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Desborde Popular

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Published by: José Enrique Benito Saavedra on Sep 11, 2010
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DESBORDE POPULAR Y CRISIS DE ESTADO, INICIO DEL ABISMO SOCIAL José Enrique Benito Saavedra

Desde la época de los ochentas cuando Carlos Matos Mar se atrevió a escribir un ensayo sobre una teoría que transitaba en la sociedad como algo anormal tratado despectivamente y atribuyéndoles nombres peyorativos ajenos a su nombre: migración. Se veía que esto acarreaba más que un ensayo, era una teoría bastante acertada de lo que ocurría en el Perú, cuyas proyecciones se ven reflejadas en el actual orden social y económico del país. Desde sus primeras páginas donde habla del legado andino y la patria criolla ya encuentro un titulo de acuerdo al tema que marca mi principal interés sobre este libro que es donde y como empezó el abismo social en nuestro país, aquel abismo del que se atrevió a hablar Jorge Basadre, principal historiador de la guerra del pacifico, y es que Basadre decía que el motivo por el cual perdimos la guerra fue porque nuestro estado carecía de una nación, lo que producía grandes diferencias económicas y sociales, “en el Perú el rico es muy rico, y el pobre es muy pobre”.1 Lo que vengo ahora a decirles no es algo nuevo pero que muchos olvidan y es la razón de que se culpe al provinciano pobre o al más adinerado de los problemas que acaecen en nuestro país; En el Perú nuestro desorden social viene desde épocas antiquísimas, ya que somos herederos de un imperio, aquel que se caracteriza por el dominio de un estado sobre otro. “Quien crea que el proceso nacional actual es distinto al de su historia
está equivocado, pues somos y cargamos con muchos temas no resueltos de nuestro pasado y que una y otra vez nos confrontan con viejos problemas como si fueran nuevos y con viejas soluciones vestidas de modernidad”.2 Lo que dice Margarita es muy cierto no estamos acostumbrados a confrontar viejos problemas como lo es la inclusión y el abismo social, pero revestimos nuestras soluciones con caretas pintadas con un barniz muy barato y desastroso. Acaso se ventilan democráticamente a los librepensadores que se inmutaron hacia la verdadera realidad nacional. La historia dominante del imperio incaico no cambio mucho con la llegada de los españoles, el encuentro entre estas dos cosmovisiones que aparentemente eran tan diferentes tenían algo en común que fue prioridad en la conquista; y esta era el poder. Aquel poder que motivo al imperio a imponerse sobre otras verdaderas naciones, y ahora con la llegada de los españoles mueve las riendas de los caballos, prevaleciendo la subordinación y la dominación. Con la llegada del Perú republicano no se hizo más que cambiar mocos por babas, ya que ahora la clase dominante eran justamente los precursores de liberarnos del yugo español para imponernos el de la aristocracia, entregando el nuevo monopolio a los criollos, los únicos beneficiados solo por ser descendientes de españoles, dejando en lugar a parte a los indígenas, es aquí donde se muestra claramente en un país libre la diferencia racial imponiéndose sobre la económica. Con la llegada de Velasco al poder muchos creyeron que las reformas que se pretendía implantar serian la solución para los problemas como nación que tenía el Perú. Pero Velasco no hizo más que llenarse de un patrioterismo desmedido implantando reformas que no tenían pies ni cabeza, como lo es la reforma agraria, aquella reforma que se encargo de quitarles todas las propiedades a los grandes hacendados o terratenientes que anquilosaban
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Jorge Basadre
Margarita Giesecke, Caretas Nº 1625, Lima 30/06/2000

