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COMENTARIO exegetico tomo 2

COMENTARIO exegetico tomo 2

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INTRODUCCION

EL AUTOR—Policarpo, discípulo de Juan (ad Philippenses, cap. 7) cita a 1 Juan 4:3. Eusebio
(Historia Eclesiástica, 3. 39) dice de Papias, oyente de Juan y amigo de Policarpo: “Hacía uso de
testimonios de la Primera Epístola de Juan”. Ireneo, según Eusebio (Hist. Ecle. 5. 8), citaba esta
Epístola a menudo. Así en su obraContra las Herejías (3. 15; 5, 8), cita a Juan por nombre (véase el
2:18, etc.); y en 3. 16, 7, cita el 4:1–3; 5:1, y 2 Juan 7 y 8. Clemente de Alejandría (Stromata, 2. 66,
pág. 464) hace referencia al 5:16, como de la mayor Epístola de Juan. Véanse otras citas, Stromata, 3.
32, 42; 4. 102. Tertuliano (Adversus Marcion, 5. 16) se refiere al 4:1, etc.; Adversus Praxean, cap. 15, a
1 Juan 1:1. Véanse sus demás citas, cap. 28; yContra Gnósticos. 12. Cipriano, Epístola 28 (24), cita el
2:3, 4, como de Juan; yDe Oratione Domini, 5, cita el 2:15–17; y De Opere et Elemos, 2 cita el 1:8; y
De Bene Patientiae, 2, cita el 2:6. El Fragmento de Muratori dice tocante al canon, “Hay dos de Juan
(el Evangelio y la Epístola ?) tenidos por católicos”, y cita el 1:3. La Versión Siríaca Peschito la
contiene. Orígenes (en Eusebio, 6. 25) habla de la Primera Epístola como genuino, y “probablemente la

segunda y la tercera, aunque no todos reconocen estas dos”: sobre el Evangelio de Juan, tomo 13, vol.
2, cita el 1:5. Dionisio, discípulo de Orígenes, cita las palabras de esta Epístola por las del evangelista
Juan. EusebioHist. Ecle., 3. 24, dice que “la Primera Epístola y el Evangelio de Juan son reconocidos
sin cuestión por los actuales así como por los antiguos. Así también Jerónimo, en Catalogus
Ecclesiasticorum Scriptorum
. La oposición de Cosmas Indicopleustes, del siglo seis, y la de Marción,
porque nuestra Epístola era contraria a sus opiniones, no tienen peso alguno en contra de tan irresistible
testimonio.

La evidencia interna es igualmente fuerte. Ni el Evangelio ni la Epístola se puede decir que sean
una imitación; sin embargo, los dos, en estilo y modos de pensamiento, son evidentemente de la misma
mente. Las notas individuales no son tan numerosas ni obvias como en los escritos de Pablo, como era
de esperarse en una epístola general; pero las que hay concuerdan con la posición de Juan. Presupone
su apostolado, y acaso alude a su evangelio así como al vínculo afectuoso que lo ligaba cual anciano
pastor a sus “hijos” espirituales; y en el 2:18, 19; 4:1–3, alude a los falsos doctores como conocidos por
sus lectores; y en el 5:21 los amonesta en contra de los ídolos del mundo que los rodeaba. No es
objeción en contra de su autenticidad el que aparezca en ella la doctrina de la Palabra, o la divina
Segunda Persona, que existía en la eternidad y en debido tiempo fué hecha carne, en oposición a los
docetistas del siglo dos, los que negaban que nuestro Señor viniese en carne, y sostenían que vino sólo
en una semejanza externa; porque la misma doctrina aparece en Colosenses 1:15–18; 1 Timoteo 3:16;
Hebreos 1:1–3; y los gérmenes del docetismo, no bien desarrollado sino hasta el siglo dos, ya existían
en el primero. El presciente Espíritu, por medio de Juan, pone sobre aviso a la Iglesia de antemano en
contra de la futura herejía.

LOS DESTINATARIOS.—Agustín, Quaest. Evang., 2.39, dice que esta Epístola fué escrita a los
partos. Beda, en un prólogo de las siete Epístolas Católicas, dice que Atanasio atestigua lo mismo. Por
Partos se puede significar a los cristianos que vivían más allá del Eufrates en el territorio de los partos,
fuera del Imperio Romano, y “la Iglesia de Bobilonia electa junto con” las iglesias de la región efesia,
región a la cual Pedro dirigió sus Epístolas. Como Pedro se dirigió al rebaño que Juan posteriormente
pastoreó (en donde Pablo había antes administrado), así Juan, íntimo compañero de Pedro desde la
ascensión, se dirige al rebaño entre el que Pedro estaba cuando él escribió. Así “la electa señora”
corresponde a “la coelecta Iglesia.” Véase confirmación adicional de esta opinión en Introducción a 2a.
Juan. No es necesariamente una objeción a este parecer el que Juan nunca, que se sepa, sirvió
personalmente en el territorio parto. Pues ni tampoco Pedro administró personalmente a las iglesias de
Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, no obstante dirigióles sus epístolas. Además, en la larga vida
de Juan, no podemos decir dogmáticamente que Juan no visitara a los cristianos partos, después de
dejar Pedro de servirles, por razón de la ausencia de testimonio existente a tal efecto. Esta opinión es
tan probable como la de Alford, etc., de que en la referencia de Agustín “a los partos,” debe alterarse
por enmendación conjectural; y de que esta epístola va dirigida a las iglesias de Efeso y sus
alrededores, en base al tono paternal de las palabras afectuosas de ella, de lo que se infiere su ministerio
personal entre sus lectores. Pero su posición, como probablemente el único apóstol sobreviviente,
concuerda muy bien con el afectuoso consejo paternal que dirige, en una epístola general, a un número
de iglesias que él no había servido particularmente y en persona, en virtud de su dirección apostólica
general de todas las iglesias.
FECHA Y LUGAR DE REDACCION.—Esta epístola parece haber sido escrita subsecuentemente
a su evangelio, pues presume que los lectores tenían un conocimiento de los hechos del evangelio y de
los discursos del Señor, y también del aspecto especial de la Palabra encarnada, como Dios

manifestado en la carne, expuesto más plenamente en su evangelio. El tono de sus palabras, como de
un padre que habla a sus “hijitos,” (frase usada repetidas veces) concuerda con laidea de que esta
epístola fué escrita en la ancianidad de Juan, acaso alrededor del año 90. En el 2:18, “es la última
hora,” probablemente no se refiere a evento particular alguno, como la destrucción de Jerusalén, que ya
hacía muchos años que había acaecido, sino que se refiere a la proximidad de la venida del Señor,
comprobada por su surgimiento de los doctores anticristianos, la señal de los últimos tiempos. Era el
propósito del Espíritu el de tener a la Iglesia siempre a la expectativa de la venida de Cristo y dispuesta
para ella en todo momento. Toda la edad cristiana esel último tiempo en el sentido de que no habrá otra
dispensación antes de que él venga. Comp. “estos últimos días,” Heb. 1:2. Se puede conjeturar que
Efeso fuese el lugar de su redacción. La alusión controversial a los gérmenes de la herejía gnóstica,
concuerda con la idea de que el Asia Menor sería el lugar, y la última parte de la edad apostólica, la
fecha, de la escritura de esta epístola.
EL CONTENIDO.—El tema principal del todo es la comunián con el Padre y con el Hijo (1.3). Se
pueden observar dos divisiones: (1.) 1:5–2:28: el tema de esta porción se indica en seguida. “Dios es
luz, y en él no hay ningunas tinieblas;” por consiguiente, a fin de tener comunión con él, debemos
caminar en la luz; relacionados con lo cual están la confesión del pecado y el subsecuente perdón por la
propiciación e intercesión de Cristo, sin cuyo perdon no puede haber ni luz ni comunión con Dios: otro
paso en este camino de la luz es el cumplimiento positivo de los mandamientos de Dios, la suma de los
cuales es el amor, en contraste con el odio, el punto culminante de la desobediencia de la palabra de
Dios: negativamente, los exhorta según los varios grados de su desarrollo espiritual, niños, padres,
jóvenes
, en consonancía con sus privilegios, comoperdonados, conocedores del Padre, y vencedores
del maligno, no amantes del mundo
, lo cual es incompatible con la inmanencia del amor del Padre; y
los exhorta a guardarse de los doctores anticristianos ya existentes en el mundo, los que no son de la
Iglesia, sino del mundo, contra los cuales la verdadera defensa está en que sus lectores creyentes, ya
ungidos de Dios, siguiesen permaneciendo en el Hijo y en el Padre. (2.) La segunda división (2:29–5:5)
discute el tema que sirve de apertura: “El es justo;” consecuentemente (como en la primer división),
“todo aquel que hace justicia es nacido de él.” El ser nosotros hijos envuelve nuestra propia
purificación, así como esperamos ver al Señor y ser hechos como él cuando aparezca; en esta segunda
división, como en la primera, se presenta tanto un lado positivo como uno negativo de “hacer justicia
como él es justo,” que envuelve un contraste entre los hijos de Dios y los hijos del diablo. El odio
caracteriza a éstos; el amor, a aquéllos: este amor da la seguridad de la aceptación por Dios de nosotros
y de nuestras oraciones, acompañadas como están (3:23) de la obediencia a su gran mandamiento, de
“creer en Jesús, y de amarse los unos a los otros:” La señal (3:24) de que mora en nosotros y confirma
nuestros corazones, es el Espíritu que nos ha dado. En contraste con esto (como es la primera división)
advierte en contra de los espíritus falsos, cuyos rasgos son: la negación de Cristo, y el amor al mundo.
El estado de hijo, onacimiento divino, se describe luego más plenamente: su característica esencial es
el libre, no servil, amor a Dios, porque Dios nos amó primero, y dió a su Hijo para que muriera por
nosotros; y el consiguiente amor a los hermanos, basado en el hecho de ser ellos, como nosotros, hijos
de Dios, y así la victoria sobre el mundo: ganada ésta sólo por el que cree en Jesús como el Hijo de
Dios. (3) La conclusión establece esta última verdad céntrica, sobre la que descansa nuestra comunión
con Dios, a saber, el haber venido Cristo por el agua del bautismo, por la sangre de la propiciación, y el
testimonio del Espíritu, que es la verdad. Como al principio de la epístola, hace descansar esta verdad
cardinal en el testimonio apostólico del ojo, del oído y del tacto, así ahora a la terminación, la confirma
sobre el testimonio de Dios, que es aceptado por el creyente, en contraste con el incrédulo, quien hace

mentiroso a Dios. Luego sigue la declaración final de la razón acerca de por qué les escribió (5:13;
comp. 1:4, que le corresponde), a saber, para que los creyentes en Cristo el Hijo de Dios sepan que
tienen (ya, ahora mismo) la vida eterna (fuente de todo “gozo,” 1:4; comp. asimismo su objeto en
escribir el Evangelio, Juan 20:31), y así tengan confianza respecto a sus oraciones (que corresponde al
3:22 de la segunda parte): por ejemplo, la intercesión de ellos por el hermano que peca (a menos que
sea pecado de muerte). Termina con un breve resumen de la instrucción de la epístola, la alta dignidad,
la santidad y la seguridad del mal de los hijos de Dios, en contraste con el mundo pecaminoso, y una
amonestación contra la idolatría literal y espiritual: “Guardaos de los ídolos.”
Aunque la epístola no es directamente polémica, la ocasión que sugirió su redacción,
probablemente fué la aparición de doctores anticristianos; y por cuanto él conocía el carácter espiritual
de las varias clases de los destinatarios,niños, jóvenes, padres, siente la necesidad de escribirles para
confirmarlos en la fe y en la dichosa comunión con el Padre y con el Hijo, así como para asegurarles la
realidad de las cosas por ellos creídas, para que gocen de los plenos privilegios de creyentes.
EL ESTILO.—Su peculiaridad es su amor al aforismo y a la repetición. Su tendencia de repetir sus
propias frases se debe en parte al afectuoso carácter exhortatorio de la epístola; en parte, también, a su
forma hebraica, que abunda en proposiciones paralelas, distinta del estilo griego y más lógico de Pablo;
también a su extrema simplicidad de espíritu, que emocionado por su solo gran tema, lo repite, lo
explaya, con deleite y con entusiasmo. Además, como Alford dice bien, la apariencia de la uniformidad
se produce a menudo por la falta de una exégesis lo bastante profunda para descubrir la verdadera
diferencia en los pasajes que parecen expresar la misma cosa. Contemplativo, más bien que
argumentativo, se detiene más con lo general que con lo particular, sobre la vida cristiana interior antes
que sobre la exterior. Invoca repetidas veces ciertas verdades fundamentales, ya dilatándolas y
aplicándolas, ya repitiéndolas de nuevo en su simplicidad condensada. El desarrollo de los
pensamientos no sigue a pasos sucesivos, como en el estilo lógico de Pablo, sino más bien giran en un
círculo trazado en derredor de un penamiento céntrico que reitera, para volver sobre él siempre,
contemplándolo, ya en su aspecto positivo, o ya en su negativo. Muchos términos que en el evangelio
se ponen en boca del Señor, en la epístola aparecen como expresiones favoritas de Juan, naturalmente
adoptadas del Señor. Por ejemplo, los términos contrastados, “carne” y “espíritu,” “luz” y “tinieblas,”
“vida,” y “muerte,” “permaneced con él:” la “comunión con el Padre y con el Hijo, y de los unos con
los otros,” es una frase favorita también, no hallada en los Evangelios, pero sí en Los Hechos y en las
Epístolas de Pablo. En Juan aparece la unión armoniosa de los opuestos, que lo hace apto para sus
nobles funciones en el reino de Dios: el reposo contemplativo de carácter, y al mismo tiempo el
ardiente celo, combinados con un amor que consume: menos adaptado para el servicio activo exterior,
tal como el de Pablo, que para el servicio espiritual. Expone las verdades cristianas, no como dogmas
abstractos, sino como realidades vivientes, personalmente gozadas en la comunión con Dios en Cristo,
así como con los hermanos. Sencillos, y al mismo tiempo profundos, sus escritos están en consonancia
con su espíritu, sin la retórica y la dialéctica, suaves, consoladores, y amorosos: que reflejan el Espíritu
de aquel sobre cuyo pecho se reclinó en la última cena, y cuyo discípulo amado fué él. Ewald en
Alford, hablando de la calma apacible y celestial que caracteriza esta epístola, dice: “Parece ser el tono,
no tanto de un padre que habla con sus queridos hijos, como el de un glorificado santo que desde un
mundo superior se dirige a la humanidad. Nunca en escrito alguno se aprobó la doctrina del divino
amor—amor que obra en silencio, siempre incansable, nunca agotado—tan perfectamente como en esta
Epístola.”

LA POSICION DE JUAN EN EL DESARROLLO DE LA IGLESIA.—Como Pedro lo fundó, y
Pablo lo propagó, así Juan es quien completó el edificio espiritual. Como el Antiguo Testamento pone
en prominencia el temor de Dios, así Juan, el último de los escritores del Nuevo Testamento, da la
prominencia al amor de Dios. Sin embargo, como el Antiguo Testamento no se limita del todo a la
presentación del temor de Dios, sino que también expone su amor, así Juan, como representante del
Nuevo Testamento, si bien respira continuamente el espíritu de amor, no deja de proferir las
advertencias más claras y horrendas contra el pecado, de acuerdo con su carácter original de
Boanerges, “hijo del trueno.” Su madre era Salomé, madre de los hijos de Zebedeo, probablemente la
hermana de la madre de Jesús (comp. Juan 19:25, “hermana de su madre,” con Mat. 27:56; Mar.
15:40), de modo que era primo hermano de nuestro Señor; de su madre, bajo la influencia de Dios,
pudo haber recibido sus primeras impresiones serias. Esperando como ella esperaba, elreino mesiánico
de gloria, como aparece en su petición (Mateo 20:20–23), sin duda había tratado de inspirar en la mente
joven y ardiente de su hijo la misma esperanza. Neandro distingue tres tendencias principales en el
desarrollo de la doctrina cristiana:la paulina, la jacobina (entre las que la petrina forma un eslabón
intermedio), y la juanina. Juan, en común con Jacobo, estaba menos dispuesto al molde intelectual y
dialéctico de pensamiento que distingue a Pablo. El no había llegado a la fe y a la paz por medio de un
conflicto severo como el apóstol de los gentiles: sino que, como Jacobo, había alcanzado su
individualidad cristiana por un desarrollo tranquilo: Jacobo, con todo, había pasado al través de una
amoldadura previa en el judaísmo, la cual, bajo el Espíritu, lo llevó a presentar la verdad cristiana en
conexión con la ley, hasta donde ésta, en su espíritu, mas no en la letra, es permanente, y no abolida,
sino establecida bajo el evangelio. Pero Juan, desde el principio, había sacado todo su desarrollo
espiritual de la contemplación personal de Cristo, el hombre modelo, y de su trato con él. Por tanto en
sus escritos, todo gira sobre un sencillo contraste: la vida divina en comunión con Cristo: lamuerte en
la separación de él, como aparece en susfrases características: “vida, luz, verdad; muerte, tinieblas,
mentira.”
“Como Jacobo y Pedro marcan la transición desde el judaísmo espiritualizado al desarrollo
independiente del cristianismo, y como Pablo representa el desenvolvimiento independiente del
cristianismo en oposición al punto de vista judaico, así el elemento contemplativo de Juan concilla las
dos cosas, y forma el punto culminante de la enseñanza de la Iglesia apostólica.” [Neander.]

