La crisis de los tres años1

Podemos analizar la crisis de los tres años desde tres puntos de vista. Hemos de suponer, en primer lugar, que todos los cambios, todos los acontecimientos que tienen lugar durante esa crisis se agrupan en torno a una formación nueva de tipo transitorio. Por consiguiente, cuando analizamos los síntomas de la crisis debemos determinar, aunque sea hipotéticamente, aquello nuevo que surge en dicho período y el destino de la formación nueva que desaparece una vez finalizado est período. Debemos estudiar, seguidamente, cómo cambian las líneas centrales y secundarias del desarrollo y, por fin, evaluar la edad crítica desde el punto de vista de la zona de desarrollo próximo, es decir, de la relación con la edad siguiente. No debemos partir de un simple esquema teórico al estudiar la crisis de los tres años. Nuestro único camino es el analítico, es decir, el análisis de material fáctico a fin de conocer en ese proceso las teorías fundamentales que tratan de explicar esos datos. Para comprender lo que sucede en el período de los tres años debemos examinar en primer término la situación del desarrollo ± interior y exterior -, en medio del cual transcurre dicha crisis. Conviene iniciar el estudio por los síntomas de la edad. Los síntomas de la crisis, que se sitúan en primer plano, suelen denominarse primer conjunto de síntomas. Todos ellos están descritos en forma de conceptos cotidianos y precisan ser analizados para adquirir un significado realmente científico. El primer síntoma que caracteriza el inicio de la crisis es el negativismo. Debemos formarnos una idea clara de lo que se trata. Al hablar de negativismo infantil es indispensable diferenciarle de la desobediencia habitual. En el negativismo la conducta del niño se opone a todo cuanto le proponen los adultos. Si el niño no quiere hacer algo porque le desagrada (por ejemplo, está jugando y le obligan a ir a la cama cuando él no tiene sueño), su conducta no es negativista. El niño quiere hacer aquello que le apetece, aquello que le tienta y le prohíben; si pese a todo lo hace, su conducta no podrá tildarse de negativista, será una reacción negativa a la exigencia de los adultos, motivada por la intensidad de su deseo. Una manifestación de negativismo es cuando el niño no quiere hacer algo por el simple hecho de que la propuesta parte de un adulto, es decir, no se trata de una reacción contra el contenido de la misma, sino por provenir de otro. El rasgo distintivo del negativismo, aquello que le diferencia de la desobediencia corriente, es que el niño no obedece porque se lo han pedido. Por ejemplo, el niño juego en el patio y no quiere volver a casa, le llaman porque ya es la hora de acostarse, pero él no obedece a pesar de que su madre lo reclama. Si le pidiera otra cosa, sólo haría aquello que le gustara. En la reacción del negativismo el niño no hace algo precisamente porque se lo han pedido. Se produce en este caso un peculiar desplazamiento de motivaciones. Las observaciones llevadas a cabo en nuestra clínica nos suministran otro ejemplo típico de negativismo. Una niña en el cuarto año de vida, con una prolongada crisis de tres años y un negativismo muy manifestado, quiere que la lleven a una conferencia donde se habla de niños. Se prepara incluso para ir. Yo la invito. Pero como yo la invito, se niega a ir. Se niega con todas sus fuerzas. ³Entonces vete a tu cuarto.´ No obedece. ³Bueno, vamos.´ Se niega. Cuando la dejan en paz, llora; está dolida porque no la han llevado. Vemos, por tanto, que el negativismo obliga al niño a portarse en contra de su deseo afectivo. A la niña le hubiera gustado ir, pero como se le propuso, se negó. Cuando el negativismo es muy marcado se puede conseguir una respuesta contraria a todo cuanto se propone al niño en tono autoritario. Diversos autores describen interesantes experimentos en ese sentido: un adulto se acerca al niño y le dice imperativamente. ³Este vestido es negro.´ Y

