LOS 25 000 MEJORES VERSOS DE LA LENGUA CASTELLANA

CIRCULO DE LECTORES

NOTA PRELIMINAR Nadie dudará de que la comunicación espiritual que se establece por medio de la poesía representa una de las riquezas más notables de que puede gozar el hombre, Gracias a ella nos apartamos del mundo de la acción humana positiva, que a veces, por el agobio de las circunstancias, nos hace adoptar una postura hostil, cerrada a los infinitos matices, espirituales y materiales, de lo que nos rodea, con natural menoscabo de un concepto más amplio y bello de la vida. Componer una antología poética que abarque los autores más significativos de todas las épocas es tarea ciertamente difícil, no sólo porque los poemas elegidos han de ser los más representativos de las corrientes estéticas y culturales coetáneas, sino también porque se tiene que componer con sencillez y objetividad auténticas. Hoy se abusa del subjetivismo antológico que, en último término, resulta estéril, puesto que el lector se interesa por los sentimientos e ideas personales que la obra del poeta despierta en él más que por las doctrinas y la escuela del antologo subjetivo. Podemos afirmar que la presente antología de poemas castellanos recoge lo mejor de la producción española y latinoamericana. Se ha preferido prescindir en ella de citas, notas y comentarios eruditos, y se ha recurrido a una división esquemática, para que el lector pueda saborear en estado «puro» los poemas aceptados umversalmente como los mejores o, al menos, como los más representativos de la literatura castellana.

PRIMEROS TIEMPOS

ANÓNIMO (Hacia 1140) CANTAR DE «MIÓ CID> (Fragmento)
ADIÓS DEL CID A VIVAR

De los sos ojos —tan fuertemientre llorando, tornava la cabeca —e estávalos catando. Vio puertas abiertas —e ucos sin cañados, alcándaras vazías —sin pielles e sin mantos, e sin faleones —e sin adtores mudados. Sospiró mío £id —ca mucho avíe grandes cuidados. Fabló mío Cid —bien e tan mesurado: «¡Grado a ti, Señor Padre —que estás en alto! Esto me an buolto —míos enemigos malos.» Una niña de nuef anos —a ojo se para va: «¡Ya Campeador —en buena cinxiestes espada! E rey lo ha vedado —anoch del entró su carta, con grant recabdo —e f uertemientre seellada. Non vos osariemos —abrir nin coger por nada; si non, perderiemos —los averes e las casas, e aun demás —los ojos de las caras. £id, en nuestro mal —vos non ganades nada; mas el Criador vos vala —con todas sus vertudes [santas.» Esto la niña dixo —e tornos pora su casa.

por quanto la levaban diablos en rapiña. ¡eya velar!. davalis acogía: saludávala siempre. —ca vos naciérades ante Grant bien vos quería el conde —ca vos érades su [alcalle también toviestes su seña. so e mezquino. que asechan por los pestiellos. ¡Eya velar! Non sabedes tanto descanto. pero que malo. ¡Eya velar! Todos son ladronciellos. ¡Eya velar! Ca furtávoslo querrán. 11 GONZALO DE BERCEO (1198-1274?) CÁNTICA ¡Eya velar. 10 . bien a Sancta María. Queríe. ganarla por vecina. ¡eya velar!. Facíe una nemiga. —para estas bodas bofordar! Fijo Diago González. rastravando por tienllas. facíalo con derecho. era de muchas guisas orne revolvedor. eya velar. udíe sus miráculos. ¡eya velar! EL LABRADOR AVARO Era en una tierra un omne labrador. en soga de diablos fue luego cativado. havos dado mala carrera. de cozes bien sovado. mas pora fer tal pasta menguábalis fariña. avíe mal testimonio entre su vecindat. —en el vado de Cascajar. ¡Eya velar! Que non vos furten al Fijo de Dios. pechavanli a duplo el pan de que dio mudado.» Finó el rastrapaia de tierra bien cargado. ¡Eya velar! Vuestra lengua tan palabrera. ¡Eya velar! Todos son omnes plegadizos. que usava la reia más que otra lavor: más amava la tierra que non ai Criador. eya velar! Velat aljama de los judíos.ANÓNIMO (Siglo XII) LOS SIETE INFANTES DE LARA (Fragmento) La cabeca de [don] Muño —tornóla en su lugar. —a vos amaba yo más. e la de Diago González —[en los bracos] fue a tomar [e] mesando sus cabellos —e las barbas de su faz: «¡Señero. decíela cada día: «Ave gracia plena que parist a Messía. quisieron acorrelli. fazíela por verdat: cambiaba los mojones por ganar eredat: facíe a todas guisas tuerto e falsedat. Doliéranse los ángeles desta alma mezquina. ¡eya velar!.» Andrés e Peidro e Joan.

esto que io vos digo: el cuerpo.a maor cuando muchos parientes están arrededor. buscará cuerno pueda a su tierra tornar: crudo es e loco quien su casa quier1 desamparar. quien quesier' creer e ascuchar. fue de Sancta María vassallo e amigo. 12 Auía en estas cortes muy gran pueblo sobe jo. después quel conde vino duro los poquellejo.» Mas el omne que es de cruda voluntad. cojiéronse ad ahina. sedíe como oveia que iaze ensarzada: fueron e adussíeronla pora la su maiada. non nos deve doler nin lengua nin garganta. que non lieven a la iglesia candelas e obradas. tien' que ennos otros non ha caridat. non plantará majuelo en ajeno lugar. han de su compaña los parientes plazer: encara no los puede tanto avorrecer. ANÓNIMO (Siglo XIII) LIBRO DE ALEXANDRE ALABANZA A LA PATRIA ANÓNIMO (1250-1271?) POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ (Fragmento) El omne en su tierra vive más a sabor. el que trasco esta alma consigo. que a los enemigos seguda e espanta. que non digamos todos: «Salve Regina Sancta. nunca diz más nadie: «Aquí iaz fulano. Levantósse un ángel. fázenle a la morte los parientes honor: los ossos e l'alma han folganc. dellos por buen concejo. la arma por peccados non issíe de pressón. que descobiertamente le quieran fallecer. Siempre la ementava a iantar e a cena: dizíeli tres palabras: "Ave gracia plena". la boca por qui essíe tan sancta cantilena. Non serien las mugieres tan desvergonzadas que por dulda del sieglo non fuessen defamadas. non mentira. dellos en poridad. verdat est. danle cuerno a puerco enna fossa dex mano. malas que buenas non: los malos a los bonos teníenlos en rencón.Si lis dizíen los ángeles de bien una razón.» Luego que esti nomnc de la Sancta Reina udieron los diablos. «lo so testigo. ciento dizíen los otros. Nomne tan adonado e de vertut atanta. disso. de piedes e de manos con sogas bien atada. e non fagan clamores tañer a las vegadas. derramáronse todos como una neblina. desampararon todos a la alma mezquina. ca dióles el buen conde mucho de buen consejo. cuida que los otros son sen piedat: cuerno assí él es leño de malvestat. Vidiéronla los ángeles seer desemparada. Amigos. non merecíe iazer en tal mal cadena. Los fijos e las fijas dulces son de veer.» Los omnes de la vida al que es estraño en cabo del fossario lo echan orellano. 13 .

. por y perdió el rey Castiella. RABÍ SEM TOB (Siglo XIV) PROVERBIOS MORALES (Fragmento) Sennor noble. con el auer de Francia nunca sería pagado. que d'aquella moneda mil marcos le daría por acor e. luego dixo al conde que los quería comprar: «Non los vendería. Hombre torpe y sin seso. con la cual yo podía benir syn toda honta. non auía en Castiella otro tal nin mejor. puso cuando lo diesse a día sennalado. quando fallesce al doliente. mas saliól a tres annos muy caro el mercado. asy fincó la gente. commo el pulso. en el reino fyncaua: nin hombre lo creya. quando es seca la rrosa que ya su sasón sale: queda el agua olorosa. la suya perdonar. fizieron su mercado. cavallo sy dar ge los quería. rosada que más vale. 15 . sy el auer non fuesse aquel día pagado. Assaz avía al rey buen cauallo comprado.Leuava don Ferrando vn mudado acor. que me f iso bien andante. El te fiso nascer.. en cabo de la carta los testigos pusieron quantos a esta merca delante estouieron. todos los juramentos allí los escriuieron. muchos que fis syn cuenta menudos y granados. mas quiero vos los dar. sennor. vender non vos los quiero. De grant sabor el rey de a ellos lleuar. Abeniéronse anbos. mas acor e cavallo que ge los compraría. 14 Comunal-mente rrimado de glosas y moral-mente de philosophya sacado. Cartas por ABC partydas y fizieron. auía de todo ello el rey muy grant sabor. mandedes los tomar. oyd este sermón que vos dise don Santo. judío de Carrión. es el desir syguiente. tenie-me por muerto. Comino la debda mía que a vos muy poco monta.» El rey dixo al conde que non los tomaría. biues en merced suya: ¿comino podría vencer a su obra la tuya? Pecar es la tu manna. su condado. otrosy vn cauallo que fuera el Almancor. rrey alto. mas vino-me al talante vn conorte muy cierto. Ca ninguno cuydaua que tan grande mejoría. sería a Dios baldón la tu maldad en peso poner con su perdón. siempre fues cada día al gallarín doblado. Yo estando en afruenta por miedo de pecados. Asy quedaste vos del para mucho durar y librar lo que él cobdiciaua librar. El rrey Alfonso fynando.

todos toman ya armas e comiencan a rrobar. Non pueden vsar justicia los rreyes en la su tierra ca dizen que lo non sufre el tal tiempo de guerra. Tanta ventaja quanto ay del cielo a la tierra. por leuar muy grandes sueldos e leuar la quantía. qual es el poder tuyo atal es la tu obra. otros enbían a correr.» Yo 1' dixe: «Frío tengo. Dixe yo a ella: «Homíllome bella. e bien colorada. fallé una serrana fermosa. los yerros baldonar. anda tu jornada.y alongar la sanna. sobre los pobres syn culpa se acostumbran mantener. el su poder es tanto mayor que la tu yerra. En cima del puerto coydé ser muerto de nieve e de frío e d' ese rrosío e de grand' elada. fálleme con Aldara a la madrugada. A la decida di una corrida.» Dis: «Tú que bien corres. aquí non te engorres. ARCIPRESTE DE HITA (1283-1350?) PEDRO LÓPEZ DE AYALA (1332-1407) CÁNTICA SERRANA Cerca la Tablada. en todos los más rreynos ya tienen rreyes doblados. los moros están fol[gados. Oluidado han a los moros las suas guerras fazer. ca en otras tierras llanas osar fallan que comer: vnos son ya capitanes. Los que con sus bueyes solían las sus tierras labrar. JUAN RUIZ. la sierra passada. Segund el poder suyo asy en todo te sobra. rroban la pobre gente e así la fazen hermar: Dios solo es aquel que esto podría emendar. a f uelgan quando veen la tierra en rrobería de ladrones e cortones que ellos llieuan en compañía. logana. Los cristianos han las guerras. e todo aquesto viene por los nuestros pecados. 16 . osar es engañado e contra Dios más yerra quien el camino llano desanpara por la syerra. ca somos contra Dios en todas cosas errados. 17 AQUÍ FABLA DE LA GUERRA Cobdician caualleros las guerras de cada día.

que tengo goardada. Diome pan de centeno tisnado. nin le do posada. Non hay mercadero bueno sin dinero. por dineros fase ornen quanto piase: cosa es probada. Et dam' buenas sartas de estanno e fartas. avrá bien de cena. nin cara pagada. ct dame halía. mi choca el que en ella posa conmigo desposa e dam' grand soldada. que no 1' coste nada.» Dis': «Trota conmigo. e paga. moreno e diom' vino malo agrillo é ralo. quiero que lo oyas.» «Serrana sennora. fecha a mi guisa con su collarada. mas f aré f iadura para la tornada. fermosura. Diom' queso de cabras: «Fidalgo». et dame capatas de cuello bien altas. Con aquestas joyas.» «Vos. et buena camisa. et lechiga buena. que eso desides.» 19 . caliéntate. almuerza. ¿por qué non pedides la cosa certera?» 18 Ella dis: «Maguera. quered por mesura hoy darme posada.» Yo 1' dixe: «De grado. nin hay tan buen día. e bebe e esfuerca.» Levóme consigo.e por eso vengo a vos.» Díxome la heda: «Do non hay moneda non hay merchandía. quales yo pediere. Quien dones me diere. amada.» Díxome la moza: «Pariente. de mal mon s' te faga fasta la tornada. dis': «Abras ese blago et toma un tanto de soma. pelleja delgada. mas de mis dineros darvos he. ¿é si m' será dada? Pues dam' una cinta bermeja bien tinta. serás bien venido. e yo non me pago del que non da algo. e diom' buena lumbre como es de costumbre de sierra nevada. serás mi marido e yo tu velada. Et dam' buena toca listada de cota.» Dis': «Huésped. Nunca de omenaje pagan hostalaje. mas soy casado aquí en Ferreros. e carne salada. de buena valía. de pieca labradas. tanto algo agora non tray' por ventura.

díselo el sabidor. . Del que mucho fabla ríen. Como en chica rosa está mucho color. rientes. et bendición. porende de las mugeres la mejor es la menor. como en poco blasmo yase grand buen olor: ansí en duenna chica yase muy grand sabor. Chica es la calandrina. sosegadas. De la muger pequenna non hay comparación. mejor es en la prueba que en la salutación. en azúcar muy poco yase mucho dulzor. Como robí pequenno tiene mucha bondat. que siempre me pagué de pequenno sermón. ct alegría. donosas. e de duenna pequenna et de breve rasón. el amor me fiso ruego que diga de sus noblesas. non es desaguisado del grand mal ser fuidor. que lo habredes por [juego. la muger que es chica por eso es mejor. yo quiero las desir luego. trevejo. terrenal parayso es e grand consolación. en oro muy poco grand precio et grand valor. adonada. virtud e precio. pero más que la nués conorta et calienta. Son frías de fuera. 20 Son aves pequennas papagayo e orior. si todo amor consienta. quien mucho ríe. en casa cuerdas. con el amor ardientes. Son frías como la nieve e arden como el fuego. preciada. solas. que por chicas non troco. amor. donayre. tomar lo menos. De las chicas. pero cualquier dellas es dulce gritador. del mal. ansí duenna pequenna tiene mucha beldat. et lealtad. mucho al y fallárcdcs a do bien paredes mientes. cantador. et chico el ruysennor. plasenteras. fermosura. pero más dulce canta que otra ave mayor. bien atal es la duenna pequenna con amor. fermosa. es loco. ansí duenna pequenna. e noble claridad. en la duenna pequenna yase muy gran amor: pocas palabras cumplen al buen entendedor. que bien diga. En pequenna gergenza yase grand resplandor. en la calle solas. Siempre quis' muger chica más que grande nin mayor. con donneo es más dulce que azúcar nin flor. ca poco et bien dicho afincase el corazón. no ha plaser del mundo que en ella non sienta. bien fasientes. plaser. Es pequenno el grano de la buena pimienta. mas las chicas e las grandes se repienden del troco. desirvos he de duennas chicas. color.DE LAS PROPIEDADES QUE TAS DUENNAS CHICAS HAN Quiero vos abreviar la predicación. es en la duenna chica amor et non poco: duennas hay muy grandes.

SIGLO XV .

duélete de my. Estoy cada dya triste syn plazer. quel tienpo passado non posso olvidar: ffarás aguysado de mí te menbrar.ALFONSO ALVAREZ DE VILLASANDINO (Siglos XIV-XV) CANTIGA Vysso enamorado. 25 . Todo el mi cuydado es en te loar. La tu fermosura me puso en prisyón. pues bivo pensoso dcsseando a ty. sy tan sólo un día te pudiesse ver. por la qual ventura de mi coracón non parte trystura en toda ssasón: por en tu fygura me entrystece assy. pues sienpre de grado leal te serví.

En un verde prado de rosas e flores. e del laurel corona e centura. si antes sopiera d'aquella vaquera de la Finojosa.yo confortar m'ya con tu parescer: por el cobraría el bien que perdí. Faciendo la vía del Calatraveño a Sancta María. barva e cabello albo syn mesura. Des que bolví a man diestra el rrostro. guardando ganado con otros pastores.. vencido del sueño por tierra fragosa perdí la carrera do vi la vaquera de la Finojosa. tal vy un omme. Era en vista benigno e suave. la vi tan graciosa. 26 Moca tan fermosa non vi en la frontera. dugayna. e poco a poco todo assy paresce. e en color era la su vestidura ceniza o tierra que seca se cave. e commo quando entre árboles asome alguno que ante los rramos mesce. traya un libro de poca escriptura.. vyhuela de arco.. e non ssé sy dormía o veíava.. como una vaquera de la Finojosa. que apenas creyera que fuesse vaquera de la Finojosa. onde alegre fui me por rastro. 27 .. fablando sin glosa. Non tanto mirara su mucha beldat.. e comenzaba: En medio del camino.Era cercado todo aquel jardín de aquel arroyo a guisa de cava. vi por la yerva pisadas de omme. MARQUES DE SANTILLANA (Iñigo López de Mendoza) (13984458) SERRANILLAS MICER FRANCISCO IMPERIAL (Siglos XIV-XV) DESIR A LAS SYETE VIRTUDES (Fragmento) . el qual derecho a un rrosal llevóme. muy cortés saluóme. Harpa. e por muro muy alto jazmín que todo a la redonda la cercava: el son del agua en dulcor passava. escripto todo con oro muy fino. Non creo las rosas de la primavera sean tan fermosas nin de tal manera.

Mas dixe: «Donosa (por saber quién era). Bien se mostraua ser madre en el duelo que fizo la triste. en ese camino que va a Locoyuela. ¿e sois vos villana?» «Sí soy. maldize la guerra do se comencara. maldize las manos de quien lo matara. 29 .» 28 JUAN DE MENA (1411-1456) LABERINTO (Fragmento) LORENZO DAVALOS Aquel que allí vees al cerco trauado. ¿dónde es la vaquera de la Fino josa?» Bien como riendo. caballero. aquél es el que era de todos amado.. con nueuos dolores su flaca salud e tantas angustias roban su virtud. fiere sus pechos con mesura poca. con broncha dorada. besando a su hijo la su fría boca.» Yo le dije assí: «Juro por Santana que no sois villana. niega a sí mesma reparo de aquéllas e tal como muerta biuiendo se para. que quiere subir e se falla en el ayre. que fizo en un día su fin e comienco. Garnacha traía de oro presada. dixo: «Bien vengades. nin lo espera aquessa vaquera de la Finojosa. mostrando su rostro sobrado donayre por dos desonestas feridas llagado. que ya bien entiendo lo que demandades: non es desseosa de amor. que bien parecía. que mi f iizo gana la fruta temprana. después que ya vido el cuerpo en las andas sangriento tendido de aquel que criara con tanto recelo. si por mí lo avedes. A ella volví diciendol: «Locana. aquél es el Dávalos mal fortunado. Allá en la vigüela a Mata l'Espino.. que cae por fuerca la triste en el suelo. buscara con ira crueles querellas. verdadero. ofende con dichos crueles el cielo. decir: ¿qué queredes? Fablad. aquél es el limpio mancebo Lorenco.» II Después que nací non vi tal serrana como esta mañana.porque me dexara en mi libertat. E rasga con uñas crueles su cara. de guisa la vi.

que se oían en Talabera. que vendes pan de barato. Di. Panadera. Panadera.COPLAS DR LA PANADERA no comiera su cauallo en el real la cibera. que con mui f ermosa maña al Puerto se retrujera. 30 . Tu señor. quéntanos algún rebato que te aconteció en la vera. Panadera. Di. GÓMEZ MANRIQUE (1412-1490) BATALLA DE AMORES Estando no descuidado del rebato venidero. Di. Un miércoles que partiera el príncipe don Enrique a buscar algún buen pique para su espada ropera. Panadera. porq' yo. Di. junto con la cobijera. saca de tu medicina de la tu santa atriaquera. mas a guisa de guerrero siempre medio salteado. mas tan grande pabor cogiera en ber fuir labradores. saliera sin otra espera de Olmedo tan gran compaña. que a los sus paños menores fue menester labandera. Panadera. después bido la manera como el señor rey pasaba. Por más seguro escogiera el obispo de Sigüenca estar. 31 Salido como de osera Rui Días el mayor domo tan velloso vientre y lomo como ossa colmenera. aunque con vergüenca. que del dicho disbarato a muchos quede dentera. Panadera. si la fe que prometiera la guardase según fallo. señor. (Fragmento) Di. Di. Panadera soldadera. Panadera. pedos tan grandes tiraba. siquiera aya más por algún rato. Di. Amarillo como cera estaua el conde de Haro buscando todo reparo por no pasar la ribera. q' eres minera de toda virtud diuina.

tamboriles e trompetas. E así. se juntan las avanguardas. 32 . salí sin me detener con todo bien demudado: vi venir mi pensamiento que estaba por atalaya. porque todo ha de pasar por tal manera. No se engañe nadie. cómo a nuestro parescer cualquiera tiempo pasado fue mejor. que se llega. avive el seso y despierte. SU PADRE Recuerde el alma dormida. que los daños venideros témelos el coracón. pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio. a la hora nvs secretas pasiones muy desiguales miedos me ponen mortales. muy bien armado cuanto para defender. 33 E tocando las bastardas trompetas a pelear. la hora del perdimiento. daremos lo no venido por pasado. no refuir lo pudieron. que nunca vencida fue. pues vemos lo presente cómo en un punto s'es ido y acabado. según siento. por recio que cometieron. a grand priesa demandé las mis armas defensivas. cómo después de acordado da dolor. no. Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar. dexando los ofensivas sólo por salvar mi fe.» JORGE MANRIQUE (1440-1478) A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO DON RODRIGO MANRIQUE. si juzgamos sabiamente. diciéndome: «Guaya. e las mis alas firieron según les fuera mandado. contemplando cómo se pasa la vida. luego. guaya. Y. que es el morir: allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir.oí tocar atabales. cómo se viene la muerte tan callando: cuan presto se va el placer. sin más lo tardar. Con una grand turbación de los sones tanto fieros.

34 Y aun el Hijo de Dios. en los más altos estrados desfallescen. ¿cuál se para? Las mañas y ligereza. cuando viene la vejez. qu' es morada. Si fuese en nuestro poder tornar la cara fermosa corporal. Partimos cuando nascemos. no curo de sus ficciones. allí los otros medianos y más chicos: allegados. todo se torna graveza cuando llega al arrabal de senectud. dexándonosla señora descompuesta! Ved de cuan poco valor son las cosas tras que andamos y corremos. la calor y la blancura. mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. que traen yerbas secretas sus sabores. sin pensar. d'ellas casos desastrados que acaescen.allí los ríos caudales. corno podemos hacer el alma tan gloriosa angelical. en componer la cativa. Decidme: la hermosura. al tiempo que fenecemos. descendió a nacer acá entre nos y vivir en este suelo do murió. y tan presta. A aquél sólo me encomiendo. ¡qué diligencia tan viva tuviéramos cada hora. como debemos. INVOCACIÓN Dexo las invocaciones de los famosos poetas y oradores. Este mundo bueno fue si bien usásemos del. d'ellas por su calidad. andamos mientras vivimos. que en este mundo traidor aun primero que muramos las perdemos. y la fuerza corporal de juventud. porque. es para ganar aquel que atendemos. el mundo no conoció su deidad. la gentil frescura y tez de la cara. 35 . a aquél sólo invoco yo de verdad. y Uegamos. Este mundo es el camino para el otro. así que cuando morimos descansamos. que en este mundo viviendo. para subirnos al cielo. D'ellas deshace la edad. son iguales los que viven por sus manos y los ricos. según nuestra fe.

¡por cuántas vías e modos se pierde su gran alteza en esta vida! Unos por poco valer.Pues la sangre de los godosr el linaje y la nobleza tan crecida. ni sus glorias. llorosos. aunque oímos y leímos sus historias. Los estados y riqueza que nos dexan a deshora. ¿qué se hicieron? ¿Qué fue de tanto galán. que sus males no los vimos. ¿Qué se hizo el rey don Juan? Los infantes de Aragón. en que nos deleitamos temporales. paramentos. con oficios no debidos se mantienen. y los tormentos de allá. Los placeres y dulcores d'esta vida trabajada que tenemos. ¿fueron sino devaneos? ¿Qué fueron sino verduras délas eras? 37 . con casos tristes. Dexemos a los troyanos. que también es olvidado como aquello. ¿quién lo duda?. corremos a rienda suelta sin parar. y la muerte es la celada en que caemos? 36 No miran a nuestro daño. dexemos a los romanos. des' que vemos el engaño y queremos dar la vuelta. Que bienes son de fortuna que revuelve con su rueda presurosa. No curemos de saber lo de aquel siglo pasado qué fue d'ello. y los deleites de acá son. eternales. qué fue de tanta invención como truxeron? Las justas e los torneos. no hay lugar. ¿qué son sino corredores. la cual no puede ser una ni ser estable ni queda en una cosa. pues que son de una señora que se muda. por eso no nos engañen. vengamos a lo de ayer. bordaduras e cimeras. Estos reyes poderosos que vemos por escripruras ya pasadas. que por ellos esperamos. Pero digo que acompañen y lleguen hasta la huesa con su dueño. que a papas y emperadores y perlados así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganados. ¡por cuan baxos y abatidos que los tienen! Otros que por no tener. pues se va la vida apriesa como sueño. no les pidamos firmeza. fueron sus buenas venturas trastornadas: así que no hay cosa fuerte.

cuan poco duró con él lo que le dio. las músicas acordadas que tañían? ¿Qué se hizo aquel dancar y aquellas ropas chapadas que traían? Pues el otro su heredero. c'a los grandes y medianos trajeron tan sojuzgados a sus leyes. ¡Oh juicio divinal! Cuando más ardía el fuego. los jaeces y cavallos de su gente y atavíos tan sobrados. maestres tan prosperados como reyes. ¿qué fue sino clefridad que cuando más encendida fue amatada? Tantos duques excelentes. que en su vida sucesor se llamó. metióle la muerte luego en su fragua. cuando tú. sus vestidos. ¿qué le fueron sino lloros? ¿Qué fueron sino pesares al dejar? Pues los otros dos hermanos. echaste agua. habiéndole sido amigo. Pues aquel gran condestable maestre que conocimos tan privado. ¿dónde iremos a buscallos? ¿Qué fueron sino rocíos de los prados? Pues su hermano el inocente. las baxillas tan fabridas. Sus infinitos tesoros. con tu f uerca los atierras y deshaces. ¡qué poderes alcancaba! ¡Cuan blando. di. los edificios reales llenos de oro. Las dádivas desmedidas. cruel. su mandar. sino sólo que le vimos degollado. sus olores? ¿Qué se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Qué se hizo aquel trovar. ¡qué corte tan excelente tuvo y cuánto gran señor que le siguió! 38 Mas como fuese mortal. cuan alagüero el mundo con sus placeres se le daba! Mas verás cuan enemigo. aquella prosperidad que tan alta fue subida y ensalcada. cuan cruel se le mostró. ¿do los escondes y los pones? Y sus muy claras hazañas que hicieron en las guerras y en las paces. 39 . los enriques y reales del tesoro. tantos marqueses y condes y barones como vimos tan potentes. don Enrique. cuan contrario.¿Qué se hicieron las damas. sus villas y sus lugares. no cumple que d'él se hable. te ensañas. muerte. sus tocados.

el maestre don Rodrigo Manrique. tanto famoso y tan valiente. Adriano en elocuencia. Antonio Pío en clemencia. Aurelio Aíexandre fue en disciplina y rigor de la guerra. ¿qué aprovecha? Cuando tú vienes airada. un Constantino en la fe. y a los bravos y dañosos un león! En ventura. 41 .Las huestes innumerables. y en este oficio ganó las rentas e los vasallos que le dieron. ni alcancé muchas riquezas ni baxillas. 40 en la bondad. No dexó grandes tesoros. en la virtud. pues los vieron. sus grandes hechos y claros no cumple que los alabe. ni los quiero hacer caros. en su braco. Pues por su honra y estado en otros tiempos pasados. los muros c baluartes y barreras. hizo tratos tan honrosos. los castillos impunables. que le dieron muy más tierra que tenía. ¡Qué amigo de sus amigos! ¡Qué señor para criados y parientes! ¡Qué enemigo de enemigos! ¡Qué maestro de esforzados y valientes! ¡Qué seso para discretos! ¡Qué gracia para donosos! ¡Qué razón! ¡Cuan benigno a los subjectos. Aquel de buenos abrigo. con hermanos y criados se sostuvo. todo lo pasas de claro con tu flecha. Después que hechos famosos hizo en esta dicha guerra que hacía. los pendones y estandartes y banderas. un Archidamo: Marco Tulio en la verdad que prometía. Octaviano. Marco Aurelio en igualdad del semblante. Aníbal en el saber y trabajar. pues el mundo todo sabe cuáles fueron. Teodosio en humildad y buen talante. o cualquier otro reparo. un Trajano: Tito en liberalidad con alegría. mas hizo guerra a los moros. la cava honda chapada. Julio César en vencer y batallar. amado por virtuoso de la gente. Africano. y en las lides que venció caballeros y caballos se prendieron. Camilo en el gran amor de su tierra. ganando sus fortalezas y sus villas. ¿cómo se hubo? Quedando desamparado.

(HABLA LA MUERTE) Diciendo: «Buen caballero.Estas sus viejas historias que con su braco pintó en juventud. ni con vida deleitable en que moran los pecados infernales. y pues de vida y salud hiciste tan poca cuenta por la fama. y en Castilla quien siguió su partido. dígalo el de Portugal. esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama. «Y. con trabajos y aflicciones contra moros. mas con todo es muy mejor que la otra temporal perecedera. en la su villa de Ocaña vino la muerte a llamar a su puerta. dexad el mundo engañoso y su halago. después de tan bien servida la corona de su rey verdadero. Después de puesta la vida tantas veces por su ley al tablero. esperad el galardón 43 42 . con otras nuevas victorias agora las renovó en senectud. Por su gran habilidad. los caballeros famosos. pues vos. tanta sangre derramas tes de paganos. aunque esta vida de honor tampoco no es eternal ni verdadera. «El vivir que es perdurable no se gana con estados mundanales. por méritos y ancianía bien gastada. y por fuercas de sus manos las cobró. mas los buenos religiosos gánanlo en oraciones. mas por cercos c por guerras. después de tanta hazaña a que no puede bastar cuenta cierta. alcancQ la dignidad de la gran caballería del Espada. E sus villas e sus tierras ocupadas de tiranos las halló. claro varón. y con lloros. muestre su esfuerco famoso vuestro coracón de acero en este trago. pues otra vida más larga de fama tan gloriosa acá dexáis. «No se os haga tan amarga la batalla temerosa que esperáis. Pues nuestro rey natural si de las obras que obró fue servido.

clara. 45 . que la fe no está perdida. que muero! Sácame desta cadena. y consiento en mi morir con voluntad placentera. tú que tan grandes tormentos sufriste sin resistencia en tu persona. Carcelero. que me muero! Apresura tu venida. que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera es locura. dio el alma a quien se la dio (el cual la ponga en el cielo y en su gloria). JUAN DEL ENCINA (1469-1529) VILLANCICO ORACIÓN Tú que por nuestra maldad tomaste forma servil y baso nombre. que esta otra vida tercera ganaréis.» CABO (RESPONDE EL MAESTRE) «No gastemos tiempo ya en esta vida mezquina por tal modo. cercado de su mujer. mas por tu sola clemencia.que en este mundo ganastes por las manos: y con esta confianza y con la fe tan entera que tenéis. me perdona. pues tu tardar me condena: Carcelero. que recibo muy gran pena. tú que a tu divinidad juntaste cosa tan vil como el hombre. por que no pierda la vida. todos sentidos humanos conservados. nos dexó harto consuelo su memoria. 44 No te tardes. que me muero. ¡no te tardes. Carcelero. de hijos y de hermanos y criados.» Así con tal entender. partid con buena esperanza. no por mis merecimientos. pura. que mi voluntad está conforme con la divina para todo. y aunque la vida murió. ¡no te tardes.

¡no te tardes. niña. que me muero! los tus ansarinos llevólos el río. niña dalgo. 46 V ¡Ay. pues me prendiste Carcelero. ay. prendióme el jurado. hallé mis amores dentro en el vergel. en el vergel. que niña malpenadica so. Prendióme el jurado. prendióme el merino. IV No quiero ser monja. mas. Prendióme el merino traerme mal herido. las rosas coger. niña. y atendedme. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas. con mi placer y alegría. moriré. y atendedme. que non era. que me muero! La primer vez que me viste sin lo sentir me venciste: suéltame. CANCIONERO Dentro. Carcelero. Yo m'iba mi madre. dejadme con mi porfía. que me muero! La llave para soltarme ha de ser galardonarme. y atendedme. ¡He! Rodrigo Martínez. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas: ¡He! III Por vos mal me viene. Dejadme con mi placer. niña. y atendedme. hame lastimado. niña virgo. que non hay quien de mi pena se duela! 47 . que niña namoradica so. Por vos. II Rodrigo Martínez a los ánsares. Dentro. niña. atan garrido. ¡no te tardes. Por vos. Dentro del rosal matarme han. matarme han. prometiendo no olvidarme. en el rosal. ¡no te tardes. y atendedme. niña. no.

El castillo está por mí. — nadie me lo puede dar. II LA JURA DE SANTA GADEA En Santa Gadea de Burgos do juran los fijosdalgo allí le toma la jura el Cid al rey castellano. sobrino. Acordársevos debiera — de aquella del Encinal. — ni en mi linaje lo hay. que hoy era venido el día — que honra habedes de [ganar! El rey. dite yo el Carpió en tenencia — tú tómaslo en heredad. si mala me la dijere. Bernardo. el rey. Yo te do el Carpió. 49 . abarcas traigan calzadas. — que no decides [verdad. — los que comedes mi [pan. — agora os repartirán: en el Carpió quedan ciento — para el castillo guardar. Alfonso. — que atrevido se me ha. los míos. — peor se la he de tornar. treinta deja a la escalera — para el subir y el bajar. 48 que os mataron el caballo. Con esto luego se parte — y comienza a caminar. aquí. —¡Aquí. — traidor hijo de otro tal. — los que coméis el mi [pan. con una lanza y adarga — de entre ellos os fue a sacar. lo que hombre te dice en burla — de veras vas a tomar. mal seas venido. — para con el rey hablar. Bernardo. — mal recelado se ha. — los suyos mandó juntar: —Cuatrocientos sois. — y aun a vos querían matar. —Prendedlo. como aquesto vido. —Dios vos mantenga. El Carpió entonces me distes — por juro y por heredad. A la entrada de una sala — con él se vino a topar. capas traigan aguaderas. cuando gentes enemigas — allí os trataron tan mal.ROMANCERO ROMANCES HISTÓRICOS I DE BERNARDO DEL CARPIÓ Las cartas y mensajeros — del rey a Bernardo van. con solamente los veinte — a hablar con el rey se va. nunca fuisteis repartidos. mentides. sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo. — no son burlas de burlar. que non zapatos con lazos. — no me guardastes verdad. que nunca yo fui traidor. quien quitármelo quisiere — yo se lo sabré vedar. los ciento por los caminos. Revolviendo el manto al brazo — la espada fuera a sacar. por sus jornadas contadas — a la corte fue a llegar. de las Asturias de Oviedo que non sean castellanos. — que a nadie dejéis pasar. Las juras eran tan recias. — mas no se la quiso dar. villanos. prometísteme a mi padre. buen rey. — procuróle de amansar: —Malas mañas has. allí le pidió la mano. Todos le estaban mirando. que vaya luego a las cortes — para con él negociar. como es discreto. —Bernardo. mis caballeros. — ya los que con vos [están. De los doscientos que lleva — los ciento mandó quedar para que tengan segura — la puerta de la ciudad. que a todos ponen espanto: «Villanos mátente. —Aquesas burlas. — no las puedes olvidar. las cartas echó en el fuego. que non fidalgos. — por juro y por heredad. los mis doscientos. doscientos iréis conmigo. buen rey. con los ciento que le quedan — se va al palacio real: cincuenta deja a la puerta — que a nadie dejen pasar. —Mentides. Bernardo como traidor — el suyo vos fuera a dar. — nadie se le osa llegar.

bien oiréis lo que decía: 50 «No te la diré. labrados a maravilla. y el día que no los labra. moro de la morería. señor. no por villas ni poblados. non de cuero fogueados. con camisones de estopa.no de contray. El moro que los labraba cien doblas ganaba al día. el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma. casada soy.» «Casada soy. Abenámar. el moro que a mí me tiene muy grande bien me quería. non de holanda. mátente por las aradas. la luna estaba crecida: moro que en tal signo nact no debe decir mentira. vayan cabalgando en burras. El otro es Generalife. non en muías y caballos. daréte en arras y dote a Córdoba y a Sevilla. y la otra la Mezquita: los otros los Alíxares. si non dijeres verdad de lo que te es preguntado: si tú fuiste o consentiste en la muerte de tu hermano.» ROMANCES FRONTERIZOS ABEMAMAR «¡Abcnámar. otras tantas se perdía. porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva. siendo yo niño y muchacho.» «Yo te agradezco. no con lanzas ni con dardos. castillo de gran valía.» 51 . mátente con aguijadas.» Allí respondiera el moro. que la verdad te diría. rey don Juan. Granada. ¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!» «El Alhambra era. sáquente el corazón vivo por el derecho costado. aquesa tu cortesía. señor. pregunta. Desque los tuvo labrados el rey le quitó la vida porque no labre otros tales al rey del Andalucía. mi madre me lo decía: que mentira no dijese. ni frisado. rey. que no viuda. aunque me cueste la vida. bien oiréis lo que decía: «Si tú quisieras. Abenámar.» Allí hablara el rey don Juan. que era grande villanía: por tanto. huerta que par no tenía. no con puñales dorados. con cuchillos cachicuernos. las riendas traigan de cuerda. el otro Torres Bermejas. ni labrados. contigo me casaría.

rey.¡AY DE MI ALHAMA! Paseábase el rey moro por la ciudad de Granada. la esposa de don Roldan. todas comían de un pan. todas visten un vestido. todas comen a una mesa. uno a uno y dos a dos juntado se ha gran compaña. buen rey. de esta manera fablara: «¿Para qué nos llamas. «¡ Ay de mi Alhama!» Apeóse de una muía.» «¡Ay de mi Alhama!» ROMANCES CAROLINGIOS DOÑA ALDA En París está doña Alda. «¡Ay de mi Alhama!» Los moros que el son oyeron que al sangriento Marte llama. por el Zacatín arriba. una pena muy doblada: que te pierdas tú y el reino. las ciento tejen cendal. todas calzan un calzar. subido se había al Alhambra. «¡Ay de mi Alhama!» Allí fabló un moro viejo. «¡Ay de mi Alhama!» Las cartas echó en el fuego y al mensajero matara. si no era doña Alda. para qué es esta llamada?» «Para que sepáis. desde la puerta de Elvira hasta la de Vivarrambla. sus añafiles de plata. 53 . los de la Vega y Granada. Al son de los instrumentos doña Alda dormido se ha. que era la mayoral. Cartas le fueron venidas que su Alhama era ganada. Las ciento hilaban oro. que eran la flor de Granada: cogiste los tornadizos de Córdoba la nombrada. Por eso mereces. bien se te empleara. y en un caballo cabalga. «¡Ay de mi Alhama!» Como en el Alhambra estuvo al mismo punto mandaba que se toquen sus trompetas. y que se acabe Granada. trescientas damas con ella para bien la acompañar. un sueño de gran pesar. las ciento instrumento tañen para doña Alda holgar. una nueva desdichada: que cristianos de braveza ya nos han ganado Alhama.» «¡Ay de mi Alhama!» 52 Allí fabló un alfaquí de barba crecida y cana: «Bien se te emplea. amigos. ensoñado había un sueño. rey. «¡ Ay de mi Alhama!» Y que las cajas de guerra apriesa toquen al arma. buen rey. porque ío oigan sus moros. Mataste los Bencerrajes.

y enviólo para vos. ¡Quién la durmiese esta noche desarmado y sin temor. El azor con grande cuita metióse so mi brial. la niña. lanzada de moro izquierdo le traspase el corazón. que me ha dado gran pesar: que me veía^ en un monte en un desierto lugar: y do so los montes altos. bien te lo entiendo pagar. señora.» Allí habló su camarera.» Otro día de mañana cartas de lejos le traen: tintas venían de fuera de dentro escritas con sangre que su Roldan era muerto en la caza de Roncesvalles. señor.» «¿Cuyas son aquellas armas que están en el corredor?» 55 . doncellas. desarmado y sin pavor. bien oiréis lo que dirán: «¿Qué es aquesto. tras del viene una aguililla que lo ahinca muy mal.» «Si a caza es ido. señora mía.Recordó despavorida y con un pavor muy grand los gritos daba tan grandes. que de España viene ya. señora. que el conde es ido a la caza. bien oiréis lo que dirá: «Aquese sueño. mala vida paso» pasóla con gran dolor.» Ellos en aquesto estando. con la cual ha de casar. a los montes de León. mi camarera.» «Si así es. con las uñas lo despluma. caígale mi maldición: rabia le mate los perros. que se oían en la ciudad. más que no el rayo del sol. donde os han de velar. Cuando tal oyó doña Alda muerta en el suelo se cae. y aguilillas el falcón. el águila con gran ira de allí lo iba a sacar. siete. que no me desarmo. con el pico lo deshaz. que me dejáis a mí sola y a los montes os vais vos. hija de padre traidor?» «Señor. no!» «Dormílda. dormüda. bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo. y aquel monte es la iglesia.» «Esas palabras. su marido que llegó: «¿Qué hacéis la Blanca-Niña. mi señora? ¿Quién es el que os hizo mal?» «Un sueño soñé. 54 ROMANCES NOVELESCOS BLANCA-NIÑA «Blanca sois. Allí hablaron sus doncellas. el águila sedes vos. era de mi padre. un azor vide volar. que siete años había. no eran sino traición: ¿cuyo es aquel caballo que allá bajo relinchó?» «Señor.

» Con temor el caballero palabra no respondía. señora. vida mía?» «Ríomc del caballero y de su gran cobardía. 56 Errado lleva el camino. tate.» La niña. déle Dios mal galardón.«Señor. cuando los enamorados van a servir al amor. matadme con ella vos. conde.» «¿Cuya es aquella lanza. eran de mi hermano y hoy os las envió. que vivo en esta prisión. do padre y madre tenía. sino yo. mi señora? ¿De qué os reís. dijo. En el medio del camino de amores la requería. 57 . vuelta. ni cuándo las noches son. «¿De qué os reís. que tiene tal resplandor?» «Tomadla. dijo: «Yo no volvería. puso a la niña en las ancas y él subiérase en la silla. La niña desque lo oyera di jóle con osadía: «Tate. que una cosa se me olvida. errada lleva la vía: arrimárase a un roble por esperar compañía. ¡tener la niña en el campo y catarle cortesía!» Con vergüenza el caballero estas palabras decía: «Vuelta. tomadla. Vio venir a un caballero que a París lleva la guía. mi señora. triste.» Apeóse del caballo por hacelle cortesía. bien os la merezco yo. Matómcla un ballestero. cuando los trigos encañan y están los campos en flor. La niña desque lo vido de esta suerte le decía: «Si te place. caballero. sino por una avecilla que me cantaba al albor. como discreta. DE LA HIJA DEL REY DE FRANCIA De Francia partió la niña. buen conde. que aquesta muerte. cuitado.» EL PRISIONERO Que por mayo era por mayo. de Francia la bien guarnida. que ni sé cuando es de día. cuando canta la calandria y responde el ruiseñor. llévesme en tu compañía. A la entrada de París la niña se sonreía. el hombre que a mí llegase malato se tornaría. cuando hace la calor. dijo. mi vida. pláceme. caballero. hija soy yo de un malato y de una malatía. no hagáis tal villanía.» «Pláceme. íbase para París.

falso. fonte-frida. traidor. ni menos consolación. «Si tú quisieses. amigo. fonte-frida y con amor. que si el agua hallo clara. y agora que os serviría. porque hijos no haya. no!» Rosa fresca. que está viuda y con dolor. vuestra fue. en mi cuerpo tocaría. que ni poso en ramo verde ni en prado que tenga flor. turbia la bebía yo. no vos dijo verdad. ruin.» ROMANCES LÍRICOS DE LA ROSA FRESCA FONTEFRIDA Fonte-frida. amigo. tan garrida y con amor. no vos puedo yo haber. cuando vos tuve en mis brazos. que tenéis mujer hermosa y hijos como una flor. y en lugar de recaudar él dijera otra razón: que érades casado. que no quiero haber marido. enemigo. que no quiero ser tu amiga. rosa fresca. no quiero placer con ellos. no. si no es la tortolica. no vos supe servir. ¡Déjame. allá en tierras de León. que no sabía de amor. triste enemigo. aunque volviese. las palabras que le dice llenas son de traición. el hombre que a mí llegase muy caro le costaría. señora. malo. Por allí fuera a pasar el traidor de ruiseñor.» «Quien vos lo dijo. falso engañador. enviásteme una carta con un vuestro servidor. ni casar contigo. yo sería tu servidor. no. sino cuando era pequeño. do todas las avecicas van tomar consolación. no. que yo nunca entré en Castilla ni allá en tierras de León. no. señora.ni persona.» «Vete de ahí. «Vuestra fue la culpa.» 59 . hija soy del rey de Francia y Ja reina Constantina. que mía no. malo.

» Respondióle el marinero. los peces que andan nel hondo arriba los face andar. tablas. Las velas traía de seda. sino a quien conmigo va.» S I G L O DE ORO (Siglo XVI) . de fino coral. áncoras tiene de plata. las aves que andan volando nel mástil las faz posar. marinero. la jarcia de oro torzal. tal respuesta le fue a dar: «Yo no digo esa canción. los vientos face amainar. Allí fabló el conde Arnaldos.EL CONDE ARNALDOS ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza para su falcón cebar vio venir una galera que a tierra quiere llegar. dígasme ora ese cantar. Marinero que la manda diciendo viene un cantar que la mar facía en calma. bien oiréis lo que dirá: «Por tu vida.

GIL VICENTE (1470-1539) DEL ROSAL VENGO. mi madre. vengo del rosal. Viera estar rosal florido. cogí rosas con sospiro: vengo del rósale. MI MADRE Del rosal vengo. CANCIÓN ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. vengo del rósale. A riberas de aquel río viera estar rosal florido: vengo del rósale. mi madre. A riberas de aquel vado viera estar rosal granado: vengo del rósale. no! Más quiero vivir segura nesta sierra a mi soltura 63 . Del rosal vengo.

no seré casada por no ver vida cansada. el pastoicico que el ganadico guardas. Dios perdone a Castillejo. Dijo Amor: «¿Dónde se aprende este metro tan prolijo. las plumas puestas por asta. y pues que tengo sabido que la flor yo me la so. si la nave o la vela o la estrella es tan bella. pues Garcilaso y Boscán.que no estar en ventura si casaré bien o no. o quizá mal empleada la gracia que Dios me dio. con locura y desvarío. cada uno es un Roldan y. no! Madre. por sabia que sea. si el ganado o los valles o la sierra es tan bella. Digas tú. tan escuro. que la dama en quien se emplea duda. el marinero que en las naves vivías. y de peso doce arrobas. 64 . no! No será ni es nacido tal para ser mi marido. enojosas y pesadas. con todo. si es requiebro o es conjuro. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. que bien habló de estas trovas. y el estilo. trovadas al tiempo viejo. yo no alcanzo cuál engaño te hizo para tu daño. Digas tú. 65 CANTIGA ¡Muy graciosa es la doncella! ¡Cómo es bella y hermosa! Digas tú. con muchos pies arrastrando. entró un amador cantando. si el caballo o las armas o la guerra es tan bella. a lo toscano imitadas. no le basta.» «Ved si la invención es basta. cada pie con dos corcovas. no! CRISTÓBAL DE CASTILLEJO (1490-1550?) VISITA DE AMOR Unas coplas muy cansadas. que las orejas ofende? "Algarabía de allende": el sujeto frío y duro. el caballero que las armas vestías.

dijo Venus. sintiendo desto gran pena. Bien se pueden castigar a cuenta de anabaptistas. pues por ley particular se tornan a bautizar y se llaman petrarquistas. arte mayor y real. caso que estaban sin favor y tan a solas. Juan de Mena. cantan otras forasteras nuevas a nuestros oídos: sonetos de grande estima. contentamiento mostró. El juicio de lo cual yo lo dejo a quien más sabe. y que haga burla del y de cuanto le escribiere. resucítese Lucero a corregir en España una muy nueva y extraña.» se pierden. ni vos. y tras de las italianas 66 Mas ellos. pero juzgar nadie mal de su patria natural en gentileza no cabe. por infieles los acusa y de aleves los condena. como aquella de Lutero en las partes de Alemana. ¿qué pretende quien las dice sus querellas en lenguaje que no entiende él. Han renegado la fe de las trovas castellanas. ni ella? Sentencio al que tal hiciere que la dama por quien muere lo tenga por cascabel. canciones y villancicos. Y en lugar de estas maneras de vocablos ya sabidos en nuestras trovas caseras. SÁTIRA Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos Pues la Santa Inquisición suele ser tan diligente en castigar con razón cualquier seta y opinión levantada nuevamente. 67 . ni yo. y pies quebrados y chicos y todo nuestro caudal. diciendo que son más ricas y galanas.meter en mi señorío moneda de reino extraño. madrigales y canciones de diferentes renglones de tercia y octava rima y otras lindas invenciones.» «Con dueñas y con doncellas. contra todos se mostraban y claramente burlaban de las coplas españolas. como oyó la nueva copla pulida. y aquella cristiana musa del famoso Juan de Mena. romances y cosa tal.

GARCILASO DE LA VEGA (1503-1536) SONETOS Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por do me ha traído. que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme. Mas cuando del camino esto olvidado a tanto mal no sé por do he venido. llevadme junto al mal que me dejastes. la suya. que a mayor mal pudiera haber llegado. y estoime así entre tanto. fue declarar lo natural más vivo. que pues mi voluntad puede matarme. la razón me fuerza. Si no. pues yo mismo las usé. levántase un espanto tal. en fin. por la cual yo vivo: enmienda fue de cuanto aquí se yerra. ¿qué hará sino hacello? ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. si se esfuerza. de nuestros tiempos gloria fue nacer ésta. Por otra parte. 68 . cuando en las pasadas horas en tanto bien por vos me vía. si ella quisiere. que me habíades de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en un hora junto me llevastes todo el bien que por términos me distes. Yo acabaré. que es peor del seso. yo hablo y callo. esfuerzo alguna vez y otras me espanto. y dijo: —Según la prueba. dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía y con ella en mi muerte conjuradas. fue de virtud hacer perfecta historia. once sílabas por pie no hallo causa por qué se tenga por cosa nueva. ¿Quién rae dijera.caso que se sonrió como de cosa sabida. Del mundo bien. y fue juntar el cielo con la tierra. hallo. la gana de escribir refuerza. sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque descastes verme morir entre memorias tristes. al comenzar. que no es tanto de mi parte. según por do anduve perdido. pudiendo. 69 JUAN BOSCAN (1493-1542) SONETO Mueve el querer las alas con gran fuerza tras el loor de aquella que yo canto. y aun sabrá querello. sé que me acabo y más he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado.

y guarecer de un mal tan peligroso. ¿qué me ha de aprovechar ver la pintura de aquél que con alas derretidas. cayendo fama y nombre al mar ha dado. que ganaste obrando un nombre en todo el mundo. representando en tierra al fiero Marte.Si para refrenar este deseo loco. marqués de Villaf ranea. por donde una agua clara con sonido atravesaba el fresco y verde prado. 70 resplandeciente. En tanto que este tiempo que adivino viene a sacarme de la deuda un día. escuchando. faltando a ti. luego verás ejercitar mi pluma por la infinita innumerable suma de tus virtudes y famosas obras: antes que me consuma. apenas en el agua resfriado? ÉGLOGA PRIMERA A don Pedro de Toledo. en la verdura. no sólo mía. imposible. arrimada a tus loores: y en cuanto esto se canta. temeroso. agora vuelto a la otra parte. escucha tú el cantar de mis pastores. los amores. que a todo el mundo sobras. que en tornando a ser restituido al ocio ya perdido. que nunca oso fiar el mal de mí. Saliendo de las ondas encendido. 71 . mas de cualquier ingenio peregrino que celebra lo digno de memoria: el árbol de victoria que ciñe estrechamente tu gloriosa frente dé lugar a la hiedra que se planta debaxo de tu sombra. que en vano su morir van dilatando: espera. Tú. que es deuda general. cuando Salicio. tras los ciervos temerosos. el monte fatigando el ardiente jinete. y la del que su fuego y su locura llora entre aquellas plantas conocidas. que se debe a tu fama y a tu gloria. que apresura el curso. he de cantar. vano. se quexaba tan dulce y blandamente como si no estuviera de allí ausente la que de su dolor culpa tenía. sus quexas imitando. que lo poseo. y un grado sin segundo. no me aprovecha verme cual me veo. armado. solo y dado al ínclito gobierno del estado albano. de pacer olvidadas. que es darme a entender yo lo que no creo. rayaba de los montes el altura el sol. él. agora estés atento. agora de cuidados enojosos y de negocios libre. por ventura andes a caza. virrey de Ñapóles SALICIO Y NEMOROSO El dulce lamentar de dos pastores Salicio juntamente y Nemoroso. con canto acordado al rumor que sonaba del agua que pasaba. cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas. recostado al pie de una alta haya. o muy aventurado o muy medroso en tanta confusión. y se levanta poco a poco.