CAPITULO 1

LA AUTORIDAD DEL ESCRITOR COMO TESTIGO OCULAR DE LOS HECHOS
EVANGELICOS, HABIENDO VISTO, OIDO Y TOCADO A AQUEL QUE FUE DESDE EL
PRINCIPIO: SU FINALIDAD EN ESCRIBIR: SU MENSAJE SI QUEREMOS TENER COMUNION
CON EL. DEBEMOS ANDAR EN LA LUZ, COMO EL ES LUZ. 1. En vez de un encabezamiento
formal, Juan adopta una forma más bien virtual (1:4). Con descos de gozo para el lector, era la
costumbre antigua de comenzar una carta. La proposición empezada en el v. 1, e interrumpida por la
parentética del v. 2, se resume de nuevo en el v. 3 con la repetición de algunas de las palabras del v. 1.
lo que era—no “lo que empezó a ser, sino lo que esencialmente era (Griego een, no egeneto) antes de
ser manifestado (v. 2); corresponde a “aquél que es desde el principio” (2:13); así en el Evangelio de
Juan (1:1), “En el principio era el Verbo.” Proverbios 8:23, “Eternalmente tuve el principado, desde el
principio, antes de la tierra.”nuestros—de los apóstoles. oído … visto … mirado … palpado—Una
serie ascendente de graduación. El ver es una prueba más convincente que el oír, o rumor; palpar aun
más que elver. “Hemos oído … hemos visto” (en pretérito perfecto), como posesión permanente que
tenemos; pero “hemos mirado”, como “palparon,” (no es el pret. perf. como cosa permanente, sino el
aoristo) mientras Cristo el Verbo encarnado estaba aún con nosotros “Miramos,” a saber, su gloria

revelada en la transfiguración y en sus milagros; y su pasión y muerte en un cuerpo real de carne y
sangre. “Contemplamos” fijamente, como un espectáculo maravilloso (así el griego). palparon
nuestras manos
—Tomás y los otros apóstoles en distintas ocasiones después de la resurrección. Juan
mismo se había reclinado sobre el pecho de Jesús en la última cena. Contrástese a los paganos más
sabios que tantean(el mismo griego como aquí: tanteando con las manos) si acaso hallen a Dios
(Hechos 17:27). Esto prueba, contra los socinianos, que está hablando aquí del personal Verbo
encarnado
, no de laenseñanza de Cristo desde el principio de su vida oficial. tocante—complemento
de “hemos oído.” “Oír” es el verbo que más se aplica al propósito de la Epístola, a saber, la verdad que
Juan había oído tocante a la Palabra (Verbo) de vida, (Cristo), el Verbo que es la vida. “Oído,” eso es
de Cristo mismo, con todas sus enseñanzas acerca de él mismo. Por tanto pone “tocante” con “el Verbo
de la vida,” que es inaplicable a los otros verbos; además, es sólo sobre el verbo “oír” que vuelve en el
1:5 abajo. 2.la vida—Jesús, el Verbo de la Vida. fué manifestada—quien anteriormente había estado
“con el Padre.” aquella vida eternaGriego, “la vida eterna.” Como la Epístola empieza, así termina,
con “la vida eterna”, la que hemos de gozar para siempre con aquel y en aquel que es “la vida eterna.”
la cual—la antes mencionada (1:1), que estaba con el Padre “desde el principio” (comp. Juan 1:1). Esto
prueba la distinción entre la Primera y Segunda Personas de la Divinidad. 3. lo que … oído
Resumiendo desde el v. 1, donde la proposición fué interrumpida por el paréntesis del v. 2, y quedó sin
terminar. os anunciamos—Los manuscritos más antiguos: “a vosotros también”, que no le visteis ni
oísteis.para … que tengáis—Vosotros que no habéis visto, tengáis la comunión que gozamos
nosotros los que hemos visto: lo que es dicha comunión sigue explicando, “Nuestra comunión es con el
Padre y con el Hijo.” La fe realiza lo que no hemos visto, como virtualmente visible; sólo cuando por la
fe hayamos visto nosotros también, hemos de conocer toda la excelencia del verdadero Salomón. El
mismo es nuestro; él en nosotros, y nosotros en él. Somos “participantes de la naturaleza divina.”
Conocemos a Dios sólo teniendo comunión con él; puede ser así conocido, pero no comprendido. La
repetición de la preposición “con” ante “el Hijo”, distingue laspersonas, mientras que la comunión, o
participación,con el Padre así como con el Hijo denota su unidad. No se añade “y con el Espíritu
Santo;” porque es por el Espíritu Santo o el Espíritu del Padre y del Hijo en nosotros, que se nos hace
aptos para tenercomunión con el Padre y con el Hijo (comp. 3:24). Los creyentes gozan de la
comunióndel Espíritu Santo, pero no con el Espíritu Santo. “Por medio de Cristo Dios cierra la sima
que le separaba de la raza humana, y se les imparte a ellos en la comunión de la vida divina.”
[Neandro].4. estas cosas—toda esta Epístola. os escribimos—Algunos manuscritos más antiguos
omiten “os”, y hacen hincapie en “nosotros”. Así la antítesis está entre “nosotros” (apóstoles y testigos
oculares) y “vuestro.” Nosotros escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. Otros empero rezan
“nuestro,” y no “vuestro” a saber que nuestro gozo sea cumplido, trayéndoos a vosotros también a esta
comunión con el Padre y con el Hijo.Comp. Juan 4:36; Filipenses 2:2, “Cumplid mi gozo;” 2:16; 4:1; 2
Juan 8. Es posible que “vuestro” sea una corrección de copistas, para armonizar este texto con Juan
15:11; 16:24; sin embargo, como Juan repite a menudo sus frases favoritas, puede ser que lo haga aquí
y que “vuestro” sea lo que él dijo. Así 2 Juan 12 tiene “vuestro gozo” en los manuscritos más antiguos.
La autoridad de los manuscritos y versiones en ambos sentidos es casi igual. Cristo mismo es la fuente,
el objeto y el centro del gozo de su pueblo (1:3); es en la comunión con él que tenemosgozo, el fruto de
la fe. 5. Aquí empieza la primera división de la Epístola (comp. Introducción).anunciamos—No es el
mismogriego como en 1:2, 3; significa, “anunciamos a nuestra vez:” como el Hijo anunció el mensaje
que oímos de parte del Padre, como apóstol de él, así los apóstoles de Cristo anuncian a su vez lo que
hanoído del Hijo. Juan en ninguna parte usa la palabra “evangelio;” pero sí el testigo, testimonio, la

palabra, la verdad, y aquí el mensaje. Dios es luz—Lo que la luz es en el mundo natural, Dios, fuente
también de la luz material, lo es en el mundo espiritual, la fuente de sabiduría, de pureza, de hermosura,
de gozo y de gloria. Toda la vida y el crecimiento materiales dependen de la luz, así toda la vida y
crecimiento espirituales dependen de Dios. Como Dios aquí, así Cristo en el 2:8, se llama “la luz
verdadera.” ningunas tinieblas—Negación fuerte: no hay tinieblas algunas, nada de tinieblas: ni
ignorancia, ni error, ni falta de veracidad, pecado ni muerte. Juan oyó estas cosas de parte de Cristo, no
sólo en palabras expresas, sino también en hechos reveladores; es decir, toda su manifestación en la
carne, como “el fulgor de la gloria del Padre.” Cristo mismo fué la encarnación del “mensaje”, que
representa plenamente en todos sus dichos, hechos y padecimientos, a aquel que es la Luz. 6.
dijéremos
—si profesamos. tenemos comunión—la esencia de la vida eterna. andamos—en acciones
íntimas y exteriores, dondequiera que nos dirijamos. [Bengel.] en tinieblasGriego, “en la
oscuridad;” en oposición a la “luz” (comp. 2:8, 11). mentimos—(2:4.) no hacemos—en la práctica, en
todo cuantohablamos. la verdad—(Efesios 4:21; Juan 3:21.) 7. Comp. Efesios 5:8, 11–14,
“Andamos;” “Dios está (esencialmente en su misma naturaleza como “la Luz,” 1:5) en la luz.” Caminar
en la luz, el elemento en que Dios mismo está, constituye la prueba de la comunión con él. Cristo,
como nosotros, anduvo en la luz (2:6). Alford observa que, andar en la luz como él está en la luz, no es
meramente la imitación de Dios, sino una identidad del elemento esencial de nuestro andar diario con
el elemento esencial del eterno ser de Dios. tenemos comunión entre nosotros—los unos con los
otros, y por supuesto, con Dios (sobreentendido del v. 6), porque sin tener comunión con Dios, no
puede haber verdadera comunión cristiana de los unos con los otros (1:3) Y—como resultado de andar
“en la luz como él está en la luz.” la sangre … todo pecado—contraído diariamente por la debilidad
pecaminosa de la carne, y por el poder de Satanás y del mundo. No está hablando de la justificación por
su sangre hecha una vez por todas, sino de la santificación presente (verbo en presente), la que el
cristiano andando en la luz y teniendo comunión con Dios y con los santos, goza como su privilegio.
Comp.Juan 13:10, Griego, “El que está bañado, no necesita lavarse sino los pies, pues que está del
todo limpio.” Comp. 1:9, “nos limpie de toda maldad,” paso adicional después que “nosperdone
nuestros pecados.” La sangre de Cristo es el medio de purificación, por el cual, gradualmente, estando
ya justificados y en comunión con Dios, llegamos a ser limpios de los pecados que estorbarían nuestra
comunión con Dios. Algunos manuscritos antiguos dicen “de Jesucristo;” otros, “de Jesús.” 8. La
confesión de los pecados
es una consecuencia necesaria del “andar en la luz” (1:7). “Si te confiesas
como pecador, la verdad está en ti; porque la verdad misma es luz. Aun no ha llegado tu vida a ser
perfectamente luz, pues aún hay pecados en ti, pero con todo ya comenzaste a ser iluminado, porque
hay en ti confesión de pecados.” [Agustín.] que no tenemos pecado—“Tenemos,” no “hemos tenido,”
no debe referirse a la pasada vida pecaminosa de uno aún inconverso, sino a la condición presente, en
la que los creyentestienen pecado todavía. Nótese, “tenemos pecado” (en el singular; pero confesamos
nuestros pecados”, en el plural). El pecadose refiere a la corrupción del viejo hombre aún presente en
nosotros, y la mancha creada por los mismos pecados actuales que manan de aquella antigua
naturaleza en nosotros. Confesar nuestra necesidad de limpieza del pecado presente es esencial para
poder “andar en la luz;” tanto es la presencia de algún pecado incompatible, en la realidad, con nuestro
“andar en la luz.” Pero el creyente odia el pecado, lo confiesa, y anhela ser librado de todo pecado, que
esoscuridad. “Los que defienden sus pecados, verán en el día grande si los pueden defender.” nos
engañamos
—No podemos engañar a Dios; sólo nos hacemos a nosotros mismos errar de la senda
recta. la verdad—(2:4.) La verdadera fe. “La verdad respecto a la santidad de Dios y a nuestra
pecaminosidad, que es la misma chispa primera de la luz para nosotros, no tiene cabida en nosotros.”

[Alford.]9. si confesamos—con los labios, hablando de un corazón contrito; abarca también la
confesión a nuestros prójimos de las ofensas cometidas contra ellos. él es fiel—Dios es fiel a sus
promesas; es “veraz” en sus dichos. justo—No solamente la misericordia, sino también la justicia de
Dios está expuesta en la redención del arrepentido creyente en Cristo. Las promesas del Dios de
misericordia, a las que es fiel, están en consonancia con su justicia. para que—El perdonarnos
nuestros pecados y el limpiarnos detoda maldad está en el cumplimiento de los propósitos de su eterna
fidelidad y justicia. perdone—remitiendo laculpa. limpie—purificar de toda inmundicia, de modo que
de aquí en adelante seamos más y más libres de la presencia del pecado por el Espíritu de santificación
(comp. Hebreos 9:14, y Nota, 1:7. toda maldadGriego, “injusticia;” ofensiva a Dios, quien es
“justo,” y“recto.” “De todo pecado” en el 7, así llamado porque “el pecado es la transgresión de la
ley,” y la ley es la expresión de la justicia de Dios, de modo que el pecado es la injusticia. 10. Paralelo
con el v. 8. no hemos pecado—Se refiere a la comisión de pecados reales, aun después de la
regeneración y la conversión; mientras que el v. 8, “no tenemos pecado,” significa la culpa actual que
queda (hasta ser limpiada) de los pecados cometidos por el creyente y el pecado de nuestra vieja
naturaleza corrupta que aun se adhiere a nosotros. El pretérito perfecto, “hemos pecado”, trae hasta el
presente la comisión de pecados, no sólo los pecados cometidos antes de la conversión, sino también
después.lo hacemos a él mentiroso—Una gradación: “mentimos” (1:6); “nos engañamos” (1:8); lo
peorde todo, “hacemos mentiroso a Dios;” con negar su palabra al efecto, de que todos los hombres
son pecadores (comp. 5:10).—su palabra no está en nosotros—“Su palabra”, que es la verdad (v. 8),
nos acusa verdaderamente; con negarla la arrojamos del corazón (comp. Juan 5:38). Nuestro
rechazamiento de “su palabra” tocante a ser nosotros pecadores, presupone como la consecuencia,
nuestro rechazamiento de su palabra y voluntad reveladas en la ley y en el evangelio como un todo;
porque éstas en todas sus partes descansan sobre el hecho de que hemos pecado y que tenemos pecado.

CAPITULO 2

LA INTERCESION DE CRISTO ES NUESTRO ANTIDOTO CONTRA EL PECADO
MIENTRAS CAMINAMOS EN LA LUZ: PUES PARA CONOCER A DIOS DEBEMOS
GUARDAR SUS MANDAMIENTOS Y AMAR A LOS HERMANOS, Y NO AMAR AL MUNDO,
NI HACER CASO DE LOS ANTICRISTOS, DE LOS CUALES NUESTRA SEGURIDAD ES POR
MEDIO DE LA UNCION INTERIOR DE DIOS PARA QUE PERMANEZCAMOS EN DIOS: DE
MODO QUE A LA VENIDA DE CRISTO NO TENGAMOS VERGUENZA. 1. (5:18.) hijitos
míos
—El diminutivo expresa el tierno afecto de un pastor anciano y padre espiritual. Mis propios hijos
queridos
, es decir, hijos e hijas (Nota, 2:12). estas cosas—(1:6–10.) Mi propósito en escribir lo que
acabo de escribir no es para que abuséis de ellas como si dieran licencia para pecar, sino, al contrario,
“para que no pequéis” en absoluto (el aoristogriego, denota la ausencia no sólo del hábito, sino
también de actos individuales de pecado [Alford.]) A fin de “andar en la luz” (1:5, 7), el primer paso es
la confesión del pecado (1:9); el segundo (2:1), el deber deabandonar todo pecado. El propósito divino
tiene por fin, tanto evitar la comisión del pecado, como destruir el pecado. [Bengel.] yIlativo;
Además
, “si alguno peca (aoristo del subjuntivo: si cae en algún pecado; no “si practica el pecado.”),
mientras que lo aborrece y lo condena, no tema de acudir en seguida a Dios, el Juez, para confesarlo,
porque “abogado tenemos para con él.” Está hablando de los pecadosocasionales del creyente, de
debilidad a causa del engaño y malicia de Satanás. El uso de “nosotros” en esta posición denota que
todos estamos expuestos al peligro de pecar, aunque no necesariamente constreñidos a pecar. abogado
tenemos
—La intercesión es la bendición de la familia de Dios; concede otras bendiciones a buenos y a

