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ARCHIVO MUNICIPAL DE TORREÓN

LAS CORRIENTES IDEOLÓGICAS ANTE LA REVOLUCIÓN DE


INDEPENDENCIA DE MÉXICO

DR. RODOLFO ESPARZA CÁRDENAS

La Historiografía moderna cobra sentido, si es referente para el análisis de los


problemas actuales y al mismo tiempo es motivada por ellos. Es decir, la
historiografía actual re-huye al enciclopedismo y al academicismo, para
convertirse en algo operativo y útil en la nueva concepción del tiempo histórico.

Así entonces ¿Qué significa en el aquí y el ahora la Revolución de


Independencia?

Bien, el país vive hoy el debate, en términos institucionales y constitucionales, de


las relaciones de poder entre los estados y la federación; este conflicto se
materializa en los renglones, de la hacienda pública; por tanto, de los impuestos,
de los presupuestos, de las participaciones, de las representaciones populares
que andan, por cierto, dando un salto para atrás, al plantear las reelecciones a los
puestos públicos, como si fuera un paso a la modernidad.

En el marco, de las conmemoraciones centenarias, se reviven viejos fuegos, y se


escuchan voces que desean se hagan monumentos y se rebauticen calles y
avenidas en honor a Iturbide, a Juan O´donojú, Maximiliano o a Díaz, apelando a
la democratización, la tolerancia, a la pluralidad, incluso a la mal llamada
alternancia del México contemporáneo. No obstante dichos términos, cuando se
plantean desde atalayas ideológicas diferentes cobran sentidos distintos, que
debemos revisar cuidadosamente en su devenir, para saber si hablamos de lo
mismo.

Por ejemplo, la corriente republicana, federal y liberal, tiene nítidos antecedentes


americanos y coahuilenses en la voz de Ramos Arizpe. En efecto, el discurso y
contenido de la Memoria, de su Provincia, presentada en las Cortes de Cádiz,

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penetra en el profundo espíritu de conformar una entidad política independiente.1
También, en aras de combatir el despotismo militarizado, pugnó la aprobación de
una entidad que contara con “un gobierno superior y común, en lo ejecutivo y en lo
judicial… conforme a los principios y bases adoptados en el proyecto de
constitución…proclamada la dignidad del hombre constituido en sociedad…
reconocidos sus derechos de libertad, seguridad personal y de sus propiedades,
con igualdad en presencia de la ley… a cuya formación hubieran cooperado con
su voluntad…”2; Estableciendo, en cada provincia una diputación… y en cada
población un cabildo…”

En ese mismo documento es posible identificar muchos de los principios


organizadores del movimiento de la Ilustración, aún vigentes. Así, expresa: “La
educación pública es uno de los primeros deberes de todo gobierno ilustrado y
sólo los déspotas y tiranos sostienen la ignorancia de los pueblos para más
fácilmente abusar de sus derechos.” Y agrega líneas adelante: “…En las
haciendas… he observado el cuidado que se pone en que los hijos de los
sirvientes no aprendan a escribir, por creer algunos amos, que llegando a esa que
llaman ilustración, solicitaran otro modo de vida…” 3

Miguel Hidalgo, había expresado meses antes: “Establezcamos un congreso que


se componga de representantes de todas las ciudades, villas y lugares del
Reino…”, con diputados que “…desterrarán la pobreza, moderando la devastación
del reino y la extracción de su dinero, fomentarán las artes, se avivará la
industria…4. He aquí discursos cuyos fundamentos ideológicos y propósitos
políticos coincidían. ¿Cómo aconteció entonces esa convergencia en las ideas de
estos hombres, quienes ya pensaban, aunque con visión propia, en la soberanía
como fundamento de la nacionalidad y en la nacionalidad como base de la
soberanía?

1
O’Gorman, Edmundo. Historia de las Divisiones Territoriales de México. Porrúa. México. 1997.
pp.16-19.
2
Ramos Arizpe. Memorias…, op. cit. p. 332.
3
Ídem. p. 319.
4
Zavala, Silvio. Apuntes de historia nacional 1808-1974. El Colegio Nacional/FCE. México. 1999.
pp. 22-25.

