LOS 25 000 MEJORES VERSOS DE LA LENGUA CASTELLANA

CIRCULO DE LECTORES

NOTA PRELIMINAR Nadie dudará de que la comunicación espiritual que se establece por medio de la poesía representa una de las riquezas más notables de que puede gozar el hombre, Gracias a ella nos apartamos del mundo de la acción humana positiva, que a veces, por el agobio de las circunstancias, nos hace adoptar una postura hostil, cerrada a los infinitos matices, espirituales y materiales, de lo que nos rodea, con natural menoscabo de un concepto más amplio y bello de la vida. Componer una antología poética que abarque los autores más significativos de todas las épocas es tarea ciertamente difícil, no sólo porque los poemas elegidos han de ser los más representativos de las corrientes estéticas y culturales coetáneas, sino también porque se tiene que componer con sencillez y objetividad auténticas. Hoy se abusa del subjetivismo antológico que, en último término, resulta estéril, puesto que el lector se interesa por los sentimientos e ideas personales que la obra del poeta despierta en él más que por las doctrinas y la escuela del antologo subjetivo. Podemos afirmar que la presente antología de poemas castellanos recoge lo mejor de la producción española y latinoamericana. Se ha preferido prescindir en ella de citas, notas y comentarios eruditos, y se ha recurrido a una división esquemática, para que el lector pueda saborear en estado «puro» los poemas aceptados umversalmente como los mejores o, al menos, como los más representativos de la literatura castellana.

PRIMEROS TIEMPOS

ANÓNIMO (Hacia 1140) CANTAR DE «MIÓ CID> (Fragmento)
ADIÓS DEL CID A VIVAR

De los sos ojos —tan fuertemientre llorando, tornava la cabeca —e estávalos catando. Vio puertas abiertas —e ucos sin cañados, alcándaras vazías —sin pielles e sin mantos, e sin faleones —e sin adtores mudados. Sospiró mío £id —ca mucho avíe grandes cuidados. Fabló mío Cid —bien e tan mesurado: «¡Grado a ti, Señor Padre —que estás en alto! Esto me an buolto —míos enemigos malos.» Una niña de nuef anos —a ojo se para va: «¡Ya Campeador —en buena cinxiestes espada! E rey lo ha vedado —anoch del entró su carta, con grant recabdo —e f uertemientre seellada. Non vos osariemos —abrir nin coger por nada; si non, perderiemos —los averes e las casas, e aun demás —los ojos de las caras. £id, en nuestro mal —vos non ganades nada; mas el Criador vos vala —con todas sus vertudes [santas.» Esto la niña dixo —e tornos pora su casa.

¡Eya velar! Non sabedes tanto descanto. 11 GONZALO DE BERCEO (1198-1274?) CÁNTICA ¡Eya velar. Doliéranse los ángeles desta alma mezquina. mas pora fer tal pasta menguábalis fariña.» Finó el rastrapaia de tierra bien cargado. ¡eya velar!. davalis acogía: saludávala siempre. pero que malo. fazíela por verdat: cambiaba los mojones por ganar eredat: facíe a todas guisas tuerto e falsedat. por quanto la levaban diablos en rapiña. —para estas bodas bofordar! Fijo Diago González. pechavanli a duplo el pan de que dio mudado. —ca vos naciérades ante Grant bien vos quería el conde —ca vos érades su [alcalle también toviestes su seña. que asechan por los pestiellos. e la de Diago González —[en los bracos] fue a tomar [e] mesando sus cabellos —e las barbas de su faz: «¡Señero. facíalo con derecho. avíe mal testimonio entre su vecindat.» Andrés e Peidro e Joan. ¡Eya velar! Que non vos furten al Fijo de Dios. ganarla por vecina. 10 . eya velar. era de muchas guisas orne revolvedor. en soga de diablos fue luego cativado. —en el vado de Cascajar. Facíe una nemiga. ¡Eya velar! Todos son omnes plegadizos. Queríe. —a vos amaba yo más. ¡Eya velar! Todos son ladronciellos. rastravando por tienllas. so e mezquino. ¡eya velar!. eya velar! Velat aljama de los judíos. quisieron acorrelli. decíela cada día: «Ave gracia plena que parist a Messía. bien a Sancta María. ¡eya velar!. havos dado mala carrera. udíe sus miráculos. ¡Eya velar! Ca furtávoslo querrán.ANÓNIMO (Siglo XII) LOS SIETE INFANTES DE LARA (Fragmento) La cabeca de [don] Muño —tornóla en su lugar. ¡Eya velar! Vuestra lengua tan palabrera. que usava la reia más que otra lavor: más amava la tierra que non ai Criador. de cozes bien sovado. ¡eya velar! EL LABRADOR AVARO Era en una tierra un omne labrador.

dellos por buen concejo. Amigos. ANÓNIMO (Siglo XIII) LIBRO DE ALEXANDRE ALABANZA A LA PATRIA ANÓNIMO (1250-1271?) POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ (Fragmento) El omne en su tierra vive más a sabor. Levantósse un ángel. dellos en poridad. esto que io vos digo: el cuerpo. 12 Auía en estas cortes muy gran pueblo sobe jo.» Mas el omne que es de cruda voluntad. fue de Sancta María vassallo e amigo. malas que buenas non: los malos a los bonos teníenlos en rencón. derramáronse todos como una neblina. Siempre la ementava a iantar e a cena: dizíeli tres palabras: "Ave gracia plena". danle cuerno a puerco enna fossa dex mano. fázenle a la morte los parientes honor: los ossos e l'alma han folganc. cuida que los otros son sen piedat: cuerno assí él es leño de malvestat. que a los enemigos seguda e espanta. nunca diz más nadie: «Aquí iaz fulano. Los fijos e las fijas dulces son de veer.» Luego que esti nomnc de la Sancta Reina udieron los diablos. sedíe como oveia que iaze ensarzada: fueron e adussíeronla pora la su maiada. que non digamos todos: «Salve Regina Sancta. quien quesier' creer e ascuchar. que descobiertamente le quieran fallecer. Vidiéronla los ángeles seer desemparada. después quel conde vino duro los poquellejo. non merecíe iazer en tal mal cadena. «lo so testigo. cojiéronse ad ahina. Non serien las mugieres tan desvergonzadas que por dulda del sieglo non fuessen defamadas. desampararon todos a la alma mezquina. la arma por peccados non issíe de pressón. non nos deve doler nin lengua nin garganta. tien' que ennos otros non ha caridat.a maor cuando muchos parientes están arrededor. buscará cuerno pueda a su tierra tornar: crudo es e loco quien su casa quier1 desamparar. ca dióles el buen conde mucho de buen consejo. de piedes e de manos con sogas bien atada. disso. e non fagan clamores tañer a las vegadas.» Los omnes de la vida al que es estraño en cabo del fossario lo echan orellano. han de su compaña los parientes plazer: encara no los puede tanto avorrecer. non plantará majuelo en ajeno lugar.Si lis dizíen los ángeles de bien una razón. que non lieven a la iglesia candelas e obradas. Nomne tan adonado e de vertut atanta. la boca por qui essíe tan sancta cantilena. el que trasco esta alma consigo. 13 . verdat est. ciento dizíen los otros. non mentira.

Assaz avía al rey buen cauallo comprado. cavallo sy dar ge los quería. Yo estando en afruenta por miedo de pecados. con el auer de Francia nunca sería pagado. auía de todo ello el rey muy grant sabor. Asy quedaste vos del para mucho durar y librar lo que él cobdiciaua librar. su condado. que d'aquella moneda mil marcos le daría por acor e. mandedes los tomar. biues en merced suya: ¿comino podría vencer a su obra la tuya? Pecar es la tu manna. otrosy vn cauallo que fuera el Almancor.» El rey dixo al conde que non los tomaría. Comino la debda mía que a vos muy poco monta. muchos que fis syn cuenta menudos y granados. mas saliól a tres annos muy caro el mercado. 15 . sy el auer non fuesse aquel día pagado. quando fallesce al doliente. es el desir syguiente. sennor. quando es seca la rrosa que ya su sasón sale: queda el agua olorosa. sería a Dios baldón la tu maldad en peso poner con su perdón. mas acor e cavallo que ge los compraría. asy fincó la gente. oyd este sermón que vos dise don Santo. judío de Carrión. luego dixo al conde que los quería comprar: «Non los vendería.. siempre fues cada día al gallarín doblado. en el reino fyncaua: nin hombre lo creya. que me f iso bien andante. en cabo de la carta los testigos pusieron quantos a esta merca delante estouieron.Leuava don Ferrando vn mudado acor. todos los juramentos allí los escriuieron. rosada que más vale. commo el pulso. Abeniéronse anbos. Hombre torpe y sin seso. 14 Comunal-mente rrimado de glosas y moral-mente de philosophya sacado. por y perdió el rey Castiella. El rrey Alfonso fynando. mas vino-me al talante vn conorte muy cierto. De grant sabor el rey de a ellos lleuar. vender non vos los quiero.. Ca ninguno cuydaua que tan grande mejoría. Cartas por ABC partydas y fizieron. con la cual yo podía benir syn toda honta. tenie-me por muerto. mas quiero vos los dar. rrey alto. puso cuando lo diesse a día sennalado. El te fiso nascer. fizieron su mercado. non auía en Castiella otro tal nin mejor. la suya perdonar. RABÍ SEM TOB (Siglo XIV) PROVERBIOS MORALES (Fragmento) Sennor noble.

todos toman ya armas e comiencan a rrobar. Non pueden vsar justicia los rreyes en la su tierra ca dizen que lo non sufre el tal tiempo de guerra. e bien colorada. Segund el poder suyo asy en todo te sobra. A la decida di una corrida. logana.» Dis: «Tú que bien corres. ca somos contra Dios en todas cosas errados.» Yo 1' dixe: «Frío tengo. a f uelgan quando veen la tierra en rrobería de ladrones e cortones que ellos llieuan en compañía. rroban la pobre gente e así la fazen hermar: Dios solo es aquel que esto podría emendar. anda tu jornada. Los cristianos han las guerras. la sierra passada.y alongar la sanna. otros enbían a correr. en todos los más rreynos ya tienen rreyes doblados. Dixe yo a ella: «Homíllome bella. 16 . sobre los pobres syn culpa se acostumbran mantener. por leuar muy grandes sueldos e leuar la quantía. e todo aquesto viene por los nuestros pecados. ca en otras tierras llanas osar fallan que comer: vnos son ya capitanes. qual es el poder tuyo atal es la tu obra. 17 AQUÍ FABLA DE LA GUERRA Cobdician caualleros las guerras de cada día. los moros están fol[gados. Los que con sus bueyes solían las sus tierras labrar. ARCIPRESTE DE HITA (1283-1350?) PEDRO LÓPEZ DE AYALA (1332-1407) CÁNTICA SERRANA Cerca la Tablada. osar es engañado e contra Dios más yerra quien el camino llano desanpara por la syerra. fallé una serrana fermosa. fálleme con Aldara a la madrugada. JUAN RUIZ. los yerros baldonar. Oluidado han a los moros las suas guerras fazer. aquí non te engorres. el su poder es tanto mayor que la tu yerra. En cima del puerto coydé ser muerto de nieve e de frío e d' ese rrosío e de grand' elada. Tanta ventaja quanto ay del cielo a la tierra.

de buena valía. e diom' buena lumbre como es de costumbre de sierra nevada. pelleja delgada. de pieca labradas. quered por mesura hoy darme posada. e yo non me pago del que non da algo. fermosura.» «Vos.» Levóme consigo. quiero que lo oyas. que no 1' coste nada. por dineros fase ornen quanto piase: cosa es probada. Diome pan de centeno tisnado. ¿é si m' será dada? Pues dam' una cinta bermeja bien tinta. mas de mis dineros darvos he.» Yo 1' dixe: «De grado. nin hay tan buen día. Nunca de omenaje pagan hostalaje. amada. Et dam' buenas sartas de estanno e fartas. mas f aré f iadura para la tornada. tanto algo agora non tray' por ventura. nin cara pagada.» 19 . e bebe e esfuerca. avrá bien de cena. nin le do posada. de mal mon s' te faga fasta la tornada. et buena camisa.» Díxome la moza: «Pariente.» «Serrana sennora. e carne salada. fecha a mi guisa con su collarada.» Díxome la heda: «Do non hay moneda non hay merchandía.» Dis': «Huésped. e paga. Non hay mercadero bueno sin dinero.e por eso vengo a vos. dis': «Abras ese blago et toma un tanto de soma. mi choca el que en ella posa conmigo desposa e dam' grand soldada. Et dam' buena toca listada de cota. quales yo pediere. Diom' queso de cabras: «Fidalgo». ¿por qué non pedides la cosa certera?» 18 Ella dis: «Maguera. Con aquestas joyas. moreno e diom' vino malo agrillo é ralo. et dame capatas de cuello bien altas. que eso desides. mas soy casado aquí en Ferreros. serás mi marido e yo tu velada. Quien dones me diere. et lechiga buena. serás bien venido. ct dame halía. que tengo goardada.» Dis': «Trota conmigo. almuerza. caliéntate.

plaser. ansí duenna pequenna tiene mucha beldat. que por chicas non troco. porende de las mugeres la mejor es la menor. en la duenna pequenna yase muy gran amor: pocas palabras cumplen al buen entendedor. adonada. mejor es en la prueba que en la salutación. Del que mucho fabla ríen. mas las chicas e las grandes se repienden del troco. Son frías como la nieve e arden como el fuego. quien mucho ríe. del mal. mucho al y fallárcdcs a do bien paredes mientes. De la muger pequenna non hay comparación. terrenal parayso es e grand consolación. bien fasientes. pero más que la nués conorta et calienta. et chico el ruysennor. en la calle solas. yo quiero las desir luego. e de duenna pequenna et de breve rasón. En pequenna gergenza yase grand resplandor. es loco. cantador. con el amor ardientes. como en poco blasmo yase grand buen olor: ansí en duenna chica yase muy grand sabor. ca poco et bien dicho afincase el corazón. no ha plaser del mundo que en ella non sienta. De las chicas. non es desaguisado del grand mal ser fuidor. e noble claridad. en azúcar muy poco yase mucho dulzor. pero cualquier dellas es dulce gritador. que bien diga. en oro muy poco grand precio et grand valor. en casa cuerdas. Son frías de fuera. Es pequenno el grano de la buena pimienta. la muger que es chica por eso es mejor. donayre. que lo habredes por [juego. plasenteras. fermosa. Como en chica rosa está mucho color. rientes. es en la duenna chica amor et non poco: duennas hay muy grandes. et lealtad. virtud e precio. fermosura. sosegadas. amor. donosas. preciada. ansí duenna pequenna. et bendición. color. tomar lo menos.DE LAS PROPIEDADES QUE TAS DUENNAS CHICAS HAN Quiero vos abreviar la predicación. que siempre me pagué de pequenno sermón. el amor me fiso ruego que diga de sus noblesas. Chica es la calandrina. ct alegría. si todo amor consienta. trevejo. con donneo es más dulce que azúcar nin flor. . Siempre quis' muger chica más que grande nin mayor. pero más dulce canta que otra ave mayor. Como robí pequenno tiene mucha bondat. díselo el sabidor. desirvos he de duennas chicas. solas. bien atal es la duenna pequenna con amor. 20 Son aves pequennas papagayo e orior.

SIGLO XV .

sy tan sólo un día te pudiesse ver. pues sienpre de grado leal te serví. Todo el mi cuydado es en te loar.ALFONSO ALVAREZ DE VILLASANDINO (Siglos XIV-XV) CANTIGA Vysso enamorado. por la qual ventura de mi coracón non parte trystura en toda ssasón: por en tu fygura me entrystece assy. La tu fermosura me puso en prisyón. 25 . pues bivo pensoso dcsseando a ty. duélete de my. Estoy cada dya triste syn plazer. quel tienpo passado non posso olvidar: ffarás aguysado de mí te menbrar.

e commo quando entre árboles asome alguno que ante los rramos mesce. vencido del sueño por tierra fragosa perdí la carrera do vi la vaquera de la Finojosa. e poco a poco todo assy paresce.. dugayna. guardando ganado con otros pastores. MARQUES DE SANTILLANA (Iñigo López de Mendoza) (13984458) SERRANILLAS MICER FRANCISCO IMPERIAL (Siglos XIV-XV) DESIR A LAS SYETE VIRTUDES (Fragmento) . vyhuela de arco. escripto todo con oro muy fino. e por muro muy alto jazmín que todo a la redonda la cercava: el son del agua en dulcor passava.yo confortar m'ya con tu parescer: por el cobraría el bien que perdí.. la vi tan graciosa.. En un verde prado de rosas e flores. Des que bolví a man diestra el rrostro. si antes sopiera d'aquella vaquera de la Finojosa. Harpa. Non tanto mirara su mucha beldat. el qual derecho a un rrosal llevóme. 27 . e comenzaba: En medio del camino. como una vaquera de la Finojosa. barva e cabello albo syn mesura. onde alegre fui me por rastro.Era cercado todo aquel jardín de aquel arroyo a guisa de cava. fablando sin glosa. Faciendo la vía del Calatraveño a Sancta María. que apenas creyera que fuesse vaquera de la Finojosa. muy cortés saluóme.. tal vy un omme.. Era en vista benigno e suave. e non ssé sy dormía o veíava. Non creo las rosas de la primavera sean tan fermosas nin de tal manera. 26 Moca tan fermosa non vi en la frontera.. vi por la yerva pisadas de omme. e en color era la su vestidura ceniza o tierra que seca se cave. e del laurel corona e centura. traya un libro de poca escriptura.

que cae por fuerca la triste en el suelo. de guisa la vi. ¿e sois vos villana?» «Sí soy. fiere sus pechos con mesura poca. verdadero. que bien parecía. aquél es el que era de todos amado. nin lo espera aquessa vaquera de la Finojosa. Garnacha traía de oro presada. que quiere subir e se falla en el ayre.» Yo le dije assí: «Juro por Santana que no sois villana. E rasga con uñas crueles su cara. después que ya vido el cuerpo en las andas sangriento tendido de aquel que criara con tanto recelo. decir: ¿qué queredes? Fablad. con broncha dorada. caballero.. aquél es el Dávalos mal fortunado. dixo: «Bien vengades. ofende con dichos crueles el cielo. Allá en la vigüela a Mata l'Espino. besando a su hijo la su fría boca. que mi f iizo gana la fruta temprana. mostrando su rostro sobrado donayre por dos desonestas feridas llagado. aquél es el limpio mancebo Lorenco. en ese camino que va a Locoyuela. A ella volví diciendol: «Locana. Mas dixe: «Donosa (por saber quién era). 29 .» II Después que nací non vi tal serrana como esta mañana. que fizo en un día su fin e comienco.» 28 JUAN DE MENA (1411-1456) LABERINTO (Fragmento) LORENZO DAVALOS Aquel que allí vees al cerco trauado. con nueuos dolores su flaca salud e tantas angustias roban su virtud. Bien se mostraua ser madre en el duelo que fizo la triste. maldize las manos de quien lo matara. niega a sí mesma reparo de aquéllas e tal como muerta biuiendo se para. si por mí lo avedes. maldize la guerra do se comencara. buscara con ira crueles querellas. ¿dónde es la vaquera de la Fino josa?» Bien como riendo. que ya bien entiendo lo que demandades: non es desseosa de amor.porque me dexara en mi libertat..

Un miércoles que partiera el príncipe don Enrique a buscar algún buen pique para su espada ropera. Panadera. Di. saca de tu medicina de la tu santa atriaquera. que se oían en Talabera. quéntanos algún rebato que te aconteció en la vera. Tu señor. Di. junto con la cobijera. Panadera. mas tan grande pabor cogiera en ber fuir labradores. Panadera soldadera. Amarillo como cera estaua el conde de Haro buscando todo reparo por no pasar la ribera. Di. que a los sus paños menores fue menester labandera. pedos tan grandes tiraba. si la fe que prometiera la guardase según fallo. Panadera. Panadera. que vendes pan de barato. porq' yo. señor. que con mui f ermosa maña al Puerto se retrujera. Panadera. mas a guisa de guerrero siempre medio salteado. Di. 31 Salido como de osera Rui Días el mayor domo tan velloso vientre y lomo como ossa colmenera. Di. (Fragmento) Di.COPLAS DR LA PANADERA no comiera su cauallo en el real la cibera. siquiera aya más por algún rato. después bido la manera como el señor rey pasaba. Por más seguro escogiera el obispo de Sigüenca estar. Di. aunque con vergüenca. que del dicho disbarato a muchos quede dentera. q' eres minera de toda virtud diuina. Panadera. Panadera. saliera sin otra espera de Olmedo tan gran compaña. 30 . GÓMEZ MANRIQUE (1412-1490) BATALLA DE AMORES Estando no descuidado del rebato venidero.

pues vemos lo presente cómo en un punto s'es ido y acabado. se juntan las avanguardas. muy bien armado cuanto para defender. cómo a nuestro parescer cualquiera tiempo pasado fue mejor. si juzgamos sabiamente. no refuir lo pudieron. contemplando cómo se pasa la vida. no. 32 . sin más lo tardar.oí tocar atabales. cómo después de acordado da dolor. E así. diciéndome: «Guaya. salí sin me detener con todo bien demudado: vi venir mi pensamiento que estaba por atalaya. que los daños venideros témelos el coracón. pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio. No se engañe nadie. a grand priesa demandé las mis armas defensivas. tamboriles e trompetas. cómo se viene la muerte tan callando: cuan presto se va el placer. según siento. la hora del perdimiento. porque todo ha de pasar por tal manera. 33 E tocando las bastardas trompetas a pelear. SU PADRE Recuerde el alma dormida. guaya.» JORGE MANRIQUE (1440-1478) A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO DON RODRIGO MANRIQUE. que se llega. dexando los ofensivas sólo por salvar mi fe. e las mis alas firieron según les fuera mandado. Y. luego. avive el seso y despierte. por recio que cometieron. que es el morir: allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir. daremos lo no venido por pasado. Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar. a la hora nvs secretas pasiones muy desiguales miedos me ponen mortales. Con una grand turbación de los sones tanto fieros. que nunca vencida fue.

son iguales los que viven por sus manos y los ricos. y la fuerza corporal de juventud. mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. en los más altos estrados desfallescen. INVOCACIÓN Dexo las invocaciones de los famosos poetas y oradores. 34 Y aun el Hijo de Dios. ¿cuál se para? Las mañas y ligereza. allí los otros medianos y más chicos: allegados. Partimos cuando nascemos. todo se torna graveza cuando llega al arrabal de senectud.allí los ríos caudales. Este mundo bueno fue si bien usásemos del. porque. en componer la cativa. que en este mundo traidor aun primero que muramos las perdemos. corno podemos hacer el alma tan gloriosa angelical. descendió a nacer acá entre nos y vivir en este suelo do murió. A aquél sólo me encomiendo. la calor y la blancura. y Uegamos. que en este mundo viviendo. como debemos. ¡qué diligencia tan viva tuviéramos cada hora. es para ganar aquel que atendemos. al tiempo que fenecemos. el mundo no conoció su deidad. no curo de sus ficciones. y tan presta. la gentil frescura y tez de la cara. qu' es morada. cuando viene la vejez. a aquél sólo invoco yo de verdad. sin pensar. andamos mientras vivimos. según nuestra fe. Este mundo es el camino para el otro. dexándonosla señora descompuesta! Ved de cuan poco valor son las cosas tras que andamos y corremos. Decidme: la hermosura. Si fuese en nuestro poder tornar la cara fermosa corporal. que traen yerbas secretas sus sabores. para subirnos al cielo. así que cuando morimos descansamos. 35 . D'ellas deshace la edad. d'ellas por su calidad. d'ellas casos desastrados que acaescen.

bordaduras e cimeras. la cual no puede ser una ni ser estable ni queda en una cosa. aunque oímos y leímos sus historias. por eso no nos engañen. pues se va la vida apriesa como sueño. Los placeres y dulcores d'esta vida trabajada que tenemos. dexemos a los romanos. y la muerte es la celada en que caemos? 36 No miran a nuestro daño. y los tormentos de allá. qué fue de tanta invención como truxeron? Las justas e los torneos. ¿quién lo duda?. ¿qué son sino corredores. ni sus glorias. des' que vemos el engaño y queremos dar la vuelta. ¡por cuan baxos y abatidos que los tienen! Otros que por no tener. Dexemos a los troyanos. corremos a rienda suelta sin parar. Que bienes son de fortuna que revuelve con su rueda presurosa. que por ellos esperamos. llorosos. que también es olvidado como aquello. que a papas y emperadores y perlados así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganados. Pero digo que acompañen y lleguen hasta la huesa con su dueño. ¿fueron sino devaneos? ¿Qué fueron sino verduras délas eras? 37 . fueron sus buenas venturas trastornadas: así que no hay cosa fuerte. con casos tristes. y los deleites de acá son. Estos reyes poderosos que vemos por escripruras ya pasadas. no les pidamos firmeza. pues que son de una señora que se muda. en que nos deleitamos temporales. No curemos de saber lo de aquel siglo pasado qué fue d'ello. Los estados y riqueza que nos dexan a deshora. con oficios no debidos se mantienen. ¿Qué se hizo el rey don Juan? Los infantes de Aragón.Pues la sangre de los godosr el linaje y la nobleza tan crecida. vengamos a lo de ayer. no hay lugar. ¿qué se hicieron? ¿Qué fue de tanto galán. que sus males no los vimos. paramentos. ¡por cuántas vías e modos se pierde su gran alteza en esta vida! Unos por poco valer. eternales.

sus olores? ¿Qué se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Qué se hizo aquel trovar. ¿dónde iremos a buscallos? ¿Qué fueron sino rocíos de los prados? Pues su hermano el inocente. cruel. ¿qué le fueron sino lloros? ¿Qué fueron sino pesares al dejar? Pues los otros dos hermanos. muerte. tantos marqueses y condes y barones como vimos tan potentes. los jaeces y cavallos de su gente y atavíos tan sobrados. las baxillas tan fabridas. cuan contrario. don Enrique. metióle la muerte luego en su fragua.¿Qué se hicieron las damas. habiéndole sido amigo. con tu f uerca los atierras y deshaces. te ensañas. Sus infinitos tesoros. que en su vida sucesor se llamó. ¿qué fue sino clefridad que cuando más encendida fue amatada? Tantos duques excelentes. ¡qué corte tan excelente tuvo y cuánto gran señor que le siguió! 38 Mas como fuese mortal. sus villas y sus lugares. ¡qué poderes alcancaba! ¡Cuan blando. sino sólo que le vimos degollado. cuando tú. las músicas acordadas que tañían? ¿Qué se hizo aquel dancar y aquellas ropas chapadas que traían? Pues el otro su heredero. los enriques y reales del tesoro. no cumple que d'él se hable. Las dádivas desmedidas. di. Pues aquel gran condestable maestre que conocimos tan privado. maestres tan prosperados como reyes. los edificios reales llenos de oro. echaste agua. 39 . sus vestidos. cuan cruel se le mostró. ¿do los escondes y los pones? Y sus muy claras hazañas que hicieron en las guerras y en las paces. ¡Oh juicio divinal! Cuando más ardía el fuego. aquella prosperidad que tan alta fue subida y ensalcada. su mandar. c'a los grandes y medianos trajeron tan sojuzgados a sus leyes. cuan poco duró con él lo que le dio. sus tocados. cuan alagüero el mundo con sus placeres se le daba! Mas verás cuan enemigo.

pues el mundo todo sabe cuáles fueron. 40 en la bondad. Aurelio Aíexandre fue en disciplina y rigor de la guerra. Julio César en vencer y batallar. y en este oficio ganó las rentas e los vasallos que le dieron. ¡Qué amigo de sus amigos! ¡Qué señor para criados y parientes! ¡Qué enemigo de enemigos! ¡Qué maestro de esforzados y valientes! ¡Qué seso para discretos! ¡Qué gracia para donosos! ¡Qué razón! ¡Cuan benigno a los subjectos. ¿qué aprovecha? Cuando tú vienes airada. Octaviano. los muros c baluartes y barreras. Teodosio en humildad y buen talante. la cava honda chapada. ni los quiero hacer caros. ¿cómo se hubo? Quedando desamparado. y en las lides que venció caballeros y caballos se prendieron. con hermanos y criados se sostuvo. y a los bravos y dañosos un león! En ventura. el maestre don Rodrigo Manrique. Aquel de buenos abrigo. 41 . sus grandes hechos y claros no cumple que los alabe. Adriano en elocuencia. en su braco. los pendones y estandartes y banderas. pues los vieron. un Archidamo: Marco Tulio en la verdad que prometía. Aníbal en el saber y trabajar. amado por virtuoso de la gente. tanto famoso y tan valiente. que le dieron muy más tierra que tenía. en la virtud. Pues por su honra y estado en otros tiempos pasados. Antonio Pío en clemencia. ni alcancé muchas riquezas ni baxillas. hizo tratos tan honrosos. No dexó grandes tesoros. mas hizo guerra a los moros. todo lo pasas de claro con tu flecha. Después que hechos famosos hizo en esta dicha guerra que hacía.Las huestes innumerables. un Trajano: Tito en liberalidad con alegría. los castillos impunables. un Constantino en la fe. Marco Aurelio en igualdad del semblante. ganando sus fortalezas y sus villas. Camilo en el gran amor de su tierra. Africano. o cualquier otro reparo.

los caballeros famosos. por méritos y ancianía bien gastada. pues otra vida más larga de fama tan gloriosa acá dexáis. Por su gran habilidad. después de tan bien servida la corona de su rey verdadero. dexad el mundo engañoso y su halago. y con lloros. «El vivir que es perdurable no se gana con estados mundanales. pues vos. claro varón. y pues de vida y salud hiciste tan poca cuenta por la fama. ni con vida deleitable en que moran los pecados infernales. Pues nuestro rey natural si de las obras que obró fue servido. con trabajos y aflicciones contra moros. esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama. esperad el galardón 43 42 . alcancQ la dignidad de la gran caballería del Espada. muestre su esfuerco famoso vuestro coracón de acero en este trago. mas los buenos religiosos gánanlo en oraciones. después de tanta hazaña a que no puede bastar cuenta cierta. mas con todo es muy mejor que la otra temporal perecedera. E sus villas e sus tierras ocupadas de tiranos las halló. y en Castilla quien siguió su partido. con otras nuevas victorias agora las renovó en senectud. (HABLA LA MUERTE) Diciendo: «Buen caballero. «Y. mas por cercos c por guerras. «No se os haga tan amarga la batalla temerosa que esperáis. Después de puesta la vida tantas veces por su ley al tablero. y por fuercas de sus manos las cobró. dígalo el de Portugal. tanta sangre derramas tes de paganos.Estas sus viejas historias que con su braco pintó en juventud. en la su villa de Ocaña vino la muerte a llamar a su puerta. aunque esta vida de honor tampoco no es eternal ni verdadera.

que muero! Sácame desta cadena. ¡no te tardes. pues tu tardar me condena: Carcelero.que en este mundo ganastes por las manos: y con esta confianza y con la fe tan entera que tenéis. que la fe no está perdida. JUAN DEL ENCINA (1469-1529) VILLANCICO ORACIÓN Tú que por nuestra maldad tomaste forma servil y baso nombre. me perdona. y aunque la vida murió. dio el alma a quien se la dio (el cual la ponga en el cielo y en su gloria). que recibo muy gran pena. 44 No te tardes. partid con buena esperanza. tú que a tu divinidad juntaste cosa tan vil como el hombre. Carcelero. todos sentidos humanos conservados. que mi voluntad está conforme con la divina para todo.» CABO (RESPONDE EL MAESTRE) «No gastemos tiempo ya en esta vida mezquina por tal modo.» Así con tal entender. mas por tu sola clemencia. no por mis merecimientos. que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera es locura. Carcelero. ¡no te tardes. tú que tan grandes tormentos sufriste sin resistencia en tu persona. pura. 45 . cercado de su mujer. clara. que me muero! Apresura tu venida. y consiento en mi morir con voluntad placentera. nos dexó harto consuelo su memoria. que me muero. que esta otra vida tercera ganaréis. por que no pierda la vida. de hijos y de hermanos y criados.

niña. ¡no te tardes. y atendedme. niña. y atendedme. ay. que niña malpenadica so. que non era. y atendedme. niña. prometiendo no olvidarme. que me muero! La primer vez que me viste sin lo sentir me venciste: suéltame. y atendedme. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas: ¡He! III Por vos mal me viene. que me muero! los tus ansarinos llevólos el río. niña dalgo. niña virgo. Prendióme el jurado. 46 V ¡Ay.¡no te tardes. moriré. prendióme el merino. pues me prendiste Carcelero. niña. y atendedme. Por vos. hame lastimado. en el vergel. Dentro del rosal matarme han. que me muero! La llave para soltarme ha de ser galardonarme. ¡He! Rodrigo Martínez. Carcelero. atan garrido. niña. que non hay quien de mi pena se duela! 47 . matarme han. las rosas coger. Por vos. II Rodrigo Martínez a los ánsares. dejadme con mi porfía. Yo m'iba mi madre. Prendióme el merino traerme mal herido. CANCIONERO Dentro. ¡no te tardes. con mi placer y alegría. hallé mis amores dentro en el vergel. mas. IV No quiero ser monja. Dejadme con mi placer. prendióme el jurado. no. Dentro. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas. que niña namoradica so. en el rosal.

— no las puedes olvidar. los ciento por los caminos. mal seas venido. villanos. el rey. El Carpió entonces me distes — por juro y por heredad. buen rey. aquí. con una lanza y adarga — de entre ellos os fue a sacar. que a todos ponen espanto: «Villanos mátente. — nadie me lo puede dar. dite yo el Carpió en tenencia — tú tómaslo en heredad. que non zapatos con lazos. Revolviendo el manto al brazo — la espada fuera a sacar. treinta deja a la escalera — para el subir y el bajar. los mis doscientos. los míos. por sus jornadas contadas — a la corte fue a llegar. que nunca yo fui traidor. mentides. buen rey. 48 que os mataron el caballo. prometísteme a mi padre. cuando gentes enemigas — allí os trataron tan mal. como aquesto vido. Yo te do el Carpió. — traidor hijo de otro tal. — peor se la he de tornar.ROMANCERO ROMANCES HISTÓRICOS I DE BERNARDO DEL CARPIÓ Las cartas y mensajeros — del rey a Bernardo van. Bernardo. allí le pidió la mano. quien quitármelo quisiere — yo se lo sabré vedar. — los que comedes mi [pan. Con esto luego se parte — y comienza a caminar. — no me guardastes verdad. — ya los que con vos [están. — los suyos mandó juntar: —Cuatrocientos sois. —Dios vos mantenga. con solamente los veinte — a hablar con el rey se va. Todos le estaban mirando. capas traigan aguaderas. El castillo está por mí. — y aun a vos querían matar. abarcas traigan calzadas. —Prendedlo. Bernardo como traidor — el suyo vos fuera a dar. que non fidalgos. II LA JURA DE SANTA GADEA En Santa Gadea de Burgos do juran los fijosdalgo allí le toma la jura el Cid al rey castellano. nunca fuisteis repartidos. 49 . lo que hombre te dice en burla — de veras vas a tomar. que hoy era venido el día — que honra habedes de [ganar! El rey. — que a nadie dejéis pasar. — procuróle de amansar: —Malas mañas has. — que atrevido se me ha. Alfonso. Las juras eran tan recias. — los que coméis el mi [pan. Bernardo. —Bernardo. —Mentides. De los doscientos que lleva — los ciento mandó quedar para que tengan segura — la puerta de la ciudad. mis caballeros. que vaya luego a las cortes — para con él negociar. —¡Aquí. de las Asturias de Oviedo que non sean castellanos. las cartas echó en el fuego. sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo. si mala me la dijere. — nadie se le osa llegar. — no son burlas de burlar. — agora os repartirán: en el Carpió quedan ciento — para el castillo guardar. — mal recelado se ha. Acordársevos debiera — de aquella del Encinal. sobrino. —Aquesas burlas. con los ciento que le quedan — se va al palacio real: cincuenta deja a la puerta — que a nadie dejen pasar. — que no decides [verdad. — ni en mi linaje lo hay. — mas no se la quiso dar. como es discreto. — por juro y por heredad. — para con el rey hablar. doscientos iréis conmigo. A la entrada de una sala — con él se vino a topar.

la luna estaba crecida: moro que en tal signo nact no debe decir mentira. con camisones de estopa. El otro es Generalife. labrados a maravilla. Desque los tuvo labrados el rey le quitó la vida porque no labre otros tales al rey del Andalucía. ni frisado. mátente por las aradas. pregunta. no por villas ni poblados. castillo de gran valía. el moro que a mí me tiene muy grande bien me quería. ni labrados. El moro que los labraba cien doblas ganaba al día. las riendas traigan de cuerda. rey don Juan. y la otra la Mezquita: los otros los Alíxares. que era grande villanía: por tanto. el otro Torres Bermejas. mi madre me lo decía: que mentira no dijese. huerta que par no tenía.» Allí respondiera el moro.» ROMANCES FRONTERIZOS ABEMAMAR «¡Abcnámar. vayan cabalgando en burras.» «Yo te agradezco. aunque me cueste la vida. porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva. y el día que no los labra. non de holanda. Granada. contigo me casaría. aquesa tu cortesía.» Allí hablara el rey don Juan. no con puñales dorados. el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma.» «Casada soy. moro de la morería. señor. rey. con cuchillos cachicuernos. daréte en arras y dote a Córdoba y a Sevilla. bien oiréis lo que decía: 50 «No te la diré. casada soy. ¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!» «El Alhambra era.» 51 . non de cuero fogueados. que no viuda. Abenámar.no de contray. otras tantas se perdía. sáquente el corazón vivo por el derecho costado. non en muías y caballos. señor. Abenámar. que la verdad te diría. siendo yo niño y muchacho. no con lanzas ni con dardos. si non dijeres verdad de lo que te es preguntado: si tú fuiste o consentiste en la muerte de tu hermano. bien oiréis lo que decía: «Si tú quisieras. mátente con aguijadas.

de esta manera fablara: «¿Para qué nos llamas. porque ío oigan sus moros. Al son de los instrumentos doña Alda dormido se ha. las ciento instrumento tañen para doña Alda holgar. y en un caballo cabalga. buen rey. la esposa de don Roldan. «¡ Ay de mi Alhama!» Apeóse de una muía. rey. rey. para qué es esta llamada?» «Para que sepáis. amigos. si no era doña Alda. ensoñado había un sueño. Por eso mereces. que era la mayoral. todas visten un vestido. 53 .» «¡Ay de mi Alhama!» ROMANCES CAROLINGIOS DOÑA ALDA En París está doña Alda. Cartas le fueron venidas que su Alhama era ganada. y que se acabe Granada. por el Zacatín arriba. «¡Ay de mi Alhama!» Los moros que el son oyeron que al sangriento Marte llama. «¡Ay de mi Alhama!» Como en el Alhambra estuvo al mismo punto mandaba que se toquen sus trompetas. buen rey. Las ciento hilaban oro. Mataste los Bencerrajes. «¡Ay de mi Alhama!» Las cartas echó en el fuego y al mensajero matara. los de la Vega y Granada. todas comían de un pan. todas calzan un calzar.¡AY DE MI ALHAMA! Paseábase el rey moro por la ciudad de Granada. las ciento tejen cendal. sus añafiles de plata. desde la puerta de Elvira hasta la de Vivarrambla. que eran la flor de Granada: cogiste los tornadizos de Córdoba la nombrada. una pena muy doblada: que te pierdas tú y el reino. todas comen a una mesa. «¡Ay de mi Alhama!» Allí fabló un moro viejo. uno a uno y dos a dos juntado se ha gran compaña.» «¡Ay de mi Alhama!» 52 Allí fabló un alfaquí de barba crecida y cana: «Bien se te emplea. una nueva desdichada: que cristianos de braveza ya nos han ganado Alhama. trescientas damas con ella para bien la acompañar. «¡ Ay de mi Alhama!» Y que las cajas de guerra apriesa toquen al arma. un sueño de gran pesar. bien se te empleara. subido se había al Alhambra.

desarmado y sin pavor. doncellas. un azor vide volar. bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo. Cuando tal oyó doña Alda muerta en el suelo se cae. con las uñas lo despluma. mi señora? ¿Quién es el que os hizo mal?» «Un sueño soñé. que me ha dado gran pesar: que me veía^ en un monte en un desierto lugar: y do so los montes altos. que no me desarmo. señora. señora.» Allí habló su camarera. señor. ¡Quién la durmiese esta noche desarmado y sin temor. a los montes de León. y aquel monte es la iglesia. no eran sino traición: ¿cuyo es aquel caballo que allá bajo relinchó?» «Señor.» «Si así es. bien te lo entiendo pagar. 54 ROMANCES NOVELESCOS BLANCA-NIÑA «Blanca sois. mi camarera. Allí hablaron sus doncellas. y enviólo para vos. bien oiréis lo que dirán: «¿Qué es aquesto. tras del viene una aguililla que lo ahinca muy mal. más que no el rayo del sol. que se oían en la ciudad. siete. el águila con gran ira de allí lo iba a sacar. no!» «Dormílda. que de España viene ya. El azor con grande cuita metióse so mi brial. con el pico lo deshaz. el águila sedes vos. que el conde es ido a la caza. hija de padre traidor?» «Señor. donde os han de velar. y aguilillas el falcón. señora mía. la niña.» «¿Cuyas son aquellas armas que están en el corredor?» 55 .» Ellos en aquesto estando. que me dejáis a mí sola y a los montes os vais vos. que siete años había. era de mi padre.» «Si a caza es ido.» «Esas palabras. mala vida paso» pasóla con gran dolor. con la cual ha de casar. su marido que llegó: «¿Qué hacéis la Blanca-Niña. dormüda. caígale mi maldición: rabia le mate los perros.» Otro día de mañana cartas de lejos le traen: tintas venían de fuera de dentro escritas con sangre que su Roldan era muerto en la caza de Roncesvalles. bien oiréis lo que dirá: «Aquese sueño. lanzada de moro izquierdo le traspase el corazón.Recordó despavorida y con un pavor muy grand los gritos daba tan grandes.

cuando los enamorados van a servir al amor.» «¿Cuya es aquella lanza. buen conde. Matómcla un ballestero. dijo. cuando canta la calandria y responde el ruiseñor. hija soy yo de un malato y de una malatía. A la entrada de París la niña se sonreía. puso a la niña en las ancas y él subiérase en la silla. errada lleva la vía: arrimárase a un roble por esperar compañía. matadme con ella vos. triste. dijo: «Yo no volvería. En el medio del camino de amores la requería.«Señor. mi señora. cuitado. bien os la merezco yo. que una cosa se me olvida. sino yo. cuando hace la calor. llévesme en tu compañía. Vio venir a un caballero que a París lleva la guía. el hombre que a mí llegase malato se tornaría. sino por una avecilla que me cantaba al albor. mi vida. «¿De qué os reís. déle Dios mal galardón. ni cuándo las noches son. que vivo en esta prisión. ¡tener la niña en el campo y catarle cortesía!» Con vergüenza el caballero estas palabras decía: «Vuelta. como discreta. DE LA HIJA DEL REY DE FRANCIA De Francia partió la niña. que tiene tal resplandor?» «Tomadla. mi señora? ¿De qué os reís.» Apeóse del caballo por hacelle cortesía. caballero. cuando los trigos encañan y están los campos en flor.» EL PRISIONERO Que por mayo era por mayo.» «Pláceme. eran de mi hermano y hoy os las envió. conde. que ni sé cuando es de día. tate. tomadla. pláceme.» La niña. íbase para París. dijo. que aquesta muerte. de Francia la bien guarnida. 57 . La niña desque lo vido de esta suerte le decía: «Si te place.» Con temor el caballero palabra no respondía. do padre y madre tenía. 56 Errado lleva el camino. no hagáis tal villanía. La niña desque lo oyera di jóle con osadía: «Tate. señora. vida mía?» «Ríomc del caballero y de su gran cobardía. vuelta. caballero.

que yo nunca entré en Castilla ni allá en tierras de León. que no quiero ser tu amiga. amigo. que está viuda y con dolor. fonte-frida. enviásteme una carta con un vuestro servidor.ni persona. el hombre que a mí llegase muy caro le costaría. señora. que no sabía de amor. amigo. vuestra fue. Por allí fuera a pasar el traidor de ruiseñor. y agora que os serviría. ni menos consolación. no. no.» 59 . turbia la bebía yo. ni casar contigo. allá en tierras de León. ruin. que tenéis mujer hermosa y hijos como una flor. «Si tú quisieses. malo. fonte-frida y con amor. porque hijos no haya. no quiero placer con ellos. que si el agua hallo clara. cuando vos tuve en mis brazos. en mi cuerpo tocaría.» «Vete de ahí. no vos puedo yo haber. que no quiero haber marido. no vos dijo verdad.» ROMANCES LÍRICOS DE LA ROSA FRESCA FONTEFRIDA Fonte-frida. hija soy del rey de Francia y Ja reina Constantina. triste enemigo. que ni poso en ramo verde ni en prado que tenga flor. no vos supe servir. falso. no. que mía no. y en lugar de recaudar él dijera otra razón: que érades casado. «Vuestra fue la culpa. aunque volviese. falso engañador. malo.» «Quien vos lo dijo. no!» Rosa fresca. do todas las avecicas van tomar consolación. ¡Déjame. las palabras que le dice llenas son de traición. no. traidor. si no es la tortolica. enemigo. rosa fresca. señora. yo sería tu servidor. tan garrida y con amor. sino cuando era pequeño.

marinero. de fino coral. la jarcia de oro torzal. tablas. las aves que andan volando nel mástil las faz posar. los vientos face amainar. bien oiréis lo que dirá: «Por tu vida.EL CONDE ARNALDOS ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza para su falcón cebar vio venir una galera que a tierra quiere llegar. Marinero que la manda diciendo viene un cantar que la mar facía en calma. dígasme ora ese cantar. Las velas traía de seda. Allí fabló el conde Arnaldos. tal respuesta le fue a dar: «Yo no digo esa canción. los peces que andan nel hondo arriba los face andar. áncoras tiene de plata. sino a quien conmigo va.» S I G L O DE ORO (Siglo XVI) .» Respondióle el marinero.

mi madre.GIL VICENTE (1470-1539) DEL ROSAL VENGO. Viera estar rosal florido. mi madre. no! Más quiero vivir segura nesta sierra a mi soltura 63 . Del rosal vengo. MI MADRE Del rosal vengo. A riberas de aquel vado viera estar rosal granado: vengo del rósale. A riberas de aquel río viera estar rosal florido: vengo del rósale. CANCIÓN ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. vengo del rósale. cogí rosas con sospiro: vengo del rósale. vengo del rosal.

si es requiebro o es conjuro. el pastoicico que el ganadico guardas. no seré casada por no ver vida cansada. trovadas al tiempo viejo. o quizá mal empleada la gracia que Dios me dio. Digas tú. que las orejas ofende? "Algarabía de allende": el sujeto frío y duro. no! No será ni es nacido tal para ser mi marido. si la nave o la vela o la estrella es tan bella. el marinero que en las naves vivías.» «Ved si la invención es basta. las plumas puestas por asta. con locura y desvarío. no le basta. Dios perdone a Castillejo. no! CRISTÓBAL DE CASTILLEJO (1490-1550?) VISITA DE AMOR Unas coplas muy cansadas. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. 65 CANTIGA ¡Muy graciosa es la doncella! ¡Cómo es bella y hermosa! Digas tú. que la dama en quien se emplea duda. y el estilo. entró un amador cantando. Digas tú. enojosas y pesadas. con todo. si el ganado o los valles o la sierra es tan bella. cada uno es un Roldan y. cada pie con dos corcovas. que bien habló de estas trovas. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. con muchos pies arrastrando. yo no alcanzo cuál engaño te hizo para tu daño. 64 . y de peso doce arrobas. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. el caballero que las armas vestías. si el caballo o las armas o la guerra es tan bella. Dijo Amor: «¿Dónde se aprende este metro tan prolijo. por sabia que sea. no! Madre.que no estar en ventura si casaré bien o no. a lo toscano imitadas. pues Garcilaso y Boscán. tan escuro. y pues que tengo sabido que la flor yo me la so.

resucítese Lucero a corregir en España una muy nueva y extraña. caso que estaban sin favor y tan a solas. ni ella? Sentencio al que tal hiciere que la dama por quien muere lo tenga por cascabel. contra todos se mostraban y claramente burlaban de las coplas españolas. y que haga burla del y de cuanto le escribiere.meter en mi señorío moneda de reino extraño. Y en lugar de estas maneras de vocablos ya sabidos en nuestras trovas caseras. Juan de Mena. El juicio de lo cual yo lo dejo a quien más sabe. cantan otras forasteras nuevas a nuestros oídos: sonetos de grande estima. dijo Venus. madrigales y canciones de diferentes renglones de tercia y octava rima y otras lindas invenciones. por infieles los acusa y de aleves los condena. pero juzgar nadie mal de su patria natural en gentileza no cabe. arte mayor y real. ni yo. romances y cosa tal. ni vos. como oyó la nueva copla pulida. ¿qué pretende quien las dice sus querellas en lenguaje que no entiende él. Bien se pueden castigar a cuenta de anabaptistas. Han renegado la fe de las trovas castellanas. y aquella cristiana musa del famoso Juan de Mena. contentamiento mostró. 67 .» «Con dueñas y con doncellas. canciones y villancicos. sintiendo desto gran pena. como aquella de Lutero en las partes de Alemana. SÁTIRA Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos Pues la Santa Inquisición suele ser tan diligente en castigar con razón cualquier seta y opinión levantada nuevamente. pues por ley particular se tornan a bautizar y se llaman petrarquistas.» se pierden. y pies quebrados y chicos y todo nuestro caudal. y tras de las italianas 66 Mas ellos. diciendo que son más ricas y galanas.

que me habíades de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en un hora junto me llevastes todo el bien que por términos me distes.caso que se sonrió como de cosa sabida. esfuerzo alguna vez y otras me espanto. cuando en las pasadas horas en tanto bien por vos me vía. hallo. once sílabas por pie no hallo causa por qué se tenga por cosa nueva. la suya. 68 . fue de virtud hacer perfecta historia. al comenzar. si ella quisiere. dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía y con ella en mi muerte conjuradas. levántase un espanto tal. 69 JUAN BOSCAN (1493-1542) SONETO Mueve el querer las alas con gran fuerza tras el loor de aquella que yo canto. llevadme junto al mal que me dejastes. fue declarar lo natural más vivo. de nuestros tiempos gloria fue nacer ésta. Si no. que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme. la gana de escribir refuerza. y fue juntar el cielo con la tierra. y estoime así entre tanto. ¿qué hará sino hacello? ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. según por do anduve perdido. por la cual yo vivo: enmienda fue de cuanto aquí se yerra. Yo acabaré. la razón me fuerza. yo hablo y callo. sé que me acabo y más he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado. Mas cuando del camino esto olvidado a tanto mal no sé por do he venido. que a mayor mal pudiera haber llegado. pudiendo. que pues mi voluntad puede matarme. Por otra parte. si se esfuerza. ¿Quién rae dijera. y aun sabrá querello. GARCILASO DE LA VEGA (1503-1536) SONETOS Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por do me ha traído. en fin. pues yo mismo las usé. sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque descastes verme morir entre memorias tristes. y dijo: —Según la prueba. que no es tanto de mi parte. que es peor del seso. Del mundo bien.

de pacer olvidadas. faltando a ti. escucha tú el cantar de mis pastores. que en tornando a ser restituido al ocio ya perdido. virrey de Ñapóles SALICIO Y NEMOROSO El dulce lamentar de dos pastores Salicio juntamente y Nemoroso. he de cantar. agora vuelto a la otra parte. con canto acordado al rumor que sonaba del agua que pasaba. agora estés atento. y la del que su fuego y su locura llora entre aquellas plantas conocidas. Tú. solo y dado al ínclito gobierno del estado albano. por ventura andes a caza. cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas. vano. representando en tierra al fiero Marte. recostado al pie de una alta haya. armado. 71 . escuchando. no sólo mía. apenas en el agua resfriado? ÉGLOGA PRIMERA A don Pedro de Toledo. y guarecer de un mal tan peligroso. luego verás ejercitar mi pluma por la infinita innumerable suma de tus virtudes y famosas obras: antes que me consuma. agora de cuidados enojosos y de negocios libre. mas de cualquier ingenio peregrino que celebra lo digno de memoria: el árbol de victoria que ciñe estrechamente tu gloriosa frente dé lugar a la hiedra que se planta debaxo de tu sombra. cayendo fama y nombre al mar ha dado. que lo poseo. marqués de Villaf ranea. que es darme a entender yo lo que no creo. o muy aventurado o muy medroso en tanta confusión. temeroso. y un grado sin segundo. se quexaba tan dulce y blandamente como si no estuviera de allí ausente la que de su dolor culpa tenía. por donde una agua clara con sonido atravesaba el fresco y verde prado. tras los ciervos temerosos.Si para refrenar este deseo loco. no me aprovecha verme cual me veo. 70 resplandeciente. cuando Salicio. en la verdura. En tanto que este tiempo que adivino viene a sacarme de la deuda un día. que es deuda general. que se debe a tu fama y a tu gloria. que apresura el curso. rayaba de los montes el altura el sol. y se levanta poco a poco. que a todo el mundo sobras. sus quexas imitando. él. imposible. el monte fatigando el ardiente jinete. que ganaste obrando un nombre en todo el mundo. que nunca oso fiar el mal de mí. ¿qué me ha de aprovechar ver la pintura de aquél que con alas derretidas. arrimada a tus loores: y en cuanto esto se canta. Saliendo de las ondas encendido. que en vano su morir van dilatando: espera. los amores.

corriendo. ¿a quién los volviste? ¿Por quién tan sin respeto me trocaste? Tu quebrantada fe. corriendo. dexas llevar. vi mi mal entre sueños. ¡Ay. al viento el amor y la fe que ser guardada eternamente sólo a mí debiera? ¡Oh Dios! ¿Por qué siquiera. Salid sin duelo. y aun la vida temo. por desusada parte y por nuevo camino el agua se iba. El sol tiende los rayos de su lumbre por montes y por valles. como en cadena. cuánto me engañaba! ¡Ay. ardiendo yo con la calor estiva. corriendo. no recibe del cielo algún castigo? Si en pago del amor yo estoy muriendo. sin mostrar un pequeño sentimiento de que por ti Salicio triste muera. lágrimas. cuál con el sol presente. como presente. corriendo. por pasar allí la siesta. el curso enajenado iba siguiendo del agua fugitiva. ¿Y tú. lágrimas. ¡Cuántas veces durmiendo en la floresta. repitiendo la desventura mía. temóla con razón. lágrimas. corriendo. razonando con ella. el fresco viento. cuál por el verde valle o alta cumbre paciendo va segura y libremente. desdichado! Soñaba que en el tiempo del estío llevaba. Salid sin duelo. va de nuevo al oficio. desconocida. 72 pues ves desde tu altura esta falsa perjura causar la muerte de un estrecho amigo. de ti desamparado. el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba. le decía: SALICIO ¡Oh. 73 . cuan diferente era y cuan de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja. de tus hermosos brazos anudaste? No hay corazón que baste. el vivir para qué sea. ¿do la pusiste? ¿Cuál es el cuello que. y al usado ejercicio do su natura o menester le inclina. Vergüenza he que me vea ninguno en tal estado. despertando las aves y animales y la gente. donde siempre moraste. pues tú me dexas. a beber en el Tajo mi ganado y después de llegado sin saber de cuál arte. más dura que mármol a mis quexas y al encendido fuego en que me quemo. Salid sin duelo. cuál por el aire claro va volando. sin ti. lágrimas. Por ti el silencio de la selva umbrosa. lágrimas. desta vida ya olvidada. ¿en cuya oreja suena? Tus claros ojos. por ti la verde yerba. más helada que nieve. Tu dulce habla. Galatea! Estoy muriendo. ¿qué hará el enemigo? Salid sin duelo. sin duelo. Siempre está en llanto esta ánima mezquina cuando la sombra el mundo va cubriendo o la luz se avecina. reputándolo yo por desvarío. ¿De un alma te desdeñas ser señora. que no hay. por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me aguardaba. y de mí mismo yo me corro agora.y así. no pudiendo della salir un hora? Salid.

