LOS 25 000 MEJORES VERSOS DE LA LENGUA CASTELLANA

CIRCULO DE LECTORES

NOTA PRELIMINAR Nadie dudará de que la comunicación espiritual que se establece por medio de la poesía representa una de las riquezas más notables de que puede gozar el hombre, Gracias a ella nos apartamos del mundo de la acción humana positiva, que a veces, por el agobio de las circunstancias, nos hace adoptar una postura hostil, cerrada a los infinitos matices, espirituales y materiales, de lo que nos rodea, con natural menoscabo de un concepto más amplio y bello de la vida. Componer una antología poética que abarque los autores más significativos de todas las épocas es tarea ciertamente difícil, no sólo porque los poemas elegidos han de ser los más representativos de las corrientes estéticas y culturales coetáneas, sino también porque se tiene que componer con sencillez y objetividad auténticas. Hoy se abusa del subjetivismo antológico que, en último término, resulta estéril, puesto que el lector se interesa por los sentimientos e ideas personales que la obra del poeta despierta en él más que por las doctrinas y la escuela del antologo subjetivo. Podemos afirmar que la presente antología de poemas castellanos recoge lo mejor de la producción española y latinoamericana. Se ha preferido prescindir en ella de citas, notas y comentarios eruditos, y se ha recurrido a una división esquemática, para que el lector pueda saborear en estado «puro» los poemas aceptados umversalmente como los mejores o, al menos, como los más representativos de la literatura castellana.

PRIMEROS TIEMPOS

ANÓNIMO (Hacia 1140) CANTAR DE «MIÓ CID> (Fragmento)
ADIÓS DEL CID A VIVAR

De los sos ojos —tan fuertemientre llorando, tornava la cabeca —e estávalos catando. Vio puertas abiertas —e ucos sin cañados, alcándaras vazías —sin pielles e sin mantos, e sin faleones —e sin adtores mudados. Sospiró mío £id —ca mucho avíe grandes cuidados. Fabló mío Cid —bien e tan mesurado: «¡Grado a ti, Señor Padre —que estás en alto! Esto me an buolto —míos enemigos malos.» Una niña de nuef anos —a ojo se para va: «¡Ya Campeador —en buena cinxiestes espada! E rey lo ha vedado —anoch del entró su carta, con grant recabdo —e f uertemientre seellada. Non vos osariemos —abrir nin coger por nada; si non, perderiemos —los averes e las casas, e aun demás —los ojos de las caras. £id, en nuestro mal —vos non ganades nada; mas el Criador vos vala —con todas sus vertudes [santas.» Esto la niña dixo —e tornos pora su casa.

bien a Sancta María. eya velar! Velat aljama de los judíos. davalis acogía: saludávala siempre. Doliéranse los ángeles desta alma mezquina. udíe sus miráculos. ¡Eya velar! Non sabedes tanto descanto. pero que malo. ¡Eya velar! Que non vos furten al Fijo de Dios. ¡eya velar! EL LABRADOR AVARO Era en una tierra un omne labrador. avíe mal testimonio entre su vecindat. era de muchas guisas orne revolvedor. ganarla por vecina. ¡eya velar!. que asechan por los pestiellos. so e mezquino. ¡eya velar!. facíalo con derecho. en soga de diablos fue luego cativado. e la de Diago González —[en los bracos] fue a tomar [e] mesando sus cabellos —e las barbas de su faz: «¡Señero. ¡eya velar!. Queríe. decíela cada día: «Ave gracia plena que parist a Messía. pechavanli a duplo el pan de que dio mudado. mas pora fer tal pasta menguábalis fariña. rastravando por tienllas. ¡Eya velar! Ca furtávoslo querrán. —a vos amaba yo más. que usava la reia más que otra lavor: más amava la tierra que non ai Criador. ¡Eya velar! Todos son ladronciellos. por quanto la levaban diablos en rapiña. —en el vado de Cascajar. —para estas bodas bofordar! Fijo Diago González. 11 GONZALO DE BERCEO (1198-1274?) CÁNTICA ¡Eya velar.» Finó el rastrapaia de tierra bien cargado. ¡Eya velar! Todos son omnes plegadizos. Facíe una nemiga.ANÓNIMO (Siglo XII) LOS SIETE INFANTES DE LARA (Fragmento) La cabeca de [don] Muño —tornóla en su lugar. quisieron acorrelli. fazíela por verdat: cambiaba los mojones por ganar eredat: facíe a todas guisas tuerto e falsedat. eya velar.» Andrés e Peidro e Joan. 10 . —ca vos naciérades ante Grant bien vos quería el conde —ca vos érades su [alcalle también toviestes su seña. havos dado mala carrera. ¡Eya velar! Vuestra lengua tan palabrera. de cozes bien sovado.

non mentira.» Mas el omne que es de cruda voluntad. han de su compaña los parientes plazer: encara no los puede tanto avorrecer. 13 .» Los omnes de la vida al que es estraño en cabo del fossario lo echan orellano. non merecíe iazer en tal mal cadena.» Luego que esti nomnc de la Sancta Reina udieron los diablos. 12 Auía en estas cortes muy gran pueblo sobe jo. danle cuerno a puerco enna fossa dex mano. Amigos.Si lis dizíen los ángeles de bien una razón. ca dióles el buen conde mucho de buen consejo. después quel conde vino duro los poquellejo. derramáronse todos como una neblina. verdat est. fue de Sancta María vassallo e amigo. malas que buenas non: los malos a los bonos teníenlos en rencón. esto que io vos digo: el cuerpo. cojiéronse ad ahina. «lo so testigo. que non lieven a la iglesia candelas e obradas. nunca diz más nadie: «Aquí iaz fulano. tien' que ennos otros non ha caridat.a maor cuando muchos parientes están arrededor. Nomne tan adonado e de vertut atanta. cuida que los otros son sen piedat: cuerno assí él es leño de malvestat. sedíe como oveia que iaze ensarzada: fueron e adussíeronla pora la su maiada. e non fagan clamores tañer a las vegadas. Siempre la ementava a iantar e a cena: dizíeli tres palabras: "Ave gracia plena". desampararon todos a la alma mezquina. que non digamos todos: «Salve Regina Sancta. ciento dizíen los otros. buscará cuerno pueda a su tierra tornar: crudo es e loco quien su casa quier1 desamparar. Vidiéronla los ángeles seer desemparada. la arma por peccados non issíe de pressón. quien quesier' creer e ascuchar. disso. que a los enemigos seguda e espanta. Los fijos e las fijas dulces son de veer. ANÓNIMO (Siglo XIII) LIBRO DE ALEXANDRE ALABANZA A LA PATRIA ANÓNIMO (1250-1271?) POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ (Fragmento) El omne en su tierra vive más a sabor. fázenle a la morte los parientes honor: los ossos e l'alma han folganc. dellos por buen concejo. Levantósse un ángel. Non serien las mugieres tan desvergonzadas que por dulda del sieglo non fuessen defamadas. non nos deve doler nin lengua nin garganta. non plantará majuelo en ajeno lugar. de piedes e de manos con sogas bien atada. que descobiertamente le quieran fallecer. el que trasco esta alma consigo. la boca por qui essíe tan sancta cantilena. dellos en poridad.

con la cual yo podía benir syn toda honta. Asy quedaste vos del para mucho durar y librar lo que él cobdiciaua librar. siempre fues cada día al gallarín doblado. mas quiero vos los dar. El te fiso nascer. commo el pulso. que d'aquella moneda mil marcos le daría por acor e. en cabo de la carta los testigos pusieron quantos a esta merca delante estouieron. luego dixo al conde que los quería comprar: «Non los vendería. sería a Dios baldón la tu maldad en peso poner con su perdón. vender non vos los quiero.. muchos que fis syn cuenta menudos y granados. su condado. asy fincó la gente. 14 Comunal-mente rrimado de glosas y moral-mente de philosophya sacado. auía de todo ello el rey muy grant sabor. Hombre torpe y sin seso. Yo estando en afruenta por miedo de pecados. Ca ninguno cuydaua que tan grande mejoría. quando es seca la rrosa que ya su sasón sale: queda el agua olorosa. Assaz avía al rey buen cauallo comprado. mas acor e cavallo que ge los compraría. es el desir syguiente. que me f iso bien andante. Abeniéronse anbos. en el reino fyncaua: nin hombre lo creya. la suya perdonar. cavallo sy dar ge los quería. RABÍ SEM TOB (Siglo XIV) PROVERBIOS MORALES (Fragmento) Sennor noble. non auía en Castiella otro tal nin mejor. puso cuando lo diesse a día sennalado. De grant sabor el rey de a ellos lleuar. Comino la debda mía que a vos muy poco monta. rrey alto.» El rey dixo al conde que non los tomaría. tenie-me por muerto. por y perdió el rey Castiella. El rrey Alfonso fynando. 15 . judío de Carrión. mandedes los tomar. sennor. quando fallesce al doliente. oyd este sermón que vos dise don Santo. mas vino-me al talante vn conorte muy cierto. mas saliól a tres annos muy caro el mercado. biues en merced suya: ¿comino podría vencer a su obra la tuya? Pecar es la tu manna.. sy el auer non fuesse aquel día pagado. fizieron su mercado. rosada que más vale. con el auer de Francia nunca sería pagado. otrosy vn cauallo que fuera el Almancor. Cartas por ABC partydas y fizieron. todos los juramentos allí los escriuieron.Leuava don Ferrando vn mudado acor.

y alongar la sanna. JUAN RUIZ. En cima del puerto coydé ser muerto de nieve e de frío e d' ese rrosío e de grand' elada. aquí non te engorres. Los que con sus bueyes solían las sus tierras labrar. los moros están fol[gados. fallé una serrana fermosa. los yerros baldonar. todos toman ya armas e comiencan a rrobar. anda tu jornada. fálleme con Aldara a la madrugada. otros enbían a correr. Segund el poder suyo asy en todo te sobra. ca somos contra Dios en todas cosas errados. Oluidado han a los moros las suas guerras fazer. por leuar muy grandes sueldos e leuar la quantía. e bien colorada. Los cristianos han las guerras. a f uelgan quando veen la tierra en rrobería de ladrones e cortones que ellos llieuan en compañía. 16 . A la decida di una corrida. 17 AQUÍ FABLA DE LA GUERRA Cobdician caualleros las guerras de cada día. Non pueden vsar justicia los rreyes en la su tierra ca dizen que lo non sufre el tal tiempo de guerra. osar es engañado e contra Dios más yerra quien el camino llano desanpara por la syerra. logana. Dixe yo a ella: «Homíllome bella. ca en otras tierras llanas osar fallan que comer: vnos son ya capitanes.» Yo 1' dixe: «Frío tengo. e todo aquesto viene por los nuestros pecados. ARCIPRESTE DE HITA (1283-1350?) PEDRO LÓPEZ DE AYALA (1332-1407) CÁNTICA SERRANA Cerca la Tablada. el su poder es tanto mayor que la tu yerra. Tanta ventaja quanto ay del cielo a la tierra. en todos los más rreynos ya tienen rreyes doblados.» Dis: «Tú que bien corres. la sierra passada. rroban la pobre gente e así la fazen hermar: Dios solo es aquel que esto podría emendar. qual es el poder tuyo atal es la tu obra. sobre los pobres syn culpa se acostumbran mantener.

por dineros fase ornen quanto piase: cosa es probada. ¿por qué non pedides la cosa certera?» 18 Ella dis: «Maguera. Nunca de omenaje pagan hostalaje.» Díxome la moza: «Pariente. amada. quiero que lo oyas. fermosura. serás mi marido e yo tu velada. Non hay mercadero bueno sin dinero. quered por mesura hoy darme posada. dis': «Abras ese blago et toma un tanto de soma. pelleja delgada. que eso desides. fecha a mi guisa con su collarada. mas de mis dineros darvos he. tanto algo agora non tray' por ventura. que no 1' coste nada.» Dis': «Trota conmigo. mi choca el que en ella posa conmigo desposa e dam' grand soldada. Diom' queso de cabras: «Fidalgo». e bebe e esfuerca. Con aquestas joyas. de pieca labradas. nin cara pagada.» «Serrana sennora. nin hay tan buen día. que tengo goardada. serás bien venido. ct dame halía.» Yo 1' dixe: «De grado. caliéntate. e carne salada.» Díxome la heda: «Do non hay moneda non hay merchandía. ¿é si m' será dada? Pues dam' una cinta bermeja bien tinta. e diom' buena lumbre como es de costumbre de sierra nevada. Quien dones me diere.» «Vos. moreno e diom' vino malo agrillo é ralo. Et dam' buena toca listada de cota. e paga. almuerza. mas soy casado aquí en Ferreros. et buena camisa. de mal mon s' te faga fasta la tornada. Diome pan de centeno tisnado.» Dis': «Huésped. Et dam' buenas sartas de estanno e fartas. e yo non me pago del que non da algo. de buena valía.» Levóme consigo. nin le do posada. quales yo pediere. et dame capatas de cuello bien altas. mas f aré f iadura para la tornada.e por eso vengo a vos.» 19 . avrá bien de cena. et lechiga buena.

mejor es en la prueba que en la salutación. Son frías de fuera. porende de las mugeres la mejor es la menor. es loco. Como robí pequenno tiene mucha bondat. tomar lo menos. terrenal parayso es e grand consolación. virtud e precio. bien fasientes. yo quiero las desir luego. color. desirvos he de duennas chicas. ansí duenna pequenna tiene mucha beldat. en oro muy poco grand precio et grand valor. como en poco blasmo yase grand buen olor: ansí en duenna chica yase muy grand sabor. mucho al y fallárcdcs a do bien paredes mientes. que siempre me pagué de pequenno sermón. pero más que la nués conorta et calienta. Es pequenno el grano de la buena pimienta. no ha plaser del mundo que en ella non sienta. con el amor ardientes. díselo el sabidor. 20 Son aves pequennas papagayo e orior. en la duenna pequenna yase muy gran amor: pocas palabras cumplen al buen entendedor. e de duenna pequenna et de breve rasón. pero más dulce canta que otra ave mayor. solas. De las chicas. fermosura. rientes. que lo habredes por [juego. Son frías como la nieve e arden como el fuego. non es desaguisado del grand mal ser fuidor. en la calle solas.DE LAS PROPIEDADES QUE TAS DUENNAS CHICAS HAN Quiero vos abreviar la predicación. amor. el amor me fiso ruego que diga de sus noblesas. preciada. quien mucho ríe. e noble claridad. con donneo es más dulce que azúcar nin flor. et lealtad. es en la duenna chica amor et non poco: duennas hay muy grandes. et chico el ruysennor. plasenteras. En pequenna gergenza yase grand resplandor. ct alegría. sosegadas. ca poco et bien dicho afincase el corazón. donayre. adonada. De la muger pequenna non hay comparación. del mal. fermosa. Como en chica rosa está mucho color. que por chicas non troco. si todo amor consienta. pero cualquier dellas es dulce gritador. . ansí duenna pequenna. et bendición. la muger que es chica por eso es mejor. bien atal es la duenna pequenna con amor. Siempre quis' muger chica más que grande nin mayor. en azúcar muy poco yase mucho dulzor. plaser. cantador. mas las chicas e las grandes se repienden del troco. Chica es la calandrina. en casa cuerdas. donosas. Del que mucho fabla ríen. que bien diga. trevejo.

SIGLO XV .

sy tan sólo un día te pudiesse ver. pues bivo pensoso dcsseando a ty. duélete de my. La tu fermosura me puso en prisyón. quel tienpo passado non posso olvidar: ffarás aguysado de mí te menbrar. 25 . pues sienpre de grado leal te serví. Todo el mi cuydado es en te loar.ALFONSO ALVAREZ DE VILLASANDINO (Siglos XIV-XV) CANTIGA Vysso enamorado. Estoy cada dya triste syn plazer. por la qual ventura de mi coracón non parte trystura en toda ssasón: por en tu fygura me entrystece assy.

e comenzaba: En medio del camino.. e non ssé sy dormía o veíava. Faciendo la vía del Calatraveño a Sancta María. traya un libro de poca escriptura. MARQUES DE SANTILLANA (Iñigo López de Mendoza) (13984458) SERRANILLAS MICER FRANCISCO IMPERIAL (Siglos XIV-XV) DESIR A LAS SYETE VIRTUDES (Fragmento) . el qual derecho a un rrosal llevóme. la vi tan graciosa. vi por la yerva pisadas de omme.. fablando sin glosa. Era en vista benigno e suave. e del laurel corona e centura.Era cercado todo aquel jardín de aquel arroyo a guisa de cava. Non creo las rosas de la primavera sean tan fermosas nin de tal manera. Des que bolví a man diestra el rrostro. guardando ganado con otros pastores. onde alegre fui me por rastro. que apenas creyera que fuesse vaquera de la Finojosa. e en color era la su vestidura ceniza o tierra que seca se cave. e commo quando entre árboles asome alguno que ante los rramos mesce. dugayna. barva e cabello albo syn mesura. Harpa.yo confortar m'ya con tu parescer: por el cobraría el bien que perdí. escripto todo con oro muy fino. vyhuela de arco. Non tanto mirara su mucha beldat... En un verde prado de rosas e flores. como una vaquera de la Finojosa. e por muro muy alto jazmín que todo a la redonda la cercava: el son del agua en dulcor passava.. 27 . 26 Moca tan fermosa non vi en la frontera. e poco a poco todo assy paresce. si antes sopiera d'aquella vaquera de la Finojosa. vencido del sueño por tierra fragosa perdí la carrera do vi la vaquera de la Finojosa.. tal vy un omme. muy cortés saluóme.

que fizo en un día su fin e comienco. aquél es el limpio mancebo Lorenco. Mas dixe: «Donosa (por saber quién era).porque me dexara en mi libertat. Allá en la vigüela a Mata l'Espino. ¿dónde es la vaquera de la Fino josa?» Bien como riendo.» 28 JUAN DE MENA (1411-1456) LABERINTO (Fragmento) LORENZO DAVALOS Aquel que allí vees al cerco trauado. que bien parecía. Bien se mostraua ser madre en el duelo que fizo la triste. E rasga con uñas crueles su cara. maldize la guerra do se comencara. después que ya vido el cuerpo en las andas sangriento tendido de aquel que criara con tanto recelo. 29 . ofende con dichos crueles el cielo. nin lo espera aquessa vaquera de la Finojosa. verdadero. fiere sus pechos con mesura poca. aquél es el Dávalos mal fortunado.. con broncha dorada. ¿e sois vos villana?» «Sí soy. niega a sí mesma reparo de aquéllas e tal como muerta biuiendo se para.» II Después que nací non vi tal serrana como esta mañana. en ese camino que va a Locoyuela. que ya bien entiendo lo que demandades: non es desseosa de amor. que cae por fuerca la triste en el suelo.» Yo le dije assí: «Juro por Santana que no sois villana. buscara con ira crueles querellas. con nueuos dolores su flaca salud e tantas angustias roban su virtud. dixo: «Bien vengades. que quiere subir e se falla en el ayre. maldize las manos de quien lo matara. mostrando su rostro sobrado donayre por dos desonestas feridas llagado. de guisa la vi. decir: ¿qué queredes? Fablad. si por mí lo avedes. besando a su hijo la su fría boca. Garnacha traía de oro presada. A ella volví diciendol: «Locana. aquél es el que era de todos amado. caballero.. que mi f iizo gana la fruta temprana.

que a los sus paños menores fue menester labandera. que se oían en Talabera. porq' yo. Di. Di. junto con la cobijera. Panadera. mas tan grande pabor cogiera en ber fuir labradores. Tu señor. que con mui f ermosa maña al Puerto se retrujera. Panadera.COPLAS DR LA PANADERA no comiera su cauallo en el real la cibera. Panadera. aunque con vergüenca. Panadera. después bido la manera como el señor rey pasaba. mas a guisa de guerrero siempre medio salteado. Panadera. Di. si la fe que prometiera la guardase según fallo. Un miércoles que partiera el príncipe don Enrique a buscar algún buen pique para su espada ropera. señor. quéntanos algún rebato que te aconteció en la vera. Panadera. saca de tu medicina de la tu santa atriaquera. Por más seguro escogiera el obispo de Sigüenca estar. Panadera. Di. saliera sin otra espera de Olmedo tan gran compaña. Amarillo como cera estaua el conde de Haro buscando todo reparo por no pasar la ribera. que vendes pan de barato. Panadera soldadera. Di. pedos tan grandes tiraba. (Fragmento) Di. q' eres minera de toda virtud diuina. 31 Salido como de osera Rui Días el mayor domo tan velloso vientre y lomo como ossa colmenera. 30 . siquiera aya más por algún rato. GÓMEZ MANRIQUE (1412-1490) BATALLA DE AMORES Estando no descuidado del rebato venidero. que del dicho disbarato a muchos quede dentera. Di.

porque todo ha de pasar por tal manera. muy bien armado cuanto para defender. que nunca vencida fue. salí sin me detener con todo bien demudado: vi venir mi pensamiento que estaba por atalaya. dexando los ofensivas sólo por salvar mi fe. 32 . que los daños venideros témelos el coracón. cómo se viene la muerte tan callando: cuan presto se va el placer. diciéndome: «Guaya. cómo a nuestro parescer cualquiera tiempo pasado fue mejor. no. tamboriles e trompetas. a la hora nvs secretas pasiones muy desiguales miedos me ponen mortales. la hora del perdimiento. E así.oí tocar atabales. avive el seso y despierte. e las mis alas firieron según les fuera mandado. contemplando cómo se pasa la vida. Con una grand turbación de los sones tanto fieros. SU PADRE Recuerde el alma dormida. por recio que cometieron.» JORGE MANRIQUE (1440-1478) A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO DON RODRIGO MANRIQUE. según siento. que se llega. daremos lo no venido por pasado. Y. 33 E tocando las bastardas trompetas a pelear. luego. no refuir lo pudieron. No se engañe nadie. a grand priesa demandé las mis armas defensivas. guaya. cómo después de acordado da dolor. pues vemos lo presente cómo en un punto s'es ido y acabado. que es el morir: allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir. pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio. si juzgamos sabiamente. se juntan las avanguardas. sin más lo tardar. Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar.

Decidme: la hermosura. porque. Este mundo bueno fue si bien usásemos del. la gentil frescura y tez de la cara. y la fuerza corporal de juventud. en componer la cativa. son iguales los que viven por sus manos y los ricos. que en este mundo viviendo. descendió a nacer acá entre nos y vivir en este suelo do murió. 34 Y aun el Hijo de Dios. el mundo no conoció su deidad. Este mundo es el camino para el otro. Si fuese en nuestro poder tornar la cara fermosa corporal. ¿cuál se para? Las mañas y ligereza. es para ganar aquel que atendemos. D'ellas deshace la edad.allí los ríos caudales. y tan presta. la calor y la blancura. d'ellas por su calidad. A aquél sólo me encomiendo. en los más altos estrados desfallescen. como debemos. a aquél sólo invoco yo de verdad. andamos mientras vivimos. al tiempo que fenecemos. así que cuando morimos descansamos. mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. cuando viene la vejez. que en este mundo traidor aun primero que muramos las perdemos. Partimos cuando nascemos. que traen yerbas secretas sus sabores. no curo de sus ficciones. qu' es morada. sin pensar. todo se torna graveza cuando llega al arrabal de senectud. INVOCACIÓN Dexo las invocaciones de los famosos poetas y oradores. y Uegamos. allí los otros medianos y más chicos: allegados. corno podemos hacer el alma tan gloriosa angelical. ¡qué diligencia tan viva tuviéramos cada hora. d'ellas casos desastrados que acaescen. según nuestra fe. para subirnos al cielo. dexándonosla señora descompuesta! Ved de cuan poco valor son las cosas tras que andamos y corremos. 35 .

vengamos a lo de ayer. No curemos de saber lo de aquel siglo pasado qué fue d'ello. Pero digo que acompañen y lleguen hasta la huesa con su dueño. eternales. por eso no nos engañen. Dexemos a los troyanos. con casos tristes. que también es olvidado como aquello. ¿quién lo duda?. aunque oímos y leímos sus historias.Pues la sangre de los godosr el linaje y la nobleza tan crecida. Estos reyes poderosos que vemos por escripruras ya pasadas. ¿Qué se hizo el rey don Juan? Los infantes de Aragón. la cual no puede ser una ni ser estable ni queda en una cosa. corremos a rienda suelta sin parar. fueron sus buenas venturas trastornadas: así que no hay cosa fuerte. llorosos. Los placeres y dulcores d'esta vida trabajada que tenemos. pues que son de una señora que se muda. ¡por cuan baxos y abatidos que los tienen! Otros que por no tener. y los deleites de acá son. qué fue de tanta invención como truxeron? Las justas e los torneos. ¿fueron sino devaneos? ¿Qué fueron sino verduras délas eras? 37 . que sus males no los vimos. que por ellos esperamos. y los tormentos de allá. ¡por cuántas vías e modos se pierde su gran alteza en esta vida! Unos por poco valer. des' que vemos el engaño y queremos dar la vuelta. paramentos. bordaduras e cimeras. no hay lugar. ¿qué son sino corredores. no les pidamos firmeza. dexemos a los romanos. ¿qué se hicieron? ¿Qué fue de tanto galán. en que nos deleitamos temporales. pues se va la vida apriesa como sueño. que a papas y emperadores y perlados así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganados. con oficios no debidos se mantienen. Que bienes son de fortuna que revuelve con su rueda presurosa. Los estados y riqueza que nos dexan a deshora. ni sus glorias. y la muerte es la celada en que caemos? 36 No miran a nuestro daño.

¿qué le fueron sino lloros? ¿Qué fueron sino pesares al dejar? Pues los otros dos hermanos. c'a los grandes y medianos trajeron tan sojuzgados a sus leyes. maestres tan prosperados como reyes. ¡qué poderes alcancaba! ¡Cuan blando. los edificios reales llenos de oro. los enriques y reales del tesoro. muerte.¿Qué se hicieron las damas. cuan alagüero el mundo con sus placeres se le daba! Mas verás cuan enemigo. cruel. di. cuan cruel se le mostró. las músicas acordadas que tañían? ¿Qué se hizo aquel dancar y aquellas ropas chapadas que traían? Pues el otro su heredero. habiéndole sido amigo. Pues aquel gran condestable maestre que conocimos tan privado. ¿dónde iremos a buscallos? ¿Qué fueron sino rocíos de los prados? Pues su hermano el inocente. ¡Oh juicio divinal! Cuando más ardía el fuego. su mandar. sino sólo que le vimos degollado. los jaeces y cavallos de su gente y atavíos tan sobrados. echaste agua. Las dádivas desmedidas. sus tocados. las baxillas tan fabridas. don Enrique. sus villas y sus lugares. cuan poco duró con él lo que le dio. con tu f uerca los atierras y deshaces. 39 . que en su vida sucesor se llamó. aquella prosperidad que tan alta fue subida y ensalcada. cuan contrario. sus olores? ¿Qué se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Qué se hizo aquel trovar. Sus infinitos tesoros. ¿do los escondes y los pones? Y sus muy claras hazañas que hicieron en las guerras y en las paces. ¿qué fue sino clefridad que cuando más encendida fue amatada? Tantos duques excelentes. sus vestidos. ¡qué corte tan excelente tuvo y cuánto gran señor que le siguió! 38 Mas como fuese mortal. no cumple que d'él se hable. tantos marqueses y condes y barones como vimos tan potentes. cuando tú. te ensañas. metióle la muerte luego en su fragua.

los muros c baluartes y barreras. Antonio Pío en clemencia. tanto famoso y tan valiente. ¿qué aprovecha? Cuando tú vienes airada. el maestre don Rodrigo Manrique. ¿cómo se hubo? Quedando desamparado. Aníbal en el saber y trabajar. ganando sus fortalezas y sus villas. y a los bravos y dañosos un león! En ventura. mas hizo guerra a los moros. los pendones y estandartes y banderas. Marco Aurelio en igualdad del semblante. Pues por su honra y estado en otros tiempos pasados. la cava honda chapada. en su braco. y en las lides que venció caballeros y caballos se prendieron. o cualquier otro reparo. 41 . Aquel de buenos abrigo. Adriano en elocuencia. Octaviano. un Trajano: Tito en liberalidad con alegría. sus grandes hechos y claros no cumple que los alabe. un Archidamo: Marco Tulio en la verdad que prometía. No dexó grandes tesoros. todo lo pasas de claro con tu flecha. un Constantino en la fe. ¡Qué amigo de sus amigos! ¡Qué señor para criados y parientes! ¡Qué enemigo de enemigos! ¡Qué maestro de esforzados y valientes! ¡Qué seso para discretos! ¡Qué gracia para donosos! ¡Qué razón! ¡Cuan benigno a los subjectos. Africano. 40 en la bondad. Después que hechos famosos hizo en esta dicha guerra que hacía. con hermanos y criados se sostuvo. Aurelio Aíexandre fue en disciplina y rigor de la guerra. Camilo en el gran amor de su tierra. y en este oficio ganó las rentas e los vasallos que le dieron. ni alcancé muchas riquezas ni baxillas. en la virtud. los castillos impunables. pues el mundo todo sabe cuáles fueron. pues los vieron.Las huestes innumerables. ni los quiero hacer caros. Julio César en vencer y batallar. que le dieron muy más tierra que tenía. Teodosio en humildad y buen talante. amado por virtuoso de la gente. hizo tratos tan honrosos.

Por su gran habilidad. esperad el galardón 43 42 . y con lloros. aunque esta vida de honor tampoco no es eternal ni verdadera. pues vos.Estas sus viejas historias que con su braco pintó en juventud. con otras nuevas victorias agora las renovó en senectud. por méritos y ancianía bien gastada. E sus villas e sus tierras ocupadas de tiranos las halló. los caballeros famosos. y en Castilla quien siguió su partido. muestre su esfuerco famoso vuestro coracón de acero en este trago. «Y. (HABLA LA MUERTE) Diciendo: «Buen caballero. pues otra vida más larga de fama tan gloriosa acá dexáis. y por fuercas de sus manos las cobró. ni con vida deleitable en que moran los pecados infernales. «El vivir que es perdurable no se gana con estados mundanales. tanta sangre derramas tes de paganos. Pues nuestro rey natural si de las obras que obró fue servido. Después de puesta la vida tantas veces por su ley al tablero. con trabajos y aflicciones contra moros. mas con todo es muy mejor que la otra temporal perecedera. en la su villa de Ocaña vino la muerte a llamar a su puerta. y pues de vida y salud hiciste tan poca cuenta por la fama. dexad el mundo engañoso y su halago. dígalo el de Portugal. después de tan bien servida la corona de su rey verdadero. mas por cercos c por guerras. alcancQ la dignidad de la gran caballería del Espada. esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama. mas los buenos religiosos gánanlo en oraciones. claro varón. después de tanta hazaña a que no puede bastar cuenta cierta. «No se os haga tan amarga la batalla temerosa que esperáis.

que mi voluntad está conforme con la divina para todo. 44 No te tardes.» CABO (RESPONDE EL MAESTRE) «No gastemos tiempo ya en esta vida mezquina por tal modo. mas por tu sola clemencia. tú que tan grandes tormentos sufriste sin resistencia en tu persona. que me muero. que esta otra vida tercera ganaréis. y consiento en mi morir con voluntad placentera. ¡no te tardes. nos dexó harto consuelo su memoria. y aunque la vida murió. que muero! Sácame desta cadena. todos sentidos humanos conservados. que recibo muy gran pena. Carcelero. de hijos y de hermanos y criados. que la fe no está perdida. por que no pierda la vida. cercado de su mujer. pura. que me muero! Apresura tu venida. JUAN DEL ENCINA (1469-1529) VILLANCICO ORACIÓN Tú que por nuestra maldad tomaste forma servil y baso nombre. no por mis merecimientos. clara. partid con buena esperanza. que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera es locura. dio el alma a quien se la dio (el cual la ponga en el cielo y en su gloria). tú que a tu divinidad juntaste cosa tan vil como el hombre. pues tu tardar me condena: Carcelero.que en este mundo ganastes por las manos: y con esta confianza y con la fe tan entera que tenéis. me perdona. 45 .» Así con tal entender. Carcelero. ¡no te tardes.

niña. en el vergel. ¡no te tardes. niña. Dentro. matarme han. IV No quiero ser monja. que non era. dejadme con mi porfía. que niña namoradica so. las rosas coger. y atendedme. y atendedme. que niña malpenadica so. II Rodrigo Martínez a los ánsares. mas. ay. prendióme el jurado. Dejadme con mi placer. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas: ¡He! III Por vos mal me viene. hallé mis amores dentro en el vergel. Prendióme el merino traerme mal herido.¡no te tardes. Yo m'iba mi madre. pues me prendiste Carcelero. prendióme el merino. niña virgo. no. Por vos. niña dalgo. que me muero! La primer vez que me viste sin lo sentir me venciste: suéltame. Carcelero. ¡no te tardes. Dentro del rosal matarme han. ¡He! Rodrigo Martínez. prometiendo no olvidarme. Prendióme el jurado. niña. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas. y atendedme. y atendedme. niña. niña. hame lastimado. Por vos. CANCIONERO Dentro. atan garrido. en el rosal. y atendedme. que me muero! los tus ansarinos llevólos el río. moriré. 46 V ¡Ay. con mi placer y alegría. que me muero! La llave para soltarme ha de ser galardonarme. que non hay quien de mi pena se duela! 47 .

— y aun a vos querían matar. allí le pidió la mano. Las juras eran tan recias. capas traigan aguaderas. buen rey. Con esto luego se parte — y comienza a caminar. mal seas venido. — para con el rey hablar. sobrino. — procuróle de amansar: —Malas mañas has. —Mentides. A la entrada de una sala — con él se vino a topar. que hoy era venido el día — que honra habedes de [ganar! El rey. nunca fuisteis repartidos. que a todos ponen espanto: «Villanos mátente. como aquesto vido. — nadie se le osa llegar. —¡Aquí. el rey. cuando gentes enemigas — allí os trataron tan mal. — los que comedes mi [pan. — traidor hijo de otro tal. abarcas traigan calzadas. los mis doscientos. — los suyos mandó juntar: —Cuatrocientos sois. si mala me la dijere. —Aquesas burlas. — por juro y por heredad. Yo te do el Carpió. con solamente los veinte — a hablar con el rey se va. aquí. Acordársevos debiera — de aquella del Encinal. Todos le estaban mirando. que non zapatos con lazos. — peor se la he de tornar. Alfonso. como es discreto. — que atrevido se me ha. — que no decides [verdad. — no son burlas de burlar. — mal recelado se ha. Bernardo. prometísteme a mi padre. — ya los que con vos [están. — que a nadie dejéis pasar. quien quitármelo quisiere — yo se lo sabré vedar. De los doscientos que lleva — los ciento mandó quedar para que tengan segura — la puerta de la ciudad. que non fidalgos. buen rey. —Prendedlo. — agora os repartirán: en el Carpió quedan ciento — para el castillo guardar. — no me guardastes verdad. mentides. —Dios vos mantenga. con los ciento que le quedan — se va al palacio real: cincuenta deja a la puerta — que a nadie dejen pasar. Revolviendo el manto al brazo — la espada fuera a sacar. mis caballeros. que nunca yo fui traidor. Bernardo. II LA JURA DE SANTA GADEA En Santa Gadea de Burgos do juran los fijosdalgo allí le toma la jura el Cid al rey castellano. de las Asturias de Oviedo que non sean castellanos.ROMANCERO ROMANCES HISTÓRICOS I DE BERNARDO DEL CARPIÓ Las cartas y mensajeros — del rey a Bernardo van. 48 que os mataron el caballo. los míos. — mas no se la quiso dar. treinta deja a la escalera — para el subir y el bajar. que vaya luego a las cortes — para con él negociar. El castillo está por mí. — los que coméis el mi [pan. —Bernardo. — nadie me lo puede dar. lo que hombre te dice en burla — de veras vas a tomar. — no las puedes olvidar. las cartas echó en el fuego. con una lanza y adarga — de entre ellos os fue a sacar. sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo. dite yo el Carpió en tenencia — tú tómaslo en heredad. villanos. doscientos iréis conmigo. El Carpió entonces me distes — por juro y por heredad. Bernardo como traidor — el suyo vos fuera a dar. 49 . — ni en mi linaje lo hay. por sus jornadas contadas — a la corte fue a llegar. los ciento por los caminos.

non en muías y caballos. que era grande villanía: por tanto. mátente con aguijadas. El otro es Generalife. la luna estaba crecida: moro que en tal signo nact no debe decir mentira. señor. Abenámar. non de holanda. labrados a maravilla. ni labrados. moro de la morería. Granada. aquesa tu cortesía. que no viuda. el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma.no de contray. que la verdad te diría. Abenámar. pregunta.» Allí hablara el rey don Juan. señor. porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva. huerta que par no tenía. non de cuero fogueados. daréte en arras y dote a Córdoba y a Sevilla.» «Casada soy. no con puñales dorados. el otro Torres Bermejas. bien oiréis lo que decía: 50 «No te la diré. con camisones de estopa.» 51 . no por villas ni poblados. castillo de gran valía. si non dijeres verdad de lo que te es preguntado: si tú fuiste o consentiste en la muerte de tu hermano. siendo yo niño y muchacho. con cuchillos cachicuernos. no con lanzas ni con dardos. y el día que no los labra. vayan cabalgando en burras. rey don Juan. El moro que los labraba cien doblas ganaba al día. las riendas traigan de cuerda. el moro que a mí me tiene muy grande bien me quería.» Allí respondiera el moro. contigo me casaría. y la otra la Mezquita: los otros los Alíxares. Desque los tuvo labrados el rey le quitó la vida porque no labre otros tales al rey del Andalucía. casada soy. rey.» «Yo te agradezco. mátente por las aradas. mi madre me lo decía: que mentira no dijese. ni frisado. aunque me cueste la vida. otras tantas se perdía. sáquente el corazón vivo por el derecho costado.» ROMANCES FRONTERIZOS ABEMAMAR «¡Abcnámar. ¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!» «El Alhambra era. bien oiréis lo que decía: «Si tú quisieras.

«¡Ay de mi Alhama!» Allí fabló un moro viejo. un sueño de gran pesar. y que se acabe Granada. los de la Vega y Granada. rey. ensoñado había un sueño. una nueva desdichada: que cristianos de braveza ya nos han ganado Alhama. «¡ Ay de mi Alhama!» Apeóse de una muía. buen rey. todas comían de un pan. «¡Ay de mi Alhama!» Como en el Alhambra estuvo al mismo punto mandaba que se toquen sus trompetas.» «¡Ay de mi Alhama!» ROMANCES CAROLINGIOS DOÑA ALDA En París está doña Alda. sus añafiles de plata. Al son de los instrumentos doña Alda dormido se ha. bien se te empleara. que eran la flor de Granada: cogiste los tornadizos de Córdoba la nombrada. Por eso mereces. 53 .» «¡Ay de mi Alhama!» 52 Allí fabló un alfaquí de barba crecida y cana: «Bien se te emplea. «¡ Ay de mi Alhama!» Y que las cajas de guerra apriesa toquen al arma. si no era doña Alda. todas visten un vestido. porque ío oigan sus moros. amigos. «¡Ay de mi Alhama!» Las cartas echó en el fuego y al mensajero matara. uno a uno y dos a dos juntado se ha gran compaña. las ciento instrumento tañen para doña Alda holgar. Las ciento hilaban oro. y en un caballo cabalga. Cartas le fueron venidas que su Alhama era ganada. «¡Ay de mi Alhama!» Los moros que el son oyeron que al sangriento Marte llama. la esposa de don Roldan. las ciento tejen cendal. subido se había al Alhambra. una pena muy doblada: que te pierdas tú y el reino. rey.¡AY DE MI ALHAMA! Paseábase el rey moro por la ciudad de Granada. para qué es esta llamada?» «Para que sepáis. todas calzan un calzar. trescientas damas con ella para bien la acompañar. buen rey. de esta manera fablara: «¿Para qué nos llamas. desde la puerta de Elvira hasta la de Vivarrambla. todas comen a una mesa. por el Zacatín arriba. que era la mayoral. Mataste los Bencerrajes.

bien te lo entiendo pagar. que me dejáis a mí sola y a los montes os vais vos. y aquel monte es la iglesia. el águila con gran ira de allí lo iba a sacar. no eran sino traición: ¿cuyo es aquel caballo que allá bajo relinchó?» «Señor. lanzada de moro izquierdo le traspase el corazón. que me ha dado gran pesar: que me veía^ en un monte en un desierto lugar: y do so los montes altos. siete.Recordó despavorida y con un pavor muy grand los gritos daba tan grandes.» «¿Cuyas son aquellas armas que están en el corredor?» 55 . caígale mi maldición: rabia le mate los perros.» Otro día de mañana cartas de lejos le traen: tintas venían de fuera de dentro escritas con sangre que su Roldan era muerto en la caza de Roncesvalles. Allí hablaron sus doncellas. más que no el rayo del sol. que no me desarmo. señora. con la cual ha de casar. bien oiréis lo que dirá: «Aquese sueño. el águila sedes vos.» «Si así es. dormüda. doncellas. desarmado y sin pavor. tras del viene una aguililla que lo ahinca muy mal. bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo. ¡Quién la durmiese esta noche desarmado y sin temor. y enviólo para vos. que se oían en la ciudad. señora mía. que siete años había. señora. su marido que llegó: «¿Qué hacéis la Blanca-Niña. que de España viene ya. a los montes de León. señor. que el conde es ido a la caza. donde os han de velar. y aguilillas el falcón. no!» «Dormílda. con las uñas lo despluma.» Ellos en aquesto estando.» Allí habló su camarera. mala vida paso» pasóla con gran dolor. 54 ROMANCES NOVELESCOS BLANCA-NIÑA «Blanca sois. con el pico lo deshaz. un azor vide volar. Cuando tal oyó doña Alda muerta en el suelo se cae. El azor con grande cuita metióse so mi brial. mi camarera. la niña.» «Esas palabras. bien oiréis lo que dirán: «¿Qué es aquesto. hija de padre traidor?» «Señor. mi señora? ¿Quién es el que os hizo mal?» «Un sueño soñé.» «Si a caza es ido. era de mi padre.

» Apeóse del caballo por hacelle cortesía. DE LA HIJA DEL REY DE FRANCIA De Francia partió la niña.» EL PRISIONERO Que por mayo era por mayo. mi señora? ¿De qué os reís. A la entrada de París la niña se sonreía. que ni sé cuando es de día. mi señora. no hagáis tal villanía. cuando hace la calor. íbase para París. ¡tener la niña en el campo y catarle cortesía!» Con vergüenza el caballero estas palabras decía: «Vuelta. que vivo en esta prisión. sino por una avecilla que me cantaba al albor. vida mía?» «Ríomc del caballero y de su gran cobardía.«Señor. triste. déle Dios mal galardón. hija soy yo de un malato y de una malatía. do padre y madre tenía. como discreta. el hombre que a mí llegase malato se tornaría.» La niña. eran de mi hermano y hoy os las envió. que aquesta muerte. pláceme. cuitado. cuando canta la calandria y responde el ruiseñor. puso a la niña en las ancas y él subiérase en la silla. mi vida. caballero. En el medio del camino de amores la requería. dijo. sino yo.» «¿Cuya es aquella lanza. que una cosa se me olvida. matadme con ella vos. cuando los enamorados van a servir al amor. señora. tomadla. «¿De qué os reís. tate.» «Pláceme. bien os la merezco yo. dijo: «Yo no volvería. conde. 56 Errado lleva el camino. Matómcla un ballestero. La niña desque lo oyera di jóle con osadía: «Tate. Vio venir a un caballero que a París lleva la guía. caballero. buen conde. 57 .» Con temor el caballero palabra no respondía. llévesme en tu compañía. errada lleva la vía: arrimárase a un roble por esperar compañía. La niña desque lo vido de esta suerte le decía: «Si te place. cuando los trigos encañan y están los campos en flor. de Francia la bien guarnida. dijo. vuelta. que tiene tal resplandor?» «Tomadla. ni cuándo las noches son.

«Vuestra fue la culpa. enemigo. señora. ruin. amigo. que ni poso en ramo verde ni en prado que tenga flor. no. que mía no. falso. y agora que os serviría. falso engañador. ni menos consolación. yo sería tu servidor. no. malo. no. allá en tierras de León. hija soy del rey de Francia y Ja reina Constantina. rosa fresca. ni casar contigo. no!» Rosa fresca. en mi cuerpo tocaría. fonte-frida.» 59 . porque hijos no haya. «Si tú quisieses. no vos puedo yo haber. que yo nunca entré en Castilla ni allá en tierras de León. que está viuda y con dolor. amigo. triste enemigo. fonte-frida y con amor. Por allí fuera a pasar el traidor de ruiseñor. cuando vos tuve en mis brazos. las palabras que le dice llenas son de traición. malo. que no sabía de amor. no quiero placer con ellos. enviásteme una carta con un vuestro servidor. y en lugar de recaudar él dijera otra razón: que érades casado. si no es la tortolica. que tenéis mujer hermosa y hijos como una flor. turbia la bebía yo. señora. sino cuando era pequeño. tan garrida y con amor. el hombre que a mí llegase muy caro le costaría. do todas las avecicas van tomar consolación. no. ¡Déjame. que no quiero ser tu amiga. que si el agua hallo clara.ni persona. aunque volviese. traidor. no vos supe servir. que no quiero haber marido. vuestra fue.» «Vete de ahí.» «Quien vos lo dijo. no vos dijo verdad.» ROMANCES LÍRICOS DE LA ROSA FRESCA FONTEFRIDA Fonte-frida.

tal respuesta le fue a dar: «Yo no digo esa canción. tablas. los vientos face amainar. los peces que andan nel hondo arriba los face andar. áncoras tiene de plata. marinero. la jarcia de oro torzal.EL CONDE ARNALDOS ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza para su falcón cebar vio venir una galera que a tierra quiere llegar. Allí fabló el conde Arnaldos. bien oiréis lo que dirá: «Por tu vida.» S I G L O DE ORO (Siglo XVI) . dígasme ora ese cantar.» Respondióle el marinero. de fino coral. las aves que andan volando nel mástil las faz posar. Las velas traía de seda. Marinero que la manda diciendo viene un cantar que la mar facía en calma. sino a quien conmigo va.

vengo del rósale. Del rosal vengo. mi madre.GIL VICENTE (1470-1539) DEL ROSAL VENGO. cogí rosas con sospiro: vengo del rósale. CANCIÓN ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. A riberas de aquel vado viera estar rosal granado: vengo del rósale. MI MADRE Del rosal vengo. Viera estar rosal florido. no! Más quiero vivir segura nesta sierra a mi soltura 63 . mi madre. A riberas de aquel río viera estar rosal florido: vengo del rósale. vengo del rosal.

» «Ved si la invención es basta. no le basta. no! Madre. cada pie con dos corcovas. entró un amador cantando. que bien habló de estas trovas. trovadas al tiempo viejo. el marinero que en las naves vivías. el caballero que las armas vestías. tan escuro. y pues que tengo sabido que la flor yo me la so. Digas tú. si el ganado o los valles o la sierra es tan bella.que no estar en ventura si casaré bien o no. yo no alcanzo cuál engaño te hizo para tu daño. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. si es requiebro o es conjuro. no! CRISTÓBAL DE CASTILLEJO (1490-1550?) VISITA DE AMOR Unas coplas muy cansadas. no seré casada por no ver vida cansada. si el caballo o las armas o la guerra es tan bella. a lo toscano imitadas. Digas tú. por sabia que sea. pues Garcilaso y Boscán. con muchos pies arrastrando. 64 . y el estilo. o quizá mal empleada la gracia que Dios me dio. cada uno es un Roldan y. enojosas y pesadas. con locura y desvarío. el pastoicico que el ganadico guardas. Dijo Amor: «¿Dónde se aprende este metro tan prolijo. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. no! No será ni es nacido tal para ser mi marido. si la nave o la vela o la estrella es tan bella. las plumas puestas por asta. y de peso doce arrobas. que las orejas ofende? "Algarabía de allende": el sujeto frío y duro. que la dama en quien se emplea duda. Dios perdone a Castillejo. 65 CANTIGA ¡Muy graciosa es la doncella! ¡Cómo es bella y hermosa! Digas tú. con todo.

y tras de las italianas 66 Mas ellos. y pies quebrados y chicos y todo nuestro caudal. cantan otras forasteras nuevas a nuestros oídos: sonetos de grande estima. dijo Venus. canciones y villancicos. por infieles los acusa y de aleves los condena. caso que estaban sin favor y tan a solas. arte mayor y real. ni yo.» se pierden. El juicio de lo cual yo lo dejo a quien más sabe. ni ella? Sentencio al que tal hiciere que la dama por quien muere lo tenga por cascabel. Bien se pueden castigar a cuenta de anabaptistas. pero juzgar nadie mal de su patria natural en gentileza no cabe. SÁTIRA Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos Pues la Santa Inquisición suele ser tan diligente en castigar con razón cualquier seta y opinión levantada nuevamente. Juan de Mena. sintiendo desto gran pena. ¿qué pretende quien las dice sus querellas en lenguaje que no entiende él. como aquella de Lutero en las partes de Alemana.meter en mi señorío moneda de reino extraño. como oyó la nueva copla pulida. ni vos. y que haga burla del y de cuanto le escribiere. 67 . contra todos se mostraban y claramente burlaban de las coplas españolas. Y en lugar de estas maneras de vocablos ya sabidos en nuestras trovas caseras. pues por ley particular se tornan a bautizar y se llaman petrarquistas. Han renegado la fe de las trovas castellanas. contentamiento mostró. romances y cosa tal. y aquella cristiana musa del famoso Juan de Mena. madrigales y canciones de diferentes renglones de tercia y octava rima y otras lindas invenciones.» «Con dueñas y con doncellas. resucítese Lucero a corregir en España una muy nueva y extraña. diciendo que son más ricas y galanas.

68 . 69 JUAN BOSCAN (1493-1542) SONETO Mueve el querer las alas con gran fuerza tras el loor de aquella que yo canto. y dijo: —Según la prueba. hallo. Yo acabaré. y fue juntar el cielo con la tierra. pudiendo. Si no. que me habíades de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en un hora junto me llevastes todo el bien que por términos me distes. que pues mi voluntad puede matarme. según por do anduve perdido. sé que me acabo y más he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado. Del mundo bien. que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme. la suya. pues yo mismo las usé. la razón me fuerza. GARCILASO DE LA VEGA (1503-1536) SONETOS Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por do me ha traído. ¿Quién rae dijera. fue declarar lo natural más vivo. ¿qué hará sino hacello? ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. si ella quisiere. que no es tanto de mi parte. sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque descastes verme morir entre memorias tristes. por la cual yo vivo: enmienda fue de cuanto aquí se yerra.caso que se sonrió como de cosa sabida. levántase un espanto tal. en fin. y estoime así entre tanto. llevadme junto al mal que me dejastes. y aun sabrá querello. fue de virtud hacer perfecta historia. al comenzar. que es peor del seso. once sílabas por pie no hallo causa por qué se tenga por cosa nueva. la gana de escribir refuerza. dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía y con ella en mi muerte conjuradas. Por otra parte. Mas cuando del camino esto olvidado a tanto mal no sé por do he venido. yo hablo y callo. si se esfuerza. de nuestros tiempos gloria fue nacer ésta. cuando en las pasadas horas en tanto bien por vos me vía. que a mayor mal pudiera haber llegado. esfuerzo alguna vez y otras me espanto.

sus quexas imitando. y la del que su fuego y su locura llora entre aquellas plantas conocidas. por donde una agua clara con sonido atravesaba el fresco y verde prado. cuando Salicio. que apresura el curso. vano. marqués de Villaf ranea. cayendo fama y nombre al mar ha dado. que es deuda general. que nunca oso fiar el mal de mí. y guarecer de un mal tan peligroso. 70 resplandeciente. cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas. recostado al pie de una alta haya. el monte fatigando el ardiente jinete. imposible. que en vano su morir van dilatando: espera. que es darme a entender yo lo que no creo. que en tornando a ser restituido al ocio ya perdido. escuchando. tras los ciervos temerosos. que ganaste obrando un nombre en todo el mundo. Tú. apenas en el agua resfriado? ÉGLOGA PRIMERA A don Pedro de Toledo. de pacer olvidadas. los amores. agora vuelto a la otra parte. que se debe a tu fama y a tu gloria. por ventura andes a caza. y se levanta poco a poco. no sólo mía. mas de cualquier ingenio peregrino que celebra lo digno de memoria: el árbol de victoria que ciñe estrechamente tu gloriosa frente dé lugar a la hiedra que se planta debaxo de tu sombra. 71 . en la verdura. armado. representando en tierra al fiero Marte. Saliendo de las ondas encendido. En tanto que este tiempo que adivino viene a sacarme de la deuda un día. ¿qué me ha de aprovechar ver la pintura de aquél que con alas derretidas. escucha tú el cantar de mis pastores. él. con canto acordado al rumor que sonaba del agua que pasaba. luego verás ejercitar mi pluma por la infinita innumerable suma de tus virtudes y famosas obras: antes que me consuma. arrimada a tus loores: y en cuanto esto se canta. no me aprovecha verme cual me veo. o muy aventurado o muy medroso en tanta confusión. y un grado sin segundo. que lo poseo. se quexaba tan dulce y blandamente como si no estuviera de allí ausente la que de su dolor culpa tenía. rayaba de los montes el altura el sol. temeroso. he de cantar. solo y dado al ínclito gobierno del estado albano. que a todo el mundo sobras. faltando a ti.Si para refrenar este deseo loco. virrey de Ñapóles SALICIO Y NEMOROSO El dulce lamentar de dos pastores Salicio juntamente y Nemoroso. agora estés atento. agora de cuidados enojosos y de negocios libre.

por pasar allí la siesta. por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me aguardaba. sin mostrar un pequeño sentimiento de que por ti Salicio triste muera. corriendo. donde siempre moraste. Galatea! Estoy muriendo. no recibe del cielo algún castigo? Si en pago del amor yo estoy muriendo. ¿qué hará el enemigo? Salid sin duelo. corriendo. Tu dulce habla. por desusada parte y por nuevo camino el agua se iba. lágrimas. corriendo. y aun la vida temo. cuál por el aire claro va volando. desconocida. lágrimas. ¿Y tú. y de mí mismo yo me corro agora. corriendo. más dura que mármol a mis quexas y al encendido fuego en que me quemo. el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba.y así. 72 pues ves desde tu altura esta falsa perjura causar la muerte de un estrecho amigo. 73 . Por ti el silencio de la selva umbrosa. sin ti. como presente. ¿en cuya oreja suena? Tus claros ojos. el vivir para qué sea. reputándolo yo por desvarío. Siempre está en llanto esta ánima mezquina cuando la sombra el mundo va cubriendo o la luz se avecina. ¡Cuántas veces durmiendo en la floresta. ¿a quién los volviste? ¿Por quién tan sin respeto me trocaste? Tu quebrantada fe. corriendo. le decía: SALICIO ¡Oh. repitiendo la desventura mía. como en cadena. de tus hermosos brazos anudaste? No hay corazón que baste. cuánto me engañaba! ¡Ay. lágrimas. no pudiendo della salir un hora? Salid. vi mi mal entre sueños. razonando con ella. ¿De un alma te desdeñas ser señora. al viento el amor y la fe que ser guardada eternamente sólo a mí debiera? ¡Oh Dios! ¿Por qué siquiera. Salid sin duelo. Salid sin duelo. cuan diferente era y cuan de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja. de ti desamparado. por ti la verde yerba. el curso enajenado iba siguiendo del agua fugitiva. que no hay. ¡Ay. y al usado ejercicio do su natura o menester le inclina. cuál con el sol presente. pues tú me dexas. despertando las aves y animales y la gente. Salid sin duelo. dexas llevar. desdichado! Soñaba que en el tiempo del estío llevaba. desta vida ya olvidada. el fresco viento. Vergüenza he que me vea ninguno en tal estado. más helada que nieve. cuál por el verde valle o alta cumbre paciendo va segura y libremente. a beber en el Tajo mi ganado y después de llegado sin saber de cuál arte. lágrimas. El sol tiende los rayos de su lumbre por montes y por valles. va de nuevo al oficio. lágrimas. sin duelo. ardiendo yo con la calor estiva. ¿do la pusiste? ¿Cuál es el cuello que. temóla con razón.

quitándolo de mí con tal mudanza. siendo a todo materia por ti dada? Cuando tú enajenada de mí. y el gobierno del abrigado Extremo en el invierno? Mas ¡qué vale el tener. cuando cantan. corriendo. lágrimas. lágrimas. corriendo. si por sólo esto te detienes. 74 tan disforme ni feo.. Y de hacer juntar lo diferente. Materia diste al mundo de esperanza de alcanzar lo imposible y no pensado. ¿No sabes que sin cuento buscan en el estío mis ovejas el frío de la sierra de Cuenca. que no pudiera el mantuano Títiro ser de ti más alabado. notable causa diste y ejemplo a todos cuantos cubre el ciclo. que el más seguro tema con recelo perder lo que estuviere poseyendo. Salid sin duelo. corriendo. y mi parra en otro olmo entretejida. cuitado. ven. con diferente voz se condolecen. pues. las aves que me escuchan. y no viera de ti ese apartamiento. dando a quien diste el corazón malvado.aunque fuese de piedra. por difícil que sea y por incierto? ¿O qué discordia no será juntada? Y juntamente. corriendo. lágrimas. Con mi llorar las piedras enternecen su natural dureza y la quebrantan.. Mas ya que a socorrerme aquí no vienes. yo te vi agradada. lágrimas. que aún agora me veo en esta agua que corre clara y pura. ¿Qué no se esperará de aquí adelante. los árboles parece que se inclinan. bien mirado. ¿qué tendrá por cierto? ¿O qué de hoy más no temerá el amante. Ves aquí un prado lleno de verdura. y dexaré el lugar do me dexaste. los ojos aun siquiera no volviendo a lo que tú hiciste. ¿Cómo te vine en tanto menosprecio? ¿Cómo te fui tan presto aborrecible? ¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? Si no tuvieras condición terrible. Tú sola contra mí te endureciste. de mi cantar. La cordera paciente con el lobo hambriento hará su ayuntamiento y con las simples aves sin ruido harán las bravas sierpes ya su nido: que mayor diferencia comprehendo de ti al que has escogido. que siempre sonará de gente en gente. No soy. si derritiendo me estoy en llanto eterno! Salid sin duelo. 75 . salid sin duelo. en otro muro asida. Salid sin duelo. pues. que bien podrás venir de mí segura. corriendo. Las fieras que reclinan su cuerpo fatigado dejan el sosegado sueño por escuchar mi llanto triste. lágrimas. en mi majada la manteca y el queso está sobrado. siempre fuera tenido de ti en precio. lágrimas. que no se esté con llanto deshaciendo hasta acabar la vida. viendo mi amada hiedra de mí arrancada. ves aquí una espesura. Salid fuera sin duelo. tanto. no dexes el lugar que tanto amaste. y cierto no trocara mi figura con ése que de mí se está riendo: ¡trocara mi ventura! Salid sin duelo. corriendo. fuiste. Siempre de nueva leche en el verano y en el invierno abundo. y mi morir cantando me adivinan. Salid sin duelo.