Vergüenza he que me vea ninguno en tal estado. que no hay. lágrimas. de tus hermosos brazos anudaste? No hay corazón que baste. sin mostrar un pequeño sentimiento de que por ti Salicio triste muera. desdichado! Soñaba que en el tiempo del estío llevaba. Galatea! Estoy muriendo. donde siempre moraste. lágrimas. por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me aguardaba. desconocida. temóla con razón. Salid sin duelo. el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba. ¿a quién los volviste? ¿Por quién tan sin respeto me trocaste? Tu quebrantada fe. desta vida ya olvidada. 73 . corriendo. como en cadena. lágrimas. razonando con ella. sin duelo. pues tú me dexas. de ti desamparado. el fresco viento. al viento el amor y la fe que ser guardada eternamente sólo a mí debiera? ¡Oh Dios! ¿Por qué siquiera. ¿De un alma te desdeñas ser señora. corriendo. más dura que mármol a mis quexas y al encendido fuego en que me quemo. por desusada parte y por nuevo camino el agua se iba. Salid sin duelo. y de mí mismo yo me corro agora. ardiendo yo con la calor estiva. por ti la verde yerba. despertando las aves y animales y la gente. corriendo. sin ti. El sol tiende los rayos de su lumbre por montes y por valles. ¿en cuya oreja suena? Tus claros ojos. no pudiendo della salir un hora? Salid. va de nuevo al oficio. cuál por el verde valle o alta cumbre paciendo va segura y libremente. cuál con el sol presente. ¡Ay. no recibe del cielo algún castigo? Si en pago del amor yo estoy muriendo. repitiendo la desventura mía. cuál por el aire claro va volando. ¿Y tú. Salid sin duelo. por pasar allí la siesta. cuan diferente era y cuan de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja. 72 pues ves desde tu altura esta falsa perjura causar la muerte de un estrecho amigo. reputándolo yo por desvarío. corriendo. lágrimas. Siempre está en llanto esta ánima mezquina cuando la sombra el mundo va cubriendo o la luz se avecina. y al usado ejercicio do su natura o menester le inclina.y así. lágrimas. corriendo. cuánto me engañaba! ¡Ay. y aun la vida temo. más helada que nieve. Tu dulce habla. como presente. vi mi mal entre sueños. dexas llevar. ¿qué hará el enemigo? Salid sin duelo. ¡Cuántas veces durmiendo en la floresta. a beber en el Tajo mi ganado y después de llegado sin saber de cuál arte. el curso enajenado iba siguiendo del agua fugitiva. el vivir para qué sea. Por ti el silencio de la selva umbrosa. le decía: SALICIO ¡Oh. ¿do la pusiste? ¿Cuál es el cuello que.

de mi cantar. Materia diste al mundo de esperanza de alcanzar lo imposible y no pensado. Siempre de nueva leche en el verano y en el invierno abundo. si por sólo esto te detienes. cuando cantan. los árboles parece que se inclinan. que no se esté con llanto deshaciendo hasta acabar la vida. si derritiendo me estoy en llanto eterno! Salid sin duelo. salid sin duelo. no dexes el lugar que tanto amaste. notable causa diste y ejemplo a todos cuantos cubre el ciclo. Salid fuera sin duelo. lágrimas. en otro muro asida. pues. Salid sin duelo. siendo a todo materia por ti dada? Cuando tú enajenada de mí. Con mi llorar las piedras enternecen su natural dureza y la quebrantan.aunque fuese de piedra. con diferente voz se condolecen. que aún agora me veo en esta agua que corre clara y pura. corriendo. y cierto no trocara mi figura con ése que de mí se está riendo: ¡trocara mi ventura! Salid sin duelo. lágrimas. que bien podrás venir de mí segura. las aves que me escuchan. Mas ya que a socorrerme aquí no vienes. por difícil que sea y por incierto? ¿O qué discordia no será juntada? Y juntamente. tanto. Tú sola contra mí te endureciste. corriendo. que no pudiera el mantuano Títiro ser de ti más alabado. ¿Qué no se esperará de aquí adelante. yo te vi agradada. lágrimas. y mi parra en otro olmo entretejida. corriendo. lágrimas. corriendo. que el más seguro tema con recelo perder lo que estuviere poseyendo. ven. quitándolo de mí con tal mudanza. corriendo. y dexaré el lugar do me dexaste. viendo mi amada hiedra de mí arrancada. ¿qué tendrá por cierto? ¿O qué de hoy más no temerá el amante. lágrimas... lágrimas. los ojos aun siquiera no volviendo a lo que tú hiciste. dando a quien diste el corazón malvado. y mi morir cantando me adivinan. ¿Cómo te vine en tanto menosprecio? ¿Cómo te fui tan presto aborrecible? ¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? Si no tuvieras condición terrible. No soy. Salid sin duelo. 74 tan disforme ni feo. corriendo. que siempre sonará de gente en gente. La cordera paciente con el lobo hambriento hará su ayuntamiento y con las simples aves sin ruido harán las bravas sierpes ya su nido: que mayor diferencia comprehendo de ti al que has escogido. siempre fuera tenido de ti en precio. Las fieras que reclinan su cuerpo fatigado dejan el sosegado sueño por escuchar mi llanto triste. y el gobierno del abrigado Extremo en el invierno? Mas ¡qué vale el tener. fuiste. ves aquí una espesura. Ves aquí un prado lleno de verdura. y no viera de ti ese apartamiento. en mi majada la manteca y el queso está sobrado. Salid sin duelo. ¿No sabes que sin cuento buscan en el estío mis ovejas el frío de la sierra de Cuenca. cuitado. 75 . bien mirado. pues. Y de hacer juntar lo diferente.

con la pesada voz retumba y suena. NEMOROSO Corrientes aguas. ¡Oh miserable hado! ¡Oh tela delicada. 77 . casi como dolida y a compasión movida. que es más que el hierro fuerte. que de puro contento con vuestra soledad me recreaba. vano y presuroso! Acuerdóme durmiendo aquí algún hora que. no es mucho que lugar también le quede. torciendo el paso por su verde seno. soltó de llanto una profunda vena. que a sempiterno llanto y a triste soledad me ha condenado. Elisa. a Elisa vi a mi lado. desierta y dura tierra. ¿adonde están? ¿Adonde el blanco pecho? ¿Do la columna que al dorado techo con presunción graciosa sostenía? Aquesto todo agora ya se encierra. cuando en aqueste valle al fresco viento andábamos cogiendo tiernas flores que había de ver con largo apartamiento venir el triste y solitario día que diese amargo fin a mis amores? El cielo en mis dolores cargó la mano tanto. que siento enflaquecer mi débil canto. Quizás aquí hallarás. árboles que os estáis mirando en ellas. antes de tiempo dada a los agudos filos de la muerte! Mas convenible fuera aquesta suerte a los cansados años de mi vida. pues yo me alexo. a quien de ti con lágrimas me quexo. aves que aquí sembráis vuestras querellas. y en este mismo valle. cristalinas. o con el pensamiento discurría por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría. que tanto no puedo yo ni oso. ¿Do están agora aquellos claros ojos que llevaban tras sí como colgada mi ánima por doquier que se volvían? ¿Do está la blanca mano delicada. puras. donde agora 76 me entristezco y me canso. al que todo mi bien quitarme puede. vida mía. Aquí dio fin a su cantar Salicio. La blanda Filomena. en la fría. solo. Piérides. despertando. donde con dulce sueño reposaba. por desventura mía. desamparado. ¿Quién me dixera. en otro tiempo cara. llena de vencimientos y despojos que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían con gran desprecio al oro como a menor tesoro. en el reposo estuve ya contento y descansado. verde prado de fresca sombra lleno. ¡Oh bien caduco. dulcemente responde al son lloroso. yo me vi tan ajeno del grave mal que siento. Queriendo el monte al grave sentimiento de aquel dolor en algo ser propicio. hiedra que por los árboles caminas. ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa. que pues el bien le dexo. Lo que cantó tras esto Nemeroso decidlo vos.ves aquí una agua clara. pues no la ha quebrantado tu partida. y lo que siento más es verme atado a la pesada vida y enojosa. y sospirando en el postrero acento.

hasta que muerte el tiempo determine que a ver el deseado sol de tu clara vista me encamine. demandabas en aquel paso ayuda. y en cayendo su rayo se levanta la negra oscuridad que el mundo cubre. produce agora en cambio estos abrojos. y la callada noche no refrena su lamentable oficio y sus querellas. de do viene el temor que nos espanta. juntándolos. envueltos en un blanco paño.Después que nos dexaste. Elisa. que siempre aflige esta ánima mezquina con la memoria de mi desventura. inexorable diosa. la tierra. llorando. Como al partir el sol la sombra crece. el fruto miserable. ni acude el campo al labrador con mano llena. y nace en lugar suyo la infelice avena. del duro labrador. entre las hojas escondido. Sin que de allí se partan. con un cordón los ato. en que he quedado de sombra y de temor atormentado. muerte arrebatada! Por ti me estoy quexando al cielo y enojando con importuno llanto al mundo todo: tan desigual dolor no sufre modo. que aquél era su nido y su morada. que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos entretanto que del amado ramo estaba ausente. escura. y la medrosa forma en que se ofrece aquello que la noche nos encubre. y a su canto el aire suena. y de un dolor tamaño enternecerme siento. la mala yerba al trigo ahoga. No hay bien que en mal no se convierta y mude. rústica diosa. me parece que oigo que a la cruda. si ya del todo primero no me quitan el sentido. ¡Ay. 78 desta manera suelto yo la rienda a mi dolor. por la dulce garganta despide. y de consuno casi los paso y cuento uno a uno. tal es la tenebrosa noche de tu partir. nunca pace en hartura el ganado ya. Una parte guardé de tus cabellos. con suspiros calientes. ya de rigor de espinas intratable. Mas luego a la memoria se me ofrece aquella noche tenebrosa. Cual suele el ruiseñor con triste canto quexarse. y yo hago con mis ojos crecer. trayendo de su pena al cielo por testigo y las estrellas. y así me quexo en vano de la dureza de la muerte airada. los enjugo del llanto. y aquella voz divina. con diferencia tanta. que sobre ellos nunca mis ojos de llorar se hartan. Tras esto el importuno dolor me deja descansar un rato. y de allí me llevó mi dulce prenda. Verte presente agora me parece en aquel duro trance de Lucina. Ella en mi corazón metió la mano. que de buena gana nos producía flores con que solía quitar en sólo vellas mis enojos. y aquel dolor que siente. ¿dónde estabas? 79 . más que la llama ardientes. y tú. No me podrán quitar el dolorido sentir. hasta que el sol descubre su luz pura y hermosa. que nunca de mi seno se me apartan: deseó jólos. con cuyo son y acentos a los airados vientos pudieras amansar. que agora es muda.

¿Ibate tanto en perseguir las fieras? ¿Ibate tanto en un pastor dormido? ¿Cosa pudo bastar a tal crudeza que, conmovida a compasión, oído a los votos y lágrimas no dieras para no ver hecha tierra tal belleza, o no ver la tristeza en que tu Nemoroso queda, que su reposo era seguir tu oficio, persiguiendo las fieras por los montes y ofreciendo a tus sagradas aras los despojos? ¿Y tú, ingrata, riendo dexas morir mi bien ante mis ojos? Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa el cuerpo, y verme libre pueda, y en la tercera rueda contigo mano a mano busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, donde descanse y siempre pueda verte, ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte? Nunca pusieran fin al triste lloro los pastores, ni fueran acabadas las canciones que sólo el monte oía, si mirando las nubes coloradas, al transmontar del sol bordadas de oro, no vieran que era ya pasado el día. La sombra se veía venir corriendo apriesa ya por la falda espesa del altísimo monte, y recordando ambos como de sueño, y acabando el fugitivo sol, de luz escaso, su ganado llevando, se fueron recogiendo paso a paso.
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A LA FLOR DE GNIDO

Si de mi baxa lira tanto pudiese el son, que en un momento aplacase la ira del animoso viento y la furia del mar y el movimiento; y en ásperas montañas con el suave canto enterneciese las fieras alimañas, los árboles moviese, y al son confusamente los traxese; no pienses que cantado sería de mí, hermosa flor de Gnido, el fiero Marte airado, a muerte convertido, de polvo y sangre, y de sudor teñido; ni aquellos capitanes en las sublimes ruedas colocados, por quien los alemanes el fiero cuello atados, y los franceses van domesticados. Mas solamente aquella fuerza de tu beldad sería cantada, y alguna vez con ella también sería notada el aspereza de que estás armada; y cómo por ti sola, y por tu gran valor y fermosura, convertido en viola, llora su desventura el miserable amante en tu figura. Hablo de aquel cautivo, de quien tener se debe más cuidado, que está muriendo vivo, al remo condenado, en la concha de Venus amarrado. Por ti, como solía, del áspero caballo no corrige la furia y gallardía, 81

ni con freno le rige, ni con vivas espuelas ya le aflige. Por ti, con diestra mano, no revuelve la espada presurosa, y en el dudoso llano huye la polvorosa palestra como sierpe ponzoñosa. Por ti, su blanda musa, en lugar de la cítara sonante, tristes querellas usa, que con llanto abundante hacen bañar el rostro del amante. Por ti, el mayor amigo le es importuno, grave y enojoso; yo puedo ser testigo que ya del peligroso naufragio fui su puerto y su reposo. Y agora en tal manera vence el dolor a la razón perdida, que ponzoñosa fiera nunca fue aborrecida tanto como yo del, ni tan temida. No fuiste tú engendrada ni producida de la dura tierra; no debe ser notada que ingratamente yerra quien todo el otro error de sí destierra. Hágate temerosa el caso de Anaxárate, y cobarde, que de ser desdeñosa se arrepintió muy tarde; y así, su alma con su mármol arde. Estábase alegrando del mal ajeno el pecho empedernido, cuando abaxo mirando el cuerpo muerto vido del miserable amante, allí tendido. Y al cuello el lazo atado con que desenlazó de la cadena el corazón cuitado, que con su breve pena compró la plena punición ajena.
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Sintió allí convertirse en piedad amorosa el aspereza. ¡Oh tardo arrepentirse! ¡Oh última terneza! ¿Cómo te sucedió mayor dureza? Los ojos se enclavaron en el tendido cuerpo que allí vieron; los huesos se tornaron más duros y crecieron, y en sí toda la carne convirtieron; las entrañas heladas tornaron poco a poco en piedra dura; por las venas cuitadas la sangre su figura iba desconociendo y su natura; hasta que finalmente en duro mármol vuelta y transformada, hizo de sí la gente no tan maravillada cuanto de aquella ingratitud vengada. No quieras tú, señora, de Némesis airada las saetas probar, por Dios, agora; baste que tus perfetas obras y fermosura a los poetas den inmortal materia, sin que también en verso lamentable celebren la miseria de algún caso notable que por ti pase triste y miserable.

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SANTA TERESA DE JESÚS
(1515-1582)
VERSOS NACIDOS DEL FUEGO DEL AMOR DE DIOS QUE EN SI TENIA

Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero
GLOSA

Aquesta divina unión del amor con que yo vivo, hace a Dios ser mi cautivo y libre mi corazón; mas causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel y estos hierros en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué vida tan amarga do no se goza el Señor! Y si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga; quíteme Dios esta carga más pesada que el acero, que muero porque no muero.
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Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo, el vivir me asegura mi esperanza; muerte do el vivir se alcanza no te tardes que te espero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; vida, no seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte; venga ya la dulce muerte, venga el morir muy ligero, que muero porque no muero. Aquella vida de arriba es la vida verdadera; hasta que esta vida muera, no se goza estando viva; muerte no seas esquiva; vivo muriendo primero, que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es perderte a ti, para mejor a El gozarle? Quiero muriendo alcanzarle, pues a El solo es el que quiero, que muero porque no muero. Estando ausente de ti, ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, por ser mi mal tan entero, que muero porque no muero.

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FRAY LUIS DE LEÓN (1533-1594) VIDA RETIRADA ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado. No cura si la faina canta con voz, su nombre, pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado? ¡Oh campo, oh monte, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso! Roto casi el navio a vuestro almo reposo, huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero.
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Despiértenme las aves con su cantar suave no aprendido, no los cuidados graves de que es siempre seguido quien al ajeno arbitrio está atenido. Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y como codiciosa de ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido los árboles menea con un manso ruido que del oro y del cetro pone olvido. Ténganse su tesoro los que de un flaco leño se confían; no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían. La combatida entena cruje, y en ciega noche el claro día se torna, al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. A mí, una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada,
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de yedra y lauro eterno coronado. A FRANCISCO SALINAS El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada. vuestro son en mis oídos. Traspasa el aire todo hasta llegar a la más alta esfera. Ve cómo el gran maestro a aquesta inmensa cítara aplicado. cuando suena la música extremada por vuestra sabia mano gobernada. Felipe. y oye allí otro modo de no perecedera música. y en la rueda que huye más del suelo. la belleza caduca engañadora. torna a cobrar el tino y memoria perdida de su origen primero esclarecida. A la sombra tendido. quedando a lo demás adormecidos. que todo lo demás es triste lloro. ¡Oh desmayo dichoso! ¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido! ¡ Durase en tu reposo sin ser restituido jamás a aqueste baxo y vil sentido! A este bien os llamo. y la baxiJla de fino oro labrada sea de quien la mar no teme airada. puesto el atento oído al son dulce acordado del plectro sabiamente meneado. gloria del apolíneo sacro coro. a quien amo sobre todo tesoro. ¡Oh! Suene de contino. que ningún accidente extraño o peregrino oye o siente. Aquí el alma navega por un mar de dulzura. y finalmente en el así se anega. con movimiento diestro produce el son sagrado con que este eterno templo es sustentado. tendido yo a la sombra esté cantando. en suerte y pensamientos se mejora. amigos. contemplar la verdad pura sin velo? 89 . Y mientras miserablemente se están los otros abrasando en sed insaciable del no durable mando. luego envía consonante respuesta.me baste. por quien al bien divino despiertan los sentidos. A FELIPE RUIZ ¿Cuándo será que pueda libre de esta prisión volar al cielo. que en olvido está sumida. Y como se conoce. A cuyo son divino mi alma. Salinas. el oro desconoce que el vulgo ciego adora. que es de todas la primera. Y como está compuesta de números concordes. y entrambos a porfía mezclan una dulcísima armonía. Salinas.

y quién las enciende con hermosas y eficaces centellas. de los helados fríos veré las causas. por qué están las dos osas. Veré sin movimiento en la más alta esfera las moradas del gozo y del contento. La lluvia baña el techo. Las soberanas aguas del aire en la región quién las sostiene. dó los tesoros tiene de nieve Dios. Veré este fuego eterno fuente de vida y luz do se mantiene. 90 su trabajo deshecho. veré distinto y junto lo que es y lo que ha sido. y entre las nubes mueve su carro Dios ligero y reluciente. de los rayos las fraguas. en sueño y en olvido sepultado. y sube hasta el cielo el polvo vano. los campos anegados miran los labradores espantados. y por qué en el invierno tan presuroso viene. humíllase la gente. Quién rige las estrellas veré. las lindes y señales con que a la mar airada la Providencia tiene aprisionada. treme la tierra. dó sale a mover guerra el cierzo. y por qué crecen las aguas del Océano y decrecen. sopla el gallego insano. por qué en las noches largas se detiene. de bañarse en el mar. Veré las inmortales columnas do la tierra está fundada. y su principio propio y escondido. las causas de los hados. y miro hacia el suelo de noche rodeado. ¿No ves cuando acontece turbarse el aire todo en el verano? El día se ennegrece. siempre medrosas. horrible son conmueve. do estable eterno asiento posee el pesadísimo elemento. De dó manan las fuentes. y de los estíos. Por qué tiembla la tierra por qué las hondas mares se embravecen. así el arrebatado como los naturales. Y de allí levantado veré los movimientos celestiales. NOCHE SERENA Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado. de oro y luz labradas de espíritus dichosos habitadas.Allí a mi vida junto en luz resplandeciente convertido. la lengua dice al fin con voz doliente: 91 . las señales. y el trueno dónde viene. quién ceba y quién bastece de los ríos las perpetuas corrientes. Entonces veré cómo el divino poder echó el cimiento tan a nivel y plomo. relumbra fuego ardiente. el amor y la pena despiertan en mi pecho una ansia ardiente: despiden larga vena los ojos hechos fuente. envían largos ríos los collados.

tu grey en este valle hondo. burlaréis los antojos de aquesta lisonjera vida. aquí asentado en rico y alto asiento está el amor sagrado de glorias y deleites rodeado. Pastor santo. y tú rompiendo el puro aire. el bien fingido? El hombre está entregado al sueño. y con paso callado el cielo vueltas dando las horas del vivir le va hurtando. eterna primavera aquí florece. sus pasos desiguales. escuro. con cuanto teme y cuanto espera. mi alma. perdido sigue la vana sombra. de su suerte no cuidando. baxa. 92 y el Júpiter benino de bienes mil cercado serena el cielo con su rayo amado. rodéase en la cumbre Saturno. que de tu bien divino olvidado. lo que será. y la graciosa estrella de Amor la sigue reluciente y bella. ¿Es más que un breve punto el baxo y torpe sucio. y en proporción concorde tan iguales. que jamás anochece. ¿las almas inmortales hechas a bien tamaño. que a tu alteza nació. la luna cómo mueve la plateada rueda. mortales. templo de claridad y fermosura. y va en pos de ella la luz do el saber llueve. tras él la muchedumbre del reluciente coro su luz va repartiendo y su tesoro. do vive mejorado lo que es. te vas al inmortal seguro! 93 . con soledad y llanto. y no gime y suspira por romper lo que encierra el alma. y de estos bienes la destierra? Aquí vive el contento. aquí reina la paz.Morada de grandeza. padre de los siglos de oro. ¿qué desventura la tiene en esta cárcel. comparado a aqueste gran trasunpto. lo que ha pasado? Quien mira el gran concierto de aquestos resplandores eternales. su movimiento cierto. escura? ¿Qué mortal desatino de la verdad aleja así el sentido. ¡Ah! Despertad. ¿Quién es el que esto mira. y cómo otro camino prosigue el sanguinoso Marte airado. ¡Oh campos verdaderos! ¡Oh prados con verdad frescos y amenos! ¡Riquísimos mineros! ¡Oh deleitosos senos! ¡Repuestos valles de mil bienes llenos! EN LA ASCENSIÓN ¡Y dexas. podrán vivir de sombra y sólo engaño? ¡Ay! Levantad los ojos a aquesta celestial eterna esfera. y resplandece clarísima luz pura. Inmensa fermosura aquí se muestra toda. y precia la baxeza de la tierra. mirad con atención en vuestro daño.

que ni al hielo ni con el rayo ardiente falleces. oh voz! ¡Siquiera pequeña parte alguna descendiese en mi sentido. dulce Esposo. el buen Pastor en ti su hato amado. pastor y pasto él solo. nos dexas! MORADA DEL CIELO AL SALIR DE LA PRISIÓN Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. y en pos dichosas le siguen sus ovejas. De púrpura y de nieve florida la cabeza coronado. ¡Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado! Y con pobre mesa y casa en el campo deleitoso con sólo Dios se acompasa. El va. y les da mesa llena. producidor eterno de consuelo. ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién. y los agora tristes y afligidos a tus pechos criados. Ya dentro a la montaña del alto bien las guía. ¿qué norte guiará la nave al puerto? ¡Ay! Nube envidiosa aun de este breve gozo. Y de su esfera. ¡ay!. Alma región luciente. Toca el rabel sonoro. la convirtiese! Conocería dónde sesteas. ¿qué no tendrá por sordo y desventura? Aqueste mar turbado. y desatada 95 94 . que no les sea enojos? Quien oyó tu dulzura. con que envilece el oro. ¿qué te aquexas? ¿Do vuelas presurosa? ¡Cuan rica tú te alexas! ¡Cuan pobres y cuan ciegos. ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura. y a solas su vida pasa: ni envidiado ni envidioso. y suerte buena.Los antes bienhadados. concierto al viento fiero airado? Estando tú encubierto. de Ti desposeídos. él sesteando de su hato ceñido con dulce son deleita el santo oído. y fuera de sí el alma pusiese y toda en ti. fértil suelo. oh amor. do las pace con inmortales rosas. y ardiendo se traspasa y lanza en aquel bien libre de tasa. cuando la cumbre toca altísimo subido el sol. prado de bienandanza. y el inmortal dulzor al alma pasa. y cuanto más se goza más renace. ¡Oh son. con flor que siempre nace. ya en la vena del gozo fiel las baña. a dulces pastos mueve sin honda ni cayado.

de esa prisión adonde padece. cada hora: ¡Quién tuviera. en el solo y frío lecho? SONETO Agora con la aurora se levanta mi luz. Cuando la dorada cumbre fuere de nieve esparcida y las dos luces de vida recogieren ya su lumbre. y es dulce vida. más valida sin él es triste pobreza. publicando el amor irá este cuento. sin ventura. que a mi cuenta vos serviréis al amor cuando de vuestro dolor ninguno quiera hacer cuenta. ay. y la suerte. cuando os viéredes perdida os perderéis por querer. el vestir seda y brocado. ¡Ay!. a tu manada junta. querer y no ser querida. Diréis con dolor. o agora aquella hermosura. y pues no menos discreta y perfeta sois que bella y desdeñosa. para aviso y escarmiento de quien huye de su bando. errada. cuando la ruga enojosa en la hermosa frente y cara se mostrare y el tiempo que vuela helare esa fresca y linda rosa. señora bella. El amor gobierna el cielo con ley dulce eternamente. que el no gozalla es perdella. si a la fin dormís. señora. IMITACIÓN DE DIVERSOS Vuestra tirana exención y ese vuestro cuello erguido estoy cierto que Cupido pondrá en dura sujeción. sentiréis qué es padecer. mirad por vos. agora coge en rico ñudo el hermoso cabello. el techo rico labrado. ¿Qué vale el beber en oro. ¿y pensáis vos ser valiente contra él acá en el suelo? Da movimiento y viveza a belleza el amor. no ya andará perdida. 96 Y por mil partes volando. señora. mirad que ninguna cosa hay que a amor no esté sujeta. mientras dura esa flor graciosa y pura. o antes el amor de agora! A mil gentes que agraviadas tenéis con vuestra porfía dexaréis en aquel día alegres y bien vengadas. Vivid esquiva y exenta. por Dios. agora el crudo 97 . los montones de tesoro? ¿Y qué vale si a derecho os da pecho el mundo todo y adora.

tiros arrojadizos y trabucos. Agora. dardos. no gentilezas de caballeros. ¿Qué furor es el vuestro. y pudo dolerse agora de mi mal agudo. martillos. la rienda suelta largamente al lloro. que no hicieron poco en hacer esto: de herirse lugar aún no tuvieron. mas el amor que siempre os he mostrado a bien aconsejaros me ha incitado. que a perdición os lleva sin sentillo? ¿Contra nuestras entrañas tenéis manos. flechas y bastones. enamorados. ya veis. Colocólo.pecho ciñe con oro. alabardas y lanzones. codicia del mandar no rae convida a pesarme de veros pretensores de cosa que a mí tanto era debida: porque según mi edad. las proezas de aquellos españoles esforzados que a la cerviz de Arauco no domada pusieron duro yugo por la espada. principal y poderosa: la gente que produce es tan granada. del dulce error llevado. Mas luego vuelve en sí el engañado ánimo. regalos y ternezas de amorosos afectos y cuidados. de remotas naciones respetada por fuerte. a razonar así tomó la mano: «—Caciques. agora incomparable tañe y canta. gallarda y belicosa. en la región antartica famosa. tan soberbia. los hechos. CANTO SEGUNDO (Fragmento) CANTO PRIMERO No las damas. presente ante mis ojos la imagino. con otras puntas largas enastadas de la facción y forma de punzones. mas el valor. Amor. mazas barreadas. vuelta al cielo pura y santa. fértil provincia y señalada. lazos de fuertes mimbres y bejucos. 99 . 98 Tomé y otros caciques me metieron en medio de estos bárbaros de presto y con dificultad los departieron. y lleno de humildad y arnor la adoro. ni a extranjero dominio sometida. y no contra el tirano en resistillo? Teniendo tan a golpe a los cristianos. canto. ¡oh araucanos!. señores. que no ha sido por rey jamás regida. el cacique más anciano. y conociendo el desatino. ni las muestras. y en voz airada. hachas. Ansí digo. ya el temor pospuesto. las manos y ojos bellos alza. sargentas. y. del estado defensores. ALONSO DE ERCILLA (1533-1594) LA ARAUCANA Las armas de ellos más ejercitadas son picas. Chile. que estoy al otro mundo de partida. y la garganta.

mostrad vuestro valor y fuerza en esto: no derraméis la sangre del estado. Volved las armas y ánimo furioso a los pechos de aquellos que os han puesto en dura sujeción con afrentoso partido. mídenlo. sus. este toque. y diréte. Si es o no invención moderna. Esto. vale un florín cada gota de aqueste vinillo aloque. Por nuestro Señor. Inés. yo tengo por devoción de santiguar lo que bebo. no tiene vino más baxo. grande consuelo es tener la taberna por vecina. que para redimir nos ha quedado. procure cada cual ser el más fuerte. que todos por él quieran gobernarse. Pues. Porque allí llego sediento. Franco fue. que es mina la taberna de Alcocer. ¡gran señora.¿volvéis contra vosotros el cuchillo? Si gana de morir os ha movido. vive don Lope de Sosa. Inés. Tenía este caballero un criado portugués. pagólo y voyme contento. lanzad de vos el yugo vergonzoso. La ensalada y salpicón hizo fin: ¿qué viene ahora? La morcilla.. pero arrójame la bota. a todo el mundo manifiesto. de la del Castillo diez y seis vale el cuartillo.. encójase y entre que es algo estrecho el camino. 101 . Pero cenemos. ello se alaba. donde resido.. no es menester alaballo. sólo una falta le hallo: que con la priesa se acaba. mas ha de haber un capitán primero. Comience el vinillo nuevo y echóle la bendición. la cosa más brava de él que has oído. Inés. dánmelo. bebo. las tazas de vino a punto: falta comenzar la fiesta.. si te parece. 100 La mesa tenemos puesta.. primero. pido vino de lo nuevo.. que viene para que demos con ella. digna de veneración! ¡Qué oronda viene y qué bella! ¡Qué través y enjundia tiene! Paréceme. En la virtud de vuestro brazo espero que puede en breve tiempo remediarse. pero delicada fue la invención de la taberna.. éste será quien más un gran madero sustentare en el hombro sin pararse. Inés.» BALTASAR DEL ALCÁZAR (1530-1606) UNA CENA En Jaén. vive Dios que no lo sé. Inés. ¿De qué taberna se traxo? Mas ya. y pues que sois iguales en la suerte. lo que se ha de cenar junto. no sea en tan bajo estado y abatido.

Echa de lo trasañejo. y el daros gusto se os debe con toda puntualidad. ¡Que suavidad! ¡Oué clareza! ¡Qué paladar! ¡Qué color! ¡Qué rancio gusto y olor! ¡Todo con tanta fineza! Mas el queso sale a plaza. levántense los manteles. que así tomas. ni tiene que ver con él. que el portugués cayó enfermo. Inés. Inés. señor Sarmiento. Inés. y ambos vienen preguntando por el pichel y la taza. SU MODO DE VIVIR EN LA VEJEZ Deseáis. hermana. Probemos lo del pichel. que es extremo. pues la aceituna no es mala. el de Pinto no le iguala. cómo me porto y sustento. ¿Cómo te va? Yo. El corazón me revienta de placer. lo que sueles. porque la historia es bien breve. Cuando el luminoso vaso toca en la meridional. pues. me dan un huevo pasado por agua. hecha es la cena. tal debe tener especias! ¡Oué llena está de piñones! Morcilla de cortesanos. al vino no se escandalice el vientre. sujetos a tantos daños. vive Dios. alto licor celestial.No eches agua. yo me duermo. y asada por esas manos hechas a cebar lechónos. parece que será justo volver al cuento pasado. Dios te guarde. no sé de ti. y a quien otros llaman vino porque nos vino del cielo. ¿no adoras y precias la morcilla ilustre y rica? ¡Cómo la traidora pica. Yo os lo diré en brevedad. la moradilla va entrando. Salido el sol por Oriente de rayos acompañado. bien puede bogar su remo. Mas di. daca de la bota llena: seis tragos. Inés. no es el aloquillo tal. por mí. porque con más gusto comas. 103 .. ya sé lo que puede ser: con este negro beber se acrecientan los candiles. Con dos tragos del que suelo llamar yo néctar divino. Las once dan. sospecho que estás contenta. Alegre estoy. Pues sabrás. distando por un igual del Oriente y del Ocaso. quédese para mañana. mas oye un punto sutil: ¿no pusiste allí un candil? ¿Cómo me parecen dos? Pero son preguntas viles. saber en estos mis años. Prueba el queso.. Ya que. me dan asada o cocida de una gruesa y gentil ave. como sabia mi consejo. blando y caliente. hemos cenado tan bien y con tanto gusto. 102 Haz.

no sé de mí nueva cierta. Después que.» «Desta vez cogido os he. y tu ira luego loj tragó. yo me entrego al dulce sueño. como arista seca el fuego. Hasta que. que yo no sé.» FERNANDO HERRERA (1534-1597) POR LA VICTORIA DE LEPANTO Cantemos al Señor. cayendo. El soberbio tirano. Constanza. Pues digo que cosa y cosa. Ser vieja la casa es esto: veo que se va cayendo. en el profundo. voyle puntales poniendo porque no caiga tan presto. tú eres diestra. sus escogidos príncipes cubrieron los abismos del mar. Constanza?» «Diréis vos.con tres veces del suave licor que alegra la vida. y descendieron. Mas todo es vano artificio. tú. Dios de las batallas. soy de otro dueño. presto me dicen mis males que han de faltar los puntales y allanarse el edificio.» 104 . ¿me la dais?»— «Cosa es forzosa. habiendo sol nuevo me cuentan cómo he dormido: y así de nuevo les pido que me den néctar y huevo. al Trace fiero. del ancho mar.» El gibado. que de los nuestros la cerviz cautiva y las manos aviva al misterio injusto de su estado. Tú rompiste las fuerzas y la dura frente de Faraón. desamparado el imperio que en este horizonte tiene. dormido. salud y gloria nuestra. en conclusión. que el enflaquecido pulso restituyen a su ser. derribó con los brazos suyos graves 105 A UN GIBOSO DE DELANTE Un socarrón mesonero dijo a un giboso al revés: «No me neguéis esta vez que cargasteis delantero. feroz guerrero. viene a dar en el mar Hesperio. cual piedra. a estas razones replicó: «Es muy importante llevar la carga delante quien se halla entre ladrones. confiado en el grande aparato de sus naves. que en la llanura venció. Luego me cierran la puerta. me suelen dar a comer tostadas en vino mulso. ADIVINANZA «¿Qué es cosa y cosa. dos cosas son. ¿No es muy buena adivinanza?» —«Pero vos.

y con semblante y con pecho arrogante. y dividiendo de ellos los despojos. deshagamos a éstos de la gente. que el mar baña porque en ti confiadas le resisten y de armas de tu fe y amor se visten. y me dan por salvarse ya la mano. alzó la frente contra ti. y el cuello con su daño al yugo inclinan. Señor. con gran poder y número infinito. cruel. Y su valor es vano. sus vírgenes están en cautiverio. dice: «¿Dónde el Dios de ésos está? ¿De quién se esconde?» Por la debida gloria de tu nombre. movió el airado cuello aquel potente: cercó su corazón de ardiente saña contra las dos Hesperias. y en España amenaza horrible muerte quien honra de las lunas las banderas. hártense en muerte suya nuestros ojos. confundidos del impío furor suyo. que hecho ya su oprobio. podrá por suerte ahora guardallas de mi diestra vencedora? Su Roma. y en su esparcida sangre el odio pruebe. y aquellas en la guerra gentes fieras ocupadas están en la defensa.. «Venid. Levantó la cabeza el poderoso que tanto odio te tiene. y aunque no. mi ira esperan cuando vencidos mueran. y en el mar ondoso hagamos de su sangre un grande lago. o valieron sus pechos contra ellos con el húngaro medroso y de Dalmacia y Rodas en las guerras? ¿Quién las pudo librar? ¿Quién de sus manos pudo salvar los de Austria y los germanos? ¿Podrá su Dios. No dexes que los tuyos así oprima. y de mis padres los ilustres hechos. por aquel de los míseros gemidos. temerosa y humillada. y contra nos pensaron los que en él se hallaron.» Vinieron de Asia y portentoso Egito los árabes y aleves africanos. que tus aras afea en su vitoria. y las honras que celas Tú consiente. que sus luces cayendo se oscurecen. este soberbio mira. y el nombre de su Cristo juntamente. sus fuertes a la muerte ya caminan.. Señor Dios. con los erguidos cuellos. dixeron. en nuestro estrago juntó el consejo. nuestros niños prender y las doncellas. prevaleciendo en vanidad y en ira. y prometer osaron con sus manos encender nuestros fines y dar muerte a nuestra juventud con hierro fuerte. y los armados brazos extendidos. ¿quién hacerme puede ofensa? Los poderosos pueblos me obedecen. los cánticos en lágrimas convierte. Francia está con discordia quebrantada.los cedros más excelsos de la cima y el árbol que más yerto se sublima. y en su cuerpo. tristes. su gloria ha vuelto al centro de mi imperio. 107 . 106 Del Nilo a Eufrates y fértil y Istro frío. cuanto el sol alto mira todo es mío. y tres y cuatro veces el castigo esfuerza con rigor a tu enemigo. y la gloria manchar y la luz dellas. y los que Grecia junta mal con ellos. bebiendo ajenas aguas y atrevido pisando el bando nuestro y defendido. las fieras cebe. Temblaron los pequeños. ella y sus hijos. vuelve el brazo tendido contra éste. Dixo aquel insolente y desdeñoso: «¿No conocen mis iras esas tierras. y la injuria a tu nombre cometida sea el hierro contrario de su vida. por la justa venganza de tu gente. que no sufres que tu gloria usurpe quien su fuerza osado estima.» Tú. que aborrece ya ser hombre.

triste. tú. Cual fuego abrasa selvas. cuya llama en las espesas cumbres se derrama. ingrata. Sus manos a la guerra compusiste. dio un rugido que lo dexó asombrado y aturdido. y cesaron los nuestros valerosos. Grecia. 109 . Mas tú. Quebrantaste al cruel dragón. y tú entregaste. 108 y tú sólo. puesta en silencio y en temor la tierra. de temor la cubrías con suspiro. Dios. sin recelo los impíos esperaban a los que tú. y el término espantabas de la tierra. te hizo perecer con tantas muertes. sobre torres y muros. ¿quién. y sus brazos fortísimos pusiste. Señor de los ejércitos armados. Babilonia y Egipto amedrentada temerá el fuego y la asta violenta. que en tus naves estabas gloriosa. Llorad. su aborrecida vida y mal presente? Dios vengará sus iras en tu muerte. que mil huyendo de uno se pasmaron. con la espada. cuitada. que desea profanar tus frutos. ¿Por qué. ¿Quién ya tendrá de ti lástima alguna. Hoy se vieron los ojos humillados del sublime varón y su grandeza. que es destruida vuestra vana soberbia y pensamiento. Cual león a la presa apercibido. se opuso el joven de Austria generoso con el claro español y belicoso. do silbando tiembla con sus culebras venenosas. Turbáronse los grandes. como arco acerado. que con hondos gemidos se retira a su cueva. y las naves de Tiro. fuerza del mar. fuiste exaltado. excelsa Tiro. que sigues la luna. cortando las alas de su cuerpo temerosas y sus brazos terribles no vencidos. sobre empinados montes y crecidos. Señor. tus hijas adonaste en adulterio infame a una impía gente. eras escudo. y el humo subirá a la luz del cielo. a estos injustos. fiera y orgullosa? ¿Quién pensó a tu cabeza daño tanto? Dios. como la arista queda al ímpetu del viento. Señor. sobre la alta cerviz y su dureza. y. que tu día es llegado. no temiendo a Dios y a tu remedio no atendiendo. que Dios no sufre ya en Babel cautiva que su Sión querida siempre viva. tú. reprimirá su mano desatada? Mas tú. que. concorde a la esperanza egipcia y gloria de su confianza. eligiendo nueva guerra. hasta que al fiero ardor de sarracenos el Señor. tal en tu ira y tempestad seguiste y su faz de ignominia convertiste. y callaron dudosos. de tu león temiendo" las hazañas. como la rueda.Ocuparon del piélago los senos. y faltos de consuelo con rostro oscuro y soledad turbada. y de amor y fe vestido. que a ella pareces. ¿cómo acabaste. que llega a tu cerviz con diestra fuerte la aguda espada suya. vibraste en su favor la diestra armada. sobre derechos cedros y extendidos. con celestial aliento confiaban. naves del mar. lleno de miedo torpe sus entrañas. saliendo de España. que el corazón desnudo de pavor. y con ojos enjutos sus odiosos pasos imitaste. que a los tuyos fueron graves. para convertir tu gloria en llanto y derribar tus ínclitos y fuertes. tus enemigos llorarán tu afrenta. los robustos rindiéronse temblando y desmayaron. y si hacías guerra.

no alzaron su esperanza a aquella cumbre de eterna luz. el día lleno de indinación. hagan principio acerbo a la memoria de aquel día fatal. y no cansados en tu muerte. viendo tu muerte oscura. que mostró su fuerte mano por la fe de su príncipe cristiano y por el nombre santo de su gloria. aspereza. y con terrible espanto el Señor visitó sobre sus males para humillar los fuertes arrogantes. nuestro consuelo! Y la cerviz rebelde. después de nuestras culpas y castigo. y cayó en despeñadero el carro. indignados. La arena se tornó sangriento lago. 111 . sea tu grandeza. El cielo no alumbró. que Lusitania mísera suspira. ¡oh nuestro Dios. y sin volver a Dios sus ojos. tu honor todo afearon. Adórente. y en su vigor y fuerzas engañados. y con frente segura rompieron sin temor con fiero estrago tus armadas escuadras y braveza. condenada. a su España concede esta victoria. que sus ondas turbaron y llanura. mas con soberbia cierta se ofrecieron la incierta victoria. y el caballo y caballero. y do el límite rojo del Oriente y todas sus vencidas gentes fieras ven tremolar de Cristo las banderas. dirán. la llanura con muertos. Señor. quedó confuso el nuevo sol. desnuda de valor. que. después de los daños padecidos. Bendita. las ardientes espadas desnudaron sobre la claridad y la hermosura de tu gloria y valor. aborrecido. ¡Ay de los que pasaron. de tus estragos espantados: ¿Quién contra la espantosa tanto pudo? El Señor. tus escogidos. rompiste al enemigo de la antigua soberbia la dureza. Los impíos y robustos. falta de gloria. en vicios sumergida? ¿Quién mostrará un liviano sentimiento? ¿Quién rogará por ti? Que a Dios enciende tu ira y la arrogancia que le ofende. confiados en sus caballos y en la muchedumbre de sus carros. envuelto en ira. Vino el día cruel. en ti. Señor. confiese cuanto cerca el ancho cielo tu nombre. y los dexó. mas con hierro airado la ofensa venguen y el error culpado. y la llorosa historia asombre con horror funesto y triste 110 desde el áfrico Atlante y seno ardiente hasta do la mar de otro color se viste. con yerto cuello y corazón ufano sólo atendieron siempre a los despojos! Y el Santo de Israel abrió su mano. Libia desierta. que con osados pechos y constantes no busquen oro.Asia adúltera. y levantó los bárbaros no iguales. de ira y furor. perezca en bravas llamas abrasada. y tus viejos delitos y mudanza han vuelto contra ti a pedir venganza. mezquina Lusitania sin ventura. presagio de mal tanto. de gente y de placer el reino ajeno. que puso en soledad y en un profundo llanto. POR LA PERDIDA DEL REY DON SEBASTIAN Voz de dolor y canto de gemido y espíritu de miedo. Los que vieron tus brazos quebrantados y de tus pinos ir el mar desnudo.

si por ventura vierdes aquel que yo más quiero. que sacudieron reinos poderosos. que domaron las hórridas naciones. y Luco amedrentado. y soberbias ciudades destruyeron? ¿Dó el corazón seguro y la osadía? ¿Cómo así se acabaron. y hizo a mucha gente umbroso velo. peno y muero. cual hermoso cedro del alto Líbano. las aguas lo criaron poderoso sobre empinados árboles crecido. no fueron justamente sepultados? Tales ya fueron éstos. se anidaron las aves que sustenta el grande cielo y en sus hojas las fieras engendraron. Por eso Dios lo derribó deshecho. mas en otros desmayo y torpe miedo. decidle que adolezco. haciendo de su alteza sólo estima. SAN JUAN DE LA CRUZ (1542-1591) CÁNTICO ESPIRITUAL ENTRE EL ALMA Y CRISTO SU ESPOSO ESPOSA ¿A dónde te escondiste. Buscando mis amores 113 . despedazada con aguda lanza. y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste. no igualó en celsitud y en hermosura jamás árbol alguno a su figura. huyeron del los hombres. no estés alegre y de ufanía llena. lejos de su patria derribados. en cuya seca arena 112 murió el vencido reino lusitano. Amado. y se acabó su generosa gloria. sin ramas y sin hojas y desnudo. y se multiplicaron en grandeza sus ramas con belleza. por la raíz cortado. cayó denuedo. ¿Son éstos. que su sombra tuvieron por escudo. desvanecido todo y confiado. espantados. que si el justo dolor mueve a venganza alguna vez el español coraje. Pastores. y eras ido. que pusieron desierto en cruda guerra cuanto el mar Indo encierra. por ventura. con excelsa alteza. los fuertes. a los impíos y ajenos entregado. los que fuerdes allá por las majadas al otero. compensarás muriendo el hecho ultraje. al mar inmenso pagará de africana sangre el censo. Tú. los belígeros varones que conturbaron con furor la tierra. infanda Libia. porque tu temerosa y flaca mano hubo sin esperanza tal victoria. salí tras ti clamando. y extendiendo su sombra. habiéndome herido. los famosos. indina de memoria. en su ruina y sus ramas cuantas fueron las aves y las fieras se pusieron. hojas.cayó en unos vigor. que opreso de los montes arrojados. vestido de ramos. Pero elevóse con su verde cima y sublimó la presunción su pecho. y perdieron tanto heroico valor en sólo un día y.

La noche sosegada. paloma. la cena. que voy de vuelo. la soledad sonora. 114 Vuélvete. con sola su figura vestidos los dexó de su hermosura. oh vida. y todos más me llagan y déxame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo. decid si por vosotros ha pasado! RESPUESTA DE LAS CRIATURAS Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura. ¡Oh bosques y espesuras. ¿por qué así lo dexaste y no tomas el robo que robaste? Apaga mis enojos. Descubre tu presencia y máteme tu vista y hermosura. ESPOSO ESPOSA ¡Ay. no lo sanaste? Y pues me lo has robado. de flores esmaltado. que no se cura sino con la presencia y la figura. oh prado de verduras. mira que la dolencia de amor. no quieras enviarme de hoy más ya mensajero. pues eres lumbre dellos y sólo para Ti quiero tenellos. yéndolos mirando. los ríos sonorosos. que el ciervo vulnerado por el otero asoma. que recrea y enamora. ¡Oh cristalina fuente. Amado. quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero. plantados por la mano del Amado. que no saben decirme lo que quiero. ESPOSA Mi Amado. y véante mis ojos. pues has llagado a aqueste corazón. y fresco toma. y. las montañas.iré por esos montes y riberas. la música callada. el silbo de los aires amorosos. la ínsulas extrañas. pues que ninguno basta a deshacellos. si en esos tus semblantes plateados formases de repente los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados! Apártalos. al aire de tu vuelo. no viviendo donde vives y haciendo porque mueras las flechas que recibes de lo que del Amado en ti concibes? ¿Por qué. en par de los levantes de la aurora. los valles solitarios nemorosos. 115 . ni cogeré las flores ni temeré las fieras. Mas ¿cómo perseveras. Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo. y pasaré los fuertes y fronteras.

Pues ya si en el exido de hoy más no fuere vista ni hallada. por las amenas liras y canto de serenas os conjuro que cesen vuestras iras y no toquéis al muro. allí te di la mano. A zaga de tu huella los jóvenes discurren el camino. 116 Nuestro lecho florido. y fui ganada. allí conmigo fuiste desposada. y pacerá el Amado entre las flores. sin dejar cosa. y a su sabor reposa. que andando enamorada me hice perdidiza. Entrádose ha la Esposa en el ameno huerto deseado. ESPOSA A las aves ligeras. allí me enseñó ciencia muy sabrosa. y no quieras decillo. de mil escudos de oro coronado. gamos saltadores. diréis que me he perdido. Cierzo muerto. en tu amor florecidas y en un cabello mío entretejidas. de paz edificado. Detente. Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio. al toque de centella. y mira con tu haz a las montañas. y yo le di de hecho a mí. ardores. ven. que está ya florecida nuestra viña. Allí me dio su pecho. mas mira las compañas de la que va por ínsulas extrañas. 117 . y no queráis tocar nuestros umbrales. allí le prometí de ser su esposa. y miedos de las noches veladores. Carillo. y cuando salía por toda aquesta vega ya cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. En la interior bodega de mi Amado bebí. valles. riberas. Escóndete. en tanto que de rosas hacemos una pina. Austro que recuerdas los amores. ESPOSO y fuiste reparada donde tu madre fuera violada. aspira por mi huerto y corran tus olores. porque la Esposa duerma más seguro. aguas. mora en los arrabales. aires. Ya no guardo ganado ni ya tengo otro oficio. ciervos. en tanto que en las flores y rosales el ámbar perfumea. que ya sólo en amar es mi exercicio. leones. emisiones de bálsamo divino. montes. Oh ninfas de Judea. el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado. De flores y esmeraldas en las frescas mañanas escogidas haremos las guirnaldas.Cazadnos las raposas. y no parezca nadie en la montiña. al adobado vino. de cuevas de leones enlazado. Debajo del manzano. en púrpura tendido.

Amado. 118 . Que nadie lo miraba. estando ya mi casa sosegada. que en mi cuello volar consideraste. ESPOSO La blanca palomica al Arca con el ramo se ha tornado. a vista de las aguas descendía. entremos más adentro en la espesura. Cuando tú me mirabas su gracia en mí tus ojos imprimían. Allí me mostrarías aquello que mi alma pretendía. por eso me adamabas y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían. y en celada. a las subidas cavernas de las piedras nos iremos. ¡oh dichosa ventura!. do mana el agua pura. y la caballería. y en uno de mis ojos te llagaste. y vamonos a ver en tu hermosura al monte y al collado. sin otra luz ni guía. El aspirar del aire. en la noche serena. también en soledad de amor herido. a escuras. en secreto. y luego me darías allí tú. A escuras y segura por la secreta escala. que si color moreno en mí hallaste.En solo aquel cabello. el canto de la dulce filomena. y en soledad ha puesto ya su nido. el soto y su donaire. y en soledad la guía a solas su querido. vida mía. CANCIONES DEL ALMA En una noche escura con ansias en amores inflamada. que gracia y hermosura en mí dexaste. disfrazada. adonde me esperaba 119 ESPOSA Gocémonos. Aminadab tampoco parecía. y el cerco sosegaba. No quieras despreciarme. que están bien escondidas. ¡oh dichosa ventura!. con llama que consume y no da pena. que nadie me veía ni yo miraba cosa. Aquesta me guiaba más cierto que la luz de mediodía. mirástele en mi cuello y en él preso quedaste. y allí nos entraremos y el mosto de granadas gustaremos. En soledad vivía. estando ya mi casa sosegada. Y luego. sino la que en el corazón ardía. salí sin ser notada. ya bien puedes mirarme después que me miraste. En la noche dichosa. aquello que me diste el otro día. y ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado.

cuando allí me vi. de bien y gloria lleno. cuan delicadamente me enamoras! ÉNTREME DONDE NO SUPE Éntreme donde no supe. y déjeme. entendida vía reta. porque.quien yo bien me sabía. Yo no supe donde entraba. en profunda soledad. ¡Oh lámparas de fuego en cuyos resplandores las profundas cavernas del sentido. en parte donde nadie parecía. toda sciencia trascendiendo. era la sciencia perfeta. sin saber donde me estaba. oh noche. que me quedé balbuciendo. con extraños primores calor y luz dan juntos a su querido! ¡Cuan manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras: y en tu aspirar sabroso. que juntaste Amado con amada. y el espíritu dotado 121 LLAMA DE AMOR VIVA ¡Oh llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva. allí quedó dormido. grandes cosas entendí. que me quedé no sabiendo. rompe la tela de este dulce encuentro. ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! Oh toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando. 120 . cesó todo. El aire de la almena. ¡Oh noche. no diré lo que sentí. toda sciencia trascendiendo. y el ventalle de cedros aire daba. con su mano serena. era cosa tan secreta. que entero para él sólo se guardaba. que estaba oscuro y ciego. tan absorto y ajenado. dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado. Estaba tan embebido. acaba ya si quieres. oh noche amable más que el alborada. muerte en vida la has trocado. Quédeme y olvídeme. cuando ya sus cabellos esparcía. De paz y de piedad. que guiaste. toda sciencia trascendiendo. y yo le regalaba. y quédeme no sabiendo. que se quedó mi sentido de todo sentir privado. el rostro recliné sobre el Amado. amada en el Amado transformada! En mi pecho florido. en mi cuello hería y todos mis sentidos suspendía.

esperé sólo este lance y en esperar no fui falto. que le di a la caza alcance. irá siempre trascendiendo. que se queda no sabiendo. TRAS DE UN AMOROSO LANCE Tras de un amoroso lance y no de esperanza falto. y abatíme tanto. tanto más bajo y rendido y abatido me hallaba. que no hay facultad ni sciencia que le puedan emprender. porque esperanza de cielo tanto alcanza cuanto espera. Cuanto más alto llegaba de este lance tan subido. tanto. toda sciencia trascendiendo. toda sciencia trascendiendo. toda sciencia trascendiendo. en el vuelo quedé falto. por eso quien lo sabía queda siempre no sabiendo. tan alto. Este no saber sabiendo es de tan alto poder. toda sciencia trascendiendo. Cuando más alto subía deslumbróseme la vista y la más fuerte conquista en oscuro se hacía. volé tan alto. que le di a la caza alcance. y fui tan alto. Y si lo queréis oír consiste esta suma sciencia en un subido sentir de la divinal Esencia. que fui tan alto. que le di a la caza alcance. que le di a la caza alcance. di un ciego y oscuro salto. que no llega su saber a no entender entendiendo. El que allí llega de vero de sí mismo desfallesce. tan alto. mas. que los sabios arguyendo jamás lo pueden vencer. toda sciencia trascendiendo. y su sciencia tanto cresce. quien se supiere vencer con un no saber sabiendo. Y es de tan alta excelencia aqueste sumo saber. cuanto sabía primero mucho bajo le paresce.de un entender no entendiendo. en este trance. y con todo. Por una extraña manera mil vuelos pasé de un vuelo. 122 123 . Para que yo alcance diese a aqueste lance divino tanto volar me convino que de vista me perdiese. mas el amor fue tan alto que le di a la caza alcance. Es obra de su clemencia hacer quedar no entendiendo. por ser de amor el lance. Cuanto más alto se sube tanto menos entendía que es la tenebrosa nube que a la noche esclarecía. pues fui tan alto. dije: «No habrá quien alcance». tan alto. tan alto.

aunque es de noche. sólo en su Dios arrimada. pues no le tiene. porque el amor da tal vida. cielos riegan. Sé ser tan caudalosas sus corrientes. 125 . todo lo hace de un sabor. y sobre sí levantada. y así. aunque es de noche. que. Aquesta viva fuente que deseo. aunque es de noche. en este Pan de vida yo la veo. porque es de noche. aunque es de noche. y el alma transforma en sí. mas sé que todo origen de ella viene. que tiene el alma rendida. aunque es de noche. Su origen no lo sé. sin quedar cosa. apriesa. que bien sé yo do tiene su manida. El corriente que de estas dos procede sé que ninguna de ellas le precede. Y aunque tinieblas padezco en esta vida mortal. Bien sé que suelo en ella no se halla. no es tan crecido mi mal.! ¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre. que infiernos. de esta agua se hartan. Mi alma está desasida de toda cosa criada. Hace tal obra el amor después que le conocí. Su claridad nunca es oscurecida. aunque es de noche! 124 Aquella eterna fonte está escondida. si hay bien o mal en mí. aunque es de noche. Por eso ya se dirá la cosa que más estimo: que mi alma se ve ya sin arrimo y con arrimo. la cual en mí estoy sintiendo. todo me voy consumiendo. aunque es de noche. En esta noche oscura de esta vida que bien sé yo por fe la fonte frida. aunque a oscuras. Bien sé que tres en sola una agua viva residen. Sé que no puede ser cosa tan bella. y que cielos y tierra beben de ella. aunque es de noche. El corriente que nace de esta fuente bien sé que es tan capaz y omnipotente. y las gentes. y que ninguno puede vadealla. Aquí se está llamando a las criaturas. ¡QUE BIEN SE YO LA FONTE. cuando más ciego va siendo. aunque es de noche. y en una sabrosa vida. Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo Pan por darnos vida. todo me voy consumiendo. y que una de otra se deriva... en su llama sabrosa. sin luz y a oscuras viviendo. aunque es de noche. y sé que toda luz de ella es venida.SIN ARRIMO Y CON ARRIMO Sin arrimo y con arrimo sin luz y a oscuras viviendo. aunque es de noche. porque si de luz carezco tengo vida celestial. aunque es de noche.