Salid fuera sin duelo. ves aquí una espesura. viendo mi amada hiedra de mí arrancada. corriendo. que siempre sonará de gente en gente. La cordera paciente con el lobo hambriento hará su ayuntamiento y con las simples aves sin ruido harán las bravas sierpes ya su nido: que mayor diferencia comprehendo de ti al que has escogido. lágrimas.. ¿Qué no se esperará de aquí adelante. ven. lágrimas. 74 tan disforme ni feo. pues. No soy. cuitado. siendo a todo materia por ti dada? Cuando tú enajenada de mí. ¿No sabes que sin cuento buscan en el estío mis ovejas el frío de la sierra de Cuenca. Ves aquí un prado lleno de verdura. en otro muro asida. fuiste. que no pudiera el mantuano Títiro ser de ti más alabado. ¿qué tendrá por cierto? ¿O qué de hoy más no temerá el amante. Materia diste al mundo de esperanza de alcanzar lo imposible y no pensado.. que no se esté con llanto deshaciendo hasta acabar la vida. corriendo. Salid sin duelo. que aún agora me veo en esta agua que corre clara y pura. y el gobierno del abrigado Extremo en el invierno? Mas ¡qué vale el tener. corriendo. yo te vi agradada. Tú sola contra mí te endureciste. y mi morir cantando me adivinan. salid sin duelo. quitándolo de mí con tal mudanza. Mas ya que a socorrerme aquí no vienes. 75 . lágrimas. de mi cantar. bien mirado. los ojos aun siquiera no volviendo a lo que tú hiciste. notable causa diste y ejemplo a todos cuantos cubre el ciclo.aunque fuese de piedra. lágrimas. Las fieras que reclinan su cuerpo fatigado dejan el sosegado sueño por escuchar mi llanto triste. corriendo. Con mi llorar las piedras enternecen su natural dureza y la quebrantan. ¿Cómo te vine en tanto menosprecio? ¿Cómo te fui tan presto aborrecible? ¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? Si no tuvieras condición terrible. con diferente voz se condolecen. y mi parra en otro olmo entretejida. los árboles parece que se inclinan. Siempre de nueva leche en el verano y en el invierno abundo. lágrimas. por difícil que sea y por incierto? ¿O qué discordia no será juntada? Y juntamente. y cierto no trocara mi figura con ése que de mí se está riendo: ¡trocara mi ventura! Salid sin duelo. Salid sin duelo. pues. siempre fuera tenido de ti en precio. tanto. si por sólo esto te detienes. las aves que me escuchan. lágrimas. dando a quien diste el corazón malvado. que el más seguro tema con recelo perder lo que estuviere poseyendo. y dexaré el lugar do me dexaste. no dexes el lugar que tanto amaste. en mi majada la manteca y el queso está sobrado. si derritiendo me estoy en llanto eterno! Salid sin duelo. Y de hacer juntar lo diferente. Salid sin duelo. corriendo. cuando cantan. y no viera de ti ese apartamiento. que bien podrás venir de mí segura. corriendo.

en el reposo estuve ya contento y descansado. ¡Oh miserable hado! ¡Oh tela delicada. verde prado de fresca sombra lleno. que siento enflaquecer mi débil canto. donde con dulce sueño reposaba. en la fría. solo. vida mía. árboles que os estáis mirando en ellas. dulcemente responde al son lloroso. que de puro contento con vuestra soledad me recreaba. yo me vi tan ajeno del grave mal que siento. ¿adonde están? ¿Adonde el blanco pecho? ¿Do la columna que al dorado techo con presunción graciosa sostenía? Aquesto todo agora ya se encierra. cristalinas. no es mucho que lugar también le quede. a Elisa vi a mi lado. y en este mismo valle. donde agora 76 me entristezco y me canso. llena de vencimientos y despojos que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían con gran desprecio al oro como a menor tesoro. con la pesada voz retumba y suena. pues yo me alexo. casi como dolida y a compasión movida. que pues el bien le dexo. La blanda Filomena. por desventura mía. que tanto no puedo yo ni oso. Piérides. y sospirando en el postrero acento. Quizás aquí hallarás. o con el pensamiento discurría por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría. hiedra que por los árboles caminas. al que todo mi bien quitarme puede. desamparado. que a sempiterno llanto y a triste soledad me ha condenado. Queriendo el monte al grave sentimiento de aquel dolor en algo ser propicio. NEMOROSO Corrientes aguas. torciendo el paso por su verde seno. desierta y dura tierra.ves aquí una agua clara. a quien de ti con lágrimas me quexo. que es más que el hierro fuerte. Elisa. Lo que cantó tras esto Nemeroso decidlo vos. vano y presuroso! Acuerdóme durmiendo aquí algún hora que. ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa. en otro tiempo cara. soltó de llanto una profunda vena. pues no la ha quebrantado tu partida. aves que aquí sembráis vuestras querellas. ¿Quién me dixera. 77 . puras. antes de tiempo dada a los agudos filos de la muerte! Mas convenible fuera aquesta suerte a los cansados años de mi vida. ¿Do están agora aquellos claros ojos que llevaban tras sí como colgada mi ánima por doquier que se volvían? ¿Do está la blanca mano delicada. ¡Oh bien caduco. cuando en aqueste valle al fresco viento andábamos cogiendo tiernas flores que había de ver con largo apartamiento venir el triste y solitario día que diese amargo fin a mis amores? El cielo en mis dolores cargó la mano tanto. Aquí dio fin a su cantar Salicio. despertando. y lo que siento más es verme atado a la pesada vida y enojosa.

hasta que muerte el tiempo determine que a ver el deseado sol de tu clara vista me encamine. y a su canto el aire suena. ¿dónde estabas? 79 . juntándolos. Ella en mi corazón metió la mano. Una parte guardé de tus cabellos. que nunca de mi seno se me apartan: deseó jólos. muerte arrebatada! Por ti me estoy quexando al cielo y enojando con importuno llanto al mundo todo: tan desigual dolor no sufre modo. y así me quexo en vano de la dureza de la muerte airada. ni acude el campo al labrador con mano llena. Verte presente agora me parece en aquel duro trance de Lucina. Cual suele el ruiseñor con triste canto quexarse. No hay bien que en mal no se convierta y mude. ¡Ay. que siempre aflige esta ánima mezquina con la memoria de mi desventura. y yo hago con mis ojos crecer. y nace en lugar suyo la infelice avena. Sin que de allí se partan. que aquél era su nido y su morada. el fruto miserable. demandabas en aquel paso ayuda. rústica diosa. la tierra. y en cayendo su rayo se levanta la negra oscuridad que el mundo cubre. envueltos en un blanco paño. que agora es muda. y la callada noche no refrena su lamentable oficio y sus querellas. y de un dolor tamaño enternecerme siento. inexorable diosa. me parece que oigo que a la cruda. con suspiros calientes. 78 desta manera suelto yo la rienda a mi dolor. y de allí me llevó mi dulce prenda. escura. más que la llama ardientes. Tras esto el importuno dolor me deja descansar un rato. en que he quedado de sombra y de temor atormentado. la mala yerba al trigo ahoga. llorando. trayendo de su pena al cielo por testigo y las estrellas. Elisa. por la dulce garganta despide.Después que nos dexaste. con diferencia tanta. nunca pace en hartura el ganado ya. y aquel dolor que siente. que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos entretanto que del amado ramo estaba ausente. No me podrán quitar el dolorido sentir. los enjugo del llanto. produce agora en cambio estos abrojos. Como al partir el sol la sombra crece. Mas luego a la memoria se me ofrece aquella noche tenebrosa. entre las hojas escondido. y de consuno casi los paso y cuento uno a uno. y aquella voz divina. de do viene el temor que nos espanta. y la medrosa forma en que se ofrece aquello que la noche nos encubre. que de buena gana nos producía flores con que solía quitar en sólo vellas mis enojos. con un cordón los ato. que sobre ellos nunca mis ojos de llorar se hartan. tal es la tenebrosa noche de tu partir. si ya del todo primero no me quitan el sentido. con cuyo son y acentos a los airados vientos pudieras amansar. ya de rigor de espinas intratable. del duro labrador. y tú. hasta que el sol descubre su luz pura y hermosa.

¿Ibate tanto en perseguir las fieras? ¿Ibate tanto en un pastor dormido? ¿Cosa pudo bastar a tal crudeza que, conmovida a compasión, oído a los votos y lágrimas no dieras para no ver hecha tierra tal belleza, o no ver la tristeza en que tu Nemoroso queda, que su reposo era seguir tu oficio, persiguiendo las fieras por los montes y ofreciendo a tus sagradas aras los despojos? ¿Y tú, ingrata, riendo dexas morir mi bien ante mis ojos? Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa el cuerpo, y verme libre pueda, y en la tercera rueda contigo mano a mano busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, donde descanse y siempre pueda verte, ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte? Nunca pusieran fin al triste lloro los pastores, ni fueran acabadas las canciones que sólo el monte oía, si mirando las nubes coloradas, al transmontar del sol bordadas de oro, no vieran que era ya pasado el día. La sombra se veía venir corriendo apriesa ya por la falda espesa del altísimo monte, y recordando ambos como de sueño, y acabando el fugitivo sol, de luz escaso, su ganado llevando, se fueron recogiendo paso a paso.
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A LA FLOR DE GNIDO

Si de mi baxa lira tanto pudiese el son, que en un momento aplacase la ira del animoso viento y la furia del mar y el movimiento; y en ásperas montañas con el suave canto enterneciese las fieras alimañas, los árboles moviese, y al son confusamente los traxese; no pienses que cantado sería de mí, hermosa flor de Gnido, el fiero Marte airado, a muerte convertido, de polvo y sangre, y de sudor teñido; ni aquellos capitanes en las sublimes ruedas colocados, por quien los alemanes el fiero cuello atados, y los franceses van domesticados. Mas solamente aquella fuerza de tu beldad sería cantada, y alguna vez con ella también sería notada el aspereza de que estás armada; y cómo por ti sola, y por tu gran valor y fermosura, convertido en viola, llora su desventura el miserable amante en tu figura. Hablo de aquel cautivo, de quien tener se debe más cuidado, que está muriendo vivo, al remo condenado, en la concha de Venus amarrado. Por ti, como solía, del áspero caballo no corrige la furia y gallardía, 81

ni con freno le rige, ni con vivas espuelas ya le aflige. Por ti, con diestra mano, no revuelve la espada presurosa, y en el dudoso llano huye la polvorosa palestra como sierpe ponzoñosa. Por ti, su blanda musa, en lugar de la cítara sonante, tristes querellas usa, que con llanto abundante hacen bañar el rostro del amante. Por ti, el mayor amigo le es importuno, grave y enojoso; yo puedo ser testigo que ya del peligroso naufragio fui su puerto y su reposo. Y agora en tal manera vence el dolor a la razón perdida, que ponzoñosa fiera nunca fue aborrecida tanto como yo del, ni tan temida. No fuiste tú engendrada ni producida de la dura tierra; no debe ser notada que ingratamente yerra quien todo el otro error de sí destierra. Hágate temerosa el caso de Anaxárate, y cobarde, que de ser desdeñosa se arrepintió muy tarde; y así, su alma con su mármol arde. Estábase alegrando del mal ajeno el pecho empedernido, cuando abaxo mirando el cuerpo muerto vido del miserable amante, allí tendido. Y al cuello el lazo atado con que desenlazó de la cadena el corazón cuitado, que con su breve pena compró la plena punición ajena.
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Sintió allí convertirse en piedad amorosa el aspereza. ¡Oh tardo arrepentirse! ¡Oh última terneza! ¿Cómo te sucedió mayor dureza? Los ojos se enclavaron en el tendido cuerpo que allí vieron; los huesos se tornaron más duros y crecieron, y en sí toda la carne convirtieron; las entrañas heladas tornaron poco a poco en piedra dura; por las venas cuitadas la sangre su figura iba desconociendo y su natura; hasta que finalmente en duro mármol vuelta y transformada, hizo de sí la gente no tan maravillada cuanto de aquella ingratitud vengada. No quieras tú, señora, de Némesis airada las saetas probar, por Dios, agora; baste que tus perfetas obras y fermosura a los poetas den inmortal materia, sin que también en verso lamentable celebren la miseria de algún caso notable que por ti pase triste y miserable.

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SANTA TERESA DE JESÚS
(1515-1582)
VERSOS NACIDOS DEL FUEGO DEL AMOR DE DIOS QUE EN SI TENIA

Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero
GLOSA

Aquesta divina unión del amor con que yo vivo, hace a Dios ser mi cautivo y libre mi corazón; mas causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel y estos hierros en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué vida tan amarga do no se goza el Señor! Y si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga; quíteme Dios esta carga más pesada que el acero, que muero porque no muero.
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Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo, el vivir me asegura mi esperanza; muerte do el vivir se alcanza no te tardes que te espero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; vida, no seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte; venga ya la dulce muerte, venga el morir muy ligero, que muero porque no muero. Aquella vida de arriba es la vida verdadera; hasta que esta vida muera, no se goza estando viva; muerte no seas esquiva; vivo muriendo primero, que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es perderte a ti, para mejor a El gozarle? Quiero muriendo alcanzarle, pues a El solo es el que quiero, que muero porque no muero. Estando ausente de ti, ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, por ser mi mal tan entero, que muero porque no muero.

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FRAY LUIS DE LEÓN (1533-1594) VIDA RETIRADA ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado. No cura si la faina canta con voz, su nombre, pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado? ¡Oh campo, oh monte, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso! Roto casi el navio a vuestro almo reposo, huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero.
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Despiértenme las aves con su cantar suave no aprendido, no los cuidados graves de que es siempre seguido quien al ajeno arbitrio está atenido. Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y como codiciosa de ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido los árboles menea con un manso ruido que del oro y del cetro pone olvido. Ténganse su tesoro los que de un flaco leño se confían; no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían. La combatida entena cruje, y en ciega noche el claro día se torna, al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. A mí, una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada,
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en suerte y pensamientos se mejora. la belleza caduca engañadora. que es de todas la primera. Salinas. vuestro son en mis oídos. y entrambos a porfía mezclan una dulcísima armonía. y finalmente en el así se anega. que ningún accidente extraño o peregrino oye o siente. y oye allí otro modo de no perecedera música. a quien amo sobre todo tesoro. y la baxiJla de fino oro labrada sea de quien la mar no teme airada. cuando suena la música extremada por vuestra sabia mano gobernada. torna a cobrar el tino y memoria perdida de su origen primero esclarecida. Ve cómo el gran maestro a aquesta inmensa cítara aplicado. el oro desconoce que el vulgo ciego adora. Traspasa el aire todo hasta llegar a la más alta esfera. que en olvido está sumida. A la sombra tendido. tendido yo a la sombra esté cantando. Salinas. Felipe. ¡Oh desmayo dichoso! ¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido! ¡ Durase en tu reposo sin ser restituido jamás a aqueste baxo y vil sentido! A este bien os llamo. con movimiento diestro produce el son sagrado con que este eterno templo es sustentado. Y mientras miserablemente se están los otros abrasando en sed insaciable del no durable mando. A FRANCISCO SALINAS El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada. puesto el atento oído al son dulce acordado del plectro sabiamente meneado. y en la rueda que huye más del suelo. amigos.me baste. contemplar la verdad pura sin velo? 89 . luego envía consonante respuesta. de yedra y lauro eterno coronado. Y como está compuesta de números concordes. Y como se conoce. Aquí el alma navega por un mar de dulzura. A FELIPE RUIZ ¿Cuándo será que pueda libre de esta prisión volar al cielo. gloria del apolíneo sacro coro. por quien al bien divino despiertan los sentidos. quedando a lo demás adormecidos. A cuyo son divino mi alma. ¡Oh! Suene de contino. que todo lo demás es triste lloro.

y de los estíos. 90 su trabajo deshecho. en sueño y en olvido sepultado. Veré este fuego eterno fuente de vida y luz do se mantiene. por qué están las dos osas. las lindes y señales con que a la mar airada la Providencia tiene aprisionada. Quién rige las estrellas veré. y el trueno dónde viene. de los helados fríos veré las causas. y quién las enciende con hermosas y eficaces centellas. el amor y la pena despiertan en mi pecho una ansia ardiente: despiden larga vena los ojos hechos fuente. Entonces veré cómo el divino poder echó el cimiento tan a nivel y plomo. de los rayos las fraguas. Las soberanas aguas del aire en la región quién las sostiene. De dó manan las fuentes. dó sale a mover guerra el cierzo. veré distinto y junto lo que es y lo que ha sido. sopla el gallego insano. ¿No ves cuando acontece turbarse el aire todo en el verano? El día se ennegrece. los campos anegados miran los labradores espantados. y sube hasta el cielo el polvo vano. las señales. humíllase la gente. siempre medrosas. la lengua dice al fin con voz doliente: 91 . La lluvia baña el techo. y su principio propio y escondido. y por qué crecen las aguas del Océano y decrecen. do estable eterno asiento posee el pesadísimo elemento. Por qué tiembla la tierra por qué las hondas mares se embravecen. así el arrebatado como los naturales. y miro hacia el suelo de noche rodeado. dó los tesoros tiene de nieve Dios. relumbra fuego ardiente. Veré sin movimiento en la más alta esfera las moradas del gozo y del contento.Allí a mi vida junto en luz resplandeciente convertido. quién ceba y quién bastece de los ríos las perpetuas corrientes. de bañarse en el mar. Veré las inmortales columnas do la tierra está fundada. las causas de los hados. y por qué en el invierno tan presuroso viene. Y de allí levantado veré los movimientos celestiales. horrible son conmueve. y entre las nubes mueve su carro Dios ligero y reluciente. envían largos ríos los collados. de oro y luz labradas de espíritus dichosos habitadas. NOCHE SERENA Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado. por qué en las noches largas se detiene. treme la tierra.

y resplandece clarísima luz pura. con soledad y llanto. 92 y el Júpiter benino de bienes mil cercado serena el cielo con su rayo amado. y con paso callado el cielo vueltas dando las horas del vivir le va hurtando. mortales. tu grey en este valle hondo. aquí asentado en rico y alto asiento está el amor sagrado de glorias y deleites rodeado. y precia la baxeza de la tierra. ¿qué desventura la tiene en esta cárcel. ¿Es más que un breve punto el baxo y torpe sucio. mirad con atención en vuestro daño. do vive mejorado lo que es. con cuanto teme y cuanto espera. ¿las almas inmortales hechas a bien tamaño. y cómo otro camino prosigue el sanguinoso Marte airado. Inmensa fermosura aquí se muestra toda. ¡Oh campos verdaderos! ¡Oh prados con verdad frescos y amenos! ¡Riquísimos mineros! ¡Oh deleitosos senos! ¡Repuestos valles de mil bienes llenos! EN LA ASCENSIÓN ¡Y dexas. templo de claridad y fermosura. la luna cómo mueve la plateada rueda. su movimiento cierto. ¿Quién es el que esto mira.Morada de grandeza. Pastor santo. mi alma. y de estos bienes la destierra? Aquí vive el contento. que de tu bien divino olvidado. escuro. el bien fingido? El hombre está entregado al sueño. y no gime y suspira por romper lo que encierra el alma. de su suerte no cuidando. padre de los siglos de oro. y en proporción concorde tan iguales. y la graciosa estrella de Amor la sigue reluciente y bella. eterna primavera aquí florece. comparado a aqueste gran trasunpto. podrán vivir de sombra y sólo engaño? ¡Ay! Levantad los ojos a aquesta celestial eterna esfera. rodéase en la cumbre Saturno. sus pasos desiguales. aquí reina la paz. que a tu alteza nació. lo que ha pasado? Quien mira el gran concierto de aquestos resplandores eternales. que jamás anochece. baxa. escura? ¿Qué mortal desatino de la verdad aleja así el sentido. y tú rompiendo el puro aire. burlaréis los antojos de aquesta lisonjera vida. y va en pos de ella la luz do el saber llueve. perdido sigue la vana sombra. lo que será. ¡Ah! Despertad. tras él la muchedumbre del reluciente coro su luz va repartiendo y su tesoro. te vas al inmortal seguro! 93 .

pastor y pasto él solo. que no les sea enojos? Quien oyó tu dulzura. ¡Oh son. fértil suelo. con flor que siempre nace. dulce Esposo. y desatada 95 94 . y en pos dichosas le siguen sus ovejas. ya en la vena del gozo fiel las baña. nos dexas! MORADA DEL CIELO AL SALIR DE LA PRISIÓN Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. a dulces pastos mueve sin honda ni cayado. y suerte buena. ¿qué no tendrá por sordo y desventura? Aqueste mar turbado. producidor eterno de consuelo. cuando la cumbre toca altísimo subido el sol. oh voz! ¡Siquiera pequeña parte alguna descendiese en mi sentido. ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién. y a solas su vida pasa: ni envidiado ni envidioso. y les da mesa llena. ¿qué te aquexas? ¿Do vuelas presurosa? ¡Cuan rica tú te alexas! ¡Cuan pobres y cuan ciegos. Alma región luciente. ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura. ¿qué norte guiará la nave al puerto? ¡Ay! Nube envidiosa aun de este breve gozo. el buen Pastor en ti su hato amado. Toca el rabel sonoro. él sesteando de su hato ceñido con dulce son deleita el santo oído. ¡Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado! Y con pobre mesa y casa en el campo deleitoso con sólo Dios se acompasa. oh amor. Ya dentro a la montaña del alto bien las guía.Los antes bienhadados. y ardiendo se traspasa y lanza en aquel bien libre de tasa. Y de su esfera. concierto al viento fiero airado? Estando tú encubierto. de Ti desposeídos. y el inmortal dulzor al alma pasa. la convirtiese! Conocería dónde sesteas. De púrpura y de nieve florida la cabeza coronado. y cuanto más se goza más renace. prado de bienandanza. y fuera de sí el alma pusiese y toda en ti. ¡ay!. do las pace con inmortales rosas. El va. con que envilece el oro. que ni al hielo ni con el rayo ardiente falleces. y los agora tristes y afligidos a tus pechos criados.

publicando el amor irá este cuento. y es dulce vida. señora. agora el crudo 97 . el techo rico labrado. sin ventura. los montones de tesoro? ¿Y qué vale si a derecho os da pecho el mundo todo y adora. sentiréis qué es padecer. querer y no ser querida. cuando la ruga enojosa en la hermosa frente y cara se mostrare y el tiempo que vuela helare esa fresca y linda rosa. o antes el amor de agora! A mil gentes que agraviadas tenéis con vuestra porfía dexaréis en aquel día alegres y bien vengadas. El amor gobierna el cielo con ley dulce eternamente. Diréis con dolor. o agora aquella hermosura. ay. que a mi cuenta vos serviréis al amor cuando de vuestro dolor ninguno quiera hacer cuenta. para aviso y escarmiento de quien huye de su bando. ¿y pensáis vos ser valiente contra él acá en el suelo? Da movimiento y viveza a belleza el amor. más valida sin él es triste pobreza. ¡Ay!. y pues no menos discreta y perfeta sois que bella y desdeñosa. por Dios. señora bella. cada hora: ¡Quién tuviera. y la suerte. agora coge en rico ñudo el hermoso cabello. cuando os viéredes perdida os perderéis por querer. Cuando la dorada cumbre fuere de nieve esparcida y las dos luces de vida recogieren ya su lumbre. mirad que ninguna cosa hay que a amor no esté sujeta. 96 Y por mil partes volando. en el solo y frío lecho? SONETO Agora con la aurora se levanta mi luz. si a la fin dormís. IMITACIÓN DE DIVERSOS Vuestra tirana exención y ese vuestro cuello erguido estoy cierto que Cupido pondrá en dura sujeción. a tu manada junta. Vivid esquiva y exenta. el vestir seda y brocado. mirad por vos. mientras dura esa flor graciosa y pura. señora. errada. no ya andará perdida.de esa prisión adonde padece. ¿Qué vale el beber en oro. que el no gozalla es perdella.

mazas barreadas. Mas luego vuelve en sí el engañado ánimo. y en voz airada. que a perdición os lleva sin sentillo? ¿Contra nuestras entrañas tenéis manos. mas el valor. que estoy al otro mundo de partida. enamorados. ya el temor pospuesto. Ansí digo. y. y no contra el tirano en resistillo? Teniendo tan a golpe a los cristianos. con otras puntas largas enastadas de la facción y forma de punzones. Colocólo. presente ante mis ojos la imagino. y conociendo el desatino. agora incomparable tañe y canta. los hechos. a razonar así tomó la mano: «—Caciques. que no hicieron poco en hacer esto: de herirse lugar aún no tuvieron. fértil provincia y señalada. mas el amor que siempre os he mostrado a bien aconsejaros me ha incitado. ¡oh araucanos!. del dulce error llevado. alabardas y lanzones. martillos. canto. CANTO SEGUNDO (Fragmento) CANTO PRIMERO No las damas. y la garganta. señores. ya veis. ni a extranjero dominio sometida. sargentas. gallarda y belicosa. flechas y bastones. de remotas naciones respetada por fuerte. Agora. las proezas de aquellos españoles esforzados que a la cerviz de Arauco no domada pusieron duro yugo por la espada. principal y poderosa: la gente que produce es tan granada. Amor. y pudo dolerse agora de mi mal agudo. ni las muestras. las manos y ojos bellos alza. en la región antartica famosa. 98 Tomé y otros caciques me metieron en medio de estos bárbaros de presto y con dificultad los departieron. tiros arrojadizos y trabucos. la rienda suelta largamente al lloro. ¿Qué furor es el vuestro. regalos y ternezas de amorosos afectos y cuidados. vuelta al cielo pura y santa. tan soberbia. y lleno de humildad y arnor la adoro. del estado defensores. codicia del mandar no rae convida a pesarme de veros pretensores de cosa que a mí tanto era debida: porque según mi edad. Chile. ALONSO DE ERCILLA (1533-1594) LA ARAUCANA Las armas de ellos más ejercitadas son picas. no gentilezas de caballeros. lazos de fuertes mimbres y bejucos. dardos. que no ha sido por rey jamás regida. 99 .pecho ciñe con oro. el cacique más anciano. hachas.

no es menester alaballo. Porque allí llego sediento. Inés. ¡gran señora. Inés. lo que se ha de cenar junto. mídenlo. de la del Castillo diez y seis vale el cuartillo.. si te parece. Tenía este caballero un criado portugués. pero delicada fue la invención de la taberna. 100 La mesa tenemos puesta. pero arrójame la bota.. este toque. Franco fue. ello se alaba. ¿De qué taberna se traxo? Mas ya. pido vino de lo nuevo. Por nuestro Señor. Inés. dánmelo. que todos por él quieran gobernarse. Volved las armas y ánimo furioso a los pechos de aquellos que os han puesto en dura sujeción con afrentoso partido. procure cada cual ser el más fuerte. sólo una falta le hallo: que con la priesa se acaba.¿volvéis contra vosotros el cuchillo? Si gana de morir os ha movido. mas ha de haber un capitán primero. Esto. En la virtud de vuestro brazo espero que puede en breve tiempo remediarse. que es mina la taberna de Alcocer. Inés. Inés. no tiene vino más baxo. grande consuelo es tener la taberna por vecina. Si es o no invención moderna.. donde resido.. bebo. pagólo y voyme contento. las tazas de vino a punto: falta comenzar la fiesta. y pues que sois iguales en la suerte. primero. vale un florín cada gota de aqueste vinillo aloque. lanzad de vos el yugo vergonzoso. éste será quien más un gran madero sustentare en el hombro sin pararse. a todo el mundo manifiesto. mostrad vuestro valor y fuerza en esto: no derraméis la sangre del estado. la cosa más brava de él que has oído. vive Dios que no lo sé.. La ensalada y salpicón hizo fin: ¿qué viene ahora? La morcilla. y diréte. que viene para que demos con ella.. Comience el vinillo nuevo y echóle la bendición. digna de veneración! ¡Qué oronda viene y qué bella! ¡Qué través y enjundia tiene! Paréceme. 101 . Pues.. no sea en tan bajo estado y abatido. Pero cenemos. que para redimir nos ha quedado. encójase y entre que es algo estrecho el camino.» BALTASAR DEL ALCÁZAR (1530-1606) UNA CENA En Jaén. vive don Lope de Sosa. sus. yo tengo por devoción de santiguar lo que bebo.

Inés.No eches agua. señor Sarmiento. sujetos a tantos daños. Salido el sol por Oriente de rayos acompañado. saber en estos mis años. Prueba el queso.. no es el aloquillo tal. bien puede bogar su remo. 103 . que el portugués cayó enfermo. lo que sueles. Dios te guarde. Alegre estoy. cómo me porto y sustento. blando y caliente. hemos cenado tan bien y con tanto gusto. ¿no adoras y precias la morcilla ilustre y rica? ¡Cómo la traidora pica. Inés. 102 Haz. ni tiene que ver con él. Inés. Probemos lo del pichel. y ambos vienen preguntando por el pichel y la taza. SU MODO DE VIVIR EN LA VEJEZ Deseáis. ¡Que suavidad! ¡Oué clareza! ¡Qué paladar! ¡Qué color! ¡Qué rancio gusto y olor! ¡Todo con tanta fineza! Mas el queso sale a plaza. mas oye un punto sutil: ¿no pusiste allí un candil? ¿Cómo me parecen dos? Pero son preguntas viles. ya sé lo que puede ser: con este negro beber se acrecientan los candiles. alto licor celestial. Inés.. daca de la bota llena: seis tragos. no sé de ti. sospecho que estás contenta. al vino no se escandalice el vientre. como sabia mi consejo. distando por un igual del Oriente y del Ocaso. ¿Cómo te va? Yo. la moradilla va entrando. Echa de lo trasañejo. que así tomas. parece que será justo volver al cuento pasado. pues. Las once dan. Yo os lo diré en brevedad. por mí. hermana. y el daros gusto se os debe con toda puntualidad. El corazón me revienta de placer. me dan un huevo pasado por agua. Con dos tragos del que suelo llamar yo néctar divino. me dan asada o cocida de una gruesa y gentil ave. Mas di. hecha es la cena. yo me duermo. Pues sabrás. porque la historia es bien breve. tal debe tener especias! ¡Oué llena está de piñones! Morcilla de cortesanos. Ya que. levántense los manteles. pues la aceituna no es mala. el de Pinto no le iguala. que es extremo. quédese para mañana. y a quien otros llaman vino porque nos vino del cielo. Cuando el luminoso vaso toca en la meridional. porque con más gusto comas. vive Dios. y asada por esas manos hechas a cebar lechónos.

en conclusión. Después que. dos cosas son. confiado en el grande aparato de sus naves. tú. viene a dar en el mar Hesperio. al Trace fiero. Dios de las batallas. derribó con los brazos suyos graves 105 A UN GIBOSO DE DELANTE Un socarrón mesonero dijo a un giboso al revés: «No me neguéis esta vez que cargasteis delantero. me suelen dar a comer tostadas en vino mulso. que de los nuestros la cerviz cautiva y las manos aviva al misterio injusto de su estado. desamparado el imperio que en este horizonte tiene. voyle puntales poniendo porque no caiga tan presto. soy de otro dueño. y descendieron. en el profundo. que yo no sé. que en la llanura venció. feroz guerrero. no sé de mí nueva cierta. Hasta que. yo me entrego al dulce sueño. Ser vieja la casa es esto: veo que se va cayendo. Pues digo que cosa y cosa. ADIVINANZA «¿Qué es cosa y cosa. Constanza. presto me dicen mis males que han de faltar los puntales y allanarse el edificio. habiendo sol nuevo me cuentan cómo he dormido: y así de nuevo les pido que me den néctar y huevo. del ancho mar. cayendo. dormido.» FERNANDO HERRERA (1534-1597) POR LA VICTORIA DE LEPANTO Cantemos al Señor. que el enflaquecido pulso restituyen a su ser.con tres veces del suave licor que alegra la vida. y tu ira luego loj tragó. El soberbio tirano. ¿me la dais?»— «Cosa es forzosa. como arista seca el fuego. Constanza?» «Diréis vos. ¿No es muy buena adivinanza?» —«Pero vos.» El gibado. Luego me cierran la puerta. cual piedra. tú eres diestra. Mas todo es vano artificio. a estas razones replicó: «Es muy importante llevar la carga delante quien se halla entre ladrones. sus escogidos príncipes cubrieron los abismos del mar.» «Desta vez cogido os he.» 104 . salud y gloria nuestra. Tú rompiste las fuerzas y la dura frente de Faraón.

por aquel de los míseros gemidos. y en España amenaza horrible muerte quien honra de las lunas las banderas. vuelve el brazo tendido contra éste. y el cuello con su daño al yugo inclinan. Señor. y en el mar ondoso hagamos de su sangre un grande lago. sus vírgenes están en cautiverio. su gloria ha vuelto al centro de mi imperio.. mi ira esperan cuando vencidos mueran. ¿quién hacerme puede ofensa? Los poderosos pueblos me obedecen. ella y sus hijos. los cánticos en lágrimas convierte. que aborrece ya ser hombre. y los que Grecia junta mal con ellos. Señor Dios. que tus aras afea en su vitoria. tristes. con gran poder y número infinito. que no sufres que tu gloria usurpe quien su fuerza osado estima. y la gloria manchar y la luz dellas. deshagamos a éstos de la gente. cruel. y contra nos pensaron los que en él se hallaron. que hecho ya su oprobio.» Tú. y dividiendo de ellos los despojos. en nuestro estrago juntó el consejo. 107 . y con semblante y con pecho arrogante. Francia está con discordia quebrantada. nuestros niños prender y las doncellas. que sus luces cayendo se oscurecen. Levantó la cabeza el poderoso que tanto odio te tiene. Dixo aquel insolente y desdeñoso: «¿No conocen mis iras esas tierras. con los erguidos cuellos. que el mar baña porque en ti confiadas le resisten y de armas de tu fe y amor se visten. y tres y cuatro veces el castigo esfuerza con rigor a tu enemigo. Temblaron los pequeños. o valieron sus pechos contra ellos con el húngaro medroso y de Dalmacia y Rodas en las guerras? ¿Quién las pudo librar? ¿Quién de sus manos pudo salvar los de Austria y los germanos? ¿Podrá su Dios. movió el airado cuello aquel potente: cercó su corazón de ardiente saña contra las dos Hesperias. bebiendo ajenas aguas y atrevido pisando el bando nuestro y defendido. y aunque no. 106 Del Nilo a Eufrates y fértil y Istro frío.» Vinieron de Asia y portentoso Egito los árabes y aleves africanos. temerosa y humillada. «Venid. dixeron. y los armados brazos extendidos. podrá por suerte ahora guardallas de mi diestra vencedora? Su Roma. y el nombre de su Cristo juntamente. alzó la frente contra ti. y aquellas en la guerra gentes fieras ocupadas están en la defensa. dice: «¿Dónde el Dios de ésos está? ¿De quién se esconde?» Por la debida gloria de tu nombre.los cedros más excelsos de la cima y el árbol que más yerto se sublima. prevaleciendo en vanidad y en ira. este soberbio mira. confundidos del impío furor suyo. y las honras que celas Tú consiente. No dexes que los tuyos así oprima. y prometer osaron con sus manos encender nuestros fines y dar muerte a nuestra juventud con hierro fuerte. y en su esparcida sangre el odio pruebe.. las fieras cebe. por la justa venganza de tu gente. y me dan por salvarse ya la mano. y en su cuerpo. Y su valor es vano. y la injuria a tu nombre cometida sea el hierro contrario de su vida. sus fuertes a la muerte ya caminan. y de mis padres los ilustres hechos. hártense en muerte suya nuestros ojos. cuanto el sol alto mira todo es mío.

no temiendo a Dios y a tu remedio no atendiendo. que el corazón desnudo de pavor. como la arista queda al ímpetu del viento. Hoy se vieron los ojos humillados del sublime varón y su grandeza.Ocuparon del piélago los senos. y cesaron los nuestros valerosos. ¿Por qué. ¿Quién ya tendrá de ti lástima alguna. con celestial aliento confiaban. lleno de miedo torpe sus entrañas. Llorad. Grecia. y si hacías guerra. como la rueda. que a los tuyos fueron graves. tus enemigos llorarán tu afrenta. y de amor y fe vestido. fuerza del mar. Cual león a la presa apercibido. y. sobre la alta cerviz y su dureza. Dios. que a ella pareces. y con ojos enjutos sus odiosos pasos imitaste. Mas tú. eras escudo. Señor. tal en tu ira y tempestad seguiste y su faz de ignominia convertiste. sobre torres y muros. excelsa Tiro. sobre derechos cedros y extendidos. tus hijas adonaste en adulterio infame a una impía gente. Turbáronse los grandes. y sus brazos fortísimos pusiste. que desea profanar tus frutos. se opuso el joven de Austria generoso con el claro español y belicoso. y el término espantabas de la tierra. 108 y tú sólo. ingrata. los robustos rindiéronse temblando y desmayaron. que Dios no sufre ya en Babel cautiva que su Sión querida siempre viva. Babilonia y Egipto amedrentada temerá el fuego y la asta violenta. ¿quién. de tu león temiendo" las hazañas. sin recelo los impíos esperaban a los que tú. fuiste exaltado. que es destruida vuestra vana soberbia y pensamiento. y el humo subirá a la luz del cielo. eligiendo nueva guerra. cortando las alas de su cuerpo temerosas y sus brazos terribles no vencidos. fiera y orgullosa? ¿Quién pensó a tu cabeza daño tanto? Dios. y las naves de Tiro. tú. cuya llama en las espesas cumbres se derrama. sobre empinados montes y crecidos. que con hondos gemidos se retira a su cueva. que mil huyendo de uno se pasmaron. para convertir tu gloria en llanto y derribar tus ínclitos y fuertes. que sigues la luna. triste. puesta en silencio y en temor la tierra. Cual fuego abrasa selvas. y faltos de consuelo con rostro oscuro y soledad turbada. naves del mar. Quebrantaste al cruel dragón. vibraste en su favor la diestra armada. Señor de los ejércitos armados. 109 . como arco acerado. saliendo de España. do silbando tiembla con sus culebras venenosas. y callaron dudosos. Sus manos a la guerra compusiste. y tú entregaste. que. concorde a la esperanza egipcia y gloria de su confianza. que en tus naves estabas gloriosa. que tu día es llegado. a estos injustos. de temor la cubrías con suspiro. hasta que al fiero ardor de sarracenos el Señor. su aborrecida vida y mal presente? Dios vengará sus iras en tu muerte. reprimirá su mano desatada? Mas tú. con la espada. Señor. ¿cómo acabaste. te hizo perecer con tantas muertes. dio un rugido que lo dexó asombrado y aturdido. que llega a tu cerviz con diestra fuerte la aguda espada suya. cuitada. tú.

La arena se tornó sangriento lago. indignados. viendo tu muerte oscura. a su España concede esta victoria. y con terrible espanto el Señor visitó sobre sus males para humillar los fuertes arrogantes. ¡oh nuestro Dios. y en su vigor y fuerzas engañados. y levantó los bárbaros no iguales. y do el límite rojo del Oriente y todas sus vencidas gentes fieras ven tremolar de Cristo las banderas. y tus viejos delitos y mudanza han vuelto contra ti a pedir venganza. desnuda de valor. de gente y de placer el reino ajeno. confiese cuanto cerca el ancho cielo tu nombre. en vicios sumergida? ¿Quién mostrará un liviano sentimiento? ¿Quién rogará por ti? Que a Dios enciende tu ira y la arrogancia que le ofende. presagio de mal tanto. tus escogidos. que. no alzaron su esperanza a aquella cumbre de eterna luz. mas con hierro airado la ofensa venguen y el error culpado. y no cansados en tu muerte. de ira y furor. que con osados pechos y constantes no busquen oro. El cielo no alumbró. mezquina Lusitania sin ventura. falta de gloria. Vino el día cruel. aspereza. Los impíos y robustos. dirán. aborrecido. con yerto cuello y corazón ufano sólo atendieron siempre a los despojos! Y el Santo de Israel abrió su mano. rompiste al enemigo de la antigua soberbia la dureza. y los dexó. sea tu grandeza. el día lleno de indinación. Libia desierta. que Lusitania mísera suspira. la llanura con muertos.Asia adúltera. y cayó en despeñadero el carro. Señor. y sin volver a Dios sus ojos. de tus estragos espantados: ¿Quién contra la espantosa tanto pudo? El Señor. ¡Ay de los que pasaron. 111 . condenada. y el caballo y caballero. después de los daños padecidos. después de nuestras culpas y castigo. que sus ondas turbaron y llanura. que mostró su fuerte mano por la fe de su príncipe cristiano y por el nombre santo de su gloria. tu honor todo afearon. y la llorosa historia asombre con horror funesto y triste 110 desde el áfrico Atlante y seno ardiente hasta do la mar de otro color se viste. nuestro consuelo! Y la cerviz rebelde. perezca en bravas llamas abrasada. Señor. que puso en soledad y en un profundo llanto. y con frente segura rompieron sin temor con fiero estrago tus armadas escuadras y braveza. POR LA PERDIDA DEL REY DON SEBASTIAN Voz de dolor y canto de gemido y espíritu de miedo. mas con soberbia cierta se ofrecieron la incierta victoria. Adórente. Los que vieron tus brazos quebrantados y de tus pinos ir el mar desnudo. confiados en sus caballos y en la muchedumbre de sus carros. hagan principio acerbo a la memoria de aquel día fatal. en ti. quedó confuso el nuevo sol. las ardientes espadas desnudaron sobre la claridad y la hermosura de tu gloria y valor. Bendita. envuelto en ira.

que domaron las hórridas naciones. y extendiendo su sombra. y eras ido. si por ventura vierdes aquel que yo más quiero. al mar inmenso pagará de africana sangre el censo. huyeron del los hombres. despedazada con aguda lanza. cayó denuedo. Pero elevóse con su verde cima y sublimó la presunción su pecho. no igualó en celsitud y en hermosura jamás árbol alguno a su figura. que opreso de los montes arrojados. que sacudieron reinos poderosos.cayó en unos vigor. habiéndome herido. se anidaron las aves que sustenta el grande cielo y en sus hojas las fieras engendraron. y hizo a mucha gente umbroso velo. los famosos. a los impíos y ajenos entregado. decidle que adolezco. desvanecido todo y confiado. Tú. y se acabó su generosa gloria. haciendo de su alteza sólo estima. lejos de su patria derribados. peno y muero. en cuya seca arena 112 murió el vencido reino lusitano. cual hermoso cedro del alto Líbano. hojas. con excelsa alteza. las aguas lo criaron poderoso sobre empinados árboles crecido. y perdieron tanto heroico valor en sólo un día y. en su ruina y sus ramas cuantas fueron las aves y las fieras se pusieron. Pastores. los belígeros varones que conturbaron con furor la tierra. salí tras ti clamando. indina de memoria. por ventura. que pusieron desierto en cruda guerra cuanto el mar Indo encierra. y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste. porque tu temerosa y flaca mano hubo sin esperanza tal victoria. infanda Libia. y soberbias ciudades destruyeron? ¿Dó el corazón seguro y la osadía? ¿Cómo así se acabaron. mas en otros desmayo y torpe miedo. los que fuerdes allá por las majadas al otero. Amado. y se multiplicaron en grandeza sus ramas con belleza. por la raíz cortado. no estés alegre y de ufanía llena. espantados. que si el justo dolor mueve a venganza alguna vez el español coraje. los fuertes. Por eso Dios lo derribó deshecho. sin ramas y sin hojas y desnudo. no fueron justamente sepultados? Tales ya fueron éstos. vestido de ramos. Buscando mis amores 113 . que su sombra tuvieron por escudo. compensarás muriendo el hecho ultraje. ¿Son éstos. y Luco amedrentado. SAN JUAN DE LA CRUZ (1542-1591) CÁNTICO ESPIRITUAL ENTRE EL ALMA Y CRISTO SU ESPOSO ESPOSA ¿A dónde te escondiste.

y pasaré los fuertes y fronteras. y véante mis ojos. plantados por la mano del Amado. decid si por vosotros ha pasado! RESPUESTA DE LAS CRIATURAS Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura. que no saben decirme lo que quiero. de flores esmaltado. mira que la dolencia de amor. pues has llagado a aqueste corazón. la cena. no viviendo donde vives y haciendo porque mueras las flechas que recibes de lo que del Amado en ti concibes? ¿Por qué. Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo. 115 . las montañas. que recrea y enamora. ¿por qué así lo dexaste y no tomas el robo que robaste? Apaga mis enojos. Descubre tu presencia y máteme tu vista y hermosura. pues eres lumbre dellos y sólo para Ti quiero tenellos. ESPOSO ESPOSA ¡Ay. si en esos tus semblantes plateados formases de repente los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados! Apártalos. y fresco toma. paloma. pues que ninguno basta a deshacellos. y todos más me llagan y déxame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo. oh vida. quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero. ESPOSA Mi Amado. los valles solitarios nemorosos. ¡Oh bosques y espesuras. que no se cura sino con la presencia y la figura. al aire de tu vuelo. que el ciervo vulnerado por el otero asoma. 114 Vuélvete. no quieras enviarme de hoy más ya mensajero. que voy de vuelo. en par de los levantes de la aurora. con sola su figura vestidos los dexó de su hermosura. ni cogeré las flores ni temeré las fieras. y. la soledad sonora. oh prado de verduras. Mas ¿cómo perseveras. el silbo de los aires amorosos. la música callada. ¡Oh cristalina fuente. los ríos sonorosos. La noche sosegada. la ínsulas extrañas.iré por esos montes y riberas. Amado. no lo sanaste? Y pues me lo has robado. yéndolos mirando.

y miedos de las noches veladores. al adobado vino. A zaga de tu huella los jóvenes discurren el camino. De flores y esmeraldas en las frescas mañanas escogidas haremos las guirnaldas. al toque de centella. Pues ya si en el exido de hoy más no fuere vista ni hallada. Carillo. ESPOSA A las aves ligeras. y fui ganada. y a su sabor reposa. mora en los arrabales. 116 Nuestro lecho florido. Cierzo muerto. en tanto que de rosas hacemos una pina. Ya no guardo ganado ni ya tengo otro oficio. Detente. Allí me dio su pecho. Austro que recuerdas los amores. emisiones de bálsamo divino. allí me enseñó ciencia muy sabrosa. ven. que andando enamorada me hice perdidiza. y yo le di de hecho a mí. y no quieras decillo. en tu amor florecidas y en un cabello mío entretejidas. riberas. de mil escudos de oro coronado. allí le prometí de ser su esposa. de cuevas de leones enlazado. sin dejar cosa. allí te di la mano. y mira con tu haz a las montañas. allí conmigo fuiste desposada. Oh ninfas de Judea. Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio. En la interior bodega de mi Amado bebí. y pacerá el Amado entre las flores. Debajo del manzano. diréis que me he perdido. Entrádose ha la Esposa en el ameno huerto deseado. porque la Esposa duerma más seguro. el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado. que está ya florecida nuestra viña.Cazadnos las raposas. valles. aires. Escóndete. aguas. leones. que ya sólo en amar es mi exercicio. y cuando salía por toda aquesta vega ya cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. en púrpura tendido. montes. gamos saltadores. y no parezca nadie en la montiña. ESPOSO y fuiste reparada donde tu madre fuera violada. aspira por mi huerto y corran tus olores. ciervos. por las amenas liras y canto de serenas os conjuro que cesen vuestras iras y no toquéis al muro. 117 . mas mira las compañas de la que va por ínsulas extrañas. de paz edificado. y no queráis tocar nuestros umbrales. en tanto que en las flores y rosales el ámbar perfumea. ardores.

en secreto. vida mía. y ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado. A escuras y segura por la secreta escala. y en celada. y allí nos entraremos y el mosto de granadas gustaremos. que en mi cuello volar consideraste. entremos más adentro en la espesura. y el cerco sosegaba. en la noche serena. y en soledad ha puesto ya su nido. a vista de las aguas descendía. Amado. a escuras. y en uno de mis ojos te llagaste. y luego me darías allí tú. que están bien escondidas. En la noche dichosa. Y luego. Aminadab tampoco parecía. disfrazada. que nadie me veía ni yo miraba cosa. ¡oh dichosa ventura!. adonde me esperaba 119 ESPOSA Gocémonos. y en soledad la guía a solas su querido. con llama que consume y no da pena. el canto de la dulce filomena. que gracia y hermosura en mí dexaste. el soto y su donaire. do mana el agua pura. ESPOSO La blanca palomica al Arca con el ramo se ha tornado. estando ya mi casa sosegada. por eso me adamabas y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían. salí sin ser notada. Allí me mostrarías aquello que mi alma pretendía. mirástele en mi cuello y en él preso quedaste. aquello que me diste el otro día. que si color moreno en mí hallaste. CANCIONES DEL ALMA En una noche escura con ansias en amores inflamada. y la caballería. Que nadie lo miraba. Aquesta me guiaba más cierto que la luz de mediodía. y vamonos a ver en tu hermosura al monte y al collado. No quieras despreciarme. ¡oh dichosa ventura!. también en soledad de amor herido. Cuando tú me mirabas su gracia en mí tus ojos imprimían. a las subidas cavernas de las piedras nos iremos. En soledad vivía.En solo aquel cabello. ya bien puedes mirarme después que me miraste. sino la que en el corazón ardía. estando ya mi casa sosegada. 118 . El aspirar del aire. sin otra luz ni guía.

y quédeme no sabiendo. rompe la tela de este dulce encuentro. con extraños primores calor y luz dan juntos a su querido! ¡Cuan manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras: y en tu aspirar sabroso. era la sciencia perfeta. oh noche. cuando ya sus cabellos esparcía. en profunda soledad. con su mano serena. y el ventalle de cedros aire daba. cuando allí me vi. el rostro recliné sobre el Amado. acaba ya si quieres. allí quedó dormido. no diré lo que sentí. entendida vía reta. tan absorto y ajenado. ¡Oh lámparas de fuego en cuyos resplandores las profundas cavernas del sentido. que se quedó mi sentido de todo sentir privado. que juntaste Amado con amada. cuan delicadamente me enamoras! ÉNTREME DONDE NO SUPE Éntreme donde no supe. en mi cuello hería y todos mis sentidos suspendía. De paz y de piedad. que me quedé no sabiendo. El aire de la almena. que estaba oscuro y ciego. porque. que entero para él sólo se guardaba. ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! Oh toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando. Yo no supe donde entraba. y el espíritu dotado 121 LLAMA DE AMOR VIVA ¡Oh llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva. que guiaste. era cosa tan secreta. toda sciencia trascendiendo. sin saber donde me estaba. Estaba tan embebido. amada en el Amado transformada! En mi pecho florido. 120 . y déjeme. Quédeme y olvídeme. oh noche amable más que el alborada. y yo le regalaba. toda sciencia trascendiendo. cesó todo. que me quedé balbuciendo.quien yo bien me sabía. toda sciencia trascendiendo. ¡Oh noche. grandes cosas entendí. de bien y gloria lleno. en parte donde nadie parecía. dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado. muerte en vida la has trocado.

que se queda no sabiendo. por ser de amor el lance. quien se supiere vencer con un no saber sabiendo. toda sciencia trascendiendo. por eso quien lo sabía queda siempre no sabiendo. Es obra de su clemencia hacer quedar no entendiendo. Cuanto más alto llegaba de este lance tan subido. y fui tan alto. tan alto. en el vuelo quedé falto. tan alto. Para que yo alcance diese a aqueste lance divino tanto volar me convino que de vista me perdiese. toda sciencia trascendiendo. di un ciego y oscuro salto. cuanto sabía primero mucho bajo le paresce. Por una extraña manera mil vuelos pasé de un vuelo. toda sciencia trascendiendo. toda sciencia trascendiendo. El que allí llega de vero de sí mismo desfallesce. que le di a la caza alcance. Y si lo queréis oír consiste esta suma sciencia en un subido sentir de la divinal Esencia. 122 123 . tan alto. porque esperanza de cielo tanto alcanza cuanto espera. que los sabios arguyendo jamás lo pueden vencer. toda sciencia trascendiendo. tanto más bajo y rendido y abatido me hallaba. y con todo. que fui tan alto. tan alto. y abatíme tanto. irá siempre trascendiendo. Este no saber sabiendo es de tan alto poder. que no llega su saber a no entender entendiendo. volé tan alto. que le di a la caza alcance. mas el amor fue tan alto que le di a la caza alcance. Y es de tan alta excelencia aqueste sumo saber.de un entender no entendiendo. que le di a la caza alcance. esperé sólo este lance y en esperar no fui falto. que le di a la caza alcance. que no hay facultad ni sciencia que le puedan emprender. Cuando más alto subía deslumbróseme la vista y la más fuerte conquista en oscuro se hacía. Cuanto más alto se sube tanto menos entendía que es la tenebrosa nube que a la noche esclarecía. TRAS DE UN AMOROSO LANCE Tras de un amoroso lance y no de esperanza falto. mas. en este trance. y su sciencia tanto cresce. dije: «No habrá quien alcance». pues fui tan alto. tanto.

que infiernos.SIN ARRIMO Y CON ARRIMO Sin arrimo y con arrimo sin luz y a oscuras viviendo. Aquesta viva fuente que deseo. Aquí se está llamando a las criaturas. aunque es de noche! 124 Aquella eterna fonte está escondida. aunque es de noche. ¡QUE BIEN SE YO LA FONTE. Bien sé que suelo en ella no se halla.. sin quedar cosa. no es tan crecido mi mal. Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo Pan por darnos vida. todo lo hace de un sabor. y así. Sé que no puede ser cosa tan bella. cielos riegan. En esta noche oscura de esta vida que bien sé yo por fe la fonte frida. porque el amor da tal vida. aunque es de noche. Sé ser tan caudalosas sus corrientes. 125 . Hace tal obra el amor después que le conocí. apriesa. aunque es de noche. que tiene el alma rendida. en este Pan de vida yo la veo. y sé que toda luz de ella es venida. porque es de noche. y el alma transforma en sí. aunque es de noche. y las gentes. aunque es de noche. que. cuando más ciego va siendo. y que ninguno puede vadealla. pues no le tiene. y que una de otra se deriva. sólo en su Dios arrimada. aunque es de noche. mas sé que todo origen de ella viene. y que cielos y tierra beben de ella. sin luz y a oscuras viviendo. aunque es de noche.! ¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre. todo me voy consumiendo. aunque es de noche. Por eso ya se dirá la cosa que más estimo: que mi alma se ve ya sin arrimo y con arrimo. de esta agua se hartan. todo me voy consumiendo. la cual en mí estoy sintiendo. que bien sé yo do tiene su manida. Mi alma está desasida de toda cosa criada. porque si de luz carezco tengo vida celestial. Su origen no lo sé. y en una sabrosa vida. si hay bien o mal en mí. aunque es de noche. aunque es de noche. Bien sé que tres en sola una agua viva residen. El corriente que de estas dos procede sé que ninguna de ellas le precede. Y aunque tinieblas padezco en esta vida mortal. aunque a oscuras. aunque es de noche. El corriente que nace de esta fuente bien sé que es tan capaz y omnipotente. y sobre sí levantada. Su claridad nunca es oscurecida.. en su llama sabrosa. aunque es de noche.