¡Oh miserable hado! ¡Oh tela delicada. y lo que siento más es verme atado a la pesada vida y enojosa. que a sempiterno llanto y a triste soledad me ha condenado. Aquí dio fin a su cantar Salicio. que es más que el hierro fuerte. ¿Quién me dixera. puras. desamparado. no es mucho que lugar también le quede. con la pesada voz retumba y suena. árboles que os estáis mirando en ellas. Lo que cantó tras esto Nemeroso decidlo vos. Piérides. o con el pensamiento discurría por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría. en el reposo estuve ya contento y descansado. por desventura mía. Queriendo el monte al grave sentimiento de aquel dolor en algo ser propicio. en la fría. en otro tiempo cara. vida mía. yo me vi tan ajeno del grave mal que siento. donde con dulce sueño reposaba. despertando. ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa. aves que aquí sembráis vuestras querellas.ves aquí una agua clara. soltó de llanto una profunda vena. dulcemente responde al son lloroso. antes de tiempo dada a los agudos filos de la muerte! Mas convenible fuera aquesta suerte a los cansados años de mi vida. torciendo el paso por su verde seno. hiedra que por los árboles caminas. solo. ¡Oh bien caduco. que siento enflaquecer mi débil canto. verde prado de fresca sombra lleno. donde agora 76 me entristezco y me canso. Elisa. pues no la ha quebrantado tu partida. a Elisa vi a mi lado. y sospirando en el postrero acento. y en este mismo valle. al que todo mi bien quitarme puede. casi como dolida y a compasión movida. cristalinas. que pues el bien le dexo. NEMOROSO Corrientes aguas. vano y presuroso! Acuerdóme durmiendo aquí algún hora que. 77 . que de puro contento con vuestra soledad me recreaba. La blanda Filomena. cuando en aqueste valle al fresco viento andábamos cogiendo tiernas flores que había de ver con largo apartamiento venir el triste y solitario día que diese amargo fin a mis amores? El cielo en mis dolores cargó la mano tanto. desierta y dura tierra. Quizás aquí hallarás. que tanto no puedo yo ni oso. ¿Do están agora aquellos claros ojos que llevaban tras sí como colgada mi ánima por doquier que se volvían? ¿Do está la blanca mano delicada. llena de vencimientos y despojos que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían con gran desprecio al oro como a menor tesoro. pues yo me alexo. a quien de ti con lágrimas me quexo. ¿adonde están? ¿Adonde el blanco pecho? ¿Do la columna que al dorado techo con presunción graciosa sostenía? Aquesto todo agora ya se encierra.

Después que nos dexaste. si ya del todo primero no me quitan el sentido. Elisa. entre las hojas escondido. ¿dónde estabas? 79 . más que la llama ardientes. y tú. y aquella voz divina. ¡Ay. que aquél era su nido y su morada. Verte presente agora me parece en aquel duro trance de Lucina. y a su canto el aire suena. escura. y de consuno casi los paso y cuento uno a uno. con un cordón los ato. en que he quedado de sombra y de temor atormentado. y de allí me llevó mi dulce prenda. No hay bien que en mal no se convierta y mude. produce agora en cambio estos abrojos. con cuyo son y acentos a los airados vientos pudieras amansar. que siempre aflige esta ánima mezquina con la memoria de mi desventura. Sin que de allí se partan. Mas luego a la memoria se me ofrece aquella noche tenebrosa. ni acude el campo al labrador con mano llena. Cual suele el ruiseñor con triste canto quexarse. tal es la tenebrosa noche de tu partir. del duro labrador. que agora es muda. y así me quexo en vano de la dureza de la muerte airada. los enjugo del llanto. y aquel dolor que siente. Tras esto el importuno dolor me deja descansar un rato. que sobre ellos nunca mis ojos de llorar se hartan. ya de rigor de espinas intratable. Una parte guardé de tus cabellos. hasta que el sol descubre su luz pura y hermosa. Ella en mi corazón metió la mano. trayendo de su pena al cielo por testigo y las estrellas. No me podrán quitar el dolorido sentir. rústica diosa. 78 desta manera suelto yo la rienda a mi dolor. que nunca de mi seno se me apartan: deseó jólos. el fruto miserable. que de buena gana nos producía flores con que solía quitar en sólo vellas mis enojos. envueltos en un blanco paño. nunca pace en hartura el ganado ya. Como al partir el sol la sombra crece. la tierra. y la callada noche no refrena su lamentable oficio y sus querellas. con suspiros calientes. y nace en lugar suyo la infelice avena. y en cayendo su rayo se levanta la negra oscuridad que el mundo cubre. inexorable diosa. por la dulce garganta despide. y la medrosa forma en que se ofrece aquello que la noche nos encubre. que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos entretanto que del amado ramo estaba ausente. de do viene el temor que nos espanta. y yo hago con mis ojos crecer. juntándolos. y de un dolor tamaño enternecerme siento. demandabas en aquel paso ayuda. llorando. muerte arrebatada! Por ti me estoy quexando al cielo y enojando con importuno llanto al mundo todo: tan desigual dolor no sufre modo. con diferencia tanta. hasta que muerte el tiempo determine que a ver el deseado sol de tu clara vista me encamine. la mala yerba al trigo ahoga. me parece que oigo que a la cruda.

¿Ibate tanto en perseguir las fieras? ¿Ibate tanto en un pastor dormido? ¿Cosa pudo bastar a tal crudeza que, conmovida a compasión, oído a los votos y lágrimas no dieras para no ver hecha tierra tal belleza, o no ver la tristeza en que tu Nemoroso queda, que su reposo era seguir tu oficio, persiguiendo las fieras por los montes y ofreciendo a tus sagradas aras los despojos? ¿Y tú, ingrata, riendo dexas morir mi bien ante mis ojos? Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa el cuerpo, y verme libre pueda, y en la tercera rueda contigo mano a mano busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, donde descanse y siempre pueda verte, ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte? Nunca pusieran fin al triste lloro los pastores, ni fueran acabadas las canciones que sólo el monte oía, si mirando las nubes coloradas, al transmontar del sol bordadas de oro, no vieran que era ya pasado el día. La sombra se veía venir corriendo apriesa ya por la falda espesa del altísimo monte, y recordando ambos como de sueño, y acabando el fugitivo sol, de luz escaso, su ganado llevando, se fueron recogiendo paso a paso.
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A LA FLOR DE GNIDO

Si de mi baxa lira tanto pudiese el son, que en un momento aplacase la ira del animoso viento y la furia del mar y el movimiento; y en ásperas montañas con el suave canto enterneciese las fieras alimañas, los árboles moviese, y al son confusamente los traxese; no pienses que cantado sería de mí, hermosa flor de Gnido, el fiero Marte airado, a muerte convertido, de polvo y sangre, y de sudor teñido; ni aquellos capitanes en las sublimes ruedas colocados, por quien los alemanes el fiero cuello atados, y los franceses van domesticados. Mas solamente aquella fuerza de tu beldad sería cantada, y alguna vez con ella también sería notada el aspereza de que estás armada; y cómo por ti sola, y por tu gran valor y fermosura, convertido en viola, llora su desventura el miserable amante en tu figura. Hablo de aquel cautivo, de quien tener se debe más cuidado, que está muriendo vivo, al remo condenado, en la concha de Venus amarrado. Por ti, como solía, del áspero caballo no corrige la furia y gallardía, 81

ni con freno le rige, ni con vivas espuelas ya le aflige. Por ti, con diestra mano, no revuelve la espada presurosa, y en el dudoso llano huye la polvorosa palestra como sierpe ponzoñosa. Por ti, su blanda musa, en lugar de la cítara sonante, tristes querellas usa, que con llanto abundante hacen bañar el rostro del amante. Por ti, el mayor amigo le es importuno, grave y enojoso; yo puedo ser testigo que ya del peligroso naufragio fui su puerto y su reposo. Y agora en tal manera vence el dolor a la razón perdida, que ponzoñosa fiera nunca fue aborrecida tanto como yo del, ni tan temida. No fuiste tú engendrada ni producida de la dura tierra; no debe ser notada que ingratamente yerra quien todo el otro error de sí destierra. Hágate temerosa el caso de Anaxárate, y cobarde, que de ser desdeñosa se arrepintió muy tarde; y así, su alma con su mármol arde. Estábase alegrando del mal ajeno el pecho empedernido, cuando abaxo mirando el cuerpo muerto vido del miserable amante, allí tendido. Y al cuello el lazo atado con que desenlazó de la cadena el corazón cuitado, que con su breve pena compró la plena punición ajena.
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Sintió allí convertirse en piedad amorosa el aspereza. ¡Oh tardo arrepentirse! ¡Oh última terneza! ¿Cómo te sucedió mayor dureza? Los ojos se enclavaron en el tendido cuerpo que allí vieron; los huesos se tornaron más duros y crecieron, y en sí toda la carne convirtieron; las entrañas heladas tornaron poco a poco en piedra dura; por las venas cuitadas la sangre su figura iba desconociendo y su natura; hasta que finalmente en duro mármol vuelta y transformada, hizo de sí la gente no tan maravillada cuanto de aquella ingratitud vengada. No quieras tú, señora, de Némesis airada las saetas probar, por Dios, agora; baste que tus perfetas obras y fermosura a los poetas den inmortal materia, sin que también en verso lamentable celebren la miseria de algún caso notable que por ti pase triste y miserable.

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SANTA TERESA DE JESÚS
(1515-1582)
VERSOS NACIDOS DEL FUEGO DEL AMOR DE DIOS QUE EN SI TENIA

Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero
GLOSA

Aquesta divina unión del amor con que yo vivo, hace a Dios ser mi cautivo y libre mi corazón; mas causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel y estos hierros en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué vida tan amarga do no se goza el Señor! Y si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga; quíteme Dios esta carga más pesada que el acero, que muero porque no muero.
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Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo, el vivir me asegura mi esperanza; muerte do el vivir se alcanza no te tardes que te espero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; vida, no seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte; venga ya la dulce muerte, venga el morir muy ligero, que muero porque no muero. Aquella vida de arriba es la vida verdadera; hasta que esta vida muera, no se goza estando viva; muerte no seas esquiva; vivo muriendo primero, que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es perderte a ti, para mejor a El gozarle? Quiero muriendo alcanzarle, pues a El solo es el que quiero, que muero porque no muero. Estando ausente de ti, ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, por ser mi mal tan entero, que muero porque no muero.

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FRAY LUIS DE LEÓN (1533-1594) VIDA RETIRADA ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado. No cura si la faina canta con voz, su nombre, pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado? ¡Oh campo, oh monte, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso! Roto casi el navio a vuestro almo reposo, huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero.
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Despiértenme las aves con su cantar suave no aprendido, no los cuidados graves de que es siempre seguido quien al ajeno arbitrio está atenido. Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y como codiciosa de ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido los árboles menea con un manso ruido que del oro y del cetro pone olvido. Ténganse su tesoro los que de un flaco leño se confían; no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían. La combatida entena cruje, y en ciega noche el claro día se torna, al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. A mí, una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada,
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Ve cómo el gran maestro a aquesta inmensa cítara aplicado. vuestro son en mis oídos. que todo lo demás es triste lloro. y finalmente en el así se anega. puesto el atento oído al son dulce acordado del plectro sabiamente meneado. Salinas. A FELIPE RUIZ ¿Cuándo será que pueda libre de esta prisión volar al cielo. ¡Oh desmayo dichoso! ¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido! ¡ Durase en tu reposo sin ser restituido jamás a aqueste baxo y vil sentido! A este bien os llamo. Salinas. y oye allí otro modo de no perecedera música. Aquí el alma navega por un mar de dulzura. de yedra y lauro eterno coronado. Traspasa el aire todo hasta llegar a la más alta esfera. que en olvido está sumida. tendido yo a la sombra esté cantando. A cuyo son divino mi alma. contemplar la verdad pura sin velo? 89 . amigos. Felipe. la belleza caduca engañadora. y la baxiJla de fino oro labrada sea de quien la mar no teme airada. ¡Oh! Suene de contino. a quien amo sobre todo tesoro. en suerte y pensamientos se mejora. A la sombra tendido. Y como se conoce.me baste. y entrambos a porfía mezclan una dulcísima armonía. cuando suena la música extremada por vuestra sabia mano gobernada. torna a cobrar el tino y memoria perdida de su origen primero esclarecida. el oro desconoce que el vulgo ciego adora. que ningún accidente extraño o peregrino oye o siente. gloria del apolíneo sacro coro. quedando a lo demás adormecidos. Y mientras miserablemente se están los otros abrasando en sed insaciable del no durable mando. con movimiento diestro produce el son sagrado con que este eterno templo es sustentado. que es de todas la primera. por quien al bien divino despiertan los sentidos. y en la rueda que huye más del suelo. luego envía consonante respuesta. Y como está compuesta de números concordes. A FRANCISCO SALINAS El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada.

NOCHE SERENA Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado. Veré sin movimiento en la más alta esfera las moradas del gozo y del contento. y sube hasta el cielo el polvo vano. envían largos ríos los collados. de bañarse en el mar. y miro hacia el suelo de noche rodeado. la lengua dice al fin con voz doliente: 91 . veré distinto y junto lo que es y lo que ha sido. humíllase la gente. La lluvia baña el techo. así el arrebatado como los naturales. Quién rige las estrellas veré. y su principio propio y escondido.Allí a mi vida junto en luz resplandeciente convertido. por qué están las dos osas. treme la tierra. y quién las enciende con hermosas y eficaces centellas. las señales. y por qué en el invierno tan presuroso viene. Por qué tiembla la tierra por qué las hondas mares se embravecen. ¿No ves cuando acontece turbarse el aire todo en el verano? El día se ennegrece. do estable eterno asiento posee el pesadísimo elemento. y por qué crecen las aguas del Océano y decrecen. Las soberanas aguas del aire en la región quién las sostiene. y de los estíos. por qué en las noches largas se detiene. de los helados fríos veré las causas. siempre medrosas. los campos anegados miran los labradores espantados. Entonces veré cómo el divino poder echó el cimiento tan a nivel y plomo. dó los tesoros tiene de nieve Dios. horrible son conmueve. y el trueno dónde viene. 90 su trabajo deshecho. quién ceba y quién bastece de los ríos las perpetuas corrientes. Veré las inmortales columnas do la tierra está fundada. Y de allí levantado veré los movimientos celestiales. de oro y luz labradas de espíritus dichosos habitadas. el amor y la pena despiertan en mi pecho una ansia ardiente: despiden larga vena los ojos hechos fuente. De dó manan las fuentes. relumbra fuego ardiente. sopla el gallego insano. de los rayos las fraguas. dó sale a mover guerra el cierzo. las causas de los hados. y entre las nubes mueve su carro Dios ligero y reluciente. Veré este fuego eterno fuente de vida y luz do se mantiene. en sueño y en olvido sepultado. las lindes y señales con que a la mar airada la Providencia tiene aprisionada.

baxa. ¡Oh campos verdaderos! ¡Oh prados con verdad frescos y amenos! ¡Riquísimos mineros! ¡Oh deleitosos senos! ¡Repuestos valles de mil bienes llenos! EN LA ASCENSIÓN ¡Y dexas. escuro. eterna primavera aquí florece. y de estos bienes la destierra? Aquí vive el contento. ¿Quién es el que esto mira. la luna cómo mueve la plateada rueda. templo de claridad y fermosura. tras él la muchedumbre del reluciente coro su luz va repartiendo y su tesoro. y resplandece clarísima luz pura. de su suerte no cuidando. con soledad y llanto. tu grey en este valle hondo. mirad con atención en vuestro daño. y en proporción concorde tan iguales. y no gime y suspira por romper lo que encierra el alma. y con paso callado el cielo vueltas dando las horas del vivir le va hurtando.Morada de grandeza. rodéase en la cumbre Saturno. mi alma. te vas al inmortal seguro! 93 . y tú rompiendo el puro aire. y va en pos de ella la luz do el saber llueve. Inmensa fermosura aquí se muestra toda. el bien fingido? El hombre está entregado al sueño. sus pasos desiguales. ¿las almas inmortales hechas a bien tamaño. podrán vivir de sombra y sólo engaño? ¡Ay! Levantad los ojos a aquesta celestial eterna esfera. ¡Ah! Despertad. lo que ha pasado? Quien mira el gran concierto de aquestos resplandores eternales. ¿qué desventura la tiene en esta cárcel. Pastor santo. ¿Es más que un breve punto el baxo y torpe sucio. burlaréis los antojos de aquesta lisonjera vida. lo que será. mortales. 92 y el Júpiter benino de bienes mil cercado serena el cielo con su rayo amado. y cómo otro camino prosigue el sanguinoso Marte airado. que de tu bien divino olvidado. aquí reina la paz. y la graciosa estrella de Amor la sigue reluciente y bella. con cuanto teme y cuanto espera. y precia la baxeza de la tierra. su movimiento cierto. do vive mejorado lo que es. comparado a aqueste gran trasunpto. aquí asentado en rico y alto asiento está el amor sagrado de glorias y deleites rodeado. que a tu alteza nació. escura? ¿Qué mortal desatino de la verdad aleja así el sentido. que jamás anochece. perdido sigue la vana sombra. padre de los siglos de oro.

¡ay!. que no les sea enojos? Quien oyó tu dulzura. Toca el rabel sonoro. y fuera de sí el alma pusiese y toda en ti. El va. concierto al viento fiero airado? Estando tú encubierto. Y de su esfera. ¡Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado! Y con pobre mesa y casa en el campo deleitoso con sólo Dios se acompasa. nos dexas! MORADA DEL CIELO AL SALIR DE LA PRISIÓN Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. De púrpura y de nieve florida la cabeza coronado. que ni al hielo ni con el rayo ardiente falleces. oh voz! ¡Siquiera pequeña parte alguna descendiese en mi sentido. Alma región luciente. ¿qué no tendrá por sordo y desventura? Aqueste mar turbado. el buen Pastor en ti su hato amado. cuando la cumbre toca altísimo subido el sol. ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura. ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién. y a solas su vida pasa: ni envidiado ni envidioso. ¿qué te aquexas? ¿Do vuelas presurosa? ¡Cuan rica tú te alexas! ¡Cuan pobres y cuan ciegos. y los agora tristes y afligidos a tus pechos criados. la convirtiese! Conocería dónde sesteas. y desatada 95 94 . prado de bienandanza. con que envilece el oro. dulce Esposo. él sesteando de su hato ceñido con dulce son deleita el santo oído. con flor que siempre nace. ya en la vena del gozo fiel las baña. producidor eterno de consuelo. y les da mesa llena. y el inmortal dulzor al alma pasa.Los antes bienhadados. y en pos dichosas le siguen sus ovejas. oh amor. y ardiendo se traspasa y lanza en aquel bien libre de tasa. ¡Oh son. a dulces pastos mueve sin honda ni cayado. de Ti desposeídos. ¿qué norte guiará la nave al puerto? ¡Ay! Nube envidiosa aun de este breve gozo. y suerte buena. fértil suelo. pastor y pasto él solo. Ya dentro a la montaña del alto bien las guía. y cuanto más se goza más renace. do las pace con inmortales rosas.

Cuando la dorada cumbre fuere de nieve esparcida y las dos luces de vida recogieren ya su lumbre. señora. mirad que ninguna cosa hay que a amor no esté sujeta. agora coge en rico ñudo el hermoso cabello. mientras dura esa flor graciosa y pura. que el no gozalla es perdella. los montones de tesoro? ¿Y qué vale si a derecho os da pecho el mundo todo y adora. a tu manada junta. el vestir seda y brocado. en el solo y frío lecho? SONETO Agora con la aurora se levanta mi luz. señora bella. IMITACIÓN DE DIVERSOS Vuestra tirana exención y ese vuestro cuello erguido estoy cierto que Cupido pondrá en dura sujeción. o antes el amor de agora! A mil gentes que agraviadas tenéis con vuestra porfía dexaréis en aquel día alegres y bien vengadas. si a la fin dormís. y la suerte. y pues no menos discreta y perfeta sois que bella y desdeñosa. mirad por vos. ¿y pensáis vos ser valiente contra él acá en el suelo? Da movimiento y viveza a belleza el amor. que a mi cuenta vos serviréis al amor cuando de vuestro dolor ninguno quiera hacer cuenta. cuando la ruga enojosa en la hermosa frente y cara se mostrare y el tiempo que vuela helare esa fresca y linda rosa. o agora aquella hermosura. ¡Ay!.de esa prisión adonde padece. agora el crudo 97 . Vivid esquiva y exenta. 96 Y por mil partes volando. por Dios. Diréis con dolor. sentiréis qué es padecer. y es dulce vida. querer y no ser querida. ¿Qué vale el beber en oro. no ya andará perdida. ay. señora. publicando el amor irá este cuento. para aviso y escarmiento de quien huye de su bando. cada hora: ¡Quién tuviera. sin ventura. cuando os viéredes perdida os perderéis por querer. errada. El amor gobierna el cielo con ley dulce eternamente. el techo rico labrado. más valida sin él es triste pobreza.

no gentilezas de caballeros. agora incomparable tañe y canta. que a perdición os lleva sin sentillo? ¿Contra nuestras entrañas tenéis manos. CANTO SEGUNDO (Fragmento) CANTO PRIMERO No las damas. presente ante mis ojos la imagino. 98 Tomé y otros caciques me metieron en medio de estos bárbaros de presto y con dificultad los departieron. ya veis. y. ALONSO DE ERCILLA (1533-1594) LA ARAUCANA Las armas de ellos más ejercitadas son picas. en la región antartica famosa. sargentas. del dulce error llevado. canto. lazos de fuertes mimbres y bejucos. los hechos. con otras puntas largas enastadas de la facción y forma de punzones. ya el temor pospuesto. martillos. flechas y bastones. Amor. codicia del mandar no rae convida a pesarme de veros pretensores de cosa que a mí tanto era debida: porque según mi edad. mazas barreadas. Colocólo. Chile. alabardas y lanzones. tiros arrojadizos y trabucos. gallarda y belicosa. 99 . y lleno de humildad y arnor la adoro. y no contra el tirano en resistillo? Teniendo tan a golpe a los cristianos. Agora. las manos y ojos bellos alza. fértil provincia y señalada. tan soberbia. vuelta al cielo pura y santa. y conociendo el desatino. ni las muestras. mas el valor. ni a extranjero dominio sometida.pecho ciñe con oro. dardos. y la garganta. del estado defensores. ¡oh araucanos!. las proezas de aquellos españoles esforzados que a la cerviz de Arauco no domada pusieron duro yugo por la espada. que no hicieron poco en hacer esto: de herirse lugar aún no tuvieron. de remotas naciones respetada por fuerte. la rienda suelta largamente al lloro. el cacique más anciano. Mas luego vuelve en sí el engañado ánimo. que estoy al otro mundo de partida. señores. principal y poderosa: la gente que produce es tan granada. Ansí digo. y pudo dolerse agora de mi mal agudo. enamorados. hachas. que no ha sido por rey jamás regida. y en voz airada. a razonar así tomó la mano: «—Caciques. mas el amor que siempre os he mostrado a bien aconsejaros me ha incitado. ¿Qué furor es el vuestro. regalos y ternezas de amorosos afectos y cuidados.

Franco fue. ¡gran señora. que es mina la taberna de Alcocer. bebo. Si es o no invención moderna. La ensalada y salpicón hizo fin: ¿qué viene ahora? La morcilla. mídenlo. primero. no es menester alaballo. mas ha de haber un capitán primero. grande consuelo es tener la taberna por vecina. vive Dios que no lo sé. pero delicada fue la invención de la taberna. Volved las armas y ánimo furioso a los pechos de aquellos que os han puesto en dura sujeción con afrentoso partido. vale un florín cada gota de aqueste vinillo aloque. Por nuestro Señor.. lanzad de vos el yugo vergonzoso. Inés. dánmelo. encójase y entre que es algo estrecho el camino. Comience el vinillo nuevo y echóle la bendición. yo tengo por devoción de santiguar lo que bebo. vive don Lope de Sosa. Inés. Pero cenemos. éste será quien más un gran madero sustentare en el hombro sin pararse. mostrad vuestro valor y fuerza en esto: no derraméis la sangre del estado. sus..» BALTASAR DEL ALCÁZAR (1530-1606) UNA CENA En Jaén. Inés. no tiene vino más baxo. que todos por él quieran gobernarse. 101 . a todo el mundo manifiesto. y pues que sois iguales en la suerte. la cosa más brava de él que has oído. pido vino de lo nuevo. sólo una falta le hallo: que con la priesa se acaba. Inés. ello se alaba. que para redimir nos ha quedado. procure cada cual ser el más fuerte. si te parece. que viene para que demos con ella. pagólo y voyme contento. digna de veneración! ¡Qué oronda viene y qué bella! ¡Qué través y enjundia tiene! Paréceme. En la virtud de vuestro brazo espero que puede en breve tiempo remediarse.. donde resido. ¿De qué taberna se traxo? Mas ya. Tenía este caballero un criado portugués.. Pues. Inés.. lo que se ha de cenar junto.. Porque allí llego sediento. Esto. y diréte.¿volvéis contra vosotros el cuchillo? Si gana de morir os ha movido. de la del Castillo diez y seis vale el cuartillo. 100 La mesa tenemos puesta. pero arrójame la bota. no sea en tan bajo estado y abatido. las tazas de vino a punto: falta comenzar la fiesta. este toque..

como sabia mi consejo. sujetos a tantos daños. Inés. ni tiene que ver con él. vive Dios. la moradilla va entrando. no sé de ti. Inés. hemos cenado tan bien y con tanto gusto. quédese para mañana. 102 Haz. y a quien otros llaman vino porque nos vino del cielo. ¡Que suavidad! ¡Oué clareza! ¡Qué paladar! ¡Qué color! ¡Qué rancio gusto y olor! ¡Todo con tanta fineza! Mas el queso sale a plaza.. pues la aceituna no es mala. cómo me porto y sustento. que es extremo. distando por un igual del Oriente y del Ocaso. Inés. al vino no se escandalice el vientre. sospecho que estás contenta. ¿no adoras y precias la morcilla ilustre y rica? ¡Cómo la traidora pica. que el portugués cayó enfermo. lo que sueles. porque con más gusto comas. Prueba el queso. 103 . Echa de lo trasañejo. blando y caliente.No eches agua. Probemos lo del pichel. pues. alto licor celestial. El corazón me revienta de placer. Cuando el luminoso vaso toca en la meridional. Las once dan. que así tomas. Yo os lo diré en brevedad. señor Sarmiento. y ambos vienen preguntando por el pichel y la taza. yo me duermo. el de Pinto no le iguala. me dan un huevo pasado por agua. Inés. mas oye un punto sutil: ¿no pusiste allí un candil? ¿Cómo me parecen dos? Pero son preguntas viles. y el daros gusto se os debe con toda puntualidad. levántense los manteles. Alegre estoy. y asada por esas manos hechas a cebar lechónos. Dios te guarde. Pues sabrás. tal debe tener especias! ¡Oué llena está de piñones! Morcilla de cortesanos. daca de la bota llena: seis tragos. SU MODO DE VIVIR EN LA VEJEZ Deseáis. porque la historia es bien breve. Mas di. hecha es la cena. no es el aloquillo tal. saber en estos mis años. hermana. ¿Cómo te va? Yo.. bien puede bogar su remo. Ya que. Salido el sol por Oriente de rayos acompañado. parece que será justo volver al cuento pasado. Con dos tragos del que suelo llamar yo néctar divino. ya sé lo que puede ser: con este negro beber se acrecientan los candiles. me dan asada o cocida de una gruesa y gentil ave. por mí.

del ancho mar. tú. desamparado el imperio que en este horizonte tiene. confiado en el grande aparato de sus naves. derribó con los brazos suyos graves 105 A UN GIBOSO DE DELANTE Un socarrón mesonero dijo a un giboso al revés: «No me neguéis esta vez que cargasteis delantero. Mas todo es vano artificio. y descendieron. Luego me cierran la puerta. Tú rompiste las fuerzas y la dura frente de Faraón. salud y gloria nuestra.con tres veces del suave licor que alegra la vida.» El gibado. en conclusión. me suelen dar a comer tostadas en vino mulso. que el enflaquecido pulso restituyen a su ser. habiendo sol nuevo me cuentan cómo he dormido: y así de nuevo les pido que me den néctar y huevo. voyle puntales poniendo porque no caiga tan presto. presto me dicen mis males que han de faltar los puntales y allanarse el edificio. y tu ira luego loj tragó.» 104 . tú eres diestra. no sé de mí nueva cierta. viene a dar en el mar Hesperio. feroz guerrero. a estas razones replicó: «Es muy importante llevar la carga delante quien se halla entre ladrones. Después que. ¿me la dais?»— «Cosa es forzosa. soy de otro dueño. cayendo. ADIVINANZA «¿Qué es cosa y cosa. al Trace fiero.» FERNANDO HERRERA (1534-1597) POR LA VICTORIA DE LEPANTO Cantemos al Señor. Hasta que. dos cosas son. que en la llanura venció. Constanza. sus escogidos príncipes cubrieron los abismos del mar.» «Desta vez cogido os he. como arista seca el fuego. yo me entrego al dulce sueño. Constanza?» «Diréis vos. ¿No es muy buena adivinanza?» —«Pero vos. dormido. Pues digo que cosa y cosa. en el profundo. que yo no sé. El soberbio tirano. Dios de las batallas. que de los nuestros la cerviz cautiva y las manos aviva al misterio injusto de su estado. Ser vieja la casa es esto: veo que se va cayendo. cual piedra.

. hártense en muerte suya nuestros ojos. que tus aras afea en su vitoria. y dividiendo de ellos los despojos. con gran poder y número infinito. ella y sus hijos. Francia está con discordia quebrantada. y con semblante y con pecho arrogante. No dexes que los tuyos así oprima. y en España amenaza horrible muerte quien honra de las lunas las banderas.los cedros más excelsos de la cima y el árbol que más yerto se sublima.. Temblaron los pequeños. Señor. que aborrece ya ser hombre. y los que Grecia junta mal con ellos. dice: «¿Dónde el Dios de ésos está? ¿De quién se esconde?» Por la debida gloria de tu nombre. nuestros niños prender y las doncellas. Dixo aquel insolente y desdeñoso: «¿No conocen mis iras esas tierras. y aunque no. deshagamos a éstos de la gente. tristes. y en su cuerpo. y de mis padres los ilustres hechos. y la gloria manchar y la luz dellas. sus fuertes a la muerte ya caminan. podrá por suerte ahora guardallas de mi diestra vencedora? Su Roma. que no sufres que tu gloria usurpe quien su fuerza osado estima. «Venid. y en el mar ondoso hagamos de su sangre un grande lago. bebiendo ajenas aguas y atrevido pisando el bando nuestro y defendido.» Tú. y me dan por salvarse ya la mano. los cánticos en lágrimas convierte. y la injuria a tu nombre cometida sea el hierro contrario de su vida. y contra nos pensaron los que en él se hallaron. cuanto el sol alto mira todo es mío. Y su valor es vano. en nuestro estrago juntó el consejo. y el cuello con su daño al yugo inclinan. cruel. confundidos del impío furor suyo. que el mar baña porque en ti confiadas le resisten y de armas de tu fe y amor se visten. 107 . este soberbio mira. las fieras cebe. y las honras que celas Tú consiente. y prometer osaron con sus manos encender nuestros fines y dar muerte a nuestra juventud con hierro fuerte. por la justa venganza de tu gente. sus vírgenes están en cautiverio. o valieron sus pechos contra ellos con el húngaro medroso y de Dalmacia y Rodas en las guerras? ¿Quién las pudo librar? ¿Quién de sus manos pudo salvar los de Austria y los germanos? ¿Podrá su Dios. que hecho ya su oprobio. temerosa y humillada. que sus luces cayendo se oscurecen. movió el airado cuello aquel potente: cercó su corazón de ardiente saña contra las dos Hesperias. por aquel de los míseros gemidos. prevaleciendo en vanidad y en ira. 106 Del Nilo a Eufrates y fértil y Istro frío. y tres y cuatro veces el castigo esfuerza con rigor a tu enemigo. Levantó la cabeza el poderoso que tanto odio te tiene. y el nombre de su Cristo juntamente. vuelve el brazo tendido contra éste.» Vinieron de Asia y portentoso Egito los árabes y aleves africanos. y los armados brazos extendidos. dixeron. Señor Dios. y en su esparcida sangre el odio pruebe. ¿quién hacerme puede ofensa? Los poderosos pueblos me obedecen. su gloria ha vuelto al centro de mi imperio. alzó la frente contra ti. y aquellas en la guerra gentes fieras ocupadas están en la defensa. con los erguidos cuellos. mi ira esperan cuando vencidos mueran.

que el corazón desnudo de pavor. 108 y tú sólo. tus hijas adonaste en adulterio infame a una impía gente. ¿cómo acabaste. y el humo subirá a la luz del cielo. y sus brazos fortísimos pusiste. y con ojos enjutos sus odiosos pasos imitaste. ¿quién. se opuso el joven de Austria generoso con el claro español y belicoso. Cual fuego abrasa selvas. do silbando tiembla con sus culebras venenosas. cuitada. tú. y las naves de Tiro. que Dios no sufre ya en Babel cautiva que su Sión querida siempre viva. que a ella pareces. cortando las alas de su cuerpo temerosas y sus brazos terribles no vencidos. eras escudo. Hoy se vieron los ojos humillados del sublime varón y su grandeza. sobre empinados montes y crecidos. no temiendo a Dios y a tu remedio no atendiendo. que sigues la luna. y si hacías guerra. Llorad. su aborrecida vida y mal presente? Dios vengará sus iras en tu muerte. dio un rugido que lo dexó asombrado y aturdido. como la arista queda al ímpetu del viento. puesta en silencio y en temor la tierra. reprimirá su mano desatada? Mas tú. como arco acerado. Dios. que es destruida vuestra vana soberbia y pensamiento. fiera y orgullosa? ¿Quién pensó a tu cabeza daño tanto? Dios. y de amor y fe vestido. sobre torres y muros. Grecia. que tu día es llegado. que a los tuyos fueron graves. ¿Por qué. y faltos de consuelo con rostro oscuro y soledad turbada. concorde a la esperanza egipcia y gloria de su confianza. de tu león temiendo" las hazañas. saliendo de España. Señor. con la espada. ¿Quién ya tendrá de ti lástima alguna. para convertir tu gloria en llanto y derribar tus ínclitos y fuertes. los robustos rindiéronse temblando y desmayaron. tú. naves del mar. excelsa Tiro. Babilonia y Egipto amedrentada temerá el fuego y la asta violenta. eligiendo nueva guerra. tus enemigos llorarán tu afrenta. fuiste exaltado. que en tus naves estabas gloriosa. ingrata.Ocuparon del piélago los senos. a estos injustos. y cesaron los nuestros valerosos. sobre derechos cedros y extendidos. vibraste en su favor la diestra armada. lleno de miedo torpe sus entrañas. 109 . cuya llama en las espesas cumbres se derrama. Señor de los ejércitos armados. Señor. sobre la alta cerviz y su dureza. que llega a tu cerviz con diestra fuerte la aguda espada suya. Turbáronse los grandes. y. de temor la cubrías con suspiro. con celestial aliento confiaban. te hizo perecer con tantas muertes. Quebrantaste al cruel dragón. hasta que al fiero ardor de sarracenos el Señor. Cual león a la presa apercibido. Sus manos a la guerra compusiste. fuerza del mar. Mas tú. como la rueda. tal en tu ira y tempestad seguiste y su faz de ignominia convertiste. que mil huyendo de uno se pasmaron. que desea profanar tus frutos. y tú entregaste. que con hondos gemidos se retira a su cueva. y callaron dudosos. que. sin recelo los impíos esperaban a los que tú. triste. y el término espantabas de la tierra.

el día lleno de indinación. de tus estragos espantados: ¿Quién contra la espantosa tanto pudo? El Señor. después de nuestras culpas y castigo. que. no alzaron su esperanza a aquella cumbre de eterna luz. y do el límite rojo del Oriente y todas sus vencidas gentes fieras ven tremolar de Cristo las banderas. tus escogidos. y el caballo y caballero. y levantó los bárbaros no iguales. El cielo no alumbró. falta de gloria. después de los daños padecidos. y tus viejos delitos y mudanza han vuelto contra ti a pedir venganza. mezquina Lusitania sin ventura. en ti. con yerto cuello y corazón ufano sólo atendieron siempre a los despojos! Y el Santo de Israel abrió su mano. a su España concede esta victoria. que Lusitania mísera suspira. hagan principio acerbo a la memoria de aquel día fatal. La arena se tornó sangriento lago. quedó confuso el nuevo sol. que puso en soledad y en un profundo llanto. y con frente segura rompieron sin temor con fiero estrago tus armadas escuadras y braveza. confiados en sus caballos y en la muchedumbre de sus carros. presagio de mal tanto. viendo tu muerte oscura. que sus ondas turbaron y llanura. y cayó en despeñadero el carro. mas con hierro airado la ofensa venguen y el error culpado. tu honor todo afearon. aborrecido. en vicios sumergida? ¿Quién mostrará un liviano sentimiento? ¿Quién rogará por ti? Que a Dios enciende tu ira y la arrogancia que le ofende. sea tu grandeza. dirán. Los que vieron tus brazos quebrantados y de tus pinos ir el mar desnudo. que mostró su fuerte mano por la fe de su príncipe cristiano y por el nombre santo de su gloria. Señor. ¡Ay de los que pasaron. desnuda de valor. ¡oh nuestro Dios. y con terrible espanto el Señor visitó sobre sus males para humillar los fuertes arrogantes. mas con soberbia cierta se ofrecieron la incierta victoria. rompiste al enemigo de la antigua soberbia la dureza. Libia desierta. Vino el día cruel. y en su vigor y fuerzas engañados. aspereza. y la llorosa historia asombre con horror funesto y triste 110 desde el áfrico Atlante y seno ardiente hasta do la mar de otro color se viste. y no cansados en tu muerte. 111 . y sin volver a Dios sus ojos. Señor. las ardientes espadas desnudaron sobre la claridad y la hermosura de tu gloria y valor. la llanura con muertos. de ira y furor. envuelto en ira. Los impíos y robustos. Adórente. nuestro consuelo! Y la cerviz rebelde. de gente y de placer el reino ajeno. que con osados pechos y constantes no busquen oro. POR LA PERDIDA DEL REY DON SEBASTIAN Voz de dolor y canto de gemido y espíritu de miedo. perezca en bravas llamas abrasada. indignados.Asia adúltera. Bendita. condenada. confiese cuanto cerca el ancho cielo tu nombre. y los dexó.

compensarás muriendo el hecho ultraje. por ventura. ¿Son éstos. cayó denuedo. y extendiendo su sombra. peno y muero. que su sombra tuvieron por escudo. cual hermoso cedro del alto Líbano. los belígeros varones que conturbaron con furor la tierra. en cuya seca arena 112 murió el vencido reino lusitano. huyeron del los hombres. y se acabó su generosa gloria. mas en otros desmayo y torpe miedo. Tú. espantados. salí tras ti clamando. Pastores. sin ramas y sin hojas y desnudo. que opreso de los montes arrojados. y soberbias ciudades destruyeron? ¿Dó el corazón seguro y la osadía? ¿Cómo así se acabaron. desvanecido todo y confiado. y hizo a mucha gente umbroso velo. los fuertes. Amado. indina de memoria. y eras ido. despedazada con aguda lanza. que domaron las hórridas naciones. no estés alegre y de ufanía llena. se anidaron las aves que sustenta el grande cielo y en sus hojas las fieras engendraron. infanda Libia.cayó en unos vigor. no fueron justamente sepultados? Tales ya fueron éstos. los que fuerdes allá por las majadas al otero. si por ventura vierdes aquel que yo más quiero. hojas. que pusieron desierto en cruda guerra cuanto el mar Indo encierra. habiéndome herido. que si el justo dolor mueve a venganza alguna vez el español coraje. y perdieron tanto heroico valor en sólo un día y. Por eso Dios lo derribó deshecho. porque tu temerosa y flaca mano hubo sin esperanza tal victoria. no igualó en celsitud y en hermosura jamás árbol alguno a su figura. vestido de ramos. con excelsa alteza. que sacudieron reinos poderosos. y se multiplicaron en grandeza sus ramas con belleza. haciendo de su alteza sólo estima. Pero elevóse con su verde cima y sublimó la presunción su pecho. al mar inmenso pagará de africana sangre el censo. Buscando mis amores 113 . los famosos. decidle que adolezco. lejos de su patria derribados. y Luco amedrentado. por la raíz cortado. SAN JUAN DE LA CRUZ (1542-1591) CÁNTICO ESPIRITUAL ENTRE EL ALMA Y CRISTO SU ESPOSO ESPOSA ¿A dónde te escondiste. las aguas lo criaron poderoso sobre empinados árboles crecido. a los impíos y ajenos entregado. en su ruina y sus ramas cuantas fueron las aves y las fieras se pusieron. y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste.

oh prado de verduras. ESPOSO ESPOSA ¡Ay. y pasaré los fuertes y fronteras. plantados por la mano del Amado. la ínsulas extrañas. no quieras enviarme de hoy más ya mensajero. oh vida. Amado. la cena. pues has llagado a aqueste corazón. ESPOSA Mi Amado. que el ciervo vulnerado por el otero asoma. pues eres lumbre dellos y sólo para Ti quiero tenellos. la música callada. las montañas. y fresco toma. decid si por vosotros ha pasado! RESPUESTA DE LAS CRIATURAS Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura. que recrea y enamora. no viviendo donde vives y haciendo porque mueras las flechas que recibes de lo que del Amado en ti concibes? ¿Por qué. que voy de vuelo. La noche sosegada. de flores esmaltado. los valles solitarios nemorosos. quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero. 115 . al aire de tu vuelo. si en esos tus semblantes plateados formases de repente los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados! Apártalos. ni cogeré las flores ni temeré las fieras. ¡Oh cristalina fuente. Mas ¿cómo perseveras. Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo. 114 Vuélvete. y véante mis ojos. la soledad sonora. mira que la dolencia de amor. yéndolos mirando. no lo sanaste? Y pues me lo has robado. ¿por qué así lo dexaste y no tomas el robo que robaste? Apaga mis enojos.iré por esos montes y riberas. paloma. y todos más me llagan y déxame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo. Descubre tu presencia y máteme tu vista y hermosura. que no se cura sino con la presencia y la figura. y. el silbo de los aires amorosos. que no saben decirme lo que quiero. pues que ninguno basta a deshacellos. en par de los levantes de la aurora. los ríos sonorosos. con sola su figura vestidos los dexó de su hermosura. ¡Oh bosques y espesuras.

que ya sólo en amar es mi exercicio. En la interior bodega de mi Amado bebí. y no queráis tocar nuestros umbrales. en tanto que de rosas hacemos una pina. Pues ya si en el exido de hoy más no fuere vista ni hallada. mora en los arrabales. y no quieras decillo. Debajo del manzano. ciervos. el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado. por las amenas liras y canto de serenas os conjuro que cesen vuestras iras y no toquéis al muro. gamos saltadores. Ya no guardo ganado ni ya tengo otro oficio. que andando enamorada me hice perdidiza. en tanto que en las flores y rosales el ámbar perfumea. y no parezca nadie en la montiña. ESPOSO y fuiste reparada donde tu madre fuera violada. allí me enseñó ciencia muy sabrosa. ven. porque la Esposa duerma más seguro. allí te di la mano. Austro que recuerdas los amores. de paz edificado. y a su sabor reposa. y cuando salía por toda aquesta vega ya cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. Escóndete. Cierzo muerto. allí conmigo fuiste desposada. allí le prometí de ser su esposa. de cuevas de leones enlazado. emisiones de bálsamo divino. aspira por mi huerto y corran tus olores. mas mira las compañas de la que va por ínsulas extrañas. diréis que me he perdido. 116 Nuestro lecho florido. Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio. de mil escudos de oro coronado. aires. A zaga de tu huella los jóvenes discurren el camino. Entrádose ha la Esposa en el ameno huerto deseado. y pacerá el Amado entre las flores. De flores y esmeraldas en las frescas mañanas escogidas haremos las guirnaldas. y fui ganada. en púrpura tendido. 117 . Oh ninfas de Judea. y yo le di de hecho a mí. en tu amor florecidas y en un cabello mío entretejidas. Detente. ESPOSA A las aves ligeras. al toque de centella. que está ya florecida nuestra viña. al adobado vino. ardores. Carillo. leones.Cazadnos las raposas. aguas. valles. y mira con tu haz a las montañas. riberas. montes. y miedos de las noches veladores. Allí me dio su pecho. sin dejar cosa.

118 . y en soledad la guía a solas su querido. por eso me adamabas y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían. y allí nos entraremos y el mosto de granadas gustaremos. a las subidas cavernas de las piedras nos iremos. el canto de la dulce filomena. Amado. que en mi cuello volar consideraste. CANCIONES DEL ALMA En una noche escura con ansias en amores inflamada. ESPOSO La blanca palomica al Arca con el ramo se ha tornado. que nadie me veía ni yo miraba cosa. Y luego. el soto y su donaire. A escuras y segura por la secreta escala. y en celada. entremos más adentro en la espesura. ya bien puedes mirarme después que me miraste. disfrazada. sino la que en el corazón ardía. en secreto. también en soledad de amor herido. Aminadab tampoco parecía. Aquesta me guiaba más cierto que la luz de mediodía. ¡oh dichosa ventura!. En la noche dichosa. sin otra luz ni guía. mirástele en mi cuello y en él preso quedaste. y en soledad ha puesto ya su nido. Cuando tú me mirabas su gracia en mí tus ojos imprimían. estando ya mi casa sosegada. y ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado. En soledad vivía. que están bien escondidas. en la noche serena. y el cerco sosegaba. No quieras despreciarme. y la caballería. y vamonos a ver en tu hermosura al monte y al collado.En solo aquel cabello. salí sin ser notada. a escuras. a vista de las aguas descendía. Allí me mostrarías aquello que mi alma pretendía. adonde me esperaba 119 ESPOSA Gocémonos. ¡oh dichosa ventura!. vida mía. que si color moreno en mí hallaste. con llama que consume y no da pena. y en uno de mis ojos te llagaste. Que nadie lo miraba. que gracia y hermosura en mí dexaste. estando ya mi casa sosegada. aquello que me diste el otro día. do mana el agua pura. El aspirar del aire. y luego me darías allí tú.

cuando ya sus cabellos esparcía. en profunda soledad.quien yo bien me sabía. amada en el Amado transformada! En mi pecho florido. y el espíritu dotado 121 LLAMA DE AMOR VIVA ¡Oh llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva. en parte donde nadie parecía. rompe la tela de este dulce encuentro. ¡Oh lámparas de fuego en cuyos resplandores las profundas cavernas del sentido. tan absorto y ajenado. que estaba oscuro y ciego. oh noche amable más que el alborada. de bien y gloria lleno. entendida vía reta. con extraños primores calor y luz dan juntos a su querido! ¡Cuan manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras: y en tu aspirar sabroso. que guiaste. cuando allí me vi. cesó todo. ¡Oh noche. 120 . porque. grandes cosas entendí. y déjeme. acaba ya si quieres. que juntaste Amado con amada. oh noche. con su mano serena. era cosa tan secreta. toda sciencia trascendiendo. muerte en vida la has trocado. que se quedó mi sentido de todo sentir privado. Quédeme y olvídeme. y yo le regalaba. toda sciencia trascendiendo. que me quedé balbuciendo. ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! Oh toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando. que entero para él sólo se guardaba. Yo no supe donde entraba. cuan delicadamente me enamoras! ÉNTREME DONDE NO SUPE Éntreme donde no supe. sin saber donde me estaba. no diré lo que sentí. era la sciencia perfeta. El aire de la almena. y quédeme no sabiendo. que me quedé no sabiendo. toda sciencia trascendiendo. y el ventalle de cedros aire daba. Estaba tan embebido. en mi cuello hería y todos mis sentidos suspendía. el rostro recliné sobre el Amado. allí quedó dormido. De paz y de piedad. dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado.

por eso quien lo sabía queda siempre no sabiendo. y fui tan alto. toda sciencia trascendiendo. quien se supiere vencer con un no saber sabiendo. tan alto. Este no saber sabiendo es de tan alto poder. por ser de amor el lance. porque esperanza de cielo tanto alcanza cuanto espera. volé tan alto. Por una extraña manera mil vuelos pasé de un vuelo. esperé sólo este lance y en esperar no fui falto. que no llega su saber a no entender entendiendo. toda sciencia trascendiendo. dije: «No habrá quien alcance». Para que yo alcance diese a aqueste lance divino tanto volar me convino que de vista me perdiese. y con todo. toda sciencia trascendiendo. Y es de tan alta excelencia aqueste sumo saber. que le di a la caza alcance. tan alto. tanto más bajo y rendido y abatido me hallaba. y su sciencia tanto cresce. que se queda no sabiendo. di un ciego y oscuro salto. tan alto. mas. Y si lo queréis oír consiste esta suma sciencia en un subido sentir de la divinal Esencia. Cuanto más alto se sube tanto menos entendía que es la tenebrosa nube que a la noche esclarecía. tanto. y abatíme tanto. cuanto sabía primero mucho bajo le paresce. pues fui tan alto. en este trance. tan alto. mas el amor fue tan alto que le di a la caza alcance. toda sciencia trascendiendo. irá siempre trascendiendo. en el vuelo quedé falto. El que allí llega de vero de sí mismo desfallesce. Cuando más alto subía deslumbróseme la vista y la más fuerte conquista en oscuro se hacía. que no hay facultad ni sciencia que le puedan emprender. que le di a la caza alcance. 122 123 . toda sciencia trascendiendo. que fui tan alto. que le di a la caza alcance. TRAS DE UN AMOROSO LANCE Tras de un amoroso lance y no de esperanza falto. Es obra de su clemencia hacer quedar no entendiendo.de un entender no entendiendo. Cuanto más alto llegaba de este lance tan subido. que le di a la caza alcance. que los sabios arguyendo jamás lo pueden vencer.

cuando más ciego va siendo. Y aunque tinieblas padezco en esta vida mortal. Mi alma está desasida de toda cosa criada. y sé que toda luz de ella es venida. aunque es de noche. aunque es de noche. que bien sé yo do tiene su manida. Aquí se está llamando a las criaturas. aunque es de noche. si hay bien o mal en mí. porque es de noche. de esta agua se hartan. aunque es de noche. aunque a oscuras. cielos riegan. que infiernos. y las gentes. aunque es de noche.. Bien sé que suelo en ella no se halla. Hace tal obra el amor después que le conocí. aunque es de noche. porque si de luz carezco tengo vida celestial. Bien sé que tres en sola una agua viva residen. y que ninguno puede vadealla. todo me voy consumiendo. no es tan crecido mi mal.SIN ARRIMO Y CON ARRIMO Sin arrimo y con arrimo sin luz y a oscuras viviendo. aunque es de noche. Su origen no lo sé. mas sé que todo origen de ella viene. que tiene el alma rendida. El corriente que de estas dos procede sé que ninguna de ellas le precede. y en una sabrosa vida. Sé ser tan caudalosas sus corrientes. ¡QUE BIEN SE YO LA FONTE. y que cielos y tierra beben de ella. sin quedar cosa. aunque es de noche. sólo en su Dios arrimada. que. aunque es de noche. todo me voy consumiendo. pues no le tiene. Sé que no puede ser cosa tan bella. y que una de otra se deriva. aunque es de noche. sin luz y a oscuras viviendo. El corriente que nace de esta fuente bien sé que es tan capaz y omnipotente. la cual en mí estoy sintiendo. en este Pan de vida yo la veo. en su llama sabrosa.. Por eso ya se dirá la cosa que más estimo: que mi alma se ve ya sin arrimo y con arrimo. Aquesta viva fuente que deseo. aunque es de noche! 124 Aquella eterna fonte está escondida.! ¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre. y el alma transforma en sí. y sobre sí levantada. y así. porque el amor da tal vida. todo lo hace de un sabor. apriesa. En esta noche oscura de esta vida que bien sé yo por fe la fonte frida. Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo Pan por darnos vida. aunque es de noche. aunque es de noche. Su claridad nunca es oscurecida. 125 .

ni el nombre de varón ha merecido. ¿Qué espera la virtud o qué confía? Ven y reposa en el materno seno de la antigua Romúlea. en sus intentos temeroso. Más triunfos. y en tal manera. no quien le alcanza por vanas consecuencias del estado. Señor. que el premio mereció. muévenme tus afrentas y tu muerte. y aunque no hubiera infierno. Dejémosla pasar como a la fiera corriente del gran Betis cuando airado dilata hasta los montes su ribera. que el corazón entero y generoso al caso adverso inclinará la frente antes que la rodilla al poderoso. donde no dexarás la mesa ayuno cuando te falte en ella el pecc raro o cuando su pavón nos niegue Juno. Adonde por lo menos. lo mismo que te quiero te quisiera. más coronas dio al prudente que supo retirarse. pues aunque lo que espero no esperara. cuando regía con su temida espada y su balanza. Busca. mi Dios. la maldad. en fin. que la opinión vulgar es devaneo. cuyo clima te será más humano y más sereno. dirá alguno: «Blanda le sea». la fortuna. Muéveme. No me tienes que dar porque te quiera. cuando oprima nuestro cuerpo la tierra. Peculio propio es ya de la privanza cuanto de Astrea fue. que al que esperó obstinada y locamente. tu amor. pues. para quererte el cielo que me tienes prometido. como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro. ANÓNIMO (Siglo XVI) EPÍSTOLA MORAL A FABIO Fabio. al derramarla encima.» Más precia el ruiseñor su pobre nido 127 126 . El ánimo plebeyo y abatido elija. que si acortas y ciñes tu deseo dirás: «Lo que desprecio he conseguido. las esperanzas cortesanas prisiones son do el ambicioso muere y donde al más astuto nacen canas. Tú me mueves. que aunque no hubiera cielo. ni subir al honor que pretendiere. ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. la tiranía del inicuo procede y pasa al bueno. te temiera. el sosiego dulce y caro. muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido. yo te amara. Aquél entre los héroes es contado. Esta invasión terrible c importuna de contrarios sucesos nos espera desde el primer sollozo de la cuna. muéveme ver tu cuerpo tan herido.ANÓNIMO (Siglo XVI) SONETO A JESÚS CRUCIFICADO No me mueve. El oro. El que no las limare o las rompiere. primero estar suspenso que caído.