el niño hace lo contrario de lo que le piden los adultos. Semejante actitud no revela animadversión hacia el adulto. se manifiesta en un peculiar descontento infantil expresado en gestos y palabras despreciativas con las que responde el niño a todo cuanto se le propone y se hace. La diferencia entre la terquedad . Hay dos momentos que diferencian la terquedad de la perseverancia habitual. tiene relación con la motivación. cuyo motivo está al margen de la situación dada. el niño desea algo y procura conseguirlo tenazmente. El niño se halla totalmente dominado por el afecto. Se destaca en primer lugar la actitud social. ³No. El negativismo va dirigido siempre contra el adulto que le incita a realizar una u otra acción.´ Pero cuando dice ³sí. ¿Qué diferencia hay entre los primeros síntomas y este último? La rebeldía se diferencia del negativismo por ser impersonal. La terquedad es una reacción infantil cuando el niño exige algo no por desearlo intensamente. Este síntoma se considera tan decisivo para la edad que toda la fase crítica se denomina ³Trotz alter´ que significa la edad de la rebeldía. Digamos que le llaman. El negativismo es un acto de índole social: va dirigido principalmente a la persona y no al contenido de su ruego. La reacción negativa se diferencia de la desobediencia habitual por dos momentos esenciales. El primer momento. de si quiere o no hace lo que se le pide. si no obedece por el simple deseo de no querer hacerlo o bien porque quiere hacer otra cosa. es la total unidad del afecto y la actividad. le aducen razones que le convencen. esa actitud no puede considerarse como terquedad. sino por haberlo exigido él. Si hemos de diferenciar el negativismo de la terquedad corriente. una tendencia. es negro´. Insiste en su exigencia. es un hecho que suele producirse antes de la crisis de los tres años. El negativismo es una reacción. le dicen que vuelve a la casa. Por ejemplo. El segundo momento esencial es la nueva actitud del niño hacia su propio afecto. No podemos decir que el niño pasa libremente de un afecto a otro. el niño quiere un objeto. En relación con la actitud hacia el afecto. según la opinión de todos los investigadores. conviene recordar la infancia temprana. sino ante el régimen de vida que se impone. que se ha formado hasta los tres años. El segundo síntoma de la crisis de los tres años es la terquedad. en este caso no se trata de terquedad. es blanco´. El motivo de su terquedad se debe a que se siente obligado por su primera decisión. La rebeldía va dirigida más bien contra las normas educativas establecidas para el niño. El afán de contradecir. con perseverancia logra su deseo. Si el rechazo del niño. contra el modo de vida. procurará estar todo el día en el patio. no obedece.recibe la respuesta. ante las reglas establecidas. es decir. El niño no actúa a impulsos directos de su afecto. ante los juguetes que le interesaban anteriormente. Sólo esto se llama terquedad. En el caso dado. Si el niño insiste en su deseo. el niño responde ³no. adopta esa actitud por haberlo dicho él y solamente por esta razón se mantiene en ella. relacionado con otras situaciones. la actitud hacia otra persona. pero como se ha negado ya. No se trata de terquedad. Nos encontramos con otras motivaciones personales del niño que las existentes con anterioridad a la crisis de los tres años. el deseo de hacer lo contrario de lo que se le dice es negativismo en el auténtico sentido de la palabra. El tercer momento suele denominarse con la palabra alemana ³Trotz´. hay que saber diferenciar la terquedad de la perseverancia. su conducta no puede calificarse de negativista. en la terquedad lo característico es la tendencia a sí mismo. le gusta deslizarse en trineo. El segundo momento es el siguiente: si el negativismo se caracteriza por su tendencia social. el motivo de la negación se debe a la situación. sino en contra de su deseo. es blanco. Si. común con el negativismo. por ejemplo. pero no lo consigue de inmediato. la reacción del niño no se debe al contenido de la propia situación. él se niega. Por ejemplo.

