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Lucas 12 41-48 El Siervo Infiel

Lucas 12 41-48 El Siervo Infiel

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Lucas 12 41-48 El siervo infiel (Mt. 24.45-51) Luc 12:41 Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? ¿La palabra de Dios puede ser clasificada? Es una pregunta que nos hace pensar, ¿El evangelio es para todos o solo para los que no han creído? ¿El ministerio es solo para creyentes o para todo público?, ¿La cena del Señor es solo para los creyentes? En las cosas de Dios no hay nada oculto, y todo es fácilmente entendible. Así que por eso todos pueden ver y escuchar las palabras de Dios. Luc 12:42 Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? El Señor nos pregunta y nosotros deberíamos pelear por ganar ese privilegio. El Señor nos pegunta ahora mismo y ¿nosotros que estamos haciendo? Si nosotros somos mayordomos debemos ser como un mayordomo, y ¿Cuál es el trabajo de un mayordomo? Servir, estar atento a las personas, saber recibir a las personas, tener un orden tanto en la apariencia como en nuestros modales, saber comportarnos, saber brindar un buen servicio. El mayordomo es la imagen que deja un Señor a las personas, si su siervo es completo y atento, sus invitados quedaran encantados por la atención y los elogios serán para su Señor, pero si nos comportamos como malos siervos la vergüenza será también para nuestro Señor. Pero el Señor quiere que seamos buenos pero no solamente buenos sino que fieles, que no tengamos otros señores, y en este mundo tenemos muchas cosas que podrían ocupar el lugar de nuestro Señor, vicios, distracciones, recreaciones que nos desvían nuestro verdadero propósito que es seguir a Dios. Pero tampoco quiere solo eso, sino que también prudentes, en nuestro caminar, en nuestra vida diaria, el saber comportarnos de una forma que Luc 12:43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. Ahora encontramos lo interesante, esto que debería ser algo natural en nosotros además conlleva una bienaventuranza, para que vean lo amable y cariñoso de nuestro Señor. Una persona Bienaventurada es quien puede quien está contento, feliz o dichoso. Si realizamos esta acción nuestro regalo será felicidad, que es algo que al mundo le falta hoy en día, porque tenemos comodidades pero no tenemos felicidad. Muchas veces realizamos algún trabajo y nuestra recompensa es mínima o que nosotros pensamos que no es a la medida del trabajo realizado, pero sin embargo Dios no entrega este trabajo para que tengamos algo que si vale la pena que es felicidad, para que estemos dichosos. Luc 12:44 En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Además nos da el privilegio de darnos un puesto tan importante que es sobres sus bienes, eso no es una cosa menor, pensemos en quien lleva la contabilidad hoy en día tiene dinero que no es suyo en sus hombros. Hubo un caso hace un tiempo de una persona que hizo un perdida millonaria en Chuquicamata y su escusa ante los tribunales de justicia fue que tuvo un problema de inversión, que sin intención puso un precio que no correspondía al cobre y lo vendió más barato de lo que debía. Y así también es con el conocimiento de las cosas del Señor, el nos revela sus tesoros pero de acuerdo a como nos comportemos con Él. Debemos ser personas confiables hacia el Señor, personas que respeten sus leyes, personas que obedezcan sus mandamientos, personas agradables a sus ojos. Luc 12:45 Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, Un acto irracional que llevamos en nuestros corazones, pensamos que solo debemos actuar de tal manera cuando se nos está mirando, además llevamos en nuestra naturaleza la agresividad y los vicios. Por causa del pecado que tenemos en nosotros. Por: Iván Pablo Yáñez Fica ivanipyf@gmail.com

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El siervo infiel - www.mirad.cl contacto@mirad.cl El querer actuar de una forma no prudente es lo que Dios castiga, el no saber comportarse, el no saber medir nuestro actuar. Porque cada uno de nosotros sabemos lo que está bien y lo que está mal, y acá vemos claramente algunas actitudes que Dios no permite, primero la holgazanería, la gente violenta que le gusta derramar sangre inocente y los vicios y gula. Pro 6:6 Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; Pro 6:16-19 Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente, El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos. Jud 1:7 como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. 1Co 6:9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 1Co 6:10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Luc 12:46 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. En este versículo vemos el contraste del versículo 43 y 44 en que el Señor muestra una gratitud muy grande y como premia al buen siervo. Ahora vemos un Señor que se enoja por la actitud errada de su siervo. Debemos estar listos para la llegada de Cristo, porque no sabemos cuando venga, no sabemos en qué momento nuestro Salvador vendrá. Los infieles tienen un lugar en donde el Señor les colocará. Un lugar que no es lindo, no es cómodo, no es apacible, un lugar de sufrimiento. No se puede dar felicidad a quien no se lo merece. El Señor nos da a todos la posibilidad de ser siervos fieles, de ser mayordomos fieles y prudentes, pero si despreciamos las palabras de Dios recibiremos todos lo contrario. Dios no deja pasar el pecado, Dios no puede tolerar a un pecado arrepentido en su presencia, y por lo tanto debe ser expulsado y echado fuera, en un lugar donde deba pagar por sus faltas, por su pecado. Dios nos da tiempo de arrepentirnos, nos da tiempo de ser obedientes, mas no esperara por siempre y un día vendrá y pagara a cada cual según su actuar. Para los infieles y desobedientes es el castigo. Luc 12:47 Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Junto con el versículo anterior vemos cual es la actitud del Señor. No podemos confiarnos, no podemos estar en el medio. Para Dios no existen personas medio buenas y medio malas, para Dios hay una diferencia muy grande entre un siervo fiel y uno infiel. Dios nos advierte, de nuestra condición, nos abre los ojos, nos busca, nos da los medios de salvación, nos da la libertad de voluntad, y nosotros solo debemos dar el sí, solo debemos aceptar su voluntad, aceptar sus dichos y actuar como personas fieles, como personas que están preparadas. De lo contrario no nos queda más que asumir la culpa que ya sabíamos que tendríamos. No hay escusas para Dios, no hay palabra que valga como defensa, solo el recibir su evangelio es lo que salva y el recibir la obra de nuestro Señor es lo que nos limpia y rescata. Luc 12:48 Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Nosotros debemos dar cuenta de nuestros pecados, delante de Dios sin nadie que ya pueda interceder por nosotros, solo con nuestra voluntad, solo con nuestra decisión ante Dios. Si decidimos no obedecerle claramente seremos condenados por cada pecado que tengamos, mas si le hemos confesado como Señor tenemos alguien que ha pagado por nuestras culpas, pero sin embargo Dios también nos pide cuenta de lo que se nos ha encargado y como nos hemos comportado, cada cual será recompensado según su fidelidad y su devoción a Dios. Por: Iván Pablo Yáñez Fica ivanipyf@gmail.com Página 2

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