Casi no tienes ni una sombra vana de nuestra antigua Itálica. que maciza las torres de cien codos del candido metal puro y luciente. un sueño breve. Así aquella que al hombre sólo es dada. sacra razón y pura. que halagar lisonjero las orejas de algún príncipe insigne. que acepta el don y burla del intento el ídolo a quien haces sacrificios. Esto tan solamente es cuanto debe 129 . las hojas que en las altas selvas vimos cayeron. viendo como muero. ¡y nosotros a porfía en nuestro engaño inmóviles vivimos! Temamos al Señor. me despierta. ella consigo mesma ruega a todos. de esplendor y de rayos coronada. pasó el invierno con sus nieves cano. alta y divina. tal soy llevado al último suspiro de mi vida. aprisionado en el metal de las doradas rejas. que nos envía las espigas del año y la hartura y la temprana pluvia y la tardía. la virtud es más barata. y callado pasar entre la gente. ¿Qué es nuestra vida más que breve día do apenas sale el sol cuando se pierde en las tinieblas de la noche fría? ¿Qué más que el heno. si acabase. Fabio. apenas puede ya comprar los modos del pecar. seco a la tarde? ¡Oh ciego desvarío! ¿Será que deste sueño me recuerde? ¿Será que pueda ver que me desvío de la vida viviendo. Iguala con la vida el pensamiento. y no le pasarás de hoy a mañana. un libro y un amigo. que estaba muerta. ¿Piensas acaso tú que fue criado el varón para rayo de la guerra. para surcar el piélago salado. más sus quejas en el bosque repuesto y escondido. Cese el ansia y la sed de los oficios. y en la fría región dura y desierta de aqueste pecho enciende nueva llama. Triste de aquel que vive destinado a esa antigua colonia de los vicios. ¿y esperas? ¡Oh error perpetuo de la suerte humana! Las enseñas grecianas. De la pasada edad. seguir a quien me llama. ¡Pobre de aquel que corre y se dilata por cuantos son los climas y los mares. que no perturben deudas ni pesares. en la que espero sin ninguna noticia de mi hado? ¡Oh. ni quizá de un momento a otro momento. y a la común materia se la entregue! Pasáronse las flores del verano. ¿qué me ha quedado? ¿O qué tengo yo. que no afecto los nombres ni la fama. augur de los semblantes del privado. Quiero. quien así lo entendiese cuánto yerra! Esta nuestra porción. y que está unida la cauta muerte al simple vivir mío? Como los ríos. que en veloz corrida se llevan a la mar. antes que aquesta mies inútil siegue de la severa muerte dura mano. ni la vid cuyo fruto no madura. y la luz vuelve a arder. de aprender a morir antes que llegue aquel forzoso término postrero. No imitemos la tierra siempre dura a las aguas del cielo y al arado. a dicha. 128 el otoño pasó con sus racimos. a la mañana verde. y pasaron sus carreras. perseguidor del oro y de la plata! Un ángulo me basta entre mis lares. para medir el orbe de la tierra y el cerco donde el sol siempre camina? ¡Oh. El soberbio tirano del Oriente. ías banderas del senado y romana monarquía murieron.de pluma y leves pajas. a mayores acciones es llamada y en más nobles objetos se termina.

como sueles venir en la saeta. y perfecta después. vana y pomposa. ¡Cuan callada que pasa las montañas el aura. ni tampoco sea igual al de los dóricos cantores. En el plebeyo barro mal tostado hubo ya quien bebió tan ambicioso como en el vaso múrino preciado. que aun el vicioso en sí propio le nota de molesto. No resplandezca el oro y los colores en nuestro traje. por ventura. no en la tonante máquina preñada de fuego y de rumor. ¿Y no serán siquiera tan osadas las opuestas acciones si las miro de más ilustres genios ayudadas? Ya. Así. que aun esto fue difícil a Epicteto. luego inaLeria acerba y desabrida. ven callada. morada de la paz y del reposo. del cristal transparente y luminoso. Basta al que empieza aborrecer el vicio y el ánimo enseñar a ser modesto. y la ambición se ríe de la muerte. de la virtud infames histriones. ¿viste tú perfeta alguna cosa? ¡Oh muerte!. Ven y verás al alto fin que aspiro antes que el tiempo muera en nuestros brazos. No sazona la fruta en un momento aquella inteligencia que mensura la duración de todo su talento. 131 . No quiera Dios que imite estos varones que moran nuestras plazas macilentos. Flor la vimos primero hermosa y pura. sin presumir de roto y mal ceñido. y algún manjar común. que no es mi puerta de doblados metales fabricada. esos inmundos. Sin la templanza. No te burles de ver cuánto confío. huyo y me retiro de cuanto simple ame. Fabio. porque así te escribo. rompí los lazos. menos poderosa que el vicio la virtud? ¿Es menos fuerte? No la arguyas de flaca y temerosa. ni al arte de decir. dulce y madura. y alguno tan ilustre y generoso que usó.Naturaleza al simple y al discreto. trágicos. hagas conceto que pongo la virtud en ejercicio. dulce amigo. el ardor atribuyas de este brío. como si fuera plata neta. respirando mansamente! ¡Qué gárrula y sonante por las cañas! ¡Qué muda la virtud por el prudente! ¡Qué redundante y llena de ruido por el vano. ambicioso y aparente! Quiero imitar al pueblo en el vestido. y mi albedrío con ella se compone y se concierta. tal la humana prudencia es bien que mida y dispense y comparta las acciones que han de ser compañeras de la vida. ¿Es. la ira a las espadas. atentos al aplauso común. Despreciar el deleite no es supuesto de sólida virtud. No. en las costumbres sólo a los mejores. La codicia en las manos de la suerte se arroja al mar. honesto y leve. Una mediana vida yo posea. me muestra descubierta su esencia la verdad. que no lo note nadie que lo vea. después le será el ciclo más propicio. cuyas entrañas son infaustos y oscuros monumentos. Mas no podrás negarme cuan forzoso este camino sea al alto asiento. 130 un estilo común y moderado.

Y está cierto. el fatigado zagal con voz amarga y mortal de esta manera decía: «Ninfa hermosa. Galatea. porque amor sabe desde que me hirió que para pena mayor me falta un competidor más poderoso que yo. orilla el mar arrastrado visto aquel monstruo marino. Causa mi triste cuidado que a mi pensamiento crea. guarda que no salga afuera alguna marina fiera enroscada y escamosa. pero a veces no podía y el blanco pie se mojaba. Licio. Mas no veo en ti temor de congoja y pena tanta. cuidados. Deja la seca ribera do está el agua infructuosa. Mas cotejando su mal con el gozo que ella había. suspendió allí su tormento mientras miraba el contento de su pulida zagala. En verte regocijada celos me hacen acordar de Europa. desdeñosa del dolor que a Licio daña. ninfa preciada. porque con doble tormento celos me da tu contento. huye del mar. como estás de Licio huyendo. y mira que siento por ti dolores sobrados. que en verte cerca del mar tengo celos de Neptuno. del toro blanco engañada en la ribera del mar.GASPAR GIL POLO (t 1591) CANCIÓN En el campo venturoso donde cou clara corriente Guadalaviar hermoso. muchos cantares diciendo con el son del ronco estruendo de las ondas alteradas. no te vea jugar con el mar horrendo. porque ya está averiguado que si no es tu enamorado lo será cuando te vea. y tu peligro. que bien sé por mi dolor que a quien no teme el amor 133 . Huye ya. que me es dolor importuno. Junto al agua se ponía. dejando el suelo abundoso. Deja ahora de jugar. no me hagas más penar. entre la arena cogiendo conchas y piedras pintadas. da tributo al mar potente. Y el ordinario cuidado hace que piense contino de aquel desdeñoso alnado. y las ondas aguardaba. al cual en sufrimiento amador ninguno iguala. iba alegre y bulliciosa por la ribera arenosa que el mar con sus ondas baña. Galatea. y en verlas llegar huía. 132 y aunque más placer te sea.

Ven a la dulce floresta. sino el espantoso estruendo con que los bravosos vientos con soberbios movimientos van las aguas revolviendo. de un gran cuidado. y porque más lo preciaras. Y tras la fortuna fiera son las vistas más suaves ver llegar a la ribera la destrozada madera de las anegadas naves. suele hacerlo de ofendido.ningún peligro le espanta. sólo que en estas riberas cerca de las ondas fieras con mis ojos no te vea. en mil robles señalados. En aqueste raso suelo a guardar tu hermosa cara no basta sombrero o velo. Allí. viéndose menospreciado. que el vengativo Cupido. yo haré que los pastores no digan cantos de amores. que los más duros pesares suspendemos y engañamos. que para ser la primera entre todas. y al apacible sombrío de olorosas flores lleno do en el día más sereno. Huye los soberbios mares. no es enojoso el estío. que estando al abierto cielo el sol morena te para. sólo espera que tú te laves en ella. Y aunque quien pasa dolores 134 amor le fuerza a cantarlos. ven. mas ¿qué tormento o pesar te puede. lo que no hace de grado. por bosques y prados. pues. Guarte. en saber que escrita fuiste por el que siempre tuviste de tu memoria borrado. los nombres más celebrados de las ninfas y pastoras. donde haciendo alegre fiesta la más calurosa siesta con más deleite se pasa. causar ser querida y no querer? Mas desprecia cuanto quieras a tu pastor. pues el contentarme a mí 135 . Ven conmigo al bosque ameno. porque huelgues de escucharlos. do natura no fue escasa. como el ver que eres amada del que allí escribió tu nombre. Si el agua te es placentera. podrás leer a todas horas. Mas seráte cosa triste ver tu nombre allí pintado. Y aunque mucho estés airada no creo yo que te asombre tanto verte allí pintada. coger la olorosa flor y en clara fuente lavarse? Pluguiera a Dios que gozaras de nuestro campo y ribera. No escuches dulces concentos. Ninfa. Porque cuanto alabo aquí de su crédito lo quito. ojalá tú lo probaras antes que yo lo dijera. Galatea. verás cómo cantamos tan deliciosos cantares. hay allí fuente tan bella. ¿Qué pensamiento mejor orilla del mar hallarse que escuchar al ruiseñor. No ser querida y amar fuera triste desplacer.

ya forzoso y terrible. con vuestro mal sentida cuya muerte penosa no deja rastro de contenta vida. cuitada. gozosa va con tu desdicha cuando cierva mortal. Que el paso duro y fuerte.» Licio mucho más le hablara y tenía más que hablalle. ausentes y queridos. débil y decaída tu hermosura. con el cansado aliento que en el seno bello de la corriente sangre hinchado. reclinando la beldad que la cruda mano esconde delante de la nube de la muerte. FRANCISCO DE LA TORRE (1534-1594?) LA CIERVA Doliente cierva. Cuando por la espesura de este prado como tórtolas solas y queridas solos y acompañados anduvisteis. del crudo amor vencido y maltratado. cuando las horas tristes. no fue tampoco de tu amor querido. no puede ser posible que le excusen los cielos. que no dilatas la inclemente muerte. cuerpo muerto lleno 137 . con mil mustios bramidos ensordecisteis la ribera umbrosa del claro Tajo. rica y venturosa con vuestro bien. ¡ay!. vuelve al valle donde 136 queda muerto tu amor. vuestras frentes bellísimas ceñisteis. Que el ciervo desangrado. Morirás en su seno. Agora el uno. tierno acanto y lauro amado. Mas. Vuelve. si ella no se lo estorbara. el regalado y blando pecho pasado de veloz montero. que la mano dura que tu nevado pecho ha puesto en tal estrecho. que el herido lado de ponzoñosa y cruda yerba lleno. ¡ay!. y de la misma manera ella queda en la ribera y él en su mismo dolor. buscas el agua de la fuente pura. estás penando tu desangrado y dulce compañero. Volvió a sus juegos la fiera y a sus llantos el pastor. cuando de verde mirto y de floridas violetas. viviendo. que habiendo tan cruelmente padecido quieras vivir sin él. tú con el fatigado aliento pruebas a rendir el espíritu doliente en la corriente de este valle amado. que con desdeñosa cara al triste dice que calle. permitiendo crudos astros que muera padeciendo las asechanzas de un montero crudo que te vino siguiendo por los desiertos de este campo mudo. en vano dando términos desdichados a tu suerte. que contigo la vida tuvo por bien perdida. cuando pudieras librar el pecho herido de crudas llagas y memorias fieras. que en tu sangriento pecho llevas.bastará para que a ti no te venga en apetito.

al agonía de la muerte rendida. honor de España. triunfador Trajano. Canción. Del gimnasio y las termas regaladas leves vuelan cenizas desdichadas. que voces de dolor el alma siente. impío honor de los dioses. ya de laurel. de Teodosio divino. errad por la espesura del monte que de gloria tan perdida no hay sino lamentar su desventura. ¡oh fábula del tiempo. Aquí de Elio Adriano. jardines. de Silo peregrino.de desden y de espanto. cuya muerte gloriosa. tú. en los ojos de aquellos cuyos despojos bellos son victorias del crudo amor furioso. RODRIGO CARO (1573-1647) A LAS RUINAS DE ITÁLICA Estos. que ahora son zarzales y lagunas. La casa para el César fabricada ¡ay!. ya de jazmines. coronados los vieron los jardines. pío. mas aun el tiempo da en estos despojos espectáculos fieros a los ojos. Sólo quedan memorias funerales donde erraron ya sombras de alto ejemplo. mustio collado. cuya afrenta publica el amarillo jaramago. cesares murieron. fueron un tiempo Itálica famosa. aquí. pues ñeras hay. Este despedazado anfiteatro. por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla. representa cuánta fue su grandeza y es su estrago! ¿Cómo en el cerco vagó de su desierta arena el gran pueblo no suena? ¿Dónde. que ves ahora campos de soledad. quien solía ser ornamento de la selva umbrosa. fábula un tiempo. y lastimosa reliquia es solamente 138 de su invencible gente. Fabio. gaditano. Aquí nació aquel rayo de la guerra. y miran tan confusos lo presente. el alma congojosa. allí fue templo. ¡ay dolor!. ante quien muda se postró la tierra que ve del sol la cuna y la que baña el mar. cambió la suerte voces alegres en silencio mudo. quebrantada y mustia. casas. de todo apenas quedan las señales. gran padre de la patria. ya reducido a trágico teatro. Aquí de Cipión la vencedora colonia fue. de una cierva doliente. las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron. yace de lagartos vil morada. martirio fue de amor. triunfo glorioso con que corona y premia dos amantes que del siempre rabioso trance mortal salieron muy triunfantes. también vencido. 139 . que la dura flecha del cazador dejó sin vida. está el desnudo luchador? ¿Dónde está el atleta fuerte? Todo despareció. y caso agora. rodaron de marfil y oro las cunas. este llano fue plaza. el bello seno agonizando. felice.

ni a ti por fuerte. dice. que no os respetó el hado. que refiere admirada que en la noche callada una voz triste se oye que llorando. Muestra de su sepulcro algunas señas. no la muerte. Mas ¿para qué la mente se derrama en buscar al dolor nuevo argumento? Basta ejemplo menor. ¡ay!. mira mármoles y arcos destrozados. si tú no lloras. fábrica de Minerva. . y cavaré con lágrimas las peñas que ocultan su sarcófago sagrado. hoy ronco acento. emulación ayer de las edades. aun se oyen llantos hoy. sabia Atenas. agradecido huésped. basta el presente. resonando «Itálica». pero mal pido el único consuelo de todo el bien que airado quitó el cielo. y ya en alto silencio sepultados sus dueños celebrados. tu mártir y prelado. a quien queda el nombre apenas. hoy cenizas. Itálica famosa. si lastimosa. Roma. se ve la llama. hoy vastas soledades. que aún se ve el humo aquí. Así a Troya figuro. les do y consagro. ¡oh patria de los dioses y los reyes! Y a ti. a tus sagrados manes debo. Goza en las tuyas sus reliquias bellas para envidia del mundo y sus estrellas. pon atenta la vista en luengas calles destruidas. renuevan el gemido mil sombras nobles de su gran ruina: ¡tanto aún la plebe a sentimiento inclina! Esta corta piedad que. «Cayó Itálica». mira estatuas soberbias que violenta Némesis derribó. y el claro nombre oído de Itálica. permíteme. tal genio o religión fuerza la mente de la vecina gente.y aun las piedras que de ellos se escribieron. que vea el cuerpo santo de Geroncio. sí lloroso don han admitido las ingratas cenizas. y a ti. y lastimosa. así a su antiguo muro. Fabio. piadosa 140 usura a tierno llanto. a quien no valieron justas leyes. ni por sabia a ti. Tú. eco reclama «Itálica» en la hojosa selva que se le opone. yacer tendidas. de que llevo dulce noticia asaz.

SIGLO DE ORO (Siglo XVII) .

pues me matan la esperanza. ¿Quién mejorará mi suerte? ¡La muerte! Y el bien de amor. ¿quién le alcanza? ¡Mudanza! Y sus males. pues se aunan en mi daño amor. fortuna y el cielo. ¿quién los cura? 145 . desdenes.MIGUEL DE CERVANTES (1547-1616) OVILLEJOS ¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! ¿Y quien aumenta mis duelos? ¡Los celos! ¿Y quién prueba mi paciencia? ¡Ausencia! De este modo en mi dolencia ningún remedio me alcanza. ¿Quién me causa este dolor? ¡Amor! ¿Y quién mi gloria repuna? ¡Fortuna! ¿Y quién consiente mi duelo? ¡El cielo! De este modo yo recelo morir deste mal extraño. celos y ausencia.

que estáis muy mal criado. incontinente. en mi dolencia.» «Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?» «No me deja mi amo ni un bocado. esta riqueza? Por Jesucristo vivo.» Y luego. porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne. señor. Pero mi suerte. lo posible aún no me den. seor soldado. caló el chapeo. fuese y no hubo nada. pues lo imposible pido. «¿Cómo estáis.» «¿Es necedad amar?» «No es gran prudencia. mudanza y locura. que.» «No es bastante. requirió la espada miró al soslayo. tan delgado?» «Porque nunca se come. en lo cerrado salida y en el traidor lealtad. 146 En un pastoral albergue que la guerra entre unos robles lo dexó por escondido 147 . salud en la enfermedad. y que es mancilla que esto no dure un siglo. Apostaré que el ánima del muerto por gozar este sitio hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente. en la prisión libertad. DIALOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describí lia. Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto cuanto dice voacé. y se trabaja. cada pieza vale más de un millón. si el amo y escudero o mayordomo son tan rocines como Rocinante?» LUIS DE GONGORA (1561-1627) BUSCO EN LA MUERTE LA VIDA ANGÉLICA Y M E D O R O Busco en la muerte la vida.¡Locura! De este modo no es cordura querer curar la pasión. Rocinante. miente.» «Asno se es de la cuna a la mortaja. ¿Cómo me he de quejar. pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. cuando los remedios son muerte. Roma triunfante en ánimo y nobleza.» «Anda. ¿Qucréislo ver? Miradlo enamorado.» «Quejaos del escudero. con el cielo ha estatuido. ¡oh gran Sevilla!. Y el que dijere lo contrario. de quien jamás espero algún bien.» «Es que no como.» «Metafísico estáis.

Yerbas le aplica a sus llagas. al pío ruego cortésmente corresponde. lo halló en el campo aquella vida y muerte de los hombres. Blando heno en vez de pluma para lecho les compone. que los firmes troncos mueven y las sordas piedras oyen. su beldad y un reino en dote. una piedad mal nacida entre dulces escorpiones. que la muerte va violando sus colores. bien como abejas. los ojos con mucha noche. y la mano siente al Amor que se esconde tras las rosas. los rayos del sol perdonen. Enfrénanle de la bella las tristes piadosas voces. no porque al moro conoce. primera dicha de Adonis. fuerzas dobles. que sin clavarle Amor flecha le coronó de favores. Corona un lascivo enjambre de cupidillos menores la choza. do la paz viste pellieo y conduce entre pastores ovejas del monte al llano y cabras del llano al monte. Escondióse tras las rosas. porque labren sus arpones el diamante del Catay con aquella sangre noble. que el sol deja su horizonte y el humo de su cabana le va sirviendo de norte. sin ver por dónde. contando de las palomas Í49 . ya despide el primer golpe centellas de agua. Amor le ofrece su venda. ya le entra. ¡oh piedad!. cuyos dedos desta vida fueron dioses. mal herido y bien curado. Las manos. se alberga un dichoso joven. y la que mejor se halla en las selvas que en la corte. mas ella sus velos rompe para ligar sus heridas. cuando menos. hueco tronco de alcornoque. simple bondad. que será tálamo luego do el garzón sus dichas logre. pues. A su cabana los guía. que si no sanan entonces en virtud de tales manos lisonjean los dolores. segunda envidia de Marte. Ya le regala los ojos. sino por ver que la yerba tanta sangre paga en flores. y le entregan.o lo perdonó por pobre. pero con dos corazones. Humilde se apea el villano y sobre la yegua pone un cuerpo con poca sangre. Los últimos nudos daba 148 cuando el cielo la socorre de un villano en una yegua que iba penetrando el bosque. Las venas con poca sangre. Del palafrén se derriba. Llegaron temprano a ella do una labradora acoge un mal vivo con dos almas. hija de padres traidores. Limpíale el rostro. una ciega con dos soles. Ya es herido el pedernal. restituyen a Medoro salud nueva. ¡Qué de nudos le está dando a un áspid la envidia torpe.

ROMANCE Servía en Oran al rey un español con dos lanzas. airecillos lisonjeros. No hay verde fresno sin letra. 151 . Trescientos Zenetes eran deste rebato la causa. su vestido espira olores. Espuelas de honor le pican y freno de amor le para. El pie calza en lazos de oro porque la nieve se goce. tan noble como hermosa. Los campos les dan alfombras. es con claveles. plumas les baten veloces. ni blanco chopo sin mote. campo de batalla. Los troncos les dan cortezas en que se guarden sus nombres mejor que en tablas de mármol o que en láminas de bronce. y no se vaya por pies la hermosura del orbe. con lágrimas y suspiros íe dice aquestas palabras: «Salid al campo. porque el caso no se infame y el lugar no se inficione! Todo es gala el africano. los fuegos a las campanas. bañen mis ojos la cama que ella me será también. el cielo os guarde. con quien estaba una noche cuando tocaron al arma. las atalayas los fuegos. que en los brazos de su dama oyó el militar estruendo de las trompas y las cajas. Choza. y con el alma y la vida a una gallarda africana. la apacible fuente sueño. de las locuras del conde.los arrullos gemidores! ¡Qué bien la destierra Amor. pues. si puede. viéndole tomar la espada. Cuevas do el silencio apenas deja que sombras las moren. el lunado arco suspende y el corvo alfange depone. música los ruiseñores. que los rayos de la luna descubrieron las adargas. 150 contestes destos amores. vuela el cabello sin orden. sin vos. y ellas al enamorado. si no son murmuradores. con jazmines si lo coge. Tórtolas enamoradas son sus roncos atambores y los volantes de Venus sus bien seguidos pendones. profanan con sus abrazos a pesar de sus horrores. las adargas avisaron a las mudas atalayas. haciendo la cuerda azote. Del cuello pendiente ella. los árboles pabellones. Todo sirve a los amantes. ingratitud es dejalla. tálamo y lecho. tan amante como amada. señor. no salir es cobardía. si un valle Angélica suena. otro Angélica responde. Desnuda el pecho anda ella. si lo abrocha.

le dice así: «Mi señora tan dulce como enojada. de una berberisca noble y de un turco matasiete. Junto a mi casa vivía.» Viendo el español brioso cuánto le detiene y habla. Concededme. 152 de cuatro espuelas herido. con razones le pregunta comedidas y corteses de sus suspiros la causa. vaya a los moros el cuerpo. si la causa lo consiente. aquel español de Oran un suelto caballo prende. por sus relinchos lozano y por sus cernejas fuerte para que lo lleve a él y a un moro cautivo lleve. porque con honra y amor yo me quede. y quede con vos el alma. que el general os aguarda.Vestios. porque más cerca muriese. Triste camina el alarbe. yo os hago a vos mucha sobra y vos a él mucha falta. dueña mía. entre lo rojo lo verde. Preguntado me has la causa de mis suspiros ardientes. capitán. y lo más bajo que puede ardientes suspiros lanza y amargas lágrimas vierte. por tu espada y por tu trato me has cautivado dos veces. que por el campo buscaban. salid apriesa. capitán de cien Zenetes. cumpla y vaya. una dama de lina i e de los nobles Melioneses: Extremo de las hermosas. cuando no de las crueles. licencia para que salga al rebato en vuestro nombre.» ENTRE LOS SUELTOS CABALLOS. 153 . Bien podéis salir desnudo. hija al fin destas arenas engendradoras de sierpes. obedece. como tal. En Tremecén me crié con mi madre y mis parientes después que murió mi padre. El cautivo. y a su piadosa demanda satisface desta suerte: «Valiente eres. Entre los sueltos caballos de los vencidos Zenetes. pues mi llanto no os ablanda. que cuatro vientos lo mueven. En el ligero caballo suben ambos. que es uno que ha cautivado. y en vuestro nombre combata. Yo nací en Gelves el año que os perdisteis en los Gelves. corsario de tres bajeles. y cortés como valiente. sin excusarlo. que tenéis de acero el pecho y no habéis menester armas. y débote la respuesta por quien soy y por quien eres. y él parece. Admirado el español de ver cada vez que vuelve que tan tiernamente llore quien tan duramente hiere.

Labró el oro en mis entrañas dulces lazos. si adoras como refieres. de tantos rayos vestido cuantos cabellos contiene. que ganas más con librarme que ganaste con prenderme. «Gallardo moro. con tal que cuando la veas pido que de mí te acuerdes. le dice. y si como dices amas.» Conmovido el capitán de las lágrimas que vierte. parando el veloz caballo. es la causa que a llanto pudo moverme. mira si es razón que llore tantos males juntamente. mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno.Era tal su hermosura.» Apeóse del caballo. y por el suelo postrado. y ríase la gente. Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como pildoras dorados. «Vivas mil años.» ANDE YO CALIENTE. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías. y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente. tiernas redes. que cupiera alma tan tierna en pecho tan duro y fuerte? Si eres del Amor cautivo. le dice. Y no quiero por rescate que tu dama me presente ni las alfombras más finas ni las granas más alegres. y apenas vide trocada la dureza desta sierpe. 155 . que paren sus males quiere. Alá se quede contigo y te dé victoria siempre para que extiendas tu fama con hechos tan excelentes. ya la razón sujeta. que se hallaran claveles más ciertos en sus dos labios que en los dos floridos meses. mientras el plomo en las suyas libertades y desdenes. cuando tú me cautivaste: mira si es bien que lamente. noble capitán valiente. y el moro tras él desciende. Mas. 154 que me pedirán por robo lo que entendí que era suerte. y ríase la gente. y Amor en nuestras niñeces hirió nuestros corazones con arpones diferentes. ¿Quién pudiera imaginar viendo tus golpes crueles. Esta. dichosamente padeces. con palabras me requiere que su crueldad perdone y de su beldad me acuerde. Ande yo caliente. la boca a sus pies ofrece. sufre y ama y vivirás si lo hicieres. Cada vez que la miraba salía el sol por su frente. español. Anda con Dios. Juntos así nos criamos. desde aquí puedes volverte.

viendo que sus ojos a la guerra van. Si me queréis bien no me hagáis mal. lo otro por demás. LA MAS BELLA NIÑA La más bella niña de nuestro lugar. 157 156 . y la espada sea mi diente. y ríase la gente. a su madre dice que escucha su mal: Dexadme llorar. madre. pues que no se pueden mejor ocupar yéndose a la guerra quien era mi paz. Dexadme llorar. No me pongáis freno ni queráis culpar. yo conchas y caracoles entre la menuda arena. orillas del mar. que yo más quiero pasar de Yepes a Madrigar la regalada corriente. Pues me distes. En llorar conviertan mis ojos de hoy más el sabroso oficio del dulce mirar. Busque muy enhorabuena el mercader nuevos soles. hoy viuda y sola y ayer por casar. en tan tierna edad tan cor Lo el placer. Cuando cubra las montañas de plata y nieve el enero. que de Píramo y su amada hace tálamo una espada. sea mi Tisbe un pastel.que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente. y me cautivastes de quien hoy se va y lleva las llaves de mi libertad. y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuente. escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente. orillas del mar. do se junten ella y él. y ríase la gente. y ríase la gente. tan largo el penar. Dexadme llorar. que lo uno es justo. y ríase la gente. Pase a media noche el mar y arda en amorosa llama Leandro por ver su dama. Orillas del mar. Pues Amor es tan cruel. y ríase la gente. harto peor fue morir y callar. tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas.

Dexadme. teñida de moras. que es fiesta. vayanse. ¿quién no llorará. mi tía la ollera. pues ido se han los ojos que hacían los míos velar. y las dos primillas Marica y la Tuerta. Compraremos del (que nadie lo sepa) chochos y garbanzos para la merienda. que trujo el vecino cuando fue a la feria. las yerbas. con lo que le cuelga.» Y yo de papel haré una librea. Y si quiere madre dar las castañetas. Vayanse las noches. Y el estadal rojo. jugaré yo al toro y tú a las muñecas. Y una caperuza con muchas almenas. orillas del mar. Dulce madre mía. podrás tanto dello bailar en la puerta. y a mí me pondrán mi camisa nueva. que me dio la Pascua mi señora agüela. HERMANA MARICA. y no vean tanta soledad después que en mi lecho sobra la mitad. sayo de palmilla. 158 calza de estameña. aunque tenga el pecho como un pedernal. llorar. orillas del mar. y no dará voces viendo marchitar los más verdes años de mi mocedad? Dexadme llorar. veremos la iglesia. con las dos hermanas Juana y Madalena. Y en la tardecica en nuestra plazuela. y la saya buena. «No me aprovecharon. Hermana Marica. mi madre. pondré por penacho las dos plumas negras del rabo del gallo 159 . mañana. Pondráste el corpino. cabezón labrado. Y si hace bueno traeré la montera. Y al son del adufe cantará Andregüela. toca y albanega. darános un cuarto. no irás tú a la amiga ni yo iré a la escuela. orillas del mar. porque bien parezca. Iremos a misa. Dexadme llorar.

aunque no lo debe ser. Y entraré en la calle haciendo corvetas yo y otros del barrio. siempre al remo condenado. Y en mi caballito pondré una cabeza de guadamecí. Dame ya. la hija de la panadera.que acullá en la huerta anaranjeamos las Carnestolendas. EL FORZADO Amarrado al duro banco de una galera turquesa. porque si es verdad que llora mi cautiverio en tu arena. sagrado mar de España. a nadie matarán penas. la que suele darme tortas con manteca. un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son 160 161 . sin duda alguna que es muerta. pero. pues no me respondes. teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias! pues eres tú el mismo mar que con tus crecientes besas las murallas de mi patria. pues he vivido diez años sin libertad y sin ella. Barbóla. Jugaremos cañas junto a la plazuela porque Barbolilla salga acá y nos vea.» En esto se descubrieron de la religión seis velas y el cómitre mandó usar al forzado de su fuerza. bien puedes al mar del Sur vencer en lucientes perlas. las bellaquerías detrás de la puerta. yo y ella. a mis demandas respuesta. ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra. si es verdad que las aguas tienen lenguas. que son más de treinta. y dime si han sido ciertas las lágrimas y suspiros que me dice por sus letras. tráeme nuevas de mi esposa. con dos borlas blancas en sus trenzaderas. Porque algunas veces hacemos. dos hilos por riendas. sagrado mar. que bien puedes. Y en la caña larga pondré una bandera. del remo y de la cadena: «¡Oh. coronadas y soberbias.* famosa playa serena. pues que yo vivo en su ausencia.

y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello. en humo. tus torres y tu río. de gallardía! ¡Oh gran río. cabello.SONETOS Mientras por competir con tu cabello. Ni en este monte. ni este río corre fiera. gran rey de Andalucía. de majestad. mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lirio bello. oh torres coronadas de honor. mientras a cada labio. goza cuello. clavel. y aunque en la fuerza sea del estío al viento mi querella encomendada. no comparada al oro. tanto por plumas cuanto por espadas! Si entre aquellas ruinas y despojos que enriquece Genil y Darro baña tu memoria no fue alimento mío. vuela ave. lirio. por cogeüo. a compasión movidos de mi llanto. antes que lo que fue en tu edad dorada oro. ¡nunca merezcan mis ausentes ojos ver tus muros. ni al bien mayor de la espaciosa tierra. ¡Tanto puede mi mal y pudo su dulzura! A CÓRDOBA ¡Oh excelso muro. árbol verde. más rica y más gozosa que el precioso tesoro que el mar del sur entre su nácar cierra. de arenas nobles. oro bruñido. siguen más ojos que al clavel temprano. en sombra. el ramo y la hondura. 162 163 . arroyo frío. mas tú y ello juntamente en tierra. pece nada. el sol relumbra en vano. en nada. oh flor de España! LOPE DE VEGA (1562-1635) CANCIÓN ¡Oh libertad preciosa. en polvo. oh sierras encumbradas. tu llano y sierra. cuando a cada cual de ellos más le agrada fresca cueva. para escuchar el dulce canto de aquel que de Estrimón en la espesura los suspendía cien mil veces. ya que no doradas! ¡Oh fértil llano. cual yo. cristal luciente. labio y frente. de quien con atención no sea escuchada la triste voz del triste llanto mío. oh patria. que privilegia el cielo y dora el día! ¡Oh siempre gloriosa patria mía. dejan la sombra. no sólo en plata o viola troncada se vuelva. este aire.

las duras penas mías trocaron en la gloria que en libertad poseo. Yo. Soberbio pensamiento jamás ha derribado la vida humilde y pobre que sostengo. donde verá por mi dichosa historia quien más leyere en ella que es dulce libertad lo menos della. y con libre albedrío lloro el ajeno mal y canto el mío. con las vidas y famas. y de ti. aquí de la enramada parra que al olmo enlaza. y en cantidad recojo. membrillos que coronan este río. paz. 165 . riberas de este río. que. es mi dulce sustento del campo generoso estas silvestres frutas que derrama. fuente clara. estos cristales puros.con armas. Cuando la aurora baña con helado rocío de aljófar celestial el monte y prado. al pie de aquesta sierra con rústicas palabras mi ganadillo cuento y el corazón contento del gobierno de ovejas y de cabras. que el mar apartas y a tu bien nos llamas. tesoro. amor profundo. a dar el nuevo pasto a mi ganado. la pozoña. Cuando a las manos vengo con el muchacho ciego. paz dulce. salgo de mi cabana. la temerosa cuenta del cuidadoso rey me representa. bien. conquistado en el mundo. Cuando la noche oscura con su estrellado manto el claro día en su tiniebla encierra. el arco. en ti sola se anida oro. que algún rey la envidiara. de blandas pieles y hojas. y la endrina de color morada. señor exento desta montaña y prado. y de color de rosa la cermeña olorosa tengo. melosas uvas cojo. principio de mis dulces días. Aquí la verde pera con la manzana hermosa. gozo la gloria y libertad que tengo. venzo. y suena en la espesura el tenebroso canto de los nocturnos hijos de la tierra. de gualda y roja sangre matizada. y cuando el sol dorado muestra sus fuerzas graves. gloria y vida! Cuando de las humanas tinieblas vi del cielo la luz. llevan por inciertas vías. bullendo. aquellas tres hermanas que nuestro humano velo texiendo. al sueño el pecho inclino 164 debaxo un sauce o pino. haciendo rustro embisto. oyendo el son de las parleras aves o ya gozando el aura donde el perdido aliento se restaura. pues. sangre y guerra. con siempre igual deseo. el arena y agua arrojas. mi regalada cama. el fuego. No me da descontento el hábito costoso que de lascivo el pecho noble infama. triunfo y resisto la flecha. al tiempo que las ramas desenlaza el caluroso estío.

Señales son del juicio ver que todos le perdemos. carne sabrosa y tierna. O sabe naturaleza más que supo en otro tiempo. y lo creo. al sol y al hielo. No me precio de entendido. de desdichado me precio. al aire. pan blanco de aquel día. Entiendo lo que me basta. en fuente fría. porque dicen. mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo. que el grande y el pequeño somos iguales lo que dura el sueño. ni soy camaleón del que gobierna. porque en él y en mí contemplo. fáciímente me defiendo. y goce yo del suelo. bese la ingrata mano del poderoso injusto. A MIS SOLEDADES VOY. pero con falso argumento. que suena a vidrio quebrado y que ha de romperse presto. su locura en su arrogancia. o tantos que nacen sabios es porque lo dicen ellos. La diferencia conozco. haciendo la cuenta con su humildad. ni me tiene envidioso la ambición y el deseo de ajena gloria ni de fama eterna. vino aromatizado. Ni temo al poderoso ni al rico lisonjeo. De cuantas cosas me cansan. que los que no son dichosos. adonde lo más es menos. que más vale pobreza en paz que en guerra mísera riqueza. halla un pastor con hambre fatigado. 167 .sustentos pobres. pero bien seguros. ocupado en mi rústico ejercicio. dixo un filósofo. que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos! 166 Ni estoy bien ni mal conmigo. A mis soledades voy. de mis soledades vengo. mi humildad en su desprecio. Estése el cortesano procurando a su gusto la blanda cama y el mejor sustento. unos por carta de más otros por carta de menos. Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo. ¿cómo pueden ser discretos? No puede durar el mundo. porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. Sólo sé que no sé nada. que humildad y necedad no caben en un sujeto. pero no puedo guardarme de los peligros de un necio. en prado. formando torres de esperanza al viento. ¡No sé qué tiene la aldea donde vivo y donde muero. viva y muera sediento por el honroso oficio. y solamente no entiendo cómo se sufre a sí mismo un ignorante soberbio. El dirá que yo lo soy.

Ni murmuraron del grande. 168 Sin libros y sin papeles. no los despiertan cuidados. bien haya quien los hizo. porque solamente en ellos de los poderosos grandes se vengaron los pequeños! Fea pintan a la envidia. ¿A quién no dará cuidado. y algunos inobedientes a la vergüenza y al miedo. y al ñero mar te arrojas. pequeña en las defensas.tal la pusieron los hombres que desde entonces no ha vuelto. tienen chimenea y huerto. el uno se lleva al otro. entre peñascos rota. ni pascua dieron. Oigo tañer las campanas. y no me espanto. Igual en las fortunas. En dos edades vivimos los propios y los ajenos: la de plata los extraños y la de cobre los nuestros. Mirando estoy los sepulcros cuyos mármoles eternos están diciendo sin lengua que no lo fueron sus dueños. ni ofendieron al pequeño. Dos polos tiene la tierra. di. afirmaron parabién. la mejor sangre el dinero. ¡Oh. sin tratos. te apartas animosa de la vecina tierra. ¡Pobre barquilla mía. mayor en las congojas. incitas a las ondas. Como las altas naves. llorando van y pidiendo. ni pretensiones. yo confieso que la tengo de unos hombres que no saben quién vive pared en medio.. cuentas ni cuentos. universal movimiento. Virtud y filosofía peregrinan como ciegos. sin velas desvelada. aunque puedo. de mis soledades vengo. ver los hombres a lo antiguo y el valor a lo moderno? Dixo Dios que comería su pan el hombre primero con el sudor de su cara por quebrar su mandamiento. Con esta envidia que digo y lo que paso en silencio. a mis soledades voy.. ni pleitos. cuando quieren escribir piden prestado el tintero. y entre las olas sola! ¿Adonde vas perdida? ¿Adonde. Advierte que te llevan a dar entre las rocas 169 . nunca. te engolfas? Que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas. la mejor vida el favor. POBRE BARQUILLA MÍA. con las prendas de su honor han trocado los efectos. Sin ser pobres ni ser ricos. que en lugar de tantas cruces haya tantos hombres muertos. como yo. si es español verdadero.

Esposo me llamaba. saliendo desdichadas. Para los altos mares no llevas. ¿Quién te engañó. en vez de torres altas. erraste la derrota? 170 Si te sepulta arena. lamiendo rosas. Contenta con tus redes. del mar incultas orlas? ¿En qué celajes fundas que es bien echar la sonda. vuelve la proa: que presumir de nave fortunas ocasiona. ¿qué importa? Cuando de rojo nácar se afeitaba la aurora. perdido el rumbo. ni velas de mentiras. que en selvas de corales salado césped brota? Laureles de la orilla solamente coronan navios de alto bordo que jarcias de oro adornan. ¿Qué jarcias te entretejen? ¿Qué ricas banderolas azote son del viento y de las aguas sombra? ¿En qué gavia descubres. Cuando por las riberas andabas costa a costa. salpicando estrellas. del árbol alta copa. la tierra en perspectiva. del sol la frente mojan. Ya fieros huracanes tan arrogantes soplan que. Segura navegabas. Faetonte de barqueros que los laureles lloran. ni se estima la perla hasta dejar la concha. No mires los ejemplos de las que van y tornan. volvieron venturosas. Dirás que muchas barcas con el favor en popa. pero vivo. por tu soberbia pompa. No quieras que yo sea. yo la llamaba esposa. a la playa arenosa mojado me sacabas.de la soberbia envidia. ¿qué sirve fama heroica? Que nunca desdichados sus pensamientos logran. más peces te llenaban que ella lloraba aljófar. que a muchas ha perdido la dicha de las otras. ¿Qué importa que te ciñan ramas verdes o rojas. nunca del mar temiste las iras procelosas. nos daba una cabana la cama de sus hojas. naufragio de las honras. cautelosa. Ya los valientes rayos de la vulcana forja. Pasaron ya los tiempos cuando. barquilla? Vuelve. que por la tierra propia nunca el peligro es mucho adonde el agua es poca. ni remos de lisonjas. Verdad es que en la patria no es la virtud dichosa. cuando. el céfiro bullía y suspiraba aromas. abrasan pobres chozas. 171 . Al bello sol que adoro enjuta ya la ropa.

en fin. Mi honesto amor te obligue. Isidro a los bueyes luego ata el sustento a una estaca. y más con tales abrazos. merezca que le pidas al bien que eterno gozas que adonde estás me lleve. Sonaba la olla al fuego con la hortaliza y la vaca. Salió. ¡ay de la pobre barca que en lágrimas se ahoga! Quedad sobre la arena. Pero la vida es corta: viviendo. 173 . el rostro atento a ver si Isidro venía. comen así dos casados. ¡ay!. no desdeñosa y baldía. Como amigo y jornalero. la pobre cena apercibe. la pobre cena de aquel rico labrador. sin disgusto. desta Agatocles se honró. que no me escuchas. que no es justo desear más de lo que es menester. Mas. Y pues el contento importa.. 172 rica en casa que Dios vive. todo falta. ¿cuándo mejor le va a quien le dio el necesario bien el cielo con mano corta. Sin pleito. y en dulce paz reposas. sino alegre. contándoles los bocados. CENA DE ISIDRO Y MARÍA DE LA CABEZA (Fragmento del «Isidro») Llegó a su casa contento. Y cuando igualmente amados. donde esperaba María. inútiles escotas. Pudo Alejandro envidiar. la muerte nos divorcia. si en oro se ha de beber. Diole en viéndole los brazos. y mientras ella la saca.parándose de envidia la celestial antorcha. sabrosa por el sudor. que esa fue larga también? Más que el soberbio Epicuro toma el sustento seguro el pobre en la mesa escasa: que no entra daño en la casa del que duerme en suelo duro. la envidia. todo sobra. ¡oh dueño de mi barca!. más pura y más hermosa. que no ha menester velas quien a su bien no torna. falta de regalo y llena de conformidad y amor. y aliviando de embarazos. Pórsena de barro hizo la vajilla en que comió. pace el animal el yero primero que su señor: que en casa del labrador quien sirve come primero.. a quien todo pesa. porque en barro quebradizo nunca acónito se dio. muriendo. las manos han de temblar. que no es digna victoria para quejas humanas ser las deidades sordas. bien puede estar a su mesa. Si con eternas plantas las fixas luces doras.

convertido en hielo. en fin. Ya. descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible. que opuesto al muro de Bctulia en vano. ¡tened los ramos! El niño divino. que la hambre cesa. isidro ufano. que está cansado de llorar en la tierra por su descanso. y regala a su María de la pobreza que había. y en un limpio canastillo se levanta. despidió contra sí rayos al cielo. 175 ¡DUERME. con mano desnuda coge de la pura fuentecüla. que el amor es cortesano y virtud la cortesía. pues. Con estas estrechas leyes. las grandezas de los reyes Fabricio menospreciaba.Al pobre jamás le encoge tocar la dorada orilla: que el agua limpia y sencilla. ¡tened los ramos! Rigurosos hielos le están cercando. la mesa. viene el postre y la camuesa. que se duerme mi niño. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano. ¡tened los ramos! SONETOS JUDIT Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano. ¿cuántas mayores se deben a quien de gracias sustenta? Palmas de Belén que mueven airados los furiosos vientos que suenan tanto. que se duerme mi niño. que se duerme mi niño. no le hagáis ruido. No se van a descansar sin dar gracias del sustento: que del ordinario aumento se las comienzan a dar los dos con igual contento. Que si al huésped que aposenta se dan gracias tras la cuenta a quien intereses mueven. corred más paso. que se duerme mi niño. en fin. ya veis que no tengo con qué guardarlo: ángeles divinos que vais volando. ¡tened los ramos! 174 . y el cónsul Serrano andaba tras el arado y los bueyes. Cena. MI NIÑO! Pues andáis en las palmas ángeles santos. el rancio queso y membrillo. sosegar quiere un poco del tierno llanto.

pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! 176 VARIOS EFECTOS DEL AMOR Desmayarse. fugitivo. triste. mortal. áspero. y sobre la muralla. suelta. Si piensas que no soy su dueño. centro y reposo. la casta hebrea con la cabeza resplandece armada. QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS. y los ojuelos tiene como durmiendo un regalado sueño. humilde. vuelve los ojos a mi fe piadosos. ¿cómo te digo que me esperes. y no le engañen tus collares de oro. atreverse. estar furioso. Ponle su esquila de labrado estaño. pues te confieso por mi amor y dueño. que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño. ¡Cuántas veces el ángel me decía: «Alma. no te espante el rigor de mis pecados. Pastor. que hiciste cayado dése leño en que tiendes los brazos poderosos. altivo. y verásle si a mi choza viene: que aún tienen sal las manos de su dueño. «Mañana le abriremos». cuánto fueron mis entrañas duras. enojado. cobarde y animoso. no hallar. PASTOR. el fuerte arnés afea los vasos y la mesa derribada. coronada del pueblo de Israel. toma en albricias este blanco toro que a las primeras yerbas cumple un año. que por amores mueres. tú. vivo. espera. hermosura soberana. traidor. Alcino. Oye. leal. difunto. receloso. verás con cuánto amor llamar porfía!» ¡Y cuántas. pues tan amigo de rendidos eres. encrespado. respondía. y escucha mis cuidados. suelta la prenda que en el alma adoro perdida por tu bien y por mi daño. cubierto de rocío. Pastor. y la palabra de seguir empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos. mayoral extraño. 177 . para lo mismo responder mañana! SUELTA MI MANSO. Jesús mío. mostrarse alegre. Suelta mi manso. pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh. liberal. si estás para esperar los pies clavados? ¿QUE TENGO YO. amar el daño. pues otro tienes tú de igual decoro. tierno. asómate agora a la ventana. Si pides señas. ofendido.Vertido Baco. alentado. que a mi puerta. tiene el vellocino pardo. beber veneno por licor suave. fuera del bien. esquivo. valiente. Pero. satisfecho. que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue. duermen las guardas que tan mal emplea. QUE MI AMISTAD PROCURAS? ¿Qué tengo yo. Huir el rostro al claro desengaño. pues. MAYORAL EXTRAÑO. olvidar el provecho.

pude en largo destierro merecerte 178 que se aparte de mí tu olvido manso? Pues no te busco yo por ser descanso. Ya estoy en el segundo. es que entre sueños dan al cielo quejas del yerto lecho y duro acogimiento. que persuade la tristeza a mis dos ojos. no hay cosa en los cuartetos que me espante. Escondieron las galas a los prados y quedaron desnudas estas laderas. y aún parece que entré con pie derecho. Tú. no hay cuidado que hable. Yo pensé que no hallara consonante y estoy a la mitad de otro cuarteto. mudos están los males. y está hecho. y tanto. ciega y fría. Madrugan más en mí que en las auroras lágrimas a este llano: que amanece a mí mal siempre temprano.creer que un cielo en un infierno cabe. Con sosiego agradable se dejan poseer de ti las flores. y a su modo también se duerme el río. cayó de las estrellas blandamente la noche. burla burlando van los tres delante. que el sueño persuadieron a la gente. y sus peñas. faltan lenguas y voz a los dolores. Los arroyuelos puros se adormecen al son del llanto mío. duermen ya entre sus montes recostados los mares y las olas. ni dar paz a mis enojos. que al morir el día con luz enferma vi que permitía el sol que le mirasen en poniente. tras las pardas sombras mudas. no han podido vencer a mis dolores las noches. pues fin con este verso le voy dando. sueño blando y suave. SONETO DE REPENTE (De «La niña de Plata») Un soneto me manda hacer Violante. mas si me veo en el primer terceto. y en todos los mortales yace la vida envuelta en alto olvido. que blandos hallan en los cerros duros. solas. de sosiego los tienes ignorantes. de tal manera. catorce versos dicen que es soneto. Con pies torpes al punto. que nacieron antes para llorar que para ver. Si con algún acento ofenden las orejas. Cuidados veladores hacen inobedientes mis dos ojos a la ley de las horas. dar la vida y el alma a un desengaño: esto es amor. sino por muda imagen de la muerte. sueño. Quien lo probó lo sabe. FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645) AL SUEÑO ¿Con qué culpa tan grave. y aún sospecho que estoy los trece versos acabando: contad si son catorce. 179 . Por el primer terceto voy entrando. en mi vida me he visto en tal aprieto.

y a ti se te debía de derecho. Quede en parte mi queja satisfecha. pues. mientras viere el cielo de desvelarme sólo en celebrarte. algún reposo: no seas digno del nombre de avariento en el más desdichado y firme amante que lo merece ser por dueño hermoso.. Débate alguna pausa mi tormento. lo que había de dormir en blando lecho y da el enamorado a su señora. con dolor creo que eres más riguroso que la tierra. Gozante en las cabanas y debajo del cielo los ásperos villanos. Pues sepa quien lo niega y quien lo duda que es la lengua la verdad de Dios severo y la lengua de Dios nunca fue muda. tócame con el cuento de tu vara. La justicia de Dios es verdadera. por más que con el dedo. o de él alguna parte. blando sueño. Más duro que la roca. Si Dios a la verdad se adelantara. por el oro en que alegre considera. cortés mancebo. siendo verdad. o ya la frente. ni que hagas más caso de mí. silencio avises o amenaces miedo. y todo cuanto es Dios todo ha de ser verdad entera. hállate en el rigor de los pantanos y encuéntrate en las nieves y en el hielo el soldado valiente y yo no puedo hallarte. implicación hubiera en ser y en que verdad de ser dejara. o que a tu sombra negra por lo menos. y te desacredito el nombre de callado.. Son la verdad y Dios. Dios verdadero. En otros siglos pudo ser pecado severo estudio y la verdad desnuda. Mira que es gran rigor: dame siquiera lo que de ti desprecia tanto avaro. que hasta pasar por mí de paso. que yo no quiero verte cara a cara. ni de los dos alguno fue primero. Señor excelentísimo. Dame lo que desprecia de ti agora por robar el ladrón. oirán siquiera el ruido de tus plumas mis desventuras sumas. ya tocando la boca. EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS. pues te alcanza el soldado envuelto en guerra. con mi grito. entre mi pensamiento y mi deseo Ya. y la misericordia. si fueses a otra parte peregrino. y romper el silencio el bien hablado.. lo que desecha el que envidiosos celos tuvo y llora. y en ella mi alma por jamás te toca. este desvelo.. y te prometo. 180 se le haga camino por estos ojos de sosiego ajenos. asegurado de que mayor poder le atemorice. ni eternidad divina los separa. 181 .Tan sólo mi gemido pierde el respeto a tu silencio santo: yo tu quietud molesto con mi llanto. hasta que da la vuelta el tiempo claro. Dame. aunque lo intente. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? Hoy sin miedo que libre escandalice puede hablar el ingenio. quítame. ESCRITA AL CONDE-DUQUE DE OLIVARES No he de callar. mi llanto ya no consiente márgenes ni orillas: inundación será la de mi canto.