¿Qué espera la virtud o qué confía? Ven y reposa en el materno seno de la antigua Romúlea. te temiera. pues aunque lo que espero no esperara. dirá alguno: «Blanda le sea». El ánimo plebeyo y abatido elija. el sosiego dulce y caro. como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro. Peculio propio es ya de la privanza cuanto de Astrea fue.ANÓNIMO (Siglo XVI) SONETO A JESÚS CRUCIFICADO No me mueve. Busca. Muéveme. muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido. Aquél entre los héroes es contado. que si acortas y ciñes tu deseo dirás: «Lo que desprecio he conseguido. cuyo clima te será más humano y más sereno. que al que esperó obstinada y locamente. yo te amara. la fortuna. que la opinión vulgar es devaneo. para quererte el cielo que me tienes prometido. mi Dios. Tú me mueves. no quien le alcanza por vanas consecuencias del estado. en sus intentos temeroso. ni el nombre de varón ha merecido. lo mismo que te quiero te quisiera. que aunque no hubiera cielo. Más triunfos. muéveme ver tu cuerpo tan herido. tu amor. que el corazón entero y generoso al caso adverso inclinará la frente antes que la rodilla al poderoso. Esta invasión terrible c importuna de contrarios sucesos nos espera desde el primer sollozo de la cuna. cuando oprima nuestro cuerpo la tierra. Adonde por lo menos. la tiranía del inicuo procede y pasa al bueno. pues. El que no las limare o las rompiere. ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. las esperanzas cortesanas prisiones son do el ambicioso muere y donde al más astuto nacen canas. donde no dexarás la mesa ayuno cuando te falte en ella el pecc raro o cuando su pavón nos niegue Juno. en fin. muévenme tus afrentas y tu muerte. ni subir al honor que pretendiere. El oro. Señor. y aunque no hubiera infierno. Dejémosla pasar como a la fiera corriente del gran Betis cuando airado dilata hasta los montes su ribera. primero estar suspenso que caído. cuando regía con su temida espada y su balanza. que el premio mereció. más coronas dio al prudente que supo retirarse. al derramarla encima. la maldad. y en tal manera. No me tienes que dar porque te quiera. ANÓNIMO (Siglo XVI) EPÍSTOLA MORAL A FABIO Fabio.» Más precia el ruiseñor su pobre nido 127 126 .

De la pasada edad. Cese el ansia y la sed de los oficios. quien así lo entendiese cuánto yerra! Esta nuestra porción. las hojas que en las altas selvas vimos cayeron. un libro y un amigo. Esto tan solamente es cuanto debe 129 . para medir el orbe de la tierra y el cerco donde el sol siempre camina? ¡Oh. Iguala con la vida el pensamiento. aprisionado en el metal de las doradas rejas. a dicha. y la luz vuelve a arder. de aprender a morir antes que llegue aquel forzoso término postrero. perseguidor del oro y de la plata! Un ángulo me basta entre mis lares. Así aquella que al hombre sólo es dada. a mayores acciones es llamada y en más nobles objetos se termina. en la que espero sin ninguna noticia de mi hado? ¡Oh. que no afecto los nombres ni la fama. la virtud es más barata. y que está unida la cauta muerte al simple vivir mío? Como los ríos. si acabase. que maciza las torres de cien codos del candido metal puro y luciente. a la mañana verde. 128 el otoño pasó con sus racimos. y a la común materia se la entregue! Pasáronse las flores del verano. ías banderas del senado y romana monarquía murieron. para surcar el piélago salado. ¡Pobre de aquel que corre y se dilata por cuantos son los climas y los mares. que estaba muerta. Fabio. que no perturben deudas ni pesares. que halagar lisonjero las orejas de algún príncipe insigne. me despierta. y no le pasarás de hoy a mañana. más sus quejas en el bosque repuesto y escondido. ¿y esperas? ¡Oh error perpetuo de la suerte humana! Las enseñas grecianas. ¡y nosotros a porfía en nuestro engaño inmóviles vivimos! Temamos al Señor. viendo como muero. ¿qué me ha quedado? ¿O qué tengo yo. ¿Piensas acaso tú que fue criado el varón para rayo de la guerra. seco a la tarde? ¡Oh ciego desvarío! ¿Será que deste sueño me recuerde? ¿Será que pueda ver que me desvío de la vida viviendo. de esplendor y de rayos coronada. tal soy llevado al último suspiro de mi vida.de pluma y leves pajas. ¿Qué es nuestra vida más que breve día do apenas sale el sol cuando se pierde en las tinieblas de la noche fría? ¿Qué más que el heno. alta y divina. Quiero. un sueño breve. Casi no tienes ni una sombra vana de nuestra antigua Itálica. ella consigo mesma ruega a todos. sacra razón y pura. que acepta el don y burla del intento el ídolo a quien haces sacrificios. ni quizá de un momento a otro momento. No imitemos la tierra siempre dura a las aguas del cielo y al arado. augur de los semblantes del privado. antes que aquesta mies inútil siegue de la severa muerte dura mano. que en veloz corrida se llevan a la mar. que nos envía las espigas del año y la hartura y la temprana pluvia y la tardía. y en la fría región dura y desierta de aqueste pecho enciende nueva llama. ni la vid cuyo fruto no madura. pasó el invierno con sus nieves cano. El soberbio tirano del Oriente. apenas puede ya comprar los modos del pecar. y pasaron sus carreras. y callado pasar entre la gente. Triste de aquel que vive destinado a esa antigua colonia de los vicios. seguir a quien me llama.

huyo y me retiro de cuanto simple ame. después le será el ciclo más propicio. ¡Cuan callada que pasa las montañas el aura. sin presumir de roto y mal ceñido. Basta al que empieza aborrecer el vicio y el ánimo enseñar a ser modesto. Una mediana vida yo posea. Despreciar el deleite no es supuesto de sólida virtud. Mas no podrás negarme cuan forzoso este camino sea al alto asiento. 130 un estilo común y moderado. rompí los lazos. porque así te escribo. No resplandezca el oro y los colores en nuestro traje. dulce amigo. y perfecta después. en las costumbres sólo a los mejores. dulce y madura. que aun esto fue difícil a Epicteto. luego inaLeria acerba y desabrida. Flor la vimos primero hermosa y pura. me muestra descubierta su esencia la verdad. menos poderosa que el vicio la virtud? ¿Es menos fuerte? No la arguyas de flaca y temerosa. que no lo note nadie que lo vea. En el plebeyo barro mal tostado hubo ya quien bebió tan ambicioso como en el vaso múrino preciado. el ardor atribuyas de este brío. atentos al aplauso común. No quiera Dios que imite estos varones que moran nuestras plazas macilentos. no en la tonante máquina preñada de fuego y de rumor. como si fuera plata neta. tal la humana prudencia es bien que mida y dispense y comparta las acciones que han de ser compañeras de la vida. ni tampoco sea igual al de los dóricos cantores. hagas conceto que pongo la virtud en ejercicio. No sazona la fruta en un momento aquella inteligencia que mensura la duración de todo su talento. y mi albedrío con ella se compone y se concierta. ambicioso y aparente! Quiero imitar al pueblo en el vestido. de la virtud infames histriones. ¿viste tú perfeta alguna cosa? ¡Oh muerte!. La codicia en las manos de la suerte se arroja al mar. ven callada. cuyas entrañas son infaustos y oscuros monumentos. ni al arte de decir. que aun el vicioso en sí propio le nota de molesto. del cristal transparente y luminoso. Sin la templanza.Naturaleza al simple y al discreto. No. No te burles de ver cuánto confío. ¿Es. trágicos. y la ambición se ríe de la muerte. y alguno tan ilustre y generoso que usó. ¿Y no serán siquiera tan osadas las opuestas acciones si las miro de más ilustres genios ayudadas? Ya. que no es mi puerta de doblados metales fabricada. Así. por ventura. esos inmundos. vana y pomposa. Fabio. honesto y leve. Ven y verás al alto fin que aspiro antes que el tiempo muera en nuestros brazos. como sueles venir en la saeta. morada de la paz y del reposo. 131 . y algún manjar común. respirando mansamente! ¡Qué gárrula y sonante por las cañas! ¡Qué muda la virtud por el prudente! ¡Qué redundante y llena de ruido por el vano. la ira a las espadas.

iba alegre y bulliciosa por la ribera arenosa que el mar con sus ondas baña.GASPAR GIL POLO (t 1591) CANCIÓN En el campo venturoso donde cou clara corriente Guadalaviar hermoso. Huye ya. Galatea. y tu peligro. pero a veces no podía y el blanco pie se mojaba. y las ondas aguardaba. Junto al agua se ponía. suspendió allí su tormento mientras miraba el contento de su pulida zagala. 132 y aunque más placer te sea. desdeñosa del dolor que a Licio daña. Deja ahora de jugar. no te vea jugar con el mar horrendo. porque amor sabe desde que me hirió que para pena mayor me falta un competidor más poderoso que yo. que en verte cerca del mar tengo celos de Neptuno. Y el ordinario cuidado hace que piense contino de aquel desdeñoso alnado. porque con doble tormento celos me da tu contento. muchos cantares diciendo con el son del ronco estruendo de las ondas alteradas. entre la arena cogiendo conchas y piedras pintadas. el fatigado zagal con voz amarga y mortal de esta manera decía: «Ninfa hermosa. que me es dolor importuno. Causa mi triste cuidado que a mi pensamiento crea. guarda que no salga afuera alguna marina fiera enroscada y escamosa. no me hagas más penar. En verte regocijada celos me hacen acordar de Europa. del toro blanco engañada en la ribera del mar. y mira que siento por ti dolores sobrados. da tributo al mar potente. como estás de Licio huyendo. cuidados. orilla el mar arrastrado visto aquel monstruo marino. dejando el suelo abundoso. y en verlas llegar huía. Licio. al cual en sufrimiento amador ninguno iguala. Y está cierto. huye del mar. Mas no veo en ti temor de congoja y pena tanta. que bien sé por mi dolor que a quien no teme el amor 133 . Mas cotejando su mal con el gozo que ella había. ninfa preciada. Deja la seca ribera do está el agua infructuosa. porque ya está averiguado que si no es tu enamorado lo será cuando te vea. Galatea.

que para ser la primera entre todas. Y aunque quien pasa dolores 134 amor le fuerza a cantarlos. lo que no hace de grado. yo haré que los pastores no digan cantos de amores. coger la olorosa flor y en clara fuente lavarse? Pluguiera a Dios que gozaras de nuestro campo y ribera. Y tras la fortuna fiera son las vistas más suaves ver llegar a la ribera la destrozada madera de las anegadas naves. que el vengativo Cupido. Huye los soberbios mares. Ninfa. Porque cuanto alabo aquí de su crédito lo quito. en mil robles señalados. suele hacerlo de ofendido. Ven conmigo al bosque ameno. Ven a la dulce floresta. no es enojoso el estío. mas ¿qué tormento o pesar te puede. pues el contentarme a mí 135 . y porque más lo preciaras. podrás leer a todas horas. Guarte. porque huelgues de escucharlos. Y aunque mucho estés airada no creo yo que te asombre tanto verte allí pintada. pues. causar ser querida y no querer? Mas desprecia cuanto quieras a tu pastor.ningún peligro le espanta. que los más duros pesares suspendemos y engañamos. sino el espantoso estruendo con que los bravosos vientos con soberbios movimientos van las aguas revolviendo. En aqueste raso suelo a guardar tu hermosa cara no basta sombrero o velo. ven. hay allí fuente tan bella. en saber que escrita fuiste por el que siempre tuviste de tu memoria borrado. Si el agua te es placentera. verás cómo cantamos tan deliciosos cantares. Allí. No ser querida y amar fuera triste desplacer. Galatea. do natura no fue escasa. como el ver que eres amada del que allí escribió tu nombre. por bosques y prados. los nombres más celebrados de las ninfas y pastoras. y al apacible sombrío de olorosas flores lleno do en el día más sereno. que estando al abierto cielo el sol morena te para. ojalá tú lo probaras antes que yo lo dijera. sólo espera que tú te laves en ella. ¿Qué pensamiento mejor orilla del mar hallarse que escuchar al ruiseñor. viéndose menospreciado. donde haciendo alegre fiesta la más calurosa siesta con más deleite se pasa. Mas seráte cosa triste ver tu nombre allí pintado. No escuches dulces concentos. sólo que en estas riberas cerca de las ondas fieras con mis ojos no te vea. de un gran cuidado.

Mas. rica y venturosa con vuestro bien. en vano dando términos desdichados a tu suerte. ya forzoso y terrible. cuando las horas tristes. y de la misma manera ella queda en la ribera y él en su mismo dolor. FRANCISCO DE LA TORRE (1534-1594?) LA CIERVA Doliente cierva. gozosa va con tu desdicha cuando cierva mortal. no fue tampoco de tu amor querido. que no dilatas la inclemente muerte. Cuando por la espesura de este prado como tórtolas solas y queridas solos y acompañados anduvisteis. el regalado y blando pecho pasado de veloz montero. ¡ay!. que contigo la vida tuvo por bien perdida. con el cansado aliento que en el seno bello de la corriente sangre hinchado. débil y decaída tu hermosura. vuestras frentes bellísimas ceñisteis. ¡ay!. Volvió a sus juegos la fiera y a sus llantos el pastor. que en tu sangriento pecho llevas. que la mano dura que tu nevado pecho ha puesto en tal estrecho.bastará para que a ti no te venga en apetito.» Licio mucho más le hablara y tenía más que hablalle. ausentes y queridos. que con desdeñosa cara al triste dice que calle. estás penando tu desangrado y dulce compañero. con vuestro mal sentida cuya muerte penosa no deja rastro de contenta vida. tierno acanto y lauro amado. no puede ser posible que le excusen los cielos. Vuelve. Que el paso duro y fuerte. permitiendo crudos astros que muera padeciendo las asechanzas de un montero crudo que te vino siguiendo por los desiertos de este campo mudo. que el herido lado de ponzoñosa y cruda yerba lleno. con mil mustios bramidos ensordecisteis la ribera umbrosa del claro Tajo. si ella no se lo estorbara. Que el ciervo desangrado. cuitada. vuelve al valle donde 136 queda muerto tu amor. tú con el fatigado aliento pruebas a rendir el espíritu doliente en la corriente de este valle amado. buscas el agua de la fuente pura. Morirás en su seno. cuerpo muerto lleno 137 . reclinando la beldad que la cruda mano esconde delante de la nube de la muerte. viviendo. del crudo amor vencido y maltratado. cuando pudieras librar el pecho herido de crudas llagas y memorias fieras. cuando de verde mirto y de floridas violetas. Agora el uno. que habiendo tan cruelmente padecido quieras vivir sin él.

quien solía ser ornamento de la selva umbrosa. de Silo peregrino. fábula un tiempo. Este despedazado anfiteatro. ya reducido a trágico teatro. Fabio. por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla. y caso agora. pues ñeras hay. coronados los vieron los jardines. de Teodosio divino. felice.de desden y de espanto. gran padre de la patria. de todo apenas quedan las señales. 139 . ¡oh fábula del tiempo. el alma congojosa. jardines. y lastimosa reliquia es solamente 138 de su invencible gente. Aquí nació aquel rayo de la guerra. gaditano. cambió la suerte voces alegres en silencio mudo. ya de jazmines. que voces de dolor el alma siente. Aquí de Elio Adriano. yace de lagartos vil morada. errad por la espesura del monte que de gloria tan perdida no hay sino lamentar su desventura. al agonía de la muerte rendida. este llano fue plaza. ¡ay dolor!. Aquí de Cipión la vencedora colonia fue. que ves ahora campos de soledad. y miran tan confusos lo presente. cuya muerte gloriosa. cuya afrenta publica el amarillo jaramago. triunfo glorioso con que corona y premia dos amantes que del siempre rabioso trance mortal salieron muy triunfantes. triunfador Trajano. allí fue templo. martirio fue de amor. tú. aquí. fueron un tiempo Itálica famosa. mas aun el tiempo da en estos despojos espectáculos fieros a los ojos. el bello seno agonizando. Sólo quedan memorias funerales donde erraron ya sombras de alto ejemplo. de una cierva doliente. ya de laurel. cesares murieron. representa cuánta fue su grandeza y es su estrago! ¿Cómo en el cerco vagó de su desierta arena el gran pueblo no suena? ¿Dónde. Canción. casas. rodaron de marfil y oro las cunas. RODRIGO CARO (1573-1647) A LAS RUINAS DE ITÁLICA Estos. Del gimnasio y las termas regaladas leves vuelan cenizas desdichadas. mustio collado. está el desnudo luchador? ¿Dónde está el atleta fuerte? Todo despareció. las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron. honor de España. La casa para el César fabricada ¡ay!. quebrantada y mustia. también vencido. pío. que la dura flecha del cazador dejó sin vida. en los ojos de aquellos cuyos despojos bellos son victorias del crudo amor furioso. ante quien muda se postró la tierra que ve del sol la cuna y la que baña el mar. que ahora son zarzales y lagunas. impío honor de los dioses.

«Cayó Itálica». tal genio o religión fuerza la mente de la vecina gente. de que llevo dulce noticia asaz. ¡oh patria de los dioses y los reyes! Y a ti. a quien no valieron justas leyes. Así a Troya figuro. tu mártir y prelado. que refiere admirada que en la noche callada una voz triste se oye que llorando. eco reclama «Itálica» en la hojosa selva que se le opone. dice. a quien queda el nombre apenas. pon atenta la vista en luengas calles destruidas. aun se oyen llantos hoy. Goza en las tuyas sus reliquias bellas para envidia del mundo y sus estrellas. emulación ayer de las edades. fábrica de Minerva. y a ti. les do y consagro. hoy cenizas. ni por sabia a ti. y ya en alto silencio sepultados sus dueños celebrados. y el claro nombre oído de Itálica. y lastimosa. hoy ronco acento. resonando «Itálica».y aun las piedras que de ellos se escribieron. Mas ¿para qué la mente se derrama en buscar al dolor nuevo argumento? Basta ejemplo menor. que no os respetó el hado. que aún se ve el humo aquí. y cavaré con lágrimas las peñas que ocultan su sarcófago sagrado. ni a ti por fuerte. yacer tendidas. mira mármoles y arcos destrozados. que vea el cuerpo santo de Geroncio. Itálica famosa. renuevan el gemido mil sombras nobles de su gran ruina: ¡tanto aún la plebe a sentimiento inclina! Esta corta piedad que. ¡ay!. permíteme. Tú. Muestra de su sepulcro algunas señas. sabia Atenas. Fabio. hoy vastas soledades. a tus sagrados manes debo. si lastimosa. sí lloroso don han admitido las ingratas cenizas. basta el presente. Roma. si tú no lloras. no la muerte. piadosa 140 usura a tierno llanto. se ve la llama. así a su antiguo muro. pero mal pido el único consuelo de todo el bien que airado quitó el cielo. mira estatuas soberbias que violenta Némesis derribó. . agradecido huésped.

SIGLO DE ORO (Siglo XVII) .

pues me matan la esperanza. celos y ausencia. pues se aunan en mi daño amor. ¿quién los cura? 145 . ¿quién le alcanza? ¡Mudanza! Y sus males. ¿Quién mejorará mi suerte? ¡La muerte! Y el bien de amor.MIGUEL DE CERVANTES (1547-1616) OVILLEJOS ¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! ¿Y quien aumenta mis duelos? ¡Los celos! ¿Y quién prueba mi paciencia? ¡Ausencia! De este modo en mi dolencia ningún remedio me alcanza. ¿Quién me causa este dolor? ¡Amor! ¿Y quién mi gloria repuna? ¡Fortuna! ¿Y quién consiente mi duelo? ¡El cielo! De este modo yo recelo morir deste mal extraño. desdenes. fortuna y el cielo.

¿Cómo me he de quejar. DIALOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describí lia. requirió la espada miró al soslayo.» «¿Es necedad amar?» «No es gran prudencia. seor soldado. y se trabaja. fuese y no hubo nada. salud en la enfermedad. Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto cuanto dice voacé. ¡oh gran Sevilla!.» «Metafísico estáis. pues lo imposible pido. cuando los remedios son muerte. lo posible aún no me den. de quien jamás espero algún bien. Apostaré que el ánima del muerto por gozar este sitio hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente. tan delgado?» «Porque nunca se come. Pero mi suerte. 146 En un pastoral albergue que la guerra entre unos robles lo dexó por escondido 147 . que. porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne.» Y luego. Roma triunfante en ánimo y nobleza. pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. Y el que dijere lo contrario. «¿Cómo estáis. mudanza y locura. señor.» «Anda. si el amo y escudero o mayordomo son tan rocines como Rocinante?» LUIS DE GONGORA (1561-1627) BUSCO EN LA MUERTE LA VIDA ANGÉLICA Y M E D O R O Busco en la muerte la vida.» «Quejaos del escudero. que estáis muy mal criado. esta riqueza? Por Jesucristo vivo.» «Asno se es de la cuna a la mortaja. con el cielo ha estatuido. miente. cada pieza vale más de un millón.¡Locura! De este modo no es cordura querer curar la pasión. en la prisión libertad. ¿Qucréislo ver? Miradlo enamorado.» «No es bastante. y que es mancilla que esto no dure un siglo.» «Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?» «No me deja mi amo ni un bocado. en mi dolencia. en lo cerrado salida y en el traidor lealtad. caló el chapeo. Rocinante.» «Es que no como. incontinente.

do la paz viste pellieo y conduce entre pastores ovejas del monte al llano y cabras del llano al monte. fuerzas dobles. que los firmes troncos mueven y las sordas piedras oyen. una piedad mal nacida entre dulces escorpiones. Humilde se apea el villano y sobre la yegua pone un cuerpo con poca sangre. porque labren sus arpones el diamante del Catay con aquella sangre noble. mas ella sus velos rompe para ligar sus heridas. pero con dos corazones. que la muerte va violando sus colores. primera dicha de Adonis. Enfrénanle de la bella las tristes piadosas voces.o lo perdonó por pobre. Escondióse tras las rosas. una ciega con dos soles. pues. cuando menos. lo halló en el campo aquella vida y muerte de los hombres. cuyos dedos desta vida fueron dioses. Corona un lascivo enjambre de cupidillos menores la choza. los ojos con mucha noche. Los últimos nudos daba 148 cuando el cielo la socorre de un villano en una yegua que iba penetrando el bosque. sino por ver que la yerba tanta sangre paga en flores. Las venas con poca sangre. segunda envidia de Marte. hija de padres traidores. los rayos del sol perdonen. Ya es herido el pedernal. Yerbas le aplica a sus llagas. Las manos. Amor le ofrece su venda. ya despide el primer golpe centellas de agua. Blando heno en vez de pluma para lecho les compone. y le entregan. Llegaron temprano a ella do una labradora acoge un mal vivo con dos almas. Del palafrén se derriba. se alberga un dichoso joven. no porque al moro conoce. simple bondad. y la que mejor se halla en las selvas que en la corte. ya le entra. que si no sanan entonces en virtud de tales manos lisonjean los dolores. su beldad y un reino en dote. que sin clavarle Amor flecha le coronó de favores. sin ver por dónde. Ya le regala los ojos. y la mano siente al Amor que se esconde tras las rosas. ¡oh piedad!. bien como abejas. que el sol deja su horizonte y el humo de su cabana le va sirviendo de norte. restituyen a Medoro salud nueva. al pío ruego cortésmente corresponde. A su cabana los guía. ¡Qué de nudos le está dando a un áspid la envidia torpe. Limpíale el rostro. que será tálamo luego do el garzón sus dichas logre. hueco tronco de alcornoque. mal herido y bien curado. contando de las palomas Í49 .

Los troncos les dan cortezas en que se guarden sus nombres mejor que en tablas de mármol o que en láminas de bronce. Todo sirve a los amantes. Los campos les dan alfombras. si puede. la apacible fuente sueño. de las locuras del conde. haciendo la cuerda azote. Tórtolas enamoradas son sus roncos atambores y los volantes de Venus sus bien seguidos pendones. El pie calza en lazos de oro porque la nieve se goce. campo de batalla. porque el caso no se infame y el lugar no se inficione! Todo es gala el africano. Desnuda el pecho anda ella. que los rayos de la luna descubrieron las adargas. su vestido espira olores. sin vos. Del cuello pendiente ella. señor. con jazmines si lo coge. Trescientos Zenetes eran deste rebato la causa. los fuegos a las campanas. si un valle Angélica suena. que en los brazos de su dama oyó el militar estruendo de las trompas y las cajas. y ellas al enamorado. si lo abrocha. es con claveles. vuela el cabello sin orden. no salir es cobardía. las adargas avisaron a las mudas atalayas. y con el alma y la vida a una gallarda africana. tálamo y lecho. tan amante como amada. el cielo os guarde. el lunado arco suspende y el corvo alfange depone. las atalayas los fuegos. Choza.los arrullos gemidores! ¡Qué bien la destierra Amor. 151 . otro Angélica responde. si no son murmuradores. Espuelas de honor le pican y freno de amor le para. bañen mis ojos la cama que ella me será también. profanan con sus abrazos a pesar de sus horrores. No hay verde fresno sin letra. viéndole tomar la espada. con quien estaba una noche cuando tocaron al arma. plumas les baten veloces. airecillos lisonjeros. los árboles pabellones. pues. y no se vaya por pies la hermosura del orbe. con lágrimas y suspiros íe dice aquestas palabras: «Salid al campo. 150 contestes destos amores. Cuevas do el silencio apenas deja que sombras las moren. música los ruiseñores. ingratitud es dejalla. ROMANCE Servía en Oran al rey un español con dos lanzas. tan noble como hermosa. ni blanco chopo sin mote.

como tal. que tenéis de acero el pecho y no habéis menester armas. yo os hago a vos mucha sobra y vos a él mucha falta. una dama de lina i e de los nobles Melioneses: Extremo de las hermosas. hija al fin destas arenas engendradoras de sierpes. con razones le pregunta comedidas y corteses de sus suspiros la causa. que es uno que ha cautivado. porque con honra y amor yo me quede. licencia para que salga al rebato en vuestro nombre.» Viendo el español brioso cuánto le detiene y habla. Bien podéis salir desnudo. pues mi llanto no os ablanda. que el general os aguarda. El cautivo. dueña mía. y a su piadosa demanda satisface desta suerte: «Valiente eres. que cuatro vientos lo mueven. Junto a mi casa vivía. salid apriesa. de una berberisca noble y de un turco matasiete. sin excusarlo. porque más cerca muriese. obedece. capitán. aquel español de Oran un suelto caballo prende. si la causa lo consiente. y quede con vos el alma. cuando no de las crueles. Yo nací en Gelves el año que os perdisteis en los Gelves.» ENTRE LOS SUELTOS CABALLOS. cumpla y vaya. que por el campo buscaban. capitán de cien Zenetes. Entre los sueltos caballos de los vencidos Zenetes. vaya a los moros el cuerpo. y débote la respuesta por quien soy y por quien eres.Vestios. Triste camina el alarbe. le dice así: «Mi señora tan dulce como enojada. corsario de tres bajeles. En el ligero caballo suben ambos. 153 . por sus relinchos lozano y por sus cernejas fuerte para que lo lleve a él y a un moro cautivo lleve. Concededme. Admirado el español de ver cada vez que vuelve que tan tiernamente llore quien tan duramente hiere. por tu espada y por tu trato me has cautivado dos veces. entre lo rojo lo verde. y cortés como valiente. y en vuestro nombre combata. En Tremecén me crié con mi madre y mis parientes después que murió mi padre. 152 de cuatro espuelas herido. Preguntado me has la causa de mis suspiros ardientes. y él parece. y lo más bajo que puede ardientes suspiros lanza y amargas lágrimas vierte.

154 que me pedirán por robo lo que entendí que era suerte. que paren sus males quiere. si adoras como refieres. que ganas más con librarme que ganaste con prenderme. y el moro tras él desciende. Juntos así nos criamos. Mas. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías. Ande yo caliente. Alá se quede contigo y te dé victoria siempre para que extiendas tu fama con hechos tan excelentes. sufre y ama y vivirás si lo hicieres. le dice. mira si es razón que llore tantos males juntamente. la boca a sus pies ofrece. desde aquí puedes volverte. noble capitán valiente.Era tal su hermosura. con tal que cuando la veas pido que de mí te acuerdes. con palabras me requiere que su crueldad perdone y de su beldad me acuerde. y si como dices amas. tiernas redes. y ríase la gente. Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como pildoras dorados. y ríase la gente. y Amor en nuestras niñeces hirió nuestros corazones con arpones diferentes. Cada vez que la miraba salía el sol por su frente. es la causa que a llanto pudo moverme. ya la razón sujeta.» Conmovido el capitán de las lágrimas que vierte. Esta. Labró el oro en mis entrañas dulces lazos.» Apeóse del caballo. ¿Quién pudiera imaginar viendo tus golpes crueles. cuando tú me cautivaste: mira si es bien que lamente. «Gallardo moro. le dice.» ANDE YO CALIENTE. «Vivas mil años. y apenas vide trocada la dureza desta sierpe. Y no quiero por rescate que tu dama me presente ni las alfombras más finas ni las granas más alegres. parando el veloz caballo. mientras el plomo en las suyas libertades y desdenes. que cupiera alma tan tierna en pecho tan duro y fuerte? Si eres del Amor cautivo. 155 . y por el suelo postrado. que se hallaran claveles más ciertos en sus dos labios que en los dos floridos meses. Anda con Dios. dichosamente padeces. de tantos rayos vestido cuantos cabellos contiene. español. y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente. mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno.

Dexadme llorar. Si me queréis bien no me hagáis mal. orillas del mar. pues que no se pueden mejor ocupar yéndose a la guerra quien era mi paz. que de Píramo y su amada hace tálamo una espada. Busque muy enhorabuena el mercader nuevos soles. No me pongáis freno ni queráis culpar. harto peor fue morir y callar. tan largo el penar. hoy viuda y sola y ayer por casar. escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente. y me cautivastes de quien hoy se va y lleva las llaves de mi libertad. a su madre dice que escucha su mal: Dexadme llorar. sea mi Tisbe un pastel. Dexadme llorar. viendo que sus ojos a la guerra van. y la espada sea mi diente. en tan tierna edad tan cor Lo el placer. y ríase la gente. que yo más quiero pasar de Yepes a Madrigar la regalada corriente. En llorar conviertan mis ojos de hoy más el sabroso oficio del dulce mirar. y ríase la gente. y ríase la gente. lo otro por demás. 157 156 .que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente. y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuente. madre. Orillas del mar. tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas. Pase a media noche el mar y arda en amorosa llama Leandro por ver su dama. Cuando cubra las montañas de plata y nieve el enero. y ríase la gente. do se junten ella y él. Pues Amor es tan cruel. orillas del mar. que lo uno es justo. Pues me distes. LA MAS BELLA NIÑA La más bella niña de nuestro lugar. yo conchas y caracoles entre la menuda arena. y ríase la gente.

con las dos hermanas Juana y Madalena.» Y yo de papel haré una librea. que trujo el vecino cuando fue a la feria. y no dará voces viendo marchitar los más verdes años de mi mocedad? Dexadme llorar. Y al son del adufe cantará Andregüela. aunque tenga el pecho como un pedernal. sayo de palmilla. cabezón labrado. Y si hace bueno traeré la montera. 158 calza de estameña. ¿quién no llorará. que es fiesta. y las dos primillas Marica y la Tuerta. orillas del mar. las yerbas. Y el estadal rojo. Y una caperuza con muchas almenas. llorar. «No me aprovecharon. mañana. pues ido se han los ojos que hacían los míos velar. Pondráste el corpino. jugaré yo al toro y tú a las muñecas. Vayanse las noches.Dexadme. Dexadme llorar. veremos la iglesia. Hermana Marica. con lo que le cuelga. y no vean tanta soledad después que en mi lecho sobra la mitad. vayanse. no irás tú a la amiga ni yo iré a la escuela. orillas del mar. mi tía la ollera. mi madre. Y si quiere madre dar las castañetas. y la saya buena. que me dio la Pascua mi señora agüela. porque bien parezca. HERMANA MARICA. Compraremos del (que nadie lo sepa) chochos y garbanzos para la merienda. y a mí me pondrán mi camisa nueva. darános un cuarto. pondré por penacho las dos plumas negras del rabo del gallo 159 . teñida de moras. podrás tanto dello bailar en la puerta. toca y albanega. Dulce madre mía. orillas del mar. Iremos a misa. Y en la tardecica en nuestra plazuela.

* famosa playa serena. a mis demandas respuesta. Jugaremos cañas junto a la plazuela porque Barbolilla salga acá y nos vea. porque si es verdad que llora mi cautiverio en tu arena. sagrado mar de España. dos hilos por riendas. si es verdad que las aguas tienen lenguas. pues que yo vivo en su ausencia. del remo y de la cadena: «¡Oh. un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son 160 161 . la que suele darme tortas con manteca. y dime si han sido ciertas las lágrimas y suspiros que me dice por sus letras. Y entraré en la calle haciendo corvetas yo y otros del barrio. siempre al remo condenado. a nadie matarán penas. pues no me respondes. Y en la caña larga pondré una bandera. teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias! pues eres tú el mismo mar que con tus crecientes besas las murallas de mi patria. la hija de la panadera. con dos borlas blancas en sus trenzaderas. Porque algunas veces hacemos. sagrado mar.que acullá en la huerta anaranjeamos las Carnestolendas. pero. que bien puedes. pues he vivido diez años sin libertad y sin ella. EL FORZADO Amarrado al duro banco de una galera turquesa. tráeme nuevas de mi esposa. ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra. las bellaquerías detrás de la puerta. Dame ya. aunque no lo debe ser. yo y ella. Y en mi caballito pondré una cabeza de guadamecí. sin duda alguna que es muerta. que son más de treinta. bien puedes al mar del Sur vencer en lucientes perlas. Barbóla. coronadas y soberbias.» En esto se descubrieron de la religión seis velas y el cómitre mandó usar al forzado de su fuerza.

cabello. cual yo. Ni en este monte. ni al bien mayor de la espaciosa tierra. para escuchar el dulce canto de aquel que de Estrimón en la espesura los suspendía cien mil veces. oh patria. 162 163 . ¡Tanto puede mi mal y pudo su dulzura! A CÓRDOBA ¡Oh excelso muro. ¡nunca merezcan mis ausentes ojos ver tus muros. en humo. vuela ave. a compasión movidos de mi llanto. de arenas nobles. oh torres coronadas de honor. tu llano y sierra. tanto por plumas cuanto por espadas! Si entre aquellas ruinas y despojos que enriquece Genil y Darro baña tu memoria no fue alimento mío. tus torres y tu río. en nada. árbol verde. de gallardía! ¡Oh gran río. este aire. dejan la sombra. mas tú y ello juntamente en tierra. en polvo. en sombra. antes que lo que fue en tu edad dorada oro. y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello. más rica y más gozosa que el precioso tesoro que el mar del sur entre su nácar cierra. lirio. de majestad. goza cuello. labio y frente. ni este río corre fiera. pece nada. de quien con atención no sea escuchada la triste voz del triste llanto mío. no sólo en plata o viola troncada se vuelva. clavel. gran rey de Andalucía. mientras a cada labio. cuando a cada cual de ellos más le agrada fresca cueva.SONETOS Mientras por competir con tu cabello. no comparada al oro. el sol relumbra en vano. ya que no doradas! ¡Oh fértil llano. oro bruñido. siguen más ojos que al clavel temprano. oh flor de España! LOPE DE VEGA (1562-1635) CANCIÓN ¡Oh libertad preciosa. que privilegia el cielo y dora el día! ¡Oh siempre gloriosa patria mía. el ramo y la hondura. por cogeüo. cristal luciente. oh sierras encumbradas. mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lirio bello. arroyo frío. y aunque en la fuerza sea del estío al viento mi querella encomendada.

paz dulce. y la endrina de color morada. llevan por inciertas vías. venzo. de gualda y roja sangre matizada. el fuego. donde verá por mi dichosa historia quien más leyere en ella que es dulce libertad lo menos della. al tiempo que las ramas desenlaza el caluroso estío. Aquí la verde pera con la manzana hermosa. bien.con armas. membrillos que coronan este río. y de color de rosa la cermeña olorosa tengo. al pie de aquesta sierra con rústicas palabras mi ganadillo cuento y el corazón contento del gobierno de ovejas y de cabras. riberas de este río. que el mar apartas y a tu bien nos llamas. las duras penas mías trocaron en la gloria que en libertad poseo. triunfo y resisto la flecha. Yo. y en cantidad recojo. tesoro. No me da descontento el hábito costoso que de lascivo el pecho noble infama. mi regalada cama. Cuando la aurora baña con helado rocío de aljófar celestial el monte y prado. aquellas tres hermanas que nuestro humano velo texiendo. de blandas pieles y hojas. Soberbio pensamiento jamás ha derribado la vida humilde y pobre que sostengo. Cuando a las manos vengo con el muchacho ciego. sangre y guerra. Cuando la noche oscura con su estrellado manto el claro día en su tiniebla encierra. bullendo. gloria y vida! Cuando de las humanas tinieblas vi del cielo la luz. y de ti. y suena en la espesura el tenebroso canto de los nocturnos hijos de la tierra. conquistado en el mundo. 165 . con siempre igual deseo. amor profundo. melosas uvas cojo. el arco. la pozoña. fuente clara. al sueño el pecho inclino 164 debaxo un sauce o pino. a dar el nuevo pasto a mi ganado. que algún rey la envidiara. oyendo el son de las parleras aves o ya gozando el aura donde el perdido aliento se restaura. aquí de la enramada parra que al olmo enlaza. haciendo rustro embisto. que. el arena y agua arrojas. principio de mis dulces días. paz. gozo la gloria y libertad que tengo. en ti sola se anida oro. la temerosa cuenta del cuidadoso rey me representa. es mi dulce sustento del campo generoso estas silvestres frutas que derrama. y con libre albedrío lloro el ajeno mal y canto el mío. señor exento desta montaña y prado. salgo de mi cabana. con las vidas y famas. estos cristales puros. pues. y cuando el sol dorado muestra sus fuerzas graves.

de desdichado me precio. que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos! 166 Ni estoy bien ni mal conmigo. No me precio de entendido. pero bien seguros. porque dicen. A mis soledades voy. Sólo sé que no sé nada. su locura en su arrogancia. bese la ingrata mano del poderoso injusto. O sabe naturaleza más que supo en otro tiempo. La diferencia conozco. Entiendo lo que me basta. dixo un filósofo. unos por carta de más otros por carta de menos. que el grande y el pequeño somos iguales lo que dura el sueño. vino aromatizado. Estése el cortesano procurando a su gusto la blanda cama y el mejor sustento. que los que no son dichosos. De cuantas cosas me cansan.sustentos pobres. adonde lo más es menos. Ni temo al poderoso ni al rico lisonjeo. carne sabrosa y tierna. A MIS SOLEDADES VOY. mi humildad en su desprecio. pero con falso argumento. en fuente fría. y goce yo del suelo. al aire. 167 . ¿cómo pueden ser discretos? No puede durar el mundo. fáciímente me defiendo. mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo. Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo. ni soy camaleón del que gobierna. que suena a vidrio quebrado y que ha de romperse presto. que humildad y necedad no caben en un sujeto. ocupado en mi rústico ejercicio. y lo creo. y solamente no entiendo cómo se sufre a sí mismo un ignorante soberbio. El dirá que yo lo soy. pan blanco de aquel día. haciendo la cuenta con su humildad. formando torres de esperanza al viento. en prado. ¡No sé qué tiene la aldea donde vivo y donde muero. halla un pastor con hambre fatigado. de mis soledades vengo. al sol y al hielo. pero no puedo guardarme de los peligros de un necio. Señales son del juicio ver que todos le perdemos. que más vale pobreza en paz que en guerra mísera riqueza. porque en él y en mí contemplo. viva y muera sediento por el honroso oficio. ni me tiene envidioso la ambición y el deseo de ajena gloria ni de fama eterna. porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. o tantos que nacen sabios es porque lo dicen ellos.

¿A quién no dará cuidado. el uno se lleva al otro. ver los hombres a lo antiguo y el valor a lo moderno? Dixo Dios que comería su pan el hombre primero con el sudor de su cara por quebrar su mandamiento. si es español verdadero. tienen chimenea y huerto. cuentas ni cuentos. con las prendas de su honor han trocado los efectos. yo confieso que la tengo de unos hombres que no saben quién vive pared en medio. a mis soledades voy. como yo. Ni murmuraron del grande.. ni pretensiones. En dos edades vivimos los propios y los ajenos: la de plata los extraños y la de cobre los nuestros. Virtud y filosofía peregrinan como ciegos. mayor en las congojas. que en lugar de tantas cruces haya tantos hombres muertos. Dos polos tiene la tierra. ¡Pobre barquilla mía. bien haya quien los hizo. no los despiertan cuidados. Como las altas naves. porque solamente en ellos de los poderosos grandes se vengaron los pequeños! Fea pintan a la envidia. pequeña en las defensas. y al ñero mar te arrojas. y no me espanto. afirmaron parabién. te engolfas? Que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas. ¡Oh. ni pleitos. universal movimiento. POBRE BARQUILLA MÍA. Mirando estoy los sepulcros cuyos mármoles eternos están diciendo sin lengua que no lo fueron sus dueños. Con esta envidia que digo y lo que paso en silencio. la mejor vida el favor. cuando quieren escribir piden prestado el tintero. sin tratos. de mis soledades vengo. entre peñascos rota. incitas a las ondas. ni pascua dieron. di. te apartas animosa de la vecina tierra. Sin ser pobres ni ser ricos. llorando van y pidiendo. Igual en las fortunas. sin velas desvelada. y entre las olas sola! ¿Adonde vas perdida? ¿Adonde. 168 Sin libros y sin papeles.tal la pusieron los hombres que desde entonces no ha vuelto. Oigo tañer las campanas. y algunos inobedientes a la vergüenza y al miedo. Advierte que te llevan a dar entre las rocas 169 . nunca. ni ofendieron al pequeño.. la mejor sangre el dinero. aunque puedo.

la tierra en perspectiva. Al bello sol que adoro enjuta ya la ropa. a la playa arenosa mojado me sacabas. Ya los valientes rayos de la vulcana forja. No quieras que yo sea. Esposo me llamaba. erraste la derrota? 170 Si te sepulta arena. perdido el rumbo. Cuando por las riberas andabas costa a costa. pero vivo. Pasaron ya los tiempos cuando. No mires los ejemplos de las que van y tornan. saliendo desdichadas. más peces te llenaban que ella lloraba aljófar. ¿qué importa? Cuando de rojo nácar se afeitaba la aurora. ¿Quién te engañó. cuando. volvieron venturosas. que en selvas de corales salado césped brota? Laureles de la orilla solamente coronan navios de alto bordo que jarcias de oro adornan. nunca del mar temiste las iras procelosas. Verdad es que en la patria no es la virtud dichosa. por tu soberbia pompa. ¿Qué jarcias te entretejen? ¿Qué ricas banderolas azote son del viento y de las aguas sombra? ¿En qué gavia descubres. del árbol alta copa. ni remos de lisonjas. lamiendo rosas. ¿Qué importa que te ciñan ramas verdes o rojas. vuelve la proa: que presumir de nave fortunas ocasiona. del sol la frente mojan. que por la tierra propia nunca el peligro es mucho adonde el agua es poca. ni se estima la perla hasta dejar la concha. ¿qué sirve fama heroica? Que nunca desdichados sus pensamientos logran. que a muchas ha perdido la dicha de las otras. Faetonte de barqueros que los laureles lloran. cautelosa.de la soberbia envidia. Dirás que muchas barcas con el favor en popa. Segura navegabas. 171 . Ya fieros huracanes tan arrogantes soplan que. abrasan pobres chozas. nos daba una cabana la cama de sus hojas. del mar incultas orlas? ¿En qué celajes fundas que es bien echar la sonda. Contenta con tus redes. barquilla? Vuelve. naufragio de las honras. en vez de torres altas. Para los altos mares no llevas. salpicando estrellas. ni velas de mentiras. yo la llamaba esposa. el céfiro bullía y suspiraba aromas.

sino alegre. bien puede estar a su mesa. ¡ay!. que no es digna victoria para quejas humanas ser las deidades sordas. las manos han de temblar. ¡oh dueño de mi barca!. sabrosa por el sudor. CENA DE ISIDRO Y MARÍA DE LA CABEZA (Fragmento del «Isidro») Llegó a su casa contento. la pobre cena de aquel rico labrador. Diole en viéndole los brazos. que esa fue larga también? Más que el soberbio Epicuro toma el sustento seguro el pobre en la mesa escasa: que no entra daño en la casa del que duerme en suelo duro. Si con eternas plantas las fixas luces doras. Pudo Alejandro envidiar. comen así dos casados. el rostro atento a ver si Isidro venía. ¿cuándo mejor le va a quien le dio el necesario bien el cielo con mano corta.. porque en barro quebradizo nunca acónito se dio. Como amigo y jornalero. en fin. que no ha menester velas quien a su bien no torna. Pórsena de barro hizo la vajilla en que comió. que no es justo desear más de lo que es menester. Pero la vida es corta: viviendo. merezca que le pidas al bien que eterno gozas que adonde estás me lleve. y mientras ella la saca. Y cuando igualmente amados. a quien todo pesa. todo falta. la muerte nos divorcia. muriendo. donde esperaba María.parándose de envidia la celestial antorcha. desta Agatocles se honró. Salió. Y pues el contento importa. más pura y más hermosa. Sin pleito. 172 rica en casa que Dios vive. y aliviando de embarazos. ¡ay de la pobre barca que en lágrimas se ahoga! Quedad sobre la arena. la pobre cena apercibe. 173 . y más con tales abrazos.. la envidia. pace el animal el yero primero que su señor: que en casa del labrador quien sirve come primero. inútiles escotas. contándoles los bocados. si en oro se ha de beber. Sonaba la olla al fuego con la hortaliza y la vaca. Mi honesto amor te obligue. que no me escuchas. sin disgusto. y en dulce paz reposas. falta de regalo y llena de conformidad y amor. Isidro a los bueyes luego ata el sustento a una estaca. Mas. no desdeñosa y baldía. todo sobra.

la mesa. ¿cuántas mayores se deben a quien de gracias sustenta? Palmas de Belén que mueven airados los furiosos vientos que suenan tanto. despidió contra sí rayos al cielo. Que si al huésped que aposenta se dan gracias tras la cuenta a quien intereses mueven. el rancio queso y membrillo. Cena. las grandezas de los reyes Fabricio menospreciaba. ¡tened los ramos! SONETOS JUDIT Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano. sosegar quiere un poco del tierno llanto. no le hagáis ruido. en fin. pues. que se duerme mi niño. que el amor es cortesano y virtud la cortesía. y regala a su María de la pobreza que había. que opuesto al muro de Bctulia en vano. ¡tened los ramos! 174 . con mano desnuda coge de la pura fuentecüla. que está cansado de llorar en la tierra por su descanso. 175 ¡DUERME. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano. viene el postre y la camuesa. Ya. que la hambre cesa. No se van a descansar sin dar gracias del sustento: que del ordinario aumento se las comienzan a dar los dos con igual contento. que se duerme mi niño. convertido en hielo. ¡tened los ramos! El niño divino. corred más paso. y el cónsul Serrano andaba tras el arado y los bueyes. MI NIÑO! Pues andáis en las palmas ángeles santos. descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible. isidro ufano. Con estas estrechas leyes. en fin. ya veis que no tengo con qué guardarlo: ángeles divinos que vais volando. que se duerme mi niño.Al pobre jamás le encoge tocar la dorada orilla: que el agua limpia y sencilla. y en un limpio canastillo se levanta. que se duerme mi niño. ¡tened los ramos! Rigurosos hielos le están cercando.

olvidar el provecho. atreverse. Pastor. Pero. ¿cómo te digo que me esperes. ¡Cuántas veces el ángel me decía: «Alma. toma en albricias este blanco toro que a las primeras yerbas cumple un año. no hallar. el fuerte arnés afea los vasos y la mesa derribada. Si pides señas. beber veneno por licor suave. PASTOR. para lo mismo responder mañana! SUELTA MI MANSO. cobarde y animoso. Ponle su esquila de labrado estaño. Jesús mío. que hiciste cayado dése leño en que tiendes los brazos poderosos. amar el daño. MAYORAL EXTRAÑO. esquivo. no te espante el rigor de mis pecados. QUE MI AMISTAD PROCURAS? ¿Qué tengo yo. pues tan amigo de rendidos eres. tú. Oye. pues te confieso por mi amor y dueño. fuera del bien. suelta la prenda que en el alma adoro perdida por tu bien y por mi daño. 177 . suelta. y la palabra de seguir empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos. ofendido. enojado. y sobre la muralla. vuelve los ojos a mi fe piadosos. cuánto fueron mis entrañas duras. que a mi puerta. Alcino. pues. espera. centro y reposo. áspero. si estás para esperar los pies clavados? ¿QUE TENGO YO. encrespado. receloso. estar furioso. mostrarse alegre. pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! 176 VARIOS EFECTOS DEL AMOR Desmayarse. respondía. alentado. que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue. duermen las guardas que tan mal emplea. mayoral extraño. que por amores mueres. humilde. «Mañana le abriremos». y los ojuelos tiene como durmiendo un regalado sueño. QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS.Vertido Baco. verás con cuánto amor llamar porfía!» ¡Y cuántas. y verásle si a mi choza viene: que aún tienen sal las manos de su dueño. hermosura soberana. cubierto de rocío. fugitivo. altivo. difunto. leal. Suelta mi manso. asómate agora a la ventana. Huir el rostro al claro desengaño. liberal. y no le engañen tus collares de oro. la casta hebrea con la cabeza resplandece armada. Pastor. coronada del pueblo de Israel. valiente. mortal. vivo. tierno. pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh. Si piensas que no soy su dueño. traidor. que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño. pues otro tienes tú de igual decoro. triste. tiene el vellocino pardo. satisfecho. y escucha mis cuidados.

sino por muda imagen de la muerte. que nacieron antes para llorar que para ver. que al morir el día con luz enferma vi que permitía el sol que le mirasen en poniente. Tú. que blandos hallan en los cerros duros. cayó de las estrellas blandamente la noche. de sosiego los tienes ignorantes. no hay cosa en los cuartetos que me espante. Madrugan más en mí que en las auroras lágrimas a este llano: que amanece a mí mal siempre temprano. en mi vida me he visto en tal aprieto. que el sueño persuadieron a la gente. sueño. y a su modo también se duerme el río. Quien lo probó lo sabe.creer que un cielo en un infierno cabe. pude en largo destierro merecerte 178 que se aparte de mí tu olvido manso? Pues no te busco yo por ser descanso. 179 . Escondieron las galas a los prados y quedaron desnudas estas laderas. SONETO DE REPENTE (De «La niña de Plata») Un soneto me manda hacer Violante. Ya estoy en el segundo. Los arroyuelos puros se adormecen al son del llanto mío. dar la vida y el alma a un desengaño: esto es amor. Si con algún acento ofenden las orejas. que persuade la tristeza a mis dos ojos. duermen ya entre sus montes recostados los mares y las olas. ni dar paz a mis enojos. catorce versos dicen que es soneto. Con pies torpes al punto. faltan lenguas y voz a los dolores. sueño blando y suave. solas. y tanto. Por el primer terceto voy entrando. y está hecho. no hay cuidado que hable. y sus peñas. FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645) AL SUEÑO ¿Con qué culpa tan grave. pues fin con este verso le voy dando. y en todos los mortales yace la vida envuelta en alto olvido. es que entre sueños dan al cielo quejas del yerto lecho y duro acogimiento. no han podido vencer a mis dolores las noches. Yo pensé que no hallara consonante y estoy a la mitad de otro cuarteto. Cuidados veladores hacen inobedientes mis dos ojos a la ley de las horas. mudos están los males. de tal manera. tras las pardas sombras mudas. burla burlando van los tres delante. y aún parece que entré con pie derecho. ciega y fría. Con sosiego agradable se dejan poseer de ti las flores. y aún sospecho que estoy los trece versos acabando: contad si son catorce. mas si me veo en el primer terceto.

. asegurado de que mayor poder le atemorice. o ya la frente. con dolor creo que eres más riguroso que la tierra. Quede en parte mi queja satisfecha. mi llanto ya no consiente márgenes ni orillas: inundación será la de mi canto. oirán siquiera el ruido de tus plumas mis desventuras sumas. pues te alcanza el soldado envuelto en guerra. EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS. con mi grito. Dame lo que desprecia de ti agora por robar el ladrón. y la misericordia. hasta que da la vuelta el tiempo claro. Son la verdad y Dios. cortés mancebo.. implicación hubiera en ser y en que verdad de ser dejara. hállate en el rigor de los pantanos y encuéntrate en las nieves y en el hielo el soldado valiente y yo no puedo hallarte. Dame. Pues sepa quien lo niega y quien lo duda que es la lengua la verdad de Dios severo y la lengua de Dios nunca fue muda. pues. que yo no quiero verte cara a cara. 181 . que hasta pasar por mí de paso. ni eternidad divina los separa. lo que desecha el que envidiosos celos tuvo y llora. este desvelo. si fueses a otra parte peregrino. 180 se le haga camino por estos ojos de sosiego ajenos. ni que hagas más caso de mí. algún reposo: no seas digno del nombre de avariento en el más desdichado y firme amante que lo merece ser por dueño hermoso. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? Hoy sin miedo que libre escandalice puede hablar el ingenio. entre mi pensamiento y mi deseo Ya. silencio avises o amenaces miedo.Tan sólo mi gemido pierde el respeto a tu silencio santo: yo tu quietud molesto con mi llanto. ya tocando la boca. Dios verdadero. por más que con el dedo.. y romper el silencio el bien hablado. blando sueño. y todo cuanto es Dios todo ha de ser verdad entera. y a ti se te debía de derecho. Mira que es gran rigor: dame siquiera lo que de ti desprecia tanto avaro. Señor excelentísimo. o que a tu sombra negra por lo menos. quítame. siendo verdad. tócame con el cuento de tu vara. mientras viere el cielo de desvelarme sólo en celebrarte. ni de los dos alguno fue primero. La justicia de Dios es verdadera. Más duro que la roca. aunque lo intente. por el oro en que alegre considera. y te desacredito el nombre de callado. ESCRITA AL CONDE-DUQUE DE OLIVARES No he de callar. Gozante en las cabanas y debajo del cielo los ásperos villanos. Débate alguna pausa mi tormento.. y te prometo. lo que había de dormir en blando lecho y da el enamorado a su señora. En otros siglos pudo ser pecado severo estudio y la verdad desnuda. o de él alguna parte. y en ella mi alma por jamás te toca. Si Dios a la verdad se adelantara.