Tú me mueves. Muéveme. El oro.» Más precia el ruiseñor su pobre nido 127 126 . te temiera. muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido. que el corazón entero y generoso al caso adverso inclinará la frente antes que la rodilla al poderoso. donde no dexarás la mesa ayuno cuando te falte en ella el pecc raro o cuando su pavón nos niegue Juno. dirá alguno: «Blanda le sea». al derramarla encima. en sus intentos temeroso. para quererte el cielo que me tienes prometido. ni el nombre de varón ha merecido. lo mismo que te quiero te quisiera. y aunque no hubiera infierno. la tiranía del inicuo procede y pasa al bueno. Más triunfos.ANÓNIMO (Siglo XVI) SONETO A JESÚS CRUCIFICADO No me mueve. Aquél entre los héroes es contado. cuando regía con su temida espada y su balanza. mi Dios. Peculio propio es ya de la privanza cuanto de Astrea fue. en fin. las esperanzas cortesanas prisiones son do el ambicioso muere y donde al más astuto nacen canas. como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro. Señor. No me tienes que dar porque te quiera. cuando oprima nuestro cuerpo la tierra. el sosiego dulce y caro. pues aunque lo que espero no esperara. ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. muéveme ver tu cuerpo tan herido. la fortuna. El ánimo plebeyo y abatido elija. que al que esperó obstinada y locamente. Busca. la maldad. Adonde por lo menos. que el premio mereció. muévenme tus afrentas y tu muerte. cuyo clima te será más humano y más sereno. no quien le alcanza por vanas consecuencias del estado. que si acortas y ciñes tu deseo dirás: «Lo que desprecio he conseguido. pues. ANÓNIMO (Siglo XVI) EPÍSTOLA MORAL A FABIO Fabio. más coronas dio al prudente que supo retirarse. Esta invasión terrible c importuna de contrarios sucesos nos espera desde el primer sollozo de la cuna. Dejémosla pasar como a la fiera corriente del gran Betis cuando airado dilata hasta los montes su ribera. tu amor. primero estar suspenso que caído. yo te amara. y en tal manera. que la opinión vulgar es devaneo. que aunque no hubiera cielo. ¿Qué espera la virtud o qué confía? Ven y reposa en el materno seno de la antigua Romúlea. El que no las limare o las rompiere. ni subir al honor que pretendiere.

y no le pasarás de hoy a mañana. Iguala con la vida el pensamiento. alta y divina. de esplendor y de rayos coronada. El soberbio tirano del Oriente. Triste de aquel que vive destinado a esa antigua colonia de los vicios. y la luz vuelve a arder. Quiero. más sus quejas en el bosque repuesto y escondido. perseguidor del oro y de la plata! Un ángulo me basta entre mis lares. a la mañana verde. un sueño breve. sacra razón y pura. que halagar lisonjero las orejas de algún príncipe insigne. ¿Qué es nuestra vida más que breve día do apenas sale el sol cuando se pierde en las tinieblas de la noche fría? ¿Qué más que el heno. tal soy llevado al último suspiro de mi vida. seco a la tarde? ¡Oh ciego desvarío! ¿Será que deste sueño me recuerde? ¿Será que pueda ver que me desvío de la vida viviendo. ¿Piensas acaso tú que fue criado el varón para rayo de la guerra. ¿qué me ha quedado? ¿O qué tengo yo. Fabio.de pluma y leves pajas. si acabase. aprisionado en el metal de las doradas rejas. augur de los semblantes del privado. que acepta el don y burla del intento el ídolo a quien haces sacrificios. De la pasada edad. ni quizá de un momento a otro momento. a dicha. que estaba muerta. que no perturben deudas ni pesares. que nos envía las espigas del año y la hartura y la temprana pluvia y la tardía. Esto tan solamente es cuanto debe 129 . ¡y nosotros a porfía en nuestro engaño inmóviles vivimos! Temamos al Señor. Cese el ansia y la sed de los oficios. las hojas que en las altas selvas vimos cayeron. quien así lo entendiese cuánto yerra! Esta nuestra porción. y que está unida la cauta muerte al simple vivir mío? Como los ríos. que no afecto los nombres ni la fama. seguir a quien me llama. que en veloz corrida se llevan a la mar. ¡Pobre de aquel que corre y se dilata por cuantos son los climas y los mares. la virtud es más barata. ías banderas del senado y romana monarquía murieron. ¿y esperas? ¡Oh error perpetuo de la suerte humana! Las enseñas grecianas. a mayores acciones es llamada y en más nobles objetos se termina. en la que espero sin ninguna noticia de mi hado? ¡Oh. y en la fría región dura y desierta de aqueste pecho enciende nueva llama. apenas puede ya comprar los modos del pecar. me despierta. No imitemos la tierra siempre dura a las aguas del cielo y al arado. ella consigo mesma ruega a todos. y a la común materia se la entregue! Pasáronse las flores del verano. Casi no tienes ni una sombra vana de nuestra antigua Itálica. 128 el otoño pasó con sus racimos. para medir el orbe de la tierra y el cerco donde el sol siempre camina? ¡Oh. ni la vid cuyo fruto no madura. para surcar el piélago salado. y callado pasar entre la gente. un libro y un amigo. de aprender a morir antes que llegue aquel forzoso término postrero. antes que aquesta mies inútil siegue de la severa muerte dura mano. que maciza las torres de cien codos del candido metal puro y luciente. y pasaron sus carreras. viendo como muero. Así aquella que al hombre sólo es dada. pasó el invierno con sus nieves cano.

huyo y me retiro de cuanto simple ame. No. en las costumbres sólo a los mejores. honesto y leve. y algún manjar común. 130 un estilo común y moderado. morada de la paz y del reposo. cuyas entrañas son infaustos y oscuros monumentos. rompí los lazos. trágicos. como sueles venir en la saeta. me muestra descubierta su esencia la verdad. que no es mi puerta de doblados metales fabricada. como si fuera plata neta. No sazona la fruta en un momento aquella inteligencia que mensura la duración de todo su talento. dulce y madura. Así. luego inaLeria acerba y desabrida. ¡Cuan callada que pasa las montañas el aura. ¿Y no serán siquiera tan osadas las opuestas acciones si las miro de más ilustres genios ayudadas? Ya. que aun esto fue difícil a Epicteto.Naturaleza al simple y al discreto. después le será el ciclo más propicio. Fabio. y la ambición se ríe de la muerte. Flor la vimos primero hermosa y pura. hagas conceto que pongo la virtud en ejercicio. por ventura. Despreciar el deleite no es supuesto de sólida virtud. no en la tonante máquina preñada de fuego y de rumor. el ardor atribuyas de este brío. En el plebeyo barro mal tostado hubo ya quien bebió tan ambicioso como en el vaso múrino preciado. Ven y verás al alto fin que aspiro antes que el tiempo muera en nuestros brazos. de la virtud infames histriones. que no lo note nadie que lo vea. del cristal transparente y luminoso. tal la humana prudencia es bien que mida y dispense y comparta las acciones que han de ser compañeras de la vida. No te burles de ver cuánto confío. No resplandezca el oro y los colores en nuestro traje. ven callada. No quiera Dios que imite estos varones que moran nuestras plazas macilentos. ni tampoco sea igual al de los dóricos cantores. ¿Es. dulce amigo. y mi albedrío con ella se compone y se concierta. atentos al aplauso común. sin presumir de roto y mal ceñido. y perfecta después. Sin la templanza. ni al arte de decir. Basta al que empieza aborrecer el vicio y el ánimo enseñar a ser modesto. Mas no podrás negarme cuan forzoso este camino sea al alto asiento. que aun el vicioso en sí propio le nota de molesto. la ira a las espadas. porque así te escribo. vana y pomposa. respirando mansamente! ¡Qué gárrula y sonante por las cañas! ¡Qué muda la virtud por el prudente! ¡Qué redundante y llena de ruido por el vano. Una mediana vida yo posea. ¿viste tú perfeta alguna cosa? ¡Oh muerte!. esos inmundos. y alguno tan ilustre y generoso que usó. ambicioso y aparente! Quiero imitar al pueblo en el vestido. 131 . La codicia en las manos de la suerte se arroja al mar. menos poderosa que el vicio la virtud? ¿Es menos fuerte? No la arguyas de flaca y temerosa.

no te vea jugar con el mar horrendo.GASPAR GIL POLO (t 1591) CANCIÓN En el campo venturoso donde cou clara corriente Guadalaviar hermoso. suspendió allí su tormento mientras miraba el contento de su pulida zagala. Causa mi triste cuidado que a mi pensamiento crea. orilla el mar arrastrado visto aquel monstruo marino. no me hagas más penar. cuidados. y las ondas aguardaba. al cual en sufrimiento amador ninguno iguala. y tu peligro. 132 y aunque más placer te sea. Deja ahora de jugar. que me es dolor importuno. pero a veces no podía y el blanco pie se mojaba. entre la arena cogiendo conchas y piedras pintadas. Licio. Deja la seca ribera do está el agua infructuosa. guarda que no salga afuera alguna marina fiera enroscada y escamosa. que bien sé por mi dolor que a quien no teme el amor 133 . huye del mar. da tributo al mar potente. el fatigado zagal con voz amarga y mortal de esta manera decía: «Ninfa hermosa. Y el ordinario cuidado hace que piense contino de aquel desdeñoso alnado. iba alegre y bulliciosa por la ribera arenosa que el mar con sus ondas baña. porque con doble tormento celos me da tu contento. Mas no veo en ti temor de congoja y pena tanta. porque ya está averiguado que si no es tu enamorado lo será cuando te vea. Mas cotejando su mal con el gozo que ella había. y mira que siento por ti dolores sobrados. del toro blanco engañada en la ribera del mar. Junto al agua se ponía. Huye ya. dejando el suelo abundoso. Galatea. muchos cantares diciendo con el son del ronco estruendo de las ondas alteradas. desdeñosa del dolor que a Licio daña. como estás de Licio huyendo. que en verte cerca del mar tengo celos de Neptuno. y en verlas llegar huía. Galatea. ninfa preciada. Y está cierto. En verte regocijada celos me hacen acordar de Europa. porque amor sabe desde que me hirió que para pena mayor me falta un competidor más poderoso que yo.

que para ser la primera entre todas. Allí. de un gran cuidado. que estando al abierto cielo el sol morena te para. hay allí fuente tan bella. y al apacible sombrío de olorosas flores lleno do en el día más sereno. podrás leer a todas horas. verás cómo cantamos tan deliciosos cantares. que los más duros pesares suspendemos y engañamos. Huye los soberbios mares. por bosques y prados. en mil robles señalados. pues. que el vengativo Cupido. Mas seráte cosa triste ver tu nombre allí pintado. suele hacerlo de ofendido. ojalá tú lo probaras antes que yo lo dijera. y porque más lo preciaras. No ser querida y amar fuera triste desplacer. coger la olorosa flor y en clara fuente lavarse? Pluguiera a Dios que gozaras de nuestro campo y ribera. Ven a la dulce floresta. ¿Qué pensamiento mejor orilla del mar hallarse que escuchar al ruiseñor. viéndose menospreciado. Guarte. Ninfa. pues el contentarme a mí 135 . como el ver que eres amada del que allí escribió tu nombre. Porque cuanto alabo aquí de su crédito lo quito. Si el agua te es placentera. No escuches dulces concentos. ven. causar ser querida y no querer? Mas desprecia cuanto quieras a tu pastor.ningún peligro le espanta. Ven conmigo al bosque ameno. yo haré que los pastores no digan cantos de amores. Y aunque quien pasa dolores 134 amor le fuerza a cantarlos. mas ¿qué tormento o pesar te puede. sino el espantoso estruendo con que los bravosos vientos con soberbios movimientos van las aguas revolviendo. sólo que en estas riberas cerca de las ondas fieras con mis ojos no te vea. donde haciendo alegre fiesta la más calurosa siesta con más deleite se pasa. Y tras la fortuna fiera son las vistas más suaves ver llegar a la ribera la destrozada madera de las anegadas naves. En aqueste raso suelo a guardar tu hermosa cara no basta sombrero o velo. Galatea. do natura no fue escasa. sólo espera que tú te laves en ella. porque huelgues de escucharlos. no es enojoso el estío. los nombres más celebrados de las ninfas y pastoras. lo que no hace de grado. en saber que escrita fuiste por el que siempre tuviste de tu memoria borrado. Y aunque mucho estés airada no creo yo que te asombre tanto verte allí pintada.

el regalado y blando pecho pasado de veloz montero. que con desdeñosa cara al triste dice que calle. permitiendo crudos astros que muera padeciendo las asechanzas de un montero crudo que te vino siguiendo por los desiertos de este campo mudo. con vuestro mal sentida cuya muerte penosa no deja rastro de contenta vida. cuando las horas tristes. vuelve al valle donde 136 queda muerto tu amor. Cuando por la espesura de este prado como tórtolas solas y queridas solos y acompañados anduvisteis. viviendo. en vano dando términos desdichados a tu suerte. que no dilatas la inclemente muerte. rica y venturosa con vuestro bien. buscas el agua de la fuente pura. vuestras frentes bellísimas ceñisteis. que la mano dura que tu nevado pecho ha puesto en tal estrecho. del crudo amor vencido y maltratado. que en tu sangriento pecho llevas. Volvió a sus juegos la fiera y a sus llantos el pastor. Morirás en su seno. con mil mustios bramidos ensordecisteis la ribera umbrosa del claro Tajo. cuando pudieras librar el pecho herido de crudas llagas y memorias fieras. no fue tampoco de tu amor querido. gozosa va con tu desdicha cuando cierva mortal.bastará para que a ti no te venga en apetito. ausentes y queridos. y de la misma manera ella queda en la ribera y él en su mismo dolor. tú con el fatigado aliento pruebas a rendir el espíritu doliente en la corriente de este valle amado. cuando de verde mirto y de floridas violetas. que habiendo tan cruelmente padecido quieras vivir sin él. FRANCISCO DE LA TORRE (1534-1594?) LA CIERVA Doliente cierva. que el herido lado de ponzoñosa y cruda yerba lleno. cuitada.» Licio mucho más le hablara y tenía más que hablalle. con el cansado aliento que en el seno bello de la corriente sangre hinchado. tierno acanto y lauro amado. ¡ay!. ¡ay!. Agora el uno. que contigo la vida tuvo por bien perdida. débil y decaída tu hermosura. reclinando la beldad que la cruda mano esconde delante de la nube de la muerte. Mas. estás penando tu desangrado y dulce compañero. Que el paso duro y fuerte. si ella no se lo estorbara. Vuelve. cuerpo muerto lleno 137 . no puede ser posible que le excusen los cielos. Que el ciervo desangrado. ya forzoso y terrible.

fueron un tiempo Itálica famosa. el alma congojosa. ante quien muda se postró la tierra que ve del sol la cuna y la que baña el mar. martirio fue de amor. La casa para el César fabricada ¡ay!. mas aun el tiempo da en estos despojos espectáculos fieros a los ojos. mustio collado. RODRIGO CARO (1573-1647) A LAS RUINAS DE ITÁLICA Estos. jardines. cesares murieron. ¡oh fábula del tiempo. Aquí de Cipión la vencedora colonia fue. honor de España. que ahora son zarzales y lagunas. de Silo peregrino. pío. ya de laurel. Sólo quedan memorias funerales donde erraron ya sombras de alto ejemplo. quien solía ser ornamento de la selva umbrosa. errad por la espesura del monte que de gloria tan perdida no hay sino lamentar su desventura. triunfador Trajano. de una cierva doliente. que ves ahora campos de soledad. ya reducido a trágico teatro. Aquí de Elio Adriano. por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla. de Teodosio divino. allí fue templo. gaditano. las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron. ¡ay dolor!. Aquí nació aquel rayo de la guerra. quebrantada y mustia.de desden y de espanto. cuya muerte gloriosa. gran padre de la patria. representa cuánta fue su grandeza y es su estrago! ¿Cómo en el cerco vagó de su desierta arena el gran pueblo no suena? ¿Dónde. triunfo glorioso con que corona y premia dos amantes que del siempre rabioso trance mortal salieron muy triunfantes. al agonía de la muerte rendida. tú. cuya afrenta publica el amarillo jaramago. que voces de dolor el alma siente. este llano fue plaza. también vencido. y lastimosa reliquia es solamente 138 de su invencible gente. ya de jazmines. que la dura flecha del cazador dejó sin vida. el bello seno agonizando. 139 . de todo apenas quedan las señales. impío honor de los dioses. aquí. está el desnudo luchador? ¿Dónde está el atleta fuerte? Todo despareció. Fabio. yace de lagartos vil morada. cambió la suerte voces alegres en silencio mudo. coronados los vieron los jardines. Este despedazado anfiteatro. fábula un tiempo. Canción. casas. y miran tan confusos lo presente. Del gimnasio y las termas regaladas leves vuelan cenizas desdichadas. en los ojos de aquellos cuyos despojos bellos son victorias del crudo amor furioso. pues ñeras hay. rodaron de marfil y oro las cunas. felice. y caso agora.

y ya en alto silencio sepultados sus dueños celebrados. y lastimosa. ¡ay!. ni a ti por fuerte. si lastimosa. permíteme. agradecido huésped. renuevan el gemido mil sombras nobles de su gran ruina: ¡tanto aún la plebe a sentimiento inclina! Esta corta piedad que. a tus sagrados manes debo. no la muerte. Muestra de su sepulcro algunas señas. a quien no valieron justas leyes. pon atenta la vista en luengas calles destruidas. Goza en las tuyas sus reliquias bellas para envidia del mundo y sus estrellas. emulación ayer de las edades. Tú. Mas ¿para qué la mente se derrama en buscar al dolor nuevo argumento? Basta ejemplo menor. a quien queda el nombre apenas. ni por sabia a ti. basta el presente. mira estatuas soberbias que violenta Némesis derribó. Roma. tu mártir y prelado. hoy ronco acento. eco reclama «Itálica» en la hojosa selva que se le opone. sabia Atenas. ¡oh patria de los dioses y los reyes! Y a ti. que vea el cuerpo santo de Geroncio. si tú no lloras. tal genio o religión fuerza la mente de la vecina gente. Así a Troya figuro. que no os respetó el hado. de que llevo dulce noticia asaz. hoy cenizas. pero mal pido el único consuelo de todo el bien que airado quitó el cielo. Itálica famosa. mira mármoles y arcos destrozados. les do y consagro. «Cayó Itálica». y cavaré con lágrimas las peñas que ocultan su sarcófago sagrado. resonando «Itálica». y el claro nombre oído de Itálica. y a ti. piadosa 140 usura a tierno llanto. así a su antiguo muro. se ve la llama. que aún se ve el humo aquí. hoy vastas soledades. dice. sí lloroso don han admitido las ingratas cenizas. . Fabio. fábrica de Minerva. aun se oyen llantos hoy.y aun las piedras que de ellos se escribieron. que refiere admirada que en la noche callada una voz triste se oye que llorando. yacer tendidas.

SIGLO DE ORO (Siglo XVII) .

celos y ausencia. pues se aunan en mi daño amor. fortuna y el cielo. ¿Quién mejorará mi suerte? ¡La muerte! Y el bien de amor. ¿quién le alcanza? ¡Mudanza! Y sus males.MIGUEL DE CERVANTES (1547-1616) OVILLEJOS ¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! ¿Y quien aumenta mis duelos? ¡Los celos! ¿Y quién prueba mi paciencia? ¡Ausencia! De este modo en mi dolencia ningún remedio me alcanza. ¿Quién me causa este dolor? ¡Amor! ¿Y quién mi gloria repuna? ¡Fortuna! ¿Y quién consiente mi duelo? ¡El cielo! De este modo yo recelo morir deste mal extraño. desdenes. ¿quién los cura? 145 . pues me matan la esperanza.

salud en la enfermedad.» «Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?» «No me deja mi amo ni un bocado. Y el que dijere lo contrario. Pero mi suerte. esta riqueza? Por Jesucristo vivo. seor soldado. pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. y que es mancilla que esto no dure un siglo. ¡oh gran Sevilla!.» «Metafísico estáis. Roma triunfante en ánimo y nobleza. «¿Cómo estáis.¡Locura! De este modo no es cordura querer curar la pasión. tan delgado?» «Porque nunca se come.» «No es bastante. que estáis muy mal criado. Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto cuanto dice voacé.» «¿Es necedad amar?» «No es gran prudencia. pues lo imposible pido.» «Quejaos del escudero. con el cielo ha estatuido.» «Es que no como. Rocinante. fuese y no hubo nada. incontinente. ¿Cómo me he de quejar. en lo cerrado salida y en el traidor lealtad. DIALOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describí lia. ¿Qucréislo ver? Miradlo enamorado. mudanza y locura. lo posible aún no me den.» «Anda.» «Asno se es de la cuna a la mortaja. requirió la espada miró al soslayo. señor. y se trabaja. en mi dolencia. cada pieza vale más de un millón. porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne. caló el chapeo. cuando los remedios son muerte. Apostaré que el ánima del muerto por gozar este sitio hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente. miente. en la prisión libertad. de quien jamás espero algún bien. que. si el amo y escudero o mayordomo son tan rocines como Rocinante?» LUIS DE GONGORA (1561-1627) BUSCO EN LA MUERTE LA VIDA ANGÉLICA Y M E D O R O Busco en la muerte la vida.» Y luego. 146 En un pastoral albergue que la guerra entre unos robles lo dexó por escondido 147 .

segunda envidia de Marte. Del palafrén se derriba. do la paz viste pellieo y conduce entre pastores ovejas del monte al llano y cabras del llano al monte. Los últimos nudos daba 148 cuando el cielo la socorre de un villano en una yegua que iba penetrando el bosque. al pío ruego cortésmente corresponde. sino por ver que la yerba tanta sangre paga en flores. simple bondad. que el sol deja su horizonte y el humo de su cabana le va sirviendo de norte. Humilde se apea el villano y sobre la yegua pone un cuerpo con poca sangre.o lo perdonó por pobre. que los firmes troncos mueven y las sordas piedras oyen. se alberga un dichoso joven. fuerzas dobles. ¡Qué de nudos le está dando a un áspid la envidia torpe. pero con dos corazones. no porque al moro conoce. y la mano siente al Amor que se esconde tras las rosas. sin ver por dónde. Limpíale el rostro. Llegaron temprano a ella do una labradora acoge un mal vivo con dos almas. porque labren sus arpones el diamante del Catay con aquella sangre noble. ya despide el primer golpe centellas de agua. mal herido y bien curado. ya le entra. mas ella sus velos rompe para ligar sus heridas. cuando menos. una ciega con dos soles. Blando heno en vez de pluma para lecho les compone. bien como abejas. contando de las palomas Í49 . los ojos con mucha noche. Corona un lascivo enjambre de cupidillos menores la choza. su beldad y un reino en dote. y le entregan. que si no sanan entonces en virtud de tales manos lisonjean los dolores. Ya le regala los ojos. una piedad mal nacida entre dulces escorpiones. que será tálamo luego do el garzón sus dichas logre. pues. los rayos del sol perdonen. Las venas con poca sangre. lo halló en el campo aquella vida y muerte de los hombres. Ya es herido el pedernal. Enfrénanle de la bella las tristes piadosas voces. y la que mejor se halla en las selvas que en la corte. Amor le ofrece su venda. primera dicha de Adonis. A su cabana los guía. cuyos dedos desta vida fueron dioses. hija de padres traidores. que sin clavarle Amor flecha le coronó de favores. Las manos. ¡oh piedad!. restituyen a Medoro salud nueva. que la muerte va violando sus colores. hueco tronco de alcornoque. Escondióse tras las rosas. Yerbas le aplica a sus llagas.

es con claveles. vuela el cabello sin orden. los fuegos a las campanas. Todo sirve a los amantes. el lunado arco suspende y el corvo alfange depone. profanan con sus abrazos a pesar de sus horrores. el cielo os guarde. ROMANCE Servía en Oran al rey un español con dos lanzas. y con el alma y la vida a una gallarda africana. sin vos. con jazmines si lo coge. con lágrimas y suspiros íe dice aquestas palabras: «Salid al campo. otro Angélica responde. Los troncos les dan cortezas en que se guarden sus nombres mejor que en tablas de mármol o que en láminas de bronce. viéndole tomar la espada. ni blanco chopo sin mote. bañen mis ojos la cama que ella me será también. con quien estaba una noche cuando tocaron al arma. El pie calza en lazos de oro porque la nieve se goce. las atalayas los fuegos. airecillos lisonjeros. si puede. los árboles pabellones.los arrullos gemidores! ¡Qué bien la destierra Amor. tan noble como hermosa. Cuevas do el silencio apenas deja que sombras las moren. que en los brazos de su dama oyó el militar estruendo de las trompas y las cajas. si un valle Angélica suena. si lo abrocha. pues. señor. Choza. música los ruiseñores. 151 . y no se vaya por pies la hermosura del orbe. no salir es cobardía. que los rayos de la luna descubrieron las adargas. Del cuello pendiente ella. su vestido espira olores. de las locuras del conde. ingratitud es dejalla. y ellas al enamorado. porque el caso no se infame y el lugar no se inficione! Todo es gala el africano. Espuelas de honor le pican y freno de amor le para. tálamo y lecho. plumas les baten veloces. haciendo la cuerda azote. las adargas avisaron a las mudas atalayas. la apacible fuente sueño. No hay verde fresno sin letra. Trescientos Zenetes eran deste rebato la causa. Tórtolas enamoradas son sus roncos atambores y los volantes de Venus sus bien seguidos pendones. Los campos les dan alfombras. si no son murmuradores. Desnuda el pecho anda ella. tan amante como amada. 150 contestes destos amores. campo de batalla.

con razones le pregunta comedidas y corteses de sus suspiros la causa. licencia para que salga al rebato en vuestro nombre. 153 . y en vuestro nombre combata.» Viendo el español brioso cuánto le detiene y habla. capitán. Junto a mi casa vivía. Entre los sueltos caballos de los vencidos Zenetes. Admirado el español de ver cada vez que vuelve que tan tiernamente llore quien tan duramente hiere. si la causa lo consiente. porque más cerca muriese. y lo más bajo que puede ardientes suspiros lanza y amargas lágrimas vierte. Concededme. que es uno que ha cautivado. una dama de lina i e de los nobles Melioneses: Extremo de las hermosas. Triste camina el alarbe. yo os hago a vos mucha sobra y vos a él mucha falta. y a su piadosa demanda satisface desta suerte: «Valiente eres. Preguntado me has la causa de mis suspiros ardientes. y quede con vos el alma. 152 de cuatro espuelas herido. por tu espada y por tu trato me has cautivado dos veces. cuando no de las crueles. que el general os aguarda. salid apriesa. En el ligero caballo suben ambos. porque con honra y amor yo me quede. Bien podéis salir desnudo.Vestios. Yo nací en Gelves el año que os perdisteis en los Gelves. por sus relinchos lozano y por sus cernejas fuerte para que lo lleve a él y a un moro cautivo lleve. cumpla y vaya. hija al fin destas arenas engendradoras de sierpes. El cautivo. y cortés como valiente. que tenéis de acero el pecho y no habéis menester armas. pues mi llanto no os ablanda. En Tremecén me crié con mi madre y mis parientes después que murió mi padre. entre lo rojo lo verde. vaya a los moros el cuerpo. capitán de cien Zenetes. y él parece. corsario de tres bajeles.» ENTRE LOS SUELTOS CABALLOS. que cuatro vientos lo mueven. le dice así: «Mi señora tan dulce como enojada. de una berberisca noble y de un turco matasiete. aquel español de Oran un suelto caballo prende. que por el campo buscaban. dueña mía. obedece. y débote la respuesta por quien soy y por quien eres. sin excusarlo. como tal.

«Gallardo moro. la boca a sus pies ofrece. Cada vez que la miraba salía el sol por su frente. 155 . y apenas vide trocada la dureza desta sierpe. con tal que cuando la veas pido que de mí te acuerdes. y Amor en nuestras niñeces hirió nuestros corazones con arpones diferentes. noble capitán valiente.» Apeóse del caballo. Mas. mira si es razón que llore tantos males juntamente. Y no quiero por rescate que tu dama me presente ni las alfombras más finas ni las granas más alegres. si adoras como refieres. y el moro tras él desciende. ya la razón sujeta. y ríase la gente.Era tal su hermosura. le dice. desde aquí puedes volverte. ¿Quién pudiera imaginar viendo tus golpes crueles.» Conmovido el capitán de las lágrimas que vierte. con palabras me requiere que su crueldad perdone y de su beldad me acuerde. dichosamente padeces. Anda con Dios. Ande yo caliente. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías. 154 que me pedirán por robo lo que entendí que era suerte. español. cuando tú me cautivaste: mira si es bien que lamente. Labró el oro en mis entrañas dulces lazos. que ganas más con librarme que ganaste con prenderme. sufre y ama y vivirás si lo hicieres.» ANDE YO CALIENTE. tiernas redes. Esta. que cupiera alma tan tierna en pecho tan duro y fuerte? Si eres del Amor cautivo. es la causa que a llanto pudo moverme. «Vivas mil años. de tantos rayos vestido cuantos cabellos contiene. que paren sus males quiere. que se hallaran claveles más ciertos en sus dos labios que en los dos floridos meses. parando el veloz caballo. le dice. mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno. y por el suelo postrado. Alá se quede contigo y te dé victoria siempre para que extiendas tu fama con hechos tan excelentes. y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente. Juntos así nos criamos. Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como pildoras dorados. y ríase la gente. y si como dices amas. mientras el plomo en las suyas libertades y desdenes.

viendo que sus ojos a la guerra van. a su madre dice que escucha su mal: Dexadme llorar. En llorar conviertan mis ojos de hoy más el sabroso oficio del dulce mirar.que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente. tan largo el penar. No me pongáis freno ni queráis culpar. 157 156 . y la espada sea mi diente. y ríase la gente. y ríase la gente. y ríase la gente. LA MAS BELLA NIÑA La más bella niña de nuestro lugar. sea mi Tisbe un pastel. pues que no se pueden mejor ocupar yéndose a la guerra quien era mi paz. Busque muy enhorabuena el mercader nuevos soles. orillas del mar. Si me queréis bien no me hagáis mal. madre. do se junten ella y él. tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas. y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuente. orillas del mar. hoy viuda y sola y ayer por casar. Cuando cubra las montañas de plata y nieve el enero. harto peor fue morir y callar. lo otro por demás. en tan tierna edad tan cor Lo el placer. Dexadme llorar. Dexadme llorar. y me cautivastes de quien hoy se va y lleva las llaves de mi libertad. Pues Amor es tan cruel. y ríase la gente. y ríase la gente. escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente. Pase a media noche el mar y arda en amorosa llama Leandro por ver su dama. Pues me distes. yo conchas y caracoles entre la menuda arena. Orillas del mar. que yo más quiero pasar de Yepes a Madrigar la regalada corriente. que lo uno es justo. que de Píramo y su amada hace tálamo una espada.

pues ido se han los ojos que hacían los míos velar. que me dio la Pascua mi señora agüela. Hermana Marica.Dexadme. no irás tú a la amiga ni yo iré a la escuela. cabezón labrado. darános un cuarto. y a mí me pondrán mi camisa nueva. ¿quién no llorará.» Y yo de papel haré una librea. porque bien parezca. Y el estadal rojo. teñida de moras. sayo de palmilla. y la saya buena. orillas del mar. Y si quiere madre dar las castañetas. pondré por penacho las dos plumas negras del rabo del gallo 159 . «No me aprovecharon. las yerbas. podrás tanto dello bailar en la puerta. Compraremos del (que nadie lo sepa) chochos y garbanzos para la merienda. veremos la iglesia. toca y albanega. que trujo el vecino cuando fue a la feria. Pondráste el corpino. Iremos a misa. Y una caperuza con muchas almenas. y las dos primillas Marica y la Tuerta. y no vean tanta soledad después que en mi lecho sobra la mitad. mi tía la ollera. Y en la tardecica en nuestra plazuela. orillas del mar. vayanse. Vayanse las noches. aunque tenga el pecho como un pedernal. mañana. jugaré yo al toro y tú a las muñecas. Y al son del adufe cantará Andregüela. y no dará voces viendo marchitar los más verdes años de mi mocedad? Dexadme llorar. 158 calza de estameña. Dexadme llorar. llorar. mi madre. que es fiesta. Y si hace bueno traeré la montera. HERMANA MARICA. Dulce madre mía. con lo que le cuelga. con las dos hermanas Juana y Madalena. orillas del mar.

pues no me respondes. bien puedes al mar del Sur vencer en lucientes perlas. pero.* famosa playa serena.que acullá en la huerta anaranjeamos las Carnestolendas. Y en la caña larga pondré una bandera. y dime si han sido ciertas las lágrimas y suspiros que me dice por sus letras. si es verdad que las aguas tienen lenguas. la hija de la panadera. a nadie matarán penas. tráeme nuevas de mi esposa. con dos borlas blancas en sus trenzaderas. un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son 160 161 . las bellaquerías detrás de la puerta. del remo y de la cadena: «¡Oh. que son más de treinta. pues que yo vivo en su ausencia. Jugaremos cañas junto a la plazuela porque Barbolilla salga acá y nos vea. a mis demandas respuesta. Dame ya. Barbóla. Y entraré en la calle haciendo corvetas yo y otros del barrio. dos hilos por riendas. pues he vivido diez años sin libertad y sin ella. sin duda alguna que es muerta. porque si es verdad que llora mi cautiverio en tu arena. Y en mi caballito pondré una cabeza de guadamecí. EL FORZADO Amarrado al duro banco de una galera turquesa. la que suele darme tortas con manteca. sagrado mar de España. que bien puedes. coronadas y soberbias. aunque no lo debe ser. yo y ella. sagrado mar. ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra. Porque algunas veces hacemos. siempre al remo condenado.» En esto se descubrieron de la religión seis velas y el cómitre mandó usar al forzado de su fuerza. teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias! pues eres tú el mismo mar que con tus crecientes besas las murallas de mi patria.

el sol relumbra en vano. arroyo frío. pece nada. goza cuello. de arenas nobles. ¡nunca merezcan mis ausentes ojos ver tus muros. oh patria. Ni en este monte. por cogeüo. en polvo. clavel. oh sierras encumbradas. a compasión movidos de mi llanto. siguen más ojos que al clavel temprano. cabello. árbol verde. y aunque en la fuerza sea del estío al viento mi querella encomendada. y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello. no comparada al oro. oh torres coronadas de honor. lirio. de gallardía! ¡Oh gran río. cuando a cada cual de ellos más le agrada fresca cueva. antes que lo que fue en tu edad dorada oro. de majestad. mientras a cada labio. oro bruñido.SONETOS Mientras por competir con tu cabello. ni este río corre fiera. vuela ave. el ramo y la hondura. más rica y más gozosa que el precioso tesoro que el mar del sur entre su nácar cierra. mas tú y ello juntamente en tierra. cristal luciente. ya que no doradas! ¡Oh fértil llano. tanto por plumas cuanto por espadas! Si entre aquellas ruinas y despojos que enriquece Genil y Darro baña tu memoria no fue alimento mío. de quien con atención no sea escuchada la triste voz del triste llanto mío. 162 163 . que privilegia el cielo y dora el día! ¡Oh siempre gloriosa patria mía. gran rey de Andalucía. no sólo en plata o viola troncada se vuelva. oh flor de España! LOPE DE VEGA (1562-1635) CANCIÓN ¡Oh libertad preciosa. labio y frente. ni al bien mayor de la espaciosa tierra. dejan la sombra. ¡Tanto puede mi mal y pudo su dulzura! A CÓRDOBA ¡Oh excelso muro. tu llano y sierra. este aire. para escuchar el dulce canto de aquel que de Estrimón en la espesura los suspendía cien mil veces. mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lirio bello. cual yo. en nada. en humo. en sombra. tus torres y tu río.

amor profundo. y de ti. y de color de rosa la cermeña olorosa tengo. Cuando la noche oscura con su estrellado manto el claro día en su tiniebla encierra. principio de mis dulces días. al pie de aquesta sierra con rústicas palabras mi ganadillo cuento y el corazón contento del gobierno de ovejas y de cabras. Cuando a las manos vengo con el muchacho ciego. pues. el fuego. que algún rey la envidiara. la temerosa cuenta del cuidadoso rey me representa. tesoro. y en cantidad recojo. bien. 165 . el arena y agua arrojas. en ti sola se anida oro.con armas. fuente clara. donde verá por mi dichosa historia quien más leyere en ella que es dulce libertad lo menos della. a dar el nuevo pasto a mi ganado. la pozoña. señor exento desta montaña y prado. es mi dulce sustento del campo generoso estas silvestres frutas que derrama. sangre y guerra. de blandas pieles y hojas. y cuando el sol dorado muestra sus fuerzas graves. salgo de mi cabana. mi regalada cama. Soberbio pensamiento jamás ha derribado la vida humilde y pobre que sostengo. triunfo y resisto la flecha. de gualda y roja sangre matizada. haciendo rustro embisto. y la endrina de color morada. gozo la gloria y libertad que tengo. con las vidas y famas. paz. Aquí la verde pera con la manzana hermosa. al tiempo que las ramas desenlaza el caluroso estío. Cuando la aurora baña con helado rocío de aljófar celestial el monte y prado. las duras penas mías trocaron en la gloria que en libertad poseo. el arco. estos cristales puros. membrillos que coronan este río. gloria y vida! Cuando de las humanas tinieblas vi del cielo la luz. que el mar apartas y a tu bien nos llamas. con siempre igual deseo. llevan por inciertas vías. Yo. bullendo. venzo. y suena en la espesura el tenebroso canto de los nocturnos hijos de la tierra. No me da descontento el hábito costoso que de lascivo el pecho noble infama. riberas de este río. al sueño el pecho inclino 164 debaxo un sauce o pino. oyendo el son de las parleras aves o ya gozando el aura donde el perdido aliento se restaura. que. aquellas tres hermanas que nuestro humano velo texiendo. paz dulce. melosas uvas cojo. conquistado en el mundo. aquí de la enramada parra que al olmo enlaza. y con libre albedrío lloro el ajeno mal y canto el mío.

de mis soledades vengo. A MIS SOLEDADES VOY. fáciímente me defiendo. mi humildad en su desprecio. que humildad y necedad no caben en un sujeto. viva y muera sediento por el honroso oficio. pero con falso argumento. porque dicen. Señales son del juicio ver que todos le perdemos.sustentos pobres. A mis soledades voy. halla un pastor con hambre fatigado. pero no puedo guardarme de los peligros de un necio. 167 . unos por carta de más otros por carta de menos. que el grande y el pequeño somos iguales lo que dura el sueño. pan blanco de aquel día. O sabe naturaleza más que supo en otro tiempo. De cuantas cosas me cansan. No me precio de entendido. su locura en su arrogancia. y solamente no entiendo cómo se sufre a sí mismo un ignorante soberbio. y goce yo del suelo. y lo creo. mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo. ni soy camaleón del que gobierna. porque en él y en mí contemplo. formando torres de esperanza al viento. Estése el cortesano procurando a su gusto la blanda cama y el mejor sustento. en prado. porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. ¡No sé qué tiene la aldea donde vivo y donde muero. Sólo sé que no sé nada. Ni temo al poderoso ni al rico lisonjeo. en fuente fría. pero bien seguros. de desdichado me precio. vino aromatizado. al aire. carne sabrosa y tierna. bese la ingrata mano del poderoso injusto. El dirá que yo lo soy. que suena a vidrio quebrado y que ha de romperse presto. o tantos que nacen sabios es porque lo dicen ellos. dixo un filósofo. La diferencia conozco. que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos! 166 Ni estoy bien ni mal conmigo. ni me tiene envidioso la ambición y el deseo de ajena gloria ni de fama eterna. Entiendo lo que me basta. haciendo la cuenta con su humildad. al sol y al hielo. que los que no son dichosos. ocupado en mi rústico ejercicio. Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo. adonde lo más es menos. ¿cómo pueden ser discretos? No puede durar el mundo. que más vale pobreza en paz que en guerra mísera riqueza.

afirmaron parabién. mayor en las congojas. ver los hombres a lo antiguo y el valor a lo moderno? Dixo Dios que comería su pan el hombre primero con el sudor de su cara por quebrar su mandamiento. entre peñascos rota. ni pretensiones. sin tratos. universal movimiento. ¡Oh... la mejor sangre el dinero. ¿A quién no dará cuidado. 168 Sin libros y sin papeles. pequeña en las defensas. el uno se lleva al otro. bien haya quien los hizo. con las prendas de su honor han trocado los efectos. Advierte que te llevan a dar entre las rocas 169 . que en lugar de tantas cruces haya tantos hombres muertos. Sin ser pobres ni ser ricos. te apartas animosa de la vecina tierra. nunca. de mis soledades vengo. ¡Pobre barquilla mía. ni pleitos. y entre las olas sola! ¿Adonde vas perdida? ¿Adonde.tal la pusieron los hombres que desde entonces no ha vuelto. llorando van y pidiendo. En dos edades vivimos los propios y los ajenos: la de plata los extraños y la de cobre los nuestros. di. Dos polos tiene la tierra. y algunos inobedientes a la vergüenza y al miedo. cuando quieren escribir piden prestado el tintero. Oigo tañer las campanas. si es español verdadero. Como las altas naves. aunque puedo. sin velas desvelada. no los despiertan cuidados. Ni murmuraron del grande. como yo. porque solamente en ellos de los poderosos grandes se vengaron los pequeños! Fea pintan a la envidia. y al ñero mar te arrojas. Con esta envidia que digo y lo que paso en silencio. te engolfas? Que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas. Igual en las fortunas. ni pascua dieron. a mis soledades voy. ni ofendieron al pequeño. y no me espanto. incitas a las ondas. cuentas ni cuentos. POBRE BARQUILLA MÍA. yo confieso que la tengo de unos hombres que no saben quién vive pared en medio. Virtud y filosofía peregrinan como ciegos. tienen chimenea y huerto. Mirando estoy los sepulcros cuyos mármoles eternos están diciendo sin lengua que no lo fueron sus dueños. la mejor vida el favor.

más peces te llenaban que ella lloraba aljófar. del árbol alta copa. Contenta con tus redes. Cuando por las riberas andabas costa a costa. ni remos de lisonjas. nos daba una cabana la cama de sus hojas. ni se estima la perla hasta dejar la concha. naufragio de las honras. Esposo me llamaba. ¿Quién te engañó. Faetonte de barqueros que los laureles lloran.de la soberbia envidia. Segura navegabas. salpicando estrellas. el céfiro bullía y suspiraba aromas. lamiendo rosas. Ya fieros huracanes tan arrogantes soplan que. la tierra en perspectiva. que en selvas de corales salado césped brota? Laureles de la orilla solamente coronan navios de alto bordo que jarcias de oro adornan. pero vivo. en vez de torres altas. Para los altos mares no llevas. del mar incultas orlas? ¿En qué celajes fundas que es bien echar la sonda. del sol la frente mojan. que por la tierra propia nunca el peligro es mucho adonde el agua es poca. a la playa arenosa mojado me sacabas. ¿qué importa? Cuando de rojo nácar se afeitaba la aurora. abrasan pobres chozas. ni velas de mentiras. que a muchas ha perdido la dicha de las otras. erraste la derrota? 170 Si te sepulta arena. yo la llamaba esposa. nunca del mar temiste las iras procelosas. No mires los ejemplos de las que van y tornan. vuelve la proa: que presumir de nave fortunas ocasiona. por tu soberbia pompa. perdido el rumbo. cautelosa. Pasaron ya los tiempos cuando. cuando. Ya los valientes rayos de la vulcana forja. Dirás que muchas barcas con el favor en popa. barquilla? Vuelve. ¿Qué importa que te ciñan ramas verdes o rojas. saliendo desdichadas. 171 . No quieras que yo sea. Al bello sol que adoro enjuta ya la ropa. ¿Qué jarcias te entretejen? ¿Qué ricas banderolas azote son del viento y de las aguas sombra? ¿En qué gavia descubres. volvieron venturosas. ¿qué sirve fama heroica? Que nunca desdichados sus pensamientos logran. Verdad es que en la patria no es la virtud dichosa.

Sin pleito. CENA DE ISIDRO Y MARÍA DE LA CABEZA (Fragmento del «Isidro») Llegó a su casa contento. no desdeñosa y baldía. porque en barro quebradizo nunca acónito se dio. Pero la vida es corta: viviendo. que esa fue larga también? Más que el soberbio Epicuro toma el sustento seguro el pobre en la mesa escasa: que no entra daño en la casa del que duerme en suelo duro. Diole en viéndole los brazos. todo sobra. falta de regalo y llena de conformidad y amor.. pace el animal el yero primero que su señor: que en casa del labrador quien sirve come primero. Si con eternas plantas las fixas luces doras. inútiles escotas. Isidro a los bueyes luego ata el sustento a una estaca. la pobre cena de aquel rico labrador. merezca que le pidas al bien que eterno gozas que adonde estás me lleve. que no ha menester velas quien a su bien no torna. más pura y más hermosa. 173 . y en dulce paz reposas. la envidia. ¡ay!. ¡ay de la pobre barca que en lágrimas se ahoga! Quedad sobre la arena. Mi honesto amor te obligue. 172 rica en casa que Dios vive. ¿cuándo mejor le va a quien le dio el necesario bien el cielo con mano corta. muriendo. la muerte nos divorcia. comen así dos casados. Sonaba la olla al fuego con la hortaliza y la vaca. las manos han de temblar. Y pues el contento importa. la pobre cena apercibe. y aliviando de embarazos. sabrosa por el sudor. en fin. ¡oh dueño de mi barca!. y más con tales abrazos. contándoles los bocados. Salió. sin disgusto.. que no es justo desear más de lo que es menester. el rostro atento a ver si Isidro venía. desta Agatocles se honró.parándose de envidia la celestial antorcha. sino alegre. que no me escuchas. donde esperaba María. y mientras ella la saca. a quien todo pesa. si en oro se ha de beber. Como amigo y jornalero. Mas. Pudo Alejandro envidiar. bien puede estar a su mesa. todo falta. Pórsena de barro hizo la vajilla en que comió. Y cuando igualmente amados. que no es digna victoria para quejas humanas ser las deidades sordas.

que el amor es cortesano y virtud la cortesía. que se duerme mi niño. el rancio queso y membrillo. ya veis que no tengo con qué guardarlo: ángeles divinos que vais volando. con mano desnuda coge de la pura fuentecüla. y regala a su María de la pobreza que había. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano. descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible. Que si al huésped que aposenta se dan gracias tras la cuenta a quien intereses mueven. que opuesto al muro de Bctulia en vano.Al pobre jamás le encoge tocar la dorada orilla: que el agua limpia y sencilla. ¡tened los ramos! El niño divino. las grandezas de los reyes Fabricio menospreciaba. que se duerme mi niño. ¡tened los ramos! Rigurosos hielos le están cercando. ¡tened los ramos! SONETOS JUDIT Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano. que se duerme mi niño. 175 ¡DUERME. Ya. en fin. pues. la mesa. ¿cuántas mayores se deben a quien de gracias sustenta? Palmas de Belén que mueven airados los furiosos vientos que suenan tanto. que está cansado de llorar en la tierra por su descanso. en fin. No se van a descansar sin dar gracias del sustento: que del ordinario aumento se las comienzan a dar los dos con igual contento. despidió contra sí rayos al cielo. convertido en hielo. sosegar quiere un poco del tierno llanto. viene el postre y la camuesa. ¡tened los ramos! 174 . y en un limpio canastillo se levanta. que se duerme mi niño. Con estas estrechas leyes. MI NIÑO! Pues andáis en las palmas ángeles santos. Cena. isidro ufano. y el cónsul Serrano andaba tras el arado y los bueyes. no le hagáis ruido. corred más paso. que la hambre cesa.

Pero. pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! 176 VARIOS EFECTOS DEL AMOR Desmayarse. verás con cuánto amor llamar porfía!» ¡Y cuántas. fuera del bien. espera. enojado. vuelve los ojos a mi fe piadosos. y escucha mis cuidados. esquivo. olvidar el provecho. Pastor. pues otro tienes tú de igual decoro. asómate agora a la ventana. encrespado. receloso. pues. suelta. suelta la prenda que en el alma adoro perdida por tu bien y por mi daño. QUE MI AMISTAD PROCURAS? ¿Qué tengo yo. y no le engañen tus collares de oro. y verásle si a mi choza viene: que aún tienen sal las manos de su dueño. áspero. beber veneno por licor suave. Alcino. QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS. fugitivo. valiente. ¡Cuántas veces el ángel me decía: «Alma. Oye. la casta hebrea con la cabeza resplandece armada. mortal. «Mañana le abriremos».Vertido Baco. hermosura soberana. el fuerte arnés afea los vasos y la mesa derribada. ofendido. amar el daño. no te espante el rigor de mis pecados. Huir el rostro al claro desengaño. estar furioso. leal. cobarde y animoso. que a mi puerta. liberal. satisfecho. 177 . Ponle su esquila de labrado estaño. Pastor. que hiciste cayado dése leño en que tiendes los brazos poderosos. centro y reposo. duermen las guardas que tan mal emplea. mayoral extraño. para lo mismo responder mañana! SUELTA MI MANSO. alentado. atreverse. ¿cómo te digo que me esperes. tierno. difunto. respondía. pues tan amigo de rendidos eres. toma en albricias este blanco toro que a las primeras yerbas cumple un año. y la palabra de seguir empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos. mostrarse alegre. si estás para esperar los pies clavados? ¿QUE TENGO YO. cuánto fueron mis entrañas duras. altivo. que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue. Si piensas que no soy su dueño. PASTOR. Suelta mi manso. y los ojuelos tiene como durmiendo un regalado sueño. tiene el vellocino pardo. coronada del pueblo de Israel. tú. cubierto de rocío. humilde. pues te confieso por mi amor y dueño. y sobre la muralla. Jesús mío. pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh. vivo. que por amores mueres. Si pides señas. que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño. traidor. no hallar. triste. MAYORAL EXTRAÑO.

FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645) AL SUEÑO ¿Con qué culpa tan grave. y tanto.creer que un cielo en un infierno cabe. que nacieron antes para llorar que para ver. ciega y fría. dar la vida y el alma a un desengaño: esto es amor. en mi vida me he visto en tal aprieto. SONETO DE REPENTE (De «La niña de Plata») Un soneto me manda hacer Violante. y en todos los mortales yace la vida envuelta en alto olvido. sueño blando y suave. que persuade la tristeza a mis dos ojos. Por el primer terceto voy entrando. Cuidados veladores hacen inobedientes mis dos ojos a la ley de las horas. y está hecho. de tal manera. Escondieron las galas a los prados y quedaron desnudas estas laderas. pude en largo destierro merecerte 178 que se aparte de mí tu olvido manso? Pues no te busco yo por ser descanso. Con sosiego agradable se dejan poseer de ti las flores. cayó de las estrellas blandamente la noche. 179 . que blandos hallan en los cerros duros. mudos están los males. Ya estoy en el segundo. faltan lenguas y voz a los dolores. Tú. es que entre sueños dan al cielo quejas del yerto lecho y duro acogimiento. Con pies torpes al punto. Quien lo probó lo sabe. sueño. que el sueño persuadieron a la gente. solas. burla burlando van los tres delante. pues fin con este verso le voy dando. que al morir el día con luz enferma vi que permitía el sol que le mirasen en poniente. tras las pardas sombras mudas. Yo pensé que no hallara consonante y estoy a la mitad de otro cuarteto. y aún parece que entré con pie derecho. duermen ya entre sus montes recostados los mares y las olas. Si con algún acento ofenden las orejas. de sosiego los tienes ignorantes. y sus peñas. y a su modo también se duerme el río. y aún sospecho que estoy los trece versos acabando: contad si son catorce. Los arroyuelos puros se adormecen al son del llanto mío. no hay cuidado que hable. sino por muda imagen de la muerte. mas si me veo en el primer terceto. no han podido vencer a mis dolores las noches. ni dar paz a mis enojos. no hay cosa en los cuartetos que me espante. Madrugan más en mí que en las auroras lágrimas a este llano: que amanece a mí mal siempre temprano. catorce versos dicen que es soneto.

La justicia de Dios es verdadera. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? Hoy sin miedo que libre escandalice puede hablar el ingenio. silencio avises o amenaces miedo. lo que desecha el que envidiosos celos tuvo y llora. y la misericordia. hasta que da la vuelta el tiempo claro. pues te alcanza el soldado envuelto en guerra. lo que había de dormir en blando lecho y da el enamorado a su señora. En otros siglos pudo ser pecado severo estudio y la verdad desnuda. y romper el silencio el bien hablado. entre mi pensamiento y mi deseo Ya. este desvelo. o que a tu sombra negra por lo menos. Dame lo que desprecia de ti agora por robar el ladrón. Si Dios a la verdad se adelantara. blando sueño. Señor excelentísimo. Quede en parte mi queja satisfecha. que yo no quiero verte cara a cara. y en ella mi alma por jamás te toca. quítame.. Gozante en las cabanas y debajo del cielo los ásperos villanos. asegurado de que mayor poder le atemorice. si fueses a otra parte peregrino. Dios verdadero. ni de los dos alguno fue primero. Más duro que la roca.Tan sólo mi gemido pierde el respeto a tu silencio santo: yo tu quietud molesto con mi llanto. tócame con el cuento de tu vara. Son la verdad y Dios. con mi grito.. EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS.. mientras viere el cielo de desvelarme sólo en celebrarte. y te prometo. por el oro en que alegre considera. y a ti se te debía de derecho. Mira que es gran rigor: dame siquiera lo que de ti desprecia tanto avaro. hállate en el rigor de los pantanos y encuéntrate en las nieves y en el hielo el soldado valiente y yo no puedo hallarte. ni que hagas más caso de mí. que hasta pasar por mí de paso. algún reposo: no seas digno del nombre de avariento en el más desdichado y firme amante que lo merece ser por dueño hermoso. siendo verdad. cortés mancebo. Pues sepa quien lo niega y quien lo duda que es la lengua la verdad de Dios severo y la lengua de Dios nunca fue muda. Dame. con dolor creo que eres más riguroso que la tierra. ni eternidad divina los separa. pues. ESCRITA AL CONDE-DUQUE DE OLIVARES No he de callar. por más que con el dedo. oirán siquiera el ruido de tus plumas mis desventuras sumas. mi llanto ya no consiente márgenes ni orillas: inundación será la de mi canto. implicación hubiera en ser y en que verdad de ser dejara.. Débate alguna pausa mi tormento. y te desacredito el nombre de callado. 181 . o ya la frente. 180 se le haga camino por estos ojos de sosiego ajenos. o de él alguna parte. aunque lo intente. y todo cuanto es Dios todo ha de ser verdad entera. ya tocando la boca.