Ya sumergirse miro mis mejillas. su ánimo valiente. La robusta virtud era señora. después mostraron del carchesio a Baco el camino los brindis mal seguros. más veces en la hueste que en la cama. ni el Oriente compró la honestidad con piedras finas. El rostro macilento. y sola dominaba al pueblo rudo. que. y expiraba decrépito el venado: grande vejez duró en los elementos. 183 . Carnero y vaca fue el principio y cabo. Del tiempo el ocio torpe. Nadie contaba cuánta edad vivía. sano le aventuró.. y honra y provecho andaban en un saco. Pudo acusar los celos desiguales a la Italia. Y debajo del cielo aquella gente. Caducaban las aves en los vientos. no la mente. menos le vio galán que peligroso. buscó satisfacción y no hartura. pero hoy de muchos modos somos copias. y con rojos pimientos y ajos duros tan bien como el señor comió el esclavo. con legítimos dineros. que usurparon la paz del pecho humano. vengóle herido. Bebió la sed los arroyuelos puros. si son originales. vencedora. sólo se codiciaba lo decente. Acompañaba el lado ¿el marido. 182 Ni los trujo costumbres peregrinas el áspero dinero. sino matanza. Derramado y sonoro el Océano era divorcio de las rubias minas. Menos fuera la pérdida y la injuria si se volvieran Muzas los asientos. Y aquella libertad esclarecida que en donde supo hallar honrada muerte nunca quiso tener más larga vida. ni del clavo la adulación fragante forastera. que esta usura es peor que aquella furia. Multiplicó en escuadras un soldado su honor precioso. a más honroso sueño entregó los ojos. sino de qué manera: ni aun un hora lograba sin afán su valentía. Todas matronas y ninguna dama. la vista por dos urnas derramada sobre las aras de las dos Castillas. más temida. el cuerpo flaco. Que el vientre entonces. Y pródiga del alma. contaba por afrentas de los años envejecer en brazos de la suerte. Hilaba la mujer para su esposo la mortaja primero que el vestido. ni el cántabro con cajas y tinteros hizo el campo heredad. eran recuerdo del trabajo honroso. Y España. nación fuerte. si no a más descansado. todas las armas despreció desnudo. era una vaca sustento y armadura. que nombres del halago cortesano no admitió lo severo de su fama. y los engaños del paso de las horas y del día reputaban los nuestros por extraños. Yace aquella virtud desaliñada que fue. en vanidad y en sueño sepultada. Pudo sin miedo un español velloso llamar a los tudescos «bacanales» y al holandés «hereje y alevoso». en ella confiado. Joya fue la virtud pura y ardiente.. si mal hablada. de sola honesta obligación armado. y estaba la garganta sin pecado. más quiso los turbantes que los ceros. no mendigando el crédito a Liguria. Del mayor infanzón de aquella pura república de grandes hombres. si rica menos. El temor de la mano daba escudo al corazón. edad. No había venido al gusto lisonjera la pimienta arrugada. No de la pluma dependió la lanza. gala el merecimiento y alabanza. bien disciplinado.

que a Jove fue disfraz y fue vestido. Hoy desprecia el honor al que trabaja. y por timbre el martirio glorioso. restituyanse justas y torneos. que el vicio. y no son sucesores. ¡Con cuánta majestad llena la mano la pica. de armas y blasones llenos. no en la frente del útil bruto la asta del acebo. que sólo grande rey y buen privado pueden ejecutar estos deseos. nadie los imita. Pretende el alentado joven gloria por dejar la vacada sin marido. desnudando el enfado a las coronas. Que la cortés estrella que os inclina a privar sin intento y sin venganza. pues vos enmendastes las cortezas. Nunca al duro español supo el gusano persuadir que vistiese su mortaja. y la cumbre desdeñosa os muestre a su pesar campos serenos. y detrás de él los cónsules gimieron. todos blasonan. Estaban las hazañas mal vestidas. sin decoro. edad tan venturosa. descansen tela falsa y tela fina. y gastar un caballo en una caña! Que la niñez al gallo le acometa con semejante munición apruebo. y cuando nuestras fuerzas examina persecución unida y belicosa. Ejercite sus fuerzas el mancebo en frentes de escuadrones. mejores sean por vos los que eran buenos Guzmanes. nos acredita. y alhajas las que fueron pieles solas. el romano y el oro hicieron áspera tirana. dad a la mejor parte medicina: vuélvanse los tablados fortalezas. y rumia luz en campos celestiales. no el olor. y entonces fue el trabajo ejecutoria. y aún no se hartaba de buriel y lana la vanidad de fembras presumidas. dando fuerza de ley al viento vano. Jineta y cañas son contagio moro. abreviado en la silla a la jineta. Y si os dio el ascendiente generoso escudos. vos disteis libertad con las valonas para que sean corteses las cabezas. ¿por cuál enemistad se persuadieron a que su apocamiento fuese hazaña. que un tiempo endureció manos reales. 184 El trompeta le llame diligente. milagro que a la envidia desatina. y de Ceres ofende la memoria. del que se atreve a ser buen castellano! Con asco entre las otras gentes nombro al que de su persona. y el vicio graduó la gente baja. y a las mieses tan grande ofensa hicieron? ¡Qué cosa es ver un infanzón de España. y al son esté el ejército obediente. A la seda pomposa siciliana. Un animal a la labor nacido y símbolo celoso a los mortales. mas no la edad madura y la perfeta. sino apodos.Las descendencias gastan muchos godos. más quiere nota dar que dar asombro. y. Vos. intercediendo el Can por el verano. Vino el betún precioso que vomita la ballena o la espuma de las olas. y hagan paces las capas con el toro. Pasadnos vos de juegos a trofeos. Y quedaron las huestes españolas bien perfumadas. 185 . Lograd. que manchó ardiente múrice. pero mal regidas. tiene por sola bienaventuranza el reconocimiento temeroso. la militar valiente disciplina tenga más platicantes que la plaza. y el mosquete carga el hombro. señor. no presumida y ciega confianza. que hacéis repetir siglo pasado con desembarazarnos las personas y sacar a los miembros de cuidado.

poderoso caballero es don Dinero. aunque sea ñero. que sin sus escudos reales no hay escudos de armas dobles. tan cristiano como moro. porque en las venas de Oriente todas las sangres son reales. ¿a quién no maravilla ver en su gloria sin tasa que es lo menos de su casa doña Blanca de Castilla? Pero pues da al baxo silla y al cobarde hace guerrero. y pues a los mismos robles da codicia su minero. Nace en las Indias honrado.Suceda a la marlota la coraza. que con haberle hecho cuartos no pierde su autoridad. pues valdrá por ejércitos el miedo y os verá el cielo administrar su rayo. Mandadlo así. Y pues quien le trae al lado es hermoso. velillos y oropeles no hagan baza. y pues es quien hace iguales al duque y al ganadero. tiene quebrado el color. poderoso caballero es don Dinero. pues. hace todo cuanto quiero. LETRILLA SATÍRICA Poderoso caballero es don Dinero. viene a morir en España y es en Genova enterrado. pues. Mas. El que en treinta lacayos los divide. 186 Son sus padres principales y es de nobles descendiente. de puro enamorado. Por importar en los tratos y dar tan buenos consejos. Y pues él rompe recatos y ablanda al juez más severo. él es mi amante y mi amado. Es galán y es como un oro. de con tino anda amarillo: que. poderoso caballero es don Dinero. persona de gran valor. que aseguraros puedo que habéis de restaurar más que Pelayo. pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero. Y es tanta su majestad (aunque son sus duelos hartos). yo al oro me humillo. doblón o sencillo. poderoso caballero es don Dinero. y si el Corpus con danzas no los pide. poderoso caballero es don Dinero. 187 . Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición. poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. Madre. en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos. pero pues da calidad al noble y al pordiosero. donde el mundo le acompaña. Sus escudos de armas nobles son siempre tan principales. hace suerte en el toro y con un dedo la hace en él la vara que los mide. poderoso caballero es don Dinero.

y la última hora. Si agradable descanso. vi que el sol bebía los arroyos del hielo desatados. Salíme al campo. YA FORMIDABLE Y ESPANTOSO SUENA. y Trinacria al Mongibelo. Y pues las hace bravatas desde una bolsa de cuero. la muerte en traje de dolor envía.que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas. por quien caduca ya su valentía. el Rin. el Tajo y el Danubio murmuran con dolor su desconsuelo. viene espíritu en miserias añudado? Llegue rogada. ¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar. se acerca. y del monte quejosos los ganados. poderoso caballero es don Dinero. Más valen en cualquier tierra. 188 MIRE LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA. Vencida de la edad sentí mi espada. negra y fría. y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte. vi que. sus escudos en la paz. (mirad si es harto sagaz). mi vida acabe y mi vivir ordene. de quien él hizo esclava la fortuna. de anciana habitación era despojos. ya desmoronados. pues mi bien previene. no asustado. señas da su desdén de cortesía: más tiene de caricia que de pena. amancillada. Y pues al pobre lo entierra y hace pruprio al forastero. piadosa. Diole el mejor lugar Marte en su cielo. poderoso caballero es don Dinero. Lloraron sus envidias una a una con las propias naciones las extrañas. de temor y sombras llena. más corvo y menos fuerte. paz serena. SONETOS MEMORIA INMORTAL DE DON PEDRO GIRÓN. que rodelas en la guerra. Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día. la Mosa. Miré los muros de la patria mía. Entré en mi casa. pero no a su defensa sus hazañas. hálleme agradecido. mi báculo. si un tiempo fuertes. 189 . MUERTO EN LA PRISIÓN Faltar pudo su patria al grande Osuna. que con sombras hurtó su luz al día. DUQUE DE OSUNA. de la carrera de la edad cansados. En sus exequias encendió al Vesubio Parténope. el llanto militar creció en diluvio. diéronle muerte y cárcel las Españas. su tumba son de Flandes las campañas y su epitafio la sangrienta luna.

. las doce tribus de narices era. Este matiz que al cielo desafía. que en la cara de Anas fuera delito. que pasados los siglos horas fueron. por ocho santos que haré lo que hacer suelo sin tardanza!» Mas uno. muchísimo nariz. érase una pirámide de Egito. retorciendo el mostacho soldadesco. por Dios. que a la muerte mil vidas sacrifica. Tales los hombres sus fortunas vieron: en un día nacieron y expiraron. mas no del ejercicio picaresco. ¿qué es lo que suele hacer en tal querella?» Respondió el bravonel: «¡Irme sin ella!» PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (1600-1681) SONETO ESTAS QUE FUERON. cansado del oficio de la pica. Erase un naricísimo infinito. érase una alquitara pensativa. a un corrillo llegó de gente rica. que a sacar la espada empieza. Estas que fueron pompa y alegría despertando al albor de la mañana.A UNA NARIZ Erase un hombre a una nariz pegado. donde no. era Ovidio Nasón más narizado. y en el nombre de Dios pidió refresco. «Den voacedes.. a la tarde serán lástima vana durmiendo en brazos de la noche fría. Si limosna no alcanza. Erase un espolón de una galera. «¿Con quién habla? —le dice al tiracantos—. érase una nariz superlativa. será escarmiento de la vida humana: ¡tanto se emprende en término de un día! A florecer las rosas madrugaron. ¡cuerpo de Dios con él y su crianza! 190 191 . nieve y grana. UN VALENTÓN Un valentón de espátula y gregüesco. nariz tan fiera. Era un reloj de sol mal encarado. iris listado de oro. a mi pobreza —les dice—. érase una nariz sayón y escriba. por ver que ya su bolsa le repica. y para envejecerse florecieron: cuna y sepulcro en un botón hallaron. érase un peje espada muy barbado. érase un elefante boca arriba.

cuando las etéreas salas 192 corta con velocidad. celebra de las flores la piedad. cuando. ¿qué privilegio tuvieron que yo no gocé jamás? Nace el ave. atrevido y cruel. culebra que entre flores se desata. Sólo quisiera saber para apurar mis desvelos (dejando a una parte. apenas es flor de pluma. qué más os pude ofender. cielos. qué delito cometí contra vosotros naciendo. y con las galas que le dan belleza suma. el delito de nacer). un volcán.LA VIDA ES SUEÑO (Fragmento primero) JORNADA PRIMERA ESCENA II SEGISM. músico. aborto de ovas y lamas. pues el delito mayor del hombre es haber nacido. monstruo de su laberinto ¿y yo con mejor instinto tengo menos libertad? Nace el pez. cuando. sierpe de plata. cielos. que no respira. pretendo. y apenas. justicia o razón negar a los hombres sabe privilegio tan suave. para castigarme más. la humana necesidad le enseña a tener crueldad. 193 . o ramillete con alas. que le da la majestad del campo abierto a su huida: ¿y teniendo yo más vida tengo menos libertad? En llegando a esta pasión. entre las ñores se quiebra. ¿No nacieron los demás? Pues si los demás nacieron. un Etna hecho. ya entiendo qué delito he cometido: bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor. ya que me tratáis así. cuando a todas partes gira. y apenas bajel de escamas sobre las ondas se mira. aunque si nací. negándose a la piedad del nido que deja en calma: ¿y teniendo yo más alma tengo menos libertad? Nace el bruto y con la piel que dibujan manchas bellas apenas signo es de estrellas (gracias al docto pincel). quisiera arrancar del pecho pedazos del corazón: ¿qué ley. midiendo la inmensidad de tanta capacidad como le da el centro frío: ¿y yo con más albedrío tengo menos libertad? Nace el arroyo. ¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! Apurar.

esta furia. y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. sueña el que afana y pretende. una ficción. y en el mundo. en el viento escribe. 194 sueña el que agravia y ofende. sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza. hasta despertar. Yo sueño que estoy aquí des Las prisiones cargado. que toda la vida es sueño y los sueños. sueños son. sueña lo que es. una sombra. que Dios le ha dado a un cristal. por si alguna vez soñamos: y sí haremos. ¿Qué es la vida? Una ilusión. a un bruto y a un ave? (Fragmento segundo) ESCENA XIX Es verdad. pues estamos en mundo tan singular. disponiendo y gobernando. ¿Qué es la vida? Un frenesí. y este aplauso que recibe prestado. a un pez. Sueña el rey que es rey y vive con este engaño mandando. pues reprimamos esta fiera condición. . aunque ninguno lo entiende. sueña el que a medrar empieza.excepción tan principal. esta ambición. en conclusión. que el vivir sólo es soñar. y el mayor bien es pequeño. y la experiencia me enseña que el hombre que vive. todos sueñan lo que son. y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¿y hay quien intente reinar viendo que ha de dispertar en el sueño de la muerte? Sueña el rico en su riqueza que más cuidados le ofrece.

SIGLO XVIII .

que nos lo venden caro. ciencia pobre! ¡Facultad perdida! ¡Mundo borracho. predicas estas honras en su muerte! 199 . Góngora puede ser que fuese bueno. miserable. y nos dejó en lo cómico un veneno que nos hemos bebido sin reparo. de Solís intrincada. ¡infeliz suerte! ¡Oh.NEOCLASICISMO DIEGO TORRES Y VILLARROEL (1693-1770) PAGO QUE DA EL MUNDO A LOS POETAS Dícese de Quevedo que fue claro. El Calderón. La idea de Juan Pérez fue abatida. en vida. que al varón más fuerte después de ajarlo. pero ya sus comentos le hacen raro. sólo de lo amatorio fue muy lleno. y que en algunas coplas fue obsceno.

después con Hamete cierra el temerón de Conil. hubo pandorgas y fuegos con otros nocturnos juegos que dispuso el adalid. que. arde en fiestas en su coso por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo. y de lejos muchas de ellas: las más apuestas doncellas que España entonces tenía. De Adamuz y la famosa Meco llegaron allí dos. y señales de mostrar su valentía los moros más principales. llevó a asombrar a Madrid su amante Audalla. Su bravo alcaide Aliatar. Añafiles y atabales. como los que el vulgo vio ser lidiados aquel día. castillo famoso que al rey moro alivia el miedo. Vinieron las moras bellas de toda la cercanía. La bella Zaida ocupó sus dorados miradores que el arte afiligranó. y Zahara la de Alcorcón.NICOLÁS FERNANDEZ DE MORATIN (1737-1780) FIESTA DE TOROS EN MADRID Madrid. hicieron salva. la popular alegría muchas heridas costó. Y en adargas y colores en las cifras y libreas. vencida a sus ruegos. que atiende a ver en la arena. hija de Alí el alcadí. Aja de Jetafe vino. y Fátima la preciosa. No en la vegas de Jarama pacieron la verde grama nunca animales tan fieros. y en pendones y preseas. mostraron los amadores. de la Alcarria en que habita. por sus peces. en cuyo obsequio muy fino corrió de un vuelo el camino el moraicel de Alcabón. adalid del castillo de Zorita. junto al pueblo que se llama. de Viveros. y luego a Benalguacil. con militar armonía. Salió un toro del toril y a Tarf e tiró por tierra. desde Aravaca a Madrid. la sangrienta lid dudosa. la dicha de sus amores. de la hermosa Zaida amante las ordena celebrar por si la puede ablandar el corazón de diamante. Traía un ancho listón con uno y otro matiz 201 . y con espejos y flores y damascos adornó. 200 Jarifa de Almonacid. cada cual más hermosa. y todo en torno resuena. El ancho circo se llena de multitud clamorosa. Pasó. y en la fiesta que gozó.

y el mote dice a la orilla. porque la fiesta empezada no puede ya proseguir. albo color. Otra monta acelerado: le embiste el toro de un vuelo cogiéndole entablerado. Nunca mi espada venciera. Todo galán pretendía ofrecerle vencedor a la dama que servía. cuando en un potro ligero vieron entrar en la plaza un bizarro caballero. para alancear un toro un caballero cristiano. demanda licencia. Suspenso el concurso entero entre dudas se embaraza. El alcaide. la plebe grita indignada. el circo desocupando. sobre la enhiesta cerviz clavado con un arpón. muy zambrero. rodó el bonete encarnado con las plumas por el suelo. En la cuja. y desde un caballo overo el moro de Horche cayó. con la vista amenazando.hecho un lazo por airón. Sonrosado. o a lo menos de venganza. Cuelga la rubia guedeja por donde el almete sube. gruesa lanza. las damas se quieren ir. «Sobre un caballo alazano. inquieto ardor. a los de a pie que encontrara. Era el caballo galán. y sin que el rejón le plante le mató una yegua pía. aunque tres toros ha muerto. por los visos y celajes. cubierto de galas y oro. que. y una cifra a ver se alcanza que es de desesperación. no se quiere aventurar. Todos miran a Aliatar.» Mucho le pesa a Aliatar. y emplazándose. porque en tan solemne fiesta nada se debe negar. Dio vuelta hiriendo y matando. cual mirarse tal vez deja del sol la ardiente madeja entre cenicienta nube. urbano. vergel de diversas flores. de una cristiana primores. en el yelmo los plumajes. en el florido verdor de sus lozanos abriles. Gorguera de anchos follajes. porque en lance tan incierto el caudillo no ha de entrar. juveniles alientos. cuando un potrero que llega de la puerta de la Vega 202 hincó la rodilla y dijo:. Mas viendo se culparía. En el arzón de la silla ancho escudo reverbera con blasones de Castilla. Ninguno al riesgo se entrega y está en medio el toro fijo. 203 . huyó mal herido al golpe fiero. con recamado pendón. de Guadalajara. pero Zaida dio respuesta diciendo que puede entrar. Nadie se atreve a salir. va a ponérsele delante: la fiera le acometía. se para. belfo labio. por eso perdió Almanzor el potro que más quería.

Mas cuando en medio se para. arroyadas y ancha alberca. de tanta gala asombrado. muestra cuan celoso esté. y al toro busca en sonoro tropel. y suspira: «Señora. con su señora se encara. La mora se pone en pie y sus doncellas detrás. vista feroz y encendida. Suena un rumor placentero entre el vulgo de Madrid: «No habrá mejor caballero. El bruto se le ha encarado desde que le vio llegar. hacen de ámbar y alcanfor pebeteros exhalar. observa sus saetías. erguida. Larga cola recogida en las piernas descarnadas. Y supo que. Crece la algazara. que en medio de aclamaciones el caballo ha detenido delante de sus balcones y la saluda rendido. ufano. ¡déte el profeta favor!» Causaba lástima y grima su tierna edad floreciente. Dio la vuelta al rededor. sueños no son. alza el galope. enfurecido además. apenas vivo.el bruto más generoso. y así la dice. Nunca en el ancho rodeo que da Betis con tal fruto pudo fingir el deseo más bella estampa de bruto. ni más hermoso paseo. el alcaide que lo ve. y él torciendo las riendas de oro. fugitivo de la corte de Fernando. cabeza pequeña. Las doncellas. muy tostado y alazán. 204 es Rodrigo de Vivar. como ese doncel que. y de más cerca le mira la cristiana esclava Aldara. Tal vez a Madrid se acerca con frecuentes correrías y todo en torno la cerca. vencidos de mi ruego y aflición. de jazmines y de azahar. los ojos que le veían lleva prendados de amor: «¡Alah te salve!. 205 . decían. por donde se abrió después el cubo de la Almudena. la Zaida desde una almena le habló una noche cortés. y alrededor ha observado sin moverse de un lugar. y brioso. tanto asombro viene a dar a todo el pueblo africano. marcha al combate cruel. y él solamente ni recela ni se estima. Por eso le ha conocido. y algunos le llaman Cid. de más gallardo ademán: cabos negros. el soberbio castellano. vertiendo pomos de olor. en el mundo entero».» Sin descubrirle quién es. está a Jimena adorando y en su memoria cautivo. al pasar. acerquen a mis oídos las campanas de León. las narices dilatadas. así los cielos. todos quieren que se exima del riesgo. el cristiano. dicen.

sobre la espalda la arroja con el hueso retorcido. de tal suerte le embistió. con heroico atrevimiento. y finge acometimiento. si no penachos de toros. Rodrigo. ¡ay. se desgaja estrago haciendo.» Ella. y en ronca voz: «Castellano. Brama la fiera burlada. advertid que a mí me basta saber que no lo debo ofrecer a otra persona en Madrid. y segunda vez le mete sutil la punta acerada. y. o el monte y valle se hundía. el pueblo.» Y besando el rico don. al estrépito tronante de sonora tempestad. segunda vez acomete. se engalla el toro y altera. 206 mas rota con gran pujanza la alta nuca. la diestra oreja mosquea. de espuma y sudor bañada. mudo y atento. ni llama así fulminante cruza en negra oscuridad con relámpagos delante. La confusa vocería que en tal instante se oyó fue tanta. el suelo huele y le moja en ardiente resoplido. le prende con afición al lado del corazón por brinquiño y por joyel. de envidia ardiendo se ve. trémulo y amarillo. el rostro placentero. Y alzándose en los estribos le alarga a Zaida. Pero ya Rodrigo espera. 207 . claramente conociera cuánto le cuesta cuidado el que tanto riesgo espera. ofendido. que parecía que honda mina reventó. y turbada: «Señor. Mas.Cual flecha se disparó despedida de la cuerda. como el bruto se abalanza con terrible ligereza. con más decoros suelo yo dar de mi mano. le dice. como estaba. A caballo. yo le admito y le venero. La cola inquieto menea. aunque bien entiendo ser favores excesivos. La arena escarba. Pero Aliatar el caudillo. detrás de la oreja izquierda la aguda lanza le hirió. el lazo alcanzó con que el toro se adornaba: en su lanza le clavó y a los balcones llegaba. por conservar el favor de tan gentil caballero. diciendo: «Sultana. para agradar al doncel. sobre un tremecén rosillo lozaneándose fue. la fiereza y el último aliento lanza. vase retirando atrás para que la fuerza sea mayor. mi corto don admitiendo. dijo. horrendo el animal espantoso! Jamás peñasco tremendo del Cáucaso cavernoso. que le embiste. El que en esta ocasión viera de Zaida el rostro alterado. y el ímpetu más. si no os dignáredes ser con él benigna.

que jamás oíste otra tan triste lastimosa pena como la mía. testigo el pueblo. oye mis ruegos. No te detenga con amantes brazos Marte. cuando a los dioses. Y si vinieras de guerra cual vienes de fiesta y gala. Baje tu carro desde el alto Olimpo entre las nubes del sereno cielo. El alcaide. iban la fuerza a embestir: tal era ya su furor. este infelice tu venida aguarda: baja volando. y al muro se abalanzó. ninguno se iguala. y espera a Aliatar. alegre brinda Jove con la copa de Ganimedes. rápido vuelo traiga tu querida blanca paloma.» «Así. cuando se oyó en los distritos del monte de Leganitos del Cid la trompetería. juró por la cruz el Cid de su vencedora espada de no quitar la celada hasta que gane Madrid. cuyo piso huellas. viendo como tardó. mas. recelando que en Madrid tenga partido. y la lanza al ristre pone. llenos de ambrosía. Entre la Monclova y Soto tercio escogido emboscó.las cabezas del cristiano. vieras que en toda la tierra al valor que dentro encierra Madrid. Sobre tus aras mis ofrendas pongo. Cerca del ara de tu templo. en Pafos. lleno de estrellas. Ya fiero bando con gritos su muerte o prisión pedía. que. Y es fama que. Ni las delicias de las sacras mesas. de luceros Heno y tachonado. 209 208 . oyó el alborozo. Alzo los ojos al verter el vaso de leche blanca y el de miel sabrosa. respondo». sin que nadie administre orden. Y si no vieran salir por la puerta a su señor. y Zaida a le despedir. Ya el eco suena por los altos techos del noble alcázar. se templó disimulando. dijo el de Vivar. que deja su rigor al verte. ni el que por muerte se llamó tu esposo sin merecerlo. por mi voz llamado. se acerca. entre los himnos que tu pueblo dice. y por el parque florido salió con él razonando. JOSÉ CADALSO (1741-1782) A VENUS Madre divina del alado niño. tocaron a armar. a la bajada. y concertado con mi tono el suyo te llaman madre.

niños y matronas. y cuanto más la contemplan. al fresco y verde aliso que crece al margen del agua cuando más pomposo en hojas en su cristal se retrata. muy más hermosa la hallan.. mirtos y jazmines esta mi frente. JUAN MELENDEZ VALDES (1754-1817) ROSANA EN LOS FUEGOS Del sol llevaba la lumbre. ¡Oué de suspiros se escuchan! ¡Qué de vivas y de salvas! No hay zagal que no la admire y no se esmere en loarla. tu belleza veo. sobresaliendo entre todas cual fresca rosa entre zarzas. Todos los ojos se lleva tras sí. los Amores la rodean y las Gracias la acompañan.. ya mi deseo coronaste. así como en el valle descuella la altiva palma 210 cuando sus verdes pimpollos hasta las nubes levanta. Venus. miro resplandor celeste bajar al templo. y la alegría del alba. en sus celestiales ojos la hermosísima Rosana. ni se gozan las lumbradas. Y ella. si muestra llena su esfera de plata. Ya. cuál. una noche que a los fuegos salió. para abrasar todo el valle en mil amorosas ansias. ya Venus liega. de amor mata a los pastores y de envidia a las zagalas. cuál. a la luna. y donde se vuelve rinde la libertad de mil almas. y asoma por los collados de luceros coronada. Otros pasmados la miran y mudamente la alaban. Por doquiera que camina lleva tras sí la mañana. así entre sus compañeras el nevado cuello alza. el aire suene con alegres himnos.. Ni las músicas se atienden.. que es como el cielo su rostro cuando en la noche callada brilla con todas sus luces y los ojos embaraza. vuestra diosa viene. la fiesta de Pascua. que todos corren por verla y al verla todos se abrasan. madre de amores! Vírgenes tiernas. júbilo santo. 211 . o cual vid de fruto llena que con el olmo se abraza.ciño con rosas. todo lo avasalla. El Céfiro la acaricia y mansamente la halaga. y sus vastagos extiende al arbitrio de las ramas. Cuál absorto la contempla y a la aurora la compara cuando más alegre sale y el cielo de su albor baña. ¡oh madre.

benigna. la que a todas las zonas extendía su cetro de oro y su blasón divino? Volábase a Occidente. en los confines del África. que mi humildad te consagra. tu gala y donaire. una y mil veces bien haya. sus perlas y coral el Océano. y el vasto mar Atlántico sembrado se hallaba de su gloria y su fortuna.» Esto un zagal le decía con razones mal formadas. Toda. abandonada a la insolencia ajena. no tienen. en el Asia. de mí: muérome de amores desde que te vi. Tu talle. yo la doy por bien robada. sin que nada baste 212 a darme la vida que allá te llevaste. toda eres perfecta. benigna. De amores me muero. mas recibe el don. la tierra sus mineros le rendía. Doquiera España. tu aseo. como esclava en mercado. allí España.¡Ay. el amor vive en tus ojos y la gloria está en tu cara. «Bien haya tu gentileza. qué de envidias se encienden! ¡Ay. DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN DE MARZO ¿Qué era. a quebrantar su furia siempre encontraba costas españolas. qué de celos que causa en las serranas del Tormes su perfección sobrehumana! Las más hermosas la temen. Y desde entonces perdido el día a sus puertas le halla. muérome de amores desde que te vi. El soberano vuelo de la atrevida fantasía para abarcarla se cansaba en vano. en el preciado seno de América. si ya no te dueles. Del cielo son ellos y tú un serafín: muérome de amores desde que te vi. ya aguardaba 213 . la nación que un día reina del mundo proclamó el Destino. decidme. Y donde quier que revolver sus olas él intentase. igual en el valle. mas sin osar murmurarla. serrana. que como el oro más puro no sufre una leve mancha. que salió libre a los fuegos y volvió cautivo a casa. y abrase la envidia al pueblo hermosísima aldeana. La libertad me has robado. MANUEL JOSÉ QUINTANA (1772-1857) A ESPAÑA. ayer le cantó esta letra echándole la alborada: «Lindazagaleja de cuerpo gentil. Ora en el cieno del oprobio hundida. toda eres donaire y gracia.

en señal de esperanza y de contento. consternados y pálidos se esconden. nombre tremendo. en la alta cumbre del riscoso y pinífero Fuenfría. ahora sublime. la flámula riendo al aire ondea. vergüenza! ¿Acaso 214 pensáis que espadas son para el combate las que mueven sus manos codiciosas? No en tanto os estiméis. ¡Qué de plagas. ¡ay!. los martillos suenan. como en el seno oscuro de nube tormentosa en el estío relámpago fugaz brilla un momento que añade horror con su fulgor sombrío. único asilo y sacrosanto escudo al ímpetu sañudo del fiero Atila que a Occidente oprime! 215 . honda tristeza. los dioses tutelares su escudo nos negaron. terror de muerte en torno le rodea. pobre bajel. resuena el eco de venganza en torno. ¡Guerra. ¡Oh. abierto el lado. y tú. Estremecióse España del indigno rumor que cerca oía. nuestro esplendor comienza. ¿Qué en tanto tiempo viste por tus inmensos términos. rota la vela. no aprisionado en estrecho recinto. los colosos de oprobio y de vergüenza que nuestro bien en su insolencia ahogaban? Su gloria fue. diciendo: «Ya acabaron los tiranos. tres veces de Jano el templo abrimos.» ¡Oh triunfo! ¡Oh gloria! ¡Oh celestial momento! ¿Con qué puede ya dar el labio mío el nombre augusto de la patria al viento? Yo le daré. gimen los yunques. y fiero exclama: «El Occidente es mío. lanzaré por los campos castellanos los ecos de la gloria y de la guerra.la ruda argolla y la servil cadena. sagrado río. y el aire abierto a la radiante lumbre del sol. y allí cantando con voz que atruene en derredor la sierra. Llega el momento. oh Dios! Su aliento impuro la pestilente fiebre respirando. Desenterrad la lira de Tirteo. de tu vil servidumbre acerbo fruto? Así. sino funesto luto. orgulloso y fiero. ahogando cuanto el contagio perdonó. y a la trompa de Marte aliento dimos. en que se apoca el numen en el pecho y el aliento fatídico en la boca. y al gran impulso de su justa saña rompió el volcán que en su interior hervía. tres veces. de tormenta en tormenta despeñado. ya ni en su popa las guirnaldas se ven que antes le ornaban. Sus guerreros feroces con gritos de soberbia el viento llenan. y del Tajo las márgenes responden: «¡Venganza!» ¿Dónde están.» Bárbaro gozo en su ceñuda frente resplandeció. y nos vimos rotos en tierra y rotos en los mares. la hambre enflaquecida tendió los brazos lívidos. en fin. terror de muerte silencioso y frío. mas no en el arpa de oro que mi cantar sonoro acompañó hasta aquí. viendo que aún hay Castilla y castellanos. sin igual miseria. Sus déspotas antiguos. ni. precipitas al mar tus rubias ondas. por los yermos del mar. y él va a estrellarse al áspero bajío. esposas cadenas son que en vergonzosos lazos por siempre amarren tan inertes brazos. oh Iberia? ¿Qué viste ya. infestó el aire. grillos. Cesó en su dulce canto el pasajero. emponzoñó la vida. arden las forjas. allí volaré yo. tiende su mano el tirano del mundo al Occidente. ahogó su vocerío el ronco marinero. a naufragar camina.

blandir el Cid su centelleante espada. Tal vez el gran torrente de la devastación en su carrera me llevará. oh padres de la patria mía. volemos al combate.¡Guerra. 217 . eterno objeto de ambición ajena. Dadme una lanza. y el que niegue su pecho a la esperanza. la del quebrado color. yo lo juro también. salud! La heroica España. y de par en par abiertas las puertas del corazón. españoles! Es el Betis. yo les diré. dice. herencia inmensa que afanando os dimos? Despertad. el momento llegó ya de arrojarse a la victoria: que vuestro nombre eclipse nuestro nombre. pues tan sin ventura soy! Atended a las mis cuitas. y el valor exhalando que se encierra dentro del hueco de sus tumbas frías. No ha sido en el gran día el altar de la patria alzado en vano por vuestra mano fuerte. ceñidme el casco fiero y refulgente. a encontrar nuestros ínclitos mayores? «¡Salud. ¡Madre. y allá sobre los altos Pirineos. su divina frente mostrar Gonzalo en la imperial Granada. de amargo llanto los ojos. expirando. En torvo ceño y desdeñosa pena. habed de mí compasión. venerables sombras. nunca yo al mundo naciera. ved del Tercer Fernando alzarse airada la augusta sombra. que vuestra gloria humille nuestra gloria. ¿Qué importa? ¿Por ventura no se muere una vez? ¿No iré. hunda en el polvo la cobarde frente. y en este instante ya me siento mayor. a la venganza. el pecho lleno de amor. guerra. 216 y vencedora de su mal destino. yo lo juro. ella os lo manda: «¡Antes la muerte que consentir jamás ningún tirano!» Sí. en fiera y ronca voz pronuncian: «¡Guerra!» ¡Pues qué! ¿Con faz serena vierais los campos devastar opimos. Juradlo. el mes era de las flores. con su madre a solas lamenta su reclusión la bella niña cenceña. la mi madre. Yo me levantara un día cuando canta el ruiseñor. ved cómo cruzan por los aires vanos. de entre el estrago universal y horrores levanta la cabeza ensangrentada. y de par en par abridme las puertas del corazón. a regar las del balcón. del hijo de Jimena animarse los miembros giganteos. raza de héroes. madre de mi corazón. vuelve dar a la tierra amedrentada su cetro de oro y su blasón divino. si de par en par abiertas tengo las del corazón? Así.» BARTOLOMÉ JOSÉ GALLARDO (1776-1852) BLANCA FLOR {CANCIÓN ROMÁNTICA) ¿A qué es puertas y ventanas clavar con tanto rigor.

que aún brota sangre. FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA (1787-1862) EPÍSTOLA AL SEÑOR DUQUE DE FRÍAS CON MOTIVO DE LA MUERTE DE SU ESPOSA (Fragmento) Desde las tristes márgenes del Sena. que de par en par me abriera las puertas del corazón. Otro día. y de par en par le abrí las puertas del corazón.. y. mata de amor. madre mía. Si vos reñís. Vos madre. pero miréle. de nieve el suelo. cubierto el cielo de apiñadas nubes. que de otra manera no. gala de la discreción. En fin. quiérale de buen querer. «¿Que no mire?» — ¿Miro yo? Pero «que le olvide». muchas las culpadas son que de par en par abrieron las puertas del corazón. a ti. y abrióme de par en par las puertas del corazón.Un caballero pasara y me dijo: «¡Blanca Flor!» Y de par en par abrióme las puertas del corazón. ¡nunca le mirara yo! que de aquel negro mirar me abrasó en llama de amor. encantan sus labios. salud te envía tu infeliz amigo. olvidar no. su decir dulce colorada me paró. en laúd con cuerdas de oro y de regalado son. mal advertida. es mi amante girasol. madre. Si blanca. si mira. ¡más infeliz. y no me asomo al balcón: «¿Que no hable?» — Yo no hablo.. y de tristeza el alma. vos amasteis. si parla. mas de esto os aviso yo: cada clavo que claváis es una flecha de amor. mi madre (¡no me lo demande Dios!). la blanca niña. yo amo cual amasteis vos al que abrí de par en par las puertas del corazón. clavad. cual si yo su sol fuera. como abuela.! y ni le arredra el temor de tocar la cruda llaga.. me cantara esta canción: «¿Dónde estás. El es gallardo y gentil. Yo le quiero bien. me claváis reja y balcón. y a la fin fin nací yo. Si el querer bien es delito. que de par en par le he abierto las puertas del corazón.. 218 que de par en par me pasa las puertas del corazón. yo callé. a la alborada. blanco de mi corazón?». madre. madre. y de mirar tus ojos 219 . señora abuela ríñój mas por fin vos os velasteis. norabuena. Yo os obedezco sumisa.

yo. no hallé nunca más alivio al dolor que el dolor mismo: luchando el alma y reluchando en vano. ? SIGLO XIX . hasta que ya cansada. esa angustia. ¿Lo creerás. repliégase en sí misma silenciosa. Yo mil veces he bendecido a Dios.... cual vemos calmar la lluvia al mar tempestuoso.. si no llorara nada el hombre?. y ni la dicha ni el placer envidia. Espera. embebecida el alma.. ¿Quién en el mundo compró tan caro el triste privilegio de hablar de la desdicha. y en ella absorta.. impío. que nos dio el llanto para aliviar el corazón. y yo otras veces lo dudé como tú. de la estoica virtud en tus oídos harán sonar la voz. Y le tuvo: de Dios a los mortales es ésta otra merced que así tan sólo.. llora. da crédito a mis voces.. Llora. sin aliento. que en el mundo del cáliz de amargura una vez y otra apuré hasta las heces.. un solo día en que no me mirases vil juguete de un destino fatal. Tú dudas que así sea. cara amigo ? Llega tm tiempo en que gastados del dolor los filos. de más saber y de mayor ventura. pues. otros amigos fieles. ese afán.bañarse en nuevas lágrimas. cual débil rama que el huracán arranca y por los aires la remonta un instante y contra el suelo la arioja luego y la revuelca.. bajo el inmenso peso se rendía... y grave insulto anunciarme que un tiempo fin tendría. juzgaba eterna mi profunda aflicción. truécase al fin en plácida tristeza. ¿Qué fuera. esa congoja. ? En tantos años. y fíate de mí. ¿viste un día siquiera. sufrir pudieran la cansada vida. entre tantas desdichas y miserias. pues.

llevándole de ventaja que nunca jamás manchó la traición mi noble sangre. y haber nacido español. y conde Benavente si él es duque de Borbón. por ellas quien no estuviere más limpio que lo está el sol.» 223 . primo de reyes soy yo. pues si él es de reyes primo. mirad como bien nacidos de mi sangre y casa en pro.ROMANTICISMO DUQUE DE RIVAS (1791-1865) UN CASTELLANO LEAL ROMANCE PRIMERO «Hola. hidalgos y escuderos de mi alcurnia y mi blasón. que no ha de entrar. No profane mi palacio un fementido traidor que contra su rey combate y que a su patria vendió. vive Dios. esas puertas se defiendan.

En la antecámara suena rumor impensado luego. siendo en su escudo las lisos. que cubre de terciopelo. descubre por ambos lados. blanco y las orejas rubias. dejando ver un justillo de raso jalde. cual barba y bigote. bien atusado el cabello. más bien que timbre.Así atronaba la calle una ya cascada voz. cubierto con primorosos bordados y costosos sobrepuestos. quedando todo en silencio. de rubias martas orlado. y con la siniestra halaga de un mastín muy corpulento. Un birrete de velludo con un blanco airón. cuyas paredes adornan ricos tapices flamencos. y la excelsa y noble insignia del Toisón de Oro. ROMANCE SEGUNDO En una anchurosa cuadra del Alcázar de Toledo. o de asuntos de Alemania. en la mitad de su pecho. cuya puerta se cerró. feroz. el gran duque de Borbón. sujeto por un joyel de diamantes y un antiguo camafeo. y de pajes y escuderos llevando un tropel en pos cubiertos de ricas galas. Con el Condestable insigne. de pie estaba Carlos Quinto. baldón. 225 . ante un sillón de respaldo que. con noble y tranquilo aspecto. que en España era primero. y a la que estaba a caballo sobre un negro pisador. que de un palacio salía. 224 De brocado de oro y blanco viste tabardo tudesco. el que lidiando en Pavía. los timbres de España ostenta y el águila del imperio. pendiendo de una preciosa cadena. que aprieta dos guantes de ámbar y un primoroso mosquero. con gallardo y noble talle. más que valiente. Apoyada en la cadera la potente diestra ha puesto. agitada por Lutero. y que a Toledo ha venido. o del trato que dispone con el rey de Francia preso. entre bordado arabesco. y desabrochado y suelto. tanta majestad cubriendo. napolitano tapete con borlones de oro y flecos. para recibir mercedes y ver al emperador. gozóse en ver prisionero a su natural señor. ufano de su traición. de los pasados disturbios acaso está discurriendo. apaciguador del reino. rubio. cuando un tropel de caballos oye venir a lo lejos y ante el alcázar pararse. al lado de una gran mesa. el ancho y carnoso cuello.

El Emperador un punto quedó indeciso y suspenso.ábrese al fin la mampara y entra el de Borbón soberbio. Y aunque. que el Toisón ha despreciado por ser orden extranjera. con dos ojos como chispas. y el gabán de paño verde con alamares de seda. Eran su traje unas calzas de púrpura de Valencia. de noble lealtad modelos. aunque firme. y con balbuciente lengua. le ofrece para calmarlo. De fino lienzo gallego los puños y la gorguera. con el semblante severo. cargados de largas cejas. Golpe de honor y de aviso de que en el alcázar entra un grande. a su noble rostro asoman la aprobación y el contento. y con semblante muy noble. por tener tales vasallos. Un birretón de velludo con su cintillo de perlas. y de recamado ante un coleto a la leonesa. ufano de la entereza de su esclarecido deudo. y al verle. a quien se le debe todo honor y reverencia. unos y otra guarnecidos con randas barcelonesas. sin saber qué responder al francés de enojo ciego. 227 226 . mas de gravedad tan seria. advertido. bramando de ira y de rabia que enfrena mal el respeto. cuerpo enjuto. que veneración de lejos y miedo causa de cerca. Con paso tardo. cara seca. Mucho al de Borbón le debe y es fuerza satisfacerlo. con el semblante de azufre y con los ojos de fuego. ROMANCE TERCERO Sostenido por sus pajes desciende de su litera el conde de Benavente del alcázar a la puerta. Y aunque en su interior se goza con el proceder violento del conde de Benavente. manda que el de Benavente venga a su presencia presto. acusa al de Benavente un desagravio pidiendo. sube por las escaleras. las alabardas un golpe dan en la tierra. Tan sóío de Calatrava la insignia española lleva. y con los que el ancho mundo será a sus glorias estrecho. un desagravio completo. Del español Condestable latió con orgullo el pecho. y con mal borrado ceño. procura disimular cual discreto. Y llamando a un gentilhombre. de altas esperanzas lleno. Era un viejo respetable.

Y entre severo y afable al cabo le manifiesta que es el que a Borbón aloje voluntad suya resuelta. sus blasones envilezca. que a mí me sobra en Toledo donde vivir. de mí disponed y de ella. señor. contamine sus paredes. destocando la cabeza: «Soy. sus paredes y sus puertas. que comedido se acerca. los pajes que están en ella con respeto le saludan abriendo las anchas puertas. que alce del suelo le ordena. cubrió su cabeza y retiróse bajando a do estaba su litera. Quedó absorto Carlos Quinto de ver tan noble firmeza estimando la de España más que la imperial diadema. pero con la voz entera. purificaré con fuego. respóndele Benavente. cuyo solo aliento infesta. salones atravesando hasta la cámara regia. sin que tenga que rozarme con traidores. Con respeto muy profundo. Mi casa Borbón ocupe.Al llegar a la antesala. vois sois mi rey en la tierra. pero no toquéis mi honra y respetad mi conciencia. Y en cuanto él deje mi casa. En el sillón asentado y el codo sobre la mesa. y la plática difícil con sagacidad empieza. Dilación no admite el caso. El Emperador. y al de Benavente mucho considerar le interesa. vuestro vasallo. Mucho al de Borbón le debe. Pensativo está el monarca.» Dijo el conde. mas como grande del reino sin descubrir la cabeza. la real mano besó. vuestra mi casa. Grave el conde le saluda con una rodilla en tierra. 228 a vos ordenar os cumple de mi vida y de mi hacienda. Y a casa de un su pariente mandó que le condujeran. no hay quien dar consejo pueda. al personaje recibe. Con grave paso entra el conde sin que otro aviso preceda. benigno. Y la noche en que el palacio dejó vacío. puesto que es voluntad vuestra. Vuestro soy. y Villalar y Pavía a un tiempo se le recuerdan. antes de tornar yo a ella. abandonando la suya con cuanto dentro se encierra. aún mucho más del espera. ROMANCE CUARTO Muy pocos días el duque hizo mansión en Toledo del noble conde ocupando los honrados aposentos. partiendo 229 . discurriendo cómo pueda componer aquel disturbio sin hacer a nadie ofensa.

con su séquito y sus pajes, orgulloso y satisfecho, turbó la apacible luna un vapor blanco y espeso que de las altas techumbres se iba elevando y creciendo. A poco rato tornóse en humo confuso y denso, que en nubarrones oscuros ofuscaba el claro cielo. Después, en ardientes chispas y en un resplandor horrendo que iluminaba los valles, dando en el Tajo reflejos, y al fin su furor mostrando en embravecido incendio que devoraba altas torres y derrumbaba altos techos. Resonaron las campanas, conmovióse todo el pueblo, de Benavente el palacio presa de las llamas viendo. El Emperador, confuso, corre a procurar remedio, en atajar tanto daño mostrando tenaz empeño. En vano todo; tragóse tantas riquezas el fuego a la lealtad castellana levantando un monumento. Aún hoy unos viejos muros del humo y las llamas negros recuerdan acción tan grande en la famosa Toledo.

EL FARO DE MALTA Envuelve al mundo extenso triste noche, ronco huracán y borrascosas nubes confunden y tinieblas impalpables el cielo, el mar, la tierra. Y tú invisible te alzas, en tu frente ostentando de fuego una corona, cual rey del caos, que refleja y arde con luz de paz y vida. En vano ronco el mar alza sus montes y revienta a tus pies, do rebramante, creciendo en blanca espuma, esconde y borra el abrigo del puerto. Tú, con lengua de fuego, «Aquí está», dices, sin voz hablando al tímido piloto, que como a numen bienhechor te adora, y en ti los ojos clava. Tiende apacible noche el manto rico, que céfiro amoroso desenrolla, recamado de estrellas y luceros, por él rueda la luna. Y entonces tú, de niebla vaporosa vestido, dejas ver en formas vagas tu cuerpo colosal, y tu diadema arde al par de los astros. Duerme tranquilo el mar; pérfido, esconde rocas aleves, áridos escollos; falso señuelo son, lejanas cumbres engañan a las naves. Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca; tú, cuya inmoble posición indica el trono de un monarca, eres su norte, les adviertes su engaño. Así de la razón arde la antorcha, en medio del fulgor de las pasiones o de aleves halagos de fortuna, a los ojos del alma.
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Desque refugio de la airada suerte en esta escasa tierra que presides, y grato albergue el cielo bondadoso me concedió, propicio, ni una vez sólo a mis pesares busco dulce olvido del sueño entre los brazos sin saludarte y sin tornar los ojos a tu espléndida frente. ¡Cuántos, ay, desde el seno de los mares al par los tornarán...! Tras larga ausencia unos, que vuelven a su patria amada, a sus hijos y esposa, otros, prófugos, pobres, perseguidos, que asilo buscan, cual busqué, lejano, y a quienes que lo hallaron tu luz dice, hospitaria estrella. Arde, y sirve de norte a los bajeles, que de mi patria, aunque de tarde en tarde, me traen nuevas amargas y renglones con lágrimas escritos. Cuando la vez primera deslumbraste mis afligidos ojos, ¡cuál mi pecho, destrozado y hundido en amarguras, palpitó venturoso! Del Lacio moribundo las riberas huyendo inhospitables, contrastado del viento y mar entre ásperos bajíos, vi tu lumbre divina. Viéronla como yo los marineros, y, olvidando los votos y plegarias que en las sordas tinieblas se perdían, «¡¡Malta!! ¡¡Malta!!», gritaron; y fuiste a nuestros ojos la aureola que orna la frente de la santa imagen en quien busca afanoso peregrino la salud y el consuelo. Jamás te olvidaré, jamás... Tan sólo trocara tu esplendor, sin olvidarlo, rey de la noche, y de tu excelsa cumbre la benéfica llama, por la llama y los fúlgidos destellos que lanza, reflejando al sol naciente,
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el arcángel dorado que corona de Córdoba la torre.

JOSÉ MARÍA HEREDIA (1803-1839) NIÁGARA Dadme mi lira, dádmela, que siento en mi alma estremecida y agitada arder la inspiración. ¡Oh! ¡Cuánto tiempo en tiniebjas pasó, sin que mi frente brillase con su luz...! Niágara undoso, sola tu faz sublime ya podría tornarme el don divino que ensañada me robó del dolor la mano impía. Torrente prodigioso, calma, acalla tu trueno aterrador; disipa un tanto las tinieblas que en torno te circundan, y déjame mirar tu faz serena, y de entusiasmo ardiente mi alma llena. Yo digno soy de contemplarte; siempre lo común y mezquino desdeñando, ansié por lo terrífico y sublime. Al despeñarse el huracán furioso, al retumbar sobre mi frente el rayo, palpitando gocé; vi el Océano azotado del austro proceloso combatir mi bajel, y ante mis plantas sus abismos abrir, y amé el peligro y sus iras amé; mas su fiereza en mi alma no dejara la profunda impresión que tu grandeza. Corres sereno y majestuoso, y luego, en ásperos peñascos quebrantado,
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te abalanzas violento, arrebatado, como el destino, irresistible y ciego. ¿Qué voz humana describir podría de la sirte rugiente la aterradora faz? El alma mía en vagos pensamientos se confunde al contemplar la férvida corriente, que en vano quiere la turbada vista en su vuelo seguir al borde oscuro del precipicio altísimo; mil olas, cual pensamiento rápidas pasando, chocan y se enfurecen, y otras mil y otras mil ya las alcanzan, y entre espuma y fragor desaparecen. Mas llegan..., saltan... El abismo horrendo devora los torrentes despeñados crúzanse en él mil iris, y asordados vuelven los bosques el fragor tremendo, Al golpe violentísimo en las peñas rómpese el agua y salta, y una nube de revueltos vapores cubre el abismo en remolinos, sube, gira en torno, y al cielo cual pirámide inmensa se levanta, y por sobre los bosques que le cercan al solitario cazador espanta. Mas ¿qué en ti busca mi anhelante vista, con inquieto afanar? ¿Por qué no miro alrededor de tu caverna inmensa, las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas, que en las llanuras de mi ardiente patria nacen del sol a la sonrisa, crecen, y al soplo de la brisa del Océano bajo un cielo purísimo se mecen? Este recuerdo a mi pesar me viene... Nada, ¡oh Niágara!, falta a tu destino, ni otra corona que el agreste pino a tu terrible majestad conviene. La palma y mirto, y delicada rosa, muelle placer inspiren y ocio blando en frivolo jardín; a ti la suerte guarda más digno objeto y más sublime.
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El alma libre, generosa y fuerte viene, te ve, se asombra, menosprecia los frivolos deleites y aun se siente elevar cuando te nombra. ¡Dios, Dios de la verdad!, en otros climas vi monstruos execrables blasfemando tu nombre sacrosanto, sembrar error y fanatismo impío, los campos inundar con sangre y llanto de hermanos atizar la infanda guerra y desolar frenéticos la tierra. Vilos, y el pecho se inflamó a su vista en grave indignación. Por otra parte, vi mentidos filósofos, que osaban escrutar tus misterios, ultrajarte, y de impiedad al lamentable abismo a los míseros hombres arrastraban. Por eso siempre te buscó mi mente en la sublime soledad; ahora entera se abre a ti; tu mano siente en esta inmensidad que me circunda, y tu profunda voz baja a mi seno de este raudal en el eterno trueno. ¡Asombroso torrente! ¡Cómo tu vista mi ánimo enajena y de terror y admiración me llena! ¿Dó tu origen está? ¿Quién fertiliza por tantos siglos tu inexhausta fuente? ¿Qué poderosa mano hace que al recibirte no rebose en la tierra el Océano? Abrió el Señor su mano omnipotente, cubrió su faz de nubes agitadas, dio su voz a tus aguas despeñadas y ornó con su arco tu terrible frente. Miro tus aguas que incansables corren, como el largo torrente de los siglos rueda en la eternidad: así del hombre pasan volando los floridos días y despierta el dolor... ¡Ay!, ya agotada siento mi juventud, mi faz marchita, y la profunda pena que me agita
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ruga mi frente de dolor nublada. Nunca tanto sentí como este día mi mísero aislamiento, mi abandono, mi lamentable desamor... ¿Podría un alma apasionada y borrascosa sin amor ser feliz...? ¡Oh! ¡Si una hermosa digna de mí me amase y de este abismo al borde turbulento mi vago pensamiento y mi andar solitario acompañase! ¡Cuál gozara al mirar su faz cubrirse de leve palidez, y ser más bella en su dulce terror, y sonreírse al sostenerla en mis amantes brazos...! ¡Delirios de virtud...! ¡Ay!, des-terrado, sin patria, sin amores, sólo miro ante mí llanto y dolores. ¡Niágara poderoso! Oye mi última voz; en pocos años ya devorado habrá la tumba fría a tu débil cantor. ¡Duren mis versos cual tu gloria inmortal! Pueda, piadoso, al contemplar tu faz algún viajero, dar un suspiro a la memoria mía. Y yo, al hundirse el sol en Occidente, vuele gozoso do el Creador me llama, y al escuchar los ecos de mi fama alce en las nubes la radiosa frente.

JOSÉ DE ESPRONCEDA
(1808-1842) CANTO A TERESA
DESCANSA EN PAZ

Bueno es el mundo, ¡bueno!, ¡bueno!, ¡bueno! Como de Dios, al fin, obra maestra, por todas partes de delicias lleno, de que Dios ama al hombre hermosa muestra. Salga la voz alegre de mi seno a celebrar esta vivienda nuestra. ¡Paz a los hombres! ¡Gloria en tas alturas! ¡Cantad en vuestra jaula, criaturas! (María, por don Miguel de ios Santos Alvarez.)