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La formación de este pensamiento, fue promovido, sin percatarse de los alcances,
en el siglo XVIII por la propia corona española, buscaba modernizarse,
incrementar su poder frente al de la Iglesia, aliviar la bancarrota de la Real
Hacienda, y para establecer un Estado laico y moderno, acorde a los principios de
la ilustración, basado en el progreso industrial, técnico, científico, educativo y
cultural. Con la convicción de que estas metas debían ser promovidas desde el
gobierno y por ministros ilustrados, lo cual exigió la intervención del Estado en la
economía, la sociedad y las instituciones culturales…

El movimiento referido agitó el ámbito civil; entre 1770 y 1810 acontece una
revolución intelectual que precipitó la separación entre religión y educación, entre
teología y ciencia y entre el estado religioso y la sociedad profana;
consecuentemente, el soberano español gobernó alentó nuevos proyectos
políticos e instituciones que trasformaron la vida del virreinato.5

Miguel Hidalgo, desde sus primeros escritos, expresa bases ilustradas para la
integración paulatina del cuadro ideológico que fundamentó la Revolución de
Independencia. Su consecuente desarrollo perfilará un distanciamiento claro de
los partidarios abiertos o encubiertos por mantener las cosas como estaban: una
masa miserable y desposeída, por un lado; y por el otro, los militares, el alto clero
y los altos funcionarios propietarios, gordos de riqueza, coludidos en torno a sus
privilegios.

La carta de Hidalgo al Intendente Riaño, a cinco días del grito de Dolores, contiene
la declaración de que el movimiento iniciado con quince hombres, tenía ya en sus
filas a cuatro mil, buscando “ser independientes de España y gobernados por
nosotros mismos”. Mi intención no es otra sino que los europeos salgan por ahora
del país…”

5
Florescano. op. cit. p. 499.

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No hay remedio…, le escribió, el movimiento actual es grande y mucho más
cuando se trata de recobrar derechos…concedidos por Dios a los mexicanos y
usurpados por unos conquistadores crueles, bastardos e injustos, que… pasaron
por usurparles sus costumbres y propiedad y vilmente de hombres libres
convertidos a la degradante condición de esclavos”. Así, en el decreto contra la
esclavitud, expresa uno de los principales objetos de la nación puesta en armas
era el exterminio de la gabela injusta.

Pero sin duda, el más significativo de los decretos,, fue el dictado en Guadalajara
el 5 de diciembre de 1810, al ordenar se devolvieran las tierras a los pueblos
indígenas; asunto que ha encontrado mayor resistencia, en ese devenir, entre los
monarquistas, centralistas, conservadores y para los porfiristas que aún
republicanos comían viandas clericales, y cuya solución jurídica y programática
definitiva se consigue en la Constitución de 1917, con un sentido de justicia social
sin precedente en la historia universal.

Otro de los principios inalienables, se pone en claro en las discrepancias entre


Ignacio López Rayón y José Ma. Morelos, en abril 22 de 1811. El primero,
estando en Zacatecas, escribe y manifiesta al Virrey Venegas, que en América se
intentaba erigir un Congreso que conservaría la legislación eclesiástica y los
derechos de Fernando VII. Para esas fechas ya había acontecido la aprehensión
de los insurgentes en Acatita de Baján.

Cuando Rayón hace circular sus Elementos Constitucionales: la intolerancia


religiosa, del primer punto, y el asunto de la soberanía, que aunque dimanaba del
pueblo, residía en la personas de Fernando VII; la libertad de prensa solo en lo
científico y político (29); las primeras fechas patrias: 16 de septiembre, 29 de
septiembre, 31 de julio, fechas estas dos últimas del nacimiento de Hidalgo y
Allende, y el 12 de diciembre; y son conocidos por el Siervo de la Nación, Morelos
se inconformó, diciéndole a Rayón que la soberanía de Fernando, debía excluirse,
para dar al público la Constitución; por lo demás estaba más o menos de acuerdo.

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Rayón al responderle a Morelos, argumentó que habían apellidado a la junta el


nombre de Fernando VII, solo por haber conseguido con ello que muchas tropas
de los europeos, desertaran para reunirse a las nuestras; así algunos de los
americanos vacilantes por el temor de ir contra el rey.