Y España. buscó satisfacción y no hartura. Yace aquella virtud desaliñada que fue. contaba por afrentas de los años envejecer en brazos de la suerte. nación fuerte. todas las armas despreció desnudo. El rostro macilento. en vanidad y en sueño sepultada. que esta usura es peor que aquella furia. menos le vio galán que peligroso. que. No había venido al gusto lisonjera la pimienta arrugada. más temida. si no a más descansado. ni el cántabro con cajas y tinteros hizo el campo heredad. y los engaños del paso de las horas y del día reputaban los nuestros por extraños. Que el vientre entonces. Pudo acusar los celos desiguales a la Italia. y expiraba decrépito el venado: grande vejez duró en los elementos. bien disciplinado. Del tiempo el ocio torpe. si rica menos.. pero hoy de muchos modos somos copias. Y aquella libertad esclarecida que en donde supo hallar honrada muerte nunca quiso tener más larga vida. después mostraron del carchesio a Baco el camino los brindis mal seguros. que nombres del halago cortesano no admitió lo severo de su fama. sino matanza. si mal hablada. Del mayor infanzón de aquella pura república de grandes hombres. sólo se codiciaba lo decente. no mendigando el crédito a Liguria. Menos fuera la pérdida y la injuria si se volvieran Muzas los asientos. vencedora. Bebió la sed los arroyuelos puros. más quiso los turbantes que los ceros. No de la pluma dependió la lanza. sano le aventuró. ni el Oriente compró la honestidad con piedras finas. y con rojos pimientos y ajos duros tan bien como el señor comió el esclavo. vengóle herido. Derramado y sonoro el Océano era divorcio de las rubias minas. Hilaba la mujer para su esposo la mortaja primero que el vestido. Y debajo del cielo aquella gente. más veces en la hueste que en la cama. Nadie contaba cuánta edad vivía. Joya fue la virtud pura y ardiente. no la mente. Pudo sin miedo un español velloso llamar a los tudescos «bacanales» y al holandés «hereje y alevoso». 182 Ni los trujo costumbres peregrinas el áspero dinero. y estaba la garganta sin pecado. Caducaban las aves en los vientos.Ya sumergirse miro mis mejillas. Y pródiga del alma. y sola dominaba al pueblo rudo. su ánimo valiente. Multiplicó en escuadras un soldado su honor precioso. edad. ni del clavo la adulación fragante forastera. El temor de la mano daba escudo al corazón. Todas matronas y ninguna dama. la vista por dos urnas derramada sobre las aras de las dos Castillas. si son originales.. a más honroso sueño entregó los ojos. La robusta virtud era señora. Acompañaba el lado ¿el marido. con legítimos dineros. de sola honesta obligación armado. y honra y provecho andaban en un saco. 183 . sino de qué manera: ni aun un hora lograba sin afán su valentía. en ella confiado. era una vaca sustento y armadura. gala el merecimiento y alabanza. que usurparon la paz del pecho humano. eran recuerdo del trabajo honroso. el cuerpo flaco. Carnero y vaca fue el principio y cabo.

y aún no se hartaba de buriel y lana la vanidad de fembras presumidas. y detrás de él los cónsules gimieron. intercediendo el Can por el verano. todos blasonan. Jineta y cañas son contagio moro. Un animal a la labor nacido y símbolo celoso a los mortales. Que la cortés estrella que os inclina a privar sin intento y sin venganza. y el vicio graduó la gente baja. pues vos enmendastes las cortezas. nos acredita. Y si os dio el ascendiente generoso escudos. y. Ejercite sus fuerzas el mancebo en frentes de escuadrones. edad tan venturosa. y entonces fue el trabajo ejecutoria. y cuando nuestras fuerzas examina persecución unida y belicosa. del que se atreve a ser buen castellano! Con asco entre las otras gentes nombro al que de su persona. Vino el betún precioso que vomita la ballena o la espuma de las olas. no presumida y ciega confianza. no en la frente del útil bruto la asta del acebo. abreviado en la silla a la jineta. tiene por sola bienaventuranza el reconocimiento temeroso. vos disteis libertad con las valonas para que sean corteses las cabezas. Lograd. descansen tela falsa y tela fina. pero mal regidas. y hagan paces las capas con el toro. y el mosquete carga el hombro. nadie los imita. Y quedaron las huestes españolas bien perfumadas.Las descendencias gastan muchos godos. A la seda pomposa siciliana. 184 El trompeta le llame diligente. y gastar un caballo en una caña! Que la niñez al gallo le acometa con semejante munición apruebo. que el vicio. Nunca al duro español supo el gusano persuadir que vistiese su mortaja. Vos. y al son esté el ejército obediente. milagro que a la envidia desatina. Pasadnos vos de juegos a trofeos. que un tiempo endureció manos reales. y por timbre el martirio glorioso. ¡Con cuánta majestad llena la mano la pica. no el olor. la militar valiente disciplina tenga más platicantes que la plaza. que hacéis repetir siglo pasado con desembarazarnos las personas y sacar a los miembros de cuidado. que sólo grande rey y buen privado pueden ejecutar estos deseos. que a Jove fue disfraz y fue vestido. Pretende el alentado joven gloria por dejar la vacada sin marido. más quiere nota dar que dar asombro. mejores sean por vos los que eran buenos Guzmanes. y alhajas las que fueron pieles solas. Estaban las hazañas mal vestidas. desnudando el enfado a las coronas. y no son sucesores. que manchó ardiente múrice. mas no la edad madura y la perfeta. Hoy desprecia el honor al que trabaja. y de Ceres ofende la memoria. 185 . dando fuerza de ley al viento vano. sino apodos. de armas y blasones llenos. señor. ¿por cuál enemistad se persuadieron a que su apocamiento fuese hazaña. dad a la mejor parte medicina: vuélvanse los tablados fortalezas. restituyanse justas y torneos. y rumia luz en campos celestiales. sin decoro. el romano y el oro hicieron áspera tirana. y a las mieses tan grande ofensa hicieron? ¡Qué cosa es ver un infanzón de España. y la cumbre desdeñosa os muestre a su pesar campos serenos.

en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos. poderoso caballero es don Dinero. Mandadlo así. Nace en las Indias honrado. Por importar en los tratos y dar tan buenos consejos. de con tino anda amarillo: que. porque en las venas de Oriente todas las sangres son reales. ¿a quién no maravilla ver en su gloria sin tasa que es lo menos de su casa doña Blanca de Castilla? Pero pues da al baxo silla y al cobarde hace guerrero. y si el Corpus con danzas no los pide. yo al oro me humillo. hace suerte en el toro y con un dedo la hace en él la vara que los mide. Y pues quien le trae al lado es hermoso. que sin sus escudos reales no hay escudos de armas dobles. poderoso caballero es don Dinero. Sus escudos de armas nobles son siempre tan principales. pues valdrá por ejércitos el miedo y os verá el cielo administrar su rayo. y pues a los mismos robles da codicia su minero. velillos y oropeles no hagan baza. pues. él es mi amante y mi amado. viene a morir en España y es en Genova enterrado. poderoso caballero es don Dinero. LETRILLA SATÍRICA Poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. Es galán y es como un oro. de puro enamorado. poderoso caballero es don Dinero. doblón o sencillo. Y es tanta su majestad (aunque son sus duelos hartos). tiene quebrado el color. que aseguraros puedo que habéis de restaurar más que Pelayo. Madre. pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero. aunque sea ñero. persona de gran valor. El que en treinta lacayos los divide. Y pues él rompe recatos y ablanda al juez más severo. poderoso caballero es don Dinero. pues. pero pues da calidad al noble y al pordiosero. 186 Son sus padres principales y es de nobles descendiente. 187 . Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición. tan cristiano como moro. poderoso caballero es don Dinero. Mas. donde el mundo le acompaña.Suceda a la marlota la coraza. hace todo cuanto quiero. y pues es quien hace iguales al duque y al ganadero. que con haberle hecho cuartos no pierde su autoridad.

sus escudos en la paz. 188 MIRE LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA. y del monte quejosos los ganados. viene espíritu en miserias añudado? Llegue rogada. MUERTO EN LA PRISIÓN Faltar pudo su patria al grande Osuna. 189 . mi báculo. poderoso caballero es don Dinero. de la carrera de la edad cansados. paz serena. Lloraron sus envidias una a una con las propias naciones las extrañas. y Trinacria al Mongibelo. Más valen en cualquier tierra. mi vida acabe y mi vivir ordene. se acerca. negra y fría. por quien caduca ya su valentía. y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte. Y pues al pobre lo entierra y hace pruprio al forastero. el Tajo y el Danubio murmuran con dolor su desconsuelo. que con sombras hurtó su luz al día. el Rin. el llanto militar creció en diluvio. Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día. DUQUE DE OSUNA. no asustado. ya desmoronados. de quien él hizo esclava la fortuna. Si agradable descanso. vi que el sol bebía los arroyos del hielo desatados. YA FORMIDABLE Y ESPANTOSO SUENA. poderoso caballero es don Dinero. En sus exequias encendió al Vesubio Parténope. vi que. Entré en mi casa. y la última hora. que rodelas en la guerra. ¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar. SONETOS MEMORIA INMORTAL DE DON PEDRO GIRÓN. la muerte en traje de dolor envía. piadosa. su tumba son de Flandes las campañas y su epitafio la sangrienta luna. Y pues las hace bravatas desde una bolsa de cuero. señas da su desdén de cortesía: más tiene de caricia que de pena. de anciana habitación era despojos. (mirad si es harto sagaz). amancillada. Diole el mejor lugar Marte en su cielo.que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas. más corvo y menos fuerte. Miré los muros de la patria mía. de temor y sombras llena. si un tiempo fuertes. hálleme agradecido. Salíme al campo. pero no a su defensa sus hazañas. Vencida de la edad sentí mi espada. diéronle muerte y cárcel las Españas. pues mi bien previene. la Mosa.

Erase un naricísimo infinito. retorciendo el mostacho soldadesco. que a sacar la espada empieza. ¡cuerpo de Dios con él y su crianza! 190 191 . por ver que ya su bolsa le repica. ¿qué es lo que suele hacer en tal querella?» Respondió el bravonel: «¡Irme sin ella!» PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (1600-1681) SONETO ESTAS QUE FUERON. érase un peje espada muy barbado.. iris listado de oro. érase un elefante boca arriba. por ocho santos que haré lo que hacer suelo sin tardanza!» Mas uno. y en el nombre de Dios pidió refresco. era Ovidio Nasón más narizado. a un corrillo llegó de gente rica. érase una nariz sayón y escriba. donde no. a la tarde serán lástima vana durmiendo en brazos de la noche fría. Si limosna no alcanza. Estas que fueron pompa y alegría despertando al albor de la mañana. «Den voacedes. las doce tribus de narices era. muchísimo nariz. Erase un espolón de una galera. cansado del oficio de la pica. que a la muerte mil vidas sacrifica. UN VALENTÓN Un valentón de espátula y gregüesco. érase una alquitara pensativa. érase una nariz superlativa. mas no del ejercicio picaresco. nieve y grana. por Dios. que pasados los siglos horas fueron. Tales los hombres sus fortunas vieron: en un día nacieron y expiraron. será escarmiento de la vida humana: ¡tanto se emprende en término de un día! A florecer las rosas madrugaron. Este matiz que al cielo desafía.. érase una pirámide de Egito. y para envejecerse florecieron: cuna y sepulcro en un botón hallaron.A UNA NARIZ Erase un hombre a una nariz pegado. Era un reloj de sol mal encarado. que en la cara de Anas fuera delito. «¿Con quién habla? —le dice al tiracantos—. a mi pobreza —les dice—. nariz tan fiera.

¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! Apurar. ya que me tratáis así. y con las galas que le dan belleza suma. cuando. cuando a todas partes gira. que no respira. negándose a la piedad del nido que deja en calma: ¿y teniendo yo más alma tengo menos libertad? Nace el bruto y con la piel que dibujan manchas bellas apenas signo es de estrellas (gracias al docto pincel). 193 . el delito de nacer). y apenas. para castigarme más. atrevido y cruel. quisiera arrancar del pecho pedazos del corazón: ¿qué ley.LA VIDA ES SUEÑO (Fragmento primero) JORNADA PRIMERA ESCENA II SEGISM. ¿qué privilegio tuvieron que yo no gocé jamás? Nace el ave. cuando las etéreas salas 192 corta con velocidad. aborto de ovas y lamas. aunque si nací. entre las ñores se quiebra. culebra que entre flores se desata. cielos. la humana necesidad le enseña a tener crueldad. o ramillete con alas. apenas es flor de pluma. músico. sierpe de plata. qué delito cometí contra vosotros naciendo. que le da la majestad del campo abierto a su huida: ¿y teniendo yo más vida tengo menos libertad? En llegando a esta pasión. un volcán. monstruo de su laberinto ¿y yo con mejor instinto tengo menos libertad? Nace el pez. y apenas bajel de escamas sobre las ondas se mira. pues el delito mayor del hombre es haber nacido. qué más os pude ofender. cielos. un Etna hecho. ya entiendo qué delito he cometido: bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor. midiendo la inmensidad de tanta capacidad como le da el centro frío: ¿y yo con más albedrío tengo menos libertad? Nace el arroyo. justicia o razón negar a los hombres sabe privilegio tan suave. ¿No nacieron los demás? Pues si los demás nacieron. celebra de las flores la piedad. pretendo. Sólo quisiera saber para apurar mis desvelos (dejando a una parte. cuando.

que Dios le ha dado a un cristal. aunque ninguno lo entiende. a un bruto y a un ave? (Fragmento segundo) ESCENA XIX Es verdad. que el vivir sólo es soñar. sueña el que a medrar empieza. Sueña el rey que es rey y vive con este engaño mandando. hasta despertar. ¿Qué es la vida? Un frenesí. todos sueñan lo que son. sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza. pues estamos en mundo tan singular. y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. Yo sueño que estoy aquí des Las prisiones cargado. y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¿y hay quien intente reinar viendo que ha de dispertar en el sueño de la muerte? Sueña el rico en su riqueza que más cuidados le ofrece. en el viento escribe. esta furia. y la experiencia me enseña que el hombre que vive. sueña lo que es. y en el mundo. que toda la vida es sueño y los sueños. pues reprimamos esta fiera condición. y este aplauso que recibe prestado. sueños son. . sueña el que afana y pretende. una sombra. ¿Qué es la vida? Una ilusión. esta ambición. 194 sueña el que agravia y ofende. en conclusión.excepción tan principal. a un pez. y el mayor bien es pequeño. una ficción. por si alguna vez soñamos: y sí haremos. disponiendo y gobernando.

SIGLO XVIII .

en vida. Góngora puede ser que fuese bueno. ciencia pobre! ¡Facultad perdida! ¡Mundo borracho. La idea de Juan Pérez fue abatida. de Solís intrincada. que nos lo venden caro. miserable. ¡infeliz suerte! ¡Oh. y nos dejó en lo cómico un veneno que nos hemos bebido sin reparo. que al varón más fuerte después de ajarlo. sólo de lo amatorio fue muy lleno. pero ya sus comentos le hacen raro. y que en algunas coplas fue obsceno. El Calderón.NEOCLASICISMO DIEGO TORRES Y VILLARROEL (1693-1770) PAGO QUE DA EL MUNDO A LOS POETAS Dícese de Quevedo que fue claro. predicas estas honras en su muerte! 199 .

y señales de mostrar su valentía los moros más principales. desde Aravaca a Madrid. No en la vegas de Jarama pacieron la verde grama nunca animales tan fieros. y Zahara la de Alcorcón. y todo en torno resuena. y luego a Benalguacil. y en pendones y preseas. hicieron salva. y Fátima la preciosa. por sus peces. con militar armonía. Salió un toro del toril y a Tarf e tiró por tierra.NICOLÁS FERNANDEZ DE MORATIN (1737-1780) FIESTA DE TOROS EN MADRID Madrid. la popular alegría muchas heridas costó. Traía un ancho listón con uno y otro matiz 201 . adalid del castillo de Zorita. De Adamuz y la famosa Meco llegaron allí dos. Pasó. hubo pandorgas y fuegos con otros nocturnos juegos que dispuso el adalid. de Viveros. y en la fiesta que gozó. de la hermosa Zaida amante las ordena celebrar por si la puede ablandar el corazón de diamante. mostraron los amadores. y con espejos y flores y damascos adornó. cada cual más hermosa. 200 Jarifa de Almonacid. El ancho circo se llena de multitud clamorosa. en cuyo obsequio muy fino corrió de un vuelo el camino el moraicel de Alcabón. Vinieron las moras bellas de toda la cercanía. hija de Alí el alcadí. y de lejos muchas de ellas: las más apuestas doncellas que España entonces tenía. Y en adargas y colores en las cifras y libreas. que. vencida a sus ruegos. Aja de Jetafe vino. Añafiles y atabales. Su bravo alcaide Aliatar. llevó a asombrar a Madrid su amante Audalla. castillo famoso que al rey moro alivia el miedo. arde en fiestas en su coso por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo. la dicha de sus amores. La bella Zaida ocupó sus dorados miradores que el arte afiligranó. como los que el vulgo vio ser lidiados aquel día. junto al pueblo que se llama. de la Alcarria en que habita. después con Hamete cierra el temerón de Conil. que atiende a ver en la arena. la sangrienta lid dudosa.

Dio vuelta hiriendo y matando. o a lo menos de venganza.hecho un lazo por airón. en el yelmo los plumajes. demanda licencia. Cuelga la rubia guedeja por donde el almete sube. va a ponérsele delante: la fiera le acometía. Ninguno al riesgo se entrega y está en medio el toro fijo. cubierto de galas y oro. Todo galán pretendía ofrecerle vencedor a la dama que servía. «Sobre un caballo alazano. rodó el bonete encarnado con las plumas por el suelo. la plebe grita indignada. urbano. de una cristiana primores. Todos miran a Aliatar. porque en lance tan incierto el caudillo no ha de entrar. Gorguera de anchos follajes. gruesa lanza. Suspenso el concurso entero entre dudas se embaraza. que. en el florido verdor de sus lozanos abriles. En la cuja. por los visos y celajes. 203 . juveniles alientos. porque en tan solemne fiesta nada se debe negar. no se quiere aventurar. y sin que el rejón le plante le mató una yegua pía. huyó mal herido al golpe fiero. sobre la enhiesta cerviz clavado con un arpón. con recamado pendón. por eso perdió Almanzor el potro que más quería. Nunca mi espada venciera. de Guadalajara. Nadie se atreve a salir. cuando un potrero que llega de la puerta de la Vega 202 hincó la rodilla y dijo:. aunque tres toros ha muerto. a los de a pie que encontrara. pero Zaida dio respuesta diciendo que puede entrar. belfo labio. El alcaide. albo color. el circo desocupando. se para. Sonrosado.» Mucho le pesa a Aliatar. Otra monta acelerado: le embiste el toro de un vuelo cogiéndole entablerado. y el mote dice a la orilla. las damas se quieren ir. porque la fiesta empezada no puede ya proseguir. y una cifra a ver se alcanza que es de desesperación. con la vista amenazando. cual mirarse tal vez deja del sol la ardiente madeja entre cenicienta nube. y desde un caballo overo el moro de Horche cayó. Era el caballo galán. para alancear un toro un caballero cristiano. vergel de diversas flores. y emplazándose. muy zambrero. En el arzón de la silla ancho escudo reverbera con blasones de Castilla. Mas viendo se culparía. cuando en un potro ligero vieron entrar en la plaza un bizarro caballero. inquieto ardor.

como ese doncel que. El bruto se le ha encarado desde que le vio llegar. vertiendo pomos de olor. apenas vivo. los ojos que le veían lleva prendados de amor: «¡Alah te salve!. por donde se abrió después el cubo de la Almudena. y alrededor ha observado sin moverse de un lugar. cabeza pequeña. ¡déte el profeta favor!» Causaba lástima y grima su tierna edad floreciente. y algunos le llaman Cid. que en medio de aclamaciones el caballo ha detenido delante de sus balcones y la saluda rendido. 205 .» Sin descubrirle quién es. arroyadas y ancha alberca. fugitivo de la corte de Fernando. en el mundo entero». hacen de ámbar y alcanfor pebeteros exhalar. La mora se pone en pie y sus doncellas detrás. ni más hermoso paseo. de más gallardo ademán: cabos negros. muy tostado y alazán. dicen. vista feroz y encendida. observa sus saetías. y suspira: «Señora. de tanta gala asombrado. sueños no son. marcha al combate cruel. las narices dilatadas. Mas cuando en medio se para. 204 es Rodrigo de Vivar. el cristiano. Tal vez a Madrid se acerca con frecuentes correrías y todo en torno la cerca. así los cielos. y él torciendo las riendas de oro. Crece la algazara. todos quieren que se exima del riesgo. Dio la vuelta al rededor. Suena un rumor placentero entre el vulgo de Madrid: «No habrá mejor caballero. Y supo que. y él solamente ni recela ni se estima. erguida. y así la dice. decían. Larga cola recogida en las piernas descarnadas.el bruto más generoso. y al toro busca en sonoro tropel. enfurecido además. vencidos de mi ruego y aflición. Las doncellas. acerquen a mis oídos las campanas de León. ufano. Nunca en el ancho rodeo que da Betis con tal fruto pudo fingir el deseo más bella estampa de bruto. el soberbio castellano. tanto asombro viene a dar a todo el pueblo africano. al pasar. y brioso. alza el galope. Por eso le ha conocido. el alcaide que lo ve. la Zaida desde una almena le habló una noche cortés. y de más cerca le mira la cristiana esclava Aldara. está a Jimena adorando y en su memoria cautivo. muestra cuan celoso esté. con su señora se encara. de jazmines y de azahar.

yo le admito y le venero. que parecía que honda mina reventó. o el monte y valle se hundía. trémulo y amarillo. sobre un tremecén rosillo lozaneándose fue. se desgaja estrago haciendo. si no os dignáredes ser con él benigna. y el ímpetu más. Pero Aliatar el caudillo.» Y besando el rico don. dijo. sobre la espalda la arroja con el hueso retorcido. ¡ay. y finge acometimiento. le prende con afición al lado del corazón por brinquiño y por joyel. si no penachos de toros.Cual flecha se disparó despedida de la cuerda. el pueblo. se engalla el toro y altera. La cola inquieto menea. La confusa vocería que en tal instante se oyó fue tanta. aunque bien entiendo ser favores excesivos. 207 . como el bruto se abalanza con terrible ligereza. Mas. El que en esta ocasión viera de Zaida el rostro alterado. con heroico atrevimiento. y turbada: «Señor. y en ronca voz: «Castellano. el suelo huele y le moja en ardiente resoplido. con más decoros suelo yo dar de mi mano. mudo y atento. segunda vez acomete. Y alzándose en los estribos le alarga a Zaida. por conservar el favor de tan gentil caballero. la diestra oreja mosquea. La arena escarba. Rodrigo. como estaba. horrendo el animal espantoso! Jamás peñasco tremendo del Cáucaso cavernoso. Brama la fiera burlada. claramente conociera cuánto le cuesta cuidado el que tanto riesgo espera. la fiereza y el último aliento lanza. diciendo: «Sultana. que le embiste. de tal suerte le embistió. mi corto don admitiendo. al estrépito tronante de sonora tempestad.» Ella. ofendido. para agradar al doncel. de espuma y sudor bañada. le dice. de envidia ardiendo se ve. y. ni llama así fulminante cruza en negra oscuridad con relámpagos delante. vase retirando atrás para que la fuerza sea mayor. detrás de la oreja izquierda la aguda lanza le hirió. el rostro placentero. y segunda vez le mete sutil la punta acerada. A caballo. el lazo alcanzó con que el toro se adornaba: en su lanza le clavó y a los balcones llegaba. Pero ya Rodrigo espera. advertid que a mí me basta saber que no lo debo ofrecer a otra persona en Madrid. 206 mas rota con gran pujanza la alta nuca.

por mi voz llamado. se templó disimulando. y espera a Aliatar. y al muro se abalanzó. No te detenga con amantes brazos Marte. cuyo piso huellas. alegre brinda Jove con la copa de Ganimedes. Y si no vieran salir por la puerta a su señor. mas. que jamás oíste otra tan triste lastimosa pena como la mía. respondo». y la lanza al ristre pone. y Zaida a le despedir. vieras que en toda la tierra al valor que dentro encierra Madrid. sin que nadie administre orden. a la bajada. iban la fuerza a embestir: tal era ya su furor. en Pafos.las cabezas del cristiano. Ya fiero bando con gritos su muerte o prisión pedía. Ni las delicias de las sacras mesas. Sobre tus aras mis ofrendas pongo. oyó el alborozo. ni el que por muerte se llamó tu esposo sin merecerlo. de luceros Heno y tachonado. y concertado con mi tono el suyo te llaman madre. llenos de ambrosía. Cerca del ara de tu templo. que deja su rigor al verte. Y si vinieras de guerra cual vienes de fiesta y gala. testigo el pueblo. JOSÉ CADALSO (1741-1782) A VENUS Madre divina del alado niño.» «Así. Entre la Monclova y Soto tercio escogido emboscó. Y es fama que. y por el parque florido salió con él razonando. que. 209 208 . se acerca. juró por la cruz el Cid de su vencedora espada de no quitar la celada hasta que gane Madrid. ninguno se iguala. cuando se oyó en los distritos del monte de Leganitos del Cid la trompetería. rápido vuelo traiga tu querida blanca paloma. oye mis ruegos. cuando a los dioses. Ya el eco suena por los altos techos del noble alcázar. recelando que en Madrid tenga partido. viendo como tardó. este infelice tu venida aguarda: baja volando. El alcaide. lleno de estrellas. Alzo los ojos al verter el vaso de leche blanca y el de miel sabrosa. tocaron a armar. dijo el de Vivar. Baje tu carro desde el alto Olimpo entre las nubes del sereno cielo. entre los himnos que tu pueblo dice.

. vuestra diosa viene.. tu belleza veo. Por doquiera que camina lleva tras sí la mañana.ciño con rosas. la fiesta de Pascua. así como en el valle descuella la altiva palma 210 cuando sus verdes pimpollos hasta las nubes levanta. todo lo avasalla. para abrasar todo el valle en mil amorosas ansias. al fresco y verde aliso que crece al margen del agua cuando más pomposo en hojas en su cristal se retrata. 211 . y cuanto más la contemplan. de amor mata a los pastores y de envidia a las zagalas. si muestra llena su esfera de plata. Otros pasmados la miran y mudamente la alaban. que es como el cielo su rostro cuando en la noche callada brilla con todas sus luces y los ojos embaraza. júbilo santo. muy más hermosa la hallan. Ya. ya Venus liega. que todos corren por verla y al verla todos se abrasan. miro resplandor celeste bajar al templo. así entre sus compañeras el nevado cuello alza. y donde se vuelve rinde la libertad de mil almas. Cuál absorto la contempla y a la aurora la compara cuando más alegre sale y el cielo de su albor baña. una noche que a los fuegos salió. El Céfiro la acaricia y mansamente la halaga.. Venus.. ¡Oué de suspiros se escuchan! ¡Qué de vivas y de salvas! No hay zagal que no la admire y no se esmere en loarla. o cual vid de fruto llena que con el olmo se abraza. JUAN MELENDEZ VALDES (1754-1817) ROSANA EN LOS FUEGOS Del sol llevaba la lumbre. ¡oh madre. Todos los ojos se lleva tras sí. y asoma por los collados de luceros coronada. ya mi deseo coronaste. Ni las músicas se atienden. y sus vastagos extiende al arbitrio de las ramas. niños y matronas. sobresaliendo entre todas cual fresca rosa entre zarzas. en sus celestiales ojos la hermosísima Rosana. cuál. y la alegría del alba. ni se gozan las lumbradas. cuál. el aire suene con alegres himnos. a la luna. los Amores la rodean y las Gracias la acompañan. madre de amores! Vírgenes tiernas. Y ella. mirtos y jazmines esta mi frente.

toda eres donaire y gracia. igual en el valle. una y mil veces bien haya.¡Ay. ayer le cantó esta letra echándole la alborada: «Lindazagaleja de cuerpo gentil. qué de envidias se encienden! ¡Ay. decidme. Del cielo son ellos y tú un serafín: muérome de amores desde que te vi. a quebrantar su furia siempre encontraba costas españolas. mas sin osar murmurarla. MANUEL JOSÉ QUINTANA (1772-1857) A ESPAÑA. en el Asia. y el vasto mar Atlántico sembrado se hallaba de su gloria y su fortuna. yo la doy por bien robada. como esclava en mercado. que mi humildad te consagra. serrana. en el preciado seno de América. toda eres perfecta. mas recibe el don. la nación que un día reina del mundo proclamó el Destino. tu gala y donaire. El soberano vuelo de la atrevida fantasía para abarcarla se cansaba en vano. la que a todas las zonas extendía su cetro de oro y su blasón divino? Volábase a Occidente.» Esto un zagal le decía con razones mal formadas. sus perlas y coral el Océano. Toda. si ya no te dueles. que como el oro más puro no sufre una leve mancha. benigna. De amores me muero. allí España. no tienen. y abrase la envidia al pueblo hermosísima aldeana. «Bien haya tu gentileza. muérome de amores desde que te vi. el amor vive en tus ojos y la gloria está en tu cara. de mí: muérome de amores desde que te vi. Y desde entonces perdido el día a sus puertas le halla. que salió libre a los fuegos y volvió cautivo a casa. Tu talle. Doquiera España. ya aguardaba 213 . tu aseo. La libertad me has robado. la tierra sus mineros le rendía. DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN DE MARZO ¿Qué era. en los confines del África. abandonada a la insolencia ajena. Y donde quier que revolver sus olas él intentase. qué de celos que causa en las serranas del Tormes su perfección sobrehumana! Las más hermosas la temen. Ora en el cieno del oprobio hundida. sin que nada baste 212 a darme la vida que allá te llevaste. benigna.

terror de muerte en torno le rodea. en fin. consternados y pálidos se esconden. pobre bajel. honda tristeza. no aprisionado en estrecho recinto. abierto el lado. ¡Oh. gimen los yunques. orgulloso y fiero. Estremecióse España del indigno rumor que cerca oía. la flámula riendo al aire ondea. ahogó su vocerío el ronco marinero.la ruda argolla y la servil cadena. y nos vimos rotos en tierra y rotos en los mares. rota la vela. terror de muerte silencioso y frío. por los yermos del mar. viendo que aún hay Castilla y castellanos. grillos. los colosos de oprobio y de vergüenza que nuestro bien en su insolencia ahogaban? Su gloria fue. Sus déspotas antiguos. ni. lanzaré por los campos castellanos los ecos de la gloria y de la guerra.» ¡Oh triunfo! ¡Oh gloria! ¡Oh celestial momento! ¿Con qué puede ya dar el labio mío el nombre augusto de la patria al viento? Yo le daré. oh Iberia? ¿Qué viste ya. los dioses tutelares su escudo nos negaron. y fiero exclama: «El Occidente es mío. y él va a estrellarse al áspero bajío. en que se apoca el numen en el pecho y el aliento fatídico en la boca. sino funesto luto. y tú. y al gran impulso de su justa saña rompió el volcán que en su interior hervía. Llega el momento. sin igual miseria. y a la trompa de Marte aliento dimos. y del Tajo las márgenes responden: «¡Venganza!» ¿Dónde están. de tu vil servidumbre acerbo fruto? Así. arden las forjas. ¡ay!. esposas cadenas son que en vergonzosos lazos por siempre amarren tan inertes brazos. como en el seno oscuro de nube tormentosa en el estío relámpago fugaz brilla un momento que añade horror con su fulgor sombrío. y allí cantando con voz que atruene en derredor la sierra. nuestro esplendor comienza. emponzoñó la vida. resuena el eco de venganza en torno. a naufragar camina. tres veces. ¿Qué en tanto tiempo viste por tus inmensos términos. vergüenza! ¿Acaso 214 pensáis que espadas son para el combate las que mueven sus manos codiciosas? No en tanto os estiméis. Sus guerreros feroces con gritos de soberbia el viento llenan. diciendo: «Ya acabaron los tiranos. allí volaré yo. ¡Qué de plagas. infestó el aire.» Bárbaro gozo en su ceñuda frente resplandeció. ¡Guerra. tiende su mano el tirano del mundo al Occidente. en señal de esperanza y de contento. único asilo y sacrosanto escudo al ímpetu sañudo del fiero Atila que a Occidente oprime! 215 . los martillos suenan. mas no en el arpa de oro que mi cantar sonoro acompañó hasta aquí. ahora sublime. en la alta cumbre del riscoso y pinífero Fuenfría. la hambre enflaquecida tendió los brazos lívidos. oh Dios! Su aliento impuro la pestilente fiebre respirando. tres veces de Jano el templo abrimos. precipitas al mar tus rubias ondas. Desenterrad la lira de Tirteo. de tormenta en tormenta despeñado. ahogando cuanto el contagio perdonó. Cesó en su dulce canto el pasajero. y el aire abierto a la radiante lumbre del sol. sagrado río. ya ni en su popa las guirnaldas se ven que antes le ornaban. nombre tremendo.

En torvo ceño y desdeñosa pena.¡Guerra. blandir el Cid su centelleante espada. yo lo juro también. salud! La heroica España. que vuestra gloria humille nuestra gloria. ella os lo manda: «¡Antes la muerte que consentir jamás ningún tirano!» Sí. del hijo de Jimena animarse los miembros giganteos. a regar las del balcón. la mi madre. Tal vez el gran torrente de la devastación en su carrera me llevará. de entre el estrago universal y horrores levanta la cabeza ensangrentada. el pecho lleno de amor. dice. eterno objeto de ambición ajena. en fiera y ronca voz pronuncian: «¡Guerra!» ¡Pues qué! ¿Con faz serena vierais los campos devastar opimos. herencia inmensa que afanando os dimos? Despertad. pues tan sin ventura soy! Atended a las mis cuitas. ved cómo cruzan por los aires vanos. 216 y vencedora de su mal destino. y allá sobre los altos Pirineos. ved del Tercer Fernando alzarse airada la augusta sombra. ceñidme el casco fiero y refulgente. habed de mí compasión. con su madre a solas lamenta su reclusión la bella niña cenceña. y el que niegue su pecho a la esperanza. Juradlo. ¿Qué importa? ¿Por ventura no se muere una vez? ¿No iré. hunda en el polvo la cobarde frente. Yo me levantara un día cuando canta el ruiseñor. y de par en par abridme las puertas del corazón. el mes era de las flores. No ha sido en el gran día el altar de la patria alzado en vano por vuestra mano fuerte. a encontrar nuestros ínclitos mayores? «¡Salud. vuelve dar a la tierra amedrentada su cetro de oro y su blasón divino. y el valor exhalando que se encierra dentro del hueco de sus tumbas frías. si de par en par abiertas tengo las del corazón? Así. a la venganza. su divina frente mostrar Gonzalo en la imperial Granada. de amargo llanto los ojos.» BARTOLOMÉ JOSÉ GALLARDO (1776-1852) BLANCA FLOR {CANCIÓN ROMÁNTICA) ¿A qué es puertas y ventanas clavar con tanto rigor. madre de mi corazón. españoles! Es el Betis. raza de héroes. yo les diré. volemos al combate. 217 . oh padres de la patria mía. nunca yo al mundo naciera. y de par en par abiertas las puertas del corazón. expirando. ¡Madre. yo lo juro. el momento llegó ya de arrojarse a la victoria: que vuestro nombre eclipse nuestro nombre. la del quebrado color. Dadme una lanza. guerra. venerables sombras. y en este instante ya me siento mayor.

que de par en par le he abierto las puertas del corazón. si parla. como abuela. encantan sus labios. la blanca niña. mata de amor. pero miréle. de nieve el suelo. que de par en par me abriera las puertas del corazón. clavad.Un caballero pasara y me dijo: «¡Blanca Flor!» Y de par en par abrióme las puertas del corazón. y abrióme de par en par las puertas del corazón. su decir dulce colorada me paró. que aún brota sangre. FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA (1787-1862) EPÍSTOLA AL SEÑOR DUQUE DE FRÍAS CON MOTIVO DE LA MUERTE DE SU ESPOSA (Fragmento) Desde las tristes márgenes del Sena. salud te envía tu infeliz amigo. y. madre mía. y no me asomo al balcón: «¿Que no hable?» — Yo no hablo. es mi amante girasol. 218 que de par en par me pasa las puertas del corazón. Si blanca. mas de esto os aviso yo: cada clavo que claváis es una flecha de amor. El es gallardo y gentil. muchas las culpadas son que de par en par abrieron las puertas del corazón. olvidar no. y de par en par le abrí las puertas del corazón. ¡nunca le mirara yo! que de aquel negro mirar me abrasó en llama de amor. Si el querer bien es delito. y de mirar tus ojos 219 . si mira... madre. ¡más infeliz. a la alborada. a ti.. en laúd con cuerdas de oro y de regalado son. cubierto el cielo de apiñadas nubes. me claváis reja y balcón. me cantara esta canción: «¿Dónde estás.. Si vos reñís. madre. gala de la discreción. blanco de mi corazón?».! y ni le arredra el temor de tocar la cruda llaga. madre. Otro día. y de tristeza el alma. mi madre (¡no me lo demande Dios!). norabuena. vos amasteis. En fin. Vos madre. y a la fin fin nací yo. yo amo cual amasteis vos al que abrí de par en par las puertas del corazón. yo callé. Yo le quiero bien. cual si yo su sol fuera. señora abuela ríñój mas por fin vos os velasteis. «¿Que no mire?» — ¿Miro yo? Pero «que le olvide». Yo os obedezco sumisa. mal advertida. quiérale de buen querer. que de otra manera no.

¿Lo creerás. truécase al fin en plácida tristeza. esa angustia. juzgaba eterna mi profunda aflicción. que nos dio el llanto para aliviar el corazón.. Tú dudas que así sea. y en ella absorta. llora. no hallé nunca más alivio al dolor que el dolor mismo: luchando el alma y reluchando en vano. ese afán. ¿Qué fuera.. y grave insulto anunciarme que un tiempo fin tendría.. embebecida el alma. si no llorara nada el hombre?. Yo mil veces he bendecido a Dios. yo. entre tantas desdichas y miserias. un solo día en que no me mirases vil juguete de un destino fatal.. Y le tuvo: de Dios a los mortales es ésta otra merced que así tan sólo. ? En tantos años.. pues.. cara amigo ? Llega tm tiempo en que gastados del dolor los filos... cual vemos calmar la lluvia al mar tempestuoso. ¿Quién en el mundo compró tan caro el triste privilegio de hablar de la desdicha. bajo el inmenso peso se rendía. Llora.. de la estoica virtud en tus oídos harán sonar la voz. otros amigos fieles. Espera.. de más saber y de mayor ventura. ? SIGLO XIX . y fíate de mí. sin aliento. ¿viste un día siquiera. pues. impío.bañarse en nuevas lágrimas.. que en el mundo del cáliz de amargura una vez y otra apuré hasta las heces. cual débil rama que el huracán arranca y por los aires la remonta un instante y contra el suelo la arioja luego y la revuelca. da crédito a mis voces. hasta que ya cansada. repliégase en sí misma silenciosa. y ni la dicha ni el placer envidia.. sufrir pudieran la cansada vida. y yo otras veces lo dudé como tú. esa congoja.

por ellas quien no estuviere más limpio que lo está el sol. pues si él es de reyes primo.ROMANTICISMO DUQUE DE RIVAS (1791-1865) UN CASTELLANO LEAL ROMANCE PRIMERO «Hola. y conde Benavente si él es duque de Borbón. No profane mi palacio un fementido traidor que contra su rey combate y que a su patria vendió. llevándole de ventaja que nunca jamás manchó la traición mi noble sangre. que no ha de entrar. hidalgos y escuderos de mi alcurnia y mi blasón. primo de reyes soy yo. esas puertas se defiendan. mirad como bien nacidos de mi sangre y casa en pro. vive Dios.» 223 . y haber nacido español.

bien atusado el cabello. tanta majestad cubriendo. que cubre de terciopelo. de los pasados disturbios acaso está discurriendo. apaciguador del reino. En la antecámara suena rumor impensado luego. más bien que timbre. que en España era primero. napolitano tapete con borlones de oro y flecos. sujeto por un joyel de diamantes y un antiguo camafeo. Apoyada en la cadera la potente diestra ha puesto. quedando todo en silencio. en la mitad de su pecho. dejando ver un justillo de raso jalde. que de un palacio salía. al lado de una gran mesa. y a la que estaba a caballo sobre un negro pisador.Así atronaba la calle una ya cascada voz. cuyas paredes adornan ricos tapices flamencos. Con el Condestable insigne. los timbres de España ostenta y el águila del imperio. de pie estaba Carlos Quinto. rubio. que aprieta dos guantes de ámbar y un primoroso mosquero. ufano de su traición. Un birrete de velludo con un blanco airón. el ancho y carnoso cuello. cuando un tropel de caballos oye venir a lo lejos y ante el alcázar pararse. 225 . blanco y las orejas rubias. entre bordado arabesco. o del trato que dispone con el rey de Francia preso. el que lidiando en Pavía. cubierto con primorosos bordados y costosos sobrepuestos. o de asuntos de Alemania. gozóse en ver prisionero a su natural señor. y la excelsa y noble insignia del Toisón de Oro. feroz. pendiendo de una preciosa cadena. cuya puerta se cerró. 224 De brocado de oro y blanco viste tabardo tudesco. agitada por Lutero. y desabrochado y suelto. con gallardo y noble talle. el gran duque de Borbón. y de pajes y escuderos llevando un tropel en pos cubiertos de ricas galas. más que valiente. de rubias martas orlado. con noble y tranquilo aspecto. y que a Toledo ha venido. para recibir mercedes y ver al emperador. cual barba y bigote. baldón. descubre por ambos lados. y con la siniestra halaga de un mastín muy corpulento. ROMANCE SEGUNDO En una anchurosa cuadra del Alcázar de Toledo. ante un sillón de respaldo que. siendo en su escudo las lisos.

cuerpo enjuto. mas de gravedad tan seria. acusa al de Benavente un desagravio pidiendo. con el semblante severo. que veneración de lejos y miedo causa de cerca. con el semblante de azufre y con los ojos de fuego. sube por las escaleras. por tener tales vasallos. y al verle. sin saber qué responder al francés de enojo ciego. Y aunque en su interior se goza con el proceder violento del conde de Benavente. Eran su traje unas calzas de púrpura de Valencia. con dos ojos como chispas.ábrese al fin la mampara y entra el de Borbón soberbio. y con los que el ancho mundo será a sus glorias estrecho. y con mal borrado ceño. Con paso tardo. aunque firme. Del español Condestable latió con orgullo el pecho. Mucho al de Borbón le debe y es fuerza satisfacerlo. y el gabán de paño verde con alamares de seda. bramando de ira y de rabia que enfrena mal el respeto. a quien se le debe todo honor y reverencia. cargados de largas cejas. y de recamado ante un coleto a la leonesa. ufano de la entereza de su esclarecido deudo. a su noble rostro asoman la aprobación y el contento. cara seca. que el Toisón ha despreciado por ser orden extranjera. El Emperador un punto quedó indeciso y suspenso. De fino lienzo gallego los puños y la gorguera. manda que el de Benavente venga a su presencia presto. Y aunque. Un birretón de velludo con su cintillo de perlas. de altas esperanzas lleno. y con balbuciente lengua. y con semblante muy noble. unos y otra guarnecidos con randas barcelonesas. las alabardas un golpe dan en la tierra. Y llamando a un gentilhombre. advertido. de noble lealtad modelos. 227 226 . le ofrece para calmarlo. procura disimular cual discreto. ROMANCE TERCERO Sostenido por sus pajes desciende de su litera el conde de Benavente del alcázar a la puerta. un desagravio completo. Golpe de honor y de aviso de que en el alcázar entra un grande. Tan sóío de Calatrava la insignia española lleva. Era un viejo respetable.

Y la noche en que el palacio dejó vacío. los pajes que están en ella con respeto le saludan abriendo las anchas puertas. Grave el conde le saluda con una rodilla en tierra. Vuestro soy. que alce del suelo le ordena. sus blasones envilezca. puesto que es voluntad vuestra. Mi casa Borbón ocupe. sin que tenga que rozarme con traidores. al personaje recibe. Mucho al de Borbón le debe. Y a casa de un su pariente mandó que le condujeran.Al llegar a la antesala. pero con la voz entera. que a mí me sobra en Toledo donde vivir. destocando la cabeza: «Soy. En el sillón asentado y el codo sobre la mesa. benigno. no hay quien dar consejo pueda. cubrió su cabeza y retiróse bajando a do estaba su litera. discurriendo cómo pueda componer aquel disturbio sin hacer a nadie ofensa. señor. y Villalar y Pavía a un tiempo se le recuerdan. purificaré con fuego. Y entre severo y afable al cabo le manifiesta que es el que a Borbón aloje voluntad suya resuelta. contamine sus paredes. que comedido se acerca. Y en cuanto él deje mi casa. Dilación no admite el caso. Pensativo está el monarca. ROMANCE CUARTO Muy pocos días el duque hizo mansión en Toledo del noble conde ocupando los honrados aposentos. Con respeto muy profundo. partiendo 229 . mas como grande del reino sin descubrir la cabeza. Con grave paso entra el conde sin que otro aviso preceda. y la plática difícil con sagacidad empieza. pero no toquéis mi honra y respetad mi conciencia. y al de Benavente mucho considerar le interesa. salones atravesando hasta la cámara regia. respóndele Benavente. vuestra mi casa. antes de tornar yo a ella. 228 a vos ordenar os cumple de mi vida y de mi hacienda. abandonando la suya con cuanto dentro se encierra. cuyo solo aliento infesta. Quedó absorto Carlos Quinto de ver tan noble firmeza estimando la de España más que la imperial diadema. vois sois mi rey en la tierra. aún mucho más del espera. vuestro vasallo. la real mano besó. sus paredes y sus puertas. de mí disponed y de ella. El Emperador.» Dijo el conde.

con su séquito y sus pajes, orgulloso y satisfecho, turbó la apacible luna un vapor blanco y espeso que de las altas techumbres se iba elevando y creciendo. A poco rato tornóse en humo confuso y denso, que en nubarrones oscuros ofuscaba el claro cielo. Después, en ardientes chispas y en un resplandor horrendo que iluminaba los valles, dando en el Tajo reflejos, y al fin su furor mostrando en embravecido incendio que devoraba altas torres y derrumbaba altos techos. Resonaron las campanas, conmovióse todo el pueblo, de Benavente el palacio presa de las llamas viendo. El Emperador, confuso, corre a procurar remedio, en atajar tanto daño mostrando tenaz empeño. En vano todo; tragóse tantas riquezas el fuego a la lealtad castellana levantando un monumento. Aún hoy unos viejos muros del humo y las llamas negros recuerdan acción tan grande en la famosa Toledo.

EL FARO DE MALTA Envuelve al mundo extenso triste noche, ronco huracán y borrascosas nubes confunden y tinieblas impalpables el cielo, el mar, la tierra. Y tú invisible te alzas, en tu frente ostentando de fuego una corona, cual rey del caos, que refleja y arde con luz de paz y vida. En vano ronco el mar alza sus montes y revienta a tus pies, do rebramante, creciendo en blanca espuma, esconde y borra el abrigo del puerto. Tú, con lengua de fuego, «Aquí está», dices, sin voz hablando al tímido piloto, que como a numen bienhechor te adora, y en ti los ojos clava. Tiende apacible noche el manto rico, que céfiro amoroso desenrolla, recamado de estrellas y luceros, por él rueda la luna. Y entonces tú, de niebla vaporosa vestido, dejas ver en formas vagas tu cuerpo colosal, y tu diadema arde al par de los astros. Duerme tranquilo el mar; pérfido, esconde rocas aleves, áridos escollos; falso señuelo son, lejanas cumbres engañan a las naves. Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca; tú, cuya inmoble posición indica el trono de un monarca, eres su norte, les adviertes su engaño. Así de la razón arde la antorcha, en medio del fulgor de las pasiones o de aleves halagos de fortuna, a los ojos del alma.
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Desque refugio de la airada suerte en esta escasa tierra que presides, y grato albergue el cielo bondadoso me concedió, propicio, ni una vez sólo a mis pesares busco dulce olvido del sueño entre los brazos sin saludarte y sin tornar los ojos a tu espléndida frente. ¡Cuántos, ay, desde el seno de los mares al par los tornarán...! Tras larga ausencia unos, que vuelven a su patria amada, a sus hijos y esposa, otros, prófugos, pobres, perseguidos, que asilo buscan, cual busqué, lejano, y a quienes que lo hallaron tu luz dice, hospitaria estrella. Arde, y sirve de norte a los bajeles, que de mi patria, aunque de tarde en tarde, me traen nuevas amargas y renglones con lágrimas escritos. Cuando la vez primera deslumbraste mis afligidos ojos, ¡cuál mi pecho, destrozado y hundido en amarguras, palpitó venturoso! Del Lacio moribundo las riberas huyendo inhospitables, contrastado del viento y mar entre ásperos bajíos, vi tu lumbre divina. Viéronla como yo los marineros, y, olvidando los votos y plegarias que en las sordas tinieblas se perdían, «¡¡Malta!! ¡¡Malta!!», gritaron; y fuiste a nuestros ojos la aureola que orna la frente de la santa imagen en quien busca afanoso peregrino la salud y el consuelo. Jamás te olvidaré, jamás... Tan sólo trocara tu esplendor, sin olvidarlo, rey de la noche, y de tu excelsa cumbre la benéfica llama, por la llama y los fúlgidos destellos que lanza, reflejando al sol naciente,
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el arcángel dorado que corona de Córdoba la torre.

JOSÉ MARÍA HEREDIA (1803-1839) NIÁGARA Dadme mi lira, dádmela, que siento en mi alma estremecida y agitada arder la inspiración. ¡Oh! ¡Cuánto tiempo en tiniebjas pasó, sin que mi frente brillase con su luz...! Niágara undoso, sola tu faz sublime ya podría tornarme el don divino que ensañada me robó del dolor la mano impía. Torrente prodigioso, calma, acalla tu trueno aterrador; disipa un tanto las tinieblas que en torno te circundan, y déjame mirar tu faz serena, y de entusiasmo ardiente mi alma llena. Yo digno soy de contemplarte; siempre lo común y mezquino desdeñando, ansié por lo terrífico y sublime. Al despeñarse el huracán furioso, al retumbar sobre mi frente el rayo, palpitando gocé; vi el Océano azotado del austro proceloso combatir mi bajel, y ante mis plantas sus abismos abrir, y amé el peligro y sus iras amé; mas su fiereza en mi alma no dejara la profunda impresión que tu grandeza. Corres sereno y majestuoso, y luego, en ásperos peñascos quebrantado,
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te abalanzas violento, arrebatado, como el destino, irresistible y ciego. ¿Qué voz humana describir podría de la sirte rugiente la aterradora faz? El alma mía en vagos pensamientos se confunde al contemplar la férvida corriente, que en vano quiere la turbada vista en su vuelo seguir al borde oscuro del precipicio altísimo; mil olas, cual pensamiento rápidas pasando, chocan y se enfurecen, y otras mil y otras mil ya las alcanzan, y entre espuma y fragor desaparecen. Mas llegan..., saltan... El abismo horrendo devora los torrentes despeñados crúzanse en él mil iris, y asordados vuelven los bosques el fragor tremendo, Al golpe violentísimo en las peñas rómpese el agua y salta, y una nube de revueltos vapores cubre el abismo en remolinos, sube, gira en torno, y al cielo cual pirámide inmensa se levanta, y por sobre los bosques que le cercan al solitario cazador espanta. Mas ¿qué en ti busca mi anhelante vista, con inquieto afanar? ¿Por qué no miro alrededor de tu caverna inmensa, las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas, que en las llanuras de mi ardiente patria nacen del sol a la sonrisa, crecen, y al soplo de la brisa del Océano bajo un cielo purísimo se mecen? Este recuerdo a mi pesar me viene... Nada, ¡oh Niágara!, falta a tu destino, ni otra corona que el agreste pino a tu terrible majestad conviene. La palma y mirto, y delicada rosa, muelle placer inspiren y ocio blando en frivolo jardín; a ti la suerte guarda más digno objeto y más sublime.
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El alma libre, generosa y fuerte viene, te ve, se asombra, menosprecia los frivolos deleites y aun se siente elevar cuando te nombra. ¡Dios, Dios de la verdad!, en otros climas vi monstruos execrables blasfemando tu nombre sacrosanto, sembrar error y fanatismo impío, los campos inundar con sangre y llanto de hermanos atizar la infanda guerra y desolar frenéticos la tierra. Vilos, y el pecho se inflamó a su vista en grave indignación. Por otra parte, vi mentidos filósofos, que osaban escrutar tus misterios, ultrajarte, y de impiedad al lamentable abismo a los míseros hombres arrastraban. Por eso siempre te buscó mi mente en la sublime soledad; ahora entera se abre a ti; tu mano siente en esta inmensidad que me circunda, y tu profunda voz baja a mi seno de este raudal en el eterno trueno. ¡Asombroso torrente! ¡Cómo tu vista mi ánimo enajena y de terror y admiración me llena! ¿Dó tu origen está? ¿Quién fertiliza por tantos siglos tu inexhausta fuente? ¿Qué poderosa mano hace que al recibirte no rebose en la tierra el Océano? Abrió el Señor su mano omnipotente, cubrió su faz de nubes agitadas, dio su voz a tus aguas despeñadas y ornó con su arco tu terrible frente. Miro tus aguas que incansables corren, como el largo torrente de los siglos rueda en la eternidad: así del hombre pasan volando los floridos días y despierta el dolor... ¡Ay!, ya agotada siento mi juventud, mi faz marchita, y la profunda pena que me agita
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ruga mi frente de dolor nublada. Nunca tanto sentí como este día mi mísero aislamiento, mi abandono, mi lamentable desamor... ¿Podría un alma apasionada y borrascosa sin amor ser feliz...? ¡Oh! ¡Si una hermosa digna de mí me amase y de este abismo al borde turbulento mi vago pensamiento y mi andar solitario acompañase! ¡Cuál gozara al mirar su faz cubrirse de leve palidez, y ser más bella en su dulce terror, y sonreírse al sostenerla en mis amantes brazos...! ¡Delirios de virtud...! ¡Ay!, des-terrado, sin patria, sin amores, sólo miro ante mí llanto y dolores. ¡Niágara poderoso! Oye mi última voz; en pocos años ya devorado habrá la tumba fría a tu débil cantor. ¡Duren mis versos cual tu gloria inmortal! Pueda, piadoso, al contemplar tu faz algún viajero, dar un suspiro a la memoria mía. Y yo, al hundirse el sol en Occidente, vuele gozoso do el Creador me llama, y al escuchar los ecos de mi fama alce en las nubes la radiosa frente.

JOSÉ DE ESPRONCEDA
(1808-1842) CANTO A TERESA
DESCANSA EN PAZ

Bueno es el mundo, ¡bueno!, ¡bueno!, ¡bueno! Como de Dios, al fin, obra maestra, por todas partes de delicias lleno, de que Dios ama al hombre hermosa muestra. Salga la voz alegre de mi seno a celebrar esta vivienda nuestra. ¡Paz a los hombres! ¡Gloria en tas alturas! ¡Cantad en vuestra jaula, criaturas! (María, por don Miguel de ios Santos Alvarez.)

