P. 1
Autores Varios - Los Mejores Versos de La Lengua a

Autores Varios - Los Mejores Versos de La Lengua a

|Views: 456|Likes:
Publicado pornelidalado

More info:

Published by: nelidalado on Sep 27, 2010
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

02/01/2013

pdf

text

original

Sections

  • LOS SIETE INFANTES DE LARA
  • POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ
  • CÁNTICA SERRANA
  • DE LAS PROPIEDADES QUE TAS DUENNAS CHICAS HAN
  • DESIR A LAS SYETE VIRTUDES
  • SERRANILLAS
  • BATALLA DE AMORES
  • CANCIONERO
  • DE LA HIJA DEL REY DE FRANCIA
  • AL SALIR DE LA PRISIÓN
  • IMITACIÓN DE DIVERSOS
  • SU MODO DE VIVIR EN LA VEJEZ
  • A UN GIBOSO DE DELANTE
  • POR LA VICTORIA DE LEPANTO
  • SIN ARRIMO Y CON ARRIMO
  • SONETO A JESÚS CRUCIFICADO
  • EPÍSTOLA MORAL A FABIO
  • A LAS RUINAS DE ITÁLICA
  • AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA
  • DIALOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE
  • ANDE YO CALIENTE
  • LA MAS BELLA NIÑA
  • HERMANA MARICA
  • A MIS SOLEDADES VOY
  • POBRE BARQUILLA MÍA
  • CENA DE ISIDRO Y MARÍA DE LA CABEZA
  • VARIOS EFECTOS DEL AMOR
  • SONETO DE REPENTE
  • LETRILLA SATÍRICA
  • YA FORMIDABLE Y ESPANTOSO SUENA
  • MIRE LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA
  • LA VIDA ES SUEÑO
  • FIESTA DE TOROS EN MADRID
  • ROSANA EN LOS FUEGOS
  • EPÍSTOLA AL SEÑOR DUQUE DE FRÍAS CON MOTIVO DE LA MUERTE DE SU ESPOSA
  • ROMANTICISMO
  • CANCIÓN DEL PIRATA
  • HIMNO A LA INMORTALIDAD
  • EL ARREPENTIMIENTO
  • HIMNO AL MESÍAS
  • CORRIENDO VAN POR LA VEGA
  • DUEÑA DE LA NEGRA TOCA
  • A LA ORILLA DEL ARROYO
  • CERRARON SUS OJOS
  • MODERNISMO
  • LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE
  • CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA
  • EL SUEÑO DEL CAIMÁN
  • ROSA DEL CAMINANTE
  • CANTO A ANDALUCÍA
  • CARTA LÍRICA A OTRA MUJER
  • INTELECTUALISMO
  • ROMANCE SONAMBULO
  • LA CASADA INFIEL
  • PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA
  • MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO
  • BURLA DE DON PEDRO A CABALLO
  • LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJIAS
  • SIERRA DE PANCORBO
  • EL ÁNGEL DE LOS NÚMEROS
  • QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR
  • INVITACIÓN AL AIRE
  • EN ANSIAS INFLAMADA
  • ROMANCE DEL DUERO
  • SALAMANCA SALAMANCA
  • EL CRISTO DE VELAZQUEZ
  • YO VOY SOÑANDO CAMINOS
  • YA HAY UN ESPAÑOL
  • PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS
  • PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA

LOS 25 000 MEJORES VERSOS DE LA LENGUA CASTELLANA

CIRCULO DE LECTORES

NOTA PRELIMINAR Nadie dudará de que la comunicación espiritual que se establece por medio de la poesía representa una de las riquezas más notables de que puede gozar el hombre, Gracias a ella nos apartamos del mundo de la acción humana positiva, que a veces, por el agobio de las circunstancias, nos hace adoptar una postura hostil, cerrada a los infinitos matices, espirituales y materiales, de lo que nos rodea, con natural menoscabo de un concepto más amplio y bello de la vida. Componer una antología poética que abarque los autores más significativos de todas las épocas es tarea ciertamente difícil, no sólo porque los poemas elegidos han de ser los más representativos de las corrientes estéticas y culturales coetáneas, sino también porque se tiene que componer con sencillez y objetividad auténticas. Hoy se abusa del subjetivismo antológico que, en último término, resulta estéril, puesto que el lector se interesa por los sentimientos e ideas personales que la obra del poeta despierta en él más que por las doctrinas y la escuela del antologo subjetivo. Podemos afirmar que la presente antología de poemas castellanos recoge lo mejor de la producción española y latinoamericana. Se ha preferido prescindir en ella de citas, notas y comentarios eruditos, y se ha recurrido a una división esquemática, para que el lector pueda saborear en estado «puro» los poemas aceptados umversalmente como los mejores o, al menos, como los más representativos de la literatura castellana.

PRIMEROS TIEMPOS

ANÓNIMO (Hacia 1140) CANTAR DE «MIÓ CID> (Fragmento)
ADIÓS DEL CID A VIVAR

De los sos ojos —tan fuertemientre llorando, tornava la cabeca —e estávalos catando. Vio puertas abiertas —e ucos sin cañados, alcándaras vazías —sin pielles e sin mantos, e sin faleones —e sin adtores mudados. Sospiró mío £id —ca mucho avíe grandes cuidados. Fabló mío Cid —bien e tan mesurado: «¡Grado a ti, Señor Padre —que estás en alto! Esto me an buolto —míos enemigos malos.» Una niña de nuef anos —a ojo se para va: «¡Ya Campeador —en buena cinxiestes espada! E rey lo ha vedado —anoch del entró su carta, con grant recabdo —e f uertemientre seellada. Non vos osariemos —abrir nin coger por nada; si non, perderiemos —los averes e las casas, e aun demás —los ojos de las caras. £id, en nuestro mal —vos non ganades nada; mas el Criador vos vala —con todas sus vertudes [santas.» Esto la niña dixo —e tornos pora su casa.

rastravando por tienllas. havos dado mala carrera. Facíe una nemiga. 11 GONZALO DE BERCEO (1198-1274?) CÁNTICA ¡Eya velar.» Finó el rastrapaia de tierra bien cargado. ¡eya velar!. bien a Sancta María. mas pora fer tal pasta menguábalis fariña. e la de Diago González —[en los bracos] fue a tomar [e] mesando sus cabellos —e las barbas de su faz: «¡Señero. davalis acogía: saludávala siempre. —en el vado de Cascajar. ¡eya velar!. udíe sus miráculos. pechavanli a duplo el pan de que dio mudado. —a vos amaba yo más. Doliéranse los ángeles desta alma mezquina. de cozes bien sovado.» Andrés e Peidro e Joan. ¡Eya velar! Todos son ladronciellos. Queríe. eya velar.ANÓNIMO (Siglo XII) LOS SIETE INFANTES DE LARA (Fragmento) La cabeca de [don] Muño —tornóla en su lugar. ¡Eya velar! Todos son omnes plegadizos. era de muchas guisas orne revolvedor. ganarla por vecina. pero que malo. fazíela por verdat: cambiaba los mojones por ganar eredat: facíe a todas guisas tuerto e falsedat. —para estas bodas bofordar! Fijo Diago González. que asechan por los pestiellos. que usava la reia más que otra lavor: más amava la tierra que non ai Criador. ¡Eya velar! Vuestra lengua tan palabrera. ¡Eya velar! Ca furtávoslo querrán. so e mezquino. eya velar! Velat aljama de los judíos. decíela cada día: «Ave gracia plena que parist a Messía. facíalo con derecho. por quanto la levaban diablos en rapiña. —ca vos naciérades ante Grant bien vos quería el conde —ca vos érades su [alcalle también toviestes su seña. ¡Eya velar! Non sabedes tanto descanto. ¡eya velar! EL LABRADOR AVARO Era en una tierra un omne labrador. quisieron acorrelli. en soga de diablos fue luego cativado. 10 . avíe mal testimonio entre su vecindat. ¡eya velar!. ¡Eya velar! Que non vos furten al Fijo de Dios.

ANÓNIMO (Siglo XIII) LIBRO DE ALEXANDRE ALABANZA A LA PATRIA ANÓNIMO (1250-1271?) POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ (Fragmento) El omne en su tierra vive más a sabor. Amigos. la boca por qui essíe tan sancta cantilena.Si lis dizíen los ángeles de bien una razón. cuida que los otros son sen piedat: cuerno assí él es leño de malvestat. Siempre la ementava a iantar e a cena: dizíeli tres palabras: "Ave gracia plena". que descobiertamente le quieran fallecer. la arma por peccados non issíe de pressón. danle cuerno a puerco enna fossa dex mano. malas que buenas non: los malos a los bonos teníenlos en rencón. non nos deve doler nin lengua nin garganta. e non fagan clamores tañer a las vegadas. Nomne tan adonado e de vertut atanta. tien' que ennos otros non ha caridat. desampararon todos a la alma mezquina. el que trasco esta alma consigo.» Luego que esti nomnc de la Sancta Reina udieron los diablos. que non lieven a la iglesia candelas e obradas. han de su compaña los parientes plazer: encara no los puede tanto avorrecer. derramáronse todos como una neblina. non merecíe iazer en tal mal cadena. «lo so testigo. non plantará majuelo en ajeno lugar. después quel conde vino duro los poquellejo. ciento dizíen los otros. fue de Sancta María vassallo e amigo. Vidiéronla los ángeles seer desemparada. dellos por buen concejo. de piedes e de manos con sogas bien atada. dellos en poridad. ca dióles el buen conde mucho de buen consejo.» Los omnes de la vida al que es estraño en cabo del fossario lo echan orellano. verdat est.» Mas el omne que es de cruda voluntad. Los fijos e las fijas dulces son de veer. buscará cuerno pueda a su tierra tornar: crudo es e loco quien su casa quier1 desamparar. disso. que a los enemigos seguda e espanta. esto que io vos digo: el cuerpo.a maor cuando muchos parientes están arrededor. nunca diz más nadie: «Aquí iaz fulano. Non serien las mugieres tan desvergonzadas que por dulda del sieglo non fuessen defamadas. 12 Auía en estas cortes muy gran pueblo sobe jo. que non digamos todos: «Salve Regina Sancta. 13 . quien quesier' creer e ascuchar. cojiéronse ad ahina. sedíe como oveia que iaze ensarzada: fueron e adussíeronla pora la su maiada. Levantósse un ángel. fázenle a la morte los parientes honor: los ossos e l'alma han folganc. non mentira.

oyd este sermón que vos dise don Santo. que me f iso bien andante. mas saliól a tres annos muy caro el mercado. Ca ninguno cuydaua que tan grande mejoría. Asy quedaste vos del para mucho durar y librar lo que él cobdiciaua librar. mas vino-me al talante vn conorte muy cierto. quando es seca la rrosa que ya su sasón sale: queda el agua olorosa. Abeniéronse anbos. RABÍ SEM TOB (Siglo XIV) PROVERBIOS MORALES (Fragmento) Sennor noble. siempre fues cada día al gallarín doblado. non auía en Castiella otro tal nin mejor. auía de todo ello el rey muy grant sabor. Comino la debda mía que a vos muy poco monta. El rrey Alfonso fynando. sería a Dios baldón la tu maldad en peso poner con su perdón. judío de Carrión. con el auer de Francia nunca sería pagado. luego dixo al conde que los quería comprar: «Non los vendería. El te fiso nascer. sennor. la suya perdonar. asy fincó la gente. rrey alto. en el reino fyncaua: nin hombre lo creya. fizieron su mercado. mas acor e cavallo que ge los compraría. en cabo de la carta los testigos pusieron quantos a esta merca delante estouieron. cavallo sy dar ge los quería. Hombre torpe y sin seso. mas quiero vos los dar.. puso cuando lo diesse a día sennalado. Yo estando en afruenta por miedo de pecados. De grant sabor el rey de a ellos lleuar. sy el auer non fuesse aquel día pagado. 14 Comunal-mente rrimado de glosas y moral-mente de philosophya sacado. Cartas por ABC partydas y fizieron. rosada que más vale. muchos que fis syn cuenta menudos y granados.» El rey dixo al conde que non los tomaría.Leuava don Ferrando vn mudado acor. vender non vos los quiero. que d'aquella moneda mil marcos le daría por acor e. mandedes los tomar. todos los juramentos allí los escriuieron. Assaz avía al rey buen cauallo comprado. tenie-me por muerto. es el desir syguiente. commo el pulso. 15 .. por y perdió el rey Castiella. biues en merced suya: ¿comino podría vencer a su obra la tuya? Pecar es la tu manna. otrosy vn cauallo que fuera el Almancor. quando fallesce al doliente. con la cual yo podía benir syn toda honta. su condado.

los moros están fol[gados. todos toman ya armas e comiencan a rrobar. sobre los pobres syn culpa se acostumbran mantener. ca en otras tierras llanas osar fallan que comer: vnos son ya capitanes. anda tu jornada.» Dis: «Tú que bien corres. el su poder es tanto mayor que la tu yerra. la sierra passada. a f uelgan quando veen la tierra en rrobería de ladrones e cortones que ellos llieuan en compañía. Non pueden vsar justicia los rreyes en la su tierra ca dizen que lo non sufre el tal tiempo de guerra. Dixe yo a ella: «Homíllome bella. ARCIPRESTE DE HITA (1283-1350?) PEDRO LÓPEZ DE AYALA (1332-1407) CÁNTICA SERRANA Cerca la Tablada. 16 . en todos los más rreynos ya tienen rreyes doblados. qual es el poder tuyo atal es la tu obra. ca somos contra Dios en todas cosas errados. 17 AQUÍ FABLA DE LA GUERRA Cobdician caualleros las guerras de cada día. los yerros baldonar.y alongar la sanna. Tanta ventaja quanto ay del cielo a la tierra. Los que con sus bueyes solían las sus tierras labrar. rroban la pobre gente e así la fazen hermar: Dios solo es aquel que esto podría emendar. fálleme con Aldara a la madrugada. aquí non te engorres. Oluidado han a los moros las suas guerras fazer. Segund el poder suyo asy en todo te sobra. fallé una serrana fermosa. e todo aquesto viene por los nuestros pecados. por leuar muy grandes sueldos e leuar la quantía. En cima del puerto coydé ser muerto de nieve e de frío e d' ese rrosío e de grand' elada. e bien colorada. osar es engañado e contra Dios más yerra quien el camino llano desanpara por la syerra. Los cristianos han las guerras. logana.» Yo 1' dixe: «Frío tengo. A la decida di una corrida. JUAN RUIZ. otros enbían a correr.

que no 1' coste nada. dis': «Abras ese blago et toma un tanto de soma. et lechiga buena.e por eso vengo a vos.» «Serrana sennora. mi choca el que en ella posa conmigo desposa e dam' grand soldada.» Dis': «Huésped. e yo non me pago del que non da algo.» 19 . que tengo goardada. amada. Et dam' buena toca listada de cota. por dineros fase ornen quanto piase: cosa es probada. nin cara pagada. pelleja delgada. de mal mon s' te faga fasta la tornada. tanto algo agora non tray' por ventura. Et dam' buenas sartas de estanno e fartas. serás bien venido. et buena camisa. Diom' queso de cabras: «Fidalgo». fecha a mi guisa con su collarada. que eso desides. de pieca labradas. e carne salada.» Dis': «Trota conmigo. moreno e diom' vino malo agrillo é ralo. Nunca de omenaje pagan hostalaje. nin le do posada. ¿por qué non pedides la cosa certera?» 18 Ella dis: «Maguera. e bebe e esfuerca. Quien dones me diere. et dame capatas de cuello bien altas.» Levóme consigo. e diom' buena lumbre como es de costumbre de sierra nevada. quales yo pediere. fermosura. quered por mesura hoy darme posada. mas soy casado aquí en Ferreros. serás mi marido e yo tu velada. nin hay tan buen día. mas de mis dineros darvos he.» Díxome la heda: «Do non hay moneda non hay merchandía.» Díxome la moza: «Pariente. caliéntate. de buena valía. Non hay mercadero bueno sin dinero. Con aquestas joyas. mas f aré f iadura para la tornada. avrá bien de cena. e paga. ¿é si m' será dada? Pues dam' una cinta bermeja bien tinta. quiero que lo oyas. Diome pan de centeno tisnado.» Yo 1' dixe: «De grado. ct dame halía. almuerza.» «Vos.

color. pero cualquier dellas es dulce gritador. pero más que la nués conorta et calienta. ct alegría. sosegadas. que bien diga. si todo amor consienta. e noble claridad. bien fasientes. yo quiero las desir luego. con donneo es más dulce que azúcar nin flor. Chica es la calandrina. mejor es en la prueba que en la salutación. En pequenna gergenza yase grand resplandor. no ha plaser del mundo que en ella non sienta. que siempre me pagué de pequenno sermón. Como en chica rosa está mucho color. en la duenna pequenna yase muy gran amor: pocas palabras cumplen al buen entendedor. Es pequenno el grano de la buena pimienta. como en poco blasmo yase grand buen olor: ansí en duenna chica yase muy grand sabor. que lo habredes por [juego. De las chicas. De la muger pequenna non hay comparación. et chico el ruysennor. ansí duenna pequenna tiene mucha beldat. bien atal es la duenna pequenna con amor. amor. et bendición. es en la duenna chica amor et non poco: duennas hay muy grandes. Como robí pequenno tiene mucha bondat. mucho al y fallárcdcs a do bien paredes mientes. Del que mucho fabla ríen. del mal. terrenal parayso es e grand consolación. solas. virtud e precio. es loco. pero más dulce canta que otra ave mayor. . en oro muy poco grand precio et grand valor. mas las chicas e las grandes se repienden del troco. fermosura. quien mucho ríe. ansí duenna pequenna. con el amor ardientes. tomar lo menos. plaser. trevejo. rientes. la muger que es chica por eso es mejor. en la calle solas. cantador. fermosa. desirvos he de duennas chicas. plasenteras. en casa cuerdas.DE LAS PROPIEDADES QUE TAS DUENNAS CHICAS HAN Quiero vos abreviar la predicación. donosas. que por chicas non troco. Son frías como la nieve e arden como el fuego. donayre. adonada. 20 Son aves pequennas papagayo e orior. preciada. non es desaguisado del grand mal ser fuidor. Son frías de fuera. ca poco et bien dicho afincase el corazón. Siempre quis' muger chica más que grande nin mayor. en azúcar muy poco yase mucho dulzor. porende de las mugeres la mejor es la menor. et lealtad. el amor me fiso ruego que diga de sus noblesas. e de duenna pequenna et de breve rasón. díselo el sabidor.

SIGLO XV .

quel tienpo passado non posso olvidar: ffarás aguysado de mí te menbrar.ALFONSO ALVAREZ DE VILLASANDINO (Siglos XIV-XV) CANTIGA Vysso enamorado. pues sienpre de grado leal te serví. pues bivo pensoso dcsseando a ty. duélete de my. Estoy cada dya triste syn plazer. La tu fermosura me puso en prisyón. Todo el mi cuydado es en te loar. por la qual ventura de mi coracón non parte trystura en toda ssasón: por en tu fygura me entrystece assy. sy tan sólo un día te pudiesse ver. 25 .

. Non creo las rosas de la primavera sean tan fermosas nin de tal manera. barva e cabello albo syn mesura.. que apenas creyera que fuesse vaquera de la Finojosa. e comenzaba: En medio del camino. como una vaquera de la Finojosa. fablando sin glosa. Faciendo la vía del Calatraveño a Sancta María. e por muro muy alto jazmín que todo a la redonda la cercava: el son del agua en dulcor passava. vencido del sueño por tierra fragosa perdí la carrera do vi la vaquera de la Finojosa.yo confortar m'ya con tu parescer: por el cobraría el bien que perdí. Era en vista benigno e suave. dugayna. muy cortés saluóme.. tal vy un omme. 26 Moca tan fermosa non vi en la frontera. e commo quando entre árboles asome alguno que ante los rramos mesce. escripto todo con oro muy fino. e poco a poco todo assy paresce. e del laurel corona e centura. e non ssé sy dormía o veíava. la vi tan graciosa. Non tanto mirara su mucha beldat. En un verde prado de rosas e flores. onde alegre fui me por rastro. Harpa. traya un libro de poca escriptura. vyhuela de arco.. guardando ganado con otros pastores.Era cercado todo aquel jardín de aquel arroyo a guisa de cava.. 27 . el qual derecho a un rrosal llevóme. MARQUES DE SANTILLANA (Iñigo López de Mendoza) (13984458) SERRANILLAS MICER FRANCISCO IMPERIAL (Siglos XIV-XV) DESIR A LAS SYETE VIRTUDES (Fragmento) . si antes sopiera d'aquella vaquera de la Finojosa. Des que bolví a man diestra el rrostro.. vi por la yerva pisadas de omme. e en color era la su vestidura ceniza o tierra que seca se cave.

maldize las manos de quien lo matara. maldize la guerra do se comencara. mostrando su rostro sobrado donayre por dos desonestas feridas llagado.. verdadero. niega a sí mesma reparo de aquéllas e tal como muerta biuiendo se para. Allá en la vigüela a Mata l'Espino. fiere sus pechos con mesura poca. que quiere subir e se falla en el ayre. decir: ¿qué queredes? Fablad. A ella volví diciendol: «Locana. ¿dónde es la vaquera de la Fino josa?» Bien como riendo. con nueuos dolores su flaca salud e tantas angustias roban su virtud. buscara con ira crueles querellas. si por mí lo avedes. aquél es el Dávalos mal fortunado. de guisa la vi. caballero. Bien se mostraua ser madre en el duelo que fizo la triste. ¿e sois vos villana?» «Sí soy. besando a su hijo la su fría boca.» Yo le dije assí: «Juro por Santana que no sois villana. aquél es el que era de todos amado. 29 .porque me dexara en mi libertat. dixo: «Bien vengades. ofende con dichos crueles el cielo. que fizo en un día su fin e comienco.» 28 JUAN DE MENA (1411-1456) LABERINTO (Fragmento) LORENZO DAVALOS Aquel que allí vees al cerco trauado. Mas dixe: «Donosa (por saber quién era). que cae por fuerca la triste en el suelo. en ese camino que va a Locoyuela. que ya bien entiendo lo que demandades: non es desseosa de amor. aquél es el limpio mancebo Lorenco. después que ya vido el cuerpo en las andas sangriento tendido de aquel que criara con tanto recelo.. que bien parecía. E rasga con uñas crueles su cara. con broncha dorada.» II Después que nací non vi tal serrana como esta mañana. Garnacha traía de oro presada. que mi f iizo gana la fruta temprana. nin lo espera aquessa vaquera de la Finojosa.

Panadera. quéntanos algún rebato que te aconteció en la vera. 31 Salido como de osera Rui Días el mayor domo tan velloso vientre y lomo como ossa colmenera. Panadera. Un miércoles que partiera el príncipe don Enrique a buscar algún buen pique para su espada ropera. Panadera. Tu señor. siquiera aya más por algún rato. mas a guisa de guerrero siempre medio salteado. Por más seguro escogiera el obispo de Sigüenca estar. junto con la cobijera. (Fragmento) Di. saca de tu medicina de la tu santa atriaquera. GÓMEZ MANRIQUE (1412-1490) BATALLA DE AMORES Estando no descuidado del rebato venidero. Di. pedos tan grandes tiraba. después bido la manera como el señor rey pasaba. señor. que vendes pan de barato. que con mui f ermosa maña al Puerto se retrujera. Di. Panadera. Panadera. Di. mas tan grande pabor cogiera en ber fuir labradores. q' eres minera de toda virtud diuina. que a los sus paños menores fue menester labandera. que se oían en Talabera. saliera sin otra espera de Olmedo tan gran compaña. Panadera. Di. 30 . Amarillo como cera estaua el conde de Haro buscando todo reparo por no pasar la ribera. aunque con vergüenca. Panadera. Panadera soldadera. Di. si la fe que prometiera la guardase según fallo. porq' yo. que del dicho disbarato a muchos quede dentera.COPLAS DR LA PANADERA no comiera su cauallo en el real la cibera. Di.

tamboriles e trompetas. E así. No se engañe nadie. avive el seso y despierte. sin más lo tardar. no refuir lo pudieron. guaya. luego. cómo se viene la muerte tan callando: cuan presto se va el placer. que nunca vencida fue. que es el morir: allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir. 33 E tocando las bastardas trompetas a pelear. daremos lo no venido por pasado. se juntan las avanguardas. dexando los ofensivas sólo por salvar mi fe. SU PADRE Recuerde el alma dormida. Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar. por recio que cometieron. a grand priesa demandé las mis armas defensivas. según siento. 32 . Y. no. muy bien armado cuanto para defender. cómo a nuestro parescer cualquiera tiempo pasado fue mejor. porque todo ha de pasar por tal manera. la hora del perdimiento.oí tocar atabales. si juzgamos sabiamente. pues vemos lo presente cómo en un punto s'es ido y acabado. Con una grand turbación de los sones tanto fieros. cómo después de acordado da dolor. pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio. que se llega. e las mis alas firieron según les fuera mandado. contemplando cómo se pasa la vida. a la hora nvs secretas pasiones muy desiguales miedos me ponen mortales. salí sin me detener con todo bien demudado: vi venir mi pensamiento que estaba por atalaya. que los daños venideros témelos el coracón. diciéndome: «Guaya.» JORGE MANRIQUE (1440-1478) A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO DON RODRIGO MANRIQUE.

INVOCACIÓN Dexo las invocaciones de los famosos poetas y oradores. Este mundo es el camino para el otro. ¡qué diligencia tan viva tuviéramos cada hora. 35 . la calor y la blancura. y la fuerza corporal de juventud. allí los otros medianos y más chicos: allegados. Si fuese en nuestro poder tornar la cara fermosa corporal. d'ellas por su calidad. Este mundo bueno fue si bien usásemos del. y tan presta. en componer la cativa. andamos mientras vivimos. es para ganar aquel que atendemos. que traen yerbas secretas sus sabores. A aquél sólo me encomiendo. mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos cuando nascemos. 34 Y aun el Hijo de Dios. sin pensar. D'ellas deshace la edad. descendió a nacer acá entre nos y vivir en este suelo do murió. para subirnos al cielo. en los más altos estrados desfallescen. Decidme: la hermosura. corno podemos hacer el alma tan gloriosa angelical. y Uegamos. que en este mundo viviendo. el mundo no conoció su deidad. al tiempo que fenecemos. a aquél sólo invoco yo de verdad. qu' es morada. son iguales los que viven por sus manos y los ricos. porque. que en este mundo traidor aun primero que muramos las perdemos. la gentil frescura y tez de la cara. según nuestra fe. así que cuando morimos descansamos.allí los ríos caudales. d'ellas casos desastrados que acaescen. cuando viene la vejez. no curo de sus ficciones. ¿cuál se para? Las mañas y ligereza. dexándonosla señora descompuesta! Ved de cuan poco valor son las cosas tras que andamos y corremos. todo se torna graveza cuando llega al arrabal de senectud. como debemos.

eternales. pues que son de una señora que se muda. des' que vemos el engaño y queremos dar la vuelta. Los placeres y dulcores d'esta vida trabajada que tenemos. bordaduras e cimeras. ¿Qué se hizo el rey don Juan? Los infantes de Aragón. que por ellos esperamos. llorosos. fueron sus buenas venturas trastornadas: así que no hay cosa fuerte. dexemos a los romanos. no les pidamos firmeza. vengamos a lo de ayer. ¿fueron sino devaneos? ¿Qué fueron sino verduras délas eras? 37 . paramentos. ¡por cuan baxos y abatidos que los tienen! Otros que por no tener. y los deleites de acá son.Pues la sangre de los godosr el linaje y la nobleza tan crecida. No curemos de saber lo de aquel siglo pasado qué fue d'ello. corremos a rienda suelta sin parar. Pero digo que acompañen y lleguen hasta la huesa con su dueño. y la muerte es la celada en que caemos? 36 No miran a nuestro daño. Que bienes son de fortuna que revuelve con su rueda presurosa. ¿qué se hicieron? ¿Qué fue de tanto galán. con casos tristes. no hay lugar. ¿quién lo duda?. ¿qué son sino corredores. pues se va la vida apriesa como sueño. ¡por cuántas vías e modos se pierde su gran alteza en esta vida! Unos por poco valer. que también es olvidado como aquello. ni sus glorias. que sus males no los vimos. con oficios no debidos se mantienen. Dexemos a los troyanos. aunque oímos y leímos sus historias. y los tormentos de allá. que a papas y emperadores y perlados así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganados. qué fue de tanta invención como truxeron? Las justas e los torneos. Estos reyes poderosos que vemos por escripruras ya pasadas. Los estados y riqueza que nos dexan a deshora. por eso no nos engañen. la cual no puede ser una ni ser estable ni queda en una cosa. en que nos deleitamos temporales.

con tu f uerca los atierras y deshaces. habiéndole sido amigo. cuan cruel se le mostró. di. 39 . cuan contrario. Las dádivas desmedidas. sus tocados. ¿do los escondes y los pones? Y sus muy claras hazañas que hicieron en las guerras y en las paces. ¿qué fue sino clefridad que cuando más encendida fue amatada? Tantos duques excelentes. aquella prosperidad que tan alta fue subida y ensalcada. Sus infinitos tesoros. ¿dónde iremos a buscallos? ¿Qué fueron sino rocíos de los prados? Pues su hermano el inocente. los enriques y reales del tesoro. echaste agua. cuan poco duró con él lo que le dio.¿Qué se hicieron las damas. su mandar. te ensañas. cuando tú. tantos marqueses y condes y barones como vimos tan potentes. don Enrique. ¿qué le fueron sino lloros? ¿Qué fueron sino pesares al dejar? Pues los otros dos hermanos. las baxillas tan fabridas. cuan alagüero el mundo con sus placeres se le daba! Mas verás cuan enemigo. sus villas y sus lugares. muerte. ¡Oh juicio divinal! Cuando más ardía el fuego. sus olores? ¿Qué se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Qué se hizo aquel trovar. sino sólo que le vimos degollado. c'a los grandes y medianos trajeron tan sojuzgados a sus leyes. ¡qué corte tan excelente tuvo y cuánto gran señor que le siguió! 38 Mas como fuese mortal. los edificios reales llenos de oro. Pues aquel gran condestable maestre que conocimos tan privado. las músicas acordadas que tañían? ¿Qué se hizo aquel dancar y aquellas ropas chapadas que traían? Pues el otro su heredero. sus vestidos. que en su vida sucesor se llamó. cruel. maestres tan prosperados como reyes. no cumple que d'él se hable. ¡qué poderes alcancaba! ¡Cuan blando. metióle la muerte luego en su fragua. los jaeces y cavallos de su gente y atavíos tan sobrados.

y en este oficio ganó las rentas e los vasallos que le dieron. el maestre don Rodrigo Manrique. hizo tratos tan honrosos.Las huestes innumerables. Teodosio en humildad y buen talante. y en las lides que venció caballeros y caballos se prendieron. un Constantino en la fe. Antonio Pío en clemencia. los castillos impunables. Aurelio Aíexandre fue en disciplina y rigor de la guerra. No dexó grandes tesoros. 41 . ¿qué aprovecha? Cuando tú vienes airada. 40 en la bondad. o cualquier otro reparo. Octaviano. todo lo pasas de claro con tu flecha. Aníbal en el saber y trabajar. un Archidamo: Marco Tulio en la verdad que prometía. pues los vieron. los muros c baluartes y barreras. Pues por su honra y estado en otros tiempos pasados. la cava honda chapada. tanto famoso y tan valiente. ¿cómo se hubo? Quedando desamparado. ¡Qué amigo de sus amigos! ¡Qué señor para criados y parientes! ¡Qué enemigo de enemigos! ¡Qué maestro de esforzados y valientes! ¡Qué seso para discretos! ¡Qué gracia para donosos! ¡Qué razón! ¡Cuan benigno a los subjectos. ni alcancé muchas riquezas ni baxillas. un Trajano: Tito en liberalidad con alegría. los pendones y estandartes y banderas. en la virtud. Africano. mas hizo guerra a los moros. ganando sus fortalezas y sus villas. en su braco. Marco Aurelio en igualdad del semblante. amado por virtuoso de la gente. y a los bravos y dañosos un león! En ventura. pues el mundo todo sabe cuáles fueron. Adriano en elocuencia. sus grandes hechos y claros no cumple que los alabe. Después que hechos famosos hizo en esta dicha guerra que hacía. ni los quiero hacer caros. Julio César en vencer y batallar. Camilo en el gran amor de su tierra. Aquel de buenos abrigo. con hermanos y criados se sostuvo. que le dieron muy más tierra que tenía.

Después de puesta la vida tantas veces por su ley al tablero. tanta sangre derramas tes de paganos. por méritos y ancianía bien gastada. y en Castilla quien siguió su partido. dígalo el de Portugal. «No se os haga tan amarga la batalla temerosa que esperáis. después de tanta hazaña a que no puede bastar cuenta cierta. «Y. dexad el mundo engañoso y su halago. claro varón. mas por cercos c por guerras. aunque esta vida de honor tampoco no es eternal ni verdadera. y con lloros. esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama. pues vos. Por su gran habilidad. Pues nuestro rey natural si de las obras que obró fue servido. alcancQ la dignidad de la gran caballería del Espada. los caballeros famosos. E sus villas e sus tierras ocupadas de tiranos las halló. y por fuercas de sus manos las cobró. y pues de vida y salud hiciste tan poca cuenta por la fama. en la su villa de Ocaña vino la muerte a llamar a su puerta. pues otra vida más larga de fama tan gloriosa acá dexáis. después de tan bien servida la corona de su rey verdadero. muestre su esfuerco famoso vuestro coracón de acero en este trago. con trabajos y aflicciones contra moros. (HABLA LA MUERTE) Diciendo: «Buen caballero. ni con vida deleitable en que moran los pecados infernales. «El vivir que es perdurable no se gana con estados mundanales. mas los buenos religiosos gánanlo en oraciones.Estas sus viejas historias que con su braco pintó en juventud. esperad el galardón 43 42 . mas con todo es muy mejor que la otra temporal perecedera. con otras nuevas victorias agora las renovó en senectud.

de hijos y de hermanos y criados. cercado de su mujer. y aunque la vida murió. todos sentidos humanos conservados.» Así con tal entender. tú que a tu divinidad juntaste cosa tan vil como el hombre. nos dexó harto consuelo su memoria. clara. que recibo muy gran pena. que me muero! Apresura tu venida. ¡no te tardes. que la fe no está perdida. que esta otra vida tercera ganaréis.que en este mundo ganastes por las manos: y con esta confianza y con la fe tan entera que tenéis. pues tu tardar me condena: Carcelero. partid con buena esperanza. me perdona. 44 No te tardes. no por mis merecimientos. 45 .» CABO (RESPONDE EL MAESTRE) «No gastemos tiempo ya en esta vida mezquina por tal modo. ¡no te tardes. y consiento en mi morir con voluntad placentera. que me muero. dio el alma a quien se la dio (el cual la ponga en el cielo y en su gloria). mas por tu sola clemencia. que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera es locura. Carcelero. por que no pierda la vida. tú que tan grandes tormentos sufriste sin resistencia en tu persona. que muero! Sácame desta cadena. JUAN DEL ENCINA (1469-1529) VILLANCICO ORACIÓN Tú que por nuestra maldad tomaste forma servil y baso nombre. pura. que mi voluntad está conforme con la divina para todo. Carcelero.

con mi placer y alegría. que non hay quien de mi pena se duela! 47 . ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas: ¡He! III Por vos mal me viene. Dentro. Dentro del rosal matarme han. que me muero! los tus ansarinos llevólos el río. niña virgo. que niña malpenadica so. II Rodrigo Martínez a los ánsares. Por vos. dejadme con mi porfía. que non era. Yo m'iba mi madre. que me muero! La primer vez que me viste sin lo sentir me venciste: suéltame. Por vos. y atendedme. CANCIONERO Dentro. prometiendo no olvidarme. Prendióme el merino traerme mal herido. pues me prendiste Carcelero. 46 V ¡Ay. prendióme el merino. que me muero! La llave para soltarme ha de ser galardonarme. no. las rosas coger. niña. niña dalgo. niña. prendióme el jurado. atan garrido. en el vergel. en el rosal. y atendedme. y atendedme. mas. Prendióme el jurado. ¡no te tardes. moriré. Dejadme con mi placer. que niña namoradica so. y atendedme. IV No quiero ser monja. niña. ¡no te tardes. niña. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas. Carcelero. y atendedme. hame lastimado.¡no te tardes. niña. matarme han. ¡He! Rodrigo Martínez. ay. hallé mis amores dentro en el vergel.

De los doscientos que lleva — los ciento mandó quedar para que tengan segura — la puerta de la ciudad. —Aquesas burlas. los ciento por los caminos. — no son burlas de burlar. Bernardo. — procuróle de amansar: —Malas mañas has. — traidor hijo de otro tal. Con esto luego se parte — y comienza a caminar. —Dios vos mantenga. — por juro y por heredad. aquí. mentides. 49 . —Bernardo. por sus jornadas contadas — a la corte fue a llegar. abarcas traigan calzadas. II LA JURA DE SANTA GADEA En Santa Gadea de Burgos do juran los fijosdalgo allí le toma la jura el Cid al rey castellano. buen rey. buen rey. nunca fuisteis repartidos. —¡Aquí. El castillo está por mí. con solamente los veinte — a hablar con el rey se va. con los ciento que le quedan — se va al palacio real: cincuenta deja a la puerta — que a nadie dejen pasar. si mala me la dijere. —Mentides. que nunca yo fui traidor. — para con el rey hablar. lo que hombre te dice en burla — de veras vas a tomar. el rey. — agora os repartirán: en el Carpió quedan ciento — para el castillo guardar. que vaya luego a las cortes — para con él negociar. Acordársevos debiera — de aquella del Encinal. de las Asturias de Oviedo que non sean castellanos. Revolviendo el manto al brazo — la espada fuera a sacar.ROMANCERO ROMANCES HISTÓRICOS I DE BERNARDO DEL CARPIÓ Las cartas y mensajeros — del rey a Bernardo van. prometísteme a mi padre. que non zapatos con lazos. Yo te do el Carpió. los mis doscientos. treinta deja a la escalera — para el subir y el bajar. con una lanza y adarga — de entre ellos os fue a sacar. sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo. El Carpió entonces me distes — por juro y por heredad. — que no decides [verdad. —Prendedlo. — peor se la he de tornar. doscientos iréis conmigo. mis caballeros. como aquesto vido. — que atrevido se me ha. que a todos ponen espanto: «Villanos mátente. Alfonso. que hoy era venido el día — que honra habedes de [ganar! El rey. — ni en mi linaje lo hay. 48 que os mataron el caballo. — no me guardastes verdad. — los suyos mandó juntar: —Cuatrocientos sois. — nadie se le osa llegar. capas traigan aguaderas. que non fidalgos. — y aun a vos querían matar. dite yo el Carpió en tenencia — tú tómaslo en heredad. cuando gentes enemigas — allí os trataron tan mal. los míos. — los que comedes mi [pan. — los que coméis el mi [pan. mal seas venido. villanos. — mal recelado se ha. como es discreto. Bernardo. A la entrada de una sala — con él se vino a topar. Todos le estaban mirando. las cartas echó en el fuego. — ya los que con vos [están. allí le pidió la mano. — no las puedes olvidar. Bernardo como traidor — el suyo vos fuera a dar. — nadie me lo puede dar. quien quitármelo quisiere — yo se lo sabré vedar. — que a nadie dejéis pasar. — mas no se la quiso dar. Las juras eran tan recias. sobrino.

y el día que no los labra. Granada. con camisones de estopa. sáquente el corazón vivo por el derecho costado. el moro que a mí me tiene muy grande bien me quería. Abenámar. no con puñales dorados.» «Casada soy. bien oiréis lo que decía: 50 «No te la diré. porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva. moro de la morería.» Allí respondiera el moro. non en muías y caballos. aunque me cueste la vida. mi madre me lo decía: que mentira no dijese. señor. rey. aquesa tu cortesía. daréte en arras y dote a Córdoba y a Sevilla. ¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!» «El Alhambra era. señor. el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma. si non dijeres verdad de lo que te es preguntado: si tú fuiste o consentiste en la muerte de tu hermano. las riendas traigan de cuerda. la luna estaba crecida: moro que en tal signo nact no debe decir mentira. mátente con aguijadas. contigo me casaría. ni frisado. mátente por las aradas. El otro es Generalife. que era grande villanía: por tanto. El moro que los labraba cien doblas ganaba al día. non de cuero fogueados. el otro Torres Bermejas. otras tantas se perdía. ni labrados. vayan cabalgando en burras.no de contray. labrados a maravilla. con cuchillos cachicuernos. huerta que par no tenía. y la otra la Mezquita: los otros los Alíxares. siendo yo niño y muchacho.» ROMANCES FRONTERIZOS ABEMAMAR «¡Abcnámar. bien oiréis lo que decía: «Si tú quisieras. pregunta. non de holanda.» 51 . no con lanzas ni con dardos. no por villas ni poblados. castillo de gran valía. Abenámar. Desque los tuvo labrados el rey le quitó la vida porque no labre otros tales al rey del Andalucía. que no viuda. que la verdad te diría. casada soy. rey don Juan.» «Yo te agradezco.» Allí hablara el rey don Juan.

Cartas le fueron venidas que su Alhama era ganada. la esposa de don Roldan. ensoñado había un sueño. un sueño de gran pesar. de esta manera fablara: «¿Para qué nos llamas. sus añafiles de plata. una pena muy doblada: que te pierdas tú y el reino. «¡Ay de mi Alhama!» Los moros que el son oyeron que al sangriento Marte llama. amigos. «¡Ay de mi Alhama!» Como en el Alhambra estuvo al mismo punto mandaba que se toquen sus trompetas. rey. buen rey. todas calzan un calzar.¡AY DE MI ALHAMA! Paseábase el rey moro por la ciudad de Granada. «¡ Ay de mi Alhama!» Apeóse de una muía. todas visten un vestido. todas comen a una mesa. «¡Ay de mi Alhama!» Allí fabló un moro viejo. que era la mayoral. 53 . Las ciento hilaban oro. las ciento instrumento tañen para doña Alda holgar. porque ío oigan sus moros.» «¡Ay de mi Alhama!» 52 Allí fabló un alfaquí de barba crecida y cana: «Bien se te emplea. Al son de los instrumentos doña Alda dormido se ha. desde la puerta de Elvira hasta la de Vivarrambla. «¡Ay de mi Alhama!» Las cartas echó en el fuego y al mensajero matara. subido se había al Alhambra. y en un caballo cabalga. que eran la flor de Granada: cogiste los tornadizos de Córdoba la nombrada. por el Zacatín arriba. las ciento tejen cendal. Por eso mereces. para qué es esta llamada?» «Para que sepáis. uno a uno y dos a dos juntado se ha gran compaña. Mataste los Bencerrajes.» «¡Ay de mi Alhama!» ROMANCES CAROLINGIOS DOÑA ALDA En París está doña Alda. si no era doña Alda. todas comían de un pan. rey. una nueva desdichada: que cristianos de braveza ya nos han ganado Alhama. buen rey. «¡ Ay de mi Alhama!» Y que las cajas de guerra apriesa toquen al arma. bien se te empleara. los de la Vega y Granada. trescientas damas con ella para bien la acompañar. y que se acabe Granada.

no eran sino traición: ¿cuyo es aquel caballo que allá bajo relinchó?» «Señor. desarmado y sin pavor. y enviólo para vos. que me ha dado gran pesar: que me veía^ en un monte en un desierto lugar: y do so los montes altos.Recordó despavorida y con un pavor muy grand los gritos daba tan grandes. era de mi padre. siete.» Ellos en aquesto estando. hija de padre traidor?» «Señor. Cuando tal oyó doña Alda muerta en el suelo se cae. un azor vide volar. a los montes de León. con las uñas lo despluma. bien te lo entiendo pagar.» «Si así es. señora. señora. con el pico lo deshaz.» «Si a caza es ido. su marido que llegó: «¿Qué hacéis la Blanca-Niña. lanzada de moro izquierdo le traspase el corazón. mi señora? ¿Quién es el que os hizo mal?» «Un sueño soñé. 54 ROMANCES NOVELESCOS BLANCA-NIÑA «Blanca sois. mala vida paso» pasóla con gran dolor. ¡Quién la durmiese esta noche desarmado y sin temor. dormüda.» «Esas palabras. con la cual ha de casar. y aquel monte es la iglesia. doncellas. señora mía. donde os han de velar. el águila sedes vos. que el conde es ido a la caza. la niña. más que no el rayo del sol. bien oiréis lo que dirán: «¿Qué es aquesto. El azor con grande cuita metióse so mi brial. Allí hablaron sus doncellas. caígale mi maldición: rabia le mate los perros.» Otro día de mañana cartas de lejos le traen: tintas venían de fuera de dentro escritas con sangre que su Roldan era muerto en la caza de Roncesvalles. y aguilillas el falcón. mi camarera. señor. que no me desarmo. que siete años había. bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo. bien oiréis lo que dirá: «Aquese sueño.» «¿Cuyas son aquellas armas que están en el corredor?» 55 . tras del viene una aguililla que lo ahinca muy mal.» Allí habló su camarera. que de España viene ya. que me dejáis a mí sola y a los montes os vais vos. el águila con gran ira de allí lo iba a sacar. no!» «Dormílda. que se oían en la ciudad.

el hombre que a mí llegase malato se tornaría. dijo. íbase para París. 56 Errado lleva el camino. que ni sé cuando es de día. caballero. tate. 57 .» «Pláceme. cuitado. sino yo. do padre y madre tenía. que una cosa se me olvida. ¡tener la niña en el campo y catarle cortesía!» Con vergüenza el caballero estas palabras decía: «Vuelta. matadme con ella vos. «¿De qué os reís. dijo: «Yo no volvería. caballero. vuelta. pláceme. llévesme en tu compañía. mi señora? ¿De qué os reís. ni cuándo las noches son. eran de mi hermano y hoy os las envió. hija soy yo de un malato y de una malatía.«Señor. no hagáis tal villanía. bien os la merezco yo. déle Dios mal galardón. mi vida. que tiene tal resplandor?» «Tomadla. sino por una avecilla que me cantaba al albor. tomadla. como discreta. La niña desque lo vido de esta suerte le decía: «Si te place. Matómcla un ballestero. mi señora. buen conde. señora. cuando los trigos encañan y están los campos en flor. puso a la niña en las ancas y él subiérase en la silla. conde. cuando los enamorados van a servir al amor.» La niña.» EL PRISIONERO Que por mayo era por mayo. cuando hace la calor.» Apeóse del caballo por hacelle cortesía. dijo. que aquesta muerte. A la entrada de París la niña se sonreía.» Con temor el caballero palabra no respondía. triste. de Francia la bien guarnida. DE LA HIJA DEL REY DE FRANCIA De Francia partió la niña.» «¿Cuya es aquella lanza. cuando canta la calandria y responde el ruiseñor. que vivo en esta prisión. errada lleva la vía: arrimárase a un roble por esperar compañía. La niña desque lo oyera di jóle con osadía: «Tate. vida mía?» «Ríomc del caballero y de su gran cobardía. Vio venir a un caballero que a París lleva la guía. En el medio del camino de amores la requería.

no vos puedo yo haber. ni menos consolación. que si el agua hallo clara. no quiero placer con ellos. no!» Rosa fresca. amigo. rosa fresca. Por allí fuera a pasar el traidor de ruiseñor. tan garrida y con amor. que no quiero ser tu amiga. malo. no vos supe servir. enviásteme una carta con un vuestro servidor.» 59 . ¡Déjame. no. falso. no vos dijo verdad. señora. traidor. «Vuestra fue la culpa. que tenéis mujer hermosa y hijos como una flor. falso engañador. fonte-frida y con amor.» ROMANCES LÍRICOS DE LA ROSA FRESCA FONTEFRIDA Fonte-frida.» «Vete de ahí. el hombre que a mí llegase muy caro le costaría. que ni poso en ramo verde ni en prado que tenga flor. que yo nunca entré en Castilla ni allá en tierras de León. que no quiero haber marido. aunque volviese. triste enemigo. ruin. porque hijos no haya. señora. turbia la bebía yo. fonte-frida. yo sería tu servidor. que está viuda y con dolor. allá en tierras de León. enemigo. «Si tú quisieses. ni casar contigo. si no es la tortolica. que mía no. no. las palabras que le dice llenas son de traición. hija soy del rey de Francia y Ja reina Constantina. amigo. en mi cuerpo tocaría. y en lugar de recaudar él dijera otra razón: que érades casado. vuestra fue. sino cuando era pequeño.» «Quien vos lo dijo. no.ni persona. que no sabía de amor. do todas las avecicas van tomar consolación. cuando vos tuve en mis brazos. no. y agora que os serviría. malo.

tablas. Las velas traía de seda. Allí fabló el conde Arnaldos. marinero. Marinero que la manda diciendo viene un cantar que la mar facía en calma. los peces que andan nel hondo arriba los face andar. dígasme ora ese cantar. las aves que andan volando nel mástil las faz posar. los vientos face amainar. tal respuesta le fue a dar: «Yo no digo esa canción.» Respondióle el marinero. la jarcia de oro torzal. sino a quien conmigo va.» S I G L O DE ORO (Siglo XVI) . de fino coral.EL CONDE ARNALDOS ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza para su falcón cebar vio venir una galera que a tierra quiere llegar. áncoras tiene de plata. bien oiréis lo que dirá: «Por tu vida.

A riberas de aquel vado viera estar rosal granado: vengo del rósale. vengo del rosal. no! Más quiero vivir segura nesta sierra a mi soltura 63 . A riberas de aquel río viera estar rosal florido: vengo del rósale. Del rosal vengo.GIL VICENTE (1470-1539) DEL ROSAL VENGO. MI MADRE Del rosal vengo. Viera estar rosal florido. mi madre. vengo del rósale. mi madre. cogí rosas con sospiro: vengo del rósale. CANCIÓN ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido.

no le basta. no! No será ni es nacido tal para ser mi marido. cada pie con dos corcovas. y pues que tengo sabido que la flor yo me la so. entró un amador cantando. Digas tú. el pastoicico que el ganadico guardas. tan escuro. con locura y desvarío. por sabia que sea. enojosas y pesadas. o quizá mal empleada la gracia que Dios me dio. cada uno es un Roldan y. que las orejas ofende? "Algarabía de allende": el sujeto frío y duro. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. si el ganado o los valles o la sierra es tan bella. que la dama en quien se emplea duda. y de peso doce arrobas. Dijo Amor: «¿Dónde se aprende este metro tan prolijo. pues Garcilaso y Boscán. no! Madre. con todo.» «Ved si la invención es basta. yo no alcanzo cuál engaño te hizo para tu daño. que bien habló de estas trovas. Digas tú. trovadas al tiempo viejo. 64 . a lo toscano imitadas. el marinero que en las naves vivías. si el caballo o las armas o la guerra es tan bella. si es requiebro o es conjuro. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. el caballero que las armas vestías. y el estilo. si la nave o la vela o la estrella es tan bella. las plumas puestas por asta. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. con muchos pies arrastrando. 65 CANTIGA ¡Muy graciosa es la doncella! ¡Cómo es bella y hermosa! Digas tú.que no estar en ventura si casaré bien o no. Dios perdone a Castillejo. no seré casada por no ver vida cansada. no! CRISTÓBAL DE CASTILLEJO (1490-1550?) VISITA DE AMOR Unas coplas muy cansadas.

canciones y villancicos. ni yo. Bien se pueden castigar a cuenta de anabaptistas. dijo Venus. contra todos se mostraban y claramente burlaban de las coplas españolas. Juan de Mena. caso que estaban sin favor y tan a solas. como aquella de Lutero en las partes de Alemana. y tras de las italianas 66 Mas ellos. 67 . sintiendo desto gran pena. arte mayor y real. contentamiento mostró. y pies quebrados y chicos y todo nuestro caudal. El juicio de lo cual yo lo dejo a quien más sabe. resucítese Lucero a corregir en España una muy nueva y extraña. y que haga burla del y de cuanto le escribiere. ¿qué pretende quien las dice sus querellas en lenguaje que no entiende él. ni ella? Sentencio al que tal hiciere que la dama por quien muere lo tenga por cascabel.meter en mi señorío moneda de reino extraño. y aquella cristiana musa del famoso Juan de Mena. Han renegado la fe de las trovas castellanas.» se pierden. pues por ley particular se tornan a bautizar y se llaman petrarquistas. pero juzgar nadie mal de su patria natural en gentileza no cabe. diciendo que son más ricas y galanas. como oyó la nueva copla pulida. por infieles los acusa y de aleves los condena.» «Con dueñas y con doncellas. Y en lugar de estas maneras de vocablos ya sabidos en nuestras trovas caseras. cantan otras forasteras nuevas a nuestros oídos: sonetos de grande estima. SÁTIRA Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos Pues la Santa Inquisición suele ser tan diligente en castigar con razón cualquier seta y opinión levantada nuevamente. madrigales y canciones de diferentes renglones de tercia y octava rima y otras lindas invenciones. ni vos. romances y cosa tal.

fue declarar lo natural más vivo. Mas cuando del camino esto olvidado a tanto mal no sé por do he venido.caso que se sonrió como de cosa sabida. yo hablo y callo. Por otra parte. Yo acabaré. sé que me acabo y más he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado. 68 . llevadme junto al mal que me dejastes. que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme. y fue juntar el cielo con la tierra. que pues mi voluntad puede matarme. esfuerzo alguna vez y otras me espanto. y estoime así entre tanto. la suya. al comenzar. levántase un espanto tal. 69 JUAN BOSCAN (1493-1542) SONETO Mueve el querer las alas con gran fuerza tras el loor de aquella que yo canto. cuando en las pasadas horas en tanto bien por vos me vía. y dijo: —Según la prueba. si ella quisiere. en fin. once sílabas por pie no hallo causa por qué se tenga por cosa nueva. GARCILASO DE LA VEGA (1503-1536) SONETOS Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por do me ha traído. sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque descastes verme morir entre memorias tristes. que es peor del seso. por la cual yo vivo: enmienda fue de cuanto aquí se yerra. que me habíades de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en un hora junto me llevastes todo el bien que por términos me distes. Si no. que a mayor mal pudiera haber llegado. la gana de escribir refuerza. fue de virtud hacer perfecta historia. ¿Quién rae dijera. si se esfuerza. según por do anduve perdido. dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía y con ella en mi muerte conjuradas. ¿qué hará sino hacello? ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. Del mundo bien. y aun sabrá querello. hallo. pudiendo. pues yo mismo las usé. la razón me fuerza. que no es tanto de mi parte. de nuestros tiempos gloria fue nacer ésta.

que apresura el curso. de pacer olvidadas. apenas en el agua resfriado? ÉGLOGA PRIMERA A don Pedro de Toledo. agora de cuidados enojosos y de negocios libre. 71 . luego verás ejercitar mi pluma por la infinita innumerable suma de tus virtudes y famosas obras: antes que me consuma. que en tornando a ser restituido al ocio ya perdido. que se debe a tu fama y a tu gloria. virrey de Ñapóles SALICIO Y NEMOROSO El dulce lamentar de dos pastores Salicio juntamente y Nemoroso. rayaba de los montes el altura el sol. cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas. que ganaste obrando un nombre en todo el mundo. que lo poseo. que nunca oso fiar el mal de mí. no sólo mía.Si para refrenar este deseo loco. que a todo el mundo sobras. por donde una agua clara con sonido atravesaba el fresco y verde prado. sus quexas imitando. cuando Salicio. ¿qué me ha de aprovechar ver la pintura de aquél que con alas derretidas. escuchando. agora estés atento. y un grado sin segundo. o muy aventurado o muy medroso en tanta confusión. que en vano su morir van dilatando: espera. representando en tierra al fiero Marte. y guarecer de un mal tan peligroso. los amores. y se levanta poco a poco. escucha tú el cantar de mis pastores. que es deuda general. agora vuelto a la otra parte. imposible. Tú. cayendo fama y nombre al mar ha dado. él. vano. he de cantar. solo y dado al ínclito gobierno del estado albano. en la verdura. faltando a ti. no me aprovecha verme cual me veo. el monte fatigando el ardiente jinete. Saliendo de las ondas encendido. recostado al pie de una alta haya. 70 resplandeciente. por ventura andes a caza. arrimada a tus loores: y en cuanto esto se canta. armado. En tanto que este tiempo que adivino viene a sacarme de la deuda un día. se quexaba tan dulce y blandamente como si no estuviera de allí ausente la que de su dolor culpa tenía. temeroso. y la del que su fuego y su locura llora entre aquellas plantas conocidas. con canto acordado al rumor que sonaba del agua que pasaba. que es darme a entender yo lo que no creo. tras los ciervos temerosos. marqués de Villaf ranea. mas de cualquier ingenio peregrino que celebra lo digno de memoria: el árbol de victoria que ciñe estrechamente tu gloriosa frente dé lugar a la hiedra que se planta debaxo de tu sombra.

pues tú me dexas. ¿qué hará el enemigo? Salid sin duelo. y de mí mismo yo me corro agora. de ti desamparado. cuál con el sol presente. despertando las aves y animales y la gente. cuál por el verde valle o alta cumbre paciendo va segura y libremente. al viento el amor y la fe que ser guardada eternamente sólo a mí debiera? ¡Oh Dios! ¿Por qué siquiera. por pasar allí la siesta. vi mi mal entre sueños. por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me aguardaba. el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba. Vergüenza he que me vea ninguno en tal estado. 73 . no recibe del cielo algún castigo? Si en pago del amor yo estoy muriendo. de tus hermosos brazos anudaste? No hay corazón que baste. cuál por el aire claro va volando. le decía: SALICIO ¡Oh. razonando con ella. desconocida. El sol tiende los rayos de su lumbre por montes y por valles. repitiendo la desventura mía. reputándolo yo por desvarío. cuan diferente era y cuan de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja. Siempre está en llanto esta ánima mezquina cuando la sombra el mundo va cubriendo o la luz se avecina. lágrimas. como en cadena. ¿De un alma te desdeñas ser señora. va de nuevo al oficio. dexas llevar. como presente. corriendo. Galatea! Estoy muriendo. sin mostrar un pequeño sentimiento de que por ti Salicio triste muera. más dura que mármol a mis quexas y al encendido fuego en que me quemo. que no hay. lágrimas. 72 pues ves desde tu altura esta falsa perjura causar la muerte de un estrecho amigo. no pudiendo della salir un hora? Salid. corriendo. ¡Ay. Salid sin duelo. sin duelo. ¿a quién los volviste? ¿Por quién tan sin respeto me trocaste? Tu quebrantada fe. cuánto me engañaba! ¡Ay. el fresco viento. lágrimas. y aun la vida temo. Salid sin duelo. desta vida ya olvidada. Tu dulce habla. corriendo. temóla con razón. ¿en cuya oreja suena? Tus claros ojos. lágrimas. a beber en el Tajo mi ganado y después de llegado sin saber de cuál arte. lágrimas. ¡Cuántas veces durmiendo en la floresta. ardiendo yo con la calor estiva. por desusada parte y por nuevo camino el agua se iba. ¿Y tú. y al usado ejercicio do su natura o menester le inclina. ¿do la pusiste? ¿Cuál es el cuello que. corriendo. el vivir para qué sea. corriendo. sin ti. donde siempre moraste. Por ti el silencio de la selva umbrosa. desdichado! Soñaba que en el tiempo del estío llevaba. Salid sin duelo. el curso enajenado iba siguiendo del agua fugitiva.y así. por ti la verde yerba. más helada que nieve.

cuitado. fuiste. bien mirado. que siempre sonará de gente en gente. dando a quien diste el corazón malvado. que aún agora me veo en esta agua que corre clara y pura. Ves aquí un prado lleno de verdura.aunque fuese de piedra. que bien podrás venir de mí segura. cuando cantan. lágrimas. pues. lágrimas. y dexaré el lugar do me dexaste. y cierto no trocara mi figura con ése que de mí se está riendo: ¡trocara mi ventura! Salid sin duelo. Con mi llorar las piedras enternecen su natural dureza y la quebrantan. que el más seguro tema con recelo perder lo que estuviere poseyendo. corriendo. y mi morir cantando me adivinan. quitándolo de mí con tal mudanza. 74 tan disforme ni feo. Materia diste al mundo de esperanza de alcanzar lo imposible y no pensado. no dexes el lugar que tanto amaste. con diferente voz se condolecen. Las fieras que reclinan su cuerpo fatigado dejan el sosegado sueño por escuchar mi llanto triste. corriendo. ¿Qué no se esperará de aquí adelante. si derritiendo me estoy en llanto eterno! Salid sin duelo. Salid fuera sin duelo. Tú sola contra mí te endureciste. viendo mi amada hiedra de mí arrancada.. lágrimas. Salid sin duelo. y el gobierno del abrigado Extremo en el invierno? Mas ¡qué vale el tener. corriendo. 75 . Siempre de nueva leche en el verano y en el invierno abundo. Y de hacer juntar lo diferente. lágrimas. notable causa diste y ejemplo a todos cuantos cubre el ciclo. lágrimas. lágrimas. pues. los ojos aun siquiera no volviendo a lo que tú hiciste. ¿Cómo te vine en tanto menosprecio? ¿Cómo te fui tan presto aborrecible? ¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? Si no tuvieras condición terrible. Salid sin duelo. siempre fuera tenido de ti en precio. No soy. tanto. los árboles parece que se inclinan. si por sólo esto te detienes. Mas ya que a socorrerme aquí no vienes. corriendo. en mi majada la manteca y el queso está sobrado. ves aquí una espesura. ¿qué tendrá por cierto? ¿O qué de hoy más no temerá el amante. corriendo. ¿No sabes que sin cuento buscan en el estío mis ovejas el frío de la sierra de Cuenca. en otro muro asida. que no pudiera el mantuano Títiro ser de ti más alabado. Salid sin duelo. salid sin duelo. de mi cantar. ven. La cordera paciente con el lobo hambriento hará su ayuntamiento y con las simples aves sin ruido harán las bravas sierpes ya su nido: que mayor diferencia comprehendo de ti al que has escogido. que no se esté con llanto deshaciendo hasta acabar la vida. y no viera de ti ese apartamiento. las aves que me escuchan. y mi parra en otro olmo entretejida.. yo te vi agradada. por difícil que sea y por incierto? ¿O qué discordia no será juntada? Y juntamente. corriendo. siendo a todo materia por ti dada? Cuando tú enajenada de mí.