No de la pluma dependió la lanza. y honra y provecho andaban en un saco. Caducaban las aves en los vientos. y estaba la garganta sin pecado. que usurparon la paz del pecho humano. eran recuerdo del trabajo honroso. y los engaños del paso de las horas y del día reputaban los nuestros por extraños. nación fuerte. Y pródiga del alma. después mostraron del carchesio a Baco el camino los brindis mal seguros. Que el vientre entonces. en ella confiado. 183 . edad. ni del clavo la adulación fragante forastera. si no a más descansado. la vista por dos urnas derramada sobre las aras de las dos Castillas. Menos fuera la pérdida y la injuria si se volvieran Muzas los asientos. Derramado y sonoro el Océano era divorcio de las rubias minas. Hilaba la mujer para su esposo la mortaja primero que el vestido. era una vaca sustento y armadura. Joya fue la virtud pura y ardiente. Todas matronas y ninguna dama. sino de qué manera: ni aun un hora lograba sin afán su valentía. vencedora. Y debajo del cielo aquella gente. vengóle herido. su ánimo valiente. No había venido al gusto lisonjera la pimienta arrugada. si mal hablada. y sola dominaba al pueblo rudo. no la mente. todas las armas despreció desnudo. sino matanza. Acompañaba el lado ¿el marido. que nombres del halago cortesano no admitió lo severo de su fama. y expiraba decrépito el venado: grande vejez duró en los elementos. La robusta virtud era señora. menos le vio galán que peligroso. Multiplicó en escuadras un soldado su honor precioso. Pudo sin miedo un español velloso llamar a los tudescos «bacanales» y al holandés «hereje y alevoso». en vanidad y en sueño sepultada. más veces en la hueste que en la cama. no mendigando el crédito a Liguria. Bebió la sed los arroyuelos puros. ni el cántabro con cajas y tinteros hizo el campo heredad. Pudo acusar los celos desiguales a la Italia. ni el Oriente compró la honestidad con piedras finas. Y aquella libertad esclarecida que en donde supo hallar honrada muerte nunca quiso tener más larga vida. más temida. que. Nadie contaba cuánta edad vivía. sólo se codiciaba lo decente. El temor de la mano daba escudo al corazón. a más honroso sueño entregó los ojos. el cuerpo flaco. 182 Ni los trujo costumbres peregrinas el áspero dinero. El rostro macilento. que esta usura es peor que aquella furia. Yace aquella virtud desaliñada que fue.. pero hoy de muchos modos somos copias.Ya sumergirse miro mis mejillas. si son originales. Del tiempo el ocio torpe. Y España. bien disciplinado. Del mayor infanzón de aquella pura república de grandes hombres. de sola honesta obligación armado. buscó satisfacción y no hartura. contaba por afrentas de los años envejecer en brazos de la suerte. Carnero y vaca fue el principio y cabo. con legítimos dineros. si rica menos. gala el merecimiento y alabanza. más quiso los turbantes que los ceros. y con rojos pimientos y ajos duros tan bien como el señor comió el esclavo.. sano le aventuró.

no el olor. vos disteis libertad con las valonas para que sean corteses las cabezas. de armas y blasones llenos. Que la cortés estrella que os inclina a privar sin intento y sin venganza. el romano y el oro hicieron áspera tirana. y cuando nuestras fuerzas examina persecución unida y belicosa. Nunca al duro español supo el gusano persuadir que vistiese su mortaja. que sólo grande rey y buen privado pueden ejecutar estos deseos. milagro que a la envidia desatina. Y quedaron las huestes españolas bien perfumadas. 185 . Pretende el alentado joven gloria por dejar la vacada sin marido. y rumia luz en campos celestiales. no presumida y ciega confianza. A la seda pomposa siciliana. pero mal regidas.Las descendencias gastan muchos godos. y de Ceres ofende la memoria. y el vicio graduó la gente baja. nadie los imita. ¿por cuál enemistad se persuadieron a que su apocamiento fuese hazaña. Estaban las hazañas mal vestidas. y hagan paces las capas con el toro. nos acredita. y entonces fue el trabajo ejecutoria. que hacéis repetir siglo pasado con desembarazarnos las personas y sacar a los miembros de cuidado. del que se atreve a ser buen castellano! Con asco entre las otras gentes nombro al que de su persona. y gastar un caballo en una caña! Que la niñez al gallo le acometa con semejante munición apruebo. y alhajas las que fueron pieles solas. que a Jove fue disfraz y fue vestido. dad a la mejor parte medicina: vuélvanse los tablados fortalezas. descansen tela falsa y tela fina. señor. edad tan venturosa. dando fuerza de ley al viento vano. y el mosquete carga el hombro. restituyanse justas y torneos. y la cumbre desdeñosa os muestre a su pesar campos serenos. Ejercite sus fuerzas el mancebo en frentes de escuadrones. y. la militar valiente disciplina tenga más platicantes que la plaza. sin decoro. mejores sean por vos los que eran buenos Guzmanes. intercediendo el Can por el verano. no en la frente del útil bruto la asta del acebo. sino apodos. mas no la edad madura y la perfeta. 184 El trompeta le llame diligente. Un animal a la labor nacido y símbolo celoso a los mortales. Hoy desprecia el honor al que trabaja. Pasadnos vos de juegos a trofeos. que manchó ardiente múrice. Vos. ¡Con cuánta majestad llena la mano la pica. y aún no se hartaba de buriel y lana la vanidad de fembras presumidas. Lograd. todos blasonan. Y si os dio el ascendiente generoso escudos. y no son sucesores. y detrás de él los cónsules gimieron. abreviado en la silla a la jineta. y por timbre el martirio glorioso. más quiere nota dar que dar asombro. y a las mieses tan grande ofensa hicieron? ¡Qué cosa es ver un infanzón de España. que un tiempo endureció manos reales. Jineta y cañas son contagio moro. y al son esté el ejército obediente. que el vicio. tiene por sola bienaventuranza el reconocimiento temeroso. pues vos enmendastes las cortezas. desnudando el enfado a las coronas. Vino el betún precioso que vomita la ballena o la espuma de las olas.

186 Son sus padres principales y es de nobles descendiente. de con tino anda amarillo: que. doblón o sencillo. velillos y oropeles no hagan baza. yo al oro me humillo. poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. de puro enamorado. pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero. Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición. Sus escudos de armas nobles son siempre tan principales. 187 . que aseguraros puedo que habéis de restaurar más que Pelayo. poderoso caballero es don Dinero. hace suerte en el toro y con un dedo la hace en él la vara que los mide. él es mi amante y mi amado. poderoso caballero es don Dinero. Por importar en los tratos y dar tan buenos consejos. poderoso caballero es don Dinero.Suceda a la marlota la coraza. pero pues da calidad al noble y al pordiosero. Mas. tan cristiano como moro. Y es tanta su majestad (aunque son sus duelos hartos). y si el Corpus con danzas no los pide. LETRILLA SATÍRICA Poderoso caballero es don Dinero. que con haberle hecho cuartos no pierde su autoridad. pues. en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos. poderoso caballero es don Dinero. Es galán y es como un oro. Mandadlo así. Nace en las Indias honrado. Y pues quien le trae al lado es hermoso. aunque sea ñero. ¿a quién no maravilla ver en su gloria sin tasa que es lo menos de su casa doña Blanca de Castilla? Pero pues da al baxo silla y al cobarde hace guerrero. y pues es quien hace iguales al duque y al ganadero. y pues a los mismos robles da codicia su minero. Madre. poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. porque en las venas de Oriente todas las sangres son reales. pues. que sin sus escudos reales no hay escudos de armas dobles. donde el mundo le acompaña. pues valdrá por ejércitos el miedo y os verá el cielo administrar su rayo. persona de gran valor. El que en treinta lacayos los divide. hace todo cuanto quiero. viene a morir en España y es en Genova enterrado. Y pues él rompe recatos y ablanda al juez más severo. tiene quebrado el color.

piadosa. YA FORMIDABLE Y ESPANTOSO SUENA. 188 MIRE LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA. Diole el mejor lugar Marte en su cielo. Y pues al pobre lo entierra y hace pruprio al forastero. paz serena. de la carrera de la edad cansados. poderoso caballero es don Dinero. pues mi bien previene. poderoso caballero es don Dinero. Vencida de la edad sentí mi espada. DUQUE DE OSUNA. y Trinacria al Mongibelo. Lloraron sus envidias una a una con las propias naciones las extrañas. pero no a su defensa sus hazañas. ¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar. Si agradable descanso. En sus exequias encendió al Vesubio Parténope. de anciana habitación era despojos. Entré en mi casa. (mirad si es harto sagaz). amancillada. de temor y sombras llena. se acerca. vi que el sol bebía los arroyos del hielo desatados. no asustado. si un tiempo fuertes. y la última hora. de quien él hizo esclava la fortuna. y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte. SONETOS MEMORIA INMORTAL DE DON PEDRO GIRÓN. el llanto militar creció en diluvio. mi báculo. viene espíritu en miserias añudado? Llegue rogada. el Tajo y el Danubio murmuran con dolor su desconsuelo. la Mosa. que rodelas en la guerra. vi que. Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día. Miré los muros de la patria mía. señas da su desdén de cortesía: más tiene de caricia que de pena. su tumba son de Flandes las campañas y su epitafio la sangrienta luna. hálleme agradecido. y del monte quejosos los ganados. negra y fría.que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas. ya desmoronados. MUERTO EN LA PRISIÓN Faltar pudo su patria al grande Osuna. más corvo y menos fuerte. que con sombras hurtó su luz al día. mi vida acabe y mi vivir ordene. 189 . la muerte en traje de dolor envía. Y pues las hace bravatas desde una bolsa de cuero. por quien caduca ya su valentía. sus escudos en la paz. diéronle muerte y cárcel las Españas. el Rin. Más valen en cualquier tierra. Salíme al campo.

¡cuerpo de Dios con él y su crianza! 190 191 . que a la muerte mil vidas sacrifica. retorciendo el mostacho soldadesco. era Ovidio Nasón más narizado. Este matiz que al cielo desafía. y para envejecerse florecieron: cuna y sepulcro en un botón hallaron. iris listado de oro. donde no. «Den voacedes.. «¿Con quién habla? —le dice al tiracantos—.. érase un peje espada muy barbado. UN VALENTÓN Un valentón de espátula y gregüesco. nieve y grana. muchísimo nariz. y en el nombre de Dios pidió refresco. que a sacar la espada empieza. Tales los hombres sus fortunas vieron: en un día nacieron y expiraron. Estas que fueron pompa y alegría despertando al albor de la mañana. que en la cara de Anas fuera delito. las doce tribus de narices era.A UNA NARIZ Erase un hombre a una nariz pegado. Erase un naricísimo infinito. ¿qué es lo que suele hacer en tal querella?» Respondió el bravonel: «¡Irme sin ella!» PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (1600-1681) SONETO ESTAS QUE FUERON. érase un elefante boca arriba. será escarmiento de la vida humana: ¡tanto se emprende en término de un día! A florecer las rosas madrugaron. a la tarde serán lástima vana durmiendo en brazos de la noche fría. que pasados los siglos horas fueron. a mi pobreza —les dice—. por ocho santos que haré lo que hacer suelo sin tardanza!» Mas uno. mas no del ejercicio picaresco. érase una alquitara pensativa. érase una nariz sayón y escriba. Si limosna no alcanza. por ver que ya su bolsa le repica. cansado del oficio de la pica. érase una pirámide de Egito. a un corrillo llegó de gente rica. Era un reloj de sol mal encarado. nariz tan fiera. Erase un espolón de una galera. érase una nariz superlativa. por Dios.

ya que me tratáis así. y apenas. músico. justicia o razón negar a los hombres sabe privilegio tan suave. y apenas bajel de escamas sobre las ondas se mira. pretendo. ¿No nacieron los demás? Pues si los demás nacieron. negándose a la piedad del nido que deja en calma: ¿y teniendo yo más alma tengo menos libertad? Nace el bruto y con la piel que dibujan manchas bellas apenas signo es de estrellas (gracias al docto pincel). entre las ñores se quiebra. aborto de ovas y lamas. el delito de nacer). cuando. o ramillete con alas. ¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! Apurar. Sólo quisiera saber para apurar mis desvelos (dejando a una parte. atrevido y cruel. ¿qué privilegio tuvieron que yo no gocé jamás? Nace el ave. cuando a todas partes gira. ya entiendo qué delito he cometido: bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor. un volcán. y con las galas que le dan belleza suma. quisiera arrancar del pecho pedazos del corazón: ¿qué ley. que no respira. un Etna hecho. qué más os pude ofender. cuando las etéreas salas 192 corta con velocidad. monstruo de su laberinto ¿y yo con mejor instinto tengo menos libertad? Nace el pez.LA VIDA ES SUEÑO (Fragmento primero) JORNADA PRIMERA ESCENA II SEGISM. culebra que entre flores se desata. aunque si nací. cielos. apenas es flor de pluma. la humana necesidad le enseña a tener crueldad. que le da la majestad del campo abierto a su huida: ¿y teniendo yo más vida tengo menos libertad? En llegando a esta pasión. celebra de las flores la piedad. cuando. qué delito cometí contra vosotros naciendo. 193 . cielos. sierpe de plata. para castigarme más. midiendo la inmensidad de tanta capacidad como le da el centro frío: ¿y yo con más albedrío tengo menos libertad? Nace el arroyo. pues el delito mayor del hombre es haber nacido.

que el vivir sólo es soñar. y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. pues estamos en mundo tan singular. por si alguna vez soñamos: y sí haremos. sueña el que afana y pretende. en conclusión. ¿Qué es la vida? Una ilusión. una ficción. esta furia. Sueña el rey que es rey y vive con este engaño mandando. pues reprimamos esta fiera condición. a un pez. todos sueñan lo que son. sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza. sueña el que a medrar empieza. y el mayor bien es pequeño. . 194 sueña el que agravia y ofende. y este aplauso que recibe prestado. y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¿y hay quien intente reinar viendo que ha de dispertar en el sueño de la muerte? Sueña el rico en su riqueza que más cuidados le ofrece. en el viento escribe. esta ambición. hasta despertar. y en el mundo.excepción tan principal. una sombra. sueña lo que es. y la experiencia me enseña que el hombre que vive. disponiendo y gobernando. ¿Qué es la vida? Un frenesí. a un bruto y a un ave? (Fragmento segundo) ESCENA XIX Es verdad. que Dios le ha dado a un cristal. sueños son. Yo sueño que estoy aquí des Las prisiones cargado. aunque ninguno lo entiende. que toda la vida es sueño y los sueños.

SIGLO XVIII .

NEOCLASICISMO DIEGO TORRES Y VILLARROEL (1693-1770) PAGO QUE DA EL MUNDO A LOS POETAS Dícese de Quevedo que fue claro. ¡infeliz suerte! ¡Oh. y que en algunas coplas fue obsceno. sólo de lo amatorio fue muy lleno. que al varón más fuerte después de ajarlo. en vida. Góngora puede ser que fuese bueno. y nos dejó en lo cómico un veneno que nos hemos bebido sin reparo. predicas estas honras en su muerte! 199 . que nos lo venden caro. ciencia pobre! ¡Facultad perdida! ¡Mundo borracho. La idea de Juan Pérez fue abatida. pero ya sus comentos le hacen raro. El Calderón. de Solís intrincada. miserable.

cada cual más hermosa. Pasó. hubo pandorgas y fuegos con otros nocturnos juegos que dispuso el adalid. de Viveros. castillo famoso que al rey moro alivia el miedo. que atiende a ver en la arena. y en pendones y preseas. De Adamuz y la famosa Meco llegaron allí dos.NICOLÁS FERNANDEZ DE MORATIN (1737-1780) FIESTA DE TOROS EN MADRID Madrid. de la Alcarria en que habita. junto al pueblo que se llama. y con espejos y flores y damascos adornó. y todo en torno resuena. que. la popular alegría muchas heridas costó. desde Aravaca a Madrid. vencida a sus ruegos. mostraron los amadores. después con Hamete cierra el temerón de Conil. la sangrienta lid dudosa. Salió un toro del toril y a Tarf e tiró por tierra. y en la fiesta que gozó. y Fátima la preciosa. Traía un ancho listón con uno y otro matiz 201 . y de lejos muchas de ellas: las más apuestas doncellas que España entonces tenía. Vinieron las moras bellas de toda la cercanía. la dicha de sus amores. en cuyo obsequio muy fino corrió de un vuelo el camino el moraicel de Alcabón. por sus peces. Aja de Jetafe vino. No en la vegas de Jarama pacieron la verde grama nunca animales tan fieros. de la hermosa Zaida amante las ordena celebrar por si la puede ablandar el corazón de diamante. hija de Alí el alcadí. Y en adargas y colores en las cifras y libreas. La bella Zaida ocupó sus dorados miradores que el arte afiligranó. Su bravo alcaide Aliatar. y luego a Benalguacil. Añafiles y atabales. hicieron salva. El ancho circo se llena de multitud clamorosa. adalid del castillo de Zorita. con militar armonía. 200 Jarifa de Almonacid. llevó a asombrar a Madrid su amante Audalla. y señales de mostrar su valentía los moros más principales. arde en fiestas en su coso por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo. como los que el vulgo vio ser lidiados aquel día. y Zahara la de Alcorcón.

» Mucho le pesa a Aliatar. Otra monta acelerado: le embiste el toro de un vuelo cogiéndole entablerado. sobre la enhiesta cerviz clavado con un arpón. rodó el bonete encarnado con las plumas por el suelo. muy zambrero. el circo desocupando.hecho un lazo por airón. cubierto de galas y oro. Sonrosado. Nadie se atreve a salir. la plebe grita indignada. En el arzón de la silla ancho escudo reverbera con blasones de Castilla. porque la fiesta empezada no puede ya proseguir. se para. para alancear un toro un caballero cristiano. en el yelmo los plumajes. Todos miran a Aliatar. cuando en un potro ligero vieron entrar en la plaza un bizarro caballero. Nunca mi espada venciera. porque en lance tan incierto el caudillo no ha de entrar. y emplazándose. de Guadalajara. gruesa lanza. o a lo menos de venganza. por los visos y celajes. con recamado pendón. Gorguera de anchos follajes. El alcaide. por eso perdió Almanzor el potro que más quería. Ninguno al riesgo se entrega y está en medio el toro fijo. y desde un caballo overo el moro de Horche cayó. inquieto ardor. En la cuja. y el mote dice a la orilla. en el florido verdor de sus lozanos abriles. belfo labio. las damas se quieren ir. urbano. cual mirarse tal vez deja del sol la ardiente madeja entre cenicienta nube. demanda licencia. de una cristiana primores. Dio vuelta hiriendo y matando. 203 . vergel de diversas flores. juveniles alientos. Cuelga la rubia guedeja por donde el almete sube. Mas viendo se culparía. Era el caballo galán. albo color. porque en tan solemne fiesta nada se debe negar. Todo galán pretendía ofrecerle vencedor a la dama que servía. Suspenso el concurso entero entre dudas se embaraza. a los de a pie que encontrara. va a ponérsele delante: la fiera le acometía. pero Zaida dio respuesta diciendo que puede entrar. «Sobre un caballo alazano. y una cifra a ver se alcanza que es de desesperación. con la vista amenazando. cuando un potrero que llega de la puerta de la Vega 202 hincó la rodilla y dijo:. huyó mal herido al golpe fiero. que. aunque tres toros ha muerto. no se quiere aventurar. y sin que el rejón le plante le mató una yegua pía.

y así la dice. Por eso le ha conocido. así los cielos. de más gallardo ademán: cabos negros. ¡déte el profeta favor!» Causaba lástima y grima su tierna edad floreciente. y de más cerca le mira la cristiana esclava Aldara. que en medio de aclamaciones el caballo ha detenido delante de sus balcones y la saluda rendido. 204 es Rodrigo de Vivar. arroyadas y ancha alberca. apenas vivo. y él solamente ni recela ni se estima. el soberbio castellano. Tal vez a Madrid se acerca con frecuentes correrías y todo en torno la cerca. acerquen a mis oídos las campanas de León. vencidos de mi ruego y aflición. con su señora se encara. los ojos que le veían lleva prendados de amor: «¡Alah te salve!. y al toro busca en sonoro tropel. Larga cola recogida en las piernas descarnadas. enfurecido además. el cristiano. muestra cuan celoso esté. por donde se abrió después el cubo de la Almudena. la Zaida desde una almena le habló una noche cortés. dicen. ni más hermoso paseo. 205 . vertiendo pomos de olor. y algunos le llaman Cid. erguida. y él torciendo las riendas de oro. hacen de ámbar y alcanfor pebeteros exhalar. Y supo que. El bruto se le ha encarado desde que le vio llegar. el alcaide que lo ve. Nunca en el ancho rodeo que da Betis con tal fruto pudo fingir el deseo más bella estampa de bruto. observa sus saetías. fugitivo de la corte de Fernando. las narices dilatadas. decían. tanto asombro viene a dar a todo el pueblo africano. y suspira: «Señora. y brioso. ufano. está a Jimena adorando y en su memoria cautivo. muy tostado y alazán. de jazmines y de azahar. todos quieren que se exima del riesgo. de tanta gala asombrado. Suena un rumor placentero entre el vulgo de Madrid: «No habrá mejor caballero. marcha al combate cruel.el bruto más generoso. al pasar. Crece la algazara. sueños no son. alza el galope. y alrededor ha observado sin moverse de un lugar. Las doncellas. cabeza pequeña. vista feroz y encendida. Mas cuando en medio se para.» Sin descubrirle quién es. Dio la vuelta al rededor. La mora se pone en pie y sus doncellas detrás. como ese doncel que. en el mundo entero».

mudo y atento. ni llama así fulminante cruza en negra oscuridad con relámpagos delante. Pero ya Rodrigo espera. 206 mas rota con gran pujanza la alta nuca. y. con heroico atrevimiento. 207 . horrendo el animal espantoso! Jamás peñasco tremendo del Cáucaso cavernoso. Pero Aliatar el caudillo. Mas. yo le admito y le venero. y turbada: «Señor. ¡ay. que parecía que honda mina reventó. dijo. La arena escarba. de espuma y sudor bañada. la fiereza y el último aliento lanza. segunda vez acomete. se desgaja estrago haciendo. Y alzándose en los estribos le alarga a Zaida. sobre un tremecén rosillo lozaneándose fue. diciendo: «Sultana. El que en esta ocasión viera de Zaida el rostro alterado. claramente conociera cuánto le cuesta cuidado el que tanto riesgo espera. ofendido. se engalla el toro y altera. por conservar el favor de tan gentil caballero.» Y besando el rico don. como estaba. o el monte y valle se hundía. con más decoros suelo yo dar de mi mano. si no penachos de toros. La cola inquieto menea. el suelo huele y le moja en ardiente resoplido. vase retirando atrás para que la fuerza sea mayor. La confusa vocería que en tal instante se oyó fue tanta. aunque bien entiendo ser favores excesivos. y en ronca voz: «Castellano. el rostro placentero. que le embiste. y el ímpetu más. trémulo y amarillo. le prende con afición al lado del corazón por brinquiño y por joyel. para agradar al doncel. como el bruto se abalanza con terrible ligereza. el lazo alcanzó con que el toro se adornaba: en su lanza le clavó y a los balcones llegaba. al estrépito tronante de sonora tempestad.Cual flecha se disparó despedida de la cuerda. advertid que a mí me basta saber que no lo debo ofrecer a otra persona en Madrid. mi corto don admitiendo. Brama la fiera burlada. detrás de la oreja izquierda la aguda lanza le hirió. sobre la espalda la arroja con el hueso retorcido. de tal suerte le embistió.» Ella. el pueblo. de envidia ardiendo se ve. y finge acometimiento. le dice. si no os dignáredes ser con él benigna. y segunda vez le mete sutil la punta acerada. Rodrigo. A caballo. la diestra oreja mosquea.

y espera a Aliatar. entre los himnos que tu pueblo dice. cuando a los dioses. Y si vinieras de guerra cual vienes de fiesta y gala. Sobre tus aras mis ofrendas pongo. de luceros Heno y tachonado. a la bajada. mas. llenos de ambrosía. Y es fama que. y concertado con mi tono el suyo te llaman madre. y la lanza al ristre pone. viendo como tardó. cuando se oyó en los distritos del monte de Leganitos del Cid la trompetería. se acerca. ninguno se iguala. Ya fiero bando con gritos su muerte o prisión pedía. este infelice tu venida aguarda: baja volando. Y si no vieran salir por la puerta a su señor. Baje tu carro desde el alto Olimpo entre las nubes del sereno cielo. Entre la Monclova y Soto tercio escogido emboscó. alegre brinda Jove con la copa de Ganimedes. recelando que en Madrid tenga partido. por mi voz llamado. Alzo los ojos al verter el vaso de leche blanca y el de miel sabrosa. respondo». iban la fuerza a embestir: tal era ya su furor. No te detenga con amantes brazos Marte. juró por la cruz el Cid de su vencedora espada de no quitar la celada hasta que gane Madrid. oyó el alborozo. y al muro se abalanzó. se templó disimulando. JOSÉ CADALSO (1741-1782) A VENUS Madre divina del alado niño. Cerca del ara de tu templo.» «Así. tocaron a armar. 209 208 . sin que nadie administre orden. y por el parque florido salió con él razonando. en Pafos. cuyo piso huellas. lleno de estrellas.las cabezas del cristiano. que jamás oíste otra tan triste lastimosa pena como la mía. que. Ni las delicias de las sacras mesas. ni el que por muerte se llamó tu esposo sin merecerlo. El alcaide. testigo el pueblo. Ya el eco suena por los altos techos del noble alcázar. rápido vuelo traiga tu querida blanca paloma. oye mis ruegos. dijo el de Vivar. y Zaida a le despedir. vieras que en toda la tierra al valor que dentro encierra Madrid. que deja su rigor al verte.

. JUAN MELENDEZ VALDES (1754-1817) ROSANA EN LOS FUEGOS Del sol llevaba la lumbre. a la luna. tu belleza veo. así entre sus compañeras el nevado cuello alza. ni se gozan las lumbradas. Otros pasmados la miran y mudamente la alaban.. para abrasar todo el valle en mil amorosas ansias. cuál. que es como el cielo su rostro cuando en la noche callada brilla con todas sus luces y los ojos embaraza.ciño con rosas. si muestra llena su esfera de plata. y asoma por los collados de luceros coronada. El Céfiro la acaricia y mansamente la halaga. Ya. así como en el valle descuella la altiva palma 210 cuando sus verdes pimpollos hasta las nubes levanta. ¡oh madre. mirtos y jazmines esta mi frente. y donde se vuelve rinde la libertad de mil almas. ¡Oué de suspiros se escuchan! ¡Qué de vivas y de salvas! No hay zagal que no la admire y no se esmere en loarla. en sus celestiales ojos la hermosísima Rosana.. de amor mata a los pastores y de envidia a las zagalas. el aire suene con alegres himnos. ya mi deseo coronaste. cuál. miro resplandor celeste bajar al templo. al fresco y verde aliso que crece al margen del agua cuando más pomposo en hojas en su cristal se retrata. Y ella. 211 . que todos corren por verla y al verla todos se abrasan. o cual vid de fruto llena que con el olmo se abraza. todo lo avasalla. madre de amores! Vírgenes tiernas. niños y matronas.. vuestra diosa viene. una noche que a los fuegos salió. y cuanto más la contemplan. Todos los ojos se lleva tras sí. y sus vastagos extiende al arbitrio de las ramas. Por doquiera que camina lleva tras sí la mañana. muy más hermosa la hallan. Cuál absorto la contempla y a la aurora la compara cuando más alegre sale y el cielo de su albor baña. Venus. Ni las músicas se atienden. y la alegría del alba. ya Venus liega. júbilo santo. los Amores la rodean y las Gracias la acompañan. la fiesta de Pascua. sobresaliendo entre todas cual fresca rosa entre zarzas.

que mi humildad te consagra. en el Asia. El soberano vuelo de la atrevida fantasía para abarcarla se cansaba en vano. y abrase la envidia al pueblo hermosísima aldeana. tu aseo. yo la doy por bien robada. como esclava en mercado.» Esto un zagal le decía con razones mal formadas. DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN DE MARZO ¿Qué era. qué de envidias se encienden! ¡Ay. la tierra sus mineros le rendía. una y mil veces bien haya. el amor vive en tus ojos y la gloria está en tu cara. qué de celos que causa en las serranas del Tormes su perfección sobrehumana! Las más hermosas la temen. muérome de amores desde que te vi. serrana. decidme. en el preciado seno de América. en los confines del África. igual en el valle. Doquiera España. la nación que un día reina del mundo proclamó el Destino. y el vasto mar Atlántico sembrado se hallaba de su gloria y su fortuna. sin que nada baste 212 a darme la vida que allá te llevaste. que salió libre a los fuegos y volvió cautivo a casa. si ya no te dueles. ayer le cantó esta letra echándole la alborada: «Lindazagaleja de cuerpo gentil.¡Ay. ya aguardaba 213 . «Bien haya tu gentileza. de mí: muérome de amores desde que te vi. La libertad me has robado. mas recibe el don. MANUEL JOSÉ QUINTANA (1772-1857) A ESPAÑA. De amores me muero. Del cielo son ellos y tú un serafín: muérome de amores desde que te vi. Toda. toda eres donaire y gracia. toda eres perfecta. abandonada a la insolencia ajena. mas sin osar murmurarla. Tu talle. Y donde quier que revolver sus olas él intentase. sus perlas y coral el Océano. benigna. la que a todas las zonas extendía su cetro de oro y su blasón divino? Volábase a Occidente. a quebrantar su furia siempre encontraba costas españolas. no tienen. Y desde entonces perdido el día a sus puertas le halla. Ora en el cieno del oprobio hundida. benigna. tu gala y donaire. que como el oro más puro no sufre una leve mancha. allí España.

los colosos de oprobio y de vergüenza que nuestro bien en su insolencia ahogaban? Su gloria fue. ni. en fin. oh Iberia? ¿Qué viste ya. terror de muerte silencioso y frío. grillos. Desenterrad la lira de Tirteo. en que se apoca el numen en el pecho y el aliento fatídico en la boca. sino funesto luto. honda tristeza. los dioses tutelares su escudo nos negaron. terror de muerte en torno le rodea. viendo que aún hay Castilla y castellanos. Cesó en su dulce canto el pasajero. tiende su mano el tirano del mundo al Occidente. a naufragar camina. nuestro esplendor comienza. ahora sublime. infestó el aire. los martillos suenan. Estremecióse España del indigno rumor que cerca oía. ¿Qué en tanto tiempo viste por tus inmensos términos. esposas cadenas son que en vergonzosos lazos por siempre amarren tan inertes brazos. abierto el lado. y allí cantando con voz que atruene en derredor la sierra. allí volaré yo. en la alta cumbre del riscoso y pinífero Fuenfría. rota la vela. y al gran impulso de su justa saña rompió el volcán que en su interior hervía.la ruda argolla y la servil cadena. pobre bajel. la hambre enflaquecida tendió los brazos lívidos. y el aire abierto a la radiante lumbre del sol. diciendo: «Ya acabaron los tiranos. Sus déspotas antiguos. no aprisionado en estrecho recinto. Sus guerreros feroces con gritos de soberbia el viento llenan. ¡Qué de plagas. sin igual miseria. ya ni en su popa las guirnaldas se ven que antes le ornaban. y tú. ahogó su vocerío el ronco marinero. orgulloso y fiero. ¡Oh. arden las forjas. resuena el eco de venganza en torno. precipitas al mar tus rubias ondas. ¡ay!. consternados y pálidos se esconden.» Bárbaro gozo en su ceñuda frente resplandeció. oh Dios! Su aliento impuro la pestilente fiebre respirando. en señal de esperanza y de contento. y nos vimos rotos en tierra y rotos en los mares. gimen los yunques. como en el seno oscuro de nube tormentosa en el estío relámpago fugaz brilla un momento que añade horror con su fulgor sombrío. de tormenta en tormenta despeñado. la flámula riendo al aire ondea. tres veces.» ¡Oh triunfo! ¡Oh gloria! ¡Oh celestial momento! ¿Con qué puede ya dar el labio mío el nombre augusto de la patria al viento? Yo le daré. tres veces de Jano el templo abrimos. lanzaré por los campos castellanos los ecos de la gloria y de la guerra. ahogando cuanto el contagio perdonó. ¡Guerra. vergüenza! ¿Acaso 214 pensáis que espadas son para el combate las que mueven sus manos codiciosas? No en tanto os estiméis. mas no en el arpa de oro que mi cantar sonoro acompañó hasta aquí. emponzoñó la vida. sagrado río. de tu vil servidumbre acerbo fruto? Así. por los yermos del mar. único asilo y sacrosanto escudo al ímpetu sañudo del fiero Atila que a Occidente oprime! 215 . y fiero exclama: «El Occidente es mío. y a la trompa de Marte aliento dimos. y del Tajo las márgenes responden: «¡Venganza!» ¿Dónde están. nombre tremendo. y él va a estrellarse al áspero bajío. Llega el momento.

216 y vencedora de su mal destino. yo les diré. guerra. si de par en par abiertas tengo las del corazón? Así. ceñidme el casco fiero y refulgente. ¡Madre. Tal vez el gran torrente de la devastación en su carrera me llevará. el momento llegó ya de arrojarse a la victoria: que vuestro nombre eclipse nuestro nombre. que vuestra gloria humille nuestra gloria. en fiera y ronca voz pronuncian: «¡Guerra!» ¡Pues qué! ¿Con faz serena vierais los campos devastar opimos. nunca yo al mundo naciera. 217 . la del quebrado color. habed de mí compasión. a regar las del balcón. vuelve dar a la tierra amedrentada su cetro de oro y su blasón divino. pues tan sin ventura soy! Atended a las mis cuitas. a encontrar nuestros ínclitos mayores? «¡Salud. y de par en par abiertas las puertas del corazón. a la venganza. En torvo ceño y desdeñosa pena. oh padres de la patria mía. yo lo juro también. de entre el estrago universal y horrores levanta la cabeza ensangrentada. la mi madre. hunda en el polvo la cobarde frente. y allá sobre los altos Pirineos. raza de héroes.¡Guerra. Juradlo. y el que niegue su pecho a la esperanza. ved del Tercer Fernando alzarse airada la augusta sombra. Dadme una lanza. su divina frente mostrar Gonzalo en la imperial Granada. salud! La heroica España. españoles! Es el Betis. y de par en par abridme las puertas del corazón. ved cómo cruzan por los aires vanos. No ha sido en el gran día el altar de la patria alzado en vano por vuestra mano fuerte. herencia inmensa que afanando os dimos? Despertad. de amargo llanto los ojos. ¿Qué importa? ¿Por ventura no se muere una vez? ¿No iré. y en este instante ya me siento mayor.» BARTOLOMÉ JOSÉ GALLARDO (1776-1852) BLANCA FLOR {CANCIÓN ROMÁNTICA) ¿A qué es puertas y ventanas clavar con tanto rigor. blandir el Cid su centelleante espada. del hijo de Jimena animarse los miembros giganteos. Yo me levantara un día cuando canta el ruiseñor. yo lo juro. ella os lo manda: «¡Antes la muerte que consentir jamás ningún tirano!» Sí. madre de mi corazón. eterno objeto de ambición ajena. volemos al combate. el mes era de las flores. y el valor exhalando que se encierra dentro del hueco de sus tumbas frías. con su madre a solas lamenta su reclusión la bella niña cenceña. el pecho lleno de amor. dice. expirando. venerables sombras.

que de par en par le he abierto las puertas del corazón. quiérale de buen querer. madre. mi madre (¡no me lo demande Dios!). y de par en par le abrí las puertas del corazón. y de mirar tus ojos 219 . y no me asomo al balcón: «¿Que no hable?» — Yo no hablo. como abuela.Un caballero pasara y me dijo: «¡Blanca Flor!» Y de par en par abrióme las puertas del corazón. a ti. Si blanca. olvidar no. clavad. 218 que de par en par me pasa las puertas del corazón. su decir dulce colorada me paró. mata de amor. cubierto el cielo de apiñadas nubes. si mira. FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA (1787-1862) EPÍSTOLA AL SEÑOR DUQUE DE FRÍAS CON MOTIVO DE LA MUERTE DE SU ESPOSA (Fragmento) Desde las tristes márgenes del Sena. madre. ¡nunca le mirara yo! que de aquel negro mirar me abrasó en llama de amor.. Si vos reñís. «¿Que no mire?» — ¿Miro yo? Pero «que le olvide». En fin.. madre mía. ¡más infeliz. que de otra manera no. y abrióme de par en par las puertas del corazón.. yo callé. Si el querer bien es delito. que de par en par me abriera las puertas del corazón. El es gallardo y gentil. yo amo cual amasteis vos al que abrí de par en par las puertas del corazón. pero miréle. Vos madre. mal advertida. la blanca niña. en laúd con cuerdas de oro y de regalado son. madre. y a la fin fin nací yo. vos amasteis. si parla. norabuena. me cantara esta canción: «¿Dónde estás.! y ni le arredra el temor de tocar la cruda llaga. encantan sus labios. de nieve el suelo. gala de la discreción. cual si yo su sol fuera. Yo le quiero bien. mas de esto os aviso yo: cada clavo que claváis es una flecha de amor. Yo os obedezco sumisa. y. me claváis reja y balcón. señora abuela ríñój mas por fin vos os velasteis. Otro día. es mi amante girasol. que aún brota sangre. a la alborada.. muchas las culpadas son que de par en par abrieron las puertas del corazón. salud te envía tu infeliz amigo. blanco de mi corazón?». y de tristeza el alma.

cara amigo ? Llega tm tiempo en que gastados del dolor los filos.. Yo mil veces he bendecido a Dios. esa congoja. pues.. de la estoica virtud en tus oídos harán sonar la voz. truécase al fin en plácida tristeza. un solo día en que no me mirases vil juguete de un destino fatal. embebecida el alma. Tú dudas que así sea. ? En tantos años. repliégase en sí misma silenciosa. si no llorara nada el hombre?. impío... Y le tuvo: de Dios a los mortales es ésta otra merced que así tan sólo. sufrir pudieran la cansada vida. y grave insulto anunciarme que un tiempo fin tendría. cual débil rama que el huracán arranca y por los aires la remonta un instante y contra el suelo la arioja luego y la revuelca. ¿Quién en el mundo compró tan caro el triste privilegio de hablar de la desdicha. no hallé nunca más alivio al dolor que el dolor mismo: luchando el alma y reluchando en vano. ¿viste un día siquiera. cual vemos calmar la lluvia al mar tempestuoso. juzgaba eterna mi profunda aflicción. y fíate de mí.. llora. pues... Espera.. ese afán. bajo el inmenso peso se rendía. Llora. de más saber y de mayor ventura.bañarse en nuevas lágrimas. y ni la dicha ni el placer envidia. ? SIGLO XIX . da crédito a mis voces.. ¿Qué fuera. que nos dio el llanto para aliviar el corazón. y yo otras veces lo dudé como tú. que en el mundo del cáliz de amargura una vez y otra apuré hasta las heces. hasta que ya cansada. sin aliento. esa angustia.. ¿Lo creerás. entre tantas desdichas y miserias.. y en ella absorta. otros amigos fieles. yo..

vive Dios. mirad como bien nacidos de mi sangre y casa en pro. por ellas quien no estuviere más limpio que lo está el sol. esas puertas se defiendan.ROMANTICISMO DUQUE DE RIVAS (1791-1865) UN CASTELLANO LEAL ROMANCE PRIMERO «Hola. No profane mi palacio un fementido traidor que contra su rey combate y que a su patria vendió. hidalgos y escuderos de mi alcurnia y mi blasón. y haber nacido español. pues si él es de reyes primo. llevándole de ventaja que nunca jamás manchó la traición mi noble sangre. y conde Benavente si él es duque de Borbón. que no ha de entrar. primo de reyes soy yo.» 223 .

blanco y las orejas rubias. que de un palacio salía. pendiendo de una preciosa cadena. de rubias martas orlado. Un birrete de velludo con un blanco airón. ROMANCE SEGUNDO En una anchurosa cuadra del Alcázar de Toledo. para recibir mercedes y ver al emperador. cuando un tropel de caballos oye venir a lo lejos y ante el alcázar pararse. y que a Toledo ha venido.Así atronaba la calle una ya cascada voz. cuyas paredes adornan ricos tapices flamencos. y de pajes y escuderos llevando un tropel en pos cubiertos de ricas galas. ante un sillón de respaldo que. bien atusado el cabello. el ancho y carnoso cuello. napolitano tapete con borlones de oro y flecos. Apoyada en la cadera la potente diestra ha puesto. descubre por ambos lados. que cubre de terciopelo. agitada por Lutero. al lado de una gran mesa. que aprieta dos guantes de ámbar y un primoroso mosquero. con gallardo y noble talle. En la antecámara suena rumor impensado luego. cual barba y bigote. apaciguador del reino. siendo en su escudo las lisos. Con el Condestable insigne. o de asuntos de Alemania. baldón. más que valiente. gozóse en ver prisionero a su natural señor. entre bordado arabesco. y la excelsa y noble insignia del Toisón de Oro. dejando ver un justillo de raso jalde. sujeto por un joyel de diamantes y un antiguo camafeo. más bien que timbre. los timbres de España ostenta y el águila del imperio. tanta majestad cubriendo. cubierto con primorosos bordados y costosos sobrepuestos. con noble y tranquilo aspecto. o del trato que dispone con el rey de Francia preso. cuya puerta se cerró. y desabrochado y suelto. feroz. y a la que estaba a caballo sobre un negro pisador. de los pasados disturbios acaso está discurriendo. ufano de su traición. el gran duque de Borbón. rubio. 224 De brocado de oro y blanco viste tabardo tudesco. que en España era primero. 225 . quedando todo en silencio. y con la siniestra halaga de un mastín muy corpulento. en la mitad de su pecho. el que lidiando en Pavía. de pie estaba Carlos Quinto.

Un birretón de velludo con su cintillo de perlas. por tener tales vasallos. aunque firme. Y aunque. sin saber qué responder al francés de enojo ciego. y con los que el ancho mundo será a sus glorias estrecho. y el gabán de paño verde con alamares de seda. acusa al de Benavente un desagravio pidiendo. Golpe de honor y de aviso de que en el alcázar entra un grande. un desagravio completo. sube por las escaleras. mas de gravedad tan seria. cara seca. a su noble rostro asoman la aprobación y el contento. y de recamado ante un coleto a la leonesa. y al verle. que el Toisón ha despreciado por ser orden extranjera. cargados de largas cejas. El Emperador un punto quedó indeciso y suspenso. Tan sóío de Calatrava la insignia española lleva. Y llamando a un gentilhombre. Eran su traje unas calzas de púrpura de Valencia. Mucho al de Borbón le debe y es fuerza satisfacerlo. Con paso tardo. de altas esperanzas lleno. bramando de ira y de rabia que enfrena mal el respeto. De fino lienzo gallego los puños y la gorguera.ábrese al fin la mampara y entra el de Borbón soberbio. ROMANCE TERCERO Sostenido por sus pajes desciende de su litera el conde de Benavente del alcázar a la puerta. manda que el de Benavente venga a su presencia presto. advertido. a quien se le debe todo honor y reverencia. Y aunque en su interior se goza con el proceder violento del conde de Benavente. las alabardas un golpe dan en la tierra. con dos ojos como chispas. de noble lealtad modelos. que veneración de lejos y miedo causa de cerca. cuerpo enjuto. 227 226 . procura disimular cual discreto. Del español Condestable latió con orgullo el pecho. con el semblante severo. unos y otra guarnecidos con randas barcelonesas. con el semblante de azufre y con los ojos de fuego. ufano de la entereza de su esclarecido deudo. y con semblante muy noble. le ofrece para calmarlo. y con balbuciente lengua. Era un viejo respetable. y con mal borrado ceño.

Pensativo está el monarca. cuyo solo aliento infesta. Y a casa de un su pariente mandó que le condujeran. Grave el conde le saluda con una rodilla en tierra. Vuestro soy. sin que tenga que rozarme con traidores. Y en cuanto él deje mi casa. y al de Benavente mucho considerar le interesa. que alce del suelo le ordena. puesto que es voluntad vuestra. pero con la voz entera. al personaje recibe. El Emperador. no hay quien dar consejo pueda. pero no toquéis mi honra y respetad mi conciencia. Y la noche en que el palacio dejó vacío. vuestro vasallo.Al llegar a la antesala. cubrió su cabeza y retiróse bajando a do estaba su litera. En el sillón asentado y el codo sobre la mesa. partiendo 229 . Con respeto muy profundo. destocando la cabeza: «Soy. y Villalar y Pavía a un tiempo se le recuerdan. mas como grande del reino sin descubrir la cabeza. aún mucho más del espera. señor. Con grave paso entra el conde sin que otro aviso preceda. purificaré con fuego. que comedido se acerca. Quedó absorto Carlos Quinto de ver tan noble firmeza estimando la de España más que la imperial diadema. discurriendo cómo pueda componer aquel disturbio sin hacer a nadie ofensa. sus paredes y sus puertas. la real mano besó. que a mí me sobra en Toledo donde vivir. Mi casa Borbón ocupe. Mucho al de Borbón le debe. vois sois mi rey en la tierra. 228 a vos ordenar os cumple de mi vida y de mi hacienda. y la plática difícil con sagacidad empieza. antes de tornar yo a ella. salones atravesando hasta la cámara regia. abandonando la suya con cuanto dentro se encierra. vuestra mi casa.» Dijo el conde. respóndele Benavente. benigno. Dilación no admite el caso. Y entre severo y afable al cabo le manifiesta que es el que a Borbón aloje voluntad suya resuelta. contamine sus paredes. sus blasones envilezca. ROMANCE CUARTO Muy pocos días el duque hizo mansión en Toledo del noble conde ocupando los honrados aposentos. de mí disponed y de ella. los pajes que están en ella con respeto le saludan abriendo las anchas puertas.

con su séquito y sus pajes, orgulloso y satisfecho, turbó la apacible luna un vapor blanco y espeso que de las altas techumbres se iba elevando y creciendo. A poco rato tornóse en humo confuso y denso, que en nubarrones oscuros ofuscaba el claro cielo. Después, en ardientes chispas y en un resplandor horrendo que iluminaba los valles, dando en el Tajo reflejos, y al fin su furor mostrando en embravecido incendio que devoraba altas torres y derrumbaba altos techos. Resonaron las campanas, conmovióse todo el pueblo, de Benavente el palacio presa de las llamas viendo. El Emperador, confuso, corre a procurar remedio, en atajar tanto daño mostrando tenaz empeño. En vano todo; tragóse tantas riquezas el fuego a la lealtad castellana levantando un monumento. Aún hoy unos viejos muros del humo y las llamas negros recuerdan acción tan grande en la famosa Toledo.

EL FARO DE MALTA Envuelve al mundo extenso triste noche, ronco huracán y borrascosas nubes confunden y tinieblas impalpables el cielo, el mar, la tierra. Y tú invisible te alzas, en tu frente ostentando de fuego una corona, cual rey del caos, que refleja y arde con luz de paz y vida. En vano ronco el mar alza sus montes y revienta a tus pies, do rebramante, creciendo en blanca espuma, esconde y borra el abrigo del puerto. Tú, con lengua de fuego, «Aquí está», dices, sin voz hablando al tímido piloto, que como a numen bienhechor te adora, y en ti los ojos clava. Tiende apacible noche el manto rico, que céfiro amoroso desenrolla, recamado de estrellas y luceros, por él rueda la luna. Y entonces tú, de niebla vaporosa vestido, dejas ver en formas vagas tu cuerpo colosal, y tu diadema arde al par de los astros. Duerme tranquilo el mar; pérfido, esconde rocas aleves, áridos escollos; falso señuelo son, lejanas cumbres engañan a las naves. Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca; tú, cuya inmoble posición indica el trono de un monarca, eres su norte, les adviertes su engaño. Así de la razón arde la antorcha, en medio del fulgor de las pasiones o de aleves halagos de fortuna, a los ojos del alma.
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Desque refugio de la airada suerte en esta escasa tierra que presides, y grato albergue el cielo bondadoso me concedió, propicio, ni una vez sólo a mis pesares busco dulce olvido del sueño entre los brazos sin saludarte y sin tornar los ojos a tu espléndida frente. ¡Cuántos, ay, desde el seno de los mares al par los tornarán...! Tras larga ausencia unos, que vuelven a su patria amada, a sus hijos y esposa, otros, prófugos, pobres, perseguidos, que asilo buscan, cual busqué, lejano, y a quienes que lo hallaron tu luz dice, hospitaria estrella. Arde, y sirve de norte a los bajeles, que de mi patria, aunque de tarde en tarde, me traen nuevas amargas y renglones con lágrimas escritos. Cuando la vez primera deslumbraste mis afligidos ojos, ¡cuál mi pecho, destrozado y hundido en amarguras, palpitó venturoso! Del Lacio moribundo las riberas huyendo inhospitables, contrastado del viento y mar entre ásperos bajíos, vi tu lumbre divina. Viéronla como yo los marineros, y, olvidando los votos y plegarias que en las sordas tinieblas se perdían, «¡¡Malta!! ¡¡Malta!!», gritaron; y fuiste a nuestros ojos la aureola que orna la frente de la santa imagen en quien busca afanoso peregrino la salud y el consuelo. Jamás te olvidaré, jamás... Tan sólo trocara tu esplendor, sin olvidarlo, rey de la noche, y de tu excelsa cumbre la benéfica llama, por la llama y los fúlgidos destellos que lanza, reflejando al sol naciente,
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el arcángel dorado que corona de Córdoba la torre.

JOSÉ MARÍA HEREDIA (1803-1839) NIÁGARA Dadme mi lira, dádmela, que siento en mi alma estremecida y agitada arder la inspiración. ¡Oh! ¡Cuánto tiempo en tiniebjas pasó, sin que mi frente brillase con su luz...! Niágara undoso, sola tu faz sublime ya podría tornarme el don divino que ensañada me robó del dolor la mano impía. Torrente prodigioso, calma, acalla tu trueno aterrador; disipa un tanto las tinieblas que en torno te circundan, y déjame mirar tu faz serena, y de entusiasmo ardiente mi alma llena. Yo digno soy de contemplarte; siempre lo común y mezquino desdeñando, ansié por lo terrífico y sublime. Al despeñarse el huracán furioso, al retumbar sobre mi frente el rayo, palpitando gocé; vi el Océano azotado del austro proceloso combatir mi bajel, y ante mis plantas sus abismos abrir, y amé el peligro y sus iras amé; mas su fiereza en mi alma no dejara la profunda impresión que tu grandeza. Corres sereno y majestuoso, y luego, en ásperos peñascos quebrantado,
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te abalanzas violento, arrebatado, como el destino, irresistible y ciego. ¿Qué voz humana describir podría de la sirte rugiente la aterradora faz? El alma mía en vagos pensamientos se confunde al contemplar la férvida corriente, que en vano quiere la turbada vista en su vuelo seguir al borde oscuro del precipicio altísimo; mil olas, cual pensamiento rápidas pasando, chocan y se enfurecen, y otras mil y otras mil ya las alcanzan, y entre espuma y fragor desaparecen. Mas llegan..., saltan... El abismo horrendo devora los torrentes despeñados crúzanse en él mil iris, y asordados vuelven los bosques el fragor tremendo, Al golpe violentísimo en las peñas rómpese el agua y salta, y una nube de revueltos vapores cubre el abismo en remolinos, sube, gira en torno, y al cielo cual pirámide inmensa se levanta, y por sobre los bosques que le cercan al solitario cazador espanta. Mas ¿qué en ti busca mi anhelante vista, con inquieto afanar? ¿Por qué no miro alrededor de tu caverna inmensa, las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas, que en las llanuras de mi ardiente patria nacen del sol a la sonrisa, crecen, y al soplo de la brisa del Océano bajo un cielo purísimo se mecen? Este recuerdo a mi pesar me viene... Nada, ¡oh Niágara!, falta a tu destino, ni otra corona que el agreste pino a tu terrible majestad conviene. La palma y mirto, y delicada rosa, muelle placer inspiren y ocio blando en frivolo jardín; a ti la suerte guarda más digno objeto y más sublime.
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El alma libre, generosa y fuerte viene, te ve, se asombra, menosprecia los frivolos deleites y aun se siente elevar cuando te nombra. ¡Dios, Dios de la verdad!, en otros climas vi monstruos execrables blasfemando tu nombre sacrosanto, sembrar error y fanatismo impío, los campos inundar con sangre y llanto de hermanos atizar la infanda guerra y desolar frenéticos la tierra. Vilos, y el pecho se inflamó a su vista en grave indignación. Por otra parte, vi mentidos filósofos, que osaban escrutar tus misterios, ultrajarte, y de impiedad al lamentable abismo a los míseros hombres arrastraban. Por eso siempre te buscó mi mente en la sublime soledad; ahora entera se abre a ti; tu mano siente en esta inmensidad que me circunda, y tu profunda voz baja a mi seno de este raudal en el eterno trueno. ¡Asombroso torrente! ¡Cómo tu vista mi ánimo enajena y de terror y admiración me llena! ¿Dó tu origen está? ¿Quién fertiliza por tantos siglos tu inexhausta fuente? ¿Qué poderosa mano hace que al recibirte no rebose en la tierra el Océano? Abrió el Señor su mano omnipotente, cubrió su faz de nubes agitadas, dio su voz a tus aguas despeñadas y ornó con su arco tu terrible frente. Miro tus aguas que incansables corren, como el largo torrente de los siglos rueda en la eternidad: así del hombre pasan volando los floridos días y despierta el dolor... ¡Ay!, ya agotada siento mi juventud, mi faz marchita, y la profunda pena que me agita
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ruga mi frente de dolor nublada. Nunca tanto sentí como este día mi mísero aislamiento, mi abandono, mi lamentable desamor... ¿Podría un alma apasionada y borrascosa sin amor ser feliz...? ¡Oh! ¡Si una hermosa digna de mí me amase y de este abismo al borde turbulento mi vago pensamiento y mi andar solitario acompañase! ¡Cuál gozara al mirar su faz cubrirse de leve palidez, y ser más bella en su dulce terror, y sonreírse al sostenerla en mis amantes brazos...! ¡Delirios de virtud...! ¡Ay!, des-terrado, sin patria, sin amores, sólo miro ante mí llanto y dolores. ¡Niágara poderoso! Oye mi última voz; en pocos años ya devorado habrá la tumba fría a tu débil cantor. ¡Duren mis versos cual tu gloria inmortal! Pueda, piadoso, al contemplar tu faz algún viajero, dar un suspiro a la memoria mía. Y yo, al hundirse el sol en Occidente, vuele gozoso do el Creador me llama, y al escuchar los ecos de mi fama alce en las nubes la radiosa frente.

JOSÉ DE ESPRONCEDA
(1808-1842) CANTO A TERESA
DESCANSA EN PAZ

Bueno es el mundo, ¡bueno!, ¡bueno!, ¡bueno! Como de Dios, al fin, obra maestra, por todas partes de delicias lleno, de que Dios ama al hombre hermosa muestra. Salga la voz alegre de mi seno a celebrar esta vivienda nuestra. ¡Paz a los hombres! ¡Gloria en tas alturas! ¡Cantad en vuestra jaula, criaturas! (María, por don Miguel de ios Santos Alvarez.)