¿Por qué volvéis a la memoria mía, tristes recuerdos del placer perdido, a aumentar la ansiedad y la agonía de este desierto corazón herido? ¡Ay!, que de aquellas horas de alegría le quedó al corazón sólo un gemido, y el llanto que al dolor los ojos niegan lágrimas son de hiél que el alma anegan. ¿Dónde volaron, ¡ay!, aquellas horas de juventud, de amor y de ventura, regaladas de músicas sonoras, adornadas de luz y de hermosura? Imágenes de oro bullidoras, sus alas de carmín y nieve pura, al son de mi esperanza desplegando, pasaban, ¡ay!, a mi alrededor cantando. Gorjeaban los dulces ruiseñores,
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do sus pesares cantó tal vez con eco lastimero.. y al soplo de los céfiros suave orgullosa desplega su bandera. el dulce anhelo del amor que aguarda.. el sol de la mañana llevaba yo sobre mi tersa frente. Yo amaba todo: un noble sentimiento exaltaba mi ánimo y sentía en mi pecho un secreto movimiento. brotaba entonces abundante río de ilusiones y dulce desvarío. lejos entre las nubes se evapora. un dulce canto. y al mar dejando que a sus pies alabe su triunfo en roncos cantos. dentro de ella. El puñal de Catón. oír pensaba y armonioso acento de una mujer al suspirar del viento. y de gloria y de amores suspiraba. A un tiempo mismo en rápida tormenta mi alma alborotaban de contino. con su inmortal aliento. sobre las cumbres que florece mayo. Yo. que del barro al espíritu desprende. la doctrina de Sócrates severa. la libertad. cual rica fuente que entre frescuras y arboledas mana. la plebe atenta en mi voz escuchaba su destino. en ansia ardiente de amor volaba. una ola tras otra. ¡Una mujer! En el templado rayo de la mágica luna se colora.el sol iluminaba mi alegría. la constancia fiera y el arrojo de Scévola valiente. entiende. la mujer y la voz de su dulzura. del sol poniente al lánguido desmayo. al trovador soñaba. el amor. cual guerrera nave que el puerto deja por la vez primera. hollando y diviendo vencedora. volando tras la imagen peregrina el corazón de su ilusión divina. tal vez inquieto y con mortal recelo. lamentando su ausencia y su fortuna. velera. agreste. entre medroso velo. la bandera contra el tirano Macedonio alzando. ya el caballero. solo y perdido en la arboleda umbría. joven cautiva al rayo de la luna. santa diosa. mi espíritu encendía. de grandes hechos generoso guía. bramadora. en el mar del mundo. arrancada de sus patrios lares. la forma bella que cruzó gallarda. y al espantado pueblo arrebatando. la voz atronadora y elocuente del orador de Atenas.. que inspira al alma celestial ternura. cual las olas que azota con violenta cólera impetuoso torbellino. allá en la noche. ¡ay!. y el alma pura de su dicha ufana. las fuentes murmuraban sus amores. recogida. con los ojos extáticos seguía la nave audaz que en argentada raya volaba al puerto de la patria mía. la ansiada cita que en llegar se tarda al impaciente y amoroso anhelo. 239 . el valor y la fe del caballero. va. del trovador el arpa y los cantares: del gótico castillo el altanero 238 antiguo torreón.. desterrado en extranjera playa. un sentimiento misterioso y santo. soñaba el héroe ya. continuo imaginando en mi fe pura sueños de gloria al mundo y de ventura. vago y solitario encanto que en inefable amor el alma enciende. la adusta frente del noble Bruto. el bosque mansamente respondía. yo. el aura susurraba entre las flores. cuando en Occidente el sol desmaya. ¡Ilusiones que llora el alma mía! ¡Oh! ¡Cuan suave resonó en mi oído el bullicio del mundo y su ruido! Mi vida entonces. Hay una voz secreta. que el alma sólo. ¡Ay!.

del amor venturoso devaneo. y respiro tu aliento perfumado en tu suspiro. que. dichosos los que podéis llorar! y. y oigo tu voz dulcísima. quizá esperanza de futura gloria! ¡Huyes y dejas llanto y desconsuelo! ¡Oh. y esa mujer. Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías. gimiendo de amargura! También tu corazón. como después lloradas. Si aroma el aire recogió en el suelo. la sacra ninfa que bordando mora debajo de las aguas cristalinas. angélica. Teresa. y las rosadas tintas sobre la nieve. ensueño de suavísima ternura eco que regaló nuestros oídos. ¡pobre Teresa! ¿Quién pensara jamás.brilla fugaz al despuntar la aurora. amor de allí arrancado. y aquellas horas dulces que pasaron tan breves. tan candida y tan bella. y que su planta huella. ¡Una mujer! Deslizase en el cielo. aquella mujer. ¡Oh llama santa! ¡Celestial anhelo! ¡Sentimiento purísimo! ¡Memoria acaso triste de un perdido cielo. ¡Ay!. horas de confianza y de delicias. ¿dónde estáis. por qué como en mejores días no consoláis vosotras mis pesares? ¡Oh!. que fuera eterno manantial de llanto tanto inocente amor. Que así las horas rápidas pasaban. Mujer que amor en su ilusión figura. allí nacido. qué mujer! ¡Qué imagen ilusoria tan pura. mujer que nada dice a los sentidos. sí. llora las arboledas del Edén divinas. es mentida ilusión de la esperanza. es el alma que vivida destella su luz al mundo cuando en él se lanza. dichosos mil veces. ensueño delicioso del deseo. el que creó las sílfides y ondinas. tantas delicias y delirio tanto? ¿Quién pensara jamás llegase un día en que perdido el celestial encanto y caída la venda de los ojos. sobre tallo gentil temprana rosa. recordando. es el amor. desgarraron y que ya no llora. Blanca es la nube que en callado vuelo cruza la esfera.. cruza tal vez por entre el bosque umbrío. que envidiaron las de mayo serenas alboradas.. 241 .! ¡Oh. ¡ay! llegó a no llorar. de amor la llama generosa y pura los goces dulces del amor cumplidos que engalana la rica fantasía. ¡ay!. los que no sabéis las agonías de un corazón que penas a millares. ¡ay!. Teresa mía. que te veo aérea como dorada mariposa. 240 brindó el amor a mi ilusión primera. y en la tarde la mar olas le ofrece de plata y de zafir. que entre suspiros angustiosos ahogar me siento en infernal tortura! ¡ Retuércese entre nudos dolorosos mi corazón. y el mundo con su magia y galanura. cuanto diera placer causara enojos? Aún parece. Y aún miro aquellos ojos que robaron a los cielos su azul. goces que avaro el corazón ansia. ¡ah!. juega en las aguas del sereno río. Es el amor que al mismo amor adora. tan feliz. de abandono y de amor y de caricias. hecho pavesa. tan sólo aquélla. donde se mece. tanta alegría. tanto delirio a realizar alcanza. ¡piedad tened de mi tormento ahora! ¡Oh. tan placentera. que busca en vano aquí su bien perdido. es el aroma que le presta ella. sin ventura de mí. que no corréis a mares? ¿Por qué. ¡ay. purísima y dichosa. es espejo no más de su hermosura. allá en la noche desprendida estrella.

otra vez ángel. sola. y sin ventura. de aguas corrompidas. que hallaste en la muerte sombra a que descansar en tu camino. ¿quién te arrojó del cielo a este valle de lágrimas odioso? Aún cercaba tu frente el blanco velo del serafín. ¡ay!. que su raudal lo envenenó el infierno. entre fétido fango detenidas. después torrente de color sombrío. ¡Pobre Teresa! ¡Al recordarte siento un pesar tan intenso. y envilecida. Roída de recuerdos de amargura. Huid. y estanque. feliz. árido el corazón. una memoria. si no queréis que llegue un día en que. de la ilusión pasaron. cuando en tu frente la implacable suerte grababa de los reprobos el sino! Feliz. mísera. lágrimas verterá de duelo eterno. ante mis ojos la funesta losa donde. manantial de purísima limpieza. impío ¡ay!. y en ondas fulguroso rayos al mundo tu esplendor vertía. y temblaban las horas que vendrían. y de afán tanto y tan soñada gloria sólo quedó una tumba. aquel fuego la herencia ha sido de sus hijos luego. sin ilusiones* la delicada flor de tu hermosura ajaron del dolor los aquilones.! Embarga impío mi quebrantada voz mi sentimiento. en que al cielo en histérica agonía frenéticos alcéis entrambos brazos. ¡Y tú. las dulces esperanzas que trajeron con sus blancos ensueños se llevaron y el porvenir de oscuridad vistieron. el corazón ardiente. tú embriagada en mi amor. en fin. y. que nuestro amor y juventud veían. que el demonio en el Edén perdido abrasara con fuego del profundo la primera mujer. Y llegaron. Sí. astro de la mañana luminoso? Ángel de luz. tu rostro cadavérico y hundido. ¡ay!. yo en tu hermosura. Los años. ¿quién. te volviste al cielo. y. agostó la flor de tu pureza? Tú fuiste un tiempo cristalino río. para allí su carrera el pensamiento. el histérico ¡ay! de tu gemido. vil polvo. y en la tierra su límpida corriente sus márgenes con flores engalana. para en vuestra impotencia maldecirle y escupiros. ¡ay!. en fin.. a perderte y era llorar tu único destino. Mas. de ti se avergonzaran. tu beldad reposa. Las horas. Brota en el cielo del amor la fuente.. y nunca nuestras ansias las contaban. tu corazón sacaron las pasiones. que el agua clara por beber se afana. y hasta el nombre de madre te negaran. y suspira tu nombre el labio mío. mas. ¡oh!. huid. que es la mujer ángel caído o mujer nada más y lodo inmundo. huyendo nos miraban. ¿Cómo caíste despeñado al suelo. que a fecundar el universo mana. ¿quién. y otro cielo el amor te prometía. enredado en retorcidos lazos el corazón. único desahogo en tu quebranto. Los ojos escaldados de tu llanto. quién pudiera en infortunio tanto 243 . ¡ay!. al escupirle. hermoso ser para llorar nacido. llanto tal vez vertiendo de ternura. tal vez. o vivir como autómata en el mundo. tus hijos. cuando llegabas. ¡ay!. la muerte te arrancó del suelo. con bárbara porfía 242 luchéis por arrancároslo a pedazos. las flores en abrojos convirtieron.y pasaba a la par nuestra ventura. ¡ay!. las rosas del amor se marchitaron. hiela mi corazón punzante frío. rompiendo entre peñascos y maleza.

la primavera los campos pinta en la estación florida. ¡ay!.. ¡ay!. morir. Nave contra las rocas quebrantada. el corazón desesperado! Tus mismas manos de dolor mordiendo. pedazos hecho. si comparaste a tu existencia un día tu triste soledad y tu aislamiento. buscando en vano. enamorado. y en alas de mi amor. ¡martirio horrendo! ¡espantosa expiación de tu pecado! ¡Sobre un lecho de espinas maldiciendo.. y no te escuchó Dios y blasferriaste. cuando ya su color tus labios rojos" en cárdenos matices se cambiaban. en las olas tal vez náufraga tabla. ¿qué importa al mundo? 245 . y a Dios llamaste. ¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos áridos ni una lágrima brotaban. ¡ay!.. mi propia pena con mi risa insulto. mezquina sociedad. como una flor que en la mañana abre su cáliz al naciente día. presente a tu conciencia lo pasado. y consumía lenta calentura 244 tu corazón al par que tu amargura. ¡Ay! Yo. audaz. en fin. ¡muy cruel!. ¡cruel!. en ti. Gocemos. allá vaga. disipar tu dolor y recogerte en su seno de paz? ¡Sólo la muerte! ¡Y tan joven. quedará un rayo en mí. ¡oh!. trueqúese en risa mi dolor profundo. ¡muy cruel!. yo inocente también. cuan ufana al porvenir mi mente sonreía. y en un tiempo. si arrojó a tu dolor tu fantasía tus hijos. ¡cruel!. y allí. sin horas ni medida. si en tu penosa y última agonía volviste a lo pasado el pensamiento. cuando de tu dolor tristes despojos la vida y su ilusión te abandonaban. sí. Un recuerdo de amor que nunca muere y está en mi corazón. en tus brazos en lánguido abandono.envolver tu desdicha en el olvido. que iluminaste con tu luz querida la dorada mañana de mi vida. ¡oh!. y me divierto en arrancar del pecho mi mismo corazón. yo escondo con vergüenza mi quebranto. entretanto. en tu postrer momento a otra mujer tal vez acariciando. si el cuadro de tus breves glorias viste pasar como fantástica quimera. alma violenta. de glorias y deleites rodeado levantar para ti soñé yo un trono. dentro del pecho mi dolor oculto.. en tanto yo viviere. y si la voz de tu conciencia oíste dentro de ti gritándote severa. ¡con cuánto anhelo pensé contigo remontarme al cielo! Y alegre. ¡Oh!. a tus hijos. y ya tan desgraciada! Espíritu indomable. Que haya un cadáver más. a merced de la tormenta. un lastimero tierno quejido que en el alma hiere. ansioso. lanzada a romper tus barreras turbulenta. entonces tú llorar quisiste y no brotó una lágrima siquiera tu seco corazón. al amor abrí tu alma temprana y exalté tu inocente fantasía. ver como un sueño resbalar la vida. la cristalina esfera gira bañada en luz: ¡bella es la vida! ¿Quién a parar alcanza la carrera del mundo hermoso que al placer convida? Brilla radiante el sol. blanco lucero. enjugo de mis párpados el llanto y doy al mundo el exigido culto. con los ojos fijos y extendiendo tus brazos. de tu luz. madre tal vez a otra mujer llamando. que sólo ya de sus grandezas habla. si. Que yo. tú venturosa y yo a tu lado vencer del mundo el implacable encono. eco suave de su amor primero.

por su bravura el Temido. y alza en blando movimiento olas de plata y azul. un velero bergantín: bajel pirata que llaman. mi única patria la mar. y mi furia es de temer. ni a sujetar tu valor. La luna en el mar riela. ¿qué es la vida? Por perdida ya la di. En las presas yo divido lo cogido por igual. Y si caigo. mi ley la fuerza y el viento. a quien nadie impuso leyes.» Que es mi barco mi tesoro. que yo soy el rey del mar. y ve el capitán pirata. que ni enemigo navio.CANCIÓN DEL PIRATA Con diez cañones por banda. 246 «Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra. Y no hay playa sea cualquiera. Asia a un lado.» Que es mi barco mi tesoro. «A la voz de " ¡Barco viene!" es de ver cómo vira y se previene a todo trapo escapar. que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravio. quizá en su propio navio. y han rendido cien naciones sus pendones a mis pies. no me abandone la suerte y al mismo que me condena colgaré de alguna entena.. no corta el mar. sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. «Navega. ni bandera de esplendor que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. en la lona gime el viento. que es mi Dios la libertad.. ni bonanza. viento en popa a toda vela.. y allá a su frente. tu rumbo a torcer alcanza. sin temor.» Que es mi barco mi tesoro. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés. Estambul. cuando el yugo del esclavo 247 . cantando alegre en la popa. «¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río. al otro.. sino vuela. ni tormenta. Europa. velero mío. en todo mar conocido del uno al otro confín.

desaparecen y llegan sin fin. melancólica música al río. que es mi Dios la libertad.. en violento. Tú eres pura simiente de vida. Tú eres fuerza secreta que el mundo en sus ejes impulsa a rodar. Tú. y se arrancan sin tregua el buril. Desbarata tus obras en vano vencedora la muerte tal vez.» Que es mi barco mi tesoro. llama creadora del mundo.» Que es mi barco mi tesoro. en el Bóreas retumba tu voz. tú su lodo modelas. Tú derramas el oro en la tierra en arroyos de hirviente metal. puro germen. veloz torbellino. mi única patria la mar. tú coronas la aurora de luz. 249 . tú abrillantas la perla que encierra en su abismo profundo la mar. HIMNO A LA INMORTALIDAD ¡Salve. Y del trueno ai son violento y del viento al rebramar yo me duermo sosegado. y en su eterno trabajo se alcanzan. y adelante en tu raudo camino a otros siglos ordenas llegar. y creas miles seres de formas sin fin. del espíritu ardiente cincelan y embellecen la estrecha prisión. principio fecundo que encadenas la muerte a tus pies! Tú la inerte materia espoleas. del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones. mi ley la fuerza y el viento. «Son mi música mejor aquilones. y van. Gratos ecos al bosque sombrío. Y otros siglos ansiosos se lanzan. en los valles suspiras de amor. Y afanosos sus fuerzas emplean en tu inmenso taller sin cesar. negro manto que agita Aquilón. manantial sempiterno del bien. tú murmuras del aura en las alas. Tú el aroma en las flores exhalas. de sus restos levanta tu mano nuevas obras triunfante otra vez.. tus rugidos infunden pavor. 248 Tú la hoguera del sol alimentas.como un bravo sacudí. el estrépito y temblor de los cables sacudidos. luz del mismo Hacedor desprendida. tú la ordenas juntarse y vivir. ronco grito a las olas del mar. tú revistes los cielos de azul. verde pompa a los árboles das. lengua ardiente de eterno saber. arrullado por la mar. con tu aliento los aires enciendes. De tus obras los siglos que vuelan incansables artífices son. tú la luna en las sombras argentas. Tú las cárdenas nubes extiendes. sentimiento armonioso y profundo de los orbes que anima tu faz. los empujas enérgica. juventud y hermosura es tu ser.

sin verdor. me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas. Que el trueno me despierte con su ronco estampido. De la vida en el hondo Océano flota el hombre en perpetuo vaivén. que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. levanta la frente. rompan los corazones 251 . y redobla el trabajo su afán. tú serás como el sol en Oriente. ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada. manando sangre y cieno que impida el respirar. Hombre débil. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno. les rasguen los tendones. inmortal. Allá. y al mundo adormecido le haga estremecer. les abran las entrañas. LA DESESPERACIÓN (Atribuida a José de Espronceda) Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar. solar desmantelado. y derrama abundante su mano la creadora semilla en su ser. y sólo las centellas la tierra iluminar. e inmóvil en el suelo. como el mundo. sin mecha al parecer. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer. y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. de flores despojada. tú serás. pon tu labio en su eterno raudal.y en la tosca materia golpean. sin fruto. volverse todo tea. que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento. La llama de un incendio que corra devorando y muertos apilando quisiera yo encender. y luego embravecida 250 que estalla y que se agita y rayos mil vomita y muertos por doquier. ni pájaros que canten. tostarse allí un anciano. rae place en sumo grado la luna al reflejar. ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo. y oír como chirrea ¡qué gusto!. en sombrío monte.

las barajas. los platos. de cumbre en cumbre llega. y en sus lascivas bocas. sólo de nombre existen en el mundo engañador. un beso a cada trago alegres estampar. traidora. en torno de las bellas alegres apurar. Me alegra oír al uno pedir a voces vino. por su bien. ¡Qué gozo!. que el niño no conoce. Esa falsa deidad que llaman gloria es del hombre tan sólo una ilusión. ¡qué placer! Las voces y las risas. Me agradan las queridas tendidas en los lechos. y arrasa por doquier. sordo el mundo. Insólita avenida que inunda fértil vega. al aire el muslo bello. No hay que buscar palabras de ternura. ¡qué gusto!. y que otros ya borrachos. es el honor. con voluptuoso halago. No hay que buscar del mundo los placeres. cantan al dios vendado impúdica canción. mientras que su vecino se cae en un rincón. 253 . el juego. no hay que buscar amigos ni mujeres. en trino desusado. pues que ninguno existe en realidad. Romper después las copas. que siempre está patente en su memoria halagando. oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. y abiertas las navajas. no hay que pensar que dure la ventura. el corazón. triste es vivir si siente el corazón. que le presten al alma algún solaz. un juego la virtud es para el hombre. y un tiempo a mí me los cerró también. un fantasma. sin chales en los pechos y flojo el cinturón. no más. sin orden el cabello. buscando el corazón. Todo es mentira lo que el mundo encierra..sin de ayes caso hacer. y estragos miles causa. le deja abandonado sin aliviar su mísero vivir. Es inútil que busque el desgraciado quien quiera su dolor con él partir. mostrando sus encantos. que en el mundo el placer siempre es fugaz. ¡qué ilusión! 252 EL ARREPENTIMIENTO (Atribuida a José de Espronceda) A MI MADRE Triste es la vida cuando piensa el alma. se lleva los ganados y las vides sin pausa. las botellas. que es mentira el placer y la amistad. entonces la niñez sus ojos cierra. La virtud y el honor. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción..

madre! Yo no creí que fuese cierto tu aviso. Por el sueño. mi oído no te escuchaba ni te miraban mis ojos. que aunque tu voz me anunciaba los escondidos abrojos del camino que pisaba. sin que jamás su fuego quemase mis pupilas ni mi tez. mis ojos. sin temor.En aquel tiempo el maternal cariño como un Edén el mundo me pintó. ¡Cuántas veces. que derramaron hermanos que se mataron llevados de un desvarío. ¡ay!. por tu amor. oh madre. persiguiéndola ansioso en el jardín. que entonces lo miré con el sosiego y con la paz que infunde la niñez. Por estar durmiendo ayer. un tierno abrazo porque alegre y risueño te miré! Mis caricias pagaste con exceso. ¡Sí. donde tranquilo imaginé gozar. ayer con loca alegría entonaba en una orgía cantos de placer y amor. ni del amigo y mujer conocí la falsedad. Mis oídos las oyeron. ¡oh madre!. yo lo miré como lo mira un niño. y mejor que un Edén me pareció. tan hechizado lo vi. Ayer vi el mundo risueño y hoy triste lo miro ya. que al principio para mí 254 era el mundo un paraíso. entonces. Por el sueño fui perjuro 255 . Por el sueño. ¡ay!. de este mundo la maldad ni pude ni quise ver. me engañaron y mis oídos mintieron. Mas hoy ya mi corazón por su bien ha conocido de los hombres la traición y mi alma ha descorrido el velo de la ilusión. y al primer paso se fue de la infancia la quietud. del porvenir. Miraba al sol. no miraron mis ojos teñido un río de sangre. durmiendo en tu regazo. y ángeles me parecieron. disfrutando los placeres del mundo tan seductor. Así viví sin temor. madre mía. mis años han sido un sueño que disipándose va. Yo apresaba la blanca mariposa. y mis ojos las miraron. en él encontré el amor al encontrar las mujeres. para mí no es halagüeño. por un abrazo tú me dabas mil. en pájaros y flores yo soñé! ¡Cuántas me diste. bien al parar en la encarnada rosa o al posarse después en el jazmín. en el mundo me interné. mi corazón sin engaños y mi alma sin dolores. como pagan las flores al abril. mil besos. me dabas por un beso. tus caricias acallaron mi llanto y mi clamor! ¡Cuántas veces. Entre placeres y amores fueron pasando mis años sin recelo ni temores. oí cantar pintados colorines y escuché de la fuente el murmurar. Lleno lo vi de fiestas y jardines. Mi vida resbalaba entre delicias prodigadas. Pero yo te abandoné por seguir la juventud.

nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. Tus mujeres me engañaron. mil besos te daré por sólo un beso. pero (¡oh mundo!).con las mujeres allí. si supieras cuánto he padecido. recordó mi mente aquellos días de ventura y paz que a tu lado viví tranquilamente ajeno de este mundo tan falaz. mundo peligroso. no. que al brindarme su cariño en engañarme pensaron y sin compasión jugaron con mi corazón de niño. por un abrazo yo te daré mil. yo de ti me alejé. me tuvieras. de nuestro amor sigamos disfrutando en sus engaños. Y en vez de arroyos y flores y fuentes y ruiseñores. de impuros labios bebí. más puro y verdadero que dure más que el maternal amor. ¡oh madre!. Porque es triste vivir si piensa el alma. nocivo. y el mundo me engañó. extasiado. no hay otro. No te admires de hallarme en este estado. me engañaste porque en infierno trocaste lo que yo juzgaba Edén. y mucho más si siente el corazón. fría la frente y seco el corazón. compasión. sin color la tez. gozoso. sin luz los ojos. yo bebí! Pero. ¡perdóname! Yo pagaré tu amor con el exceso con que pagan las flores al abril. ¡oh madre!. madre. porque mis labios. 256 ¡Que es veneno el amor de las mujeres que en el mundo. y en lugar de tu amor puro. la virtud no tiene abrigo. Por eso perdí el reposo de mis infantiles años. tú me brindaste placeres en ciudades y festines. se escuchan en tus jardines los gritos y los clamores que salen de los festines. Mi corazón fascinaste cuando me ofreciste el bien. a mirarme con cariño. han apurado el cáliz del dolor hasta la hez. en su opulencia. impuro. ¿por qué siendo tan hermoso contienes tantos engaños? Heme a tus pies llorando arrepentido. engañador. Tú me mostraste unos seres con rostros de querubines y con nombres de mujeres. por eso con insolencia los ricos. En tus pueblos no hay clemencia. pero era un niño. Dejemos que prosigan engañando los hombres y mujeres a la par. escarnecen al mendigo. tus caricias y halagos tórname. Vuelve. a pesar de todos los placeres. ¡ah!. sin pensar. ¡ay!. dime. Todo el amor que tiene es pasajero. Siempre. jamás pude olvidarme yo de ti. receloso. 257 . amor frenético.

Sereno está en la esfera el sol del firmamento: la tierra en su cimiento. de muerte y orfandad que. que contra el cielo no tiene el hombre rayo. ¡baja otra vez. 259 . diciendo está los grandes días de luto y agonías. mas. Todo. de aquellas que sepultan en hondos cautiverios cadáveres de imperios que fueron y no son. tu pueblo soy. y nuevas tempestades surgieron y bramaron. Corrieron veinte edades desde el supremo día que en esta cruz te vía morir Jerusalén.GABRIEL GARCÍA TASSARA (1817-1875) HIMNO AL MESÍAS Baja otra vez al mundo. ¡ay!. mas. De aquellas que le ocultan al hombre su camino con ciego torbellino de culpa y expiación. humilde rea. y en su dolor profundo ía humanidad entera el nuevo oriente espera de un sol de redención. ¡ay!. y en súbito desmayo cayó de ayer a hoy. se apacentó con hiél. y rota ya la copa en que su fe bebía. ¡ay!. fecunda el gran regazo que flor y fruto da. no. la Roma atea que entre aras derrocadas despide a carcajadas los dioses que se van: es la que. no. ella agotó la ciencia. que de las almas el sol yace eclipsado. Mas. ¡ay!. Tiniebla es ya la Europa. baja a las catacumbas y palpa entre las tumbas los tiempos que vendrán. de aquellas que asolaron al primitivo Edén.» No es. y en son de desconsuelo. maldijo su creencia. en el huerto del que tu pueblo fue. hoy clama en tu presencia: «Señor. 258 la blanca primavera. que ha vacilado el polo de la fe. Señor. con su gentil abrazo. no creen. yo soy Luzbel. inconmovible está. se alzaba y te decía: «¡Señor!. Mesías! De nuevo son los días de tu alta vocación. y en llanto de impotencia. del pecado horrendo envuelta en eí sudario. que ya tus palmas se vuelven al desierto.» Mas.

¡Señor!. está en tu nombre: tú fuiste Dios del hombre.pasa por un calvario la ciega humanidad. ¿no volverá? 260 ¡Señor! En tus juicios la comprensión se abisma. si a la tierra con desdén volvía 261 . cual águila real a vil gusano contemplaba a los hombres. ¿Quién dijo. altanera. tú vendrás. hollaba por alfombra rosas. Toda la historia humana. ¡Mesías!. Dios de la humanidad. y. Ya pasarán los siglos de la tremenda prueba. Fatídicos auspicios resonarán en vano. Dios clemente. Vendrán. no en vano siglos y siglos vuelan. GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA (1814-1873) A M O R Y ORGULLO Un tiempo. trono de cielo y tierra. Luzbel ha vuelto al mundo y Dios. luz nueva de la futura edad! Ya huiréis. y a eterna perdición. de mentidas diosas prodigábanme nombres. mas yo. Tu sangre soberana es su Calvario eterno. saca del abismo a un pueblo moribundo. Vencidos serán con nuevo ejemplo los que del santo templo apartan a tu grey. Mi pensamiento —en temerario v u e l o ardiente osaba demandar al cielo objeto a mis amores. tu triunfo del infierno es su inmortalidad. y confundidos caerán con los ateos los nuevos fariseos de la caduca ley. y a horribles gemonías. Baja. ¡ya nacerás. los siglos nos revelan con misteriosa luz el infinito arcano y la virtud encierra. ¡negros vestigios de los antiguos días! Ya volverás. que tú no volverías. no es el destino humano la humanidad sin Dios. ¡oh Señor!. en gloria y majestad. y nobles vates. tu sacrosanta cruz. ¿Quién sabe si ahora mismo entre alaridos tantos de tus profetas santos la voz no suena ya? Ven. con orgullo vano. condena a esta doliente raza del ser humano que espera de tu mano su nueva salvación? Sí. mas es siempre la misma del Gólgota la voz.

los que ahora rinden tu valor primero 262 son eslabones de pesado acero. ¿qué se hicieron ilusiones tantas de necia vanidad. y con ira ternura.. mi soberbia impía marchitaba sus flores. que el viento halaga con pausado movimiento en esa selva hojosa? De aquella fuente entre las claras linfas. clamaba en vano. mudar de rumbo al céfiro ligero y arder al mármol frío!» ¡Funesta ceguedad! ¡Delirio insano!.. nombre más dulce que el primer cariño 263 . pues el místico bien siempre anhelante. ¿no dijiste soberbio y orgulloso: «Quién domará mi brío? ¡Con mi solo poder haré. y a duelo y amargura. ¡Me entrego a sus antojos! Cobarde corazón. que con ellas alumbra el firmamento? ¿No le oyes de las auras al murmullo? ¿No le pronuncia —en gemidor arrullo— la tórtola amorosa? ¿No resuena en los árboles. como tierno infante quiere abrazar la luna. sin fijarme en ninguna. nombre que excita con placer enojo. corazón cobarde? ¿Y de tu servidumbre haciendo alarde quieres ver en mi frente el sello del amor que te devora. cedo al poder del áspero destino... débiles plantas que el aquilón destruye? En hora infausta a mi feliz reposo. que a servidumbre eterna te condena. de mi orgullo agravio. en tal bajeza trocando ya tu indómita fiereza. cual hoja seca al raudo torbellino. de mi dolor susLento! ¿Escrito no le ves en las estrellas y en la luna apacible. fueron de seda y oro. de víboras nutrido? Tú —que anhelabas tan sublime objeto—. que el nudo estrecho gimiendo sufres. pues. ¿cómo al capricho de un mortal sujeto te arrastras abatido? ¿Con qué velo tu amor cubrió mis ojos. de libertad te priva? ¡Mísero esclavo de tirano dueño. si quiero.? ¡ Ah! Velo.. Tal vez por un momento. si aun el silencio tiene voz. ¡ay!.triste mirada. ¡cuan en vano te advirtió tu locura! Tú mismo te forjaste la cadena. ¿Qué esperaste. que con las sombras huye! Di.. ¡ay de ti!. Mas. tal vez se engríen del yugo que me humilla! ¿Y tú lo sufres. de un pecho helado de inmenso orgullo y presunción hinchado. entre ellas revolé cual mariposa. Hoy. dime: ¿qué se ha hecho tu presunción altiva? ¿Qué mágico poder. despeñada de la excelsa cumbre do osé mirar del sol la ardiente lumbre que fascinó mis ojos. y por oro la arcilla.. te gritó la razón. ¿no le articulan invisibles ninfas con eco lisonjero? ¿Por qué callar el nombre que te inflama. ? ¡Del torpe engaño ruis rivales ríen. templados con tu lloro. ¡Salga del pecho —requemando el labio— el caro nombre. y búrlese en buen hora de mi baldón la gente. que por flores tomé duros abrojos.. Los lazos caprichosos que otros días —por pasatiempo— a tu placer tejías. y mis amantes. que aclama ese nombre que quiero? Nombre que un alma lleva por despojo. caprichosa. tu gloria fue cual mentiroso sueño.

mohinas o fieras. los collados. ciego. medrosas fingiendo visiones perdidas. ligeras. febriles. al labio! ¡Guarda tu mengua con silencio sabio! ¡Gimnin. Las matas. CORRIENDO VAN POR LA VEGA Corriendo van por la vega a las puertas de Granada hasta cuarenta gómeles y el capitán que los manda.. le dijo éste a una mujer 265 . del viento a los silbos. cual hoja que arrebatan los vientos del desierto el desbocado potro veloz atravesó. parando su yegua blanca. pasaban al lado del suelto bridón. no lo envíes. ¡No. gigantes y monstruos de colas torcidas. fantásticos e informes abortos del pavor. como calla mi lengua! JOSÉ ZORRILLA (1817-1893) LA CARRERA DE AL-HAMAR Lanzóse el fiero bruto con ímpetu salvaje. bullendo. sin aflojar un punto ni tropezar incierto. mas todo en vano. y más amargo que el adiós postrero que al suelo damos. los cenagosos hoyos que el paso de las aguas del temporal formó. indómito al escape. con entrambas manos. le recogió el rendaje hasta que el rudo belfo tocó con el petral. copia de su hermosura. risueñas o torvas. donde el sol primero alumbró nuestra vida. Y matas y peñas. las varas revueltas de zarzas y espinos. auras. girando. las copas ligeras de palmas y pinos. rodando en montón. ya roncos. de crespas melenas al viento tendidas. salvando de los brezos el áspero ramaje. Al entrar en la ciudad. mudas y enormes masas de sombra sin color ni faz.de joven madre al inocente niño. guarda tu mengua! ¡Callad también vosotras. los arroyos las zarzas y los troncos que el viento descuajó. sueños pálidos. los calvos pedregales. fuente. Pasaban de Al-hamar ante los ojos. ganando a saltos locos la tierra desigual. Pasaban. ya agudos. pasaban aturdiendo su cabeza con diabólico impulso y ligereza. trémulas hojas. a riesgo de la vida de su jinete real. confusa ilusión. las peñas. tórtola doliente. loca. cual vagas quimeras que forja el delirio. en fatigosa hilera pertinaz. 264 cual si escapara en circo a la carrera abierto. antojos de la ilusión. corazón.. las yedras colgadas del brusco peñón. nombre que halaga y halagando mata. Pasaban huyendo. nombre que hiere —como sierpe ingrata— al pecho que le anida. El. gimiendo de coraje. vallados y troncos en rápida. tendióse el animal. pasaban en larga. fatal procesión. Del álamo blanco las ramas tendidas.

266 y baños para el calor.» Escuchóla en paz el moro. un nuevo Edén para ti. cubren el valle y collado. y en la vega del Genil tengo parda fortaleza. para los labios.. ni en Córdoba ni en Sevilla hay un parque como el mío. Y te dará blancas plumas para que adornes tu frente. Y perlas para el cabello. y tú diste tus amores a alguno de tus guerreros. ¡amor!» «¿Qué me valen tus riquezas —respondióle la cristiana—. Yo te daré terciopelos y perfumes orientales. mi harén sin mujeres. moro a mi padre y a mi patria. junto a la frondosa higuera. tengo una fuente dorada con más de cien surtidores. mis amigos y mis damas? Vuélveme.que entre sus brazos lloraba: «Enjuga el llanto. Allí el robusto nogal. el capitán de los moros volvió en silencio la espalda. de Grecia te traeré velos y de Cachemira chales. Y sobre toda una orilla extiendo mi señorío. Diera la lanza mejor 267 . si me quitas a mi padre. mis oídos sin canciones. que mis torres de León valen más que tu Granada. tengo jardines y flores. y son más bellas tus flores. hurí del Edén. en la mejilla una lágrima: «Si tus castillos mejores que nuestros jardines son. Tengo un palacio en Granada. que desiertos mis salones están. en León. y manoseando su barba.. vete con tus caballeros. por un beso de tu boca diera a Granada Boabdil. allí el nópalo amarillo. allí el sombrío moral crecen al pie del castillo. mi sultana. no llores. por ser tuyas. Y tú mi sultana eres.» Y dándole su caballo y la mitad de su guardia. la del morado monjil. Allí la altiva palmera y el encendido granado. más blanca que las espumas de nuestros mares de Oriente. dijo como quien medita. DUEÑA DE LA NEGRA TOCA Dueña de la negra toca. Y olmos tengo en mi alameda que hasta el cielo se levantan y en redes de plata y seda tengo pájaros que cantan. que tengo yo. que será reina entre mil cuando encierre tu belleza. cristiana no me atormentes así. vuélveme. y collares para el cuello.

como lanzas de soldados apostados en la altura. ¡que tanto vales!. y armaduras y pebetes. Las almenas de las torres un momento se columbran. Te dará tanta riqueza. tanta gala tunecina. por un beso de tu boca diera un reino Boabdil. y unas en otras las sombras confundidas se dibujan. cristiana. La brisa con frescas alas juguetona no murmura.. suelta la negra melena sobre el cuello de cristal. y alguna vez desprendida 269 . y el mundo su lumbre dora. qué hermosa nazarena para un harén oriental. si fueran mil. Tus labios son un rubí. la paz de tu lengua mana. porque la luz de la aurora sube al Oriente desde ellos. 268 y yo por ello. entre una nube de aroma. Le arrancaron para ti de la corona de Dios. con la zambra de los moros el valor de los cristianos. sultana serás allí. la baja tierra no alumbra. y con su fresco verdor toda una orilla del Darro. MEJOR TESTIGO TRADICIÓN DE TOLEDO Entre pardos nubarrones pasando la blanca luna. Reverberan los cristales la trémula llama turbia. con resplandor fugitivo. si fueran en sus manos. y el sultán será. cristiana. ¡Oh. A BUEN JUEZ. mezquina. la sonrisa. Diera alfombras orientales.. leve. ¡oh sultana!. De tus labios. en lecho de terciopelo. que ha de juzgar tu belleza para pagarle. y las veletas no giran entre la cruz y la cúpula. aérea.. Dueña de la negra toca.. hasta cuarenta jinetes. Diera la fiesta de toros y. y diera. te diera de buena gana mil cielos. partido por gala en dos. un esclavo para ti..del Zenete más bizarro. como brisa de purpurina mañana. Tal vez un pálido rayo la opaca atmósfera cruza. Los álamos de la Vega parecen en la espesura de fantasmas apiñados medrosa y gigante turba. y envuelta en el blanco velo de las hijas de Mahoma! Ven a Córdoba.. Porque tus ojos son bellos. y un instante entre las rocas riela la fuente oculta.

El monótono murmullo sonar perdido se escucha. Un negro por ambas bridas. clamó en voz baja. o solamente mentida ilusión nocturna. que pudiera haberse duda de si es hombre. no le aqueja su amargura. porque con planta segura. Frente por frente a sus ojos un balcón a poca altura deja escapar por los vidrios la luz que dentro le alumbra. Tan en calma y tan sombría como la noche que enluta la esquina en que desemboca una callejuela oculta. ¡calle!» Y el paso el bulto apresura. Asió el brazo al que apostado hizo cara a Iván de Acuña. teniéndose el embozo. que no despierta a quien duerme.» «Pase el Acuña y perdone». y cercana otra voz menos robusta responde: «Un hidalgo. Pasó así tan largo tiempo. Yace Toledo en el sueño entre las sombras confusa. y huyeron en el embozo velando la catadura. ni a quien medita importuna. y el viejo en la cerradura metió la llave pidiendo a sus gentes que le acudan. ganando el centro a la calle. pero es hombre. y bien se ve. 270 resuelto y audaz pregunta: «¿Quién va?». 271 . ni en la callejuela oscura el silencio de la noche rumor sospechoso turba. un mancebo por las rejas de la calle se asegura. como quien tal acostumbra. En esto desde el balcón. «¿Quién va?». el hombre replica. repite. y con precaución difusa salió una niña al balcón que llama interior alumbra. «¡MÍ padre!». Paró el j inete a una puerta. sopla un silbato y se oculta. pues. tomó la cabalgadura.gotea pesada lluvia. mas ni en el claro aposento. las aguas que se derrumban! Se sueñan bellos fantasmas que el sueño del triste endulzan. y a corta distancia el igual compás se escucha de un caballo que sacude las sonoras herraduras. ¡Qué dulce es dormir en calma cuando a lo lejos susurran los álamos que se mecen. cual si por las hondas calles hirviera del mar la espuma. y tan a la sombra vela que entre las sombras se ofusca. «Téngase el hidalgo». dijo el mozo en faz de fuga. y el Tajo a sus pies pasando con pardas ondas lo arrulla. y en tanto que sueña el triste. «Ved más bien si me haréis calle. que hasta hoy a nadie se tuvo I van de Vargas y Acuña. se ve de un hombre que guarda la vigilante figura. y la espada empuña. cerróse detrás la puerta y quedó la calle muda. repitieron con mesura.

de sus álamos y huertos el pintoresco ropaje. y los clérigos y monjes y los prelados y abades. como en prendas de que el río tan afanoso la bañe. corno una ciudad de grana coronada de cristales. en esa cuesta que entonces era un plantel de azahares. apacible y serena pasa la siguiente tarde. gran cifra de un pueblo grande. donde nada se hizo nunca y nada al presente se hace. político y constante. tuvo siempre el brazo quedo las palmas al horadarle. 272 subió el Cid sobre Babieca con su gente y su estandarte. A este lado está la almena por do sacó vigilante el conde don Peranzules al rey. abrochados los gabanes. A lo lejos en la Vega tiende galán por sus márgenes. y del Cambrón y Bisagra los caminos desiguales.II Clara. Y la ciudad se retrata en las ondas desiguales. Aquí se bañó la hermosa por quien dejó un rey culpable amor. y porque su altiva gala más a los ojos halague. Allá por aquella torre que hicieron puerta los árabes. 273 . cada colina un secreto de príncipes o galanes. calado el ancho sombrero. y aquí la antigua basílica de bizantinos pilares. fama. Allí está el circo romano. o Cervantes. El Tajo por entre rocas sus anchos cimientos lame. camino a los toledanos hacia las murallas abren. sacudiendo el leve polvo de capelos y sayales. cargados con sus aperos. Un recuerdo en cada piedra que toda una historia vale. Más lejos se ve el castillo de San Servando. se ve la imperial Toledo dorada por los remates. reino y vida en manos de musulmanes. y el sol tocando su ocaso apaga su luz gigante. que supo una tarde fingir tan tenaz modorra. Los ricos y sedentarios se tornan con paso grave. dibujando en las arenas las ondas con que las bate. cargados con sus afanes. Los labradores se acercan al fuego de sus hogares. que oyó en el primer concilio las palabras de los Padres que velaron por la Iglesia perseguida o vacilante. que. Allí recibió Galiana a su receloso amante. La sombra en este momento tiende sus turbios cendales por todas esas memorias de las pasadas edades. la salpica con escombros de castillos y de alcázares.

Los tímidos aceleran los pasos al divisarle. Ante sus plantas divinas llegaron ambos amantes.Quédase sólo un mancebo de impetuosos ademanes. cuanto se dicen en las citas los amantes. Mas porfiando que jurase.» «Júralo». que por honra vuelven honra hidalgos que en honra nacen. así al mancebo interrumpe en voz decidida y grave: «Abreviemos de razones. o dadme mano de esposo. se viene el llano adelante. y haciendo Inés que Martínez los sagrados pies tocase. la luz del rostro escondida en tocas y tafetanes. la palabra es aire. y así quien mancha mi honra con la suya me la lave. que estás tenaz! Dalo por jurado y baste. Enclavado en un madero. que un hombre ha entrado en su ausencia dentro mi aposento sabe. Honra que yo te desluzca con honra mía se lave. llevóle Inés hacia el templo que en medio la Vega yace. preguntóle «Diego.» Vaciló un punto Martínez. al año estaré de vuelta y contigo en los altares. Inés mía.. Mas ella. también sola. Una mujer. ceñida la sien de espinas. en duro y postrero trance. cual temiendo de seguro que les proponga un combate. parto a la guerra de Flandes. Mas en lo leve del paso y en lo flexible del talle puede a través de los velos una hermosa adivinarse. ¿juras a tu vuelta desposarme?» Contestó el mozo: 275 . Vase derecha al que aguarda.» «¡Vive Dios. descolorido el semblante.» «No me basta. Los que pasan le contemplan con decisión de evitarle. y los valientes le miran cual si sintieran dejarle sin que libres sus estoques en riña sonora dancen. que olvidar puedes la palabra en Flandes. galanterías dejando severa aparte. «Más que mi palabra vale no te valdrá un juramento. que se pasea ocultando entre la capa el semblante. y él contempla a los que pasan como si a alguien aguardase. exclama la niña. víase allí un crucifijo teñido de negra sangre a quien Toledo devota acude hoy en sus azares. o libre de vos dejadme.» «Diego. mi padre.. Diego Martínez. 274 y echando a su lado el embozo repuso palabras tales: «Dentro de un mes. y él al encuentro le sale diciendo.» «¡Voto a Dios! ¿Qué más pretendes?» «Que a los pies de aquella imagen lo jures como cristiano del Santo Cristo delante.» Miróla Diego Martínez atentamente un instante.

y ambos del templo se salen. y los de Flandes tornaron a sus tierras a vivir. y un año pasado había. y las guerras acabaron. el padre no respondía. y a Dios llorando pedía la vuelta del español. ¡Ay del triste que consume su existencia en esperar! ¡Ay del triste que presume que el duelo con que él se abrume al ausente ha de pesar! La esperanza es de los cielos precioso y funesto don. Si es cierto lo que se espera es un consuelo en verdad. que la lengua le tenía su propia deshonra atada. que mal se cura el amor con las palabras de un viejo. doraba el sol de Occidente del Tajo la Vega amena. pero siendo una quimera. y el tercer año corría: Diego a Flandes se partió. musgo. en tan frágil realidad 276 quien espera desespera. y el español no volvía. Todas las tardes venía después de traspuesto el sol. juro!». y su llanto se secaba para volver a brotar. porque nació mujer ella y el viejo nació altanero. Pasó un día y otro día. en un manto una mujer el campo salía a ver al alto del Miradero. En vano a Iván acudía. y apoyada en una almena miraba Inés la corriente. Lloraba la bella inés oraba un mes y otro raes su vuelta aguardando en vano. mas de Flandes no volvía Diego. Así Inés desesperaba sin acabar de esperar. Algún olmo que escondido 277 . callando el padre severo y suspirando la bella. pues los amantes desvelos cambian la esperanza en celos que abrasan el corazón. llorosa y desconsolada. y su tez se marchitaba. espigas y amapolas ligeramente doblando. Y siempre al anochecer. Y ambos maldicen su estrella. del crucifijo a los pies do puso el galán su mano. III Pasó un día y otro día un mes y otro mes pasó. un mes y otro mes pasó. mas de Flandes no volvía. Dos años al fin pasaron en esperar y gemir. En vano a su confesor pidió remedio o consejo para aliviar su dolor. Iban las tranquilas olas las riberas azotando bajo las murallas solas. que a Flandes partió.«¡Sí. sin dueña y sin escudero. Era una tarde serena.

hierro al cinto suspendido y a una cadena prendido agudo cuchillo moro. banda azul. Vienen tras este jinete sobre potros jerezanos de lanceros hasta siete. IV Así por sus altos fines dispone y permite el cielo que puedan mudar al hombre fortuna. Frunciendo ambas a dos cejas encomendóla a su gente. en el trémulo fondo.creció entre la hierba blanda sobre las aguas tendido se reflejaba perdido en su cristalina banda. y llegando recelosa a las puertas del Cambrón. tornasolada la escama. sintió latir zozobrosa más inquieto el corazón. diciendo: «Malditas viejas. lazo en la hombrera y sin pluma al diestro lado. Bombacho gris guarnecido. Tan galán como altanero dejó ver la escasa luz por bajo el arco primero un hidalgo caballero en un caballo andaluz. Asióse a su estribo Inés. Y algún ruiseñor colgado entre su fresca espesura daba al aire embalsamado su cántico regalado desde la enramada oscura. en confuso remolino. y así la tarde pasaba y al horizonte trepaba la consoladora luna. Jubón negro acuchillado. y a poco perdió el sentido. que a las mozas malamente enloquecen con consejas!» Y aplicando el capitán a su potro las espuelas. espuela de oro. que exhalan gratos olores a las puntas de una rama. 279 . por el llano. y a trote cruzando van las oscuras callejuelas. A lo lejos. vio de hombres tropel lejano que en pardo polvo liviano dejan envuelto el camino. el rostro a Toledo dan. y en adarga y coselete diez peones castellanos. saltaba a besar las flores. Y allá. sin que más voz ni gemido volviera en tierra a exhalar. el torreón se dibuja como el contorno redondo del hueco sombrío y hondo que habita nocturna bruja. bota de ante. poder y tiempo. que no me acuerdo quién es!» Dio la triste un alarido tal respuesta al escuchar. dijo: «¡Voto a Belcebú. Bajó Inés del torreón. 278 el sombrero derribado tocando con la gorguera. Y algún pez con cien colores. gritando: «¡Diego. Así la niña lloraba el rigor de su fortuna. eres tú!» Y él viéndola de través.

Mas ella. Según alzaba en honores alzábase en pensamientos. como lo era en otro tiempo. Muchos años por su patria el buen viejo peleó. de amor y piedad ajeno. escuchando con paciencia 281 .» Y la faz descolorida en la mantilla envolviendo. en buen fiel las pesaremos. como presidente del tribunal superior. ni se ablanda a sus caricias ni cura de sus lamentos. cuanto más ella importuna está Martínez severo. y por su suerte y hazañas allí capitán le hicieron. que vive por él muriendo. llamando a su gente. el rostro lloroso hacia Martínez volviendo: «Contigo se fue mi honra. Y otro no fue que Martínez quien ha poco entró en Toledo. puesto que Diego Martínez es el capitán don Diego. tomándole a su servicio por capitán de lanceros. mas entero el corazón. la amorosa Inés de Vargas. Está. enmarañado el cabello. cesando un punto en su duelo. diciendo que son locuras de gente de poco seso: que ni él prometió casarse ni pensó jamás en ello. antes que la asieran. la hermosa niña lloraba prosternada por el suelo. gobernador. cercenado tiene un brazo. cobrado el conocimiento. el justiciero y valiente don Pedro Ruiz de Alarcón. Mas él. La mesa tiene delante. entre un dosel y una alfombra. poder y tiempo! En vano porfía Inés con amenazas y ruegos. y tanto ayudó en la guerra con su valor y altos hechos. ¡Tanto mudan a los hombres fortuna. Y así. reclinado en un sillón. los corchetes a la puerta y en la derecha el bastón. porque el capitán don Diego 280 no ha de ser Diego Martínez. los jueces en derredor. Mas todo empeño era inútil. que el mismo rey a su vuelta le armó en Madrid caballero. a pasos desatentados salióse del aposento. que olvidando todo olvidó su nombre mesmo. tan orgulloso y ufano cual salió humilde y pequeño. V Era entonces de Toledo por el rey. así habló. conmigo tu juramento. pues buenas prendas son ambas.A Flandes partió Martínez de soldado aventurero. Ni es otro a quien se dirige. mandóles que a Inés llevaran de grado o de valimiento. Abrazada a sus rodillas.

los corchetes a una moza guiñan en un corredor. juro. en faz de grande aflicción. Una mujer en tal punto.» «¡Miente!».» «¿Hicísteisla juramento de ser su marido?» «No.!» «Digo que miente. clamó Inés llorando de despecho y de rubor.» «¿Y promesa?» «¡Sí. los que en el mercado venden. diciendo: «Mujer.» «¿Y no te le han vuelto?» «No.» 282 «¿Tienes testigos?» «Ninguno. idos con Dios. Alzóla cortés don Pedro. ¡piensa lo que dices. levantando el tapiz. y abajo. medio dormidos.» Y entró luego en el salón Diego Martínez.la casi asmática voz con que un tétrico escribano solfea una apelación. Un portero. por Dios! Que al partirse de Toledo un juramento empeñó. señor. lo vendido y el valor.» «¿Tienes testigos?» «Ninguno. «¿Sois el capitán don Diego —di jóle don Pedro— vos?» Contestó altivo y sereno Diego Martínez: «Yo soy.» «¿Tú lo diste?» «Lo presté. suelto el cabello y el manto. salvo error.» «¿De qué?» «De una prenda hurtada. hacen pliegues al ropón.» «¿Juráis no haberlo jurado?» «Sí. jueces. calmando la confusión y el tumultuoso murmullo que esta escena ocasionó..» «Presentadme al capitán. en Zocodover. justicia. los escribanos repasan sus pergaminos al sol.» «Capitán. rojos de llorar los ojos.» «¿Quién es él?» «Diego Martínez. ronca de gemir la voz.» «¿Conocéis a esta muchacha?» «Ha tres años.» «¿Qué prenda?» «Mi corazón.» «Pues id con Dios. 283 . «Mujer. en tanto que los curiosos se agitan alrededor. y a poco en el corredor se oyó de botas y espuelas el acompasado son.. Los asistentes bostezan al murmullo arrullador. tomó plaza en el salón diciendo a gritos: «¡Justicia. en alta voz dijo: «El capitán don Diego.» «¿Noble?» «Y capitán. los jueces. juró. ¿qué quieres?» «Quiero justicia. los ojos llenos de orgullo y furor. gritan en discorde son.» Quedó en silencio la sala. señor. señor!» Y a los pies se arroja humilde de don Pedro de Alarcón. que cumplirá si juró.

los corchetes y los guardias. y Diego bajó los ojos de vergüenza y confusión. hidalgos. ¡vive Dios! ¿Quién fue?» «El Cristo de la Vega. a cuya faz perjuró. y detrás.» «¿Luego es muerto?» «No. con brusca satisfacción. confuso tropel de gente del Tajo a la Vega baja. Allá por el Miradero por el Cambrón y Bisagra. cuya luz tornasolada del purpurino horizonte blandamente se derrama. Vienen delante don Pedro de Alarcón. resuelta y firme gritó: «Llamadle.y dispensad que acusado dudara de vuestro honor. escuchando con asombro tan excelsa apelación. Reinó un profundo silencio de sorpresa y de pavor. Iván de Vargas.. e Inés.» «¿Quién?» «Un hombre que de lejos nuestras palabras oyó. bigote a la borgoñesa. Entre ellos está Martínez en apostura bizarra. Otra turba de curiosos en la Vega les aguarda.» VI Es una tarde serena. que estaba en un suplicio donde ha tieinpo que expiró. 285 . calzadas espuelas de oro. monjes. al caer el sol al Cristo que está en la Vega tomaréis declaración. y las aves en la orilla despidiendo al día cantan. mirándonos desde arriba. valona de encaje blanca. los escribanos. señor. Escribano. Brillan abajo en el valle con suave rumor las aguas. que le vio partirse. Haremos. lo que sepamos. la multitud aquietóse y la de Vargas siguió: «Tengo un testigo a quien nunca faltó verdad ni razón..» Volvió el capitán don Diego. y levantóse diciendo con respetuosa voz: «La ley es ley para todos. su hija Inés. tengo un testigo. tu testigo es el mejor. que vive.» «¿Estaba en algún balcón?» «No.» Pusiéronse en pie los jueces al nombre del Redentor. Plácido aroma de flores sus hojas plegando exhalan. y el céfiro entre perfumes mece las trémulas alas.» «Estáis loca. sentóse Ruiz de Alarcón. cada cual comentariando el caso según le cuadra. mas para tales testigos 284 no hay más tribunal que Dios. chicos y canalla. mozas. Un instante con los jueces don Pedro en secreto habló. llamadle otra vez.» Tornó Martínez la espalda.

Hijo de María. Después de leer dos veces la acusación entablada. a otro lado a Inés de Vargas. Está el Cristo de la Vega la cruz en tierra posada. y espantado de sí propio Diego Martínez también. y en cada año una vez. Fundóse un aniversario y una capilla con él. ante nos esta mañana. juro!» clamó una voz más que humana. entraron todos al claustro que iglesia y patio separa. firmando como testigos cuantos hubieron poder. un pie delante del otro. así demandó en voz alta: Jesús. Encendieron ante el Cristo cuatro cirios y una lámpara y de hinojos un momento le rezaron en voz baja. Alzó la turba medrosa la vista a la imagen santa. CONCLUSIÓN Las vanidades del mundo renunció allí mismo Inés. Los escribanos. 287 . con la mano desclavada el crucifijo se ve. ¿juráis ser cierto que un día a vuestras divinas plantas juró a Inés Diego Martínez por su mujer desposarla? Asida a un brazo desnudo 286 una mano atarazada vino a posar en los autos la seca y hendida palma. y allá en los aires: «¡Sí. el sombrero guarnecido con cuatro lazos de plata. los chicos al uniforme y las mozas a la cara. hacia la severa imagen un notario se adelanta de modo que con el rostro al pecho santo llegaba. A un lado tiene a Martínez. citado como testigo por boca de Inés de Vargas.. donde hasta el tiempo que corre. el notario a Jesucristo. de reojo. Los plebeyos.. le miran de entre las capas. temblando dieron de esta escena fe. Los labios tenía abiertos y una mano desclavada.melena desmelenada. los pies alzados del suelo poco menos de una vara. detrás al gobernador con sus jueces y sus guardias. y el puño en el de la espada. Llegado el gobernador y gente que le acompaña. y don Pedro de Alarcón el altar ordenó hacer.

y allá. no me placen.ANTONIO DE TRUEBA (1821-1889) A LA ORILLA DEL ARROYO Una mañana de mayo. que me bastan las flores que Dios me diera. Cantaban los pajaritos. respondióme la doncella. que. Cabe un arroyo más claro que un espejo de Venecia. peinándose las sus trenzas. Dios te guarde por hermosa. siguió cabe el arroyuelo 289 . peinándose las sus trenzas. éntreme por estos valles. con ésta y otras promesas. bien te peinas.» Así habló la pastorcica entre enojada y risueña. hallara una pastorcica. una pastorcica bella. 288 bien te lavas. sin darme otra respuesta. Aquí te traigo estas flores cogidas en la pradera. sentadicos en la hierba. sin ellas estás hermosa y estaráslo más con ellas. vente conmigo siquiera. éntreme por estas vegas. III «Si no te placen las flores. y prorrumpiendo en querellas. II «Pastorcica de mis ojos. Quince años no más tendría y daba placer el verla. con tárete cosas buenas. Azules eran sus ojos. una mañana muy fresca. olían las azucenas eran azules los cielos y claras las fuentes eran. dorada su cabellera. porque el cura de la aldea no quiere que con mancebos vayan al campo doncellas. bajo las encinas. contaré te muchos cuentos.» «No me placen.» «Pues eso menos me place. lloré por la pastorcica. admirado la dijera. lavándose las sus manos. Partíme desconsolado. lavándose las sus manos. mancebico.» «¿Quién te dice que las tienes? ¿Quién te dice que eres bella?» «Me lo dicen los zagales y las fuentes de estas vegas.» Tal dijo la pastorcica y no pude convencerla con ésta y otras razones. sus mejillas como rosas y sus dientes como perlas.

peinándose las sus trenzas. del dulce nido alrededor volando la alondra gira y de placer gorjea. JOSÉ SELGAS (1824-1882) EL ESTÍO Mayo recoge el virginal tesoro. y por el monte y por la vega umbría crece el calor y se derrama el día. y lento el río su raudal desata entre mimbres y juncos amarillos. éntreme por estas vegas. reparte perlas y recoge aroma. campos son ya de púrpura y de oro los que fueron de rosa y esmeralda. Y en el árido ambiente se dilata la esencia de la flor de los tomillos. El soto ameno y la enramada umbrosa el valle alegre y la feraz ribera. y en delicados mágicos colores el fruto asoma al expirar las flores.. desciñe Flora su gentil guirnalda. despiden a la dulce primavera. lavándose las sus manos. Sobre los montes. Del aura dócil al impulso blando la rubia mies en la llanura ondea. lavándose las sus manos. y yo no paso ninguna sin que al arroyuelo vuelva. por los tendidos olivares. que cercando toca la niebla. ¡mas no encontré la doncella! Pasaron días y días. que odiosas me eran las flores y odiosas las fuentes me eran! Torné cabe el arroyuelo donde a la doncella viera. Por la alta cumbre del collado asoma la blanca aurora su rosada frente. se escuchan melancólicos cantares. desde el peñón de la desierta roca lánzase audaz el águila salvaje. y hasta semanas enteras. se abre la flor que su mirada siente. tiende su bordado encaje. las ondas de la fuente suspirando quiebran el rayo de la luz febea. El arroyo encontré al punto. 291 .. que la pastorcica mis ojos aquí no encuentran. con voz desalentada y cariñosa. 290 la sombra busca el manantial sonoro del alto monte en la risueña falda.. desfallece la altiva enredadera. y apenas riza su corriente el río a los primeros soplos del estío. repite sus arrullos la paloma bajo las ramas del laurel naciente y allá. y en desigual y tenue movimiento gime en el bosque. peinándose las sus trenzas. ¡mi corazón estaba muñéndose de tristeza. IV Éntreme por estos valles. fatigado. el viento. mas. el seco vientecillo que sofoca cubre de polvo el pálido follaje. muere en su tallo la inocente rosa. pero ¡ay!.entre enojada y contenta..

