 Anónimo. Batalla de amores Jorge Manrique. Aquí jabla de la guerra Juan Ruiz. Poema de Fernán González Sem Tob. — ROMANCES HISTÓRICOS 48 De Bernardo del Carpió 49 La jura de Santa Gadea 467 . Cantar de los lujantes de Lara Gonzalo de Berceo. Proverbios morales Pedro López de Ayala. Cantar de Mió Cid Anónimo. Arcipreste de Hita. Cántica El labrador avaro Anónimo. Cántica de serrana De las propiedades que las duennas chicas han SIGLO XV 25 26 27 29 30 31 33 45 46 46 47 47 47 Alfonso Alvarez de Villasandino. Laberinto Coplas de la panadera Gómez Manrique. Libro de Alexandre: Alabanza de la patria Anónimo.

Una cena Su modo de vivir en la vejez A un giboso de delante Adivinanza Fernando de Herrera. La Araucana (fragmentos) Baltasar del Alcázar.ROMANCES FRONTERIZOS 50 Abenámar 52 ¡Ay. Vivo sin vivir en mí Fray Luis de León. Cántico espiritual Canciones del alma Llama de amor viva Éntreme por donde no supe Tras de un amoroso lance Sin arrimo y con arrimo ¡Que bien sé yo la fonte! Anónimo. Visita de amor Sátira Juan Boscán. La cierva Rodrigo Caro. Soneto Garcilaso de la Vega. Por la victoria de Lepanto Por la pérdida del rey don Sebastián San Juan de la Cruz. Vida retirada A Francisco Salinas A Felipe Ruiz Noche serena En la Ascensión Al salir de la prisión Morada del cielo Imitación de diversos Soneto Alonso de Ercilla. Sonetos Cuando me paro a contemplar mi estado ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas.. Ovillejos Al túmulo de Felipe II Busco en la muerte la vida Diálogo entre Babieca y Rocinante Luis de Góngora. de mi Alhama! ROMANCES CAROLINGIOS 53 Doña Alda ROMANCES NOVELESCOS 55 56 56 58 Blanca-niña El prisionero De la hija del rey de Francia De la rosa fresca ROMANCES LÍRICOS 59 Fontefrida 60 El conde Amalaos SIGLO DE ORO SIGLO XVI 81 84 86 88 89 91 93 94 95 96 97 98 100 103 104 105 105 110 113 119 120 121 123 124 124 126 126 132 136 138 A la flor de Gnido Santa Teresa de Jesús. Epístola moral a Fabio Gil Polo. Soneto a Jesús Crucificado Anónimo. Del rosal vengo. Canción Francisco de la Torre. A las ruinas de Itálica SIGLO XVII 63 63 64 65 66 68 69 69 69 70 70 468 Gil Vicente. Si para refrenar este deseo Égloga primera 145 346 146 147 147 151 152 155 Miguel de Cervantes. Angélica y Medoro Servía en Oran al rey Entre los sueltos caballos Ande yo caliente 469 . mi madre Canción Cantiga Cristóbal de Castillejo.

Epístola al duque de Frías (fragmento) SIGLO XIX ROMANTICISMO 223 231 233 237 246 248 250 253 258 261 264 265 267 269 288 290 295 303 314 319 320 322 324 339 343 345 346 350 Duque de Rivas. Estas que fueron pompa y alegría 192 La vida es sueño (fragmentos) SIGLO XVIII NEOCLASICISMO 199 Diego de Torres y Villarroel.157 La más bella niña 158 Hermana Marica 160 El forzado 162 Sonetos: 162 Mientras por competir con tu cabello 162 Ni en este monte. En Nochebuena Rosalía de Castro. Blanca Flor Francisco Martínez de la Rosa. Rosana en los fuegos Manuel José Quintana. A Venus J u a n Meléndez Valdés. Niágara José de Espronceda. A la orilla del arroyo José Selgas. El estío Gustavo Adolfo Bécquer. que con tus silbos amorosos 177 Varios efectos del amor 177 Soneto de repente 178 Francisco de Quevedo. Nocturno R a m ó n de Campoamor. Canción 166 A mis soledades voy 169 Pobre barquilla mía 171 Cena de Isidro y María de la Cabeza 174 Duerme. Canto a Teresa Canción del pirata Himno a la inmortalidad La desesperación El arrepentimiento Gabriel García Tasara. El tren expreso Lo que hace el tiempo ¡Quién supiera escribir! Carolina Coronado. que mi amistad procuras? 176 Pastor. La carretera de Al-hamar Corriendo van por la vega Dueña de la negra toca A buen juez mejor testigo Antonio de Trueba. mayoral extraño 176 ¿Qué tengo yo. A una estrella Federico Balart. Las campanas A las orillas del Sar José Asunción Silva. ni en este río 163 A Córdoba 163 Lope de Vega. este aire. Amor y orgullo José Zorrilla. Himno al Mesías Gertrudis Gómez de Avellaneda. A España Bartolomé José Gallardo. Rimas Cerraron sus ojos Vicente W. Restitución Gaspar Núñez de Arce. Al sueño 181 Epístola satírica y censoria 186 Letrilla satírica 188 Sonetos: 188 Faltar pudo su patria al grande Osuna 189. Estrofas 471 190 Un valentón 191 Pedro Calderón de la Barca. Querol. mi niño 175 Sonetos: 175 Judit 175 Suelta mi manso. Un castellano leal (romances) El faro de Malta José María Heredia. Ya formidable y espantoso suena 189 Miré los muros de la patria mía 190 A una nariz 209 210 213 217 219 José Cadalso. Soneto 200 Nicolás Fernández de Moratín. Fiesta de toros en Madrid 470 .