¿Por qué volvéis a la memoria mía, tristes recuerdos del placer perdido, a aumentar la ansiedad y la agonía de este desierto corazón herido? ¡Ay!, que de aquellas horas de alegría le quedó al corazón sólo un gemido, y el llanto que al dolor los ojos niegan lágrimas son de hiél que el alma anegan. ¿Dónde volaron, ¡ay!, aquellas horas de juventud, de amor y de ventura, regaladas de músicas sonoras, adornadas de luz y de hermosura? Imágenes de oro bullidoras, sus alas de carmín y nieve pura, al son de mi esperanza desplegando, pasaban, ¡ay!, a mi alrededor cantando. Gorjeaban los dulces ruiseñores,
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agreste. va. dentro de ella. el sol de la mañana llevaba yo sobre mi tersa frente. con su inmortal aliento. ¡Ay!. las fuentes murmuraban sus amores. yo. allá en la noche. la mujer y la voz de su dulzura. y el alma pura de su dicha ufana. Hay una voz secreta. hollando y diviendo vencedora.. entre medroso velo. do sus pesares cantó tal vez con eco lastimero. ¡Una mujer! En el templado rayo de la mágica luna se colora. mi espíritu encendía. tal vez inquieto y con mortal recelo.el sol iluminaba mi alegría. un sentimiento misterioso y santo. la plebe atenta en mi voz escuchaba su destino. el valor y la fe del caballero. el bosque mansamente respondía. la constancia fiera y el arrojo de Scévola valiente. Yo amaba todo: un noble sentimiento exaltaba mi ánimo y sentía en mi pecho un secreto movimiento. la ansiada cita que en llegar se tarda al impaciente y amoroso anhelo. y de gloria y de amores suspiraba. recogida. la bandera contra el tirano Macedonio alzando. ¡ay!. entiende. cual las olas que azota con violenta cólera impetuoso torbellino. velera. desterrado en extranjera playa. volando tras la imagen peregrina el corazón de su ilusión divina. con los ojos extáticos seguía la nave audaz que en argentada raya volaba al puerto de la patria mía. la libertad. A un tiempo mismo en rápida tormenta mi alma alborotaban de contino. de grandes hechos generoso guía. la adusta frente del noble Bruto. continuo imaginando en mi fe pura sueños de gloria al mundo y de ventura. cual guerrera nave que el puerto deja por la vez primera. sobre las cumbres que florece mayo... soñaba el héroe ya. y al soplo de los céfiros suave orgullosa desplega su bandera. arrancada de sus patrios lares.. la forma bella que cruzó gallarda. al trovador soñaba. ya el caballero. santa diosa. del sol poniente al lánguido desmayo. una ola tras otra. lejos entre las nubes se evapora. que del barro al espíritu desprende. brotaba entonces abundante río de ilusiones y dulce desvarío. del trovador el arpa y los cantares: del gótico castillo el altanero 238 antiguo torreón. y al mar dejando que a sus pies alabe su triunfo en roncos cantos. oír pensaba y armonioso acento de una mujer al suspirar del viento. y al espantado pueblo arrebatando. vago y solitario encanto que en inefable amor el alma enciende. lamentando su ausencia y su fortuna. en el mar del mundo. ¡Ilusiones que llora el alma mía! ¡Oh! ¡Cuan suave resonó en mi oído el bullicio del mundo y su ruido! Mi vida entonces. que inspira al alma celestial ternura. que el alma sólo. la voz atronadora y elocuente del orador de Atenas. el aura susurraba entre las flores. en ansia ardiente de amor volaba. joven cautiva al rayo de la luna. el amor. solo y perdido en la arboleda umbría. un dulce canto. la doctrina de Sócrates severa. bramadora. cuando en Occidente el sol desmaya. cual rica fuente que entre frescuras y arboledas mana. el dulce anhelo del amor que aguarda. El puñal de Catón. 239 . Yo.

que envidiaron las de mayo serenas alboradas. aquella mujer. ¡ay!. y oigo tu voz dulcísima. que fuera eterno manantial de llanto tanto inocente amor. Blanca es la nube que en callado vuelo cruza la esfera. tanta alegría. y aquellas horas dulces que pasaron tan breves. ¿dónde estáis. dichosos mil veces. del amor venturoso devaneo. de abandono y de amor y de caricias. purísima y dichosa. tan sólo aquélla. dichosos los que podéis llorar! y. qué mujer! ¡Qué imagen ilusoria tan pura. la sacra ninfa que bordando mora debajo de las aguas cristalinas. es mentida ilusión de la esperanza. que entre suspiros angustiosos ahogar me siento en infernal tortura! ¡ Retuércese entre nudos dolorosos mi corazón. que. quizá esperanza de futura gloria! ¡Huyes y dejas llanto y desconsuelo! ¡Oh. como después lloradas. ¡ay! llegó a no llorar. Teresa. tan placentera. de amor la llama generosa y pura los goces dulces del amor cumplidos que engalana la rica fantasía. y que su planta huella. es el alma que vivida destella su luz al mundo cuando en él se lanza. 241 . que busca en vano aquí su bien perdido. cruza tal vez por entre el bosque umbrío. amor de allí arrancado. allí nacido. el que creó las sílfides y ondinas. Mujer que amor en su ilusión figura. gimiendo de amargura! También tu corazón. y respiro tu aliento perfumado en tu suspiro. mujer que nada dice a los sentidos. y las rosadas tintas sobre la nieve. Teresa mía. goces que avaro el corazón ansia. Si aroma el aire recogió en el suelo. sin ventura de mí. es el amor. es el aroma que le presta ella. sobre tallo gentil temprana rosa. sí. que te veo aérea como dorada mariposa. que no corréis a mares? ¿Por qué. donde se mece. tan feliz. ¡pobre Teresa! ¿Quién pensara jamás. desgarraron y que ya no llora. y esa mujer. por qué como en mejores días no consoláis vosotras mis pesares? ¡Oh!. ¡Una mujer! Deslizase en el cielo. ¡ay!. allá en la noche desprendida estrella.brilla fugaz al despuntar la aurora. Y aún miro aquellos ojos que robaron a los cielos su azul. angélica. ensueño delicioso del deseo. es espejo no más de su hermosura. tan candida y tan bella. tantas delicias y delirio tanto? ¿Quién pensara jamás llegase un día en que perdido el celestial encanto y caída la venda de los ojos. tanto delirio a realizar alcanza. recordando. llora las arboledas del Edén divinas. ¡ay. y el mundo con su magia y galanura. Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías. los que no sabéis las agonías de un corazón que penas a millares. Es el amor que al mismo amor adora. y en la tarde la mar olas le ofrece de plata y de zafir. ¡ah!. Que así las horas rápidas pasaban. ¡piedad tened de mi tormento ahora! ¡Oh..! ¡Oh.. ¡Oh llama santa! ¡Celestial anhelo! ¡Sentimiento purísimo! ¡Memoria acaso triste de un perdido cielo. ensueño de suavísima ternura eco que regaló nuestros oídos. cuanto diera placer causara enojos? Aún parece. juega en las aguas del sereno río. 240 brindó el amor a mi ilusión primera. ¡Ay!. hecho pavesa. horas de confianza y de delicias.

impío ¡ay!.y pasaba a la par nuestra ventura. y hasta el nombre de madre te negaran. Brota en el cielo del amor la fuente. único desahogo en tu quebranto. tu corazón sacaron las pasiones. manantial de purísima limpieza. Roída de recuerdos de amargura. enredado en retorcidos lazos el corazón. las flores en abrojos convirtieron. para allí su carrera el pensamiento. Sí. ¿quién. si no queréis que llegue un día en que. huyendo nos miraban. rompiendo entre peñascos y maleza. Los ojos escaldados de tu llanto. de aguas corrompidas. y sin ventura. Y llegaron. y otro cielo el amor te prometía. vil polvo. después torrente de color sombrío. ¡ay!. tu beldad reposa. en fin. y. las rosas del amor se marchitaron. y estanque. feliz. tu rostro cadavérico y hundido. cuando llegabas. mísera. y nunca nuestras ansias las contaban. y envilecida. tal vez. huid.! Embarga impío mi quebrantada voz mi sentimiento. entre fétido fango detenidas. aquel fuego la herencia ha sido de sus hijos luego. que nuestro amor y juventud veían. de la ilusión pasaron.. o vivir como autómata en el mundo. astro de la mañana luminoso? Ángel de luz. ¡Pobre Teresa! ¡Al recordarte siento un pesar tan intenso. ¡ay!. ¡ay!. llanto tal vez vertiendo de ternura. ¡oh!. que el demonio en el Edén perdido abrasara con fuego del profundo la primera mujer. en que al cielo en histérica agonía frenéticos alcéis entrambos brazos. tú embriagada en mi amor.. a perderte y era llorar tu único destino. y en la tierra su límpida corriente sus márgenes con flores engalana. el corazón ardiente. tus hijos. hermoso ser para llorar nacido. que el agua clara por beber se afana. de ti se avergonzaran. que a fecundar el universo mana. árido el corazón. otra vez ángel. ¿quién te arrojó del cielo a este valle de lágrimas odioso? Aún cercaba tu frente el blanco velo del serafín. una memoria. yo en tu hermosura. Los años. sin ilusiones* la delicada flor de tu hermosura ajaron del dolor los aquilones. y. quién pudiera en infortunio tanto 243 . agostó la flor de tu pureza? Tú fuiste un tiempo cristalino río. en fin. y de afán tanto y tan soñada gloria sólo quedó una tumba. te volviste al cielo. mas. hiela mi corazón punzante frío. que su raudal lo envenenó el infierno. las dulces esperanzas que trajeron con sus blancos ensueños se llevaron y el porvenir de oscuridad vistieron. Las horas. ¡ay!. al escupirle. y suspira tu nombre el labio mío. ¡ay!. que hallaste en la muerte sombra a que descansar en tu camino. que es la mujer ángel caído o mujer nada más y lodo inmundo. ante mis ojos la funesta losa donde. y temblaban las horas que vendrían. con bárbara porfía 242 luchéis por arrancároslo a pedazos. el histérico ¡ay! de tu gemido. la muerte te arrancó del suelo. Mas. ¡Y tú. ¿quién. para en vuestra impotencia maldecirle y escupiros. y en ondas fulguroso rayos al mundo tu esplendor vertía. sola. Huid. cuando en tu frente la implacable suerte grababa de los reprobos el sino! Feliz. ¿Cómo caíste despeñado al suelo. ¡ay!. lágrimas verterá de duelo eterno.

en fin.envolver tu desdicha en el olvido. ¡muy cruel!. madre tal vez a otra mujer llamando. pedazos hecho. en ti. y no te escuchó Dios y blasferriaste. audaz. ver como un sueño resbalar la vida. ¡Oh!.. y a Dios llamaste. alma violenta. cuan ufana al porvenir mi mente sonreía. un lastimero tierno quejido que en el alma hiere. si en tu penosa y última agonía volviste a lo pasado el pensamiento. buscando en vano. entonces tú llorar quisiste y no brotó una lágrima siquiera tu seco corazón.. blanco lucero. tú venturosa y yo a tu lado vencer del mundo el implacable encono. ¡Ay! Yo. si arrojó a tu dolor tu fantasía tus hijos. a tus hijos. al amor abrí tu alma temprana y exalté tu inocente fantasía. el corazón desesperado! Tus mismas manos de dolor mordiendo. ¡muy cruel!. la cristalina esfera gira bañada en luz: ¡bella es la vida! ¿Quién a parar alcanza la carrera del mundo hermoso que al placer convida? Brilla radiante el sol. allá vaga. Gocemos. ¡martirio horrendo! ¡espantosa expiación de tu pecado! ¡Sobre un lecho de espinas maldiciendo. en las olas tal vez náufraga tabla. enjugo de mis párpados el llanto y doy al mundo el exigido culto. mi propia pena con mi risa insulto. ansioso.. y si la voz de tu conciencia oíste dentro de ti gritándote severa.. mezquina sociedad. en tus brazos en lánguido abandono. ¿qué importa al mundo? 245 . ¡cruel!. Nave contra las rocas quebrantada. trueqúese en risa mi dolor profundo. si. ¡oh!. lanzada a romper tus barreras turbulenta. eco suave de su amor primero. dentro del pecho mi dolor oculto. en tanto yo viviere. y allí. Que haya un cadáver más. si comparaste a tu existencia un día tu triste soledad y tu aislamiento. y me divierto en arrancar del pecho mi mismo corazón. ¡ay!. en tu postrer momento a otra mujer tal vez acariciando. y en alas de mi amor. que iluminaste con tu luz querida la dorada mañana de mi vida. Un recuerdo de amor que nunca muere y está en mi corazón. que sólo ya de sus grandezas habla. entretanto. como una flor que en la mañana abre su cáliz al naciente día. ¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos áridos ni una lágrima brotaban. Que yo. cuando ya su color tus labios rojos" en cárdenos matices se cambiaban. ¡ay!. y ya tan desgraciada! Espíritu indomable. con los ojos fijos y extendiendo tus brazos. de tu luz. si el cuadro de tus breves glorias viste pasar como fantástica quimera. ¡con cuánto anhelo pensé contigo remontarme al cielo! Y alegre. yo inocente también. yo escondo con vergüenza mi quebranto. quedará un rayo en mí. morir. de glorias y deleites rodeado levantar para ti soñé yo un trono. sin horas ni medida. ¡oh!. a merced de la tormenta. ¡cruel!. enamorado. la primavera los campos pinta en la estación florida. disipar tu dolor y recogerte en su seno de paz? ¡Sólo la muerte! ¡Y tan joven. presente a tu conciencia lo pasado. sí. ¡ay!. y en un tiempo. y consumía lenta calentura 244 tu corazón al par que tu amargura. cuando de tu dolor tristes despojos la vida y su ilusión te abandonaban.

en la lona gime el viento. Estambul. sino vuela. cantando alegre en la popa. por su bravura el Temido. y allá a su frente. que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravio. no me abandone la suerte y al mismo que me condena colgaré de alguna entena. viento en popa a toda vela. que yo soy el rey del mar. En las presas yo divido lo cogido por igual. a quien nadie impuso leyes. quizá en su propio navio. y ve el capitán pirata. La luna en el mar riela. velero mío. ni tormenta. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés. que ni enemigo navio. mi ley la fuerza y el viento.» Que es mi barco mi tesoro. sin temor. «Navega. 246 «Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra. y han rendido cien naciones sus pendones a mis pies.» Que es mi barco mi tesoro. ¿qué es la vida? Por perdida ya la di. «A la voz de " ¡Barco viene!" es de ver cómo vira y se previene a todo trapo escapar. «¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río. Y no hay playa sea cualquiera.» Que es mi barco mi tesoro. no corta el mar.. y alza en blando movimiento olas de plata y azul. que es mi Dios la libertad. en todo mar conocido del uno al otro confín. tu rumbo a torcer alcanza. al otro. un velero bergantín: bajel pirata que llaman. ni bandera de esplendor que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor.. Asia a un lado. cuando el yugo del esclavo 247 . sólo quiero por riqueza la belleza sin rival.. Europa. ni bonanza. ni a sujetar tu valor. mi única patria la mar. Y si caigo..CANCIÓN DEL PIRATA Con diez cañones por banda. y mi furia es de temer.

HIMNO A LA INMORTALIDAD ¡Salve. lengua ardiente de eterno saber. en violento. en los valles suspiras de amor. y adelante en tu raudo camino a otros siglos ordenas llegar. negro manto que agita Aquilón. del espíritu ardiente cincelan y embellecen la estrecha prisión. Tú.» Que es mi barco mi tesoro. Y otros siglos ansiosos se lanzan. manantial sempiterno del bien. 248 Tú la hoguera del sol alimentas. principio fecundo que encadenas la muerte a tus pies! Tú la inerte materia espoleas. Tú eres fuerza secreta que el mundo en sus ejes impulsa a rodar. en el Bóreas retumba tu voz. Tú eres pura simiente de vida.. mi única patria la mar. ronco grito a las olas del mar. 249 . melancólica música al río. tú su lodo modelas. del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones. tú la luna en las sombras argentas. Tú las cárdenas nubes extiendes. tus rugidos infunden pavor. arrullado por la mar. tú coronas la aurora de luz. y en su eterno trabajo se alcanzan. Y afanosos sus fuerzas emplean en tu inmenso taller sin cesar. Gratos ecos al bosque sombrío. tú la ordenas juntarse y vivir. puro germen. desaparecen y llegan sin fin. de sus restos levanta tu mano nuevas obras triunfante otra vez. llama creadora del mundo. luz del mismo Hacedor desprendida. los empujas enérgica. Y del trueno ai son violento y del viento al rebramar yo me duermo sosegado.como un bravo sacudí.. tú abrillantas la perla que encierra en su abismo profundo la mar. y van. el estrépito y temblor de los cables sacudidos. que es mi Dios la libertad. tú revistes los cielos de azul. sentimiento armonioso y profundo de los orbes que anima tu faz. mi ley la fuerza y el viento.» Que es mi barco mi tesoro. Tú el aroma en las flores exhalas. veloz torbellino. con tu aliento los aires enciendes. De tus obras los siglos que vuelan incansables artífices son. verde pompa a los árboles das. juventud y hermosura es tu ser. Desbarata tus obras en vano vencedora la muerte tal vez. Tú derramas el oro en la tierra en arroyos de hirviente metal. tú murmuras del aura en las alas. «Son mi música mejor aquilones. y se arrancan sin tregua el buril. y creas miles seres de formas sin fin.

sin fruto. Allá. tú serás. ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. volverse todo tea. sin verdor. La llama de un incendio que corra devorando y muertos apilando quisiera yo encender. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno. e inmóvil en el suelo. y redobla el trabajo su afán. tostarse allí un anciano. ni pájaros que canten. levanta la frente. rompan los corazones 251 . que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento. pon tu labio en su eterno raudal. Hombre débil. y oír como chirrea ¡qué gusto!. que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. manando sangre y cieno que impida el respirar. sin mecha al parecer. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo. en sombrío monte. ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada. De la vida en el hondo Océano flota el hombre en perpetuo vaivén. tú serás como el sol en Oriente. rae place en sumo grado la luna al reflejar. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer. y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. solar desmantelado. les rasguen los tendones. Que el trueno me despierte con su ronco estampido. y sólo las centellas la tierra iluminar. y luego embravecida 250 que estalla y que se agita y rayos mil vomita y muertos por doquier. de flores despojada. les abran las entrañas. moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. y al mundo adormecido le haga estremecer. inmortal.y en la tosca materia golpean. me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas. y derrama abundante su mano la creadora semilla en su ser. LA DESESPERACIÓN (Atribuida a José de Espronceda) Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar. como el mundo.

No hay que buscar del mundo los placeres. le deja abandonado sin aliviar su mísero vivir. triste es vivir si siente el corazón. las barajas. ¡qué ilusión! 252 EL ARREPENTIMIENTO (Atribuida a José de Espronceda) A MI MADRE Triste es la vida cuando piensa el alma. y estragos miles causa. que le presten al alma algún solaz. Todo es mentira lo que el mundo encierra. y abiertas las navajas. y que otros ya borrachos. que el niño no conoce. Insólita avenida que inunda fértil vega. sin orden el cabello. es el honor. y en sus lascivas bocas. y arrasa por doquier. de cumbre en cumbre llega. con voluptuoso halago. que siempre está patente en su memoria halagando. en trino desusado. que en el mundo el placer siempre es fugaz. un beso a cada trago alegres estampar. no hay que buscar amigos ni mujeres. Romper después las copas. Es inútil que busque el desgraciado quien quiera su dolor con él partir. el juego. que es mentira el placer y la amistad. sordo el mundo. no más. el corazón. los platos. sin chales en los pechos y flojo el cinturón. al aire el muslo bello. un fantasma. Me agradan las queridas tendidas en los lechos. sólo de nombre existen en el mundo engañador. oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. ¡qué gusto!. se lleva los ganados y las vides sin pausa. buscando el corazón.sin de ayes caso hacer. pues que ninguno existe en realidad. las botellas. 253 . ¡Qué gozo!. mientras que su vecino se cae en un rincón. mostrando sus encantos. No hay que buscar palabras de ternura. un juego la virtud es para el hombre.. entonces la niñez sus ojos cierra. y un tiempo a mí me los cerró también. en torno de las bellas alegres apurar. La virtud y el honor. no hay que pensar que dure la ventura. Esa falsa deidad que llaman gloria es del hombre tan sólo una ilusión. ¡qué placer! Las voces y las risas. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción.. traidora. por su bien. cantan al dios vendado impúdica canción. Me alegra oír al uno pedir a voces vino.

que al principio para mí 254 era el mundo un paraíso. mis ojos. y mejor que un Edén me pareció. sin temor. no miraron mis ojos teñido un río de sangre. para mí no es halagüeño. ¡oh madre!. Yo apresaba la blanca mariposa. en pájaros y flores yo soñé! ¡Cuántas me diste. ¡ay!. y al primer paso se fue de la infancia la quietud. Miraba al sol. del porvenir. oí cantar pintados colorines y escuché de la fuente el murmurar. y mis ojos las miraron. como pagan las flores al abril. Mis oídos las oyeron. un tierno abrazo porque alegre y risueño te miré! Mis caricias pagaste con exceso. disfrutando los placeres del mundo tan seductor. en él encontré el amor al encontrar las mujeres. me engañaron y mis oídos mintieron. que entonces lo miré con el sosiego y con la paz que infunde la niñez. mis años han sido un sueño que disipándose va. ayer con loca alegría entonaba en una orgía cantos de placer y amor. tus caricias acallaron mi llanto y mi clamor! ¡Cuántas veces. y ángeles me parecieron. Ayer vi el mundo risueño y hoy triste lo miro ya. Mas hoy ya mi corazón por su bien ha conocido de los hombres la traición y mi alma ha descorrido el velo de la ilusión. madre! Yo no creí que fuese cierto tu aviso. donde tranquilo imaginé gozar. Por estar durmiendo ayer. que derramaron hermanos que se mataron llevados de un desvarío. Por el sueño fui perjuro 255 .En aquel tiempo el maternal cariño como un Edén el mundo me pintó. Así viví sin temor. ¡Sí. tan hechizado lo vi. mi oído no te escuchaba ni te miraban mis ojos. me dabas por un beso. por un abrazo tú me dabas mil. yo lo miré como lo mira un niño. bien al parar en la encarnada rosa o al posarse después en el jazmín. sin que jamás su fuego quemase mis pupilas ni mi tez. mi corazón sin engaños y mi alma sin dolores. madre mía. durmiendo en tu regazo. que aunque tu voz me anunciaba los escondidos abrojos del camino que pisaba. Entre placeres y amores fueron pasando mis años sin recelo ni temores. ni del amigo y mujer conocí la falsedad. Por el sueño. Mi vida resbalaba entre delicias prodigadas. ¡ay!. entonces. persiguiéndola ansioso en el jardín. oh madre. Por el sueño. por tu amor. Lleno lo vi de fiestas y jardines. ¡Cuántas veces. mil besos. en el mundo me interné. Pero yo te abandoné por seguir la juventud. de este mundo la maldad ni pude ni quise ver.

Todo el amor que tiene es pasajero. por eso con insolencia los ricos. se escuchan en tus jardines los gritos y los clamores que salen de los festines. Tus mujeres me engañaron. mil besos te daré por sólo un beso. En tus pueblos no hay clemencia. por un abrazo yo te daré mil. ¡oh madre!. Mi corazón fascinaste cuando me ofreciste el bien. mundo peligroso. Y en vez de arroyos y flores y fuentes y ruiseñores. yo de ti me alejé. Por eso perdí el reposo de mis infantiles años. han apurado el cáliz del dolor hasta la hez. dime. me engañaste porque en infierno trocaste lo que yo juzgaba Edén.con las mujeres allí. ¡ay!. ¡ah!. Porque es triste vivir si piensa el alma. Vuelve. más puro y verdadero que dure más que el maternal amor. gozoso. fría la frente y seco el corazón. y el mundo me engañó. madre. impuro. sin color la tez. de impuros labios bebí. nocivo. No te admires de hallarme en este estado. Siempre. amor frenético. me tuvieras. pero era un niño. Tú me mostraste unos seres con rostros de querubines y con nombres de mujeres. a pesar de todos los placeres. Dejemos que prosigan engañando los hombres y mujeres a la par. ¿por qué siendo tan hermoso contienes tantos engaños? Heme a tus pies llorando arrepentido. sin pensar. tus caricias y halagos tórname. 256 ¡Que es veneno el amor de las mujeres que en el mundo. y mucho más si siente el corazón. a mirarme con cariño. receloso. si supieras cuánto he padecido. escarnecen al mendigo. yo bebí! Pero. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. de nuestro amor sigamos disfrutando en sus engaños. jamás pude olvidarme yo de ti. 257 . y en lugar de tu amor puro. ¡oh madre!. recordó mi mente aquellos días de ventura y paz que a tu lado viví tranquilamente ajeno de este mundo tan falaz. la virtud no tiene abrigo. que al brindarme su cariño en engañarme pensaron y sin compasión jugaron con mi corazón de niño. porque mis labios. compasión. no hay otro. extasiado. engañador. pero (¡oh mundo!). tú me brindaste placeres en ciudades y festines. en su opulencia. ¡perdóname! Yo pagaré tu amor con el exceso con que pagan las flores al abril. sin luz los ojos. no.

del pecado horrendo envuelta en eí sudario. ella agotó la ciencia. Mas. y en su dolor profundo ía humanidad entera el nuevo oriente espera de un sol de redención. que de las almas el sol yace eclipsado. y en súbito desmayo cayó de ayer a hoy.» No es. mas. 259 . ¡baja otra vez. Mesías! De nuevo son los días de tu alta vocación. y nuevas tempestades surgieron y bramaron. baja a las catacumbas y palpa entre las tumbas los tiempos que vendrán. de muerte y orfandad que. Corrieron veinte edades desde el supremo día que en esta cruz te vía morir Jerusalén. tu pueblo soy. no. Sereno está en la esfera el sol del firmamento: la tierra en su cimiento. que ha vacilado el polo de la fe. De aquellas que le ocultan al hombre su camino con ciego torbellino de culpa y expiación. ¡ay!. Todo. ¡ay!. mas. no creen. 258 la blanca primavera. Señor. fecunda el gran regazo que flor y fruto da.» Mas. en el huerto del que tu pueblo fue. Tiniebla es ya la Europa. que contra el cielo no tiene el hombre rayo. inconmovible está. hoy clama en tu presencia: «Señor. y en llanto de impotencia. y en son de desconsuelo. diciendo está los grandes días de luto y agonías. y rota ya la copa en que su fe bebía. de aquellas que sepultan en hondos cautiverios cadáveres de imperios que fueron y no son. de aquellas que asolaron al primitivo Edén. con su gentil abrazo. la Roma atea que entre aras derrocadas despide a carcajadas los dioses que se van: es la que. humilde rea. se alzaba y te decía: «¡Señor!. maldijo su creencia. ¡ay!. ¡ay!. que ya tus palmas se vuelven al desierto. se apacentó con hiél. no. yo soy Luzbel.GABRIEL GARCÍA TASSARA (1817-1875) HIMNO AL MESÍAS Baja otra vez al mundo.

Baja. altanera. cual águila real a vil gusano contemplaba a los hombres. Tu sangre soberana es su Calvario eterno. ¿Quién sabe si ahora mismo entre alaridos tantos de tus profetas santos la voz no suena ya? Ven. Dios de la humanidad. luz nueva de la futura edad! Ya huiréis. ¡Señor!. Mi pensamiento —en temerario v u e l o ardiente osaba demandar al cielo objeto a mis amores. no en vano siglos y siglos vuelan. tu sacrosanta cruz. Luzbel ha vuelto al mundo y Dios. Vendrán. Vencidos serán con nuevo ejemplo los que del santo templo apartan a tu grey. de mentidas diosas prodigábanme nombres. tu triunfo del infierno es su inmortalidad. Fatídicos auspicios resonarán en vano. trono de cielo y tierra. condena a esta doliente raza del ser humano que espera de tu mano su nueva salvación? Sí. con orgullo vano. ¡oh Señor!. y nobles vates. ¡ya nacerás. y a horribles gemonías. hollaba por alfombra rosas.pasa por un calvario la ciega humanidad. saca del abismo a un pueblo moribundo. ¿Quién dijo. y. y confundidos caerán con los ateos los nuevos fariseos de la caduca ley. que tú no volverías. y a eterna perdición. tú vendrás. los siglos nos revelan con misteriosa luz el infinito arcano y la virtud encierra. en gloria y majestad. Dios clemente. está en tu nombre: tú fuiste Dios del hombre. ¡Mesías!. ¡negros vestigios de los antiguos días! Ya volverás. no es el destino humano la humanidad sin Dios. mas es siempre la misma del Gólgota la voz. ¿no volverá? 260 ¡Señor! En tus juicios la comprensión se abisma. GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA (1814-1873) A M O R Y ORGULLO Un tiempo. Ya pasarán los siglos de la tremenda prueba. si a la tierra con desdén volvía 261 . mas yo. Toda la historia humana.

mudar de rumbo al céfiro ligero y arder al mármol frío!» ¡Funesta ceguedad! ¡Delirio insano!. dime: ¿qué se ha hecho tu presunción altiva? ¿Qué mágico poder. y búrlese en buen hora de mi baldón la gente. y por oro la arcilla. nombre que excita con placer enojo. nombre más dulce que el primer cariño 263 . si quiero. que el nudo estrecho gimiendo sufres. sin fijarme en ninguna. entre ellas revolé cual mariposa. de un pecho helado de inmenso orgullo y presunción hinchado. cedo al poder del áspero destino. tal vez se engríen del yugo que me humilla! ¿Y tú lo sufres. ¡cuan en vano te advirtió tu locura! Tú mismo te forjaste la cadena. como tierno infante quiere abrazar la luna. que a servidumbre eterna te condena. corazón cobarde? ¿Y de tu servidumbre haciendo alarde quieres ver en mi frente el sello del amor que te devora.. mi soberbia impía marchitaba sus flores. Hoy. si aun el silencio tiene voz.? ¡ Ah! Velo. pues el místico bien siempre anhelante. fueron de seda y oro. ¿Qué esperaste... ¡Salga del pecho —requemando el labio— el caro nombre. cual hoja seca al raudo torbellino.. Mas. débiles plantas que el aquilón destruye? En hora infausta a mi feliz reposo. ¿cómo al capricho de un mortal sujeto te arrastras abatido? ¿Con qué velo tu amor cubrió mis ojos. que por flores tomé duros abrojos. y mis amantes. de mi orgullo agravio.. ? ¡Del torpe engaño ruis rivales ríen. ¡ay!. y a duelo y amargura. pues. ¿qué se hicieron ilusiones tantas de necia vanidad. que con ellas alumbra el firmamento? ¿No le oyes de las auras al murmullo? ¿No le pronuncia —en gemidor arrullo— la tórtola amorosa? ¿No resuena en los árboles. ¿no dijiste soberbio y orgulloso: «Quién domará mi brío? ¡Con mi solo poder haré. Los lazos caprichosos que otros días —por pasatiempo— a tu placer tejías. los que ahora rinden tu valor primero 262 son eslabones de pesado acero. templados con tu lloro. clamaba en vano. y con ira ternura. en tal bajeza trocando ya tu indómita fiereza. de libertad te priva? ¡Mísero esclavo de tirano dueño.. de víboras nutrido? Tú —que anhelabas tan sublime objeto—. Tal vez por un momento.triste mirada.. que el viento halaga con pausado movimiento en esa selva hojosa? De aquella fuente entre las claras linfas. caprichosa. ¿no le articulan invisibles ninfas con eco lisonjero? ¿Por qué callar el nombre que te inflama.. que con las sombras huye! Di. te gritó la razón. ¡ay de ti!. de mi dolor susLento! ¿Escrito no le ves en las estrellas y en la luna apacible. ¡Me entrego a sus antojos! Cobarde corazón. que aclama ese nombre que quiero? Nombre que un alma lleva por despojo. despeñada de la excelsa cumbre do osé mirar del sol la ardiente lumbre que fascinó mis ojos. tu gloria fue cual mentiroso sueño.

Pasaban de Al-hamar ante los ojos. ciego. las peñas. los collados. y más amargo que el adiós postrero que al suelo damos. no lo envíes. donde el sol primero alumbró nuestra vida. Y matas y peñas. fatal procesión. las copas ligeras de palmas y pinos. copia de su hermosura. loca. pasaban aturdiendo su cabeza con diabólico impulso y ligereza. rodando en montón. confusa ilusión. bullendo. los arroyos las zarzas y los troncos que el viento descuajó. las yedras colgadas del brusco peñón. como calla mi lengua! JOSÉ ZORRILLA (1817-1893) LA CARRERA DE AL-HAMAR Lanzóse el fiero bruto con ímpetu salvaje. pasaban en larga. tórtola doliente. CORRIENDO VAN POR LA VEGA Corriendo van por la vega a las puertas de Granada hasta cuarenta gómeles y el capitán que los manda.. nombre que hiere —como sierpe ingrata— al pecho que le anida. cual vagas quimeras que forja el delirio. Pasaban. mudas y enormes masas de sombra sin color ni faz. a riesgo de la vida de su jinete real. de crespas melenas al viento tendidas. vallados y troncos en rápida. corazón. medrosas fingiendo visiones perdidas. gigantes y monstruos de colas torcidas. 264 cual si escapara en circo a la carrera abierto. El. del viento a los silbos. sueños pálidos. auras. pasaban al lado del suelto bridón. le dijo éste a una mujer 265 . fantásticos e informes abortos del pavor. tendióse el animal. mohinas o fieras. cual hoja que arrebatan los vientos del desierto el desbocado potro veloz atravesó. gimiendo de coraje. ya agudos. antojos de la ilusión. guarda tu mengua! ¡Callad también vosotras. con entrambas manos.de joven madre al inocente niño. Del álamo blanco las ramas tendidas.. nombre que halaga y halagando mata. trémulas hojas. febriles. ya roncos. al labio! ¡Guarda tu mengua con silencio sabio! ¡Gimnin. en fatigosa hilera pertinaz. parando su yegua blanca. mas todo en vano. sin aflojar un punto ni tropezar incierto. las varas revueltas de zarzas y espinos. salvando de los brezos el áspero ramaje. Las matas. ganando a saltos locos la tierra desigual. fuente. Pasaban huyendo. indómito al escape. le recogió el rendaje hasta que el rudo belfo tocó con el petral. ligeras. los calvos pedregales. ¡No. risueñas o torvas. girando. los cenagosos hoyos que el paso de las aguas del temporal formó. Al entrar en la ciudad.

Y te dará blancas plumas para que adornes tu frente. Allí el robusto nogal. y en la vega del Genil tengo parda fortaleza. Tengo un palacio en Granada.» Y dándole su caballo y la mitad de su guardia. en León. vete con tus caballeros. ni en Córdoba ni en Sevilla hay un parque como el mío. si me quitas a mi padre. hurí del Edén.. Yo te daré terciopelos y perfumes orientales. más blanca que las espumas de nuestros mares de Oriente. tengo una fuente dorada con más de cien surtidores. allí el nópalo amarillo. el capitán de los moros volvió en silencio la espalda. cubren el valle y collado. un nuevo Edén para ti. Diera la lanza mejor 267 . que mis torres de León valen más que tu Granada. vuélveme. que será reina entre mil cuando encierre tu belleza. junto a la frondosa higuera. mi harén sin mujeres. y collares para el cuello. que desiertos mis salones están. ¡amor!» «¿Qué me valen tus riquezas —respondióle la cristiana—.» Escuchóla en paz el moro. dijo como quien medita.que entre sus brazos lloraba: «Enjuga el llanto. mis amigos y mis damas? Vuélveme. DUEÑA DE LA NEGRA TOCA Dueña de la negra toca. que tengo yo. Y sobre toda una orilla extiendo mi señorío. la del morado monjil. Y tú mi sultana eres. moro a mi padre y a mi patria. mi sultana. no llores. allí el sombrío moral crecen al pie del castillo. por ser tuyas. de Grecia te traeré velos y de Cachemira chales. en la mejilla una lágrima: «Si tus castillos mejores que nuestros jardines son. mis oídos sin canciones. cristiana no me atormentes así. tengo jardines y flores. por un beso de tu boca diera a Granada Boabdil.. Allí la altiva palmera y el encendido granado. y son más bellas tus flores. para los labios. Y perlas para el cabello. Y olmos tengo en mi alameda que hasta el cielo se levantan y en redes de plata y seda tengo pájaros que cantan. y manoseando su barba. y tú diste tus amores a alguno de tus guerreros. 266 y baños para el calor.

porque la luz de la aurora sube al Oriente desde ellos. 268 y yo por ello. un esclavo para ti. la baja tierra no alumbra.del Zenete más bizarro. con resplandor fugitivo. leve. ¡oh sultana!. en lecho de terciopelo. Diera la fiesta de toros y. ¡Oh. que ha de juzgar tu belleza para pagarle. y con su fresco verdor toda una orilla del Darro.. Porque tus ojos son bellos.. cristiana. De tus labios. suelta la negra melena sobre el cuello de cristal. Dueña de la negra toca. y unas en otras las sombras confundidas se dibujan. partido por gala en dos. tanta gala tunecina. La brisa con frescas alas juguetona no murmura. si fueran mil. la paz de tu lengua mana.. ¡que tanto vales!. Te dará tanta riqueza.. Reverberan los cristales la trémula llama turbia. como lanzas de soldados apostados en la altura. y diera. y el sultán será. entre una nube de aroma.. y las veletas no giran entre la cruz y la cúpula. Los álamos de la Vega parecen en la espesura de fantasmas apiñados medrosa y gigante turba. aérea. y armaduras y pebetes. sultana serás allí. mezquina.. Tal vez un pálido rayo la opaca atmósfera cruza. cristiana. hasta cuarenta jinetes. como brisa de purpurina mañana. y el mundo su lumbre dora. te diera de buena gana mil cielos. Diera alfombras orientales. Le arrancaron para ti de la corona de Dios. A BUEN JUEZ. la sonrisa. por un beso de tu boca diera un reino Boabdil. y un instante entre las rocas riela la fuente oculta. MEJOR TESTIGO TRADICIÓN DE TOLEDO Entre pardos nubarrones pasando la blanca luna. y alguna vez desprendida 269 . qué hermosa nazarena para un harén oriental. si fueran en sus manos. Las almenas de las torres un momento se columbran. con la zambra de los moros el valor de los cristianos. Tus labios son un rubí. y envuelta en el blanco velo de las hijas de Mahoma! Ven a Córdoba.

270 resuelto y audaz pregunta: «¿Quién va?». Un negro por ambas bridas.gotea pesada lluvia. Paró el j inete a una puerta. ¡Qué dulce es dormir en calma cuando a lo lejos susurran los álamos que se mecen. Asió el brazo al que apostado hizo cara a Iván de Acuña. y la espada empuña. que hasta hoy a nadie se tuvo I van de Vargas y Acuña. porque con planta segura. 271 . y cercana otra voz menos robusta responde: «Un hidalgo. un mancebo por las rejas de la calle se asegura. ganando el centro a la calle. y tan a la sombra vela que entre las sombras se ofusca. no le aqueja su amargura. y en tanto que sueña el triste. teniéndose el embozo. El monótono murmullo sonar perdido se escucha. «¿Quién va?». Frente por frente a sus ojos un balcón a poca altura deja escapar por los vidrios la luz que dentro le alumbra. «Téngase el hidalgo». dijo el mozo en faz de fuga. En esto desde el balcón. que pudiera haberse duda de si es hombre. repite. y huyeron en el embozo velando la catadura. pues. Pasó así tan largo tiempo. y a corta distancia el igual compás se escucha de un caballo que sacude las sonoras herraduras. y el Tajo a sus pies pasando con pardas ondas lo arrulla. tomó la cabalgadura. «Ved más bien si me haréis calle. que no despierta a quien duerme. mas ni en el claro aposento. «¡MÍ padre!».» «Pase el Acuña y perdone». se ve de un hombre que guarda la vigilante figura. Tan en calma y tan sombría como la noche que enluta la esquina en que desemboca una callejuela oculta. cual si por las hondas calles hirviera del mar la espuma. clamó en voz baja. las aguas que se derrumban! Se sueñan bellos fantasmas que el sueño del triste endulzan. el hombre replica. pero es hombre. como quien tal acostumbra. ni a quien medita importuna. ni en la callejuela oscura el silencio de la noche rumor sospechoso turba. o solamente mentida ilusión nocturna. repitieron con mesura. sopla un silbato y se oculta. cerróse detrás la puerta y quedó la calle muda. ¡calle!» Y el paso el bulto apresura. y con precaución difusa salió una niña al balcón que llama interior alumbra. Yace Toledo en el sueño entre las sombras confusa. y el viejo en la cerradura metió la llave pidiendo a sus gentes que le acudan. y bien se ve.

que oyó en el primer concilio las palabras de los Padres que velaron por la Iglesia perseguida o vacilante. como en prendas de que el río tan afanoso la bañe. El Tajo por entre rocas sus anchos cimientos lame. o Cervantes. que. sacudiendo el leve polvo de capelos y sayales. abrochados los gabanes. tuvo siempre el brazo quedo las palmas al horadarle. Más lejos se ve el castillo de San Servando. camino a los toledanos hacia las murallas abren. cargados con sus aperos. Los ricos y sedentarios se tornan con paso grave. cada colina un secreto de príncipes o galanes. y del Cambrón y Bisagra los caminos desiguales.II Clara. gran cifra de un pueblo grande. calado el ancho sombrero. Allí recibió Galiana a su receloso amante. y el sol tocando su ocaso apaga su luz gigante. político y constante. La sombra en este momento tiende sus turbios cendales por todas esas memorias de las pasadas edades. Y la ciudad se retrata en las ondas desiguales. que supo una tarde fingir tan tenaz modorra. y aquí la antigua basílica de bizantinos pilares. y porque su altiva gala más a los ojos halague. fama. la salpica con escombros de castillos y de alcázares. en esa cuesta que entonces era un plantel de azahares. A este lado está la almena por do sacó vigilante el conde don Peranzules al rey. de sus álamos y huertos el pintoresco ropaje. Allí está el circo romano. y los clérigos y monjes y los prelados y abades. reino y vida en manos de musulmanes. Aquí se bañó la hermosa por quien dejó un rey culpable amor. Un recuerdo en cada piedra que toda una historia vale. Allá por aquella torre que hicieron puerta los árabes. se ve la imperial Toledo dorada por los remates. donde nada se hizo nunca y nada al presente se hace. apacible y serena pasa la siguiente tarde. corno una ciudad de grana coronada de cristales. 272 subió el Cid sobre Babieca con su gente y su estandarte. 273 . cargados con sus afanes. Los labradores se acercan al fuego de sus hogares. A lo lejos en la Vega tiende galán por sus márgenes. dibujando en las arenas las ondas con que las bate.

. «Más que mi palabra vale no te valdrá un juramento. que se pasea ocultando entre la capa el semblante. que por honra vuelven honra hidalgos que en honra nacen. mi padre. la luz del rostro escondida en tocas y tafetanes.» «No me basta. 274 y echando a su lado el embozo repuso palabras tales: «Dentro de un mes. ceñida la sien de espinas. también sola. Diego Martínez. al año estaré de vuelta y contigo en los altares. y haciendo Inés que Martínez los sagrados pies tocase. Mas porfiando que jurase.» «Júralo». la palabra es aire. cual temiendo de seguro que les proponga un combate. galanterías dejando severa aparte. Los que pasan le contemplan con decisión de evitarle. o libre de vos dejadme. Ante sus plantas divinas llegaron ambos amantes. y él contempla a los que pasan como si a alguien aguardase. Los tímidos aceleran los pasos al divisarle. víase allí un crucifijo teñido de negra sangre a quien Toledo devota acude hoy en sus azares.» Miróla Diego Martínez atentamente un instante. cuanto se dicen en las citas los amantes. Honra que yo te desluzca con honra mía se lave. parto a la guerra de Flandes.. que estás tenaz! Dalo por jurado y baste. Mas ella. que olvidar puedes la palabra en Flandes. que un hombre ha entrado en su ausencia dentro mi aposento sabe. o dadme mano de esposo. así al mancebo interrumpe en voz decidida y grave: «Abreviemos de razones. se viene el llano adelante. y los valientes le miran cual si sintieran dejarle sin que libres sus estoques en riña sonora dancen. en duro y postrero trance. Mas en lo leve del paso y en lo flexible del talle puede a través de los velos una hermosa adivinarse.Quédase sólo un mancebo de impetuosos ademanes.» «¡Voto a Dios! ¿Qué más pretendes?» «Que a los pies de aquella imagen lo jures como cristiano del Santo Cristo delante. exclama la niña.» Vaciló un punto Martínez.» «Diego. llevóle Inés hacia el templo que en medio la Vega yace. preguntóle «Diego. ¿juras a tu vuelta desposarme?» Contestó el mozo: 275 . y él al encuentro le sale diciendo. y así quien mancha mi honra con la suya me la lave.» «¡Vive Dios. Una mujer. Inés mía. Enclavado en un madero. descolorido el semblante. Vase derecha al que aguarda.

III Pasó un día y otro día un mes y otro mes pasó. el padre no respondía. y su tez se marchitaba. En vano a su confesor pidió remedio o consejo para aliviar su dolor. y los de Flandes tornaron a sus tierras a vivir. Lloraba la bella inés oraba un mes y otro raes su vuelta aguardando en vano. Y siempre al anochecer. ¡Ay del triste que consume su existencia en esperar! ¡Ay del triste que presume que el duelo con que él se abrume al ausente ha de pesar! La esperanza es de los cielos precioso y funesto don. que la lengua le tenía su propia deshonra atada. y a Dios llorando pedía la vuelta del español. y un año pasado había. del crucifijo a los pies do puso el galán su mano. Y ambos maldicen su estrella. juro!». En vano a Iván acudía. mas de Flandes no volvía. musgo. Si es cierto lo que se espera es un consuelo en verdad. Así Inés desesperaba sin acabar de esperar. Algún olmo que escondido 277 . y las guerras acabaron. Iban las tranquilas olas las riberas azotando bajo las murallas solas. pues los amantes desvelos cambian la esperanza en celos que abrasan el corazón. Todas las tardes venía después de traspuesto el sol. Pasó un día y otro día. y el tercer año corría: Diego a Flandes se partió. mas de Flandes no volvía Diego. pero siendo una quimera. Dos años al fin pasaron en esperar y gemir. y el español no volvía.«¡Sí. en tan frágil realidad 276 quien espera desespera. y apoyada en una almena miraba Inés la corriente. Era una tarde serena. porque nació mujer ella y el viejo nació altanero. llorosa y desconsolada. y ambos del templo se salen. en un manto una mujer el campo salía a ver al alto del Miradero. y su llanto se secaba para volver a brotar. callando el padre severo y suspirando la bella. que mal se cura el amor con las palabras de un viejo. que a Flandes partió. espigas y amapolas ligeramente doblando. un mes y otro mes pasó. sin dueña y sin escudero. doraba el sol de Occidente del Tajo la Vega amena.

saltaba a besar las flores. Bajó Inés del torreón. A lo lejos. diciendo: «Malditas viejas. Bombacho gris guarnecido. Frunciendo ambas a dos cejas encomendóla a su gente. gritando: «¡Diego. en confuso remolino. Tan galán como altanero dejó ver la escasa luz por bajo el arco primero un hidalgo caballero en un caballo andaluz. lazo en la hombrera y sin pluma al diestro lado.creció entre la hierba blanda sobre las aguas tendido se reflejaba perdido en su cristalina banda. por el llano. Y algún ruiseñor colgado entre su fresca espesura daba al aire embalsamado su cántico regalado desde la enramada oscura. eres tú!» Y él viéndola de través. sin que más voz ni gemido volviera en tierra a exhalar. Y allá. vio de hombres tropel lejano que en pardo polvo liviano dejan envuelto el camino. Y algún pez con cien colores. IV Así por sus altos fines dispone y permite el cielo que puedan mudar al hombre fortuna. el rostro a Toledo dan. 279 . en el trémulo fondo. y así la tarde pasaba y al horizonte trepaba la consoladora luna. que no me acuerdo quién es!» Dio la triste un alarido tal respuesta al escuchar. que a las mozas malamente enloquecen con consejas!» Y aplicando el capitán a su potro las espuelas. tornasolada la escama. y llegando recelosa a las puertas del Cambrón. Vienen tras este jinete sobre potros jerezanos de lanceros hasta siete. Asióse a su estribo Inés. dijo: «¡Voto a Belcebú. y a poco perdió el sentido. que exhalan gratos olores a las puntas de una rama. espuela de oro. el torreón se dibuja como el contorno redondo del hueco sombrío y hondo que habita nocturna bruja. y en adarga y coselete diez peones castellanos. Así la niña lloraba el rigor de su fortuna. 278 el sombrero derribado tocando con la gorguera. poder y tiempo. Jubón negro acuchillado. y a trote cruzando van las oscuras callejuelas. hierro al cinto suspendido y a una cadena prendido agudo cuchillo moro. banda azul. bota de ante. sintió latir zozobrosa más inquieto el corazón.

como presidente del tribunal superior. Y así.» Y la faz descolorida en la mantilla envolviendo. los jueces en derredor. y tanto ayudó en la guerra con su valor y altos hechos. la amorosa Inés de Vargas. Muchos años por su patria el buen viejo peleó. cesando un punto en su duelo. cercenado tiene un brazo. conmigo tu juramento. y por su suerte y hazañas allí capitán le hicieron. poder y tiempo! En vano porfía Inés con amenazas y ruegos. de amor y piedad ajeno. reclinado en un sillón. Y otro no fue que Martínez quien ha poco entró en Toledo. el rostro lloroso hacia Martínez volviendo: «Contigo se fue mi honra. porque el capitán don Diego 280 no ha de ser Diego Martínez. Según alzaba en honores alzábase en pensamientos. que el mismo rey a su vuelta le armó en Madrid caballero. el justiciero y valiente don Pedro Ruiz de Alarcón. en buen fiel las pesaremos. que vive por él muriendo. como lo era en otro tiempo. Abrazada a sus rodillas. la hermosa niña lloraba prosternada por el suelo. cobrado el conocimiento. diciendo que son locuras de gente de poco seso: que ni él prometió casarse ni pensó jamás en ello. Ni es otro a quien se dirige. así habló. Mas ella. tan orgulloso y ufano cual salió humilde y pequeño. pues buenas prendas son ambas. a pasos desatentados salióse del aposento. tomándole a su servicio por capitán de lanceros. cuanto más ella importuna está Martínez severo. gobernador. llamando a su gente. los corchetes a la puerta y en la derecha el bastón. Mas él. puesto que Diego Martínez es el capitán don Diego. entre un dosel y una alfombra. ni se ablanda a sus caricias ni cura de sus lamentos. La mesa tiene delante. escuchando con paciencia 281 .A Flandes partió Martínez de soldado aventurero. ¡Tanto mudan a los hombres fortuna. enmarañado el cabello. mandóles que a Inés llevaran de grado o de valimiento. antes que la asieran. mas entero el corazón. Está. que olvidando todo olvidó su nombre mesmo. V Era entonces de Toledo por el rey. Mas todo empeño era inútil.

los ojos llenos de orgullo y furor.» «Pues id con Dios. 283 .» «¿Tú lo diste?» «Lo presté. juro..» Quedó en silencio la sala.» «¿Qué prenda?» «Mi corazón. Alzóla cortés don Pedro. rojos de llorar los ojos.!» «Digo que miente. medio dormidos.» «¿Tienes testigos?» «Ninguno. levantando el tapiz. Un portero. los jueces.la casi asmática voz con que un tétrico escribano solfea una apelación. ronca de gemir la voz. lo vendido y el valor. y abajo. por Dios! Que al partirse de Toledo un juramento empeñó. «Mujer. jueces.» «¿Conocéis a esta muchacha?» «Ha tres años. Una mujer en tal punto. los escribanos repasan sus pergaminos al sol. clamó Inés llorando de despecho y de rubor. en tanto que los curiosos se agitan alrededor.» «Capitán. ¡piensa lo que dices.» «¿De qué?» «De una prenda hurtada. los corchetes a una moza guiñan en un corredor. gritan en discorde son. los que en el mercado venden. suelto el cabello y el manto. en alta voz dijo: «El capitán don Diego. en Zocodover. salvo error. que cumplirá si juró. «¿Sois el capitán don Diego —di jóle don Pedro— vos?» Contestó altivo y sereno Diego Martínez: «Yo soy. calmando la confusión y el tumultuoso murmullo que esta escena ocasionó. en faz de grande aflicción. idos con Dios. señor. diciendo: «Mujer.» «¿Hicísteisla juramento de ser su marido?» «No.» «¿Y promesa?» «¡Sí.» «¡Miente!». ¿qué quieres?» «Quiero justicia. y a poco en el corredor se oyó de botas y espuelas el acompasado son.» «Presentadme al capitán. hacen pliegues al ropón. Los asistentes bostezan al murmullo arrullador. señor. juró.» «¿Y no te le han vuelto?» «No. tomó plaza en el salón diciendo a gritos: «¡Justicia. justicia. señor!» Y a los pies se arroja humilde de don Pedro de Alarcón.» «¿Noble?» «Y capitán.» «¿Juráis no haberlo jurado?» «Sí..» Y entró luego en el salón Diego Martínez.» «¿Quién es él?» «Diego Martínez.» 282 «¿Tienes testigos?» «Ninguno.

» «¿Quién?» «Un hombre que de lejos nuestras palabras oyó. Iván de Vargas. su hija Inés. hidalgos. y las aves en la orilla despidiendo al día cantan. señor. cuya luz tornasolada del purpurino horizonte blandamente se derrama.y dispensad que acusado dudara de vuestro honor. con brusca satisfacción. bigote a la borgoñesa. Entre ellos está Martínez en apostura bizarra. llamadle otra vez. 285 . al caer el sol al Cristo que está en la Vega tomaréis declaración. tengo un testigo. Plácido aroma de flores sus hojas plegando exhalan. ¡vive Dios! ¿Quién fue?» «El Cristo de la Vega. Vienen delante don Pedro de Alarcón. y detrás. chicos y canalla. los escribanos. tu testigo es el mejor. y el céfiro entre perfumes mece las trémulas alas. sentóse Ruiz de Alarcón. y levantóse diciendo con respetuosa voz: «La ley es ley para todos. a cuya faz perjuró. la multitud aquietóse y la de Vargas siguió: «Tengo un testigo a quien nunca faltó verdad ni razón. que le vio partirse. mas para tales testigos 284 no hay más tribunal que Dios. Haremos. que estaba en un suplicio donde ha tieinpo que expiró.» Pusiéronse en pie los jueces al nombre del Redentor. lo que sepamos. e Inés. monjes.» «¿Estaba en algún balcón?» «No.. Brillan abajo en el valle con suave rumor las aguas. mozas. cada cual comentariando el caso según le cuadra.» Volvió el capitán don Diego.. que vive. Allá por el Miradero por el Cambrón y Bisagra. confuso tropel de gente del Tajo a la Vega baja. Otra turba de curiosos en la Vega les aguarda. Escribano. valona de encaje blanca. calzadas espuelas de oro. y Diego bajó los ojos de vergüenza y confusión. los corchetes y los guardias. mirándonos desde arriba.» Tornó Martínez la espalda. escuchando con asombro tan excelsa apelación.» «Estáis loca. Reinó un profundo silencio de sorpresa y de pavor. resuelta y firme gritó: «Llamadle.» VI Es una tarde serena.» «¿Luego es muerto?» «No. Un instante con los jueces don Pedro en secreto habló.

hacia la severa imagen un notario se adelanta de modo que con el rostro al pecho santo llegaba. Encendieron ante el Cristo cuatro cirios y una lámpara y de hinojos un momento le rezaron en voz baja. donde hasta el tiempo que corre. CONCLUSIÓN Las vanidades del mundo renunció allí mismo Inés.. y espantado de sí propio Diego Martínez también. el notario a Jesucristo. ante nos esta mañana. y don Pedro de Alarcón el altar ordenó hacer. temblando dieron de esta escena fe. Hijo de María. Los plebeyos. así demandó en voz alta: Jesús. entraron todos al claustro que iglesia y patio separa. el sombrero guarnecido con cuatro lazos de plata. Los escribanos. Está el Cristo de la Vega la cruz en tierra posada. Después de leer dos veces la acusación entablada. con la mano desclavada el crucifijo se ve. y el puño en el de la espada. juro!» clamó una voz más que humana. a otro lado a Inés de Vargas. Fundóse un aniversario y una capilla con él.. de reojo. ¿juráis ser cierto que un día a vuestras divinas plantas juró a Inés Diego Martínez por su mujer desposarla? Asida a un brazo desnudo 286 una mano atarazada vino a posar en los autos la seca y hendida palma. 287 . Los labios tenía abiertos y una mano desclavada. citado como testigo por boca de Inés de Vargas. los chicos al uniforme y las mozas a la cara. detrás al gobernador con sus jueces y sus guardias. los pies alzados del suelo poco menos de una vara. firmando como testigos cuantos hubieron poder. Alzó la turba medrosa la vista a la imagen santa.melena desmelenada. Llegado el gobernador y gente que le acompaña. y allá en los aires: «¡Sí. y en cada año una vez. un pie delante del otro. A un lado tiene a Martínez. le miran de entre las capas.

lavándose las sus manos. una pastorcica bella. sin ellas estás hermosa y estaráslo más con ellas. sentadicos en la hierba.» «No me placen. que me bastan las flores que Dios me diera.» «¿Quién te dice que las tienes? ¿Quién te dice que eres bella?» «Me lo dicen los zagales y las fuentes de estas vegas. 288 bien te lavas. y allá. Cantaban los pajaritos. sin darme otra respuesta.ANTONIO DE TRUEBA (1821-1889) A LA ORILLA DEL ARROYO Una mañana de mayo. éntreme por estos valles. no me placen. Azules eran sus ojos. y prorrumpiendo en querellas.» «Pues eso menos me place. II «Pastorcica de mis ojos. mancebico. bajo las encinas. Partíme desconsolado. III «Si no te placen las flores. peinándose las sus trenzas. una mañana muy fresca. admirado la dijera. contaré te muchos cuentos. que. éntreme por estas vegas. Dios te guarde por hermosa. porque el cura de la aldea no quiere que con mancebos vayan al campo doncellas. lavándose las sus manos. bien te peinas. Cabe un arroyo más claro que un espejo de Venecia. con tárete cosas buenas. Quince años no más tendría y daba placer el verla.» Tal dijo la pastorcica y no pude convencerla con ésta y otras razones. Aquí te traigo estas flores cogidas en la pradera. dorada su cabellera. lloré por la pastorcica. vente conmigo siquiera. siguió cabe el arroyuelo 289 . con ésta y otras promesas. respondióme la doncella. peinándose las sus trenzas.» Así habló la pastorcica entre enojada y risueña. hallara una pastorcica. olían las azucenas eran azules los cielos y claras las fuentes eran. sus mejillas como rosas y sus dientes como perlas.