Hinchada. 292 y soltando el granizo en lluvia escasa la rompe el trueno. de su encendido manto se despoja. la luz de las estrellas se estremece. Del valle en tanto en la pendiente orilla manso cordero del calor sosiega. vertiendo en nuestro espíritu agitado la misteriosa esencia del consuelo. por el monte y el valle repetido. los que en el alma la impalpable esencia de su primer amor lloráis perdida. en su copa de fruto coronada la vid de verde majestad se viste. y lleva al aura en vacilantes giros besos. ardiente el sol en el espacio brilla. suenan los ecos de la tarda siega. y en tibio resplandor la sombra vaga. trémula el agua de placer solloza. soberbia. y en los blancos celajes del Oriente se pierde el rayo de su lumbre roja. Cuantos guardáis la tímida inocencia que a la esperanza y al amor convida. Presta sombra a la rústica majada la noble encina que a la edad resiste. su rayo débil desde Oriente lanza. Brilla la gota de agua transparente detenida en el polvo de la hoja. y tendiendo el crepúsculo su planta del fondo de los valles se levanta. y gira por la atmósfera suspensa. que se reclina en Occidente. Como el ensueño dulce y regalado que en la fiebre de amor templa el desvelo. en el profundo afán que la devora. que. sombras. amores canta porque celos llora. en las ondas del aire suspendido se escapa al fin por la quebrada loma. cortadas por el sol. perfumes y suspiros. Más puro que la tímida esperanza que sueña el alma en el amor primero. tenue vapor de ráfagas suaves se levanta con fácil movimiento. Y el eco de su voz. lentas y graves caen las hojas del árbol macilento. y mezclando en la luz su sombra extraña va formando la nube en la montaña. 293 . Naturaleza entera se adormece en el hondo placer que la embriaga. todos llegad. el cielo azul su majestad despliega. Mudas están las fuentes y las aves. dulce al oído más que el tierno arrullar de la paloma. y duermen a la sombra los pastores. y en el limpio raudal brilla y se apaga. Y en tristes ecos el silencio crece. se desprende del horizonte azul la nube densa. cuantos con dolorosa indiferencia vais apurando el cáliz de la vida. y sin que el aura devolverlo pueda todo en reposo y en silencio queda. se oyen los cantos de la alegre trilla. Por ella viene. no circula ni un átomo de viento. al fin.y si al cubrir sus círculos de plata con sus plumeros blandos y sencillos la caña dócil la corriente roza. breves y llenas de feraz rocío cruzan las noches del ardiente estío. triste y sereno por el cielo avanza de la candida luna mensajero. ya el vapor de su seno se condensa. pero su canto es triste. y se abrasan de sed los segadores. y se divide y pasa. y bajo el bosque umbrío sentid las noches del ardiente estío. tristes confusas vibraciones toma. y suspirando ella. así por el ambiente reposado de estrellas y vapor bordando el cielo. y el fuego del relámpago la enciende. sigúele en pos enamorada y bella. a su píe la doncella enamorada canta de amor. sol de la noche. Y ya sus flancos inflamados tiende. virginal lucero. Y el sol.

mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías. tu voz perdida en el ambiente suena. mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan.Las del tirano amor. ni afán. más hermosa a mis ojos y más pura que el rayo azul con que despunta el día. corazón abrasado de ternura. ven y derrama en el tranquilo viento el ámbar delicado de tu aliento. ni desconsuelo que no se calme contemplando el cielo. La dulce vaguedad que me enajena aumenta la inquietud de mi deseo. y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista. el monte. porque en tu amor y en mi esperanza creo. la espesura. que no hay duda. desengañadas. mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista. todo a los ecos de tu voz responde la mar. enmudeció la lira. ¡habrá poesía! Mientras sintamos que se alegra el alma sin que los labios rían. fuente de virginal melancolía. vosotras que lloráis desconsoladas sólo el delito de nacer tan bellas. en dónde dormido vaga el pensamiento humano. palpiten encendidas. mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila. agotado su tesoro. de amor y afán mi corazón se llena. pálidas y dulcísimas doncellas. pero siempre habrá poesía. donde mis ojos van tu sombra veo. ¡habrá poesía! Mientras haya unos ojos que reflejen 295 294 . acaso Dios entre tu sombra esconde la impenetrable luz de algún arcano. espíritu de amor y de armonía. podrá no haber poetas. Noche serena y misteriosa. tal vez cubierta de tu inmenso velo se confunde la tierra con el cielo. ¡habrá poesía! Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida. Y tú. no sepa a dó camina. siempre avanzando. mientras haya un misterio para el hombre. mientras haya esperanzas y recuerdos. el llano. mientras la Humanidad. mientras haya en el mundo primavera. blanca hermosura. Mientras las ondas de la luz al beso. y así suspende el sentimiento mío la tibia noche del ardiente estío. mirad entre las nubes sosegadas cómo cruzan el cielo las estrellas. de asuntos falta. tierna a mi voz. GUSTAVO ADOLFO BECQUER (1836-1870) RIMAS I No digáis que.

yo vivo con la vida sin formas de la idea. indefinible esencia. persigo en el océano las náyades ligeras. ¡habrá poesía! II Espíritu sin nombre. sobre el abismo. Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma 297 . Yo soy. Yo río en los alcores. azul onda en los mares y espuma en las riberas. y lloro en la hoja seca. Yo sé de esas regiones a donde un mar no llega. soy fuego en las arenas. yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra. mezclándome a los gnomos. mientras responda el labio suspirando al labio que suspira. me mezclo entre los árboles. susurro en la alta hierba. Yo ondulo con los átomos 296 del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa. suspiro en la honda pura. palpito entre las sombras y floto con las nieblas. y silbo en la centella. Yo soy nieve en las cumbres. en los dorados hilos que los insectos cuelgan. en bosques de corales que alfombran blancas perlas. contemplo sus riquezas. Yo en las cavernas cóncavas. Yo corro tras las ninfas que en la corriente fresca del cristalino arroyo desnudas juguetean. Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea. el puente que atraviesa. entre las ruinas. adonde informes astros de vida un soplo esperan. Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella. mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas. y. y ciego en el relámpago. Yo busco de los siglos las ya borradas huellas y sé de esos imperios de que ni el nombre queda. mientras exista una mujer hermosa. yo soy del astro errante la luminosa estela. Yo. Yo nado en el vacío. Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean y mi pupila abarca la creación entera. perfume en la violeta. do el sol nunca penetra. En el laúd soy nota.los ojos que los miran. y rujo en la tormenta. fugaz llama en las tumbas. Yo atrueno en el torrente. del sol tiemblo en la hoguera. hiedra. Yo. yo soy de la alta luna la luz tibia y serena. en la ardorosa siesta.

ansia perpetua de algo mejor. rizada cinta de blanca espuma. al presentarnos un amigo oficioso: «Creo que en alguna parte he visto a usted. nido de sierpes. soy ese espíritu. como la niebla.... ¡Yo.» ¡Ah! bobos. eso eres tú. Oigo.al mundo de la idea. con qué exquisita gracia. rumor sonoro del arpa de oro. tras una sombra. mis párpados se cierran. beso del aura. largo lamento del ronco viento.. perfume misterioso. flotando en olas de armonía. que cuantas veces voy a tocarte. 299 Cendal flotante de leve bruma. tras la hija ardiente de una visión! V III Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman. los ojos vuelvo.. de que es vaso el poeta. ¡Dios sabe cuantas veces. desconocida esencia. yo. en el vacío cometa errante. rumor de besos y batir de alas. Yo. sombra aérea. de noche y día. Pero. no hay una fibra que al amor responda: que es una estatua inanimada. pasado como un soplo. en fin. En mar sin playas onda sonante. en mi agonía. ¿Qué sucede? ¡Es el amor que pasa! ¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable. me dijo. con paso perezoso. antes que el sentimiento de su alma brotará el agua de la estéril roca. Es altanera y vana y caprichosa. como el sonido. te desvaneces como la llama. ¡es tan hermosa! IV VI Su mano entre mis manos. con qué admirable aplomo. onda de luz. Sé que en su corazón. 298 . que incansable corro y demente.. que a tus ojos. la tierra se estremece alborozada. como el gemido del lago azul. hemos vagado juntos bajo los altos olmos que de su casa prestan misterio y sombra al pórtico! Y ayer.. la amorosa cabeza apoyada en mi hombro. Un año apenas. Tú.. eso soy yo. sus ojos en mis ojos. el cielo se deshace en rayos de oro.

mudo. copudos y altos olmos. impávida. en las playas desiertas y remotas: envuelto entre las sábanas de espumas.. al dejarme la embriaguez horrible del dolor.que sois de los salones comadres de buen tono y andáis por allí a caza de galantes embrollos. máscara del dolor. Los brazos me echó al cuello y. expiraba la luz y en mis balcones reía el sol.. sombrío. sólo recuerdo que lloré y maldije y que en aquella noche envejecí.. detrás del abanico de plumas y de oro! VIII Me ha herido recatándose en las sombras. paredes de su casa. que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas: 301 . por la espalda. 300 Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí. la pupila inmóvil clavada en la pared. ¡qué historia habéis perdido! ¡Qué manjar tan sabroso para ser devorado sotto vaca. y entonces pienso: ¡Acaso ella se ríe como me río yo! X Olas gigantes. partióme a sangre fría el corazón. ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán. Ni sé tampoco en tan horribles horas en qué pensaba. Y ella. umbrales de su pórtico: callad y que el secreto no salga de vosotros. Callad. sellando con un beso su traición. Y ella prosigue. y pasa sonriéndose y yo digo: «¿Cómo puede reír?» Luego asoma a mi labio otra sonrisa. en un corro. que por mi parte lo he olvidado todo. su camino. ¿Qué tiempo estuve así? No sé. ¡Porque el muerto está en pie! Discreta y casta luna. feliz. alegre.. ¿Y por qué? Porque no brota sangre de la herida. ella. risueña. y en el borde de la revuelta cama me senté. que os rompéis bramando. o qué pasó por mí. ¡No hay máscara semejante a su rostro! IX VII Dejé la luz a un lado.

¡Por piedad!. al oírla. otros en silencio. ¡llevadme con vosotras! Nubes de tempestad. Despertaba el día. de la triste alcoba todos se salieron. a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria.arrastrado en el ciego torbellino. de luz y tinieblas. ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas! XII CERRARON SUS OJOS Cerraron sus ojos. medité un momento: ¡Dios mío. al otro día. que en un vaso ardía en el suelo. Al dar de las ánimas 303 XI Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar. por piedad. próxima a expirar. una oración. con sus mil ruidos despertaba el pueblo. en fin.. La luz. y a su albor primero. ¡llevadme con vosotras! Llevadme. mis párpados aún abiertos ¿quién los cerrará? Cuando la campana suene (si suena en mi funeral). quién se acordará? 302 . cuando el sol vuelva a brillar... Ante aquel contraste de vida y misterios. taparon su cara con un blanco lienzo y unos sollozando. al muro arrojaba la sombra del lecho. sobre la olvidada fosa. ¿quién vendrá a llorar? ¿Quién. y entre aquella sombra veíase a intervalos dibujarse rígida la forma del cuerpo.. que rompe el rayo. a la orilla de mi lecho ¿quién se sentará? Cuando la trémula mano tienda. que aún tenía abiertos. qué solos se quedan los muertos! De la casa en hombros lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro. y en fuego ornáis las desprendidas orlas: arrebatado entre la niebla oscura. de que pasé por el mundo. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. ¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya. buscando una mano amiga ¿quien la estrechará? Cuando la muerte vidrie de mis ojos el cristal.

La piqueta al hombro el sepulturero.el toque postrero. tapiáronla luego. amigos y deudos cruzaron en fila. dos ángeles velaban. volteando.. y el santo recinto quedóse desierto. acaso de frío se hielan sus huesos. oscuro y estrecho. pero hay algo que explicar no puedo. cantando entre dientes. cruzó la ancha nave. formando el cortejo. Allí cae la lluvia con un son eterno. Del húmedo muro tendida en el hueco. qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro. las puertas gimieron. que al par nos infunde repugnancia y miedo. Allí la acostaron. reinaba el silencio. cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero. acabó una vieja sus últimos rezos. qué solos 304 se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno. se perdió a lo lejos. tan oscuro y yerto todo se encontraba. en el umbral de oro de la puerta. Del último asilo.. De un reloj se oía compasado el péndulo. los muertos! XIII Las ropas desceñidas desnudas las espaldas. ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es vil materia. El luto en las ropas. y de algunos cirios el chisporroteo. Me aproximé a los hierros 305 . perdido en las sombras medité un momento: ¡Dios mío. tan solos. La noche se entraba. Tan medroso y triste. de la pobre niña a solas me acuerdo. y con un saludo despidióse el duelo. que pensé un momento: ¡Dios mío. allí la combate el soplo del cierzo. su adiós lastimero. al dejar tan tristes. le dio. podredumbre y cieno? ¡No sé. abrió la piqueta el nicho a un extremo.

y rueda. hoja que del árbol seca arrebata el vendaval. próxima a expirar. y. que de los ángeles parecían decirme las miradas: «¡El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa!» XV Saeta que voladora cruza arrojada al azar. allí. del bardo inglés en el horrible drama. de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que. sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí. desnudo de la humana forma. sin pensar en donde vengo. sin adivinarse donde temblando se clavará. luz que en cerros temblorosos brilla. pero sé que conozco a muchas gentes a quienes no conozco! 306 XVI Como la brisa que la sangre orea sobre el oscuro campo de batalla. cogiendo flores y cantando pasa. de las dobles rejas en el fondo. y pasa. alado. que entre tinieblas nada. los lazos terrenales rotos. aquel misterio hacia sí me arrastraba! Mas. cuando cruza el cielo. ignorándose cuál de ellos el último brillará. ¡ay!. cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos. XIV ¿Será verdad que. como un rayo de luz. la dulce Ofelia. y no sabe qué playa buscando va. ni adonde mis pasos me llevarán. ése soy yo que al acaso cruzo el mundo. la razón perdida. breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo. sin que nadie acierte el surco donde a caer volverá. cargada de perfumes y armonías con el silencio de la noche vaga. símbolo del dolor y la ternura. confusa y blanca. Me sentí de un ardiente deseo llena el alma. huésped de las nieblas. 307 .que defienden la entrada. un meteoro? ¡Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. gigante ola que el viento riza y empuja en el mar. La vi como la imagen que en leve sueño pasa. ¡como atrae un abismo. semejante al que deja. de la brisa nocturna al tenue soplo. la vi. tenue y difuso.

del salón se detuvo en un extremo. qué dulcísimo sueño! XVIII Del salón en el ángulo oscuro de su dueño tal vez olvidada. XX Fatigada del baile. pensé. espera que le diga: «¡Levántate y anda!» XXI ¿Qué es poesía?. Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno. encendido el color. y hasta el sauce inclinándose a su peso. esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía.. una flor se mecía en compasado y dulce movimiento..XVII Besa el agua que gime blandamente las leves olas que jugando riza. la he visto y me ha mirado: ¡Hoy creo en Dios! XXII Por una mirada. ¡Oh! ¡Quién así—pensaba— dejar pudiera deslizarse el tiempo! ¡Oh. breve el aliento. por un beso. y una voz. eres tú. vuelve un beso... Por una sonrisa un cielo. ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma. silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa.. hoy la he visto.. ¡yo no sé lo que diera por un beso! 308 309 . como Lázaro. XIX Hoy la tierra y los cielos me sonríen. dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. como el pájaro duerme en las ramas. ¡Cuánta nota dormida en sus cuerdas. un mundo. la llama en derredor del tronco ardiente por besar otra llama se desliza.. el sol besa la nube de occidente y de púrpura y oro la matiza.. hoy llega al fondo de mi alma el sol. Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro. apoyada en mi brazo. tal vez allí dormía al soplo de sus labios entreabiertos. al río que lo besa. si las flores duermen.

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¡Amargo es el dolor.. me apoyé contra el muro y un instante la conciencia perdí de donde estaba. Un fiel amigo. 312 313 .. ¡Ay! A veces me acuerdo suspirando del antiguo sufrir.. pues despierto la angustia me duraba. y. la torpe inteligencia del cerebro. como una estúpida máquina. y cae sin cesar! Así van deslizándose los días unos de otros en pos. ¡Sé que aún me quedan lágrimas! XXVIII ¡Hoy como ayer.. gota de agua monótona que cae. Yo voy por un camino.. ella por otro. muy triste debió ser el sueño. Y la frase en mis labios expiró. pero al pensar en nuestro mutuo amor... que ambiciona un paraíso... de un amargo placer henchirse el alma. hoy lo mismo que ayer... y todos ellos sin goce ni dolor. pero siquiera padecer es vivir! XXIX No sé lo que he soñado en la noche pasada. y andar. ¡Y entonces comprendí por qué se llora. al notarlo. triste. Triste cosa es el sueño que llanto nos arranca. dormida en un rincón. andar! Moviéndose a compás. mañana como hoy. al incorporarme.. con pena logré balbucear breves palabras.. habló el orgullo y se enjugó su llanto. Le di las gracias.el resplandor enojoso de la aurora y te despierte.... Noté.... ¿Quién me dio la noticia?... ¡Me hacía una gran favor!. mas tengo en mi tristeza una alegría. ola que rueda ignorando el por qué! ¡Voz que incesante con el mismo tono canta el mismo cantar. un horizonte eterno.. —¡Duerme! XXVI Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón.. yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo? XXVII Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas.. Cayó sobre mi espíritu la noche.. húmeda la almohada. ¡El alma. por primera vez sentí. y siempre igual! ¡Un cielo gris. fatiga sin objeto.. en ira y en piedad se anegó el alma. y entonces comprendí por qué se mata! Pasó la nube de dolor. buscándolo sin fe. el corazón.

y mi otra hermana la canción modula que o bien surge vibrante o bien ondula prolongada en el viento. recatándome en la sombra. cuando aún el rayo trémulo fulgura. pienso en hondos arcanos. mientras yo. I Un año más en el hogar paterno celebramos la fiesta de Dios-Niño. símbolo augusto del amor eterno cuando cubre los montes el invierno con su manto de armiño. hablan de pie mi padre y mis hermanos. que lo escucha atento. y en la ancha sala la familia toda de noche se congrega Pienso que de los días de ventura las horas van apresurando el paso. último del ocaso. mi hermana dice el pavoroso cuento. la turba alegre de los niños juega. VII III La roja lumbre de los troncos brilla del pequeño dormido en la mejilla 314 ¡Padres míos. y se refleja alegre en la vajilla de la dispuesta mesa. 315 . EN NOCHEBUENA A mis ancianos padres. VI II Como en el día de la fausta boda o en el que el santo de los padres llega. mi amor! ¡Cómo envenena las breves dichas el temor del daño! Hoy presidís nuestra modesta cena. Mi madre tiende las rugosas manos al nieto que huye por la blanda alfombra. QUE ROL (1836-1889) A su sobrino. IV VICENTE W. y que empaña el Oriente niebla oscura.que con tímido afán su madre besa.

fuerzas os dio posar vuestra mirada en los dormidos hijos. por fortuna. y mi sobrina no escuchará la historia peregrina que le da miedo y gozo. tras negras horas de amargura. al venceros el sueño a la alborada. y. IX No dará nuestro hogar rojos destellos sobre el limpio cristal de la vajilla. XIV X Blancos cabellos cuya amada hebra es cual corona de laurel de plata. mi alma a los trances de la vida templo. pensando que hayan sido. esas honradas manos mi sustento y esos brazos mi cuna. No cantará mi hermana. mi amor! Cuando contemplo la sublime bondad de vuestro rostro. XII Cada arruga que surca ese semblante es del trabajo la profunda huella. Cuando la noche toda en la cansada labor tuvisteis vuestros ojos fijos.. y. y en que. y ante esa imagen para orar me postro. VIII Vendrá. La historia fiel de una época distante puedo leer yo en ella. XIII La historia de los tiempos sin ventura en que luchasteis con la adversa suerte. yo sé que un año vendrá sin Nochebuena. si alguien osa hablar. XI XV Las lágrimas correr una tras una con noble orgullo por mi faz yo siento. 317 ¡Padres míos. 316 .pero en el porvenir. mi madre se sintió más noble y pura y mi padre más fuerte. y las que hoy son risa y alborozo serán muda ficción y hondo sollozo. o fue un dolor de vuestro pecho amante.. mejor que esas coronas que celebra la vil lisonja. cual me postro en el templo. la ignorancia acata y el infortunio quiebra. será de aquellos que hoy honran nuestra fiesta tan sencilla con sus blancos cabellos.

que el curso universal gobierna. XVIII Si el vigor juvenil volver de nuevo pudiese a vuestra edad. 318 319 . XXII Pero. mi mejor palma será que prolonguéis la dulce calma que hoy nuestro hogar en su recinto encierra. mientras que al verme yo en vuestra presencia siento mi dicha ahogada en el sollozo de una temida ausencia. ¿por qué estas penas? Yo os daría mi sangre de mancebo. sordo. XXI Para estar juntos en la vida eterna cuando acabe esta vida transitoria. como inútil carga. para marchar yo solo por la tierra no hay fuerzas en mi alma. mi amor! Mi alma quisiera pagaros hoy la que en mi edad primera sufristeis sin gemir. y que cada dolor de entonces fuera germen de una alegría. cual oigo el rumor del viento. yo las oigo. miro acercarse con profundo espanto. XX Ese plazo fatal. si Dios. lenta agonía. yo no aspiro a más gloria. que imagino ha de ser tarea amarga llevar la vida. nos devuelve en el cielo esta unión tierna. inflexible. tornando así con ella a vuestras venas esta vida que os debo. después de vuestra vida. ¿para qué amarnos tanto?» XVII Entonces vuestro mal curaba el gozo de ver al hijo convertirse en mozo.XVI ¡Padres míos. en tanto. y en dudas grita el corazón sensible: «Si aplacar al destino es imposible. buen Dios. ROSALÍA DE CASTRO (1837-1885) LAS CAMPANAS Yo las amo. XIX Que de tal modo la aflicción me embarga pensando en la posible despedida.

de la vida en la batalla ruda. o en el rumor del viento. ni en el cielo. pero no de desengaños. hermosura sin nombre. no murmuréis de mis [sueños. Como los pájaros. Si por siempre enmudecieran. ven a hablarnos de esperanzas. en el aire. yo no sé lo que busco. no he de volver a hallarte en la tierra. pero es algo que perdí no sé cuándo y que no encuentro. de apacible y de halagüeño. Pero sabe que existes y no eres vano sueño. V ¡Oh tierra. en el aire y en el cielo. y con estro que aliente los ánimos. aun cuando sé que existes y no eres vano sueño! En los ecos del órgano. pero perfecta y única. ni cómo vivir sin ellos? IV A LAS ORILLAS DEL SAR (Fragmento) I Yo no sé lo que busco eternamente en la tierra. III Astros y fuentes y flores. ¡Felicidad. Por eso vive triste. te adivinaba en todo y en todo te buscaba. Y en sus notas. sin encontrarte nunca. hay algo de candoroso. ya que sigue buscándote y te adivina en todo. en fáciles versos. antes y ahora. ¡qué tristeza en el aire y el cielo! ¡Qué silencio en las iglesias! ¡Qué extrañeza entre los muertos! II ¡Poeta!. Quizás después te ha hallado. tan pronto asoma en los cielos el primer rayo del alba. sin encontrarte nunca. porque te busca siempre sin encontrarte nunca. siempre fecunda y bella! 320 321 . que van prolongándose por los llanos y los cerros. le saludan con sus ecos. en el fulgor de un astro o en la gota de lluvia. sin ellos ¿cómo admiraros. aun cuando sueñe que invisible habita en todo cuanto toco y cuanto veo. te ha hallado y te ha [perdido otra vez.el murmurar de la fuente o el balido del cordero. ellas.

de perfumes [y de músicas de alas. fina y lánguida. sobre las arenas tristes de la senda se juntaban y eran una... muda [y pálida. entre las blancuras niveas de las mortuorias sábanas. infinitos y profundos esparcía [su luz blanca. separado de ti misma por el tiempo... mudo y solo por la senda caminaba.! 323 . de perfumes y de [músicas de alas. caminabas. una noche en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las [luciérnagas fantásticas. como en esa noche llena de murmullos. a mi lado lentamente.. y eran una. Sentí frío. se acercó y marchó con ella.. iba sola. y eran una sombra larga.. una noche toda llena de murmullos. por la tumba [y la distancia por el infinito negro donde nuestra voz no alcanza. iba sola por la estepa solitaria. y la luna llena. por los rayos de la luna proyectada.. iba sola. Y mi sombra. y eran una sombra larga. y eran una sombra larga. por los cielos azulosos. a la luna pálida. Era el frío del sepulcro. fina y lánguida. Era el frío que tenían en tu alcoba tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas. y mi sombra. las sombras de los cuerpos que se juntan con las [sombras de las almas! ¡Oh. Esta noche solo. se acercó y marchó con ella. se acercó y marchó con ella. y tu sombra. contra mí ceñida toda. por los rayos de la luna proyectadas. Y se oían los ladridos de los perros a la luna. era el frío de la nada. el alma 322 llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte. por la senda florecida que atraviesa la llanura.. como si un presentimiento de amarguras infinitas hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara. y el chirrido de las ranas. ¡Oh. las sombras enlajadas! ¡Oh. era el hielo de la muerte. como en esa noche tibia de la muerta primavera. las sombras que se buscan en las noches de [tristezas y de lágrimas. y tu sombra esbelta y ágil.JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) NOCTURNO Una noche..

pues. Y cuando estaba ajeno de cuidado. ya. creo. del patrio amor el puro sentimiento. con sonrisa impregnada de amargura me preguntó la joven con dulzura: «¿Sois español?» Y a su armonioso acento. ya recobrados la quietud y el seso. rubia. como heridos de un mismo pensamiento. muellemente acostado.» «Podéis —la repliqué con arrogancia— la hermosura alabar de vuestro suelo. andando con un trajín de fiera encadenada. obsequiosos. ¿Y vos. alta. empezó el tren a trepidar. parecía un león con melena de centellas.RAMÓN DE CAMPOAMOR (1817-1901) Al dejar la estación lanzó un gemido la máquina. que es vuestra Francia un país tan hermoso como el cielo.» Y después de halagarnos. II Cuando miraba atento aquel tren que corría como el viento. como un pobre viajero fatigado para pasar bien cómodo la noche. pero. por los campos. tan armonioso y puro que aún ahora el recordarlo sólo me embelesa. entrambos nos quedamos silenciosos. el sol de vuestra España no tenga. al ver sus resplandores. como hay Dios. digna de ser morena y sevillana. No os podéis figurar cuánto me extraña que. adoradores. delgada y muy graciosa. es vuestra tierra la patria del honor y de las flores. y corriendo al principio solapada. Luego. al arrancar el tren subió a mi coche. seguida de una anciana. rugiendo. que libre se veía. el país del ingenio y de la guerra. «Soy español —le dije—. señora?» «Yo —dijo— soy francesa. una joven hermosa. EL TREN EXPRESO CANTO PRIMERO III La noche I Habiéndome robado el albedrío un amor tan infausto como mío. como el de Asia. al claro resplandor de las estrellas. volvía de París en tren expreso. en cambio —me dijo—.» «Verdad que es el país de mis amores. por algún héroe de las artes dada. a una voz de mando. cual la sierpe que sale de su nido. 324 325 .

que agregan el terror y el desvarío a todos estos limbos misteriosos. mas fue inútil empeño.! ¡Luces tristes! ¡Tinieblas alumbradas.! ¡Unos grupos de bruma blanquecina esparcidos por dedos invisibles! ¡Masas informes. ¡Calor de fragua a un lado. abrió la ventanilla de su lado. al otro. «¡Muy lejos —contestó—. Yo me vine a París desesperado. me dijo con tristeza. confusión y nieblas. sin echar sobre mí mirada alguna. humareda. qué hora sería.» Y al recuerdo infeliz de aquel ingrato. siendo yo un santo que duerme... «Todo en París lo hace olvidar. que hace grandes los objetos.» «Tengo un rencor —le dije— que me mata. aquí una cosa negra. que parecen esqueletos...! ¡Límites inciertos. voy decidida a morir a un lugar de la frontera!» Y se quedó pensando en lo futuro. por no ver en Madrid a cierta ingrata. y ella. «¡Ved un alma que pasa!» me decía. la moda y la riqueza. cosas oscuras. allí otra horrible.! ¡Acá lo turbio. admiraba a la joven. 326 «¿Vais muy lejos?». allá lo indescernible.. y hallé casado a un hombre ingrato a quien amé soltero. pasó una larga historia por su frente. y es sabido que a mí la admiración me quita el sueño.. veía allá a lo lejos. Juntando a la verdad mil conjeturas.....! ¡Montes que se hunden! ¡Arboles qué crecen! ¡Horizontes lejanos que parecen vagas costas del reino de los muertos! ¡Sombra.! ¡Claridad espectral de la neblina.. «¿No os habrá divertido —la repliqué galante— la ciudad seductora. siendo su mente espejo de mi mente. cual se mira en la noche un sitio oscuro donde fue una visión desvanecida. y en torno cien especies de negruras tomadas de cien partes de la noche.» «Pues yo vine —exclamó—. al lado de mujer tan seductora no podía dormir. con voz ya conmovida le pregunté a mi joven compañera..... su mirada en el aire distraída. y como un ser prendado de la luna.. por hablar.. Yo estaba inquieto. VI V ¡Cosa rara! Entretanto. señora —la contesté—.! ¡Juegos de llama y humo indescriptibles...IV Caminar entre sombras es lo mismo que dar vueltas por sendas mal seguras en el fondo sin fondo de un abismo.. desde el coche. quedándose en silencio un grande rato.. y al ver correr cada fugaz estrella.! Y entre el humo del tren y las tinieblas.! ¡El horror. agitarse sin fin. cuando no ama..» «Yo una pena —me dijo— que me muero. preguntó. a cualquier hora. Mil veces intenté quedar dormido.! ¡Las nubes con entrañas abrasadas. miró al ciclo azulado. frío! ¡Lamentos de la máquina espantosos. 327 .! ¡Las rocas... en donde todo amante deja recuerdos y se trae olvido?» «¿Lo traéis vos?»..

era tan frío. desdoblando mi manta zamorana. y que. que tenía más borlas verde y grana que todos los cerezos y los guindos que en Zamora se crían. atronadora. de palidez cubierta! ¡Aquel cuerpo a que daban sus posturas la celeste fijeza de una muerta. y me hacía el efecto de un conjuro el ver reverberar en cada muro de la sombra las danzas misteriosas! ¡La joven. y cuando ella. prolongado y lastimero. despide la feroz locomotora un torrente de notas aflautadas. para anunciar. y al llegar.. la tapé aquellos pies. con la cabeza ya vertiginosa. de jazmín y terciopelo. era tan vivo el viento. y esa continua sucesión de cosas.. escaso. la joven parecía hecha de raso.. su aire sencillo. cual si fuese una madre cuidadosa. así el lector no extrañará que. acaban de formar una neblina. que bien podrían ocultarse en el cáliz de una rosa. que irradiaba tristemente aquella luz de cueva submarina. me parecía 328 . que a tener cruzadas por la oración habitual tendía. cual si entrase un reptil en su agujero. cuidase de su bien más que del mío. aunque a oscuras. con su aspecto ideal. al despertar la aurora. con las luces de gas brillaba enfrente.VII Como el tren no corría.. que en feria convertía el vulgo con su eterna gritería. más que mujer.! ¡La visión triste y bella del sublime concierto de todo aquel horrible desconcierto. un gemido lanzado. y os juro por el cielot que a aquel reflejo de la luz. tierno. una estación. «¡Tengo frío!». de nácar. que echó al lobo del bosque aquel invierno. un ángel de Rafael o de Murillo! ¡Sus manos. mirando al mundo de las cosas puras! ¡Su blanca faz. más que voz.. que volaba. pues hacía una gran frío. entre un humo que surcan llamaradas. el tren en la estación entró seguido. la cual. me dijo dulcemente. que así en el corazón como en la mente.! ¡Sus ojos. me acerqué a contemplar su hermosa frente. que el aire parecía que cortaba.. con voz que. por las venas serpenteadas que la fiebre abultaba y encendía. Y creyendo invadidos por el hielo aquellos pies tan lindos. con el cuerpo aterido.. que acostada traslucía. doliente. me hacían traslucir en torno de ella algo vivo rondando un algo muerto! IX De pronto. que tenía la forma de la tapa de una tumba.! ¡Del tren expreso la infernal balumba.! ¡La claridad de cueva que salía del techo de aquel coche... 329 VIII ¡De la sombra y el fuego al claroscuro brotaban perspectivas espantosas.. susurradora y esplendente. hermosas manos. era un balido. tan gran frío. siempre abiertos.! ¡Las fajas tenebrosas del techo.

y una estación a otra estación sucede. dividiéndose a un lado y a otro lado. —me contestó—.CANTO SEGUNDO III Más ciego cada vez por la hermosura de la mujer aquélla. como llevando a cabo algún misterio. mientras ella.. o. hoy otra flora. y un cuento amontoné sobre otro cuento. aunque un poco al azar y a la ventura.. veo al fin.» «Pero. Dios mío!». Y haciendo yo castillos en el aire. por gustar solícito a su dama. andar tantos kilómetros por hora causa al alma el mareo del vacío. los cuentos que contó Mari-Castaña. ¿y después —le pregunté—. pintando mucho amor y mucha pena. Ayer era otra fauna. porque al viajar en tren con una bella va. en loco desvarío. con un ciego correr que al rayo excede. calor y frío. ¡lo que Dios quiera!: El día I Y continuando la infeliz historia. olvidada de mi amor primero —me respondió sincera—. abstrayéndose. se tiende por el viento cual la crin de un caballo desbocado. muy de prisa el amor a los treinta años. «Marcho. veía las gradaciones de color que hacía la luz descomponiéndose en el viento. en ondulante movimiento. como dicen ellos. verdura y aridez.. el llano.. En mis cuadros risueños. después de un «¡Ay. señora?» «Después. que el rubio de oro de su pelo brilla cual la paja de trigo calcinada por agosto en los campos de Castilla. había cada llama capaz de poner fuego al mundo entero. no sé si con donaire. al fin la hablé con la mayor ternura. en España. como el que tiene la cabeza llena de heroínas francesas y de ensueños. 331 330 . y no faltaba nunca un caballero que. que aún vaga como un sueño en mi memoria. y una expresión del todo religiosa. me dijo señalando un cementerio: «¡Los que duermen allí no tienen frío!» II IV El humo. Y porque así sus penas distraía las mías le conté con alegría. sucede un horizonte a otro horizonte. pregunté a la viajera. y con semblante cariñoso y serio. la referí. a la luz de la alborada. a pesar de mis muchos desengaños. a esperar el olvido un año entero. pues salvando el abismo. «¿Y dónde vais ahora?». el monte.

siendo héroe. lo mismo 333 . cual si fuese el aliento nuestro idioma. ella y yo. clavados en fila a los costados del camino. una piedra y una fuente pueden ser el edén de nuestra vida. que en este mundo de pasión y olvido. que un árbol. estremeciendo al mundo en sus entrañas y dejando aquí un pozo. sin dar tregua a sus dolores. responde el eco. en laberinto tal. veinte y ciento. más bien que con la voz. que así el ramblizo como el monte allana. más bien desesperado que atrevido. parece que desandan lo que andamos. V Como en amor es credo. aunque entonces. Y ya de un nuevo amor en los umbrales. es cosa ya olvidada. y al mundo echando su nivel. que para dos que se aman tiernamente. a cada horrible grito que lanzando va el tren. tan seguido. movimiento abajo. como aquel que patina por el hielo. y conforme va el tren hacia adelante. y. mil veces bendita la inmensa fuerza de la mente humana. contestó con acento cariñoso: «La tierra está cansada de dar flores. ya la elástica turba de un pantano. pues cruza de horizonte en horizonte 332 VIII ¡Oh. el ver a una mujer me daba miedo.» VII Las cosas que miramos se vuelven hacia atrás en el instante que nosotros pasamos. dos. VI Marcha el tren tan seguido. o artículo de fe que yo proclamo. cuesta trabajo creer en la existencia de la tierra. «y un nuevo amor —le pregunté amoroso—. fluyen. necesito algún año de reposo. tromba o torbellino. a sus puestos volviéndose. ya entrando por el hueco de algún túnel que horada las montañas. con las señales. de escudero. y hace vibrar los muros de granito. tres y cuatro. o la vida mejor no importa un bledo. ya la cresta granítica de un monte. o se oye conjugar el verbo te amo. y en confusión extraña parecen confundidos tierra y cielo monte la nube.¡a sirviese. y formando confuso y ceniciento el humo con la luz un remolino no distinguen los ojos deslumhrados si aquello es sueño. nubes arriba. huyen y huyen en raudo movimiento los postes del telégrafo. y como gota a gota. fluyen. allí una sierra. uno. y nube la montaña. por la cumbre y el llano. por sabida. esta verdad tan grande como un templo la convertí en axioma. como a hombre arrepentido. por ejemplo. ¿no os haría olvidar viejos amores?» Mas ella.

la colina dejó por la llanura. y al tiempo en que ella y yo la mano alzando. El tren (cual la serpiente que. que el hombre que me dio con tanto celo un poco de valor contra el engaño. vibró con furia y lo arrastró silbando. o allí. queriendo hacer que marcha y no marchando. CANTO TERCERO El crepúsculo Cuando. para escalar el cielo. siguió: «Yo os juro. ¿qué más queréis —me preguntó— que os diga?» Y. Yo me llamo Constancia. 334 335 . cual mira a su doctor un moribundo. o aquí me encontrará dentro de un año. por la ribera. y la llanura. vive Dios. de angustia llena. ni marcha ni reposa). hacia Francia volvía. sitio infeliz de la estación postrera. no conocidas antes. que levanta la tierra. y soy constante. que el monte abandonó por la ladera. me dijo señalando al cielo. le dije con amor «¿Sería en vano que amaros pretendiera? ¿Sería como un niño que quisiera alcanzar a la luna con la mano?» Y contestó con lívido semblante: «No sé lo que seré más adelante. en su ambición. un tiempo amontonaron las montañas! X IX Corría en tanto el tren con tal premura. hora por hora. y al descender a un llano. la máquina un incendio vomitando. Y con dolor profundo. grande en su horror y horrible en su belleza. saludando. del poderoso anhelo de los grandes gigantes que. bajando al andén. pues la estación del pueblo parecía la loca dispersión de una colmena. el tren llevó hacia sí..».los picos de las rocas decapita. un año después. escamosa. cuando ya soy vuestra mejor amiga. mirándome a la faz desencajada. estas hazañas. formando un terraplén sobre un abismo que llena con pedazos de una sierra! [Dignas son. al fin. cual mujer honrada. volvimos. la cabeza.. mueve y remueve. con prudencia fingió que distraía su inconsolable pena con la gente que entraba y que salía. echando alegre sobre el cuerpo mío mi manta de alameres de Zamora. ondeando y más ondeando de su cuerpo flexible los anillos. y enjugando después con el pañuelo algo de espuma de color de rosa que asomaba a sus labios amarillos. pieza tras pieza.

ya durmiendo estará bajo unas flores. para verme mejor. jugó a estar viva a vuestro lado un día.. adiós! ¡Como hablo delirando. echó por la ventana de mi coche esta carta. Me rebelo a morir.... y continuad el viaje!» Y cual si fuese una hechicera vana. Padre de las almas pecadoras. cuando os deja. como el año anterior. corrió a mi lado. gimió. de mirar al lucero de la tarde. una tos de ataúd sonó a mi lado. Hasta furiosa.. mas al llegar a la estación aquella. Aquel fantasma soy que. lleguemos de nuestra vida a la estación postrera. después de esta existencia pasajera. cual niebla entre la luz desvanecida. pero es preciso. al punto en que. y muchas horas: mas sufrí por más tiempo todavía! ¡Adiós. la mujer. sí! Dejadme que. ¡Nunca olvidéis a esta infeliz amante que os cita. Dios no lo quiere! ¡Os amo. lloró. Pues yo desde ella os estaré mirando. que salía del pecho de la anciana con cara de dolor y negro traje.. que ya no existo.. solamente esta pena que os doy borrar quisiera. «¡Tomad —me dijo—. que. mucho viento y mucho frío. que no quiero nombrar. ¡Por no dar fin a la ventura mía la escribo larga. porque eso sirve de consuelo. II «Mi carta.! 336 Hundiéndose. aunque os ame.. envejecida. conceded el perdón al alma mía! ¡Amé mucho.! ¡Cuando quise morir. el cuerpo en que mi espíritu ha vivido. que es feliz pues va a buscaros.! ¡El cielo os guarde! Cuidad.. que he leído más veces en mi vida que cabellos contiene mi cabeza.. esa estrella que siempre ha sido mía. al morir. Dios no lo quiso. quedase entre la sombra confundida.. y como el bien con la virtud se labra. habladora. cuando los dos. llegando con presteza. después de un conjuro en alta noche. llorad. Cuando lleve esta carta a vuestro oído el eco de mi amor y mis dolores. como en el tren. de todo mi pasado. de mi presencia huyó con ligereza.. ¡Ya me siento morir. tan llena de tristeza.. al minuto final del año entero a la cita acudí.. cuenta os dará de la memoria mía. me repita esta voz tan repetida: que las cosas más íntimas ahora se escapen de mis labios con mi vida. mucho amor. hoy que quiero vivir. Me vio.porque a un tiempo sentía. cual caballero que va alumbrado por su buena estrella. la idea de los celos importuna: ¡Juradme que esos ojos que me han visto nunca el rostro verán de otra ninguna! Y si aquella mujer de aquella historia vuelve a formar de nuevo vuestro encanto. siempre que nazca o muera el día. y echándome un papel por la ventana.. ¡yo os hubiera también amado tanto. día por día....! Mas tal vez allá arriba nos veremos.! ¡Mi agonía es la bárbara agonía del que quiere evitar lo inevitable. Señor. para el cielo! ¡Si es verdad que me amasteis un instante. a mí. yo haré rezando que Dios de par en par el cielo os abra. más que vieja. porque no quiero. por gustaros. casi interminable. sobre mi frente el palacio ideal de mi quimera. ¡El triste vive y el dichoso muere.! ¡Oh. gemid en mi memoria.. no sé decir lo que deciros quiero! 337 ..

al año de venir. y a dos en uno funde Dios. me volvió hasta París el tren expreso. Cuando. mas fue esperanza vana.¡Yo sólo sé de mí que estoy llorando. Hoy para ti sólo hay glorias. por más que abrí cien veres la ventana.. maldecía como si fuese en el infierno preso. amar bien. pero. ¿quieres que te engañe yo también? Pasa un viento arrebatado. ahogado de tristeza. decidido a tirarme de cabeza. mi cabello más blanco que la nieve. que lúgubre. que sufro. a todas horas. lo mismo que un ciego deslumhrado. como amigo. ni respirar del aire la pureza. ¿no oyes del alma en lo interno un rumor. y no te extrañe. y que me muero!» LO QUE HACE EL TIEMPO III A Blanca Rosa de Osma Con mis coplas. tal vez te cause cuidados por cantar con la voz ya temblorosa y los ojos ya cansados de llorar. busqué a la mensajera envejecida. mas después se alzarán tristes memorias hasta de las mismas huellas de tus pies. de negro que era. En tus fiestas seductoras. y encerrado en el coche. Siento decir lo que digo. sintiéndome agobiado de mi desdicha al peso. Blanca Rosa. con mi grande inquietud y poco seso. tan verdad! Te aseguro. 339 Al ver de esta manera trocado el curso de mi vida entera en un sueño tan breve. por fin. de pronto se quedó. 338 . sin alma y como inútil mercancía. ni pude ver la anciana. Blanca Rosa. pues. día por día.. viene Amor. De dolor traspasado por la más grande herida que a un corazón jamás ha destrozado en la inmensa batalla de la vida. nos dice que no es eterno nuestro amor? ¡Cuánto a creer se resiste una verdad tan odiosa tu bondad! ¡Y esto fuera menos triste si no fuera. y danzas y flores bellas. que os amaba. que es muy raro.

si ama o no ama. más nos embriagan las flores con su olor! El cielo sin duda envía la lucha a la tormentosa juventud. ¿Verdad que es abominable que el corazón vagabundo mude así. aquí está toda su moral.sopla el desamor helado. buscando va en nuevos lazos otro amor? ¡Sí!. dichosa. porque sí. su deber! Y ¡cómo más adelante aviene con su conciencia su placer! ¿Y es culpable el que. cuando aún tiene la inocencia. ni cuándo. solamente porque sí. dos. hace pedazos una flor. ¡Cuan inútil es que huyamos de los fáciles amores con horror. ni por qué. después. si cuando más las pisamos. porque esto pasa en el mundo porque sí? Se ama una vez sin medida. Que amor. su favor: 340 da amor primero y no amante. un alma inteligente siempre en nuestra alma divisa una flor. y aún se vuelve a amar sin tino más de dos. Y esto pasa. y otra se marcha volando nuestra fe. Blanca Rosa. en él hasta herir es bueno. qué bien cumple el amante. Blanca Rosa. Mas dirás: —¿Y en qué consiste que todo a mudar convida? ¡Ay de mí! 341 . ¡ay!. Y ¿a qué negarlo? No creo ni del bien en la fijeza. sin ser por ello culpable. ¡Cuan versátil es la vida! ¡Cuan vano es nuestro destino. mucho amante. de egoísmo lleno. pero poco amor. sediento. cual vil usurero. y vuelve hacer. importuno. porque así ha pasado y pasa. pasa así. que se abre infaliblemente al soplo de alguna brisa de otro amor. Siempre el destino inconstante nos da. pues ¿qué mérito tendría sin esfuerzos. al pasar. ni del mal. Este ir y venir sin tasa y este moverse impaciente. donde. de uno. culpable como et viento que. Tranquila a veces reposa. la virtud? ¡Ay!. Santo Dios! El lleve tu labio ayuno a algún manantial querido de placer. ¡Oh. ninguno te enseñe nunca el olvido del deber. sin saber cómo. Nunca es estable el deseo ni he visto jamás terneza siempre igual. a su gusto se acomoda bien y mal.

sí! —¡Qué triste estoy! ¿No es eso? —Por supuesto. en fin. y El haga que tengas siempre una vieja juventud. Empiezo: Mi querido Ramón: —¿Querido?. —¡Sí. ¿Y contigo? Un edén.. al empezar. La vida que. ¿quieres ir hacia lo eterno? Ve hacia Dios. ¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura. Gracias. ¡ésa es la culpable! La vida.En que la vida es muy triste. —¡Qué triste estoy sin ti! Una congoja. cuyos honrados amores siempre son los que bendicen sus penas. pues la fuerza de las cosas puede más que Hércules mismo. Pero. sólo de tragarse deja la virtud. Y si no es amor el vaso donde el sobrante se vierte del dolor...! Si huye una vez la ventura..... desalada. —¿Cómo sabéis mi mal? —Para un viejo. —¿Sabéis quién es. que es la dicha una locura. —No extraño ese tropiezo... pregunto yo: —¿Es digno acaso de ocuparnos vida y muerte tal amor? Nunca sepas.. si quieres ser venturosa. nadie después ve las flores renacer.. de un vértigo del infierno corre en pos. que cubren la sepultura de los recuerdos traidores del ayer. Pero aunque triste. —Si no queréis... Con tus visiones hermosas. una niña siempre tiene el pecho de cristal. 343 .. mucha fe. Blanca Rosa. que el recuerdo tirano de otro amor no se filtre en tu alegría. Dadme pluma y papel. La noche. la ocasión. mas. ya lo habéis puesto. cual se desliza un gusano roedor! Tú eres de las almas buenas. Si eres feliz algún día. nunca de tu alma el abismo llenarás. es así. cual yo sé. -—Perdonad. ella corre hacia la nada.. sólo es la vida nuestra infiel.. ¡guay. la vida. ¡Sí! Corre hacia Dios. ¡mucho más. La tumba todo lo traga. me viene. penas que se abren en flores de pasión. señor Cura —Ya sé para quién es. ten mucha fe en la ventura. porque una noche oscura nos visteis juntos? —Pues. ¡QUIEN SUPIERA ESCRIBIR! —Escribidme una carta. ¿Y quién es el responsable de hacer tragar sin medida tanta hiél? 342 ¡La vida!.....