Queriendo el monte al grave sentimiento de aquel dolor en algo ser propicio. casi como dolida y a compasión movida. pues yo me alexo. que a sempiterno llanto y a triste soledad me ha condenado. Elisa. pues no la ha quebrantado tu partida. árboles que os estáis mirando en ellas. en otro tiempo cara. despertando. La blanda Filomena. que es más que el hierro fuerte. yo me vi tan ajeno del grave mal que siento. que pues el bien le dexo. Quizás aquí hallarás. vano y presuroso! Acuerdóme durmiendo aquí algún hora que. aves que aquí sembráis vuestras querellas. llena de vencimientos y despojos que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían con gran desprecio al oro como a menor tesoro. Aquí dio fin a su cantar Salicio. Piérides. puras. NEMOROSO Corrientes aguas. en la fría. dulcemente responde al son lloroso. cristalinas. donde con dulce sueño reposaba. que tanto no puedo yo ni oso. Lo que cantó tras esto Nemeroso decidlo vos. desamparado.ves aquí una agua clara. ¿Do están agora aquellos claros ojos que llevaban tras sí como colgada mi ánima por doquier que se volvían? ¿Do está la blanca mano delicada. ¡Oh bien caduco. a Elisa vi a mi lado. que siento enflaquecer mi débil canto. solo. y en este mismo valle. desierta y dura tierra. soltó de llanto una profunda vena. cuando en aqueste valle al fresco viento andábamos cogiendo tiernas flores que había de ver con largo apartamiento venir el triste y solitario día que diese amargo fin a mis amores? El cielo en mis dolores cargó la mano tanto. ¿Quién me dixera. torciendo el paso por su verde seno. en el reposo estuve ya contento y descansado. ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa. vida mía. antes de tiempo dada a los agudos filos de la muerte! Mas convenible fuera aquesta suerte a los cansados años de mi vida. no es mucho que lugar también le quede. o con el pensamiento discurría por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría. verde prado de fresca sombra lleno. ¿adonde están? ¿Adonde el blanco pecho? ¿Do la columna que al dorado techo con presunción graciosa sostenía? Aquesto todo agora ya se encierra. hiedra que por los árboles caminas. con la pesada voz retumba y suena. que de puro contento con vuestra soledad me recreaba. al que todo mi bien quitarme puede. por desventura mía. ¡Oh miserable hado! ¡Oh tela delicada. 77 . y sospirando en el postrero acento. donde agora 76 me entristezco y me canso. y lo que siento más es verme atado a la pesada vida y enojosa. a quien de ti con lágrimas me quexo.

que aquél era su nido y su morada. si ya del todo primero no me quitan el sentido. llorando. que nunca de mi seno se me apartan: deseó jólos. y aquel dolor que siente. Sin que de allí se partan. Tras esto el importuno dolor me deja descansar un rato. Mas luego a la memoria se me ofrece aquella noche tenebrosa. juntándolos. la mala yerba al trigo ahoga. muerte arrebatada! Por ti me estoy quexando al cielo y enojando con importuno llanto al mundo todo: tan desigual dolor no sufre modo. que de buena gana nos producía flores con que solía quitar en sólo vellas mis enojos. que agora es muda. Una parte guardé de tus cabellos. produce agora en cambio estos abrojos. y de allí me llevó mi dulce prenda. hasta que muerte el tiempo determine que a ver el deseado sol de tu clara vista me encamine. que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos entretanto que del amado ramo estaba ausente. ¡Ay. tal es la tenebrosa noche de tu partir. y la callada noche no refrena su lamentable oficio y sus querellas. de do viene el temor que nos espanta. entre las hojas escondido. y en cayendo su rayo se levanta la negra oscuridad que el mundo cubre. y aquella voz divina. y nace en lugar suyo la infelice avena. Verte presente agora me parece en aquel duro trance de Lucina. por la dulce garganta despide. más que la llama ardientes.Después que nos dexaste. Elisa. Como al partir el sol la sombra crece. inexorable diosa. 78 desta manera suelto yo la rienda a mi dolor. Ella en mi corazón metió la mano. ¿dónde estabas? 79 . y de un dolor tamaño enternecerme siento. demandabas en aquel paso ayuda. con diferencia tanta. No hay bien que en mal no se convierta y mude. y a su canto el aire suena. trayendo de su pena al cielo por testigo y las estrellas. con un cordón los ato. Cual suele el ruiseñor con triste canto quexarse. con cuyo son y acentos a los airados vientos pudieras amansar. los enjugo del llanto. con suspiros calientes. y la medrosa forma en que se ofrece aquello que la noche nos encubre. la tierra. No me podrán quitar el dolorido sentir. en que he quedado de sombra y de temor atormentado. el fruto miserable. y de consuno casi los paso y cuento uno a uno. y tú. escura. ni acude el campo al labrador con mano llena. y yo hago con mis ojos crecer. hasta que el sol descubre su luz pura y hermosa. que sobre ellos nunca mis ojos de llorar se hartan. me parece que oigo que a la cruda. nunca pace en hartura el ganado ya. que siempre aflige esta ánima mezquina con la memoria de mi desventura. ya de rigor de espinas intratable. rústica diosa. envueltos en un blanco paño. del duro labrador. y así me quexo en vano de la dureza de la muerte airada.

¿Ibate tanto en perseguir las fieras? ¿Ibate tanto en un pastor dormido? ¿Cosa pudo bastar a tal crudeza que, conmovida a compasión, oído a los votos y lágrimas no dieras para no ver hecha tierra tal belleza, o no ver la tristeza en que tu Nemoroso queda, que su reposo era seguir tu oficio, persiguiendo las fieras por los montes y ofreciendo a tus sagradas aras los despojos? ¿Y tú, ingrata, riendo dexas morir mi bien ante mis ojos? Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa el cuerpo, y verme libre pueda, y en la tercera rueda contigo mano a mano busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, donde descanse y siempre pueda verte, ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte? Nunca pusieran fin al triste lloro los pastores, ni fueran acabadas las canciones que sólo el monte oía, si mirando las nubes coloradas, al transmontar del sol bordadas de oro, no vieran que era ya pasado el día. La sombra se veía venir corriendo apriesa ya por la falda espesa del altísimo monte, y recordando ambos como de sueño, y acabando el fugitivo sol, de luz escaso, su ganado llevando, se fueron recogiendo paso a paso.
80

A LA FLOR DE GNIDO

Si de mi baxa lira tanto pudiese el son, que en un momento aplacase la ira del animoso viento y la furia del mar y el movimiento; y en ásperas montañas con el suave canto enterneciese las fieras alimañas, los árboles moviese, y al son confusamente los traxese; no pienses que cantado sería de mí, hermosa flor de Gnido, el fiero Marte airado, a muerte convertido, de polvo y sangre, y de sudor teñido; ni aquellos capitanes en las sublimes ruedas colocados, por quien los alemanes el fiero cuello atados, y los franceses van domesticados. Mas solamente aquella fuerza de tu beldad sería cantada, y alguna vez con ella también sería notada el aspereza de que estás armada; y cómo por ti sola, y por tu gran valor y fermosura, convertido en viola, llora su desventura el miserable amante en tu figura. Hablo de aquel cautivo, de quien tener se debe más cuidado, que está muriendo vivo, al remo condenado, en la concha de Venus amarrado. Por ti, como solía, del áspero caballo no corrige la furia y gallardía, 81

ni con freno le rige, ni con vivas espuelas ya le aflige. Por ti, con diestra mano, no revuelve la espada presurosa, y en el dudoso llano huye la polvorosa palestra como sierpe ponzoñosa. Por ti, su blanda musa, en lugar de la cítara sonante, tristes querellas usa, que con llanto abundante hacen bañar el rostro del amante. Por ti, el mayor amigo le es importuno, grave y enojoso; yo puedo ser testigo que ya del peligroso naufragio fui su puerto y su reposo. Y agora en tal manera vence el dolor a la razón perdida, que ponzoñosa fiera nunca fue aborrecida tanto como yo del, ni tan temida. No fuiste tú engendrada ni producida de la dura tierra; no debe ser notada que ingratamente yerra quien todo el otro error de sí destierra. Hágate temerosa el caso de Anaxárate, y cobarde, que de ser desdeñosa se arrepintió muy tarde; y así, su alma con su mármol arde. Estábase alegrando del mal ajeno el pecho empedernido, cuando abaxo mirando el cuerpo muerto vido del miserable amante, allí tendido. Y al cuello el lazo atado con que desenlazó de la cadena el corazón cuitado, que con su breve pena compró la plena punición ajena.
82

Sintió allí convertirse en piedad amorosa el aspereza. ¡Oh tardo arrepentirse! ¡Oh última terneza! ¿Cómo te sucedió mayor dureza? Los ojos se enclavaron en el tendido cuerpo que allí vieron; los huesos se tornaron más duros y crecieron, y en sí toda la carne convirtieron; las entrañas heladas tornaron poco a poco en piedra dura; por las venas cuitadas la sangre su figura iba desconociendo y su natura; hasta que finalmente en duro mármol vuelta y transformada, hizo de sí la gente no tan maravillada cuanto de aquella ingratitud vengada. No quieras tú, señora, de Némesis airada las saetas probar, por Dios, agora; baste que tus perfetas obras y fermosura a los poetas den inmortal materia, sin que también en verso lamentable celebren la miseria de algún caso notable que por ti pase triste y miserable.

83

SANTA TERESA DE JESÚS
(1515-1582)
VERSOS NACIDOS DEL FUEGO DEL AMOR DE DIOS QUE EN SI TENIA

Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero
GLOSA

Aquesta divina unión del amor con que yo vivo, hace a Dios ser mi cautivo y libre mi corazón; mas causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel y estos hierros en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué vida tan amarga do no se goza el Señor! Y si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga; quíteme Dios esta carga más pesada que el acero, que muero porque no muero.
84

Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo, el vivir me asegura mi esperanza; muerte do el vivir se alcanza no te tardes que te espero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; vida, no seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte; venga ya la dulce muerte, venga el morir muy ligero, que muero porque no muero. Aquella vida de arriba es la vida verdadera; hasta que esta vida muera, no se goza estando viva; muerte no seas esquiva; vivo muriendo primero, que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es perderte a ti, para mejor a El gozarle? Quiero muriendo alcanzarle, pues a El solo es el que quiero, que muero porque no muero. Estando ausente de ti, ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, por ser mi mal tan entero, que muero porque no muero.

85

FRAY LUIS DE LEÓN (1533-1594) VIDA RETIRADA ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado. No cura si la faina canta con voz, su nombre, pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado? ¡Oh campo, oh monte, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso! Roto casi el navio a vuestro almo reposo, huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero.
86

Despiértenme las aves con su cantar suave no aprendido, no los cuidados graves de que es siempre seguido quien al ajeno arbitrio está atenido. Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y como codiciosa de ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido los árboles menea con un manso ruido que del oro y del cetro pone olvido. Ténganse su tesoro los que de un flaco leño se confían; no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían. La combatida entena cruje, y en ciega noche el claro día se torna, al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. A mí, una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada,
87

Y mientras miserablemente se están los otros abrasando en sed insaciable del no durable mando. Y como se conoce. el oro desconoce que el vulgo ciego adora. vuestro son en mis oídos. A FELIPE RUIZ ¿Cuándo será que pueda libre de esta prisión volar al cielo.me baste. y la baxiJla de fino oro labrada sea de quien la mar no teme airada. que es de todas la primera. A la sombra tendido. contemplar la verdad pura sin velo? 89 . y en la rueda que huye más del suelo. a quien amo sobre todo tesoro. la belleza caduca engañadora. Traspasa el aire todo hasta llegar a la más alta esfera. gloria del apolíneo sacro coro. luego envía consonante respuesta. por quien al bien divino despiertan los sentidos. puesto el atento oído al son dulce acordado del plectro sabiamente meneado. y finalmente en el así se anega. de yedra y lauro eterno coronado. amigos. Aquí el alma navega por un mar de dulzura. ¡Oh! Suene de contino. Salinas. con movimiento diestro produce el son sagrado con que este eterno templo es sustentado. que todo lo demás es triste lloro. ¡Oh desmayo dichoso! ¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido! ¡ Durase en tu reposo sin ser restituido jamás a aqueste baxo y vil sentido! A este bien os llamo. torna a cobrar el tino y memoria perdida de su origen primero esclarecida. Salinas. tendido yo a la sombra esté cantando. cuando suena la música extremada por vuestra sabia mano gobernada. y entrambos a porfía mezclan una dulcísima armonía. Ve cómo el gran maestro a aquesta inmensa cítara aplicado. Y como está compuesta de números concordes. A cuyo son divino mi alma. A FRANCISCO SALINAS El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada. quedando a lo demás adormecidos. que ningún accidente extraño o peregrino oye o siente. y oye allí otro modo de no perecedera música. Felipe. en suerte y pensamientos se mejora. que en olvido está sumida.

por qué están las dos osas. Las soberanas aguas del aire en la región quién las sostiene. y por qué crecen las aguas del Océano y decrecen. y su principio propio y escondido. dó sale a mover guerra el cierzo. las causas de los hados. treme la tierra. Y de allí levantado veré los movimientos celestiales. relumbra fuego ardiente. Quién rige las estrellas veré. Veré las inmortales columnas do la tierra está fundada. 90 su trabajo deshecho. sopla el gallego insano. el amor y la pena despiertan en mi pecho una ansia ardiente: despiden larga vena los ojos hechos fuente. Entonces veré cómo el divino poder echó el cimiento tan a nivel y plomo. y miro hacia el suelo de noche rodeado. por qué en las noches largas se detiene. La lluvia baña el techo. envían largos ríos los collados. siempre medrosas. los campos anegados miran los labradores espantados. Veré sin movimiento en la más alta esfera las moradas del gozo y del contento. de los rayos las fraguas. y quién las enciende con hermosas y eficaces centellas. ¿No ves cuando acontece turbarse el aire todo en el verano? El día se ennegrece. y por qué en el invierno tan presuroso viene.Allí a mi vida junto en luz resplandeciente convertido. Veré este fuego eterno fuente de vida y luz do se mantiene. NOCHE SERENA Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado. las lindes y señales con que a la mar airada la Providencia tiene aprisionada. de oro y luz labradas de espíritus dichosos habitadas. de bañarse en el mar. horrible son conmueve. y sube hasta el cielo el polvo vano. y el trueno dónde viene. humíllase la gente. y entre las nubes mueve su carro Dios ligero y reluciente. y de los estíos. De dó manan las fuentes. veré distinto y junto lo que es y lo que ha sido. dó los tesoros tiene de nieve Dios. do estable eterno asiento posee el pesadísimo elemento. Por qué tiembla la tierra por qué las hondas mares se embravecen. quién ceba y quién bastece de los ríos las perpetuas corrientes. de los helados fríos veré las causas. las señales. en sueño y en olvido sepultado. la lengua dice al fin con voz doliente: 91 . así el arrebatado como los naturales.

comparado a aqueste gran trasunpto. aquí reina la paz. que de tu bien divino olvidado. y tú rompiendo el puro aire. tu grey en este valle hondo. ¿Quién es el que esto mira. y de estos bienes la destierra? Aquí vive el contento. eterna primavera aquí florece. padre de los siglos de oro. aquí asentado en rico y alto asiento está el amor sagrado de glorias y deleites rodeado. perdido sigue la vana sombra. ¿las almas inmortales hechas a bien tamaño. con soledad y llanto. Inmensa fermosura aquí se muestra toda. la luna cómo mueve la plateada rueda. y cómo otro camino prosigue el sanguinoso Marte airado. ¡Ah! Despertad. lo que ha pasado? Quien mira el gran concierto de aquestos resplandores eternales. rodéase en la cumbre Saturno. ¿qué desventura la tiene en esta cárcel. lo que será. y en proporción concorde tan iguales. mortales. escuro. mi alma. que jamás anochece. y va en pos de ella la luz do el saber llueve. podrán vivir de sombra y sólo engaño? ¡Ay! Levantad los ojos a aquesta celestial eterna esfera. templo de claridad y fermosura. y la graciosa estrella de Amor la sigue reluciente y bella. de su suerte no cuidando. do vive mejorado lo que es. con cuanto teme y cuanto espera. y precia la baxeza de la tierra. 92 y el Júpiter benino de bienes mil cercado serena el cielo con su rayo amado.Morada de grandeza. mirad con atención en vuestro daño. baxa. ¡Oh campos verdaderos! ¡Oh prados con verdad frescos y amenos! ¡Riquísimos mineros! ¡Oh deleitosos senos! ¡Repuestos valles de mil bienes llenos! EN LA ASCENSIÓN ¡Y dexas. burlaréis los antojos de aquesta lisonjera vida. su movimiento cierto. tras él la muchedumbre del reluciente coro su luz va repartiendo y su tesoro. Pastor santo. ¿Es más que un breve punto el baxo y torpe sucio. y no gime y suspira por romper lo que encierra el alma. sus pasos desiguales. que a tu alteza nació. escura? ¿Qué mortal desatino de la verdad aleja así el sentido. el bien fingido? El hombre está entregado al sueño. y con paso callado el cielo vueltas dando las horas del vivir le va hurtando. y resplandece clarísima luz pura. te vas al inmortal seguro! 93 .

de Ti desposeídos. ¡ay!. y les da mesa llena. y desatada 95 94 . De púrpura y de nieve florida la cabeza coronado. ¡Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado! Y con pobre mesa y casa en el campo deleitoso con sólo Dios se acompasa. que no les sea enojos? Quien oyó tu dulzura. Alma región luciente.Los antes bienhadados. oh amor. y los agora tristes y afligidos a tus pechos criados. y a solas su vida pasa: ni envidiado ni envidioso. y en pos dichosas le siguen sus ovejas. ¿qué no tendrá por sordo y desventura? Aqueste mar turbado. Ya dentro a la montaña del alto bien las guía. do las pace con inmortales rosas. el buen Pastor en ti su hato amado. fértil suelo. ¿qué te aquexas? ¿Do vuelas presurosa? ¡Cuan rica tú te alexas! ¡Cuan pobres y cuan ciegos. ya en la vena del gozo fiel las baña. concierto al viento fiero airado? Estando tú encubierto. él sesteando de su hato ceñido con dulce son deleita el santo oído. y el inmortal dulzor al alma pasa. ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién. ¿qué norte guiará la nave al puerto? ¡Ay! Nube envidiosa aun de este breve gozo. que ni al hielo ni con el rayo ardiente falleces. dulce Esposo. a dulces pastos mueve sin honda ni cayado. con que envilece el oro. prado de bienandanza. cuando la cumbre toca altísimo subido el sol. y cuanto más se goza más renace. con flor que siempre nace. nos dexas! MORADA DEL CIELO AL SALIR DE LA PRISIÓN Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. y fuera de sí el alma pusiese y toda en ti. ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura. pastor y pasto él solo. oh voz! ¡Siquiera pequeña parte alguna descendiese en mi sentido. y ardiendo se traspasa y lanza en aquel bien libre de tasa. la convirtiese! Conocería dónde sesteas. El va. y suerte buena. ¡Oh son. Toca el rabel sonoro. Y de su esfera. producidor eterno de consuelo.

Vivid esquiva y exenta. y la suerte. no ya andará perdida. Cuando la dorada cumbre fuere de nieve esparcida y las dos luces de vida recogieren ya su lumbre. ¿y pensáis vos ser valiente contra él acá en el suelo? Da movimiento y viveza a belleza el amor. en el solo y frío lecho? SONETO Agora con la aurora se levanta mi luz. errada. cada hora: ¡Quién tuviera. los montones de tesoro? ¿Y qué vale si a derecho os da pecho el mundo todo y adora. y pues no menos discreta y perfeta sois que bella y desdeñosa. agora el crudo 97 . para aviso y escarmiento de quien huye de su bando. 96 Y por mil partes volando. mirad que ninguna cosa hay que a amor no esté sujeta. ay. que a mi cuenta vos serviréis al amor cuando de vuestro dolor ninguno quiera hacer cuenta. sentiréis qué es padecer. El amor gobierna el cielo con ley dulce eternamente. querer y no ser querida. mientras dura esa flor graciosa y pura. si a la fin dormís. que el no gozalla es perdella. por Dios. a tu manada junta. cuando la ruga enojosa en la hermosa frente y cara se mostrare y el tiempo que vuela helare esa fresca y linda rosa. o agora aquella hermosura. el techo rico labrado. Diréis con dolor. IMITACIÓN DE DIVERSOS Vuestra tirana exención y ese vuestro cuello erguido estoy cierto que Cupido pondrá en dura sujeción. señora.de esa prisión adonde padece. cuando os viéredes perdida os perderéis por querer. y es dulce vida. señora bella. ¡Ay!. señora. sin ventura. más valida sin él es triste pobreza. o antes el amor de agora! A mil gentes que agraviadas tenéis con vuestra porfía dexaréis en aquel día alegres y bien vengadas. publicando el amor irá este cuento. el vestir seda y brocado. agora coge en rico ñudo el hermoso cabello. mirad por vos. ¿Qué vale el beber en oro.

tan soberbia. presente ante mis ojos la imagino. y la garganta. mas el valor. y. el cacique más anciano. que no ha sido por rey jamás regida. Amor. mazas barreadas. las proezas de aquellos españoles esforzados que a la cerviz de Arauco no domada pusieron duro yugo por la espada. martillos. agora incomparable tañe y canta. vuelta al cielo pura y santa. Ansí digo. alabardas y lanzones. hachas. Colocólo. CANTO SEGUNDO (Fragmento) CANTO PRIMERO No las damas. Agora. dardos. ALONSO DE ERCILLA (1533-1594) LA ARAUCANA Las armas de ellos más ejercitadas son picas. que estoy al otro mundo de partida. fértil provincia y señalada. 98 Tomé y otros caciques me metieron en medio de estos bárbaros de presto y con dificultad los departieron. sargentas. de remotas naciones respetada por fuerte. ya el temor pospuesto. del dulce error llevado. codicia del mandar no rae convida a pesarme de veros pretensores de cosa que a mí tanto era debida: porque según mi edad. regalos y ternezas de amorosos afectos y cuidados. y lleno de humildad y arnor la adoro. señores. ¿Qué furor es el vuestro. gallarda y belicosa. ¡oh araucanos!. lazos de fuertes mimbres y bejucos. y no contra el tirano en resistillo? Teniendo tan a golpe a los cristianos. Mas luego vuelve en sí el engañado ánimo. del estado defensores. no gentilezas de caballeros. ni las muestras. con otras puntas largas enastadas de la facción y forma de punzones. en la región antartica famosa. canto. y conociendo el desatino.pecho ciñe con oro. la rienda suelta largamente al lloro. y pudo dolerse agora de mi mal agudo. a razonar así tomó la mano: «—Caciques. que a perdición os lleva sin sentillo? ¿Contra nuestras entrañas tenéis manos. tiros arrojadizos y trabucos. y en voz airada. los hechos. las manos y ojos bellos alza. enamorados. mas el amor que siempre os he mostrado a bien aconsejaros me ha incitado. flechas y bastones. 99 . Chile. ni a extranjero dominio sometida. ya veis. que no hicieron poco en hacer esto: de herirse lugar aún no tuvieron. principal y poderosa: la gente que produce es tan granada.

Esto. Tenía este caballero un criado portugués. no tiene vino más baxo. no sea en tan bajo estado y abatido. yo tengo por devoción de santiguar lo que bebo. pero arrójame la bota.. pero delicada fue la invención de la taberna. ello se alaba. Franco fue. pido vino de lo nuevo. Inés. vive Dios que no lo sé. y pues que sois iguales en la suerte. Por nuestro Señor. ¿De qué taberna se traxo? Mas ya. de la del Castillo diez y seis vale el cuartillo. no es menester alaballo. Inés. Comience el vinillo nuevo y echóle la bendición. digna de veneración! ¡Qué oronda viene y qué bella! ¡Qué través y enjundia tiene! Paréceme. éste será quien más un gran madero sustentare en el hombro sin pararse. y diréte. Inés. 100 La mesa tenemos puesta. si te parece. mídenlo. vale un florín cada gota de aqueste vinillo aloque. la cosa más brava de él que has oído. grande consuelo es tener la taberna por vecina. a todo el mundo manifiesto. Volved las armas y ánimo furioso a los pechos de aquellos que os han puesto en dura sujeción con afrentoso partido. En la virtud de vuestro brazo espero que puede en breve tiempo remediarse.. que todos por él quieran gobernarse. Inés. las tazas de vino a punto: falta comenzar la fiesta. bebo. procure cada cual ser el más fuerte. primero.¿volvéis contra vosotros el cuchillo? Si gana de morir os ha movido. que viene para que demos con ella. 101 . Inés. vive don Lope de Sosa. Si es o no invención moderna. ¡gran señora.. La ensalada y salpicón hizo fin: ¿qué viene ahora? La morcilla. Porque allí llego sediento. sus. que es mina la taberna de Alcocer.. dánmelo.. sólo una falta le hallo: que con la priesa se acaba.. que para redimir nos ha quedado. mostrad vuestro valor y fuerza en esto: no derraméis la sangre del estado. mas ha de haber un capitán primero. encójase y entre que es algo estrecho el camino. Pues.» BALTASAR DEL ALCÁZAR (1530-1606) UNA CENA En Jaén. este toque. lo que se ha de cenar junto.. donde resido. pagólo y voyme contento. lanzad de vos el yugo vergonzoso. Pero cenemos.

y ambos vienen preguntando por el pichel y la taza. ni tiene que ver con él. bien puede bogar su remo. yo me duermo. el de Pinto no le iguala. alto licor celestial. Inés. distando por un igual del Oriente y del Ocaso. blando y caliente. señor Sarmiento. SU MODO DE VIVIR EN LA VEJEZ Deseáis. me dan asada o cocida de una gruesa y gentil ave. sospecho que estás contenta. ¡Que suavidad! ¡Oué clareza! ¡Qué paladar! ¡Qué color! ¡Qué rancio gusto y olor! ¡Todo con tanta fineza! Mas el queso sale a plaza. que así tomas. y a quien otros llaman vino porque nos vino del cielo. no es el aloquillo tal. El corazón me revienta de placer. hemos cenado tan bien y con tanto gusto. Yo os lo diré en brevedad. Prueba el queso. Echa de lo trasañejo. Salido el sol por Oriente de rayos acompañado. porque la historia es bien breve. como sabia mi consejo. mas oye un punto sutil: ¿no pusiste allí un candil? ¿Cómo me parecen dos? Pero son preguntas viles. lo que sueles. quédese para mañana. hecha es la cena. Alegre estoy. al vino no se escandalice el vientre.. que es extremo. pues la aceituna no es mala. Mas di. Inés. hermana. cómo me porto y sustento. parece que será justo volver al cuento pasado. Cuando el luminoso vaso toca en la meridional. sujetos a tantos daños. Probemos lo del pichel. daca de la bota llena: seis tragos. vive Dios. por mí. tal debe tener especias! ¡Oué llena está de piñones! Morcilla de cortesanos. Las once dan. que el portugués cayó enfermo. no sé de ti. 103 . porque con más gusto comas. Pues sabrás. me dan un huevo pasado por agua. Ya que. Inés. Con dos tragos del que suelo llamar yo néctar divino. ¿no adoras y precias la morcilla ilustre y rica? ¡Cómo la traidora pica. ¿Cómo te va? Yo. 102 Haz. saber en estos mis años. y el daros gusto se os debe con toda puntualidad. la moradilla va entrando. ya sé lo que puede ser: con este negro beber se acrecientan los candiles. Dios te guarde.No eches agua. levántense los manteles. pues. y asada por esas manos hechas a cebar lechónos.. Inés.

y tu ira luego loj tragó. habiendo sol nuevo me cuentan cómo he dormido: y así de nuevo les pido que me den néctar y huevo. presto me dicen mis males que han de faltar los puntales y allanarse el edificio.con tres veces del suave licor que alegra la vida. cual piedra. desamparado el imperio que en este horizonte tiene. voyle puntales poniendo porque no caiga tan presto. Dios de las batallas.» 104 . Mas todo es vano artificio. que en la llanura venció. yo me entrego al dulce sueño. al Trace fiero. Ser vieja la casa es esto: veo que se va cayendo. Constanza. y descendieron. Luego me cierran la puerta. ¿me la dais?»— «Cosa es forzosa. confiado en el grande aparato de sus naves. en conclusión. Después que. ADIVINANZA «¿Qué es cosa y cosa. Tú rompiste las fuerzas y la dura frente de Faraón. sus escogidos príncipes cubrieron los abismos del mar. no sé de mí nueva cierta. Pues digo que cosa y cosa. que yo no sé.» El gibado. viene a dar en el mar Hesperio. a estas razones replicó: «Es muy importante llevar la carga delante quien se halla entre ladrones. que de los nuestros la cerviz cautiva y las manos aviva al misterio injusto de su estado. El soberbio tirano. como arista seca el fuego. dormido. en el profundo. del ancho mar. tú. cayendo. Hasta que. Constanza?» «Diréis vos.» FERNANDO HERRERA (1534-1597) POR LA VICTORIA DE LEPANTO Cantemos al Señor. me suelen dar a comer tostadas en vino mulso. feroz guerrero. ¿No es muy buena adivinanza?» —«Pero vos. dos cosas son. que el enflaquecido pulso restituyen a su ser. salud y gloria nuestra. soy de otro dueño. tú eres diestra.» «Desta vez cogido os he. derribó con los brazos suyos graves 105 A UN GIBOSO DE DELANTE Un socarrón mesonero dijo a un giboso al revés: «No me neguéis esta vez que cargasteis delantero.

este soberbio mira. No dexes que los tuyos así oprima. que tus aras afea en su vitoria. Francia está con discordia quebrantada. y en el mar ondoso hagamos de su sangre un grande lago. deshagamos a éstos de la gente. que no sufres que tu gloria usurpe quien su fuerza osado estima. cuanto el sol alto mira todo es mío. bebiendo ajenas aguas y atrevido pisando el bando nuestro y defendido.» Vinieron de Asia y portentoso Egito los árabes y aleves africanos. ¿quién hacerme puede ofensa? Los poderosos pueblos me obedecen. y aunque no. tristes. sus fuertes a la muerte ya caminan. Y su valor es vano. los cánticos en lágrimas convierte. hártense en muerte suya nuestros ojos. y el cuello con su daño al yugo inclinan. que sus luces cayendo se oscurecen. «Venid. Temblaron los pequeños.. que hecho ya su oprobio. confundidos del impío furor suyo. mi ira esperan cuando vencidos mueran. sus vírgenes están en cautiverio. podrá por suerte ahora guardallas de mi diestra vencedora? Su Roma. y los que Grecia junta mal con ellos. y en España amenaza horrible muerte quien honra de las lunas las banderas. alzó la frente contra ti.. 106 Del Nilo a Eufrates y fértil y Istro frío. vuelve el brazo tendido contra éste. y los armados brazos extendidos. y dividiendo de ellos los despojos. y en su cuerpo. temerosa y humillada. que el mar baña porque en ti confiadas le resisten y de armas de tu fe y amor se visten. y tres y cuatro veces el castigo esfuerza con rigor a tu enemigo. y de mis padres los ilustres hechos. dice: «¿Dónde el Dios de ésos está? ¿De quién se esconde?» Por la debida gloria de tu nombre. y contra nos pensaron los que en él se hallaron. y prometer osaron con sus manos encender nuestros fines y dar muerte a nuestra juventud con hierro fuerte. y la injuria a tu nombre cometida sea el hierro contrario de su vida. Dixo aquel insolente y desdeñoso: «¿No conocen mis iras esas tierras. y aquellas en la guerra gentes fieras ocupadas están en la defensa. nuestros niños prender y las doncellas. ella y sus hijos.» Tú. y el nombre de su Cristo juntamente. y las honras que celas Tú consiente. prevaleciendo en vanidad y en ira. dixeron. las fieras cebe.los cedros más excelsos de la cima y el árbol que más yerto se sublima. su gloria ha vuelto al centro de mi imperio. Señor Dios. y me dan por salvarse ya la mano. y con semblante y con pecho arrogante. y la gloria manchar y la luz dellas. con los erguidos cuellos. y en su esparcida sangre el odio pruebe. con gran poder y número infinito. Levantó la cabeza el poderoso que tanto odio te tiene. en nuestro estrago juntó el consejo. por la justa venganza de tu gente. o valieron sus pechos contra ellos con el húngaro medroso y de Dalmacia y Rodas en las guerras? ¿Quién las pudo librar? ¿Quién de sus manos pudo salvar los de Austria y los germanos? ¿Podrá su Dios. 107 . por aquel de los míseros gemidos. Señor. cruel. que aborrece ya ser hombre. movió el airado cuello aquel potente: cercó su corazón de ardiente saña contra las dos Hesperias.

Babilonia y Egipto amedrentada temerá el fuego y la asta violenta. los robustos rindiéronse temblando y desmayaron. Mas tú. vibraste en su favor la diestra armada. Señor de los ejércitos armados. de temor la cubrías con suspiro. Señor. que es destruida vuestra vana soberbia y pensamiento. para convertir tu gloria en llanto y derribar tus ínclitos y fuertes. y cesaron los nuestros valerosos. Cual fuego abrasa selvas.Ocuparon del piélago los senos. tus enemigos llorarán tu afrenta. que sigues la luna. te hizo perecer con tantas muertes. que en tus naves estabas gloriosa. y sus brazos fortísimos pusiste. triste. Llorad. cuitada. con la espada. cortando las alas de su cuerpo temerosas y sus brazos terribles no vencidos. y faltos de consuelo con rostro oscuro y soledad turbada. sobre derechos cedros y extendidos. eligiendo nueva guerra. tal en tu ira y tempestad seguiste y su faz de ignominia convertiste. ¿cómo acabaste. que a ella pareces. tú. ¿quién. a estos injustos. Dios. Señor. Grecia. como arco acerado. concorde a la esperanza egipcia y gloria de su confianza. se opuso el joven de Austria generoso con el claro español y belicoso. como la rueda. Sus manos a la guerra compusiste. que llega a tu cerviz con diestra fuerte la aguda espada suya. Quebrantaste al cruel dragón. naves del mar. y. ¿Quién ya tendrá de ti lástima alguna. eras escudo. de tu león temiendo" las hazañas. que a los tuyos fueron graves. lleno de miedo torpe sus entrañas. tú. sin recelo los impíos esperaban a los que tú. Hoy se vieron los ojos humillados del sublime varón y su grandeza. y si hacías guerra. que el corazón desnudo de pavor. do silbando tiembla con sus culebras venenosas. ingrata. sobre la alta cerviz y su dureza. dio un rugido que lo dexó asombrado y aturdido. excelsa Tiro. no temiendo a Dios y a tu remedio no atendiendo. y callaron dudosos. ¿Por qué. hasta que al fiero ardor de sarracenos el Señor. Turbáronse los grandes. y las naves de Tiro. fuerza del mar. que con hondos gemidos se retira a su cueva. fuiste exaltado. puesta en silencio y en temor la tierra. y de amor y fe vestido. saliendo de España. 108 y tú sólo. sobre empinados montes y crecidos. con celestial aliento confiaban. que desea profanar tus frutos. Cual león a la presa apercibido. y el humo subirá a la luz del cielo. reprimirá su mano desatada? Mas tú. fiera y orgullosa? ¿Quién pensó a tu cabeza daño tanto? Dios. tus hijas adonaste en adulterio infame a una impía gente. y el término espantabas de la tierra. 109 . y con ojos enjutos sus odiosos pasos imitaste. como la arista queda al ímpetu del viento. su aborrecida vida y mal presente? Dios vengará sus iras en tu muerte. cuya llama en las espesas cumbres se derrama. sobre torres y muros. que mil huyendo de uno se pasmaron. que. y tú entregaste. que tu día es llegado. que Dios no sufre ya en Babel cautiva que su Sión querida siempre viva.

sea tu grandeza. Bendita. a su España concede esta victoria. viendo tu muerte oscura. falta de gloria. en vicios sumergida? ¿Quién mostrará un liviano sentimiento? ¿Quién rogará por ti? Que a Dios enciende tu ira y la arrogancia que le ofende. no alzaron su esperanza a aquella cumbre de eterna luz. y con frente segura rompieron sin temor con fiero estrago tus armadas escuadras y braveza. después de nuestras culpas y castigo. desnuda de valor. indignados. y en su vigor y fuerzas engañados. Señor. que sus ondas turbaron y llanura. Vino el día cruel. mas con hierro airado la ofensa venguen y el error culpado. El cielo no alumbró. que Lusitania mísera suspira. de gente y de placer el reino ajeno. 111 . que con osados pechos y constantes no busquen oro. ¡Ay de los que pasaron. La arena se tornó sangriento lago. y tus viejos delitos y mudanza han vuelto contra ti a pedir venganza. de tus estragos espantados: ¿Quién contra la espantosa tanto pudo? El Señor. confiese cuanto cerca el ancho cielo tu nombre. dirán. con yerto cuello y corazón ufano sólo atendieron siempre a los despojos! Y el Santo de Israel abrió su mano. aborrecido. en ti. POR LA PERDIDA DEL REY DON SEBASTIAN Voz de dolor y canto de gemido y espíritu de miedo.Asia adúltera. y levantó los bárbaros no iguales. que. y no cansados en tu muerte. mezquina Lusitania sin ventura. presagio de mal tanto. rompiste al enemigo de la antigua soberbia la dureza. la llanura con muertos. Los que vieron tus brazos quebrantados y de tus pinos ir el mar desnudo. tus escogidos. tu honor todo afearon. y con terrible espanto el Señor visitó sobre sus males para humillar los fuertes arrogantes. confiados en sus caballos y en la muchedumbre de sus carros. mas con soberbia cierta se ofrecieron la incierta victoria. quedó confuso el nuevo sol. ¡oh nuestro Dios. Adórente. de ira y furor. aspereza. y sin volver a Dios sus ojos. y la llorosa historia asombre con horror funesto y triste 110 desde el áfrico Atlante y seno ardiente hasta do la mar de otro color se viste. las ardientes espadas desnudaron sobre la claridad y la hermosura de tu gloria y valor. condenada. que puso en soledad y en un profundo llanto. y los dexó. y cayó en despeñadero el carro. Señor. después de los daños padecidos. nuestro consuelo! Y la cerviz rebelde. Los impíos y robustos. hagan principio acerbo a la memoria de aquel día fatal. el día lleno de indinación. y el caballo y caballero. Libia desierta. perezca en bravas llamas abrasada. y do el límite rojo del Oriente y todas sus vencidas gentes fieras ven tremolar de Cristo las banderas. que mostró su fuerte mano por la fe de su príncipe cristiano y por el nombre santo de su gloria. envuelto en ira.

en su ruina y sus ramas cuantas fueron las aves y las fieras se pusieron. compensarás muriendo el hecho ultraje. Pastores. Por eso Dios lo derribó deshecho. y eras ido. desvanecido todo y confiado. SAN JUAN DE LA CRUZ (1542-1591) CÁNTICO ESPIRITUAL ENTRE EL ALMA Y CRISTO SU ESPOSO ESPOSA ¿A dónde te escondiste. salí tras ti clamando. y se acabó su generosa gloria. que pusieron desierto en cruda guerra cuanto el mar Indo encierra. mas en otros desmayo y torpe miedo. huyeron del los hombres. y hizo a mucha gente umbroso velo. que domaron las hórridas naciones. que si el justo dolor mueve a venganza alguna vez el español coraje. no estés alegre y de ufanía llena. por ventura. espantados. las aguas lo criaron poderoso sobre empinados árboles crecido. los fuertes. en cuya seca arena 112 murió el vencido reino lusitano. y Luco amedrentado. peno y muero. lejos de su patria derribados. ¿Son éstos. sin ramas y sin hojas y desnudo. con excelsa alteza. los famosos. Amado. infanda Libia. que opreso de los montes arrojados. a los impíos y ajenos entregado. no fueron justamente sepultados? Tales ya fueron éstos. cayó denuedo. indina de memoria. vestido de ramos. no igualó en celsitud y en hermosura jamás árbol alguno a su figura. Tú. hojas. y perdieron tanto heroico valor en sólo un día y. porque tu temerosa y flaca mano hubo sin esperanza tal victoria. Pero elevóse con su verde cima y sublimó la presunción su pecho. cual hermoso cedro del alto Líbano. se anidaron las aves que sustenta el grande cielo y en sus hojas las fieras engendraron. al mar inmenso pagará de africana sangre el censo. que su sombra tuvieron por escudo. y extendiendo su sombra. si por ventura vierdes aquel que yo más quiero. que sacudieron reinos poderosos. Buscando mis amores 113 . y se multiplicaron en grandeza sus ramas con belleza. los belígeros varones que conturbaron con furor la tierra. habiéndome herido. y soberbias ciudades destruyeron? ¿Dó el corazón seguro y la osadía? ¿Cómo así se acabaron. haciendo de su alteza sólo estima. por la raíz cortado. y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste.cayó en unos vigor. decidle que adolezco. los que fuerdes allá por las majadas al otero. despedazada con aguda lanza.

la ínsulas extrañas. los ríos sonorosos. en par de los levantes de la aurora. mira que la dolencia de amor. la cena. no viviendo donde vives y haciendo porque mueras las flechas que recibes de lo que del Amado en ti concibes? ¿Por qué. pues has llagado a aqueste corazón. y. no lo sanaste? Y pues me lo has robado. quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero. la música callada. de flores esmaltado. ¡Oh bosques y espesuras. ¡Oh cristalina fuente. y fresco toma. y todos más me llagan y déxame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo. decid si por vosotros ha pasado! RESPUESTA DE LAS CRIATURAS Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura. que el ciervo vulnerado por el otero asoma. 114 Vuélvete. si en esos tus semblantes plateados formases de repente los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados! Apártalos. Descubre tu presencia y máteme tu vista y hermosura. La noche sosegada. que voy de vuelo. 115 . yéndolos mirando. ESPOSA Mi Amado. que no saben decirme lo que quiero. ni cogeré las flores ni temeré las fieras. pues eres lumbre dellos y sólo para Ti quiero tenellos. Amado. ¿por qué así lo dexaste y no tomas el robo que robaste? Apaga mis enojos. plantados por la mano del Amado. los valles solitarios nemorosos. oh prado de verduras. la soledad sonora. que recrea y enamora. oh vida. con sola su figura vestidos los dexó de su hermosura. no quieras enviarme de hoy más ya mensajero. y pasaré los fuertes y fronteras. Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo. ESPOSO ESPOSA ¡Ay. y véante mis ojos. paloma. el silbo de los aires amorosos. al aire de tu vuelo. que no se cura sino con la presencia y la figura.iré por esos montes y riberas. Mas ¿cómo perseveras. las montañas. pues que ninguno basta a deshacellos.

Pues ya si en el exido de hoy más no fuere vista ni hallada. allí te di la mano. valles. que ya sólo en amar es mi exercicio. aspira por mi huerto y corran tus olores. el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado. Escóndete. allí me enseñó ciencia muy sabrosa. y no parezca nadie en la montiña. A zaga de tu huella los jóvenes discurren el camino. de paz edificado. allí le prometí de ser su esposa. y miedos de las noches veladores. 116 Nuestro lecho florido. Allí me dio su pecho. Ya no guardo ganado ni ya tengo otro oficio. sin dejar cosa. ardores. mora en los arrabales. de mil escudos de oro coronado. ESPOSO y fuiste reparada donde tu madre fuera violada. allí conmigo fuiste desposada. en tu amor florecidas y en un cabello mío entretejidas. y a su sabor reposa. Detente. ciervos. y mira con tu haz a las montañas. y yo le di de hecho a mí. al toque de centella. riberas. que andando enamorada me hice perdidiza. en púrpura tendido. Austro que recuerdas los amores. y pacerá el Amado entre las flores. por las amenas liras y canto de serenas os conjuro que cesen vuestras iras y no toquéis al muro. leones. y cuando salía por toda aquesta vega ya cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. Entrádose ha la Esposa en el ameno huerto deseado. mas mira las compañas de la que va por ínsulas extrañas. que está ya florecida nuestra viña. y fui ganada. al adobado vino. diréis que me he perdido. y no queráis tocar nuestros umbrales. en tanto que de rosas hacemos una pina. Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio. de cuevas de leones enlazado. En la interior bodega de mi Amado bebí. Carillo. en tanto que en las flores y rosales el ámbar perfumea. ESPOSA A las aves ligeras. Debajo del manzano. emisiones de bálsamo divino. De flores y esmeraldas en las frescas mañanas escogidas haremos las guirnaldas. montes. Oh ninfas de Judea. porque la Esposa duerma más seguro.Cazadnos las raposas. ven. aires. gamos saltadores. aguas. Cierzo muerto. 117 . y no quieras decillo.

que si color moreno en mí hallaste. salí sin ser notada. y en uno de mis ojos te llagaste. y en soledad la guía a solas su querido. el canto de la dulce filomena. y ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado. en la noche serena. sin otra luz ni guía. ¡oh dichosa ventura!. Que nadie lo miraba. y en celada. y la caballería. estando ya mi casa sosegada. sino la que en el corazón ardía. ESPOSO La blanca palomica al Arca con el ramo se ha tornado. estando ya mi casa sosegada. y en soledad ha puesto ya su nido. En soledad vivía. y vamonos a ver en tu hermosura al monte y al collado. 118 . No quieras despreciarme. Aminadab tampoco parecía. entremos más adentro en la espesura. que en mi cuello volar consideraste. el soto y su donaire. y allí nos entraremos y el mosto de granadas gustaremos. adonde me esperaba 119 ESPOSA Gocémonos. con llama que consume y no da pena. El aspirar del aire. y el cerco sosegaba. a vista de las aguas descendía. que están bien escondidas. ¡oh dichosa ventura!. también en soledad de amor herido. CANCIONES DEL ALMA En una noche escura con ansias en amores inflamada. do mana el agua pura. A escuras y segura por la secreta escala. disfrazada. y luego me darías allí tú. a las subidas cavernas de las piedras nos iremos. por eso me adamabas y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían.En solo aquel cabello. que gracia y hermosura en mí dexaste. mirástele en mi cuello y en él preso quedaste. En la noche dichosa. Y luego. ya bien puedes mirarme después que me miraste. vida mía. que nadie me veía ni yo miraba cosa. Amado. Aquesta me guiaba más cierto que la luz de mediodía. a escuras. Allí me mostrarías aquello que mi alma pretendía. en secreto. Cuando tú me mirabas su gracia en mí tus ojos imprimían. aquello que me diste el otro día.

entendida vía reta. De paz y de piedad. Quédeme y olvídeme. grandes cosas entendí. oh noche amable más que el alborada. cuando ya sus cabellos esparcía. que me quedé no sabiendo. no diré lo que sentí. en parte donde nadie parecía. que juntaste Amado con amada. y déjeme. ¡Oh lámparas de fuego en cuyos resplandores las profundas cavernas del sentido. acaba ya si quieres. cesó todo. y el espíritu dotado 121 LLAMA DE AMOR VIVA ¡Oh llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva. cuando allí me vi. toda sciencia trascendiendo. en mi cuello hería y todos mis sentidos suspendía. que entero para él sólo se guardaba. y el ventalle de cedros aire daba. 120 . con extraños primores calor y luz dan juntos a su querido! ¡Cuan manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras: y en tu aspirar sabroso. era cosa tan secreta. el rostro recliné sobre el Amado. amada en el Amado transformada! En mi pecho florido. El aire de la almena. sin saber donde me estaba. que se quedó mi sentido de todo sentir privado. porque. con su mano serena.quien yo bien me sabía. cuan delicadamente me enamoras! ÉNTREME DONDE NO SUPE Éntreme donde no supe. toda sciencia trascendiendo. y yo le regalaba. de bien y gloria lleno. ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! Oh toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando. que estaba oscuro y ciego. allí quedó dormido. en profunda soledad. Yo no supe donde entraba. dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado. muerte en vida la has trocado. era la sciencia perfeta. tan absorto y ajenado. Estaba tan embebido. que guiaste. que me quedé balbuciendo. oh noche. rompe la tela de este dulce encuentro. y quédeme no sabiendo. ¡Oh noche. toda sciencia trascendiendo.

por eso quien lo sabía queda siempre no sabiendo. que los sabios arguyendo jamás lo pueden vencer. que no hay facultad ni sciencia que le puedan emprender. dije: «No habrá quien alcance». en el vuelo quedé falto. porque esperanza de cielo tanto alcanza cuanto espera. tanto.de un entender no entendiendo. que fui tan alto. 122 123 . que le di a la caza alcance. quien se supiere vencer con un no saber sabiendo. tanto más bajo y rendido y abatido me hallaba. Cuando más alto subía deslumbróseme la vista y la más fuerte conquista en oscuro se hacía. y su sciencia tanto cresce. Por una extraña manera mil vuelos pasé de un vuelo. que se queda no sabiendo. El que allí llega de vero de sí mismo desfallesce. y fui tan alto. Y es de tan alta excelencia aqueste sumo saber. irá siempre trascendiendo. mas el amor fue tan alto que le di a la caza alcance. toda sciencia trascendiendo. TRAS DE UN AMOROSO LANCE Tras de un amoroso lance y no de esperanza falto. Es obra de su clemencia hacer quedar no entendiendo. esperé sólo este lance y en esperar no fui falto. toda sciencia trascendiendo. toda sciencia trascendiendo. Y si lo queréis oír consiste esta suma sciencia en un subido sentir de la divinal Esencia. di un ciego y oscuro salto. mas. que no llega su saber a no entender entendiendo. tan alto. pues fui tan alto. Este no saber sabiendo es de tan alto poder. tan alto. cuanto sabía primero mucho bajo le paresce. que le di a la caza alcance. y abatíme tanto. tan alto. toda sciencia trascendiendo. en este trance. que le di a la caza alcance. y con todo. tan alto. Cuanto más alto llegaba de este lance tan subido. volé tan alto. que le di a la caza alcance. Cuanto más alto se sube tanto menos entendía que es la tenebrosa nube que a la noche esclarecía. por ser de amor el lance. toda sciencia trascendiendo. Para que yo alcance diese a aqueste lance divino tanto volar me convino que de vista me perdiese.

aunque es de noche.! ¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre. sin luz y a oscuras viviendo. sin quedar cosa. Sé que no puede ser cosa tan bella. que. todo me voy consumiendo. aunque es de noche.SIN ARRIMO Y CON ARRIMO Sin arrimo y con arrimo sin luz y a oscuras viviendo. ¡QUE BIEN SE YO LA FONTE. pues no le tiene. Por eso ya se dirá la cosa que más estimo: que mi alma se ve ya sin arrimo y con arrimo. apriesa. todo me voy consumiendo. aunque a oscuras. Bien sé que tres en sola una agua viva residen. En esta noche oscura de esta vida que bien sé yo por fe la fonte frida. aunque es de noche. que bien sé yo do tiene su manida. Sé ser tan caudalosas sus corrientes. aunque es de noche. Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo Pan por darnos vida. y sé que toda luz de ella es venida. si hay bien o mal en mí. aunque es de noche. que tiene el alma rendida. aunque es de noche. cielos riegan. aunque es de noche. mas sé que todo origen de ella viene. aunque es de noche. Mi alma está desasida de toda cosa criada. aunque es de noche. Su claridad nunca es oscurecida.. Y aunque tinieblas padezco en esta vida mortal. El corriente que nace de esta fuente bien sé que es tan capaz y omnipotente.. porque si de luz carezco tengo vida celestial. de esta agua se hartan. en su llama sabrosa. que infiernos. y las gentes. Su origen no lo sé. y que ninguno puede vadealla. la cual en mí estoy sintiendo. aunque es de noche! 124 Aquella eterna fonte está escondida. y sobre sí levantada. cuando más ciego va siendo. y el alma transforma en sí. Hace tal obra el amor después que le conocí. porque es de noche. y que una de otra se deriva. aunque es de noche. Aquesta viva fuente que deseo. sólo en su Dios arrimada. 125 . no es tan crecido mi mal. y en una sabrosa vida. Aquí se está llamando a las criaturas. en este Pan de vida yo la veo. y así. porque el amor da tal vida. aunque es de noche. aunque es de noche. El corriente que de estas dos procede sé que ninguna de ellas le precede. Bien sé que suelo en ella no se halla. todo lo hace de un sabor. y que cielos y tierra beben de ella.

pues aunque lo que espero no esperara. las esperanzas cortesanas prisiones son do el ambicioso muere y donde al más astuto nacen canas. la tiranía del inicuo procede y pasa al bueno. no quien le alcanza por vanas consecuencias del estado. que si acortas y ciñes tu deseo dirás: «Lo que desprecio he conseguido. Más triunfos. mi Dios. Busca. Dejémosla pasar como a la fiera corriente del gran Betis cuando airado dilata hasta los montes su ribera. Tú me mueves. El ánimo plebeyo y abatido elija. Peculio propio es ya de la privanza cuanto de Astrea fue. yo te amara. tu amor. muévenme tus afrentas y tu muerte. que el corazón entero y generoso al caso adverso inclinará la frente antes que la rodilla al poderoso. ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. cuyo clima te será más humano y más sereno. donde no dexarás la mesa ayuno cuando te falte en ella el pecc raro o cuando su pavón nos niegue Juno. ¿Qué espera la virtud o qué confía? Ven y reposa en el materno seno de la antigua Romúlea. para quererte el cielo que me tienes prometido. más coronas dio al prudente que supo retirarse. primero estar suspenso que caído. lo mismo que te quiero te quisiera. como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro. la fortuna. Adonde por lo menos. El que no las limare o las rompiere.ANÓNIMO (Siglo XVI) SONETO A JESÚS CRUCIFICADO No me mueve. dirá alguno: «Blanda le sea». ANÓNIMO (Siglo XVI) EPÍSTOLA MORAL A FABIO Fabio. la maldad. ni el nombre de varón ha merecido. te temiera. El oro. que al que esperó obstinada y locamente. pues. al derramarla encima. el sosiego dulce y caro. Aquél entre los héroes es contado. Muéveme. y en tal manera. en fin. Señor. muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido. en sus intentos temeroso. que aunque no hubiera cielo.» Más precia el ruiseñor su pobre nido 127 126 . No me tienes que dar porque te quiera. que el premio mereció. ni subir al honor que pretendiere. cuando regía con su temida espada y su balanza. muéveme ver tu cuerpo tan herido. cuando oprima nuestro cuerpo la tierra. Esta invasión terrible c importuna de contrarios sucesos nos espera desde el primer sollozo de la cuna. que la opinión vulgar es devaneo. y aunque no hubiera infierno.

un libro y un amigo. y callado pasar entre la gente. para surcar el piélago salado. Triste de aquel que vive destinado a esa antigua colonia de los vicios. Cese el ansia y la sed de los oficios. ías banderas del senado y romana monarquía murieron. viendo como muero. y pasaron sus carreras. El soberbio tirano del Oriente. seguir a quien me llama. que no perturben deudas ni pesares. ¿y esperas? ¡Oh error perpetuo de la suerte humana! Las enseñas grecianas. que halagar lisonjero las orejas de algún príncipe insigne. la virtud es más barata. alta y divina. sacra razón y pura. De la pasada edad. y en la fría región dura y desierta de aqueste pecho enciende nueva llama. 128 el otoño pasó con sus racimos. de esplendor y de rayos coronada. pasó el invierno con sus nieves cano. ¿Qué es nuestra vida más que breve día do apenas sale el sol cuando se pierde en las tinieblas de la noche fría? ¿Qué más que el heno. ella consigo mesma ruega a todos. seco a la tarde? ¡Oh ciego desvarío! ¿Será que deste sueño me recuerde? ¿Será que pueda ver que me desvío de la vida viviendo. ¡y nosotros a porfía en nuestro engaño inmóviles vivimos! Temamos al Señor. Fabio. apenas puede ya comprar los modos del pecar. que nos envía las espigas del año y la hartura y la temprana pluvia y la tardía. quien así lo entendiese cuánto yerra! Esta nuestra porción. más sus quejas en el bosque repuesto y escondido. No imitemos la tierra siempre dura a las aguas del cielo y al arado. ni quizá de un momento a otro momento. antes que aquesta mies inútil siegue de la severa muerte dura mano. y a la común materia se la entregue! Pasáronse las flores del verano. en la que espero sin ninguna noticia de mi hado? ¡Oh. Casi no tienes ni una sombra vana de nuestra antigua Itálica. a mayores acciones es llamada y en más nobles objetos se termina. me despierta. que estaba muerta. para medir el orbe de la tierra y el cerco donde el sol siempre camina? ¡Oh. tal soy llevado al último suspiro de mi vida. Esto tan solamente es cuanto debe 129 . las hojas que en las altas selvas vimos cayeron. un sueño breve.de pluma y leves pajas. a dicha. y no le pasarás de hoy a mañana. de aprender a morir antes que llegue aquel forzoso término postrero. y la luz vuelve a arder. augur de los semblantes del privado. ¡Pobre de aquel que corre y se dilata por cuantos son los climas y los mares. Así aquella que al hombre sólo es dada. que acepta el don y burla del intento el ídolo a quien haces sacrificios. si acabase. a la mañana verde. y que está unida la cauta muerte al simple vivir mío? Como los ríos. perseguidor del oro y de la plata! Un ángulo me basta entre mis lares. ¿Piensas acaso tú que fue criado el varón para rayo de la guerra. que no afecto los nombres ni la fama. que maciza las torres de cien codos del candido metal puro y luciente. ni la vid cuyo fruto no madura. Iguala con la vida el pensamiento. que en veloz corrida se llevan a la mar. ¿qué me ha quedado? ¿O qué tengo yo. aprisionado en el metal de las doradas rejas. Quiero.