JOSÉ SELGAS (1824-1882) EL ESTÍO Mayo recoge el virginal tesoro. tiende su bordado encaje. y apenas riza su corriente el río a los primeros soplos del estío. reparte perlas y recoge aroma. las ondas de la fuente suspirando quiebran el rayo de la luz febea. Y en el árido ambiente se dilata la esencia de la flor de los tomillos. se abre la flor que su mirada siente. se escuchan melancólicos cantares. del dulce nido alrededor volando la alondra gira y de placer gorjea. que odiosas me eran las flores y odiosas las fuentes me eran! Torné cabe el arroyuelo donde a la doncella viera. desde el peñón de la desierta roca lánzase audaz el águila salvaje. despiden a la dulce primavera. que cercando toca la niebla. y en desigual y tenue movimiento gime en el bosque. muere en su tallo la inocente rosa. peinándose las sus trenzas. El soto ameno y la enramada umbrosa el valle alegre y la feraz ribera. y yo no paso ninguna sin que al arroyuelo vuelva. el seco vientecillo que sofoca cubre de polvo el pálido follaje. el viento.entre enojada y contenta.. por los tendidos olivares. campos son ya de púrpura y de oro los que fueron de rosa y esmeralda. con voz desalentada y cariñosa. desfallece la altiva enredadera. Del aura dócil al impulso blando la rubia mies en la llanura ondea. lavándose las sus manos. ¡mas no encontré la doncella! Pasaron días y días. éntreme por estas vegas. lavándose las sus manos. y lento el río su raudal desata entre mimbres y juncos amarillos. y en delicados mágicos colores el fruto asoma al expirar las flores. y por el monte y por la vega umbría crece el calor y se derrama el día. peinándose las sus trenzas. Sobre los montes... El arroyo encontré al punto. 291 . IV Éntreme por estos valles. 290 la sombra busca el manantial sonoro del alto monte en la risueña falda.. repite sus arrullos la paloma bajo las ramas del laurel naciente y allá. ¡mi corazón estaba muñéndose de tristeza. y hasta semanas enteras. pero ¡ay!. desciñe Flora su gentil guirnalda. que la pastorcica mis ojos aquí no encuentran. Por la alta cumbre del collado asoma la blanca aurora su rosada frente. mas. fatigado.

sombras. Presta sombra a la rústica majada la noble encina que a la edad resiste. al fin. Y el sol. trémula el agua de placer solloza. Como el ensueño dulce y regalado que en la fiebre de amor templa el desvelo. la luz de las estrellas se estremece. el cielo azul su majestad despliega. de su encendido manto se despoja. pero su canto es triste. cuantos con dolorosa indiferencia vais apurando el cáliz de la vida. vertiendo en nuestro espíritu agitado la misteriosa esencia del consuelo. en el profundo afán que la devora. cortadas por el sol. y en el limpio raudal brilla y se apaga. Más puro que la tímida esperanza que sueña el alma en el amor primero. Cuantos guardáis la tímida inocencia que a la esperanza y al amor convida. ardiente el sol en el espacio brilla. lentas y graves caen las hojas del árbol macilento. y mezclando en la luz su sombra extraña va formando la nube en la montaña. amores canta porque celos llora. Del valle en tanto en la pendiente orilla manso cordero del calor sosiega. y suspirando ella. soberbia. ya el vapor de su seno se condensa. sigúele en pos enamorada y bella. se desprende del horizonte azul la nube densa. no circula ni un átomo de viento. suenan los ecos de la tarda siega. 292 y soltando el granizo en lluvia escasa la rompe el trueno.y si al cubrir sus círculos de plata con sus plumeros blandos y sencillos la caña dócil la corriente roza. 293 . breves y llenas de feraz rocío cruzan las noches del ardiente estío. perfumes y suspiros. sol de la noche. Y en tristes ecos el silencio crece. y en los blancos celajes del Oriente se pierde el rayo de su lumbre roja. y gira por la atmósfera suspensa. Y el eco de su voz. los que en el alma la impalpable esencia de su primer amor lloráis perdida. en su copa de fruto coronada la vid de verde majestad se viste. en las ondas del aire suspendido se escapa al fin por la quebrada loma. que. se oyen los cantos de la alegre trilla. y lleva al aura en vacilantes giros besos. virginal lucero. y en tibio resplandor la sombra vaga. Y ya sus flancos inflamados tiende. a su píe la doncella enamorada canta de amor. y se divide y pasa. todos llegad. triste y sereno por el cielo avanza de la candida luna mensajero. tenue vapor de ráfagas suaves se levanta con fácil movimiento. que se reclina en Occidente. Naturaleza entera se adormece en el hondo placer que la embriaga. dulce al oído más que el tierno arrullar de la paloma. tristes confusas vibraciones toma. por el monte y el valle repetido. y tendiendo el crepúsculo su planta del fondo de los valles se levanta. y duermen a la sombra los pastores. Hinchada. y el fuego del relámpago la enciende. y se abrasan de sed los segadores. Mudas están las fuentes y las aves. su rayo débil desde Oriente lanza. Por ella viene. Brilla la gota de agua transparente detenida en el polvo de la hoja. así por el ambiente reposado de estrellas y vapor bordando el cielo. y sin que el aura devolverlo pueda todo en reposo y en silencio queda. y bajo el bosque umbrío sentid las noches del ardiente estío.

Mientras las ondas de la luz al beso. el llano. Y tú. mientras haya en el mundo primavera. acaso Dios entre tu sombra esconde la impenetrable luz de algún arcano. mientras la Humanidad. no sepa a dó camina. mirad entre las nubes sosegadas cómo cruzan el cielo las estrellas. mientras haya un misterio para el hombre. agotado su tesoro. ¡habrá poesía! Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida. blanca hermosura. mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías. La dulce vaguedad que me enajena aumenta la inquietud de mi deseo. fuente de virginal melancolía. y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista. donde mis ojos van tu sombra veo. mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila. más hermosa a mis ojos y más pura que el rayo azul con que despunta el día. mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan. ¡habrá poesía! Mientras haya unos ojos que reflejen 295 294 . ven y derrama en el tranquilo viento el ámbar delicado de tu aliento. y así suspende el sentimiento mío la tibia noche del ardiente estío. pero siempre habrá poesía. pálidas y dulcísimas doncellas. tierna a mi voz. enmudeció la lira. Noche serena y misteriosa. todo a los ecos de tu voz responde la mar. tal vez cubierta de tu inmenso velo se confunde la tierra con el cielo. en dónde dormido vaga el pensamiento humano. la espesura. el monte. GUSTAVO ADOLFO BECQUER (1836-1870) RIMAS I No digáis que.Las del tirano amor. mientras haya esperanzas y recuerdos. siempre avanzando. tu voz perdida en el ambiente suena. ni desconsuelo que no se calme contemplando el cielo. porque en tu amor y en mi esperanza creo. corazón abrasado de ternura. de amor y afán mi corazón se llena. que no hay duda. desengañadas. vosotras que lloráis desconsoladas sólo el delito de nacer tan bellas. espíritu de amor y de armonía. mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista. de asuntos falta. ni afán. podrá no haber poetas. ¡habrá poesía! Mientras sintamos que se alegra el alma sin que los labios rían. palpiten encendidas.

Yo en las cavernas cóncavas. soy fuego en las arenas. Yo soy. y rujo en la tormenta. contemplo sus riquezas. Yo río en los alcores. mezclándome a los gnomos. en bosques de corales que alfombran blancas perlas. Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma 297 . Yo corro tras las ninfas que en la corriente fresca del cristalino arroyo desnudas juguetean. en los dorados hilos que los insectos cuelgan. Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella. Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean y mi pupila abarca la creación entera. y ciego en el relámpago. el puente que atraviesa. En el laúd soy nota. mientras exista una mujer hermosa. azul onda en los mares y espuma en las riberas. y silbo en la centella. yo soy de la alta luna la luz tibia y serena. persigo en el océano las náyades ligeras. mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas. palpito entre las sombras y floto con las nieblas. Yo ondulo con los átomos 296 del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa. adonde informes astros de vida un soplo esperan. me mezclo entre los árboles. indefinible esencia. Yo atrueno en el torrente. Yo busco de los siglos las ya borradas huellas y sé de esos imperios de que ni el nombre queda. Yo sé de esas regiones a donde un mar no llega. y. yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra. Yo nado en el vacío. suspiro en la honda pura. sobre el abismo. del sol tiemblo en la hoguera. mientras responda el labio suspirando al labio que suspira. yo soy del astro errante la luminosa estela. entre las ruinas. yo vivo con la vida sin formas de la idea. Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea. ¡habrá poesía! II Espíritu sin nombre. perfume en la violeta. fugaz llama en las tumbas. Yo. en la ardorosa siesta. susurro en la alta hierba. Yo soy nieve en las cumbres. do el sol nunca penetra. Yo. hiedra. y lloro en la hoja seca.los ojos que los miran.

298 . como el sonido. como la niebla. antes que el sentimiento de su alma brotará el agua de la estéril roca.. ¡Dios sabe cuantas veces. Un año apenas. al presentarnos un amigo oficioso: «Creo que en alguna parte he visto a usted. rizada cinta de blanca espuma. en el vacío cometa errante. hemos vagado juntos bajo los altos olmos que de su casa prestan misterio y sombra al pórtico! Y ayer. desconocida esencia. con qué admirable aplomo. me dijo. Es altanera y vana y caprichosa. soy ese espíritu. que a tus ojos. flotando en olas de armonía. mis párpados se cierran. ¡Yo. en mi agonía. rumor de besos y batir de alas. Tú. eso soy yo. eso eres tú... no hay una fibra que al amor responda: que es una estatua inanimada. la amorosa cabeza apoyada en mi hombro. tras una sombra. ¡es tan hermosa! IV VI Su mano entre mis manos.. nido de sierpes. yo.al mundo de la idea. Sé que en su corazón. sus ojos en mis ojos.» ¡Ah! bobos. los ojos vuelvo.. que cuantas veces voy a tocarte. de noche y día. de que es vaso el poeta.. en fin. rumor sonoro del arpa de oro. ansia perpetua de algo mejor.. el cielo se deshace en rayos de oro. largo lamento del ronco viento. la tierra se estremece alborozada.. Yo. como el gemido del lago azul. ¿Qué sucede? ¡Es el amor que pasa! ¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable. 299 Cendal flotante de leve bruma. con qué exquisita gracia. que incansable corro y demente. pasado como un soplo. Oigo. con paso perezoso. En mar sin playas onda sonante. tras la hija ardiente de una visión! V III Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman. te desvaneces como la llama. perfume misterioso. sombra aérea. beso del aura. Pero. onda de luz.

que os rompéis bramando. ¿Y por qué? Porque no brota sangre de la herida. detrás del abanico de plumas y de oro! VIII Me ha herido recatándose en las sombras. que por mi parte lo he olvidado todo. su camino.que sois de los salones comadres de buen tono y andáis por allí a caza de galantes embrollos. ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán. y entonces pienso: ¡Acaso ella se ríe como me río yo! X Olas gigantes. ¡qué historia habéis perdido! ¡Qué manjar tan sabroso para ser devorado sotto vaca. paredes de su casa. ¿Qué tiempo estuve así? No sé. copudos y altos olmos. por la espalda. mudo. al dejarme la embriaguez horrible del dolor... Los brazos me echó al cuello y.. sólo recuerdo que lloré y maldije y que en aquella noche envejecí. 300 Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí. y pasa sonriéndose y yo digo: «¿Cómo puede reír?» Luego asoma a mi labio otra sonrisa.. feliz. partióme a sangre fría el corazón. alegre. Ni sé tampoco en tan horribles horas en qué pensaba. expiraba la luz y en mis balcones reía el sol. que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas: 301 . risueña. Y ella prosigue. impávida. máscara del dolor. y en el borde de la revuelta cama me senté. Callad. umbrales de su pórtico: callad y que el secreto no salga de vosotros. o qué pasó por mí. la pupila inmóvil clavada en la pared. ¡No hay máscara semejante a su rostro! IX VII Dejé la luz a un lado. ¡Porque el muerto está en pie! Discreta y casta luna. ella. Y ella. en un corro. sombrío. en las playas desiertas y remotas: envuelto entre las sábanas de espumas. sellando con un beso su traición.

La luz. otros en silencio. quién se acordará? 302 . en fin. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. ¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya. al muro arrojaba la sombra del lecho.. con sus mil ruidos despertaba el pueblo.arrastrado en el ciego torbellino. mis párpados aún abiertos ¿quién los cerrará? Cuando la campana suene (si suena en mi funeral). de luz y tinieblas. taparon su cara con un blanco lienzo y unos sollozando. ¡Por piedad!. Al dar de las ánimas 303 XI Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar. al otro día. Ante aquel contraste de vida y misterios.. al oírla.. medité un momento: ¡Dios mío. cuando el sol vuelva a brillar. qué solos se quedan los muertos! De la casa en hombros lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro.. a la orilla de mi lecho ¿quién se sentará? Cuando la trémula mano tienda. y en fuego ornáis las desprendidas orlas: arrebatado entre la niebla oscura. ¡llevadme con vosotras! Nubes de tempestad. de que pasé por el mundo. Despertaba el día. a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. que en un vaso ardía en el suelo. por piedad. ¿quién vendrá a llorar? ¿Quién. ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas! XII CERRARON SUS OJOS Cerraron sus ojos. sobre la olvidada fosa. una oración. buscando una mano amiga ¿quien la estrechará? Cuando la muerte vidrie de mis ojos el cristal. que rompe el rayo. y entre aquella sombra veíase a intervalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. que aún tenía abiertos. de la triste alcoba todos se salieron. y a su albor primero. ¡llevadme con vosotras! Llevadme. próxima a expirar.

allí la combate el soplo del cierzo. pero hay algo que explicar no puedo.. las puertas gimieron. reinaba el silencio. tapiáronla luego. ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es vil materia. y con un saludo despidióse el duelo. abrió la piqueta el nicho a un extremo. De un reloj se oía compasado el péndulo.el toque postrero. cantando entre dientes. formando el cortejo. Allí cae la lluvia con un son eterno. perdido en las sombras medité un momento: ¡Dios mío. que pensé un momento: ¡Dios mío. cruzó la ancha nave. acabó una vieja sus últimos rezos. Del último asilo. en el umbral de oro de la puerta. y de algunos cirios el chisporroteo. al dejar tan tristes. los muertos! XIII Las ropas desceñidas desnudas las espaldas. acaso de frío se hielan sus huesos. amigos y deudos cruzaron en fila. tan solos. La piqueta al hombro el sepulturero. qué solos 304 se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno. volteando. le dio. que al par nos infunde repugnancia y miedo. El luto en las ropas. de la pobre niña a solas me acuerdo. tan oscuro y yerto todo se encontraba.. qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro. Del húmedo muro tendida en el hueco. y el santo recinto quedóse desierto. dos ángeles velaban. podredumbre y cieno? ¡No sé. su adiós lastimero. cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero. oscuro y estrecho. Allí la acostaron. La noche se entraba. se perdió a lo lejos. Tan medroso y triste. Me aproximé a los hierros 305 .

de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que. cuando cruza el cielo. la vi. tenue y difuso. sin pensar en donde vengo. y. ni adonde mis pasos me llevarán. hoja que del árbol seca arrebata el vendaval. luz que en cerros temblorosos brilla. y rueda. que entre tinieblas nada. ignorándose cuál de ellos el último brillará. desnudo de la humana forma. Me sentí de un ardiente deseo llena el alma. del bardo inglés en el horrible drama. como un rayo de luz. cogiendo flores y cantando pasa. ¡ay!. la razón perdida. alado. cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos. que de los ángeles parecían decirme las miradas: «¡El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa!» XV Saeta que voladora cruza arrojada al azar. y pasa. gigante ola que el viento riza y empuja en el mar. confusa y blanca. símbolo del dolor y la ternura. sin adivinarse donde temblando se clavará. de la brisa nocturna al tenue soplo. de las dobles rejas en el fondo. cargada de perfumes y armonías con el silencio de la noche vaga. y no sabe qué playa buscando va. sin que nadie acierte el surco donde a caer volverá. los lazos terrenales rotos. aquel misterio hacia sí me arrastraba! Mas. sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí. La vi como la imagen que en leve sueño pasa. ése soy yo que al acaso cruzo el mundo. XIV ¿Será verdad que. próxima a expirar. un meteoro? ¡Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. la dulce Ofelia. pero sé que conozco a muchas gentes a quienes no conozco! 306 XVI Como la brisa que la sangre orea sobre el oscuro campo de batalla.que defienden la entrada. breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo. allí. 307 . ¡como atrae un abismo. huésped de las nieblas. semejante al que deja.

una flor se mecía en compasado y dulce movimiento.XVII Besa el agua que gime blandamente las leves olas que jugando riza. hoy la he visto. como el pájaro duerme en las ramas. XX Fatigada del baile. y hasta el sauce inclinándose a su peso.... vuelve un beso. breve el aliento.. apoyada en mi brazo. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía.. ¡Cuánta nota dormida en sus cuerdas. la he visto y me ha mirado: ¡Hoy creo en Dios! XXII Por una mirada. un mundo. como Lázaro. tal vez allí dormía al soplo de sus labios entreabiertos. ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma. por un beso. hoy llega al fondo de mi alma el sol. espera que le diga: «¡Levántate y anda!» XXI ¿Qué es poesía?.. encendido el color. qué dulcísimo sueño! XVIII Del salón en el ángulo oscuro de su dueño tal vez olvidada. XIX Hoy la tierra y los cielos me sonríen. silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa. dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Oh! ¡Quién así—pensaba— dejar pudiera deslizarse el tiempo! ¡Oh. y una voz. Por una sonrisa un cielo. Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno. del salón se detuvo en un extremo.. eres tú. esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!. al río que lo besa.. la llama en derredor del tronco ardiente por besar otra llama se desliza. Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro. si las flores duermen. ¡yo no sé lo que diera por un beso! 308 309 . el sol besa la nube de occidente y de púrpura y oro la matiza. pensé.

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y siempre igual! ¡Un cielo gris.. mañana como hoy. ¡Amargo es el dolor... gota de agua monótona que cae.. ¡Y entonces comprendí por qué se llora. el corazón. triste. Un fiel amigo.. —¡Duerme! XXVI Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón... y andar.. al incorporarme. húmeda la almohada. Cayó sobre mi espíritu la noche. con pena logré balbucear breves palabras.el resplandor enojoso de la aurora y te despierte.. como una estúpida máquina. ola que rueda ignorando el por qué! ¡Voz que incesante con el mismo tono canta el mismo cantar. ¡Me hacía una gran favor!. buscándolo sin fe. ¡Sé que aún me quedan lágrimas! XXVIII ¡Hoy como ayer. Triste cosa es el sueño que llanto nos arranca.... y entonces comprendí por qué se mata! Pasó la nube de dolor. pero siquiera padecer es vivir! XXIX No sé lo que he soñado en la noche pasada. me apoyé contra el muro y un instante la conciencia perdí de donde estaba. Yo voy por un camino. que ambiciona un paraíso.. en ira y en piedad se anegó el alma.. hoy lo mismo que ayer. la torpe inteligencia del cerebro. pues despierto la angustia me duraba. y.. Le di las gracias.. yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo? XXVII Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas. dormida en un rincón. de un amargo placer henchirse el alma. por primera vez sentí.. y cae sin cesar! Así van deslizándose los días unos de otros en pos.. muy triste debió ser el sueño.. ¿Quién me dio la noticia?. y todos ellos sin goce ni dolor. ella por otro. Noté. mas tengo en mi tristeza una alegría. al notarlo. Y la frase en mis labios expiró.... pero al pensar en nuestro mutuo amor... habló el orgullo y se enjugó su llanto. andar! Moviéndose a compás. ¡El alma. fatiga sin objeto. ¡Ay! A veces me acuerdo suspirando del antiguo sufrir... 312 313 . un horizonte eterno.

mi hermana dice el pavoroso cuento. último del ocaso. 315 . recatándome en la sombra. la turba alegre de los niños juega.que con tímido afán su madre besa. I Un año más en el hogar paterno celebramos la fiesta de Dios-Niño. QUE ROL (1836-1889) A su sobrino. mi amor! ¡Cómo envenena las breves dichas el temor del daño! Hoy presidís nuestra modesta cena. VI II Como en el día de la fausta boda o en el que el santo de los padres llega. y que empaña el Oriente niebla oscura. Mi madre tiende las rugosas manos al nieto que huye por la blanda alfombra. IV VICENTE W. símbolo augusto del amor eterno cuando cubre los montes el invierno con su manto de armiño. que lo escucha atento. VII III La roja lumbre de los troncos brilla del pequeño dormido en la mejilla 314 ¡Padres míos. hablan de pie mi padre y mis hermanos. y en la ancha sala la familia toda de noche se congrega Pienso que de los días de ventura las horas van apresurando el paso. y mi otra hermana la canción modula que o bien surge vibrante o bien ondula prolongada en el viento. EN NOCHEBUENA A mis ancianos padres. cuando aún el rayo trémulo fulgura. mientras yo. pienso en hondos arcanos. y se refleja alegre en la vajilla de la dispuesta mesa.

XI XV Las lágrimas correr una tras una con noble orgullo por mi faz yo siento.. mi madre se sintió más noble y pura y mi padre más fuerte. fuerzas os dio posar vuestra mirada en los dormidos hijos. y las que hoy son risa y alborozo serán muda ficción y hondo sollozo. y en que. la ignorancia acata y el infortunio quiebra. mi alma a los trances de la vida templo. si alguien osa hablar. pensando que hayan sido. mejor que esas coronas que celebra la vil lisonja. será de aquellos que hoy honran nuestra fiesta tan sencilla con sus blancos cabellos. Cuando la noche toda en la cansada labor tuvisteis vuestros ojos fijos. 317 ¡Padres míos. cual me postro en el templo. al venceros el sueño a la alborada.pero en el porvenir. XII Cada arruga que surca ese semblante es del trabajo la profunda huella. y mi sobrina no escuchará la historia peregrina que le da miedo y gozo. 316 . y. IX No dará nuestro hogar rojos destellos sobre el limpio cristal de la vajilla. yo sé que un año vendrá sin Nochebuena. tras negras horas de amargura. mi amor! Cuando contemplo la sublime bondad de vuestro rostro. o fue un dolor de vuestro pecho amante. esas honradas manos mi sustento y esos brazos mi cuna. No cantará mi hermana. XIII La historia de los tiempos sin ventura en que luchasteis con la adversa suerte. y ante esa imagen para orar me postro. La historia fiel de una época distante puedo leer yo en ella.. VIII Vendrá. y. por fortuna. XIV X Blancos cabellos cuya amada hebra es cual corona de laurel de plata.

que el curso universal gobierna. ¿para qué amarnos tanto?» XVII Entonces vuestro mal curaba el gozo de ver al hijo convertirse en mozo. 318 319 . XIX Que de tal modo la aflicción me embarga pensando en la posible despedida. mientras que al verme yo en vuestra presencia siento mi dicha ahogada en el sollozo de una temida ausencia. ¿por qué estas penas? Yo os daría mi sangre de mancebo. como inútil carga. si Dios. miro acercarse con profundo espanto. después de vuestra vida. XXI Para estar juntos en la vida eterna cuando acabe esta vida transitoria. cual oigo el rumor del viento. para marchar yo solo por la tierra no hay fuerzas en mi alma. XX Ese plazo fatal. XXII Pero. yo no aspiro a más gloria. y que cada dolor de entonces fuera germen de una alegría. buen Dios. en tanto. XVIII Si el vigor juvenil volver de nuevo pudiese a vuestra edad. que imagino ha de ser tarea amarga llevar la vida. nos devuelve en el cielo esta unión tierna. y en dudas grita el corazón sensible: «Si aplacar al destino es imposible. sordo. inflexible. lenta agonía. yo las oigo.XVI ¡Padres míos. tornando así con ella a vuestras venas esta vida que os debo. mi mejor palma será que prolonguéis la dulce calma que hoy nuestro hogar en su recinto encierra. mi amor! Mi alma quisiera pagaros hoy la que en mi edad primera sufristeis sin gemir. ROSALÍA DE CASTRO (1837-1885) LAS CAMPANAS Yo las amo.

en el aire y en el cielo. en fáciles versos. sin encontrarte nunca. te adivinaba en todo y en todo te buscaba. III Astros y fuentes y flores. Si por siempre enmudecieran. Como los pájaros. tan pronto asoma en los cielos el primer rayo del alba. ¡qué tristeza en el aire y el cielo! ¡Qué silencio en las iglesias! ¡Qué extrañeza entre los muertos! II ¡Poeta!. pero no de desengaños. no he de volver a hallarte en la tierra. V ¡Oh tierra. o en el rumor del viento. Por eso vive triste. yo no sé lo que busco. ya que sigue buscándote y te adivina en todo. de la vida en la batalla ruda. pero es algo que perdí no sé cuándo y que no encuentro. te ha hallado y te ha [perdido otra vez. siempre fecunda y bella! 320 321 . hay algo de candoroso. sin ellos ¿cómo admiraros. ellas.el murmurar de la fuente o el balido del cordero. hermosura sin nombre. Pero sabe que existes y no eres vano sueño. en el fulgor de un astro o en la gota de lluvia. en el aire. ven a hablarnos de esperanzas. Quizás después te ha hallado. de apacible y de halagüeño. ni cómo vivir sin ellos? IV A LAS ORILLAS DEL SAR (Fragmento) I Yo no sé lo que busco eternamente en la tierra. antes y ahora. aun cuando sueñe que invisible habita en todo cuanto toco y cuanto veo. ni en el cielo. Y en sus notas. pero perfecta y única. le saludan con sus ecos. ¡Felicidad. aun cuando sé que existes y no eres vano sueño! En los ecos del órgano. que van prolongándose por los llanos y los cerros. y con estro que aliente los ánimos. porque te busca siempre sin encontrarte nunca. sin encontrarte nunca. no murmuréis de mis [sueños.

las sombras de los cuerpos que se juntan con las [sombras de las almas! ¡Oh. muda [y pálida. una noche en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las [luciérnagas fantásticas.! 323 . y el chirrido de las ranas. como en esa noche llena de murmullos. era el frío de la nada.. fina y lánguida. separado de ti misma por el tiempo. de perfumes y de [músicas de alas.. y tu sombra esbelta y ágil. y eran una. Y mi sombra. por la senda florecida que atraviesa la llanura. por la tumba [y la distancia por el infinito negro donde nuestra voz no alcanza. mudo y solo por la senda caminaba..JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) NOCTURNO Una noche. caminabas.. y eran una sombra larga. contra mí ceñida toda. y mi sombra. entre las blancuras niveas de las mortuorias sábanas. iba sola. y eran una sombra larga. Sentí frío. fina y lánguida. era el hielo de la muerte. ¡Oh... a la luna pálida.. sobre las arenas tristes de la senda se juntaban y eran una. se acercó y marchó con ella. las sombras enlajadas! ¡Oh. infinitos y profundos esparcía [su luz blanca. por los rayos de la luna proyectada. como si un presentimiento de amarguras infinitas hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara. se acercó y marchó con ella. a mi lado lentamente. iba sola por la estepa solitaria. y eran una sombra larga. Y se oían los ladridos de los perros a la luna. y la luna llena. por los rayos de la luna proyectadas... por los cielos azulosos. iba sola.. las sombras que se buscan en las noches de [tristezas y de lágrimas. Era el frío del sepulcro. y tu sombra. Esta noche solo. una noche toda llena de murmullos. se acercó y marchó con ella. Era el frío que tenían en tu alcoba tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas. el alma 322 llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte. como en esa noche tibia de la muerta primavera. de perfumes [y de músicas de alas.

obsequiosos. entrambos nos quedamos silenciosos. seguida de una anciana. digna de ser morena y sevillana. andando con un trajín de fiera encadenada. Luego. «Soy español —le dije—. en cambio —me dijo—. cual la sierpe que sale de su nido. por los campos. una joven hermosa.» «Verdad que es el país de mis amores. tan armonioso y puro que aún ahora el recordarlo sólo me embelesa. volvía de París en tren expreso. al arrancar el tren subió a mi coche. Y cuando estaba ajeno de cuidado. 324 325 . rubia. EL TREN EXPRESO CANTO PRIMERO III La noche I Habiéndome robado el albedrío un amor tan infausto como mío. alta. delgada y muy graciosa. que libre se veía. como hay Dios.» «Podéis —la repliqué con arrogancia— la hermosura alabar de vuestro suelo. por algún héroe de las artes dada. parecía un león con melena de centellas. rugiendo. pero.» Y después de halagarnos. con sonrisa impregnada de amargura me preguntó la joven con dulzura: «¿Sois español?» Y a su armonioso acento. como un pobre viajero fatigado para pasar bien cómodo la noche. creo. y corriendo al principio solapada. adoradores. el sol de vuestra España no tenga. ¿Y vos. del patrio amor el puro sentimiento. II Cuando miraba atento aquel tren que corría como el viento.RAMÓN DE CAMPOAMOR (1817-1901) Al dejar la estación lanzó un gemido la máquina. el país del ingenio y de la guerra. al ver sus resplandores. como heridos de un mismo pensamiento. es vuestra tierra la patria del honor y de las flores. pues. empezó el tren a trepidar. ya. señora?» «Yo —dijo— soy francesa. que es vuestra Francia un país tan hermoso como el cielo. ya recobrados la quietud y el seso. al claro resplandor de las estrellas. muellemente acostado. como el de Asia. No os podéis figurar cuánto me extraña que. a una voz de mando.

..IV Caminar entre sombras es lo mismo que dar vueltas por sendas mal seguras en el fondo sin fondo de un abismo. abrió la ventanilla de su lado. humareda...! ¡Límites inciertos. 327 . por no ver en Madrid a cierta ingrata.. que agregan el terror y el desvarío a todos estos limbos misteriosos. 326 «¿Vais muy lejos?». quedándose en silencio un grande rato...! ¡Las rocas. pasó una larga historia por su frente.! ¡Acá lo turbio.. Mil veces intenté quedar dormido...» «Tengo un rencor —le dije— que me mata. «¡Muy lejos —contestó—.! ¡Montes que se hunden! ¡Arboles qué crecen! ¡Horizontes lejanos que parecen vagas costas del reino de los muertos! ¡Sombra.. sin echar sobre mí mirada alguna. que parecen esqueletos.. su mirada en el aire distraída.! ¡Las nubes con entrañas abrasadas. «Todo en París lo hace olvidar. VI V ¡Cosa rara! Entretanto.. qué hora sería. la moda y la riqueza. miró al ciclo azulado. voy decidida a morir a un lugar de la frontera!» Y se quedó pensando en lo futuro. y en torno cien especies de negruras tomadas de cien partes de la noche.! ¡Claridad espectral de la neblina. preguntó..! ¡Luces tristes! ¡Tinieblas alumbradas. y ella. que hace grandes los objetos. a cualquier hora. ¡Calor de fragua a un lado. mas fue inútil empeño. me dijo con tristeza. y como un ser prendado de la luna. cosas oscuras.. «¡Ved un alma que pasa!» me decía.. allí otra horrible.. con voz ya conmovida le pregunté a mi joven compañera. confusión y nieblas. siendo su mente espejo de mi mente. frío! ¡Lamentos de la máquina espantosos. y al ver correr cada fugaz estrella..! Y entre el humo del tren y las tinieblas.. cual se mira en la noche un sitio oscuro donde fue una visión desvanecida. Yo me vine a París desesperado.! ¡Juegos de llama y humo indescriptibles. señora —la contesté—. por hablar.» «Yo una pena —me dijo— que me muero. Yo estaba inquieto. allá lo indescernible. aquí una cosa negra.» Y al recuerdo infeliz de aquel ingrato. cuando no ama. y es sabido que a mí la admiración me quita el sueño. al lado de mujer tan seductora no podía dormir. desde el coche. «¿No os habrá divertido —la repliqué galante— la ciudad seductora. Juntando a la verdad mil conjeturas.. siendo yo un santo que duerme.! ¡Unos grupos de bruma blanquecina esparcidos por dedos invisibles! ¡Masas informes... y hallé casado a un hombre ingrato a quien amé soltero. en donde todo amante deja recuerdos y se trae olvido?» «¿Lo traéis vos?».! ¡El horror. agitarse sin fin. al otro...» «Pues yo vine —exclamó—.. veía allá a lo lejos. admiraba a la joven.

al despertar la aurora. entre un humo que surcan llamaradas. Y creyendo invadidos por el hielo aquellos pies tan lindos. me acerqué a contemplar su hermosa frente. que volaba.! ¡Las fajas tenebrosas del techo. tierno.. mirando al mundo de las cosas puras! ¡Su blanca faz.. desdoblando mi manta zamorana.VII Como el tren no corría. me dijo dulcemente. acaban de formar una neblina. y os juro por el cielot que a aquel reflejo de la luz.. pues hacía una gran frío. para anunciar.. prolongado y lastimero. susurradora y esplendente. y me hacía el efecto de un conjuro el ver reverberar en cada muro de la sombra las danzas misteriosas! ¡La joven.. que echó al lobo del bosque aquel invierno. que el aire parecía que cortaba.. que en feria convertía el vulgo con su eterna gritería.. era tan frío. que acostada traslucía. y cuando ella.. con su aspecto ideal. la joven parecía hecha de raso. escaso. que irradiaba tristemente aquella luz de cueva submarina.! ¡La claridad de cueva que salía del techo de aquel coche. con voz que. cual si fuese una madre cuidadosa. 329 VIII ¡De la sombra y el fuego al claroscuro brotaban perspectivas espantosas. de jazmín y terciopelo. doliente. una estación.. tan gran frío. con el cuerpo aterido.! ¡Del tren expreso la infernal balumba. que tenía más borlas verde y grana que todos los cerezos y los guindos que en Zamora se crían. que así en el corazón como en la mente. que bien podrían ocultarse en el cáliz de una rosa. era tan vivo el viento. y al llegar. un gemido lanzado.. siempre abiertos. así el lector no extrañará que. más que voz. un ángel de Rafael o de Murillo! ¡Sus manos. despide la feroz locomotora un torrente de notas aflautadas. con la cabeza ya vertiginosa. cual si entrase un reptil en su agujero. aunque a oscuras. de nácar. era un balido. con las luces de gas brillaba enfrente. «¡Tengo frío!». por las venas serpenteadas que la fiebre abultaba y encendía. más que mujer. me hacían traslucir en torno de ella algo vivo rondando un algo muerto! IX De pronto. el tren en la estación entró seguido. hermosas manos. y que.! ¡Sus ojos.! ¡La visión triste y bella del sublime concierto de todo aquel horrible desconcierto. que tenía la forma de la tapa de una tumba. la tapé aquellos pies. me parecía 328 . la cual. que a tener cruzadas por la oración habitual tendía. de palidez cubierta! ¡Aquel cuerpo a que daban sus posturas la celeste fijeza de una muerta. su aire sencillo. cuidase de su bien más que del mío. y esa continua sucesión de cosas. atronadora.

no sé si con donaire. verdura y aridez. a la luz de la alborada. como llevando a cabo algún misterio. ¡lo que Dios quiera!: El día I Y continuando la infeliz historia. con un ciego correr que al rayo excede.. —me contestó—. me dijo señalando un cementerio: «¡Los que duermen allí no tienen frío!» II IV El humo. los cuentos que contó Mari-Castaña. a esperar el olvido un año entero. y no faltaba nunca un caballero que. sucede un horizonte a otro horizonte.» «Pero. y un cuento amontoné sobre otro cuento.. Ayer era otra fauna. y una estación a otra estación sucede. en España. «¿Y dónde vais ahora?». en loco desvarío. pues salvando el abismo. señora?» «Después. ¿y después —le pregunté—. veía las gradaciones de color que hacía la luz descomponiéndose en el viento. o. el monte. en ondulante movimiento. porque al viajar en tren con una bella va. y una expresión del todo religiosa. hoy otra flora. pregunté a la viajera. «Marcho. 331 330 . después de un «¡Ay. que aún vaga como un sueño en mi memoria. a pesar de mis muchos desengaños. como dicen ellos. la referí. muy de prisa el amor a los treinta años. pintando mucho amor y mucha pena. calor y frío. dividiéndose a un lado y a otro lado. Y haciendo yo castillos en el aire. En mis cuadros risueños. y con semblante cariñoso y serio. olvidada de mi amor primero —me respondió sincera—.. se tiende por el viento cual la crin de un caballo desbocado. como el que tiene la cabeza llena de heroínas francesas y de ensueños. abstrayéndose. mientras ella. veo al fin. por gustar solícito a su dama.. aunque un poco al azar y a la ventura. Y porque así sus penas distraía las mías le conté con alegría. andar tantos kilómetros por hora causa al alma el mareo del vacío.CANTO SEGUNDO III Más ciego cada vez por la hermosura de la mujer aquélla. al fin la hablé con la mayor ternura. Dios mío!». el llano. que el rubio de oro de su pelo brilla cual la paja de trigo calcinada por agosto en los campos de Castilla. había cada llama capaz de poner fuego al mundo entero.

por sabida. veinte y ciento. o se oye conjugar el verbo te amo. más bien desesperado que atrevido. y en confusión extraña parecen confundidos tierra y cielo monte la nube. parece que desandan lo que andamos. y formando confuso y ceniciento el humo con la luz un remolino no distinguen los ojos deslumhrados si aquello es sueño.¡a sirviese. o la vida mejor no importa un bledo. que un árbol. ya entrando por el hueco de algún túnel que horada las montañas. y conforme va el tren hacia adelante. V Como en amor es credo. cuesta trabajo creer en la existencia de la tierra. y. de escudero. dos. sin dar tregua a sus dolores. ella y yo. esta verdad tan grande como un templo la convertí en axioma. ya la cresta granítica de un monte. y como gota a gota. en laberinto tal. mil veces bendita la inmensa fuerza de la mente humana. ¿no os haría olvidar viejos amores?» Mas ella. una piedra y una fuente pueden ser el edén de nuestra vida. contestó con acento cariñoso: «La tierra está cansada de dar flores. uno. a cada horrible grito que lanzando va el tren. tromba o torbellino. y al mundo echando su nivel. como aquel que patina por el hielo. con las señales.» VII Las cosas que miramos se vuelven hacia atrás en el instante que nosotros pasamos. ya la elástica turba de un pantano. necesito algún año de reposo. aunque entonces. estremeciendo al mundo en sus entrañas y dejando aquí un pozo. fluyen. allí una sierra. pues cruza de horizonte en horizonte 332 VIII ¡Oh. movimiento abajo. lo mismo 333 . el ver a una mujer me daba miedo. VI Marcha el tren tan seguido. Y ya de un nuevo amor en los umbrales. fluyen. es cosa ya olvidada. responde el eco. nubes arriba. como a hombre arrepentido. más bien que con la voz. por ejemplo. que para dos que se aman tiernamente. tan seguido. y nube la montaña. cual si fuese el aliento nuestro idioma. siendo héroe. «y un nuevo amor —le pregunté amoroso—. que en este mundo de pasión y olvido. tres y cuatro. o artículo de fe que yo proclamo. por la cumbre y el llano. que así el ramblizo como el monte allana. clavados en fila a los costados del camino. a sus puestos volviéndose. huyen y huyen en raudo movimiento los postes del telégrafo. y hace vibrar los muros de granito.

¿qué más queréis —me preguntó— que os diga?» Y. bajando al andén. del poderoso anhelo de los grandes gigantes que. que el hombre que me dio con tanto celo un poco de valor contra el engaño. la colina dejó por la llanura. y enjugando después con el pañuelo algo de espuma de color de rosa que asomaba a sus labios amarillos. 334 335 . cuando ya soy vuestra mejor amiga. pieza tras pieza.. Y con dolor profundo. para escalar el cielo. o aquí me encontrará dentro de un año. un tiempo amontonaron las montañas! X IX Corría en tanto el tren con tal premura. y al descender a un llano.». de angustia llena. y la llanura. El tren (cual la serpiente que. CANTO TERCERO El crepúsculo Cuando. siguió: «Yo os juro. el tren llevó hacia sí. en su ambición. ondeando y más ondeando de su cuerpo flexible los anillos. pues la estación del pueblo parecía la loca dispersión de una colmena. que levanta la tierra. que el monte abandonó por la ladera. por la ribera.los picos de las rocas decapita. estas hazañas. hora por hora. la máquina un incendio vomitando. sitio infeliz de la estación postrera. echando alegre sobre el cuerpo mío mi manta de alameres de Zamora. un año después. hacia Francia volvía. no conocidas antes. la cabeza. le dije con amor «¿Sería en vano que amaros pretendiera? ¿Sería como un niño que quisiera alcanzar a la luna con la mano?» Y contestó con lívido semblante: «No sé lo que seré más adelante. cual mujer honrada. o allí. con prudencia fingió que distraía su inconsolable pena con la gente que entraba y que salía. al fin. queriendo hacer que marcha y no marchando. grande en su horror y horrible en su belleza.. formando un terraplén sobre un abismo que llena con pedazos de una sierra! [Dignas son. ni marcha ni reposa). y al tiempo en que ella y yo la mano alzando. mueve y remueve. me dijo señalando al cielo. vibró con furia y lo arrastró silbando. vive Dios. mirándome a la faz desencajada. Yo me llamo Constancia. saludando. cual mira a su doctor un moribundo. escamosa. volvimos. y soy constante.

que salía del pecho de la anciana con cara de dolor y negro traje.. mucho viento y mucho frío. pero es preciso. Me vio. mas al llegar a la estación aquella. después de un conjuro en alta noche. gemid en mi memoria. hoy que quiero vivir. me repita esta voz tan repetida: que las cosas más íntimas ahora se escapen de mis labios con mi vida. la mujer. Cuando lleve esta carta a vuestro oído el eco de mi amor y mis dolores.porque a un tiempo sentía. después de esta existencia pasajera.. de todo mi pasado. Señor. «¡Tomad —me dijo—. y como el bien con la virtud se labra.. conceded el perdón al alma mía! ¡Amé mucho. yo haré rezando que Dios de par en par el cielo os abra. que. aunque os ame.. a mí. corrió a mi lado.. sí! Dejadme que. día por día. ¡Ya me siento morir. y continuad el viaje!» Y cual si fuese una hechicera vana. no sé decir lo que deciros quiero! 337 .! Mas tal vez allá arriba nos veremos. envejecida.. porque no quiero. llorad. de mi presencia huyó con ligereza. que es feliz pues va a buscaros. como el año anterior. lloró. para verme mejor. echó por la ventana de mi coche esta carta.. para el cielo! ¡Si es verdad que me amasteis un instante. de mirar al lucero de la tarde. al minuto final del año entero a la cita acudí. II «Mi carta. y echándome un papel por la ventana. solamente esta pena que os doy borrar quisiera... como en el tren. lleguemos de nuestra vida a la estación postrera.. Pues yo desde ella os estaré mirando. que ya no existo. esa estrella que siempre ha sido mía. la idea de los celos importuna: ¡Juradme que esos ojos que me han visto nunca el rostro verán de otra ninguna! Y si aquella mujer de aquella historia vuelve a formar de nuevo vuestro encanto. tan llena de tristeza. Dios no lo quiere! ¡Os amo. Padre de las almas pecadoras. al punto en que. cuando los dos. habladora. Aquel fantasma soy que.. cuenta os dará de la memoria mía.. ¡yo os hubiera también amado tanto. siempre que nazca o muera el día..! 336 Hundiéndose.. Dios no lo quiso. cuando os deja.. que he leído más veces en mi vida que cabellos contiene mi cabeza. jugó a estar viva a vuestro lado un día.! ¡Oh.. cual niebla entre la luz desvanecida. llegando con presteza. el cuerpo en que mi espíritu ha vivido.! ¡Cuando quise morir. por gustaros.. sobre mi frente el palacio ideal de mi quimera.. ya durmiendo estará bajo unas flores. ¡El triste vive y el dichoso muere. una tos de ataúd sonó a mi lado. casi interminable. Hasta furiosa.. ¡Nunca olvidéis a esta infeliz amante que os cita. cual caballero que va alumbrado por su buena estrella. al morir.! ¡Mi agonía es la bárbara agonía del que quiere evitar lo inevitable. porque eso sirve de consuelo. más que vieja. quedase entre la sombra confundida. y muchas horas: mas sufrí por más tiempo todavía! ¡Adiós. ¡Por no dar fin a la ventura mía la escribo larga. Me rebelo a morir. mucho amor. adiós! ¡Como hablo delirando.! ¡El cielo os guarde! Cuidad.. que no quiero nombrar. gimió.

maldecía como si fuese en el infierno preso. y no te extrañe. mas fue esperanza vana. De dolor traspasado por la más grande herida que a un corazón jamás ha destrozado en la inmensa batalla de la vida. Cuando. Siento decir lo que digo. que os amaba. nos dice que no es eterno nuestro amor? ¡Cuánto a creer se resiste una verdad tan odiosa tu bondad! ¡Y esto fuera menos triste si no fuera. con mi grande inquietud y poco seso. me volvió hasta París el tren expreso. ¿quieres que te engañe yo también? Pasa un viento arrebatado. y que me muero!» LO QUE HACE EL TIEMPO III A Blanca Rosa de Osma Con mis coplas. ni pude ver la anciana. ni respirar del aire la pureza. 338 . tan verdad! Te aseguro. amar bien. a todas horas. y a dos en uno funde Dios. viene Amor.. mas después se alzarán tristes memorias hasta de las mismas huellas de tus pies. decidido a tirarme de cabeza. mi cabello más blanco que la nieve. 339 Al ver de esta manera trocado el curso de mi vida entera en un sueño tan breve. por más que abrí cien veres la ventana. y danzas y flores bellas. pero. ¿no oyes del alma en lo interno un rumor. tal vez te cause cuidados por cantar con la voz ya temblorosa y los ojos ya cansados de llorar. En tus fiestas seductoras. y encerrado en el coche.. sin alma y como inútil mercancía. Blanca Rosa. ahogado de tristeza. por fin.¡Yo sólo sé de mí que estoy llorando. de negro que era. día por día. Blanca Rosa. que lúgubre. que sufro. Hoy para ti sólo hay glorias. lo mismo que un ciego deslumhrado. como amigo. sintiéndome agobiado de mi desdicha al peso. de pronto se quedó. al año de venir. pues. busqué a la mensajera envejecida. que es muy raro.

porque así ha pasado y pasa. ¡Cuan inútil es que huyamos de los fáciles amores con horror. pues ¿qué mérito tendría sin esfuerzos. Este ir y venir sin tasa y este moverse impaciente. qué bien cumple el amante. de egoísmo lleno. su favor: 340 da amor primero y no amante. si cuando más las pisamos. porque sí. sediento. sin saber cómo. pero poco amor. Siempre el destino inconstante nos da. ¡Cuan versátil es la vida! ¡Cuan vano es nuestro destino. después. donde. mucho amante. sin ser por ello culpable. ni del mal. ¡ay!. Blanca Rosa. ninguno te enseñe nunca el olvido del deber. porque esto pasa en el mundo porque sí? Se ama una vez sin medida. y otra se marcha volando nuestra fe. y aún se vuelve a amar sin tino más de dos. ¿Verdad que es abominable que el corazón vagabundo mude así. ni cuándo. cual vil usurero. que se abre infaliblemente al soplo de alguna brisa de otro amor. dichosa. solamente porque sí. Tranquila a veces reposa. la virtud? ¡Ay!. un alma inteligente siempre en nuestra alma divisa una flor. más nos embriagan las flores con su olor! El cielo sin duda envía la lucha a la tormentosa juventud. Que amor. cuando aún tiene la inocencia. importuno. ¡Oh. hace pedazos una flor. Santo Dios! El lleve tu labio ayuno a algún manantial querido de placer. Y ¿a qué negarlo? No creo ni del bien en la fijeza. y vuelve hacer. si ama o no ama. aquí está toda su moral. de uno. dos. su deber! Y ¡cómo más adelante aviene con su conciencia su placer! ¿Y es culpable el que. buscando va en nuevos lazos otro amor? ¡Sí!. a su gusto se acomoda bien y mal. culpable como et viento que. al pasar. Nunca es estable el deseo ni he visto jamás terneza siempre igual. pasa así. en él hasta herir es bueno. Y esto pasa. Mas dirás: —¿Y en qué consiste que todo a mudar convida? ¡Ay de mí! 341 .sopla el desamor helado. ni por qué. Blanca Rosa.

—¡Sí. Dadme pluma y papel. señor Cura —Ya sé para quién es.. —¿Cómo sabéis mi mal? —Para un viejo. me viene... ¿Y quién es el responsable de hacer tragar sin medida tanta hiél? 342 ¡La vida!. ¡guay... Blanca Rosa. Con tus visiones hermosas. es así. ya lo habéis puesto. —¡Qué triste estoy sin ti! Una congoja.. 343 . —No extraño ese tropiezo. Y si no es amor el vaso donde el sobrante se vierte del dolor.En que la vida es muy triste. cual yo sé.. Si eres feliz algún día. de un vértigo del infierno corre en pos. pues la fuerza de las cosas puede más que Hércules mismo. al empezar.. ¡ésa es la culpable! La vida... Empiezo: Mi querido Ramón: —¿Querido?. que cubren la sepultura de los recuerdos traidores del ayer. cual se desliza un gusano roedor! Tú eres de las almas buenas. ¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura. la ocasión. ¡QUIEN SUPIERA ESCRIBIR! —Escribidme una carta. ¿quieres ir hacia lo eterno? Ve hacia Dios.. nadie después ve las flores renacer. —¿Sabéis quién es. desalada. nunca de tu alma el abismo llenarás..... mucha fe. Pero. ¿Y contigo? Un edén. ¡Sí! Corre hacia Dios. penas que se abren en flores de pasión. la vida. una niña siempre tiene el pecho de cristal. en fin.. que es la dicha una locura. Pero aunque triste. mas. —Si no queréis. cuyos honrados amores siempre son los que bendicen sus penas.. ella corre hacia la nada. porque una noche oscura nos visteis juntos? —Pues. Gracias.! Si huye una vez la ventura. sólo de tragarse deja la virtud.. ten mucha fe en la ventura. si quieres ser venturosa. sí! —¡Qué triste estoy! ¿No es eso? —Por supuesto. que el recuerdo tirano de otro amor no se filtre en tu alegría. La vida que.. ¡mucho más. -—Perdonad. y El haga que tengas siempre una vieja juventud. sólo es la vida nuestra infiel. La tumba todo lo traga.. La noche. pregunto yo: —¿Es digno acaso de ocuparnos vida y muerte tal amor? Nunca sepas.

cerrados siempre están. allá en la altura suma el movimiento de tu carroza. Que mis labios. señor Cura..! III EPILOGO —Pues. en el espacio queda? ¿Es que mi vista de mortal no alcanza a percibir. ni el griego ni el latín.? —Pues sí. que él tiene por tan bellos. la ausencia el más atroz. arguyo. señor Cura. —¡Qué hombre de hielo! ¡Quién supiera escribir! Dios mío... que el alma mía ya en mí no quiere estar.. II CAROLINA CORONADO —¡Señor Rector. que es un perpetuo sueño de mi oído el eco de su voz. —¿Cómo sabéis. que es inútil saber para esto...—Haced la letra clara.! 344 (1823-1911) A UNA ESTRELLA Chispa de luz que. Que. en vano me queréis complacer. absorbes mi asombrado pensamiento: tu origen.. cargados con mi afán. Si eres ardiente. ¡bravo amor! Copio y concluyo: A don Ramón. que olvidan de la risa el movimiento a fuerza de sentir. fijo. no se saben abrir... dé cuantos tormentos he sufrido. tu elemento.. Y si volver tu afecto no procura. las rosas de su aliento.. Escribidle. por Dios.. —El beso aquel que de marchar a punto te di.? —Cuando se va y se viene y se está junto siempre. que lo entienda eso bien. no os afrentéis. como no tienen quien se mire en ellos... Que mis ojos. señor Rector!. ¡que me voy a morir! —¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo. ¡cuántas cosas le diría si supiera escribir. que en lo inmenso avanza? 345 . siendo por su causa....... tanto me harás sufrir. tu existencia. mientras tu carro misterioso inmóvil. porque puedo llorar. inamovible hoguera ¿dónde el centro descansa de tu lumbre? Si eres globo de luz ¿cómo en la cumbre no giras tú de la insondable esfera? ¿Por qué la tierra sin descanso rueda? ¿Por qué la luna el globo majestuoso mueve.. fija en lo infinito. En fin. que la pena no me ahoga cada día. señor.. señor: ¡morir! —Yo no pongo morir. el alma mía ¡goza tanto en sufrir. desde su oscuro asiento. menos alcanzo cuanto más medito. Que es. si no encarnan los signos de la mano todo el ser de mi ser. —¿Sufrir y nada más? No.

