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Modernismo y Generación del 98

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Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín
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MODERNISMO Y GENERACIÓN DEL 98 A finales del s.

XIX España vive una crisis general: el turnismo político, los desfases sociales y los conflictos sociales violentos provocan la aparición de los regeneracionistas, como Joaquín Costa, Francisco Giner de los Ríos o Ángel Ganivet. La situación se hace crítica con el Desastre del 98. Surge entonces un grupo de escritores preocupados por el tema de España: la Generación del 98. Junto a ellos, los modernistas, cuyo movimiento según Juan Ramón Jiménez era de entusiasmo y libertad hacia la belleza. Generación del 98 Nacen entre 1864 y 1875. Proceden de la burguesía, mas adoptan una posición anti-burguesa en su primera etapa, y critican al sistema educativo español. Entre ellos no había un guía definido claramente (se han propuesto Nietzsche, Schopenhauer o Unamuno). Participan en algunos actos comunes, como la visita a la tumba de Larra o la protesta enérgica contra la concesión del Nobel a Echegaray. El escepticismo y el pesimismo son rasgos comunes. Les preocupan los temas religiosos y existenciales, y sobre todo el tema de España. Admiran a Larra, Quevedo y Cervantes. Se precian de su sobriedad y concisión en sus textos, y conceden más importancia a la idea que a la expresión (son antirretóricos). Destaca su subjetivismo en todos sus escritos, y dan lugar a innovaciones en los géneros literarios (Unamuno y sus nivolas, y Valle-Inclán y su esperpento). Pertenecen a ese grupo Miguel de Unamuno, José Martínez Ruiz “Azorín”, Pío Baroja y Ramiro de Maeztu. Tradicionalmente son incluidos Ramón María del Valle-Inclán y Antonio Machado, mas estos siguen una evolución distinta. Modernismo Supone la reaparición de la temática sentimental del Romanticismo europeo. Se acude a la poesía para rememorar los felices momentos pasados. Iniciado “oficialmente” por Rubén Darío en 1888 con su obra Azul, es la integración de varias tendencias, en especial del Simbolismo (intimista) y Parnasianismo (grandilocuente) francés. Es una literatura sincrética, en tanto que se acude a diversas fuentes, como Walt Whitman, Edgar Allan Poe, el Prerrafaelismo británico, el Decadentismo, Gonzalo de Berceo, Jorge Manrique... Modernismo parnasiano (canónico) Su última finalidad es el arte por el arte, la belleza. Destacan como temas el escapismo (ensueño para escapar de la realidad hacia otras épocas, con elementos mitológicos clásicos), el cosmopolitismo (París como capital del Modernismo), la desazón romántica (melancolía), el amor y erotismo (amor delicado y desenfrenado), los temas americanos (en Hispanoamérica, revivir los mitos indígenas), lo hispánico (en contraposición a lo norteamericano). En cuanto a la forma, se buscan los efectos sensoriales (sinestesia) y la riqueza del lenguaje poético y renovación de la métrica. Modernismo simbolista

Lo esencial es la sugerencia y el poder evocador de las palabras. La evasión se dirige hacia el mundo interior del poeta, y tras ello, el escritor vuelve sus ojos al mundo real. Los autores españoles suelen pertenecer a esta línea modernista. Métrica modernista Experimentación y renovación. Se usan los versos alejandrinos, dodecasílabos y eneasílabos. Se introducen novedades en las estrofas, como los sonetos en alejandrinos con serventesios, sonetillos (de arte menor), la silva (combinación de versos con rimas a gusto del poeta, en pentasílabos y eneasílabos), romances en heptasílabos, eneasílabos y endecasílabos, verso libre e intentos de crear una poesía en pies métricos como la latina. Lírica a principios del s. XX Rubén Darío Poetiza todo tipo de temas. Es el poeta del amor y el erotismo. Destacan como obras suyas Azul (1888, inicio del modernismo, variedad de ritmos y metros, elegancia y sensualidad), Prosas profanas (musicalidad de versos, poesía preciosista, exótica y de fantasía refinada, preocupación esteticista y la sensualidad), Cantos de Vida y Esperanza (intimista, de temas serios y muy amargos a veces, critica el imperialismo de los E. E. U. U.). Es el principal poeta modernista. Lleva al máximo la originalidad, la renovación métrica, perfección formal, léxico aristocrático, musicalidad y preciosismo. Juan Ramón Jiménez Tres etapas en su producción: – Etapa sensitiva (hasta 1916 (Diario de un poeta recién casado)): dos momentos: sus primeros libros, obras tristes por influencia de Bécquer y simbolistas franceses (Arias tristes, Jardines lejanos o Elegías); y un segundo momento en el que aparecen los temas modernistas tratados de forma personal (La Soledad sonora, Poemas májicos y dolientes, Poemas agrestes, Sonetos espirituales y Estío. En prosa escribe Platero y yo.) – Etapa intelectual (hasta 1936): poesía más conceptual y compleja. Diario de un poeta recién casado, Eternidades y Piedra y cielo son poemarios en los que se quiere renombrar las cosas para dar pureza. Destaca su símbolo del mar, representando la vida, la soledad, el ansia de eternidad. – Etapa suficiente: Animal de fondo y Dios deseado y deseante. Obsesionado por la eternidad, la trascendencia en su obra. En su estilo se refleja la belleza (búsqueda y expresión de lo bello), el conocimiento (profundizar en el auténtico ser de las cosas, empleando el símbolo) y el ansia de eternidad. Antonio Machado