Morelos por su parte, si bien rescata puntos de los Elementos de Rayón, perfila
en los Sentimientos de la Nación, aspectos que serán fundamentales para el
transcurso al régimen liberal-republicano: La soberanía radicada en el pueblo, solo
depositada en sus representantes; la división de poderes, prevaleciendo el
legislativo, electo provincialmente, para de él elegir a los otros dos; la libertad del
pueblo garantizada por un gobierno liberal; la pluralidad de votos para decidir las
leyes.

Morelos en su alocución ante la Junta Revolucionaria de Chilpancingo, el 14 de


septiembre de 1813, habló del empeño del enemigo de ocultar lo que no se
ignoraba: Que la soberanía residía esencialmente en los pueblos…Que trasmitida
a los monarcas por ausencia, muerte, cautividad de éstos refluía hacia aquellos,
que los pueblos eran libres para reformar sus instituciones políticas a
conveniencia, que ninguno tiene derecho para sojuzgar a otro, si no procede una
agresión injusta.

Ahora bien ocupémonos de los razonamientos de los historiadores que abordan la


independencia de México, desde la perspectiva conservadora. Por ejemplo, es
reiterativo encontrar ideas como las siguientes: para 1820, la Nueva España se
había recobrado su estatus colonial; contribuyó, el cansancio de la sociedad por la
guerra; el restablecimiento político de Fernando VII, y la derrota insurgente por la
incapacidad del proyecto de atraerse a las élites criollas.

En cambio, los beneficios de la paz se observó en la armonía restablecida de las


clases sociales. Tanto los criollos, como los peninsulares, castas, mestizos e

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indígenas nuevamente ejercieron las tareas que les correspondían según el rígido
orden estamental que les correspondía: La iglesia retomó el control de una parte
del clero que activamente había participado en la insurgencia o que había
protestado el favor del fuero eclesiástico.

Hacen notar que derogada la Constitución de Cádiz, la Iglesia se tranquilizó


momentáneamente. Sólo para inquietarse otra vez, cuando Rafael Riego, propició
su restitución; entonces la Iglesia, junto a criollos y realistas que veían la
penetración de un liberalismo opositor a la tradición política española, porque
establecía la libertad de imprenta, los ayuntamientos constitucionales y las
diputaciones provinciales, se organizaron.

Justifican al grupo más conservador de la sociedad y proclives a la monarquía,


elaborarn el Plan de la Profesa en 1820, porque se oponían Constitución gaditana.
Aducen que la jura de Fernando VII, fue forzada, de ahí la conveniencia de
gobernarse con independencia de España, pero haciendo uso de las leyes de
indias. Así las cosas es cuando aparece como posible ejecutor de la
independencia Agustín de Iturbide, un criollo, salvador de la situación ante el
fracaso del Plan de la Profesa. Desde luego, se fraguaron otros planes, hasta que,
fue cobrando forma la pacificación negociada entre Vicente Guerrero y Agustín de
Iturbide, luego que Iturbide, como jefe de la comandancia del sur, le fue imposible
reducir al caudillo que tomara el mando insurgente, a la muerte de Morelos.

En este proceso, el 10 de enero de 1821, Agustín de Iturbide le escribe a Vicente


Guerrero:

…Sin andar con preámbulos…hablaré con la franqueza… de mi


carácter ingenuo. …Soy interesado… en el bien de esta Nueva
España…

Ud. está en el caso de contribuir á ella de un modo muy particular, y es


cesando las hostilidades, y sujetándose con las tropas de su cargo á
las órdenes del gobierno; en el concepto de que yo dejaré á Vd. el

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mando de su fuerza, y aun le proporcionaré algunos auxilios para la
subsistencia de ella.

[…]

…en España reinan hoy las ideas liberales que conceden á los
hombres todos sus derechos; y se asegura… que Fernando VII el
Grande, no ha querido que en las cortes se decidan reformas de
religiones y otros puntos de esta importancia…

Ya sabrá Ud. también como por los mismos principios han sido puestos
en libertad los principales caudillos del partido de Vd. que se hallaban
presos, D. Ignacio Rayón, D. José Sixto Berduzco, D. Nicolás Bravo…

Supongo que Vd. no inferirá de ninguna manera que esta carta es por
otros principios, ni tiene otro móvil que el que le he manifestado; porque
las pequeñas ventajas que Ud. ha logrado, de que ya tengo noticia, no
pueden poner en inquietud mi espíritu, principalmente cuando tengo
tropa sobrada de que disponer, y que si quisiese me vendría más de la
capital;

El teniente coronel Berdejo va á tomar el mando que tenía el Sr. Moya, y


le he prevenido que si Ud. entra en contestaciones, suspenda toda
operación contra las tropas de Ud. el tiempo necesario hasta saber su
resolución: todo lo que le servirá de gobierno.

