LOS 25 000 MEJORES VERSOS DE LA LENGUA CASTELLANA

CIRCULO DE LECTORES

NOTA PRELIMINAR Nadie dudará de que la comunicación espiritual que se establece por medio de la poesía representa una de las riquezas más notables de que puede gozar el hombre, Gracias a ella nos apartamos del mundo de la acción humana positiva, que a veces, por el agobio de las circunstancias, nos hace adoptar una postura hostil, cerrada a los infinitos matices, espirituales y materiales, de lo que nos rodea, con natural menoscabo de un concepto más amplio y bello de la vida. Componer una antología poética que abarque los autores más significativos de todas las épocas es tarea ciertamente difícil, no sólo porque los poemas elegidos han de ser los más representativos de las corrientes estéticas y culturales coetáneas, sino también porque se tiene que componer con sencillez y objetividad auténticas. Hoy se abusa del subjetivismo antológico que, en último término, resulta estéril, puesto que el lector se interesa por los sentimientos e ideas personales que la obra del poeta despierta en él más que por las doctrinas y la escuela del antologo subjetivo. Podemos afirmar que la presente antología de poemas castellanos recoge lo mejor de la producción española y latinoamericana. Se ha preferido prescindir en ella de citas, notas y comentarios eruditos, y se ha recurrido a una división esquemática, para que el lector pueda saborear en estado «puro» los poemas aceptados umversalmente como los mejores o, al menos, como los más representativos de la literatura castellana.

PRIMEROS TIEMPOS

ANÓNIMO (Hacia 1140) CANTAR DE «MIÓ CID> (Fragmento)
ADIÓS DEL CID A VIVAR

De los sos ojos —tan fuertemientre llorando, tornava la cabeca —e estávalos catando. Vio puertas abiertas —e ucos sin cañados, alcándaras vazías —sin pielles e sin mantos, e sin faleones —e sin adtores mudados. Sospiró mío £id —ca mucho avíe grandes cuidados. Fabló mío Cid —bien e tan mesurado: «¡Grado a ti, Señor Padre —que estás en alto! Esto me an buolto —míos enemigos malos.» Una niña de nuef anos —a ojo se para va: «¡Ya Campeador —en buena cinxiestes espada! E rey lo ha vedado —anoch del entró su carta, con grant recabdo —e f uertemientre seellada. Non vos osariemos —abrir nin coger por nada; si non, perderiemos —los averes e las casas, e aun demás —los ojos de las caras. £id, en nuestro mal —vos non ganades nada; mas el Criador vos vala —con todas sus vertudes [santas.» Esto la niña dixo —e tornos pora su casa.

en soga de diablos fue luego cativado. pero que malo. era de muchas guisas orne revolvedor. ¡eya velar! EL LABRADOR AVARO Era en una tierra un omne labrador. —a vos amaba yo más. mas pora fer tal pasta menguábalis fariña. ¡eya velar!. rastravando por tienllas. ¡Eya velar! Todos son ladronciellos.» Finó el rastrapaia de tierra bien cargado. ¡eya velar!. —ca vos naciérades ante Grant bien vos quería el conde —ca vos érades su [alcalle también toviestes su seña. davalis acogía: saludávala siempre. Doliéranse los ángeles desta alma mezquina. —en el vado de Cascajar. ¡Eya velar! Todos son omnes plegadizos. facíalo con derecho. fazíela por verdat: cambiaba los mojones por ganar eredat: facíe a todas guisas tuerto e falsedat.ANÓNIMO (Siglo XII) LOS SIETE INFANTES DE LARA (Fragmento) La cabeca de [don] Muño —tornóla en su lugar. ¡Eya velar! Ca furtávoslo querrán. ¡Eya velar! Vuestra lengua tan palabrera. decíela cada día: «Ave gracia plena que parist a Messía.» Andrés e Peidro e Joan. por quanto la levaban diablos en rapiña. ¡eya velar!. ganarla por vecina. que asechan por los pestiellos. que usava la reia más que otra lavor: más amava la tierra que non ai Criador. —para estas bodas bofordar! Fijo Diago González. 10 . avíe mal testimonio entre su vecindat. eya velar! Velat aljama de los judíos. quisieron acorrelli. eya velar. Queríe. 11 GONZALO DE BERCEO (1198-1274?) CÁNTICA ¡Eya velar. e la de Diago González —[en los bracos] fue a tomar [e] mesando sus cabellos —e las barbas de su faz: «¡Señero. so e mezquino. bien a Sancta María. ¡Eya velar! Non sabedes tanto descanto. Facíe una nemiga. pechavanli a duplo el pan de que dio mudado. de cozes bien sovado. ¡Eya velar! Que non vos furten al Fijo de Dios. havos dado mala carrera. udíe sus miráculos.

quien quesier' creer e ascuchar. Siempre la ementava a iantar e a cena: dizíeli tres palabras: "Ave gracia plena". la arma por peccados non issíe de pressón. derramáronse todos como una neblina. e non fagan clamores tañer a las vegadas. ciento dizíen los otros.» Mas el omne que es de cruda voluntad.» Luego que esti nomnc de la Sancta Reina udieron los diablos. disso. el que trasco esta alma consigo. desampararon todos a la alma mezquina. que descobiertamente le quieran fallecer. fázenle a la morte los parientes honor: los ossos e l'alma han folganc. Amigos. la boca por qui essíe tan sancta cantilena. danle cuerno a puerco enna fossa dex mano. verdat est. ca dióles el buen conde mucho de buen consejo. non nos deve doler nin lengua nin garganta. fue de Sancta María vassallo e amigo.» Los omnes de la vida al que es estraño en cabo del fossario lo echan orellano.a maor cuando muchos parientes están arrededor. Los fijos e las fijas dulces son de veer. que non lieven a la iglesia candelas e obradas. 12 Auía en estas cortes muy gran pueblo sobe jo. sedíe como oveia que iaze ensarzada: fueron e adussíeronla pora la su maiada. esto que io vos digo: el cuerpo. malas que buenas non: los malos a los bonos teníenlos en rencón. non plantará majuelo en ajeno lugar. tien' que ennos otros non ha caridat. Non serien las mugieres tan desvergonzadas que por dulda del sieglo non fuessen defamadas. cuida que los otros son sen piedat: cuerno assí él es leño de malvestat. cojiéronse ad ahina. Levantósse un ángel. de piedes e de manos con sogas bien atada. 13 . Vidiéronla los ángeles seer desemparada. «lo so testigo. Nomne tan adonado e de vertut atanta. ANÓNIMO (Siglo XIII) LIBRO DE ALEXANDRE ALABANZA A LA PATRIA ANÓNIMO (1250-1271?) POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ (Fragmento) El omne en su tierra vive más a sabor. después quel conde vino duro los poquellejo. han de su compaña los parientes plazer: encara no los puede tanto avorrecer. dellos por buen concejo.Si lis dizíen los ángeles de bien una razón. que a los enemigos seguda e espanta. nunca diz más nadie: «Aquí iaz fulano. non merecíe iazer en tal mal cadena. buscará cuerno pueda a su tierra tornar: crudo es e loco quien su casa quier1 desamparar. dellos en poridad. non mentira. que non digamos todos: «Salve Regina Sancta.

vender non vos los quiero. todos los juramentos allí los escriuieron. sería a Dios baldón la tu maldad en peso poner con su perdón. El te fiso nascer. su condado. asy fincó la gente. con la cual yo podía benir syn toda honta. rrey alto. en cabo de la carta los testigos pusieron quantos a esta merca delante estouieron. quando fallesce al doliente. muchos que fis syn cuenta menudos y granados. Comino la debda mía que a vos muy poco monta. mas saliól a tres annos muy caro el mercado. en el reino fyncaua: nin hombre lo creya.» El rey dixo al conde que non los tomaría. Hombre torpe y sin seso. Asy quedaste vos del para mucho durar y librar lo que él cobdiciaua librar. Abeniéronse anbos. con el auer de Francia nunca sería pagado. commo el pulso. sennor. El rrey Alfonso fynando. oyd este sermón que vos dise don Santo. Cartas por ABC partydas y fizieron. Yo estando en afruenta por miedo de pecados. judío de Carrión. Assaz avía al rey buen cauallo comprado. tenie-me por muerto. De grant sabor el rey de a ellos lleuar. por y perdió el rey Castiella. quando es seca la rrosa que ya su sasón sale: queda el agua olorosa. fizieron su mercado. biues en merced suya: ¿comino podría vencer a su obra la tuya? Pecar es la tu manna. cavallo sy dar ge los quería. siempre fues cada día al gallarín doblado. que d'aquella moneda mil marcos le daría por acor e. puso cuando lo diesse a día sennalado. la suya perdonar. Ca ninguno cuydaua que tan grande mejoría. auía de todo ello el rey muy grant sabor. 14 Comunal-mente rrimado de glosas y moral-mente de philosophya sacado. mandedes los tomar. que me f iso bien andante. non auía en Castiella otro tal nin mejor... 15 . mas vino-me al talante vn conorte muy cierto. es el desir syguiente.Leuava don Ferrando vn mudado acor. mas acor e cavallo que ge los compraría. RABÍ SEM TOB (Siglo XIV) PROVERBIOS MORALES (Fragmento) Sennor noble. luego dixo al conde que los quería comprar: «Non los vendería. rosada que más vale. mas quiero vos los dar. sy el auer non fuesse aquel día pagado. otrosy vn cauallo que fuera el Almancor.

todos toman ya armas e comiencan a rrobar. e bien colorada. e todo aquesto viene por los nuestros pecados. fallé una serrana fermosa. Tanta ventaja quanto ay del cielo a la tierra. 17 AQUÍ FABLA DE LA GUERRA Cobdician caualleros las guerras de cada día. Non pueden vsar justicia los rreyes en la su tierra ca dizen que lo non sufre el tal tiempo de guerra. los yerros baldonar. aquí non te engorres.» Dis: «Tú que bien corres. en todos los más rreynos ya tienen rreyes doblados. logana. qual es el poder tuyo atal es la tu obra. Oluidado han a los moros las suas guerras fazer. ca en otras tierras llanas osar fallan que comer: vnos son ya capitanes.» Yo 1' dixe: «Frío tengo. Los que con sus bueyes solían las sus tierras labrar. Dixe yo a ella: «Homíllome bella. rroban la pobre gente e así la fazen hermar: Dios solo es aquel que esto podría emendar. los moros están fol[gados. el su poder es tanto mayor que la tu yerra. fálleme con Aldara a la madrugada. JUAN RUIZ. Los cristianos han las guerras.y alongar la sanna. otros enbían a correr. sobre los pobres syn culpa se acostumbran mantener. ARCIPRESTE DE HITA (1283-1350?) PEDRO LÓPEZ DE AYALA (1332-1407) CÁNTICA SERRANA Cerca la Tablada. a f uelgan quando veen la tierra en rrobería de ladrones e cortones que ellos llieuan en compañía. A la decida di una corrida. osar es engañado e contra Dios más yerra quien el camino llano desanpara por la syerra. 16 . la sierra passada. ca somos contra Dios en todas cosas errados. Segund el poder suyo asy en todo te sobra. anda tu jornada. por leuar muy grandes sueldos e leuar la quantía. En cima del puerto coydé ser muerto de nieve e de frío e d' ese rrosío e de grand' elada.

» Levóme consigo. ¿é si m' será dada? Pues dam' una cinta bermeja bien tinta.» Díxome la heda: «Do non hay moneda non hay merchandía. mas soy casado aquí en Ferreros. que eso desides.» Dis': «Huésped. mi choca el que en ella posa conmigo desposa e dam' grand soldada. mas de mis dineros darvos he. quales yo pediere. caliéntate. et lechiga buena. por dineros fase ornen quanto piase: cosa es probada. fecha a mi guisa con su collarada. Non hay mercadero bueno sin dinero. nin hay tan buen día. et dame capatas de cuello bien altas. serás mi marido e yo tu velada. moreno e diom' vino malo agrillo é ralo. avrá bien de cena. Diome pan de centeno tisnado. nin cara pagada. almuerza. de pieca labradas. Quien dones me diere. pelleja delgada. serás bien venido. quered por mesura hoy darme posada. mas f aré f iadura para la tornada.» Díxome la moza: «Pariente. nin le do posada. Nunca de omenaje pagan hostalaje. Et dam' buenas sartas de estanno e fartas. e yo non me pago del que non da algo. ¿por qué non pedides la cosa certera?» 18 Ella dis: «Maguera. Diom' queso de cabras: «Fidalgo». de buena valía.» Yo 1' dixe: «De grado. e bebe e esfuerca. que tengo goardada. de mal mon s' te faga fasta la tornada. que no 1' coste nada. dis': «Abras ese blago et toma un tanto de soma. quiero que lo oyas. ct dame halía. e diom' buena lumbre como es de costumbre de sierra nevada.» Dis': «Trota conmigo. amada. Con aquestas joyas. e paga. tanto algo agora non tray' por ventura.e por eso vengo a vos. et buena camisa. e carne salada. Et dam' buena toca listada de cota.» «Vos. fermosura.» 19 .» «Serrana sennora.

no ha plaser del mundo que en ella non sienta. donosas. ansí duenna pequenna tiene mucha beldat. plasenteras. yo quiero las desir luego. Es pequenno el grano de la buena pimienta. preciada. es en la duenna chica amor et non poco: duennas hay muy grandes. es loco. con donneo es más dulce que azúcar nin flor. con el amor ardientes. Son frías de fuera. pero más que la nués conorta et calienta. Siempre quis' muger chica más que grande nin mayor. Como robí pequenno tiene mucha bondat.DE LAS PROPIEDADES QUE TAS DUENNAS CHICAS HAN Quiero vos abreviar la predicación. Del que mucho fabla ríen. ansí duenna pequenna. tomar lo menos. fermosa. en casa cuerdas. non es desaguisado del grand mal ser fuidor. mucho al y fallárcdcs a do bien paredes mientes. si todo amor consienta. fermosura. sosegadas. trevejo. donayre. ca poco et bien dicho afincase el corazón. De la muger pequenna non hay comparación. la muger que es chica por eso es mejor. e noble claridad. et chico el ruysennor. pero más dulce canta que otra ave mayor. en la duenna pequenna yase muy gran amor: pocas palabras cumplen al buen entendedor. De las chicas. en la calle solas. plaser. ct alegría. pero cualquier dellas es dulce gritador. porende de las mugeres la mejor es la menor. cantador. et lealtad. virtud e precio. mas las chicas e las grandes se repienden del troco. en azúcar muy poco yase mucho dulzor. e de duenna pequenna et de breve rasón. . que siempre me pagué de pequenno sermón. que por chicas non troco. Como en chica rosa está mucho color. bien fasientes. rientes. 20 Son aves pequennas papagayo e orior. En pequenna gergenza yase grand resplandor. color. Chica es la calandrina. Son frías como la nieve e arden como el fuego. como en poco blasmo yase grand buen olor: ansí en duenna chica yase muy grand sabor. solas. adonada. en oro muy poco grand precio et grand valor. terrenal parayso es e grand consolación. del mal. bien atal es la duenna pequenna con amor. díselo el sabidor. quien mucho ríe. mejor es en la prueba que en la salutación. el amor me fiso ruego que diga de sus noblesas. que bien diga. et bendición. amor. que lo habredes por [juego. desirvos he de duennas chicas.

SIGLO XV .

sy tan sólo un día te pudiesse ver. La tu fermosura me puso en prisyón.ALFONSO ALVAREZ DE VILLASANDINO (Siglos XIV-XV) CANTIGA Vysso enamorado. Estoy cada dya triste syn plazer. pues sienpre de grado leal te serví. Todo el mi cuydado es en te loar. duélete de my. pues bivo pensoso dcsseando a ty. quel tienpo passado non posso olvidar: ffarás aguysado de mí te menbrar. 25 . por la qual ventura de mi coracón non parte trystura en toda ssasón: por en tu fygura me entrystece assy.

tal vy un omme.Era cercado todo aquel jardín de aquel arroyo a guisa de cava. si antes sopiera d'aquella vaquera de la Finojosa. la vi tan graciosa. e non ssé sy dormía o veíava. vencido del sueño por tierra fragosa perdí la carrera do vi la vaquera de la Finojosa.yo confortar m'ya con tu parescer: por el cobraría el bien que perdí. fablando sin glosa. el qual derecho a un rrosal llevóme. Faciendo la vía del Calatraveño a Sancta María... 27 . como una vaquera de la Finojosa. e comenzaba: En medio del camino. dugayna. Des que bolví a man diestra el rrostro. MARQUES DE SANTILLANA (Iñigo López de Mendoza) (13984458) SERRANILLAS MICER FRANCISCO IMPERIAL (Siglos XIV-XV) DESIR A LAS SYETE VIRTUDES (Fragmento) . barva e cabello albo syn mesura. e commo quando entre árboles asome alguno que ante los rramos mesce.. vyhuela de arco. que apenas creyera que fuesse vaquera de la Finojosa. Harpa. Non tanto mirara su mucha beldat. e por muro muy alto jazmín que todo a la redonda la cercava: el son del agua en dulcor passava. escripto todo con oro muy fino. guardando ganado con otros pastores.. muy cortés saluóme. e poco a poco todo assy paresce. Era en vista benigno e suave.. 26 Moca tan fermosa non vi en la frontera. Non creo las rosas de la primavera sean tan fermosas nin de tal manera. vi por la yerva pisadas de omme.. En un verde prado de rosas e flores. e en color era la su vestidura ceniza o tierra que seca se cave. onde alegre fui me por rastro. traya un libro de poca escriptura. e del laurel corona e centura.

aquél es el limpio mancebo Lorenco. decir: ¿qué queredes? Fablad. con broncha dorada.» 28 JUAN DE MENA (1411-1456) LABERINTO (Fragmento) LORENZO DAVALOS Aquel que allí vees al cerco trauado. maldize la guerra do se comencara. que bien parecía. Bien se mostraua ser madre en el duelo que fizo la triste.» II Después que nací non vi tal serrana como esta mañana. E rasga con uñas crueles su cara. verdadero. que fizo en un día su fin e comienco. aquél es el Dávalos mal fortunado. dixo: «Bien vengades. Allá en la vigüela a Mata l'Espino. ¿e sois vos villana?» «Sí soy. Garnacha traía de oro presada. en ese camino que va a Locoyuela. con nueuos dolores su flaca salud e tantas angustias roban su virtud. ofende con dichos crueles el cielo. besando a su hijo la su fría boca. maldize las manos de quien lo matara. ¿dónde es la vaquera de la Fino josa?» Bien como riendo. niega a sí mesma reparo de aquéllas e tal como muerta biuiendo se para. de guisa la vi. que cae por fuerca la triste en el suelo. que ya bien entiendo lo que demandades: non es desseosa de amor. después que ya vido el cuerpo en las andas sangriento tendido de aquel que criara con tanto recelo. fiere sus pechos con mesura poca.» Yo le dije assí: «Juro por Santana que no sois villana. buscara con ira crueles querellas.. aquél es el que era de todos amado. nin lo espera aquessa vaquera de la Finojosa.. mostrando su rostro sobrado donayre por dos desonestas feridas llagado.porque me dexara en mi libertat. caballero. que mi f iizo gana la fruta temprana. Mas dixe: «Donosa (por saber quién era). que quiere subir e se falla en el ayre. 29 . A ella volví diciendol: «Locana. si por mí lo avedes.

Por más seguro escogiera el obispo de Sigüenca estar. porq' yo. Panadera. siquiera aya más por algún rato. junto con la cobijera. GÓMEZ MANRIQUE (1412-1490) BATALLA DE AMORES Estando no descuidado del rebato venidero. Un miércoles que partiera el príncipe don Enrique a buscar algún buen pique para su espada ropera. (Fragmento) Di. Di. pedos tan grandes tiraba. que vendes pan de barato.COPLAS DR LA PANADERA no comiera su cauallo en el real la cibera. Di. Amarillo como cera estaua el conde de Haro buscando todo reparo por no pasar la ribera. Di. si la fe que prometiera la guardase según fallo. Panadera. que se oían en Talabera. Di. Di. saliera sin otra espera de Olmedo tan gran compaña. 31 Salido como de osera Rui Días el mayor domo tan velloso vientre y lomo como ossa colmenera. después bido la manera como el señor rey pasaba. saca de tu medicina de la tu santa atriaquera. señor. que con mui f ermosa maña al Puerto se retrujera. mas tan grande pabor cogiera en ber fuir labradores. que del dicho disbarato a muchos quede dentera. Panadera. que a los sus paños menores fue menester labandera. q' eres minera de toda virtud diuina. 30 . mas a guisa de guerrero siempre medio salteado. aunque con vergüenca. Panadera. Panadera. Panadera. Panadera. Panadera soldadera. quéntanos algún rebato que te aconteció en la vera. Tu señor. Di.

sin más lo tardar. 33 E tocando las bastardas trompetas a pelear. E así. dexando los ofensivas sólo por salvar mi fe. que nunca vencida fue. e las mis alas firieron según les fuera mandado. no. por recio que cometieron.» JORGE MANRIQUE (1440-1478) A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO DON RODRIGO MANRIQUE. avive el seso y despierte. porque todo ha de pasar por tal manera. cómo a nuestro parescer cualquiera tiempo pasado fue mejor. cómo se viene la muerte tan callando: cuan presto se va el placer. que se llega. contemplando cómo se pasa la vida. muy bien armado cuanto para defender. pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio. se juntan las avanguardas. daremos lo no venido por pasado. que es el morir: allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir. Y. no refuir lo pudieron. diciéndome: «Guaya. guaya. SU PADRE Recuerde el alma dormida. No se engañe nadie. tamboriles e trompetas. a la hora nvs secretas pasiones muy desiguales miedos me ponen mortales. que los daños venideros témelos el coracón. 32 . pues vemos lo presente cómo en un punto s'es ido y acabado. si juzgamos sabiamente. la hora del perdimiento. cómo después de acordado da dolor. salí sin me detener con todo bien demudado: vi venir mi pensamiento que estaba por atalaya. Con una grand turbación de los sones tanto fieros. según siento. Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar.oí tocar atabales. a grand priesa demandé las mis armas defensivas. luego.

qu' es morada. descendió a nacer acá entre nos y vivir en este suelo do murió. ¿cuál se para? Las mañas y ligereza. Si fuese en nuestro poder tornar la cara fermosa corporal. la calor y la blancura. INVOCACIÓN Dexo las invocaciones de los famosos poetas y oradores. el mundo no conoció su deidad. todo se torna graveza cuando llega al arrabal de senectud. allí los otros medianos y más chicos: allegados. ¡qué diligencia tan viva tuviéramos cada hora. cuando viene la vejez. porque. Partimos cuando nascemos. y Uegamos. la gentil frescura y tez de la cara. corno podemos hacer el alma tan gloriosa angelical. como debemos. Este mundo bueno fue si bien usásemos del. son iguales los que viven por sus manos y los ricos. que en este mundo viviendo. D'ellas deshace la edad. A aquél sólo me encomiendo. sin pensar. Decidme: la hermosura. andamos mientras vivimos. al tiempo que fenecemos. que traen yerbas secretas sus sabores. en componer la cativa. dexándonosla señora descompuesta! Ved de cuan poco valor son las cosas tras que andamos y corremos. d'ellas por su calidad.allí los ríos caudales. no curo de sus ficciones. para subirnos al cielo. que en este mundo traidor aun primero que muramos las perdemos. y la fuerza corporal de juventud. según nuestra fe. y tan presta. 35 . mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. en los más altos estrados desfallescen. 34 Y aun el Hijo de Dios. es para ganar aquel que atendemos. d'ellas casos desastrados que acaescen. a aquél sólo invoco yo de verdad. Este mundo es el camino para el otro. así que cuando morimos descansamos.

¿Qué se hizo el rey don Juan? Los infantes de Aragón. la cual no puede ser una ni ser estable ni queda en una cosa. pues que son de una señora que se muda. ¿quién lo duda?. Dexemos a los troyanos. ¿qué son sino corredores. ¡por cuántas vías e modos se pierde su gran alteza en esta vida! Unos por poco valer. y la muerte es la celada en que caemos? 36 No miran a nuestro daño. no hay lugar. ni sus glorias. eternales. por eso no nos engañen. que por ellos esperamos. y los tormentos de allá. Que bienes son de fortuna que revuelve con su rueda presurosa. llorosos. bordaduras e cimeras. Pero digo que acompañen y lleguen hasta la huesa con su dueño. vengamos a lo de ayer. No curemos de saber lo de aquel siglo pasado qué fue d'ello. Los estados y riqueza que nos dexan a deshora. ¡por cuan baxos y abatidos que los tienen! Otros que por no tener. en que nos deleitamos temporales. que a papas y emperadores y perlados así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganados. y los deleites de acá son. que también es olvidado como aquello. fueron sus buenas venturas trastornadas: así que no hay cosa fuerte. des' que vemos el engaño y queremos dar la vuelta. con oficios no debidos se mantienen. Los placeres y dulcores d'esta vida trabajada que tenemos. Estos reyes poderosos que vemos por escripruras ya pasadas. corremos a rienda suelta sin parar.Pues la sangre de los godosr el linaje y la nobleza tan crecida. dexemos a los romanos. qué fue de tanta invención como truxeron? Las justas e los torneos. con casos tristes. ¿qué se hicieron? ¿Qué fue de tanto galán. pues se va la vida apriesa como sueño. que sus males no los vimos. paramentos. aunque oímos y leímos sus historias. no les pidamos firmeza. ¿fueron sino devaneos? ¿Qué fueron sino verduras délas eras? 37 .

Las dádivas desmedidas. ¿qué le fueron sino lloros? ¿Qué fueron sino pesares al dejar? Pues los otros dos hermanos. sus villas y sus lugares. Sus infinitos tesoros.¿Qué se hicieron las damas. ¡qué corte tan excelente tuvo y cuánto gran señor que le siguió! 38 Mas como fuese mortal. los enriques y reales del tesoro. cuan alagüero el mundo con sus placeres se le daba! Mas verás cuan enemigo. Pues aquel gran condestable maestre que conocimos tan privado. habiéndole sido amigo. metióle la muerte luego en su fragua. aquella prosperidad que tan alta fue subida y ensalcada. sus vestidos. muerte. ¡Oh juicio divinal! Cuando más ardía el fuego. don Enrique. su mandar. que en su vida sucesor se llamó. ¿do los escondes y los pones? Y sus muy claras hazañas que hicieron en las guerras y en las paces. c'a los grandes y medianos trajeron tan sojuzgados a sus leyes. maestres tan prosperados como reyes. sino sólo que le vimos degollado. di. ¿dónde iremos a buscallos? ¿Qué fueron sino rocíos de los prados? Pues su hermano el inocente. te ensañas. sus olores? ¿Qué se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Qué se hizo aquel trovar. las músicas acordadas que tañían? ¿Qué se hizo aquel dancar y aquellas ropas chapadas que traían? Pues el otro su heredero. echaste agua. 39 . tantos marqueses y condes y barones como vimos tan potentes. los jaeces y cavallos de su gente y atavíos tan sobrados. ¿qué fue sino clefridad que cuando más encendida fue amatada? Tantos duques excelentes. las baxillas tan fabridas. cruel. no cumple que d'él se hable. cuan poco duró con él lo que le dio. ¡qué poderes alcancaba! ¡Cuan blando. los edificios reales llenos de oro. sus tocados. cuando tú. con tu f uerca los atierras y deshaces. cuan cruel se le mostró. cuan contrario.

Octaviano. Marco Aurelio en igualdad del semblante. el maestre don Rodrigo Manrique. 40 en la bondad. en la virtud. 41 . Adriano en elocuencia. y en las lides que venció caballeros y caballos se prendieron.Las huestes innumerables. Después que hechos famosos hizo en esta dicha guerra que hacía. un Archidamo: Marco Tulio en la verdad que prometía. Aquel de buenos abrigo. No dexó grandes tesoros. con hermanos y criados se sostuvo. que le dieron muy más tierra que tenía. pues el mundo todo sabe cuáles fueron. Aurelio Aíexandre fue en disciplina y rigor de la guerra. ¿cómo se hubo? Quedando desamparado. los muros c baluartes y barreras. amado por virtuoso de la gente. mas hizo guerra a los moros. ¡Qué amigo de sus amigos! ¡Qué señor para criados y parientes! ¡Qué enemigo de enemigos! ¡Qué maestro de esforzados y valientes! ¡Qué seso para discretos! ¡Qué gracia para donosos! ¡Qué razón! ¡Cuan benigno a los subjectos. la cava honda chapada. ni los quiero hacer caros. ni alcancé muchas riquezas ni baxillas. Teodosio en humildad y buen talante. sus grandes hechos y claros no cumple que los alabe. un Trajano: Tito en liberalidad con alegría. ganando sus fortalezas y sus villas. un Constantino en la fe. Antonio Pío en clemencia. en su braco. Julio César en vencer y batallar. Pues por su honra y estado en otros tiempos pasados. pues los vieron. Africano. Camilo en el gran amor de su tierra. hizo tratos tan honrosos. todo lo pasas de claro con tu flecha. o cualquier otro reparo. los pendones y estandartes y banderas. Aníbal en el saber y trabajar. ¿qué aprovecha? Cuando tú vienes airada. y en este oficio ganó las rentas e los vasallos que le dieron. los castillos impunables. y a los bravos y dañosos un león! En ventura. tanto famoso y tan valiente.

los caballeros famosos. claro varón. después de tanta hazaña a que no puede bastar cuenta cierta. E sus villas e sus tierras ocupadas de tiranos las halló. ni con vida deleitable en que moran los pecados infernales. después de tan bien servida la corona de su rey verdadero. «No se os haga tan amarga la batalla temerosa que esperáis. y con lloros. «El vivir que es perdurable no se gana con estados mundanales. muestre su esfuerco famoso vuestro coracón de acero en este trago. (HABLA LA MUERTE) Diciendo: «Buen caballero. mas los buenos religiosos gánanlo en oraciones. esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama. por méritos y ancianía bien gastada. Después de puesta la vida tantas veces por su ley al tablero. y por fuercas de sus manos las cobró. y pues de vida y salud hiciste tan poca cuenta por la fama. «Y. con otras nuevas victorias agora las renovó en senectud. dígalo el de Portugal. mas con todo es muy mejor que la otra temporal perecedera. en la su villa de Ocaña vino la muerte a llamar a su puerta. pues vos. esperad el galardón 43 42 . mas por cercos c por guerras. aunque esta vida de honor tampoco no es eternal ni verdadera. y en Castilla quien siguió su partido. alcancQ la dignidad de la gran caballería del Espada.Estas sus viejas historias que con su braco pintó en juventud. Pues nuestro rey natural si de las obras que obró fue servido. tanta sangre derramas tes de paganos. Por su gran habilidad. con trabajos y aflicciones contra moros. dexad el mundo engañoso y su halago. pues otra vida más larga de fama tan gloriosa acá dexáis.

por que no pierda la vida. que muero! Sácame desta cadena. Carcelero. partid con buena esperanza. clara. que recibo muy gran pena. Carcelero. ¡no te tardes. nos dexó harto consuelo su memoria. JUAN DEL ENCINA (1469-1529) VILLANCICO ORACIÓN Tú que por nuestra maldad tomaste forma servil y baso nombre. tú que tan grandes tormentos sufriste sin resistencia en tu persona. pues tu tardar me condena: Carcelero. y aunque la vida murió. que me muero! Apresura tu venida. que esta otra vida tercera ganaréis. 44 No te tardes. y consiento en mi morir con voluntad placentera. me perdona. mas por tu sola clemencia. no por mis merecimientos. ¡no te tardes. dio el alma a quien se la dio (el cual la ponga en el cielo y en su gloria). cercado de su mujer. todos sentidos humanos conservados. que la fe no está perdida. 45 .que en este mundo ganastes por las manos: y con esta confianza y con la fe tan entera que tenéis. que me muero. que mi voluntad está conforme con la divina para todo. de hijos y de hermanos y criados.» CABO (RESPONDE EL MAESTRE) «No gastemos tiempo ya en esta vida mezquina por tal modo. tú que a tu divinidad juntaste cosa tan vil como el hombre. que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera es locura. pura.» Así con tal entender.

Dejadme con mi placer. atan garrido. niña virgo. Carcelero. ¡He! Rodrigo Martínez. que me muero! La primer vez que me viste sin lo sentir me venciste: suéltame. niña. y atendedme. II Rodrigo Martínez a los ánsares. prendióme el jurado. Por vos. y atendedme. que non hay quien de mi pena se duela! 47 . Prendióme el merino traerme mal herido. no. prendióme el merino. moriré. matarme han. hallé mis amores dentro en el vergel. niña. mas. niña. pues me prendiste Carcelero. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas. que niña namoradica so. Yo m'iba mi madre. que me muero! los tus ansarinos llevólos el río. en el rosal. CANCIONERO Dentro. Prendióme el jurado. niña. niña dalgo. IV No quiero ser monja. hame lastimado. Por vos. Dentro del rosal matarme han. prometiendo no olvidarme. dejadme con mi porfía. las rosas coger. y atendedme. que non era.¡no te tardes. ay. y atendedme. ¡no te tardes. ¡no te tardes. con mi placer y alegría. Dentro. en el vergel. y atendedme. 46 V ¡Ay. niña. que niña malpenadica so. que me muero! La llave para soltarme ha de ser galardonarme. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas: ¡He! III Por vos mal me viene.

Con esto luego se parte — y comienza a caminar. — los que coméis el mi [pan. Alfonso. aquí. lo que hombre te dice en burla — de veras vas a tomar. treinta deja a la escalera — para el subir y el bajar. —Mentides. con una lanza y adarga — de entre ellos os fue a sacar. — ni en mi linaje lo hay. que hoy era venido el día — que honra habedes de [ganar! El rey. — los que comedes mi [pan. de las Asturias de Oviedo que non sean castellanos. Bernardo. buen rey. mal seas venido. — no las puedes olvidar. —Dios vos mantenga. allí le pidió la mano. los ciento por los caminos. capas traigan aguaderas. —¡Aquí. — ya los que con vos [están. — no son burlas de burlar. — nadie me lo puede dar. el rey. — peor se la he de tornar. por sus jornadas contadas — a la corte fue a llegar. como aquesto vido. nunca fuisteis repartidos. que a todos ponen espanto: «Villanos mátente. De los doscientos que lleva — los ciento mandó quedar para que tengan segura — la puerta de la ciudad. — los suyos mandó juntar: —Cuatrocientos sois. Acordársevos debiera — de aquella del Encinal. sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo. El Carpió entonces me distes — por juro y por heredad. buen rey. como es discreto. — nadie se le osa llegar. — que a nadie dejéis pasar. los míos. — para con el rey hablar. Las juras eran tan recias. — mal recelado se ha. si mala me la dijere. — que no decides [verdad. El castillo está por mí. — y aun a vos querían matar. —Bernardo. — mas no se la quiso dar. —Prendedlo. mis caballeros. que non fidalgos. sobrino. —Aquesas burlas. que non zapatos con lazos. dite yo el Carpió en tenencia — tú tómaslo en heredad. — procuróle de amansar: —Malas mañas has.ROMANCERO ROMANCES HISTÓRICOS I DE BERNARDO DEL CARPIÓ Las cartas y mensajeros — del rey a Bernardo van. mentides. 49 . las cartas echó en el fuego. prometísteme a mi padre. villanos. — traidor hijo de otro tal. — agora os repartirán: en el Carpió quedan ciento — para el castillo guardar. Todos le estaban mirando. Bernardo. con los ciento que le quedan — se va al palacio real: cincuenta deja a la puerta — que a nadie dejen pasar. — por juro y por heredad. 48 que os mataron el caballo. doscientos iréis conmigo. Revolviendo el manto al brazo — la espada fuera a sacar. — que atrevido se me ha. que vaya luego a las cortes — para con él negociar. los mis doscientos. que nunca yo fui traidor. Yo te do el Carpió. II LA JURA DE SANTA GADEA En Santa Gadea de Burgos do juran los fijosdalgo allí le toma la jura el Cid al rey castellano. quien quitármelo quisiere — yo se lo sabré vedar. cuando gentes enemigas — allí os trataron tan mal. con solamente los veinte — a hablar con el rey se va. abarcas traigan calzadas. Bernardo como traidor — el suyo vos fuera a dar. — no me guardastes verdad. A la entrada de una sala — con él se vino a topar.

aunque me cueste la vida.» «Casada soy. daréte en arras y dote a Córdoba y a Sevilla. El moro que los labraba cien doblas ganaba al día.» Allí hablara el rey don Juan. con camisones de estopa. mátente con aguijadas. huerta que par no tenía. pregunta. las riendas traigan de cuerda. Abenámar. no por villas ni poblados.» ROMANCES FRONTERIZOS ABEMAMAR «¡Abcnámar. siendo yo niño y muchacho. aquesa tu cortesía. si non dijeres verdad de lo que te es preguntado: si tú fuiste o consentiste en la muerte de tu hermano. otras tantas se perdía. el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma. y la otra la Mezquita: los otros los Alíxares. señor. y el día que no los labra. porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva. no con puñales dorados. rey don Juan. con cuchillos cachicuernos. contigo me casaría.» Allí respondiera el moro. ni labrados. rey. el moro que a mí me tiene muy grande bien me quería. castillo de gran valía. bien oiréis lo que decía: «Si tú quisieras.» «Yo te agradezco. que no viuda. El otro es Generalife. que la verdad te diría. la luna estaba crecida: moro que en tal signo nact no debe decir mentira. mi madre me lo decía: que mentira no dijese. labrados a maravilla. el otro Torres Bermejas. ni frisado. Desque los tuvo labrados el rey le quitó la vida porque no labre otros tales al rey del Andalucía. bien oiréis lo que decía: 50 «No te la diré.no de contray. vayan cabalgando en burras. que era grande villanía: por tanto. mátente por las aradas. Abenámar. sáquente el corazón vivo por el derecho costado. non en muías y caballos.» 51 . Granada. non de holanda. señor. no con lanzas ni con dardos. moro de la morería. ¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!» «El Alhambra era. casada soy. non de cuero fogueados.

«¡Ay de mi Alhama!» Allí fabló un moro viejo. desde la puerta de Elvira hasta la de Vivarrambla. rey. la esposa de don Roldan. que eran la flor de Granada: cogiste los tornadizos de Córdoba la nombrada. Al son de los instrumentos doña Alda dormido se ha. todas comían de un pan. los de la Vega y Granada. bien se te empleara. amigos. las ciento tejen cendal. subido se había al Alhambra. una nueva desdichada: que cristianos de braveza ya nos han ganado Alhama. «¡ Ay de mi Alhama!» Apeóse de una muía. Las ciento hilaban oro. que era la mayoral.» «¡Ay de mi Alhama!» 52 Allí fabló un alfaquí de barba crecida y cana: «Bien se te emplea. «¡Ay de mi Alhama!» Los moros que el son oyeron que al sangriento Marte llama. y que se acabe Granada. sus añafiles de plata. una pena muy doblada: que te pierdas tú y el reino. un sueño de gran pesar. buen rey. rey. «¡ Ay de mi Alhama!» Y que las cajas de guerra apriesa toquen al arma. todas comen a una mesa. todas visten un vestido. de esta manera fablara: «¿Para qué nos llamas. Por eso mereces. buen rey. ensoñado había un sueño. por el Zacatín arriba. si no era doña Alda.» «¡Ay de mi Alhama!» ROMANCES CAROLINGIOS DOÑA ALDA En París está doña Alda. las ciento instrumento tañen para doña Alda holgar. trescientas damas con ella para bien la acompañar. Mataste los Bencerrajes. uno a uno y dos a dos juntado se ha gran compaña. todas calzan un calzar. porque ío oigan sus moros. 53 .¡AY DE MI ALHAMA! Paseábase el rey moro por la ciudad de Granada. Cartas le fueron venidas que su Alhama era ganada. para qué es esta llamada?» «Para que sepáis. «¡Ay de mi Alhama!» Las cartas echó en el fuego y al mensajero matara. «¡Ay de mi Alhama!» Como en el Alhambra estuvo al mismo punto mandaba que se toquen sus trompetas. y en un caballo cabalga.

el águila con gran ira de allí lo iba a sacar. lanzada de moro izquierdo le traspase el corazón.» Allí habló su camarera. señora mía. no!» «Dormílda.» «¿Cuyas son aquellas armas que están en el corredor?» 55 . siete. un azor vide volar. 54 ROMANCES NOVELESCOS BLANCA-NIÑA «Blanca sois. tras del viene una aguililla que lo ahinca muy mal. su marido que llegó: «¿Qué hacéis la Blanca-Niña. que no me desarmo. El azor con grande cuita metióse so mi brial. era de mi padre. y aguilillas el falcón. doncellas. más que no el rayo del sol. que siete años había. no eran sino traición: ¿cuyo es aquel caballo que allá bajo relinchó?» «Señor. caígale mi maldición: rabia le mate los perros. mi señora? ¿Quién es el que os hizo mal?» «Un sueño soñé. que se oían en la ciudad. con la cual ha de casar. y aquel monte es la iglesia. mi camarera.» Otro día de mañana cartas de lejos le traen: tintas venían de fuera de dentro escritas con sangre que su Roldan era muerto en la caza de Roncesvalles.» «Si así es. que me ha dado gran pesar: que me veía^ en un monte en un desierto lugar: y do so los montes altos. donde os han de velar. que me dejáis a mí sola y a los montes os vais vos. el águila sedes vos. que de España viene ya. bien oiréis lo que dirá: «Aquese sueño. desarmado y sin pavor. y enviólo para vos.» Ellos en aquesto estando. la niña. dormüda.» «Si a caza es ido. ¡Quién la durmiese esta noche desarmado y sin temor. señora.» «Esas palabras. con el pico lo deshaz. bien te lo entiendo pagar. hija de padre traidor?» «Señor. que el conde es ido a la caza. bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo. mala vida paso» pasóla con gran dolor.Recordó despavorida y con un pavor muy grand los gritos daba tan grandes. a los montes de León. bien oiréis lo que dirán: «¿Qué es aquesto. Allí hablaron sus doncellas. señor. señora. Cuando tal oyó doña Alda muerta en el suelo se cae. con las uñas lo despluma.

hija soy yo de un malato y de una malatía. En el medio del camino de amores la requería. íbase para París. dijo: «Yo no volvería. que vivo en esta prisión. que ni sé cuando es de día. triste. «¿De qué os reís. cuando los trigos encañan y están los campos en flor.» «¿Cuya es aquella lanza. pláceme. Vio venir a un caballero que a París lleva la guía. conde.» Con temor el caballero palabra no respondía. puso a la niña en las ancas y él subiérase en la silla. como discreta.» «Pláceme. cuando hace la calor.» EL PRISIONERO Que por mayo era por mayo. tate. dijo. caballero. llévesme en tu compañía. que una cosa se me olvida. tomadla. La niña desque lo oyera di jóle con osadía: «Tate. errada lleva la vía: arrimárase a un roble por esperar compañía. caballero. 57 . 56 Errado lleva el camino. cuitado.«Señor. matadme con ella vos. cuando canta la calandria y responde el ruiseñor. señora. Matómcla un ballestero. DE LA HIJA DEL REY DE FRANCIA De Francia partió la niña. vuelta. déle Dios mal galardón. eran de mi hermano y hoy os las envió. A la entrada de París la niña se sonreía. no hagáis tal villanía. La niña desque lo vido de esta suerte le decía: «Si te place. bien os la merezco yo. el hombre que a mí llegase malato se tornaría. que aquesta muerte. de Francia la bien guarnida. que tiene tal resplandor?» «Tomadla. mi señora. buen conde. mi vida. cuando los enamorados van a servir al amor.» La niña. vida mía?» «Ríomc del caballero y de su gran cobardía. ni cuándo las noches son. dijo.» Apeóse del caballo por hacelle cortesía. sino por una avecilla que me cantaba al albor. mi señora? ¿De qué os reís. ¡tener la niña en el campo y catarle cortesía!» Con vergüenza el caballero estas palabras decía: «Vuelta. sino yo. do padre y madre tenía.

que si el agua hallo clara. que mía no. si no es la tortolica. Por allí fuera a pasar el traidor de ruiseñor. ni menos consolación. señora. ni casar contigo. triste enemigo. que está viuda y con dolor. que ni poso en ramo verde ni en prado que tenga flor.» 59 . allá en tierras de León. no vos puedo yo haber. sino cuando era pequeño. rosa fresca. el hombre que a mí llegase muy caro le costaría. porque hijos no haya. no. falso. no. no!» Rosa fresca. malo. ruin. que yo nunca entré en Castilla ni allá en tierras de León. y agora que os serviría. turbia la bebía yo. que no sabía de amor. enviásteme una carta con un vuestro servidor.» «Quien vos lo dijo. cuando vos tuve en mis brazos. tan garrida y con amor.» ROMANCES LÍRICOS DE LA ROSA FRESCA FONTEFRIDA Fonte-frida. «Vuestra fue la culpa. fonte-frida. vuestra fue.» «Vete de ahí. falso engañador. do todas las avecicas van tomar consolación. las palabras que le dice llenas son de traición. amigo. que no quiero ser tu amiga. no. hija soy del rey de Francia y Ja reina Constantina. malo. ¡Déjame. en mi cuerpo tocaría. «Si tú quisieses. yo sería tu servidor. que tenéis mujer hermosa y hijos como una flor. aunque volviese.ni persona. traidor. señora. enemigo. no quiero placer con ellos. no vos supe servir. que no quiero haber marido. amigo. y en lugar de recaudar él dijera otra razón: que érades casado. no vos dijo verdad. fonte-frida y con amor. no.

» S I G L O DE ORO (Siglo XVI) . de fino coral. bien oiréis lo que dirá: «Por tu vida. áncoras tiene de plata. la jarcia de oro torzal. sino a quien conmigo va. dígasme ora ese cantar. los vientos face amainar. Las velas traía de seda.» Respondióle el marinero. Allí fabló el conde Arnaldos. Marinero que la manda diciendo viene un cantar que la mar facía en calma. tal respuesta le fue a dar: «Yo no digo esa canción. las aves que andan volando nel mástil las faz posar. tablas.EL CONDE ARNALDOS ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza para su falcón cebar vio venir una galera que a tierra quiere llegar. marinero. los peces que andan nel hondo arriba los face andar.

mi madre. MI MADRE Del rosal vengo. CANCIÓN ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. cogí rosas con sospiro: vengo del rósale.GIL VICENTE (1470-1539) DEL ROSAL VENGO. A riberas de aquel río viera estar rosal florido: vengo del rósale. A riberas de aquel vado viera estar rosal granado: vengo del rósale. mi madre. vengo del rosal. no! Más quiero vivir segura nesta sierra a mi soltura 63 . vengo del rósale. Viera estar rosal florido. Del rosal vengo.

Dijo Amor: «¿Dónde se aprende este metro tan prolijo. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. cada uno es un Roldan y. cada pie con dos corcovas. el caballero que las armas vestías. no le basta. que bien habló de estas trovas. entró un amador cantando. Dios perdone a Castillejo. por sabia que sea. pues Garcilaso y Boscán. las plumas puestas por asta. y pues que tengo sabido que la flor yo me la so. a lo toscano imitadas. enojosas y pesadas. el pastoicico que el ganadico guardas.» «Ved si la invención es basta. con locura y desvarío. Digas tú. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. con muchos pies arrastrando. tan escuro. si es requiebro o es conjuro. que las orejas ofende? "Algarabía de allende": el sujeto frío y duro. no seré casada por no ver vida cansada. no! No será ni es nacido tal para ser mi marido. si el caballo o las armas o la guerra es tan bella. no! Madre. o quizá mal empleada la gracia que Dios me dio. si el ganado o los valles o la sierra es tan bella. si la nave o la vela o la estrella es tan bella. trovadas al tiempo viejo. el marinero que en las naves vivías.que no estar en ventura si casaré bien o no. yo no alcanzo cuál engaño te hizo para tu daño. 65 CANTIGA ¡Muy graciosa es la doncella! ¡Cómo es bella y hermosa! Digas tú. con todo. que la dama en quien se emplea duda. y de peso doce arrobas. 64 . Digas tú. no! CRISTÓBAL DE CASTILLEJO (1490-1550?) VISITA DE AMOR Unas coplas muy cansadas. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. y el estilo.

pues por ley particular se tornan a bautizar y se llaman petrarquistas. arte mayor y real. ni ella? Sentencio al que tal hiciere que la dama por quien muere lo tenga por cascabel. resucítese Lucero a corregir en España una muy nueva y extraña. por infieles los acusa y de aleves los condena. contentamiento mostró. Y en lugar de estas maneras de vocablos ya sabidos en nuestras trovas caseras. romances y cosa tal. sintiendo desto gran pena.» se pierden. madrigales y canciones de diferentes renglones de tercia y octava rima y otras lindas invenciones. 67 . ni vos. ¿qué pretende quien las dice sus querellas en lenguaje que no entiende él. diciendo que son más ricas y galanas. SÁTIRA Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos Pues la Santa Inquisición suele ser tan diligente en castigar con razón cualquier seta y opinión levantada nuevamente. y tras de las italianas 66 Mas ellos. Han renegado la fe de las trovas castellanas. como aquella de Lutero en las partes de Alemana. ni yo. y aquella cristiana musa del famoso Juan de Mena.meter en mi señorío moneda de reino extraño. contra todos se mostraban y claramente burlaban de las coplas españolas. como oyó la nueva copla pulida. Juan de Mena. y pies quebrados y chicos y todo nuestro caudal. caso que estaban sin favor y tan a solas. dijo Venus. y que haga burla del y de cuanto le escribiere. El juicio de lo cual yo lo dejo a quien más sabe.» «Con dueñas y con doncellas. canciones y villancicos. cantan otras forasteras nuevas a nuestros oídos: sonetos de grande estima. pero juzgar nadie mal de su patria natural en gentileza no cabe. Bien se pueden castigar a cuenta de anabaptistas.

si se esfuerza. llevadme junto al mal que me dejastes. ¿qué hará sino hacello? ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. Yo acabaré. en fin. que a mayor mal pudiera haber llegado. al comenzar. ¿Quién rae dijera. pues yo mismo las usé. cuando en las pasadas horas en tanto bien por vos me vía. Mas cuando del camino esto olvidado a tanto mal no sé por do he venido. 68 . esfuerzo alguna vez y otras me espanto. hallo. según por do anduve perdido. que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme. que no es tanto de mi parte. Del mundo bien. que me habíades de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en un hora junto me llevastes todo el bien que por términos me distes. la razón me fuerza. Si no. dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía y con ella en mi muerte conjuradas. levántase un espanto tal. la suya. yo hablo y callo. sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque descastes verme morir entre memorias tristes. que pues mi voluntad puede matarme. la gana de escribir refuerza. que es peor del seso. y estoime así entre tanto. fue de virtud hacer perfecta historia. once sílabas por pie no hallo causa por qué se tenga por cosa nueva. y dijo: —Según la prueba. pudiendo. y fue juntar el cielo con la tierra.caso que se sonrió como de cosa sabida. si ella quisiere. sé que me acabo y más he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado. GARCILASO DE LA VEGA (1503-1536) SONETOS Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por do me ha traído. Por otra parte. y aun sabrá querello. fue declarar lo natural más vivo. de nuestros tiempos gloria fue nacer ésta. 69 JUAN BOSCAN (1493-1542) SONETO Mueve el querer las alas con gran fuerza tras el loor de aquella que yo canto. por la cual yo vivo: enmienda fue de cuanto aquí se yerra.

que lo poseo. tras los ciervos temerosos. faltando a ti. temeroso. que nunca oso fiar el mal de mí.Si para refrenar este deseo loco. no me aprovecha verme cual me veo. rayaba de los montes el altura el sol. los amores. cayendo fama y nombre al mar ha dado. armado. vano. el monte fatigando el ardiente jinete. que es deuda general. cuando Salicio. mas de cualquier ingenio peregrino que celebra lo digno de memoria: el árbol de victoria que ciñe estrechamente tu gloriosa frente dé lugar a la hiedra que se planta debaxo de tu sombra. por ventura andes a caza. solo y dado al ínclito gobierno del estado albano. y se levanta poco a poco. agora vuelto a la otra parte. que a todo el mundo sobras. o muy aventurado o muy medroso en tanta confusión. que en tornando a ser restituido al ocio ya perdido. y guarecer de un mal tan peligroso. sus quexas imitando. Tú. apenas en el agua resfriado? ÉGLOGA PRIMERA A don Pedro de Toledo. y la del que su fuego y su locura llora entre aquellas plantas conocidas. con canto acordado al rumor que sonaba del agua que pasaba. marqués de Villaf ranea. recostado al pie de una alta haya. arrimada a tus loores: y en cuanto esto se canta. virrey de Ñapóles SALICIO Y NEMOROSO El dulce lamentar de dos pastores Salicio juntamente y Nemoroso. imposible. escuchando. 71 . he de cantar. cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas. que en vano su morir van dilatando: espera. por donde una agua clara con sonido atravesaba el fresco y verde prado. y un grado sin segundo. Saliendo de las ondas encendido. 70 resplandeciente. que se debe a tu fama y a tu gloria. agora estés atento. se quexaba tan dulce y blandamente como si no estuviera de allí ausente la que de su dolor culpa tenía. que ganaste obrando un nombre en todo el mundo. de pacer olvidadas. escucha tú el cantar de mis pastores. agora de cuidados enojosos y de negocios libre. que es darme a entender yo lo que no creo. En tanto que este tiempo que adivino viene a sacarme de la deuda un día. no sólo mía. él. ¿qué me ha de aprovechar ver la pintura de aquél que con alas derretidas. en la verdura. luego verás ejercitar mi pluma por la infinita innumerable suma de tus virtudes y famosas obras: antes que me consuma. representando en tierra al fiero Marte. que apresura el curso.

El sol tiende los rayos de su lumbre por montes y por valles. le decía: SALICIO ¡Oh. por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me aguardaba. lágrimas. dexas llevar. ¿en cuya oreja suena? Tus claros ojos. pues tú me dexas.y así. el curso enajenado iba siguiendo del agua fugitiva. despertando las aves y animales y la gente. ¡Cuántas veces durmiendo en la floresta. corriendo. cuan diferente era y cuan de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja. por desusada parte y por nuevo camino el agua se iba. lágrimas. y aun la vida temo. lágrimas. sin mostrar un pequeño sentimiento de que por ti Salicio triste muera. Salid sin duelo. ¿De un alma te desdeñas ser señora. 72 pues ves desde tu altura esta falsa perjura causar la muerte de un estrecho amigo. lágrimas. por pasar allí la siesta. reputándolo yo por desvarío. lágrimas. más helada que nieve. ¡Ay. sin ti. cuál por el aire claro va volando. ¿qué hará el enemigo? Salid sin duelo. corriendo. cuál con el sol presente. de ti desamparado. cuál por el verde valle o alta cumbre paciendo va segura y libremente. Galatea! Estoy muriendo. Por ti el silencio de la selva umbrosa. ¿do la pusiste? ¿Cuál es el cuello que. corriendo. el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba. repitiendo la desventura mía. el vivir para qué sea. por ti la verde yerba. corriendo. desdichado! Soñaba que en el tiempo del estío llevaba. desta vida ya olvidada. a beber en el Tajo mi ganado y después de llegado sin saber de cuál arte. que no hay. temóla con razón. donde siempre moraste. desconocida. Salid sin duelo. de tus hermosos brazos anudaste? No hay corazón que baste. cuánto me engañaba! ¡Ay. sin duelo. Vergüenza he que me vea ninguno en tal estado. Salid sin duelo. 73 . ¿a quién los volviste? ¿Por quién tan sin respeto me trocaste? Tu quebrantada fe. y al usado ejercicio do su natura o menester le inclina. como en cadena. más dura que mármol a mis quexas y al encendido fuego en que me quemo. va de nuevo al oficio. no pudiendo della salir un hora? Salid. al viento el amor y la fe que ser guardada eternamente sólo a mí debiera? ¡Oh Dios! ¿Por qué siquiera. no recibe del cielo algún castigo? Si en pago del amor yo estoy muriendo. el fresco viento. Tu dulce habla. razonando con ella. corriendo. y de mí mismo yo me corro agora. ¿Y tú. como presente. Siempre está en llanto esta ánima mezquina cuando la sombra el mundo va cubriendo o la luz se avecina. vi mi mal entre sueños. ardiendo yo con la calor estiva.