malos, pero la justificación, la santificación, la continua intercesión y la paz, las da solamente a sus
hijos. abogadoGriego, “paracleto,” el mismo vocablo aplicado al Espíritu Santo, como el otro
“Consolador;” lo que demuestra la unidad de la Segunda y Tercera Personas de la Trinidad. Cristo es
nuestro Intercesor en el cielo; y en su ausencia, acá en la tierra el Espíritu Santo es el otro Intercesor en
nosotros
. La intercesión de Cristo es inseparable de la consolación y la obra del Espíritu Santo en
nosotros, como el espíritu de la oración intercesora. el justo—Como nuestro “abogado,” Cristo no es
sólo quien demanda por nosotros, solicita en base a la justicia, tanto como en base a la misericordia.
Aunque no puede decir nada bueno acerca de nosotros, puede decir mucho a nuestro favor. Es la
justicia de él, o su obediencia a la ley, y su sufrimiento de la plena culpa por nosotros, la base por la
cual demanda nuestra exoneración. El sentido es pues, “en que él es justo,” en contraste con nuestro
pecado(“si alguno peca”). El Padre, al levantarlo de los muertos y colocarlo a su diestra, ha aceptado
una vez por todas la reclamación de Cristo a nuestro favor. Por tanto las acusaciones del diablo contra
los hijos de Dios son vanas. “La justicia de Cristo está de nuestra parte; porque la justicia de Dios es, en
Cristo, nuestra.” (Lutero.) 2.Y élGriego, “Y él mismo”. El es nuestro Abogado del todo apoderado,
porque élél mismo, es “la propiciación”; en lo abstracto, como en 1 Corintios 1:30: él es para nosotros
todo lo que se necesita para la propiciación
“en pro de nuestros pecados:” elsacrificio expiatorio,
proveído por el Padre de amor, que quita la enemistad y aplaca la justa ira, de parte de Dios, en contra
del pecador. “No hay ninguna incongruidad en el hecho de que un padre se ofenda con aquel hijo a
quien ama, tampoco en que ofendido con él, al mismo tiempo loame”. [El Obispo Pearson.] El único
otro lugar donde ocurre el término griego “propiciación,” en el Nuevo Testamento es en el 4:10;
corresponde en la Versión de los Setenta al hebreo caphar, efectuar la propiciación o reconciliación
con Dios; y en Ezequiel 44:29, a la ofrenda por el pecado. En Romanos 3:25, griego, “el propiciatorio”
es el “asiento de la misericordia”, o sea, la tapa del arca, donde Dios, representado por la gloria
(Shekinah) sobre ella, se reunía con el pueblo, representado por el sumo sacerdote, que rociaba sobre él
la sangre del sacrificio. nuestros—de los creyentes: no judíos, en contraste con gentiles, porque no está
escribiendo a judíos (5:21). de todo el mundo—la intercesión de Cristo se limita a los creyentes (v. 1;
1:7): su propiciación alcanza hasta donde alcance el pecado: Nota, 2 Pedro 2:1, “Negando al Señor que
los rescató”. “Todo el mundo” no puede restringirse a la porción creyente del mundo (comp. 4:14; y
“todo el mundo”, 5:19). “Tú también, eres parte del mundo, de modo que tu corazón no puede
engañarse pensando que el Señor murió por Pedro y por Pablo, pero no por mí.” [Lutero.] 3.en esto
sabemos
—“En esto, y sólo en esto, sabemos (presente) que tenemos recibido conocimiento (pretérito
perfecto, una vez por todas obtenido y que continúa) de él (vv. 4, 13, 14). Señales con que discernir la
gracia se dan muchas veces en esta Epístola. Se refuta por las advertencias prescientes del Espíritu a los
gnósticos, los que se jactaban de su conocimiento, pero hacían a un lado la obediencia. le hemos
conocido
—como “el justo” (vv. 1, 29); y como nuestro “Abogado”, o Intercesor. guardamos—palabra
predilecta de Juan: en vez de hacer, lit., vigilar, guardar, tener seguro, como una cosa preciosa:
observar para guardar. Así Cristo mismo. Quiere decir, no la perfecta conformidad, sino la aceptación
sincera de toda la revelada voluntad de Dios, y la sujeción gustosa a ella. mandamientosórdenes
expresas de fe, amor y obediencia. Juan nunca usa “la ley” para expresar la regla de la obediencia
cristiana: la hace referir a la ley mosaica. 4.le he conocidoGriego, “he recibido y guardo
conocimiento (pretérito perfecto) de él. Comp.con éste el 1:8. 5.No da la mera repetición de la
proposición del v. 3; ni la aseveración de la alternativa opuesta del v. 4, sino la ampliación de la idea de
“conocerle” (del v. 3), hasta decir: “en él (enfático en el griego: no un asunto de vanagloria) está hecha
perfecta la caridad de Dios (el amor para con Dios)” y “estamos en él.” Amoraquí corresponde a

conocimientoen el v. 3. En la medida en que amamos, en la misma medida le conocemos y viceversa,
hasta que nuestroamor y conocimiento alcancen su plena madurez de perfección. su palabraSu
palabra
es una (Nota1:5), y comprende sus “mandamientos”, que son muchos. por esto—en nuestro
progreso hacia este ideal de perfecto amor y obediencia. Hay una gradación: “conocerle” (2:3); “estar
en él” (2:5); “permanecer en él” (2:6); respectivamente, conocimiento, comunión, permanencia
constante
. [Bengel.] 6. estáGriego, “permanece,” que denota una condición duradera, sin
interrupción, y sin fin. el que dice … debe—de modo que sus hechos sean consecuentes con sus
palabras.como aquél—Los creyentes sabrán quién, tan lleno de él está su corazón (Juan 20:15). “Así
como él anduvo” cuando estuvo en la tierra, especialmente con respecto al amor. Juan se deleita en
referirse a Cristo como al hombre modelo, con las palabras, “así como él”. “No es su caminar sobre la
mar, sino su caminar ordinario, el que se nos manda imitar.” [Lutero.] 7. hermanos—Los manuscritos
y versiones más antiguos dicen, “Amados,” apropiado al tema,el amor. no … mandamiento nuevo
a saber, el amor, el principio básico de caminar como Cristo anduvo(2:6), y aquel mandamiento, del
cual nos da luego una ejemplificación (2:9, 10),el amor a los hermanos.desde el principio—desde el
tiempo cuando primero oyeron la predicación del evangelio. 8. un mandamiento nuevo—era antiguo
por cuanto los cristianos mismos lo habían oído desde el principio; pero “nuevo” (kaine, no nea,
reciente; nuevo y diferente del antiguo precepto legalista), en que fué primero promulgado con el
cristianismo; aunque en el íntimoespíritu de la ley estaba el amor aun a los enemigos, con todo estaba
envuelto en los preceptos amargos que lo hicieron por algún tiempo casi irreconocible, hasta que vino
el evangelio. El cristianismo fue el primero en poner elamor a los hermanos en el motivo nuevo y más
alto, el amor instintivo a aquel que nos amó primero, que nos constriñe a amar a todos, aun a los
enemigos, andando así en las pisadas del que nos amó cuando éramos enemigos. Por tanto, Jesús lo
llama “nuevo” (Juan 13:34, 35), “Amaos los unos a los otros, como yo os he amado” (el motivo nuevo;
Juan 15:12.)que es verdadero en él y en vosotrosEn Cristo todas las cosas son siempre verdad, y
así lo fueron desde el principio; pero en Cristo y nosotros conjuntamente el mandamiento (de amor
hacia los hermanos) es pues verdadero cuando reconocemos la verdad que está en él y tenemos la
misma floreciente en nosotros.” [Bengel.] Alford explica, “Lo que (el griego: el hecho que el
mandamiento es nuevo
) es verdadero en él y en nosotros, porque las tinieblas pasan y la luz verdadera
alumbra; es decir, el mandamiento esuno nuevo, y esto es verdad tanto en el caso de Cristo como en el
caso de vosotros: porque en vosotros las tinieblas están pasando, y en él la verdadera luz alumbra; por
tanto, por ambas razones, el mandamiento es uno nuevo: nuevo respecto de vosotros, porque acabáis de
llegar de las tinieblas hasta la luz; nuevo respecto de él, porque él lo proclamó cuando entró en el
mundo para alumbrar a todo hombre y dió comienzo a ese fulgor que continúa aún ahora.” Yo prefiero
explicar, con Bengel, que el nuevo mandamiento encuentra su veracidad, o comprobación, en su
realización práctica en el caminar de los cristianos en unión con Cristo. Comp. el uso de
“verdaderamente”, en el v. 5; Juan 4:42; 6:55. La repetición de “en”, “en él y en vosotros,” y no “en él
y vosotros,” denota que este mandamiento del amor encuentra su realización individualmente: primero
“en él,” y luego “en nosotros,” conforme nosotros ahora “también andamos como él anduvo;” y con
todo encuentra su realización conjuntamente, por estar ambos unidos en una oración gramatical, así
como es por la virtud de haber sido cumplido primero en él el mandamiento de amor que se cumple
también en nosotros, por el Espíritu de él en nosotros: comp. un caso similar, Juan 20:17, “miPadre y
vuestro Padre”: por virtud de ser él mi Padre es también “vuestro Padre.”tinieblas son pasadas
Griego, “pasan,” como en el v. 17; o “están pasando.” No estarán del todo pasadas hasta que “el Sol de
la justicia” salga visiblemente: “la luz ya alumbra”, si bien parcialmente, hasta que el día esclarezca. 9–

11. No hay término medio entre luz y tinieblas, amor y odio, vida y muerte, Dios y el mundo;
dondequiera que haya vida espiritual, por débil que sea, allí no reinan ya las tinieblas ni la muerte; allí
el amor desaloja al odio; y Lucas 9:50 tiene constancia: donde no hayla vida, prevalecen lamuerte, las
tinieblas, la carne, el mundo, el odio, por cuanto más estén barnizados y disimulados a la observación
del hombre; también Lucas 11:23. “Donde no hay amor, allí hay odio; porque el corazón no puede estar
vacío.” [Bengel.] en luz—como su propio elemento. a su hermano—su prójimo, y especialmente los
de la hermandad cristiana. El mismo título de hermano es la razón por la cual el amor debe practicarse.
aun … todavía—no obstante que “la luz verdadera ya alumbra” (2:8).10. Permanecer en el amor es
permaneceren la luz; porque la luz del evangelio no sólo ilumina el entendimiento; calienta también el
corazón.no hay tropiezo—En contraste con “El que aborrece a su hermano … los ojos.” “En el que
ama, no hay ni ceguera ni ocasión de tropezar (para él mismo): en el que no ama, tanto hay ceguedad
comoocasión de tropiezo. El que aborrece a su hermano, es tropezadero para sí mismo, tropieza contra
sí mismo y contra toda cosa existente dentro y fuera; el que ama tiene sendero sin impedimentos.”
[Bengel.] Juan tiene en mente las palabras de Jesús, Juan 11:9, 10. Alford bien dice: “La luz y las
tinieblas están dentro de nosotros: admitidas al través del ojo, cuya simplicidad llena todo el cuerpo de
luz.” 11. está en tinieblas y anda—“Está,” señala su ESTADO permanente: nunca salió “fuera de las
tinieblas:” “Anda” señala su CONDUCTA EXTERIOR y sus hechos. a dóndeGriego, “dónde”; que
incluye no sólo su destino a donde, sino también el camino (no conoce) por donde va.han cegado
más bien como el aoristo griego, “cegaron” de antiguo. Las tinieblas no sólo lo rodean, sino también lo
ciegan, y la ceguera es de mucho tiempo. 12. Hijitos—e hijitas; niñitos (Griego, teknia), no la misma
palabra así traducida en 2:13 (paidía); infantes (en edad y en estado.) Llama “hijitos” a TODOS;
(teknía, dim. de téknon), 2:1; 2:28; 3:18; 4:4; 5:21); pero sólo en 2:13 y 18 usa el término (paidía),
niñitos, criaturas. Nuestro Señor, cuyo Espíritu Juan absorbió tan hondamente, aplicaba a sus discípulos
el término (Juan 13:33) de “hijitos” (teknía),hijos e hijas queridos; pero en Juan 21:5, “niñitos”
(paidía). No es coincidencia impensada con la Epístola aquí, que en el Evangelio según Juan ocurre
una clasificación similar, “corderos, ovejas, ovejas.” son perdonados—“Os han sido y están
perdonados:” todos los hijos e hijas de Dios gozan de este privilegio. 13, 14. Para las tres clases usa el
presente, “escribo;” luego en el aoristo, “os escribí” (no “he escrito;” además, en los manuscritos más
antiguos y versiones, al fin de 2:13 es en aoristo, “escribí.”) A dos clases, “padres, y “mancebos,” les
dirige las mismas palabras cada vez (salvo en el caso de los mancebos indica la fuente y los medios de
su victoria); pero se dirige diferentemente a los “hijitos” y a los “niñitos.” habéis conocido—y
“conocéis”, tal es el sentido aquí del tiempo perfecto. El “he escrito” (mejor “escribí” el aoristo
epistolar
), no indica una epístola anterior, sino ésta misma. Era un idiotismo el poner el pasado,
pensando en el tiempo desde el punto de vista del lector; cuando éste recibiera la carta, ya el escrito
sería del pasado. Cuando pone “escribo,” escribe desde su propio punto de vista. aquel … desde el
principio
—Cristo: “lo que era desde el principio.” vencido—Los padres; propiamente, por su edad, se
caracterizan por su conocimiento. Los mancebos, correspondientes a su edad, por su actividad en el
conflicto. Lospadres, también, han vencido; pero ahora su servicio activo ha pasado; y ellos, como los
niños
, se caracterizan por haber conocido (los padres, a Cristo, “el que era desde el principio” y los
niños, al Padre). De lo que deben darse cuenta primero los niños es de que Dios es Padre de ellos;
corresponde al paralelo de los “hijitos,”…“vuestros pecados están perdonados por su nombre,” el
primer privilegio universal de todos los queridos hijosde Dios. Así esta última cláusula incluye a todos,
mientras la anterior se refiere más especialmente a los que están en la primera fase de la vida espiritual,
“los niñitos.” Por supuesto, éstos pueden conocer al padre sólo por medio del Hijo (Mateo 11:27). Es

hermoso ver cómo los padres son caracterizados como volviendo a las primeras grandes verdades de la
niñez espiritual, y a la suma de frutos los más maduros de la experiencia avanzada, el conocimienio de
aquél que era desde el principio
(dos veces repetido, 2:13, 14). Muchos de ellos habían conocido a
Jesús probablemente en persona, tanto como por la fe. mancebos … fuerteshechos fuertes, siendo
naturalmentedébiles, hechos así aptos para vencer “al fuerte armado” por medio de aquel que es el
“más fuerte.” La fe es la victoria que vence al mundo. Este término “vencer” es peculiarmente de Juan,
adoptado de su amado Señor. Ocurre dieciséis veces en el Apocalipsis, seis veces en la Primera
Epístola, y sólo tres veces en el resto del Nuevo Testamento. A finde vencer al mundo sobre el
fundamento y en el poder de la sangre del Salvador, debemos estar dispuestos a despojarnos de todo lo
del mundo que nos pertenece: pues no bien dijo, “habéis vencido al maligno (al príncipe del mundo),
agrega, “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.” fuertes, y—el secreto de la fuerza de
los mancebos: lapalabra del evangelio, vestidos del poder viviente del Espíritu que mora
permanentemente en ellos; ésta es la “espada del Espíritu” manejada en oración, sirviendo a Dios.
Contraste: la fuerza meramente física de los “mozos” (Isaías 40:30, 31). La enseñanza oral preparó a
estos jóvenes para el uso provechoso de la palabra, cuando estuviese escrita. “El anticristo no puede
poneros en peligro (2:8), ni Satanás arrancaros de la palabra de Dios.” al maligno—el cual, como
“príncipe del mundo”, esclaviza “al mundo”(2:15–17; 5:19. griego, “puesto en el malo”),
especialmente a los jóvenes. Cristo vino para destruir a este “príncipe del mundo.” Los creyentes
logran su primera conquista grande sobre él cuando pasan de las tinieblas a la luz, pero después deben
mantener una continua vigilancia guardándose de los asaltos de aquél, con los ojos puestos en Dios, por
quien sólo seránguardados en seguridad. Bengel piensa que Juan se refiere especialmente a la notable
constancia mostrada por los jóvenes en la persecución de Domiciano. También a aquel joven al que
Juan, vuelto del destierro en Patmos, llevó con amorosa persuasión al arrepentimiento. Dicho joven
había sido encomendado por Juan, en una de sus giras apostólicas, a los sobreveedores de la iglesia,
como un discípulo de promesa; había sido vigilado, pues, con cuidado hasta su bautismo. Luego,
demasiado confiado en la gracia bautismal, se juntó con malos amigos, e iba cayendo paso a paso, hasta
llegar a ser capitán de ladrones. Cuando Juan, pasados unos años, volvió a visitar a dicha iglesia y supo
de la triste caída del joven, fué en seguida al escondite de los ladrones, y permitió que lo capturasen y
lo llevasen ante su capitán. El joven, herida su conciencia por el recuerdo de los años anteriores, huyó
del venerable apóstol. Lleno de amor el anciano padre corrió tras de él, le rogó que cobrara valor y le
anunció el perdón de sus pecados en nombre de Cristo. El joven fué recuperado para los senderos del
cristianismo, y fué el medio de inducir a muchos de sus malos compañeros a arrepentirse y a creer.
[Clemente Alejandrino, Quis dives salvus? 4:2; Eusebio, Hist. Eccl. Libro 3:20; Crisóstomo, 1
Exhortación a Teodoro, 11.]. 15. No améis al mundo—que yace en el maligno(5:19), a quien
vosotros los manceboshabéis vencido. Habiendo vencido al mundo una vez por todas, por la fe (4:4;
5:4), llevad adelante la conquista del mundo, sin amar al mundo. “El mundo” aquí significa “el hombre
y el mundo del hombre” [Alford.], en el estado de ambos como caídos, apartados de Dios. “Dios amó
al mundo (con el amor que se manifiesta en compasión), y nosotros debiéramos sentir la misma suerte
de amor por el mundo caído; pero nohemos de amar al mundo con congenialidad y simpatía en su
distanciamiento de Dios; no podemos tener esta clase de amor hacia el mundo apartado de Dios, y al
mismo tiempo, tener “el amor del Padre en nosotros.” ni—Griego, “ni tampoco”. Puede ser que uno
niegue en general que amó al mundo, mientras que ávidamente sigue tras alguna de las cosas del
mundo: riquezas, honores o placeres del mundo: esta frase manifiesta al tal su verdadera condición. si
alguno
—la amonestación, pues, dirigida a los jóvenes en particular, se aplica a todos.amor del