En el plebeyo barro mal tostado hubo ya quien bebió tan ambicioso como en el vaso múrino preciado. 131 . Fabio. dulce y madura. me muestra descubierta su esencia la verdad. La codicia en las manos de la suerte se arroja al mar. esos inmundos. que no lo note nadie que lo vea. Flor la vimos primero hermosa y pura. Ven y verás al alto fin que aspiro antes que el tiempo muera en nuestros brazos. ¿viste tú perfeta alguna cosa? ¡Oh muerte!. ven callada. que no es mi puerta de doblados metales fabricada. el ardor atribuyas de este brío. dulce amigo. cuyas entrañas son infaustos y oscuros monumentos. Mas no podrás negarme cuan forzoso este camino sea al alto asiento. vana y pomposa. hagas conceto que pongo la virtud en ejercicio. y mi albedrío con ella se compone y se concierta. No. No te burles de ver cuánto confío. por ventura. después le será el ciclo más propicio. No sazona la fruta en un momento aquella inteligencia que mensura la duración de todo su talento. no en la tonante máquina preñada de fuego y de rumor. que aun esto fue difícil a Epicteto. luego inaLeria acerba y desabrida. ¿Es. como si fuera plata neta. ambicioso y aparente! Quiero imitar al pueblo en el vestido. huyo y me retiro de cuanto simple ame. honesto y leve. que aun el vicioso en sí propio le nota de molesto. Una mediana vida yo posea. ¡Cuan callada que pasa las montañas el aura. Así. No resplandezca el oro y los colores en nuestro traje. rompí los lazos. ¿Y no serán siquiera tan osadas las opuestas acciones si las miro de más ilustres genios ayudadas? Ya. la ira a las espadas. en las costumbres sólo a los mejores. ni tampoco sea igual al de los dóricos cantores. y algún manjar común. trágicos. morada de la paz y del reposo. y la ambición se ríe de la muerte. 130 un estilo común y moderado. No quiera Dios que imite estos varones que moran nuestras plazas macilentos. y perfecta después. ni al arte de decir. de la virtud infames histriones. respirando mansamente! ¡Qué gárrula y sonante por las cañas! ¡Qué muda la virtud por el prudente! ¡Qué redundante y llena de ruido por el vano. porque así te escribo. atentos al aplauso común. menos poderosa que el vicio la virtud? ¿Es menos fuerte? No la arguyas de flaca y temerosa.Naturaleza al simple y al discreto. Sin la templanza. sin presumir de roto y mal ceñido. y alguno tan ilustre y generoso que usó. como sueles venir en la saeta. Despreciar el deleite no es supuesto de sólida virtud. tal la humana prudencia es bien que mida y dispense y comparta las acciones que han de ser compañeras de la vida. del cristal transparente y luminoso. Basta al que empieza aborrecer el vicio y el ánimo enseñar a ser modesto.

entre la arena cogiendo conchas y piedras pintadas. Mas no veo en ti temor de congoja y pena tanta. En verte regocijada celos me hacen acordar de Europa. y mira que siento por ti dolores sobrados. pero a veces no podía y el blanco pie se mojaba. el fatigado zagal con voz amarga y mortal de esta manera decía: «Ninfa hermosa. iba alegre y bulliciosa por la ribera arenosa que el mar con sus ondas baña. porque amor sabe desde que me hirió que para pena mayor me falta un competidor más poderoso que yo. orilla el mar arrastrado visto aquel monstruo marino. que en verte cerca del mar tengo celos de Neptuno.GASPAR GIL POLO (t 1591) CANCIÓN En el campo venturoso donde cou clara corriente Guadalaviar hermoso. del toro blanco engañada en la ribera del mar. ninfa preciada. huye del mar. que bien sé por mi dolor que a quien no teme el amor 133 . al cual en sufrimiento amador ninguno iguala. Deja la seca ribera do está el agua infructuosa. porque con doble tormento celos me da tu contento. guarda que no salga afuera alguna marina fiera enroscada y escamosa. Y el ordinario cuidado hace que piense contino de aquel desdeñoso alnado. Deja ahora de jugar. dejando el suelo abundoso. Causa mi triste cuidado que a mi pensamiento crea. que me es dolor importuno. como estás de Licio huyendo. da tributo al mar potente. y en verlas llegar huía. desdeñosa del dolor que a Licio daña. Mas cotejando su mal con el gozo que ella había. 132 y aunque más placer te sea. Huye ya. y tu peligro. no te vea jugar con el mar horrendo. porque ya está averiguado que si no es tu enamorado lo será cuando te vea. Galatea. Junto al agua se ponía. muchos cantares diciendo con el son del ronco estruendo de las ondas alteradas. Licio. suspendió allí su tormento mientras miraba el contento de su pulida zagala. Galatea. cuidados. Y está cierto. no me hagas más penar. y las ondas aguardaba.

los nombres más celebrados de las ninfas y pastoras. Allí. verás cómo cantamos tan deliciosos cantares. Y aunque mucho estés airada no creo yo que te asombre tanto verte allí pintada. sólo que en estas riberas cerca de las ondas fieras con mis ojos no te vea. en mil robles señalados. hay allí fuente tan bella. Guarte. Y aunque quien pasa dolores 134 amor le fuerza a cantarlos. Si el agua te es placentera. y al apacible sombrío de olorosas flores lleno do en el día más sereno. que los más duros pesares suspendemos y engañamos. lo que no hace de grado. que estando al abierto cielo el sol morena te para. no es enojoso el estío. sino el espantoso estruendo con que los bravosos vientos con soberbios movimientos van las aguas revolviendo. suele hacerlo de ofendido. como el ver que eres amada del que allí escribió tu nombre. pues el contentarme a mí 135 . que para ser la primera entre todas. porque huelgues de escucharlos. Ninfa. sólo espera que tú te laves en ella. Ven conmigo al bosque ameno. Mas seráte cosa triste ver tu nombre allí pintado. por bosques y prados. ojalá tú lo probaras antes que yo lo dijera. Huye los soberbios mares. podrás leer a todas horas. do natura no fue escasa. que el vengativo Cupido. mas ¿qué tormento o pesar te puede. No escuches dulces concentos. donde haciendo alegre fiesta la más calurosa siesta con más deleite se pasa. en saber que escrita fuiste por el que siempre tuviste de tu memoria borrado. causar ser querida y no querer? Mas desprecia cuanto quieras a tu pastor. viéndose menospreciado. Y tras la fortuna fiera son las vistas más suaves ver llegar a la ribera la destrozada madera de las anegadas naves. de un gran cuidado. No ser querida y amar fuera triste desplacer. yo haré que los pastores no digan cantos de amores. En aqueste raso suelo a guardar tu hermosa cara no basta sombrero o velo. y porque más lo preciaras. Ven a la dulce floresta. Galatea. Porque cuanto alabo aquí de su crédito lo quito. pues. coger la olorosa flor y en clara fuente lavarse? Pluguiera a Dios que gozaras de nuestro campo y ribera. ¿Qué pensamiento mejor orilla del mar hallarse que escuchar al ruiseñor.ningún peligro le espanta. ven.

Cuando por la espesura de este prado como tórtolas solas y queridas solos y acompañados anduvisteis. que con desdeñosa cara al triste dice que calle. viviendo. no fue tampoco de tu amor querido. el regalado y blando pecho pasado de veloz montero. Morirás en su seno. ausentes y queridos. Vuelve. débil y decaída tu hermosura. gozosa va con tu desdicha cuando cierva mortal. tú con el fatigado aliento pruebas a rendir el espíritu doliente en la corriente de este valle amado. que el herido lado de ponzoñosa y cruda yerba lleno. Que el paso duro y fuerte. cuerpo muerto lleno 137 . cuando pudieras librar el pecho herido de crudas llagas y memorias fieras. Volvió a sus juegos la fiera y a sus llantos el pastor.bastará para que a ti no te venga en apetito. reclinando la beldad que la cruda mano esconde delante de la nube de la muerte. vuelve al valle donde 136 queda muerto tu amor. ya forzoso y terrible. estás penando tu desangrado y dulce compañero. con mil mustios bramidos ensordecisteis la ribera umbrosa del claro Tajo. permitiendo crudos astros que muera padeciendo las asechanzas de un montero crudo que te vino siguiendo por los desiertos de este campo mudo. en vano dando términos desdichados a tu suerte. con vuestro mal sentida cuya muerte penosa no deja rastro de contenta vida. ¡ay!. cuitada. Mas. que en tu sangriento pecho llevas. tierno acanto y lauro amado. que no dilatas la inclemente muerte. buscas el agua de la fuente pura. y de la misma manera ella queda en la ribera y él en su mismo dolor. cuando de verde mirto y de floridas violetas. que habiendo tan cruelmente padecido quieras vivir sin él. si ella no se lo estorbara. que la mano dura que tu nevado pecho ha puesto en tal estrecho. que contigo la vida tuvo por bien perdida. ¡ay!. cuando las horas tristes. no puede ser posible que le excusen los cielos. rica y venturosa con vuestro bien. FRANCISCO DE LA TORRE (1534-1594?) LA CIERVA Doliente cierva. Que el ciervo desangrado. del crudo amor vencido y maltratado. vuestras frentes bellísimas ceñisteis. Agora el uno.» Licio mucho más le hablara y tenía más que hablalle. con el cansado aliento que en el seno bello de la corriente sangre hinchado.

triunfador Trajano. Aquí de Cipión la vencedora colonia fue. Del gimnasio y las termas regaladas leves vuelan cenizas desdichadas. también vencido. ¡oh fábula del tiempo. las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron. tú. cuya afrenta publica el amarillo jaramago. honor de España. por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla. que ves ahora campos de soledad. cuya muerte gloriosa. de Silo peregrino. ya de jazmines. allí fue templo. ¡ay dolor!. y lastimosa reliquia es solamente 138 de su invencible gente. de Teodosio divino. al agonía de la muerte rendida.de desden y de espanto. que voces de dolor el alma siente. RODRIGO CARO (1573-1647) A LAS RUINAS DE ITÁLICA Estos. mas aun el tiempo da en estos despojos espectáculos fieros a los ojos. de una cierva doliente. rodaron de marfil y oro las cunas. casas. Canción. Aquí de Elio Adriano. Fabio. pues ñeras hay. Sólo quedan memorias funerales donde erraron ya sombras de alto ejemplo. que ahora son zarzales y lagunas. fueron un tiempo Itálica famosa. 139 . quien solía ser ornamento de la selva umbrosa. este llano fue plaza. impío honor de los dioses. triunfo glorioso con que corona y premia dos amantes que del siempre rabioso trance mortal salieron muy triunfantes. yace de lagartos vil morada. felice. el bello seno agonizando. cambió la suerte voces alegres en silencio mudo. de todo apenas quedan las señales. el alma congojosa. mustio collado. aquí. en los ojos de aquellos cuyos despojos bellos son victorias del crudo amor furioso. martirio fue de amor. La casa para el César fabricada ¡ay!. errad por la espesura del monte que de gloria tan perdida no hay sino lamentar su desventura. Este despedazado anfiteatro. que la dura flecha del cazador dejó sin vida. pío. está el desnudo luchador? ¿Dónde está el atleta fuerte? Todo despareció. cesares murieron. quebrantada y mustia. y miran tan confusos lo presente. Aquí nació aquel rayo de la guerra. ya reducido a trágico teatro. ante quien muda se postró la tierra que ve del sol la cuna y la que baña el mar. ya de laurel. coronados los vieron los jardines. representa cuánta fue su grandeza y es su estrago! ¿Cómo en el cerco vagó de su desierta arena el gran pueblo no suena? ¿Dónde. gran padre de la patria. y caso agora. fábula un tiempo. jardines. gaditano.

a quien queda el nombre apenas. sí lloroso don han admitido las ingratas cenizas. .y aun las piedras que de ellos se escribieron. mira estatuas soberbias que violenta Némesis derribó. permíteme. sabia Atenas. renuevan el gemido mil sombras nobles de su gran ruina: ¡tanto aún la plebe a sentimiento inclina! Esta corta piedad que. a quien no valieron justas leyes. tal genio o religión fuerza la mente de la vecina gente. Fabio. resonando «Itálica». y ya en alto silencio sepultados sus dueños celebrados. les do y consagro. y el claro nombre oído de Itálica. mira mármoles y arcos destrozados. ¡ay!. ¡oh patria de los dioses y los reyes! Y a ti. a tus sagrados manes debo. Itálica famosa. pero mal pido el único consuelo de todo el bien que airado quitó el cielo. «Cayó Itálica». basta el presente. que vea el cuerpo santo de Geroncio. emulación ayer de las edades. tu mártir y prelado. ni a ti por fuerte. que aún se ve el humo aquí. si tú no lloras. no la muerte. piadosa 140 usura a tierno llanto. se ve la llama. así a su antiguo muro. agradecido huésped. y lastimosa. hoy vastas soledades. ni por sabia a ti. aun se oyen llantos hoy. Goza en las tuyas sus reliquias bellas para envidia del mundo y sus estrellas. si lastimosa. hoy ronco acento. Así a Troya figuro. dice. Muestra de su sepulcro algunas señas. yacer tendidas. y cavaré con lágrimas las peñas que ocultan su sarcófago sagrado. que refiere admirada que en la noche callada una voz triste se oye que llorando. hoy cenizas. de que llevo dulce noticia asaz. Mas ¿para qué la mente se derrama en buscar al dolor nuevo argumento? Basta ejemplo menor. pon atenta la vista en luengas calles destruidas. que no os respetó el hado. Roma. fábrica de Minerva. eco reclama «Itálica» en la hojosa selva que se le opone. Tú. y a ti.

SIGLO DE ORO (Siglo XVII) .

desdenes.MIGUEL DE CERVANTES (1547-1616) OVILLEJOS ¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! ¿Y quien aumenta mis duelos? ¡Los celos! ¿Y quién prueba mi paciencia? ¡Ausencia! De este modo en mi dolencia ningún remedio me alcanza. ¿Quién mejorará mi suerte? ¡La muerte! Y el bien de amor. ¿quién le alcanza? ¡Mudanza! Y sus males. celos y ausencia. ¿quién los cura? 145 . ¿Quién me causa este dolor? ¡Amor! ¿Y quién mi gloria repuna? ¡Fortuna! ¿Y quién consiente mi duelo? ¡El cielo! De este modo yo recelo morir deste mal extraño. pues me matan la esperanza. pues se aunan en mi daño amor. fortuna y el cielo.

¿Cómo me he de quejar. fuese y no hubo nada. salud en la enfermedad. si el amo y escudero o mayordomo son tan rocines como Rocinante?» LUIS DE GONGORA (1561-1627) BUSCO EN LA MUERTE LA VIDA ANGÉLICA Y M E D O R O Busco en la muerte la vida. y se trabaja.» «Anda. requirió la espada miró al soslayo.» «Asno se es de la cuna a la mortaja. «¿Cómo estáis.» «Quejaos del escudero. caló el chapeo. Y el que dijere lo contrario. Roma triunfante en ánimo y nobleza. y que es mancilla que esto no dure un siglo.¡Locura! De este modo no es cordura querer curar la pasión. lo posible aún no me den. Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto cuanto dice voacé. ¡oh gran Sevilla!. Pero mi suerte. pues lo imposible pido. en la prisión libertad. en mi dolencia. porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne. con el cielo ha estatuido. señor. Rocinante. mudanza y locura. pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. cada pieza vale más de un millón. en lo cerrado salida y en el traidor lealtad.» «Metafísico estáis. miente. tan delgado?» «Porque nunca se come. Apostaré que el ánima del muerto por gozar este sitio hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente. de quien jamás espero algún bien.» Y luego. incontinente.» «No es bastante. 146 En un pastoral albergue que la guerra entre unos robles lo dexó por escondido 147 . cuando los remedios son muerte. ¿Qucréislo ver? Miradlo enamorado. seor soldado. que estáis muy mal criado. esta riqueza? Por Jesucristo vivo. DIALOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describí lia.» «¿Es necedad amar?» «No es gran prudencia.» «Es que no como.» «Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?» «No me deja mi amo ni un bocado. que.

¡oh piedad!. segunda envidia de Marte. Ya es herido el pedernal. no porque al moro conoce. hija de padres traidores. sino por ver que la yerba tanta sangre paga en flores. que la muerte va violando sus colores. simple bondad. que los firmes troncos mueven y las sordas piedras oyen. su beldad y un reino en dote. primera dicha de Adonis. se alberga un dichoso joven. Corona un lascivo enjambre de cupidillos menores la choza. una ciega con dos soles. Llegaron temprano a ella do una labradora acoge un mal vivo con dos almas. que si no sanan entonces en virtud de tales manos lisonjean los dolores. Blando heno en vez de pluma para lecho les compone. y la que mejor se halla en las selvas que en la corte. Amor le ofrece su venda. ya le entra. Las venas con poca sangre. y le entregan. Los últimos nudos daba 148 cuando el cielo la socorre de un villano en una yegua que iba penetrando el bosque. al pío ruego cortésmente corresponde. que será tálamo luego do el garzón sus dichas logre. ya despide el primer golpe centellas de agua. ¡Qué de nudos le está dando a un áspid la envidia torpe. Enfrénanle de la bella las tristes piadosas voces. Escondióse tras las rosas. una piedad mal nacida entre dulces escorpiones. Limpíale el rostro. los ojos con mucha noche. restituyen a Medoro salud nueva. pues. A su cabana los guía. los rayos del sol perdonen. que sin clavarle Amor flecha le coronó de favores. Las manos. Yerbas le aplica a sus llagas. contando de las palomas Í49 . do la paz viste pellieo y conduce entre pastores ovejas del monte al llano y cabras del llano al monte. sin ver por dónde. Ya le regala los ojos. lo halló en el campo aquella vida y muerte de los hombres. y la mano siente al Amor que se esconde tras las rosas. porque labren sus arpones el diamante del Catay con aquella sangre noble. hueco tronco de alcornoque. mal herido y bien curado. que el sol deja su horizonte y el humo de su cabana le va sirviendo de norte. cuyos dedos desta vida fueron dioses.o lo perdonó por pobre. pero con dos corazones. bien como abejas. Humilde se apea el villano y sobre la yegua pone un cuerpo con poca sangre. mas ella sus velos rompe para ligar sus heridas. fuerzas dobles. cuando menos. Del palafrén se derriba.

Trescientos Zenetes eran deste rebato la causa. Del cuello pendiente ella. tan amante como amada. campo de batalla. y con el alma y la vida a una gallarda africana. las atalayas los fuegos. las adargas avisaron a las mudas atalayas. 151 . los árboles pabellones. con jazmines si lo coge. tálamo y lecho. de las locuras del conde. que en los brazos de su dama oyó el militar estruendo de las trompas y las cajas. Todo sirve a los amantes. y ellas al enamorado. su vestido espira olores. vuela el cabello sin orden. con quien estaba una noche cuando tocaron al arma. profanan con sus abrazos a pesar de sus horrores.los arrullos gemidores! ¡Qué bien la destierra Amor. El pie calza en lazos de oro porque la nieve se goce. Los troncos les dan cortezas en que se guarden sus nombres mejor que en tablas de mármol o que en láminas de bronce. tan noble como hermosa. que los rayos de la luna descubrieron las adargas. plumas les baten veloces. ni blanco chopo sin mote. no salir es cobardía. ROMANCE Servía en Oran al rey un español con dos lanzas. porque el caso no se infame y el lugar no se inficione! Todo es gala el africano. con lágrimas y suspiros íe dice aquestas palabras: «Salid al campo. pues. Espuelas de honor le pican y freno de amor le para. viéndole tomar la espada. si un valle Angélica suena. No hay verde fresno sin letra. los fuegos a las campanas. Choza. si puede. la apacible fuente sueño. Desnuda el pecho anda ella. es con claveles. si no son murmuradores. el lunado arco suspende y el corvo alfange depone. el cielo os guarde. señor. Tórtolas enamoradas son sus roncos atambores y los volantes de Venus sus bien seguidos pendones. si lo abrocha. airecillos lisonjeros. Cuevas do el silencio apenas deja que sombras las moren. ingratitud es dejalla. 150 contestes destos amores. bañen mis ojos la cama que ella me será también. haciendo la cuerda azote. y no se vaya por pies la hermosura del orbe. sin vos. Los campos les dan alfombras. otro Angélica responde. música los ruiseñores.

por sus relinchos lozano y por sus cernejas fuerte para que lo lleve a él y a un moro cautivo lleve. Preguntado me has la causa de mis suspiros ardientes. cuando no de las crueles. y lo más bajo que puede ardientes suspiros lanza y amargas lágrimas vierte. porque con honra y amor yo me quede. yo os hago a vos mucha sobra y vos a él mucha falta. Junto a mi casa vivía. si la causa lo consiente. como tal. con razones le pregunta comedidas y corteses de sus suspiros la causa. obedece. En el ligero caballo suben ambos. corsario de tres bajeles. por tu espada y por tu trato me has cautivado dos veces. salid apriesa. una dama de lina i e de los nobles Melioneses: Extremo de las hermosas. aquel español de Oran un suelto caballo prende. que por el campo buscaban. El cautivo. 152 de cuatro espuelas herido. Concededme. pues mi llanto no os ablanda. que cuatro vientos lo mueven.» Viendo el español brioso cuánto le detiene y habla. 153 . porque más cerca muriese. y él parece. Admirado el español de ver cada vez que vuelve que tan tiernamente llore quien tan duramente hiere. que tenéis de acero el pecho y no habéis menester armas.» ENTRE LOS SUELTOS CABALLOS. cumpla y vaya. Bien podéis salir desnudo. que el general os aguarda. Triste camina el alarbe. capitán de cien Zenetes.Vestios. Yo nací en Gelves el año que os perdisteis en los Gelves. vaya a los moros el cuerpo. y débote la respuesta por quien soy y por quien eres. de una berberisca noble y de un turco matasiete. entre lo rojo lo verde. capitán. hija al fin destas arenas engendradoras de sierpes. le dice así: «Mi señora tan dulce como enojada. y en vuestro nombre combata. y a su piadosa demanda satisface desta suerte: «Valiente eres. y quede con vos el alma. que es uno que ha cautivado. licencia para que salga al rebato en vuestro nombre. Entre los sueltos caballos de los vencidos Zenetes. y cortés como valiente. En Tremecén me crié con mi madre y mis parientes después que murió mi padre. sin excusarlo. dueña mía.

es la causa que a llanto pudo moverme. mientras el plomo en las suyas libertades y desdenes.Era tal su hermosura. Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como pildoras dorados. dichosamente padeces. ¿Quién pudiera imaginar viendo tus golpes crueles. que se hallaran claveles más ciertos en sus dos labios que en los dos floridos meses. mira si es razón que llore tantos males juntamente. sufre y ama y vivirás si lo hicieres. y apenas vide trocada la dureza desta sierpe. con tal que cuando la veas pido que de mí te acuerdes. parando el veloz caballo. le dice. y por el suelo postrado. tiernas redes. ya la razón sujeta. español. 154 que me pedirán por robo lo que entendí que era suerte. y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías.» Apeóse del caballo. y si como dices amas. mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno. que paren sus males quiere. Labró el oro en mis entrañas dulces lazos. Esta. Anda con Dios. que cupiera alma tan tierna en pecho tan duro y fuerte? Si eres del Amor cautivo. «Vivas mil años. y ríase la gente. noble capitán valiente. y Amor en nuestras niñeces hirió nuestros corazones con arpones diferentes. desde aquí puedes volverte. Ande yo caliente. «Gallardo moro. que ganas más con librarme que ganaste con prenderme.» Conmovido el capitán de las lágrimas que vierte. Y no quiero por rescate que tu dama me presente ni las alfombras más finas ni las granas más alegres. Juntos así nos criamos. con palabras me requiere que su crueldad perdone y de su beldad me acuerde. cuando tú me cautivaste: mira si es bien que lamente. Mas. y ríase la gente. le dice. si adoras como refieres. Cada vez que la miraba salía el sol por su frente.» ANDE YO CALIENTE. de tantos rayos vestido cuantos cabellos contiene. Alá se quede contigo y te dé victoria siempre para que extiendas tu fama con hechos tan excelentes. la boca a sus pies ofrece. y el moro tras él desciende. 155 .

y la espada sea mi diente. y ríase la gente. a su madre dice que escucha su mal: Dexadme llorar. Pase a media noche el mar y arda en amorosa llama Leandro por ver su dama. pues que no se pueden mejor ocupar yéndose a la guerra quien era mi paz. que lo uno es justo. Dexadme llorar. orillas del mar. y ríase la gente. Pues me distes. Pues Amor es tan cruel. Cuando cubra las montañas de plata y nieve el enero. y me cautivastes de quien hoy se va y lleva las llaves de mi libertad. En llorar conviertan mis ojos de hoy más el sabroso oficio del dulce mirar. y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuente.que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente. y ríase la gente. harto peor fue morir y callar. No me pongáis freno ni queráis culpar. y ríase la gente. orillas del mar. sea mi Tisbe un pastel. madre. tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas. en tan tierna edad tan cor Lo el placer. Dexadme llorar. 157 156 . Busque muy enhorabuena el mercader nuevos soles. escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente. hoy viuda y sola y ayer por casar. que de Píramo y su amada hace tálamo una espada. tan largo el penar. Orillas del mar. do se junten ella y él. lo otro por demás. LA MAS BELLA NIÑA La más bella niña de nuestro lugar. y ríase la gente. Si me queréis bien no me hagáis mal. yo conchas y caracoles entre la menuda arena. que yo más quiero pasar de Yepes a Madrigar la regalada corriente. viendo que sus ojos a la guerra van.

Y en la tardecica en nuestra plazuela. Vayanse las noches. mañana. y no vean tanta soledad después que en mi lecho sobra la mitad. Dulce madre mía. las yerbas. mi tía la ollera. «No me aprovecharon. jugaré yo al toro y tú a las muñecas. que trujo el vecino cuando fue a la feria. HERMANA MARICA. podrás tanto dello bailar en la puerta. Iremos a misa.Dexadme. y no dará voces viendo marchitar los más verdes años de mi mocedad? Dexadme llorar. Hermana Marica. con lo que le cuelga. darános un cuarto. Y el estadal rojo. y la saya buena. Y si hace bueno traeré la montera. orillas del mar. no irás tú a la amiga ni yo iré a la escuela. Y al son del adufe cantará Andregüela. con las dos hermanas Juana y Madalena. Y si quiere madre dar las castañetas.» Y yo de papel haré una librea. mi madre. vayanse. pues ido se han los ojos que hacían los míos velar. ¿quién no llorará. Y una caperuza con muchas almenas. Dexadme llorar. y a mí me pondrán mi camisa nueva. y las dos primillas Marica y la Tuerta. sayo de palmilla. teñida de moras. aunque tenga el pecho como un pedernal. veremos la iglesia. orillas del mar. orillas del mar. llorar. Pondráste el corpino. que me dio la Pascua mi señora agüela. que es fiesta. 158 calza de estameña. pondré por penacho las dos plumas negras del rabo del gallo 159 . porque bien parezca. toca y albanega. Compraremos del (que nadie lo sepa) chochos y garbanzos para la merienda. cabezón labrado.

sin duda alguna que es muerta. Y entraré en la calle haciendo corvetas yo y otros del barrio.» En esto se descubrieron de la religión seis velas y el cómitre mandó usar al forzado de su fuerza. pues que yo vivo en su ausencia. bien puedes al mar del Sur vencer en lucientes perlas.que acullá en la huerta anaranjeamos las Carnestolendas. a nadie matarán penas. tráeme nuevas de mi esposa. pues no me respondes. la que suele darme tortas con manteca. ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra. dos hilos por riendas. siempre al remo condenado. yo y ella. que son más de treinta. la hija de la panadera. Barbóla. si es verdad que las aguas tienen lenguas. teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias! pues eres tú el mismo mar que con tus crecientes besas las murallas de mi patria. aunque no lo debe ser. Dame ya. pero. porque si es verdad que llora mi cautiverio en tu arena. Porque algunas veces hacemos. sagrado mar. Y en mi caballito pondré una cabeza de guadamecí. del remo y de la cadena: «¡Oh.* famosa playa serena. que bien puedes. Y en la caña larga pondré una bandera. con dos borlas blancas en sus trenzaderas. las bellaquerías detrás de la puerta. coronadas y soberbias. y dime si han sido ciertas las lágrimas y suspiros que me dice por sus letras. un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son 160 161 . EL FORZADO Amarrado al duro banco de una galera turquesa. Jugaremos cañas junto a la plazuela porque Barbolilla salga acá y nos vea. sagrado mar de España. pues he vivido diez años sin libertad y sin ella. a mis demandas respuesta.

tanto por plumas cuanto por espadas! Si entre aquellas ruinas y despojos que enriquece Genil y Darro baña tu memoria no fue alimento mío. pece nada. a compasión movidos de mi llanto. mas tú y ello juntamente en tierra. cabello. labio y frente. ¡Tanto puede mi mal y pudo su dulzura! A CÓRDOBA ¡Oh excelso muro. que privilegia el cielo y dora el día! ¡Oh siempre gloriosa patria mía. ni este río corre fiera. por cogeüo. ¡nunca merezcan mis ausentes ojos ver tus muros. mientras a cada labio. de majestad. vuela ave.SONETOS Mientras por competir con tu cabello. en humo. dejan la sombra. de gallardía! ¡Oh gran río. de quien con atención no sea escuchada la triste voz del triste llanto mío. mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lirio bello. cuando a cada cual de ellos más le agrada fresca cueva. no comparada al oro. en sombra. este aire. ni al bien mayor de la espaciosa tierra. cual yo. gran rey de Andalucía. oh patria. no sólo en plata o viola troncada se vuelva. tus torres y tu río. para escuchar el dulce canto de aquel que de Estrimón en la espesura los suspendía cien mil veces. el ramo y la hondura. lirio. en nada. arroyo frío. ya que no doradas! ¡Oh fértil llano. tu llano y sierra. goza cuello. Ni en este monte. árbol verde. el sol relumbra en vano. oro bruñido. y aunque en la fuerza sea del estío al viento mi querella encomendada. oh torres coronadas de honor. 162 163 . y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello. antes que lo que fue en tu edad dorada oro. de arenas nobles. más rica y más gozosa que el precioso tesoro que el mar del sur entre su nácar cierra. en polvo. clavel. cristal luciente. siguen más ojos que al clavel temprano. oh sierras encumbradas. oh flor de España! LOPE DE VEGA (1562-1635) CANCIÓN ¡Oh libertad preciosa.

que algún rey la envidiara. y en cantidad recojo. al pie de aquesta sierra con rústicas palabras mi ganadillo cuento y el corazón contento del gobierno de ovejas y de cabras. paz dulce.con armas. paz. el arco. y la endrina de color morada. oyendo el son de las parleras aves o ya gozando el aura donde el perdido aliento se restaura. triunfo y resisto la flecha. con las vidas y famas. el arena y agua arrojas. gozo la gloria y libertad que tengo. Cuando la aurora baña con helado rocío de aljófar celestial el monte y prado. conquistado en el mundo. tesoro. Aquí la verde pera con la manzana hermosa. mi regalada cama. Yo. y con libre albedrío lloro el ajeno mal y canto el mío. melosas uvas cojo. las duras penas mías trocaron en la gloria que en libertad poseo. la temerosa cuenta del cuidadoso rey me representa. el fuego. donde verá por mi dichosa historia quien más leyere en ella que es dulce libertad lo menos della. y cuando el sol dorado muestra sus fuerzas graves. estos cristales puros. aquí de la enramada parra que al olmo enlaza. 165 . es mi dulce sustento del campo generoso estas silvestres frutas que derrama. y de ti. riberas de este río. y de color de rosa la cermeña olorosa tengo. fuente clara. a dar el nuevo pasto a mi ganado. No me da descontento el hábito costoso que de lascivo el pecho noble infama. la pozoña. pues. que. señor exento desta montaña y prado. haciendo rustro embisto. aquellas tres hermanas que nuestro humano velo texiendo. al sueño el pecho inclino 164 debaxo un sauce o pino. de blandas pieles y hojas. llevan por inciertas vías. sangre y guerra. amor profundo. que el mar apartas y a tu bien nos llamas. Cuando a las manos vengo con el muchacho ciego. Soberbio pensamiento jamás ha derribado la vida humilde y pobre que sostengo. de gualda y roja sangre matizada. bullendo. Cuando la noche oscura con su estrellado manto el claro día en su tiniebla encierra. venzo. membrillos que coronan este río. al tiempo que las ramas desenlaza el caluroso estío. gloria y vida! Cuando de las humanas tinieblas vi del cielo la luz. salgo de mi cabana. principio de mis dulces días. y suena en la espesura el tenebroso canto de los nocturnos hijos de la tierra. bien. en ti sola se anida oro. con siempre igual deseo.

ocupado en mi rústico ejercicio. al sol y al hielo. halla un pastor con hambre fatigado. que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos! 166 Ni estoy bien ni mal conmigo. adonde lo más es menos. fáciímente me defiendo. y lo creo. bese la ingrata mano del poderoso injusto. vino aromatizado. A mis soledades voy. A MIS SOLEDADES VOY. No me precio de entendido. ni soy camaleón del que gobierna. ni me tiene envidioso la ambición y el deseo de ajena gloria ni de fama eterna. unos por carta de más otros por carta de menos. viva y muera sediento por el honroso oficio. 167 . que humildad y necedad no caben en un sujeto. La diferencia conozco. en fuente fría. mi humildad en su desprecio. O sabe naturaleza más que supo en otro tiempo. de desdichado me precio. pero no puedo guardarme de los peligros de un necio. mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo. pero con falso argumento. porque en él y en mí contemplo. que más vale pobreza en paz que en guerra mísera riqueza. que el grande y el pequeño somos iguales lo que dura el sueño. de mis soledades vengo.sustentos pobres. y solamente no entiendo cómo se sufre a sí mismo un ignorante soberbio. y goce yo del suelo. carne sabrosa y tierna. en prado. pan blanco de aquel día. porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. Sólo sé que no sé nada. al aire. haciendo la cuenta con su humildad. ¿cómo pueden ser discretos? No puede durar el mundo. formando torres de esperanza al viento. De cuantas cosas me cansan. Señales son del juicio ver que todos le perdemos. Ni temo al poderoso ni al rico lisonjeo. Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo. que suena a vidrio quebrado y que ha de romperse presto. su locura en su arrogancia. pero bien seguros. ¡No sé qué tiene la aldea donde vivo y donde muero. o tantos que nacen sabios es porque lo dicen ellos. dixo un filósofo. Entiendo lo que me basta. El dirá que yo lo soy. que los que no son dichosos. porque dicen. Estése el cortesano procurando a su gusto la blanda cama y el mejor sustento.

¡Pobre barquilla mía. Como las altas naves. nunca.. el uno se lleva al otro. como yo. En dos edades vivimos los propios y los ajenos: la de plata los extraños y la de cobre los nuestros. bien haya quien los hizo. ¡Oh. pequeña en las defensas. te engolfas? Que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas. ¿A quién no dará cuidado. ni pretensiones. a mis soledades voy. y al ñero mar te arrojas. de mis soledades vengo. la mejor sangre el dinero. llorando van y pidiendo. universal movimiento. con las prendas de su honor han trocado los efectos. di. sin velas desvelada. Mirando estoy los sepulcros cuyos mármoles eternos están diciendo sin lengua que no lo fueron sus dueños. ver los hombres a lo antiguo y el valor a lo moderno? Dixo Dios que comería su pan el hombre primero con el sudor de su cara por quebrar su mandamiento. aunque puedo. POBRE BARQUILLA MÍA. cuando quieren escribir piden prestado el tintero. y algunos inobedientes a la vergüenza y al miedo. Oigo tañer las campanas.tal la pusieron los hombres que desde entonces no ha vuelto. Ni murmuraron del grande. Con esta envidia que digo y lo que paso en silencio. Virtud y filosofía peregrinan como ciegos. incitas a las ondas.. 168 Sin libros y sin papeles. Dos polos tiene la tierra. no los despiertan cuidados. Igual en las fortunas. si es español verdadero. tienen chimenea y huerto. y entre las olas sola! ¿Adonde vas perdida? ¿Adonde. Advierte que te llevan a dar entre las rocas 169 . te apartas animosa de la vecina tierra. mayor en las congojas. que en lugar de tantas cruces haya tantos hombres muertos. entre peñascos rota. yo confieso que la tengo de unos hombres que no saben quién vive pared en medio. sin tratos. porque solamente en ellos de los poderosos grandes se vengaron los pequeños! Fea pintan a la envidia. Sin ser pobres ni ser ricos. cuentas ni cuentos. afirmaron parabién. ni pascua dieron. ni pleitos. la mejor vida el favor. y no me espanto. ni ofendieron al pequeño.

del mar incultas orlas? ¿En qué celajes fundas que es bien echar la sonda. ¿Qué jarcias te entretejen? ¿Qué ricas banderolas azote son del viento y de las aguas sombra? ¿En qué gavia descubres. ni remos de lisonjas. Contenta con tus redes. del árbol alta copa. abrasan pobres chozas. No quieras que yo sea. nos daba una cabana la cama de sus hojas. salpicando estrellas. erraste la derrota? 170 Si te sepulta arena. nunca del mar temiste las iras procelosas. a la playa arenosa mojado me sacabas. el céfiro bullía y suspiraba aromas. volvieron venturosas. naufragio de las honras. lamiendo rosas. que a muchas ha perdido la dicha de las otras. Ya los valientes rayos de la vulcana forja. que por la tierra propia nunca el peligro es mucho adonde el agua es poca. barquilla? Vuelve. ni velas de mentiras. Faetonte de barqueros que los laureles lloran. cautelosa. en vez de torres altas. yo la llamaba esposa. Ya fieros huracanes tan arrogantes soplan que. perdido el rumbo. Cuando por las riberas andabas costa a costa. vuelve la proa: que presumir de nave fortunas ocasiona. No mires los ejemplos de las que van y tornan. que en selvas de corales salado césped brota? Laureles de la orilla solamente coronan navios de alto bordo que jarcias de oro adornan. ni se estima la perla hasta dejar la concha. ¿Quién te engañó. por tu soberbia pompa. cuando. Segura navegabas. ¿Qué importa que te ciñan ramas verdes o rojas. Pasaron ya los tiempos cuando. Al bello sol que adoro enjuta ya la ropa. del sol la frente mojan. 171 . Dirás que muchas barcas con el favor en popa. Para los altos mares no llevas.de la soberbia envidia. más peces te llenaban que ella lloraba aljófar. ¿qué importa? Cuando de rojo nácar se afeitaba la aurora. ¿qué sirve fama heroica? Que nunca desdichados sus pensamientos logran. saliendo desdichadas. Esposo me llamaba. la tierra en perspectiva. Verdad es que en la patria no es la virtud dichosa. pero vivo.

y más con tales abrazos. todo falta. Salió. la envidia. el rostro atento a ver si Isidro venía. la pobre cena de aquel rico labrador. más pura y más hermosa. muriendo. Pudo Alejandro envidiar. Diole en viéndole los brazos. donde esperaba María. 173 . Y cuando igualmente amados. Mas. desta Agatocles se honró. Si con eternas plantas las fixas luces doras. Sonaba la olla al fuego con la hortaliza y la vaca. si en oro se ha de beber. y mientras ella la saca. comen así dos casados. ¿cuándo mejor le va a quien le dio el necesario bien el cielo con mano corta. ¡oh dueño de mi barca!. que no es justo desear más de lo que es menester. merezca que le pidas al bien que eterno gozas que adonde estás me lleve. ¡ay!. Como amigo y jornalero. inútiles escotas. Sin pleito. sino alegre. que esa fue larga también? Más que el soberbio Epicuro toma el sustento seguro el pobre en la mesa escasa: que no entra daño en la casa del que duerme en suelo duro. y en dulce paz reposas. las manos han de temblar... ¡ay de la pobre barca que en lágrimas se ahoga! Quedad sobre la arena. Mi honesto amor te obligue. 172 rica en casa que Dios vive. Pórsena de barro hizo la vajilla en que comió. y aliviando de embarazos. sin disgusto. en fin. CENA DE ISIDRO Y MARÍA DE LA CABEZA (Fragmento del «Isidro») Llegó a su casa contento. sabrosa por el sudor. que no ha menester velas quien a su bien no torna. contándoles los bocados. Pero la vida es corta: viviendo. la pobre cena apercibe. no desdeñosa y baldía. todo sobra. que no es digna victoria para quejas humanas ser las deidades sordas. bien puede estar a su mesa. Isidro a los bueyes luego ata el sustento a una estaca. Y pues el contento importa. falta de regalo y llena de conformidad y amor. la muerte nos divorcia.parándose de envidia la celestial antorcha. porque en barro quebradizo nunca acónito se dio. a quien todo pesa. pace el animal el yero primero que su señor: que en casa del labrador quien sirve come primero. que no me escuchas.

que está cansado de llorar en la tierra por su descanso. en fin. y el cónsul Serrano andaba tras el arado y los bueyes. el rancio queso y membrillo. despidió contra sí rayos al cielo. en fin. las grandezas de los reyes Fabricio menospreciaba. pues. y regala a su María de la pobreza que había. Con estas estrechas leyes. Cena. que la hambre cesa. ¡tened los ramos! El niño divino. que opuesto al muro de Bctulia en vano. Ya. que se duerme mi niño. isidro ufano. no le hagáis ruido. la mesa.Al pobre jamás le encoge tocar la dorada orilla: que el agua limpia y sencilla. que se duerme mi niño. No se van a descansar sin dar gracias del sustento: que del ordinario aumento se las comienzan a dar los dos con igual contento. sosegar quiere un poco del tierno llanto. que se duerme mi niño. que el amor es cortesano y virtud la cortesía. que se duerme mi niño. descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible. corred más paso. ¿cuántas mayores se deben a quien de gracias sustenta? Palmas de Belén que mueven airados los furiosos vientos que suenan tanto. Que si al huésped que aposenta se dan gracias tras la cuenta a quien intereses mueven. ¡tened los ramos! 174 . ¡tened los ramos! SONETOS JUDIT Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano. 175 ¡DUERME. y en un limpio canastillo se levanta. convertido en hielo. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano. ya veis que no tengo con qué guardarlo: ángeles divinos que vais volando. con mano desnuda coge de la pura fuentecüla. MI NIÑO! Pues andáis en las palmas ángeles santos. ¡tened los ramos! Rigurosos hielos le están cercando. viene el postre y la camuesa.

Si pides señas. y no le engañen tus collares de oro. Alcino. tierno. y verásle si a mi choza viene: que aún tienen sal las manos de su dueño. triste. asómate agora a la ventana. no te espante el rigor de mis pecados. vivo. 177 . Jesús mío. Ponle su esquila de labrado estaño. cubierto de rocío. que por amores mueres. estar furioso. toma en albricias este blanco toro que a las primeras yerbas cumple un año. cuánto fueron mis entrañas duras. receloso. atreverse.Vertido Baco. enojado. Pastor. fuera del bien. el fuerte arnés afea los vasos y la mesa derribada. mortal. y los ojuelos tiene como durmiendo un regalado sueño. y la palabra de seguir empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos. la casta hebrea con la cabeza resplandece armada. alentado. coronada del pueblo de Israel. amar el daño. duermen las guardas que tan mal emplea. olvidar el provecho. y escucha mis cuidados. vuelve los ojos a mi fe piadosos. ¡Cuántas veces el ángel me decía: «Alma. encrespado. hermosura soberana. Pero. pues tan amigo de rendidos eres. que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue. leal. altivo. Suelta mi manso. beber veneno por licor suave. MAYORAL EXTRAÑO. que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño. cobarde y animoso. Oye. ofendido. pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh. ¿cómo te digo que me esperes. difunto. QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS. esquivo. si estás para esperar los pies clavados? ¿QUE TENGO YO. valiente. verás con cuánto amor llamar porfía!» ¡Y cuántas. «Mañana le abriremos». Huir el rostro al claro desengaño. pues otro tienes tú de igual decoro. áspero. QUE MI AMISTAD PROCURAS? ¿Qué tengo yo. mayoral extraño. Pastor. fugitivo. para lo mismo responder mañana! SUELTA MI MANSO. suelta la prenda que en el alma adoro perdida por tu bien y por mi daño. y sobre la muralla. Si piensas que no soy su dueño. humilde. liberal. tú. traidor. no hallar. suelta. pues. que a mi puerta. pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! 176 VARIOS EFECTOS DEL AMOR Desmayarse. tiene el vellocino pardo. mostrarse alegre. satisfecho. respondía. que hiciste cayado dése leño en que tiendes los brazos poderosos. espera. pues te confieso por mi amor y dueño. PASTOR. centro y reposo.

Con pies torpes al punto. y en todos los mortales yace la vida envuelta en alto olvido. pude en largo destierro merecerte 178 que se aparte de mí tu olvido manso? Pues no te busco yo por ser descanso. que nacieron antes para llorar que para ver. no hay cuidado que hable. Por el primer terceto voy entrando. mas si me veo en el primer terceto. Yo pensé que no hallara consonante y estoy a la mitad de otro cuarteto. de tal manera. que el sueño persuadieron a la gente. solas. mudos están los males. es que entre sueños dan al cielo quejas del yerto lecho y duro acogimiento. sueño blando y suave. que al morir el día con luz enferma vi que permitía el sol que le mirasen en poniente. duermen ya entre sus montes recostados los mares y las olas. catorce versos dicen que es soneto. Ya estoy en el segundo. Madrugan más en mí que en las auroras lágrimas a este llano: que amanece a mí mal siempre temprano. Quien lo probó lo sabe. que blandos hallan en los cerros duros. no hay cosa en los cuartetos que me espante. faltan lenguas y voz a los dolores. y aún parece que entré con pie derecho. burla burlando van los tres delante. Si con algún acento ofenden las orejas. sueño. y a su modo también se duerme el río. y tanto. y sus peñas.creer que un cielo en un infierno cabe. ciega y fría. cayó de las estrellas blandamente la noche. y aún sospecho que estoy los trece versos acabando: contad si son catorce. de sosiego los tienes ignorantes. Los arroyuelos puros se adormecen al son del llanto mío. que persuade la tristeza a mis dos ojos. y está hecho. tras las pardas sombras mudas. sino por muda imagen de la muerte. dar la vida y el alma a un desengaño: esto es amor. Escondieron las galas a los prados y quedaron desnudas estas laderas. ni dar paz a mis enojos. no han podido vencer a mis dolores las noches. Tú. Con sosiego agradable se dejan poseer de ti las flores. FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645) AL SUEÑO ¿Con qué culpa tan grave. pues fin con este verso le voy dando. 179 . SONETO DE REPENTE (De «La niña de Plata») Un soneto me manda hacer Violante. en mi vida me he visto en tal aprieto. Cuidados veladores hacen inobedientes mis dos ojos a la ley de las horas.

pues te alcanza el soldado envuelto en guerra. con dolor creo que eres más riguroso que la tierra. Dame. Gozante en las cabanas y debajo del cielo los ásperos villanos. ni de los dos alguno fue primero. Mira que es gran rigor: dame siquiera lo que de ti desprecia tanto avaro. por el oro en que alegre considera. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? Hoy sin miedo que libre escandalice puede hablar el ingenio. oirán siquiera el ruido de tus plumas mis desventuras sumas. Dame lo que desprecia de ti agora por robar el ladrón. cortés mancebo. que yo no quiero verte cara a cara. La justicia de Dios es verdadera. o que a tu sombra negra por lo menos. este desvelo. y en ella mi alma por jamás te toca. ni que hagas más caso de mí. por más que con el dedo. Si Dios a la verdad se adelantara. silencio avises o amenaces miedo. Señor excelentísimo. y romper el silencio el bien hablado. siendo verdad. Más duro que la roca. tócame con el cuento de tu vara. implicación hubiera en ser y en que verdad de ser dejara. Son la verdad y Dios. hasta que da la vuelta el tiempo claro. EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS. lo que desecha el que envidiosos celos tuvo y llora. ya tocando la boca. o de él alguna parte. y todo cuanto es Dios todo ha de ser verdad entera. mi llanto ya no consiente márgenes ni orillas: inundación será la de mi canto. 180 se le haga camino por estos ojos de sosiego ajenos. entre mi pensamiento y mi deseo Ya. ni eternidad divina los separa. mientras viere el cielo de desvelarme sólo en celebrarte. algún reposo: no seas digno del nombre de avariento en el más desdichado y firme amante que lo merece ser por dueño hermoso.. Débate alguna pausa mi tormento. y a ti se te debía de derecho. hállate en el rigor de los pantanos y encuéntrate en las nieves y en el hielo el soldado valiente y yo no puedo hallarte. Dios verdadero. y te prometo. Pues sepa quien lo niega y quien lo duda que es la lengua la verdad de Dios severo y la lengua de Dios nunca fue muda.. con mi grito.. lo que había de dormir en blando lecho y da el enamorado a su señora. ESCRITA AL CONDE-DUQUE DE OLIVARES No he de callar. y te desacredito el nombre de callado. asegurado de que mayor poder le atemorice. aunque lo intente. quítame. que hasta pasar por mí de paso. Quede en parte mi queja satisfecha. o ya la frente.. En otros siglos pudo ser pecado severo estudio y la verdad desnuda. y la misericordia. si fueses a otra parte peregrino. blando sueño. 181 . pues.Tan sólo mi gemido pierde el respeto a tu silencio santo: yo tu quietud molesto con mi llanto.