¿Por qué volvéis a la memoria mía, tristes recuerdos del placer perdido, a aumentar la ansiedad y la agonía de este desierto corazón herido? ¡Ay!, que de aquellas horas de alegría le quedó al corazón sólo un gemido, y el llanto que al dolor los ojos niegan lágrimas son de hiél que el alma anegan. ¿Dónde volaron, ¡ay!, aquellas horas de juventud, de amor y de ventura, regaladas de músicas sonoras, adornadas de luz y de hermosura? Imágenes de oro bullidoras, sus alas de carmín y nieve pura, al son de mi esperanza desplegando, pasaban, ¡ay!, a mi alrededor cantando. Gorjeaban los dulces ruiseñores,
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la libertad. un dulce canto. el bosque mansamente respondía. que del barro al espíritu desprende. la bandera contra el tirano Macedonio alzando. de grandes hechos generoso guía. en ansia ardiente de amor volaba. El puñal de Catón. la voz atronadora y elocuente del orador de Atenas. brotaba entonces abundante río de ilusiones y dulce desvarío. con los ojos extáticos seguía la nave audaz que en argentada raya volaba al puerto de la patria mía. 239 . soñaba el héroe ya. las fuentes murmuraban sus amores. la forma bella que cruzó gallarda. del sol poniente al lánguido desmayo. tal vez inquieto y con mortal recelo. entiende. yo. en el mar del mundo. del trovador el arpa y los cantares: del gótico castillo el altanero 238 antiguo torreón. cuando en Occidente el sol desmaya. dentro de ella. la doctrina de Sócrates severa. con su inmortal aliento. el dulce anhelo del amor que aguarda. velera. la ansiada cita que en llegar se tarda al impaciente y amoroso anhelo.. hollando y diviendo vencedora. mi espíritu encendía. cual rica fuente que entre frescuras y arboledas mana. cual las olas que azota con violenta cólera impetuoso torbellino.. la adusta frente del noble Bruto. el sol de la mañana llevaba yo sobre mi tersa frente. una ola tras otra. ¡Una mujer! En el templado rayo de la mágica luna se colora.. ¡ay!. y de gloria y de amores suspiraba. do sus pesares cantó tal vez con eco lastimero. el aura susurraba entre las flores. bramadora.. cual guerrera nave que el puerto deja por la vez primera. Yo. y al mar dejando que a sus pies alabe su triunfo en roncos cantos. y al espantado pueblo arrebatando. vago y solitario encanto que en inefable amor el alma enciende. entre medroso velo. volando tras la imagen peregrina el corazón de su ilusión divina. Hay una voz secreta. ya el caballero. ¡Ay!. al trovador soñaba. y el alma pura de su dicha ufana. un sentimiento misterioso y santo. arrancada de sus patrios lares. sobre las cumbres que florece mayo. allá en la noche. agreste. y al soplo de los céfiros suave orgullosa desplega su bandera. lejos entre las nubes se evapora. recogida. solo y perdido en la arboleda umbría. desterrado en extranjera playa. que inspira al alma celestial ternura.el sol iluminaba mi alegría. oír pensaba y armonioso acento de una mujer al suspirar del viento. la constancia fiera y el arrojo de Scévola valiente. santa diosa. joven cautiva al rayo de la luna. lamentando su ausencia y su fortuna. continuo imaginando en mi fe pura sueños de gloria al mundo y de ventura. el valor y la fe del caballero. A un tiempo mismo en rápida tormenta mi alma alborotaban de contino. la mujer y la voz de su dulzura. que el alma sólo. Yo amaba todo: un noble sentimiento exaltaba mi ánimo y sentía en mi pecho un secreto movimiento. va. la plebe atenta en mi voz escuchaba su destino. el amor. ¡Ilusiones que llora el alma mía! ¡Oh! ¡Cuan suave resonó en mi oído el bullicio del mundo y su ruido! Mi vida entonces.

aquella mujer. del amor venturoso devaneo. desgarraron y que ya no llora. Teresa mía. y respiro tu aliento perfumado en tu suspiro. la sacra ninfa que bordando mora debajo de las aguas cristalinas. dichosos mil veces. y el mundo con su magia y galanura. es el alma que vivida destella su luz al mundo cuando en él se lanza. goces que avaro el corazón ansia. ¡ay. Teresa. y aquellas horas dulces que pasaron tan breves. qué mujer! ¡Qué imagen ilusoria tan pura. de abandono y de amor y de caricias. mujer que nada dice a los sentidos. tan placentera. tan feliz. cuanto diera placer causara enojos? Aún parece. como después lloradas. purísima y dichosa. es el amor. Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías. y que su planta huella. sin ventura de mí. ¡ay!.. es el aroma que le presta ella. donde se mece. y esa mujer. los que no sabéis las agonías de un corazón que penas a millares. tan candida y tan bella. allá en la noche desprendida estrella. que. ¿dónde estáis. gimiendo de amargura! También tu corazón. ensueño de suavísima ternura eco que regaló nuestros oídos. hecho pavesa. ¡ay!. de amor la llama generosa y pura los goces dulces del amor cumplidos que engalana la rica fantasía. y oigo tu voz dulcísima. horas de confianza y de delicias. tanta alegría. tantas delicias y delirio tanto? ¿Quién pensara jamás llegase un día en que perdido el celestial encanto y caída la venda de los ojos. Es el amor que al mismo amor adora. cruza tal vez por entre el bosque umbrío. sobre tallo gentil temprana rosa. 240 brindó el amor a mi ilusión primera. 241 . y las rosadas tintas sobre la nieve. ¡ah!. el que creó las sílfides y ondinas. llora las arboledas del Edén divinas. Y aún miro aquellos ojos que robaron a los cielos su azul. y en la tarde la mar olas le ofrece de plata y de zafir. que te veo aérea como dorada mariposa. Mujer que amor en su ilusión figura. dichosos los que podéis llorar! y. que no corréis a mares? ¿Por qué. Que así las horas rápidas pasaban. allí nacido. por qué como en mejores días no consoláis vosotras mis pesares? ¡Oh!. ¡pobre Teresa! ¿Quién pensara jamás. que envidiaron las de mayo serenas alboradas. amor de allí arrancado.brilla fugaz al despuntar la aurora. ¡Una mujer! Deslizase en el cielo. que entre suspiros angustiosos ahogar me siento en infernal tortura! ¡ Retuércese entre nudos dolorosos mi corazón. sí. ¡piedad tened de mi tormento ahora! ¡Oh. tan sólo aquélla. es espejo no más de su hermosura. es mentida ilusión de la esperanza. que fuera eterno manantial de llanto tanto inocente amor. ensueño delicioso del deseo. Blanca es la nube que en callado vuelo cruza la esfera.! ¡Oh. Si aroma el aire recogió en el suelo.. angélica. ¡Ay!. ¡Oh llama santa! ¡Celestial anhelo! ¡Sentimiento purísimo! ¡Memoria acaso triste de un perdido cielo. tanto delirio a realizar alcanza. que busca en vano aquí su bien perdido. ¡ay! llegó a no llorar. quizá esperanza de futura gloria! ¡Huyes y dejas llanto y desconsuelo! ¡Oh. recordando. juega en las aguas del sereno río.

con bárbara porfía 242 luchéis por arrancároslo a pedazos. y. cuando llegabas. para en vuestra impotencia maldecirle y escupiros. yo en tu hermosura. que es la mujer ángel caído o mujer nada más y lodo inmundo. entre fétido fango detenidas. tal vez. para allí su carrera el pensamiento. ¡ay!. Brota en el cielo del amor la fuente. que nuestro amor y juventud veían. y otro cielo el amor te prometía. astro de la mañana luminoso? Ángel de luz. después torrente de color sombrío.. el histérico ¡ay! de tu gemido. y nunca nuestras ansias las contaban. huid. rompiendo entre peñascos y maleza. Los ojos escaldados de tu llanto. si no queréis que llegue un día en que. sin ilusiones* la delicada flor de tu hermosura ajaron del dolor los aquilones. y hasta el nombre de madre te negaran. ¿Cómo caíste despeñado al suelo. o vivir como autómata en el mundo. y en ondas fulguroso rayos al mundo tu esplendor vertía. las flores en abrojos convirtieron. de aguas corrompidas. feliz. mísera.. hiela mi corazón punzante frío. mas. de ti se avergonzaran. ¡ay!. ¡ay!. Y llegaron. y estanque. otra vez ángel. en fin. quién pudiera en infortunio tanto 243 . sola. ¿quién. ¡ay!. en fin. llanto tal vez vertiendo de ternura. y de afán tanto y tan soñada gloria sólo quedó una tumba. ¿quién te arrojó del cielo a este valle de lágrimas odioso? Aún cercaba tu frente el blanco velo del serafín. ¿quién.! Embarga impío mi quebrantada voz mi sentimiento. te volviste al cielo. y. ¡Pobre Teresa! ¡Al recordarte siento un pesar tan intenso. y suspira tu nombre el labio mío. único desahogo en tu quebranto. enredado en retorcidos lazos el corazón. ante mis ojos la funesta losa donde. cuando en tu frente la implacable suerte grababa de los reprobos el sino! Feliz. Mas. aquel fuego la herencia ha sido de sus hijos luego. vil polvo. tus hijos. y en la tierra su límpida corriente sus márgenes con flores engalana. huyendo nos miraban. agostó la flor de tu pureza? Tú fuiste un tiempo cristalino río. que su raudal lo envenenó el infierno. la muerte te arrancó del suelo. el corazón ardiente. que el agua clara por beber se afana. ¡ay!. Sí. que a fecundar el universo mana. que el demonio en el Edén perdido abrasara con fuego del profundo la primera mujer. ¡ay!. que hallaste en la muerte sombra a que descansar en tu camino. y envilecida. tu corazón sacaron las pasiones. lágrimas verterá de duelo eterno. y temblaban las horas que vendrían. tú embriagada en mi amor. tu beldad reposa. Roída de recuerdos de amargura. ¡oh!. ¡Y tú. de la ilusión pasaron.y pasaba a la par nuestra ventura. árido el corazón. hermoso ser para llorar nacido. Huid. a perderte y era llorar tu único destino. Las horas. y sin ventura. las dulces esperanzas que trajeron con sus blancos ensueños se llevaron y el porvenir de oscuridad vistieron. en que al cielo en histérica agonía frenéticos alcéis entrambos brazos. Los años. tu rostro cadavérico y hundido. las rosas del amor se marchitaron. al escupirle. manantial de purísima limpieza. una memoria. impío ¡ay!.

¡oh!. yo escondo con vergüenza mi quebranto. ¡cruel!. ¡oh!. que iluminaste con tu luz querida la dorada mañana de mi vida. Gocemos. ¿qué importa al mundo? 245 . blanco lucero. ansioso. entonces tú llorar quisiste y no brotó una lágrima siquiera tu seco corazón. que sólo ya de sus grandezas habla. con los ojos fijos y extendiendo tus brazos. cuan ufana al porvenir mi mente sonreía.. en las olas tal vez náufraga tabla. Un recuerdo de amor que nunca muere y está en mi corazón. enjugo de mis párpados el llanto y doy al mundo el exigido culto. en tus brazos en lánguido abandono. de glorias y deleites rodeado levantar para ti soñé yo un trono. ¡martirio horrendo! ¡espantosa expiación de tu pecado! ¡Sobre un lecho de espinas maldiciendo. sin horas ni medida.. y en un tiempo. a merced de la tormenta. y allí. lanzada a romper tus barreras turbulenta. ¡Oh!. alma violenta. si el cuadro de tus breves glorias viste pasar como fantástica quimera. en fin. y consumía lenta calentura 244 tu corazón al par que tu amargura. ¡Ay! Yo. un lastimero tierno quejido que en el alma hiere. si. el corazón desesperado! Tus mismas manos de dolor mordiendo. madre tal vez a otra mujer llamando. Nave contra las rocas quebrantada. Que yo. pedazos hecho. como una flor que en la mañana abre su cáliz al naciente día. enamorado. a tus hijos. eco suave de su amor primero. y a Dios llamaste.envolver tu desdicha en el olvido. presente a tu conciencia lo pasado. ¡ay!. en tu postrer momento a otra mujer tal vez acariciando. la cristalina esfera gira bañada en luz: ¡bella es la vida! ¿Quién a parar alcanza la carrera del mundo hermoso que al placer convida? Brilla radiante el sol. dentro del pecho mi dolor oculto. y ya tan desgraciada! Espíritu indomable. si comparaste a tu existencia un día tu triste soledad y tu aislamiento. audaz. la primavera los campos pinta en la estación florida. ¡muy cruel!. yo inocente también. ¡con cuánto anhelo pensé contigo remontarme al cielo! Y alegre. ¡ay!. sí. ¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos áridos ni una lágrima brotaban. y me divierto en arrancar del pecho mi mismo corazón. Que haya un cadáver más. y no te escuchó Dios y blasferriaste. en tanto yo viviere.. si en tu penosa y última agonía volviste a lo pasado el pensamiento. mezquina sociedad. cuando ya su color tus labios rojos" en cárdenos matices se cambiaban. ¡muy cruel!. cuando de tu dolor tristes despojos la vida y su ilusión te abandonaban. ¡cruel!. morir. y si la voz de tu conciencia oíste dentro de ti gritándote severa. si arrojó a tu dolor tu fantasía tus hijos. y en alas de mi amor. quedará un rayo en mí. tú venturosa y yo a tu lado vencer del mundo el implacable encono. ver como un sueño resbalar la vida. mi propia pena con mi risa insulto. ¡ay!. al amor abrí tu alma temprana y exalté tu inocente fantasía. disipar tu dolor y recogerte en su seno de paz? ¡Sólo la muerte! ¡Y tan joven. allá vaga. trueqúese en risa mi dolor profundo. buscando en vano. en ti.. de tu luz. entretanto.

al otro. cantando alegre en la popa..» Que es mi barco mi tesoro. viento en popa a toda vela. por su bravura el Temido. un velero bergantín: bajel pirata que llaman. mi ley la fuerza y el viento.» Que es mi barco mi tesoro. en todo mar conocido del uno al otro confín. tu rumbo a torcer alcanza.. Y si caigo. no me abandone la suerte y al mismo que me condena colgaré de alguna entena. ni bandera de esplendor que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. «Navega. ni a sujetar tu valor. Y no hay playa sea cualquiera. Europa. que ni enemigo navio. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés. Asia a un lado. y mi furia es de temer.. y allá a su frente. mi única patria la mar. ni bonanza. «A la voz de " ¡Barco viene!" es de ver cómo vira y se previene a todo trapo escapar. y alza en blando movimiento olas de plata y azul. ¿qué es la vida? Por perdida ya la di. quizá en su propio navio. no corta el mar. y ve el capitán pirata. En las presas yo divido lo cogido por igual. a quien nadie impuso leyes. y han rendido cien naciones sus pendones a mis pies. sin temor. que es mi Dios la libertad. sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. que yo soy el rey del mar. Estambul. que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravio.CANCIÓN DEL PIRATA Con diez cañones por banda. «¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río. en la lona gime el viento. 246 «Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra. sino vuela. cuando el yugo del esclavo 247 . La luna en el mar riela. ni tormenta.. velero mío.» Que es mi barco mi tesoro.

y van. luz del mismo Hacedor desprendida. Desbarata tus obras en vano vencedora la muerte tal vez. De tus obras los siglos que vuelan incansables artífices son. sentimiento armonioso y profundo de los orbes que anima tu faz. mi única patria la mar. y se arrancan sin tregua el buril.» Que es mi barco mi tesoro. Gratos ecos al bosque sombrío. lengua ardiente de eterno saber.. tú coronas la aurora de luz. y en su eterno trabajo se alcanzan. tú su lodo modelas. «Son mi música mejor aquilones. veloz torbellino. Y afanosos sus fuerzas emplean en tu inmenso taller sin cesar. tus rugidos infunden pavor. tú murmuras del aura en las alas. tú abrillantas la perla que encierra en su abismo profundo la mar. Y otros siglos ansiosos se lanzan. llama creadora del mundo. y creas miles seres de formas sin fin. Tú derramas el oro en la tierra en arroyos de hirviente metal. y adelante en tu raudo camino a otros siglos ordenas llegar. negro manto que agita Aquilón. Tú.» Que es mi barco mi tesoro. que es mi Dios la libertad. 249 . manantial sempiterno del bien. los empujas enérgica. del espíritu ardiente cincelan y embellecen la estrecha prisión. tú la luna en las sombras argentas. tú revistes los cielos de azul. en el Bóreas retumba tu voz. verde pompa a los árboles das.como un bravo sacudí. Tú el aroma en las flores exhalas. el estrépito y temblor de los cables sacudidos. puro germen. en violento. Tú eres fuerza secreta que el mundo en sus ejes impulsa a rodar. juventud y hermosura es tu ser. en los valles suspiras de amor. con tu aliento los aires enciendes. 248 Tú la hoguera del sol alimentas. melancólica música al río. del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones. de sus restos levanta tu mano nuevas obras triunfante otra vez. ronco grito a las olas del mar. arrullado por la mar. mi ley la fuerza y el viento. tú la ordenas juntarse y vivir. Y del trueno ai son violento y del viento al rebramar yo me duermo sosegado. Tú eres pura simiente de vida.. desaparecen y llegan sin fin. Tú las cárdenas nubes extiendes. principio fecundo que encadenas la muerte a tus pies! Tú la inerte materia espoleas. HIMNO A LA INMORTALIDAD ¡Salve.

sin verdor. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer. y oír como chirrea ¡qué gusto!. ni pájaros que canten. y al mundo adormecido le haga estremecer. y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. sin mecha al parecer. e inmóvil en el suelo. y derrama abundante su mano la creadora semilla en su ser. ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada. pon tu labio en su eterno raudal. moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. rompan los corazones 251 . ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. les rasguen los tendones. rae place en sumo grado la luna al reflejar. levanta la frente. solar desmantelado. en sombrío monte. manando sangre y cieno que impida el respirar. sin fruto. Hombre débil. me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas. Allá. inmortal. Que el trueno me despierte con su ronco estampido. que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. tú serás. y redobla el trabajo su afán. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno. que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento. tostarse allí un anciano. y luego embravecida 250 que estalla y que se agita y rayos mil vomita y muertos por doquier. como el mundo. La llama de un incendio que corra devorando y muertos apilando quisiera yo encender. LA DESESPERACIÓN (Atribuida a José de Espronceda) Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar. volverse todo tea. De la vida en el hondo Océano flota el hombre en perpetuo vaivén. y sólo las centellas la tierra iluminar. tú serás como el sol en Oriente. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo. les abran las entrañas. de flores despojada.y en la tosca materia golpean.

mostrando sus encantos. que en el mundo el placer siempre es fugaz. sin orden el cabello. el corazón. de cumbre en cumbre llega. las barajas. ¡Qué gozo!. traidora. La virtud y el honor. sólo de nombre existen en el mundo engañador. no hay que buscar amigos ni mujeres. sin chales en los pechos y flojo el cinturón. que es mentira el placer y la amistad. Insólita avenida que inunda fértil vega. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. Es inútil que busque el desgraciado quien quiera su dolor con él partir. por su bien. un juego la virtud es para el hombre. ¡qué placer! Las voces y las risas. Me agradan las queridas tendidas en los lechos. mientras que su vecino se cae en un rincón. que el niño no conoce. al aire el muslo bello. No hay que buscar palabras de ternura. cantan al dios vendado impúdica canción. y estragos miles causa. Esa falsa deidad que llaman gloria es del hombre tan sólo una ilusión. oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. Me alegra oír al uno pedir a voces vino. ¡qué gusto!. en trino desusado. no hay que pensar que dure la ventura. los platos. y arrasa por doquier.. un beso a cada trago alegres estampar. y en sus lascivas bocas. que siempre está patente en su memoria halagando. se lleva los ganados y las vides sin pausa. en torno de las bellas alegres apurar. pues que ninguno existe en realidad. triste es vivir si siente el corazón. y que otros ya borrachos. no más. Todo es mentira lo que el mundo encierra. y un tiempo a mí me los cerró también.sin de ayes caso hacer. que le presten al alma algún solaz. sordo el mundo. le deja abandonado sin aliviar su mísero vivir. con voluptuoso halago. Romper después las copas. y abiertas las navajas. el juego. buscando el corazón. entonces la niñez sus ojos cierra. un fantasma. es el honor. las botellas.. No hay que buscar del mundo los placeres. ¡qué ilusión! 252 EL ARREPENTIMIENTO (Atribuida a José de Espronceda) A MI MADRE Triste es la vida cuando piensa el alma. 253 .

oí cantar pintados colorines y escuché de la fuente el murmurar. por un abrazo tú me dabas mil. Lleno lo vi de fiestas y jardines. ¡ay!. un tierno abrazo porque alegre y risueño te miré! Mis caricias pagaste con exceso. persiguiéndola ansioso en el jardín. mil besos. para mí no es halagüeño. mi corazón sin engaños y mi alma sin dolores. en él encontré el amor al encontrar las mujeres. que derramaron hermanos que se mataron llevados de un desvarío. Así viví sin temor. Por estar durmiendo ayer. en el mundo me interné. Por el sueño. oh madre. bien al parar en la encarnada rosa o al posarse después en el jazmín. que al principio para mí 254 era el mundo un paraíso. como pagan las flores al abril. Mas hoy ya mi corazón por su bien ha conocido de los hombres la traición y mi alma ha descorrido el velo de la ilusión. Miraba al sol. madre mía. ¡Cuántas veces. donde tranquilo imaginé gozar. Mi vida resbalaba entre delicias prodigadas. ¡oh madre!. Pero yo te abandoné por seguir la juventud. ayer con loca alegría entonaba en una orgía cantos de placer y amor. disfrutando los placeres del mundo tan seductor. Por el sueño fui perjuro 255 . tan hechizado lo vi. ¡ay!. Entre placeres y amores fueron pasando mis años sin recelo ni temores. me dabas por un beso. ¡Sí. en pájaros y flores yo soñé! ¡Cuántas me diste. Mis oídos las oyeron. y mejor que un Edén me pareció. mi oído no te escuchaba ni te miraban mis ojos. ni del amigo y mujer conocí la falsedad.En aquel tiempo el maternal cariño como un Edén el mundo me pintó. y al primer paso se fue de la infancia la quietud. Yo apresaba la blanca mariposa. madre! Yo no creí que fuese cierto tu aviso. de este mundo la maldad ni pude ni quise ver. y mis ojos las miraron. durmiendo en tu regazo. Por el sueño. entonces. yo lo miré como lo mira un niño. sin que jamás su fuego quemase mis pupilas ni mi tez. y ángeles me parecieron. Ayer vi el mundo risueño y hoy triste lo miro ya. del porvenir. mis ojos. por tu amor. mis años han sido un sueño que disipándose va. que aunque tu voz me anunciaba los escondidos abrojos del camino que pisaba. me engañaron y mis oídos mintieron. sin temor. no miraron mis ojos teñido un río de sangre. tus caricias acallaron mi llanto y mi clamor! ¡Cuántas veces. que entonces lo miré con el sosiego y con la paz que infunde la niñez.

si supieras cuánto he padecido. receloso. tus caricias y halagos tórname. por un abrazo yo te daré mil. a pesar de todos los placeres. la virtud no tiene abrigo.con las mujeres allí. y el mundo me engañó. En tus pueblos no hay clemencia. y en lugar de tu amor puro. jamás pude olvidarme yo de ti. se escuchan en tus jardines los gritos y los clamores que salen de los festines. Siempre. en su opulencia. Mi corazón fascinaste cuando me ofreciste el bien. pero era un niño. porque mis labios. de impuros labios bebí. Porque es triste vivir si piensa el alma. yo bebí! Pero. no. y mucho más si siente el corazón. yo de ti me alejé. engañador. sin luz los ojos. ¡oh madre!. fría la frente y seco el corazón. me tuvieras. ¡ay!. ¿por qué siendo tan hermoso contienes tantos engaños? Heme a tus pies llorando arrepentido. por eso con insolencia los ricos. madre. Y en vez de arroyos y flores y fuentes y ruiseñores. extasiado. gozoso. dime. escarnecen al mendigo. han apurado el cáliz del dolor hasta la hez. sin color la tez. Por eso perdí el reposo de mis infantiles años. recordó mi mente aquellos días de ventura y paz que a tu lado viví tranquilamente ajeno de este mundo tan falaz. a mirarme con cariño. Dejemos que prosigan engañando los hombres y mujeres a la par. nocivo. Tú me mostraste unos seres con rostros de querubines y con nombres de mujeres. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. pero (¡oh mundo!). Todo el amor que tiene es pasajero. ¡oh madre!. Tus mujeres me engañaron. compasión. de nuestro amor sigamos disfrutando en sus engaños. impuro. mundo peligroso. Vuelve. sin pensar. me engañaste porque en infierno trocaste lo que yo juzgaba Edén. mil besos te daré por sólo un beso. amor frenético. no hay otro. tú me brindaste placeres en ciudades y festines. más puro y verdadero que dure más que el maternal amor. ¡perdóname! Yo pagaré tu amor con el exceso con que pagan las flores al abril. 257 . ¡ah!. 256 ¡Que es veneno el amor de las mujeres que en el mundo. No te admires de hallarme en este estado. que al brindarme su cariño en engañarme pensaron y sin compasión jugaron con mi corazón de niño.

que contra el cielo no tiene el hombre rayo. Mesías! De nuevo son los días de tu alta vocación. yo soy Luzbel. 259 . ¡baja otra vez. Todo. de aquellas que asolaron al primitivo Edén. De aquellas que le ocultan al hombre su camino con ciego torbellino de culpa y expiación. de muerte y orfandad que. ¡ay!. y en su dolor profundo ía humanidad entera el nuevo oriente espera de un sol de redención. Sereno está en la esfera el sol del firmamento: la tierra en su cimiento. Tiniebla es ya la Europa.» No es. no. ¡ay!. que ha vacilado el polo de la fe. con su gentil abrazo. se alzaba y te decía: «¡Señor!. ¡ay!. en el huerto del que tu pueblo fue. humilde rea. baja a las catacumbas y palpa entre las tumbas los tiempos que vendrán. y rota ya la copa en que su fe bebía. la Roma atea que entre aras derrocadas despide a carcajadas los dioses que se van: es la que. se apacentó con hiél. inconmovible está. y en súbito desmayo cayó de ayer a hoy. no. hoy clama en tu presencia: «Señor. mas. y nuevas tempestades surgieron y bramaron. Mas. fecunda el gran regazo que flor y fruto da. Señor. de aquellas que sepultan en hondos cautiverios cadáveres de imperios que fueron y no son.GABRIEL GARCÍA TASSARA (1817-1875) HIMNO AL MESÍAS Baja otra vez al mundo. que de las almas el sol yace eclipsado. no creen. mas. maldijo su creencia.» Mas. 258 la blanca primavera. del pecado horrendo envuelta en eí sudario. Corrieron veinte edades desde el supremo día que en esta cruz te vía morir Jerusalén. y en son de desconsuelo. diciendo está los grandes días de luto y agonías. ¡ay!. ella agotó la ciencia. que ya tus palmas se vuelven al desierto. y en llanto de impotencia. tu pueblo soy.

altanera. si a la tierra con desdén volvía 261 . de mentidas diosas prodigábanme nombres. está en tu nombre: tú fuiste Dios del hombre. hollaba por alfombra rosas. ¿Quién sabe si ahora mismo entre alaridos tantos de tus profetas santos la voz no suena ya? Ven. ¡oh Señor!. cual águila real a vil gusano contemplaba a los hombres. Luzbel ha vuelto al mundo y Dios. Dios de la humanidad. Mi pensamiento —en temerario v u e l o ardiente osaba demandar al cielo objeto a mis amores. Vencidos serán con nuevo ejemplo los que del santo templo apartan a tu grey. no en vano siglos y siglos vuelan. que tú no volverías. ¿no volverá? 260 ¡Señor! En tus juicios la comprensión se abisma. y nobles vates. Ya pasarán los siglos de la tremenda prueba. y. y confundidos caerán con los ateos los nuevos fariseos de la caduca ley. Fatídicos auspicios resonarán en vano. Tu sangre soberana es su Calvario eterno. no es el destino humano la humanidad sin Dios. ¡negros vestigios de los antiguos días! Ya volverás. tú vendrás. en gloria y majestad. y a horribles gemonías. tu sacrosanta cruz. Dios clemente. Vendrán. mas yo. y a eterna perdición. tu triunfo del infierno es su inmortalidad. GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA (1814-1873) A M O R Y ORGULLO Un tiempo. con orgullo vano. trono de cielo y tierra. ¡Mesías!. saca del abismo a un pueblo moribundo. Baja. ¿Quién dijo. condena a esta doliente raza del ser humano que espera de tu mano su nueva salvación? Sí. Toda la historia humana. ¡ya nacerás. ¡Señor!. luz nueva de la futura edad! Ya huiréis.pasa por un calvario la ciega humanidad. mas es siempre la misma del Gólgota la voz. los siglos nos revelan con misteriosa luz el infinito arcano y la virtud encierra.

corazón cobarde? ¿Y de tu servidumbre haciendo alarde quieres ver en mi frente el sello del amor que te devora.. mi soberbia impía marchitaba sus flores. Los lazos caprichosos que otros días —por pasatiempo— a tu placer tejías. clamaba en vano. de mi orgullo agravio. ¡ay!. y mis amantes. ¡ay de ti!. ¿cómo al capricho de un mortal sujeto te arrastras abatido? ¿Con qué velo tu amor cubrió mis ojos. tal vez se engríen del yugo que me humilla! ¿Y tú lo sufres. si aun el silencio tiene voz. entre ellas revolé cual mariposa. mudar de rumbo al céfiro ligero y arder al mármol frío!» ¡Funesta ceguedad! ¡Delirio insano!. los que ahora rinden tu valor primero 262 son eslabones de pesado acero. ¿qué se hicieron ilusiones tantas de necia vanidad. de libertad te priva? ¡Mísero esclavo de tirano dueño. ¡Salga del pecho —requemando el labio— el caro nombre. que con las sombras huye! Di. pues. nombre que excita con placer enojo.. fueron de seda y oro. en tal bajeza trocando ya tu indómita fiereza.. y búrlese en buen hora de mi baldón la gente. Hoy. que aclama ese nombre que quiero? Nombre que un alma lleva por despojo. cedo al poder del áspero destino. sin fijarme en ninguna.triste mirada. que el nudo estrecho gimiendo sufres. que el viento halaga con pausado movimiento en esa selva hojosa? De aquella fuente entre las claras linfas. despeñada de la excelsa cumbre do osé mirar del sol la ardiente lumbre que fascinó mis ojos. dime: ¿qué se ha hecho tu presunción altiva? ¿Qué mágico poder.. ¿no le articulan invisibles ninfas con eco lisonjero? ¿Por qué callar el nombre que te inflama.. ¿Qué esperaste.. de un pecho helado de inmenso orgullo y presunción hinchado. y a duelo y amargura. caprichosa. ? ¡Del torpe engaño ruis rivales ríen. y con ira ternura. ¡cuan en vano te advirtió tu locura! Tú mismo te forjaste la cadena. como tierno infante quiere abrazar la luna. nombre más dulce que el primer cariño 263 . de mi dolor susLento! ¿Escrito no le ves en las estrellas y en la luna apacible. que a servidumbre eterna te condena. que con ellas alumbra el firmamento? ¿No le oyes de las auras al murmullo? ¿No le pronuncia —en gemidor arrullo— la tórtola amorosa? ¿No resuena en los árboles. ¿no dijiste soberbio y orgulloso: «Quién domará mi brío? ¡Con mi solo poder haré.. de víboras nutrido? Tú —que anhelabas tan sublime objeto—. Mas..? ¡ Ah! Velo. tu gloria fue cual mentiroso sueño. templados con tu lloro. si quiero. y por oro la arcilla. te gritó la razón. Tal vez por un momento. cual hoja seca al raudo torbellino. que por flores tomé duros abrojos. ¡Me entrego a sus antojos! Cobarde corazón. pues el místico bien siempre anhelante. débiles plantas que el aquilón destruye? En hora infausta a mi feliz reposo.

Pasaban huyendo. parando su yegua blanca. rodando en montón. de crespas melenas al viento tendidas. Del álamo blanco las ramas tendidas. pasaban aturdiendo su cabeza con diabólico impulso y ligereza. febriles. mas todo en vano. loca. al labio! ¡Guarda tu mengua con silencio sabio! ¡Gimnin. ¡No. como calla mi lengua! JOSÉ ZORRILLA (1817-1893) LA CARRERA DE AL-HAMAR Lanzóse el fiero bruto con ímpetu salvaje. medrosas fingiendo visiones perdidas. 264 cual si escapara en circo a la carrera abierto. las copas ligeras de palmas y pinos. no lo envíes. del viento a los silbos. con entrambas manos. mudas y enormes masas de sombra sin color ni faz. guarda tu mengua! ¡Callad también vosotras. a riesgo de la vida de su jinete real.. corazón. los cenagosos hoyos que el paso de las aguas del temporal formó. pasaban al lado del suelto bridón. nombre que halaga y halagando mata. Las matas. cual vagas quimeras que forja el delirio. las yedras colgadas del brusco peñón. auras.. gigantes y monstruos de colas torcidas. cual hoja que arrebatan los vientos del desierto el desbocado potro veloz atravesó. El. los collados. ganando a saltos locos la tierra desigual. donde el sol primero alumbró nuestra vida. ya roncos. y más amargo que el adiós postrero que al suelo damos. antojos de la ilusión. tórtola doliente. tendióse el animal. vallados y troncos en rápida. sin aflojar un punto ni tropezar incierto. trémulas hojas. los calvos pedregales. fantásticos e informes abortos del pavor. en fatigosa hilera pertinaz. Al entrar en la ciudad. las varas revueltas de zarzas y espinos. las peñas. ciego. le recogió el rendaje hasta que el rudo belfo tocó con el petral. los arroyos las zarzas y los troncos que el viento descuajó. fatal procesión. gimiendo de coraje. fuente. mohinas o fieras. ya agudos.de joven madre al inocente niño. salvando de los brezos el áspero ramaje. le dijo éste a una mujer 265 . girando. indómito al escape. copia de su hermosura. sueños pálidos. ligeras. nombre que hiere —como sierpe ingrata— al pecho que le anida. bullendo. Y matas y peñas. CORRIENDO VAN POR LA VEGA Corriendo van por la vega a las puertas de Granada hasta cuarenta gómeles y el capitán que los manda. Pasaban. risueñas o torvas. pasaban en larga. confusa ilusión. Pasaban de Al-hamar ante los ojos.

cristiana no me atormentes así. de Grecia te traeré velos y de Cachemira chales. allí el nópalo amarillo. que mis torres de León valen más que tu Granada. mis oídos sin canciones. y son más bellas tus flores. si me quitas a mi padre.» Y dándole su caballo y la mitad de su guardia. ni en Córdoba ni en Sevilla hay un parque como el mío. no llores. Tengo un palacio en Granada. mi harén sin mujeres. tengo jardines y flores. ¡amor!» «¿Qué me valen tus riquezas —respondióle la cristiana—. junto a la frondosa higuera. que será reina entre mil cuando encierre tu belleza. Y te dará blancas plumas para que adornes tu frente. vuélveme. moro a mi padre y a mi patria. en León. el capitán de los moros volvió en silencio la espalda. Diera la lanza mejor 267 . Allí la altiva palmera y el encendido granado. para los labios. y tú diste tus amores a alguno de tus guerreros. vete con tus caballeros. Yo te daré terciopelos y perfumes orientales. por un beso de tu boca diera a Granada Boabdil. que tengo yo. tengo una fuente dorada con más de cien surtidores. por ser tuyas.» Escuchóla en paz el moro. la del morado monjil.que entre sus brazos lloraba: «Enjuga el llanto. que desiertos mis salones están. 266 y baños para el calor. Y tú mi sultana eres. en la mejilla una lágrima: «Si tus castillos mejores que nuestros jardines son. allí el sombrío moral crecen al pie del castillo. y manoseando su barba. Y perlas para el cabello. mis amigos y mis damas? Vuélveme. hurí del Edén. y en la vega del Genil tengo parda fortaleza. dijo como quien medita. un nuevo Edén para ti. Y olmos tengo en mi alameda que hasta el cielo se levantan y en redes de plata y seda tengo pájaros que cantan. cubren el valle y collado.. y collares para el cuello. mi sultana. DUEÑA DE LA NEGRA TOCA Dueña de la negra toca. más blanca que las espumas de nuestros mares de Oriente. Y sobre toda una orilla extiendo mi señorío.. Allí el robusto nogal.

si fueran mil. con la zambra de los moros el valor de los cristianos. y alguna vez desprendida 269 . mezquina. tanta gala tunecina. y envuelta en el blanco velo de las hijas de Mahoma! Ven a Córdoba. qué hermosa nazarena para un harén oriental.. la paz de tu lengua mana. Le arrancaron para ti de la corona de Dios. MEJOR TESTIGO TRADICIÓN DE TOLEDO Entre pardos nubarrones pasando la blanca luna. ¡que tanto vales!. porque la luz de la aurora sube al Oriente desde ellos. cristiana. suelta la negra melena sobre el cuello de cristal. 268 y yo por ello. y con su fresco verdor toda una orilla del Darro. Diera alfombras orientales.del Zenete más bizarro.. Diera la fiesta de toros y. De tus labios. Reverberan los cristales la trémula llama turbia.. ¡Oh. y unas en otras las sombras confundidas se dibujan. si fueran en sus manos. entre una nube de aroma. y diera. te diera de buena gana mil cielos. Dueña de la negra toca.. y armaduras y pebetes. Las almenas de las torres un momento se columbran. y el mundo su lumbre dora. ¡oh sultana!.. por un beso de tu boca diera un reino Boabdil. y el sultán será. con resplandor fugitivo. leve. y las veletas no giran entre la cruz y la cúpula. como lanzas de soldados apostados en la altura. Te dará tanta riqueza. sultana serás allí.. y un instante entre las rocas riela la fuente oculta. partido por gala en dos. como brisa de purpurina mañana. Los álamos de la Vega parecen en la espesura de fantasmas apiñados medrosa y gigante turba. un esclavo para ti. Tal vez un pálido rayo la opaca atmósfera cruza. que ha de juzgar tu belleza para pagarle. Tus labios son un rubí. aérea. la sonrisa. A BUEN JUEZ. cristiana. en lecho de terciopelo. Porque tus ojos son bellos. la baja tierra no alumbra. hasta cuarenta jinetes. La brisa con frescas alas juguetona no murmura.

y a corta distancia el igual compás se escucha de un caballo que sacude las sonoras herraduras. cual si por las hondas calles hirviera del mar la espuma. Yace Toledo en el sueño entre las sombras confusa. y tan a la sombra vela que entre las sombras se ofusca. que pudiera haberse duda de si es hombre. El monótono murmullo sonar perdido se escucha. repitieron con mesura. mas ni en el claro aposento. y en tanto que sueña el triste. ¡calle!» Y el paso el bulto apresura. 270 resuelto y audaz pregunta: «¿Quién va?». que hasta hoy a nadie se tuvo I van de Vargas y Acuña. cerróse detrás la puerta y quedó la calle muda.gotea pesada lluvia. Paró el j inete a una puerta. las aguas que se derrumban! Se sueñan bellos fantasmas que el sueño del triste endulzan. En esto desde el balcón. un mancebo por las rejas de la calle se asegura. ganando el centro a la calle. ni a quien medita importuna. pues. el hombre replica. y la espada empuña. y el Tajo a sus pies pasando con pardas ondas lo arrulla. «Téngase el hidalgo». o solamente mentida ilusión nocturna. y con precaución difusa salió una niña al balcón que llama interior alumbra. que no despierta a quien duerme. y huyeron en el embozo velando la catadura. Frente por frente a sus ojos un balcón a poca altura deja escapar por los vidrios la luz que dentro le alumbra. como quien tal acostumbra. pero es hombre. «Ved más bien si me haréis calle. Tan en calma y tan sombría como la noche que enluta la esquina en que desemboca una callejuela oculta. y bien se ve. se ve de un hombre que guarda la vigilante figura. repite. no le aqueja su amargura. Un negro por ambas bridas. «¿Quién va?». dijo el mozo en faz de fuga. teniéndose el embozo. «¡MÍ padre!».» «Pase el Acuña y perdone». porque con planta segura. clamó en voz baja. 271 . y el viejo en la cerradura metió la llave pidiendo a sus gentes que le acudan. ¡Qué dulce es dormir en calma cuando a lo lejos susurran los álamos que se mecen. sopla un silbato y se oculta. y cercana otra voz menos robusta responde: «Un hidalgo. Asió el brazo al que apostado hizo cara a Iván de Acuña. tomó la cabalgadura. ni en la callejuela oscura el silencio de la noche rumor sospechoso turba. Pasó así tan largo tiempo.

y los clérigos y monjes y los prelados y abades. corno una ciudad de grana coronada de cristales. en esa cuesta que entonces era un plantel de azahares. cargados con sus afanes. sacudiendo el leve polvo de capelos y sayales. Un recuerdo en cada piedra que toda una historia vale. cargados con sus aperos. apacible y serena pasa la siguiente tarde.II Clara. calado el ancho sombrero. que supo una tarde fingir tan tenaz modorra. camino a los toledanos hacia las murallas abren. abrochados los gabanes. reino y vida en manos de musulmanes. como en prendas de que el río tan afanoso la bañe. de sus álamos y huertos el pintoresco ropaje. o Cervantes. político y constante. tuvo siempre el brazo quedo las palmas al horadarle. dibujando en las arenas las ondas con que las bate. donde nada se hizo nunca y nada al presente se hace. Allí está el circo romano. fama. la salpica con escombros de castillos y de alcázares. Y la ciudad se retrata en las ondas desiguales. que. Más lejos se ve el castillo de San Servando. cada colina un secreto de príncipes o galanes. A este lado está la almena por do sacó vigilante el conde don Peranzules al rey. y aquí la antigua basílica de bizantinos pilares. y el sol tocando su ocaso apaga su luz gigante. La sombra en este momento tiende sus turbios cendales por todas esas memorias de las pasadas edades. Los labradores se acercan al fuego de sus hogares. A lo lejos en la Vega tiende galán por sus márgenes. 272 subió el Cid sobre Babieca con su gente y su estandarte. y porque su altiva gala más a los ojos halague. gran cifra de un pueblo grande. que oyó en el primer concilio las palabras de los Padres que velaron por la Iglesia perseguida o vacilante. Allá por aquella torre que hicieron puerta los árabes. se ve la imperial Toledo dorada por los remates. El Tajo por entre rocas sus anchos cimientos lame. Allí recibió Galiana a su receloso amante. Aquí se bañó la hermosa por quien dejó un rey culpable amor. Los ricos y sedentarios se tornan con paso grave. 273 . y del Cambrón y Bisagra los caminos desiguales.

» «No me basta. que un hombre ha entrado en su ausencia dentro mi aposento sabe. ceñida la sien de espinas. «Más que mi palabra vale no te valdrá un juramento. Ante sus plantas divinas llegaron ambos amantes. víase allí un crucifijo teñido de negra sangre a quien Toledo devota acude hoy en sus azares. Los que pasan le contemplan con decisión de evitarle. al año estaré de vuelta y contigo en los altares. 274 y echando a su lado el embozo repuso palabras tales: «Dentro de un mes. y él contempla a los que pasan como si a alguien aguardase. llevóle Inés hacia el templo que en medio la Vega yace. así al mancebo interrumpe en voz decidida y grave: «Abreviemos de razones. y él al encuentro le sale diciendo. y haciendo Inés que Martínez los sagrados pies tocase. cuanto se dicen en las citas los amantes. ¿juras a tu vuelta desposarme?» Contestó el mozo: 275 . Enclavado en un madero. Mas ella. mi padre.» Vaciló un punto Martínez.Quédase sólo un mancebo de impetuosos ademanes. que estás tenaz! Dalo por jurado y baste. cual temiendo de seguro que les proponga un combate. Mas porfiando que jurase. y los valientes le miran cual si sintieran dejarle sin que libres sus estoques en riña sonora dancen. Inés mía. galanterías dejando severa aparte. o dadme mano de esposo.. Vase derecha al que aguarda. o libre de vos dejadme. se viene el llano adelante.» «Diego. exclama la niña.. que se pasea ocultando entre la capa el semblante. descolorido el semblante.» Miróla Diego Martínez atentamente un instante. que olvidar puedes la palabra en Flandes.» «¡Vive Dios.» «¡Voto a Dios! ¿Qué más pretendes?» «Que a los pies de aquella imagen lo jures como cristiano del Santo Cristo delante. que por honra vuelven honra hidalgos que en honra nacen. la palabra es aire. en duro y postrero trance. Una mujer. también sola.» «Júralo». la luz del rostro escondida en tocas y tafetanes. Los tímidos aceleran los pasos al divisarle. Mas en lo leve del paso y en lo flexible del talle puede a través de los velos una hermosa adivinarse. y así quien mancha mi honra con la suya me la lave. parto a la guerra de Flandes. Diego Martínez. Honra que yo te desluzca con honra mía se lave. preguntóle «Diego.

Así Inés desesperaba sin acabar de esperar. y los de Flandes tornaron a sus tierras a vivir. que mal se cura el amor con las palabras de un viejo. Todas las tardes venía después de traspuesto el sol. y un año pasado había. y apoyada en una almena miraba Inés la corriente. ¡Ay del triste que consume su existencia en esperar! ¡Ay del triste que presume que el duelo con que él se abrume al ausente ha de pesar! La esperanza es de los cielos precioso y funesto don. Lloraba la bella inés oraba un mes y otro raes su vuelta aguardando en vano. y su llanto se secaba para volver a brotar. sin dueña y sin escudero. y a Dios llorando pedía la vuelta del español. y ambos del templo se salen. y las guerras acabaron. Iban las tranquilas olas las riberas azotando bajo las murallas solas. espigas y amapolas ligeramente doblando. callando el padre severo y suspirando la bella. Si es cierto lo que se espera es un consuelo en verdad.«¡Sí. y el español no volvía. que a Flandes partió. Dos años al fin pasaron en esperar y gemir. En vano a su confesor pidió remedio o consejo para aliviar su dolor. y el tercer año corría: Diego a Flandes se partió. que la lengua le tenía su propia deshonra atada. doraba el sol de Occidente del Tajo la Vega amena. En vano a Iván acudía. pues los amantes desvelos cambian la esperanza en celos que abrasan el corazón. Y ambos maldicen su estrella. Algún olmo que escondido 277 . III Pasó un día y otro día un mes y otro mes pasó. un mes y otro mes pasó. y su tez se marchitaba. el padre no respondía. en tan frágil realidad 276 quien espera desespera. musgo. Era una tarde serena. Pasó un día y otro día. del crucifijo a los pies do puso el galán su mano. llorosa y desconsolada. Y siempre al anochecer. mas de Flandes no volvía. pero siendo una quimera. en un manto una mujer el campo salía a ver al alto del Miradero. porque nació mujer ella y el viejo nació altanero. mas de Flandes no volvía Diego. juro!».

gritando: «¡Diego. 278 el sombrero derribado tocando con la gorguera. que exhalan gratos olores a las puntas de una rama. poder y tiempo. y a trote cruzando van las oscuras callejuelas. y en adarga y coselete diez peones castellanos. Jubón negro acuchillado. dijo: «¡Voto a Belcebú. A lo lejos. por el llano. el torreón se dibuja como el contorno redondo del hueco sombrío y hondo que habita nocturna bruja.creció entre la hierba blanda sobre las aguas tendido se reflejaba perdido en su cristalina banda. bota de ante. tornasolada la escama. Y algún ruiseñor colgado entre su fresca espesura daba al aire embalsamado su cántico regalado desde la enramada oscura. eres tú!» Y él viéndola de través. Asióse a su estribo Inés. en confuso remolino. 279 . banda azul. y a poco perdió el sentido. saltaba a besar las flores. que a las mozas malamente enloquecen con consejas!» Y aplicando el capitán a su potro las espuelas. Bajó Inés del torreón. espuela de oro. Vienen tras este jinete sobre potros jerezanos de lanceros hasta siete. sin que más voz ni gemido volviera en tierra a exhalar. Bombacho gris guarnecido. Así la niña lloraba el rigor de su fortuna. IV Así por sus altos fines dispone y permite el cielo que puedan mudar al hombre fortuna. en el trémulo fondo. lazo en la hombrera y sin pluma al diestro lado. sintió latir zozobrosa más inquieto el corazón. Tan galán como altanero dejó ver la escasa luz por bajo el arco primero un hidalgo caballero en un caballo andaluz. Y allá. Y algún pez con cien colores. que no me acuerdo quién es!» Dio la triste un alarido tal respuesta al escuchar. vio de hombres tropel lejano que en pardo polvo liviano dejan envuelto el camino. y llegando recelosa a las puertas del Cambrón. diciendo: «Malditas viejas. y así la tarde pasaba y al horizonte trepaba la consoladora luna. hierro al cinto suspendido y a una cadena prendido agudo cuchillo moro. el rostro a Toledo dan. Frunciendo ambas a dos cejas encomendóla a su gente.

» Y la faz descolorida en la mantilla envolviendo. que el mismo rey a su vuelta le armó en Madrid caballero. Muchos años por su patria el buen viejo peleó. que vive por él muriendo. V Era entonces de Toledo por el rey. tomándole a su servicio por capitán de lanceros. Según alzaba en honores alzábase en pensamientos. cobrado el conocimiento. Y otro no fue que Martínez quien ha poco entró en Toledo. cuanto más ella importuna está Martínez severo. ni se ablanda a sus caricias ni cura de sus lamentos. y tanto ayudó en la guerra con su valor y altos hechos. pues buenas prendas son ambas. los corchetes a la puerta y en la derecha el bastón. La mesa tiene delante. poder y tiempo! En vano porfía Inés con amenazas y ruegos. ¡Tanto mudan a los hombres fortuna. Está. diciendo que son locuras de gente de poco seso: que ni él prometió casarse ni pensó jamás en ello. cercenado tiene un brazo. la amorosa Inés de Vargas. porque el capitán don Diego 280 no ha de ser Diego Martínez. Mas todo empeño era inútil. a pasos desatentados salióse del aposento. los jueces en derredor. conmigo tu juramento. mas entero el corazón. enmarañado el cabello. así habló. la hermosa niña lloraba prosternada por el suelo. como lo era en otro tiempo. el justiciero y valiente don Pedro Ruiz de Alarcón. gobernador. Ni es otro a quien se dirige. Abrazada a sus rodillas. escuchando con paciencia 281 . en buen fiel las pesaremos. mandóles que a Inés llevaran de grado o de valimiento. entre un dosel y una alfombra. tan orgulloso y ufano cual salió humilde y pequeño. y por su suerte y hazañas allí capitán le hicieron. de amor y piedad ajeno. que olvidando todo olvidó su nombre mesmo. llamando a su gente. el rostro lloroso hacia Martínez volviendo: «Contigo se fue mi honra. Mas ella. reclinado en un sillón. cesando un punto en su duelo. Mas él. antes que la asieran.A Flandes partió Martínez de soldado aventurero. puesto que Diego Martínez es el capitán don Diego. Y así. como presidente del tribunal superior.

Una mujer en tal punto. lo vendido y el valor. señor.» «¿Noble?» «Y capitán.» «¿Tienes testigos?» «Ninguno.. medio dormidos. y abajo.!» «Digo que miente.» Quedó en silencio la sala. hacen pliegues al ropón. diciendo: «Mujer.» «¿Tú lo diste?» «Lo presté. justicia. Un portero. por Dios! Que al partirse de Toledo un juramento empeñó. señor!» Y a los pies se arroja humilde de don Pedro de Alarcón. los jueces. idos con Dios. que cumplirá si juró. clamó Inés llorando de despecho y de rubor.» Y entró luego en el salón Diego Martínez. y a poco en el corredor se oyó de botas y espuelas el acompasado son.» «¡Miente!». tomó plaza en el salón diciendo a gritos: «¡Justicia. levantando el tapiz.» «¿Qué prenda?» «Mi corazón. rojos de llorar los ojos. los escribanos repasan sus pergaminos al sol.» «¿Quién es él?» «Diego Martínez. los ojos llenos de orgullo y furor. los que en el mercado venden. ¡piensa lo que dices.» «¿De qué?» «De una prenda hurtada. «Mujer. jueces.» «Pues id con Dios.» «¿Hicísteisla juramento de ser su marido?» «No. ¿qué quieres?» «Quiero justicia.» «¿Y no te le han vuelto?» «No.la casi asmática voz con que un tétrico escribano solfea una apelación.» «Presentadme al capitán. Los asistentes bostezan al murmullo arrullador.» 282 «¿Tienes testigos?» «Ninguno. Alzóla cortés don Pedro. salvo error. ronca de gemir la voz. los corchetes a una moza guiñan en un corredor.» «¿Y promesa?» «¡Sí.» «¿Conocéis a esta muchacha?» «Ha tres años. gritan en discorde son. señor.» «Capitán. en Zocodover. en tanto que los curiosos se agitan alrededor. juro. juró. 283 .» «¿Juráis no haberlo jurado?» «Sí. calmando la confusión y el tumultuoso murmullo que esta escena ocasionó. suelto el cabello y el manto.. en faz de grande aflicción. «¿Sois el capitán don Diego —di jóle don Pedro— vos?» Contestó altivo y sereno Diego Martínez: «Yo soy. en alta voz dijo: «El capitán don Diego.

. tu testigo es el mejor. señor. Otra turba de curiosos en la Vega les aguarda.» Volvió el capitán don Diego. y las aves en la orilla despidiendo al día cantan. resuelta y firme gritó: «Llamadle.» «Estáis loca. confuso tropel de gente del Tajo a la Vega baja. a cuya faz perjuró. monjes.» «¿Estaba en algún balcón?» «No. llamadle otra vez. los escribanos. Haremos. y levantóse diciendo con respetuosa voz: «La ley es ley para todos. chicos y canalla. que estaba en un suplicio donde ha tieinpo que expiró. cuya luz tornasolada del purpurino horizonte blandamente se derrama. Plácido aroma de flores sus hojas plegando exhalan. con brusca satisfacción. hidalgos. y detrás.» «¿Quién?» «Un hombre que de lejos nuestras palabras oyó. Vienen delante don Pedro de Alarcón. valona de encaje blanca. Un instante con los jueces don Pedro en secreto habló. e Inés. su hija Inés. Entre ellos está Martínez en apostura bizarra. sentóse Ruiz de Alarcón. y Diego bajó los ojos de vergüenza y confusión. mirándonos desde arriba. y el céfiro entre perfumes mece las trémulas alas. Escribano.» Pusiéronse en pie los jueces al nombre del Redentor. mozas. que le vio partirse. escuchando con asombro tan excelsa apelación. los corchetes y los guardias. tengo un testigo. Reinó un profundo silencio de sorpresa y de pavor. cada cual comentariando el caso según le cuadra.y dispensad que acusado dudara de vuestro honor..» Tornó Martínez la espalda. que vive. calzadas espuelas de oro.» VI Es una tarde serena. bigote a la borgoñesa. mas para tales testigos 284 no hay más tribunal que Dios.» «¿Luego es muerto?» «No. Allá por el Miradero por el Cambrón y Bisagra. al caer el sol al Cristo que está en la Vega tomaréis declaración. Iván de Vargas. la multitud aquietóse y la de Vargas siguió: «Tengo un testigo a quien nunca faltó verdad ni razón. 285 . lo que sepamos. Brillan abajo en el valle con suave rumor las aguas. ¡vive Dios! ¿Quién fue?» «El Cristo de la Vega.