Y de hacer juntar lo diferente.. que siempre sonará de gente en gente. pues. cuitado. que bien podrás venir de mí segura. y no viera de ti ese apartamiento. yo te vi agradada. que el más seguro tema con recelo perder lo que estuviere poseyendo. ¿Qué no se esperará de aquí adelante. corriendo.aunque fuese de piedra. Salid sin duelo. de mi cantar. que aún agora me veo en esta agua que corre clara y pura. con diferente voz se condolecen. en otro muro asida. viendo mi amada hiedra de mí arrancada. lágrimas. los ojos aun siquiera no volviendo a lo que tú hiciste. La cordera paciente con el lobo hambriento hará su ayuntamiento y con las simples aves sin ruido harán las bravas sierpes ya su nido: que mayor diferencia comprehendo de ti al que has escogido. Con mi llorar las piedras enternecen su natural dureza y la quebrantan. siempre fuera tenido de ti en precio. y cierto no trocara mi figura con ése que de mí se está riendo: ¡trocara mi ventura! Salid sin duelo. Las fieras que reclinan su cuerpo fatigado dejan el sosegado sueño por escuchar mi llanto triste. y mi parra en otro olmo entretejida. No soy. no dexes el lugar que tanto amaste. Ves aquí un prado lleno de verdura. ¿Cómo te vine en tanto menosprecio? ¿Cómo te fui tan presto aborrecible? ¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? Si no tuvieras condición terrible. ves aquí una espesura. ven. dando a quien diste el corazón malvado. cuando cantan. Salid sin duelo. pues. 74 tan disforme ni feo. bien mirado. si derritiendo me estoy en llanto eterno! Salid sin duelo. los árboles parece que se inclinan. siendo a todo materia por ti dada? Cuando tú enajenada de mí. corriendo. las aves que me escuchan. que no pudiera el mantuano Títiro ser de ti más alabado. lágrimas. corriendo. Mas ya que a socorrerme aquí no vienes. en mi majada la manteca y el queso está sobrado. lágrimas. corriendo. lágrimas. Salid fuera sin duelo. si por sólo esto te detienes. salid sin duelo. corriendo. Salid sin duelo. lágrimas. Materia diste al mundo de esperanza de alcanzar lo imposible y no pensado. ¿No sabes que sin cuento buscan en el estío mis ovejas el frío de la sierra de Cuenca. 75 .. fuiste. y dexaré el lugar do me dexaste. ¿qué tendrá por cierto? ¿O qué de hoy más no temerá el amante. y mi morir cantando me adivinan. tanto. y el gobierno del abrigado Extremo en el invierno? Mas ¡qué vale el tener. quitándolo de mí con tal mudanza. notable causa diste y ejemplo a todos cuantos cubre el ciclo. Tú sola contra mí te endureciste. por difícil que sea y por incierto? ¿O qué discordia no será juntada? Y juntamente. corriendo. que no se esté con llanto deshaciendo hasta acabar la vida. Siempre de nueva leche en el verano y en el invierno abundo. lágrimas.

pues yo me alexo. 77 . cuando en aqueste valle al fresco viento andábamos cogiendo tiernas flores que había de ver con largo apartamiento venir el triste y solitario día que diese amargo fin a mis amores? El cielo en mis dolores cargó la mano tanto. no es mucho que lugar también le quede. ¿Quién me dixera. ¿Do están agora aquellos claros ojos que llevaban tras sí como colgada mi ánima por doquier que se volvían? ¿Do está la blanca mano delicada. cristalinas. NEMOROSO Corrientes aguas. desierta y dura tierra. en el reposo estuve ya contento y descansado. puras.ves aquí una agua clara. en otro tiempo cara. yo me vi tan ajeno del grave mal que siento. ¿adonde están? ¿Adonde el blanco pecho? ¿Do la columna que al dorado techo con presunción graciosa sostenía? Aquesto todo agora ya se encierra. a quien de ti con lágrimas me quexo. desamparado. aves que aquí sembráis vuestras querellas. vida mía. y lo que siento más es verme atado a la pesada vida y enojosa. con la pesada voz retumba y suena. que pues el bien le dexo. y sospirando en el postrero acento. casi como dolida y a compasión movida. ¡Oh miserable hado! ¡Oh tela delicada. antes de tiempo dada a los agudos filos de la muerte! Mas convenible fuera aquesta suerte a los cansados años de mi vida. soltó de llanto una profunda vena. que es más que el hierro fuerte. que a sempiterno llanto y a triste soledad me ha condenado. torciendo el paso por su verde seno. Aquí dio fin a su cantar Salicio. pues no la ha quebrantado tu partida. a Elisa vi a mi lado. árboles que os estáis mirando en ellas. Queriendo el monte al grave sentimiento de aquel dolor en algo ser propicio. vano y presuroso! Acuerdóme durmiendo aquí algún hora que. despertando. hiedra que por los árboles caminas. que siento enflaquecer mi débil canto. Lo que cantó tras esto Nemeroso decidlo vos. en la fría. Piérides. o con el pensamiento discurría por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría. La blanda Filomena. verde prado de fresca sombra lleno. ¡Oh bien caduco. al que todo mi bien quitarme puede. solo. Quizás aquí hallarás. por desventura mía. llena de vencimientos y despojos que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían con gran desprecio al oro como a menor tesoro. que de puro contento con vuestra soledad me recreaba. que tanto no puedo yo ni oso. y en este mismo valle. ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa. dulcemente responde al son lloroso. donde con dulce sueño reposaba. donde agora 76 me entristezco y me canso. Elisa.

que agora es muda. del duro labrador. Verte presente agora me parece en aquel duro trance de Lucina. y a su canto el aire suena. y tú. si ya del todo primero no me quitan el sentido. en que he quedado de sombra y de temor atormentado. con cuyo son y acentos a los airados vientos pudieras amansar. inexorable diosa. y de allí me llevó mi dulce prenda. y aquel dolor que siente. y así me quexo en vano de la dureza de la muerte airada. que nunca de mi seno se me apartan: deseó jólos. que sobre ellos nunca mis ojos de llorar se hartan. y la callada noche no refrena su lamentable oficio y sus querellas. Mas luego a la memoria se me ofrece aquella noche tenebrosa. Ella en mi corazón metió la mano. juntándolos. y en cayendo su rayo se levanta la negra oscuridad que el mundo cubre. ni acude el campo al labrador con mano llena. No hay bien que en mal no se convierta y mude. tal es la tenebrosa noche de tu partir. entre las hojas escondido.Después que nos dexaste. demandabas en aquel paso ayuda. rústica diosa. que de buena gana nos producía flores con que solía quitar en sólo vellas mis enojos. escura. más que la llama ardientes. y la medrosa forma en que se ofrece aquello que la noche nos encubre. por la dulce garganta despide. Sin que de allí se partan. con suspiros calientes. ya de rigor de espinas intratable. que siempre aflige esta ánima mezquina con la memoria de mi desventura. envueltos en un blanco paño. hasta que el sol descubre su luz pura y hermosa. Elisa. muerte arrebatada! Por ti me estoy quexando al cielo y enojando con importuno llanto al mundo todo: tan desigual dolor no sufre modo. la tierra. me parece que oigo que a la cruda. ¿dónde estabas? 79 . Una parte guardé de tus cabellos. No me podrán quitar el dolorido sentir. Cual suele el ruiseñor con triste canto quexarse. y nace en lugar suyo la infelice avena. y aquella voz divina. de do viene el temor que nos espanta. llorando. trayendo de su pena al cielo por testigo y las estrellas. el fruto miserable. que aquél era su nido y su morada. nunca pace en hartura el ganado ya. que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos entretanto que del amado ramo estaba ausente. hasta que muerte el tiempo determine que a ver el deseado sol de tu clara vista me encamine. 78 desta manera suelto yo la rienda a mi dolor. con un cordón los ato. Tras esto el importuno dolor me deja descansar un rato. ¡Ay. los enjugo del llanto. con diferencia tanta. produce agora en cambio estos abrojos. y de un dolor tamaño enternecerme siento. y yo hago con mis ojos crecer. Como al partir el sol la sombra crece. la mala yerba al trigo ahoga. y de consuno casi los paso y cuento uno a uno.

¿Ibate tanto en perseguir las fieras? ¿Ibate tanto en un pastor dormido? ¿Cosa pudo bastar a tal crudeza que, conmovida a compasión, oído a los votos y lágrimas no dieras para no ver hecha tierra tal belleza, o no ver la tristeza en que tu Nemoroso queda, que su reposo era seguir tu oficio, persiguiendo las fieras por los montes y ofreciendo a tus sagradas aras los despojos? ¿Y tú, ingrata, riendo dexas morir mi bien ante mis ojos? Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa el cuerpo, y verme libre pueda, y en la tercera rueda contigo mano a mano busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, donde descanse y siempre pueda verte, ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte? Nunca pusieran fin al triste lloro los pastores, ni fueran acabadas las canciones que sólo el monte oía, si mirando las nubes coloradas, al transmontar del sol bordadas de oro, no vieran que era ya pasado el día. La sombra se veía venir corriendo apriesa ya por la falda espesa del altísimo monte, y recordando ambos como de sueño, y acabando el fugitivo sol, de luz escaso, su ganado llevando, se fueron recogiendo paso a paso.
80

A LA FLOR DE GNIDO

Si de mi baxa lira tanto pudiese el son, que en un momento aplacase la ira del animoso viento y la furia del mar y el movimiento; y en ásperas montañas con el suave canto enterneciese las fieras alimañas, los árboles moviese, y al son confusamente los traxese; no pienses que cantado sería de mí, hermosa flor de Gnido, el fiero Marte airado, a muerte convertido, de polvo y sangre, y de sudor teñido; ni aquellos capitanes en las sublimes ruedas colocados, por quien los alemanes el fiero cuello atados, y los franceses van domesticados. Mas solamente aquella fuerza de tu beldad sería cantada, y alguna vez con ella también sería notada el aspereza de que estás armada; y cómo por ti sola, y por tu gran valor y fermosura, convertido en viola, llora su desventura el miserable amante en tu figura. Hablo de aquel cautivo, de quien tener se debe más cuidado, que está muriendo vivo, al remo condenado, en la concha de Venus amarrado. Por ti, como solía, del áspero caballo no corrige la furia y gallardía, 81

ni con freno le rige, ni con vivas espuelas ya le aflige. Por ti, con diestra mano, no revuelve la espada presurosa, y en el dudoso llano huye la polvorosa palestra como sierpe ponzoñosa. Por ti, su blanda musa, en lugar de la cítara sonante, tristes querellas usa, que con llanto abundante hacen bañar el rostro del amante. Por ti, el mayor amigo le es importuno, grave y enojoso; yo puedo ser testigo que ya del peligroso naufragio fui su puerto y su reposo. Y agora en tal manera vence el dolor a la razón perdida, que ponzoñosa fiera nunca fue aborrecida tanto como yo del, ni tan temida. No fuiste tú engendrada ni producida de la dura tierra; no debe ser notada que ingratamente yerra quien todo el otro error de sí destierra. Hágate temerosa el caso de Anaxárate, y cobarde, que de ser desdeñosa se arrepintió muy tarde; y así, su alma con su mármol arde. Estábase alegrando del mal ajeno el pecho empedernido, cuando abaxo mirando el cuerpo muerto vido del miserable amante, allí tendido. Y al cuello el lazo atado con que desenlazó de la cadena el corazón cuitado, que con su breve pena compró la plena punición ajena.
82

Sintió allí convertirse en piedad amorosa el aspereza. ¡Oh tardo arrepentirse! ¡Oh última terneza! ¿Cómo te sucedió mayor dureza? Los ojos se enclavaron en el tendido cuerpo que allí vieron; los huesos se tornaron más duros y crecieron, y en sí toda la carne convirtieron; las entrañas heladas tornaron poco a poco en piedra dura; por las venas cuitadas la sangre su figura iba desconociendo y su natura; hasta que finalmente en duro mármol vuelta y transformada, hizo de sí la gente no tan maravillada cuanto de aquella ingratitud vengada. No quieras tú, señora, de Némesis airada las saetas probar, por Dios, agora; baste que tus perfetas obras y fermosura a los poetas den inmortal materia, sin que también en verso lamentable celebren la miseria de algún caso notable que por ti pase triste y miserable.

83

SANTA TERESA DE JESÚS
(1515-1582)
VERSOS NACIDOS DEL FUEGO DEL AMOR DE DIOS QUE EN SI TENIA

Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero
GLOSA

Aquesta divina unión del amor con que yo vivo, hace a Dios ser mi cautivo y libre mi corazón; mas causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel y estos hierros en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué vida tan amarga do no se goza el Señor! Y si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga; quíteme Dios esta carga más pesada que el acero, que muero porque no muero.
84

Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo, el vivir me asegura mi esperanza; muerte do el vivir se alcanza no te tardes que te espero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; vida, no seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte; venga ya la dulce muerte, venga el morir muy ligero, que muero porque no muero. Aquella vida de arriba es la vida verdadera; hasta que esta vida muera, no se goza estando viva; muerte no seas esquiva; vivo muriendo primero, que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es perderte a ti, para mejor a El gozarle? Quiero muriendo alcanzarle, pues a El solo es el que quiero, que muero porque no muero. Estando ausente de ti, ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, por ser mi mal tan entero, que muero porque no muero.

85

FRAY LUIS DE LEÓN (1533-1594) VIDA RETIRADA ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado. No cura si la faina canta con voz, su nombre, pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado? ¡Oh campo, oh monte, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso! Roto casi el navio a vuestro almo reposo, huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero.
86

Despiértenme las aves con su cantar suave no aprendido, no los cuidados graves de que es siempre seguido quien al ajeno arbitrio está atenido. Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y como codiciosa de ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido los árboles menea con un manso ruido que del oro y del cetro pone olvido. Ténganse su tesoro los que de un flaco leño se confían; no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían. La combatida entena cruje, y en ciega noche el claro día se torna, al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. A mí, una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada,
87

¡Oh desmayo dichoso! ¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido! ¡ Durase en tu reposo sin ser restituido jamás a aqueste baxo y vil sentido! A este bien os llamo. Aquí el alma navega por un mar de dulzura. que todo lo demás es triste lloro. que en olvido está sumida. puesto el atento oído al son dulce acordado del plectro sabiamente meneado. Y mientras miserablemente se están los otros abrasando en sed insaciable del no durable mando. con movimiento diestro produce el son sagrado con que este eterno templo es sustentado. Felipe. contemplar la verdad pura sin velo? 89 . y entrambos a porfía mezclan una dulcísima armonía. que es de todas la primera. A FRANCISCO SALINAS El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada. A FELIPE RUIZ ¿Cuándo será que pueda libre de esta prisión volar al cielo. quedando a lo demás adormecidos. por quien al bien divino despiertan los sentidos. Ve cómo el gran maestro a aquesta inmensa cítara aplicado. la belleza caduca engañadora. y finalmente en el así se anega. vuestro son en mis oídos. A la sombra tendido. Salinas. Y como se conoce. en suerte y pensamientos se mejora. luego envía consonante respuesta. ¡Oh! Suene de contino. A cuyo son divino mi alma. y oye allí otro modo de no perecedera música. y la baxiJla de fino oro labrada sea de quien la mar no teme airada. Salinas. que ningún accidente extraño o peregrino oye o siente. torna a cobrar el tino y memoria perdida de su origen primero esclarecida. Y como está compuesta de números concordes. cuando suena la música extremada por vuestra sabia mano gobernada. Traspasa el aire todo hasta llegar a la más alta esfera. amigos.me baste. a quien amo sobre todo tesoro. tendido yo a la sombra esté cantando. y en la rueda que huye más del suelo. gloria del apolíneo sacro coro. de yedra y lauro eterno coronado. el oro desconoce que el vulgo ciego adora.

por qué están las dos osas. y quién las enciende con hermosas y eficaces centellas.Allí a mi vida junto en luz resplandeciente convertido. por qué en las noches largas se detiene. de oro y luz labradas de espíritus dichosos habitadas. el amor y la pena despiertan en mi pecho una ansia ardiente: despiden larga vena los ojos hechos fuente. horrible son conmueve. Entonces veré cómo el divino poder echó el cimiento tan a nivel y plomo. ¿No ves cuando acontece turbarse el aire todo en el verano? El día se ennegrece. las causas de los hados. sopla el gallego insano. en sueño y en olvido sepultado. y de los estíos. Quién rige las estrellas veré. quién ceba y quién bastece de los ríos las perpetuas corrientes. relumbra fuego ardiente. envían largos ríos los collados. Las soberanas aguas del aire en la región quién las sostiene. y el trueno dónde viene. los campos anegados miran los labradores espantados. Veré este fuego eterno fuente de vida y luz do se mantiene. 90 su trabajo deshecho. de los rayos las fraguas. así el arrebatado como los naturales. La lluvia baña el techo. Veré las inmortales columnas do la tierra está fundada. y entre las nubes mueve su carro Dios ligero y reluciente. y por qué crecen las aguas del Océano y decrecen. de los helados fríos veré las causas. dó sale a mover guerra el cierzo. Y de allí levantado veré los movimientos celestiales. dó los tesoros tiene de nieve Dios. Por qué tiembla la tierra por qué las hondas mares se embravecen. De dó manan las fuentes. de bañarse en el mar. las señales. y por qué en el invierno tan presuroso viene. humíllase la gente. y sube hasta el cielo el polvo vano. y miro hacia el suelo de noche rodeado. las lindes y señales con que a la mar airada la Providencia tiene aprisionada. siempre medrosas. y su principio propio y escondido. Veré sin movimiento en la más alta esfera las moradas del gozo y del contento. NOCHE SERENA Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado. la lengua dice al fin con voz doliente: 91 . treme la tierra. veré distinto y junto lo que es y lo que ha sido. do estable eterno asiento posee el pesadísimo elemento.

lo que ha pasado? Quien mira el gran concierto de aquestos resplandores eternales. y precia la baxeza de la tierra. y en proporción concorde tan iguales. Inmensa fermosura aquí se muestra toda. escura? ¿Qué mortal desatino de la verdad aleja así el sentido. y la graciosa estrella de Amor la sigue reluciente y bella. ¿las almas inmortales hechas a bien tamaño. ¿qué desventura la tiene en esta cárcel. la luna cómo mueve la plateada rueda. burlaréis los antojos de aquesta lisonjera vida. que jamás anochece. te vas al inmortal seguro! 93 . perdido sigue la vana sombra. y de estos bienes la destierra? Aquí vive el contento. templo de claridad y fermosura. aquí asentado en rico y alto asiento está el amor sagrado de glorias y deleites rodeado. ¿Es más que un breve punto el baxo y torpe sucio. 92 y el Júpiter benino de bienes mil cercado serena el cielo con su rayo amado. con soledad y llanto. tu grey en este valle hondo. y resplandece clarísima luz pura. mi alma. que de tu bien divino olvidado. mortales. tras él la muchedumbre del reluciente coro su luz va repartiendo y su tesoro. el bien fingido? El hombre está entregado al sueño. rodéase en la cumbre Saturno. Pastor santo. y cómo otro camino prosigue el sanguinoso Marte airado. sus pasos desiguales. eterna primavera aquí florece. baxa. y tú rompiendo el puro aire. que a tu alteza nació. padre de los siglos de oro. do vive mejorado lo que es. de su suerte no cuidando. su movimiento cierto. mirad con atención en vuestro daño. comparado a aqueste gran trasunpto. y con paso callado el cielo vueltas dando las horas del vivir le va hurtando. ¡Oh campos verdaderos! ¡Oh prados con verdad frescos y amenos! ¡Riquísimos mineros! ¡Oh deleitosos senos! ¡Repuestos valles de mil bienes llenos! EN LA ASCENSIÓN ¡Y dexas. aquí reina la paz. ¡Ah! Despertad. podrán vivir de sombra y sólo engaño? ¡Ay! Levantad los ojos a aquesta celestial eterna esfera. con cuanto teme y cuanto espera.Morada de grandeza. y va en pos de ella la luz do el saber llueve. escuro. lo que será. ¿Quién es el que esto mira. y no gime y suspira por romper lo que encierra el alma.

y cuanto más se goza más renace. ¿qué norte guiará la nave al puerto? ¡Ay! Nube envidiosa aun de este breve gozo. producidor eterno de consuelo. y desatada 95 94 . que ni al hielo ni con el rayo ardiente falleces. y fuera de sí el alma pusiese y toda en ti. con que envilece el oro. ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién. ¿qué no tendrá por sordo y desventura? Aqueste mar turbado. el buen Pastor en ti su hato amado. y ardiendo se traspasa y lanza en aquel bien libre de tasa. la convirtiese! Conocería dónde sesteas. El va. fértil suelo. do las pace con inmortales rosas. y el inmortal dulzor al alma pasa. y les da mesa llena. ¡Oh son. y los agora tristes y afligidos a tus pechos criados. cuando la cumbre toca altísimo subido el sol. a dulces pastos mueve sin honda ni cayado. ¡Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado! Y con pobre mesa y casa en el campo deleitoso con sólo Dios se acompasa. De púrpura y de nieve florida la cabeza coronado. oh amor. y suerte buena. él sesteando de su hato ceñido con dulce son deleita el santo oído. concierto al viento fiero airado? Estando tú encubierto. ya en la vena del gozo fiel las baña. de Ti desposeídos. y a solas su vida pasa: ni envidiado ni envidioso. oh voz! ¡Siquiera pequeña parte alguna descendiese en mi sentido. Y de su esfera. que no les sea enojos? Quien oyó tu dulzura. dulce Esposo. Alma región luciente. y en pos dichosas le siguen sus ovejas. nos dexas! MORADA DEL CIELO AL SALIR DE LA PRISIÓN Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. ¡ay!. con flor que siempre nace. Toca el rabel sonoro. prado de bienandanza. Ya dentro a la montaña del alto bien las guía. ¿qué te aquexas? ¿Do vuelas presurosa? ¡Cuan rica tú te alexas! ¡Cuan pobres y cuan ciegos. ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura. pastor y pasto él solo.Los antes bienhadados.

mientras dura esa flor graciosa y pura. que el no gozalla es perdella. para aviso y escarmiento de quien huye de su bando. no ya andará perdida. señora. o agora aquella hermosura. el vestir seda y brocado. El amor gobierna el cielo con ley dulce eternamente. señora bella. sentiréis qué es padecer. y pues no menos discreta y perfeta sois que bella y desdeñosa. y la suerte. 96 Y por mil partes volando. errada. ¿y pensáis vos ser valiente contra él acá en el suelo? Da movimiento y viveza a belleza el amor. por Dios. señora. publicando el amor irá este cuento. cuando os viéredes perdida os perderéis por querer. sin ventura. el techo rico labrado. cuando la ruga enojosa en la hermosa frente y cara se mostrare y el tiempo que vuela helare esa fresca y linda rosa. ¡Ay!. mirad que ninguna cosa hay que a amor no esté sujeta. mirad por vos. los montones de tesoro? ¿Y qué vale si a derecho os da pecho el mundo todo y adora. o antes el amor de agora! A mil gentes que agraviadas tenéis con vuestra porfía dexaréis en aquel día alegres y bien vengadas. ay.de esa prisión adonde padece. y es dulce vida. ¿Qué vale el beber en oro. que a mi cuenta vos serviréis al amor cuando de vuestro dolor ninguno quiera hacer cuenta. querer y no ser querida. agora coge en rico ñudo el hermoso cabello. a tu manada junta. agora el crudo 97 . Diréis con dolor. si a la fin dormís. Cuando la dorada cumbre fuere de nieve esparcida y las dos luces de vida recogieren ya su lumbre. IMITACIÓN DE DIVERSOS Vuestra tirana exención y ese vuestro cuello erguido estoy cierto que Cupido pondrá en dura sujeción. Vivid esquiva y exenta. en el solo y frío lecho? SONETO Agora con la aurora se levanta mi luz. cada hora: ¡Quién tuviera. más valida sin él es triste pobreza.

tiros arrojadizos y trabucos. ni a extranjero dominio sometida. en la región antartica famosa. dardos. y pudo dolerse agora de mi mal agudo. martillos. sargentas. canto. que no hicieron poco en hacer esto: de herirse lugar aún no tuvieron. de remotas naciones respetada por fuerte. 98 Tomé y otros caciques me metieron en medio de estos bárbaros de presto y con dificultad los departieron. el cacique más anciano. ya el temor pospuesto. codicia del mandar no rae convida a pesarme de veros pretensores de cosa que a mí tanto era debida: porque según mi edad. las proezas de aquellos españoles esforzados que a la cerviz de Arauco no domada pusieron duro yugo por la espada. gallarda y belicosa. lazos de fuertes mimbres y bejucos. CANTO SEGUNDO (Fragmento) CANTO PRIMERO No las damas. ¿Qué furor es el vuestro. que no ha sido por rey jamás regida. Mas luego vuelve en sí el engañado ánimo. ni las muestras. ¡oh araucanos!. y lleno de humildad y arnor la adoro.pecho ciñe con oro. las manos y ojos bellos alza. regalos y ternezas de amorosos afectos y cuidados. Agora. presente ante mis ojos la imagino. del dulce error llevado. con otras puntas largas enastadas de la facción y forma de punzones. ya veis. mazas barreadas. ALONSO DE ERCILLA (1533-1594) LA ARAUCANA Las armas de ellos más ejercitadas son picas. 99 . no gentilezas de caballeros. señores. Colocólo. tan soberbia. agora incomparable tañe y canta. principal y poderosa: la gente que produce es tan granada. que a perdición os lleva sin sentillo? ¿Contra nuestras entrañas tenéis manos. mas el amor que siempre os he mostrado a bien aconsejaros me ha incitado. y la garganta. y no contra el tirano en resistillo? Teniendo tan a golpe a los cristianos. los hechos. y. y conociendo el desatino. del estado defensores. hachas. la rienda suelta largamente al lloro. mas el valor. que estoy al otro mundo de partida. vuelta al cielo pura y santa. Amor. y en voz airada. enamorados. alabardas y lanzones. fértil provincia y señalada. a razonar así tomó la mano: «—Caciques. flechas y bastones. Chile. Ansí digo.

éste será quien más un gran madero sustentare en el hombro sin pararse. no tiene vino más baxo. donde resido. y pues que sois iguales en la suerte. sólo una falta le hallo: que con la priesa se acaba. que todos por él quieran gobernarse. bebo. Porque allí llego sediento. ¡gran señora. procure cada cual ser el más fuerte. Volved las armas y ánimo furioso a los pechos de aquellos que os han puesto en dura sujeción con afrentoso partido. Pues. no es menester alaballo. lo que se ha de cenar junto. pero delicada fue la invención de la taberna. Esto.. que para redimir nos ha quedado. digna de veneración! ¡Qué oronda viene y qué bella! ¡Qué través y enjundia tiene! Paréceme. encójase y entre que es algo estrecho el camino.. Inés. este toque. a todo el mundo manifiesto. pagólo y voyme contento. 101 . pero arrójame la bota. La ensalada y salpicón hizo fin: ¿qué viene ahora? La morcilla. mídenlo.» BALTASAR DEL ALCÁZAR (1530-1606) UNA CENA En Jaén. dánmelo. Inés. de la del Castillo diez y seis vale el cuartillo. vale un florín cada gota de aqueste vinillo aloque... vive Dios que no lo sé. yo tengo por devoción de santiguar lo que bebo.. las tazas de vino a punto: falta comenzar la fiesta. Inés. Inés. y diréte. que viene para que demos con ella. sus. ello se alaba. si te parece. que es mina la taberna de Alcocer. Tenía este caballero un criado portugués. la cosa más brava de él que has oído. vive don Lope de Sosa. grande consuelo es tener la taberna por vecina. no sea en tan bajo estado y abatido. En la virtud de vuestro brazo espero que puede en breve tiempo remediarse. Pero cenemos. Franco fue. Por nuestro Señor.. mas ha de haber un capitán primero. ¿De qué taberna se traxo? Mas ya. Inés. Si es o no invención moderna.. Comience el vinillo nuevo y echóle la bendición. 100 La mesa tenemos puesta. pido vino de lo nuevo. lanzad de vos el yugo vergonzoso.¿volvéis contra vosotros el cuchillo? Si gana de morir os ha movido. primero. mostrad vuestro valor y fuerza en esto: no derraméis la sangre del estado.

y asada por esas manos hechas a cebar lechónos. señor Sarmiento. lo que sueles. El corazón me revienta de placer. porque con más gusto comas. que el portugués cayó enfermo. quédese para mañana. me dan asada o cocida de una gruesa y gentil ave. Probemos lo del pichel. Yo os lo diré en brevedad. mas oye un punto sutil: ¿no pusiste allí un candil? ¿Cómo me parecen dos? Pero son preguntas viles. Cuando el luminoso vaso toca en la meridional. tal debe tener especias! ¡Oué llena está de piñones! Morcilla de cortesanos. Inés. Inés. ¿Cómo te va? Yo. me dan un huevo pasado por agua. daca de la bota llena: seis tragos. Pues sabrás. Dios te guarde. parece que será justo volver al cuento pasado. sospecho que estás contenta. sujetos a tantos daños. Salido el sol por Oriente de rayos acompañado. y el daros gusto se os debe con toda puntualidad. como sabia mi consejo.. y ambos vienen preguntando por el pichel y la taza. no sé de ti. al vino no se escandalice el vientre. Con dos tragos del que suelo llamar yo néctar divino. cómo me porto y sustento. Inés. Mas di. vive Dios. Las once dan.. Prueba el queso. distando por un igual del Oriente y del Ocaso. hecha es la cena. levántense los manteles. hemos cenado tan bien y con tanto gusto. ¡Que suavidad! ¡Oué clareza! ¡Qué paladar! ¡Qué color! ¡Qué rancio gusto y olor! ¡Todo con tanta fineza! Mas el queso sale a plaza. que es extremo. Echa de lo trasañejo. la moradilla va entrando. pues la aceituna no es mala. Inés. SU MODO DE VIVIR EN LA VEJEZ Deseáis. ni tiene que ver con él. ¿no adoras y precias la morcilla ilustre y rica? ¡Cómo la traidora pica.No eches agua. el de Pinto no le iguala. 102 Haz. blando y caliente. yo me duermo. saber en estos mis años. por mí. bien puede bogar su remo. porque la historia es bien breve. que así tomas. y a quien otros llaman vino porque nos vino del cielo. Ya que. pues. ya sé lo que puede ser: con este negro beber se acrecientan los candiles. alto licor celestial. Alegre estoy. no es el aloquillo tal. 103 . hermana.

que de los nuestros la cerviz cautiva y las manos aviva al misterio injusto de su estado. Dios de las batallas. al Trace fiero. no sé de mí nueva cierta. Luego me cierran la puerta. Ser vieja la casa es esto: veo que se va cayendo. cual piedra. Constanza?» «Diréis vos. Constanza. Hasta que.» 104 .» «Desta vez cogido os he. cayendo. tú. Tú rompiste las fuerzas y la dura frente de Faraón. soy de otro dueño. en conclusión. derribó con los brazos suyos graves 105 A UN GIBOSO DE DELANTE Un socarrón mesonero dijo a un giboso al revés: «No me neguéis esta vez que cargasteis delantero. Después que. dormido. ¿me la dais?»— «Cosa es forzosa. me suelen dar a comer tostadas en vino mulso. desamparado el imperio que en este horizonte tiene. Pues digo que cosa y cosa. que en la llanura venció. confiado en el grande aparato de sus naves. a estas razones replicó: «Es muy importante llevar la carga delante quien se halla entre ladrones. feroz guerrero. en el profundo. sus escogidos príncipes cubrieron los abismos del mar. y tu ira luego loj tragó. El soberbio tirano. ADIVINANZA «¿Qué es cosa y cosa. del ancho mar. que yo no sé. viene a dar en el mar Hesperio. como arista seca el fuego.» El gibado. dos cosas son.con tres veces del suave licor que alegra la vida. tú eres diestra. y descendieron. voyle puntales poniendo porque no caiga tan presto. ¿No es muy buena adivinanza?» —«Pero vos.» FERNANDO HERRERA (1534-1597) POR LA VICTORIA DE LEPANTO Cantemos al Señor. habiendo sol nuevo me cuentan cómo he dormido: y así de nuevo les pido que me den néctar y huevo. salud y gloria nuestra. que el enflaquecido pulso restituyen a su ser. Mas todo es vano artificio. yo me entrego al dulce sueño. presto me dicen mis males que han de faltar los puntales y allanarse el edificio.

por la justa venganza de tu gente. mi ira esperan cuando vencidos mueran. que aborrece ya ser hombre. Y su valor es vano. Señor. y contra nos pensaron los que en él se hallaron. Dixo aquel insolente y desdeñoso: «¿No conocen mis iras esas tierras. y de mis padres los ilustres hechos. No dexes que los tuyos así oprima. y prometer osaron con sus manos encender nuestros fines y dar muerte a nuestra juventud con hierro fuerte. y tres y cuatro veces el castigo esfuerza con rigor a tu enemigo. y los que Grecia junta mal con ellos. movió el airado cuello aquel potente: cercó su corazón de ardiente saña contra las dos Hesperias. y el nombre de su Cristo juntamente. que no sufres que tu gloria usurpe quien su fuerza osado estima. Temblaron los pequeños. y las honras que celas Tú consiente. Francia está con discordia quebrantada. ella y sus hijos.. vuelve el brazo tendido contra éste. cuanto el sol alto mira todo es mío. tristes. o valieron sus pechos contra ellos con el húngaro medroso y de Dalmacia y Rodas en las guerras? ¿Quién las pudo librar? ¿Quién de sus manos pudo salvar los de Austria y los germanos? ¿Podrá su Dios. y el cuello con su daño al yugo inclinan. Levantó la cabeza el poderoso que tanto odio te tiene. y en el mar ondoso hagamos de su sangre un grande lago. sus fuertes a la muerte ya caminan.los cedros más excelsos de la cima y el árbol que más yerto se sublima.. cruel. que sus luces cayendo se oscurecen. bebiendo ajenas aguas y atrevido pisando el bando nuestro y defendido. este soberbio mira. Señor Dios. y los armados brazos extendidos. 107 . podrá por suerte ahora guardallas de mi diestra vencedora? Su Roma. ¿quién hacerme puede ofensa? Los poderosos pueblos me obedecen. y me dan por salvarse ya la mano. y en su esparcida sangre el odio pruebe. y con semblante y con pecho arrogante. hártense en muerte suya nuestros ojos. 106 Del Nilo a Eufrates y fértil y Istro frío. su gloria ha vuelto al centro de mi imperio. sus vírgenes están en cautiverio. y dividiendo de ellos los despojos. que hecho ya su oprobio. y la injuria a tu nombre cometida sea el hierro contrario de su vida. dixeron. y la gloria manchar y la luz dellas. los cánticos en lágrimas convierte. deshagamos a éstos de la gente. que el mar baña porque en ti confiadas le resisten y de armas de tu fe y amor se visten. nuestros niños prender y las doncellas. y en su cuerpo.» Tú.» Vinieron de Asia y portentoso Egito los árabes y aleves africanos. con los erguidos cuellos. las fieras cebe. en nuestro estrago juntó el consejo. por aquel de los míseros gemidos. temerosa y humillada. dice: «¿Dónde el Dios de ésos está? ¿De quién se esconde?» Por la debida gloria de tu nombre. y aquellas en la guerra gentes fieras ocupadas están en la defensa. confundidos del impío furor suyo. y aunque no. alzó la frente contra ti. con gran poder y número infinito. «Venid. y en España amenaza horrible muerte quien honra de las lunas las banderas. prevaleciendo en vanidad y en ira. que tus aras afea en su vitoria.

lleno de miedo torpe sus entrañas. y tú entregaste. ¿Quién ya tendrá de ti lástima alguna. ingrata. que el corazón desnudo de pavor. te hizo perecer con tantas muertes. 108 y tú sólo. y faltos de consuelo con rostro oscuro y soledad turbada. saliendo de España. Señor de los ejércitos armados. triste. eligiendo nueva guerra. que con hondos gemidos se retira a su cueva. naves del mar. como la arista queda al ímpetu del viento. y el humo subirá a la luz del cielo. y cesaron los nuestros valerosos. que Dios no sufre ya en Babel cautiva que su Sión querida siempre viva.Ocuparon del piélago los senos. no temiendo a Dios y a tu remedio no atendiendo. Grecia. hasta que al fiero ardor de sarracenos el Señor. con la espada. ¿Por qué. que a los tuyos fueron graves. tus hijas adonaste en adulterio infame a una impía gente. Turbáronse los grandes. Hoy se vieron los ojos humillados del sublime varón y su grandeza. Sus manos a la guerra compusiste. Dios. y el término espantabas de la tierra. y sus brazos fortísimos pusiste. puesta en silencio y en temor la tierra. sin recelo los impíos esperaban a los que tú. tus enemigos llorarán tu afrenta. tal en tu ira y tempestad seguiste y su faz de ignominia convertiste. Mas tú. fuiste exaltado. para convertir tu gloria en llanto y derribar tus ínclitos y fuertes. cuitada. fiera y orgullosa? ¿Quién pensó a tu cabeza daño tanto? Dios. y callaron dudosos. sobre derechos cedros y extendidos. fuerza del mar. que es destruida vuestra vana soberbia y pensamiento. que. Señor. cortando las alas de su cuerpo temerosas y sus brazos terribles no vencidos. vibraste en su favor la diestra armada. tú. que llega a tu cerviz con diestra fuerte la aguda espada suya. cuya llama en las espesas cumbres se derrama. que a ella pareces. que mil huyendo de uno se pasmaron. Llorad. excelsa Tiro. sobre la alta cerviz y su dureza. Babilonia y Egipto amedrentada temerá el fuego y la asta violenta. eras escudo. que tu día es llegado. Señor. y de amor y fe vestido. tú. que sigues la luna. do silbando tiembla con sus culebras venenosas. y si hacías guerra. de tu león temiendo" las hazañas. que desea profanar tus frutos. Quebrantaste al cruel dragón. dio un rugido que lo dexó asombrado y aturdido. se opuso el joven de Austria generoso con el claro español y belicoso. que en tus naves estabas gloriosa. Cual fuego abrasa selvas. ¿cómo acabaste. concorde a la esperanza egipcia y gloria de su confianza. sobre empinados montes y crecidos. y las naves de Tiro. como arco acerado. a estos injustos. reprimirá su mano desatada? Mas tú. como la rueda. y. con celestial aliento confiaban. 109 . de temor la cubrías con suspiro. los robustos rindiéronse temblando y desmayaron. su aborrecida vida y mal presente? Dios vengará sus iras en tu muerte. sobre torres y muros. y con ojos enjutos sus odiosos pasos imitaste. Cual león a la presa apercibido. ¿quién.

perezca en bravas llamas abrasada. ¡oh nuestro Dios. mas con hierro airado la ofensa venguen y el error culpado. condenada. la llanura con muertos. que mostró su fuerte mano por la fe de su príncipe cristiano y por el nombre santo de su gloria. a su España concede esta victoria. mezquina Lusitania sin ventura. de tus estragos espantados: ¿Quién contra la espantosa tanto pudo? El Señor. y en su vigor y fuerzas engañados. después de nuestras culpas y castigo. mas con soberbia cierta se ofrecieron la incierta victoria. Los impíos y robustos. Señor. y sin volver a Dios sus ojos. que con osados pechos y constantes no busquen oro. no alzaron su esperanza a aquella cumbre de eterna luz. que puso en soledad y en un profundo llanto. en ti. confiados en sus caballos y en la muchedumbre de sus carros. presagio de mal tanto. después de los daños padecidos. ¡Ay de los que pasaron. Señor. desnuda de valor. aborrecido. que. falta de gloria. viendo tu muerte oscura. sea tu grandeza. en vicios sumergida? ¿Quién mostrará un liviano sentimiento? ¿Quién rogará por ti? Que a Dios enciende tu ira y la arrogancia que le ofende. las ardientes espadas desnudaron sobre la claridad y la hermosura de tu gloria y valor. Vino el día cruel. hagan principio acerbo a la memoria de aquel día fatal. dirán. envuelto en ira. y los dexó. y levantó los bárbaros no iguales.Asia adúltera. La arena se tornó sangriento lago. tus escogidos. aspereza. Los que vieron tus brazos quebrantados y de tus pinos ir el mar desnudo. que Lusitania mísera suspira. el día lleno de indinación. que sus ondas turbaron y llanura. y con frente segura rompieron sin temor con fiero estrago tus armadas escuadras y braveza. con yerto cuello y corazón ufano sólo atendieron siempre a los despojos! Y el Santo de Israel abrió su mano. y cayó en despeñadero el carro. y tus viejos delitos y mudanza han vuelto contra ti a pedir venganza. y con terrible espanto el Señor visitó sobre sus males para humillar los fuertes arrogantes. POR LA PERDIDA DEL REY DON SEBASTIAN Voz de dolor y canto de gemido y espíritu de miedo. nuestro consuelo! Y la cerviz rebelde. y el caballo y caballero. Adórente. Libia desierta. rompiste al enemigo de la antigua soberbia la dureza. El cielo no alumbró. Bendita. confiese cuanto cerca el ancho cielo tu nombre. de ira y furor. 111 . y la llorosa historia asombre con horror funesto y triste 110 desde el áfrico Atlante y seno ardiente hasta do la mar de otro color se viste. quedó confuso el nuevo sol. tu honor todo afearon. de gente y de placer el reino ajeno. y no cansados en tu muerte. y do el límite rojo del Oriente y todas sus vencidas gentes fieras ven tremolar de Cristo las banderas. indignados.

haciendo de su alteza sólo estima. huyeron del los hombres. se anidaron las aves que sustenta el grande cielo y en sus hojas las fieras engendraron. despedazada con aguda lanza. no estés alegre y de ufanía llena. que su sombra tuvieron por escudo. ¿Son éstos. peno y muero. hojas. Tú. salí tras ti clamando. que domaron las hórridas naciones. y hizo a mucha gente umbroso velo. sin ramas y sin hojas y desnudo. y se acabó su generosa gloria. indina de memoria. los fuertes. espantados. SAN JUAN DE LA CRUZ (1542-1591) CÁNTICO ESPIRITUAL ENTRE EL ALMA Y CRISTO SU ESPOSO ESPOSA ¿A dónde te escondiste. Pastores. infanda Libia. por ventura. Amado. en cuya seca arena 112 murió el vencido reino lusitano. y soberbias ciudades destruyeron? ¿Dó el corazón seguro y la osadía? ¿Cómo así se acabaron. que pusieron desierto en cruda guerra cuanto el mar Indo encierra. Por eso Dios lo derribó deshecho. vestido de ramos. y perdieron tanto heroico valor en sólo un día y. que sacudieron reinos poderosos. Pero elevóse con su verde cima y sublimó la presunción su pecho. lejos de su patria derribados. que si el justo dolor mueve a venganza alguna vez el español coraje. decidle que adolezco. cayó denuedo. los que fuerdes allá por las majadas al otero. cual hermoso cedro del alto Líbano. compensarás muriendo el hecho ultraje. por la raíz cortado.cayó en unos vigor. las aguas lo criaron poderoso sobre empinados árboles crecido. no fueron justamente sepultados? Tales ya fueron éstos. a los impíos y ajenos entregado. si por ventura vierdes aquel que yo más quiero. los famosos. con excelsa alteza. al mar inmenso pagará de africana sangre el censo. desvanecido todo y confiado. mas en otros desmayo y torpe miedo. en su ruina y sus ramas cuantas fueron las aves y las fieras se pusieron. y Luco amedrentado. los belígeros varones que conturbaron con furor la tierra. y extendiendo su sombra. porque tu temerosa y flaca mano hubo sin esperanza tal victoria. Buscando mis amores 113 . y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste. habiéndome herido. y se multiplicaron en grandeza sus ramas con belleza. que opreso de los montes arrojados. no igualó en celsitud y en hermosura jamás árbol alguno a su figura. y eras ido.

la cena. paloma. ESPOSO ESPOSA ¡Ay. 114 Vuélvete. 115 . no lo sanaste? Y pues me lo has robado. con sola su figura vestidos los dexó de su hermosura. ESPOSA Mi Amado. al aire de tu vuelo. ¡Oh cristalina fuente. pues que ninguno basta a deshacellos. decid si por vosotros ha pasado! RESPUESTA DE LAS CRIATURAS Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura. quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero. la ínsulas extrañas. Descubre tu presencia y máteme tu vista y hermosura. ¿por qué así lo dexaste y no tomas el robo que robaste? Apaga mis enojos. y todos más me llagan y déxame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo. los valles solitarios nemorosos. oh prado de verduras. y pasaré los fuertes y fronteras. La noche sosegada. ¡Oh bosques y espesuras. y véante mis ojos. el silbo de los aires amorosos. en par de los levantes de la aurora. pues eres lumbre dellos y sólo para Ti quiero tenellos. y fresco toma. que no se cura sino con la presencia y la figura. yéndolos mirando. si en esos tus semblantes plateados formases de repente los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados! Apártalos. los ríos sonorosos.iré por esos montes y riberas. de flores esmaltado. que no saben decirme lo que quiero. mira que la dolencia de amor. que el ciervo vulnerado por el otero asoma. plantados por la mano del Amado. que voy de vuelo. pues has llagado a aqueste corazón. oh vida. ni cogeré las flores ni temeré las fieras. la soledad sonora. Mas ¿cómo perseveras. no viviendo donde vives y haciendo porque mueras las flechas que recibes de lo que del Amado en ti concibes? ¿Por qué. y. que recrea y enamora. las montañas. Amado. no quieras enviarme de hoy más ya mensajero. la música callada. Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo.

mora en los arrabales. 116 Nuestro lecho florido. y no parezca nadie en la montiña. Escóndete. Carillo. allí te di la mano. y no queráis tocar nuestros umbrales. ciervos. ESPOSO y fuiste reparada donde tu madre fuera violada. aguas. A zaga de tu huella los jóvenes discurren el camino. Austro que recuerdas los amores. por las amenas liras y canto de serenas os conjuro que cesen vuestras iras y no toquéis al muro. de cuevas de leones enlazado. Allí me dio su pecho. que ya sólo en amar es mi exercicio. al adobado vino. emisiones de bálsamo divino. En la interior bodega de mi Amado bebí. y yo le di de hecho a mí. en tu amor florecidas y en un cabello mío entretejidas. allí le prometí de ser su esposa.Cazadnos las raposas. Oh ninfas de Judea. en tanto que de rosas hacemos una pina. De flores y esmeraldas en las frescas mañanas escogidas haremos las guirnaldas. ardores. Debajo del manzano. Entrádose ha la Esposa en el ameno huerto deseado. de mil escudos de oro coronado. en púrpura tendido. Detente. diréis que me he perdido. riberas. aires. 117 . Ya no guardo ganado ni ya tengo otro oficio. y mira con tu haz a las montañas. allí me enseñó ciencia muy sabrosa. y a su sabor reposa. y cuando salía por toda aquesta vega ya cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. y miedos de las noches veladores. mas mira las compañas de la que va por ínsulas extrañas. Cierzo muerto. que andando enamorada me hice perdidiza. y pacerá el Amado entre las flores. ESPOSA A las aves ligeras. en tanto que en las flores y rosales el ámbar perfumea. y fui ganada. allí conmigo fuiste desposada. de paz edificado. gamos saltadores. sin dejar cosa. el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado. aspira por mi huerto y corran tus olores. montes. al toque de centella. leones. ven. Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio. y no quieras decillo. valles. porque la Esposa duerma más seguro. Pues ya si en el exido de hoy más no fuere vista ni hallada. que está ya florecida nuestra viña.

y la caballería. Aquesta me guiaba más cierto que la luz de mediodía. en secreto. que están bien escondidas. sino la que en el corazón ardía.En solo aquel cabello. Y luego. el soto y su donaire. que si color moreno en mí hallaste. y ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado. CANCIONES DEL ALMA En una noche escura con ansias en amores inflamada. 118 . en la noche serena. que gracia y hermosura en mí dexaste. estando ya mi casa sosegada. con llama que consume y no da pena. Que nadie lo miraba. y en soledad la guía a solas su querido. Allí me mostrarías aquello que mi alma pretendía. disfrazada. Cuando tú me mirabas su gracia en mí tus ojos imprimían. también en soledad de amor herido. salí sin ser notada. el canto de la dulce filomena. y allí nos entraremos y el mosto de granadas gustaremos. ¡oh dichosa ventura!. vida mía. En la noche dichosa. a escuras. A escuras y segura por la secreta escala. y el cerco sosegaba. aquello que me diste el otro día. Amado. No quieras despreciarme. que nadie me veía ni yo miraba cosa. mirástele en mi cuello y en él preso quedaste. y en celada. estando ya mi casa sosegada. y en uno de mis ojos te llagaste. que en mi cuello volar consideraste. do mana el agua pura. adonde me esperaba 119 ESPOSA Gocémonos. ya bien puedes mirarme después que me miraste. a las subidas cavernas de las piedras nos iremos. y luego me darías allí tú. y en soledad ha puesto ya su nido. sin otra luz ni guía. En soledad vivía. ESPOSO La blanca palomica al Arca con el ramo se ha tornado. por eso me adamabas y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían. ¡oh dichosa ventura!. El aspirar del aire. entremos más adentro en la espesura. a vista de las aguas descendía. y vamonos a ver en tu hermosura al monte y al collado. Aminadab tampoco parecía.

toda sciencia trascendiendo. que guiaste. con extraños primores calor y luz dan juntos a su querido! ¡Cuan manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras: y en tu aspirar sabroso. cuando ya sus cabellos esparcía. El aire de la almena. no diré lo que sentí. el rostro recliné sobre el Amado. con su mano serena. oh noche. sin saber donde me estaba. tan absorto y ajenado. ¡Oh lámparas de fuego en cuyos resplandores las profundas cavernas del sentido. y déjeme. y el espíritu dotado 121 LLAMA DE AMOR VIVA ¡Oh llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva. toda sciencia trascendiendo. que me quedé balbuciendo. porque. amada en el Amado transformada! En mi pecho florido. muerte en vida la has trocado. oh noche amable más que el alborada. Yo no supe donde entraba. era cosa tan secreta. toda sciencia trascendiendo. allí quedó dormido. en mi cuello hería y todos mis sentidos suspendía. que me quedé no sabiendo. que se quedó mi sentido de todo sentir privado. Estaba tan embebido. grandes cosas entendí. entendida vía reta. Quédeme y olvídeme. y quédeme no sabiendo.quien yo bien me sabía. dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado. De paz y de piedad. era la sciencia perfeta. y el ventalle de cedros aire daba. que juntaste Amado con amada. que entero para él sólo se guardaba. rompe la tela de este dulce encuentro. en parte donde nadie parecía. y yo le regalaba. acaba ya si quieres. ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! Oh toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando. 120 . en profunda soledad. de bien y gloria lleno. cuan delicadamente me enamoras! ÉNTREME DONDE NO SUPE Éntreme donde no supe. que estaba oscuro y ciego. ¡Oh noche. cuando allí me vi. cesó todo.

irá siempre trascendiendo. porque esperanza de cielo tanto alcanza cuanto espera. volé tan alto. en el vuelo quedé falto. y abatíme tanto. toda sciencia trascendiendo. cuanto sabía primero mucho bajo le paresce. tan alto. que los sabios arguyendo jamás lo pueden vencer. pues fui tan alto. Para que yo alcance diese a aqueste lance divino tanto volar me convino que de vista me perdiese. toda sciencia trascendiendo. que le di a la caza alcance. di un ciego y oscuro salto. Este no saber sabiendo es de tan alto poder. Cuanto más alto llegaba de este lance tan subido. en este trance. TRAS DE UN AMOROSO LANCE Tras de un amoroso lance y no de esperanza falto. Y es de tan alta excelencia aqueste sumo saber. mas. mas el amor fue tan alto que le di a la caza alcance. por ser de amor el lance. tan alto. dije: «No habrá quien alcance». que le di a la caza alcance. Cuanto más alto se sube tanto menos entendía que es la tenebrosa nube que a la noche esclarecía.de un entender no entendiendo. Por una extraña manera mil vuelos pasé de un vuelo. tanto más bajo y rendido y abatido me hallaba. y con todo. El que allí llega de vero de sí mismo desfallesce. que no llega su saber a no entender entendiendo. por eso quien lo sabía queda siempre no sabiendo. y fui tan alto. Es obra de su clemencia hacer quedar no entendiendo. esperé sólo este lance y en esperar no fui falto. tan alto. toda sciencia trascendiendo. quien se supiere vencer con un no saber sabiendo. que no hay facultad ni sciencia que le puedan emprender. tanto. que le di a la caza alcance. que se queda no sabiendo. toda sciencia trascendiendo. que fui tan alto. 122 123 . que le di a la caza alcance. y su sciencia tanto cresce. Cuando más alto subía deslumbróseme la vista y la más fuerte conquista en oscuro se hacía. Y si lo queréis oír consiste esta suma sciencia en un subido sentir de la divinal Esencia. toda sciencia trascendiendo. tan alto.

sin luz y a oscuras viviendo. de esta agua se hartan.. que bien sé yo do tiene su manida. aunque es de noche. porque si de luz carezco tengo vida celestial. Por eso ya se dirá la cosa que más estimo: que mi alma se ve ya sin arrimo y con arrimo. en su llama sabrosa. mas sé que todo origen de ella viene. todo me voy consumiendo. Bien sé que suelo en ella no se halla. Bien sé que tres en sola una agua viva residen.! ¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre. aunque es de noche. aunque es de noche. todo lo hace de un sabor. y las gentes. todo me voy consumiendo. no es tan crecido mi mal. aunque es de noche. En esta noche oscura de esta vida que bien sé yo por fe la fonte frida. si hay bien o mal en mí. Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo Pan por darnos vida. aunque es de noche. y que cielos y tierra beben de ella. aunque es de noche. cuando más ciego va siendo.SIN ARRIMO Y CON ARRIMO Sin arrimo y con arrimo sin luz y a oscuras viviendo. la cual en mí estoy sintiendo. y el alma transforma en sí. aunque es de noche.. aunque es de noche. aunque a oscuras. Aquí se está llamando a las criaturas. porque el amor da tal vida. y sé que toda luz de ella es venida. pues no le tiene. Hace tal obra el amor después que le conocí. cielos riegan. Mi alma está desasida de toda cosa criada. y que ninguno puede vadealla. aunque es de noche. aunque es de noche. Sé que no puede ser cosa tan bella. 125 . aunque es de noche. apriesa. que. y sobre sí levantada. y en una sabrosa vida. que infiernos. Sé ser tan caudalosas sus corrientes. aunque es de noche. sólo en su Dios arrimada. porque es de noche. y que una de otra se deriva. El corriente que nace de esta fuente bien sé que es tan capaz y omnipotente. aunque es de noche! 124 Aquella eterna fonte está escondida. ¡QUE BIEN SE YO LA FONTE. en este Pan de vida yo la veo. que tiene el alma rendida. Aquesta viva fuente que deseo. Su origen no lo sé. Y aunque tinieblas padezco en esta vida mortal. El corriente que de estas dos procede sé que ninguna de ellas le precede. sin quedar cosa. Su claridad nunca es oscurecida. y así.

lo mismo que te quiero te quisiera. muéveme ver tu cuerpo tan herido. El oro. y aunque no hubiera infierno. que el corazón entero y generoso al caso adverso inclinará la frente antes que la rodilla al poderoso. mi Dios. el sosiego dulce y caro. que al que esperó obstinada y locamente. Dejémosla pasar como a la fiera corriente del gran Betis cuando airado dilata hasta los montes su ribera. y en tal manera. Tú me mueves. pues aunque lo que espero no esperara. yo te amara. las esperanzas cortesanas prisiones son do el ambicioso muere y donde al más astuto nacen canas. al derramarla encima. tu amor. Señor. para quererte el cielo que me tienes prometido. cuando regía con su temida espada y su balanza. El que no las limare o las rompiere. que aunque no hubiera cielo. ni subir al honor que pretendiere. ni el nombre de varón ha merecido. la fortuna. Aquél entre los héroes es contado. como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro. más coronas dio al prudente que supo retirarse. ANÓNIMO (Siglo XVI) EPÍSTOLA MORAL A FABIO Fabio. Esta invasión terrible c importuna de contrarios sucesos nos espera desde el primer sollozo de la cuna. ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido. Adonde por lo menos. no quien le alcanza por vanas consecuencias del estado. Busca.» Más precia el ruiseñor su pobre nido 127 126 . dirá alguno: «Blanda le sea». te temiera. El ánimo plebeyo y abatido elija. que si acortas y ciñes tu deseo dirás: «Lo que desprecio he conseguido. muévenme tus afrentas y tu muerte. No me tienes que dar porque te quiera. en sus intentos temeroso. donde no dexarás la mesa ayuno cuando te falte en ella el pecc raro o cuando su pavón nos niegue Juno. la tiranía del inicuo procede y pasa al bueno. Más triunfos. Muéveme. cuyo clima te será más humano y más sereno. en fin. primero estar suspenso que caído. Peculio propio es ya de la privanza cuanto de Astrea fue. cuando oprima nuestro cuerpo la tierra. pues. que el premio mereció. que la opinión vulgar es devaneo. ¿Qué espera la virtud o qué confía? Ven y reposa en el materno seno de la antigua Romúlea. la maldad.ANÓNIMO (Siglo XVI) SONETO A JESÚS CRUCIFICADO No me mueve.

seco a la tarde? ¡Oh ciego desvarío! ¿Será que deste sueño me recuerde? ¿Será que pueda ver que me desvío de la vida viviendo.de pluma y leves pajas. y pasaron sus carreras. a mayores acciones es llamada y en más nobles objetos se termina. ¡Pobre de aquel que corre y se dilata por cuantos son los climas y los mares. ¿Piensas acaso tú que fue criado el varón para rayo de la guerra. pasó el invierno con sus nieves cano. Quiero. y callado pasar entre la gente. y no le pasarás de hoy a mañana. El soberbio tirano del Oriente. a la mañana verde. la virtud es más barata. antes que aquesta mies inútil siegue de la severa muerte dura mano. tal soy llevado al último suspiro de mi vida. sacra razón y pura. y a la común materia se la entregue! Pasáronse las flores del verano. de aprender a morir antes que llegue aquel forzoso término postrero. para medir el orbe de la tierra y el cerco donde el sol siempre camina? ¡Oh. Esto tan solamente es cuanto debe 129 . ¿qué me ha quedado? ¿O qué tengo yo. las hojas que en las altas selvas vimos cayeron. para surcar el piélago salado. si acabase. que no afecto los nombres ni la fama. quien así lo entendiese cuánto yerra! Esta nuestra porción. ¿y esperas? ¡Oh error perpetuo de la suerte humana! Las enseñas grecianas. ni quizá de un momento a otro momento. que estaba muerta. que no perturben deudas ni pesares. augur de los semblantes del privado. alta y divina. que maciza las torres de cien codos del candido metal puro y luciente. Iguala con la vida el pensamiento. perseguidor del oro y de la plata! Un ángulo me basta entre mis lares. un libro y un amigo. a dicha. un sueño breve. ni la vid cuyo fruto no madura. No imitemos la tierra siempre dura a las aguas del cielo y al arado. que acepta el don y burla del intento el ídolo a quien haces sacrificios. más sus quejas en el bosque repuesto y escondido. viendo como muero. y la luz vuelve a arder. 128 el otoño pasó con sus racimos. Cese el ansia y la sed de los oficios. Casi no tienes ni una sombra vana de nuestra antigua Itálica. ías banderas del senado y romana monarquía murieron. Triste de aquel que vive destinado a esa antigua colonia de los vicios. de esplendor y de rayos coronada. aprisionado en el metal de las doradas rejas. Así aquella que al hombre sólo es dada. y en la fría región dura y desierta de aqueste pecho enciende nueva llama. que nos envía las espigas del año y la hartura y la temprana pluvia y la tardía. ¡y nosotros a porfía en nuestro engaño inmóviles vivimos! Temamos al Señor. que en veloz corrida se llevan a la mar. me despierta. y que está unida la cauta muerte al simple vivir mío? Como los ríos. De la pasada edad. en la que espero sin ninguna noticia de mi hado? ¡Oh. seguir a quien me llama. apenas puede ya comprar los modos del pecar. Fabio. ¿Qué es nuestra vida más que breve día do apenas sale el sol cuando se pierde en las tinieblas de la noche fría? ¿Qué más que el heno. ella consigo mesma ruega a todos. que halagar lisonjero las orejas de algún príncipe insigne.