.. arguyo. señor Rector!. tu elemento.... II CAROLINA CORONADO —¡Señor Rector. Si eres ardiente.! III EPILOGO —Pues. que en lo inmenso avanza? 345 . señor Cura.? —Pues sí. que él tiene por tan bellos. que el alma mía ya en mí no quiere estar... si no encarnan los signos de la mano todo el ser de mi ser. señor. allá en la altura suma el movimiento de tu carroza. señor: ¡morir! —Yo no pongo morir. las rosas de su aliento. tu existencia. inamovible hoguera ¿dónde el centro descansa de tu lumbre? Si eres globo de luz ¿cómo en la cumbre no giras tú de la insondable esfera? ¿Por qué la tierra sin descanso rueda? ¿Por qué la luna el globo majestuoso mueve. tanto me harás sufrir. que es inútil saber para esto. no os afrentéis. Que es... que olvidan de la risa el movimiento a fuerza de sentir. porque puedo llorar. en el espacio queda? ¿Es que mi vista de mortal no alcanza a percibir. mientras tu carro misterioso inmóvil. desde su oscuro asiento.? —Cuando se va y se viene y se está junto siempre.. que la pena no me ahoga cada día. Que mis ojos. en vano me queréis complacer. ¡bravo amor! Copio y concluyo: A don Ramón. señor Cura.. que es un perpetuo sueño de mi oído el eco de su voz. menos alcanzo cuanto más medito. siendo por su causa. ¡que me voy a morir! —¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo... Escribidle. dé cuantos tormentos he sufrido. —¿Cómo sabéis. En fin. ni el griego ni el latín.. Que. Y si volver tu afecto no procura. —¿Sufrir y nada más? No.. cargados con mi afán.. como no tienen quien se mire en ellos. —El beso aquel que de marchar a punto te di. la ausencia el más atroz. absorbes mi asombrado pensamiento: tu origen.! 344 (1823-1911) A UNA ESTRELLA Chispa de luz que.—Haced la letra clara. —¡Qué hombre de hielo! ¡Quién supiera escribir! Dios mío. ¡cuántas cosas le diría si supiera escribir. fijo.. fija en lo infinito... cerrados siempre están. no se saben abrir. por Dios. que lo entienda eso bien. Que mis labios. el alma mía ¡goza tanto en sufrir....

sí¡ Que. tú en silencio las dictas. de la mortal escoria purificada. forma o acento. jazmín y nardo: brisas que en el desierto sois mensajeras de los tiernos amores de las palmeras —(¡de las pobres palmeras que. Mas ¿cómo en su carrera no se chocan tus millares sin número de hermanas? Más allá de su límite prescrito. y al amor de tu nido tornas ligera cuando esparce sus flores la primavera. tus alas soberanas surcan el mundo y sus confines tocan. menos alcanzo cuanto más medito. 347 346 . yo ni aun sé comprenderlas al formularlas. Todo cuanto en la tierra y el mar y el viento tiene matiz. y tu origen. sediento. cambiantes y vislumbres del horizonte. transformado está el fondo del alma mía. Desnudas de las galas que presta el arte. mi voluntad en ellas no tiene parte. y es en mí su lamento sentido y grave. áspera breña donde salta el torrente de peña en peña.. en mi mente han nacido por un milagro. nieves del monte. ya no sé resistirlas ni suscitarlas. en estas tinieblas donde me pierdo. avanza. pensamiento y palabras de ti recibo. Revueltos peñascales. y todo en la creación marcado tiene forma y destino. águila que levantas el corvo vuelo por el azul espacio que cubre el cielo. por espíritu movida.. Desde que abandonaste nuestra morada. tórtola que en sus frondas unes tus quejas al calmante zumbido de las abejas.¡Ah. que no son mías. Y es que. sí. tus cabellos de lluvia tiendes al viento. corrientes bullidoras del claro río. movimiento y vida. tempestad que. tu elemento. pardas nieblas del valle. en vuelo tardo. natural como el trino que lanza el ave. el pensamiento. de mi ánimo abatido turba la calma y en canción se convierte dentro del alma. y voces oigo en ella que antes no oía. audaz. ¡Sin él todo es silencio. aroma. con sus pálidas hojas el suelo cubre. sombra y vacío en la tierra y el viento y el mar bravio! FEDERICO BALART (1831-1905) RESTITUCIÓN Estas pobres canciones que te consagro. religiosos murmullos del bosque umbrío. bramando con ronco acento. Tú giras. separadas. yo las escribo. aura mansa que llevas. todo está confundido con tu recuerdo. golondrina que emigras cuando el octubre. se miran silenciosas y enamoradas!)—. santas inspiraciones que tú me envías puedo decir. la creación sin descanso se sostiene. efluvios de azucena. tu vida. esposa.

juntas las palmas. tormentas. recuerdos de las horas que. íbamos por la vida mano con mano. restinga ignota donde oculta su nido la gaviota. cuando húmedos los ojos. cuando. espesas brumas. de amor herida. espumas. plegaria que te elevas entre la nube del incienso que en ondas al cielo sube cuando al Señor dirigen himnos fervientes santos anacoretas y penitentes. otras más puras. melancólico rayo de blanca luna reflejado en la cresta de escueta duna. vagos presentimientos de la otra vida. silencioso gemido de amor y pena que. con cuyo encanto a mis áridos ojos se agolpa el llanto! Y aun a veces aplacan mis amarguras otras más misteriosas. por cima de la veleta que a merced de los vientos se agita inquieta señalando regiones que nadie ha visto. en nuestro pobre albergue pasé a tu lado. 349 . juventud y cariño. ya es plegaria que sube al cielo. qué es el tesoro de la tierra y el viento y el mar sonoro? 348 Ya lo ves. en el alma conservo sin pronunciarlas. vosotros en el fondo del alma mía despertáis siempre un eco de poesía. aspiración confusa que. nidos y altares. en vivo anhelo. abismos. sin pensamiento. valles. inquietudes del alma. negra noche que dejas de monte a monte granizado de estrellas el horizonte. pidiendo por ciudades y por desiertos la oración de los vivos para los muertos. cuando al alma y al cuerpo daban pujanza. grutas donde repiten con sordo acento sus querellas y halagos la mar y el viento. voces que me aseguran que podré verte cuando al mundo mis ojos cierre la muerte. íPobres hojas caídas de la arboleda. sombras. Sin él. de hinojos. al cielo alzadas. por santas. otras más puras. las restituyo. montes. ya es canción. murmullos.solitaria ensenada. vagas emanaciones del sentimiento. lamento misterioso de la campana que en la nocturna sombra suenas lejana. nebuloso horizonte. canciones que en mí nacen y que en mí mueren. embelesado. mares. transparentes neblinas. que aún te deben mis desventuras otras más delicadas. ¿qué es la grandeza. velas desconocidas que en lontananza pasáis como los sueños de la esperanza. catedrales ruinosas mudas y muertas. torres donde. flores. tiende inmóvil sus brazos la fe de Cristo. y es que siempre a vosotros encuentro unido el recuerdo doliente del bien perdido. luces. fe y esperanza. por miedo de profanarlas. canciones sin palabra. callado suena. parecen oraciones petrificadas. sin su verdor el alma desnuda queda! Pero no. cuyas leves agujas. en una se fundían nuestras dos almas. no tienen nombres en la lengua grosera que hablan los hombres! Esas son las que endulzan mi amargo duelo. auras. luminosos destellos de la esperanza. canciones silenciosas que el alma hieren. cuyas góticas naves hallo desiertas. por eso a ti. todo es don tuyo. las canciones que te consagro en mi mente han nacido por un milagro. aromas. ¡Canciones que. lejos del mundo parlero y vano. en el fondo del pecho. olas embravecidas que pone a raya con sus rubias arenas la corva playa. tras cuyo velo sus límites confunden la mar y el cielo. canciones que. Nada en ellas es mío. éxtasis de la mente que a Dios se lanza. rayo de sol poniente que te abres paso por los rotos celajes del triste ocaso. brisas. ¡hechizadas canciones.

despuebla el cielo y precipita el mundo en el vacío. tembló la concusión que siempre alerta. de este insensato pensamiento impío. IV GASPAR NUÑEZ DE ARCE (1834-1903) ESTROFAS I La generosa musa de Quevedo desbordóse una vez como un torrente y exclamó llena de viril denuedo: «No he de callar. de la insaciable y honda podredumbre que el rostro y la conciencia nos azota. gangrenado y moribundo. VI De este horror. como gusano ruin en carne muerta. ya tocando los labios. por más que con el dedo. en medio de esta universal mentira. ya la frente. del huracán de sangre que alborota el mar de la revuelta muchedumbre. que destituye a Dios. de este ciego desvarío que cubre nuestras almas con un velo. de esta España moral que se derrumba.» II Y al estampar sobre la herida abierta el hierro de su cólera encendido. incansable y voraz. fue su sangrienta sátira cauterio que aplicó sollozando al patrio imperio. ¡y ésas son las que guardo para mí solo! y huye amargado del rumor del mundo. en todo Esiado exánime y podrido. labra su nido. como cl sepulcro impenetrable y frío. III Arranque de dolor. de ese profundo dolor que se concentra en el misterio 350 ¡Ah!. mísero.ésas son las que el alma llaman al cielo. si hoy pudiera resonar la lira que con Quevedo descendió a la tumba. silencio avises o amenaces miedo. de este fétido hedor que se respira. 351 . De la viva y creciente incertidumbre que en lucha estéril nuestra fuerza agota. ésas de mi esperanza fijan el polo. de este viento de escándalo que zumba.

en el abismo. es sorda inundación que se desata. la gloria muda. ¿dónde mirar? Un golpe mismo hiere al César y a Dios. ¿qué sería? Grito de indignación. que apenas mojan los sedientos prados! ¡Cuánta ilusión perdida en el vacío y cuántos corazones anegados en la amarga corriente del hastío! XIV No es la revolución raudal de plata que fertiliza la extendida vega. de noche eterna el corazón cubierto. de aquellos fétidos despojos. 353 . IX XIII Pero hoy. esa lira estallara. que aquel ilustre y vigoroso vate con el rayo marcó de su censura. sino confuso resplandor que ciega y tormentoso vértigo que mata.VII Si en medio de esta borrascosa orgía que infunde repugnancia al par que aterra. y como en tiempo de la antigua Roma. como la palma que crece triste y sola en el desierto. Sorda carcoma prepara el misterioso cataclismo. VIII Mas ¿porque el gran satírico no aliente ha de haber quien contemple y autorice tanta degradación. 352 Perdida en tanta soledad la calma. desolada el alma. XI AI menos en el siglo desdichado. de aquel lúbrico y torpe desenfreno. ¡Cuántos sueños de gloria evaporados como las leves gotas de rocío. que en las entrañas mismas de la tierra la muerta humanidad conmovería. en este pavoroso desconcierto se eleva la Razón. podía el corazón atribulado salir ileso del mortal combate en alas de la fe radiante y pura. limpio y sereno. todo cruje. No es viva luz que se difunde grata. fijar llorando los ardientes ojos en ese cielo azul. vacila y se desploma en el cielo. de santa paz y de esperanza lleno. en la tierra. canto de guerra. indiferente? «¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?» XII Y apartando la vista de aquel cieno social.

escudriñar el cielo. que principia a dudar y ya no espera hallar en otra luminosa esfera bálsamo a los dolores de esta vida? 355 . no. vil ramera del motín.. y con profundo. disfraces fuera. que vi en mis sueños. libertad! No eres aquella virgen.. y degradada en todo. ¿qué digo? ¡No eres la libertad. y torpe. si a cada paso que adelanta deja su fe inmortal. inextinguible anhelo. como el vellón la oveja. No eres. desconoce su origen y prefiere a descender de Dios surgir del lodo? XXI ¡Ah! No es extraño que sin luz ni guía los humanos instintos se desborden con el rugido del volcán que estalla. Mas. es verdad! ¿Dónde hay miseria mayor? /Dónde más hondo desconsuelo? ¿De qué le sirve desgarrar el velo que envuelve y cubre la vivaz materia. de blanca túnica ceñida. XIX No eres la fuente de perenne gloria que dignifica el corazón humano y engrandece esta vida transitoria. como corcel indómito. la deidad esclarecida que alumbra con su luz como una estrella los oscuros abismos de la vida. licencia desgreñada. ¡ No el ángel vengador que con su mano imprime en las espaldas del tirano el hierro enrojecido de la Historia! XVI entregarse a merced del torbellino y en la duda incesante que la aqueja el secreto inquirir de su destino. XV1I1 ¡Libertad. el desorden no respete ni látigo ni valla. sondar la tierra. enredado en las zarzas del caminu? XX No eres la vaga aparición que sigo con hondo afán desde mi edad primera.XV ¡Triste y sola. y en medio del tumulto y la anarquía. pudibunda y bella. que goza en su abyección y en ella mucre? ¿Si ciega. sin alcanzarla nunca. 354 XXII ¿Quién podrá detenerle en su carrera? ¿Quién templar los impulsos de la fiera y loca multitud enardecida. te conozco y te maldigo! XVII ¿Si a su culpada humillación se adhiere con la constancia infame del beodo.

que el rayo y el tirano hermanos son. Su castigo en sus iras centellea pronto a estallar. rotas ya sus mortales ligaduras. sobre el ara desierta y polvorosa otro Dios levantando con su espada. ni que termine su fatal jornada. como santo depósito en su pecho. ¡es la materia que se mueve! XXIV Y excitando su afán calenturiento tanta grandeza y tanto poderío. de la codicia el persuasivo acento grítale audaz: «¡El cielo está vacío! ¿A quién temer?» Y ronca y sin aliento la muchedumbre grita: «¡Todo es mío!» XXVIII Y buscará la libertad en vano.XXIII Como Cristo en la cúspide del monte. ¡La tempestad los crea! XXV Y en el tumulto su puñal afila. es el número. que no arraiga en los crímenes la idea ni entre las olas fructifica el grano. no. y la enconada cólera que encierra enturbia y enardece su pupila. fértiles collados. y ensordeciendo el aire en son de guerra hace temblar bajo sus pies la tierra. como las hordas bárbaras de Atila. mira doquier con ojos espantados por toda la extensión del horizonte dilatarse a sus pies vastas llanuras. XXVII No esperéis. 356 . XXVI No esperéis que esa turba alborotada infunda nueva sangre generosa en las venas de Europa desmayada. es el hecho brutal. nobles instintos y virtudes lleve. que la confusa plebe. ricas ciudades. que es la fuerza. Hallará el mundo a su codicia estrecho.

SIGLO XX .

vivas a la ilusión como ningunas. Las separó la mano de repente. por el acero fúlgido rasgada mostró su carne roja la sandía. de piel con la blancura de la nieve 361 . como boca encendida y desatada en frescos borbotones de alegría. Tajada tras tajada señalando. de asta pequeña y de pezuña breve.MODERNISMO SALVADOR RUEDA (1861-1933) LA SANDIA Cual si de pronto se entreabriera el día. Carmín incandescente parecía la larga y deslumbrante cuchillada. y de improviso decoró la fuente un círculo de rojas medias lunas. LA VACA Brillante con el brillo de la vida. despidiendo una intensa llamarada. las fue el hábil cuchillo separando.

.. En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé.. enorme. naturalmente. sacude la cabeza. divino tesoro.. y a veces lloro sin querer. ¡Y las demás! En tantos climas. Miraba como el alba pura... muestra en el ancho lomo y cuello altivo. la espléndida salud.. y que me roería. brinca. con sus dientes el corazón. no lloro. Era una dulce niña en este mundo de duelo y aflicción. sin pensar que la Primavera y la carne acaban también. Herodías y Salomé. no lloro. paciente y reposada. divino tesoro.. Era su cabellera oscura. y a veces lloro sin querer. Muge. retozando.. siempre son.y ubres como una fuente dividida. mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad. Y le mató. parece. RUBÉN DARÍO (1867-1916) CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA ¡Juventud.. si no pretextos de mis rimas. Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. ¡Juventud divino tesoro.. 363 . falto de fe. no lloro. un monumento vivo. en tantas tierras.. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía.. cansada. que es su belleza. Y cuando cesa de jugar.. falto de luz. En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. ¡ Juventud. loca. cual no pensé encontrar jamás.. fantasmas de mi corazón. divino tesoro 362 ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. hecha de noche y de dolor.. no lloro. mansa. de todo sorprendida. poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad. va a una cadena de metal prendida la res lustrosa donde el sol luz llueve y arrastra al hombre cuyo paso mueve. Amarga y pesa.. sonreía como una flor. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. y a veces lloro sin querer. fue para mi amor hecho de armiño. Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión. La vida es dura. triste y pequeño. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén. y más consoladora y más halagadora y expresiva. y a veces lloro sin querer. ¡Juventud. Yo era tímido como un niño. Pues a su continua ternura una pasión violenta unía.. ella. La otra fue más sensitiva. te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar. andando.

Ya pasa debajo los arcos ornados de blandas Minería vas y Martes. o en el rey de las islas de las rosas fragantes. a encenderte los labios con su beso de amor! MARCHA TRIUNFAL ¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines. La princesa no ríe. los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus lar[gas trompetas. más hermoso que Abril! —¡Calla. los nelumbos del Norte. Parlanchína. o en el que es soberano de los claros diamantes. o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz. la princesa no siente. olvidada. en caballo con alas hacia acá se encamina. quiere ser mariposa. ya viene.. la princesa está pálida. La princesa está pálida en su silla de oro. 364 Ya no quiere el palacio. y vestido de rojo. la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina. la dueña. divino tesoro. el cortejo de los paladines. el feliz caballero que te adora sin verte. y que llega de lejos. Y están tristes las flores por la flor de la corte. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! ¡Está presa en sus oros.) ¡Oh visión adorada de oro. oro y hierro. 365 . la princesa persigue por el ciclo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. o perderse en el viento sobre el trueno del mar. ¡Mas es mía el Alba de oro! SONATINA La princesa está triste. que ha perdido el color. la princesa está triste) más brillante que el alba. ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China. no lloro. de Occidente las dalias y las rosas del Sur. bajo el cielo volar. princesa —dice el hada madrina—. que custodian cien negros con sus cien alabardas. quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste. ni la rueca de plata. ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa. ni el bufón escarlata.. ¡Juventud. en el cinto la espada y en la mano el azor.¡Ya no hay princesa que cantar! Mas.. y a veces lloro sin querer. saludar a los lirios con los versos de mayo. o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡ Ay!.. se desmaya una flor. calla. ni los cisnes unánimes en el lago de azur. un lebrel que no duerme y un dragón colosal! ¡Oh. vencedor de la Muerte. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. dice cosas banales. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (la princesa está pálida. está mudo el teclado de su clave sonoro y en un vaso. con el cabello gris me acerco a los rosales del jardín. a pesar del tiempo terco.. tener alas ligeras. piruetea el bufón. los jazmines de Oriente. ni el halcón encantado. en la jaula de mármol del palacio real. está presa en sus tules. que ha perdido la risa.. el palacio soberbio que vigilan los guardas. La espada se anuncia con vivo reflejo. ir al sol por la escala luminosa de un rayo. mi sed de amor no tiene fin.

¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que [tocan la marcha triunfal. y los timbaleros. y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros. la sangre que riega de heroicos carmines la tierra. Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas.! COSAS DEL CID Cuenta Barbey. y la más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores.. Rodrigo de Vivar pasa. y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa. las nieves y vientos de gélido invierno. a aquellos ilustres aceros. los negros mastines que azuza la muerte. Señala el abuelo los héroes al niño —ved cómo la barba del viejo los bucles de oro circunda el armiño—. Las bellas mujeres aprestan coronas de flores. los rudos penachos. llevados por manos robustas de heroicos atletas. Babieca. la lanza. El dice la lucha. su cálido coro. que el paso acompasan con ritmos marciales. meditabundo. en versos que valen bien su prosa. su canto sonoro. los cóndores llegan.. que envuelve en su trueno de oro la angustia soberbia de los pabellones. pura como una perla.. al que ha desafiado. ceñido el acero y el arma en la [mano. al que ama la insignia del suelo materno. la pica. ¡Llegó la victoria! Ya pasa el cortejo. 367 . la escarcha.. los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra. que rige la guerra. mientras el bravo caballero sale a gozar del aire de la estación florida. Los áureos sonidos anuncian el advenimiento triunfal de la Gloria. A aquellas antiguas espadas. descansando del huracán guerrero. No se oyen en la hazaña. y el vuelo de la vida abre lirios y sueños en el jardín del mundo. ¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera! ¡Honor al herido y honor a los fieles soldados que muerte encontraron por mano extranjera! ¡Clarines! ¡Laureles! Las nobles espadas de tiempos gloriosos desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros 366 —las viejas espadas de los granaderos. Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros. fresca como una rosa. los soles del rojo verano. que encarnan las glorias pasadas. tranquilo pace. Ríe la primavera.. ¡Tal pasan los fieros guerreros debajo los arcos triunfales! Los claros clarines de pronto levantan sus sones. ni el azorado moro las tiendas abandona al ver al sol el alma de acero de Tizona. dejando el picacho que guarda sus nidos. de voces los aires se llenan. la noche. tendiendo sus alas enormes al viento. por ser por la patria inmortal.. resonar en el viento las trompetas de España. las ásperas crines. más fuertes que [osos. la herida venganza.la gloria solemne de los estandartes. Las trompas guerreras resuenan. hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros—. y el odio y la muerte. una hazaña del Cid. los cascos que hieren la tierra.

y dijo: «¡Está bien. iba cual si llevase una estrella en el pecho. bajo el sol glorioso. una niña que fuera una mujer. Cerca de la cueva encontró la fiera enorme. lengua celestial. hermano Francisco!» «¡Cómo!. exclamó el santo. bestia temerosa. de sangre y de rabo. de franca y angélica pupila. extiende la diestra al miserable. Y al Cid tiende la mano el siniestro mendigo. alma de querube. Y fue al Cid y le dijo: «Alma de amor y fuego. cerró las abiertas fauces agresivas. y en lo íntimo del alma como un dulzor de miel. que llora y que comprende. dice el Cid. el terrible lobo. bello como Santiago.por una senda en donde. cruel ha deshecho todos los rebaños. Francisco con su dulce voz. Frente a frente. Yo agregare este sorbo de licor castellano: Cuando su guantelete hubo vuelto a la mano el Cid siguió su rumbo por la primaveral senda. el mínimo y dulce Francisco de Asís está con un rudo y torvo animal. salió una niña vestida de inocencia. Tal es el sucedido que el condestable escancia como un vino precioso en su copa de Francia. 369 368 . alzando la mano. dejó su aire arisco. joven. El cielo profundo desleía un perfume de gracia en la gloria del día. hermano lobo!» El animal contempló al varón de tosco sayal. los ojos de mal: el lobo de Gubbia. Rabioso ha asolado los alrededores. dice el precito. esta rosa naciente y este fresco laurel. el dolor de tanta criatura de Nuestro Señor. el soberbio príncipe del estrago y !a victoria. y el horror animado. le detiene un leproso. o que surgiera encarnación de la divina Primavera. LOS MOTIVOS DEL LOBO El varón que tiene corazón de lis. el duelo y espanto que esparces. devoró corderos. Un pájaro daba su nota de cristal en un árbol. te ofrezco la desnuda limosna de mi mano!». y muy dulce y muy blanca. Fuertes cazadores armados de hierros fueron destrozados. Cuando de la campiña aromada de esencia sutil. Una niña que fuera un hada. la viviente carroña que infecta los suburbios de hedor y de ponzoña. el llanto de los campesinos. las fauces de furia.» Y el Cid sobre su yelmo las frescas hojas siente. y su escarcela busca y no encuentra Rodrigo. y quitando su férreo guante. el grito. que al verle se lanzó feroz contra él. y el gran Rodrigo Díaz de Vivar. tendiéndole la mano. Cid. Las ermitas lanzaban en el aire sonoro su melodiosa lluvia de tórtolas de oro. «¡Oh. devoró pastores y son incontables sus muertes y daños. satisfecho. «¡Hermano. por Jimena y por Dios un regalo te entrego. en su guante de fierro hay una flor naciente. Los duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros como de cabritos y de cordcrillos. una limosna!». el alma de las flores iba por los caminos a unirse a la piadosa voz de los peregrinos. Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera. al lobo furioso dijo: «¡Paz. ¿Es ley que tú vivas de horror y de muerte? ¿La sangre que vierte tu hocico diabólico.

daréis su alimento 370 a la pobre bestia de Dios. desapareció. como si tuviera fuegos de Moloch o de Satanás. la alarma. Aprendió mil gracias y hacía mil juegos cuando a la cocina iba con los legos. que. conjuróte —dijo—. y a veces comí ganado y pastor. entraba a las casas y le daban algo de comer. de nada servían el valor y el arma. Se fue a la montaña a buscar al falso lobo carnicero. movió testa y cola el buen animal. entre los vecinos y entre los pastores. Francisco llamó a la gente a la plaza y allí predicó. Mas el alma simple de la bestia es pura. La gente veía y lo que miraba casi no creía. en cambio.» «Ante el Señor. torturar. Salía a la calle. tornó a la montaña y recomenzaron su aullido y su saña. y es horrible el hambre! En el bosque helado no hallé qué comer. le alargó la mano. contestó la gente toda de la aldea. hermano Francisco de Asís. Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo en el santo asilo. de las roncas trompas al sordo clamor. Y junto a su cueva halló a la alimaña. Mirábanle como a un manso galgo. ¿La sangre? Yo vi más de un cazador sobre su caballo. Y el lobo dulce. y con mil querellas dieron testimonio de lo que sufrían y perdían tanto por aquel lobo del demonio. en fe de promesa tiéndeme la pata.no han de contener tu encono infernal? ¿Vienes del infierno? ¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial?» Y el gran lobo. todos le buscaron con quejas y llanto. que todo ata y desata. iba por el monte. a su vez. o correr tras el jabalí. el lobo manso y bueno. Otra vez sintióse el temor. humilde: «¡Es duro el invierno. colmaba el espanto los alrededores. en señal de contentamiento.» «¡Así sea!». Tú vas a tener desde hoy que comer. y no repetir su ataque sangriento. Y luego. y a más de uno vi mancharse de sangre. el oso o el ciervo. Francisco de Asís se puso severo.» El lobo tendió la pata al hermano de Asís. pues la bestia fiera no dio treguas a su furor jamás. Y dijo: «He aquí una amable caza. a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal? 371 . Y cuando Francisco su oración hacía el lobo las pobres sandalias lamía. ¡Que Dios melifique tu ser montaraz!» «Está bien. quieto le seguía como un can de casa o como un cordero. Vosotros. El hermano lobo se viene conmigo. el lobo probo. y. a los animales de Nuestro Señor. ¡oh lobo perverso!. me juró no ser ya nuestro enemigo. « En nombre del Padre del sacro universo. y entró con Francisco de Asís al convento. herir. Es triste. llevando el azor al puño. descendía al valle. baja la testa. Un día Francisco se ausentó. Sus bastas orejas los salmos oían y los claros ojos se le humedecían.» Francisco responde: «En el hombre existe mala levadura. Fueron a la aldea. y busqué el ganado. Cuando volvió al pueblo el divino santo. Dejarás en paz rebaños y gente en este país. que iban a cazar. Y no era por hambre. Tras el religioso iba el lobo fiero. Cuando nace viene con pecado.

y el temor de haber sido y un futuro terror. Y su risa fue como un agua hirviente. Me vieron humilde.. Le miró con una profunda mirada y partió con lágrimas y con desconsuelos. que nadie ha podido vencer todavía. que estás en los cielos. hermano Francisco. ganaban los malos.. Yo estaba tranquilo allá. y un buen día todos me dieron de palos. que de fuera alientas y de ensueños vistes. no te acerques mucho. y no saber adonde vamos. El viento del bosque llevó su oración que era: «Padre nuestro. vete a tu convento. a me defender y a me alimentar. Déjame en el monte.» El santo de Asís no le dijo nada.. lamía las manos y los pies. coronado de áureo yelmo de ilusión. contra la mentira... Mas empecé a ver que en todas las casas estaban la envidia. Y recomencé a luchar aquí. todas las criaturas eran mis hermanos. ni de dónde venimos. todo corazón. de lujuria.. los hermanos hombres. y habló al Dios eterno con su corazón.. sigue tu camino y tu santidad. en el convento.. Y así. y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos. y si algo me daban estaba contento y manso comía. déjame existir en mi libertad. y me sentí lobo malo de repente. déjame en el risco. perdían los débiles. Como el oso hace. y entre mis entrañas revivió la fiera. y la lanza en ristre. y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos.. señor de los tristes. Seguía tus sagradas leyes. Noble peregrino de los peregrinos. Te escucho. la saña. mas siempre mejor que esa mala gente. la boca espumosa y el ojo fatal: «Hermano Francisco. y más la piedra dura porque ésa ya no siente. y la carne que tienta con sus frescos racimos. de infamia y mentira. Hermanos a hermanos se hacían la guerra. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. 373 372 . me apalearon y me echaron fuera. hermanas estrellas y hermanos gusanos.» Como en sorda lucha habló el animal.» LO FATAL Dichoso el árbol que es apenas sensitivo. LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE Rey de los hidalgos. toda fantasía. hembra y macho eran como perro y perra. Y el espanto seguro de estar mañana muerto.Contesta. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. la ira.. los hermanos bueyes. como el jabalí que para vivir tiene que matar. contra las certezas. contra la verdad. ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto. y en todos los rostros ardían las brasas de odio. pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo. por la adarga al brazo. al pueblo salía.

por advenedizas almas de manga ancha. los sublimes ramos de laurel. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. de dolores tantos. Segismundo. sin luz. tienes a orfeón. luminosas almas. suplica por nos. retrocede engañada la muerte. maestro. se anuncia un reino nuevo. divino Rolando del sueño. riente. sin pies y sin alas. mientras dos continentes. hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi. con la fe perdida. pues casi ya estamos sin savia. que de fuerza alientas y de ensueños vistes. sangre de Hispania fecun[da. por nos intercede. y en la caja pandórica de que tantas desgracias sur[gieron encontramos de súbito. el pálido Hamlet te ofrece una flor. toda fantasía. tarjetas. líbranos. señor de los tristes. resistes certámenes. contra la verdad. ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras. varón de varones. hambrientos de vida con el alma a tientas. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. cual pudiera decirla en sus versos Virgilio divino. a un enamorado de tu Clavileño. recetas que firma un doctor. príncipe de fieros. (Tiembla la floresta de laurel del mundo y antes que tu hermano vago. coronado de áureo yelmo de ilusión. de los superhombres de Nietzsche. que nadie ha podido vencer todavía. y la lanza en ristre. sin brote. pura. escucha los versos de estas letanías. por la adarga al brazo. desconfianzas fatales que a [tumba o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo. Escucha. contra las certezas. gran señor. Un vasto rumor llena los ámbitos. piadoso.. que ridiculizan el ser de la Mancha.. llenos de congojas y faltos de sol. señor. y cuyo Pegaso relincha hacia ti. para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón. la divina reina de luz. contra la mentira. ¡la celeste Es_peranza! Pálidas indolencias. [mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto: retrocede el olvido.) Ruega. porque juzgo que hoy muy poca tienes entre los aplausos o entre los desdenes. ¡salud! ¡Salud. sin Sancho y sin Dios. de las epidemias. soportas elogios. talismánica. 374 Noble peregrino de los peregrinos. espíritus fraternos. ¡salve! Porque llega el momento en que habrán de cantar [nuevos himnos lenguas de gloria. SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA ínclitas razas ubérrimas. sin vida. el ser generoso y el ser español. sin Quijote. abonados de huesos glorio[sos. de cantos áfonos. concursos. orgulloso. De tantas tristezas. y teniendo a Orfeo. memorias. 375 . sin alma. par entre los pares. generoso. todo corazón. Pro nobis ora. discursos.Caballero errante de los caballeros. ¡Ruega por nosotros. Ora por nosotros. y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud! Tú. feliz sibila sueña. de horribles blasfemias de las Academias. Ruega por nosotros que necesitamos las mágicas rosas.

lleno de rosas y de cisnes vagos. Vuelva el antiguo entusiasmo. Y así sea esperanza la visión permanente en nosotros. la nación generosa. mi juventud montó potro sin freno. secúndense. El dueño fui de mi jardín de sueño. brillen. 377 . vuelva el espíritu ar[ diente que regará lenguas de fuego en esa epifanía. Únanse. ¿Quién dirá que las savias dor[ midas no despierten entonces en el tronco del roble gigante bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana? ¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue [músculos y que el alma española juzgue áptera y ciega y tullida? No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en [polvo. así los manes heroicos de los primitivos abuelos.del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evo[ cando. de los egregios padres que abrieron el surco prístino. millones de labios saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente. 376 Un continente y otro renovando las viejas prosapias. cosmopolita. sus rosas aún rae dejan su fragancia. Sangre de Hispania fecunda. abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos. tiene su coro de vastagos. en espíritu unidos. en cuya noche un ruiseñor había que era alondra de luz por la mañana. o que la tea empuñan o la daga suicida. tantos vigores dispersos. el dueño de las tórtolas. y muy siglo dieciocho y muy antiguo y muy moderno. fuertes colosos caen. la actividad infinita. ni entre momias y piedras reina que habita el se[pulcro. sólidas inéditas razas muestren los dones pretéritos que fueron antaño su [triunfo. digan al orbe: la alta virtud resucita que a la hispánica progenie hizo dueña de siglos. En mi jardín se vio una estatua bella. Yo supe de dolor desde mi infancia. en espíritu y ansias y lengua. ¿fue juventud ia mía?. Oriente augusto en donde todo lo cambia y renueva la eternidad de Dios. una fragancia de melancolía. formen todos un solo haz de energía ecuménica. ven llegar el momento en que habrán de cantar nue[vos himnos. Siéntense sordos ímpetus de las entrañas del mundo. altos. y algo se inicia como vasto social cataclismo sobre la faz del orbe. que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas. en un trueno de música gloriosa. sangre de Hispania fecunda! CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA Yo soy aquel que ayer no más decía el verso azul y la canción profana. iba embriagada y con puñal al cinto. se juzgó mármol y era carne viva. Latina estirpe verá la gran alba futura. audaz. abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres. Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora. y una sed de ilusiones infinita. la inminencia de algo fatal hoy conmueve la tierra. ¡ínclitas razas ubérrimas. si no cayó fue porque Dios es bueno. Abominad la boca que predice desgracias eternas. coronada de orgullo inmarchito. con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo. el dueño de góndolas y liras en los lagos. Potro sin freno se lanzó mi instinto. mi juventud. robustos y fuertes. se desbandan bicéfalas águilas. ni la que tras los mares en que yace sepulta la Atlán[tida. sientan los soplos agrarios de primavera los retornos y el rumor de espigas que inició la labor triplolémica.

. ebria de azul deslíe Filomela. 379 . y la caña de Pan se alza del lodo. y sin comedia y sin literatura. y brota la armonía del gran Todo. de «te adoro». pasó una flecha que aguzó un violento.. Vida. una estrella. Tal fue mi intento. Por eso ser sincero es ser potente. Del crepúsculo azul que da la pauta que los celestes éxtasis inspira. así vibra y así canta. brilla la estrella. en mi conciencia el Bien supo elegir la mejor parte. sobre cardo heridor y espina aguda: así sueña. el agua dice el alma de la fuente en la voz de cristal que fluye de ella. Hipsipila sutil liba en la rosa y la boca del fauno el pezón muerde. bañó el agua castalia el alma mía. bruma y tono menor —¡toda la flauta!—. todo ardor. la eterna vida su semilla siembra. no salía sino cuando en la dulce primavera era la hora de la melodía. peregrinó mi corazón y trajo de la sagrada selva la armonía. Allí va el dios en celo tras la hembra. y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo. encerrada en silencio. El alma que entra allí debe ir desnuda. Mi intelecto libré de pensar bajo. todo ansia. hora de madrigal y de embeleso. luz y verdad. hora crepuscular y de retiro. y Aurora. . hija del Sol —¡toda la lira!—. de «ay» y de suspiro. 378 ¡Oh la selva sagrada! ¡Oh la profunda emanación del corazón divino de la sagrada selva! ¡Oh la fecunda fuente cuya virtud vence al destino! Bosque ideal que lo real complica. una fuente sonora. por gracia de Dios. sensación pura y vigor natural. y así juntaba a la pasión divina una sensual hiperestesia humana.. y el secreto ideal duerme en la sombra. melificó toda acritud el Arte. con el horror de la literatura y loco de crepúsculo y de aurora. de desnuda que está. sensible. quise encerrarme dentro de mí mismo. y sin falsía. sensitiva. el Arte puro como Cristo exclama: ¡ERO sum lux et ventas et vita! Y la vida es misterio. temblando de deseo y fiebre santa. Perla de ensueño y música amorosa en la cúpula en flor del laurel verde. Y tímida ante el mundo.. la adusta perfección jamás se entrega. que a la estatua nacían de repente en el muslo viril patas de chivo y dos cuernos de sátiro en la frente. mientras abajo el sátiro fornica. con aire tal y con ardor tan vivo. henchido de amargura por el mundo. hacer del alma pura mía. Como la galatea gongorina me encantó la marquesa vcrlcriana. la luz ciega y la verdad inaccesible asombra. La turre de marfil tentó mi anhelo.un alma joven habitaba en ella. Y entonces era en la dulzaina un juego de misteriosas gamas cristalinas. si hay un alma sincera ésa es la mía. allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela. Como la esponja que la sal satura en el jugo del mar. Pasó una piedra que lanzó una honda. de manera que. la carne y el infierno. y si hubo áspera hiél en mi existencia. Hora de ocaso y de discreto beso. sentimental. un renovar de notas del Pan griego y un desgranar de músicas latinas. Mas. fue el dulce y tierno corazón mío. tal triple llama produce la interior llama infinita.

y hacia Belén. La virtud está en ser tranquilo y fuerte. ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! Quien vive de prisa no vive de veras. y la flecha del odio fuese al viento. mal rincón? ¿breve quietud. ¿qué pensamiento es el que escondes en tu enigmática expresión?. señor! ¡Oh raza antigua y misteriosa de impenetrable corazón que sin gozar ves la alegría y sin sufrir ves el dolor. ¿qué es lo que buscas en tu vid»? 380 ¿qué es lo que imploras a tu Dios? ¿qué es lo que sueña tu silencio? —¡Quién sabe. por tal sangre. señor! Indio que labras con fatiga tierras que de otro dueño son. es de una sabia indiferencia y de un orgullo sin rencor. 381 .? —¡Quién sabe.. para mi andanza. Quisiera ser árbol mejor que ser ave. es triste. para mi hambre? ¿para mi sueño. espina o flor. eres augusta como el Ande. Ser río que corre. Señor! NOSTALGIA Hace ya diez años que recorro el mundo.. ¿ignoras tú que deben tuyas ser. sin dejar recuerdo ni rastro ninguno. el Grande Océano y el Sol! Ese tu gesto. señor! Indio de frente taciturna y de pupilas sin fulgor. cobertor? ¿parco maíz... quisiera ser leño mejor que ser humo. beso que apague mis suspiros o hiél que colme mi canción— responderíale dudando: —¡Quién sabe. río en lo profundo. y más triste para quien se siente nube en lo elevado. ¿para mi sed no tienes agua? ¿para mi frío. por tu sangre y tu sudor? ¡Ignoras tú que audaz codicia.. se triunfa del rencor y de la muerte. ¡la caravana pasa! JOSÉ SANTOS CHOCANO (1867-1935) ¡QUIEN SABE! Indio que asomas a la puerta de esa tu rústica mansión. si mi Dios me interrogase qué prefiero —cruz o laurel. con el fuego interior todo se abrasa. y. te las quitó? ¿Ignoras tú que eres el amo? —¡Quién sabe. Corre en mis venas sangre tuya. siglos atrás. quien no echa raíces no puede dar frutos. que parece como de vil resignación.La piedra de la honda fue a la onda.. ser nube que pasa.

sobre el río la bruma como un velo. Miro la serpiente de la carretera que en cada montaña da vueltas a un nudo. Cual monstruo de metal que reverbera y que. a manera de un príncipe encantado que vive eternamente prisionero en el palacio de cristal de un río. 382 383 . todas las bocas clásico el decir. los odres a la puerta del mesón.. y las dos torres de la catedral. con timideces de cristal. secos y reconcentrados. RAMÓN DEL VALLE INCLAN (1869-1936) ROSA DEL CAMINANTE Alarnos fríos en un claro cielo azul. las mujeres deshechas de parir. la ciudad nativa con sus campesinos.. al reverberar. La fuente seca. ¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento nostalgia. espinazo de abrupta cordillera. y yo. y entonces comprendo que el camino es largo. Los hombres.. y parece lucir cota y cimera.. que la cuesta es ardua. está ante el agua estático y sombrío. contaré con gusto las mil y una noches de mis aventuras y acabaré en esta frase de infortunio: —¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! ceñido en mallas de compacto acero. ya ansio descansar muy junto de los míos. Estoy en la orilla de un sendero abrupto.. Inmóvil como un ídolo sagrado.. portales vetustos y calles estrechas.. de Zamora. se tornasola. de León! EL SUEÑO DEL CAIMÁN Enorme tronco que arrastró la ola. y las niñas que acuden al sermón. que el paisaje es mustio. que el terreno es brusco. yace el caimán varado en la ribera.. rostros oscuros llenos de cuidados. y las recuas que bajan hacia el río. como si las casas tampoco quisieran separarse mucho. El sol le envuelve en fúlgida aureola. a la manera del que recorriera un álbum de cromos.! Todos rodearán mi asiento para que les diga mis penas y triunfos. ¡Mejillas sonrosadas por el frío de Astorga. En torno al vocerío. fauces de abismo y formidable cola.y al viaje que cansa prefiero el terruño. arcaicos balcones.

sin ilusión ninguna. 385 . y una voz inflexible grita: «¡En marcha!» El ciego sol.. y sin saber de amigo ni enemigo. con doce de los suyos —polvo.. vivir devotamente. el Cid cabalga.. arruinará la casa. y al orgulloso pensamiento abate la idea de la muerte.. «¡Buen Cid.. sudor y hierro—. el aire abrasa! A los terribles golpes. Al pomo de la espada y al cuento de las picas el postigo va a ceder.. Quisiera entrar en mí... El ciego sol. ¡En nuestro mal. no ganáis nada!» Calla la niña y llora sin gemido. y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja.. la sed y la fatiga. el Cid cabalga 384 ADELFOS Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron. Un sollozo infantil cruza la escuadra de feroces guerreros... al destierro. ¡Quema el sol. llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas. pasad. de plata y de cristal responde. Hay una niña muy débil y muy blanca en el umbral. De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.. El cielo os colme de venturas. con doce de los suyos —polvo.LA TRAE UN CUERVO ¡Tengo rota la vida! En el combate de tantos años ya rai aliento cede. apartado.. MANUEL MACHADO (1874-1947) CASTILLA El ciego sol se estrella en las duras aristas de las armas.. vieja amiga del Sol. ¿Dónde la verde quiebra de la altura con rebaños y músicos pastores? ¿Dónde gozar de la visión tan pura que hace hermanas las almas y las flores? ¿Dónde cavar en paz la sepultura y hacer místico pan con mis dolores? Cerrado está el mesón a piedra y lodo. Mi ideal es tenderme. vivir conmigo. que todo lo ganaron y todo lo perdieron. Idos. que lo obsede. la sed y la fatiga. de eco ronco. oh Cid. sudor y hierro—.. Por la terrible estepa castellana.. Oro pálido nimba su carita curiosa y asustada. al destierro.. Por la terrible estepa castellana. Nadie responde.. Tengo el alma de nardo del árabe español. soy de la raza mora.! El rey nos dará muerte. poder hacer la cruz sobre mi frente. una voz pura. lágrimas. Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer. Es toda ojos azules y en los ojos.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos ...y la rosa simbólica de mi única pasión es una flor que nace en tierras ignoradas y que no tiene aroma, ni forma, ni color. Besos, ¡pero no darlos! ¡Gloria, la que me deben! Que todo como un aura se venga para mí; que las olas me traigan y las olas me lleven, y que jamás me obliguen el camino a elegir. ¡Ambición! No la tengo. ¡Amor! No lo he sentido. No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud. Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido. Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud. De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo. No se ganan, se heredan, elegancia y blasón... Pero el lema de casa, el mote del escudo, es una nube vaga que eclipsa un vano sol. Nada os pido. Ni os amo, ni os odio. Con dejarme, lo que hago por vosotros hacer podéis por mí... ¡Que la vida se tome la pena de matarme, ya que yo no me tomo la pena de vivir...! Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... De cuando en cuando un beso sin ilusión ninguna. ¡El beso generoso que no he de devolver!

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas, con desmayo galán, un guante de ante la blanca mano de azuladas venas.

CANTO A ANDALUCÍA Cádiz, salada claridad; Granada agua oculta que llora. Romana y mora, Córdoba callada. Málaga cantora. Almería dorada. Plateado Jaén. Huelva a la orilla de las tres carabelas. Y Sevilla.

AMADO ÑERVO
(1870-1919)

FELIPE IV Nadie más cortesano ni pulido que nuestro rey Felipe, que Dios guarde, siempre de negro hasta los pies vestido. Es pálida su tez, como la tarde, cansado el oro de su pelo undoso, y de sus ojos, el azul, cobarde. Sobre su augusto pecho generoso ni joyeles perturban ni cadenas el negro terciopelo silencioso.
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A KEMPIS

Sicut nubes, quasi naves, velut umbra... Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste; ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste! ¡Oh, Kempis, antes de leerte, amaba la luz, las vegas, el mar Océano;
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mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano! Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grandes ojos, ¡sin acordarme que se marchitan! Mas como afirman doctores graves que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras, huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra... ¡Oh, Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal me hiciste! Ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste!

Florece en los lirios de tu poesía la candida luna que sale del mar, y el flébil delirio de azul melodía, te infunde una vaga congoja de amar. Los dulces suspiros que tu alma perfuman te dan, como a ella, celeste ascensión. La noche. ., tus ojos..., un poco de Schumann. y mis manos llenas de tu corazón.

PRIMER VIOLIN

Largamente, hasta tu pie se azula el mar ya desierto, y la luna es de oro muerto en la tarde rosa té. Al soslayo de la duna recio el gigante trabaja, susurrándote en voz baja los ensueños de la luna. Y en lenta palpitación, más grave ya con la sombra, viene a tenderte de alfombra su melena de león.

LEOPOLDO LUGONES
(1874-1938) A TI, ÚNICA
SEGUNDO VIOLIN

(Quinteto de la luna y del mar)
PIANO

La luna te desampara y hunde en el confín remoto su punto de huevo roto que vierte en el mar su clara. Medianoche van a dar, y al gemido de la ola, te angustias, trémula y sola, entre mi alma y el mar.

Un poco de cielo y un poco de lago donde pesca estrellas el grácil bambú y al fondo del parque, como íntimo halago, la noche que mira como miras tú.
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CONTRABAJO

Dulce luna del mar que alargas la hora de los sueños de amor; plácida perla que el corazón en lágrima atesora y no quiere llorar por no perderla. Así el fiel corazón se queda grave, y por eso el amor, áspero o blando, trae un deseo de llorar, tan suave, que sólo amarás bien si amas llorando.

GABRIELA MISTRAL (1889-1957) NOCTURNO Padre nuestro, que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí? Te acordaste del fruto en febrero, al llagarse su pulpa rubí. ¡Llevo abierto también mi costado y no quieres mirar hacia mí! Te acordaste del negro racimo y lo diste al lagar carmesí, y aventaste las hojas del álamo con tu aliento, en el aire sutil. ¡Y en el ancho lagar de la muerte aún no quieres mi pecho oprimir! Caminando vi abrir las violetas; el falerno del viento bebí, y he bajado, amarillos, mis párpados para no ver enero ni abril. Y he apretado la boca, anegada de la estrofa que no he de exprimir. ¡Has herido la nube de otoño y no quieres volverte hacia mí! Me vendió el que besó mi mejilla; me negó por la túnica ruin. Yo en mis versos el rostro con sangre, como Tú sobre el paño, le di; y en mi noche del Huerto me han sido, Juan cobarde, y el Ángel hostil. Ha venido el cansancio infinito a clavarse en mis ojos, al fin; el cansancio, del día que muere, y el del alba, que debe venir;
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VTOT.ONCF.I.O

Divina calma del mar donde la luna dilata largo reguero de plata que induce a peregrinar, en la pureza infinita en que se ha abismado el cielo, un ilusorio pañuelo tus adioses solicita. Y ante la excelsa quietud, cuando en mis brazos te estrecho es tu alma, sobre mi pecho, melancólico laúd.

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¡el cansancio del cielo de estaño y el cansancio del cielo de añil! Ahora suelto la mártir sandalia y las trenzas, pidiendo dormir. Y perdida en la noche levanto el clamor aprendido de ti: Padre nuestro que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí?

ALFONSINA STORNI (1892-1938) CARTA LÍRICA A OTRA MUJER Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro conozco yo, y os imagino blanca, débil como los brotes iniciales, pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina. En vuestros ojos, placidez de lago que se abandona al sol y dulcemente le absorbe su oro mientras todo calla. Y vuestras manos, finas, como aqueste dolor, el mío, que se alarga, alarga, y luego se me muere y se concluye, así como lo veis, en algún verso. ¡Ah!, ¿sois así? Decidme si en la boca tenéis un rumoroso colmenero, si las orejas vuestras son a modo de pétalos de rosas ahuecados... Decidme si lloráis, humildemente, mirando las estrellas tan lejanas, y si en las manos tibias se os aduermen palomas blancas y canarios de oro.
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Porque todo eso y más vos sois, sin duda, vos, que tenéis el hombre que adoraba entre las manos dulce, vos la bella que habéis matado, sin saberlo acaso, toda esperanza mía... Vos, criatura. Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma estáis gustando del amor secreto que guardé silencioso... Dios lo sabe por qué, que yo no alcanzo a penetrarlo. Os lo confieso que una vez estuvo tan cerca de mi brazo, que, a extenderlo, acaso mía aquella dicha vuestra me fuera ahora... ¡Sí!, acaso mía... Mas ved, estaba el alma tan gastada, que el brazo mío no alcanzó a extenderse; la sed divina contenida entonces me pulió el alma... ¡Y él ha sido vuestro! ¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos, el se adormece y le decís palabras pequeñas y menudas que semejan pétalos volanderos y muy blancos. ¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia! ¡Arrancaban tan firmes los cabellos a grandes ondas, que, a tenerla cerca, no hicieran otra cosa que ceñirla! Luego, dejad que en vuestras manos vaguen los labios suyos; él me dijo un día que nada era tan dulce al alma suya como besar las femeninas manos... Y acaso alguna vez, yo, la que anduve vagando por afuera de la vida —como aquellos filósofos mendigos que van a las ventanas señoriales a mirar sin envidia toda fiesta—, me allegue humildemente a vuestro lado y con palabras quedas, susurrantes, os pida vuestras manos un momento para besarlas yo como él las besa... Y al recubrirlas lenta, lentamente, vaya pensando; aquí se aposentaron ¿cuánto tiempo, sus labios, cuánto tiempo en las divinas manos que son suyas?
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este silencio de alma en que me escudo. ni ser suya. con sus venas tan azules! ¡Oh. que al tocarla ya me remueve este cansancio amargo. Y allí en vos misma. procurando hacer dulce y alegre mi acento: «Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto. viva. que nada podría. si. 394 . a la noche. Por eso. porque todas sus ramas son grises yo le tengo piedad a la higuera. cuando el viento abanique su copa. ¡que dulzura tan honda hará nido en su alma sensible de árbol! Y tal vez.. ni dominarle el alma ni tenerlo rendido aquí a mis pies. este dolor mortal en que me abismo. si comprende el idioma en que hablo. En las primaveras todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera. barrera ardiente... pues sois barrera.. este deleite de buscar huellas suyas y seguirlas. recompensarme este horrible deleite de hacer mío un inefable.» Si ella escucha. En mi quinta hay cien árboles bellos: ciruelos redondos. apasionado rastro!. limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos. sobre las manos suaves tan sedosas. tan finas. embriagada de gozo le cuente: —¡Hoy a mí me dijeron hermosa! JUANA DE IBARBOUROU (1895-1979) LA HIGUERA Porque es áspera y fea. qué amargo deleite. que nunca de apretados capullos se viste.¡Oh. cada vez que yo paso a su lado digo. esta inmovilidad del sentimiento que sólo salta bruscamente cuando ¡nada es posible! Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos.

. Subido a ella. ¿y si esta paz no fuera nada? —¡Nada. por él empurpurada. el corazón sangriento verá la mar. nada.INTELECTUALISMO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1881-1958) SONETOS I A tu abandono opongo la elevada torre de mi divino pensamiento... la humana primavera. el aire. la tierra. y de este modo fuese el mundo un castillo hueco y frío. ¡todo! ... Fabricaré en mi sombra la alborada. ¡y soy yo sólo el pensamiento mío! 397 ... nada. ¡ay!. Mas. buscaré en mis entrañas mi sustento. el fuego.! —O que cayera mi corazón al agua. sí. Que tú eres tú.. mi lira guardaré del vano viento. el agua.

Pensé arrancarme el corazón y echarlo. pleno de su sentir alto y profundo. Y estoy alegre de alegría llena con mi mitad allí. abría el haza oscura. qué tú entre ellos. qué perspectivas de pecho y frente (joven. qué besar. enfrente del infinito campo de Castilla. y aquí en este ultramar. en este sur. en este sur. CON MI MITAD ALLÍ ¡Mi plata aquí en el sur. respuesta de la plata que soñaba esta plata en la mañana limpia de mi Moguer de plata. paralelamente. este ultramar con este mar. en nosotros. niño). ¡que asi es la rosa! EL TODO INTERNO He llegado a una tierra de llegada. porque ésta le faltaba. qué luz.II Estaba echado yo en la tierra. Mi plata aquí. mi allí. de mi Puerto de plata. niño yo triste soñando siempre ¡el ultramar con la ultratierra. conciencia en plata lueidera palpitando con la mañana limpia. manos. qué cantar. en el sur. qué elevación de ti en nosotros hasta llegar a ti!. que el otoño envolvía en la amarilla dulzura de su claro sol poniente. mi nombre encontró norte y sur. Lento. la plata mía aquí. a este tú que pones sobre ti 399 . su conciencia penitente. y la sencilla mano abierta dejaba la semilla en su entraña partida honradamente. el ultracielo! Y el ultracielo estaba aquí con esta tierra. mayor. pues que ya tengo mi totalidad. qué decir. cuando la primavera saca flor a mis entrañas! 398 ¡Qué luz entre ojos. qué primavera de latir. LA ROSA No la toques ya más. a ver si con romperlo y con sembrarlo la primavera le mostraba al mundo el árbol puro del amor eterno. qué abrazar. la ultratierra. labios. el arado. al ancho surco del terruño tierno. complementándome. tú.

He ahí su misma idea. para mi avidez actual aire en que respiro tiempo. El todo eterno que es el todo interno. 400 apenas una blancura donde lo más puro es cierto! Aire noble. ¡Qué celeste levedad! ¡Un aire apenas terreno. en unificación. que se otorga distancias. respirando tanto a mis anchas entiendo que gozó del paraíso más embriagador: el nuestro. simple portento. Aire que respiro a fondo. nada. Muros ya cerca del campo guardan ocres sus reflejos de tardes enternecidas en los altos del recuerdo. o sin materia tal vez. lo extraordinario es esto. Respirando. y con el aire un anhelo. o con un ser muy secreto. es aire. sumo bien! Respiro. vida. Aquellos días de entonces vagan ahora disueltos en este esplendor que impulsa 3o más leve hacia lo eterno. casi nada: cielo. ¡Anhelo de transparencia. nadie puede ver su cuerpo. Con sigilo se difunde. ¡Cómo yerra por la atmósfera su dulzura. Esto: la luz en el aire. Vida. JORGE GUILLEN (1893-1984) EL AIRE Aire: nada. sin cesar humildemente valiendo callada va por el aire. nada más este soplo que da aliento. aire claro. 401 . Un frescor de transparencia se desliza como un témpano de luz que fuese cristal adelgazándose en céfiro.para que todos lleguen por la escala de carne y alma a esta conciencia desvelada que es el astro que acumula y completa. Ocultando su belleza no quiere parecer nuevo. de muchos soles muy denso. que es ya brisa va ascendiendo mientras una claridad traspasa la brisa al vuelo. todos los astros en el todo eterno. conduciendo los pasos y las palabras adonde van sin saberlo! Algo cristalino en vías quizá de enamoramiento busca en una aura dorada sendas para el embeleso. alejamientos. creo. aliento con una fe: sí. Hasta el espíritu el aire. Y la vida. buen silencio. casi nada.

La fronda. dan sus cimas al dominio celeste. ¡Aquel desgarrón de sol! Arden nubes. Vedlos. aguzando sus ramillas. me presenta como una red cuanto espero. En bandadas remontándose juegan los pájaros. si a contemplarlos acierto. Volúmenes de follajes alzan un solo sosiego. Son esos huecos aéreos quienes mejor me serenan. por de pronto. 403 . El aire claro es quien sueña mejor. profundo cristal de espejo. amarillentos! Mis ojos van abarcando la ordenación de lo inmenso. Gloria de blancos y azules purísimos. el tropel de pormenores no es tropel. Límpidos. los aleros. tan viva que se extiende al centelleo más distante. un aire que nunca es término. Feliz el afán. La realidad. entre el río y el remero sirve. ¡Soñar de misterio! Con su creación el aire me cerca. retornan. todo mi amor dirigiendo. y su propia desnudez los redondea: son ellos. ¡Qué bien sujeto! Profundizando en el aire no están solos. sobrepasa anuncio y sueño bajo el aire. ¡Juego tal vez de una fuerza no muy solemne. Torres se doran amigas de las mieses y los cerros. las verjas. ¡Aire en transparencia! Sea su señorío supremo. contribuyen al gran juego. giran. En el contorno del límite se complacen los objetos. ¡Balcones como vigías hasta de los más extremos puntos que la tarde ofrece posibles.. ¡Divino cerco! A una creación continua —soy del aire— me someto. El soto. ¡Islote primaveral. por el aire ceñido de firmamento. gloria en efecto. tienden un aire más tierno. Entre el chopo y la ribera. se colma la tensión de un día pleno.Más allá del soliloquio. Arbolados horizontes —verdor imperecedero—. se abalanzan los balcones al aire del universo. tanteo de formas que sí consiguen la perfección del momento! Esta perfección. sin saber por que se ilumina mi deseo. Todos van. Me la entrega el panorama. transición de gris. están dentro los jardines. mientras. las esquinas. y no lejos. algazaras de celajes que anuncian dioses y fuegos. violentos. tan verdes los grises! Fresnos.. ¡Márgenes de la hermosura! A través de su despejo. 402 y entre la luz y las piedras hay retozos de aleteos.

Mamá. lleva un chaleco de raso. verde carne. ¡ay!. con ojos de fría plata. El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos. ¡Ay. Hijo. soñando en la mar amarga. Mamá. mi montura por su espejo. capitán redondo. su anillito plomado! Un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros. Grandes estrellas de escarcha. pelo verde. Bajo la luna gitana. El Sol. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde? Ella sigue en su baranda. ¡Miradlos qué viejos son! ¡Qué viejos son los lagartos! ¡Ay cómo lloran y lloran. ¡ay!. ay. gato garduño. Verde que te quiero verde. Bórdame en tu almohada. Verdes ramas. 404 . Yo quiero ser de agua. eriza sus pitas agrias. Yo quiero ser de plata. y el monte. La lagarta está llorando. su anillito de plomo. Han perdido sin querer su anillo de desposados. 405 CANCIÓN TONTA Mamá. tendrás mucho frío. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda. —Compadre. cómo están llorando! Verde que te quiero verde. Verde que te quiero verde. las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. ¡Eso sí! ¡Ahora mismo! (1899-1936) EL LAGARTO ESTA LLORANDO ROMANCE SONAMBULO El lagarto está llorando. mi cuchillo por su manta. tendrás mucho frío. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. Verde viento. quiero cambiar mi caballo por su casa. pelo verde. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas.FEDERICO GARCÍA LORCA Hijo. verde carne.