Menos fuera la pérdida y la injuria si se volvieran Muzas los asientos. que usurparon la paz del pecho humano. bien disciplinado. y honra y provecho andaban en un saco. Multiplicó en escuadras un soldado su honor precioso. todas las armas despreció desnudo. ni del clavo la adulación fragante forastera. y con rojos pimientos y ajos duros tan bien como el señor comió el esclavo. Que el vientre entonces. eran recuerdo del trabajo honroso. contaba por afrentas de los años envejecer en brazos de la suerte. La robusta virtud era señora. más veces en la hueste que en la cama. y expiraba decrépito el venado: grande vejez duró en los elementos. si rica menos. sano le aventuró. en vanidad y en sueño sepultada. 183 . 182 Ni los trujo costumbres peregrinas el áspero dinero. El rostro macilento. si mal hablada. no la mente. edad. Y debajo del cielo aquella gente. Pudo acusar los celos desiguales a la Italia. sólo se codiciaba lo decente. Bebió la sed los arroyuelos puros. su ánimo valiente. que. No había venido al gusto lisonjera la pimienta arrugada. Carnero y vaca fue el principio y cabo. en ella confiado. si son originales. vencedora. era una vaca sustento y armadura. después mostraron del carchesio a Baco el camino los brindis mal seguros. que nombres del halago cortesano no admitió lo severo de su fama. con legítimos dineros. y estaba la garganta sin pecado. ni el Oriente compró la honestidad con piedras finas. Joya fue la virtud pura y ardiente. Nadie contaba cuánta edad vivía. que esta usura es peor que aquella furia. más quiso los turbantes que los ceros. y los engaños del paso de las horas y del día reputaban los nuestros por extraños. nación fuerte. sino matanza. Todas matronas y ninguna dama. Acompañaba el lado ¿el marido. sino de qué manera: ni aun un hora lograba sin afán su valentía. Derramado y sonoro el Océano era divorcio de las rubias minas..Ya sumergirse miro mis mejillas. menos le vio galán que peligroso. ni el cántabro con cajas y tinteros hizo el campo heredad. Del mayor infanzón de aquella pura república de grandes hombres. Caducaban las aves en los vientos. No de la pluma dependió la lanza. Yace aquella virtud desaliñada que fue. de sola honesta obligación armado. gala el merecimiento y alabanza. la vista por dos urnas derramada sobre las aras de las dos Castillas. Pudo sin miedo un español velloso llamar a los tudescos «bacanales» y al holandés «hereje y alevoso». Y aquella libertad esclarecida que en donde supo hallar honrada muerte nunca quiso tener más larga vida. Y España.. Hilaba la mujer para su esposo la mortaja primero que el vestido. el cuerpo flaco. buscó satisfacción y no hartura. a más honroso sueño entregó los ojos. pero hoy de muchos modos somos copias. más temida. El temor de la mano daba escudo al corazón. y sola dominaba al pueblo rudo. no mendigando el crédito a Liguria. Y pródiga del alma. si no a más descansado. Del tiempo el ocio torpe. vengóle herido.

y por timbre el martirio glorioso. y a las mieses tan grande ofensa hicieron? ¡Qué cosa es ver un infanzón de España. ¡Con cuánta majestad llena la mano la pica. nos acredita. que el vicio. y no son sucesores. no el olor. y rumia luz en campos celestiales. Jineta y cañas son contagio moro. y gastar un caballo en una caña! Que la niñez al gallo le acometa con semejante munición apruebo. no presumida y ciega confianza. Estaban las hazañas mal vestidas. y la cumbre desdeñosa os muestre a su pesar campos serenos. la militar valiente disciplina tenga más platicantes que la plaza. edad tan venturosa. y alhajas las que fueron pieles solas. vos disteis libertad con las valonas para que sean corteses las cabezas. Que la cortés estrella que os inclina a privar sin intento y sin venganza. que a Jove fue disfraz y fue vestido. Nunca al duro español supo el gusano persuadir que vistiese su mortaja. Y si os dio el ascendiente generoso escudos. A la seda pomposa siciliana. de armas y blasones llenos. pues vos enmendastes las cortezas. desnudando el enfado a las coronas. todos blasonan. ¿por cuál enemistad se persuadieron a que su apocamiento fuese hazaña. y aún no se hartaba de buriel y lana la vanidad de fembras presumidas. dad a la mejor parte medicina: vuélvanse los tablados fortalezas. no en la frente del útil bruto la asta del acebo.Las descendencias gastan muchos godos. señor. que un tiempo endureció manos reales. Y quedaron las huestes españolas bien perfumadas. nadie los imita. que manchó ardiente múrice. dando fuerza de ley al viento vano. y entonces fue el trabajo ejecutoria. Lograd. descansen tela falsa y tela fina. sino apodos. y al son esté el ejército obediente. mejores sean por vos los que eran buenos Guzmanes. y el mosquete carga el hombro. intercediendo el Can por el verano. 184 El trompeta le llame diligente. más quiere nota dar que dar asombro. y el vicio graduó la gente baja. sin decoro. del que se atreve a ser buen castellano! Con asco entre las otras gentes nombro al que de su persona. 185 . Pretende el alentado joven gloria por dejar la vacada sin marido. mas no la edad madura y la perfeta. tiene por sola bienaventuranza el reconocimiento temeroso. y. Ejercite sus fuerzas el mancebo en frentes de escuadrones. y detrás de él los cónsules gimieron. que hacéis repetir siglo pasado con desembarazarnos las personas y sacar a los miembros de cuidado. el romano y el oro hicieron áspera tirana. milagro que a la envidia desatina. Pasadnos vos de juegos a trofeos. y hagan paces las capas con el toro. Hoy desprecia el honor al que trabaja. Un animal a la labor nacido y símbolo celoso a los mortales. y cuando nuestras fuerzas examina persecución unida y belicosa. restituyanse justas y torneos. abreviado en la silla a la jineta. Vino el betún precioso que vomita la ballena o la espuma de las olas. y de Ceres ofende la memoria. que sólo grande rey y buen privado pueden ejecutar estos deseos. pero mal regidas. Vos.

que sin sus escudos reales no hay escudos de armas dobles. Mas. hace suerte en el toro y con un dedo la hace en él la vara que los mide. poderoso caballero es don Dinero. Por importar en los tratos y dar tan buenos consejos. poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. 186 Son sus padres principales y es de nobles descendiente. poderoso caballero es don Dinero. ¿a quién no maravilla ver en su gloria sin tasa que es lo menos de su casa doña Blanca de Castilla? Pero pues da al baxo silla y al cobarde hace guerrero. persona de gran valor. 187 . pero pues da calidad al noble y al pordiosero. Y pues él rompe recatos y ablanda al juez más severo. tan cristiano como moro. Mandadlo así. pues valdrá por ejércitos el miedo y os verá el cielo administrar su rayo. doblón o sencillo. poderoso caballero es don Dinero. LETRILLA SATÍRICA Poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. de con tino anda amarillo: que. velillos y oropeles no hagan baza. aunque sea ñero. porque en las venas de Oriente todas las sangres son reales. Es galán y es como un oro. de puro enamorado. Y pues quien le trae al lado es hermoso. donde el mundo le acompaña. yo al oro me humillo. Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición. poderoso caballero es don Dinero. y pues es quien hace iguales al duque y al ganadero. que aseguraros puedo que habéis de restaurar más que Pelayo. tiene quebrado el color. El que en treinta lacayos los divide. Y es tanta su majestad (aunque son sus duelos hartos). poderoso caballero es don Dinero.Suceda a la marlota la coraza. y pues a los mismos robles da codicia su minero. pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero. y si el Corpus con danzas no los pide. Sus escudos de armas nobles son siempre tan principales. en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos. él es mi amante y mi amado. pues. pues. viene a morir en España y es en Genova enterrado. Madre. que con haberle hecho cuartos no pierde su autoridad. Nace en las Indias honrado. hace todo cuanto quiero.

no asustado. Y pues al pobre lo entierra y hace pruprio al forastero. viene espíritu en miserias añudado? Llegue rogada. 188 MIRE LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA. la Mosa. poderoso caballero es don Dinero. amancillada. DUQUE DE OSUNA. de la carrera de la edad cansados. y del monte quejosos los ganados. ¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar. MUERTO EN LA PRISIÓN Faltar pudo su patria al grande Osuna. Vencida de la edad sentí mi espada. piadosa. el llanto militar creció en diluvio. el Rin. y la última hora. Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día. sus escudos en la paz. hálleme agradecido. más corvo y menos fuerte. Lloraron sus envidias una a una con las propias naciones las extrañas. ya desmoronados. su tumba son de Flandes las campañas y su epitafio la sangrienta luna. si un tiempo fuertes. de temor y sombras llena. de anciana habitación era despojos. que rodelas en la guerra. Entré en mi casa. mi báculo. SONETOS MEMORIA INMORTAL DE DON PEDRO GIRÓN. y Trinacria al Mongibelo. el Tajo y el Danubio murmuran con dolor su desconsuelo. poderoso caballero es don Dinero. vi que el sol bebía los arroyos del hielo desatados. Diole el mejor lugar Marte en su cielo. 189 . vi que. paz serena. pero no a su defensa sus hazañas. de quien él hizo esclava la fortuna.que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas. se acerca. negra y fría. señas da su desdén de cortesía: más tiene de caricia que de pena. y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte. por quien caduca ya su valentía. pues mi bien previene. (mirad si es harto sagaz). diéronle muerte y cárcel las Españas. Más valen en cualquier tierra. Salíme al campo. YA FORMIDABLE Y ESPANTOSO SUENA. que con sombras hurtó su luz al día. Miré los muros de la patria mía. En sus exequias encendió al Vesubio Parténope. Si agradable descanso. la muerte en traje de dolor envía. Y pues las hace bravatas desde una bolsa de cuero. mi vida acabe y mi vivir ordene.

¡cuerpo de Dios con él y su crianza! 190 191 . Tales los hombres sus fortunas vieron: en un día nacieron y expiraron. érase una nariz superlativa.A UNA NARIZ Erase un hombre a una nariz pegado. a un corrillo llegó de gente rica. a la tarde serán lástima vana durmiendo en brazos de la noche fría. Era un reloj de sol mal encarado. será escarmiento de la vida humana: ¡tanto se emprende en término de un día! A florecer las rosas madrugaron. las doce tribus de narices era. y para envejecerse florecieron: cuna y sepulcro en un botón hallaron. érase un peje espada muy barbado.. que en la cara de Anas fuera delito. donde no. por ver que ya su bolsa le repica. nieve y grana. por ocho santos que haré lo que hacer suelo sin tardanza!» Mas uno. y en el nombre de Dios pidió refresco. nariz tan fiera. era Ovidio Nasón más narizado. muchísimo nariz. érase un elefante boca arriba. Si limosna no alcanza. cansado del oficio de la pica. «¿Con quién habla? —le dice al tiracantos—. retorciendo el mostacho soldadesco. que pasados los siglos horas fueron. que a la muerte mil vidas sacrifica. érase una alquitara pensativa. érase una nariz sayón y escriba. mas no del ejercicio picaresco. que a sacar la espada empieza. a mi pobreza —les dice—. Erase un naricísimo infinito. Este matiz que al cielo desafía. UN VALENTÓN Un valentón de espátula y gregüesco. iris listado de oro. Erase un espolón de una galera. ¿qué es lo que suele hacer en tal querella?» Respondió el bravonel: «¡Irme sin ella!» PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (1600-1681) SONETO ESTAS QUE FUERON. «Den voacedes.. Estas que fueron pompa y alegría despertando al albor de la mañana. por Dios. érase una pirámide de Egito.

y apenas. entre las ñores se quiebra. un Etna hecho. negándose a la piedad del nido que deja en calma: ¿y teniendo yo más alma tengo menos libertad? Nace el bruto y con la piel que dibujan manchas bellas apenas signo es de estrellas (gracias al docto pincel). un volcán. músico. celebra de las flores la piedad. pretendo. la humana necesidad le enseña a tener crueldad.LA VIDA ES SUEÑO (Fragmento primero) JORNADA PRIMERA ESCENA II SEGISM. para castigarme más. ya entiendo qué delito he cometido: bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor. que le da la majestad del campo abierto a su huida: ¿y teniendo yo más vida tengo menos libertad? En llegando a esta pasión. que no respira. o ramillete con alas. cielos. cuando las etéreas salas 192 corta con velocidad. apenas es flor de pluma. cuando. el delito de nacer). justicia o razón negar a los hombres sabe privilegio tan suave. ¿No nacieron los demás? Pues si los demás nacieron. ¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! Apurar. aunque si nací. aborto de ovas y lamas. quisiera arrancar del pecho pedazos del corazón: ¿qué ley. cielos. pues el delito mayor del hombre es haber nacido. 193 . ¿qué privilegio tuvieron que yo no gocé jamás? Nace el ave. Sólo quisiera saber para apurar mis desvelos (dejando a una parte. qué delito cometí contra vosotros naciendo. qué más os pude ofender. culebra que entre flores se desata. monstruo de su laberinto ¿y yo con mejor instinto tengo menos libertad? Nace el pez. cuando a todas partes gira. sierpe de plata. cuando. y apenas bajel de escamas sobre las ondas se mira. ya que me tratáis así. midiendo la inmensidad de tanta capacidad como le da el centro frío: ¿y yo con más albedrío tengo menos libertad? Nace el arroyo. y con las galas que le dan belleza suma. atrevido y cruel.

que Dios le ha dado a un cristal. 194 sueña el que agravia y ofende. todos sueñan lo que son. a un bruto y a un ave? (Fragmento segundo) ESCENA XIX Es verdad. y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¿y hay quien intente reinar viendo que ha de dispertar en el sueño de la muerte? Sueña el rico en su riqueza que más cuidados le ofrece. una ficción. hasta despertar. sueña el que a medrar empieza. . en el viento escribe. sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza. pues reprimamos esta fiera condición. sueños son. ¿Qué es la vida? Un frenesí. y este aplauso que recibe prestado. aunque ninguno lo entiende. y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. sueña lo que es. una sombra. que el vivir sólo es soñar. pues estamos en mundo tan singular. por si alguna vez soñamos: y sí haremos. sueña el que afana y pretende. esta furia. y el mayor bien es pequeño. y la experiencia me enseña que el hombre que vive. que toda la vida es sueño y los sueños.excepción tan principal. ¿Qué es la vida? Una ilusión. disponiendo y gobernando. Yo sueño que estoy aquí des Las prisiones cargado. esta ambición. Sueña el rey que es rey y vive con este engaño mandando. en conclusión. y en el mundo. a un pez.

SIGLO XVIII .

que al varón más fuerte después de ajarlo. sólo de lo amatorio fue muy lleno. de Solís intrincada.NEOCLASICISMO DIEGO TORRES Y VILLARROEL (1693-1770) PAGO QUE DA EL MUNDO A LOS POETAS Dícese de Quevedo que fue claro. que nos lo venden caro. predicas estas honras en su muerte! 199 . y nos dejó en lo cómico un veneno que nos hemos bebido sin reparo. ¡infeliz suerte! ¡Oh. Góngora puede ser que fuese bueno. ciencia pobre! ¡Facultad perdida! ¡Mundo borracho. pero ya sus comentos le hacen raro. La idea de Juan Pérez fue abatida. miserable. y que en algunas coplas fue obsceno. en vida. El Calderón.

Salió un toro del toril y a Tarf e tiró por tierra. Y en adargas y colores en las cifras y libreas. Traía un ancho listón con uno y otro matiz 201 . y de lejos muchas de ellas: las más apuestas doncellas que España entonces tenía. adalid del castillo de Zorita. Su bravo alcaide Aliatar. que atiende a ver en la arena. La bella Zaida ocupó sus dorados miradores que el arte afiligranó. mostraron los amadores. con militar armonía. y con espejos y flores y damascos adornó. y Zahara la de Alcorcón. y en pendones y preseas. de Viveros. por sus peces. y señales de mostrar su valentía los moros más principales. de la Alcarria en que habita. después con Hamete cierra el temerón de Conil. hubo pandorgas y fuegos con otros nocturnos juegos que dispuso el adalid.NICOLÁS FERNANDEZ DE MORATIN (1737-1780) FIESTA DE TOROS EN MADRID Madrid. Añafiles y atabales. No en la vegas de Jarama pacieron la verde grama nunca animales tan fieros. vencida a sus ruegos. castillo famoso que al rey moro alivia el miedo. como los que el vulgo vio ser lidiados aquel día. la popular alegría muchas heridas costó. 200 Jarifa de Almonacid. que. cada cual más hermosa. El ancho circo se llena de multitud clamorosa. y luego a Benalguacil. arde en fiestas en su coso por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo. desde Aravaca a Madrid. hicieron salva. en cuyo obsequio muy fino corrió de un vuelo el camino el moraicel de Alcabón. Vinieron las moras bellas de toda la cercanía. y en la fiesta que gozó. llevó a asombrar a Madrid su amante Audalla. De Adamuz y la famosa Meco llegaron allí dos. y todo en torno resuena. de la hermosa Zaida amante las ordena celebrar por si la puede ablandar el corazón de diamante. la sangrienta lid dudosa. y Fátima la preciosa. Aja de Jetafe vino. Pasó. junto al pueblo que se llama. la dicha de sus amores. hija de Alí el alcadí.

Mas viendo se culparía. Todo galán pretendía ofrecerle vencedor a la dama que servía. por eso perdió Almanzor el potro que más quería. cubierto de galas y oro. porque la fiesta empezada no puede ya proseguir. Suspenso el concurso entero entre dudas se embaraza. y una cifra a ver se alcanza que es de desesperación. gruesa lanza. a los de a pie que encontrara. albo color. En el arzón de la silla ancho escudo reverbera con blasones de Castilla.hecho un lazo por airón. muy zambrero. en el yelmo los plumajes. pero Zaida dio respuesta diciendo que puede entrar. y emplazándose. Todos miran a Aliatar. Dio vuelta hiriendo y matando. Cuelga la rubia guedeja por donde el almete sube. cuando un potrero que llega de la puerta de la Vega 202 hincó la rodilla y dijo:. «Sobre un caballo alazano. cual mirarse tal vez deja del sol la ardiente madeja entre cenicienta nube. cuando en un potro ligero vieron entrar en la plaza un bizarro caballero. que. urbano. vergel de diversas flores. de Guadalajara. Sonrosado. las damas se quieren ir. aunque tres toros ha muerto. la plebe grita indignada. juveniles alientos. en el florido verdor de sus lozanos abriles. y el mote dice a la orilla. porque en lance tan incierto el caudillo no ha de entrar. Otra monta acelerado: le embiste el toro de un vuelo cogiéndole entablerado. el circo desocupando. rodó el bonete encarnado con las plumas por el suelo. para alancear un toro un caballero cristiano. El alcaide. de una cristiana primores.» Mucho le pesa a Aliatar. demanda licencia. por los visos y celajes. Nunca mi espada venciera. Era el caballo galán. En la cuja. Ninguno al riesgo se entrega y está en medio el toro fijo. inquieto ardor. o a lo menos de venganza. se para. belfo labio. 203 . Nadie se atreve a salir. huyó mal herido al golpe fiero. va a ponérsele delante: la fiera le acometía. sobre la enhiesta cerviz clavado con un arpón. Gorguera de anchos follajes. y desde un caballo overo el moro de Horche cayó. no se quiere aventurar. y sin que el rejón le plante le mató una yegua pía. con recamado pendón. con la vista amenazando. porque en tan solemne fiesta nada se debe negar.

Crece la algazara. acerquen a mis oídos las campanas de León. La mora se pone en pie y sus doncellas detrás. y al toro busca en sonoro tropel. 204 es Rodrigo de Vivar. vista feroz y encendida. Mas cuando en medio se para. el alcaide que lo ve. erguida. Y supo que. ¡déte el profeta favor!» Causaba lástima y grima su tierna edad floreciente.el bruto más generoso. de más gallardo ademán: cabos negros. al pasar. y suspira: «Señora. tanto asombro viene a dar a todo el pueblo africano. y de más cerca le mira la cristiana esclava Aldara. enfurecido además.» Sin descubrirle quién es. así los cielos. observa sus saetías. dicen. que en medio de aclamaciones el caballo ha detenido delante de sus balcones y la saluda rendido. Dio la vuelta al rededor. vertiendo pomos de olor. vencidos de mi ruego y aflición. 205 . las narices dilatadas. ufano. está a Jimena adorando y en su memoria cautivo. los ojos que le veían lleva prendados de amor: «¡Alah te salve!. y él solamente ni recela ni se estima. de tanta gala asombrado. Nunca en el ancho rodeo que da Betis con tal fruto pudo fingir el deseo más bella estampa de bruto. hacen de ámbar y alcanfor pebeteros exhalar. la Zaida desde una almena le habló una noche cortés. y alrededor ha observado sin moverse de un lugar. Las doncellas. el soberbio castellano. cabeza pequeña. con su señora se encara. Larga cola recogida en las piernas descarnadas. por donde se abrió después el cubo de la Almudena. todos quieren que se exima del riesgo. decían. Tal vez a Madrid se acerca con frecuentes correrías y todo en torno la cerca. ni más hermoso paseo. y así la dice. fugitivo de la corte de Fernando. en el mundo entero». el cristiano. Suena un rumor placentero entre el vulgo de Madrid: «No habrá mejor caballero. y algunos le llaman Cid. y brioso. El bruto se le ha encarado desde que le vio llegar. Por eso le ha conocido. sueños no son. muestra cuan celoso esté. apenas vivo. de jazmines y de azahar. como ese doncel que. alza el galope. muy tostado y alazán. y él torciendo las riendas de oro. marcha al combate cruel. arroyadas y ancha alberca.

el lazo alcanzó con que el toro se adornaba: en su lanza le clavó y a los balcones llegaba. diciendo: «Sultana. con heroico atrevimiento. la fiereza y el último aliento lanza. le prende con afición al lado del corazón por brinquiño y por joyel. y finge acometimiento. Mas. por conservar el favor de tan gentil caballero. que le embiste. aunque bien entiendo ser favores excesivos. claramente conociera cuánto le cuesta cuidado el que tanto riesgo espera. para agradar al doncel. y segunda vez le mete sutil la punta acerada. y el ímpetu más. segunda vez acomete. vase retirando atrás para que la fuerza sea mayor. ¡ay. la diestra oreja mosquea. se engalla el toro y altera. si no os dignáredes ser con él benigna. Pero Aliatar el caudillo. mudo y atento. advertid que a mí me basta saber que no lo debo ofrecer a otra persona en Madrid. La cola inquieto menea. ni llama así fulminante cruza en negra oscuridad con relámpagos delante. se desgaja estrago haciendo. 207 . al estrépito tronante de sonora tempestad. y. Pero ya Rodrigo espera. o el monte y valle se hundía. yo le admito y le venero. y turbada: «Señor. trémulo y amarillo. sobre un tremecén rosillo lozaneándose fue. detrás de la oreja izquierda la aguda lanza le hirió. el rostro placentero. dijo. con más decoros suelo yo dar de mi mano. de envidia ardiendo se ve.» Ella. La confusa vocería que en tal instante se oyó fue tanta. Rodrigo. 206 mas rota con gran pujanza la alta nuca. como el bruto se abalanza con terrible ligereza. de espuma y sudor bañada. el pueblo. Brama la fiera burlada. le dice. La arena escarba. El que en esta ocasión viera de Zaida el rostro alterado. horrendo el animal espantoso! Jamás peñasco tremendo del Cáucaso cavernoso. mi corto don admitiendo. el suelo huele y le moja en ardiente resoplido. Y alzándose en los estribos le alarga a Zaida. de tal suerte le embistió. si no penachos de toros.Cual flecha se disparó despedida de la cuerda.» Y besando el rico don. que parecía que honda mina reventó. como estaba. ofendido. y en ronca voz: «Castellano. A caballo. sobre la espalda la arroja con el hueso retorcido.

y Zaida a le despedir. respondo». a la bajada.las cabezas del cristiano. Cerca del ara de tu templo. Entre la Monclova y Soto tercio escogido emboscó. y al muro se abalanzó. de luceros Heno y tachonado. se acerca. Y si vinieras de guerra cual vienes de fiesta y gala. entre los himnos que tu pueblo dice. Y si no vieran salir por la puerta a su señor. ninguno se iguala. alegre brinda Jove con la copa de Ganimedes. vieras que en toda la tierra al valor que dentro encierra Madrid. dijo el de Vivar. este infelice tu venida aguarda: baja volando. cuando se oyó en los distritos del monte de Leganitos del Cid la trompetería. mas. iban la fuerza a embestir: tal era ya su furor. Alzo los ojos al verter el vaso de leche blanca y el de miel sabrosa. Ni las delicias de las sacras mesas. y la lanza al ristre pone. rápido vuelo traiga tu querida blanca paloma. y por el parque florido salió con él razonando. se templó disimulando. testigo el pueblo. El alcaide. Y es fama que. tocaron a armar. juró por la cruz el Cid de su vencedora espada de no quitar la celada hasta que gane Madrid. lleno de estrellas. y concertado con mi tono el suyo te llaman madre.» «Así. viendo como tardó. sin que nadie administre orden. Ya el eco suena por los altos techos del noble alcázar. Baje tu carro desde el alto Olimpo entre las nubes del sereno cielo. No te detenga con amantes brazos Marte. cuyo piso huellas. que jamás oíste otra tan triste lastimosa pena como la mía. cuando a los dioses. oye mis ruegos. recelando que en Madrid tenga partido. Ya fiero bando con gritos su muerte o prisión pedía. y espera a Aliatar. en Pafos. ni el que por muerte se llamó tu esposo sin merecerlo. por mi voz llamado. JOSÉ CADALSO (1741-1782) A VENUS Madre divina del alado niño. 209 208 . Sobre tus aras mis ofrendas pongo. que deja su rigor al verte. que. oyó el alborozo. llenos de ambrosía.

una noche que a los fuegos salió. Y ella. Por doquiera que camina lleva tras sí la mañana. o cual vid de fruto llena que con el olmo se abraza. Ni las músicas se atienden... los Amores la rodean y las Gracias la acompañan. ni se gozan las lumbradas. ya mi deseo coronaste. ya Venus liega. madre de amores! Vírgenes tiernas. al fresco y verde aliso que crece al margen del agua cuando más pomposo en hojas en su cristal se retrata.ciño con rosas. y donde se vuelve rinde la libertad de mil almas. ¡Oué de suspiros se escuchan! ¡Qué de vivas y de salvas! No hay zagal que no la admire y no se esmere en loarla.. y sus vastagos extiende al arbitrio de las ramas. y asoma por los collados de luceros coronada. mirtos y jazmines esta mi frente. sobresaliendo entre todas cual fresca rosa entre zarzas. Ya. Cuál absorto la contempla y a la aurora la compara cuando más alegre sale y el cielo de su albor baña. que todos corren por verla y al verla todos se abrasan.. que es como el cielo su rostro cuando en la noche callada brilla con todas sus luces y los ojos embaraza. 211 . tu belleza veo. para abrasar todo el valle en mil amorosas ansias. niños y matronas. Venus. así entre sus compañeras el nevado cuello alza. de amor mata a los pastores y de envidia a las zagalas. miro resplandor celeste bajar al templo. si muestra llena su esfera de plata. júbilo santo. cuál. El Céfiro la acaricia y mansamente la halaga. a la luna. en sus celestiales ojos la hermosísima Rosana. Otros pasmados la miran y mudamente la alaban. así como en el valle descuella la altiva palma 210 cuando sus verdes pimpollos hasta las nubes levanta. muy más hermosa la hallan. la fiesta de Pascua. y cuanto más la contemplan. cuál. todo lo avasalla. el aire suene con alegres himnos. Todos los ojos se lleva tras sí. y la alegría del alba. ¡oh madre. JUAN MELENDEZ VALDES (1754-1817) ROSANA EN LOS FUEGOS Del sol llevaba la lumbre. vuestra diosa viene.

igual en el valle. toda eres donaire y gracia. la tierra sus mineros le rendía.¡Ay. tu aseo. yo la doy por bien robada. benigna. «Bien haya tu gentileza. en los confines del África. qué de envidias se encienden! ¡Ay. que como el oro más puro no sufre una leve mancha. de mí: muérome de amores desde que te vi. decidme. qué de celos que causa en las serranas del Tormes su perfección sobrehumana! Las más hermosas la temen. serrana. benigna. Toda. abandonada a la insolencia ajena. La libertad me has robado. muérome de amores desde que te vi. una y mil veces bien haya. la nación que un día reina del mundo proclamó el Destino. en el Asia. Doquiera España. y abrase la envidia al pueblo hermosísima aldeana. si ya no te dueles. no tienen. Y desde entonces perdido el día a sus puertas le halla. Y donde quier que revolver sus olas él intentase. tu gala y donaire. ya aguardaba 213 . el amor vive en tus ojos y la gloria está en tu cara. en el preciado seno de América. sin que nada baste 212 a darme la vida que allá te llevaste. la que a todas las zonas extendía su cetro de oro y su blasón divino? Volábase a Occidente. Ora en el cieno del oprobio hundida. mas sin osar murmurarla. que salió libre a los fuegos y volvió cautivo a casa. Del cielo son ellos y tú un serafín: muérome de amores desde que te vi. mas recibe el don. como esclava en mercado. DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN DE MARZO ¿Qué era. y el vasto mar Atlántico sembrado se hallaba de su gloria y su fortuna.» Esto un zagal le decía con razones mal formadas. sus perlas y coral el Océano. toda eres perfecta. Tu talle. ayer le cantó esta letra echándole la alborada: «Lindazagaleja de cuerpo gentil. a quebrantar su furia siempre encontraba costas españolas. El soberano vuelo de la atrevida fantasía para abarcarla se cansaba en vano. De amores me muero. que mi humildad te consagra. allí España. MANUEL JOSÉ QUINTANA (1772-1857) A ESPAÑA.

Desenterrad la lira de Tirteo. Cesó en su dulce canto el pasajero. mas no en el arpa de oro que mi cantar sonoro acompañó hasta aquí. y fiero exclama: «El Occidente es mío. esposas cadenas son que en vergonzosos lazos por siempre amarren tan inertes brazos. ahogó su vocerío el ronco marinero. infestó el aire. precipitas al mar tus rubias ondas. único asilo y sacrosanto escudo al ímpetu sañudo del fiero Atila que a Occidente oprime! 215 . y tú. ya ni en su popa las guirnaldas se ven que antes le ornaban. ¡Qué de plagas. lanzaré por los campos castellanos los ecos de la gloria y de la guerra. tres veces de Jano el templo abrimos. pobre bajel. los colosos de oprobio y de vergüenza que nuestro bien en su insolencia ahogaban? Su gloria fue. terror de muerte silencioso y frío. nombre tremendo. sino funesto luto. los martillos suenan. oh Iberia? ¿Qué viste ya. consternados y pálidos se esconden. abierto el lado. y a la trompa de Marte aliento dimos. los dioses tutelares su escudo nos negaron. Estremecióse España del indigno rumor que cerca oía. en señal de esperanza y de contento. de tormenta en tormenta despeñado. ¡Oh. nuestro esplendor comienza. tres veces. gimen los yunques.» ¡Oh triunfo! ¡Oh gloria! ¡Oh celestial momento! ¿Con qué puede ya dar el labio mío el nombre augusto de la patria al viento? Yo le daré. no aprisionado en estrecho recinto. Llega el momento. diciendo: «Ya acabaron los tiranos. ¡Guerra. arden las forjas. en que se apoca el numen en el pecho y el aliento fatídico en la boca. y él va a estrellarse al áspero bajío. de tu vil servidumbre acerbo fruto? Así. orgulloso y fiero. viendo que aún hay Castilla y castellanos. a naufragar camina. en fin. terror de muerte en torno le rodea. en la alta cumbre del riscoso y pinífero Fuenfría. la hambre enflaquecida tendió los brazos lívidos. ahora sublime. honda tristeza. y nos vimos rotos en tierra y rotos en los mares. grillos. como en el seno oscuro de nube tormentosa en el estío relámpago fugaz brilla un momento que añade horror con su fulgor sombrío. por los yermos del mar. y el aire abierto a la radiante lumbre del sol. emponzoñó la vida. Sus guerreros feroces con gritos de soberbia el viento llenan. tiende su mano el tirano del mundo al Occidente. ni. sin igual miseria. y allí cantando con voz que atruene en derredor la sierra. y al gran impulso de su justa saña rompió el volcán que en su interior hervía. y del Tajo las márgenes responden: «¡Venganza!» ¿Dónde están. ¿Qué en tanto tiempo viste por tus inmensos términos. sagrado río. resuena el eco de venganza en torno.la ruda argolla y la servil cadena. rota la vela.» Bárbaro gozo en su ceñuda frente resplandeció. la flámula riendo al aire ondea. ¡ay!. ahogando cuanto el contagio perdonó. allí volaré yo. vergüenza! ¿Acaso 214 pensáis que espadas son para el combate las que mueven sus manos codiciosas? No en tanto os estiméis. oh Dios! Su aliento impuro la pestilente fiebre respirando. Sus déspotas antiguos.

herencia inmensa que afanando os dimos? Despertad. el mes era de las flores. la del quebrado color. a regar las del balcón. de amargo llanto los ojos. salud! La heroica España.¡Guerra. en fiera y ronca voz pronuncian: «¡Guerra!» ¡Pues qué! ¿Con faz serena vierais los campos devastar opimos. y el que niegue su pecho a la esperanza. la mi madre. a la venganza. ved del Tercer Fernando alzarse airada la augusta sombra. si de par en par abiertas tengo las del corazón? Así. el pecho lleno de amor. a encontrar nuestros ínclitos mayores? «¡Salud. vuelve dar a la tierra amedrentada su cetro de oro y su blasón divino. No ha sido en el gran día el altar de la patria alzado en vano por vuestra mano fuerte. Dadme una lanza. hunda en el polvo la cobarde frente. Yo me levantara un día cuando canta el ruiseñor.» BARTOLOMÉ JOSÉ GALLARDO (1776-1852) BLANCA FLOR {CANCIÓN ROMÁNTICA) ¿A qué es puertas y ventanas clavar con tanto rigor. y el valor exhalando que se encierra dentro del hueco de sus tumbas frías. con su madre a solas lamenta su reclusión la bella niña cenceña. y en este instante ya me siento mayor. ¡Madre. y de par en par abridme las puertas del corazón. nunca yo al mundo naciera. blandir el Cid su centelleante espada. y allá sobre los altos Pirineos. oh padres de la patria mía. yo lo juro también. yo les diré. que vuestra gloria humille nuestra gloria. volemos al combate. dice. guerra. raza de héroes. ved cómo cruzan por los aires vanos. del hijo de Jimena animarse los miembros giganteos. y de par en par abiertas las puertas del corazón. venerables sombras. de entre el estrago universal y horrores levanta la cabeza ensangrentada. En torvo ceño y desdeñosa pena. el momento llegó ya de arrojarse a la victoria: que vuestro nombre eclipse nuestro nombre. expirando. ella os lo manda: «¡Antes la muerte que consentir jamás ningún tirano!» Sí. eterno objeto de ambición ajena. pues tan sin ventura soy! Atended a las mis cuitas. habed de mí compasión. 217 . ceñidme el casco fiero y refulgente. Tal vez el gran torrente de la devastación en su carrera me llevará. yo lo juro. españoles! Es el Betis. ¿Qué importa? ¿Por ventura no se muere una vez? ¿No iré. madre de mi corazón. Juradlo. su divina frente mostrar Gonzalo en la imperial Granada. 216 y vencedora de su mal destino.

Si el querer bien es delito. olvidar no. mi madre (¡no me lo demande Dios!). y abrióme de par en par las puertas del corazón. «¿Que no mire?» — ¿Miro yo? Pero «que le olvide». mata de amor. en laúd con cuerdas de oro y de regalado son. vos amasteis. si mira. a la alborada. madre. madre. mal advertida. y de mirar tus ojos 219 . FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA (1787-1862) EPÍSTOLA AL SEÑOR DUQUE DE FRÍAS CON MOTIVO DE LA MUERTE DE SU ESPOSA (Fragmento) Desde las tristes márgenes del Sena. y de tristeza el alma. a ti. que de par en par me abriera las puertas del corazón.Un caballero pasara y me dijo: «¡Blanca Flor!» Y de par en par abrióme las puertas del corazón. mas de esto os aviso yo: cada clavo que claváis es una flecha de amor. que de otra manera no. cual si yo su sol fuera. su decir dulce colorada me paró. En fin. quiérale de buen querer. yo callé. y a la fin fin nací yo. encantan sus labios. si parla. y. y no me asomo al balcón: «¿Que no hable?» — Yo no hablo. Yo os obedezco sumisa. ¡nunca le mirara yo! que de aquel negro mirar me abrasó en llama de amor. pero miréle. la blanca niña. Vos madre.! y ni le arredra el temor de tocar la cruda llaga. señora abuela ríñój mas por fin vos os velasteis. 218 que de par en par me pasa las puertas del corazón.. me claváis reja y balcón. de nieve el suelo. El es gallardo y gentil.. muchas las culpadas son que de par en par abrieron las puertas del corazón. es mi amante girasol. cubierto el cielo de apiñadas nubes. madre mía. madre. Si vos reñís. como abuela. gala de la discreción. norabuena. ¡más infeliz. clavad. Si blanca. Yo le quiero bien... blanco de mi corazón?». Otro día. y de par en par le abrí las puertas del corazón. me cantara esta canción: «¿Dónde estás. yo amo cual amasteis vos al que abrí de par en par las puertas del corazón. salud te envía tu infeliz amigo. que aún brota sangre. que de par en par le he abierto las puertas del corazón.

yo.. Yo mil veces he bendecido a Dios.. cual débil rama que el huracán arranca y por los aires la remonta un instante y contra el suelo la arioja luego y la revuelca.. que en el mundo del cáliz de amargura una vez y otra apuré hasta las heces. cual vemos calmar la lluvia al mar tempestuoso.. y ni la dicha ni el placer envidia. ¿Quién en el mundo compró tan caro el triste privilegio de hablar de la desdicha.. esa angustia. si no llorara nada el hombre?. ¿viste un día siquiera. entre tantas desdichas y miserias. ? SIGLO XIX . sufrir pudieran la cansada vida.. llora. Tú dudas que así sea. hasta que ya cansada. repliégase en sí misma silenciosa.bañarse en nuevas lágrimas.. sin aliento. truécase al fin en plácida tristeza. y en ella absorta. ? En tantos años. esa congoja. de la estoica virtud en tus oídos harán sonar la voz. ¿Lo creerás. Llora. pues. embebecida el alma.. juzgaba eterna mi profunda aflicción. bajo el inmenso peso se rendía. no hallé nunca más alivio al dolor que el dolor mismo: luchando el alma y reluchando en vano. da crédito a mis voces. y grave insulto anunciarme que un tiempo fin tendría. y fíate de mí. ¿Qué fuera. otros amigos fieles. pues.. un solo día en que no me mirases vil juguete de un destino fatal. Espera. cara amigo ? Llega tm tiempo en que gastados del dolor los filos. y yo otras veces lo dudé como tú. Y le tuvo: de Dios a los mortales es ésta otra merced que así tan sólo. ese afán. de más saber y de mayor ventura. que nos dio el llanto para aliviar el corazón. impío....

No profane mi palacio un fementido traidor que contra su rey combate y que a su patria vendió. que no ha de entrar. por ellas quien no estuviere más limpio que lo está el sol. primo de reyes soy yo. y haber nacido español. llevándole de ventaja que nunca jamás manchó la traición mi noble sangre. y conde Benavente si él es duque de Borbón.ROMANTICISMO DUQUE DE RIVAS (1791-1865) UN CASTELLANO LEAL ROMANCE PRIMERO «Hola. hidalgos y escuderos de mi alcurnia y mi blasón. esas puertas se defiendan. vive Dios.» 223 . mirad como bien nacidos de mi sangre y casa en pro. pues si él es de reyes primo.

con gallardo y noble talle. de los pasados disturbios acaso está discurriendo. los timbres de España ostenta y el águila del imperio. o de asuntos de Alemania. entre bordado arabesco. ufano de su traición. cubierto con primorosos bordados y costosos sobrepuestos. cuya puerta se cerró. agitada por Lutero. Con el Condestable insigne. quedando todo en silencio. Apoyada en la cadera la potente diestra ha puesto. siendo en su escudo las lisos. rubio. y con la siniestra halaga de un mastín muy corpulento. el que lidiando en Pavía. y que a Toledo ha venido. dejando ver un justillo de raso jalde. y de pajes y escuderos llevando un tropel en pos cubiertos de ricas galas. feroz. 224 De brocado de oro y blanco viste tabardo tudesco. apaciguador del reino. que en España era primero. o del trato que dispone con el rey de Francia preso. y la excelsa y noble insignia del Toisón de Oro. el gran duque de Borbón. 225 . que cubre de terciopelo. con noble y tranquilo aspecto. más bien que timbre. de pie estaba Carlos Quinto.Así atronaba la calle una ya cascada voz. que de un palacio salía. sujeto por un joyel de diamantes y un antiguo camafeo. bien atusado el cabello. y desabrochado y suelto. cuando un tropel de caballos oye venir a lo lejos y ante el alcázar pararse. y a la que estaba a caballo sobre un negro pisador. que aprieta dos guantes de ámbar y un primoroso mosquero. al lado de una gran mesa. Un birrete de velludo con un blanco airón. blanco y las orejas rubias. más que valiente. tanta majestad cubriendo. ante un sillón de respaldo que. para recibir mercedes y ver al emperador. En la antecámara suena rumor impensado luego. descubre por ambos lados. de rubias martas orlado. en la mitad de su pecho. baldón. cual barba y bigote. gozóse en ver prisionero a su natural señor. pendiendo de una preciosa cadena. cuyas paredes adornan ricos tapices flamencos. napolitano tapete con borlones de oro y flecos. ROMANCE SEGUNDO En una anchurosa cuadra del Alcázar de Toledo. el ancho y carnoso cuello.

de noble lealtad modelos. y el gabán de paño verde con alamares de seda. a quien se le debe todo honor y reverencia. ufano de la entereza de su esclarecido deudo. que el Toisón ha despreciado por ser orden extranjera. Era un viejo respetable. con dos ojos como chispas. unos y otra guarnecidos con randas barcelonesas. El Emperador un punto quedó indeciso y suspenso. 227 226 . y con los que el ancho mundo será a sus glorias estrecho. con el semblante de azufre y con los ojos de fuego. Mucho al de Borbón le debe y es fuerza satisfacerlo. con el semblante severo. aunque firme. por tener tales vasallos. a su noble rostro asoman la aprobación y el contento.ábrese al fin la mampara y entra el de Borbón soberbio. Tan sóío de Calatrava la insignia española lleva. cargados de largas cejas. cuerpo enjuto. De fino lienzo gallego los puños y la gorguera. Y aunque. de altas esperanzas lleno. Del español Condestable latió con orgullo el pecho. sube por las escaleras. manda que el de Benavente venga a su presencia presto. sin saber qué responder al francés de enojo ciego. advertido. ROMANCE TERCERO Sostenido por sus pajes desciende de su litera el conde de Benavente del alcázar a la puerta. bramando de ira y de rabia que enfrena mal el respeto. cara seca. Golpe de honor y de aviso de que en el alcázar entra un grande. mas de gravedad tan seria. le ofrece para calmarlo. y con mal borrado ceño. y con balbuciente lengua. y de recamado ante un coleto a la leonesa. Y aunque en su interior se goza con el proceder violento del conde de Benavente. acusa al de Benavente un desagravio pidiendo. y al verle. Y llamando a un gentilhombre. Con paso tardo. Un birretón de velludo con su cintillo de perlas. y con semblante muy noble. que veneración de lejos y miedo causa de cerca. Eran su traje unas calzas de púrpura de Valencia. un desagravio completo. las alabardas un golpe dan en la tierra. procura disimular cual discreto.

pero no toquéis mi honra y respetad mi conciencia. que a mí me sobra en Toledo donde vivir. señor. que alce del suelo le ordena. Y entre severo y afable al cabo le manifiesta que es el que a Borbón aloje voluntad suya resuelta. los pajes que están en ella con respeto le saludan abriendo las anchas puertas. Quedó absorto Carlos Quinto de ver tan noble firmeza estimando la de España más que la imperial diadema. contamine sus paredes. sin que tenga que rozarme con traidores. de mí disponed y de ella. vois sois mi rey en la tierra. puesto que es voluntad vuestra. El Emperador. antes de tornar yo a ella.» Dijo el conde. pero con la voz entera. Y en cuanto él deje mi casa. Con respeto muy profundo. Mucho al de Borbón le debe. vuestro vasallo. En el sillón asentado y el codo sobre la mesa. partiendo 229 . 228 a vos ordenar os cumple de mi vida y de mi hacienda. al personaje recibe. la real mano besó.Al llegar a la antesala. no hay quien dar consejo pueda. Con grave paso entra el conde sin que otro aviso preceda. Dilación no admite el caso. Grave el conde le saluda con una rodilla en tierra. purificaré con fuego. cubrió su cabeza y retiróse bajando a do estaba su litera. discurriendo cómo pueda componer aquel disturbio sin hacer a nadie ofensa. aún mucho más del espera. Pensativo está el monarca. salones atravesando hasta la cámara regia. sus paredes y sus puertas. mas como grande del reino sin descubrir la cabeza. abandonando la suya con cuanto dentro se encierra. ROMANCE CUARTO Muy pocos días el duque hizo mansión en Toledo del noble conde ocupando los honrados aposentos. respóndele Benavente. destocando la cabeza: «Soy. sus blasones envilezca. benigno. cuyo solo aliento infesta. Vuestro soy. Y a casa de un su pariente mandó que le condujeran. que comedido se acerca. Y la noche en que el palacio dejó vacío. Mi casa Borbón ocupe. y la plática difícil con sagacidad empieza. vuestra mi casa. y al de Benavente mucho considerar le interesa. y Villalar y Pavía a un tiempo se le recuerdan.

con su séquito y sus pajes, orgulloso y satisfecho, turbó la apacible luna un vapor blanco y espeso que de las altas techumbres se iba elevando y creciendo. A poco rato tornóse en humo confuso y denso, que en nubarrones oscuros ofuscaba el claro cielo. Después, en ardientes chispas y en un resplandor horrendo que iluminaba los valles, dando en el Tajo reflejos, y al fin su furor mostrando en embravecido incendio que devoraba altas torres y derrumbaba altos techos. Resonaron las campanas, conmovióse todo el pueblo, de Benavente el palacio presa de las llamas viendo. El Emperador, confuso, corre a procurar remedio, en atajar tanto daño mostrando tenaz empeño. En vano todo; tragóse tantas riquezas el fuego a la lealtad castellana levantando un monumento. Aún hoy unos viejos muros del humo y las llamas negros recuerdan acción tan grande en la famosa Toledo.

EL FARO DE MALTA Envuelve al mundo extenso triste noche, ronco huracán y borrascosas nubes confunden y tinieblas impalpables el cielo, el mar, la tierra. Y tú invisible te alzas, en tu frente ostentando de fuego una corona, cual rey del caos, que refleja y arde con luz de paz y vida. En vano ronco el mar alza sus montes y revienta a tus pies, do rebramante, creciendo en blanca espuma, esconde y borra el abrigo del puerto. Tú, con lengua de fuego, «Aquí está», dices, sin voz hablando al tímido piloto, que como a numen bienhechor te adora, y en ti los ojos clava. Tiende apacible noche el manto rico, que céfiro amoroso desenrolla, recamado de estrellas y luceros, por él rueda la luna. Y entonces tú, de niebla vaporosa vestido, dejas ver en formas vagas tu cuerpo colosal, y tu diadema arde al par de los astros. Duerme tranquilo el mar; pérfido, esconde rocas aleves, áridos escollos; falso señuelo son, lejanas cumbres engañan a las naves. Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca; tú, cuya inmoble posición indica el trono de un monarca, eres su norte, les adviertes su engaño. Así de la razón arde la antorcha, en medio del fulgor de las pasiones o de aleves halagos de fortuna, a los ojos del alma.
231

230

Desque refugio de la airada suerte en esta escasa tierra que presides, y grato albergue el cielo bondadoso me concedió, propicio, ni una vez sólo a mis pesares busco dulce olvido del sueño entre los brazos sin saludarte y sin tornar los ojos a tu espléndida frente. ¡Cuántos, ay, desde el seno de los mares al par los tornarán...! Tras larga ausencia unos, que vuelven a su patria amada, a sus hijos y esposa, otros, prófugos, pobres, perseguidos, que asilo buscan, cual busqué, lejano, y a quienes que lo hallaron tu luz dice, hospitaria estrella. Arde, y sirve de norte a los bajeles, que de mi patria, aunque de tarde en tarde, me traen nuevas amargas y renglones con lágrimas escritos. Cuando la vez primera deslumbraste mis afligidos ojos, ¡cuál mi pecho, destrozado y hundido en amarguras, palpitó venturoso! Del Lacio moribundo las riberas huyendo inhospitables, contrastado del viento y mar entre ásperos bajíos, vi tu lumbre divina. Viéronla como yo los marineros, y, olvidando los votos y plegarias que en las sordas tinieblas se perdían, «¡¡Malta!! ¡¡Malta!!», gritaron; y fuiste a nuestros ojos la aureola que orna la frente de la santa imagen en quien busca afanoso peregrino la salud y el consuelo. Jamás te olvidaré, jamás... Tan sólo trocara tu esplendor, sin olvidarlo, rey de la noche, y de tu excelsa cumbre la benéfica llama, por la llama y los fúlgidos destellos que lanza, reflejando al sol naciente,
232

el arcángel dorado que corona de Córdoba la torre.

JOSÉ MARÍA HEREDIA (1803-1839) NIÁGARA Dadme mi lira, dádmela, que siento en mi alma estremecida y agitada arder la inspiración. ¡Oh! ¡Cuánto tiempo en tiniebjas pasó, sin que mi frente brillase con su luz...! Niágara undoso, sola tu faz sublime ya podría tornarme el don divino que ensañada me robó del dolor la mano impía. Torrente prodigioso, calma, acalla tu trueno aterrador; disipa un tanto las tinieblas que en torno te circundan, y déjame mirar tu faz serena, y de entusiasmo ardiente mi alma llena. Yo digno soy de contemplarte; siempre lo común y mezquino desdeñando, ansié por lo terrífico y sublime. Al despeñarse el huracán furioso, al retumbar sobre mi frente el rayo, palpitando gocé; vi el Océano azotado del austro proceloso combatir mi bajel, y ante mis plantas sus abismos abrir, y amé el peligro y sus iras amé; mas su fiereza en mi alma no dejara la profunda impresión que tu grandeza. Corres sereno y majestuoso, y luego, en ásperos peñascos quebrantado,
233

te abalanzas violento, arrebatado, como el destino, irresistible y ciego. ¿Qué voz humana describir podría de la sirte rugiente la aterradora faz? El alma mía en vagos pensamientos se confunde al contemplar la férvida corriente, que en vano quiere la turbada vista en su vuelo seguir al borde oscuro del precipicio altísimo; mil olas, cual pensamiento rápidas pasando, chocan y se enfurecen, y otras mil y otras mil ya las alcanzan, y entre espuma y fragor desaparecen. Mas llegan..., saltan... El abismo horrendo devora los torrentes despeñados crúzanse en él mil iris, y asordados vuelven los bosques el fragor tremendo, Al golpe violentísimo en las peñas rómpese el agua y salta, y una nube de revueltos vapores cubre el abismo en remolinos, sube, gira en torno, y al cielo cual pirámide inmensa se levanta, y por sobre los bosques que le cercan al solitario cazador espanta. Mas ¿qué en ti busca mi anhelante vista, con inquieto afanar? ¿Por qué no miro alrededor de tu caverna inmensa, las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas, que en las llanuras de mi ardiente patria nacen del sol a la sonrisa, crecen, y al soplo de la brisa del Océano bajo un cielo purísimo se mecen? Este recuerdo a mi pesar me viene... Nada, ¡oh Niágara!, falta a tu destino, ni otra corona que el agreste pino a tu terrible majestad conviene. La palma y mirto, y delicada rosa, muelle placer inspiren y ocio blando en frivolo jardín; a ti la suerte guarda más digno objeto y más sublime.
234

El alma libre, generosa y fuerte viene, te ve, se asombra, menosprecia los frivolos deleites y aun se siente elevar cuando te nombra. ¡Dios, Dios de la verdad!, en otros climas vi monstruos execrables blasfemando tu nombre sacrosanto, sembrar error y fanatismo impío, los campos inundar con sangre y llanto de hermanos atizar la infanda guerra y desolar frenéticos la tierra. Vilos, y el pecho se inflamó a su vista en grave indignación. Por otra parte, vi mentidos filósofos, que osaban escrutar tus misterios, ultrajarte, y de impiedad al lamentable abismo a los míseros hombres arrastraban. Por eso siempre te buscó mi mente en la sublime soledad; ahora entera se abre a ti; tu mano siente en esta inmensidad que me circunda, y tu profunda voz baja a mi seno de este raudal en el eterno trueno. ¡Asombroso torrente! ¡Cómo tu vista mi ánimo enajena y de terror y admiración me llena! ¿Dó tu origen está? ¿Quién fertiliza por tantos siglos tu inexhausta fuente? ¿Qué poderosa mano hace que al recibirte no rebose en la tierra el Océano? Abrió el Señor su mano omnipotente, cubrió su faz de nubes agitadas, dio su voz a tus aguas despeñadas y ornó con su arco tu terrible frente. Miro tus aguas que incansables corren, como el largo torrente de los siglos rueda en la eternidad: así del hombre pasan volando los floridos días y despierta el dolor... ¡Ay!, ya agotada siento mi juventud, mi faz marchita, y la profunda pena que me agita
235

ruga mi frente de dolor nublada. Nunca tanto sentí como este día mi mísero aislamiento, mi abandono, mi lamentable desamor... ¿Podría un alma apasionada y borrascosa sin amor ser feliz...? ¡Oh! ¡Si una hermosa digna de mí me amase y de este abismo al borde turbulento mi vago pensamiento y mi andar solitario acompañase! ¡Cuál gozara al mirar su faz cubrirse de leve palidez, y ser más bella en su dulce terror, y sonreírse al sostenerla en mis amantes brazos...! ¡Delirios de virtud...! ¡Ay!, des-terrado, sin patria, sin amores, sólo miro ante mí llanto y dolores. ¡Niágara poderoso! Oye mi última voz; en pocos años ya devorado habrá la tumba fría a tu débil cantor. ¡Duren mis versos cual tu gloria inmortal! Pueda, piadoso, al contemplar tu faz algún viajero, dar un suspiro a la memoria mía. Y yo, al hundirse el sol en Occidente, vuele gozoso do el Creador me llama, y al escuchar los ecos de mi fama alce en las nubes la radiosa frente.

JOSÉ DE ESPRONCEDA
(1808-1842) CANTO A TERESA
DESCANSA EN PAZ

Bueno es el mundo, ¡bueno!, ¡bueno!, ¡bueno! Como de Dios, al fin, obra maestra, por todas partes de delicias lleno, de que Dios ama al hombre hermosa muestra. Salga la voz alegre de mi seno a celebrar esta vivienda nuestra. ¡Paz a los hombres! ¡Gloria en tas alturas! ¡Cantad en vuestra jaula, criaturas! (María, por don Miguel de ios Santos Alvarez.)