No resplandezca el oro y los colores en nuestro traje. ¿Es. y algún manjar común. Fabio. como si fuera plata neta. después le será el ciclo más propicio. trágicos. No sazona la fruta en un momento aquella inteligencia que mensura la duración de todo su talento. vana y pomposa. atentos al aplauso común. Así. Sin la templanza. Mas no podrás negarme cuan forzoso este camino sea al alto asiento. la ira a las espadas. que aun esto fue difícil a Epicteto. La codicia en las manos de la suerte se arroja al mar. huyo y me retiro de cuanto simple ame. No. ¿Y no serán siquiera tan osadas las opuestas acciones si las miro de más ilustres genios ayudadas? Ya. que no es mi puerta de doblados metales fabricada. en las costumbres sólo a los mejores. 131 . me muestra descubierta su esencia la verdad. dulce amigo. ven callada. que aun el vicioso en sí propio le nota de molesto. luego inaLeria acerba y desabrida. respirando mansamente! ¡Qué gárrula y sonante por las cañas! ¡Qué muda la virtud por el prudente! ¡Qué redundante y llena de ruido por el vano. tal la humana prudencia es bien que mida y dispense y comparta las acciones que han de ser compañeras de la vida. Ven y verás al alto fin que aspiro antes que el tiempo muera en nuestros brazos.Naturaleza al simple y al discreto. morada de la paz y del reposo. honesto y leve. ni al arte de decir. del cristal transparente y luminoso. ¡Cuan callada que pasa las montañas el aura. esos inmundos. sin presumir de roto y mal ceñido. ¿viste tú perfeta alguna cosa? ¡Oh muerte!. no en la tonante máquina preñada de fuego y de rumor. ni tampoco sea igual al de los dóricos cantores. porque así te escribo. por ventura. el ardor atribuyas de este brío. Basta al que empieza aborrecer el vicio y el ánimo enseñar a ser modesto. y la ambición se ríe de la muerte. y alguno tan ilustre y generoso que usó. Una mediana vida yo posea. 130 un estilo común y moderado. hagas conceto que pongo la virtud en ejercicio. dulce y madura. Despreciar el deleite no es supuesto de sólida virtud. No quiera Dios que imite estos varones que moran nuestras plazas macilentos. ambicioso y aparente! Quiero imitar al pueblo en el vestido. Flor la vimos primero hermosa y pura. que no lo note nadie que lo vea. cuyas entrañas son infaustos y oscuros monumentos. de la virtud infames histriones. rompí los lazos. En el plebeyo barro mal tostado hubo ya quien bebió tan ambicioso como en el vaso múrino preciado. No te burles de ver cuánto confío. y perfecta después. menos poderosa que el vicio la virtud? ¿Es menos fuerte? No la arguyas de flaca y temerosa. como sueles venir en la saeta. y mi albedrío con ella se compone y se concierta.

entre la arena cogiendo conchas y piedras pintadas. que me es dolor importuno. y las ondas aguardaba. En verte regocijada celos me hacen acordar de Europa. Galatea. suspendió allí su tormento mientras miraba el contento de su pulida zagala. dejando el suelo abundoso. Causa mi triste cuidado que a mi pensamiento crea. iba alegre y bulliciosa por la ribera arenosa que el mar con sus ondas baña. no te vea jugar con el mar horrendo. muchos cantares diciendo con el son del ronco estruendo de las ondas alteradas. no me hagas más penar. y en verlas llegar huía. Y está cierto. Junto al agua se ponía. cuidados. guarda que no salga afuera alguna marina fiera enroscada y escamosa. Deja ahora de jugar. Huye ya. Galatea. el fatigado zagal con voz amarga y mortal de esta manera decía: «Ninfa hermosa. huye del mar. orilla el mar arrastrado visto aquel monstruo marino. porque ya está averiguado que si no es tu enamorado lo será cuando te vea. y mira que siento por ti dolores sobrados.GASPAR GIL POLO (t 1591) CANCIÓN En el campo venturoso donde cou clara corriente Guadalaviar hermoso. pero a veces no podía y el blanco pie se mojaba. al cual en sufrimiento amador ninguno iguala. como estás de Licio huyendo. ninfa preciada. da tributo al mar potente. 132 y aunque más placer te sea. Y el ordinario cuidado hace que piense contino de aquel desdeñoso alnado. del toro blanco engañada en la ribera del mar. Mas no veo en ti temor de congoja y pena tanta. porque amor sabe desde que me hirió que para pena mayor me falta un competidor más poderoso que yo. Deja la seca ribera do está el agua infructuosa. Licio. que en verte cerca del mar tengo celos de Neptuno. porque con doble tormento celos me da tu contento. desdeñosa del dolor que a Licio daña. Mas cotejando su mal con el gozo que ella había. y tu peligro. que bien sé por mi dolor que a quien no teme el amor 133 .

¿Qué pensamiento mejor orilla del mar hallarse que escuchar al ruiseñor. Y aunque quien pasa dolores 134 amor le fuerza a cantarlos. do natura no fue escasa. ven. Porque cuanto alabo aquí de su crédito lo quito. verás cómo cantamos tan deliciosos cantares. En aqueste raso suelo a guardar tu hermosa cara no basta sombrero o velo. Ninfa. viéndose menospreciado. que los más duros pesares suspendemos y engañamos. donde haciendo alegre fiesta la más calurosa siesta con más deleite se pasa. como el ver que eres amada del que allí escribió tu nombre. Y aunque mucho estés airada no creo yo que te asombre tanto verte allí pintada. Guarte. sólo espera que tú te laves en ella. que el vengativo Cupido. mas ¿qué tormento o pesar te puede. los nombres más celebrados de las ninfas y pastoras. pues. Ven conmigo al bosque ameno. No ser querida y amar fuera triste desplacer. No escuches dulces concentos. causar ser querida y no querer? Mas desprecia cuanto quieras a tu pastor.ningún peligro le espanta. en saber que escrita fuiste por el que siempre tuviste de tu memoria borrado. podrás leer a todas horas. que para ser la primera entre todas. porque huelgues de escucharlos. pues el contentarme a mí 135 . no es enojoso el estío. en mil robles señalados. y porque más lo preciaras. Galatea. Si el agua te es placentera. sino el espantoso estruendo con que los bravosos vientos con soberbios movimientos van las aguas revolviendo. hay allí fuente tan bella. Ven a la dulce floresta. de un gran cuidado. ojalá tú lo probaras antes que yo lo dijera. sólo que en estas riberas cerca de las ondas fieras con mis ojos no te vea. suele hacerlo de ofendido. y al apacible sombrío de olorosas flores lleno do en el día más sereno. Huye los soberbios mares. por bosques y prados. Allí. Y tras la fortuna fiera son las vistas más suaves ver llegar a la ribera la destrozada madera de las anegadas naves. coger la olorosa flor y en clara fuente lavarse? Pluguiera a Dios que gozaras de nuestro campo y ribera. lo que no hace de grado. yo haré que los pastores no digan cantos de amores. que estando al abierto cielo el sol morena te para. Mas seráte cosa triste ver tu nombre allí pintado.

vuestras frentes bellísimas ceñisteis. con mil mustios bramidos ensordecisteis la ribera umbrosa del claro Tajo. no puede ser posible que le excusen los cielos. rica y venturosa con vuestro bien. viviendo. Morirás en su seno. cuando pudieras librar el pecho herido de crudas llagas y memorias fieras. reclinando la beldad que la cruda mano esconde delante de la nube de la muerte. FRANCISCO DE LA TORRE (1534-1594?) LA CIERVA Doliente cierva. Volvió a sus juegos la fiera y a sus llantos el pastor.bastará para que a ti no te venga en apetito. que con desdeñosa cara al triste dice que calle. que habiendo tan cruelmente padecido quieras vivir sin él. con vuestro mal sentida cuya muerte penosa no deja rastro de contenta vida. y de la misma manera ella queda en la ribera y él en su mismo dolor. Cuando por la espesura de este prado como tórtolas solas y queridas solos y acompañados anduvisteis. no fue tampoco de tu amor querido. cuando las horas tristes. tú con el fatigado aliento pruebas a rendir el espíritu doliente en la corriente de este valle amado. Que el ciervo desangrado. tierno acanto y lauro amado. Que el paso duro y fuerte. débil y decaída tu hermosura. Mas. vuelve al valle donde 136 queda muerto tu amor. gozosa va con tu desdicha cuando cierva mortal. que en tu sangriento pecho llevas. que no dilatas la inclemente muerte. estás penando tu desangrado y dulce compañero. si ella no se lo estorbara. que la mano dura que tu nevado pecho ha puesto en tal estrecho. que contigo la vida tuvo por bien perdida. ¡ay!. con el cansado aliento que en el seno bello de la corriente sangre hinchado. en vano dando términos desdichados a tu suerte.» Licio mucho más le hablara y tenía más que hablalle. el regalado y blando pecho pasado de veloz montero. que el herido lado de ponzoñosa y cruda yerba lleno. Vuelve. del crudo amor vencido y maltratado. cuerpo muerto lleno 137 . ya forzoso y terrible. ¡ay!. buscas el agua de la fuente pura. cuando de verde mirto y de floridas violetas. permitiendo crudos astros que muera padeciendo las asechanzas de un montero crudo que te vino siguiendo por los desiertos de este campo mudo. ausentes y queridos. Agora el uno. cuitada.

en los ojos de aquellos cuyos despojos bellos son victorias del crudo amor furioso. cuya muerte gloriosa. fueron un tiempo Itálica famosa. martirio fue de amor. felice. La casa para el César fabricada ¡ay!. y miran tan confusos lo presente. tú. que voces de dolor el alma siente. Sólo quedan memorias funerales donde erraron ya sombras de alto ejemplo. que ves ahora campos de soledad. de todo apenas quedan las señales. ¡ay dolor!. el bello seno agonizando. Este despedazado anfiteatro. las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron. cambió la suerte voces alegres en silencio mudo. RODRIGO CARO (1573-1647) A LAS RUINAS DE ITÁLICA Estos. representa cuánta fue su grandeza y es su estrago! ¿Cómo en el cerco vagó de su desierta arena el gran pueblo no suena? ¿Dónde. está el desnudo luchador? ¿Dónde está el atleta fuerte? Todo despareció. quebrantada y mustia. mustio collado. casas. allí fue templo. Del gimnasio y las termas regaladas leves vuelan cenizas desdichadas. yace de lagartos vil morada. triunfador Trajano. ya de jazmines. también vencido. este llano fue plaza. impío honor de los dioses. quien solía ser ornamento de la selva umbrosa. coronados los vieron los jardines. pío. fábula un tiempo. 139 . jardines. aquí. de Teodosio divino. ¡oh fábula del tiempo. triunfo glorioso con que corona y premia dos amantes que del siempre rabioso trance mortal salieron muy triunfantes. errad por la espesura del monte que de gloria tan perdida no hay sino lamentar su desventura. ya reducido a trágico teatro. pues ñeras hay. Fabio. ante quien muda se postró la tierra que ve del sol la cuna y la que baña el mar. rodaron de marfil y oro las cunas. que ahora son zarzales y lagunas. cuya afrenta publica el amarillo jaramago. gran padre de la patria. y caso agora.de desden y de espanto. el alma congojosa. por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla. cesares murieron. y lastimosa reliquia es solamente 138 de su invencible gente. al agonía de la muerte rendida. honor de España. Aquí nació aquel rayo de la guerra. de una cierva doliente. mas aun el tiempo da en estos despojos espectáculos fieros a los ojos. Canción. ya de laurel. Aquí de Elio Adriano. que la dura flecha del cazador dejó sin vida. Aquí de Cipión la vencedora colonia fue. de Silo peregrino. gaditano.

Así a Troya figuro. Fabio. sabia Atenas. se ve la llama. dice. y a ti. hoy ronco acento. si tú no lloras. resonando «Itálica». Tú. hoy cenizas. a tus sagrados manes debo. basta el presente. mira estatuas soberbias que violenta Némesis derribó. Roma. mira mármoles y arcos destrozados. que vea el cuerpo santo de Geroncio. agradecido huésped. así a su antiguo muro. y lastimosa. si lastimosa. tal genio o religión fuerza la mente de la vecina gente. tu mártir y prelado.y aun las piedras que de ellos se escribieron. ¡ay!. renuevan el gemido mil sombras nobles de su gran ruina: ¡tanto aún la plebe a sentimiento inclina! Esta corta piedad que. Itálica famosa. sí lloroso don han admitido las ingratas cenizas. pero mal pido el único consuelo de todo el bien que airado quitó el cielo. eco reclama «Itálica» en la hojosa selva que se le opone. . que refiere admirada que en la noche callada una voz triste se oye que llorando. no la muerte. que aún se ve el humo aquí. Muestra de su sepulcro algunas señas. y el claro nombre oído de Itálica. de que llevo dulce noticia asaz. y ya en alto silencio sepultados sus dueños celebrados. y cavaré con lágrimas las peñas que ocultan su sarcófago sagrado. «Cayó Itálica». les do y consagro. Mas ¿para qué la mente se derrama en buscar al dolor nuevo argumento? Basta ejemplo menor. ni a ti por fuerte. permíteme. hoy vastas soledades. a quien queda el nombre apenas. ni por sabia a ti. que no os respetó el hado. a quien no valieron justas leyes. pon atenta la vista en luengas calles destruidas. ¡oh patria de los dioses y los reyes! Y a ti. fábrica de Minerva. Goza en las tuyas sus reliquias bellas para envidia del mundo y sus estrellas. yacer tendidas. piadosa 140 usura a tierno llanto. aun se oyen llantos hoy. emulación ayer de las edades.

SIGLO DE ORO (Siglo XVII) .

¿quién los cura? 145 . celos y ausencia. ¿Quién me causa este dolor? ¡Amor! ¿Y quién mi gloria repuna? ¡Fortuna! ¿Y quién consiente mi duelo? ¡El cielo! De este modo yo recelo morir deste mal extraño.MIGUEL DE CERVANTES (1547-1616) OVILLEJOS ¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! ¿Y quien aumenta mis duelos? ¡Los celos! ¿Y quién prueba mi paciencia? ¡Ausencia! De este modo en mi dolencia ningún remedio me alcanza. ¿quién le alcanza? ¡Mudanza! Y sus males. ¿Quién mejorará mi suerte? ¡La muerte! Y el bien de amor. pues me matan la esperanza. pues se aunan en mi daño amor. fortuna y el cielo. desdenes.

DIALOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describí lia. cada pieza vale más de un millón. Pero mi suerte. mudanza y locura. esta riqueza? Por Jesucristo vivo. que. incontinente. Rocinante. pues lo imposible pido. caló el chapeo.» «Metafísico estáis. en lo cerrado salida y en el traidor lealtad. Apostaré que el ánima del muerto por gozar este sitio hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente. porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne. lo posible aún no me den. requirió la espada miró al soslayo.» «Anda. «¿Cómo estáis. que estáis muy mal criado.» «¿Es necedad amar?» «No es gran prudencia. cuando los remedios son muerte. y que es mancilla que esto no dure un siglo. Roma triunfante en ánimo y nobleza.» «Quejaos del escudero.» «Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?» «No me deja mi amo ni un bocado. Y el que dijere lo contrario.» «Es que no como. en la prisión libertad. seor soldado. fuese y no hubo nada. salud en la enfermedad.» «Asno se es de la cuna a la mortaja.» «No es bastante.¡Locura! De este modo no es cordura querer curar la pasión. señor.» Y luego. de quien jamás espero algún bien. 146 En un pastoral albergue que la guerra entre unos robles lo dexó por escondido 147 . ¿Cómo me he de quejar. y se trabaja. si el amo y escudero o mayordomo son tan rocines como Rocinante?» LUIS DE GONGORA (1561-1627) BUSCO EN LA MUERTE LA VIDA ANGÉLICA Y M E D O R O Busco en la muerte la vida. ¿Qucréislo ver? Miradlo enamorado. pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. en mi dolencia. con el cielo ha estatuido. tan delgado?» «Porque nunca se come. Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto cuanto dice voacé. ¡oh gran Sevilla!. miente.

simple bondad. y le entregan. ¡oh piedad!. Ya es herido el pedernal. ¡Qué de nudos le está dando a un áspid la envidia torpe. hija de padres traidores. sin ver por dónde. los rayos del sol perdonen. Blando heno en vez de pluma para lecho les compone. Del palafrén se derriba.o lo perdonó por pobre. Enfrénanle de la bella las tristes piadosas voces. fuerzas dobles. los ojos con mucha noche. una piedad mal nacida entre dulces escorpiones. do la paz viste pellieo y conduce entre pastores ovejas del monte al llano y cabras del llano al monte. que el sol deja su horizonte y el humo de su cabana le va sirviendo de norte. Las venas con poca sangre. hueco tronco de alcornoque. ya le entra. Yerbas le aplica a sus llagas. Los últimos nudos daba 148 cuando el cielo la socorre de un villano en una yegua que iba penetrando el bosque. mal herido y bien curado. restituyen a Medoro salud nueva. Escondióse tras las rosas. cuyos dedos desta vida fueron dioses. A su cabana los guía. Humilde se apea el villano y sobre la yegua pone un cuerpo con poca sangre. bien como abejas. que los firmes troncos mueven y las sordas piedras oyen. pero con dos corazones. lo halló en el campo aquella vida y muerte de los hombres. y la mano siente al Amor que se esconde tras las rosas. primera dicha de Adonis. Llegaron temprano a ella do una labradora acoge un mal vivo con dos almas. Amor le ofrece su venda. pues. que sin clavarle Amor flecha le coronó de favores. cuando menos. al pío ruego cortésmente corresponde. su beldad y un reino en dote. no porque al moro conoce. que si no sanan entonces en virtud de tales manos lisonjean los dolores. Las manos. ya despide el primer golpe centellas de agua. una ciega con dos soles. que será tálamo luego do el garzón sus dichas logre. Ya le regala los ojos. Limpíale el rostro. contando de las palomas Í49 . que la muerte va violando sus colores. Corona un lascivo enjambre de cupidillos menores la choza. se alberga un dichoso joven. y la que mejor se halla en las selvas que en la corte. segunda envidia de Marte. porque labren sus arpones el diamante del Catay con aquella sangre noble. sino por ver que la yerba tanta sangre paga en flores. mas ella sus velos rompe para ligar sus heridas.

No hay verde fresno sin letra. Choza. de las locuras del conde. plumas les baten veloces. El pie calza en lazos de oro porque la nieve se goce. vuela el cabello sin orden. airecillos lisonjeros. tálamo y lecho.los arrullos gemidores! ¡Qué bien la destierra Amor. haciendo la cuerda azote. el lunado arco suspende y el corvo alfange depone. es con claveles. 150 contestes destos amores. y con el alma y la vida a una gallarda africana. porque el caso no se infame y el lugar no se inficione! Todo es gala el africano. música los ruiseñores. la apacible fuente sueño. si lo abrocha. con jazmines si lo coge. 151 . que en los brazos de su dama oyó el militar estruendo de las trompas y las cajas. Tórtolas enamoradas son sus roncos atambores y los volantes de Venus sus bien seguidos pendones. las adargas avisaron a las mudas atalayas. Todo sirve a los amantes. pues. viéndole tomar la espada. ingratitud es dejalla. Del cuello pendiente ella. Espuelas de honor le pican y freno de amor le para. Cuevas do el silencio apenas deja que sombras las moren. si no son murmuradores. señor. campo de batalla. bañen mis ojos la cama que ella me será también. profanan con sus abrazos a pesar de sus horrores. ni blanco chopo sin mote. si un valle Angélica suena. los árboles pabellones. y no se vaya por pies la hermosura del orbe. Trescientos Zenetes eran deste rebato la causa. tan noble como hermosa. Los campos les dan alfombras. con lágrimas y suspiros íe dice aquestas palabras: «Salid al campo. con quien estaba una noche cuando tocaron al arma. ROMANCE Servía en Oran al rey un español con dos lanzas. Los troncos les dan cortezas en que se guarden sus nombres mejor que en tablas de mármol o que en láminas de bronce. que los rayos de la luna descubrieron las adargas. el cielo os guarde. otro Angélica responde. si puede. su vestido espira olores. sin vos. no salir es cobardía. y ellas al enamorado. Desnuda el pecho anda ella. las atalayas los fuegos. los fuegos a las campanas. tan amante como amada.

capitán. El cautivo. cuando no de las crueles. entre lo rojo lo verde. salid apriesa. Yo nací en Gelves el año que os perdisteis en los Gelves. que el general os aguarda. aquel español de Oran un suelto caballo prende. por sus relinchos lozano y por sus cernejas fuerte para que lo lleve a él y a un moro cautivo lleve. una dama de lina i e de los nobles Melioneses: Extremo de las hermosas. que cuatro vientos lo mueven.» Viendo el español brioso cuánto le detiene y habla. y él parece. Preguntado me has la causa de mis suspiros ardientes. sin excusarlo. Entre los sueltos caballos de los vencidos Zenetes. de una berberisca noble y de un turco matasiete. capitán de cien Zenetes. 153 . En Tremecén me crié con mi madre y mis parientes después que murió mi padre. si la causa lo consiente. vaya a los moros el cuerpo. obedece.» ENTRE LOS SUELTOS CABALLOS. Triste camina el alarbe.Vestios. Bien podéis salir desnudo. que es uno que ha cautivado. 152 de cuatro espuelas herido. que por el campo buscaban. porque con honra y amor yo me quede. que tenéis de acero el pecho y no habéis menester armas. y quede con vos el alma. porque más cerca muriese. y cortés como valiente. Admirado el español de ver cada vez que vuelve que tan tiernamente llore quien tan duramente hiere. y débote la respuesta por quien soy y por quien eres. y a su piadosa demanda satisface desta suerte: «Valiente eres. por tu espada y por tu trato me has cautivado dos veces. Junto a mi casa vivía. Concededme. licencia para que salga al rebato en vuestro nombre. y en vuestro nombre combata. y lo más bajo que puede ardientes suspiros lanza y amargas lágrimas vierte. pues mi llanto no os ablanda. yo os hago a vos mucha sobra y vos a él mucha falta. con razones le pregunta comedidas y corteses de sus suspiros la causa. corsario de tres bajeles. dueña mía. cumpla y vaya. le dice así: «Mi señora tan dulce como enojada. En el ligero caballo suben ambos. como tal. hija al fin destas arenas engendradoras de sierpes.

le dice. con tal que cuando la veas pido que de mí te acuerdes. con palabras me requiere que su crueldad perdone y de su beldad me acuerde.» Apeóse del caballo. Mas. y apenas vide trocada la dureza desta sierpe. noble capitán valiente. que paren sus males quiere. y por el suelo postrado. mientras el plomo en las suyas libertades y desdenes. parando el veloz caballo. Y no quiero por rescate que tu dama me presente ni las alfombras más finas ni las granas más alegres. Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como pildoras dorados. «Gallardo moro. Esta. Juntos así nos criamos. ya la razón sujeta. y el moro tras él desciende. «Vivas mil años. Anda con Dios. Cada vez que la miraba salía el sol por su frente. le dice. que cupiera alma tan tierna en pecho tan duro y fuerte? Si eres del Amor cautivo. desde aquí puedes volverte. 154 que me pedirán por robo lo que entendí que era suerte. Ande yo caliente. y Amor en nuestras niñeces hirió nuestros corazones con arpones diferentes. la boca a sus pies ofrece. cuando tú me cautivaste: mira si es bien que lamente. y si como dices amas. mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno. y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente. que se hallaran claveles más ciertos en sus dos labios que en los dos floridos meses. ¿Quién pudiera imaginar viendo tus golpes crueles. español. dichosamente padeces. Alá se quede contigo y te dé victoria siempre para que extiendas tu fama con hechos tan excelentes.» Conmovido el capitán de las lágrimas que vierte. de tantos rayos vestido cuantos cabellos contiene. Labró el oro en mis entrañas dulces lazos. si adoras como refieres. es la causa que a llanto pudo moverme. sufre y ama y vivirás si lo hicieres.» ANDE YO CALIENTE. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías. mira si es razón que llore tantos males juntamente. 155 . tiernas redes. y ríase la gente. y ríase la gente.Era tal su hermosura. que ganas más con librarme que ganaste con prenderme.

tan largo el penar. y ríase la gente. No me pongáis freno ni queráis culpar. pues que no se pueden mejor ocupar yéndose a la guerra quien era mi paz. y ríase la gente. madre.que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente. sea mi Tisbe un pastel. 157 156 . Dexadme llorar. y la espada sea mi diente. que lo uno es justo. lo otro por demás. viendo que sus ojos a la guerra van. en tan tierna edad tan cor Lo el placer. y ríase la gente. orillas del mar. Si me queréis bien no me hagáis mal. Pues me distes. hoy viuda y sola y ayer por casar. orillas del mar. y me cautivastes de quien hoy se va y lleva las llaves de mi libertad. escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente. tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas. que yo más quiero pasar de Yepes a Madrigar la regalada corriente. Busque muy enhorabuena el mercader nuevos soles. y ríase la gente. Orillas del mar. y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuente. que de Píramo y su amada hace tálamo una espada. y ríase la gente. harto peor fue morir y callar. a su madre dice que escucha su mal: Dexadme llorar. do se junten ella y él. Pase a media noche el mar y arda en amorosa llama Leandro por ver su dama. Pues Amor es tan cruel. Cuando cubra las montañas de plata y nieve el enero. Dexadme llorar. yo conchas y caracoles entre la menuda arena. LA MAS BELLA NIÑA La más bella niña de nuestro lugar. En llorar conviertan mis ojos de hoy más el sabroso oficio del dulce mirar.

que es fiesta.» Y yo de papel haré una librea. teñida de moras. Y si quiere madre dar las castañetas. sayo de palmilla. y las dos primillas Marica y la Tuerta. no irás tú a la amiga ni yo iré a la escuela. Vayanse las noches. vayanse. pondré por penacho las dos plumas negras del rabo del gallo 159 . que me dio la Pascua mi señora agüela. mi madre. Y en la tardecica en nuestra plazuela. orillas del mar. Compraremos del (que nadie lo sepa) chochos y garbanzos para la merienda. Iremos a misa. aunque tenga el pecho como un pedernal. orillas del mar. y la saya buena. Y si hace bueno traeré la montera. Pondráste el corpino. toca y albanega. llorar. HERMANA MARICA. podrás tanto dello bailar en la puerta. porque bien parezca. Y el estadal rojo. orillas del mar. Y una caperuza con muchas almenas. con las dos hermanas Juana y Madalena. ¿quién no llorará. 158 calza de estameña. que trujo el vecino cuando fue a la feria. cabezón labrado. jugaré yo al toro y tú a las muñecas. mi tía la ollera. y no vean tanta soledad después que en mi lecho sobra la mitad. con lo que le cuelga. darános un cuarto. las yerbas. «No me aprovecharon. Dexadme llorar. mañana.Dexadme. y no dará voces viendo marchitar los más verdes años de mi mocedad? Dexadme llorar. y a mí me pondrán mi camisa nueva. veremos la iglesia. Dulce madre mía. Y al son del adufe cantará Andregüela. pues ido se han los ojos que hacían los míos velar. Hermana Marica.

aunque no lo debe ser. Y en mi caballito pondré una cabeza de guadamecí. pues no me respondes. a nadie matarán penas. un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son 160 161 . Y en la caña larga pondré una bandera. bien puedes al mar del Sur vencer en lucientes perlas. teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias! pues eres tú el mismo mar que con tus crecientes besas las murallas de mi patria.que acullá en la huerta anaranjeamos las Carnestolendas. Barbóla. sagrado mar.* famosa playa serena. la que suele darme tortas con manteca. pues he vivido diez años sin libertad y sin ella. del remo y de la cadena: «¡Oh. porque si es verdad que llora mi cautiverio en tu arena. EL FORZADO Amarrado al duro banco de una galera turquesa. dos hilos por riendas. ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra. con dos borlas blancas en sus trenzaderas. sin duda alguna que es muerta. Jugaremos cañas junto a la plazuela porque Barbolilla salga acá y nos vea. y dime si han sido ciertas las lágrimas y suspiros que me dice por sus letras. pero. si es verdad que las aguas tienen lenguas. tráeme nuevas de mi esposa. Dame ya.» En esto se descubrieron de la religión seis velas y el cómitre mandó usar al forzado de su fuerza. que bien puedes. Y entraré en la calle haciendo corvetas yo y otros del barrio. siempre al remo condenado. pues que yo vivo en su ausencia. yo y ella. la hija de la panadera. sagrado mar de España. coronadas y soberbias. que son más de treinta. las bellaquerías detrás de la puerta. Porque algunas veces hacemos. a mis demandas respuesta.

el sol relumbra en vano. que privilegia el cielo y dora el día! ¡Oh siempre gloriosa patria mía. de gallardía! ¡Oh gran río. cual yo. clavel. pece nada. para escuchar el dulce canto de aquel que de Estrimón en la espesura los suspendía cien mil veces. ni al bien mayor de la espaciosa tierra. árbol verde. cuando a cada cual de ellos más le agrada fresca cueva. oh patria. en nada. vuela ave. mientras a cada labio. en polvo. cabello. y aunque en la fuerza sea del estío al viento mi querella encomendada. oh torres coronadas de honor. labio y frente. no comparada al oro. tu llano y sierra. de arenas nobles. mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lirio bello. oh flor de España! LOPE DE VEGA (1562-1635) CANCIÓN ¡Oh libertad preciosa. 162 163 . en humo. mas tú y ello juntamente en tierra. el ramo y la hondura. de majestad. oro bruñido. este aire. dejan la sombra. antes que lo que fue en tu edad dorada oro. no sólo en plata o viola troncada se vuelva. ni este río corre fiera. a compasión movidos de mi llanto. por cogeüo. gran rey de Andalucía. arroyo frío. ¡nunca merezcan mis ausentes ojos ver tus muros. y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello. lirio. ¡Tanto puede mi mal y pudo su dulzura! A CÓRDOBA ¡Oh excelso muro. en sombra. Ni en este monte. oh sierras encumbradas. tanto por plumas cuanto por espadas! Si entre aquellas ruinas y despojos que enriquece Genil y Darro baña tu memoria no fue alimento mío. goza cuello. ya que no doradas! ¡Oh fértil llano.SONETOS Mientras por competir con tu cabello. siguen más ojos que al clavel temprano. de quien con atención no sea escuchada la triste voz del triste llanto mío. cristal luciente. tus torres y tu río. más rica y más gozosa que el precioso tesoro que el mar del sur entre su nácar cierra.

Cuando la noche oscura con su estrellado manto el claro día en su tiniebla encierra. sangre y guerra. bien. y la endrina de color morada. es mi dulce sustento del campo generoso estas silvestres frutas que derrama. gozo la gloria y libertad que tengo. con siempre igual deseo. a dar el nuevo pasto a mi ganado. pues. la pozoña. oyendo el son de las parleras aves o ya gozando el aura donde el perdido aliento se restaura. melosas uvas cojo. venzo. al pie de aquesta sierra con rústicas palabras mi ganadillo cuento y el corazón contento del gobierno de ovejas y de cabras. triunfo y resisto la flecha. y de ti. el arco. y suena en la espesura el tenebroso canto de los nocturnos hijos de la tierra. No me da descontento el hábito costoso que de lascivo el pecho noble infama. y de color de rosa la cermeña olorosa tengo. la temerosa cuenta del cuidadoso rey me representa. en ti sola se anida oro. el fuego. Cuando la aurora baña con helado rocío de aljófar celestial el monte y prado. Aquí la verde pera con la manzana hermosa. bullendo.con armas. al tiempo que las ramas desenlaza el caluroso estío. aquellas tres hermanas que nuestro humano velo texiendo. principio de mis dulces días. que algún rey la envidiara. 165 . llevan por inciertas vías. Soberbio pensamiento jamás ha derribado la vida humilde y pobre que sostengo. el arena y agua arrojas. las duras penas mías trocaron en la gloria que en libertad poseo. Yo. que el mar apartas y a tu bien nos llamas. paz dulce. paz. estos cristales puros. amor profundo. de gualda y roja sangre matizada. donde verá por mi dichosa historia quien más leyere en ella que es dulce libertad lo menos della. fuente clara. salgo de mi cabana. al sueño el pecho inclino 164 debaxo un sauce o pino. y con libre albedrío lloro el ajeno mal y canto el mío. mi regalada cama. haciendo rustro embisto. conquistado en el mundo. y cuando el sol dorado muestra sus fuerzas graves. aquí de la enramada parra que al olmo enlaza. señor exento desta montaña y prado. con las vidas y famas. gloria y vida! Cuando de las humanas tinieblas vi del cielo la luz. membrillos que coronan este río. Cuando a las manos vengo con el muchacho ciego. riberas de este río. tesoro. de blandas pieles y hojas. y en cantidad recojo. que.

No me precio de entendido. adonde lo más es menos. que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos! 166 Ni estoy bien ni mal conmigo. que suena a vidrio quebrado y que ha de romperse presto. ni me tiene envidioso la ambición y el deseo de ajena gloria ni de fama eterna. porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. en fuente fría. unos por carta de más otros por carta de menos. haciendo la cuenta con su humildad. al sol y al hielo. que humildad y necedad no caben en un sujeto. Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo. en prado. vino aromatizado. mi humildad en su desprecio. viva y muera sediento por el honroso oficio. pero no puedo guardarme de los peligros de un necio. mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo. pero con falso argumento. ¡No sé qué tiene la aldea donde vivo y donde muero. El dirá que yo lo soy. porque dicen. de mis soledades vengo. Señales son del juicio ver que todos le perdemos. La diferencia conozco. que más vale pobreza en paz que en guerra mísera riqueza. 167 . De cuantas cosas me cansan. pan blanco de aquel día. porque en él y en mí contemplo. A mis soledades voy. formando torres de esperanza al viento. que los que no son dichosos. de desdichado me precio. bese la ingrata mano del poderoso injusto. Ni temo al poderoso ni al rico lisonjeo. ¿cómo pueden ser discretos? No puede durar el mundo. ocupado en mi rústico ejercicio. Estése el cortesano procurando a su gusto la blanda cama y el mejor sustento. que el grande y el pequeño somos iguales lo que dura el sueño. pero bien seguros. dixo un filósofo. halla un pastor con hambre fatigado. Entiendo lo que me basta. y goce yo del suelo. A MIS SOLEDADES VOY. carne sabrosa y tierna. y lo creo. fáciímente me defiendo. o tantos que nacen sabios es porque lo dicen ellos. y solamente no entiendo cómo se sufre a sí mismo un ignorante soberbio. ni soy camaleón del que gobierna. al aire.sustentos pobres. su locura en su arrogancia. O sabe naturaleza más que supo en otro tiempo. Sólo sé que no sé nada.

que en lugar de tantas cruces haya tantos hombres muertos. y algunos inobedientes a la vergüenza y al miedo. Ni murmuraron del grande. bien haya quien los hizo. te engolfas? Que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas. cuando quieren escribir piden prestado el tintero. incitas a las ondas. con las prendas de su honor han trocado los efectos. Igual en las fortunas. POBRE BARQUILLA MÍA. En dos edades vivimos los propios y los ajenos: la de plata los extraños y la de cobre los nuestros. el uno se lleva al otro. yo confieso que la tengo de unos hombres que no saben quién vive pared en medio.. la mejor sangre el dinero. Virtud y filosofía peregrinan como ciegos. Oigo tañer las campanas. Con esta envidia que digo y lo que paso en silencio. ¿A quién no dará cuidado. si es español verdadero. ni pascua dieron. ¡Pobre barquilla mía. Sin ser pobres ni ser ricos. sin tratos. ver los hombres a lo antiguo y el valor a lo moderno? Dixo Dios que comería su pan el hombre primero con el sudor de su cara por quebrar su mandamiento. ni pleitos. 168 Sin libros y sin papeles. Como las altas naves. y entre las olas sola! ¿Adonde vas perdida? ¿Adonde. universal movimiento. de mis soledades vengo. mayor en las congojas. no los despiertan cuidados. cuentas ni cuentos. llorando van y pidiendo. di. te apartas animosa de la vecina tierra. como yo. porque solamente en ellos de los poderosos grandes se vengaron los pequeños! Fea pintan a la envidia. entre peñascos rota. Advierte que te llevan a dar entre las rocas 169 . la mejor vida el favor. ¡Oh. Dos polos tiene la tierra. afirmaron parabién. a mis soledades voy. ni ofendieron al pequeño. ni pretensiones. y no me espanto. Mirando estoy los sepulcros cuyos mármoles eternos están diciendo sin lengua que no lo fueron sus dueños. tienen chimenea y huerto. y al ñero mar te arrojas..tal la pusieron los hombres que desde entonces no ha vuelto. nunca. aunque puedo. sin velas desvelada. pequeña en las defensas.

Al bello sol que adoro enjuta ya la ropa. que a muchas ha perdido la dicha de las otras. erraste la derrota? 170 Si te sepulta arena. ni remos de lisonjas. Ya los valientes rayos de la vulcana forja. ¿qué sirve fama heroica? Que nunca desdichados sus pensamientos logran. salpicando estrellas. Cuando por las riberas andabas costa a costa. ¿Quién te engañó. Ya fieros huracanes tan arrogantes soplan que. cautelosa. Verdad es que en la patria no es la virtud dichosa. vuelve la proa: que presumir de nave fortunas ocasiona.de la soberbia envidia. Segura navegabas. que en selvas de corales salado césped brota? Laureles de la orilla solamente coronan navios de alto bordo que jarcias de oro adornan. Para los altos mares no llevas. abrasan pobres chozas. ¿Qué importa que te ciñan ramas verdes o rojas. Contenta con tus redes. Dirás que muchas barcas con el favor en popa. ¿qué importa? Cuando de rojo nácar se afeitaba la aurora. más peces te llenaban que ella lloraba aljófar. ni velas de mentiras. en vez de torres altas. volvieron venturosas. nunca del mar temiste las iras procelosas. ni se estima la perla hasta dejar la concha. yo la llamaba esposa. 171 . pero vivo. ¿Qué jarcias te entretejen? ¿Qué ricas banderolas azote son del viento y de las aguas sombra? ¿En qué gavia descubres. saliendo desdichadas. por tu soberbia pompa. Pasaron ya los tiempos cuando. del mar incultas orlas? ¿En qué celajes fundas que es bien echar la sonda. Esposo me llamaba. del sol la frente mojan. No quieras que yo sea. Faetonte de barqueros que los laureles lloran. cuando. el céfiro bullía y suspiraba aromas. No mires los ejemplos de las que van y tornan. del árbol alta copa. a la playa arenosa mojado me sacabas. barquilla? Vuelve. que por la tierra propia nunca el peligro es mucho adonde el agua es poca. naufragio de las honras. perdido el rumbo. lamiendo rosas. nos daba una cabana la cama de sus hojas. la tierra en perspectiva.

Mi honesto amor te obligue. la pobre cena apercibe. la muerte nos divorcia. sino alegre. CENA DE ISIDRO Y MARÍA DE LA CABEZA (Fragmento del «Isidro») Llegó a su casa contento. más pura y más hermosa. no desdeñosa y baldía. inútiles escotas. Y cuando igualmente amados. 172 rica en casa que Dios vive. Isidro a los bueyes luego ata el sustento a una estaca. que no me escuchas. ¿cuándo mejor le va a quien le dio el necesario bien el cielo con mano corta.. donde esperaba María. la envidia. sin disgusto. y mientras ella la saca. y en dulce paz reposas. ¡ay!. el rostro atento a ver si Isidro venía. comen así dos casados. todo sobra. Pudo Alejandro envidiar. sabrosa por el sudor. Pero la vida es corta: viviendo. 173 . Diole en viéndole los brazos. que esa fue larga también? Más que el soberbio Epicuro toma el sustento seguro el pobre en la mesa escasa: que no entra daño en la casa del que duerme en suelo duro.. falta de regalo y llena de conformidad y amor. bien puede estar a su mesa. Mas. que no es digna victoria para quejas humanas ser las deidades sordas. que no ha menester velas quien a su bien no torna. todo falta. y aliviando de embarazos. Pórsena de barro hizo la vajilla en que comió. ¡ay de la pobre barca que en lágrimas se ahoga! Quedad sobre la arena. en fin. contándoles los bocados. a quien todo pesa. pace el animal el yero primero que su señor: que en casa del labrador quien sirve come primero. las manos han de temblar. desta Agatocles se honró. Sonaba la olla al fuego con la hortaliza y la vaca. Sin pleito. Como amigo y jornalero. que no es justo desear más de lo que es menester. Salió. ¡oh dueño de mi barca!. Y pues el contento importa. la pobre cena de aquel rico labrador. si en oro se ha de beber. merezca que le pidas al bien que eterno gozas que adonde estás me lleve. Si con eternas plantas las fixas luces doras.parándose de envidia la celestial antorcha. porque en barro quebradizo nunca acónito se dio. muriendo. y más con tales abrazos.

que se duerme mi niño. ¡tened los ramos! SONETOS JUDIT Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano. Cena. sosegar quiere un poco del tierno llanto. MI NIÑO! Pues andáis en las palmas ángeles santos. ya veis que no tengo con qué guardarlo: ángeles divinos que vais volando. isidro ufano. despidió contra sí rayos al cielo. ¿cuántas mayores se deben a quien de gracias sustenta? Palmas de Belén que mueven airados los furiosos vientos que suenan tanto. convertido en hielo. ¡tened los ramos! Rigurosos hielos le están cercando. descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible. que la hambre cesa.Al pobre jamás le encoge tocar la dorada orilla: que el agua limpia y sencilla. el rancio queso y membrillo. Con estas estrechas leyes. que se duerme mi niño. en fin. 175 ¡DUERME. que el amor es cortesano y virtud la cortesía. con mano desnuda coge de la pura fuentecüla. en fin. que opuesto al muro de Bctulia en vano. viene el postre y la camuesa. la mesa. que se duerme mi niño. y en un limpio canastillo se levanta. Ya. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano. Que si al huésped que aposenta se dan gracias tras la cuenta a quien intereses mueven. No se van a descansar sin dar gracias del sustento: que del ordinario aumento se las comienzan a dar los dos con igual contento. que está cansado de llorar en la tierra por su descanso. y el cónsul Serrano andaba tras el arado y los bueyes. que se duerme mi niño. no le hagáis ruido. ¡tened los ramos! 174 . corred más paso. las grandezas de los reyes Fabricio menospreciaba. pues. y regala a su María de la pobreza que había. ¡tened los ramos! El niño divino.

amar el daño. enojado. altivo. Ponle su esquila de labrado estaño. vivo. para lo mismo responder mañana! SUELTA MI MANSO. QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS. fugitivo. fuera del bien. hermosura soberana. centro y reposo. espera. «Mañana le abriremos». y sobre la muralla. olvidar el provecho. suelta la prenda que en el alma adoro perdida por tu bien y por mi daño. tú. pues otro tienes tú de igual decoro. atreverse. áspero. y escucha mis cuidados. MAYORAL EXTRAÑO. pues te confieso por mi amor y dueño. difunto. cuánto fueron mis entrañas duras. leal. valiente. mayoral extraño. y los ojuelos tiene como durmiendo un regalado sueño. estar furioso. Suelta mi manso. alentado. el fuerte arnés afea los vasos y la mesa derribada. verás con cuánto amor llamar porfía!» ¡Y cuántas. y no le engañen tus collares de oro. coronada del pueblo de Israel. Huir el rostro al claro desengaño. no hallar. Pastor. receloso. beber veneno por licor suave. que por amores mueres. asómate agora a la ventana. pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh. Si piensas que no soy su dueño. Jesús mío. que hiciste cayado dése leño en que tiendes los brazos poderosos. cobarde y animoso. mostrarse alegre. cubierto de rocío. suelta. pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! 176 VARIOS EFECTOS DEL AMOR Desmayarse. Pastor.Vertido Baco. respondía. que a mi puerta. pues. duermen las guardas que tan mal emplea. PASTOR. ¡Cuántas veces el ángel me decía: «Alma. 177 . que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue. esquivo. traidor. tiene el vellocino pardo. satisfecho. no te espante el rigor de mis pecados. Oye. mortal. y la palabra de seguir empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos. y verásle si a mi choza viene: que aún tienen sal las manos de su dueño. tierno. Pero. QUE MI AMISTAD PROCURAS? ¿Qué tengo yo. toma en albricias este blanco toro que a las primeras yerbas cumple un año. encrespado. pues tan amigo de rendidos eres. vuelve los ojos a mi fe piadosos. la casta hebrea con la cabeza resplandece armada. Si pides señas. triste. Alcino. que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño. ofendido. liberal. ¿cómo te digo que me esperes. humilde. si estás para esperar los pies clavados? ¿QUE TENGO YO.

sueño. y sus peñas. dar la vida y el alma a un desengaño: esto es amor. solas. ciega y fría. de tal manera. Escondieron las galas a los prados y quedaron desnudas estas laderas. Por el primer terceto voy entrando. y en todos los mortales yace la vida envuelta en alto olvido. Madrugan más en mí que en las auroras lágrimas a este llano: que amanece a mí mal siempre temprano. pues fin con este verso le voy dando. que blandos hallan en los cerros duros. burla burlando van los tres delante. duermen ya entre sus montes recostados los mares y las olas. Si con algún acento ofenden las orejas. SONETO DE REPENTE (De «La niña de Plata») Un soneto me manda hacer Violante. y aún sospecho que estoy los trece versos acabando: contad si son catorce.creer que un cielo en un infierno cabe. catorce versos dicen que es soneto. pude en largo destierro merecerte 178 que se aparte de mí tu olvido manso? Pues no te busco yo por ser descanso. Los arroyuelos puros se adormecen al son del llanto mío. es que entre sueños dan al cielo quejas del yerto lecho y duro acogimiento. Con pies torpes al punto. Yo pensé que no hallara consonante y estoy a la mitad de otro cuarteto. que al morir el día con luz enferma vi que permitía el sol que le mirasen en poniente. que persuade la tristeza a mis dos ojos. ni dar paz a mis enojos. que nacieron antes para llorar que para ver. mas si me veo en el primer terceto. Cuidados veladores hacen inobedientes mis dos ojos a la ley de las horas. de sosiego los tienes ignorantes. no hay cosa en los cuartetos que me espante. no hay cuidado que hable. Con sosiego agradable se dejan poseer de ti las flores. y tanto. sueño blando y suave. en mi vida me he visto en tal aprieto. y está hecho. que el sueño persuadieron a la gente. FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645) AL SUEÑO ¿Con qué culpa tan grave. sino por muda imagen de la muerte. 179 . cayó de las estrellas blandamente la noche. faltan lenguas y voz a los dolores. Ya estoy en el segundo. y a su modo también se duerme el río. Quien lo probó lo sabe. Tú. tras las pardas sombras mudas. y aún parece que entré con pie derecho. no han podido vencer a mis dolores las noches. mudos están los males.

oirán siquiera el ruido de tus plumas mis desventuras sumas. ni que hagas más caso de mí. Dios verdadero. cortés mancebo. ESCRITA AL CONDE-DUQUE DE OLIVARES No he de callar. y romper el silencio el bien hablado. y te desacredito el nombre de callado. este desvelo. ni de los dos alguno fue primero.. mientras viere el cielo de desvelarme sólo en celebrarte. aunque lo intente. implicación hubiera en ser y en que verdad de ser dejara. ya tocando la boca. En otros siglos pudo ser pecado severo estudio y la verdad desnuda. Dame lo que desprecia de ti agora por robar el ladrón.Tan sólo mi gemido pierde el respeto a tu silencio santo: yo tu quietud molesto con mi llanto. con mi grito. Gozante en las cabanas y debajo del cielo los ásperos villanos. y te prometo. quítame. entre mi pensamiento y mi deseo Ya. hállate en el rigor de los pantanos y encuéntrate en las nieves y en el hielo el soldado valiente y yo no puedo hallarte. que yo no quiero verte cara a cara. Más duro que la roca. La justicia de Dios es verdadera. Débate alguna pausa mi tormento. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? Hoy sin miedo que libre escandalice puede hablar el ingenio. blando sueño. EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS. hasta que da la vuelta el tiempo claro. Si Dios a la verdad se adelantara. si fueses a otra parte peregrino. algún reposo: no seas digno del nombre de avariento en el más desdichado y firme amante que lo merece ser por dueño hermoso. Señor excelentísimo. pues te alcanza el soldado envuelto en guerra. o ya la frente. Quede en parte mi queja satisfecha. por más que con el dedo.. y todo cuanto es Dios todo ha de ser verdad entera. o de él alguna parte. 180 se le haga camino por estos ojos de sosiego ajenos. que hasta pasar por mí de paso. 181 . por el oro en que alegre considera. mi llanto ya no consiente márgenes ni orillas: inundación será la de mi canto. siendo verdad.. Pues sepa quien lo niega y quien lo duda que es la lengua la verdad de Dios severo y la lengua de Dios nunca fue muda. asegurado de que mayor poder le atemorice. lo que desecha el que envidiosos celos tuvo y llora. y en ella mi alma por jamás te toca. Dame. Son la verdad y Dios.. pues. Mira que es gran rigor: dame siquiera lo que de ti desprecia tanto avaro. tócame con el cuento de tu vara. o que a tu sombra negra por lo menos. con dolor creo que eres más riguroso que la tierra. y la misericordia. silencio avises o amenaces miedo. y a ti se te debía de derecho. ni eternidad divina los separa. lo que había de dormir en blando lecho y da el enamorado a su señora.

Y debajo del cielo aquella gente. eran recuerdo del trabajo honroso. no la mente. Yace aquella virtud desaliñada que fue. Multiplicó en escuadras un soldado su honor precioso.. y expiraba decrépito el venado: grande vejez duró en los elementos. después mostraron del carchesio a Baco el camino los brindis mal seguros. y los engaños del paso de las horas y del día reputaban los nuestros por extraños. a más honroso sueño entregó los ojos. si no a más descansado. que esta usura es peor que aquella furia. vengóle herido. La robusta virtud era señora. No había venido al gusto lisonjera la pimienta arrugada.. Del tiempo el ocio torpe. y honra y provecho andaban en un saco. en vanidad y en sueño sepultada. El rostro macilento. que usurparon la paz del pecho humano. sino matanza. su ánimo valiente. que. no mendigando el crédito a Liguria. y estaba la garganta sin pecado. sino de qué manera: ni aun un hora lograba sin afán su valentía. Todas matronas y ninguna dama. ni el Oriente compró la honestidad con piedras finas. si son originales. ni el cántabro con cajas y tinteros hizo el campo heredad. más veces en la hueste que en la cama. en ella confiado. Carnero y vaca fue el principio y cabo. gala el merecimiento y alabanza. Del mayor infanzón de aquella pura república de grandes hombres. Pudo acusar los celos desiguales a la Italia. Que el vientre entonces. si mal hablada. 182 Ni los trujo costumbres peregrinas el áspero dinero. edad. sólo se codiciaba lo decente. 183 .Ya sumergirse miro mis mejillas. el cuerpo flaco. Y España. que nombres del halago cortesano no admitió lo severo de su fama. y sola dominaba al pueblo rudo. ni del clavo la adulación fragante forastera. Bebió la sed los arroyuelos puros. todas las armas despreció desnudo. Hilaba la mujer para su esposo la mortaja primero que el vestido. Y aquella libertad esclarecida que en donde supo hallar honrada muerte nunca quiso tener más larga vida. menos le vio galán que peligroso. El temor de la mano daba escudo al corazón. con legítimos dineros. Pudo sin miedo un español velloso llamar a los tudescos «bacanales» y al holandés «hereje y alevoso». No de la pluma dependió la lanza. Derramado y sonoro el Océano era divorcio de las rubias minas. Nadie contaba cuánta edad vivía. contaba por afrentas de los años envejecer en brazos de la suerte. más temida. vencedora. pero hoy de muchos modos somos copias. si rica menos. Menos fuera la pérdida y la injuria si se volvieran Muzas los asientos. la vista por dos urnas derramada sobre las aras de las dos Castillas. Caducaban las aves en los vientos. Y pródiga del alma. más quiso los turbantes que los ceros. sano le aventuró. Acompañaba el lado ¿el marido. era una vaca sustento y armadura. bien disciplinado. de sola honesta obligación armado. y con rojos pimientos y ajos duros tan bien como el señor comió el esclavo. Joya fue la virtud pura y ardiente. buscó satisfacción y no hartura. nación fuerte.