Revueltos peñascales. sí¡ Que. tempestad que. la creación sin descanso se sostiene. separadas. de mi ánimo abatido turba la calma y en canción se convierte dentro del alma. aroma. menos alcanzo cuanto más medito. movimiento y vida. en mi mente han nacido por un milagro. pensamiento y palabras de ti recibo. avanza. el pensamiento. santas inspiraciones que tú me envías puedo decir. que no son mías. por espíritu movida. con sus pálidas hojas el suelo cubre. Y es que. y al amor de tu nido tornas ligera cuando esparce sus flores la primavera. y todo en la creación marcado tiene forma y destino. mi voluntad en ellas no tiene parte. tus alas soberanas surcan el mundo y sus confines tocan. transformado está el fondo del alma mía. en estas tinieblas donde me pierdo. golondrina que emigras cuando el octubre. águila que levantas el corvo vuelo por el azul espacio que cubre el cielo. tórtola que en sus frondas unes tus quejas al calmante zumbido de las abejas. y tu origen.. yo ni aun sé comprenderlas al formularlas. Desnudas de las galas que presta el arte. ¡Sin él todo es silencio. Tú giras. nieves del monte. tu elemento. bramando con ronco acento.. cambiantes y vislumbres del horizonte. 347 346 . esposa. natural como el trino que lanza el ave. efluvios de azucena. Todo cuanto en la tierra y el mar y el viento tiene matiz. sombra y vacío en la tierra y el viento y el mar bravio! FEDERICO BALART (1831-1905) RESTITUCIÓN Estas pobres canciones que te consagro. ya no sé resistirlas ni suscitarlas. pardas nieblas del valle. tú en silencio las dictas. religiosos murmullos del bosque umbrío. se miran silenciosas y enamoradas!)—. Mas ¿cómo en su carrera no se chocan tus millares sin número de hermanas? Más allá de su límite prescrito. sí. tu vida. y voces oigo en ella que antes no oía. corrientes bullidoras del claro río. aura mansa que llevas.¡Ah. de la mortal escoria purificada. audaz. Desde que abandonaste nuestra morada. forma o acento. áspera breña donde salta el torrente de peña en peña. tus cabellos de lluvia tiendes al viento. jazmín y nardo: brisas que en el desierto sois mensajeras de los tiernos amores de las palmeras —(¡de las pobres palmeras que. sediento. en vuelo tardo. todo está confundido con tu recuerdo. yo las escribo. y es en mí su lamento sentido y grave.

por eso a ti. y es que siempre a vosotros encuentro unido el recuerdo doliente del bien perdido. espesas brumas. recuerdos de las horas que. murmullos. en vivo anhelo. aromas. valles. de hinojos. sin pensamiento. velas desconocidas que en lontananza pasáis como los sueños de la esperanza. nebuloso horizonte. íbamos por la vida mano con mano. otras más puras. canciones que en mí nacen y que en mí mueren. espumas. inquietudes del alma. voces que me aseguran que podré verte cuando al mundo mis ojos cierre la muerte. por cima de la veleta que a merced de los vientos se agita inquieta señalando regiones que nadie ha visto. cuyas góticas naves hallo desiertas. pidiendo por ciudades y por desiertos la oración de los vivos para los muertos. que aún te deben mis desventuras otras más delicadas. íPobres hojas caídas de la arboleda. negra noche que dejas de monte a monte granizado de estrellas el horizonte. no tienen nombres en la lengua grosera que hablan los hombres! Esas son las que endulzan mi amargo duelo. vagos presentimientos de la otra vida. todo es don tuyo. lamento misterioso de la campana que en la nocturna sombra suenas lejana. cuando al alma y al cuerpo daban pujanza. al cielo alzadas. ya es canción. sombras. cuando. con cuyo encanto a mis áridos ojos se agolpa el llanto! Y aun a veces aplacan mis amarguras otras más misteriosas. auras. luces. tiende inmóvil sus brazos la fe de Cristo. callado suena. ya es plegaria que sube al cielo. canciones sin palabra. juventud y cariño. ¡Canciones que. embelesado. montes. canciones que. fe y esperanza. en nuestro pobre albergue pasé a tu lado. nidos y altares. Sin él. por santas. en el alma conservo sin pronunciarlas. flores.solitaria ensenada. vagas emanaciones del sentimiento. canciones silenciosas que el alma hieren. luminosos destellos de la esperanza. tormentas. parecen oraciones petrificadas. Nada en ellas es mío. mares. sin su verdor el alma desnuda queda! Pero no. otras más puras. rayo de sol poniente que te abres paso por los rotos celajes del triste ocaso. qué es el tesoro de la tierra y el viento y el mar sonoro? 348 Ya lo ves. juntas las palmas. en el fondo del pecho. olas embravecidas que pone a raya con sus rubias arenas la corva playa. aspiración confusa que. brisas. vosotros en el fondo del alma mía despertáis siempre un eco de poesía. cuyas leves agujas. abismos. por miedo de profanarlas. éxtasis de la mente que a Dios se lanza. plegaria que te elevas entre la nube del incienso que en ondas al cielo sube cuando al Señor dirigen himnos fervientes santos anacoretas y penitentes. 349 . torres donde. restinga ignota donde oculta su nido la gaviota. lejos del mundo parlero y vano. las restituyo. melancólico rayo de blanca luna reflejado en la cresta de escueta duna. silencioso gemido de amor y pena que. grutas donde repiten con sordo acento sus querellas y halagos la mar y el viento. cuando húmedos los ojos. en una se fundían nuestras dos almas. ¡hechizadas canciones. ¿qué es la grandeza. tras cuyo velo sus límites confunden la mar y el cielo. transparentes neblinas. catedrales ruinosas mudas y muertas. las canciones que te consagro en mi mente han nacido por un milagro. de amor herida.

en todo Esiado exánime y podrido. VI De este horror. de este ciego desvarío que cubre nuestras almas con un velo.ésas son las que el alma llaman al cielo. fue su sangrienta sátira cauterio que aplicó sollozando al patrio imperio.» II Y al estampar sobre la herida abierta el hierro de su cólera encendido. si hoy pudiera resonar la lira que con Quevedo descendió a la tumba. en medio de esta universal mentira. que destituye a Dios. gangrenado y moribundo. de ese profundo dolor que se concentra en el misterio 350 ¡Ah!. III Arranque de dolor. ésas de mi esperanza fijan el polo. IV GASPAR NUÑEZ DE ARCE (1834-1903) ESTROFAS I La generosa musa de Quevedo desbordóse una vez como un torrente y exclamó llena de viril denuedo: «No he de callar. silencio avises o amenaces miedo. de esta España moral que se derrumba. De la viva y creciente incertidumbre que en lucha estéril nuestra fuerza agota. de este insensato pensamiento impío. despuebla el cielo y precipita el mundo en el vacío. 351 . del huracán de sangre que alborota el mar de la revuelta muchedumbre. como gusano ruin en carne muerta. ya la frente. de este viento de escándalo que zumba. por más que con el dedo. incansable y voraz. ¡y ésas son las que guardo para mí solo! y huye amargado del rumor del mundo. de este fétido hedor que se respira. ya tocando los labios. labra su nido. como cl sepulcro impenetrable y frío. tembló la concusión que siempre alerta. de la insaciable y honda podredumbre que el rostro y la conciencia nos azota. mísero.

¡Cuántos sueños de gloria evaporados como las leves gotas de rocío. VIII Mas ¿porque el gran satírico no aliente ha de haber quien contemple y autorice tanta degradación. IX XIII Pero hoy. indiferente? «¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?» XII Y apartando la vista de aquel cieno social. 352 Perdida en tanta soledad la calma. No es viva luz que se difunde grata. fijar llorando los ardientes ojos en ese cielo azul. y como en tiempo de la antigua Roma. esa lira estallara. es sorda inundación que se desata. XI AI menos en el siglo desdichado. sino confuso resplandor que ciega y tormentoso vértigo que mata. podía el corazón atribulado salir ileso del mortal combate en alas de la fe radiante y pura. que en las entrañas mismas de la tierra la muerta humanidad conmovería.VII Si en medio de esta borrascosa orgía que infunde repugnancia al par que aterra. de aquel lúbrico y torpe desenfreno. en la tierra. ¿qué sería? Grito de indignación. en este pavoroso desconcierto se eleva la Razón. desolada el alma. de santa paz y de esperanza lleno. canto de guerra. la gloria muda. como la palma que crece triste y sola en el desierto. de noche eterna el corazón cubierto. en el abismo. vacila y se desploma en el cielo. que aquel ilustre y vigoroso vate con el rayo marcó de su censura. 353 . que apenas mojan los sedientos prados! ¡Cuánta ilusión perdida en el vacío y cuántos corazones anegados en la amarga corriente del hastío! XIV No es la revolución raudal de plata que fertiliza la extendida vega. limpio y sereno. Sorda carcoma prepara el misterioso cataclismo. ¿dónde mirar? Un golpe mismo hiere al César y a Dios. de aquellos fétidos despojos. todo cruje.

te conozco y te maldigo! XVII ¿Si a su culpada humillación se adhiere con la constancia infame del beodo. ¡ No el ángel vengador que con su mano imprime en las espaldas del tirano el hierro enrojecido de la Historia! XVI entregarse a merced del torbellino y en la duda incesante que la aqueja el secreto inquirir de su destino. Mas. disfraces fuera. vil ramera del motín. el desorden no respete ni látigo ni valla. licencia desgreñada. si a cada paso que adelanta deja su fe inmortal. y con profundo. No eres. la deidad esclarecida que alumbra con su luz como una estrella los oscuros abismos de la vida. no.. ¿qué digo? ¡No eres la libertad. de blanca túnica ceñida.. inextinguible anhelo. enredado en las zarzas del caminu? XX No eres la vaga aparición que sigo con hondo afán desde mi edad primera. pudibunda y bella. desconoce su origen y prefiere a descender de Dios surgir del lodo? XXI ¡Ah! No es extraño que sin luz ni guía los humanos instintos se desborden con el rugido del volcán que estalla. que goza en su abyección y en ella mucre? ¿Si ciega. sin alcanzarla nunca. XV1I1 ¡Libertad. y degradada en todo. libertad! No eres aquella virgen. es verdad! ¿Dónde hay miseria mayor? /Dónde más hondo desconsuelo? ¿De qué le sirve desgarrar el velo que envuelve y cubre la vivaz materia.XV ¡Triste y sola. que principia a dudar y ya no espera hallar en otra luminosa esfera bálsamo a los dolores de esta vida? 355 . sondar la tierra. XIX No eres la fuente de perenne gloria que dignifica el corazón humano y engrandece esta vida transitoria. que vi en mis sueños. como corcel indómito. 354 XXII ¿Quién podrá detenerle en su carrera? ¿Quién templar los impulsos de la fiera y loca multitud enardecida. y torpe. como el vellón la oveja. y en medio del tumulto y la anarquía. escudriñar el cielo.

es el hecho brutal. Su castigo en sus iras centellea pronto a estallar. mira doquier con ojos espantados por toda la extensión del horizonte dilatarse a sus pies vastas llanuras. ¡La tempestad los crea! XXV Y en el tumulto su puñal afila. ¡es la materia que se mueve! XXIV Y excitando su afán calenturiento tanta grandeza y tanto poderío. XXVI No esperéis que esa turba alborotada infunda nueva sangre generosa en las venas de Europa desmayada. ni que termine su fatal jornada. ricas ciudades. como santo depósito en su pecho. y la enconada cólera que encierra enturbia y enardece su pupila. 356 . que es la fuerza. rotas ya sus mortales ligaduras. como las hordas bárbaras de Atila. es el número. fértiles collados. Hallará el mundo a su codicia estrecho.XXIII Como Cristo en la cúspide del monte. nobles instintos y virtudes lleve. no. que no arraiga en los crímenes la idea ni entre las olas fructifica el grano. que la confusa plebe. de la codicia el persuasivo acento grítale audaz: «¡El cielo está vacío! ¿A quién temer?» Y ronca y sin aliento la muchedumbre grita: «¡Todo es mío!» XXVIII Y buscará la libertad en vano. sobre el ara desierta y polvorosa otro Dios levantando con su espada. y ensordeciendo el aire en son de guerra hace temblar bajo sus pies la tierra. que el rayo y el tirano hermanos son. XXVII No esperéis.

SIGLO XX .

vivas a la ilusión como ningunas. de piel con la blancura de la nieve 361 . las fue el hábil cuchillo separando. y de improviso decoró la fuente un círculo de rojas medias lunas. por el acero fúlgido rasgada mostró su carne roja la sandía. LA VACA Brillante con el brillo de la vida. Carmín incandescente parecía la larga y deslumbrante cuchillada. despidiendo una intensa llamarada.MODERNISMO SALVADOR RUEDA (1861-1933) LA SANDIA Cual si de pronto se entreabriera el día. Las separó la mano de repente. Tajada tras tajada señalando. como boca encendida y desatada en frescos borbotones de alegría. de asta pequeña y de pezuña breve.

. Yo era tímido como un niño. la espléndida salud. ¡Y las demás! En tantos climas. que es su belleza... ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. Amarga y pesa. Muge. triste y pequeño. En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé. Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión. y a veces lloro sin querer. Miraba como el alba pura. andando. y que me roería. ¡Juventud. y a veces lloro sin querer.. parece. en tantas tierras.. sacude la cabeza. RUBÉN DARÍO (1867-1916) CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA ¡Juventud. sin pensar que la Primavera y la carne acaban también. divino tesoro. Era su cabellera oscura. Y le mató. no lloro. La otra fue más sensitiva. y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén...y ubres como una fuente dividida. ¡ Juventud.. y más consoladora y más halagadora y expresiva. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía. y a veces lloro sin querer. un monumento vivo..... cansada. 363 . Y cuando cesa de jugar. ¡Juventud divino tesoro. retozando.. si no pretextos de mis rimas. divino tesoro. fue para mi amor hecho de armiño. poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad. y a veces lloro sin querer. sonreía como una flor. cual no pensé encontrar jamás.. siempre son. Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. con sus dientes el corazón. En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. falto de luz. muestra en el ancho lomo y cuello altivo. divino tesoro 362 ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. loca. ella. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar.. te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar. mansa. no lloro. paciente y reposada.. Herodías y Salomé. falto de fe. hecha de noche y de dolor. no lloro. enorme. no lloro. mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad. brinca.. fantasmas de mi corazón. naturalmente. Pues a su continua ternura una pasión violenta unía. de todo sorprendida. La vida es dura. Era una dulce niña en este mundo de duelo y aflicción.. va a una cadena de metal prendida la res lustrosa donde el sol luz llueve y arrastra al hombre cuyo paso mueve.

la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina. que ha perdido la risa. Ya pasa debajo los arcos ornados de blandas Minería vas y Martes. olvidada. calla. ¡Juventud. vencedor de la Muerte. divino tesoro. La princesa no ríe.) ¡Oh visión adorada de oro. La princesa está pálida en su silla de oro. oro y hierro. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. Y están tristes las flores por la flor de la corte. un lebrel que no duerme y un dragón colosal! ¡Oh. más hermoso que Abril! —¡Calla. de Occidente las dalias y las rosas del Sur. ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China. en el cinto la espada y en la mano el azor.. quiere ser mariposa. la dueña. ni el bufón escarlata.. no lloro. tener alas ligeras. los nelumbos del Norte. saludar a los lirios con los versos de mayo. en caballo con alas hacia acá se encamina. rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (la princesa está pálida. quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste. a pesar del tiempo terco. 365 .. y que llega de lejos. ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa. la princesa está triste) más brillante que el alba. se desmaya una flor. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. o perderse en el viento sobre el trueno del mar. 364 Ya no quiere el palacio. La espada se anuncia con vivo reflejo. dice cosas banales. los jazmines de Oriente.. está presa en sus tules.. la princesa no siente.. la princesa persigue por el ciclo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus lar[gas trompetas. bajo el cielo volar. mi sed de amor no tiene fin. que ha perdido el color. el cortejo de los paladines. en la jaula de mármol del palacio real. o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz. la princesa está pálida. ¡Mas es mía el Alba de oro! SONATINA La princesa está triste. o en el rey de las islas de las rosas fragantes. está mudo el teclado de su clave sonoro y en un vaso.¡Ya no hay princesa que cantar! Mas. y a veces lloro sin querer. que custodian cien negros con sus cien alabardas. o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡ Ay!. o en el que es soberano de los claros diamantes. y vestido de rojo. ir al sol por la escala luminosa de un rayo. ni la rueca de plata. el palacio soberbio que vigilan los guardas. a encenderte los labios con su beso de amor! MARCHA TRIUNFAL ¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines. con el cabello gris me acerco a los rosales del jardín. piruetea el bufón. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! ¡Está presa en sus oros. ni el halcón encantado. ni los cisnes unánimes en el lago de azur. princesa —dice el hada madrina—. ya viene. Parlanchína. el feliz caballero que te adora sin verte.

más fuertes que [osos. ¡Tal pasan los fieros guerreros debajo los arcos triunfales! Los claros clarines de pronto levantan sus sones.la gloria solemne de los estandartes. tendiendo sus alas enormes al viento. de voces los aires se llenan. la pica.. los negros mastines que azuza la muerte. los rudos penachos. hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros—.! COSAS DEL CID Cuenta Barbey. dejando el picacho que guarda sus nidos.. su canto sonoro. los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra. a aquellos ilustres aceros. Rodrigo de Vivar pasa. Las bellas mujeres aprestan coronas de flores. descansando del huracán guerrero. Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros. y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa. ¡Llegó la victoria! Ya pasa el cortejo. y la más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores. pura como una perla. las nieves y vientos de gélido invierno. los cascos que hieren la tierra.. la escarcha. y los timbaleros. por ser por la patria inmortal. meditabundo. ni el azorado moro las tiendas abandona al ver al sol el alma de acero de Tizona. la lanza. la noche. mientras el bravo caballero sale a gozar del aire de la estación florida. los cóndores llegan. Ríe la primavera. los soles del rojo verano. al que ha desafiado. que envuelve en su trueno de oro la angustia soberbia de los pabellones.. El dice la lucha. resonar en el viento las trompetas de España.. Los áureos sonidos anuncian el advenimiento triunfal de la Gloria. al que ama la insignia del suelo materno. Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas. que el paso acompasan con ritmos marciales. 367 . Señala el abuelo los héroes al niño —ved cómo la barba del viejo los bucles de oro circunda el armiño—. y el vuelo de la vida abre lirios y sueños en el jardín del mundo. llevados por manos robustas de heroicos atletas. No se oyen en la hazaña. y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros. y el odio y la muerte. ceñido el acero y el arma en la [mano. fresca como una rosa. tranquilo pace. ¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que [tocan la marcha triunfal. la sangre que riega de heroicos carmines la tierra. las ásperas crines.. que encarnan las glorias pasadas. Babieca. ¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera! ¡Honor al herido y honor a los fieles soldados que muerte encontraron por mano extranjera! ¡Clarines! ¡Laureles! Las nobles espadas de tiempos gloriosos desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros 366 —las viejas espadas de los granaderos. su cálido coro. la herida venganza. A aquellas antiguas espadas. una hazaña del Cid. en versos que valen bien su prosa. que rige la guerra. Las trompas guerreras resuenan.

una limosna!».por una senda en donde. que al verle se lanzó feroz contra él. hermano Francisco!» «¡Cómo!. Cuando de la campiña aromada de esencia sutil. el mínimo y dulce Francisco de Asís está con un rudo y torvo animal. «¡Oh. le detiene un leproso. Una niña que fuera un hada. Cerca de la cueva encontró la fiera enorme. Cid. esta rosa naciente y este fresco laurel. y muy dulce y muy blanca. de franca y angélica pupila. hermano lobo!» El animal contempló al varón de tosco sayal. Las ermitas lanzaban en el aire sonoro su melodiosa lluvia de tórtolas de oro. en su guante de fierro hay una flor naciente. el dolor de tanta criatura de Nuestro Señor. de sangre y de rabo. al lobo furioso dijo: «¡Paz. y quitando su férreo guante. dejó su aire arisco. tendiéndole la mano. el grito. las fauces de furia. el duelo y espanto que esparces. Yo agregare este sorbo de licor castellano: Cuando su guantelete hubo vuelto a la mano el Cid siguió su rumbo por la primaveral senda. dice el precito. Frente a frente. exclamó el santo. y en lo íntimo del alma como un dulzor de miel. devoró corderos. que llora y que comprende. Francisco con su dulce voz. Y al Cid tiende la mano el siniestro mendigo. iba cual si llevase una estrella en el pecho. cerró las abiertas fauces agresivas. por Jimena y por Dios un regalo te entrego.» Y el Cid sobre su yelmo las frescas hojas siente. o que surgiera encarnación de la divina Primavera. el terrible lobo. bajo el sol glorioso. 369 368 . joven. el soberbio príncipe del estrago y !a victoria. alzando la mano. dice el Cid. salió una niña vestida de inocencia. Tal es el sucedido que el condestable escancia como un vino precioso en su copa de Francia. cruel ha deshecho todos los rebaños. satisfecho. Fuertes cazadores armados de hierros fueron destrozados. «¡Hermano. y el gran Rodrigo Díaz de Vivar. Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera. ¿Es ley que tú vivas de horror y de muerte? ¿La sangre que vierte tu hocico diabólico. Rabioso ha asolado los alrededores. y su escarcela busca y no encuentra Rodrigo. bello como Santiago. los ojos de mal: el lobo de Gubbia. alma de querube. bestia temerosa. El cielo profundo desleía un perfume de gracia en la gloria del día. el llanto de los campesinos. lengua celestial. Los duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros como de cabritos y de cordcrillos. y el horror animado. Un pájaro daba su nota de cristal en un árbol. Y fue al Cid y le dijo: «Alma de amor y fuego. devoró pastores y son incontables sus muertes y daños. te ofrezco la desnuda limosna de mi mano!». el alma de las flores iba por los caminos a unirse a la piadosa voz de los peregrinos. extiende la diestra al miserable. LOS MOTIVOS DEL LOBO El varón que tiene corazón de lis. la viviente carroña que infecta los suburbios de hedor y de ponzoña. y dijo: «¡Está bien. una niña que fuera una mujer.

y no repetir su ataque sangriento. desapareció. o correr tras el jabalí. me juró no ser ya nuestro enemigo. y con mil querellas dieron testimonio de lo que sufrían y perdían tanto por aquel lobo del demonio. y entró con Francisco de Asís al convento. Vosotros. todos le buscaron con quejas y llanto. Tú vas a tener desde hoy que comer. Se fue a la montaña a buscar al falso lobo carnicero.» «¡Así sea!». Un día Francisco se ausentó. el lobo manso y bueno. a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal? 371 . « En nombre del Padre del sacro universo. y a veces comí ganado y pastor. que todo ata y desata. Otra vez sintióse el temor. ¡Que Dios melifique tu ser montaraz!» «Está bien. Cuando volvió al pueblo el divino santo. Mas el alma simple de la bestia es pura. le alargó la mano. Salía a la calle. Y cuando Francisco su oración hacía el lobo las pobres sandalias lamía. en cambio.» Francisco responde: «En el hombre existe mala levadura. iba por el monte. a los animales de Nuestro Señor. el oso o el ciervo. entraba a las casas y le daban algo de comer. baja la testa. como si tuviera fuegos de Moloch o de Satanás. y busqué el ganado.» «Ante el Señor. humilde: «¡Es duro el invierno. a su vez. colmaba el espanto los alrededores. en fe de promesa tiéndeme la pata. conjuróte —dijo—. Y dijo: «He aquí una amable caza. Cuando nace viene con pecado. Francisco llamó a la gente a la plaza y allí predicó. ¡oh lobo perverso!. descendía al valle. llevando el azor al puño. y es horrible el hambre! En el bosque helado no hallé qué comer. Y el lobo dulce. Y luego. contestó la gente toda de la aldea. Dejarás en paz rebaños y gente en este país. de las roncas trompas al sordo clamor. pues la bestia fiera no dio treguas a su furor jamás. y. ¿La sangre? Yo vi más de un cazador sobre su caballo. Aprendió mil gracias y hacía mil juegos cuando a la cocina iba con los legos. entre los vecinos y entre los pastores. Francisco de Asís se puso severo. el lobo probo. Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo en el santo asilo. Y junto a su cueva halló a la alimaña. que iban a cazar. Y no era por hambre. Mirábanle como a un manso galgo. La gente veía y lo que miraba casi no creía. la alarma. torturar. Fueron a la aldea. hermano Francisco de Asís. Tras el religioso iba el lobo fiero. Es triste. herir. daréis su alimento 370 a la pobre bestia de Dios. que. quieto le seguía como un can de casa o como un cordero. y a más de uno vi mancharse de sangre. Sus bastas orejas los salmos oían y los claros ojos se le humedecían. en señal de contentamiento. de nada servían el valor y el arma.no han de contener tu encono infernal? ¿Vienes del infierno? ¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial?» Y el gran lobo. tornó a la montaña y recomenzaron su aullido y su saña. movió testa y cola el buen animal.» El lobo tendió la pata al hermano de Asís. El hermano lobo se viene conmigo.

hermano Francisco. sigue tu camino y tu santidad. Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto. la ira. Me vieron humilde. Y así..» LO FATAL Dichoso el árbol que es apenas sensitivo. la saña. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. Mas empecé a ver que en todas las casas estaban la envidia. y me sentí lobo malo de repente.. Déjame en el monte. El viento del bosque llevó su oración que era: «Padre nuestro. Yo estaba tranquilo allá. coronado de áureo yelmo de ilusión. me apalearon y me echaron fuera. y si algo me daban estaba contento y manso comía. y habló al Dios eterno con su corazón. déjame en el risco. a me defender y a me alimentar. y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos. hermanas estrellas y hermanos gusanos..» El santo de Asís no le dijo nada. Y su risa fue como un agua hirviente. los hermanos hombres. no te acerques mucho. y la carne que tienta con sus frescos racimos. contra la verdad. y no saber adonde vamos. señor de los tristes. toda fantasía.. Le miró con una profunda mirada y partió con lágrimas y con desconsuelos. al pueblo salía. vete a tu convento. contra la mentira. contra las certezas. lamía las manos y los pies.. de lujuria.. y más la piedra dura porque ésa ya no siente. y en todos los rostros ardían las brasas de odio. como el jabalí que para vivir tiene que matar. los hermanos bueyes. ganaban los malos. hembra y macho eran como perro y perra. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos. déjame existir en mi libertad. que nadie ha podido vencer todavía. Seguía tus sagradas leyes. Como el oso hace. pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo. que estás en los cielos.. que de fuera alientas y de ensueños vistes. Y recomencé a luchar aquí. y el temor de haber sido y un futuro terror. LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE Rey de los hidalgos. la boca espumosa y el ojo fatal: «Hermano Francisco. y un buen día todos me dieron de palos. en el convento. y la lanza en ristre. todas las criaturas eran mis hermanos. mas siempre mejor que esa mala gente. 373 372 . Noble peregrino de los peregrinos. ni de dónde venimos. de infamia y mentira. Te escucho. por la adarga al brazo.. Hermanos a hermanos se hacían la guerra.» Como en sorda lucha habló el animal.Contesta. perdían los débiles. y entre mis entrañas revivió la fiera.. ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Y el espanto seguro de estar mañana muerto. todo corazón..

para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón. sin alma. maestro. escucha los versos de estas letanías. Un vasto rumor llena los ámbitos.. todo corazón. los sublimes ramos de laurel. 375 . señor de los tristes. y en la caja pandórica de que tantas desgracias sur[gieron encontramos de súbito. ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras. llenos de congojas y faltos de sol. mientras dos continentes. abonados de huesos glorio[sos. el ser generoso y el ser español. concursos. de las epidemias. Escucha. [mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto: retrocede el olvido. varón de varones. a un enamorado de tu Clavileño.Caballero errante de los caballeros. hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi. retrocede engañada la muerte. por nos intercede.) Ruega. que nadie ha podido vencer todavía. contra las certezas. Segismundo. piadoso. toda fantasía. cual pudiera decirla en sus versos Virgilio divino. SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA ínclitas razas ubérrimas. desconfianzas fatales que a [tumba o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo. de los superhombres de Nietzsche. recetas que firma un doctor. tarjetas. líbranos. luminosas almas. suplica por nos. generoso. pues casi ya estamos sin savia. señor. hambrientos de vida con el alma a tientas. contra la mentira. de dolores tantos. De tantas tristezas. Ora por nosotros. y teniendo a Orfeo. sin vida. 374 Noble peregrino de los peregrinos. que de fuerza alientas y de ensueños vistes. que ridiculizan el ser de la Mancha. divino Rolando del sueño. sangre de Hispania fecun[da. se anuncia un reino nuevo. sin Quijote. ¡salud! ¡Salud. de cantos áfonos. feliz sibila sueña. Ruega por nosotros que necesitamos las mágicas rosas. resistes certámenes. pura. y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud! Tú. tienes a orfeón. porque juzgo que hoy muy poca tienes entre los aplausos o entre los desdenes. orgulloso. par entre los pares. príncipe de fieros. talismánica. discursos. y cuyo Pegaso relincha hacia ti.. por la adarga al brazo. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. soportas elogios. sin luz. sin Sancho y sin Dios. (Tiembla la floresta de laurel del mundo y antes que tu hermano vago. coronado de áureo yelmo de ilusión. espíritus fraternos. memorias. contra la verdad. Pro nobis ora. el pálido Hamlet te ofrece una flor. sin brote. sin pies y sin alas. por advenedizas almas de manga ancha. de horribles blasfemias de las Academias. riente. la divina reina de luz. ¡salve! Porque llega el momento en que habrán de cantar [nuevos himnos lenguas de gloria. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. ¡la celeste Es_peranza! Pálidas indolencias. ¡Ruega por nosotros. y la lanza en ristre. gran señor. con la fe perdida.

y algo se inicia como vasto social cataclismo sobre la faz del orbe. fuertes colosos caen. una fragancia de melancolía. se juzgó mármol y era carne viva. si no cayó fue porque Dios es bueno. sólidas inéditas razas muestren los dones pretéritos que fueron antaño su [triunfo. Yo supe de dolor desde mi infancia. Únanse. robustos y fuertes. en espíritu y ansias y lengua. secúndense. Sangre de Hispania fecunda. Oriente augusto en donde todo lo cambia y renueva la eternidad de Dios. iba embriagada y con puñal al cinto. Vuelva el antiguo entusiasmo. sus rosas aún rae dejan su fragancia. sientan los soplos agrarios de primavera los retornos y el rumor de espigas que inició la labor triplolémica. ven llegar el momento en que habrán de cantar nue[vos himnos. lleno de rosas y de cisnes vagos. El dueño fui de mi jardín de sueño. el dueño de góndolas y liras en los lagos. en un trueno de música gloriosa. ni la que tras los mares en que yace sepulta la Atlán[tida. coronada de orgullo inmarchito. millones de labios saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente. en cuya noche un ruiseñor había que era alondra de luz por la mañana. mi juventud. la actividad infinita. tantos vigores dispersos. abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos. brillen. de los egregios padres que abrieron el surco prístino. abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres. altos. digan al orbe: la alta virtud resucita que a la hispánica progenie hizo dueña de siglos. 376 Un continente y otro renovando las viejas prosapias. con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo. Y así sea esperanza la visión permanente en nosotros. sangre de Hispania fecunda! CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA Yo soy aquel que ayer no más decía el verso azul y la canción profana. así los manes heroicos de los primitivos abuelos. Potro sin freno se lanzó mi instinto.del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evo[ cando. tiene su coro de vastagos. o que la tea empuñan o la daga suicida. el dueño de las tórtolas. y muy siglo dieciocho y muy antiguo y muy moderno. Latina estirpe verá la gran alba futura. Abominad la boca que predice desgracias eternas. la nación generosa. ¡ínclitas razas ubérrimas. En mi jardín se vio una estatua bella. 377 . ni entre momias y piedras reina que habita el se[pulcro. vuelva el espíritu ar[ diente que regará lenguas de fuego en esa epifanía. y una sed de ilusiones infinita. Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora. ¿Quién dirá que las savias dor[ midas no despierten entonces en el tronco del roble gigante bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana? ¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue [músculos y que el alma española juzgue áptera y ciega y tullida? No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en [polvo. la inminencia de algo fatal hoy conmueve la tierra. en espíritu unidos. formen todos un solo haz de energía ecuménica. se desbandan bicéfalas águilas. audaz. mi juventud montó potro sin freno. Siéntense sordos ímpetus de las entrañas del mundo. ¿fue juventud ia mía?. que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas. cosmopolita.

una estrella. el agua dice el alma de la fuente en la voz de cristal que fluye de ella. encerrada en silencio. todo ardor.. de «ay» y de suspiro.. así vibra y así canta. todo ansia. allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela. temblando de deseo y fiebre santa. Y tímida ante el mundo. quise encerrarme dentro de mí mismo. y brota la armonía del gran Todo. Por eso ser sincero es ser potente. hacer del alma pura mía. Como la esponja que la sal satura en el jugo del mar.. 378 ¡Oh la selva sagrada! ¡Oh la profunda emanación del corazón divino de la sagrada selva! ¡Oh la fecunda fuente cuya virtud vence al destino! Bosque ideal que lo real complica.un alma joven habitaba en ella. en mi conciencia el Bien supo elegir la mejor parte. si hay un alma sincera ésa es la mía.. hora de madrigal y de embeleso. que a la estatua nacían de repente en el muslo viril patas de chivo y dos cuernos de sátiro en la frente. . brilla la estrella. la adusta perfección jamás se entrega. con aire tal y con ardor tan vivo. la luz ciega y la verdad inaccesible asombra. sensitiva. Del crepúsculo azul que da la pauta que los celestes éxtasis inspira. Mi intelecto libré de pensar bajo. y si hubo áspera hiél en mi existencia. sensación pura y vigor natural. y así juntaba a la pasión divina una sensual hiperestesia humana. Hora de ocaso y de discreto beso. Allí va el dios en celo tras la hembra. y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo. Perla de ensueño y música amorosa en la cúpula en flor del laurel verde. Mas. de «te adoro». hora crepuscular y de retiro. bruma y tono menor —¡toda la flauta!—. y Aurora. ebria de azul deslíe Filomela. sobre cardo heridor y espina aguda: así sueña. pasó una flecha que aguzó un violento. bañó el agua castalia el alma mía. melificó toda acritud el Arte. sensible. la eterna vida su semilla siembra. sentimental. hija del Sol —¡toda la lira!—. la carne y el infierno. fue el dulce y tierno corazón mío. Vida. y la caña de Pan se alza del lodo. La turre de marfil tentó mi anhelo. por gracia de Dios. no salía sino cuando en la dulce primavera era la hora de la melodía. Hipsipila sutil liba en la rosa y la boca del fauno el pezón muerde. un renovar de notas del Pan griego y un desgranar de músicas latinas. y sin falsía. 379 . de manera que. una fuente sonora. con el horror de la literatura y loco de crepúsculo y de aurora. henchido de amargura por el mundo. y sin comedia y sin literatura. mientras abajo el sátiro fornica. de desnuda que está. Como la galatea gongorina me encantó la marquesa vcrlcriana. y el secreto ideal duerme en la sombra. el Arte puro como Cristo exclama: ¡ERO sum lux et ventas et vita! Y la vida es misterio. El alma que entra allí debe ir desnuda. tal triple llama produce la interior llama infinita. Tal fue mi intento. Y entonces era en la dulzaina un juego de misteriosas gamas cristalinas. Pasó una piedra que lanzó una honda. luz y verdad. peregrinó mi corazón y trajo de la sagrada selva la armonía.

eres augusta como el Ande. que parece como de vil resignación. ¡la caravana pasa! JOSÉ SANTOS CHOCANO (1867-1935) ¡QUIEN SABE! Indio que asomas a la puerta de esa tu rústica mansión. ser nube que pasa.. ¿para mi sed no tienes agua? ¿para mi frío. siglos atrás. La virtud está en ser tranquilo y fuerte. señor! Indio de frente taciturna y de pupilas sin fulgor.. ¿qué pensamiento es el que escondes en tu enigmática expresión?. por tu sangre y tu sudor? ¡Ignoras tú que audaz codicia. es de una sabia indiferencia y de un orgullo sin rencor. por tal sangre. ¿qué es lo que buscas en tu vid»? 380 ¿qué es lo que imploras a tu Dios? ¿qué es lo que sueña tu silencio? —¡Quién sabe. y hacia Belén. y. señor! ¡Oh raza antigua y misteriosa de impenetrable corazón que sin gozar ves la alegría y sin sufrir ves el dolor. cobertor? ¿parco maíz. si mi Dios me interrogase qué prefiero —cruz o laurel. Ser río que corre. río en lo profundo. Quisiera ser árbol mejor que ser ave. y más triste para quien se siente nube en lo elevado. Corre en mis venas sangre tuya.. espina o flor. 381 . mal rincón? ¿breve quietud. para mi hambre? ¿para mi sueño. para mi andanza. el Grande Océano y el Sol! Ese tu gesto.. sin dejar recuerdo ni rastro ninguno. se triunfa del rencor y de la muerte.. ¿ignoras tú que deben tuyas ser.? —¡Quién sabe. quien no echa raíces no puede dar frutos. y la flecha del odio fuese al viento. es triste.. ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! Quien vive de prisa no vive de veras. señor! Indio que labras con fatiga tierras que de otro dueño son. quisiera ser leño mejor que ser humo.La piedra de la honda fue a la onda. te las quitó? ¿Ignoras tú que eres el amo? —¡Quién sabe. beso que apague mis suspiros o hiél que colme mi canción— responderíale dudando: —¡Quién sabe. Señor! NOSTALGIA Hace ya diez años que recorro el mundo. con el fuego interior todo se abrasa.

. sobre el río la bruma como un velo. espinazo de abrupta cordillera. los odres a la puerta del mesón.. rostros oscuros llenos de cuidados. yace el caimán varado en la ribera. de León! EL SUEÑO DEL CAIMÁN Enorme tronco que arrastró la ola. se tornasola. portales vetustos y calles estrechas. RAMÓN DEL VALLE INCLAN (1869-1936) ROSA DEL CAMINANTE Alarnos fríos en un claro cielo azul. la ciudad nativa con sus campesinos. y las recuas que bajan hacia el río. ya ansio descansar muy junto de los míos. y yo. y entonces comprendo que el camino es largo... Miro la serpiente de la carretera que en cada montaña da vueltas a un nudo. al reverberar. de Zamora. y parece lucir cota y cimera. está ante el agua estático y sombrío. ¡Mejillas sonrosadas por el frío de Astorga. Inmóvil como un ídolo sagrado. contaré con gusto las mil y una noches de mis aventuras y acabaré en esta frase de infortunio: —¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! ceñido en mallas de compacto acero. En torno al vocerío. con timideces de cristal. arcaicos balcones.. ¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento nostalgia... Los hombres.! Todos rodearán mi asiento para que les diga mis penas y triunfos. secos y reconcentrados. Estoy en la orilla de un sendero abrupto. La fuente seca. y las dos torres de la catedral. y las niñas que acuden al sermón. que la cuesta es ardua. que el paisaje es mustio. las mujeres deshechas de parir.y al viaje que cansa prefiero el terruño. 382 383 . que el terreno es brusco. a la manera del que recorriera un álbum de cromos.. El sol le envuelve en fúlgida aureola. como si las casas tampoco quisieran separarse mucho. a manera de un príncipe encantado que vive eternamente prisionero en el palacio de cristal de un río. todas las bocas clásico el decir. fauces de abismo y formidable cola. Cual monstruo de metal que reverbera y que.

. con doce de los suyos —polvo. El ciego sol.. ¡En nuestro mal. Idos. y al orgulloso pensamiento abate la idea de la muerte.LA TRAE UN CUERVO ¡Tengo rota la vida! En el combate de tantos años ya rai aliento cede.. sin ilusión ninguna.. vivir devotamente. Es toda ojos azules y en los ojos. Hay una niña muy débil y muy blanca en el umbral. sudor y hierro—. llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas. oh Cid.! El rey nos dará muerte. MANUEL MACHADO (1874-1947) CASTILLA El ciego sol se estrella en las duras aristas de las armas.. el aire abrasa! A los terribles golpes.. y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja.. vieja amiga del Sol. al destierro. sudor y hierro—. De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer. Por la terrible estepa castellana. el Cid cabalga 384 ADELFOS Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron.. la sed y la fatiga. «¡Buen Cid. soy de la raza mora. Oro pálido nimba su carita curiosa y asustada. lágrimas. y sin saber de amigo ni enemigo. Al pomo de la espada y al cuento de las picas el postigo va a ceder... 385 .. Quisiera entrar en mí. El cielo os colme de venturas. ¿Dónde la verde quiebra de la altura con rebaños y músicos pastores? ¿Dónde gozar de la visión tan pura que hace hermanas las almas y las flores? ¿Dónde cavar en paz la sepultura y hacer místico pan con mis dolores? Cerrado está el mesón a piedra y lodo. arruinará la casa. la sed y la fatiga. no ganáis nada!» Calla la niña y llora sin gemido. que todo lo ganaron y todo lo perdieron. al destierro. y una voz inflexible grita: «¡En marcha!» El ciego sol.. vivir conmigo. que lo obsede.. Por la terrible estepa castellana.. Un sollozo infantil cruza la escuadra de feroces guerreros.. Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer.. el Cid cabalga. pasad. ¡Quema el sol. Mi ideal es tenderme.. con doce de los suyos —polvo. apartado.. una voz pura. de plata y de cristal responde. Nadie responde. Tengo el alma de nardo del árabe español. de eco ronco. poder hacer la cruz sobre mi frente.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos ...y la rosa simbólica de mi única pasión es una flor que nace en tierras ignoradas y que no tiene aroma, ni forma, ni color. Besos, ¡pero no darlos! ¡Gloria, la que me deben! Que todo como un aura se venga para mí; que las olas me traigan y las olas me lleven, y que jamás me obliguen el camino a elegir. ¡Ambición! No la tengo. ¡Amor! No lo he sentido. No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud. Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido. Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud. De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo. No se ganan, se heredan, elegancia y blasón... Pero el lema de casa, el mote del escudo, es una nube vaga que eclipsa un vano sol. Nada os pido. Ni os amo, ni os odio. Con dejarme, lo que hago por vosotros hacer podéis por mí... ¡Que la vida se tome la pena de matarme, ya que yo no me tomo la pena de vivir...! Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... De cuando en cuando un beso sin ilusión ninguna. ¡El beso generoso que no he de devolver!

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas, con desmayo galán, un guante de ante la blanca mano de azuladas venas.

CANTO A ANDALUCÍA Cádiz, salada claridad; Granada agua oculta que llora. Romana y mora, Córdoba callada. Málaga cantora. Almería dorada. Plateado Jaén. Huelva a la orilla de las tres carabelas. Y Sevilla.

AMADO ÑERVO
(1870-1919)

FELIPE IV Nadie más cortesano ni pulido que nuestro rey Felipe, que Dios guarde, siempre de negro hasta los pies vestido. Es pálida su tez, como la tarde, cansado el oro de su pelo undoso, y de sus ojos, el azul, cobarde. Sobre su augusto pecho generoso ni joyeles perturban ni cadenas el negro terciopelo silencioso.
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A KEMPIS

Sicut nubes, quasi naves, velut umbra... Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste; ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste! ¡Oh, Kempis, antes de leerte, amaba la luz, las vegas, el mar Océano;
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mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano! Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grandes ojos, ¡sin acordarme que se marchitan! Mas como afirman doctores graves que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras, huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra... ¡Oh, Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal me hiciste! Ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste!

Florece en los lirios de tu poesía la candida luna que sale del mar, y el flébil delirio de azul melodía, te infunde una vaga congoja de amar. Los dulces suspiros que tu alma perfuman te dan, como a ella, celeste ascensión. La noche. ., tus ojos..., un poco de Schumann. y mis manos llenas de tu corazón.

PRIMER VIOLIN

Largamente, hasta tu pie se azula el mar ya desierto, y la luna es de oro muerto en la tarde rosa té. Al soslayo de la duna recio el gigante trabaja, susurrándote en voz baja los ensueños de la luna. Y en lenta palpitación, más grave ya con la sombra, viene a tenderte de alfombra su melena de león.

LEOPOLDO LUGONES
(1874-1938) A TI, ÚNICA
SEGUNDO VIOLIN

(Quinteto de la luna y del mar)
PIANO

La luna te desampara y hunde en el confín remoto su punto de huevo roto que vierte en el mar su clara. Medianoche van a dar, y al gemido de la ola, te angustias, trémula y sola, entre mi alma y el mar.

Un poco de cielo y un poco de lago donde pesca estrellas el grácil bambú y al fondo del parque, como íntimo halago, la noche que mira como miras tú.
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CONTRABAJO

Dulce luna del mar que alargas la hora de los sueños de amor; plácida perla que el corazón en lágrima atesora y no quiere llorar por no perderla. Así el fiel corazón se queda grave, y por eso el amor, áspero o blando, trae un deseo de llorar, tan suave, que sólo amarás bien si amas llorando.

GABRIELA MISTRAL (1889-1957) NOCTURNO Padre nuestro, que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí? Te acordaste del fruto en febrero, al llagarse su pulpa rubí. ¡Llevo abierto también mi costado y no quieres mirar hacia mí! Te acordaste del negro racimo y lo diste al lagar carmesí, y aventaste las hojas del álamo con tu aliento, en el aire sutil. ¡Y en el ancho lagar de la muerte aún no quieres mi pecho oprimir! Caminando vi abrir las violetas; el falerno del viento bebí, y he bajado, amarillos, mis párpados para no ver enero ni abril. Y he apretado la boca, anegada de la estrofa que no he de exprimir. ¡Has herido la nube de otoño y no quieres volverte hacia mí! Me vendió el que besó mi mejilla; me negó por la túnica ruin. Yo en mis versos el rostro con sangre, como Tú sobre el paño, le di; y en mi noche del Huerto me han sido, Juan cobarde, y el Ángel hostil. Ha venido el cansancio infinito a clavarse en mis ojos, al fin; el cansancio, del día que muere, y el del alba, que debe venir;
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VTOT.ONCF.I.O

Divina calma del mar donde la luna dilata largo reguero de plata que induce a peregrinar, en la pureza infinita en que se ha abismado el cielo, un ilusorio pañuelo tus adioses solicita. Y ante la excelsa quietud, cuando en mis brazos te estrecho es tu alma, sobre mi pecho, melancólico laúd.

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¡el cansancio del cielo de estaño y el cansancio del cielo de añil! Ahora suelto la mártir sandalia y las trenzas, pidiendo dormir. Y perdida en la noche levanto el clamor aprendido de ti: Padre nuestro que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí?

ALFONSINA STORNI (1892-1938) CARTA LÍRICA A OTRA MUJER Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro conozco yo, y os imagino blanca, débil como los brotes iniciales, pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina. En vuestros ojos, placidez de lago que se abandona al sol y dulcemente le absorbe su oro mientras todo calla. Y vuestras manos, finas, como aqueste dolor, el mío, que se alarga, alarga, y luego se me muere y se concluye, así como lo veis, en algún verso. ¡Ah!, ¿sois así? Decidme si en la boca tenéis un rumoroso colmenero, si las orejas vuestras son a modo de pétalos de rosas ahuecados... Decidme si lloráis, humildemente, mirando las estrellas tan lejanas, y si en las manos tibias se os aduermen palomas blancas y canarios de oro.
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Porque todo eso y más vos sois, sin duda, vos, que tenéis el hombre que adoraba entre las manos dulce, vos la bella que habéis matado, sin saberlo acaso, toda esperanza mía... Vos, criatura. Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma estáis gustando del amor secreto que guardé silencioso... Dios lo sabe por qué, que yo no alcanzo a penetrarlo. Os lo confieso que una vez estuvo tan cerca de mi brazo, que, a extenderlo, acaso mía aquella dicha vuestra me fuera ahora... ¡Sí!, acaso mía... Mas ved, estaba el alma tan gastada, que el brazo mío no alcanzó a extenderse; la sed divina contenida entonces me pulió el alma... ¡Y él ha sido vuestro! ¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos, el se adormece y le decís palabras pequeñas y menudas que semejan pétalos volanderos y muy blancos. ¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia! ¡Arrancaban tan firmes los cabellos a grandes ondas, que, a tenerla cerca, no hicieran otra cosa que ceñirla! Luego, dejad que en vuestras manos vaguen los labios suyos; él me dijo un día que nada era tan dulce al alma suya como besar las femeninas manos... Y acaso alguna vez, yo, la que anduve vagando por afuera de la vida —como aquellos filósofos mendigos que van a las ventanas señoriales a mirar sin envidia toda fiesta—, me allegue humildemente a vuestro lado y con palabras quedas, susurrantes, os pida vuestras manos un momento para besarlas yo como él las besa... Y al recubrirlas lenta, lentamente, vaya pensando; aquí se aposentaron ¿cuánto tiempo, sus labios, cuánto tiempo en las divinas manos que son suyas?
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apasionado rastro!. este silencio de alma en que me escudo. sobre las manos suaves tan sedosas. qué amargo deleite. 394 .. recompensarme este horrible deleite de hacer mío un inefable. embriagada de gozo le cuente: —¡Hoy a mí me dijeron hermosa! JUANA DE IBARBOUROU (1895-1979) LA HIGUERA Porque es áspera y fea.¡Oh. esta inmovilidad del sentimiento que sólo salta bruscamente cuando ¡nada es posible! Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos. que al tocarla ya me remueve este cansancio amargo.. a la noche. si comprende el idioma en que hablo.» Si ella escucha. este deleite de buscar huellas suyas y seguirlas. procurando hacer dulce y alegre mi acento: «Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto. barrera ardiente. Por eso. pues sois barrera. con sus venas tan azules! ¡Oh.. En mi quinta hay cien árboles bellos: ciruelos redondos. tan finas.. viva. cada vez que yo paso a su lado digo. si. limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos. ni ser suya. ¡que dulzura tan honda hará nido en su alma sensible de árbol! Y tal vez. que nunca de apretados capullos se viste. ni dominarle el alma ni tenerlo rendido aquí a mis pies. Y allí en vos misma. este dolor mortal en que me abismo. cuando el viento abanique su copa. porque todas sus ramas son grises yo le tengo piedad a la higuera. que nada podría. En las primaveras todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera.

. Que tú eres tú. Mas.. ¡todo! . ¡ay!.. el aire.. nada. el agua.INTELECTUALISMO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1881-1958) SONETOS I A tu abandono opongo la elevada torre de mi divino pensamiento. nada. ¡y soy yo sólo el pensamiento mío! 397 . mi lira guardaré del vano viento. ¿y si esta paz no fuera nada? —¡Nada.! —O que cayera mi corazón al agua.. por él empurpurada. sí. y de este modo fuese el mundo un castillo hueco y frío. la tierra. el fuego.. el corazón sangriento verá la mar.. la humana primavera. buscaré en mis entrañas mi sustento. Subido a ella.. Fabricaré en mi sombra la alborada.

qué besar. en el sur. qué perspectivas de pecho y frente (joven. conciencia en plata lueidera palpitando con la mañana limpia. qué cantar. complementándome.II Estaba echado yo en la tierra. pues que ya tengo mi totalidad. paralelamente. en este sur. que el otoño envolvía en la amarilla dulzura de su claro sol poniente. porque ésta le faltaba. y la sencilla mano abierta dejaba la semilla en su entraña partida honradamente. a este tú que pones sobre ti 399 . mi nombre encontró norte y sur. enfrente del infinito campo de Castilla. niño yo triste soñando siempre ¡el ultramar con la ultratierra. LA ROSA No la toques ya más. en nosotros. de mi Puerto de plata. al ancho surco del terruño tierno. qué luz. la ultratierra. respuesta de la plata que soñaba esta plata en la mañana limpia de mi Moguer de plata. qué primavera de latir. qué elevación de ti en nosotros hasta llegar a ti!. en este sur. qué tú entre ellos. mayor. tú. abría el haza oscura. mi allí. su conciencia penitente. a ver si con romperlo y con sembrarlo la primavera le mostraba al mundo el árbol puro del amor eterno. ¡que asi es la rosa! EL TODO INTERNO He llegado a una tierra de llegada. Lento. pleno de su sentir alto y profundo. este ultramar con este mar. la plata mía aquí. Pensé arrancarme el corazón y echarlo. qué decir. Y estoy alegre de alegría llena con mi mitad allí. Mi plata aquí. el ultracielo! Y el ultracielo estaba aquí con esta tierra. labios. el arado. niño). qué abrazar. CON MI MITAD ALLÍ ¡Mi plata aquí en el sur. manos. cuando la primavera saca flor a mis entrañas! 398 ¡Qué luz entre ojos. y aquí en este ultramar.

Respirando. o sin materia tal vez. y con el aire un anhelo. es aire. alejamientos. casi nada. nadie puede ver su cuerpo. JORGE GUILLEN (1893-1984) EL AIRE Aire: nada. aliento con una fe: sí. lo extraordinario es esto. aire claro. respirando tanto a mis anchas entiendo que gozó del paraíso más embriagador: el nuestro. sin cesar humildemente valiendo callada va por el aire. 400 apenas una blancura donde lo más puro es cierto! Aire noble. Ocultando su belleza no quiere parecer nuevo. Esto: la luz en el aire. todos los astros en el todo eterno. que se otorga distancias. Muros ya cerca del campo guardan ocres sus reflejos de tardes enternecidas en los altos del recuerdo. que es ya brisa va ascendiendo mientras una claridad traspasa la brisa al vuelo. Aire que respiro a fondo. creo. Hasta el espíritu el aire. vida. buen silencio. sumo bien! Respiro. nada más este soplo que da aliento. He ahí su misma idea. nada. para mi avidez actual aire en que respiro tiempo. conduciendo los pasos y las palabras adonde van sin saberlo! Algo cristalino en vías quizá de enamoramiento busca en una aura dorada sendas para el embeleso. o con un ser muy secreto. ¡Qué celeste levedad! ¡Un aire apenas terreno.para que todos lleguen por la escala de carne y alma a esta conciencia desvelada que es el astro que acumula y completa. El todo eterno que es el todo interno. casi nada: cielo. Y la vida. Vida. de muchos soles muy denso. Con sigilo se difunde. 401 . ¡Anhelo de transparencia. en unificación. Un frescor de transparencia se desliza como un témpano de luz que fuese cristal adelgazándose en céfiro. Aquellos días de entonces vagan ahora disueltos en este esplendor que impulsa 3o más leve hacia lo eterno. simple portento. ¡Cómo yerra por la atmósfera su dulzura.

En el contorno del límite se complacen los objetos. ¡Islote primaveral. ¡Qué bien sujeto! Profundizando en el aire no están solos. las esquinas. sin saber por que se ilumina mi deseo. En bandadas remontándose juegan los pájaros. retornan. Me la entrega el panorama. tienden un aire más tierno. si a contemplarlos acierto. por el aire ceñido de firmamento. El aire claro es quien sueña mejor. ¡Juego tal vez de una fuerza no muy solemne. giran. ¡Balcones como vigías hasta de los más extremos puntos que la tarde ofrece posibles. ¡Soñar de misterio! Con su creación el aire me cerca. ¡Aire en transparencia! Sea su señorío supremo. tan verdes los grises! Fresnos. un aire que nunca es término. por de pronto. ¡Divino cerco! A una creación continua —soy del aire— me someto. Límpidos. Torres se doran amigas de las mieses y los cerros. sobrepasa anuncio y sueño bajo el aire. mientras. entre el río y el remero sirve. Volúmenes de follajes alzan un solo sosiego. tanteo de formas que sí consiguen la perfección del momento! Esta perfección. ¡Márgenes de la hermosura! A través de su despejo. La realidad. ¡Aquel desgarrón de sol! Arden nubes. Todos van. tan viva que se extiende al centelleo más distante. Arbolados horizontes —verdor imperecedero—. me presenta como una red cuanto espero.Más allá del soliloquio. La fronda.. amarillentos! Mis ojos van abarcando la ordenación de lo inmenso. los aleros. contribuyen al gran juego. y no lejos. Feliz el afán. algazaras de celajes que anuncian dioses y fuegos. profundo cristal de espejo. violentos. y su propia desnudez los redondea: son ellos. Son esos huecos aéreos quienes mejor me serenan. Gloria de blancos y azules purísimos. el tropel de pormenores no es tropel. gloria en efecto. 402 y entre la luz y las piedras hay retozos de aleteos. aguzando sus ramillas. todo mi amor dirigiendo. se colma la tensión de un día pleno. Vedlos. transición de gris.. están dentro los jardines. dan sus cimas al dominio celeste. se abalanzan los balcones al aire del universo. El soto. las verjas. 403 . Entre el chopo y la ribera.

404 . —Compadre. las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. Verdes ramas. su anillito de plomo. Yo quiero ser de agua. capitán redondo. tendrás mucho frío. Yo quiero ser de plata. pelo verde. vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. lleva un chaleco de raso. verde carne. La lagarta está llorando. mi cuchillo por su manta. 405 CANCIÓN TONTA Mamá. gato garduño. ¡Eso sí! ¡Ahora mismo! (1899-1936) EL LAGARTO ESTA LLORANDO ROMANCE SONAMBULO El lagarto está llorando. Grandes estrellas de escarcha. cómo están llorando! Verde que te quiero verde. eriza sus pitas agrias. El Sol. Han perdido sin querer su anillo de desposados. Bajo la luna gitana. Verde que te quiero verde. Mamá. con ojos de fría plata. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. mi montura por su espejo. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda. ¡ay!. El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos. ¡ay!. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas. Hijo. verde carne. Bórdame en tu almohada. y el monte. ¡Ay. soñando en la mar amarga. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde? Ella sigue en su baranda. pelo verde.FEDERICO GARCÍA LORCA Hijo. tendrás mucho frío. Verde que te quiero verde. su anillito plomado! Un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros. quiero cambiar mi caballo por su casa. Mamá. ay. ¡Miradlos qué viejos son! ¡Qué viejos son los lagartos! ¡Ay cómo lloran y lloran. Verde viento.