padre—eso es, amor hacia el Padre. Los dos, Dios y el (pecaminoso) mundo, son contrarios el uno al
otro; no se puede amar congenialmente a ambos al mismo tiempo. 16. todo lo que hay en el mundo
puede clasificarse como una de las siguientes tres cesas; el mundo tiene éstas y ninguna más: la
concupiscencia de la carne
—es decir, el deseo que tiene su asiento y fuente en nuestra baja naturaleza
animal. Satanás probó esta tentación primero con Cristo: Lucas 4:3, “Dí a esta piedra que se haga pan.”
La juventud está especialmente expuesta a los desees carnales. concupiscencia de los ojos—la avenida
por la cual las cosas externas del mundo, las riquezas, la pompa, la hermosura, nos inflaman. Satanás
probó esta tentación en Cristo cuando le enseñó los reinos del mundo en un solo momento. A causa de
la concupiscencia de los ojos David (2 Samuel 11:2) y Acán (Josué 7:21) cayeron. Véase la oración de
David, Salmo 119:37: la resolución de Job, Job 31:1; Mateo 5:28: El único bien de las riquezas
mundanas para el que las posee está en contemplarlas con los ojos, Comp. Lucas 14:18, “Tengo que ir
yverla la soberbia de la vidalit., “la presunción arrogante:” la parada vanagloriosa. La soberbia, el
pecado de Satanás que causó su caída, y forma el vínculo entre los dos enemigos del hombre, el mundo
(que corresponde a la concupiscencia de los ojos) y el diablo (como la concupiscencia de la carne es un
tercero). Satanás probó esta tentación en Cristo colocándole sobre las almenas del templo, para que, en
orgullo espiritual y presunción, en base al cuidado de su Padre, se arrojara desde ellas. Los mismos tres
enemigos aparecen en las tres clases de tierra donde cae la simiente divina: los del camino, el diablo;
los espinos, el mundo: los pedregales. la carne. La terribleantitrinidad del mundo, “la concupiscencia
de la carne, la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida” asimismo se presentó en la tentación
de Eva: “Y vió la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol
codiciable para alcanzar la sabiduría” (una manifestación del “orgullo de la vida,” el deseo de saber
más que lo revelado por Dios, Colosenses 2:8, el orgullo del saber profano). no es del Padre—no viene
de “el Padre,” como el origen (usado de los “niñitos,” o “hijitos” del 2:13). El que es nacido de Dios
solo, vuelve a Dios; el que es (o viene) del mundo, vuelve al mundo: la fuente del amor a Dios y la del
amor al mundo son irreconciliablemente distintas. 17. el mundo—con todos los que son del mundo,
mundanos.se pasa—“está pasando” ahora mismo. su concupiscencia—en su triple manifestación
(2:16). el que hace la voluntad de Dios—no la suya propia, carnal, ni la del mundo, sino la voluntad
de Dios (2:3, 6), especialmente con respecto al amor. permanece—“asimismo como Dios permanece
para siempre” (son uno con él los piadosos; véase Salmo 55:19, “El que desde la antigüedad
permanece”), un comentario verídico, que Cipriano y Lutero agregaron al texto sin apoyo de los
manuscritos griegos. En contraste con las tres concupiscencias pasajeras del mundo, el que hace la
voluntad de Dios tiene tres bienes permanentes, “riquezas, honra y vida” (Proverbios 22:4). 18.
hijitos
—Como en el 2:13, “niños” en edad. Idos los padresy los mancebos, “el último tiempo” con sus
“muchos anticristos” está por sobrevenir repentinamente a losniños. “En esta última hora vivimos
todos aún.” [Bengel.] Cada época sucesiva ha tenido impresas en ella algunas de las señales del “último
tiempo” que precede la venida de Cristo, para guardar a la Iglesia en la expectativa continua de su
Señor. Su relación con 2:15–17 es: Están por venir los seductores, que son del mundo, y quieren
tentaros para que salgáis de entre nosotros (2:19) y neguéis al Cristo (2:22). como … habéis oído—de
los apóstoles, predicadores del evangelio (por ejem. 2 Tesalonicenses 2:3–10; y en la región de Efeso,
Hech. 20:29,30). ha de venirGriego, “viene,” es decir, de su propio lugar. Se interpreta la palabra
de dos maneras: un Cristo falso (Mateo 24:5, 24), lit., “unreemplazante de Cristo;” o un adversario de
Cristo;lit., “uno en contra de Cristo.” Como Juan nunca usa seudo-cristo por Anticristo, es claro que
significa unadversario de Cristo, que se arroga lo que pertenece a Cristo, y desea sustituirlo como el
objeto supremo de adoración. Niega al Hijo, no obrando meramente, como el papa, en el nombre de

Cristo. 2 Tesalonicenses 2:4, “Que se opone (Griego antikeimenos) a todo lo que se llama Dios,”
decide el asunto. A la gran verdad de Dios de que “Dios es hombre,” quiere sustituirla con su propia
mentira de que “el hombre es Dios.” [Trench.] muchos anticristos—Corresponden al espíritu de
anarquía (Griego) que ya está obrando.” El principio anticristiano aparecía entonces, como ahora, en
los hombres malos y en las enseñanzas y escritos malos; pero con todo “El Anticristo” significa una
persona hostil, asimismo como, “El Cristo” es un Salvador personal. Como “viene” se aplica a Cristo,
del mismo modo aquí al Anticristo, la incorporación en su propia persona de todos los rasgos y el
espíritu anticristianos de aquellos “muchos anticristos” que ha habido, y que son precursores de él. Juan
usa el singular para determinarlo. Ningún otro escritor del Nuevo Testamento usa el término.
Probablemente corresponde al “cuerno pequeño, que tiene ojos de hombre y habla grandezas” (Daniel
7:8, 20): como “el hombre de pecado, hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2.); “la bestia que asciende
del abismo (Apocalipsis 11:7; 17:8), o más bien, “el falso profeta,” igual a “la segunda bestia que sube
de la tierra” (Apocalipsis 13:11–18; 16:13). 19. de(entre) nosotros—de nuestra comunión cristiana.
No necesariamente una sucesión formal: así Roma ha “salido” espiritualmente, aunque de forma
todavía es de la Iglesia cristiana.no eran de nosotros—en cuanto a la confraternidad espiritual (1:3).
“Son como humores malos en el cuerpo de Cristo, la Iglesia: cuando se los expele, entonces el cuerpo
queda aliviado: el cuerpo de Cristo está aún en tratamiento, y no ha alcanzado aún la perfecta salud que
tendrá sólo en la resurrección.” [Agustín, Ep. Juan, Tratado 3:4.]. hubieran … permanecido—Lo que
denota la indefectibilidad de la gracia en los elegidos. “Donde la llamada de Dios es efectual, allí habrá
perseverancia segura.” [Calvino.] Sin embargo, no es una necesidad fatal, sino una “necesidad
voluntaria” [Dídimo.] que hace que los hombres permanezcan, o si no, salgan del cuerpo de Cristo.
Nosotros o estamos entre los miembros, o entre los malos humores. No es de su propia voluntad el que
cada uno o sea un anticristo, o esté en Cristo.” [Agustín.] Con todo, las acciones de Dios en la eterna
elección, se armonizan de una manera para nosotros inexplicable, con el libre albedrío y resposabilidad
del hombre. Es la propia voluntad mala de los hombres lo que elige el camino del infierno; es la gracia
de Dios, libre soberana, lo que trae a cualquiera a él y al cielo. ADios atribuyen los salvos la obra de su
salvación desde el principio hasta el fin; aquéllos se reprocharán a sí mismos, no los decretos de Dios,
por la condenación que sufrirán (3:9; 5:18). que todos no son de nosotros—No “todos los anticristos,”
sino “que no todos (los que estuvieron por un tiempo entre nosotros) eran de nosotros.” Comp. 1
Corintios 11:19, “Debe haber entre vosotros hasta herejías, para que los aprobados sean manifestados
entre vosotros.” En vez de “eran”, algunos de los manuscritos más antiguos dicen “son.” Tales
ocasiones prueban cuáles son y cuáles no son pueblo del Señor.20. MasGriego, “Y”. Aquí declara
los me dios que tienen los creyentes con que resistir a losanticristos (2:18), a saber, el crisma (así el
griego: un juego con sonidos similares), o sea, “ungüento de unción,” es decir, el Espírtiu Santo (más
claramente mencionado más adelante, como es el estilo de Juan, 3:24; 4:13; 5:6), que ellos tienen
(“vosotros” es enfático, en contraste con los apóstatas del 2:19) “del Santo”, de parte del Santo, Cristo
(Juan 1:33; 3:34; 15:26; 16:14): “el Justo” (2:1), “puro” (3:3), “el Santo” (Hechos 3:14), “de Dios;”
(Marcos 1:24). Sólo los ungidos de Dios enCristo pueden resistir a los que están ungidos con el
espíritu de Satanás, anticristos, que quieren apartarlos del Padre y del Hijo. Los creyentes tienen al
Espíritu de unción de partedel Padre también, tanto como del Hijo: asimismo como el Hijo es ungido
por el Padre. Por tanto el Espíritu es la señal de que estamos en el Padre y en el Hijo; el que no lo tiene
no es de Cristo. El ungüento material de los ingredientes más caros se derramaba sobre la cabeza de
sacerdotes y reyes, para tipificar el ungüento espiritual que procede de Cristo, la Cabeza, a nosotros
miembros de su cuerpo. No podemos tener parte en él como Jesús, a menos que seamos verdaderos

cristianos y estemos en él como Cristo, ungidos con aquel crismaque es del Santo. El Espíritu
derramado sobre Cristo la Cabeza es difundido por él por todos los miembros. “Parece que somos todos
el cuerpo de Cristo: porque todos estamos ungidos: y todos en él somos de Cristo y somos Cristo,
porque en alguna medida el Cristo entero es Cabeza y cuerpo.” y—por tanto conocéis, todas las
cosas
—necesarias para obrar correctamente contra las seducciones del Anticristo y para la vida
cristiana y la santidad. En la misma medida que uno tiene el Espíritu, en ella (más o menos) conoce
todas estas cosas. 21. como a los que la conocéis—No sólo sabéis lo que es la verdad (tocante al Hijo
y al Padre, 2:13), sino que también sabéis discernir la mentira por cosa contraria a la verdad. Pues lo
recto (una línea recta) es el índice de sí mismo y de lo que es torcido. [Estius.] El griego es susceptible
a la traducción de Alford: “Por cuanto la conocéis, y por cuanto ninguna mentira es de la verdad” (no
procedede la verdad: está excluída de ser de la verdad), por tanto escribí (en esta Epístola) para señalar
cuál es la mentira y cuáles son los mentirosos.22. “¿Quién es—“el mentiroso?” ¿el culpable de la
mentira aludida? que Jesús es el Cristo—la gran verdad céntrica. anticristoGriego, “elAnticristo”;
que no es personalaquí, sin embargo, sino en lo abstracto; el ideal del anticristo es la negación del
Padre y del Hijo. Negar a éste es en efecto negar a aquél también. Otra vez, la verdad referente al Hijo
debe ser sostenida en su integridad; negar que Jesús es el Cristo, o que es el Hijo de Dios, o que vino en
la carne, invalida el todo (Mateo 11:27). 23. Griego, “Todo aquel que niega al Hijo no tiene al Padre
tampoco;” “por cuanto Dios se ha dado a vosotros completamente para vuestro gozo en Cristo.”
[Calvino.] cualquiera que confiesa—frase omitida en algunos manuscritos, aunque no en los más
antiguos. tiene—es decir, en su posesión permanente como su “porción”, mediante la viviente
comunión personal. 24. desde el principio—desde cuando oísteis por primera vez el evangelio. sea
permaneciente
—la verdad que oísteis tocante al Padre y al Hijo, no meramente como la semilla que
cae en tierra, sino como que se arraigue (3:9). en vosotros—en forma enfática: “en vosotros
permanezca”. Asimismo enfático: “Vosotros … permaneceréis”. Confesad, pues, al Hijo, y también
tendréis al Padre (v. 23). Habiendo recibido la viviente simiente de la verdad tocante al Padre y al Hijo,
somostransformados a la semejanza de aquel cuya simiente hemos recibido en el corazón. 25. ésta es
la promesa
—La vida eterna será la consumación permanente de esta permanencia en el Hijo y en el
Padre
. él nos prometióGriego, “el mismo”, Cristo, “el Hijo” (comp. el 1:1, con Juan 3:15, 36; 6:40,
47, 57; 17:2, 3). 26. he escrito—resumiendo desde el v. 21 y el 14. esto—(v. 18–25.) que os
engañan
—que tratan de seducirnos y apartaros al error. 27. Pero la nación—El griego: “Y vosotros la
unción que …” “Y vosotros”, los creyentes en contraste con los seductores, palabras prominentes en la
proposición (cuyo orden está interrumpido) que sólo encuentra un complemento en el verbo “no tenéis
necesidad”. Lo de “la unción” se resume desde el v. 20.recibido de él—(Juan 1:16.) De modo que
“somos a Dios un olor suave en Cristo”, mora en vosotros—Tácitamente así les amonesta para que
digan. cuando sean tentados por los seductores, “La unción permanece en nosotros; no nos hace falta
quien nos enseñe (pues tenemos al Espíritu Santo que nos guía a toda la verdad; Jeremías 31:34; Juan
6:45; 16:13): él nos enseña la verdad; en dicha enseñanza permaneceremos”. [Bengel.] mas—“Y por lo
tanto”: Dios es suficiente para los que son enseñados de él; independientes son de todos los demás,
aunque, por cierto, no rechazan el consejo cristiano de los ministros fieles, “La comunicación mutua no
debe hacérsela a un lado: hay que aprobarla en el caso de los que participan de la unción en un cuerpo.”
[Bengel.]la misma unción—que recibisteis una vez por todas, y que aun permanece en vosotros.
todas cosas—las esenciales para la salvación: el punto aquí discutido. No que el creyente llegue a ser
infalible, pues ningún creyente recibe aquí al Espíritu en toda su plenitud, sino la sólo medida necesaria
para guarda:lo del error que destruye al alma. Del mismo modo la Iglesia, aunque tiene al Espíritu en

sí, no es infalible (pues muchos falibles miembros nunca pueden hacer un todo infalible), sino que es
guardada de modo de no perder del todo la verdad salvadora. no es mentira—como la enseñanza
anticrístiansa. perseveraréis—“Permaneceréis” (v. 24: el mismo verbo), así como la unción permanece
en vosotros. Los manuscritos más antiguos dicen “permaneced”, HijitosGriego, como en el 2:12:
creyentes de toda posición y edad. perseverad en él—en Cristo. Juan repite su amonestación con un
nombre cariñoso, como padre al hablar a sus queridos hijos. apareciere—“sea manifestado,” o
“revelado.” tengamos—nosotros, escritor y lectores. confundidosGriego, “No quedamos
avergonzados (lit.) de él”, retrocediendo de él en confusión. Contraste: “franqueza en el día del juicio,”
4:17; cf. 3:21; 5:14. En el Apocalipsis (escrito, pues, piensa Bengel, subsecuentemente), la venida de
Cristo se representa como postergada a grande distancia. 29. El encabezamiento de la segunda división
de la Epístola:
“Dios es justo; por tanto, todo el que hace justicia es nacido de él.” El amor es el gran
rasgo y principio de la “justicia” escogido para la discusión, 2:29–3:3. Si sabéis … sabed—Distintos
verbos en el griego: sabéis y conoced, o conocéis: Ya aprendisteis que Dios (“él” comprende tanto “el
Padre,” del cual cada creyente es nacido (éste con 3:1), como “el Hijo”, (2:1, 23) es justo, debéis de
necesidad, pues, percibir también la consecuencia de dicha verdad, a saber, “que cualquiera que hace
justicia (y él solo: Griego, “la justicia,” tal justicia que Dios aprueba) es nacido de él” El justo engendra
a los justos. No se nos dice nunca que uno nazca de Cristo, sino de Dios, con el cual Cristo es uno.
Hollaz en Alford define la justicia de Dios: “Es la divina energía por cuyo poder Dios determina y lleva
a cabo todas las cosas que están conformes a su eterna ley, prescribe leyes propias a sus criaturas,
cumple sus promesas hechas a los hombres, recompensa a los buenos, y castiga a los impíos.” hace
“Porque las gracias (las virtudes) son prácticas, y tienen su ser en ser producidas (o ejercidas); pues
cuando han dejado de actuar, o sólo están por actuar, ni tienen el ser aún.” (Oecumenius.) “Dios es
justo, y por tanto la fuente de la justicia; cuando un hombre pues hace la justicia, sabemos que la fuente
de su justicia es Dios, que por consiguiente ha adquirido por el nuevo nacimiento de parte de Dios
aquella justicia que no tenía por la naturaleza. Arguimos por el hecho de que él hace justicia, que ha
nacido él de Dios.” El error de los pelagianos es su conclusión de que el hacer justicia es la condición
de llegara ser hijo de Dios.” (Alford, con toda verdad.) Véase Lucas 7:47, 50: Su mucho amor
demostró que sus pecados estaban ya perdonados; no que fuese condición necesaria para tenerlos
perdonados.