Pasadnos vos de juegos a trofeos. intercediendo el Can por el verano. y rumia luz en campos celestiales. Un animal a la labor nacido y símbolo celoso a los mortales. y a las mieses tan grande ofensa hicieron? ¡Qué cosa es ver un infanzón de España. no el olor. que manchó ardiente múrice. y al son esté el ejército obediente. y.Las descendencias gastan muchos godos. que el vicio. que un tiempo endureció manos reales. vos disteis libertad con las valonas para que sean corteses las cabezas. milagro que a la envidia desatina. abreviado en la silla a la jineta. no presumida y ciega confianza. Jineta y cañas son contagio moro. de armas y blasones llenos. del que se atreve a ser buen castellano! Con asco entre las otras gentes nombro al que de su persona. y alhajas las que fueron pieles solas. no en la frente del útil bruto la asta del acebo. nadie los imita. que hacéis repetir siglo pasado con desembarazarnos las personas y sacar a los miembros de cuidado. dad a la mejor parte medicina: vuélvanse los tablados fortalezas. y el mosquete carga el hombro. desnudando el enfado a las coronas. todos blasonan. restituyanse justas y torneos. pero mal regidas. y cuando nuestras fuerzas examina persecución unida y belicosa. sin decoro. A la seda pomposa siciliana. Y quedaron las huestes españolas bien perfumadas. más quiere nota dar que dar asombro. Estaban las hazañas mal vestidas. y hagan paces las capas con el toro. Ejercite sus fuerzas el mancebo en frentes de escuadrones. nos acredita. Vos. mejores sean por vos los que eran buenos Guzmanes. Vino el betún precioso que vomita la ballena o la espuma de las olas. y aún no se hartaba de buriel y lana la vanidad de fembras presumidas. y la cumbre desdeñosa os muestre a su pesar campos serenos. y por timbre el martirio glorioso. Hoy desprecia el honor al que trabaja. y no son sucesores. y detrás de él los cónsules gimieron. que a Jove fue disfraz y fue vestido. Y si os dio el ascendiente generoso escudos. edad tan venturosa. la militar valiente disciplina tenga más platicantes que la plaza. 184 El trompeta le llame diligente. Pretende el alentado joven gloria por dejar la vacada sin marido. y entonces fue el trabajo ejecutoria. y de Ceres ofende la memoria. ¡Con cuánta majestad llena la mano la pica. dando fuerza de ley al viento vano. mas no la edad madura y la perfeta. ¿por cuál enemistad se persuadieron a que su apocamiento fuese hazaña. sino apodos. descansen tela falsa y tela fina. el romano y el oro hicieron áspera tirana. que sólo grande rey y buen privado pueden ejecutar estos deseos. y el vicio graduó la gente baja. pues vos enmendastes las cortezas. y gastar un caballo en una caña! Que la niñez al gallo le acometa con semejante munición apruebo. tiene por sola bienaventuranza el reconocimiento temeroso. Que la cortés estrella que os inclina a privar sin intento y sin venganza. señor. 185 . Lograd. Nunca al duro español supo el gusano persuadir que vistiese su mortaja.

pues. poderoso caballero es don Dinero. Y pues quien le trae al lado es hermoso. porque en las venas de Oriente todas las sangres son reales. Y pues él rompe recatos y ablanda al juez más severo. Sus escudos de armas nobles son siempre tan principales. doblón o sencillo. pues valdrá por ejércitos el miedo y os verá el cielo administrar su rayo. velillos y oropeles no hagan baza. y pues a los mismos robles da codicia su minero. hace todo cuanto quiero. en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos. 187 . poderoso caballero es don Dinero. y si el Corpus con danzas no los pide. poderoso caballero es don Dinero. que aseguraros puedo que habéis de restaurar más que Pelayo. poderoso caballero es don Dinero. de con tino anda amarillo: que. tan cristiano como moro. ¿a quién no maravilla ver en su gloria sin tasa que es lo menos de su casa doña Blanca de Castilla? Pero pues da al baxo silla y al cobarde hace guerrero. y pues es quien hace iguales al duque y al ganadero. aunque sea ñero. poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. LETRILLA SATÍRICA Poderoso caballero es don Dinero. Por importar en los tratos y dar tan buenos consejos. Mandadlo así. tiene quebrado el color. Es galán y es como un oro. él es mi amante y mi amado. poderoso caballero es don Dinero. que con haberle hecho cuartos no pierde su autoridad. hace suerte en el toro y con un dedo la hace en él la vara que los mide. de puro enamorado. Nace en las Indias honrado. Mas. 186 Son sus padres principales y es de nobles descendiente. poderoso caballero es don Dinero. viene a morir en España y es en Genova enterrado. yo al oro me humillo. Y es tanta su majestad (aunque son sus duelos hartos). pero pues da calidad al noble y al pordiosero. que sin sus escudos reales no hay escudos de armas dobles. pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero. persona de gran valor. donde el mundo le acompaña. Madre. Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición. pues. El que en treinta lacayos los divide.Suceda a la marlota la coraza.

se acerca. Diole el mejor lugar Marte en su cielo. SONETOS MEMORIA INMORTAL DE DON PEDRO GIRÓN. de la carrera de la edad cansados. ya desmoronados. Si agradable descanso. sus escudos en la paz. vi que.que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas. y la última hora. Entré en mi casa. Y pues al pobre lo entierra y hace pruprio al forastero. hálleme agradecido. Miré los muros de la patria mía. negra y fría. DUQUE DE OSUNA. el Rin. vi que el sol bebía los arroyos del hielo desatados. mi báculo. viene espíritu en miserias añudado? Llegue rogada. más corvo y menos fuerte. YA FORMIDABLE Y ESPANTOSO SUENA. que rodelas en la guerra. (mirad si es harto sagaz). diéronle muerte y cárcel las Españas. Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día. de temor y sombras llena. Más valen en cualquier tierra. pero no a su defensa sus hazañas. poderoso caballero es don Dinero. Vencida de la edad sentí mi espada. por quien caduca ya su valentía. paz serena. y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte. amancillada. de anciana habitación era despojos. señas da su desdén de cortesía: más tiene de caricia que de pena. 189 . y Trinacria al Mongibelo. En sus exequias encendió al Vesubio Parténope. Y pues las hace bravatas desde una bolsa de cuero. que con sombras hurtó su luz al día. ¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar. pues mi bien previene. Lloraron sus envidias una a una con las propias naciones las extrañas. poderoso caballero es don Dinero. piadosa. Salíme al campo. el Tajo y el Danubio murmuran con dolor su desconsuelo. MUERTO EN LA PRISIÓN Faltar pudo su patria al grande Osuna. 188 MIRE LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA. su tumba son de Flandes las campañas y su epitafio la sangrienta luna. y del monte quejosos los ganados. mi vida acabe y mi vivir ordene. no asustado. de quien él hizo esclava la fortuna. la Mosa. el llanto militar creció en diluvio. si un tiempo fuertes. la muerte en traje de dolor envía.

a un corrillo llegó de gente rica. muchísimo nariz. era Ovidio Nasón más narizado. y en el nombre de Dios pidió refresco. que pasados los siglos horas fueron.A UNA NARIZ Erase un hombre a una nariz pegado. nariz tan fiera. retorciendo el mostacho soldadesco. a la tarde serán lástima vana durmiendo en brazos de la noche fría.. las doce tribus de narices era. iris listado de oro. que a la muerte mil vidas sacrifica. ¡cuerpo de Dios con él y su crianza! 190 191 . UN VALENTÓN Un valentón de espátula y gregüesco. Erase un naricísimo infinito. por ocho santos que haré lo que hacer suelo sin tardanza!» Mas uno. y para envejecerse florecieron: cuna y sepulcro en un botón hallaron. Era un reloj de sol mal encarado. ¿qué es lo que suele hacer en tal querella?» Respondió el bravonel: «¡Irme sin ella!» PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (1600-1681) SONETO ESTAS QUE FUERON. Erase un espolón de una galera. «¿Con quién habla? —le dice al tiracantos—.. que a sacar la espada empieza. érase una nariz superlativa. érase una nariz sayón y escriba. Tales los hombres sus fortunas vieron: en un día nacieron y expiraron. a mi pobreza —les dice—. por Dios. érase una alquitara pensativa. mas no del ejercicio picaresco. por ver que ya su bolsa le repica. érase una pirámide de Egito. érase un peje espada muy barbado. Este matiz que al cielo desafía. érase un elefante boca arriba. será escarmiento de la vida humana: ¡tanto se emprende en término de un día! A florecer las rosas madrugaron. «Den voacedes. cansado del oficio de la pica. Si limosna no alcanza. Estas que fueron pompa y alegría despertando al albor de la mañana. donde no. nieve y grana. que en la cara de Anas fuera delito.

ya entiendo qué delito he cometido: bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor. justicia o razón negar a los hombres sabe privilegio tan suave. cuando. y con las galas que le dan belleza suma. pretendo. apenas es flor de pluma. negándose a la piedad del nido que deja en calma: ¿y teniendo yo más alma tengo menos libertad? Nace el bruto y con la piel que dibujan manchas bellas apenas signo es de estrellas (gracias al docto pincel). Sólo quisiera saber para apurar mis desvelos (dejando a una parte. que le da la majestad del campo abierto a su huida: ¿y teniendo yo más vida tengo menos libertad? En llegando a esta pasión. qué más os pude ofender. pues el delito mayor del hombre es haber nacido. ¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! Apurar. entre las ñores se quiebra. cuando. ya que me tratáis así. cielos. cielos. atrevido y cruel. y apenas. monstruo de su laberinto ¿y yo con mejor instinto tengo menos libertad? Nace el pez. ¿qué privilegio tuvieron que yo no gocé jamás? Nace el ave. músico. sierpe de plata. o ramillete con alas. midiendo la inmensidad de tanta capacidad como le da el centro frío: ¿y yo con más albedrío tengo menos libertad? Nace el arroyo. celebra de las flores la piedad. culebra que entre flores se desata. qué delito cometí contra vosotros naciendo. que no respira. 193 . para castigarme más. ¿No nacieron los demás? Pues si los demás nacieron. cuando las etéreas salas 192 corta con velocidad. aborto de ovas y lamas. cuando a todas partes gira. quisiera arrancar del pecho pedazos del corazón: ¿qué ley. un volcán. la humana necesidad le enseña a tener crueldad. y apenas bajel de escamas sobre las ondas se mira. el delito de nacer). aunque si nací.LA VIDA ES SUEÑO (Fragmento primero) JORNADA PRIMERA ESCENA II SEGISM. un Etna hecho.

que el vivir sólo es soñar. sueña lo que es. . sueña el que afana y pretende. una ficción. y el mayor bien es pequeño. sueños son. ¿Qué es la vida? Una ilusión. y en el mundo. pues reprimamos esta fiera condición. por si alguna vez soñamos: y sí haremos. una sombra. en el viento escribe. a un pez. que Dios le ha dado a un cristal. disponiendo y gobernando. esta ambición. a un bruto y a un ave? (Fragmento segundo) ESCENA XIX Es verdad. hasta despertar. Sueña el rey que es rey y vive con este engaño mandando. sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza. y este aplauso que recibe prestado. Yo sueño que estoy aquí des Las prisiones cargado. que toda la vida es sueño y los sueños. todos sueñan lo que son. sueña el que a medrar empieza. pues estamos en mundo tan singular. 194 sueña el que agravia y ofende.excepción tan principal. esta furia. en conclusión. y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¿y hay quien intente reinar viendo que ha de dispertar en el sueño de la muerte? Sueña el rico en su riqueza que más cuidados le ofrece. aunque ninguno lo entiende. y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. y la experiencia me enseña que el hombre que vive. ¿Qué es la vida? Un frenesí.

SIGLO XVIII .

miserable. y que en algunas coplas fue obsceno. La idea de Juan Pérez fue abatida. de Solís intrincada. y nos dejó en lo cómico un veneno que nos hemos bebido sin reparo. ciencia pobre! ¡Facultad perdida! ¡Mundo borracho. sólo de lo amatorio fue muy lleno. El Calderón. predicas estas honras en su muerte! 199 . pero ya sus comentos le hacen raro. en vida.NEOCLASICISMO DIEGO TORRES Y VILLARROEL (1693-1770) PAGO QUE DA EL MUNDO A LOS POETAS Dícese de Quevedo que fue claro. Góngora puede ser que fuese bueno. que nos lo venden caro. ¡infeliz suerte! ¡Oh. que al varón más fuerte después de ajarlo.

Traía un ancho listón con uno y otro matiz 201 . como los que el vulgo vio ser lidiados aquel día. llevó a asombrar a Madrid su amante Audalla. de la hermosa Zaida amante las ordena celebrar por si la puede ablandar el corazón de diamante. hija de Alí el alcadí. De Adamuz y la famosa Meco llegaron allí dos. la popular alegría muchas heridas costó. Pasó. la dicha de sus amores. hubo pandorgas y fuegos con otros nocturnos juegos que dispuso el adalid. de la Alcarria en que habita. la sangrienta lid dudosa. y señales de mostrar su valentía los moros más principales. castillo famoso que al rey moro alivia el miedo. desde Aravaca a Madrid. No en la vegas de Jarama pacieron la verde grama nunca animales tan fieros. y Fátima la preciosa. Salió un toro del toril y a Tarf e tiró por tierra. hicieron salva. y de lejos muchas de ellas: las más apuestas doncellas que España entonces tenía. Aja de Jetafe vino. arde en fiestas en su coso por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo. que atiende a ver en la arena. Y en adargas y colores en las cifras y libreas. vencida a sus ruegos. Su bravo alcaide Aliatar. 200 Jarifa de Almonacid. de Viveros. Añafiles y atabales. con militar armonía. y luego a Benalguacil. cada cual más hermosa. y Zahara la de Alcorcón. y en pendones y preseas. mostraron los amadores. en cuyo obsequio muy fino corrió de un vuelo el camino el moraicel de Alcabón. por sus peces. y en la fiesta que gozó. y con espejos y flores y damascos adornó. que. después con Hamete cierra el temerón de Conil. Vinieron las moras bellas de toda la cercanía. junto al pueblo que se llama. La bella Zaida ocupó sus dorados miradores que el arte afiligranó. y todo en torno resuena. adalid del castillo de Zorita.NICOLÁS FERNANDEZ DE MORATIN (1737-1780) FIESTA DE TOROS EN MADRID Madrid. El ancho circo se llena de multitud clamorosa.

belfo labio. Sonrosado. Dio vuelta hiriendo y matando.» Mucho le pesa a Aliatar. Todos miran a Aliatar. demanda licencia. y desde un caballo overo el moro de Horche cayó. Suspenso el concurso entero entre dudas se embaraza. las damas se quieren ir. juveniles alientos. con recamado pendón. que. Todo galán pretendía ofrecerle vencedor a la dama que servía. la plebe grita indignada. aunque tres toros ha muerto. vergel de diversas flores. sobre la enhiesta cerviz clavado con un arpón. y emplazándose. porque en lance tan incierto el caudillo no ha de entrar. o a lo menos de venganza. En el arzón de la silla ancho escudo reverbera con blasones de Castilla. de una cristiana primores. por los visos y celajes. El alcaide. porque en tan solemne fiesta nada se debe negar. se para. cuando en un potro ligero vieron entrar en la plaza un bizarro caballero. huyó mal herido al golpe fiero. no se quiere aventurar. pero Zaida dio respuesta diciendo que puede entrar. a los de a pie que encontrara. Nadie se atreve a salir. Otra monta acelerado: le embiste el toro de un vuelo cogiéndole entablerado. Era el caballo galán. urbano. cual mirarse tal vez deja del sol la ardiente madeja entre cenicienta nube. el circo desocupando. va a ponérsele delante: la fiera le acometía. Mas viendo se culparía. en el florido verdor de sus lozanos abriles. cuando un potrero que llega de la puerta de la Vega 202 hincó la rodilla y dijo:. Cuelga la rubia guedeja por donde el almete sube. de Guadalajara. 203 . muy zambrero. Nunca mi espada venciera. porque la fiesta empezada no puede ya proseguir. y sin que el rejón le plante le mató una yegua pía.hecho un lazo por airón. rodó el bonete encarnado con las plumas por el suelo. En la cuja. Gorguera de anchos follajes. con la vista amenazando. inquieto ardor. y el mote dice a la orilla. albo color. y una cifra a ver se alcanza que es de desesperación. por eso perdió Almanzor el potro que más quería. Ninguno al riesgo se entrega y está en medio el toro fijo. en el yelmo los plumajes. «Sobre un caballo alazano. para alancear un toro un caballero cristiano. cubierto de galas y oro. gruesa lanza.

y él solamente ni recela ni se estima. y él torciendo las riendas de oro. hacen de ámbar y alcanfor pebeteros exhalar. vencidos de mi ruego y aflición. marcha al combate cruel. Mas cuando en medio se para. apenas vivo. tanto asombro viene a dar a todo el pueblo africano. la Zaida desde una almena le habló una noche cortés. decían. y brioso. Crece la algazara. muy tostado y alazán. Larga cola recogida en las piernas descarnadas. y alrededor ha observado sin moverse de un lugar. vista feroz y encendida. cabeza pequeña. enfurecido además. acerquen a mis oídos las campanas de León. muestra cuan celoso esté. 204 es Rodrigo de Vivar. 205 . El bruto se le ha encarado desde que le vio llegar. y al toro busca en sonoro tropel. así los cielos. de tanta gala asombrado. y de más cerca le mira la cristiana esclava Aldara. las narices dilatadas. los ojos que le veían lleva prendados de amor: «¡Alah te salve!. alza el galope. La mora se pone en pie y sus doncellas detrás. por donde se abrió después el cubo de la Almudena.el bruto más generoso. Y supo que. Tal vez a Madrid se acerca con frecuentes correrías y todo en torno la cerca. Nunca en el ancho rodeo que da Betis con tal fruto pudo fingir el deseo más bella estampa de bruto. está a Jimena adorando y en su memoria cautivo. ufano. y así la dice. y suspira: «Señora. el cristiano. fugitivo de la corte de Fernando. el alcaide que lo ve. al pasar. en el mundo entero». ¡déte el profeta favor!» Causaba lástima y grima su tierna edad floreciente. observa sus saetías.» Sin descubrirle quién es. vertiendo pomos de olor. Las doncellas. como ese doncel que. de jazmines y de azahar. Suena un rumor placentero entre el vulgo de Madrid: «No habrá mejor caballero. con su señora se encara. sueños no son. y algunos le llaman Cid. Por eso le ha conocido. de más gallardo ademán: cabos negros. arroyadas y ancha alberca. ni más hermoso paseo. dicen. erguida. el soberbio castellano. que en medio de aclamaciones el caballo ha detenido delante de sus balcones y la saluda rendido. Dio la vuelta al rededor. todos quieren que se exima del riesgo.

Mas. se desgaja estrago haciendo. ni llama así fulminante cruza en negra oscuridad con relámpagos delante. Y alzándose en los estribos le alarga a Zaida. trémulo y amarillo. se engalla el toro y altera. la fiereza y el último aliento lanza. la diestra oreja mosquea. con heroico atrevimiento. ¡ay. yo le admito y le venero. segunda vez acomete. y segunda vez le mete sutil la punta acerada. de espuma y sudor bañada. La arena escarba. de tal suerte le embistió. el lazo alcanzó con que el toro se adornaba: en su lanza le clavó y a los balcones llegaba. y turbada: «Señor. el suelo huele y le moja en ardiente resoplido. si no penachos de toros. le prende con afición al lado del corazón por brinquiño y por joyel. mudo y atento. para agradar al doncel. detrás de la oreja izquierda la aguda lanza le hirió. que parecía que honda mina reventó. 206 mas rota con gran pujanza la alta nuca. horrendo el animal espantoso! Jamás peñasco tremendo del Cáucaso cavernoso. de envidia ardiendo se ve. Pero ya Rodrigo espera. al estrépito tronante de sonora tempestad. diciendo: «Sultana. dijo. como el bruto se abalanza con terrible ligereza. A caballo. ofendido. aunque bien entiendo ser favores excesivos. le dice. con más decoros suelo yo dar de mi mano. como estaba. advertid que a mí me basta saber que no lo debo ofrecer a otra persona en Madrid. por conservar el favor de tan gentil caballero. La confusa vocería que en tal instante se oyó fue tanta. que le embiste. si no os dignáredes ser con él benigna.Cual flecha se disparó despedida de la cuerda. sobre la espalda la arroja con el hueso retorcido.» Y besando el rico don. Rodrigo. y en ronca voz: «Castellano. el pueblo. y finge acometimiento. mi corto don admitiendo. La cola inquieto menea. y el ímpetu más. El que en esta ocasión viera de Zaida el rostro alterado. claramente conociera cuánto le cuesta cuidado el que tanto riesgo espera. Pero Aliatar el caudillo. o el monte y valle se hundía. vase retirando atrás para que la fuerza sea mayor. el rostro placentero.» Ella. 207 . sobre un tremecén rosillo lozaneándose fue. Brama la fiera burlada. y.

Ni las delicias de las sacras mesas. que deja su rigor al verte. rápido vuelo traiga tu querida blanca paloma. y al muro se abalanzó. Alzo los ojos al verter el vaso de leche blanca y el de miel sabrosa. que jamás oíste otra tan triste lastimosa pena como la mía. ni el que por muerte se llamó tu esposo sin merecerlo. iban la fuerza a embestir: tal era ya su furor. El alcaide. dijo el de Vivar. oyó el alborozo. Entre la Monclova y Soto tercio escogido emboscó.» «Así. Y es fama que. Cerca del ara de tu templo. que. Ya fiero bando con gritos su muerte o prisión pedía. ninguno se iguala. mas. y por el parque florido salió con él razonando. Ya el eco suena por los altos techos del noble alcázar. llenos de ambrosía. cuyo piso huellas. Y si vinieras de guerra cual vienes de fiesta y gala. vieras que en toda la tierra al valor que dentro encierra Madrid. juró por la cruz el Cid de su vencedora espada de no quitar la celada hasta que gane Madrid. y concertado con mi tono el suyo te llaman madre. 209 208 . y Zaida a le despedir. Y si no vieran salir por la puerta a su señor. viendo como tardó. de luceros Heno y tachonado. cuando se oyó en los distritos del monte de Leganitos del Cid la trompetería. tocaron a armar. por mi voz llamado. entre los himnos que tu pueblo dice. JOSÉ CADALSO (1741-1782) A VENUS Madre divina del alado niño. No te detenga con amantes brazos Marte. y la lanza al ristre pone. oye mis ruegos. respondo». lleno de estrellas. este infelice tu venida aguarda: baja volando. Baje tu carro desde el alto Olimpo entre las nubes del sereno cielo. sin que nadie administre orden. a la bajada. en Pafos. y espera a Aliatar. cuando a los dioses. testigo el pueblo. recelando que en Madrid tenga partido.las cabezas del cristiano. se templó disimulando. alegre brinda Jove con la copa de Ganimedes. Sobre tus aras mis ofrendas pongo. se acerca.

¡Oué de suspiros se escuchan! ¡Qué de vivas y de salvas! No hay zagal que no la admire y no se esmere en loarla. y donde se vuelve rinde la libertad de mil almas. vuestra diosa viene.ciño con rosas. o cual vid de fruto llena que con el olmo se abraza. ni se gozan las lumbradas. y la alegría del alba. al fresco y verde aliso que crece al margen del agua cuando más pomposo en hojas en su cristal se retrata. cuál. los Amores la rodean y las Gracias la acompañan. madre de amores! Vírgenes tiernas. cuál. JUAN MELENDEZ VALDES (1754-1817) ROSANA EN LOS FUEGOS Del sol llevaba la lumbre. Y ella. que todos corren por verla y al verla todos se abrasan. así entre sus compañeras el nevado cuello alza. y asoma por los collados de luceros coronada. a la luna. que es como el cielo su rostro cuando en la noche callada brilla con todas sus luces y los ojos embaraza. sobresaliendo entre todas cual fresca rosa entre zarzas. ya mi deseo coronaste. Todos los ojos se lleva tras sí.. si muestra llena su esfera de plata. júbilo santo. niños y matronas. muy más hermosa la hallan. todo lo avasalla. una noche que a los fuegos salió. el aire suene con alegres himnos. la fiesta de Pascua. Ya. Otros pasmados la miran y mudamente la alaban. miro resplandor celeste bajar al templo. Por doquiera que camina lleva tras sí la mañana. mirtos y jazmines esta mi frente. tu belleza veo. en sus celestiales ojos la hermosísima Rosana. y sus vastagos extiende al arbitrio de las ramas. ¡oh madre.. ya Venus liega. El Céfiro la acaricia y mansamente la halaga. 211 .. así como en el valle descuella la altiva palma 210 cuando sus verdes pimpollos hasta las nubes levanta. Venus. de amor mata a los pastores y de envidia a las zagalas. para abrasar todo el valle en mil amorosas ansias.. y cuanto más la contemplan. Ni las músicas se atienden. Cuál absorto la contempla y a la aurora la compara cuando más alegre sale y el cielo de su albor baña.

si ya no te dueles. abandonada a la insolencia ajena. el amor vive en tus ojos y la gloria está en tu cara. y el vasto mar Atlántico sembrado se hallaba de su gloria y su fortuna. muérome de amores desde que te vi. sin que nada baste 212 a darme la vida que allá te llevaste. la nación que un día reina del mundo proclamó el Destino. tu gala y donaire. La libertad me has robado. de mí: muérome de amores desde que te vi. decidme. yo la doy por bien robada. «Bien haya tu gentileza. Ora en el cieno del oprobio hundida. en el Asia. no tienen. mas recibe el don. Tu talle. allí España. como esclava en mercado. Y donde quier que revolver sus olas él intentase. tu aseo. y abrase la envidia al pueblo hermosísima aldeana. qué de celos que causa en las serranas del Tormes su perfección sobrehumana! Las más hermosas la temen. El soberano vuelo de la atrevida fantasía para abarcarla se cansaba en vano. Doquiera España.¡Ay. DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN DE MARZO ¿Qué era. Toda. que mi humildad te consagra. benigna. Y desde entonces perdido el día a sus puertas le halla.» Esto un zagal le decía con razones mal formadas. serrana. la que a todas las zonas extendía su cetro de oro y su blasón divino? Volábase a Occidente. una y mil veces bien haya. benigna. MANUEL JOSÉ QUINTANA (1772-1857) A ESPAÑA. en el preciado seno de América. toda eres donaire y gracia. Del cielo son ellos y tú un serafín: muérome de amores desde que te vi. que como el oro más puro no sufre una leve mancha. la tierra sus mineros le rendía. mas sin osar murmurarla. qué de envidias se encienden! ¡Ay. De amores me muero. a quebrantar su furia siempre encontraba costas españolas. sus perlas y coral el Océano. que salió libre a los fuegos y volvió cautivo a casa. en los confines del África. ya aguardaba 213 . toda eres perfecta. ayer le cantó esta letra echándole la alborada: «Lindazagaleja de cuerpo gentil. igual en el valle.

y a la trompa de Marte aliento dimos. infestó el aire. y fiero exclama: «El Occidente es mío. esposas cadenas son que en vergonzosos lazos por siempre amarren tan inertes brazos. ¡ay!. allí volaré yo. rota la vela. y él va a estrellarse al áspero bajío. nuestro esplendor comienza. mas no en el arpa de oro que mi cantar sonoro acompañó hasta aquí. gimen los yunques. por los yermos del mar. sino funesto luto. lanzaré por los campos castellanos los ecos de la gloria y de la guerra. orgulloso y fiero. precipitas al mar tus rubias ondas. los dioses tutelares su escudo nos negaron. resuena el eco de venganza en torno. abierto el lado. ahora sublime. ¡Oh. ya ni en su popa las guirnaldas se ven que antes le ornaban. honda tristeza. no aprisionado en estrecho recinto.» Bárbaro gozo en su ceñuda frente resplandeció. único asilo y sacrosanto escudo al ímpetu sañudo del fiero Atila que a Occidente oprime! 215 . ahogó su vocerío el ronco marinero. vergüenza! ¿Acaso 214 pensáis que espadas son para el combate las que mueven sus manos codiciosas? No en tanto os estiméis. Sus déspotas antiguos. tiende su mano el tirano del mundo al Occidente. Llega el momento. de tormenta en tormenta despeñado. Estremecióse España del indigno rumor que cerca oía. Sus guerreros feroces con gritos de soberbia el viento llenan. tres veces. ni. y al gran impulso de su justa saña rompió el volcán que en su interior hervía. a naufragar camina. en señal de esperanza y de contento. emponzoñó la vida. grillos. como en el seno oscuro de nube tormentosa en el estío relámpago fugaz brilla un momento que añade horror con su fulgor sombrío. en la alta cumbre del riscoso y pinífero Fuenfría. de tu vil servidumbre acerbo fruto? Así. oh Iberia? ¿Qué viste ya. ¿Qué en tanto tiempo viste por tus inmensos términos. la flámula riendo al aire ondea. ¡Guerra. en fin. y tú. y nos vimos rotos en tierra y rotos en los mares. terror de muerte silencioso y frío. Cesó en su dulce canto el pasajero. sagrado río. y el aire abierto a la radiante lumbre del sol. pobre bajel. en que se apoca el numen en el pecho y el aliento fatídico en la boca. arden las forjas. los colosos de oprobio y de vergüenza que nuestro bien en su insolencia ahogaban? Su gloria fue. y allí cantando con voz que atruene en derredor la sierra. sin igual miseria. Desenterrad la lira de Tirteo. ahogando cuanto el contagio perdonó. la hambre enflaquecida tendió los brazos lívidos.la ruda argolla y la servil cadena. diciendo: «Ya acabaron los tiranos. oh Dios! Su aliento impuro la pestilente fiebre respirando. terror de muerte en torno le rodea. tres veces de Jano el templo abrimos. ¡Qué de plagas.» ¡Oh triunfo! ¡Oh gloria! ¡Oh celestial momento! ¿Con qué puede ya dar el labio mío el nombre augusto de la patria al viento? Yo le daré. viendo que aún hay Castilla y castellanos. nombre tremendo. los martillos suenan. y del Tajo las márgenes responden: «¡Venganza!» ¿Dónde están. consternados y pálidos se esconden.

madre de mi corazón. y allá sobre los altos Pirineos. y el que niegue su pecho a la esperanza. ceñidme el casco fiero y refulgente. y el valor exhalando que se encierra dentro del hueco de sus tumbas frías. Tal vez el gran torrente de la devastación en su carrera me llevará. y de par en par abridme las puertas del corazón. la mi madre. expirando. el momento llegó ya de arrojarse a la victoria: que vuestro nombre eclipse nuestro nombre. españoles! Es el Betis.¡Guerra. ved cómo cruzan por los aires vanos. 216 y vencedora de su mal destino. a la venganza. Dadme una lanza. el mes era de las flores. a encontrar nuestros ínclitos mayores? «¡Salud. su divina frente mostrar Gonzalo en la imperial Granada. de entre el estrago universal y horrores levanta la cabeza ensangrentada. 217 . habed de mí compasión. venerables sombras. vuelve dar a la tierra amedrentada su cetro de oro y su blasón divino. volemos al combate. ved del Tercer Fernando alzarse airada la augusta sombra. en fiera y ronca voz pronuncian: «¡Guerra!» ¡Pues qué! ¿Con faz serena vierais los campos devastar opimos. ¡Madre. No ha sido en el gran día el altar de la patria alzado en vano por vuestra mano fuerte. con su madre a solas lamenta su reclusión la bella niña cenceña. pues tan sin ventura soy! Atended a las mis cuitas. a regar las del balcón. ella os lo manda: «¡Antes la muerte que consentir jamás ningún tirano!» Sí. yo les diré. la del quebrado color. que vuestra gloria humille nuestra gloria. el pecho lleno de amor. del hijo de Jimena animarse los miembros giganteos. de amargo llanto los ojos. guerra. eterno objeto de ambición ajena. yo lo juro también. blandir el Cid su centelleante espada. yo lo juro. herencia inmensa que afanando os dimos? Despertad. Yo me levantara un día cuando canta el ruiseñor. En torvo ceño y desdeñosa pena. hunda en el polvo la cobarde frente. oh padres de la patria mía. ¿Qué importa? ¿Por ventura no se muere una vez? ¿No iré. y en este instante ya me siento mayor. nunca yo al mundo naciera. raza de héroes. salud! La heroica España. y de par en par abiertas las puertas del corazón. si de par en par abiertas tengo las del corazón? Así. dice.» BARTOLOMÉ JOSÉ GALLARDO (1776-1852) BLANCA FLOR {CANCIÓN ROMÁNTICA) ¿A qué es puertas y ventanas clavar con tanto rigor. Juradlo.

salud te envía tu infeliz amigo. que de par en par le he abierto las puertas del corazón. que de par en par me abriera las puertas del corazón. y a la fin fin nací yo. como abuela. en laúd con cuerdas de oro y de regalado son. blanco de mi corazón?». me cantara esta canción: «¿Dónde estás.. madre. Vos madre. y. Yo os obedezco sumisa. mal advertida.Un caballero pasara y me dijo: «¡Blanca Flor!» Y de par en par abrióme las puertas del corazón. olvidar no. mata de amor. gala de la discreción. madre. Yo le quiero bien. En fin. madre mía. mi madre (¡no me lo demande Dios!). su decir dulce colorada me paró. cual si yo su sol fuera. Otro día. yo callé. quiérale de buen querer.. 218 que de par en par me pasa las puertas del corazón. Si vos reñís. muchas las culpadas son que de par en par abrieron las puertas del corazón. me claváis reja y balcón.! y ni le arredra el temor de tocar la cruda llaga. cubierto el cielo de apiñadas nubes. «¿Que no mire?» — ¿Miro yo? Pero «que le olvide». pero miréle. y de tristeza el alma. yo amo cual amasteis vos al que abrí de par en par las puertas del corazón. de nieve el suelo. y abrióme de par en par las puertas del corazón. madre. y no me asomo al balcón: «¿Que no hable?» — Yo no hablo. vos amasteis. Si el querer bien es delito. si mira. que de otra manera no. a la alborada. señora abuela ríñój mas por fin vos os velasteis. El es gallardo y gentil. ¡más infeliz. Si blanca. y de mirar tus ojos 219 . ¡nunca le mirara yo! que de aquel negro mirar me abrasó en llama de amor. la blanca niña. clavad. y de par en par le abrí las puertas del corazón. norabuena.. si parla. FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA (1787-1862) EPÍSTOLA AL SEÑOR DUQUE DE FRÍAS CON MOTIVO DE LA MUERTE DE SU ESPOSA (Fragmento) Desde las tristes márgenes del Sena. mas de esto os aviso yo: cada clavo que claváis es una flecha de amor. a ti. es mi amante girasol. encantan sus labios.. que aún brota sangre.

. si no llorara nada el hombre?.. pues.... Y le tuvo: de Dios a los mortales es ésta otra merced que así tan sólo. y ni la dicha ni el placer envidia. ¿Quién en el mundo compró tan caro el triste privilegio de hablar de la desdicha.. sufrir pudieran la cansada vida. ? En tantos años. ¿Qué fuera. ¿viste un día siquiera. ? SIGLO XIX . y yo otras veces lo dudé como tú. bajo el inmenso peso se rendía. y fíate de mí. truécase al fin en plácida tristeza. de más saber y de mayor ventura.. ¿Lo creerás.. yo. llora. sin aliento. esa angustia. juzgaba eterna mi profunda aflicción. hasta que ya cansada. cual débil rama que el huracán arranca y por los aires la remonta un instante y contra el suelo la arioja luego y la revuelca..bañarse en nuevas lágrimas. entre tantas desdichas y miserias. da crédito a mis voces. repliégase en sí misma silenciosa. esa congoja. Espera. un solo día en que no me mirases vil juguete de un destino fatal. embebecida el alma. de la estoica virtud en tus oídos harán sonar la voz.. pues. cual vemos calmar la lluvia al mar tempestuoso. impío. Yo mil veces he bendecido a Dios. Tú dudas que así sea.. cara amigo ? Llega tm tiempo en que gastados del dolor los filos. Llora. ese afán. que en el mundo del cáliz de amargura una vez y otra apuré hasta las heces. y grave insulto anunciarme que un tiempo fin tendría. y en ella absorta. no hallé nunca más alivio al dolor que el dolor mismo: luchando el alma y reluchando en vano. otros amigos fieles.. que nos dio el llanto para aliviar el corazón.

» 223 . y conde Benavente si él es duque de Borbón.ROMANTICISMO DUQUE DE RIVAS (1791-1865) UN CASTELLANO LEAL ROMANCE PRIMERO «Hola. No profane mi palacio un fementido traidor que contra su rey combate y que a su patria vendió. y haber nacido español. por ellas quien no estuviere más limpio que lo está el sol. llevándole de ventaja que nunca jamás manchó la traición mi noble sangre. que no ha de entrar. mirad como bien nacidos de mi sangre y casa en pro. hidalgos y escuderos de mi alcurnia y mi blasón. pues si él es de reyes primo. vive Dios. esas puertas se defiendan. primo de reyes soy yo.

ROMANCE SEGUNDO En una anchurosa cuadra del Alcázar de Toledo. cuando un tropel de caballos oye venir a lo lejos y ante el alcázar pararse. napolitano tapete con borlones de oro y flecos. de rubias martas orlado. en la mitad de su pecho. feroz. más que valiente. baldón. y a la que estaba a caballo sobre un negro pisador. pendiendo de una preciosa cadena. apaciguador del reino. los timbres de España ostenta y el águila del imperio. Con el Condestable insigne. descubre por ambos lados. y desabrochado y suelto. cuyas paredes adornan ricos tapices flamencos. de los pasados disturbios acaso está discurriendo. y que a Toledo ha venido. quedando todo en silencio. y de pajes y escuderos llevando un tropel en pos cubiertos de ricas galas. y la excelsa y noble insignia del Toisón de Oro. y con la siniestra halaga de un mastín muy corpulento. el que lidiando en Pavía. blanco y las orejas rubias. que cubre de terciopelo. Apoyada en la cadera la potente diestra ha puesto. cuya puerta se cerró. gozóse en ver prisionero a su natural señor. que de un palacio salía. el ancho y carnoso cuello. para recibir mercedes y ver al emperador. más bien que timbre. cual barba y bigote. dejando ver un justillo de raso jalde. En la antecámara suena rumor impensado luego. ante un sillón de respaldo que. al lado de una gran mesa. entre bordado arabesco. o del trato que dispone con el rey de Francia preso. ufano de su traición. rubio.Así atronaba la calle una ya cascada voz. siendo en su escudo las lisos. Un birrete de velludo con un blanco airón. el gran duque de Borbón. 224 De brocado de oro y blanco viste tabardo tudesco. con noble y tranquilo aspecto. sujeto por un joyel de diamantes y un antiguo camafeo. que en España era primero. o de asuntos de Alemania. bien atusado el cabello. cubierto con primorosos bordados y costosos sobrepuestos. de pie estaba Carlos Quinto. 225 . agitada por Lutero. con gallardo y noble talle. tanta majestad cubriendo. que aprieta dos guantes de ámbar y un primoroso mosquero.

de noble lealtad modelos. a quien se le debe todo honor y reverencia. con el semblante de azufre y con los ojos de fuego. mas de gravedad tan seria. Tan sóío de Calatrava la insignia española lleva. Un birretón de velludo con su cintillo de perlas. acusa al de Benavente un desagravio pidiendo. de altas esperanzas lleno. y con mal borrado ceño. manda que el de Benavente venga a su presencia presto. Era un viejo respetable. y el gabán de paño verde con alamares de seda. por tener tales vasallos. Eran su traje unas calzas de púrpura de Valencia. ufano de la entereza de su esclarecido deudo. El Emperador un punto quedó indeciso y suspenso. bramando de ira y de rabia que enfrena mal el respeto. cuerpo enjuto. Golpe de honor y de aviso de que en el alcázar entra un grande. y con los que el ancho mundo será a sus glorias estrecho. y de recamado ante un coleto a la leonesa. cargados de largas cejas. De fino lienzo gallego los puños y la gorguera. un desagravio completo. con el semblante severo.ábrese al fin la mampara y entra el de Borbón soberbio. a su noble rostro asoman la aprobación y el contento. ROMANCE TERCERO Sostenido por sus pajes desciende de su litera el conde de Benavente del alcázar a la puerta. Con paso tardo. aunque firme. advertido. sin saber qué responder al francés de enojo ciego. Del español Condestable latió con orgullo el pecho. cara seca. le ofrece para calmarlo. y al verle. y con balbuciente lengua. con dos ojos como chispas. sube por las escaleras. Y llamando a un gentilhombre. unos y otra guarnecidos con randas barcelonesas. Mucho al de Borbón le debe y es fuerza satisfacerlo. 227 226 . que el Toisón ha despreciado por ser orden extranjera. Y aunque. y con semblante muy noble. procura disimular cual discreto. las alabardas un golpe dan en la tierra. Y aunque en su interior se goza con el proceder violento del conde de Benavente. que veneración de lejos y miedo causa de cerca.

En el sillón asentado y el codo sobre la mesa. y la plática difícil con sagacidad empieza. señor. abandonando la suya con cuanto dentro se encierra. destocando la cabeza: «Soy. Y la noche en que el palacio dejó vacío. contamine sus paredes. Mi casa Borbón ocupe. Y entre severo y afable al cabo le manifiesta que es el que a Borbón aloje voluntad suya resuelta.Al llegar a la antesala. Con respeto muy profundo. pero con la voz entera. Pensativo está el monarca. aún mucho más del espera. benigno. partiendo 229 . sus blasones envilezca. mas como grande del reino sin descubrir la cabeza. vuestro vasallo. Vuestro soy. antes de tornar yo a ella. Con grave paso entra el conde sin que otro aviso preceda. Grave el conde le saluda con una rodilla en tierra. y Villalar y Pavía a un tiempo se le recuerdan. los pajes que están en ella con respeto le saludan abriendo las anchas puertas. 228 a vos ordenar os cumple de mi vida y de mi hacienda. cuyo solo aliento infesta. no hay quien dar consejo pueda. salones atravesando hasta la cámara regia. de mí disponed y de ella. vois sois mi rey en la tierra. respóndele Benavente. que comedido se acerca. vuestra mi casa. puesto que es voluntad vuestra. la real mano besó. que alce del suelo le ordena. purificaré con fuego. Mucho al de Borbón le debe. Y en cuanto él deje mi casa. discurriendo cómo pueda componer aquel disturbio sin hacer a nadie ofensa. que a mí me sobra en Toledo donde vivir. Dilación no admite el caso. sin que tenga que rozarme con traidores. al personaje recibe. Y a casa de un su pariente mandó que le condujeran. sus paredes y sus puertas. El Emperador. pero no toquéis mi honra y respetad mi conciencia. cubrió su cabeza y retiróse bajando a do estaba su litera. Quedó absorto Carlos Quinto de ver tan noble firmeza estimando la de España más que la imperial diadema. ROMANCE CUARTO Muy pocos días el duque hizo mansión en Toledo del noble conde ocupando los honrados aposentos.» Dijo el conde. y al de Benavente mucho considerar le interesa.

con su séquito y sus pajes, orgulloso y satisfecho, turbó la apacible luna un vapor blanco y espeso que de las altas techumbres se iba elevando y creciendo. A poco rato tornóse en humo confuso y denso, que en nubarrones oscuros ofuscaba el claro cielo. Después, en ardientes chispas y en un resplandor horrendo que iluminaba los valles, dando en el Tajo reflejos, y al fin su furor mostrando en embravecido incendio que devoraba altas torres y derrumbaba altos techos. Resonaron las campanas, conmovióse todo el pueblo, de Benavente el palacio presa de las llamas viendo. El Emperador, confuso, corre a procurar remedio, en atajar tanto daño mostrando tenaz empeño. En vano todo; tragóse tantas riquezas el fuego a la lealtad castellana levantando un monumento. Aún hoy unos viejos muros del humo y las llamas negros recuerdan acción tan grande en la famosa Toledo.

EL FARO DE MALTA Envuelve al mundo extenso triste noche, ronco huracán y borrascosas nubes confunden y tinieblas impalpables el cielo, el mar, la tierra. Y tú invisible te alzas, en tu frente ostentando de fuego una corona, cual rey del caos, que refleja y arde con luz de paz y vida. En vano ronco el mar alza sus montes y revienta a tus pies, do rebramante, creciendo en blanca espuma, esconde y borra el abrigo del puerto. Tú, con lengua de fuego, «Aquí está», dices, sin voz hablando al tímido piloto, que como a numen bienhechor te adora, y en ti los ojos clava. Tiende apacible noche el manto rico, que céfiro amoroso desenrolla, recamado de estrellas y luceros, por él rueda la luna. Y entonces tú, de niebla vaporosa vestido, dejas ver en formas vagas tu cuerpo colosal, y tu diadema arde al par de los astros. Duerme tranquilo el mar; pérfido, esconde rocas aleves, áridos escollos; falso señuelo son, lejanas cumbres engañan a las naves. Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca; tú, cuya inmoble posición indica el trono de un monarca, eres su norte, les adviertes su engaño. Así de la razón arde la antorcha, en medio del fulgor de las pasiones o de aleves halagos de fortuna, a los ojos del alma.
231

230

Desque refugio de la airada suerte en esta escasa tierra que presides, y grato albergue el cielo bondadoso me concedió, propicio, ni una vez sólo a mis pesares busco dulce olvido del sueño entre los brazos sin saludarte y sin tornar los ojos a tu espléndida frente. ¡Cuántos, ay, desde el seno de los mares al par los tornarán...! Tras larga ausencia unos, que vuelven a su patria amada, a sus hijos y esposa, otros, prófugos, pobres, perseguidos, que asilo buscan, cual busqué, lejano, y a quienes que lo hallaron tu luz dice, hospitaria estrella. Arde, y sirve de norte a los bajeles, que de mi patria, aunque de tarde en tarde, me traen nuevas amargas y renglones con lágrimas escritos. Cuando la vez primera deslumbraste mis afligidos ojos, ¡cuál mi pecho, destrozado y hundido en amarguras, palpitó venturoso! Del Lacio moribundo las riberas huyendo inhospitables, contrastado del viento y mar entre ásperos bajíos, vi tu lumbre divina. Viéronla como yo los marineros, y, olvidando los votos y plegarias que en las sordas tinieblas se perdían, «¡¡Malta!! ¡¡Malta!!», gritaron; y fuiste a nuestros ojos la aureola que orna la frente de la santa imagen en quien busca afanoso peregrino la salud y el consuelo. Jamás te olvidaré, jamás... Tan sólo trocara tu esplendor, sin olvidarlo, rey de la noche, y de tu excelsa cumbre la benéfica llama, por la llama y los fúlgidos destellos que lanza, reflejando al sol naciente,
232

el arcángel dorado que corona de Córdoba la torre.

JOSÉ MARÍA HEREDIA (1803-1839) NIÁGARA Dadme mi lira, dádmela, que siento en mi alma estremecida y agitada arder la inspiración. ¡Oh! ¡Cuánto tiempo en tiniebjas pasó, sin que mi frente brillase con su luz...! Niágara undoso, sola tu faz sublime ya podría tornarme el don divino que ensañada me robó del dolor la mano impía. Torrente prodigioso, calma, acalla tu trueno aterrador; disipa un tanto las tinieblas que en torno te circundan, y déjame mirar tu faz serena, y de entusiasmo ardiente mi alma llena. Yo digno soy de contemplarte; siempre lo común y mezquino desdeñando, ansié por lo terrífico y sublime. Al despeñarse el huracán furioso, al retumbar sobre mi frente el rayo, palpitando gocé; vi el Océano azotado del austro proceloso combatir mi bajel, y ante mis plantas sus abismos abrir, y amé el peligro y sus iras amé; mas su fiereza en mi alma no dejara la profunda impresión que tu grandeza. Corres sereno y majestuoso, y luego, en ásperos peñascos quebrantado,
233

te abalanzas violento, arrebatado, como el destino, irresistible y ciego. ¿Qué voz humana describir podría de la sirte rugiente la aterradora faz? El alma mía en vagos pensamientos se confunde al contemplar la férvida corriente, que en vano quiere la turbada vista en su vuelo seguir al borde oscuro del precipicio altísimo; mil olas, cual pensamiento rápidas pasando, chocan y se enfurecen, y otras mil y otras mil ya las alcanzan, y entre espuma y fragor desaparecen. Mas llegan..., saltan... El abismo horrendo devora los torrentes despeñados crúzanse en él mil iris, y asordados vuelven los bosques el fragor tremendo, Al golpe violentísimo en las peñas rómpese el agua y salta, y una nube de revueltos vapores cubre el abismo en remolinos, sube, gira en torno, y al cielo cual pirámide inmensa se levanta, y por sobre los bosques que le cercan al solitario cazador espanta. Mas ¿qué en ti busca mi anhelante vista, con inquieto afanar? ¿Por qué no miro alrededor de tu caverna inmensa, las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas, que en las llanuras de mi ardiente patria nacen del sol a la sonrisa, crecen, y al soplo de la brisa del Océano bajo un cielo purísimo se mecen? Este recuerdo a mi pesar me viene... Nada, ¡oh Niágara!, falta a tu destino, ni otra corona que el agreste pino a tu terrible majestad conviene. La palma y mirto, y delicada rosa, muelle placer inspiren y ocio blando en frivolo jardín; a ti la suerte guarda más digno objeto y más sublime.
234

El alma libre, generosa y fuerte viene, te ve, se asombra, menosprecia los frivolos deleites y aun se siente elevar cuando te nombra. ¡Dios, Dios de la verdad!, en otros climas vi monstruos execrables blasfemando tu nombre sacrosanto, sembrar error y fanatismo impío, los campos inundar con sangre y llanto de hermanos atizar la infanda guerra y desolar frenéticos la tierra. Vilos, y el pecho se inflamó a su vista en grave indignación. Por otra parte, vi mentidos filósofos, que osaban escrutar tus misterios, ultrajarte, y de impiedad al lamentable abismo a los míseros hombres arrastraban. Por eso siempre te buscó mi mente en la sublime soledad; ahora entera se abre a ti; tu mano siente en esta inmensidad que me circunda, y tu profunda voz baja a mi seno de este raudal en el eterno trueno. ¡Asombroso torrente! ¡Cómo tu vista mi ánimo enajena y de terror y admiración me llena! ¿Dó tu origen está? ¿Quién fertiliza por tantos siglos tu inexhausta fuente? ¿Qué poderosa mano hace que al recibirte no rebose en la tierra el Océano? Abrió el Señor su mano omnipotente, cubrió su faz de nubes agitadas, dio su voz a tus aguas despeñadas y ornó con su arco tu terrible frente. Miro tus aguas que incansables corren, como el largo torrente de los siglos rueda en la eternidad: así del hombre pasan volando los floridos días y despierta el dolor... ¡Ay!, ya agotada siento mi juventud, mi faz marchita, y la profunda pena que me agita
235

ruga mi frente de dolor nublada. Nunca tanto sentí como este día mi mísero aislamiento, mi abandono, mi lamentable desamor... ¿Podría un alma apasionada y borrascosa sin amor ser feliz...? ¡Oh! ¡Si una hermosa digna de mí me amase y de este abismo al borde turbulento mi vago pensamiento y mi andar solitario acompañase! ¡Cuál gozara al mirar su faz cubrirse de leve palidez, y ser más bella en su dulce terror, y sonreírse al sostenerla en mis amantes brazos...! ¡Delirios de virtud...! ¡Ay!, des-terrado, sin patria, sin amores, sólo miro ante mí llanto y dolores. ¡Niágara poderoso! Oye mi última voz; en pocos años ya devorado habrá la tumba fría a tu débil cantor. ¡Duren mis versos cual tu gloria inmortal! Pueda, piadoso, al contemplar tu faz algún viajero, dar un suspiro a la memoria mía. Y yo, al hundirse el sol en Occidente, vuele gozoso do el Creador me llama, y al escuchar los ecos de mi fama alce en las nubes la radiosa frente.

JOSÉ DE ESPRONCEDA
(1808-1842) CANTO A TERESA
DESCANSA EN PAZ

Bueno es el mundo, ¡bueno!, ¡bueno!, ¡bueno! Como de Dios, al fin, obra maestra, por todas partes de delicias lleno, de que Dios ama al hombre hermosa muestra. Salga la voz alegre de mi seno a celebrar esta vivienda nuestra. ¡Paz a los hombres! ¡Gloria en tas alturas! ¡Cantad en vuestra jaula, criaturas! (María, por don Miguel de ios Santos Alvarez.)