grandes cantidades de dinero y no lo compartían equitativamente con sus trabajadores; pero la medicina fue peor que la enfermedad, se les dividió las grandes haciendas entre los trabajadores y se les dejo con la fortuna sin una materia prima para trabajarla, sin una jerarquía que imponga un orden; y el resultado fue perder todo lo ganado implementando así las primeras migraciones a la capital, debido al empobrecimiento y fracaso de las haciendas, viniendo con ello si se puede decir el primer chorro del desborde que se produciría mas adelante. En esencia nuestro Estado está ligado a la fragilidad de nuestra economía, todavía fundamentalmente primario exportadora, la que sigue planteando un escenario y actores políticos sumamente vulnerables. En otras palabras, frágiles democracias para las que las oleadas neoliberales muchas veces no pasan de ser barnices relucientes sobre viejas maderas. "el Estado inauténtico, frágil, corroído por impurezas y por anomalías... el Estado con un Presidente inestable, con elecciones a veces amañadas, con un Congreso de origen discutible y poco eficaz en su acción, con democracia falsa... Un Estado en el que no abundan las personas capaces y bien preparadas para la función que les corresponde" (JB, tomo VIII de la Historia de la República)Tomando en cuenta este pequeño párrafo nos damos cuenta que los actores políticos y la escena en si no ha cambiado mucho, la conciencia colectiva decae hacia una barranca lodosa y no pensamos en nuestra prioridad como ciudadano, hacer un análisis interno si en realidad estamos capacitados para desenvolvernos en un cargo publico. Este Estado empírico reposaba, por añadidura, sobre un abismo social, pues se evidenció una total despreocupación en la época republicana por el problema indígena, lo que originó la ausencia de una mística nacional en este grupo humano. En conclusión de Basadre: "el peruano del siglo XIX no había tecnificado el aparato estatal ni había abordado el problema humano del Perú". En 1978, en las anotaciones a su obra Perú: Problema y Posibilidad, escrita en 1931, nos recordó la relación estrecha entre el tema del desarrollo económico y la todavía urgente superación del Estado empírico y del abismo social sobre el cual éste reposaba. Para Basadre, "el desarrollo económico auténtico no sólo implica la ampliación de bienes y servicios, sino que queda definido mejor en términos que eleven los niveles de subsistencia, dignidad y libertad humanas y combatan la pobreza, el desempleo y la desigualdad". Más aún planteó la lucha contra el subdesarrollo como: "una planificación auténtica de tipo democrático, gradualista y experimental en el avance hacia el futuro con soluciones de corto, mediano y largo plazo que tiendan al aumento de la productividad y al alza del nivel de vida, defiendan al mismo tiempo derechos humanos esenciales y busquen, sin mengua de ellos, la justicia social." Al parecer unos ideales utópicos pero que más que entenderse como pensamientos surrealistas al permutarse realidades físicas en planes realmente elaborados y concisos la idea de que una nación prevalezca sobre el estado era la senda correcta para crear una real identidad en nuestro país. En el año 2000 resulta complejo afirmar que el Estado peruano ha logrado superar su empirismo, el abismo social, la debilidad democrática y el subdesarrollo. Por cierto, el abismo social ya no se presenta solamente como la marginación del indígena en los Andes, sino también como pobreza extendida de un alto porcentaje de peruanos, su real marginación del sistema educativo y su creciente dependencia cultural y cívica de los medios de comunicación. El "problema humano del Perú hacia la construcción de una mística nacional" sigue siendo una tarea pendiente en la construcción de nuestra historia. El estudio de la historia social, en cambio, arroja un saldo positivo. En realidad el puente entre la historia social y la historia de la sociedad estaba dado ya en la concepción histórica de Basadre y, aún cuando tuvo que privilegiar la historia política, lo social estuvo siempre presente en su obra. No sólo lo está en las páginas que dedica a las nuevas clases sociales y a las jornadas reivindicativas de obreros y campesinos, sino en toda su obra, y ello es fruto de su calidad de persona profundamente preocupada por la marcha de la sociedad en su conjunto.

Simplemente la pendiente que equilibra los segmentos sociales (no los llamo grupos sociales porque muchos de ellos crean abismos sociales y marginación dentro de ellos

mismos) solo se reivindicaría con un aporte de cada ciudadano en priorizar su desarrollo humano social al del material y el visual, y que los medios de comunicación hagan repercusión en las yagas sociales con responsabilidad y no con morbo, enseñarle al pueblo a pensar y ser crítico.

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