se vuelve rebelde. intenta recuperar la situación que tenía en su temprana infancia cuando de hecho se cumplían todos sus deseos y él era el señor de la situación. Esos síntomas hacen parecer al niño como difícil de educar. se convierte en un ser siempre descontento. De entre los síntomas de la crisis que estamos analizando se destacan otros tres. quiere hacerlo todo por sí mismo. En este caso nos encontramos con la misma tendencia al dominio. El niño en su comportamiento. que se manifiesta en réplicas insolentes. insubordinación. tal como él exige. además. El primero es la protesta violenta. negativo. desea poner de manifiesto su poder déspota en relación con los que le rodean: la madre no puede ausentarse de casa. Diríase que está en guerra con los que le rodean. terco. cabe decir que el niño exige independencia por haber sobrepasado las normas y formas de tutela imperantes en la edad temprana. en constante conflicto con ellos. se señala asimismo un síntoma ambiguo que se manifiesta de distinto modo en las diferentes familias. El niño procura desvalorizar el juguete. expresan su rebeldía contra todo aquello que antes le gustaba. de una protesta contra la educación autoritaria. se le debe proporcionar todo cuanto desee. tan diferente al niño obediente y tierno de antes. Antes de ella. De un ³bebé´ al que llevaban en brazos se ha convertido en un niño rebelde. al despotismo y poder producido por los celos hacia otros niños. el niño era dócil. La rebeldía se diferencia de la terquedad habitual por su carácter tendencioso. aunque su importancia es secundaria. Finalmente. por decirlo así. cariñoso. se ha convertido de pronto en un ser complicado para los adultos. Por ejemplo. El. palabra que antes ni siquiera conocía. contestatario. se niega a comer lo que le sirven. comerá lo que él quiera. El niño aspira a ser independiente. se manifiesta rebelde. ha de permanecer en la habitación. su descontento. Se comprende fácilmente el por qué la rebeldía del niño en un medio familiar donde impera una educación autoritaria se considere como el síntoma principal de la crisis de los tres años. Una vez estudiados dichos síntomas no resulta difícil darse cuenta que la crisis se revela en forma de un motín. su imagen en el seno familiar cambia radicalmente. lo que antes no podía suceder. celoso y despótico. Los síntomas típicos de la crisis evidencian tan claramente su carácter de protesta contra el educador que todas los investigadores la señalan. Existe. En las familias donde hay varios hijos ese síntoma se llama de celos en relación con los mayores o con los pequeños si en la familia hay más hijos. El niño protesta de todo. de pronto. el cuatro. que antes no procuraba cuidados ni dificultades. Hemos hecho nuestras conclusiones . Bühler ha descrito bien el espanto de la madre al oírse llamar estúpida por su hijo. En las familias del hijo único el niño tiene tendencia al despotismo. El niño rebusca miles de medios para poner de manifiesto su poder sobre los demás. He aquí los síntomas principales que tanto en las descripciones de la crisis de los tres años. antojadizo. otro síntoma. son tendenciosas. un niño de familia culta utiliza de pronto epítetos injuriosos. se le llevaba de la mano y.y la rebeldía radica en que la primera está dirigida hacia lo exterior. renuncia a él y en su vocabulario aparecen palabras y términos que significan todo lo malo. Se tiene la impresión de que el niño ha cambiado mucho en poco tiempo. en relación con lo exterior y con el propósito de insistir en su propio deseo. todo lo negativo que se refiere a cosas que por sí mismas no son desagradables. que los alemanes denominan ³Eigensinn´ o bien voluntariedad. Suelen ser habituales y frecuentes las riñas con los padres y con ellos se relaciona el síntoma de la desvalorización. Ch. Como es lógico en todos los síntomas descritos se producen así mismo ciertos cambios en las relaciones sociales del niño con la gente de su entorno.