¿Por qué volvéis a la memoria mía, tristes recuerdos del placer perdido, a aumentar la ansiedad y la agonía de este desierto corazón herido? ¡Ay!, que de aquellas horas de alegría le quedó al corazón sólo un gemido, y el llanto que al dolor los ojos niegan lágrimas son de hiél que el alma anegan. ¿Dónde volaron, ¡ay!, aquellas horas de juventud, de amor y de ventura, regaladas de músicas sonoras, adornadas de luz y de hermosura? Imágenes de oro bullidoras, sus alas de carmín y nieve pura, al son de mi esperanza desplegando, pasaban, ¡ay!, a mi alrededor cantando. Gorjeaban los dulces ruiseñores,
237

236

volando tras la imagen peregrina el corazón de su ilusión divina. vago y solitario encanto que en inefable amor el alma enciende. la forma bella que cruzó gallarda. santa diosa. y el alma pura de su dicha ufana. la plebe atenta en mi voz escuchaba su destino. el aura susurraba entre las flores. el valor y la fe del caballero. hollando y diviendo vencedora. dentro de ella.. en el mar del mundo. Yo.. arrancada de sus patrios lares. y al espantado pueblo arrebatando. entiende. la ansiada cita que en llegar se tarda al impaciente y amoroso anhelo. el amor. cual guerrera nave que el puerto deja por la vez primera. Yo amaba todo: un noble sentimiento exaltaba mi ánimo y sentía en mi pecho un secreto movimiento. bramadora. oír pensaba y armonioso acento de una mujer al suspirar del viento. sobre las cumbres que florece mayo. desterrado en extranjera playa. El puñal de Catón. la voz atronadora y elocuente del orador de Atenas. y al soplo de los céfiros suave orgullosa desplega su bandera. velera. lamentando su ausencia y su fortuna. Hay una voz secreta. que el alma sólo. la libertad. ¡Ay!. que inspira al alma celestial ternura. con su inmortal aliento. lejos entre las nubes se evapora. continuo imaginando en mi fe pura sueños de gloria al mundo y de ventura. 239 . la adusta frente del noble Bruto. que del barro al espíritu desprende.. el dulce anhelo del amor que aguarda. A un tiempo mismo en rápida tormenta mi alma alborotaban de contino. do sus pesares cantó tal vez con eco lastimero. al trovador soñaba. cual rica fuente que entre frescuras y arboledas mana. cual las olas que azota con violenta cólera impetuoso torbellino. un dulce canto. la bandera contra el tirano Macedonio alzando. tal vez inquieto y con mortal recelo. ya el caballero. yo. y de gloria y de amores suspiraba. joven cautiva al rayo de la luna. con los ojos extáticos seguía la nave audaz que en argentada raya volaba al puerto de la patria mía. en ansia ardiente de amor volaba. la constancia fiera y el arrojo de Scévola valiente. va. soñaba el héroe ya. brotaba entonces abundante río de ilusiones y dulce desvarío. una ola tras otra.el sol iluminaba mi alegría. del sol poniente al lánguido desmayo. y al mar dejando que a sus pies alabe su triunfo en roncos cantos. del trovador el arpa y los cantares: del gótico castillo el altanero 238 antiguo torreón. un sentimiento misterioso y santo. la mujer y la voz de su dulzura. el bosque mansamente respondía.. la doctrina de Sócrates severa. agreste. las fuentes murmuraban sus amores. ¡Ilusiones que llora el alma mía! ¡Oh! ¡Cuan suave resonó en mi oído el bullicio del mundo y su ruido! Mi vida entonces. cuando en Occidente el sol desmaya. ¡Una mujer! En el templado rayo de la mágica luna se colora. de grandes hechos generoso guía. el sol de la mañana llevaba yo sobre mi tersa frente. allá en la noche. ¡ay!. solo y perdido en la arboleda umbría. mi espíritu encendía. recogida. entre medroso velo.

y respiro tu aliento perfumado en tu suspiro. ¿dónde estáis. Teresa. qué mujer! ¡Qué imagen ilusoria tan pura. la sacra ninfa que bordando mora debajo de las aguas cristalinas. allí nacido. y esa mujer. ¡piedad tened de mi tormento ahora! ¡Oh.. por qué como en mejores días no consoláis vosotras mis pesares? ¡Oh!.! ¡Oh. amor de allí arrancado. es espejo no más de su hermosura. Si aroma el aire recogió en el suelo. del amor venturoso devaneo. ¡pobre Teresa! ¿Quién pensara jamás. y oigo tu voz dulcísima. dichosos mil veces. aquella mujer. los que no sabéis las agonías de un corazón que penas a millares. es el aroma que le presta ella.brilla fugaz al despuntar la aurora. ¡ay! llegó a no llorar. purísima y dichosa. Teresa mía. cuanto diera placer causara enojos? Aún parece. sí. 240 brindó el amor a mi ilusión primera. horas de confianza y de delicias. es mentida ilusión de la esperanza. que no corréis a mares? ¿Por qué. ¡Ay!. goces que avaro el corazón ansia. que te veo aérea como dorada mariposa. que busca en vano aquí su bien perdido. quizá esperanza de futura gloria! ¡Huyes y dejas llanto y desconsuelo! ¡Oh. que fuera eterno manantial de llanto tanto inocente amor. ¡ay!. y que su planta huella. como después lloradas. sobre tallo gentil temprana rosa. tanto delirio a realizar alcanza. Es el amor que al mismo amor adora. mujer que nada dice a los sentidos. donde se mece. y las rosadas tintas sobre la nieve. juega en las aguas del sereno río. tan feliz. ¡ay. de abandono y de amor y de caricias. y aquellas horas dulces que pasaron tan breves. ¡Oh llama santa! ¡Celestial anhelo! ¡Sentimiento purísimo! ¡Memoria acaso triste de un perdido cielo. ¡ay!. ¡ah!. llora las arboledas del Edén divinas. Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías. dichosos los que podéis llorar! y. es el amor. hecho pavesa. Mujer que amor en su ilusión figura. y el mundo con su magia y galanura. tan sólo aquélla.. tan placentera. 241 . tanta alegría. recordando. que envidiaron las de mayo serenas alboradas. ¡Una mujer! Deslizase en el cielo. allá en la noche desprendida estrella. ensueño de suavísima ternura eco que regaló nuestros oídos. tantas delicias y delirio tanto? ¿Quién pensara jamás llegase un día en que perdido el celestial encanto y caída la venda de los ojos. que entre suspiros angustiosos ahogar me siento en infernal tortura! ¡ Retuércese entre nudos dolorosos mi corazón. Que así las horas rápidas pasaban. Y aún miro aquellos ojos que robaron a los cielos su azul. cruza tal vez por entre el bosque umbrío. gimiendo de amargura! También tu corazón. de amor la llama generosa y pura los goces dulces del amor cumplidos que engalana la rica fantasía. tan candida y tan bella. sin ventura de mí. Blanca es la nube que en callado vuelo cruza la esfera. el que creó las sílfides y ondinas. desgarraron y que ya no llora. angélica. y en la tarde la mar olas le ofrece de plata y de zafir. que. ensueño delicioso del deseo. es el alma que vivida destella su luz al mundo cuando en él se lanza.

en que al cielo en histérica agonía frenéticos alcéis entrambos brazos. manantial de purísima limpieza. la muerte te arrancó del suelo. de ti se avergonzaran. único desahogo en tu quebranto. tal vez. ¡Y tú. tus hijos. mas. tu corazón sacaron las pasiones. tu beldad reposa. sin ilusiones* la delicada flor de tu hermosura ajaron del dolor los aquilones. para allí su carrera el pensamiento. después torrente de color sombrío. y sin ventura. tú embriagada en mi amor.. feliz. con bárbara porfía 242 luchéis por arrancároslo a pedazos. otra vez ángel. entre fétido fango detenidas. cuando llegabas. vil polvo. hermoso ser para llorar nacido. ¡ay!. el corazón ardiente. Mas. en fin. Sí. las dulces esperanzas que trajeron con sus blancos ensueños se llevaron y el porvenir de oscuridad vistieron. árido el corazón. y otro cielo el amor te prometía. y. te volviste al cielo. que su raudal lo envenenó el infierno. y. ¡oh!. que el demonio en el Edén perdido abrasara con fuego del profundo la primera mujer. Roída de recuerdos de amargura. que a fecundar el universo mana. ¡ay!. ¿quién. agostó la flor de tu pureza? Tú fuiste un tiempo cristalino río. huid. las rosas del amor se marchitaron.. tu rostro cadavérico y hundido. ¡Pobre Teresa! ¡Al recordarte siento un pesar tan intenso. en fin. a perderte y era llorar tu único destino. el histérico ¡ay! de tu gemido. y de afán tanto y tan soñada gloria sólo quedó una tumba. rompiendo entre peñascos y maleza. ¡ay!. Y llegaron. impío ¡ay!.y pasaba a la par nuestra ventura. llanto tal vez vertiendo de ternura. ¿quién te arrojó del cielo a este valle de lágrimas odioso? Aún cercaba tu frente el blanco velo del serafín. ¡ay!. ante mis ojos la funesta losa donde. enredado en retorcidos lazos el corazón. de la ilusión pasaron. lágrimas verterá de duelo eterno. ¿Cómo caíste despeñado al suelo. y envilecida. y nunca nuestras ansias las contaban. huyendo nos miraban. y en la tierra su límpida corriente sus márgenes con flores engalana. y hasta el nombre de madre te negaran. si no queréis que llegue un día en que. y estanque. y suspira tu nombre el labio mío. o vivir como autómata en el mundo. que hallaste en la muerte sombra a que descansar en tu camino. Huid. que el agua clara por beber se afana. Las horas. ¡ay!. Los ojos escaldados de tu llanto. al escupirle. Los años. y en ondas fulguroso rayos al mundo tu esplendor vertía. ¿quién. cuando en tu frente la implacable suerte grababa de los reprobos el sino! Feliz. mísera. sola. que es la mujer ángel caído o mujer nada más y lodo inmundo. aquel fuego la herencia ha sido de sus hijos luego. hiela mi corazón punzante frío. quién pudiera en infortunio tanto 243 .! Embarga impío mi quebrantada voz mi sentimiento. Brota en el cielo del amor la fuente. ¡ay!. astro de la mañana luminoso? Ángel de luz. una memoria. y temblaban las horas que vendrían. de aguas corrompidas. para en vuestra impotencia maldecirle y escupiros. las flores en abrojos convirtieron. que nuestro amor y juventud veían. yo en tu hermosura.

madre tal vez a otra mujer llamando. entonces tú llorar quisiste y no brotó una lágrima siquiera tu seco corazón. en las olas tal vez náufraga tabla.. Que haya un cadáver más. Gocemos. cuando de tu dolor tristes despojos la vida y su ilusión te abandonaban. y allí. y en un tiempo. presente a tu conciencia lo pasado. a tus hijos.. un lastimero tierno quejido que en el alma hiere. dentro del pecho mi dolor oculto. si arrojó a tu dolor tu fantasía tus hijos. al amor abrí tu alma temprana y exalté tu inocente fantasía. y si la voz de tu conciencia oíste dentro de ti gritándote severa. de tu luz. Que yo. y no te escuchó Dios y blasferriaste. audaz. cuando ya su color tus labios rojos" en cárdenos matices se cambiaban. ¡muy cruel!. pedazos hecho. ver como un sueño resbalar la vida. allá vaga. ¡Ay! Yo. en tus brazos en lánguido abandono. ¡oh!. sin horas ni medida. si en tu penosa y última agonía volviste a lo pasado el pensamiento. blanco lucero. lanzada a romper tus barreras turbulenta. tú venturosa y yo a tu lado vencer del mundo el implacable encono. quedará un rayo en mí. ¡Oh!. yo inocente también. alma violenta. ¡con cuánto anhelo pensé contigo remontarme al cielo! Y alegre. a merced de la tormenta. en tanto yo viviere. y en alas de mi amor. ¡oh!. el corazón desesperado! Tus mismas manos de dolor mordiendo. y me divierto en arrancar del pecho mi mismo corazón. y a Dios llamaste. Un recuerdo de amor que nunca muere y está en mi corazón. si el cuadro de tus breves glorias viste pasar como fantástica quimera. ¡ay!. en tu postrer momento a otra mujer tal vez acariciando. ¿qué importa al mundo? 245 . en fin. mi propia pena con mi risa insulto. disipar tu dolor y recogerte en su seno de paz? ¡Sólo la muerte! ¡Y tan joven. la cristalina esfera gira bañada en luz: ¡bella es la vida! ¿Quién a parar alcanza la carrera del mundo hermoso que al placer convida? Brilla radiante el sol. en ti. ¡cruel!. y consumía lenta calentura 244 tu corazón al par que tu amargura. enjugo de mis párpados el llanto y doy al mundo el exigido culto.envolver tu desdicha en el olvido. sí. que iluminaste con tu luz querida la dorada mañana de mi vida. ¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos áridos ni una lágrima brotaban. ansioso. que sólo ya de sus grandezas habla. trueqúese en risa mi dolor profundo. con los ojos fijos y extendiendo tus brazos. y ya tan desgraciada! Espíritu indomable. ¡muy cruel!.. entretanto. ¡ay!. ¡ay!.. enamorado. mezquina sociedad. ¡martirio horrendo! ¡espantosa expiación de tu pecado! ¡Sobre un lecho de espinas maldiciendo. cuan ufana al porvenir mi mente sonreía. si. ¡cruel!. de glorias y deleites rodeado levantar para ti soñé yo un trono. eco suave de su amor primero. Nave contra las rocas quebrantada. morir. buscando en vano. la primavera los campos pinta en la estación florida. si comparaste a tu existencia un día tu triste soledad y tu aislamiento. como una flor que en la mañana abre su cáliz al naciente día. yo escondo con vergüenza mi quebranto.

y mi furia es de temer. cantando alegre en la popa. «A la voz de " ¡Barco viene!" es de ver cómo vira y se previene a todo trapo escapar.» Que es mi barco mi tesoro. mi única patria la mar. cuando el yugo del esclavo 247 . y han rendido cien naciones sus pendones a mis pies. tu rumbo a torcer alcanza. viento en popa a toda vela. no corta el mar. al otro. En las presas yo divido lo cogido por igual. no me abandone la suerte y al mismo que me condena colgaré de alguna entena. Estambul. y allá a su frente.» Que es mi barco mi tesoro.. que es mi Dios la libertad. que yo soy el rey del mar. ni bonanza. Y si caigo. «Navega.. por su bravura el Temido. que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravio. sino vuela. ¿qué es la vida? Por perdida ya la di. sin temor. y alza en blando movimiento olas de plata y azul. Y no hay playa sea cualquiera. en todo mar conocido del uno al otro confín. Europa.. que ni enemigo navio.CANCIÓN DEL PIRATA Con diez cañones por banda. La luna en el mar riela. ni bandera de esplendor que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. sólo quiero por riqueza la belleza sin rival.. en la lona gime el viento. un velero bergantín: bajel pirata que llaman. mi ley la fuerza y el viento. 246 «Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra. quizá en su propio navio. y ve el capitán pirata. Asia a un lado. velero mío. ni tormenta. ni a sujetar tu valor.» Que es mi barco mi tesoro. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés. a quien nadie impuso leyes. «¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río.

los empujas enérgica. y adelante en tu raudo camino a otros siglos ordenas llegar. negro manto que agita Aquilón.. juventud y hermosura es tu ser. llama creadora del mundo. desaparecen y llegan sin fin. Gratos ecos al bosque sombrío. luz del mismo Hacedor desprendida.» Que es mi barco mi tesoro. del espíritu ardiente cincelan y embellecen la estrecha prisión. tú murmuras del aura en las alas.. arrullado por la mar. y en su eterno trabajo se alcanzan. Tú las cárdenas nubes extiendes. verde pompa a los árboles das. tú la luna en las sombras argentas. Y otros siglos ansiosos se lanzan. de sus restos levanta tu mano nuevas obras triunfante otra vez. manantial sempiterno del bien. 249 . mi única patria la mar. y se arrancan sin tregua el buril. tú su lodo modelas. HIMNO A LA INMORTALIDAD ¡Salve. tú coronas la aurora de luz. Tú. y creas miles seres de formas sin fin. tú revistes los cielos de azul. lengua ardiente de eterno saber. puro germen. melancólica música al río. De tus obras los siglos que vuelan incansables artífices son.como un bravo sacudí. sentimiento armonioso y profundo de los orbes que anima tu faz. con tu aliento los aires enciendes. veloz torbellino. Y afanosos sus fuerzas emplean en tu inmenso taller sin cesar. del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones. Y del trueno ai son violento y del viento al rebramar yo me duermo sosegado. el estrépito y temblor de los cables sacudidos. «Son mi música mejor aquilones. mi ley la fuerza y el viento. tú abrillantas la perla que encierra en su abismo profundo la mar.» Que es mi barco mi tesoro. Desbarata tus obras en vano vencedora la muerte tal vez. que es mi Dios la libertad. Tú derramas el oro en la tierra en arroyos de hirviente metal. Tú eres fuerza secreta que el mundo en sus ejes impulsa a rodar. tus rugidos infunden pavor. y van. 248 Tú la hoguera del sol alimentas. en violento. en el Bóreas retumba tu voz. Tú eres pura simiente de vida. en los valles suspiras de amor. principio fecundo que encadenas la muerte a tus pies! Tú la inerte materia espoleas. tú la ordenas juntarse y vivir. ronco grito a las olas del mar. Tú el aroma en las flores exhalas.

manando sangre y cieno que impida el respirar. sin fruto. les abran las entrañas. volverse todo tea. ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada. ni pájaros que canten. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo. y sólo las centellas la tierra iluminar. sin verdor. moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. solar desmantelado. de flores despojada. y redobla el trabajo su afán. Que el trueno me despierte con su ronco estampido. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer. y oír como chirrea ¡qué gusto!. rae place en sumo grado la luna al reflejar. LA DESESPERACIÓN (Atribuida a José de Espronceda) Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno. e inmóvil en el suelo. en sombrío monte. La llama de un incendio que corra devorando y muertos apilando quisiera yo encender. que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. De la vida en el hondo Océano flota el hombre en perpetuo vaivén. y al mundo adormecido le haga estremecer. inmortal. y derrama abundante su mano la creadora semilla en su ser. Hombre débil. les rasguen los tendones. rompan los corazones 251 . levanta la frente. sin mecha al parecer. pon tu labio en su eterno raudal. y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas. Allá. tú serás como el sol en Oriente.y en la tosca materia golpean. como el mundo. que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento. ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. tú serás. tostarse allí un anciano. y luego embravecida 250 que estalla y que se agita y rayos mil vomita y muertos por doquier.

oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. con voluptuoso halago. ¡qué placer! Las voces y las risas. y abiertas las navajas. sólo de nombre existen en el mundo engañador. no hay que buscar amigos ni mujeres. Esa falsa deidad que llaman gloria es del hombre tan sólo una ilusión. No hay que buscar palabras de ternura. un juego la virtud es para el hombre.. ¡Qué gozo!. y arrasa por doquier. en trino desusado. La virtud y el honor. las barajas. en torno de las bellas alegres apurar. ¡qué gusto!. No hay que buscar del mundo los placeres. y un tiempo a mí me los cerró también. un beso a cada trago alegres estampar. es el honor. los platos. las botellas. al aire el muslo bello. Me alegra oír al uno pedir a voces vino. que en el mundo el placer siempre es fugaz. que le presten al alma algún solaz. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. por su bien. sin chales en los pechos y flojo el cinturón. sin orden el cabello. sordo el mundo. y en sus lascivas bocas. Insólita avenida que inunda fértil vega. pues que ninguno existe en realidad.. le deja abandonado sin aliviar su mísero vivir. que es mentira el placer y la amistad. ¡qué ilusión! 252 EL ARREPENTIMIENTO (Atribuida a José de Espronceda) A MI MADRE Triste es la vida cuando piensa el alma. que el niño no conoce. un fantasma. cantan al dios vendado impúdica canción. Romper después las copas. entonces la niñez sus ojos cierra. triste es vivir si siente el corazón. traidora. mientras que su vecino se cae en un rincón. el corazón. de cumbre en cumbre llega. se lleva los ganados y las vides sin pausa. 253 .sin de ayes caso hacer. Me agradan las queridas tendidas en los lechos. que siempre está patente en su memoria halagando. buscando el corazón. mostrando sus encantos. el juego. no hay que pensar que dure la ventura. Es inútil que busque el desgraciado quien quiera su dolor con él partir. no más. Todo es mentira lo que el mundo encierra. y que otros ya borrachos. y estragos miles causa.

Lleno lo vi de fiestas y jardines. mi oído no te escuchaba ni te miraban mis ojos. un tierno abrazo porque alegre y risueño te miré! Mis caricias pagaste con exceso. Por el sueño fui perjuro 255 . madre mía. mil besos. tan hechizado lo vi. mis años han sido un sueño que disipándose va. ayer con loca alegría entonaba en una orgía cantos de placer y amor. Así viví sin temor. me engañaron y mis oídos mintieron. persiguiéndola ansioso en el jardín. Por estar durmiendo ayer. tus caricias acallaron mi llanto y mi clamor! ¡Cuántas veces. de este mundo la maldad ni pude ni quise ver. y al primer paso se fue de la infancia la quietud. y mis ojos las miraron. donde tranquilo imaginé gozar. y ángeles me parecieron. que derramaron hermanos que se mataron llevados de un desvarío. Mis oídos las oyeron. me dabas por un beso. ¡Sí. Entre placeres y amores fueron pasando mis años sin recelo ni temores. Yo apresaba la blanca mariposa. Por el sueño. no miraron mis ojos teñido un río de sangre. que al principio para mí 254 era el mundo un paraíso. ¡Cuántas veces. ¡ay!. del porvenir. que aunque tu voz me anunciaba los escondidos abrojos del camino que pisaba. en pájaros y flores yo soñé! ¡Cuántas me diste. madre! Yo no creí que fuese cierto tu aviso. yo lo miré como lo mira un niño. en él encontré el amor al encontrar las mujeres. para mí no es halagüeño. ¡ay!. y mejor que un Edén me pareció. entonces. por tu amor. mi corazón sin engaños y mi alma sin dolores. por un abrazo tú me dabas mil. Mi vida resbalaba entre delicias prodigadas. Ayer vi el mundo risueño y hoy triste lo miro ya. ni del amigo y mujer conocí la falsedad. Miraba al sol. en el mundo me interné. oh madre. mis ojos. Pero yo te abandoné por seguir la juventud. disfrutando los placeres del mundo tan seductor. que entonces lo miré con el sosiego y con la paz que infunde la niñez. bien al parar en la encarnada rosa o al posarse después en el jazmín. sin temor. como pagan las flores al abril. sin que jamás su fuego quemase mis pupilas ni mi tez. ¡oh madre!. Por el sueño.En aquel tiempo el maternal cariño como un Edén el mundo me pintó. Mas hoy ya mi corazón por su bien ha conocido de los hombres la traición y mi alma ha descorrido el velo de la ilusión. durmiendo en tu regazo. oí cantar pintados colorines y escuché de la fuente el murmurar.

Por eso perdí el reposo de mis infantiles años. la virtud no tiene abrigo. engañador. si supieras cuánto he padecido. me tuvieras. yo bebí! Pero. en su opulencia. Tus mujeres me engañaron. madre. extasiado. Porque es triste vivir si piensa el alma. ¡oh madre!. Y en vez de arroyos y flores y fuentes y ruiseñores. tus caricias y halagos tórname. por eso con insolencia los ricos. recordó mi mente aquellos días de ventura y paz que a tu lado viví tranquilamente ajeno de este mundo tan falaz. amor frenético. ¿por qué siendo tan hermoso contienes tantos engaños? Heme a tus pies llorando arrepentido. jamás pude olvidarme yo de ti. porque mis labios. receloso. En tus pueblos no hay clemencia. No te admires de hallarme en este estado. más puro y verdadero que dure más que el maternal amor. Tú me mostraste unos seres con rostros de querubines y con nombres de mujeres. sin color la tez. pero era un niño. y el mundo me engañó. y en lugar de tu amor puro. ¡oh madre!. nocivo.con las mujeres allí. ¡perdóname! Yo pagaré tu amor con el exceso con que pagan las flores al abril. de nuestro amor sigamos disfrutando en sus engaños. dime. pero (¡oh mundo!). a pesar de todos los placeres. me engañaste porque en infierno trocaste lo que yo juzgaba Edén. compasión. yo de ti me alejé. escarnecen al mendigo. a mirarme con cariño. fría la frente y seco el corazón. Siempre. que al brindarme su cariño en engañarme pensaron y sin compasión jugaron con mi corazón de niño. mundo peligroso. ¡ay!. no. han apurado el cáliz del dolor hasta la hez. de impuros labios bebí. Dejemos que prosigan engañando los hombres y mujeres a la par. no hay otro. y mucho más si siente el corazón. 257 . gozoso. ¡ah!. tú me brindaste placeres en ciudades y festines. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. sin luz los ojos. Vuelve. mil besos te daré por sólo un beso. 256 ¡Que es veneno el amor de las mujeres que en el mundo. Mi corazón fascinaste cuando me ofreciste el bien. impuro. Todo el amor que tiene es pasajero. por un abrazo yo te daré mil. se escuchan en tus jardines los gritos y los clamores que salen de los festines. sin pensar.

inconmovible está. en el huerto del que tu pueblo fue. ¡ay!. mas. y en son de desconsuelo. Corrieron veinte edades desde el supremo día que en esta cruz te vía morir Jerusalén. baja a las catacumbas y palpa entre las tumbas los tiempos que vendrán. no. yo soy Luzbel. y en llanto de impotencia.» Mas. de aquellas que asolaron al primitivo Edén. diciendo está los grandes días de luto y agonías. y en súbito desmayo cayó de ayer a hoy. la Roma atea que entre aras derrocadas despide a carcajadas los dioses que se van: es la que. 258 la blanca primavera. mas. que ha vacilado el polo de la fe. que contra el cielo no tiene el hombre rayo. Tiniebla es ya la Europa. fecunda el gran regazo que flor y fruto da. ¡ay!. y rota ya la copa en que su fe bebía. humilde rea. del pecado horrendo envuelta en eí sudario. se alzaba y te decía: «¡Señor!. ¡ay!. con su gentil abrazo.» No es. ¡baja otra vez. de muerte y orfandad que. Mesías! De nuevo son los días de tu alta vocación. Sereno está en la esfera el sol del firmamento: la tierra en su cimiento. maldijo su creencia. Señor. hoy clama en tu presencia: «Señor. De aquellas que le ocultan al hombre su camino con ciego torbellino de culpa y expiación. y en su dolor profundo ía humanidad entera el nuevo oriente espera de un sol de redención. Todo. ella agotó la ciencia. no creen. 259 . tu pueblo soy. Mas. de aquellas que sepultan en hondos cautiverios cadáveres de imperios que fueron y no son. se apacentó con hiél. no. que de las almas el sol yace eclipsado. y nuevas tempestades surgieron y bramaron. ¡ay!.GABRIEL GARCÍA TASSARA (1817-1875) HIMNO AL MESÍAS Baja otra vez al mundo. que ya tus palmas se vuelven al desierto.

condena a esta doliente raza del ser humano que espera de tu mano su nueva salvación? Sí. ¡oh Señor!. no en vano siglos y siglos vuelan. altanera. tú vendrás. Vencidos serán con nuevo ejemplo los que del santo templo apartan a tu grey. y a horribles gemonías. Baja. de mentidas diosas prodigábanme nombres. los siglos nos revelan con misteriosa luz el infinito arcano y la virtud encierra. Toda la historia humana. ¡ya nacerás. y. Tu sangre soberana es su Calvario eterno.pasa por un calvario la ciega humanidad. si a la tierra con desdén volvía 261 . Luzbel ha vuelto al mundo y Dios. Dios de la humanidad. y a eterna perdición. Vendrán. ¿no volverá? 260 ¡Señor! En tus juicios la comprensión se abisma. ¡Mesías!. hollaba por alfombra rosas. mas yo. tu sacrosanta cruz. que tú no volverías. ¡negros vestigios de los antiguos días! Ya volverás. ¿Quién dijo. con orgullo vano. luz nueva de la futura edad! Ya huiréis. no es el destino humano la humanidad sin Dios. Ya pasarán los siglos de la tremenda prueba. y confundidos caerán con los ateos los nuevos fariseos de la caduca ley. saca del abismo a un pueblo moribundo. ¡Señor!. cual águila real a vil gusano contemplaba a los hombres. mas es siempre la misma del Gólgota la voz. Fatídicos auspicios resonarán en vano. Dios clemente. ¿Quién sabe si ahora mismo entre alaridos tantos de tus profetas santos la voz no suena ya? Ven. y nobles vates. GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA (1814-1873) A M O R Y ORGULLO Un tiempo. en gloria y majestad. tu triunfo del infierno es su inmortalidad. trono de cielo y tierra. está en tu nombre: tú fuiste Dios del hombre. Mi pensamiento —en temerario v u e l o ardiente osaba demandar al cielo objeto a mis amores.

te gritó la razón.. tu gloria fue cual mentiroso sueño. ¡ay!.triste mirada. que aclama ese nombre que quiero? Nombre que un alma lleva por despojo. despeñada de la excelsa cumbre do osé mirar del sol la ardiente lumbre que fascinó mis ojos.. de mi dolor susLento! ¿Escrito no le ves en las estrellas y en la luna apacible. clamaba en vano. cedo al poder del áspero destino. ¡Me entrego a sus antojos! Cobarde corazón. nombre que excita con placer enojo. fueron de seda y oro. corazón cobarde? ¿Y de tu servidumbre haciendo alarde quieres ver en mi frente el sello del amor que te devora.. Hoy. ¿Qué esperaste. y por oro la arcilla. dime: ¿qué se ha hecho tu presunción altiva? ¿Qué mágico poder. si quiero. ¿no le articulan invisibles ninfas con eco lisonjero? ¿Por qué callar el nombre que te inflama. y con ira ternura.. de mi orgullo agravio. ¿no dijiste soberbio y orgulloso: «Quién domará mi brío? ¡Con mi solo poder haré. ¡ay de ti!. ¡cuan en vano te advirtió tu locura! Tú mismo te forjaste la cadena. que el viento halaga con pausado movimiento en esa selva hojosa? De aquella fuente entre las claras linfas. tal vez se engríen del yugo que me humilla! ¿Y tú lo sufres. que por flores tomé duros abrojos. que con las sombras huye! Di. ? ¡Del torpe engaño ruis rivales ríen. Tal vez por un momento. nombre más dulce que el primer cariño 263 .. pues el místico bien siempre anhelante. templados con tu lloro. entre ellas revolé cual mariposa. mudar de rumbo al céfiro ligero y arder al mármol frío!» ¡Funesta ceguedad! ¡Delirio insano!. que el nudo estrecho gimiendo sufres. que con ellas alumbra el firmamento? ¿No le oyes de las auras al murmullo? ¿No le pronuncia —en gemidor arrullo— la tórtola amorosa? ¿No resuena en los árboles. caprichosa. los que ahora rinden tu valor primero 262 son eslabones de pesado acero. Mas. pues. de víboras nutrido? Tú —que anhelabas tan sublime objeto—. y mis amantes. sin fijarme en ninguna. que a servidumbre eterna te condena. de un pecho helado de inmenso orgullo y presunción hinchado. en tal bajeza trocando ya tu indómita fiereza. Los lazos caprichosos que otros días —por pasatiempo— a tu placer tejías. y búrlese en buen hora de mi baldón la gente. de libertad te priva? ¡Mísero esclavo de tirano dueño. ¿cómo al capricho de un mortal sujeto te arrastras abatido? ¿Con qué velo tu amor cubrió mis ojos. y a duelo y amargura... cual hoja seca al raudo torbellino. ¡Salga del pecho —requemando el labio— el caro nombre. como tierno infante quiere abrazar la luna. si aun el silencio tiene voz. ¿qué se hicieron ilusiones tantas de necia vanidad.? ¡ Ah! Velo. mi soberbia impía marchitaba sus flores.. débiles plantas que el aquilón destruye? En hora infausta a mi feliz reposo.

tórtola doliente. le dijo éste a una mujer 265 . vallados y troncos en rápida. y más amargo que el adiós postrero que al suelo damos. los arroyos las zarzas y los troncos que el viento descuajó. Las matas. fantásticos e informes abortos del pavor. 264 cual si escapara en circo a la carrera abierto. girando. de crespas melenas al viento tendidas. ya agudos. auras. sueños pálidos. ciego. CORRIENDO VAN POR LA VEGA Corriendo van por la vega a las puertas de Granada hasta cuarenta gómeles y el capitán que los manda. Al entrar en la ciudad. ya roncos. mudas y enormes masas de sombra sin color ni faz. Pasaban huyendo. indómito al escape. fatal procesión. bullendo. guarda tu mengua! ¡Callad también vosotras. las varas revueltas de zarzas y espinos. El. rodando en montón. febriles. mas todo en vano. a riesgo de la vida de su jinete real. medrosas fingiendo visiones perdidas. cual vagas quimeras que forja el delirio. ganando a saltos locos la tierra desigual. como calla mi lengua! JOSÉ ZORRILLA (1817-1893) LA CARRERA DE AL-HAMAR Lanzóse el fiero bruto con ímpetu salvaje. las peñas. los cenagosos hoyos que el paso de las aguas del temporal formó. pasaban al lado del suelto bridón.. confusa ilusión. loca. copia de su hermosura. los calvos pedregales. no lo envíes. risueñas o torvas. corazón. donde el sol primero alumbró nuestra vida. ¡No. Y matas y peñas.de joven madre al inocente niño. en fatigosa hilera pertinaz. las yedras colgadas del brusco peñón. Pasaban. pasaban en larga. Del álamo blanco las ramas tendidas. sin aflojar un punto ni tropezar incierto. cual hoja que arrebatan los vientos del desierto el desbocado potro veloz atravesó. del viento a los silbos. pasaban aturdiendo su cabeza con diabólico impulso y ligereza. trémulas hojas. salvando de los brezos el áspero ramaje. mohinas o fieras. gigantes y monstruos de colas torcidas. al labio! ¡Guarda tu mengua con silencio sabio! ¡Gimnin. nombre que halaga y halagando mata. fuente. Pasaban de Al-hamar ante los ojos. gimiendo de coraje. ligeras.. con entrambas manos. le recogió el rendaje hasta que el rudo belfo tocó con el petral. nombre que hiere —como sierpe ingrata— al pecho que le anida. los collados. antojos de la ilusión. parando su yegua blanca. las copas ligeras de palmas y pinos. tendióse el animal.

cubren el valle y collado. Y olmos tengo en mi alameda que hasta el cielo se levantan y en redes de plata y seda tengo pájaros que cantan. dijo como quien medita.» Y dándole su caballo y la mitad de su guardia. ¡amor!» «¿Qué me valen tus riquezas —respondióle la cristiana—. vete con tus caballeros. y son más bellas tus flores. que desiertos mis salones están. Yo te daré terciopelos y perfumes orientales. y manoseando su barba. hurí del Edén. que tengo yo. ni en Córdoba ni en Sevilla hay un parque como el mío..» Escuchóla en paz el moro. Allí el robusto nogal. la del morado monjil. por un beso de tu boca diera a Granada Boabdil. Y sobre toda una orilla extiendo mi señorío. tengo jardines y flores.. moro a mi padre y a mi patria. un nuevo Edén para ti. Allí la altiva palmera y el encendido granado. para los labios. si me quitas a mi padre. cristiana no me atormentes así. mis amigos y mis damas? Vuélveme. allí el nópalo amarillo. mi sultana. allí el sombrío moral crecen al pie del castillo. en León. y collares para el cuello. Y te dará blancas plumas para que adornes tu frente. no llores. DUEÑA DE LA NEGRA TOCA Dueña de la negra toca. 266 y baños para el calor. en la mejilla una lágrima: «Si tus castillos mejores que nuestros jardines son. que será reina entre mil cuando encierre tu belleza. junto a la frondosa higuera. el capitán de los moros volvió en silencio la espalda. Y perlas para el cabello. y tú diste tus amores a alguno de tus guerreros. más blanca que las espumas de nuestros mares de Oriente. tengo una fuente dorada con más de cien surtidores. Tengo un palacio en Granada. por ser tuyas. mis oídos sin canciones. de Grecia te traeré velos y de Cachemira chales. Y tú mi sultana eres. Diera la lanza mejor 267 . vuélveme. mi harén sin mujeres.que entre sus brazos lloraba: «Enjuga el llanto. que mis torres de León valen más que tu Granada. y en la vega del Genil tengo parda fortaleza.

A BUEN JUEZ. Diera la fiesta de toros y.. Tus labios son un rubí. cristiana. y diera. y alguna vez desprendida 269 . leve. por un beso de tu boca diera un reino Boabdil. qué hermosa nazarena para un harén oriental. y un instante entre las rocas riela la fuente oculta. entre una nube de aroma. y las veletas no giran entre la cruz y la cúpula. la baja tierra no alumbra. porque la luz de la aurora sube al Oriente desde ellos. si fueran mil. y el sultán será. MEJOR TESTIGO TRADICIÓN DE TOLEDO Entre pardos nubarrones pasando la blanca luna. ¡Oh. con la zambra de los moros el valor de los cristianos. De tus labios.. y el mundo su lumbre dora. Tal vez un pálido rayo la opaca atmósfera cruza.. Las almenas de las torres un momento se columbran. aérea. hasta cuarenta jinetes. suelta la negra melena sobre el cuello de cristal. como brisa de purpurina mañana. Reverberan los cristales la trémula llama turbia.. cristiana. y unas en otras las sombras confundidas se dibujan. si fueran en sus manos. Los álamos de la Vega parecen en la espesura de fantasmas apiñados medrosa y gigante turba. partido por gala en dos. ¡oh sultana!. como lanzas de soldados apostados en la altura. y armaduras y pebetes. Dueña de la negra toca. te diera de buena gana mil cielos. tanta gala tunecina. Le arrancaron para ti de la corona de Dios. mezquina. la paz de tu lengua mana. y envuelta en el blanco velo de las hijas de Mahoma! Ven a Córdoba.del Zenete más bizarro. que ha de juzgar tu belleza para pagarle. con resplandor fugitivo. Diera alfombras orientales... en lecho de terciopelo. un esclavo para ti. Porque tus ojos son bellos. sultana serás allí. ¡que tanto vales!. la sonrisa. 268 y yo por ello. Te dará tanta riqueza. La brisa con frescas alas juguetona no murmura. y con su fresco verdor toda una orilla del Darro.

» «Pase el Acuña y perdone». sopla un silbato y se oculta. «Téngase el hidalgo». porque con planta segura. las aguas que se derrumban! Se sueñan bellos fantasmas que el sueño del triste endulzan. «¡MÍ padre!». Pasó así tan largo tiempo. y bien se ve. repitieron con mesura. ganando el centro a la calle. y tan a la sombra vela que entre las sombras se ofusca. Paró el j inete a una puerta. tomó la cabalgadura. repite. 271 . no le aqueja su amargura. En esto desde el balcón. como quien tal acostumbra. ¡Qué dulce es dormir en calma cuando a lo lejos susurran los álamos que se mecen. dijo el mozo en faz de fuga. cual si por las hondas calles hirviera del mar la espuma. y a corta distancia el igual compás se escucha de un caballo que sacude las sonoras herraduras. Asió el brazo al que apostado hizo cara a Iván de Acuña. clamó en voz baja. ¡calle!» Y el paso el bulto apresura. se ve de un hombre que guarda la vigilante figura.gotea pesada lluvia. ni en la callejuela oscura el silencio de la noche rumor sospechoso turba. El monótono murmullo sonar perdido se escucha. y con precaución difusa salió una niña al balcón que llama interior alumbra. teniéndose el embozo. mas ni en el claro aposento. y cercana otra voz menos robusta responde: «Un hidalgo. que hasta hoy a nadie se tuvo I van de Vargas y Acuña. o solamente mentida ilusión nocturna. «¿Quién va?». ni a quien medita importuna. el hombre replica. y la espada empuña. que pudiera haberse duda de si es hombre. que no despierta a quien duerme. pero es hombre. y huyeron en el embozo velando la catadura. 270 resuelto y audaz pregunta: «¿Quién va?». un mancebo por las rejas de la calle se asegura. Un negro por ambas bridas. «Ved más bien si me haréis calle. y el Tajo a sus pies pasando con pardas ondas lo arrulla. Yace Toledo en el sueño entre las sombras confusa. Tan en calma y tan sombría como la noche que enluta la esquina en que desemboca una callejuela oculta. y en tanto que sueña el triste. cerróse detrás la puerta y quedó la calle muda. pues. y el viejo en la cerradura metió la llave pidiendo a sus gentes que le acudan. Frente por frente a sus ojos un balcón a poca altura deja escapar por los vidrios la luz que dentro le alumbra.

A este lado está la almena por do sacó vigilante el conde don Peranzules al rey. tuvo siempre el brazo quedo las palmas al horadarle. Más lejos se ve el castillo de San Servando. Un recuerdo en cada piedra que toda una historia vale. abrochados los gabanes. y aquí la antigua basílica de bizantinos pilares. como en prendas de que el río tan afanoso la bañe. La sombra en este momento tiende sus turbios cendales por todas esas memorias de las pasadas edades. y los clérigos y monjes y los prelados y abades. fama. cargados con sus aperos. A lo lejos en la Vega tiende galán por sus márgenes. Aquí se bañó la hermosa por quien dejó un rey culpable amor. calado el ancho sombrero. El Tajo por entre rocas sus anchos cimientos lame. que supo una tarde fingir tan tenaz modorra. 273 .II Clara. Los ricos y sedentarios se tornan con paso grave. corno una ciudad de grana coronada de cristales. cargados con sus afanes. Allí está el circo romano. político y constante. Y la ciudad se retrata en las ondas desiguales. en esa cuesta que entonces era un plantel de azahares. y porque su altiva gala más a los ojos halague. gran cifra de un pueblo grande. dibujando en las arenas las ondas con que las bate. donde nada se hizo nunca y nada al presente se hace. apacible y serena pasa la siguiente tarde. que. de sus álamos y huertos el pintoresco ropaje. 272 subió el Cid sobre Babieca con su gente y su estandarte. se ve la imperial Toledo dorada por los remates. y del Cambrón y Bisagra los caminos desiguales. camino a los toledanos hacia las murallas abren. sacudiendo el leve polvo de capelos y sayales. cada colina un secreto de príncipes o galanes. Los labradores se acercan al fuego de sus hogares. o Cervantes. Allá por aquella torre que hicieron puerta los árabes. y el sol tocando su ocaso apaga su luz gigante. Allí recibió Galiana a su receloso amante. la salpica con escombros de castillos y de alcázares. que oyó en el primer concilio las palabras de los Padres que velaron por la Iglesia perseguida o vacilante. reino y vida en manos de musulmanes.

mi padre. y él contempla a los que pasan como si a alguien aguardase.. se viene el llano adelante.» «¡Voto a Dios! ¿Qué más pretendes?» «Que a los pies de aquella imagen lo jures como cristiano del Santo Cristo delante.» «No me basta. cuanto se dicen en las citas los amantes. al año estaré de vuelta y contigo en los altares. Mas en lo leve del paso y en lo flexible del talle puede a través de los velos una hermosa adivinarse. Una mujer. llevóle Inés hacia el templo que en medio la Vega yace. la palabra es aire. Enclavado en un madero. ¿juras a tu vuelta desposarme?» Contestó el mozo: 275 . Mas porfiando que jurase. Los tímidos aceleran los pasos al divisarle. parto a la guerra de Flandes.» «Diego.» Vaciló un punto Martínez. Ante sus plantas divinas llegaron ambos amantes. Mas ella. o dadme mano de esposo.» «Júralo». que olvidar puedes la palabra en Flandes.» Miróla Diego Martínez atentamente un instante. la luz del rostro escondida en tocas y tafetanes. así al mancebo interrumpe en voz decidida y grave: «Abreviemos de razones.» «¡Vive Dios. «Más que mi palabra vale no te valdrá un juramento. Los que pasan le contemplan con decisión de evitarle. que estás tenaz! Dalo por jurado y baste.Quédase sólo un mancebo de impetuosos ademanes. en duro y postrero trance. galanterías dejando severa aparte.. que por honra vuelven honra hidalgos que en honra nacen. también sola. víase allí un crucifijo teñido de negra sangre a quien Toledo devota acude hoy en sus azares. que un hombre ha entrado en su ausencia dentro mi aposento sabe. ceñida la sien de espinas. y él al encuentro le sale diciendo. descolorido el semblante. cual temiendo de seguro que les proponga un combate. exclama la niña. y los valientes le miran cual si sintieran dejarle sin que libres sus estoques en riña sonora dancen. Honra que yo te desluzca con honra mía se lave. Vase derecha al que aguarda. y así quien mancha mi honra con la suya me la lave. Inés mía. que se pasea ocultando entre la capa el semblante. o libre de vos dejadme. 274 y echando a su lado el embozo repuso palabras tales: «Dentro de un mes. y haciendo Inés que Martínez los sagrados pies tocase. preguntóle «Diego. Diego Martínez.

que a Flandes partió. Y ambos maldicen su estrella. musgo. Pasó un día y otro día.«¡Sí. En vano a su confesor pidió remedio o consejo para aliviar su dolor. Y siempre al anochecer. y el español no volvía. en un manto una mujer el campo salía a ver al alto del Miradero. y un año pasado había. Dos años al fin pasaron en esperar y gemir. sin dueña y sin escudero. llorosa y desconsolada. mas de Flandes no volvía Diego. y su tez se marchitaba. que la lengua le tenía su propia deshonra atada. y a Dios llorando pedía la vuelta del español. y apoyada en una almena miraba Inés la corriente. espigas y amapolas ligeramente doblando. y los de Flandes tornaron a sus tierras a vivir. Si es cierto lo que se espera es un consuelo en verdad. y las guerras acabaron. Lloraba la bella inés oraba un mes y otro raes su vuelta aguardando en vano. Iban las tranquilas olas las riberas azotando bajo las murallas solas. Algún olmo que escondido 277 . y el tercer año corría: Diego a Flandes se partió. Todas las tardes venía después de traspuesto el sol. pero siendo una quimera. Era una tarde serena. del crucifijo a los pies do puso el galán su mano. que mal se cura el amor con las palabras de un viejo. porque nació mujer ella y el viejo nació altanero. callando el padre severo y suspirando la bella. En vano a Iván acudía. III Pasó un día y otro día un mes y otro mes pasó. un mes y otro mes pasó. el padre no respondía. juro!». y ambos del templo se salen. mas de Flandes no volvía. Así Inés desesperaba sin acabar de esperar. y su llanto se secaba para volver a brotar. ¡Ay del triste que consume su existencia en esperar! ¡Ay del triste que presume que el duelo con que él se abrume al ausente ha de pesar! La esperanza es de los cielos precioso y funesto don. doraba el sol de Occidente del Tajo la Vega amena. pues los amantes desvelos cambian la esperanza en celos que abrasan el corazón. en tan frágil realidad 276 quien espera desespera.

vio de hombres tropel lejano que en pardo polvo liviano dejan envuelto el camino. en confuso remolino. que exhalan gratos olores a las puntas de una rama. gritando: «¡Diego. lazo en la hombrera y sin pluma al diestro lado. y llegando recelosa a las puertas del Cambrón. Y allá. banda azul.creció entre la hierba blanda sobre las aguas tendido se reflejaba perdido en su cristalina banda. Frunciendo ambas a dos cejas encomendóla a su gente. Así la niña lloraba el rigor de su fortuna. Bajó Inés del torreón. hierro al cinto suspendido y a una cadena prendido agudo cuchillo moro. Y algún pez con cien colores. IV Así por sus altos fines dispone y permite el cielo que puedan mudar al hombre fortuna. que a las mozas malamente enloquecen con consejas!» Y aplicando el capitán a su potro las espuelas. el torreón se dibuja como el contorno redondo del hueco sombrío y hondo que habita nocturna bruja. 278 el sombrero derribado tocando con la gorguera. Jubón negro acuchillado. el rostro a Toledo dan. poder y tiempo. dijo: «¡Voto a Belcebú. 279 . Y algún ruiseñor colgado entre su fresca espesura daba al aire embalsamado su cántico regalado desde la enramada oscura. saltaba a besar las flores. bota de ante. eres tú!» Y él viéndola de través. espuela de oro. y a trote cruzando van las oscuras callejuelas. y en adarga y coselete diez peones castellanos. Bombacho gris guarnecido. y así la tarde pasaba y al horizonte trepaba la consoladora luna. diciendo: «Malditas viejas. que no me acuerdo quién es!» Dio la triste un alarido tal respuesta al escuchar. sintió latir zozobrosa más inquieto el corazón. Asióse a su estribo Inés. sin que más voz ni gemido volviera en tierra a exhalar. en el trémulo fondo. y a poco perdió el sentido. Vienen tras este jinete sobre potros jerezanos de lanceros hasta siete. A lo lejos. por el llano. Tan galán como altanero dejó ver la escasa luz por bajo el arco primero un hidalgo caballero en un caballo andaluz. tornasolada la escama.

Abrazada a sus rodillas. el justiciero y valiente don Pedro Ruiz de Alarcón. a pasos desatentados salióse del aposento.» Y la faz descolorida en la mantilla envolviendo.A Flandes partió Martínez de soldado aventurero. y tanto ayudó en la guerra con su valor y altos hechos. como lo era en otro tiempo. mas entero el corazón. La mesa tiene delante. tan orgulloso y ufano cual salió humilde y pequeño. Muchos años por su patria el buen viejo peleó. así habló. Mas él. poder y tiempo! En vano porfía Inés con amenazas y ruegos. mandóles que a Inés llevaran de grado o de valimiento. que olvidando todo olvidó su nombre mesmo. pues buenas prendas son ambas. ¡Tanto mudan a los hombres fortuna. diciendo que son locuras de gente de poco seso: que ni él prometió casarse ni pensó jamás en ello. ni se ablanda a sus caricias ni cura de sus lamentos. Según alzaba en honores alzábase en pensamientos. conmigo tu juramento. en buen fiel las pesaremos. porque el capitán don Diego 280 no ha de ser Diego Martínez. Mas ella. de amor y piedad ajeno. Está. enmarañado el cabello. Y así. que vive por él muriendo. cesando un punto en su duelo. como presidente del tribunal superior. cercenado tiene un brazo. los corchetes a la puerta y en la derecha el bastón. llamando a su gente. la amorosa Inés de Vargas. tomándole a su servicio por capitán de lanceros. gobernador. puesto que Diego Martínez es el capitán don Diego. escuchando con paciencia 281 . Mas todo empeño era inútil. antes que la asieran. Ni es otro a quien se dirige. reclinado en un sillón. entre un dosel y una alfombra. cuanto más ella importuna está Martínez severo. Y otro no fue que Martínez quien ha poco entró en Toledo. la hermosa niña lloraba prosternada por el suelo. y por su suerte y hazañas allí capitán le hicieron. cobrado el conocimiento. que el mismo rey a su vuelta le armó en Madrid caballero. V Era entonces de Toledo por el rey. el rostro lloroso hacia Martínez volviendo: «Contigo se fue mi honra. los jueces en derredor.

en faz de grande aflicción. señor.» «Pues id con Dios.» «¿Noble?» «Y capitán. señor!» Y a los pies se arroja humilde de don Pedro de Alarcón. juro. los jueces. y abajo. hacen pliegues al ropón.» «¿Tienes testigos?» «Ninguno. jueces. ¿qué quieres?» «Quiero justicia. Los asistentes bostezan al murmullo arrullador. en tanto que los curiosos se agitan alrededor. que cumplirá si juró. suelto el cabello y el manto.» 282 «¿Tienes testigos?» «Ninguno. levantando el tapiz.» «Presentadme al capitán.la casi asmática voz con que un tétrico escribano solfea una apelación. ronca de gemir la voz. los ojos llenos de orgullo y furor. clamó Inés llorando de despecho y de rubor.» «¿Tú lo diste?» «Lo presté.» Quedó en silencio la sala.» «¿Hicísteisla juramento de ser su marido?» «No. diciendo: «Mujer.» «¿Y no te le han vuelto?» «No. salvo error. lo vendido y el valor. gritan en discorde son. «¿Sois el capitán don Diego —di jóle don Pedro— vos?» Contestó altivo y sereno Diego Martínez: «Yo soy.» Y entró luego en el salón Diego Martínez. en alta voz dijo: «El capitán don Diego. tomó plaza en el salón diciendo a gritos: «¡Justicia. justicia. calmando la confusión y el tumultuoso murmullo que esta escena ocasionó. los que en el mercado venden. ¡piensa lo que dices.» «¿Qué prenda?» «Mi corazón.» «¿Conocéis a esta muchacha?» «Ha tres años.» «¿Y promesa?» «¡Sí. medio dormidos.» «Capitán. idos con Dios. por Dios! Que al partirse de Toledo un juramento empeñó.!» «Digo que miente. Una mujer en tal punto. «Mujer.» «¿De qué?» «De una prenda hurtada. los corchetes a una moza guiñan en un corredor.» «¿Juráis no haberlo jurado?» «Sí. Alzóla cortés don Pedro.» «¡Miente!». Un portero..» «¿Quién es él?» «Diego Martínez. los escribanos repasan sus pergaminos al sol. señor. en Zocodover. y a poco en el corredor se oyó de botas y espuelas el acompasado son. juró. rojos de llorar los ojos. 283 ..

resuelta y firme gritó: «Llamadle.» VI Es una tarde serena.y dispensad que acusado dudara de vuestro honor. los escribanos. que vive.» «Estáis loca. Vienen delante don Pedro de Alarcón. Allá por el Miradero por el Cambrón y Bisagra. que le vio partirse. tengo un testigo. calzadas espuelas de oro. la multitud aquietóse y la de Vargas siguió: «Tengo un testigo a quien nunca faltó verdad ni razón. y las aves en la orilla despidiendo al día cantan.» Volvió el capitán don Diego. y levantóse diciendo con respetuosa voz: «La ley es ley para todos. lo que sepamos. Un instante con los jueces don Pedro en secreto habló. con brusca satisfacción. ¡vive Dios! ¿Quién fue?» «El Cristo de la Vega. Plácido aroma de flores sus hojas plegando exhalan. e Inés. 285 . hidalgos. y Diego bajó los ojos de vergüenza y confusión. y el céfiro entre perfumes mece las trémulas alas.» «¿Estaba en algún balcón?» «No. señor. Brillan abajo en el valle con suave rumor las aguas. escuchando con asombro tan excelsa apelación. y detrás.» «¿Luego es muerto?» «No. Haremos. chicos y canalla. a cuya faz perjuró. mas para tales testigos 284 no hay más tribunal que Dios. Otra turba de curiosos en la Vega les aguarda. monjes... Escribano. cuya luz tornasolada del purpurino horizonte blandamente se derrama. mirándonos desde arriba. confuso tropel de gente del Tajo a la Vega baja. su hija Inés. Iván de Vargas.» Pusiéronse en pie los jueces al nombre del Redentor. bigote a la borgoñesa. valona de encaje blanca. Entre ellos está Martínez en apostura bizarra.» Tornó Martínez la espalda. mozas. cada cual comentariando el caso según le cuadra. llamadle otra vez. Reinó un profundo silencio de sorpresa y de pavor.» «¿Quién?» «Un hombre que de lejos nuestras palabras oyó. los corchetes y los guardias. tu testigo es el mejor. al caer el sol al Cristo que está en la Vega tomaréis declaración. que estaba en un suplicio donde ha tieinpo que expiró. sentóse Ruiz de Alarcón.

Después de leer dos veces la acusación entablada. de reojo. hacia la severa imagen un notario se adelanta de modo que con el rostro al pecho santo llegaba. a otro lado a Inés de Vargas. Los labios tenía abiertos y una mano desclavada. los pies alzados del suelo poco menos de una vara.. ¿juráis ser cierto que un día a vuestras divinas plantas juró a Inés Diego Martínez por su mujer desposarla? Asida a un brazo desnudo 286 una mano atarazada vino a posar en los autos la seca y hendida palma. los chicos al uniforme y las mozas a la cara. entraron todos al claustro que iglesia y patio separa. un pie delante del otro. ante nos esta mañana. citado como testigo por boca de Inés de Vargas. el sombrero guarnecido con cuatro lazos de plata. Fundóse un aniversario y una capilla con él. y el puño en el de la espada. y espantado de sí propio Diego Martínez también. y allá en los aires: «¡Sí. y en cada año una vez. Los plebeyos. detrás al gobernador con sus jueces y sus guardias. le miran de entre las capas. temblando dieron de esta escena fe. juro!» clamó una voz más que humana. así demandó en voz alta: Jesús. con la mano desclavada el crucifijo se ve.. el notario a Jesucristo. 287 . CONCLUSIÓN Las vanidades del mundo renunció allí mismo Inés. Encendieron ante el Cristo cuatro cirios y una lámpara y de hinojos un momento le rezaron en voz baja. Los escribanos. Llegado el gobernador y gente que le acompaña. firmando como testigos cuantos hubieron poder. Alzó la turba medrosa la vista a la imagen santa. Está el Cristo de la Vega la cruz en tierra posada.melena desmelenada. A un lado tiene a Martínez. donde hasta el tiempo que corre. Hijo de María. y don Pedro de Alarcón el altar ordenó hacer.

Dios te guarde por hermosa. que. sin ellas estás hermosa y estaráslo más con ellas. contaré te muchos cuentos. porque el cura de la aldea no quiere que con mancebos vayan al campo doncellas. lavándose las sus manos. mancebico.» «¿Quién te dice que las tienes? ¿Quién te dice que eres bella?» «Me lo dicen los zagales y las fuentes de estas vegas. éntreme por estos valles. una mañana muy fresca. admirado la dijera. siguió cabe el arroyuelo 289 . una pastorcica bella. Aquí te traigo estas flores cogidas en la pradera. con ésta y otras promesas. peinándose las sus trenzas. 288 bien te lavas. hallara una pastorcica. lavándose las sus manos. lloré por la pastorcica. dorada su cabellera. no me placen. respondióme la doncella. olían las azucenas eran azules los cielos y claras las fuentes eran. vente conmigo siquiera. y prorrumpiendo en querellas. éntreme por estas vegas. III «Si no te placen las flores. Azules eran sus ojos. Cabe un arroyo más claro que un espejo de Venecia. sin darme otra respuesta. y allá.ANTONIO DE TRUEBA (1821-1889) A LA ORILLA DEL ARROYO Una mañana de mayo. bien te peinas.» Tal dijo la pastorcica y no pude convencerla con ésta y otras razones. que me bastan las flores que Dios me diera. Partíme desconsolado. sentadicos en la hierba. II «Pastorcica de mis ojos.» «Pues eso menos me place.» Así habló la pastorcica entre enojada y risueña. sus mejillas como rosas y sus dientes como perlas. Quince años no más tendría y daba placer el verla.» «No me placen. con tárete cosas buenas. bajo las encinas. Cantaban los pajaritos. peinándose las sus trenzas.