CAPITULO 3

LAS MARCAS DISTINTIVAS DE LOS HIJOS DE DIOS Y DE LOS HIJOS DEL DIABLO. EL
AMOR FRATERNAL ES LA ESENCIA DE LA VERDADERA JUSTICIA. 1. Mirad—llamando la
atención como sobre alguna exhibición maravillosa, puesto que el mundo ve poco de que admirarse. La
conexión con el versículo anterior es esto: Todas nuestras obras de justicia no son sino la señal de que
Dios, en su amor sin igual, nos ha adoptado como sus hijos; nuestra justicia no nos salva, sino que es
prueba de que somos salvos por su gracia.cuál amor—¡de qué sobrepujante excelencia qué
benevolencia de su parte, qué precioso para nosotros! nos ha dado—No dice que nos haya dado algún
regalo, sino elmismo amor, y la fuente de todos los honores, el corazón mismo, y eso no por nuestras
obras y esfuerzos, sino de su pura gracia. [Lutero.] que—“Cuán grande amor, que …” que resulta en, o
probado por, el ser nosotros llamados … La finalidad inmediata por qué darnos su amor es para que
seamos llamados hijos de Dios.” seamos llamados—que tengamos el privilegio de tan glorioso título
(tan imaginario para el mundo), juntamente con la gloriosa realidad. Para Dios llamar es realizar.
¿Quién es tan grande como Dios? ¿Qué relación es más íntima que la de los hijos? Los manuscritos
más antiguos agregan: “y lo somos.” por esto—a causa de la realidad de nuestro estado de hijos de

Dios. nos—a nosotros los hijos, como tampoco al Padre conocen. “Si los que no respetan a Dios, te
toman en cuenta a ti, preocúpate de su condición. [Bengel.] Véase contraste, 5:1. Todo el curso del
mundo es un gran acto de desconocimiento de Dios. 2. Muy amados—de Dios, y por tanto, de Juan.
ahora—En contraste con “aun no,” que sigue. Ahora ya somos hijos en realidad, aunque el mundo no
nos conoce como tales, y (como consecuencia) esperamos la manifestación visible de nuestra adopción,
queaun no tuvo lugar. no se ha manifestado—(en ninguna ocasión, Griego, aoristo) visiblemente lo
que hemos de ser: qué gloria adicional alcanzaremos en virtud de esta filiación nuestra. “Cuál”sugiere
algo inconcebiblemente glorioso. pero—Omitido en los manuscritos más antiguos. Su inserción en
nuestra versión da la antítesis errónea. No es: “Aun no sabemos manifiestamente lo que … pero
sabemos …” Los creyentes tienen algún grado de la manifestación ya, aunque el mundo no la tiene. La
relación es ésta: La manifestación al mundode lo que seremos no tuvo lugar aún; nosotros sabemos (en
general; como asunto bien atestiguado; así el griego) que cuando (Lit., “si”, en expresión de duda, no
tocante al hecho, sino al tiempo; denota también el hecho preliminar, por venir, del que depende la
consecuencia, Malaquías 1:6; Juan 14:3) él (no “ello, a saber, lo que no se manifestó aún—Alford)
apareciere (3:5; 2:20), seremos semejantes a él (Cristo; todos los hijos tienen una semejanza substancial
con su padre, y Cristo, a quien seremos semejantes, es “la expresa imagen de la persona del Padre.”)
Aguardamos la manifestación (lit., el apocalipsis: el mismo término se aplica a la propia manifestación
de Cristo) de los hijos de Dios. Después de nuestro nacimiento natural, hace falta el nuevo nacimiento
en la vida de la gracia, al que ha de seguir el nuevo nacimiento a la vida de la gloria; estas dos
experiencias se llaman “la regeneración” (Mateo 19:28). La resurrección de nuestro cuerpo es una
especie de salida de la matriz de la tierra, y de nacimiento a nueva vida. La primera tentación fué la
promesa de que seríamos semejantes a Dios en el conocimiento, y por ella caímos; pero al ser
levantados por Cristo, llegamos a ser en verdad semejantes a él, conociéndole como somos conocidos y
viéndolo como él es. [Pearson, Credo.] Como la primera inmortalidad que perdió Adán fué el poder de
no morir, así será la última la de no poder morir. Como la primera libre elección y voluntad del hombre
fué el poder de no pecar, así nuestra última será la de no poder pecar. [Agustín, Civit. Dei, L. 22, c. 30.]
El diablo cayó por aspirar al poder de Dios; el hombre, por aspirar al conocimiento de Dios; pero
aspirando a lasantidad de Dios, hemos de crecer siempre en su semejanza. La transición de Dios el
Padre a “él,” es decir, a Cristo (de quien solo se dice en la Escritura que será manifestado; no el Padre,
Juan 1:18), enseña la completa unidad del Padre y del Hijo. porque le veremos—La contemplación
continua genera la semejanza ( 2 Cor 3:18); como la cara de la luna siempre vuelta hacia el sol, refleja
la luz y la gloria de él. Le veremos, no en su íntima divinidad, sino como manifestado en Cristo.
Ningunos sino los puros pueden ver a aquel que es infinitamente puro. En todos estos textos el griego
es el mismo verbo, opsomai, que expresa no la acción de ver, sino el estado de aquel a cuyo ojo y
mente el objeto está presentado; por tanto este verbo griego está siempre en la voz media, o sea
reflexiva, percibir e interiormente apreciar [Tittman.] Nuestro cuerpo espiritual reconocerá y apreciará
a los seres espirituales en el más allá, así como ahora nuestro cuerpo natural, a objetos naturales. 3. esta
esperanza
—de ser después como “él.” Fe y amor, tanto como esperanza, ocurren, 3:11, 23. en él—“en
Cristo;” Griego “sobre él” (epi), esperanza fundada en sus promesas.se purifica—Por el Espíritu de
Cristo en él (Juan 15:5). “Tú te purificas, no por ti mismo, sino por aquel que viene a morar en ti.”
[Agustín.] Se presupone aquí la justificación por la fe.como él … es limpio—libre de toda mancha de
inmundicia. La Segunda Persona, por quien tanto la ley como el evangelio fueron dados. 4. El pecado
es incompatible con el nacimiento de Dios (3:1–3). Juan a menudo expone negativamente la misma
verdad expuesta positivamente. Ha enseñado que el nacimiento de Dios comprende la purificación de

uno; ahora demuestra que donde hay pecado, eso es, la falta de esta purificación, allí tampoco hay tal
nacimiento de Dios.CualquieraGriego, “todo el que …” hace pecadocomp. en contraste, “Se
purifica,” y “el que hace justicia” (3:3, 7).traspasa … leyLit., “hace anarquía.” La ley de Dios es
pureza: y así demuestra que uno no tiene tal esperanza de ser más adelante puro como Dios es puro, y
que por tanto no ha nacido de Dios. puesGriego, “Y.” el pecado es—una definición del pecadoen
general. El artículo griego con ambos sustantivos denota que son términos convertibles (“la
transgresión es (el) pecado”). El pecado (hamartía)es lit. errar al blanco, la voluntad de Dios siendo el
blanco al que se debe apuntar. “Por la ley es el conocimiento del pecado.” Lo torcido de una línea
queda revelado cuando se le yuxtapone una regla recta.5. Más prueba de la incompatibilidad del
pecado y la filiación divina; la misma finalidad de la manifestación de Cristo en la carne fué para
quitar
(por un acto y por todo; aoristo) todos los pecados, como el macho cabrío, típicamente. y—otra
prueba más de lo mismo. no hay pecado en él—“El es justo” (3:7), “El es puro (3:3). Así pues lo
hemos de ser también. 6. Raciocina acerca de la entera separación de Cristo del pecado, que los que
están en él deben también estar separados de aquél. permanece—como el pámpano en la vid, por la
vítal unión con la vida de él.no peca*

—En cuanto permanezca en Cristo, queda libre del pecado. El
ideal del cristiano. La vida del pecado y la vida de Dios mutuamente se excluyen, así como la oscuridad
y la luz. En la realidad caen los creyentes en el pecado (1:8–10; 2:1, 2); pero tales pecados son todos
ajenos a la vida en Dios, y necesitan la purificación de la sangre de Cristo, sin cuya aplicación esta vida
en Dios no podría sostenerse. Uno no peca mientras permanece en Cristo. cualquiera que peca, no le
ha visto
Griego pret. perf. “no le ha visto y no le ve.” Otra vez se presenta el ideal de la intuición y
conocimiento cristianos. (Mat. 7:23). Todo pecado como tal está en contradicción con la noción de un
regenerado. No que “todo aquel que es engañado y cae en pecado nunca haya visto a Dios;” sino que en
la medida en que el pecado existe, en tal grado la intuición y conocimiento de Dios no existen en uno.
ni le ha conocido—“Ni aun;” ver espiritualmente es un paso más adelante que conocer; con conocer
llegamos a ver por vívida realización yexperimentalmente. 7, 8. La misma verdad se postula con la
adición de que el que peca es, en la medida que peca, “del diablo.” no os engañe ninguno—como los
antinominianos trataban de desencaminar a la gente. justiciaGriego, “la justicia,” la que es de Cristo,
o de Dios. es justo—No es su hacer “la justicia” lo que le hace justo, el hecho de ser justo (justificado
por la justicia de Dios en Cristo, Romanos 10:3–10) le hace hacer la justicia; una inversión común en
lenguaje familiar, lógica en realidad, pero no en forma, como en Lucas 7:47; Juan 8:47. Las obras no
justifican, pero el justificado obra. Inferimos de su hacer justicia que él ya es justo (es decir, que tiene
el verdadero y único principio de la justicia, a saber, la fe), y es por tanto nacido de Dios (3:9.); de la
misma manera que podemos decir: el árbol que lleva fruto bueno es árbol bueno, y tiene raíz viviente;

*

Nota del Tr.—El presentedel indicativo griego (“no peca”) no define la acción, si es usual, de costumbre, u
ocasional; perolo que el comentador insinúa, o explica por la lógica sobre los pecados del creyente (“cae en
pecados,” “engañado,” “peca a la medida …” etc.), queda claro en el uso del participio griego, tiempo presente,
de las frases “el que hace;” “el que permanece;”“el que no ama” (3:4, 6, 8, 10). “El que peca” aquí pues
significa el que vive en el pecado como su naturalezay práctica habituales. Asimismo, con el infinitivo del
presente, 3:9; “el nacido de Dios …no puede pecar,” significa que no puede vivir una vida pecaminosa (como
antes vivía). Si el apóstol hubiera usado en infinitivo aoristo, la traducción al castellano sería la misma, peroel
griego, en el aoristo, sería contrario a la verdad, pues significaría que “el nacido de Dios no puede pecar en
absoluto.” La distinción de los infinitivos, que expresanla especie de acción y no el tiempo, es muy necesaria
para la interpretación del Nuevo Testamento.

no que el fruto haga que el árbol y la raíz sean buenos, sino quedemuestran que lo son. como él
“como Cristo.”8. El que hace pecado—en contraste con “el que hace justicia” (3:7). Es hijo del diablo
(3:10; Juan 8:44). Juan no dice, sin embargo, “nacido del diablo,” como dice, por otra parte, “nacido de
Dios,” pues “el diablo nada engendra, ni crea cosa alguna: pero todo el que imita aldiablo, viene a ser
hijo de él con imitarle, no por nacimiento propio.” [Agustín, Tratado, 4:10.] De parte del diablo no hay
generación, sino corrupción. [Bengel.] peca desde el principio—desde cuando se empezó a pecar
[Alford]; desde el tiempo cuando llegó a ser lo que es: el diablo. Parece haber guardado su primer
estado muy poco tiempo después de su creación. [Bengel.] Desde la caída del hombre (en el principio
de nuestro mundo) el diablo (siempre) peca (significa, está pecando; ha pecado desde el principio, es la
causa de todo pecado, y sigue aún pecando; tiempo presente). Como autor del pecado, y príncipe de
este mundo, nunca ha dejado de seducir a los hombres al pecado. [Luecke.] deshacer—destruir y
aniquilar; aplastando la cabeza de la serpiente.obras del diablo—el pecado y todas sus terribles
consecuencias. Arguye Juan: Los cristianos no pueden hacer lo que Cristo vino a destruir. 9.
Cualquiera
Lit., “Todo aquel que ha nacido y vive de Dios. no hace pecado—su naturaleza superior,
como uno nacido y engendrado de Dios, no peca. Ser engendrado de Dios, y pecar, son estados que
mutuamente se excluyen el uno al otro. En la medida que uno peca, hace dudoso si ha nacido de Dios.
su simiente—la palabra viviente de Dios, hecha en nosotros por el Espíritu Santo la simiente de una
vida nueva y el medio continuo de la santificación.estáGriego “permanece en él” (Nota, comp. el v.
6; Juan 15:38). Esto no contradice el 1:8, 9; el regenerado demuestra la absoluta incompatibilidad del
pecadocon la regeneración, limpiando en seguida en la sangre de Cristo todo pecado que comete por
la traición de su antigua naturaleza. no puede pecar—“porque es de Dios que ha nacido” (así el orden
griego, comparado con el orden de las mismas palabras al principio de este versículo); no “porque
nació de Dios” (el griego es el pret, perfecto, presente en el sentido, “está nacido,” no aoristo); no se
dice que. Porque un hombre naciera una vez por todas de Dios nunca puede volver a pecar; sino,
Porque él es nacido de Dios, la simiente permaneciendo ya en él, él no puede pecar; hasta cuando
permanezca enérgicamente, el pecado no podrá tener cabida. Comp. Gén. 39:9, José: “¿Cómo, pues,
haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” El principio dentro de mí está en absoluta oposición a
ello. La vida regenerada es incompatible con el pecado, y da al creyente un odio al pecado en
cualquiera de sus formas, y un deseo incesante de resistirlo. “El hijo de Dios en este conflicto recibe
heridas cada día, por cierto, pero nunca arroja sus armas ni hace las paces con su enemigo mortal.”
[Lutero.] Los pecados excepcionales en los que se sorprende a los regenerados, se deben a que al nuevo
principio vital se le deja yacer dormido, y a que la espada del Espíritu no se desvaina a tiempo. El
pecado está siempre activo, pero ya no reina. La dirección normal de las energías del cristiano es en
contra del pecado; la ley de Dios según el hombre interior es el principio regente en el verdadero yo,
aun cuando la antigua naturaleza, aun no del todo amortiguada, se rebela y peca. Contrástese el 5:18
con Juan 8:34; véase Salmo 18:22, 23; 32:2, 3; 119:113, 176. La aguja magnética, cuya naturaleza es
siempre dirigirse hacia el polo, es fácilmente desviada, pero siempre se vuelve hacia el polo. hijos del
diablo
—(Nota, 3:8; Hechos 13:10). No hay clase media entre los hijos de Dios y los hijos del diablo.
no hace justicia—contrástese con el 2:29. que no ama a su hermano—(4:8).—un ejemplo particular
de aquel amor que es la suma y el cumplimiento de toda justicia, y la señal (no fuertes protestaciones,
ni aun obras al parecer buenas) que distingue a los hijos de Dios de los del diablo. 11. el mensaje—“el
anuncio,” como de algo bueno; no una mera orden, como la ley. El mensaje del evangelio de aquel que
nos amó, anunciado por sus siervos, es que amemos a los hermanos; no aquí a todos las hombres, sino
a los que son nuestros hermanos en Cristo, hijos de la misma familia de Dios, de quien hemos nacido