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Soledades (1902, obra de corte intimista y simbolista) Soledades, Galerías y otros poemas (1907): se dan reformas en los poemas, quita los más modernistas y añade otros. Se trata el paso del tiempo, la melancolía, Dios y la muerte. Destacan los símbolos de la tarde y la fuente, conceptos de tiempo. Campos de Castilla (1912): Descripciones subjetivas de paisajes que demuestran el estado de ánimo, actitud crítica hacia los problemas españoles. Dedica escritos a Leonor. Se produce un acercamiento a la Generación del 98

Se irá acrecentando la crítica social. Escribió también teatro y prosa (La Lola se va a los puertos o Juan de Mairena). Como temas destacan el tiempo (reflejado en símbolos), la soledad, el sueño (como forma de conocimiento), el amor evocado (Leonor, Guiomar y la ausencia de amor) y Dios (crisis de fe y meditación sobre su existencia). El símbolo es fundamental en su estilo, como la tarde (melancolía), el reloj o el agua (tiempo). Su sencillez formal da esencialidad y sobriedad a su obra. Abundan los poemas en alejandrinos y la silva-romance. Narrativa: novela noventayochista Procurada por la Generación del 98, se conmueven por el tema de España (crisis tras la guerra en Cuba y las Filipinas, Castilla se propone como representación de la pureza del alma española) y una preocupación existencial (trasfondo filosófico, se plantean problemas religiosos). Miguel de Unamuno Cultivó con acierto casi todos los géneros. En sus ensayos reflexiona en torno al sentido de la vida y el más allá (Dios, la inmortalidad, etc. No cree en el progreso, porque no sirve para resolver la problemática de la existencia de Dios) y la preocupación por España (evoluciona desde un deseo de reforma hacia una postura contraria). En sus novelas se dan los mismos temas. Carecen de planteamiento y desenlace, y por eso se parecen en poco a las de su época, cosa que motivó una crítica hacia la esencia novelesca de sus obras. Por ello, el autor las denominó nivolas. Tres etapas: – Hasta 1897, año de su peor crisis religiosa. Pierde la fe e inicia sus conflictos existenciales. Etapa progresista de ideología socialista. Aún cree en la ciencia y el progreso. – 1897-1914: obsesión por lo religioso. Concepto negativo del progreso. Angustia, razón vs fe, preocupación por la inmortalidad (Amor y pedagogía). – 1914-1936: nivolas. Niebla, La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir. Pío Baroja Su producción consta casi exclusivamente de novelas. Se divide su producción en dos etapas: – Antes de 1912: etapa prolífica y variada. Escribe sus mejores obras (Camino de perfección y El árbol de la ciencia). En ellas construye arquetípicas etopeyas (descripción de las costumbres y rasgos morales de

un individuo). También publica la trilogía de La lucha por la vida, Zalacaín el aventurero y Las inquietudes de Shanti Andía. Después de 1912: novelas de diferentes estilos y temática (Memorias de un hombre de acción).

Consideraba la novela como un género abierto que admitía gran cantidad de técnicas diferentes. Sus obras carecen de acción, son novelas de personajes, porque todo gira en torno al protagonista que evoluciona a un fracaso anunciado. Su estilo es preciso y sobrio, aunque su sencillez encierra un medida elaboración. Maneja con soltura la descripción impresionista, el diálogo y un amargo humor negro. Abundan las frases cortas de escasa subordinación y el estilo conversacional. No empleó demasiadas figuras retóricas. Influyó en autores como Camilo José Cela o Luis Martín Santos. José Martínez Ruiz “Azorín” Coincide con la misma evolución desencantada de la mayoría de escritores contemporáneos suyos. Su estilo se caracteriza por la pureza y exactitud, por la precisión y por la frase breve y contundente, de fuerte carácter impresionista. Novela novecentista (Generación del 14) Destacan Gabriel Miró, Ramón Pérez de Ayala y Ramón Gómez de la Serna. Procuraron renovar las técnicas novelísticas y poéticas de su tiempo: el lirismo, la ironía o el humor, el intelectualismo o la deshumanización.

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