Hijo de María. con la mano desclavada el crucifijo se ve. el sombrero guarnecido con cuatro lazos de plata. detrás al gobernador con sus jueces y sus guardias. un pie delante del otro.melena desmelenada. los chicos al uniforme y las mozas a la cara. Los labios tenía abiertos y una mano desclavada. Fundóse un aniversario y una capilla con él. hacia la severa imagen un notario se adelanta de modo que con el rostro al pecho santo llegaba. Los plebeyos.. temblando dieron de esta escena fe. firmando como testigos cuantos hubieron poder. y el puño en el de la espada. citado como testigo por boca de Inés de Vargas. entraron todos al claustro que iglesia y patio separa. los pies alzados del suelo poco menos de una vara. y espantado de sí propio Diego Martínez también. Llegado el gobernador y gente que le acompaña. le miran de entre las capas. Después de leer dos veces la acusación entablada. y don Pedro de Alarcón el altar ordenó hacer. ¿juráis ser cierto que un día a vuestras divinas plantas juró a Inés Diego Martínez por su mujer desposarla? Asida a un brazo desnudo 286 una mano atarazada vino a posar en los autos la seca y hendida palma. Encendieron ante el Cristo cuatro cirios y una lámpara y de hinojos un momento le rezaron en voz baja.. Alzó la turba medrosa la vista a la imagen santa. ante nos esta mañana. así demandó en voz alta: Jesús. donde hasta el tiempo que corre. Los escribanos. el notario a Jesucristo. 287 . y en cada año una vez. de reojo. a otro lado a Inés de Vargas. A un lado tiene a Martínez. CONCLUSIÓN Las vanidades del mundo renunció allí mismo Inés. juro!» clamó una voz más que humana. y allá en los aires: «¡Sí. Está el Cristo de la Vega la cruz en tierra posada.

mancebico. bien te peinas. no me placen. Cabe un arroyo más claro que un espejo de Venecia. éntreme por estas vegas. y prorrumpiendo en querellas. sentadicos en la hierba. admirado la dijera. éntreme por estos valles. Partíme desconsolado. Dios te guarde por hermosa.» «Pues eso menos me place. Aquí te traigo estas flores cogidas en la pradera. dorada su cabellera. sin darme otra respuesta. III «Si no te placen las flores. una mañana muy fresca. lavándose las sus manos. lloré por la pastorcica.ANTONIO DE TRUEBA (1821-1889) A LA ORILLA DEL ARROYO Una mañana de mayo. II «Pastorcica de mis ojos. y allá. 288 bien te lavas. con tárete cosas buenas. que. olían las azucenas eran azules los cielos y claras las fuentes eran. siguió cabe el arroyuelo 289 . peinándose las sus trenzas. sin ellas estás hermosa y estaráslo más con ellas. bajo las encinas. peinándose las sus trenzas. una pastorcica bella. vente conmigo siquiera.» Tal dijo la pastorcica y no pude convencerla con ésta y otras razones. hallara una pastorcica. porque el cura de la aldea no quiere que con mancebos vayan al campo doncellas. contaré te muchos cuentos. que me bastan las flores que Dios me diera. lavándose las sus manos. sus mejillas como rosas y sus dientes como perlas. Quince años no más tendría y daba placer el verla.» «¿Quién te dice que las tienes? ¿Quién te dice que eres bella?» «Me lo dicen los zagales y las fuentes de estas vegas. Cantaban los pajaritos. Azules eran sus ojos.» «No me placen.» Así habló la pastorcica entre enojada y risueña. con ésta y otras promesas. respondióme la doncella.

desciñe Flora su gentil guirnalda. lavándose las sus manos. y en desigual y tenue movimiento gime en el bosque. Y en el árido ambiente se dilata la esencia de la flor de los tomillos. tiende su bordado encaje. Por la alta cumbre del collado asoma la blanca aurora su rosada frente.. Del aura dócil al impulso blando la rubia mies en la llanura ondea. las ondas de la fuente suspirando quiebran el rayo de la luz febea. éntreme por estas vegas. por los tendidos olivares.. 290 la sombra busca el manantial sonoro del alto monte en la risueña falda. IV Éntreme por estos valles. que cercando toca la niebla. el viento. JOSÉ SELGAS (1824-1882) EL ESTÍO Mayo recoge el virginal tesoro. se escuchan melancólicos cantares. El soto ameno y la enramada umbrosa el valle alegre y la feraz ribera.. pero ¡ay!. lavándose las sus manos. y lento el río su raudal desata entre mimbres y juncos amarillos. del dulce nido alrededor volando la alondra gira y de placer gorjea. que odiosas me eran las flores y odiosas las fuentes me eran! Torné cabe el arroyuelo donde a la doncella viera. despiden a la dulce primavera. El arroyo encontré al punto. el seco vientecillo que sofoca cubre de polvo el pálido follaje. muere en su tallo la inocente rosa. reparte perlas y recoge aroma.. y apenas riza su corriente el río a los primeros soplos del estío. fatigado. peinándose las sus trenzas. y en delicados mágicos colores el fruto asoma al expirar las flores. que la pastorcica mis ojos aquí no encuentran. peinándose las sus trenzas. se abre la flor que su mirada siente. desde el peñón de la desierta roca lánzase audaz el águila salvaje. y yo no paso ninguna sin que al arroyuelo vuelva. desfallece la altiva enredadera. y hasta semanas enteras. repite sus arrullos la paloma bajo las ramas del laurel naciente y allá. y por el monte y por la vega umbría crece el calor y se derrama el día. ¡mi corazón estaba muñéndose de tristeza. ¡mas no encontré la doncella! Pasaron días y días. mas. con voz desalentada y cariñosa.entre enojada y contenta. Sobre los montes. 291 . campos son ya de púrpura y de oro los que fueron de rosa y esmeralda.

trémula el agua de placer solloza. Del valle en tanto en la pendiente orilla manso cordero del calor sosiega. Por ella viene. y duermen a la sombra los pastores. y en tibio resplandor la sombra vaga. y mezclando en la luz su sombra extraña va formando la nube en la montaña. 292 y soltando el granizo en lluvia escasa la rompe el trueno. y el fuego del relámpago la enciende. en el profundo afán que la devora. ya el vapor de su seno se condensa. Y el eco de su voz. de su encendido manto se despoja. breves y llenas de feraz rocío cruzan las noches del ardiente estío. y sin que el aura devolverlo pueda todo en reposo y en silencio queda. vertiendo en nuestro espíritu agitado la misteriosa esencia del consuelo. se oyen los cantos de la alegre trilla. tenue vapor de ráfagas suaves se levanta con fácil movimiento. amores canta porque celos llora. y lleva al aura en vacilantes giros besos. sol de la noche. suenan los ecos de la tarda siega. Naturaleza entera se adormece en el hondo placer que la embriaga. todos llegad. los que en el alma la impalpable esencia de su primer amor lloráis perdida. perfumes y suspiros. triste y sereno por el cielo avanza de la candida luna mensajero. Hinchada.y si al cubrir sus círculos de plata con sus plumeros blandos y sencillos la caña dócil la corriente roza. por el monte y el valle repetido. que se reclina en Occidente. Y el sol. Y ya sus flancos inflamados tiende. Como el ensueño dulce y regalado que en la fiebre de amor templa el desvelo. virginal lucero. Brilla la gota de agua transparente detenida en el polvo de la hoja. ardiente el sol en el espacio brilla. Mudas están las fuentes y las aves. soberbia. dulce al oído más que el tierno arrullar de la paloma. cuantos con dolorosa indiferencia vais apurando el cáliz de la vida. y se abrasan de sed los segadores. en las ondas del aire suspendido se escapa al fin por la quebrada loma. y en el limpio raudal brilla y se apaga. sigúele en pos enamorada y bella. y suspirando ella. Presta sombra a la rústica majada la noble encina que a la edad resiste. lentas y graves caen las hojas del árbol macilento. tristes confusas vibraciones toma. no circula ni un átomo de viento. así por el ambiente reposado de estrellas y vapor bordando el cielo. Más puro que la tímida esperanza que sueña el alma en el amor primero. cortadas por el sol. que. 293 . pero su canto es triste. Cuantos guardáis la tímida inocencia que a la esperanza y al amor convida. se desprende del horizonte azul la nube densa. la luz de las estrellas se estremece. el cielo azul su majestad despliega. su rayo débil desde Oriente lanza. y tendiendo el crepúsculo su planta del fondo de los valles se levanta. a su píe la doncella enamorada canta de amor. al fin. y bajo el bosque umbrío sentid las noches del ardiente estío. y en los blancos celajes del Oriente se pierde el rayo de su lumbre roja. Y en tristes ecos el silencio crece. sombras. en su copa de fruto coronada la vid de verde majestad se viste. y se divide y pasa. y gira por la atmósfera suspensa.

blanca hermosura. enmudeció la lira. mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías. fuente de virginal melancolía. y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista. Noche serena y misteriosa. Mientras las ondas de la luz al beso. mirad entre las nubes sosegadas cómo cruzan el cielo las estrellas. en dónde dormido vaga el pensamiento humano. La dulce vaguedad que me enajena aumenta la inquietud de mi deseo. agotado su tesoro. siempre avanzando. y así suspende el sentimiento mío la tibia noche del ardiente estío. corazón abrasado de ternura. más hermosa a mis ojos y más pura que el rayo azul con que despunta el día.Las del tirano amor. todo a los ecos de tu voz responde la mar. desengañadas. de amor y afán mi corazón se llena. mientras haya un misterio para el hombre. la espesura. mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan. el monte. ¡habrá poesía! Mientras sintamos que se alegra el alma sin que los labios rían. tu voz perdida en el ambiente suena. vosotras que lloráis desconsoladas sólo el delito de nacer tan bellas. podrá no haber poetas. pero siempre habrá poesía. acaso Dios entre tu sombra esconde la impenetrable luz de algún arcano. no sepa a dó camina. que no hay duda. tierna a mi voz. ¡habrá poesía! Mientras haya unos ojos que reflejen 295 294 . mientras haya esperanzas y recuerdos. ven y derrama en el tranquilo viento el ámbar delicado de tu aliento. el llano. porque en tu amor y en mi esperanza creo. palpiten encendidas. mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila. pálidas y dulcísimas doncellas. ¡habrá poesía! Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida. ni afán. GUSTAVO ADOLFO BECQUER (1836-1870) RIMAS I No digáis que. Y tú. tal vez cubierta de tu inmenso velo se confunde la tierra con el cielo. de asuntos falta. mientras haya en el mundo primavera. ni desconsuelo que no se calme contemplando el cielo. espíritu de amor y de armonía. donde mis ojos van tu sombra veo. mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista. mientras la Humanidad.

suspiro en la honda pura. y ciego en el relámpago. do el sol nunca penetra. palpito entre las sombras y floto con las nieblas. Yo atrueno en el torrente. me mezclo entre los árboles. En el laúd soy nota. Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella. en los dorados hilos que los insectos cuelgan. yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra. Yo. soy fuego en las arenas. mientras responda el labio suspirando al labio que suspira. yo soy del astro errante la luminosa estela. azul onda en los mares y espuma en las riberas. susurro en la alta hierba. entre las ruinas. Yo.los ojos que los miran. Yo sé de esas regiones a donde un mar no llega. Yo soy nieve en las cumbres. hiedra. sobre el abismo. indefinible esencia. Yo nado en el vacío. contemplo sus riquezas. y silbo en la centella. ¡habrá poesía! II Espíritu sin nombre. en la ardorosa siesta. fugaz llama en las tumbas. persigo en el océano las náyades ligeras. mezclándome a los gnomos. Yo en las cavernas cóncavas. Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean y mi pupila abarca la creación entera. adonde informes astros de vida un soplo esperan. en bosques de corales que alfombran blancas perlas. Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma 297 . Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea. Yo corro tras las ninfas que en la corriente fresca del cristalino arroyo desnudas juguetean. y rujo en la tormenta. Yo busco de los siglos las ya borradas huellas y sé de esos imperios de que ni el nombre queda. mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas. Yo ondulo con los átomos 296 del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa. el puente que atraviesa. Yo soy. perfume en la violeta. Yo río en los alcores. yo soy de la alta luna la luz tibia y serena. yo vivo con la vida sin formas de la idea. del sol tiemblo en la hoguera. y lloro en la hoja seca. y. mientras exista una mujer hermosa.

con qué admirable aplomo. Sé que en su corazón. de noche y día. largo lamento del ronco viento.. eso soy yo. mis párpados se cierran. Tú. yo. el cielo se deshace en rayos de oro. me dijo. como la niebla. sombra aérea. Pero. al presentarnos un amigo oficioso: «Creo que en alguna parte he visto a usted. ¡Dios sabe cuantas veces. 298 . los ojos vuelvo. con paso perezoso. rizada cinta de blanca espuma. te desvaneces como la llama. antes que el sentimiento de su alma brotará el agua de la estéril roca. Un año apenas... desconocida esencia. no hay una fibra que al amor responda: que es una estatua inanimada. de que es vaso el poeta. 299 Cendal flotante de leve bruma. onda de luz. la amorosa cabeza apoyada en mi hombro. Es altanera y vana y caprichosa.. en fin. pasado como un soplo. sus ojos en mis ojos. tras la hija ardiente de una visión! V III Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman.» ¡Ah! bobos. nido de sierpes. flotando en olas de armonía. ansia perpetua de algo mejor. en mi agonía. tras una sombra. que incansable corro y demente. que cuantas veces voy a tocarte. en el vacío cometa errante. rumor sonoro del arpa de oro. que a tus ojos... como el gemido del lago azul. ¿Qué sucede? ¡Es el amor que pasa! ¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable. hemos vagado juntos bajo los altos olmos que de su casa prestan misterio y sombra al pórtico! Y ayer. En mar sin playas onda sonante. rumor de besos y batir de alas. como el sonido. perfume misterioso. ¡es tan hermosa! IV VI Su mano entre mis manos. beso del aura..al mundo de la idea. eso eres tú.. ¡Yo. la tierra se estremece alborozada. Yo. Oigo. soy ese espíritu. con qué exquisita gracia.

ella. copudos y altos olmos.que sois de los salones comadres de buen tono y andáis por allí a caza de galantes embrollos. la pupila inmóvil clavada en la pared. que por mi parte lo he olvidado todo. su camino. en las playas desiertas y remotas: envuelto entre las sábanas de espumas. y entonces pienso: ¡Acaso ella se ríe como me río yo! X Olas gigantes.. ¿Y por qué? Porque no brota sangre de la herida. máscara del dolor. feliz. en un corro. que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas: 301 . ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán.. sombrío. Y ella prosigue. Callad. expiraba la luz y en mis balcones reía el sol. ¿Qué tiempo estuve así? No sé. Los brazos me echó al cuello y. sólo recuerdo que lloré y maldije y que en aquella noche envejecí. partióme a sangre fría el corazón. sellando con un beso su traición. Y ella. o qué pasó por mí.. alegre. y en el borde de la revuelta cama me senté. que os rompéis bramando. ¡Porque el muerto está en pie! Discreta y casta luna. umbrales de su pórtico: callad y que el secreto no salga de vosotros. detrás del abanico de plumas y de oro! VIII Me ha herido recatándose en las sombras.. paredes de su casa. al dejarme la embriaguez horrible del dolor. impávida. ¡qué historia habéis perdido! ¡Qué manjar tan sabroso para ser devorado sotto vaca. mudo. Ni sé tampoco en tan horribles horas en qué pensaba. 300 Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí. por la espalda. ¡No hay máscara semejante a su rostro! IX VII Dejé la luz a un lado. risueña. y pasa sonriéndose y yo digo: «¿Cómo puede reír?» Luego asoma a mi labio otra sonrisa.

¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas! XII CERRARON SUS OJOS Cerraron sus ojos. Despertaba el día. medité un momento: ¡Dios mío. a la orilla de mi lecho ¿quién se sentará? Cuando la trémula mano tienda. de que pasé por el mundo. cuando el sol vuelva a brillar. La luz. y entre aquella sombra veíase a intervalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. al otro día. y en fuego ornáis las desprendidas orlas: arrebatado entre la niebla oscura. Al dar de las ánimas 303 XI Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar... en fin. ¿quién vendrá a llorar? ¿Quién. otros en silencio. de luz y tinieblas. al muro arrojaba la sombra del lecho. ¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya. una oración... y a su albor primero. que en un vaso ardía en el suelo. ¡llevadme con vosotras! Nubes de tempestad. ¡Por piedad!. con sus mil ruidos despertaba el pueblo. a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. sobre la olvidada fosa. al oírla. buscando una mano amiga ¿quien la estrechará? Cuando la muerte vidrie de mis ojos el cristal. de la triste alcoba todos se salieron. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. que aún tenía abiertos. próxima a expirar. que rompe el rayo.arrastrado en el ciego torbellino. por piedad. mis párpados aún abiertos ¿quién los cerrará? Cuando la campana suene (si suena en mi funeral). quién se acordará? 302 . qué solos se quedan los muertos! De la casa en hombros lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro. Ante aquel contraste de vida y misterios. ¡llevadme con vosotras! Llevadme. taparon su cara con un blanco lienzo y unos sollozando.

y con un saludo despidióse el duelo. pero hay algo que explicar no puedo. cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero. abrió la piqueta el nicho a un extremo. Allí cae la lluvia con un son eterno. las puertas gimieron. tan oscuro y yerto todo se encontraba. formando el cortejo. tapiáronla luego. se perdió a lo lejos. acaso de frío se hielan sus huesos.. qué solos 304 se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno. Del último asilo. acabó una vieja sus últimos rezos. su adiós lastimero. en el umbral de oro de la puerta. al dejar tan tristes. De un reloj se oía compasado el péndulo. cruzó la ancha nave. que al par nos infunde repugnancia y miedo. podredumbre y cieno? ¡No sé. perdido en las sombras medité un momento: ¡Dios mío. reinaba el silencio. Allí la acostaron. El luto en las ropas. Tan medroso y triste. qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro. que pensé un momento: ¡Dios mío. La noche se entraba. oscuro y estrecho. Me aproximé a los hierros 305 . dos ángeles velaban. amigos y deudos cruzaron en fila. y de algunos cirios el chisporroteo. Del húmedo muro tendida en el hueco. cantando entre dientes. los muertos! XIII Las ropas desceñidas desnudas las espaldas. La piqueta al hombro el sepulturero. de la pobre niña a solas me acuerdo. y el santo recinto quedóse desierto. ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es vil materia.el toque postrero.. le dio. volteando. tan solos. allí la combate el soplo del cierzo.

sin que nadie acierte el surco donde a caer volverá. de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que. ¡ay!. hoja que del árbol seca arrebata el vendaval. desnudo de la humana forma. aquel misterio hacia sí me arrastraba! Mas. como un rayo de luz. allí. cogiendo flores y cantando pasa. huésped de las nieblas. y pasa. confusa y blanca. y rueda. gigante ola que el viento riza y empuja en el mar. ¡como atrae un abismo. de las dobles rejas en el fondo. símbolo del dolor y la ternura. La vi como la imagen que en leve sueño pasa. y. breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo. la dulce Ofelia. ése soy yo que al acaso cruzo el mundo. alado. tenue y difuso. del bardo inglés en el horrible drama. cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos. que entre tinieblas nada. ignorándose cuál de ellos el último brillará. luz que en cerros temblorosos brilla. un meteoro? ¡Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. y no sabe qué playa buscando va. cargada de perfumes y armonías con el silencio de la noche vaga. próxima a expirar. de la brisa nocturna al tenue soplo. la razón perdida. cuando cruza el cielo. pero sé que conozco a muchas gentes a quienes no conozco! 306 XVI Como la brisa que la sangre orea sobre el oscuro campo de batalla. que de los ángeles parecían decirme las miradas: «¡El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa!» XV Saeta que voladora cruza arrojada al azar. sin adivinarse donde temblando se clavará.que defienden la entrada. los lazos terrenales rotos. XIV ¿Será verdad que. sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí. semejante al que deja. Me sentí de un ardiente deseo llena el alma. sin pensar en donde vengo. ni adonde mis pasos me llevarán. la vi. 307 .

apoyada en mi brazo. al río que lo besa. ¡Oh! ¡Quién así—pensaba— dejar pudiera deslizarse el tiempo! ¡Oh. XIX Hoy la tierra y los cielos me sonríen.. eres tú. vuelve un beso. breve el aliento. tal vez allí dormía al soplo de sus labios entreabiertos. ¡yo no sé lo que diera por un beso! 308 309 . por un beso.. espera que le diga: «¡Levántate y anda!» XXI ¿Qué es poesía?. Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno. hoy la he visto.XVII Besa el agua que gime blandamente las leves olas que jugando riza. y hasta el sauce inclinándose a su peso. la llama en derredor del tronco ardiente por besar otra llama se desliza. qué dulcísimo sueño! XVIII Del salón en el ángulo oscuro de su dueño tal vez olvidada.. silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa. del salón se detuvo en un extremo. dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Cuánta nota dormida en sus cuerdas. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía.. un mundo. XX Fatigada del baile.. si las flores duermen.. el sol besa la nube de occidente y de púrpura y oro la matiza. una flor se mecía en compasado y dulce movimiento. y una voz. hoy llega al fondo de mi alma el sol. ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma.. Por una sonrisa un cielo. como Lázaro. la he visto y me ha mirado: ¡Hoy creo en Dios! XXII Por una mirada. Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro.. encendido el color. como el pájaro duerme en las ramas. pensé. esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!.

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ella por otro. ola que rueda ignorando el por qué! ¡Voz que incesante con el mismo tono canta el mismo cantar. Cayó sobre mi espíritu la noche. y cae sin cesar! Así van deslizándose los días unos de otros en pos........ Triste cosa es el sueño que llanto nos arranca... Y la frase en mis labios expiró. húmeda la almohada.. ¡Y entonces comprendí por qué se llora. y. ¡Sé que aún me quedan lágrimas! XXVIII ¡Hoy como ayer. ¡Amargo es el dolor. como una estúpida máquina. mañana como hoy. al notarlo. yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo? XXVII Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas.. Noté.... y andar. dormida en un rincón. y entonces comprendí por qué se mata! Pasó la nube de dolor.. pero siquiera padecer es vivir! XXIX No sé lo que he soñado en la noche pasada. buscándolo sin fe. triste. habló el orgullo y se enjugó su llanto.. Le di las gracias. con pena logré balbucear breves palabras.. un horizonte eterno.. que ambiciona un paraíso. y siempre igual! ¡Un cielo gris. de un amargo placer henchirse el alma. en ira y en piedad se anegó el alma. ¡El alma. Yo voy por un camino. andar! Moviéndose a compás. gota de agua monótona que cae. hoy lo mismo que ayer. 312 313 . ¡Me hacía una gran favor!. al incorporarme. —¡Duerme! XXVI Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón.... el corazón. muy triste debió ser el sueño. ¡Ay! A veces me acuerdo suspirando del antiguo sufrir.. pero al pensar en nuestro mutuo amor. fatiga sin objeto. la torpe inteligencia del cerebro. Un fiel amigo. mas tengo en mi tristeza una alegría... y todos ellos sin goce ni dolor. por primera vez sentí.. me apoyé contra el muro y un instante la conciencia perdí de donde estaba. pues despierto la angustia me duraba.. ¿Quién me dio la noticia?.el resplandor enojoso de la aurora y te despierte.

I Un año más en el hogar paterno celebramos la fiesta de Dios-Niño. pienso en hondos arcanos. símbolo augusto del amor eterno cuando cubre los montes el invierno con su manto de armiño. y mi otra hermana la canción modula que o bien surge vibrante o bien ondula prolongada en el viento. último del ocaso. mi amor! ¡Cómo envenena las breves dichas el temor del daño! Hoy presidís nuestra modesta cena. y se refleja alegre en la vajilla de la dispuesta mesa. hablan de pie mi padre y mis hermanos. Mi madre tiende las rugosas manos al nieto que huye por la blanda alfombra. QUE ROL (1836-1889) A su sobrino. que lo escucha atento. recatándome en la sombra. cuando aún el rayo trémulo fulgura. EN NOCHEBUENA A mis ancianos padres. y en la ancha sala la familia toda de noche se congrega Pienso que de los días de ventura las horas van apresurando el paso. y que empaña el Oriente niebla oscura. VII III La roja lumbre de los troncos brilla del pequeño dormido en la mejilla 314 ¡Padres míos. 315 . VI II Como en el día de la fausta boda o en el que el santo de los padres llega. mi hermana dice el pavoroso cuento. mientras yo. la turba alegre de los niños juega.que con tímido afán su madre besa. IV VICENTE W.

si alguien osa hablar. la ignorancia acata y el infortunio quiebra. 317 ¡Padres míos. y ante esa imagen para orar me postro. 316 . mi alma a los trances de la vida templo. esas honradas manos mi sustento y esos brazos mi cuna. y en que. XI XV Las lágrimas correr una tras una con noble orgullo por mi faz yo siento.. XII Cada arruga que surca ese semblante es del trabajo la profunda huella. o fue un dolor de vuestro pecho amante. Cuando la noche toda en la cansada labor tuvisteis vuestros ojos fijos.. por fortuna. pensando que hayan sido. al venceros el sueño a la alborada. No cantará mi hermana. La historia fiel de una época distante puedo leer yo en ella. y. y mi sobrina no escuchará la historia peregrina que le da miedo y gozo. XIV X Blancos cabellos cuya amada hebra es cual corona de laurel de plata. cual me postro en el templo. IX No dará nuestro hogar rojos destellos sobre el limpio cristal de la vajilla. será de aquellos que hoy honran nuestra fiesta tan sencilla con sus blancos cabellos.pero en el porvenir. fuerzas os dio posar vuestra mirada en los dormidos hijos. XIII La historia de los tiempos sin ventura en que luchasteis con la adversa suerte. yo sé que un año vendrá sin Nochebuena. mi amor! Cuando contemplo la sublime bondad de vuestro rostro. mi madre se sintió más noble y pura y mi padre más fuerte. mejor que esas coronas que celebra la vil lisonja. tras negras horas de amargura. y las que hoy son risa y alborozo serán muda ficción y hondo sollozo. VIII Vendrá. y.

XIX Que de tal modo la aflicción me embarga pensando en la posible despedida. que imagino ha de ser tarea amarga llevar la vida. y que cada dolor de entonces fuera germen de una alegría. cual oigo el rumor del viento. ¿para qué amarnos tanto?» XVII Entonces vuestro mal curaba el gozo de ver al hijo convertirse en mozo. XX Ese plazo fatal. en tanto. que el curso universal gobierna. miro acercarse con profundo espanto.XVI ¡Padres míos. mi mejor palma será que prolonguéis la dulce calma que hoy nuestro hogar en su recinto encierra. nos devuelve en el cielo esta unión tierna. buen Dios. yo no aspiro a más gloria. sordo. y en dudas grita el corazón sensible: «Si aplacar al destino es imposible. después de vuestra vida. 318 319 . XVIII Si el vigor juvenil volver de nuevo pudiese a vuestra edad. inflexible. yo las oigo. XXII Pero. ROSALÍA DE CASTRO (1837-1885) LAS CAMPANAS Yo las amo. ¿por qué estas penas? Yo os daría mi sangre de mancebo. lenta agonía. si Dios. tornando así con ella a vuestras venas esta vida que os debo. mi amor! Mi alma quisiera pagaros hoy la que en mi edad primera sufristeis sin gemir. XXI Para estar juntos en la vida eterna cuando acabe esta vida transitoria. mientras que al verme yo en vuestra presencia siento mi dicha ahogada en el sollozo de una temida ausencia. como inútil carga. para marchar yo solo por la tierra no hay fuerzas en mi alma.

ellas. de apacible y de halagüeño. Como los pájaros. antes y ahora. en fáciles versos. pero perfecta y única. Quizás después te ha hallado. aun cuando sé que existes y no eres vano sueño! En los ecos del órgano. Pero sabe que existes y no eres vano sueño. le saludan con sus ecos. en el aire y en el cielo. tan pronto asoma en los cielos el primer rayo del alba. Y en sus notas. ya que sigue buscándote y te adivina en todo. en el fulgor de un astro o en la gota de lluvia. pero es algo que perdí no sé cuándo y que no encuentro. Si por siempre enmudecieran. Por eso vive triste. que van prolongándose por los llanos y los cerros. hermosura sin nombre. aun cuando sueñe que invisible habita en todo cuanto toco y cuanto veo. de la vida en la batalla ruda. porque te busca siempre sin encontrarte nunca. y con estro que aliente los ánimos. yo no sé lo que busco. ven a hablarnos de esperanzas. ¡qué tristeza en el aire y el cielo! ¡Qué silencio en las iglesias! ¡Qué extrañeza entre los muertos! II ¡Poeta!. no he de volver a hallarte en la tierra. en el aire. te ha hallado y te ha [perdido otra vez.el murmurar de la fuente o el balido del cordero. ni en el cielo. te adivinaba en todo y en todo te buscaba. sin ellos ¿cómo admiraros. V ¡Oh tierra. hay algo de candoroso. o en el rumor del viento. no murmuréis de mis [sueños. siempre fecunda y bella! 320 321 . ni cómo vivir sin ellos? IV A LAS ORILLAS DEL SAR (Fragmento) I Yo no sé lo que busco eternamente en la tierra. sin encontrarte nunca. sin encontrarte nunca. ¡Felicidad. pero no de desengaños. III Astros y fuentes y flores.

las sombras de los cuerpos que se juntan con las [sombras de las almas! ¡Oh. de perfumes y de [músicas de alas. Era el frío del sepulcro. como en esa noche llena de murmullos. el alma 322 llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte. y eran una sombra larga. a mi lado lentamente..JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) NOCTURNO Una noche. Sentí frío. y el chirrido de las ranas. sobre las arenas tristes de la senda se juntaban y eran una. una noche toda llena de murmullos. y eran una sombra larga... muda [y pálida. iba sola por la estepa solitaria. era el frío de la nada. por los rayos de la luna proyectada. Y se oían los ladridos de los perros a la luna. iba sola.. a la luna pálida.. iba sola. Y mi sombra. contra mí ceñida toda. como si un presentimiento de amarguras infinitas hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara. una noche en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las [luciérnagas fantásticas. las sombras enlajadas! ¡Oh. las sombras que se buscan en las noches de [tristezas y de lágrimas. fina y lánguida. ¡Oh. por los rayos de la luna proyectadas. por la senda florecida que atraviesa la llanura. era el hielo de la muerte. separado de ti misma por el tiempo. y eran una sombra larga.. y tu sombra. por los cielos azulosos. y tu sombra esbelta y ágil. como en esa noche tibia de la muerta primavera. y mi sombra. y eran una. se acercó y marchó con ella. caminabas. Esta noche solo. entre las blancuras niveas de las mortuorias sábanas. se acercó y marchó con ella. infinitos y profundos esparcía [su luz blanca. fina y lánguida.. y la luna llena... de perfumes [y de músicas de alas. se acercó y marchó con ella. mudo y solo por la senda caminaba. Era el frío que tenían en tu alcoba tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas. por la tumba [y la distancia por el infinito negro donde nuestra voz no alcanza..! 323 .

es vuestra tierra la patria del honor y de las flores. una joven hermosa. pero. como heridos de un mismo pensamiento. pues. seguida de una anciana. ya.RAMÓN DE CAMPOAMOR (1817-1901) Al dejar la estación lanzó un gemido la máquina. digna de ser morena y sevillana. creo. al claro resplandor de las estrellas. ya recobrados la quietud y el seso.» «Podéis —la repliqué con arrogancia— la hermosura alabar de vuestro suelo. por los campos. Y cuando estaba ajeno de cuidado. a una voz de mando. obsequiosos. el sol de vuestra España no tenga. que es vuestra Francia un país tan hermoso como el cielo. tan armonioso y puro que aún ahora el recordarlo sólo me embelesa. como el de Asia. II Cuando miraba atento aquel tren que corría como el viento. ¿Y vos. y corriendo al principio solapada. al ver sus resplandores. delgada y muy graciosa. por algún héroe de las artes dada. como hay Dios. alta. cual la sierpe que sale de su nido. parecía un león con melena de centellas. 324 325 . en cambio —me dijo—.» «Verdad que es el país de mis amores. EL TREN EXPRESO CANTO PRIMERO III La noche I Habiéndome robado el albedrío un amor tan infausto como mío. volvía de París en tren expreso. con sonrisa impregnada de amargura me preguntó la joven con dulzura: «¿Sois español?» Y a su armonioso acento. «Soy español —le dije—. al arrancar el tren subió a mi coche.» Y después de halagarnos. muellemente acostado. el país del ingenio y de la guerra. andando con un trajín de fiera encadenada. como un pobre viajero fatigado para pasar bien cómodo la noche. entrambos nos quedamos silenciosos. empezó el tren a trepidar. rugiendo. que libre se veía. señora?» «Yo —dijo— soy francesa. Luego. del patrio amor el puro sentimiento. No os podéis figurar cuánto me extraña que. adoradores. rubia.

. que hace grandes los objetos.. allá lo indescernible.. señora —la contesté—. cosas oscuras. veía allá a lo lejos..! ¡Unos grupos de bruma blanquecina esparcidos por dedos invisibles! ¡Masas informes.! ¡Acá lo turbio. «Todo en París lo hace olvidar.! ¡Claridad espectral de la neblina.! ¡Luces tristes! ¡Tinieblas alumbradas..! ¡Montes que se hunden! ¡Arboles qué crecen! ¡Horizontes lejanos que parecen vagas costas del reino de los muertos! ¡Sombra.. voy decidida a morir a un lugar de la frontera!» Y se quedó pensando en lo futuro.. cuando no ama. humareda. sin echar sobre mí mirada alguna. que agregan el terror y el desvarío a todos estos limbos misteriosos. siendo su mente espejo de mi mente..» «Tengo un rencor —le dije— que me mata.. miró al ciclo azulado. abrió la ventanilla de su lado. qué hora sería. en donde todo amante deja recuerdos y se trae olvido?» «¿Lo traéis vos?».. Yo me vine a París desesperado.. «¡Muy lejos —contestó—.» «Yo una pena —me dijo— que me muero.. allí otra horrible..! ¡El horror. «¿No os habrá divertido —la repliqué galante— la ciudad seductora..... por hablar.» Y al recuerdo infeliz de aquel ingrato. confusión y nieblas. la moda y la riqueza..IV Caminar entre sombras es lo mismo que dar vueltas por sendas mal seguras en el fondo sin fondo de un abismo.. y hallé casado a un hombre ingrato a quien amé soltero. y al ver correr cada fugaz estrella. aquí una cosa negra. Juntando a la verdad mil conjeturas.! Y entre el humo del tren y las tinieblas. su mirada en el aire distraída.! ¡Juegos de llama y humo indescriptibles. y ella. admiraba a la joven.! ¡Límites inciertos. y como un ser prendado de la luna. Mil veces intenté quedar dormido.. y es sabido que a mí la admiración me quita el sueño. a cualquier hora. 326 «¿Vais muy lejos?». VI V ¡Cosa rara! Entretanto. y en torno cien especies de negruras tomadas de cien partes de la noche.! ¡Las rocas. al otro.. con voz ya conmovida le pregunté a mi joven compañera.. «¡Ved un alma que pasa!» me decía. cual se mira en la noche un sitio oscuro donde fue una visión desvanecida.. pasó una larga historia por su frente. ¡Calor de fragua a un lado. que parecen esqueletos. siendo yo un santo que duerme.. Yo estaba inquieto.. me dijo con tristeza.» «Pues yo vine —exclamó—. frío! ¡Lamentos de la máquina espantosos. agitarse sin fin. al lado de mujer tan seductora no podía dormir. quedándose en silencio un grande rato. por no ver en Madrid a cierta ingrata. desde el coche. preguntó. mas fue inútil empeño.! ¡Las nubes con entrañas abrasadas. 327 .

escaso.! ¡La visión triste y bella del sublime concierto de todo aquel horrible desconcierto. que así en el corazón como en la mente. una estación. y al llegar. era tan frío.. de nácar. prolongado y lastimero.! ¡Sus ojos. aunque a oscuras. me hacían traslucir en torno de ella algo vivo rondando un algo muerto! IX De pronto. cuidase de su bien más que del mío. que el aire parecía que cortaba.. que a tener cruzadas por la oración habitual tendía. Y creyendo invadidos por el hielo aquellos pies tan lindos. me acerqué a contemplar su hermosa frente. cual si fuese una madre cuidadosa. era tan vivo el viento. para anunciar. despide la feroz locomotora un torrente de notas aflautadas. cual si entrase un reptil en su agujero. me dijo dulcemente. atronadora. que bien podrían ocultarse en el cáliz de una rosa. que irradiaba tristemente aquella luz de cueva submarina. 329 VIII ¡De la sombra y el fuego al claroscuro brotaban perspectivas espantosas. desdoblando mi manta zamorana. con las luces de gas brillaba enfrente. y os juro por el cielot que a aquel reflejo de la luz. que volaba. con voz que. tierno. la tapé aquellos pies. hermosas manos. y cuando ella... con el cuerpo aterido. que tenía más borlas verde y grana que todos los cerezos y los guindos que en Zamora se crían. un ángel de Rafael o de Murillo! ¡Sus manos.! ¡Del tren expreso la infernal balumba. que en feria convertía el vulgo con su eterna gritería. más que voz. y que. entre un humo que surcan llamaradas. y esa continua sucesión de cosas.. la joven parecía hecha de raso. que tenía la forma de la tapa de una tumba. doliente.. el tren en la estación entró seguido. que acostada traslucía.. y me hacía el efecto de un conjuro el ver reverberar en cada muro de la sombra las danzas misteriosas! ¡La joven. al despertar la aurora. por las venas serpenteadas que la fiebre abultaba y encendía. la cual. así el lector no extrañará que. susurradora y esplendente. acaban de formar una neblina. que echó al lobo del bosque aquel invierno. con la cabeza ya vertiginosa.VII Como el tren no corría.. era un balido. de jazmín y terciopelo. con su aspecto ideal. más que mujer. su aire sencillo. siempre abiertos. «¡Tengo frío!».! ¡La claridad de cueva que salía del techo de aquel coche. de palidez cubierta! ¡Aquel cuerpo a que daban sus posturas la celeste fijeza de una muerta. mirando al mundo de las cosas puras! ¡Su blanca faz.. pues hacía una gran frío.! ¡Las fajas tenebrosas del techo. me parecía 328 .. un gemido lanzado. tan gran frío.

al fin la hablé con la mayor ternura. «¿Y dónde vais ahora?». había cada llama capaz de poner fuego al mundo entero. hoy otra flora. olvidada de mi amor primero —me respondió sincera—. o. como dicen ellos. dividiéndose a un lado y a otro lado. calor y frío. «Marcho. Ayer era otra fauna. En mis cuadros risueños. ¡lo que Dios quiera!: El día I Y continuando la infeliz historia.. el llano. andar tantos kilómetros por hora causa al alma el mareo del vacío. —me contestó—. veía las gradaciones de color que hacía la luz descomponiéndose en el viento. después de un «¡Ay. a pesar de mis muchos desengaños. en loco desvarío. a la luz de la alborada. el monte. verdura y aridez. ¿y después —le pregunté—. abstrayéndose. por gustar solícito a su dama. pregunté a la viajera. como el que tiene la cabeza llena de heroínas francesas y de ensueños.. me dijo señalando un cementerio: «¡Los que duermen allí no tienen frío!» II IV El humo. porque al viajar en tren con una bella va. señora?» «Después. muy de prisa el amor a los treinta años. sucede un horizonte a otro horizonte. la referí. 331 330 . en España.. y un cuento amontoné sobre otro cuento. Y porque así sus penas distraía las mías le conté con alegría. y no faltaba nunca un caballero que. pintando mucho amor y mucha pena. y una estación a otra estación sucede. aunque un poco al azar y a la ventura. se tiende por el viento cual la crin de un caballo desbocado. pues salvando el abismo. los cuentos que contó Mari-Castaña. que aún vaga como un sueño en mi memoria. veo al fin. mientras ella. no sé si con donaire. con un ciego correr que al rayo excede. Dios mío!». a esperar el olvido un año entero. en ondulante movimiento. Y haciendo yo castillos en el aire. y con semblante cariñoso y serio.CANTO SEGUNDO III Más ciego cada vez por la hermosura de la mujer aquélla. y una expresión del todo religiosa..» «Pero. que el rubio de oro de su pelo brilla cual la paja de trigo calcinada por agosto en los campos de Castilla. como llevando a cabo algún misterio.

y nube la montaña. tres y cuatro. clavados en fila a los costados del camino. cuesta trabajo creer en la existencia de la tierra. como aquel que patina por el hielo. y en confusión extraña parecen confundidos tierra y cielo monte la nube. tan seguido. o artículo de fe que yo proclamo. y conforme va el tren hacia adelante. ya entrando por el hueco de algún túnel que horada las montañas. siendo héroe. responde el eco. VI Marcha el tren tan seguido. lo mismo 333 . por la cumbre y el llano. por ejemplo. fluyen. parece que desandan lo que andamos. sin dar tregua a sus dolores. que un árbol. dos. o se oye conjugar el verbo te amo. contestó con acento cariñoso: «La tierra está cansada de dar flores. más bien que con la voz. a cada horrible grito que lanzando va el tren. cual si fuese el aliento nuestro idioma. de escudero. y al mundo echando su nivel. «y un nuevo amor —le pregunté amoroso—. que en este mundo de pasión y olvido. y hace vibrar los muros de granito. allí una sierra. con las señales. tromba o torbellino. más bien desesperado que atrevido. estremeciendo al mundo en sus entrañas y dejando aquí un pozo. esta verdad tan grande como un templo la convertí en axioma. el ver a una mujer me daba miedo.¡a sirviese. por sabida. y como gota a gota. una piedra y una fuente pueden ser el edén de nuestra vida. uno. y formando confuso y ceniciento el humo con la luz un remolino no distinguen los ojos deslumhrados si aquello es sueño. movimiento abajo. Y ya de un nuevo amor en los umbrales. necesito algún año de reposo. que para dos que se aman tiernamente. V Como en amor es credo. nubes arriba. aunque entonces. veinte y ciento. pues cruza de horizonte en horizonte 332 VIII ¡Oh. como a hombre arrepentido. huyen y huyen en raudo movimiento los postes del telégrafo. fluyen. ¿no os haría olvidar viejos amores?» Mas ella. a sus puestos volviéndose. en laberinto tal. es cosa ya olvidada. ya la elástica turba de un pantano. ella y yo. mil veces bendita la inmensa fuerza de la mente humana. que así el ramblizo como el monte allana. o la vida mejor no importa un bledo. ya la cresta granítica de un monte. y.» VII Las cosas que miramos se vuelven hacia atrás en el instante que nosotros pasamos.

estas hazañas. que el monte abandonó por la ladera. ondeando y más ondeando de su cuerpo flexible los anillos. vibró con furia y lo arrastró silbando. con prudencia fingió que distraía su inconsolable pena con la gente que entraba y que salía. hacia Francia volvía. cual mira a su doctor un moribundo. la cabeza. que levanta la tierra. 334 335 . y la llanura. que el hombre que me dio con tanto celo un poco de valor contra el engaño. y al tiempo en que ella y yo la mano alzando. por la ribera. un tiempo amontonaron las montañas! X IX Corría en tanto el tren con tal premura. y enjugando después con el pañuelo algo de espuma de color de rosa que asomaba a sus labios amarillos. formando un terraplén sobre un abismo que llena con pedazos de una sierra! [Dignas son. al fin. me dijo señalando al cielo. vive Dios. y al descender a un llano. CANTO TERCERO El crepúsculo Cuando. mirándome a la faz desencajada. del poderoso anhelo de los grandes gigantes que. en su ambición. no conocidas antes. queriendo hacer que marcha y no marchando. echando alegre sobre el cuerpo mío mi manta de alameres de Zamora.. pieza tras pieza. grande en su horror y horrible en su belleza.». cual mujer honrada. escamosa. siguió: «Yo os juro. de angustia llena. un año después. hora por hora. volvimos. pues la estación del pueblo parecía la loca dispersión de una colmena. ni marcha ni reposa). ¿qué más queréis —me preguntó— que os diga?» Y. Y con dolor profundo.. o aquí me encontrará dentro de un año. le dije con amor «¿Sería en vano que amaros pretendiera? ¿Sería como un niño que quisiera alcanzar a la luna con la mano?» Y contestó con lívido semblante: «No sé lo que seré más adelante. la máquina un incendio vomitando. y soy constante. El tren (cual la serpiente que. o allí. Yo me llamo Constancia. para escalar el cielo. bajando al andén. cuando ya soy vuestra mejor amiga.los picos de las rocas decapita. el tren llevó hacia sí. saludando. sitio infeliz de la estación postrera. la colina dejó por la llanura. mueve y remueve.

Dios no lo quiere! ¡Os amo. y muchas horas: mas sufrí por más tiempo todavía! ¡Adiós. aunque os ame.. Cuando lleve esta carta a vuestro oído el eco de mi amor y mis dolores. me repita esta voz tan repetida: que las cosas más íntimas ahora se escapen de mis labios con mi vida. echó por la ventana de mi coche esta carta.! Mas tal vez allá arriba nos veremos. lleguemos de nuestra vida a la estación postrera. Me vio. yo haré rezando que Dios de par en par el cielo os abra. mucho amor. ¡Ya me siento morir. Aquel fantasma soy que. Hasta furiosa. al morir. gimió. por gustaros. quedase entre la sombra confundida. porque eso sirve de consuelo. llegando con presteza. Me rebelo a morir. habladora.! ¡Cuando quise morir. Señor. envejecida. ¡yo os hubiera también amado tanto. y continuad el viaje!» Y cual si fuese una hechicera vana. sí! Dejadme que. cuando los dos. ¡El triste vive y el dichoso muere. que he leído más veces en mi vida que cabellos contiene mi cabeza. más que vieja. adiós! ¡Como hablo delirando. Padre de las almas pecadoras. que ya no existo. no sé decir lo que deciros quiero! 337 . y echándome un papel por la ventana. sobre mi frente el palacio ideal de mi quimera.. después de esta existencia pasajera. al punto en que. conceded el perdón al alma mía! ¡Amé mucho. cuando os deja. que salía del pecho de la anciana con cara de dolor y negro traje. de mi presencia huyó con ligereza. día por día. y como el bien con la virtud se labra.! ¡Oh.. pero es preciso.... jugó a estar viva a vuestro lado un día. para el cielo! ¡Si es verdad que me amasteis un instante. lloró. cual niebla entre la luz desvanecida. ¡Por no dar fin a la ventura mía la escribo larga.. después de un conjuro en alta noche.! ¡El cielo os guarde! Cuidad.! 336 Hundiéndose. a mí.porque a un tiempo sentía. llorad. como el año anterior. de mirar al lucero de la tarde. al minuto final del año entero a la cita acudí..! ¡Mi agonía es la bárbara agonía del que quiere evitar lo inevitable. cual caballero que va alumbrado por su buena estrella. como en el tren. que es feliz pues va a buscaros. ya durmiendo estará bajo unas flores. porque no quiero.. casi interminable... solamente esta pena que os doy borrar quisiera. una tos de ataúd sonó a mi lado. la mujer. siempre que nazca o muera el día. de todo mi pasado. mas al llegar a la estación aquella... gemid en mi memoria.. el cuerpo en que mi espíritu ha vivido. tan llena de tristeza. que no quiero nombrar.. esa estrella que siempre ha sido mía. mucho viento y mucho frío. «¡Tomad —me dijo—. la idea de los celos importuna: ¡Juradme que esos ojos que me han visto nunca el rostro verán de otra ninguna! Y si aquella mujer de aquella historia vuelve a formar de nuevo vuestro encanto.. Pues yo desde ella os estaré mirando... ¡Nunca olvidéis a esta infeliz amante que os cita. que. corrió a mi lado. Dios no lo quiso. cuenta os dará de la memoria mía. para verme mejor. hoy que quiero vivir... II «Mi carta.

En tus fiestas seductoras. con mi grande inquietud y poco seso. mas fue esperanza vana. y encerrado en el coche. mi cabello más blanco que la nieve. como amigo. busqué a la mensajera envejecida. sin alma y como inútil mercancía. Blanca Rosa. por más que abrí cien veres la ventana. y a dos en uno funde Dios. ni respirar del aire la pureza. a todas horas. de pronto se quedó.. que es muy raro. ahogado de tristeza. que os amaba. y danzas y flores bellas. que lúgubre. De dolor traspasado por la más grande herida que a un corazón jamás ha destrozado en la inmensa batalla de la vida. lo mismo que un ciego deslumhrado. tan verdad! Te aseguro. al año de venir. por fin. que sufro.¡Yo sólo sé de mí que estoy llorando. ni pude ver la anciana. Siento decir lo que digo. y no te extrañe. me volvió hasta París el tren expreso. nos dice que no es eterno nuestro amor? ¡Cuánto a creer se resiste una verdad tan odiosa tu bondad! ¡Y esto fuera menos triste si no fuera. tal vez te cause cuidados por cantar con la voz ya temblorosa y los ojos ya cansados de llorar. ¿no oyes del alma en lo interno un rumor. 338 . Blanca Rosa. de negro que era. decidido a tirarme de cabeza. pues. Cuando. maldecía como si fuese en el infierno preso. 339 Al ver de esta manera trocado el curso de mi vida entera en un sueño tan breve. Hoy para ti sólo hay glorias. sintiéndome agobiado de mi desdicha al peso.. amar bien. día por día. y que me muero!» LO QUE HACE EL TIEMPO III A Blanca Rosa de Osma Con mis coplas. ¿quieres que te engañe yo también? Pasa un viento arrebatado. viene Amor. pero. mas después se alzarán tristes memorias hasta de las mismas huellas de tus pies.

ni del mal. Mas dirás: —¿Y en qué consiste que todo a mudar convida? ¡Ay de mí! 341 . pasa así. Y ¿a qué negarlo? No creo ni del bien en la fijeza. al pasar. ¡Cuan versátil es la vida! ¡Cuan vano es nuestro destino. buscando va en nuevos lazos otro amor? ¡Sí!. si ama o no ama. ¿Verdad que es abominable que el corazón vagabundo mude así. importuno. ni cuándo. su deber! Y ¡cómo más adelante aviene con su conciencia su placer! ¿Y es culpable el que. dichosa. ¡Cuan inútil es que huyamos de los fáciles amores con horror. ni por qué. hace pedazos una flor. cuando aún tiene la inocencia. y vuelve hacer. que se abre infaliblemente al soplo de alguna brisa de otro amor. más nos embriagan las flores con su olor! El cielo sin duda envía la lucha a la tormentosa juventud. ¡Oh.sopla el desamor helado. sin saber cómo. la virtud? ¡Ay!. de egoísmo lleno. sediento. en él hasta herir es bueno. mucho amante. Que amor. donde. Siempre el destino inconstante nos da. culpable como et viento que. después. porque sí. Santo Dios! El lleve tu labio ayuno a algún manantial querido de placer. sin ser por ello culpable. aquí está toda su moral. Y esto pasa. Nunca es estable el deseo ni he visto jamás terneza siempre igual. a su gusto se acomoda bien y mal. ninguno te enseñe nunca el olvido del deber. solamente porque sí. y aún se vuelve a amar sin tino más de dos. qué bien cumple el amante. un alma inteligente siempre en nuestra alma divisa una flor. Blanca Rosa. dos. Blanca Rosa. porque esto pasa en el mundo porque sí? Se ama una vez sin medida. pero poco amor. Tranquila a veces reposa. su favor: 340 da amor primero y no amante. si cuando más las pisamos. porque así ha pasado y pasa. de uno. ¡ay!. y otra se marcha volando nuestra fe. Este ir y venir sin tasa y este moverse impaciente. pues ¿qué mérito tendría sin esfuerzos. cual vil usurero.

desalada. que es la dicha una locura. pues la fuerza de las cosas puede más que Hércules mismo. ¿Y contigo? Un edén. es así. de un vértigo del infierno corre en pos. sólo de tragarse deja la virtud.. y El haga que tengas siempre una vieja juventud.! Si huye una vez la ventura. Si eres feliz algún día.. que el recuerdo tirano de otro amor no se filtre en tu alegría. Empiezo: Mi querido Ramón: —¿Querido?. ella corre hacia la nada. ¡mucho más. cuyos honrados amores siempre son los que bendicen sus penas. —No extraño ese tropiezo.. Pero aunque triste. 343 . Gracias.. —¿Cómo sabéis mi mal? —Para un viejo. Y si no es amor el vaso donde el sobrante se vierte del dolor. una niña siempre tiene el pecho de cristal. —¡Qué triste estoy sin ti! Una congoja. la ocasión. ¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura.. ¡ésa es la culpable! La vida. cual se desliza un gusano roedor! Tú eres de las almas buenas... ¡QUIEN SUPIERA ESCRIBIR! —Escribidme una carta. mucha fe. si quieres ser venturosa.. señor Cura —Ya sé para quién es. Blanca Rosa. Con tus visiones hermosas... ¡guay. sí! —¡Qué triste estoy! ¿No es eso? —Por supuesto. La tumba todo lo traga.. cual yo sé... pregunto yo: —¿Es digno acaso de ocuparnos vida y muerte tal amor? Nunca sepas. ya lo habéis puesto.. sólo es la vida nuestra infiel...En que la vida es muy triste. en fin. mas. Pero. Dadme pluma y papel. me viene.. nadie después ve las flores renacer. ¿quieres ir hacia lo eterno? Ve hacia Dios. penas que se abren en flores de pasión. -—Perdonad. al empezar. La vida que. la vida. La noche. porque una noche oscura nos visteis juntos? —Pues. nunca de tu alma el abismo llenarás. —¡Sí.. ¿Y quién es el responsable de hacer tragar sin medida tanta hiél? 342 ¡La vida!. ¡Sí! Corre hacia Dios. —Si no queréis. que cubren la sepultura de los recuerdos traidores del ayer. ten mucha fe en la ventura.. —¿Sabéis quién es..

en vano me queréis complacer.. que el alma mía ya en mí no quiere estar. dé cuantos tormentos he sufrido. II CAROLINA CORONADO —¡Señor Rector.. que olvidan de la risa el movimiento a fuerza de sentir. que la pena no me ahoga cada día... —¡Qué hombre de hielo! ¡Quién supiera escribir! Dios mío.? —Pues sí. como no tienen quien se mire en ellos. Que es. siendo por su causa. no se saben abrir. porque puedo llorar.. Que mis ojos...! 344 (1823-1911) A UNA ESTRELLA Chispa de luz que.. que es un perpetuo sueño de mi oído el eco de su voz..? —Cuando se va y se viene y se está junto siempre. ni el griego ni el latín.. cerrados siempre están. que él tiene por tan bellos. señor Rector!. mientras tu carro misterioso inmóvil. señor Cura. las rosas de su aliento. allá en la altura suma el movimiento de tu carroza.. en el espacio queda? ¿Es que mi vista de mortal no alcanza a percibir... fija en lo infinito.. fijo. cargados con mi afán. tu existencia... arguyo. el alma mía ¡goza tanto en sufrir. menos alcanzo cuanto más medito. absorbes mi asombrado pensamiento: tu origen. la ausencia el más atroz.. si no encarnan los signos de la mano todo el ser de mi ser. Escribidle. que lo entienda eso bien. no os afrentéis. —¿Cómo sabéis. señor: ¡morir! —Yo no pongo morir.. por Dios. —¿Sufrir y nada más? No. Que. tu elemento.. que en lo inmenso avanza? 345 . señor. tanto me harás sufrir. Que mis labios..! III EPILOGO —Pues.. desde su oscuro asiento. que es inútil saber para esto.. ¡cuántas cosas le diría si supiera escribir. Y si volver tu afecto no procura. ¡bravo amor! Copio y concluyo: A don Ramón. Si eres ardiente.—Haced la letra clara. señor Cura. inamovible hoguera ¿dónde el centro descansa de tu lumbre? Si eres globo de luz ¿cómo en la cumbre no giras tú de la insondable esfera? ¿Por qué la tierra sin descanso rueda? ¿Por qué la luna el globo majestuoso mueve. —El beso aquel que de marchar a punto te di. En fin. ¡que me voy a morir! —¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo.

religiosos murmullos del bosque umbrío. y tu origen. movimiento y vida. tus cabellos de lluvia tiendes al viento. yo ni aun sé comprenderlas al formularlas. santas inspiraciones que tú me envías puedo decir. golondrina que emigras cuando el octubre. separadas. pardas nieblas del valle. Desnudas de las galas que presta el arte. en vuelo tardo. por espíritu movida. sí. que no son mías. ya no sé resistirlas ni suscitarlas. de mi ánimo abatido turba la calma y en canción se convierte dentro del alma. sediento. audaz. corrientes bullidoras del claro río. tu elemento. y todo en la creación marcado tiene forma y destino. tu vida. en mi mente han nacido por un milagro.¡Ah. sí¡ Que. bramando con ronco acento. Revueltos peñascales. de la mortal escoria purificada. se miran silenciosas y enamoradas!)—. en estas tinieblas donde me pierdo. sombra y vacío en la tierra y el viento y el mar bravio! FEDERICO BALART (1831-1905) RESTITUCIÓN Estas pobres canciones que te consagro. y es en mí su lamento sentido y grave. el pensamiento.. avanza. ¡Sin él todo es silencio. tempestad que. menos alcanzo cuanto más medito. forma o acento. con sus pálidas hojas el suelo cubre. la creación sin descanso se sostiene. Tú giras. yo las escribo. áspera breña donde salta el torrente de peña en peña. aura mansa que llevas. aroma. y voces oigo en ella que antes no oía. pensamiento y palabras de ti recibo. esposa. Y es que. natural como el trino que lanza el ave. jazmín y nardo: brisas que en el desierto sois mensajeras de los tiernos amores de las palmeras —(¡de las pobres palmeras que. Mas ¿cómo en su carrera no se chocan tus millares sin número de hermanas? Más allá de su límite prescrito. nieves del monte. transformado está el fondo del alma mía. 347 346 . Desde que abandonaste nuestra morada. Todo cuanto en la tierra y el mar y el viento tiene matiz. tus alas soberanas surcan el mundo y sus confines tocan. águila que levantas el corvo vuelo por el azul espacio que cubre el cielo. tú en silencio las dictas. tórtola que en sus frondas unes tus quejas al calmante zumbido de las abejas. y al amor de tu nido tornas ligera cuando esparce sus flores la primavera. todo está confundido con tu recuerdo.. mi voluntad en ellas no tiene parte. cambiantes y vislumbres del horizonte. efluvios de azucena.

brisas. todo es don tuyo. por cima de la veleta que a merced de los vientos se agita inquieta señalando regiones que nadie ha visto. aromas. que aún te deben mis desventuras otras más delicadas. qué es el tesoro de la tierra y el viento y el mar sonoro? 348 Ya lo ves. canciones que en mí nacen y que en mí mueren. con cuyo encanto a mis áridos ojos se agolpa el llanto! Y aun a veces aplacan mis amarguras otras más misteriosas. Sin él. tormentas. lamento misterioso de la campana que en la nocturna sombra suenas lejana. en una se fundían nuestras dos almas. callado suena. luminosos destellos de la esperanza. montes. íPobres hojas caídas de la arboleda. en el fondo del pecho. murmullos. juventud y cariño. tiende inmóvil sus brazos la fe de Cristo. abismos. otras más puras. Nada en ellas es mío. por santas. ya es plegaria que sube al cielo. espumas. en nuestro pobre albergue pasé a tu lado. ya es canción. juntas las palmas. lejos del mundo parlero y vano. las restituyo. en vivo anhelo. ¿qué es la grandeza. fe y esperanza. voces que me aseguran que podré verte cuando al mundo mis ojos cierre la muerte. en el alma conservo sin pronunciarlas. pidiendo por ciudades y por desiertos la oración de los vivos para los muertos. embelesado. valles. catedrales ruinosas mudas y muertas. cuyas góticas naves hallo desiertas. íbamos por la vida mano con mano. luces. ¡Canciones que. vosotros en el fondo del alma mía despertáis siempre un eco de poesía. cuando. transparentes neblinas. éxtasis de la mente que a Dios se lanza. silencioso gemido de amor y pena que. plegaria que te elevas entre la nube del incienso que en ondas al cielo sube cuando al Señor dirigen himnos fervientes santos anacoretas y penitentes. auras. mares. sin pensamiento. las canciones que te consagro en mi mente han nacido por un milagro. de hinojos.solitaria ensenada. nebuloso horizonte. vagas emanaciones del sentimiento. rayo de sol poniente que te abres paso por los rotos celajes del triste ocaso. nidos y altares. por miedo de profanarlas. olas embravecidas que pone a raya con sus rubias arenas la corva playa. otras más puras. canciones que. recuerdos de las horas que. cuando húmedos los ojos. cuando al alma y al cuerpo daban pujanza. canciones silenciosas que el alma hieren. cuyas leves agujas. sombras. negra noche que dejas de monte a monte granizado de estrellas el horizonte. al cielo alzadas. parecen oraciones petrificadas. torres donde. 349 . de amor herida. restinga ignota donde oculta su nido la gaviota. aspiración confusa que. flores. por eso a ti. ¡hechizadas canciones. y es que siempre a vosotros encuentro unido el recuerdo doliente del bien perdido. inquietudes del alma. vagos presentimientos de la otra vida. tras cuyo velo sus límites confunden la mar y el cielo. sin su verdor el alma desnuda queda! Pero no. no tienen nombres en la lengua grosera que hablan los hombres! Esas son las que endulzan mi amargo duelo. grutas donde repiten con sordo acento sus querellas y halagos la mar y el viento. melancólico rayo de blanca luna reflejado en la cresta de escueta duna. velas desconocidas que en lontananza pasáis como los sueños de la esperanza. canciones sin palabra. espesas brumas.