de nuevo. 12. que—no está en el griego. del malignotradúzcase “del malo,” para concordar con
“Porque sus propias obras eranmalas”. Comp. el v. 8, “del diablo,” en contraste con “de Dios,” 3:10.
mató, porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas—por la envidia y el odio a la piedad
de su hermano, debido a que Dios aceptó la ofrenda de Abel, pero rechazó la de Caín. La enemistad
existió desde el principio entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente. 13. no os
maravilléis
—La maravilla sería que el mundo os amara. el mundo—del cual Caín es el representante
(3:12). os aborrece—como Caín aborreció hasta a su propio hermano, y tanto como para matarlo. El
mundo siente reprobadas sus obras malas tácitamente, por vuestras obras buenas. 14. Nosotros
enfático; aborrecidos como somos por el mundo, nosotros sabemos lo que el mundo no sabe.
sabemos—como hecho asegurado. pasadocambiado nuestro estado. Col. 1:13, “del poder de las
tinieblas … trasladados al reino de su amado Hijo.” de muerte a vidalit., “de dentro de la muerte
(que encarcela a los no regenerados) adentro de la vida” (de los regenerados). Una coincidencia
palpable de lenguaje y pensamiento, el discípulo amado adoptando las palabras de su Señor. en que
amamos a los hermanos
—la base, no de nuestrasalida de muerte a vida, sino de nuestro
conocimiento de dicho hecho. El amor, de nuestra parte, es la evidencia de nuestra justificación y
regeneración, no la causa de ellas. “Acuda cada uno a su propio corazón; sí allí halla el amor a los
hermanos, que tenga por seguro que ha pasado de muerte a vida. No se cuide de que su gloria sea sólo
escondida: cuando el Señor venga, entonces aparecerá en gloria. Porque tiene energía vital, pero aun
sigue el invierno; la raíz tiene vigor, pero las ramas parece que están secas; dentro está la savia que es
vigorosa, dentro están las hojas, dentro el fruto, pero debemos esperar la venida del verano.” [Agustín.]
El que no ama—Los mandamientos más antiguos omiten “a su hermano,” lo que hace más general la
aserción.estáGriego, “permanece;” queda aún. en (la) muerte—en la muerte (espiritual, que acaba
en la eterna) que es la condición de todos por la naturaleza. Su carecimiento del amor es evidencia de
que no le ha acontecido ningún cambio salvador. 15. aborrece—equivalente a “no ama” (3:14). “El
amor y el odio, como la luz y la oscuridad, de necesidad se reemplazan y de necesidad se excluyen la
una a la otra.” [Alford.] es homicida—porque si se abandona a dicha pasión, ella siguiendo hasta sus
consecuencias naturales, haría de él uno. “Mientras que el v. 16 desea que pongamos la vida por los
hermanos; elduelo requiere que uno (¡tremendo es decirlo!) arriesgue su propia vida más bien que
privar aotro de la suya.” [Bengel.] Dios considera que la disposición interior es de tanta importancia
como el hecho exterior motivado por ella. Si se aborrece a alguien, se desea que esté muerto. tiene—tal
persona “permanece en muerte” todavía. No se hace referencia a su estado futuro, sino al presente. El
que aborrece (o no ama) a su hermano (3:14), no puede, en este su actual estado, gozar de la
permanencia en él, de la vida eterna. 16. El amor de Cristo hacia nosotros ilustra lo que es el verdadero
amor a los hermanos
.en esto—“Llegamos al conocimiento del amor;” aprendemos lo que es el
verdadero amor. él—Cristo. también nosotros—de nuestra parte, si de veras es necesario hacerlo para
la gloria de Dios, para el bien de la Iglesia, o la salvación de un hermano. vidas—Cristo solo puso su
vida por todos nosotros; nosotros debemos poner nuestra vida separadamente por la vida de los
hermanos; si no de hecho, al menos virtualmente, dándoles nuestro tiempo, cuidado, trabajo, oraciones,
bienes: “Non nobis, sed omnibus.” Nuestra vida no debe sernos más cara a nosotros de lo que fué para
Dios mismo la vida de su Hijo. Los apóstoles y los mártires obraron sobre este principio. 17. bienes de
este mundo
lit., “la vida,” subsistencia, o substancia. Si debemos poner nuestra vida por los
hermanos, ¿con cuánta más razón debemos no retenerles nuestra substancia? ve—no tan sólo
casualmente, sino que contempla deliberadamente cual espectador; así dice el griego. cerrare sus
entrañas
—refrena los impulsos de compasión que despiertan ante el espectáculo de la necesidad de un

hermano. “Las entrañas” significan el corazón, la sede de la compasión. ¿cómo—“¿Cómo es posible
que permanezca (el griego) el amor a Dios en él?” Nuestra superabundancia debe suplir las
necesidades: nuestras comodidades y aun nuestras necesidades en cierta medida, deben ceder a las
necesidades extremas de nuestros hermanos. “La fe nos da a Cristo a nosotros; el amor que emana de la
fe me da a mi prójimo.” 18. Cuando el venerable Juan ya no podía ir a pie a las reuniones de la iglesia,
sino que era llevado por sus discípulos, siempre pronunciaba la misma salutación a la iglesia; les
recordaba aquel singularmandamiento que él había recibido de Cristo mismo, el que comprendía todos
los demás y formaba el distintivo del nuevo pacto, “Hijitos míos, amaos los unos a los otros.” Cuando
los hermanos presentes, cansados de oir las mismas palabras tantas veces, le preguntaron por qué las
repetía tanto, respondió, “Porque es el mandamiento del Señor, y si éste se cumple, basta.” [Jerónimo.]
19. en esto—en que amemos nosotros en obra y verdad. conocemos—Los manuscritos más antiguos
dicen “sabremos,” eso es, si cumplimos el mandamiento. de la verdad—que somos verdaderos
discípulos de la verdad y que pertenecemos a ella, como está en Jesús: engendrados de Dios por la
palabra de verdad. Teniendola verdad adentro, de raíz, de seguro no amaremos meramente de palabra
y lengua
. corazones certificadoslit., “persuadidos,” eso es, de modo que dejan de condenarnos;
satisfacen las preguntas y las dudas de la conciencia acerca de si somos o no aceptos delante de Dios
(véase Mateo 28:14; Hechos 12:20, “Sobornando a Blasto,” lit., “persuadiendo”). El corazón, la sede
de los sentimientos, es nuestro juez interno; la conciencia, como testigo, obra o como nuestro abogado
justificante, o como nuestro acusador que condena, ante Dios aun ahora. Juan 8:9 tiene “redargüidos de
la conciencia,” pero este pasaje falta de los mejores manuscritos. Juan en ninguna otra parte emplea el
término conciencia. Pedro y Pablo solos lo usan. delante de él—como ante los ojos de él, el
omnisciente Escudriñador de los corazones. La seguridad debiera ser la experiencia ordinaria y el
privilegio del creyente.20. Lutero y Bengel entienden que este versículo consuela al creyente a quien
condena la conciencia; y quien, como Pedro, apela de la conciencia a aquel que es mayor que la
conciencia
, “Señor, tú sabes todas las cosas: tú sabes que te amo.” La conciencia de Pedro, mientras
que le condenaba del pecado de haber negado al Señor, le confirmaba en su amor; pero temiendo la
posibilidad, debido a su caída reciente, de engañarse a sí mismo, apela al omnisciente Dios: así Pablo
en 1 Corintios 4:3, 4. Así que, si somos creyentes,aun cuando nuestros corazones nos condenan del
pecado en general
, con todo, tenemos una señal de nuestra filiación: el amor, y así podemos confirmar
nuestros corazones
(Algunos de los manuscritos más antiguos dicen corazón, como en el 3:20, 21),
sabiendo que Dios es mayor que nuestro corazón, y sabe, o conocetodas las cosas. Traduzcamos:
“Porque (expresando la razón por qué es tan importante tener nuestro corazón confirmado, o asegurado,
delantede él) si nuestro corazón nos condena (lit., “sabe algo en contra de nosotros”: que contesta por
contraste a “sabremos que somos de la verdad”), es porque Dios es mayor que nuestro corazón y sabe
todas las cosas.” Si nuestro corazón nos juzga desfavorablemente, podemos saber con seguridad que él,
sabiendo más que nuestro corazón, nos juzga más desfavorablemente aún. [Alford.] El testimonio
condenatorio de nuestra conciencia no está sola, sino que es el eco de la voz de aquel que es mayor y
reconoce todas las cosas. Nuestra hipocresía deamar de palabra y lengua, y no de hecho y de verdad,
no escapa ni a nuestra conciencia, débil y corta de conocimiento como es, ¡cuánto menos escapará a
Dios, que conoce todas las cosas! Con todo, la interpretación consolatoria puede ser la correcta. Porque
el griego traducido en el 3:19 “tenemos … certificados,” significa convencer, o persuadir al corazón
[Véase la versión Besson; Traductor.] de modo de sosegarlo, denotando que ha habido un previo estado
de propia condenaciónestablecido por el corazón (3:20), el que se calma, sin embargo, con el
pensamiento consolatorio de que “Dios es mayor que el corazón” que condena, y “conoce todas las

cosas” (Griego., ginoskei, “conoce,” nokataginoskei, “condena”), y por tanto conoce mi amor y mi
deseo de servirle, y mi triste condición, de modo de apiadarse de mi débil fe. Este convencimiento del
corazón para calmarse no es una condición tan avanzada como la de tenerCONFIANZA en Dios, la
que emana de uncorazón que no nos condena. 21. Carísimos—o “amados,” el mismo vocablo griego
que en 2:7; 4:1, 7, 11. No hay ningún “pero” que contraste los dos casos (3:20 y 21), porque
“carísimos” marca suficientemente la transición al caso de los hermanos que andan en la plena
confianza del amor (3:18). Los dos resultados de poder “persuadir nuestros corazones delante de él”
(3:19), y el “no condenarnos nuestro corazón” (de la insinceridad en cuanto ala verdad en general, y al
AMOR en particular) son: (1) la confianza para con Dios; (2) la segura contestación a nuestras
oraciones. Juan no quiere decir que todos aquellos cuyo corazón no los condena, sean por tanto salvos
delante de Dios; porque algunos tienen cauterizada la conciencia, otros son ignorantes de la verdad, y
no es sólo la sinceridad, sino la sinceridad en la verdad la que puede salvar a los hombres. Los
cristianos son los aquí significados; que conocen los preceptos de Cristo y se prueban a la luz de los
mismos. 22. Recibiremos—como una realidad, de conformidad con su promesa. Los creyentes, como
tales, piden sólo lo que está conforme a la voluntad de Dios; o si piden lo que Dios no quiere, se
conforman con su voluntad, de modo que Dios o les concede su petición, o les da algo mejor que lo
pedido.porque guardamos sus mandamientosComp. Salmo 66:18; 34:15; 145:18, 19. No es como
si nuestros merecimientos nos ganaran el ser oídos en nuestras oraciones, sino que cuando somos
creyentes, todas nuestras obras de fe, siendo el fruto de su Espíritu en nosotros, son “agradables delante
de él:” y nuestras oraciones siendo la voz del mismo Espíritu de Dios en nosotros, natural y
necesariamente son contestadas por él. 23. Recapitulando los mandamientos de Dios bajo la
dispensación evangélica en un solo mandamiento. éste es su mandamiento—singular; porque la fe y el
amor no son mandamientos separados, sino que están indisolublemente unidos. No podemos en verdad
amarnos los unos a los otros sin lafe en Cristo, ni podemos creer en él en verdad, sin amor. creamos
una vez por todas; aoristo griego, en el nombre de su Hijo—en todo lo revelado en el evangelio
acerca de él, y en él mismo respecto de su persona, sus oficios, y su obra propicitoria. como nos lo ha
mandado
—él, Jesús.24. estáGriego, “permanece,” o mora; el creyente mora en Cristo. y él en él
Cristo en el creyente. Reciprocidad. Juan “así vuelve a la gran nota tónica de la Epístola, permaneced
en él
, con la que termina la primera división” (2:28). en esto—Los creyentes sabemos que “él mora en
nosotros, por (la presencia en nosotros del) Espíritu que nos ha dado. De este modo se prepara, con la
mención del verdadero Espíritu, para la transición al espíritu falso, 4:1–6; después de lo cual vuelve de
nuevo al tema del amor.

CAPITULO 4

SEÑALES DE LOS PROFETAS FALSOS. EL AMOR LA PRUEBA DE HABER NACIDO DE
DIOS, Y EL FRUTO REQUERIDO DEL CONOCIMIENTO DE SU GRAN AMOR EN CRISTO A
NOSOTROS. 1. Amados—Término afectuoso que usa siempre cuando les llama la atención a algún
asunto de importancia. todo espíritu—que se os presente en la persona de algún profeta. El Espíritu de
verdad y el espíritu de error hablan por el espíritu de hombres por medio de órganos suyos. No hay sino
un solo Espíritu de verdad, y un espíritu de Anticristo. probad—explica la prueba en vv. 2, 3. Todos
los creyentes deben hacerlo, no sólo los eclesiásticos. Aun el mensaje de un ángel debe ser probado por
la palabra de Dios: mucho más las enseñanzas de los hombres, por santos que parezcan esos
enseñadores.porque—la razón por qué debemos probar o examinar los espíritus. muchos falsos
profetas
—no “profetas” en el sentido de predecir eventos, sino los órganos del espíritu que los inspira,
y que enseñan conformemente o la verdad o el error: “muchos anticristos.” son salidos—como si fuese

de parte de Dios. en el mundo—entrando en el mundo: dicho así de profetas buenos y malos (2 Juan
7). El mundo se deja seducir fácilmente (4:4, 5). 2. conoced el Espíritu de Dios—si Dios está o no está
en los enseñadores que profesan ser movidos por el Espíritu de Dios.todo espíritu—eso es, todo
enseñador
que pretende la inspiración por EL ESPIRITU SANTO. confiesa—se sobreentiende la
verdad establecida. Al hombre se le requiere que confiese, es decir, que la reconozca claramente en sus
enseñanzas. Jesucristo es venido en carne—un doble reconocimiento de verdad: queJesús es el
Cristo, y que es venido (ha venido: Griego, pret. perf., que significa no meramente un hecho histórico,
como con el aoristo, sino también la presente continuación del hecho y de sus benditos efectos) en
carne (“vestido de la carne:” no de una mera apariencia de humanidad, como enseñaron después las
docetistas: era previamente, entonces, algo muy superior a la carne). Su carne significa su muerte por
nosotros, pues sólo con asumir la carne, pudo él morir (pues como Dios no podía morir), Hebreos 2:9,
10, 14, 16; y su muerte expresa su AMOR hacia nosotros (Juan 15:13). Negar la realidad de su carne es
negar su amor, y así arrancar la raíz que produce todo verdadero amor de parte del creyente (4:9–11,
19). Roma, con su dogma de la inmaculada concepción de la Virgen María, niega la propia humanidad
de Cristo. 3. que no confiesa—Ireneo (3:8), Lucifer, Orígenes, sobre Mateo 25:14, y la Vulgata, dicen
“Todo espíritu que destruye (anula, o abroga) a Jesús (Cristo).” Cipriano y Policarpo apoyan nuestra
versión. Los manuscritos más antiguos, que son posteriores en siglos a Policarpo. dicen: “Todo espíritu
que no confiesa a Jesús” (se niega a confesarlo, en su persona y en todos sus oficios y divinidad), pero
omiten “es venido en carne.” habéis oído—de vuestros enseñadores cristianos. ya está en el mundo
en la persona de los falsos profetas. 4. vosotros—en posición enfática: Los que confesáis a Jesus, en
contraste con los falsos enseñadores. los habéis vencido—(5:4, 5)—en vez de ser “vencidos y
esclavizados” espiritualmente por ellos (2 Pedro 2:19). Juan 10:5, 8: “Mas no los oyeron las ovejas:
“A extraño no seguirán, sino que huirán de él: porque no conocen la voz de extraños” el que en
vosotros está
—Dios, de quien sois propios. el que está en el mundo—el espíritu del Anticristo, el
diablo, “el príncipe de este mundo.” 5. del mundo—derivan su espíritu y enseñanzas del mundo, “de la
no regenerada naturaleza humana, regida y poseída por Satanás, el príncipe de este mundo.” [Alford.]
hablan del mundo—sacan la materia de su conversación de la vida, opiniones y sentimientos del
mundo. el mundo los oye—(Juan 15:18, 19.) El mundo ama lo suyo. 6.Nosotros—los verdaderos
enseñadores
de Cristo: en contraste con ellos. somos de Dios—y por tanto hablamos de Dios: en
contraste con “hablan del mundo” (4:5). conoce a Dios—como su Padre, siendo hijo “de Dios” (2:13,
14). nos oyeComp. Juan 18:37, “Todo aquel que es de la verdad oye mi voz.” por esto—(4:2–6)—si
confiesan o no, a Jesús; por la acogida que reciben respectivamente por los que conocen a Dios, y por
los que son del mundo y no de Dios. espíritu de (la) verdad—el Espíritu que viene de Dios y enseña la
verdad.espíritu de (el) error—que viene del diablo y seduce al error. 7. Resume el tema principal
(2:29). Elamor, la suma de la justicia, es la prueba de que hemos nacido de Dios. El amor emana de un
sentido del amor de Dios por nosotros: véase 4:9 con 3:16, que resume aquél; compárese el 4:13 con
3:24, que asimismo resume el 4:13. Al mismo tiempo, 4:7–21 se relaciona con el contexto
inmediatamente anterior, 4:2, que expone la encarnación de Cristo con, la gran prueba del amor de
Dios
(4:10). Carísimos—la llamada apropiada al tema, “el amor.” el amortodo amor esde Dios,
como su fuente; especialmente aquella encarnación del amor: Dios manifestado en la carne. El Padre
es también amor (4:8). El Espíritu Santo derrama el amor como sus primicias en el corazón. conoce a
Dios
—espiritual, experimental, y habitualmente. 8. no conoce—El aoristo griego: no sólo no lo conoce
ahora; nuncalo conoció; no ha conocido a Dios una vez por todas. Dios es amor—No hay artículo
griego con amor, pero sí con Dios; no podemos traducir pues, “el amor es Dios.” Dios es fundamental