¿Por qué volvéis a la memoria mía, tristes recuerdos del placer perdido, a aumentar la ansiedad y la agonía de este desierto corazón herido? ¡Ay!, que de aquellas horas de alegría le quedó al corazón sólo un gemido, y el llanto que al dolor los ojos niegan lágrimas son de hiél que el alma anegan. ¿Dónde volaron, ¡ay!, aquellas horas de juventud, de amor y de ventura, regaladas de músicas sonoras, adornadas de luz y de hermosura? Imágenes de oro bullidoras, sus alas de carmín y nieve pura, al son de mi esperanza desplegando, pasaban, ¡ay!, a mi alrededor cantando. Gorjeaban los dulces ruiseñores,
237

236

El puñal de Catón. cuando en Occidente el sol desmaya. del sol poniente al lánguido desmayo. volando tras la imagen peregrina el corazón de su ilusión divina. arrancada de sus patrios lares. en el mar del mundo. allá en la noche. entre medroso velo. solo y perdido en la arboleda umbría. ¡Ay!. la libertad. Yo. y el alma pura de su dicha ufana. A un tiempo mismo en rápida tormenta mi alma alborotaban de contino. con su inmortal aliento. desterrado en extranjera playa. la bandera contra el tirano Macedonio alzando. del trovador el arpa y los cantares: del gótico castillo el altanero 238 antiguo torreón. la constancia fiera y el arrojo de Scévola valiente. bramadora. tal vez inquieto y con mortal recelo. que inspira al alma celestial ternura. ¡ay!. 239 . soñaba el héroe ya. un dulce canto. vago y solitario encanto que en inefable amor el alma enciende. en ansia ardiente de amor volaba.el sol iluminaba mi alegría. la ansiada cita que en llegar se tarda al impaciente y amoroso anhelo. el dulce anhelo del amor que aguarda. la plebe atenta en mi voz escuchaba su destino. la doctrina de Sócrates severa. que del barro al espíritu desprende. ¡Una mujer! En el templado rayo de la mágica luna se colora. el amor. de grandes hechos generoso guía. cual las olas que azota con violenta cólera impetuoso torbellino. yo. una ola tras otra. el valor y la fe del caballero. el sol de la mañana llevaba yo sobre mi tersa frente. lejos entre las nubes se evapora. la mujer y la voz de su dulzura. y al mar dejando que a sus pies alabe su triunfo en roncos cantos. un sentimiento misterioso y santo. oír pensaba y armonioso acento de una mujer al suspirar del viento. con los ojos extáticos seguía la nave audaz que en argentada raya volaba al puerto de la patria mía. y al espantado pueblo arrebatando. agreste. santa diosa. velera. continuo imaginando en mi fe pura sueños de gloria al mundo y de ventura. cual guerrera nave que el puerto deja por la vez primera. la voz atronadora y elocuente del orador de Atenas. hollando y diviendo vencedora. cual rica fuente que entre frescuras y arboledas mana. la adusta frente del noble Bruto. do sus pesares cantó tal vez con eco lastimero. la forma bella que cruzó gallarda. entiende. que el alma sólo. Hay una voz secreta.. lamentando su ausencia y su fortuna. brotaba entonces abundante río de ilusiones y dulce desvarío. y al soplo de los céfiros suave orgullosa desplega su bandera. las fuentes murmuraban sus amores. al trovador soñaba. joven cautiva al rayo de la luna. va. mi espíritu encendía. recogida. y de gloria y de amores suspiraba. el aura susurraba entre las flores. el bosque mansamente respondía. sobre las cumbres que florece mayo. ¡Ilusiones que llora el alma mía! ¡Oh! ¡Cuan suave resonó en mi oído el bullicio del mundo y su ruido! Mi vida entonces.. Yo amaba todo: un noble sentimiento exaltaba mi ánimo y sentía en mi pecho un secreto movimiento.. dentro de ella.. ya el caballero.

dichosos mil veces. Teresa. goces que avaro el corazón ansia. ¡pobre Teresa! ¿Quién pensara jamás.! ¡Oh. quizá esperanza de futura gloria! ¡Huyes y dejas llanto y desconsuelo! ¡Oh. tanto delirio a realizar alcanza. sin ventura de mí. juega en las aguas del sereno río. recordando. cuanto diera placer causara enojos? Aún parece. Blanca es la nube que en callado vuelo cruza la esfera. y esa mujer. donde se mece. ¡ah!. como después lloradas.. gimiendo de amargura! También tu corazón. que entre suspiros angustiosos ahogar me siento en infernal tortura! ¡ Retuércese entre nudos dolorosos mi corazón. tan sólo aquélla. mujer que nada dice a los sentidos. 240 brindó el amor a mi ilusión primera. ¡ay! llegó a no llorar. que. ¡ay!. Teresa mía. ¡piedad tened de mi tormento ahora! ¡Oh. es el alma que vivida destella su luz al mundo cuando en él se lanza. allí nacido. Que así las horas rápidas pasaban. qué mujer! ¡Qué imagen ilusoria tan pura. que busca en vano aquí su bien perdido. ¡Una mujer! Deslizase en el cielo. hecho pavesa. es el amor. que no corréis a mares? ¿Por qué. Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías. los que no sabéis las agonías de un corazón que penas a millares. la sacra ninfa que bordando mora debajo de las aguas cristalinas. ensueño de suavísima ternura eco que regaló nuestros oídos. tantas delicias y delirio tanto? ¿Quién pensara jamás llegase un día en que perdido el celestial encanto y caída la venda de los ojos. y aquellas horas dulces que pasaron tan breves. ¿dónde estáis. y oigo tu voz dulcísima. y el mundo con su magia y galanura. sí. tan candida y tan bella.. allá en la noche desprendida estrella. ¡ay!. llora las arboledas del Edén divinas. tan feliz. sobre tallo gentil temprana rosa. es mentida ilusión de la esperanza. ¡Ay!. tanta alegría. por qué como en mejores días no consoláis vosotras mis pesares? ¡Oh!. ensueño delicioso del deseo. de abandono y de amor y de caricias. Es el amor que al mismo amor adora. horas de confianza y de delicias. el que creó las sílfides y ondinas. 241 . del amor venturoso devaneo. que envidiaron las de mayo serenas alboradas. ¡ay. que te veo aérea como dorada mariposa. que fuera eterno manantial de llanto tanto inocente amor. y en la tarde la mar olas le ofrece de plata y de zafir. amor de allí arrancado. desgarraron y que ya no llora. es espejo no más de su hermosura. Mujer que amor en su ilusión figura. ¡Oh llama santa! ¡Celestial anhelo! ¡Sentimiento purísimo! ¡Memoria acaso triste de un perdido cielo. angélica. y respiro tu aliento perfumado en tu suspiro. y las rosadas tintas sobre la nieve. de amor la llama generosa y pura los goces dulces del amor cumplidos que engalana la rica fantasía. y que su planta huella. Y aún miro aquellos ojos que robaron a los cielos su azul. aquella mujer. es el aroma que le presta ella. dichosos los que podéis llorar! y. purísima y dichosa. tan placentera. cruza tal vez por entre el bosque umbrío. Si aroma el aire recogió en el suelo.brilla fugaz al despuntar la aurora.

yo en tu hermosura. tú embriagada en mi amor. feliz. ¡ay!. manantial de purísima limpieza. y. y otro cielo el amor te prometía. ¡ay!. rompiendo entre peñascos y maleza. Sí. ¿Cómo caíste despeñado al suelo. las dulces esperanzas que trajeron con sus blancos ensueños se llevaron y el porvenir de oscuridad vistieron. cuando llegabas. tu rostro cadavérico y hundido. enredado en retorcidos lazos el corazón. quién pudiera en infortunio tanto 243 . que a fecundar el universo mana.. si no queréis que llegue un día en que. que el demonio en el Edén perdido abrasara con fuego del profundo la primera mujer. mísera. ¡oh!. en fin. el corazón ardiente.. una memoria. y de afán tanto y tan soñada gloria sólo quedó una tumba. te volviste al cielo. llanto tal vez vertiendo de ternura. o vivir como autómata en el mundo.y pasaba a la par nuestra ventura. otra vez ángel. ¿quién te arrojó del cielo a este valle de lágrimas odioso? Aún cercaba tu frente el blanco velo del serafín. Los ojos escaldados de tu llanto. Brota en el cielo del amor la fuente. árido el corazón. y nunca nuestras ansias las contaban. las flores en abrojos convirtieron. sin ilusiones* la delicada flor de tu hermosura ajaron del dolor los aquilones. en fin. y en ondas fulguroso rayos al mundo tu esplendor vertía. a perderte y era llorar tu único destino. Los años. Mas. para allí su carrera el pensamiento. que es la mujer ángel caído o mujer nada más y lodo inmundo. que su raudal lo envenenó el infierno. ¿quién. que el agua clara por beber se afana. tu corazón sacaron las pasiones.! Embarga impío mi quebrantada voz mi sentimiento. de aguas corrompidas. de la ilusión pasaron. ¿quién. cuando en tu frente la implacable suerte grababa de los reprobos el sino! Feliz. Las horas. ¡ay!. agostó la flor de tu pureza? Tú fuiste un tiempo cristalino río. entre fétido fango detenidas. las rosas del amor se marchitaron. ¡Y tú. tu beldad reposa. único desahogo en tu quebranto. y en la tierra su límpida corriente sus márgenes con flores engalana. y hasta el nombre de madre te negaran. tal vez. sola. huid. y suspira tu nombre el labio mío. ¡Pobre Teresa! ¡Al recordarte siento un pesar tan intenso. y envilecida. tus hijos. vil polvo. ¡ay!. y temblaban las horas que vendrían. el histérico ¡ay! de tu gemido. ante mis ojos la funesta losa donde. y sin ventura. de ti se avergonzaran. que hallaste en la muerte sombra a que descansar en tu camino. después torrente de color sombrío. mas. en que al cielo en histérica agonía frenéticos alcéis entrambos brazos. la muerte te arrancó del suelo. ¡ay!. y. astro de la mañana luminoso? Ángel de luz. con bárbara porfía 242 luchéis por arrancároslo a pedazos. aquel fuego la herencia ha sido de sus hijos luego. y estanque. hiela mi corazón punzante frío. que nuestro amor y juventud veían. para en vuestra impotencia maldecirle y escupiros. ¡ay!. al escupirle. Huid. impío ¡ay!. hermoso ser para llorar nacido. lágrimas verterá de duelo eterno. Y llegaron. Roída de recuerdos de amargura. huyendo nos miraban.

¡ay!. Que yo. presente a tu conciencia lo pasado. y a Dios llamaste. yo escondo con vergüenza mi quebranto. pedazos hecho. enjugo de mis párpados el llanto y doy al mundo el exigido culto. si el cuadro de tus breves glorias viste pasar como fantástica quimera. lanzada a romper tus barreras turbulenta. madre tal vez a otra mujer llamando. y si la voz de tu conciencia oíste dentro de ti gritándote severa. si en tu penosa y última agonía volviste a lo pasado el pensamiento. ansioso. tú venturosa y yo a tu lado vencer del mundo el implacable encono. y ya tan desgraciada! Espíritu indomable. en tus brazos en lánguido abandono. en fin. entretanto. ¡martirio horrendo! ¡espantosa expiación de tu pecado! ¡Sobre un lecho de espinas maldiciendo.envolver tu desdicha en el olvido. alma violenta. ¡cruel!. enamorado. y en alas de mi amor. un lastimero tierno quejido que en el alma hiere. que iluminaste con tu luz querida la dorada mañana de mi vida. yo inocente también. ¿qué importa al mundo? 245 .. y allí. ¡oh!. la primavera los campos pinta en la estación florida. ¡con cuánto anhelo pensé contigo remontarme al cielo! Y alegre. el corazón desesperado! Tus mismas manos de dolor mordiendo. ¡muy cruel!. ¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos áridos ni una lágrima brotaban. sin horas ni medida. en las olas tal vez náufraga tabla. trueqúese en risa mi dolor profundo. audaz. cuando ya su color tus labios rojos" en cárdenos matices se cambiaban. la cristalina esfera gira bañada en luz: ¡bella es la vida! ¿Quién a parar alcanza la carrera del mundo hermoso que al placer convida? Brilla radiante el sol. eco suave de su amor primero. cuando de tu dolor tristes despojos la vida y su ilusión te abandonaban. ¡cruel!. blanco lucero. ¡oh!.. Gocemos. de tu luz. en tu postrer momento a otra mujer tal vez acariciando. ¡Ay! Yo. si arrojó a tu dolor tu fantasía tus hijos. si comparaste a tu existencia un día tu triste soledad y tu aislamiento. allá vaga. morir. con los ojos fijos y extendiendo tus brazos. Que haya un cadáver más. ¡ay!. ¡ay!. si. buscando en vano. y consumía lenta calentura 244 tu corazón al par que tu amargura.. ver como un sueño resbalar la vida. quedará un rayo en mí. disipar tu dolor y recogerte en su seno de paz? ¡Sólo la muerte! ¡Y tan joven. mezquina sociedad.. Nave contra las rocas quebrantada. y me divierto en arrancar del pecho mi mismo corazón. al amor abrí tu alma temprana y exalté tu inocente fantasía. que sólo ya de sus grandezas habla. ¡Oh!. cuan ufana al porvenir mi mente sonreía. Un recuerdo de amor que nunca muere y está en mi corazón. en tanto yo viviere. como una flor que en la mañana abre su cáliz al naciente día. y no te escuchó Dios y blasferriaste. de glorias y deleites rodeado levantar para ti soñé yo un trono. dentro del pecho mi dolor oculto. sí. a merced de la tormenta. entonces tú llorar quisiste y no brotó una lágrima siquiera tu seco corazón. ¡muy cruel!. en ti. mi propia pena con mi risa insulto. y en un tiempo. a tus hijos.

La luna en el mar riela. Estambul.. y allá a su frente. sin temor. «Navega. «A la voz de " ¡Barco viene!" es de ver cómo vira y se previene a todo trapo escapar.. mi única patria la mar. viento en popa a toda vela. cantando alegre en la popa. que yo soy el rey del mar. que ni enemigo navio. ni a sujetar tu valor. Asia a un lado... y ve el capitán pirata. un velero bergantín: bajel pirata que llaman.» Que es mi barco mi tesoro. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés. Y si caigo.CANCIÓN DEL PIRATA Con diez cañones por banda.» Que es mi barco mi tesoro.» Que es mi barco mi tesoro. y alza en blando movimiento olas de plata y azul. que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravio. y mi furia es de temer. a quien nadie impuso leyes. «¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río. en la lona gime el viento. ni bandera de esplendor que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. mi ley la fuerza y el viento. ¿qué es la vida? Por perdida ya la di. cuando el yugo del esclavo 247 . 246 «Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra. quizá en su propio navio. por su bravura el Temido. Y no hay playa sea cualquiera. ni bonanza. al otro. no me abandone la suerte y al mismo que me condena colgaré de alguna entena. en todo mar conocido del uno al otro confín. velero mío. ni tormenta. no corta el mar. Europa. tu rumbo a torcer alcanza. sino vuela. que es mi Dios la libertad. y han rendido cien naciones sus pendones a mis pies. En las presas yo divido lo cogido por igual. sólo quiero por riqueza la belleza sin rival.

Tú. luz del mismo Hacedor desprendida. tú coronas la aurora de luz.. Tú el aroma en las flores exhalas. Y afanosos sus fuerzas emplean en tu inmenso taller sin cesar. y adelante en tu raudo camino a otros siglos ordenas llegar. melancólica música al río. Y del trueno ai son violento y del viento al rebramar yo me duermo sosegado. Tú derramas el oro en la tierra en arroyos de hirviente metal. tú su lodo modelas. arrullado por la mar. verde pompa a los árboles das. los empujas enérgica.. en violento. negro manto que agita Aquilón. tú murmuras del aura en las alas.» Que es mi barco mi tesoro. principio fecundo que encadenas la muerte a tus pies! Tú la inerte materia espoleas. puro germen. «Son mi música mejor aquilones. mi ley la fuerza y el viento. y en su eterno trabajo se alcanzan. en los valles suspiras de amor. mi única patria la mar. que es mi Dios la libertad. 248 Tú la hoguera del sol alimentas. y se arrancan sin tregua el buril. Tú eres pura simiente de vida. tú revistes los cielos de azul. desaparecen y llegan sin fin. tus rugidos infunden pavor. HIMNO A LA INMORTALIDAD ¡Salve. Desbarata tus obras en vano vencedora la muerte tal vez. en el Bóreas retumba tu voz. manantial sempiterno del bien. tú abrillantas la perla que encierra en su abismo profundo la mar. Tú las cárdenas nubes extiendes. llama creadora del mundo. ronco grito a las olas del mar. Tú eres fuerza secreta que el mundo en sus ejes impulsa a rodar. Y otros siglos ansiosos se lanzan. el estrépito y temblor de los cables sacudidos. de sus restos levanta tu mano nuevas obras triunfante otra vez. y creas miles seres de formas sin fin.» Que es mi barco mi tesoro. sentimiento armonioso y profundo de los orbes que anima tu faz. juventud y hermosura es tu ser. y van. 249 . De tus obras los siglos que vuelan incansables artífices son. lengua ardiente de eterno saber. del espíritu ardiente cincelan y embellecen la estrecha prisión. del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones.como un bravo sacudí. tú la luna en las sombras argentas. veloz torbellino. con tu aliento los aires enciendes. Gratos ecos al bosque sombrío. tú la ordenas juntarse y vivir.

y al mundo adormecido le haga estremecer. ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada. moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. tostarse allí un anciano. como el mundo. y sólo las centellas la tierra iluminar. Que el trueno me despierte con su ronco estampido. La llama de un incendio que corra devorando y muertos apilando quisiera yo encender. rae place en sumo grado la luna al reflejar. y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. y oír como chirrea ¡qué gusto!. manando sangre y cieno que impida el respirar. rompan los corazones 251 . Me agrada un cementerio de muertos bien relleno. y redobla el trabajo su afán. sin fruto.y en la tosca materia golpean. solar desmantelado. levanta la frente. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo. ni pájaros que canten. y luego embravecida 250 que estalla y que se agita y rayos mil vomita y muertos por doquier. tú serás. sin verdor. LA DESESPERACIÓN (Atribuida a José de Espronceda) Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar. tú serás como el sol en Oriente. volverse todo tea. de flores despojada. en sombrío monte. me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas. e inmóvil en el suelo. que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento. Allá. que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. les rasguen los tendones. les abran las entrañas. sin mecha al parecer. Hombre débil. De la vida en el hondo Océano flota el hombre en perpetuo vaivén. y derrama abundante su mano la creadora semilla en su ser. inmortal. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer. pon tu labio en su eterno raudal. ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor.

mostrando sus encantos. cantan al dios vendado impúdica canción. buscando el corazón. Romper después las copas. un beso a cada trago alegres estampar. pues que ninguno existe en realidad.. se lleva los ganados y las vides sin pausa. es el honor. con voluptuoso halago. ¡qué ilusión! 252 EL ARREPENTIMIENTO (Atribuida a José de Espronceda) A MI MADRE Triste es la vida cuando piensa el alma. le deja abandonado sin aliviar su mísero vivir. triste es vivir si siente el corazón.. de cumbre en cumbre llega. los platos. La virtud y el honor. que le presten al alma algún solaz. un juego la virtud es para el hombre. las botellas. y en sus lascivas bocas. traidora. que es mentira el placer y la amistad. un fantasma. el corazón.sin de ayes caso hacer. en trino desusado. entonces la niñez sus ojos cierra. y que otros ya borrachos. no hay que pensar que dure la ventura. sin orden el cabello. ¡qué placer! Las voces y las risas. Me agradan las queridas tendidas en los lechos. 253 . mientras que su vecino se cae en un rincón. y un tiempo a mí me los cerró también. en torno de las bellas alegres apurar. ¡qué gusto!. Es inútil que busque el desgraciado quien quiera su dolor con él partir. sordo el mundo. que el niño no conoce. Esa falsa deidad que llaman gloria es del hombre tan sólo una ilusión. y abiertas las navajas. el juego. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. Insólita avenida que inunda fértil vega. sólo de nombre existen en el mundo engañador. por su bien. No hay que buscar palabras de ternura. ¡Qué gozo!. No hay que buscar del mundo los placeres. que siempre está patente en su memoria halagando. sin chales en los pechos y flojo el cinturón. al aire el muslo bello. y estragos miles causa. no más. y arrasa por doquier. no hay que buscar amigos ni mujeres. las barajas. Me alegra oír al uno pedir a voces vino. Todo es mentira lo que el mundo encierra. oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. que en el mundo el placer siempre es fugaz.

Por el sueño. tan hechizado lo vi. Mi vida resbalaba entre delicias prodigadas. en pájaros y flores yo soñé! ¡Cuántas me diste. Yo apresaba la blanca mariposa. por un abrazo tú me dabas mil. sin temor. que entonces lo miré con el sosiego y con la paz que infunde la niñez. ayer con loca alegría entonaba en una orgía cantos de placer y amor. oí cantar pintados colorines y escuché de la fuente el murmurar. Mas hoy ya mi corazón por su bien ha conocido de los hombres la traición y mi alma ha descorrido el velo de la ilusión. Por estar durmiendo ayer. Pero yo te abandoné por seguir la juventud. del porvenir. mil besos. y mejor que un Edén me pareció. mis ojos. Ayer vi el mundo risueño y hoy triste lo miro ya. Por el sueño. donde tranquilo imaginé gozar. durmiendo en tu regazo. y mis ojos las miraron. me dabas por un beso. un tierno abrazo porque alegre y risueño te miré! Mis caricias pagaste con exceso. que derramaron hermanos que se mataron llevados de un desvarío. ¡ay!. persiguiéndola ansioso en el jardín. que aunque tu voz me anunciaba los escondidos abrojos del camino que pisaba. para mí no es halagüeño. no miraron mis ojos teñido un río de sangre. yo lo miré como lo mira un niño. Así viví sin temor. madre mía. me engañaron y mis oídos mintieron.En aquel tiempo el maternal cariño como un Edén el mundo me pintó. ¡oh madre!. ¡ay!. mis años han sido un sueño que disipándose va. que al principio para mí 254 era el mundo un paraíso. bien al parar en la encarnada rosa o al posarse después en el jazmín. ni del amigo y mujer conocí la falsedad. Mis oídos las oyeron. oh madre. entonces. mi corazón sin engaños y mi alma sin dolores. Por el sueño fui perjuro 255 . ¡Sí. en él encontré el amor al encontrar las mujeres. y ángeles me parecieron. por tu amor. y al primer paso se fue de la infancia la quietud. ¡Cuántas veces. madre! Yo no creí que fuese cierto tu aviso. de este mundo la maldad ni pude ni quise ver. en el mundo me interné. Lleno lo vi de fiestas y jardines. mi oído no te escuchaba ni te miraban mis ojos. sin que jamás su fuego quemase mis pupilas ni mi tez. Miraba al sol. como pagan las flores al abril. Entre placeres y amores fueron pasando mis años sin recelo ni temores. disfrutando los placeres del mundo tan seductor. tus caricias acallaron mi llanto y mi clamor! ¡Cuántas veces.

más puro y verdadero que dure más que el maternal amor. ¡perdóname! Yo pagaré tu amor con el exceso con que pagan las flores al abril. En tus pueblos no hay clemencia. me tuvieras. tú me brindaste placeres en ciudades y festines. pero era un niño. madre. de nuestro amor sigamos disfrutando en sus engaños. gozoso. nocivo. sin color la tez. y mucho más si siente el corazón. Por eso perdí el reposo de mis infantiles años. Dejemos que prosigan engañando los hombres y mujeres a la par. ¿por qué siendo tan hermoso contienes tantos engaños? Heme a tus pies llorando arrepentido. mundo peligroso. y el mundo me engañó. Y en vez de arroyos y flores y fuentes y ruiseñores. impuro. amor frenético. recordó mi mente aquellos días de ventura y paz que a tu lado viví tranquilamente ajeno de este mundo tan falaz. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. compasión. a mirarme con cariño. ¡oh madre!. por un abrazo yo te daré mil. No te admires de hallarme en este estado. no. porque mis labios. jamás pude olvidarme yo de ti. si supieras cuánto he padecido. tus caricias y halagos tórname. y en lugar de tu amor puro. Mi corazón fascinaste cuando me ofreciste el bien. sin pensar. Porque es triste vivir si piensa el alma. no hay otro. ¡ay!. de impuros labios bebí. escarnecen al mendigo. han apurado el cáliz del dolor hasta la hez. que al brindarme su cariño en engañarme pensaron y sin compasión jugaron con mi corazón de niño. Tus mujeres me engañaron. por eso con insolencia los ricos. 256 ¡Que es veneno el amor de las mujeres que en el mundo. se escuchan en tus jardines los gritos y los clamores que salen de los festines. fría la frente y seco el corazón. yo bebí! Pero. Todo el amor que tiene es pasajero. a pesar de todos los placeres. ¡ah!.con las mujeres allí. Tú me mostraste unos seres con rostros de querubines y con nombres de mujeres. Vuelve. yo de ti me alejé. mil besos te daré por sólo un beso. engañador. extasiado. me engañaste porque en infierno trocaste lo que yo juzgaba Edén. 257 . pero (¡oh mundo!). la virtud no tiene abrigo. receloso. sin luz los ojos. dime. ¡oh madre!. Siempre. en su opulencia.

¡ay!. y nuevas tempestades surgieron y bramaron. Tiniebla es ya la Europa. yo soy Luzbel. maldijo su creencia. 259 . se apacentó con hiél. no creen. tu pueblo soy. Corrieron veinte edades desde el supremo día que en esta cruz te vía morir Jerusalén. y en su dolor profundo ía humanidad entera el nuevo oriente espera de un sol de redención. ¡ay!. que contra el cielo no tiene el hombre rayo. en el huerto del que tu pueblo fue. y rota ya la copa en que su fe bebía. no. ¡baja otra vez. Sereno está en la esfera el sol del firmamento: la tierra en su cimiento. ¡ay!.» No es.» Mas. diciendo está los grandes días de luto y agonías. con su gentil abrazo. 258 la blanca primavera. inconmovible está. De aquellas que le ocultan al hombre su camino con ciego torbellino de culpa y expiación. hoy clama en tu presencia: «Señor. no. fecunda el gran regazo que flor y fruto da. Mas. la Roma atea que entre aras derrocadas despide a carcajadas los dioses que se van: es la que. se alzaba y te decía: «¡Señor!. mas. humilde rea. Todo. que ha vacilado el polo de la fe. del pecado horrendo envuelta en eí sudario. y en son de desconsuelo. que de las almas el sol yace eclipsado. Mesías! De nuevo son los días de tu alta vocación. ¡ay!. mas. y en llanto de impotencia. baja a las catacumbas y palpa entre las tumbas los tiempos que vendrán. ella agotó la ciencia. Señor. y en súbito desmayo cayó de ayer a hoy. de aquellas que asolaron al primitivo Edén.GABRIEL GARCÍA TASSARA (1817-1875) HIMNO AL MESÍAS Baja otra vez al mundo. de muerte y orfandad que. de aquellas que sepultan en hondos cautiverios cadáveres de imperios que fueron y no son. que ya tus palmas se vuelven al desierto.

¡Señor!. ¡negros vestigios de los antiguos días! Ya volverás. si a la tierra con desdén volvía 261 . luz nueva de la futura edad! Ya huiréis. no en vano siglos y siglos vuelan. de mentidas diosas prodigábanme nombres. ¿Quién sabe si ahora mismo entre alaridos tantos de tus profetas santos la voz no suena ya? Ven. Ya pasarán los siglos de la tremenda prueba. GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA (1814-1873) A M O R Y ORGULLO Un tiempo. cual águila real a vil gusano contemplaba a los hombres. y a eterna perdición. y. ¿no volverá? 260 ¡Señor! En tus juicios la comprensión se abisma. y a horribles gemonías. saca del abismo a un pueblo moribundo. y confundidos caerán con los ateos los nuevos fariseos de la caduca ley. Tu sangre soberana es su Calvario eterno. trono de cielo y tierra. tu sacrosanta cruz. en gloria y majestad. Toda la historia humana. Dios de la humanidad. con orgullo vano. ¡Mesías!. no es el destino humano la humanidad sin Dios. hollaba por alfombra rosas. los siglos nos revelan con misteriosa luz el infinito arcano y la virtud encierra. que tú no volverías. Baja. condena a esta doliente raza del ser humano que espera de tu mano su nueva salvación? Sí. tu triunfo del infierno es su inmortalidad. ¿Quién dijo. está en tu nombre: tú fuiste Dios del hombre. Luzbel ha vuelto al mundo y Dios. Vendrán.pasa por un calvario la ciega humanidad. ¡ya nacerás. mas es siempre la misma del Gólgota la voz. Dios clemente. ¡oh Señor!. altanera. tú vendrás. Fatídicos auspicios resonarán en vano. y nobles vates. mas yo. Vencidos serán con nuevo ejemplo los que del santo templo apartan a tu grey. Mi pensamiento —en temerario v u e l o ardiente osaba demandar al cielo objeto a mis amores.

¿Qué esperaste.. caprichosa. de víboras nutrido? Tú —que anhelabas tan sublime objeto—. nombre más dulce que el primer cariño 263 .. que aclama ese nombre que quiero? Nombre que un alma lleva por despojo. y por oro la arcilla. clamaba en vano. que con ellas alumbra el firmamento? ¿No le oyes de las auras al murmullo? ¿No le pronuncia —en gemidor arrullo— la tórtola amorosa? ¿No resuena en los árboles. te gritó la razón. pues el místico bien siempre anhelante. y a duelo y amargura.. Los lazos caprichosos que otros días —por pasatiempo— a tu placer tejías. tu gloria fue cual mentiroso sueño.? ¡ Ah! Velo. mudar de rumbo al céfiro ligero y arder al mármol frío!» ¡Funesta ceguedad! ¡Delirio insano!.. ¡Salga del pecho —requemando el labio— el caro nombre. cedo al poder del áspero destino. ¿cómo al capricho de un mortal sujeto te arrastras abatido? ¿Con qué velo tu amor cubrió mis ojos. ¡cuan en vano te advirtió tu locura! Tú mismo te forjaste la cadena. dime: ¿qué se ha hecho tu presunción altiva? ¿Qué mágico poder. fueron de seda y oro. sin fijarme en ninguna. ¿no dijiste soberbio y orgulloso: «Quién domará mi brío? ¡Con mi solo poder haré. cual hoja seca al raudo torbellino. de mi dolor susLento! ¿Escrito no le ves en las estrellas y en la luna apacible. que el nudo estrecho gimiendo sufres. que el viento halaga con pausado movimiento en esa selva hojosa? De aquella fuente entre las claras linfas. tal vez se engríen del yugo que me humilla! ¿Y tú lo sufres. y mis amantes. que con las sombras huye! Di. que por flores tomé duros abrojos. los que ahora rinden tu valor primero 262 son eslabones de pesado acero.triste mirada. que a servidumbre eterna te condena. débiles plantas que el aquilón destruye? En hora infausta a mi feliz reposo. de mi orgullo agravio. nombre que excita con placer enojo. Mas. templados con tu lloro. ¿qué se hicieron ilusiones tantas de necia vanidad. ? ¡Del torpe engaño ruis rivales ríen. entre ellas revolé cual mariposa.. Hoy. mi soberbia impía marchitaba sus flores. corazón cobarde? ¿Y de tu servidumbre haciendo alarde quieres ver en mi frente el sello del amor que te devora. ¡ay de ti!. Tal vez por un momento.. como tierno infante quiere abrazar la luna. ¡ay!. ¡Me entrego a sus antojos! Cobarde corazón. pues.. si quiero. si aun el silencio tiene voz. y búrlese en buen hora de mi baldón la gente. en tal bajeza trocando ya tu indómita fiereza. de libertad te priva? ¡Mísero esclavo de tirano dueño. y con ira ternura. de un pecho helado de inmenso orgullo y presunción hinchado. despeñada de la excelsa cumbre do osé mirar del sol la ardiente lumbre que fascinó mis ojos. ¿no le articulan invisibles ninfas con eco lisonjero? ¿Por qué callar el nombre que te inflama..

pasaban en larga. tendióse el animal. las varas revueltas de zarzas y espinos.. risueñas o torvas. los collados. trémulas hojas. confusa ilusión. antojos de la ilusión. auras. nombre que halaga y halagando mata. del viento a los silbos. Y matas y peñas. Pasaban. vallados y troncos en rápida. nombre que hiere —como sierpe ingrata— al pecho que le anida. los calvos pedregales. cual hoja que arrebatan los vientos del desierto el desbocado potro veloz atravesó. salvando de los brezos el áspero ramaje. ciego. Del álamo blanco las ramas tendidas. bullendo. y más amargo que el adiós postrero que al suelo damos. con entrambas manos. 264 cual si escapara en circo a la carrera abierto.. sin aflojar un punto ni tropezar incierto. le recogió el rendaje hasta que el rudo belfo tocó con el petral. tórtola doliente.de joven madre al inocente niño. los arroyos las zarzas y los troncos que el viento descuajó. febriles. gigantes y monstruos de colas torcidas. ligeras. mas todo en vano. Al entrar en la ciudad. mudas y enormes masas de sombra sin color ni faz. los cenagosos hoyos que el paso de las aguas del temporal formó. mohinas o fieras. cual vagas quimeras que forja el delirio. Las matas. las yedras colgadas del brusco peñón. medrosas fingiendo visiones perdidas. le dijo éste a una mujer 265 . ¡No. ya agudos. pasaban al lado del suelto bridón. no lo envíes. como calla mi lengua! JOSÉ ZORRILLA (1817-1893) LA CARRERA DE AL-HAMAR Lanzóse el fiero bruto con ímpetu salvaje. copia de su hermosura. fatal procesión. donde el sol primero alumbró nuestra vida. ya roncos. corazón. ganando a saltos locos la tierra desigual. al labio! ¡Guarda tu mengua con silencio sabio! ¡Gimnin. las peñas. El. girando. pasaban aturdiendo su cabeza con diabólico impulso y ligereza. de crespas melenas al viento tendidas. CORRIENDO VAN POR LA VEGA Corriendo van por la vega a las puertas de Granada hasta cuarenta gómeles y el capitán que los manda. fuente. gimiendo de coraje. fantásticos e informes abortos del pavor. Pasaban de Al-hamar ante los ojos. a riesgo de la vida de su jinete real. rodando en montón. indómito al escape. las copas ligeras de palmas y pinos. guarda tu mengua! ¡Callad también vosotras. loca. en fatigosa hilera pertinaz. sueños pálidos. Pasaban huyendo. parando su yegua blanca.

» Y dándole su caballo y la mitad de su guardia. Yo te daré terciopelos y perfumes orientales. ni en Córdoba ni en Sevilla hay un parque como el mío.. Allí la altiva palmera y el encendido granado. Allí el robusto nogal. y collares para el cuello. tengo jardines y flores. allí el sombrío moral crecen al pie del castillo. y tú diste tus amores a alguno de tus guerreros. ¡amor!» «¿Qué me valen tus riquezas —respondióle la cristiana—. Y te dará blancas plumas para que adornes tu frente. Y perlas para el cabello. Y tú mi sultana eres. allí el nópalo amarillo. para los labios. más blanca que las espumas de nuestros mares de Oriente. DUEÑA DE LA NEGRA TOCA Dueña de la negra toca. Y sobre toda una orilla extiendo mi señorío.. cristiana no me atormentes así. 266 y baños para el calor. mi sultana. cubren el valle y collado. que mis torres de León valen más que tu Granada. moro a mi padre y a mi patria. si me quitas a mi padre. Y olmos tengo en mi alameda que hasta el cielo se levantan y en redes de plata y seda tengo pájaros que cantan. mis oídos sin canciones. que será reina entre mil cuando encierre tu belleza. Diera la lanza mejor 267 . mi harén sin mujeres. mis amigos y mis damas? Vuélveme. vete con tus caballeros. la del morado monjil. en León. tengo una fuente dorada con más de cien surtidores. hurí del Edén. por un beso de tu boca diera a Granada Boabdil. Tengo un palacio en Granada. y manoseando su barba. y en la vega del Genil tengo parda fortaleza. que desiertos mis salones están.que entre sus brazos lloraba: «Enjuga el llanto.» Escuchóla en paz el moro. dijo como quien medita. un nuevo Edén para ti. por ser tuyas. no llores. en la mejilla una lágrima: «Si tus castillos mejores que nuestros jardines son. junto a la frondosa higuera. vuélveme. de Grecia te traeré velos y de Cachemira chales. el capitán de los moros volvió en silencio la espalda. y son más bellas tus flores. que tengo yo.

hasta cuarenta jinetes.. Los álamos de la Vega parecen en la espesura de fantasmas apiñados medrosa y gigante turba.. si fueran mil. y las veletas no giran entre la cruz y la cúpula. como brisa de purpurina mañana. partido por gala en dos.. la sonrisa. y el sultán será.del Zenete más bizarro. cristiana. y armaduras y pebetes. cristiana. A BUEN JUEZ. aérea. y un instante entre las rocas riela la fuente oculta. entre una nube de aroma. ¡que tanto vales!. que ha de juzgar tu belleza para pagarle. De tus labios. la baja tierra no alumbra. Te dará tanta riqueza. Reverberan los cristales la trémula llama turbia. sultana serás allí. leve. Las almenas de las torres un momento se columbran. Porque tus ojos son bellos. y diera. MEJOR TESTIGO TRADICIÓN DE TOLEDO Entre pardos nubarrones pasando la blanca luna. Diera alfombras orientales. qué hermosa nazarena para un harén oriental.. Tus labios son un rubí. en lecho de terciopelo. Diera la fiesta de toros y. y envuelta en el blanco velo de las hijas de Mahoma! Ven a Córdoba. y alguna vez desprendida 269 . porque la luz de la aurora sube al Oriente desde ellos. La brisa con frescas alas juguetona no murmura. con resplandor fugitivo. y con su fresco verdor toda una orilla del Darro. y unas en otras las sombras confundidas se dibujan. por un beso de tu boca diera un reino Boabdil. como lanzas de soldados apostados en la altura. la paz de tu lengua mana. ¡oh sultana!. tanta gala tunecina. 268 y yo por ello. Tal vez un pálido rayo la opaca atmósfera cruza. con la zambra de los moros el valor de los cristianos. y el mundo su lumbre dora. Dueña de la negra toca.. suelta la negra melena sobre el cuello de cristal. Le arrancaron para ti de la corona de Dios.. si fueran en sus manos. ¡Oh. mezquina. te diera de buena gana mil cielos. un esclavo para ti.

cerróse detrás la puerta y quedó la calle muda.» «Pase el Acuña y perdone». que hasta hoy a nadie se tuvo I van de Vargas y Acuña. ¡Qué dulce es dormir en calma cuando a lo lejos susurran los álamos que se mecen. repitieron con mesura. En esto desde el balcón. y con precaución difusa salió una niña al balcón que llama interior alumbra. ¡calle!» Y el paso el bulto apresura. que pudiera haberse duda de si es hombre. que no despierta a quien duerme. se ve de un hombre que guarda la vigilante figura. Yace Toledo en el sueño entre las sombras confusa. Tan en calma y tan sombría como la noche que enluta la esquina en que desemboca una callejuela oculta. Asió el brazo al que apostado hizo cara a Iván de Acuña. como quien tal acostumbra. dijo el mozo en faz de fuga. 270 resuelto y audaz pregunta: «¿Quién va?». porque con planta segura. y huyeron en el embozo velando la catadura. cual si por las hondas calles hirviera del mar la espuma. o solamente mentida ilusión nocturna. y el viejo en la cerradura metió la llave pidiendo a sus gentes que le acudan. las aguas que se derrumban! Se sueñan bellos fantasmas que el sueño del triste endulzan. Frente por frente a sus ojos un balcón a poca altura deja escapar por los vidrios la luz que dentro le alumbra. y en tanto que sueña el triste. y bien se ve. ni en la callejuela oscura el silencio de la noche rumor sospechoso turba. El monótono murmullo sonar perdido se escucha. «¿Quién va?». ganando el centro a la calle. pero es hombre. y la espada empuña. no le aqueja su amargura. pues. Paró el j inete a una puerta. «Téngase el hidalgo». y el Tajo a sus pies pasando con pardas ondas lo arrulla. «¡MÍ padre!». teniéndose el embozo. y a corta distancia el igual compás se escucha de un caballo que sacude las sonoras herraduras. y tan a la sombra vela que entre las sombras se ofusca. clamó en voz baja. «Ved más bien si me haréis calle. Pasó así tan largo tiempo. un mancebo por las rejas de la calle se asegura. y cercana otra voz menos robusta responde: «Un hidalgo. el hombre replica. mas ni en el claro aposento. repite. Un negro por ambas bridas. ni a quien medita importuna. sopla un silbato y se oculta.gotea pesada lluvia. 271 . tomó la cabalgadura.

II Clara. camino a los toledanos hacia las murallas abren. y el sol tocando su ocaso apaga su luz gigante. fama. y del Cambrón y Bisagra los caminos desiguales. Aquí se bañó la hermosa por quien dejó un rey culpable amor. cada colina un secreto de príncipes o galanes. y aquí la antigua basílica de bizantinos pilares. de sus álamos y huertos el pintoresco ropaje. que oyó en el primer concilio las palabras de los Padres que velaron por la Iglesia perseguida o vacilante. 273 . gran cifra de un pueblo grande. A este lado está la almena por do sacó vigilante el conde don Peranzules al rey. calado el ancho sombrero. abrochados los gabanes. cargados con sus afanes. El Tajo por entre rocas sus anchos cimientos lame. sacudiendo el leve polvo de capelos y sayales. cargados con sus aperos. que supo una tarde fingir tan tenaz modorra. que. Allí está el circo romano. Los labradores se acercan al fuego de sus hogares. 272 subió el Cid sobre Babieca con su gente y su estandarte. dibujando en las arenas las ondas con que las bate. apacible y serena pasa la siguiente tarde. y porque su altiva gala más a los ojos halague. Más lejos se ve el castillo de San Servando. corno una ciudad de grana coronada de cristales. donde nada se hizo nunca y nada al presente se hace. Allí recibió Galiana a su receloso amante. o Cervantes. en esa cuesta que entonces era un plantel de azahares. A lo lejos en la Vega tiende galán por sus márgenes. reino y vida en manos de musulmanes. la salpica con escombros de castillos y de alcázares. La sombra en este momento tiende sus turbios cendales por todas esas memorias de las pasadas edades. Un recuerdo en cada piedra que toda una historia vale. Y la ciudad se retrata en las ondas desiguales. tuvo siempre el brazo quedo las palmas al horadarle. y los clérigos y monjes y los prelados y abades. se ve la imperial Toledo dorada por los remates. Los ricos y sedentarios se tornan con paso grave. como en prendas de que el río tan afanoso la bañe. político y constante. Allá por aquella torre que hicieron puerta los árabes.

llevóle Inés hacia el templo que en medio la Vega yace. Enclavado en un madero.» «¡Voto a Dios! ¿Qué más pretendes?» «Que a los pies de aquella imagen lo jures como cristiano del Santo Cristo delante. Los tímidos aceleran los pasos al divisarle. y los valientes le miran cual si sintieran dejarle sin que libres sus estoques en riña sonora dancen. al año estaré de vuelta y contigo en los altares. parto a la guerra de Flandes. que se pasea ocultando entre la capa el semblante. y él al encuentro le sale diciendo. 274 y echando a su lado el embozo repuso palabras tales: «Dentro de un mes. se viene el llano adelante.» «¡Vive Dios.» Vaciló un punto Martínez. Ante sus plantas divinas llegaron ambos amantes. que un hombre ha entrado en su ausencia dentro mi aposento sabe.. en duro y postrero trance.Quédase sólo un mancebo de impetuosos ademanes. exclama la niña. y él contempla a los que pasan como si a alguien aguardase. Inés mía. la luz del rostro escondida en tocas y tafetanes. que por honra vuelven honra hidalgos que en honra nacen. Los que pasan le contemplan con decisión de evitarle. ¿juras a tu vuelta desposarme?» Contestó el mozo: 275 . la palabra es aire. y así quien mancha mi honra con la suya me la lave. galanterías dejando severa aparte. cuanto se dicen en las citas los amantes.» «No me basta. que estás tenaz! Dalo por jurado y baste.» Miróla Diego Martínez atentamente un instante. o dadme mano de esposo. Una mujer. y haciendo Inés que Martínez los sagrados pies tocase. Mas porfiando que jurase.. mi padre. preguntóle «Diego. Mas en lo leve del paso y en lo flexible del talle puede a través de los velos una hermosa adivinarse.» «Júralo». o libre de vos dejadme. Honra que yo te desluzca con honra mía se lave.» «Diego. ceñida la sien de espinas. Diego Martínez. Vase derecha al que aguarda. así al mancebo interrumpe en voz decidida y grave: «Abreviemos de razones. también sola. Mas ella. que olvidar puedes la palabra en Flandes. víase allí un crucifijo teñido de negra sangre a quien Toledo devota acude hoy en sus azares. cual temiendo de seguro que les proponga un combate. descolorido el semblante. «Más que mi palabra vale no te valdrá un juramento.

«¡Sí. Pasó un día y otro día. del crucifijo a los pies do puso el galán su mano. Dos años al fin pasaron en esperar y gemir. que a Flandes partió. Iban las tranquilas olas las riberas azotando bajo las murallas solas. En vano a su confesor pidió remedio o consejo para aliviar su dolor. doraba el sol de Occidente del Tajo la Vega amena. juro!». Así Inés desesperaba sin acabar de esperar. Y siempre al anochecer. Todas las tardes venía después de traspuesto el sol. llorosa y desconsolada. en un manto una mujer el campo salía a ver al alto del Miradero. un mes y otro mes pasó. Era una tarde serena. III Pasó un día y otro día un mes y otro mes pasó. y ambos del templo se salen. mas de Flandes no volvía Diego. que la lengua le tenía su propia deshonra atada. el padre no respondía. que mal se cura el amor con las palabras de un viejo. y apoyada en una almena miraba Inés la corriente. y las guerras acabaron. Lloraba la bella inés oraba un mes y otro raes su vuelta aguardando en vano. ¡Ay del triste que consume su existencia en esperar! ¡Ay del triste que presume que el duelo con que él se abrume al ausente ha de pesar! La esperanza es de los cielos precioso y funesto don. Algún olmo que escondido 277 . y el español no volvía. callando el padre severo y suspirando la bella. pero siendo una quimera. y los de Flandes tornaron a sus tierras a vivir. y un año pasado había. en tan frágil realidad 276 quien espera desespera. pues los amantes desvelos cambian la esperanza en celos que abrasan el corazón. porque nació mujer ella y el viejo nació altanero. musgo. y el tercer año corría: Diego a Flandes se partió. y su llanto se secaba para volver a brotar. y a Dios llorando pedía la vuelta del español. y su tez se marchitaba. espigas y amapolas ligeramente doblando. mas de Flandes no volvía. sin dueña y sin escudero. Si es cierto lo que se espera es un consuelo en verdad. Y ambos maldicen su estrella. En vano a Iván acudía.

poder y tiempo. eres tú!» Y él viéndola de través. Asióse a su estribo Inés. Tan galán como altanero dejó ver la escasa luz por bajo el arco primero un hidalgo caballero en un caballo andaluz. Y algún pez con cien colores. A lo lejos. que a las mozas malamente enloquecen con consejas!» Y aplicando el capitán a su potro las espuelas. y en adarga y coselete diez peones castellanos. el torreón se dibuja como el contorno redondo del hueco sombrío y hondo que habita nocturna bruja. Bombacho gris guarnecido. el rostro a Toledo dan. y llegando recelosa a las puertas del Cambrón. y a poco perdió el sentido. por el llano. lazo en la hombrera y sin pluma al diestro lado. tornasolada la escama. Vienen tras este jinete sobre potros jerezanos de lanceros hasta siete. hierro al cinto suspendido y a una cadena prendido agudo cuchillo moro. 278 el sombrero derribado tocando con la gorguera. y a trote cruzando van las oscuras callejuelas. Frunciendo ambas a dos cejas encomendóla a su gente. y así la tarde pasaba y al horizonte trepaba la consoladora luna. espuela de oro. saltaba a besar las flores. en confuso remolino. gritando: «¡Diego. bota de ante. que exhalan gratos olores a las puntas de una rama. Y allá. Así la niña lloraba el rigor de su fortuna. 279 . dijo: «¡Voto a Belcebú. sintió latir zozobrosa más inquieto el corazón. sin que más voz ni gemido volviera en tierra a exhalar. Jubón negro acuchillado.creció entre la hierba blanda sobre las aguas tendido se reflejaba perdido en su cristalina banda. diciendo: «Malditas viejas. en el trémulo fondo. vio de hombres tropel lejano que en pardo polvo liviano dejan envuelto el camino. banda azul. que no me acuerdo quién es!» Dio la triste un alarido tal respuesta al escuchar. Bajó Inés del torreón. Y algún ruiseñor colgado entre su fresca espesura daba al aire embalsamado su cántico regalado desde la enramada oscura. IV Así por sus altos fines dispone y permite el cielo que puedan mudar al hombre fortuna.

cuanto más ella importuna está Martínez severo. conmigo tu juramento. reclinado en un sillón. de amor y piedad ajeno. Abrazada a sus rodillas. entre un dosel y una alfombra. mas entero el corazón. cesando un punto en su duelo. el rostro lloroso hacia Martínez volviendo: «Contigo se fue mi honra. y tanto ayudó en la guerra con su valor y altos hechos. Mas ella. en buen fiel las pesaremos. los corchetes a la puerta y en la derecha el bastón. la hermosa niña lloraba prosternada por el suelo. porque el capitán don Diego 280 no ha de ser Diego Martínez. poder y tiempo! En vano porfía Inés con amenazas y ruegos. Mas él. Mas todo empeño era inútil. que olvidando todo olvidó su nombre mesmo. así habló. llamando a su gente. Está. tan orgulloso y ufano cual salió humilde y pequeño. tomándole a su servicio por capitán de lanceros. a pasos desatentados salióse del aposento. pues buenas prendas son ambas. escuchando con paciencia 281 . La mesa tiene delante. el justiciero y valiente don Pedro Ruiz de Alarcón. V Era entonces de Toledo por el rey. Y otro no fue que Martínez quien ha poco entró en Toledo. que vive por él muriendo. ¡Tanto mudan a los hombres fortuna. los jueces en derredor. la amorosa Inés de Vargas. Según alzaba en honores alzábase en pensamientos. Muchos años por su patria el buen viejo peleó. como presidente del tribunal superior.» Y la faz descolorida en la mantilla envolviendo. que el mismo rey a su vuelta le armó en Madrid caballero. antes que la asieran. como lo era en otro tiempo. puesto que Diego Martínez es el capitán don Diego. cobrado el conocimiento. mandóles que a Inés llevaran de grado o de valimiento. gobernador. Y así. Ni es otro a quien se dirige. ni se ablanda a sus caricias ni cura de sus lamentos. cercenado tiene un brazo. enmarañado el cabello. y por su suerte y hazañas allí capitán le hicieron.A Flandes partió Martínez de soldado aventurero. diciendo que son locuras de gente de poco seso: que ni él prometió casarse ni pensó jamás en ello.

los ojos llenos de orgullo y furor. y abajo. jueces. lo vendido y el valor. medio dormidos. señor!» Y a los pies se arroja humilde de don Pedro de Alarcón.» Quedó en silencio la sala. salvo error. en Zocodover..» «¡Miente!».» «¿Quién es él?» «Diego Martínez. «¿Sois el capitán don Diego —di jóle don Pedro— vos?» Contestó altivo y sereno Diego Martínez: «Yo soy.» «¿De qué?» «De una prenda hurtada. hacen pliegues al ropón. «Mujer.» «Presentadme al capitán.» «Capitán. juró. por Dios! Que al partirse de Toledo un juramento empeñó.» «¿Tienes testigos?» «Ninguno. clamó Inés llorando de despecho y de rubor. Una mujer en tal punto. ronca de gemir la voz. señor. ¿qué quieres?» «Quiero justicia. justicia. suelto el cabello y el manto. que cumplirá si juró.» «¿Conocéis a esta muchacha?» «Ha tres años. levantando el tapiz. Los asistentes bostezan al murmullo arrullador. y a poco en el corredor se oyó de botas y espuelas el acompasado son. rojos de llorar los ojos. diciendo: «Mujer.» «¿Juráis no haberlo jurado?» «Sí. los corchetes a una moza guiñan en un corredor. en alta voz dijo: «El capitán don Diego. tomó plaza en el salón diciendo a gritos: «¡Justicia.» «¿Qué prenda?» «Mi corazón. los jueces..» Y entró luego en el salón Diego Martínez.» «Pues id con Dios. señor. Alzóla cortés don Pedro.la casi asmática voz con que un tétrico escribano solfea una apelación. idos con Dios. los que en el mercado venden. calmando la confusión y el tumultuoso murmullo que esta escena ocasionó. los escribanos repasan sus pergaminos al sol. juro. en faz de grande aflicción. ¡piensa lo que dices.» «¿Hicísteisla juramento de ser su marido?» «No. en tanto que los curiosos se agitan alrededor.» «¿Y no te le han vuelto?» «No.» «¿Noble?» «Y capitán. 283 .» 282 «¿Tienes testigos?» «Ninguno. gritan en discorde son.» «¿Y promesa?» «¡Sí. Un portero.!» «Digo que miente.» «¿Tú lo diste?» «Lo presté.

» VI Es una tarde serena. su hija Inés.. monjes. mas para tales testigos 284 no hay más tribunal que Dios. que vive. con brusca satisfacción. llamadle otra vez. Entre ellos está Martínez en apostura bizarra. y las aves en la orilla despidiendo al día cantan. Allá por el Miradero por el Cambrón y Bisagra. calzadas espuelas de oro. señor. bigote a la borgoñesa. y detrás.» Volvió el capitán don Diego. Brillan abajo en el valle con suave rumor las aguas.y dispensad que acusado dudara de vuestro honor. lo que sepamos.» «¿Estaba en algún balcón?» «No. que estaba en un suplicio donde ha tieinpo que expiró. Haremos. Vienen delante don Pedro de Alarcón. Escribano.» «Estáis loca. 285 . y el céfiro entre perfumes mece las trémulas alas. resuelta y firme gritó: «Llamadle. chicos y canalla. cuya luz tornasolada del purpurino horizonte blandamente se derrama.» «¿Quién?» «Un hombre que de lejos nuestras palabras oyó. e Inés. y levantóse diciendo con respetuosa voz: «La ley es ley para todos. escuchando con asombro tan excelsa apelación. Un instante con los jueces don Pedro en secreto habló. a cuya faz perjuró. que le vio partirse. los escribanos. mozas. mirándonos desde arriba. Iván de Vargas. ¡vive Dios! ¿Quién fue?» «El Cristo de la Vega. Reinó un profundo silencio de sorpresa y de pavor. cada cual comentariando el caso según le cuadra.» «¿Luego es muerto?» «No. los corchetes y los guardias. valona de encaje blanca. tengo un testigo. la multitud aquietóse y la de Vargas siguió: «Tengo un testigo a quien nunca faltó verdad ni razón.. al caer el sol al Cristo que está en la Vega tomaréis declaración.» Tornó Martínez la espalda. Plácido aroma de flores sus hojas plegando exhalan. Otra turba de curiosos en la Vega les aguarda. confuso tropel de gente del Tajo a la Vega baja.» Pusiéronse en pie los jueces al nombre del Redentor. tu testigo es el mejor. sentóse Ruiz de Alarcón. y Diego bajó los ojos de vergüenza y confusión. hidalgos.