la consecuencias de los síntomas principales. con un proceso de crisis de los tres años muy agudo. el sueño agitado y otros síntomas neuropáticos. el niño está siempre dominado por relaciones afectivas directas con el entorno familiar. la enuresis. en el momento de nacer. los llamados excesos hipobúlicos.sobre la base de los datos proporcionados por la educación familiar. tomados en conjunto. como dificultades de expresión. la incontinencia urinaria. se muestra muy despótico. o sea. Algunos investigadores señalan este rasgo como el característico de la crisis. a romperlos de pura rabia. Es cierto que hoy día también en eso países existen diversas instituciones preescolares y algunos centros de asistencia social con su deleznable sistema benéfico de educación. es decir. pero no psicológicamente de la gente que le rodea. Hay cambios en la esfera afectiva y volitiva. su ulterior desarrollo. El segundo conjunto de síntomas se divide. Mis propias observaciones me permiten ofrecerles el siguiente ejemplo: un niño en el cuarto año de vida. demuestran que las relaciones del niño con la gente que le rodea o con su propia personalidad ya no son los de antes. agudización. que recuerdan en apariencia ataques convulsivos. se separa físicamente de la madre. pero ni su alimentación ni su desplazamiento son posibles sin ella. Estas reacciones tienen carácter morboso. En los niños neuropáticos. a desdeñar los juguetes que se le ofrecen en un momento poco oportuno. Todos los síntomas demuestran que se producen sensibles cambios en las relaciones del niño con su entorno familiar inmediato al que está ligado por sentimientos de afecto al margen del cual su existencia sería inconcebible. pero que no lo son en realidad (el niño se tira al suelo. el niño llega a insultar a su madre. Un niño acostumbrado a realizar correctamente sus necesidades vuelve al período inicial de su desarrollo cuando la crisis toma formas extremas. se observan más reacciones neuróticas de ese tipo como. desvaloración. que atañe a sus vivencias más profundas e intensas. Debido al cambio de las relaciones sociales del niño. todo cuanto exige debe ser cumplido. Darwin: el niño. Debo mencionar. pero la crisis de los tres años señala una etapa nueva de la emancipación. Para Darwin se trata de una prueba de la dependencia biológica del niño (los marsupiales poseen un dispositivo morfológico. El primero abarca los que se derivan de su tendencia a ser independiente. a su vez. Por . terquedad. Desarrollando la idea de Darwin. hijo de un cobrador de tranvía. el niño se ve inmerso en una serie de conflictos internos y externos que le producen frecuentemente reacciones neuróticas. de su esfera afectiva. da puñetazos). justamente en la crisis de los tres años. una extrema manifestación de negativismo. lo que prueba la creciente independencia y actividad del niño. En el período de la infancia temprana. los síntomas mencionados. o sea. patea. Todos esos síntomas. por ejemplo. cabe decir que el niño en el período de la infancia temprana está separado biológica. En general. de terquedad. Los temores nocturnos. en niño hasta los tres años está socialmente unido a la gente de su entorno. Para Beringer. en dos grupos. aunque sea brevemente. la bolsa. nos hacen pensar que el niño se ha emancipado: antes era llevado de la mano por los adultos y ahora intenta caminar por sí mismo. biológicamente siguen unidos a la madre. En la crisis de los tres años se produce el llamado desdoblamiento: los conflictos pueden ser frecuentes. protesta de las cuales hemos hablado ya. Me ha llamado muchas veces la atención lo dicho por Ch. ya que la educación en la infancia temprana en Occidente existe casi exclusivamente como una forma de educación occidental en la edad temprana a diferencia de la educación escolar es una educación individual familiar. sino representan manifestaciones extremas de negativismo. que giran en torno al ³yo´ y a las personas que le rodean. completamente normal. en la cual depositan las crías después de su nacimiento). de todo aquello que es valioso para él. el llamado segundo conjunto d síntomas. tartamudeo.