y esencialmente AMOR; no meramente amante, pues en tal caso el argumento de Juan no quedaría en
pie; pues la conclusión de tales premisas sería la siguiente: Este hombre no es amante: Dios es amante:
por tanto él no conoce a Dios
EN CUANTO DIOS ES AMANTE; sin embargo podría conocerle por
susotros atributos. Pero cuando tomamos el amor como la esencia de Dios, el argumento es firme: Este
hombre no ama
y por tanto no conoce el amor: Dios es esencialmente amor; por tanto él no conoce a
Dios
. 9.para con nosotros—El griego: “en nuestro caso.” envióGriego, “ha enviado.” al mundo
Una prueba, en contra de los socinianos, de que el Hijo existía antes de que fuera “enviado al mundo.”
De otro modo, también, no podría haber sido nuestra vida (4:9), nuestra “propiciación” (4:10), ni
nuestro “Salvador” (4:14). Es la gran prueba del amor de Dios, el haber enviado a su Hijo unigénito,
para que vivamos por él
, quien es la vida, y que ha redimido nuestra vida perdida; es también el gran
motivode nuestro mutuo amor. 10. En esto consiste el amor—el amor en lo abstracto. El amor, en su
ideal supremo, está en esto. El amor estaba todo de la parte de Dios; nada de la nuestra. no que
nosotros hayamos amado a Dios
—tan del todo digno que era de ser amado. nos amó a nosotros—tan
indignos que éramos de su amor. El aoristogriego expresa que no hicimos ningún acto de amor en
ninguna ocasión
para con Dios; pero él hizo el acto de amor al enviar a Cristo. 11. El amor de Dios
para con nosotros es el gran motivo de nuestro amor de los unos para con los otros (3:16)si—como lo
descontamos por un hecho. debemos también—siendo nacidos de Dios, y por tanto semejantes a
nuestro Padre, que es amor. En la medida en que apreciamos el amor de Dios hacia nosotros, así le
amamos a él y también a los hermanos, hijos (por la regeneración) del mismo Dios, los representantes
del Dios invisible. 12. Dios, a quien ningún hombre vió jamás, ha ordenado a sus hijos como los
recipientes visibles de nuestros actos de benignidad que emanan de nuestro amor a él, “a quien, sin
verle
, veamos,” ver Nota, 4:11, 19, 20. Así que el 4:12 explica por qué, en vez de decir (4:11) que “Si
Dios así nos ha amado, debemos también amar a Dios,” dice: “Debemos amarnos unos a otros.” si …
Dios está en nosotros
—porque Dios es amor; y debe haber sido porque él mora en nosotros, que
alcanzamos el verdadero amor que sentimos por los hermanos (4:8, 16). Esto discute Juan en 4:13–16.
su amor—es decir el amor a Dios (2:5), evidenciado por nuestro amor a sus representantes, nuestros
hermanos. es perfectoGriego, “está perfeccionado.” Esto discute en 4:17–19. Comp. el 2:5. “El amor
alcanza su debida madurez.” 13. En esto—La señal, que se nos concede, de la morada (Griego,
permanencia
) de Dios en nosotros, aun cuando no lo vemos, a saber, que nos ha dado “de su Espíritu”
(3:24). Donde está el Espíritu de Dios, allí está Dios. Un Espíritu mora en la Iglesia: cada creyente
recibe alguna medida “de” aquel Espíritu según Dios crea conveniente. El amor es primicias del
Espíritu (Gálatas 5:22). En Jesús sólo moró el Espíritu sin medida (Juan 3:34). 14. Y nosotros
Primordialmente, nosotros los apóstoles, ordenados testigos oculares de Cristo, para testificar de los
hechos tocantes a él. La evidencia interna del Espíritu inmanente (4:13) está corroborada por la
evidencia externa de los testigos oculares del hecho de que el Padre “envió a su Hijo para ser el
Salvador del mundo.” vistoGriego, “contemplado,” “mirado con atención” (Nota, 1:1). ha
enviado
—no un hecho aislado del pasado (aoristo), sino un hecho del pasado cuyos efectos continúan
(pret. perf.). 15. confesare—una vez por todas; así significa el griego aoristo. que Jesús es el Hijo de
Dios
—y por tanto “el Salvador del mundo” (4:14). 16. Juan y sus lectores (no los apóstoles solos como
en 4:14). conocido y creído—La fe verdadera, según Juan, es una fe de conocimiento yde experiencia:
el verdadero conocimientoes un conocimiento de fe. [Luecke.]para con nosotrosGriego, “en
nuestro caso” (Nota, 4:9). vive … viveGriego, “mora,” o “permanece.” Comp. 4:7.17, 18. (Comp.
3:19–21.) el amor—en lo abstracto, el principio del amor [Alford] ha sido, o está, hecho perfecto (en
su relación)con nosotros. El amor morando en nosotras avanza hacia su consumación “con nosotros;”

así el griego. Lucas 1:58, “hizo con ella grande misericordia:” 2 Juan 2, “La verdad … será … con
nosotros
.” confianza—la misma palabra en el texto paralelo, 3:21. Lo opuesto a “temor” (4:18). En
esto
está perfeccionado el amor, a saber, en morar Dios en nosotros, y nosotros en Dios (4:16), que
redunda en que “tengamos confianza en el día del juicio” (dia tan terrible para los demás hombres.
Hechos 24:25; Romanos 2:18). pues—La base de nuestra confianza es que “como él (Cristo) es, así
somos nosotros en este mundo (y él en aquel día, no condenará a los que sean como él mismo), es
decir, nosotros somos justos como él es justo, especialmente con respecto a la suma de la justicia, el
amor
(3:14). Cristo ES justo, y es el mismo amor, en el cielo: así lo somos nosotros, sus miembros los
que estamos aún “en este mundo.” Nuestra unidad con él aun ahora en su posición exaltada allá
(Efesios 2:6), de modo que todo lo que le pertenece a él de la justicia, etc., nos pertenece a nosotros
también por la perfecta imputación y el impartimiento progresivo, es la base del perfeccionamiento de
nuestro amor de modo que podemos tener confianza en el día del juicio. Estamos en el mundo, no
somos del mundo. 18. El temor no tiene cabida en elamor. La confianza audaz (4:17), basada en el
amor, no puede coexistir con el temor. El amor, que, perfeccionado, produce la confianza audaz,
arroja el temor
(Hebreos 2:14, 15). La finalidad de la muerte propiciatoria de Cristo fué librarnos de la
servidumbre del temor. mas—“Sino al contrario.” [Alford.] el temor tiene penaGriego, “castigo.”
El temor está siempre revolviendo en la mente el castigo merecido. [Estius.] El temor, anticipando el
castigo (por la conciencia de merecerlo), ya no lo tiene ahora mismo, es decir, en la conciencia
apenada. El perfecto amor es incompatible con tal temor, que se castiga. El temor píadoso de ofender a
Dios es muy distinto del miedo servil al castigo conscientemente merecido. Este tal temor nos es
natural a todos, hasta que elamor lo echa fuera. “La condición de los hombres varía: uno está sin
temor y amor; otro está con temor sin amor; otro, con temor y amor; otrosin temor con amor.”
[Bengel.]19. le amamos—a Dios. Los manuscritos más antiguos omiten “le.” Tradúzcase, “Nosotros
(enfático: nosotros de nuestra parte) amamos (en general; así a Dios, como a los hermanos, y a
nuestros semejantes), porque él (enfático:paralelo a “nosotros;” porque fué él quien) nos amó primero,
enviando a su Hijo (el aoristogriego, de un acto determinado en un momento dado). Fué el primero en
amarnos: este pensamiento debe crear en nosotros el amor que echa fuera el temor. 20. el que no ama
a su hermano
—Nos es más fácil a nosotros, bajo la influencia, como estamos aquí, de los sentidos,
dirigir nuestro amor hacia uno que está dentro de los límites de nuestros sentidos, que no hacia uno
invisible y apreciable sólo por la fe. “La naturaleza es anterior a la gracia; y nosotros por la naturaleza
amamos las cosas visibles antes que las invisibles”. [Estius.] Los ojos son nuestros directores en el
amor
. “Ver es un incentivo a amar.” [Ecumenio.] Si no amamos a los hermanos, los visibles
representantes de Dios, ¿cómo podemos amar a Dios, el invisible, de quien son hijos? El ideal
verdadero del hombre, perdido en Adán, se realiza en Cristo, en quien Dios se revela como es, y el
hombre como debe ser. Así por la fe en Cristo, aprendemos a amar tanto al Dios verdadero como al
hombre verdadero, y de igual manera a los hermanos, que llevan la imagen de él. ha visto—y sigue
viendo.21. Además del argumento (4:20) basado en el sentimiento común de los hombres, aquí agrega
uno más fuerte que proviene del mandamiento expreso de Dios (Mateo 22:39). El que ama hará los
deseos de la persona amada. el que ama a Dios—el que desea que Dios le tenga por amador de él.
CAPITULO 5

QUIENES SON LOS HERMANOS QUE DEBEN SER AMADOS DE MANERA ESPECIAL
(4:21); LA OBEDIENCIA, PRUEBA DEL AMOR, FACIL POR LA FE, QUE VENCE AL MUNDO
LA ULTIMA PORCION DE LA EPISTOLA. EL TESTIMONIO DEL ESPIRITU DE LA VIDA
ESPIRITUAL DEL CREYENTE. LAS VERDADES REPETIDAS AL FIN: ADVERTENCIAS

FINALES.1. La razón por la que nuestro “hermano” (4:21). es merecedor de tal amor, a saber, porque
es “nacido (engendrado) de Dios;” de modo que si deseamos demostrar nuestro amor a Dios, debemos
demostrarlo al representante visible de Dios. Todo aquel que—El no podría ser nuestro “Jesús” (Dios-
Salvador), a menos que fuera “el Cristo;” porque no podría revelar el camino de la salvación, a menos
que fueraprofeta; no podría obrar aquella salvación, a menos que fuera sacerdote; no podría conferir
aquella salvación, a menos que fuerarey: no podría ser profeta, sacerdote, y rey, a menos que fuera el
Cristo. [Pearson, sobre el credo.]nacido—“engendrado,” en ambos casos aquí. Cristo es “el unigénito
Hijo” por lageneración; nosotros llegamos a ser hijos de Dios por laregeneración y la adopción.que
ama … engendrado
—con sinceridad, no con mera profesión (4:20). que es nacido—es decir, “a sus
hermanos” (4:21).2. En esto—Como nuestro amor o los hermanos es la señal y prueba de nuestro
amor a Dios, así (Juan dice aquí) que nuestro amor a Dios (probado por “guardar nosotros sus
mandamientos”) es el fundamento, la única base verdadera, del amor a los hermanos,conocemos
Juan significa aquí, no las normas externas del genuino amor fraternal, sino las normas internas de él,
la conciencia del amor a Dios manifestada en guardar de corazón sus mandamientos. Cuando tenemos
este amor a Dios interna y externamente confirmado, podemos saber de seguro que amamos en verdad
a los hijos de Dios. “El amor al hermano
es precedente, según el orden natural (Nota, 4:20); el amor a
Dios
lo es según el orden de la gracia (5:2). En un tiempo el primero es conocido más inmediatamente;
en otro tiempo este segundo, según que esté la mente ocupada con las relaciones humanas o con lo que
concierne el honor divino.” [Estius.] Juan demuestra lo que es el verdadero amor, a saber: el amor que
se refiere a Dios como su primer objeto. Como antes Juan subrayaba el efecto, así ahora puntualiza la
causa. Porque desea que el amor mutuo sea cultivado entre nosotros de tal modo que Dios ocupe
siempre el primer lugar. [Calvino.] 3. éste es—El amor de Dios consiste en esto. no son penosos
como muchos piensan. Es “el camino del transgresor” el que es “duro.” Lo que los hace “no penosos” a
los regenerados es lafe que “vence al mundo” (5:4); en la proporción en que la fe es fuerte, así queda
vencido lo penoso de los mandamientos de Dios a la rebelde carne. La razón por qué los creyentes
sienten cualquier grado de cansancio en los mandamientos de Dios, es que no se dan cuenta cabal por
medio de la fe, de los privilegios de su vida espiritual. 4. Porque—(Nota, 5:3.) La razón por qué “sus
mandamientos no son penosos.” Aunque cay conflicto en guardarlos, el resultado para todo el cuerpo
de los regenerados es la victoria sobre toda influencia opositora: entre tanto hay ungozo actual para
cada creyente en guardarlos, que los hace “no penosos.” todo aquello—El neutro expresael todo
universal, el agregado de los regenerados
, mirados como un cuerpo colectivo, Juan 3:6; 6:37, 39,
donde observa Bengel, en los discursos de Jesús, lo que el Padre le ha dado, se llama “todo lo que”, en
el singular del neutro; todos los que vienen al Hijo se denominan en el plural del masculino. El Padre
ha dado, como si fuera, todo el conjunto al Hijo, para que todos los que él ha dado sean un todo: aquel
todouniversal que el Hijo desenvuelve individualmente en la ejecución del plan divino. vence
habitualmente. al mundo—todo lo que se opone al cumplimiento de los mandaminetos de Dios, o que
nos aparta de Dios, en este mundo, inclusive nuestra corrupta carne, donde actúan los requiebros y
amenazas del mundo, inclusive Satanás, “el príncipe de este mundo.” victoria que vence—El aoristo
griego, participio, que hace contemplar el hecho consumado de una vez, la víctoria ya ganada (2:13;
4:4).5. ¿Quién—Confirmando, con una pregunta triunfante que desafía toda contradicción, como
hecho innegable (5:4), que lavictoria que vence al mundo es la fe. Porque es por la fe (creyendo) que
somos hechos uno con Jesús el Hijo de Dios, de modo que participamos de su victoria sobre el mundo
y tenemos a uno que mora en nosotros más poderoso que el que está en el mundo (4:4). “Buscad por
todo el mundo, y mostradme a uno siquiera que pueda afirmar con verdad que vence al mundo, que no

sea un cristiano y uno dotado de la fe.” [Episcopius en Alford.]6. Este—el antes nombrado (5:5). que
vino por agua y sangre
—“por agua,” cuando fué inaugurado su ministerio por el bautismo en el
Jordán, y recibió el testimonio del Padre tocante a su mesianidad y a su filiación divina. Comp. 5:5,
“Cree que Jesús es el Hijo de Dios,” con Juan 1:33, 34, “el Espíritu que reposa sobre él … le ví, y he
dado testimonio que éste es el Hijo de Dios: y 5:8, abajo, “Son tres los que dan testimonio en la tierra,
el Espíritu, y el agua, y la sangre.” Correspondiente a esto es el bautismo de agua y del Espíritu que él
ha instituído como sello permanente y medio de incorporación iniciadora con él. y sangre—El vino por
“la sangre de su cruz” (“por”, como en Hebreos 9:12, “por su propia sangre, entró una sola vez en el
santuario”): hechovisto y tan solemnemente atestiguado por Juan aquí. “Estos dos hechos pasados en
la vida del Señor son este testimonio permanente para nosotros, por virtud de la permanente aplicación
a nosotros de su poder purificador y vicario.” Jesuscristo—no la mera mención, sino una solemne
aseveración de la persona y mesianidad del Señor.no porGriego: “no EN el agua solamente, sino
EN el agua y EN (así dicen los manuscritos más antiguos) la sangre.” Como “por” significa “por
medio de,” el medio por el cual vino: así “en”, el elemento en que vino. El artículo denota que el agua
y la sangre eran los símbolos sagrados y bien conocidos. Juan el Bautista vino bautizando sólo con
agua, y por tanto no fué el Mesias. Jesús vino primero para llevar a cabo él mismo el doble bautismo de
agua y sangre, y luego bautizarnos en la purificación del Espíritu, de la que el agua es el sello
sacramental, y en su sangre propiciatoria, la eficacia de la cual, una vez por todas derramada, es
perpetua en la Iglesia; y por lo tanto esel Mesías. Fué su sangre derramada la que primero dió al
bautismo de agua su significado espiritual. Somos bautizados en (dentro de) su muerte; el gran punto
de unión entre nosotros y él, y, por medio de él, entre nosotros y Dios. y el Espíritu—el Espíritu Santo
es un testigo adicional (comp. 5:7), además del agua y lasangre, de la filiación y mesianidad de Jesús.
El Espíritu atestiguó estas verdades en el bautismo de Jesús descendiendo sobre él, y dándole el poder
al través de su ministerio de hablar y hacer lo que ningún hombre antes ni después habló ni hizo; y “es
el Espíritu que da testimonio” de Cristo, ahora permanentemente en la Iglesia: tanto en las Escrituras
inspiradas del Nuevo Testamento, como en el corazón de los creyentes, y en la recepción espiritual del
bautismo y de la cena del Señor. 7. tres—se requerían dos o tres testigos por la ley, para constituir
testimonio adecuado. Los únicos manuscritos griegos que sostienen en alguna forma las palabras, “son
los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno, y tres
son los que dan testimonio en la tierra,” son el Montfortianus de Dublín, copiado evidentemente de la
moderna Vulgata Latina; el Ravianus, copiado del Poligloto Complutense; un manuscrito de Nápoles
que lleva dichas palabras en el margen añadidas por mano reciente: el Ottobonianus, 298, del siglo 15,
el griego del cual es una mera traducción del latín acompañante. Todas las antiguas versiones las
omiten. Los manuscritos más antiguos de la Vulgata las omiten: el más antiguo de la Vulgata que las
tiene es el Wizanburgense, 99, del siglo ocho. Un escolio citado por Matthaei enseña que las palabras
no se originaron por fraude; porque en todos los manuscritosgriegos, “tres son los que dan testimonio”,
como notó el escoliasta, la palabra “tres” es masculina, porque las tres cosas (Espíritu, agua y sangre)
son SIMBOLOS DE LA TRINIDAD. A esto se refirió también Cipriano, 196, “DelPadre, Hijo y
Espíritu Santo
, está escrito: Y estos tres son uno (una unidad).” Debe haber alguna verdad mística que
se expresa en el uso de “tres” en masculino, aunque los antecedentes, “Espíritu, agua y sangre,” son
neutros. Que la TRINIDAD fué la verdad implícita es inferencia natural: la tríade especificada, señala a
otra Trinidad Superior; como es claro por el 5:9, “el testimonio de Dios es mayor,” que se refiere a la
Trinidadaludida en el Espíritu, agua y sangre. Fué escrito primero, pues como comentario marginal