ésas son las que el alma llaman al cielo. ésas de mi esperanza fijan el polo. III Arranque de dolor. De la viva y creciente incertidumbre que en lucha estéril nuestra fuerza agota. de este insensato pensamiento impío. que destituye a Dios. por más que con el dedo. del huracán de sangre que alborota el mar de la revuelta muchedumbre. de este viento de escándalo que zumba. incansable y voraz. despuebla el cielo y precipita el mundo en el vacío.» II Y al estampar sobre la herida abierta el hierro de su cólera encendido. labra su nido. en todo Esiado exánime y podrido. gangrenado y moribundo. de este ciego desvarío que cubre nuestras almas con un velo. en medio de esta universal mentira. mísero. ya la frente. fue su sangrienta sátira cauterio que aplicó sollozando al patrio imperio. de este fétido hedor que se respira. de la insaciable y honda podredumbre que el rostro y la conciencia nos azota. como gusano ruin en carne muerta. 351 . silencio avises o amenaces miedo. IV GASPAR NUÑEZ DE ARCE (1834-1903) ESTROFAS I La generosa musa de Quevedo desbordóse una vez como un torrente y exclamó llena de viril denuedo: «No he de callar. de ese profundo dolor que se concentra en el misterio 350 ¡Ah!. ya tocando los labios. si hoy pudiera resonar la lira que con Quevedo descendió a la tumba. tembló la concusión que siempre alerta. como cl sepulcro impenetrable y frío. ¡y ésas son las que guardo para mí solo! y huye amargado del rumor del mundo. VI De este horror. de esta España moral que se derrumba.

es sorda inundación que se desata. No es viva luz que se difunde grata. de aquel lúbrico y torpe desenfreno. VIII Mas ¿porque el gran satírico no aliente ha de haber quien contemple y autorice tanta degradación. IX XIII Pero hoy. limpio y sereno. sino confuso resplandor que ciega y tormentoso vértigo que mata. Sorda carcoma prepara el misterioso cataclismo. ¡Cuántos sueños de gloria evaporados como las leves gotas de rocío. en la tierra. que aquel ilustre y vigoroso vate con el rayo marcó de su censura. ¿qué sería? Grito de indignación. como la palma que crece triste y sola en el desierto. que en las entrañas mismas de la tierra la muerta humanidad conmovería. y como en tiempo de la antigua Roma. en este pavoroso desconcierto se eleva la Razón. desolada el alma. canto de guerra. en el abismo. XI AI menos en el siglo desdichado. esa lira estallara. 352 Perdida en tanta soledad la calma.VII Si en medio de esta borrascosa orgía que infunde repugnancia al par que aterra. de aquellos fétidos despojos. 353 . de noche eterna el corazón cubierto. todo cruje. de santa paz y de esperanza lleno. la gloria muda. podía el corazón atribulado salir ileso del mortal combate en alas de la fe radiante y pura. vacila y se desploma en el cielo. fijar llorando los ardientes ojos en ese cielo azul. ¿dónde mirar? Un golpe mismo hiere al César y a Dios. que apenas mojan los sedientos prados! ¡Cuánta ilusión perdida en el vacío y cuántos corazones anegados en la amarga corriente del hastío! XIV No es la revolución raudal de plata que fertiliza la extendida vega. indiferente? «¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?» XII Y apartando la vista de aquel cieno social.

si a cada paso que adelanta deja su fe inmortal. XIX No eres la fuente de perenne gloria que dignifica el corazón humano y engrandece esta vida transitoria. te conozco y te maldigo! XVII ¿Si a su culpada humillación se adhiere con la constancia infame del beodo. que principia a dudar y ya no espera hallar en otra luminosa esfera bálsamo a los dolores de esta vida? 355 . Mas. como corcel indómito. XV1I1 ¡Libertad. como el vellón la oveja. pudibunda y bella. sondar la tierra. enredado en las zarzas del caminu? XX No eres la vaga aparición que sigo con hondo afán desde mi edad primera. y degradada en todo. que vi en mis sueños. y en medio del tumulto y la anarquía. desconoce su origen y prefiere a descender de Dios surgir del lodo? XXI ¡Ah! No es extraño que sin luz ni guía los humanos instintos se desborden con el rugido del volcán que estalla. 354 XXII ¿Quién podrá detenerle en su carrera? ¿Quién templar los impulsos de la fiera y loca multitud enardecida.. licencia desgreñada. sin alcanzarla nunca. es verdad! ¿Dónde hay miseria mayor? /Dónde más hondo desconsuelo? ¿De qué le sirve desgarrar el velo que envuelve y cubre la vivaz materia. disfraces fuera. de blanca túnica ceñida. No eres. inextinguible anhelo. que goza en su abyección y en ella mucre? ¿Si ciega. escudriñar el cielo. libertad! No eres aquella virgen. ¡ No el ángel vengador que con su mano imprime en las espaldas del tirano el hierro enrojecido de la Historia! XVI entregarse a merced del torbellino y en la duda incesante que la aqueja el secreto inquirir de su destino. el desorden no respete ni látigo ni valla. no. ¿qué digo? ¡No eres la libertad. y torpe. y con profundo. la deidad esclarecida que alumbra con su luz como una estrella los oscuros abismos de la vida.XV ¡Triste y sola.. vil ramera del motín.

ni que termine su fatal jornada. 356 . ¡es la materia que se mueve! XXIV Y excitando su afán calenturiento tanta grandeza y tanto poderío. rotas ya sus mortales ligaduras. Su castigo en sus iras centellea pronto a estallar. como las hordas bárbaras de Atila. y ensordeciendo el aire en son de guerra hace temblar bajo sus pies la tierra. XXVII No esperéis. que el rayo y el tirano hermanos son. que no arraiga en los crímenes la idea ni entre las olas fructifica el grano. que es la fuerza. sobre el ara desierta y polvorosa otro Dios levantando con su espada. como santo depósito en su pecho. es el hecho brutal. mira doquier con ojos espantados por toda la extensión del horizonte dilatarse a sus pies vastas llanuras. es el número. XXVI No esperéis que esa turba alborotada infunda nueva sangre generosa en las venas de Europa desmayada. de la codicia el persuasivo acento grítale audaz: «¡El cielo está vacío! ¿A quién temer?» Y ronca y sin aliento la muchedumbre grita: «¡Todo es mío!» XXVIII Y buscará la libertad en vano. y la enconada cólera que encierra enturbia y enardece su pupila. que la confusa plebe.XXIII Como Cristo en la cúspide del monte. fértiles collados. ¡La tempestad los crea! XXV Y en el tumulto su puñal afila. no. ricas ciudades. Hallará el mundo a su codicia estrecho. nobles instintos y virtudes lleve.

SIGLO XX .

y de improviso decoró la fuente un círculo de rojas medias lunas. Carmín incandescente parecía la larga y deslumbrante cuchillada. como boca encendida y desatada en frescos borbotones de alegría. de piel con la blancura de la nieve 361 .MODERNISMO SALVADOR RUEDA (1861-1933) LA SANDIA Cual si de pronto se entreabriera el día. despidiendo una intensa llamarada. las fue el hábil cuchillo separando. por el acero fúlgido rasgada mostró su carne roja la sandía. Tajada tras tajada señalando. vivas a la ilusión como ningunas. LA VACA Brillante con el brillo de la vida. Las separó la mano de repente. de asta pequeña y de pezuña breve.

cansada. fantasmas de mi corazón. Amarga y pesa.. mansa. Y cuando cesa de jugar. te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar. retozando. divino tesoro.... y a veces lloro sin querer. triste y pequeño. y a veces lloro sin querer.. Y le mató.. 363 . hecha de noche y de dolor. no lloro. Era una dulce niña en este mundo de duelo y aflicción. si no pretextos de mis rimas. y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén. y a veces lloro sin querer. loca. Miraba como el alba pura. no lloro. Herodías y Salomé. ¡Juventud divino tesoro. que es su belleza.. cual no pensé encontrar jamás. Muge.. mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad. poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad. La otra fue más sensitiva. ella. Era su cabellera oscura. divino tesoro 362 ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar.. no lloro. sin pensar que la Primavera y la carne acaban también.y ubres como una fuente dividida. y a veces lloro sin querer. En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé. de todo sorprendida.. en tantas tierras. Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión. fue para mi amor hecho de armiño. muestra en el ancho lomo y cuello altivo. divino tesoro. con sus dientes el corazón. parece. ¡Y las demás! En tantos climas. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía. y que me roería. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. brinca. sacude la cabeza. sonreía como una flor. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. ¡ Juventud. ¡Juventud.. un monumento vivo. Yo era tímido como un niño.. paciente y reposada.. naturalmente. falto de luz. enorme. falto de fe. siempre son... En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. La vida es dura. la espléndida salud. no lloro.. va a una cadena de metal prendida la res lustrosa donde el sol luz llueve y arrastra al hombre cuyo paso mueve. Plural ha sido la celeste historia de mi corazón.. y más consoladora y más halagadora y expresiva.. RUBÉN DARÍO (1867-1916) CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA ¡Juventud. Pues a su continua ternura una pasión violenta unía. andando.

. los nelumbos del Norte. divino tesoro. quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste. que ha perdido el color. y que llega de lejos. que custodian cien negros con sus cien alabardas. los jazmines de Oriente. ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa. un lebrel que no duerme y un dragón colosal! ¡Oh. ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China. la princesa está triste) más brillante que el alba. mi sed de amor no tiene fin.. 364 Ya no quiere el palacio. más hermoso que Abril! —¡Calla. ni los cisnes unánimes en el lago de azur. ¡Juventud.) ¡Oh visión adorada de oro. Parlanchína. la princesa está pálida. y vestido de rojo.¡Ya no hay princesa que cantar! Mas. o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz. ni el halcón encantado. rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (la princesa está pálida. o perderse en el viento sobre el trueno del mar. Y están tristes las flores por la flor de la corte. la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina. saludar a los lirios con los versos de mayo. ni la rueca de plata. ir al sol por la escala luminosa de un rayo. en el cinto la espada y en la mano el azor. a pesar del tiempo terco. tener alas ligeras. oro y hierro. el cortejo de los paladines. ni el bufón escarlata. no lloro. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! ¡Está presa en sus oros. olvidada. está presa en sus tules. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. bajo el cielo volar. 365 . en la jaula de mármol del palacio real. con el cabello gris me acerco a los rosales del jardín. o en el rey de las islas de las rosas fragantes. se desmaya una flor. princesa —dice el hada madrina—. o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡ Ay!. Ya pasa debajo los arcos ornados de blandas Minería vas y Martes. el palacio soberbio que vigilan los guardas. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. a encenderte los labios con su beso de amor! MARCHA TRIUNFAL ¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines. que ha perdido la risa. ¡Mas es mía el Alba de oro! SONATINA La princesa está triste. La princesa está pálida en su silla de oro. la dueña. el feliz caballero que te adora sin verte. quiere ser mariposa. calla. los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus lar[gas trompetas... vencedor de la Muerte.. y a veces lloro sin querer. está mudo el teclado de su clave sonoro y en un vaso. de Occidente las dalias y las rosas del Sur. o en el que es soberano de los claros diamantes. la princesa no siente. piruetea el bufón. dice cosas banales.. La princesa no ríe. ya viene. la princesa persigue por el ciclo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. La espada se anuncia con vivo reflejo. en caballo con alas hacia acá se encamina.

tranquilo pace. descansando del huracán guerrero. meditabundo. una hazaña del Cid. la noche. y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros. ni el azorado moro las tiendas abandona al ver al sol el alma de acero de Tizona. las nieves y vientos de gélido invierno. la escarcha. su canto sonoro. Las bellas mujeres aprestan coronas de flores. las ásperas crines. los cascos que hieren la tierra. los rudos penachos. que encarnan las glorias pasadas. por ser por la patria inmortal. la lanza. y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa. al que ama la insignia del suelo materno. la sangre que riega de heroicos carmines la tierra. que rige la guerra. Señala el abuelo los héroes al niño —ved cómo la barba del viejo los bucles de oro circunda el armiño—. ¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que [tocan la marcha triunfal. y los timbaleros. ¡Tal pasan los fieros guerreros debajo los arcos triunfales! Los claros clarines de pronto levantan sus sones. dejando el picacho que guarda sus nidos. Ríe la primavera. los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra.la gloria solemne de los estandartes. la herida venganza. Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas. resonar en el viento las trompetas de España. al que ha desafiado. y el vuelo de la vida abre lirios y sueños en el jardín del mundo. los cóndores llegan. 367 . pura como una perla. Rodrigo de Vivar pasa.. que envuelve en su trueno de oro la angustia soberbia de los pabellones. fresca como una rosa. ¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera! ¡Honor al herido y honor a los fieles soldados que muerte encontraron por mano extranjera! ¡Clarines! ¡Laureles! Las nobles espadas de tiempos gloriosos desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros 366 —las viejas espadas de los granaderos. ceñido el acero y el arma en la [mano.. mientras el bravo caballero sale a gozar del aire de la estación florida. los negros mastines que azuza la muerte. la pica. ¡Llegó la victoria! Ya pasa el cortejo. más fuertes que [osos. A aquellas antiguas espadas. de voces los aires se llenan. Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros. que el paso acompasan con ritmos marciales. tendiendo sus alas enormes al viento.. Las trompas guerreras resuenan. hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros—.. y el odio y la muerte.! COSAS DEL CID Cuenta Barbey. los soles del rojo verano. El dice la lucha. No se oyen en la hazaña. y la más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores.. Babieca. Los áureos sonidos anuncian el advenimiento triunfal de la Gloria.. en versos que valen bien su prosa. su cálido coro. a aquellos ilustres aceros. llevados por manos robustas de heroicos atletas.

la viviente carroña que infecta los suburbios de hedor y de ponzoña. o que surgiera encarnación de la divina Primavera. en su guante de fierro hay una flor naciente. alma de querube. Las ermitas lanzaban en el aire sonoro su melodiosa lluvia de tórtolas de oro. de franca y angélica pupila. Una niña que fuera un hada. exclamó el santo. que llora y que comprende. el dolor de tanta criatura de Nuestro Señor. Cuando de la campiña aromada de esencia sutil. los ojos de mal: el lobo de Gubbia. devoró corderos. el soberbio príncipe del estrago y !a victoria. lengua celestial. iba cual si llevase una estrella en el pecho. Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera. y quitando su férreo guante. Cerca de la cueva encontró la fiera enorme. una limosna!». el llanto de los campesinos. el mínimo y dulce Francisco de Asís está con un rudo y torvo animal. Yo agregare este sorbo de licor castellano: Cuando su guantelete hubo vuelto a la mano el Cid siguió su rumbo por la primaveral senda. hermano lobo!» El animal contempló al varón de tosco sayal. y el gran Rodrigo Díaz de Vivar. ¿Es ley que tú vivas de horror y de muerte? ¿La sangre que vierte tu hocico diabólico. y su escarcela busca y no encuentra Rodrigo. cerró las abiertas fauces agresivas. joven. esta rosa naciente y este fresco laurel. «¡Hermano. las fauces de furia. bajo el sol glorioso. alzando la mano. y muy dulce y muy blanca. le detiene un leproso. que al verle se lanzó feroz contra él. y el horror animado. Y al Cid tiende la mano el siniestro mendigo. tendiéndole la mano. Rabioso ha asolado los alrededores. satisfecho. Un pájaro daba su nota de cristal en un árbol. Los duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros como de cabritos y de cordcrillos. de sangre y de rabo. y en lo íntimo del alma como un dulzor de miel. dice el Cid. «¡Oh. salió una niña vestida de inocencia. El cielo profundo desleía un perfume de gracia en la gloria del día. al lobo furioso dijo: «¡Paz. el grito. cruel ha deshecho todos los rebaños. hermano Francisco!» «¡Cómo!. por Jimena y por Dios un regalo te entrego. Fuertes cazadores armados de hierros fueron destrozados. el terrible lobo. bestia temerosa. Francisco con su dulce voz. una niña que fuera una mujer. el alma de las flores iba por los caminos a unirse a la piadosa voz de los peregrinos.» Y el Cid sobre su yelmo las frescas hojas siente. y dijo: «¡Está bien. Tal es el sucedido que el condestable escancia como un vino precioso en su copa de Francia. Y fue al Cid y le dijo: «Alma de amor y fuego. devoró pastores y son incontables sus muertes y daños. Frente a frente. bello como Santiago. te ofrezco la desnuda limosna de mi mano!». 369 368 . LOS MOTIVOS DEL LOBO El varón que tiene corazón de lis. dice el precito.por una senda en donde. el duelo y espanto que esparces. extiende la diestra al miserable. Cid. dejó su aire arisco.

todos le buscaron con quejas y llanto. Fueron a la aldea. Y luego.» El lobo tendió la pata al hermano de Asís. Vosotros. Y cuando Francisco su oración hacía el lobo las pobres sandalias lamía. y busqué el ganado. torturar. descendía al valle. Y el lobo dulce. a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal? 371 . daréis su alimento 370 a la pobre bestia de Dios. el lobo manso y bueno. desapareció. Mas el alma simple de la bestia es pura. como si tuviera fuegos de Moloch o de Satanás. ¡oh lobo perverso!. le alargó la mano. movió testa y cola el buen animal. y. Se fue a la montaña a buscar al falso lobo carnicero. Y dijo: «He aquí una amable caza. Tras el religioso iba el lobo fiero. la alarma. baja la testa. ¿La sangre? Yo vi más de un cazador sobre su caballo. quieto le seguía como un can de casa o como un cordero. el oso o el ciervo.no han de contener tu encono infernal? ¿Vienes del infierno? ¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial?» Y el gran lobo. Salía a la calle. hermano Francisco de Asís. en fe de promesa tiéndeme la pata. y entró con Francisco de Asís al convento. que iban a cazar. entre los vecinos y entre los pastores. « En nombre del Padre del sacro universo. en cambio. que todo ata y desata. Aprendió mil gracias y hacía mil juegos cuando a la cocina iba con los legos. Cuando nace viene con pecado. Cuando volvió al pueblo el divino santo. y a veces comí ganado y pastor. iba por el monte. El hermano lobo se viene conmigo. Mirábanle como a un manso galgo. y es horrible el hambre! En el bosque helado no hallé qué comer. me juró no ser ya nuestro enemigo.» Francisco responde: «En el hombre existe mala levadura. y no repetir su ataque sangriento.» «Ante el Señor. ¡Que Dios melifique tu ser montaraz!» «Está bien. Un día Francisco se ausentó. Sus bastas orejas los salmos oían y los claros ojos se le humedecían. el lobo probo.» «¡Así sea!». Tú vas a tener desde hoy que comer. y con mil querellas dieron testimonio de lo que sufrían y perdían tanto por aquel lobo del demonio. Y junto a su cueva halló a la alimaña. humilde: «¡Es duro el invierno. Es triste. pues la bestia fiera no dio treguas a su furor jamás. o correr tras el jabalí. Francisco de Asís se puso severo. tornó a la montaña y recomenzaron su aullido y su saña. entraba a las casas y le daban algo de comer. de las roncas trompas al sordo clamor. conjuróte —dijo—. a los animales de Nuestro Señor. colmaba el espanto los alrededores. y a más de uno vi mancharse de sangre. a su vez. que. herir. Dejarás en paz rebaños y gente en este país. Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo en el santo asilo. en señal de contentamiento. llevando el azor al puño. contestó la gente toda de la aldea. La gente veía y lo que miraba casi no creía. Otra vez sintióse el temor. Y no era por hambre. Francisco llamó a la gente a la plaza y allí predicó. de nada servían el valor y el arma.

y un buen día todos me dieron de palos. y entre mis entrañas revivió la fiera. Yo estaba tranquilo allá. El viento del bosque llevó su oración que era: «Padre nuestro. todo corazón. y si algo me daban estaba contento y manso comía. Me vieron humilde. que de fuera alientas y de ensueños vistes. y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos.. perdían los débiles. Te escucho. contra las certezas. ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Le miró con una profunda mirada y partió con lágrimas y con desconsuelos. y en todos los rostros ardían las brasas de odio. como el jabalí que para vivir tiene que matar. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. Hermanos a hermanos se hacían la guerra. Noble peregrino de los peregrinos. 373 372 . vete a tu convento.. y habló al Dios eterno con su corazón. no te acerques mucho. la ira. de lujuria. a me defender y a me alimentar. sigue tu camino y tu santidad. ni de dónde venimos. y la lanza en ristre. Seguía tus sagradas leyes. todas las criaturas eran mis hermanos. y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos.» Como en sorda lucha habló el animal. coronado de áureo yelmo de ilusión. Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto.. contra la verdad.. pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo. los hermanos bueyes. y más la piedra dura porque ésa ya no siente. Mas empecé a ver que en todas las casas estaban la envidia. déjame en el risco. déjame existir en mi libertad. y el temor de haber sido y un futuro terror.» El santo de Asís no le dijo nada.» LO FATAL Dichoso el árbol que es apenas sensitivo. Y recomencé a luchar aquí. hembra y macho eran como perro y perra. hermano Francisco. que nadie ha podido vencer todavía. Como el oso hace. la saña.Contesta. ganaban los malos. me apalearon y me echaron fuera. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. en el convento. por la adarga al brazo. Déjame en el monte.. Y su risa fue como un agua hirviente. la boca espumosa y el ojo fatal: «Hermano Francisco. toda fantasía.. mas siempre mejor que esa mala gente. señor de los tristes. y no saber adonde vamos. que estás en los cielos.. y la carne que tienta con sus frescos racimos.. los hermanos hombres.. Y el espanto seguro de estar mañana muerto. Y así. hermanas estrellas y hermanos gusanos. LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE Rey de los hidalgos.. al pueblo salía. lamía las manos y los pies. de infamia y mentira. contra la mentira. y me sentí lobo malo de repente.

los sublimes ramos de laurel. par entre los pares. príncipe de fieros. y la lanza en ristre. desconfianzas fatales que a [tumba o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo. concursos. y teniendo a Orfeo. y en la caja pandórica de que tantas desgracias sur[gieron encontramos de súbito. ¡Ruega por nosotros. de dolores tantos. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. toda fantasía. tarjetas. ¡salud! ¡Salud.) Ruega. SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA ínclitas razas ubérrimas. la divina reina de luz. sin vida. ¡salve! Porque llega el momento en que habrán de cantar [nuevos himnos lenguas de gloria. que ridiculizan el ser de la Mancha. sin brote. luminosas almas. con la fe perdida. Un vasto rumor llena los ámbitos.. escucha los versos de estas letanías. divino Rolando del sueño.Caballero errante de los caballeros. se anuncia un reino nuevo. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. señor. todo corazón. y cuyo Pegaso relincha hacia ti. memorias. contra la verdad. mientras dos continentes. Pro nobis ora. de cantos áfonos. contra la mentira. de las epidemias. cual pudiera decirla en sus versos Virgilio divino.. por la adarga al brazo. por nos intercede. espíritus fraternos. feliz sibila sueña. tienes a orfeón. que nadie ha podido vencer todavía. orgulloso. talismánica. pura. Escucha. piadoso. abonados de huesos glorio[sos. líbranos. resistes certámenes. por advenedizas almas de manga ancha. porque juzgo que hoy muy poca tienes entre los aplausos o entre los desdenes. llenos de congojas y faltos de sol. de los superhombres de Nietzsche. sin alma. sin Sancho y sin Dios. retrocede engañada la muerte. sangre de Hispania fecun[da. gran señor. pues casi ya estamos sin savia. que de fuerza alientas y de ensueños vistes. ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras. el ser generoso y el ser español. Ora por nosotros. Segismundo. sin Quijote. De tantas tristezas. generoso. varón de varones. hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi. (Tiembla la floresta de laurel del mundo y antes que tu hermano vago. sin luz. para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón. hambrientos de vida con el alma a tientas. riente. 374 Noble peregrino de los peregrinos. recetas que firma un doctor. contra las certezas. [mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto: retrocede el olvido. y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud! Tú. 375 . sin pies y sin alas. ¡la celeste Es_peranza! Pálidas indolencias. el pálido Hamlet te ofrece una flor. suplica por nos. de horribles blasfemias de las Academias. soportas elogios. Ruega por nosotros que necesitamos las mágicas rosas. a un enamorado de tu Clavileño. coronado de áureo yelmo de ilusión. señor de los tristes. maestro. discursos.

se juzgó mármol y era carne viva. ¡ínclitas razas ubérrimas. brillen. altos. Sangre de Hispania fecunda. en cuya noche un ruiseñor había que era alondra de luz por la mañana. en espíritu unidos. abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos. 377 . la nación generosa. ¿fue juventud ia mía?. formen todos un solo haz de energía ecuménica. El dueño fui de mi jardín de sueño. digan al orbe: la alta virtud resucita que a la hispánica progenie hizo dueña de siglos. coronada de orgullo inmarchito. Vuelva el antiguo entusiasmo. así los manes heroicos de los primitivos abuelos. ¿Quién dirá que las savias dor[ midas no despierten entonces en el tronco del roble gigante bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana? ¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue [músculos y que el alma española juzgue áptera y ciega y tullida? No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en [polvo. Abominad la boca que predice desgracias eternas. ni entre momias y piedras reina que habita el se[pulcro. y muy siglo dieciocho y muy antiguo y muy moderno. y una sed de ilusiones infinita. Y así sea esperanza la visión permanente en nosotros. vuelva el espíritu ar[ diente que regará lenguas de fuego en esa epifanía.del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evo[ cando. si no cayó fue porque Dios es bueno. mi juventud. en un trueno de música gloriosa. el dueño de las tórtolas. que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas. tantos vigores dispersos. una fragancia de melancolía. abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres. y algo se inicia como vasto social cataclismo sobre la faz del orbe. robustos y fuertes. el dueño de góndolas y liras en los lagos. iba embriagada y con puñal al cinto. Potro sin freno se lanzó mi instinto. ven llegar el momento en que habrán de cantar nue[vos himnos. Siéntense sordos ímpetus de las entrañas del mundo. sangre de Hispania fecunda! CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA Yo soy aquel que ayer no más decía el verso azul y la canción profana. mi juventud montó potro sin freno. con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo. sientan los soplos agrarios de primavera los retornos y el rumor de espigas que inició la labor triplolémica. audaz. la actividad infinita. ni la que tras los mares en que yace sepulta la Atlán[tida. En mi jardín se vio una estatua bella. Yo supe de dolor desde mi infancia. Únanse. sus rosas aún rae dejan su fragancia. fuertes colosos caen. se desbandan bicéfalas águilas. tiene su coro de vastagos. millones de labios saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente. de los egregios padres que abrieron el surco prístino. lleno de rosas y de cisnes vagos. sólidas inéditas razas muestren los dones pretéritos que fueron antaño su [triunfo. Oriente augusto en donde todo lo cambia y renueva la eternidad de Dios. o que la tea empuñan o la daga suicida. cosmopolita. secúndense. Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora. en espíritu y ansias y lengua. 376 Un continente y otro renovando las viejas prosapias. la inminencia de algo fatal hoy conmueve la tierra. Latina estirpe verá la gran alba futura.

bruma y tono menor —¡toda la flauta!—. y la caña de Pan se alza del lodo. sobre cardo heridor y espina aguda: así sueña. que a la estatua nacían de repente en el muslo viril patas de chivo y dos cuernos de sátiro en la frente. El alma que entra allí debe ir desnuda. de manera que.un alma joven habitaba en ella. mientras abajo el sátiro fornica. temblando de deseo y fiebre santa.. Y tímida ante el mundo. y Aurora. bañó el agua castalia el alma mía. de «te adoro». hacer del alma pura mía. sensible. en mi conciencia el Bien supo elegir la mejor parte. y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo. un renovar de notas del Pan griego y un desgranar de músicas latinas. todo ansia. Mi intelecto libré de pensar bajo. la carne y el infierno. una fuente sonora. tal triple llama produce la interior llama infinita. y brota la armonía del gran Todo. todo ardor. por gracia de Dios. así vibra y así canta. Hora de ocaso y de discreto beso. y si hubo áspera hiél en mi existencia.. la luz ciega y la verdad inaccesible asombra. y sin falsía. si hay un alma sincera ésa es la mía. 379 . Pasó una piedra que lanzó una honda. de desnuda que está. brilla la estrella. Del crepúsculo azul que da la pauta que los celestes éxtasis inspira. el agua dice el alma de la fuente en la voz de cristal que fluye de ella. 378 ¡Oh la selva sagrada! ¡Oh la profunda emanación del corazón divino de la sagrada selva! ¡Oh la fecunda fuente cuya virtud vence al destino! Bosque ideal que lo real complica. Como la galatea gongorina me encantó la marquesa vcrlcriana. henchido de amargura por el mundo. y así juntaba a la pasión divina una sensual hiperestesia humana. luz y verdad. con aire tal y con ardor tan vivo. con el horror de la literatura y loco de crepúsculo y de aurora.. ebria de azul deslíe Filomela. encerrada en silencio. una estrella. la eterna vida su semilla siembra. la adusta perfección jamás se entrega. Tal fue mi intento. Perla de ensueño y música amorosa en la cúpula en flor del laurel verde. Como la esponja que la sal satura en el jugo del mar. . y el secreto ideal duerme en la sombra. Mas. sensación pura y vigor natural. peregrinó mi corazón y trajo de la sagrada selva la armonía. y sin comedia y sin literatura. Por eso ser sincero es ser potente. Hipsipila sutil liba en la rosa y la boca del fauno el pezón muerde. fue el dulce y tierno corazón mío. hora de madrigal y de embeleso. quise encerrarme dentro de mí mismo.. sensitiva. melificó toda acritud el Arte. pasó una flecha que aguzó un violento. La turre de marfil tentó mi anhelo. el Arte puro como Cristo exclama: ¡ERO sum lux et ventas et vita! Y la vida es misterio. allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela. Y entonces era en la dulzaina un juego de misteriosas gamas cristalinas. de «ay» y de suspiro. no salía sino cuando en la dulce primavera era la hora de la melodía. hora crepuscular y de retiro. Vida. Allí va el dios en celo tras la hembra. sentimental. hija del Sol —¡toda la lira!—.

Corre en mis venas sangre tuya. ¿para mi sed no tienes agua? ¿para mi frío. con el fuego interior todo se abrasa. ¿qué pensamiento es el que escondes en tu enigmática expresión?. si mi Dios me interrogase qué prefiero —cruz o laurel..? —¡Quién sabe.. siglos atrás. ¡la caravana pasa! JOSÉ SANTOS CHOCANO (1867-1935) ¡QUIEN SABE! Indio que asomas a la puerta de esa tu rústica mansión. espina o flor. mal rincón? ¿breve quietud. es triste. Quisiera ser árbol mejor que ser ave. Señor! NOSTALGIA Hace ya diez años que recorro el mundo. señor! ¡Oh raza antigua y misteriosa de impenetrable corazón que sin gozar ves la alegría y sin sufrir ves el dolor. y la flecha del odio fuese al viento. ¿ignoras tú que deben tuyas ser. por tal sangre.. ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! Quien vive de prisa no vive de veras. quisiera ser leño mejor que ser humo. cobertor? ¿parco maíz. y. 381 . sin dejar recuerdo ni rastro ninguno. por tu sangre y tu sudor? ¡Ignoras tú que audaz codicia.. ¿qué es lo que buscas en tu vid»? 380 ¿qué es lo que imploras a tu Dios? ¿qué es lo que sueña tu silencio? —¡Quién sabe. se triunfa del rencor y de la muerte. eres augusta como el Ande.. señor! Indio de frente taciturna y de pupilas sin fulgor. y hacia Belén. para mi andanza. ser nube que pasa. para mi hambre? ¿para mi sueño. Ser río que corre. el Grande Océano y el Sol! Ese tu gesto.La piedra de la honda fue a la onda. es de una sabia indiferencia y de un orgullo sin rencor. y más triste para quien se siente nube en lo elevado. río en lo profundo. quien no echa raíces no puede dar frutos. La virtud está en ser tranquilo y fuerte. que parece como de vil resignación. señor! Indio que labras con fatiga tierras que de otro dueño son. te las quitó? ¿Ignoras tú que eres el amo? —¡Quién sabe.. beso que apague mis suspiros o hiél que colme mi canción— responderíale dudando: —¡Quién sabe.

y parece lucir cota y cimera. contaré con gusto las mil y una noches de mis aventuras y acabaré en esta frase de infortunio: —¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! ceñido en mallas de compacto acero. que el paisaje es mustio. Estoy en la orilla de un sendero abrupto. todas las bocas clásico el decir.. yace el caimán varado en la ribera. Los hombres. con timideces de cristal... a la manera del que recorriera un álbum de cromos. espinazo de abrupta cordillera. que el terreno es brusco. la ciudad nativa con sus campesinos. está ante el agua estático y sombrío. de Zamora. El sol le envuelve en fúlgida aureola.. al reverberar. La fuente seca. los odres a la puerta del mesón. sobre el río la bruma como un velo. de León! EL SUEÑO DEL CAIMÁN Enorme tronco que arrastró la ola. fauces de abismo y formidable cola. arcaicos balcones. a manera de un príncipe encantado que vive eternamente prisionero en el palacio de cristal de un río. Inmóvil como un ídolo sagrado. En torno al vocerío. que la cuesta es ardua. 382 383 . portales vetustos y calles estrechas.. y las recuas que bajan hacia el río. ¡Mejillas sonrosadas por el frío de Astorga. Cual monstruo de metal que reverbera y que. rostros oscuros llenos de cuidados.. se tornasola. Miro la serpiente de la carretera que en cada montaña da vueltas a un nudo. y las niñas que acuden al sermón. y entonces comprendo que el camino es largo. secos y reconcentrados. las mujeres deshechas de parir. y las dos torres de la catedral. RAMÓN DEL VALLE INCLAN (1869-1936) ROSA DEL CAMINANTE Alarnos fríos en un claro cielo azul.! Todos rodearán mi asiento para que les diga mis penas y triunfos.y al viaje que cansa prefiero el terruño. y yo.. ya ansio descansar muy junto de los míos. ¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento nostalgia. como si las casas tampoco quisieran separarse mucho..

Hay una niña muy débil y muy blanca en el umbral. vieja amiga del Sol. El cielo os colme de venturas.... la sed y la fatiga. y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja. Tengo el alma de nardo del árabe español. apartado. Mi ideal es tenderme. Por la terrible estepa castellana. sudor y hierro—..! El rey nos dará muerte.. ¡En nuestro mal. El ciego sol. 385 .. Por la terrible estepa castellana. De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.. Oro pálido nimba su carita curiosa y asustada. una voz pura. Al pomo de la espada y al cuento de las picas el postigo va a ceder. Idos. con doce de los suyos —polvo. al destierro.. Quisiera entrar en mí. Nadie responde. el aire abrasa! A los terribles golpes. no ganáis nada!» Calla la niña y llora sin gemido. sudor y hierro—. de eco ronco.. y sin saber de amigo ni enemigo. y al orgulloso pensamiento abate la idea de la muerte. que todo lo ganaron y todo lo perdieron. MANUEL MACHADO (1874-1947) CASTILLA El ciego sol se estrella en las duras aristas de las armas.. arruinará la casa. de plata y de cristal responde... vivir devotamente. el Cid cabalga. lágrimas. sin ilusión ninguna.. ¡Quema el sol. y una voz inflexible grita: «¡En marcha!» El ciego sol. ¿Dónde la verde quiebra de la altura con rebaños y músicos pastores? ¿Dónde gozar de la visión tan pura que hace hermanas las almas y las flores? ¿Dónde cavar en paz la sepultura y hacer místico pan con mis dolores? Cerrado está el mesón a piedra y lodo.LA TRAE UN CUERVO ¡Tengo rota la vida! En el combate de tantos años ya rai aliento cede. el Cid cabalga 384 ADELFOS Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron. oh Cid. al destierro.. con doce de los suyos —polvo. vivir conmigo. poder hacer la cruz sobre mi frente.. «¡Buen Cid. que lo obsede.. Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer. Un sollozo infantil cruza la escuadra de feroces guerreros. pasad. llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas.. Es toda ojos azules y en los ojos. soy de la raza mora. la sed y la fatiga..

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos ...y la rosa simbólica de mi única pasión es una flor que nace en tierras ignoradas y que no tiene aroma, ni forma, ni color. Besos, ¡pero no darlos! ¡Gloria, la que me deben! Que todo como un aura se venga para mí; que las olas me traigan y las olas me lleven, y que jamás me obliguen el camino a elegir. ¡Ambición! No la tengo. ¡Amor! No lo he sentido. No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud. Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido. Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud. De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo. No se ganan, se heredan, elegancia y blasón... Pero el lema de casa, el mote del escudo, es una nube vaga que eclipsa un vano sol. Nada os pido. Ni os amo, ni os odio. Con dejarme, lo que hago por vosotros hacer podéis por mí... ¡Que la vida se tome la pena de matarme, ya que yo no me tomo la pena de vivir...! Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... De cuando en cuando un beso sin ilusión ninguna. ¡El beso generoso que no he de devolver!

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas, con desmayo galán, un guante de ante la blanca mano de azuladas venas.

CANTO A ANDALUCÍA Cádiz, salada claridad; Granada agua oculta que llora. Romana y mora, Córdoba callada. Málaga cantora. Almería dorada. Plateado Jaén. Huelva a la orilla de las tres carabelas. Y Sevilla.

AMADO ÑERVO
(1870-1919)

FELIPE IV Nadie más cortesano ni pulido que nuestro rey Felipe, que Dios guarde, siempre de negro hasta los pies vestido. Es pálida su tez, como la tarde, cansado el oro de su pelo undoso, y de sus ojos, el azul, cobarde. Sobre su augusto pecho generoso ni joyeles perturban ni cadenas el negro terciopelo silencioso.
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A KEMPIS

Sicut nubes, quasi naves, velut umbra... Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste; ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste! ¡Oh, Kempis, antes de leerte, amaba la luz, las vegas, el mar Océano;
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mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano! Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grandes ojos, ¡sin acordarme que se marchitan! Mas como afirman doctores graves que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras, huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra... ¡Oh, Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal me hiciste! Ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste!

Florece en los lirios de tu poesía la candida luna que sale del mar, y el flébil delirio de azul melodía, te infunde una vaga congoja de amar. Los dulces suspiros que tu alma perfuman te dan, como a ella, celeste ascensión. La noche. ., tus ojos..., un poco de Schumann. y mis manos llenas de tu corazón.

PRIMER VIOLIN

Largamente, hasta tu pie se azula el mar ya desierto, y la luna es de oro muerto en la tarde rosa té. Al soslayo de la duna recio el gigante trabaja, susurrándote en voz baja los ensueños de la luna. Y en lenta palpitación, más grave ya con la sombra, viene a tenderte de alfombra su melena de león.

LEOPOLDO LUGONES
(1874-1938) A TI, ÚNICA
SEGUNDO VIOLIN

(Quinteto de la luna y del mar)
PIANO

La luna te desampara y hunde en el confín remoto su punto de huevo roto que vierte en el mar su clara. Medianoche van a dar, y al gemido de la ola, te angustias, trémula y sola, entre mi alma y el mar.

Un poco de cielo y un poco de lago donde pesca estrellas el grácil bambú y al fondo del parque, como íntimo halago, la noche que mira como miras tú.
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CONTRABAJO

Dulce luna del mar que alargas la hora de los sueños de amor; plácida perla que el corazón en lágrima atesora y no quiere llorar por no perderla. Así el fiel corazón se queda grave, y por eso el amor, áspero o blando, trae un deseo de llorar, tan suave, que sólo amarás bien si amas llorando.

GABRIELA MISTRAL (1889-1957) NOCTURNO Padre nuestro, que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí? Te acordaste del fruto en febrero, al llagarse su pulpa rubí. ¡Llevo abierto también mi costado y no quieres mirar hacia mí! Te acordaste del negro racimo y lo diste al lagar carmesí, y aventaste las hojas del álamo con tu aliento, en el aire sutil. ¡Y en el ancho lagar de la muerte aún no quieres mi pecho oprimir! Caminando vi abrir las violetas; el falerno del viento bebí, y he bajado, amarillos, mis párpados para no ver enero ni abril. Y he apretado la boca, anegada de la estrofa que no he de exprimir. ¡Has herido la nube de otoño y no quieres volverte hacia mí! Me vendió el que besó mi mejilla; me negó por la túnica ruin. Yo en mis versos el rostro con sangre, como Tú sobre el paño, le di; y en mi noche del Huerto me han sido, Juan cobarde, y el Ángel hostil. Ha venido el cansancio infinito a clavarse en mis ojos, al fin; el cansancio, del día que muere, y el del alba, que debe venir;
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VTOT.ONCF.I.O

Divina calma del mar donde la luna dilata largo reguero de plata que induce a peregrinar, en la pureza infinita en que se ha abismado el cielo, un ilusorio pañuelo tus adioses solicita. Y ante la excelsa quietud, cuando en mis brazos te estrecho es tu alma, sobre mi pecho, melancólico laúd.

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¡el cansancio del cielo de estaño y el cansancio del cielo de añil! Ahora suelto la mártir sandalia y las trenzas, pidiendo dormir. Y perdida en la noche levanto el clamor aprendido de ti: Padre nuestro que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí?

ALFONSINA STORNI (1892-1938) CARTA LÍRICA A OTRA MUJER Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro conozco yo, y os imagino blanca, débil como los brotes iniciales, pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina. En vuestros ojos, placidez de lago que se abandona al sol y dulcemente le absorbe su oro mientras todo calla. Y vuestras manos, finas, como aqueste dolor, el mío, que se alarga, alarga, y luego se me muere y se concluye, así como lo veis, en algún verso. ¡Ah!, ¿sois así? Decidme si en la boca tenéis un rumoroso colmenero, si las orejas vuestras son a modo de pétalos de rosas ahuecados... Decidme si lloráis, humildemente, mirando las estrellas tan lejanas, y si en las manos tibias se os aduermen palomas blancas y canarios de oro.
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Porque todo eso y más vos sois, sin duda, vos, que tenéis el hombre que adoraba entre las manos dulce, vos la bella que habéis matado, sin saberlo acaso, toda esperanza mía... Vos, criatura. Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma estáis gustando del amor secreto que guardé silencioso... Dios lo sabe por qué, que yo no alcanzo a penetrarlo. Os lo confieso que una vez estuvo tan cerca de mi brazo, que, a extenderlo, acaso mía aquella dicha vuestra me fuera ahora... ¡Sí!, acaso mía... Mas ved, estaba el alma tan gastada, que el brazo mío no alcanzó a extenderse; la sed divina contenida entonces me pulió el alma... ¡Y él ha sido vuestro! ¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos, el se adormece y le decís palabras pequeñas y menudas que semejan pétalos volanderos y muy blancos. ¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia! ¡Arrancaban tan firmes los cabellos a grandes ondas, que, a tenerla cerca, no hicieran otra cosa que ceñirla! Luego, dejad que en vuestras manos vaguen los labios suyos; él me dijo un día que nada era tan dulce al alma suya como besar las femeninas manos... Y acaso alguna vez, yo, la que anduve vagando por afuera de la vida —como aquellos filósofos mendigos que van a las ventanas señoriales a mirar sin envidia toda fiesta—, me allegue humildemente a vuestro lado y con palabras quedas, susurrantes, os pida vuestras manos un momento para besarlas yo como él las besa... Y al recubrirlas lenta, lentamente, vaya pensando; aquí se aposentaron ¿cuánto tiempo, sus labios, cuánto tiempo en las divinas manos que son suyas?
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esta inmovilidad del sentimiento que sólo salta bruscamente cuando ¡nada es posible! Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos. embriagada de gozo le cuente: —¡Hoy a mí me dijeron hermosa! JUANA DE IBARBOUROU (1895-1979) LA HIGUERA Porque es áspera y fea. procurando hacer dulce y alegre mi acento: «Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto.¡Oh.. con sus venas tan azules! ¡Oh. ni dominarle el alma ni tenerlo rendido aquí a mis pies. ni ser suya. a la noche. apasionado rastro!. qué amargo deleite. que al tocarla ya me remueve este cansancio amargo. Y allí en vos misma. que nunca de apretados capullos se viste. este deleite de buscar huellas suyas y seguirlas. 394 . viva. En las primaveras todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera. que nada podría. ¡que dulzura tan honda hará nido en su alma sensible de árbol! Y tal vez. este dolor mortal en que me abismo. Por eso. tan finas. si. sobre las manos suaves tan sedosas.. limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos.. porque todas sus ramas son grises yo le tengo piedad a la higuera. si comprende el idioma en que hablo. recompensarme este horrible deleite de hacer mío un inefable. En mi quinta hay cien árboles bellos: ciruelos redondos. pues sois barrera. cuando el viento abanique su copa. cada vez que yo paso a su lado digo.» Si ella escucha. este silencio de alma en que me escudo. barrera ardiente..

el corazón sangriento verá la mar.. el fuego... nada. mi lira guardaré del vano viento. buscaré en mis entrañas mi sustento. sí. ¡y soy yo sólo el pensamiento mío! 397 . la humana primavera.. ¡todo! .. ¡ay!. nada. por él empurpurada. el agua.. Que tú eres tú. Fabricaré en mi sombra la alborada.. Subido a ella.! —O que cayera mi corazón al agua. la tierra.. Mas.INTELECTUALISMO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1881-1958) SONETOS I A tu abandono opongo la elevada torre de mi divino pensamiento. ¿y si esta paz no fuera nada? —¡Nada. el aire. y de este modo fuese el mundo un castillo hueco y frío.

qué cantar. ¡que asi es la rosa! EL TODO INTERNO He llegado a una tierra de llegada. que el otoño envolvía en la amarilla dulzura de su claro sol poniente. cuando la primavera saca flor a mis entrañas! 398 ¡Qué luz entre ojos. qué elevación de ti en nosotros hasta llegar a ti!. Y estoy alegre de alegría llena con mi mitad allí. en el sur. qué decir. conciencia en plata lueidera palpitando con la mañana limpia. la plata mía aquí. el ultracielo! Y el ultracielo estaba aquí con esta tierra. LA ROSA No la toques ya más. CON MI MITAD ALLÍ ¡Mi plata aquí en el sur. pleno de su sentir alto y profundo. qué besar. mi nombre encontró norte y sur. paralelamente. tú. respuesta de la plata que soñaba esta plata en la mañana limpia de mi Moguer de plata. qué tú entre ellos. niño). enfrente del infinito campo de Castilla. de mi Puerto de plata. mayor. pues que ya tengo mi totalidad. Mi plata aquí. niño yo triste soñando siempre ¡el ultramar con la ultratierra.II Estaba echado yo en la tierra. y la sencilla mano abierta dejaba la semilla en su entraña partida honradamente. labios. a este tú que pones sobre ti 399 . este ultramar con este mar. mi allí. a ver si con romperlo y con sembrarlo la primavera le mostraba al mundo el árbol puro del amor eterno. su conciencia penitente. abría el haza oscura. Pensé arrancarme el corazón y echarlo. porque ésta le faltaba. manos. qué primavera de latir. en este sur. qué abrazar. Lento. complementándome. el arado. y aquí en este ultramar. en este sur. qué luz. al ancho surco del terruño tierno. qué perspectivas de pecho y frente (joven. la ultratierra. en nosotros.

401 . todos los astros en el todo eterno. Vida. en unificación. sin cesar humildemente valiendo callada va por el aire. vida. Esto: la luz en el aire. Aquellos días de entonces vagan ahora disueltos en este esplendor que impulsa 3o más leve hacia lo eterno. que se otorga distancias. y con el aire un anhelo. Ocultando su belleza no quiere parecer nuevo. casi nada. casi nada: cielo. para mi avidez actual aire en que respiro tiempo. simple portento. conduciendo los pasos y las palabras adonde van sin saberlo! Algo cristalino en vías quizá de enamoramiento busca en una aura dorada sendas para el embeleso. alejamientos. nada. ¡Anhelo de transparencia. lo extraordinario es esto. JORGE GUILLEN (1893-1984) EL AIRE Aire: nada.para que todos lleguen por la escala de carne y alma a esta conciencia desvelada que es el astro que acumula y completa. Muros ya cerca del campo guardan ocres sus reflejos de tardes enternecidas en los altos del recuerdo. Un frescor de transparencia se desliza como un témpano de luz que fuese cristal adelgazándose en céfiro. o sin materia tal vez. 400 apenas una blancura donde lo más puro es cierto! Aire noble. que es ya brisa va ascendiendo mientras una claridad traspasa la brisa al vuelo. Respirando. aliento con una fe: sí. ¡Cómo yerra por la atmósfera su dulzura. Con sigilo se difunde. Hasta el espíritu el aire. El todo eterno que es el todo interno. sumo bien! Respiro. o con un ser muy secreto. nadie puede ver su cuerpo. Aire que respiro a fondo. es aire. He ahí su misma idea. aire claro. nada más este soplo que da aliento. ¡Qué celeste levedad! ¡Un aire apenas terreno. creo. respirando tanto a mis anchas entiendo que gozó del paraíso más embriagador: el nuestro. Y la vida. de muchos soles muy denso. buen silencio.

retornan. tanteo de formas que sí consiguen la perfección del momento! Esta perfección. El aire claro es quien sueña mejor. contribuyen al gran juego. ¡Juego tal vez de una fuerza no muy solemne. ¡Divino cerco! A una creación continua —soy del aire— me someto. si a contemplarlos acierto. ¡Aquel desgarrón de sol! Arden nubes. Arbolados horizontes —verdor imperecedero—. ¡Islote primaveral. algazaras de celajes que anuncian dioses y fuegos. ¡Qué bien sujeto! Profundizando en el aire no están solos.. se colma la tensión de un día pleno. transición de gris. El soto. y su propia desnudez los redondea: son ellos.. La realidad. Límpidos. las esquinas. las verjas. Me la entrega el panorama. En el contorno del límite se complacen los objetos. amarillentos! Mis ojos van abarcando la ordenación de lo inmenso. están dentro los jardines. tienden un aire más tierno. ¡Soñar de misterio! Con su creación el aire me cerca. La fronda. Feliz el afán. por de pronto. ¡Balcones como vigías hasta de los más extremos puntos que la tarde ofrece posibles. ¡Aire en transparencia! Sea su señorío supremo. por el aire ceñido de firmamento. Volúmenes de follajes alzan un solo sosiego. se abalanzan los balcones al aire del universo. gloria en efecto. sobrepasa anuncio y sueño bajo el aire. y no lejos. En bandadas remontándose juegan los pájaros. ¡Márgenes de la hermosura! A través de su despejo. mientras.Más allá del soliloquio. 403 . aguzando sus ramillas. Son esos huecos aéreos quienes mejor me serenan. un aire que nunca es término. Entre el chopo y la ribera. giran. dan sus cimas al dominio celeste. entre el río y el remero sirve. todo mi amor dirigiendo. los aleros. Vedlos. Torres se doran amigas de las mieses y los cerros. violentos. Gloria de blancos y azules purísimos. 402 y entre la luz y las piedras hay retozos de aleteos. me presenta como una red cuanto espero. tan viva que se extiende al centelleo más distante. profundo cristal de espejo. tan verdes los grises! Fresnos. sin saber por que se ilumina mi deseo. Todos van. el tropel de pormenores no es tropel.

¡Ay. Verde que te quiero verde. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Grandes estrellas de escarcha. soñando en la mar amarga. El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos. Yo quiero ser de plata. El Sol. 405 CANCIÓN TONTA Mamá. ¡ay!. gato garduño. Han perdido sin querer su anillo de desposados. Bajo la luna gitana. vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. ¡ay!. mi montura por su espejo. Verdes ramas. tendrás mucho frío. lleva un chaleco de raso. quiero cambiar mi caballo por su casa. verde carne. su anillito plomado! Un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros. cómo están llorando! Verde que te quiero verde. ¡Miradlos qué viejos son! ¡Qué viejos son los lagartos! ¡Ay cómo lloran y lloran. Yo quiero ser de agua. 404 .FEDERICO GARCÍA LORCA Hijo. Mamá. pelo verde. Hijo. ¡Eso sí! ¡Ahora mismo! (1899-1936) EL LAGARTO ESTA LLORANDO ROMANCE SONAMBULO El lagarto está llorando. eriza sus pitas agrias. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas. Verde viento. las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. La lagarta está llorando. con ojos de fría plata. tendrás mucho frío. pelo verde. capitán redondo. verde carne. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda. su anillito de plomo. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde? Ella sigue en su baranda. y el monte. Mamá. —Compadre. Bórdame en tu almohada. Verde que te quiero verde. ay. mi cuchillo por su manta.

Mil panderos de cristal herían la madrugada. Pero yo ya no soy yo. este trato se cerraba. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. ni mi casa es ya mi casa. 406 cara fresca. El almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. si . dejadme hasta las verdes barandas. —¡Compadre! ¿Dónde está. negro pelo. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. en esta verde baranda! Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. pelo verde. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Barandales de la luna por donde retumba el agua. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. —Si yo pudiera. —Compadre. vengo sangrando. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiél. La noche se puso íntima como una pequeña plaza.Compadre. verdes ramas. Dejando un rastro de sangre. De acero. desde los puertos de Cabra. Pero yo ya no soy yo. verde viento. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. de menta y de albahaca. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. quiero morir. Verde que te quiero verde. —Dejadme subir al menos hasta las altas barandas. y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara. Verde carne. Los dos compadres subieron. LA CASADA INFIEL Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela.puede ser. Dejando un rastro de lágrimas. con ojos de fría plata. 407 . ni mi casa es ya mi casa. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido. verde viento. ¡dejadme subir!. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos. Y el caballo en la montaña. verdes ramas. pero tenía marido. decentemente en mi cama. Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Verde que te quiero verde. mocito. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. con las sábanas de holanda. El barco sobre la mar.