—¡Compadre! ¿Dónde está. ¡dejadme subir!. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. Verde carne. —Si yo pudiera. mocito. este trato se cerraba. 407 . Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Verde que te quiero verde. dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara. si . Pero yo ya no soy yo. desde los puertos de Cabra. verde viento. El almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Dejando un rastro de lágrimas. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido. Verde que te quiero verde. —Dejadme subir al menos hasta las altas barandas. en esta verde baranda! Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. de menta y de albahaca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal herían la madrugada. 406 cara fresca. pero tenía marido. quiero morir. LA CASADA INFIEL Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela.puede ser. Y el caballo en la montaña. vengo sangrando. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiél. El barco sobre la mar. Los dos compadres subieron. con ojos de fría plata.Compadre. —Compadre. negro pelo. De acero. y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. ni mi casa es ya mi casa. decentemente en mi cama. Barandales de la luna por donde retumba el agua. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. con las sábanas de holanda. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos. pelo verde. verde viento. verdes ramas. Dejando un rastro de sangre. ni mi casa es ya mi casa. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Pero yo ya no soy yo. dejadme hasta las verdes barandas. La noche se puso íntima como una pequeña plaza. verdes ramas.

bajo las ramas de un olmo. ni legítimo Camborio. Ni tú eres hijo de nadie. La regalé un costurero grande. Antonio Torres Heredia. vienes sin vara de mimbre entre los cinco tricornios. guardia civil caminera lo llevó codo con codo. como un gitano legítimo. dando una larga torera sobre el mar y los arroyos. Sus empavonados bucles le brillan entre los ojos. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. Y a la mitad del camino. No quiero decir. montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. de raso pajizo. Antonio. Yo me quité la corbata. Moreno de verde luna anda despacio y garboso. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino. Con el aire se batían las espadas de los lirios. la tarde colgada a un hombro. ella. la mitad llenos de frío. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos.y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. por hombre. ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. hijo y nieto de Camborios. Me porté como quien soy. Ella se quitó el vestido. A la mitad del camino cortó limones redondos. con una vara de mimbre va a Sevilla a ver los toros. las cosas que ella me dijo. ¡Se acabaron los gitanos que iban por el monte solos! 409 408 . Las aceitunas aguardan la noche de Capricornio y una corta brisa. Yo. hubieras hecho una fuente de sangre con cinco chorros. PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA Antonio Torres Heredia. y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. ecuestre. El día se va despacio. ¿quién eres tú? Si te llamaras Camborio. los juncos y los espinos. y los fue tirando al agua hasta que la puso de oro. hijo y nieto de Camborios. la mitad llenos de lumbre. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Pasadas las zarzamoras. salta los montes de plomo. el cinturón con revólver. sus cuatro corpinos. Aquella noche corrí el mejor de los caminos.

Zapatos color corinto. Y a las nueve de la noche le cierran el calabozo. «Antonio Torres Heredia. digno de una emperatriz! Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir. llama a la Guardia Civil! Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz. Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. Les ctavó sobre las botas mordiscos de jabalí. Una ciudad de oro entre un bosque de cedros. BURLA DE DON PEDRO A CABALLO (Fragmento) A una ciudad lejana ha llegado don Pedro. A las nueve de la noche lo llevan al calabozo. Otros de rumor cansado. 411 . Viva moneda que nunca se volverá a repetir. mientras el ciclo reluce como la grupa de un potro. pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbír. Camborio de dura crin. mientras los guardias civiles beben limonada todos.Están los viejos cuchillos tiritando bajo el polvo.» «¡Ay. Antoñito el Camborio. Lo que en otros no envidiaban ya lo envidiaban en mí. Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín. En la lucha daba saltos jabonados de delfín. voz de clavel varonil: ¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir?» 410 «Mis cuatro primos Heredias hijos de Benamejí.» Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil. cuando los erales sueñan verónicas de alhelí. voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir. moreno de verde luna. Cuando las estrellas clavan rejones al agua gris. Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí. MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. y este cutis amasado con aceituna y jazmín. voces de muerto sonaron cerca del Guadalquivir. Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí. medallones de marfil. encendieron un candil.» «¡Ay Federico García.

Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. Los chopos dicen: No. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Don Pedro pasa por arcos rotos. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde.¿Es Belén? Por el aire yerbaluisa y romero. A las cinco en punto de la tarde. Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde. a las cinco de la tarde. que terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! 413 . Brillan las azoteas y las nubes. 412 Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba!. Dos mujeres y un viejo con velones de plata le salen al encuentro. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJIAS LA COGIDA Y LA MUERTE A las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde. ¡Ay. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. Y el ruiseñor: Veremos.

II
LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre el hocico de sangres derramadas en la arena, y los Toros de Guisando, casi muerte, casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! ¡No quiero sentir el chorro
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cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta! ¡Quien me grita que rne asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada, ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol se dibujaba prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué gran serrano en la sierra! ¡Que blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tinieblas! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos,
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vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de la estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay ranto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡ ¡Yo no quiero verla!!

III
CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados. La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
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La muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver este cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen dónde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil, que se pierde en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

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IV
ALMA AUSENTE

RAFAEL ALBERTI (1902) SIERRA DE PANCORBO Ya no sé, mi dulce amiga, mi amante, mi dulce amante, ni cuáles son las encinas, ni cuáles son ya los chopos, ni cuáles son los nogales, que el viento se ha vuelto loco juntando todas las hojas, tirando todos los árboles.

No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde, porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo uña brisa triste por los olivos.

EL ÁNGEL DE LOS NÚMEROS Vírgenes con escuadras y compases, velando las celestes pizarras. Y el ángel de los números, pensativo, volando del 1 al 2, del 2 al 3, del 3 al 4. Tizas frías y esponjas rayaban y borraban la luz de los espacios. Ni sol, luna, ni estrellas, ni el repentino verde
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del rayo y el relámpago, ni el aire. Sólo nieblas. Vírgenes sin escuadras, sin compases, llorando. Y en las muertas pizarras el ángel de los números, sin vida, amortajado, sobre el 1 y el 2, sobre el 3, sobre el 4...

LUIS CERNUDA (1902-1963) QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR Quizá mis lentos ojos no verán más el Sur, de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores, o huyendo en un galope de caballos furiosos. El Sur es un desierto que llora mientras canta, y esa voz no se extingue como pájaro muerto. Hacia el mar encamina sus deseos amargos, abriendo un eco débil que vive lentamente. En el Sur, tan distante, quiero estar confundido. La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta; su niebla misma ríe, risa blanca en el viento, su oscuridad, su luz, son bellezas iguales.

INVITACIÓN AL AIRE Te invito, sombra, al aire. Sombra de veinte siglos, a la verdad del aire, del aire, aire, aire. Sombra que nunca sales de tu cueva y al mundo no devolviste el silbo que al nacer te dio el aire, el aire, aire, aire. Sombra sin luz, minera por las profundidades de veinte tumbas, veinte siglos huecos sin aire, sin aire, aire, aire. ¡Sombra, a los picos, sombra, de la verdad del aire, del aire, aire, aire!

PAISAJES I Los muros, nada más. Yace la vida inerte, sin vida, sin ruido, sin palabras crueles. La luz, lívida, escapa, y el cristal ya se afirma contra la noche incierta de arrebatadas lluvias.
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Silencio. ES UN SUSPIRO No es nada. la bruma sobre el mar o ese impulso que guía un cuerpo hacia otro cuerpo.Alzada. ¡Qué silencio! ¿Es así el mundo. resucita tal otra vez la casa: los tiempos son idénticos. pero nunca sació nadie esa nada ni nadie supo nunca de qué alta roca nace. III Escondido en los muros este jardín me brinda sus ramas y sus aguas de secreta delicia. II NO ES NADA. Pero nadie suspira. Junto a las aguas quietas sueño y pienso que vivo. Ni puedes tú saberlo. su tersura olvidando las ramas y las aguas. mi llama.. dime. es un suspiro. Un llanto entre las manos solo. risueño. acuérdate del hombre que suspira 423 La soledad. blancas. Ya la luz abre su huella en la tersura indolente. deja el hondo fluir libre sobre su imagen invisible. Sombra. Y el aire fresco vuelve con la noche cercana. sin aire. ¡Tierra indolente! En vano resplandece el destino. nuestra angustia de hombres. Acogida está la frente al regazo del hastío. nuestro amor. distintas las miradas. qué desvarío a la belleza hizo ajena? Porque sólo el tiempo llena el blanco papel vacío. tú. palabra que creamos en horas de dolor solitario. aire triste o risueño con el viento que escapa. hacia lo lejos. ? Cruza el cielo. desfilando paisajes. su latido o su ardor no son sino un suspiro. ¿Ha cerrado la puerta? El olvido me abre sus desnudas estancias grises. escapa con sus rosas. Mas el tiempo ya tasa el poder de esta hora: madura su medida.. como tampoco es nada el viento entre los chopos. No se siente el mundo: sus hojas sella. que eres nuestro afán. Nada mi fe. nada: la oscuridad temblando. 422 . Un suspiro no es nada. ni este vivir oscuro que la lleva. ¿Qué prisa. si tú lo sabes.

Que se rompan las cifras. caricia por caricia abrazo por volcán. mañana. así. vuelto él también latir de aire. Lo azul. ni los besos. a un gran fondo azaroso que irresistiblemente está cantándonos a gritos fúlgidos de futuro: «Eso no es nada aún. Que cuenten sin parar. 424 y las lleve a su cima. vive sólo en la fe de un azul que hay detrás. radiante. ¡todo con exceso! ¡La luz.antes de que la luz vele su muerte. sin poder calcular ni el tiempo. Y al otro lado ya de cómputos. Avanzar en tinieblas. de cientos a millar. suspiro entre tus manos poderosas. de sinos. al pasar. entregarnos a ciegas —¡exceso.» EN ANSIAS INFLAMADA ¡Tinieblas. PEDRO SALINAS (1892-1951) LA VOZ A TI DEBIDA I Sí. Búscaos bien. ¡qué vivir sin final! Que un gran tropel de ceros asalte nuestras dichas esbeltas. valdría mucho más. Hay que cansar los números. Se marchó de los ojos. de tu amor. todo plural. el final. unidad. hay más. que se embriaguen contando. ya no está. allí. luces. el mar! Plural. Tablas. plumas y máquinas todo a multiplicar. en una jubilosa repetición sin fin. a ascender de docenas a cientos. más tinieblas! Sólo claro el afán. A subir. vidas y mares. ¿Será hoy. ¡Qué difícil! Pero el hallazgo. la vida. qué penúltimo!—. Nubes y nubes llegan creciendo oscuridad. claridades buscar a ciegas. y que no sepan ya cuál de ellos será el último. estaba. No hay más luz que la luz que se quiere. nunca? ¿Seré yo el que la encuentre o ella me encontrará? ¿Nos buscamos o busca sólo mi soledad? 425 .

a la vez quieto y en marcha. río Duero. río Duero. palabras. es entrega total a la busca del signo que la flor ni la piedra nos quieren entregar! ¡Tensión del ser completo! ¡Totalidad! Igual al gran amor en colmo buscando claridad a través del misterio nunca bastante claro por desnudo que esté. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor. Indiferente o cobarde. palma de arquitectura sin semilla. Si su espejo la brisa en frente brilla. la ciudad vuelve la espalda. viejo Duero. cantar siempre el mismo verso. nadie a acompañarte baja: nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua. Río Duero. 426 427 . Resbala el tacto su caricia vana. nadie a estar contigo baja. pero con distinta agua. azar. Yo mudejar te quiero y no cristiana. sonríes entre tus barbas de plata. GERARDO DIEGO (1896-1987) LA GIRALDA Giralda es prisma puro de Sevilla nivelada del plomo y de la estrella. toda naranja al sol que se te humilla. Quién pudiera. Narcisa!— en ella. sino los enamorados que preguntan por sus almas y siembran en tus espumas palabras de amor.Retumban las preguntas y los ecos contestan: «Azar. tu arista es el bisel. que no se mude esa tu piel doncella. molde en engaste azul. ROMANCE DEL DUERO Río Duero.» ¡Y ya no hay que arredrarse: ya es donación la vida. torre sin mella. que su más bella vertical depura. Al contraluz de luna limonera. Tú. No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. como tú. de la carne mortal. moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. palabras. ya nadie quiere atender tu eterna estrofa olvidada. no te contemples —¡ay. azar. Volumen nada más: base y altura. hoja barbera.

mar. DÁMASO ALONSO (1898) MUJER CON ALCUZA ¿Adonde va esa mujer. cantil todo de agua que amenazas hundirte sobre mi forma lisa. un sol dorado o lúcido. o si el paisaje desolado de su alma. 429 . mar de plomo impiadoso. frente a ti. bravia lucha del mar con la sed. quiero ese túnel donde el olor se disuelve en el negro falaz con que la muerte ríe en la boca. Sí. ¡Ah. quiero morir frente a ti. un relámpago que buscase mi pecho o su destino. genial rencor verde donde todos los peces son como [piedras por el aire abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vida como un amor que con la muerte acaba. eres tú. como el agua que en el hoyo queda solitaria. fuego destructor de mi vida sin numen aquí en la playa donde la luz se arrastra. Venga la muerte total en la playa que sostengo. Muerte como el puñado de arena. Esta mujer no avanza por la acera de esta ciudad. una mirada buida de un inviolable ojo. pero llevada por un terror oscuro. estamos equivocados. desgastando suela. Va despacio. a ti cuyos celestes peces entre nubes son como pájaros olvidados del hondo! Vengan a mí tus espumas rompientes. mar vertical cuyas espumas tocan los cielos. arrastrando los pies. unas frías escamas de unos peces amándose. por la que unos pies ligeros parece que se escapan. en esta terrena playa que en mi pecho gravita. sombra del mar poderoso. cuando el mar se retira apresurándose. arrastrándose por la acera ahora que es ya casi de noche. Yo no sé qué es más gris. venga la asfixia cuando el cuerpo se crispa sumido bajo los labios negros que se derrumban. Quiero besar el perfil de la mudez penúltima. cristalinas. por una voluntad de esquivar algo horrible. si el gris desvaído de ese chai con el que se envuelve el cuello y la cabeza. cuando sobre la arena quedan sólo unas conchas. gota inmensa que contiene la tierra. Mátame si tú quieres. Luzca el morado sol sobre la muerte uniforme. pronto. eres tú. con la alcuza en la mano? Acercaos: no nos ve. un brazo prepotente en que la desnudez fuese el frío. desgastando losa. quiero el rojo o su amarillo frenético. lámina sin recuerdo. vengan los brazos verdes desplomándose.. pronto. Eres tú. Mátame como si un puñal. 428 Quiero el color rosa o la vida. si el acero frío de sus ojos.VICENTE ALEIXANDRE (1898-1984) LA MUERTE ¡Ah!. eterno nombre sin fecha.. como la gaviota que en medio de la noche tiene un color de sangre sobre el mar que no existe.

por el olor a nicotina rancia. que en todas estaba oscuro. Pero las lúgubres estaciones se alejaban. al arrancar el tren.esta mujer va por un campo yerto.. por gritos ahogados y empañadas risas. como de gentes que hablaran a través de mantas bien [espesas. . y que al partir. para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada. noches y días. ha comprendido siempre 430 cuan bestial es el topetazo de la injusticia absoluta. en un tren muy largo. como si con el arrancar del tren le arrancaran innume[rabies margaritas. gritando y retorciéndose. de tierra removida. ¡Oh!: noches y días. blancas cual su alegría [infantil en la fiesta del pueblo. días y noches. como si le arrancaran los días azules. y tristes caballones. siempre con un ansia turbia. [de quedarse ella también. Y ha viajado noches y días. zanjas recientes. Oh sí. y muchas. sí. ha sentido siempre una tristeza que era como un ciempiés monstruoso que [le colgara de la mejilla. y ella se asomaba frenética a las ventanillas. de bajar ella también. entre abismales pozos sombríos. Pero el horrible tren ha ido parando en tantas estaciones diferentes. zanjas antiguas. y muchas noches. días y noches. y muchos. que ella no sabe con exactitud ni cómo se llamaban. entre zanjas abiertas. . de tierra que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó.aún mareada por el humo del tabaco. otras veces lucía el sol y sacudía el viento arbustos juveniles en los campos en donde incesantemente estallan extra[ñas flores encendidas. o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túne[les les pellizcan las nalgas. sólo rasgadas de improviso por lloros de niños que despiertan mojados a la media[noche. el gozo de amar [a Dios y esa voluntad de minutos en [sucesión que llamamos vivir. corno si con el arrancar del tren le arrancaran el alma. un lugar señalado en las tres dimensiones del gran espacio [cósmico por una cruz bajo las estrellas. muchos días. muchas noches. ha dormitado en la sombra. sólo para ver alejarse en la infinita llanura eso. arrullada por un fondo de lejanas conversaciones. por el traqueteo de las ruedas y por el humo. Y por fin se ha dormido. de humana dimensión. una solitaria estación. ni los sitios. la conozco. Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren. Y ella ha viajado y ha viajado. mareada por el ruido de la conversación. y turbias simas súbitas. Siempre parando en estaciones diferentes. Ella recuerda sólo que en todas hacía frío. muchos días. ha viajado durante muchos días y durante muchas noches: unas veces nevaba y hacía mucho frío. 431 . sí. ¡ay!. llenas de barro y agua fangosa y sudarios harapientos [del color de la desesperanza. ni las épocas.

la estúpida fuerza sin pupilas. a los mozos del tren. en el enorme tren vacío. Y esta mujer se ha despertado en la noche. Ella. . . donde no va nadie. su alcuza). conserva aún en invierno el tierno vicio. en sus tristes ramas desnudas. como esos almendros que en el verano estuvieron cargados de demasiada [fruta. y ha preguntado quién conducía. al ver alejarse la estación anónima en que se debía haber quedado? ¿Es que le pesan. Y luego nada. sólo el ruido del tren. guarda aún el dulce alabe de la cargazón y de la compañía. y ha mirado a su alrededor. con este tamaño preciso de nuestra ternura de cuerpos humanos. a algún empleado. de dos metros de longitud.. y estaba sola. algún chillido como un limón agrio que pone amarilla [un momento la noche. entre caballones de tierra. va curvada como un signo de interrogación. quién movía aquel horrible tren. y se le tensan tirantes cables invisibles desde sus tumbas diseminadas? ¿O es que. desgastando las losas. Sólo la velocidad. por eso esa mujer avanza (en la mano. Su sueño era cada vez más profundo.. y ha gritado en la oscuridad. frenética. iban cesando. Y no le ha contestado nadie. y estaba sola. o una nebulosa de cruces. entre zanjas abiertas a un lado y otro. y estaba sola. de un vagón a otro. desgastando la suela de sus viejos zapatones. porque estaba sola. sí. que no conduce nadie. y ha buscado al revisor. porque estaba sola. Y ha seguido días y días. a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento.. como si caminara surcando un trigal en granazón.para siempre dormitar de nuevo en trayectos inaca[bables. con la espina dorsal arqueada sobre el suelo. ¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de [madera. donde ya ni se posan [los pájaros? 433 . se inclina. de cruces lejanas. abriéndolo con delicadeza [exquisita. Ah. es que le cuelgan del cerebro sus recuerdos de tierra en putrefacción. casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor: sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un [instante en las sombras.Y ésa es la terrible. como el [atributo de una semidiosa. o un [bosque de cruces. y estaba sola. loca. y estaba sola. en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más. como si fuera surcando un mar de cruces. y ha comenzado a correr por los pasillos del tren.. de cercanas cruces. abriendo con amor el aire.No ha sabido cómo. sólo el traqueteo de maderas y hierros del tren. como si se asomara por la ventanilla de un tren. que aún hace que esa mujer 432 avance y avance por la acera.

claro. ¡cómo te pesa! Marchas por la noche oscura. te va guiando la brisa. madrecito.INSOMNIO Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas). colmo de noche sin luna. de la mano suave y fuerte de tu padraza Teresa. fluyendo como la leche de ía ubre caliente de una gran vaca amarilla. por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo. o fluir blandamente la luz de la luna. te basta con la sonrisa. Y paso largas horas gimiendo como el huracán. alma de sonrisa seria. la vida. ladrando como el perro enfurecido. Y paso largas horas preguntándole a Dios. o ladrar a los perros.» Juan de la Cruz. el alma quiere ser cielo en el cielo. por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid. las tristes azucenas letales de tus noches? HUMANISMO MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936) Lope de Vega. preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma. Dime. y paso largas horas oyendo gemir al huracán. que sigues tu senderito por tinieblas de miseria. el alma quiere ser cuerpo en el cielo. 435 434 . ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día. A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en que hace 45 años que me pudro. la que corteja la muerte. De Dios el silencio santo.» Pero debe enmendársele el inciso: «Si el cuerpo quiere ser cielo en la tierra. de improviso: «Si el cuerpo quiere ser tierra en la tierra. Te quitas de toda hechura.

nuestra desesperación. gramática del Brócense. para Dios canto de cuna. florón de literatura. Nuestro amor entrañado. Madrecito de esperanza. verbo encarnado. hambre de la palabra creadora que se hizo carne. las humanas creaciones. gracias a tu canto alcanza a adormecer la razón. el alma olvida las cosas que pasaron. Se quedan las que quedan. y tus dolores pasar para vivir muerte de vida. la sangre aulla. quiere saber sabor de tus redaños. ¡oh Cordero de Dios!. Leer. fiero amor de vida que no se sacia con abrazos. seré lo que pasó? El cuerpo canta. el poso de la espuma. ni con enlace conyugal alguno. ¡Ay mi Castilla latina con raíz gramatical. leer. encarna nuestra divina hambre carnal de Ti! SALAMANCA SALAMANCA Salamanca. leer. vivir la vida que otros soñaron. leer. Salamanca. Hechizo salmanticense de pedantesca dulzura. académica palanca. carne de nuestra carne. Y tus brazos abriendo como en muestra de entregarte amoroso. mi criatura. ¿seré lectura mañana también yo? ¿Seré mi creador. 437 . éste es mi cuerpo!» ¡Carne de Dios. besos. las flores de la pluma. las olas. nos repites: «¡Venid. leer. Oro en sillares de soto en las riberas del Tormes. Leer. amor que es hambre. leer. comer tu corazón. pan de inmortalidad.vas llenando con tu can Lo. de mi visión de Castilla. comed. manjar Te quiere. que no es gozar en Ti. 436 Leer. las ficciones. carne divina. blanco cuerpo. amor hecho hambre. renaciente maravilla. ay tierra que se declina por luz sobrenatural! EL CRISTO DE VELAZQUEZ (Fragmento) Amor de Ti nos quema. amor de las entrañas. es hacerte nuestro. leer. del viejo saber remoto guardas recuerdos conformes. Sólo comerte nos apaga el ansia. y que su pulpa como maná celeste se derrita sobre el ardor de nuestra seca lengua. tomad.

el ciclo calla y el hombre escucha. que una fontana fluía dentro de mi corazón. la mar murmura. y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. soñé. habitado de pardos ruiseñores. No será. quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. antes que el río hacia la mar te-empuje. cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera. 438 ANOCHE. que una colmena tenía dentro de mi corazón. que un ardiente sol lucía 439 . Antes que te derribe. y las doradas abejas iban fabricando en él. vienes hasta mí. ¡bendita ilusión!. hacia la luz y hacia la vida. algunas hojas verdes le han salido. con las amarguras viejas blanda cera y dulce miel. CUANDO DORMÍA Anoche. Di. con su hacha el leñador. otro milagro de la primavera. por valles y barrancas. antes que te descuaje un. hendido por el rayo y en su mitad podrido. olmo del Duero. soñé. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él. Mi corazón espera también. antes que. Anoche. cuando dormía. manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche. y el carpintero te convierta en melena de campana. cuando dormía.la tierra charla. olmo. de alguna mísera caseta al borde de un camino. ¿por qué acequia escondida. mañana ardas. ¡bendita ilusión!. ANTONIO MACHADO (1875-1939) A UN O L M O SECO Al olmo viejo. ¡bendita ilusión!. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. agua. rojo en el hogar. con las lluvias de abril y el sol de mayo. cuando dormía. soñé. torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas. lanza de carro o yugo de carreta.

! ¿A dónde el camino irá? Yo voy cantando. se enturbia y desaparece. sobre la carta de amor. mudo y sombrío.. de esta segunda inocencia que da en no creer en nada. viejas moscas voraces como abejas en abril.... moscas vulgares. perseguidas por amor de lo que vuela —que todo es volar—. —¡la tarde 'cayendo está!— «En el corazón tenía la espina de una pasión.. logré arrancársela un día: ya no siento el corazón. que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón. raudas moscas divertidas. ¡Oh. meditando. LAS MOSCAS Vosotras. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar. viajero. Moscas de todas las horas. golosas... a lo largo del sendero. cuando dormía. viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar. Mi cantar vuelve a plañir: «Aguda espina dorada. soñé.» Y todo el campo un momento se queda. sobre los párpados yertos de los muertos. las familiares. de siempre. Anoche. las polvorientas encinas. las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en la aborrecida escuela.dentro de mi corazón. inevitables.. de infancia y adolescencia. que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado. sobre el libróte cerrado.. y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar. ¡quien te pudiera sentir en el corazón clavada!» 440 . y el camino que serpea y débilmente blanquea. 441 YO VOY SOÑANDO CAMINOS ¡Yo voy soñando caminos de la tarde! ¡Las colinas doradas. Moscas vulgares.. de mi juventud dorada. me evocáis todas las cosas. La tarde más se oscurece. ¡bendita ilusión!. los verdes pinos. Suena el viento en los álamos del río. vosotras. rebotando en los cristales en los días otoñales. sonoras.

cerros cenicientos. grises alcores. sin embargo. tristeza que es amor! ¡Campos de Soria donde parece que las rocas sueñan. Luego. Por las colinas y las sierras calvas.. CAMPOS DE SORIA Es la tierra de Soria árida y fría. tristeza. hoy siento por vosotros. ¡Colinas plateadas. calvas sierras. voy bien. La tierra no revive. pequeñitas. yo nunca duermo en el txen y. oscuros encinares. revoltosas. al caminar. me evocáis todas las cosas. ¡Oh. voy ligero de equipaje.. siempre nos hace soñar. Lo molesto es la llegada. Al empezar abril está nevada la espalda del Moncayo. Madrid.Inevitables golosas. y tose con tos ferina. porque no acostumbro a dormir yo. ¡Este placer de alejarse! Londres. el caminante lleva en su bufanda envueltos cuello y boca. el Duero su curva de ballesta en torno a Soria. tardes de Soria. caminos blancos y álamos del río. el pollino que sabe bien el camino! ¿Dónde estamos? ¿Dónde todos nos bajamos? El tren camina y camina y la máquina resuella. la primavera pasa dejando entre las hierbas olorosas sus diminutas margaritas blancas. amigas viejas. que ni labráis como abejas. el campo sueña. ariscos pedregales. en el fondo del corazón. el tren. para marcharse. para todo viaje —siempre sobre la madera de mi vagón de tercera—. conmigo vais! ¡Colinas plateadas. Si es de noche. ni brilláis cual mariposas. casi olvidamos el jamelgo que montamos. vosotras. y los pastores pasan cubiertos con sus luengas capas. mística y guerrera. por mirar los arbolitos pasar. cárdenas roquedas! EN TREN Yo. verdes pradillos. y de día. tan lindos. Ponferrada. ¡Vamos en una centella! 442 443 . grises alcores. y casi. cárdenas roquedas por donde traza.

Y en las noches del verano. que enseñaba a sus hijuelos a usar de las alas lentas. a la moda de Francia realista. del orgullo de su huerta y del amor de los suyos. Y era allí donde los padres veían en primavera el huerto en flor. dos hijos. y en el cielo de mayo. la cigüeña —cuando las rosas se abren y los zarzales blanquean—•. sobrado espacio les da la casa paterna. de espíritu burlón y de alma quieta. desde la ventana al dulce ruiseñor cantar oyeran. hay una mesa con gruesa tabla de roble. 444 dos sillones de vaqueta. sin que lograrse pudieran. A ambas parejas que hubieron. una gastada escalera que va a las habitaciones partidas en dos viviendas. Es casa de labradores. Será un joven lechuzo y tarambana. Fue allí donde Alvargonzález. y unas espuelas mohosas sobre un arcón de madera. la cuadra y el corral. donde el hogar humeante con sus escaños de piedra se ve sin entrar. sacó sueños de grandeza. al fondo. gente aunque rica plebeya. ha de tener su mármol y su día. si tiene abierta al campo la puerta. a la siniestra. cuando la calor desvela. que a dos familias sustentan. sombra le dan en verano.LA TIERRA DE ALVARGONZALEZ LA CASA La casa de Alvargonzález era una casona vieja. 445 . su infalible mañana y su poeta. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. Los Alvargonzález moran con sus mujeres en ellas. y entre dos olmos que. Era una estancia olvidada donde hoy Miguel se aposenta. un negro abaco de enormes cuentas. un sayón con hechuras de bolero. azul. devota de Frascuelo y de María. ¡por ventura!. y en el otoño hojas secas. huerto y abejar y. cerrado y sacristía. pasajero. A diestra mano. colgado en el muro. gigantes centinelas. con cuatro estrechas ventanas separada de la aldea cien pasos. Al arrimo del rescoldo del hogar borbollonean dos pucherillos de barro. En una estancia que tiene luz al huerto. EL MAÑANA EFÍMERO La España de charanga y pandereta.

y al estilo de España especialista en el vicio al alcance de la mano. pasajero.-DICES. Veréis cómo el poeta admira y calla. venerables y católicas. Quien prefiere lo vivo a lo pintado es el hombre que piensa. cuando se digna usar de la cabeza.un poco al uso de París pagano. vieja y tahúr. 446 Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza.. con el barro de la tierra. Una España implacable y redentora. la sombra de un lechuzo tarambana. un sabio y un poeta. y otras calvas en otras calaveras brillarán. ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? Doctor: ¿tendrá el estómago vacío? —El vacío es más bien en la cabeza. Esa España inferior que ora y bosteza. la España del cincel y de la maza. entre una España que muere y otra España que bosteza. canta o sueña. 447 . hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona. Llevadlos al teatro y sólo el carbonero no bosteza. Como la náusea de un borracho ahito de vino malo. florecerán las barbas apostólicas.. el carbonero busca las moras o las setas. esa España inferior que ora y embiste.? ¿Dices que nada se crea? No te importe. haz una copa para que beba tu hermano.. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. Mas otra España nace.. ¡por ventura!. El carbonero tiene llena de fantasías la cabeza. Seguramente. con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza. NUESTRO ESPAÑOL Nuestro español bosteza. un rojo sol corona de haces turbias las cumbres de granito. YA HAY UN ESPAÑOL PONED SOBRE LOS CAMPOS Poned sobre los campos un carbonero. . el vacuo ayer dará un mañana huero. de un sayón con hechuras de bolero. España que alborea con un hacha en la mano vengadora. el sabio mira y piensa. zaragatera y triste. aún tendrá luego parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras. España de la rabia y de la idea.

Poned atención: un corazón solitario no es un corazón. lleva el arnés grotesco y el irrisorio casco del buen manchego. Dios y adelante el ánima española. fuerte vasco. te guarde Dios. Tengo a mis amigos en mi soledad. jinete de quimérica montura. que bajo el golpe de su férrea maza aún duerme. Tiene el aliento de una estirpe fuerte que soñó más allá de sus hogares. sin miedo de la lengua que malsina. Y el alma desalmada de su raza. puede que despierte un día. ¿Tu verdad? No. cual nuevo Hamlet. a mirar desnuda cerca del corazón la hoja de acero. A un pueblo de arrieros. ESTE DONQUIJOTESCO Este donquijotesco don Miguel de Unamuno. cuando estoy con ellos. ¡qué lejos están! 448 449 . la Verdad y ven conmigo a buscarla.. al caballero. El señala la gloria tras la muerte. Don Miguel camina. En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad.. CANCIONES La primavera ha venido. Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa: Adivínala. Nadie sabe cómo ha sido. guárdatela. Y es tan bueno y mejor que fue Loyola: sabe a Jesús y escupe al fariseo.Españolito que vienes al mundo. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón. Quiere enseñar el ceño de la duda. Quiere ser fundador y dice: Creo. antes de que cabalgue. metiendo espuela de oro a su locura. y que el oro buscó tras de los mares. La tuya. lechuzos y tahúres y logreros dicta lecciones de Caballería.

.. Yo sé muy pocas cosas. y en el verde fragor del océano torsos de esclavos jadear desnudos.. Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos. antes hay que resolver este enigma.. tan desnudas!. y el rayo de un camino en la montaña. Que los huesos del hombre los entierran con cuentos. ¿Un mundo muere? ¿Nace un mundo? ¿En la marina panza del globo hace nueva nave su estela diamantina? ¿Quillas al sol la vieja flota yace? ¿Es el mundo nacido en el pecado el mundo del trabajo y la fatiga? ¿Un mundo nuevo para ser salvado otra vez? ¿Otra vez? Que Dios lo diga. porque un aire de cielo aterecido le amortecía el fino estradivario. Y un nihil de fuego escrito tras de la selva huraña. De los claros días pasan las sombras mudas. Desde la cumbre vio el desierto llano con sombras de gigante con escudos.. Mientras esta cabeza rota del Niño de Vallecas exista de aquí no se va nadie. y hay que resolverlo sin cobardía. Y hay que resolverlo entre todos. dijo el poeta. Nadie.. Pero me he dormido con todos los cuentos. Se apaga el canto de las viejas horas cual rezo de alegrías enclaustradas. Digo tan sólo lo que he visto. Antes hay que deshacer este entuerto. es verdad.. Ni el místico ni el suicida.OTRO CLIMA ¡Oh cámaras del tiempo y galerías del alma. es verdad. el tiempo lleva un desfilar de auroras con séquito de estrellas empañadas. Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos. LEÓN FELIPE (1884-1968) Yo no sé muchas cosas. Y he visto: Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con [cuentos. sin huir con unas alas de percalina o haciendo un agujero 451 450 . el hombre solitario. en áspero granito... PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS DE VELAZQUEZ De aquí no se va nadie. Calló el poeta. Y sé todos los cuentos. Sangrábale el oído.

De aquí no se va nadie. Nadie. me seguiste. Entonces nos iremos todos por las bambalinas. Y es inútil. Allí estabas acechándome tus dientes de carcoma. el traje roto. me mirabas a través de las tablas podridas por el profundo invierno.en la tarima. inútil toda huida (ni por abajo ni por arriba). los mismos poetas! ¡Qué pena que sea así todo siempre. tus ojos de pantano. Ni el místico ni el Suicida. 453 ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos. de noche. las mismas ventas. Tú y yo y Sancho y el Niño de Vallecas y el místico suicida. las mismas cadenas. los mismos farsantes. las mismas recuas! ¡Qué pena si esta vida tuviera —esta vida nuestra— mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos de la historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos pueblos. allí estabas buscándome. pobreza. Se vuelve siempre. los huesos y la sangre. De pronto eran tus ojos los que miraban desde los agujeros. tu lengua gris que corta la ropa. como hecho a la medida. Las goteras. no yelmo ni bacía— se acomode a las sienes de Sancho y a las tuyas y a las mías como pintiparado. la madera. Siempre. las mismas ventas. siempre de la misma manera! 452 . Hasta que un día (¡un buen día!) el yelmo de Mambrino —halo ya. los mismos tiranos. los mismos rebaños. repetían tu nombre y tu apellido o a veces el salto quebrado. los zapatos abiertos. me advertían. PABLO NERUDA (1904-1973) ODA A LA POBREZA Cuando nací. las mismas sectas ¡y los mismos.

o al descorrer las sábanas en un hotel oscuro. no encontré la fragancia de la rosa desnuda. mi vida está viviendo. te vigilo. te aislo. en los suburbios. Pobreza. pobreza. Ahora. 454 bajo cada sábana de hospital imposible encontrarás mi canto. te rompo los dientes que te quedan.siguiéndome. Como fuiste implacable. Derrotaré tus pálidas banderas en donde se levanten. Cuando alquilé una pieza pequeña. Tú. Otros poetas antaño te llamaron santa. veneraron tu capa. mi sangre está luchando. pobreza. Yo salgo cada día con la obrera textil. por la paz y la guerra. secarse el sudor negro. desde mi nacimiento por las calles. sentada en una silla me esperabas. pobreza. entraba otra vez la pobreza. se alimentaron de humo 455 . Te sigo. soy implacable. Donde vayas. te cerceno las uñas. encuentran mis poemas. te acerco. Tengo las manos blancas de dar el pan en las panaderías. me seguiste por los cuarteles y los hospitales. te disparo. de un montón de abandono en medio de la calle y de la lluvia ibas haciendo un trono desdentado y mirando a los pobres recogías mi último plato haciéndolo diadema. en la mina los hombres al limpiarse la frente. Te vi sacar mis muebles a la calle: los hombres los dejaban caer como pedradas. Estoy en todas partes: en el océano con los pescadores. adolescente. yo te sigo. mi canto está cantando. Junto a cada pobre rae encontrarás cantando. sino el silbido frío de tu boca. con amor horrible. Cuando enfermé tocaron a la puerta: no era el doctor.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Yo con otros. Yo la quise. Oír la noche inmensa. PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Su voz. con otros. Mi corazón la busca. más inmensa sin ella. A lo lejos. ya no somos los mismos. ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos! Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Ella me quiso.y desaparecieron. Pensar que no la Lengo. a lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. es cierto. a veces yo también la quería. Yo te desafío. y a veces ella también me quiso. los de entonces. es cierto. de otoño. Ya no la quiero. te embarco y te destierro. y ella no está conmigo. Nosotros. un día del cual tenga ya el recuerdo. Como antes de mis besos. jamás como hoy. Como para acercarla mi mirada la busca. ¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla! La noche está estrellada y ella no está conmigo. Será de otro. Me moriré en París —y no me corro— tal vez un jueves. que proso estos versos. pero cuánto la quise. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Escribir. Ya no la quiero. los astros. los húmeros me he puesto a la mala y. con todo mi camino. Sus ojos infinitos. Eso es todo. le pegaban 457 . su cuerpo claro. como es hoy. 456 CESAR VALLEJO (1892-1938) PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA Me moriré en París con aguacero. azules. muchos otros. pero tal vez la quiero. De otro.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. César Vallejo ha muerto. y tiritan. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. Sentir que la he perdido. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. porque hoy. me he vuelto. te vamos expulsando de la tierra a la luna para que allí te quedes fría y encarcelada mirando con un ojo el pan y los racimos que cubrirá la tierra de mañana. La misma noche que hace blanquear los mismos [árboles. mi alma no se contenta con haberla perdido. A lo lejos alguien canta. ¡Es tan corto el amor y es tan largo el olvido! Porque en noches como ésta la tuve entre mis bra[zos. Jueves será. con duros versos te golpeo el rostro. jueves. a verme solo. por ejemplo: «La noche está estrellada.

son testigos los días jueves y los huesos húmeros. Dúctil.. acaso. los primos. lo aciago. escupe sangre. los decilitros. de cuarta dimensión? Un banquero falsea su balance. llorando. la avispa. encintadas. la lluvia. ¿Con qué cara llorar en el teatro? Un paria duerme con el pie a la espalda. 459 . ¿Hablar luego de Sócrates al médico? Un cojo pasa dando el brazo a un niño. la metáfora? Un comerciante roba un gramo del peso a un cliente. libere y corone. ¿Con qué valor hablar de sicoanálisis? Otro ha entrado a mí pecho con un palo en la mano. siempre. viejo. el vaso. los caminos. las gotas. detrás. lo pui ísimo.. después. lo lóbrego. encima. tumefactas. éstos aquí. analizando. el ébano. la potestad. nítido. ¿Voy a escribir. golpeando.todos sin que él les haga nada. situándose. trece. y ya no almuerza. LA PAZ La paz.. lo crispante. sobre mi doble? Otro se sienta. externo. muere. listas. el tipo. la aguja. ¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito? 458 REDOBLE FÚNEBRE A LOS ESCOMBROS DE DURANGO Padre polvo que subes de España. la soledad. lo acerbo. Dios te salve. el desaire. cuanto.. nunca. lo mojado. la parte. lo profundo... el desconocimiento. el estupor. tan. enfureciéndose. el buho. estremeciéndose. portátil. Lo horrible. lo fatal. fotografías. lo suntuario. Después. tanto. ¿Cómo escribir después del Infinito? Un albañil cae de un techo. ráscase. ¿Hablar. las vertientes. sosteniéndose. el muerto. aquello. ¿Innovar luego el tropo. después. pérfidas.. cascaras... lo táctil. los párrocos. ¿Con qué valor hablar del más allá? Alguien pasa contando con sus dedos. a leer a André Bretón? Otro tiembla de frío. ¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo? Otro busca en el fango huesos.. comparando. largas. las morenas. el taco. los lugares. lo augusto. el olvido. ¡cuánto!.. la tina. extrae un piojo de su axila. ensangrentado. el alma. ¿Voy. quizás. UN HOMBRE PASA Un hombre pasa con un pan al hombro. mátalo. a nadie de Picaso? Alguien va en un entierro sollozando. Ardiendo. lejos. ¿Cómo luego ingresar en la Academia? Alguien limpia su fusil en la cocina. el monaguillo. Ic daban duro con un palo y duro también con una soga. mientras.. debajo. mañana. después. los arcángeles. viviendo. oyendo. ¿Hablar. la olla. lo lentísimo. lo infructuoso. los sarcófagos. después. lo satánico. conexas. muriéndose. lo todo. azafranado. después. tose.

caracolas y órganos mi dolor sin instrumento. y del rostro del beso enamorado. como el toro burlado. Tanto dolor se agrupa en mi costado. el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas. cavilación que vienes como el mar de la playa a las arenas. un hachazo invisible y homicida. voy en este naufragio de vaivenes. Padre polvo que subes del fuego. tan temprano.padre polvo que asciende del alma. pobres. como el toro a tu amor se lo disputo. Dios te salve. Como el toro lo encuentra diminuto todo mi corazón desmesurado. No hay extensión más grande que mi herida. la lengua en corazón tengo bañada y llevo al cuello un vendaval sonoro. por una noche oscura de sartenes redondas. compañero del alma. voy entre pena y pena sonriendo. pena que vas. que por doler me duele hasta el aliento. un golpe helado. Como el toro te sigo y te persigo. MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942) SONETOS 1 Tengo estos huesos hechos a las penas y a las cavilaciones estas sienes. padre polvo que estás en los cielos. a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. ELEGÍA Yo quiero ser. Un manotazo duro. llorando. Como el toro he nacido para el luto y el dolor. un empujón brutal te ha derribado. la tabla que procuro. el norte que pretendo.' Eludiendo por eso el mal presagio de que ni en ti siquiera habré seguro. como el toro estoy marcado por un hierro infernal en el costado y por varón en la ingle como un fruto. lloro mi desventura y sus conjuntos 461 460 . si no es tu voz. tristes y morenas. Como el mar de la playa a las arenas. Nadie me salvará de este naufragio si no es tu amor. Como el toro me crezco en el castigo. como el toro. Alimentando lluvias. y dejas mi deseo en una espada. te calce y dé un tronó.

compañero. Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas. Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. tú toda una colmena de leche con espuma. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero. Tu corazón. a dentelladas secas y calientes. No perdono a la muerte enamorada. esposa. Se han desbordado. ya terciopelo ajado. grabados. Es como si tu sangre fuera dulzura y toda laboriosas abejas filtradas por tus poros.y siento más tu muerte que mi vida. 463 462 . no perdono a la tierra ni a la nada. Temprano levantó la muerte el vuelo. Ando sobre rastrojos de difuntos. Alegrarás las sombras de mis cejas. que tenemos que hablar de muchas cosas. Tus pechos en el alba: maternos manantiales. MENOS TU VIENTRE Menos tu vientre todo es confuso. llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamoi dazarte y regresarte. luchan y se atropellan con blancas efusiones. Oigo un clamor de leche. Quiero escarbar la tierra con los dientes. quiero apartar la tierra parte a parte. hasta inundar la casa que tu sabor rezuma. de boda junto a ti. menos tu vientre claro y profundo. temprano estás rodando por el suelo. compañero del alma. pasado baldío. de inundación. temprano madrugo la madrugada. menos tu vientre todo inseguro. Menos tu vientre todo es oculto. sedienta de catástrofes y hambrienta. no perdono a la vida desatenta. y sin calor de nadie y sin consuelo. rayos y hachas estridentes. voy de mi corazón a mis asuntos. HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA III Tejidos en el alba. todo postrero polvo del mundo. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. En mis manos levanto una tormenta de piedras. lunarmente tus venas. dos panales no pueden detener la miel en los pezones. turbio. Menos tu vientre todo es futuro fugaz. recorrida por caudales sonoros. Menos tu vientre todo es oscuro. y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas.

Si quemaran mis huesos con la llama del hierro. se besan nuestros muertos. de sangre. laten juntos a los vivos de una manera terca. Para siempre fundidos en el hijo quedamos. se besan los primeros pobladores del mundo. la agricultura viva. Viene a ocupar el hijo los campos y la casa que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca. la familia del hijo será la especie humana. No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia y en cuanto de tu vientre descenderá mañana. pedazo desprendido de nuestros dos pedazos. en un haz de caricias. verían que grabada llevo allí tu figura. fundidos como anhelan nuestras ansias voraces: en un ramo de tiempo. dormidos y despiertos. ÍNDICE . Con el amor a cuestas. los dos haces. los dos ramos. seguiremos besándonos en el hijo profundo. Haremos de este hijo generador sustento.Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro. Besándonos tú y yo. Los muertos. que de nuestras dos bocas hará una sola espada y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos. Porque la especie humana me han dado por herencia. El hará que esta vida no caiga derribada. y hará de nuestra carne materia decisiva: donde asienten su alma las manos y el aliento las hélices circulen. tu caudaloso vientre será mi sepultura. de pelo. con un fuego congelado que abrasa.

que non era! ROMANCERO. Proverbios morales Pedro López de Ayala.CRONOLÓGICO 5 NOTA PRELIMINAR PRIMEROS TIEMPOS 9 10 10 11 12 13 14 16 17 20 Anónimo. Aquí jabla de la guerra Juan Ruiz. no ¡Ay. Serranillas Juan de Mena. Cantar de Mió Cid Anónimo. Dentro. Coplas a la muerte de su padre Juan del Encina. — ROMANCES HISTÓRICOS 48 De Bernardo del Carpió 49 La jura de Santa Gadea 467 . Libro de Alexandre: Alabanza de la patria Anónimo. Cantar de los lujantes de Lara Gonzalo de Berceo. Villancico Cancionero. Desir a las syete virtudes Marqués de Sanüllana. en el vergel Rodrigo Martínez Por vos mal me viene No quiero ser monja. Laberinto Coplas de la panadera Gómez Manrique. Cántica de serrana De las propiedades que las duennas chicas han SIGLO XV 25 26 27 29 30 31 33 45 46 46 47 47 47 Alfonso Alvarez de Villasandino. Arcipreste de Hita. Cantiga Micer Francisco Imperial. Batalla de amores Jorge Manrique. Cántica El labrador avaro Anónimo. Poema de Fernán González Sem Tob.

Del rosal vengo. Soneto Garcilaso de la Vega. mi madre Canción Cantiga Cristóbal de Castillejo. Visita de amor Sátira Juan Boscán. Por la victoria de Lepanto Por la pérdida del rey don Sebastián San Juan de la Cruz. La cierva Rodrigo Caro. Cántico espiritual Canciones del alma Llama de amor viva Éntreme por donde no supe Tras de un amoroso lance Sin arrimo y con arrimo ¡Que bien sé yo la fonte! Anónimo. Vivo sin vivir en mí Fray Luis de León. Sonetos Cuando me paro a contemplar mi estado ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. Ovillejos Al túmulo de Felipe II Busco en la muerte la vida Diálogo entre Babieca y Rocinante Luis de Góngora. A las ruinas de Itálica SIGLO XVII 63 63 64 65 66 68 69 69 69 70 70 468 Gil Vicente. Soneto a Jesús Crucificado Anónimo.. La Araucana (fragmentos) Baltasar del Alcázar. Epístola moral a Fabio Gil Polo. Si para refrenar este deseo Égloga primera 145 346 146 147 147 151 152 155 Miguel de Cervantes. Una cena Su modo de vivir en la vejez A un giboso de delante Adivinanza Fernando de Herrera. Canción Francisco de la Torre. de mi Alhama! ROMANCES CAROLINGIOS 53 Doña Alda ROMANCES NOVELESCOS 55 56 56 58 Blanca-niña El prisionero De la hija del rey de Francia De la rosa fresca ROMANCES LÍRICOS 59 Fontefrida 60 El conde Amalaos SIGLO DE ORO SIGLO XVI 81 84 86 88 89 91 93 94 95 96 97 98 100 103 104 105 105 110 113 119 120 121 123 124 124 126 126 132 136 138 A la flor de Gnido Santa Teresa de Jesús. Vida retirada A Francisco Salinas A Felipe Ruiz Noche serena En la Ascensión Al salir de la prisión Morada del cielo Imitación de diversos Soneto Alonso de Ercilla. Angélica y Medoro Servía en Oran al rey Entre los sueltos caballos Ande yo caliente 469 .ROMANCES FRONTERIZOS 50 Abenámar 52 ¡Ay.

Fiesta de toros en Madrid 470 . Rosana en los fuegos Manuel José Quintana. Estrofas 471 190 Un valentón 191 Pedro Calderón de la Barca. Rimas Cerraron sus ojos Vicente W. que mi amistad procuras? 176 Pastor. Soneto 200 Nicolás Fernández de Moratín. Canción 166 A mis soledades voy 169 Pobre barquilla mía 171 Cena de Isidro y María de la Cabeza 174 Duerme. Canto a Teresa Canción del pirata Himno a la inmortalidad La desesperación El arrepentimiento Gabriel García Tasara. Niágara José de Espronceda. mi niño 175 Sonetos: 175 Judit 175 Suelta mi manso. El tren expreso Lo que hace el tiempo ¡Quién supiera escribir! Carolina Coronado. Epístola al duque de Frías (fragmento) SIGLO XIX ROMANTICISMO 223 231 233 237 246 248 250 253 258 261 264 265 267 269 288 290 295 303 314 319 320 322 324 339 343 345 346 350 Duque de Rivas. Restitución Gaspar Núñez de Arce. Un castellano leal (romances) El faro de Malta José María Heredia. Ya formidable y espantoso suena 189 Miré los muros de la patria mía 190 A una nariz 209 210 213 217 219 José Cadalso. que con tus silbos amorosos 177 Varios efectos del amor 177 Soneto de repente 178 Francisco de Quevedo. La carretera de Al-hamar Corriendo van por la vega Dueña de la negra toca A buen juez mejor testigo Antonio de Trueba. este aire. El estío Gustavo Adolfo Bécquer. A una estrella Federico Balart. A España Bartolomé José Gallardo. A la orilla del arroyo José Selgas. A Venus J u a n Meléndez Valdés. Nocturno R a m ó n de Campoamor. Blanca Flor Francisco Martínez de la Rosa. En Nochebuena Rosalía de Castro. Al sueño 181 Epístola satírica y censoria 186 Letrilla satírica 188 Sonetos: 188 Faltar pudo su patria al grande Osuna 189. Himno al Mesías Gertrudis Gómez de Avellaneda. Estas que fueron pompa y alegría 192 La vida es sueño (fragmentos) SIGLO XVIII NEOCLASICISMO 199 Diego de Torres y Villarroel. mayoral extraño 176 ¿Qué tengo yo. ni en este río 163 A Córdoba 163 Lope de Vega. Las campanas A las orillas del Sar José Asunción Silva. Amor y orgullo José Zorrilla.157 La más bella niña 158 Hermana Marica 160 El forzado 162 Sonetos: 162 Mientras por competir con tu cabello 162 Ni en este monte. Querol.

Canción de otoño en primavera Sonatina Marcha triunfal Cosas del Cid Los motivos del lobo Lo fatal Letanías a nuestro señor don Quijote Salutación del optimista Cantos de vida y esperanza José Santos Chocano. Mujer con alcuza Insomnio HUMANISMO 397 397 398 398 398 399 400 404 472 Juan Ramón Jiménez. La sandía La vaca Rubén Darío. El lagarto está llorando 435 Miguel de Unamuno. cuando dormía 440 Yo voy soñando caminos 441 Las moscas 442 En tren 443 Campos de Soria 444 La tierra de Alvargonzález (fragmento) 473 . Alma ausente Rafael Alberti. Sonetos A tu abandono opongo Estaba echado yo en la tierra La rosa Con mi mitad allí El todo interno Jorge Guillen. ¡Quién sabe! Nostalgia El sueño del caimán Ramón del Valle Inclán. A Kempis Leopoldo Lugones. de improviso 435 Juan de la Cruz. Lope de Vega. Castilla Adelfos Felipe IV Canto a Andalucía Amado Ñervo. La higuera INTELECTUALISMO 404 405 407 409 410 411 412 412 414 416 418 419 419 420 421 421 423 424 425 426 427 428 429 433 Canción tonta Romance sonámbulo La casada infiel Prendimiento de Antoñito el Camborio Muerte de Antoñito el Camborio Burla de don Pedro a caballo Llanto por Ignacio Sánchez Mejías l. leer. Nocturno Alfonsina Storni. La voz a ti debida En ansias inflamada Gerardo Diego. Rosa del caminante La trae un cuervo Manuel Machado.La cogida y la muerte II. A ti. La sangre derramada III. Quisiera estar solo en el Sur Paisajes No es nada. vivir la vida 438 El cuerpo canta 438 Antonio Machado. Cuerpo presente IV. Carta lírica Juana de Ibarbourou. es un suspiro Pedro Salinas. claro. A un olmo seco 439 Anoche. Sierra de Pancorbo El ángel de los números Invitación al aire Luis Cernuda. La muerte Dámaso Alonso. madrecito 436 Salamanca. única Gabriela Mistral. El aire Federico García Lorca. leer.SIGLO XX MODERNISMO 361 361 362 364 365 367 369 373 373 375 377 380 381 382 383 384 384 385 386 387 387 388 391 392 394 Salvador Rueda. Salamanca 436 El Cristo de Velázquez (fragmento) 437 Leer. La Giralda Romance del Duero Vicente Aleixandre.

Gerardo Duque de Rivas Encina. Baltasar del Aleixandre. Alonso de Espronceda. Juan del Ercilla. Pedro Campoamor.. Fernando de Ibarbourou. Luis de Guillen.. Ramón de Caro.! Pablo Neruda. Rubén Diego. Federico Bécquer. Miguel Herrera. Yo no sé muchas cosas. Carolina Darío. Miguel de Coronado. Oda a la pobreza Puedo escribir los versos. León Fernández de Moratín. Federico García Tasara. Gabriel Gómez de Avellaneda. Rafael Alcázar.. Juan Cadalso. Jorge Heredia. Rosalía de Cernuda. Gonzalo de Boscán. es verdad Pie para el Niño de Vallecas de Velázquez ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas. Alfonso Arcipreste de Hita Balart. Gustavo Adolfo Berceo.. Dámaso Alvarez de Villasandino. Tengo estos huesos hechos a las penas Corno el toro nacido para el luto Elegía Menos tu vientre Hijo de la luz y de la sombra ALFABÉTICO DE AUTORES Alberti. Cristóbal de Castro. José María Hernández.? Nuestro español Ya hay un español Este donquijotesco Canciones Otro clima León Felipe.. Nicolás Fray Luis de León Gallardo.445 446 447 447 447 449 449 450 451 451 452 453 456 457 458 459 459 460 461 461 463 463 El mañana efímero Poned sobre los campos ¿Dices. Gertrudis Góngora. César Vallejo. Rodrigo Castillejo. José Calderón de la Barca. Vicente Alonso. Piedra negra sobre una piedra blanca Un hombre pasa La paz Redoble fúnebre a los escombros de Durango Miguel Hernández. Juana de 419 100 428 429 25 17 346 295 10 68 209 191 324 138 65 319 421 145 345 362 426 223 45 98 237 451 200 86 217 404 258 261 147 400 233 460 105 394 . Bartolomé José García Lorca.. Luis Cervantes. José de Felipe.

Gómez Manrique. Jorge Martínez de la Rosa. Juan Mena. Ramón del Vallejo. Gil Zorrilla. Francisco de la Torres y Villarroel. José Silva. Amado Neruda. José Manuel Rabí Sem Tob Rueda. César Vega. Leopoldo Machado. Pedro Lugones. Francisco de Quintana. Juan Ramón Lope de Vega. Antonio de Unamuno. Antonio . Félix López de Ayala. Garcilaso de la Vicente. Manuel Manrique. Salvador Salinas. Vicente W Ouevedo. José Selgas. Gil Qucrol. Machado. Diego de Trueba. Francisco Marqués de Santillana Meléndez Valdés. Pedro San Juan de la Cruz Santa Teresa de Jesús Santos Chocano. José 397 163 16 388 438 384 31 33 219 27 210 29 26 391 387 453 350 132 314 178 213 14 361 424 113 84 380 290 322 392 136 199 288 435 383 457 69 63 264 . Gabriela Ñervo. Miguel de Valle-Inclán. Juan de Micer Francisco Imperial Mistral. Alfonsina Torre.Jiménez. José Asunción Storni. Gaspar Polo. Pablo Núñez de Arce.