Agustín de Iturbide.

Vicente Guerrero, diez días después, en una hermosísima carta le responde:

[…]

Hasta esta fecha llegó a mis manos la atenta carta de usted de 10 del
corriente, y como en ella me insinúa que el bien de la patria y el mío…
manifestaré los sentimientos que me animan a sostener mi partido.
Como por la referida carta descubrí en usted algunas ideas de
liberalidad, voy a explicar las mías con franqueza,…

Comencemos por demostrar sucintamente los principios de la


revolución, los incidentes que hicieron más justa la guerra, y obligaron a
declarar la Independencia.

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Todo el mundo sabe que los americanos, cansados de promesas
ilusorias, agraviados hasta el extremo, y violentados por último, de los
diferentes Gobiernos de España que…, sólo pensaron en mantenernos
sumergidos en la más vergonzosa esclavitud,…

Se acercaron nuestros principales caudillos a la capital para reclamar


sus derechos ante el virrey Venegas, y el resultado fue la guerra….
Cuando… la reunión de las Cortes de España, creímos que calmarían
nuestras desgracias…

¡Pero qué vanas fueron nuestras esperanzas… Cuando agonizaba


España… entonces descubren todo el daño y oprobio con que siempre
alimentan a los americanos… entonces reprochan con ultraje las
humildes y justas representaciones de nuestros Diputados; …no se
nos concede la igualdad de representación, ni se quiere dejar de
reconocernos con la infame nota de colonos,…
Horroriza una conducta como ésta tan contraria al derecho natural,
divino y de gentes. […] En este número está usted comprendido. ¿Y
acaso ignora algo de cuanto llevo expuesto? ¿Cree usted que los que
en aquel tiempo en que se trataba de su libertad y decretaron nuestra
esclavitud, nos serán benéficos ahora que la han conseguido y están
desembarazados de la guerra?

Sabe usted que el Rey identifica nuestra causa con la de la Península,


porque los estragos de la guerra, en ambos hemisferios, le dieron a
entender la voluntad general del pueblo; … Dígase, ¿qué causa puede
justificar el desprecio con que se miran los reclamos de los
americanos… y en particular sobre la falta de representación en las
Cortes?... ¿Qué beneficio le resulta al pueblo cuando para ser
ciudadano se requieren tantas circunstancias, que no pueden tener la
mayor parte de los americanos. Me avergüenzo al contemplar sobre
este punto y declinaré eternamente contra mis mayores y
contemporáneos que sufran tan ominoso yugo.

He aquí demostrado, brevemente, cuanto puede justificar nuestra


causa... Concluyamos con que usted equivocadamente ha sido nuestro
enemigo,…; pero si entra en conferencia consigo mismo, conocerá que
siendo americano, ha obrado mal, que su deber le exige lo contrario,
que su honor le encamina a empresas más dignas de su reputación
militar, …que su estado le ha puesto en las manos fuerzas capaces
de salvarla y que si nada de esto sucediera, Dios y los hombres
castigarían su indolencia.

[…]

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. …Sepa usted distinguir y no confunda, defienda sus verdaderos
derechos y esto le labrará la corona más grande; entienda usted: yo no
soy el que quiero dictar leyes ni pretendo ser tirano de mis semejantes;
decídase usted por los, verdaderos intereses de la Nación, y entonces
tendrá la satisfacción de verme militar a sus órdenes y conocerá un
hombre desprendido de la ambición e intereses, que sólo aspira a
sustraerse de la opresión y no a elevarse sobre la ruina de sus
compatriotas.

Esta es mi decisión y para ello cuento con una regular fuerza


disciplinada y valiente, que a su vista huyen despavoridos cuantos
tratan de sojuzgarla; con la opinión general de los pueblos que están
decididos a sacudir el yugo o morir, y con el testimonio de mi propia
conciencia, que nada teme, cuando por delante se le presenta la
justicia en su favor.

Compare usted que nada me sería más degradante como el


confesarme delincuente y admitir el perdón que ofrece el Gobierno
contra quien he de ser contrario hasta el último aliento de mi vida;….