No quiero decir. vienes sin vara de mimbre entre los cinco tricornios. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. con una vara de mimbre va a Sevilla a ver los toros. ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Yo. A la mitad del camino cortó limones redondos. bajo las ramas de un olmo. Aquella noche corrí el mejor de los caminos. la mitad llenos de lumbre. ni legítimo Camborio. Las aceitunas aguardan la noche de Capricornio y una corta brisa. Antonio. la tarde colgada a un hombro. Moreno de verde luna anda despacio y garboso. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. hubieras hecho una fuente de sangre con cinco chorros. la mitad llenos de frío. Sus empavonados bucles le brillan entre los ojos. ¿quién eres tú? Si te llamaras Camborio. La regalé un costurero grande. Yo me quité la corbata.y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. ¡Se acabaron los gitanos que iban por el monte solos! 409 408 . Con el aire se batían las espadas de los lirios. Y a la mitad del camino. Antonio Torres Heredia. dando una larga torera sobre el mar y los arroyos. Pasadas las zarzamoras. como un gitano legítimo. PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA Antonio Torres Heredia. hijo y nieto de Camborios. y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. ella. hijo y nieto de Camborios. salta los montes de plomo. por hombre. las cosas que ella me dijo. El día se va despacio. los juncos y los espinos. bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. de raso pajizo. ecuestre. y los fue tirando al agua hasta que la puso de oro. Me porté como quien soy. sus cuatro corpinos. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino. Ella se quitó el vestido. Ni tú eres hijo de nadie. el cinturón con revólver. montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos. guardia civil caminera lo llevó codo con codo.

BURLA DE DON PEDRO A CABALLO (Fragmento) A una ciudad lejana ha llegado don Pedro. Y a las nueve de la noche le cierran el calabozo. medallones de marfil. Les ctavó sobre las botas mordiscos de jabalí. En la lucha daba saltos jabonados de delfín. voces de muerto sonaron cerca del Guadalquivir. voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir.» «¡Ay. Lo que en otros no envidiaban ya lo envidiaban en mí. Viva moneda que nunca se volverá a repetir. Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí. Otros de rumor cansado. Antoñito el Camborio. mientras el ciclo reluce como la grupa de un potro.Están los viejos cuchillos tiritando bajo el polvo. voz de clavel varonil: ¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir?» 410 «Mis cuatro primos Heredias hijos de Benamejí.» «¡Ay Federico García. Camborio de dura crin. pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbír. moreno de verde luna. llama a la Guardia Civil! Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz. A las nueve de la noche lo llevan al calabozo. Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. y este cutis amasado con aceituna y jazmín. 411 . Cuando las estrellas clavan rejones al agua gris. «Antonio Torres Heredia. digno de una emperatriz! Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir. Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí. Una ciudad de oro entre un bosque de cedros. encendieron un candil. Zapatos color corinto.» Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil. mientras los guardias civiles beben limonada todos. Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín. MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. cuando los erales sueñan verónicas de alhelí.

que terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! 413 . El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. Dos mujeres y un viejo con velones de plata le salen al encuentro. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. a las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Los chopos dicen: No. Brillan las azoteas y las nubes. cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde. la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Don Pedro pasa por arcos rotos. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. ¡Ay. Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba!. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. Y el ruiseñor: Veremos. A las cinco en punto de la tarde. LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJIAS LA COGIDA Y LA MUERTE A las cinco de la tarde. Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. 412 Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde.¿Es Belén? Por el aire yerbaluisa y romero.

II
LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre el hocico de sangres derramadas en la arena, y los Toros de Guisando, casi muerte, casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! ¡No quiero sentir el chorro
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cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta! ¡Quien me grita que rne asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada, ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol se dibujaba prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué gran serrano en la sierra! ¡Que blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tinieblas! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos,
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vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de la estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay ranto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡ ¡Yo no quiero verla!!

III
CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados. La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
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La muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver este cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen dónde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil, que se pierde en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

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IV
ALMA AUSENTE

RAFAEL ALBERTI (1902) SIERRA DE PANCORBO Ya no sé, mi dulce amiga, mi amante, mi dulce amante, ni cuáles son las encinas, ni cuáles son ya los chopos, ni cuáles son los nogales, que el viento se ha vuelto loco juntando todas las hojas, tirando todos los árboles.

No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde, porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo uña brisa triste por los olivos.

EL ÁNGEL DE LOS NÚMEROS Vírgenes con escuadras y compases, velando las celestes pizarras. Y el ángel de los números, pensativo, volando del 1 al 2, del 2 al 3, del 3 al 4. Tizas frías y esponjas rayaban y borraban la luz de los espacios. Ni sol, luna, ni estrellas, ni el repentino verde
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del rayo y el relámpago, ni el aire. Sólo nieblas. Vírgenes sin escuadras, sin compases, llorando. Y en las muertas pizarras el ángel de los números, sin vida, amortajado, sobre el 1 y el 2, sobre el 3, sobre el 4...

LUIS CERNUDA (1902-1963) QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR Quizá mis lentos ojos no verán más el Sur, de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores, o huyendo en un galope de caballos furiosos. El Sur es un desierto que llora mientras canta, y esa voz no se extingue como pájaro muerto. Hacia el mar encamina sus deseos amargos, abriendo un eco débil que vive lentamente. En el Sur, tan distante, quiero estar confundido. La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta; su niebla misma ríe, risa blanca en el viento, su oscuridad, su luz, son bellezas iguales.

INVITACIÓN AL AIRE Te invito, sombra, al aire. Sombra de veinte siglos, a la verdad del aire, del aire, aire, aire. Sombra que nunca sales de tu cueva y al mundo no devolviste el silbo que al nacer te dio el aire, el aire, aire, aire. Sombra sin luz, minera por las profundidades de veinte tumbas, veinte siglos huecos sin aire, sin aire, aire, aire. ¡Sombra, a los picos, sombra, de la verdad del aire, del aire, aire, aire!

PAISAJES I Los muros, nada más. Yace la vida inerte, sin vida, sin ruido, sin palabras crueles. La luz, lívida, escapa, y el cristal ya se afirma contra la noche incierta de arrebatadas lluvias.
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Acogida está la frente al regazo del hastío. Silencio. Pero nadie suspira. su tersura olvidando las ramas y las aguas. la bruma sobre el mar o ese impulso que guía un cuerpo hacia otro cuerpo. Ya la luz abre su huella en la tersura indolente. ¿Ha cerrado la puerta? El olvido me abre sus desnudas estancias grises. Un suspiro no es nada. nuestro amor. escapa con sus rosas. mi llama. Sombra. Ni puedes tú saberlo. como tampoco es nada el viento entre los chopos. acuérdate del hombre que suspira 423 La soledad. es un suspiro. ES UN SUSPIRO No es nada. palabra que creamos en horas de dolor solitario. distintas las miradas. II NO ES NADA. deja el hondo fluir libre sobre su imagen invisible. Junto a las aguas quietas sueño y pienso que vivo. blancas. qué desvarío a la belleza hizo ajena? Porque sólo el tiempo llena el blanco papel vacío. resucita tal otra vez la casa: los tiempos son idénticos. III Escondido en los muros este jardín me brinda sus ramas y sus aguas de secreta delicia. ¡Tierra indolente! En vano resplandece el destino. Nada mi fe. dime. ni este vivir oscuro que la lleva.. tú. No se siente el mundo: sus hojas sella. ¿Qué prisa.Alzada. si tú lo sabes. pero nunca sació nadie esa nada ni nadie supo nunca de qué alta roca nace. que eres nuestro afán. ¡Qué silencio! ¿Es así el mundo. su latido o su ardor no son sino un suspiro. sin aire. Y el aire fresco vuelve con la noche cercana. nuestra angustia de hombres. nada: la oscuridad temblando. risueño. desfilando paisajes. Mas el tiempo ya tasa el poder de esta hora: madura su medida.. 422 . ? Cruza el cielo. Un llanto entre las manos solo. aire triste o risueño con el viento que escapa. hacia lo lejos.

vidas y mares. y que no sepan ya cuál de ellos será el último. ¿Será hoy. Lo azul. entregarnos a ciegas —¡exceso. plumas y máquinas todo a multiplicar. Avanzar en tinieblas. la vida. ¡todo con exceso! ¡La luz. en una jubilosa repetición sin fin. vive sólo en la fe de un azul que hay detrás. 424 y las lleve a su cima. claridades buscar a ciegas. Tablas. de sinos. todo plural. Y al otro lado ya de cómputos. Que cuenten sin parar. radiante. ni los besos. al pasar. de cientos a millar. de tu amor. suspiro entre tus manos poderosas. valdría mucho más. A subir. ¡Qué difícil! Pero el hallazgo. Nubes y nubes llegan creciendo oscuridad. el final. hay más. ya no está.antes de que la luz vele su muerte. que se embriaguen contando. Búscaos bien. más tinieblas! Sólo claro el afán. el mar! Plural. estaba. nunca? ¿Seré yo el que la encuentre o ella me encontrará? ¿Nos buscamos o busca sólo mi soledad? 425 . vuelto él también latir de aire. No hay más luz que la luz que se quiere. a ascender de docenas a cientos.» EN ANSIAS INFLAMADA ¡Tinieblas. PEDRO SALINAS (1892-1951) LA VOZ A TI DEBIDA I Sí. Que se rompan las cifras. qué penúltimo!—. mañana. allí. ¡qué vivir sin final! Que un gran tropel de ceros asalte nuestras dichas esbeltas. Se marchó de los ojos. unidad. caricia por caricia abrazo por volcán. así. luces. sin poder calcular ni el tiempo. Hay que cansar los números. a un gran fondo azaroso que irresistiblemente está cantándonos a gritos fúlgidos de futuro: «Eso no es nada aún.

azar. palabras. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor. sino los enamorados que preguntan por sus almas y siembran en tus espumas palabras de amor. No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. río Duero. Indiferente o cobarde.Retumban las preguntas y los ecos contestan: «Azar. Narcisa!— en ella. Yo mudejar te quiero y no cristiana. de la carne mortal. pero con distinta agua. torre sin mella. como tú. Al contraluz de luna limonera. la ciudad vuelve la espalda. hoja barbera. no te contemples —¡ay. Resbala el tacto su caricia vana. que no se mude esa tu piel doncella. toda naranja al sol que se te humilla. viejo Duero. que su más bella vertical depura. río Duero. nadie a estar contigo baja. Tú. Si su espejo la brisa en frente brilla. tu arista es el bisel. Río Duero. es entrega total a la busca del signo que la flor ni la piedra nos quieren entregar! ¡Tensión del ser completo! ¡Totalidad! Igual al gran amor en colmo buscando claridad a través del misterio nunca bastante claro por desnudo que esté. sonríes entre tus barbas de plata. ROMANCE DEL DUERO Río Duero. Quién pudiera. a la vez quieto y en marcha. ya nadie quiere atender tu eterna estrofa olvidada. moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. cantar siempre el mismo verso.» ¡Y ya no hay que arredrarse: ya es donación la vida. molde en engaste azul. 426 427 . nadie a acompañarte baja: nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua. GERARDO DIEGO (1896-1987) LA GIRALDA Giralda es prisma puro de Sevilla nivelada del plomo y de la estrella. palma de arquitectura sin semilla. Volumen nada más: base y altura. palabras. azar.

un brazo prepotente en que la desnudez fuese el frío. frente a ti. como el agua que en el hoyo queda solitaria. por una voluntad de esquivar algo horrible. fuego destructor de mi vida sin numen aquí en la playa donde la luz se arrastra. Va despacio. eres tú. con la alcuza en la mano? Acercaos: no nos ve. si el acero frío de sus ojos. a ti cuyos celestes peces entre nubes son como pájaros olvidados del hondo! Vengan a mí tus espumas rompientes. desgastando losa. Mátame como si un puñal. Eres tú.. mar de plomo impiadoso. en esta terrena playa que en mi pecho gravita. bravia lucha del mar con la sed. DÁMASO ALONSO (1898) MUJER CON ALCUZA ¿Adonde va esa mujer. Yo no sé qué es más gris. cuando el mar se retira apresurándose. genial rencor verde donde todos los peces son como [piedras por el aire abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vida como un amor que con la muerte acaba. unas frías escamas de unos peces amándose. cuando sobre la arena quedan sólo unas conchas. si el gris desvaído de ese chai con el que se envuelve el cuello y la cabeza. cristalinas. pero llevada por un terror oscuro. 429 . eterno nombre sin fecha. sombra del mar poderoso. mar vertical cuyas espumas tocan los cielos. un sol dorado o lúcido. venga la asfixia cuando el cuerpo se crispa sumido bajo los labios negros que se derrumban. 428 Quiero el color rosa o la vida. Venga la muerte total en la playa que sostengo. Mátame si tú quieres. desgastando suela. como la gaviota que en medio de la noche tiene un color de sangre sobre el mar que no existe. estamos equivocados. vengan los brazos verdes desplomándose. por la que unos pies ligeros parece que se escapan. quiero ese túnel donde el olor se disuelve en el negro falaz con que la muerte ríe en la boca. una mirada buida de un inviolable ojo. pronto. Luzca el morado sol sobre la muerte uniforme. ¡Ah. lámina sin recuerdo. pronto. eres tú.. arrastrándose por la acera ahora que es ya casi de noche. Esta mujer no avanza por la acera de esta ciudad. gota inmensa que contiene la tierra. quiero morir frente a ti.VICENTE ALEIXANDRE (1898-1984) LA MUERTE ¡Ah!. mar. arrastrando los pies. un relámpago que buscase mi pecho o su destino. Sí. quiero el rojo o su amarillo frenético. o si el paisaje desolado de su alma. Quiero besar el perfil de la mudez penúltima. cantil todo de agua que amenazas hundirte sobre mi forma lisa. Muerte como el puñado de arena.

. 431 . o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túne[les les pellizcan las nalgas. sólo para ver alejarse en la infinita llanura eso. ha sentido siempre una tristeza que era como un ciempiés monstruoso que [le colgara de la mejilla. para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada. días y noches. [de quedarse ella también. mareada por el ruido de la conversación. y muchas noches. como si le arrancaran los días azules. muchos días. Y por fin se ha dormido. Ella recuerda sólo que en todas hacía frío. una solitaria estación. Pero el horrible tren ha ido parando en tantas estaciones diferentes. ha viajado durante muchos días y durante muchas noches: unas veces nevaba y hacía mucho frío. Oh sí. ni las épocas. y tristes caballones. noches y días. otras veces lucía el sol y sacudía el viento arbustos juveniles en los campos en donde incesantemente estallan extra[ñas flores encendidas. por gritos ahogados y empañadas risas. y turbias simas súbitas. ¡Oh!: noches y días. de tierra removida. de humana dimensión. y muchas. que ella no sabe con exactitud ni cómo se llamaban. entre zanjas abiertas. Y ha viajado noches y días.esta mujer va por un campo yerto. por el olor a nicotina rancia. de tierra que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó. un lugar señalado en las tres dimensiones del gran espacio [cósmico por una cruz bajo las estrellas. Pero las lúgubres estaciones se alejaban.aún mareada por el humo del tabaco. en un tren muy largo. y ella se asomaba frenética a las ventanillas. muchos días. ¡ay!. sólo rasgadas de improviso por lloros de niños que despiertan mojados a la media[noche. ha dormitado en la sombra. por el traqueteo de las ruedas y por el humo. sí. días y noches. zanjas antiguas. al arrancar el tren. y muchos. que en todas estaba oscuro. de bajar ella también. muchas noches. Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren. el gozo de amar [a Dios y esa voluntad de minutos en [sucesión que llamamos vivir. la conozco. blancas cual su alegría [infantil en la fiesta del pueblo. ni los sitios. y que al partir. Y ella ha viajado y ha viajado. zanjas recientes. sí. ha comprendido siempre 430 cuan bestial es el topetazo de la injusticia absoluta. como de gentes que hablaran a través de mantas bien [espesas.. . Siempre parando en estaciones diferentes. siempre con un ansia turbia. gritando y retorciéndose. arrullada por un fondo de lejanas conversaciones. corno si con el arrancar del tren le arrancaran el alma. llenas de barro y agua fangosa y sudarios harapientos [del color de la desesperanza. como si con el arrancar del tren le arrancaran innume[rabies margaritas. entre abismales pozos sombríos.

como esos almendros que en el verano estuvieron cargados de demasiada [fruta. y estaba sola. de dos metros de longitud. a los mozos del tren. porque estaba sola. abriéndolo con delicadeza [exquisita. sí.No ha sabido cómo. de un vagón a otro. abriendo con amor el aire. algún chillido como un limón agrio que pone amarilla [un momento la noche. en el enorme tren vacío. como si se asomara por la ventanilla de un tren. entre zanjas abiertas a un lado y otro.. de cercanas cruces. va curvada como un signo de interrogación. Ella. al ver alejarse la estación anónima en que se debía haber quedado? ¿Es que le pesan. con este tamaño preciso de nuestra ternura de cuerpos humanos. y estaba sola.Y ésa es la terrible. y ha mirado a su alrededor. . guarda aún el dulce alabe de la cargazón y de la compañía. y ha buscado al revisor. como si fuera surcando un mar de cruces. es que le cuelgan del cerebro sus recuerdos de tierra en putrefacción. casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor: sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un [instante en las sombras. sólo el ruido del tren. iban cesando. en sus tristes ramas desnudas. y estaba sola. Y ha seguido días y días. entre caballones de tierra. sólo el traqueteo de maderas y hierros del tren. . a algún empleado. frenética. Ah. ¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de [madera. como si caminara surcando un trigal en granazón. y estaba sola. o un [bosque de cruces. donde no va nadie. la estúpida fuerza sin pupilas. y ha preguntado quién conducía. Su sueño era cada vez más profundo.. donde ya ni se posan [los pájaros? 433 . y estaba sola. desgastando la suela de sus viejos zapatones. a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento.. que aún hace que esa mujer 432 avance y avance por la acera. o una nebulosa de cruces.. Y luego nada.para siempre dormitar de nuevo en trayectos inaca[bables. se inclina. Y esta mujer se ha despertado en la noche. porque estaba sola. Sólo la velocidad. conserva aún en invierno el tierno vicio. Y no le ha contestado nadie. loca. y ha comenzado a correr por los pasillos del tren. por eso esa mujer avanza (en la mano. su alcuza). en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más. quién movía aquel horrible tren. desgastando las losas. que no conduce nadie. de cruces lejanas. y se le tensan tirantes cables invisibles desde sus tumbas diseminadas? ¿O es que. con la espina dorsal arqueada sobre el suelo. como el [atributo de una semidiosa. y ha gritado en la oscuridad.

preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma. y paso largas horas oyendo gemir al huracán.» Pero debe enmendársele el inciso: «Si el cuerpo quiere ser cielo en la tierra. madrecito. por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid. Dime. o fluir blandamente la luz de la luna. Te quitas de toda hechura. De Dios el silencio santo. te basta con la sonrisa. la que corteja la muerte. la vida. el alma quiere ser cielo en el cielo. colmo de noche sin luna. te va guiando la brisa. que sigues tu senderito por tinieblas de miseria. de improviso: «Si el cuerpo quiere ser tierra en la tierra. ¡cómo te pesa! Marchas por la noche oscura. o ladrar a los perros. ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día. las tristes azucenas letales de tus noches? HUMANISMO MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936) Lope de Vega. de la mano suave y fuerte de tu padraza Teresa. ladrando como el perro enfurecido. A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en que hace 45 años que me pudro. fluyendo como la leche de ía ubre caliente de una gran vaca amarilla. claro.INSOMNIO Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).» Juan de la Cruz. alma de sonrisa seria. por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo. 435 434 . el alma quiere ser cuerpo en el cielo. Y paso largas horas preguntándole a Dios. Y paso largas horas gimiendo como el huracán.

blanco cuerpo. 436 Leer. Hechizo salmanticense de pedantesca dulzura. que no es gozar en Ti. el poso de la espuma. hambre de la palabra creadora que se hizo carne. el alma olvida las cosas que pasaron. besos. las ficciones. Sólo comerte nos apaga el ansia. gramática del Brócense. éste es mi cuerpo!» ¡Carne de Dios. florón de literatura. Nuestro amor entrañado. pan de inmortalidad. leer. quiere saber sabor de tus redaños. carne de nuestra carne. vivir la vida que otros soñaron. la sangre aulla. Y tus brazos abriendo como en muestra de entregarte amoroso. verbo encarnado. comed. manjar Te quiere. leer. mi criatura. seré lo que pasó? El cuerpo canta. y que su pulpa como maná celeste se derrita sobre el ardor de nuestra seca lengua. gracias a tu canto alcanza a adormecer la razón. amor que es hambre. las olas. del viejo saber remoto guardas recuerdos conformes. nuestra desesperación. Leer. ¡oh Cordero de Dios!. renaciente maravilla. carne divina. ay tierra que se declina por luz sobrenatural! EL CRISTO DE VELAZQUEZ (Fragmento) Amor de Ti nos quema. de mi visión de Castilla. Oro en sillares de soto en las riberas del Tormes. académica palanca. es hacerte nuestro. amor de las entrañas. ni con enlace conyugal alguno. Salamanca. ¿seré lectura mañana también yo? ¿Seré mi creador. tomad. fiero amor de vida que no se sacia con abrazos. las flores de la pluma. Se quedan las que quedan. leer. 437 .vas llenando con tu can Lo. para Dios canto de cuna. Leer. leer. nos repites: «¡Venid. amor hecho hambre. ¡Ay mi Castilla latina con raíz gramatical. y tus dolores pasar para vivir muerte de vida. comer tu corazón. leer. leer. encarna nuestra divina hambre carnal de Ti! SALAMANCA SALAMANCA Salamanca. las humanas creaciones. Madrecito de esperanza.

habitado de pardos ruiseñores. con su hacha el leñador. que un ardiente sol lucía 439 . olmo. cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera. olmo del Duero. que una colmena tenía dentro de mi corazón. y las doradas abejas iban fabricando en él.la tierra charla. 438 ANOCHE. mañana ardas. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él. ANTONIO MACHADO (1875-1939) A UN O L M O SECO Al olmo viejo. el ciclo calla y el hombre escucha. soñé. antes que. con las lluvias de abril y el sol de mayo. cuando dormía. Anoche. con las amarguras viejas blanda cera y dulce miel. rojo en el hogar. Di. algunas hojas verdes le han salido. ¡bendita ilusión!. de alguna mísera caseta al borde de un camino. cuando dormía. antes que el río hacia la mar te-empuje. ¿por qué acequia escondida. soñé. soñé. manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche. antes que te descuaje un. ¡bendita ilusión!. que una fontana fluía dentro de mi corazón. CUANDO DORMÍA Anoche. lanza de carro o yugo de carreta. y el carpintero te convierta en melena de campana. Antes que te derribe. y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. ¡bendita ilusión!. Mi corazón espera también. por valles y barrancas. la mar murmura. otro milagro de la primavera. cuando dormía. torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. vienes hasta mí. agua. quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. hendido por el rayo y en su mitad podrido. No será. hacia la luz y hacia la vida.

las polvorientas encinas. sobre el libróte cerrado.. de mi juventud dorada. golosas. Suena el viento en los álamos del río. LAS MOSCAS Vosotras.! ¿A dónde el camino irá? Yo voy cantando. 441 YO VOY SOÑANDO CAMINOS ¡Yo voy soñando caminos de la tarde! ¡Las colinas doradas. sobre los párpados yertos de los muertos.. raudas moscas divertidas.. las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en la aborrecida escuela. perseguidas por amor de lo que vuela —que todo es volar—.. moscas vulgares. de infancia y adolescencia. cuando dormía. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar. que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado. viejas moscas voraces como abejas en abril. viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar. Anoche.. ¡bendita ilusión!. a lo largo del sendero. ¡Oh. sobre la carta de amor. ¡quien te pudiera sentir en el corazón clavada!» 440 . rebotando en los cristales en los días otoñales. viajero. meditando. —¡la tarde 'cayendo está!— «En el corazón tenía la espina de una pasión. inevitables. y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar.. se enturbia y desaparece. las familiares. me evocáis todas las cosas.dentro de mi corazón... vosotras. y el camino que serpea y débilmente blanquea. Moscas de todas las horas. de esta segunda inocencia que da en no creer en nada. mudo y sombrío.. que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón. soñé.» Y todo el campo un momento se queda. los verdes pinos. logré arrancársela un día: ya no siento el corazón. sonoras. Moscas vulgares. La tarde más se oscurece. Mi cantar vuelve a plañir: «Aguda espina dorada.. de siempre.

tardes de Soria. Al empezar abril está nevada la espalda del Moncayo. caminos blancos y álamos del río. el tren. voy bien. el caminante lleva en su bufanda envueltos cuello y boca. pequeñitas. vosotras. y de día. yo nunca duermo en el txen y. cárdenas roquedas! EN TREN Yo. la primavera pasa dejando entre las hierbas olorosas sus diminutas margaritas blancas. conmigo vais! ¡Colinas plateadas. tristeza que es amor! ¡Campos de Soria donde parece que las rocas sueñan. calvas sierras. ¡Colinas plateadas. grises alcores. tan lindos. para todo viaje —siempre sobre la madera de mi vagón de tercera—. para marcharse. ariscos pedregales. CAMPOS DE SORIA Es la tierra de Soria árida y fría.Inevitables golosas. el campo sueña. mística y guerrera. Por las colinas y las sierras calvas. Si es de noche. La tierra no revive. y casi. en el fondo del corazón. verdes pradillos. me evocáis todas las cosas. ni brilláis cual mariposas. hoy siento por vosotros. y tose con tos ferina. ¡Vamos en una centella! 442 443 . sin embargo. Luego. cárdenas roquedas por donde traza. ¡Oh.. amigas viejas. que ni labráis como abejas. revoltosas. porque no acostumbro a dormir yo. tristeza. por mirar los arbolitos pasar. Ponferrada. oscuros encinares. voy ligero de equipaje. cerros cenicientos. siempre nos hace soñar. y los pastores pasan cubiertos con sus luengas capas. el Duero su curva de ballesta en torno a Soria. casi olvidamos el jamelgo que montamos. Madrid. grises alcores. al caminar. el pollino que sabe bien el camino! ¿Dónde estamos? ¿Dónde todos nos bajamos? El tren camina y camina y la máquina resuella.. Lo molesto es la llegada. ¡Este placer de alejarse! Londres.

del orgullo de su huerta y del amor de los suyos. 444 dos sillones de vaqueta. sacó sueños de grandeza. En una estancia que tiene luz al huerto. huerto y abejar y. al fondo. que enseñaba a sus hijuelos a usar de las alas lentas. sin que lograrse pudieran. Será un joven lechuzo y tarambana. de espíritu burlón y de alma quieta. y en el otoño hojas secas. gente aunque rica plebeya. 445 . devota de Frascuelo y de María.LA TIERRA DE ALVARGONZALEZ LA CASA La casa de Alvargonzález era una casona vieja. A diestra mano. Al arrimo del rescoldo del hogar borbollonean dos pucherillos de barro. pasajero. y en el cielo de mayo. gigantes centinelas. ha de tener su mármol y su día. colgado en el muro. sobrado espacio les da la casa paterna. la cuadra y el corral. un sayón con hechuras de bolero. donde el hogar humeante con sus escaños de piedra se ve sin entrar. A ambas parejas que hubieron. a la siniestra. con cuatro estrechas ventanas separada de la aldea cien pasos. Y en las noches del verano. si tiene abierta al campo la puerta. y entre dos olmos que. Es casa de labradores. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. cerrado y sacristía. Y era allí donde los padres veían en primavera el huerto en flor. azul. que a dos familias sustentan. un negro abaco de enormes cuentas. cuando la calor desvela. a la moda de Francia realista. ¡por ventura!. hay una mesa con gruesa tabla de roble. sombra le dan en verano. dos hijos. una gastada escalera que va a las habitaciones partidas en dos viviendas. la cigüeña —cuando las rosas se abren y los zarzales blanquean—•. Los Alvargonzález moran con sus mujeres en ellas. desde la ventana al dulce ruiseñor cantar oyeran. y unas espuelas mohosas sobre un arcón de madera. Fue allí donde Alvargonzález. EL MAÑANA EFÍMERO La España de charanga y pandereta. Era una estancia olvidada donde hoy Miguel se aposenta. su infalible mañana y su poeta.

aún tendrá luego parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras. Seguramente. canta o sueña. la España del cincel y de la maza. zaragatera y triste. esa España inferior que ora y embiste. NUESTRO ESPAÑOL Nuestro español bosteza.. ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? Doctor: ¿tendrá el estómago vacío? —El vacío es más bien en la cabeza. 446 Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza. pasajero. el carbonero busca las moras o las setas. con el barro de la tierra. el sabio mira y piensa. cuando se digna usar de la cabeza. . El vano ayer engendrará un mañana vacío y. Quien prefiere lo vivo a lo pintado es el hombre que piensa. hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona. de un sayón con hechuras de bolero. un rojo sol corona de haces turbias las cumbres de granito.. la sombra de un lechuzo tarambana. Esa España inferior que ora y bosteza. Una España implacable y redentora.-DICES. vieja y tahúr. ¡por ventura!. Veréis cómo el poeta admira y calla. El carbonero tiene llena de fantasías la cabeza. un sabio y un poeta. con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza. Mas otra España nace. 447 .? ¿Dices que nada se crea? No te importe. España de la rabia y de la idea. YA HAY UN ESPAÑOL PONED SOBRE LOS CAMPOS Poned sobre los campos un carbonero. y al estilo de España especialista en el vicio al alcance de la mano. Como la náusea de un borracho ahito de vino malo. venerables y católicas. España que alborea con un hacha en la mano vengadora.un poco al uso de París pagano. haz una copa para que beba tu hermano. Llevadlos al teatro y sólo el carbonero no bosteza. entre una España que muere y otra España que bosteza. y otras calvas en otras calaveras brillarán.. florecerán las barbas apostólicas. el vacuo ayer dará un mañana huero..

y que el oro buscó tras de los mares. que bajo el golpe de su férrea maza aún duerme. ESTE DONQUIJOTESCO Este donquijotesco don Miguel de Unamuno. ¿Tu verdad? No. ¡qué lejos están! 448 449 . Tengo a mis amigos en mi soledad. Y el alma desalmada de su raza.. Poned atención: un corazón solitario no es un corazón. La tuya. Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa: Adivínala. lechuzos y tahúres y logreros dicta lecciones de Caballería. cuando estoy con ellos. puede que despierte un día. la Verdad y ven conmigo a buscarla. sin miedo de la lengua que malsina. al caballero. Quiere ser fundador y dice: Creo. Quiere enseñar el ceño de la duda. antes de que cabalgue. a mirar desnuda cerca del corazón la hoja de acero. fuerte vasco. Nadie sabe cómo ha sido. guárdatela. A un pueblo de arrieros. Don Miguel camina. CANCIONES La primavera ha venido. En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad. Dios y adelante el ánima española. Tiene el aliento de una estirpe fuerte que soñó más allá de sus hogares. cual nuevo Hamlet. te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón. jinete de quimérica montura. metiendo espuela de oro a su locura. Y es tan bueno y mejor que fue Loyola: sabe a Jesús y escupe al fariseo. lleva el arnés grotesco y el irrisorio casco del buen manchego..Españolito que vienes al mundo. El señala la gloria tras la muerte.

es verdad. sin huir con unas alas de percalina o haciendo un agujero 451 450 . Y hay que resolverlo entre todos. ¿Un mundo muere? ¿Nace un mundo? ¿En la marina panza del globo hace nueva nave su estela diamantina? ¿Quillas al sol la vieja flota yace? ¿Es el mundo nacido en el pecado el mundo del trabajo y la fatiga? ¿Un mundo nuevo para ser salvado otra vez? ¿Otra vez? Que Dios lo diga.OTRO CLIMA ¡Oh cámaras del tiempo y galerías del alma. y hay que resolverlo sin cobardía. De los claros días pasan las sombras mudas. en áspero granito. Sangrábale el oído.. Antes hay que deshacer este entuerto... Se apaga el canto de las viejas horas cual rezo de alegrías enclaustradas. tan desnudas!. LEÓN FELIPE (1884-1968) Yo no sé muchas cosas. Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos. Mientras esta cabeza rota del Niño de Vallecas exista de aquí no se va nadie. Y he visto: Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con [cuentos.. Digo tan sólo lo que he visto. Pero me he dormido con todos los cuentos.. porque un aire de cielo aterecido le amortecía el fino estradivario. Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos. antes hay que resolver este enigma. Calló el poeta. Que los huesos del hombre los entierran con cuentos. el hombre solitario.. Y un nihil de fuego escrito tras de la selva huraña. Y sé todos los cuentos.. y el rayo de un camino en la montaña. dijo el poeta.. PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS DE VELAZQUEZ De aquí no se va nadie. Yo sé muy pocas cosas. es verdad. y en el verde fragor del océano torsos de esclavos jadear desnudos. Desde la cumbre vio el desierto llano con sombras de gigante con escudos. Nadie. Ni el místico ni el suicida.. el tiempo lleva un desfilar de auroras con séquito de estrellas empañadas.

repetían tu nombre y tu apellido o a veces el salto quebrado. Se vuelve siempre. las mismas recuas! ¡Qué pena si esta vida tuviera —esta vida nuestra— mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos de la historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos pueblos. me advertían. 453 ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos. me seguiste. de noche. los mismos farsantes. no yelmo ni bacía— se acomode a las sienes de Sancho y a las tuyas y a las mías como pintiparado. los mismos poetas! ¡Qué pena que sea así todo siempre. las mismas cadenas. De pronto eran tus ojos los que miraban desde los agujeros. los mismos rebaños. me mirabas a través de las tablas podridas por el profundo invierno.en la tarima. tus ojos de pantano. tu lengua gris que corta la ropa. pobreza. los zapatos abiertos. Hasta que un día (¡un buen día!) el yelmo de Mambrino —halo ya. Allí estabas acechándome tus dientes de carcoma. los mismos tiranos. Nadie. Las goteras. la madera. Tú y yo y Sancho y el Niño de Vallecas y el místico suicida. De aquí no se va nadie. Entonces nos iremos todos por las bambalinas. Siempre. siempre de la misma manera! 452 . las mismas ventas. PABLO NERUDA (1904-1973) ODA A LA POBREZA Cuando nací. como hecho a la medida. inútil toda huida (ni por abajo ni por arriba). Y es inútil. los huesos y la sangre. las mismas ventas. Ni el místico ni el Suicida. las mismas sectas ¡y los mismos. el traje roto. allí estabas buscándome.

desde mi nacimiento por las calles. secarse el sudor negro. Cuando alquilé una pieza pequeña. mi vida está viviendo. Te sigo. pobreza. encuentran mis poemas. soy implacable. pobreza. se alimentaron de humo 455 . en la mina los hombres al limpiarse la frente. te rompo los dientes que te quedan. te aislo. Como fuiste implacable.siguiéndome. por la paz y la guerra. mi canto está cantando. mi sangre está luchando. Tengo las manos blancas de dar el pan en las panaderías. Estoy en todas partes: en el océano con los pescadores. Te vi sacar mis muebles a la calle: los hombres los dejaban caer como pedradas. Ahora. Cuando enfermé tocaron a la puerta: no era el doctor. Donde vayas. Otros poetas antaño te llamaron santa. no encontré la fragancia de la rosa desnuda. Junto a cada pobre rae encontrarás cantando. te acerco. te vigilo. en los suburbios. me seguiste por los cuarteles y los hospitales. entraba otra vez la pobreza. Yo salgo cada día con la obrera textil. yo te sigo. de un montón de abandono en medio de la calle y de la lluvia ibas haciendo un trono desdentado y mirando a los pobres recogías mi último plato haciéndolo diadema. sentada en una silla me esperabas. adolescente. te disparo. con amor horrible. Tú. sino el silbido frío de tu boca. pobreza. Derrotaré tus pálidas banderas en donde se levanten. te cerceno las uñas. o al descorrer las sábanas en un hotel oscuro. 454 bajo cada sábana de hospital imposible encontrarás mi canto. veneraron tu capa. Pobreza.

a verme solo. los de entonces. Escribir. un día del cual tenga ya el recuerdo.y desaparecieron. mi alma no se contenta con haberla perdido. A lo lejos. que proso estos versos. pero tal vez la quiero. Sus ojos infinitos.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. de otoño. jamás como hoy. ¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla! La noche está estrellada y ella no está conmigo. y a veces ella también me quiso. Como antes de mis besos. porque hoy. muchos otros. Yo la quise. con duros versos te golpeo el rostro. te vamos expulsando de la tierra a la luna para que allí te quedes fría y encarcelada mirando con un ojo el pan y los racimos que cubrirá la tierra de mañana. le pegaban 457 . Aunque éste sea el último dolor que ella me causa y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. te embarco y te destierro. Como para acercarla mi mirada la busca. Ya no la quiero. y tiritan. A lo lejos alguien canta. Yo te desafío. Jueves será. Yo con otros. con todo mi camino. Su voz. por ejemplo: «La noche está estrellada. y ella no está conmigo. ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos! Puedo escribir los versos más tristes esta noche. me he vuelto. a lo lejos. Ya no la quiero. Eso es todo. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. Oír la noche inmensa. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. a veces yo también la quería. César Vallejo ha muerto. con otros. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Mi corazón la busca. azules. PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la Lengo. De otro. los húmeros me he puesto a la mala y. Sentir que la he perdido. Nosotros. 456 CESAR VALLEJO (1892-1938) PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA Me moriré en París con aguacero. es cierto. más inmensa sin ella. Será de otro. como es hoy. pero cuánto la quise. Ella me quiso. ¡Es tan corto el amor y es tan largo el olvido! Porque en noches como ésta la tuve entre mis bra[zos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Me moriré en París —y no me corro— tal vez un jueves. La misma noche que hace blanquear los mismos [árboles. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. los astros. su cuerpo claro. ya no somos los mismos. jueves. es cierto.

debajo. conexas. libere y corone. y ya no almuerza. ¿Hablar. el olvido. LA PAZ La paz. Dúctil. ¿Con qué valor hablar de sicoanálisis? Otro ha entrado a mí pecho con un palo en la mano. pérfidas. lo pui ísimo. los arcángeles. son testigos los días jueves y los huesos húmeros. lo crispante. la aguja. ¿Con qué valor hablar del más allá? Alguien pasa contando con sus dedos. lo profundo. la potestad. tan. los párrocos. el alma. el estupor. viejo. acaso. lo todo. las gotas. ¿Voy a escribir. ¡cuánto!. los sarcófagos. analizando. Dios te salve. el desconocimiento. lo acerbo. el ébano. nítido. la avispa. el desaire. lo infructuoso. después. tumefactas. sosteniéndose. largas. ¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo? Otro busca en el fango huesos. de cuarta dimensión? Un banquero falsea su balance. lo táctil. Lo horrible.todos sin que él les haga nada. mañana.. sobre mi doble? Otro se sienta. detrás.. el taco. lo fatal. ¿Cómo escribir después del Infinito? Un albañil cae de un techo. a nadie de Picaso? Alguien va en un entierro sollozando. los decilitros. las vertientes. la lluvia. ráscase. la olla. después. el tipo. la metáfora? Un comerciante roba un gramo del peso a un cliente. extrae un piojo de su axila. escupe sangre. enfureciéndose. después.. ¿Con qué cara llorar en el teatro? Un paria duerme con el pie a la espalda. portátil. lo mojado. tanto. los primos. estremeciéndose. ¿Innovar luego el tropo. Después. golpeando. éstos aquí.. ensangrentado. la parte. nunca. lo lentísimo. ¿Hablar. ¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito? 458 REDOBLE FÚNEBRE A LOS ESCOMBROS DE DURANGO Padre polvo que subes de España. mátalo. comparando. azafranado.. lo satánico. el monaguillo. la tina. siempre. la soledad. las morenas. listas. tose. muriéndose.. quizás. encintadas. los caminos. Ardiendo. ¿Hablar luego de Sócrates al médico? Un cojo pasa dando el brazo a un niño. cuanto. cascaras. externo.. Ic daban duro con un palo y duro también con una soga. los lugares. muere. viviendo. a leer a André Bretón? Otro tiembla de frío. el muerto. después. el vaso. llorando. ¿Voy. mientras. situándose. lo augusto. el buho. encima. trece. lo suntuario.. aquello.. después. UN HOMBRE PASA Un hombre pasa con un pan al hombro. fotografías. lo lóbrego.. lo aciago.. 459 . oyendo. lejos. ¿Cómo luego ingresar en la Academia? Alguien limpia su fusil en la cocina..

como el toro. Como el toro lo encuentra diminuto todo mi corazón desmesurado. tan temprano. llorando. Padre polvo que subes del fuego. Como el toro me crezco en el castigo. un hachazo invisible y homicida. No hay extensión más grande que mi herida. Como el toro he nacido para el luto y el dolor. la tabla que procuro. el norte que pretendo. Como el toro te sigo y te persigo. y del rostro del beso enamorado. te calce y dé un tronó. Nadie me salvará de este naufragio si no es tu amor. si no es tu voz. lloro mi desventura y sus conjuntos 461 460 . ELEGÍA Yo quiero ser. Alimentando lluvias. a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. caracolas y órganos mi dolor sin instrumento. y dejas mi deseo en una espada. como el toro burlado.padre polvo que asciende del alma. el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas. cavilación que vienes como el mar de la playa a las arenas. MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942) SONETOS 1 Tengo estos huesos hechos a las penas y a las cavilaciones estas sienes. que por doler me duele hasta el aliento. como el toro estoy marcado por un hierro infernal en el costado y por varón en la ingle como un fruto. tristes y morenas. Un manotazo duro. voy en este naufragio de vaivenes. padre polvo que estás en los cielos. un golpe helado. Tanto dolor se agrupa en mi costado. Como el mar de la playa a las arenas. compañero del alma. pena que vas. como el toro a tu amor se lo disputo. voy entre pena y pena sonriendo. Dios te salve. un empujón brutal te ha derribado. la lengua en corazón tengo bañada y llevo al cuello un vendaval sonoro.' Eludiendo por eso el mal presagio de que ni en ti siquiera habré seguro. por una noche oscura de sartenes redondas. pobres.

a dentelladas secas y calientes. turbio. compañero. Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Menos tu vientre todo es futuro fugaz. Oigo un clamor de leche. luchan y se atropellan con blancas efusiones. Tus pechos en el alba: maternos manantiales. que tenemos que hablar de muchas cosas. no perdono a la tierra ni a la nada. compañero del alma. de inundación. menos tu vientre todo inseguro. quiero apartar la tierra parte a parte. dos panales no pueden detener la miel en los pezones. Menos tu vientre todo es oculto. Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas. En mis manos levanto una tormenta de piedras. y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas. Se han desbordado. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero. Temprano levantó la muerte el vuelo. pasado baldío. No perdono a la muerte enamorada. Quiero escarbar la tierra con los dientes.y siento más tu muerte que mi vida. menos tu vientre claro y profundo. sedienta de catástrofes y hambrienta. hasta inundar la casa que tu sabor rezuma. Alegrarás las sombras de mis cejas. lunarmente tus venas. MENOS TU VIENTRE Menos tu vientre todo es confuso. todo postrero polvo del mundo. Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamoi dazarte y regresarte. recorrida por caudales sonoros. grabados. llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. esposa. Menos tu vientre todo es oscuro. voy de mi corazón a mis asuntos. HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA III Tejidos en el alba. y sin calor de nadie y sin consuelo. rayos y hachas estridentes. tú toda una colmena de leche con espuma. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. temprano estás rodando por el suelo. Tu corazón. no perdono a la vida desatenta. temprano madrugo la madrugada. ya terciopelo ajado. Ando sobre rastrojos de difuntos. de boda junto a ti. 463 462 . Es como si tu sangre fuera dulzura y toda laboriosas abejas filtradas por tus poros.

ÍNDICE . de pelo. y hará de nuestra carne materia decisiva: donde asienten su alma las manos y el aliento las hélices circulen. Si quemaran mis huesos con la llama del hierro. que de nuestras dos bocas hará una sola espada y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos. Porque la especie humana me han dado por herencia. El hará que esta vida no caiga derribada. laten juntos a los vivos de una manera terca. de sangre. se besan nuestros muertos. tu caudaloso vientre será mi sepultura. Los muertos.Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro. la agricultura viva. Besándonos tú y yo. dormidos y despiertos. los dos ramos. la familia del hijo será la especie humana. se besan los primeros pobladores del mundo. No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia y en cuanto de tu vientre descenderá mañana. verían que grabada llevo allí tu figura. pedazo desprendido de nuestros dos pedazos. los dos haces. Viene a ocupar el hijo los campos y la casa que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca. fundidos como anhelan nuestras ansias voraces: en un ramo de tiempo. con un fuego congelado que abrasa. Haremos de este hijo generador sustento. seguiremos besándonos en el hijo profundo. Con el amor a cuestas. Para siempre fundidos en el hijo quedamos. en un haz de caricias.

en el vergel Rodrigo Martínez Por vos mal me viene No quiero ser monja. Villancico Cancionero. Dentro. Batalla de amores Jorge Manrique. Desir a las syete virtudes Marqués de Sanüllana. Cantiga Micer Francisco Imperial.CRONOLÓGICO 5 NOTA PRELIMINAR PRIMEROS TIEMPOS 9 10 10 11 12 13 14 16 17 20 Anónimo. Poema de Fernán González Sem Tob. Arcipreste de Hita. no ¡Ay. Proverbios morales Pedro López de Ayala. Cántica de serrana De las propiedades que las duennas chicas han SIGLO XV 25 26 27 29 30 31 33 45 46 46 47 47 47 Alfonso Alvarez de Villasandino. Coplas a la muerte de su padre Juan del Encina. Cantar de Mió Cid Anónimo. Cantar de los lujantes de Lara Gonzalo de Berceo. que non era! ROMANCERO. Laberinto Coplas de la panadera Gómez Manrique. Libro de Alexandre: Alabanza de la patria Anónimo. — ROMANCES HISTÓRICOS 48 De Bernardo del Carpió 49 La jura de Santa Gadea 467 . Cántica El labrador avaro Anónimo. Serranillas Juan de Mena. Aquí jabla de la guerra Juan Ruiz.

A las ruinas de Itálica SIGLO XVII 63 63 64 65 66 68 69 69 69 70 70 468 Gil Vicente. de mi Alhama! ROMANCES CAROLINGIOS 53 Doña Alda ROMANCES NOVELESCOS 55 56 56 58 Blanca-niña El prisionero De la hija del rey de Francia De la rosa fresca ROMANCES LÍRICOS 59 Fontefrida 60 El conde Amalaos SIGLO DE ORO SIGLO XVI 81 84 86 88 89 91 93 94 95 96 97 98 100 103 104 105 105 110 113 119 120 121 123 124 124 126 126 132 136 138 A la flor de Gnido Santa Teresa de Jesús.. Cántico espiritual Canciones del alma Llama de amor viva Éntreme por donde no supe Tras de un amoroso lance Sin arrimo y con arrimo ¡Que bien sé yo la fonte! Anónimo. Del rosal vengo. Angélica y Medoro Servía en Oran al rey Entre los sueltos caballos Ande yo caliente 469 . Si para refrenar este deseo Égloga primera 145 346 146 147 147 151 152 155 Miguel de Cervantes. La Araucana (fragmentos) Baltasar del Alcázar. Por la victoria de Lepanto Por la pérdida del rey don Sebastián San Juan de la Cruz.ROMANCES FRONTERIZOS 50 Abenámar 52 ¡Ay. La cierva Rodrigo Caro. mi madre Canción Cantiga Cristóbal de Castillejo. Vida retirada A Francisco Salinas A Felipe Ruiz Noche serena En la Ascensión Al salir de la prisión Morada del cielo Imitación de diversos Soneto Alonso de Ercilla. Sonetos Cuando me paro a contemplar mi estado ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. Una cena Su modo de vivir en la vejez A un giboso de delante Adivinanza Fernando de Herrera. Soneto Garcilaso de la Vega. Epístola moral a Fabio Gil Polo. Soneto a Jesús Crucificado Anónimo. Visita de amor Sátira Juan Boscán. Canción Francisco de la Torre. Ovillejos Al túmulo de Felipe II Busco en la muerte la vida Diálogo entre Babieca y Rocinante Luis de Góngora. Vivo sin vivir en mí Fray Luis de León.

A la orilla del arroyo José Selgas. El estío Gustavo Adolfo Bécquer. este aire. Las campanas A las orillas del Sar José Asunción Silva. que con tus silbos amorosos 177 Varios efectos del amor 177 Soneto de repente 178 Francisco de Quevedo. Rimas Cerraron sus ojos Vicente W. Blanca Flor Francisco Martínez de la Rosa. Epístola al duque de Frías (fragmento) SIGLO XIX ROMANTICISMO 223 231 233 237 246 248 250 253 258 261 264 265 267 269 288 290 295 303 314 319 320 322 324 339 343 345 346 350 Duque de Rivas. Amor y orgullo José Zorrilla. El tren expreso Lo que hace el tiempo ¡Quién supiera escribir! Carolina Coronado. Himno al Mesías Gertrudis Gómez de Avellaneda. A Venus J u a n Meléndez Valdés. Restitución Gaspar Núñez de Arce. mi niño 175 Sonetos: 175 Judit 175 Suelta mi manso. A una estrella Federico Balart. ni en este río 163 A Córdoba 163 Lope de Vega. Soneto 200 Nicolás Fernández de Moratín. Un castellano leal (romances) El faro de Malta José María Heredia. La carretera de Al-hamar Corriendo van por la vega Dueña de la negra toca A buen juez mejor testigo Antonio de Trueba. Canción 166 A mis soledades voy 169 Pobre barquilla mía 171 Cena de Isidro y María de la Cabeza 174 Duerme. Rosana en los fuegos Manuel José Quintana. Nocturno R a m ó n de Campoamor. Querol. Niágara José de Espronceda. Estas que fueron pompa y alegría 192 La vida es sueño (fragmentos) SIGLO XVIII NEOCLASICISMO 199 Diego de Torres y Villarroel. A España Bartolomé José Gallardo. Estrofas 471 190 Un valentón 191 Pedro Calderón de la Barca. Fiesta de toros en Madrid 470 .157 La más bella niña 158 Hermana Marica 160 El forzado 162 Sonetos: 162 Mientras por competir con tu cabello 162 Ni en este monte. mayoral extraño 176 ¿Qué tengo yo. Ya formidable y espantoso suena 189 Miré los muros de la patria mía 190 A una nariz 209 210 213 217 219 José Cadalso. En Nochebuena Rosalía de Castro. que mi amistad procuras? 176 Pastor. Al sueño 181 Epístola satírica y censoria 186 Letrilla satírica 188 Sonetos: 188 Faltar pudo su patria al grande Osuna 189. Canto a Teresa Canción del pirata Himno a la inmortalidad La desesperación El arrepentimiento Gabriel García Tasara.

es un suspiro Pedro Salinas. A Kempis Leopoldo Lugones. Sonetos A tu abandono opongo Estaba echado yo en la tierra La rosa Con mi mitad allí El todo interno Jorge Guillen. Carta lírica Juana de Ibarbourou. leer. Cuerpo presente IV. Canción de otoño en primavera Sonatina Marcha triunfal Cosas del Cid Los motivos del lobo Lo fatal Letanías a nuestro señor don Quijote Salutación del optimista Cantos de vida y esperanza José Santos Chocano. Nocturno Alfonsina Storni. cuando dormía 440 Yo voy soñando caminos 441 Las moscas 442 En tren 443 Campos de Soria 444 La tierra de Alvargonzález (fragmento) 473 . El aire Federico García Lorca. La sangre derramada III. El lagarto está llorando 435 Miguel de Unamuno. vivir la vida 438 El cuerpo canta 438 Antonio Machado. La Giralda Romance del Duero Vicente Aleixandre. claro. Lope de Vega. Salamanca 436 El Cristo de Velázquez (fragmento) 437 Leer. única Gabriela Mistral. leer. A ti. La voz a ti debida En ansias inflamada Gerardo Diego. Castilla Adelfos Felipe IV Canto a Andalucía Amado Ñervo. Rosa del caminante La trae un cuervo Manuel Machado. La sandía La vaca Rubén Darío. Alma ausente Rafael Alberti. de improviso 435 Juan de la Cruz. ¡Quién sabe! Nostalgia El sueño del caimán Ramón del Valle Inclán. Quisiera estar solo en el Sur Paisajes No es nada. La muerte Dámaso Alonso. Sierra de Pancorbo El ángel de los números Invitación al aire Luis Cernuda.SIGLO XX MODERNISMO 361 361 362 364 365 367 369 373 373 375 377 380 381 382 383 384 384 385 386 387 387 388 391 392 394 Salvador Rueda. La higuera INTELECTUALISMO 404 405 407 409 410 411 412 412 414 416 418 419 419 420 421 421 423 424 425 426 427 428 429 433 Canción tonta Romance sonámbulo La casada infiel Prendimiento de Antoñito el Camborio Muerte de Antoñito el Camborio Burla de don Pedro a caballo Llanto por Ignacio Sánchez Mejías l.La cogida y la muerte II. madrecito 436 Salamanca. Mujer con alcuza Insomnio HUMANISMO 397 397 398 398 398 399 400 404 472 Juan Ramón Jiménez. A un olmo seco 439 Anoche.

Federico Bécquer. Gustavo Adolfo Berceo. Yo no sé muchas cosas. Baltasar del Aleixandre. Juana de 419 100 428 429 25 17 346 295 10 68 209 191 324 138 65 319 421 145 345 362 426 223 45 98 237 451 200 86 217 404 258 261 147 400 233 460 105 394 . Cristóbal de Castro. Alfonso Arcipreste de Hita Balart. Dámaso Alvarez de Villasandino.. Rubén Diego. Luis de Guillen. Pedro Campoamor. Tengo estos huesos hechos a las penas Corno el toro nacido para el luto Elegía Menos tu vientre Hijo de la luz y de la sombra ALFABÉTICO DE AUTORES Alberti. Juan del Ercilla. Gertrudis Góngora. Rafael Alcázar. Miguel Herrera.. José María Hernández. Juan Cadalso..445 446 447 447 447 449 449 450 451 451 452 453 456 457 458 459 459 460 461 461 463 463 El mañana efímero Poned sobre los campos ¿Dices. César Vallejo... Carolina Darío. es verdad Pie para el Niño de Vallecas de Velázquez ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas. José de Felipe. José Calderón de la Barca. Rosalía de Cernuda. Bartolomé José García Lorca. Nicolás Fray Luis de León Gallardo. Gerardo Duque de Rivas Encina.! Pablo Neruda. Federico García Tasara. Miguel de Coronado. Luis Cervantes. Vicente Alonso. Oda a la pobreza Puedo escribir los versos. Piedra negra sobre una piedra blanca Un hombre pasa La paz Redoble fúnebre a los escombros de Durango Miguel Hernández. Rodrigo Castillejo. Fernando de Ibarbourou. Gabriel Gómez de Avellaneda.. Jorge Heredia. Ramón de Caro. León Fernández de Moratín. Alonso de Espronceda.? Nuestro español Ya hay un español Este donquijotesco Canciones Otro clima León Felipe. Gonzalo de Boscán.

José 397 163 16 388 438 384 31 33 219 27 210 29 26 391 387 453 350 132 314 178 213 14 361 424 113 84 380 290 322 392 136 199 288 435 383 457 69 63 264 . José Silva. Ramón del Vallejo. Amado Neruda. José Asunción Storni. Pedro Lugones. Francisco de Quintana. Francisco de la Torres y Villarroel. Alfonsina Torre.Jiménez. Gómez Manrique. Juan de Micer Francisco Imperial Mistral. Pablo Núñez de Arce. José Selgas. Salvador Salinas. César Vega. Diego de Trueba. Gaspar Polo. Antonio de Unamuno. Machado. Pedro San Juan de la Cruz Santa Teresa de Jesús Santos Chocano. Leopoldo Machado. Antonio . José Manuel Rabí Sem Tob Rueda. Gil Qucrol. Miguel de Valle-Inclán. Juan Mena. Francisco Marqués de Santillana Meléndez Valdés. Garcilaso de la Vicente. Jorge Martínez de la Rosa. Vicente W Ouevedo. Gil Zorrilla. Gabriela Ñervo. Manuel Manrique. Juan Ramón Lope de Vega. Félix López de Ayala.

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