agita sus brazos y sus piernas. Habíamos dicho que la reacción negativa del niño de tres años debía diferenciarse de la simple desobediencia. resalta en este caso la motivación social. sino por haberlo dicho él. Lo cito a título de ejemplo de las complicaciones de la crisis de los tres años. subjetivo. así como el significado y sentido de los síntomas descritos. pateaba. El niño fue llevado a nuestro centro. sino en que se le ha pedido. 1. ya que sólo a base de escándalos podía manifestar su protesta. El niño terco insiste en algo que no desea con vehemencia o. sino por sus relaciones con otras personas. Hagamos algunas deducciones teóricas. en lagunas observaciones propias (dicha crisis está relacionada con una infancia difícil que tuve ocasión de estudiar) y en ciertos propósitos de elaborar con espíritu crítico algo de lo expuesto en las teorías sobre estas edades. Al estudiar los síntomas de la crisis de los tres años habíamos señalado ya que la reestructuración interna se orienta hacia las relaciones sociales. Por tanto. incluso. Las madres suelen quejarse de lo difíciles que son sus hijos. sino a la relación con la persona que se lo dice. incluso. agitaba los brazos. El motivo de la negativa no se debe al contenido de la propia actividad a la cual se le invita. Pero la perseverancia y la terquedad son dos cosas diferentes. Si el niño desea algo y se obstina vehementemente en lograrlo esa actitud nada tiene que ver con la terquedad.ejemplo. empezaba a gritar d manera salvaje. se niega a hacerlo. La reacción negativa no se manifiesta en el rechazo del niño a cumplir el acto solicitado por el adulto. representan más bien una cadena que empieza por la dificultad de educar al niño en el seno familiar y llegar al estado de síntomas psicopáticos neuróticos. la crisis de las relaciones sociales del niño. cuando ya no lo desea o ha dejado de desearlo hace mucho tiempo. El llamado primer conjunto de síntomas pone de manifiesto nuevos rasgos siempre relacionados con el hecho de que el niño motive sus actos no por el contenido de la propia situación. los padres se quejaban de que sufría ataques cuando se negaban a cumplir sus deseos: se tiraba al suelo. en lo fundamental. de su terquedad. El intento de explicar teóricamente la crisis de los tres años es una tentativa inicial y. es decir. La reacción negativa se produce desde el momento en que al niño no le interesa cumplir el ruego que le dirige o. intentemos determinar qué acontecimientos se producen en el desarrollo del niño. sino de una forma de conducta que algunos autores consideran como un retorno a reacciones del primer año cuando el niño grita. . no tendremos más remedio que estar de acuerdo con los investigadores para quienes la crisis de los tres años es. Lo mismo ocurre con la terquedad. exige que levante un papelito tirado en el suelo. 2. perseverancia. que es uno de los rasgos de la crisis. la verdadera razón de la actitud negativa se debe a que el niño quiere hacer lo contrario. algo que ya no está en consonancia con su insistencia. aunque el papelito no le hacía ninguna falta. es decir. En el niño que estábamos observando se trataba de accesos de rabia impotente. caminando por la calle con su madre. en cierto modo. No se consideran como síntomas fundamentales de la crisis. tal vez. cuando le gustaría cumplirlo pero que él. que componen el segundo conjunto de síntomas. poner de manifiesto su independencia ante aquello que se le pide. debe distinguirse de la perseverancia infantil. sin embargo. Nuestro intento es totalmente previo y. es decir. la más burda basada en cierto conocimiento de material fáctico. que no pretender ser una teoría de las edades críticas. Si generalizamos el panorama fáctico de los síntomas de la crisis de los tres años. también la terquedad. Pero no se trataba de convulsiones patológicas. No insiste por el contenido de su deseo.

.¿Cuáles son los cambios fundamentales que se producen durante la crisis? Se modifica la actitud social del niño frente a la gente de su entorno. Se produce también la crisis de la personalidad ± ³yo´. frente al prestigio de los padres. la crisis es producto de la reestructuración de las relaciones sociales recíprocas entre la personalidad del niño y la gente de su entorno. Dicho más sencillamente. hay una serie de actos que se deben a la propia personalidad del niño y no a un deseo momentáneo. el motivo difiere de la situación -. o sea.

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