[…]

Si este sistema fuese aceptado por usted confirmaremos nuestras


relaciones; me explayaré algo más, combinaremos planes y protegeré
de cuantos modos sea posible sus empresas; pero si no se separa del
constitucional de España, no volveré a recibir contestación suya, ni
verá más letra mía. Le anticipo esta noticia para que no insista ni me
note después de impolítico, porque ni me ha de convencer nunca a que
abrace el partido del Rey, sea el que fuere, ni me amedrentan los
millares de soldados con quienes estoy acostumbrado a batirme. Obre
usted corno le parezca, que la suerte decidirá, y me será más glorioso
morir en la campaña, que rendir la cerviz al tirano. .

He satisfecho el contenido de la carta de usted, porque así lo exige mi


crianza; y le repito que todo lo que no sea concerniente a la total
independencia, lo demás lo disputaremos en el campo de batalla.

Como sabemos. El Plan de Iguala, publicado el 24 de febrero de 1821, traiciona


los puntos sobre los que acordaron unir sus ejércitos Guerrero e Iturbide; éste en
la proclama escribió: Trescientos años hace la América Septentrional de estar bajo
la tutela de la Nación más católica y piadosa, heroica y magnánima. La España la
educó, engrandeció formando ciudades opulentas, esos pueblos hermosos, esas
provincias y reinos dilatados… El Plan propuesto por Iturbide destacan los puntos:
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1° La religión de la Nueva España es y será la católica, apostólica, romana, sin
soberanía de otra alguna.

2° La Nueva España es independiente de la antigua y de toda otra potencia, aun


de nuestro continente.

3° Su gobierno será monarquía moderada, con arreglo a la constitución peculiar y


adaptable del reino.

4° Será su emperador el señor don Fernando VII,…

9° Este gobierno será sostenido por el ejército de las Tres Garantías…,

14° El clero secular y regular será conservado en todos sus fueros y


preeminencias.

15° La junta cuidará de que todos los ramos del Estado queden sin alteración
alguna, y todos los empleados políticos, eclesiásticos, civiles y militares, en el
estado mismo en qué existen en el día.

16° Se formará, un ejército protector que se denominará de las Tres Garantías,


porque bajo su protección toma, lo primero, la conservación de la religión católica,
apostólica, romana;…6

Los artículos antecedentes no reflejan otra cosa que un programa político, por
cierto, ratificado en los Tratados de Córdoba, base de un movimiento reaccionario,
favorecedor de la prevalencia de las clases privilegiadas novohispanas y del alto
clero, para dejar las cosas como estaban y conjurar tanto la amenaza de los
avances ideológicos y políticos de la Constitución de Cádiz, como las ideas
liberales americanas, ya con claros rumbos republicanos y federalistas como la
hace notar, primeramente Morelos en sus escritos y Sentimientos de la Nación y
desde luego Vicente Guerrero, conocedor, según se nota, de los planteamientos,
de los diputados americanos, especialmente Miguel Ramos Arizpe y Guridi y
Alcocer; así reconocidos por los diputados peninsulares, como el conde de
Toreno, en las Cortes de Cádiz, cuando los acusaron abiertamente, que más que

6
Reproducido en Fase final de la guerra por la independencia. (Tomado del Mexicano
Independiente número 2, publicado en Iguala el 17 de marzo de 1821.) México: Biblioteca Mínima
Mexicana, 1955. 99-102.

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autonomistas, las propuestas de los diputados novohispanos, eran auténticamente
federalistas

De ahí que los liberales republicanos y federalistas que estuvieron al frente de la


nación desde Guerrero, a Juárez, reconocieran como fecha conmemorativa el
inicio de la independencia y no la fecha de la consumación; simplemente porque
ahí no firma ningún insurgente, ciertamente había algunos hombres que
participaron con los guadalupes y diputados a las Cortes de Cádiz; aquí el origen
de los reclamos actuales de los que todavía se alimentan de aquellos resabios o
lacras, para que la historia oficial reconozca a Iturbide como el único consumador
de la Independencia y se levantes estatuas y se reimpongan nombres a las calles
de México, que en otro tiempo los llevaron.