—Dejadme subir al menos hasta las altas barandas. este trato se cerraba. —Compadre. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. ¡dejadme subir!. Dejando un rastro de lágrimas. Pero yo ya no soy yo. La noche se puso íntima como una pequeña plaza.Compadre. quiero morir. de menta y de albahaca. pero tenía marido. Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. El almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. con ojos de fría plata. Los dos compadres subieron. —¡Compadre! ¿Dónde está. Verde que te quiero verde. en esta verde baranda! Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. si . verde viento. decentemente en mi cama. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. Verde que te quiero verde. desde los puertos de Cabra. Verde carne. dejadme hasta las verdes barandas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. ni mi casa es ya mi casa. verde viento. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos. verdes ramas. El barco sobre la mar. dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara. negro pelo. Mil panderos de cristal herían la madrugada. con las sábanas de holanda. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. Pero yo ya no soy yo. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso.puede ser. De acero. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. ni mi casa es ya mi casa. pelo verde. mocito. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiél. Barandales de la luna por donde retumba el agua. LA CASADA INFIEL Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela. 406 cara fresca. Dejando un rastro de sangre. 407 . Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. Y el caballo en la montaña. verdes ramas. vengo sangrando. —Si yo pudiera. y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos.

bajo las ramas de un olmo. montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. hijo y nieto de Camborios. PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA Antonio Torres Heredia. No quiero decir. y los fue tirando al agua hasta que la puso de oro. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino.y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. ella. bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. por hombre. como un gitano legítimo. y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. Moreno de verde luna anda despacio y garboso. con una vara de mimbre va a Sevilla a ver los toros. ni legítimo Camborio. Y a la mitad del camino. hubieras hecho una fuente de sangre con cinco chorros. las cosas que ella me dijo. A la mitad del camino cortó limones redondos. Ella se quitó el vestido. la mitad llenos de lumbre. Aquella noche corrí el mejor de los caminos. Antonio. vienes sin vara de mimbre entre los cinco tricornios. Yo me quité la corbata. de raso pajizo. dando una larga torera sobre el mar y los arroyos. ecuestre. sus cuatro corpinos. Con el aire se batían las espadas de los lirios. ¡Se acabaron los gitanos que iban por el monte solos! 409 408 . Las aceitunas aguardan la noche de Capricornio y una corta brisa. Yo. La regalé un costurero grande. Ni tú eres hijo de nadie. la mitad llenos de frío. guardia civil caminera lo llevó codo con codo. ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos. El día se va despacio. Sus empavonados bucles le brillan entre los ojos. hijo y nieto de Camborios. la tarde colgada a un hombro. los juncos y los espinos. Me porté como quien soy. Pasadas las zarzamoras. Antonio Torres Heredia. salta los montes de plomo. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. el cinturón con revólver. ¿quién eres tú? Si te llamaras Camborio.

medallones de marfil. Lo que en otros no envidiaban ya lo envidiaban en mí. moreno de verde luna. Y a las nueve de la noche le cierran el calabozo. Una ciudad de oro entre un bosque de cedros.» Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil.» «¡Ay Federico García. Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín. Viva moneda que nunca se volverá a repetir. llama a la Guardia Civil! Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz. A las nueve de la noche lo llevan al calabozo. Zapatos color corinto. cuando los erales sueñan verónicas de alhelí. Camborio de dura crin. voces de muerto sonaron cerca del Guadalquivir. MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. 411 . Antoñito el Camborio. mientras el ciclo reluce como la grupa de un potro. voz de clavel varonil: ¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir?» 410 «Mis cuatro primos Heredias hijos de Benamejí.» «¡Ay. Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí. Les ctavó sobre las botas mordiscos de jabalí. BURLA DE DON PEDRO A CABALLO (Fragmento) A una ciudad lejana ha llegado don Pedro. voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir. y este cutis amasado con aceituna y jazmín. digno de una emperatriz! Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir. Otros de rumor cansado. Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí. En la lucha daba saltos jabonados de delfín. «Antonio Torres Heredia. mientras los guardias civiles beben limonada todos. Cuando las estrellas clavan rejones al agua gris.Están los viejos cuchillos tiritando bajo el polvo. Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbír. encendieron un candil.

Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. Don Pedro pasa por arcos rotos. Dos mujeres y un viejo con velones de plata le salen al encuentro. Brillan las azoteas y las nubes. A las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba!. y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. 412 Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. Los chopos dicen: No. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde. a las cinco de la tarde. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde. ¡Ay. Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. Y el ruiseñor: Veremos. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. que terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! 413 . Eran las cinco en punto de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde.¿Es Belén? Por el aire yerbaluisa y romero. A las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJIAS LA COGIDA Y LA MUERTE A las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde.

II
LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre el hocico de sangres derramadas en la arena, y los Toros de Guisando, casi muerte, casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! ¡No quiero sentir el chorro
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cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta! ¡Quien me grita que rne asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada, ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol se dibujaba prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué gran serrano en la sierra! ¡Que blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tinieblas! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos,
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vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de la estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay ranto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡ ¡Yo no quiero verla!!

III
CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados. La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
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La muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver este cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen dónde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil, que se pierde en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

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IV
ALMA AUSENTE

RAFAEL ALBERTI (1902) SIERRA DE PANCORBO Ya no sé, mi dulce amiga, mi amante, mi dulce amante, ni cuáles son las encinas, ni cuáles son ya los chopos, ni cuáles son los nogales, que el viento se ha vuelto loco juntando todas las hojas, tirando todos los árboles.

No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde, porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo uña brisa triste por los olivos.

EL ÁNGEL DE LOS NÚMEROS Vírgenes con escuadras y compases, velando las celestes pizarras. Y el ángel de los números, pensativo, volando del 1 al 2, del 2 al 3, del 3 al 4. Tizas frías y esponjas rayaban y borraban la luz de los espacios. Ni sol, luna, ni estrellas, ni el repentino verde
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del rayo y el relámpago, ni el aire. Sólo nieblas. Vírgenes sin escuadras, sin compases, llorando. Y en las muertas pizarras el ángel de los números, sin vida, amortajado, sobre el 1 y el 2, sobre el 3, sobre el 4...

LUIS CERNUDA (1902-1963) QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR Quizá mis lentos ojos no verán más el Sur, de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores, o huyendo en un galope de caballos furiosos. El Sur es un desierto que llora mientras canta, y esa voz no se extingue como pájaro muerto. Hacia el mar encamina sus deseos amargos, abriendo un eco débil que vive lentamente. En el Sur, tan distante, quiero estar confundido. La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta; su niebla misma ríe, risa blanca en el viento, su oscuridad, su luz, son bellezas iguales.

INVITACIÓN AL AIRE Te invito, sombra, al aire. Sombra de veinte siglos, a la verdad del aire, del aire, aire, aire. Sombra que nunca sales de tu cueva y al mundo no devolviste el silbo que al nacer te dio el aire, el aire, aire, aire. Sombra sin luz, minera por las profundidades de veinte tumbas, veinte siglos huecos sin aire, sin aire, aire, aire. ¡Sombra, a los picos, sombra, de la verdad del aire, del aire, aire, aire!

PAISAJES I Los muros, nada más. Yace la vida inerte, sin vida, sin ruido, sin palabras crueles. La luz, lívida, escapa, y el cristal ya se afirma contra la noche incierta de arrebatadas lluvias.
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Ya la luz abre su huella en la tersura indolente. tú. Y el aire fresco vuelve con la noche cercana. hacia lo lejos. que eres nuestro afán. nuestra angustia de hombres. II NO ES NADA. 422 . ¡Tierra indolente! En vano resplandece el destino. resucita tal otra vez la casa: los tiempos son idénticos.Alzada. distintas las miradas. sin aire. Junto a las aguas quietas sueño y pienso que vivo. nada: la oscuridad temblando. Un llanto entre las manos solo. Nada mi fe. ES UN SUSPIRO No es nada. desfilando paisajes. ¿Qué prisa. palabra que creamos en horas de dolor solitario. qué desvarío a la belleza hizo ajena? Porque sólo el tiempo llena el blanco papel vacío. ? Cruza el cielo. Sombra. mi llama. Acogida está la frente al regazo del hastío. aire triste o risueño con el viento que escapa. III Escondido en los muros este jardín me brinda sus ramas y sus aguas de secreta delicia. su latido o su ardor no son sino un suspiro. su tersura olvidando las ramas y las aguas. dime. Ni puedes tú saberlo. deja el hondo fluir libre sobre su imagen invisible. es un suspiro. No se siente el mundo: sus hojas sella. nuestro amor. ¿Ha cerrado la puerta? El olvido me abre sus desnudas estancias grises. si tú lo sabes. blancas.. Silencio. risueño. escapa con sus rosas. Un suspiro no es nada. Pero nadie suspira. la bruma sobre el mar o ese impulso que guía un cuerpo hacia otro cuerpo. Mas el tiempo ya tasa el poder de esta hora: madura su medida. acuérdate del hombre que suspira 423 La soledad. ¡Qué silencio! ¿Es así el mundo.. como tampoco es nada el viento entre los chopos. pero nunca sació nadie esa nada ni nadie supo nunca de qué alta roca nace. ni este vivir oscuro que la lleva.

PEDRO SALINAS (1892-1951) LA VOZ A TI DEBIDA I Sí. el final. así. valdría mucho más. Y al otro lado ya de cómputos. qué penúltimo!—. y que no sepan ya cuál de ellos será el último. 424 y las lleve a su cima. plumas y máquinas todo a multiplicar. Avanzar en tinieblas. ¡qué vivir sin final! Que un gran tropel de ceros asalte nuestras dichas esbeltas. vuelto él también latir de aire. Que cuenten sin parar. al pasar.antes de que la luz vele su muerte. hay más. a un gran fondo azaroso que irresistiblemente está cantándonos a gritos fúlgidos de futuro: «Eso no es nada aún.» EN ANSIAS INFLAMADA ¡Tinieblas. Se marchó de los ojos. claridades buscar a ciegas. ¡Qué difícil! Pero el hallazgo. ¡todo con exceso! ¡La luz. radiante. A subir. en una jubilosa repetición sin fin. sin poder calcular ni el tiempo. a ascender de docenas a cientos. unidad. Que se rompan las cifras. el mar! Plural. ni los besos. entregarnos a ciegas —¡exceso. allí. No hay más luz que la luz que se quiere. Nubes y nubes llegan creciendo oscuridad. ¿Será hoy. ya no está. más tinieblas! Sólo claro el afán. todo plural. Hay que cansar los números. luces. mañana. de cientos a millar. de sinos. suspiro entre tus manos poderosas. Búscaos bien. nunca? ¿Seré yo el que la encuentre o ella me encontrará? ¿Nos buscamos o busca sólo mi soledad? 425 . la vida. que se embriaguen contando. Lo azul. de tu amor. Tablas. vidas y mares. vive sólo en la fe de un azul que hay detrás. caricia por caricia abrazo por volcán. estaba.

» ¡Y ya no hay que arredrarse: ya es donación la vida. que no se mude esa tu piel doncella. palabras. Quién pudiera. Si su espejo la brisa en frente brilla. es entrega total a la busca del signo que la flor ni la piedra nos quieren entregar! ¡Tensión del ser completo! ¡Totalidad! Igual al gran amor en colmo buscando claridad a través del misterio nunca bastante claro por desnudo que esté. hoja barbera. no te contemples —¡ay. río Duero. No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. sonríes entre tus barbas de plata. nadie a acompañarte baja: nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua. Narcisa!— en ella. azar. ya nadie quiere atender tu eterna estrofa olvidada. Volumen nada más: base y altura. Tú. como tú.Retumban las preguntas y los ecos contestan: «Azar. 426 427 . nadie a estar contigo baja. Al contraluz de luna limonera. de la carne mortal. que su más bella vertical depura. azar. cantar siempre el mismo verso. Río Duero. moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. río Duero. Indiferente o cobarde. Yo mudejar te quiero y no cristiana. palma de arquitectura sin semilla. a la vez quieto y en marcha. viejo Duero. pero con distinta agua. sino los enamorados que preguntan por sus almas y siembran en tus espumas palabras de amor. toda naranja al sol que se te humilla. tu arista es el bisel. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor. la ciudad vuelve la espalda. GERARDO DIEGO (1896-1987) LA GIRALDA Giralda es prisma puro de Sevilla nivelada del plomo y de la estrella. torre sin mella. ROMANCE DEL DUERO Río Duero. Resbala el tacto su caricia vana. molde en engaste azul. palabras.

a ti cuyos celestes peces entre nubes son como pájaros olvidados del hondo! Vengan a mí tus espumas rompientes. sombra del mar poderoso. cuando el mar se retira apresurándose. mar de plomo impiadoso. quiero el rojo o su amarillo frenético. mar. eres tú. DÁMASO ALONSO (1898) MUJER CON ALCUZA ¿Adonde va esa mujer. ¡Ah. Va despacio. genial rencor verde donde todos los peces son como [piedras por el aire abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vida como un amor que con la muerte acaba.. con la alcuza en la mano? Acercaos: no nos ve. si el acero frío de sus ojos. lámina sin recuerdo. un relámpago que buscase mi pecho o su destino. Eres tú. gota inmensa que contiene la tierra. pero llevada por un terror oscuro. fuego destructor de mi vida sin numen aquí en la playa donde la luz se arrastra. Yo no sé qué es más gris. por una voluntad de esquivar algo horrible. Luzca el morado sol sobre la muerte uniforme. Sí. o si el paisaje desolado de su alma. estamos equivocados. frente a ti. quiero ese túnel donde el olor se disuelve en el negro falaz con que la muerte ríe en la boca. Mátame como si un puñal. cristalinas. Mátame si tú quieres. un sol dorado o lúcido. quiero morir frente a ti. cantil todo de agua que amenazas hundirte sobre mi forma lisa. Venga la muerte total en la playa que sostengo. eterno nombre sin fecha.. un brazo prepotente en que la desnudez fuese el frío. desgastando suela. pronto. como la gaviota que en medio de la noche tiene un color de sangre sobre el mar que no existe. cuando sobre la arena quedan sólo unas conchas. en esta terrena playa que en mi pecho gravita.VICENTE ALEIXANDRE (1898-1984) LA MUERTE ¡Ah!. Muerte como el puñado de arena. bravia lucha del mar con la sed. arrastrándose por la acera ahora que es ya casi de noche. eres tú. mar vertical cuyas espumas tocan los cielos. por la que unos pies ligeros parece que se escapan. Esta mujer no avanza por la acera de esta ciudad. pronto. venga la asfixia cuando el cuerpo se crispa sumido bajo los labios negros que se derrumban. desgastando losa. unas frías escamas de unos peces amándose. 428 Quiero el color rosa o la vida. arrastrando los pies. como el agua que en el hoyo queda solitaria. vengan los brazos verdes desplomándose. 429 . si el gris desvaído de ese chai con el que se envuelve el cuello y la cabeza. Quiero besar el perfil de la mudez penúltima. una mirada buida de un inviolable ojo.

como de gentes que hablaran a través de mantas bien [espesas. que en todas estaba oscuro. Pero las lúgubres estaciones se alejaban. ni los sitios. ha viajado durante muchos días y durante muchas noches: unas veces nevaba y hacía mucho frío.esta mujer va por un campo yerto.. al arrancar el tren. y muchas noches. como si con el arrancar del tren le arrancaran innume[rabies margaritas. Ella recuerda sólo que en todas hacía frío. gritando y retorciéndose. Siempre parando en estaciones diferentes. ¡ay!. Oh sí. que ella no sabe con exactitud ni cómo se llamaban. ¡Oh!: noches y días. en un tren muy largo. sólo rasgadas de improviso por lloros de niños que despiertan mojados a la media[noche. zanjas antiguas. Pero el horrible tren ha ido parando en tantas estaciones diferentes. siempre con un ansia turbia. un lugar señalado en las tres dimensiones del gran espacio [cósmico por una cruz bajo las estrellas. ha dormitado en la sombra. para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada. de tierra removida. muchos días. de tierra que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó. como si le arrancaran los días azules. de humana dimensión. sólo para ver alejarse en la infinita llanura eso.aún mareada por el humo del tabaco. ni las épocas. ha comprendido siempre 430 cuan bestial es el topetazo de la injusticia absoluta. Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren. por el olor a nicotina rancia. días y noches. por gritos ahogados y empañadas risas. y muchos. y tristes caballones. muchas noches. de bajar ella también. muchos días. . y muchas. entre abismales pozos sombríos. otras veces lucía el sol y sacudía el viento arbustos juveniles en los campos en donde incesantemente estallan extra[ñas flores encendidas. noches y días. por el traqueteo de las ruedas y por el humo. días y noches. y que al partir. llenas de barro y agua fangosa y sudarios harapientos [del color de la desesperanza. y turbias simas súbitas. 431 . sí. ha sentido siempre una tristeza que era como un ciempiés monstruoso que [le colgara de la mejilla. Y ella ha viajado y ha viajado. [de quedarse ella también. corno si con el arrancar del tren le arrancaran el alma. o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túne[les les pellizcan las nalgas. Y por fin se ha dormido. entre zanjas abiertas. la conozco. . zanjas recientes. y ella se asomaba frenética a las ventanillas. una solitaria estación. Y ha viajado noches y días. sí. mareada por el ruido de la conversación. arrullada por un fondo de lejanas conversaciones. blancas cual su alegría [infantil en la fiesta del pueblo. el gozo de amar [a Dios y esa voluntad de minutos en [sucesión que llamamos vivir.

entre caballones de tierra. y estaba sola. Y ha seguido días y días. y ha comenzado a correr por los pasillos del tren. de dos metros de longitud. se inclina. Su sueño era cada vez más profundo. guarda aún el dulce alabe de la cargazón y de la compañía. y estaba sola. y ha buscado al revisor. la estúpida fuerza sin pupilas. va curvada como un signo de interrogación. porque estaba sola. y ha preguntado quién conducía. como si fuera surcando un mar de cruces. a los mozos del tren. quién movía aquel horrible tren. loca. desgastando la suela de sus viejos zapatones. por eso esa mujer avanza (en la mano. casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor: sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un [instante en las sombras. ¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de [madera.. a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento. Y no le ha contestado nadie. en sus tristes ramas desnudas. que no conduce nadie. conserva aún en invierno el tierno vicio. entre zanjas abiertas a un lado y otro. abriéndolo con delicadeza [exquisita. en el enorme tren vacío. . y estaba sola. donde ya ni se posan [los pájaros? 433 . . o una nebulosa de cruces. o un [bosque de cruces. en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más. y estaba sola. y se le tensan tirantes cables invisibles desde sus tumbas diseminadas? ¿O es que. Ella. sí. porque estaba sola. algún chillido como un limón agrio que pone amarilla [un momento la noche. Sólo la velocidad.para siempre dormitar de nuevo en trayectos inaca[bables.. de un vagón a otro. de cruces lejanas. sólo el ruido del tren.No ha sabido cómo. que aún hace que esa mujer 432 avance y avance por la acera. con este tamaño preciso de nuestra ternura de cuerpos humanos. iban cesando. como si caminara surcando un trigal en granazón.. Y luego nada. Y esta mujer se ha despertado en la noche. a algún empleado.. frenética. su alcuza). sólo el traqueteo de maderas y hierros del tren. de cercanas cruces. con la espina dorsal arqueada sobre el suelo. es que le cuelgan del cerebro sus recuerdos de tierra en putrefacción. y estaba sola. como si se asomara por la ventanilla de un tren. Ah. donde no va nadie. desgastando las losas. como esos almendros que en el verano estuvieron cargados de demasiada [fruta. y ha mirado a su alrededor. abriendo con amor el aire. y ha gritado en la oscuridad. como el [atributo de una semidiosa. al ver alejarse la estación anónima en que se debía haber quedado? ¿Es que le pesan.Y ésa es la terrible.

de improviso: «Si el cuerpo quiere ser tierra en la tierra. el alma quiere ser cuerpo en el cielo. de la mano suave y fuerte de tu padraza Teresa. A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en que hace 45 años que me pudro. ladrando como el perro enfurecido.» Juan de la Cruz. Y paso largas horas gimiendo como el huracán. o fluir blandamente la luz de la luna. preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma. y paso largas horas oyendo gemir al huracán. fluyendo como la leche de ía ubre caliente de una gran vaca amarilla. Te quitas de toda hechura. De Dios el silencio santo. ¡cómo te pesa! Marchas por la noche oscura. por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid. colmo de noche sin luna. que sigues tu senderito por tinieblas de miseria. Y paso largas horas preguntándole a Dios. te va guiando la brisa. madrecito.INSOMNIO Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas). te basta con la sonrisa. o ladrar a los perros. 435 434 . Dime. claro. por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo. las tristes azucenas letales de tus noches? HUMANISMO MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936) Lope de Vega. la que corteja la muerte.» Pero debe enmendársele el inciso: «Si el cuerpo quiere ser cielo en la tierra. la vida. el alma quiere ser cielo en el cielo. alma de sonrisa seria. ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día.

amor hecho hambre. Sólo comerte nos apaga el ansia. y que su pulpa como maná celeste se derrita sobre el ardor de nuestra seca lengua. fiero amor de vida que no se sacia con abrazos. gracias a tu canto alcanza a adormecer la razón.vas llenando con tu can Lo. el alma olvida las cosas que pasaron. gramática del Brócense. quiere saber sabor de tus redaños. besos. Hechizo salmanticense de pedantesca dulzura. comed. leer. vivir la vida que otros soñaron. para Dios canto de cuna. leer. es hacerte nuestro. verbo encarnado. las olas. seré lo que pasó? El cuerpo canta. y tus dolores pasar para vivir muerte de vida. la sangre aulla. las flores de la pluma. pan de inmortalidad. ¡Ay mi Castilla latina con raíz gramatical. renaciente maravilla. nos repites: «¡Venid. ¿seré lectura mañana también yo? ¿Seré mi creador. amor de las entrañas. ay tierra que se declina por luz sobrenatural! EL CRISTO DE VELAZQUEZ (Fragmento) Amor de Ti nos quema. las ficciones. comer tu corazón. ¡oh Cordero de Dios!. que no es gozar en Ti. leer. blanco cuerpo. éste es mi cuerpo!» ¡Carne de Dios. Y tus brazos abriendo como en muestra de entregarte amoroso. del viejo saber remoto guardas recuerdos conformes. encarna nuestra divina hambre carnal de Ti! SALAMANCA SALAMANCA Salamanca. 436 Leer. leer. Nuestro amor entrañado. carne divina. carne de nuestra carne. Se quedan las que quedan. leer. el poso de la espuma. nuestra desesperación. hambre de la palabra creadora que se hizo carne. Leer. florón de literatura. tomad. académica palanca. Salamanca. mi criatura. ni con enlace conyugal alguno. amor que es hambre. manjar Te quiere. leer. Oro en sillares de soto en las riberas del Tormes. de mi visión de Castilla. Leer. las humanas creaciones. Madrecito de esperanza. 437 .

cuando dormía. y las doradas abejas iban fabricando en él. ¡bendita ilusión!. Di. 438 ANOCHE. habitado de pardos ruiseñores. CUANDO DORMÍA Anoche. que una fontana fluía dentro de mi corazón. antes que el río hacia la mar te-empuje. con las amarguras viejas blanda cera y dulce miel. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. hacia la luz y hacia la vida. soñé. Mi corazón espera también. con las lluvias de abril y el sol de mayo. lanza de carro o yugo de carreta. de alguna mísera caseta al borde de un camino. soñé. torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas. cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera. que un ardiente sol lucía 439 . cuando dormía. quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. agua. con su hacha el leñador. Antes que te derribe. por valles y barrancas. otro milagro de la primavera. vienes hasta mí. ¿por qué acequia escondida. que una colmena tenía dentro de mi corazón. cuando dormía. olmo. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él. manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche. Anoche. y el carpintero te convierta en melena de campana.la tierra charla. el ciclo calla y el hombre escucha. hendido por el rayo y en su mitad podrido. soñé. antes que te descuaje un. ¡bendita ilusión!. la mar murmura. ANTONIO MACHADO (1875-1939) A UN O L M O SECO Al olmo viejo. No será. y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. ¡bendita ilusión!. algunas hojas verdes le han salido. rojo en el hogar. mañana ardas. antes que. olmo del Duero.

moscas vulgares. rebotando en los cristales en los días otoñales. ¡quien te pudiera sentir en el corazón clavada!» 440 .. cuando dormía. golosas. La tarde más se oscurece. sonoras. me evocáis todas las cosas. ¡Oh.. meditando. sobre los párpados yertos de los muertos. de esta segunda inocencia que da en no creer en nada.dentro de mi corazón. vosotras. perseguidas por amor de lo que vuela —que todo es volar—. las polvorientas encinas. y el camino que serpea y débilmente blanquea. 441 YO VOY SOÑANDO CAMINOS ¡Yo voy soñando caminos de la tarde! ¡Las colinas doradas.. sobre la carta de amor. sobre el libróte cerrado. —¡la tarde 'cayendo está!— «En el corazón tenía la espina de una pasión. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar. Moscas de todas las horas. que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado. Moscas vulgares. LAS MOSCAS Vosotras. a lo largo del sendero. los verdes pinos.» Y todo el campo un momento se queda. mudo y sombrío. raudas moscas divertidas. viejas moscas voraces como abejas en abril.. logré arrancársela un día: ya no siento el corazón. Anoche.. ¡bendita ilusión!..! ¿A dónde el camino irá? Yo voy cantando.. soñé. que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón. las familiares... inevitables. Suena el viento en los álamos del río. las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en la aborrecida escuela. se enturbia y desaparece. de infancia y adolescencia. viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar. Mi cantar vuelve a plañir: «Aguda espina dorada. de mi juventud dorada. y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar. viajero.. de siempre.

por mirar los arbolitos pasar. ¡Colinas plateadas. el pollino que sabe bien el camino! ¿Dónde estamos? ¿Dónde todos nos bajamos? El tren camina y camina y la máquina resuella. tristeza que es amor! ¡Campos de Soria donde parece que las rocas sueñan. caminos blancos y álamos del río. el caminante lleva en su bufanda envueltos cuello y boca. y casi. voy bien. en el fondo del corazón. grises alcores. tan lindos. conmigo vais! ¡Colinas plateadas. para todo viaje —siempre sobre la madera de mi vagón de tercera—. Al empezar abril está nevada la espalda del Moncayo. ariscos pedregales. y los pastores pasan cubiertos con sus luengas capas. grises alcores. ¡Vamos en una centella! 442 443 . Si es de noche. me evocáis todas las cosas. verdes pradillos. el Duero su curva de ballesta en torno a Soria. vosotras. siempre nos hace soñar.. revoltosas. hoy siento por vosotros. ni brilláis cual mariposas. Madrid. tristeza. Luego. yo nunca duermo en el txen y. y de día. el tren. tardes de Soria. calvas sierras. el campo sueña. amigas viejas. ¡Oh. al caminar. oscuros encinares. La tierra no revive. Ponferrada. casi olvidamos el jamelgo que montamos. CAMPOS DE SORIA Es la tierra de Soria árida y fría. cárdenas roquedas! EN TREN Yo. que ni labráis como abejas. mística y guerrera. para marcharse.Inevitables golosas. cerros cenicientos. cárdenas roquedas por donde traza. la primavera pasa dejando entre las hierbas olorosas sus diminutas margaritas blancas. pequeñitas. voy ligero de equipaje.. sin embargo. Lo molesto es la llegada. porque no acostumbro a dormir yo. ¡Este placer de alejarse! Londres. Por las colinas y las sierras calvas. y tose con tos ferina.

Y era allí donde los padres veían en primavera el huerto en flor. sobrado espacio les da la casa paterna. desde la ventana al dulce ruiseñor cantar oyeran. devota de Frascuelo y de María. y entre dos olmos que. su infalible mañana y su poeta. dos hijos. Y en las noches del verano. la cuadra y el corral. ha de tener su mármol y su día. En una estancia que tiene luz al huerto. y en el otoño hojas secas. Era una estancia olvidada donde hoy Miguel se aposenta. 444 dos sillones de vaqueta. a la moda de Francia realista. que enseñaba a sus hijuelos a usar de las alas lentas. Será un joven lechuzo y tarambana.LA TIERRA DE ALVARGONZALEZ LA CASA La casa de Alvargonzález era una casona vieja. gigantes centinelas. pasajero. colgado en el muro. sacó sueños de grandeza. donde el hogar humeante con sus escaños de piedra se ve sin entrar. hay una mesa con gruesa tabla de roble. A diestra mano. Es casa de labradores. y en el cielo de mayo. huerto y abejar y. gente aunque rica plebeya. EL MAÑANA EFÍMERO La España de charanga y pandereta. Fue allí donde Alvargonzález. A ambas parejas que hubieron. un sayón con hechuras de bolero. que a dos familias sustentan. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. al fondo. a la siniestra. 445 . sin que lograrse pudieran. de espíritu burlón y de alma quieta. cerrado y sacristía. ¡por ventura!. si tiene abierta al campo la puerta. cuando la calor desvela. del orgullo de su huerta y del amor de los suyos. la cigüeña —cuando las rosas se abren y los zarzales blanquean—•. una gastada escalera que va a las habitaciones partidas en dos viviendas. Al arrimo del rescoldo del hogar borbollonean dos pucherillos de barro. Los Alvargonzález moran con sus mujeres en ellas. sombra le dan en verano. un negro abaco de enormes cuentas. con cuatro estrechas ventanas separada de la aldea cien pasos. y unas espuelas mohosas sobre un arcón de madera. azul.

venerables y católicas. 446 Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza. con el barro de la tierra. el vacuo ayer dará un mañana huero. 447 . Seguramente. esa España inferior que ora y embiste. canta o sueña. hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona. vieja y tahúr. un rojo sol corona de haces turbias las cumbres de granito. Mas otra España nace. pasajero.. zaragatera y triste. un sabio y un poeta. España que alborea con un hacha en la mano vengadora. la sombra de un lechuzo tarambana. Una España implacable y redentora. el carbonero busca las moras o las setas. de un sayón con hechuras de bolero. Veréis cómo el poeta admira y calla.un poco al uso de París pagano. la España del cincel y de la maza.? ¿Dices que nada se crea? No te importe. España de la rabia y de la idea. y otras calvas en otras calaveras brillarán. Quien prefiere lo vivo a lo pintado es el hombre que piensa. ¡por ventura!.-DICES. Llevadlos al teatro y sólo el carbonero no bosteza. YA HAY UN ESPAÑOL PONED SOBRE LOS CAMPOS Poned sobre los campos un carbonero. aún tendrá luego parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? Doctor: ¿tendrá el estómago vacío? —El vacío es más bien en la cabeza. florecerán las barbas apostólicas... El carbonero tiene llena de fantasías la cabeza. haz una copa para que beba tu hermano. entre una España que muere y otra España que bosteza. con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza. Esa España inferior que ora y bosteza.. y al estilo de España especialista en el vicio al alcance de la mano. . el sabio mira y piensa. cuando se digna usar de la cabeza. Como la náusea de un borracho ahito de vino malo. NUESTRO ESPAÑOL Nuestro español bosteza.

Y es tan bueno y mejor que fue Loyola: sabe a Jesús y escupe al fariseo. metiendo espuela de oro a su locura. Y el alma desalmada de su raza. que bajo el golpe de su férrea maza aún duerme. lleva el arnés grotesco y el irrisorio casco del buen manchego. Tengo a mis amigos en mi soledad. ¿Tu verdad? No. Tiene el aliento de una estirpe fuerte que soñó más allá de sus hogares. Dios y adelante el ánima española. fuerte vasco. Poned atención: un corazón solitario no es un corazón. CANCIONES La primavera ha venido. la Verdad y ven conmigo a buscarla. te guarde Dios. Nadie sabe cómo ha sido. Don Miguel camina.. al caballero. lechuzos y tahúres y logreros dicta lecciones de Caballería. a mirar desnuda cerca del corazón la hoja de acero. puede que despierte un día.Españolito que vienes al mundo. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón. sin miedo de la lengua que malsina. cuando estoy con ellos. cual nuevo Hamlet. El señala la gloria tras la muerte. Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa: Adivínala. Quiere enseñar el ceño de la duda. ESTE DONQUIJOTESCO Este donquijotesco don Miguel de Unamuno. antes de que cabalgue.. ¡qué lejos están! 448 449 . guárdatela. jinete de quimérica montura. Quiere ser fundador y dice: Creo. A un pueblo de arrieros. y que el oro buscó tras de los mares. La tuya. En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad.

. Y he visto: Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con [cuentos. en áspero granito. Sangrábale el oído.. el tiempo lleva un desfilar de auroras con séquito de estrellas empañadas. Antes hay que deshacer este entuerto.OTRO CLIMA ¡Oh cámaras del tiempo y galerías del alma. Y hay que resolverlo entre todos. Desde la cumbre vio el desierto llano con sombras de gigante con escudos. PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS DE VELAZQUEZ De aquí no se va nadie.. Digo tan sólo lo que he visto. Que los huesos del hombre los entierran con cuentos. porque un aire de cielo aterecido le amortecía el fino estradivario. tan desnudas!.. sin huir con unas alas de percalina o haciendo un agujero 451 450 . ¿Un mundo muere? ¿Nace un mundo? ¿En la marina panza del globo hace nueva nave su estela diamantina? ¿Quillas al sol la vieja flota yace? ¿Es el mundo nacido en el pecado el mundo del trabajo y la fatiga? ¿Un mundo nuevo para ser salvado otra vez? ¿Otra vez? Que Dios lo diga. Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos. Y sé todos los cuentos. Pero me he dormido con todos los cuentos. Se apaga el canto de las viejas horas cual rezo de alegrías enclaustradas. LEÓN FELIPE (1884-1968) Yo no sé muchas cosas. y hay que resolverlo sin cobardía.. Yo sé muy pocas cosas.. es verdad. De los claros días pasan las sombras mudas. y en el verde fragor del océano torsos de esclavos jadear desnudos. y el rayo de un camino en la montaña. Calló el poeta. Ni el místico ni el suicida. el hombre solitario. Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos. Y un nihil de fuego escrito tras de la selva huraña... Nadie. Mientras esta cabeza rota del Niño de Vallecas exista de aquí no se va nadie. dijo el poeta. es verdad. antes hay que resolver este enigma..

Entonces nos iremos todos por las bambalinas. Y es inútil. PABLO NERUDA (1904-1973) ODA A LA POBREZA Cuando nací. los mismos rebaños. los mismos farsantes. me mirabas a través de las tablas podridas por el profundo invierno. repetían tu nombre y tu apellido o a veces el salto quebrado. siempre de la misma manera! 452 . tu lengua gris que corta la ropa. como hecho a la medida. la madera. los mismos poetas! ¡Qué pena que sea así todo siempre. los huesos y la sangre. tus ojos de pantano. De pronto eran tus ojos los que miraban desde los agujeros. el traje roto. pobreza. de noche. las mismas sectas ¡y los mismos. las mismas recuas! ¡Qué pena si esta vida tuviera —esta vida nuestra— mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos de la historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos pueblos. los zapatos abiertos. Siempre. De aquí no se va nadie. inútil toda huida (ni por abajo ni por arriba). Las goteras. Tú y yo y Sancho y el Niño de Vallecas y el místico suicida. Nadie. las mismas ventas. me seguiste. Allí estabas acechándome tus dientes de carcoma. las mismas ventas. las mismas cadenas. no yelmo ni bacía— se acomode a las sienes de Sancho y a las tuyas y a las mías como pintiparado. allí estabas buscándome.en la tarima. los mismos tiranos. Ni el místico ni el Suicida. 453 ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos. Se vuelve siempre. Hasta que un día (¡un buen día!) el yelmo de Mambrino —halo ya. me advertían.

te vigilo. Te sigo. encuentran mis poemas. sentada en una silla me esperabas. me seguiste por los cuarteles y los hospitales. te acerco. de un montón de abandono en medio de la calle y de la lluvia ibas haciendo un trono desdentado y mirando a los pobres recogías mi último plato haciéndolo diadema. sino el silbido frío de tu boca. mi canto está cantando. Otros poetas antaño te llamaron santa. en la mina los hombres al limpiarse la frente. Estoy en todas partes: en el océano con los pescadores. pobreza. Pobreza. te rompo los dientes que te quedan. se alimentaron de humo 455 . Cuando alquilé una pieza pequeña. Cuando enfermé tocaron a la puerta: no era el doctor. pobreza. Te vi sacar mis muebles a la calle: los hombres los dejaban caer como pedradas. o al descorrer las sábanas en un hotel oscuro. adolescente. en los suburbios. 454 bajo cada sábana de hospital imposible encontrarás mi canto. Ahora. por la paz y la guerra. Tengo las manos blancas de dar el pan en las panaderías. Donde vayas. te disparo. soy implacable.siguiéndome. yo te sigo. Tú. veneraron tu capa. secarse el sudor negro. mi vida está viviendo. Derrotaré tus pálidas banderas en donde se levanten. entraba otra vez la pobreza. Yo salgo cada día con la obrera textil. pobreza. mi sangre está luchando. desde mi nacimiento por las calles. no encontré la fragancia de la rosa desnuda. con amor horrible. te cerceno las uñas. Junto a cada pobre rae encontrarás cantando. Como fuiste implacable. te aislo.

Su voz. Yo con otros. pero tal vez la quiero. me he vuelto. Mi corazón la busca.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. Pensar que no la Lengo. jamás como hoy. jueves. y ella no está conmigo. Ya no la quiero. Sentir que la he perdido. a lo lejos. Jueves será. como es hoy. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. los astros. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Será de otro. Mi alma no se contenta con haberla perdido. le pegaban 457 . con todo mi camino. te embarco y te destierro. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. Ella me quiso. mi alma no se contenta con haberla perdido. ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos! Puedo escribir los versos más tristes esta noche. es cierto. Yo te desafío. te vamos expulsando de la tierra a la luna para que allí te quedes fría y encarcelada mirando con un ojo el pan y los racimos que cubrirá la tierra de mañana. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. y a veces ella también me quiso. porque hoy. Nosotros. más inmensa sin ella. ya no somos los mismos. Escribir. es cierto. y tiritan. Sus ojos infinitos. A lo lejos alguien canta. a veces yo también la quería. Me moriré en París —y no me corro— tal vez un jueves. César Vallejo ha muerto. Yo la quise. De otro. por ejemplo: «La noche está estrellada. muchos otros. Como antes de mis besos. azules.y desaparecieron. con otros. los húmeros me he puesto a la mala y. un día del cual tenga ya el recuerdo. 456 CESAR VALLEJO (1892-1938) PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA Me moriré en París con aguacero. su cuerpo claro. que proso estos versos. Como para acercarla mi mirada la busca. Ya no la quiero. ¡Es tan corto el amor y es tan largo el olvido! Porque en noches como ésta la tuve entre mis bra[zos. A lo lejos. de otoño. Oír la noche inmensa. pero cuánto la quise. Eso es todo. con duros versos te golpeo el rostro. ¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla! La noche está estrellada y ella no está conmigo. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. a verme solo. La misma noche que hace blanquear los mismos [árboles. los de entonces.

pérfidas. detrás. debajo. después. golpeando. los primos. LA PAZ La paz. a nadie de Picaso? Alguien va en un entierro sollozando. 459 . ensangrentado. la tina. acaso.. el muerto... extrae un piojo de su axila. aquello.. externo. el estupor. mientras. la potestad. el vaso. muriéndose. ¿Hablar. nítido. ¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo? Otro busca en el fango huesos. tumefactas... enfureciéndose. ¿Voy a escribir. encintadas. la aguja. ¿Cómo escribir después del Infinito? Un albañil cae de un techo. la soledad. Dios te salve. lo aciago. analizando. y ya no almuerza. largas. son testigos los días jueves y los huesos húmeros. llorando. Lo horrible. listas. lo augusto. Ardiendo. ¿Con qué valor hablar de sicoanálisis? Otro ha entrado a mí pecho con un palo en la mano. UN HOMBRE PASA Un hombre pasa con un pan al hombro. el monaguillo. lo suntuario. la metáfora? Un comerciante roba un gramo del peso a un cliente. después. la avispa. Después. el desconocimiento. el taco. los lugares. lo lentísimo.. lo infructuoso. ¿Hablar. oyendo. los párrocos. estremeciéndose. ¡cuánto!. cascaras. los sarcófagos. mañana. después.. cuanto. lo todo. las vertientes. la lluvia. a leer a André Bretón? Otro tiembla de frío. quizás. tan. tose. lo táctil.. ráscase. libere y corone. la parte. nunca. situándose. ¿Hablar luego de Sócrates al médico? Un cojo pasa dando el brazo a un niño. las gotas... lo lóbrego. conexas. después. tanto. lo acerbo. el alma. de cuarta dimensión? Un banquero falsea su balance. sobre mi doble? Otro se sienta. ¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito? 458 REDOBLE FÚNEBRE A LOS ESCOMBROS DE DURANGO Padre polvo que subes de España. los caminos. azafranado. la olla. ¿Con qué cara llorar en el teatro? Un paria duerme con el pie a la espalda.todos sin que él les haga nada. ¿Voy. los arcángeles. fotografías. lo profundo. ¿Innovar luego el tropo. el buho. lo fatal. lo mojado. siempre. Ic daban duro con un palo y duro también con una soga. los decilitros. viejo. ¿Cómo luego ingresar en la Academia? Alguien limpia su fusil en la cocina. el tipo. ¿Con qué valor hablar del más allá? Alguien pasa contando con sus dedos. portátil. éstos aquí. el ébano. sosteniéndose. muere. lo pui ísimo. mátalo. lo satánico. el desaire. lejos.. Dúctil. escupe sangre. después. las morenas. encima. comparando. el olvido. trece. viviendo. lo crispante.

cavilación que vienes como el mar de la playa a las arenas. padre polvo que estás en los cielos. como el toro estoy marcado por un hierro infernal en el costado y por varón en la ingle como un fruto. Dios te salve. llorando. si no es tu voz.' Eludiendo por eso el mal presagio de que ni en ti siquiera habré seguro. lloro mi desventura y sus conjuntos 461 460 . ELEGÍA Yo quiero ser. voy entre pena y pena sonriendo. un golpe helado. te calce y dé un tronó. No hay extensión más grande que mi herida. pena que vas. como el toro burlado. el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas.padre polvo que asciende del alma. compañero del alma. Como el toro lo encuentra diminuto todo mi corazón desmesurado. tristes y morenas. el norte que pretendo. y del rostro del beso enamorado. un empujón brutal te ha derribado. Un manotazo duro. Padre polvo que subes del fuego. voy en este naufragio de vaivenes. Como el toro he nacido para el luto y el dolor. Nadie me salvará de este naufragio si no es tu amor. a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. caracolas y órganos mi dolor sin instrumento. y dejas mi deseo en una espada. por una noche oscura de sartenes redondas. un hachazo invisible y homicida. Como el toro me crezco en el castigo. como el toro a tu amor se lo disputo. tan temprano. la tabla que procuro. Como el mar de la playa a las arenas. pobres. como el toro. Tanto dolor se agrupa en mi costado. la lengua en corazón tengo bañada y llevo al cuello un vendaval sonoro. que por doler me duele hasta el aliento. Como el toro te sigo y te persigo. Alimentando lluvias. MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942) SONETOS 1 Tengo estos huesos hechos a las penas y a las cavilaciones estas sienes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamoi dazarte y regresarte. rayos y hachas estridentes. a dentelladas secas y calientes. que tenemos que hablar de muchas cosas. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero. Alegrarás las sombras de mis cejas. pasado baldío. Tu corazón. sedienta de catástrofes y hambrienta. turbio. Tus pechos en el alba: maternos manantiales. menos tu vientre claro y profundo. Menos tu vientre todo es oculto. y sin calor de nadie y sin consuelo. compañero del alma. quiero apartar la tierra parte a parte. Se han desbordado. Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. 463 462 . voy de mi corazón a mis asuntos. esposa. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. no perdono a la tierra ni a la nada. Menos tu vientre todo es oscuro. ya terciopelo ajado. hasta inundar la casa que tu sabor rezuma. tú toda una colmena de leche con espuma.y siento más tu muerte que mi vida. no perdono a la vida desatenta. temprano madrugo la madrugada. menos tu vientre todo inseguro. Quiero escarbar la tierra con los dientes. de inundación. Ando sobre rastrojos de difuntos. recorrida por caudales sonoros. Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas. Oigo un clamor de leche. Es como si tu sangre fuera dulzura y toda laboriosas abejas filtradas por tus poros. compañero. HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA III Tejidos en el alba. luchan y se atropellan con blancas efusiones. de boda junto a ti. MENOS TU VIENTRE Menos tu vientre todo es confuso. No perdono a la muerte enamorada. Temprano levantó la muerte el vuelo. Menos tu vientre todo es futuro fugaz. llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. lunarmente tus venas. todo postrero polvo del mundo. y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas. dos panales no pueden detener la miel en los pezones. temprano estás rodando por el suelo. En mis manos levanto una tormenta de piedras. grabados.

seguiremos besándonos en el hijo profundo. de sangre. en un haz de caricias. fundidos como anhelan nuestras ansias voraces: en un ramo de tiempo. ÍNDICE . No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia y en cuanto de tu vientre descenderá mañana. Haremos de este hijo generador sustento. se besan los primeros pobladores del mundo. Viene a ocupar el hijo los campos y la casa que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca. la agricultura viva. Con el amor a cuestas. tu caudaloso vientre será mi sepultura. Para siempre fundidos en el hijo quedamos. Besándonos tú y yo. dormidos y despiertos.Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro. pedazo desprendido de nuestros dos pedazos. los dos ramos. los dos haces. El hará que esta vida no caiga derribada. con un fuego congelado que abrasa. se besan nuestros muertos. Porque la especie humana me han dado por herencia. y hará de nuestra carne materia decisiva: donde asienten su alma las manos y el aliento las hélices circulen. que de nuestras dos bocas hará una sola espada y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos. verían que grabada llevo allí tu figura. laten juntos a los vivos de una manera terca. la familia del hijo será la especie humana. Si quemaran mis huesos con la llama del hierro. de pelo. Los muertos.

no ¡Ay. Arcipreste de Hita. Batalla de amores Jorge Manrique. Poema de Fernán González Sem Tob. Libro de Alexandre: Alabanza de la patria Anónimo. Cántica El labrador avaro Anónimo. Serranillas Juan de Mena. Aquí jabla de la guerra Juan Ruiz. Cantar de Mió Cid Anónimo. Dentro. — ROMANCES HISTÓRICOS 48 De Bernardo del Carpió 49 La jura de Santa Gadea 467 . Proverbios morales Pedro López de Ayala. Cantar de los lujantes de Lara Gonzalo de Berceo. Cantiga Micer Francisco Imperial. en el vergel Rodrigo Martínez Por vos mal me viene No quiero ser monja.CRONOLÓGICO 5 NOTA PRELIMINAR PRIMEROS TIEMPOS 9 10 10 11 12 13 14 16 17 20 Anónimo. Villancico Cancionero. Laberinto Coplas de la panadera Gómez Manrique. que non era! ROMANCERO. Coplas a la muerte de su padre Juan del Encina. Cántica de serrana De las propiedades que las duennas chicas han SIGLO XV 25 26 27 29 30 31 33 45 46 46 47 47 47 Alfonso Alvarez de Villasandino. Desir a las syete virtudes Marqués de Sanüllana.

Angélica y Medoro Servía en Oran al rey Entre los sueltos caballos Ande yo caliente 469 . de mi Alhama! ROMANCES CAROLINGIOS 53 Doña Alda ROMANCES NOVELESCOS 55 56 56 58 Blanca-niña El prisionero De la hija del rey de Francia De la rosa fresca ROMANCES LÍRICOS 59 Fontefrida 60 El conde Amalaos SIGLO DE ORO SIGLO XVI 81 84 86 88 89 91 93 94 95 96 97 98 100 103 104 105 105 110 113 119 120 121 123 124 124 126 126 132 136 138 A la flor de Gnido Santa Teresa de Jesús. Sonetos Cuando me paro a contemplar mi estado ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. Soneto a Jesús Crucificado Anónimo. Una cena Su modo de vivir en la vejez A un giboso de delante Adivinanza Fernando de Herrera. Vida retirada A Francisco Salinas A Felipe Ruiz Noche serena En la Ascensión Al salir de la prisión Morada del cielo Imitación de diversos Soneto Alonso de Ercilla.. Del rosal vengo. Vivo sin vivir en mí Fray Luis de León. Por la victoria de Lepanto Por la pérdida del rey don Sebastián San Juan de la Cruz. Visita de amor Sátira Juan Boscán. Epístola moral a Fabio Gil Polo. Soneto Garcilaso de la Vega. Si para refrenar este deseo Égloga primera 145 346 146 147 147 151 152 155 Miguel de Cervantes. A las ruinas de Itálica SIGLO XVII 63 63 64 65 66 68 69 69 69 70 70 468 Gil Vicente. Canción Francisco de la Torre. mi madre Canción Cantiga Cristóbal de Castillejo. La cierva Rodrigo Caro.ROMANCES FRONTERIZOS 50 Abenámar 52 ¡Ay. Ovillejos Al túmulo de Felipe II Busco en la muerte la vida Diálogo entre Babieca y Rocinante Luis de Góngora. Cántico espiritual Canciones del alma Llama de amor viva Éntreme por donde no supe Tras de un amoroso lance Sin arrimo y con arrimo ¡Que bien sé yo la fonte! Anónimo. La Araucana (fragmentos) Baltasar del Alcázar.

Amor y orgullo José Zorrilla. Himno al Mesías Gertrudis Gómez de Avellaneda. Canto a Teresa Canción del pirata Himno a la inmortalidad La desesperación El arrepentimiento Gabriel García Tasara. Blanca Flor Francisco Martínez de la Rosa. que con tus silbos amorosos 177 Varios efectos del amor 177 Soneto de repente 178 Francisco de Quevedo. que mi amistad procuras? 176 Pastor. Rosana en los fuegos Manuel José Quintana. Fiesta de toros en Madrid 470 . mi niño 175 Sonetos: 175 Judit 175 Suelta mi manso. Ya formidable y espantoso suena 189 Miré los muros de la patria mía 190 A una nariz 209 210 213 217 219 José Cadalso. Estas que fueron pompa y alegría 192 La vida es sueño (fragmentos) SIGLO XVIII NEOCLASICISMO 199 Diego de Torres y Villarroel. El tren expreso Lo que hace el tiempo ¡Quién supiera escribir! Carolina Coronado. mayoral extraño 176 ¿Qué tengo yo. En Nochebuena Rosalía de Castro. A España Bartolomé José Gallardo. Estrofas 471 190 Un valentón 191 Pedro Calderón de la Barca. Niágara José de Espronceda. A la orilla del arroyo José Selgas. este aire. Al sueño 181 Epístola satírica y censoria 186 Letrilla satírica 188 Sonetos: 188 Faltar pudo su patria al grande Osuna 189.157 La más bella niña 158 Hermana Marica 160 El forzado 162 Sonetos: 162 Mientras por competir con tu cabello 162 Ni en este monte. Nocturno R a m ó n de Campoamor. Las campanas A las orillas del Sar José Asunción Silva. ni en este río 163 A Córdoba 163 Lope de Vega. Un castellano leal (romances) El faro de Malta José María Heredia. El estío Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas Cerraron sus ojos Vicente W. Soneto 200 Nicolás Fernández de Moratín. Epístola al duque de Frías (fragmento) SIGLO XIX ROMANTICISMO 223 231 233 237 246 248 250 253 258 261 264 265 267 269 288 290 295 303 314 319 320 322 324 339 343 345 346 350 Duque de Rivas. La carretera de Al-hamar Corriendo van por la vega Dueña de la negra toca A buen juez mejor testigo Antonio de Trueba. A una estrella Federico Balart. Canción 166 A mis soledades voy 169 Pobre barquilla mía 171 Cena de Isidro y María de la Cabeza 174 Duerme. Restitución Gaspar Núñez de Arce. Querol. A Venus J u a n Meléndez Valdés.

Alma ausente Rafael Alberti. leer. Salamanca 436 El Cristo de Velázquez (fragmento) 437 Leer. A ti. Canción de otoño en primavera Sonatina Marcha triunfal Cosas del Cid Los motivos del lobo Lo fatal Letanías a nuestro señor don Quijote Salutación del optimista Cantos de vida y esperanza José Santos Chocano. de improviso 435 Juan de la Cruz. única Gabriela Mistral. Rosa del caminante La trae un cuervo Manuel Machado. ¡Quién sabe! Nostalgia El sueño del caimán Ramón del Valle Inclán. La voz a ti debida En ansias inflamada Gerardo Diego. Nocturno Alfonsina Storni. claro. Cuerpo presente IV. cuando dormía 440 Yo voy soñando caminos 441 Las moscas 442 En tren 443 Campos de Soria 444 La tierra de Alvargonzález (fragmento) 473 . La Giralda Romance del Duero Vicente Aleixandre.La cogida y la muerte II.SIGLO XX MODERNISMO 361 361 362 364 365 367 369 373 373 375 377 380 381 382 383 384 384 385 386 387 387 388 391 392 394 Salvador Rueda. Carta lírica Juana de Ibarbourou. La sandía La vaca Rubén Darío. Quisiera estar solo en el Sur Paisajes No es nada. es un suspiro Pedro Salinas. madrecito 436 Salamanca. La muerte Dámaso Alonso. La sangre derramada III. leer. Mujer con alcuza Insomnio HUMANISMO 397 397 398 398 398 399 400 404 472 Juan Ramón Jiménez. Sonetos A tu abandono opongo Estaba echado yo en la tierra La rosa Con mi mitad allí El todo interno Jorge Guillen. A un olmo seco 439 Anoche. Lope de Vega. El lagarto está llorando 435 Miguel de Unamuno. vivir la vida 438 El cuerpo canta 438 Antonio Machado. Castilla Adelfos Felipe IV Canto a Andalucía Amado Ñervo. Sierra de Pancorbo El ángel de los números Invitación al aire Luis Cernuda. La higuera INTELECTUALISMO 404 405 407 409 410 411 412 412 414 416 418 419 419 420 421 421 423 424 425 426 427 428 429 433 Canción tonta Romance sonámbulo La casada infiel Prendimiento de Antoñito el Camborio Muerte de Antoñito el Camborio Burla de don Pedro a caballo Llanto por Ignacio Sánchez Mejías l. El aire Federico García Lorca. A Kempis Leopoldo Lugones.

Gonzalo de Boscán. Miguel de Coronado. Fernando de Ibarbourou.. Oda a la pobreza Puedo escribir los versos.! Pablo Neruda.445 446 447 447 447 449 449 450 451 451 452 453 456 457 458 459 459 460 461 461 463 463 El mañana efímero Poned sobre los campos ¿Dices. Dámaso Alvarez de Villasandino. Juana de 419 100 428 429 25 17 346 295 10 68 209 191 324 138 65 319 421 145 345 362 426 223 45 98 237 451 200 86 217 404 258 261 147 400 233 460 105 394 . Baltasar del Aleixandre. Juan Cadalso. Luis Cervantes. Federico García Tasara. Tengo estos huesos hechos a las penas Corno el toro nacido para el luto Elegía Menos tu vientre Hijo de la luz y de la sombra ALFABÉTICO DE AUTORES Alberti. es verdad Pie para el Niño de Vallecas de Velázquez ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas. Luis de Guillen. Rafael Alcázar. Rosalía de Cernuda. Bartolomé José García Lorca. Vicente Alonso.. Ramón de Caro. César Vallejo. José María Hernández. Pedro Campoamor. José Calderón de la Barca. Gustavo Adolfo Berceo. Alfonso Arcipreste de Hita Balart.? Nuestro español Ya hay un español Este donquijotesco Canciones Otro clima León Felipe. León Fernández de Moratín. Gertrudis Góngora. Rubén Diego. Nicolás Fray Luis de León Gallardo. Federico Bécquer. Miguel Herrera. Alonso de Espronceda. José de Felipe. Carolina Darío. Juan del Ercilla. Yo no sé muchas cosas.. Gabriel Gómez de Avellaneda.. Cristóbal de Castro... Piedra negra sobre una piedra blanca Un hombre pasa La paz Redoble fúnebre a los escombros de Durango Miguel Hernández. Jorge Heredia. Gerardo Duque de Rivas Encina. Rodrigo Castillejo.

Diego de Trueba. José 397 163 16 388 438 384 31 33 219 27 210 29 26 391 387 453 350 132 314 178 213 14 361 424 113 84 380 290 322 392 136 199 288 435 383 457 69 63 264 . Manuel Manrique. Gaspar Polo. Francisco de la Torres y Villarroel. José Asunción Storni. José Selgas. César Vega. Miguel de Valle-Inclán. Garcilaso de la Vicente. Francisco de Quintana. Juan Ramón Lope de Vega. Pedro Lugones. José Manuel Rabí Sem Tob Rueda. Vicente W Ouevedo. Gabriela Ñervo.Jiménez. Gil Zorrilla. Alfonsina Torre. José Silva. Juan de Micer Francisco Imperial Mistral. Pedro San Juan de la Cruz Santa Teresa de Jesús Santos Chocano. Salvador Salinas. Félix López de Ayala. Leopoldo Machado. Ramón del Vallejo. Juan Mena. Machado. Antonio de Unamuno. Gil Qucrol. Amado Neruda. Antonio . Gómez Manrique. Francisco Marqués de Santillana Meléndez Valdés. Jorge Martínez de la Rosa. Pablo Núñez de Arce.

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