Sobre los montes. despiden a la dulce primavera. que cercando toca la niebla. y lento el río su raudal desata entre mimbres y juncos amarillos.. el seco vientecillo que sofoca cubre de polvo el pálido follaje. las ondas de la fuente suspirando quiebran el rayo de la luz febea. desciñe Flora su gentil guirnalda. ¡mi corazón estaba muñéndose de tristeza. y en delicados mágicos colores el fruto asoma al expirar las flores. pero ¡ay!. peinándose las sus trenzas. ¡mas no encontré la doncella! Pasaron días y días. campos son ya de púrpura y de oro los que fueron de rosa y esmeralda. 291 . IV Éntreme por estos valles. reparte perlas y recoge aroma. El arroyo encontré al punto.. repite sus arrullos la paloma bajo las ramas del laurel naciente y allá. con voz desalentada y cariñosa.entre enojada y contenta. por los tendidos olivares. y hasta semanas enteras. lavándose las sus manos. desfallece la altiva enredadera. se abre la flor que su mirada siente. que la pastorcica mis ojos aquí no encuentran. peinándose las sus trenzas. y en desigual y tenue movimiento gime en el bosque. Del aura dócil al impulso blando la rubia mies en la llanura ondea. y yo no paso ninguna sin que al arroyuelo vuelva. que odiosas me eran las flores y odiosas las fuentes me eran! Torné cabe el arroyuelo donde a la doncella viera. y por el monte y por la vega umbría crece el calor y se derrama el día. fatigado. del dulce nido alrededor volando la alondra gira y de placer gorjea. éntreme por estas vegas. desde el peñón de la desierta roca lánzase audaz el águila salvaje... Por la alta cumbre del collado asoma la blanca aurora su rosada frente. muere en su tallo la inocente rosa. JOSÉ SELGAS (1824-1882) EL ESTÍO Mayo recoge el virginal tesoro. 290 la sombra busca el manantial sonoro del alto monte en la risueña falda. y apenas riza su corriente el río a los primeros soplos del estío. el viento. Y en el árido ambiente se dilata la esencia de la flor de los tomillos. se escuchan melancólicos cantares. lavándose las sus manos. mas. tiende su bordado encaje. El soto ameno y la enramada umbrosa el valle alegre y la feraz ribera.

y gira por la atmósfera suspensa. tristes confusas vibraciones toma. breves y llenas de feraz rocío cruzan las noches del ardiente estío. Hinchada. y tendiendo el crepúsculo su planta del fondo de los valles se levanta. no circula ni un átomo de viento. el cielo azul su majestad despliega. su rayo débil desde Oriente lanza. 293 . Cuantos guardáis la tímida inocencia que a la esperanza y al amor convida. en las ondas del aire suspendido se escapa al fin por la quebrada loma. que se reclina en Occidente. vertiendo en nuestro espíritu agitado la misteriosa esencia del consuelo. Presta sombra a la rústica majada la noble encina que a la edad resiste. en su copa de fruto coronada la vid de verde majestad se viste. Y ya sus flancos inflamados tiende. la luz de las estrellas se estremece. tenue vapor de ráfagas suaves se levanta con fácil movimiento. Por ella viene. los que en el alma la impalpable esencia de su primer amor lloráis perdida. amores canta porque celos llora. trémula el agua de placer solloza. así por el ambiente reposado de estrellas y vapor bordando el cielo. y sin que el aura devolverlo pueda todo en reposo y en silencio queda. y duermen a la sombra los pastores. soberbia. perfumes y suspiros. y en los blancos celajes del Oriente se pierde el rayo de su lumbre roja. sigúele en pos enamorada y bella. Mudas están las fuentes y las aves. al fin. cuantos con dolorosa indiferencia vais apurando el cáliz de la vida. y mezclando en la luz su sombra extraña va formando la nube en la montaña. a su píe la doncella enamorada canta de amor. y el fuego del relámpago la enciende. y se abrasan de sed los segadores. Y el sol. y lleva al aura en vacilantes giros besos. 292 y soltando el granizo en lluvia escasa la rompe el trueno. cortadas por el sol. suenan los ecos de la tarda siega. lentas y graves caen las hojas del árbol macilento. todos llegad. se desprende del horizonte azul la nube densa. por el monte y el valle repetido. Del valle en tanto en la pendiente orilla manso cordero del calor sosiega. ardiente el sol en el espacio brilla. Naturaleza entera se adormece en el hondo placer que la embriaga. virginal lucero. Brilla la gota de agua transparente detenida en el polvo de la hoja. pero su canto es triste. en el profundo afán que la devora. sombras. ya el vapor de su seno se condensa. y en el limpio raudal brilla y se apaga. Y en tristes ecos el silencio crece. y suspirando ella. se oyen los cantos de la alegre trilla. y en tibio resplandor la sombra vaga. triste y sereno por el cielo avanza de la candida luna mensajero. Como el ensueño dulce y regalado que en la fiebre de amor templa el desvelo. y bajo el bosque umbrío sentid las noches del ardiente estío. que. Más puro que la tímida esperanza que sueña el alma en el amor primero. dulce al oído más que el tierno arrullar de la paloma. sol de la noche.y si al cubrir sus círculos de plata con sus plumeros blandos y sencillos la caña dócil la corriente roza. y se divide y pasa. de su encendido manto se despoja. Y el eco de su voz.

espíritu de amor y de armonía. tierna a mi voz. ¡habrá poesía! Mientras sintamos que se alegra el alma sin que los labios rían. mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista. palpiten encendidas. siempre avanzando. más hermosa a mis ojos y más pura que el rayo azul con que despunta el día. todo a los ecos de tu voz responde la mar. La dulce vaguedad que me enajena aumenta la inquietud de mi deseo. GUSTAVO ADOLFO BECQUER (1836-1870) RIMAS I No digáis que. en dónde dormido vaga el pensamiento humano. y así suspende el sentimiento mío la tibia noche del ardiente estío. de asuntos falta. mientras haya esperanzas y recuerdos. la espesura. el monte. no sepa a dó camina. mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila. que no hay duda. Y tú. vosotras que lloráis desconsoladas sólo el delito de nacer tan bellas. Noche serena y misteriosa.Las del tirano amor. Mientras las ondas de la luz al beso. ¡habrá poesía! Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida. mientras haya un misterio para el hombre. blanca hermosura. fuente de virginal melancolía. ven y derrama en el tranquilo viento el ámbar delicado de tu aliento. mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan. y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista. mientras haya en el mundo primavera. ni desconsuelo que no se calme contemplando el cielo. tu voz perdida en el ambiente suena. mientras la Humanidad. ni afán. mirad entre las nubes sosegadas cómo cruzan el cielo las estrellas. donde mis ojos van tu sombra veo. mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías. desengañadas. agotado su tesoro. tal vez cubierta de tu inmenso velo se confunde la tierra con el cielo. porque en tu amor y en mi esperanza creo. enmudeció la lira. el llano. pero siempre habrá poesía. pálidas y dulcísimas doncellas. de amor y afán mi corazón se llena. corazón abrasado de ternura. podrá no haber poetas. acaso Dios entre tu sombra esconde la impenetrable luz de algún arcano. ¡habrá poesía! Mientras haya unos ojos que reflejen 295 294 .

Yo. ¡habrá poesía! II Espíritu sin nombre. soy fuego en las arenas. en la ardorosa siesta. palpito entre las sombras y floto con las nieblas. en los dorados hilos que los insectos cuelgan. do el sol nunca penetra. el puente que atraviesa.los ojos que los miran. y rujo en la tormenta. del sol tiemblo en la hoguera. Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean y mi pupila abarca la creación entera. yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra. Yo. perfume en la violeta. Yo soy. suspiro en la honda pura. en bosques de corales que alfombran blancas perlas. y. mientras exista una mujer hermosa. entre las ruinas. Yo atrueno en el torrente. sobre el abismo. me mezclo entre los árboles. yo soy del astro errante la luminosa estela. persigo en el océano las náyades ligeras. fugaz llama en las tumbas. Yo ondulo con los átomos 296 del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa. yo vivo con la vida sin formas de la idea. y ciego en el relámpago. Yo río en los alcores. y silbo en la centella. Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma 297 . Yo sé de esas regiones a donde un mar no llega. mezclándome a los gnomos. Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea. Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella. yo soy de la alta luna la luz tibia y serena. mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas. indefinible esencia. azul onda en los mares y espuma en las riberas. Yo soy nieve en las cumbres. susurro en la alta hierba. adonde informes astros de vida un soplo esperan. contemplo sus riquezas. Yo en las cavernas cóncavas. mientras responda el labio suspirando al labio que suspira. hiedra. Yo nado en el vacío. Yo corro tras las ninfas que en la corriente fresca del cristalino arroyo desnudas juguetean. Yo busco de los siglos las ya borradas huellas y sé de esos imperios de que ni el nombre queda. y lloro en la hoja seca. En el laúd soy nota.

como el gemido del lago azul. Es altanera y vana y caprichosa. sombra aérea. Yo. Oigo.. ¡Yo. en mi agonía. Sé que en su corazón. onda de luz. ansia perpetua de algo mejor. 298 . me dijo. con qué admirable aplomo.. ¡Dios sabe cuantas veces. pasado como un soplo. hemos vagado juntos bajo los altos olmos que de su casa prestan misterio y sombra al pórtico! Y ayer.. tras la hija ardiente de una visión! V III Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman.. Tú. que cuantas veces voy a tocarte. la tierra se estremece alborozada. como la niebla.. Un año apenas. mis párpados se cierran. largo lamento del ronco viento. con qué exquisita gracia. te desvaneces como la llama. beso del aura. eso eres tú. 299 Cendal flotante de leve bruma. ¿Qué sucede? ¡Es el amor que pasa! ¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable. yo.al mundo de la idea. la amorosa cabeza apoyada en mi hombro. antes que el sentimiento de su alma brotará el agua de la estéril roca. tras una sombra. como el sonido. En mar sin playas onda sonante. en fin. ¡es tan hermosa! IV VI Su mano entre mis manos. perfume misterioso. los ojos vuelvo. rizada cinta de blanca espuma. nido de sierpes.» ¡Ah! bobos. rumor sonoro del arpa de oro. flotando en olas de armonía. desconocida esencia. en el vacío cometa errante. que incansable corro y demente. el cielo se deshace en rayos de oro. sus ojos en mis ojos.. no hay una fibra que al amor responda: que es una estatua inanimada. Pero. que a tus ojos.. rumor de besos y batir de alas. soy ese espíritu.. al presentarnos un amigo oficioso: «Creo que en alguna parte he visto a usted. de noche y día. de que es vaso el poeta. eso soy yo. con paso perezoso.

al dejarme la embriaguez horrible del dolor. que por mi parte lo he olvidado todo. ¡No hay máscara semejante a su rostro! IX VII Dejé la luz a un lado.que sois de los salones comadres de buen tono y andáis por allí a caza de galantes embrollos.. copudos y altos olmos. sellando con un beso su traición. mudo. impávida. ¿Qué tiempo estuve así? No sé. que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas: 301 . Callad. en un corro. alegre. ella. ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán.. en las playas desiertas y remotas: envuelto entre las sábanas de espumas. partióme a sangre fría el corazón. y pasa sonriéndose y yo digo: «¿Cómo puede reír?» Luego asoma a mi labio otra sonrisa. la pupila inmóvil clavada en la pared. o qué pasó por mí. risueña. sólo recuerdo que lloré y maldije y que en aquella noche envejecí. máscara del dolor. su camino. Ni sé tampoco en tan horribles horas en qué pensaba. expiraba la luz y en mis balcones reía el sol.. Los brazos me echó al cuello y. umbrales de su pórtico: callad y que el secreto no salga de vosotros. y en el borde de la revuelta cama me senté. Y ella. y entonces pienso: ¡Acaso ella se ríe como me río yo! X Olas gigantes. 300 Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí. por la espalda. detrás del abanico de plumas y de oro! VIII Me ha herido recatándose en las sombras.. sombrío. ¡qué historia habéis perdido! ¡Qué manjar tan sabroso para ser devorado sotto vaca. Y ella prosigue. ¡Porque el muerto está en pie! Discreta y casta luna. ¿Y por qué? Porque no brota sangre de la herida. paredes de su casa. que os rompéis bramando. feliz.

. ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas! XII CERRARON SUS OJOS Cerraron sus ojos. ¿quién vendrá a llorar? ¿Quién. Despertaba el día. y a su albor primero. Ante aquel contraste de vida y misterios. medité un momento: ¡Dios mío.. otros en silencio. de luz y tinieblas. mis párpados aún abiertos ¿quién los cerrará? Cuando la campana suene (si suena en mi funeral). que rompe el rayo. buscando una mano amiga ¿quien la estrechará? Cuando la muerte vidrie de mis ojos el cristal. al oírla. que en un vaso ardía en el suelo. y entre aquella sombra veíase a intervalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. una oración.. La luz. a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. y en fuego ornáis las desprendidas orlas: arrebatado entre la niebla oscura. Al dar de las ánimas 303 XI Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar. en fin. qué solos se quedan los muertos! De la casa en hombros lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro. sobre la olvidada fosa.arrastrado en el ciego torbellino.. de la triste alcoba todos se salieron. cuando el sol vuelva a brillar. al otro día. taparon su cara con un blanco lienzo y unos sollozando. que aún tenía abiertos. por piedad. ¡llevadme con vosotras! Llevadme. a la orilla de mi lecho ¿quién se sentará? Cuando la trémula mano tienda. ¡Por piedad!. al muro arrojaba la sombra del lecho. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. quién se acordará? 302 . ¡llevadme con vosotras! Nubes de tempestad. con sus mil ruidos despertaba el pueblo. de que pasé por el mundo. próxima a expirar. ¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya.

tan oscuro y yerto todo se encontraba. La noche se entraba. cantando entre dientes. al dejar tan tristes. oscuro y estrecho.. de la pobre niña a solas me acuerdo. y con un saludo despidióse el duelo. y de algunos cirios el chisporroteo. qué solos 304 se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno. que pensé un momento: ¡Dios mío. Del húmedo muro tendida en el hueco.el toque postrero. que al par nos infunde repugnancia y miedo. tapiáronla luego. ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es vil materia. dos ángeles velaban. La piqueta al hombro el sepulturero. qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro. perdido en las sombras medité un momento: ¡Dios mío. su adiós lastimero. Me aproximé a los hierros 305 . abrió la piqueta el nicho a un extremo. formando el cortejo. las puertas gimieron. se perdió a lo lejos.. cruzó la ancha nave. le dio. acabó una vieja sus últimos rezos. Allí cae la lluvia con un son eterno. tan solos. podredumbre y cieno? ¡No sé. en el umbral de oro de la puerta. volteando. acaso de frío se hielan sus huesos. El luto en las ropas. pero hay algo que explicar no puedo. amigos y deudos cruzaron en fila. y el santo recinto quedóse desierto. cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero. Allí la acostaron. reinaba el silencio. allí la combate el soplo del cierzo. Tan medroso y triste. Del último asilo. De un reloj se oía compasado el péndulo. los muertos! XIII Las ropas desceñidas desnudas las espaldas.

y pasa. los lazos terrenales rotos. de las dobles rejas en el fondo. confusa y blanca. y rueda. hoja que del árbol seca arrebata el vendaval. sin adivinarse donde temblando se clavará. de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que. la vi. alado. desnudo de la humana forma. luz que en cerros temblorosos brilla. como un rayo de luz. aquel misterio hacia sí me arrastraba! Mas. la dulce Ofelia. cogiendo flores y cantando pasa. próxima a expirar. breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo. ése soy yo que al acaso cruzo el mundo. símbolo del dolor y la ternura. que entre tinieblas nada. ignorándose cuál de ellos el último brillará. ¡como atrae un abismo.que defienden la entrada. sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí. cargada de perfumes y armonías con el silencio de la noche vaga. un meteoro? ¡Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos. que de los ángeles parecían decirme las miradas: «¡El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa!» XV Saeta que voladora cruza arrojada al azar. y. la razón perdida. sin que nadie acierte el surco donde a caer volverá. huésped de las nieblas. semejante al que deja. tenue y difuso. cuando cruza el cielo. del bardo inglés en el horrible drama. XIV ¿Será verdad que. gigante ola que el viento riza y empuja en el mar. de la brisa nocturna al tenue soplo. 307 . La vi como la imagen que en leve sueño pasa. sin pensar en donde vengo. ni adonde mis pasos me llevarán. Me sentí de un ardiente deseo llena el alma. y no sabe qué playa buscando va. allí. pero sé que conozco a muchas gentes a quienes no conozco! 306 XVI Como la brisa que la sangre orea sobre el oscuro campo de batalla. ¡ay!.

silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa. como el pájaro duerme en las ramas. XX Fatigada del baile. encendido el color. ¡Cuánta nota dormida en sus cuerdas. hoy llega al fondo de mi alma el sol. breve el aliento. pensé. esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!. como Lázaro. el sol besa la nube de occidente y de púrpura y oro la matiza. ¡yo no sé lo que diera por un beso! 308 309 . la he visto y me ha mirado: ¡Hoy creo en Dios! XXII Por una mirada. una flor se mecía en compasado y dulce movimiento. un mundo. la llama en derredor del tronco ardiente por besar otra llama se desliza.. por un beso. apoyada en mi brazo. dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. espera que le diga: «¡Levántate y anda!» XXI ¿Qué es poesía?. Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro.XVII Besa el agua que gime blandamente las leves olas que jugando riza. vuelve un beso.. ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma. y una voz. al río que lo besa.. hoy la he visto. si las flores duermen. eres tú... XIX Hoy la tierra y los cielos me sonríen. tal vez allí dormía al soplo de sus labios entreabiertos. Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno. ¡Oh! ¡Quién así—pensaba— dejar pudiera deslizarse el tiempo! ¡Oh. del salón se detuvo en un extremo.. Por una sonrisa un cielo.. y hasta el sauce inclinándose a su peso.. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía. qué dulcísimo sueño! XVIII Del salón en el ángulo oscuro de su dueño tal vez olvidada.

.

Yo voy por un camino. mañana como hoy.. ella por otro. que ambiciona un paraíso. ¡Me hacía una gran favor!..... y andar... en ira y en piedad se anegó el alma.. y todos ellos sin goce ni dolor. con pena logré balbucear breves palabras. hoy lo mismo que ayer. triste. mas tengo en mi tristeza una alegría. por primera vez sentí. 312 313 . habló el orgullo y se enjugó su llanto.... de un amargo placer henchirse el alma. la torpe inteligencia del cerebro. y siempre igual! ¡Un cielo gris..... fatiga sin objeto. un horizonte eterno.. ¡Ay! A veces me acuerdo suspirando del antiguo sufrir. al incorporarme. Un fiel amigo.. ola que rueda ignorando el por qué! ¡Voz que incesante con el mismo tono canta el mismo cantar. pues despierto la angustia me duraba. me apoyé contra el muro y un instante la conciencia perdí de donde estaba.. ¡Y entonces comprendí por qué se llora. como una estúpida máquina. Triste cosa es el sueño que llanto nos arranca.. ¡Amargo es el dolor.el resplandor enojoso de la aurora y te despierte... —¡Duerme! XXVI Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón. muy triste debió ser el sueño. y cae sin cesar! Así van deslizándose los días unos de otros en pos.. gota de agua monótona que cae. y entonces comprendí por qué se mata! Pasó la nube de dolor. pero al pensar en nuestro mutuo amor. Le di las gracias. yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo? XXVII Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas. ¡Sé que aún me quedan lágrimas! XXVIII ¡Hoy como ayer. Noté. húmeda la almohada. ¡El alma. Cayó sobre mi espíritu la noche. pero siquiera padecer es vivir! XXIX No sé lo que he soñado en la noche pasada. el corazón. ¿Quién me dio la noticia?.... dormida en un rincón. al notarlo. y.. andar! Moviéndose a compás. buscándolo sin fe. Y la frase en mis labios expiró.

VII III La roja lumbre de los troncos brilla del pequeño dormido en la mejilla 314 ¡Padres míos. recatándome en la sombra. y mi otra hermana la canción modula que o bien surge vibrante o bien ondula prolongada en el viento. y se refleja alegre en la vajilla de la dispuesta mesa. mientras yo. pienso en hondos arcanos. hablan de pie mi padre y mis hermanos. VI II Como en el día de la fausta boda o en el que el santo de los padres llega. cuando aún el rayo trémulo fulgura. EN NOCHEBUENA A mis ancianos padres. mi hermana dice el pavoroso cuento. último del ocaso. y que empaña el Oriente niebla oscura. 315 . I Un año más en el hogar paterno celebramos la fiesta de Dios-Niño. y en la ancha sala la familia toda de noche se congrega Pienso que de los días de ventura las horas van apresurando el paso. mi amor! ¡Cómo envenena las breves dichas el temor del daño! Hoy presidís nuestra modesta cena.que con tímido afán su madre besa. QUE ROL (1836-1889) A su sobrino. IV VICENTE W. símbolo augusto del amor eterno cuando cubre los montes el invierno con su manto de armiño. que lo escucha atento. Mi madre tiende las rugosas manos al nieto que huye por la blanda alfombra. la turba alegre de los niños juega.

y ante esa imagen para orar me postro. y las que hoy son risa y alborozo serán muda ficción y hondo sollozo. pensando que hayan sido. esas honradas manos mi sustento y esos brazos mi cuna. la ignorancia acata y el infortunio quiebra. será de aquellos que hoy honran nuestra fiesta tan sencilla con sus blancos cabellos. XIV X Blancos cabellos cuya amada hebra es cual corona de laurel de plata. IX No dará nuestro hogar rojos destellos sobre el limpio cristal de la vajilla. XII Cada arruga que surca ese semblante es del trabajo la profunda huella. No cantará mi hermana. o fue un dolor de vuestro pecho amante. y en que. mi amor! Cuando contemplo la sublime bondad de vuestro rostro. mejor que esas coronas que celebra la vil lisonja.. y. si alguien osa hablar. al venceros el sueño a la alborada. Cuando la noche toda en la cansada labor tuvisteis vuestros ojos fijos. 316 . cual me postro en el templo. y. VIII Vendrá. fuerzas os dio posar vuestra mirada en los dormidos hijos. y mi sobrina no escuchará la historia peregrina que le da miedo y gozo.pero en el porvenir. tras negras horas de amargura.. yo sé que un año vendrá sin Nochebuena. 317 ¡Padres míos. por fortuna. mi madre se sintió más noble y pura y mi padre más fuerte. La historia fiel de una época distante puedo leer yo en ella. mi alma a los trances de la vida templo. XIII La historia de los tiempos sin ventura en que luchasteis con la adversa suerte. XI XV Las lágrimas correr una tras una con noble orgullo por mi faz yo siento.

si Dios. ¿por qué estas penas? Yo os daría mi sangre de mancebo. ¿para qué amarnos tanto?» XVII Entonces vuestro mal curaba el gozo de ver al hijo convertirse en mozo. 318 319 . ROSALÍA DE CASTRO (1837-1885) LAS CAMPANAS Yo las amo. mi amor! Mi alma quisiera pagaros hoy la que en mi edad primera sufristeis sin gemir. yo las oigo. para marchar yo solo por la tierra no hay fuerzas en mi alma. que imagino ha de ser tarea amarga llevar la vida. XX Ese plazo fatal. como inútil carga. lenta agonía. XIX Que de tal modo la aflicción me embarga pensando en la posible despedida. en tanto. XXI Para estar juntos en la vida eterna cuando acabe esta vida transitoria. que el curso universal gobierna. nos devuelve en el cielo esta unión tierna. yo no aspiro a más gloria. y que cada dolor de entonces fuera germen de una alegría. tornando así con ella a vuestras venas esta vida que os debo. y en dudas grita el corazón sensible: «Si aplacar al destino es imposible. inflexible. buen Dios. después de vuestra vida. mi mejor palma será que prolonguéis la dulce calma que hoy nuestro hogar en su recinto encierra. XXII Pero. cual oigo el rumor del viento. miro acercarse con profundo espanto. sordo. XVIII Si el vigor juvenil volver de nuevo pudiese a vuestra edad.XVI ¡Padres míos. mientras que al verme yo en vuestra presencia siento mi dicha ahogada en el sollozo de una temida ausencia.

hermosura sin nombre. pero es algo que perdí no sé cuándo y que no encuentro. y con estro que aliente los ánimos. siempre fecunda y bella! 320 321 . en el aire y en el cielo. ni en el cielo. en el aire. sin ellos ¿cómo admiraros.el murmurar de la fuente o el balido del cordero. que van prolongándose por los llanos y los cerros. hay algo de candoroso. ¡qué tristeza en el aire y el cielo! ¡Qué silencio en las iglesias! ¡Qué extrañeza entre los muertos! II ¡Poeta!. III Astros y fuentes y flores. Por eso vive triste. de la vida en la batalla ruda. sin encontrarte nunca. pero no de desengaños. yo no sé lo que busco. ¡Felicidad. Pero sabe que existes y no eres vano sueño. de apacible y de halagüeño. pero perfecta y única. porque te busca siempre sin encontrarte nunca. no murmuréis de mis [sueños. ellas. ni cómo vivir sin ellos? IV A LAS ORILLAS DEL SAR (Fragmento) I Yo no sé lo que busco eternamente en la tierra. Como los pájaros. en el fulgor de un astro o en la gota de lluvia. en fáciles versos. te ha hallado y te ha [perdido otra vez. o en el rumor del viento. no he de volver a hallarte en la tierra. ya que sigue buscándote y te adivina en todo. antes y ahora. sin encontrarte nunca. aun cuando sé que existes y no eres vano sueño! En los ecos del órgano. Quizás después te ha hallado. Si por siempre enmudecieran. aun cuando sueñe que invisible habita en todo cuanto toco y cuanto veo. ven a hablarnos de esperanzas. te adivinaba en todo y en todo te buscaba. Y en sus notas. V ¡Oh tierra. le saludan con sus ecos. tan pronto asoma en los cielos el primer rayo del alba.

y la luna llena. una noche toda llena de murmullos... de perfumes y de [músicas de alas.. y eran una. iba sola. y eran una sombra larga. las sombras que se buscan en las noches de [tristezas y de lágrimas... Era el frío que tenían en tu alcoba tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas. sobre las arenas tristes de la senda se juntaban y eran una. por la tumba [y la distancia por el infinito negro donde nuestra voz no alcanza. Y se oían los ladridos de los perros a la luna. entre las blancuras niveas de las mortuorias sábanas. iba sola por la estepa solitaria. y mi sombra. Sentí frío. separado de ti misma por el tiempo. Y mi sombra. fina y lánguida. por los rayos de la luna proyectadas. fina y lánguida. por los rayos de la luna proyectada. y tu sombra esbelta y ágil.. iba sola. una noche en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las [luciérnagas fantásticas.JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) NOCTURNO Una noche. como si un presentimiento de amarguras infinitas hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara. caminabas. Esta noche solo. se acercó y marchó con ella. las sombras de los cuerpos que se juntan con las [sombras de las almas! ¡Oh.! 323 . mudo y solo por la senda caminaba. las sombras enlajadas! ¡Oh.. se acercó y marchó con ella. y eran una sombra larga. contra mí ceñida toda. Era el frío del sepulcro. y eran una sombra larga. y tu sombra. por los cielos azulosos. infinitos y profundos esparcía [su luz blanca. por la senda florecida que atraviesa la llanura. como en esa noche tibia de la muerta primavera.. a la luna pálida. era el frío de la nada. era el hielo de la muerte.. de perfumes [y de músicas de alas.. se acercó y marchó con ella. muda [y pálida. a mi lado lentamente. como en esa noche llena de murmullos. el alma 322 llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte. y el chirrido de las ranas. ¡Oh.

ya recobrados la quietud y el seso. ya. con sonrisa impregnada de amargura me preguntó la joven con dulzura: «¿Sois español?» Y a su armonioso acento. al ver sus resplandores. pues. «Soy español —le dije—.» «Podéis —la repliqué con arrogancia— la hermosura alabar de vuestro suelo. alta. y corriendo al principio solapada. por los campos. cual la sierpe que sale de su nido. No os podéis figurar cuánto me extraña que. como un pobre viajero fatigado para pasar bien cómodo la noche. como hay Dios. 324 325 . digna de ser morena y sevillana. que es vuestra Francia un país tan hermoso como el cielo. parecía un león con melena de centellas. como heridos de un mismo pensamiento. tan armonioso y puro que aún ahora el recordarlo sólo me embelesa. muellemente acostado. por algún héroe de las artes dada. EL TREN EXPRESO CANTO PRIMERO III La noche I Habiéndome robado el albedrío un amor tan infausto como mío. como el de Asia. creo. en cambio —me dijo—.RAMÓN DE CAMPOAMOR (1817-1901) Al dejar la estación lanzó un gemido la máquina. ¿Y vos. pero. el sol de vuestra España no tenga. delgada y muy graciosa. es vuestra tierra la patria del honor y de las flores.» «Verdad que es el país de mis amores. al arrancar el tren subió a mi coche. del patrio amor el puro sentimiento. al claro resplandor de las estrellas. Y cuando estaba ajeno de cuidado. entrambos nos quedamos silenciosos. seguida de una anciana. obsequiosos. empezó el tren a trepidar. que libre se veía.» Y después de halagarnos. andando con un trajín de fiera encadenada. rubia. rugiendo. señora?» «Yo —dijo— soy francesa. el país del ingenio y de la guerra. a una voz de mando. II Cuando miraba atento aquel tren que corría como el viento. adoradores. Luego. volvía de París en tren expreso. una joven hermosa.

al otro. allá lo indescernible. «¿No os habrá divertido —la repliqué galante— la ciudad seductora.! ¡El horror...IV Caminar entre sombras es lo mismo que dar vueltas por sendas mal seguras en el fondo sin fondo de un abismo.! ¡Juegos de llama y humo indescriptibles.! ¡Montes que se hunden! ¡Arboles qué crecen! ¡Horizontes lejanos que parecen vagas costas del reino de los muertos! ¡Sombra..! ¡Unos grupos de bruma blanquecina esparcidos por dedos invisibles! ¡Masas informes.! ¡Acá lo turbio. frío! ¡Lamentos de la máquina espantosos.. que hace grandes los objetos.. «Todo en París lo hace olvidar. preguntó. Yo estaba inquieto. a cualquier hora. sin echar sobre mí mirada alguna.. y como un ser prendado de la luna.! ¡Límites inciertos. pasó una larga historia por su frente. por hablar. quedándose en silencio un grande rato. cosas oscuras.. siendo su mente espejo de mi mente... en donde todo amante deja recuerdos y se trae olvido?» «¿Lo traéis vos?». veía allá a lo lejos. miró al ciclo azulado. Mil veces intenté quedar dormido. «¡Muy lejos —contestó—.. mas fue inútil empeño. voy decidida a morir a un lugar de la frontera!» Y se quedó pensando en lo futuro. 326 «¿Vais muy lejos?». 327 .» «Tengo un rencor —le dije— que me mata. confusión y nieblas. y al ver correr cada fugaz estrella.! ¡Claridad espectral de la neblina. desde el coche.. y en torno cien especies de negruras tomadas de cien partes de la noche. agitarse sin fin. cual se mira en la noche un sitio oscuro donde fue una visión desvanecida. señora —la contesté—. aquí una cosa negra. al lado de mujer tan seductora no podía dormir.» Y al recuerdo infeliz de aquel ingrato..» «Pues yo vine —exclamó—. y hallé casado a un hombre ingrato a quien amé soltero. humareda. admiraba a la joven. por no ver en Madrid a cierta ingrata.. que parecen esqueletos. allí otra horrible.» «Yo una pena —me dijo— que me muero..! Y entre el humo del tren y las tinieblas. Yo me vine a París desesperado.. Juntando a la verdad mil conjeturas.. me dijo con tristeza.! ¡Luces tristes! ¡Tinieblas alumbradas... «¡Ved un alma que pasa!» me decía.! ¡Las rocas. abrió la ventanilla de su lado..! ¡Las nubes con entrañas abrasadas.. la moda y la riqueza.... con voz ya conmovida le pregunté a mi joven compañera.. siendo yo un santo que duerme.. VI V ¡Cosa rara! Entretanto. qué hora sería. cuando no ama. su mirada en el aire distraída. y ella. que agregan el terror y el desvarío a todos estos limbos misteriosos. y es sabido que a mí la admiración me quita el sueño. ¡Calor de fragua a un lado.

y me hacía el efecto de un conjuro el ver reverberar en cada muro de la sombra las danzas misteriosas! ¡La joven. con el cuerpo aterido. con su aspecto ideal.! ¡La claridad de cueva que salía del techo de aquel coche. era un balido. y cuando ella. así el lector no extrañará que.VII Como el tren no corría. cual si entrase un reptil en su agujero. con las luces de gas brillaba enfrente. por las venas serpenteadas que la fiebre abultaba y encendía. y os juro por el cielot que a aquel reflejo de la luz. doliente. y al llegar. pues hacía una gran frío. hermosas manos. que tenía más borlas verde y grana que todos los cerezos y los guindos que en Zamora se crían.! ¡La visión triste y bella del sublime concierto de todo aquel horrible desconcierto. cuidase de su bien más que del mío. de palidez cubierta! ¡Aquel cuerpo a que daban sus posturas la celeste fijeza de una muerta. que a tener cruzadas por la oración habitual tendía. que bien podrían ocultarse en el cáliz de una rosa. entre un humo que surcan llamaradas. escaso. que echó al lobo del bosque aquel invierno. 329 VIII ¡De la sombra y el fuego al claroscuro brotaban perspectivas espantosas.! ¡Sus ojos. susurradora y esplendente. despide la feroz locomotora un torrente de notas aflautadas. su aire sencillo. y que. el tren en la estación entró seguido.. tierno. desdoblando mi manta zamorana.! ¡Del tren expreso la infernal balumba. que en feria convertía el vulgo con su eterna gritería. siempre abiertos. tan gran frío.. era tan vivo el viento. con la cabeza ya vertiginosa... al despertar la aurora. la cual. me parecía 328 . Y creyendo invadidos por el hielo aquellos pies tan lindos. me hacían traslucir en torno de ella algo vivo rondando un algo muerto! IX De pronto. más que mujer. acaban de formar una neblina. me dijo dulcemente. un gemido lanzado.. me acerqué a contemplar su hermosa frente. que acostada traslucía. la joven parecía hecha de raso. la tapé aquellos pies. cual si fuese una madre cuidadosa. de jazmín y terciopelo. que irradiaba tristemente aquella luz de cueva submarina.! ¡Las fajas tenebrosas del techo. que volaba.. «¡Tengo frío!». que tenía la forma de la tapa de una tumba. que el aire parecía que cortaba. de nácar. que así en el corazón como en la mente. mirando al mundo de las cosas puras! ¡Su blanca faz.. con voz que. más que voz.. atronadora.. para anunciar. era tan frío. aunque a oscuras. prolongado y lastimero. y esa continua sucesión de cosas. una estación. un ángel de Rafael o de Murillo! ¡Sus manos..

a esperar el olvido un año entero. había cada llama capaz de poner fuego al mundo entero. que el rubio de oro de su pelo brilla cual la paja de trigo calcinada por agosto en los campos de Castilla. en ondulante movimiento. Y haciendo yo castillos en el aire. al fin la hablé con la mayor ternura. andar tantos kilómetros por hora causa al alma el mareo del vacío. la referí. —me contestó—. y con semblante cariñoso y serio. 331 330 . hoy otra flora. pregunté a la viajera. en loco desvarío. Dios mío!». después de un «¡Ay. señora?» «Después. y una expresión del todo religiosa. a pesar de mis muchos desengaños. Y porque así sus penas distraía las mías le conté con alegría. como llevando a cabo algún misterio. mientras ella. que aún vaga como un sueño en mi memoria. veía las gradaciones de color que hacía la luz descomponiéndose en el viento. dividiéndose a un lado y a otro lado.. y un cuento amontoné sobre otro cuento. En mis cuadros risueños. como dicen ellos. o. pues salvando el abismo.. los cuentos que contó Mari-Castaña. con un ciego correr que al rayo excede.» «Pero. sucede un horizonte a otro horizonte. aunque un poco al azar y a la ventura. pintando mucho amor y mucha pena. por gustar solícito a su dama. «Marcho. me dijo señalando un cementerio: «¡Los que duermen allí no tienen frío!» II IV El humo. ¡lo que Dios quiera!: El día I Y continuando la infeliz historia. olvidada de mi amor primero —me respondió sincera—.. y una estación a otra estación sucede. verdura y aridez. no sé si con donaire.. se tiende por el viento cual la crin de un caballo desbocado. porque al viajar en tren con una bella va. a la luz de la alborada. Ayer era otra fauna. calor y frío. el llano. muy de prisa el amor a los treinta años. el monte. abstrayéndose.CANTO SEGUNDO III Más ciego cada vez por la hermosura de la mujer aquélla. ¿y después —le pregunté—. en España. y no faltaba nunca un caballero que. como el que tiene la cabeza llena de heroínas francesas y de ensueños. «¿Y dónde vais ahora?». veo al fin.

ya la cresta granítica de un monte. o la vida mejor no importa un bledo. que un árbol. y formando confuso y ceniciento el humo con la luz un remolino no distinguen los ojos deslumhrados si aquello es sueño. ¿no os haría olvidar viejos amores?» Mas ella. y al mundo echando su nivel. que así el ramblizo como el monte allana. en laberinto tal. ya entrando por el hueco de algún túnel que horada las montañas. y conforme va el tren hacia adelante. mil veces bendita la inmensa fuerza de la mente humana. parece que desandan lo que andamos. a sus puestos volviéndose.¡a sirviese. más bien desesperado que atrevido. el ver a una mujer me daba miedo. ya la elástica turba de un pantano. uno. huyen y huyen en raudo movimiento los postes del telégrafo. tan seguido. Y ya de un nuevo amor en los umbrales. una piedra y una fuente pueden ser el edén de nuestra vida. y como gota a gota. más bien que con la voz. siendo héroe. que en este mundo de pasión y olvido. de escudero. y en confusión extraña parecen confundidos tierra y cielo monte la nube. por la cumbre y el llano. por sabida. veinte y ciento. cuesta trabajo creer en la existencia de la tierra. esta verdad tan grande como un templo la convertí en axioma. y hace vibrar los muros de granito. responde el eco. como a hombre arrepentido. dos.» VII Las cosas que miramos se vuelven hacia atrás en el instante que nosotros pasamos. lo mismo 333 . que para dos que se aman tiernamente. fluyen. tromba o torbellino. movimiento abajo. por ejemplo. clavados en fila a los costados del camino. como aquel que patina por el hielo. V Como en amor es credo. con las señales. VI Marcha el tren tan seguido. nubes arriba. necesito algún año de reposo. a cada horrible grito que lanzando va el tren. fluyen. cual si fuese el aliento nuestro idioma. pues cruza de horizonte en horizonte 332 VIII ¡Oh. contestó con acento cariñoso: «La tierra está cansada de dar flores. o artículo de fe que yo proclamo. y. tres y cuatro. es cosa ya olvidada. allí una sierra. sin dar tregua a sus dolores. y nube la montaña. aunque entonces. o se oye conjugar el verbo te amo. ella y yo. estremeciendo al mundo en sus entrañas y dejando aquí un pozo. «y un nuevo amor —le pregunté amoroso—.

grande en su horror y horrible en su belleza. siguió: «Yo os juro. echando alegre sobre el cuerpo mío mi manta de alameres de Zamora.los picos de las rocas decapita. ¿qué más queréis —me preguntó— que os diga?» Y. o allí. que levanta la tierra. y al tiempo en que ella y yo la mano alzando. y soy constante. vive Dios. no conocidas antes. ondeando y más ondeando de su cuerpo flexible los anillos. le dije con amor «¿Sería en vano que amaros pretendiera? ¿Sería como un niño que quisiera alcanzar a la luna con la mano?» Y contestó con lívido semblante: «No sé lo que seré más adelante. saludando. queriendo hacer que marcha y no marchando. me dijo señalando al cielo. hora por hora. y la llanura. para escalar el cielo. o aquí me encontrará dentro de un año. escamosa. bajando al andén. la colina dejó por la llanura. el tren llevó hacia sí. CANTO TERCERO El crepúsculo Cuando. de angustia llena. y enjugando después con el pañuelo algo de espuma de color de rosa que asomaba a sus labios amarillos. sitio infeliz de la estación postrera. en su ambición. que el hombre que me dio con tanto celo un poco de valor contra el engaño. cual mujer honrada.. mueve y remueve. 334 335 . con prudencia fingió que distraía su inconsolable pena con la gente que entraba y que salía. Y con dolor profundo.. al fin. y al descender a un llano. mirándome a la faz desencajada. hacia Francia volvía. un tiempo amontonaron las montañas! X IX Corría en tanto el tren con tal premura. del poderoso anhelo de los grandes gigantes que. un año después. la máquina un incendio vomitando. El tren (cual la serpiente que. cual mira a su doctor un moribundo.». estas hazañas. ni marcha ni reposa). Yo me llamo Constancia. que el monte abandonó por la ladera. cuando ya soy vuestra mejor amiga. por la ribera. pues la estación del pueblo parecía la loca dispersión de una colmena. formando un terraplén sobre un abismo que llena con pedazos de una sierra! [Dignas son. volvimos. pieza tras pieza. la cabeza. vibró con furia y lo arrastró silbando.

después de un conjuro en alta noche.. de mirar al lucero de la tarde. aunque os ame. ¡El triste vive y el dichoso muere. que he leído más veces en mi vida que cabellos contiene mi cabeza... solamente esta pena que os doy borrar quisiera. después de esta existencia pasajera. Señor. que no quiero nombrar. cual caballero que va alumbrado por su buena estrella. al punto en que. día por día. Padre de las almas pecadoras. y continuad el viaje!» Y cual si fuese una hechicera vana. llorad. Pues yo desde ella os estaré mirando. Dios no lo quiso. yo haré rezando que Dios de par en par el cielo os abra. Hasta furiosa. conceded el perdón al alma mía! ¡Amé mucho. II «Mi carta. llegando con presteza.. gimió. de todo mi pasado. Me rebelo a morir. Cuando lleve esta carta a vuestro oído el eco de mi amor y mis dolores. para el cielo! ¡Si es verdad que me amasteis un instante. la idea de los celos importuna: ¡Juradme que esos ojos que me han visto nunca el rostro verán de otra ninguna! Y si aquella mujer de aquella historia vuelve a formar de nuevo vuestro encanto.! ¡Oh. cuenta os dará de la memoria mía. de mi presencia huyó con ligereza.! 336 Hundiéndose.. como el año anterior. que. para verme mejor. envejecida. Me vio.. cuando los dos... ¡yo os hubiera también amado tanto. me repita esta voz tan repetida: que las cosas más íntimas ahora se escapen de mis labios con mi vida. tan llena de tristeza. ¡Ya me siento morir. quedase entre la sombra confundida. jugó a estar viva a vuestro lado un día. más que vieja. casi interminable. ¡Por no dar fin a la ventura mía la escribo larga. al minuto final del año entero a la cita acudí. echó por la ventana de mi coche esta carta. corrió a mi lado. y echándome un papel por la ventana..! ¡El cielo os guarde! Cuidad.. Dios no lo quiere! ¡Os amo. ¡Nunca olvidéis a esta infeliz amante que os cita.. y muchas horas: mas sufrí por más tiempo todavía! ¡Adiós.. adiós! ¡Como hablo delirando. siempre que nazca o muera el día. gemid en mi memoria.... «¡Tomad —me dijo—. a mí. lleguemos de nuestra vida a la estación postrera. mucho amor.. mucho viento y mucho frío. cual niebla entre la luz desvanecida. cuando os deja. que salía del pecho de la anciana con cara de dolor y negro traje.. hoy que quiero vivir. habladora. la mujer.. como en el tren.! ¡Mi agonía es la bárbara agonía del que quiere evitar lo inevitable. que es feliz pues va a buscaros. porque no quiero. sobre mi frente el palacio ideal de mi quimera. que ya no existo.! ¡Cuando quise morir. Aquel fantasma soy que. y como el bien con la virtud se labra. el cuerpo en que mi espíritu ha vivido. esa estrella que siempre ha sido mía. al morir..porque a un tiempo sentía. una tos de ataúd sonó a mi lado. mas al llegar a la estación aquella. porque eso sirve de consuelo. pero es preciso. no sé decir lo que deciros quiero! 337 .! Mas tal vez allá arriba nos veremos. por gustaros. lloró. sí! Dejadme que.. ya durmiendo estará bajo unas flores.

sintiéndome agobiado de mi desdicha al peso.. nos dice que no es eterno nuestro amor? ¡Cuánto a creer se resiste una verdad tan odiosa tu bondad! ¡Y esto fuera menos triste si no fuera. por más que abrí cien veres la ventana. de negro que era. De dolor traspasado por la más grande herida que a un corazón jamás ha destrozado en la inmensa batalla de la vida. mi cabello más blanco que la nieve. 339 Al ver de esta manera trocado el curso de mi vida entera en un sueño tan breve. Cuando. tan verdad! Te aseguro. 338 . de pronto se quedó. En tus fiestas seductoras. que lúgubre. ¿no oyes del alma en lo interno un rumor. día por día. me volvió hasta París el tren expreso. pero. que sufro. viene Amor. tal vez te cause cuidados por cantar con la voz ya temblorosa y los ojos ya cansados de llorar.. pues. amar bien. maldecía como si fuese en el infierno preso. al año de venir. mas después se alzarán tristes memorias hasta de las mismas huellas de tus pies. ¿quieres que te engañe yo también? Pasa un viento arrebatado. Blanca Rosa. y que me muero!» LO QUE HACE EL TIEMPO III A Blanca Rosa de Osma Con mis coplas. busqué a la mensajera envejecida. a todas horas. ni respirar del aire la pureza. por fin. decidido a tirarme de cabeza. ahogado de tristeza. que os amaba. que es muy raro. como amigo. Siento decir lo que digo. y encerrado en el coche.¡Yo sólo sé de mí que estoy llorando. sin alma y como inútil mercancía. y no te extrañe. con mi grande inquietud y poco seso. Hoy para ti sólo hay glorias. ni pude ver la anciana. y a dos en uno funde Dios. lo mismo que un ciego deslumhrado. mas fue esperanza vana. y danzas y flores bellas. Blanca Rosa.

Blanca Rosa. ni cuándo. dichosa. pasa así. en él hasta herir es bueno. cual vil usurero. sin saber cómo. ¡ay!. sin ser por ello culpable. donde. de egoísmo lleno. Y esto pasa. Nunca es estable el deseo ni he visto jamás terneza siempre igual.sopla el desamor helado. Tranquila a veces reposa. cuando aún tiene la inocencia. su deber! Y ¡cómo más adelante aviene con su conciencia su placer! ¿Y es culpable el que. después. ¡Cuan versátil es la vida! ¡Cuan vano es nuestro destino. qué bien cumple el amante. culpable como et viento que. Siempre el destino inconstante nos da. porque sí. sediento. aquí está toda su moral. su favor: 340 da amor primero y no amante. Mas dirás: —¿Y en qué consiste que todo a mudar convida? ¡Ay de mí! 341 . pero poco amor. importuno. y otra se marcha volando nuestra fe. al pasar. ni del mal. un alma inteligente siempre en nuestra alma divisa una flor. porque esto pasa en el mundo porque sí? Se ama una vez sin medida. más nos embriagan las flores con su olor! El cielo sin duda envía la lucha a la tormentosa juventud. ninguno te enseñe nunca el olvido del deber. ¡Oh. si cuando más las pisamos. ¡Cuan inútil es que huyamos de los fáciles amores con horror. Que amor. Y ¿a qué negarlo? No creo ni del bien en la fijeza. ¿Verdad que es abominable que el corazón vagabundo mude así. a su gusto se acomoda bien y mal. solamente porque sí. pues ¿qué mérito tendría sin esfuerzos. Blanca Rosa. y vuelve hacer. hace pedazos una flor. dos. porque así ha pasado y pasa. de uno. buscando va en nuevos lazos otro amor? ¡Sí!. Este ir y venir sin tasa y este moverse impaciente. la virtud? ¡Ay!. que se abre infaliblemente al soplo de alguna brisa de otro amor. Santo Dios! El lleve tu labio ayuno a algún manantial querido de placer. ni por qué. mucho amante. si ama o no ama. y aún se vuelve a amar sin tino más de dos.

-—Perdonad. cual se desliza un gusano roedor! Tú eres de las almas buenas.. que cubren la sepultura de los recuerdos traidores del ayer. en fin. porque una noche oscura nos visteis juntos? —Pues. penas que se abren en flores de pasión. —¡Sí.. si quieres ser venturosa. Si eres feliz algún día... de un vértigo del infierno corre en pos. ¡mucho más. cuyos honrados amores siempre son los que bendicen sus penas.. Dadme pluma y papel... —¿Sabéis quién es. una niña siempre tiene el pecho de cristal. al empezar. pues la fuerza de las cosas puede más que Hércules mismo. ya lo habéis puesto.. y El haga que tengas siempre una vieja juventud. que es la dicha una locura. ¿quieres ir hacia lo eterno? Ve hacia Dios.. sí! —¡Qué triste estoy! ¿No es eso? —Por supuesto. Pero. La tumba todo lo traga. que el recuerdo tirano de otro amor no se filtre en tu alegría. ¿Y contigo? Un edén. pregunto yo: —¿Es digno acaso de ocuparnos vida y muerte tal amor? Nunca sepas.. —Si no queréis. ¡ésa es la culpable! La vida. Y si no es amor el vaso donde el sobrante se vierte del dolor.. Blanca Rosa. Con tus visiones hermosas. ¡Sí! Corre hacia Dios.. Pero aunque triste. ¡guay. sólo es la vida nuestra infiel.. ¡QUIEN SUPIERA ESCRIBIR! —Escribidme una carta. nadie después ve las flores renacer.. La vida que..En que la vida es muy triste.. es así. ella corre hacia la nada. la vida. ¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura. ten mucha fe en la ventura. me viene. la ocasión... Empiezo: Mi querido Ramón: —¿Querido?. sólo de tragarse deja la virtud. —¡Qué triste estoy sin ti! Una congoja. ¿Y quién es el responsable de hacer tragar sin medida tanta hiél? 342 ¡La vida!. señor Cura —Ya sé para quién es.! Si huye una vez la ventura. —¿Cómo sabéis mi mal? —Para un viejo. La noche. —No extraño ese tropiezo. 343 . mucha fe.. Gracias.. nunca de tu alma el abismo llenarás. desalada. mas. cual yo sé.

.. en vano me queréis complacer. señor Cura. el alma mía ¡goza tanto en sufrir. —¿Cómo sabéis. que la pena no me ahoga cada día. en el espacio queda? ¿Es que mi vista de mortal no alcanza a percibir.. II CAROLINA CORONADO —¡Señor Rector. Y si volver tu afecto no procura.. que es inútil saber para esto. menos alcanzo cuanto más medito. señor. ¡que me voy a morir! —¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo. —El beso aquel que de marchar a punto te di.. absorbes mi asombrado pensamiento: tu origen. arguyo.. Escribidle. Que mis ojos. las rosas de su aliento. cerrados siempre están. inamovible hoguera ¿dónde el centro descansa de tu lumbre? Si eres globo de luz ¿cómo en la cumbre no giras tú de la insondable esfera? ¿Por qué la tierra sin descanso rueda? ¿Por qué la luna el globo majestuoso mueve. no os afrentéis. tu elemento. que en lo inmenso avanza? 345 . desde su oscuro asiento. ¡bravo amor! Copio y concluyo: A don Ramón. Si eres ardiente. En fin.. Que... cargados con mi afán. señor Rector!. fija en lo infinito..! III EPILOGO —Pues... no se saben abrir.—Haced la letra clara. si no encarnan los signos de la mano todo el ser de mi ser. como no tienen quien se mire en ellos. que lo entienda eso bien.. —¡Qué hombre de hielo! ¡Quién supiera escribir! Dios mío. que el alma mía ya en mí no quiere estar.. siendo por su causa. allá en la altura suma el movimiento de tu carroza. la ausencia el más atroz. fijo. —¿Sufrir y nada más? No. que olvidan de la risa el movimiento a fuerza de sentir.? —Pues sí.? —Cuando se va y se viene y se está junto siempre. por Dios.. dé cuantos tormentos he sufrido. mientras tu carro misterioso inmóvil.. señor Cura.. tanto me harás sufrir. Que mis labios. señor: ¡morir! —Yo no pongo morir.. tu existencia.... porque puedo llorar. que él tiene por tan bellos. ni el griego ni el latín. que es un perpetuo sueño de mi oído el eco de su voz.! 344 (1823-1911) A UNA ESTRELLA Chispa de luz que. Que es.. ¡cuántas cosas le diría si supiera escribir.

esposa. en mi mente han nacido por un milagro. en vuelo tardo. la creación sin descanso se sostiene. tempestad que. Revueltos peñascales. y todo en la creación marcado tiene forma y destino. cambiantes y vislumbres del horizonte. aura mansa que llevas. avanza. sombra y vacío en la tierra y el viento y el mar bravio! FEDERICO BALART (1831-1905) RESTITUCIÓN Estas pobres canciones que te consagro. pensamiento y palabras de ti recibo. tú en silencio las dictas. movimiento y vida. sí. pardas nieblas del valle. Tú giras. de mi ánimo abatido turba la calma y en canción se convierte dentro del alma. aroma. mi voluntad en ellas no tiene parte. tus cabellos de lluvia tiendes al viento. yo las escribo. tus alas soberanas surcan el mundo y sus confines tocan. áspera breña donde salta el torrente de peña en peña. Desde que abandonaste nuestra morada. en estas tinieblas donde me pierdo. y tu origen. y voces oigo en ella que antes no oía. separadas. se miran silenciosas y enamoradas!)—. sí¡ Que.. bramando con ronco acento. 347 346 . jazmín y nardo: brisas que en el desierto sois mensajeras de los tiernos amores de las palmeras —(¡de las pobres palmeras que. Todo cuanto en la tierra y el mar y el viento tiene matiz. todo está confundido con tu recuerdo. de la mortal escoria purificada. que no son mías.¡Ah. yo ni aun sé comprenderlas al formularlas. Mas ¿cómo en su carrera no se chocan tus millares sin número de hermanas? Más allá de su límite prescrito. golondrina que emigras cuando el octubre. por espíritu movida. Desnudas de las galas que presta el arte. corrientes bullidoras del claro río. nieves del monte. tu elemento. menos alcanzo cuanto más medito. audaz. ¡Sin él todo es silencio. y es en mí su lamento sentido y grave. religiosos murmullos del bosque umbrío. tórtola que en sus frondas unes tus quejas al calmante zumbido de las abejas. con sus pálidas hojas el suelo cubre. transformado está el fondo del alma mía.. forma o acento. sediento. santas inspiraciones que tú me envías puedo decir. ya no sé resistirlas ni suscitarlas. Y es que. águila que levantas el corvo vuelo por el azul espacio que cubre el cielo. y al amor de tu nido tornas ligera cuando esparce sus flores la primavera. tu vida. natural como el trino que lanza el ave. el pensamiento. efluvios de azucena.

silencioso gemido de amor y pena que. todo es don tuyo. embelesado. cuando al alma y al cuerpo daban pujanza. catedrales ruinosas mudas y muertas. brisas. en una se fundían nuestras dos almas. mares. Nada en ellas es mío. qué es el tesoro de la tierra y el viento y el mar sonoro? 348 Ya lo ves. íbamos por la vida mano con mano. cuyas góticas naves hallo desiertas. nidos y altares. juntas las palmas. íPobres hojas caídas de la arboleda. no tienen nombres en la lengua grosera que hablan los hombres! Esas son las que endulzan mi amargo duelo. vagos presentimientos de la otra vida. sombras. en nuestro pobre albergue pasé a tu lado. torres donde. en vivo anhelo. aspiración confusa que. montes. nebuloso horizonte. 349 . canciones que. fe y esperanza. lamento misterioso de la campana que en la nocturna sombra suenas lejana. transparentes neblinas. melancólico rayo de blanca luna reflejado en la cresta de escueta duna. ¡hechizadas canciones. al cielo alzadas. con cuyo encanto a mis áridos ojos se agolpa el llanto! Y aun a veces aplacan mis amarguras otras más misteriosas. callado suena. pidiendo por ciudades y por desiertos la oración de los vivos para los muertos. y es que siempre a vosotros encuentro unido el recuerdo doliente del bien perdido. éxtasis de la mente que a Dios se lanza. espesas brumas. ya es plegaria que sube al cielo. por miedo de profanarlas. tiende inmóvil sus brazos la fe de Cristo. sin pensamiento. canciones que en mí nacen y que en mí mueren. luminosos destellos de la esperanza. auras. aromas. por eso a ti. ya es canción. velas desconocidas que en lontananza pasáis como los sueños de la esperanza. cuando. lejos del mundo parlero y vano. tormentas. que aún te deben mis desventuras otras más delicadas. espumas. luces. vosotros en el fondo del alma mía despertáis siempre un eco de poesía. recuerdos de las horas que. de hinojos. voces que me aseguran que podré verte cuando al mundo mis ojos cierre la muerte. rayo de sol poniente que te abres paso por los rotos celajes del triste ocaso. parecen oraciones petrificadas. otras más puras. plegaria que te elevas entre la nube del incienso que en ondas al cielo sube cuando al Señor dirigen himnos fervientes santos anacoretas y penitentes. otras más puras. de amor herida. olas embravecidas que pone a raya con sus rubias arenas la corva playa. abismos. restinga ignota donde oculta su nido la gaviota. en el alma conservo sin pronunciarlas. ¿qué es la grandeza. flores. murmullos. Sin él. las canciones que te consagro en mi mente han nacido por un milagro. cuyas leves agujas. valles. vagas emanaciones del sentimiento.solitaria ensenada. canciones sin palabra. cuando húmedos los ojos. en el fondo del pecho. por cima de la veleta que a merced de los vientos se agita inquieta señalando regiones que nadie ha visto. las restituyo. tras cuyo velo sus límites confunden la mar y el cielo. por santas. inquietudes del alma. juventud y cariño. ¡Canciones que. negra noche que dejas de monte a monte granizado de estrellas el horizonte. canciones silenciosas que el alma hieren. grutas donde repiten con sordo acento sus querellas y halagos la mar y el viento. sin su verdor el alma desnuda queda! Pero no.