Su interés porque se reconozca al Plan de Iguala, como la obra maestra de


política y de saber, tal y como afirma Lorenzo de Zavala: porque hablaba de un
nuevo imperio fundado en tres garantías Religión, Independencia y Unión, un
moderno orden constitucional bajo gobierno monárquico.

Que se reconozca que la guerra insurgente no llevó a la independencia, sino al


exterminio de los peninsulares, a la devastación y la penuria, en tanto Iturbide
llevó a la Unión, a la restauración de orden político, social y religioso conocido por
su benevolencia, durante tres siglos de colonia; así como lo intentaron
Bustamante, San Anna y Porfirio Díaz, entregando, esto lo digo yo, al país a los
intereses extranjeros en colusión con las clases poderosas nacionales de sus
tiempos, a costa de la miseria de las masas populares.

Se argumenta que Iturbide, de Valladolid, como Morelos; criollo, como Hidalgo,


Jiménez o Rayón; militar como Allende, Aldama y Abasolo; católico como todos
ellos incluso Matamoros, no fue partidario de lo propuesto por Hidalgo y Morelos:
la guerra a muerte; sino que junto con militares criollos como Bustamante, Herrera,

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Gómez Pedraza, López de Santa Anna, combatió una insurgencia que implicaba
la sangrienta destrucción del orden, de la riqueza y de las paz tradicionales.

Se quejan de la Historia Oficial, ¿de cuál historia oficial? Porque en México,


siempre se han escrito y publicado sin ninguna inquisición versiones
historiográficas de la vida nacional desde distintas corrientes ideológicas; nunca,
en el México independiente, salvo durante el porfiriato, han confiscado las
prensas, quemado los libros de alguno y otro bando político, los libros existen,
para atestiguar lo dicho y son consultados en las bibliotecas públicas y en la
Biblioteca Nacional, en el Archivo de la Nación; se venden en Gandhi, en
Samborn´s, o en las librerías del FCE, tanto los libros de los investigadores y
escritores de orientación republicana y liberal, como los de los reaccionarios del
aquí y el ahora.

Se escribió que no se celebra la consumación de la Independencia, porque en


1810, intervino un buen cura – del que por otro lado, la historiografía oficial se
resiste a aceptar que fuera buen cura, y luego, bueno, sustituyéndolo por un cura
amancebado, heterodoxo y enciclopedista- y en 1821, un pérfido, cruel y traidor
militar criollo. Y la verdad no gusta porque no cuadra con esa historia que se
quisiera hubiera ocurrido, pero que no ocurrió; que la consumación de la
independencia fuera el resultado de grandes epopeyas bélicas, de héroes
comparados con los de la antigüedad griega (ya de perdida siquiera comparables
con los que consumaron la independencia de los países del norte y Suramérica).
Que estuviera llena… de guerras a muerte, de Bolívares y Sucres.

Respecto al Plan de Iguala, se comparte entre los revisionistas rescatadores y


justicieros, la idea de que fue éste el que fijó las bases fundamentales para la
constitución del Estado mexicano independiente… fueron sus principios los que
sirvieron para consumar la independencia, no los contenidos en la Constitución de
Apatzingan, ni el Acta de Independencia jurada en Chilpancingo. Fueron las bases
fundamentales por muchos años, hasta que la expulsión de los españoles a fines

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de la década de 1820, la reforma juarista y los proyectos liberales las amenazaron
peligrosamente o de plano, las destruyeron.

Su valor estriba, según esta corriente ideológica-política, en que planteaba una


monarquía, pero constitucional, la creación de un ejército mexicano, la vinculación
con España en un plano de igualdad e independencia; la continuidad del aparato
burocrático existente, garantía para la buena administración y tranquilidad de
gobernantes y gobernados ; la conservación de los privilegios del clero regular y
secular amenazados por la política anti-eclesiástica peninsular, la protección
absoluta a la propiedad de las personas, tan vulnerable en los once años de lucha.
Por eso hay que celebrar, más que el inicio de la Independencia e México, la fecha
de su consumación, por lo que representó, y representa para algunos mexicanos
de hoy; y que precisamente está detrás de la declaración de Onésimo.

Estas ideas campean entre los conservadores mexicanos del siglo XXI. Cuyos
últimos triunfos fueron las reformas del Artículo 3º Constitucional del 1993 y 1994.
¿Por qué? ahí se los dejo de tarea.

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