¿juráis ser cierto que un día a vuestras divinas plantas juró a Inés Diego Martínez por su mujer desposarla? Asida a un brazo desnudo 286 una mano atarazada vino a posar en los autos la seca y hendida palma. CONCLUSIÓN Las vanidades del mundo renunció allí mismo Inés. A un lado tiene a Martínez. citado como testigo por boca de Inés de Vargas.melena desmelenada. y espantado de sí propio Diego Martínez también. Los escribanos. Alzó la turba medrosa la vista a la imagen santa. el sombrero guarnecido con cuatro lazos de plata. Llegado el gobernador y gente que le acompaña. los chicos al uniforme y las mozas a la cara. temblando dieron de esta escena fe.. los pies alzados del suelo poco menos de una vara. con la mano desclavada el crucifijo se ve. de reojo. Los labios tenía abiertos y una mano desclavada. donde hasta el tiempo que corre. Fundóse un aniversario y una capilla con él. firmando como testigos cuantos hubieron poder. Está el Cristo de la Vega la cruz en tierra posada. y el puño en el de la espada. así demandó en voz alta: Jesús. Encendieron ante el Cristo cuatro cirios y una lámpara y de hinojos un momento le rezaron en voz baja. hacia la severa imagen un notario se adelanta de modo que con el rostro al pecho santo llegaba.. y en cada año una vez. y allá en los aires: «¡Sí. le miran de entre las capas. 287 . Después de leer dos veces la acusación entablada. el notario a Jesucristo. entraron todos al claustro que iglesia y patio separa. Los plebeyos. y don Pedro de Alarcón el altar ordenó hacer. detrás al gobernador con sus jueces y sus guardias. ante nos esta mañana. juro!» clamó una voz más que humana. Hijo de María. a otro lado a Inés de Vargas. un pie delante del otro.

con tárete cosas buenas. III «Si no te placen las flores. y prorrumpiendo en querellas. contaré te muchos cuentos. dorada su cabellera. no me placen. éntreme por estas vegas. vente conmigo siquiera. hallara una pastorcica. Quince años no más tendría y daba placer el verla.» «No me placen.» «¿Quién te dice que las tienes? ¿Quién te dice que eres bella?» «Me lo dicen los zagales y las fuentes de estas vegas. y allá.» Tal dijo la pastorcica y no pude convencerla con ésta y otras razones. Aquí te traigo estas flores cogidas en la pradera.» Así habló la pastorcica entre enojada y risueña. bajo las encinas.» «Pues eso menos me place. lavándose las sus manos. peinándose las sus trenzas. sin ellas estás hermosa y estaráslo más con ellas. mancebico. sentadicos en la hierba. peinándose las sus trenzas. 288 bien te lavas.ANTONIO DE TRUEBA (1821-1889) A LA ORILLA DEL ARROYO Una mañana de mayo. lavándose las sus manos. que me bastan las flores que Dios me diera. Partíme desconsolado. una pastorcica bella. respondióme la doncella. olían las azucenas eran azules los cielos y claras las fuentes eran. lloré por la pastorcica. admirado la dijera. sin darme otra respuesta. siguió cabe el arroyuelo 289 . éntreme por estos valles. sus mejillas como rosas y sus dientes como perlas. bien te peinas. Cabe un arroyo más claro que un espejo de Venecia. Dios te guarde por hermosa. Azules eran sus ojos. con ésta y otras promesas. que. una mañana muy fresca. Cantaban los pajaritos. II «Pastorcica de mis ojos. porque el cura de la aldea no quiere que con mancebos vayan al campo doncellas.

el viento. pero ¡ay!. por los tendidos olivares. y en desigual y tenue movimiento gime en el bosque. y en delicados mágicos colores el fruto asoma al expirar las flores.. tiende su bordado encaje.. se abre la flor que su mirada siente. peinándose las sus trenzas. IV Éntreme por estos valles. que odiosas me eran las flores y odiosas las fuentes me eran! Torné cabe el arroyuelo donde a la doncella viera. Y en el árido ambiente se dilata la esencia de la flor de los tomillos. que la pastorcica mis ojos aquí no encuentran. lavándose las sus manos. despiden a la dulce primavera. las ondas de la fuente suspirando quiebran el rayo de la luz febea. repite sus arrullos la paloma bajo las ramas del laurel naciente y allá. fatigado.entre enojada y contenta. 291 . el seco vientecillo que sofoca cubre de polvo el pálido follaje. que cercando toca la niebla.. desciñe Flora su gentil guirnalda. JOSÉ SELGAS (1824-1882) EL ESTÍO Mayo recoge el virginal tesoro. éntreme por estas vegas. reparte perlas y recoge aroma. del dulce nido alrededor volando la alondra gira y de placer gorjea. desfallece la altiva enredadera. Del aura dócil al impulso blando la rubia mies en la llanura ondea. lavándose las sus manos. campos son ya de púrpura y de oro los que fueron de rosa y esmeralda. y hasta semanas enteras. y yo no paso ninguna sin que al arroyuelo vuelva. El soto ameno y la enramada umbrosa el valle alegre y la feraz ribera. El arroyo encontré al punto. y por el monte y por la vega umbría crece el calor y se derrama el día. se escuchan melancólicos cantares. muere en su tallo la inocente rosa.. Sobre los montes. peinándose las sus trenzas. Por la alta cumbre del collado asoma la blanca aurora su rosada frente. mas. con voz desalentada y cariñosa. 290 la sombra busca el manantial sonoro del alto monte en la risueña falda. ¡mas no encontré la doncella! Pasaron días y días. ¡mi corazón estaba muñéndose de tristeza. y apenas riza su corriente el río a los primeros soplos del estío. desde el peñón de la desierta roca lánzase audaz el águila salvaje. y lento el río su raudal desata entre mimbres y juncos amarillos.

todos llegad. la luz de las estrellas se estremece. y duermen a la sombra los pastores. virginal lucero. 292 y soltando el granizo en lluvia escasa la rompe el trueno. Hinchada. tenue vapor de ráfagas suaves se levanta con fácil movimiento. Y en tristes ecos el silencio crece. en el profundo afán que la devora. y en los blancos celajes del Oriente se pierde el rayo de su lumbre roja. así por el ambiente reposado de estrellas y vapor bordando el cielo. que. trémula el agua de placer solloza. Del valle en tanto en la pendiente orilla manso cordero del calor sosiega. ardiente el sol en el espacio brilla. que se reclina en Occidente. y en el limpio raudal brilla y se apaga. lentas y graves caen las hojas del árbol macilento. su rayo débil desde Oriente lanza.y si al cubrir sus círculos de plata con sus plumeros blandos y sencillos la caña dócil la corriente roza. Como el ensueño dulce y regalado que en la fiebre de amor templa el desvelo. y se divide y pasa. y lleva al aura en vacilantes giros besos. Más puro que la tímida esperanza que sueña el alma en el amor primero. de su encendido manto se despoja. y en tibio resplandor la sombra vaga. y mezclando en la luz su sombra extraña va formando la nube en la montaña. en su copa de fruto coronada la vid de verde majestad se viste. y el fuego del relámpago la enciende. en las ondas del aire suspendido se escapa al fin por la quebrada loma. al fin. y se abrasan de sed los segadores. no circula ni un átomo de viento. breves y llenas de feraz rocío cruzan las noches del ardiente estío. Naturaleza entera se adormece en el hondo placer que la embriaga. y sin que el aura devolverlo pueda todo en reposo y en silencio queda. triste y sereno por el cielo avanza de la candida luna mensajero. se oyen los cantos de la alegre trilla. Mudas están las fuentes y las aves. soberbia. Y el eco de su voz. Cuantos guardáis la tímida inocencia que a la esperanza y al amor convida. sol de la noche. Por ella viene. cortadas por el sol. dulce al oído más que el tierno arrullar de la paloma. y suspirando ella. perfumes y suspiros. vertiendo en nuestro espíritu agitado la misteriosa esencia del consuelo. Y el sol. y gira por la atmósfera suspensa. suenan los ecos de la tarda siega. a su píe la doncella enamorada canta de amor. se desprende del horizonte azul la nube densa. y bajo el bosque umbrío sentid las noches del ardiente estío. amores canta porque celos llora. el cielo azul su majestad despliega. Brilla la gota de agua transparente detenida en el polvo de la hoja. ya el vapor de su seno se condensa. tristes confusas vibraciones toma. y tendiendo el crepúsculo su planta del fondo de los valles se levanta. Presta sombra a la rústica majada la noble encina que a la edad resiste. por el monte y el valle repetido. cuantos con dolorosa indiferencia vais apurando el cáliz de la vida. 293 . pero su canto es triste. sigúele en pos enamorada y bella. Y ya sus flancos inflamados tiende. sombras. los que en el alma la impalpable esencia de su primer amor lloráis perdida.

tu voz perdida en el ambiente suena. no sepa a dó camina. mientras haya esperanzas y recuerdos. porque en tu amor y en mi esperanza creo. de amor y afán mi corazón se llena. ¡habrá poesía! Mientras sintamos que se alegra el alma sin que los labios rían. Y tú. vosotras que lloráis desconsoladas sólo el delito de nacer tan bellas. mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías. acaso Dios entre tu sombra esconde la impenetrable luz de algún arcano. el monte. agotado su tesoro. mientras la Humanidad. siempre avanzando. mientras haya en el mundo primavera. tal vez cubierta de tu inmenso velo se confunde la tierra con el cielo. ven y derrama en el tranquilo viento el ámbar delicado de tu aliento. mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila. más hermosa a mis ojos y más pura que el rayo azul con que despunta el día. en dónde dormido vaga el pensamiento humano.Las del tirano amor. palpiten encendidas. desengañadas. ¡habrá poesía! Mientras haya unos ojos que reflejen 295 294 . La dulce vaguedad que me enajena aumenta la inquietud de mi deseo. Noche serena y misteriosa. mirad entre las nubes sosegadas cómo cruzan el cielo las estrellas. de asuntos falta. mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista. la espesura. blanca hermosura. Mientras las ondas de la luz al beso. el llano. podrá no haber poetas. ni afán. y así suspende el sentimiento mío la tibia noche del ardiente estío. donde mis ojos van tu sombra veo. y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista. ni desconsuelo que no se calme contemplando el cielo. corazón abrasado de ternura. mientras haya un misterio para el hombre. enmudeció la lira. ¡habrá poesía! Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida. pero siempre habrá poesía. que no hay duda. GUSTAVO ADOLFO BECQUER (1836-1870) RIMAS I No digáis que. tierna a mi voz. pálidas y dulcísimas doncellas. fuente de virginal melancolía. todo a los ecos de tu voz responde la mar. espíritu de amor y de armonía. mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan.

indefinible esencia. Yo corro tras las ninfas que en la corriente fresca del cristalino arroyo desnudas juguetean. contemplo sus riquezas.los ojos que los miran. mientras responda el labio suspirando al labio que suspira. Yo sé de esas regiones a donde un mar no llega. adonde informes astros de vida un soplo esperan. y silbo en la centella. Yo en las cavernas cóncavas. ¡habrá poesía! II Espíritu sin nombre. Yo. soy fuego en las arenas. entre las ruinas. persigo en el océano las náyades ligeras. en bosques de corales que alfombran blancas perlas. en la ardorosa siesta. Yo atrueno en el torrente. del sol tiemblo en la hoguera. y rujo en la tormenta. sobre el abismo. y ciego en el relámpago. mezclándome a los gnomos. en los dorados hilos que los insectos cuelgan. Yo busco de los siglos las ya borradas huellas y sé de esos imperios de que ni el nombre queda. palpito entre las sombras y floto con las nieblas. Yo. me mezclo entre los árboles. mientras exista una mujer hermosa. do el sol nunca penetra. y. mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas. Yo río en los alcores. Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella. fugaz llama en las tumbas. hiedra. Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma 297 . azul onda en los mares y espuma en las riberas. Yo soy. susurro en la alta hierba. Yo ondulo con los átomos 296 del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa. yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra. Yo nado en el vacío. yo vivo con la vida sin formas de la idea. perfume en la violeta. En el laúd soy nota. yo soy de la alta luna la luz tibia y serena. Yo soy nieve en las cumbres. y lloro en la hoja seca. Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea. Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean y mi pupila abarca la creación entera. suspiro en la honda pura. el puente que atraviesa. yo soy del astro errante la luminosa estela.

tras la hija ardiente de una visión! V III Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman. ¿Qué sucede? ¡Es el amor que pasa! ¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable. pasado como un soplo. ¡Yo. en el vacío cometa errante. rumor de besos y batir de alas. soy ese espíritu. ¡Dios sabe cuantas veces.. en mi agonía. eso eres tú. Yo. te desvaneces como la llama. al presentarnos un amigo oficioso: «Creo que en alguna parte he visto a usted... onda de luz. eso soy yo. largo lamento del ronco viento. En mar sin playas onda sonante. Oigo.. beso del aura. en fin. ansia perpetua de algo mejor. antes que el sentimiento de su alma brotará el agua de la estéril roca. como el sonido. que a tus ojos. sombra aérea. con paso perezoso. Un año apenas..» ¡Ah! bobos. de noche y día. los ojos vuelvo.. que cuantas veces voy a tocarte. rizada cinta de blanca espuma. Pero. 299 Cendal flotante de leve bruma. me dijo. el cielo se deshace en rayos de oro. con qué admirable aplomo. la amorosa cabeza apoyada en mi hombro. yo. ¡es tan hermosa! IV VI Su mano entre mis manos. no hay una fibra que al amor responda: que es una estatua inanimada. hemos vagado juntos bajo los altos olmos que de su casa prestan misterio y sombra al pórtico! Y ayer. Sé que en su corazón. como la niebla. desconocida esencia. flotando en olas de armonía. la tierra se estremece alborozada. nido de sierpes. de que es vaso el poeta. sus ojos en mis ojos. mis párpados se cierran. con qué exquisita gracia.al mundo de la idea. Tú. como el gemido del lago azul. perfume misterioso.. tras una sombra.. 298 . Es altanera y vana y caprichosa. que incansable corro y demente. rumor sonoro del arpa de oro.

feliz. ella. que os rompéis bramando. que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas: 301 .. risueña. sellando con un beso su traición. Y ella prosigue. mudo. y pasa sonriéndose y yo digo: «¿Cómo puede reír?» Luego asoma a mi labio otra sonrisa. paredes de su casa.. Callad. por la espalda. ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán. ¿Qué tiempo estuve así? No sé. su camino. Ni sé tampoco en tan horribles horas en qué pensaba. ¿Y por qué? Porque no brota sangre de la herida. alegre. que por mi parte lo he olvidado todo.que sois de los salones comadres de buen tono y andáis por allí a caza de galantes embrollos. sólo recuerdo que lloré y maldije y que en aquella noche envejecí.. o qué pasó por mí. en un corro. máscara del dolor. ¡No hay máscara semejante a su rostro! IX VII Dejé la luz a un lado. ¡qué historia habéis perdido! ¡Qué manjar tan sabroso para ser devorado sotto vaca. ¡Porque el muerto está en pie! Discreta y casta luna. en las playas desiertas y remotas: envuelto entre las sábanas de espumas. y en el borde de la revuelta cama me senté. 300 Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí. impávida. detrás del abanico de plumas y de oro! VIII Me ha herido recatándose en las sombras. sombrío. partióme a sangre fría el corazón. al dejarme la embriaguez horrible del dolor.. Los brazos me echó al cuello y. Y ella. la pupila inmóvil clavada en la pared. copudos y altos olmos. y entonces pienso: ¡Acaso ella se ríe como me río yo! X Olas gigantes. expiraba la luz y en mis balcones reía el sol. umbrales de su pórtico: callad y que el secreto no salga de vosotros.

y entre aquella sombra veíase a intervalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. al muro arrojaba la sombra del lecho. ¡llevadme con vosotras! Llevadme. ¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya. Ante aquel contraste de vida y misterios. mis párpados aún abiertos ¿quién los cerrará? Cuando la campana suene (si suena en mi funeral). que en un vaso ardía en el suelo. en fin. quién se acordará? 302 . La luz. próxima a expirar. ¿quién vendrá a llorar? ¿Quién. Despertaba el día. por piedad. de la triste alcoba todos se salieron. qué solos se quedan los muertos! De la casa en hombros lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro. de que pasé por el mundo.. cuando el sol vuelva a brillar. ¡llevadme con vosotras! Nubes de tempestad. con sus mil ruidos despertaba el pueblo. sobre la olvidada fosa. a la orilla de mi lecho ¿quién se sentará? Cuando la trémula mano tienda.. Al dar de las ánimas 303 XI Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar. y a su albor primero.. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. medité un momento: ¡Dios mío. una oración. ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas! XII CERRARON SUS OJOS Cerraron sus ojos. al otro día. al oírla. y en fuego ornáis las desprendidas orlas: arrebatado entre la niebla oscura.. que rompe el rayo. otros en silencio. taparon su cara con un blanco lienzo y unos sollozando. a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. buscando una mano amiga ¿quien la estrechará? Cuando la muerte vidrie de mis ojos el cristal.arrastrado en el ciego torbellino. que aún tenía abiertos. ¡Por piedad!. de luz y tinieblas.

oscuro y estrecho. le dio. cruzó la ancha nave. que al par nos infunde repugnancia y miedo. acaso de frío se hielan sus huesos. ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es vil materia. perdido en las sombras medité un momento: ¡Dios mío. formando el cortejo. cantando entre dientes. y con un saludo despidióse el duelo. podredumbre y cieno? ¡No sé. tan oscuro y yerto todo se encontraba. las puertas gimieron. Del húmedo muro tendida en el hueco. dos ángeles velaban. amigos y deudos cruzaron en fila. Del último asilo. tapiáronla luego. volteando. La noche se entraba.el toque postrero. los muertos! XIII Las ropas desceñidas desnudas las espaldas. El luto en las ropas. acabó una vieja sus últimos rezos. su adiós lastimero. y el santo recinto quedóse desierto. Me aproximé a los hierros 305 .. Allí cae la lluvia con un son eterno. De un reloj se oía compasado el péndulo. pero hay algo que explicar no puedo. tan solos. abrió la piqueta el nicho a un extremo. en el umbral de oro de la puerta. allí la combate el soplo del cierzo. de la pobre niña a solas me acuerdo. reinaba el silencio.. qué solos 304 se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno. al dejar tan tristes. La piqueta al hombro el sepulturero. se perdió a lo lejos. qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro. Allí la acostaron. cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero. y de algunos cirios el chisporroteo. Tan medroso y triste. que pensé un momento: ¡Dios mío.

Me sentí de un ardiente deseo llena el alma. próxima a expirar. aquel misterio hacia sí me arrastraba! Mas. ignorándose cuál de ellos el último brillará. cargada de perfumes y armonías con el silencio de la noche vaga. cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos. y rueda. breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo. de la brisa nocturna al tenue soplo. la vi. cogiendo flores y cantando pasa. alado. sin adivinarse donde temblando se clavará. hoja que del árbol seca arrebata el vendaval. huésped de las nieblas. como un rayo de luz. luz que en cerros temblorosos brilla. y. la dulce Ofelia. ¡ay!. semejante al que deja. del bardo inglés en el horrible drama. de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que. 307 . y no sabe qué playa buscando va. sin que nadie acierte el surco donde a caer volverá. allí. símbolo del dolor y la ternura. La vi como la imagen que en leve sueño pasa.que defienden la entrada. tenue y difuso. que de los ángeles parecían decirme las miradas: «¡El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa!» XV Saeta que voladora cruza arrojada al azar. sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí. cuando cruza el cielo. y pasa. ése soy yo que al acaso cruzo el mundo. la razón perdida. un meteoro? ¡Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. ni adonde mis pasos me llevarán. desnudo de la humana forma. pero sé que conozco a muchas gentes a quienes no conozco! 306 XVI Como la brisa que la sangre orea sobre el oscuro campo de batalla. de las dobles rejas en el fondo. los lazos terrenales rotos. confusa y blanca. gigante ola que el viento riza y empuja en el mar. que entre tinieblas nada. XIV ¿Será verdad que. ¡como atrae un abismo. sin pensar en donde vengo.

tal vez allí dormía al soplo de sus labios entreabiertos. y una voz. encendido el color. ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma.. qué dulcísimo sueño! XVIII Del salón en el ángulo oscuro de su dueño tal vez olvidada. ¡Cuánta nota dormida en sus cuerdas.. la he visto y me ha mirado: ¡Hoy creo en Dios! XXII Por una mirada. esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!. por un beso. del salón se detuvo en un extremo. XX Fatigada del baile.. el sol besa la nube de occidente y de púrpura y oro la matiza. Por una sonrisa un cielo. Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno. pensé..XVII Besa el agua que gime blandamente las leves olas que jugando riza. como el pájaro duerme en las ramas. una flor se mecía en compasado y dulce movimiento. hoy la he visto. dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.. hoy llega al fondo de mi alma el sol. breve el aliento.. al río que lo besa. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía. Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro. ¡yo no sé lo que diera por un beso! 308 309 . y hasta el sauce inclinándose a su peso. la llama en derredor del tronco ardiente por besar otra llama se desliza. espera que le diga: «¡Levántate y anda!» XXI ¿Qué es poesía?. ¡Oh! ¡Quién así—pensaba— dejar pudiera deslizarse el tiempo! ¡Oh. apoyada en mi brazo. un mundo. vuelve un beso. como Lázaro.. XIX Hoy la tierra y los cielos me sonríen. eres tú.. silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa. si las flores duermen.

.

¡Y entonces comprendí por qué se llora. habló el orgullo y se enjugó su llanto. un horizonte eterno. mas tengo en mi tristeza una alegría. Un fiel amigo.. triste. me apoyé contra el muro y un instante la conciencia perdí de donde estaba. ¡El alma. y todos ellos sin goce ni dolor. gota de agua monótona que cae. pues despierto la angustia me duraba.. que ambiciona un paraíso. ella por otro... yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo? XXVII Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas.... de un amargo placer henchirse el alma.. y andar.. ¿Quién me dio la noticia?.. y siempre igual! ¡Un cielo gris. Yo voy por un camino. dormida en un rincón....el resplandor enojoso de la aurora y te despierte. mañana como hoy. y. ola que rueda ignorando el por qué! ¡Voz que incesante con el mismo tono canta el mismo cantar. y entonces comprendí por qué se mata! Pasó la nube de dolor... ¡Sé que aún me quedan lágrimas! XXVIII ¡Hoy como ayer. Cayó sobre mi espíritu la noche. al incorporarme. —¡Duerme! XXVI Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón. la torpe inteligencia del cerebro. húmeda la almohada.. ¡Me hacía una gran favor!. buscándolo sin fe. Noté.. 312 313 .. fatiga sin objeto. al notarlo.. hoy lo mismo que ayer.. como una estúpida máquina. por primera vez sentí.. Triste cosa es el sueño que llanto nos arranca. andar! Moviéndose a compás.. Y la frase en mis labios expiró. ¡Ay! A veces me acuerdo suspirando del antiguo sufrir. y cae sin cesar! Así van deslizándose los días unos de otros en pos.. en ira y en piedad se anegó el alma. pero siquiera padecer es vivir! XXIX No sé lo que he soñado en la noche pasada. ¡Amargo es el dolor. muy triste debió ser el sueño.. pero al pensar en nuestro mutuo amor.. con pena logré balbucear breves palabras. el corazón. Le di las gracias..

Mi madre tiende las rugosas manos al nieto que huye por la blanda alfombra. EN NOCHEBUENA A mis ancianos padres. la turba alegre de los niños juega. VII III La roja lumbre de los troncos brilla del pequeño dormido en la mejilla 314 ¡Padres míos. VI II Como en el día de la fausta boda o en el que el santo de los padres llega. último del ocaso. pienso en hondos arcanos. mi amor! ¡Cómo envenena las breves dichas el temor del daño! Hoy presidís nuestra modesta cena.que con tímido afán su madre besa. y se refleja alegre en la vajilla de la dispuesta mesa. y que empaña el Oriente niebla oscura. IV VICENTE W. mi hermana dice el pavoroso cuento. y mi otra hermana la canción modula que o bien surge vibrante o bien ondula prolongada en el viento. recatándome en la sombra. hablan de pie mi padre y mis hermanos. que lo escucha atento. 315 . y en la ancha sala la familia toda de noche se congrega Pienso que de los días de ventura las horas van apresurando el paso. cuando aún el rayo trémulo fulgura. I Un año más en el hogar paterno celebramos la fiesta de Dios-Niño. símbolo augusto del amor eterno cuando cubre los montes el invierno con su manto de armiño. mientras yo. QUE ROL (1836-1889) A su sobrino.

esas honradas manos mi sustento y esos brazos mi cuna. será de aquellos que hoy honran nuestra fiesta tan sencilla con sus blancos cabellos. y ante esa imagen para orar me postro. al venceros el sueño a la alborada. y mi sobrina no escuchará la historia peregrina que le da miedo y gozo. mi alma a los trances de la vida templo. 316 . tras negras horas de amargura. XI XV Las lágrimas correr una tras una con noble orgullo por mi faz yo siento. y las que hoy son risa y alborozo serán muda ficción y hondo sollozo.. La historia fiel de una época distante puedo leer yo en ella. mi amor! Cuando contemplo la sublime bondad de vuestro rostro. cual me postro en el templo. No cantará mi hermana. por fortuna. o fue un dolor de vuestro pecho amante. y en que. fuerzas os dio posar vuestra mirada en los dormidos hijos. mejor que esas coronas que celebra la vil lisonja. si alguien osa hablar. XII Cada arruga que surca ese semblante es del trabajo la profunda huella. XIII La historia de los tiempos sin ventura en que luchasteis con la adversa suerte. Cuando la noche toda en la cansada labor tuvisteis vuestros ojos fijos. IX No dará nuestro hogar rojos destellos sobre el limpio cristal de la vajilla. XIV X Blancos cabellos cuya amada hebra es cual corona de laurel de plata.pero en el porvenir. 317 ¡Padres míos. VIII Vendrá. yo sé que un año vendrá sin Nochebuena.. y. mi madre se sintió más noble y pura y mi padre más fuerte. la ignorancia acata y el infortunio quiebra. pensando que hayan sido. y.

318 319 . XXI Para estar juntos en la vida eterna cuando acabe esta vida transitoria. ROSALÍA DE CASTRO (1837-1885) LAS CAMPANAS Yo las amo. que imagino ha de ser tarea amarga llevar la vida. XVIII Si el vigor juvenil volver de nuevo pudiese a vuestra edad. yo no aspiro a más gloria. después de vuestra vida. inflexible. que el curso universal gobierna. miro acercarse con profundo espanto. y que cada dolor de entonces fuera germen de una alegría. XIX Que de tal modo la aflicción me embarga pensando en la posible despedida. buen Dios. mientras que al verme yo en vuestra presencia siento mi dicha ahogada en el sollozo de una temida ausencia. en tanto.XVI ¡Padres míos. sordo. ¿por qué estas penas? Yo os daría mi sangre de mancebo. tornando así con ella a vuestras venas esta vida que os debo. ¿para qué amarnos tanto?» XVII Entonces vuestro mal curaba el gozo de ver al hijo convertirse en mozo. como inútil carga. XXII Pero. cual oigo el rumor del viento. lenta agonía. nos devuelve en el cielo esta unión tierna. yo las oigo. XX Ese plazo fatal. mi mejor palma será que prolonguéis la dulce calma que hoy nuestro hogar en su recinto encierra. y en dudas grita el corazón sensible: «Si aplacar al destino es imposible. para marchar yo solo por la tierra no hay fuerzas en mi alma. mi amor! Mi alma quisiera pagaros hoy la que en mi edad primera sufristeis sin gemir. si Dios.

¡Felicidad. Pero sabe que existes y no eres vano sueño. Si por siempre enmudecieran. ni en el cielo. pero es algo que perdí no sé cuándo y que no encuentro. que van prolongándose por los llanos y los cerros. ya que sigue buscándote y te adivina en todo. antes y ahora. sin encontrarte nunca. ellas. porque te busca siempre sin encontrarte nunca. aun cuando sueñe que invisible habita en todo cuanto toco y cuanto veo. en fáciles versos. V ¡Oh tierra. o en el rumor del viento. no he de volver a hallarte en la tierra. Y en sus notas. Como los pájaros. aun cuando sé que existes y no eres vano sueño! En los ecos del órgano. no murmuréis de mis [sueños. hay algo de candoroso. ¡qué tristeza en el aire y el cielo! ¡Qué silencio en las iglesias! ¡Qué extrañeza entre los muertos! II ¡Poeta!. sin ellos ¿cómo admiraros. en el aire. tan pronto asoma en los cielos el primer rayo del alba. sin encontrarte nunca. ven a hablarnos de esperanzas.el murmurar de la fuente o el balido del cordero. siempre fecunda y bella! 320 321 . III Astros y fuentes y flores. Quizás después te ha hallado. ni cómo vivir sin ellos? IV A LAS ORILLAS DEL SAR (Fragmento) I Yo no sé lo que busco eternamente en la tierra. de la vida en la batalla ruda. te ha hallado y te ha [perdido otra vez. pero perfecta y única. en el fulgor de un astro o en la gota de lluvia. le saludan con sus ecos. de apacible y de halagüeño. te adivinaba en todo y en todo te buscaba. Por eso vive triste. hermosura sin nombre. yo no sé lo que busco. pero no de desengaños. en el aire y en el cielo. y con estro que aliente los ánimos.

se acercó y marchó con ella. por la senda florecida que atraviesa la llanura. las sombras de los cuerpos que se juntan con las [sombras de las almas! ¡Oh. infinitos y profundos esparcía [su luz blanca. Y se oían los ladridos de los perros a la luna.. contra mí ceñida toda. y el chirrido de las ranas. Esta noche solo. una noche en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las [luciérnagas fantásticas. se acercó y marchó con ella. las sombras que se buscan en las noches de [tristezas y de lágrimas. Sentí frío. separado de ti misma por el tiempo.. ¡Oh. como en esa noche tibia de la muerta primavera. fina y lánguida.. y tu sombra. entre las blancuras niveas de las mortuorias sábanas. de perfumes [y de músicas de alas. fina y lánguida. iba sola.. el alma 322 llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte.. y eran una sombra larga.. y eran una sombra larga. a la luna pálida.. iba sola. caminabas. se acercó y marchó con ella. a mi lado lentamente. iba sola por la estepa solitaria. por los rayos de la luna proyectadas. una noche toda llena de murmullos. y la luna llena. era el frío de la nada.! 323 . por los rayos de la luna proyectada. muda [y pálida. por la tumba [y la distancia por el infinito negro donde nuestra voz no alcanza. y eran una.. como si un presentimiento de amarguras infinitas hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara.. como en esa noche llena de murmullos. por los cielos azulosos. Era el frío que tenían en tu alcoba tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas. Era el frío del sepulcro.. sobre las arenas tristes de la senda se juntaban y eran una. era el hielo de la muerte. y eran una sombra larga. y tu sombra esbelta y ágil. Y mi sombra. y mi sombra. las sombras enlajadas! ¡Oh.JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) NOCTURNO Una noche. mudo y solo por la senda caminaba. de perfumes y de [músicas de alas.

como un pobre viajero fatigado para pasar bien cómodo la noche. digna de ser morena y sevillana. como el de Asia. No os podéis figurar cuánto me extraña que.RAMÓN DE CAMPOAMOR (1817-1901) Al dejar la estación lanzó un gemido la máquina. con sonrisa impregnada de amargura me preguntó la joven con dulzura: «¿Sois español?» Y a su armonioso acento. ya recobrados la quietud y el seso. empezó el tren a trepidar. adoradores. muellemente acostado. del patrio amor el puro sentimiento. pero. ya. al arrancar el tren subió a mi coche. creo. volvía de París en tren expreso. II Cuando miraba atento aquel tren que corría como el viento. delgada y muy graciosa. alta. 324 325 . rubia. que libre se veía.» «Podéis —la repliqué con arrogancia— la hermosura alabar de vuestro suelo. señora?» «Yo —dijo— soy francesa. tan armonioso y puro que aún ahora el recordarlo sólo me embelesa. por algún héroe de las artes dada. Y cuando estaba ajeno de cuidado. a una voz de mando.» Y después de halagarnos. «Soy español —le dije—. EL TREN EXPRESO CANTO PRIMERO III La noche I Habiéndome robado el albedrío un amor tan infausto como mío. cual la sierpe que sale de su nido. una joven hermosa. como heridos de un mismo pensamiento. seguida de una anciana. es vuestra tierra la patria del honor y de las flores. pues. que es vuestra Francia un país tan hermoso como el cielo. como hay Dios. parecía un león con melena de centellas. el sol de vuestra España no tenga. en cambio —me dijo—. entrambos nos quedamos silenciosos. andando con un trajín de fiera encadenada. el país del ingenio y de la guerra.» «Verdad que es el país de mis amores. Luego. rugiendo. obsequiosos. al claro resplandor de las estrellas. y corriendo al principio solapada. por los campos. ¿Y vos. al ver sus resplandores.

. quedándose en silencio un grande rato. «¡Muy lejos —contestó—. que hace grandes los objetos. y en torno cien especies de negruras tomadas de cien partes de la noche..! ¡Unos grupos de bruma blanquecina esparcidos por dedos invisibles! ¡Masas informes..! ¡Las nubes con entrañas abrasadas.. allá lo indescernible. cuando no ama.. desde el coche. siendo yo un santo que duerme.» «Tengo un rencor —le dije— que me mata..... señora —la contesté—. me dijo con tristeza. y es sabido que a mí la admiración me quita el sueño. 327 . y al ver correr cada fugaz estrella.! Y entre el humo del tren y las tinieblas. allí otra horrible.. ¡Calor de fragua a un lado. Yo estaba inquieto. agitarse sin fin.! ¡El horror. Mil veces intenté quedar dormido. humareda.. sin echar sobre mí mirada alguna.! ¡Acá lo turbio. por no ver en Madrid a cierta ingrata.. admiraba a la joven.. su mirada en el aire distraída.! ¡Luces tristes! ¡Tinieblas alumbradas. y como un ser prendado de la luna. que agregan el terror y el desvarío a todos estos limbos misteriosos. «Todo en París lo hace olvidar.» Y al recuerdo infeliz de aquel ingrato. que parecen esqueletos.! ¡Claridad espectral de la neblina... voy decidida a morir a un lugar de la frontera!» Y se quedó pensando en lo futuro. VI V ¡Cosa rara! Entretanto. Juntando a la verdad mil conjeturas. preguntó. «¿No os habrá divertido —la repliqué galante— la ciudad seductora. a cualquier hora. con voz ya conmovida le pregunté a mi joven compañera.! ¡Límites inciertos..! ¡Montes que se hunden! ¡Arboles qué crecen! ¡Horizontes lejanos que parecen vagas costas del reino de los muertos! ¡Sombra. y hallé casado a un hombre ingrato a quien amé soltero.» «Yo una pena —me dijo— que me muero... frío! ¡Lamentos de la máquina espantosos. 326 «¿Vais muy lejos?». qué hora sería.. y ella. al lado de mujer tan seductora no podía dormir. Yo me vine a París desesperado. «¡Ved un alma que pasa!» me decía... en donde todo amante deja recuerdos y se trae olvido?» «¿Lo traéis vos?». al otro. por hablar.. mas fue inútil empeño. abrió la ventanilla de su lado. aquí una cosa negra. cosas oscuras.! ¡Juegos de llama y humo indescriptibles.. la moda y la riqueza.. siendo su mente espejo de mi mente. cual se mira en la noche un sitio oscuro donde fue una visión desvanecida. pasó una larga historia por su frente.IV Caminar entre sombras es lo mismo que dar vueltas por sendas mal seguras en el fondo sin fondo de un abismo. veía allá a lo lejos.! ¡Las rocas. miró al ciclo azulado.. confusión y nieblas.» «Pues yo vine —exclamó—.

por las venas serpenteadas que la fiebre abultaba y encendía. «¡Tengo frío!». pues hacía una gran frío. que tenía más borlas verde y grana que todos los cerezos y los guindos que en Zamora se crían. cual si fuese una madre cuidadosa.. entre un humo que surcan llamaradas. más que mujer.. un gemido lanzado. y al llegar. que acostada traslucía.. la cual.! ¡La claridad de cueva que salía del techo de aquel coche. la tapé aquellos pies.! ¡La visión triste y bella del sublime concierto de todo aquel horrible desconcierto.! ¡Las fajas tenebrosas del techo. era tan frío. cual si entrase un reptil en su agujero. doliente.. para anunciar. escaso. y os juro por el cielot que a aquel reflejo de la luz.. acaban de formar una neblina. despide la feroz locomotora un torrente de notas aflautadas. su aire sencillo. cuidase de su bien más que del mío. el tren en la estación entró seguido. me acerqué a contemplar su hermosa frente. con voz que. una estación.! ¡Sus ojos. que irradiaba tristemente aquella luz de cueva submarina. con las luces de gas brillaba enfrente. la joven parecía hecha de raso. y cuando ella. tan gran frío.. que volaba. y me hacía el efecto de un conjuro el ver reverberar en cada muro de la sombra las danzas misteriosas! ¡La joven. que bien podrían ocultarse en el cáliz de una rosa. era tan vivo el viento. y que. hermosas manos. 329 VIII ¡De la sombra y el fuego al claroscuro brotaban perspectivas espantosas. tierno. más que voz. que el aire parecía que cortaba. mirando al mundo de las cosas puras! ¡Su blanca faz. con su aspecto ideal.. al despertar la aurora. me hacían traslucir en torno de ella algo vivo rondando un algo muerto! IX De pronto. de jazmín y terciopelo.. que en feria convertía el vulgo con su eterna gritería. con el cuerpo aterido. atronadora. que así en el corazón como en la mente. era un balido. Y creyendo invadidos por el hielo aquellos pies tan lindos..VII Como el tren no corría. y esa continua sucesión de cosas. desdoblando mi manta zamorana. me parecía 328 . siempre abiertos. un ángel de Rafael o de Murillo! ¡Sus manos. aunque a oscuras. que a tener cruzadas por la oración habitual tendía. de palidez cubierta! ¡Aquel cuerpo a que daban sus posturas la celeste fijeza de una muerta. que tenía la forma de la tapa de una tumba. prolongado y lastimero. así el lector no extrañará que. me dijo dulcemente.! ¡Del tren expreso la infernal balumba. que echó al lobo del bosque aquel invierno. de nácar. con la cabeza ya vertiginosa. susurradora y esplendente..

a pesar de mis muchos desengaños. por gustar solícito a su dama. veo al fin. se tiende por el viento cual la crin de un caballo desbocado. con un ciego correr que al rayo excede. olvidada de mi amor primero —me respondió sincera—. y una estación a otra estación sucede. dividiéndose a un lado y a otro lado. en España. no sé si con donaire. Y porque así sus penas distraía las mías le conté con alegría. había cada llama capaz de poner fuego al mundo entero. porque al viajar en tren con una bella va. abstrayéndose.. andar tantos kilómetros por hora causa al alma el mareo del vacío. «¿Y dónde vais ahora?». verdura y aridez. mientras ella. Ayer era otra fauna.CANTO SEGUNDO III Más ciego cada vez por la hermosura de la mujer aquélla. calor y frío. y una expresión del todo religiosa. me dijo señalando un cementerio: «¡Los que duermen allí no tienen frío!» II IV El humo. al fin la hablé con la mayor ternura. ¿y después —le pregunté—. aunque un poco al azar y a la ventura. y con semblante cariñoso y serio. que aún vaga como un sueño en mi memoria. señora?» «Después. como dicen ellos. como el que tiene la cabeza llena de heroínas francesas y de ensueños.» «Pero. —me contestó—. en ondulante movimiento. los cuentos que contó Mari-Castaña. pregunté a la viajera. muy de prisa el amor a los treinta años. que el rubio de oro de su pelo brilla cual la paja de trigo calcinada por agosto en los campos de Castilla. pintando mucho amor y mucha pena. a la luz de la alborada. la referí. o. 331 330 .. Dios mío!». hoy otra flora.. y no faltaba nunca un caballero que. En mis cuadros risueños. a esperar el olvido un año entero. ¡lo que Dios quiera!: El día I Y continuando la infeliz historia. en loco desvarío.. pues salvando el abismo. como llevando a cabo algún misterio. y un cuento amontoné sobre otro cuento. el monte. «Marcho. veía las gradaciones de color que hacía la luz descomponiéndose en el viento. después de un «¡Ay. Y haciendo yo castillos en el aire. el llano. sucede un horizonte a otro horizonte.

más bien que con la voz. clavados en fila a los costados del camino. y nube la montaña. aunque entonces. que un árbol. VI Marcha el tren tan seguido. por la cumbre y el llano. tromba o torbellino.¡a sirviese. que para dos que se aman tiernamente. siendo héroe. ya la elástica turba de un pantano. como aquel que patina por el hielo. fluyen. y al mundo echando su nivel. a cada horrible grito que lanzando va el tren. o se oye conjugar el verbo te amo. que así el ramblizo como el monte allana. esta verdad tan grande como un templo la convertí en axioma. ella y yo. dos. y como gota a gota. sin dar tregua a sus dolores. por sabida. allí una sierra. de escudero. ¿no os haría olvidar viejos amores?» Mas ella. mil veces bendita la inmensa fuerza de la mente humana. «y un nuevo amor —le pregunté amoroso—. Y ya de un nuevo amor en los umbrales. como a hombre arrepentido. necesito algún año de reposo. y conforme va el tren hacia adelante. lo mismo 333 . nubes arriba. huyen y huyen en raudo movimiento los postes del telégrafo. movimiento abajo. ya la cresta granítica de un monte. estremeciendo al mundo en sus entrañas y dejando aquí un pozo. cuesta trabajo creer en la existencia de la tierra. con las señales. tan seguido. el ver a una mujer me daba miedo. a sus puestos volviéndose. más bien desesperado que atrevido. responde el eco. y. fluyen. o la vida mejor no importa un bledo. veinte y ciento. por ejemplo. en laberinto tal. uno. que en este mundo de pasión y olvido. ya entrando por el hueco de algún túnel que horada las montañas. y formando confuso y ceniciento el humo con la luz un remolino no distinguen los ojos deslumhrados si aquello es sueño. V Como en amor es credo. tres y cuatro. parece que desandan lo que andamos. o artículo de fe que yo proclamo. una piedra y una fuente pueden ser el edén de nuestra vida. cual si fuese el aliento nuestro idioma. contestó con acento cariñoso: «La tierra está cansada de dar flores. es cosa ya olvidada.» VII Las cosas que miramos se vuelven hacia atrás en el instante que nosotros pasamos. y hace vibrar los muros de granito. y en confusión extraña parecen confundidos tierra y cielo monte la nube. pues cruza de horizonte en horizonte 332 VIII ¡Oh.

que el monte abandonó por la ladera.. la colina dejó por la llanura. CANTO TERCERO El crepúsculo Cuando. el tren llevó hacia sí. de angustia llena. pieza tras pieza. 334 335 . grande en su horror y horrible en su belleza. un año después. cual mira a su doctor un moribundo. o aquí me encontrará dentro de un año. la cabeza. vibró con furia y lo arrastró silbando. le dije con amor «¿Sería en vano que amaros pretendiera? ¿Sería como un niño que quisiera alcanzar a la luna con la mano?» Y contestó con lívido semblante: «No sé lo que seré más adelante. vive Dios. El tren (cual la serpiente que.los picos de las rocas decapita. sitio infeliz de la estación postrera. ni marcha ni reposa). formando un terraplén sobre un abismo que llena con pedazos de una sierra! [Dignas son. me dijo señalando al cielo. que levanta la tierra. con prudencia fingió que distraía su inconsolable pena con la gente que entraba y que salía. pues la estación del pueblo parecía la loca dispersión de una colmena. echando alegre sobre el cuerpo mío mi manta de alameres de Zamora.. que el hombre que me dio con tanto celo un poco de valor contra el engaño. para escalar el cielo. Y con dolor profundo. hacia Francia volvía. un tiempo amontonaron las montañas! X IX Corría en tanto el tren con tal premura. Yo me llamo Constancia. no conocidas antes. por la ribera. y al descender a un llano. saludando. hora por hora. siguió: «Yo os juro. estas hazañas. escamosa. del poderoso anhelo de los grandes gigantes que. bajando al andén. queriendo hacer que marcha y no marchando. y la llanura. cual mujer honrada. o allí. la máquina un incendio vomitando.». mueve y remueve. en su ambición. y al tiempo en que ella y yo la mano alzando. mirándome a la faz desencajada. cuando ya soy vuestra mejor amiga. al fin. volvimos. ondeando y más ondeando de su cuerpo flexible los anillos. y enjugando después con el pañuelo algo de espuma de color de rosa que asomaba a sus labios amarillos. ¿qué más queréis —me preguntó— que os diga?» Y. y soy constante.

que he leído más veces en mi vida que cabellos contiene mi cabeza. ¡Ya me siento morir... habladora. cuando os deja. porque no quiero. jugó a estar viva a vuestro lado un día. gimió. la mujer.. lleguemos de nuestra vida a la estación postrera.. y muchas horas: mas sufrí por más tiempo todavía! ¡Adiós. una tos de ataúd sonó a mi lado.. hoy que quiero vivir... y como el bien con la virtud se labra. solamente esta pena que os doy borrar quisiera.. cual caballero que va alumbrado por su buena estrella.! ¡El cielo os guarde! Cuidad. y echándome un papel por la ventana. de todo mi pasado. ¡yo os hubiera también amado tanto.. «¡Tomad —me dijo—.. que no quiero nombrar. al punto en que.! ¡Cuando quise morir. de mi presencia huyó con ligereza.! ¡Mi agonía es la bárbara agonía del que quiere evitar lo inevitable.porque a un tiempo sentía. Dios no lo quiso.. mucho viento y mucho frío. casi interminable. conceded el perdón al alma mía! ¡Amé mucho. pero es preciso. de mirar al lucero de la tarde. sí! Dejadme que. no sé decir lo que deciros quiero! 337 . envejecida.. llegando con presteza. como en el tren. al minuto final del año entero a la cita acudí. que.. esa estrella que siempre ha sido mía. cual niebla entre la luz desvanecida. después de un conjuro en alta noche. ¡Nunca olvidéis a esta infeliz amante que os cita. Dios no lo quiere! ¡Os amo. siempre que nazca o muera el día. Padre de las almas pecadoras.! 336 Hundiéndose.! ¡Oh. Señor. Hasta furiosa. Pues yo desde ella os estaré mirando. para verme mejor. a mí. que salía del pecho de la anciana con cara de dolor y negro traje. y continuad el viaje!» Y cual si fuese una hechicera vana. gemid en mi memoria.. adiós! ¡Como hablo delirando.... después de esta existencia pasajera. aunque os ame. cuenta os dará de la memoria mía. Me vio. tan llena de tristeza.! Mas tal vez allá arriba nos veremos. II «Mi carta. para el cielo! ¡Si es verdad que me amasteis un instante.. me repita esta voz tan repetida: que las cosas más íntimas ahora se escapen de mis labios con mi vida. Me rebelo a morir. ya durmiendo estará bajo unas flores. como el año anterior. cuando los dos. que es feliz pues va a buscaros. porque eso sirve de consuelo.. que ya no existo. por gustaros. al morir. quedase entre la sombra confundida. Aquel fantasma soy que. Cuando lleve esta carta a vuestro oído el eco de mi amor y mis dolores. mas al llegar a la estación aquella. echó por la ventana de mi coche esta carta. más que vieja. la idea de los celos importuna: ¡Juradme que esos ojos que me han visto nunca el rostro verán de otra ninguna! Y si aquella mujer de aquella historia vuelve a formar de nuevo vuestro encanto. lloró. día por día. mucho amor. ¡El triste vive y el dichoso muere. corrió a mi lado. ¡Por no dar fin a la ventura mía la escribo larga. el cuerpo en que mi espíritu ha vivido. yo haré rezando que Dios de par en par el cielo os abra. sobre mi frente el palacio ideal de mi quimera.. llorad.

ni respirar del aire la pureza. pero. mas después se alzarán tristes memorias hasta de las mismas huellas de tus pies.. por fin. Blanca Rosa. que es muy raro. viene Amor. al año de venir. busqué a la mensajera envejecida. a todas horas. Blanca Rosa. lo mismo que un ciego deslumhrado. De dolor traspasado por la más grande herida que a un corazón jamás ha destrozado en la inmensa batalla de la vida. que os amaba. ahogado de tristeza. como amigo. maldecía como si fuese en el infierno preso. En tus fiestas seductoras.¡Yo sólo sé de mí que estoy llorando. Cuando. mi cabello más blanco que la nieve. mas fue esperanza vana. ¿quieres que te engañe yo también? Pasa un viento arrebatado. me volvió hasta París el tren expreso. ni pude ver la anciana. sintiéndome agobiado de mi desdicha al peso. de negro que era. 338 . ¿no oyes del alma en lo interno un rumor. y danzas y flores bellas. y que me muero!» LO QUE HACE EL TIEMPO III A Blanca Rosa de Osma Con mis coplas. y a dos en uno funde Dios. por más que abrí cien veres la ventana. y no te extrañe. día por día. amar bien. con mi grande inquietud y poco seso. tal vez te cause cuidados por cantar con la voz ya temblorosa y los ojos ya cansados de llorar. de pronto se quedó. que sufro. sin alma y como inútil mercancía. pues.. decidido a tirarme de cabeza. tan verdad! Te aseguro. Hoy para ti sólo hay glorias. Siento decir lo que digo. nos dice que no es eterno nuestro amor? ¡Cuánto a creer se resiste una verdad tan odiosa tu bondad! ¡Y esto fuera menos triste si no fuera. que lúgubre. y encerrado en el coche. 339 Al ver de esta manera trocado el curso de mi vida entera en un sueño tan breve.

porque así ha pasado y pasa. ninguno te enseñe nunca el olvido del deber. Y esto pasa. Blanca Rosa. dos. aquí está toda su moral. ¡Cuan inútil es que huyamos de los fáciles amores con horror. qué bien cumple el amante. buscando va en nuevos lazos otro amor? ¡Sí!. al pasar. si ama o no ama. Este ir y venir sin tasa y este moverse impaciente. cual vil usurero. Tranquila a veces reposa. de egoísmo lleno. un alma inteligente siempre en nuestra alma divisa una flor. cuando aún tiene la inocencia. ni por qué. la virtud? ¡Ay!. Siempre el destino inconstante nos da. ¡Cuan versátil es la vida! ¡Cuan vano es nuestro destino. mucho amante. Nunca es estable el deseo ni he visto jamás terneza siempre igual. ¡ay!. Santo Dios! El lleve tu labio ayuno a algún manantial querido de placer. Blanca Rosa. su deber! Y ¡cómo más adelante aviene con su conciencia su placer! ¿Y es culpable el que. importuno. ni del mal. pero poco amor. más nos embriagan las flores con su olor! El cielo sin duda envía la lucha a la tormentosa juventud. que se abre infaliblemente al soplo de alguna brisa de otro amor. pues ¿qué mérito tendría sin esfuerzos. porque esto pasa en el mundo porque sí? Se ama una vez sin medida. hace pedazos una flor. donde. dichosa. ¡Oh. culpable como et viento que. Y ¿a qué negarlo? No creo ni del bien en la fijeza. y aún se vuelve a amar sin tino más de dos. pasa así. y vuelve hacer. Mas dirás: —¿Y en qué consiste que todo a mudar convida? ¡Ay de mí! 341 . a su gusto se acomoda bien y mal. su favor: 340 da amor primero y no amante. sin ser por ello culpable. solamente porque sí. y otra se marcha volando nuestra fe. después. sin saber cómo. de uno.sopla el desamor helado. ¿Verdad que es abominable que el corazón vagabundo mude así. porque sí. ni cuándo. sediento. en él hasta herir es bueno. si cuando más las pisamos. Que amor.

nunca de tu alma el abismo llenarás.. al empezar. Pero aunque triste. -—Perdonad... ¡QUIEN SUPIERA ESCRIBIR! —Escribidme una carta. Con tus visiones hermosas..... —¿Cómo sabéis mi mal? —Para un viejo. Si eres feliz algún día. sólo es la vida nuestra infiel. La tumba todo lo traga.. desalada. ¿quieres ir hacia lo eterno? Ve hacia Dios. Dadme pluma y papel... nadie después ve las flores renacer. sólo de tragarse deja la virtud. cuyos honrados amores siempre son los que bendicen sus penas. ella corre hacia la nada. sí! —¡Qué triste estoy! ¿No es eso? —Por supuesto. que el recuerdo tirano de otro amor no se filtre en tu alegría. ten mucha fe en la ventura.. Blanca Rosa.. mucha fe. 343 . —¡Qué triste estoy sin ti! Una congoja... porque una noche oscura nos visteis juntos? —Pues. señor Cura —Ya sé para quién es.En que la vida es muy triste. cual yo sé. La vida que. pregunto yo: —¿Es digno acaso de ocuparnos vida y muerte tal amor? Nunca sepas.. La noche. Pero. la vida.. Y si no es amor el vaso donde el sobrante se vierte del dolor. y El haga que tengas siempre una vieja juventud. mas. en fin. Empiezo: Mi querido Ramón: —¿Querido?. cual se desliza un gusano roedor! Tú eres de las almas buenas. ¡Sí! Corre hacia Dios. ya lo habéis puesto. una niña siempre tiene el pecho de cristal. penas que se abren en flores de pasión. la ocasión. ¿Y contigo? Un edén. ¡mucho más. —No extraño ese tropiezo. es así.. si quieres ser venturosa.. me viene. pues la fuerza de las cosas puede más que Hércules mismo. de un vértigo del infierno corre en pos. que cubren la sepultura de los recuerdos traidores del ayer.. ¡guay. —¿Sabéis quién es. Gracias.. —Si no queréis.! Si huye una vez la ventura. ¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura. ¡ésa es la culpable! La vida. ¿Y quién es el responsable de hacer tragar sin medida tanta hiél? 342 ¡La vida!. —¡Sí. que es la dicha una locura.

porque puedo llorar. arguyo. las rosas de su aliento... si no encarnan los signos de la mano todo el ser de mi ser. señor Cura.. Que. Escribidle.! III EPILOGO —Pues.. señor Cura. Que es. ¡cuántas cosas le diría si supiera escribir. que lo entienda eso bien. menos alcanzo cuanto más medito.! 344 (1823-1911) A UNA ESTRELLA Chispa de luz que. —¡Qué hombre de hielo! ¡Quién supiera escribir! Dios mío.—Haced la letra clara. que la pena no me ahoga cada día. II CAROLINA CORONADO —¡Señor Rector. fija en lo infinito. ¡bravo amor! Copio y concluyo: A don Ramón. Que mis ojos. que él tiene por tan bellos. no os afrentéis.. señor. tanto me harás sufrir.. que el alma mía ya en mí no quiere estar.. siendo por su causa. en vano me queréis complacer. ¡que me voy a morir! —¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo..? —Pues sí. señor Rector!. tu elemento. —¿Sufrir y nada más? No. que en lo inmenso avanza? 345 . Que mis labios.. Si eres ardiente. tu existencia.. que es inútil saber para esto.. la ausencia el más atroz. que olvidan de la risa el movimiento a fuerza de sentir. el alma mía ¡goza tanto en sufrir. ni el griego ni el latín. que es un perpetuo sueño de mi oído el eco de su voz. allá en la altura suma el movimiento de tu carroza. inamovible hoguera ¿dónde el centro descansa de tu lumbre? Si eres globo de luz ¿cómo en la cumbre no giras tú de la insondable esfera? ¿Por qué la tierra sin descanso rueda? ¿Por qué la luna el globo majestuoso mueve.. —El beso aquel que de marchar a punto te di..? —Cuando se va y se viene y se está junto siempre. dé cuantos tormentos he sufrido.. por Dios. no se saben abrir.. —¿Cómo sabéis.. Y si volver tu afecto no procura. absorbes mi asombrado pensamiento: tu origen. mientras tu carro misterioso inmóvil. en el espacio queda? ¿Es que mi vista de mortal no alcanza a percibir.... señor: ¡morir! —Yo no pongo morir. desde su oscuro asiento. cerrados siempre están. En fin.. fijo. cargados con mi afán. como no tienen quien se mire en ellos...

religiosos murmullos del bosque umbrío. Tú giras. y tu origen. en vuelo tardo. de la mortal escoria purificada. yo las escribo.¡Ah. la creación sin descanso se sostiene. nieves del monte. el pensamiento. menos alcanzo cuanto más medito. en mi mente han nacido por un milagro. sí. mi voluntad en ellas no tiene parte.. pensamiento y palabras de ti recibo. natural como el trino que lanza el ave. sombra y vacío en la tierra y el viento y el mar bravio! FEDERICO BALART (1831-1905) RESTITUCIÓN Estas pobres canciones que te consagro. águila que levantas el corvo vuelo por el azul espacio que cubre el cielo. audaz. con sus pálidas hojas el suelo cubre. y es en mí su lamento sentido y grave. sediento.. y todo en la creación marcado tiene forma y destino. Desnudas de las galas que presta el arte. forma o acento. aura mansa que llevas. santas inspiraciones que tú me envías puedo decir. tú en silencio las dictas. y al amor de tu nido tornas ligera cuando esparce sus flores la primavera. movimiento y vida. esposa. tu elemento. de mi ánimo abatido turba la calma y en canción se convierte dentro del alma. que no son mías. avanza. ¡Sin él todo es silencio. en estas tinieblas donde me pierdo. tus cabellos de lluvia tiendes al viento. 347 346 . todo está confundido con tu recuerdo. efluvios de azucena. bramando con ronco acento. aroma. Revueltos peñascales. tórtola que en sus frondas unes tus quejas al calmante zumbido de las abejas. y voces oigo en ella que antes no oía. ya no sé resistirlas ni suscitarlas. cambiantes y vislumbres del horizonte. por espíritu movida. transformado está el fondo del alma mía. se miran silenciosas y enamoradas!)—. yo ni aun sé comprenderlas al formularlas. Todo cuanto en la tierra y el mar y el viento tiene matiz. Mas ¿cómo en su carrera no se chocan tus millares sin número de hermanas? Más allá de su límite prescrito. golondrina que emigras cuando el octubre. pardas nieblas del valle. jazmín y nardo: brisas que en el desierto sois mensajeras de los tiernos amores de las palmeras —(¡de las pobres palmeras que. separadas. Desde que abandonaste nuestra morada. corrientes bullidoras del claro río. áspera breña donde salta el torrente de peña en peña. tus alas soberanas surcan el mundo y sus confines tocan. tempestad que. tu vida. Y es que. sí¡ Que.

cuyas góticas naves hallo desiertas. canciones que. olas embravecidas que pone a raya con sus rubias arenas la corva playa. vagos presentimientos de la otra vida. en el fondo del pecho. las canciones que te consagro en mi mente han nacido por un milagro. espesas brumas. cuando. ya es canción. nebuloso horizonte. sin pensamiento. las restituyo. íbamos por la vida mano con mano. éxtasis de la mente que a Dios se lanza. vagas emanaciones del sentimiento. de amor herida. callado suena.solitaria ensenada. embelesado. parecen oraciones petrificadas. canciones que en mí nacen y que en mí mueren. en una se fundían nuestras dos almas. qué es el tesoro de la tierra y el viento y el mar sonoro? 348 Ya lo ves. mares. vosotros en el fondo del alma mía despertáis siempre un eco de poesía. espumas. íPobres hojas caídas de la arboleda. por santas. otras más puras. tormentas. otras más puras. en el alma conservo sin pronunciarlas. juventud y cariño. Nada en ellas es mío. recuerdos de las horas que. murmullos. por cima de la veleta que a merced de los vientos se agita inquieta señalando regiones que nadie ha visto. restinga ignota donde oculta su nido la gaviota. ¡hechizadas canciones. aspiración confusa que. inquietudes del alma. flores. tiende inmóvil sus brazos la fe de Cristo. cuyas leves agujas. pidiendo por ciudades y por desiertos la oración de los vivos para los muertos. montes. ¿qué es la grandeza. auras. de hinojos. ¡Canciones que. lejos del mundo parlero y vano. en vivo anhelo. luces. cuando al alma y al cuerpo daban pujanza. juntas las palmas. al cielo alzadas. por miedo de profanarlas. transparentes neblinas. fe y esperanza. valles. lamento misterioso de la campana que en la nocturna sombra suenas lejana. negra noche que dejas de monte a monte granizado de estrellas el horizonte. Sin él. ya es plegaria que sube al cielo. catedrales ruinosas mudas y muertas. nidos y altares. plegaria que te elevas entre la nube del incienso que en ondas al cielo sube cuando al Señor dirigen himnos fervientes santos anacoretas y penitentes. no tienen nombres en la lengua grosera que hablan los hombres! Esas son las que endulzan mi amargo duelo. aromas. cuando húmedos los ojos. canciones silenciosas que el alma hieren. sombras. sin su verdor el alma desnuda queda! Pero no. grutas donde repiten con sordo acento sus querellas y halagos la mar y el viento. torres donde. todo es don tuyo. por eso a ti. silencioso gemido de amor y pena que. voces que me aseguran que podré verte cuando al mundo mis ojos cierre la muerte. con cuyo encanto a mis áridos ojos se agolpa el llanto! Y aun a veces aplacan mis amarguras otras más misteriosas. melancólico rayo de blanca luna reflejado en la cresta de escueta duna. en nuestro pobre albergue pasé a tu lado. y es que siempre a vosotros encuentro unido el recuerdo doliente del bien perdido. velas desconocidas que en lontananza pasáis como los sueños de la esperanza. abismos. canciones sin palabra. que aún te deben mis desventuras otras más delicadas. brisas. tras cuyo velo sus límites confunden la mar y el cielo. luminosos destellos de la esperanza. 349 . rayo de sol poniente que te abres paso por los rotos celajes del triste ocaso.

como gusano ruin en carne muerta. De la viva y creciente incertidumbre que en lucha estéril nuestra fuerza agota. despuebla el cielo y precipita el mundo en el vacío. IV GASPAR NUÑEZ DE ARCE (1834-1903) ESTROFAS I La generosa musa de Quevedo desbordóse una vez como un torrente y exclamó llena de viril denuedo: «No he de callar. labra su nido. por más que con el dedo. en todo Esiado exánime y podrido. gangrenado y moribundo. 351 . de este insensato pensamiento impío.» II Y al estampar sobre la herida abierta el hierro de su cólera encendido. si hoy pudiera resonar la lira que con Quevedo descendió a la tumba. de este viento de escándalo que zumba. incansable y voraz. III Arranque de dolor. mísero. de la insaciable y honda podredumbre que el rostro y la conciencia nos azota. del huracán de sangre que alborota el mar de la revuelta muchedumbre. ¡y ésas son las que guardo para mí solo! y huye amargado del rumor del mundo. de ese profundo dolor que se concentra en el misterio 350 ¡Ah!.ésas son las que el alma llaman al cielo. que destituye a Dios. de este fétido hedor que se respira. de este ciego desvarío que cubre nuestras almas con un velo. en medio de esta universal mentira. fue su sangrienta sátira cauterio que aplicó sollozando al patrio imperio. VI De este horror. ésas de mi esperanza fijan el polo. ya la frente. de esta España moral que se derrumba. ya tocando los labios. tembló la concusión que siempre alerta. silencio avises o amenaces miedo. como cl sepulcro impenetrable y frío.