cuando dormía 440 Yo voy soñando caminos 441 Las moscas 442 En tren 443 Campos de Soria 444 La tierra de Alvargonzález (fragmento) 473 . leer. leer. Castilla Adelfos Felipe IV Canto a Andalucía Amado Ñervo. El lagarto está llorando 435 Miguel de Unamuno. A ti. de improviso 435 Juan de la Cruz. Alma ausente Rafael Alberti. es un suspiro Pedro Salinas. Mujer con alcuza Insomnio HUMANISMO 397 397 398 398 398 399 400 404 472 Juan Ramón Jiménez. Salamanca 436 El Cristo de Velázquez (fragmento) 437 Leer. Sonetos A tu abandono opongo Estaba echado yo en la tierra La rosa Con mi mitad allí El todo interno Jorge Guillen. Lope de Vega. madrecito 436 Salamanca. A un olmo seco 439 Anoche. Carta lírica Juana de Ibarbourou. A Kempis Leopoldo Lugones. Rosa del caminante La trae un cuervo Manuel Machado. Cuerpo presente IV. Canción de otoño en primavera Sonatina Marcha triunfal Cosas del Cid Los motivos del lobo Lo fatal Letanías a nuestro señor don Quijote Salutación del optimista Cantos de vida y esperanza José Santos Chocano. La sangre derramada III. El aire Federico García Lorca. Sierra de Pancorbo El ángel de los números Invitación al aire Luis Cernuda. La Giralda Romance del Duero Vicente Aleixandre. única Gabriela Mistral.La cogida y la muerte II. ¡Quién sabe! Nostalgia El sueño del caimán Ramón del Valle Inclán. La voz a ti debida En ansias inflamada Gerardo Diego. La muerte Dámaso Alonso. La higuera INTELECTUALISMO 404 405 407 409 410 411 412 412 414 416 418 419 419 420 421 421 423 424 425 426 427 428 429 433 Canción tonta Romance sonámbulo La casada infiel Prendimiento de Antoñito el Camborio Muerte de Antoñito el Camborio Burla de don Pedro a caballo Llanto por Ignacio Sánchez Mejías l. La sandía La vaca Rubén Darío. Quisiera estar solo en el Sur Paisajes No es nada.SIGLO XX MODERNISMO 361 361 362 364 365 367 369 373 373 375 377 380 381 382 383 384 384 385 386 387 387 388 391 392 394 Salvador Rueda. vivir la vida 438 El cuerpo canta 438 Antonio Machado. claro. Nocturno Alfonsina Storni.

Juan Cadalso. Cristóbal de Castro. José de Felipe. Alfonso Arcipreste de Hita Balart. Dámaso Alvarez de Villasandino. César Vallejo. Gertrudis Góngora. Gerardo Duque de Rivas Encina. Piedra negra sobre una piedra blanca Un hombre pasa La paz Redoble fúnebre a los escombros de Durango Miguel Hernández. Miguel Herrera. Miguel de Coronado. Gabriel Gómez de Avellaneda. Rodrigo Castillejo. Rosalía de Cernuda. Rubén Diego. Luis de Guillen.. Alonso de Espronceda. Juana de 419 100 428 429 25 17 346 295 10 68 209 191 324 138 65 319 421 145 345 362 426 223 45 98 237 451 200 86 217 404 258 261 147 400 233 460 105 394 . León Fernández de Moratín.. Gonzalo de Boscán.? Nuestro español Ya hay un español Este donquijotesco Canciones Otro clima León Felipe.. Federico Bécquer.. Vicente Alonso.! Pablo Neruda. Jorge Heredia. Oda a la pobreza Puedo escribir los versos. Gustavo Adolfo Berceo. José Calderón de la Barca. José María Hernández.445 446 447 447 447 449 449 450 451 451 452 453 456 457 458 459 459 460 461 461 463 463 El mañana efímero Poned sobre los campos ¿Dices. Nicolás Fray Luis de León Gallardo. Fernando de Ibarbourou. Federico García Tasara. Juan del Ercilla. es verdad Pie para el Niño de Vallecas de Velázquez ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas. Bartolomé José García Lorca. Luis Cervantes. Pedro Campoamor... Yo no sé muchas cosas. Ramón de Caro. Baltasar del Aleixandre. Rafael Alcázar. Carolina Darío. Tengo estos huesos hechos a las penas Corno el toro nacido para el luto Elegía Menos tu vientre Hijo de la luz y de la sombra ALFABÉTICO DE AUTORES Alberti.

José Silva. Leopoldo Machado. Manuel Manrique. Pedro Lugones. Juan de Micer Francisco Imperial Mistral. Gabriela Ñervo. César Vega. Alfonsina Torre. Pedro San Juan de la Cruz Santa Teresa de Jesús Santos Chocano. Félix López de Ayala. Salvador Salinas. José Manuel Rabí Sem Tob Rueda. Gaspar Polo. Francisco de Quintana. Gil Zorrilla. Francisco de la Torres y Villarroel. Jorge Martínez de la Rosa. Amado Neruda. Ramón del Vallejo. Pablo Núñez de Arce. Gómez Manrique. Francisco Marqués de Santillana Meléndez Valdés.Jiménez. José Selgas. Miguel de Valle-Inclán. José 397 163 16 388 438 384 31 33 219 27 210 29 26 391 387 453 350 132 314 178 213 14 361 424 113 84 380 290 322 392 136 199 288 435 383 457 69 63 264 . Antonio . Juan Ramón Lope de Vega. Antonio de Unamuno. José Asunción Storni. Vicente W Ouevedo. Diego de Trueba. Machado. Garcilaso de la Vicente. Juan Mena. Gil Qucrol.