para completar el sentido deltexto, y allá a fines del siglo octavo fué introducido en el texto de la
Vulgata Latina. El testimonio, sin embargo, pudo ser dado a los hombres sólo en la tierra, no en el
cielo
. El comentario, pues, que insertó “en el cielo,” fué impropio. Es en la tierra donde el contexto
evidentemente requiere que el testimonio de los tres,el Espíritu, el agua, y la sangre, sea dado:
exponiendo místicamente a los divinos testigos trinos, el Padre, el Espíritu, y el Hijo. Luecke nota
como evidencia interna en contra de estas palabras, el que Juan nunca usa “el Padre” y “el Verbo”
como correlativos, sino que, como otros escritores del Nuevo Testamento, asocia “el Hijo” con “el
Padre,” y siempre refiere “el Verbo” a “Dios” como su correlativo, no “al Padre.” Vigilius, al fin del
siglo cinco, es el primero en citar las palabras disputadas como del texto; pero ningún manuscrito
griego anterior al siglo quince aún existente las tiene. El término “Trinidad” ocurre por primera vez en
el siglo tres en Tertuliano, adversus Praxean, 3. 8. concuerdan en uno—“propenden a un solo
resultado;” su concordante testimonio de la filiación y mesianidad de Jesús que dan por la gracia
sacramental en elagua del bautismo, recibido por el penitente creyente, por la eficacia expiatoria de su
sangre, y por el testimonio interno de su Espíritu (5:10): lo que corresponde al testimonio que fué dado
de la filiación y mesianidad de Jesús por su bautismo, su crucifixión, y las manifestaciones en él del
Espíritu Santo (Nota, 5:6). Fué por su venida “por agua” (eso es, su bautismo en el Jordán) que Jesús
tomó solemne posesión de su oficio, y fué revelado como el Mesías; esto debe haber sido
especialmente importante en la estimación de Juan, quien fué llevado a Cristo por el testimonio del
Bautista. Por el bautismo recibido entonces por Cristo, por el derramamiento redentor de su sangre y
por lo que el Espíritu de Dios, cuyo testimonio es infalible, ha efectuado y sigue efectuando, por él, el
Espíritu, el agua y la sangre, se unen, como el testimonio triple, para verificar su divina mesianidad.
[Neandro.]9. Si recibimosAceptamos en verdad (y justamente) el testimonio de hombres veraces,
falibles como son; con mucho mejor razón debemos aceptar el testimonio infalible de Dios (el Padre).
“El testimonio del Padre es, como si fuera, la base del testimonio de la Palabra y del Espíritu Santo; así
como el testimonio del Espíritu, es, como si fuera, la base del testimonio del agua y de la sangre.”
[Bengel.]porque—este principio se aplica en el presente caso. éste es, etc.—Los manuscritos más
antiguos dicen, “Este es el testimonio de Dios: que él ha dado testimonio de su Hijo.” Lo que es el
testimonio lo hallamos en el 5:1, “Jesús es el Cristo, es nacido de Dios;” y en el 5:10, 11. 10. tiene el
testimonio en sí mismo
—de Dios, mediante su Espíritu (5:8). El Espíritu de Dios mora en él, y
testifica que “Jesús es el Señor,” “el Cristo,” y “el Hijo de Dios”. (5:1, 5). El testimonio del Espírituen
el creyentemismo de su propia adopción no está expresado aquí, pero se sigue como consecuencia de
creer el testimonio que Dios da de la divina filiación de Jesús. que no cree—no da crédito a su
testimonio. le ha hecho mentiroso—una consecuencia que muchos virtual, o hasta confesadamente, no
creen, que bien podrá alarmarlos por tan terrible blasfemia y presunción (1:10). no ha creído—negarse
a dar crédito, a poner confianza en (griego, eis), el testimonio de Dios envuelve la negación de creer en
(depositar la confianza en) Jesucristo, el objeto del testimonio de Dios. Esta es la clase superior de fe;
porque el objeto tiene la mayor credibilidad por estar basada en el testimonio de Dios.” [Pearson sobre
Credo.] “La autoridad en que confiamos es divina; la doctrina que seguimos es divina.” [Leo.] 11. nos
ha dado
—Aoristo griego, “dió” una vez por todas. No sólo la “prometió.” esta vida está en su Hijo
esencialmente (Juan 1:4; 11:25; 14:6); corporalmente (Colosenses 2:9); operativamente (2 Timoteo
1:10). [Lange en Alford.] Es en el segundo Adán, el Hijo de Dios, donde esta vida nos está asegurada,
la que, si dependiera de nosotros, la perderíamos, como el primer Adán. 12. al Hijo tiene la vida
Bengel observa: El versículo tiene dos proposiciones: en la primera se menciona al Hijo sin añadir “de

Dios,” porque los creyentes conocenal Hijo; en la segunda, se agrega el distintivo “de Dios,” para que
los incrédulos sepan así cuán grave cosa es no tenerle. En la primera, “tiene” lleva el énfasis; en la
segunda, vida. Tener al Hijo es poder decir como la esposa, “Soy de mi Amado, y mi Amado es mío.”
La fe es el medio por el cual los regenerados TIENEN a Cristo como posesión presente, y teniéndole a
él, tienen la vida en su germen y realidad ahora, y tendrán la vida en su manifestación de pleno
desarrollo en el futuro. Lavida eterna es aquí (1) inicial, y una garantía de lo que ha de seguir; en el
estado intermedio (2)parcial, que pertenece sólo a una parte, si bien la parte más noble, del hombre, el
alma separada del cuerpo; en la resurrección y después (3) perfeccional. Esta vida no es sólo natural,
consistente en la unión del alma y el cuerpo (como la de los réprobos en la pena eterna, que debiera
llamarse más bien muerte eterna, no vida), sino también espiritual, la unión del alma con Dios, y
bendecida en grado supremo para siempre (pues la vida es otro término por felicidad). [Pearson en
Credo.] 13. Estas cosas—Esta Epístola. Hacia el fin de su Evangelio (Juan 20:30, 31), Juan escribió de
manera similar, declarando el propósito que tenía de escribir. En 1:4 indica el objeto de escribir esta
Epístola, “para que vuestro gozo sea cumplido.” “Saber que tenemos vida eterna” es manera segura de
“gozarnos en Dios.” Los manuscritos más antiguos dicen: “Estas cosas os he escrito (omitiendo: “los
que creéis en el nombre del Hijo de Dios”) para que sepáis que tenéis vida eterna (5:11), a vosotros
(digo) que creéis (no para que creáis) en el nombre del Hijo de Dios.” El sentido de nuestra versión
sería “para que sigáis creyendo en el nombre …” 14. la confianza—“franqueza,” “audacia” (4:17) en
la oración, lo que resulta del saber que tenemos vida eterna (5:13; 3:19–22). conforme a su
voluntad
—la que es la voluntad del creyente, y que no es por tanto ninguna restricción a sus oraciones.
En todo cuanto la voluntad de Dios no es nuestra voluntad, en tanto no permanecemos en la fe y
nuestras oraciones no son aceptas. Alford bien dice: “Si conociésemos la voluntad de Dios cabalmente,
y nossometiésemos a ella de corazón, sería imposible que pidiéramos para el espíritu o para el cuerpo
nada que él no pudiera conceder; es este estado ideal el que tiene en mente el apóstol. Es el Espíritu
quien nos enseña internamente y él mismo en nosotros pide según la voluntad de Dios. 15. tenemos las
peticiones
Tenemos, como posesión presente tedas las cosas cuales fuesen que deseábamos de él. No
se pierde ni una de nuestraspasadas oraciones elevadas en fe, conforme a su voluntad. Como Ana (1
Samuel 1:18), podemos regocijarnos en ellas como ya concedidas aun antes del evento; podemos
conocer el evento cuando tiene lugar, no como por casualidad, sino obtenido por nuestras oraciones
anteriores.Comp., también la confianza firme de Josafat tocante al resultado de sus oraciones, tanto
que ordenó de antemano a los cantores que alabasen a Dios.16. Si alguno viere—en cualquier ocasión
particular; el aoristo griego. a su hermano—un hermano cristiano. cometer—acción durativa; verle
pecando y continuando en el pecado. no de muerte—siempre que no sea un pecado de muerte. le dará
vida
—El que pide será el medio, debido a su oración intercesora, por cuyo conducto Dios dará vida al
hermano que peca. El reproche bondadoso debe acompañar sus intercesiones. La vida estaba en el
proceso de ser perdida por el hermano que pecaba, cuando la intercesión del creyente obtuvo la
restauración.a los que—Resumiendo la condición antes expresada, “siempre que el pecado no sea de
muerte.” “Dará vida,” digo, es decir, obtendrá vida. “para (en el caso de) los que pecan no de muerte.”
no digo que ruegue—El griego aquí por “rogar” significa una PETICION hecha a uno que es de
posición igual, o al menos de intimidad, con aquel de quien el favor es esperado. “El cristiano que
intercede por su hermano, declara Juan, no se arrogará la autoridad que se presupone en hacer una
petición a favor de un pecador que ha hecho pecado de muerte (1 Samuel 15:35; 16:1; Marcos 3:29),
para que le fuera perdonado.” [Trench, Synonyms of the N. T.] Comp.Deuteronomio 3:26. El griego
aquí traducido “demandar”, pedir, expresa una petición humilde de un inferior; de modo que nuestro

Señor nunca lo usa (aiteo) sino siempre “rogar” (erotao). Marta, en su ignorancia, usa una vez el verbo
pedir en el caso de Jesús (Juan 11:22). “Pedir” por un hermano que peca no de muerte, es una petición
humilde en consonancia con la voluntad de Dios. “Presentar una solicitud” porun pecado de muerte
(interceder como si fuera con cierta autoridad, como si fuésemos más misericordiosas que Dios) sabría
a presunción: prescribiendo a Dios en un asunto que está más allá de nuestros anhelos fraternales
(porque estar pecando de muerte demostraría que uno no es y nunca fué en verdad un hermano, 2:19).
cómo él debe ejecutar y retener sus justos juicios. Jesús intercede, no por el mundo que se endurece en
la incredulidad, sino por los que le fueron dados de entre el mundo. 17. Toda maldad—“Toda
injusticia (aun de los creyentes, 1:9; 3:4. Toda imperfección) es pecado;” (pero) no todo pecado es
pecado de muerte. hay pecado no de muerte—en el cual caso, pues, los creyentes pueden interceder.
La muerte y la vida están en oposición correlativa (5:11–13). El pecado de muerte debe ser uno que
tiende “hacia” (así el griego) la muerte y así termina en la muerte. Alford lo hace un apreciable ACTO
de pecado, por ejemplo,de negar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios (en contraste con confesar esta
verdad, 5:1, 5), 2:19, 22; 4:2, 3; 5:10. Tales negadores temerarios no han de ser recibidos en la casa de
uno, ni saludados. Con todo, creo con Bengel, que se incluye no sólo el acto, sino elestado de
apostasía que acompaña al acto—un “estado de alma en el que la fe, el amor, y la esperanza, en fin, la
nueva vida, es extinguida. El primer mandamiento es de fe y amor. Por tanto, el pecado principal es
aquel por el cual la fe y el amor son destruídos. En el primer caso es la vida; en éste, la muerte.
Mientras no sea evidente (Nota, 5:16) que es un pecado de muerte, es lícito pedir. Pero cuando es un
rechazamiento deliberado de la gracia y el hombre así echa de sí la vida, ¿cómo pueden otros procurar
vida para él? Comp. contraste Santiago 5:14–18. Comp. Mateo 12:31, 32 tocante al rechazamiento
temerario de Cristo y la resistencia al manifiesto testimonio del Espíritu Santo acerca del divino
Mesías. Jesús, sobre la cruz, rogó sólo por los que NO SABIAN lo que estaban haciendo al
crucificarlo, no por los que obstinadamente resistían la gracia y el conocimiento. Si oramos por los
impenitentes, debe ser con referencia humilde a la voluntad de Dios, no con la petición intercesora que
debiéramos ofrecer por unhermano errante. 18. (3:9.) Sabemos—tres veces repetido enfáticamente,
para reforzar las tres verdades en cada caso, como asuntos del conocimiento experimental conjunto de
los hermanos. Este versículo 5:18 nos advierte en contra del abuso del 5:16, 17, como garantía de
seguridad carnal. cualquiera—No sólo los creyentes maduros, sino todo aquel que está engendrado de
Dios, regenerado, “no peca.” el que es engendrado—Aoristo griego, “engendrado (una vez por todas
en tiempo pasado) de Dios;” en el principio del versículo está en el pretérito prefecto, “está nacido,”
estadopermanente. La Vulgata traduce, “El haber sido engendrado por Dios lo guarda” (así uno de los
manuscritos más antiguos): así Alford:lit., “Habiendo sido engendrado de Dios, ello (la generación
divina implícita) le guarda.” Así 3:9 “La simiente de él (Dios) permanece en él.” Con todo, en nuestra
versión, la obra interna de Dios por el Espíritu y la obra del hombre bajo el poder del Espíritu, como
agente responsable, es lo que ocurre a menudo en otros pasajes. Que Dios debe guardarnos, si hemos
de guardarnos del mal, es cierto. Comp. Juan 17:15, especialmente con éste. el maligno no le toca—de
modo que le dañe. En la proporción en que realiza su vida de regenerado, el príncipe del mundono
tiene en él
nada en qué afirmar sus mortales tentaciones, como en el caso mismo de Cristo. Su
regeneración divina ha cortado una vez por todas su conexión con el príncipe de este mundo. 19.
mundo está puesto en maldad
Más bien, “yace en elmaligno,” como se traduce el griego en 5:18;
2:13, 14; véase 4:4; Juan 17:14, 15. El mundo yace en el poder del maligno, mora, reposa en él, como
asilo y amo de sus esclavos; comp. “permanece en muerte,” 3:14; contrástese el 5:20, “Estamos en el
verdadero.” Mientras que el creyente ha sido librado del poder de aquél, todo el mundo queda inerte e

impotente en él, como siempre estuvo; todo, inclusive los sabios, los grandes, los respetables, y todos
los que no están por unión vital en Cristo. 20. Recapitulación de nuestros privilegios cristianos. es
venido
está presente, habiendo venido. “ESTA AQUI—todo está lleno de él—su encarnación, su
obra, su presencia permanente, es para nosotros una viva realidad.” [Alford.] nos ha dado
entendimiento
—El oficio de Cristo es el de dar el entendimiento espiritual interior para discernir las
cosas de Dios. para conocer—Algunos de los manuscritos más antiguos dicen “de modo que
sabemos.” al que es verdadero—Dios, en oposición a toda suerte de ídolo o falso dios (5:21). Jesús,
en virtud de su unidad con Dios, es también “el verdadero” (Apocalipsis 3:7). Aun nosotros “estamos
en el verdadero” Dios en virtud de estar “en su Hijo Jesucristo.” Este es el verdadero Dios—“Este
Jesucristo (la última Persona nombrada) es el verdadero Dios” (identificándole así con el Padre en su
atributo, “el único Dios verdadero,” Juan 17:3, primordialmente atribuído al Padre). y la vida eterna
dicho del Hijo de Dios; Alford dice erróneamente, él era la vida, pero no la eterna. El Padre es en
verdad,la vida eterna como su fuente, pero el Hijo también es aquella vida eterna manifestada, como
el mismo texto que Alford cita prueba en contrario. Comp., también 5:11, 13. Claramente se contempla
a Cristo, desde aquí, como el Mediador entre nosotros y la vida eterna. El griego es, “El verdadero Dios
y vida eterna es éste”, Jesucristo; eso es, creyendo en él, creemos en el verdadero Dios, y tenemos vida
eterna. El Hijo se llama “El que es VERDADERO,” Apocalipsis 3:7, como aquí. Esto naturalmente
prepara el camino para la amonestación contra losfalsos dioses (5:21). Jesucristo es la única “imagen
expresa de la persona de Dios.” Todas las demás representaciones de Dios están prohibidas como
ídolos. La Epístola termina así como empezó (1:1, 2) 21. Afectuosa advertencia final. de los ídolos
Los cristianos estaban rodeados en todas partes por los idólatras, con los cuales era imposible evitar el
roce. Por tanto la necesidad de estar de guardia aun contra todo compromiso indirecto o acto de
comunión con la idolatría. Algunos en Pérgamo, en la región donde Juan escribió, cayeron en la
acechanza de comer cosas ofrecidas a ídolos. El momento en que dejamos de permanecer “en el que es
verdadero”, (permaneciendo) en Jesucristo, formamos parte del “mundo que yace en el maligno,”
cediendo a la idolatría espiritual, si bien no en todos lugares a la literal (Efesios 5:5; Colosenses 3:5).

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