XI AI menos en el siglo desdichado. que en las entrañas mismas de la tierra la muerta humanidad conmovería. Sorda carcoma prepara el misterioso cataclismo. en la tierra. vacila y se desploma en el cielo. de aquel lúbrico y torpe desenfreno. de santa paz y de esperanza lleno. todo cruje. indiferente? «¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?» XII Y apartando la vista de aquel cieno social. 353 . de aquellos fétidos despojos. esa lira estallara. que apenas mojan los sedientos prados! ¡Cuánta ilusión perdida en el vacío y cuántos corazones anegados en la amarga corriente del hastío! XIV No es la revolución raudal de plata que fertiliza la extendida vega. que aquel ilustre y vigoroso vate con el rayo marcó de su censura. y como en tiempo de la antigua Roma. sino confuso resplandor que ciega y tormentoso vértigo que mata. canto de guerra. IX XIII Pero hoy. en este pavoroso desconcierto se eleva la Razón. limpio y sereno. como la palma que crece triste y sola en el desierto. de noche eterna el corazón cubierto. 352 Perdida en tanta soledad la calma. fijar llorando los ardientes ojos en ese cielo azul. VIII Mas ¿porque el gran satírico no aliente ha de haber quien contemple y autorice tanta degradación. ¿qué sería? Grito de indignación.VII Si en medio de esta borrascosa orgía que infunde repugnancia al par que aterra. ¡Cuántos sueños de gloria evaporados como las leves gotas de rocío. la gloria muda. en el abismo. No es viva luz que se difunde grata. podía el corazón atribulado salir ileso del mortal combate en alas de la fe radiante y pura. ¿dónde mirar? Un golpe mismo hiere al César y a Dios. es sorda inundación que se desata. desolada el alma.

que vi en mis sueños. pudibunda y bella. no. y con profundo. que goza en su abyección y en ella mucre? ¿Si ciega. disfraces fuera. libertad! No eres aquella virgen. No eres. el desorden no respete ni látigo ni valla. licencia desgreñada. vil ramera del motín. ¿qué digo? ¡No eres la libertad. es verdad! ¿Dónde hay miseria mayor? /Dónde más hondo desconsuelo? ¿De qué le sirve desgarrar el velo que envuelve y cubre la vivaz materia... 354 XXII ¿Quién podrá detenerle en su carrera? ¿Quién templar los impulsos de la fiera y loca multitud enardecida. como el vellón la oveja. XV1I1 ¡Libertad. escudriñar el cielo. de blanca túnica ceñida. como corcel indómito. te conozco y te maldigo! XVII ¿Si a su culpada humillación se adhiere con la constancia infame del beodo. y degradada en todo. la deidad esclarecida que alumbra con su luz como una estrella los oscuros abismos de la vida.XV ¡Triste y sola. y en medio del tumulto y la anarquía. desconoce su origen y prefiere a descender de Dios surgir del lodo? XXI ¡Ah! No es extraño que sin luz ni guía los humanos instintos se desborden con el rugido del volcán que estalla. sin alcanzarla nunca. enredado en las zarzas del caminu? XX No eres la vaga aparición que sigo con hondo afán desde mi edad primera. si a cada paso que adelanta deja su fe inmortal. XIX No eres la fuente de perenne gloria que dignifica el corazón humano y engrandece esta vida transitoria. ¡ No el ángel vengador que con su mano imprime en las espaldas del tirano el hierro enrojecido de la Historia! XVI entregarse a merced del torbellino y en la duda incesante que la aqueja el secreto inquirir de su destino. sondar la tierra. y torpe. Mas. que principia a dudar y ya no espera hallar en otra luminosa esfera bálsamo a los dolores de esta vida? 355 . inextinguible anhelo.

fértiles collados. no. que es la fuerza. de la codicia el persuasivo acento grítale audaz: «¡El cielo está vacío! ¿A quién temer?» Y ronca y sin aliento la muchedumbre grita: «¡Todo es mío!» XXVIII Y buscará la libertad en vano. XXVI No esperéis que esa turba alborotada infunda nueva sangre generosa en las venas de Europa desmayada. Hallará el mundo a su codicia estrecho. es el número. como santo depósito en su pecho. y la enconada cólera que encierra enturbia y enardece su pupila. ni que termine su fatal jornada. Su castigo en sus iras centellea pronto a estallar. como las hordas bárbaras de Atila. es el hecho brutal. ¡es la materia que se mueve! XXIV Y excitando su afán calenturiento tanta grandeza y tanto poderío. mira doquier con ojos espantados por toda la extensión del horizonte dilatarse a sus pies vastas llanuras. y ensordeciendo el aire en son de guerra hace temblar bajo sus pies la tierra.XXIII Como Cristo en la cúspide del monte. ricas ciudades. ¡La tempestad los crea! XXV Y en el tumulto su puñal afila. que la confusa plebe. que no arraiga en los crímenes la idea ni entre las olas fructifica el grano. que el rayo y el tirano hermanos son. nobles instintos y virtudes lleve. XXVII No esperéis. 356 . rotas ya sus mortales ligaduras. sobre el ara desierta y polvorosa otro Dios levantando con su espada.

SIGLO XX .

las fue el hábil cuchillo separando.MODERNISMO SALVADOR RUEDA (1861-1933) LA SANDIA Cual si de pronto se entreabriera el día. Tajada tras tajada señalando. de asta pequeña y de pezuña breve. Carmín incandescente parecía la larga y deslumbrante cuchillada. vivas a la ilusión como ningunas. como boca encendida y desatada en frescos borbotones de alegría. y de improviso decoró la fuente un círculo de rojas medias lunas. Las separó la mano de repente. LA VACA Brillante con el brillo de la vida. despidiendo una intensa llamarada. de piel con la blancura de la nieve 361 . por el acero fúlgido rasgada mostró su carne roja la sandía.

y a veces lloro sin querer. mansa. andando. sin pensar que la Primavera y la carne acaban también. no lloro. fantasmas de mi corazón. ¡Juventud. Plural ha sido la celeste historia de mi corazón.. ¡Juventud divino tesoro. En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar.. cual no pensé encontrar jamás. en tantas tierras. con sus dientes el corazón. falto de luz. falto de fe.. paciente y reposada. Muge.. Y cuando cesa de jugar. Era una dulce niña en este mundo de duelo y aflicción. ¡Y las demás! En tantos climas. ella.. parece. y a veces lloro sin querer. va a una cadena de metal prendida la res lustrosa donde el sol luz llueve y arrastra al hombre cuyo paso mueve. fue para mi amor hecho de armiño. Amarga y pesa. retozando. La otra fue más sensitiva. siempre son.. y que me roería... no lloro.. Miraba como el alba pura. Era su cabellera oscura. brinca. no lloro. triste y pequeño. sacude la cabeza. muestra en el ancho lomo y cuello altivo. poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía. mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad. no lloro. divino tesoro. sonreía como una flor... hecha de noche y de dolor. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. enorme. En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé.... ¡ Juventud. un monumento vivo.. Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión. La vida es dura. que es su belleza. divino tesoro 362 ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. cansada. divino tesoro. Y le mató.. y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén. te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar. naturalmente. Pues a su continua ternura una pasión violenta unía.. Herodías y Salomé. y a veces lloro sin querer. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar.. de todo sorprendida. 363 . loca.y ubres como una fuente dividida. la espléndida salud. RUBÉN DARÍO (1867-1916) CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA ¡Juventud. Yo era tímido como un niño. y a veces lloro sin querer. y más consoladora y más halagadora y expresiva. si no pretextos de mis rimas.

se desmaya una flor. ¡Mas es mía el Alba de oro! SONATINA La princesa está triste. o en el que es soberano de los claros diamantes. 365 .. Ya pasa debajo los arcos ornados de blandas Minería vas y Martes. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! ¡Está presa en sus oros. y a veces lloro sin querer.. o perderse en el viento sobre el trueno del mar. que custodian cien negros con sus cien alabardas. La princesa no ríe. está mudo el teclado de su clave sonoro y en un vaso. calla. con el cabello gris me acerco a los rosales del jardín. está presa en sus tules.¡Ya no hay princesa que cantar! Mas. Parlanchína. en la jaula de mármol del palacio real. o en el rey de las islas de las rosas fragantes.. ya viene. piruetea el bufón. ni el bufón escarlata. La princesa está pálida en su silla de oro. que ha perdido el color.. y vestido de rojo. ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa. la dueña. saludar a los lirios con los versos de mayo. 364 Ya no quiere el palacio. divino tesoro. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. de Occidente las dalias y las rosas del Sur. la princesa no siente.. oro y hierro. un lebrel que no duerme y un dragón colosal! ¡Oh. quiere ser mariposa. a pesar del tiempo terco. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.. quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste. princesa —dice el hada madrina—. la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina. La espada se anuncia con vivo reflejo. no lloro. tener alas ligeras. olvidada. ni los cisnes unánimes en el lago de azur. ni el halcón encantado. ¡Juventud. en caballo con alas hacia acá se encamina.) ¡Oh visión adorada de oro. el feliz caballero que te adora sin verte. dice cosas banales. los nelumbos del Norte. el cortejo de los paladines. bajo el cielo volar. mi sed de amor no tiene fin. en el cinto la espada y en la mano el azor. o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡ Ay!. vencedor de la Muerte. los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus lar[gas trompetas. a encenderte los labios con su beso de amor! MARCHA TRIUNFAL ¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines. ni la rueca de plata. o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz. que ha perdido la risa. la princesa está pálida. Y están tristes las flores por la flor de la corte. el palacio soberbio que vigilan los guardas. rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (la princesa está pálida. ir al sol por la escala luminosa de un rayo. más hermoso que Abril! —¡Calla. y que llega de lejos. ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China. la princesa está triste) más brillante que el alba. los jazmines de Oriente. la princesa persigue por el ciclo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión.

No se oyen en la hazaña.! COSAS DEL CID Cuenta Barbey. más fuertes que [osos. la pica. meditabundo. en versos que valen bien su prosa. los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra. Las trompas guerreras resuenan. y los timbaleros. que rige la guerra. una hazaña del Cid. Señala el abuelo los héroes al niño —ved cómo la barba del viejo los bucles de oro circunda el armiño—. y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa.. fresca como una rosa. Las bellas mujeres aprestan coronas de flores. y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros. ceñido el acero y el arma en la [mano. ¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera! ¡Honor al herido y honor a los fieles soldados que muerte encontraron por mano extranjera! ¡Clarines! ¡Laureles! Las nobles espadas de tiempos gloriosos desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros 366 —las viejas espadas de los granaderos. al que ama la insignia del suelo materno.la gloria solemne de los estandartes. Rodrigo de Vivar pasa. llevados por manos robustas de heroicos atletas.. los cascos que hieren la tierra. tranquilo pace. descansando del huracán guerrero. las ásperas crines. que envuelve en su trueno de oro la angustia soberbia de los pabellones. resonar en el viento las trompetas de España. que encarnan las glorias pasadas. y el odio y la muerte. su canto sonoro. A aquellas antiguas espadas. mientras el bravo caballero sale a gozar del aire de la estación florida. que el paso acompasan con ritmos marciales.. ¡Llegó la victoria! Ya pasa el cortejo. la lanza. la escarcha. a aquellos ilustres aceros. de voces los aires se llenan. Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros. la noche. Los áureos sonidos anuncian el advenimiento triunfal de la Gloria.. hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros—. los rudos penachos. por ser por la patria inmortal.. la sangre que riega de heroicos carmines la tierra. los soles del rojo verano. y el vuelo de la vida abre lirios y sueños en el jardín del mundo. los cóndores llegan. su cálido coro. la herida venganza. El dice la lucha. 367 . al que ha desafiado. Babieca. ¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que [tocan la marcha triunfal. ¡Tal pasan los fieros guerreros debajo los arcos triunfales! Los claros clarines de pronto levantan sus sones. pura como una perla. Ríe la primavera. ni el azorado moro las tiendas abandona al ver al sol el alma de acero de Tizona.. y la más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores. tendiendo sus alas enormes al viento. los negros mastines que azuza la muerte. dejando el picacho que guarda sus nidos. Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas. las nieves y vientos de gélido invierno.

te ofrezco la desnuda limosna de mi mano!». el mínimo y dulce Francisco de Asís está con un rudo y torvo animal. o que surgiera encarnación de la divina Primavera. y muy dulce y muy blanca. una limosna!». le detiene un leproso. Las ermitas lanzaban en el aire sonoro su melodiosa lluvia de tórtolas de oro. devoró corderos. dice el Cid. el duelo y espanto que esparces. y el horror animado. el alma de las flores iba por los caminos a unirse a la piadosa voz de los peregrinos. alzando la mano. esta rosa naciente y este fresco laurel. el llanto de los campesinos. y dijo: «¡Está bien. Fuertes cazadores armados de hierros fueron destrozados. 369 368 . el dolor de tanta criatura de Nuestro Señor. bajo el sol glorioso. de sangre y de rabo. devoró pastores y son incontables sus muertes y daños. iba cual si llevase una estrella en el pecho.» Y el Cid sobre su yelmo las frescas hojas siente. Los duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros como de cabritos y de cordcrillos. las fauces de furia. al lobo furioso dijo: «¡Paz. el soberbio príncipe del estrago y !a victoria. bello como Santiago. Yo agregare este sorbo de licor castellano: Cuando su guantelete hubo vuelto a la mano el Cid siguió su rumbo por la primaveral senda. Y al Cid tiende la mano el siniestro mendigo. ¿Es ley que tú vivas de horror y de muerte? ¿La sangre que vierte tu hocico diabólico. que al verle se lanzó feroz contra él. tendiéndole la mano. por Jimena y por Dios un regalo te entrego. Frente a frente. una niña que fuera una mujer. «¡Hermano. exclamó el santo. Francisco con su dulce voz. «¡Oh. Y fue al Cid y le dijo: «Alma de amor y fuego. hermano Francisco!» «¡Cómo!. la viviente carroña que infecta los suburbios de hedor y de ponzoña. cruel ha deshecho todos los rebaños. El cielo profundo desleía un perfume de gracia en la gloria del día. LOS MOTIVOS DEL LOBO El varón que tiene corazón de lis. Rabioso ha asolado los alrededores. Cerca de la cueva encontró la fiera enorme. dice el precito. Cid. satisfecho. salió una niña vestida de inocencia. joven. el grito.por una senda en donde. cerró las abiertas fauces agresivas. dejó su aire arisco. el terrible lobo. los ojos de mal: el lobo de Gubbia. alma de querube. extiende la diestra al miserable. Cuando de la campiña aromada de esencia sutil. y quitando su férreo guante. Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera. que llora y que comprende. bestia temerosa. Una niña que fuera un hada. hermano lobo!» El animal contempló al varón de tosco sayal. y en lo íntimo del alma como un dulzor de miel. Tal es el sucedido que el condestable escancia como un vino precioso en su copa de Francia. lengua celestial. y su escarcela busca y no encuentra Rodrigo. y el gran Rodrigo Díaz de Vivar. en su guante de fierro hay una flor naciente. de franca y angélica pupila. Un pájaro daba su nota de cristal en un árbol.

baja la testa. entraba a las casas y le daban algo de comer. Tú vas a tener desde hoy que comer. y a veces comí ganado y pastor. movió testa y cola el buen animal. « En nombre del Padre del sacro universo. y es horrible el hambre! En el bosque helado no hallé qué comer. Y dijo: «He aquí una amable caza. que. en fe de promesa tiéndeme la pata. Un día Francisco se ausentó. descendía al valle. Mas el alma simple de la bestia es pura. iba por el monte. humilde: «¡Es duro el invierno. Sus bastas orejas los salmos oían y los claros ojos se le humedecían. Y luego. de nada servían el valor y el arma. entre los vecinos y entre los pastores. herir. y. Vosotros. y entró con Francisco de Asís al convento. que iban a cazar. daréis su alimento 370 a la pobre bestia de Dios. que todo ata y desata. a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal? 371 . tornó a la montaña y recomenzaron su aullido y su saña. Y no era por hambre. todos le buscaron con quejas y llanto. en cambio.» Francisco responde: «En el hombre existe mala levadura. o correr tras el jabalí. en señal de contentamiento. de las roncas trompas al sordo clamor. llevando el azor al puño. y no repetir su ataque sangriento. contestó la gente toda de la aldea. Y el lobo dulce. Se fue a la montaña a buscar al falso lobo carnicero. Mirábanle como a un manso galgo.» El lobo tendió la pata al hermano de Asís. y a más de uno vi mancharse de sangre. el oso o el ciervo. Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo en el santo asilo. me juró no ser ya nuestro enemigo. conjuróte —dijo—. el lobo probo. ¡Que Dios melifique tu ser montaraz!» «Está bien. quieto le seguía como un can de casa o como un cordero.» «¡Así sea!». El hermano lobo se viene conmigo. Cuando nace viene con pecado. Tras el religioso iba el lobo fiero. Y junto a su cueva halló a la alimaña. como si tuviera fuegos de Moloch o de Satanás. Francisco de Asís se puso severo. desapareció. Aprendió mil gracias y hacía mil juegos cuando a la cocina iba con los legos. el lobo manso y bueno. Es triste. Otra vez sintióse el temor. la alarma. a los animales de Nuestro Señor. ¿La sangre? Yo vi más de un cazador sobre su caballo. hermano Francisco de Asís. colmaba el espanto los alrededores. ¡oh lobo perverso!. a su vez. Salía a la calle. y con mil querellas dieron testimonio de lo que sufrían y perdían tanto por aquel lobo del demonio. Y cuando Francisco su oración hacía el lobo las pobres sandalias lamía. Francisco llamó a la gente a la plaza y allí predicó. Fueron a la aldea. Dejarás en paz rebaños y gente en este país. y busqué el ganado.no han de contener tu encono infernal? ¿Vienes del infierno? ¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial?» Y el gran lobo. pues la bestia fiera no dio treguas a su furor jamás. torturar.» «Ante el Señor. le alargó la mano. Cuando volvió al pueblo el divino santo. La gente veía y lo que miraba casi no creía.

.. ganaban los malos. a me defender y a me alimentar. y me sentí lobo malo de repente. y más la piedra dura porque ésa ya no siente. déjame en el risco. LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE Rey de los hidalgos. y no saber adonde vamos. que nadie ha podido vencer todavía. hermano Francisco. como el jabalí que para vivir tiene que matar. 373 372 . señor de los tristes. perdían los débiles. que de fuera alientas y de ensueños vistes. Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto.. Y recomencé a luchar aquí. Hermanos a hermanos se hacían la guerra. todo corazón.Contesta. contra la verdad. hermanas estrellas y hermanos gusanos. no te acerques mucho. mas siempre mejor que esa mala gente. contra la mentira. ni de dónde venimos. Te escucho. Y el espanto seguro de estar mañana muerto. la boca espumosa y el ojo fatal: «Hermano Francisco.» El santo de Asís no le dijo nada. sigue tu camino y tu santidad. coronado de áureo yelmo de ilusión. y la lanza en ristre. de lujuria. y habló al Dios eterno con su corazón. déjame existir en mi libertad.» Como en sorda lucha habló el animal. y entre mis entrañas revivió la fiera. toda fantasía. en el convento. y en todos los rostros ardían las brasas de odio. Seguía tus sagradas leyes.. pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo. y la carne que tienta con sus frescos racimos. que estás en los cielos.. Y así. hembra y macho eran como perro y perra... y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. contra las certezas. Déjame en el monte. y un buen día todos me dieron de palos. El viento del bosque llevó su oración que era: «Padre nuestro. los hermanos bueyes. los hermanos hombres.. Mas empecé a ver que en todas las casas estaban la envidia. al pueblo salía. lamía las manos y los pies.» LO FATAL Dichoso el árbol que es apenas sensitivo. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. vete a tu convento. y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos. de infamia y mentira.. ni mayor pesadumbre que la vida consciente.. Le miró con una profunda mirada y partió con lágrimas y con desconsuelos. Y su risa fue como un agua hirviente. me apalearon y me echaron fuera. todas las criaturas eran mis hermanos. Noble peregrino de los peregrinos. y si algo me daban estaba contento y manso comía. por la adarga al brazo. Me vieron humilde. Como el oso hace. y el temor de haber sido y un futuro terror. Yo estaba tranquilo allá. la saña. la ira.

todo corazón. coronado de áureo yelmo de ilusión. Un vasto rumor llena los ámbitos. sin pies y sin alas. 374 Noble peregrino de los peregrinos. por la adarga al brazo. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. se anuncia un reino nuevo. y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud! Tú. por nos intercede. sin alma. príncipe de fieros.. ¡salud! ¡Salud. espíritus fraternos. señor. soportas elogios. y en la caja pandórica de que tantas desgracias sur[gieron encontramos de súbito. desconfianzas fatales que a [tumba o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo. el pálido Hamlet te ofrece una flor. talismánica.Caballero errante de los caballeros. ¡la celeste Es_peranza! Pálidas indolencias. sangre de Hispania fecun[da. la divina reina de luz. sin vida.. porque juzgo que hoy muy poca tienes entre los aplausos o entre los desdenes. cual pudiera decirla en sus versos Virgilio divino. para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón. contra la mentira. De tantas tristezas. tarjetas. pues casi ya estamos sin savia. resistes certámenes. sin brote. de las epidemias. de los superhombres de Nietzsche. por advenedizas almas de manga ancha. de dolores tantos. divino Rolando del sueño. sin Quijote. señor de los tristes. pura. a un enamorado de tu Clavileño. Pro nobis ora. SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA ínclitas razas ubérrimas. llenos de congojas y faltos de sol. el ser generoso y el ser español. hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. ¡Ruega por nosotros. 375 . piadoso. Segismundo. y teniendo a Orfeo. generoso. hambrientos de vida con el alma a tientas. concursos. ¡salve! Porque llega el momento en que habrán de cantar [nuevos himnos lenguas de gloria. [mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto: retrocede el olvido. luminosas almas. y la lanza en ristre. riente. Ruega por nosotros que necesitamos las mágicas rosas. recetas que firma un doctor. que ridiculizan el ser de la Mancha. (Tiembla la floresta de laurel del mundo y antes que tu hermano vago. sin luz. de cantos áfonos. varón de varones. los sublimes ramos de laurel. y cuyo Pegaso relincha hacia ti. sin Sancho y sin Dios. líbranos. con la fe perdida. abonados de huesos glorio[sos. suplica por nos. tienes a orfeón. Escucha. feliz sibila sueña. contra la verdad. ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras. maestro. escucha los versos de estas letanías. que de fuerza alientas y de ensueños vistes. que nadie ha podido vencer todavía. toda fantasía. Ora por nosotros. gran señor. par entre los pares. retrocede engañada la muerte.) Ruega. de horribles blasfemias de las Academias. memorias. discursos. contra las certezas. mientras dos continentes. orgulloso.

en un trueno de música gloriosa. millones de labios saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente. 377 . o que la tea empuñan o la daga suicida. En mi jardín se vio una estatua bella. una fragancia de melancolía. se juzgó mármol y era carne viva. la nación generosa. 376 Un continente y otro renovando las viejas prosapias. Vuelva el antiguo entusiasmo. abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres. se desbandan bicéfalas águilas. mi juventud. en espíritu unidos. Oriente augusto en donde todo lo cambia y renueva la eternidad de Dios. Latina estirpe verá la gran alba futura. audaz. tiene su coro de vastagos. mi juventud montó potro sin freno. ¿fue juventud ia mía?. abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos. el dueño de góndolas y liras en los lagos. la inminencia de algo fatal hoy conmueve la tierra. vuelva el espíritu ar[ diente que regará lenguas de fuego en esa epifanía. Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora. Únanse. iba embriagada y con puñal al cinto. altos. sólidas inéditas razas muestren los dones pretéritos que fueron antaño su [triunfo. y algo se inicia como vasto social cataclismo sobre la faz del orbe. con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo. El dueño fui de mi jardín de sueño. la actividad infinita. lleno de rosas y de cisnes vagos. y una sed de ilusiones infinita. así los manes heroicos de los primitivos abuelos. sientan los soplos agrarios de primavera los retornos y el rumor de espigas que inició la labor triplolémica. en cuya noche un ruiseñor había que era alondra de luz por la mañana. cosmopolita.del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evo[ cando. si no cayó fue porque Dios es bueno. ¿Quién dirá que las savias dor[ midas no despierten entonces en el tronco del roble gigante bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana? ¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue [músculos y que el alma española juzgue áptera y ciega y tullida? No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en [polvo. ni la que tras los mares en que yace sepulta la Atlán[tida. de los egregios padres que abrieron el surco prístino. Y así sea esperanza la visión permanente en nosotros. ven llegar el momento en que habrán de cantar nue[vos himnos. sangre de Hispania fecunda! CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA Yo soy aquel que ayer no más decía el verso azul y la canción profana. Yo supe de dolor desde mi infancia. brillen. el dueño de las tórtolas. que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas. robustos y fuertes. secúndense. tantos vigores dispersos. Potro sin freno se lanzó mi instinto. digan al orbe: la alta virtud resucita que a la hispánica progenie hizo dueña de siglos. formen todos un solo haz de energía ecuménica. Abominad la boca que predice desgracias eternas. coronada de orgullo inmarchito. sus rosas aún rae dejan su fragancia. ni entre momias y piedras reina que habita el se[pulcro. y muy siglo dieciocho y muy antiguo y muy moderno. en espíritu y ansias y lengua. ¡ínclitas razas ubérrimas. Siéntense sordos ímpetus de las entrañas del mundo. fuertes colosos caen. Sangre de Hispania fecunda.

brilla la estrella. Del crepúsculo azul que da la pauta que los celestes éxtasis inspira. en mi conciencia el Bien supo elegir la mejor parte. de desnuda que está. la carne y el infierno. allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela. Como la galatea gongorina me encantó la marquesa vcrlcriana. de «te adoro». y si hubo áspera hiél en mi existencia. fue el dulce y tierno corazón mío. y sin comedia y sin literatura. Tal fue mi intento. y así juntaba a la pasión divina una sensual hiperestesia humana. melificó toda acritud el Arte. de «ay» y de suspiro. hora de madrigal y de embeleso. henchido de amargura por el mundo. Hora de ocaso y de discreto beso. y la caña de Pan se alza del lodo. tal triple llama produce la interior llama infinita. 378 ¡Oh la selva sagrada! ¡Oh la profunda emanación del corazón divino de la sagrada selva! ¡Oh la fecunda fuente cuya virtud vence al destino! Bosque ideal que lo real complica. que a la estatua nacían de repente en el muslo viril patas de chivo y dos cuernos de sátiro en la frente. sobre cardo heridor y espina aguda: así sueña. sensible. quise encerrarme dentro de mí mismo. y brota la armonía del gran Todo. Hipsipila sutil liba en la rosa y la boca del fauno el pezón muerde. Allí va el dios en celo tras la hembra. hija del Sol —¡toda la lira!—. bañó el agua castalia el alma mía. Vida. así vibra y así canta. Por eso ser sincero es ser potente..un alma joven habitaba en ella. y el secreto ideal duerme en la sombra. luz y verdad.. de manera que. bruma y tono menor —¡toda la flauta!—. sensación pura y vigor natural. una fuente sonora. Pasó una piedra que lanzó una honda. el agua dice el alma de la fuente en la voz de cristal que fluye de ella. la luz ciega y la verdad inaccesible asombra. la eterna vida su semilla siembra. Como la esponja que la sal satura en el jugo del mar. La turre de marfil tentó mi anhelo. ebria de azul deslíe Filomela. y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo.. y sin falsía. . Mas. El alma que entra allí debe ir desnuda. pasó una flecha que aguzó un violento. con aire tal y con ardor tan vivo. el Arte puro como Cristo exclama: ¡ERO sum lux et ventas et vita! Y la vida es misterio. peregrinó mi corazón y trajo de la sagrada selva la armonía. temblando de deseo y fiebre santa. por gracia de Dios. Perla de ensueño y música amorosa en la cúpula en flor del laurel verde. una estrella. 379 . hora crepuscular y de retiro. y Aurora. encerrada en silencio. Mi intelecto libré de pensar bajo. no salía sino cuando en la dulce primavera era la hora de la melodía. todo ardor. si hay un alma sincera ésa es la mía. hacer del alma pura mía. mientras abajo el sátiro fornica. un renovar de notas del Pan griego y un desgranar de músicas latinas. sentimental. todo ansia. con el horror de la literatura y loco de crepúsculo y de aurora. sensitiva. Y entonces era en la dulzaina un juego de misteriosas gamas cristalinas.. Y tímida ante el mundo. la adusta perfección jamás se entrega.

. es triste. te las quitó? ¿Ignoras tú que eres el amo? —¡Quién sabe.. ser nube que pasa. ¿para mi sed no tienes agua? ¿para mi frío. el Grande Océano y el Sol! Ese tu gesto. Quisiera ser árbol mejor que ser ave.La piedra de la honda fue a la onda. espina o flor. Ser río que corre. Corre en mis venas sangre tuya.. río en lo profundo. cobertor? ¿parco maíz. ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! Quien vive de prisa no vive de veras. 381 . señor! Indio que labras con fatiga tierras que de otro dueño son. para mi andanza. si mi Dios me interrogase qué prefiero —cruz o laurel.. La virtud está en ser tranquilo y fuerte. quien no echa raíces no puede dar frutos. por tal sangre.. que parece como de vil resignación. eres augusta como el Ande. señor! Indio de frente taciturna y de pupilas sin fulgor. se triunfa del rencor y de la muerte.? —¡Quién sabe. con el fuego interior todo se abrasa. y la flecha del odio fuese al viento. ¿qué pensamiento es el que escondes en tu enigmática expresión?. ¿qué es lo que buscas en tu vid»? 380 ¿qué es lo que imploras a tu Dios? ¿qué es lo que sueña tu silencio? —¡Quién sabe.. y hacia Belén. y. mal rincón? ¿breve quietud. sin dejar recuerdo ni rastro ninguno. Señor! NOSTALGIA Hace ya diez años que recorro el mundo. quisiera ser leño mejor que ser humo. señor! ¡Oh raza antigua y misteriosa de impenetrable corazón que sin gozar ves la alegría y sin sufrir ves el dolor. beso que apague mis suspiros o hiél que colme mi canción— responderíale dudando: —¡Quién sabe. es de una sabia indiferencia y de un orgullo sin rencor. por tu sangre y tu sudor? ¡Ignoras tú que audaz codicia. para mi hambre? ¿para mi sueño. ¡la caravana pasa! JOSÉ SANTOS CHOCANO (1867-1935) ¡QUIEN SABE! Indio que asomas a la puerta de esa tu rústica mansión. y más triste para quien se siente nube en lo elevado. siglos atrás. ¿ignoras tú que deben tuyas ser.

y al viaje que cansa prefiero el terruño. y las dos torres de la catedral. se tornasola. Inmóvil como un ídolo sagrado... El sol le envuelve en fúlgida aureola. sobre el río la bruma como un velo. de León! EL SUEÑO DEL CAIMÁN Enorme tronco que arrastró la ola. 382 383 .. espinazo de abrupta cordillera. la ciudad nativa con sus campesinos. las mujeres deshechas de parir... todas las bocas clásico el decir. y entonces comprendo que el camino es largo. y parece lucir cota y cimera.. ¡Mejillas sonrosadas por el frío de Astorga. En torno al vocerío.! Todos rodearán mi asiento para que les diga mis penas y triunfos. al reverberar. los odres a la puerta del mesón.. Estoy en la orilla de un sendero abrupto. a la manera del que recorriera un álbum de cromos. fauces de abismo y formidable cola. como si las casas tampoco quisieran separarse mucho. y yo. está ante el agua estático y sombrío. arcaicos balcones. a manera de un príncipe encantado que vive eternamente prisionero en el palacio de cristal de un río. secos y reconcentrados. y las recuas que bajan hacia el río. que el terreno es brusco. La fuente seca. de Zamora. Cual monstruo de metal que reverbera y que. portales vetustos y calles estrechas. Los hombres. que la cuesta es ardua. Miro la serpiente de la carretera que en cada montaña da vueltas a un nudo. contaré con gusto las mil y una noches de mis aventuras y acabaré en esta frase de infortunio: —¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! ceñido en mallas de compacto acero. RAMÓN DEL VALLE INCLAN (1869-1936) ROSA DEL CAMINANTE Alarnos fríos en un claro cielo azul. yace el caimán varado en la ribera. rostros oscuros llenos de cuidados. ¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento nostalgia.. con timideces de cristal. y las niñas que acuden al sermón. que el paisaje es mustio. ya ansio descansar muy junto de los míos.

. pasad. el Cid cabalga..! El rey nos dará muerte. Al pomo de la espada y al cuento de las picas el postigo va a ceder.. sudor y hierro—.. una voz pura.. De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.. arruinará la casa. y al orgulloso pensamiento abate la idea de la muerte.. Por la terrible estepa castellana. y sin saber de amigo ni enemigo. poder hacer la cruz sobre mi frente. no ganáis nada!» Calla la niña y llora sin gemido. Idos.. y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja. vieja amiga del Sol. con doce de los suyos —polvo. oh Cid. «¡Buen Cid. con doce de los suyos —polvo.. Un sollozo infantil cruza la escuadra de feroces guerreros. ¡En nuestro mal. lágrimas. Hay una niña muy débil y muy blanca en el umbral. Nadie responde. y una voz inflexible grita: «¡En marcha!» El ciego sol. Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer. ¡Quema el sol. 385 . soy de la raza mora. Mi ideal es tenderme.. al destierro. al destierro. de plata y de cristal responde. Tengo el alma de nardo del árabe español. Es toda ojos azules y en los ojos. que todo lo ganaron y todo lo perdieron... llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas. de eco ronco. el aire abrasa! A los terribles golpes. El cielo os colme de venturas... el Cid cabalga 384 ADELFOS Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron. que lo obsede. la sed y la fatiga. vivir conmigo. Quisiera entrar en mí. vivir devotamente.. sudor y hierro—. Oro pálido nimba su carita curiosa y asustada. Por la terrible estepa castellana. la sed y la fatiga. sin ilusión ninguna.. El ciego sol..LA TRAE UN CUERVO ¡Tengo rota la vida! En el combate de tantos años ya rai aliento cede.. MANUEL MACHADO (1874-1947) CASTILLA El ciego sol se estrella en las duras aristas de las armas. ¿Dónde la verde quiebra de la altura con rebaños y músicos pastores? ¿Dónde gozar de la visión tan pura que hace hermanas las almas y las flores? ¿Dónde cavar en paz la sepultura y hacer místico pan con mis dolores? Cerrado está el mesón a piedra y lodo. apartado.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos ...y la rosa simbólica de mi única pasión es una flor que nace en tierras ignoradas y que no tiene aroma, ni forma, ni color. Besos, ¡pero no darlos! ¡Gloria, la que me deben! Que todo como un aura se venga para mí; que las olas me traigan y las olas me lleven, y que jamás me obliguen el camino a elegir. ¡Ambición! No la tengo. ¡Amor! No lo he sentido. No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud. Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido. Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud. De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo. No se ganan, se heredan, elegancia y blasón... Pero el lema de casa, el mote del escudo, es una nube vaga que eclipsa un vano sol. Nada os pido. Ni os amo, ni os odio. Con dejarme, lo que hago por vosotros hacer podéis por mí... ¡Que la vida se tome la pena de matarme, ya que yo no me tomo la pena de vivir...! Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... De cuando en cuando un beso sin ilusión ninguna. ¡El beso generoso que no he de devolver!

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas, con desmayo galán, un guante de ante la blanca mano de azuladas venas.

CANTO A ANDALUCÍA Cádiz, salada claridad; Granada agua oculta que llora. Romana y mora, Córdoba callada. Málaga cantora. Almería dorada. Plateado Jaén. Huelva a la orilla de las tres carabelas. Y Sevilla.

AMADO ÑERVO
(1870-1919)

FELIPE IV Nadie más cortesano ni pulido que nuestro rey Felipe, que Dios guarde, siempre de negro hasta los pies vestido. Es pálida su tez, como la tarde, cansado el oro de su pelo undoso, y de sus ojos, el azul, cobarde. Sobre su augusto pecho generoso ni joyeles perturban ni cadenas el negro terciopelo silencioso.
386

A KEMPIS

Sicut nubes, quasi naves, velut umbra... Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste; ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste! ¡Oh, Kempis, antes de leerte, amaba la luz, las vegas, el mar Océano;
387

mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano! Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grandes ojos, ¡sin acordarme que se marchitan! Mas como afirman doctores graves que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras, huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra... ¡Oh, Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal me hiciste! Ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste!

Florece en los lirios de tu poesía la candida luna que sale del mar, y el flébil delirio de azul melodía, te infunde una vaga congoja de amar. Los dulces suspiros que tu alma perfuman te dan, como a ella, celeste ascensión. La noche. ., tus ojos..., un poco de Schumann. y mis manos llenas de tu corazón.

PRIMER VIOLIN

Largamente, hasta tu pie se azula el mar ya desierto, y la luna es de oro muerto en la tarde rosa té. Al soslayo de la duna recio el gigante trabaja, susurrándote en voz baja los ensueños de la luna. Y en lenta palpitación, más grave ya con la sombra, viene a tenderte de alfombra su melena de león.

LEOPOLDO LUGONES
(1874-1938) A TI, ÚNICA
SEGUNDO VIOLIN

(Quinteto de la luna y del mar)
PIANO

La luna te desampara y hunde en el confín remoto su punto de huevo roto que vierte en el mar su clara. Medianoche van a dar, y al gemido de la ola, te angustias, trémula y sola, entre mi alma y el mar.

Un poco de cielo y un poco de lago donde pesca estrellas el grácil bambú y al fondo del parque, como íntimo halago, la noche que mira como miras tú.
388 389

CONTRABAJO

Dulce luna del mar que alargas la hora de los sueños de amor; plácida perla que el corazón en lágrima atesora y no quiere llorar por no perderla. Así el fiel corazón se queda grave, y por eso el amor, áspero o blando, trae un deseo de llorar, tan suave, que sólo amarás bien si amas llorando.

GABRIELA MISTRAL (1889-1957) NOCTURNO Padre nuestro, que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí? Te acordaste del fruto en febrero, al llagarse su pulpa rubí. ¡Llevo abierto también mi costado y no quieres mirar hacia mí! Te acordaste del negro racimo y lo diste al lagar carmesí, y aventaste las hojas del álamo con tu aliento, en el aire sutil. ¡Y en el ancho lagar de la muerte aún no quieres mi pecho oprimir! Caminando vi abrir las violetas; el falerno del viento bebí, y he bajado, amarillos, mis párpados para no ver enero ni abril. Y he apretado la boca, anegada de la estrofa que no he de exprimir. ¡Has herido la nube de otoño y no quieres volverte hacia mí! Me vendió el que besó mi mejilla; me negó por la túnica ruin. Yo en mis versos el rostro con sangre, como Tú sobre el paño, le di; y en mi noche del Huerto me han sido, Juan cobarde, y el Ángel hostil. Ha venido el cansancio infinito a clavarse en mis ojos, al fin; el cansancio, del día que muere, y el del alba, que debe venir;
391

VTOT.ONCF.I.O

Divina calma del mar donde la luna dilata largo reguero de plata que induce a peregrinar, en la pureza infinita en que se ha abismado el cielo, un ilusorio pañuelo tus adioses solicita. Y ante la excelsa quietud, cuando en mis brazos te estrecho es tu alma, sobre mi pecho, melancólico laúd.

390

¡el cansancio del cielo de estaño y el cansancio del cielo de añil! Ahora suelto la mártir sandalia y las trenzas, pidiendo dormir. Y perdida en la noche levanto el clamor aprendido de ti: Padre nuestro que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí?

ALFONSINA STORNI (1892-1938) CARTA LÍRICA A OTRA MUJER Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro conozco yo, y os imagino blanca, débil como los brotes iniciales, pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina. En vuestros ojos, placidez de lago que se abandona al sol y dulcemente le absorbe su oro mientras todo calla. Y vuestras manos, finas, como aqueste dolor, el mío, que se alarga, alarga, y luego se me muere y se concluye, así como lo veis, en algún verso. ¡Ah!, ¿sois así? Decidme si en la boca tenéis un rumoroso colmenero, si las orejas vuestras son a modo de pétalos de rosas ahuecados... Decidme si lloráis, humildemente, mirando las estrellas tan lejanas, y si en las manos tibias se os aduermen palomas blancas y canarios de oro.
392

Porque todo eso y más vos sois, sin duda, vos, que tenéis el hombre que adoraba entre las manos dulce, vos la bella que habéis matado, sin saberlo acaso, toda esperanza mía... Vos, criatura. Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma estáis gustando del amor secreto que guardé silencioso... Dios lo sabe por qué, que yo no alcanzo a penetrarlo. Os lo confieso que una vez estuvo tan cerca de mi brazo, que, a extenderlo, acaso mía aquella dicha vuestra me fuera ahora... ¡Sí!, acaso mía... Mas ved, estaba el alma tan gastada, que el brazo mío no alcanzó a extenderse; la sed divina contenida entonces me pulió el alma... ¡Y él ha sido vuestro! ¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos, el se adormece y le decís palabras pequeñas y menudas que semejan pétalos volanderos y muy blancos. ¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia! ¡Arrancaban tan firmes los cabellos a grandes ondas, que, a tenerla cerca, no hicieran otra cosa que ceñirla! Luego, dejad que en vuestras manos vaguen los labios suyos; él me dijo un día que nada era tan dulce al alma suya como besar las femeninas manos... Y acaso alguna vez, yo, la que anduve vagando por afuera de la vida —como aquellos filósofos mendigos que van a las ventanas señoriales a mirar sin envidia toda fiesta—, me allegue humildemente a vuestro lado y con palabras quedas, susurrantes, os pida vuestras manos un momento para besarlas yo como él las besa... Y al recubrirlas lenta, lentamente, vaya pensando; aquí se aposentaron ¿cuánto tiempo, sus labios, cuánto tiempo en las divinas manos que son suyas?
393

» Si ella escucha.. ni ser suya. si comprende el idioma en que hablo.¡Oh.. procurando hacer dulce y alegre mi acento: «Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto.. barrera ardiente. que nunca de apretados capullos se viste. viva. Y allí en vos misma. tan finas. ni dominarle el alma ni tenerlo rendido aquí a mis pies. con sus venas tan azules! ¡Oh. pues sois barrera. este dolor mortal en que me abismo. cada vez que yo paso a su lado digo. Por eso. sobre las manos suaves tan sedosas. 394 . porque todas sus ramas son grises yo le tengo piedad a la higuera. apasionado rastro!. cuando el viento abanique su copa. que nada podría. En las primaveras todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera. embriagada de gozo le cuente: —¡Hoy a mí me dijeron hermosa! JUANA DE IBARBOUROU (1895-1979) LA HIGUERA Porque es áspera y fea. este deleite de buscar huellas suyas y seguirlas. esta inmovilidad del sentimiento que sólo salta bruscamente cuando ¡nada es posible! Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos.. recompensarme este horrible deleite de hacer mío un inefable. En mi quinta hay cien árboles bellos: ciruelos redondos. a la noche. este silencio de alma en que me escudo. qué amargo deleite. que al tocarla ya me remueve este cansancio amargo. ¡que dulzura tan honda hará nido en su alma sensible de árbol! Y tal vez. si. limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos.

el fuego.. Subido a ella.. nada. mi lira guardaré del vano viento. la humana primavera. ¡ay!.! —O que cayera mi corazón al agua. Que tú eres tú. el aire. buscaré en mis entrañas mi sustento. Mas. ¿y si esta paz no fuera nada? —¡Nada. el agua. y de este modo fuese el mundo un castillo hueco y frío. el corazón sangriento verá la mar. ¡todo! .. ¡y soy yo sólo el pensamiento mío! 397 . por él empurpurada.. Fabricaré en mi sombra la alborada.... sí.. nada. la tierra.INTELECTUALISMO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1881-1958) SONETOS I A tu abandono opongo la elevada torre de mi divino pensamiento.

el arado. niño). su conciencia penitente. y la sencilla mano abierta dejaba la semilla en su entraña partida honradamente.II Estaba echado yo en la tierra. en nosotros. mayor. manos. conciencia en plata lueidera palpitando con la mañana limpia. en el sur. CON MI MITAD ALLÍ ¡Mi plata aquí en el sur. mi allí. qué elevación de ti en nosotros hasta llegar a ti!. este ultramar con este mar. cuando la primavera saca flor a mis entrañas! 398 ¡Qué luz entre ojos. niño yo triste soñando siempre ¡el ultramar con la ultratierra. de mi Puerto de plata. que el otoño envolvía en la amarilla dulzura de su claro sol poniente. qué cantar. complementándome. y aquí en este ultramar. qué tú entre ellos. Mi plata aquí. qué luz. en este sur. al ancho surco del terruño tierno. Pensé arrancarme el corazón y echarlo. abría el haza oscura. qué decir. Y estoy alegre de alegría llena con mi mitad allí. pleno de su sentir alto y profundo. a ver si con romperlo y con sembrarlo la primavera le mostraba al mundo el árbol puro del amor eterno. qué perspectivas de pecho y frente (joven. paralelamente. labios. qué besar. respuesta de la plata que soñaba esta plata en la mañana limpia de mi Moguer de plata. la plata mía aquí. tú. qué primavera de latir. ¡que asi es la rosa! EL TODO INTERNO He llegado a una tierra de llegada. Lento. pues que ya tengo mi totalidad. mi nombre encontró norte y sur. el ultracielo! Y el ultracielo estaba aquí con esta tierra. la ultratierra. en este sur. porque ésta le faltaba. a este tú que pones sobre ti 399 . enfrente del infinito campo de Castilla. qué abrazar. LA ROSA No la toques ya más.

respirando tanto a mis anchas entiendo que gozó del paraíso más embriagador: el nuestro. para mi avidez actual aire en que respiro tiempo. Ocultando su belleza no quiere parecer nuevo. ¡Qué celeste levedad! ¡Un aire apenas terreno. Esto: la luz en el aire. Aire que respiro a fondo. Aquellos días de entonces vagan ahora disueltos en este esplendor que impulsa 3o más leve hacia lo eterno. aliento con una fe: sí. Y la vida. Muros ya cerca del campo guardan ocres sus reflejos de tardes enternecidas en los altos del recuerdo. sin cesar humildemente valiendo callada va por el aire. casi nada. El todo eterno que es el todo interno. de muchos soles muy denso. Respirando. ¡Anhelo de transparencia. casi nada: cielo. o sin materia tal vez. nada. Un frescor de transparencia se desliza como un témpano de luz que fuese cristal adelgazándose en céfiro. alejamientos. ¡Cómo yerra por la atmósfera su dulzura. es aire. creo. Hasta el espíritu el aire. 400 apenas una blancura donde lo más puro es cierto! Aire noble. en unificación.para que todos lleguen por la escala de carne y alma a esta conciencia desvelada que es el astro que acumula y completa. y con el aire un anhelo. nadie puede ver su cuerpo. 401 . simple portento. nada más este soplo que da aliento. que se otorga distancias. buen silencio. o con un ser muy secreto. aire claro. sumo bien! Respiro. lo extraordinario es esto. vida. JORGE GUILLEN (1893-1984) EL AIRE Aire: nada. Con sigilo se difunde. Vida. He ahí su misma idea. todos los astros en el todo eterno. conduciendo los pasos y las palabras adonde van sin saberlo! Algo cristalino en vías quizá de enamoramiento busca en una aura dorada sendas para el embeleso. que es ya brisa va ascendiendo mientras una claridad traspasa la brisa al vuelo.

Me la entrega el panorama. La realidad. ¡Aquel desgarrón de sol! Arden nubes. ¡Márgenes de la hermosura! A través de su despejo. En el contorno del límite se complacen los objetos. entre el río y el remero sirve. La fronda. ¡Juego tal vez de una fuerza no muy solemne.Más allá del soliloquio. las verjas. 403 . tan verdes los grises! Fresnos. Volúmenes de follajes alzan un solo sosiego. se colma la tensión de un día pleno. ¡Aire en transparencia! Sea su señorío supremo. El aire claro es quien sueña mejor. por de pronto. los aleros. y no lejos. En bandadas remontándose juegan los pájaros. amarillentos! Mis ojos van abarcando la ordenación de lo inmenso. Vedlos. ¡Islote primaveral. ¡Balcones como vigías hasta de los más extremos puntos que la tarde ofrece posibles. las esquinas. El soto. Feliz el afán. se abalanzan los balcones al aire del universo. sin saber por que se ilumina mi deseo. Límpidos. profundo cristal de espejo. giran. ¡Soñar de misterio! Con su creación el aire me cerca. me presenta como una red cuanto espero. contribuyen al gran juego. aguzando sus ramillas. Torres se doran amigas de las mieses y los cerros. Entre el chopo y la ribera. tienden un aire más tierno. todo mi amor dirigiendo. si a contemplarlos acierto. sobrepasa anuncio y sueño bajo el aire. el tropel de pormenores no es tropel. están dentro los jardines. y su propia desnudez los redondea: son ellos. ¡Qué bien sujeto! Profundizando en el aire no están solos. algazaras de celajes que anuncian dioses y fuegos. un aire que nunca es término. 402 y entre la luz y las piedras hay retozos de aleteos. ¡Divino cerco! A una creación continua —soy del aire— me someto. dan sus cimas al dominio celeste. Arbolados horizontes —verdor imperecedero—. tanteo de formas que sí consiguen la perfección del momento! Esta perfección. violentos. transición de gris. mientras.. por el aire ceñido de firmamento. tan viva que se extiende al centelleo más distante. gloria en efecto. retornan. Todos van.. Gloria de blancos y azules purísimos. Son esos huecos aéreos quienes mejor me serenan.

gato garduño. verde carne. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas. mi montura por su espejo. Hijo. soñando en la mar amarga. su anillito de plomo. Verde que te quiero verde. eriza sus pitas agrias. La lagarta está llorando. El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos. Han perdido sin querer su anillo de desposados. con ojos de fría plata. Bórdame en tu almohada. ¡ay!. Verdes ramas. capitán redondo. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda. tendrás mucho frío. Verde viento. ay. ¡Ay. ¡ay!. pelo verde. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde? Ella sigue en su baranda. verde carne. Verde que te quiero verde. ¡Eso sí! ¡Ahora mismo! (1899-1936) EL LAGARTO ESTA LLORANDO ROMANCE SONAMBULO El lagarto está llorando. Bajo la luna gitana. Yo quiero ser de agua.FEDERICO GARCÍA LORCA Hijo. las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. 404 . vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. Mamá. mi cuchillo por su manta. ¡Miradlos qué viejos son! ¡Qué viejos son los lagartos! ¡Ay cómo lloran y lloran. y el monte. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. 405 CANCIÓN TONTA Mamá. Grandes estrellas de escarcha. lleva un chaleco de raso. su anillito plomado! Un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros. tendrás mucho frío. —Compadre. El Sol. Yo quiero ser de plata. Mamá. quiero cambiar mi caballo por su casa. pelo verde. cómo están llorando! Verde que te quiero verde.

Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. pelo verde. este trato se cerraba. 406 cara fresca.puede ser. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. ni mi casa es ya mi casa. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. quiero morir. —Si yo pudiera. con las sábanas de holanda. dejadme hasta las verdes barandas. en esta verde baranda! Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. El almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. si . 407 . —¡Compadre! ¿Dónde está. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos. decentemente en mi cama. verde viento. La noche se puso íntima como una pequeña plaza. Verde que te quiero verde. ¡dejadme subir!. Dejando un rastro de sangre. Verde carne. —Dejadme subir al menos hasta las altas barandas. pero tenía marido. LA CASADA INFIEL Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela. mocito. Verde que te quiero verde. Barandales de la luna por donde retumba el agua. dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara. Pero yo ya no soy yo. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Dejando un rastro de lágrimas. negro pelo. verde viento. El barco sobre la mar. ni mi casa es ya mi casa. De acero. Los dos compadres subieron.Compadre. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiél. con ojos de fría plata. —Compadre. desde los puertos de Cabra. Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. de menta y de albahaca. Mil panderos de cristal herían la madrugada. verdes ramas. Y el caballo en la montaña. vengo sangrando. Pero yo ya no soy yo. verdes ramas.

ni legítimo Camborio. Y a la mitad del camino. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. Pasadas las zarzamoras. la mitad llenos de lumbre. bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Antonio. Yo. Moreno de verde luna anda despacio y garboso. y los fue tirando al agua hasta que la puso de oro. bajo las ramas de un olmo. PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA Antonio Torres Heredia. guardia civil caminera lo llevó codo con codo. el cinturón con revólver. ¿quién eres tú? Si te llamaras Camborio. hijo y nieto de Camborios. Antonio Torres Heredia. la mitad llenos de frío. con una vara de mimbre va a Sevilla a ver los toros. la tarde colgada a un hombro. ecuestre. como un gitano legítimo. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino. de raso pajizo. hubieras hecho una fuente de sangre con cinco chorros. y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. las cosas que ella me dijo. Yo me quité la corbata.y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. hijo y nieto de Camborios. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Ni tú eres hijo de nadie. A la mitad del camino cortó limones redondos. Ella se quitó el vestido. ella. por hombre. Me porté como quien soy. ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. La regalé un costurero grande. los juncos y los espinos. Con el aire se batían las espadas de los lirios. El día se va despacio. Aquella noche corrí el mejor de los caminos. sus cuatro corpinos. Las aceitunas aguardan la noche de Capricornio y una corta brisa. No quiero decir. ¡Se acabaron los gitanos que iban por el monte solos! 409 408 . dando una larga torera sobre el mar y los arroyos. salta los montes de plomo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos. vienes sin vara de mimbre entre los cinco tricornios. Sus empavonados bucles le brillan entre los ojos.

encendieron un candil. En la lucha daba saltos jabonados de delfín. medallones de marfil. Lo que en otros no envidiaban ya lo envidiaban en mí.» «¡Ay. voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir. Cuando las estrellas clavan rejones al agua gris. Zapatos color corinto. Viva moneda que nunca se volverá a repetir. moreno de verde luna. Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. Y a las nueve de la noche le cierran el calabozo. mientras los guardias civiles beben limonada todos. cuando los erales sueñan verónicas de alhelí. llama a la Guardia Civil! Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz. digno de una emperatriz! Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir. MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí. BURLA DE DON PEDRO A CABALLO (Fragmento) A una ciudad lejana ha llegado don Pedro. Camborio de dura crin. pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbír. Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí.» «¡Ay Federico García. mientras el ciclo reluce como la grupa de un potro.Están los viejos cuchillos tiritando bajo el polvo. Otros de rumor cansado.» Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil. voces de muerto sonaron cerca del Guadalquivir. Les ctavó sobre las botas mordiscos de jabalí. «Antonio Torres Heredia. Una ciudad de oro entre un bosque de cedros. Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín. 411 . A las nueve de la noche lo llevan al calabozo. y este cutis amasado con aceituna y jazmín. voz de clavel varonil: ¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir?» 410 «Mis cuatro primos Heredias hijos de Benamejí. Antoñito el Camborio.

Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. Dos mujeres y un viejo con velones de plata le salen al encuentro. ¡Y el toro solo corazón arriba!. cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJIAS LA COGIDA Y LA MUERTE A las cinco de la tarde. Los chopos dicen: No. Don Pedro pasa por arcos rotos. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. ¡Ay. Brillan las azoteas y las nubes. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. A las cinco en punto de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y el ruiseñor: Veremos. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. que terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! 413 . El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde.¿Es Belén? Por el aire yerbaluisa y romero. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. 412 Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde.

II
LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre el hocico de sangres derramadas en la arena, y los Toros de Guisando, casi muerte, casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! ¡No quiero sentir el chorro
414

cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta! ¡Quien me grita que rne asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada, ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol se dibujaba prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué gran serrano en la sierra! ¡Que blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tinieblas! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos,
415

vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de la estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay ranto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡ ¡Yo no quiero verla!!

III
CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados. La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
416

La muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver este cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen dónde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil, que se pierde en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

417

IV
ALMA AUSENTE

RAFAEL ALBERTI (1902) SIERRA DE PANCORBO Ya no sé, mi dulce amiga, mi amante, mi dulce amante, ni cuáles son las encinas, ni cuáles son ya los chopos, ni cuáles son los nogales, que el viento se ha vuelto loco juntando todas las hojas, tirando todos los árboles.

No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde, porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo uña brisa triste por los olivos.

EL ÁNGEL DE LOS NÚMEROS Vírgenes con escuadras y compases, velando las celestes pizarras. Y el ángel de los números, pensativo, volando del 1 al 2, del 2 al 3, del 3 al 4. Tizas frías y esponjas rayaban y borraban la luz de los espacios. Ni sol, luna, ni estrellas, ni el repentino verde
419

418

del rayo y el relámpago, ni el aire. Sólo nieblas. Vírgenes sin escuadras, sin compases, llorando. Y en las muertas pizarras el ángel de los números, sin vida, amortajado, sobre el 1 y el 2, sobre el 3, sobre el 4...

LUIS CERNUDA (1902-1963) QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR Quizá mis lentos ojos no verán más el Sur, de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores, o huyendo en un galope de caballos furiosos. El Sur es un desierto que llora mientras canta, y esa voz no se extingue como pájaro muerto. Hacia el mar encamina sus deseos amargos, abriendo un eco débil que vive lentamente. En el Sur, tan distante, quiero estar confundido. La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta; su niebla misma ríe, risa blanca en el viento, su oscuridad, su luz, son bellezas iguales.

INVITACIÓN AL AIRE Te invito, sombra, al aire. Sombra de veinte siglos, a la verdad del aire, del aire, aire, aire. Sombra que nunca sales de tu cueva y al mundo no devolviste el silbo que al nacer te dio el aire, el aire, aire, aire. Sombra sin luz, minera por las profundidades de veinte tumbas, veinte siglos huecos sin aire, sin aire, aire, aire. ¡Sombra, a los picos, sombra, de la verdad del aire, del aire, aire, aire!

PAISAJES I Los muros, nada más. Yace la vida inerte, sin vida, sin ruido, sin palabras crueles. La luz, lívida, escapa, y el cristal ya se afirma contra la noche incierta de arrebatadas lluvias.
421

420

? Cruza el cielo. aire triste o risueño con el viento que escapa. hacia lo lejos. Mas el tiempo ya tasa el poder de esta hora: madura su medida. Silencio. Ya la luz abre su huella en la tersura indolente. escapa con sus rosas. nada: la oscuridad temblando. ni este vivir oscuro que la lleva. acuérdate del hombre que suspira 423 La soledad. su tersura olvidando las ramas y las aguas. blancas.. ES UN SUSPIRO No es nada. qué desvarío a la belleza hizo ajena? Porque sólo el tiempo llena el blanco papel vacío. palabra que creamos en horas de dolor solitario. es un suspiro. Sombra. mi llama. Ni puedes tú saberlo. Un llanto entre las manos solo. ¿Qué prisa. ¿Ha cerrado la puerta? El olvido me abre sus desnudas estancias grises. Acogida está la frente al regazo del hastío. tú. la bruma sobre el mar o ese impulso que guía un cuerpo hacia otro cuerpo. Pero nadie suspira. Y el aire fresco vuelve con la noche cercana. risueño. 422 . Nada mi fe. nuestro amor. resucita tal otra vez la casa: los tiempos son idénticos. Un suspiro no es nada. distintas las miradas. dime. sin aire..Alzada. ¡Qué silencio! ¿Es así el mundo. No se siente el mundo: sus hojas sella. nuestra angustia de hombres. que eres nuestro afán. ¡Tierra indolente! En vano resplandece el destino. deja el hondo fluir libre sobre su imagen invisible. II NO ES NADA. como tampoco es nada el viento entre los chopos. pero nunca sació nadie esa nada ni nadie supo nunca de qué alta roca nace. si tú lo sabes. su latido o su ardor no son sino un suspiro. Junto a las aguas quietas sueño y pienso que vivo. desfilando paisajes. III Escondido en los muros este jardín me brinda sus ramas y sus aguas de secreta delicia.

radiante. plumas y máquinas todo a multiplicar. claridades buscar a ciegas. nunca? ¿Seré yo el que la encuentre o ella me encontrará? ¿Nos buscamos o busca sólo mi soledad? 425 . que se embriaguen contando. Que se rompan las cifras. y que no sepan ya cuál de ellos será el último. vive sólo en la fe de un azul que hay detrás. Que cuenten sin parar. Nubes y nubes llegan creciendo oscuridad. luces. entregarnos a ciegas —¡exceso. Avanzar en tinieblas. a ascender de docenas a cientos. allí. en una jubilosa repetición sin fin. a un gran fondo azaroso que irresistiblemente está cantándonos a gritos fúlgidos de futuro: «Eso no es nada aún. Búscaos bien. Lo azul. de tu amor. ni los besos. así. Se marchó de los ojos. mañana. al pasar. No hay más luz que la luz que se quiere. qué penúltimo!—. ¿Será hoy. de sinos. vidas y mares. estaba. Y al otro lado ya de cómputos. el final. de cientos a millar.» EN ANSIAS INFLAMADA ¡Tinieblas. la vida. suspiro entre tus manos poderosas. el mar! Plural. sin poder calcular ni el tiempo. ya no está. A subir. unidad. todo plural. ¡qué vivir sin final! Que un gran tropel de ceros asalte nuestras dichas esbeltas. Tablas. más tinieblas! Sólo claro el afán. valdría mucho más. caricia por caricia abrazo por volcán. ¡Qué difícil! Pero el hallazgo. PEDRO SALINAS (1892-1951) LA VOZ A TI DEBIDA I Sí. 424 y las lleve a su cima.antes de que la luz vele su muerte. hay más. vuelto él también latir de aire. ¡todo con exceso! ¡La luz. Hay que cansar los números.

Retumban las preguntas y los ecos contestan: «Azar. sonríes entre tus barbas de plata. de la carne mortal. Narcisa!— en ella. Yo mudejar te quiero y no cristiana. es entrega total a la busca del signo que la flor ni la piedra nos quieren entregar! ¡Tensión del ser completo! ¡Totalidad! Igual al gran amor en colmo buscando claridad a través del misterio nunca bastante claro por desnudo que esté. azar. palma de arquitectura sin semilla. Si su espejo la brisa en frente brilla. Quién pudiera. río Duero. que no se mude esa tu piel doncella. Tú. hoja barbera. Indiferente o cobarde. cantar siempre el mismo verso. molde en engaste azul. palabras. Volumen nada más: base y altura.» ¡Y ya no hay que arredrarse: ya es donación la vida. Al contraluz de luna limonera. viejo Duero. Río Duero. GERARDO DIEGO (1896-1987) LA GIRALDA Giralda es prisma puro de Sevilla nivelada del plomo y de la estrella. toda naranja al sol que se te humilla. torre sin mella. como tú. No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. río Duero. ROMANCE DEL DUERO Río Duero. sino los enamorados que preguntan por sus almas y siembran en tus espumas palabras de amor. azar. moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. a la vez quieto y en marcha. nadie a acompañarte baja: nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua. no te contemples —¡ay. tu arista es el bisel. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor. Resbala el tacto su caricia vana. que su más bella vertical depura. 426 427 . pero con distinta agua. la ciudad vuelve la espalda. nadie a estar contigo baja. palabras. ya nadie quiere atender tu eterna estrofa olvidada.

como la gaviota que en medio de la noche tiene un color de sangre sobre el mar que no existe. o si el paisaje desolado de su alma. en esta terrena playa que en mi pecho gravita. Quiero besar el perfil de la mudez penúltima. vengan los brazos verdes desplomándose. fuego destructor de mi vida sin numen aquí en la playa donde la luz se arrastra. 429 . pronto. mar. un sol dorado o lúcido. un brazo prepotente en que la desnudez fuese el frío. cuando sobre la arena quedan sólo unas conchas. venga la asfixia cuando el cuerpo se crispa sumido bajo los labios negros que se derrumban. eres tú. sombra del mar poderoso. quiero morir frente a ti. desgastando losa. mar vertical cuyas espumas tocan los cielos.VICENTE ALEIXANDRE (1898-1984) LA MUERTE ¡Ah!. quiero ese túnel donde el olor se disuelve en el negro falaz con que la muerte ríe en la boca. a ti cuyos celestes peces entre nubes son como pájaros olvidados del hondo! Vengan a mí tus espumas rompientes. por una voluntad de esquivar algo horrible. Eres tú. arrastrándose por la acera ahora que es ya casi de noche. cantil todo de agua que amenazas hundirte sobre mi forma lisa. unas frías escamas de unos peces amándose. lámina sin recuerdo. quiero el rojo o su amarillo frenético. con la alcuza en la mano? Acercaos: no nos ve. cuando el mar se retira apresurándose. pronto. Venga la muerte total en la playa que sostengo. mar de plomo impiadoso. como el agua que en el hoyo queda solitaria. 428 Quiero el color rosa o la vida. bravia lucha del mar con la sed. cristalinas. eterno nombre sin fecha. Va despacio. Mátame como si un puñal. Mátame si tú quieres. eres tú. DÁMASO ALONSO (1898) MUJER CON ALCUZA ¿Adonde va esa mujer. Muerte como el puñado de arena. gota inmensa que contiene la tierra.. estamos equivocados. desgastando suela. Esta mujer no avanza por la acera de esta ciudad. Yo no sé qué es más gris. genial rencor verde donde todos los peces son como [piedras por el aire abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vida como un amor que con la muerte acaba. frente a ti. si el acero frío de sus ojos. por la que unos pies ligeros parece que se escapan. una mirada buida de un inviolable ojo. un relámpago que buscase mi pecho o su destino. pero llevada por un terror oscuro.. Sí. si el gris desvaído de ese chai con el que se envuelve el cuello y la cabeza. ¡Ah. arrastrando los pies. Luzca el morado sol sobre la muerte uniforme.

y ella se asomaba frenética a las ventanillas. y tristes caballones. la conozco.aún mareada por el humo del tabaco. mareada por el ruido de la conversación. y muchas. sí.. días y noches. ni las épocas. como de gentes que hablaran a través de mantas bien [espesas. por el olor a nicotina rancia. Y ella ha viajado y ha viajado. Y ha viajado noches y días. arrullada por un fondo de lejanas conversaciones. de tierra removida. sólo para ver alejarse en la infinita llanura eso. para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada. o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túne[les les pellizcan las nalgas. zanjas recientes. ni los sitios. Siempre parando en estaciones diferentes. que ella no sabe con exactitud ni cómo se llamaban. blancas cual su alegría [infantil en la fiesta del pueblo. como si con el arrancar del tren le arrancaran innume[rabies margaritas. muchas noches. por gritos ahogados y empañadas risas. sí. llenas de barro y agua fangosa y sudarios harapientos [del color de la desesperanza. siempre con un ansia turbia. Ella recuerda sólo que en todas hacía frío. muchos días. una solitaria estación.esta mujer va por un campo yerto. y que al partir. otras veces lucía el sol y sacudía el viento arbustos juveniles en los campos en donde incesantemente estallan extra[ñas flores encendidas. Y por fin se ha dormido. [de quedarse ella también. gritando y retorciéndose. por el traqueteo de las ruedas y por el humo. . como si le arrancaran los días azules. Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren. en un tren muy largo. ha viajado durante muchos días y durante muchas noches: unas veces nevaba y hacía mucho frío. entre abismales pozos sombríos. el gozo de amar [a Dios y esa voluntad de minutos en [sucesión que llamamos vivir. zanjas antiguas. días y noches. Oh sí. ha sentido siempre una tristeza que era como un ciempiés monstruoso que [le colgara de la mejilla. . ha dormitado en la sombra. y muchos. muchos días. al arrancar el tren. Pero las lúgubres estaciones se alejaban. sólo rasgadas de improviso por lloros de niños que despiertan mojados a la media[noche. noches y días. ¡Oh!: noches y días. de tierra que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó. que en todas estaba oscuro. Pero el horrible tren ha ido parando en tantas estaciones diferentes. ¡ay!. un lugar señalado en las tres dimensiones del gran espacio [cósmico por una cruz bajo las estrellas. de bajar ella también. 431 . ha comprendido siempre 430 cuan bestial es el topetazo de la injusticia absoluta. y turbias simas súbitas. y muchas noches. de humana dimensión. corno si con el arrancar del tren le arrancaran el alma. entre zanjas abiertas.

de dos metros de longitud. como esos almendros que en el verano estuvieron cargados de demasiada [fruta. . se inclina. y estaba sola. abriendo con amor el aire. a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento. de cercanas cruces. iban cesando.. algún chillido como un limón agrio que pone amarilla [un momento la noche. Ella. entre caballones de tierra. loca. con la espina dorsal arqueada sobre el suelo. y ha mirado a su alrededor.. a los mozos del tren. guarda aún el dulce alabe de la cargazón y de la compañía. y estaba sola.No ha sabido cómo. Y luego nada. o un [bosque de cruces. desgastando la suela de sus viejos zapatones. sí. donde ya ni se posan [los pájaros? 433 . Ah. Y ha seguido días y días. frenética.Y ésa es la terrible. en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más. Y esta mujer se ha despertado en la noche. en sus tristes ramas desnudas. en el enorme tren vacío. con este tamaño preciso de nuestra ternura de cuerpos humanos. Su sueño era cada vez más profundo. quién movía aquel horrible tren. va curvada como un signo de interrogación. que aún hace que esa mujer 432 avance y avance por la acera. por eso esa mujer avanza (en la mano. a algún empleado. porque estaba sola. de cruces lejanas. porque estaba sola. y estaba sola. y ha buscado al revisor. ¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de [madera. y ha preguntado quién conducía... como si caminara surcando un trigal en granazón. al ver alejarse la estación anónima en que se debía haber quedado? ¿Es que le pesan. que no conduce nadie. como si fuera surcando un mar de cruces. es que le cuelgan del cerebro sus recuerdos de tierra en putrefacción. sólo el traqueteo de maderas y hierros del tren. Sólo la velocidad. como si se asomara por la ventanilla de un tren.para siempre dormitar de nuevo en trayectos inaca[bables. como el [atributo de una semidiosa. y estaba sola. y se le tensan tirantes cables invisibles desde sus tumbas diseminadas? ¿O es que. conserva aún en invierno el tierno vicio. su alcuza). entre zanjas abiertas a un lado y otro. y estaba sola. desgastando las losas. abriéndolo con delicadeza [exquisita. la estúpida fuerza sin pupilas. y ha gritado en la oscuridad. Y no le ha contestado nadie. casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor: sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un [instante en las sombras. de un vagón a otro. . donde no va nadie. y ha comenzado a correr por los pasillos del tren. o una nebulosa de cruces. sólo el ruido del tren.

INSOMNIO Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas). las tristes azucenas letales de tus noches? HUMANISMO MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936) Lope de Vega. ladrando como el perro enfurecido. Dime. Y paso largas horas gimiendo como el huracán. te va guiando la brisa. A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en que hace 45 años que me pudro. Te quitas de toda hechura. la que corteja la muerte. el alma quiere ser cielo en el cielo.» Juan de la Cruz. o ladrar a los perros. te basta con la sonrisa. claro.» Pero debe enmendársele el inciso: «Si el cuerpo quiere ser cielo en la tierra. el alma quiere ser cuerpo en el cielo. que sigues tu senderito por tinieblas de miseria. fluyendo como la leche de ía ubre caliente de una gran vaca amarilla. de la mano suave y fuerte de tu padraza Teresa. alma de sonrisa seria. 435 434 . madrecito. o fluir blandamente la luz de la luna. De Dios el silencio santo. ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día. preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma. colmo de noche sin luna. la vida. de improviso: «Si el cuerpo quiere ser tierra en la tierra. por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo. Y paso largas horas preguntándole a Dios. ¡cómo te pesa! Marchas por la noche oscura. por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid. y paso largas horas oyendo gemir al huracán.

blanco cuerpo. las ficciones. mi criatura. 437 . amor que es hambre. verbo encarnado. las humanas creaciones. Leer. vivir la vida que otros soñaron. carne divina. ¿seré lectura mañana también yo? ¿Seré mi creador. Y tus brazos abriendo como en muestra de entregarte amoroso. de mi visión de Castilla. las flores de la pluma. besos. leer. éste es mi cuerpo!» ¡Carne de Dios. carne de nuestra carne. y que su pulpa como maná celeste se derrita sobre el ardor de nuestra seca lengua. leer. el poso de la espuma. el alma olvida las cosas que pasaron. amor de las entrañas. leer. leer. del viejo saber remoto guardas recuerdos conformes. amor hecho hambre. para Dios canto de cuna. renaciente maravilla. gracias a tu canto alcanza a adormecer la razón. Nuestro amor entrañado. ¡Ay mi Castilla latina con raíz gramatical. fiero amor de vida que no se sacia con abrazos. comer tu corazón. ¡oh Cordero de Dios!. comed. y tus dolores pasar para vivir muerte de vida. las olas. manjar Te quiere. leer. que no es gozar en Ti. nos repites: «¡Venid. tomad. académica palanca. la sangre aulla. es hacerte nuestro. seré lo que pasó? El cuerpo canta.vas llenando con tu can Lo. Sólo comerte nos apaga el ansia. ni con enlace conyugal alguno. pan de inmortalidad. gramática del Brócense. Hechizo salmanticense de pedantesca dulzura. Leer. Salamanca. nuestra desesperación. Se quedan las que quedan. 436 Leer. florón de literatura. hambre de la palabra creadora que se hizo carne. Madrecito de esperanza. Oro en sillares de soto en las riberas del Tormes. ay tierra que se declina por luz sobrenatural! EL CRISTO DE VELAZQUEZ (Fragmento) Amor de Ti nos quema. quiere saber sabor de tus redaños. encarna nuestra divina hambre carnal de Ti! SALAMANCA SALAMANCA Salamanca. leer.

por valles y barrancas. quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. olmo del Duero. antes que. ¿por qué acequia escondida. de alguna mísera caseta al borde de un camino. torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas. ¡bendita ilusión!. la mar murmura. que una fontana fluía dentro de mi corazón. soñé. algunas hojas verdes le han salido. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él. ANTONIO MACHADO (1875-1939) A UN O L M O SECO Al olmo viejo. ¡bendita ilusión!. que un ardiente sol lucía 439 . el ciclo calla y el hombre escucha. cuando dormía. cuando dormía. Anoche. con las amarguras viejas blanda cera y dulce miel. agua. No será. y el carpintero te convierta en melena de campana.la tierra charla. soñé. hendido por el rayo y en su mitad podrido. cuando dormía. soñé. hacia la luz y hacia la vida. habitado de pardos ruiseñores. cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera. vienes hasta mí. Mi corazón espera también. olmo. Di. lanza de carro o yugo de carreta. CUANDO DORMÍA Anoche. y las doradas abejas iban fabricando en él. con las lluvias de abril y el sol de mayo. manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche. con su hacha el leñador. rojo en el hogar. mañana ardas. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. ¡bendita ilusión!. que una colmena tenía dentro de mi corazón. 438 ANOCHE. antes que el río hacia la mar te-empuje. otro milagro de la primavera. antes que te descuaje un. Antes que te derribe.

raudas moscas divertidas. Anoche. que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado. soñé. de esta segunda inocencia que da en no creer en nada. y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar.! ¿A dónde el camino irá? Yo voy cantando. vosotras. LAS MOSCAS Vosotras. que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón.. Moscas vulgares.» Y todo el campo un momento se queda. de mi juventud dorada. rebotando en los cristales en los días otoñales. golosas. y el camino que serpea y débilmente blanquea. Suena el viento en los álamos del río. cuando dormía. inevitables. Mi cantar vuelve a plañir: «Aguda espina dorada... perseguidas por amor de lo que vuela —que todo es volar—. sobre el libróte cerrado. las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en la aborrecida escuela. las familiares. —¡la tarde 'cayendo está!— «En el corazón tenía la espina de una pasión. 441 YO VOY SOÑANDO CAMINOS ¡Yo voy soñando caminos de la tarde! ¡Las colinas doradas. meditando. las polvorientas encinas. de infancia y adolescencia. de siempre. viejas moscas voraces como abejas en abril. ¡quien te pudiera sentir en el corazón clavada!» 440 . viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar.. moscas vulgares.. sobre los párpados yertos de los muertos. sobre la carta de amor.. a lo largo del sendero. viajero.... logré arrancársela un día: ya no siento el corazón. sonoras. los verdes pinos. La tarde más se oscurece. ¡Oh.. me evocáis todas las cosas. ¡bendita ilusión!. se enturbia y desaparece.dentro de mi corazón. mudo y sombrío. Moscas de todas las horas.

tristeza. La tierra no revive. pequeñitas. cárdenas roquedas! EN TREN Yo. para marcharse. casi olvidamos el jamelgo que montamos.. ¡Oh. y tose con tos ferina. y de día. el tren. oscuros encinares. Luego.Inevitables golosas. al caminar.. amigas viejas. que ni labráis como abejas. la primavera pasa dejando entre las hierbas olorosas sus diminutas margaritas blancas. Lo molesto es la llegada. Si es de noche. cerros cenicientos. ¡Colinas plateadas. caminos blancos y álamos del río. yo nunca duermo en el txen y. sin embargo. grises alcores. grises alcores. ¡Este placer de alejarse! Londres. siempre nos hace soñar. cárdenas roquedas por donde traza. tan lindos. CAMPOS DE SORIA Es la tierra de Soria árida y fría. Madrid. el caminante lleva en su bufanda envueltos cuello y boca. voy ligero de equipaje. revoltosas. tardes de Soria. el campo sueña. tristeza que es amor! ¡Campos de Soria donde parece que las rocas sueñan. calvas sierras. me evocáis todas las cosas. mística y guerrera. hoy siento por vosotros. ni brilláis cual mariposas. el pollino que sabe bien el camino! ¿Dónde estamos? ¿Dónde todos nos bajamos? El tren camina y camina y la máquina resuella. por mirar los arbolitos pasar. voy bien. porque no acostumbro a dormir yo. para todo viaje —siempre sobre la madera de mi vagón de tercera—. en el fondo del corazón. Por las colinas y las sierras calvas. verdes pradillos. ¡Vamos en una centella! 442 443 . Ponferrada. Al empezar abril está nevada la espalda del Moncayo. vosotras. conmigo vais! ¡Colinas plateadas. ariscos pedregales. el Duero su curva de ballesta en torno a Soria. y los pastores pasan cubiertos con sus luengas capas. y casi.

pasajero. Los Alvargonzález moran con sus mujeres en ellas. un negro abaco de enormes cuentas. Al arrimo del rescoldo del hogar borbollonean dos pucherillos de barro. Será un joven lechuzo y tarambana. Y era allí donde los padres veían en primavera el huerto en flor. a la siniestra.LA TIERRA DE ALVARGONZALEZ LA CASA La casa de Alvargonzález era una casona vieja. sacó sueños de grandeza. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. 445 . ¡por ventura!. con cuatro estrechas ventanas separada de la aldea cien pasos. cerrado y sacristía. Fue allí donde Alvargonzález. que a dos familias sustentan. 444 dos sillones de vaqueta. A diestra mano. sin que lograrse pudieran. desde la ventana al dulce ruiseñor cantar oyeran. y en el otoño hojas secas. gente aunque rica plebeya. sobrado espacio les da la casa paterna. su infalible mañana y su poeta. del orgullo de su huerta y del amor de los suyos. y entre dos olmos que. que enseñaba a sus hijuelos a usar de las alas lentas. la cigüeña —cuando las rosas se abren y los zarzales blanquean—•. donde el hogar humeante con sus escaños de piedra se ve sin entrar. azul. al fondo. cuando la calor desvela. Es casa de labradores. de espíritu burlón y de alma quieta. gigantes centinelas. huerto y abejar y. devota de Frascuelo y de María. y en el cielo de mayo. A ambas parejas que hubieron. si tiene abierta al campo la puerta. Y en las noches del verano. EL MAÑANA EFÍMERO La España de charanga y pandereta. la cuadra y el corral. hay una mesa con gruesa tabla de roble. a la moda de Francia realista. En una estancia que tiene luz al huerto. colgado en el muro. ha de tener su mármol y su día. sombra le dan en verano. una gastada escalera que va a las habitaciones partidas en dos viviendas. y unas espuelas mohosas sobre un arcón de madera. dos hijos. Era una estancia olvidada donde hoy Miguel se aposenta. un sayón con hechuras de bolero.

y otras calvas en otras calaveras brillarán. Una España implacable y redentora. España que alborea con un hacha en la mano vengadora. con el barro de la tierra. venerables y católicas.. canta o sueña. florecerán las barbas apostólicas. Llevadlos al teatro y sólo el carbonero no bosteza.. ¡por ventura!. con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza. la España del cincel y de la maza. esa España inferior que ora y embiste. zaragatera y triste. haz una copa para que beba tu hermano. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. de un sayón con hechuras de bolero. el vacuo ayer dará un mañana huero. . entre una España que muere y otra España que bosteza. 447 . y al estilo de España especialista en el vicio al alcance de la mano. Esa España inferior que ora y bosteza. el carbonero busca las moras o las setas. pasajero. Seguramente. hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona.-DICES.? ¿Dices que nada se crea? No te importe. Mas otra España nace. 446 Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza. Como la náusea de un borracho ahito de vino malo. un sabio y un poeta. vieja y tahúr. aún tendrá luego parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras. el sabio mira y piensa. cuando se digna usar de la cabeza. El carbonero tiene llena de fantasías la cabeza.. ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? Doctor: ¿tendrá el estómago vacío? —El vacío es más bien en la cabeza. YA HAY UN ESPAÑOL PONED SOBRE LOS CAMPOS Poned sobre los campos un carbonero. la sombra de un lechuzo tarambana.. Quien prefiere lo vivo a lo pintado es el hombre que piensa. NUESTRO ESPAÑOL Nuestro español bosteza. un rojo sol corona de haces turbias las cumbres de granito. Veréis cómo el poeta admira y calla.un poco al uso de París pagano. España de la rabia y de la idea.

puede que despierte un día.. guárdatela. que bajo el golpe de su férrea maza aún duerme. lechuzos y tahúres y logreros dicta lecciones de Caballería. cual nuevo Hamlet. El señala la gloria tras la muerte. la Verdad y ven conmigo a buscarla. lleva el arnés grotesco y el irrisorio casco del buen manchego. A un pueblo de arrieros. Y es tan bueno y mejor que fue Loyola: sabe a Jesús y escupe al fariseo. fuerte vasco. Tiene el aliento de una estirpe fuerte que soñó más allá de sus hogares. a mirar desnuda cerca del corazón la hoja de acero. La tuya. Poned atención: un corazón solitario no es un corazón. jinete de quimérica montura. Tengo a mis amigos en mi soledad. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón. sin miedo de la lengua que malsina.Españolito que vienes al mundo. Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa: Adivínala. Y el alma desalmada de su raza. y que el oro buscó tras de los mares. Quiere enseñar el ceño de la duda. te guarde Dios. Nadie sabe cómo ha sido. ¿Tu verdad? No. CANCIONES La primavera ha venido. Dios y adelante el ánima española. Don Miguel camina. cuando estoy con ellos. metiendo espuela de oro a su locura. antes de que cabalgue. ESTE DONQUIJOTESCO Este donquijotesco don Miguel de Unamuno. ¡qué lejos están! 448 449 . En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad.. Quiere ser fundador y dice: Creo. al caballero.

antes hay que resolver este enigma. el hombre solitario. Y un nihil de fuego escrito tras de la selva huraña. Calló el poeta. Y he visto: Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con [cuentos. sin huir con unas alas de percalina o haciendo un agujero 451 450 . Sangrábale el oído. es verdad. y hay que resolverlo sin cobardía. Pero me he dormido con todos los cuentos. Antes hay que deshacer este entuerto. es verdad. Y sé todos los cuentos. Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos. porque un aire de cielo aterecido le amortecía el fino estradivario. el tiempo lleva un desfilar de auroras con séquito de estrellas empañadas... dijo el poeta.. Ni el místico ni el suicida.. en áspero granito. ¿Un mundo muere? ¿Nace un mundo? ¿En la marina panza del globo hace nueva nave su estela diamantina? ¿Quillas al sol la vieja flota yace? ¿Es el mundo nacido en el pecado el mundo del trabajo y la fatiga? ¿Un mundo nuevo para ser salvado otra vez? ¿Otra vez? Que Dios lo diga. Nadie.. Desde la cumbre vio el desierto llano con sombras de gigante con escudos.. y en el verde fragor del océano torsos de esclavos jadear desnudos. PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS DE VELAZQUEZ De aquí no se va nadie. Que los huesos del hombre los entierran con cuentos. Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos. Y hay que resolverlo entre todos.OTRO CLIMA ¡Oh cámaras del tiempo y galerías del alma.. De los claros días pasan las sombras mudas. y el rayo de un camino en la montaña.. LEÓN FELIPE (1884-1968) Yo no sé muchas cosas.. Yo sé muy pocas cosas. Mientras esta cabeza rota del Niño de Vallecas exista de aquí no se va nadie. tan desnudas!. Se apaga el canto de las viejas horas cual rezo de alegrías enclaustradas. Digo tan sólo lo que he visto.

Siempre. Allí estabas acechándome tus dientes de carcoma. PABLO NERUDA (1904-1973) ODA A LA POBREZA Cuando nací. siempre de la misma manera! 452 . los mismos tiranos. como hecho a la medida. las mismas sectas ¡y los mismos. Nadie. Y es inútil. inútil toda huida (ni por abajo ni por arriba). De pronto eran tus ojos los que miraban desde los agujeros. las mismas cadenas. la madera. me seguiste. los mismos farsantes. tu lengua gris que corta la ropa. me advertían. no yelmo ni bacía— se acomode a las sienes de Sancho y a las tuyas y a las mías como pintiparado. Hasta que un día (¡un buen día!) el yelmo de Mambrino —halo ya. tus ojos de pantano. los mismos poetas! ¡Qué pena que sea así todo siempre. allí estabas buscándome. pobreza. los zapatos abiertos. los huesos y la sangre. repetían tu nombre y tu apellido o a veces el salto quebrado. Las goteras. Entonces nos iremos todos por las bambalinas. el traje roto. 453 ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos. de noche. me mirabas a través de las tablas podridas por el profundo invierno. Ni el místico ni el Suicida. Tú y yo y Sancho y el Niño de Vallecas y el místico suicida. las mismas recuas! ¡Qué pena si esta vida tuviera —esta vida nuestra— mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos de la historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos pueblos. las mismas ventas.en la tarima. Se vuelve siempre. los mismos rebaños. De aquí no se va nadie. las mismas ventas.

Pobreza. Te sigo. pobreza. Cuando enfermé tocaron a la puerta: no era el doctor. sino el silbido frío de tu boca. yo te sigo.siguiéndome. adolescente. mi vida está viviendo. secarse el sudor negro. con amor horrible. no encontré la fragancia de la rosa desnuda. Cuando alquilé una pieza pequeña. 454 bajo cada sábana de hospital imposible encontrarás mi canto. Derrotaré tus pálidas banderas en donde se levanten. o al descorrer las sábanas en un hotel oscuro. en la mina los hombres al limpiarse la frente. de un montón de abandono en medio de la calle y de la lluvia ibas haciendo un trono desdentado y mirando a los pobres recogías mi último plato haciéndolo diadema. Yo salgo cada día con la obrera textil. Otros poetas antaño te llamaron santa. Estoy en todas partes: en el océano con los pescadores. Donde vayas. encuentran mis poemas. te aislo. pobreza. me seguiste por los cuarteles y los hospitales. Como fuiste implacable. desde mi nacimiento por las calles. Te vi sacar mis muebles a la calle: los hombres los dejaban caer como pedradas. Tengo las manos blancas de dar el pan en las panaderías. soy implacable. te cerceno las uñas. en los suburbios. Tú. mi canto está cantando. te acerco. entraba otra vez la pobreza. te vigilo. te disparo. sentada en una silla me esperabas. Ahora. se alimentaron de humo 455 . pobreza. mi sangre está luchando. te rompo los dientes que te quedan. Junto a cada pobre rae encontrarás cantando. por la paz y la guerra. veneraron tu capa.

pero cuánto la quise. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. más inmensa sin ella. mi alma no se contenta con haberla perdido. y a veces ella también me quiso. Nosotros. Eso es todo. muchos otros. con todo mi camino. un día del cual tenga ya el recuerdo. es cierto. PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo te desafío. como es hoy.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. A lo lejos alguien canta. me he vuelto. los de entonces.y desaparecieron. pero tal vez la quiero. Ella me quiso. ¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla! La noche está estrellada y ella no está conmigo. Su voz. Como antes de mis besos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. ya no somos los mismos. de otoño. Mi corazón la busca. es cierto. le pegaban 457 . A lo lejos. los húmeros me he puesto a la mala y. su cuerpo claro. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. Yo con otros. La misma noche que hace blanquear los mismos [árboles. Me moriré en París —y no me corro— tal vez un jueves. Mi alma no se contenta con haberla perdido. con otros. que proso estos versos. Ya no la quiero. Jueves será. azules. te vamos expulsando de la tierra a la luna para que allí te quedes fría y encarcelada mirando con un ojo el pan y los racimos que cubrirá la tierra de mañana. ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos! Puedo escribir los versos más tristes esta noche. a lo lejos. Yo la quise. De otro. Pensar que no la Lengo. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. Será de otro. Ya no la quiero. jueves. por ejemplo: «La noche está estrellada. Oír la noche inmensa. los astros. Como para acercarla mi mirada la busca. ¡Es tan corto el amor y es tan largo el olvido! Porque en noches como ésta la tuve entre mis bra[zos. a veces yo también la quería. y ella no está conmigo. César Vallejo ha muerto. Sentir que la he perdido. 456 CESAR VALLEJO (1892-1938) PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA Me moriré en París con aguacero. jamás como hoy. Escribir. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. porque hoy. y tiritan. te embarco y te destierro. a verme solo. con duros versos te golpeo el rostro. Sus ojos infinitos. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

Ardiendo. Ic daban duro con un palo y duro también con una soga. el taco. ¿Voy. libere y corone. lo fatal. encintadas. Lo horrible. escupe sangre. externo. lo profundo. lo infructuoso. tose. el muerto. tanto. la lluvia. ráscase. ¿Hablar. nunca. los párrocos. ¡cuánto!... analizando. el estupor. el monaguillo. después. ¿Cómo escribir después del Infinito? Un albañil cae de un techo. quizás. ¿Con qué valor hablar de sicoanálisis? Otro ha entrado a mí pecho con un palo en la mano. Dios te salve. conexas. situándose. mátalo. llorando. la aguja. ¿Hablar. Después. muriéndose. sosteniéndose. Dúctil. después. muere. de cuarta dimensión? Un banquero falsea su balance. ¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo? Otro busca en el fango huesos. el vaso. azafranado. extrae un piojo de su axila.. el tipo. el desconocimiento.todos sin que él les haga nada. listas. acaso. a leer a André Bretón? Otro tiembla de frío. ensangrentado. las vertientes. nítido. éstos aquí. lo lóbrego. después.. el buho. tan. pérfidas. la avispa. portátil. sobre mi doble? Otro se sienta. tumefactas. enfureciéndose. son testigos los días jueves y los huesos húmeros. las gotas. las morenas. lo suntuario. a nadie de Picaso? Alguien va en un entierro sollozando. y ya no almuerza. el alma. aquello. ¿Cómo luego ingresar en la Academia? Alguien limpia su fusil en la cocina. lo mojado. la olla. ¿Con qué valor hablar del más allá? Alguien pasa contando con sus dedos. la metáfora? Un comerciante roba un gramo del peso a un cliente. la parte. largas. lo augusto. estremeciéndose. UN HOMBRE PASA Un hombre pasa con un pan al hombro. lo pui ísimo. oyendo. ¿Innovar luego el tropo. los sarcófagos. detrás. lo táctil. después.. lejos. los arcángeles. la tina. encima. siempre. trece. lo aciago. los caminos. ¿Con qué cara llorar en el teatro? Un paria duerme con el pie a la espalda. golpeando.. viviendo. lo satánico. el desaire. después. comparando.. los decilitros. LA PAZ La paz. el ébano. la soledad. lo crispante. lo todo. los lugares. lo lentísimo. lo acerbo. el olvido. viejo.. debajo.. cuanto.. los primos. ¿Voy a escribir.. fotografías. la potestad. 459 . cascaras. mientras. ¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito? 458 REDOBLE FÚNEBRE A LOS ESCOMBROS DE DURANGO Padre polvo que subes de España. ¿Hablar luego de Sócrates al médico? Un cojo pasa dando el brazo a un niño.. mañana.

Un manotazo duro. Nadie me salvará de este naufragio si no es tu amor. Padre polvo que subes del fuego. Como el toro me crezco en el castigo. pobres. llorando. Como el mar de la playa a las arenas. pena que vas. lloro mi desventura y sus conjuntos 461 460 . cavilación que vienes como el mar de la playa a las arenas. el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas. como el toro burlado. como el toro estoy marcado por un hierro infernal en el costado y por varón en la ingle como un fruto. si no es tu voz. Como el toro he nacido para el luto y el dolor. la tabla que procuro. como el toro a tu amor se lo disputo. Como el toro lo encuentra diminuto todo mi corazón desmesurado. tristes y morenas. y dejas mi deseo en una espada. tan temprano. a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento.' Eludiendo por eso el mal presagio de que ni en ti siquiera habré seguro. voy en este naufragio de vaivenes. como el toro. un hachazo invisible y homicida. No hay extensión más grande que mi herida. Como el toro te sigo y te persigo. la lengua en corazón tengo bañada y llevo al cuello un vendaval sonoro. te calce y dé un tronó. voy entre pena y pena sonriendo.padre polvo que asciende del alma. Dios te salve. MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942) SONETOS 1 Tengo estos huesos hechos a las penas y a las cavilaciones estas sienes. un empujón brutal te ha derribado. y del rostro del beso enamorado. que por doler me duele hasta el aliento. compañero del alma. Tanto dolor se agrupa en mi costado. por una noche oscura de sartenes redondas. ELEGÍA Yo quiero ser. padre polvo que estás en los cielos. Alimentando lluvias. caracolas y órganos mi dolor sin instrumento. el norte que pretendo. un golpe helado.

No perdono a la muerte enamorada. Tus pechos en el alba: maternos manantiales. todo postrero polvo del mundo. que tenemos que hablar de muchas cosas. de inundación. a dentelladas secas y calientes. no perdono a la vida desatenta. ya terciopelo ajado. Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Alegrarás las sombras de mis cejas. grabados. lunarmente tus venas. menos tu vientre claro y profundo. y sin calor de nadie y sin consuelo. voy de mi corazón a mis asuntos. temprano madrugo la madrugada. no perdono a la tierra ni a la nada. Menos tu vientre todo es oscuro. llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. 463 462 . Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero. Oigo un clamor de leche. menos tu vientre todo inseguro. Se han desbordado. quiero apartar la tierra parte a parte. luchan y se atropellan con blancas efusiones. turbio. recorrida por caudales sonoros. HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA III Tejidos en el alba. y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas. temprano estás rodando por el suelo. Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamoi dazarte y regresarte. compañero. tú toda una colmena de leche con espuma. Quiero escarbar la tierra con los dientes. Tu corazón. Menos tu vientre todo es oculto. rayos y hachas estridentes. Es como si tu sangre fuera dulzura y toda laboriosas abejas filtradas por tus poros. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. de boda junto a ti. hasta inundar la casa que tu sabor rezuma. Menos tu vientre todo es futuro fugaz. compañero del alma. MENOS TU VIENTRE Menos tu vientre todo es confuso. pasado baldío. En mis manos levanto una tormenta de piedras.y siento más tu muerte que mi vida. sedienta de catástrofes y hambrienta. esposa. dos panales no pueden detener la miel en los pezones. Temprano levantó la muerte el vuelo. Ando sobre rastrojos de difuntos.

laten juntos a los vivos de una manera terca. fundidos como anhelan nuestras ansias voraces: en un ramo de tiempo. y hará de nuestra carne materia decisiva: donde asienten su alma las manos y el aliento las hélices circulen. la familia del hijo será la especie humana. seguiremos besándonos en el hijo profundo. Besándonos tú y yo. Viene a ocupar el hijo los campos y la casa que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca. los dos ramos. Porque la especie humana me han dado por herencia. que de nuestras dos bocas hará una sola espada y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos. ÍNDICE . se besan nuestros muertos. de pelo. Los muertos. El hará que esta vida no caiga derribada. verían que grabada llevo allí tu figura. Para siempre fundidos en el hijo quedamos. No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia y en cuanto de tu vientre descenderá mañana. Si quemaran mis huesos con la llama del hierro. pedazo desprendido de nuestros dos pedazos. los dos haces. Con el amor a cuestas. Haremos de este hijo generador sustento. en un haz de caricias. se besan los primeros pobladores del mundo.Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro. con un fuego congelado que abrasa. dormidos y despiertos. tu caudaloso vientre será mi sepultura. la agricultura viva. de sangre.

Coplas a la muerte de su padre Juan del Encina. Batalla de amores Jorge Manrique. Laberinto Coplas de la panadera Gómez Manrique. Arcipreste de Hita. Poema de Fernán González Sem Tob. que non era! ROMANCERO. Cantar de los lujantes de Lara Gonzalo de Berceo. Dentro. Desir a las syete virtudes Marqués de Sanüllana. Cantiga Micer Francisco Imperial. en el vergel Rodrigo Martínez Por vos mal me viene No quiero ser monja. Proverbios morales Pedro López de Ayala. Cántica El labrador avaro Anónimo. — ROMANCES HISTÓRICOS 48 De Bernardo del Carpió 49 La jura de Santa Gadea 467 . Libro de Alexandre: Alabanza de la patria Anónimo. Villancico Cancionero.CRONOLÓGICO 5 NOTA PRELIMINAR PRIMEROS TIEMPOS 9 10 10 11 12 13 14 16 17 20 Anónimo. no ¡Ay. Cántica de serrana De las propiedades que las duennas chicas han SIGLO XV 25 26 27 29 30 31 33 45 46 46 47 47 47 Alfonso Alvarez de Villasandino. Serranillas Juan de Mena. Aquí jabla de la guerra Juan Ruiz. Cantar de Mió Cid Anónimo.

Vivo sin vivir en mí Fray Luis de León. Por la victoria de Lepanto Por la pérdida del rey don Sebastián San Juan de la Cruz. Vida retirada A Francisco Salinas A Felipe Ruiz Noche serena En la Ascensión Al salir de la prisión Morada del cielo Imitación de diversos Soneto Alonso de Ercilla. Soneto Garcilaso de la Vega. Sonetos Cuando me paro a contemplar mi estado ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. Cántico espiritual Canciones del alma Llama de amor viva Éntreme por donde no supe Tras de un amoroso lance Sin arrimo y con arrimo ¡Que bien sé yo la fonte! Anónimo. La Araucana (fragmentos) Baltasar del Alcázar. Ovillejos Al túmulo de Felipe II Busco en la muerte la vida Diálogo entre Babieca y Rocinante Luis de Góngora. de mi Alhama! ROMANCES CAROLINGIOS 53 Doña Alda ROMANCES NOVELESCOS 55 56 56 58 Blanca-niña El prisionero De la hija del rey de Francia De la rosa fresca ROMANCES LÍRICOS 59 Fontefrida 60 El conde Amalaos SIGLO DE ORO SIGLO XVI 81 84 86 88 89 91 93 94 95 96 97 98 100 103 104 105 105 110 113 119 120 121 123 124 124 126 126 132 136 138 A la flor de Gnido Santa Teresa de Jesús. Una cena Su modo de vivir en la vejez A un giboso de delante Adivinanza Fernando de Herrera.ROMANCES FRONTERIZOS 50 Abenámar 52 ¡Ay. Del rosal vengo. mi madre Canción Cantiga Cristóbal de Castillejo. Si para refrenar este deseo Égloga primera 145 346 146 147 147 151 152 155 Miguel de Cervantes. A las ruinas de Itálica SIGLO XVII 63 63 64 65 66 68 69 69 69 70 70 468 Gil Vicente. Angélica y Medoro Servía en Oran al rey Entre los sueltos caballos Ande yo caliente 469 . Soneto a Jesús Crucificado Anónimo. Visita de amor Sátira Juan Boscán. Canción Francisco de la Torre. Epístola moral a Fabio Gil Polo. La cierva Rodrigo Caro..

ni en este río 163 A Córdoba 163 Lope de Vega. Querol. que mi amistad procuras? 176 Pastor. Himno al Mesías Gertrudis Gómez de Avellaneda. Las campanas A las orillas del Sar José Asunción Silva. Canción 166 A mis soledades voy 169 Pobre barquilla mía 171 Cena de Isidro y María de la Cabeza 174 Duerme. Estrofas 471 190 Un valentón 191 Pedro Calderón de la Barca. En Nochebuena Rosalía de Castro. mayoral extraño 176 ¿Qué tengo yo. Rosana en los fuegos Manuel José Quintana. A la orilla del arroyo José Selgas. El tren expreso Lo que hace el tiempo ¡Quién supiera escribir! Carolina Coronado. Epístola al duque de Frías (fragmento) SIGLO XIX ROMANTICISMO 223 231 233 237 246 248 250 253 258 261 264 265 267 269 288 290 295 303 314 319 320 322 324 339 343 345 346 350 Duque de Rivas. Fiesta de toros en Madrid 470 . El estío Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas Cerraron sus ojos Vicente W. Un castellano leal (romances) El faro de Malta José María Heredia. Ya formidable y espantoso suena 189 Miré los muros de la patria mía 190 A una nariz 209 210 213 217 219 José Cadalso. A una estrella Federico Balart. Amor y orgullo José Zorrilla. que con tus silbos amorosos 177 Varios efectos del amor 177 Soneto de repente 178 Francisco de Quevedo. Blanca Flor Francisco Martínez de la Rosa. A España Bartolomé José Gallardo. Niágara José de Espronceda. Al sueño 181 Epístola satírica y censoria 186 Letrilla satírica 188 Sonetos: 188 Faltar pudo su patria al grande Osuna 189. Estas que fueron pompa y alegría 192 La vida es sueño (fragmentos) SIGLO XVIII NEOCLASICISMO 199 Diego de Torres y Villarroel. A Venus J u a n Meléndez Valdés. La carretera de Al-hamar Corriendo van por la vega Dueña de la negra toca A buen juez mejor testigo Antonio de Trueba. este aire. Restitución Gaspar Núñez de Arce. Nocturno R a m ó n de Campoamor. mi niño 175 Sonetos: 175 Judit 175 Suelta mi manso. Canto a Teresa Canción del pirata Himno a la inmortalidad La desesperación El arrepentimiento Gabriel García Tasara.157 La más bella niña 158 Hermana Marica 160 El forzado 162 Sonetos: 162 Mientras por competir con tu cabello 162 Ni en este monte. Soneto 200 Nicolás Fernández de Moratín.

Rosa del caminante La trae un cuervo Manuel Machado. de improviso 435 Juan de la Cruz. El aire Federico García Lorca. leer. es un suspiro Pedro Salinas. A un olmo seco 439 Anoche. madrecito 436 Salamanca. La Giralda Romance del Duero Vicente Aleixandre. El lagarto está llorando 435 Miguel de Unamuno. única Gabriela Mistral. A Kempis Leopoldo Lugones. Sierra de Pancorbo El ángel de los números Invitación al aire Luis Cernuda. La muerte Dámaso Alonso. Sonetos A tu abandono opongo Estaba echado yo en la tierra La rosa Con mi mitad allí El todo interno Jorge Guillen.SIGLO XX MODERNISMO 361 361 362 364 365 367 369 373 373 375 377 380 381 382 383 384 384 385 386 387 387 388 391 392 394 Salvador Rueda. Alma ausente Rafael Alberti. Carta lírica Juana de Ibarbourou. Nocturno Alfonsina Storni. Mujer con alcuza Insomnio HUMANISMO 397 397 398 398 398 399 400 404 472 Juan Ramón Jiménez. Cuerpo presente IV. Salamanca 436 El Cristo de Velázquez (fragmento) 437 Leer. Canción de otoño en primavera Sonatina Marcha triunfal Cosas del Cid Los motivos del lobo Lo fatal Letanías a nuestro señor don Quijote Salutación del optimista Cantos de vida y esperanza José Santos Chocano. ¡Quién sabe! Nostalgia El sueño del caimán Ramón del Valle Inclán. La voz a ti debida En ansias inflamada Gerardo Diego. La sandía La vaca Rubén Darío. Lope de Vega. vivir la vida 438 El cuerpo canta 438 Antonio Machado. La sangre derramada III. Quisiera estar solo en el Sur Paisajes No es nada. claro. Castilla Adelfos Felipe IV Canto a Andalucía Amado Ñervo. A ti. leer.La cogida y la muerte II. La higuera INTELECTUALISMO 404 405 407 409 410 411 412 412 414 416 418 419 419 420 421 421 423 424 425 426 427 428 429 433 Canción tonta Romance sonámbulo La casada infiel Prendimiento de Antoñito el Camborio Muerte de Antoñito el Camborio Burla de don Pedro a caballo Llanto por Ignacio Sánchez Mejías l. cuando dormía 440 Yo voy soñando caminos 441 Las moscas 442 En tren 443 Campos de Soria 444 La tierra de Alvargonzález (fragmento) 473 .

Rodrigo Castillejo. Luis Cervantes. es verdad Pie para el Niño de Vallecas de Velázquez ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas. Pedro Campoamor. Juana de 419 100 428 429 25 17 346 295 10 68 209 191 324 138 65 319 421 145 345 362 426 223 45 98 237 451 200 86 217 404 258 261 147 400 233 460 105 394 . César Vallejo.. Yo no sé muchas cosas. Miguel de Coronado.? Nuestro español Ya hay un español Este donquijotesco Canciones Otro clima León Felipe. Bartolomé José García Lorca. Alonso de Espronceda. Alfonso Arcipreste de Hita Balart. Gertrudis Góngora.. Dámaso Alvarez de Villasandino. Rosalía de Cernuda. Federico García Tasara. Federico Bécquer.445 446 447 447 447 449 449 450 451 451 452 453 456 457 458 459 459 460 461 461 463 463 El mañana efímero Poned sobre los campos ¿Dices.. Nicolás Fray Luis de León Gallardo. Baltasar del Aleixandre. Tengo estos huesos hechos a las penas Corno el toro nacido para el luto Elegía Menos tu vientre Hijo de la luz y de la sombra ALFABÉTICO DE AUTORES Alberti. León Fernández de Moratín. Rafael Alcázar. Fernando de Ibarbourou. Piedra negra sobre una piedra blanca Un hombre pasa La paz Redoble fúnebre a los escombros de Durango Miguel Hernández. Cristóbal de Castro. Gonzalo de Boscán..! Pablo Neruda. Juan Cadalso. Oda a la pobreza Puedo escribir los versos. Carolina Darío. Vicente Alonso. Miguel Herrera. Juan del Ercilla. José María Hernández. Luis de Guillen. Rubén Diego. Gabriel Gómez de Avellaneda. Jorge Heredia.. José de Felipe. Gustavo Adolfo Berceo. José Calderón de la Barca. Ramón de Caro.. Gerardo Duque de Rivas Encina.

Francisco Marqués de Santillana Meléndez Valdés. Gil Zorrilla. Gaspar Polo. Ramón del Vallejo. Pedro San Juan de la Cruz Santa Teresa de Jesús Santos Chocano. Machado. José Manuel Rabí Sem Tob Rueda. Juan Mena. Pedro Lugones.Jiménez. César Vega. Garcilaso de la Vicente. Francisco de la Torres y Villarroel. Juan de Micer Francisco Imperial Mistral. Félix López de Ayala. Diego de Trueba. Gabriela Ñervo. Gómez Manrique. José Selgas. Salvador Salinas. José Silva. Antonio de Unamuno. Pablo Núñez de Arce. Leopoldo Machado. Antonio . Amado Neruda. Gil Qucrol. Alfonsina Torre. José Asunción Storni. Manuel Manrique. Francisco de Quintana. José 397 163 16 388 438 384 31 33 219 27 210 29 26 391 387 453 350 132 314 178 213 14 361 424 113 84 380 290 322 392 136 199 288 435 383 457 69 63 264 . Miguel de Valle-Inclán. Juan Ramón Lope de Vega. Vicente W Ouevedo. Jorge Martínez de la Rosa.

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->