VI De este horror. de ese profundo dolor que se concentra en el misterio 350 ¡Ah!. labra su nido. como cl sepulcro impenetrable y frío. que destituye a Dios. de este ciego desvarío que cubre nuestras almas con un velo. de la insaciable y honda podredumbre que el rostro y la conciencia nos azota. fue su sangrienta sátira cauterio que aplicó sollozando al patrio imperio. silencio avises o amenaces miedo. de este viento de escándalo que zumba. De la viva y creciente incertidumbre que en lucha estéril nuestra fuerza agota. por más que con el dedo. de este insensato pensamiento impío. gangrenado y moribundo. incansable y voraz.» II Y al estampar sobre la herida abierta el hierro de su cólera encendido. como gusano ruin en carne muerta. ésas de mi esperanza fijan el polo. mísero. si hoy pudiera resonar la lira que con Quevedo descendió a la tumba. despuebla el cielo y precipita el mundo en el vacío. tembló la concusión que siempre alerta. en todo Esiado exánime y podrido. III Arranque de dolor. 351 . en medio de esta universal mentira. de este fétido hedor que se respira. ya la frente. de esta España moral que se derrumba. del huracán de sangre que alborota el mar de la revuelta muchedumbre.ésas son las que el alma llaman al cielo. IV GASPAR NUÑEZ DE ARCE (1834-1903) ESTROFAS I La generosa musa de Quevedo desbordóse una vez como un torrente y exclamó llena de viril denuedo: «No he de callar. ya tocando los labios. ¡y ésas son las que guardo para mí solo! y huye amargado del rumor del mundo.

todo cruje. ¿dónde mirar? Un golpe mismo hiere al César y a Dios.VII Si en medio de esta borrascosa orgía que infunde repugnancia al par que aterra. que apenas mojan los sedientos prados! ¡Cuánta ilusión perdida en el vacío y cuántos corazones anegados en la amarga corriente del hastío! XIV No es la revolución raudal de plata que fertiliza la extendida vega. que en las entrañas mismas de la tierra la muerta humanidad conmovería. XI AI menos en el siglo desdichado. No es viva luz que se difunde grata. en este pavoroso desconcierto se eleva la Razón. Sorda carcoma prepara el misterioso cataclismo. es sorda inundación que se desata. la gloria muda. desolada el alma. esa lira estallara. VIII Mas ¿porque el gran satírico no aliente ha de haber quien contemple y autorice tanta degradación. ¡Cuántos sueños de gloria evaporados como las leves gotas de rocío. en la tierra. de aquellos fétidos despojos. podía el corazón atribulado salir ileso del mortal combate en alas de la fe radiante y pura. IX XIII Pero hoy. vacila y se desploma en el cielo. de aquel lúbrico y torpe desenfreno. de santa paz y de esperanza lleno. ¿qué sería? Grito de indignación. sino confuso resplandor que ciega y tormentoso vértigo que mata. como la palma que crece triste y sola en el desierto. en el abismo. y como en tiempo de la antigua Roma. canto de guerra. que aquel ilustre y vigoroso vate con el rayo marcó de su censura. fijar llorando los ardientes ojos en ese cielo azul. limpio y sereno. 352 Perdida en tanta soledad la calma. indiferente? «¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?» XII Y apartando la vista de aquel cieno social. 353 . de noche eterna el corazón cubierto.

XIX No eres la fuente de perenne gloria que dignifica el corazón humano y engrandece esta vida transitoria. disfraces fuera. Mas. es verdad! ¿Dónde hay miseria mayor? /Dónde más hondo desconsuelo? ¿De qué le sirve desgarrar el velo que envuelve y cubre la vivaz materia. sondar la tierra. como el vellón la oveja. que goza en su abyección y en ella mucre? ¿Si ciega. no. ¿qué digo? ¡No eres la libertad. escudriñar el cielo. enredado en las zarzas del caminu? XX No eres la vaga aparición que sigo con hondo afán desde mi edad primera. sin alcanzarla nunca. te conozco y te maldigo! XVII ¿Si a su culpada humillación se adhiere con la constancia infame del beodo.. licencia desgreñada. como corcel indómito. y con profundo.. y degradada en todo. si a cada paso que adelanta deja su fe inmortal. pudibunda y bella. que vi en mis sueños. 354 XXII ¿Quién podrá detenerle en su carrera? ¿Quién templar los impulsos de la fiera y loca multitud enardecida. vil ramera del motín. y en medio del tumulto y la anarquía. que principia a dudar y ya no espera hallar en otra luminosa esfera bálsamo a los dolores de esta vida? 355 . No eres. y torpe. la deidad esclarecida que alumbra con su luz como una estrella los oscuros abismos de la vida. XV1I1 ¡Libertad. libertad! No eres aquella virgen. desconoce su origen y prefiere a descender de Dios surgir del lodo? XXI ¡Ah! No es extraño que sin luz ni guía los humanos instintos se desborden con el rugido del volcán que estalla. de blanca túnica ceñida. ¡ No el ángel vengador que con su mano imprime en las espaldas del tirano el hierro enrojecido de la Historia! XVI entregarse a merced del torbellino y en la duda incesante que la aqueja el secreto inquirir de su destino.XV ¡Triste y sola. inextinguible anhelo. el desorden no respete ni látigo ni valla.

ni que termine su fatal jornada. y la enconada cólera que encierra enturbia y enardece su pupila. 356 . ¡es la materia que se mueve! XXIV Y excitando su afán calenturiento tanta grandeza y tanto poderío. Hallará el mundo a su codicia estrecho. XXVII No esperéis. que el rayo y el tirano hermanos son. XXVI No esperéis que esa turba alborotada infunda nueva sangre generosa en las venas de Europa desmayada. fértiles collados. rotas ya sus mortales ligaduras. que es la fuerza. sobre el ara desierta y polvorosa otro Dios levantando con su espada. de la codicia el persuasivo acento grítale audaz: «¡El cielo está vacío! ¿A quién temer?» Y ronca y sin aliento la muchedumbre grita: «¡Todo es mío!» XXVIII Y buscará la libertad en vano. que la confusa plebe. no. y ensordeciendo el aire en son de guerra hace temblar bajo sus pies la tierra. como santo depósito en su pecho. ¡La tempestad los crea! XXV Y en el tumulto su puñal afila. es el hecho brutal. ricas ciudades. como las hordas bárbaras de Atila. nobles instintos y virtudes lleve.XXIII Como Cristo en la cúspide del monte. que no arraiga en los crímenes la idea ni entre las olas fructifica el grano. es el número. Su castigo en sus iras centellea pronto a estallar. mira doquier con ojos espantados por toda la extensión del horizonte dilatarse a sus pies vastas llanuras.

SIGLO XX .

Tajada tras tajada señalando. por el acero fúlgido rasgada mostró su carne roja la sandía. y de improviso decoró la fuente un círculo de rojas medias lunas. LA VACA Brillante con el brillo de la vida.MODERNISMO SALVADOR RUEDA (1861-1933) LA SANDIA Cual si de pronto se entreabriera el día. vivas a la ilusión como ningunas. Carmín incandescente parecía la larga y deslumbrante cuchillada. de asta pequeña y de pezuña breve. despidiendo una intensa llamarada. como boca encendida y desatada en frescos borbotones de alegría. de piel con la blancura de la nieve 361 . Las separó la mano de repente. las fue el hábil cuchillo separando.

Y le mató.. en tantas tierras. Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión. falto de luz. y a veces lloro sin querer.y ubres como una fuente dividida. con sus dientes el corazón.. siempre son. y más consoladora y más halagadora y expresiva. un monumento vivo. no lloro.. hecha de noche y de dolor... no lloro. Era una dulce niña en este mundo de duelo y aflicción. Pues a su continua ternura una pasión violenta unía. y a veces lloro sin querer. que es su belleza. falto de fe. andando... y a veces lloro sin querer. de todo sorprendida. ¡Juventud. Herodías y Salomé. te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar.. si no pretextos de mis rimas. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. retozando.. Muge. brinca. muestra en el ancho lomo y cuello altivo. loca. Y cuando cesa de jugar. no lloro. va a una cadena de metal prendida la res lustrosa donde el sol luz llueve y arrastra al hombre cuyo paso mueve. sin pensar que la Primavera y la carne acaban también. divino tesoro.. La vida es dura. En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. ¡Juventud divino tesoro. ¡ Juventud. poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad. y que me roería. naturalmente. no lloro.. RUBÉN DARÍO (1867-1916) CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA ¡Juventud. mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad. mansa. paciente y reposada. cansada.. parece. y a veces lloro sin querer. Yo era tímido como un niño.. la espléndida salud. ella. Amarga y pesa. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía. Miraba como el alba pura. ¡Y las demás! En tantos climas. Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. sonreía como una flor. y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén.. fantasmas de mi corazón. Era su cabellera oscura. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. divino tesoro. cual no pensé encontrar jamás.. 363 . fue para mi amor hecho de armiño. La otra fue más sensitiva.. enorme. divino tesoro 362 ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar.. En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé. triste y pequeño.. sacude la cabeza.

de Occidente las dalias y las rosas del Sur. dice cosas banales. los nelumbos del Norte. vencedor de la Muerte. está mudo el teclado de su clave sonoro y en un vaso. más hermoso que Abril! —¡Calla. la princesa persigue por el ciclo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. Parlanchína. ni el bufón escarlata. La princesa está pálida en su silla de oro.. no lloro. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! ¡Está presa en sus oros. rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (la princesa está pálida. quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste. divino tesoro. está presa en sus tules. con el cabello gris me acerco a los rosales del jardín. en la jaula de mármol del palacio real. en caballo con alas hacia acá se encamina. o perderse en el viento sobre el trueno del mar. saludar a los lirios con los versos de mayo.. a pesar del tiempo terco. oro y hierro. y que llega de lejos.) ¡Oh visión adorada de oro.. los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus lar[gas trompetas. los jazmines de Oriente. que custodian cien negros con sus cien alabardas. ¡Mas es mía el Alba de oro! SONATINA La princesa está triste. ni la rueca de plata. ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China. el feliz caballero que te adora sin verte.. la princesa está pálida. o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡ Ay!. ir al sol por la escala luminosa de un rayo. Y están tristes las flores por la flor de la corte. y a veces lloro sin querer. bajo el cielo volar. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar.. princesa —dice el hada madrina—. piruetea el bufón. que ha perdido el color. mi sed de amor no tiene fin. la dueña. la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina.¡Ya no hay princesa que cantar! Mas. La espada se anuncia con vivo reflejo. o en el rey de las islas de las rosas fragantes. 365 . El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. el palacio soberbio que vigilan los guardas. tener alas ligeras. ya viene. a encenderte los labios con su beso de amor! MARCHA TRIUNFAL ¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines. ni el halcón encantado. se desmaya una flor. ni los cisnes unánimes en el lago de azur.. Ya pasa debajo los arcos ornados de blandas Minería vas y Martes. la princesa no siente. quiere ser mariposa. un lebrel que no duerme y un dragón colosal! ¡Oh. en el cinto la espada y en la mano el azor. y vestido de rojo. ¡Juventud. 364 Ya no quiere el palacio. que ha perdido la risa. ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa. La princesa no ríe. o en el que es soberano de los claros diamantes. el cortejo de los paladines. olvidada. calla. o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz. la princesa está triste) más brillante que el alba.

No se oyen en la hazaña. Rodrigo de Vivar pasa. y el odio y la muerte. mientras el bravo caballero sale a gozar del aire de la estación florida.! COSAS DEL CID Cuenta Barbey. la sangre que riega de heroicos carmines la tierra. meditabundo. de voces los aires se llenan. A aquellas antiguas espadas. una hazaña del Cid. la noche. y el vuelo de la vida abre lirios y sueños en el jardín del mundo. 367 . la escarcha. las nieves y vientos de gélido invierno. y la más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores. los cóndores llegan. tranquilo pace. descansando del huracán guerrero. fresca como una rosa.. El dice la lucha. su cálido coro. los soles del rojo verano. Babieca. Las trompas guerreras resuenan. Los áureos sonidos anuncian el advenimiento triunfal de la Gloria. al que ha desafiado. pura como una perla. ¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que [tocan la marcha triunfal.. Señala el abuelo los héroes al niño —ved cómo la barba del viejo los bucles de oro circunda el armiño—. ceñido el acero y el arma en la [mano. Ríe la primavera... Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas. los rudos penachos. llevados por manos robustas de heroicos atletas. y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros. la pica. su canto sonoro. la lanza. tendiendo sus alas enormes al viento. las ásperas crines. hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros—.. los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra. la herida venganza. que rige la guerra.. Las bellas mujeres aprestan coronas de flores.la gloria solemne de los estandartes. dejando el picacho que guarda sus nidos. resonar en el viento las trompetas de España. ¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera! ¡Honor al herido y honor a los fieles soldados que muerte encontraron por mano extranjera! ¡Clarines! ¡Laureles! Las nobles espadas de tiempos gloriosos desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros 366 —las viejas espadas de los granaderos. y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa. los cascos que hieren la tierra. que encarnan las glorias pasadas. ni el azorado moro las tiendas abandona al ver al sol el alma de acero de Tizona. ¡Tal pasan los fieros guerreros debajo los arcos triunfales! Los claros clarines de pronto levantan sus sones. Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros. que el paso acompasan con ritmos marciales. a aquellos ilustres aceros. los negros mastines que azuza la muerte. y los timbaleros. por ser por la patria inmortal. más fuertes que [osos. ¡Llegó la victoria! Ya pasa el cortejo. que envuelve en su trueno de oro la angustia soberbia de los pabellones. en versos que valen bien su prosa. al que ama la insignia del suelo materno.

exclamó el santo. Yo agregare este sorbo de licor castellano: Cuando su guantelete hubo vuelto a la mano el Cid siguió su rumbo por la primaveral senda. alma de querube. joven. y quitando su férreo guante. en su guante de fierro hay una flor naciente. Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera. iba cual si llevase una estrella en el pecho. Francisco con su dulce voz. ¿Es ley que tú vivas de horror y de muerte? ¿La sangre que vierte tu hocico diabólico. el grito. dice el precito. y su escarcela busca y no encuentra Rodrigo. alzando la mano. Cuando de la campiña aromada de esencia sutil. el terrible lobo. y el gran Rodrigo Díaz de Vivar. el mínimo y dulce Francisco de Asís está con un rudo y torvo animal. Y fue al Cid y le dijo: «Alma de amor y fuego. que al verle se lanzó feroz contra él. lengua celestial. y el horror animado. el duelo y espanto que esparces. de franca y angélica pupila. Una niña que fuera un hada. una limosna!». cruel ha deshecho todos los rebaños. o que surgiera encarnación de la divina Primavera. la viviente carroña que infecta los suburbios de hedor y de ponzoña.» Y el Cid sobre su yelmo las frescas hojas siente. Y al Cid tiende la mano el siniestro mendigo. extiende la diestra al miserable. las fauces de furia. hermano lobo!» El animal contempló al varón de tosco sayal. esta rosa naciente y este fresco laurel. Un pájaro daba su nota de cristal en un árbol. Los duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros como de cabritos y de cordcrillos. Cid. dice el Cid. el alma de las flores iba por los caminos a unirse a la piadosa voz de los peregrinos. devoró corderos. de sangre y de rabo. Cerca de la cueva encontró la fiera enorme. por Jimena y por Dios un regalo te entrego. el llanto de los campesinos. Fuertes cazadores armados de hierros fueron destrozados. el soberbio príncipe del estrago y !a victoria. una niña que fuera una mujer. te ofrezco la desnuda limosna de mi mano!». LOS MOTIVOS DEL LOBO El varón que tiene corazón de lis. «¡Oh.por una senda en donde. Las ermitas lanzaban en el aire sonoro su melodiosa lluvia de tórtolas de oro. cerró las abiertas fauces agresivas. salió una niña vestida de inocencia. y dijo: «¡Está bien. satisfecho. bestia temerosa. 369 368 . el dolor de tanta criatura de Nuestro Señor. al lobo furioso dijo: «¡Paz. y en lo íntimo del alma como un dulzor de miel. Frente a frente. los ojos de mal: el lobo de Gubbia. devoró pastores y son incontables sus muertes y daños. bajo el sol glorioso. Tal es el sucedido que el condestable escancia como un vino precioso en su copa de Francia. dejó su aire arisco. bello como Santiago. y muy dulce y muy blanca. tendiéndole la mano. Rabioso ha asolado los alrededores. que llora y que comprende. «¡Hermano. le detiene un leproso. hermano Francisco!» «¡Cómo!. El cielo profundo desleía un perfume de gracia en la gloria del día.

contestó la gente toda de la aldea. y con mil querellas dieron testimonio de lo que sufrían y perdían tanto por aquel lobo del demonio. pues la bestia fiera no dio treguas a su furor jamás. Cuando volvió al pueblo el divino santo. Y junto a su cueva halló a la alimaña. « En nombre del Padre del sacro universo. Mas el alma simple de la bestia es pura. El hermano lobo se viene conmigo. Vosotros. quieto le seguía como un can de casa o como un cordero. y busqué el ganado. todos le buscaron con quejas y llanto. Francisco llamó a la gente a la plaza y allí predicó. conjuróte —dijo—. herir. Un día Francisco se ausentó. Y el lobo dulce. torturar.» «¡Así sea!». en cambio.» El lobo tendió la pata al hermano de Asís.» Francisco responde: «En el hombre existe mala levadura. Y luego. o correr tras el jabalí. y a más de uno vi mancharse de sangre. ¡Que Dios melifique tu ser montaraz!» «Está bien. colmaba el espanto los alrededores. ¿La sangre? Yo vi más de un cazador sobre su caballo.» «Ante el Señor. entre los vecinos y entre los pastores. daréis su alimento 370 a la pobre bestia de Dios. Se fue a la montaña a buscar al falso lobo carnicero. desapareció. y es horrible el hambre! En el bosque helado no hallé qué comer. Salía a la calle. entraba a las casas y le daban algo de comer. y. Francisco de Asís se puso severo. de nada servían el valor y el arma. en señal de contentamiento. que todo ata y desata. me juró no ser ya nuestro enemigo. descendía al valle. Tras el religioso iba el lobo fiero. que. movió testa y cola el buen animal. Es triste. llevando el azor al puño. La gente veía y lo que miraba casi no creía. Tú vas a tener desde hoy que comer. Otra vez sintióse el temor. le alargó la mano. hermano Francisco de Asís. iba por el monte. Cuando nace viene con pecado. de las roncas trompas al sordo clamor. Dejarás en paz rebaños y gente en este país. Aprendió mil gracias y hacía mil juegos cuando a la cocina iba con los legos. humilde: «¡Es duro el invierno. Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo en el santo asilo. baja la testa. Sus bastas orejas los salmos oían y los claros ojos se le humedecían. a su vez. la alarma. a los animales de Nuestro Señor. Y no era por hambre. y entró con Francisco de Asís al convento.no han de contener tu encono infernal? ¿Vienes del infierno? ¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial?» Y el gran lobo. Fueron a la aldea. Y dijo: «He aquí una amable caza. como si tuviera fuegos de Moloch o de Satanás. el oso o el ciervo. Mirábanle como a un manso galgo. tornó a la montaña y recomenzaron su aullido y su saña. el lobo probo. y no repetir su ataque sangriento. Y cuando Francisco su oración hacía el lobo las pobres sandalias lamía. en fe de promesa tiéndeme la pata. que iban a cazar. a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal? 371 . y a veces comí ganado y pastor. ¡oh lobo perverso!. el lobo manso y bueno.

toda fantasía. 373 372 .. y habló al Dios eterno con su corazón. y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos. ganaban los malos. la ira. y entre mis entrañas revivió la fiera. LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE Rey de los hidalgos. ni de dónde venimos.» LO FATAL Dichoso el árbol que es apenas sensitivo.» El santo de Asís no le dijo nada. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. que estás en los cielos.. Déjame en el monte. Mas empecé a ver que en todas las casas estaban la envidia. Y el espanto seguro de estar mañana muerto. la boca espumosa y el ojo fatal: «Hermano Francisco. Noble peregrino de los peregrinos. y en todos los rostros ardían las brasas de odio. como el jabalí que para vivir tiene que matar. que nadie ha podido vencer todavía. todas las criaturas eran mis hermanos. de infamia y mentira. déjame en el risco. por la adarga al brazo. Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto.» Como en sorda lucha habló el animal. Me vieron humilde. pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo. Y recomencé a luchar aquí. y la carne que tienta con sus frescos racimos. todo corazón. y si algo me daban estaba contento y manso comía. hembra y macho eran como perro y perra. mas siempre mejor que esa mala gente. Seguía tus sagradas leyes. coronado de áureo yelmo de ilusión. los hermanos hombres. Hermanos a hermanos se hacían la guerra. perdían los débiles.. de lujuria. contra la mentira.. no te acerques mucho. Y su risa fue como un agua hirviente. señor de los tristes. y me sentí lobo malo de repente. que de fuera alientas y de ensueños vistes. los hermanos bueyes. contra las certezas. y más la piedra dura porque ésa ya no siente. la saña.. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad... y un buen día todos me dieron de palos. Te escucho. sigue tu camino y tu santidad. Y así.Contesta. al pueblo salía. vete a tu convento. hermano Francisco. Como el oso hace. y no saber adonde vamos. contra la verdad.. lamía las manos y los pies. ni mayor pesadumbre que la vida consciente.. a me defender y a me alimentar. y el temor de haber sido y un futuro terror. me apalearon y me echaron fuera. hermanas estrellas y hermanos gusanos. y la lanza en ristre. y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos. El viento del bosque llevó su oración que era: «Padre nuestro. déjame existir en mi libertad. Yo estaba tranquilo allá. Le miró con una profunda mirada y partió con lágrimas y con desconsuelos.. en el convento.

sin Sancho y sin Dios. [mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto: retrocede el olvido. llenos de congojas y faltos de sol. el pálido Hamlet te ofrece una flor. desconfianzas fatales que a [tumba o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo. sin brote. ¡Ruega por nosotros. y cuyo Pegaso relincha hacia ti. recetas que firma un doctor. sin Quijote. 375 . gran señor. tienes a orfeón. piadoso. ¡salve! Porque llega el momento en que habrán de cantar [nuevos himnos lenguas de gloria. escucha los versos de estas letanías.. y teniendo a Orfeo. de dolores tantos. ¡salud! ¡Salud. Pro nobis ora. y la lanza en ristre. tarjetas. 374 Noble peregrino de los peregrinos. orgulloso. riente. sangre de Hispania fecun[da. discursos. pues casi ya estamos sin savia. el ser generoso y el ser español. toda fantasía. luminosas almas. Escucha. generoso. Un vasto rumor llena los ámbitos. pura. de cantos áfonos. por nos intercede. que nadie ha podido vencer todavía. hambrientos de vida con el alma a tientas. la divina reina de luz. por advenedizas almas de manga ancha. todo corazón. memorias. par entre los pares. De tantas tristezas. para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón. ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras. sin vida. resistes certámenes. Ora por nosotros. cual pudiera decirla en sus versos Virgilio divino. retrocede engañada la muerte. líbranos. señor de los tristes. príncipe de fieros. con la fe perdida. mientras dos continentes. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. espíritus fraternos. de las epidemias. sin luz. suplica por nos. coronado de áureo yelmo de ilusión. a un enamorado de tu Clavileño. maestro. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. concursos. (Tiembla la floresta de laurel del mundo y antes que tu hermano vago. se anuncia un reino nuevo. de horribles blasfemias de las Academias. SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA ínclitas razas ubérrimas. Segismundo. los sublimes ramos de laurel. sin alma. que ridiculizan el ser de la Mancha. talismánica.Caballero errante de los caballeros. contra la mentira.) Ruega. varón de varones. contra las certezas. abonados de huesos glorio[sos. que de fuerza alientas y de ensueños vistes. y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud! Tú. por la adarga al brazo. soportas elogios. Ruega por nosotros que necesitamos las mágicas rosas. hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi. señor. contra la verdad. feliz sibila sueña. sin pies y sin alas. porque juzgo que hoy muy poca tienes entre los aplausos o entre los desdenes. de los superhombres de Nietzsche. y en la caja pandórica de que tantas desgracias sur[gieron encontramos de súbito. divino Rolando del sueño. ¡la celeste Es_peranza! Pálidas indolencias..

digan al orbe: la alta virtud resucita que a la hispánica progenie hizo dueña de siglos. en un trueno de música gloriosa. tantos vigores dispersos. formen todos un solo haz de energía ecuménica. así los manes heroicos de los primitivos abuelos. abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres. ni la que tras los mares en que yace sepulta la Atlán[tida. se juzgó mármol y era carne viva. ¡ínclitas razas ubérrimas. secúndense. Y así sea esperanza la visión permanente en nosotros. En mi jardín se vio una estatua bella. Siéntense sordos ímpetus de las entrañas del mundo. ¿Quién dirá que las savias dor[ midas no despierten entonces en el tronco del roble gigante bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana? ¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue [músculos y que el alma española juzgue áptera y ciega y tullida? No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en [polvo. el dueño de las tórtolas. robustos y fuertes. sólidas inéditas razas muestren los dones pretéritos que fueron antaño su [triunfo. en espíritu y ansias y lengua. o que la tea empuñan o la daga suicida. Vuelva el antiguo entusiasmo. en espíritu unidos. de los egregios padres que abrieron el surco prístino. mi juventud. Sangre de Hispania fecunda. El dueño fui de mi jardín de sueño. vuelva el espíritu ar[ diente que regará lenguas de fuego en esa epifanía. y una sed de ilusiones infinita. con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo. Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora. Potro sin freno se lanzó mi instinto. la actividad infinita. sus rosas aún rae dejan su fragancia. ven llegar el momento en que habrán de cantar nue[vos himnos. coronada de orgullo inmarchito. el dueño de góndolas y liras en los lagos. que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas. y muy siglo dieciocho y muy antiguo y muy moderno. ni entre momias y piedras reina que habita el se[pulcro. Latina estirpe verá la gran alba futura. mi juventud montó potro sin freno. cosmopolita. abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos. 377 . lleno de rosas y de cisnes vagos. altos. en cuya noche un ruiseñor había que era alondra de luz por la mañana. una fragancia de melancolía. si no cayó fue porque Dios es bueno. la nación generosa. sangre de Hispania fecunda! CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA Yo soy aquel que ayer no más decía el verso azul y la canción profana. la inminencia de algo fatal hoy conmueve la tierra. se desbandan bicéfalas águilas. Yo supe de dolor desde mi infancia. iba embriagada y con puñal al cinto. ¿fue juventud ia mía?. audaz. 376 Un continente y otro renovando las viejas prosapias. millones de labios saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente. sientan los soplos agrarios de primavera los retornos y el rumor de espigas que inició la labor triplolémica. Únanse. brillen. tiene su coro de vastagos. Oriente augusto en donde todo lo cambia y renueva la eternidad de Dios. Abominad la boca que predice desgracias eternas. fuertes colosos caen.del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evo[ cando. y algo se inicia como vasto social cataclismo sobre la faz del orbe.

Hipsipila sutil liba en la rosa y la boca del fauno el pezón muerde. sensible. una fuente sonora. y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo. el Arte puro como Cristo exclama: ¡ERO sum lux et ventas et vita! Y la vida es misterio. hacer del alma pura mía. . sensitiva. Como la galatea gongorina me encantó la marquesa vcrlcriana. y la caña de Pan se alza del lodo. una estrella. sobre cardo heridor y espina aguda: así sueña. en mi conciencia el Bien supo elegir la mejor parte. Hora de ocaso y de discreto beso. y sin comedia y sin literatura. la luz ciega y la verdad inaccesible asombra. quise encerrarme dentro de mí mismo. la adusta perfección jamás se entrega. y sin falsía. si hay un alma sincera ésa es la mía.un alma joven habitaba en ella. todo ardor. y el secreto ideal duerme en la sombra. luz y verdad. fue el dulce y tierno corazón mío. bruma y tono menor —¡toda la flauta!—. sentimental. de desnuda que está. ebria de azul deslíe Filomela. Y tímida ante el mundo. todo ansia. por gracia de Dios. la eterna vida su semilla siembra. Por eso ser sincero es ser potente. tal triple llama produce la interior llama infinita. Y entonces era en la dulzaina un juego de misteriosas gamas cristalinas. Como la esponja que la sal satura en el jugo del mar. que a la estatua nacían de repente en el muslo viril patas de chivo y dos cuernos de sátiro en la frente. Del crepúsculo azul que da la pauta que los celestes éxtasis inspira. hora de madrigal y de embeleso. el agua dice el alma de la fuente en la voz de cristal que fluye de ella. de «te adoro». no salía sino cuando en la dulce primavera era la hora de la melodía. y brota la armonía del gran Todo. Mas. melificó toda acritud el Arte. y así juntaba a la pasión divina una sensual hiperestesia humana. de manera que.. Tal fue mi intento. de «ay» y de suspiro. La turre de marfil tentó mi anhelo. Perla de ensueño y música amorosa en la cúpula en flor del laurel verde. hora crepuscular y de retiro.. Allí va el dios en celo tras la hembra. Mi intelecto libré de pensar bajo. 378 ¡Oh la selva sagrada! ¡Oh la profunda emanación del corazón divino de la sagrada selva! ¡Oh la fecunda fuente cuya virtud vence al destino! Bosque ideal que lo real complica. Vida. El alma que entra allí debe ir desnuda. 379 . pasó una flecha que aguzó un violento. y si hubo áspera hiél en mi existencia. peregrinó mi corazón y trajo de la sagrada selva la armonía. y Aurora. hija del Sol —¡toda la lira!—. brilla la estrella.. mientras abajo el sátiro fornica. temblando de deseo y fiebre santa. así vibra y así canta. allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela. un renovar de notas del Pan griego y un desgranar de músicas latinas. sensación pura y vigor natural.. encerrada en silencio. con aire tal y con ardor tan vivo. Pasó una piedra que lanzó una honda. bañó el agua castalia el alma mía. henchido de amargura por el mundo. con el horror de la literatura y loco de crepúsculo y de aurora. la carne y el infierno.

ser nube que pasa. mal rincón? ¿breve quietud. por tu sangre y tu sudor? ¡Ignoras tú que audaz codicia.. por tal sangre. quisiera ser leño mejor que ser humo. Ser río que corre. te las quitó? ¿Ignoras tú que eres el amo? —¡Quién sabe..La piedra de la honda fue a la onda. La virtud está en ser tranquilo y fuerte. y más triste para quien se siente nube en lo elevado. cobertor? ¿parco maíz. río en lo profundo. es triste. quien no echa raíces no puede dar frutos. ¿para mi sed no tienes agua? ¿para mi frío. 381 . Corre en mis venas sangre tuya. beso que apague mis suspiros o hiél que colme mi canción— responderíale dudando: —¡Quién sabe.. ¡la caravana pasa! JOSÉ SANTOS CHOCANO (1867-1935) ¡QUIEN SABE! Indio que asomas a la puerta de esa tu rústica mansión. siglos atrás. y hacia Belén. con el fuego interior todo se abrasa. para mi andanza. y. espina o flor.? —¡Quién sabe. para mi hambre? ¿para mi sueño. ¿ignoras tú que deben tuyas ser. señor! ¡Oh raza antigua y misteriosa de impenetrable corazón que sin gozar ves la alegría y sin sufrir ves el dolor. se triunfa del rencor y de la muerte. ¿qué pensamiento es el que escondes en tu enigmática expresión?. y la flecha del odio fuese al viento. el Grande Océano y el Sol! Ese tu gesto.. Señor! NOSTALGIA Hace ya diez años que recorro el mundo. señor! Indio que labras con fatiga tierras que de otro dueño son. eres augusta como el Ande. ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! Quien vive de prisa no vive de veras. sin dejar recuerdo ni rastro ninguno. Quisiera ser árbol mejor que ser ave.. ¿qué es lo que buscas en tu vid»? 380 ¿qué es lo que imploras a tu Dios? ¿qué es lo que sueña tu silencio? —¡Quién sabe. si mi Dios me interrogase qué prefiero —cruz o laurel. es de una sabia indiferencia y de un orgullo sin rencor. que parece como de vil resignación.. señor! Indio de frente taciturna y de pupilas sin fulgor.

y yo.... El sol le envuelve en fúlgida aureola. se tornasola. como si las casas tampoco quisieran separarse mucho. Inmóvil como un ídolo sagrado.. RAMÓN DEL VALLE INCLAN (1869-1936) ROSA DEL CAMINANTE Alarnos fríos en un claro cielo azul. que la cuesta es ardua. Cual monstruo de metal que reverbera y que. espinazo de abrupta cordillera. 382 383 . todas las bocas clásico el decir. ya ansio descansar muy junto de los míos.! Todos rodearán mi asiento para que les diga mis penas y triunfos. yace el caimán varado en la ribera. Miro la serpiente de la carretera que en cada montaña da vueltas a un nudo. En torno al vocerío. La fuente seca. con timideces de cristal. secos y reconcentrados. arcaicos balcones. de León! EL SUEÑO DEL CAIMÁN Enorme tronco que arrastró la ola. Los hombres. las mujeres deshechas de parir. la ciudad nativa con sus campesinos. a manera de un príncipe encantado que vive eternamente prisionero en el palacio de cristal de un río.y al viaje que cansa prefiero el terruño. los odres a la puerta del mesón.. y entonces comprendo que el camino es largo.. que el paisaje es mustio. sobre el río la bruma como un velo. y las recuas que bajan hacia el río. portales vetustos y calles estrechas. Estoy en la orilla de un sendero abrupto... a la manera del que recorriera un álbum de cromos. al reverberar. fauces de abismo y formidable cola. que el terreno es brusco. y las dos torres de la catedral. y parece lucir cota y cimera. ¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento nostalgia. contaré con gusto las mil y una noches de mis aventuras y acabaré en esta frase de infortunio: —¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! ceñido en mallas de compacto acero. ¡Mejillas sonrosadas por el frío de Astorga. rostros oscuros llenos de cuidados. de Zamora. y las niñas que acuden al sermón. está ante el agua estático y sombrío.

lágrimas. Un sollozo infantil cruza la escuadra de feroces guerreros.. sudor y hierro—. apartado. Es toda ojos azules y en los ojos. de eco ronco.. Nadie responde. la sed y la fatiga.. poder hacer la cruz sobre mi frente. De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.. vivir conmigo. Al pomo de la espada y al cuento de las picas el postigo va a ceder. al destierro.! El rey nos dará muerte. la sed y la fatiga. Hay una niña muy débil y muy blanca en el umbral. el Cid cabalga. Idos.. Por la terrible estepa castellana. MANUEL MACHADO (1874-1947) CASTILLA El ciego sol se estrella en las duras aristas de las armas. Por la terrible estepa castellana.. de plata y de cristal responde. ¡En nuestro mal. vieja amiga del Sol. Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer. y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja. y sin saber de amigo ni enemigo. pasad.... sudor y hierro—... ¿Dónde la verde quiebra de la altura con rebaños y músicos pastores? ¿Dónde gozar de la visión tan pura que hace hermanas las almas y las flores? ¿Dónde cavar en paz la sepultura y hacer místico pan con mis dolores? Cerrado está el mesón a piedra y lodo. Quisiera entrar en mí. «¡Buen Cid. soy de la raza mora. el aire abrasa! A los terribles golpes. sin ilusión ninguna. llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas. y una voz inflexible grita: «¡En marcha!» El ciego sol. una voz pura... oh Cid. con doce de los suyos —polvo.LA TRAE UN CUERVO ¡Tengo rota la vida! En el combate de tantos años ya rai aliento cede. y al orgulloso pensamiento abate la idea de la muerte. El cielo os colme de venturas. que lo obsede.. vivir devotamente. Oro pálido nimba su carita curiosa y asustada. al destierro. con doce de los suyos —polvo. 385 . no ganáis nada!» Calla la niña y llora sin gemido... el Cid cabalga 384 ADELFOS Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron. El ciego sol.. arruinará la casa. Tengo el alma de nardo del árabe español.. ¡Quema el sol. Mi ideal es tenderme. que todo lo ganaron y todo lo perdieron.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos ...y la rosa simbólica de mi única pasión es una flor que nace en tierras ignoradas y que no tiene aroma, ni forma, ni color. Besos, ¡pero no darlos! ¡Gloria, la que me deben! Que todo como un aura se venga para mí; que las olas me traigan y las olas me lleven, y que jamás me obliguen el camino a elegir. ¡Ambición! No la tengo. ¡Amor! No lo he sentido. No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud. Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido. Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud. De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo. No se ganan, se heredan, elegancia y blasón... Pero el lema de casa, el mote del escudo, es una nube vaga que eclipsa un vano sol. Nada os pido. Ni os amo, ni os odio. Con dejarme, lo que hago por vosotros hacer podéis por mí... ¡Que la vida se tome la pena de matarme, ya que yo no me tomo la pena de vivir...! Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... De cuando en cuando un beso sin ilusión ninguna. ¡El beso generoso que no he de devolver!

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas, con desmayo galán, un guante de ante la blanca mano de azuladas venas.

CANTO A ANDALUCÍA Cádiz, salada claridad; Granada agua oculta que llora. Romana y mora, Córdoba callada. Málaga cantora. Almería dorada. Plateado Jaén. Huelva a la orilla de las tres carabelas. Y Sevilla.

AMADO ÑERVO
(1870-1919)

FELIPE IV Nadie más cortesano ni pulido que nuestro rey Felipe, que Dios guarde, siempre de negro hasta los pies vestido. Es pálida su tez, como la tarde, cansado el oro de su pelo undoso, y de sus ojos, el azul, cobarde. Sobre su augusto pecho generoso ni joyeles perturban ni cadenas el negro terciopelo silencioso.
386

A KEMPIS

Sicut nubes, quasi naves, velut umbra... Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste; ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste! ¡Oh, Kempis, antes de leerte, amaba la luz, las vegas, el mar Océano;
387

mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano! Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grandes ojos, ¡sin acordarme que se marchitan! Mas como afirman doctores graves que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras, huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra... ¡Oh, Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal me hiciste! Ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste!

Florece en los lirios de tu poesía la candida luna que sale del mar, y el flébil delirio de azul melodía, te infunde una vaga congoja de amar. Los dulces suspiros que tu alma perfuman te dan, como a ella, celeste ascensión. La noche. ., tus ojos..., un poco de Schumann. y mis manos llenas de tu corazón.

PRIMER VIOLIN

Largamente, hasta tu pie se azula el mar ya desierto, y la luna es de oro muerto en la tarde rosa té. Al soslayo de la duna recio el gigante trabaja, susurrándote en voz baja los ensueños de la luna. Y en lenta palpitación, más grave ya con la sombra, viene a tenderte de alfombra su melena de león.

LEOPOLDO LUGONES
(1874-1938) A TI, ÚNICA
SEGUNDO VIOLIN

(Quinteto de la luna y del mar)
PIANO

La luna te desampara y hunde en el confín remoto su punto de huevo roto que vierte en el mar su clara. Medianoche van a dar, y al gemido de la ola, te angustias, trémula y sola, entre mi alma y el mar.

Un poco de cielo y un poco de lago donde pesca estrellas el grácil bambú y al fondo del parque, como íntimo halago, la noche que mira como miras tú.
388 389

CONTRABAJO

Dulce luna del mar que alargas la hora de los sueños de amor; plácida perla que el corazón en lágrima atesora y no quiere llorar por no perderla. Así el fiel corazón se queda grave, y por eso el amor, áspero o blando, trae un deseo de llorar, tan suave, que sólo amarás bien si amas llorando.

GABRIELA MISTRAL (1889-1957) NOCTURNO Padre nuestro, que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí? Te acordaste del fruto en febrero, al llagarse su pulpa rubí. ¡Llevo abierto también mi costado y no quieres mirar hacia mí! Te acordaste del negro racimo y lo diste al lagar carmesí, y aventaste las hojas del álamo con tu aliento, en el aire sutil. ¡Y en el ancho lagar de la muerte aún no quieres mi pecho oprimir! Caminando vi abrir las violetas; el falerno del viento bebí, y he bajado, amarillos, mis párpados para no ver enero ni abril. Y he apretado la boca, anegada de la estrofa que no he de exprimir. ¡Has herido la nube de otoño y no quieres volverte hacia mí! Me vendió el que besó mi mejilla; me negó por la túnica ruin. Yo en mis versos el rostro con sangre, como Tú sobre el paño, le di; y en mi noche del Huerto me han sido, Juan cobarde, y el Ángel hostil. Ha venido el cansancio infinito a clavarse en mis ojos, al fin; el cansancio, del día que muere, y el del alba, que debe venir;
391

VTOT.ONCF.I.O

Divina calma del mar donde la luna dilata largo reguero de plata que induce a peregrinar, en la pureza infinita en que se ha abismado el cielo, un ilusorio pañuelo tus adioses solicita. Y ante la excelsa quietud, cuando en mis brazos te estrecho es tu alma, sobre mi pecho, melancólico laúd.

390

¡el cansancio del cielo de estaño y el cansancio del cielo de añil! Ahora suelto la mártir sandalia y las trenzas, pidiendo dormir. Y perdida en la noche levanto el clamor aprendido de ti: Padre nuestro que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí?

ALFONSINA STORNI (1892-1938) CARTA LÍRICA A OTRA MUJER Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro conozco yo, y os imagino blanca, débil como los brotes iniciales, pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina. En vuestros ojos, placidez de lago que se abandona al sol y dulcemente le absorbe su oro mientras todo calla. Y vuestras manos, finas, como aqueste dolor, el mío, que se alarga, alarga, y luego se me muere y se concluye, así como lo veis, en algún verso. ¡Ah!, ¿sois así? Decidme si en la boca tenéis un rumoroso colmenero, si las orejas vuestras son a modo de pétalos de rosas ahuecados... Decidme si lloráis, humildemente, mirando las estrellas tan lejanas, y si en las manos tibias se os aduermen palomas blancas y canarios de oro.
392

Porque todo eso y más vos sois, sin duda, vos, que tenéis el hombre que adoraba entre las manos dulce, vos la bella que habéis matado, sin saberlo acaso, toda esperanza mía... Vos, criatura. Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma estáis gustando del amor secreto que guardé silencioso... Dios lo sabe por qué, que yo no alcanzo a penetrarlo. Os lo confieso que una vez estuvo tan cerca de mi brazo, que, a extenderlo, acaso mía aquella dicha vuestra me fuera ahora... ¡Sí!, acaso mía... Mas ved, estaba el alma tan gastada, que el brazo mío no alcanzó a extenderse; la sed divina contenida entonces me pulió el alma... ¡Y él ha sido vuestro! ¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos, el se adormece y le decís palabras pequeñas y menudas que semejan pétalos volanderos y muy blancos. ¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia! ¡Arrancaban tan firmes los cabellos a grandes ondas, que, a tenerla cerca, no hicieran otra cosa que ceñirla! Luego, dejad que en vuestras manos vaguen los labios suyos; él me dijo un día que nada era tan dulce al alma suya como besar las femeninas manos... Y acaso alguna vez, yo, la que anduve vagando por afuera de la vida —como aquellos filósofos mendigos que van a las ventanas señoriales a mirar sin envidia toda fiesta—, me allegue humildemente a vuestro lado y con palabras quedas, susurrantes, os pida vuestras manos un momento para besarlas yo como él las besa... Y al recubrirlas lenta, lentamente, vaya pensando; aquí se aposentaron ¿cuánto tiempo, sus labios, cuánto tiempo en las divinas manos que son suyas?
393

esta inmovilidad del sentimiento que sólo salta bruscamente cuando ¡nada es posible! Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos. apasionado rastro!. procurando hacer dulce y alegre mi acento: «Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto. si comprende el idioma en que hablo. con sus venas tan azules! ¡Oh.. sobre las manos suaves tan sedosas.. si. ni ser suya. cada vez que yo paso a su lado digo. que al tocarla ya me remueve este cansancio amargo. cuando el viento abanique su copa. Y allí en vos misma. a la noche. ¡que dulzura tan honda hará nido en su alma sensible de árbol! Y tal vez.» Si ella escucha. tan finas. recompensarme este horrible deleite de hacer mío un inefable. este silencio de alma en que me escudo. En las primaveras todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera. limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos. porque todas sus ramas son grises yo le tengo piedad a la higuera. En mi quinta hay cien árboles bellos: ciruelos redondos. ni dominarle el alma ni tenerlo rendido aquí a mis pies. barrera ardiente.¡Oh. embriagada de gozo le cuente: —¡Hoy a mí me dijeron hermosa! JUANA DE IBARBOUROU (1895-1979) LA HIGUERA Porque es áspera y fea. viva.. este dolor mortal en que me abismo. que nada podría. que nunca de apretados capullos se viste. pues sois barrera. Por eso. este deleite de buscar huellas suyas y seguirlas. qué amargo deleite.. 394 .

. ¿y si esta paz no fuera nada? —¡Nada. el corazón sangriento verá la mar. Mas.INTELECTUALISMO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1881-1958) SONETOS I A tu abandono opongo la elevada torre de mi divino pensamiento. Que tú eres tú. Fabricaré en mi sombra la alborada. sí.... la humana primavera. y de este modo fuese el mundo un castillo hueco y frío. por él empurpurada. la tierra. el aire. nada. Subido a ella. ¡ay!.. buscaré en mis entrañas mi sustento.. nada.! —O que cayera mi corazón al agua.. el agua.. el fuego. ¡y soy yo sólo el pensamiento mío! 397 . ¡todo! . mi lira guardaré del vano viento.

al ancho surco del terruño tierno. LA ROSA No la toques ya más. labios. mi nombre encontró norte y sur. pues que ya tengo mi totalidad. qué primavera de latir. qué abrazar. Pensé arrancarme el corazón y echarlo. ¡que asi es la rosa! EL TODO INTERNO He llegado a una tierra de llegada. niño). qué tú entre ellos. abría el haza oscura. complementándome. y aquí en este ultramar. mi allí. la ultratierra. este ultramar con este mar. paralelamente. a este tú que pones sobre ti 399 . en nosotros. qué cantar. respuesta de la plata que soñaba esta plata en la mañana limpia de mi Moguer de plata. que el otoño envolvía en la amarilla dulzura de su claro sol poniente.II Estaba echado yo en la tierra. qué decir. mayor. de mi Puerto de plata. cuando la primavera saca flor a mis entrañas! 398 ¡Qué luz entre ojos. a ver si con romperlo y con sembrarlo la primavera le mostraba al mundo el árbol puro del amor eterno. y la sencilla mano abierta dejaba la semilla en su entraña partida honradamente. enfrente del infinito campo de Castilla. Y estoy alegre de alegría llena con mi mitad allí. qué perspectivas de pecho y frente (joven. en este sur. niño yo triste soñando siempre ¡el ultramar con la ultratierra. porque ésta le faltaba. manos. qué luz. Mi plata aquí. tú. pleno de su sentir alto y profundo. el arado. Lento. el ultracielo! Y el ultracielo estaba aquí con esta tierra. en el sur. qué elevación de ti en nosotros hasta llegar a ti!. su conciencia penitente. conciencia en plata lueidera palpitando con la mañana limpia. la plata mía aquí. en este sur. CON MI MITAD ALLÍ ¡Mi plata aquí en el sur. qué besar.

lo extraordinario es esto. Respirando. que se otorga distancias. sin cesar humildemente valiendo callada va por el aire. simple portento. conduciendo los pasos y las palabras adonde van sin saberlo! Algo cristalino en vías quizá de enamoramiento busca en una aura dorada sendas para el embeleso. Hasta el espíritu el aire. creo. aliento con una fe: sí. Aquellos días de entonces vagan ahora disueltos en este esplendor que impulsa 3o más leve hacia lo eterno. todos los astros en el todo eterno. JORGE GUILLEN (1893-1984) EL AIRE Aire: nada. y con el aire un anhelo. nada. buen silencio. El todo eterno que es el todo interno. casi nada: cielo. Con sigilo se difunde. aire claro. 401 . que es ya brisa va ascendiendo mientras una claridad traspasa la brisa al vuelo. Y la vida. o sin materia tal vez. Ocultando su belleza no quiere parecer nuevo. de muchos soles muy denso. casi nada. es aire. nadie puede ver su cuerpo. ¡Cómo yerra por la atmósfera su dulzura. para mi avidez actual aire en que respiro tiempo. alejamientos. Un frescor de transparencia se desliza como un témpano de luz que fuese cristal adelgazándose en céfiro. sumo bien! Respiro. respirando tanto a mis anchas entiendo que gozó del paraíso más embriagador: el nuestro. Vida. Muros ya cerca del campo guardan ocres sus reflejos de tardes enternecidas en los altos del recuerdo. Esto: la luz en el aire. nada más este soplo que da aliento. ¡Anhelo de transparencia.para que todos lleguen por la escala de carne y alma a esta conciencia desvelada que es el astro que acumula y completa. He ahí su misma idea. 400 apenas una blancura donde lo más puro es cierto! Aire noble. o con un ser muy secreto. Aire que respiro a fondo. vida. en unificación. ¡Qué celeste levedad! ¡Un aire apenas terreno.

entre el río y el remero sirve. algazaras de celajes que anuncian dioses y fuegos. ¡Aire en transparencia! Sea su señorío supremo. me presenta como una red cuanto espero. ¡Islote primaveral. Límpidos. Volúmenes de follajes alzan un solo sosiego. Son esos huecos aéreos quienes mejor me serenan. aguzando sus ramillas. ¡Márgenes de la hermosura! A través de su despejo. tienden un aire más tierno. y su propia desnudez los redondea: son ellos. 403 . los aleros.. sobrepasa anuncio y sueño bajo el aire. ¡Soñar de misterio! Con su creación el aire me cerca. profundo cristal de espejo. Feliz el afán. mientras. Todos van. La fronda. dan sus cimas al dominio celeste. En el contorno del límite se complacen los objetos.. El soto. tanteo de formas que sí consiguen la perfección del momento! Esta perfección. ¡Divino cerco! A una creación continua —soy del aire— me someto. ¡Qué bien sujeto! Profundizando en el aire no están solos. Me la entrega el panorama. todo mi amor dirigiendo. ¡Juego tal vez de una fuerza no muy solemne. sin saber por que se ilumina mi deseo. En bandadas remontándose juegan los pájaros. giran.Más allá del soliloquio. se colma la tensión de un día pleno. violentos. las esquinas. tan verdes los grises! Fresnos. Torres se doran amigas de las mieses y los cerros. tan viva que se extiende al centelleo más distante. gloria en efecto. Arbolados horizontes —verdor imperecedero—. por de pronto. Gloria de blancos y azules purísimos. transición de gris. 402 y entre la luz y las piedras hay retozos de aleteos. El aire claro es quien sueña mejor. si a contemplarlos acierto. ¡Aquel desgarrón de sol! Arden nubes. por el aire ceñido de firmamento. se abalanzan los balcones al aire del universo. el tropel de pormenores no es tropel. un aire que nunca es término. ¡Balcones como vigías hasta de los más extremos puntos que la tarde ofrece posibles. contribuyen al gran juego. las verjas. retornan. y no lejos. Vedlos. están dentro los jardines. amarillentos! Mis ojos van abarcando la ordenación de lo inmenso. La realidad. Entre el chopo y la ribera.

y el monte. ¡Eso sí! ¡Ahora mismo! (1899-1936) EL LAGARTO ESTA LLORANDO ROMANCE SONAMBULO El lagarto está llorando. Hijo. Bórdame en tu almohada. Verde que te quiero verde. Han perdido sin querer su anillo de desposados. ¡Ay. Yo quiero ser de agua. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. 404 . mi montura por su espejo. verde carne. soñando en la mar amarga. cómo están llorando! Verde que te quiero verde. ay. las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda. Grandes estrellas de escarcha. Verde viento. Mamá. quiero cambiar mi caballo por su casa. pelo verde. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde? Ella sigue en su baranda. ¡ay!. eriza sus pitas agrias. El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos. lleva un chaleco de raso. capitán redondo. su anillito plomado! Un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros. vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. verde carne.FEDERICO GARCÍA LORCA Hijo. El Sol. Yo quiero ser de plata. tendrás mucho frío. ¡ay!. Verdes ramas. Mamá. su anillito de plomo. mi cuchillo por su manta. La lagarta está llorando. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas. tendrás mucho frío. Verde que te quiero verde. gato garduño. ¡Miradlos qué viejos son! ¡Qué viejos son los lagartos! ¡Ay cómo lloran y lloran. pelo verde. Bajo la luna gitana. 405 CANCIÓN TONTA Mamá. —Compadre. con ojos de fría plata.

Dejando un rastro de sangre. 406 cara fresca. LA CASADA INFIEL Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Y el caballo en la montaña. —Si yo pudiera. El almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. verdes ramas. en esta verde baranda! Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. pelo verde. ni mi casa es ya mi casa. con las sábanas de holanda. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiél. pero tenía marido. De acero. dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara. Verde que te quiero verde. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal herían la madrugada. si . El barco sobre la mar. quiero morir. este trato se cerraba. verde viento. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. —¡Compadre! ¿Dónde está. decentemente en mi cama. Verde que te quiero verde. Pero yo ya no soy yo. con ojos de fría plata. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. Verde carne. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido. La noche se puso íntima como una pequeña plaza.Compadre. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo.puede ser. —Dejadme subir al menos hasta las altas barandas. ni mi casa es ya mi casa. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. negro pelo. vengo sangrando. de menta y de albahaca. Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. —Compadre. desde los puertos de Cabra. Dejando un rastro de lágrimas. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos. verde viento. Barandales de la luna por donde retumba el agua. 407 . y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. ¡dejadme subir!. mocito. verdes ramas. Los dos compadres subieron. dejadme hasta las verdes barandas.

la tarde colgada a un hombro. Ella se quitó el vestido. los juncos y los espinos. Me porté como quien soy. la mitad llenos de lumbre. ¿quién eres tú? Si te llamaras Camborio. hijo y nieto de Camborios. vienes sin vara de mimbre entre los cinco tricornios. con una vara de mimbre va a Sevilla a ver los toros. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. como un gitano legítimo. Moreno de verde luna anda despacio y garboso. La regalé un costurero grande. dando una larga torera sobre el mar y los arroyos. por hombre. ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. sus cuatro corpinos. A la mitad del camino cortó limones redondos. guardia civil caminera lo llevó codo con codo. Antonio. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino. y los fue tirando al agua hasta que la puso de oro. Pasadas las zarzamoras. ni legítimo Camborio. Sus empavonados bucles le brillan entre los ojos. No quiero decir. las cosas que ella me dijo.y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Yo. Con el aire se batían las espadas de los lirios. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos. hijo y nieto de Camborios. ecuestre. ¡Se acabaron los gitanos que iban por el monte solos! 409 408 . Ni tú eres hijo de nadie. montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. Antonio Torres Heredia. PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA Antonio Torres Heredia. Las aceitunas aguardan la noche de Capricornio y una corta brisa. bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. el cinturón con revólver. bajo las ramas de un olmo. Yo me quité la corbata. El día se va despacio. hubieras hecho una fuente de sangre con cinco chorros. salta los montes de plomo. la mitad llenos de frío. ella. y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. de raso pajizo. Y a la mitad del camino. Aquella noche corrí el mejor de los caminos.

Están los viejos cuchillos tiritando bajo el polvo. Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir.» «¡Ay Federico García. Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín. medallones de marfil. Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí. y este cutis amasado con aceituna y jazmín. llama a la Guardia Civil! Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz. Camborio de dura crin. Antoñito el Camborio. Zapatos color corinto.» Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil. 411 . digno de una emperatriz! Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir. cuando los erales sueñan verónicas de alhelí. En la lucha daba saltos jabonados de delfín. Una ciudad de oro entre un bosque de cedros.» «¡Ay. encendieron un candil. pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbír. voces de muerto sonaron cerca del Guadalquivir. Les ctavó sobre las botas mordiscos de jabalí. voz de clavel varonil: ¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir?» 410 «Mis cuatro primos Heredias hijos de Benamejí. «Antonio Torres Heredia. Y a las nueve de la noche le cierran el calabozo. A las nueve de la noche lo llevan al calabozo. Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí. Cuando las estrellas clavan rejones al agua gris. mientras los guardias civiles beben limonada todos. moreno de verde luna. Viva moneda que nunca se volverá a repetir. Lo que en otros no envidiaban ya lo envidiaban en mí. MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. mientras el ciclo reluce como la grupa de un potro. BURLA DE DON PEDRO A CABALLO (Fragmento) A una ciudad lejana ha llegado don Pedro. Otros de rumor cansado.

cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. Brillan las azoteas y las nubes. a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJIAS LA COGIDA Y LA MUERTE A las cinco de la tarde. ¡Ay. Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde. que terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! 413 . 412 Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba!. A las cinco de la tarde. Dos mujeres y un viejo con velones de plata le salen al encuentro. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde.¿Es Belén? Por el aire yerbaluisa y romero. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde. Don Pedro pasa por arcos rotos. y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en punto de la tarde. Los chopos dicen: No. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Y el ruiseñor: Veremos. la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde.

II
LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre el hocico de sangres derramadas en la arena, y los Toros de Guisando, casi muerte, casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! ¡No quiero sentir el chorro
414

cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta! ¡Quien me grita que rne asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada, ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol se dibujaba prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué gran serrano en la sierra! ¡Que blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tinieblas! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos,
415

vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de la estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay ranto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡ ¡Yo no quiero verla!!

III
CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados. La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
416

La muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver este cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen dónde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil, que se pierde en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

417

IV
ALMA AUSENTE

RAFAEL ALBERTI (1902) SIERRA DE PANCORBO Ya no sé, mi dulce amiga, mi amante, mi dulce amante, ni cuáles son las encinas, ni cuáles son ya los chopos, ni cuáles son los nogales, que el viento se ha vuelto loco juntando todas las hojas, tirando todos los árboles.

No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde, porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo uña brisa triste por los olivos.

EL ÁNGEL DE LOS NÚMEROS Vírgenes con escuadras y compases, velando las celestes pizarras. Y el ángel de los números, pensativo, volando del 1 al 2, del 2 al 3, del 3 al 4. Tizas frías y esponjas rayaban y borraban la luz de los espacios. Ni sol, luna, ni estrellas, ni el repentino verde
419

418

del rayo y el relámpago, ni el aire. Sólo nieblas. Vírgenes sin escuadras, sin compases, llorando. Y en las muertas pizarras el ángel de los números, sin vida, amortajado, sobre el 1 y el 2, sobre el 3, sobre el 4...

LUIS CERNUDA (1902-1963) QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR Quizá mis lentos ojos no verán más el Sur, de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores, o huyendo en un galope de caballos furiosos. El Sur es un desierto que llora mientras canta, y esa voz no se extingue como pájaro muerto. Hacia el mar encamina sus deseos amargos, abriendo un eco débil que vive lentamente. En el Sur, tan distante, quiero estar confundido. La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta; su niebla misma ríe, risa blanca en el viento, su oscuridad, su luz, son bellezas iguales.

INVITACIÓN AL AIRE Te invito, sombra, al aire. Sombra de veinte siglos, a la verdad del aire, del aire, aire, aire. Sombra que nunca sales de tu cueva y al mundo no devolviste el silbo que al nacer te dio el aire, el aire, aire, aire. Sombra sin luz, minera por las profundidades de veinte tumbas, veinte siglos huecos sin aire, sin aire, aire, aire. ¡Sombra, a los picos, sombra, de la verdad del aire, del aire, aire, aire!

PAISAJES I Los muros, nada más. Yace la vida inerte, sin vida, sin ruido, sin palabras crueles. La luz, lívida, escapa, y el cristal ya se afirma contra la noche incierta de arrebatadas lluvias.
421

420

tú. nuestra angustia de hombres. qué desvarío a la belleza hizo ajena? Porque sólo el tiempo llena el blanco papel vacío.. Un suspiro no es nada. ¡Qué silencio! ¿Es así el mundo. Silencio. Ya la luz abre su huella en la tersura indolente. II NO ES NADA. Y el aire fresco vuelve con la noche cercana. Acogida está la frente al regazo del hastío. Un llanto entre las manos solo. ¡Tierra indolente! En vano resplandece el destino. mi llama. sin aire. nada: la oscuridad temblando. III Escondido en los muros este jardín me brinda sus ramas y sus aguas de secreta delicia. desfilando paisajes. No se siente el mundo: sus hojas sella.. su latido o su ardor no son sino un suspiro. risueño. nuestro amor. pero nunca sació nadie esa nada ni nadie supo nunca de qué alta roca nace. ¿Ha cerrado la puerta? El olvido me abre sus desnudas estancias grises. aire triste o risueño con el viento que escapa. distintas las miradas. Mas el tiempo ya tasa el poder de esta hora: madura su medida. su tersura olvidando las ramas y las aguas. 422 . Ni puedes tú saberlo.Alzada. ni este vivir oscuro que la lleva. ¿Qué prisa. como tampoco es nada el viento entre los chopos. deja el hondo fluir libre sobre su imagen invisible. acuérdate del hombre que suspira 423 La soledad. ES UN SUSPIRO No es nada. la bruma sobre el mar o ese impulso que guía un cuerpo hacia otro cuerpo. escapa con sus rosas. resucita tal otra vez la casa: los tiempos son idénticos. palabra que creamos en horas de dolor solitario. si tú lo sabes. Sombra. Pero nadie suspira. dime. Nada mi fe. Junto a las aguas quietas sueño y pienso que vivo. es un suspiro. ? Cruza el cielo. blancas. que eres nuestro afán. hacia lo lejos.

unidad. a un gran fondo azaroso que irresistiblemente está cantándonos a gritos fúlgidos de futuro: «Eso no es nada aún. ya no está. el final. allí. No hay más luz que la luz que se quiere. A subir. vuelto él también latir de aire. a ascender de docenas a cientos. ¡Qué difícil! Pero el hallazgo. Que cuenten sin parar. así. más tinieblas! Sólo claro el afán. Avanzar en tinieblas. plumas y máquinas todo a multiplicar. Y al otro lado ya de cómputos. al pasar.» EN ANSIAS INFLAMADA ¡Tinieblas. PEDRO SALINAS (1892-1951) LA VOZ A TI DEBIDA I Sí. de tu amor. sin poder calcular ni el tiempo. claridades buscar a ciegas. 424 y las lleve a su cima. estaba. de cientos a millar. ¿Será hoy. hay más. vidas y mares. Que se rompan las cifras.antes de que la luz vele su muerte. luces. suspiro entre tus manos poderosas. que se embriaguen contando. mañana. Se marchó de los ojos. nunca? ¿Seré yo el que la encuentre o ella me encontrará? ¿Nos buscamos o busca sólo mi soledad? 425 . Búscaos bien. ¡todo con exceso! ¡La luz. radiante. en una jubilosa repetición sin fin. todo plural. entregarnos a ciegas —¡exceso. Lo azul. ni los besos. y que no sepan ya cuál de ellos será el último. de sinos. qué penúltimo!—. ¡qué vivir sin final! Que un gran tropel de ceros asalte nuestras dichas esbeltas. Tablas. Nubes y nubes llegan creciendo oscuridad. el mar! Plural. vive sólo en la fe de un azul que hay detrás. valdría mucho más. Hay que cansar los números. la vida. caricia por caricia abrazo por volcán.

Narcisa!— en ella. 426 427 . palabras. azar. Resbala el tacto su caricia vana. a la vez quieto y en marcha. la ciudad vuelve la espalda. pero con distinta agua. Si su espejo la brisa en frente brilla. palabras. no te contemples —¡ay. No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. que no se mude esa tu piel doncella. Volumen nada más: base y altura. toda naranja al sol que se te humilla. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor. torre sin mella. molde en engaste azul. hoja barbera.» ¡Y ya no hay que arredrarse: ya es donación la vida. Quién pudiera.Retumban las preguntas y los ecos contestan: «Azar. ROMANCE DEL DUERO Río Duero. nadie a estar contigo baja. Río Duero. Al contraluz de luna limonera. Indiferente o cobarde. como tú. moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. viejo Duero. que su más bella vertical depura. cantar siempre el mismo verso. de la carne mortal. GERARDO DIEGO (1896-1987) LA GIRALDA Giralda es prisma puro de Sevilla nivelada del plomo y de la estrella. Yo mudejar te quiero y no cristiana. azar. ya nadie quiere atender tu eterna estrofa olvidada. sonríes entre tus barbas de plata. río Duero. tu arista es el bisel. nadie a acompañarte baja: nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua. Tú. río Duero. es entrega total a la busca del signo que la flor ni la piedra nos quieren entregar! ¡Tensión del ser completo! ¡Totalidad! Igual al gran amor en colmo buscando claridad a través del misterio nunca bastante claro por desnudo que esté. palma de arquitectura sin semilla. sino los enamorados que preguntan por sus almas y siembran en tus espumas palabras de amor.

quiero el rojo o su amarillo frenético. arrastrando los pies. Mátame como si un puñal. en esta terrena playa que en mi pecho gravita. vengan los brazos verdes desplomándose. gota inmensa que contiene la tierra. Va despacio. genial rencor verde donde todos los peces son como [piedras por el aire abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vida como un amor que con la muerte acaba. frente a ti. quiero morir frente a ti. un relámpago que buscase mi pecho o su destino. como el agua que en el hoyo queda solitaria. a ti cuyos celestes peces entre nubes son como pájaros olvidados del hondo! Vengan a mí tus espumas rompientes. un sol dorado o lúcido. bravia lucha del mar con la sed. Eres tú. DÁMASO ALONSO (1898) MUJER CON ALCUZA ¿Adonde va esa mujer. venga la asfixia cuando el cuerpo se crispa sumido bajo los labios negros que se derrumban. mar. unas frías escamas de unos peces amándose. cuando el mar se retira apresurándose. pero llevada por un terror oscuro. Quiero besar el perfil de la mudez penúltima. Mátame si tú quieres. sombra del mar poderoso. Esta mujer no avanza por la acera de esta ciudad. quiero ese túnel donde el olor se disuelve en el negro falaz con que la muerte ríe en la boca. pronto. o si el paisaje desolado de su alma. mar de plomo impiadoso.. 428 Quiero el color rosa o la vida.VICENTE ALEIXANDRE (1898-1984) LA MUERTE ¡Ah!. Luzca el morado sol sobre la muerte uniforme. lámina sin recuerdo. eres tú. si el gris desvaído de ese chai con el que se envuelve el cuello y la cabeza.. si el acero frío de sus ojos. Venga la muerte total en la playa que sostengo. un brazo prepotente en que la desnudez fuese el frío. Sí. fuego destructor de mi vida sin numen aquí en la playa donde la luz se arrastra. con la alcuza en la mano? Acercaos: no nos ve. como la gaviota que en medio de la noche tiene un color de sangre sobre el mar que no existe. cantil todo de agua que amenazas hundirte sobre mi forma lisa. ¡Ah. eterno nombre sin fecha. Muerte como el puñado de arena. arrastrándose por la acera ahora que es ya casi de noche. por una voluntad de esquivar algo horrible. por la que unos pies ligeros parece que se escapan. eres tú. estamos equivocados. pronto. cristalinas. una mirada buida de un inviolable ojo. desgastando suela. cuando sobre la arena quedan sólo unas conchas. 429 . Yo no sé qué es más gris. desgastando losa. mar vertical cuyas espumas tocan los cielos.

como si con el arrancar del tren le arrancaran innume[rabies margaritas. ha dormitado en la sombra. como si le arrancaran los días azules. días y noches. blancas cual su alegría [infantil en la fiesta del pueblo. un lugar señalado en las tres dimensiones del gran espacio [cósmico por una cruz bajo las estrellas. como de gentes que hablaran a través de mantas bien [espesas. sólo rasgadas de improviso por lloros de niños que despiertan mojados a la media[noche. sólo para ver alejarse en la infinita llanura eso. entre abismales pozos sombríos.aún mareada por el humo del tabaco. Siempre parando en estaciones diferentes. para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada. de tierra que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó. Y por fin se ha dormido. ni los sitios. Y ella ha viajado y ha viajado. gritando y retorciéndose. por el olor a nicotina rancia. mareada por el ruido de la conversación. y muchos. días y noches.. Ella recuerda sólo que en todas hacía frío. muchos días. sí. o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túne[les les pellizcan las nalgas. ¡ay!. Y ha viajado noches y días. ni las épocas. ha comprendido siempre 430 cuan bestial es el topetazo de la injusticia absoluta. zanjas recientes. . muchos días. y muchas. una solitaria estación. sí. [de quedarse ella también. otras veces lucía el sol y sacudía el viento arbustos juveniles en los campos en donde incesantemente estallan extra[ñas flores encendidas. que en todas estaba oscuro. y tristes caballones. y ella se asomaba frenética a las ventanillas. y que al partir. al arrancar el tren.esta mujer va por un campo yerto. noches y días. y muchas noches. muchas noches. y turbias simas súbitas. ha viajado durante muchos días y durante muchas noches: unas veces nevaba y hacía mucho frío. corno si con el arrancar del tren le arrancaran el alma. la conozco. ¡Oh!: noches y días. de humana dimensión. de bajar ella también. de tierra removida. el gozo de amar [a Dios y esa voluntad de minutos en [sucesión que llamamos vivir. siempre con un ansia turbia. Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren. llenas de barro y agua fangosa y sudarios harapientos [del color de la desesperanza. zanjas antiguas. entre zanjas abiertas. por el traqueteo de las ruedas y por el humo. Pero el horrible tren ha ido parando en tantas estaciones diferentes. ha sentido siempre una tristeza que era como un ciempiés monstruoso que [le colgara de la mejilla. que ella no sabe con exactitud ni cómo se llamaban. en un tren muy largo. Oh sí. arrullada por un fondo de lejanas conversaciones. por gritos ahogados y empañadas risas. Pero las lúgubres estaciones se alejaban. 431 . .

algún chillido como un limón agrio que pone amarilla [un momento la noche. abriendo con amor el aire. de cruces lejanas. sólo el traqueteo de maderas y hierros del tren. con este tamaño preciso de nuestra ternura de cuerpos humanos. sólo el ruido del tren. como si se asomara por la ventanilla de un tren. y ha gritado en la oscuridad. guarda aún el dulce alabe de la cargazón y de la compañía. loca. como esos almendros que en el verano estuvieron cargados de demasiada [fruta. de dos metros de longitud. entre zanjas abiertas a un lado y otro. desgastando las losas. ¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de [madera. a los mozos del tren. Su sueño era cada vez más profundo. en sus tristes ramas desnudas. con la espina dorsal arqueada sobre el suelo. a algún empleado. y ha mirado a su alrededor. en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más. entre caballones de tierra. a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento. al ver alejarse la estación anónima en que se debía haber quedado? ¿Es que le pesan.Y ésa es la terrible. iban cesando. y estaba sola. como el [atributo de una semidiosa. Sólo la velocidad.. Y ha seguido días y días. por eso esa mujer avanza (en la mano. que no conduce nadie. desgastando la suela de sus viejos zapatones. como si caminara surcando un trigal en granazón. donde no va nadie. casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor: sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un [instante en las sombras. conserva aún en invierno el tierno vicio. y estaba sola. . Y luego nada. y ha comenzado a correr por los pasillos del tren. y ha buscado al revisor. Ella. es que le cuelgan del cerebro sus recuerdos de tierra en putrefacción. y ha preguntado quién conducía. porque estaba sola. o un [bosque de cruces. y se le tensan tirantes cables invisibles desde sus tumbas diseminadas? ¿O es que. donde ya ni se posan [los pájaros? 433 .. la estúpida fuerza sin pupilas. frenética. Y no le ha contestado nadie. que aún hace que esa mujer 432 avance y avance por la acera. y estaba sola. se inclina. sí.para siempre dormitar de nuevo en trayectos inaca[bables. Ah. va curvada como un signo de interrogación. como si fuera surcando un mar de cruces. porque estaba sola. su alcuza). . de un vagón a otro.. quién movía aquel horrible tren. Y esta mujer se ha despertado en la noche. en el enorme tren vacío. y estaba sola. abriéndolo con delicadeza [exquisita.No ha sabido cómo. o una nebulosa de cruces. de cercanas cruces. y estaba sola..

Te quitas de toda hechura. ¡cómo te pesa! Marchas por la noche oscura. la vida. o fluir blandamente la luz de la luna. A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en que hace 45 años que me pudro.» Juan de la Cruz. 435 434 . la que corteja la muerte.» Pero debe enmendársele el inciso: «Si el cuerpo quiere ser cielo en la tierra. que sigues tu senderito por tinieblas de miseria. Dime. Y paso largas horas gimiendo como el huracán. madrecito. el alma quiere ser cielo en el cielo. y paso largas horas oyendo gemir al huracán. ladrando como el perro enfurecido. De Dios el silencio santo. por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid.INSOMNIO Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas). las tristes azucenas letales de tus noches? HUMANISMO MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936) Lope de Vega. por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo. preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma. de improviso: «Si el cuerpo quiere ser tierra en la tierra. te basta con la sonrisa. Y paso largas horas preguntándole a Dios. o ladrar a los perros. de la mano suave y fuerte de tu padraza Teresa. el alma quiere ser cuerpo en el cielo. colmo de noche sin luna. alma de sonrisa seria. te va guiando la brisa. ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día. claro. fluyendo como la leche de ía ubre caliente de una gran vaca amarilla.

Oro en sillares de soto en las riberas del Tormes. las humanas creaciones. Madrecito de esperanza. vivir la vida que otros soñaron. blanco cuerpo. para Dios canto de cuna. el poso de la espuma. Y tus brazos abriendo como en muestra de entregarte amoroso. ¿seré lectura mañana también yo? ¿Seré mi creador. quiere saber sabor de tus redaños. renaciente maravilla. el alma olvida las cosas que pasaron. leer. besos. fiero amor de vida que no se sacia con abrazos. Nuestro amor entrañado. manjar Te quiere. Hechizo salmanticense de pedantesca dulzura. carne de nuestra carne. comer tu corazón. comed. ¡Ay mi Castilla latina con raíz gramatical. pan de inmortalidad. hambre de la palabra creadora que se hizo carne. leer. leer. es hacerte nuestro. leer. nuestra desesperación. carne divina. nos repites: «¡Venid. Salamanca.vas llenando con tu can Lo. Sólo comerte nos apaga el ansia. del viejo saber remoto guardas recuerdos conformes. que no es gozar en Ti. Se quedan las que quedan. Leer. gramática del Brócense. gracias a tu canto alcanza a adormecer la razón. leer. las olas. académica palanca. la sangre aulla. mi criatura. y tus dolores pasar para vivir muerte de vida. amor que es hambre. 437 . florón de literatura. ni con enlace conyugal alguno. éste es mi cuerpo!» ¡Carne de Dios. y que su pulpa como maná celeste se derrita sobre el ardor de nuestra seca lengua. leer. seré lo que pasó? El cuerpo canta. las flores de la pluma. 436 Leer. amor de las entrañas. ¡oh Cordero de Dios!. ay tierra que se declina por luz sobrenatural! EL CRISTO DE VELAZQUEZ (Fragmento) Amor de Ti nos quema. Leer. verbo encarnado. las ficciones. encarna nuestra divina hambre carnal de Ti! SALAMANCA SALAMANCA Salamanca. de mi visión de Castilla. tomad. amor hecho hambre.

rojo en el hogar. la mar murmura. y las doradas abejas iban fabricando en él. hacia la luz y hacia la vida. agua. antes que te descuaje un. de alguna mísera caseta al borde de un camino. otro milagro de la primavera. soñé. con su hacha el leñador. mañana ardas. torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas. antes que. algunas hojas verdes le han salido. 438 ANOCHE. Anoche. y el carpintero te convierta en melena de campana. lanza de carro o yugo de carreta. que una colmena tenía dentro de mi corazón. que una fontana fluía dentro de mi corazón. ¡bendita ilusión!. ¿por qué acequia escondida. antes que el río hacia la mar te-empuje. el ciclo calla y el hombre escucha.la tierra charla. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él. soñé. y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. soñé. No será. cuando dormía. manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche. cuando dormía. Mi corazón espera también. ¡bendita ilusión!. quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. vienes hasta mí. habitado de pardos ruiseñores. Di. cuando dormía. que un ardiente sol lucía 439 . olmo del Duero. con las amarguras viejas blanda cera y dulce miel. cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. CUANDO DORMÍA Anoche. hendido por el rayo y en su mitad podrido. con las lluvias de abril y el sol de mayo. Antes que te derribe. olmo. por valles y barrancas. ANTONIO MACHADO (1875-1939) A UN O L M O SECO Al olmo viejo. ¡bendita ilusión!.

. de infancia y adolescencia.. Mi cantar vuelve a plañir: «Aguda espina dorada. 441 YO VOY SOÑANDO CAMINOS ¡Yo voy soñando caminos de la tarde! ¡Las colinas doradas.. sonoras. Anoche. soñé. viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar. cuando dormía.. La tarde más se oscurece. LAS MOSCAS Vosotras.. moscas vulgares. me evocáis todas las cosas. raudas moscas divertidas. sobre los párpados yertos de los muertos. mudo y sombrío. y el camino que serpea y débilmente blanquea. las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en la aborrecida escuela. —¡la tarde 'cayendo está!— «En el corazón tenía la espina de una pasión. a lo largo del sendero. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar. las familiares. Moscas vulgares. inevitables.! ¿A dónde el camino irá? Yo voy cantando. logré arrancársela un día: ya no siento el corazón. las polvorientas encinas.. sobre la carta de amor. viejas moscas voraces como abejas en abril. ¡Oh.» Y todo el campo un momento se queda. ¡bendita ilusión!... meditando. se enturbia y desaparece. vosotras. de mi juventud dorada.dentro de mi corazón. Suena el viento en los álamos del río. que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado. de siempre. ¡quien te pudiera sentir en el corazón clavada!» 440 .. rebotando en los cristales en los días otoñales. perseguidas por amor de lo que vuela —que todo es volar—. Moscas de todas las horas. golosas. viajero. que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón. los verdes pinos. sobre el libróte cerrado.. y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar. de esta segunda inocencia que da en no creer en nada.

grises alcores. voy bien. cerros cenicientos. Si es de noche. porque no acostumbro a dormir yo. el caminante lleva en su bufanda envueltos cuello y boca. ¡Colinas plateadas. caminos blancos y álamos del río. en el fondo del corazón. cárdenas roquedas! EN TREN Yo. vosotras. Lo molesto es la llegada. Madrid. ¡Vamos en una centella! 442 443 . amigas viejas. para todo viaje —siempre sobre la madera de mi vagón de tercera—. oscuros encinares. y los pastores pasan cubiertos con sus luengas capas. pequeñitas. el pollino que sabe bien el camino! ¿Dónde estamos? ¿Dónde todos nos bajamos? El tren camina y camina y la máquina resuella. me evocáis todas las cosas. casi olvidamos el jamelgo que montamos. ¡Este placer de alejarse! Londres. hoy siento por vosotros. Ponferrada. el Duero su curva de ballesta en torno a Soria. mística y guerrera. cárdenas roquedas por donde traza. por mirar los arbolitos pasar.. y tose con tos ferina. voy ligero de equipaje. La tierra no revive. Por las colinas y las sierras calvas. ariscos pedregales. para marcharse. la primavera pasa dejando entre las hierbas olorosas sus diminutas margaritas blancas. siempre nos hace soñar. al caminar.. sin embargo. CAMPOS DE SORIA Es la tierra de Soria árida y fría. grises alcores. yo nunca duermo en el txen y. Luego. revoltosas. que ni labráis como abejas. tristeza que es amor! ¡Campos de Soria donde parece que las rocas sueñan. y de día. tristeza. el tren. ni brilláis cual mariposas. conmigo vais! ¡Colinas plateadas. tardes de Soria. y casi. verdes pradillos. ¡Oh. el campo sueña. Al empezar abril está nevada la espalda del Moncayo.Inevitables golosas. tan lindos. calvas sierras.

EL MAÑANA EFÍMERO La España de charanga y pandereta. sin que lograrse pudieran. A diestra mano. del orgullo de su huerta y del amor de los suyos.LA TIERRA DE ALVARGONZALEZ LA CASA La casa de Alvargonzález era una casona vieja. Fue allí donde Alvargonzález. huerto y abejar y. a la moda de Francia realista. que enseñaba a sus hijuelos a usar de las alas lentas. A ambas parejas que hubieron. gente aunque rica plebeya. si tiene abierta al campo la puerta. devota de Frascuelo y de María. desde la ventana al dulce ruiseñor cantar oyeran. un sayón con hechuras de bolero. un negro abaco de enormes cuentas. una gastada escalera que va a las habitaciones partidas en dos viviendas. Será un joven lechuzo y tarambana. y en el cielo de mayo. y entre dos olmos que. Y era allí donde los padres veían en primavera el huerto en flor. 444 dos sillones de vaqueta. cuando la calor desvela. al fondo. ha de tener su mármol y su día. gigantes centinelas. y unas espuelas mohosas sobre un arcón de madera. ¡por ventura!. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. En una estancia que tiene luz al huerto. Los Alvargonzález moran con sus mujeres en ellas. donde el hogar humeante con sus escaños de piedra se ve sin entrar. colgado en el muro. que a dos familias sustentan. de espíritu burlón y de alma quieta. su infalible mañana y su poeta. dos hijos. 445 . la cigüeña —cuando las rosas se abren y los zarzales blanquean—•. sombra le dan en verano. Es casa de labradores. con cuatro estrechas ventanas separada de la aldea cien pasos. pasajero. Era una estancia olvidada donde hoy Miguel se aposenta. y en el otoño hojas secas. Al arrimo del rescoldo del hogar borbollonean dos pucherillos de barro. sacó sueños de grandeza. la cuadra y el corral. Y en las noches del verano. sobrado espacio les da la casa paterna. cerrado y sacristía. azul. hay una mesa con gruesa tabla de roble. a la siniestra.

446 Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza.. aún tendrá luego parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras.-DICES. España de la rabia y de la idea. la España del cincel y de la maza. esa España inferior que ora y embiste. de un sayón con hechuras de bolero.. zaragatera y triste. Seguramente. Una España implacable y redentora. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. España que alborea con un hacha en la mano vengadora. un sabio y un poeta. Como la náusea de un borracho ahito de vino malo. con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza. . Llevadlos al teatro y sólo el carbonero no bosteza. cuando se digna usar de la cabeza.. Esa España inferior que ora y bosteza. 447 . hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona.. la sombra de un lechuzo tarambana. ¡por ventura!. haz una copa para que beba tu hermano. entre una España que muere y otra España que bosteza. y otras calvas en otras calaveras brillarán. el carbonero busca las moras o las setas. pasajero. ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? Doctor: ¿tendrá el estómago vacío? —El vacío es más bien en la cabeza. florecerán las barbas apostólicas. con el barro de la tierra. El carbonero tiene llena de fantasías la cabeza.un poco al uso de París pagano. YA HAY UN ESPAÑOL PONED SOBRE LOS CAMPOS Poned sobre los campos un carbonero. canta o sueña. venerables y católicas.? ¿Dices que nada se crea? No te importe. un rojo sol corona de haces turbias las cumbres de granito. el vacuo ayer dará un mañana huero. el sabio mira y piensa. vieja y tahúr. Quien prefiere lo vivo a lo pintado es el hombre que piensa. NUESTRO ESPAÑOL Nuestro español bosteza. y al estilo de España especialista en el vicio al alcance de la mano. Veréis cómo el poeta admira y calla. Mas otra España nace.

Don Miguel camina. cuando estoy con ellos. ¡qué lejos están! 448 449 . metiendo espuela de oro a su locura. guárdatela. El señala la gloria tras la muerte. la Verdad y ven conmigo a buscarla. y que el oro buscó tras de los mares. que bajo el golpe de su férrea maza aún duerme. puede que despierte un día. Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa: Adivínala. fuerte vasco. sin miedo de la lengua que malsina. CANCIONES La primavera ha venido. Nadie sabe cómo ha sido. Quiere ser fundador y dice: Creo.. La tuya.. jinete de quimérica montura. Poned atención: un corazón solitario no es un corazón. cual nuevo Hamlet. Quiere enseñar el ceño de la duda. Y es tan bueno y mejor que fue Loyola: sabe a Jesús y escupe al fariseo. lleva el arnés grotesco y el irrisorio casco del buen manchego. te guarde Dios. Y el alma desalmada de su raza.Españolito que vienes al mundo. En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad. a mirar desnuda cerca del corazón la hoja de acero. antes de que cabalgue. al caballero. ¿Tu verdad? No. Tiene el aliento de una estirpe fuerte que soñó más allá de sus hogares. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón. lechuzos y tahúres y logreros dicta lecciones de Caballería. Tengo a mis amigos en mi soledad. Dios y adelante el ánima española. ESTE DONQUIJOTESCO Este donquijotesco don Miguel de Unamuno. A un pueblo de arrieros.

Nadie. y en el verde fragor del océano torsos de esclavos jadear desnudos.. Pero me he dormido con todos los cuentos. Y hay que resolverlo entre todos.... sin huir con unas alas de percalina o haciendo un agujero 451 450 . ¿Un mundo muere? ¿Nace un mundo? ¿En la marina panza del globo hace nueva nave su estela diamantina? ¿Quillas al sol la vieja flota yace? ¿Es el mundo nacido en el pecado el mundo del trabajo y la fatiga? ¿Un mundo nuevo para ser salvado otra vez? ¿Otra vez? Que Dios lo diga.OTRO CLIMA ¡Oh cámaras del tiempo y galerías del alma. PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS DE VELAZQUEZ De aquí no se va nadie.. es verdad. LEÓN FELIPE (1884-1968) Yo no sé muchas cosas. Y un nihil de fuego escrito tras de la selva huraña. y hay que resolverlo sin cobardía.. Yo sé muy pocas cosas. Y he visto: Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con [cuentos.. Ni el místico ni el suicida. Antes hay que deshacer este entuerto. Y sé todos los cuentos. De los claros días pasan las sombras mudas. el hombre solitario. es verdad. porque un aire de cielo aterecido le amortecía el fino estradivario. Se apaga el canto de las viejas horas cual rezo de alegrías enclaustradas. Desde la cumbre vio el desierto llano con sombras de gigante con escudos. Digo tan sólo lo que he visto. Que los huesos del hombre los entierran con cuentos. Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos.. Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos. el tiempo lleva un desfilar de auroras con séquito de estrellas empañadas.. Mientras esta cabeza rota del Niño de Vallecas exista de aquí no se va nadie. y el rayo de un camino en la montaña. en áspero granito. tan desnudas!. dijo el poeta. antes hay que resolver este enigma. Calló el poeta. Sangrábale el oído.

tus ojos de pantano. De pronto eran tus ojos los que miraban desde los agujeros. la madera. PABLO NERUDA (1904-1973) ODA A LA POBREZA Cuando nací.en la tarima. las mismas recuas! ¡Qué pena si esta vida tuviera —esta vida nuestra— mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos de la historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos pueblos. Se vuelve siempre. Las goteras. Y es inútil. los zapatos abiertos. me advertían. Ni el místico ni el Suicida. no yelmo ni bacía— se acomode a las sienes de Sancho y a las tuyas y a las mías como pintiparado. los mismos tiranos. repetían tu nombre y tu apellido o a veces el salto quebrado. inútil toda huida (ni por abajo ni por arriba). Siempre. pobreza. allí estabas buscándome. me mirabas a través de las tablas podridas por el profundo invierno. siempre de la misma manera! 452 . los mismos rebaños. como hecho a la medida. las mismas cadenas. los huesos y la sangre. Hasta que un día (¡un buen día!) el yelmo de Mambrino —halo ya. De aquí no se va nadie. las mismas ventas. los mismos farsantes. me seguiste. Tú y yo y Sancho y el Niño de Vallecas y el místico suicida. Entonces nos iremos todos por las bambalinas. Allí estabas acechándome tus dientes de carcoma. las mismas sectas ¡y los mismos. tu lengua gris que corta la ropa. los mismos poetas! ¡Qué pena que sea así todo siempre. de noche. 453 ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos. el traje roto. Nadie. las mismas ventas.

te vigilo. Tú. yo te sigo. Te vi sacar mis muebles a la calle: los hombres los dejaban caer como pedradas. de un montón de abandono en medio de la calle y de la lluvia ibas haciendo un trono desdentado y mirando a los pobres recogías mi último plato haciéndolo diadema. o al descorrer las sábanas en un hotel oscuro. te acerco. soy implacable. Como fuiste implacable. te rompo los dientes que te quedan. Otros poetas antaño te llamaron santa. Cuando enfermé tocaron a la puerta: no era el doctor. desde mi nacimiento por las calles. mi canto está cantando. te aislo. Derrotaré tus pálidas banderas en donde se levanten. Donde vayas. sentada en una silla me esperabas. por la paz y la guerra. con amor horrible. veneraron tu capa. mi sangre está luchando. encuentran mis poemas. adolescente. entraba otra vez la pobreza. en los suburbios. secarse el sudor negro. me seguiste por los cuarteles y los hospitales. no encontré la fragancia de la rosa desnuda. mi vida está viviendo. Yo salgo cada día con la obrera textil. te cerceno las uñas. Junto a cada pobre rae encontrarás cantando. Estoy en todas partes: en el océano con los pescadores. Ahora. Pobreza. pobreza. en la mina los hombres al limpiarse la frente. Cuando alquilé una pieza pequeña. se alimentaron de humo 455 . te disparo. 454 bajo cada sábana de hospital imposible encontrarás mi canto. sino el silbido frío de tu boca. Tengo las manos blancas de dar el pan en las panaderías. pobreza.siguiéndome. Te sigo. pobreza.

Eso es todo. Nosotros. Su voz. le pegaban 457 . Aunque éste sea el último dolor que ella me causa y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. los astros. que proso estos versos. jueves. a lo lejos. Sus ojos infinitos. Sentir que la he perdido.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. ¡Es tan corto el amor y es tan largo el olvido! Porque en noches como ésta la tuve entre mis bra[zos. como es hoy. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. más inmensa sin ella. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. A lo lejos alguien canta. Mi alma no se contenta con haberla perdido. porque hoy. Como para acercarla mi mirada la busca. pero cuánto la quise. con duros versos te golpeo el rostro. Escribir. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. los de entonces. a veces yo también la quería. Oír la noche inmensa. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Como antes de mis besos. y a veces ella también me quiso. Yo te desafío. Mi corazón la busca. de otoño. 456 CESAR VALLEJO (1892-1938) PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA Me moriré en París con aguacero. un día del cual tenga ya el recuerdo. mi alma no se contenta con haberla perdido. por ejemplo: «La noche está estrellada. con todo mi camino. y ella no está conmigo. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. Me moriré en París —y no me corro— tal vez un jueves. los húmeros me he puesto a la mala y. PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS Puedo escribir los versos más tristes esta noche. es cierto. De otro. te vamos expulsando de la tierra a la luna para que allí te quedes fría y encarcelada mirando con un ojo el pan y los racimos que cubrirá la tierra de mañana. Ella me quiso. a verme solo. te embarco y te destierro. muchos otros. Ya no la quiero. Yo con otros. ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos! Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise. A lo lejos. ¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla! La noche está estrellada y ella no está conmigo. con otros.y desaparecieron. su cuerpo claro. César Vallejo ha muerto. pero tal vez la quiero. ya no somos los mismos. La misma noche que hace blanquear los mismos [árboles. Ya no la quiero. Pensar que no la Lengo. me he vuelto. azules. jamás como hoy. y tiritan. es cierto. Será de otro. Jueves será.

tan. situándose. Dúctil. portátil. quizás. ¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito? 458 REDOBLE FÚNEBRE A LOS ESCOMBROS DE DURANGO Padre polvo que subes de España. lo infructuoso. lo profundo. pérfidas. Ic daban duro con un palo y duro también con una soga. sosteniéndose. azafranado. son testigos los días jueves y los huesos húmeros. los arcángeles. cuanto. éstos aquí.. externo. ¿Voy. listas. comparando. golpeando. las morenas. estremeciéndose. lo acerbo. llorando. la tina. acaso. aquello. nunca. el alma. cascaras. ¿Hablar. y ya no almuerza. enfureciéndose. después. a leer a André Bretón? Otro tiembla de frío. sobre mi doble? Otro se sienta. el ébano. los párrocos. siempre. lo crispante. ¿Cómo escribir después del Infinito? Un albañil cae de un techo. lo todo. libere y corone. encima. lo pui ísimo. viejo.. Dios te salve.. los lugares. nítido. lejos. Ardiendo.. ¡cuánto!. largas. ¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo? Otro busca en el fango huesos. lo suntuario. las gotas. ¿Hablar luego de Sócrates al médico? Un cojo pasa dando el brazo a un niño. el taco.. Después. Lo horrible. la aguja. el muerto. debajo. ensangrentado. los decilitros. a nadie de Picaso? Alguien va en un entierro sollozando. LA PAZ La paz.. lo aciago. detrás. la metáfora? Un comerciante roba un gramo del peso a un cliente.. después. ¿Voy a escribir. encintadas. tanto. analizando. viviendo. mientras. lo fatal.. ¿Con qué valor hablar del más allá? Alguien pasa contando con sus dedos. ¿Innovar luego el tropo. mátalo. oyendo. la lluvia. después. lo augusto. el olvido. el desaire. trece. el desconocimiento. ráscase. la soledad. tumefactas.. ¿Con qué cara llorar en el teatro? Un paria duerme con el pie a la espalda. lo lentísimo. muriéndose. el tipo. los caminos.. escupe sangre. el estupor. conexas. los sarcófagos. ¿Con qué valor hablar de sicoanálisis? Otro ha entrado a mí pecho con un palo en la mano. después. el monaguillo. lo táctil.. las vertientes. lo mojado. 459 . la avispa. mañana. el buho.todos sin que él les haga nada. ¿Cómo luego ingresar en la Academia? Alguien limpia su fusil en la cocina. fotografías. la parte.. lo lóbrego. de cuarta dimensión? Un banquero falsea su balance. muere. el vaso. lo satánico. ¿Hablar. la olla. después. extrae un piojo de su axila. tose. la potestad. los primos. UN HOMBRE PASA Un hombre pasa con un pan al hombro.

como el toro. si no es tu voz. tristes y morenas. la tabla que procuro. voy entre pena y pena sonriendo. caracolas y órganos mi dolor sin instrumento. Alimentando lluvias. como el toro a tu amor se lo disputo. un golpe helado. Como el toro te sigo y te persigo. y dejas mi deseo en una espada. te calce y dé un tronó. el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas. padre polvo que estás en los cielos.padre polvo que asciende del alma. el norte que pretendo. No hay extensión más grande que mi herida. la lengua en corazón tengo bañada y llevo al cuello un vendaval sonoro. llorando. Un manotazo duro. como el toro burlado. a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. cavilación que vienes como el mar de la playa a las arenas. Como el mar de la playa a las arenas. pobres. lloro mi desventura y sus conjuntos 461 460 . compañero del alma. Tanto dolor se agrupa en mi costado. tan temprano. Como el toro he nacido para el luto y el dolor.' Eludiendo por eso el mal presagio de que ni en ti siquiera habré seguro. ELEGÍA Yo quiero ser. por una noche oscura de sartenes redondas. Como el toro lo encuentra diminuto todo mi corazón desmesurado. y del rostro del beso enamorado. Nadie me salvará de este naufragio si no es tu amor. pena que vas. voy en este naufragio de vaivenes. Como el toro me crezco en el castigo. un hachazo invisible y homicida. que por doler me duele hasta el aliento. como el toro estoy marcado por un hierro infernal en el costado y por varón en la ingle como un fruto. MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942) SONETOS 1 Tengo estos huesos hechos a las penas y a las cavilaciones estas sienes. Dios te salve. un empujón brutal te ha derribado. Padre polvo que subes del fuego.

y siento más tu muerte que mi vida. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. temprano madrugo la madrugada. grabados. dos panales no pueden detener la miel en los pezones. Temprano levantó la muerte el vuelo. Ando sobre rastrojos de difuntos. Es como si tu sangre fuera dulzura y toda laboriosas abejas filtradas por tus poros. hasta inundar la casa que tu sabor rezuma. a dentelladas secas y calientes. HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA III Tejidos en el alba. Tu corazón. MENOS TU VIENTRE Menos tu vientre todo es confuso. En mis manos levanto una tormenta de piedras. Quiero escarbar la tierra con los dientes. y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas. que tenemos que hablar de muchas cosas. luchan y se atropellan con blancas efusiones. Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamoi dazarte y regresarte. tú toda una colmena de leche con espuma. Menos tu vientre todo es oculto. llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. voy de mi corazón a mis asuntos. Tus pechos en el alba: maternos manantiales. recorrida por caudales sonoros. Menos tu vientre todo es futuro fugaz. Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas. no perdono a la tierra ni a la nada. turbio. pasado baldío. 463 462 . menos tu vientre todo inseguro. de inundación. de boda junto a ti. ya terciopelo ajado. rayos y hachas estridentes. compañero. compañero del alma. y sin calor de nadie y sin consuelo. Se han desbordado. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero. Oigo un clamor de leche. quiero apartar la tierra parte a parte. Menos tu vientre todo es oscuro. Alegrarás las sombras de mis cejas. menos tu vientre claro y profundo. sedienta de catástrofes y hambrienta. temprano estás rodando por el suelo. no perdono a la vida desatenta. No perdono a la muerte enamorada. esposa. todo postrero polvo del mundo. lunarmente tus venas.

seguiremos besándonos en el hijo profundo.Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro. Besándonos tú y yo. verían que grabada llevo allí tu figura. la familia del hijo será la especie humana. fundidos como anhelan nuestras ansias voraces: en un ramo de tiempo. en un haz de caricias. los dos ramos. que de nuestras dos bocas hará una sola espada y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos. con un fuego congelado que abrasa. de pelo. Los muertos. los dos haces. se besan los primeros pobladores del mundo. y hará de nuestra carne materia decisiva: donde asienten su alma las manos y el aliento las hélices circulen. pedazo desprendido de nuestros dos pedazos. No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia y en cuanto de tu vientre descenderá mañana. laten juntos a los vivos de una manera terca. Viene a ocupar el hijo los campos y la casa que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca. El hará que esta vida no caiga derribada. Para siempre fundidos en el hijo quedamos. se besan nuestros muertos. Con el amor a cuestas. ÍNDICE . Haremos de este hijo generador sustento. dormidos y despiertos. de sangre. Porque la especie humana me han dado por herencia. la agricultura viva. Si quemaran mis huesos con la llama del hierro. tu caudaloso vientre será mi sepultura.

Aquí jabla de la guerra Juan Ruiz. Batalla de amores Jorge Manrique. — ROMANCES HISTÓRICOS 48 De Bernardo del Carpió 49 La jura de Santa Gadea 467 . Cantiga Micer Francisco Imperial. Cantar de los lujantes de Lara Gonzalo de Berceo. Coplas a la muerte de su padre Juan del Encina. Cantar de Mió Cid Anónimo. en el vergel Rodrigo Martínez Por vos mal me viene No quiero ser monja. Libro de Alexandre: Alabanza de la patria Anónimo. no ¡Ay. Arcipreste de Hita. Proverbios morales Pedro López de Ayala. Villancico Cancionero.CRONOLÓGICO 5 NOTA PRELIMINAR PRIMEROS TIEMPOS 9 10 10 11 12 13 14 16 17 20 Anónimo. Dentro. Laberinto Coplas de la panadera Gómez Manrique. Serranillas Juan de Mena. Cántica El labrador avaro Anónimo. que non era! ROMANCERO. Poema de Fernán González Sem Tob. Desir a las syete virtudes Marqués de Sanüllana. Cántica de serrana De las propiedades que las duennas chicas han SIGLO XV 25 26 27 29 30 31 33 45 46 46 47 47 47 Alfonso Alvarez de Villasandino.

La cierva Rodrigo Caro. mi madre Canción Cantiga Cristóbal de Castillejo. Vida retirada A Francisco Salinas A Felipe Ruiz Noche serena En la Ascensión Al salir de la prisión Morada del cielo Imitación de diversos Soneto Alonso de Ercilla. Ovillejos Al túmulo de Felipe II Busco en la muerte la vida Diálogo entre Babieca y Rocinante Luis de Góngora.ROMANCES FRONTERIZOS 50 Abenámar 52 ¡Ay. Angélica y Medoro Servía en Oran al rey Entre los sueltos caballos Ande yo caliente 469 . A las ruinas de Itálica SIGLO XVII 63 63 64 65 66 68 69 69 69 70 70 468 Gil Vicente. Si para refrenar este deseo Égloga primera 145 346 146 147 147 151 152 155 Miguel de Cervantes. La Araucana (fragmentos) Baltasar del Alcázar. Sonetos Cuando me paro a contemplar mi estado ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. Del rosal vengo.. Vivo sin vivir en mí Fray Luis de León. Epístola moral a Fabio Gil Polo. Soneto a Jesús Crucificado Anónimo. Cántico espiritual Canciones del alma Llama de amor viva Éntreme por donde no supe Tras de un amoroso lance Sin arrimo y con arrimo ¡Que bien sé yo la fonte! Anónimo. Una cena Su modo de vivir en la vejez A un giboso de delante Adivinanza Fernando de Herrera. Por la victoria de Lepanto Por la pérdida del rey don Sebastián San Juan de la Cruz. Soneto Garcilaso de la Vega. de mi Alhama! ROMANCES CAROLINGIOS 53 Doña Alda ROMANCES NOVELESCOS 55 56 56 58 Blanca-niña El prisionero De la hija del rey de Francia De la rosa fresca ROMANCES LÍRICOS 59 Fontefrida 60 El conde Amalaos SIGLO DE ORO SIGLO XVI 81 84 86 88 89 91 93 94 95 96 97 98 100 103 104 105 105 110 113 119 120 121 123 124 124 126 126 132 136 138 A la flor de Gnido Santa Teresa de Jesús. Visita de amor Sátira Juan Boscán. Canción Francisco de la Torre.

Rosana en los fuegos Manuel José Quintana. Fiesta de toros en Madrid 470 . La carretera de Al-hamar Corriendo van por la vega Dueña de la negra toca A buen juez mejor testigo Antonio de Trueba. Himno al Mesías Gertrudis Gómez de Avellaneda. Amor y orgullo José Zorrilla. Rimas Cerraron sus ojos Vicente W. Ya formidable y espantoso suena 189 Miré los muros de la patria mía 190 A una nariz 209 210 213 217 219 José Cadalso. A la orilla del arroyo José Selgas. Canción 166 A mis soledades voy 169 Pobre barquilla mía 171 Cena de Isidro y María de la Cabeza 174 Duerme. Canto a Teresa Canción del pirata Himno a la inmortalidad La desesperación El arrepentimiento Gabriel García Tasara. Soneto 200 Nicolás Fernández de Moratín. A Venus J u a n Meléndez Valdés. Epístola al duque de Frías (fragmento) SIGLO XIX ROMANTICISMO 223 231 233 237 246 248 250 253 258 261 264 265 267 269 288 290 295 303 314 319 320 322 324 339 343 345 346 350 Duque de Rivas. Nocturno R a m ó n de Campoamor. mayoral extraño 176 ¿Qué tengo yo. Niágara José de Espronceda. A España Bartolomé José Gallardo. Restitución Gaspar Núñez de Arce. El estío Gustavo Adolfo Bécquer. mi niño 175 Sonetos: 175 Judit 175 Suelta mi manso. que mi amistad procuras? 176 Pastor. Estas que fueron pompa y alegría 192 La vida es sueño (fragmentos) SIGLO XVIII NEOCLASICISMO 199 Diego de Torres y Villarroel. Estrofas 471 190 Un valentón 191 Pedro Calderón de la Barca. El tren expreso Lo que hace el tiempo ¡Quién supiera escribir! Carolina Coronado. Querol. Las campanas A las orillas del Sar José Asunción Silva. Blanca Flor Francisco Martínez de la Rosa. este aire. A una estrella Federico Balart.157 La más bella niña 158 Hermana Marica 160 El forzado 162 Sonetos: 162 Mientras por competir con tu cabello 162 Ni en este monte. que con tus silbos amorosos 177 Varios efectos del amor 177 Soneto de repente 178 Francisco de Quevedo. En Nochebuena Rosalía de Castro. Un castellano leal (romances) El faro de Malta José María Heredia. Al sueño 181 Epístola satírica y censoria 186 Letrilla satírica 188 Sonetos: 188 Faltar pudo su patria al grande Osuna 189. ni en este río 163 A Córdoba 163 Lope de Vega.

Carta lírica Juana de Ibarbourou. La higuera INTELECTUALISMO 404 405 407 409 410 411 412 412 414 416 418 419 419 420 421 421 423 424 425 426 427 428 429 433 Canción tonta Romance sonámbulo La casada infiel Prendimiento de Antoñito el Camborio Muerte de Antoñito el Camborio Burla de don Pedro a caballo Llanto por Ignacio Sánchez Mejías l. única Gabriela Mistral. cuando dormía 440 Yo voy soñando caminos 441 Las moscas 442 En tren 443 Campos de Soria 444 La tierra de Alvargonzález (fragmento) 473 . Mujer con alcuza Insomnio HUMANISMO 397 397 398 398 398 399 400 404 472 Juan Ramón Jiménez. Lope de Vega. Nocturno Alfonsina Storni. ¡Quién sabe! Nostalgia El sueño del caimán Ramón del Valle Inclán. Sonetos A tu abandono opongo Estaba echado yo en la tierra La rosa Con mi mitad allí El todo interno Jorge Guillen. La Giralda Romance del Duero Vicente Aleixandre. Quisiera estar solo en el Sur Paisajes No es nada. Alma ausente Rafael Alberti. es un suspiro Pedro Salinas. A un olmo seco 439 Anoche. El lagarto está llorando 435 Miguel de Unamuno. A ti. Cuerpo presente IV. Rosa del caminante La trae un cuervo Manuel Machado. La voz a ti debida En ansias inflamada Gerardo Diego. claro. Salamanca 436 El Cristo de Velázquez (fragmento) 437 Leer. madrecito 436 Salamanca. A Kempis Leopoldo Lugones.SIGLO XX MODERNISMO 361 361 362 364 365 367 369 373 373 375 377 380 381 382 383 384 384 385 386 387 387 388 391 392 394 Salvador Rueda. leer. leer.La cogida y la muerte II. Canción de otoño en primavera Sonatina Marcha triunfal Cosas del Cid Los motivos del lobo Lo fatal Letanías a nuestro señor don Quijote Salutación del optimista Cantos de vida y esperanza José Santos Chocano. El aire Federico García Lorca. Castilla Adelfos Felipe IV Canto a Andalucía Amado Ñervo. Sierra de Pancorbo El ángel de los números Invitación al aire Luis Cernuda. vivir la vida 438 El cuerpo canta 438 Antonio Machado. La muerte Dámaso Alonso. de improviso 435 Juan de la Cruz. La sandía La vaca Rubén Darío. La sangre derramada III.

Nicolás Fray Luis de León Gallardo.. Federico Bécquer. León Fernández de Moratín... Yo no sé muchas cosas. Alonso de Espronceda.445 446 447 447 447 449 449 450 451 451 452 453 456 457 458 459 459 460 461 461 463 463 El mañana efímero Poned sobre los campos ¿Dices.! Pablo Neruda.. es verdad Pie para el Niño de Vallecas de Velázquez ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas. Piedra negra sobre una piedra blanca Un hombre pasa La paz Redoble fúnebre a los escombros de Durango Miguel Hernández. Tengo estos huesos hechos a las penas Corno el toro nacido para el luto Elegía Menos tu vientre Hijo de la luz y de la sombra ALFABÉTICO DE AUTORES Alberti. Rosalía de Cernuda. José María Hernández.. Ramón de Caro. Juan del Ercilla. Pedro Campoamor. Dámaso Alvarez de Villasandino. Jorge Heredia. Oda a la pobreza Puedo escribir los versos. Miguel Herrera. Luis Cervantes.. Juana de 419 100 428 429 25 17 346 295 10 68 209 191 324 138 65 319 421 145 345 362 426 223 45 98 237 451 200 86 217 404 258 261 147 400 233 460 105 394 . Carolina Darío. Vicente Alonso. José Calderón de la Barca. Gustavo Adolfo Berceo. José de Felipe. Baltasar del Aleixandre. Gonzalo de Boscán. Gertrudis Góngora. Fernando de Ibarbourou. Rafael Alcázar. Gabriel Gómez de Avellaneda. Alfonso Arcipreste de Hita Balart. César Vallejo. Luis de Guillen. Bartolomé José García Lorca.? Nuestro español Ya hay un español Este donquijotesco Canciones Otro clima León Felipe. Gerardo Duque de Rivas Encina. Rodrigo Castillejo. Rubén Diego. Cristóbal de Castro. Federico García Tasara. Miguel de Coronado. Juan Cadalso.

Jiménez. Diego de Trueba. Machado. José Asunción Storni. Leopoldo Machado. Miguel de Valle-Inclán. Gil Zorrilla. José Manuel Rabí Sem Tob Rueda. Francisco de Quintana. Pedro San Juan de la Cruz Santa Teresa de Jesús Santos Chocano. José 397 163 16 388 438 384 31 33 219 27 210 29 26 391 387 453 350 132 314 178 213 14 361 424 113 84 380 290 322 392 136 199 288 435 383 457 69 63 264 . Amado Neruda. José Silva. Alfonsina Torre. Gabriela Ñervo. Juan Mena. Salvador Salinas. Antonio . Ramón del Vallejo. Gil Qucrol. Gómez Manrique. Pablo Núñez de Arce. Pedro Lugones. Juan Ramón Lope de Vega. Gaspar Polo. Félix López de Ayala. Garcilaso de la Vicente. Juan de Micer Francisco Imperial Mistral. Francisco de la Torres y Villarroel. Manuel Manrique. Jorge Martínez de la Rosa. Antonio de Unamuno. José Selgas. Vicente W Ouevedo. César Vega. Francisco Marqués de Santillana Meléndez Valdés.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful