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HISTORIA DE LA
MATEMÁTICA
(vol. 1)
por
J. Rey Pastor y J. Babini
COMPRA
gedisa
R.soGD
DisClio de c;ubit:l"ta: Sergio Manela
III reimpresión,
agosto de 1985,
Barcelona, España
@ by Ced¡,a. S.A.
Muntaner, 460, entlo., 11I
Te!. 201-0000
08006 • Bar<:clona, Espai\u
1. S. B.N. 84-7432-206-5 (obra comple..)
1. S. B. N. 84-7432·207-3 (volumen 1)
Depó'ito Legal, B. 30.566· 1985
ÍNDICE
PREFACIO 9
l. LA MATEMÁTICA EMPíRlCA : :.. 13
1. La prehistoria 13
2. Letras y números .. 14
Notas complementarias 17
3. Formas y problemas :..~ . 18
Il. LA MATEMÁTICA PREHELÉNICA 21
1. Los babilonios 21
Notas complementarias 26
2. Los egipcios :....... 30
Notas complementarias :................. 31
Impreso en España
Prillted itl $paill
La reproducción total o p;;lrcial de este libro en forma idéntica o modifi·
C'.1da, escrita a m:1quina o con el sistema rnultigrof, nümeógraf'o, impreso.
etc.. no autorizada por los editores. viola los dereehos reselVados. Cual·
quier utilización debe ser previamente solicitada. \
III. LA MATEMÁTICA HELÉNICA .
1. Los griegos .
Notas complementarias , , , :.. , .
2. Tales .
Notas complementarias ..
3. Los pitagóricos ..
Notas complementa':ias .
4. Los elealas ..
Notas complementarias ..
5. La matemática del siglo v .
Notas complementarias ..
35
35
37
39
41
42
46
50
51
52
55
6. La Academia y el Liceo 59
Notas complementarias 61
7. La matemática del siglo IV
Notas complementarias 64
rv. LA MATEMÁTICA HELE iSTlCA 69
J. Alejandría 69
2. Euclides y sus Eleljlentos . 71
Notas complementarias 80
3. Arquímedes............................................... 89
Notas complementarias 97
4. Apolonio de Perga 112
Notas com¡llementarias 115
5. Los epígonos del siglo de oro 120
Notas complementarias .. 121
6. La matemática griega 124
V. EL PERIODO GRECORROMANO..... 127
J. Epígonos y comentaristas 127
Notas complementarias . 130
2. Plolomeo y Pappus 133
Notas complementarias 135
3. Herón y Diofanlo 140
VI. LA ÉPOCA MEDIEVAL 151
1. La temprana Edad Media ~ . ' . . . . . . . . . . . 151
Notas complementarias 163
2. La alta Edad Media 170
Notas complementarias 179
3. La baja Edad Media 189
Notas complementarias 197
TABLA CRONOLÓGICA 205
íNDICE DE AUTORES 211
PREFACIO
Al/d por los años cuarenta. cuando me debatfa en una serie de
vacilaciones sobré si la carrera que yo debía seguir sería la r1e
flSicas v bien la de letras. empecé a ofr hablar r1e un manual
ampliamente concebido y claramente erpuesto. titulado Curso Cí-
clico de Matemáticas. de don Julio Rey Pastor. Tenninadas mis
dudos y embarcado ya en elestudía de la Filosojla Semdntica para
poder leer. en su original. los cUJcurnentoMe Historia de la Cien-
cia que a mf me interesaba trabajar-ter/os astronómicos y lIduti-
cos principalmente-. tuve ocasión de conocer a don Julio. llevado
de la mano de mi Maestro. José M. Mi/lds. que era buen amigo de
aquél. Desde ese momento se estableció entre las dos una corriente
de afecto que se transformó en verdodera amistad con el correr de
los años y con el intercambio de ideas acerca de la historia de la car-
tografla. que a ambas nos interesaba aunque fuese en dreas cultu-
roles distintas. Cuando charldba,nos acerca de sus problemas le
entendfa rdpilÚJmente; todo lo contrario ocurría si tenfa que ha-
cenne con el contenido de una carta manuscrita suya escrita, con
frecuencia. con Idpiz y letra enmarañado y pequeña: la tJjficultad
no estribaba en las ideas, sino en la letra. Para evitar estol incon-
venientes de su caligrafla. que él era el primero en reconocer. pro-
curaba utilizar la ,lIdquina de escribir siempre que podfa y perge-
ñar en pocas Uneas lo que m ~ atrevería a llamar su pensamiento
analltico-sintético.
Tenninados mis estudios de letras. yen espera de unas oposi-
ciones que nunca acobaban de llegar, lne enfrasqué. para aprove-
char el tiempo. en el Análisis matemático. el Curso CIcUco y . .. la
Historia de la Matemática que hoy. COlno consecuencia de aquellas
9

l'
tengo ocasión de prologar por deferencia llel Prof.}.
Bab"" y del Sr. Rey Paslor, hijo.
Era imposible. por mi parte. neganne al enClIrj!,O: a los
lazos de muistad con don Julio se Iwbíil unido, eDil el curso {Iel
tiempo. un viaje ala ArJ!.entina que me hi:.o conocer de cerca /a
dura batalla que sostenía /Ja!Jil1i ]Jara consolidar los e...tut!io.'l de
Historia de la Cieucia ell la Iwción hernuma. e.'itudio.f nacidm'
grllcias al empuje inicial de Rey Pastor, Bubín; y Miel; ya los que .fj(!
debe que lIun "oy 111 Arge"linll figure 11 111 elll>e:ll de ladas IlIs
naciones lle lengua hispalia. tan refractarias (1 e!.;le J!.énero lle
materias. Vale la pell(J recordar aquí que no sólo se lJUblicó, IJ
ahora se reedita en Buenos Aires, esta Historia de 10.\ Matemática.
sino quefue en Buenos Aires tambitn enllonde Q!Joreció la serie (le
doce vo/rimenes titulada Panorama general de Historia de la Cien-
cia que. hoy por hoy. constituye la mds seria ap0r/oció" de conjun-
to a estos estudios reali:(J(lfl en nuestra lel1{!.uo. y se ¡Jlletle paran-
g011ar, sin duda, con las mejores del extranjero. Yes IIn (lrgelltino,
Babini, t¡uien ha escrito de las más t;tlliosm; tl/onografias
sobre el tema -lle las que al/uf recuerdo. a (jltela pluma, las titu-
ladas Arquímedes, La matemática y la astronomía renacentistas-
y ha ver/ido ti nuestra lengua varias obrtls de Sartoll lJlU' así ha
sido ampliamente conOO(lo en nuestros circulas.
La Historia de la Matemática, de RerJ Paslor y BIIlJini,/lentlbll,
en el momento de su aparición, un hueco IIotOriO de /t, bibliop.rafla
hispanoamericana; y muy pronto fi4e la obm que se utili:.ó de base
para los escasos cursos de Historia de la Matemática que se profe.
saban en nuestras universidades. El libro no pretendía, y tampoco
lo intenta ahora, ser tHla suma de conocimientos enciclopédica
,como las Vorlesungen de Cantor, sino dar a conócer tallo aquello
que es funeltlmentlll pelrll seguir el e/esllrrol/o di !IIS ie/etls /xISicllS
de la male7lláticll desde 111 IIntigüedad haslll hoy. Este prurilo por la
concisión explica que en ella no se trate en detalle, ya veces ni se
citen, detenninados autores hispanoamericanos que. si tuoieron
trascendencia en el desarrollo de la raquftica cultura matemática
local. no alcanzaron el nivel suficiente !Jora integrarse en una
visión panorámica tle tOlla la matemática. Especialmente intere.
santes resultan las "notas complementarias" en que los autores
desarrollan, con toda libertad. algl,nos de los temas aludiclos en el
10
eorreS¡JOlldiellte ellpílulo. Es el viejo sislema diddeliea de las "ilus-
t raciones
u
O "Iecturos" (en sentido figurado, ya que no recto) (!ue
tan útiles son como ejemplificación de la materia tratada 1). a
veces, para cOllOcer incluso el estilo llel autor comentado del cual
se insertan b,-eves enunciados y demostraciones.
El texto. que desde hace varios años estaba agotado, se reedita
ahora sin apenas haber enr;ejecido. Para envejecer hubiera sido
preciso que en los veintitatltos mios transcurridos desde su upari-
ción se hubieran publicado muchas nuevas monografias .'Wbre la
hislorill de 111 I/Ullerlldliea y e/lo 110 ha sido llSí, 11 pes", de los
bellemüilos esf..er..os de los "Archives of'''e History of Ihe Exael
Sciences", lJue 1)(' ha sacado a luz bastantes volúmenes, y lle la
recién fun¿¡¡da "Hisloria MCllhematiea". Baslll ojellr 111 c1dsieCl
revisla bibliogrdfiea "Mlllllematielll Review", ,)lIrll el",se etlellta
de lo poco que rel'resenlllllll'roducción hislóriell del/tra de la ill-
mensa masa bibliogrdfica del tema uwtemdtico; aunque a lo tI,iS7Jl('
se sumen las producciones de caUlpos afines como son los de la
IIslrallomía o de la Josiell.
Tal vez las innovaciones mds interesantes se han prollucido ell
los dos exlremos ele la "istOrill: ell el de 111 IInligulI ciencia blllJiló-
nica yen el de la maternática contempordnea 1) es en tonJO de estos
temas donde se ha reestructurado este texto ya clásico lresde su
primera edición. Si espero -.aunl/ue sin excesiva confianza. dada
la anern;a congénita que sufren estos estudios en nuestra patria Ij
en los países iberoamericanos- que sirva para despertar nuevas
vocaciones jóvenes para estos temlls. en cambio estoy convencido
de que es un eslabón más de la eaclena de ol>rllS que conceden lila
Argentina la supremacia en este campo científico al que sena ele
desear que fuera reforuulo pronto mediante unas estructuras
¡nsliluciollllles que,forzosamente, IlIlbrá que crear IIlgún dfa.
¡UAN VEIlNET
11
,.
1. LA MATEMÁTICA EMPíRICA
1. La prehistoria
La expresión: el mundo está impregnado de matemática, conver-
tida en lugar común en una era tecnológica como la actual, es una
expresión válida para todas las épocas humanas, tan consustancia-
dos están el contar yel comparar con las especificas actividades del
hombre: pensar, hablar y fabricar instrumentos.
En la mente y en la acción del hombre prehistórico no están
ausentes los números más simples, las formas más elementales yla ~
ordenación más visible de las cosas. En el hombre que da nombre
a las cosas y a los actos; que conserva el fuego e imagina trampas
para cazar animales; que construye viviendas y tumbas; que obser·
va el movimiento de los astros y destaca direcciones especiales;
que computa distancias con su cuerPO Ysus pasos; que graba esce-
nas de un impresionante realismo; en ese hombre y en esas acti-
vidades están prefigurados los conceptos básicos de la matemática:
número, medida, orden.
A! pasar de la etapa paleolitica a la neolrtica el proceso se afina:
las nuevas técnicaSagrlcolas y pastoriles, la cerámica y la carpin-
terra; la industria textil; la minería y la metalurgia, el trueque de
bienes y objetos, la navegación y el transporte, las normas que
rigen la naciente organización familiar, social y económica exigen
una precisión cada vez mayor en el contar, en el medir y en el
ordenar. El hallazgo del proceso deductivo y de la relación causa-
efecto y los inagotables recursos de la imaginación humana harán
el resto.
y cuando asoma la escritura, como subproducto de la cultura
urbana, ese saber matemático, aún vago y nebuloso. comienza a
adquirir consistencia.
Una hipótesis verosfmü acerca del origen de la escritura vincula
esteorigen con prácticas aritméticas. En efecto, según tal hipótesis,
13
la a mediados del IV milenio antes de Cristo en la
Baja Mesopotanlla, en el seno de la cultura urbana de los sumerios
cuyas ciudades construidas alrededor del templo, edifica:
do sobre una cohna artificial, como una torre escalonada, que no
sólo representaba Ja unidad espiritual de la comunidad, sino que
además su riqueza económica. Los bienes del templo,
acumulados en sus y graneros, eran administrados por los
sacerdotes. y es expllC"J.ble que a medida que esos bienes aumenta.
ban con el crecimiento de fa población, se tomaba más difícil
de memoria las "cuentas del templo", es decir, los datos
relativos a los tributos que se debían al dios y la cantidad de
semll!as yde ganado que se entregaba a los campesinos y pastores:
de afula neceSidad d.e fijar signos convencionales que permitieran
retener datos SIIl confiar en la memoria individual. Que tal
fuera el ongen de los primeros signos grabados, lo comprobarla el
hecho de que las tablIllas de Erech del 3.500 a. C.,
que son las más antiguas que se conOcen, contienen signos que
representan una cabeza de vaC'cl, una espiga de trigo, un pez,
acompañad.os de signos especiales que sin duda representan sig.
nos numéncos. Por lo demás, cabe recordar que entre los sume.
rios existía la costumbre de marcar con sellos individuales los
de propiedad personal, yque por ser el dios de la ciudad el
umco de la tierra y de todos sus frutos, los sellos que
marcanan Jos bienes del templo adquiririan un sentido más con.
venclOnal y una mayor difusión.
2. Letras y núllleros
Esta notación Ilumérica de las '·cuentas del templo" pone de relie.
ve Ciertas coneXIones entre la escritura y los de numera-
ciónque puedendar pábulo a la tentadora hipótesis de admitir que
los sistemas escntos de numeración fueron anteriores a la escritura
misma.
Observemos en primer lugar que todos los pueblos sin excel)--
CJón, sean o no primitivos, tengan o no escritura, disponen de
palabras especiales para designar los números y fracciones senci-
!Ius: así c,?mo disponen de gestos y signos convencionales para
Indicar numeros o unidades.
.Igualmente se en los pueblos primitivos una wan
variedad de procedllnaentos de cómputos. que se presentan siem-
14
pre como una relación cualitativa de un signo a la cosa significada,
y siempre también bajo el imperio de una imagen concreta(l)
Tal presencia constante de lo concreto en la numeración primi-
tiva se puede presentar bajo diversos aspectos. Así, un primitivo
dirá que ha tomado tantos peces como dedos tiene la mano, y si
designa este hecho con una palabra que deriva de la palabra
"mano", esa palabra no quiere significar el número 5, sino sola-
mente que los objetos en cuestión son tantos como los dedos de la
mano. Por otra parte, el ejemplo abstracto no cabe en la menta-
lidad primitiva. Así, un indio norteamericano, a quien se trataba
de familiarizar con el inglés, no pudo traducir: "Ayer el hombre
blanco mató seis qsos'·, pues ese hecho significaba una imposibi-
lidad material.
En otros casos los números 1, 2, 3 se designan con vOC'J,blos
diferentes según se refieran a personas, días u objetos, y en este
último caso según sean ellos esféricos o alargados. Quizá pueda
verse un residuo en nuestro léxico actual cuando al referimos a
zapatos decimos" un par". mientras que para los bueyes, por ej<;JJl'
1'10, decimos "una yunta". -
También se han facilitado los cálculos mediante el uso de obje·
tos materiales, como hojas secas o piedrecillas, que actúan a la
manera de uñidades en la forma como aún se acostumbra para el
puntaje en los juegos de naipes. Nuestra palabra "cálculo" provie·
ne dellaún ca/culi (guijarros), y los ábacos contar y sumar que
se perfeccionaron en los tiempos históricos, hasta construir rudi-
mentarias máquinas de calcular, no son sino dispositivos mecáni-
cos fundados en el agrupamiento de objetos materiales.
\ En este campo como en. tantos otros la variedad preside la acti-
vidad humana: as! nativos de la isla Fidji indican el número de
víctimas logrado en la caza mediante entalladuras en sus mazas.
con la caractensticade que después de nueve entalladuras iguales,
la siguiente es algo más larga, de ahí que con un sistema limitado
de numeración hablada pueden llegar a contar números relativa·
mente grandes. Por ejemplo, al observar cinco entalladuras largas
y cuatro últimas cortas, el nativo tendrá idea del número 54 para el
cual seguramente en su lenguaje no dispone de la palabra adecua·
da. Si este sistema de entalladuras se toma convencional. entre él
y un sistema de numeración escrita de tipo decimal aditivo s610
existiría una diferencia de grado, no esencial.(2)
Al pasar a los sistemas escritos de numeración. se advierh.-'
igual variedad; ya en la base, es decir en el número simple <tUl'
15
17
I
sirve de jalón para expresar los nlllneros mayores; ya en la lectura.
que puede ser de tipo aditivo, con variantes distintas. o posicional.
En los sistemas aditivos el valor del número se obtiene sumando
(en ocasiones restando) los valores correspondientes a cada signo
individual, independientemente de la posición del signo en el
contexto; mientras que en los sistemas posicionales el valor de
cada signo depende de la posición de éste en el contexto. Por la
base 10 y el tipo de lectura, nuestro sistema actual es decimal y
posicional.
En cuanto a la base de los sistemas escritos antih1'UOS, que pro-
bablemente provienen de bases ya existentes en los sistemas ora4
les, se advierte igual variedad: puede ser 2, comd lo comprueba el
hecho de que seguimos hablando de pares y de yuntas, puede ser
3, 4 ó 5 aunque la base más difundida es lO, que ya Aristóteles
justificaba en vista del número de dedos de la mano. En el idioma
francés actual quedan rastros de una base 20 de los celtas, base que
fue adoptada también por pueblos primitivos descalzos; nuestras
docenas son también residuos de una base 12, utilizada ya por el
número (aproximado) de lunaciones del año, ya por su comodidad
en las medidas. en vista de la facilidad que ofrece el mayor número
de sus divisores. frente por ejemplo a los de la base 10.
Casi todos los sistemas antiguos de escrituradisponen de signos.
especiales para representar los números. Constituyen excepción
el griego. el árabe, el hebreo y otros que utilizan para ese. fin las
letras del alfabeto respectivo. El caso griego tiene un interés espe-
cial, ya que se conocen dos sistemas de numeración escrita, amoos
aditivos. Un sistema. cuyos signos se llaman herodiánicos (por He-
rodiano. gramático griego del siglo n que estudió. y expuso estos
signos). en el cual la unidad y las primeras cuatro potencias de 10
se indican con las iniciales de las palabras respedivas. agregán-.
dose un signo especial para el 5; y un segundo sistema en el
cual los nueve digitos. las nueve decenas y las nueve centenas se
representan por las 24 letras del alfabeto griego en su orden. inter-
calando tres letras de un alfabeto arcaico para e16. el 90 y el 900; y
en el cual se indican con ápices y otros signos especiales las fraccil>-
nes unitarias y los números superiores al millar. Por el empleo de
las letras del alfabeto arcaico se supuso que el segundo sistema
fuera anterior al primero, pero el hecho es que el primer sistema
cayó en desuso hacia el s. IV a. C.• quedando en vigencia el segundo.
16
al noS casos el sistema de
Es interesante destacar 1
ue
en cierta prelación.
numeración escrita presenta, rente ,asentido de la sencillez y de la
l
. por lo menos en e d las
si no crono 6g1ca, . 1 1 cen las escrituras cretenses e
abstracción. Un e¡emp o o ictográfico y dos lineales AYB.
que se reconocen ellas: 'a lineal B. que
Sontodasdelllm,enlO
yau
..00 fue descifrada por MI e
pertenecer a un se' habían identificado
Ventris en 1952. De esc
n
. ,tes a un sistema decimal aditivo.
. é ·c:os perteneclel . l '. mas Y
los signos num n . ritméticas slmp es. su .
sino también a1brunas operaciones: ·es y sin duda tal desclfra-
P
robablemente cálculos de sac¡,·rT';miento de la escritura. (3)
. dó al postenor e "
miento prevIO ayu
Notas complementarias
I h I
re Il·lr·, (:ouh\r v
1 :' Es nutural (lue e Olll l .,
(l) Los"nl¡lIlefM e." 1· . e tenía más cerca.: su propio (.1,crpn:
hasta para de los pies. Aun
en especial los d os e ,. ,: -dedo) . a referimos a el
hablamos de dígitos latín per :.
la 9 inclusive. Los .mitivo v el niño ··cuenhin con os
contar por los dedos: "cálcuio díJtitlll" se ha. y.
dedos" (no "cuentan los os. al" mo ocurre entre ciertos )S
(:onvertido en un : las manos y de los
primitivos. que adem.\s de lar v que el .
d I
cuerpo para con. . d l· . po';IClones
otras partes e .' r dc<:uados relaciona os con as .. d 1
mismo. media.nte sllYlbo CimoS a I >O se perfeccionó penllltlen o e
de los dedos frente a otras partes ;no se presenta. en dI:"
recuento de números en tiempoS medievales. "1
hist6nC'.lS: ya en la • . 1
épocas d. JOsitivo semejante para contar es e
(2) Los "quipoS" peroa
nof
. Un
d
IsI de los cuales el más conocido es el
f dado
en las cuerdcclUas con no os. el cual mediante un
un k· do) peruano con. . ·0
.. .po" (del quechua Clpu=nu d nu' mero Vdl5llOSlC1 n
qut I con IlU os en .
ma de cuerdas de distintos ro dis ner de escntura. realrtahan un
diferentes. los antiguos peruanos,.:," e ks permitió rc(t;istrM cuanto dato
ba!
s,
·stema de numeracI6n esen a qu . . claro es también a la
ca tad .-ll. re'"'t:rar>C gracIa>, •
d tilidad par. el Es 0.-- o-- '
memoria de sus
(3) Lll ('IwlO/of!.ía ¡¡/tIlJfl (Hro ('. I
escritura jeroglítk'a ti: ,'¡',. Jt llIp 11 lo IIln't:t'll 111.1\ .1' di' 1'11\.1
I . ó.· t '4:1 1.'rUII ultllllalllt'lll' I\.,lhl
e ('elr flIeas. alg:ullns tl'xhw r,.I" .' ti.'. ('aklllac!lJ"l'
, t d 1¡'::IO'O'i' Il1lt'lItn.. ••
SIS cmas (' lluIIll'raci(¡n El' 1 .. '11It \.1 "'('OIllIl.'l.l11 '11' clll'
• • 11 11110 ((' (,In .
1 1 .. 1o11l1 "1,:1111\ wrut..dllltu.. (,:ul,
• ,,,-l.ICI·(IO'lt/t'¡ l, I .
que en el olro d(. índoll"m' 1 10111 IU'UI 1',llI11ll.d IlIlt'utf ...
I 20 .l!'l .1 htr;¡d I '>(' Illdiz .
>¡lse' (aunque no (.'ulU:rt'lIll" " J .. IHll \ ... lt'IIl.1 Illl\'('IIIII.11 el"
• ('11 (' t'llól 1111 r.
un punto )J<lrn la IIni<hd . /. . . 1t,:lIrall \11111 In'"
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puntos y barras. El núm c: ' ,pUl tlll( H(·nlllll,ul'l!.!nllllllll·I"I('"
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los códices maV<lS :tl1ó.trfX't'll ,,' , t"plt·...lr 1I111111'n .... lIl1l\ cr:tllll.,.. 1'11
, ' Ullh'IO.. Ijllt' '111' 1 1
slntornáti(.'o destacar en .... , " I ' . II r.1lI 11" Uf'l' 1I111lulIl,,1 1"
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etapa pictnudnC'J. E' "hl " 1If:l IIla\ ,. IIn !l .• '111)4'1";1(111 I
• uf't ' ,>; ptlSl t' (lllt' l'l al.h I H'. .1
\'lIlculadas ('On los diose . 1 I I (f ).Ir ('011 pll ... ·"lllll 1.1' li"l·h.l'
. . .. (hl nlllm (t' ("uh C'i I I 1
t.'stimul<lra en los lllaV:L'i h 1,' . I I " II( ,l( 11. l' l'ad,l IlItll\ lduo
'ó' .' llSqllt'< a e t· 1111 lek ' . 1
CI n escnta que resultó do,.J d ' "lll,lt 11 "'''''11''''1' 11111111'''.1'

(lue revela su incipil'lllt' n muy superior al
3. ,Formas y problemas
El contar y el numerar. con ser actividad ' .
no agotan el campo de l' es COJllunes y frecuentt's,
. as nOCIOnes malem'lr . d 11
tivo y conjeturalmente del prehistórico, ' I("as e....1omhre primi-
Por su nombre: geometrí, , .,
los conocimientos geOmétriC:s a medir la tit.'fn"',
menos, así Jo atestigua ',1 od uVlcron un pr;\etico, Por lo
H
' ,.. . er oto en un conoc'd 'd
Islona: El rey de Egipto d' 'd'ó I I o pasaje e su
habitantes, asignando lotes I e del p.ús entre sus
uno de ellos y Oble' d' .dos de Igual extensión a cada
men O sus principal d
que cada poseedor pagaba anual re:ursos e las rentas
dellole de un habitante é t mente. S. el no arrasaba una'parte
• S e se presentalx1. al rey y le exponía lo
18
ocurrido, a lo cual el rey t"ll\'iaha a examinar y llledir la
extensión exacta de la pérdida m;ís adelante la renta e\:iJ!idJ. era
proporcional al lalmu)o reducido del tole, Es en virtud dI.' esta
pn\ctil'a que. pienso. ('0I11l'nZÓ a ('Onoc'erst' la en E)!iptn,
de donde pasó a Grecia".
Mas no sólo el hombre midió la tiernl: otras mt:.>di(:iones t.'xi)(ió
la construcción de sus viviendas y tllmhas. de sus W'Ult'«)S y
Por lo d('ln¡ls lluevas llo(:iones J!;COInétric.ls surJ!:ieron de las
y fig-ur.ls con qllt' el hombre decoró y ornamentó sus viviendas Y
ohjetos, 'l"¡ tomo de la observación de fonnas que at-rJ.jeron su
att"ndón por st>ncillez o su simetría: la línea CHnea" viene de
lino). el círculo
,
los y poliedros reJ,!ulares, El ladrillo, UtA
antiJ.{ua dala. aporté> prohahlemente la noción dt' ¡'illflulo rrtto.
mientras que rrl.leva.'i ti)nmL'i J,!cométrkus na('Í.\ll dI:" los llH)\'illlit'u-
tos: ya de las danz:.L\ humanas, ya <Id andar dI: los .L'itrO'i t'1l la
bóveda celeste.
Por último. cabe mencionar olras nociones matemáticas de ori-
gen completumentt' distinto; t'll'Olljunto de prohlemas. enig-
mas y adivinanzas que componen el folklore matemático que
practican todos los put'hlos. mostrando'l veces curiosas coinciden-
tias de temas en puehlos totalmente alejados explic.\ndost' tal
("tlincidencia solamente por trasmisión oral a la manera de st'1l1illas
que lleva el viento. tiwOTt"Cida por el c'lfácter reert.'ativo. eni)l;rn:\-
tieo y. a veces. sorprendente del problema.
Sin no obstante tal finalidad exlralllalem<Ítil.l. las
cuestiones del folklore matem:\tico enciermn interesantes llucio-
nes de orden aritmético y. a veces. hasta
19
---
••
11. LA MATEMÁTICA PREHELÉ lCA
1. Los babilonios
Hasta el primer tercio de este siglo. los conocimientos que se
poselan acerca de la matemática de los pueblos que habitaron la
Mesopotamia: sumenos. acadios. babilonios. asirios ... eran esca-
sos y no revelaban mayor contenido científico.
Sin duda. ya se habia advertido la característica fundamenbd.
entonces más bien sorprendente. que ofrecÚlU los sistemas de
numeración utilizados en los textos cuneiformes. En efecto. hacia
el año 3.000 a. C. los sumenos introdujeron un sistema de nume-
ración posicional de base 60, que en definitiva es el sistema sexa-
gesimal que aún utilizamos nosotros para las medidas de tiempo y
angulares.
En ese sistema las cifras de 1 a 59 se escnbian de acuerdo cop
un arcaico sistema decimal aditivo. sobre la base de dos signos cu-
neiformes: uno vertical para la unidad yotro horizontal para ellO.
Pero a partir de 60 y para las fracciones el sistema se toma posi-
cional. las potencias sucesivas de 50, en orden creciente o decre-
ciente, se representan por la unidad, y cada conjunto numérico
hasta 59 debe computarse 60 veces menor que el anterior.
La ineustencia de un signo para el cero, que no aparecerá hasta
los tiempos helenísticos. asl como de un signo que separe la parte
entera de la fraccionaria, hace que el sistema no sea coherente
para nosotros. aunque el contexto del problema, y a veces ocasio-
nalmente ciertos signos especiales. impedían al calculista sume-
rio caer en equ{vocos.
21
Ya desde de esle siglo (1906) se habra revelado el
carácter posicional del sistema sumerio aJ descifrarse textos cunei.
formes con tablas de multiplicación, de recíprocos, de cuadra.
dos, ... y algunos cálculos; pero fue recientemenle con la labor de
desciframiento que hicieron conocer Neugebauer (1935) vThureau.
Dangin (1938) que esta matemática sexagesimaJ muestr; su venia.
dera filZ.
Los textos últimamente descifrados pertenecen al período ha-
bilónico milenio a. C.) aUllquc registran conocimientos de los
sumerios del milenio anterior; la rndole y la solución de las colec.
ciones de problemas que aportan esos textos no sólo justific-dll la
necesidad de un sistema de numeración flexible como el posicio-
nal, sin el cual aquella solución hubiera sido imposible, sino que
nueva luz sobre las relaciones entre la matem¡itica prehelé-
nica y la matemática griega. de rnanera que actualmente nociones
y figuras de la matemática antigua adquieren nuevas interpretacio-
nes en la historia de la matemática.
Aunque en algún caso se ha querido ver la expresión de resdas
generales, los problemas de los lexlos babilónicos son problemas
numéricos particulares, con datos escogidos al efecto. en especial
para que los divisores no contengan sino factores 2, 3 v 5; en mu.
chos casos no tienen otra finalidad que el cálculo nu'mérico, en
otros se trata de aplicaciones de distinta rndole.
Desde el punto de vista matemático, las novedades m¡ls impor-
tantes que registran los textos babilónicos se refieren a la solución
aJgebraica de ecuaciones lineales y cuadráticas. y el conocimiento
del llamado "teorema de y de sus consecuencias nu-
méricas. .
En los problemas de primer grado con incó¡¡nita l"'i
tablas de multiplicación o de recíprocos ofrecen de inmediato la
solución; en los sistemas IineaJes. en cambio. a veces con varias
incógnitas, ya entra en juego la habilidad algebraica del calcu-
lista. (1) _
Tal habilidad se pone de relieve más claramente en los proble-
mas, a veces agrupados en colecciones. que exigen la resolución de
ecuaciones cuadráticas o reducibles a cuadráticas; resolución que
el calculista babilónico lleva a cabo utilizando la actual resolvente
a veces mediante el recurso de reducir el problema a la
22
nación de dos números de los cuales se conoce el producto y la
suma (o la diferencia). (2)
Otros problemas, de inlerés aritmético o al¡¡ebraico. traen la
sum3 de términos en progresión aritmétic-J o en progresión Aco-
métrica de base 2; la suma de los cuadrados de los diez primeros
números mediante una expresión correcta y hasta una ecuación
exponencial resuelta en fonna aproximada. (3) .
Los problemas que se refieren a aplicaciones geométnc".LS re·
velan el conocimiento de la proporcionalidad entre los lados de
triángulos semejantes, de las áreas de trián¡¡ulos y trapecios asr
como de volúmenes de prismas y cilindros; en cambio, para la lon-
¡(itud de la circunferencia Yel área del círculo se adoptan los valo-
res poco aproximados de dar para la circunferencia el valor de tres
(valores que se conservan en la Biblia) y para el circulo
el triple del cuadrado del radio. También son erróne,,:, las ________
siones del volumen del tronco de cono y de la ptnlm,d e'15ase
cuadrada y del cono.
Pero, sin duda, el conocimie!!!l'-geométrico más
que revelan las tablillas e ·del1lamaclo "teorema de ,y
en especial, o-consecuencia, la ley de formaCIón de los tnple-
.tes-pitagóricos', es decir, de las temas de enteros, que. a
la par de representar medidas de los lados de tnángulos
los, expresan la posibilidad aritmética de descomponer un numero
cuadrado en suma de dos cuadrados.
El conocimiento del "teorema de Pitágoras", un milenio
antes de la existencia de su pretendido autor, se pone de mani·
fiesto en distintos problemas cuya solución correcta no podra lo-
grarse sin ese teorema (4) y. en especial, mediante un lexto: el
Plimpton 322 (del nombre de la colección que se conserva en la
Columbia University) que se hizo conocer en 1945 y presu-
pone el conocimiento de la ley de fonnación de los Inpletes
pitagóricos-, que aparecerá por primera vez en Occldenle en los
Elementos de Euclides hacia el 300 a. C. (5)
No es ésta la única conexión entre los datos que aportan las
tablillas de los babilonios 'i la clásica matemática griega. Desde el
punto de vista técnico, es más importante señalar la atmósfera
común de álgebra no lineal, de álgebra cuadrática, que preSIde
ambos campos; atmósfera que en las tal,liJlas de los bab,lolllos se
23
(a + b)' =i\E; (11 - b)' = FC; ab = U =1M ="ID = DL.
24
Fig. I
Supongamos ahora que en pos de conJ'eturas" I al
d d" 1 fi b e evamos cua-
ra o a 19ura y o tenemos el cuadrado de ladoAC d
to en cuadrados y rectánf,,\.¡Jos. Así: escompues-
(
1 J" (1 JO .2 (ll+b) . - 2 (a-b) -= ab
que los babiloniOS utilizaron en la resolución de sus ecuaciones
cuadráticas.
Hagamos un paso más y tracemos las diagonales U, 1M, MD,
DL de los rectángulos que bordean la figura que no serán sino las
hipotenusa c de los triángulos rectángulos de catetos a y b, y por
tanto el cuadrado LM = DI es el cuadrado construido sobre esa
hipotenusa. De la figura se deduce una propiedad geométrica que
_ os babilonios parece que no utilizaron, como lo hará en cambio
más tarde iofanto; esa propiedad dice que si al cuadrado de la
hipotenusa se le-sum.... se le resta cuatro veces el triángulo se
obtiene, en ambos casos, un cuadra<!o, o en símbolos c' :!: 2<Jb =
= (a ± b)', propiedad que implícitamente ntiene el llamado
"teorema de Pitágoras", aunque el teorema pue<ie-obtltnerse di-
rectamente utilizando una de sus numerosas "demostracion'es"
por descomposición de figuras; as[, por ejemplo, una demostración
muy simple, que aparecerá en escritos árabes del s.IX, consiste en
suprimir del cuadrado DI los triángulos LGI e IHM, desplazán-
dolos respectivamente a DCM y LAD; el cuadrado DI se convier-
te en la figura equivalente LGHMCAL, suma de los cuadrados
AG y BM de los catetos.
Como curiosidad agreguemos que el matemático Hamilton del
siglo pasado al reproducir esa demostración sombreó en la figura
UMCAL esos cuatro triángulos, inscribiendo en el pentágono
cóncavo LGHMDL una leyenda que parafraseamos: "Como se ve;
soya' + b' - llb; si me adoso los dos triángulos compongo el
(a + b) (a - b) = a' - b';
(a+b)' - (a-b)' =411b
ó
25
y distintas composiciones de esas fib'Uras llevan a las identidades:
(11 + b)' = a' + b' + 2<Jb ; (a - b)' + 2<Jb = a' + ¡r ;
e 8 o o
L
revela en las ecuaciones al, b .
obra, en especial el Libro "leas, y.en los E/ementos en toda la
bautizó de la
CasI 90 ailos, cuando ni por asomo '.. ge ra geomét:lca hace
que hoy se vi I b pod,a pensarse en la vlllculación
s um ra entre la geornet . . I
gebra de los babilonios".· na gnega y a milenaria "ál·
Es posible que mediante esta "ál b . "
hacer alguna conjetura ace ,se ra geométrica podamos
los babilonios Sean do . rmldel Origen los conocimientos de
. s numeros a y b rel'· t d I
mentos AB AD (fi 1) . r.sen a os por os sep;·
se lleva BC ::. AD I,g· . ,respectivamente; si a continuación de AB
os segmentos AC y DB rán
11 + by 11 - b. Introduciendo el ce se .. respectivamente,
resulta fácilmente AO = OC = 1;' la figura.
por tanto, de AB = AO + OB y AD = A6 _ .08 - l' (a - b) y,
relaciones entre dos n' . OC se desprenden las
umeros, su semisuma y s 'd"
que los babilonios til' u senu uerencia,
U Izaron en sus problemas.
/ f
por supuesto que el calculista nO advirtiÓ l...iste
u
,·.' de una
solución x = 13; U= 14. por euantoeslOS problemas. po"u p<ohahlc "mit-·
ter didáctico SOI1 problemas artifiCIales con soIucl
ooes
p"'I"...ad.., d,' ,u,""
mallO y son estas soluciones 1<15 que se buscan YnO
t2l l/u pnJhlt'JlW dt. ,t'l!ljlu/CI j!.rtultl, IIe aquí .'t t'lllllll'hltl
ll
d,' 1111 \,¡t'1l1
pln típico tnmadu de u"a lahlilla de los hahilo"i,," ;ult'ho t ¡..
lllultiplie,K1n Y,,,,dlll Yhe oh.e"ido el ;\rea. U,, al "n'" ,·1-
,.,cesa sohre 1ll3, ademá.< 11<' "unado la"'u " aud...
Se pide I...¡(o. a"eho y ;ire"". Este prohleu
u
•. al "1m." ,.. y
ahsurdu desde el puulu de vi,'a p"icti«>. revda 'I
ue
SI' iu"· ... ·'
es exclusivamente "S':I,i'" " ,,,unérico. Con nuestr'" sll"I.,I"s ,,1 prublo-u'.'
lleva al sistema do: sc¡(undn xy + x - y = 11.1: x + !I = Yal"" 1''''
pueda parecer anacró"".... couviene ,c¡(uir con nuestru, ,¡ml",lu" 1" loa':-
eha de los ",\\culo
s
qucsc"ala la tahlilla. I......a 1'0110" d., 'u (.""",,
ter algehraico. El e,clcolist.. comienza por sumar 1.., ti", <1.llos n,,,n""i''''
\83 + 27 = 210; [x(y + 1) = 11llly awelC' 1; Ix + y + 1 =:!!JI.
es el método actual de nuest.... ,esalven.e pa.... ohtener los valures ti" tlu,
oúmeros (eo este C'aso xe U+ 11. ' ....nocieudo su sull1a:!!J Ysu pmdu('l" IU
Eo efecto. toma la mitad de 29: 14 '/. de cuvo euad....
do
rcsta 110. uh"··
nie"do '/., cuya raízcoadnlda '/iSU'"' Yresta-a 14 ViOhteniel1d"lob'
15 y 14, de este últill10 resta 2, Ije¡!ilndo a la solución prnhl
rn
, ... 1;
12,180. .
A"n'l"e '" ,nareh.. 'I"e ",,"uli,'a n" '" d."" ,Ip,,,·,·,,"·""·""·
PIe'U\)l"lC un l11ét"d" de cn realid...\. 1<<><.,',1<-"1,,, ,.",.".,.,,,,,
,," procc>o (orr('('to cn el cm" il11plíei.amente se ha", i""'" ,·"i' ..•11",1", ¡..
la sum,l conocida dc hL< inCÓl(nit:15. su difere
ne
.' d,·"",,"·i(\.' , - '1 =
En efecto, el calculista comienzaadnlitiendoque las dos parcelas son iguales
(a la semisuma 9(0) y con esa hipótcsis falsa llega al valo, errÓneo de la di-
fcrencia de producido: 150 (es decir lIt. = - de 900). Para cOInpen-
sar e\ error de 350 = 500 - ISO recono':e. sin decirlo. que est error es
los 'l. (suma de y V.) del valor que, sUll1ado Y restado al dato inici.>!
erróneo, dará la exteosión de las parcelas. Para obte"er aquel valor debe·
rá dividir 350 por '1'_ operaci6n que, por la presencia del factor 7, las Ia-
hlas 00 f:lci\itan; el calculista obvia la cuestión pregunt:lndose simplemen·
le por eu:l"to dehe ll1ultiplicar 'l. para obte"er 350: su respuesta es obvia;
300, y este dato. sumado y restado a 900, d. los valores de las inc6gnita<.
Es fácil ver que, aun CO" uO lenguaje de valores erróneos. la marcha del
proceso es la que hoy se si se introducen los valores x =900 +;;
U = 900 _ ;, y se C'aleula Z de acueroo con la segunda ecu.ció".
cuadrad d I 1 o e a lipotenusa si me su'
compongo la suma de los d sldentol sobre los dos
'1 . • a e os C"ll t "
na u tllna conJ"ctu 11' • e os .
l. . d ra nos cvana a lo' I . 1
a prol"e ad (a + b)' = (ti _ 1»' + 4(/1 s nI' eles pila¡(óricos.
pos'clón de un cuadrado en' . d >se puede lIe¡(ar a la desl'Om-
pitagórica (;0 e diOS t'uadrados. es decir. ti la
X- + .,. .... n.' que hnl' I d
. y_ = Z-, sin m;ís que lomar . ' ar a seu Ollila¡(óriea?1
11I_ y n'. llegándose a las e para a y 1, números cuadrad",
.: = m:: + con las 1 xpreslpnes;r = m': - 11':· 1" - ."
• eua es h . 'J -
ton 322. se a construido la tahla d I PI' .
e lmp-
Conjeturas de otra índol .'
ca de la finalidad que consideraciones ;lC'e'r·
sorprendente álgebra. Sin duda en s sumenos y I",hilonins con su
baJO los signos que SpranJ\er selialó la malenHltiC'a nadó
sem,rreligiosidad", pero en el.\I I C'a , .C'arla de v
ra t cnica que envuelve • gCh'lrade los bahilonios la ·\tmósl·.,·
á.s . . a sus pro en'" I ' -
POSItiVOS, menos místicos Un' reve a tamhién aspe"lns
IOdole de los problemas co b' ,a II>óteSls verosimil. 'Iue h
de I b b'] rrO orana fija a I - '
,os a, onios una finalidad ro . os textos malem;ltieos
senan considerados su esludio y pr.íctiCi'
miento de escribas y funcionarios deen el aprendizaje y adiestr.t-
arrollo romerc,'a1 puehlos de 1111 '\\"l"",d I
, •• • o ( t's- I
No/as complementaria ----- -
11 ---- U" 1Jrobh'lIlfl de IJriula J!rtuJo ' " '
blema de mezcl'15 ,,1 ' l-h aqtll un t'Jl;'mplo d ·11' I
. ... n t' qlle acle ás l .po ( .' pro-
agrarias de la éJlOC'd. Se ('()I ,lll' ' "it" tlt· IIlt"Cli '
compuesto de dos I luce 1.\ (''(lensI6n lotal 1u;ouf tI.\.'\
'ra . paree as. en cada una de las "" "111'1"
g,,, ) no por umdad de ¡\reJ t'sl'\ ,.1'0,." 01 cuales el rendimiento dcl
12 S d ' ..•u...... ;1 o por cot'f '. . .
. ' cesta saher la eslcnsi6n dc c da ,CIt nlcs dll,'rcnle, ,.
del producido de la «>secha pal'<",la conociendn la dilú",;.
pro lema la resoluci6n ckl ntlt'stros 'iímholns t'1
• e o.."i
de solución x = 1200: y = 600
26
(3)
U" I)roblellUl dI! itltt.'rf.' COIIlII/lest.}. Se lntla cid c:l.i,¡<.'o Prultlt'lll.I
11 1= 1" 1111= ,/.
".
de la determinación del tiempo en que se dupliC"olllll (,¡t(lit•• 1. ;lUlla d(;"II'r.
11.59.0.115
:2....»
minada tasa de interés compuesto.
En el caso dl' la tahlill:t t's..t ta.....'

,'>0.7
:1.12.1
2
del 20 '.f.. dalo que <lla par pUi"<le interesar a la t"C111l6mi<..t el,'
11.55.
1.16.41 :]
esos pueblos. facilita haslante)¡, solución aritmt"tiC':l. El pmhlt'lll:.l lr.l'i-
11. l5{3. 1 16
.')5).1

cendcnle y exige la sol ución de la ecuación exponencial J. 2.1e = 2. para lo
11.148..54.1.40
l.;')
1.:17 .';
cual el calculista después de comprobar que x está entre 3 y 4 Yml1s pro-
11.147.6.4UO
.=>. HJ
6
xima a 4 que a 3, determina el incremento 4 - x mediante la

:JH.II 1
naJidad de Jos incrementos olrc;'CiE.'ndo <Iuiz¡lo¡ el primer t:'jt'lllpln dI' la

13.19


aplicación del Ill¡ts tnrdt, llamado "I1lé'todo de falsa PU!\iC'iÓI1··. Ot'
11. 138.33.36.36



('On esa hipótesis. aClu(,1 increlllelll'O t.'stá dado por 1.,1

1
2. 16.1 111
1.33.45

1.105 11
(1.2
1
- 2): 0.2'- 1.2 ;1
1.29.21 ..54.2.1,5
27..5!l
12
11. )27.0.3.4.5
7.12.1
1:]
que da e1lielllpo de dohl(' c-dpihtlizildón con un ermr 1 inl¡"ricll"
1.2.5.48.,51.3S.6,.lO


a seis días.
11.123.13.46.40
.';6


(4) El teoremll de PitÓI!.Urtl.t. \'¡trius problemas lit'.. tahlill;l..'i: \UIl \:1-
nantes de un probl ma frecuenle en el folklore matt'llI.itil'U: el pruhlt'lll;l
de la c-.lila, cuya solución el mnocimiento del (It,
Veamos un caso simple: una{';uiaque se apoya en una llilrt-·d df' ahum
que ella se desliza sin caer. CaI('Ular su altunlxronocit'lld'l c'l <1c.'.;liZdlllit'll.
to 1I de su lope ':' la distanchl b en que se ha aparl;.tdo t'1 pit' dt' la (,lIia
respecto de la pared. Este problema. que equivaJe a lit ddc'rtninat'ic)ll
radio de un círculo del cual se ronoce una semicuerd.1 y li t1ech.. rt'';I)t-'('ti-
va, exige la aplicación del teorema de Pitágoras que da por solución x =
= (a' + b'): a; y son estos cálculos. efectivamente, los que efectúa el
calculista babilonio partiendo de a = 3; b = 9, obteniendo x = 15.
(5) El texto "PlimpIOIl322", (Se reproduce a continuación el texto de 141
tablilla en signos modernos, tornada de O. NeugEftllUer, The Exaet
Sciences in Antiquity. Nueva York, D<wer, 1969, pág. 37.) Se trata de la
parte derecha de una tablilla mutilada (Iue comprende cuatro CO)UIlllll:L';: la
primera, 3 partir de la derecha, no contiene sino los nlimeros 1 a 15 par¡¡
ordenar las filas; la St.'gUuda y terct:r.t. encabezada.o¡: respectivamenltc" COI1
las palabras "diagonal" (d) y "ancho" (b), contienen números enteros apa.
rentemente sin orden alguno. mientras que lacuartacolurnna. enc-.dle'zadu
por un ténnillo ininteligible, contiene expresiones fraccionarias. a veces
hasta ron siete fr.K:Ciones sexagesunaJes. Descifrada la lablilla. el restlltado
fue que las columnas (el) y (b) comprenden los romponentes de tripletes
28
pitagóricos rorrespondientes a la hipotenusa y a un cateto, es decir,
d = mi + nI y b = mi - n
l
, y cuyo otro caleto b:a 2mn, del cual sus
valores, que figurarían probablemente en la parte que falla, deben cum-
plir la condición de no contener sino divisores de 2, 3, S, circunstancia
que explicarla el aparente desorden de las columnas d y b, pues la cuarta
columna contiene los valores numéricos de (dla)!, es decir, con nuestro
léxico los valores de sec
2
Q siendo a 1'1 ángulo opuesto a o. Agreguemos
que los valores de la cuarta columna decrecen de manera casi lineal, así
como los valores de Q' decrecen bastante uniformemente entre 4SO y 310,
)0 que hace suponer que otras tablillas oontendrían los valores correspon-
dientes a Jos otros sectores de 150,
Por ejemplo. en la fila sexta loo v.dures de tres culumna..; sun t'1l ,,1
sistema sexageslmaJ,
ti = 8.1: " = 5.19: (eI/"I' = 1:
Es fácil ver que en este c-olSO m = 20, 11 = 9: d - 4H1; b =319
a = 360, que no figura, pero que cumple con la condición de no contener
sino factores 2, 3, 5 Y(l"e {l/laF = (481/360)': expresado en el sislemJ .;eX;&-
gesimal es precisamente el valor que aparece en la CUlIrta columna. P;ml
estos valores O' es aproximadamente 4(}".
29
2. Los egipcios
Comparada con el contenido de las tahlillas de los babilonio,. IJ
matem¡\tica de los egipcios de un nivel muy inferior. llna
de las ,causas reside en el sistema de numcrJción adoptadl) por lo'i
egipcios: aditivo decimal compuesto de ocho si,:{nos jt"ro).{lllk.o\
para indicar la unidad y las primeras siete potencias dt' JO Y<jUt' ('11
el contexto numérico se de derecha a izquierda ha)
potencias decrecientes.
Con ese sistema. el escriba o calculador rt"alizab.... hi)
operaciones aritméticas elementales, con Illhnerm t"nteros n fra(:-
utilÍ7..1ndo una técnica operatoria. no de ingellio..
sldad. de la cual cabe destacar dos notas camc.:tt'ríslit'as: la multi.
plicación por duplicación y el uso casi exclusivo de fnlC'<:iunt"" lIui.
tarias. es decir, de numerador la unidad.
El conocimiento de los rnétodos de c\lculo cit· 10:-. t'gip(:iO\ ydi'
su aplicación en distintos prohlemas proviene cll' alglltllls papife)).
no muy numerosos, entre los cuales siendn m:í.s impnrlilllh'
el papiro Rhind (del nombre de su propietario 'Itlt.' lo It'gó al
Británico) que data de la época de los hiesos (s. XI IJ a. (:. l.
como nos lo asegura su autor o compilador, el Ahl1ws. ""
contenido proviene de épocas anteriores. n,'
comienzos del U milenio.
Aunque el papiro declare que contiene '·las reglas para loW-ar
un conocimiento de todo lo oscuro y de todos los misterios que re.
siden en las cosas . .. " es en realidad un manual de artimética.
probablemente destinado a la formación de los escribas oficiales
que tenlan a su cargo el conocimiento y la práctica de los cálculos
que exigfa la típica organización económica de ¡;;"'iedad egipcia. (1)
El interés mayor que ofrece la aritmétiC'd de los egipcios reside
en su característico uso y manejo de las fracciones. Si se excep-
túa'/3 (y ocasionalmente
3
/-l). fracción para la cual existía un signo
especial y de la cual, por lo demás, conocían la descomposición
en 1/2 + 1/6, el calculista egipcio utiliza exclusivamente frdcciones
unitarias Y. por tanto, todo cociente o parte de un cociente menor
que la unidad debía expresarse como suma de fracciones unitarias,
problema indeterminado desde el punto de vista teórico y que los
30
egipcios resolvieron empíricamente, aunque tratando de dar. y iL
veces en forma ingeniosa. la descomposición Illi.\s simple.
Muchas de esas descomposiciones eran conocidas de memoria
por el escriba, pero para denominadores no pequeños la cuestiÓn
se tornaba dificil, de ahí que sea explicable que el papiro Rhind se
abriera con una tabla que facilitaba esa descomposición dandn la
misma para todos los cocientes de dividendo 2 y divisor impar
desde 5 hasta 10l. (2)
El conocimiento aritmético de los egipcios no se limita a las
operaciones elementales con enteros y fracciones: en los papiros
matemáticos aparecen progresiones aritméticas y ReométriC'.:lS y
hasta algún ejemplo de rafz cuadrada. En cuanto a las apliC"dCiones
se trata en general de problemas de repartición proporcional O de
medidas de capacidad, de superficie o de volumen, así como cues-
tiones de distinta índole que conducen a problemas de primer
grado con una o más incógnitas. (3)
Los conocimientos geométricos de los egipcios son m.ti bien
extensos: disponen de reglas exactas para el área de triángulos,
rectángulos y trapecios, así como para el volumen de prismas y
pirámides. En un ejemplo aparece la determinación de la inclina-
ción del plano oblicuo de una pirámide, aunque entendida más
como factor de proporcionalidad que medida angular, mientras
que el máximo logro de la geometrla egipcia debe verse en .la
determinación correcta del volumen del tronco de pirámide de
base cuadrada, mediante un cálculo de difícil interpretación. Ade-
más se debe al calculista egipcio \lna excelente aproximación para
la cuadratura del círculo. (4)
Notas complementarias
(1) La multiplicación y división por
ción el egipcio escribía en columna «:!Jactor 'mayor y sucesivamente sus
dobles. mientras que en otra cp1umna a la izquierda ser1aJaba la unid.td y
sus dobles. La operación aJllcgar el mayor doble inferior al
segundo factor; el calculista marcaba entonces con un especial los
dobles cuya suma componían este segundo faclor y sumaba los t
31
/
/1 34
12 68
4 136
18 272
/16 544
27 918
de I;¡ primero) columna. Esa SUIl1¡t c) el resultado. A la iz-
qUierda puede verse el produclo,34 x Xl = 918.
Para abrev.iar la operación en al1{unos casos se Illultiplico!b.. pur lO \' a
este ll1uhiplo se dividía por 2 (,'011 Jo cuajo en la columna de' la
Izquierda, además de dobles. dparccían los números JI) v.5. (11It' había '¡lit'
tomar en cuenta en el cülculo el I sef!undo factor. .
Para dividir procedhn COIllO en l· n 11· 1··6 ·d d
• • < .11 U IJ> lcael II CUUSI cran o la di\'i.
slón c:omo una multiplicación dt." producto y un factor conociclos. Di\'idir
por ejemplo 1. 120 por 80 es UII<I multiplicación "comenzando con 00", Al..
1 80
/10 800
2 160
/4 320
14 U20
izquierda esh.\ incliC'dClo el c.Uculo que se ha facilitado comenzando pur
tomar el décuplo del divisor. Como en este caso, de )a columllll de la
derecha se obtiene la suma 1.120. el resultado es de una división exaCt''''
1.120 : SO = 14.
¿Pero qué hubiera ocurrido si en lugar de 1. 120 el divi<lendo huhier...
sido 1. ISO? Con nuestro léxico. de los cálculos anteriores
el cociente entero t:S 14 yel resto es 30, ¡>eroen las divisiones
egll>clas no hay resto: el cociente es siempre exacto. lo cual en este
se hubiera acudido a las fracciones y Proscbruido la operación in trodu.
clendo en la columna de la izquierda las frnccianes 1/1. 1/... 1/,.. Vcon los
correspondientes vaJares 'lO, 20. 10. se habrfa llegado a la exacta
1.150 y ale..'OCiente eX¡lcto 14 1/4 l/H.
(2) Las fracciones wlitarias. El ejemplo anterior, donde los valores
80 y 30, del divisory el resto. facilitaron sobremancnllas opera-
ciones. no es un ejemplo adecutido ¡>ara mostrar los cálculos CWpcios con
fracciones unitarias. ya para oonstruir la tabla de los cocientes 2 : n. ya para
utiJizar sus datos. _
32
Así seilala Van der \Vaerdcn la marcha del proceso en l., lIhtl'neiólI dt:1
cocit:nte 2/31 = I/'!/) 1/1204 I/lM. El ealculbta ha utilizado la fr.K.'Ci6n auxiliar I/'MI
reconociendo que
31
/'111 = 1 1/2 I/fIJ, Conociendo adem.ls la
1/
4
= 11r. 1/'IfJ y que evidentemente 2 = 1 1/2
1
1. y... medi.tntc un proct.'SO de..'
"completar la unidad" a la descomposición 2 = I 1/1 1/00 Yeu-
rno 1/
4
lIs = 31 l/
lM
) se IICflP a la descomposición de la tahla.
que haya que dividir 11 por 23. El calculista proc't.-dcria
ase: 11/'1:3 = l/U 10,23 = 1/'l1S-'llrn: acudiría a L-t. tabla que descompone 7t23 -
= IlIt 1/276. Y
"/t:J = 1h.15f1! !Sf'l1tl = 1/1.3 1/12 11Z16 1/:'1 1/81
sin necesidad de vulver a la tabla. y el resultado serfa
= I/J I/I! I/'&.) I/r» 11m.
1
Y3lJ
12 1
y,
YI>
4 2
V,o V3lJ
18 5
y, y,
y"
10 6

y,

- 7
Consideremos por llhimo el problema de dividir 7 panes entre 10 per-
sonas. Sin explicación alguna el papiro da el resultado: "IJ II:JO Yse dispone ...
comprobarlo mediante la multiplicación de ese dato por 10 tal como se ve
en la izquierda. Al multiplicar por 4 aparece el cociente 2, 15que lamblada
como l/lO 1/30. En este caso no hubo que acudir más a la bbla.
(3) Problemas de primer grtulo. He aqu( un 1)31" de problemas de
primer grado resueltos por los egipcios. Una cantidad y su séptima parte
dan 19. Para resolverlo, el calculista toma sucesivamente 7 más l. es
decir. 8. Divide 19 por 8 obteniendo 2 1/8 Yeste resultado lo multiplicoJ.
por 7, obteniendo 16
1
/t I/I!. que es la C'J.ntidad buscada. comprob:1ndolo al
agregarle 2 V, 'lo y obtener 19. .
Menos simple es el problema de dividir 100 panes entre CIOCO personas
siguiendo una progresión aritmética (serian de distintas ciases de
manera que la parte de las dos últimas sea 1/7 de las partes de las tres pnme-
rJ.$, Aquí escuetamente el lXlpiro dice: 'Toma como diferencia 5 '/1, de
donde 23. 17 1/
2
• L2, 6 1/ 2, l. Aumenta esos números en la proporción 1"fa y
obtendrás las partes que corresponden a cada persona". Y la solución es
correcta.
En efecto. el número 5 lIt es la raz611 entre la diferencia de 1a pffi$,.rre-
sión )' la parte de la última persona, que puede deducirse de los dato:. del
33
/
34
prol1lema, pues las dos ,i!timas . .
un¡} diJerencía mientras u I reciben dos de c.\as p.lrtes m.l,
más 9 diferencias <llIC ha,q, dee .'\S tres r('("i!len .1 de t..'''l\ p.trtt.s
d
• ser equlv' entes '1 14 . I 7 1"'"
e ahí la razÓn 11/
2
es doc,"," 5" "'d "" d .. par es lo' (1 crt'n('I;L-;.
• . ¡i.n. Il1lhen oquela 'Iti
suma, de acuerdo COll la diferencia 5'12 daña 60 . tl. mil 1',' I p.lIlla
el problema; de ahí Ll lihirna arl i l. . p:mes y /lO J()()C'OIllOC'(I){t'
anteriores en la proporción de e al ele,,;., 10-; \,;¡Inrt'\
a . es t."('lf. en 1:, dl':1 a.:;.
4) La Clwl/ralllra del drt:lI/n. l.a rew' d 1 J ". .
ner el área del cír ulo co 1" t d a e C;,l eu Ista l',.. ... 'X·IU Il'tnl
lente al círculo el d','· t' SIS cena optarcol1loladodelcUlldrddof'(lllh.t_
'.une ro menos un nOve 10 di' I
para nuestro 1T el valor 256/81 = 3 lro I e IllI!onlU. u (¡lit" "IiJ,!nilk;1
errar relativo por exceso d 06% E l ... bastante con un
observemos que si hoy dese
e
¡ .' . n ('U<lnto aJ dl' est<l rt·"d,¡
. • mrnos conocer fi 'ó lid"
la forma 1 _ 1/ d be mCCl n ( t' "hnl>lm. dt>
ti e lom.lrse para obtener ell d d I d
lente encontraríamos p.ml IJ el valor 87 o e (,tl:1 , ..do ("(fui, ...
que cabe sos har ti .,.. •. " laS.ante pm'(ll1ln aY. dt' ahi
tanteos con r'::· q e ohtuvienm Sil rl'1!la pUf
Iones tlllItanas y oomplCIllt'ntos a la unidad.
111. LA MATEMÁTICA HELÉNICA
1. Los griegos
Un largo milenio transcurre entre la época pe las tablillas cuneifor-
mes y de los papiros egipcios que hemos reseñado, y la época de la
revolución intelectual que tendrá por teatro el mundo griego del
Mediterráneo oriental; revolución que significó el advenimiento
del sabio y de un saber cada vez más consciente de su propia
misión y de la responsabilidad que le impone la exigencia W
comprobación o de su verif'iC'dCión.
Al hacerse referencia al nacimiento de este nuevo tipo de sa·
ber: la ciencia, suele aún hablarse de "milagro griego", expresión
que encierra la idea de un surgimiento de la ciencia, del arte yde la
filosoffa como de la nada, por generación espontánea.
Mas hoy, al respecto, y en especial para la matemMica, cabe
ser cauteloso. Por lo pronto, la ciencia prehistórica ha puesto de
relieve el largo camino recorrido por el hombre en la senda del
saber hasta llegar a los umbrales de la ciencia. Por su parte, ya no
es posible dejar de considerar que el "milagro griego" tuvo como
antecedente el saber que desarrollaron los países orientales, en
especial Egipto y la Mesopotamia" La misma tradición griega ates-
tigua la importancia que los primeros griegos atribuían a ese saberI
y es significativo que, según tal tradición, grandes sabios y filósofos
del período helénico habían estado en Oriente, en especial en
Egipto, frecuentando los sacerdotes de esa región"
Otro factor Que ha contribuido a mantener la creencia en el
"milagro griego" proviene de las características del período inme-
diato anterior al advenimiento de la ciencia griega, allá hacia el
35
/
siglo VI a. C. En efecto. el medio milenio anterior a este es
una de las épocas m,is oscuras e inciertas de la historia del Medi-
terráneo, aunque tal oscuridad no proviene de causas intrínsecas.
sino del hecho de tratarse de una época de movimientos de pue-
blos y de la aparición de las armas de hierro que aportaron un
poder destructor desconocido hasta entonces; movimiento y del!!.
trucción que han contribuido a silenciar ecos y documentos que
podrían informarnos acerca de los orígenes de la ciencia en Grecia.
Por lo demás. en este período, Crecia mantuvo relaciones
comerciales y bélicas con los pueblos del Cercano y MediO-Orien-
te, y si bien es cierto que los griegos no supieron leer las
ncos egipcios ni los signos cuneiformes, el hecho de desconocer el
idioma no significa ignorar totalmente sus bienes culturales V las
conexiones que actualmente se advierten entre la
griega y la antigua matemática de los babilonios. como consecuen-
cia de las tablillas descifradas en este siglo, comprobarran tal afir-
mación.
Una última observación, de carácter más bien paradójico.
reafirma la cautela con la cual deben tomarse las informaciones
relativas a la antigua matemática griega. En efecto. mientras hoy
a 30 ó 40 siglos de distancia. COnservamos en las tablillas cuneifor-
mes y en los papiros egipcios documentos originales o copii.ls fieles
de las contribuciones matemáticas de los antib'\los pueblos orienta-
les, nada de eso ocurre con los griegos; a pesar de ser mucho m¡Úi
recientes, pues de las no muy numerosas producciones matem.Ui-
cas que han sobrevivido hasta hoy, sólo disponemos de <'Opias y
compilaciones tardías a veces posteriores en varios siglos, cuando
no meras traducciones.
Esto es particularmente cierto para la matem1tica del perrodo
helénico (siglos VI a IV a. C. l, ya que de los escritores anteriores a
Euclides no se conoce sino el fragmento, relativo a las "lúnulas" de
Hip6crates, de la "historia de la matemática" de Eudemo de Ro-
das. que, a su vez, se conoce mediante una reproducción no muy
fiel, aparecida en un comentario aristotélico de Simplicio del s_ VI,
es decir, de un milenio después.
De alir que la historia de la matemática del perrodo helénico
haya sido reconstruida sobre la base de fuentes indirectas, infor-
maciones dispersas en autores de la época posteriores )', en espe·
36
cial, en los escritos de comentaristas del último 10.,
. . . ga entre los <Iue cabe destacar el resumen hlStónco.
CienCia gne , ..
que apart.'ce en Los comentarios ullibro 1 (le (/1'
Euclides de Proclo; probablemente fundado tamb,én en la histo-
ria" de Eudemo. (1) ,
En este resumen, aliado de fib'llras conocidas de la filnsoha y
de la dencia griegas, ap..U"ecen nombres de los cuales .se tienen
escasas o ninguna noticia, Faltan. en cambio. nombres
tes como el de Demócrito de Abdera, omisión que expllC"d en
vista de )a tendencia neoplatónica de Proclo. contrana a la..'\ con-
cepciones fil0SÓflC'olS de oemócrito_ Pero, salvadas esta y otms la-
gunas, ese resumen histórico señala en líneas generales el
seguido por la matem,\tica durante el periodo helélllco.
Notas complementarias
( 1) El reSUIlU'Il Ili... ,,'wkt. tI(· Pr"du. Pml.'lo 't'1t
1
1
Iltl
,1 ll<ut·
del ¡L sus COlIIl'lItfll"if},t: •• , •. autnre"l 4
1
11l',
fueron los inn.'lltort;'lI de.' la (IUf:" ll:.\CIÓ dt' la llu""t;;(,I.1 t
los net'esaria dehidl) 11 hL' crecidas del Nilu 'Iue IImlt·
I
'ed' des Por lo dt'I1l'ls no ha de ;lSOmhroU" (111t' haya suIn 1111,1
aspropl a, ' • _ " ,
e:tic'encia pr.\ctiC'd h, deleOllinanle de la invención de t"Si.I pllt·"I
. ,.. 'ó oced" d' lo illlpcrlrt·tn '1 In lwr-
lodo lo que está. sujeto a 1" n pr l:' • .• I
tecta. v que es nalural que se produzco.l una tr,UlsiciólI de .la
razon¡miento y de éste a la De maner:' rollln lu)';
. d b'd ,.1 interC'oUllhio v transacciones COIUt"rclalt,s. hlt'n)11 11), pnlll\
CIOS. e I o al, I . ,
ros en tener un conocimiento C'dhal de los números. pur a nt7.J)1l lIIt'uc.:n
nada los egipcms inventaron la J!t.'Ol1letrla. .'
_. E ripto fue el primero qlle introduJu t.. It"iJrlil t'lI
TaJes. que estuvo en)t . _., •
G " él mismo realizó varios des<.,'ubrimienlos y enC'd.I1lIllÓ a !1m MK"t"tC;
re:e:::'ia sus principios; ll1Kuna.'\ cuestiones las resolvió de um' In;l'
Otn.lS de una manerJ. nuls intuitiva. Despué-s de é'1 se ¡¡
del poeta se por la j.tffillletna,
a la cual debió su fama. SeJ.,.'Ún cuenta l-hptaS de Elts, .
Los siguió Pit.\J{oms quien transfomlÓel estudiodt' la
enseñanza liberal, remOnhi!,dose a los principios ;: l:;
los teoremas abstract¡unente y con la intellKencla punA; St' le ue . '
-, la t ·Ó) de las fi·,ur.l.'l CÓSlll'-
descub.'imiento de los irr.lciomues y . consruCCI I ...
3'1
O.' "
caso I.is tarde Aua:dgoms de lazomene se ocupó d . d· ,. .
ét . e lIlt'.b cuesllullt"S
¡(CObonl ncas como Enópides de Quíos.•d",o fllll__ jo\,en que Anax;¡Aor'l\'
am s mencionados por PI tó 11· l" ..
M'is . el r. J n en IViI es C0ll10 lamosos rnatem.iticus.
• tar e. IUcron célebres en J.{eomctrla Hip6crates de r) '. d
b '6 l· . d el el . 'o: litas que CS('u·
n cU,a ra ura e las lunula... y Tl,'odoro de Cirene: 1-1 adt'Ill,l\
ue e pnmero <luC compuso Ehmumtos.
. Platón, que dioa 1aJ.{t.'Ometría. colnoa 100.1 la matt'm.itic.'l. 1111
II11 P¡u
d
lso erxtraordmano mediante el wan interés (1 II E." c1t'mostm l'Xlr ell', el·'
eu" an le su . '1 Id'·'
" s esen, os rep e consideraciones malcm;i!ic:'.'s. que t'1I
despiertan ht admirJción h.\cia esol ciencia de ;Ulllt'llos (IUt'
se oonsagr.ln a la filosofía.
T Almisrno período Leodamas de Anlllit.L'l de
y o de Atenas. que ;UllnClIl;tron el nlllnero dt, It'on'm;l__ clt' j.tffimt'-
tna, IIl1entms le daban unJ forl1lJ m.is cientíllca A I •.. ·u
I"d' I d- , I . ......AJ. t'O-
CI es y e ISClpU o de éste: u."Ón. que acrecieron l'I cIt'
manera que León 1> do . ". -(
vaJ I I o. u esen )Ir unos f. enU.'IItos. lIluy superiores por d
. o.r) e sus León .tdenú.. d('scuhrió 1.1....
tmClones que lne!lcan si un prohlemót puede resolverst' ti no,
E ¡lgO u..'Ón. y comp:ulero de los dis<'Íplllns d(· Plat6ll. lOS
u oxo e nido. qUIt"1I aUlnentó el Illlmerode los tlt.'Ol11tttri '
agregó tres nuc . . l. ,.. cus.
I . Va.) proporciones a "tS tres .1Ilt'lKuas. r Ilwdiomle l'I an.\lish
liZO, progresar lo que Platón h;thía emprendido rt.'sllC(.'to la st"C'Ción
de discípulo de Platón. y Menet·ll1o. di"{'ípulo
Eudoxo. como '11I.embro del círculo de Plalón. y su hermano Dinostr.tto
r:erfccclonaron aun más la en su conjunlo. Teudio dt.'
gozó de gran renombre tanto en cuanto cn otn¡ doctri 1" 1'1 •
pues coordinó Ele".mlO.' y muchas "'".,
Ateneo de Claro. de la misma é(>OC'd. se hiw célehre coml)
matem. Y, en como Todos ellos se en la
Academia e IIlslttuyeron en collllin sus I-Iennotirno de
Colofón lo que habían encontrado EudoxoyTeeteto. de"ClIhrió
muchas prolX>Slclones relativas a los Eleme,uos y se t'lI"upó de lo' L
fil" d M d d' . s uf.!lIrt'Jf.
e., Iscfpl,llode PI alón e iniciado por éste en la matem;\tica.
realiZÓ slS{Uicndo las indicaciones de su Illaestro. aunque
se todas aquellas cuestiones que seJ.{ún su entender
podlan contnbUlr al desarrollo de la filosofía de Plató,) E· h· t· .,
'1" .
1
11 Ilinos (Iue han ocupado los historiadores que tralaron el dcs;\Trollod
a geometría. 4.'
Este últi.mo se refiere evidentemenle a Eudcmo. IlUf<S el A{-'Ó-
metra que sigue es Euclides, que cs posterior a ElIderno.
38
2. Tales
L.'\ matemática griega comienza con el mismo nombre con que se
inicia la filosofía griega: Tales de uno de los "siete sabios de
Grecia", primero a quien se dio ese nombre, no ya por su
de vida y sus preceptos con referencia a la conducta moral. sino por
el hecho de estudiar los secrelos de la naturale"" y hacer conocer
sus investigaciones.
En efecto, Tales, como sus conciudadanos más jóvenes: Anaxi-
mandro y Anaxímenes, fue un fiJósofo de la naturaleza, un "fisiólo-
go" que por sus observaciones empíricas sobre los seres, sobre las
cosas y sobre los fenómenos. en especial meteorológicos, lIe¡(ó a II
concepción de estar todo el Universo sometido a un proceso, a una
transformación continua. como si algo viviente lo habitase ("Iodo
está lleno de dioses"), proceso y transformación cuyo orillen. causa
y devenir busca ("el agua es el principio de todas las cosas. pues
todo proviene del agua y todo se reduce a ella").
Como en todos los casos de los pensadores antiguos, no se
dispone de Tales sino de escasas referencias debidas a comentaris-
tas muy posteriores, pero cabe destacar que es el único entre los
filósofos de Mileto a quien se atribuyen conocimientos científicos
en sentido estriclo: ya astronómicos, ya matemáticos.
Asf. se le atribuye la predicción de un eclipse de sol que. según
los astrónomos modernos. fue el del 28 de mayo de 585 a. C. (f""ha
esta última que, aun convencional, puede servir para fijar el naci-
miento de la ciencia griega), eclipse que reviste un singular interés
histórico. pues ocurrió cuando medas y lidios estaban por entrar
en batalla. que el fenómeno celeste detuvo, y facilitó gestiones de
paz.
Actualmente se duda de tal predicción por parte de Tales. en
vista de la propia concepción cosmológica que se le atribuye. Yde
los conocimientos teóricos que exige, salvo que estuviera en pose·
sión de reglas de los antigups babilonios, lo que no es muy vero-
sfmil. Más verosimil resulta suponer que la predicción del eclipse
no fue sino una atribución gratuita, consecuencia de la fama y de
la popularidad a1can""das por Tales en su condición de sabio.
Algo semejante podrfa decirse coo respecto·a las contribucio-
nes malemáticas, o mejor geométricas. que se atribuyen a Tales y
39
/
que consisten en propiedades teóricas y en un par de
problemas prácticos, (1) cuyo interés reside esencialmente en
que tanto unas cuanto otros se refieren a propiedades generaJes de
rectas, i¡,'ualdadesentreángulos, ysemejanzas de figuras. es decir,
propiedades cuya índole las distingue del conocimiento empírico
de los egipcios, con el cual directa o indirectamente Tales pudo
entrar en contacto.
También aquí, como en el caso de la prcdit'Ción del eclipse. la
atribución de conocimientos geométricos teóricos puede fundarse
en la fama de laque Tales gozó en vida yque. sin duda. se trasmitió
deformada a las generaciones posteriores. Mas también puede
dársele un sentido distinto. vinculado con la revolución intelectual
que se estaba produciendo en el mundo en tiempos de
TaJes: el nacimiento de un nuevo saber.
La nola esencial de ese nuevo saber fue su acentuado cadcter
discursivo, su tónic-a racional, que en sus comienzos se manifestó
meramente en los intentos de explicación de los fenómenos natu.
rales sin acudir a causas extranaturales, pero que pronto adquirió
una sólida consistencia y logró conquistas perdurables en la rama
más fecunda y más dócil a los dictados de la razón: en la matemá-
tica, mediante la demostración rigurosa de sus propiedades, tra.
duc'Ción en su campo de la explicación de los fenómenos naturales.
y si Tales, el "primero entre los siete sabios", había sido también el
primero. cronológicamente. en poner de manifiesto las exigencias
de la razón en el C'dm¡", de la naturaleza mediante la "explicación
racional de sus fenómenos", ¿por qué no dotarlo de igual C'apaci-
dad en el campo matemático, atribuyéndole el invento de la "de-
mostración", en vista de la similitud de los fundamentos de ambos
procesos? Sean o no exagerados Jos méritos qU2,las generaciones
futuras asignaron a Tales. es indudable que termina con él una
etapa en la marcha del saber: la etapa precientifica, para iniciarse
el período del saber crítico, objetivo, científico.
Varios factores contribuyeron al advenimiento de esta especial
concienciacienUfica que ante todo significó una liberación, aún no
total, de la maraña de elementos extracientíficos que envolvían al
saber oriental. Por un lado, el carácter del pueblo griego, pueblo
de legisladores y de coloniz.,dores que, en contacto con pueblos
orientales de larga tradición cultural, heredaron de ellos lo que
40
ofrecían más objetivo: el saber. Ese pueblo disponía ademi-. de un
idioma que una estupenda tradición literaria, casi familiar.
tornado bastante flexible como para permitirle lanzarse a nuevas
aventuras. Si en esa tm.dición un poeta épic:o como Ho-
mero, también incluía un poeta m•.\s did.íctioo como Hesíodo y.
por tanto. m¡\s afín con el saber.
También pudo haber contribuido al movimiento de libemción
la índole especial de la relil':ión ¡(riel':". con su antropomorfismo y la
vinculación de sus mitos. dioses y cultos con fenómenos naturales.
así como los olímpicos, que se inician en el VIII il. C..
en los que lo colectivo, representado por sus facetas y
nacionaJes, se combina con lo individual, encamado en el recono-
cimiento de los propios méritos y en la libertad y valores perso-
nales.
Por último, C'dbe acentuar el C',IJ'¡\cter especial de la cuna del
nuevo saber: la ciudad de Mileto, nudo de rutas comerciales y flo-
reciente mercado, ubicada en las costas de una región como el Asia
Menor, rica en razas y culturas diferentes; factores todos que per·
mitieron a los milesios Ixmerse en contacto con pueblos y prohle-
mas diversos que estimularon su actividad intelectual.
Notas complementarias
(l) Ltu colltribuciones de Tr,le$. St>J(IIIl conshuK'i'L"
teriores, se atribuyó a Tales la demostn.ción de los sif(uientes
Todo diámetro biseca a la circUlúerencia. Los en la dt" 1111
triángulo isósceles son iguales. ÁnKulos opuestos por el son
Los ángulos inscritos en una semicircunferencia son rectos; y la rt'soluci 1\
de los problemas: Detemlinar ladistancia de una nave al puerto. Determi-
nar la altura de una pirámide conociendo la somlml que proyectil: proble-
mas cuya solución exigió a su vez el conocimiento de la de duJo
triángulos que tienen dos lados yel ánf(ulo comprendido respectivamente
iguales, y la proporcionalidad de los lados de dos triánKulo,
semejantes.
Hespecto de esta última propiedad C'J.l>e rerordar que en papiros eJ.!ip·
cios y en tablillas euneifonnes se encuentran aplicaciones numéricas de las
propiedades de los triángulos semejantes, pero tales aplicaciones JlrüctiC'.&S
41
/
r
110 presuponen el conocimienlo previo de la dt'I1loslraci6n 11.'Óric.¡ ... 11.L....
De ahí que de atribuir .tll!:lma contribución oriJ,tinal de T.¡)t:'!'I al n:s(Xx'to.
debería a la deducción racional de pero mld'l cI ...
eso apilrt.:ce en las referencias disponibles. donde ¡¡ lo sumo se in.dk'l t.1
utili.zado. por ejemplo. midiendo IUMlmhr.1 proYl.X'lada pM la pido
ITIlde en el lIlstante en que la propia sornhm del operador er•• i}.tu.•1¡¡ l..
"hura de su cuerpo. Pero aun t'n t.'stl' caso. fundado .. uhrt' un método d.,
colnprobación inluiti,·a. nada prueha que Tales hay•• dt'rnostrado d t(-"()n"
ma que, con frecuenciJ.. Ilevil su IlQlllhre en los tt'xto.. elemenhlle<; de
metTía. pero cuya primera demostración. nada fikil. ap'lrt'<''t· t'n t'11.ihrn VI
de los EIt".lIenlos de Euclides.
Al respecto de esta inconsi...tenci:a histórira C.lht.· eH..r la fdiz "hnuladt>"
del rnatem:itioo Félix Klein. quien recordaba (Iue si un tt:.t)remalle\.a t'I
nombre de un matem¡Hico. es se}.turo flue este matel1l;itiro ll() t.'S 'in in"t'Il.
toro Tall.'Osa· ocurre prccisanH'nte con el dt' Tales" y. pm'CIt'
aSQ"cgarsc, con el "teorema de el "hinolllio <It.' Nrwtnn". t'1
.. de Pasc-..J" ...
3. Los pitagóricos
Eljuegode la razón y la rndole del ente primordial capaz de
drar todas las cosas, son los fundamentos que caracteri7.an a las
corrientes filosóficas que alimentan el pensamiento helénico.
En cierto sentido diríase que la geografía influyó en esas co-
rrientes. Mientras que de las colonias de Asia Menor provienen
los "fisiólogos" con su acentuada tendencia hacia "la naturaleza
de las cosas", fincada en entes de consistencia natural: agua, aire,
fuego ... ; de las colonias itálicas provendrá corriente m,ls
mística con un ente primordial de naturaleza ambivalente, como
habitante de dos mundos: del mundo de la razón y del mundo dO'
las cosas. Ese nuevo ente fue el número y sus artífices fueron los
pitagóricos o
Si las figuras de los fisiólogos son legendarias, también lo es y
quizá con mayor razÓn la de Pitágoras, filósofo que habrra vivido a
lo largo de gran parte del siglo VI a. C. y cuya vida ydoctrinas han
sido deformadas por la atmósfera mística que las envolvió, contri·
buyendo sin duda a esa deformación la imposición del secreto ydel
42
silencio místicos que regían en Ja escuela que había fundado Pit.í·
goras, en especial, en lo referente a los conocimientos.
Pití1goras y su escuela pertenecen por ig:uaJ a la ciencia y a 1..
filosofía, a la mfstica y a la polítjca: pues Pitágoras no fue sólo un
filósofo, sino un sacerdote de ritos ar<."J.ic.'Os y h'L\la un po.
lítico. pues fueron las luchas polítiC'.lS de mediado, dd \' a. C.
las que provocaron la destrucción de la escuela fundada por Pit,i-
en Crotona (Italia) yla emigración de los pitagóricos y de sus
doctrinas a la metrópoli, donde hada esa é¡>OC"J. comenzaron ¡t
difundirse. .
o es fí1cil reconstruir el camino que pihlJ'óricl)
condujo a las verdades matemátiC'dS. Se ha querido ver una in-
fluencia del orfismo y del poder especial que ese mito otorj(aha a la
música, así como a la vinculación existente entre la armonía musi-
cal y la armonfa reflejada en los números, vinculación fortalecida
por el descubrimiepto que se atribuye a Pit¡lgoras de la relación
simple entre las longitudes de las cuerdas de la lira y los acordes de
los sonidos emitidos por sus vibraciones. En efecto, cuando la lon-
gitud de la cuerda se reducía a la mitad, es decir, en la relación 1:2.
se obtenía la octava; si en cambio las relaciones eran 3:4 Ó 2:3 se
obtenían, respectivamente. la cuarta y la quinta. Si se aA:reAa que
en estas relaciones simples aparecen los cuatro primeros díJ'itos
1, 2, 3, 4, que a su vez dispuestos en forma de pila dibujaban el
triángulo equilátero; y que su suma era la, número místico con
propiedades geométricas (por ejemplo, el número de caras yaris-
tas del tetraedro), etcétera. se explica CÓmo esta combinación de
sonidos, números y figuras convirtió al número en "esencia de
todas las cosasoo.
Aristóteles, que prefiere hablar de pitagóricos, no de
ras, expone de esta manera esa conclusión: "Los así llamados pita-
góricos. habiéndose aplic..do a la matemática fueron los primeros
en hacerla progresar, y nutridos de ella creyeron que su principio
fuera el de todas las cosas. Ya que los números por su naturaleza
son los primeros que se presentan en ella. les p;ueció observar en
los números semejanzas con los seres ycon los fenómenos, mucho
más que en el fuego, o en la tierra o en el agua (por ejemplo. tal
determinación de los números les parecía que era la justicia, tal
otra el alma Ola razón, aquella otra la oportunidad y, por así decir,
43
anáJogamente toda otra cosa), y como también veían en los nlllne-
ros las determinaciones y las pro(>orciones de las armonías y como.
por otra parte. les parecfa que toda la naturaleza estaba por lo
demás hecha a imagen de los números, y que los números son los
primeros en la naturale"L.a. supusieron que los elementos de los
nllmeros fuesen los elementos de todos los seres y que el universo
entero fuese armonía y número, Y todas las concordancias qUl'
podían demostrar en los números y en las armonías con las con-
diciones y partes del universo y con su ordenación total. las
recogieron y coordinaron",
Es posible que un primer resultado de tal coordinación y orde-
nación, fuera el advenimiento de la matemátic-J. como ciencia. a la
sombra de tal concepción metaffsica y aliado de tal mistica de los
números. Por lo menos esto es lo que se deduciría de la frase de
Proclo al afirmar que Pitágoras "transfonnó el estudio de la ¡>;eo-
metría en una enseñanza liberal remontándose a los principios
generales yestudiando los teoremas abstractamente ycon la inteli-
gencia pura ... " De ser asl. seria mérito de Pitá¡>;oras o de los pi-
tagóricos el de haber convertido el conjunto de los conocimientos
matemáticos en una estructura racional deductiva. con la intro-
ducción de la demost.ración como recurso característico de la ma-
temática como ciencia,
En cuanto al trJ,tamiento de esla disciplina en la escuela pita-
górica, se dispone de algunos datos, aunque por comentaristas tar·
dIos como San Hipólito del siglo 111. quien refiere que en la secta
pitagórica los adeptos se distinguían en novicios yen iniciados, Los
primeros sólo podlan escuchar y callar (exotéricos o acústicos),
mientras que los segundos (esotéricos o matemáticos) ,xxllan ha-
blar y expresar lo que pensaban acerca de las cuestiones cientfficas
de las que se ocupaba la escuela. De ahl que sea Mobable que se
deba a los pitagóricos el nombre de la nueva ciencia: matemática
(de rnathemata =ciencias) que significa algo que puede aprender-
se. Tambi n informa San Hipólito acerca de su contenido al decir
que los pitagóricos mezclaban astronomía y geometría, aritmética
y música. Proclo. un par de siglos después. es más explfcito al
expresar que los pitagóricos distinguían en la matemática cuatro
ramas: la aritmética (de aritmein = contar) que consideraba al
número en sí, debiéndose entender por nlllnero. entre los grie·
44
gas. enteros y &accionarios positivos; (1) la geo-
metna, que conSideraba la cantidad ya no discreta sino continua
pero sí, perdiendo así en consecuencia la palabra
su anllguo sentido etimológico de "medir la tierra"; (2) la
muslca, estudio de la cantidad discreta. pero no en sr sino en
sus relaCIOnes mutuas; y la astronomía, como estudio de la canti-
dad continua, no en sí sino en movimiento,
Ya hicimos referencia al llamado "teorema de Pitágoras" que
los babtlolllos conocían, así como su consecuencia numérica: la ley
general deformación de los "tripletes pitagóricos". Es posible que
los pItagÓriCOS demostmran el teorema. probablemente por des-
composición de figuras. aunque en el estudio de los "triplete,' no
lograron la generalidad de los babilonios. (3)
Fue el de un caso particular del teorema de Pitl!-
gOTas, qUien aportó una consecuencia importante para el destino
de k sec.ta cuan,?o no de la matemática toda: el "descubrimiento de
los .rraclonales • es decir. el descubrimiento de pares de cantida- _
dIferentes. taJes que la mayor no es múltiplo de la menor ni
mulllplo de una parte de la menor; y por tanto cuya razón no
expresable mediante un número entero ni fi-Jccionario, Si
se piensa que gri,egos no conocieron otra clase de números y
que la matemática pItagórica exigía que el número era la esencia
las cosas. se explica que para los pitagóricos aquellas
cosas SImplemente no existfan; el hecho de presentarse en figu-
ras consideradas perfectas. como el cuadrado o muy simples. como
el triángulo rectángulo isósceles. asr COmo el carácter tajante y
categónco de la demostración que probablemente se desarrolló en
el ,ser,lo de la escuela, tornaron aun más desconcertante el descu-
brlmlento;.e' hecho es que varias leyendas rodean al suceso. y el
secreto se Impuso al descubrimiento. (4)
U visión de conjunto de las conbibuciones matemáticas que
se atnbuyen a los pitagóricos produce una impresión más bien
extraña, en vista de que Jas contribuciones más importantes y
numerosas son geométricas, mientras que las contribuciones arit-
,,:,éticas son pobres y escasas. hecho de visos más bien paradójicos
SI se pIensa en la concepción pitagórica de la omnipotencia del
número, esencia de todas las cosas.
45
También se atribu)'e a los pitagÓricos el coneximiento de las tres me·
dias: aribnéLica, geométrica y annónica. Esta última designación, resto
fósil de las contribuciones de los pitagóricos que aún se emplea en matemá-
tica, proviene de que las razones que caracterizan la octava, la quinta y la
cuarta musicales pueden fonnarse con la tema 6, 8, 12 que constituye una
tema en progresión armónica. Con nuestros símbolos.Ji, cy h son, respee--
tivamente, las med.ias aritméticaYannórrkade los nÚJnerosayb, serác- a=
= b - e; (h - a) : a = (b - h) : b o sea e = 'l. (a + b) y h - 2ab : (a + b),
Por otra parte, se atribuye a los pitagóricos la llamada proporción
musical (que según una referencia Pitágoms habría traído de Babilonia),
que expresa a:c = h:b, o con nuestro léxico: la media geométrica de dos
números es la media geométrica de sus medias aritmética y armónica.
descompone en escuadras de carpintero, en lafonna indicada por lafigurJ.,
cada escuadra, o gnomon según la nomenclatura griega, contiene UA nú-
mero par, de ahí la propiedad: la suma de los primeros 11 números pares
sucesivos es el producto de este número por el sucesivo. Si se supone
eliminada la fila inferior, el rectángulo se (.'Onvierte en un cuadrado y cada
gnomon contiene ahora un número impar, de ahí la (>ropiedad: la suma de
los primeros n números impares es el cuadrado n
t
de ese número. Por
último, si se supone bifurcado el número rectangular por la Irnea de pun-
tos, cada mitad se1:Onvierte en un número triangular y de ahí la propiedad:
la suma de los primeros '1 números sucesivos es el semiproducto de ese
número por el sucesivo. En la figura n "'" 6, de ahJ que la suma de los
primeros seis ¡xues es n (n + l}::o: 42; la suma de los primeros seis impares
es ni "'" 36; Yla suma de los primeros seis sucesh'os es lIt n (n + 1)'= 21.
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Notas complemeutarias
(1) ÚJ aritmélica pitagórica. Dejando de lado todos los fantásticos
atributos que los pitagóri<:os concedían a ciertos números, consideremos
algunos resultados positivos que se atribuyen a los pitagóricos en el campo
de la aritmética. Por lo pronto, se les debe la distinción entre la arihuética
como ciencia o teorla de los números y la logística como arte o práctica de
cálculo, separando netamente los números abstmctos, esencia de las cosas,
de las cantidades concretas, que el hombre maneja en sus transacciones
comerciales y en los menesteres ordinarios de la vida. También se les debe
la clasificación de los números en vista de sus arihnéticas:
pares e impares, perfectos, amigos. , .
uestro léxico actual conserva reminiscencias pitagóricas; las palabras
cuadrado y cubo mantienen su doble acepción de número y de fi,b'Um; en
inglés figure es también cifra. En cambio erpresiones de indudable origen
pitagórico como las de los "números figurados": triangulares, pentagona·
les, poligonales, . , . no conservan sino un interés histórico, aunque ha sido
esta aritmogeometría de los números figur.ldos el origen de las primeras
propiedades de la teoría de números.
Véase en la figura siguiente un número de puntos n.'ctangular taJ queel
número de un lado (la altura) supera en una unidad al otro (la base). Si se
Una solución de esta aparente contradicción h'l sido dadu últi-
mamente como consecuencia del desciframiento de las lablillas
cuneiformes de este siglo, En efecto, según eugebauer "lo que
se llama l>itagóril'O en la tradición griega debería probablemente
ser llamado babilonio", pues los pitagóricos hab,ran bebido sus
conocimienlos matem:1.ticos en la aritmética y en el ¡ilgebra de los
babilonios, pero es natural que imprimieran a esos conocimientos
su propio estilo, es decir "el carácter específicamente
como se expresa Van der Waerden, anteponiendo al 11leroC'adcter
operativo e instrumental de los babilonios el rigor lógico y la de-
mostración 11late11látiC'J. Y fue en esa tarea, que el comienzo no
encontraría contradicción con la propia metafísiC'J.. cuando choca-
ron con el "escándaJo de los irracionales", que los a torcer el
rumbo de sus investigaciones abandonando el campo de la aritmé·
tica donde los irracionales cerraban el paso a todo y
transfonnando las consideraciones aritméticas y en
cuestiones de índole geométrica.
"
:'1
...

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46
47
(2) LA geometria de los pitagóricos. Dos tendencias presiden la geo-
metría de los pitagóricos: por un lado, el sentido de annonfa universal que
campea en su mctafísicay, por el otro, la preocupación casi exclusivaporel
estudio de las propiedades de figuras concretas, planas o sólidas, probable
herencia de conocimientos orientales peroahora, clames. amasados con el
método deductivo.
De tal colnbinación surge la preferencia que se advicrte en la geome-
tria pitagórica por los polígonos y poliedros reb'Ubres. Asf es de origen
pitagórico el teorema que enumera las escasas posibilidades (triángulos,
cuadrados, hexdgonos) de llenar un área con polIgonos regulares. En cam-
bio, la construcción geométrica de esos polígonos exige mayores conoci·
mientos. Si bien tal construcción es muy sencilla cuando se trota del
cuadrado y del hexágono: y de los infinitos polígonos que derivan de ellos,
la cosa no es tan simple cuando se trata del pentágono. Se sabe, por
comentaristas muy posteriores, que los pitagóricos utilizaban, como sún·
bolo de reconocimiento de la secta, un pentágono cóncavo: la estrella de
cinco puntas que es un pentágono regular, cuya construcción por tanto
conocían. Esa construcción es un caso particular de un grupo de proble-
mas, característicos de la geometría griega, llamados de "aplicación de
áreas" y precisamente se sabe por referencias de Proclo que el aristotélico
Eudemo de Rodas atribuía a los pitagóricos el descubrimiento y conoci-
miento de ese tipo de problemas. Pero hoy sabemos algo más pues, en
virtud de los conocimientos matemáticos revelados por las tablillas cunei-
formes dcscifradas en este siglo, se comprueba (Iue muchos problemas
numéricos resueltos por los matemáticos babilonios no son sino la contra-
parte algebraica de los problemas de "aplicación de áreas", circunstancia
que ponede relieve una vinculación, sobre La base efectiva de la naturaleza
de los problemas, entre la matemática de los babilonios '1 la de los pita-
góricos.
Un ejemplo tfpk:o es el problema de dividir un segmento en media y
extrema razón, que encierra la posibilidad de la construcción del p e n ~ g c ;
no regular. Se trata de divKlir Wl segmento dado en"dos partes de manera
tal que el cuadrado construido sobre la parte mayor sea equivalente al rec-
tángulo cuyos lados son el segmento dado y la parte menor. Una simple
transfonnación de fibruras permite reducir el problema a la determinación
de un rectánb'Ulo conociendo su área y la diferencia entre sus lados, proble-
ma que traducido aribnéticamente consiste en detenninar dos números
conociendo su producto y su diferencia, típico problema del ··álgebr." de
los babilonios.
En cuanto al conocimiento y construcción de los poli<..odros regulares
parece natural que los pitagóricos se interesaran por estos cuerpos siméa
48
tricos y "annoniosos"; interés que se trasmitió a Platón proporciom1.ndole
las bases materiales de su cosmogonía, como lo revela la denominación de
··cuerpos platónicos'· que se ha dndo a los poliedros regulares, aunque en
un "escolio" del último libro de los Elenumt03 de Euclides se agrega que
estos ··cuerpos" no se deben a Platón, pues tres de ellos: el cubo, el
tetrJ.edro y el dodecaedro se deben a los pitagóricos, mientnu que el
octaedro y el icosaedro se deben aTeeteto. De todas maneras los poliedros
regulares, todos o no, constituyeron uno de los temas de la geometría
pitagórica.
(3) El teore11ln de Pitdgorw y la ecuación pitagórica. Después del des·
ciCramiento de las tablillas de los babilonios de este siglo, es sabido que los
babiJonios no sólo conocieron el "teorema de Pit4goras", que aplicaron en
la resolución de problemas, sino que tuvieron también un conocimiento
completo de los ··tripletes pitagóricos", es decir, de La solución en números
enteros de la Uamada "ecuación pitagórica·'; %:1 + IJ:I ., ::1. No obstante,
puede aún mantenerse laopinión del historiador de la matemática ZeuLhen,
quien sostuvo que ese teorema constituyó el origen de la geometría racio-
nal en la escuela pitagórica y Que las deducciones que paulatinamente fue
realizando la escuela tuvieron por objeto lograr una demostración general
del teorema. advertida su verdad en casos particulares.
En cuanto a la ecuación pitagórica se abibuye a la escuela la solución
particular
r = O/. (n' - 1); Y = n; r = Y. (n' + 1);
con ,. impar, solución que probablemente dedujeron de la propiedad
conocida de ser todo número impar diferencia de dos cuadrados, de mane-
ra que si, a su vez, ese impar es un cuadrado, quedasatisfec.ha la ecuación.
(4) El descubrimiento de los Irracionales. La demostración 'Iue trae
Aristóteles en uno de sus escritos alude al descubrimiento de la ilT'.1Ciona-
lidad del número que hoy expresamos como ~ En efecto, un caso parti-
cuJar del teorema de Pitágoras muy fácil de demostrar independientemen-
te del caso general, comprobada que el cuadrado construtdo sobre la hipo-
lenusa de un triángulo rectángulo isósceles era el doble del cuadrndo cons·
truido sobre cualquiera de los dos catetos. Era claro que la hipotenusa no
podía ser múltiplo del cateto, pues era mayor que él, pero menor que su
doble, de ahf (Iue la razón entre la hipotenusa y el cateto debía scr un
múltiplo rn de la parte 11
1
del cateto, siendo m y n números primos entre sí
y, por tanto, no podían ser ambo, paru. Ahora bicn, de la propiedad que
hoy expresarlarnos m:t = 2n:t es fácil deducir que m, por contener el fac-
tor 2, debe ser par I también lo ha de ser entonces su cuadrado y por
49
I
:ntener este el faclor 4, ha de contener cl factor 2 y. por tanto, tam-
. én. n, ha par. luego In y 11 SOIl limbos pares. contradicción que
IInphcaba la mexlstencia de ", y n.
4. Los e/catas
El siglo v a. C. fue el grJn siglo griego. el "siglo de Periele'·. el
sIglo del auge de las artes plásticas y literarias. de la música y del
teatro, el SIglo en el cual la filosoRa, superado el empirismo de Ins
fisiólogos y el misticismo de los pitagóricos, se dirige hacia los
p.roblemas que han de constituir sus futuros temas de
clón: los problemas lógicos, la metafísica, la teoría del conoci.
miento. la ética; temas que en buena mc<l.ida se vinculan con la
matemáti.ca. primer esfuerw científico' concreto de los
. La pnmera figura, cronológicamente, de la filosofía griega del
slglov es Parménides de Elea, que se habría formado en la escuela
.de esa aunque una antigua leyenda que
Parménides fue instrUIdo por un pitagórico.
<:on se presenta un nuevo protagonista en el pen-
samiento refleXIVO: es eljuego de la razón con el proceso dialéctico
surgiendo (:omo primer producto de ese proceso la
entre la apariencia y la esencia de las cosas. Según
Pannémdes, frente a la realidad sensible que percibimos, cam.
b,ante y efímera, existe la realidad eterna, inmutable e inmóvil del
ser. La ciencia ha de buscar esa realidad detrás de las apariencias
del mundo de los sentidos y distinguir la verdad (el sel') de la
opinión (el no ser). Sin duda que en su poema Sobr'i,V'lllltllraleul.
esento en tono profético y alegórico, Parménides no señala el
camino para llegar a la verdad, pero no es menos indudable '1
ue
con él se inicia la crítica del conocimiento y se introduce en la
construcción científica un rigor lógico que busca y trata de encon.
traro en el poder l'"acional del hombre, el carácter de permanencia
que otorga al conocimiento su esencia, su objetividad.
y en su discípulo Zenón de Elea puede advertirse con qué
eficacia se esgrime ese poder mediante sus clásicos argumentos (1)
en contra de la pluralidad y del movimiento, argumentos de tinte
50
paradójico que se han interpretado como criti as a la:">
concepciones pitagóricas, al denunciar los absurdos que implic-Jb¡\
la concepción de los cuel'"pos como suma de puntos, del tiempn
como suma de instantes, del movimiento como suma de pasajes de
un lugar a otro.
Las críticas de Zcnón no dejaron de tener influencia en el des-
arrollo ulterior de la matem;.\tica. Por lo pronto, introduce la conti-
nuidad, como una de las notas del ser, y elimina así la discontinui-
dad que había procumdo a los pitagóricos "el esc,\ndalo de los irra-
cionales". Por lo demás, la dicotomía del ser v no ser sienta lJ.s
bases del principio lógico de -no contradicció;" de perdurables
consecuencias en el proceso discursivo, en especial en la matem¡\·
tica donde dará lugar a un recurso de demostración: el método de
reducción al apsurdo.
Notas comple'mentarias
(1) Los argumentos de Zenón. La im¡xJrtancia matemática dc los arb'U-
mentas de Zenón no reside sólo en el concreto significado matemático que
algunos de cUas poseen, sino en el hecho de que, al tomar como blanco de
sus ataques la concepción pitagórica y en espec.iallos conceptos matemá-
ticos en ella implicados, ha contribuido a forjar la racional de
los entcs geométriros fundamentales, tal como se presentari más adelante.
Así, en sus argumentos en contra de la pluralidad refuta la hipótesis de
estar compuestas las magnitudes geomébicas de elementos indivisibles y
extensos. En efecto, tal hipótesis conduce a un absurdo pues Sl algo está
compucsto de elementos indivlsibles, éstos no tienen extensión y un con-
junto de elementos inextensos, por grande que sea su número, no puede
dar sino una cantidad inextcnsa, es decir, nula. Por otra parte, las unidades
que componen loda pluralidad deben estar separadas enlre sí por algo,
entre este algo y la unidad anterior debe haber asu vez otro algo (el vado
no existe), y así sucesivamente, de manera que un conjunto de infinitos
elementos na puede dar sino una cantidad infinita. Luego toda pluralidad
es nula e infinita al mismo ticmpo. .
También los cuatro argumentos en contra del movimiento: la dicoto-
mía, el Aquiles, la flecha en el aire yel estadio, van dirigidos a combatir la
tesis de los pitagóricos. Veamos el Aquiles, que es el argumcnto de con·
tomos más dramáticos. Aquiles, "cl de los pics ligeros", no alca.n.zar' a la
51

lenta tortuga. por escasa que sea la distancia con la (I"e la tortuga precede
al corredor. Pues. cuando Aquiles ha recorrido esa distancia y llega donde
estaba la tortuga, ésta estará en un lugar algo más adelante; cuando Aquiles
a ese lugar la tortuga habrá avanzado otro poco yasí sucesivamente.
De ahí que la conclusión es evidentemente absurda: de suponer Gnito el
número de lugares, Aquiles no alcanzará jam:is a la tortuga, de suponerlo
infinito, el lugar del encuentro existe. pero más allá de esos infinitos
lugares.
Los dos argumentos anteriores, como algún otro. aluden a la divisi-
b¡lidad infinita de las cantidades y ponen por tanto en evidencia el peligro
que entrañaba el manejo poco cuidadoso de un concepto tan vago y riesgo-
so como el infinilo, de ahí que sea probable que otra de las consecuencias
indirectas de las críticas de Zenón fuera esa característica de los matemá-
ticos griegos posteriores de tratar de eliminara de reprimir el infinito de su
ciencia.
5. La matemática del siglo v
En el siglov a. C. la matemática aún nose habfasistematizado. No
obstante, la labor de los pitagóricos había dejado dos saldos impor·
tantes, uno de carácter general: la exigencia de la demostración, y
otro de carácter circunstancial: la consagración casi exclusiva de los
matemáticos a las investigaciones geométricas.
De ahi que los matemáticos del siglo v se dedicaron a la bús-
queda de nuevas propiedades de las figuras, ya de car.\cler general:
nuestros teoremas, ya de carácter particular: nuestras construccio-
nes, que deben considerarse como "teoremas de existencia" pues
para los antiguos construiT una figura. partiendo de elel1'lentos
dados y·con propiedades prefijadas, era demostrar que tal figura
existe o, lo que es lo mismo, deducir su existencia' propiedades
conocidas.
Como las primeras figuras de las que partieron los griegos
fueron la recta y la ci.rcunferencia, todas las proposiciones geomé·
trieas fueran teoremas O construcciones, debían fundarse sobre
esas dos figuras y sus relaciones y conexiones mutuas.
Por su parte, y ésta es otra de las características de la matemá·
tica del siglo, muchas de esas nuevas propiedades fueron logradas
mediante la búsqueda y la persecución de algunos problemas par.
52
ticulares que, a manera de polos atrajeron la atención de los ma-
temáticos. Esos problemas, hoy llamados "los problemas clásicos
de la geometría", fueron tres: la trísección del ángulo, la duplica-
ción del cubo y la cuadratura del drculo.
La división de un ángulo cualquiera en tres partes iguales
mediante construcciones con rectas ycircunferencias o, como sue-
le también decirse, con regla y compás, es un problema que ha de
haber nacido naturalmente y si llamó la atenciÓn fue seguramente
por la desconcertante discrepancia entre la sencillez de sus térmi-
nos y la imposibilidad de resolverlo con regla ycompás; imposibili-
dad tanto más llamativa cuanto con esos medios podía dividirse un
ánb'Ulo cualquiera en 2, 4, 8, ... partes, mientras que podian tri-
sectarse ángulos especiales, como el recto y sus múltiplos. Es
posible, además, que la construcción de los polígonos regulares
contribuyeraaaumentar el interés por el problema, pues así como
la bisección de un ángulo permitía construir un polígono de doble
número de lados de otro dado, la trisección hubiera permitido la
de un polfgono de triple número de lados.
Sin embargo, todos los intentos de los matemáticos griegos
para resolver el problema, en general, resultaron infructuosos
cuando se pretendía utilizar las propiedades de una geometría
fundada exclusivamente en las rectas y circunferencias y sus inter-
secciones, mientras que la cosa resultaba factible cuando a esa geo-
metría se agregaban nuevas líneas Ose admitían nuevas posibilida-
des entre las líneas conocidas. (1)
El problema de la duplicación del cubo: determinar geométri-
camente el lado de un cubo de volumen doble del de un cubo de
lado dado, ofrece otro cariz. Por lo pronto, varias leyendas le atri-
buyen un origen extramatemático. Una de eUas refiere que con·
sultado el oráculo de Delfos a fin de aplacar una peste, habría
aconsejado el ara de Apolo que era cúbica, de ahí el nom-
bre de "problema de Delos" con que a veces se lo designa. Pero es
posible que también en este caso su origen fuera geométrico,
como natural generalización del problema de la duplicación del
cuadrado, d!, f.lcil solución, sin más que tomar la diagonal como
lado del cuadrado doble. Pero al trasladar el problema del plano al
espacio, todos los intentos de resolver el problema con los medios
ordinarios de la geometría resultaron vanos.
53
'.
Notas complementarias
..
de geometrfa plana que, generalizado, tomó el nombre de "pro-
blema del mesolabio",(2) mientras que, sin lograr cuadrar el
círculo, logró cuadrar recintos limitados por arcos de círculos,
aparentemente más complicados que el círculo, que Ix>r su forma
de luna creciente se los llamó "lúnulas de Hipó<:rates". (3)
Agreguemos que algunas curvas o recursos especiales que per-
mitían resolver uno de los problemas clásicos también a veces
resolvfa otro de ellos, hecho que revelaba alguna relación entre
esos problemas que permaneció siempre oculta a los matemáticos
griegos. Un caso interesante lo ofrece una curva inventada por el
sonsta Hipias, que permitía resolver la trisección o, mejor, la
multisección del ángulo y que más tarde se comprobó que permi-
tfa resolver también el problema de la cuadratura del circulo,
razón por la cual se la conoció desde entonces como la "cuadratriz
de Hipias". (4) ,
Por último. mencionemos a otro matemático del siglo V. el
maestro de Platón: Teodoro de Cirene, a quien se atribuye la de-
mostración de la inconmensurabilidad de una serie de segmentos,
cuyas medidas son las raíces cuadradas de los primeros números
no cuadrados hasta el 17 inclusive.
3
p
(1) Una trisección por "inserción", Los griegos denominaban
ci6n" a una relación entre figuras que
consistJa en admitir que dadas dos
transversales en general, y un punlo
4 lijas, siempre existe una recta que pasa
por el punto fijo y tal que sus intersec-
,ciones con las transversales
nan un ",¡,'mento de longitud prefijada.
e Con la inserción, postulada como una
construcción posible más, el campo de
la resolubilidad de loo problemas geo-
métrms se amplía (la inserción presu-
8 (x>ne la resolución de una ecuación de
cuarto grado) si las transversales son
rectas.
y
En cuanto al problema de la cuadratura del círculo, surgió sin
duda de la exigencia práctica de determinar el área de un círculo
conociendo su radio o su diámetro, y traduciéndose geométrica·
mente en un problema de equivalencia: dado un segmento como
radio de un círculo, detenninar otro segmento como lado del cua-
drado equivalente.
Los pitagóricos habían resuelto el problema de la "cuadratura
de los polígonos", pero al pasar de los polígonos al círculo, el
proceso resultaba inaplícable'y, al igual que en los otros dos pro-
blemas clásicos, los intentos de "cuadrar el círculo", sin acudir a
recursos especiales, resultaron infructuosos.
Son interesantes los intentos que en este sentido realizaron los
sonstas Antifón y Brisón. El primero parte de la propiedad: es
siempre posible, dado un polígono inscrito en un círculo, construir
otro de doble número de lados, agregando que si el número de
lados aumenta, el polígono se aproxima cada Ve-L más al círculo;
llegando a la conclusión de que, al ser todos los polígonos cuadra-
bies lo será en dennitiva también el círculo, couclusión nnal falsa,
como ya observó Aristóteles. por grande que sea el número
de lados, el polígono jamás llenará el círculo. Brisón, por su parte,
agregó a estas consideraciones las an:ílogas referentes a los polígo-
nos circunscritos, mostrando cómo las dos series de polrgonos
estrechan cada vez más al círculo. cuya área estará siempre com·
prendida entre la de dos polígonos: uno inscrito y otro circunscrito.
Si Brisón llegó hasta aquf, aún sin resolver el problema, habría
señalado la senda por la cual más tarde Arquímedes logrará nota-
bles resultados, pero si, como se dice, agregó que el área del
círculo es media proporcional entre la de los cuadrados inscrito y
circunscrito, habría entonces cometido un grosero,
aproximadamente del 10 %.
Con los problemas de Ocios y de la cuadratura del circulo se
vincula la figura de Hip6crates de Quíos, el primer matemático
"profesional", quien habiendo llegado a Atenas en la primera mi-
tad del siglo por razones nada científlcas, se interesó por la mat:-
mática y, siguiendo una probable tradición de mercader, ensenó
esa ciencia por dinero a la manera de los sofistas.
Las contribuciones de Hip6crates son importantes; en el pro-
blema de la duplicación del cubo redujo la cuestión a un problema
54
55
\
\
Por ejemplo, añadida la insen:ión, la tii.sección del ángulo es posible
con regla ycompás, SeaAVB el ángulo a bisecar, Por un punto MdeAV se
trazan MP y MQ perpendicular y paraJela respectivamente a VB; la recta
ve que por inserción detennina entre MP y MQ un segmento RS doble
del VM, biseca el ángulo dado, pues el ángulo GVB es mitad del AVC.
Basta para comprobarlo unir el punto medio O de R5 con M y considerar
los ángulos de los biángulos isósceles MOS y VOM.
(2) El prohlema del meso/ahio. 'La historia de este problema aparece
brevemente expuesta en una carta que Eratóstenes (s. 111 a. C.) envió a
Ptolomeo 111 con una solución propia y un instrumento con el cual se
llevaba a cabo prácticamente esa solución. La primera parte de esa carta
expresa: "Se cuenta que uno de los antiguos poetas trágicos"hiciese apare-
cer en escena al rey Minos en el acto de ordenar la construcción de una
tumba para su hijo Glauco, y advirtiendo que la tumba tenta en cada uno
de sus lados una longitud de cien pies, exclamó: "Escasoespacio en verdad
concedéis a un sepulcro real, duplicadlo, Conservando siempre la fonna
cúbica, duplicad de inmediato a cada uno de sus lados". Es evidente que
en esto se engañaba, puesto que duplicando los lados de una figura plana,
ésta se cuadruplica mientras que si es sólidaseoctuplica. Se agitó entonces
entre los geómetras la cuestión de cómo podía duplicarse una figura sólida
cualquiera, manteniendo su e5pt:cie. Yeste problema se llamó de la dupli.
=ión del cubo. Después de muchos titubeos, fue Ilipócrates de Quíos el
primero que encontró que si entre dos rectas una doble de la otra se
insertan dos medias proporcionales se duplicará el cubo, con lo queconvir.
tió una dificultad en otra no menor. En efecto, aun reducido a un probJe...
ma de geometría plana, no pudo resolverse por medio de recursos elemen-
tales. Mas, es posible que más adelante esa reducción no agrnclara a P1alón,
que criticaba a los geómetras griegos por su escasa dedicación a la gl:ome-
trta del espacio.
El razonamiento que condujo a Hipócrates a esa r e d ~ ~ ó n pudo ser el
siguiente: si los volúmenes de cuatro cubos están en progresión geomébi·
ca de razón 2, el cuarto cubo tiene el lado doble del lado del primero,
mientras que el segundocubo es de volumen doble del primero; y como al
estar una serie de cubos en progresión geométrica, también lo estanin sus
lados, resulta en definitiva que si se intercalan dos medias proporcionales
entre dos segmentos, uno doble del otro, la primera de esas medias resol-
vía el problema de Delos. Más tarde se eliminó tal limitación y con el
nombre de "problema del mesolabio" se conoció el problema de intercalar
dos segrnentos medios ¡>rOllOrciona.les entre dos segmentos dados; es de-
cir, dados a y b, detemlinar geométricamente dos segmentos l' e y tales
56
que a;x::xoy"y:h de donde x' =a' h; y' =oh'. Cuando h ~ 20, x" =20". se
cae en el problema de Delos.
(3) Las lúnulos de Hipócrale,. La conbibución de Hipócrates aJ pro-
blema de la cuadratura del cfrculo es más importante, no sólo porque la
cuadratura de las lúnulas es un aporte positivo, sino también por el cúmulo
de propiedades geométricas que tal aporte entrañaba que, por lo demás.
proporciona una medida de los col1<rimientos de la época.
En la cuadratura de las lúnulas, Hipócrates utiliza la proporcionalidad
entre los círculos y los cuadrados de sus diámetros, que probablemente
admitió intuitivamente como exlenSlón de la propiedad, sin duda conoci·
da, de la proporcionalidad eotre pollgonos semejantes y los cuadrados de
los lados homólogos. En efecto, la demostración rigurosa. por parte de los
griegos, de aquella propiedad exigió la introducción de un nuevo método,
el de emaución, que no aparecerá hasta el siglo siguiente.
e
Fig.4
Ya dijimos que el fragmento relativo a las lúnulas es el fragmento
matemá.tico nús antiguo que se conoce, de ahí que probablemente este-
mos en condiciones de conocer el proceso que originariamente siguió
Hipócrates en su investigación. Resumiendo el fragmento, digamos que
Hip6crates logra cuadrar tres lúnulas, la más simple de las cuaJes se obtie-
ne considerando en el semicÚ"CUlo ACBA los segmentos circulares seme-
jantes S y' de cuerdas AB y AG.
Si indicamos con LIa lúnula ACBDA ycon Tel triánguloABG se com-
prueba que L + S = T + 21, pero, en virtud de la proporcionalidad
aludida, S = 21, dedoode L = T: la lúnula es equivaJente al biánguloy, por
tanto, al cuadrado de lado 'l. AB.
Mientras que en esta primera lúnula la razón de los cuadrados de las
cuerdas bomólogas es 2, en las otras dos lúnulas de Hipócrates, algo más
57
En el siglo IV a. C. las dos escuelas filosóficas más importantes de
Atenas: la Academi;¡ fundada por Platón en 387 a. C.• y el Liceo de
Aristóteles que éste funda en 335. ejercerán en distinta medida su
influencia en el desarrollo de la matemática del siglo.
La influencia de Platón y de la Academia fue singularmente
notable. Esa influencia, favorecida por la rndole especial de la
teoría de las ideas y la teoría del conocimiento de Platón, sc ejerció
ya por el papel asignado a la matemática en la propia concepción
filosófica y en la construcción del mundo, ya por las contribuciones
técnicas aportadas por Platón o que se le atribuyen y por los mate-
máticos del círculo platónico o vinculados con él.
El valor de la matemática como propedéutica en la formación
del filósofo y la concepción de los entes matemáticos como inter-
mediarios entre el mundo de las ideas y el mundo de las cosas.
justificarían la clásica frase que Platón habría estampado en el pór-
tico de la Academia, impidiendo su ingreso a los ignorantes en
geometría.
Por su parte. en el Timeo. Platón. influido por el pitagorismo.
mostrará el papel que asigna a la matemática en la construcción del
mundo, en la que el Demiurgo hace intervenir de manera especial
los antiguos cuatro elementos: fuego, aire, agua, tierra, vinculados
a su vez con los poliedros regulares. al hacerlos corresponder,
respectivamente. con el tetraedro. octaedro. icosaedro y cubo.
Como. con excepción del cubo. las caras de los otros tres poliedros
son triángulos equiláteros y, por tanto, semejantes, los elementos
respectivos: fuego, aire, agua, podrán transformarse enlTe sí, no
así en tierro. pues las caras del cubo son cuadrados que no pueden
to AB es medio proporcional entre AN y la longitud del arco de cua-
drante BED, de mancm que mediante este segmento AN era posible
rectificar la circunferencia a. El último paso lo dará Arquímedes al demos-
trar cómo se podía pasar. con regla y compás, de la circunferencia rect:i6·
cada a la cuadratura del círculo de manera que desde entonces quedó
justificado el nombre de la curva inventada dos siglos antes por J-lipias.
6. La Academia y el Liceo
59
o N
Fig.5
f'<:"C=-------, e
A
Como el ángulo BAE es proporcional al segmento 8F, es f:1cil compren-
der cómo esta curva pemlite dividir UI1 ángulo en UI1 número cualquiera de
parles iguales. sin más que dividir el segmento proporcional en ese núme-
ro de partes; y es así cómo Hipias resolvió con esta curva el problema de la
. . 't
tnsecc.ón del ángulo.
Sin embargo, esta curva ha llegado a nosotros con el nombre de
"cuadratriz de Hipias" porque resuelve el problema de la cuadratura del
círculo. Aunque esto no se advirtió sino un par de siglos después que
Hipias imaginara la curva, puede tener interés desde ya exponer la jus·
tificación del nombre. La clave está en el punto N donde la curva corta
a AD, y que no puede obtenerse como los dcm:1s punlos de la curva,
pues en esta posición final ambos segmentos móviles coinciden y, por
tanto. no tienen punto de intersección. Pero en el siglo V el rnatenl:1-
tiro Dinostrato por el método de exhaución demostró que el segmen·
58
(4) La cuadratri:. (le Hipias. Esta curva que fue la primer" definida
cinem:1tic3mcntc, puede, por esa misma definición, construirse por pun-
tos. Sea un segmento AB que gira alrededor de A con un movimiento
unifornle de rotación, mientras que al mismo tiempo el segmento igual Be
se traslada paralelamente a sí mismo con un movimiento uniforme de tras-
lación de manera que ambos segmentos coinciden en AD. La intersección
en cada instante de las posiciones ÁE y Fe de los dos segmentos móv'iles,
detenninan un punto Mde la cuadmtiz BMN (los griegos no consideraron
sino la parte de la curva comprendida en el cuad..rante BAD).
complicadas, esa razón es 3/2 y 3. (Modernamente se ha comprobado que
existen otras dos lúnulas cuadrables en las cuales esa razón es ~ / 3 ) ' 5.)
·" .
descomponerse en triángulos equiláteros sino en triángulos rec-
tángulos isósceles. Estos triángulos y la mitad de los equiláteros
son triángulos rectángulos, de ahí que sean estos triángulos las
figuras fundamentales con las que el Demiurgo construyó el mun-
do, según la fantasía del Timeo. Quedaba, sín embargo, un quinto
poliedro re¡,'Ular: el dodecaedro, de caras pentagonales no des-
componibles en los triángulos anteriores. En el 'finteo se alude
fugazmente a este poliedro diciendo que el Demiurgo lo utilizó
para decorar el universo, aunque en un diálogo (apócrifo) se hace
corresponder el dodecaedro a un quinto elemento: el éter, que
luego será la "quíntaesencia" de Aristóteles.
Es natural que Platón estimulara en la Academia el estudio de
la matemática, de ahí que puedan señalarse contribuciones mate-
máticas surgidas del seno de la institución, cuando no de Platón
mismo.
Así se atribuye a Teeteto de Atenas, inmortalizado en el diálo-
go de ese nombre, el estudio de los inconmensurables, con lo cual
habría sentado las bases de las propiedades que más tarde se reu-
nirán en el Libro X de los Elementos de Euclides.
En cuanto a las contribuciones de Platón, algunas son, sin
duda, apócrifus, como la atribución de un método y de un disposi-
tivo mecánico respectivo, para resolver el problema de la duplica-
ción del cubo en vista de las concepciones platónicas opuestas a
toda manipulación. Quizá sea también dudosa la solución que se le
atribuye de los "tripletes pitagóricos", muy semejante, por lo de-
más, a la que se atribuye a los pitagóricos (la solución de Platón
sería x = 1/2 m
2
- 1; Ij = m; z =1/2 m
2
+ 1para 111 par). En cambio, se
le ha atribuido con mayor verosimilitud, una contribución meto-
dológica: la distinción entre "método analítico" y "método sintéti-
co" en las demostraciones de los teoremas y contlrucciones geo-
métricas, distinción que los matemáticos griegos utilizaron en sus
investigaciones. (1)
En cambio. ni Aristóteles ni su escuela parecen haberse ocu-
pado especialmente de matemática. Además de las frecuentes re·
ferencias a la matemática que aparecen en las obras de Aristóteles,
se le debe un par de contribuciones indirectas. Por un lado, con su
sistematización de la lógica, Aristóteles fijó las bases sobre las
cuales se ordena y se erige una ciencia deductiva tal cual es la
matemática; por el otro, fue Aristóteles quíen encomendó a su dis-
cípulo Eudemo de Rodas la redacción de "historias" de la matemá-
tica, de la geometría y de la astronomía, habiéndose conservado
como dijimos, un fragmento de la historia de la geometría. '
r
Notas complementarias
. (1). El anaJftiro. La distinción enlre los métodos analltico y
smtético explica un hecho que llama la atención cuando se examinan las
pr.oporciones, en especial las construcciones, de los tratados geométricos
gnegos. En efecto, se advierte en esos tratados que para demostrar un
O construir una figura se parte, a veces. de propiedades totalmente
del tema en cuestión, para luego, en .ocasiones por caminos algo
ffiutenosos, Uegar a la demostración o construcción deseadas.
Parece natural pensar que no pudo haber sido ése el camino por el cual
se descubrió la propiedad, y que en verdad lo que se nos muestra es el
edilicio libre de todD el andamiaje que sirvió para elevarlo. Asf fue, en-
general, como se deduce de la distinción entre los métodos analItico y
sintético.
El método ana1ltico, que es también el método euristico yactualmente
empleado en la enseñanza, consiste en suponer cierto el teorema ademos-
trar oresuelto el problema acmstruir, ymediante verdades ya demostradas
deducir un teorema o un problema conocidos, de manera que si el proceso
puede invertirse, el teorema queda demostrado y el problema resuelto.
Este proceso inverso es el método sintético que consiste enlonces en partir
de una verdad conocida para deducir, poI"' pasos sucesivos. la verdad a
probar. Es este método sintético, deductivo por excelencia, el que utiliza-
ron con preferencia los griegos después de haber obtenido por el método
analítico, que silencian el resultado buscado.
Veamos, por ejemplo, la construcción de un triángulo isósceles cuyos
ángulos en la base sean dobles del ángulo en el vértice, problema impor-
tante en la construcción del pentágollO regular. Supongamos el problema
resuelto, según las normas del método analltico, y seaABCde vértice A el
triángulo buscado. Sise traza la bisectriz interior del ángulo B, que cortará
al lado opuesto en D, es lilcil comprobar, por igualdad de ángulos, que
AD = DB = BC, yque ellri.111gulo isósceles DBC es semejante a1lriángulo
ABC. Se deduce en consecuenciaAB ,BC - BC, OC = AD, DC ypor una
propiedad de las proporciones (AH + BC): AB = (AV + De) : AD - AB , BC
y por tantoAB1 = (AB + BC) BC, es decir, (Iue en el segmentosumade los
61
lados desib",ales deltriánguloABC; AB y BC. el punto de separación B lo
divide en media y extrema razón: "análisis" que explica por qué Euclides,
en sus EleTnentos. panl. construir el pentágono comienza por dividir un
segmento en media y extrema razón, sin justificación aparente alguna de la
vinculación entre ambas construcciones, y es evidente que sin la apHcación
del método analítico hubiera sido difícil prever tal vinculación.
7. La matemática del siglo IV
La matemática griega de la primera mitad del siglo IV orrece el
espectáculo de una aritmético. estancada y de un cúmulo de pre>-
piedades geométricas a(1O no sistematizadas, obtenidas en gran
parte mediante la búsqueda de la solución de problemas particula-
res. como los "problemas clásicos" y otros. Quedaban. en efecto.
aún en pie dos obstáculos importantes: el de las cantidades incon-
mensurables que en número cada vez mayor aparecían invadiendo
la geomerria, y un grupo de problemas de equivalencia, entre
ellos. la cuadratura del círculo. y la cubatura de la pirámide y de la
esfera. para los que no se habían dado aún demostraciones ribruTo-
sas que facilitaran su solución.
Entre los matemáticos de la primera mitad del siglo cabe men-
cionar a una figura que, sin pertenecer a la Academia, estaba
vinculada con Platón por lazos de amistad: Arquitas de Taras (Ta-
rento). estadista y científico que se ocupó de mecánica teórica y
práctica (autómatas). de aritmética (progresiones y proporciones) y
de geometría. dejando en este campo una i n g ~ n i o s a solución del
problema del mesolabio. mediante la inters""'ii¡\n de tres supem-
cies: un cilindro, un cono y una superficie tórica, es decir, la super-
ficie engendrada por un circunferencia que gira alrededor de una
recta de su plano, que no sea un diámetro, y que en este caso
particular es una tangenle. (1)
También es probablemente de esta época un Timaridas de ,
Paros, matemático enigmático hasta hace p<x:o, pues se le atribuye
la resolución de un problema algebr.uco. que implica un sislema
de ecuaciones lineales, pero que actualmente se lo vincula con los
babilonios y su matemática. Ese problema que se resuelve con una
62
regla que más tarde se llamó ··superl1oraciones (epantema) de Ti-
maridas", consiste en detenninar un número, conociendo sus su·
mas, con cada uno de n números desconocidos y con la suma de
todos ellos. ;'
Pero el más grande de los matemáticos del siglo y uno de los
más grandes matemáticos griegos es Eudoxo de Cnido. médico.
matemático y astrónomo que estuvo en Atenas frecuentando la
Academia como discípulo de Platón. viajó luego a Egipto donde
residió un año y medio, regresando luego a Atenas muriendo rela-
tivamente joven en su ciudad natal.
Como astrónomo se debe a Eudoxo la primera explicación
científica del sistema planetario. mientras que reveló su talento
matemático al cortar el nudo gordiano que impedía el progreso de
la geometria. pues resolvió al mismo tiempo las dos máximas difi-
cultades que entonces se oponían a ese progreso: los irracionales y
las equivalencias. Eudoxo los resolvió mediante un proceso único
que comporta un principio. una definición y un método (2) y que
aun en forma oculta. abarcaba las nociones de indole infinitesimal
que precisamente sibrnificaban los elementos indispensables para
resolver aquellos problemas.
Por su parte el acontecimiento matemático más notable de la
segunda mitad del siglo es la aparición de unas curvas nuevas;
nuestras cónicas, cuyo estudio adquiriro un gran desarrollo en
manos de Arquimedes y de Apolonio.
Se ha atribuido ese descubrimienlo a Menecmo: hennano del
matemático Dinostrato que mencionamos con motivo de la cua-
dratriz de Hipias. aunque se ha conjeturado (Neugebauer) que ese
descubrimiento se debió al empleo de los relojes de sol. ya que la
sombra del extremo de la barra vertical que servia de reloj (el
gnomon) dibuja arcos de cónicas en el suelo durante la marcha del
sol. Sea lo que fuere. su nombre actual. abreviatura de "secciones
cónicas" alu.de a su origen, pues se obtienen como intersecciones
de las generatrices de un cono circular recto con un plano que no
pase por el vértice del cono. Esas curvas son distintas según la
posición del plano secante. pero en los comienzos tal distinción se
vio en la naturaleza del ángulo formado en el vértice del cono. por
dos generatrices coplanares con el eje del cono. manteniendo
siempre el plano secante normal a una generatriz. Según fuera
63
recto u obtudso aquel ángulo, se obtenían Ires curvas distin-
lue a veces se eSlgnaron como "lrfada de Menecmo". (3)
Notas complementarias
(J) La eh Arquitas. En síntesis la construcción de Ar "tu
en reahelad operacon propiedades de geometría plana, puede
así. Sea en el plano base una circunferencia de diámetro AB :z::: b
una recia tal que del . b la . ' y ¡>Ol" "
J. al enmne so re circunferencia una cuerda AC m a
I las
r
tres siguientes: 1) el cilindro
e e a ClrCtlfilerenaade diwnetro b (de ecuación en coord nadas
polares Rcos 1" = bcosa)' 2) el oonocircular recto e
de la generatriz tiC alrededor de AB (de aeu 'óengendrabdo por la rolaciór
ro . oc. n a = cos 1" oos aJ· 3) la
supe) lele engendrada por una semicircunferencia de dilimetroAB
en e pano perpendicnlar al Jan bas .
enA(deec '6 R • P o e,queg>.raalrededordesutangenle
uaCl n ros I{J =a).
Sea ahora M el punto de intersección de las tres superficies Ese t ¡"
a la semicircunferencia móvü de diámetroAB' =b lapun o
rJ.triz MN del siendo N un punto de AB', y a
cono que conbene,el punto C· tal que AC' = a. Se demuestra fácilmente
el ánb'Ulo AC,N es recto, por !anto, de los triángulos rectángulos
ACN; AMN;AMB se deduce la proporcionalidad AC' ,J\N ="N' NM-
= : A: I
Que
demuestra que los segmentos AN y AM el
. croa e .mesolabio. (Analíticamente, si de las tres ecuaciones se
elllnUla a y se Ulb'oduce r = ros VJ se obtiene ig a1m t
= r: R = R: b.) , u en ecos rp -= Q: r-
(2J La obra matemático de Eu<Ú>xo. La posibU'dad' d U
deflni ión de la razón entre dos cantidades é I e (.'gar a lJ,.D3
I fi' E d ,sean stas conmensurables o
n.o, a Ja u oxo partiendo ante todo de un recurso de lipo' IÓoi
Ciando un" . .... 0"00, enun·
.. . . pnnclplO.. expresa la condición para que dos cantidades
tengan razón mutua. Este principio a.6rma que "dos cantidad ti
razón m tua d 'l· es enen
. u cuan o un mu tiplo de Ja menor Supera a la ma or" o en
témunos actuales: dadas dos cantidades A > 8 . t. . y,
tal ,eXJs CSICmprCUJl cnteron
que. B >A que .. A < B. Euclides en sus Flemento,fotorgóa este
enunCiado el mismo carácter lógico de "principio" pero ArquCmed d
olfato matemático m:ls fino verá en él un postulado' . loe
'd .'. y en sus escntos así
con" era. Hoy mantiene tal carácler confinnado brill t las
trías " ,. an emcnte por
geome no arquunedianas de este siglo, y se le conoce ya como "pos_
64
tulado de la continuidad", ya como "postulado de Arquímedes" y a veces
"de Eudoxo o Arquímedes".
La segunda elapa del proceso de Eudoxo es la definición de ruón entre
dos cantidades, sean conmensurables o no. Es la siguiente "definición por
abstracción": Dos razones a : b, e : d son iguales si dados dos números
enteros cualesquiera ni y n y ma nb, se verifica respectivamente me nd.
Con esta definición que tiene cierto aire de Camilla con la actual definición
de los números reales mediante la teorla de las cortaduras de Dedekind,
Eudoxo logra conceder carla de ciudadanía geométrica a las cantidades
inconmensurables, con )0 que acentúa el proceso iniciado por los pitagóri-
cos de sacrificar, en aras de la geometría, la aritmética y el :ilgehra, cuyas
nociones seguirán presentándose en la matemática griega bajo ropaje
geométrico. '
En conexión con el postulado anterior Eudoxo introduce un método de
demostración que una discutible traducción renacentista bautizó como
"método de exhaución", nombre con que se le conoce yque swtituye en la
matemática griega la noción de [(mite del actual análisis infinitesimal. Ese
método consiste en una doble reducción al absurdo y según él, para de-
mostrar que una cantidad A es igual a una cantidad Baque una 6guraAel
equivalente a una figura B, basta probar que A no puede ser ni mayor ni
menor que B.
Una de las primeras demostraciones que habría logrado Eudoxo es la
proporcionalidad entre dos circulos C y C' y los cuadrados D y D' cons-
truidos sobre sus diámeb'os, es decir, e : C· - D : O'. Para eUo supone
que X sea el cuarto proporcional entre C, D YD' Yadmile X< C'. Inscribe
un C' unpoUgonoP'tal que en virtud de) "principio", resulteC' - P' <C' - X
o,loquees lo mismo,1Y < X. SiPesel polígonosemejante inscrito en C, en
virtud de la proporcionalidad conocida entre los polígonos semejantes y los
cuadradosde los lados homólogos C : X =D, D' - p, P' Ypor tanto P> C,
evidentemente absurdo pues Pes un polígono insaito en C. Como conse-
cuencia de este teorema, o siguiendo un camino semejante, se llega tam-
bién a un absurdosi se partedeX > C', por tanto X =e'yel teorema queda
probado.
También por este método habria demostrado Eudoxo la equivalencia
entre prismas y pirámides según referencias de Arquímedes, quien a este
respecto agrega la siguiente observación de interés histórico: " ... no debe
dejar de atribuirse un mérito no pequeño a Demócrito que fue el primero
que dio esas proposiciones sin las demostraciones",
Cabe señalar que el método de exhaución no es un método de descu-
brimiento como el método analítico, pues el resullado al que debe Ueg¡¡rse
se da por admitido; ni es un método constructivo como el método sintético,
en el que partiendo de propiedades conocidas se llega por vía deducti-
65
·-
..
'1', "
va a nuevas verdades. El método de cxhaución es puramente un mé-
todo de demostración que no pretende descubrir una nueva verdad.
sino demostrarla, circunstancia que pone de relieve una característi·
ca de la matemática griega. A diferencia de matemáticos de otras épo-
cas, Jos matemáticos griegos pusieron el acento en la demostración v
no en el resultado, en el camino y no en la mela. Y esa
no pocHa ser cualquiera, sino ribrurosamente deductiva a partir de los
postulados y propiedades ya demostradas, pues cualquier otrocamino. por
evidente o convincente que fuera, "no comJX>rtauna verdadera demostra-
ción", como dirá alb'Una vez ArquJmedes.
(3) Las triadas de Menecmo. Sea un cono circular rceto de vértice V.
por un puntode una generatriz un pL'U10 perpendicular ala misma ypor V un
plano paralelo al anterior. Si el ángulo en el vértice del cono es agudo, el
plano paralelo no contendrá ninguna generatriz yel plano secante cortará a
todas las generatrices (alargadas si es necesario); la sección cónica será una
curva cerrada que se bautizó entonces, según se dice, por el matemático
Aristeo, contemporáneo de Euclides aunque más joven, como sección del
cono acutángulo (es nuestra elipse). Si el ángulo en el vértice es recto, el
plano paralelo contendrá la generatriz paralela al plano secante, yen este
caso la sección cónica será una curva abierta que se extiende indefinida-
mente: es la sección del cono rectángulo (nuestra parábola). Si el ángulo en
el vértice es obtuso el plano paralelo contendrá dos generatrices paralelas
al plano secante de manera que ahora éste sólo cortará alas generatrices de
un lado de aquel plano, mientras que no cortará a las generatrices de ese
plano y las que estén más allá, aunque más tarde se advirtió que cortarla
también a estas generatrices si se las prolongaba más allá del vértice.
La sección cónica en este caso es también una rama abierta, pero que se
mantiene dentro de un ángulo a cuyos lados, nuestras asíntotas, se acerca
indefinidamente. Esta sección es entonces la sección delcona abtusángulo
(una rama de nuestra hipérbola). Cuando el ángulo que contiene esa rama
es recto (nuestra hipérbola equilátera) la curva adqutet-e propiedades
especiales,
Desde el comienzo esas curvas pusieron de manwesto sus elementos
de simetría (centro, ejes, vértices) y sus propiedades más elementales, así
la parábola permitía transfonnar en cuadrado equivalente los rectángulos
de un lado fijo, la hipérbola equilátera pemlitía obtener todos Jos rectán-
gulos equivalentes, propiedades que según referencias posteriores, ha-
brían permitido a Menecmo dar dos soluciones distintas del problema del
l11esolabio con esas curvas, En efecto, de la proporcionalidad a : x :: X : Ij :: y: b
se obtiene x:.! = ay ; y:'! = b:c ; XI) = ab, de ahí que los dos medios proporcio-
66
nates x e y podían obtenerse o bien la inter¡,eecb,ión
, • 'es perpendIculares entre s o len In
rábolas vértice ye
J
, ábolas con la hipérbola equilátera de centro
intersección de una e esas par ,
aquel vértice y de asíntotas aquellos ejes,
/
67
..
IV. LA MATEMÁTICA HELENtsncA
I. Alejandría'
Al iniciarse el siglo111 a. C. las condiciones políticas y culturales del
mundo mediterrá.neo han cambiado radicalmente. En la penrnsula
ibliana un pequeño pueblo se babIa convertido en la mayor poten.
cia de Iblia e iniciaba una expansión que lo convertirla en un gran
imperio, mientras-que en el mundo griego las expediciones, con-
quistas y muerte de Alejandro habían modificado por completo su
fisonomia.
Si bien el incipiente imperio que fundó Alejandro
con él, la idea de imperio universal que encamó y que habra inlen-
tado realizar arraigó en el campo de la cultura; y la cultura griega, a
favor del rápido derrumbe del imperio persa se extendió heleni·
zando todo el Oriente.
P9r otra parle, las campañas de Alejandro, a la par que amplia-
ron el horizonte geográfico de los griegos, dilataron sus conoci-
mientos. Un intercambio fecundo se establece entre Oriente y
Occidente y los centros intelectuales se extienden y desplazan.
Atenas, perdida su importancia política, pierde ahora su suprema-
clacultural, yen el mundogriegode Oriente surgen nuevos focosde
irradiación de la cultura griega, entre los cuales sobresale Alejan-
dría, fundada en 332 y pronlo convertida en el gran emporio del
comercio mediterráneo.
El idioma griego, al universalizarse, contribuyó al intercambio
y a difusión de la cultura, sirviendo de vehieulo a todos los
intelectuales del mundo helenizadp y favoreciendo el progreso de
la ciencia a la sazón en una etapa de franca especialización y rami-
ficación. Además, los príncipes helenrsticos dispensaron una am-
69
I
plia protección a las ciencias (U . ,
científicos las condiciones die no sólo ofrecer a los
Su dedicación exclusiva a I,e a .y bienestar que facilitaran
• a IIlvestlgaclón y al·
que permitió la adquisición de los . a sino
veces costosos necesarios para los e IIlstrumentaJ, a
esta corte de mecenas 1 d 1s U lOS clentlficos. Modelo de
. . • uea e os Ptolomeos de E .
el gran puerto comercial di' . gtpto, que
cJentí.flco más il1l1>ortante del mund e cJanclna el centro
duradero. ,ogriego y también el más
En AJejandria es donde nacen . d .
instituciones científicas q y es.lfrol!an las dos grandes
ue caractenzan al pe 'od .• . d
Museo y la Biblioteca. n o aJeJan rino: el
Aunquelosdatosdequesedis nea
Museo son escasos puede d . po cercade la organización del
, eclrse que e 1e . . .
expensas del rey y de d' d I sa IIlstltuclón residían a
pen lentcs e él c' tífi
todas partes, con la única obliga '6 d' d'::J
1
. lCOS provenientes de
tigación o docentes en las q cl
l
nboe b .carse a tareas de in ves·
uecoa ra anest d' d'
tes provenienles también de tod l' U laSOs yestu 'an·
co o helenizado Contaba os rincones de/mundo heléni·
instrumental e con el material científico y el
podría calificarse de t astronómicos yun local que
sioJógic-.lS y sajas de d'" ' ocales para mvestigaciones 6·
IseCClOnes' quizá co t I ed .
un J'ardín botá ' ,nara a su a redor COn
mco y un parque zoológ' S . 'd
arrollaron a1rededo d . ICO. us activ, ades se des·
r e cuatro secciones o d
pajes: matemática Ir • , , epartamentos princi-
I
' . as onomIa. medICina letras
a Biblioteca, aunque es sible u : y, por supuesto,
que tomó la Biblioteca á en VISta del gran incremento
lución en cierto modo'. da m e ante se convirtió en una insti
4
In epen lente,
AS! corno el Museo resulló el ce d .
campo de las ciencias exactas ntro e las m'iflstigaciones del
dría lo fue de las humanidad y naturales: la Biblioteca de Alejan.
málica ,su dir" es, en especIal de la filología y la grao
fi
. da y ecclón, en especIal en el periodo inicial fi
la a verdaderos sabios, . ue con-
. Con este ambientc cientffico de Alejandrfa se' 1 d'
o IIlduectamente las tres fi ' VII\CU an, Irecta
los "tres grandes:'. E I'd guras m,IJ"mas de la matemática griega,
. IIC I es Arquímedes Al'
justifica por sí sólo que se;""d 1 Y po 011I0, cuyo brillo
"edad de oro de la a época alejandrina corno
70
2. Euclides y sus Elementos
Muy poco se sabe de Euclides, fuera de las noticias que menciona
Proclo en su resumen histórico ya citado,(I) según el cual Euclides
fue un sabio que {Joreció hacia el 300 a. C., autor de numerosas
obras científicas, enlre ellas sus célebres E/ementos de geometría,
cuya importancia científica se mantuvo indiscutida hasta el adveni-
mienlo de las geomelrias no euclidianas en la primera milad del
siglo pasado y cuyo valor didáctico se mantuvo hasta comienzos de
esle siglo, cuando aJÍn algunas escuelas utilizaban los Elementos
como texto escolar. Por lo demás, Euclides y sus Elementos fueron
siempre considerados como sinónimo de Geometría.
Los Elementos no contíenen toda la geometría griega de la
época, ni constituyen un resumen de toda ella; sin duda contiene
una buena parte de la matemática elaborada por los matemáticos
griegos anteriores a Euclides ypor Euclides mismo, pero esa parte
no fue tomada al azar, sino seleccionada de acuerdo con un criterio
prefijado que convirtió a ese conjunto de conocimientos en un ...-
sistema estructurado según un método.
Ese sislema y este método resultaron tan fecundos que no sólo
la obra de Euclides eclipsó olros Elementos redactados anterior·
mente sino que no se poseen datos de obras posteriores
a la de Euclides.
V,arios factores favorecieron la labor de Euclides. En primer
lugar la posibilidad de disponer del tiempo y de los elementos
necesarios para su labor científica, mediante el régimen "full-time"
implantado en el Muse<>. Por aira parte, Euclides tuvo a su dispo-
sición una gran cantidad propiedades matemáticas acumuladas
en especial por obra de los pitagóricos, de Arquitas, de Teeteto y
de Eudoxo, que le permitió seleccionar el material adecuado para
organizar. con añadidos propios y por primera vez.. un sistema de
conocimientos matemáticos sujeto a una estructura unitaria.
Además, Euclides dispuso de la palanca que le permiJió levan-
tar esa estructura: la lÓgica aristotélica que le sirvió de argamasa
para construir, con el material seleccionado un edificio de tal solio
dez que resistió casi sin deterioros los embates cdticos de siglos.
Con esa construeción Euclides instaura un método hoy llamado
71
[
axiomático, que resultó el método científico por excelencia. Métl>-
do preconizado por Aristóteles como único a seguirse en toda
ciencia deductiva yque fue adoptado por otros científicos griegos y
luego por científicos modernos para convertirse hoy en el método
general empleado en la matemática y en otras ciencias. Consiste
en la denuncia previa de las propiedades que han de admitirse sin
demostración para deducir de ellas, sin otro recurso que la lógica,
todo el conjunto de proposiciones del sistema. Esas propiedades
básicas sOlllas que se llaman "axiomas" yque Euclides designó con
Jos nombres de "postuJados" y de "nociones comunes".
Por último, Euclides pudo imprimir un sello y conferir un
sentido a su obra: el seUo y el destinodel platonismo. doctrina de la
cual era adepto y de la cual distintos rasgos se advierten en los
Elementos. Así, en sus proposiciones, cerca de quinientas, no
figura una sola aplicación práctic..'\, ni figura un solo ejemplo numé.
rico. No obstante que tres libros de los Elementos se ocupan de
aritmética, en ellos los números aparecen disfrazados de segmen.
tos y las propiedades numéricas se demuestran operando con esos
segmentos. Tampoco hay en los Elementos mención algunaa ins.
trumentos geométricos y si bien suele decirse que la geometría de
Euclides no admite sino construcciones con regla y compás hay
que agregar que estas palabras no figuran en el tratado y que de
atenerse al mismo, habría que decir que s610 admite construccio--
nes con rectas y circunferencias. y siempre que tajes construccio--
nes obedezcan al sistema.
Otro rasgo platónico de los Elementos se ha querido ver en la
importancia que asib'Tlan a los l>olicclros regulares, a los que se
dedica íntegramente el último libro considerándose que la cons-
trucción de esos "cuerpos platónicos" pudo constih¿i{ precisamen-
te la finalidad de toda la obra. En cualquier caso, es indudable la
atmósfera platónica o, mejor, platónico-pitagórico. que envuelve el
tratado, que por igual satisfuee a la pretensión platónica de no ver
en la geometría otro objeto que el conocimiento, ya la pretensión
pitagórica de convertir su estudio en una enseñanza liberal, re-
montándose a los principios generales y estudiando los teoremas
abstractamente y con la inteligencia pura. Es en vista de esa
atmósfera que debe juzgarse la obra de Euclides, en especial al
considerarse el sistema de axiomas básicos que, al sentir de la
72
crítica moderna, no aparece revestido de las precauciones necesa-
rias, olvidahdo por un lado que tales observaciones son el resulta·
do de más de veinte siglos de critica y. por otro lado, que el método
axiomático no es de fáca realización, ya por la elección de los su·
puestos básicos, ya por el desarrollo deductivo en el que pueden
deslizarse admisiones implrcitas de supuestos no denunciados
explícitamente.
Cabe una última advertencia: lo que hoy llamamos Elementos
de Euclides es un texto que ha llegado hasta hoy mediante una
redacción de TOOn de Alejandría del siglo IV y que pudo ser com-
pletado posteriormente con la ayuda de papiros y manuscritos
antiguos, algunos anteriores a TOOn, y aunque la redacción de éste
es bastante completa y revisada, no debe olvidarse que es poste-
rior en seis siglos a la redacción original, a la cual pudo haberse
introducido durante ese lapso buen número de modificaciones e
interpolaciones.
Los Elementos se componen de trece libros con un total de 465
proposiciones: 93 problemas y 372 teoremas. eran de -
libros se abre con un grupo de definiciones o, mejor térmmos
según el vocablo utilizado por Euclides, a las que en el primer
libro se agregan las proposiciones básicas, nuestros axiomas, que
Euclides distingue en postulados y nociones comunes.
Las definiciones de Euclides no deben entenderse en un sen-
tido lógico estricto. Algunas son meramente nominales; otras re- .
nejan el sentido de la realidad eristente en el mundo griego, admi-
tiendo con esas definiciones la eristencia de objetos de esa realidad;
otras parecen tener sentido sólo en vista del desarrollo histórico
anterior y hasta queda entre ellas algún resto fósil, como la defi·
nición de á,ngulo curvilíneo que en ningún momento se aplica
los Elementos. Lo importante es que tales definiciones no se utal-
zan como argumento deductivo en la construcción euclidiana,
manteniendo solamente el papel de mención o descripción del
ente definido, a quien en la construcción geométrica no se aplica-
rán sino los postulados, las nociones comunes o las
deducidas de esos principios. Cabe citar, por ejemplo, las defilll-
ciones de punto yde recta (nuestro segmento), típicas definiciones
discutibles y bastante se ha discutido sobre ellas. Dice Euchdes:
"Puñto es lo que no tiene partes. Unea recta es la que yace .gual-
73
mente respecto de todos los puntos". Estas definiciones no 'e
sostienen desde el punto de vi'ta lógico, pero tal deficiencia no
afecta a la construcción geom tTica. pues en ésta nunca aparecen y
cuando se habla de puntos o de rectas no se alude a su
definición, sino a las propiedades de eso, elementos que ,e dedu-
cen de los axiomas o de proposiciones demostradas, de manera
que en definitiva se procede como en la geometría actual, conside-
rando que el punto y la recta no son aquello, entes tan deficiente-
mente definidos sino los entes abstractos defmidos implícitamente
por sus propiedades enunciadas en los axiomas.
Si alguna conclusión puede extraerse de las dehniciones de
Euclides es más de tipo histórico que lógico. Hoy sabemos que la
geometría de los Elementos no es la geometría sino una geometría,
de ahí que las definiciones configuran el ámbito y la rndole de lo,
entes que caracterizan aesa geometría. Así, son características las
definiciones de "término", como extremo de algo, y de "figura"
como lo que está comprendido entre uno O más término" defini-
cione, que revelan el espíritu de la geometría euclidiana puesto de
manifiesto en la predik-eción hacia lo vi,ual, lo limitado, lo hnito,
que entraría en crisis con la introducción de las paralelas, cuya
definición: "Son paralelas aquellas rectas de un plano que prolon-
gadas por ambas partes en ninguna de éstas se encuentran", evi-
dentemente implica un comportamiento de las figuras que excede
todo término.
El número de ax.ioll-ms sobre los que funda Euclides su sistema
es reducido: trece en 101:..1.1, cinco postulados y ocho nociones co-
munes. (2)
Los po,tulados se reheren a los entes básicos e,pecfficamente
geométricos y su función, de acuerdo con una plaui¡ble interpreta-
ción, consiste en fijar la posibilidad constructiva de las figuras
formadas por rectas y circunferencias determinando así su existen-
cia y unicidad. En efecto, los tre, primeros postulados aseguran la
existencia y unicidad de Wla recta. es decir, de un segmento pro-
longado indefinidamente cuando se dan dos punto, de ella; mien-
tras que un cuarto postulado fija la existencia de una circunferencia
cuando se da un punto (su centro) y un ,egmento ('u radio).
Esos cuatro postulados hjan la existencia de rectas y circunfe·
rencias concebidas en forma indcl>endiente; quedaba por fijar sus
74
/
vinculaciones mutuas. Por razones intuitivas, oquizá llevado parla
concepción que entrai\aba la definición de figura, Euclide,admite
la naturaleza de las posibles intersecciones de rectas con circun-
ferencias. con rectas y de circunferencias, sin acudir al "postulado
de la continuidad", hoy con,iderado indispensable y que. seg
llll
dijimos, Euclides reemplazó por el "principio" de Eudoxo.
Quedaba pue, a Euclides únicamente por demostrar o postular
las posibilidades de la intersección entre dos rectas, que por su
propiedad de prolongarse indehnidamente conhguraban una es-
tructura, no una "figura", a la cual la intuición no podía acoplar ni
justificar comportamiento alguno.
El reconocimiento de este hecho pone de manihesto uno de los
rasgos geniales de Euclides, pues éste hja aquel comportamiento
por medio de un po,tulado: el último de la ,eriey que más tarde se
destacó como el "Quinto postulado", por la celebridad y notorie-
dad que alcanzó en vista de las discusione, a que dio lugar; no
obstante la buena dosi' de evidencia intuitiva que comporta 'u
enunciado. Y las geometrías no euclidianas que nacerán cerca--de
veintidós siglos más tarde no harán sino corroborar el acertado
sentido matemático y lógico que llevó a Euclides a adoptar tan ge-
nial decisión. .
En cuanto a las nociones comunes, que Euclides acepta sin
demostración no son sino las operaciones fundamentales entre
magnitudes ,ean geométrícas o no.
Los primeros cuatro libros de los Elemento. de probable ori-
gen pitagórico,(3) comprenden las proposiciones más importante,
de geometría plana elemental, referentes a tTiángulos, paralelo-
gramos, equivalencias. teorema de Pitágoras, con quien se cierra
el primer libro, circunferencias e inscripción y cincunscripción de
polígonos regulares.
Los dos libro, ,iguiente, ,e refieren a la proporcionalidad (4)
sobre la base de la teona de Eudoxo y sus aplicaciones: ,emejanza
de polígonos y generalización de lo, problemas de aplicación de
áreas de los pitagóricos.
Los tres libros siguientes son aritméticos o, mejor, en ellos se
trata de teoría de números (5): divi,ibilidad, números primo,.
progresione' geométricas cerrándo,e con la proposición en la que
Euclides enuncia la expre'ión de lo, números perfectos pare,.
75
El siguiente libro, el décimo, es el más extenso y el más dificil:
se ocupa de los irracionales (6) clasificando, mas no calculando, una
serie de combinaciones de expresiones racionales e irracionales.
tales como las que se presentarían como rafces de una ecuación
bicuadrada.
Algunas de estas combinaciones se aplican más tarde en la
teoría de los poliedros regulares, aunque ha de reconocerse que
existe una verdadera desproporción entre el material acumulado
en el libro décimo y el reducido uso que después se hace de él.
Los tres últimos libros de los Elementos son de un contenido
más bien heterogéneo: podrían calificarse de geometrla superior,
no por su factura sino por tratar cuestiones ya de geometrfa del
espacio, ya que implican nociones del actual análisis infinitesimal.
En efecto, el libro Xl expone algunos teoremas de geometria del
espacio, necesarios para los dos libros siguientes: el XII comprende
en cambio teoremas del plano o del espacio que exigen para su
demostración la aplicación del método de exhaución, mientras que
el Xlii se ocupa exclusivamente de los cinco poliedro; regulares y
de su inscripción y circunscripción en la esfera. (7)
Tal es en s[ntesis la obra más importante de Euclides. Por
grande que haya sido el aporte de los matemáticos anteriores,
queda siempre para Euclides el mérito de haber aplicado por
primera vez un método que resultó fecundo para la matemática y
la ciencia en general, y el de haber estructurado sistemáticamente
mediante ese método, en forma orgánica y ordenada, una gran
cantidad de conocimientos matemáticos, en especial de geometria
plana, sin olvidar que Euclides con sus Elementos acenlúa una
nota característica y permanente de la matemática: su carácter
abstracto y su finalidad fincada exclusivamente en el Conocimiento.
Ya Platón en la República lo había afirmado:" ... que
tengan escasos conocimientos de geometría no pondrán en duda
que esta ciencia es todo lo contrario de lo que supondr!a la termi-
nología de los geómetras ... Es una terminología demasiado ridl-
cula y pobre, pues como si se tratara de alguna finalidad práctica,
ellos hablan siempre de cuadrar, de prolongar, de agregar, cuando
en verdad la ciencia se cultiva con el único objeto de conocer."
Pero en matemática conocer es demostrar y los Elementos nos
ofrecen el primer ejemplo en gran escala de ese fecundo juego de
76
la razón. creador de nuevos conocimientos que se presentan
atraídos por la irresistible fuerza del raciocinio y cuya úniC'a finali-
dad es el conocimiento mismo. Sin duda que para los gustos de hoy
las demostraciones de Euclides son áridas, encuadradas en moldes
formales demasiado rlgidos, algo pedantes pero con todo ha de
verse en el orden lógico, en los recursos deductivos y en los méto-
dos de demostración otro de los méritos de los Elementos de
Euclides.
Los editores antiguos agregaron a los trece libros de los Ele-
mentos un par de libros más (apócrifos) relacionados con los po-
Iiedros regulares. El llamado LibroXIV de los Elementos se debe a
un matemático importante de la primera mitad del siglo U a. c.:
Hipsicles de Alejandría; en verdad es una continuación natura! del
último libro de Euclides, pues se ocupa de los poliedros regulares
anotando, entre otras, esta interesante propiedad: Si en una esfera
se inscriben un cubo, un dodecaedro y un icosaedro, los lados del
cubo y del icosaedro son proporcionales a las áreas y a los volú-
menes del dodecaedro y del icosaedro, dependiendo el factor de
proporcionalidad de la razón entre los segmentos que divide una
recta en media y extrema razón.
Además Hipsicles se habr!a ocupado de aritmética, abord'l"do
un viejo tema de origen pitagórico, pues según Diofanto se le
debería la definición de número poligonal Pde p lados y n térmi-
nos de una manera que traducida a1gebraicamente
P = n + 'l. n (n - 1) (p - 2).
En cuantoallibroxv, n)JJY inferior al anterior y que también se
ocupa de poliedros re¡,,'ulares se atribuye a un disclpulo de Isidoro
de Mileto, matemático que Ooreció en el siglo VI.
Los Elementos constituyen un conjunto si.stemático y sistema-
tizado de conocimientos matemáticos griegos, pero no es el con-
junto de todos esos conocimientos que poseían los griegos de la
época de Euclides, de manera que para conocer el estado de la
matemática griega a principios del siglo 111 a. C. debemos agregar
los conocimientos matemáticos que aquéllos no contenían.
Por lo pronto, los Elementos no podían contener sino aquella
parte de la matemática griega compatible en el sistema euclideo,
es decir, aquella que podía deducirse de los postulados que, explí-
77
cita o implícitamente, le servían de fundamento. Pero es claro que
tampoco podean contener todas las propiedades susceptibles de
deducirsede estos postulados. Ya Proclo nos informa que Euclides
no dio sino aquellas propiedades que podian servir de "elementos",
pero fuera de estas omisiones deJiberadas hay que agregar omisio-
nes forzosas, representadas por Jas propiedades desconocidas en
tiempos de Euclides y las que éste no estudió o no pudo deducir,
En este sentido hay que que tales omisiones son singular-
mente importantes en el campo de la geometria de la medida. Ase
no figura en los Elementos intento alguno para rectificar la circun-
ferencia o arcos de circunferencia, como tanlJX>CO para "cuadrar"
el círculo o sus p.:'l.rtes o las extensiones superficiales totaJes o par_
ciales de las figuras que limitaban los cuerpos redondos: cilindro.
cono y esfera. En este sentido, la llOica propiedad que trae los Ele.
mentas es L, proporcionalidad entre los círculos y Jos cuadrados de
sus diámetros respectivos. Igual co·sa ocurre en el espacio: pue.
den compararse los poliedros entre se y algunos cuerpos redondos
entre si (la esfera con la esfera, el cono con el cilindro). pero faltl
toda comparación entre Jos poliedros y los cuerpos redondos.
Además de esas omisiones deliberadas o forzadas los Elemen-
tos no podían contener aquellos conocimientos que no encuadra-
ban en el sistema de Jos postulados euclideos tuvieran o no con.
ciencia de ello los griegos, conocimientos a los que pertenecían,
por ejemplo. todo lo concerniente a los tres problemas clásicos:
trisección del ángulo, duplicación del cubo y cuadratura del círculo.
Otro grupo de conocimientos matemáticos griegos de comien.
zas del siglo 111 no podio estar incluido en los Elementos. Nos
referimos ante todo a los elementos de aritmética práctica, la lla·
lOada "logistica" (8) por los griegos, que abarcaba el sistema d.
numeración y las reglas operatorias elementales con enteros y
fracciones, necesarias en las aplicaciones de la vida práctica Ode la
astronomía, topografía, mecánica, y, por otra parte, a ciertas ramas
de la ciencia natural que, por su fácil geometrización, se constru·
yeron en íntima conexión con la matemática: astronomía, óptica,
cinemática.
Esa íntima conexión se pone en evidencia considerando que
ramas de la geometria del espacio, como la geometria esférica, (9)
integraban la astronomía, mientras que ciertas nociones elementa·
78
les relativas al movimiento: congruencia por superposición, gene-
ración de los cuerpos redondos, integraban la geometrfa.
Además de los E/ementos indudablemente su obra máxima, se
deben a Euclides otros escritos matemáticos algunos existentes,
otros perdidos. Entre los escritos de rndole geométrica (10) figumn
los Datas, obra que parece haber sido escrita para aquellos <¡ue
habiendo completado el estudio de los Elementos deseaban ejerci-
tarse en la resolución de problemas que exigfan el conocimientode
las propiedades del tratado de Euclides. En efecto, Datos se com-
pone de un centenar de proposiciones en las qu se demuestra
cómo partiendo de ciertos datos -de ahe el nombre- quedaba
determinada una figura ya en posición, ya en magnitud o ya en su
forma.
De las restantes obras geométricas de Euclides, o que se le
.tribuyen se han perdido los originales griegos. De la obra Sobre
ia división ele las figuras se dispone de versiones árabes; de los
PoriSlI'UJs de función probablemente semejante. Datos no se tiene _
sino noticias; menos aun se conoce acerca de 5US ParalogisnlDs Ó
Sofi.,nas probablemente una obr. didáctica escrila par' a
los discípulos en el razonamiento correcto; de sus Comeos, en
cuatro libros que serfa un tratado sobre este tema comprendido
entre los de Aristeo y de Apolonio; y de sus Lugares superficiales,
respecto del cual no hay toclavea formada opinión sobre el significa- .
do del !ftuJo. ' . .
Además de estas obras, estrictamente geométricas, se deben o
atribuyen a Euclides otras obr.s sobre temas de la matemática
griega en sentido lato. Asi, se le atribuye un fragmento sobre la
teoría matemática del sonido, un tratado elemental de astronomía
titulado Fenómenos; un fragmento de Sobre /0 palanca, conocido a
de fuentes árabes ydos escritos sobre óptica: Una 6pica que
contiene las proposiciones fundamentales de óptica geométrica
fundadas sobre la hipótesis: "Los rayos que parten del ojo son
rectilfneos": y una Catóptrica que estudia los fenómenos de la
refleKión en espejos planos.
79
--
\
\
Notas complementarias
(1) Euclides y $U obra según Proclo. La continuación del fragmento de
Proclo ya mencionado en el Cap. lJ1, reza así: "Euclides, el autor de los
Elcruentos, no es mucho más joven que Hermotamo de Colofón y que
Filipo de Mende; ordenó varios trabajos de Eudoxo, mejoró los de Teeteto
y dio además demostraciones indiscutibles de todo aquello que sus pre-
decesores no habían demostrado con el rigor necesario. Euclides Roreció
durante el reinado de Ptolomeo 1, pues es citado por Arquímedes que
nació hacia fines del reinado de esé soberano. Además se cuenta que un dra
Ptolornco preguntó a Euclides si para aprender geomebia no emtía un
camino más breve que el de los Elementos, obteniendo la respuesta: en la
geometría no existe ningún camino especial para los reyes . .. Euclides es,
pues, posterior a los disdpulos de Platón, pero anterior a Eratóstenes y a
Arquímedes, que eran conternJX)ráneos, según lo afirma Eratóstenes en
alguna parte. Euclides era de opiniones platónicas y estaba familiarizado
con la filosoaa del Maestro, tanto que se P(opusocomoohjetivo final de sus
Elem.entos la construcción de las fi&rur3S platónicas.
Se poseen de él muchas otras obras matemáticas escritas con singular
precisión y de un elevado car.1cter teórico. Tales son la Óptica, la Catóp-
trica, los Erem.entos ck música, y también los libros Sobre la3 dioisionel.
Pero son de admirar especialmente sus Elementos de geometría, JX)r el
orden que reina en ellos, JX)r la elección de los teoremas yde los problemas
considerados como fundamentales, puesto que no ha incluido todos aque-
llos que estaban en condiciones de dar, sino únicamente aquellos capaces
de funcionar COIllO elementos y también por la \"ariooad de los raciocinios
que son conducidos de todas las maneras posibles, ya partiendo d.e las
causas, ya remontando los hechos, pero siempre son convincentes e irre-
futables, exactos y dotados del tono más científico. Agréguese que utili:La
todos los procedimientos de la dialéctica: el método de división para de-
terminar las especies, el de la definición para detenninar los razonamien-
tos esenciales; el apodíctico en la marcha de los prin&ij>ios a las cosas y
el analítico en la marcha inversa de lo desconocido a los principios. Ese
tratado también nos presenta en forma bien separada los distintos tipos de
proposiciones recíprocas, ya muy simples, ya más complicadas, pudiendo
la reciprocidad cumplirse entre el todo y el todo, entre el todo y un. parte,
entre una parte y el todo o entre una parte y una parte. ¿Yqué diremos del
método de investigación, de la economía y del orden entre las distintas
partes, del rigor con que cadapunto queda fijado? Si pretendierasagregaro
quitar algo, reconocerías de inmediato que te alejas de la ciencia y te
acercas hacia el error y la ignorancia. Pues en verdad muchas cosas poseen
la apariencia de ser verdaderas y de surgir de los principios de la ciencia,
80
mientras en cambio se alejan de estos principios y engañan a los esp(ritus
superficiales. Por eso Euclides expuso también los métodos que utiliza la
.mente que ve claro y con los que deben familiarizarse todos aquellos que
quieren aoometer el estudio de la geometría, advirtiendo los paralogism.os
y evitando 105 errores. Este trabajo lo ha realizado Euclides .su
SofJSTOO.S, en el que enumera ordenada y separadamente los disbntos
de raciocinios erróneos, ejercitando sobre cada uno de ellos nuestra IIlte-
ligencia mediante teoremas de toda clase en los que opone la verdad la
falsedad y pone en evidencia la demostración de la verdad con la refutación
del error. Este libro tiene entonces por objeto purificar y ejerQtar la inteli-
gencia, mientras los Elementos oonstituyen la gula más y completa
para la contemplación científica de las figuras geométncas.
(2) Los an01nas tU Euclides. Euclides enuncia sus cinco postulados de
la siguiente manera:
PoStúlese: 1) que por cualquier punto se pueda t:razar una recta que
por otro punto cualquiera; 2) que toda recta limitada pueda prolon-
garse indefinidamente en la misma dirección; 3) que con un centro dado y
un radio dado se pueda trazar un cfrculo; 4) que todos los Il.ngulos
sean iguales entre sí, y 5) que si una recta, al cortar a otras dos, fonna los
ángulos internos de un mismo lado menores que dos rectos, esas dos rectas
prolongadas indefinidamente se cortan ddlado en que est,3n los ángulos
menores que dos rectos.
La primera impresión que produce la lectura de estos postulados es
que enuncian proposiciones de índole distinta.: los primeros tres aluden
construcciones; el cuarto a unapropiedad, yel quinto tiene todo el aspecto
del enunciado de un teorema. Pero si se encaran como juicios que afinnan
la existencia y unicidad de 105 elementos: punto, recta y circunferencia.,
con los que se construirá la geometrla, su función se aclara. En efecto. los
dos primeros postulados fijan la existencia de la recta detenninada pardos
puntos. Asu vez, la unicidad de esa recta queda detenninada por el cuarto
postulado al fijar la igualdad de los Il.ngulos rectos 0,10 que es lo mismo, que
las prolongaciones son únicas. Por otra parte, un sedo postulado que
generalmente se incluye (erróneamente) entre las nociones comunes, afir-
ma que entre dos rectas no existe espacio alguno.
Por su parte, el tercer postulado afinna la existencia y de. una
circunferencia dado sucentro y su rddio, de ab( que en definitiva los pnme-
ros cuatro postulados admitan la existencia de rectas y circunferen:w o,
en otros términos, pennilan el uso de la regla y del compás como
mentos geométricos. Aunque y.. advertimos, que en ningún momento
Euclides alude a estos u otros instrumentos geométricos.
81
/,
\
Por último, el quinto postulado fija las condiciones para que dos rectas
determinen un punto cuya unicidad quedaría asegur.ada por el postulado
ya citado, que se incluye generalmente en las nociones comunes.
Es claro que, encarados desde este punto de vista, faltarían en la
geometría euclidea los postulados acerca de las intersecciones de las cir-
cunferencias con rectas o con circunferencias que Euclides admite implíci-
tamente. Yno deja de ser curioso señaJar que los Elementos se abren con el
problema: Construir un triángulo equiMlero de lado dado, donde tal cons-
trucción queda dctcnninada mediantF la intersección de dos circunfe-
rencias.
En cuanto a las nociones comunes, he aquí los ocho enunciados de
Euclides: l)cosas iguales a una misma cosa, son iguales entre sf; 2) si acosas
iguales se agregan cosas iguales las sumas (Euclides dice: el tot.a.l o la reu-
nión) son iguaJes; 3) si de cosas iguales se quitan cosas iguales, los restos son
ib'Uales; 4) si a cosas desiguales se agregan cosas iguales, los resultados son
desiguales; 5) las cosas dobles de una misma cosa son iguales entre sí; 6) las:
mitades de una misma cosa son ib'Uaies entre sí; 1) las cosas que se pueden
superponer una a la otra son iguales entre sí; 8) el todo es mayor que la
parte. Ya dijimos que generalmente se agrega una novena noción común:
dos rectas nooomprenden un espacio, enunciadoque tendría su lugar
apecuado entre los postulados.
Se advierten fácilmente las funciones de las nociones comunes de Eucli-
des: ellas postulan la ib"Ualdad, desigualdad, suma, resta, duplicación y
división por mitades, de las "cosas", es decir, de nuestras magnitudes, Es
interesante destacar la séptima noción común que introduce la noción de
movimiento en la construcción geométrica.
Al observar en su conjunto los axiomas de Euclides, la primera obser-
vación a señalar es la ausencia de postulados relativos a la geometría de)
espacio; en efecto, Euclides no ha construido la geometría sólida en la
forma tan completa y rigurosa que aparece en la geometría plana.
Pero si se limita el a.n:ilisis a la geometría plana y se compard el sistema
de axiomas de Euclides con un sistema moderno, por ejer¡Qlo el de .... iI-
bert, se ad"erte que los postulados de desempeñan el papel de
los axiomas de enlace y de las paralelas de Hilbert; y que las nociones
comunes de Euclides sustituyen los axiomas de congruencia de Hilbert; de
ahí que faltari'an en los Elementos los axiomas del orden y el de la conti-
nuidad, admitidos implícitamente por Euclides, el último como "princi-
pio", Tales omisiones, como el de algün otro axioma necesario desde el
punto de vista lógico y técnico, no perjudican sin embargo a la conslruc·
ción euclidea que en momento alguno peca contra cUas.
Dado el carácter de la geometría griega, tales omisiones se explican no
sólo por el carácter fuertemente intuitivo de los axiomas omitidos, sino
82
también porque se veía en esos enunciados algo el\ v.isla de que
para los griegos no eran imaginables las proposlClones contran3S.
(3) Los libros pitagórU;os de /()$ Elementos. Considerando COIOO tales
los primeros cuatro libros de los Elementos digamos que el pnmer de
48 proposiciones, puede considerarse dividido en dos p:u1es: las
32 proposiciones se re6eren a las propiedades de los tennman-
do con el teorema característico de la geometria euclidiana. e cons-
tante e1 igual a dos rectos la suma de los ángulos de cualqUier triángulo.
I
"Q . to postulado" el de las paralelas. por cuanto se
Cabe agregar que e UIIl ,
deduce de él la existencia de la paralela única a una recta desde un punt?
exterior no se introduce hasta la proposición 19, lo que prueba que
d tratÓ evidentemente de evitarlo en las L8 anteriores,
es . tria "ndenendlente del qUll1to
ciones que constituye de por Sl una geome l. cr
postulado. . 6 bi a paralelo-
Las últimas 16 proposiciones del libro se re en cam .0. e
amos y triángulos y sus equivalencias para tenmnar, como par d
grproposiciones, con los teoremas, directo y recíproco de p,tágoras. La
n . laS liguos pertenece a
demostración de ese teorema, según comenlanS an ,
al mismo Euclides. 60· ió d
El libro segundo de 14 proposiciones se con la de _K: n .e
6
tili
·zada en las demostrdciones euclideas de equl
v
alenC\3S. es
gura muy u . . d·
1
" on" palabra que parece tener un origen astronómiCO pues 111 lea
e gnom , 1 h· ._. r
.. d barr ti·cal descansando sobre un p ano onzonuu,
la llOSlclón e una aver , I
til"zada para medidas aStronómicas o de tiempo. En la matemática e gm>-
es en general todoaqueUo que agregado aun
le a estos en un número o 6gura semejante. Así e . e di'
de carpintero que utilizamos en las demostraciones antmét:1eaS, e os
pitagóricos, en un gnomon. . .. lada
En esle segundo libro aparece el ":1lgebra ',represen .
por 10 proposiciones que traducen geométricamente las propie-
dades, expresadas algebraicamente con los sfmbolos actu es;
m (o + b + e + , ..) = rna + mb + me +
(a + b) a + (a + b) b = (a + b)'
(a + b) a = a' + ab
(a + b)' = a' + b' + 2ab
ab + [1/. (a + b) - bl' = ['l. (a + b)]'
(2a + b) b + a' = (a + b)' .
(a + b)' + a' = 2 (a + b) a + b'
4 (a + b) a + b' = [(a + b) + al'
a' + b' = 2([1/. (a + b)]' + ['/2 (a + b) - bl']
(2a + b)' + b' = 2 [a' + (a + b)'l
83
Las cuatro úJtimas proposiciones comprenden los problemas; divisióo
en media y extrema razón; "cuadrar" cualquier figura poligonal, y las
generalizaciones del teorema de Pitágoras a los triángulos acutángulos y
obtusán¡,'Ulos.
El übro tercero, de TI proposiciones, estudia las propiedades de la
circunferencia, terminando por el teorema de la constancia del producto
de los segmentos detenninado por las secantes trazadas desde un punto
interior o exterior. El libro cuarto, de 16 proposiciones, se refiere íl la
inscripción y circunscripción de polígonos regulares a una circunferencia
enseñando Euclides a construir efectivamente los polígonos regulares
de 4.5.6 Y15 lados, la construcción de polígonos regulares porduplicaei6n
de lados era conocida; en cambio no hace alusión a los polígonos cuyo
número de lados es 7, 9, 11 Y 13 que no pueden construirse con regla y
compás.
(4) 1....tJ p,-apo,-ciona/idad en los Elementos. Los libros quinto y sexto
tratan de la proporcionalidad y la semejanza de acuerdo con los funda-
mentos sentados por Eudoxo. El libro quinto, de 25 proposiciones, expo-
ne la teoría geoernJ de la proporcionalidad, independiente de la naturale-
za de las cantidades proporcionales: entre las definiciones aparece el
"principio" de Eudoxo (nuestro axioma de la continuidad) y la definición.
también de Eudoxo de b proporcionalidad mediante desigualdades.
El sexto übro aplica de 33 proposiciones, esa teoría general a Jas mag-
nitudes geométricas dando nacimiento a la teoría de los polígonos seme-
jantes; y como aplicación la generalización de los problemas de aplicación
de ::ireas de origen pitagórico y que involuaan la resolución de la ecua-
ción algebraica de segundo gr.ulo en forma genernJ, pero con ropaje geo-
métrico.
El primero de esos problemas, llamado de aplicación simple, consiste
en construir un polIgono equivalente a un polígono dado Py semejante a
otros polígonos. El problema se reduce a construir una media proporcio-
nal. pues si x y • son bdos homólogos del poUgODO que se busca y S,
será x
2
: a
2
=P: S que, por otra parte, es la expresión dJbna ecuación de
segundo grado en % incompleta.
El segundo problema, llamado de aplicación por defecto, consiste en
construir sobre una parte de un segmento dado a un paralelogr.uno eqw-
valente a un polfgono dado Pde tal manera que el paralelogramo "filIlan-
te", de igual altura que el anterior construido sobre la otra parte del seg-
mento dado, sea semejante a un paralelogramo dado S. Pero al enuncia·
do de este problema Euclides agrega. Es necesario que P no exceda al
par,¡Jelogramo semejante a S construido sobre la mitad del segmento ..
En efecto, un teorema anterior demostraba que tal condición es indis.
84
pensable para que el problema de aplicación de áreas por defecto tenga
solución.
Si So es este paralelogramo máximo Euclides lleva el problema al
caso anterior detenninooo un paralelogramo semejante a S y equivalen-
te So - p. pero en verdad la incógnita % (la parte faltante) no es sino
una cualqujera de las dos raíces positivas de la ecuación de segundo gra-
do % (. - %) = .'P : 4S•.
El tercer caso semejante al anterior, de aplicación de áreas por exce-
so, consiste en construir sobre el segmento prolongado el paralelogramo
equivalente a Pde manera que el paralelogramo construido sobre la pro-
longación sea semejante a S. En este caso el problema siempre posible,
se lleva al primer caso donde el paralelogramo que se busca es equivalen-
te a S. + P, y la ine6gnila x {el segmento la raIz positiva de
b ecuación %(. + %) .'P : 4S•.
(5) La .rit",éti€. de los Elementos. No existe en los EleJnentos el
menor intento de fundar la aritmética un sistema de postulados.
Los tres libros que se dedican a la aritmética. con un tolal de 102 propo-
siciones, se abre con un conjunto de 12 definiciones donde se dice que
"Unidad es aquello por lo cual eada cosa singubr se dice uno"; "Númer<¡..
es una pluralidad compuesta de unidades", para Juego seguir oon las
definiciones de números mayor y menor, múltiplo y submúltiplo, par e
impar, primo y compuesto, etcétera; también se habla de números planos
(de dos factores). números sólidos (de tres factores), de los cuales el cua-
drado y el cubo son casos particulares, pan. teoninar con la definición de
números perfectos como aquellos números suma de sw divisores, excep-
to sí mismo. "
En eJ übro séptimo se expone la teona del máximo común divisor,
por el método de las divisiones sucesivas. y del mínimo común múltiplo
que define así: Dados dos números a, b, se expresa la fracción a : ben la
forma irreducible a' : b', su mínimo común múltiplo es ab' - a'h, lo <Iue
equivale a tomar como mínimo común múltiplo el producto de los núme·
ros dividido por su máximo común divisor.
Los otros dos libros contienen varios teoremas importantes: a) la serie
de los números primos es ilimitada; b) la suma de los ténnil105 de una
progresión geométrica, expresada en la fonna con nuestros símbolos,
(a2 - al): 01 = (UD - al): S. donde al> 0\1:. 0n
son los ténninos primero. segundo y último de b progresión. y S es la
suma de los precedentes a a
n
; expresión cOmo es fácil comprobar, que
equivale a la actual; e) b aplicación de la expresión anterior a b progre-
sión de razón duplicada. es decir 2. Y primer término la unidad como
85
I
diferencia entre el lénnino . al '1 .
'ó dI' que sigue u timo menos el primero' y d) la
expresl n e os numeros l>erfect El'
la contn'b'ó '. os pares. sIc ú timo teorema sin duda
UCI n anbnéllca más ori" al d E c1'd '
de una. progresión ::u,nu
pn:;o. ese numero por el último término de la progresión es un número
pe ecto. Con nuestros súnbolos: si S = 2RtI - 1 . J'
N = 2
11
S es un n' ro es pnmo, e numero
l 2 22 2" S umero
2
pe ceto. _En efecto. Jos divisores de N son:
S· • •... • i 25, 2 S, ... 2
1t
'S, Ysu Suma es
+ S (1 + 2 + 2 + ... 2"-1) = S (1 + 2" - 1) = 2"5 = N
Y N es perfecto. 4
ca no trae ningún ejemplo numérico es indudable que
noc a os numeros pertectos más pequeños dados por su ex resión
demás se sabe que ya Nicomaco (s. 1) da los cuatro perfecios
, 28, 496, Y8128 'Iue colTesponden a " = 1 2 4 6'--- .
exce '6 d J S • • , U'd-Ia ti Impar con
t pel n , no es primo). Actualmente la lista de números
os pares se la extendido, todos pertenecientes a la expresión euclidea
aunque se conoce la fonna que tendrfan lo, perfectos im y
noce ninguno de ellos. pares no se co-
(6) Los irracionales .,lios Elemenlos. Ellibro décimo d I El
tos es el más extenso d e os emen-
. d' . ,pues compren e 115 proposteiones y en él se
estu. 13J1 geométrica las propiedades de un cierto de ex-
preSIones UTaClonales, boy llamadas C\Jadráticas b' adrá'
gunas apl'cae' P l Y IC\J ticas con al-
• J Iones. or ejemp o, demuestra que en el problema de apli-
cacIón de :lieas por defecto de «presión algebraica x (a - x) = los
segmentos (a -. x) son conmensur...bles si los son a y Va2 -'h"
definItiva el libro una clasificación de irracionaJes bicua:
clráticos que pueden ==1"" a1gebraicamente considerando la identidad
Vvp± vq= V (VP+ ± V'it (vp_v'P=qj
y. los l2 casos posibles que se obtienen combinando· a) dos
o inferior; b) que p o q o ninguno de los dos un
eua o perfecto y c) que p y p - q sean o no
. en el libro .numerosos teoremas de "álgebra geométrica",
aJgunos ya en los labros anteriores, otros nuevos; entre estos últi-
mos la expresión general de los "bipletes pitagóricos" que Euclides da en b
forma x = mn; y = Y'l (m! - n')' - = 1/. (".' + n') d
d be ' ... agregan o que m y n
.c n ser pares o ambos impares (aunque para obtener las solu-
Ciones mínimas deben tomarse m y tl impares y primos entre sQ,
(7) Los tres últimos libros ,le los Elementos Estos tr I'b
total d 75 . . ... es I ros con UD
e pr?IX>Slclones están dedicados en su mayor parte de la
tría deJ esJXlClo. En el primero de esos libros se anteponen las
86
nes de ángulos diedios y poliedros y de poliedios y C\Jerpos redondos,
utilizándose par... las definiciones de estos últimos elmovimicnto pues la
esfera, el cilindro y el cono se definen mediante la rotación de un semi·
círculo alrededor de su diámetro, de un rectángulo alrededor dc uno dc
sus lados y de un triángulo rectángulo alrededor de uno de sus catelos,
respectivamen te.
Euclides no establece postulado alguno par1l1a geometrla del espacio,
omisión lógica cuyas consecuencias se advierten en los primeros teore-
mas de estos Ubros en los que se pretende vanamente demostrar la exis-
tencia del plano, del cual por lo demás se da una defutición defectuosa.
La geometría del espacio en los Elementos sigue en la fonna actual
aunque cabe destacar que Euclides no proce<le en este en la br-
ma ordenada y completa como habia procedido en geometifa plana; se
advierten ademlis ciertas omisiones: por ejemplo, se habla de paralelismo
entre rectas o entre planos, pero no entre rectas y planos; como si Eucli-
des no se hubiera propuesto sino reunir el material indispensable para la
demosb"ación de los teoremas de los libros siguientes, en especial del
último.
El segundo de estos tres libros se caracteriza por el hecho de ser sus
teoremas aquellos que exigen el método de exhaución introducido por _
Eudoxo, método que Euclides aplica únicamente en estos cuatro casos:
proporcionalidad entre los círculos y los cuadrados construidos sobre los
diámetros respectivos e igualmente entre las esferas y los cubos construi-
dos sobre esos diámetros; equivalencia entre la piclmide y la tercera par-
te del prisma de igual base y altura e igualmente esa equivaJencia entre
cono y cilindro. /
El último libro de los Elementos está totalmente dedicado a los cinco
poliedros regulares con un teorema final que expresa las relaciones entre
las aristas de esos poliedros y el di1metro de la esfera circunscrita
Aparece por último, como lema probablemente añadido posterior.
mente el que se atribuye a los pitagóricos, según el cual fuera
de los cinco poliedros regulares conocidos no exisle ningún otro poljedro
regular, demoslr.lción que se funda en la oaturaka especial de los "'gu-
los poliedros que se foman en los vértices de los poliedros regulares.
(8) La logística griega. Ya aludimos a los sistemas de numeración de
los griegos. El sistema utilizando L'lS letras del alfabeto pennitfa escribir
los números hasta el millar; anteponiendo una coma a las letras que indi-
caban las unidades se tenfan las unidades correspondientes de los mUla-
res, Uegándose asHwta la mirlada (10'), a veces simbolizada por una M.
Para números superiores a las miríadas se utilizaron reglas diferentes,
mientras que para las fracciones de numerador unitario se señalaba el
87
,
denominador con un signo especial, aunque también parece que usaron
fracciones con numerador y denominador. En astronomía se utilizó con
preferencia el sistema sexagesimaJ.
En cuanto a las reglas operatorias, poco se sabe, fuera de algunos
ejemplos diseminados en los textos cient[f¡cos; es probable que para la
suma, la resta y, quizá, para la multiplicación se utilizara el ábaco; para
operaciones mois oomplejas operaban con los números escritos con let:ras
en una fonna semejante a la 3Iqtual.
CT ~ •
265 265
265
265
CT ~ •


40000 l2000 HXXl
1325
M M .fJ ,a 12000 3600 300
1590
«
1000 300 15
530
M ,fJ 'Y )( T
7021',5
70225
,a T K e
e
M CT K •
He aquí un ejemplo de multiplicación "griega". donde las letras su-
perpuestas a las Al indican las unidades de mirladas y las rayas super-
puestas a las letras es una manera de evitar la confusión entre letras y
números. A la derecha de la multiplicación griega está la traducción en
sCmbolos numéricos actuales y la multiplicación tal como la efectuaría-
mos hoy.
(9) La "Esférica" antes de Euclides. Es sistemática en los Elem.eJltOl
la ausencia de las propiedades relativas a las figuras trazadas sobre la
esfera. Si se exceptúa la definición y la proporcionalidad entre las esferas
y los cubos construidos sobre sus diámetros, la esfera só'!Ve presenta en
su relación con los poliedros inscritos y circunscritos. Este significativo
silencio hiz.o pensar en la existencia de tratados que se refirieran especial4
mente a esa rama ck la geometrla del espacio '1 que, por su aplicación a la
astTonomía se consideraran más pertenecientes a esta última ciepcia que
a la geomeirla.
En efecto, se tienen noticias acerca de una Esférica del periodo helé-
nico aunque de autor no bien individualizado, atribuyéndose el tratado a
Eudoxo en vista de que éste en su teoría del sistema planetario utiliza
esferas concéntricas; amén de sus méritos como matemático. En cambáo,
se conoce el autor: Autolico de Pitana del siglo IV, de una EsfiriclJ aun
4
88
que de carácter más astronómico que geométrico, a la cual se asemejarla
la obra Fenómenos de Euclides.
(10) Las abras geométricas de Euclides. Da/os, que además de los Ele-
mentos es la obra geométrica de Euclides aún existente, contiene proble-
mas de este tipo: si se conoce un ángulo de un triángulo y la razón entre
el rectángulo fonnado por los lados adyacentes al ángulo y el cuadrado
del lado opuesto, el triángulo está dado en su fonna (Euelides dice en
"especie') es decir, queda detenninado un conjunto de tlÜngulos seme-
jantes. Otros problemas son aplicaciones de "1ilgebra geométrica) oon
reminiscencias del álgebra de los b a b ~ o n i o s .
Respecto de la obra sobre la división de las figuras que cita Proclo,
sólo se tienen noticias mediante un par de versiones mbes sobre la base
de las cuales se ha reconstruido. comprendiendo un conjunto de propo-
siciones en las que se plantea el problema de dividir figuras planas, poU-
gonos, círculo y hasta una figura mixtilínea, mediante rectas que eum·
plan ciertas condiciones, en figuras parciales que deben cumplir también
condiciooes prefijadas.
Otra obl'1l geomébica (pérdida) sobre la cual se han tejido numerosas
conjeturas es Porism4S de la cual, sobre la base de las noticias que trae...-
Pappus, se han hecho varias reoonslrucciones. Pappus dice que esta obra
en tres libros compuesta de 38 lemas '1 171 teoremas era "una colección
ingeniosa de una cantidad de cosas útiles para resolver los problemas mú
dill'ciJes". El mismo significado del titulo no es claro, pues "porisma"
puede significar "corolario", pero también tiene otro sentido al cual se
reGere Pappus al decir que "los diversos tipos de pansmas no son ni.
teoremas ni problemas, representando en cierto sentido una forma inter-
media". De ahí que Chasles, que es uno de los matem6.ticos que recons-
truyó la obra dice que los porismas son teoremas incompletos que expre-
san ciertas relaciones entre elementos que varían de acuerdo con una ley
determinada, y que tendrian por objeto no sólo demostrar esas re1ackr,
nes, sino completarlas detennin.ando la magnitud y posición de las figuras
que satisfarán aquellas relaciones.
3, Arquímedes
Si Euclides es un maestro y un sislematizador, no muy original,
la figura que le sigue cronológicamente, Arquimedes de Siracusa
89
es el arquetipo de original, que al igual que los cien-
tíficos de hoy. no escribe sino monografías o memorias originales,
relativas a los más variados campos de la matem:ilica antigua en
sentido lato: aritmética, geometría, astronomía, est6.tica e hidros-
tática, Fue, en particular, la incorporación al saber científico de
estas dos ramas de la física la circunstancia que explica la extraor-
dinaria influencia que ejercieron los escritos de Arquímedes so-
bre los hombres del Benacimiento y de la Edad Moderna, convir.
tiéndoselo en una de las grandes figuras de la historia de la ciencia,
En verdad, su figura ya fue célebre y famosa para sus conciu-
dadanos de Siracus", Quizá lo fuera por sus méritos científicos o
por las excentricidades ygrandes inventos que le atribuyeron opor
su vinculación, quizá parentesco, con la familia real. Hasta se cita
una Vida de Arquím-edes escrita por uno de sus contemporáneos.
Sin embargo. hoy esa vida s610 puede reconstruirse sobre los
datos, no muy abundantes, de diversos historiadores. en especial
de los que se ocuparon de las guerras Pllllicas, El hecho induda-
ble de haber muerto Arquimedes en el saqueo que siguió a la
caída de Siracu.iu en manos de los romanos en 212. combinado
con otro dato. segllO el cual Arquímedes habría vivido 75 Mios.
ubica la fecha de su nacimiento en el allO 287 a, C.
Las actividades de su padre, astrónomo, influyeron sin duda
en la vOC<1eión y formación científica de Arquímedes que, desde
joven, estuvo en Alejandría donde, sin pertenecer al Museo, tra.
bó amistad con varios maestros alejandrinos con quienes mantu...
vo luego correspondencia científica: fueron los sucesores de
Euclides: Conón de Samos y, a la muerte de éste Desiteo de
Pelusa, y Eratóstenes, Begresado a Siracusa de<lic6 toda su vida a
la investigaci6n científica. ".
Esa vida, como la de otros grandes sabios, fue embellecida o
deformada por la imaginación popular que la revistió de anécdo-
tas m;1s o menos verosímiles o la exaltó con elogios que a veces
contribuyeron a rodear su existencia de una atmósfera sobrena-
tural.
Plutarco, al referirse a la vida del general romano Marcelo
que conquistó Siracusa, describe la vida de Arquímedes y le con-
fiere grandes dotes de mecánico práctico y de ingeniero militar
aunque en ninguno de los escritos del siracusano aparecen men-
90
¡
..
ciones a investigaciones e i1wel:tos en
. t 'b e este siJencio a que Arqmmooes conSl e .
.1 n uy 1 todo arte tendiente a satisfacer nuestras necesld:'l·
y, en genera, ". no dejó nada escri.
des como artes "innobles y oscuras, y por eso
lo sobre ellas,
, e rodeada de cierta atmósfera novelesca
Su muerte misma u Id d mano
y narrada de diferentes maneras; y el acto del so a o ro d
atraviesa con su espada al viejo sabio absorto una e-
que é' o dejó de excit'ar la imaglllaclón, Con
mostración geom n te de Arquímedes fuera lamentada
todo;..t' respetada la voluntad del sabio
por 1ar de grabar en su tumba uno de sus más hermosos
en e sen. relativo a la esfera inscrita en un cilindro. y e.sa
. medio después que Cicerón descubnera, ya
ra permltlÓ, SIglo y al' la ha del célebre siraeu-
perdida y olvéipocadada ya habían olvida-
sano en una
do su figura y su fama, ,
Esa fama hoy sobrevive. no p.or su vida, sino por eStcodptoslo'
, , al I 'e da por conOCI o o
cabales trabajos ongm' es en os que s . . lentos.
roducido antes sobre el tellla y se aportan nuevos e ecn
p En esOs escritos siguió rigurosamente¡ebl métod¡o
las 1'pó' e postu a a a as que
fijar y te;minados; en gene·
los teoremas CUI . 1 ' se
al tilizando el método sintético sin mencionar e camlllo -
r ,:; llegar a la tesis de la proposición que demuestra de
gu; o 'eneral no es de lectura aunque para demos-
ah q ás la amplitud de su talento pro-
trar una vez m I 'to
porciona una notable excepción a esta regla genera en su escn
Método, 'bí y
, ' os de A1ejandria los trabajos que esen a,
Solía envIar a amlg, d de los resultados sin la demostración,
a veces s610 los enunCia os 'ó l permitió formular cierta
b
e 1 alguna ocasl 1'1 e
costum re que ,1 d I ofesores alejandrinos. En
daz
b ervacI6n acerca e os pr , .
mor o s. 'ó q e algunos enunciados rcuull-
r t al advertlr en una ocasl n u , d'
CJec o, 'el los profesores alejan rlllos
dos eran sin que Arquímedes: .. , , ,aquellos
hubiem senalado el error, ood los problemas, pero sin dar
que pretenden haber resue to t os
91
I
la demostración quedan refutados por el hecho mismo de haber
declarado que demostraron algo imposible".
o es fácil establecer un nexo lógi<'o o cronológico entre los
escritos de Arquímedes. En parle por la rndole monográfiC<l de
los mismos. en parte por el distinto contenido que se refiere a
matemática, a astronomía y a fisica, sin olvidar que probablemen-
te aJgunos de sus escritos se han perdido.
Se conocen de Arquímedes, en versión original, cuatro escri-
tos de geometría: dos de geometría plana: De las espirales; De ta
medida det cln"to, y dos de geometría del espacio: De ta esfera y
del citindro (dos libros) y De los conoides y ele los esferoides.
Siguiendo la norma euclidea, hay definiciones en todos esos
escritos, excepto De ta medie/a del clrcuto, y postulados en De la
esfera y del citine/ro. (1)
El primer libro de este escrito puede considerarse un com-
plemento de los Elemelltos de Euclides, al demostrar una serie
de teoremas, relativos a las áreas y volúmenes de los cuerpos
redondos, omitidos en los Elemelltos.
En esas demostraciones, por ejemplo en el caso del área de la
esfera o del segmento esférico, pero también en otros libros geo-
métricos, Arquímedes expone propiedades que traducidas a1ge-
braicamente, representan igualdades o desigualdades entre su-
matorias que en conexión con el postulado de Arquímedes y el
método de exhaución, permiten llegar geoméltieamenle a aque-
llas áreas y volúmenes que hoy se obtienen analíticamente me-
diante los recursos del análisis infinitesimal. (2)
Algunos de los teoremas del primer libro del escrito De liJ
esfera y det ciline/ro; área lateral del cono y lIel cilindro, área de
la esfera se han incorporado a nuestra geometría elemental mien-
tras que otros ofrecen tal sencillez y simetría qu: el de-
seo de Arquímedes de quedar sus resultados eternamente graba-
dos en su tumba.
El segundo libro del escrito comporta una serie de.proble-
mas, algunos de los cuales, nada fáciles, conducen a problemas
del tipo de la duplicación del cubo y de la triseoción del ángulo. (3)
En cierto sentido el único libro de De tos conoie/es y de ./os
esferoídes es una continuación del anterior, pues en él se estu-
dian las propiedades mélticas de los sólidos que Arquímedes
92
------------
,
designa con el nombre de conoides (nuestro paraboloide y nuna
del hiperboloide de dos hojas, de revolución) y esferoides (nues-
tro elipsoide de revolución). (4) ,
Una última contribución conocida de Arquímedes a la geome-
tría del espacio, de indole diferente de las anteriores, la propor-
ciona Pappus cuando al hablar de las figuras inscritas en la esfera.
cita los poliedros regulares y 13 poliedros semirregulares que,
según Pappus, habría descubierto Arquímedes, pero sin señalar
cómo llegó a ellos. (5)
E':l geometfia plana la contribución más original de Arqulme-
des es el escrito De los espirales. uno de los más diflelles por sus
largas demostraciones, la concisión de su texto, que
muchas relaciones intermediarias, la aplicación de expresIones
en forma geométrica de la suma de términos en progresión arit-
mética o de sus cuadrados; todo hace su lectura nada fácil, cir-
cunstanela que explica que en los siglos x"vu y XVIU hubo mate-
máticos que desistieron de eotender este escrito y hasta quien,
freote a sus dificultades. prefirió considerar erróneos sus resulta:
dos. También en este escrito aparecen problemas no resolubles
con regla y com'¡,ás que Arquímedes da por resueltos por ioser-
ción, pero sin señalar la construcción correspoodíente. (6)
. El escrito De la ,nediCÚJ del circulo, muy breve, es uno de los
más importantes de Arquímedes, pues en él no sólo demuestra la
equivalencia de los problemas de la rectificación de la circunfe-
rencia y el de la cuadr..tura del círculo, sino que al dar una solu-
ción aproximada de esos problemas, con un valor bastante
do para nuestro número 1T, aporta interesantes ant-
méticas. (7) _.'.' .
Queda aún un tema de goometria plaMque Arquimedes trata
en un escrito que, desde el punto de vista de hoy, no es exduS!-
'vamente geoméltico. Es Cuadratura de la pardbola, pnme.'
ejemplo de cuadratura de una figura mixtillnea Oas lúnulas de HI-
pócrates habían sido las primeras figuras cuadrables curvilíneas) y
que Arquímedes logra por un doble camioo: uno exclusivamente
geométrico y otro empleando los recursos de la estática, medum-
te la ley de la p,uanca que él mismo había (8)
Por último se atribuye a Arquímedes un llamado Libro de los
lernas. conocido en su versión árabe. que contiene una serie de
93
proposiciones de geometría plana, algunas muy elementales, pe-
ro otras con interesantes equivalencias entre figuras circulares,
que es muy posible que sean originales del geómetra de Sira-
cusa. (9)
A estos escritos puramente geométricos, cabe agrt:gar c.n 1,
producción de Arquímedes, los escritos sobre tem;:¡s de ciencia
natural: astronomía y física, (Iue los griegos incluían, por su índo-
le, en la matem.\tica. El escrito que, sin tener finalidad astro-
nómica, se ocupa incidentalmente de astronomía, es un traba-
jo dedicado al hijo del tirano de Siracusa y de quien era pre-
ceptor, con el objeto de probarle que el número de granos de
arena del mar no era infinito, haciendo alusión al verso de Pinda·
ro "numerosas como las arenas del mar". Con tal fin se propone
contar o, mejor, dar nombre al nlllnero de granos de arena que
llenaría no sólo a tooos los mares, sino a todo el universo, adop-
tando para éste sus máximas dünerisiones posibles o imaginables.
El interés de este escrito, conocido como ArelJlJrio o El con·
tador de arenas, es múltiple. Por un lado, justifica la fama que,
según testimonios antiguos, poseía Arquímedes como astrónomo,
en vista de los conocimientos astronómicos que el escrito revela,
figurando hasta un procedimiento experimental para detenninar
aproximadamente el aparente del Sol. Por otra parte,
en el Arenario figura un párrafo importante desde el punto de
vista histórico, pues constituye la única alusión conocida al siste-
ma heliocéntrico de Aristarco de Samas, concepción del universo •
que Arquímedes no comparte, pero que adopta por cuanto sus
dimensiones eran mayores de las del universo que ordinariamcn·
te concebían los astrónomos de la época. Aesl;ls notas de índole
extramatemático cabe agregar que en el figura un siste·
ma especial de numeración: las "octadas",(lO) que Arquímedes
crea ante la necesidad de manejar números muy grandes, sistema
que le facilitará contar o. mejor, nombrar esos números.
Por último, se deben a Arquímedes dos escritos que pueden
calificarse de física matemática que proporcionaron los primeros
resultados perdurables de estática: la ley de la palanca y el llama·
do "principio de Arquimedes'.
fuera de las reflexiones sobre mecánica práctica vinculadas
con las máquinas simples, muy poco había progresado la mecáni·
94
ca como rama de la matemática; será Arquímedes quien concede-
rá jerarquía científica aesta rama, mediante sus escritos: Sobre el
equilibrio de los /,laTlos (en dos libros) y De los cuerpos flotantes
(también en dos libros), que se ocupan, respectivamente, de es-
tática y de hidrostática.
Del equilibrio de los plauos, donde la palabra "planos" se re-
fiere a figuras planas limitadas, es un estudio acerca de la deter-
minación de los centros de gravedad y de las condiciones de equi.
Iibrio de cuerpos geométricos, cuando en cada uno de sus puntos
se considera, además de su posición, el peso; aunque ArquÍlne-
des no estudia sino cuerpos homogéneos. El escrito está cons-
truido a la manera euclidea con definiciones, postulados y teore-
mas, comprendiendo el primer libro las condiciones de equilibrio
de la palanca ,y la determinación de los centros de gravedad de
polígonos, mientras que en el segundo libro llega a de-
terminar el centro de gravedad de un trapecio parabólico, es de-
cir: la porción de parábola comprendida entre dos cuerdas para-
lelas. (11) . _
Si respecto de la estática, subsiste aún alguna duda acerca de
la posibilidad de existencia de escritos antiguos sobre esa rama de
la mecánica anteriores a Arquímedes no hay duda alguna respec-
to de la hidrostática, cuyo creador indiscutible es Arquímedes
con su escrito De loscuerposflotanles, con el cual se dan cientifi-
camente las condiciones de equilibrio de los cuerpos sumergidos
parcialmente, se enuncia el hoy llamado "principio de Arquíme-
des" y se estudian las aplicaciones del principio al caso de un
casquete e férico y de un segmento de paraboloide de revolu-
ción. En realidad, en la forma dada por Arquímedes, los proble-
mas de hidrostática se reducen a problemas de estática sólo algo
más complicados, al hacer intervenir la razón entre los pesos es-
pecíficos del cuerpo y del fluido. (12)
Terminemos con los escritos de Arquúnedes reseñando qu¡"j,s
el más original de todos ellos: Delmitodo relativo a los teoremas
mecdnicos, que se conoce abreviadamente como Método, en el
que explota hábilmente las propiedades de la palanca y de los
centros de gravedad.
Recordemos que muchos de los resultados 10b'rados por Ar-
químedes: áreas, volúmenes, centros de gravedad, se obtienen
95
hoy mediante los recursos del cálculo integral, recursos que los
matemáticos gnegos sustituyeron por el "método de exhaucjón"
de Eudoxo. Pero, como dijimos, este método es un método de
demostración, no de descubrimiento y por tanto exige conocer de
antemano el resultado a demostrar.
. En algunos casos em fácil prever ese resultado, ya por induc.
ya por intuición, pero en otros casos tal previsión era impo-
sIble. ¿Cómo podía, por ejell)plo, preverse la complicada posi.
clón que ocupa el centro de gravedad de un trapecio parabólico?
Este hecho no dejó de intrigar a los matemáticos occidentales
cuando en el siglo XVI comenzaron a difundirse los escritos
Arquímedes, y no faItó el matemático que afirmara que segum.
mente Arquímedes disponía de un método especial para lograr
esos resultados. método que habría mantenido en secreto.
Tal afin:nación resultó una verdad a medias; en efecto, Arquí.
medes hab,a Ideado un método con ese objeto, pero no lo mantu.
VD en secreto, sino que lo expuso en una larga carta destinada a
Eratóstenes, que estaba en Alejandría, carta que lamentable.
mente quedó desconocida para Occidente hasta 1906 cuando el
historiador de la ciencia Heiberg descubrió una en un pa.
hmpsesto de Constantinopla. Esa carta es hoy el Método de Ar.
químedes.
En ese escrito figuran varias determinaciones "mecánicas" de
equivalencias y centros de gravedad, aunque su finalidad fue la
de hacer conocer dos cubaturas especiales, de la uña cilíndrica y
de la doble bóveda cjlíndrica.(l3)
Por último, cabe citar como de Arquímedes un par de escritos
que se c1asincarlan hoy entre los problemas de·.matemática re.
creativa. Uno de eUos, conocido como es geomébico
y conSIste en llenar una cavidad rectangular con 14 figuras polig<>-
nales, cada una de las cuales era conmensurable con el total. El
otro problema es aritmético y consiste en un dificilísimo proble.
ma de análisis indeterminado de segundo grado, dCI.ominado.
"Problema de los bueyes', que probablemente Arquímedes
enunció. pero no resolvió, pues sebl1Jll algunas"versiones su so)u-
ción transporta. a números de un centenar de miles de cifras.
Además de los escritos anteriores, se atribuyen a Arquímedes
obras actualmente perdidas, de las que se tienen noticias ya por
!l6
el mismo autor, ya mediante fuentes árabes o griegas. Así, en el
Arenario Arquímedes se refiere a un escrito aritmético dirigido a
Zeusipo acerca de la denominación de los números; además de
una obra Sobre la palanca que le atribuyen autores antiguos y su
estudio de los poliedros semirregulares ya citados, otros autores
lo dan como autor de una 6ptica, así como de obras astronómicas:
...-
construcción de una esfera planetaria, longitud del año ...
Con Arquímedes la matemática griega llega a su apogeo. Sin
duda que él encontró una ciencia ya madura, a la que agregó
nuevos capítulos o mejoró existentes. Pero en esa obra de
complemento y de penecdonamiento, demuestra una mayor fle·
xibilidad que toma más maleable' el rígido molde euélideo y le
confiere mayor riqueza y autonomía, qesvin,culando casi total·
mente los lazos que habían mantenido ligada la matemática con la
fUosofía. Esa mayor libertad y autonomía, sin descuido del rigor,
se refleja en la elección de los postulados, en las aplicaciones a la
ciencia natural. en sus incursiones por el campo de los números y
de la matemática aproximada, y convierten a Arquímedes en U!!
matemático, y un gran matemático, en el sentido actual y perma·
nente del vocablo.
Notas complementarias
(1) Definiciones y postulados geornélri<:(J$ <k Arqufmeda. En el es·
crito De la ..fera y tkl cilindro, hay seis definiciones, de las cuales las
cuatro primeras son: 1) Existen en el plano ciertos arcos de curva total-
mente situados de un mismo lado de las rectas que unen los extremos del
arco; 2) llamo cóncava en la misma dirección una Unea tal que la recta que
une dos puntos cualesquiera de ella, o bien está toda del mismo lado de
la línea, o bien está parte del mismo lado y parte sobre la línea misma;
3) de igual modo hay ciertas porciones de superfieíe, no situadas en un
plano, pero cuya línea extrema está en un plano situado totalmente del
mismo lado respecto de la superficie; 4) Uamo CÓncavas en la misma di-
rección superficies taJes que las rectas que uneo dos puntos cualesquiera
de ellas, o bien están todas del mismo lado de la superficie, o bien parte
del mismo lado y parte sobre la superficie misma.
99
\
Con estas definiciones no sólo se introd
mébico: el de concavidad, que Euclides
aparece un concepto de curva de ro . I SIIlO que
las escasas líneas y superfl . Yd ,SU,pe¡ICIC más generJ.!, no limitado a
l
eles e os E ernentos' r la' f¡
P ano, cono, cilindro y esferol' sino uc i lel . ce • clrcun crenda,
lesquiera que comprenden ;, y superficies cua·
y curvas así ce 1, ....J:l • Y lasta meas formadas por rectas
• ma as superUCles correlativas.
Las definiciones 5 y 6 . o al d .. se reneren sector esférico y al "ro nbo 56ll
o • cuerpo que Arquúnedes utiliza e h di.
constituido por dos d bas't mue as e sus demostraciones.
. conos e e y eje comunes é' .
P;:ICIOS distintos resl"VY'to de I bE' Yv rtices en semles·
. . 1.-- a ase. s IIlteresante por' I 1
poSIción que en forma ingeniosa detcrmin I dÚi' . cJcmp 0, a pra-
dos rombos sólido d " al' a a erenC13 en volumen de
. s e Igu es ejes y vértices y de bases diferentes. .
Lacuatro se relacionan los cinco
, recta es a más corta tr odas I
iguales extremos; 2) En cuanto a las demás líne: de
extremos son desigual d' '. os mismos
una de eilas está slendd°c\acóncavas en la misma dirección
. mpren I entre otra y la recta I
nllsmos extremos o en parte está comprendida . con
línea comprendida es menor' 3) Del mis J en es y la
'os 7ismos extr:mos y esos
ana es a menor; 4) Entre las otras superficies con los mismos
siendo s, :trcmos están e.n un plano, serán desiguales cuando
con as ncav3S en la misma dirección una de ellas está total
mente comprendida entre tr· I fi I -
o está en l __1,0 a y a gura pana con los mismos extremos
par e comprenulda yen parte en común' la' rfi' '
prendida es menor; 5) Por otra parte entre I lí ,y cae
dos desiguales la mayor excede l' d as ncas, supe leles y sób-
, d ,. a a menor e una cantidad tal ue a e
ga a a SI misma puede superar a cualquier cantidad d d h q gr
las dos anteriores. a a omogénea con
a 4) esta.blccen las condicio'nes de desigualdad de
. . eas y e Ciertas ()OrClones de superficies así Urna fija un ri
ClplO dde mínimo, que si pien son intuitivos y los' Elementos hab(an
P
d
n
:
mostrJ o en casos n . I e l d I uy particu ares, su demostración en el caso general
da era ni fácil ni posible con los recursos geométricos de la'
poca, e lf que darlos por admitidos en farola de postulados repre
d
senta dpor, parte de Arquímedes, tanto una genial intuición como un
e au acm.
El postulado 1) tuvo mucha suerte. El hecho de postular l
una pro¡liedad a t • ti ' . para a recta
. car ens ca. mtultiva y de interpretación sim le
ca, unida a la neceSidad instintitiva (no lógic.:a) de definir ese e::te
98
mental y a la circunstancia de que la definición de Euclides no era ni
clara ni intuitiva, hizo que bien pronto este postulado de .vquímedes se
adoptara como definición de la recta. El primer intento en este sentido
aparece en Te6n de Esmima, comentarista del siglo U.
Por su parte. el postulado 5) es el postulado que hoy se designa por
antonomasia con el nombré de "postulado de Arquímedes", que Eucli-
des había incluido e"ntre las definiciones del Libro Vde sus Elementos. Al
admitirlo por primera vez entre los postulados, Arquhnedes puso en evi-
dencia que tal enunciado no era un principio, ni una definición, ni un
teorema que podía deducirse de los demás postulados; de ahí que lo
enuncie como un postulado independiente Yhaga uSO de él en todos los
numerosos teoremas de carácter infinitesimal que demuestra. Las actua-
les geomebias no arquimedianas, para las cuales son válidos los postula-
dos ordinarios de las magnitudes con excepción del postulado de Arqul·
medes, constituyen una brillante confinnación del modo de ver de Ar·
químedes.
En el escrito De lm conoides y lle los esferoides se dan las definiciones
de estos cuerpos engendrados por un movimiento de rotación de las tres
secciones cónicas, que en tiempos de Arquímedes aún lenían los anti-
guos nombres dados por Menecmo Y Aristeo.
Tales definiciones son: 1) Una sección del cono rectángulo da una
vuelta completa alrededor de su eje; la figura engendrada por esa sección
se llama conoide rectángulo (es nuestro paraboloide de revolución); 2) si
se tiene cn un plano una sección del cono obtusángulo así como sus rectas
más aproximadas y el plano da una vuelta completa alrededor del eje, las
rectas más aproximadas describen un cono isósceles mientras que la figu-
ra engendrada por la secdón se llama conoide obtusángulo (las rectas más
aproximadas son nuestras asíntotas y el conoide obtusángulo es el hiper-
boloide de revolución de dos hojas. En Arquímedes no hay alusión al
hiperboloide de revolución de una hoja); 3) si una sección del cono acu-
tángulo da una vuelta completa alrededor de su eje mayor, la figura en-
gendrada por esa sección se llama esferoide alargado, mientras que si gira
alrededor de su eje menor, se llama esferoide aplanado (son nuestros
elipsoides de revolución).
También mediante el movimiento se engcndran las espirales, cuyas
propiedades estudia en el escrito que lleva ese nombre. Así define ArcfUÍ-
med.es sus espirales: Si en un plano se considem una recta que mantiene
uno de sus extremos fijo y gira un número cualquiera de veces con mo-
vimiento uniforme, retomando sucesivamente la posición de donde ha
partido, mientras que sobre la recta que gira se mueve unifonnemente
un punto a partir del extremo fijo, el punto describirá una espiral en el
plano.
3 ¿ r' = 11' (11 + 1) + ¿ r ;
,.-1 ,_1
En De las eS¡Jirllles, así como en De ios COrlOjlleS y de los esferoides,
expresa Arquímedes la suma de los primeros n cuadrados en la forma
especial,
.-,
2 L sen ra + en na = (1 - cos na) cotf,t 1/2 a,
,.-) .'
.-,

IIA., LA, < (a + 111.) , ('¡'a + '/3nh) < IIA. '
~ , /
(3) El escrito De la "sfem y del cWndro. Además de las definiciolles y
postulados ya citados, en el primer libro de este escrilo figura una serie
de leoremas relativos a las áreas ya los volúmenes de los cuerpos redon-
dos, de los cuales los más importantes son:
J) La superficie laleral de un cilindro circular recto es equivalenle a
un circulo cuyo nidio es medio proporcional entre la generatriz del cilin-
dro y el diámetro de la base; 2) la superficie lateral de un <Olla circular
recto es equivalente a un círculo cuyo raWo es medío proporcional entre
la genemtriz del cono y el radio de la base; 3) la superficie lateral de un
tronco de cono circular recio, de bases paralelas, es equivalente a un
círculo cuyo radio es medio proporcional entre lagenerabiz del tronco de
cono y la suma de 1", radios de las bases; 4) la superfi ie de la esfem es
equivalenle a cuatro veces su círculo máximo; 5) toda esfera es equivalen.
te a cuatro veces el cono cuya base es un círculo máximo y cuya altura es
el radio de la es/em.
En un corolario poslerior Arquímedes demuestra Que si se considera
un cilindro de altura igual al diámetro de la base y en él se inscribe una
esfera, las áreas y los volúmenes de esos dos sólidos están en la misma
proporción simple 3: 2. La sencillez de estos ténninos, que definen una
razón igual, entre pares de magnitudes de distillta natural.,.... en <OlItraste
quizá con el esfueno realizado para obtenerla (área y volumen de la esfe-
m) fue quizás el motivo que indujo a Arquímedes a expresar el deseo. que
se cumplió, de grabar en su tumba una esfern con un cilindro circunscri·
to; 6) la superficie de un casquete esférico, exceptuada la base, es equiva-
lenle a un círculo cuyo radio es el segmento trazado desde el vértice del
casquete a un punlo cuaJquiera de la base; 1) el sector esférico es equiva-
lente a un cono cuya base es equivalenle ala superficie del casquete del
sector y cuya altura es el radio de la esfera.
De los problem3S, que con una serie de olras proposiciones compren-
de el libro 11, sólo citamos aquellos que conducen a cuestiones no resolu·
bies con regla y compás: 1) Detenninar una esfera equivalenle a un cilin-
dro o a un cono dado. Este problema se reduce a algún problema del me-
solabio; en efeclo, para resolverlo Arquúnooes detennina dos medias pro-
porcionales entre dos segmentos dados, pero sin indicar el procedimien-
to seguido en esa detenniuación, lo que hace suponer que Arquímedes
daba ese problema por conocido y resuelto; 2) cortar una esfera por u UB
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.-,
2 L r < ni < 2
,-,
MientrolS que en las definiciones de los conoides y esferoides el tiem.
po no interviene para nada, pues el movimiento sólo se utiliza para la
definición de los sólidos, en el caso de las espirales se hacen necesarias
dos proposiciones iniciales para fijar la proporcionalidad entre los seg-
mentOs recorridos y los tiempos empleados en recorrerlos. •
.-,
¿('/.)' + '/3 ('/.).-' = '/3
~ .
(2) Las sumMorias de Arquímede,. Las igualdades y desigualdades
entre sumatorias que se presentan en los escritos de Arquímedes expre-
sadas con lenguaje geométrico, son las sib'Uientes, que por comodidad
traducimos en lenguaje algebraicO:
En Cuadratura de la pardbola se da la suma de una progresión geo-
métrica en la sib'Uiente fonna:
mientras que en el escrito De la esfera y del cilindro, en los teoremas que
penniten determinar el área de la esfera y del segmento esférico, Arquí-
medes demuestra un teorema de una sencillez extraordinaria que, expre.
sado en forma algebraica, es:
expresión que al convertirse en integral definida medianle el paso allfmi-
le, pennite hoy calcular esas áreas.
Además en De las espirales y en De los conoitks y de los esferoide"
Arquímedes utiliza las siguientes desigualdades:
100
plano de manera que los dos segmentos teng;lI\ sus volúmenes en una
raz6n dada. El problema, como dice Arquímedes, se reduce a dividir el
triple del radio de la esfera en dos partes tales que una de ellas sea a un
segmento conocido como el cuadrado del diámetro de la esfera es el cua-
drado de la otra parte. Arquimedes agrega que al final del libro cbrá la
Solución, que en este caso corresponde a un problema de trisección del
ángulo, pero en ningún manuscrito se encuentra esa solución; 3) deter-
minar un segmento esférico de volumcn dado y semejante a otro segmen-
to también dado. Este problema se reduce al del mesolahio; en efecto,
Arquímedes lo reduce a la búsqueda de dos medias proporcionales entre
dos segmentos dados.
Temlinemos agregando que en la penúltima proposición de este libro
.se habla de una razón "sesquiJátera". es decir, multiplicada una vez y
media para indicar nuestra potencia de exponente 'J¡2; mientras que en la
última proposición se demuestra que entre todos los segmentos esféricos
de i
b
'1.lal superficie, el hemisferio es el de volumen máximo. (Estas dos
últimas proposiciones del escrito son precisamente aquéllas, cuyo enun-
ciado, que resultó erróneo, había enviad'o a los maestros alejandrin.os sin
que éstos advirtieran el error.)
(4) Los conoides y esferoides de En el escrito De los
conoides y de los esferoides Arquímedes, después de un largo preirllbulo
dirigido a Oositeo, donde figuran las definiciones de los térnlinos que
utilizará en el escrito, introduce algunos lemas aritméticos y propiedades
de las cónicas que en algún caso enuncia sin demostrar agregando que
esas demostra iones "se encuentran en los elementos sobre las cónicas",
aludiendo indudablemente a escritos sobre ese tema existentes en Su
época, probablemente los de Euclides o de Aristeo.
Pasa luego a enunciar propiedades de los conoides y esreroides, para
terminar con el objeto del escrito, que es expresar la equivalencia de
segmentos de estos sólidos con sólidos conocidos. Así demuestra: 1) Todo
segmento de conoide rectáJlb"Ulo es equivalente a Jrl'J vez y media el
cono de igual base que el segmento y cuyo vértice es el punto dcl conoide
de donde el plano tangente es paralelo ala base; 2) la razón entre un seg-
mento de conoide obtusángulo y el cono dclinido como en el caso ante·
fiar no es ahora constante, sino que es igual a la razón entre los dos
segmentos de recia que se obtienen agregando al eje del segmento el
biple y el doble, respectivamente, de la porción de recta "agregada",
que según la tennino!ogía actual es la longit'ud del semidiámetro conju-
gado a la dirección determinada por la base del segmento de conoide;
3) si un plano detcrmina ell un esreroide dos segmentos la ruón entre
102
uno de ellos y el cono, definido como siempre, es igual a la razón entre el
eje correspondiente al otro segmento, agregándole la semirrecta que une
los vértices, es decir, el semidiámetro conjugado a la dirección de la
base, y ese eje,
Basta exponer estos enunciados para advertir la importancia de los
resultados logrados por y la pericia técnica que en ellos des-
pliega, si se considera que tales resultados se obtienen actualmente me-
diante los recursos del cálculo integral.
(5) Los piJliedros semirregulares de Arlluímetiu. En el cuadro 51·
guiente se enumeran los 13 poliedros semirregulares que se atribuyen
a Arquímedes, con sus características: ángulos poliedros y aristas iguaJes
entre sí; y caras polfgonos regulares no todos semejantes.
Según un antiguo comentarista anónimo parece que estos poliedros
pueden obtenerse partiendo de los regulares o de los mismos semirre-
guiares seccionando los vértices con planos a la manera de los cristales.
Por ejemplo, seccionando los vértices de un cubo de manera tal que sus
aristas se bisequen, se obtiene el segundo de los 5Cmirregularcs del
cuadro.
(6) La espiral tk Arqulrnetk•. Eounciamos las propiedades más in-
portantes de esta CUNa que J\rquímedes demuestra en su escrito de 1m
es¡,jralu,
,"I.u..,..Jn. " .,.¡_
""ti_ro, ...,..,..ln.
N__d.r
fÚ Lu "Ir""
cW lo. M1KwI ..........
4 triáng. y 4 hexág.
-
8 12 áng. triedros 18
8 triáng. y 6 cuadr, - 14
12
"
tetraedros 24
6 cuadro y 8 he,",s· - 14
24
"
triedros :J6
8 triáng. Y 8 octóS· - 14
24 ..
triedros :J6
8 triáng. y 18 cuadro -26 24
"
tetrolC'dros <lB
12 cuadr.. 8 he,",s.. 6 oct6g. -26 48
"
triedros 72
20 Irüng. y 12 pentlg. -32 30
"
tetraedros 60
12 penlJg. y 20 hex4g. - 32
60
"
triedros 90
20 trüng. y 12 declg. - 32 60
"
tnedros 90
32 triáng. Y 6 cuadr. -38 24
"
pentaedros 60
20 tri:ing., 30 cuadr., 12 pent4g. - 62
60
"
tetraedros 120
30 cuadr.• 20 he,",g. 12 deciS· - 62 l20 .. I triedros 180
80 triáng. Y 12 pent;s· - 92
60
"
pentaedros 150
103
\
1) Mediante el trazado de la tangente a la espiral en uno de sus pun·
tos puede obtenerse un segmeoto igual a la longitud de UI1 arco de cir·
cunferencia de r.mio y ángulo central dado, es decir, que mediante esta
curva se puede rectificar la circunferencia o uno de sus arcos; 2) el
área barrida por el radio vector en la prirnera revolución es la tercera
parte del círculo, cuyo radio es la posición final del radio vector. Esa área
barrida en la segunda revolución está en la razón 7 : 12 con el circulo cuyo
radio es la posición final del radio vector. En un corolario Arquímedes da
la expresión general, en fonna geométrica, de esta razón para una revo.
lución cualquiera. Es f:1ci1 comprobar que esa razón es (w
3
- (n-l)3];
3) también en fanua bastante genernl expresa Arquímedes la razón de las
áreas comprendidas entre las espirales engendradas en las revoluciones
sucesivas con la porción de recta perteneciente a la posición inicial del
radio vector; así como la razón en que queda dividido por el arco de
espiral, el trapecio circular situado en el sector circular CU)·os extremos
corresponden a las posiciones inicial y final del arco de espiral y cuyos
arcos de circUlúcrencia bases son los tienen por radios esos radios
vectores.
(7) El número 'TT de Arquí"u,'i!es. Además del teorema que expresa la
equivalencia del círculo con el triángulo de altura el radio y.de base la
circunferencia rectificada, el escrito De la medida del círculo contiene
dos proposiciones, cuyo orden debería invertirse pues la primera es con·
secuencia de la siguiente. En precto, la última proposición demuestra
que la razón de la circunferencia al diámetro est:1 comprendida entTe
3 IOhl Y3
1
/7 mientras que la anterior dice simplemente que la razón del
círculo al cuadrado del diámetro es 11 : 14, que por supuesto es la cuarta
parte del3 Ih. En cambio, no menciona que es un vaJor aproximado por
exceso, ni da el "alor aproximado por defccto 'l2:1fzs.. que habría obtenido
del 3 10/7..
La extensa última proposición del escrito es UI)O de los teoremas más
notables de Arquímedes, pues con los números 3 1°/71 Y3117 proporciona
dos valores aproximados, por defecto y por exceso, de número 'TT,
que logra utilizando el método de inscribir y circunscribir polígonos du-
plicando el número de lados, partiendo del he.clgono para llegar hasla el
de 96 lados, y calcula.ndo aproximadamente sus perímetros, pero mante·
niendo el sentido del error.
Si se recuerda que, exceptuando el hexágono, tocios esos polígonos
tienen sus lados inconmensurables con el diámetro, tales perímetros es·
tán expresados mediante raíces cuadradas que Arquímedes calcula apro-
ximadamente, por defccto o por exceso según el caso, mediante reglas
para obtener raíces aproximadas, seguramente conocidas en su época,
\04
d 1 uaI da di
ce • habiendo avanzado los historia-
pero e as c es na El h h ue
dores de )a matemá.tica distintas al
ed
11 robar que nuestro numero 1T es14
Arquim es ega a p . 1:Iscó odos 3 '0'71 Y3 ",, sien-
en antigüedad y más ade-
lante también. . da na idea de la notable aproKimación de los
El cuadro que sigue u barse ediante las expresio·
valores de Arquímedes como puede compro m
nes decimales q\1e agTCg;:u:(!os al respecto
Valof't, aproximadoa ck A".,uimede.
Valores nactos
por defecto
por exceso
V3 1.732050 ...
""'t,,,, - 1.73202 ...
""'lllO - 1.732051 ...
-/349450 - 591,IL
591 ',. = 591,125
-/1373943 33í.. - \172, 15 ...
1172 ',. = 1172,125
';5472132 "1& - 2339.26 ...
2339 'l. - 2339,25
3013 'l. - 3013.75
-/9082321 - 3013.68
-/3380929 = 1838.74 ...
1838 .," - 1838,818 ...
-/1018405 - 1009,168 ..
1009 ',. - 1009,168 ...
2017 'l.
_ 2017.25
';4069284",. - 2017,24 ...
3 ,.,,, - 3.1408 ...
3 '" - 3,1428 ....
Tt - 3,14159 ••.
bola" ninglJno de mis predecesores,
(8) La cuadratura de 'un segmento limilado por una
que yo sepa, ha buscado a e 1 cosa que ahora noSOtros hemos
recta Y una sección de cono rectingul o, <. bulo diriuido a Dosileo que
d
.. d' en e I
encontra o. Ice 0'''1 de la dbola donde demuestra que e
precede a su escrito cuad::;::-a
en
", de igual base que el
segmento de parábola ex decir la intersección con el
segmento y por vértice ';,r el medio de la base.
arCO del di:1nletro de la
n
el propiedades de l.
Además de exponer .e
al
. dos caminos distintos: uno "meclmco
la, demuestra la equlV encla por .
y el otro exclusivamente geomébico. I t d - ...... bola de base AB
has métodos Sea e segmen o e 1---
Resumamos am . A 1diámetro en B, se obtiene el
y vértice V. Si se traza la tangente en y e
\05
-
(9) El libro de los lem4S. De las proposiciones de este libro entre las
q,ue figura la trisección por inserción en la fonna de u a . '
circunferencia, son interesantes algunas aplicacio"e'nd PálroPblcdad de la.
e ge ro gcomé·
triángulo ABe que, en virtud de la propiedad de la parábol OV - .
será cuádruple del tri. ngulo T = AVB Si s. t a - VO.
cualquiera NM que corta a AH en P i ,raza ahora un diámetro
tendrá AB : NB =NP' NM o lo u' POr' aspropledades de la parábola se
esla'" a1d dd' q ees omlSmoAB·MN=NB·Np·
Igu a e momentos" 1 q 11 6 . d • y es
car la "ley de la palanca" que ev slO
d
uda a Arquímedes a apli·
ca Parafrase' d I la encontra o en sus estudios de estáti·
. an o e proceso de Arquímedes ¿ir{
de brazos iguaJes AH _ BH amos que en una palanca
gravedad en H. e<lu¡;bra peso a MN con su centro de
zando dos escaJoides inscritos a PN en su sitio. Utili·
to, polr el método de exhaución, en deGnitiv3 supucs-
que e segmento, con su centro de gravedad en H ... es en.luestra
ABe )' como éste tiene su centro de gravedad al ; el triángulo
que el segmento es un tercio de ABe y por lo tanerlClol e .. resultan.
La d'ó • o, os ,3 e T
cmostracl n geométrica consiste en 11 1 "
triángulo T, repetir la operac"ó 1 enar e segmento con el
AV y VB, luego en los de reslanctcs de bases
mu tr ceslvamente. omo se de
l
cs. a qaluc cada operación llena 1/.. del área llenada ¡x>r la
an erlor cabo de . ....-. -.1 n
de área T;; de una
lema aritmético 1 . . " • . . . .. ) y en virtud del
l
. que e l>enJlItlÓ obtener suma y con el élod d
ex laUClón llega Are uí:d d In o e
le a "/3 ¿c'T. I me es a emostrar que el segmento es e<luivalen.
Fig, 6
trica a los círculos. Sea un scmicírculo de diámetro AC y en éste un
punto interior B; si se trazan los semicírculos de diámetros AB YBC, el
recinto bordeado por los tres semicírculos que Arquhnedes designa con
el nombre de arbelos (lezna de zapatero) es equivalente al círculo de
diámetro la semicuerda BD, perteneciente a la tangente común a los dos
semicírculos anteriores. Arquúnedes agrega algunas propiedades, en es·
pecial relativas a los círculos del interior del arbelos y tangentes a sus
bordes, figuras que serán más adelante por Pappus.
Otro recinto de contomos semicirculares es el salinan (pa1abra de dis·
cutible significado). obtenido partiendo de cuatro puntos A, B, C. D,
tales que AB = CD y dibujando en un scmiplano los semicírculos de
diámetros AD, AB. CD y en el otro de di:lmetro BC. Mqurmedes. bm-
bién muy f:.\cilmente, demuestra que el recinto ABCDA es equivalente al
circulo de diámetro el segmento de eje de simetría de la figura compren·
dido entre los semiclrculos de diámetros AD Y BC.
La demostración no es sino una ingeniosa extensión a los círculos de
la última identidad algebraica del segundo libro de los Elemento.- .
Cabe por lo demás observar que las equivalencias dadas por el .rbe·
tos y el salino» son casos muy particulares de la equivalencia entre re·
cintos bordeados por cuatro semicircunferencias, dispuestas en fonna
especial. y un círculo cuyo diámetro es el segmento de eje radical de un
par de esas circunferencias, comprendido entre los arcos de las otras dos.
Puede observarse en los casos de Arquhnedes cómo se verifica tal pro--
piedad.
(10) Las "oetallas" de Arqufmedes. Parol describir el sistema que
adopta, a fin de dar nombre a númerOS muy grandes, Arquímedes re·
cuerda que tradicionalmente los griegos lenfan esos nombres para los
números hasta la miríada, es decir 10", de manera que podían "nombrar"
números hasta la miríada de la minada (L0
8
). Arqu(mooes adopta cotan·
(:es este número como nueva unidad (Uaménlosla u) de primer orden del
primer periodo, definiendo sucesivamente órdenes sucesivos hasta com-
pletar el orden ú.simo y (,'0)\ el primer período P «". A continuación
define los perlodos sucesivos, en cada uno de los cuales hay u órdenes,
hasta llegar al periodo ú-simo, es decir P", cuyo último número nombra:
es "u unidades del orden ú·simo del período (I-simo", es decir, U
llli
que
con nuestras cifras seria la unidad seguida de ochenta billones de cerOS.
Da luego Arquímedes la regla par.! operar con los números de su sistema.
regla que equivale a nuestra propiedad del producto de potencias de
igual base (COl1 la diferencia que Arquhl100es opera con númeroS ordina·
les, no cardinales), par'J. luego pasar a la detenninación efectiva del nú-
mero de granos de arena del Universo.
l07
A
salinoo
o
arbelos
lOO
A'-------.::::,--!8,.......¿.:......J
'.
,
Partiendo del hecho de que una semilla de amapola no contiene más de
una mirlada de granos de arena y que la semilla de amapola es una esfera
de dimetro la 40-ava parte del dedo (10-' parte del estadio), va calcu·
landa sucesivamente el número de granos de arena que contienen las
esferas de los siguientes diámetros: 100 dedos, 10'" dedos. es decir, el es·
tadio; 100 estadios, lO' estatlios, 100 mirladas de estadios (que es el dUl·
metro de la Tierra que adopta Arquímedes); u estadios; lOO u estadios
(diámetro del Universo. según los astrónomos ortodoxos) y 10
6
u (di:ime-
tro del universo Aristarco); lIcsando finalmente a que el número de
granos de arena que Ilenarlan este universo no superarla a un número
que con nuestra notación es 1()63. o sea mil deca1lones.
(tI) La "ley de lo polonco", El escrito Del equilibrio de los planos
crea la teorla general de la palancia. fundada sobre la base de 7 postula-
dos, con los que se abre su primer )jbro. No trae definiciones no obstante
figurar en los postulados conceptos como el centro de gravedad, cuya
definición no aparece en ninguno de los cS<.."¡tos conocidos de ArquJme-.
des. circunstancia que hace pensar que esa definición ya era conocida en
tiempos de Arquímedes o más verosímilmente, figuraba en otro escrl"b
de Arquímedes hoy perdido,
En de6nitiva los siete postulados afirman: 1) la unicidad del centro de
gmvedad; 2) que el L"Quilibrio se mantiene sustituyendo cuerpos equiva-
lentes, 3) que el equilibrio sólo depende de los pesos y de las distancias a
las que los cuerpos est:in oolocados respecto del centro de rotación; y
4) que existe equilibrio en el caso particular de simetria completa de
pesos y distancias, mientrolS que existe desequilibrio cuando no existe tal
simetria.
De esos postulados deduce Arquímedes la conocida ley gencr.d de la
palanca: "Dos pesos, conmensurables o no, se equilibran a distancias
inversamente proporcionales a esos pesos".
Se ha objetado. en especial por Mach, que en realidad esta ley est4
implícita en las demostr.lciones de Arquímedes, pues sus postulados
que no traducen sino las experiencias e intuiciones que establecen las
condiciones cualitativas del equilibrio, no es posible deducir una ley,
como la de la palanca, que es CIUlntitatioo.
De todos modos, obtenida la ley Arquímedes, en las restantes propo-
siciones del primer libro, determina el centro de gravedad de los parale-
logramos, triángulos y trapecios. En cambio. en el segundo libro, combi-
nando los resultados anteriores con la cuadratura de la parábola lJega a
detenninar el centro de gravedad de un segmento de parábola y de un
trapecio parabólico, determinación esta última c¡ue constituye una de las
aplicaciones más brillantes del "álgebra geométrica",
lOS
(12) El "principio de Arqu&nedes". En fomla semejante ante.rior
está construido el escrito De los cuerpos flotantes. En el pomer hbro
después de postular la naturaleza del nuido en la forma, postulamos que
la naturaleza de) Ouido es tal que estando sus partes dispuestas en fonna
unifonne y continua, las partes menos comprimidas son por
aquellas que lo están más, mientras que cada parte está compnmlda por
el Ouido situado encima de ella según la dirección de la verbca1, salvo
que ese Ouido esté encerrado en alguna parte o esté comprimido por aI-
...-
guna otra cosa.
En virtud de este postulado y de las propiedades de la esfera Arquí.
medes demuestra que la fonna de equilibrio un fluido es ull.a
esfera "cuyo centro es el mismo que el de la Tierra, y deduce c:o
ndl
-
ciones de equilibrio de los cuerp:>s sumergidos enunciando las sigUientes
proposiciones: 1) Un cuerpo tan pesado como el Ouid? y abandonado
él, se sumerge hasta que ninguna parte de él emerja de la
pero sin descender mayonnente; 2) un cuerpo menos pesado que el flUI-
do no se sumergirá totalmente y abandonado en él, sino hasta que el YO-
lumen de nuido desalojado por la parte sumergida tenga igual peso que el
de hxlo el cuerpo. Si ese cuerpo es sumergido forzadamente un
empuje hacia arriba igual a la diferencia entre el peso del nUldo desalo-
jado y su propio peso; y 3) un cuerpo más pesado que el nu.do y abando-
nado en él se sumergirá hasta el fondo. y en el nuido el peso del
disminuirá de un peso igual al del nuido desalojado,
Estas proposiciones demuesb"an que en el .de los cuerpos
Dotantes interviene una fuerza --el empuje--cuya mtensldad está
minada mediante esas mismas proposiciones. pero de. la cual se des-
conoce su punto de aplicación, de ahf que Arquímedes al fi·
naHzar el primer libro, un segundo postulado que se enunc13 as': un
fluido todos los cuerpos que se dirigen hacia arriba 10 hacen segun la
vertical trazada por su centro de gravedad. . .
Con estos postulados y demostraciones Arqu'medes, en el
bro del escrito, reaJiza una verdadera proeza científica al dlSun·
t'as condiciones de equilibrio de un segmento de par.tbolOlde de revolu-
ción sumergido parcialmente en un fluido más pesado que él.
Es fácil advertir cómo la índole de este escrito contrasta con el
ter elemental del problema de la corona de Hiel'Ón y la bañera. q,ue
la creencia popular habria dado origen aJ "principio .
Según la conocida anécdota, tal como la reproduce VItn!VIO, Arquime·
des. para comprobar que la corona no era de oro puro sino mettla de oro y
plata habóa hecho confeccionar dos masas de orO y de plata de .gual
peso'que la corona y habrla medido d volumen de agua desalojado por
cada uno de esos tres cuerpos: la corona y las dos masas. Bastaba verificar
109
I
que el volumen desalojado por la corona estaba comprendido entre los
otr?S dos v?lúmenes para comprobar el fraude. Por otra parle, también
fácil le hubiera sido a Arquímedes calcular la proporción de oro y plata en
la corona, pues se trata de un elemental problema de mezcla.
(13) El "lLlodo de Arquf",,,des. Ul marcha del pensamiento de Ar-
qufmedes, en este original escrito, puede seguirse tomando una cual-
quiera de sus proposiciones, por ejemplo la determinación del volumen
de un segmento esférico. La primera etapa es puramente geomébica:
comparar secciones del cuerpo cuyo volumen se busC'.I con secciones de
cuerpos conocidos. En este caso, sea la circunferencia de diámetro
AB = 2r la sección de la esfera y a la altura del scgmenlo.
SUI>erpongamos a la esfera un cono rectángulo de vértice A y eje AH y
un cilindro de base el área de la esfera y de altura la del segmento. Si i05
tres sólidos se cortan con un plano nannal a AH a la distancia AM' = r
los radios ro = M'M; '2 = Af'M
2
; r:l = M'M:I son taJes que = .r (2r - r)¡
'2 = '3 = 2" Ypor tanto las secciones S, YS:I de la csfer'd, del cono y
del cllllldro estarán vinculadas por la relación % S3 = 2r (S + S2)' Obteni.
da en una relación de este tipo se entra en la segunda etapa: es la
etapa mecáOlca en,!a cual la relac.ión anterior se concibe como una "igual-
. dad de momentos de una palanca introducida al efecto. En este C'olSQ
basta tomar HA = AH para esb-blecer el equilibrio entre la sección del
cilindro, en su sitio, y las secciones del cono y de la esfera con su centro
de gravedad en H. Hasta aquí el proceso Que sigue Arquímedes es rigu-
roso y el resultado se fimda en postulados y demostraciones conocidas.
Es en la etapa que sigue, y fm.'tI, donde aparece la particularidad del
método "según el cual--como se expresa Arquímedes en la carta a Era.
tóslenes- será posible captar ciertas cuestiones matemáticas por medios
mecánicos, lo cual, estoy convencido, será útil también para demostrar
los mismos teoremas. Yo mismo, albrunas de las cosas que descubri pri-
!>or .vía mecánica, las demostré luego geométricamente, ya que la
hecha este método no implica verd24era demostra-
ción. Pero es más fácil, una vez adquirido por este método un cierto
de los problemas, dar luego la demostración, que buscarla
SIO ningún conocimiento previo...
En esta tercera etapa, en el caso considemdo, Arquímedes traslada
las de la esferol y del cono en H y apoyándose en la expre-
Sión, más bien vaga. de que esas secciones "llenan los sólidos" admite
que esas secciones recomlxmen los sólidos en JI, de ahí que ahor.. son la
esfera y el cono, con su centro de gravedad en JI, los sólidos que equili-
bran el cilindro en su sitio, de manera que entre los volúmenes V, Vi
Y V3 del segmento, del cono y del cilindro, se verificará la relación
110
x
o
Fig. 1
'/2 aV3 = 2r (V -t V,), recordandoque el centro de gravedad del cilindro
es el centro de simetría, expresión que le deducir V puesto
que los volúmenes V¡ y V
3
son conocidos. En realidad, en este caso,
Arquímedes hace intervenir el cono de volumen VI de igual base y altura
que el segmento, d<irnootrando en definitiva que V , V, = (3r - al ' (2r - aj.
Es evidente que la idea subyacente en la tercera etapa del proceso:
los sólidos se componen de sus secciones, como en otras demostraciones:
las figuras planas se componen de sus cuerdas, no tiene asidero alguno: ni
matemático pues no se apoya en postulados, ni material pues viola la ley
de la homogeneidad, ni intuitivo ya que el procedimiento es inexperi-
mentable. Y no obstante tantas incongruencias, el resultado es correcto.
La explicación de esta aparente paradoja debe verse en el proceso
real, se trata de una integral definida y el resultado de bies integrales no
depende sino de las funciones integrando, que son precisamente las sec-
ciones con las cuales opera ArquÚlledes en su absurdo proceso.
Cuando se trata, con su Método de detenninar cent:os de gravedad
se dispone la palanca de manera que sea la 6gura cuya l1rea o volumen se
conoce y de la cual se busca el centro de gravedad, la que queda en su
sitio.
111
Método, Arquímedes demuestra, entre otras, las siguientes pro-
posIciones: 1) Cuadratura de la par.ibola; 2) e<luivalencia entre la esfera
el esferoide de revolución, el segmento esférico y de un paraboloide
revolución con conos;.3) centro de gravedad del segmento esférico y del
segmento de parabolOIde de revolución. Es interesante agregar qlJC, des-
pués de la e<luivalencia entre el volumen de la esfera y el de
un de base Ibrual al drculo máximo de la esfera y de altura el radio
confiesa que llegó a la superficie de la esfera por analogía:
, . : pues así todo círculo equivale al biángulo cuya. base es igual a
la circunferencia y cuya altura eS4::1 radio, supuse que toda esfera equiva-
le cono cuya base es la superficie de la csfer.l y cuya altura es el
radio,
Al final considera las "cubaturas", que en realidad constituían el obje.
to .de la carta a Eratóstenes, que define de la siguiente manera: 1) Si a un
recto de base cuadrada se le inscribe un cilindro cuyas bases están
IOscntas en los cuadrados opuestos y se traza un plwlo por el centro de
una base y uno de los lados del cuadrado de la base opuesta, queda
separado del cilindro un segmento (uña cillndrica), limitado por ese pla.
no, por una de las bases y por la superficie del cilindro, que equivale a la
sexta parte del prisma; 2) si en un cubo se inscribe un cilindro con sus
bases en dos caras opuestas, y en el mismo cubo otro cilindro COn sus
bases en otro par de car.u opuesw, el sólido comprendido entre ambos
cilin,dros y común a ambos: la doble bóveda cilíndrica, equivale a los dos
terCIOS del cubo. De la uiia cilíndrica ArquÚTIedes aporta demostraciones
geométricas y mecánicas, mientras que la parte relativa a la doble bóveda
cilíndrica no aparece en el único ejemplar, mutilado y deteriorado, del
Alilado que se conoce; aunque no fue dificil reconstruir las demostracio-
nes pertinentes.
Además, en el transcurso del escrito, Arquímedes señala CÓmo po-
d.rfan demostrarse de la misma maner.l otras proposidones semejantes
que enumera, agregando todavía que deja muchas proposiciones expre-
samente de lado y otras que, como expresa en la carta "a mI no se me han
ocurrido todavía, pero supongo que a1b>"\1nos de mis'Olntemporáneos o
sucesores podrán encontrar".
4. Apolonio de Perga
El tercero, cronológicamente, de los grandes matem licos grie-
gos de la edad de oro, es Apolonio de Perga de cuya vida se
112
tienen escasas noticias y no siempre de f:leil identificación, dada
la gran cantidad de Apolonios que figuran en la historia griega.
Se sabe que estudió en Alejandrla, donde probablemente
también enseñó y que residió en Éfeso y "\' Pérgamo, ciudad esm
última que constituyó otro de los centros cuhumles del mundo
griego, De todos modos debe considerarse posterior a Arquíme-
des ubicándose su florecimiento a fines del siglo 11 a. C. o co-
mienzos del JII.
Así como el nombre de Euclides está indisolublemente ligado
a sus Elementos, el nombre de Apolonio lo está con el de Cóni-
cas, su escrito más famoso y de cuyos ocho libros se poseen: los
cuatro primeros en su texto original. Jos tres siguientes mediante
traducciones :\rabes y el último, totalmente perdido, por noticias
de Pappus y una reconstrucción parcial del astrónomo Halley.
En el libro primero Apolonio define en genemllas superficies
cónicas de directriz circular y vértice un punto no perteneciente
al plano de la directriz, y demuestra algunas propiedades de estas
superficies, entre las cuales la existencia de dos series de seccio-
nes circulares en los conos oblicuos. Estudia luego los tres tipos
de secciones que se obtienen cortando el cono con un plano que
no pase por el vértice e introduce los actuales nombres: parábola,
elipse e hipérbola,(I) Apolonio sib'Ue denominando hipérbola a
una de las dos ramas de esta curva, denominando secciones
opuestas a esas dos ramas. En cambio, introduce el concepto de
pares de hipérbolas conjugadas para nuestro par de hipérbolas de
iguales asíntolas y ejes.
De los ocho libros, cuyo contenido resume Apolonio en la
introducción al libro primero dedicado a un Eudemo de Pérga-
mo (2), los primeros cuatro abarcan la tcorla geneml de las cóni-
cas y sus propiedades más importantes, completando en este
campo la obra de Arquímedes, Tal carácter de esos libros expli-
ca quizá que sean los únicos sobrevivientes en su texto original.
En cambio, los libros siguientes se refieren a propiedades espe-
ciales y deben considerarse más bien como monograffas, (3)
Los tres primeros libros de Cónicas están dedicados a Eude-
mo, los restantes, pues Eudemo habia muerto, a un Atalo, tam-
bién de Pérgamo.
113
A1b'unas indicaciones que aparecen en las introducciones a los
dos primeros libros, pueden dar alguna idea de cómo se trasmi-
tían los conocimientos en su época. Así dice Apolonio a Eudemo
en la introducción al libro segundo: "He puesto en manos de mi
hijo Apolonio el libro JI de Cónicas que he escrito para que te lo
entregue. Léelo con cuidado y comunicáselo a quien se interese
por él. Hazlo conocer también al geómetm Filónides que te he
presentado en Éfeso, si por casualidad llega a Pérgamo".
Además de Cónicas, su'obra máxima y a la que debe su fuma
de gran matemático, se conoce de Apolonio en versión árabe un
problema de seb'Undo grado con su solución: Sobre las secciones
de razón. que consiste en detenninar por un punto fijo una recta
que al cortar dos transversales determina sobre éstas segmentos,
a partir de puntos dados, de razón también dada.
Además, por comentaristas posteriores en especial Pappus, se
atribuyen a Apolonio otros escritos matemáticos: 1) un grupo de
problemas semejante al anterior: Sobre las secciones detennina-
das; Sobre las secciones de dreas; 2) un segundo grupo de proble-
mas, vinculados en generaJ con los lugares geométricos. Cabe
recordar que los griegos clasificaban los lugares geométricos en
tres tipos: lugares planos, que se resolvfan con rectas y circunfe.
rencias; lugares sólidos, que se resolvfan mediante cónicas; y lu-
gares lineales, que exigían otras Irneas para su solución. Entre los
escritos atribuidos a Apolonio y vinculados con los lugares, figu-
ran: uno Sobre los lugares planos con distintos problemas; otro
denominado De las inclinaciones, con problemas de inserción y
un tercero Sobre los contactos, donde se estudian muchos casos
particulares de un problema que, generalizado, toma el nombre
de "problema de Apolonio" y que consiste determinar una
circunferencia tangente a tres circunferencias dadas; 3) se atribu.
yen también a Apolonio escritos sobre los temas: Elementos de
Euclides, sobre los poliedros regulares, la cuadrotura del círculo,
sobre el problema de Oelos (4) y sobre sistemas de numeración.
Ab'Teguemos, por último, que de atenerse al testimonio del
astrónomo Ptolomeo, Apolonio no sólo fue un gran matemático
sino también un gran astrónomo, ya que le atribuye proposicio-
nes de índole astronómica en las que Apolonio utiliza la teoría de
los epiciclos y de las excéntricas, de la cual sería cI inventor, que
114
/'
en manos de Hiparco y de Ptolomeo mismo se convertirían en las
bases de la astronomía antib'lJa.
Notas complementarias
(1) Generación y nombre de Úl.J cónicas. según Apoionio. Dejando de
lado el caso particular en el cual el plano sccante cs paralelo al plano dc la
directriz y, por tanto, la sección CÓnica es una circunferencia a
la direcbiz; en todos los demás casos Apolonio oonsidera un plano
tral constituido por el eje de la superficie cónica: recta que une el vértice
con el centro de la directriz, y la recta AB del plano de la directriz nanual
a la intersección PQ de este plano con el plano secante. Si VN es la inter-
sección del plano secante con el diametral, Apolonio demuestra que las
secciones cónicas serán diferentes según que la recta VN' 11 ":N, del
plano diametral. sea interior, exterior o pertenezca a la superfiCIe.
Para eso seaA'B' el cLWnetro de una sección circular cualquiera de un
plano paralelo al plano de la direcbiz y sea ¡Y'la intersección de A'B' con
el plano secante. Si se indica con Ij la ordenada común de
cia y de la sección cónica ¡Y'Y y N"Q', Y con x = VN la abscIsa
correspondiente de la sección cónica tendremos, en todos los casos, lla-
mando por comodidad
'N" N"B' AN' - no VN' - m· y' - X.X2 ::::;: n x X2 : m.
A = XI; = xt.; -, -.
Consideremos como primer caso que la paralela VN' coincida con la
generJ.triz VB; x, es constante y si se indica con 2 p - VR el segmento
cuarto proporcional entre n. m y X2, que Apolonio designa como
recto, se tendrá ,,2 = 2px, expresión analrtica que en fon:na geométr.tca
Apolonio designa como "srntoma" de la curva y que no es SIIlO la
de la misma en coordenadas cartesianas oblicuas. tomando como ejes un
diámetro y la tangente paralela a su dirección conjugada. Por otro lado,
es claro que el cuadrado del lado Ij es equivalente al rectánb'UJo de lado x
apücado al segmcnto 6jo 2p, dc ahr que los puntos dc la cónica puedcn
obtenerse, sin salirse de su plano, resolviendo para cada punto uo pro-
blema de aplicación simplc (parábola) de áreas, de ahl el nombrc con cl
cual Apolonio bautiza la curva y nombre con el cual hoy se la conoce.
Si en cambio VN' es interior a la superficie, Apolonio da al segmento
6· VV' = 2a el nombre de lado transverso e introduciendo un segmen-
JO , 'U 1" r t ma"
to p tal que la razón p: a sea igual a la razón m" : rn ,y ega a s n o
de la nueva curva
y' = E. x (20 + x) o lo que es lo mismo y' = 2px + : r.
a
lI5
\
En este caso el cuadrado construido sobre el lado IJ es equivaJente a
un rectángulo de altura x aplicado al segmento fijo 2p. aJ cual hay que
agregarle otro rectángulo de igual altura y semejante a un rectángulo
de lados proporcionales a p y a a. Es decir, que x se obtiene
viendo un problema de aplicación de áreas por ex(.'eso, por hilJérbole. de
ahf el nombre de hipérbola con "' cual desde Apolonio se ha bautizado b
curva.
Por 'Ir ' VN' ,
u lino, SI es extenor a la superficie las mismas notaciones
dan COmo "síntoma" de la curva
.
y'!. = l!- x (2u - x) = 2px - .!!.. .r
u a
y en este caso el problema de aplicación de .ueas es por dcft.'"Cto por
elipse. de ahí el nombre de la curva. '
Por supuesto que Apolonio reconoce que si el plano diametr.tl IJ se.
son nonnaJes entre sí, los ejes de referencia son los ejes de la
cómca.
JI
Ar--t-*;---48.
.N'
o
Fig. 8
116
JI
10
(2) Resumen del contenido de los ocho librot de Cónictu, He aquf la
introducción al Ubro primero de Cónictu, •Apolonio a Eudemo. salud,
Si gozas de buena salud y en lo dem4s las cosas saleo a la medida de tus
deseos, muy bien está; para mí las cosas también marchan pasablemente
bien. Durante el tiempo que estuve contigo en Pérgamo advertí tu anhe-
lo para conocer mi obra sobre las cónicas; te remito. por lo tanto, el
primer libro corregido y te remitiré los restantes libros cuando Jos tenni-
oe según mis deseos. Me atrevo a decir que no habrás olvidado, según te
conté, que emprendí la investigación de ese lema a requerimiento de
Naucrates, el geómetra, quien así me lo pidió cuando vino a Alejandría y
se detuvo conmigo. Compuse la obra en ocho Ubros y se los entregué en
seguida y con toda premura pues estaba a punto de embarcarse, por
tanto, no los habCa revisado bien; y en verdad habea puesto por escrito
todo cuanto se me ocuma, dejando para más adelante su revisión. En
consecuencia ahora publico. en la medida en que se me presente la oca-
sión, las partes corregidas de la obra. Como ha ocurrido que en el inter-
valo algunas otras personas con quienes me he encontTado han visto tam-
bién el primero y segundo libros antes de ser corregidos, no haz de sor-
prenderte si los encuentras en distinta fonna de los que conoces.
Ahora bien, de los ocho libros, los cuatro primeros ronnan una intro-
ducción elementaJ. El primero contiene la generación de las tres seccio-
117
nes y de las ramas opuestas, exponiéndose las propiedades fundamenta-
les en una fonna más completa y gener.ll que en los escritos de los demás.
El seb'tmdo libro se refiere a las propiedades de los di:irnetros y de los
ejes de las secciones, así rolDO de las asíntotas, con otras cosas necesarias,
y generalmente empleadas en la determinación de los límites y condición
de posibilidad de los problemas; lo que entiendo por di:imetros y ejes lo
aprenderás en este libro. El tercer libro contiene muchos teoremas nota-
bles, útiles para la síntesis de los lugares sólidos y para las condiciones de
posibilidad; la mayoría y los m:is hemlosos de estos teoremas son nuevos
y por su descubrimiento advertí"que Euclides no había expuesto la sín-
tesis del lugar relativo a las tres o cuatro lincas, sino por casuaHdad una
parte de ella y tampoco con mucho éxito, pues no es posible completar
esa síntesis sin los teoremas que he descubierto. El cuarto libro demues-
tra de cuántas maneras pueden cortarse entre sf las secciones de conos o
<.'on la circunferencia del círculo; contiene, además, otras cosas, ninguna
de las cuajes habfu sido discutida l>or los escritores anteriores, en pamcu.
lar las cuestiones que se refieren aJ número de puntos en que una doble
rama de hipérbolas pueda cortar una sección de un cono, o una circunfe-
rencia de un circulo pueden cortar a una doble r.una de hipérbolas o dos
ramas de hipérbolas, entre si.
Los restantes libros son más elevados; uno de eUos trata aJgo extensa-
mente de máximos y mínimos; otro, de secciones de cono iguaJes o seme-
jantes; otro. de teoremas de la naturale'L.a de la detcnninación de limites'
y el últirno("de detenninados problemas de cónicas. Pero, por supuesto:
cuando todos se publiquen, <Iuienes los lean, podrán fomlarse su propio
juicio acerca de ellos, de acuerdo con su gusto individuaJ. Adiós."
(3) Propieda,les de úu cónicas, segúII tipo/alijo. EII el primero
las propiedades de las cónicas que Apolonio demuestra se refieren a la
posición relativa de una recta respecto de ellas y de ahí la construcción de
la tangente en un punto Jllediante la propiedad que en lenguaje actual
que la tangente y la que pasan por..ljn punto separan
annóllIcamente los extremos del dlámetro conjugndo a la dirección de la
secante. El libro se cierra con teoremas en cierto modo recíprocos de los
teoremas iniciales, es decir: dada una cónica, existe siempre un cono de
sección circular del cual esa cónica es una sección plana.
El libro seb'UIIdo está dedicado en geneml a la hipérbola y sus
tas Y. por tanto, a Jas secciones opuestas y a las opuestas conjugadas.
Aparece la propiedad del segmento de tangente comprendido entre las
asíntotas bisecado por el punto de tangencia, y la constancia del paralelo-
gramo de lados las asfntotas y vértices opuestos el centro y un punto
cualquiera de la hipérbola.
118
En el libro tercero se estudian propiedades relativas a los biángulos y
cuadriláteros inscritos y circunscritos, y es probable que sean éstas las
que Apolonio utilizó para estudiar, como Jo aflnnl1 en la
introducción al libro primero, los "problemas de las tres recw y de las
cuatro rectas" clue más tarde aparecerán en PapP4.!s y desernpeñarin un
papel histórico en el advenimiento de la geometría analitica. En este
tercer libro aparecen los polos y polares de las cónicas, asr como los focos
de la elipse y de la hipérbola y las conocidas propiedades focales de estas
curvas. No menciona el foco de la parábola que sin duda conoció, aunque
no habrá deducido de él propiedades interesantes. En cambio, 00 deja
de llamar la alcnción que Apolooio no aluda para nada a las directrices de
las cónicas. Finaliza el libro con aJgunas propiedades métricas que hoy se
estudian con los recursos de la geometría proyectiva
El cuarto libro está dedicado a las intersecciones y contactos de las
cónicas con circunferencias o de las cónicas entre si, demostrando que
dos cónicas no pueden más de cuatro puntos comunes....
El libro quinto es uno de los libros que más han contribuido a elevar
la fama de tlpo!!>nio como geómetra. Se estudian en él las distancias má-
ximas y mfnimas de un punto a los puntos de una cónica en su plajlo,
estudio 'que involucra la teoría de las nonnales a una cónica que pasan
por un punto dado, teoría vinculada con la determinación de las actuaJes
evolutas. Apolonio resuelve el problema demostrando que los pies de las
nonnales que pasan por un punto fijo están sobre una hipérbola, hoy lla-
mada "hipérbola de Apolonio", cuya intersección con la cónica resuelve
el problema. En realidad, cuando la cónica es una parábola esos puntos
se encuentran también sobre una circunferenda, que no·
advirtió Apolonio y que le reprochará más tarde Pappus por haber re-
suelto oomo lugar sólido un problema que pocIIa haberse resuello como
lugar plano.
El libro siguiente, menos importante, se reGere a la congruencia y
semejanza de las cónicas y, como lo manifiesta el mismo Apolonio. su
objeto era aclarar y completar trabajos de sus antecesores, refiriéndose
probablemente a estudios de Arquímedes en el tratado sobre los conoi-
des y esferoides.
El libro séptimo vuelve a tratar asuntos originales, al estudiar los mi-
ximos y mínimos de ciertas funciones de los diámetros de las cónicas. Es
en este libro donde aparecen los hoy llamados "dos teoremas de Apo-
lonio", relativos a la constancia de la suma (para la elipse) o la diferencia
(para la hipérbola) de los cuadrados construidos sobre un par de diáme- ,,-
tras conjugados y a la constancia del paralelogramo construido sobre un
par de diámetros conjugados.
119
(4) La solución de Apo/onio del problema de DeÚ>s. Esta solución es
muy simple. Sea un rectángulo OADB de centro e de lados DA z:: a'
08 = b; si por D se dctcnnina una recta tal que sw intersecciones X e Y'
con las prolongaciones de A OA Y08 cumplen la
ex = cr, las distan ¡as AX = x yBY =Y resuelven el probJema.
En efecto, por semejanza de triángulos b , • = y , o = (b+y) , (0+');
por la condicIón de equidistancia x(r+a) = y (Y+b), expresión que, com-
binada con las igualdades anteriores, da b: x =.r : y =y; b, por tanto r e '1
son medias proporcionales entre b y a.
5, Los epígonos del siglo de oro
Además de los "tres grandes" de Hipsicles, ya mencionado, pue-
den citarse algunos otros matemáticos del perlodo helenistico.
Contempodneo de Arqurmedes, aunqne algo más joven, es Era-
tóstenes de Cirene, sabio de actividad múltiple que fue bibliote-
cario de Alejandría y cuya hazaña cientillca más notable es la
primera medida de la circunferencia terrestre. En matemática,
donde no descolló tanto como en geografia, se le conocen tres con-
tribuciones: una resolución del problema de Delos, interesante
porque con ella dio la historia del problema y los intentos realiza-
dos por sus predecesores;(l) un escrlto Sobre las proporciones
donde se ocupa de las distintas "medias"; y su conocida "criba",
que ofrece un procedimiento para construir una tabla de núme-
ros primos.
Entre Arquímedes y Apolonio se sitúa Nicomedes, a quien se
debe una CUlVa: la "concoide" de Nicomedes y'un instrumento
para trazarla, con la cual se pueden resolver los problemas de la
trisección del ángulo y de la duplicación del cubo.(2)
Otra solución al problema de Delos la ofreció un matemático
posíblemente contemporáneo del anterío" Diocles, quien deter.
minó las dos medias proporcionales mediante una curva que to-
mó el nombre de "cisoide" (de kissos=hiedra) por la forma seme-
jante a una hoja de hiedra que adopta la figura limitada por un
arco de esa curva y una semicircunferencia. (3) A Diocles se atri-
120
buye también una solución del problema de Arquímedes, dividir
una esfera en dos segmentos cuyos volúmenes están en una razón
dada, mediante cónicas (elipse e hipérbola), mientras que una
solución análoga, mediante parábola e hipérbola, se atribuye a
Dionisiadoro de Amiso, probablemente del s. 1 a. C.
De otros matem:iticos de este período se dispone de escasos
datos acerca de las personas, y sólo algunas referencias de sus
escritos proporcionadas por comentaristas posteriores.
El más original es Zenodoro, algo posterior a Arquímedes a
quien cita, que introduce en la geometría antigua un nuevo pro-
blema: el de los isoperímetros, que resuelve en casos particula-
res, el elrculo es de mayor área que cualquier polrgono regular de
igual perlmetrO que la circunferencia del círculo; que la esfera es
de mayor volumen que cualquier $ólido de igual superficie ...
Cabe citar a Perseo, que habría estudiado las curvas llamadas
"espirieas", por ser secciones con planos paralelos al eje de rota-
ción de superficies tóricas. que los antiguos denominaban espiras
O anillos. ,
Citemos. por último. algunas fi&I'lJra5. no exclusivamente geó·
metras: el astrónomo Hiparco de Nicea, predecesor de Ptolomeo,
a qu.ien se atribuyen contribuciones matemáticas que más tarde
desarrollará Ptolomeo; Teodosio de Bitinia, también astrónomo,
autor de una Esférica, más bien elemental, que es el tratado más
antiguo sobre el tema que ha sobrevivido; Cemino de Rodas,
quien se ocupó de astronomía, aunque de mayor interés es una
introducción a la matemática, de la cual se conservan fragmentos,
donde trata cuestiones vinculadas con los ,fundamentos y la clasi-
ficación de la_ matemática.
Notas complementarias
(1) El mesolabio. Es con este nombre que Pappus designó al instru-
mento que Eratóstenes acompañó a la solución del problema de interca-
lar dos medias proporcionales entre dos segmentos daclos. Se componía
de tres marcos rectangulares iguales. provisto cada uno de Wla de sus
121

a : b = a : ¡, = x : ¡" = y: 11"; x : ¡, = y : 11' = b : ¡'''
Fig. 13 Fig, 12
p
de donde los segmentos r y e y son mt..><!ios proporcionales entre 2 a y b.
(3) La cisoide de Diocles. Sea una circunferencia de centro O, diáme-
tros perpendiculares AB y 0'0" y dos semicuerdas MM' y NN' simétricas
respecto de 0'0" y nonnales a AB. La intersección Pde AM' con NN' es
un punto de la cisoide que se obtiene haciendo variar la pareja de semi·
cuerdas. La rama de la curva O"AO', situada dentro del drculo, con la
semicircunferencia-O"BO' dibuja la hoja de hiedra. La proporcionaJidad
AM : MM' = AN : NP puede escribirse AN : NP ~ BN : NN', razón esta
última iguaJ a NN' : An. de manera que combinando esas razones resulta
BN : NN' =NN' ; AN =AN : NP y por tanto NN' y AN son medias pro-
,1
a : x = y : b = (a + y) : (x + b) = x : y
Q
el biángulo rectánbrulo OPA. cuya hipotenusa PA y cateto OA seari, ;es.
pectivamente las mitades de los segmentos b y a entre los que deben
intercalarse dos medias proporcionaJes. Si se toma AA' = 2a Yse traen
por A la paralela AR a A'P, la concoide de polo P, base AR y distancia AP
resuelve el problema, pues si M C:S la intersección de esa concoide con
AA' tendremos que uniendo P con M y llamando PR = r; AM = !I, los
triángulos semejantes AtA'p YMAR dan a : r = y : b. Comparando luego
el valor del cateto OP, deducido de los triingolos OPA y OMP, se llega a
x (x + b) = y (y + a), se tendri por tanto
ó
Q
(2) lA concoide lle Nicomelies. Dado un punto fijo P(polo) y una recla
fija b (base) que no le pertenece, la concoide es la curva, en fonna de
concha (de aJlí su nombre), lugar de los puntos de ·las rectas que pasan
por P, tales que sus distancias a la intersecci6n con la base es un seg·
mento constante dado. La curva comprende dos rmhas. s i t u ~ l d a s en am·
00.'1 semiplanos separados por la recta, aunque Nicornedes no oonsider.
sino la nuna situada en el semiplano que no contiene P.
Para trisecar, por ejemplo, el ángulo (agudo) en P del trhingulo rec-
tángulo OPR bastará constnlir la con<.'Oide de polo P. base on y distancia
constante el doble de PRo El punto M de la L'OlIcoide situado sobre RAI,
normal a OR, unido <''011 P, determina el ángulo MIJO tercio del dado.
Para cornprobarlo basta tomar MS = SR = fll.
La solución del problema de la duplk:ación del cubo, mediante la
concoide es menos simple. AJgo simplificada consiste en lo siguiente. Sea
de donde (l : :r = X : y = lJ : b.
diagonales. Esos mart'Os podían deslizarse: el primero sobre el segundo,
el tercero debajo del segundo; si se realizaba ese desplazamiento de ma·
nera taJ que los extremos visibles de las diagonales aparecieran alineados,
los montantes de los marcos cst:lban en proporción <.'Ontinua y por tanto
resolvían el problema del mesolabio. En efecto si a, x, y, b son )05 mon·
tantes y h, },', }¡"Ias bases d ~ los marcos; de las dos ternas de tritingulos
semejantes se deduce
122
123
-------
Fig. 14
6. La matemática griega
vio nacer, por el platonismo en cuyo seno se desarrolló, sin olvi-
dar los factores técnicos (piénsese en el "escándalo de los irracio-
nales") que influyeron en el curso de ese desarrollo. La abstrac-
ción de la matemática griega es una especie de abstracción de
primer grado. semejante a la abstracción de las ciencias natura-
les. muy distinta de la abstracción que introducirá el álgebra o de
la abstracción quintaesenciada de la matemática de hoy. Las fl-
guras de la matemática griega no son entes abstractos muy distin-
tos de los elementos químicos. de los gases perfectos. de las espe-
cies biológicas. de las formas cristalográfocas ...
Este tipo de abstracción explica el imperialismo d}' la geome-
tría que se advierte en la matemática griega. apegada a los cuer-
pos naturales. una matemática de flguras. visual, táctil.
Esta abstracción explica también por qué la matemática grie-
ga no logra grandes generalizaciones: es una matemática que no
va a la caza de métodos generales, sino de problemas singulares,
aunque a veces las nociones previas que la solución de tales pro-
blemas singulares son tantas y tan complejas que de poníesas
nociones pueden llegar a constituir un sistema, como ocurre con
los Elementos.
Esta predilección por el problema. despreocupándose por la
generalización, impidió ver el proceso y la continuidad, con la
noción anexa de variabilidad. Los problemas de máximo y mini-
mo que estudian los griegos no son momentos especiales de un
proceso continuo, sino casos part.iculares. fijos. que revelan una
propiedad también particular. foja, que revela otra característica
espedfoca de la matemática griega: su estatismo. su carácter más
estático que dinámico. más cinemática que cinético. En los con-
tados momentos que en ella aparece el movimiento, es un movi-
miento pobre. diríase sin fuerza: es el movimiento uniforme rec·
tilíneo O circular.
Otra característica que distingue claramente la matemática
griega de la moderna y actual, proviene de la influencia del plato-
nismo que arrojó los objetos matemáticos en un transmundo, le-
jos de todo contacto y vinculación posibles con este mundo sublu-
nar de los hombres y de las cosas.
De ahí el destierro al que se condenó la loglstica y toda apli-
cación práctica; de ahr la naturaleza especial de la vinculación dc
porcionales entre BN yNP. Como a su vez BN : NP = BO : OQ bastará
tomar 80 y OQ como segmentos dados. construír la cisoide en la circun-
ferencia de radio 08 y buscar su intersección P con la recta BQI para
tener en AN y NN' segmentos proporcionales a las dos medias buscadas.
O'
8 A
Ya dijimos que el primer siglo helenístico fue la edad de oro de la
matemática griega; es con los "tres grandes" qlie esa ciencia cul-
mina, mostrando así más claramente sus unas per-
manentes, otras más vinculadas con el propio mundo griego.
La primera nota permanente que los griegos aportaron a la
matemática fue distinguir un determinado conjunto de conoci-
mientos, conforiéndole, mediante el método axiomático y la de-
mostración, los caracteres de una ciencia deductiva o, mejor, ha-
ciendo de él el modelo de toda ciencia deductiva.
La segunda nota matemática permanente que aportan los
griegos es la abstracción, aunque la abstracción de la matemática
griega tiene rasgos propios, conferidos por el pitagorismo que la
124
125
\
con ciertos campos de la ciencia natural: as-
onamla, estática, campos que los griegos consideraron
pertenecJall a la matem&tica con igual derecho que la aritmé
tIca y a geometría; de alú que de ellas no estudiaron sino
esqueleto geométrIco y de ninguna manera su estructura física.
Baste pensar en la astronomía griega, de la cual nada ha quedad
o en la palanca de Arquímedes de la que sólo cuelgan polígonoso;
segmentos de. parábola, o en fluido ideal, donde no flotan em-
barcacIOnes SIllO segmentos de parabolo'd dI'
I es e revo uClón.
••
126
V. EL PEIÚODO GRECORROMANO
l. Epígonos y comentaristas
En el mundo grecorromano de los primeros siglos cristianos, la
matemática conserva las características de los dos siglos anterio-
res, siendo, en general. sus representantes epígonos y comenta-
ristas de los grandes matemáticos griegos. Hacen excepción Pap-
pus de A1ejandria, matemático original; Claudia
astrónomo que matemático, y Diofanto que, con Herón alejan-
drino, forma una pareja de matemáticos algo heterodoxos, que
hoy se vinculan preferentemente con la matemática de los babi-
lonios.
La serie de los matemáticos de este período se abre con icó-
maco de Cerasa, de fines del siglo 1 o comienzos delll, sin duda
un neopitagórico. pues Pappus lo designa "el pitagórico". De
sus obras. la más conocida es una Introducción aritmética de es·
caso valor científico, pues en ella las demostraciones se sustitu·
yen por el examen de casos particulares. pero interesante pues
hace conocer el no muy exteoso saber arlbnético de los griegos
anteriores. Por otra parte, esta obra se convirtió en el texto de
aribnética durante la Edad Media, gracias a la versión latina que
de ella compuso Boocio. La Introducción de Nicómaco se compo-
ne de dos libros que se ocupan de progresiones aritméticas, nú-
meros figurados. proporciones, etcétera.(l)
Contemporáneo del anterior es Menelao de Alejandria. ma-
temático y astrónomo, que hizo observaciones en Roma en 98 y
autor de una Esférica en tres libros, que ha llegado hasta nosotros
127
I
en versiones árabes y hebreas y que representa la culminación de
esta rama de la geometría. Con la Esférica de Menelao hace su
aparición el triángulo esférico, del cual Menelao da las propieda·
des más importantes, siguiendo un camino semejante al recorri-
do por Euclides al estudiar los triángulos planos, pero mostrando
tanto las analogías como las diferencias entre ambas clases de
triángulos. Entre las primeras figuras el hoy llamado "teorema de
Menelao" que es válido tanto para los triángulos planos como
para los esféricos, sin más que c ~ l m b i a r en estos últimos la expre-
sión "semicuerdas del arco doble" (nuestros senos actuales) por
los segmentos de los triángulos planos.(2)
Del siglo lJ es Teón de Esmirna que, adem¡is de ocuparse de
astronomía y de gCOInetría, en un escrito Sobre los conocimientos
matemáticos (W/es para la lectura de Platón trata cuestiones arit-
méticas a la manera de Nic6maco, sin demostraciones y enun-
ciando las proposiciones con .ejemplos numéricos. Algunas de
esas cuestiones, no tratadas por Nic6maco, conservan cierto inte·
rés aritmético.(3)
Hay que dejar transcurrir un par de siglos para dar con ot:o
Teón matemático, ahora de Alejandría, importante por haber
editado y comentado los Elementos de Euclides, asl como por sus
comentarios al Almagesto de Ptolomeo y por sus noticias sobre la
logística griega. Con Teón de Alejandría se vincula su hija Hipa·
tía, también matemática, que habr(a colaborado con el padre en
los comentarios del Almagesto y ocupado además de las Cónicas
de Apolonio. Pero el nombre de Hipatia tiene una connotación
histórica trágica: su muerte en manos de la turba durante las lu-
chas entre paganos y cristianos.
Con Hipatia puede decirse que la matemática deja de culti·
varse en Alejandría. Aun, por un pequeilo lapso, encuentra al-
bergue en el seno del neoplatonismo, uno de cuyos primeros
adeptos: Jámblico de Calcis, de la prímera mitad del siglo IV,
compone una Colección de las doctrinas pitagóricas, de la cual se
conservan algunas partes matemáticas en las que se ocupa de arit-
mética pitagórica en forma semejante a Nic6maco, a quien en
buena medida comenta y completa. (4)
En contra de la tendencia de Nic6maco y de Jámblico, reac·
cionó Domnino de larisa del siglo V, quien, en un manual de
128
introducción a la aritmética, sostiene la necesidad de volver al
rígido sistema euclideo de demostración, insistiendo que en lu-
gar de enunciar propiedades sobre la base de algunos casos parti-
culares se debía volver a la representación de los números me-
diante segmentos rectilíneos y demostrar sus propiedades geo-
métricamente. Pero no parece que su crítica haya tenido éxito.
Domnino fue condiscipulo de Proclo de Bizancio, uno de los
más importantes miembros del neoplatonismo, que se estableció
en Atenas como jefe de la escuela y autor de un importante Co-
mentario a IQs Elementos de Euclides, cuya parte filosófica le per-
tenece, pero en cuya parte matemática utiliza escritores anterio-
res, desde Eudemo de Rodas hasta Pappus. Sólo se conserva de
ese escrito el Comentario al Libro 1 de los Elementos en cuatro
libros. que citamos un par de veces, y cuyo mayor interés se basa
en los datos de interés histórico que trasmite. Como aporte geo-
métrico mencionemos que en él aparece la primera mención a la
construcción de la elipse mediante el recorrido de un punto fijo
de un segmento que se mueve manteniendo ¡sus exh:emos sobre
dos ejes fijos.
Algo posterior a Proclo es otro comentarista: Eutocio de Asea-
lona a quien se deben comentarios a los escritos de Arquímedes:
De la esfera y del cilindro; De la medic/a del circulo; Del eCluili-
brío de los planos y a los cuatro primeros libros de las Cónicas de
Apolonio. Al comentar el primer escrito de Arqu(medes aporta
noticias interesantes sobre la resolución geométrica de los pro-
blemas de tercer grado.
Más dificil de ubicar en el tiempo y en el espacio es un geó-
metra griego: Sereno de Antisa o de Antinópolis, posiblemente
posterior a Pappus, Proclo y Eutocio que no lo cilan. Se le deben
dos escritos geométricos: uno Sobre la sección del cilindro que se
propone probar, en contra de la creencia de algunos geómetras,
que las secciones el(pticas de un cilindro no difieren de las sec-
ciones e¡¡pticas de un cono; y otro Sobre las secciones del cono,
en el que estudia los triángulos obtenidos cortando un cono por
planos que pasan por el vértice, abundando en ambos escritos de
interesantes cuestiones geométricas.
Mientras tanto, en Atenas, a Proclo siguió en la jefatura de la
escuela su discípulo Marino de Neapolis a quien, además de una
129
prolija biografía de su maestro, se le debe un comentario a los
Datos de Euclides con un extenso prefacio. A Marino siguió Isi-
doro de Mileto. quien tuvo por discípulos a Eulocio ya mencio·
nado, y a Oamascio de Damasco, de fines del siglo V, uno de los
autores a quien se atribuye parte del apócriro Libro XV de los
Elementos. Damascio proresó en Atenas y rue el último jere de la
Academia, cuando también profesaba en ella Simplicio, comenta-
rista de las obras de Aristóteles, pero también de los Elementos
de Euclides. Fue durante la jeratura de Damascio que en 529
Jusliniano clausuró la Academia como último reducto del paga-
nismo; y Damascio, Simplicio y olros cinco filósofos encontraron
refugio en la corte persa.
dad de la cual se deduce que la suma de los primeros n cubos es el cua-
drado de la suma de los primeros n números consecutivos, y que iro-
maco oQ demuestra. pero que er.l conocida. pues figura en el llamado
Código Arceriono (del nombre de uno de sus propietarios; Joannes Ar·
cerius de Croninga, del siglo XVI) compilación de conocimientos griegos.
para agrimensores y adminb1:radores romanos, del siglo Vo VI.
Por lo demás. puede deducirse fácilmente de las propic.."<lades (lllC
figuran en Nicómaco. En efecto: si en la sucesión de impares COIlS(.'CU·
tivos. comenzando por la unidad, se agrupan en la sibruiente fomla: el
primero, los dos siguientes, los tres siguientes. etcélera. se demuestra
que esas diferencias de cuadrados no son sino los rubos sucesivos 1, 8.
27 ... ; de manera que la suma de los primeros n rubos será la suma de
tantos impares consecutivos como suma de tos n enleros consecutivos. es
decir [lit (n) (n+ 1)]2; que expresado con números figurados, la suma de
cubos es el cuadrado de un número triangular.
AB' , CB' = AC' , CD; CD , C'B - A'C , A'B
Fig. 16 Fig. 15
8
O
8
8"
e
A
A"
O
A
(2) El teorema de Meuewo. En realidad Menelao no considera, como
actualmente, un triángulo ABe cuyos lados son cortados por una trans-
versaJ A'B'C'. sino los segmentos AH y AB', por cuyos extremps traza las
transversales BC y B'C' que se cortan en A'. Ydemuestra la iguaJdad
entre la razón de un par de segmentos y el producto de las razones de
otros dos pares. Por ejemplo. trazando CD/lAB se tiene
Notas complementarias
(1) lA aritmética de NicfmUlco. En el libro I las únicas novedades
respecto de los Elementos de Eucljdcs se refieren a las progresiones arit-
méticas, que Euclides no trata y a la mención de ios cuatro primeros
números perfectos. agregando que deben terminar en 6 o en 8, propie·
dad que demostró Jámblico y a la que Boecio agregó la fulsa inducción de
aparecer esas tcnninaciones en forma altemada (el sexto nú.mero tcnnina
en 6 y no en 8). Agreguemos que el quinto número peneclo aparece en
un manuscrito del siglo XV; que en 1592 se conocian 12 números penec.
tos y que más tarde, con las oompuwdoras electrónicas, se pudo calcular
otros tres, el último de los cuajes 2
1278
(2
1279
- 1) tiene aproxjmadamente
170 cirras.
Más interesante es el libro segundo de Nicómaco que se refiere a los
números "figurados" señalando algunas propiedades, por ejemplo: lodo
cuadrado es suma de dos triangulares consecutivos o. más general, lodo
nlllllero poligonal es suma de un poligonal de un lado menos y de un
Iriangular. Habla de números piramidales como suma de poligonales se·
mejantes; de números truncados. suprimiendo los primeros ténninos a
los piramidales, de números heteromecos: producto de dos enteros con·
secutivos o dobles de los triangulares; de números paralelepípedos: cua-
drado de un número por el consecutivo. etcétera. dando algunas rela-
ciones entre ellos. L..'l más importante de esas relaciones es la que expresa
que todo cubo es la Sllma de una serie de impares consecutivos. propie·
130
131
j
y eliminando CO se llega a la siguiente relación entre los segmentos
rectilíneos
AB'/CB' = AC'/C'B 'A'B/A'C,
Un teorema muy simple le pernlite pasar a la esfera. En un círculo de
centro O considera una cuerda AB, yen ella un puntor interior e (igual
resultado se obtiene cuando el punto es exterior), que unido con O di.
vide el arco AH en dos segmentos de arco AD y DH; las perpenIDcuiares
AA' Y BB', respectivamente semicueroas de Jos arcos dobles (nuestros
senos), son proporcionales a los segmentos AC y CH. De ahí que si en la
figura anterior en lugar de segmentos se consideran arcos de círculos
máximos de una esfera, se llega a la expresión, con nuestro simbolismo
sen AB'/sen CB' = sen AC'/sen C'B ' sen A'B/sen A'C,
(3) L.a aritmética de 1"eón ele Entre las propiedades de nú-
mero, que Tcón enuncia, sin demostrar, sólo citamos la siguiente: todo
cuadrado es múltiplo de 3 o de 4, o múltiplo de esos números más l.
Como consecuencia: ningún cuadrado es múltiplo de 3 o de 4 menos 1, o
múltiplo de 4 más o menos 2.
Más interesante es la correspondencia que Tcón expone entre dos
series de números que obtiene geométricamente partiendo de una suce.
sión de cuadrados, en cada uno de kls cuales el lado es la suma del lado
más la diagonal del anterior. Toon llama a estos números wter-altJ y dia-
metrales, según midan los lados o las diagonales, enunciando algunas
relaciones simples entre los mismos. Estos números '" y d" desempeña-
rán más tarde su papel en teorla de números: cumplen la relación funda-
mental - 2cJ; = (_l)n, se presentan en las reducidas de ciertas &ac-
ciones continuas infinitas, en la solución de la llamada "ecuación de Pell",
etcétera.
(4) La aritm.étictJ e/eJdmblico. Entre las propiedades de números que
J:1mblico "demuestra", ya con casos particulares o mediante los números
fibrurados todas de fácil comprobación, figuran: el óctuplo de un número
triangular más 1 es un cuadrado; un número rectangular. cuyos factores
difieren en dos unidades, más 1 es un cuadrado; la suma de dos números
triangulares, de orden alternado, menos 1es un heteromeco, .. Ya diji-
mos que demostró que los números perfectos tenninan en 6 o en 8; ade-
más afirmó que exjste un número perfecto en cada mirlada, lo que ya no
es cierto. Una propiedad más interesante, por estar vinculada con las
"cifras"; es decir. los números representativos de las unidades, d(,"(.'Cnas,
132
centenas ... es la siguiente: i re titmen tres números consecutivos, el
úlQmo de los cuales es múltiplo de 3, y se suman sus cifras, de este
resultado vuelven a sumarse sus cifras y así sucesivamente. el resultado
final es siempre el número 6.
Por último, es el escrito de Jámblico donde aparece la contribución
"algebraica" de Timaridas, ya mencionada, consistente en un sistema li-
neal de varias incógnitas: detenninar un número conociendo sus sumas
con cada uno de n números desconocidos y con la suma de todos ellos. Si
aJ, a2. "', +a" y a son tales sumas, es ca1ro que la incógnita r se obtieQe
mediante la upresión ;r(a, + a2 + ... 0" - (1): (n-l) que es la regla que
J1mblico abibuye a Timaridas y que denomina "epantema",
Además J1mblico reduce al "epanlema" a un par de sistemas indeter-
minados, de los cuales da la solución mínima en números enteros.
2, Ptolomeo y Pappus
Claudio Ptolomeo forma, con su contemporáneo el médico CaJe-
no de Pérgamo, la pareja de figuras cienUficas sobresalientes de
este período. Poco se sabe de Ptolomeo: nació en Egipto y residió
en Alejandría, donde realizó observaciones y trabajos astronómi-
cos entre los años 127 y 151. Sabio enciclopédico, se ocupó de
matemática, astrooomía y astrología, geograRa, óptica y acústica,
cronología, aunque su fama científica se funda sobre el AI,nagu-
to, tratado que sistematizó la astronomía antigua y que consti-
tuyó, con su autor, las autoridades máximas e indiscutidas en ma-
teria de astronomía durante catorce siglos,
o Su verdadero título. que acentúa su carácter matemático es
Sintaxis matemática, en 13 libros, que más tarde llegó a conocer-
se como "la gran sintaxis de astronomía". para distinguirla de una
"pequeña sintaxis" colección de algunas obras astronómicas me-
nores; pero la admiración que la obra despertó hízo que se le
aplicara el superlativo, gríego megiste (la más grande) con lo cual,
al anteponérsele el articulo en su versión árabe, el utulo se con·
virtió en el anacrónico Almagesto con que se le cita generalmente.
Si se excluye una obra probablemente juvenil, que se le atri·
buye, sobre la teoría de las paralelas y el conocimiento de las
133
J

proyecciones ortogrMica y estereogdfica, toda la contribución
matemática de Ptolomeo cst;\ diseminada en sus escritos astronó-
¡nicos, en especial, en las partes de Sintaxis uwtemática que tra-
tan las cuestiones matem¡iticas necesarias para el estudio racional
de los fenómenos celestes.
En este sentido una exigencia fundamental fue la construc-
ción de una "tabla de cuerdas" para los distintos arcos, partes
alfcuotas de la circunferencia. Tal construcción, iniciada por Hi-
parco, fue continuada y perfeccionada por Ptolomeo,(l) quien
utilizó los resultados de Menelao para el análisis de los triángulos
esféricos, de manera que el Almagesto constituye la primera sis-
tematización de la hoy llamada "trigonometrfa plana y esférica".
En muchas de las expresiones que figuran en el Almagesto si se
cambia la palabra "cuerda" por la locución "doble del seno del
arco mitad", se obtienen expresiones de nuestra trigónometría.(2)
Más matemático "profesional" es Pappus, también de A1ejan-
drfa, de quien se sabe que hizo observaciones astronómicas en
320. Además de obras desaparecidas y de un comentario al libro
décimo de los Elementos, que se conoce mediante un arreglo
árabe, se le debe una obra importante en ocho libros: la Colec-
ción matemática, resumen de conocimientos anteriores con agre-
gados originales, correcciones y crfticas. que resultó de un valor
inestimable por las informaciones históricas y bibliográficas que
contiene acerca de la matemática griega.
De sus ocho libros, el primero y parte del segundo se han
perdido, pero del contenido de la parte sobreviviente del segun-
do se desprende que probablemente esos dos libros se ocupaban
de cuestiones artiméticas. El libro tercero se 'ocupa de asuntos
variados: proporciones, poliedros regulares, lugares geométricos,
mientras que el cuarto revela mayor unidad. pues se ocupa de las
curvas ideadas para la resolución de los tres problemas clásicos, a
las que Pappus agrega alguna nueva. El libro Y se dedica a los
isqperímetros. mientras que el sexto y el octavo se ocupan de
astronomfa y de mecánica, respectivamente. El libro séptimo es
el más interesante desde el punto tle vista histórico. Dedicado a
su hijo, comprende una serie de obras de autores anteriores. eu·
yo objeto era adiestrar en la resolución de los problemas geomé-
tricos a aquellas personas que ya habfan adquirido cierto dominio
134
de la geometría, mediante el estudio de sus elementos. Entre
esas obras, algunas debidas a Euclides, ApoIonio y Erastótenes
están hoy perdidas, de ahe el valor documental de la Colección de
Pappus que nos las conservan. Mas a este valor extrínseco debe
agregarse el valor intrínseco de los comentarios y agregados del
mismo Pappus, para facüitar y completar esas obras. Baste citar
entre esos agregados una proposición. cuyo enunciado se conoció
durante mucho tiempo como "teorema de Culdin", del nombre
del matemático del siglo XVII que lo redescubrió.(3)
Notas complementarias
(1) La "tabla de cuerd<u" de Ptolomeo. He aqullo que dice al res-
pecto Ptolomeo en el primer libro del Almagesto: "Para facilitar la tarea
práctica. consbuiremos una tabla de estos segmentos dividiendo la cit.
cunferencia en 360 partes, los arcos de medio gTado en medio
grado, y dando para cada arco el valor de la cuerda respectiva, suponien-
do dividido el diámetro en l20 partes. El uso demostrará que estos nú-
meros son los más cómodos. Ante todo, demostraremos que con un cierto
número de teoremas, el menor posible y siempre los mismos, se podn1
obtener un método general y rápido para hal1ar aquellos valores. No nos
limitaremos a presentar la tabla oon esos valores, sino que haremos cono-
cer la teoría para facilitar la manera de enoontrarlos y verificarlos, expo-
niendo su método de construcción, Para evitar las &acciones utilizaremos
la división sexagesimal y en las multiplicaciones y divisiones tomaremos
siempre los valores más aproximados de' manera que, no obstante lo que
despreciaTemos, los resultados serán sensiblemente exactos".
Para construir su tabla. Ptolomeo comienza por considerar los pol.f-
gonos regulares de 3, 4, 5, 6, 10 lados, que dan las cuerdas de 36", 60",
72", 90", l2O". De eUas, mediante el teorema de Pitigoras, obtiene las
cuerdas del lOSO y 144°, mientras que del teorema de los cuadri.láteros lns-
criptibles obtiene las cuerdas de arcos diferencia; ase el de J.2O, partiendo
de los de 60" y 7'lf', pasando luego de la cuerda de J.2O • las de 6", 3°,
1030' Y45', utilizando un teorema de los arcos mitad.
Ahora Ptolomeo demuestra el siguiente teorema: dados dos arcos des-
iguales. ambos menores que un recto, la razón entre el arco mayor y el
arco menor. es mayor que la ra:l..Ón entre las cuerdas respectivas, que
135
Fig. 17
. Otro teorema, que aporta Ptolomeo, equivale a la relación de las fun·
clOnes de un arco y de su mitad. Sean AB YBC dos arcos iguales' si desde
el extremo D del diámetro que pasa por A se trazan [)C YDB: y desde
I
137
En el caso particular de ser AB un dWnetro y llamando a y b los arcos
AC y AB. respectivamente, el teorema del cuadriJt1tero en este caso pue-
de escribirse: cuerda b. cuerda (lSOO - a) + AV. cuerda (a - b) = cuer-
da a. cuerda (lSO" - b), que no es sino el "teorema de sustracción" de
nuesb'as funciones circu.Iares. -
Ptolomco. también el "teorema de adición". Toma para
eUo el cuadriLitero mscnto BCDF, siendo F el simétrico de B respecto
del centro O de la circunferencia en el cual vale BC . DF + CD , BF-
=BD . CF o, lo 'lue es lo mismo, BC . AoB + AV . CD - BD . CF
que puede escribirse, llamando b = d y a - e + d: cuerda e. cuenb
d + AV, cuerda [lSOO - (c + d)] = cuerda (ISO" - el, cuerda (lSO" - d),
que es una forma del teorema de adición.
F N A
e
Fig. 18
IJ
A
equivale a demostrar con nuestro simbolismo que la función sen % : % es
decreciente.
Este teorema era conocido por Aristarco y por Arquímedes, pero la
primera demostración conocida es la de Ptolomeo. (Véase lag. 20.)
Sean a < b los dos arcos y sus cuerdas AB y BC. Si el punto O, medio
del arco Ae que no contiene a B, se une con A. B.e y el punto !ti medio
de AC, el teorema de las bisectrices da
NC : AN = BC : BA = (2 MN + AN) : AN.
Si, por otro lado, el arco UK de centro O y radio ON detennina el sector
NOU, menor que el triángulo NOA, y el sector KON, mayor que el trián-
gulo MON, tendremos
MN : NA = MON: NOA < ONK: ONU = fJ: a, siendo a y /llos ángulos
de los sectores. Y en definitiva .
BC : BA = (2 MN + AN) : AN, (2{3 + al : a = b : a,
y la razón de los arcos es mayor que la razón de las cuerdas
Ptolomeo aplica el teorema para obtener aproximadamente la cuerda
de 1°, conociendo las cuerdas de 45' Yde 1"30'. En efecto, la razón en-
tre las cuerdas de 10 y de 45' es menor que la de sus arcos respectivos:
60' y 45'. es decir 4 : 3; de la misma manera la razón entre las cuerdas de
10:30' Yde l° es menor que 3 : 2; obteniendo para su cuerda incógnita
valores por exceso y por defecto que permite dar pnra ella el valor: cuer-
da l° = 377 : 300, que da para el sen 30' un valor exacto hasta la sexta
decimal,
Partiendo del valor de cuerda 1°, y mediante una adecuada utiliza-
ción de las fónnulas que expresan los teoremas de adición: Ptolomeo
construye su "tabla de cuerdas". sirviéndole de control los yalores ya cal-
culados de cuerdas de arcos notables. Para las fracciones menores que 30'
utiliza la interpolación bneal.
De paso observemos que el valor de cuerda 10 permite obtener para
el valor aproximado 377 : 120 = 3,141006... que en alguna ocasión Pto-,
lomeo utiliza sin mencionar su origen, limitándose a observar que I
comprendido entre los valores de Arqufmedes: 3 1/7 Y3 1Oj7l.
(2) La "trigorwmetria" del Almagesto. Uno de los teoremas que em-
plea Ptolomeo en la construcción de la tabla, y que hoy Ueva su nombre,
es el que expresa la conocida relación entre los lados y las diagonales de
un cuadrilátero inscriptible. Su demostración es muy simple: si ABCD es
el cuadrilátero y se lr2Za BE tal que los ángulos AED y BCD sean iguales,
las parejas de triángulos AEB YBCD; BEC y BDA, son semejantes, de
donde AE . BD = AB . CD; EC . BD = AD . BC, igualdades que su·
madas expresan el teorema de 1'tDIomeo: AH . CD + AV . BC - AC . BD.
136
10
este último punto la normal BM a AO y BE simétrica de BA respecto de
esa nonnal, se tendrá IIB' = 11M . 110 = ,¡, 110 (110 - DE) = '/2 AD
(110 - De) Ypor tanto (cuerda a)' = '¡,liD. [AD - cuerda (lllO" - 2a)]
que no difiere, sino en la escritura, de la relación entre las funciones de
un arco y de su arco doble. .
Así como "el teorema de Ptolomco" permile a éste demostrar relacio-
nes "trigonométricas" planas, el "teorema de Menelao" cumple esa fun-
ción en lo que atañe a la esfera esbbleciendo relaciones entre los elemen-
tos de los triángulos esféricos rectángulos (Ptolomeo los considera trián-
gulos oblicuoingulos). Por ejemplo, para detenninar la ascensión recta y la
declinación de un punto de la eclíptica, considera los cuatro círculos má-
ximos siguientes: ecuador, eclíptica y los círculos que pasan por los polos
celestes y el punto considerado y los polos de la eclíptica. Eligiendo oon-
venientemente entre esoS círculos los que actúan de transversales el leo-
rema de Menelao pennite dar expresiones que resuelven el problema y
que hoy no son sino aplicaciones de las fórmulas que resuelven los trián-
gulos esféricos rectángulos.
(3) La Colección ele Pappus. Entre las cuestiones de interés matemá-
tico o histórico que aparecen en Pappus, mencionemos las siguientes: En
el libro segundo Pappus se ocupa de un sistema de numeración, atri-
buido a Apolonio, semejante al que Arquímedes expone en el Arenario,
de base la mirlada, y no la miríada de mirlada. En conexión con ese
s¡stema, Pappus expone algunos procedimientos, que atribuye a
Apolomo, para facilitar las operadones aritméticas con numeros.grandes,
que en definitiva e<luiva)en 3 reducir esas operaciones a operaciones con
dígitos, como ocurre con nuestro sistema decimal.
En el libro tercero se ocupa de una solución aproximada del problema
del mesolabio, que Pappus reconoce que no es exacta. Es a raíz este
problema que Pappus recuerda la definición de
También en este libro aparece un problema de mterés hls16nco. Se
trata de determinar, mediante tres números en progresión geométrica,
los elementos de las diC".l proporciones o medias, que aún estaban en uso
en la época de Pappus, )' que probablemente eran de origen pitagórico.
No interesa mayonnente la solución particular que Pappus da de este
problema indetenninado; puede en cambio tener interés la de-
finición y nombre de las diez proporciones O medias de la antigua mate·
mátiC'.l griega. Dados tres núlneros a, b, c. se dice que. una pro-
porción aritmética, geométrica, armónica, contraannómca, qumt'.l y sex-
ta, seb'Ún que la razón
(a _ b) , (b - e) sea igual, respectivamente, a a , a; a . b; a . e; e , a;
e:byb,e.
138
Se dice que están en proporción séptima. octava y novena, según qué la
razón (a - e) : (a - b) sea igual a b : e; a , b; a , e, respectivamente. Y
fmalmente están en proporción décima si (a - e) : (b - e) = b . e. U>s
ejemplos numéricos que obtiene Pappus son los sibruientes: (6,4,2);
(4,2,1); (6,3,2); (6,5,2); (5,4,2); (6,4,1); (3,2,1); (6,4,3); (4,3,2); (3,2,1); en
su orden.
En el libro cuarto, Pappus trata cuestiones variadas. En la primera
sección, demuestra una muy simple generalización del teorema de Pi ti·
goras, Si a los lados AB y AC de un triángulo IIBC se adosan dos para.
lelogramos P, y P,; y A' es la intersección de los lados paralelos a IIB y
AC, el segmento AA', en magnitud y dirección, forma con el tercer lado
BC un paralelogramo P = PI +Pi' La demostración por equivalencias es
inmediata.
Otra cuestión que trata Pappus en esta primera sección trae a cola·
ción una familia de curvas, rosa poco &ecuente en la geometría griega.
Pappus considera el arbelos de Arquímedes y en la zona comprendida
entre dos de los tres semicírculos inscribe una serie de círculos tangentes
entre sr, dando la ley que relaciona la altura del centro de cada circulo
con su radio. En forma algo más general esa relación expresa que en la
sucesión numerable de esos círculos aquella razón, al pasar de un círculo
al sucesivo, disminuye en dos unidades (Pappus considera los casos parti_
culares en los cuales la primera razón es Oy 1). Esta demostrJ,ción. que
en Pappus exige una larga y engorrosa serie de teoremas y que mediante
la geometría ana1Itica se resuelve con relativa facilidad es de solución
inmediab utilizando la "transfonnación por inversiÓn", que no deja de
constituir un buen ejemplo de comparación de métodos antiguos y mo-
demos.
En la segunda sección de este libro, Pappus se ocupa de la espiral de
Arqurmedes, de la concoide de Nicomedes y de la euadratriz de Hipias
estudiando sus propiedades ya para resolver el problema, más general
que el de la trisección, de dividir un 1ngulo en dos parles que estén en
una raz6n dada; ya para extender la definición de la espiral al espacio
mediante el movimiento de Wl punto sobre la esfera.; ya dando nuevas
maneras de engendrar la cuadratriz mediante superncies helicoidales
que Pappw denomina pleetoiJa.
El libro quinto se ocupa de los isoperímetros. En el prefacio, al obser-
var que las abejas construyen sus celdas en forma de prismas de base
hexagonal y recordar que entre los tres polígonos que pueden llenar el
plano: triángulo, cuadrado y heXJlgono, es este último el que, a igualdad
de área, su perímetro es el mayor, trae a colación comparaciones entre la
inteligencia humana y la de los animales. Es en este libro donde se men-
cionan los poliedros semirregulares de Arqulmedes y donde se demues-
139
tran propiedades geométricas que hoy se traducen en igualdades y des-
ib'Ualdades entre las funciones circulares.
Pero sin duda es más importante el Ubro séptimo. donde Pappus, al
comentar los escritos que reproduce. agrega y completa teoremas. En
ese libro aparece el "teorema de Culdin" que Pappus enuncia como: las
figuras engendradas por rotación completa se obtienen como producto de
lo que gira por el camino recorrido por el centro de gravedad móvil.
También en este Ubro figura "el problema de las tres o más rectas" que
Descartes llamará "problema de Pappus". ase como una serie de teore-
mas y proposiciones de á1gehra geométrica. algunos de car.icter más ¡¡nI-
Geo O proyectivo que métrico.
Así estudia: el problema de determinar sobre unn recla, que contiene
los puntos A, B. C, D. un punto Xtal que la razón AX . BX : CX . DX
sea máxima o mínima; demuestra casos particulares de la identidad
AD' . BC + BD' . CA + CD' . AH + BC . CA . AB = O,
asr como la constancia de la razón doble de cuatro puntos determinados
sobre una transversal por un haz de rayos. y la propiedad que en un
cuadrilátero completo cada diagonal es dividida annónicamente por las
otras dos, un caso particular de beua! no es sino el teorema del hexágono
de Pascal en el caso en que la cónica degenera en dos rectas.
Respecto de las cónicas se debe a Pappus la primera mención del foco
de la parábola y de las directrices de las cónicas. asl como la de6nición de
éstas mediante la razón constante entre las distancias a UD punto 6jo
(foco) y una recta fija (directriz).
Por último, en el libro octavo, dedicado a la mecánica, mencionamos
que en él aparece la definición de centro de gravedad. que no figuraba
en los escritos de ArquJmedes.
3. Herón y Diofanto
Herón de Alejandría es, o fue. una de las llguras más discutidas
en la historia de la matemática. Hoy se lo ve con más claridad;
con toda verosimilitud se lo ubica en la segunda mitad del siglo 1 y
se considera su obra más como la de un técnico, un mecánico
práctico. que de un matemático. También boy sabemos. por
140
fuentes árabes. que la llamada no muy correctamente "fórmula"
de Herón. procede de Arquímedes. Es la conocida expresión del
área de un triángulo en función de sus lados.(l) Como teorema
geométrico. probablemente interpolado. aparece en un escrito
de Herón denominado Dioptra. donde describe un apamto que
lleva este nombre. Jejano precursor sin lentes del teodolito actual.
y cabal manual para agrimensores, mientras que bajo la forma de
un ejemplo numérico de la aplicación de la "fórmula" aparece en
otro escrito denominado Métrica, más matemático, pero no mu)'
"griego". donde utiliza otras contribuciones de Arqurmedes. Es
un escrito en tres Iibros.(2) que se refiere a áreas y volúmenes de
figuras planas y sólidas asr como a la división de figuras. pero en la
que. en contra de la tendencia euclidea, no sólo aparecen ejem.
plos numéricos con fracciones unitarias sino también resultados
aproximados en aquellos casos en que la geometría euclidiana no
permite dar exactamente el área o el volumen de la figura consi-
derada, estudiándose hasta figuras de contornos cualesquiera; de
ahí que se viera en esta obra y en Her6n reminiscencias de la
matemática de los antiguos pueblos orientales. en especial de los
babilonios.
Aun menos "griego" y más vinculado por su producx:ión a la
matemática de los babilonios. es el matemático más original de
este periodo: Diofanto de Alejandría, probablemente del s: 111.
De atenemos a un epigrama de la llamada Antología griega (3)
estaríamos mejor informados en Jo que se rellere a la edad en la
que habría fallecido Diofanto. auoque es poco probable que ese
epigrama tenga alguna finalidad informativa.
De Diofanto se conoce un fragmento de un escrito Sobre los
números poligonales. y seis libros de su Aritmética que. según el
prefacio debla tener trece. aunque parece que en verdad no se
compusiera sino de los seis aún existentes.
Sobre los números poligonales es un estudio de teona de nú-
meros cuyo resulbdo importante es la generalización de la pro-
piedad de los números impares de ser su octuplo más uno un
cuadrado. En efecto. Diofanto demueslra en forma retórica la
propiedad que hoy expresarlamos: [211 (P-2) - (p-4)]' =
= 8P (P-2) + {p-41. siendo Pun número poligonal de Jada p y 11
términos.
141
Pero más novedosa y original es su Aritmética, que no contie-
ne teoremas o proposiciones, sino problemas entre números abs-
tractos, COI1 excepción de un problema entre cantidades, aunque
poco real, que figura también en la Antología y la colección de
problemas del últiino libro en el cual los datos y las incógnitas son
elementos de triángulos rectángulos que han de satisfacer por
tanto a la ecuación pitagórica.
Las características de los problemas de la Arihnética son:
al Se trata de problemas, a veces determinados, pero en más
de los C'JSOS indeterminados, en los cuales la solución que halla
Diofanto comporta exclusivamente números racionales positivos
(y no necesariamente enteros como harra pensar la denominación
de análisis diofántico con que a veces se designa este estudio);
b) en la resolución de tales problemas se aplica cierto simbo-
lismo semejante al actual, por lo menos en el tratamiento de los
polinomios con una letra; (4)
cl en los problemas de Diofanto no aparece orden al¡,'uno, ni
en lo referente a la naturaleza de los problemas, ni en cuanto al
método de resolución, aunque pueden agruparse siguiendo cier-
tos criterios de analogía. Los métodos de resolución aparecen dis-
tintos en cada caso particular, pero la elección del método y los
recursos auxiliares de los que echa mano Diofanto, confieren a su
escrito la fisonomía algebraica que los caracteriza y distingue de
los demás escritos griegos.
La habilidad e ingeniosi,bd que Diofanto revela en especial en
sus problemas de análisis indetermi.nado de sistemas no lineales no
son, sin embargo, casuales: se fundan sobre el conocimiento de
una gran cantidad de propied:lllé"S aritméticas, que no demues-
tra, pero que aplica, por eje",pl... el producto de dos números,
cada uno de los cuales es suma de dos cuadrados y puede expre-
sarse de dos maneras distintas como suma de dos cuadrados; todo
cubo es suma de tres cubos, etcétera. (5)
142
Notas complementarias
(1) La "jOnnuúJ ck fleron. Ordinariamente se da este nombre a la
expresión S = Vp (p a)(p-b)(p-c).iendo a, b. c. los lados de un triin-
gul0 YP su semiperímetro, que implica un doble anacronismo: hablar de
"fónnula" y utilizar una notación algebraica actual para referirse a un
teorema griego, amén de ese producto de cuatro segmentos que aparf..'Ce
en la expresión que carece de oontenido intuitivo y de interpretación
geomébica.
A
H
Fig. 19
Por supuesto que el teorema de Heron o de Arquímedes no ineurn
en taJes anacronismos. Se trata de un típico teorema de la geometrú
griega que puede considerarse un modelo del método sintético, pues el
él se parte de ciertas propiedades conocidas para deducir de ellas el re
sultado, pero sin señalar por qué se partió de aquellas propiedades cono
ciclas que. por lo demás, en este caso no tienen nada que ver aparente
mente con la equivalencia de figuras pues se trata de las propiedades d.
los segmentos determinados en los lados del triángulo por los puntos d,
tangencia del círculo inscrito. Es posible que el inventor del teorem:
h ~ y a partido más directamente de la equivalencia del triángulo con e
rectángulo de ib'UaI base y mitad de la altura para luego. mediante lo
recursos del "áJgebra geomébica" comprobar que en el resultado apare
cen aqueUos segmentos y de ahí haya buscado y encontrado una demos
traeión más directa partiendo de ellos.
He aquí resumida la marcha de la demostración del teorema, utilizan
do por comodidad el simbolismo actual. Sea el triángulo ABe de lade
14.
a, b, e, semiperimetro p y radio r del círculo inscrito de centro O. y
puntos de tangencia A', B', C', tales que AC' = p-o; BA' = p-b,
CA' = p-c.
De los extremos de los segmentos OB y Be se trazan las nonnaJes a
los mismos que se cortan en H y configuran el cuadrilátero inscriptible
BOCH, de ahlla igualdad de los 4ngulos HBC y HOC. Por otra parte
este 4ngulo HOC es igual al 4ngulo OAC' (ambos son complementarios
de la suma de los lingulos en B y en C.), de manera que se tienen dos
pares de triángulos semejantes:
HBC, OAC' y OA'K, KCH, siendo K la intersección de BC con Ofl.
Si CH = h; A'K = k, de la primera pareja de triángulos semejantes se
deduce (P-o) ; a = r; h o sea (P-o) ; p = r; (r + 11)
razón esta última que es igual en la segunda. pareja a le : (p-e) =
=k (P-b) ; (P-b) (P-c). En definitiva puede escribirse p (P-o) ;.". =
= k (P-b) ; (p- b) (P-c). Si del triángulo rectángulo BOK se deduce que
k (P-b) = r' y se recuerda que pr - S siendo S el :irea del triángulo
al introducir las medias proporcionales m' = p(P-o) y n' = (P-b)(P-c)
resulta S = mn, y el teorema está demostrado. Como vemos la raíz del
producto de cuatro segmentos que aparece en la expresión algebraica no
es sino el disfraz del producto de dos segmentos cada una de los cuales es
medio proporcional entre dos segmentos que se obtiene de Jos lados
del tri4ngulo.
l'
Fig.OO
(2) La Mttric6 de Hero•. El primer libra de la Métrica está dedicado
a las superncies de las planas y sólidas. Después de una in!raduc-
144
,
ción histórica se ocupa de triángulos, aplicando la f6nnula del :irea cono-
ciendo los lados; luego de cuadriláteros especiales. aunque no del jns-
criptible limit4ndose a señalar que en el caso general además de los lados
debe darse una diagonal.
Para los polrgonos regulares da f6nnulas aproximadas mediante coefi-
cientes que expresan la razón entre el lado y el :irea y el radio y su cua-
drado respectivamente. Algunas de estas fónnu.las las atribuye Herón a
Hiparco. Para el heptágono por ejemplo esos coeBcientes son 7/8 y.(J/12.
Para el área de Gb'Uras circulares, o de la elipse o de las superficies de
cuerpos redondos utiliza los resultados de Arquímedes, tomando para 1T
en general el valor Uf7. aunque en algún caso admite 3.
La finalidad puramente práctica del libro se refleja en las reglas para
el área de figuras de contornos cualesquiera, que aconseja swtituir por
un polígono lo más aproximado posible y hasta de superficie de objetos
en el espacio como estatuas aconsejando ahora revestir la superficie con
hojuelas de papiro o de tela muy 6na, que luego se extienden en un plano
midiendo su área como en el caso anterior.
También Arqurmedes es la guía en el segundo libro, que trato de
volúmenes; agrega el volumen del toro con su fónnula exacta pero dedu-
cida intuitivamente; para los Poliedros regulares da expresionés apro.ri-
madas y para euerpos de fonnas cualesquiera aconseja o bien el método de
Arquimedes; midiendo el volumen del agua desalojada por el cuerpo, al
sumergirlo en un recipiente con ese líquido; o bien, de manera más
niosa. recubriendo el cuerpo con arcilla hasta dar al cuerpo y su revesti-
miento la fonna de un paralelepípedo: la diferencia entre los volúmenes
del prisma y el de la arcilla utilizada es el volumen del cuerpo.
El libro tercero está dedicado a la divisi6n de figuras planas o sólidas
en partes que estén en un; razón dada o en determinadas condiciones
prefijadas dando en algunos casos soluciones interesantes.
En la Métrica de Hecón existen ejemplos de extracción aproximada
de raíces cuadradas y hasta un ejemplo de raíz cúbica. Par... la raíz cua-
drada emplea una regla, sin duda conocida por Mqwmedes. según la
cual si a es un valor aprox.imado de N un valor m:b aproximado es
1/. (a + L), que coincide con el valor de los d"" pri¡neros ténnínos del
-a '
desarrollo en serie de
VN= ....r;;t+b= a (1 + + ...) =
N - al \ N )
=0+ +_ .. =/2(0+--+
2a a
145
hecho que explica la buena convergencia del procedimiento, ya que el
nuevo error es del orden del cuoorJ.do del error anterior.
En cuanto a la raíz cúbica. el único ejemplo que trae tiernn (la núz
cúbica de lOO, de la cual da el valor aproximado 4 '/1<) no hace fácil ad-
vertir" la regla empleada. Con todo, de ese ejemplo parecería deducirse
que Heron siguió un "mét09o de falsa posición", no lineal sino cuadráti.
La expresión algebraica que se deduce del ejemplo utilizado diría que
SI N = (0+ 1)3 - Ci = 0
3
+ CI el valor aproximado de su raíz cúbica se
obtiene como r.uón entre (a+ 1)! CI + a!c! y (a+ 1) Cl + aCto (En el
ejemplo numérico N = lOO, a = 4; Yla raíz cúbica aproximada es 4 i/ 14
(,'00 un error menor que 0,02.)
(3), ÚJ An/ologla griega. Con este nombre o de pololina,
abihUlda a un Metrodoro de fines del siglo V o comienzos, del VI, se
una colección de 48 epigramas con problemas de rodole muy va-
nada, que hoy se incluirían en la matemática recreativa. En generou, son
problemas curiosos con enunciados pintorescos que se resuelven con
simples raciocinios o, a lo sumo: con ecuaciones lineales, con excepción
del "problema de los vinos" que aparece en la Aritmética de Diofanto.
Además, uno de los epigramas revelaria la edad de este matemático.
Según ese epigrama Diofanto transcurrió en la niñez el sexto de su vida,
un d<YL3vO en la adolescencia y que, después de otro séptimo de su exis.
tencia, se desposó naciéndole un hijo a los cinco años de casado. MIlS el
hijo vivió la mitad de la vida del padre y éste, afligido, buscó consuelo en
la cie.ncia de los números y cuatro años después de la muerte del hijo,
falleció. Un cálculo simple da para la vida de DioCanto 84 años, aunque
otra interpretación del epigrama, admitiendo que el hijo hubiera muerto
cuando tenIa la mitad de la edad del padre, abrevia la vida de Diofanto
a 65 años y un tercio.
(4) El de DioJan/o. En primer libro de su Ari/';ullica
Diofanto expone los signos que utilizará y sus reglas operatorias. Los
signos son: signos literales para indicar las tres primeras potencias de la
incógnita, que reitera para indicar las tres siguientes; un signo especial
agregado a las anteriores servía para indicar las potencias recíprocas;
a¡,'regando un par de signos más para la igualdad y la sustracción, en
cambio no hay signo para la suma; ésta se indica escribiendo los suman·
dos uno tras otro. Como esos signos (defonnados, sin duda, por copistas
posteriores) parecen ser las iniciales de las palabras griegas correspon·
dientes podría decirse con algílO abuso de lenguaje (Iue el "álgebra" de
Diofanto es "sincopada", es decir, está en esa etapa que recorrerá más
adelante entre el álgebra retórica, sin símbolos, y la simbólica actual
146
Aún limitada, pues no dispone sino de una incógnita que le obliga a
ciertos recursos y art:ificios cuando se trata de problemas de varias incóg-
nitas y sus potencias no van sino desde la sexta negativa a la sexta positi-
va, su álgebra le pennite operar con potencias y polinomios, agregando
también la operación de pasar de WIlUiembro a otro de sus igualdades. Y
agrega Diofanto: -Considerando la suma, la diferencia, el producto y la
razón de estos números combinados con sus lados, se llega a enunciar
una cantidad de problemas, cuya solución se logra por el camino que
enseñaré".
(5) Los problema.. de VioJanto. En todos sus problema.<, Viofanto
adopta para las constantes, valores numéricos particulares, pero el mé·
todo que emplea es en general independiente de esos vaJores que, fK)r
supuesto, están elegidos de antemano para que el problema tenga solu-
ción. Veamos algunos ejemplos de los distintos tipos de problema.< de la
Aritmética de Diofanto.
a) Problemas de primer grado con una incógnita.
El primer problema de la Aritmética oonsiste en detenninar dos nú·
meros conociendo su suma y su diferencia. Dice Diofanto: Si x es el
menor de esos números el mayor será .x + d (la diferencia coDOCida) de
manera que 2.r + d ser.11a suma también conocida, de ahí que el menor
será la semidiferencia de los datos y el mayor la semisuma (Diofanto dice
el menor más la semidiferencia).
Un problema interesante (que geométricamente equivaldría a buscar
el cuarto annón..ico de una tema dada) es el (Iue Diofanto enuncia dicien-
do: Dados dos números, buscar un tercero tal que los productos de cada
uno de ellos por la suma de los otros dos estén en progresión aritmética.
Diofanto distingue y resuelve los tres casos posibles. En todos los casos
el problema se resuelve mediante una simple ecuación que exprese que
uno de los productos sea media aribnética de los otros dos. Por supuesto
que Jos datos de Diofanto están elegidos de manera que la solución sea
positiva.
b) Sistemas llneales.
En general, cuando aparecen varias incógnitas, Diofanto mediante la
introducción de variables auxiliares reduce el problema al caso anterior.
Por ejemplo en un sistema que con nuestros srmbolos sería
(r+a) , (y-a) = m; (y+b) , (r-b) = "
toma como incógnita auxiliar (y-a) que determina mediante elimina-
ción de:r.
En otros problemas esa elección es menos evidente, pero más feliz.
Por ejemplo, sea calcular cuatro números conociendo las cuatro diferen-
147
'.-
--
cias entre la suma de tres de eUos y el restante. Para eUo, Diofanto intro-
duce una quinta incógnita auxiliar, como semisuma de las cuatro inoogni.
las del problema; y deduce fácilmente mediante una ecuación de primer
b"rJ.do esta quinta incógnita, y de ahí los números buscados. (En efecto,
cada una de las incógnitas del problema es la quinta incógnita mellOS la
mitad de uno de los datos.)
e) Ecuaciones de segundo grado.
Diofanto conoce la resolvente de la ecuación cuadrática aunque no
considera sino una sola raíz; la positiva, aun en el caso en que la ecuación
contenga dos raíces positivas. Veamos el "problema de los vinos", en el
cual Diofanto despliega singular habilidad. Se trata de detenninar las
cantidades de dos clases de vino de precios proporcionales a 8 y S, de
manera que el costo sea un cuadrado, que sumado alnúmcro 50, repro-
duzca el cuadrado de la suma de las dos cantidades. Si éstas son.t e y, el
problema se reduce a resolver el sistema, con nuestros s(mbolos:
8x + 5y =z', .' + 60 =(x + y)'.
Dioranto comiema por tomar como incógnita auxiliar u = % + y que
lo lleva al sistema u
i
- 60 = 3% + 5u = 8u - 3y y, por tanto, a las
desigualdades 8u > u' - 60 > Su. Considerando las resolventes de las
ecuaciones cuadráticas correspondientes (tr.rnsrormando las desigualda-
des en igualdades), que en ambos casos no tienen sino una sola raíz posi-
tiva, encuentra que u está entre 11 y 12. Como u2 - 60 debe ser un
cuadrcldo Dioranto, para reducir la ecuación a lineaJ, introduce una nue-
va incógnita v tal que u
2
- 60 =(u - V)l y utilizando los valores extremos
de u llega a un nuevo par de inecuaciones en v : 220 < 60 + Vi < 24v.
En este caso, las ecuaciones correspondientes tienen ambas dos rafces
positivas, pero por el resultado se advierte que Diofanto no considera
sino la mayor. Uega asl a la desib'Ualdad 19 < v < 21. Toma v = OO, de
ahi u = "'Iz y de ah!
También en el caso de sistemas de grado superior al primero la solu-
ción depende de la adecuada elección de variables auxiliares. Por ejem-
plo, en el sistema de tres ecuaciones con tres incógnitas que nosotros
escribiríamos;
x (y+x) = a, y (z+x) = h, • (x+y) = c toma como nuevas incógnitas:
X% = u; yz = v, pasando al sistema lineal u + v = e; u - v = 6 - b;
de ah( los valores de u y v y con ellos los de %2; y2; Z2.
d) Sistemas indeterminados.
Es en estos sistemas donde Dioranto pone de relieve su habilidad"alge.
braica". Es claro que los problemas indetenninados de primer ·grado no
148
tienen para nosotros mayor interés, pues siendo los coeficientes raciona-
les existe una infinidad de soluciones racionales. En estos casos Diofanto
adopta una sola de ellas como solución o detennina la que corresponde a
un valor prefijado de una de las incógnitas. Pero en los sistemas de grapo
superior esto no puede hacerse, y es necesario acudir a recursos espe-
ciales.
En algún caso Diofunto habla de "expresión general", por ejemplo
cuando enuncia las reglas para encontrar dos números tales que su pro-
ducto más (o menos) su suma es un valor dado, regla que equivale a
escribir xy + (x+y) = a en la fonna (r+ 1) (y+ 1) ~ a + 1, de ah! que
conocido uno de los números se obtiene el otro.
En general, Diofanto resuelve estos problemas mediante adecuadas
elecciones de variables auxiliares. Ad, si la ecuación es
Xl + ,,2 = a
2
hace y = x:z; - a y la ecuación se toma lineal en Xi
igualmente la ecuación ~ + 'J2 - al + b
l
se hace lineal en z mediante las
sustituciones r = zu - »la;
Y = zv - b; o la ecuación :tI - 'JI = 0
2
se hace lineal en !I con % D: Y + z.
En otros aJSOS la solución es más rebuscada, pero no por eso menos
ingeniosa Sea, por ejemplo, detenninar cuatro números tales" que su-
mando a cada uno de cUos el cuadrado de su suma se obtenga en todos los
casos un cuadrado, Para resolverlo, DioCanto acude a una propiedad de
los triángulos rectángulos: el cuadrado de la hipotenusa ml1s cuatro veces
el área es un cuadrado (de la suma de los catetos), de ahl que el problema
se reduzca ante todo a buscar cuatro triángulos rectángulos de igual hipo-
tenusa, que logra partiendo de dos triángulos rectángulos cualesquiera
de catetos b, c; b' e' e hipotenusas respectivamente. 6, a' utilizando facto-
res de proporcionalidad y las identidades entre sumas de dos cuadmdos.
En efecto, los triángulos de catetos ha', ca'; h'a, c'a; hh' + ce', be' - h'c,
bb' - cc', be' + b'c respectivamente, tienen todos la misma hipotenu-
sa 00', De esta manera se obtienen cuatro números (los cuádruplos del
;icea) que, sumados al mismo cuadrado, se obtienen cuadrados. Para
que ese cuadrado común sea a su vez suma de esos números bastará
enconp-ar un factor de proporcionalidad que haga cumplir esa oondición.
El sexto Ubro de Aritmética, con excepción del último problema que
es de "los vinos·', está dedicado íntegramente a problemas de trilingulos
rectángulos de lados racionales, de manera que se trata siempre de un
sistema de ecuaciones una de las cuales es la pitagórica. La solución de-
pende en cada caso del problema. Veamos un par de ejemplos; Delenni·
nar un triángulo tal que el área más un cateto sea un cuadrado y el perl-
metro, un cubo. En este problema, oomo en otros, no hay respeto alguno
por la bomogeneidad caracterlstica que señalamos también en algún pro-
149
blema de los babilonios. Oiofanlo parte de la solución general de la ecua-
ción pitagórica atribui& a los pitagóricos que por comodidad afecta JXK'
un factor de proporcionalidad, con lo cual llega a las condiciones que UD
cierto número u debe ser, tal que 2u + 1 debe ser un cuadrado y su
doble un cubo, lo que exige que 2u + 1 debe ser el cuádruplo de una
seda potencia. Toma como base de esta potencia la unidad que da para u
el valor '/2 y de ahr obtiene para los lados del triángulo '/'; 3 Y"/. cuya
área 12/5 más el cateto 6/5 es cuadrado de 2 y cuyo perimetro 8 es un cubo.
Otro problema, también de reminiscencias babilónicas, pide deter-
minar un tTiárlb'Ulo rectánbrulo tal que el área m:is un cateto sea una cons-
tante dada, que Diofanto toma ib"UaJ a 7. Si la indicamos con a, el sistema
:1 resolver es ~ 2 ry + 'l. =a; Xl + y2 =zl. El proceso que sigue Diofanto
puede resumirse así: si se considera un trián&rulo semejante al buscadode
factor de proporcionalidad h, la primera ecuación se convierte en una
ecuación de segundo grado en h que exige para que sus raíces sean ra-
cionales que la expresión 1/2 axy + 1/. x
2
sea un cuadmdo perfecto; como
10 debe ser, por la St."'gUnda ecuación %2 + yl. Uega así un sistema de
"doble ecuación" que se le presenta también en otros problemas. Si
y = kx el sistema es 1/1 ak + 1/. = ull:; 1 +kll: = v
2
. Restando la diferencia
de cuadrados es ib"Ua! a un producto, de aIú f.icilmente la solución parti.
cular u = '" o (!/2) y k = (0'-1) : 2a ("'/7) de ah! que el triállb'Ulo es
semejante a uno de los lados 7, 24 Y25. De acuerdo con la primera ecua-
ción el factor de proporcionalidad es 1/. y el triángulo buscado es de cate-
tos 7/-4 y 6 Yde hilx>tenusa z:s¡•. Habría que decir que ésta es una solución,
pues el análisis del problema revela una segunda solución racional;
x = '1A/7; Y ='M/ 12; Z >:: J:n/s., pero es claro que Diofanlo no buscaba sino la
solución que había pensado de antemano al proponer el problema.
ISO
VI. LA ÉPOCA MEDIEVAL
1. La temprana Edad Media
En el capllulo anterior reseñamos el desarrollo de la matemática
griega, O elaborada por griegos, durante el período grecorroma-
no, periodo en el cual la matemática en ese sentido no Iuvo cabi-
da en el mundo romano.
En las enciclopedias a las que eran afectos los polrgrafos roma-
nos, no figuraban sino las nociones matemáticas destinadas a las
aplicaciones, ya fueran los conocimientos aritméticos útiles para
satisfacer las necesidades de la vida diaria, las exigencias de las
transacciones comerciales o, a lo sumo, alguna cuestión tribunali-
cia; ya fueran los conocimientos geométricos que requería la agri-
mensura y la agricultura.
Es conocido por las contadas ocasiones en que aún se utiliza,
. el sistema de numeración de los romanos, de base 10 y no posi-
cional y en el cual en la numeración hablada el 20 ocupa un lugar
especial, mientras que en la numeración escrita se intercalan las
unidades intennedias 5, 50, 500. Una caracterí.tica del .istema
es el procedimiento sustractivo para abreviar la escritura de cier-
tos números:
IX = 9, XL =40 (el IV = 4 parece ser algo posterior), aunque no
es original, pues se han encontrado ejemplos entre los babilo-
nios. Los romanos utilizaron frncciones de numerador unitario y
denominadores 12 o múltiplos de 12, en conexión con el sistema
de medidas y de monedas.
Para operar, utilizaban ya el cálculo digital, ya pronluarios o
tablas de cuentas hechas o el ábaco, insbumento del cual se po-
151
seen ejemplares que pennitían calcular con números grandes y
fracciones.
En cuanto a los conocimientos geométricos que aparecen en
algunas enciclopedias de los romanos se limitan a unas cuantas
reglas empfricas.(l)
Cierta reacción en favor de los antiguos textos griegos se ad-
vierte en los escritores latinos después de la caída del Imperio de
Occidente. Asf en Marciano Capella, de mediados del siglo v,
autor de una obra en prosa y en verso: De las nupcias de FilologÚJ
y Mercurio y de las siete artes liberales, en nueve libros, precur-
sora de las enciclopedias medievales en la que se ocupa de esas
artes, es decir, el trioi",": gramática, dialéctica y retórica, y el
quadrivium: geometría. aritmética, astronomía y música. En este
escrito que, como otros de esta época, gozaron de estima y difu-
sión durante la Edad Media, la geometrla se reduce a las defini-
ciones de los Elementos con eI.enunciado de su primer problema,
y la aritmética a unas cuantas nociones de carácter neopitagórico.
Algo posteriores a Capella, y de comienzos y mediados del si-
glo VI, son contemporáneos Boecio y Casiodoro. Severino Boecio,
más conocido como filósofo, dedicó parte de su producción a la
traducción, recopilación o composición de manuales relacionados
con el quadrioium(ya aludimos a su compilación de la Aritmética
de Nic6maco), obras que sirvieron para mantener vivas ciertas
nociones del saber antiguo durante los tiempos medievales, por
la difusión que alcanzaron esos escritos.
También se ocupó de las artes liberales Casiodoro en un escri-
to, muy citado en la Edad Media, donde aparece una exposición
del saber pagano necesario para la comprensión de la Biblia; aun-
que el mérito mayor de Casiodoro fue el de haber sido el inicia-
dor de la costumbre de incitar a los monjes de su convento al es-
tudio, imponiéndoles la obligación de copiar antiguos textos,
costumbre que, al mantenerse en los tiempos posteriores. per-
mitió conservar buena parte de la literatura antigua.
Ya mencionamos el Código arceriano de estos tiempos, con
su interesante aporte aritmético, aunque a su lado figura un error
grosero, que aparece también en escritos ulteriores, proveniente
de confundir el área de un polfgono con el número poligonal
correspondiente.
152
Otro autor enciclopédico, cuya obra ftrm%glos sirvió de
modelo de las futuras enciclopedias medievales San Isidnro.
obispo de Sevilla desde 601, en la que considera todas las disci-
plinas de su época, desde astronomía a medicina con definiciones
y clasificaciones.
El próximo nombre ya no pertenece a la cuenca del Medi-
terráneo, es el del benedictino inglés Beda el Venerob/e, que en
su obra enciclopédica De nat1lra rerum mejora los conocimientos
de Isidoro con las aportaciones de Plinio, que Isidoro no conoce.
En especial, cabe mencionar a Beda por un escrito sobre el
cálculo digital, aunque más importante ha sido su influencia que,
a la larga, ejerció sobre Alcuino de York, uno de los maestros a los
que acudió Carlomagno para mejorar el nivel cultural de su admi-
nistración y de su clero. Aunque la labor más importante y valiosa
de Beda fue el esfuerzo educativo, se le deben varios escritos.
entre ellos una colección de problemas aritméticos y geométri-
cos, "para desarrollar el ingenio de los jóvenes". En esa colección
figuran los clásicos problemas de matemática recreativa: el de los
100 pájaros, de los móviles, de !.as canil!.as que llenan un tanque,
etcétera; además cuestiones de números, por ejemplo, habla
acerca de los números perfectos, y da fónnulas aproximadas para
las áreas. Entre esos problemas figura el de aqueltestador roma-
no que al morir, cuando su esposa está por dar a luz, disponiendo
la distinta manera en que debe repartirse la herencia sew'" el
selO del hijo a nacer. Nace un par de mellizos de distinto sexo
¿cómo ha de repartirse la herencia?
El escaso valor científico de estos problemas muestra el bajo
nivel que habla alcanzado la matemática en el "renacimiento ca-
r o l i n g i o ' ~ que se habla iniciado con Mcuino. Sin embargo, con la
muerte de Carlomagno murió también aquel "renacimiento" y el
nivel matemático descendió aún más, tal como lo revela una
correspondencia entre dos "matemáticos" de comienzos del si-
glo XI, en la que vanamente se trata de probar que la suma de los
ángulos de un triángulo es igual a dos rectos, sugiriendo final-
mente una demostración experimental recortando ángulos de
pergamino.
Pero ya asomaba un nuevo despertar favorecido por los vien-
tos que venfan del Oriente. El aporte oriental a la matemática,
153
11
durante el primer milenio de nuestra era, proviene de tres cen-
tTOS culturales distintos: chino, hindú y árabe, y distintos fueron
también su valor y su influencia.
Aunque actualmente se está conociendo cada vez más y me-
jor la antigua ciencia china puede decirse que la matemática
china es la que ejerció Inenor influencia sobre la futura matemá-
tica occidental.(2) En cambio, se deben a la matemática hindú
aportaciones originales importantes. así como una notable in-
fluencia sobre la ciencia árabe y, por intermedio de ésta, sobre la
occidental. .1
Una característica de la ciencia hindú es la dificultad que ofre·
ce la ubicación de sus obras en el tiempo, en vista de la carencia
de una cronología precisa, de la escasez de la documentación y las
discrepancias que esos factores provocan en los historiadores. Ha
de agregarse que por el hecho de haber sido en la India siempre
muy vigorosa la tradición oral, la escritura se adoptó en forma
amplia en recha tardía, digamos hacia el primer milenio a. C., d ~
ahi que sólo desde esta época se tengan datos concretos acerca
del saber hindú.
Aunque la influencia de la matemática hindú se ejercerá en
especial en los campos de la aritmética, del álgebra y de la trigo-
nometría, sus primeras manifestaciones son de índole geométri-
ca, y han de verse en los rituales brahmánicos, donde aparecen
nociones destinadas a la ubicación y rorma de los altares de los
sacrificios. Pertenecen a una época comprendida entre los si-
glos VIII y IJ a. C. y en ellos figuran reglas para la construcción de
los altares y en un complemento: el Sulvasutra, se dan las reglas
para la construcción de cnadrados y rectángulos, relaciones entre
la diagonal y el lado de un cuadrado, y equivalencias entre el
rectángulo, el cuadrado y el circnlo.(3)
Estas construcciones geométricas ya no figuran en las obras
que aparecen en el segundo período hindú de producción mate-
mática: es el periodo astronómico, que transcurre entre los si-
glos IV yXlI de nuestra era. Las obras más antiguas de este perío-
do son las Siddhanta, obras de carácter astronómico, en las que
se advierte la influencia griega. Se conocen, por lo menos de
nombre, cinco Sidd/wnta, de las cuales se posee el texto de una y
comentarios de arra. La importancia matemática, además de su
154
influencia en el mundo islámico. estriba en el hecho de que en
las SiddJwnta aparecen por primera vez las funciones circulares.
por lo menos el seno y el coseno (bajo la rorma de seno verso),
mediante una tabla en la que se advierte la ventaja de medir los
arcos no por sus cuerdas, como lo hace Ptolomeo en su Almages-
to, sino por la semicuerda del arco doble (seno) y por l. flecha del
arco doble (seno verso).
Un mayor desarrollo de estos conceptos aparece en algunos
matemáticos posteriores, ya en el primero, en orden cronológico.
de los grandes matemáticos: Aryabhata, nacido probablemente
en 476 y en Varahamihira, del siglo VI, que en una de sus obras
resume una de las antiguas Siddlianta. Aryabhata es autor de un
tratado astronómico-matemático en versos: A.ryabhatiyam, dividi
4
do en cuatro capítulos, de los cuales el más importante, desde el
punto de vista matemático, es el segundo que comprende, además
de otras cuestiones, una tabla de senos y ejemplos de análisis inde-
terminado de primer grado, tema este último que constituye su
contribución más original. Mientras que en Diofanto el objeto de
su análisis indeterminado de primer grado era hallar soluciones
racionales positivas, en los hindúes ese análisis adquiere el signi
4
ficado actual, pues se propone buscar soluciones enteras de ecua-
ciones lineales de la rorma a x + b y = e, con a, b, e números
enteros.(4)
Un se¡,'Undo matemático hindú de este periodo es Brahma-
¡,'Upta, del siglo VII, cuyo tratado astronómico Siddhanta dedica
unos capítulos a la matemática con algunas contribuciones nue-
vas: valor aproximado de 7T', ecuaciones indetenninadas de se-
gundo grado, y en especial propiedades de los cuadriláteros ins-
criptibles. en la que se advierte la influencia griega, pero que
constituyen sin duda la contribución más interesante de Brahma-
gupta. (5)
Empero, el aporte oriental más notable de estos primeros
tiempos medievales provino del mundo árabe del Islam, movi-
miento que se inicia con la hégira de Mahoma de 622 y que ha
desempeñado un papel singular en el desarrollo de la ciencia de
este periodo.
Ese movimiento comprende un primer período de conquistas
bélicas y de expansión política que culmina a mediados del si-
155
. .
g10 VIU, cuando los árabes están en posesión de una extensión
territorial mayor que la del imperio romano en sus mejores tiem-
pos, que abarca desde Asia Central hasta los Pirineos a través de
África del Norte y gran parte de Asia occidental.
A partir del siglo VIII la fisonomfa del Islam cambia. Por un
lado, el levantamiento del sitio de Constantinopla, la batalla de
Poitiers, que frena la expansión árabe en Europa, y la batalla de
Talas que no obstante ser una victoria para los árabes, éstos no
prosiguen su avance, detienen las conquistas bélicas; por el otro,
la creación del califuto de Córdoba y la división del califato orien.
tal en los de Bagdad y del Cairo, acentúan las disensiones polfti-
ros y religiosas internas. A estas circunstancias, en cierto modo
extrínsecas, se agregan factores intrínsecos:
a) el hecho de que el islamismo puso a los árabes en contacto
con pueblos y regiones que habran sido ceotros de antiguas cul-
turas, como Mesopotamia, o que lo eran en la época de la con-
quista árabe, como Persia, Siria, India, O que conservaban restos.
de la cultura helénica o romana, como España, Cirenaica, Egipto;
b) la tolerancia que en general los conquistadores mostraron
hacia los habitantes de las regiones sometidas, en especial hacia
aquellos que tenfan "libros": cristianos, judíos, persas;
c) la atmósfera de libre discusión y libertad de opinión que
habfa nacido con las polémicas religiosas y teológicas surgidas en
el seno del Islam, que indirectamente venfan a favorecer el inter-
cambio y desarrollo cientifico; y
d) la existencia de cortes árabes que, a la manera de las per-
sas, protegían y fomentaban el arte y las ciencias.
Se comprenderá asf cómo a fines del sigloVIII el mundo árabe
está en posesión de todos los elementos necesarios para un d....
arrollo cientf6co que proseguirá durante varios siglos y que, des-
de el punto de vista de la matemática, reseñaremos a continuación.
La primera manifestación de la actividad cieotifica de los ára-
bes se pone de relieve en las traducciones al árabe de obras
hindúes y griegas. La traducción de obras griegas habia sido pre-
cedida por las versiones al sinaco, realizadas en Siria y Mesopota-
mia. Entre los escritores sirios cabe mencionar al obispo Severo
Seboth, de fines del siglo VII, que tradujo las Analíticas de Aris-
tóteles y escribió sobre temas astronómicos, siendo el primer es·
156
critor que, fuera de la India, menciona las cifras hindúes. Este
hecho nos lleva a hablar de esas cifras y por tanto del sistema de
numeración decimal y posicionaJ actualmente en uso en Occi-
dente.
Su historia es bastante complicada y aún no muy clara, aun.
que el origen hindú parece indudable. Esa fantasfa exuberante
que revelan las construcciones y relieves hindúes y que en los
problemas aritméticos se pone d ~ manifiesto en la presencia de
grandes números, pudo ser una causa, consciente o no, que con-
dujo a buscar un sistema de numeración que hiciera factible su
manipulación. Siguiendo a Van der Waerden, su historia puede
resumirse asf: Hacia la época del rey Asoka (siglo 1Il a. C.) estaba
en uso un sistema llamado Brahmi, no posicional y por tanto sin
el cero, con nueve signos, que mostraban cierta semejanza con
las futuras "cifras arábigas", junto con signos especiales para las
decenas, centenas y millares. Mientras el nombre de estas cifras
se mantiene en el lenguaje escrito sus slmbolos se modifican en la
escritura numérica, yen las más antiguas tablas de senos ( ~ , ~ ) y
en las inscripciones epigráficas ya aparece el sistema posicional
decimal con el cero. Hay que agregar que al principio este siste-
ma fue adoptado dentro del tono poético de la matemática hindú,
utilizando palabras en lugar de signos, y escribiendo el número
en orden inverso del actual. La posible influencia aportada por el
conocimiento del sistema sexagesirnal de Jos astrónomos griegos,
que ya habfan introducido el cero y escribiendo los números de
mayor a menor, facilitó probablemente esta modificación lam-
bién en el sistema hindú. y hacia el 500 el sistema es el actual.
El sislema hindú penetró en Occidente por caminos distintos
yen diferentes épocas, con el cero y sin el cero, pero será por in·
termedio de los árabes que se conocerá en Occidente en la forma
actual, de ah! el nombre de cifras arábigas que se ha dado a los
. signos hindúes.
Es probable que los árabes se pusieran en contacto con estas
cifras en el siglo VIII cuando tradujeron las Siddhanta, que figu-
ran entre las' primeras obras vinculadas con la matemática que se
tradujeron al árabe. Cabe advertir que antes de Mahoma los ára-
bes no tenfan cifras. Más tarde, adoptaron los sistemas de nume-
ración de algunos de los pueblos conquistados, mientras gradual.
157
mente fundaban un sistema propio a la manera griega y hebrea
fundado sobre el uso de las letras del alfabeto.
Este sistema, a su vez, fue reemplazado por el de las cifras
hindúes. que mostraron su superioridad. tanto en las transaccio-
nes comerciaJes cuanto en las operaciones aritméticas. Sólo en
obras astronómicas, en especial en las traducidas del griego, se
continuó usando el sistema alfabéticp, al traducir también los nú-
meros en griego, hecho caso en el cual la desventaja del sistema
alfabético no era muy pronunciada.
A partir del siglo IX comienzan a aparecer las traducciones al
árabe de las obras griegas y poco después con comentarios. Las
primeras versiones árabes de obras matemáticas griegas fueron
las de Al-Haggag, que vivió en Bagdad entre 786 y 813, a quien
se debe la traducción de los primeros seis libros de los Elementos
y una retraducción del Almllgesto dcl siTiaco. Las traducciones de
los Elementos por Al-Haggag, pues hizo dos, fueron comentadas
en fonna interesante por AI- ayrizi (el Anaritius de los latinos),
que murió en 922.
Más importante. aunque menos difundida. fue la versión de
los Elementos de Ishaq b. Hunayn (muerto en 910/11) , miembro
de una importante escuela de traductores que floreció en el si-
glo IX y de la cual el jefe fue su padre Hunayn b. Ishaq (el Johan-
nitius de los latinos), a su vez prolífico escritor y traductor del
griego y del siriaco. Ishaq b. Hunayn tradujo además escritos de
Arqufmedes, Menelao, Ptolomeo, Hipsic1es y Autolico.
Su versión de los Elementos fue asu vez revisada por Tabit b.
Qurra (827-901), que además de ser uno de los grandes traduc-
tores, fue también un investigador original. Se le deben traduc-
ciones de Apolonio, Arqufmedes, Eutacio, Teodosio y otros. Es
importante su versión de los libros quinto a séptimo de Cónicas
de Apolonio, pues sólo por medio de esa versión se conocen esos
libros. Los cuatro primeros habfan sido traducidos por Hilal
AI-Himsi (muerto en 883) y la traducción de los siete libros fue
revisada por Abu-al-Fath de fines del siglo x.
Cabe agregar que tanto lohannitius como Tabit b.Qurra esta-
ban al servicio de una de esas fiunilias que, a la par de los califas,
protegían a la ciencia y a los sabios: la familia de los tres hennanos
158
Banu Musa, dos de los cuales se dedicaron a la matemálica y el
tercero a la mecánica.
Otro traductor de este periodo es Qusta b. Luqa (muerto hacia
912), que tradujo a Oiofunto, Teodosio, Autolico y Herón, de
éste la Mecánica. Al sigloX pertenecen Abu Uthman, a quien se
debe la traducción del libro décimo de los Elementos y de los
comentarios de Pappus a este libro, comentarios éstos de los cua-
les se posee esta versión :\sabe; y Abu Al-Waffu, astrónomo y
matemático a quien, además de traducciones, se deben comen-
tarios de Euclides, Oiofanto y Ptolomeo.
Con sus traducciones los árabes entraron en posesión de una
gran parte de la matemática griega e hindú, que a comienzos del
siglo IX comenzó a dar sus frutos.
La primera figura cronológicamente, pero muy importante,
de la matemática árabe es el geógrafo, astrónomo y matemátieo
Al-Khuwarizmi, de cuya vida poco se sabe, si se exceptúa que fue
bibliotecario del califa Al-Mamun, que reinó entre 813 a 833. En
su obra matemática hay inJIuencias griegas e hindúes y tanto en
el sentido de Euclides como en el de Oiofanto habiéndose adver-
tido últimamente también inOuencias de la matemática de los
babilonios. A s ~ vez, la obra de Al-Khuwarizmi ha ejercido una
notable inOuencia no sólo en la ciencia del Islam, sino también y
muy importante, en la ciencia cristiana occidental.
Se le debe una Arihnética. que no se ha conservado en su
texto árabe pero sí en su versión latina Algoritmi de numero in-
dorom reelaborada como Liber algorismi de prdctica arithmetica
por Juan de Sevilla en el siglo XlI. También es probable que sea
de AJ-K.huwarizmi un escrito en cinco libros sobre cuestiones de
aritmética y de matemática aplicada a la astronomfa, cuya versión
latina es Uber ysagogarum Alchorismi in artem astrOlIOtnicam a
mogis/ro A. (¿Adelardo de Bath?) compositus. .
En todos estos titulas aparece traducido y deformado el nom-
bre del autor; deformación de la que más tarde surgió el ténnino
"algoritmo" con la acepción técnica actual. La Aritm¿tiCll de Al-
Khuwarizmi, contribuyó a la difusión en el mundo árabe de las
cifras hindúes y del uso del cero; como en textos posteriores con-
tiene las reglas de las cuatro operaciones con enteros y fracciones
y una serie de problemas resueltos con la regla de falsa posición.
159
Pero. sin duda. el libro más importante de A1-Khuwarizmi. y
que ha dado el nombre a una mma de la matemática es Hisab
al-jab", wa-al-I1I",/abala de traducción no fácil. pero cuyo tér-
mino al-jabar dio luego nacimiento a nuestro vocablo dlgebra.
Para comprender el si!.nificado de los términos que aparecen
en el título de esa obra hay que tener presente que los árabes
operaron siempre con ecuaciones de coeficientes enteros y positi-
vos de manera que. después de planteada la ecuación de acuerdo
con los datos del problema. la primera transformación era "resta-
blecer o restaurar el orden" llamamos: pasaje de un miembro
a otro mediante la opemción que actualmente corresponderla
al al-jabar árabe (en castellano antib'UO. por ejemplo. en el Qui-
jale se llama "algebrista" a quien recompone los huesos des-
coyuntados). También aquella restauración significa suprimir los
denomilladores en el caso de aparecer coeficientes fraccionarios.
Pero aun la ecuación puede necesitar otras operaciones: elimina-
ción de factores comunes en los coeficientes (operación que lla-
maban al-liatl O eliminación en ambos miembros de términos
iguales. nuestra reducción de términos semejantes). que serla la
wa-al-muqabala.
La exigencia de los coeficientes positivos aumenta el número
de casos de ecuaciones de segundo grado. Asi AI-Khuwarizmi
considera seis casos posibles de ecuaciones cuadráticas completas
o incompletas. apareciendo como ejemplos de las ecuaciones
completas
" + 10 x = 39; :i' + 21 = 10 x; :i' = 3 x + 4.
ejemplos que aparecerán durante siglos en la literatura algebrai-
ca posterior. A la resolución algebraica. según la regla actual
A1-Khuwarizmi agrega comprobaciones geométricas.(6) El libro
contiene además una parte puramente geométrica bastante floja
(teorema de Pitágoras en el caso partícular del triángulo isósce-
les. valores aproximados de tr ya conocidos) y finalmente una
colección de problemas que. según el prefacio constituian el ob-
jeto del libro, relativos en general a problemas de herencia, le-
gados. particiones. problemas de aritmética comercial y de geo-
metría práctica. etcétera.
160
El álgebra de AJ-Khuwarizmi es retórica. designa a la incógni-
ta con la palabra "cosa". nombre que más tarde pasó a Occidente.
Se debe por último a A1-JChuwarizmi una geometría y tablas as-
tronómicas, donde aparece por primera vez en árabe la función
seno. Esas tablas fueron publicadas y corregidas por Maslama.
hispanoárabe muerto en 1007. Es posible que las restantes fun-
ciones circulares que en eUas aparecen fueran introducidas por
Maslarna. _
Contemporáneo de A1-Khuwarizmi fue Tabit B. Qurra. ya ci-
tado como traductor aunque fue también un investigador cuyos
trabajos se relacionan especialmente con la matemática de los
griegos: se ocupó del escrito de Arquimedes De los esferoides y
de los conoides. de los teoremas de Menelao que pasaron por
esta vla a la latinidad con el nombre de "regula sex quantitatum".
aunque sin duda su contribución más original es en teorla de
números, pues se debe a Tabit un método para hallar números
amigos, es decir, pares de números cada uno de los cuales es
suma de los divisores del otro; método que hasta ahora es_elúnico
que se conoce para tal determinación.(7)
Algo posterior a los dos matemáticos anteriores es Abu Kamil
de los siglos lX y X algebrista que perfeccionó la obra de Al-
Khuwarizmi y ejerció influencia en matemáticos árabes y latinos.
en especial en Leonardo Pisano. Se le debe. además, de su Álge-
bra: un escrito sobre problemas de análisis indeterminado; un
escrito donde trata a1gebraicamente problemas geométricos de
inscripción y circunscripción de pentágonos y decágonos; y final-
mente se le atribuye una obra. que más tarde habría sido vertida
a! hebreo por el juc1lo español Aben Ezra del siglo XII y luego al
latín como Sobre los aumenlos y disminuciones que trata del pro-
cedimiento de fulsa posición para resolver las ecuaciones lineales
con una inCÓb'llita mediante uno o dos ensayos. De ahi los nom-
bres de regula fa/si o de regula duo",m falsorom con que las
designaron los escritores latinos, reglas que no son sino la solu-
ción de la ecuación lineal por el método de interpolación lineal,
exacto en este caso. (8)
En el Islam los astrónomos contribuyeron en gran medida
al progreso de la matemática. En cierto sentido puede decir-
se que entre los árabes no hay matemáticos puros, ante todo
161
son astrónomos. Ya desde la época de la expansión árabe las pres-
cripciones religiosas plantearon una serie de cuestiones astronó-
micas: problemas de orientación y de determinación de fechas y
de horas que exigieron la instalación de observatorios y el per-
feccionamiento de tablas e instrumentos, así como el estudio e
investigación de las cuestiones astronómicas y matemáticas
conexas.
Entre los astrónomos árabes que influyeron en el progreso de
la matemática citemos a AI-Mabani muerto hacia 874, que ade-
más de traducir obras de Euclides y de Arquímedes, fue el pri-
mero en poner en ecuación (de tercer grado) el problema arqui-
mediano de dividir una esfera en dos segmentos de razón dada.
Pero la contribución más importante de los astrónomos fue la
introducción y ampliación de las funciones circulares, ase como el
perfeccionamiento de sus tablas; entre los astrónomos que se
ocuparon del tema cabe recordar a Habash contemporáneo del
anterior, AI-Baltani, el A1bategnius de los latinos, de los siglos IX
y X YAbu-al-Wafa del sigloX . Es a estos astrónomos a quienes se
debe la ampliación de lWl funciones circulares a las seis actual·
mente en uso y el conocimiento de sus primeras relaciones.
uestra palabra seno, del latín sinus, proviene de una curiosa
traducción: los hindúes designaban a ese segmento con la palabra
exacta "semicuerda" o abreviadamente "cuerda", que en sánscri-
to, en la forma de grupo de consonantes sin vocales, no tenían
ningún sentido para los árabes, quienes por razones fonéticas la
sustituyeron por la palabra que en su propio idioma significaba
seno (pecho) o en forma figurada golfo o ensenada. Las funciones
"tangente" y "cotangente" surgieron al tabularse las sombras
(umbra versa y IImbra recta en latín), proyectadas por el sol en
sus distíntas alturas, de un gnomon horizontal o vertical, respec-
tivamente. En cuanto a la "secante" y "cosecantc", medidas de
las distancias entre el extremo de) gnomon y su sombra, fueron
llamadas transversales de la sombm.
En particular se debe a A1-Ballani el teorema del co eno para
los triángulos esféricos que no figuraba en el Almagesto; por su
parte, se deL" a Abu AI-Wafa un perfeccionamiento del métodn
de Ptolomeo para la construcción de su tabla de cuerdas, ahora
de senos, llegando a dar sen 30' con 9 decimales extactos. (9) Se
162
debe además a Abu AI-Wafa un libro sobre construcciones geo-
métricas con una serie de problemas resueltos con una sola aber-
tura de ~ m p ~ s , tipo de cuestiones que estarán de moda en Euro-
pa varios siglos después.
Las contribuciones matemáticas de los sabios árabes más
renombrados: AI-Biruni, Avicena y Alhazen. pertenecen al si-
guiente período medieval.
Notas complementarias
(1) La geometrfa de 1m romorJO$. En las enciclopedias romanas, ade-
más de las reglas para la determinación exacla del área del cuadrado, del
rectá.ngulo y del triánb'Ulo rectángulo se encuentra una fónnula aproxi-
mada para el 4rea del biánguJo equilátero que supone tomar para V3el
vaJor bastante aproximado !l6j¡S; otra para Jos cuadriláteros no (CCtángu-
los, que no es sino la antigua f6nnula egipcia que adopta como :uea el
producto de las dos semisumas de los lados opuestos; y una para el área
del drculo tomando paTa7T el valor de Arqurmedes!2/7. Agreguemos que
los agrimensores romanos admitían romo bastante exacta la detennina-
ci6n del4rea de una ciudad de fonna irregular, sin más que medir su pe-
rímetro.
(2) Lo moterndtica china. En verdad, la historia de China oomienza a
fines del siglo 111 a. C., cuando se unifica y nace el imperio ch.ino, euyo
primer emperador ordena la "quema de los libros", con excepción de
los de agricultura, de medicina y de adivinación. Aunque tal destruc-
ción DO fue completa hace de todos modos muy dificil la investigación
del saber chino a.nterior aesa época. Por lo demás, China no estuvo total-
mente aislada de otros pueblos orientales y hasta de Occidente. El ro-
mercio de la seda con paises occidentales es muy antiguo y las relaciones
oon la India, y más tarde con los árabes, fueron continuas: el budismo es
introducido por lo menos oficialmente, en China' en el siglo J y las rela-
ciones econ6micas y poUticas con los árabes datan del siglo VU.
Por otra parte, los más antiguos documentos existentes revelan que la
matemática china no difiere esencialmente en lo que se reflere al nivel de
los conocimientos de la matemática de los pueblos orientales: un sistema
de numeración aditivo mediante rayas horizontales y verticales, prove-
niente de un antiguo cllculo con varillas de bambú; y el empico del
163
· .
ábaco. cuya mención más antigua aparece en un tratado aritmético de
fines del siglo 11; fónnulas empíricas y aproximadas para áreas y volúme-
nes de figuras simples; y oolección de problemas, algunos típicos, y como
dato interesante la presencia, que parece de origen inmemorial de cua-
drados mágicos.
A partir de los primeros siglos cristianos se tienen aJbrunoS dalos más
concretos: en el siglo JlI Liu Hui compone un escrito aritmético con pro-
blemas, algunos de los cuales implican cierta noción algebraica; se le
debe además un comentario al tratado clásico Las reglas tú cálculo en
nueve partes, compuesto según es tradicional, en el siglo 11 a. C. sobre la
base de escritos más antiguos. .
Debemos llegar a fines de la alta Edad Media para encontrar el nom-
bre de un matemático chino, importante: eh'in Chiu-Shao, aulor de l..aI
secciones de nwtemática. que contiene 81 problemas de análisis
indetenninado y ecuaciones algebraicas de grado superior. Dos carac-
terísticas algebraicas distinguen este tratado: por un lado la notación dls-
tinbruiendo con el color rojo y negro Jos coeficientes positivos y negativos
respectivamente y el cero con un cirCulito (otro matemático independiente
de eh'in, en lugar de colores diferenció Jos coeficientes cruzando con una
diagonal los coeficientes negativos); y por el otro, el método numérioo de
resolución de ecuaciones que en esencia coincide con el método hoy
llamado de Ruffini-Homer.
También del siglo XJlI es Yang Hui, quien en un An4lisis de laJ regla.r
aritméticas hace conocer, por primera vez en la literatura matemática, la
expresión de la suma de los primeros n números que los pitagóricos lla-
maron triangulares, es decir. con nuestros símbolos:
1+ 3 + 6 + oO, + '12 n (n+l) =
mientras que del siglo siguiente es Chu Shih-Chieh. considerado uno de
los grandes matemáticos chinos, en tratado El precioso espejo
de los cuatro elernentos expone, como algo no original. un diagrama
numérico, que no es sino nuestro "triánb'Ulo aritmético", hasta la novena
línea. que mediante el tratado de Chu Shih-Chieh se intro-
dujo el álgebra china en Japón.
Para tenninar con la matemática en China, recordemos que en el
siglo X'Vl los misioneros jesuitas introducen la matemática occidental en
Extremo Oriente.
(3) Las construcciones del Sulvasutra. Además de algunas apll=io-
nes del teorema de Pitágoras para transfonnar un rectángulo en un cua-
drado equivalente. aparece en el Sulvasutra ulla expresión racional de la
164
diagonal del cuadrado en función del lado que equivale a l. igualdad
aproximada V2= 1 +1.. + __1_ l, que proporciona un
3 3'4 3·4·34
valor exacto hasta la quinta decimal.
Se utiliza luego este valor para resolver aproximadamente el proble-
ma inverso de la cuadratura del círculo: obtener el diámetro de un
círculo equivalente a un cuadrado dado. La solución hindú consiste en
tomar como düimetro el lado del cuadrado más el tercio de la diferencia
entre la diagonal y el lado. solución que darla para 1T el valor poco apro-
ximado de 3,0888. Más aproximado es el valor 3 1/8 que aparece en otro
problema (valor que por lo demás era conocido por los babilonios), al
lomar como diámetro del c!reulo los '1' de la diagonal del cuadrado equi-
valente. Menos aproximadas aún son las reglas que dan. para el lado del
cuadrado, fracciones como o del diámetro del círculo equivalente.
(4) LtJ.! contribuciones eh Aryabhata. En cuanto al análisis indeter·
minado de Aryabhata, he aquí la reconstrucción. de acuerdo con un
comentarista hindú, del proceso seguido para resolver el sistema de dos
ecuaciones lineales con tres incógnitas; 8t - 29y = 4; 17x - 45. - 7 con
números enteros. El método que llamaban de "pulverización", no es sino
nuestro método de cambios de variable, a 6n de lograr ecuaciones con
coeficientes cómodos como para que una primera solución "salte a la
vista"; tal es el camino que revelan las operaciones que se van efec·
tuando. Mediante ese proceso se llega a una primera solución (míni-
ma) x = 15, Y = 4 para la primera ecuación y x = 11, Y = 4 para la se·
gunda. De acuerdo con nuestro simbolismo. esas soluciones señalan
como solución, general de cada ecuación, tomada aisladamente. para la
variable (.'Omún :r ; :r = 15 + 29u; :r =11 + 450 de donde por igualación
resulta una nueva ecuación lineal 450 - 29u 1:1: 4 que, vuelta a "pulve-
rizar", da como nueva solución mínima u =34; v =22 Yde ah¡ en defini-
tiva la solución mínima del sistema: l' = 1001; !I == 276; % = 378, que
aparece en el comentario citado.
Respecto de la construcción de la tabla de senos. Aryabhata adopta
para 7T el valor 3
177
/1f9J (= 3,1416), conocido por Ptolomeo, y como uni-
dad de longitud el minuto de arco. de manera que resulta para su circun-
ferencia un radio de 3438 unidades (el número de minutos de la vuelta
dividido por 7T). Divide ahora el cuadrante en 2A arcos. cada uno de los.
cuales será entonces de 225 unidades y supone que este arco mínimo es
igual a su seno. suposición que implica un errar menor que una unidad.
Partiendo del seno de este arco mJnimo, que llamaremos a, los siguientes
se calculan por recurrencia mediante una fónnula aproximada que me-
diante nuestros. súobolos sería
165
sen ('1+ 1) a = 2 sen na - sen (n-l) a _ sen na ,
r sen a
siendo r el radio, expresión que presupone 1 - cos a = 1/<fSJ expresión
exacta hasta la cuarta decimal, hecho que explica que redondeando las
unidades y utilizando los valores conocidos de senos de arcos notables,
Aryabhata Uebrue a encontrar para el sen 9()0 un valor igual al radio,
(5) Las contribucumes de Brahmagupta. Una contribución geomébi.
ca de la matemática hindú es la generalización de la llamada "fónnula de
Berón", aplicable a los cuadriláteros inscriptibles, que aparece en los
escritos de Brahmagupta y que expresada con nuestros sfmbolos de como
área S de un cuadrilátero inscriptible de lados a, b, e, d y semiperúnetro'
p , s = V(1' a) (p b) (p e) (p cl).
Brahmagupta reconoce además que esa fónnula puede aplicarse a los
triángulos anulando uno de los lados del cuadrilátero. Aunque el texto no
es muy claro, parece que Bmhmagu'pta no ignoraba que esta fórmula era
aplicable sólo a los cuadriláteros inscriptibles; Basi<hara cinco siglos des-
pués no advierte esta limitación,
También revela Brahmagupta el oonocimiento de las expresiones que
permiten obtener las diagonales de un cuadrilátero inscriptibles cona-..
ciendo los lados y que hoy escribiríamos si esas diagonales son x e y :
(ae+bc/) (ati+be) . y' = (ae+hd) (ah+ed) .
ab + al ati + he
Más interesante, aunque menos original, es la construcción de un
cuadrilátero inscriptible de lados, diagonales y área conmensur.lbles y
además de diagonales perpendiculares entre sr. Para ello acude a Oiofan-
to, con el mismo ejemplo numérico, en el problema que hemos men·
donado (de los cuatro números, cada uno de los cuales, sumado al
cuadrado de su suma, dan cuadrados): obtiene así cuatro rec-
tángulos de lados enteros, semejantes dos a dos y con catetos iguales tam·
bién dos a dos, que al reunirlos haciendo coincidir el vértice del ángulo
recto y los catetos iguales, configuran un cuadril6.tero inscriptible en las
c;ondiciones dada<i. (Si se adoptaran los triánbrulos de lados 3, 4, 5 Y
5, 12, 13, los lados del cuadrilátero serían 25, 52, 50, 39 las diagonales
perpendiculares entre sr 63 y 56 Yel área 1764.)
(6) La ecuación de segundo grado en AI-KJiuwarizmi. En su escrito
dice AI-Khuwarizmi: "Los números que se presentan en el cálculo me-
166
<liante la restauración y la reducción son de tres clases, a decir: raíces,
cuadrados y números simples, que no se reGeren ni a las raíces ni a los
cuadTados,., Un número que pertenece a una de esas tres clases puede
ser igual a uno de los números de las otras dos, por ejemplo, cuadrados
igual a rafees; cuadrados igual a números, raíces igual a números". Se
hace así referencia a los tres casos de ecuaciones incompletas ax
2
= bx;
a.x
2
= c; bx = e casos que se reducen simplemente a la extracción de una
raíz o a una ecuación de primer grado.
Pasa luego a los tres casos posi.bles de ecuaciones oompletas de segun- ,
do grado de coeficientes positivos, agregando: "Encuentro que esas tres
especies de números pueden combinarse entre sí y dar lugar a tres tipos
compuestos que son: cuadrados y raíces igual a números; cuadrados y
números igual a raíces; cuadrados igual a raíces y números", o lo que es lo
mismo, distingue los tres casos de ecuaciones
Para resolver el primer caso, ateniéndose al éjemplo numérico: ¿CuáJ
es el cuadrado que sumado a diez ralces da el número 39? Dice, ::Debes
tomaz- la mitad del número de las raíces, en este caso 5, y multiplicarlo
por sr mismo y obtienes 25 al que le sumas el número 39, con' el resul·
tuda 64, Tomas la raiz cuadrada de este número que es 8 y le restas la
mitad de las rafees 5 y obtienes 3, que es el valor buscado", Se advierte
que la regla no es sino nuestra resolvente expuesta en fonna retórica.
Cabe agregar que en un segundo ej'emplo de este caso, donde el coc6·
ciente de los cuadrados no es la unidad, señala que para aplicar la regla
anterior debe hacerse ese coeficiente la unidad, dividiendo por él todo
los coeficientes,
El segundo caso es interesante, pues la ecuación tiene dos rafces posi.
tivas, Con el ejemplo x
2
+ 21 = 10 x, dice Al-Khuwarizmi: "Debes tomar
la mitad del número de las raíces, en este caso 5, multipHcarlo por sí
mismo, obtienes 25 al que debes restar los números, en este caso 21,
obteniendo 4. Extraes la raíz cuadrada que es 2 y lo restas del número de
la mitad de las raíces que era 5 y obtienes 3 que es la solución. Si deseas,
puedes también sumaz- ese valor 2' a la mitad de las rafees que es 5 y
obtienes 7, que también es solución. Cuando un esti dado en
esta forma, puedes ensayar con la adición. Si no resulta, es indudable
que resultará con la sustracción. Éste es el único caso, en que bay que
tomar la mitad de las rafces, y que puede ofrecer solución por adición o
por sustracción. Además hay que observar que si en este caso el cuadrado
de la mitad de las rafees es menor que los números, no hay solución. Si es
167
.!
igual a esos números, la solución es la mitad de las raíces sin aumentos o
disminuciones",
Fig. 22
Fig.21
'l. px x'
mLas contribuciones de Tabit b.Qurra. Podemos mencionar en es-
te sentido que es en los escritos de Tabit, donde aparece la demostración
del teorema de Pítigoras mediante despla2amíentos de triÚlgulos que
citamos al referimos a los babUonios. Pero, sin duda. es más original la
regla que o&ece para la determinación de números amigos. Esa regla,
expuesta, con símbolos actuales es la siguiente: Si para n > 1los números
a = 3.2"-1_1; b = 3.2"-1; e :::t: 3
1
.2"'-1-1 son primos los números
A = 2
2
a b y B = 2" e son amigos. Basta comprobar que si SÁ YS 8
representan las sumas de los divisores de Ay B respectivamente se cum-
ple S. + A = S. + B = A + B de donde S. - B YS. = A. Para 11-2 se
tiene a=5; b= 11; c=71 y. por tanto, A=4.5.11 - 220; B = 4.71 - 284
que ofrecen la pareja más antigua de números amigos. Para ,,=-3, e no es
primo; para n=4 se obtiene como nueva pareja A. - 17296, B - 18416.
pone un cuadrado de lado r y. JX>r tanto, de valor x
2
a cada uno de cuyos
lados adosa un rectángulo de base x y altura 'l. p f/s); el dodecágono así
fonnado tendrá por área x
2
+ 4, 1/ .. p:c = x
2
+ P,f = q (39); de ahí que si a
esa figura se le agregan los cuatro cuadro1dos de los vértices de área tolal
4· ('/. p)S =25 se obtiene un cuadrado de área 'l. pS + q (25 + 39 =64)
Yde lado su ralz.(B) Como ese lado es x + 2('/. p) = x + ,/s l' (x+5)
se obtiene finalmente el valor de x ::z v
l
/4 pe q - '/2 p expresión que
justifica la regla aribnética y que en este caso da la solución:r = 3. Cuyo
cuadrado 9 mlis 10 veces su valor, 30 da el valor de los números: 39.
La segunda comprobación geométrica de este caso es más euclidiana.
Ahora adosa a dos lados contiguos del cuadrado de lado x rectángulos de
base % y altu.ra I11 p con lo cual el "Wlomon" de vértice e será Xl +
+ ~ '/s px) =X
S
+ px =q. Al agregarle el cuadrado de lado ,/s p, es decir.
1/4 pi se obtiene un cuadrado de lado x t I11 p, Yde ahí r. Si a continua-
ción de uno de los rectángulos adosados se agrega (punteado en la figura)
ese mismo rectángulo se ve claramente la reducción del problema a una
aplicación de áreas por exceso:.sobre el segmento p prolongado construir
un rectángulo de valor q tal que la figura, sobrante sea un cuadrado.
La comprobación geométrica de los otros casos es algo más rebusca-
da, presentándose también problemas de aplicación de áreas: .,.
B
1/. p2
G
\
'/2 px
'--
Jx>
o
p
¡------- -----
I
I
1 ------
A
A c. El tercer caso de ecuación completa no agrega ninguna novedad.
AcontinllllCión da las comprobaciones geométricas de las reglas aríbnéti-
cas, pero sólo de los casos "en los que es necesario tomar la mitad de las
rafees", es decir. de las ecuaciones completas.
Para el primer caso, de forma general x
2
+ p:c - 9 Yen el ejemplo
x
2
+ lOx = 39 da dos comprobaciones geométricas. En la primera, su·
(B) Lo.t mttodM de falsa posición. El métDdo de simple 6llsa posición
se apUcaba a los problemas cuya ecuación lineal se escribUia con nuestra
notación en la forma O%=b obteniendo su solución partiendo de un valor
arbitrario %1 para la incógnita que llevaría a un valor falso tul-=bl =#: b,
pero que una simple regla de tres r:%l=b:b
l
pennite obtener el valor
exacto .:r. Tomemos un ejempJo de un texto lirabe: ¿cuál es el número
cuyos 2/3 es S? Se parte de un valor arbitrario para ese número, en gene-
168 169
"
J
1
.
ral cómodo para los cálculos, en este caso 3, cuyos '1./ 3 es 2 diferente de 6.
pero la regla de tres x:3=5:2 da para x el valor exacto 7 1/'1..
El caso de doble fulsa posición se aplicaba en cambio a las ecuaciooes
de la forma ax=b; ax+b=c; tu+bx=e; ax+bx+c=d. Para resolver 1&
ecuación se parte de dos valores arbitrarios de la incógnita: 1'1 y 1'1 ca1aI.
lando los errores respectivos y 1 e Y2 como las diferencias de los valores de
ambos miembros de las ecuaciones anteriores; operando cOn esos cuatro
números de acuerdo con esquelna5 empíricos diferentes según el sentido
de los errores se llega al vabr exudo r = (XIYt - XtYI) : (Y2 - yJ.
Por ejemplo: cuál es el número que, sumado a sus 'l¡3y agreg40dole b
unidad, el resultado es lO? El aritmético árJ.be p.1.rte de los valores xl-9;
1'2=6 obteniendo Y¡ =6; '12= 1, Yaplicando la regla correspondiente a este
caso (los errores de igu:l1 signo) obtiene r = 5 , ~ , que es la solución.
(9) La tabla de Abu A/-lVaJJa. Simplemente par.¡ mostrar la pericia
de este astrónomo, digamos que para la construcciÓn de su tabla procede
a la manera de Ptolomeo, partiendo de los lados del pentágono y triángu-
lo regulares para obtener sen J60 y sen 6()0, de donde por sucesivas b i ~
ciones llega a sen 28' 7 1/2" Ysen 33'45", valores (,'On los cuales obtiene el
sen 22'30" sen 22'30", ángulo que es cuádruplo de la diferencia de los ~
anteriores. Mediante un engorroso juego de desigualdad.es llega a la
il,'ualdad aproximada paro ángulos pequeños
sen (a+b) = sen a + "o [sen (a+3b) - sen (a-3b)]
evidente sin más que sustituir los senos por los arcos.
Con esa igualdad, ydando los yalores a =28'7"."; b = 1'52',." obtie-
ne el seno de 30', valor mínimo de su tabla. mediante la expresión
sen 30' = sen 28'7"." + 'l. (sen 33'45" - sen 22'30')
2. La alta Edad Media
Ya aludimos al carácter enciclopédico de los científicos árabes, de
manera que en todos ellos, en medida mayor O menor, tiene ca-
bida la matemática. En tal sentido cabe mencionar las cuatro
grandes figuras de la ciencia árabe, que florecen entre los siglos X
y Xl; AI-Hazi (el Rhazes de los latinos), m dico y alquimista a
quien se atribuyen escritos matemáticos sin mayor relevanc.ia;
lbn Sina (el Av.i.cena de los latinos), considerado el sabio más fa-
170
moso del Islam, que se ocupó de alguna cuestión aritmética, co-
mo nuestra "regla del 9" que enuncia "según el método hindú"
como "la expulsión de los 9", con algunos ejemplos y consecuen·
cias, dice asr: Todo número que, dividido por 9 da por resto 1,
4 ó 7, su cubo, dividido por 9, da siempre por resto 1; AI-Biruni
(no tiene nombre latinizado, pues no rue traducido) en cuya obra
astronómica se incluyen cuestiones matemáticas: construcción de
poliedros regulares y tratamiento algebraico de los problemas de
tercero y cuarto grado, novedad que aparece con los árabes: (1) y
el último de los "cuatro grandes". Ibn Al.Hayt/lam (el AUlazen de
los latinos), importante por su obra en el campo de la óptica a
quien se debe. entre otras cuestiones, la determinación del volu-
meo del sólido engendrado por la rotación de un arco de parábola
alrededor de un diámetro o de una de sus cuerdas perpendicula.
res, a la manera griega, lo que lo Uevó a utilizar la fórmula de la
suma de las cuartas potencias de los números naturales, que no
figura en ningún texto griego; además se conoce con el nombre
de "problema de A1hazen", una cuestión de óptica, (2) que-lIeva a
una ecuación de cuarto grado que Aihazen resuelve geométri-
camente.
Entre los matemáticos árabes de Oriente que florecen entre
los siglos X a XlI cabe mencionar a Ibn Al-Husayn que se ocupó
del problema de la duplicación del cubo y de los "tripletes pita·
góricos". por ejemplo. demuestra que el número ma)'or es siem-
pre supuesto primo con los otros dos (múltiplo de 12) más 1 o
más 5; aunque más importantes son las contribuciones de Al-
Karhi y Ornar lChayyam. Al·Karhi es un algebrista en quien no se
advierte la influencia hindú, si se exceptúa "la regla del 9", pues
se funda en Euclides y en especial en Diofunto, hecho que apare-
ce también en otros matemáticos árabes y que se h. atribuido a
rivalidades de escuela.
Con Al·((arhi hace su aparición en la matemática árabe el aná·
lisis indeterminado a la manera de Diofunto, algo mejorado; ade-
más se le debe la demostración, al estilo pitagórico, de la suma de
los cubos. (3)
Con amar lChayyam, el celebrado poeta de los Rubaiyat.
puede decirse que el álgebra árabe llega a su culminación. Co-
mo algebrista se le debe una clasificación completa de las ecua-
171
ciones de primero, segundo y tercer gmdo, en la que especili-
ca 25 casos distintos, según el tipo de ecuación completa o incom-
pleta de coeficientes positivos. Mientras resuelve aritmética·
mente las ecuaciones de primero y de segundo grado. resuelve
geométricamente, por medio de intersección de cónicas, las de
tercer grado, y es probable que él, o algún discípulo, haya exten-
dido el procedimiento a las ecuaciones de cuarto gmdo, por lo
menos en algún caso particular. Al referirse a los casos de las cú-
bicas no reducibles a cuadráticas dice: " ... excepto uno de ellos
(el ejemplo dado por Al-Mahani) ninguno ha sido tratado por los
algebristas, mas yo los discutiré y los demostraré geométrica-
mente, no numéricamente", Esta conexión de los problemas de
tercero y de cuarto grado, que los árdbes no supieron resolver
aritméticamente con los problemas geométricos, es un progreso
importante de la matemática árabe. Así como algunos matemáti-
cos árabes "pusieron en ecuación", mediante su traducción al·
gebraica, ciertos problemas de rndole geométrica, otros como
Ornar, trataron el caso inverso: la tmducción y solución geomé'
trica de ecuaciones algebraicas.(4)
El sigloXJI ve el principio de la decadencia de la ciencia árabe
del Oriente, pero en cambio es el siglo en que esta ciencia alcan-
za su apogeo en la España musulmana. No abundaron en ella los
matemáticos; entre los más notables mencionemos al judlo Abra-
ham Bar Hiyya, apodado Sarrasorda, traductor sistemático de
obras, en especial astronómicas, del árdbe al hebreo, y de ahí uno
de los creadores del lenguaje científico hebreo. Se le debe una
obra original en hebreo traducida allatin por el autor en colabo-
mción con Platón de Tivoli, con el titulo de Libar embadorurn,
tratado de agrimensUrd yde geometría prácticas; obm que ejerció
inOuencia tanto entre los hebreos como entre los cristianos. Su
versión latina es una de las primeras ohras que aporla la resolu-
ción de la ecuación de segundo gmdo en este idioma. Otro mate-
m,ltico importante hispanoárdbe es el astrónomo Jaber b. Afiah,
el Ceber de los latinos, a veces confundido con el célehre Ceber
de los alquimistas cuando no se utilizó la semejanza de su nombre
('on la palabra "álgebra" para atribuirle el invento y denomina·
ción de esa rama de la matemática. La contribución de Ceber a la
matemática corresponde al campo de la trigonometría esférica
172
en la que demostró una propiedad de los triángulos rect,ingulos
a veces llamada "teorema de Ceber".(5)
En este período, siglos Xl a XlII la ciencia oriental, hindú y
árabe, deja de tener inOuencia directa O indirecta sobre el saber
occidentaJ Y. éste inicia un despertar que adquirirá impulso en
los tiempos renacentistas para empalmar con los albores de la
ciencia moderna.
No obstante, tal declinación de la ínOuencia de la ciencia
oriental en Occidente, conviene para tenninar con esa ciencia,
resumir en líneas generales esa influencia. así como recordar
algunas de sus manifestaciones tardías que revelen interés.
El último. cronológicamente de los matemáticos hindúes de
importancia es Baskhara del siglo XlI, en cuya obra astronómica
dedica dos capftnlos: ülavati (la hermosa o la noble ciencia) y
Vija-Ganita a la aritmética y al álgebra. Es probablemente la ohm
más importante de la matemática hindú, en la que se advierten
jnOuencías de la matemática griega, como de las árabe y china;
por lo demás, el autor reconoce haber utilizado obras dI' autores
anteriores, entre ellos de Brahmagupta.
Como contribuciones originales pueden mencionarse cuestio-
nes de análisis indeterminado de segundo gmdo;(S) algunas fór-
mulas aproximadas, por ejemplo para V2da el valor "1" (que se
obtendría restando los numemdores y denominadores de las re-
ducidas """, y "/u del desarrollo en &acción continua de '1!2; y
unas lacónicas demostraciones de teoremas, como el de Piúgoras y
de equivalencias, mediante figuras con ciertas descomposiciones
y recomposiciones, y como única explicación un imperat'ivo: ¡Miral
Por ejemplo. descompone un círculo en doce sectores y un rec-
tángulo de base la semicircunferencia rectilicada y altura el radio
en ocho triángulos rectángulos iguales. para "demostrar" la equi-
valencia entre el circulo y el rectángulo.
Ya hablarnos de las contribucíones originales de la matemática
hindú: la introducción de las funciones circulares y el sistema de
numeración. Podemos agregar que más adelante aparece cierto
simbolismo precursor del álgebm sincopada, así como del uso del
cero como símbolo, vieron además los hindúes claramente la di-
ferencia entre números positivos y negativos que interpretaban
como créditos y débitos que distinguían simbólicamente, hecho
173
que les permitió unificar las ecuaciones de segundo grado en un
solo tipo, cualesquiera fueran los coeficientes y hasta de admitir
las soluciones negativas, aunque sin tomarlas en consideración,
pues, como dice Baskham, "la gente no apnleba las raíces neo
gativas".
Otro rasgo caracteriza el perfodo histórico de la matemática,
que tiene por escenario la India de los siglos v a XII: es la época
que el historiador Smith caliScó de "época de la poesfa", pues esa
ciencia se muestra revestida de un ropaje poético; todas las obras
se escribieron en verso, y en ellas se utilizó un lenguaje metafó-
rico que en especial se pone de relieve en el folklore matemático,
donde se eligieron con preferencia aquellos ternas que más se
prestaban a ser expresados en forma poética.
Veamos algunos ejemplos: "l-iennosa niña de ojos radiantes,
dime, si has comprendido el método de inversión: ¿cuál es el
número que multiplicado por 3, agregándole 10s'A del producto,
dividiendo por 7 y disminuyendo en '¡' el cociente multiplicándo-
lo por sf mismo, disminuyéndolo de 52, extrayendo la raíz cua·
drada, sumándole 8 y dividiéndolo por JO, da el número a?" El
resultado es 28, que se obtiene recorriendo todas las operaciones
en orden inverso: 2, 20, 12, 144. 196, 14, 21, 147, 84, 28.
He aquí un par de problemas hindúes que exigen el conoci-
miento del teorema de Pitágoras. El primero que también podrfa
ser chino, es una variante del "problema de la caña": ¿cuál es la
longitud de la rama más alta de un árbol de bambú que el viento
ha quebrado, conociendo la altura del árbol y la dislancia en el
suelo desde la cima hasm la rafz?
El sel,'lmdo es más hindú; dos ascetas. viven en la cima de una
montaña de altura conocida, cuya base está a una distancia cono-
cida de la aldea próxima. Para ir a esa aldea uno de ellos descien·
de y se dirige a ella caminando; el otro, que es mago, preSere
volar; asciende una cierta altura, y luego se dirige directamente,
siempre en vuelo, a la aldea. ¿Cuál debe ser esa altura para que
ambos ascetas recorran la misma distancia?
Veamos por último un problema tipico que aparece en Bas-
khara: .. La raíz cuadrada de la mitad de un enjambre de abejas se
esconde en la espesu!".! de un jardfn. Una abeja hembra con un
macho quedan encerrados en una flor de loto, que los sedujo por
174
su dulce perfume. Los'I; del enjambre quedaron atrás. Dime el
número de abejas". El problema exige la resolución de una ecua-
ción de segundo grado, que tiene dos raíces positivas; pero de las
cuales: sólo la entem 72 (la otm es·M satisface las poéticas exigen-
cias del problema.
En cuanto a la matemática árabe, tanto en Oriente como en
Occidente, continuó progresando con ritmo decreciente, (7) mien-
tras declinaba su influencia en el mundo cristiano. Esa influencia
habfa sido nomble no ll\Oto en el sentido de aportar contribucio-
nes originales pues en realidad la ciencia árabe bebió en fuentes
griegas, hindúes quizá chinas y hasta en algún resto de la antigua
ciencia de los babilonios, sino por haber sido esa ciencia árabe el
conducto mediante el el antiguo saber griego conservado y
reelaborado se lr'.lSvasó a Occidente.
Sin duda, ese antiguo saber griego se había conservado en el
mundo bizantino, pero en ese mundo aquel saber quedó como
fosilizado, petrificado; lo prueba el escaso aporte cientifico de los
bizantinos, aun a partir del año 1000, época del llamado "renaci-
miento bizantino", en el cual, desde el punto de vism matemá-
tico, sólo podemos mencionar a un Planude del siglo XIII
que es el primer griego que conoce las cifras "árabes" y a un
Manuel Manscopulo, de comienzos del siglo XIV, que introduce,
probablemente por primera vez en griego, las reglas para la cons-
trucción de cuadrados mágicos.
En cambio, el contacto entre árabes y cristianos, ya en forma
esporádica, ya en forma más permanente produjo su fruto que,
en el campo matemático, si!,'nificó una adquisición más complem
del saber griego con el agregado del saber hindú y árabe, lograda
a través de las traducciones al latin de los principales escritos de
autores griegos y árabes.
Los primeros signos de la influencia árabe en Occidente se
han visto en Cerberto de Aurillac, papa Silvestre 11 en 999, que
hacia 970 residió en el condado de Barcelona y que, por las obras
matemáticas que se le atribuyen, fue el primer cientifico que di-
vulgó en Occidente las cifras árabes sin el cero. En efecto, Cer-
berta babrfa introducido en Occidente el "ábaco" de los árabes,
diferente del ábaco con bolillas, pues con él se opera con Schas
que llevaban grabadas las nueve cifras o letras equivalentes (la
175
"
'O'
ficha del cero no era necesaria), de una manera tal que condujo
naturalmente a nuestra manera habitual de operar (el "algoritmo"
de los medievales), cuando en lugar del instrumento y de las fi·
chas se comenzó a operar escribiendo las cifras en cuadros con
arenillas, de a1,í el nombre de "cifras gubar" (de gubar = polvo,
en árabe), que se dio a las nueve cifras sin el cero. Pero la mayor
influencia de la matemática árabe se debió a los contactos más
directos: el comercio mediterráneo, las contiendas bélicas y, en
especial, las Cruzadas y sobre todo la permanencia de árabes en
tierras cristianas: Sicilia y España.
A mediados del siglo XII se inicia una era de traducciones, en
gran parte del árabe al latín, aunque también del hebreo a1latln,
como del árabe al hebreo y más adelante también directamente
del griego al latín.
De los traductores que estuvieron en Oriente citemos a Acle·
lardo de Bath, que tradujo del árabe los Elementos de Euclides y
escritos de AI-Khnwarizmi: las tablas astronómicas y probable-
mente la Aritmética.
En Sicilia, donde bajo el impulso de los reyes normandos,
hubo un intenso intercambio entre las culturas griega, árabe y
latina, también se realizaron traducciones del árabe al laUn,
y hasta del griego al laUn. En este último caso, están Datos y la
Óptica de Euclides, y el Almagesto de Ptolomeo, y no deja de ser
interesante destacar que esta traducción directa de la obra de
Ptolomeo no tuvo mayor difusión, pues fue desplazada por la tra-
ducción indirecta del árabe, que poco después realizó Cerardo
de Cremona.
Pero el centro más activo de traducciones fue España. Entre
los traductores más antiguos figura la pareja de mediados del
siglo XII: Domingo Cundisalvo y Juan de Sevilla, que traducían
en colaboración: Juan, del árabe al castellano, y Cundisalvo del
castellano al laUn. Entre sus traducciones figura una aritmética
donde ya se mencionan las cifras hindúes con el cero, no se babia
del ábaco, y aparece el término "a1goribno".
Contemporáneo de los anteriores es Roberto de Chester que
residió en España a mediados de siglo y a quien se debe la impor-
tante traducción latina del álgebra de Al-Khuwarizmi.
176
Pero los más fecundos traductores de obras cientlficas fueron
Platón de Tívoli y Cerardo de Cremona. Ya mencionamos a Pla-
tón, quien, entre otras obras, tradujo la Esférica de Teodosio, con
motivo de su colaboración con Bar Hiyya. En cuanto a Cerardo
de Cremona que residió y murió en Toledo, y a quien se debe la
traducción de más de 80 obras, figurando entre los autores mate-
máticos que tradujo, los griegos Euclides, Arquímedes, Apolo-
nio, Autolico, Hipsicles, Tendosio, Cemino y Ptolomeo, y los
árabes AI-Khuwarizmi, AI- ayrizi, Tabit b. QUITa, Abu Kamil,
Jabir b.Aflah y A1-Zarqali. De este último, el Arzachel de los lati-
DOS, conocido astrónomo y constructor de instrumentos del si-
glo XI tradujo las Tablas tolecknos, compilación de las observa-
ciones realizadas por A1-Zarqali y sus colegas que más tarde sir-
vieron de base para la preparación de las Tablas alfonsinas que
ordenó compilar Alfonso el Sabio.
Entre las traducciones directamente del griego al latln cite-
mos la versión del escrito de Arquímedes De los cuerpos flotan-
tes, realizada por el dominico flamenco Guillermo de Moerbecke
del siglo XIII versión importante, pues es la que hizo conocer e";
obra al mundo cristiano que no entró en posesión de un manus-
crito original en griego basta comienzos de este siglo.
La obra de los traductores puso a disposición de los científicos
occidentales gran parte del saber griego y del saber árabe, cir-
cunstancia que, unida a la atmósfera cultural de la época escolás-
tica. universidades.. .. explica el renacimiento que en el siglox.lll
experimentara la matemática en Occidente.
Ese renacimiento inicia con una figura notable: Leonardo Pi-
sano, Uamado Fibonacci (contracción de la expresión "hijo de Ba-
naecio", apellido del padre), sin duda el más grande de los mate-
máticos medievales.
Con motivo de una misión oficial encomendada al padre, Leo-
nardo estuvo en África del Norte y recorrió más tarde varios pai-
ses musulmanes, donde se puso en contacto con los árabes y ad-
quirió su saber matemático. Al regresar a Pisa publicó en 1202 y
reeditó en 1228 un Liber abaci o Libro de las ábacos que, no
obstante el titulo, combate el uso de los ábacos, para mostrar en
cambio las ventajas del sistelOa decimal y de las cifras hindúes
sobre el sistema romano y los números romanos. En realidac;l. no
177
fue Leonardo quien introdujo en la Europa cristiana las curas
hindúes, pero sí fue quien divulgó su uso mostrando sus ventajas
(por ejemplo, el número 4321 exige en números romanos diez
letras), aunque no por eso quedaron desterradas los antiguos nú-
meros romanos y el :ibaco que continuaron en uso en especial en
la vida comercial durante mucho tiempo. mientras en el campo
más científico se entablaba una lucha entre abacistas yalgoritmi-
t'OS que e prolongaria hasta comienzos del siglo XVI.
Además del Liber abaci se deben a Leonardo una Practica
geometriae de 1220, donde introduce en Occidente la resolución
de problemas geométricos mediante el álgebra, uno de estos pro-
blemas, que muestra además su pericia de calculista aparece en
una Epístola al maestro Teodoro (un matemátíco del emperador
no mejor especificado); además en Practica gcometriae aparecen
procedimientos para medir alturas y depresiones con un cuadran·
le. Pero los escritos más originales de Fibonacci son: el de título
abreviado ... super solutionibus '1uaestionuon . .. y Liber qua-
dratonml ambos de 1225, que tratan distintas cuestiones de arit-
mética y de álgebra entre Jas cuales tres problemas que a modo
de desafío le lanzó Juan de Palenno de la corte de Federico U y
que Leonardo resolvió.(8)
Algo posterior a Leonardo es Ciovanni Campano de ovara,
que tradujo los Elementos de Euclides, incluyendo los llamados
Ubros XIV y JN, para lo cual utiüz61a versión de Adelardo, pero
recurrió también directamente a las fuentes árabes. Con esa tra-
duceión, que por lo demás constituyó el primer texto impreso de
los Elementos (Venezia, 1482), Campano demostró ser algo más
que un traductor. Por ejemplo, se le debe el intento, sin duda el
primero, de fundar la aritmética de los números naturales sobre
un sistema de cuatro ax.iomas postulados. Los tres pnrneros afir-
man que la sucesión de los números naturales es üimitada. mien-
tras que el cuarto establece la existencia de un mínim0.en todo
grupo de números al fijar "que un número no puede
indefinidamente'. tiliza estos postulados en la detenmnaclón
del máximo común divisor, así como en la demostración· de la
inconmensurabilidad de un segmento con los segmentos que lo
dividen en media y extrema razón. Agreguemos que en sus co-
mentarios Campano señala el carácter especial del ánb'Ulo forma-
178
do por dos circunferencias tangentes, reabriendo la cuestión del
"ángulo de contingencia" que ocupó y preocupó a los matemj-
tieas hasta el sígloxvlU. El nombre de "ángulo de contingencia",
para referirse al ángulo fonnado por la circunferencia con su recta
tangente en su punto de tangencia, aparece en una obra de este
siglo, perteneciente a un autor (o autores) de identidad discutida:
Jordanus Nemomrius, a quien (o a quienes) se deben varios es-
critos mecánicos y matemáticos. (9)
. También al siglo XlU pertenece Jobo de Holywood, más cono-
CIdo por su nombre latinizado Sacrobosea, que en 1230 era maes-
tro en Paris. Por la fama que gO-afon y la inDuencia que ejercie-
ron, más que por su valor intrínseco, cabe recordar su Sphera
mundi, compilación de las partes más elementales del Almagesto,
que sirvió de texto en toda Europa hasta después de Copérnico, y .
su Algoritmus vulgaris o Tractatus d. arte numerandi tratado
elemental de aribnética que trata de la numeración, adición, sus-
tracción, división por 2, dupücación, multiplicación, división, su-
ma de números naturales y de impares, y extracción de ralees.
Con lodo. este texto elemental contribuyó a la difusión de las
cifras arábigas y de la numeración decimal.
Notas complementarias
(1) Los problem& de tercer grado. Ya vimos cómo los goomelras
griegos resolvían Jos problemas, que hoy llamamos de tercero o de cuarto
grado por la índole de la ecuación algebraica que los resuelve, mediante
construcciones que trascendían el uso de rectas y circunferencias, en
especial cónicas. Los matemáticos árabes conocían, por su-
puesto, tales construcciones, pero sus conocimientos de 4Jgebra les per-
mitieron "poner en ecuación" esos problemas. aunque no podían resol-
ver aritméticamente la ecuación, sino en fonna aproximada. Un ejemplo
lo ofrecen las ecuaciones a las que conduciría la construcción del eneágo-
no regular. Para ello un disclpuJo de Al-Birul\i parte de1lado del pnlrgono
regular de 18 lados: , 2 sen 10" y lleva la ecuación, " + 1 3x que
resuelve el problema. Por su parte, Al-Biruni había llegado a una ecua-
ción semejante: .é
l
= 1 + 3x para x = 2 cos 2QO, que resolvió aproxima-
179
damente sin indicar el procedimiento dando el vaJa de % en el sistema
sexagesimal hasta las unidades de cuarto orden, que corresponde a un
valor exacto hasta nuestra sexta decimal.
o
r,
A
8
Fig. 23
(2) El problema de AUUJUin. Este problema consiste en determinar
en un espejo convexo la ubicación de la imagen conociendo 1a5 posiciones
del objeto y del observador. Si Oes el centro de la sooción circular del
espejo, de radio r, en el plano que contiene los puntos A (objeto) y 8 (ob-
servador), y por tanto, la imagen Al; siendo DA =- ,.,; 08 = ,.., al ya. las
ángulos que OA! forma con 0,01 y 08, respectivamente, se tendrá, de
acuerdo con la ley de la reflexión (proyectando A y 8 $Ob,. OM),
180
(rl cos al - r); "1 sen Cl'2 = ("t ros a, - e): rt sen, con a, + at - a
conocido; sistema de ecuaciones que resuelve el problema. Es un pro-
blema de cuarto grado. comprobándose que el punto !ti está sobre una
hipérbola equilátera de asintotas paralelas a las bisectrices del ángulo a.
y, por tanto, comparando con la ecuación de la circunferencia. ese pun-
to Al está también en dos parábolas de ejes paralelos a los ejes de la
hipérbola, respectivamente. Y es mediante la intersección de la circun-
ferencia con una de esas hipérbolas que Alhaz.en da la solución geomé·
trica del problema.
(3) La ""rila de los cubos de Al-KJJrhi. La "demostracióo" de Al-lCJlrhi,
utilizando al gnomon a la manera pitagórica, es notable. Considera el
cuadrado pitagórico fonnado por la sucesión <le los números impares,
pero ahora )os gnomones agrupan 1, 2, 3, ... números impares sucesi-
vos. Comprueba que cada gnomon es UD cubo:
J = 1
3
; 3 + S = 8 = 2
3
; 7 + 9 + 11 = 27 = 3'
(en general el p. gnomon es suma de dos rectángulos de lados p y
'/.p(p-l) Y'/'p(p+J), respectivamente, cuya suma de puntos esp'), de
manera que si el cuadrado contiene n de esos gnomones, el lado del
cuadrado contiene un número de puntos igual a la suma d ~ los n prime-
ros números, mienb'as que el número total de puntos del cuadrado es la
suma de los primeros n cubos, demostnndo asi la propiedad.
(4) El dlgebra de ODiar Khawarn. He aqullos 2S casos en que Ornar
Khayyam distingue y clasifica sus ecuaciones,
simples (binomias): 0=1'; 0-' Xl; 0=%3; bx:z%l; 0:_1'3; br
i
_cr
3
;
compuestas-trinomias (cuadráticas), x'+bx=a; x'+a=M' M+a=x';
compuestas trinomias (cúbicas reducibles a cuadráticas),
compuestas cuabinomias (un ténnino igual a la swna de tres términos):
181
compuestas cuatrinomias (suma de dos términos igual a suma de dos tér-
minos):
Veamos la solución geométrica de Omar en el caso de la cuatrinomia
:r3=c:r2+b:r+a. Considera un prisma de base cuadrada de área b y de
volumen a y dibuja dos hipérbolas equiliteras de ecuación en ry V;; = a
factor a+bx. Eliminando ese factor, que es en realidad una raíz extraña a
la ecuación cúbica, queda esta ecuación como resultante.
Es probable que se advirtiera que el procedimiento podía extenderse
a ecuaciones de cuarto grado, pues en un escrito posterior aparece re-
suelto, mediante la intersección de una circunferencia oon una hipérbo-
la, el problema de detenninar la base menor de UD trapecio de área oono-
cicla y cuyos Dtros tres lados son iguaJes a un valor también conocido. Si S
Ya son Jos datos y con %e y se indican la proyección del lado del trapecio
sobre la base mayor y la altura, se tiene S=(a-%)y; xt.+y'=a' ecuaciones
de una hipérbola y una circunferencia Que resuelven, en este caso, una
ecuación de cuarto grado en :l o en y.
H
(5) El teorema cU Ceber, Una de las primeras modificaciones que
introduce Ceber es sustituir la "regia de las seis cantidades" por una
"regla de las cuatro cantidades" propia, Para elJo parte de los trilIngulos
8
A
8 e N
);.L-+---i
Z
L
k
Fig.24
Fig. 25
y (y+b)2 = (r-el (r+alb), De acuerdo con las propiedades de esas ro,ni-
eas Omar logra comprobar que cierto segmento cumple condición
de la incógnita % de la ecuación. Por wpuesto que no adVierte que. el
t T donde también se cortan las dos hipérbolas, es otnl solUCIón
únicamente con los valores positivos de la incógnita. En.
to al eliminar y entre las dos ecuaciones en coordenadas
una ccuación de cuarto grado que tiene en ambos amem ros e
esféricos AA'B' YCC'B' rectángulos en A' y C'; aplica a estos triángulos el
teorema del seno y eUminando el sen B' obtiene la "regla de las cuatro
cantidades",
sen AA' : sen CC' = sen ,lB' : sen CB', Si B es el polo de A'B'C',
supuesto que también ellingulo A es recto, se tiene otro triingulo re<:·
tángulo ABe de hipotenusa a, Si la regla de las cuatro cantidades se
183
182
aplica a los triángulos ABC y A'BC' se fónnulas sen b,= sen a
sen B, ya conocida, pero que, aplicada a BCC rect:lngulo en C se Dega
a sen B'C' = cos A'C' = sen e sen B'C. o sea ros B .. sen e cos b.
fórmula de los biángulos esféricos aún no conocida entonces.
ro ÚJ ma/emárioo árabe a partir MI siglo XII/. En la España musul-
mana, fuera de algunos autores de compendios de aribnétíca Yde álgebra
como Ibn Badr (el Abenheder de los latinos), probablemente de los SI-
glos XII o XJIl sólo cabe mencionar al marroquí lbn que Dore-
ció entre los siglos Xlll Y XlV y, autor de numerosos escntos, algun.os
muy difundidos y comentados, en especial un Resumen de ltu operaao-
(6) El anillisis inM/enninado no lineal M loo hindúes. He aqur algu-
nos C"..lSOS de ecuaciones indetenninadas de segundo grado los hm-
dúes resolvieron mediante ejemplos numéricos. Asi, la ecuación ry :a
= ax + by + e la resolvían buscando dos números Y n tales que
mn = ah + e, de donde es fOCil comprobar que las soluaones % = m+ b;
lJ = n + a satisfacen a la ecuación. .
Más interesantes son las investigaciones acerca de la ecuacl6n cuadrá-
tica de la foona 11%2 + m = ,,2. de la cual. conociendo una. solución"
deducían otras para la misma ecuación o semejantes. Por eJemplo" SI
X
V Y
X
V
eran dos soluciones (que podran coiocidir) de la ecU3Clón
lo t 2. 2
anterior en virtud de la propiedad ,
= se Uega a .. (n.ttt+lJJlJi)22- n(XI!I2+:t¡!ll)
y por tanto a una saludÓn de la ecuación ru + m = y . De que en
caso d
e m= 1 conocida una solución se obtiene otra y así suceslvamente.
, . '1 ,. 1 1
También se obtenía una solución de la ecuaetón nx + - 'J Sl a so u-
ción anterior era un par de números múltiplos de m.
Otro roceso "ciclico" se aplicaba panl reducir el ooe6ciente m de la
Si Xl> 'JI es una solución con XI primo con buscaban los
valores z y u que satisfadan la ecuación indetenninada lineal XlZ + 'JI ..
= mu y de esas soluciones eleglan aqueDa que bacla lo más pequeño
Zl - n = (mu2-2uYI+1): xi =- mm' y
Además se comprueba que la nueva ecuación nx +m se
para X=U; y = (Ylu-l) : Xl pudiendo aplic:ar a la ecuación con m el
mismo proceso, Yreducir aun más ese ténmno. .' .
Por último, señalemos la solución de reminiscenCia dlofántica que
Brahmagupta dio a la ecuación
2z
ru' + 1 =V'; x =--.F--; V =
zi n
%2 + n
%' - n
nes aritméticas en el que usa constantemente las cifras hindúes, mejora
el tratamiento con &acciones, da reglas de raíz cuadrada abreviada, expo-
ne con esquemas W reglas de "doble falsa posición" para la reso-
lución de las ecuaciones lineales, explica las pruebas de las operaciones
mediante los restos por 9, 8 y 7, etcétera.
Más importantes son los científicos orientales. Durante la época de la
invasión y dominio de los mongoles florece un científico persa Nasir
Al-Din, escritor fecundo yenciclopédioo, pero espt.'Cialmente matemáti-
co y astrónomo. Se le atribuyen más de 60 obras en árabe y en persa,
entre las que se cuentan traducciones y elaboraciones de autores griegos.
En matemática 6S autor de un estudio original sobre el "cuadrilátero
comPleto". en el que analiza todos los casos posibles que se distinguen
tanto desde el punto de vista gráBco como métrico; de un tratado en el
que desarrolla las funciones circulares independientemente de su aplica-
ción a la astronomía 000 sus aplicaciones a la trigonometria plana y esfé-
rica; y también de una interesante "demostr.lción" del postulado de
Euclides, único intento ubicado entre los que bab!an realizado los anti-
guos griegos y los que realizaran los matemáticos del Renacimiento.
Esa demostración consiste en admitir como evidente una hipótesis
distinta, pero-equivalente. En efecto, Nasir da como evidente qU&"sl se
tiene el segmento AB, por A una recta CD perpendicular y por B otra
recta EF obUcua. los segmentos A'B', A"B-, ... perpendiculares a CD y
comprendidos entre CD y EF son menores que AH, si están en el semi-
plano en el que EF forma con AB un lIngulo agudo, y mayores que AB en
el otro semiplano. Con esta proposición deduce que dos segmentos MN y
PQ iguales y perpendiculares a MP, situados en el mismo semiplano res-
pecto de esa recta fonnarin un rectángulo MNPQ, de donde deduce
f.Icilmente el teorema de la suma de los lIngu\os de un triángulo y de al,!
el postulado de Euclides.
En el mundo mongol cabe aun recordar la 6gura del prlncipe Ulug
Beg, del siglo XV. astrónomo que realOO una importante labor cientlfica
reflejada en las mejores tablas astronómicas dellslam, que completan las
de Nasir AJ-Oin que comprenden una serie de cuestiones de orden ma-
temático.
Terminemos esta resena mencionando una obra algebraica de Baba
Al-Din. ya en pleno Renacimiento europeo, que enb'e otros asuntos 0011-
tiene una nómina de siete problemas que ñan pennanecido insolubles
desde los tiempos antiguos, resistiéndose a todos los genios basta esta
época", como se expresa el autor. Damos a continuación, con algunas
consideraciones, los enunciados de esos problemas, que pueden dar una
idea del progreso realizado por el álgebra árabe desde la época de su
advenimiento oon Al-Khuwarizmi cerca de siete siglos antes.
185
184
"
l. Dividir el número 10 en dos partes tales que si a cada parte se le
agrega su raíz cuadrada el producto de las dos sumas es un número dado
(ecuación de cuarto grado que puede tener soluciones enteras para deter-
minados valores del producto dado).
2. Buscar un número de cuyo cuadrado sumá.ndole o restándole 10.
se obtienen cuadrados (imposible).
3. Hallar un número tal que el primero es 10 menos la raíz cuadrada
del segundo y éste 5 menos la raíz cuadr.K1a del primero (ecuación de
cuarto grado sin raíces racionales enteras). .'
4. Descomponer un cubo en suma de dos cubos (Imposible).
5. Dividir 10 en dos putes tales que su cociente má.s su recíproco de
éste dé por resultado a uno de los números (ecuación de tercer grado sin
ralees rocionales).
6. Hallar tres cuadrados en progresión geométrica. cuya suma sea un
cuadrado (imposible). .
7. Hallar un número cuyo cuadrado sumándole o restándole ese.Du-
mero má.s 2 dé siempre un cuadrado (éste es el único problema que tiene
solución racional, pues el número 'J4/ 15 más 2 que es&4/
IS
, sumado o
do del cuadrado da los cuadrados, respectivamente de 46fls y
(8) La obra ele Fioonacci. Reseñemos brevemente el de los
15 capitulos del Ubar Abaci de Leonardo, obra que ha eJerCIdo notable
in11uencia entre sus contemporáneos y sucesores inmediatos. En el po-
mer capitulo habla de las nueve cifras a l:s.
agregarse el cero que llama "zephirum del árabe sifr que
vacio, palabra con que los árabes designaban el cero y que luego dio """'.
miento a Duesb'o vocablo ··cifra·'. En el mismo capítulo, agrega algunas
reglas de cálculo digital y tablas de suma y de multiplicación. En los
cuatro capítulos siguientes, se ocupa de las operaclones.ooo enteros en el
orden: multiplicación, suma, resta, división, se dan vanas reglas
rias para la multiplicación y las pruebas del7, del9.y del ll.y enuncia.
la descomposición de fracciones en suma de fracciones UOlt.an.as.
Los capítulos VI YVII se ocupan de las operaciones con
la descomposición de frncciones en suma de fracciones Il)Ientra5
'1
ue
los capitulos VIU a XI tratan de las aplicaciones, enunClODdo y resol·
viendo problemas de toda lndole: de tres simple y de tres compuesta; de
sociedad, de cambio de monedas, etcétera. Aparecen problemas de aJá-
lisis iodetenninado del tipo de los" 100 pájaro..·. (Problemas de este tipo,
modificando el número de animales, se presentan también en la mencio-
nada Eplstola al maestro Tcodoro.) . . .'
De índole más variada son los problemas de los dos capltulos slgUlen-
tes entre los cuales cabe mencionar: a) problemas de progresiones, entre
186
ellos el del ajedrez. Aparece la suma de los cuadrados que Leonardo
estudia también en su Liber qtuUlratorum.
b) Sistemas lineales del tipo siguiente: hallar n números sabiendo
que cada uno de eUos sumado a determinadas &acciones de los demás da
el misrf'!o resuJtado, conocido o indetenninado. Para estcn sistemas, a
veces hasb de seis incógniw Leonardo da reglas bastante generales.
c) El problema que dio lugar a una sucesión recurrente (1, 1, 2, 3, 5.
8, 13•... ) hoy llamada de Fibonacc.i, que mereció muchos estudios des-
de el siglo pasado y cuyo enunciado es el siguiente: Calcular el número
de parejas de conejos que se tendrán al cabo de un alio. sabiendo que se
ha partido de una sola pareja y que cada pareja a partir de su segundo
mes pnxluce mensualmente una pareja.
Mientras el penúltimo capftulo se ocupa de la extracción de ralees el
último trata de cuestiones relativas a la geometría y al álgebra. Aparecen:
la solución ¡je la ecuación pilllgórica y al 6natla resolución de la ecuación
de segundo grado a la manera árabe hasta con los ejemplos numéricos de
AI-Khuwarizmi.
En este sentido, es importante el problema que plantea en la mencio-
nada Epístola, probablemente la primera "puesta en ecuación': en Occi-
dente de un problema geométrico. Se trata de suprimir de un tridogulo
isósceles, de base 12 y lado igual lO, dos triángulos simébicos en los
vértices de la base de manera que lo que queda sea un pentágono equi-
látero. Es una ecuación de segundo grado de expresión 7.' + 2.S6>: = 1280,
cuya ra.íz positiva no es entera; sin embargo, Leonardo da su valor apro-
ximado y en una fonoa curiosa, pues la parte fraccionaria la expresa me-
diante &acciones sexagesimales, costumbre que se mantendrá hasta la
aparición de las fracciones dec"nates en el siglo XVI. Leonardo cIa el re·
sultado hasta la cuarta &acción scxagesimal con todas sus cifras exactas,
pero sin indicar cómo llegó a él. Es posible que LeonllCdo haya sido
inducido a buscar la solución algebraica de este problema ante la dificul-
tad de resolverlo geométricamente. Sin embargo, hoy tal solución es in-
mediata: se trata de detenninar las direcciones desconocidas de dos vec-
tores de un pentágono cerrado conociendo las direcciones de !:res de ellos
y las intensidades de todos los vectores.
Leonardo no admile números negativos, aunque en un problema in-
dele.nninado que 6gura en FIo8 referente a intercambio de dinero que no
tiene solución positiva rccoooce "que es necesario conceder que alguna
penana tenga un cr-édito".
Otra serie de cuestiones suscitan los problemas propuestos por Juan
de Palenno. El primero de Jos tres problemas es: Hallar un número cuyo
cuadr'.ldo aumentado o disminuido de 5, siga siendo un cuadrado.
Este problema llevó, sin duda. a Leonardo a estudiar una serie de
cuestiones y problemas vinculados con los cuadrados, que dieron lugar a
su Liber quadratorum. En este libro estudia las propiedades de los nú'
meros de la forola 4,"n (rn!-n!) con rn y u naturales, que interviene en la
identidad a veces que lleva su nombre:
(,"2+
n
2)2 :!: 4mn (m
2
-n!) = (m!-u! :!: 2mn)2
y que le sirvió para resolver el problema propuesto por Juan de Palenno,
pues bastaría hacer 4mn (m
2
- ni) = 5; como esto no es posible para my n
enteros admite una solución fraccionaria, de 'manera que deberá ser
5 q' = 4mn (m'-n') siendo q el denominador de la fracción. La igualdad
anterior se satisface para rn = 5; n = 4; q =12yen defmitivael nümeroque
resuelve la cuestión es 41/ 12, (UYo cuadrado aumentado o disminuido de S
da los cuadrados de 49/ a y 31/ rl respectivamente. y ésta fue la solución de
Fibonacci. Agreguemos que en Uber quadratorum hay problemas me-
nos fáciles como, por ejempk>: hallar tres números cuya sum3 agregada
al cuadrado del primer número sea un cuadrado que, agregado al cuadn·
do del segundo número, vuelva a dar un cuadrado, que a su vez sumado
al cuadrado del tercer número aparezca nuevamente un cuadrado. La
solución de Fibonacci es: los números son 35, 144 Y360 Ylos cuadrados
que se van obteniendo son los de los números 42, 150 Y390.
El segundo problema propuesto por Juan era: hallar con los métodos
del libro décimo de los Elementos una Hnea cuya longitud satisfaga a la
condición (expresada con simbolos modernos), .'+2<'+lO. - 20.
Este problema condujo a Leonardo a uno de los primeros análisis de
una ecuación algebraica demostrando que la raíz no es un número ente-
ro, pues está comprendida entre 1 y 2, ni pertenece a ninguno de los
tipos de irracionales del Libro X y finalmente y sin decir cómo logró la
solución, da el valor de la raíz en fonna aproximada hasta con seis fraccio-
nes sexagesimales. valor exacto hasta nuestra novena decimal.
El tercer problema es un problema indetenninado de primer grado
que se enuncia: Tres hombres tienen en común un capital repartido en la
proporción 1/1; 1/3; 1/6• Cada uno de ellos toma al ~ una ~ del ca.
Pi

tal, apartan de esas partes respectivamente 1/2; 1/3; /6 que reunen y divi·
den en tres partes iguales. Cada una de estas partes, agregada al sobrante
de la cantidad tomada al azar, reproduce para eada persona el capital
inicial propio. ¿Qué parte tomó cada uno al azar?
Es Leonardo que elige adecuadamente como nueva incógnita las Pll':.
les iguales en que se ha dividido la reunión de las fracciones de las canb-
dades tomadas al azar. Si esa incógnita es u y el capital total es s, la parte
sobrante de cada uno es respectivamente
188
1/ 2 S - U; 1/3 S - u; 1/6 oS - Uque son respectivamente 1/2; 1/3 y l/e. '}3 y
5/6 de las cantidades tomadas 111 azar, que a su vez suman, de donde
I = 2 (1/, s - u) + '/' ('/, s - lO u) + 6/, ('/. , - ul
yen definitiva 7 oS = 47 u y haciendo u = 7 (solución mínima) encuentra
s = 47, Ylar partes tomadas al azar resultan 33, 13. 1.
(9) Los escritos atribuidos a jordLJnus Nemorarius. A este autor (o
.autores) se han atribuido: varios escritos importantes sobre mecánica y
una obra oosJJlográfica donde se expone la propiedad de la proyección
estereográfica que Ptolomoo sólo habla verillcado en caso particulares.
Una Aritmitic<J y una Denu»tratio de algoritmo, que fuera del pro-
blema de determinar b"es cuadrados en progresión aritmética no revelan
mayor originalidad, pues están calcados sobre Nicómaco y Boecio.
Un Tractatw de numeris CÚJtu, oon ecuaciones de primero y de se-
gundo grados. Por ejemplo. determinar los ténninos de una p'roporción
conociendo la suma de los exb"emos, de los medios, y la razón entre los
antecedentes.
Una geometría plana De Triangulis. que no obstante el título, se ocu·
pa de polígonos y circunferencias. Está escrita con rigor y en ella apare-
cen algu... relaciones notables entre lar áreas y los perímetros de los
polígonos regulares inscrit05 y circunscritos a una circunferencia. Se ad-
vierten influencias griegas al hacerse referencia a los problemas clásicos
de la dupUcación del cubo y la trisección del ángulo. as! como también
resonancias árabes al darse una fónnula general para el lado de un poHgo-
no regular inscrito en una circunferencia. fórmula exacta para los polígo-
nos de 3, 4 Y6 lados, aprorimada en otros casos reproduciendo para el
caso del heptágono a un valor aproximado conocido por Abu AJ·Wafa, que
Jordanu. llama "regla hindú",
3. La baja Edad Media
Al finalizar el siglo XIII Occidente penetra ~ n una enl de transi·
ción hacia el Renacimiento, ya que ese siglo fue la culminación
cultural de los tiempos medievales, siglo en el que se destacan las
figuras de Alberto Magno y Santo Tomás, de Bacon, el frajJe, de
Ramón LuU y Dante; figuras que, desde el punto de vista mate·
189
mático, de esas figuras sobresalen Bacon por la importancia que
asigl16 a esa ciencia, aun sin ocuparse de ella, y Ilam6n Lull,
cuyas investigaciones. o mejor lucubraciones lógicas. no dejaron
de ser un primer esbozo. por grosero que fueJe. de la futura
l6gica matemática y un anticipo de la característica universal
leibniziana.
A la primera mitad del siglo XIV pertenece el te610go inglés
Thomas Bradwardine, que se ocupó de mecánica y de matemáti·
ca. El más original de sus escritos matemáticos es una Geometrfll
especulaliva, donde considera los poligonos estrellados que no
figuran en los Elementos. pero que hicieron su presencia en los
comentarios de Boecio y en las versiones de Adelardo de Bath y
de Campano. Bradwardine los engendra sistemáticamente, me·
diante prolongaci6n de los lados de los polígonos regulares de
orden inferior (los poligonos de primer orden son los convexos) y
da correctamente la f6rmula para la suma de los ángulos internos
de los poligonos estrellados de orden inferior (Campano la habra
dado para el pentágono estrellado.) En otro tratado de Bradwardi·
ne (inédito): Traclalus ele cOlllinuo aparecen algunas considera·
ciones acerca del ángulo de contingencia, del continuo y del in·
finito.
Durante el siglo XIV aparece en Inglaterra el primer tratado
occidental. escrito en latín, en el que se exponen los principales
teoremas de trigonometría a la manera cudidea: Quadripartittlm
de siniblls demonslralis del benedictino Richard de Wallingford
de Oxford. aunque unos años antes de su muerte aparece en
Francia una obra semejante, pero en hebreo, del judío
venzal Levi hen Cerson, matemático y astrónomo, entre cuyos
escritos matem:iticos fi
b
'Ul1l una Arihnética; una memoria sobre
los nllmeros de la forma 2'" y 3", demostrando que, con pocas
excepciones, su diferencia es siempre mayor que uno; comen·
trlfios a los Elementos en los que intenta reducir el número de pos-
tulados y demostTar el postulado de las paralelas; y, como labor
más original, un tratado de trigonometrla donde considera al mis-
mo tiempo la manera griega de medir los ángulos por medio de
las cuerdas y las flechas, y la manera hindú mediante los senos y
cosenos, dando las relaciones mutuas entre los cuatro elementos.
Entre sus aportes a la trlgonometrfa figura el actual '·teorema del
190
seno" para triángulos rectilfneos y una tabla de senos, construida
a la manera de Ptolomeo.
Pero la novedad más interesante del siglo es la aparición de
cuestiones de índole infinitesimal, diferentes de aquéllas de esa
índole enlarvadas en la geometrla griega Se oc d
. . uparon e estas
cuestiones··en Inglaterra los maestros del colegio de Merton de
Oxford: Richard (o Roger) Swineshead o Syisset y William Hey.
tesbuey. El primero fue un toologo, matemático y m
. d d 1 ",,,... 'co que,
en Vlrtu e título de su Liber ca/culationllln (publicaci6n pós.
turna de 1477), se le apodó "Calculator". En ese tratado, como en
otro semejante de Heytesbury, se demuestra en forma retórica
movimientos uniformes y uniformemente variados,
la regla que autores ingleses denominan actual.
regla de Merton : el espacio recorrido en un movimiento
uniformemente variado es igual al espacio recorrido en el mismo
tiempo por un movimiento uniforme, cuya velocidad es la veloci-
dad media entre las velocidades inicial y final del movimiento
vanado.
" A este resultado de (ndole cinemática agrega
Calculator un resultado no menos interesante de índole infini-
tesimal, al considerar movimientos arbitrarios de ley artificial y
tales que el cilculo de los espacios recorridos presupone la deter.
nunaclón de la suma de una serie convergente.
Un paso más adelante en el tratamiento de estas cuestiones lo
da el maestro de París Nicolas Oresme, en cuyos trabajos mate-
aparece como novedad la representación gráfica de las
lOtenSldades de las cualidades". Por supuesto que las represen-
laclOnes gráficas en sí no significaban una novedad pues las figu.
ras geométricas y los mapas son ejemplos antiguos de representa.
clones grá.ficas, pero la novedad que introduce Oresme, con su
Traclalus de laliludinibus, es que ahora desaparece la homoge-
neidad entre la representación, que es un segmento, y la magni-
tud representada que es: tiempo o intensidad. Tomando como
/ongiludo (nuestra abscisa) el tiempo, y como IiJlilucio (nuestra
ordenada) una intensidad: velocidad, calor u intensidades,
que. no significan magnitudes, Oresme representa la
cual,dad o propIedad de acuerdo con la variaci6n de la intensidad
respecto del tiempo, aunque tal variaci6n no se refleja, como en
191
'..
las coordenadas cartesianas, por la curva dibujada por los puntos
de coordenadas dadas, sino por la figura total, por el área en-
cerrada entre aquella curva, el eje de los tiempos y las intensida·
des inicial y 6nal.
Cuando esa intensidad es la velocidad, dando por sabido que
esa drea (mensura) representa el espacio recorrido, la gráfica re·
velad, en efecto, la naturaleza del movimiento. Si el movimiento
es uniforme (latitudo unifonnu) la gráfica es una paralela al eje; si
el movimiento es uniformemente variado (latitudo unifonníter
diffonnis). La gráfica es una recta inclinada de pendiente distin-
ta, según sea el movimiento acelerado o retardado; de Igual ma-
nera otras gráficas representarán movimientos no uniformemente
variados (iatiludo cliffonniter diffo"nu).
En el caso del movimiento uniformemente variado, Oresme
demuestra geométricamente, por comparación de figuras equiva-
lentes, la regla que los maestrQS de Merton hablan.. encontrad?,
retóricamente. También Oresme considera, como Calculator
movimientos aparentemente aún más complicados que implican
el cálculo de sumas de series convergentes como valor de los
espacios recorridos.(I) .
o menos original es Oresme en otra de sus obras: Algo"..·
mus proportionum, donde con el nombre de do-
bles mitad una vez y media indica nuestras potencias de expo-
nen;e 2, 1/,', '/2, ... ; en una palabra expone una teoña de las
operaciones con exponentes fraccionarios para los que adopta un
simbolismo especial. .
También algunos atisbos del concepto inflnitesimal de lIm.te
pueden advertirse en la figura cientlfica de Nicolás de Cusa o el
Cusano del sigloXV que en sus escritos matemáticos se .ocupó un
par de veces de la cuadratura del circulo aunque partió del su-
puesto erróneo de ser en los polrgonos isoperimétJ?cos proporcio.na1
la diferencia entre el área del círculo y la del pohgono con.1a dife-
rencia entre el radio y la apotema del polrgono. En otras mvesli-
gaciones el Cusano se ocupó de la recti6cación de la circunferenaa
dando expresiones bastante aproximadas.(2) ..
Desde el punto de vista técnico una obra matemátIca unpor·
tante del siglo xv se debe a los astrónomos Georg Peurbach y su
disdpulo y colaborador Johannes Müller llamado el ReglOmon·
192
tano por su ciudad de origen Konigsberg. Peurbach había inicia-
do una versión directa del Almagesto que conti ó R .
. nu eglOmon-
tano sustituyendo la tabla de cuerdas por tabl d
d
. as e senos to-
man o el radIO de 600.000 partes y los arcos diO' 10' R
. e en.e.
mejoro esas tablas tomando los arcos de minuto en
mmuto.y el radio de 10' partes, y agregó una tabla de tangentes
que llama "números" para arcos de grado en grado con un
de 100.000 partes.
Se debe a Regiomontano el primer tratado de trigonometrla
influencia duradera. Es el De lriangulis omuimQdis en cinco
hbros compuesto hacia 1464 e impreso en 1533. En ellos aparece
una nueva demostrac.ión del teorema del seno de la trigonometrla
rectilfnea, el teorema del coseno para los triángulos esféricos' una
tabla apéndice junto con la tabla de tangentes, de "doble
entrada para el cálculo de los valores de una fórmula de triángu-
los esféncos rectángulos, y una serie de problemas relativos a
triángulos planos con la innovación de resolverse mediante el ál-
gebra retórica, aún en los casos en que la solución geométrica
podña hal?er sido más simple. También introduce la innovación
de dar métodos generales, prescindiendo de los vaJores numéri-
cos que no elige previamente COmo sus antecesores.
Se debe además a Regiomontano un A,Mndice a los Elemen-
tos, donde considera los pollgonos estrellados con el estudio re-
lativo a los ángulos exteriores. En su correspondencia aparecen
problemas de análisis indeterminado semejantes a los de Leonar-
do un problema de máximo, el primero después de Apo-
lomo; y un problema geométrico. que cuyo planteo lleva a una
ecuación cúbica que Regiomontano no resuelve, aunque recono-
ce en ella un problema de trisección.
Un acontecimiento cultural del siglo XV que tendi-á notable
repercusión cientlfica esel invento de la imprenta con tipos mó-
viles de mediados de SIglO que 13cilitó extraordinariamente la
trasmisión.y difusión de los escritos cienlificos. Ya dijimos que la
versión latina de Campano fue la primer,¡ edición impresa de los
Elementos de Euclides en 1484, aunque fue especialmente du-
rante el siglo XVI cuando se dieron a la imprenta las obras mate-
máticas clásicas de manera que a fines de ese siglo ya en idioma
ongmal, ya en versión latina los estudiosos estaban en posesión
193
•;
l J
de los escritos más importantes de Arquímedes, Apolonio, Dio-
fanto, ...
Con lodo conviene recordar algunos incunables, es decir, im-
presos del siglo XV,de interés matemático. Fuera de algunas arit-
méticas prácticas publicadas desde 1478 en Italia y Alemania, (3)
el íncunable más importante es probablemente la aritmética de
Johann Widmann, aparecida en Leipzig en 1489. Comprende
tres parles, la primera de las cuajes, sin mayores novedades, se
dedica a las operaciones aritméticas con números enteros y a las
progresiones arihnéticas y geométricas; la segunda parte trata de
las fraccíones, de las proporciones y problemas de tres y comer-
cia.les; mientras que la tercera parte es geométrica.
La novedad que aporta la segunda parte es que en eUa apare-
cen por primera vez los signos"+" y .. -". aunque no en la fonna
puramente simbólica con que hoy se utiüzan. El signo" +" no es
sólo signo de la suma, sino más bien sustituye a la cópula "y",
mientras que el signo"-" no es usado exclusivamente en la sus·
tmcción, pues en ocasiones aparece la acostumbrada palabra "mi-
I1US". De todos modos. el autor no indica el origen de estos signos.
de manera que accrca de lal origen pueden tejerse y se han tejído
toda clase de conjeturas.
La parte geométrica del libro de Widmann es irregular: al
lado de reglas, erróneas para las áreas de figuras rectilíneas, apa-
rece el cálculo correcto del radio del drculo circunscrito a un
triángulo del cual se conoce un lado, su altum y la proyección de
otro lado sobre él. Pero estos problemas geométricos, como en
Regiomontano, no son sino pretextos para apücar las reglas arit-
méticas.
Otro acontecimiento cultural del siglo XV • que tuvo influencia
en el desarrollo de la geometría fue la feliz conjunción que se
realizó entonces entre la ciencia, el arte y la técnica. Asi es como
especialmente por obra de artistas las antiguas consideraciones
griegas y árabes sobre la óptica geométrica dieron origen a una
rama de la geometría: la perspectiva. Las primeras obras euro-
peas con ese titulo: la Perspectiva co",,,,unis, de Jobn Peckam, y
la De perspectiva, de Witelo, ambos del siglo XJII, no eran smo
reelaboraciones de la óptica de Alhazen que, sobre la de Eucli-
des, tenía entre otras la ventaja de considerar los rayos visuales
194
partiendo de los objetos y no del ojo como lo hacía el geómetra
griego.
Pero durante los siglos XIV y XV la perspectiva va perdiendo
su antiguo significado para convertirse en una rama de la geome-
tría, cuyo problema capital es la intersección con un plano (el
cuadro) de las rectas que, partiendo de los distintos puntos del es-
pacio, llegan hasta el ojo o en términos más geométricos, la inter-
sección de un plano con un haz de rayos. Es explicable que este
problema geométrico haya surgido en el seno del arte pictórico y
en una época en que muchos pintores trataban de investigar los
fundamentos cienti6cos de su propio arte. Aesos pintores y a tal
tendencia pertenecen Filippo BruneUeschi, Lorenzo Cbiberti y,
en especial, Leon Battista A1berti a quien se debe, entre otras
obras, una De pictura que escribió en latín y en vulgar, en la que
resume las consideraciones de la época sobre la geometría aplica-
da al dibujo y a la pintura.
Estas consideraciones dieron lugar, algo más tarde, a un tra-
tado especial: el primero en su género, que escribió en latín,
pero también en vulgar el pintor Piero della Franeesca a fines (Iel
sigloXV: De perspectiva pingendi "proyección central", donde aun
en forma embrionaria aparecen las primeras nociones de la rama
de la actual geometría descriptiva. En ese tratado, que no se pu-
blicó hasta fines del siglo pasado, se exponen: en la primera parte
los principios generales, en la segunda la proyección de cuerpos
regulares y en la tercera de cuerpos irregulares. Otra obra de
fiero deUa Francesca en latín sobre los poliedros regulares, que
Pacioli hizo conocer más tarde en vulgar.
Dos artistas egregios se ocuparon de perspectiva: Leonardo y
Dürer, quienes, por lo demás, también contribuyeron en otras
ramas de la matemática.(4) Las consideraciones sobre perspecti-
va de Leonardo figuran en la compilación que, en 1651, apareció
con el nombre de Tratado de la pintura. Es posible que tales
consideraciones fueran tratadas por Leonardo en forma especial
pues se tiene noticias de que a mediados del sigloXVI, un par de
decenios después de su muerte, circu.laban manuscritos con tales
consideraciones.
En cuanto a Dürer es interesante destacar que en sus escritos
introdujo el uso de las proyecciones horizontal y vertical, que
195
Notas complementarias
A'---;---f;----:....---1D
t N
F
v
e
v
E
B
(1) La "regla tk Merto,," y Ores...e. Li "regla de Merlon", tal oomo
la grá6camente Oresme, es la siguiente: Si Be es la gñ6ca de un
unifonnemente acelerado, el trapecio ABCD representa el
espacio recorrido durante el tiempo t=A.D. Como ese trapecio equivale
al rectángulo de base AD yaltura MN base medía del tra· I
. . ,. pecto, aque
espaao el recorrido por el movimiento uniforme, cuya gñ6ca es EF,
de velocidad o.=MN media entre las velocidades o=AS iJticiaI V-De
final del unifonnemenle acelerado. Li justfficaeiÓ/a1gebrai:
ca es mmediata. En efecto, el espacio recorrido por ambos movimientos
es e = 0_/ = V. (o+\1) /, pero, poda ley del movimiento variado V _ ¡; + gt
SIendo g. constante, yen deñnitiva e • vt + '/igtl, que es la ley de
ese movumento respecto deJ tiempo.
se indican mediante el exponente aplicado al coefi-
Ciente, aparecIendo en algún caso el exponente cero y el - 1; la
suma y la resta se md,can con las síncopas p y m, '" (6)
Flg.26
En a Jos movimientos a.rti6ciaJes de "CaJcuJator" y de Oresme,
son los slgwentes. El primero oonsidera Wla serie de movimientos unifor-
mes, taJes, que los intervalos sucesivos de tiempo foOllan una progresión
tres siglos después sistematizaría Monge; sin embargo, no encon-
traron entonces igual apoyo que los métodos de proyección cen-
tral de la perspectiva.
Oiscípulo de Piero della Francesca y vinculado con el mundo
de artistas y técnicos del Renacimiento italiano, fue Luca Pacioli,
a quien se debe. entre otras obras. una Summa de Arithrnetica,
Geometría, Proportioni et Proportionalitd, impresa en 1494, de
carácter enciclopédico y resumen de todo el saber matemático de
la época, cuyo objeto fue poner ese conocimiento a disposición de
los técnicos, artistas y comerciantes. por lo cual la escribió en
lengua vulgar. aunque con más precisión habría que decir en una
mezcla de latín, de italiano y de todos los dialectos de las nume-
rosas regiones que Pacioli visitó o en las que enseñó. Sin contar el
entusiasmo que Pacioli muestra por la matemática en todos sus
escritos(5) su mérito principal consiste en haber ofrecido en es-
pecial en su Summa un arqueo del saber matemático de su tiem-
po, que sirve muy bien de jalón para apreciar los progresos reali-
zados desde Leonardo Pisano y para medir también los avances
que se harán en los siglos sucesivos.
Aunque en la obra de Pacioli ya hay importantes atisbos en
materia de simbolismo algebraico. en este campo son más origi-
nales las aportaciones de un francés, Nicolás Chuquet, que por
haber permanecido inéditas. ejercieron menor influencia. Apare-
cen en una obra compuesta en 1484, en tres partes, de ahJ su
nombre Le Triparty en la science tÚs nombres. Ul primera parte
comprende las operaciones con enteros y fracciones, dando explí-
citamente la regla de los signos para la multiplicación y división,
en la segunda parte se estudian las raíces y sus operaciones que
maneja con gran desenvoltura, utilizando la multiplicación por la
expresión conjugada para racionalizar denominadores. mientras
que la tercera parte se ocupa de la resolución de ecuaciones que
Chuquet denomina "equipolencia entre números" cuadráticas o
reducibles a cuadráticas. Como apéndice, el manuscrito del Tri-
I'arty trae una colección de 166 problemas, probablemente del
mismo autor.
Es posible que la mayor originalidad de Chuquet resida en el
simbolismo: aparece como signo de raíz la letra R con un expo-
nente 2 ó 3 según sea cuadrada o cúbica; todas las potencias de las
196
197
geométrica de primer ténnino y razón 1/2, mienb'as que las velocidades
son los ténninos de una progresión aritmética de primer término y ra-
zón 1; y Uega a '" conclusión de que el espacio toml es el cuádruplo del
espacio recorrido por el priJrer movimiento, es decir, 4.
1
/2=2. En efecto,
la suma de los rectángulos de área 1/2; 2/4; 3/8; ... C<luivale a la suma de)os
rectángulos de altura unitaria y bases 1; 1/2; 1/4; .•• , que es 2.
El "movimiento" de Oresme es aparentemente más complicado pues
las áreas parciales son alternativamente de rectángulos y de trapecios. En
efecto Oresme considera, con igual división del tiemJD en intervalos como
en el caso anterior, una suma de movinlientos alternativamente unifor-
mes y unifonnement'e acelerados, tales que sin discontinuidad en cada
movimiento variado la velocidad fioal es doble de la inicial, de manera
que al partir de un movimiento uniforme de velocidad 1, los distintos
espacios recorridos serán Y2; J/4; 3J 16; ... Como en definitiva se trata de
dos progresiones geométricas de ra:LÓn 1/2, cuya suma respectiva es el
doble del primer ténnino y como el primer término el de la segunda
serie es 3/.. el siendo el el primer término de la primera serie, el espacio
total recorrido será 3/
7
/4 el que es el resultado que da Oresme, es decir,
en la fonna de los 'l. de e,.
(2) I.m rectificaciones aproximada. de Nica/as de CIl..a. Según el Gu-
sano la circunferencia es ibruai al perímetro del triáJlb"Ulo equil:itcro ins·
crito en un círculo cuyo di3netro es el radio de la circunferencia a recti-
ficar más el lado de su cuadrado inscrito, regla que equivale t'omar para
1T el valor 'l. V3(l + v'2) = 3.136...
Como solución del problema inverso de la rectificación da la regla
siguiente: Sea ABe un tri:ingulo equilátero de centro de gravedad e y N
un punto sobre AB tal que AN = J/4 AB. Un segmento igual a los 5/4
de GN es el radio de la circunferencia de igual perímetro que el del
triánb'Ul0. En esle caso el valor aproximado de 11' es "'135 v'2f = 3,142. , .
Por último, figura en los escritos del Cusano la siguiente recl:ificación
bastante aproximada para álgulos menores de Si AH es el arco de
una circunferencia de radio r y D un punto de la tangente en A. aline-..do
con ny un con un punto e situado sobre la prolongación del diámetro de
A a la distancia 3r de éste, el segmento AV es aproximadamente igual
arco :\8. Se comprueba que para arcos menores que 3()0 el error relativo
es menor que 3.10-
4
,
(3) Las primeras aritméticas impresas. El primer escrito matemático
que apareció impreso es una Aritmético llamada "de Treviso", pues fue
publicada en esta ciudad en 1478. Es una obrita anónima de 62 páginas
de h-.dole práctica que trata de las cuatro operaciones y de la detennina-
ción de la fecha de Pascua.
198
Cuatro años después apar·ó .
cual no se conservan sino Era ecl
en
uo
. semejante en Bamberg del
",lente un ejemplar de esta que se actuaJ-
SIguiente. Es una obra algo más Iar¡p. Ia
e
Bamberg publtcada el año
mente a los cá.I J que antenor, dedicada especial·
cu os que se presentan en las tran .
no se ocupa de las fechas d p , . saoclones comerciales;
d I
. e ascua, en cambiO trae reglas n" ..... 1,
e os numeros naturales y d té . Y-" a sorna
E 1484 e nmnos en progresión geométrica
n aparece en ItLlia otra aribnética ,(_ . .
conocido' Pierro Bo..... l..· . pr...,;tica, ahora de autor
. '&d, sm mayor valor respect d las .
que contó, hasta fines del siglo XV! 15 edi' o e aJltenores, pero
• canes.
d
(4). La matemdtica en Leonardo lJ en Dürer. Las libretas d
e Leonardo muestran b e apuntes,
como las 'd ' que poseía uenos conocimientos matemáticos
en el Tratado de la pintura
al
' u <U n UClones de caráct .
tot mente desvinculadas de su di'6 d er geométrico no
que hasta pueden calill d .con CI n e artista; entre cUas aJgunas
las lúnulas de e J.uegos. como ,sus variadas aplicaciones de
equivalencia del de la propiedad de la
ángulo central el semirrecto es e ye sector CIrCUlar OAB de
mixtilJneo ABOB'A'A ' . claro que duphcando la figura el recinto
cuadrable. es equIvalente al triángulo AOA' y, por tanto,
"
Fj¡. 27
}sprobable que este tipo de juego lo Uevara a investigar el problema
an..ogo, pero referente al espacio sob I al
uatado· Sob-e la t,r, .L re e cu se propuso escribir un
. " ransJo"naCionel Uf: • d·· .
mento de materia. WI ClUrpo Sin umUlucion O au-
199
'Ji
Las 6gurolS regulares atrajeron a Leonardo, pues en sus manuscritos
apan."CC
o
numerosos dibujos y propiedades de esas figuras: construcción
aproximada de polígonos regulares, no construibles exactamente con re-
gia y compás, Yes casi seguro que le pertenecen las figuras nada filci1es de
dibujar, de los poliedros y semirregulares llenos o huecos cuyas
copias iluslran el manuscrik> códice de la Divina proportione que, en
1498, Pacioli ofreció a Ludovico ü Moro.
Agreguemos que también se le deben dibujos y proyectos de instru-
mentos matemá.ticos como compases de proporción Yun parabo16grafo
que probablemente construyó Y utilUó en la construcción de espejos
parabólicos.
En cuanto a Dürer adem:1s de utilizar las proyecciones horizontal y
vertical en su escrito sobre las proporciones del cuerpo humano, se le
debe un tr.ltado geométriCO que en versión latina es InsWutionem geo-
rnelriGarurn, donde se ocupa de curvas, de superficies y de sólidos, asf
como de ob'aS cuestiones, cuyo objeto era poner a disposición de los
artistas construceiones geanétricas que porllan serles útiles. Se le debe la
invención de una curva de cuarto grado Ydel aparato para construirla as!
comO construcciones aprorimadas para trisecaf ángulos, Yconstruir polí-
gonos regulares, Por la foMa "artística" que comporta puede ser de inte-
rés seilolar la construceión del eneágono. Con radio 3r dibuja la °llor de
tres pétalos" mediante los arcos de ese radio con centros en los vértices
de un triángulo equilitero; luego, corta la figura con la circunferencia de
radio r considerando como lado del eneágono inscrito en este segundo
circulo la cuerda que une los puntos de su circunferencia situados en los
"bordes de cada pétalo". El método comporta un error relativo del 2 %.
Recordemos, por último, qQe en su grabado Melancholia aparece un
cuadrado má.giCO de 16 casillas; sin ser una novedad es uno de los prime-
ros que hacen su presencia en Europa occidental,
(5) La obra de pacWli. Ul Summa de Pacioli se compone de cinCO
partes, de las cuales la primera se ocupa de aritmética Y de 41gebra. las
tres siguientes de aplicaciones al comercio. mientras que la última esti
dedicada a la geoinetrla-
La parte aritmética se inK:ia con una serie de consideraciones místicaS
sobre los números par'" luego pasar a las operaciones con números "sa-
nos" (enleros). Para la multiplicaciÓn da ocho procedimientos y dos para
la división agregando en cada caso la prueba del 9 y del 7, pues la del 9
"no es muy segura", Siguen luego operaciones especiales: progresiones
aritméticas y geométricas, suma de los números naturales, sus cuadrados
y sus cubos, extracción aprolimada de la ralz cuadrada. Acontinuación se
dan una serie de problemas: del ajedrC'Z, de los móVUes de malem'tlca
200
recreativa, ... después de lo cual 1-
que escribe en la forma actual pasa a OS numeros "rotos" (fracciones)
"denominator" enseñand :parando con una raya el"numerator" del
ascendentes.' .. o a escomponerla según &acciDnes continuas
Siguen una serie de problemas de ari .
les se destacan algunos del ti h U tmébca comercial, entre los cua-
Pacioli da soluciones bastan: aY, amados trascendentes de los cuales
ma concreto que llevarla a Por ejemplo, en un proble-

nuestra ecuaCIón 1: 2
'
... 30 P 'ti
rtanteosque3<x<4'hacid '. aClO encuentra
sustitución tomando ap:c,.
U
Xlfflaualnente por ser ñ 2'
ega a una ecuación de segundo • y peque o, - IJ + 1¡
valor exacto es 3,22 ... ). grado queda para xel valor 3,179 ... (el
Otra 'ó , , ecuacJ n trascendente, de reminiscencia babiJ' ,
mcógruta el tiempo en que se du lica un . , óruca, tiene como
la tasa " del cual Pac.ioli da 00:0 sol ,caPital a mterés compuesto con
término del desarrollo en sen d la ,ución ":t,. Actualmente el primer
Des
e e mCÓl9Úta seria 69 3 /t
pués de una serie de conside ' • '" ,
tema al cual P'''oli raciones acerta de las proporciones
-.... ewuJ en sus estudios refl . I
considerar problemas resuelt l p erente atención pasa a
nombre árabe recuerda, y 6nalm
os
por e de falsa posición, cuyo
lib
enle eslima haber 11_.... al b' d
su ro que es el álgebra que inicia las" o JClO e
fraseamos: "Hemos llegado con sJg\uentes palabras que para-
decir, a la madre de todos;:n ayuda del Dios a la meta deseada; vale
Arte mayor o Parte especulati casos que e vulgo llama regla de la cosa o
cabala en lengua "abe o caI;a, pero:llmbién llamada Algebra y Almu-
equivale a restauración y opo .a
ó
• y que en Duestra lengua
b
.•. SlCl n. "",e ra id ut oo" I
ca aw id esl oppositionu", nu. A mu-
Si en la parte puramente técnica Pacioli
antecesores es en cambío ínter t la no, va mucho más alI1 de sus
utilizarlas que car1lClerizan es esan e .ternunologla y las abreviaturos
entre el 41gebra retórica y .;ta::,.de. Algebra sincopada" intermedia
palabras pI... y mi.... con ge sunbólica. As! PacioIi abrevia las
DUesb'os sígnos + " _, ' dica
P
YIas
m
• letras que funcionan entonces como
cruzada
' ,m ralees cuadradas •b'
por una raya oblicua 'da d Ycu 1ca5 con una R
te. A la incógnita la llama d número 2 y 3, respectivamen-
incógnibl ésta es denominada ro (cuand? bay una segunda
palabras especiales y abreviaturas ), y a sus distintas potencias con
signar las potencias de respecbvas. Claro es que bastaba de-
3 exponentes primos' asl '
ce, x es cubo, abreviado 5 ,x es censo, abreviado
do relato, abreviado Pn;no relato pOr'a, Xl .secon·
es muy consecuente pues (en no
r pnmo re t10 de pnmo"9-S'I'f'..'l......
04
it. %>
;:: ....""<;;<)1
...... <>
,..-
'- .....
I
Q
lo designa attuoo relato). Otra abreviatura empleada es De por la palabra
aequal" (igual).
En sus ecuaciones no aparece ninguna novedad. o admite números
negativos, pues "es claro --dice-- m 4 es menos que n¡¡da". Sin mayores
especificaciones considero! imposible la ecuación de tercer grado, y al
resolver las ecuaciones se deja Uevar a veces por el algoritmo algebraico
dando soluciones no enteras para problemas que sólo admiten ralees de
esa naturaleza.
Las tres partes siguientes de la Summa tienen menor interés matemá-
tico: se refieren a la contabilidad y teneduña de libros, con una extensa
aplicación a la llamada "partida doble", innovación técnica medieval pro-
bablemente italiana del siglo XUL Un problema que figura en estas pac-
tes, no resuelto en fonna satisfactoria por Pacioli, sobre el reparto de la
puesta entre dos jugadores antes de tenninar el juego, tiene interés his-
tórico, pues reaparecerá un par de siglos después con el advenimiento
del cl1culo de probabilidades.
L..'l quinta parte de la Summa se dedica a la geometría y en ella se
exponen las propiedades, sin demostraciones. relativas a figuras planas y
del espacio con sus áreas y volúmenes. Más original es el final del libro
que comprende 100 problemas geométricos: gráficos y métricos. Estos
últimos se resuelven algebraicamente y en algunos casos complicándolos
innecesariamente; como en el caso de detenninar los lados de un triángu.
lo conociendo el radio del drculo inscrito y los segmentos en que el pun·
to de tangencia del circulo divide a uoo de los lados. Eu lugar de apUcar
el teorema de BefÓn, que conoce, y que resolvería el problema mediante
una ecuación de primer grado hace un largo rodeo que lo obliga acalcular
10 segmentos intermediarios y resolver una ecuación de segundo grado.
Una segunda obra de Pacioli, que publicó en 1509, es DiuiFUl propor-
tione, de escaso valor matemático en tres partes. La primera es un estu-
dio, más místico que geométrico de la "divina proporción", es decir, la
división en media y extrema razón con algunas propiedades sin demos-
tración; la segunda se ocupa de arquitectura, y la tercera no es sino la
Iraducción en vulgar del escrito de Piero deUa Francesca UbeU.. in 1,.,
purtiales tractatus divisus quinque corporum regularum; en verdad la
parte más matemática de la obra, donde se tratan problemas g'eométricos
acerca de triángulos, polfgonos y poliedros, cuyo objeto es detenninar
con ejemplos numéricos, longitudes, áreas y volúmenes de figuras planas
y sólidas.
Una tercera obra de Pacioli, inédita, es una colección de problemas
aritméticos y geométricos del tipo de la matemática recreativa, con agre-.
garla de refranes, anécdotas, etcétera. En general son problemas ya co--
nocidos, como novedad pueden citarse los cuadrados mágicos. de los que
202
Pacio/i les da e' 1
vincula COn los 16: '" BI casillas, que
(6) El Tripart anüguedad.
este libro E . Y de ChUquel. Mencionem
tid d b n Ciertos sistemas lineales os un par de ejemplos de
4 o e . generalización, resolviendo muestra Chuquel un claro sen-
, 5 del mismo tipo U . ordenadamente sistemas de 3
Hallar ClDCO números tales c::a de interés es el Siguiente:
a la suma de los uro e eUos sumados,
SIempre 40 Chuquet Uega al esuJtadpor l., '1" 'l.; '/" 'l. el resultado
rente del actual r o media.nt es
y en que aplica en . e un método no muy
pIe, el interés del resultado e
CJerto
momento la falsa posición sim_
negabvo, PUes los números . s que en él aparecen valores nulo
que Chuquet llama "menos 20, 10; O, -10 (número este últim:
En las ecuaciones _."L< •
nula (la . ' ........ücas no reconoce
ecuación 5x
2
=o: 9:t-I no tiene .' en cambio, la SOlución
COmo imPOSible una rab. mientras interpreta ro-
. e aque una ecuación .;. ...'L< . cu_
aaa
de radicando negati
ClÓO algeb . ' ........üca resuelta Ch vo.
nuca y. a la derecha su b'ad . por uquet COn su nota-
R;,,: p 4
1
P21 P1iguaJ a JOO' UCC1ón COn el simbolismóactual
R 4 1141 de una V4x§ + "
4
2
P 4J • uaJ parte y 99 m 2
1
de la olrol x +. 2.r + J - 100
4()()
1 Ig a 9601 /ti 396' P 42 4.r2 + 4x - 99 - 2.t .
de una part 4I' +...,
De do d e y "",,1 de la o.,. _1 .. J96z + ...,.
Il e se deduce fo1cilmenle el valor d L. 400x!. 980J
e liI lIlCógnita.
203
TABLA CRONOLóclCA
Milenio lIJ a. C. Estin en vigencia dos sistemas de numencl6n C$Crita: el siste-
ma sexagesimal (POSicional) de los sumerio¡ y el siS"lema decimal
(aditivo) de los egjpcl<». Probable época de la fijación del ca·
lendario solar egipcio de 365 días.
Milenio U a. C. tpoca de las tabuUas matem4ticas con cuneifonnes des-
cifradas en este siglo (ecuaciones de segundo grado, método de
&lsa posición. teorema de tripletes pitagóricos, ...).
s. XVU a. C. Epoca del mú importante documenlo matem'tico egipcio: el
papiro
c. 1000 a. C. Los babilonios cl.tienden a 101 drcuJos celestes la división del
día en 360 putes.
s. VI a. C. Epoca del legendario PrrÁCOMS y de la fundación en CJOtona
de la escuela Osecta de los pitagóricos, a quienes se atribuye el
nacimiento de la matemjtica como ciencia deductiva. Se les de-
be: propiedades de los números (números Ggurados. amigos.
perfectos); el teorema de Pitjgoras y los tripletes pitagóricos;
los problemas de aplicación de lÚcas y el descubrimiento de los
-irracionales", aunque la primera nolícia de tal descubrimiento
aparece en Wl Escolio de ARlSTOTEJ...Es.
529 a. C. Se produce un eclipse de Sol que habría predicho TALES de
MUeto, a quien por lo dernis se le atribuyen conocimientos
geométricos,
s, y a. C. "Siglo de Pericles", en el que nacen y se estudian kliS
mas clisicos" de la geometría griega: la trisección del
la dupHcaclón del cubo y la cuadratura del circulo. F10rccen
en él H1POc:Jl..\TES de Quio, que se ocupó de la duplicación del
cubo el inventó. en conexión con el problema de la cuadratura.
las "lúnulas" que Uevan su nombre: Fll.oUO de Crotona. pita-
górico que habrla divulgado los conocimientos secretos de la
secta: fiODORa de Cirene que demostró la irracionalidad de
varios números; ZENON de Elea, autor de algunos
.. de (ndole matem'tica, contrarios a las ooocepdones de los pita-
góricos; HJpw de EUs que, al ocuparse de la trisección. inventó
una curva llamada mlis tarde "euadrabiz" por su aplicación al
problema de la cuadratura; y AJ\QUrTAS de Tuento que se ocupó
de la duplicación. - En este siglo el sistema de numeración grie-
go con letras comienza a desplaz.a.r un sistema m:is antiguo lla-
mado mis tarde ñerod..Wlioo",
205
S. IV a.C.
c. 300 a.C.
S, IIJ a. C.
S. IJ a. C.
46 a. C.
S. I d.C.
206
Siglo de la Academia de PLATON y del UC(,.'O de ARlS1'OTEl.Es.
Con la Academia se vinculan EUDOXO de Cnido, a quien se de-
be el método mlis tarde Llamado de Mewuci6n" y una teoria
general de la proporcionalidad; 1):1:.11:.70 de Atenas que se
ocupó de irracionales; MENECMO a quien se all'"ibuye el invento
de las cónicas; y su hermano OINOSTRATO que se ocupó del pro-
blema de la cuadratura. . Con AfuSTOTELES, que se ocupó de los
principios de la mateml1tica, se vincula EUDEMO de Rosas a
quien AIUSTOTELJ:':S encomendó una compilaci6n de los conoci-
mientos geométricos de la época. - También pertenece a esle
siglo OEMOCM'O de Abdera, el fundador del atomismo griego,
a quien ARQUIMEOES mendona con motivo del volwnen de la
pirámide.
Florece Eucuot:S de Alejandría, aulor de Elementol de ge()fM-
'ria, sistematizaci6n de gran parte de la geometría griega.• Pro-
bable fecha del sistema vigesimal (posicional) de numeradóa
de los mayas.
Pertenecen a este siglo AHQutMEDES de Siracusa que dejó vin-
culado su nombre con la hidroslática, con la teoría de la palanca
y (.'On una espiral. Se ocupó adem4s de la medida de la circtln·
ferencia y de divenas cuestiones de aritmética y de geomebia
plana y sólida, llegando mediante un origina.! método de su
invención a resultados que luego demostraba rigurosamente por
exhaución; y AJ'OLONIO de Perga II quien se debe el tratado
griego mlis completo acerca de las CÓnicas. - También florecen
en el siglo ERATÓSTENES de Cu-ene que, adem4s de reallzar la
primera medictón cienUfica de la Tierra, se ocupó del problema
de la duplicación; NICOMEOES que se ocupó de la trisección; y
ARISTARCO de Samas. autor de un sislema planetario
trico que aplicó la matem4Uca a la astronomía.
Florecen en este siglo HtPSICLES de A1ejandria. autor de un
supuesto "Ubro XIV" de los Ekmentos de EUCUDES, que se
ocupó de poliedros regulares; T'EODOSIO de Bitinia que publicó
el primer tratado de E,/érica, HIPARCO de Nicea. astrónomo
que sentó los fundamentos del sjltema geocéntrico que luego
desarrollari ProLOMEO¡ y OIOCLES. que se ocupó del problema
de la duplicación.• Edad de oro de la astronomCa caldea. • Pro-
bable época del tratado clásico chino: Ltu regúu de c4lculo en
nueve parte, de CHANC TS·ANC.
Julio CtsAR introduce el año en el calendario (reforma
juliana).
Florecen en este siglo NICOMACO de Censa, autor de un trata-
do elemental de aritmética; MENEUO de Alejandría que se
ocupó de geometría plana y esférica; y HERON de Alejandrla,
autor de filiaci6n discutida que se ocupó de matem4tica y de
técnica, a quien se atribuye un teorema de geometría plana que
lleva su nombre.
s. 11.
s. fU.
s. IV.
s. v.
,
S. VI.
S. VIJ.
s. VIU.
s. IX.
s. x.
Pertenece a este siglo el astrónomo
a quien se debe una '"Tabla de de Alejandría
utilizó teoremas que 11-... eue
b
' en cuya COllsb'ua::ión
.... su nom
Aparece la Colección matemdtica d P
tematización de la matemáti . e APPUS de Alejandría, sis·
Probablemente de este siglo"" gnoega con mucho de original.
obra se es IOFANTO de Alejandría eu a
COnecta hoy COn la matemliUca de los bab'loo' ' )'
se ocupó de teoría de números . I lOS Yque
indeterminado en su Arltm¿,ico.' pero en especial de an4lísis
Pertenecen a este siglo: 1);ON de AJejandrfa, cu a ..
Jos Elemi!"'o.r de EUCUOES . 'ó de base y revu:ión de
modernas de la obra.; y su las ediciones
que coment6 autores anti :,la liu'AT1A, también matemática
en los tumultos entre ¡uos, rec:ord4ndosela por su muerte
. paganos y cnstianos.
Pnmeras manifestaciones .L 1_
S
',UL malem'tica hind' E 1
OUUI"Wln'G obras de 1 dol u. n os
, D e astronómica, .
arcos mediante las ya no se miden los
la
. IWU, como en ProLOMlO' odian
semlcuerda yla a h ( , SinO m . te
. ce a nuestros seno la .),1' •
radio y el coseno) La con!' y Wlcreoc¡a entre el
sedala en la obra' del una labia de senos" se
ocupó también de an4Jisis ind . TA de este siglo, que se
ros). _También pert eterminado (con números éntc-
coecen a este siglo nrroclO d
de autores griegos; y el fdósofo Aloc e
CIa. autor de un importan. . LO de BlUUl·
e comentario a.! "Ub •
Eler1lCltOl de .ElICUDES. ro 1 de 105
Desde comienzos de siglo esb1 establ id l
numeraciÓn decimal de origen hindú &:Et e actual sistema de
pone tratadOS' elementaJes de romano 8ot:clocom.
tituyeron textos durant 1" y.geometría, que cons·
a e os empos medievales.
RAHMACUPrA se OCU..... de ••", .. in<!
- iI,Il4US eterminado
En las escuelas del reino franco se ¡m la'
quadrivfum: aritmética enseí\atua del
QCu rd ' geomeb'!a, muslea y utronornta de
e o con el plan 6jado por AJ..cUlNO de York. '
..Comienza el aporte 4rabe a la matc:rn4 .
ducciones y obras o tica, en matena de tra·
n.........cs: AL·Iú'lM'AJUZMI com
que contribuyó a difundir el ,lstem d . pone una
meración y un tratad a eamal de nu·
o, que lUO nacimiento a.! 41 b .,
resolución numérica d la' ge ra. con III
e ecuacl6n de segundo .-...1
comprobación geométrica'furr b QJ 6' ....0 Y su
al árabe y da la mlb anti' r . llJ!A traduce obras griegas
gos"; AL-MAllANl tradu egla.para obtener Mnúmeros ami·
tricos no red 'bl ce gebnucamente problemas geomé-
, UCI es a ecuaciones cuadnliticas
El lIrabe Aau AL, W"'F .
CfRBERTO de Aun se ocupa de las: funciones circulares.
hjndúes (sin el divulga en Occidente el uso de las cifras
207
S. XI.
s. XII.
S. XIII.
S. XIV.
c. 1340.
s. xv.
1482.
1484.
208
Apogeo de la matemática árabe en Orimte: Auu.uN .. acv,.
de matemática y de óptica; Al. KARIII da una dc.....tnd6a ...
métrica de la suma de los cubos; OWAI' c::I.ua6ca, ,..
suel,,'e las ecuaciones hasta las cuútic::as. en bma
o geométrica.
En la Iberia musulmana CEBER Oabir b.A1bb) ¡e ocupe. ele .....
gonometrla - El hindú 8ASIIl:ltAM ocupe de
Comienza el periodo de la trasmisiÓn a Oc::cid.cDc. del ....
irabe (en gran parte de origen griego): ADEL4&DO di: )
RoBERTO de Chester traducen a n
JUAN de y Domingo CUNOISALVO tndIK'CD
ciÓn pasando por el castellano; ili,'Ualmente tndYOaO ea
raciÓn del hebreo al latín ÁBRA.IIAW bar Kiyya '1 PLAl'OfiI de n
volí; culminando la era de los traductof'e:S coo la •
Toledo '1 Q:RA.RDO de Cremoa; a quien se debe b
de una quincena de autores griegO$ y iraba..
En Oriente florece al trabe NASI" AL-DlN. mieatnl .. Sic:6.
de Moerbecke traduce direetamcotc dc.I ..
latín. - Comienza el despertar matem.4.tic:o en <">.:rk'= ,..
NACCI propugna el iÍstema de numel'lOÓO c:Lcd.m.a1 d _ Lar.w
abad de l202 '1 se ocupa de teoría de nÚl:llel'OS. Q.p:ln, ..
meb1a; un JOROANUS Nemorarius se de 41&ebra:: c..
I'ANO traduce el Euclides; y el astrónomo SAaloI())(X) ....
de Fuera del aunpo estrictamente me! .'''mel
escol4.stico Ramón LuLL tnlta CUestiooCi de l6p:a.
Florecen el chino CflU ea cuya obra ti¡
HbÜnguJO aritrnético
H
; y el BI\A.DW.w>Ul&, ..... de ..
Ceometrlo especulotitlO. • La trigonometrla 100 dcarroI. ,.
obra del judío LEvl b. Cerson y el inglés WA.l.UJriCI'OtA .. "-
estudia el movimiento unUonnementc variado ea b-....
por el francés y en i>rma retórica por b
n.TrESBURr y -CAlCULATOR- (Regla de M..-j.
Se menciona el método de contabiJidad por putida cIaWa.
El filósofo Nicol1s de CUSA se ocupa de dbtintu e_,,'__
matemáticas.• En la segunda mitad del sido Jo. awc-m.
PEufUlACH y compUan lablas de
culares. - Aparecen 101 primeros b'atacb de uil:l:Mtka .....
sos; Treviso (1478); de Pietro BoJ\C1II Y de
(1489); en este último. $e introducen 101 lÍgPOII + '1 - •• A'"
de siglo. PlEItO della Francacacompooc un tnuadodt .......
tiva que circula manuscrito.
Se imprime el Euclides de CutPAHO (mejondo). • 1
5
M'"e
da Vinci inicia su carrera de ingeniero. durante la CtMI ..
de variadas cuestiones matem4t:i<:as.
u tripa,.,!! en lo sclence de nombrrl de CUUQUET qu. tna"
aritmética. álgebra, simbolismo. raciona1.i.ucióD de f b
dores ...
149<1.
c. 1506.
1509.
1525.
lS3J.
PAClqU. Surumo ck Aritllmetica Ceomet-'- p
ProponwnoJitd 'na, roporlioni et
É • resumen de la matemá.tica medieval
poca en la que DEL FERRO LL _
ca trinomJa. . lUiD resuelto una ecuación cúb¡"
PACIOU. La divin<J P n:ión
Tratado ck 11» ropo que tTae como Apéndice un
PJERO delta Fran eutrpo.r regulare.J (sin nombre de autor) de
Al cesca, compuesto en 1487. - En libri de tri lid
varo TOMÁS suma series convergentes. P
. se ocupa de cuestiones geon:wHricas de .
mtroducíendo las proYecciones horl.wntaJ Y . perspectiva.
CO$.J &sOOLFP ino-.·I l' y vertical.• En Die
A . uuultce e SignO de raíz.
par"""h póstuma DtJ trkmguli.r de RECIOIotO/'(J'ANO b
puesta QC' 1464 ' o ra como
la. • que constituye el primer tTatado de tri
nometrla de unportancia en latín. gc>
209
íNDICE DE AUTORES
·AL·RAz, (865-925), 170.
At.-ZARQAU: In.
AJ.rrIClAS de HcracJea (s. IV a. C.): 38.
AN"x.(CORAS de Clazomeñe (s. va. C.):
38.
ANAXJMANDRO de MiJelo (s. VI a. C.):
39.
ANAXfwI:.Nu de MiJero(s. VI a. C.}. 39.
ANTlroN (s. v a. C.): 54.
APOLOHIO de Perga Ce. 190 a. C.): 63,
70. 79, 112, 113, 114, 115. 116. 117,
lIB. 119, lOO, 121, 135, 138, 158,
177. 193, 194,
ARISTARCO de Samos (s. 111 a. C.): 94,
IOB, 136,
AalSTEo el Viejo (s. IV a. C.): 66, 79,
99. 102,
ARJSTÓTE...S de Estag;nl (384.J22),
16, 49, 54, 59, 50, 61, 72, 130, 156.
ARQufMEDLS de Siracusa (287-212), lO,
54.62,63,M,85,66,79,60,89,OO,
91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99,
100, 101, 102, 103, 104, JOS, lOO,
107, 108, 109, 110, 111, 112, lI3,
119, 1.20, 121, 126, 129, 136, 138,
139, 140, 141, 143, 145. 158, 161,
162, 163, 177, 194.
ARQUITAS de Taras (s. IV a. C.): 38, 62.
M,71.
A
AUN EZIlA (C. 109().1I67), 161.
AJlIWiAM BAR H'VYA (m.e. 1136), 172.
AJlu AJ.·j'ATH (s. x), 158.
ABUL,WAtTA (940- e. 997), 159, 162,
163, 170, 189.
ABu !:AJo/IL (c. 900), 161, In.
ABU UTHMAN (s. x): 159.
AD<ulUX> de &th (s. XII)' 159, 176,
178, 190.
MMU (s. XVII a. C.): JO.
AL BATTAN' (c. 858-929), 162.
ALBuT', León Baltis.. (1404.1472),
195,
ALBuTO MAGNO (San) (c. 1200-1280),
189.
AL-BIRUN' (973-10481), 163, 171, 179.
ALcU'HO de yo,k (e. 735-804), 153,
AuONSO X el Sabio (1221,1284), In.
AJ..·fuCCAC (s. VIII): 158.
AL-HAUN (e, 965-1(39), 163, 171.
180, 194.
AL-KA..., (m.e. 1024), J71, 181.
At.-KtIUWARIZWI Ce. 780-846): 159,
180. 161, 166, 187, 176, 177, 185,
IB7.
AL-MAllAN' (m,e. B74), 162. 172.
AL·NAY"Z' (m.e. 922), 158, In.

211
E
ENÓPIDES de Quíos (s. v a. C.): 38.
ERATósTENES de Cirelle (s. 111 L C.);
56. 80. 90, 96. 110. 112. 120. 121.
135.
ESTESICORO (s. VI a. C.): 37.
EUCUOES de A1ejandria (e. 300 L C,),
23.37.42.49.60.62.66,70.71.72.
73.74.75.76.77.78.79.80.81.82.

99. 102. 113, 118. 128. lJO. 135.
159. 162. 171. 176. 177. 178. lBS.
193. 194.
EUDEMO de Pérgamo (s. 11 a. C.): 61,
113. 114. 117.
EUOEMO de Rodas (s. ,va. C,), 36. :n.
38, 48. 129.
Euooxo de C..ido (300-337 Ó 4OS-J55),
38, 63. 64. BS. 71, 75. 80. ll-l.
56.96.
DAMASCIO de Damasco (s. VI): JJO.
DANTE Alighieri (1265-1321), 189.
DEOU..IND, Julius Wilhelm Richard
(1831-1916), BS.
OEMÓCRITO de Abdera (s. Va.C.): 37,
BS.
DESCARTES. Res>é (1596-1850), 140.
DINOSTaATO (s. IV a. C.): 38. 58, 63.
D,ocLt:S (s. 11 s. C,), 120. 123.
DIOFANTa de A1ejandria (s. 111): 25,
77, 127. 140. 141. 142. 146. 147.
148. 149. ISO. 155. 159. 166. 171.
194.
OIONISIOOORO de Amiso (s. I a. C. 1):
121.
OoMNINO de Larisa (s. v): 129.
Dosrn:o de Pelusa (s. 111 a. C.): 90,
lOS.
Dü..... Albrech. (1471-1528), 195.
199.200.
- -
]
l'
L
lhPÓCJtAn:s de Qulos (s. Va. q, 38.
38. 54. 55. 56, 57. 199.
H,PSICLES (s. 11 a. C.): 77, 120, 1.58,
177.
HOMtRO (s. IX/VIII): 41.
HORNER, WiJliam Coorge (17B6-1&17):
164.
18N AL-BANNA (e. 1256-1321), Ill-l.
leN AL-HAYnIAM:: AutAzEN.
leN AL·HUSAYN (s. XI): 171.
l8N !M.OR (s. x.u Ó XJu): J84.
IsKAQ b. HUHAYH (m. 910), 158
lS'OORO de MUelo (5. VI)' 77. lJO.
ls'OORO (San) de Sevilla (e. :!00-638),
153.
JABIR be.. Aflah (5. XII)' 172. 177.
].u4BUCO de Calcis (s. IIlllv): 130,
132. 133.
]OANNlS A.rcerius de Croninga (s. XVI):
131.
]ORDANUS Nemorarius (m. 1237): 179,
189.
JUAN de Palermo (s. XIII): 178, 187,
186.
JUAN de Sevilla (s. XII)' 159. 176.
I'LEJN. F61ix (lll-l9-I925), 42.
U:OOAIoCAS de Taso (s. IV a. e): 38.
LEÓN (a ,v a. C,), 38.
LEoNARDO da VinO (l452-15J9), 195.
199. 200.
l.I:ONARDO Pisano (c. 1I7O-después
de 1240), 161. 177, 178. 156.
186. 193. 195. 196
H
EUTOCIO de Escalona (s. VI): 129, 130
158. .
F
C
FIUI"O de Mende (s. IV a. C.): 38, 80.
FlLÓNIOt:S de Éfeso (s. " a.C.): JI4.
CAUNOde Pérgamo(l3().e. 200), 133.
CEa" (s. VIII)' 172, 173. 183.
CEM'NO de Rodas (s. , a. C,), 121. 177.
CUAIU>O de Cremona (1114-1187);
176. In.-
CElUI EllTO de AuriUac (e. 930-1003),
175.
CHlBERTI, Lorenzo (1378-1455); 195.
CUIULIlM'O de Moerbeeke (e. 1215-
e. 1286), 177.
CULO'N. Pa.1 (1577-1645), 135. l-ro.
CUNOISALVO, Domingo (s. XJI): J76.
HABAS" AlAIA.S18 (s. IX): 162.
HAU-I:Y. Edn,uod (1656-1742}. J 13.
IiAMU.TON. William -... (1805-1865),
25.
HEJ8"C. Johao Ludvig (1851-1928),
96.
Ht:.RMOTAMO de Colof6n (s. IV a. C.):
38.80.
HERODIANO (s. 11); 16.
HUOOOTO de Halicamaso (5. va. C,),
18. .
II"ÓN de Alejandria (s. ,), 127. l-ro.
141. 143. )44. 145. 146. 159. 202. .
HESlooo de :\scra (s. VII/VIII): 41.
HEYTf.S8URY, William (s. XIV): 191.
fflUJ. AL-Huesf (s. IX): 158.
H'LBEllT. David (1862-1943),82.
HIPARCO de Nicea (s. Ir a.C.): U5,
121. 134. 14.5.
HIP'AS de EIix (s. v a.C,), 37. 55.58.
63.139.
196. CIIUQUET. Nkholas (e. 1484),
203.
CHU SltlU·CIIIEl-I (s. XIU): 164.
o
CALCUUTOR . Richard Swines . head
(s. XlV)' 191.
CAMPANO, CiovaIlni (s. XIII): 178, 190,
193.
CANTOR. Ceorg (1ll-l5-1918), 10.
CAPELI.Jr" Marciano (s. v): 152.
CASIODOIl.O (c. 490-<:. 565): 152.
C'CERÓN (10643), 91.
COSÓN de Samos (s. 111 a. C.): 90.
COPtMNI o. Nicolás (1473-1543): 179.
CUSANO, El '"" Nicolás de Cusa (1401·
1564), 192. 198.
CIIASLES. Michel (1793·1880): 89.
tI'IN CIIII.:·SUAO (s. XIII): 164.
ARVA81-lATA (n. 476); 155, 165. 166.
ARZACIIEL (c. 1029-1087): 177.
ÁTALOde Pérgamo(s. II a.C.): 113.
ATENEO de Cicico (s. IV a.C.): 38.
AUTOUCO de Pitana (c. 330 a. C.): 88.
158. 159. 177.
AV'CENA (980-1037), 163. 170.
8
11
C
8AO'N'. José (1897- ), 10.
8ACON. lloger (e. 1214- c. 1292), 189.
190.
8AIIA AL-D'N (1547-1621), lBS.
BANU MUSA (s. IX): 159.
BAR HIVVA (s. XII): 177.
BASKJIARA (s. XII): 166, 173, 174.
BEDA "e1 Vencr...ble" (c. 673-735): 153.
BoEelo, Severino (48().5Z4): 127, 130,
152. 189.
6ollCIU, Pielro (c. 1484): 199.
URADWARDINE, nlOmas (c. 1290(1349):
lOO.
BRAIIMACU""A (c. 588-660): ISS, 166,
173.
BlUSÓN (s. IV a. C.): 54.
BRUNEULSCHI, Filippo (I377·1446):
195.
212
213
v
IV
y
Z
VAN OER WAERDEN, Darte! Leinder
(1003- ), 33, 46, 157.
VARMIAMIlIlRA (s. VI): 155.
VENlltIS, Michel 0922-1956): 17.
VITRUVIO (s. I a. C.): 109.
WAI.LINCFORO, Richard (J292-133S):
190.
WIDMANN, johíUln (s. xv): 194.
IVITELO (1225?-I280?), 194.
YANC HUI (s" XIII): J64.
Zf.NOOORO (s. 11 a. C.): 121.
ZLNÓN de El.. (s. v •. c.¡, SO, 51. 52.
ZEUSIPO (s. 111 a. C.): 97.
. ZEunIEM, Hyeronimus Georg (1839-
1920), 24, 49.
T
u
SMITU, Hcnry johl) StcpJHm (1826-
1883), 174.
Sr"Ncu, Edouaro (l882-1963j, 26.
TAlIlT b. Qurm (827-901): 158, 161.
169, 177,
TAUS de Milelo (s. VI lL C.): 39, 40.
41.42.
TEt:rITO de Atenas (s. IV a, C): 38, 49,
60, n. 80.
TEOOORO de Circne (s. va. C): 38, SS.
1\:OOOSIQ de Bitinia (s, I a. C,): J21.
158. 159, 177,
Tr.ÓN de Alejandría (s. IV): 73.
TEÓN de Esmima (s. 11): 99, 128. 132.
TEUOIO de Magnesia (s. IV a. C.): 38.
TIIUREAU-DANCIN. Frantois (1872-
1944), 22.
TIMARIDAS de Paros (s. IV a. C.): 62,
63,133.
TOMÁS (Santo) de Aquino (122&.1274):
189.
ULUC SLC (1392-1449), 185.
s
Q
SACK080SCO (s. XIII): 179.
SERENO de Antinópolis (s. VI?): 129.
SEVERO Seboth (s. VII): lS6.
SIMI'UCIO (s. VI): 36, 130.
Rr.CIONONTANO (1436-1476): 192.
REv PASTOO, Julio (1888-11162}. 9, 10.
RHAZf.S: véase AL-HAn
RHIND, A. Henry (1833-1863), 30, 31.
ROBUTO de Chester (s. XII): 176.
RUFINI, Enrico (1890-1924): 164.
QuST' b. Luq. (s. Ix/x), 159.
R
195,
o
N
P
PACIOLI. Luea (c. 1445-1514):
196, 200, 201, 202.
OMAR KlIA\'YAM (c. J04O-c. 1131): 171,
181, 182.
OOES"", Nioole (1313-1382), 191. 192,
197, 198.
N...o AL-DIN (1201-1274), 185
NAUCMATES (s. 111 a. C.): 117.
NEOCLlOES (s. IV a. C.): 38.
NEUCEISA EIl. Otto (1899- ): 22,
28,46,63.
EWTON, Isaac (1642 jul.; 1&&3 greg.-
1727) 42.
NICOMACO de Cer.LSa (s. 1): 86. 127,
128, 130, 131, 152, 189.
NICOMEOES (c. lBO a. C.): 120. 122,
139.
PAI'PUS de AJejandrla (s. lIl/lv): 89, 93,
107. ll3. 114, 119, 127, 129. 133,
134, 135, 138, 139, 159.
PARMtNlDES de Elea (s. v a.C.): SO.
P'SCAL. Slais. (1623-1662), 42, 140.
PECKAM, john (1229-1291): 194.
MACH, Enlst (1838·1916): lOS. PERSEO (s. 11 a.C.): 1.21.
MAMERCO (s. VI a.C.): 37. PEURSACH. Ceorg (1423-1461): 192.
MANSCOPULO, M:lximo (s. XIV): 175. PIEIlO della Francesca (1416-1492):
MARINO de Neápolis (s. V a. C.): 129, 195, 196, 202.
130. PITÁCOMAS de Samos (s. VI a. C.): 22,
MASLA.... (s. x), 161. 23, 25, 28, 37, '12, 43, 44. 45, 47,
MENoc"'o (s. IV'. el 38, 63, &1, 66, 49, 75. 83, 84. 135, 160. 164. 169,
99. 173, 174.
MENELAO de Alejandría (S. 1); 127, PUNUDE, Miximo(1242--c. 1310): 175.
128, 131, 134. 138, 158, 161. PLATÓN (428-348), 38. 49. 55, 56,59.
METKOOORO Gnes del V como del VI): 60. 62, 63, 76.
146. PLATÓN de TIvoli (s. XII): 172, 177.
MILU, Aldo (1879-1950), 10. PUNJO (23-79), 153.
MULAs VAUJCROSA, José Marla(1897-. PLUTARCO de Queronea (s. 1/11): 90.
1970), 9. 91.
MONGE, CasllaJ'd (174&-1818): 196. PaOCLO de Bi7.lloeio (410-485): 37, 44,
MUI.Lt:K, johanncs (s. xv): 192. 48,71, 78, BO, 89, 129.
P'rOLOMEO, Claudio (s. 11): 56,80, 114,
ll5, 121, 127. 128. 133. 134, 135,
136, 137, 138. 155. 158. 159, 162,
165, 170. 176, 177, 189. 191.
LEVI bcn Ccrson (1288-1344): 100.
LIU Hui (s. XII): 164.
LULL. Ramón (e. 1235-1315), 189. 190.
214
215

DisClio de c;ubit:l"ta: Sergio Manela

ÍNDICE
PREFACIO 9 : :.. 13 13 14 17 18 21 21 26 30 31 35 35

III reimpresión, agosto de 1985, Barcelona, España

l.
@ by Ced¡,a. S.A. Muntaner, 460, entlo., 11I
Te!. 201-0000 08006 • Bar<:clona, Espai\u

LA MATEMÁTICA EMPíRlCA 1. La prehistoria 2. Letras y números .. Notas complementarias 3. Formas y problemas

:..~.

1. S. B.N. 84-7432-206-5 (obra comple..) 1. S. B. N. 84-7432·207-3 (volumen 1)
Depó'ito Legal, B. 30.566· 1985

Il. LA MATEMÁTICA PREHELÉNICA 1. Los babilonios Notas complementarias 2. Los egipcios :....... Notas complementarias :................. III. LA MATEMÁTICA HELÉNICA 1. Los griegos
Notas complementarias , , , :.. ,

2. Tales Notas complementarias
Impreso en España Prillted itl $paill
La reproducción total o p;;lrcial de este libro en forma idéntica o modifi· escrita a m:1quina o con el sistema rnultigrof, nümeógraf'o, impreso. etc.. no autorizada por los editores. viola los dereehos reselVados. Cual· quier utilización debe ser previamente solicitada.
C'.1da,

\

3. Los pitagóricos Notas complementa':ias 4. Los elealas Notas complementarias 5. La matemática del siglo v Notas complementarias

. . . . .. .. . .. .. . ..

37
39 41 42

46
50 51

52
55

6. La Notas 7. La Notas

Academia y el Liceo complementarias matemática del siglo complementarias

59 61
IV

64

rv.

LA MATEMÁTICA HELE iSTlCA J. Alejandría 2. Euclides y sus Eleljlentos . Notas complementarias 3. Arquímedes............................................... Notas complementarias 4. Apolonio de Perga Notas com¡llementarias 5. Los epígonos del siglo de oro

69 69
71 80

PREFACIO

89 97 112 115 120
121 124

Notas complementarias .. 6. La matemática griega
V. EL PERIODO GRECORROMANO..... J. Epígonos y comentaristas Notas complementarias . 2. Plolomeo y Pappus Notas complementarias 3. Herón y Diofanlo VI. LA ÉPOCA MEDIEVAL 1. La temprana Edad Media Notas complementarias 2. La alta Edad Media

127 127 130 133 135 140 151 151

~.'...........

Al/d por los años cuarenta. cuando me debatfa en una serie de vacilaciones sobré si la carrera que yo debía seguir sería la r1e flSicas v bien la de letras. empecé a ofr hablar r1e un manual ampliamente concebido y claramente erpuesto. titulado Curso Cíclico de Matemáticas. de don Julio Rey Pastor. Tenninadas mis dudos y embarcado ya en elestudía de la Filosojla Semdntica para poder leer. en su original. los cUJcurnentoMe Historia de la Ciencia que a mf me interesaba trabajar-ter/os astronómicos y lIduticos principalmente-. tuve ocasión de conocer a don Julio. llevado de la mano de mi Maestro. José M. Mi/lds. que era buen amigo de aquél. Desde ese momento se estableció entre las dos una corriente de afecto que se transformó verdodera amistad con el correr de los años y con el intercambio de ideas acerca de la historia de la cartografla. que a ambas nos interesaba aunque fuese en dreas culturoles distintas. Cuando charldba,nos acerca de sus problemas le entendfa rdpilÚJmente; todo lo contrario ocurría si tenfa que hacenne con el contenido de una carta manuscrita suya escrita, con frecuencia. con Idpiz y letra enmarañado y pequeña: la tJjficultad

en

no estribaba en las ideas, sino en la letra. Para evitar estol incon-

Notas complementarias 3. La baja Edad Media Notas complementarias TABLA CRONOLÓGICA íNDICE DE AUTORES

163 170 179 189 197 205 211

venientes de su caligrafla. que él era el primero en reconocer. procuraba utilizar la ,lIdquina de escribir siempre que podfa y pergeñar en pocas Uneas lo que m~ atrevería a llamar su pensamiento

analltico-sintético. Tenninados mis estudios de letras. yen espera de unas oposiciones que nunca acobaban de llegar, lne enfrasqué. para aprovechar el tiempo. en el Análisis matemático. el Curso CIcUco y . .. la Historia de la Matemática que hoy. COlno consecuencia de aquellas
9

er. Baslll ojellr 111 c1dsieCl revisla bibliogrdfiea "Mlllllematielll Review". las tituladas Arquímedes. La Historia de la Matemática. Es el viejo sislema diddeliea de las "ilusu t raciones O "Iecturos" (en sentido figurado. Tal vez las innovaciones mds interesantes se han prollucido ell los dos exlremos ele la "istOrill: ell el de 111 IInligulI ciencia blllJilónica yen el de la maternática contempordnea 1) es en tonJO de estos temas donde se ha reestructurado este texto ya clásico lresde su primera edición.'Wbre la hislorill de 111 I/Ullerlldliea y e/lo 110 ha sido llSí. Para envejecer hubiera sido preciso que en los veintitatltos mios transcurridos desde su uparición se hubieran publicado muchas nuevas monografias . de RerJ Paslor y BIIlJini. para cOllOcer incluso el estilo llel autor comentado del cual se insertan b. saban en nuestras universidades. se reedita ahora sin apenas haber enr. constituye la mds seria ap0r/oció" de conjunto a estos estudios reali:(J(lfl en nuestra lel1{!. aunque a lo tI.le J!.qtle~el. con las mejores del extranjero. El texto. no alcanzaron el nivel suficiente !Jora integrarse en una visión panorámica tle tOlla la matemática. ya que no recto) (!ue tan útiles son como ejemplificación de la materia tratada 1). a veces. Especialmente intere. en el momento de su aparición.uo. en cambio estoy convencido de que es un eslabón más de la eaclena de ol>rllS que conceden lila Argentina la supremacia en este campo científico al que sena ele desear que fuera reforuulo pronto mediante unas estructuras ¡nsliluciollllles que .. hijo.forzosamente. por mi parte. l' • Bab"" y del Sr. y se ¡Jlletle parang011ar.iS7Jl(' se sumen las producciones de caUlpos afines como son los de la IIslrallomía o de la Josiell.ejecido. si tuoieron trascendencia en el desarrollo de la raquftica cultura matemática local.énero lle materias. Yes IIn (lrgelltino..aunl/ue sin excesiva confianza. Babini.se etlellta de lo poco que rel'resenlllllll'roducción hislóriell del/tra de la illmensa masa bibliogrdfica del tema uwtemdtico. sino quefue en Buenos Aires tambitn enllonde Q!Joreció la serie (le doce vo/rimenes titulada Panorama general de Historia de la Ciencia que.f nacidm' grllcias al empuje inicial de Rey Pastor.rafla hispanoamericana. detenninados autores hispanoamericanos que. esta Historia de 10. ¡UAN VEIlNET 10 11 .tlliosm. un hueco IIotOriO de /t. Rey Paslor. ya los que .. Bubín. sin duda. IJ ahora se reedita en Buenos Aires./lentlbll.ó de base para los escasos cursos de Historia de la Matemática que se profe. y tampoco lo intenta ahora.. hoy por hoy.}. que desde hace varios años estaba agotado. Vale la pell(J recordar aquí que no sólo se lJUblicó. tl/onografias sobre el tema -lle las que al/uf recuerdo.jejo~ lazos de muistad con don Julio se Iwbíil unido. Era imposible. y lle la recién fun¿¡¡da "Hisloria MCllhematiea".como las Vorlesungen de Cantor.fj(! debe que lIun "oy 111 Arge"linll figure 11 111 elll>e:ll de ladas IlIs naciones lle lengua hispalia. Si espero -.o conocer de cerca /a dura batalla que sostenía /Ja!Jil1i ]Jara consolidar los e.'l de Historia de la Cieucia ell la Iwción hernuma.O: a los r.os de los "Archives of'''e H istory of Ihe Exael Sciences". dada la anern. ser tHla suma de conocimientos enciclopédica . santes resultan las "notas complementarias" en que los autores desarrollan. y Miel.que sirva para despertar nuevas vocaciones jóvenes para estos temlls. y muy pronto fi4e la obm que se utili:. ya veces ni se citen. sino dar a conócer tallo aquello que es funeltlmentlll pelrll seguir el e/esllrrol/o di !IIS ie/etls /xISicllS de la male7lláticll desde 111 IIntigüedad haslll hoy. bibliop. con toda libertad.'itudio. . e. IlIlbrá que crear IIlgún dfa. a (jltela pluma. eDil el curso {Iel tiempo. El libro no pretendía.tut!io. Este prurilo por la concisión explica que en ella no se trate en detalle.a congénita que sufren estos estudios en nuestra patria Ij en los países iberoamericanos. lJue 1)(' ha sacado a luz bastantes volúmenes. La matemática y la astronomía renacentistasy ha ver/ido ti nuestra lengua varias obrtls de Sartoll lJlU' así ha sido ampliamente conOO(lo en nuestros circulas. t¡uien ha escrito al~IHlas de las más t.-eves enunciados y demostraciones. un viaje ala ArJ!.Jcias.)lIrll el". tan refractarias (1 e!.entina que me hi:. neganne al enClIrj!. algl...\ Matemática.nos de los temas aludiclos en el eorreS¡JOlldiellte ellpílulo. de los bellemüilos esf. 11 pes". tengo ocasión de prologar por deferencia llel Prof.

En efecto. que obser· va el movimiento de los astros y destaca direcciones especiales. Una hipótesis verosfmü acerca del origen de la escritura vincula este origen con prácticas aritméticas. A! pasar de la etapa paleolitica a la neolrtica el proceso se afina: las nuevas técnicaS agrlcolas y pastoriles. que graba escenas de un impresionante realismo. la cerámica y la carpinterra. vidades están prefigurados los conceptos básicos de la matemática: número. como subproducto de la cultura urbana. aún vago y nebuloso. medida. La prehistoria La expresión: el mundo está impregnado de matemática. convertida en lugar común en una era tecnológica como la actual. El hallazgo del proceso deductivo y de la relación causaefecto y los inagotables recursos de la imaginación humana harán el resto. y cuando asoma la escritura. hablar y fabricar instrumentos. el trueque de bienes y objetos. la industria textil. social y económica exigen una precisión cada vez mayor en el contar. que construye viviendas y tumbas. que conserva el fuego e imagina trampas para cazar animales. En la mente y en la acción del hombre prehistórico no están ausentes los números más simples. es una expresión válida para todas las épocas humanas. las formas más elementales y la ordenación más visible de las cosas. la minería y la metalurgia. tan consustanciados están el contar y el comparar con las especificas actividades del hombre: pensar. en el medir y en el ordenar. 13 . la navegación y el transporte.. en ese hombre y en esas acti- ~ . ese saber matemático. que computa distancias con su cuerPO Ysus pasos.1. según tal hipótesis. comienza a adquirir consistencia. LA MATEMÁTICA EMPíRICA 1. En el hombre que da nombre a las cosas y a los actos. orden. las normas que rigen la naciente organización familiar.

que actúan a la manera de uñidades en la forma como aún se acostumbra para el venclOnal y una mayor difusión. lo comprobarla el hecho de que las tablIllas pictográfl~as de Erech del 3. sino sola- retel~er de memoria las "cuentas del templo". Los bienes del templo. a quien se trataba relativos a los tributos que se debían al dios y la cantidad de semll!as y de ganado que se entregaba a los campesinos y pastores: de afula neceSidad d. También se han facilitado los cálculos mediante el uso de obje· tos materiales. un primitivo sólo representaba Ja unidad espiritual de la comunidad. puntaje en los juegos de naipes.la ~scritura na~ a mediados del IV milenio antes de Cristo en la Baja Mesopotanlla. cabe recordar que entre los sume. es decir.e fijar signos convencionales que permitieran retener es~s datos SIIl confiar en la memoria individual. 3 se designan con vOC'J. un indio norteamericano. ve Ciertas coneXIones entre la escritura y los sist~mas de numera- vidad humana: as! nativos de la isla Fidji indican el número de víctimas logrado en la caza mediante entalladuras en sus mazas. al observar cinco entalladuras largas y cuatro últimas cortas. Si este sistema de entalladuras se toma convencional. como hojas secas o piedrecillas. una espiga de trigo. el nativo tendrá idea del número 54 para el cual seguramente en su lenguaje no dispone de la palabra adecua· da.ban construidas alrededor del templo. rios existía la costumbre de marcar con sellos individuales los último caso según sean ellos esféricos o alargados. hasta construir rudimentarias máquinas de calcular. los sellos que marcanan Jos bienes del templo adquiririan un sentido más con. sean o no primitivos. no esencial. ~ Observemos en primer lugar que todos los pueblos sin excel)-CJón. En otros casos los números 1.JJl' 1'10. por ej<. la siguiente es algo más larga. disponen de palabras especiales para designar los números y fracciones senci!Ius: así c. y siempre también bajo el imperio de una imagen concreta(l) Tal presencia constante de lo concreto en la numeración primitiva se puede presentar bajo diversos aspectos.?mo disponen de gestos y signos convencionales para Indicar numeros o unidades.blos diferentes según se refieran a personas.ble que a medida que esos bienes aumenta. que son las más antiguas que se conOcen. un pez. Así. que se presentan siem- con la caractensticade que después de nueve entalladuras iguales. en el seno de la cultura urbana de los sumerios cuyas ciudades e~t. esa palabra no quiere significar el número 5. de ahí que con un sistema limitado de numeración hablada pueden llegar a contar números relativa· mente grandes. decimos "una yunta". C. días u objetos. y en este fuera el ongen de los primeros signos grabados. como una torre escalonada. y que por ser el dios de la ciudad el umco ~ropletar~o de la tierra y de todos sus frutos. tengan o no escritura. es decir en el número simple <tUl' 14 15 . Nuestra palabra "cálculo" provie· ne dellaún ca/culi (guijarros). Así. acompañad. Por lo demás. se advierh. 2. \ En este campo como en. y es expllC"J. el ejemplo abstracto no cabe en la mentalidad primitiva. entre él y un sistema de numeración escrita de tipo decimal aditivo s610 existiría una diferencia de grado. contienen signos que representan una cabeza de vaC'cl. ban con el crecimiento de dirá que ha tomado tantos peces como dedos tiene la mano. eran administrados por los sacerdotes.:. Por ejemplo. mientras que para los bueyes. nos numéncos. tantos otros la variedad preside la acti- Esta notación Ilumérica de las '·cuentas del templo" pone de relie. sino que ~ncerraba además su riqueza económica. Letras y núllleros cos fundados en el agrupamiento de objetos materiales.Igualmente se ~n~uentra en los pueblos primitivos una wan variedad de procedllnaentos de cómputos. ya en la base. pre como una relación cualitativa de un signo a la cosa significada. edifica: do sobre una cohna artificial. y si designa este hecho con una palabra que deriva de la palabra "mano". ciónque pueden dar pábulo a la ten tadora hipótesis de admitir que los sistemas escntos de numeración fueron anteriores a la escritura misma.os de signos especiales que sin duda representan sig.-' igual variedad. Quizá pueda verse un residuo en nuestro léxico actual cuando al referimos a ~bjetos de propiedad personal. que no acumulados en sus t~lIeres y graneros. pues ese hecho significaba una imposibilidad material.500 a.. zapatos decimos" un par". no son sino dispositivos mecáni- 2. los datos fa población. Que tal de familiarizar con el inglés.(2) Al pasar a los sistemas escritos de numeración. no pudo traducir: "Ayer el hombre blanco mató seis qsos'·. y los ábacos par~ contar y sumar que se perfeccionaron en los tiempos históricos. se tomaba más difícil mente que los objetos en cuestión son tantos como los dedos de la mano. Por otra parte. .

realrtahan un diferentes. C.IClones otras partes d e I . la 9 inclusive.crpn: épocas d. rente . '. agregán-.lllientra. En el idioma francés actual quedan rastros de una base 20 de los celtas. gramático griego del siglo n que estudió. Por el empleo de las letras del alfabeto arcaico se supuso que el segundo sistema fuera anterior al primero. po'.sirve de jalón para expresar los nlllneros mayores.'\Stant~ ~:. que probablemente provienen de bases ya existentes en los sistemas ora4 les. e tenía más cerca.llcu'o. . mientras que en los sistemas posicionales el valor de cada signo depende de la posición de éste en el contexto. .~:ta en tiempoS medievales. que puede ser de tipo aditivo. 4 ó 5 aunque la base más difundida es lO. en sistema. nuestras docenas son también residuos de una base 12. al noS casos el sistema de Es interesante destacar ue en ~scritu~a.' r dc<:uados relaciona os con as . . JOsitivo semejante para contar es e (2) Los "quipoS" peroa nof . exteodid\~ y. re'"'t:rar>C d tilidad par. el 90 y el 900.. que reschult~ Sontodasdelllm. IV a." 1· Casi todos los sistemas antiguos de escritura disponen de signos.ito~ :. 00 fue descifrada por MI e pertenecer a un idiO~ gne~~::~l se' habían identificado n~ ~lo Ventris en 1952. é n·c:os perteneclel . el hebreo y otros que utilizan para ese.miento de la escritura. que se reconocen trleSb¡~s. las nueve decenas y las nueve centenas se representan por las 24 letras del alfabeto griego en su orden. Un IsI de los cuales el más conocido es el en las cuerdcclUas con nod os. (:ouh\r v . 16 hasta para sumaredhayada(.mitivo v el niño ··cuenhin con os contar por los dedos: ta~~'é'\e E~~ "cálcuio díJtitlll" se ha. (3) P . ritméticas slmples. tad . Un sistema. ya que se conocen dos sistemas de numeración escrita. independientemente de la posición del signo en el contexto. d 1 mismo. especiales para representar los números.~ld:.. el árabe.: su propio (. los antiguos peruanos. . runas operaciones: ·es y sin duda tal desclfrasino también a1b robablemente cálculos de ~rcedn sac¡. . ma de cuerdas de distintos ro ore~ dis ner de escntura. en el cual la unidad y las primeras cuatro potencias de 10 se indican con las iniciales de las palabras respedivas. el cual mediante un sist~ fun dado k· do) peruano c o n .1. .~ el n~~ hablamos de dígitos (~e1 latín dl~~~'~~)tal)<\I\ ~'nllmerare per di)!.. amoos aditivos.no se presenta. Aun .tes a un sistema decimal aditivo. y un segundo sistema en el cual los nueve digitos." e ks permitió rc(t. 1 1 :' Es nutural (lue e I hOlll Il re Il·lr·. utilizada ya por el número (aproximado) de lunaciones del año.a. a referimos a la. su mas Y .i~o: (~Ue"cntuallllente de los pies.~ . que ya Aristóteles justificaba en vista del número de dedos de la mano. "1 hist6nC'.~oy.) )S (:onvertido en un "cál~ulo '%~~><lo~ : las manos y de los ~it:S utl~I~~~ primitivos. y en el cual se indican con ápices y otros signos especiales las fraccil>nes unitarias y los números superiores al millar. . pero el hecho es que el primer sistema cayó en desuso hacia el s. . Por la base 10 y el tipo de lectura.·rT'. y expuso estos signos). 1 1 ~ cen las escrituras cretenses e abstracción. El caso griego tiene un interés especial. se advierte igual variedad: puede ser 2. cuyos signos se llaman herodiánicos (por Herodiano.: -dedo) .d~~ . ~ti:"de ellas: 'a lineal B. comd lo comprueba el hecho de que seguimos hablando de pares y de yuntas. ya en la lectura. d l· . 0.. por lo menos en e si no crono l6g1ca.po" (del quechua Clpu=nu d os en nu' qut I con IlU . en vista de la facilidad que ofrece el mayor número de sus divisores.asentido de la sencillez y de la d las .• quedando en vigencia el segundo. dose un signo especial para el 5.:.. Los anti~OS ~mal~ .~ que el c.istrM cuanto dato ·stema de numeracI6n esen a qu caba! s.enlO yau . intercalando tres letras de un alfabeto arcaico para e16. Un e¡emp o o o~: ictográfico y dos lineales A YB. De escn .lS: ya en la antl~u • . el Es o-' p~~igiosa memoria de sus ~culadores. En los sistemas aditivos el valor del número se obtiene sumando (en ocasiones restando) los valores correspondientes a cada signo individual. miento prevIO ayudó al postenor e " 1 Notas complementarias (l) Los" nl¡lIlefM c(J"JO~(' e.nte sllYlbo CimoS a I >O se perfeccionó penllltlen o e de los dedos frente a otras partes d~ ~U~11 .~ dI:" recuento de números b. los signos num . nuestro sistema actual es decimal y posicional.\s de lar v SUnlar. cuerpo para con. cierta prelación. con variantes distintas. que adem. en especial los d os e . dedos" (no "cuentan los os. al" mo ocurre entre ciertos pu~.-ll. o posicional. base que fue adoptada también por pueblos primitivos descalzos.-- gracIa>. puede ser 3.mero V dl5llOSlC1·0 n . . En cuanto a la base de los sistemas escritos antih1'UOS. ya por su comodidad en las medidas.. fin las letras del alfabeto respectivo. media. frente por ejemplo a los de la base 10. Constituyen excepción el griego. numeración escrita presenta. claro es también a la • 17 I . .

.. alg:ullns tl'xhw r.dllltu. mostrando'l veces curiosas coincidentias de temas en puehlos totalmente alejados explic.dos de Igual extensión a cada men O sus principal d que cada poseedor pagaba anual ~s re:ursos e las rentas dellole de un habitante é t mente.Ir ('011 pll . . 1t.' .. así Jo atestigua '.. utiliZ:lCllI (l1"i1lC'i ').· t '4:1 1.lico.1lI 11" Uf'l' 1I111lulIl..'rUII ultllllalllt'lll' I\. ' Ullh'IO.. h • • f (101m 1Il( I(. 'b puntos y barras. J.ís adelante la renta e\:iJ!idJ. tiwOTt"Cida por el c'lfácter reert. e se presentalx1.l' .ls con qllt' el hombre decoró y ornamentó sus viviendas Y . E' "hl " 1If:l IIla\ . II r... IIIU .11 el" '>(' (3) Lll ('IwlO/of!.blt~tll.... Por último.. > ..JIU'. ' . er oto en un conoc'd 'd I o pasaje e su H Islona: El rey de Egipto d' 'd'ó I habitantes. tieo y.. ti: . Ijllt' '111' 1 1 slntornáti(. ' Por su nombre: geometrí.'ill . l' l'ad. \11111 In'" 'l~ll'" ' •. Por lo d('ln¡ls lluevas llo(:iones J!.'stimul<lra en los lllaV:L'i h 1.II'''Pl·I·11" d. 1111..L\ humanas. Este sistema. >¡lse' (aunque no (. ('0I11l'nZÓ a ('Onoc'erst' la ~t"flnletria en E)!iptn..lrM t'll \ l~t'l el t ~ . CI' n escnta que resultó do.l.\ndost' tal ("tlincidencia solamente por trasmisión oral a la manera de st'1l1illas que lleva el viento..1\ .. 1o11l1 l. ....d IlIlt'utf . las cuestiones del folklore matem:\tico enciermn interesantes lluciones de orden aritmético y. el círculo . no agotan el campo de l ' es COJllunes y frecuentt's.!ulares. al rey y le exponía lo 18 19 --- .:II' .1 • • 11 11110 ((' (. nlllllcroscindic. (.. .1' li"l·h.jeron su att"ndón por ~u st>ncillez o su simetría: la línea CHnea" viene de lino).L'itrO'i t'1l la bóveda celeste.l( 11.'o destacar en .'fn"'. l'pn"wuhe'l c: ' . a veces... era proporcional al lalmu)o reducido del tole.ul'l!.ía ¡¡/tIlJfl (Hro ('.lhl e ('elr flIeas. hasta aI~ehr.' .-Ir t~1 (.tqlll· 11'" 1I11l" 1lil 11' .tlt"s.'l. o as. "1. ya <Id andar dI: los ..' t i .1 11\ .ús entre sus los conocimientos geOmétriC:s ~n ~nego alud~ a medir la tit.• '111)4'1".1 od uVlcron un on~en pr. 11" . índoll"m' 1 10111 IU'UI 1'. Por lo tivo y conjeturalmente del prehistórico.:ul.-l.l!'l .. asignando lotes cu~~lr I e sll~lo del p. lIl1l\ Mas no sólo el hombre midió la tiernl: otras mt:. .1( 11111" -4IU=:!ll .' esta pn\ctil'a que.. El ladrillo. pienso.¡d I Illdiz . I "'Istema('¡¡d:l"cifr¡¡" u"'I'II' ' I · " t nt.1' ~o eungr~ode~~~ (lue revela su incipil'lllt' c~s(. mientras que rrl...ICI·(IO'lt/t'¡ I .. . tll~1 ('aklllac!lJ"l' .:1111\ wrut.\etico.lTn a.. aporté> prohahlemente la noción dt' ¡'illflulo rrtto. que en el olro d(.t''' ..'xi)(ió la construcción de sus viviendas y tllmhas. . lr cr:tllll. • 11 los códices maV<lS :tl1ó.. ptlSl t' (lllt' l'l al. . las..trfX't'll .. un punto )J<lrn la IIni<hd .l IlItll\ lduo ó' . UtA antiJ. de sus W'Ult'«)S y e~Ul.) d' 1(.lt 111 "'''''11''''1' 11111111'''.. ' llSqllt'< ' .h I ~ H'.. • . (hl nlllm ( t ' ("uh C'i I I 1 t. ó...'ulU:rt'lIll" " J . El contar y el numerar... IHll \ . I ocurrido. 1 I I ( f ). lt'IIl. (('1'<' I' . Jt llIp 11 lo IIln't:t'll Il~ 111.. con ser actividad ' ..' 1 1 . 'l"¡ tomo de la observación de fonnas que at-rJ.. '11It• • "'('OIllIl. El núm .Im . III llll (111t' 'Il''>('nl etapa pictnudnC'J. I mava de O"..I" ..IC l" \ 1I1t.u~ ohjetos. d 11 I("as e.1 l... el no arrasaba una'parte • S ' .I lra llolr.. sorprendente del problema.. • o ICIa . ~el)tl'd tl111lt' I. ( l' 111:11 .l11 '11' clll' \.'ativo. SIS cmas (' lluIIll'raci(¡n E l ' 1 . t d 1¡'::IO'O'i' Il1lt'lItn. I 20 . cabe mencionar olras nociones matemáticas de origen completumentt' distinto..Formas y problemas uno de ellos y Oble' d ' .'¡'. no obstante tal finalidad exlralllalem<Ítil.1 \'lIlculadas ('On los diose . l' ('O 1l1llt .1omhre primi- .ls surJ!:ieron de las 1()rl11'L~ y fig-ur.1 pc'nllilt' ' ' 1I111111'n .'rittlra n muy superior al ~lientms que t:'ste J.. t~" t'll'Olljunto de prohlemas.:lIrall ero se . IIn !l..!nllllllll·I"I('" . as nOCIOnes malem'lr . I discrepanciJ que St.nlt· ('111 11111" (·nllloll·'I. 1 1 .:1 '111t' 1'11 1"'" rolle lila u ojo • ('11 (' t'llól 1111 r. . 3.llI11ll.\ll dI:" los llH)\'illlit'utos: ya de las danz:. Clras de abajo hacia es coherenle en el .leva.. t"plt·. Es en virtud dI... de donde pasó a Grecia".' .'i ti)nmL'i J.J d a e t· 1111 ' lek "lll.pUl tlll( H(·nlllll..J('()llllll'l'''II~. /. . S. " I ' ..COInétric.1 htr.!cométrkus na('Í. ..1(111 I • uf't ' . ·"lllll 1.rn:\Sin embar~o..1' di' 1'11\.In .1 I ..1 Illl\'('IIIII. .¡. ...II'1l1 '1 I ~emkerrad)..orma ordenand I 'ro . enigmas y adivinanzas que componen el folklore matemático que practican todos los put'hlos.escritura jeroglítk'a ~. los pulí~Ollos y poliedros reJ.>di(:iones t.'t ni 1I111(.' t''(pl' ~ '..{ua dala. eni)l..1 1" . a lo cual el rey t"ll\'iaha per~Ollas a examinar y llledir la extensión exacta de la pérdida ~' m. . menos.. a veces. I I " II( . 1'11 ...

Sin duda. los sumenos introdujeron un sistema de numeración posicional de base 60. se representan por la unidad.11. acadios. asl como de un signo que separe la parte entera de la fraccionaria. en orden creciente o decreciente. y a veces ocasionalmente ciertos signos especiales. babilonios. LA MATEMÁTICA PREHELÉ lCA 1. y cada conjunto numérico •• hasta 59 debe computarse 60 veces menor que el anterior. que no aparecerá hasta los tiempos helenísticos. hace que el sistema no sea coherente para nosotros. asirios . impedían al calculista sumerio caer en equ{vocos. 21 . ya se habia advertido la característica fundamenbd. En ese sistema las cifras de 1 a 59 se escnbian de acuerdo cop un arcaico sistema decimal aditivo. los conocimientos que se poselan acerca de la matemática de los pueblos que habitaron la Mesopotamia: sumenos. que en definitiva es el sistema sexagesimal que aún utilizamos nosotros para las medidas de tiempo y angulares. C.. Los babilonios Hasta el primer tercio de este siglo. entonces más bien sorprendente. aunque el contexto del problema. sobre la base de dos signos cuneiformes: uno vertical para la unidad y otro horizontal para ellO.000 a. La ineustencia de un signo para el cero. hacia el año 3. Pero a partir de 60 y para las fracciones el sistema se toma posicional. las potencias sucesivas de 50. que ofrecÚlU los sistemas de numeración utilizados en los textos cuneiformes. eran escasos y no revelaban mayor contenido científico. En efecto..

que. traen la sum3 de términos en progresión aritmétic-J o en progresión Aco- dos. expresan la posibilidad aritmética de descomponer un numero cuadrado en suma de dos cuadrados. En los problemas de primer grado con un\~ola incó¡¡nita l"'i velan el conocimiento de la proporcionalidad entre los lados de triángulos semejantes.d e'15ase cuadrada y del cono. nación de dos números de los cuales se conoce el producto y la suma (o la diferencia).liJlas de los bab. Dangin (1938) que esta matemática sexagesimaJ muestr.) aUllquc registran conocimientos de los sumerios del milenio anterior. Desde el punto de vista técnico. un milenio lar~o antes de la existencia de su pretendido autor. se pone de mani· tablas de multiplicación o de recíprocos ofrecen de inmediato la solución. en mu.. de inlerés aritmético o al¡¡ebraico. C. en cambio. Aunque en algún caso se ha querido ver la expresión de resdas generales.lolllos se 23 22 . bilónico Los textos últimamente descifrados pertenecen al período ha~I milenio a. los problemas de los lexlos babilónicos son problemas numéricos particulares. . El conocimiento del "teorema de Pitágoras". pero fue recientemenle con la labor de desciframiento que hicieron conocer Neugebauer (1935) v Thureau. sin duda. C. las ex~ ________ siones del volumen del tronco de cono y de la ptnlm. o-consecuencia. mediante un lexto: el Plimpton 322 (del nombre de la colección que se conserva en la Columbia University) que se hizo conocer en 1945 y q~e presupone el conocimiento de la ley de fonnación de los Inpletes pitagóricos-. formes con tablas de multiplicación.Ya desde comienzo~ de esle siglo (1906) se habra revelado el carácter posicional del sistema sumerio aJ descifrarse textos cunei. para la lon¡(itud de la circunferencia Y el área del círculo se adoptan los valores poco aproximados de dar para la circunferencia el valor de tres di~metros (valores que se conservan en la Biblia) y para el circulo el triple del cuadrado del radio. en otros se trata de aplicaciones de distinta rndole. y el conocimiento del llamado "teorema de Pit~goras" y de sus consecuencias numéricas. ciones de problemas que aportan esos textos no sólo justific-dll la necesidad de un sistema de numeración flexible como el posicio- nal. (5) No es ésta la única conexión entre los datos que aportan las tablillas de los babilonios 'i la clásica matemática griega.y en especial. el conocimie!!!l'-geométrico más intere~te que revelan las tablillas e ·del1lamaclo "teorema de Pit~g?ras . las novedades m¡ls importantes que registran los textos babilónicos se refieren a la solución aJgebraica de ecuaciones lineales y cuadráticas. sin el cual aquella solución hubiera sido imposible. con datos escogidos al efecto. Pero. la ley de formaCIón de los tnple. (2) Otros problemas. que preSIde ambos campos. de álgebra cuadrática.:. resolución que el calculista babilónico lleva a cabo utilizando la actual resolvente a veces mediante el recurso de reducir el problema a la determi~ fiesto en distintos problemas cuya solución correcta no podra lograrse sin ese teorema (4) y. También son erróne. chos casos no tienen otra finalidad que el cálculo nu'mérico. de las áreas de trián¡¡ulos y trapecios asr como de volúmenes de prismas y cilindros. la suma de los cuadrados de los diez primeros números mediante una expresión correcta y hasta una ecuación exponencial resuelta en fonna aproximada. de cuadra. a la par de representar medidas de los lados de tnángulos rec~ngu­ los. en los sistemas IineaJes.tes-pitagóricos'. . a veces agrupados en colecciones. y algunos cálculos. de las temas de núme~os enteros. la rndole y la solución de las colec. Los problemas que se refieren a aplicaciones geométnc". Desde el punto de vista matemático. en especial. a veces con varias incógnitas. su venia. 3 v 5. es decir. en especial para que los divisores no contengan sino factores 2. de recíprocos. es más importante señalar la atmósfera común de álgebra no lineal. que exigen la resolución de ecuaciones cuadráticas o reducibles a cuadráticas. de rnanera que actualmente nociones y figuras de la matemática antigua adquieren nuevas interpretaciones en la historia de la matemática. métrica de base 2.. en cambio. ya entra en juego la habilidad algebraica del calcu_ lista. sino que a~roJan nueva luz sobre las relaciones entre la matem¡itica prehelénica y la matemática griega. (3) .. que aparecerá por primera vez en Occldenle en los Elementos de Euclides hacia el 300 a. atmósfera que en las tal. (1) Tal habilidad se pone de relieve más claramente en los problemas.LS re· dera filZ.

IX. esa propiedad dice que si al cuadrado de la hipotenusa se le-sum.(1 (a-b) JO- / f L que los babiloniOS utilizaron en la resolución de sus ecuaciones cuadráticas. 1M. soya' + b' . en especial el Libro ~~ "leas. (a+b)' . por tanto. Así: escompues- (a 24 + b)' = i\E.· na gnega y a milenaria "ál· .(a-b)' ó = a' + ¡r . Hagamos un paso más y tracemos las diagonales U.b. se le resta cuatro veces el triángulo se obtiene.b) y. . o en símbolos c' :!: 2<Jb = = (a ± b)'. obra. por ejemplo. como lo hará en cambio más tarde iofanto.¡Jos.g· . I gebra de los babilonios". resulta fácilmente AO = OC = 1.se ra geométrica podamos los babilonios Sean do . su semisuma y s 'd" que los babilonios til' u senu uerencia.a pensarse en la vlllculación s um ra entre la geornet .llb. inscribiendo en el pentágono cóncavo LGHMDL una leyenda que parafraseamos: "Como se ve. el cuadrado DI se convierte en la figura equivalente LGH MCAL. OC se desprenden las umeros. AD I.~: ~eh~~~on~d~r de la m~te~~ática CasI 90 ailos. de AB = AO + OB y AD = A6 _ . " = 411b = ab mentos AB AD (fi 1) . . . por descomposición de figuras. consiste en suprimir del cuadrado DI los triángulos LGI e IHM.b)' + 2<Jb (a + b) (a . ge ra geomét:lca hace que hoy se vi I b pod. suma de los cuadrados AG y BM de los catetos..en los E/ementos en toda la Ze~them bautizó profétic-a~e~. Es posible que mediante esta "ál b .b'. un cuadra<!o. desplazándolos respectivamente a DCM y LAD. en ambos casos. b .b)' = FC.. r.· se lleva BC ::. propiedad que implícitamente ntiene el llamado "teorema de Pitágoras". (11 . si a continuación de AB os segmentos AC y DB rán 11 + by 11 . (a .revela en las ecuaciones al. una demostración muy simple. y por tanto el cuadrado LM = DI es el cuadrado construido sobre esa hipotenusa. DL de los rectángulos que bordean la figura que no serán sino las hipotenusa c de los triángulos rectángulos de catetos a y b. ab = U = 1M = "ID = DL.respectivamente.~:~'etrr~ ~e la figura. relaciones entre dos n' ..b) = a' . rmldel Origen dl~ los conocimientos de t d I .sen a os por os sep.. De la figura se deduce una propiedad geométrica que _ os babilonios parece que no utilizaron. .2 2 ( 1(ll+b) J".l' (a . U Izaron en sus problemas. as[.' (ll'~r~)O . cuando ni por asomo '. Como curiosidad agreguemos que el matemático Hamilton del siglo pasado al reproducir esa demostración sombreó en la figura UMCAL esos cuatro triángulos... s numeros a y b rel'· hacer alguna conjetura ace y distintas composiciones de esas fib'Uras llevan a las identidades: (11 + b)' = a' + b' + 2<Jb . y. MD. respectivamente. que aparecerá en escritos árabes del s. Introduciendo el ce se . si me adoso los dos triángulos compongo el 25 . aunque el teorema pue<ie-obtltnerse directamente utilizando una de sus numerosas "demostracion'es" o o Fig. I 8 e Supongamos ahora que en pos de conJ'eturas" I al d d" 1 fi b e evamos cuara o a 19ura y o tenemos el cuadrado de lado AC d to en cuadrados y rectánf.\.08 .

..u.' persi~::.. ~.lnglll()~..\..\ (''(lensI6n lotal 1u. lar¡('~ dellar~n ~I.. xy + x ." procc>o (orr('('to cn el cm" il11plíei.. 1" -..a prol"eu ad (a conJ"ctu ra nos1»' + 4(/1a lo' I nI' 1e os pila¡(óricos. '1 . y este dato..c¡(uir con nuestru.l conocida dc hL< inCÓl(nit:15.íctiCi' miento de escribas y funcionarios de en el aprendizaje y adiestr.es ~1S A"n'l"e '" ..."·i(\.. 1<<><.. de cuvo euad. .. . oúmeros (eo este C'aso x e U + 11.r = m': .l e diOS t'uadrados. Para obte"er aquel valor debe· rá dividir 350 por '1'_ operaci6n que.C'arla de "semijue~o v ra t cnica que envuelve • gCh'lrade los bahilonios la ·\tmósl·.' d. ~I ~ ~: 'l.e pa.'t t'lllllll'hltl d.:~enan la~ consideraciones ." 01 cuales el rendimiento dcl 12 d ' . nu"u¡..os b a..ció".. el calculista obvia la cuestión pregunt:lndose simplemen· le por eu:l"to dehe ll1ultiplicar 'l.·. <1.·1. a"eho y . . toma la mitad de 29: 14 '/..I '\\"l"". .. errÓneo de la difcrencia de producido: 150 (es decir lIt.. da del producido de la «>secha pal'<".~. = ~3 .Ip. a sus pro en'" I ' - t2l l/u pnJhlt'JlW dt.\. D~ .dlll Yhe oh.ís.con ntlt'stros 'iímholns t'1 • e o.esalven.."" mallO y son estas soluciones 1<15 que se buscan YnO ntra.. al "n'" ...' 11 U" 1Jrobh'lIlfl.' pro---blema de mezcl'15 .. .unérico.. rcsta 110. la marcha del proceso es la que hoy se si se introducen los valores x = 900 + .' lleva al sistema do: sc¡(undn ~".· u~al~..1 prublo-u'.180..to 'u (. Se ('()I .clcolist... Sin duda en s sumenos y I".. U = 14. ademá. pro lema exi~e la resoluci6n ckl "iiS~Crn~..tarrollo romerc. U.. d >se puede lIe¡(ar a la desl'Ome~uaci6n pitagórica (...a 1'0110" d.: = m:: + n~ • con las eua1 xpreslpnes..cesa sohre 1ll3. se~ióa menos místicos Un' reve a tamhién aspe"lns IOdole de los problemas co b' .e"ido el . por supuesto que el calculista nO advirtiÓ l... dará la exteosión de las parcelas."uli. 1~.~ "" "111'1" g."..n""i'''' .... U = 900 _ .. las Iahlas 00 f:lci\itan.0 h"ls.. t' agrarias de la éJlOC'd.á..1: x + !I = 1~..iste u. 'Iue h de . I. ) no por umdad de ¡\reJ t'sl'\ . d. sin m. .) del valor que.. paree as.·.'. [x(y + 1) = 11llly awelC' 1. 300.a II>óteSls verosimil. n 1 qlle acle ás " .s . en cada una de las ."·""·""· PIe'U\)l"lC un l11ét"d" de lal~I\. .hilonins con su baJO los signos que SpranJ\er selialó la malenHltiC'a nadó sem." es h 'J ~1II11' ton 322..d POSItiVOS...' 1111 \.. .. hnl' Ia seu d Ollila¡(óriea?1 .1<-"1. Ije¡!ilndo a la solución prnhl .·"". Yal"" 1'''' pueda parecer anacró""...'\ 'ra . Es fácil ver que. Ix + y + 1 =:!!JI.' . + b)' = (ti _ cvana s .cuadrad o d e Ia 1 lipotenusa si me su' compongo la suma de los ~lI'ldr' d sldentol sobre los dos tri...nocieudo su sull1a:!!J Ysu pmdu('l" IU do Eo efecto. la sum. couviene ..'a1 . de..llos n."ici6n.".. el calculista comienzaadnlitiendoque las dos parcelas son iguales (a la semisuma 9(0) y con esa hipótcsis falsa llega al valo... y se C'aleula Z de acueroo con la segunda ecu. ohtener los valures ti" tlu. . llegándose a las e para a y 1.'mplo d l·11'.11':·.... números cuadrad".+ y_ = Z-..1'0. su difere ne..la conociendn la dilú"..ltieos I b'] rrO ro ' ..'1 = En efecto.IJriula J!rtuJo ' l-h' aqtll un t'Jl. es decir..t'l!ljlu/CI j!.•u. sin decirlo. • a o~ e os C"ll t " na d tllna 11' • .a~uedrdo..\I I C'a ."i m~nilas: ~ pln típico tnmadu de u"a lahlilla de los hahilo"i.rreligiosidad".. Este prohleuu•. sumado y restado a 900." . IIe aquí . puehlos de 1111 •• • o (It's..'a n" '" d. '. uh"·· nie"do '/.' de una solución x = 13. los valores de las inc6gnita<.K1n Y. . al "1m... ~n.. l... cn realid.¡ml".•11". d. d~\ ~ ~Ion" 12.' ..·"i' . 1. aun CO" uO lenguaje de valores erróneos. .I.. por euantoeslOS problemas. para obte"er 350: su respuesta es obvia. que est error es los (suma de y V.¡t'1l1 ll No/as complementaria ----.""".1". Se pide I...nareh.' que ' ar 11I_ y n'. s ter algehraico. lllultiplie..po (I. . se~"utla de solución x = 1200: y = 600 26 .I"s . sUll1ado Y restado al dato inici.amente se ha"."" .~.< 11<' "unado la"'u " aud.ISO recono':e. y ue ahsurdu desde el puulu de vi. ¡.1 . ' Scesta saher la eslcnsi6n dc .CIt nlcs dll.. 'I"e "..·...ult'ho t ¡. onios una finalidadorana fija a Ios textos malem.\rea.do. ca de la finalidad que Conjeturas de otra índol ...·' es exclusivamente "S':I. po"u p<ohahlc "mit-· ter didáctico SOI1 problemas artifiCIales con soIuclooes p"'I".an llnid"d~ tlt· IIlt"Cli ' compuesto de dos I luce 1..i~u... El e. de este últill10 resta 2.\\culo qucsc"ala la tahlilla.~t de 900). por la presencia del factor 7..'rcnle.ouf tI.ad. que n. L"'Iur<i~'''' ela~) ~..rtultl. cuya raízcoadnlda '/iSU'"' Yresta-a 14 ViOhteniel1d"lob' rn 15 y 14. Con nuestr'" sll"I. '.. senan considerados indispensabl~~"atlva: su esludio y pr...>! erróneo. se a construido la tahla d e I PI'lmp.lC'e'r· sorprendente álgebra..u~.. i""'" ..i'" " ...·.lll' ' "it" ~'tili1. revda darau\('ut~'I SI' iu"·. comienza por sumar 1 ti".'a p"icti«>. \83 + 27 = 210..1c o por cot'f. lomar .y = 11.'... es el método actual de nuest......¡(o. Para cOInpensar e\ error de 350 = 500 ." . ti la X...lu" 1" loa':eha de los ".. pero en el. .lo ~~ ~'" lou~i1".llleho: "Lar~u ~ a~n. eles pos'clón de un cuadrado en' .ire"".

Nueva York. con nuestro léxico los valores de sec 2Q siendo a 1'1 ángulo opuesto a o.: la primera. minada tasa de interés compuesto.0..del 20 '. 3.2.t. contiene expresiones fraccionarias.~U.5 1.~5 11.ml estos valores O' es aproximadamente 4(}". a veces hasta ron siete fr. \'¡trius problemas dt~ lit'.lUlla d(.t ta.l.2.') .t el.1. Veamos un caso simple: una{'. ..~.29. HJ 1.52.50.7 1. )0 que hace suponer que otras tablillas oontendrían los valores correspondientes a Jos otros sectores de 150.~~ 111 11 27 . 16.3S.. Agreguemos que los valores de la cuarta columna decrecen de manera casi lineal.lIia respecto de la pared..I)t-'('tiva. 3. del cual sus valores.n l . 138.. P.'>0. Es fácil ver que en este c-olSO m = 20.1 1. el restlltado fue que las columnas (el) y (b) comprenden los romponentes de tripletes Por ejemplo. tres culumna.33.105 ~..t. y son estos cálculos. 7.1~.148. que equivaJe a lit ddc'rtninat'ic)ll (11~1 radio de un círculo del cual se ronoce una semicuerd. 6 1 ~ ~ :JH.:17 ~. 5 Y(l"e {l/laF = (481/360)': expresado en el sislemJ .27.4H 1. sun sistema sexageslmaJ. d = mi (5) El texto "PlimpIOIl322".59.1e = 2.~ ~A~ . Descifrada la lablilla.6. efectivamente. pero que cumple con la condición de no contener sino factores 2.36 1. to 1I de su lope ':' la distanchl b en que se ha aparl.12.54.141.3. enc-.¡.liZdlllit'll. b = 319 r~sult~llldu a = 360..1 y li t1ech.. En el caso dl' la tahlill:t t's. rt''.itil'U: el pruhlt'lll.=>.0.:II.19 ~. así como los valores de Q' decrecen bastante uniformemente entre 4SO y 310. 37. The Exaet Sciences in Antiquity. mientras que lacuartacolurnna.21 .1: " = 5.2 1 - 2): 0.dures de I~. l5{3.147.1 l.1.48.5 11. deben cumplir la condición de no contener sino divisores de 2. » :1.'rf.. cuya solución exi~e el mnocimiento del tt'nn~lll:l (It. Pil..1 21JA~ 12.. 3 partir de la derecha.'stá dado por 1.'gUuda y terct:r.1.4UO 11. tornada de O.16. los que efectúa el calculista babilonio partiendo de a = 3.~ 11.) Se trata de la parte derecha de una tablilla mutilada (Iue comprende cuatro CO)UIlllll:L'.' esos pueblos.'.32. es decir.~" 1.54. 1..~~ ".Urtl.x mediante la proporci~ naJidad de Jos incrementos olrc.1 mdl'lIh~ (3) U" I)roblellUl dI! itltt.1 ~. Se lntla cid c:l.O.i. determina el incremento 4 . S.15.59. no contiene sino los nlimeros 1 a 15 par¡¡ ordenar las filas..tdo t'1 pit' dt' la (.1 que da e1lielllpo de dohl(' c-dpihtlizildón con un ermr 1pCI"III~tt"('lnl inl¡"ricll" a seis días. circunstancia que explicarla el aparente desorden de las columnas d y b.10. .I ¡.2'.I de la determinación del tiempo en que se dupliC"olllll (. 28 29 .}.123.2Ii..~l (4) El teoremll de PitÓI!.1 I.~.40 1.l t'~ lr...5 1.158.15 11. encabezada. D<wer.143. El pmhlt'lll:..·I~ :2. 1 ~.36.29.'. Este problema.5~ 1111= .:1I 12 1:] I~ I.. dalo que <lla par qu~ pUi"<le interesar a la hi~luriu t"C111l6mi<.40 11. Ot' ill'llt~f(ICI ('On esa hipótesis. 2 :] ~ . llamado "I1lé'todo de falsa PU!\iC'iÓI1··.3S.. )27.f.2fi. 11 = 9: d . en la fila sexta loo v.'ndo <Iuiz¡lo¡ el primer t:'jt'lllpln dI' la aplicación del Ill¡ts tnrdt.6./.5."II'r.22. es decir.1 ti = 8.55. la St.6.2 ..56...~ ~ 1 2. 1969. CaI('Ular su altunlxronocit'lld'l c'l <1c. tahlill..'CiE.2Jj.. contienen números enteros apa.'i: \UIl \:1nantes de un probl ma frecuenle en el folklore matt'llI.K:Ciones sexagesunaJes.l de la c-.lO 11.&gesimal es precisamente el valor que aparece en la CUlIrta columna. t'1l .lila. 2.. facilita haslante)¡. y cuyo otro caleto b:a 2mn. pues la cuarta columna contiene los valores numéricos de (dla)!.33. obteniendo x = 15.115 11.'.:l3.~~ (1.¡t(lit•• 1.5!l 7... que no figura.' l"~ 11 1= 1" 11.¡~Ur:LO¡:. + nI y b = mi .2.13.II 13.46. NeugEftllUer.56.6 "U~ . (Se reproduce a continuación el texto de 141 tablilla en signos modernos. 16 11. para lo cual el calculista después de comprobar que x está entre 3 y 4 Yml1s proxima a 4 que a 3. .56.ll. (a' + b'): a. b = 9.4I.¡<. pitagóricos rorrespondientes a la hipotenusa y a un cateto.12. aClu(. rentemente sin orden alguno.19: (eI/"I' = 1: 47..dle'zadu por un ténnillo ininteligible.4. exige la aplicación del teorema de Pitágoras que da por solución x = = ~.41 :].33.l'icendcn le y exige la sol ución de la ecuación exponencial J.' COIIlII/lest. que figurarían probablemente en la parte que falla.fll.uiaque se apoya en una llilrt-·d df' i~ll:ll ahum que ella se desliza sin caer.1 increlllelll'O t.3.45 1.~O 11.'o Prultlt'lll.o¡: respectivamenltc" COI1 las palabras "diagonal" (d) y "ancho" (b).')5). pág.6. solución aritmt"tiC':l.eX.2Jj.

mediante un cálculo de difícil interpretación. La operación se*s~s(>endía aJllcgar el mayor doble inferior al segundo factor. l.o\ para indicar la unidad y las primeras siete potencias dt' JO Y <jUt' ('11 el contexto numérico se es~ribían de derecha a izquierda ~~gtíl1 ha) potencias decrecientes. rectángulos y trapecios. (1) El interés mayor que ofrece la aritmétiC'd de los egipcios reside en su característico uso y manejo de las fracciones. ""nq"~. P~ulbpliC'. todo cociente o parte de un cociente menor que la unidad debía expresarse como suma de fracciones unitarias. por lo demás.1ndo una técnica operatoria. de numerador la unidad. tarias. El conocimiento de los rnétodos de c\lculo cit· 10:-. pero para denominadores no pequeños la cuestiÓn se tornaba dificil.l~ ción el egipcio escribía en columna «:!Jactor 'mayor y sucesivamente sus dobles. (4) Notas complementarias (1) La multiplicación y división e~ipcia. sldad. utilÍ7. conocían la descomposición en 1/2 + 1/6. el calculista egipcio utiliza exclusivamente frdcciones unitarias Y.\s simple.s. siden en las cosas . "" contenido proviene de épocas anteriores. el calculista marcaba entonces con un si~'l1o especial los dobles cuya suma componían este segundo faclor y sumaba los t nllino~ especial y de la cual. de la cual cabe destacar dos notas camc. llna de las . (3) Los conocimientos geométricos de los egipcios son m. el escriba o calculador e~jr)(:i() rt"alizab. (:.causas reside en el sistema de numcrJción adoptadl) por lo'i egipcios: aditivo decimal compuesto de ocho si.. con Illhnerm t"nteros n fra(:c~onarios..la determinación correcta del volumen del tronco de pirámide de base cuadrada. hi) operaciones aritméticas elementales.2. y iL veces en forma ingeniosa. de ahí que sea explicable que el papiro Rhind se abriera con una tabla que facilitaba esa descomposición dandn la misma para todos los cocientes de dividendo 2 y divisor impar desde 5 hasta 10 l.s impnrlilllh' el papiro Rhind (del nombre de su propietario 'Itlt.{lllk. problema indeterminado desde el punto de vista teórico y que los 30 31 / .:lS y Con ese sistema.' lo It'gó al ~lllSt'U Británico) que data de la época de los hiesos (s. no muy numerosos. Si se exceptúa'/3 (y ocasionalmente 3/-l).:{nos jt"ro).. es decir. aunque entendida más como factor de proporcionalidad que medida angular. En cuanto a las apliC"dCiones se trata en general de problemas de repartición proporcional O de medidas de capacidad. de superficie o de volumen.td y sus dobles. t'gip(:iO\ y di' su aplicación en distintos prohlemas proviene cll' alglltllls papife)).lr por du(>IiC'..' comienzos del U milenio. plicación por duplicación y el uso casi exclusivo de fnlC'<:iunt"" lIui. entre los cuales si~ue siendn m:í. Los egipcios Comparada con el contenido de las tahlillas de los babilonio. . la descomposición Illi. como nos lo asegura su autor o compilador. por tanto. " es en realidad un manual de artimética. aunque tratando de dar. XI IJ a. (2) El conocimiento aritmético de los egipcios no se limita a las operaciones elementales con enteros y fracciones: en los papiros matemáticos aparecen progresiones aritméticas y ReométriC'. M uchas de esas descomposiciones eran conocidas de memoria por el escriba. probablemente destinado a la formación de los escribas oficiales que tenlan a su cargo el conocimiento y la práctica de los cálculos que exigfa la típica organización económica de ¡. egipcios resolvieron empíricamente. Además se debe al calculista egipcio \lna excelente aproximación para la cuadratura del círculo."'iedad egipcia. el e~ilx'io Ahl1ws.:tt'ríslit'as: la multi. fracción para la cual existía un signo hasta algún ejemplo de rafz cuadrada. Aunque el papiro declare que contiene '·las reglas para loW-ar un conocimiento de todo lo oscuro y de todos los misterios que re. no t'~t'nta de ingellio. aproximadilmentt~ n.ti bien extensos: disponen de reglas exactas para el área de triángulos... mientras que el máximo logro de la geometrla egipcia debe verse en . En un ejemplo aparece la determinación de la inclinación del plano oblicuo de una pirámide. así como cuestiones de distinta índole que conducen a problemas de primer grado con una o más incógnitas. mientras que en otra cp1umna a la izquierda ser1aJaba la unid. así como para el volumen de prismas y pirámides. . IJ matem¡\tica de los egipcios result~1 de un nivel muy inferior..

o V3lJ y. • < IJ> lcael slón c:omo una multiplicación dt. el calculista toma sucesivamente 7 más l. ~. lIhtl'neiólI dt:1 cocit:nte 2/31 = I/'!/) 1/1204 I/lM. En efecto. y el resultado serfa 1~23 = I/ J I/I! I/'&.11n U11· 1··6II CUUSI·d cran d o la di\'i. ya para oonstruir la tabla de los cocientes 2 : n. (11It' había '¡lit' tomar en cuenta en el cülculo el I sef!undo factor. facilitaron sobremancnllas operaciones. ya para utiJizar sus datos. (3) Problemas de primer grtulo.-dcria ase: 11/'1:3 = l/U 10. no es un ejemplo adecutido ¡>ara mostrar los cálculos CWpcios con fracciones unitarias. l. V con los correspondientes vaJares 'lO.150 y ale.. _ Menos simple es el problema de dividir 100 panes entre CIOCO personas siguiendo una progresión aritmética (serian de distintas ciases sociales~. ~~l lo cual en este c~o se hubiera acudido a las fracciones y Proscbruido la operación in trodu. Y )~uiria 1 12 4 Y3lJ 1 80 1 2 y. ¿Pero qué hubiera ocurrido si en lugar de 1... es decir. Para resolverlo.iar la operación en al1{unos casos se Illultiplico!b.'011 Jo cuajo en la columna de' la Izquierda. = IlIt 1/276.'SO de. Supon~mos que haya que dividir 11 por 23. 15que lamblada como l/lO 1/30.23 = 1/'l1S-'llrn: acudiría a L-t. el resultado es de una división exaCt'''' 1. 1/. Aquí escuetamente el lXlpiro dice: 'Toma como diferencia 5 '/1. 32 33 / . 120 por 80 es UII<I multiplicación "comenzando con 00". 120 el divi<lendo huhier.3 1/12 11Z16 1/:'1 1/81 sin necesidad de vulver a la tabla./1 12 4 18 /16 27 34 68 136 272 544 918 co~respondientes de I.. y" YI> V. y..$. del divisory el resto.. 17 1/ 2 • L2. . clendo en la columna de la izquierda las frnccianes 1/1. 8.15f1! !Sf'l1tl = 1/1...5.tntc un proct. 'lo y obtener 19.... que puede deducirse de los dato:.\ incliC'dClo el c.) I/r» 11m. pur lO \' a ~:ece~ este ll1uhiplo se dividía por 2 (. de los cálculos anteriores huhiéramn~ d~u~idoqueel cociente entero t:S 14 yel resto es 30. medi. El ejemplo anterior.120 : SO = 14. 6 1/ 2 . de donde 23. que es la C'J..ntidad buscada. El calculista proc't. por 7.. obteniendo 16 1/t I/I!. En este caso no hubo que acudir más a la bbla. tabla que descompone 7t23 - "/t:J = 1h.¡ primero) columna.K.7 izquierda esh. de )a columllll de la derecha se obtiene la suma 1. Una cantidad y su séptima parte dan 19.120.ls la de)COlllpo~ici(1I1 1 1/4 = 11r. El ealculbta ha utilizado la fr. comprob:1ndolo al agregarle 2 (2) Las fracciones wlitarias. y.. se habrfa llegado a la sUII~a exacta 1..34 x Xl = 918.. 1/. Para dividir • procedhn COIllO en l·." producto y un factor conociclos. donde los valores ~modos 80 y 30. 20. He aqu( un 1)31" de problemas de primer grado resueltos por los egipcios. Y la solución es correcta. ~.u a la descomposición 2 = I 1/1 1/00 I/~ '/~ Y eurno 1/ 4 lIs = 31 (11t~ l/ lM ) se IICflP a la descomposición de la tahla. Para abrev. Esa SUIl1¡t c) el resultado.Uculo que se ha facilitado comenzando pur tomar el décuplo del divisor. Al. . ¡>ero en las divisiones egll>clas no hay resto: el cociente es siempre exacto. Conociendo adem. 1/'IfJ y que evidentemente 2 = 1 1/2 1. Como en este caso. sido 1.'Ci6n auxiliar I/'MI reconociendo que 31/'111 = 1 1/2 I/fIJ. Así seilala Van der \Vaerdcn la marcha del proceso en l.'OCiente eX¡lcto 14 1/4 l/H. Divide 19 por 8 obteniendo 2 I/~ 1/8 Y este resultado lo multiplicoJ. dparccían los números JI) v. de manera que la parte de las dos últimas sea 1/7 de las partes de las tres pnmerJ. el número 5 lIt es la raz611 entre la diferencia de 1a pffi$.' "completar la unidad" lIe~. y.rresión )' la parte de la última persona. 10. del V. Consideremos por llhimo el problema de dividir 7 panes entre 10 personas. ISO? Con nuestro léxico. Di\'idir por ejemplo 1. comprobarlo mediante la multiplicación de ese dato por 10 tal como se ve en la izquierda. Al multiplicar por 4 aparece el cociente 2. ~" . Sin explicación alguna el papiro da el resultado: "IJ II:JO Y se dispone . Aumenta esos números en la proporción 1"fa y obtendrás las partes que corresponden a cada persona". A la izqUierda puede verse el produclo. /10 2 /4 14 800 160 320 U20 18 10 5 6 ~. además de dobles.

propor(.'''l\ p. . tl. según tal tradición. es t. Los griegos U n largo milenio transcurre entre la época pe las tablillas cuneiformes y de los papiros egipcios que hemos reseñado.ml IJ el valor 87 ."('lf.. de ahí Ll lihirna arl l. 10-. suele aún hablarse de "milagro griego".¡ • mrnos conocer cIU~ fimCCl'ó n (lid" la forma 1 _ 1/ d be. ner el área del cír ulo co 1" t d a e C.~II)CIOS ohtuvienm Sil rl'1!la opl~r. ..do ("(fui.". por generación espontánea.trtt." 5" ser equlv' entes .. " laS. dt' ahi tanteos con q e .' I p. Por su parte. n ('U<lnto aJ on~ell dl' est<l rt·"d.t_ l'..q. 1"'" d e ahí la razÓn 11/ 2• es doc... Al hacerse referencia al nacimiento de este nuevo tipo de sa· ber: la ciencia.lIlla el problema.lrtes m. en especial en Egipto. Mas hoy.. allá hacia el I r'::· 34 35 / .lIIdu pUf Iones tlllItanas y oomplCIllt'ntos a la unidad. pues las dos . o e (. \..:. "'d "" d • .. la ciencia prehistórica ha puesto de relieve el largo camino recorrido por el hombre en la senda del saber hasta llegar a los umbrales de la ciencia. Il1lhen oquela 'Iti suma. t' "hnl>lm.lrse para obtener ell d d I d lente encontraríamos p.. y la época de la revolución intelectual que tendrá por teatro el mundo griego del Mediterráneo oriental. . LA MATEMÁTICA HELÉNICA para nuestro 1T el errar relativo por exceso de 06% E l . un¡} diJerencía mientras u I per~on~ reciben dos de c. 111.. revolución que significó el advenimiento del sabio y de un saber cada vez más consciente de su propia misión y de la responsabilidad que le impone la exigencia d~ W comprobación o de su verif'iC'dCión.. en 1:...1 de t. ¡i.!IIa1~ujentes r('("i!len . .¡Inrt'\ a .1 1. Por lo pronto.'i~u dl':1 a. bastante ~prn'(im<ld() con un observemos que si hoy dese ¡ . ..n. de acuerdo COll la diferencia 5'12 daña 60 .'OS.une ro menos un nOve 10 d i ' I valor 256/81 = 3 lro I e IllI!onlU. cabe ser cauteloso.l. al respecto. en especial Egipto y la Mesopotamia" La misma tradición griega atestigua la importancia que los primeros griegos atribuían a ese saber y es significativo que. expresión que encierra la idea de un surgimiento de la ciencia. del arte yde la filosoffa como de la nada. p:mes y /lO J()()C'OIllOC'(I){t' anteriores en la proporción de ~ I~ e ~ ~. de . '.tl:1 . grandes sabios y filósofos del período helénico habían estado en Oriente.prol1lema. más 9 diferencias <llIC ha.a rew' d 1 J ".~. u (¡lit" "IiJ.'\S tres . i 4) La Clwl/ralllra del drt:lI/n.. ya no es posible dejar de considerar que el "milagro griego" tuvo como antecedente el saber que desarrollaron los países orientales..\as p. que cabe sos har ti . ..i!timas .L-. mil p. frecuentando los sacerdotes de esa región" Otro factor Que ha contribuido a mantener la creencia en el "milagro griego" proviene de las características del período inmediato anterior al advenimiento de la ciencia griega.lrh~ 1'. y en especial para la matemMica.'1 14 par Ies lo' 7 (1 crt'n('I.ante pm'(ll1ln aY.' . dt> ti e lom. l.s e .lucI6n al ele...!nilk. •.'· t' SIS cena optarcol1loladodelcUlldrddof'(lllh.l eu Ista 'X·IU Il'tnl oIHt~­ lente al círculo el d'..

'lI de.1 interC'oUllhio v transacciones COIUt"rclalt. ya que de los escritores anteriores a Euclides no se conoce sino el fragmento. el medio milenio anterior a este si~lo es una de las épocas m.:n nada los egipcms inventaron la J!t. Notas complementarias 1 ( 1) El reSUIlU'Il Ili.UlsiciólI de .'\ concepciones fil0SÓflC'olS de oemócrito_ Pero. sino del hecho de tratarse de una época de movimientos de pueblos y de la aparición de las armas de hierro que aportaron un poder destructor desconocido hasta entonces..ls fieles de las contribuciones matemáticas de los antib'\los pueblos orientales. (1) En este resumen. deleOllinanle de la invención de t"Si. .l una tr. 36 3'1 . he~nano del poeta Estesicoro.nctna. En efecto.'ce en Los comentarios ullibro 1 (le l~ Eleme'~~o~. contrana a la. entre los <Iue cabe destacar el resumen hlStónco.U"ecen nombres de los cuales . v que es nalural que se produzco.s. C. . aliado de fib'llras conocidas de la filnsoha y de la dencia griegas. ese resumen histórico señala en líneas generales el p~oce"ln seguido por la matem. Cuen~ Pml. a pesar de ser mucho m¡Úi recientes. sólo disponemos de <'Opias y compilaciones tardías a veces posteriores en varios siglos. y si bien es cierto que los griegos no supieron leer las jero~lí. mientras hoy a 30 ó 40 siglos de distancia.J)1l lIIt'uc.. de un milenio después. se conoce mediante una reproducción no muy fiel. ll1Kuna.l.is oscuras e inciertas de la historia del Mediterráneo. t descub. ue .\ctiC'd h. en cambio. en los escritos de comentaristas del último perío~o d~ 10..lSOmhroU" (111t' haya su In 1111. ' l:. fue el primero qlle introduJu t. SeJ. De maner:' (llIt'~" rollln lu)'.. des ~ntre Iaspropl ' _ " e:tic'encia pr.. Por lo dt'I1l'ls • no ha de . como consecuencia de las tablillas descifradas en este siglo..'lltort. : los teoremas abstract¡unente y con la intellKencla punA.'lo t'l~ h~ 't'1t1 Iltl.. ncos egipcios ni los signos cuneiformes. hlt'n)11.'\ cuestiones las resolvió de um' mUller~ In. nuls intuitiva.'ubrimienlos y enC'd.1.. que. ~t II:~ . ' _. d b'd . Despué-s de é'1 se lllem:lllm~ ¡¡ MaJller~.t: •• .1 ~ t los call1~s.én en la histo~ . Los siguió Pit. St' le -.lciomues y la consruCCI·Ó) de las fi·.'imiento de los irr. net'esaria dehidl) 11 hL' crecidas del Nilu 'Iue hornll).la st"Il-':'U.q~e se inl~resó por la j. pues de las no muy numerosas producciones matem.. aparecida en un comentario aristotélico de Simplicio del s_ VI. aunque tal oscuridad no proviene de causas intrínsecas. relativo a las "lúnulas" de Hip6crates. comprobarran tal afirmación. en este período.I1lIllÓ a !1m MK"t"tC. \I~ 11l' ~Kipcios fueron los inn. de carácter más bien paradójico. . salvadas esta y otms lagunas.. probablemente fundado tamb.. l. •t'lI _ . re:e:::'ia sus principios.I. a su vez. ap.lS de una manerJ. que estuvo en)t ..'l CÓSlll'. De alir que la historia de la matemática del perrodo helénico haya sido reconstruida sobre la base de fuentes indirectas. I .' la ~('O. reafirma la cautela con la cual deben tomarse las informaciones relativas a la antigua matemática griega.Uicas que han sobrevivido hasta hoy. pllt·"I . Crecia mantuvo relaciones comerciales y bélicas con los pueblos del Cercano y MediO-Oriente.. (IUf:" ll:. COnservamos en las tablillas cuneiformes y en los papiros egipcios documentos originales o copii. It"iJrlil G " él mismo realizó varios des<..l' ~eneral' Otn. . es decir. Esto es particularmente cierto para la matem1tica del perrodo helénico (siglos VI a IV a.. ria" de Eudemo. informaciones dispersas en autores de la época posteriores )'. C. . CienCia gne ga .'Ún cuenta l-hptaS de Elts. Faltan. remOnhi!. IImlt· 'ed'a .lIIlnn~l:lll 41 .1 ll<ut· del Pról~o ¡L sus COlIIl'lItfll"if}.\CIÓ dt' la llu""t.•lwr-I ~ l:' tecta..:~4~1: .'Ol1letrla. cuando no meras traducciones.. nombres un~rlall­ tes como el de Demócrito de Abdera. '1 lodo lo que está. el hecho de desconocer el idioma no significa ignorar totalmente sus bienes culturales V las conexiones que actualmente se advierten entre la matel~¡itica griega y la antigua matemática de los babilonios.y ~I\I .. nada de eso ocurre con los griegos.se tienen escasas o ninguna noticia. E ripto TaJes.\tica ~riega durante el periodo helélllco.'wkt.\J{oms quien transfomlÓ el estudiodt' la ~eolllt'trl:t~~I u~a enseñanza liberal. en espe· cial. I . pur a nt7. lllUch~s autnre"l . .(. •. .I ~lt·nt'I:l. pnlll\ ~ CIOS.lC1'ó n proced" d' lo illlpcrlrt·tn • In. sujeto a 1" ~em:r. de la "historia de la matemática" de Eudemo de Rodas. omisión que s~ expllC"d en vista de )a tendencia neoplatónica de Proclo.dose a los principios ~enemles. e I o a l . tI(· Pr"du. .ur. que apart. (/1' Euclides de Proclo.IIl~. En efecto. trucción que han contribuido a silenciar ecos y documentos que podrían informarnos acerca de los orígenes de la ciencia en Grecia. movimiento y del!!.. Una última observación.tffillletna. 11).~ razon¡miento y de éste a la illtt'li~ellcia. a la cual debió su fama. Por lo demás. ros en tener un conocimiento C'dhal de los números.siglo VI a.

. ~ mel~te Ateneo de Claro.uos y se t'lI"upó de lo' L fil" d M d d' . o.de sus dcmostm('ioll~. aunque se I~ropuso t~n~lén todas aquellas cuestiones que seJ. de"ClIhrió muchas prolX>Slclones relativas a los Eleme. ~-s uf. y facilitó gestiones de paz. que . cus. l~. E· h· t· .. qUIt"1I aUlnentó el Illlmerode los teorel1l~L'l tlt.' y muchas "'".. se le atribuye la predicción de un eclipse de sol que.a ra ura e las lunula..--et. )Ir vaJ I que León 1> udo esen". .. tarde Aua:dgoms de lazomene se ocupó d e.. consecuencia de la fama y de la popularidad a1can""das por Tales en su condición de sabio. unos f. Platón.. discípulo de Platón. IUcron célebres en J.¡(CObonl O. Algo semejante podrfa decirse coo respecto·a las contribucio- nes malemáticas.. que se atribuyen a Tales y 38 39 / . d·I~ .iticus.'Ometría. . di"{'ípulo d~ Eudoxo..en que Anax.b cuesllullt"S I.'l.. pues todo proviene del agua y todo se reduce a ella"). aun convencional. I.1It. fue el del 28 de mayo de 585 a. .ln a la filosofía. d('scuhrió 1. . d el el . '1" !iasaesc~ 11 Ilinos (Iue s~ han ocupado los historiadores que tralaron el dcs. r Ilwdiomle l'I an.embro del círculo de Plalón. fue un fiJósofo de la naturaleza.1. dioa 1aJ. 1111 II11 P lso erxtraordmano mediante el wan interés (1 II E.o fllll__ jo\. IViI es • tar e. Asf.rre~<Ihall en la Academia e IIlslttuyeron en collllin sus investi~ciones.'Sia gozó de gran renombre tanto en mat~rm\tica cuanto cn otn¡ doctri 1" 1'1 • pues coordinó Ele"..'Ón.l__ clt' j.1Ilt'lKuas.. C.thía emprendido rt. It'on'm. '1 cto~ e consideraciones ' · ' ~odo II~omento despiertan ht admirJción h. causa y devenir busca ("el agua es el principio de todas las cosas. primero a quien se dio ese nombre.ó lo que habían encontrado EudoxoyTeeteto.{llt. os repI d malcm. ncas ~sí como Enópides de Quíos. que t'1I . no se dispone de Tales sino de escasas referencias debidas a comentaris- o.{eomctrla H ip6crates de r) ' .{ún su entender podlan contnbUlr al desarrollo de la filosofía de Plató. d b '6 l· . progresar lo que Platón h.{t. según los astrónomos modernos. Este últi. como '11I.. eclipse que reviste un singular interés histórico.itic. ~1. "tS tres . Actualmente se duda de tal predicción por parte de Tales.is cientíllca A I •.i.is .'s. ."tic~.Ones slS{Uicndo las indicaciones de su Illaestro.\tica.llode PI alón e iniciado por éste en la matem. lo que no es muy verosfmil. o caso ~... se hiw célehre coml) matem. Tales L. Teudio dt. Iscfpl.' ~1aJ. mencionados por PIJ tó n en 11· l" C0ll10 lamosos rnatem. que acrecieron l'I ~aher ~eomtttrico cIt' manera I .) proporciones a l . ~Iro Y.'sllC(.tffimt'tna. León .¡Aor'l\' 2. a una transformación continua.) ..'to d~ la st"C'Ción ~mtlclas de J-Ie~aclea.. o mejor geométricas. sino por el hecho de estudiar los secrelos de la naturale"" y hacer conocer sus investigaciones.mlO..'IItos.•d". de la misma é(>OC'd.L'l de Tan~nt. en vista de la propia concepción cosmológica que se le atribuye.e CI~ e."Ón. T Almisrno período pertellt.. 'o: litas que CS('u· ~ n ~ cU. Tales.~n Leodamas de T~L'ro.tdenú.'\ matemática griega comienza con el mismo nombre con que se inicia la filosofía griega: Tales de ~lilelo. M'is . y comp:ulero de los dis<'Íplllns d(· Plat6ll. pues ocurrió cuando medas y lidios estaban por entrar en batalla.l\ ue e pnmero <luC compuso Ehmumtos.. no ya por su ~énero de vida y sus preceptos con referencia a la conducta moral.ét . y Menet·ll1o.' t'OC I es y e ISClpU o de éste: u."lCI. el·' ¡u eu"" d an le su s esen.J como ~eómetnt. un "fisiólogo" que por sus observaciones empíricas sobre los seres.' 1 geometría. realiZÓ In~'estlg.'Ol11tttri ' agregó tres nuc Va. pero cabe destacar que es el único entre los filósofos de Mileto a quien se atribuyen conocimientos científicos en sentido estriclo: ya astronómicos. lIluy superiores por d .-(enU.' " am s el r. proceso y transformación cuyo orillen. Como en todos los casos de los pensadores antiguos.mo párr~fo se refiere evidentemenle a Eudcmo.\cia esol ciencia de .Ulllt'llos (IUt' se oonsagr.tron el nlllnero dt. sobre las cosas y sobre los fenómenos.... AJ. E ¡lgO ~n:is j~vel1 ql~e u. como si algo viviente lo habitase ("Iodo está lleno de dioses").. puede servir para fijar el nacimiento de la ciencia griega).'odoro de Cirene: 1-1 ipócrat(~s adt'Ill. lIe¡(ó a II concepción de estar todo el U niverso sometido a un proceso. Y de los conocimientos teóricos que exige. . en ~speci:. en especial meteorológicos. En efecto. IIl1entms le daban unJ forl1lJ m. I . colnoa 100. y su hermano Dinostr." c1t'mostm l'Xlr ell'.1 la matt'm. lOS u oxo e nido.tto r:erfccclonaron aun más la ~eometria en su conjunlo.. como sus conciudadanos más jóvenes: Anaximandro y Anaxímenes. y eet~to de Atenas.\Trollod a 4.r) e nUIll~ro. (f""ha esta última que.\lish liZO. que I~s si~e. ya matemáticos.UllnClIl.lIlt'. Más verosimil resulta suponer que la predicción del eclipse no fue sino una atribución gratuita.i!ic:'. IlUf<S el A{-'Ómetra que sigue es Euclides. tas muy posteriores.!lIrt'Jf. ~eneraJiz6 P. I-Iennotirno de Colofón des~lI. _~I""las ·u I"d' I d. y Tl. Todos ellos se cons. uno de los "siete sabios de Grecia". salvo que estuviera en pose· sión de reglas de los antigups babilonios. Anlllit. que el fenómeno celeste detuvo.. di~~ tmClones que lne!lcan si un prohlemót puede resolverst' ti no. ~ófi~a. que cs posterior a ElIderno...

!ip· cios y en tablillas euneifonnes se encuentran aplicaciones numéricas de las propiedades de los triángulos semejantes.. el "primero entre los siete sabios". mediante la demostración rigurosa de sus propiedades. se atribuyó a Tales la demostn. Los ángulos inscritos en una semicircunferencia son rectos. teriores. ubicada en las costas de una región como el Asia Menor. una sólida consistencia y logró conquistas perdurables en la rama más fecunda y más dócil a los dictados de la razón: en la matemática. propiedades cuya índole las distingue del conocimiento empírico de los egipcios.s y nacionaJes. el carácter del pueblo griego. de la naturaleza mediante la "explicación racional de sus fenómenos". ¿por qué no dotarlo de igual C'apacidad en el campo matemático. rica en razas y culturas diferentes. que se inician en el si~lo VIII il.ción de los sif(uientes I~rt. . dioses y cultos con fenómenos naturales. que en sus comienzos se manifestó meramente en los intentos de explicación de los fenómenos natu. de la maraña de elementos extracientíficos que envolvían al saber oriental.l tornado bastante flexible como para permitirle lanzarse a nuevas aventuras.dición fi~urJba un poeta épic:o como Homero.. aún no total. es indudable que termina con él una Notas complementarias (l) Ltu colltribuciones J. pueblo de legisladores y de coloniz. Determinar la altura de una pirámide conociendo la somlml que proyectil: problemas cuya solución exigió a su vez el conocimiento de la i~lIa1dad de duJo triángulos que tienen dos lados y el ánf(ulo comprendido respectivamente iguales.!.IJ'¡\cter especial de la cuna del nuevo saber: la ciudad de Mileto. Ese pueblo disponía ademi-. cronológicamente.íctioo como Hesíodo y. se combina con lo individual. su tónic-a racional. St>J(IIIl conshuK'i'L" llf~.": Todo diámetro biseca a la circUlúerencia. (1) cuyo interés reside esencialmente en que tanto unas cuanto otros se refieren a propiedades generaJes de rectas. nudo de rutas comerciales y floreciente mercado. duc'Ción en su campo de la explicación de los fenómenos naturales. ÁnKulos opuestos por el v~rtice son i". con el cual directa o indirectamente Tales pudo entrar en contacto. C . en contacto con pueblos orientales de larga tradición cultural. encamado en el recono- en la fama de laque Tales gozó en vida y que. y si Tales. y la proporcionalidad de los lados hOl1lól~os de dos triánKulo. como en el caso de la prcdit'Ción del eclipse. Mas también puede dársele un sentido distinto. factores todos que per· mitieron a los milesios Ixmerse en contacto con pueblos y prohlemas diversos que estimularon su actividad intelectual."uaJt~". en los que lo colectivo. Los án~ulos en la I~ dt" 1111 triángulo isósceles son iguales. es decir. para iniciarse el período del saber crítico. la atribución de conocimientos geométricos teóricos puede fundarse por tanto.\s También aquí. así como los jue~os olímpicos. h~Lhíi. semejantes. Varios factores contribuyeron al advenimiento de esta especial concienciacienUfica que ante todo significó una liberación.dores que. La nola esencial de ese nuevo saber fue su acentuado cadcter discursivo. Por un lado. pero tales aplicaciones JlrüctiC'. había sido también el primero. vinculado con la revolución intelectual que se estaba produciendo en el mundo gri~o en tiempos de TaJes: el nacimiento de un nuevo saber. Hespecto de esta última propiedad C'J. ofrecían más objetivo: el saber.eol1l~'ricaf de Tr. Si en esa tm. representado por sus facetas reli~iosa. atribuyéndole el invento de la "demostración". también incluía un poeta m• did.l>e rerordar que en papiros eJ. científico. m¡\s afín con el saber. en vista de la similitud de los fundamentos de ambos procesos? Sean o no exagerados Jos méritos qU2. Por último. objetivo.&S etapa en la marcha del saber: la etapa precientifica.las generaciones futuras asignaron a Tales.'ualdadesentreángulos. tra. pero que pronto adquirió cimiento de los propios méritos y en la libertad y valores personales.'ma.le$. de un idioma que una estupenda tradición literaria. También pudo haber contribuido al movimiento de libemción la índole especial de la relil':ión ¡(riel':". i¡. con su antropomorfismo y la vinculación de sus mitos. rales sin acudir a causas extranaturales.que consisten en aJ~'tlOas propiedades teóricas y en un par de problemas prácticos. sin duda. C'dbe acentuar el C'. heredaron de ellos lo que 40 41 / . casi familiar. y la rt'soluci 1\ de los problemas: Detemlinar ladistancia de una nave al puerto. en poner de manifiesto las exigencias de la razón en el C'dm¡". y semejanzas de figuras. se trasmitió deformada a las generaciones posteriores.

etcétera.•1 ¡¡ l.ls mística con un ente primordial de naturaleza ambivalente..lS de mediado.zado. Si se aA:reAa que en estas relaciones simples aparecen los cuatro primeros díJ'itos 1. debería referir~e a la deducción racional de e~as propie<l. como habitante de dos mundos: del mundo de la razón y del mundo dO' las cosas. tenci:a histórira C. que prefiere hablar de pitagóricos.tll!:lma contribución oriJ. así como a la vinculación existente entre la armonía musical y la armonfa reflejada en los números. con frecuenciJ. 3.1 ln~todo utili. pm'CIt' aSQ"cgarsc. Mientras que de las colonias de Asia Menor provienen los "fisiólogos" con su acentuada tendencia hacia "la naturaleza de las cosas".. 3. donde ¡¡ lo sumo se in. Pití1goras y su escuela pertenecen por ig:uaJ a la ciencia y a 1 . De ahí que de atribuir . son los fundamentos que caracteri7.do a la matemática fueron los primeros en hacerla progresar.i~l" \' a.. o es fí1cil reconstruir el camino que delll1ist!~ismopihlJ'óricl) condujo a las verdades matemátiC'dS. el número de caras yaristas del tetraedro). o en la tierra o en el agua (por ejemplo. donde hada esa é¡>OC"J. en lo referente a los conocimientos. ap'lrt'<''t· t'n t'11. de ~t't). midiendo IUMlmhr. ..ic. vinculación fortalecida por el descubrimiepto que se atribuye a Pit¡lgoras de la relación simple entre las longitudes de las cuerdas de la lira y los acordes de los sonidos emitidos por sus vibraciones..:ce en las referencias disponibles.'Osa· ocurre prccisanH'nte con el ~tffirema dt' Tales" y.uhrt' un método d. aire.. habiéndose aplic . aquella otra la oportunidad y. de las colonias itálicas provendrá u~ corriente m.í· goras..J" .a t'I nombre de un matem¡Hico. es decir.L. C..11. pero cuya primera demostración. quien recordaba (Iue si un tt:. eso apilrt. pero mld'l cI. Pero aun t'n t. cuando la longitud de la cuerda se reducía a la mitad. dd . si en cambio las relaciones eran 3:4 Ó 2:3 se obtenían. Si las figuras de los fisiólogos son legendarias.. sino tambi~n un sacerdote de ritos ar<.presuponen el conocimienlo previo de la dt'I1loslraci6n 11. y nutridos de ella creyeron que su principio fuera el de todas las cosas.tinal de T.. "hura de su cuerpo. 43 r . En efecto. Los pitagóricos Eljuegode la razón y la rndole del ente primordial capaz de en~en­ drar todas las cosas. pues fueron las luchas polítiC'.an a las corrientes filosóficas que alimentan el pensamiento helénico. nada fikil. también lo es y quizá con mayor razÓn la de Pitágoras.tu . por ejemplo. a la mfstica y a la polítjca: pues Pitágoras no fue sólo un filósofo. en la relación 1:2..· eH.. respectivamente. fuego .' Nrwtnn". tTj¡\n~ulo de Pasc-. Ilevil su IlQlllhre en los tt'xto. Ese nuevo ente fue el número y sus artífices fueron los pitagóricos o i~1Iicos. y cuya vida y doctrinas han sido deformadas por la atmósfera mística que las envolvió..'Óric."J.. colnprobación inluiti. Ya que los números por su naturaleza son los primeros que se presentan en ella. 2. se obtenía la octava.lIenlos de Euclides. tal determinación de los números les parecía que era la justicia. números y figuras convirtió al número en "esencia de todas las cosas oo.... fundado .'stl' caso.1 proYl. las que provocaron la destrucción de la escuela fundada por Pit.X'lada pM la pido 110 ITIlde en el lIlstante en que la propia sornhm del operador er•• i}. que a su vez dispuestos en forma de pila dibujaban el triángulo equilátero. C.lde~.. elemenhlle<. es se}.·a..turo flue este matel1l. En cierto sentido diríase que la geografía influyó en esas corrientes.¡ d~ . la cuarta y la quinta. en especial. nada prueha que Tales hay•• dt'rnostrado d t(-"()n" ma que.¡)t:'!'I al n:s(Xx'to. expone de esta manera esa conclusión: "Los así llamados pitagóricos.itiro ll() t. Aristóteles.t)remalle\. mucho más que en el fuego.r la fdiz "hnuladt>" del rnatem:itioo Félix Klein. filosofía. se explica CÓmo esta combinación de sonidos.ueció observar en los números semejanzas con los seres y con los fenómenos..lht.'S 'in in"t'Il. metTía.dk'l t. toro Tall. filósofo que habrra vivido a lo largo de gran parte del siglo VI a.i~oras en Crotona (Italia) y la emigración de los pitagóricos y de sus doctrinas a la metrópoli. fincada en entes de consistencia natural: agua.ihrn VI de los EIt". por así decir.. t'1 . Se ha querido ver una influencia del orfismo y del poder especial que ese mito otorj(aha a la música. no de Pitá~n­ ras. les p.lS": el "hinolllio <It. tal otra el alma O la razón. número místico con propiedades geométricas (por ejemplo. Al respecto de esta inconsi.. y que su suma era la. contri· buyendo sin duda a esa deformación la imposición del secreto y del 42 silencio místicos que regían en Ja escuela que había fundado Pit. 4. . comenzaron ¡t difundirse. lítico. con el "teorema de Pit:\~Or:.'Os y h'L\la un po..

Es posible que los pItagÓriCOS demostmran el teorema. no en sí sino en movimiento... asr COmo el carácter tajante y categónco de la demostración que probablemente se desarrolló en el .eometría en una enseñanza liberal remontándose a los principios generales y estudiando los teoremas abstractamente y con la inteligencia pura . supusieron que los elementos de los nllmeros fuesen los elementos de todos los seres y que el universo entero fuese armonía y número.a. ~'Omo estudio de la cantidad discreta. esencia de todas las cosas. En cuanto al trJ. aunque en el estudio de los "triplete. quien refiere que en la secta pitagórica los adeptos se distinguían en novicios y en iniciados. Proclo. por otra parte.egos no conocieron otra clase de números y que la matemática pItagórica exigía que el número era la esencia ~e ta<!~s. y la astronomía.' no lograron la generalidad de los babilonios. les parecfa que toda la naturaleza estaba por lo demás hecha a imagen de los números.xxllan hablar y expresar lo que pensaban acerca de las cuestiones cientfficas de las que se ocupaba la escuela.:. así como su consecuencia numérica: la ley sombra de tal concepción metaffsica y aliado de tal mistica de los números. como estudio de la cantidad continua.e' hecho es que varias leyendas rodean al suceso. y que los números son los primeros en la naturale"L. un par de siglos después. 45 . y como también veían en los nlllneros las determinaciones y las pro(>orciones de las armonías y como. (2) la muslca.lo de la escuela.oras o de los pitagóricos el de haber convertido el conjunto de los conocimientos matemáticos en una estructura racional deductiva._ de~ dIferentes.tamiento de esla disciplina en la escuela pitagórica. (4) U ~a visión de conjunto de las conbibuciones matemáticas que se atnbuyen a los pitagóricos produce una impresión más bien extraña. en vista de que Jas contribuciones más importantes y numerosas son geométricas.éticas son pobres y escasas. el descubrimiento de pares de cantida. el hecho de presentarse en figuras consideradas perfectas. Si se piensa que I~s gri. mientras que las contribuciones arit- . qUien aportó una consecuencia importante para el destino de k sec. fuera el advenimiento de la matemátic-J. y por tanto cuya razón no resu~ta expresable mediante un número entero ni fi-Jccionario. probablemente por descomposición de figuras.?o no de la matemática toda: el "descubrimiento de los . pero no en sr sino en sus relaCIOnes mutuas. se dispone de algunos datos. como el triángulo rectángulo isósceles.rraclonales • es decir. como ciencia. las recogieron y coordinaron". aritmética y música. ~uestros nú~eros enteros y &accionarios positivos. con la introducción de la demost. De ahl que sea Mobable que se deba a los pitagóricos el nombre de la nueva ciencia: matemática (de rnathemata = ciencias) que significa algo que puede aprenderse. Tambi n informa San Hipólito acerca de su contenido al decir que los pitagóricos mezclaban astronomía y geometría. aunque por comentaristas tar· dIos como San Hipólito del siglo 111. Los primeros sólo podlan escuchar y callar (exotéricos o acústicos).ración como recurso característico de la matemática como ciencia. que conSideraba la cantidad ya no discreta sino continua pero ~t~lbién ~n sí. Por lo menos esto es lo que se deduciría de la frase de Proclo al afirmar que Pitágoras "transfonnó el estudio de la ¡>. seria mérito de Pitá¡>. Es posible que un primer resultado de tal coordinación y ordenación. entre los grie· 44 general deformación de los "tripletes pitagóricos".. tornaron aun más desconcertante el descubrlmlento. perdiendo así en consecuencia la palabra "geo~ m~trla su anllguo sentido etimológico de "medir la tierra".ta cuan. mientras que los segundos (esotéricos o matemáticos) .ser. (3) Fue el conoci~iento de un caso particular del teorema de Pitl!gOTas. " De ser asl. a la gas. taJes que la mayor no es múltiplo de la menor ni mulllplo de una parte de la menor. (1) la geometna. Ya hicimos referencia al llamado "teorema de Pitágoras" que los babtlolllos conocían. y el secreto se Impuso al descubrimiento. se explica que para los pitagóricos aquellas cosas SImplemente no existfan. hecho de visos más bien paradójicos SI se pIensa en la concepción pitagórica de la omnipotencia del número. como el cuadrado o muy simples.. las cosas. es más explfcito al expresar que los pitagóricos distinguían en la matemática cuatro ramas: la aritmética (de aritmein = contar) que consideraba al número en sí. debiéndose entender por nlllnero.anáJogamente toda otra cosa). Y todas las concordancias qUl' podían demostrar en los números y en las armonías con las condiciones y partes del universo y con su ordenación total.

46 47 . es decir "el carácter específicamente grie~o". en lafonna indicada por lafigurJ. cada escuadra.. de las cantidades concretas. poligonales. de ahí la propiedad: la suma de los primeros 11 números pares sucesivos es el producto de este número por el sucesivo. las med. cada mitad se1:Onvierte en un número triangular y de ahí la propiedad: la suma de los primeros '1 números sucesivos es el semiproducto de ese número por el sucesivo. <~. la suma de los primeros seis impares es ni "'" 36. consideremos algunos resultados positivos que se atribuyen a los pitagóricos en el campo de la aritmética.a = = b . como se expresa Van der Waerden. pentagona· les. que expresa a:c = h:b. pero es natural que imprimieran a esos conocimientos su propio estilo.. En efecto. Si se supone eliminada la fila inferior. proviene de que las razones que caracterizan la octava. . . . en inglés figure es también cifra. Véase en la figura siguiente un número de puntos n. de ahí la (>ropiedad: la suma de los primeros n números impares es el cuadrado n t de ese número. o gnomon según la nomenclatura griega. si se supone bifurcado el número rectangular por la Irnea de puntos. También se les debe la clasificación de los números en vista de sus pro¡~edades arihnéticas: pares e impares. se les debe la distinción entre la arihuética como ciencia o teorla de los números y la logística como arte o práctica de cálculo. cuando chocaron con el "escándaJo de los irracionales". la quinta y la cuarta musicales pueden fonnarse con la tema 6. que los obli~6 a torcer el rumbo de sus investigaciones abandonando el campo de la aritmé· tica donde los irracionales cerraban el paso a todo pro~reso. geométrica y annónica. UA número par. no conservan sino un interés histórico..h) : b o sea e = (a + b) y h .'Onvierte en un cuadrado y cada gnomon contiene ahora un número impar." -----. contiene Notas complemeutarias (1) ÚJ aritmélica pitagórica. En la figura n "'" 6. de ahJ que la suma de los primeros seis ¡xues es n (n + l}::o: 42. Por último. descompone en escuadras de carpintero. . Por lo pronto. serác.ls en cuestiones de índole geométrica. que el comienzo no encontraría contradicción con la propia metafísiC'J. respee-tivamente. separando netamente los números abstmctos. amigos. cy h son. En cambio erpresiones de indudable origen pitagórico como las de los "números figurados": triangulares..b'Um.. 8. el rectángulo se (. perfectos. pues los pitagóricos hab. aunque ha sido esta aritmogeometría de los números figur. resto fósil de las contribuciones de los pitagóricos que aún se emplea en matemática. y transfonnando las consideraciones aritméticas y al~ebraiC'.. uestro léxico actual conserva reminiscencias pitagóricas. anteponiendo al 11leroC'adcter " operativo e instrumental de los babilonios el rigor lógico y la demostración 11late11látiC'J. . 12 que constituye una tema en progresión armónica. esencia de las cosas. • • • • • • .Ji. 'l.ldos el origen de las primeras propiedades de la teoría de números. • • / '/ " . según eugebauer "lo que l' se llama l>itagóril'O en la tradición griega debería probablemente ser llamado babilonio". Y fue en esa tarea. Y la suma de los primeros seis sucesh'os es lIt n (n + 1)'= 21. que el hombre maneja en sus transacciones comerciales y en los menesteres ordinarios de la vida.ticos en la aritmética y en el ¡ilgebra de los babilonios.~. 2 • • • También se atribu)'e a los pitagÓricos el coneximiento de las tres me· dias: aribnéLica./ • • ~ • ---'" • • . se atribuye a los pitagóricos la llamada proporción musical (que según una referencia Pitágoms habría traído de Babilonia). o con nuestro léxico: la media geométrica de dos números es la media geométrica de sus medias aritmética y armónica.ran bebido sus conocimienlos matem:1. Por otra parte.a) : a = (b .<\.'ctangular taJ queel número de un lado (la altura) supera en una unidad al otro (la base).ias aritmética Yannórrkade los nÚJnerosayb. Con nuestros símbolos.e./ • • • • • "• • • • • • • Fil'. Dejando de lado todos los fantásticos atributos que los pitagóri<:os concedían a ciertos números. (h . . Si se • • • • . las palabras cuadrado y cubo mantienen su doble acepción de número y de fi.2ab : (a + b). :'1 Una solución de esta aparente contradicción h'l sido dadu últimamente como consecuencia del desciframiento de las lablillas cuneiformes de este siglo. Esta última designación.

Esa construcción es un caso particular de un grupo de problemas. problema que traducido aribnéticamente consiste en detenninar dos números conociendo su producto y su diferencia. Asf es de origen pitagórico el teorema que enumera las escasas posibilidades (triángulos. es decir. que los pitagóricos utilizaban. entre la matemática de los babilonios '1 la de los pitagóricos. pues tres de ellos: el cubo. Se sabe. ese impar es un cuadrado. solución que probablemente dedujeron de la propiedad conocida de ser todo número impar diferencia de dos cuadrados. como lo revela la denominación de ··cuerpos platónicos'· que se ha dndo a los poliedros regulares. (3) El teore11ln de Pitdgorw y la ecuación pitagórica. cuya construcción por tanto conocían. por tanto. llamados de "aplicación de áreas" y precisamente se sabe por referencias de Proclo que el aristotélico Eudemo de Rodas atribuía a los pitagóricos el descubrimiento y conocimiento de ese tipo de problemas. Era claro que la hipotenusa no podía ser múltiplo del cateto. quedasatisfec.edro y el dodecaedro se deben a los pitagóricos. Después del des· ciCramiento de las tablillas de los babilonios de este siglo. (n' + 1). La demostración 'Iue trae Aristóteles en uno de sus escritos alude al descubrimiento de la ilT'. es sabido que los babiJonios no sólo conocieron el "teorema de Pit4goras".ndole las bases materiales de su cosmogonía." de los babilonios. que encierra la posibilidad de la construcción del pen~gc. paru.ha la ecuación. cuadrados. la cosa no es tan simple cuando se trata del pentágono. que aplicaron en la resolución de problemas. característicos de la geometría griega. sino que tuvieron también un conocimiento completo de los ··tripletes pitagóricos". Y = n. Ahora bicn. %:1 + IJ:I . se comprueba (Iue muchos problemas numéricos resueltos por los matemáticos babilonios no son sino la contraparte algebraica de los problemas de "aplicación de áreas". no regular. Si bien tal construcción es muy sencilla cuando se trota del cuadrado y del hexágono: y de los infinitos polígonos que derivan de ellos. puede aún mantenerse la opinión del historiador de la matemática ZeuLhen. r = Y. por el otro. no podían ser ambo.(2) LA geometria de los pitagóricos. la construcción geométrica de esos polígonos exige mayores conoci· mientos. (n' . interés que se trasmitió a Platón proporciom1. el sentido de annonfa universal que campea en su mctafísicay. siendo m y n números primos entre sí y. un caso particuJar del teorema de Pitágoras muy fácil de demostrar independientemente del caso general. con . Dos tendencias presiden la geometría de los pitagóricos: por un lado. amasados con el método deductivo. En cuanto a la ecuación pitagórica se abibuye a la escuela la solución particular r = O/. hexdgonos) de llenar un área con polIgonos regulares. por contener el factor 2.odros regulares parece natural que los pitagóricos se interesaran por estos cuerpos siméa tricos y "annoniosos". debe ser par también lo ha de ser entonces su cuadrado y por I 48 49 . En cuanto al conocimiento y construcción de los poli<. sobre La base efectiva de la naturaleza de los problemas. aunque en un "escolio" del último libro de los Elenumt03 de Euclides se agrega que estos ··cuerpos" no se deben a Platón. por comentaristas muy posteriores. el tetrJ. de manera que si.. impar. No obstante. mientnu que el octaedro y el icosaedro se deben aTeeteto.1). clames. de ahf (Iue la razón entre la hipotenusa y el cateto debía scr un múltiplo rn de la parte 11 1 del cateto. Se trata de divKlir Wl segmento dado en"dos partes de manera tal que el cuadrado construido sobre la parte mayor sea equivalente al rectángulo cuyos lados son el segmento dado y la parte menor. Pero hoy sabemos algo más pues. planas o sólidas. constituyeron uno de los temas de la geometría pitagórica. pues era mayor que él. circunstancia que ponede relieve una vinculación. En cambio. como sún· bolo de reconocimiento de la secta. un pentágono cóncavo: la estrella de cinco puntas que es un pentágono regular. la preocupación casi exclusivaporel estudio de las propiedades de figuras concretas. De tal colnbinación surge la preferencia que se advicrte en la geometria pitagórica por los polígonos y poliedros reb'Ubres. Una simple transfonnación de fibruras permite reducir el problema a la determinación de un rectánb'Ulo conociendo su área y la diferencia entre sus lados. ::1. Un ejemplo tfpk:o es el problema de dividir un segmento en media y extrema razón. De todas maneras los poliedros regulares.. pero menor que su doble. probable herencia de conocimientos orientales pero ahora.1Cionalidad del número que hoy expresamos como ~ En efecto. de la propiedad que hoy expresarlarnos m:t = 2n:t es fácil deducir que m. advertida su verdad en casos particulares. (4) El descubrimiento de los Irracionales. todos o no.. comprobada que el cuadrado construtdo sobre la hipolenusa de un triángulo rectángulo isósceles era el doble del cuadrndo cons· truido sobre cualquiera de los dos catetos. típico problema del ··álgebr. en virtud de los conocimientos matemáticos revelados por las tablillas cuneiformes dcscifradas en este siglo. a su vez. de La solución en números enteros de la Uamada "ecuación pitagórica·'. quien sostuvo que ese teorema constituyó el origen de la geometría racional en la escuela pitagórica y Que las deducciones que paulatinamente fue realizando la escuela tuvieron por objeto lograr una demostración general del teorema.

tam.. temas que en buena mc<l. Parménides no señala el camino para llegar a la verdad. fue el grJn siglo griego. las unidades <:on Pannémdes.ca.ida se vinculan con la matemáti.n. . Según Notas comple'mentarias (1) Los argumentos de Zenón. el "siglo de Periele'·. tal hipótesis conduce a un absurdo pues Sl algo está compucsto de elementos indivlsibles. de la filosofía griega del slglov es Parménides de Elea. frente a la realidad sensible que percibimos. contradicción que IInphcaba la mexlstencia de ". n. ha contribuido a forjar la concepc~n racional de los entcs geométriros fundamentales. el Aquiles. entre este algo y la unidad anterior debe haber a su vez otro algo (el vado no existe).roblemas que han de constituir sus futuros temas de investi~­ clón: los problemas lógicos. traro en el poder l'"acional del hombre. én. C. por grande que sea su número. Por otra parte.\ndalo de los irracionales". n~ ha de contener cl factor 2 y. La ciencia ha de buscar esa realidad detrás de las apariencias del mundo de los sentidos y distinguir la verdad (el sel') de la opinión (el no ser). y en su discípulo Zenón de Elea puede advertirse con qué eficacia se esgrime ese poder mediante sus clásicos argumentos (1) en contra de la pluralidad y del movimiento. el SIglo en el cual la filosoRa. del tiempn como suma de instantes. Veamos el Aquiles. Por lo demás. van dirigidos a combatir la tesis de los pitagóricos. la ética. es decir. por tanto. paradójico que se han interpretado como criti as diri~idas a la:"> concepciones pitagóricas.iallos conceptos matemáticos en ella implicados. el carácter de permanencia que otorga al conocimiento su esencia.:ntener este el faclor 4. tal como se presentari más adelante. cam.\tica. cronológicamente. que se habría formado en la escuela . . al denunciar los absurdos que implic-Jb¡\ la concepción de los cuel'"pos como suma de puntos. esento en tono profético y alegórico. y n. argumentos de tinte que componen loda pluralidad deben estar separadas enlre sí por algo. Así. "cl de los pics ligeros".pe~1sar. La im¡xJrtancia matemática dc los arb'Umentas de Zenón no reside sólo en el concreto significado matemático que algunos de cUas poseen. miento. la metafísica. de la música y del teatro.de esa ~Ionia i~liat1a: aunque una antigua leyenda ase~ura que Parménides fue instrUIdo por un pitagórico. En efecto. La pnmera figura. Los e/catas El siglo v a. Luego toda pluralidad es nula e infinita al mismo ticmpo. éstos no tienen extensión y un conjunto de elementos inextensos.s bases del principio lógico de -no contradicció." de perdurables consecuencias en el proceso discursivo. no puede dar sino una cantidad inextcnsa. También los cuatro argumentos en contra del movimiento: la dicoto- mía. y elimina así la discontinui- dad que había procumdo a los pitagóricos "el esc. superado el empirismo de Ins fisiólogos y el misticismo de los pitagóricos. primer esfuerw científico' concreto de los ~rie~os. nula. inmutable e inmóvil del ser. se dirige hacia los p. luego In y 11 SOIl limbos pares. el sIglo del auge de las artes plásticas y literarias. pero no es menos indudable '1 ue con él se inicia la crítica del conocimiento y se introduce en la construcción científica un rigor lógico que busca y trata de encon. Sin duda que en su poema Sobr'i. la dicotomía del ser v no ser sienta lJ.V'lllltllraleul. b. en sus argumentos en contra de la pluralidad refuta la hipótesis de estar compuestas las magnitudes geomébicas de elementos indivisibles y extensos. de manera que un conjunto de infinitos elementos na puede dar sino una cantidad infinita. Por lo pronto. introduce la continuidad. 4.zar' a la 50 51 I . su objetividad. la flecha en el aire y el estadio. la teoría del conoci. no alca. Las críticas de Zcnón no dejaron de tener influencia en el desarrollo ulterior de la matem. en especial en la matem¡\· tica donde dará lugar a un recurso de demostración: el método de reducción al apsurdo. como una de las notas del ser. surgiendo (:omo primer producto de ese proceso la dlshncl~n entre la apariencia y la esencia de las cosas.ante y efímera. Aquiles. al tomar como blanco de sus ataques la concepción pitagórica y en espec. sino en el hecho de que. Parmél~ides se presenta un nuevo protagonista en el pensamiento refleXIVO: es eljuego de la razón con el proceso dialéctico d~1 . ha d~ se~ par. del movimiento como suma de pasajes de un lugar a otro. y así sucesivamente. que es el argumcnto de con· tomos más dramáticos. existe la realidad eterna.

Por lo pronto. todas las proposiciones geomé· trieas fueran teoremas O construcciones. Pero al trasladar el problema del plano al espacio. Como las primeras figuras de las que partieron los griegos fueron la recta y la ci. todos los intentos de resolver el problema con los medios ordinarios de la geometría resultaron vanos. cuando Aquiles ha recorrido esa distancia y llega donde estaba la tortuga. Aquiles no alcanzará jam:is a la tortuga. la trisección hubiera permitido la de un polfgono de triple número de lados. en general.rcunferencia. De ahí que la conclusión es evidentemente absurda: de suponer Gnito el número de lugares. 5. Sin embargo. la labor de los pitagóricos había dejado dos saldos impor· tantes. como sue- lugares. imposibilidad tanto más llamativa cuanto con esos medios podía dividirse un ánb'Ulo cualquiera en 2. el lugar del encuentro existe. que la construcción de los polígonos regulares contribuyeraaaumentar el interés por el problema. la matemática aún nose habfasistematizado.lcil solución. deducir su existencia'~e propiedades conocidas. y otro de carácter circunstancial: la consagración casi exclusiva de los matemáticos a las investigaciones geométricas. que deben considerarse como "teoremas de existencia" pues para los antiguos construiT una figura. ya de car. como el recto y sus múltiplos. . además. habría aconsejado dup~car el ara de Apolo que era cúbica. No obstante. todos los intentos de los matemáticos griegos para resolver el problema. Una de eUas refiere que con· sultado el oráculo de Delfos a fin de aplacar una peste.. pero más allá de esos infinitos ticulares que. le también decirse. de ahí que sea probable que otra de las consecuencias indirectas de las críticas de Zenón fuera esa característica de los matemá- ticos griegos posteriores de tratar de eliminara de reprimir el infinito de su ciencia.\cler general: nuestros teoremas. f. varias leyendas le atribuyen un origen extramatemático. Los dos argumentos anteriores. Es posible. a manera de polos atrajeron la atención de los matemáticos. mientras que podian trisectarse ángulos especiales. ofrece otro cariz. era demostrar que tal figura existe o. resultaron infructuosos cuando se pretendía utilizar las propiedades de una geometría fundada exclusivamente en las rectas y circunferencias y sus intersecciones. De ahi que los matemáticos del siglo v se dedicaron a la búsqueda de nuevas propiedades de las figuras. con regla y compás. aluden a la divisib¡lidad infinita de las cantidades y ponen por tanto en evidencia el peligro que entrañaba el manejo poco cuidadoso de un concepto tan vago y riesgo- so como el infinilo. uno de carácter general: la exigencia de la demostración. Esos problemas. pues así como la bisección de un ángulo permitía construir un polígono de doble número de lados de otro dado. ~f como algún otro. mientras que la cosa resultaba factible cuando a esa geometría se agregaban nuevas líneas O se admitían nuevas posibilida- '. Pues. (1) El problema de la duplicación del cubo: determinar geométricamente el lado de un cubo de volumen doble del de un cubo de lado dado. lo que es lo mismo. C. La matemática del siglo v En el siglov a. es un problema que ha de haber nacido naturalmente y si llamó la atenciÓn fue seguramente por la desconcertante discrepancia entre la sencillez de sus términos y la imposibilidad de resolverlo con regla y compás. como natural generalización del problema de la duplicación del cuadrado. ésta estará en un lugar algo más adelante. d!. de suponerlo infinito. la duplicación del cubo y la cuadratura del drculo. 8. fueron tres: la trísección del ángulo. Pero es posible que también en este caso su origen fuera geométrico.• lenta tortuga. ya de carácter particular: nuestras construcciones. partiendo de elel1'lentos dados y ·con propiedades prefijadas. hoy llamados "los problemas clásicos de la geometría". y ésta es otra de las características de la matemá· tica del siglo. muchas de esas nuevas propiedades fueron logradas mediante la búsqueda y la persecución de algunos problemas par. de ahí el nombre de "problema de Delos" con que a veces se lo designa. debían fundarse sobre esas dos figuras y sus relaciones y conexiones mutuas. Por su parte. por escasa que sea la distancia con la (I"e la tortuga precede al corredor. La división de un ángulo cualquiera en tres partes iguales mediante construcciones con rectas y circunferencias o. 53 .. partes. 52 des entre las líneas conocidas. 4. sin más que tomar la diagonal como lado del cuadrado doble. cuando Aquiles U~'Ue a ese lugar la tortuga habrá avanzado otro poco y así sucesivamente.

siempre existe una recta que pasa por el punto fijo y tal que sus intersec. Son interesantes los intentos que en este sentido realizaron los de luna creciente se los llamó "lúnulas de Hipó<:rates".(2) mientras que. agregó que el área del círculo es media proporcional entre la de los cuadrados inscrito y circunscrito. Con la inserción. hecho que revelaba alguna relación entre esos problemas que permaneció siempre oculta a los matemáticos griegos. el maestro de Platón: Teodoro de Cirene. e nan un ". surgió sin duda de la exigencia práctica de determinar el área de un círculo conociendo su radio o su diámetro. pero si. resultaron infructuosos. la multisección del ángulo y que más tarde se comprobó que permitfa resolver también el problema de la cuadratura del circulo. detenninar otro segmento como lado del cuadrado equivalente. sonsta Hipias. por grande que sea el número de lados..ciones con las transversales detcnni~ y A~_--. habría señalado la senda por la cual más tarde Arquímedes logrará notables resultados. llegando a la conclusión de que. que Ix>r su forma radio de un círculo.'mento de longitud prefijada. y un punlo lijas. Las contribuciones de Hip6crates son importantes. couclusión nnal falsa.. como ya observó Aristóteles. por su parte. Notas complementarias (1) Una trisección por "inserción". al igual que en los otros dos problemas clásicos. sin lograr cuadrar el círculo. Los griegos denominaban "inser~ 4 Con los problemas de Ocios y de la cuadratura del circulo se vincula la figura de Hip6crates de Quíos. aún sin resolver el problema. razón por la cual se la conoció desde entonces como la "cuadratriz de Hipias". el polígono se aproxima cada Ve-L más al círculo. mencionemos a otro matemático del siglo V. agregando que si el número de lados aumenta. construir otro de doble número de lados. habría entonces cometido un error. dado un polígono inscrito en un círculo.. Si Brisón llegó hasta aquf. mostrando cómo las dos series de polrgonos estrechan cada vez más . ensenó esa ciencia por dinero a la manera de los sofistas. al círculo. que permitía resolver la trisección o. aproximadamente del 10 %. Los pitagóricos habían resuelto el problema de la "cuadratura de los polígonos". pero al pasar de los polígonos al círculo. los intentos de "cuadrar el círculo". el polígono jamás llenará el círculo. y traduciéndose geométrica· mente en un problema de equivalencia: dado un segmento como de geometrfa plana que. (3) Agreguemos que algunas curvas o recursos especiales que permitían resolver uno de los problemas clásicos también a veces resolvfa otro de ellos. El primero parte de la propiedad: es siempre posible.En cuanto al problema de la cuadratura del círculo. se interesó por la mat:mática y.~S:-::::::=-_O construcción posible más. Brisón. a quien se atribuye la demostración de la inconmensurabilidad de una serie de segmentos. 55 \ . mejor. aparentemente más complicados que el círculo. (4) . siguiendo una probable tradición de mercader. quien habiendo llegado a Atenas en la primera mitad del siglo por razones nada científlcas. sin acudir a recursos especiales.¡. logró cuadrar recintos limitados por arcos de círculos.. generalizado. Por último. tomó el nombre de "problema del mesolabio". agregó a estas consideraciones las an:ílogas referentes a los polígonos circunscritos. como se dice. cuyas medidas son las raíces cuadradas de los primeros números no cuadrados hasta el 17 inclusive.~astante grosero. el campo de la resolubilidad de loo problemas geop ~"ig. el primer matemático "profesional". al ser todos los polígonos cuadrabies lo será en dennitiva también el círculo. el proceso resultaba inaplícable'y. pue~. Un caso interesante lo ofrece una curva inventada por el sonstas Antifón y Brisón. postulada como una 8 3 blema de la duplicación del cubo redujo la cuestión a un problema 54 métrms se amplía (la inserción presu(x>ne la resolución de una ecuación de cuarto grado) si las transversales son rectas. en el pro- ci6n" a una relación entre figuras que consistJa en admitir que dadas dos transversales en general. cuya área estará siempre com· prendida entre la de dos polígonos: uno inscrito y otro circunscrito.

x" cae en el problema de Delos. dados a y b. ésta se cuadruplica mientras que si es sólidaseoctuplica. Resumiendo el fragmento. es decir. de ahí que probablemente estemos en condiciones de conocer el proceso que originariamente siguió Hipócrates en su investigación. que no aparecerá hasta el siglo siguiente. y' = oh'. y advirtiendo que la tumba tenta en cada uno de sus lados una longitud de cien pies. uno doble del otro.. aun reducido a un probJe. La primera parte de esa carta expresa: "Se cuenta que uno de los antiguos poetas trágicos"hiciese aparecer en escena al rey Minos en el acto de ordenar la construcción de una tumba para su hijo Glauco. no sólo porque la cuadratura de las lúnulas es un aporte positivo.) envió a Ptolomeo 111 con una solución propia y un instrumento con el cual se llevaba a cabo prácticamente esa solución. también lo estanin sus lados. por lo demás. detemlinar geométricamente dos segmentos l' e y tales (3) Las lúnulos de Hipócrale. con lo queconvir. Y este problema se llamó de la dupli. 111 a. sino también por el cúmulo de propiedades geométricas que tal aporte entrañaba que. En la cuadratura de las lúnulas. en las otras dos lúnulas de Hipócrates. Mas. Conservando siempre la fonna cúbica. Cuando h ~ 20. la recta que por inserción detennina entre MP y MQ un segmento RS doble del VM. la primera de esas medias resolvía el problema de Delos. es posible que más adelante esa reducción no agrnclara a P1alón. mientras que el segundo cubo es de volumen doble del primero..4 Ya dijimos que el fragmento relativo a las lúnulas es el fragmento matemá. Hipócrates utiliza la proporcionalidad entre los círculos y los cuadrados de sus diámetros. Basta para comprobarlo unir el punto medio O de R5 con M y considerar los ángulos de los biángulos isósceles MOS y VOM. proporciona una medida de los col1<rimientos de la época. En efecto. duplicadlo. la demostración rigurosa. Si indicamos con LIa lúnula ACBDA y con Tel triánguloABG se comprueba que L + S = T + 21. El razonamiento que condujo a Hipócrates a esa red~~ón pudo ser el siguiente: si los volúmenes de cuatro cubos están en progresión geomébi· ca de razón 2.x::xoy"y:h de donde x' =a' h. ma de geometría plana. pues el ángulo GVB es mitad del AVC. exclamó: "Escasoespacio en verdad concedéis a un sepulcro real. En efecto. por parte de los griegos. Después de muchos titubeos. 56 57 \ . que probablemente admitió intuitivamente como exlenSlón de la propiedad. Por un punto M deAV se trazan MP y MQ perpendicular y paraJela respectivamente a VB.les entre dos segmentos dados. =ión del cubo.. la más simple de las cuaJes se obtiene considerando en el semicÚ"CUlo ACBA los segmentos circulares semejantes S y' de cuerdas AB y AG. C. SeaAVB el ángulo a bisecar. tió una dificultad en otra no menor. dedoode L = T: la lúnula es equivaJente al biánguloy. al cuadrado de lado AB. La conbibución de Hipócrates aJ problema de la cuadratura del cfrculo es más importante. por tanto. que a. Más tarde se eliminó tal limitación y con el nombre de "problema del mesolabio" se conoció el problema de intercalar dos segrnentos medios ¡>rOllOrciona. sin duda conoci· da. no pudo resolverse por medio de recursos elementales. resulta en definitiva que si se intercalan dos medias proporcionales entre dos segmentos. de aquella propiedad exigió la introducción de un nuevo método. digamos que Hip6crates logra cuadrar tres lúnulas. y como al estar una serie de cubos en progresión geométrica. fue Ilipócrates de Quíos el primero que encontró que si entre dos rectas una doble de la otra se insertan dos medias proporcionales se duplicará el cubo.sección del ángulo es posible con regla y compás. duplicad de inmediato a cada uno de sus lados". pero. Es evidente que en esto se engañaba. e Fig. Se agitó entonces entre los geómetras la cuestión de cómo podía duplicarse una figura sólida cualquiera. manteniendo su e5pt:cie. el cuarto cubo tiene el lado doble del lado del primero. se ve (2) El prohlema del meso/ahio. el de emaución. en virtud de la proporcionalidad aludida. puesto que duplicando los lados de una figura plana. = 20". Mientras que en esta primera lúnula la razón de los cuadrados de las cuerdas bomólogas es 2.Por ejemplo. biseca el ángulo dado. la tii. de la proporcionalidad eotre pollgonos semejantes y los cuadrados de los lados homólogos.tico nús antiguo que se conoce. S = 21. que criticaba a los geómetras griegos por su escasa dedicación a la gl:ometrta del espacio. algo más 'l. 'La historia de este problema aparece brevemente expuesta en una carta que Eratóstenes (s. añadida la insen:ión.

no así en tierro. e A N Fig. C.5 o Como el ángulo BAE es proporcional al segmento 8F. por tanto. al hacerlos corresponder. El último paso lo dará Arquímedes al demostrar cómo se podía pasar. sc ejerció ya por el papel asignado a la matemática en la propia concepción filosófica y en la construcción del mundo. de la circunferencia rect:i6· cada a la cuadratura del círculo de manera que desde entonces quedó justificado el nombre de la curva inventada dos siglos antes por J-lipias. con excepción del cubo. favorecida por la rndole especial de la teoría de las ideas y la teoría del conocimiento de Platón. respectivamente. La intersección en cada instante de las posiciones ÁE y Fe de los dos segmentos móv'iles. icosaedro y cubo. y que no puede obtenerse como los dcm:1s punlos de la curva. mientras que al mismo tiempo el segmento igual Be se traslada paralelamente a sí mismo con un movimiento uniforme de traslación de manera que ambos segmentos coinciden en AD. El valor de la matemática como propedéutica en la formación del filósofo y la concepción de los entes matemáticos como intermediarios entre el mundo de las ideas y el mundo de las cosas. aire. (le Hipias. agua. pues en esta posición final ambos segmentos móviles coinciden y.ón del ángulo. en el Timeo. no tienen punto de intersección. semejantes. Aunque esto no se advirtió sino un par de siglos después que Hipias imaginara la curva.• y el Liceo de Aristóteles que éste funda en 335. tnsecc. aire. impidiendo su ingreso a los ignorantes en geometría. es f:1cil comprender cómo esta curva pemlite dividir UI1 ángulo en UI1 número cualquiera de parles iguales. 6. en la que el Demiurgo hace intervenir de manera especial los antiguos cuatro elementos: fuego. tierra. por tanto.rante BAD). agua. (Modernamente se ha comprobado que existen otras dos lúnulas cuadrables en las cuales esa razón es ~/3)' 5. La influencia de Platón y de la Academia fue singularmente notable. octaedro. 't Sin embargo. Pero en el siglo V el rnatenl:1tiro Dinostrato por el método de exhaución demostró que el segmen· 58 . las caras de los otros tres poliedros son triángulos equiláteros y. esa razón es 3/2 y 3. Como. to AB es medio proporcional entre AN y la longitud del arco de cuadrante BED. puede tener interés desde ya exponer la jus· tificación del nombre. esta curva ha llegado a nosotros con el nombre de "cuadratriz de Hipias" porque resuelve el problema de la cuadratura del círculo.¡ fundada por Platón en 387 a. las dos escuelas filosóficas más importantes de Atenas: la Academi. . por esa misma definición. sin más que dividir el segmento proporcional en ese número de partes. mostrará el papel que asigna a la matemática en la construcción del mundo. podrán transformarse enlTe sí.) (4) La cuadratri:. con regla y compás. Esa influencia. influido por el pitagorismo. justificarían la clásica frase que Platón habría estampado en el pórtico de la Academia. de mancm que mediante este segmento AN era posible rectificar la circunferencia a. los elementos respectivos: fuego. vinculados a su vez con los poliedros regulares. C. ejercerán en distinta medida su influencia en el desarrollo de la matemática del siglo. La clave está en el punto N donde la curva corta a AD. construirse por puntos.complicadas.. detenninan un punto M de la cuadmtiz BMN (los griegos no consideraron sino la parte de la curva comprendida en el cuad. Por su parte. La Academia y el Liceo En el siglo IV a. pues las caras del cubo son cuadrados que no pueden 59 f'<:"C=-------. y es así cómo Hipias resolvió con esta curva el problema de la . puede. Sea un segmento AB que gira alrededor de A con un movimiento unifornle de rotación. Esta curva que fue la primer" definida cinem:1tic3mcntc. con el tetraedro. ya por las contribuciones técnicas aportadas por Platón o que se le atribuyen y por los matemáticos del círculo platónico o vinculados con él. Platón.

con su sistematización de la lógica. a la que se atribuye a los pitagóricos (la solución de Platón sería x = 1/2 m2 . en especial las construcciones. Sise traza la bisectriz interior del ángulo B. por el otro. según las normas del método analltico. sin duda. la verdad a probar. yque ellri. Supongamos el problema resuelto. La distinción enlre los métodos analltico y smtético explica un hecho que llama la atención cuando se examinan las gnegos. cuando no de Platón mismo. ni Aristóteles ni su escuela parecen haberse ocupado especialmente de matemática. que cortará al lado opuesto en D. En efecto. (1). por igualdad de ángulos. Parece natural pensar que no pudo haber sido ése el camino por el cual pr. que AD = DB = BC. de la geometría y de la astronomía. En el 'finteo se alude fugazmente a este poliedro diciendo que el Demiurgo lo utilizó para decorar el universo. r Notas complementarias . por lo demás. y seaABC de vértice A el triángulo buscado. de manera que si el proceso puede invertirse. OC = AD. muy semejante. fue Aristóteles quíen encomendó a su discípulo Eudemo de Rodas la redacción de "historias" de la matemática. de caras pentagonales no descomponibles en los triángulos anteriores. En cuanto a las contribuciones de Platón. y mediante verdades ya demostradas deducir un teorema o un problema conocidos.BC. El método ana1ltico. se le ha atribuido con mayor verosimilitud. sín embargo. algunas son. descomponerse en triángulos equiláteros sino en triángulos rectángulos isósceles.BC . BC y por tantoAB1 = (AB + BC) BC. Asf fue. z = 1/2 m2 + 1 para 111 par).1. por ejemplo. deductivo por excelencia. que silencian el resultado buscado. la construcción de un triángulo isósceles cuyos ángulos en la base sean dobles del ángulo en el vértice. (Iue en el segmentosumade los 61 . Es natural que Platón estimulara en la Academia el estudio de la matemática. que luego será la "quíntaesencia" de Aristóteles. para luego. matemática. y que en verdad lo que se nos muestra es el edilicio libre de todD el andamiaje que sirvió para elevarlo.ocasiones por caminos algo ffiutenosos. aunque en un diálogo (apócrifo) se hace corresponder el dodecaedro a un quinto elemento: el éter. distinción que los matemáticos griegos utilizaron en sus investigaciones. para resolver el problema de la duplicación del cubo en vista de las concepciones platónicas opuestas a toda manipulación. problema importante en la construcción del pentágollO regular. Se deduce en consecuenciaAB . de propiedades totalmente aJ~J~ del tema en cuestión.·" . Este proceso inverso es el método sintético que consiste en lonces en partir de una verdad conocida para deducir. de ahí que sean estos triángulos las figuras fundamentales con las que el Demiurgo construyó el mundo. como se deduce de la distinción entre los métodos analItico y sintético. en . un fragmento de la historia de la geometría. Quizá sea también dudosa la solución que se le atribuye de los "tripletes pitagóricos". con lo cual habría sentado las bases de las propiedades que más tarde se reunirán en el Libro X de los Elementos de Euclides. Por un lado.oporciones. un quinto poliedro re¡. consiste en suponer cierto el teorema a demostrar o resuelto el problema acmstruir. de los tratados geométricos Así se atribuye a Teeteto de Atenas. habiéndose conservado ' como dijimos.AB . a veces. se le debe un par de contribuciones indirectas. el estudio de los inconmensurables. es lilcil comprobar. Estos triángulos y la mitad de los equiláteros son triángulos rectángulos. se advierte en esos tratados que para demostrar un t~ Te~a O construir una figura se parte. Aristóteles fijó las bases sobre las cuales se ordena y se erige una ciencia deductiva tal cual es la se descubrió la propiedad. que es también el método euristico yactualmente empleado en la enseñanza. Es este método sintético. una contribución metodológica: la distinción entre "método analítico" y "método sintético" en las demostraciones de los teoremas y contlrucciones geométricas. Veamos. (1) En cambio. Uegar a la demostración o construcción deseadas.'Ular: el dodecaedro. DC ypor una propiedad de las proporciones (AH + BC): AB = (AV + De) : AD . poI"' pasos sucesivos. como la atribución de un método y de un dispositivo mecánico respectivo. inmortalizado en el diálogo de ese nombre. Quedaba. el teorema queda demostrado y el problema resuelto. el que utilizaron con preferencia los griegos después de haber obtenido por el método analítico. es decir. engeneral. El n~todD anaJftiro.111gulo isósceles DBC es semejante a1lriángulo ABC. En cambio. de ahí que puedan señalarse contribuciones matemáticas surgidas del seno de la institución. según la fantasía del Timeo. apócrifus. Ij = m. Además de las frecuentes re· ferencias a la matemática que aparecen en las obras de Aristóteles.

entre ellos. nuestras cónicas.ales deltriánguloABC. y que en este caso particular es una tangenle. Ese problema que se resuelve con una . por dos generatrices coplanares con el eje del cono. abreviatura de "secciones cónicas" alu. la superficie engendrada por un circunferencia que gira alrededor de una recta de su plano. manteniendo siempre el plano secante normal a una generatriz. que implica un sislema de ecuaciones lineales. La matemática del siglo IV La matemática griega de la primera mitad del siglo IV orrece el espectáculo de una aritmético. matemático enigmático hasta hace p<x:o.uco. pues se le atribuye la resolución de un problema algebr. panl.' Pero el más grande de los matemáticos del siglo y uno de los más grandes matemáticos griegos es Eudoxo de Cnido. que no sea un diámetro. Según fuera 62 63 . regla que más tarde se llamó ··superl1oraciones (epantema) de Timaridas". Sea lo que fuere. estaba vinculada con Platón por lazos de amistad: Arquitas de Taras (Tarento). mientras que reveló su talento matemático al cortar el nudo gordiano que impedía el progreso de la geometria. construir el pentágono comienza por dividir un segmento en media y extrema razón. conociendo sus su· mas. una definición y un método (2) y que aun en forma oculta. Quedaban. para los que no se habían dado aún demostraciones ribruTosas que facilitaran su solución. 7. pues se obtienen como intersecciones de las generatrices de un cono circular recto con un plano que no pase por el vértice del cono. ya que la sombra del extremo de la barra vertical que servia de reloj (el gnomon) dibuja arcos de cónicas en el suelo durante la marcha del sol. de aritmética (progresiones y proporciones) y de geometría. Eudoxo los resolvió mediante un proceso único que comporta un principio. y un grupo de problemas de equivalencia. en sus EleTnentos. la cuadratura del círculo. viajó luego a Egipto donde residió un año y medio. aunque se ha conjeturado (Neugebauer) que ese descubrimiento se debió al empleo de los relojes de sol. dejando en este campo una ing~niosa solución del problema del mesolabio. estadista y científico que se ocupó de mecánica teórica y práctica (autómatas). médico. pero en los comienzos tal distinción se vio en la naturaleza del ángulo formado en el vértice del cono. aún en pie dos obstáculos importantes: el de las cantidades inconmensurables que en número cada vez mayor aparecían invadiendo la geomerria. matemático y astrónomo que estuvo en Atenas frecuentando la Academia como discípulo de Platón. sin pertenecer a la Academia. Se ha atribuido ese descubrimienlo a Menecmo: hennano del matemático Dinostrato que mencionamos con motivo de la cuadratriz de Hipias. pero que actualmente se lo vincula con los babilonios y su matemática. es decir. cuyo estudio adquiriro un gran desarrollo en manos de Arquimedes y de Apolonio. y la cubatura de la pirámide y de la esfera. en efecto. como los "problemas clásicos" y otros. el punto de separación B lo divide en media y extrema razón: "análisis" que explica por qué Euclides. consiste en detenninar un número. y es evidente que sin la apHcación del método analítico hubiera sido difícil prever tal vinculación. . sin justificación aparente alguna de la vinculación entre ambas construcciones. Entre los matemáticos de la primera mitad del siglo cabe mencionar a una figura que. un cono y una superficie tórica. pues resolvió al mismo tiempo las dos máximas dificultades que entonces se oponían a ese progreso: los irracionales y las equivalencias.lados desib". Como astrónomo se debe a Eudoxo la primera explicación científica del sistema planetario. su nombre actual. con cada uno de n números desconocidos y con la suma de todos ellos. (1) También es probablemente de esta época un Timaridas de Paros. abarcaba las nociones de indole infinitesimal que precisamente sibrnificaban los elementos indispensables para resolver aquellos problemas. Por su parte el acontecimiento matemático más notable de la segunda mitad del siglo es la aparición de unas curvas nuevas. Esas curvas son distintas según la posición del plano secante.de a su origen. obtenidas en gran parte mediante la búsqueda de la solución de problemas particulares. mediante la inters""'ii¡\n de tres supemcies: un cilindro. AB y BC. regresando luego a Atenas muriendo relativamente joven en su ciudad natal. estancada y de un cúmulo de pre>piedades geométricas a(1O no sistematizadas.

eXJs CSICmprCUJl cnteron que. Como consecuencia de este teorema. u cuan o un mu tiplo de Ja menor Supera a la ma or" o en témunos actuales: dadas dos cantidades A > 8 ...'gar a lJ. ya como "postulado de Arquímedes" y a veces "de Eudoxo o Arquímedes".'. nombre con que se le conoce yque swtituye en la matemática griega la noción de [(mite del actual análisis infinitesimal. no debe dejar de atribuirse un mérito no pequeño a Demócrito que fue el primero que dio esas proposiciones sin las demostraciones". n a = cos 1" oos aJ· 3) la supe) lele engendrada por una semicircunferencia de dilimetroAB si~ en e pano perpendicnlar al Jan bas . puede res~~~ así. Inscribe un C' unpoUgonoP'tal que en virtud de) "principio". sean conmensurables o no. quien a este respecto agrega la siguiente observación de interés histórico: " . de los triángulos rectángulos AC N. t. croa e . basta probar que A no puede ser ni mayor ni menor que B. (3) Notas complementarias (J) La ~olución eh Arquitas. Una de las primeras demostraciones que habría logrado Eudoxo es la proporcionalidad entre dos circulos C y C' y los cuadrados D y D' construidos sobre sus diámeb'os. se llega también a un absurdo si se partedeX > C'. . AMN. en virtud de la proporcionalidad conocida entre los polígonos semejantes y los cuadradosde los lados homólogos C : X = D. por tanto X = e'yel teorema queda probado.p.el punto C· tal que AC' = a.1 a la semicircunferencia móvü de diámetroAB' = la pun o rJ.~~o. o siguiendo un camino semejante. Hoy mantiene tal carácler. e : d son iguales si dados dos números enteros cualesquiera ni y n y ma ~ nb.~~ cono que conbene . tal . resulteC' .. en un· . . y se le conoce ya como "pos_ 64 tulado de la continuidad".6rma que "dos cantidad ti razón m tua d 'l· es enen . en el que partiendo de propiedades conocidas se llega por vía deducti- 65 . q~e expresa la condición para que dos cantidades tengan razón mutua. ni es un método constructivo como el método sintético. y. u en ecos rp -= Q: r- ro . P' Ypor tanto P > C. y a lagenCra~A:.D : O'. Este principio a. evidentemente absurdo pues P es un polígono insaito en C.loquees lo mismo.X o.) . También por este método habria demostrado Eudoxo la equivalencia entre prismas y pirámides según referencias de Arquímedes.. . es decir. la aritmética y el :ilgehra. si de las tres ecuaciones se elllnUla a y se Ulb'oduce r = ros VJ se obtiene ig a1m t = r: R = R : b. Sea ahora M el punto de intersección de las tres superficies Ese t ¡" per~enecer.. Sea en el plano base una circunferencia de diámetro AB :z::: b una recia tal que del . b la . .. a Ja u oxo partiendo ante todo de un recurso de lipo' IÓoi Ciando un" .AMB se deduce la proporcionalidad AC' ... En síntesis la construcción de Ar "tu QU~ en reahelad opera con propiedades de geometría plana. Ese método consiste en una doble reducción al absurdo y según él. e : C· . se obtenían Ires curvas distinlue a veces se eSlgnaron como "lrfada de Menecmo".fotorgóa este enunCiado el mismo carácter lógico de "principio" pero ArquCmed d olfato matemático m:ls fino verá en él un postulado' . (Analíticamente. Con esta definición que tiene cierto aire de Camilla con la actual definición de los números reales mediante la teorla de las cortaduras de Dedekind. b (2J La obra matemático de Eu<Ú>xo. La posibU'dad' d U deflni ión de la razón entre dos cantidades é I e (. Eudoxo logra conceder carla de ciudadanía geométrica a las cantidades inconmensurables. ' y ¡>Ol" " J. confinnado brillan temcnte por las trías " geome no arquunedianas de este siglo. . Euclides en sus Flemento.N es recto.J\N = "N' NM= ~~ : A: IQue demuestra que los segmentos AN y AM resu~lveD el p~ . con )0 que acentúa el proceso iniciado por los pitagóricos de sacrificar. 0"00. ~ loe 'd .queg>.. se verifica respectivamente me ~ nd. pues el resullado al que debe Ueg¡¡rse se da por admitido. en aras de la geometría. Cabe señalar que el método de exhaución no es un método de descubrimiento como el método analítico.D3 I fi' E d . cuyas nociones seguirán presentándose en la matemática griega bajo ropaje geométrico. Para eUo supone que X sea el cuarto proporcional entre C. enA(deec '6 R • P o e. pnnclplO. al enmne so re circunferencia una cuerda AC m a r:~~~embas°s I lO~ lasr tres ~perficies siguientes: 1) el cilindro circul~ e e a ClrCtlfilerenaade diwnetro b (de ecuación en coord nadas polares R cos 1" = bcosa)' 2) el oono circular recto e de la generatriz tiC alrededor de AB (de aeu 'óengendrabdo por la rolaciór oc.sean stas conmensurables o n. y en sus escn tos así con" era. Es la siguiente "definición por abstracción": Dos razones a : b.o. A < B.triz MN del ~1indro siendo N un punto de AB'. recto u obtudso aquel ángulo. La segunda elapa del proceso de Eudoxo es la definición de ruón entre dos cantidades. para demostrar que una cantidad A es igual a una cantidad Baque una 6guraAel equivalente a una figura B. por !anto. D' . ' En conexión con el postulado anterior Eudoxo introduce un método de demostración que una discutible traducción renacentista bautizó como "método de exhaución". B > A o~bién que ~ .P' <C' . SiPesel polígono semejante inscrito en C. D YD' Yadmile X < C'.raalrededordesutangenle uaCl n ros I{J = a). Se demuestra fácilmente qu~ el ánb'Ulo AC.mesolabio.1Y < X.

• 'es perpendIculares entre s o len In rábolas d~ vértice codmu~ yeJ. Desde el comienzo esas curvas pusieron de manwesto sus elementos de simetría (centro. sino ribrurosamente deductiva a partir de los postulados y propiedades ya demostradas. Cuando el ángulo que contiene esa rama es recto (nuestra hipérbola equilátera) la curva adqutet-e propiedades especiales. el plano paralelo contendrá la generatriz paralela al plano secante. en el camino y no en la mela. la sección cónica será una curva cerrada que se bautizó entonces. aunque más tarde se advirtió que cortarla también a estas generatrices si se las prolongaba más allá del vértice. según se dice. XI) = ab. nuestras asíntotas. y:'! = b:c . Esta sección es entonces la sección delcona abtusángulo (una rama de nuestra hipérbola). '1'. de la proporcionalidad a : x :: X : Ij :: y: b se obtiene x:. habrían permitido a Menecmo dar dos soluciones distintas del problema del l11esolabio con esas curvas. por evidente o convincente que fuera.t~~ . pero que se mantiene dentro de un ángulo a cuyos lados. Jos matemáticos griegos pusieron el acento en la demostración v no en el resultado. yen este caso la sección cónica será una curva abierta que se extiende indefinidamente: es la sección del cono rectángulo (nuestra parábola). En efecto. ábolas con la hipérbola equilátera de centro intersección de una e esas par . vértices) y sus propiedades más elementales. pues cualquier otro camino.·-. sino demostrarla. (3) Las triadas de Menecmo.ión d~~:. nates x e y podían obtenerse o bien m~ianle la inter¡. . Si el ángulo en el vértice es obtuso el plano paralelo contendrá dos generatrices paralelas al plano secante de manera que ahora éste sólo cortará a las generatrices de un lado de aquel plano. circunstancia que pone de relieve una característi· ca de la matemática griega.! = ay . A diferencia de matemáticos de otras épocas. Y esa demostració~ no pocHa ser cualquiera. así la parábola permitía transfonnar en cuadrado equivalente los rectángulos de un lado fijo. La sección cónica en este caso es también una rama abierta. Sea un cono circular rceto de vértice V. de ahí que los dos medios proporcio- / 67 66 . " va a nuevas verdades. por un puntode una generatriz un pL'U10 perpendicular ala misma y por V un plano paralelo al anterior. se acerca indefinidamente. Si el ángulo en el vértice del cono es agudo. Si el ángulo en el vértice es recto. por el matemático Aristeo. contemporáneo de Euclides aunque más joven. mientras que no cortará a las generatrices de ese plano y las que estén más allá. como sección del cono acutángulo (es nuestra elipse). como dirá alb'Una vez ArquJmedes. El método de cxhaución es puramente un método de demostración que no pretende descubrir una nueva verdad. "no comJX>rtauna verdadera demostración". ejes. aquel vértice y de asíntotas aquellos ejes.eecb. el plano paralelo no contendrá ninguna generatriz y el plano secante cortará a todas las generatrices (alargadas si es necesario). propiedades que según referencias posteriores. la hipérbola equilátera pemlitía obtener todos Jos rectángulos equivalentes.

. Además. contribuyó al intercambio y a l~ difusión de la cultura. y la cultura griega. a la par que ampliaron el horizonte geográfico de los griegos. En la penrnsula ibliana un pequeño pueblo se babIa convertido en la mayor poten.IV. perdida su importancia política. a favor del rápido derrumbe del imperio persa se extendió heleni· zando todo el Oriente. fundada en 332 y pronlo convertida en el gran emporio del comercio mediterráneo. los príncipes helenrsticos dispensaron una am69 . mientras-que en el mundo griego las expediciones. entre los cuales sobresale Alejandría. las condiciones políticas y culturales del mundo mediterrá. Si bien el incipiente imperio que fundó Alejandro desapar~ió con él. quistas y muerte de Alejandro habían modificado por completo su fisonomia. El idioma griego. P9r otra parle. cia de Iblia e iniciaba una expansión que lo convertirla en un gran imperio. la idea de imperio universal que encamó y que habra inlentado realizar arraigó en el campo de la cultura. al universalizarse. Alejandría' Al iniciarse el siglo 111 a. con- . pierde ahora su supremaclacultural. dilataron sus conocimientos. Atenas. yen el mundogriego de Oriente surgen nuevos focosde irradiación de la cultura griega.neo han cambiado radicalmente. LA MATEMÁTICA HELENtsncA I. C. las campañas de Alejandro. Un intercambio fecundo se establece entre Oriente y Occidente y los centros intelectuales se extienden y desplazan. sirviendo de vehieulo a todos los in telectuales del mundo helenizadp y favoreciendo el progreso de la ciencia a la sazón en una etapa de franca especialización y rami- ficación.

Ia Biblioteca. lCOS provenientes de tigación o docentes en las q cl nboe b .. ades se des· r e cuatro secciones o d pajes: matemática Ir • . Por lo demás. a época alejandrina corno expensas del rey y de t 4 Muy poco se sabe de Euclides. . Euclides dispuso de la palanca que le permiJió levantar esa estructura: la lÓgica aristotélica que le sirvió de argamasa para construir. gtpto. y bienestar que facilitaran • a IIlvestlgaclón y a l · que permitió la adquisición de los . que cJentí. cuya importancia científica se mantuvo indiscutida hasta el advenimienlo de las geomelrias no euclidianas en la primera milad del siglo pasado y cuyo valor didáctico se mantuvo hasta comienzos de esle siglo. E I'd guras m. mediante el régimen "full-time" implantado en el Muse<>. Además.lfrol!an las dos grandes ue caractenzan al pe 'od . de Teeteto y de Eudoxo.. Con esa construeción Euclides instaura un método hoy llamado 71 70 I . sino veces costosos necesarios para los e .. por supuesto.(I) según el cual Euclides fue un sabio que {Joreció hacia el 300 a. po cerca de la organización del .plia protección a las ciencias (U . cuyo brillo "edad de oro de la matemátican~~i:.. Irecta los "tres grandes:'. de Arquitas. instituciones científicas q y ~e es. . 'd arrollaron a1rededo d . . . sino seleccionada de acuerdo con un criterio prefijado que convirtió a ese conjunto de conocimientos en un . autor de numerosas obras científicas. 2.. da y ecclón. .flco más il1l1>ortante del mund e ~ cJanclna e~l el centro duradero. a ~nsenanza. con el material seleccionado un edificio de tal solio dez que resistió casi sin deterioros los embates cdticos de siglos. científicos las condiciones d i e ~e~mltló no sólo ofrecer a los Su dedicación exclusiva a I. IIC I es Arquímedes Al' justifica por sí sólo que se. sin duda contiene una buena parte de la matemática elaborada por los matemáticos griegos anteriores a Euclides y por Euclides mismo.sistema estructurado según un método. pero esa parte no fue tomada al azar.~~e~l~es ~ IIlstrumentaJ. . fuera de las noticias que menciona Proclo en su resumen histórico ya citado. • uea e os Ptolomeos de E . n ara a su a redor COn mco y un parque zoológ' S .su dir" es. Los Elementos no contíenen toda la geometría griega de la época. Euclides y sus Elementos fueron siempre considerados como sinónimo de Geometría. as onomIa. n o aJeJan rino: el M useo son escasos puede d . un J'ardín botá ' .".• . Con este ambientc cientffico de Alejandrfa se' 1 d' o IIlduectamente las tres fi ' ~ VII\CU an. a esta corte de mecenas ~ 1 d 1s U lOS clentlficos. aunque es sible u que tomó la Biblioteca é~ á ~ ~ en VISta del gran incremento lución en cierto modo'. AS! corno el Museo resulló el ce d . epartamentos princi' . un sistema de conocimientos matemáticos sujeto a una estructura unitaria.IJ"mas de la matemática griega. V.lS y sajas de d'" ' ocales para mvestigaciones 6· IseCClOnes' quizá co t I ed . C.e . . medICina letras : y. ue confila a verdaderos sabios. en especIal de la filología y la grao . málica . us activ.arios factores favorecieron la labor de Euclides. que le permitió seleccionar el material adecuado para organizar. con añadidos propios y por primera vez. eclrse que e 1e . Euclides tuvo a su disposición una gran cantidad d~ propiedades matemáticas acumuladas en especial por obra de los pitagóricos. da m sd~ e ante se convirtió en una insti ~ In epen lente. campo de las ciencias exactas ntro e las m'iflstigaciones del dría lo fue de las humanidad y naturales: la Biblioteca de Alejan. cuando aJÍn algunas escuelas utilizaban los Elementos como texto escolar. ICO. o griego y también el más En AJejandria es donde nacen . ni constituyen un resumen de toda ella. Ese sislema y este método resultaron tan fecundos que no sólo la obra de Euclides eclipsó olros Elementos redactados anterior· mente sino que no se poseen datos de obras an~logas posteriores a la de Euclides. . ~nvlrtJeron el gran puerto comercial d i ' .carse a tareas de in ves· l uecoa ra anest d' d' tes provenienles también de tod l ' U laSOs yestu 'an· co o helenizado Contaba ~~ os rincones de/mundo heléni· instrumental n~esario' i~~~:~ e ~ con el material científico y el podría calificarse de observator~~n astronómicos y un local que sioJógic-. d M useo y la Biblioteca. en especIal en el periodo inicial fi . En primer lugar la posibilidad de disponer del tiempo y de los elementos necesarios para su labor científica. Euclides y sus Elementos Aunquelosdatosdequesedis nea d' d I sa IIlstltuclón residían a pen lentcs e él c' 1 tífi todas partes. d .segur~ a . con la única obliga '6 d' d'::J .""d 1 Y po 011I0. Modelo de . Por aira parte. enlre ellas sus célebres E/ementos de geometría.

las nociones comunes o las proposicion~s pitagórica de convertir su estudio en una enseñanza liberal. eran ~e de lo~ libros se abre con un grupo de definiciones o.gual73 [ . trumentos geométricos y si bien suele decirse que la geometría de Euclides no admite sino construcciones con regla y compás hay que agregar que estas palabras no figuran en el tratado y que de atenerse al mismo. sin otro recurso que la lógica.ngulo curvilíneo que en ningún momento se aplica ~~ te la finalidad de toda la obra. Los Elementos se componen de trece libros con un total de 465 proposiciones: 93 problemas y 372 teoremas. No obstante que tres libros de los Elementos se ocupan de aritmética. a quien en la construcción geométrica no se aplicarán sino los postulados. platónico-pitagórico. habría que decir que s610 admite construccio-nes con rectas y circunferencias. En cualquier caso. mejor térmmos según el vocablo utilizado por Euclides. Tampoco hay en los Elementos mención algunaa ins. que el método axiomático no es de fáca realización. Otro rasgo platónico de los Elementos se ha querido ver en la importancia que asib'Tlan a los l>olicclros regulares. cerca de quinientas. las defilllciones de punto y de recta (nuestro segmento). todo el conjunto de proposiciones del sistema. ni figura un solo ejemplo numé. re- montándose a los principios generales y estudiando los teoremas abstractamente y con la inteligencia pura. rico. tos y las propiedades numéricas se demuestran operando con esos segmentos. en sus proposiciones. ya por la elección de los su· puestos básicos. por ejemplo. a la cual pudo haberse introducido durante ese lapso buen número de modificaciones e interpolaciones. Es en vista de esa atmósfera que debe juzgarse la obra de Euclides. a los que se dedica íntegramente el último libro considerándose que la construcción de esos "cuerpos platónicos" pudo constih¿i{ precisamen- rias. no aparece revestido de las precauciones necesa- ciencia deductiva y que fue adoptado por otros científicos griegos y luego por científicos modernos para convertirse hoy en el método general empleado en la matemática y en otras ciencias.. Consiste en la denuncia previa de las propiedades que han de admitirse sin demostración para deducir de ellas. Esas propiedades básicas sOlllas que se llaman "axiomas" y que Euclides designó con Jos nombres de "postuJados" y de "nociones comunes". que por igual satisfuee a la pretensión platónica de no ver en la geometría otro objeto que el conocimiento. Algunas son meramente nominales. otras parecen tener sentido sólo en vista del desarrollo histórico anterior y hasta queda entre ellas algún resto fósil. Métl>do preconizado por Aristóteles como único a seguirse en toda crítica moderna.. nejan el sentido de la realidad eristente en el mundo griego. mejor. Cabe una última advertencia: lo que hoy llamamos Elementos de Euclides es un texto que ha llegado hasta hoy mediante una redacción de TOOn de Alejandría del siglo IV y que pudo ser completado posteriormente con la ayuda de papiros y manuscritos antiguos. al sentir de la 72 deducidas de esos principios. Las definiciones de Euclides no deben entenderse en un sentido lógico estricto. Así. y siempre que tajes construccio-nes obedezcan al sistema. admitiendo con esas definiciones la eristencia de objetos de esa realidad. no figura una sola aplicación práctic. no debe olvidarse que es posterior en seis siglos a la redacción original. Euclides pudo imprimir un sello y conferir un sentido a su obra: el seUo y el destino del platonismo. ya por el desarrollo deductivo en el que pueden deslizarse admisiones implrcitas de supuestos no denunciados explícitamente. doctrina de la cual era adepto y de la cual distintos rasgos se advierten en los Elementos.axiomático. por otro lado. que resultó el método científico por excelencia. Cabe citar. y aunque la redacción de éste es bastante completa y revisada. que envuelve el tratado. otras re. que Euclides distingue en postulados y nociones comunes. Por último. típicas definiciones discutibles y bastante se ha discutido sobre ellas. en especial al considerarse el sistema de axiomas básicos que. Unea recta es la que yace . olvidahdo por un lado que tales observaciones son el resulta· do de más de veinte siglos de critica y. ya la pretensión los Elementos. a las que en el primer libro se agregan las proposiciones básicas. es indudable la atmósfera platónica o. Lo importante es que tales definiciones no se utalzan como argumento deductivo en la construcción euclidiana. en ellos los números aparecen disfrazados de segmen. manteniendo solamente el papel de mención o descripción del ente definido. como la defi· nición de á. Dice Euchdes: "Puñto es lo que no tiene partes. algunos anteriores a TOOn.'\. nuestros axiomas.

referentes a tTiángulos. En cuanto a las nociones comunes.tulados se reheren a los entes básicos e. equivalencias. por la celebridad y notoriedad que alcanzó en vista de las discusione. entes que caracterizan a esa geometría.e deducen de los axiomas o de proposiciones demostradas. en ellos se cuando se da un punto (su centro) y un .. . de manera que en definitiva se procede como en la geometría actual. Euclides reemplazó por el "principio" de Eudoxo. lo limitado. que por su propiedad de prolongarse indehnidamente conhguraban una estructura. segllll dijimos. hoy con.egmento ('u radio). los tre. En efecto. números primo. a la cual la intuición no podía acoplar ni Si alguna conclusión puede extraerse de las dehniciones de Euclides es más de tipo histórico que lógico./ mente respecto de todos los puntos". sino a las propiedades de eso. números perfectos pare. elementos que . Hoy sabemos que la geometría de los Elementos no es la geometría sino una geometría. progresione' geométricas cerrándo. . paralelogramos. son características las definiciones de "término". quedaba por fijar sus trata de teoría de números (5): divi. conside- rando que el punto y la recta no son aquello. de geometría plana elemental. y de "figura" como lo que está comprendido entre uno O más término" definicione. con rectas y de circunferencias. que revelan el espíritu de la geometría euclidiana puesto de manifiesto en la predik-eción hacia lo vi. de la continuidad". entes tan deficientemente definidos sino los entes abstractos defmidos implícitamente por sus propiedades enunciadas en los axiomas. que Euclides acepta sin demostración no son sino las operaciones fundamentales entre todo término. con quien se cierra el primer libro. Euclide. pues éste hja aquel comportamiento por medio de un po. de ella. problemas de aplicación de áreas de los pitagóricos. consiste en fijar la posibilidad constructiva de las figuras formadas por rectas y circunferencias determinando así su existencia y unicidad. de ahí que las definiciones configuran el ámbito y la rndole de lo. (2) Los po. .. o quizá llevado parla concepción que entrai\aba la definición de figura. evidentemente implica un comportamiento de las figuras que excede veintidós siglos más tarde no harán sino corroborar el acertado sentido matemático y lógico que llevó a Euclides a adoptar tan genial decisión.1. de probable origen pitagórico. primeros postulados aseguran la existencia y unicidad de Wla recta. a que dio lugar. cuya justificar comportamiento alguno.admite la naturaleza de las posibles intersecciones de rectas con circunferencias.tulado: el último de la . como extremo de algo. Los primeros cuatro libros de los Elemento. Los dos libro.ioll-ms sobre los que funda Euclides su sistema es reducido: trece en 101:. Estas definiciones no 'e sostienen desde el punto de vi'ta lógico. circunferencias e inscripción y cincunscripción de longado indefinidamente cuando se dan dos punto.ibilidad. El reconocimiento de este hecho pone de manihesto uno de los rasgos geniales de Euclides. Y las geometrías no euclidianas que nacerán cerca--de definición: "Son paralelas aquellas rectas de un plano que prolongadas por ambas partes en ninguna de éstas se encuentran". Esos cuatro postulados hjan la existencia de rectas y circunfe· rencias concebidas en forma indcl>endiente.e refieren a la proporcionalidad (4) sobre la base de la teona de Eudoxo y sus aplicaciones: .(3) comprenden las proposiciones más importante.pecfficamente geométricos y su función.ean geométrícas o no. lo hnito. no obstante la buena dosi' de evidencia intuitiva que comporta 'u enunciado. mejor. que entraría en crisis con la introducción de las paralelas.emejanza de polígonos y generalización de lo. Los tres libros siguientes son aritméticos o.. Por razones intuitivas. es decir. a Euclides únicamente por demostrar o postular las posibilidades de la intersección entre dos rectas.iguiente. sin acudir al "postulado cuando se habla de puntos o de rectas no se alude a su pret~ndida definición.eriey que más tarde se destacó como el "Quinto postulado". pero tal deficiencia no afecta a la construcción geom tTica. El número de ax. pues en ésta nunca aparecen y vinculaciones mutuas. de acuerdo con una plaui¡ble interpretación.ual. 74 75 .iderado indispensable y que. mientras que un cuarto postulado fija la existencia de una circunferencia polígonos regulares. teorema de Pitágoras. cinco postulados y ocho nociones co- munes. no una "figura".1. Quedaba pue.e con la proposición en la que Euclides enuncia la expre'ión de lo. de un segmento pro- magnitudes . Así.

es el más extenso y el más dificil: se ocupa de los irracionales (6) clasificando. una serie de combinaciones de expresiones racionales e irracionales. no por su factura sino por tratar cuestiones ya de geometrfa del espacio. Los Elementos constituyen un conjunto si. pero no es el conjunto de todos esos conocimientos que poseían los griegos de la época de Euclides. Algunas de estas combinaciones se aplican más tarde en la teoría de los poliedros regulares. regulares y de su inscripción y circunscripción en la esfera. de prolongar. Los tres últimos libros de los Elementos son de un contenido más bien heterogéneo: podrían calificarse de geometrla superior. los Elementos no podían contener sino aquella parte de la matemática griega compatible en el sistema euclideo. tales como las que se presentarían como rafces de una ecuación bicuadrada. abord'l"do un viejo tema de origen pitagórico. pues según Diofanto se le debería la definición de número poligonal P de p lados y n términos de una manera que traducida a1gebraicamente ~rla P = n + 'l.que tengan escasos conocimientos de geometría no pondrán en duda que esta ciencia es todo lo contrario de lo que supondr!a la terminología de los geómetras . entre otras. el décimo.. es decir. sin olvidar que Euclides con sus Elementos acenlúa una nota característica y permanente de la matemática: su carácter abstracto y su finalidad fincada exclusivamente en el Conocimiento.. cuando en verdad la ciencia se cultiva con el único objeto de conocer. Sin duda que para los gustos de hoy las demostraciones de Euclides son áridas. Es una terminología demasiado ridlcula y pobre.stemático y sistematizado de conocimientos matemáticos griegos. en verdad es una continuación natura! del último libro de Euclides.. en los recursos deductivos y en los métodos de demostración otro de los méritos de los Elementos de Euclides. un dodecaedro y un icosaedro.. en especial de geometria plana. debemos agregar los conocimientos matemáticos que aquéllos no contenían.2). ellos hablan siempre de cuadrar. c. una gran cantidad de conocimientos matemáticos.'ulares se atribuye a un disclpulo de Isidoro de Mileto. matemático que Ooreció en el siglo VI. En cuantoallibroxv. Ya Platón en la República lo había afirmado:" . mas no calculando. necesarios para los dos libros siguientes: el XII comprende en cambio teoremas del plano o del espacio que exigen para su demostración la aplicación del método de exhaución. algo pedantes pero con todo ha de verse en el orden lógico. de manera que para conocer el estado de la matemática griega a principios del siglo 111 a. (7) Tal es en s[ntesis la obra más importante de Euclides. dependiendo el factor de proporcionalidad de la razón entre los segmentos que divide una recta en media y extrema razón. pues como si se tratara de alguna finalidad práctica. queda siempre para Euclides el mérito de haber aplicado por primera vez un método que resultó fecundo para la matemática y la ciencia en general. aunque ha de reconocerse que existe una verdadera desproporción entre el material acumulado en el libro décimo y el reducido uso que después se hace de él. n)JJY inferior al anterior y que también se ocupa de poliedros re¡.: Hipsicles de Alejandría." Pero en matemática conocer es demostrar y los Elementos nos ofrecen el primer ejemplo en gran escala de ese fecundo juego de la razón. au~·aqueUo. explí- 76 77 . encuadradas en moldes formales demasiado rlgidos. mientras que el Xlii se ocupa exclusivamente de los cinco poliedro. creador de nuevos conocimientos que se presentan atraídos por la irresistible fuerza del raciocinio y cuya úniC'a finalidad es el conocimiento mismo. esta interesante propiedad: Si en una esfera se inscriben un cubo. los lados del cubo y del icosaedro son proporcionales a las áreas y a los volúmenes del dodecaedro y del icosaedro. Por grande que haya sido el aporte de los matemáticos anteriores.. y el de haber estructurado sistemáticamente mediante ese método. En efecto. Además Hipsicles se habr!a ocupado de aritmética. Por lo pronto. el libro Xl expone algunos teoremas de geometria del espacio.El siguiente libro. El llamado LibroXIV de los Elementos se debe a un matemático importante de la primera mitad del siglo U a. Los editores antiguos agregaron a los trece libros de los Elementos un par de libros más (apócrifos) relacionados con los poIiedros regulares. ya que implican nociones del actual análisis infinitesimal.1) (p . n (n . pues se ocupa de los poliedros regulares anotando. de agregar. en forma orgánica y ordenada. aquella que podía deducirse de los postulados que. C.

. Datos no se tiene _ sino noticias. y de sus Lugares superficiales. pero fuera de estas omisiones deJiberadas hay que agregar omisiones forzosas. Además de los E/ementos indudablemente su obra máxima. ' .-cita o implícitamente. necesarias en las aplicaciones de la vida práctica O de la astronomía. De las restantes obras geométricas de Euclides. ramas de la geometria del espacio. por ejemplo. (9) integraban la astronomía. De la obra Sobre ia división ele las figuras se dispone de versiones árabes. Esa íntima conexión se pone en evidencia considerando que lr~vés de fuentes árabes y dos escritos sobre óptica: Una 6pica que contiene las proposiciones fundamentales de óptica geométrica fundadas sobre la hipótesis: "Los rayos que parten del ojo son rectilfneos": y una Catóptrica que estudia los fenómenos de la refleKión en espejos planos. Datos se compone de un centenar de proposiciones en las qu se demuestra cómo partiendo de ciertos datos -de ahe el nombre. que abarcaba el sistema d. Otro grupo de conocimientos matemáticos griegos de comien. den compararse los poliedros entre se y algunos cuerpos redondos entre si (la esfera con la esfera.. Pero es claro que tampoco podean contener todas las propiedades susceptibles de les relativas al movimiento: congruencia por superposición. de los PoriSlI'UJs de función probablemente semejante. todo lo concerniente a los tres problemas clásicos: trisección del ángulo. duplicación del cubo y cuadratura del círculo. Asi. ya en magnitud o ya en su forma. respecto del cual no hay toclavea formada opinión sobre el significa.quedaba determinada una figura ya en posición. se deben o atribuyen a Euclides otras obr. le servían de fundamento. mente importantes en el campo de la geometria de la medida. Ya Proclo nos informa que Euclides no dio sino aquellas propiedades que podian servir de "elementos".rtes o las extensiones superficiales totaJes o par_ ciales de las figuras que limitaban los cuerpos redondos: cilindro. En este sentido. el cono con el cilindro). como la geometria esférica. topografía. representadas por Jas propiedades desconocidas en tiempos de Euclides y las que éste no estudió o no pudo deducir. conocido a lOada "logistica" (8) por los griegos. Además de estas obras. proporcionalidad entre los círculos y Jos cuadrados de sus diámetros respectivos. Además de esas omisiones deliberadas o forzadas los Elemen- otros perdidos. se constru· yeron en íntima conexión con la matemática: astronomía. como tanlJX>CO para "cuadrar" el círculo o sus p. obra que parece haber sido escrita para aquellos <¡ue habiendo completado el estudio de los Elementos deseaban ejercitarse en la resolución de problemas que exigfan el conocim ientode las propiedades del tratado de Euclides. a ciertas ramas de la ciencia natural que. de sus Comeos. do del !ftuJo. Entre los escritos de rndole geométrica (10) figumn los Datas. integraban la geometrfa. conocimientos a los que pertenecían.:'l. o que se le . un tratado elemental de astronomía titulado Fenómenos.tribuyen se han perdido los originales griegos. mientras que ciertas nociones elementa· 78 79 \ . por su fácil geometrización. En este sentido hay que señ~ar que tales omisiones son singular- ración de los cuerpos redondos. cono y esfera. en tos no podían contener aquellos conocimientos que no encuadraban en el sistema de Jos postulados euclideos tuvieran o no con.s sobre temas de la matemática griega en sentido lato. mecánica. estrictamente geométricas. didáctica escrila par' ~dieSlrar a los discípulos en el razonamiento correcto. Nos referimos ante todo a los elementos de aritmética práctica. En efecto. zas del siglo 111 no podio estar incluido en los Elementos. cinemática. gene- deducirsede estos postulados. óptica. se le atribuye un fragmento sobre la teoría matemática del sonido. pero faltl toda comparación entre Jos poliedros y los cuerpos redondos.. y. se deben a Euclides otros escritos matemáticos algunos existentes. por otra parte. menos aun se conoce acerca de 5US ParalogisnlDs Ó Sofi. mentas es L. un fragmento de Sobre /0 palanca. la llOica propiedad que trae los Ele. Igual co·sa ocurre en el espacio: pue. numeración y las reglas operatorias elementales con enteros y fracciones. ciencia de ello los griegos.nas probablemente una obr. la lla· cuatro libros que serfa un tratado sobre este tema comprendido entre los de Aristeo y de Apolonio. Ase no figura en los Elementos intento alguno para rectificar la circunferencia o arcos de circunferencia.

según lo afirma Eratóstenes en alguna parte. el tercer postulado afinna la existencia y u~~cidad de. mejoró los de Teeteto y dio además demostraciones indiscutibles de todo aquello que sus predecesores no habían demostrado con el rigor necesario. en el que enumera ordenada y separadamente los disbntos ~pos de raciocinios erróneos. al cortar a otras dos.entos la construcción de las fi&rur3S platónicas. 4) que todos los Il. Por eso Euclides expuso también los métodos que utiliza la . posterior a los disdpulos de Platón.. JX)r el orden que reina en ellos.mente que ve claro y con los que deben familiarizarse todos aquellos que quieren aoometer el estudio de la geometría. pudiendo la reciprocidad cumplirse entre el todo y el todo. pues.1cter teórico. 80 mientras en cambio se alejan de estos principios y engañan a los esp(ritus superficiales. puesto que no ha incluido todos aquellos que estaban en condiciones de dar. ya muy simples.ngulos recto~ sean iguales entre sí. la Catóptrica. ¿Y qué diremos del método de investigación... ya partiendo d.: los primeros tres aluden ~ construcciones. no es mucho más joven que Hermotamo de Colofón y que Filipo de Mende. advirtiendo los paralogism. los Erem. de ab( que en definitiva los pnmeros cuatro postulados admitan la existencia de rectas y circunferen:w o. Euclides enuncia sus cinco postulados de la siguiente manera: PoStúlese: 1) que por cualquier punto se pueda t:razar una recta que ~a por otro punto cualquiera. que en ningún momento Euclides alude a estos u otros instrumentos geométricos. Se poseen de él muchas otras obras matemáticas escritas con singular precisión y de un elevado car. obteniendo la respuesta: en la geometría no existe ningún camino especial para los reyes . una circunferencia dado su centro y su rddio. entre una parte y el todo o entre una parte y una parte. con los que se construirá la geometrla. parte. Euclides Roreció durante el reinado de Ptolomeo 1. pennilan el uso de la regla y del compás como mstru~ mentos geométricos. y el quinto tiene todo el aspecto del enunciado de un teorema. reconocerías de inmediato que te alejas de la ciencia y te acercas hacia el error y la ignorancia. Tales son la Óptica. En efecto. sino únicamente aquellos capaces de funcionar COIllO elementos y también por la \"ariooad de los raciocinios que son conducidos de todas las maneras posibles. Este libro tiene entonces por objeto purificar y ejerQtar la inteligencia. 2) que toda recta limitada pueda prolongarse indefinidamente en la misma dirección. que eran conternJX)ráneos. el autor de los Elcruentos.os y evitando 105 errores. tanto que se P(opusocomoohjetivo final de sus Elem.S. Pues en verdad muchas cosas poseen la apariencia de ser verdaderas y de surgir de los principios de la ciencia. . de la economía y del orden entre las distintas partes. 81 /. \ . Pero son de admirar especialmente sus Elementos de geometría. Agréguese que utili:La todos los procedimientos de la dialéctica: el método de división para determinar las especies. el cuarto a una propiedad. La primera impresión que produce la lectura de estos postulados es que enuncian proposiciones de índole distinta. esas dos rectas prolongadas indefinidamente se cortan ddlado en que est. advertimos. 3) que con un centro dado y un radio dado se pueda trazar un cfrculo. los dos primeros postulados fijan la existencia de la recta detenninada pardos puntos. el apodíctico en la marcha de los prin&ij>ios a las cosas y el analítico en la marcha inversa de lo desconocido a los principios. pues es citado por Arquímedes que nació hacia fines del reinado de esé soberano.entos ck música. en otros términos. ordenó varios trabajos de Eudoxo. Euclides era de opiniones platónicas y estaba familiarizado con la filosoaa del Maestro.Notas complementarias (1) Euclides y $U obra según Proclo. ya más complicadas. y también los libros Sobre la3 dioisionel.ngulos rectos 0. lJ1. Ese tratado también nos presenta en forma bien separada los distintos tipos de proposiciones recíprocas. fonna los ángulos internos de un mismo lado menores que dos rectos. exactos y dotados del tono más científico. mientras los Elementos oonstituyen la gula más . reza así: "Euclides. del rigor con que cadapunto queda fijado? Si pretendierasagregaro quitar algo. un sedo postulado que generalmente se incluye (erróneamente) entre las nociones comunes. Este trabajo lo ha realizado Euclides ~n . Además se cuenta que un dra Ptolornco preguntó a Euclides si para aprender geomebia no emtía un camino más breve que el de los Elementos. entre el todo y un. Por su parte.3n los ángulos menores que dos rectos. ya remontando los hechos. ejercitando sobre cada uno de ellos nuestra IIlteligencia mediante teoremas de toda clase en los que opone la verdad ~ la falsedad y pone en evidencia la demostración de la verdad con la refutación del error. y 5) que si una recta. Pero si se encaran como juicios que afinnan la existencia y unicidad de 105 elementos: punto. La continuación del fragmento de Proclo ya mencionado en el Cap. afirma que entre dos rectas no existe espacio alguno. (2) Los an01nas tU Euclides. Por otra parte. recta y circunferencia. A su vez. su función se aclara. pero anterior a Eratóstenes y a Arquímedes. pero siempre son convincentes e irrefutables. el de la definición para detenninar los razonamientos esenciales. Euclides es.10 que es lo mismo. la unicidad de esa recta queda detenninada por el cuarto postulado al fijar la igualdad de los Il. JX)r la elección de los teoremas y de los problemas considerados como fundamentales.~~ y completa para la contemplación científica de las figuras geométncas. Aunque y.e las causas. que las prolongaciones son únicas.su ~nto SofJSTOO.

la llOSlclón e una .represen . faltarían en la geometría euclidea los postulados acerca de las intersecciones de las circunferencias con rectas o con circunferencias que Euclides admite implícitamente. le a estos en un número o 6gura semejante. (a + b)]' (2a + b) b + a' = (a + b)' . de las "cosas". La . Al observar en su conjunto los axiomas de Euclides. e d i ' de carpintero que utilizamos en las demostraciones antmét:1eaS. lo que prueba que Eud~­ d tratÓ evidentemente de evitarlo en las L8 anteriores. ~pode pro~1es . el\ v. e ~r constante e1 igual a dos rectos la suma de los ángulos de cualqUier triángulo. laS liguos pertenecen a demostración de ese teorema. por ejer¡Qlo el de . por 10 proposiciones que traducen geométricamente las SI~lentes propiedades. (a + b)]' + ['/2 (a + b) .l o la reunión) son iguaJes. también porque se veía en esos enunciados algo . en un gnomon. de nuestras magnitudes. el de las paralelas. suma. .. Tales omisiones. Cabe agregar que e I "Q UIIl to postulado" . expresadas algebraicamente con los sfmbolos actu es. con los teoremas. 4) si a cosas desiguales se agregan cosas iguales. 6 bi a paraleloLas últimas 16 proposiciones del libro se re e~el\ en cam .. y que las nociones comunes de Euclides sustituyen los axiomas de congruencia de Hilbert. son iguales entre sf. . resta.. donde tal construcción queda dctcnninada mediantF la intersección de dos circunferencias.. I til"zada para medidas aStronómicas o de tiempo. no perjudican sin embargo a la conslruc· ción euclidea que en momento alguno peca contra cUas. tria "ndenendlente del qUll1to ciones que constituye de por Sl una geome l. como el de algün otro axioma necesario desde el punto de vista lógico y técnico. e os m (o + b + e + . el último como "principio".os de /()$ Elementos. el quinto postulado fija las condiciones para que dos rectas determinen un punto cuya unicidad quedaría asegur. d barra ver ti·cal descansando sobre un p ano onzonuu. . en efecto. directo y recíproco de p. de 48 proposiciones.isla de que para los griegos no eran imaginables las proposlClones contran3S. por cuanto se deduce de él la existencia de la paralela única a una recta desde un punt? exterior no se introduce hasta la proposición 19. tales omisiones se explican no sólo por el carácter fuertemente intuitivo de los axiomas omitidos. los resultados son desiguales. es . puede considerarse dividido en dos p:u1es: las pnn~eras 32 proposiciones se re6eren a las propiedades de los tri~~gul~. (a + b) .n:ilisis a la geometría plana y se compard el sistema de axiomas de Euclides con un sistema moderno. Se advierten fácilmente las funciones de las nociones comunes de Euclides: ellas postulan la ib"Ualdad. 6) las: mitades de una misma cosa son ib'Uaies entre sí.bl'] (2a + b)' + b' = 2 [a' + (a + b)'l 83 82 \ . .Por último. Ya dijimos que generalmente se agrega una novena noción común: dos rectas nooomprenden un espacio. tennmando con el teorema característico de la geometria euclidiana. encarados desde este punto de vista.. Dado el carácter de la geometría griega. e amos y triángulos y sus equivalencias para tenmnar. En la matemática e gm>- r ~o~ es en general todoaqueUo que agregado a un núm~ro~fi~a:::i: pitagóricos. cr postulado. sino (3) Los libros pitagórU. al mismo Euclides. los restos son ib'Uales. Es interesante destacar la séptima noción común que introduce la noción de movimiento en la construcción geométrica.bl' = ['l. . se ad"erte que los postulados de Euc~des desempeñan el papel de los axiomas de enlace y de las paralelas de Hilbert. 60· ió d El libro segundo de 14 proposiciones se abr~ con la de _K: n . .) = rna + mb + me + (a + b) a + (a + b) b = (a + b)' (a + b) a = a' + ab (a + b)' = a' + b' + 2ab ab + [1/. como u~timo par d grproposiciones.e ~oa. Pero si se limita el a. 5) las cosas dobles de una misma cosa son iguales entre sí. iIbert.a. de ahí que faltari'an en los Elementos los axiomas del orden y el de la continuidad. Así cualqwe~ e . enunciado que tendría su lugar m~ apecuado entre los postulados. lada En esle segundo libro aparece el ":1lgebra geomébic~ '. 8) el todo es mayor que la parte. es decir. Considerando COIOO tales los primeros cuatro libros de los Elementos digamos que el pnmer h~ro._. 1 h· . Y no deja de ser curioso señaJar que los Elementos se abren con el problema: Construir un triángulo equiMlero de lado dado. que se incluye generalmente en las nociones comunes. desigualdad. admitidos implícitamente por Euclides. (a + b)' + a' = 2 (a + b) a + b' 4 (a + b) a + b' = [(a + b) + al' a' + b' = 2([1/. duplicación y división por mitades. 1) las cosas que se pueden superponer una a la otra son iguales entre sí. la primera observación a señalar es la ausencia de postulados relativos a la geometría de) espacio. d· 6gura muy u tili " on" palabra que parece tener un origen astronómiCO pues 111 lea e 1 gnom . he aquí los ocho enunciados de Euclides: l)cosas iguales a una misma cosa..0. . 2) si acosas iguales se agregan cosas iguales las sumas (Euclides dice: el tot.ada por el postulado ya citado. Euclides no ha construido la geometría sólida en la forma tan completa y rigurosa que aparece en la geometría plana. según comenlanS an . Es claro que. En cuanto a las nociones comunes.tágoras. ·zada en las demostrdciones euclideas de equl valenC\3S. 3) si de cosas iguales se quitan cosas iguales.s~perfluo.

e) b aplicación de la expresión anterior a b progresión de razón duplicada. independiente de la naturaleza de las cantidades proporcionales: entre las definiciones aparece el "principio" de Eudoxo (nuestro axioma de la continuidad) y la definición. En este caso el problema siempre posible. El übro tercero. terminando por el teorema de la constancia del producto de los segmentos detenninado por las secantes trazadas desde un punto interior o exterior. El primero de esos problemas. segundo y último de b progresión. pensable para que el problema de aplicación de áreas por defecto tenga solución. esa teoría general a Jas magnitudes geométricas dando nacimiento a la teoría de los polígonos semejantes. " En eJ übro séptimo se expone la teona del máximo común divisor. se expresa la fracción a : b en la forma irreducible a' : b'. Los libros quinto y sexto tratan de la proporcionalidad y la semejanza de acuerdo con los fundamentos sentados por Eudoxo. pues si x y • son bdos homólogos del poUgODO que se busca y S. b. estudia las propiedades de la circunferencia. consiste en construir sobre el segmento prolongado el paralelogramo equivalente a P de manera que el paralelogramo construido sobre la prolongación sea semejante a S. El libro cuarto. será x 2 : a 2 = P: S que. se refiere íl la inscripción y circunscripción de polígonos regulares a una circunferencia enseñando Euclides a construir efectivamente los polígonos regulares de 4. pero con ropaje geométrico. y como aplicación la generalización de los problemas de aplicación de ::ireas de origen pitagórico y que involuaan la resolución de la ecuación algebraica de segundo gr. se abre con un conjunto de 12 definiciones donde se dice que "Unidad es aquello por lo cual eada cosa singubr se dice uno".¡Jelogramo semejante a S construido sobre la mitad del segmento . por el método de las divisiones sucesivas.ulo en forma genernJ. El sexto übro aplica de 33 proposiciones. (5) La . y la ine6gnila x {el segmento excedent~ la raIz positiva de b ecuación % (. expresión cOmo es fácil comprobar. . 11 Y 13 que no pueden construirse con regla y compás. Y primer término la unidad como 84 85 . y del mínimo común múltiplo que define así: Dados dos números a. de los Elementos. consiste en construir un polIgono equivalente a un polígono dado P y semejante a otros polígonos. su mínimo común múltiplo es ab' . "cuadrar" cualquier figura poligonal. de igual altura que el anterior construido sobre la otra parte del segmento dado. también de Eudoxo de b proporcionalidad mediante desigualdades.. consiste en construir sobre una parte de un segmento dado a un paralelogr. números sólidos (de tres factores). que equivale a la actual. un teorema anterior demostraba que tal condición es indis. también se habla de números planos (de dos factores).a'h. primo y compuesto. Es necesario que P no exceda al par. "Númer<¡. El tercer caso semejante al anterior. (a2 - (4) 1. divisióo en media y extrema razón. etcétera. de 25 proposiciones. por otra parte. de los cuales el cuadrado y el cubo son casos particulares. + %) ~ .tJ p.-apo. de 16 proposiciones.5.6 Y15 lados. al): 01 = (UD . par e impar. de TI proposiciones. llamado de aplicación simple. pan.Las cuatro úJtimas proposiciones comprenden los problemas. 0n son los ténninos primero.al): S. y S es la suma de los precedentes a a n. expone la teoría geoernJ de la proporcionalidad. Si So es este paralelogramo máximo Euclides lleva el problema al caso anterior detenninooo un paralelogramo semejante a S y equivalente So . múltiplo y submúltiplo. de aplicación de áreas por exceso. es la expresión dJbna ecuación de segundo grado en % incompleta. lo <Iue equivale a tomar como mínimo común múltiplo el producto de los núme· ros dividido por su máximo común divisor. El problema se reduce a construir una media proporcional. En efecto. para Juego seguir oon las definiciones de números mayor y menor. Los tres libros que se dedican a la aritmética. expresada en la fonna con nuestros símbolos.. Los otros dos libros contienen varios teoremas importantes: a) la serie de los números primos es ilimitada.uno eqwvalen te a un polfgono dado P de tal manera que el paralelogramo "filIlante".. b) la suma de los ténnil105 de una progresión geométrica.'Ulos. es una pluralidad compuesta de unidades". y las generalizaciones del teorema de Pitágoras a los triángulos acutángulos y obtusán¡. excepto sí mismo. se lleva al primer caso donde el paralelogramo que se busca es equivalente a S. + P.rit". pero en verdad la incógnita % (la parte faltante) no es sino una cualqujera de las dos raíces positivas de la ecuación de segundo grado % (. sea semejante a un paralelogramo dado S.éti€. llamado de aplicación por defecto. teoninar con la definición de números perfectos como aquellos números suma de sw divisores. El segundo problema.p. con un tolal de 102 proposiciones.'P : 4S•. El libro quinto.'P : 4S•. 9. No existe en los EleJnentos el menor intento de fundar la aritmética sobr~ un sistema de postulados..-ciona/idad en los Elementos. en cambio no hace alusión a los polígonos cuyo número de lados es 7. Pero al enuncia· do de este problema Euclides agrega.. es decir 2.%) = . la construcción de polígonos regulares porduplicaei6n de lados era conocida. donde al> 0\1:.

x) = ~.le los Elementos Estos tr I'b total d 75 . _En efecto.pues compren e 115 proposteiones y en él se estu. . U'd-Ia ti Impar con t pel n ~ . todos pertenecientes a la expresión euclidea aunque se conoce la fonna que tendrfan lo. Ya aludimos a los sistemas de numeración de los griegos.lios Elemenlos. 4 diferencia entre el lénnino . según el cual fuera de los cinco poliedros regulares conocidos no exisle ningún otro poljedro regular. mente el teorema~ que se atribuye a los pitagóricos. 2 1t 'S. El último libro de los Elementos está totalmente dedicado a los cinco poliedros regulares con un teorema final que expresa las relaciones entre las aristas de esos poliedros y el di1metro de la esfera circunscrita Aparece por último. .. • i 25. exce '6 d J S • • . omisión lógica cuyas consecuencias se advierten en los primeros teoremas de estos Ubros en los que se pretende vanamente demostrar la existencia del plano. Y su Suma es + S (1 + 2 + 2 + .bles si los son a y Va 2 -'h" ~n definItiva el libro ~ntiene una clasificación de irracionaJes bicua: clráticos que pueden a1gebraicamente considerando la identidad (6) Los irracionales . esfera. Uegándose asHwta la mirlada (10'). or ejemp o.nudl"P~~~:P.. os pares. El segundo de estos tres libros se caracteriza por el hecho de ser sus teoremas aquellos que exigen el método de exhaución introducido por _ Eudoxo.. Y8128 'Iue colTesponden a " = 1 2 4 6'--. El sistema utilizando L'lS letras del alfabeto pennitfa escribir los números hasta el millar. como lema probablemente añadido posterior. conslderan~o los l2 casos posibles que se obtienen combinando· a) dos slgn~~upenores o inferior. x) son conmensur ... Con nuestros súnbolos: si S = 2 RtI .1) = 2"5 = N Y N es perfecto. demuestra que en el problema de aplicacIón de :lieas por defecto de «presión algebraica x (a . 13J1 e~ fo~a geométrica las propiedades de un cierto ~upo de expreSIones UTaClonales. .. Aparece~ en el libro .. (". e numero l 2 22 2" S umero2 pe ceto.su~na de una.lción que se funda en la oaturaka especial de los los poliedros que se foman en los vértices de los poliedros regulares... utilizándose par las definiciones de estos últimos elmovimicnto pues la .q sean o no conmClI~urables . método que Euclides aplica únicamente en estos cuatro casos: proporcionalidad entre los círculos y los cuadrados construidos sobre los diámetros respectivos e igualmente entre las esferas y los cubos construidos sobre esos diámetros.. boy llamadas C\Jadráticas b' adrá' gunas apl'cae' P l Y IC\J ticas con al• J Iones. se habla de paralelismo entre rectas o entre planos.. aJgunos ya VI~tos en los labros anteriores. de un rectángulo alrededor dc uno dc sus lados y de un triángulo rectángulo alrededor de uno de sus catelos. "'gu- (8) La logística griega. J' N = 2 11 S es un n' ro es pnmo. (7) Los tres últimos libros . . 2 S...o. entre estos últimos la expresión general de los "bipletes pitagóricos" que Euclides da en b forma x = mn. y = Y'l (m! . al '1 . el cilindro y el cono se definen mediante la rotación de un semi· círculo alrededor de su diámetro. Euclides no establece postulado alguno par1l1a geometrla del espacio. sIc ú timo teorema sin duda UCI n anbnéllca más ori" al d E c1'd ' A~n?ue ~uclides no trae ningún ejemplo numérico es indudable que noc a os numeros pertectos más pequeños dados por su ex resión ~o demás se sabe que ya Nicomaco (s. anteponiendo una coma a las letras que indicaban las unidades se tenfan las unidades correspondientes de los mUlares. progresión geométri~l~e ::u.numerosos teoremas de "álgebra geométrica". Actualmente la lista de números ~rfec­ os pares se la extendido. del cual por lo demás se da una defutición defectuosa. Para números superiores a las miríadas se utilizaron reglas diferentes.' + n') agregan d o que m y n d be ..c n ser ~mbos pares o ambos impares (aunque para obtener las soluCiones mínimas deben tomarse m y tl impares y primos entre sQ. a veces simbolizada por una M. pares no se coca . 1) da los cuatro perfecios me~o~: .. 496. (VP+ ~ ± V 'it (vp_ v'P=qj ==1"" nes de ángulos diedios y poliedros y de poliedios y C\Jerpos redondos. no es primo). Ellibro décimo d I El tos es el más extenso d e os emen- y. se advierten ademlis ciertas omisiones: por ejemplo. 28. ese numero por el último término de la progresión es un número pe ecto. pero no entre rectas y planos. es I ros con UD e pr?IX>Slclones están dedicados en su mayor parte de la tría deJ esJXlClo. otros nuevos. d' .1 . Jos divisores de N son: S· • •. perfectos im y noce ninguno de ellos. como si Euclides no se hubiera propuesto sino reunir el material indispensable para la demosb"ación de los teoremas de los libros siguientes. equivalencia entre la piclmide y la tercera parte del prisma de igual base y altura e igualmente esa equivaJencia entre / cono y cilindro. respectivamen te. La geometría del espacio en los Elementos sigue en la fonna actual aunque cabe destacar que Euclides no proce<le en este cam~ en la brma ordenada y completa como habia procedido en geometifa plana. en especial del último. mientras que para las fracciones de numerador unitario se señalaba el 86 87 I . b) que p o q o ninguno de los dos ~ un eua o perfecto y c) que p y p . demoslr. 2"-1) = S (1 + 2" . 'ó d I ' que sigue u timo menos el primero' y d) la expresl n e os numeros l>erfect E l ' la contn'b'ó '.n')'' ..b' los segmentos ~ ~ (a -.:~nq~~I~~~ pn:. En el primero de esos libros se anteponen las de~~:: V vp ± vq = V ~. = 1/.

denominador con un signo especial, aunque también parece que usaron fracciones con numerador y denominador. En astronomía se utilizó con preferencia el sistema sexagesimaJ. En cuanto a las reglas operatorias, poco se sabe, fuera de algunos ejemplos diseminados en los textos cient[f¡cos; es probable que para la suma, la resta y, quizá, para la multiplicación se utilizara el ábaco; para operaciones mois oomplejas operaban con los números escritos con let:ras en una fonna semejante a la 3Iqtual.
CT CT
~

que de carácter más astronómico que geométrico, a la cual se asemejarla la obra Fenómenos de Euclides.

(10) Las abras geométricas de Euclides. Da/os, que además de los Elementos es la obra geométrica de Euclides aún existente, contiene problemas de este tipo: si se conoce un ángulo de un triángulo y la razón entre el rectángulo fonnado por los lados adyacentes al ángulo y el cuadrado del lado opuesto, el triángulo está dado en su fonna (E uelides dice en "especie') es decir, queda detenninado un conjunto de tlÜngulos semejantes. Otros problemas son aplicaciones de "1ilgebra geométrica) oon reminiscencias del álgebra de los bab~onios. Respecto de la obra sobre la división de las figuras que cita Proclo, sólo se tienen noticias mediante un par de versiones mbes sobre la base de las cuales se ha reconstruido. comprendiendo un conjunto de proposiciones en las que se plantea el problema de dividir figuras planas, poUgonos, círculo y hasta una figura mixtilínea, mediante rectas que eum· plan ciertas condiciones, en figuras parciales que deben cumplir también condiciooes prefijadas. Otra obl'1l geomébica (pérdida) sobre la cual se han tejido numerosas conjeturas es Porism4S de la cual, sobre la base de las noticias que trae...Pappus, se han hecho varias reoonslrucciones. Pappus dice que esta obra en tres libros compuesta de 38 lemas '1 171 teoremas era "una colección ingeniosa de una cantidad de cosas útiles para resolver los problemas mú dill'ciJes". El mismo significado del titulo no es claro, pues "porisma" puede significar "corolario", pero también tiene otro sentido al cual se reGere Pappus al decir que "los diversos tipos de pansmas no son ni. teoremas ni problemas, representando en cierto sentido una forma intermedia". De ahí que Chasles, que es uno de los matem6.ticos que reconstruyó la obra dice que los porismas son teoremas incompletos que expresan ciertas relaciones entre elementos que varían de acuerdo con una ley determinada, y que tendrian por objeto no sólo demostrar esas re1ackr, nes, sino completarlas detennin.ando la magnitud y posición de las figuras que satisfarán aquellas relaciones.

• •

~

265 265
40000 12000 1000
l2000 3600 300

265 265
HXXl 300

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M

.fJ ,a
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M

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,a
T
K

15

1325 1590 530 70225

e

7021',5

M

e
CT K •

He aquí un ejemplo de multiplicación "griega". donde las letras superpuestas a las Al indican las unidades de mirladas y las rayas superpuestas a las letras es una manera de evitar la confusión entre letras y números. A la derecha de la multiplicación griega está la traducción en sCmbolos numéricos actuales y la multiplicación tal como la efectuaríamos hoy.

(9) La "Esférica" antes de Euclides. Es sistemática en los Elem.eJltOl la ausencia de las propiedades relativas a las figuras trazadas sobre la esfera. Si se exceptúa la definición y la proporcionalidad entre las esferas y los cubos construidos sobre sus diámetros, la esfera só'!Ve presenta en su relación con los poliedros inscritos y circunscritos. Este significativo silencio hiz.o pensar en la existencia de tratados que se refirieran especial4 mente a esa rama ck la geometrla del espacio '1 que, por su aplicación a la astTonomía se consideraran más pertenecientes a esta última ciepcia que a la geomeirla. En efecto, se tienen noticias acerca de una Esférica del periodo helénico aunque de autor no bien individualizado, atribuyéndose el tratado a Eudoxo en vista de que éste en su teoría del sistema planetario utiliza esferas concéntricas; amén de sus méritos como matemático. En cambáo, se conoce el autor: Autolico de Pitana del siglo IV, de una EsfiriclJ aun
4

3, Arquímedes

Si Euclides es un maestro y un sislematizador, no muy original, la figura que le sigue cronológicamente, Arquimedes de Siracusa

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,

¡

es el arquetipo de malem~lieo original, que al igual que los científicos de hoy. no escribe sino monografías o memorias originales, relativas a los más variados campos de la matem:ilica antigua en sentido lato: aritmética, geometría, astronomía, est6.tica e hidros-

ciones a investigaciones e i1wel:tos en esto~d~:;:l: I::;~: . t 'b e este siJencio a que Arqmmooes conSl e . .1 n uy 1 todo arte tendiente a satisfacer nuestras necesld:'l· y, en genera, " . no dejó nada escri. des como artes "innobles y oscuras, y por eso

tática, Fue, en particular, la incorporación al saber científico de
estas dos ramas de la física la circunstancia que explica la extraordinaria influencia que ejercieron los escritos de Arquímedes so-

lo sobre ellas,

bre los hombres del Benacimiento y de la Edad Moderna, convir. tiéndoselo en una de las grandes figuras de la historia de la ciencia, En verdad, su figura ya fue célebre y famosa para sus conciudadanos de Siracus", Quizá lo fuera por sus méritos científicos o por las excentricidades y grandes inventos que le atribuyeron o por
su vinculación, quizá parentesco, con la familia real. Hasta se cita una Vida de Arquím-edes escrita por uno de sus contemporáneos. Sin embargo. hoy esa vida s610 puede reconstruirse sobre los datos, no muy abundantes, de diversos historiadores. en especial

.

~ e rodeada de cierta atmósfera novelesca , Su muerte misma u Id d mano y narrada de diferentes maneras; y el acto del so a o ro d

que

mostración geom tnc~ n te de Arquímedes fuera lamentada todo;..t' =l~ba;l~~~::S~I~:rfue respetada la voluntad del sabio por 1 ar fd~ de grabar en su tumba uno de sus más hermosos
en e sen.

atraviesa con su espada al viejo sabio absorto ~nte, una eé' o dejó de excit'ar la imaglllaclón, Con

de los que se ocuparon de las guerras Pllllicas, El hecho indudable de haber muerto Arquimedes en el saqueo que siguió a la
caída de Siracu.iu en manos de los romanos en 212. combinado con otro dato. segllO el cual Arquímedes habría vivido 75 Mios. ubica la fecha de su nacimiento en el allO 287 a, C.

. medio después que Cicerón descubnera, ya ra permltlÓ, SIglo y a l ' la ha del célebre siraeuperdida y olvéipocadada :~l~eq~";U::;'ciu~:';anos ya habían olvidasano en una do su figura y su fama, , Esa fama hoy sobrevive. no p.or su vida, sino por s~ds eStcodptoslo' , , o o cabales trabajos ongm'al es en Ios que s'e da por conOCI lentos. . .
roducido antes sobre el tellla y se aportan nuevos e ecn

teorem~,.

~l relativo a la esfera inscrita en un cilindro.

y e.sa

l~U.­

Las actividades de su padre, astrónomo, influyeron sin duda en la vOC<1eión y formación científica de Arquímedes que, desde
joven, estuvo en Alejandría donde, sin pertenecer al Museo, tra. bó amistad con varios maestros alejandrinos con quienes mantu... vo luego correspondencia científica: fueron los sucesores de

p

Euclides: Conón de Samos y, a la muerte de éste Desiteo de Pelusa, y Eratóstenes, Begresado a Siracusa de<lic6 toda su vida a
la investigaci6n científica. ".

En esOs escritos siguió rigurosamente¡ebl métod¡ o las 1 'pó' e postu a a a as que fijar previamentedadosal~e~~~se~~rados y te;minados; en gene· los teoremas CUI . 1 ' se al tilizando el método sintético sin mencionar e camlllo llegar a la tesis de la proposición que demuestra de r ,:; gu; oU~a:~, 'eneral no es de lectura f~i1, aunque para demosah q ~ ás la amplitud de su talento matem~tico, protrar una vez m I 'to
porciona una notable excepción a esta regla genera en su escn

euc"S'degeoUí~~

Esa vida, como la de otros grandes sabios, fue embellecida o deformada por la imaginación popular que la revistió de anécdotas m;1s o menos verosímiles o la exaltó con elogios que a veces contribuyeron a rodear su existencia de una atmósfera sobrena-

Método,

tural.
Plutarco, al referirse a la vida del general romano Marcelo que conquistó Siracusa, describe la vida de Arquímedes y le confiere grandes dotes de mecánico práctico y de ingeniero militar aunque en ninguno de los escritos del siracusano aparecen men-

'bí y , ' os de A1ejandria los trabajos que esen a, Solía envIar a amlg, d de los resultados sin la demostración, a veces s610 los enunCia os 'ó l permitió formular cierta e 1 alguna ocasl 1'1 e costum bre que ,1 d I ofesores alejandrinos. En ervacI6n acerca e os pr , . daz o bs . 'ó q e algunos enunciados rcuullmor r t al advertlr en una ocasl n u , d' CJec o, ' e l los profesores alejan rlllos dos eran f~sos, sin que nlll~n~e:ir Arquímedes: .. , , ,aquellos hubiem senalado el error, ~u ood los problemas, pero sin dar
que pretenden haber resue to t os
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la demostración quedan refutados por el hecho mismo de haber declarado que demostraron algo imposible". o es fácil establecer un nexo lógi<'o o cronológico entre los escritos de Arquímedes. En parle por la rndole monográfiC<l de
los mismos. en parte por el distinto contenido que se refiere a
matemática, a astronomía y a fisica, sin olvidar que probablemen-

te aJgunos de sus escritos se han perdido.
Se conocen de Arquímedes, en versión original, cuatro escri-

tos de geometría: dos de geometría plana: De las espirales; De ta medida det cln"to, y dos de geometría del espacio: De ta esfera y del citindro (dos libros) y De los conoides y ele los esferoides.
Siguiendo la norma euclidea, hay definiciones en todos esos

designa con el nombre de conoides (nuestro paraboloide y nuna del hiperboloide de dos hojas, de revolución) y esferoides (nuestro elipsoide de revolución). (4) , Una última contribución conocida de Arquímedes a la geometría del espacio, de indole diferente de las anteriores, la proporciona Pappus cuando al hablar de las figuras inscritas en la esfera. cita los poliedros regulares y 13 poliedros semirregulares que, según Pappus, habría descubierto Arquímedes, pero sin señalar cómo llegó a ellos. (5) E':l geometfia plana la contribución más original de Arqulmedes es el escrito De los espirales. uno de los más diflelles por sus

escritos, excepto De ta medie/a del clrcuto, y postulados en De la esfera y del citine/ro. (1) El primer libro de este escrito puede considerarse un complemento de los Elemelltos de Euclides, al demostrar una serie de teoremas, relativos a las áreas y volúmenes de los cuerpos redondos, omitidos en los Elemelltos. En esas demostraciones, por ejemplo en el caso del área de la esfera o del segmento esférico, pero también en otros libros geométricos, Arquímedes expone propiedades que traducidas a1gebraicamente, representan igualdades o desigualdades entre sumatorias que en conexión con el postulado de Arquímedes y el método de exhaución, permiten llegar geoméltieamenle a aquellas áreas y volúmenes que hoy se obtienen analíticamente mediante los recursos del análisis infinitesimal. (2) Algunos de los teoremas del primer libro del escrito De liJ esfera y det ciline/ro; área lateral del cono y lIel cilindro, área de
la esfera se han incorporado a nuestra geometría elemental mien-

largas demostraciones, la concisión de su texto, que subenti~nd«: muchas relaciones intermediarias, la aplicación de expresIones en forma geométrica de la suma de términos en progresión arit-

,

mética o de sus cuadrados; todo hace su lectura nada fácil, circunstanela que explica que en los siglos x"vu y XVIU hubo matemáticos que desistieron de eotender este escrito y hasta quien, freote a sus dificultades. prefirió considerar erróneos sus resulta: dos. También en este escrito aparecen problemas no resolubles con regla y com'¡,ás que Arquímedes da por resueltos por ioserción, pero sin señalar la construcción correspoodíente. (6) . El escrito De la ,nediCÚJ del circulo, muy breve, es uno de los más importantes de Arquímedes, pues en él no sólo demuestra la equivalencia de los problemas de la rectificación de la circunferencia y el de la cuadr..tura del círculo, sino que al dar una solución aproximada de esos problemas, con un valor bastante cóm~
do para nuestro número
1T,

aporta interesantes ~uestiones ant-

tras que otros ofrecen tal sencillez y simetría qu: ~xplican el deseo de Arquímedes de quedar sus resultados eternamente grabados en su tumba. El segundo libro del escrito comporta una serie de.problemas, algunos de los cuales, nada fáciles, conducen a problemas del tipo de la duplicación del cubo y de la triseoción del ángulo. (3) En cierto sentido el único libro de De tos conoie/es y de ./os esferoídes es una continuación del anterior, pues en él se estudian las propiedades mélticas de los sólidos que Arquímedes
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méticas. (7) _.'.' . Queda aún un tema de goometria plaM que Arquimedes trata en un escrito que, desde el punto de vista de hoy, no es exduS!'vamente geoméltico. Es Cuadratura de la pardbola, pnme.' ejemplo de cuadratura de una figura mixtillnea Oas lúnulas de HIpócrates habían sido las primeras figuras cuadrables curvilíneas) y que Arquímedes logra por un doble camioo: uno exclusivamente geométrico y otro empleando los recursos de la estática, medumte la ley de la p,uanca que él mismo había demostrad~. (8) Por último se atribuye a Arquímedes un llamado Libro de los lernas. conocido en su versión árabe. que contiene una serie de

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en la matem.s el más original de todos ellos: Delmitodo relativo a los teoremas mecdnicos.n 1. es decir: la porción de parábola comprendida entre dos cuerdas paralelas. justifica la fama que. es múltiple. se obtienen 94 95 . cuando en cada uno de sus puntos se considera. postulados y teoremas. (9) A estos escritos puramente geométricos. adoptando para éste sus máximas dünerisiones posibles o imaginables. donde la palabra "planos" se refiere a figuras planas limitadas. Del equilibrio de los plauos. volúmenes. en la forma dada por Arquímedes. Por último. El escrito que. nombrar esos números. dar nombre al nlllnero de granos de arena que llenaría no sólo a tooos los mares. pues constituye la única alusión conocida al sistema heliocéntrico de Aristarco de Samas. mediante sus escritos: Sobre el equilibrio de los /. se ocupa incidentalmente de astronomía. según testimonios antiguos. Por otra parte. los escritos sobre tem. sino a todo el universo. que es muy posible que sean originales del geómetra de Siracusa.proposiciones de geometría plana. mejor. subsiste aún alguna duda acerca de la posibilidad de existencia de escritos antiguos sobre esa rama de la mecánica anteriores a Arquímedes no hay duda alguna respecto de la hidrostática. fuera de las reflexiones sobre mecánica práctica vinculadas con las máquinas simples. producción de Arquímedes. aunque ArquÍlnedes no estudia sino cuerpos homogéneos.'unos polígonos. que se conoce abreviadamente como Método. sin tener finalidad astronómica. al hacer intervenir la razón entre los pesos específicos del cuerpo y del fluido. _ Si respecto de la estática. (12) Terminemos con los escritos de Arquúnedes reseñando qu¡"j. Con tal fin se propone contar o. figurando hasta un procedimiento experimental para detenninar aproximadamente el d~'Únetro aparente del Sol. que se ocupan. mejor. conocido como ArelJlJrio o El con· tador de arenas. con el objeto de probarle que el número de granos de arena del mar no era infinito. (11) . cabe agrt:gar c. algunas muy elementales. con el cual se dan cientificamente las condiciones de equilibrio de los cuerpos sumergidos parcialmente. en el Arenario figura un párrafo importante desde el punto de vista histórico. sistema que le facilitará contar o. los problemas de hidrostática se reducen a problemas de estática sólo algo más complicados. Recordemos que muchos de los resultados 10b'rados por Arquímedes: áreas. El escrito está construido a la manera euclidea con definiciones. muy poco había progresado la mecáni· ca como rama de la matemática. respectivamente. Por un lado. Iibrio de cuerpos geométricos.(lO) que Arquímedes crea ante la necesidad de manejar números muy grandes. de estática y de hidrostática. en vista de los conocimientos astronómicos que el escrito revela.laTlos (en dos libros) y De los cuerpos flotantes (también en dos libros).\tica. pero que adopta por cuanto sus dimensiones eran mayores de las del universo que ordinariamcn· te concebían los astrónomos de la época. haciendo alusión al verso de Pinda· ro "numerosas como las arenas del mar". centros de gravedad. cuyo creador indiscutible es Arquímedes con su escrito De loscuerposflotanles. comprendiendo el primer libro las condiciones de equilibrio de la palanca . El interés de este escrito. poseía Arquímedes como astrónomo. además de su posición. pero otras con interesantes equivalencias entre figuras circulares. En realidad. se enuncia el hoy llamado "principio de Arquímedes" y se estudian las aplicaciones del principio al caso de un casquete e férico y de un segmento de paraboloide de revolución. es un trabajo dedicado al hijo del tirano de Siracusa y de quien era preceptor.:¡s de ciencia natural: astronomía y física. por su índole. A esl.ls notas de índole extramatemático cabe agregar que en el Aren~¡io figura un siste· ma especial de numeración: las "octadas". el peso. mientras que en el segundo libro llega a determinar el centro de gravedad de un trapecio parabólico. en el que explota hábilmente las propiedades de la palanca y de los centros de gravedad.y la determinación de los centros de gravedad de al~. será Arquímedes quien concederá jerarquía científica a esta rama. concepción del universo • que Arquímedes no comparte. (Iue los griegos incluían. se deben a Arquímedes dos escritos que pueden calificarse de física matemática que proporcionaron los primeros resultados perdurables de estática: la ley de la palanca y el llama· do "principio de Arquimedes'. es un estudio acerca de la determinación de los centros de gravedad y de las condiciones de equi.

aunque su finalidad fue la de hacer conocer dos cubaturas especiales. ¿Cómo podía. preverse la complicada posi. así como de obras astronómicas: una construcción de una esfera planetaria.(l3) Por último... Tal afin:nación resultó una verdad a medias. o bien está parte del mismo lado y parte sobre la línea misma. recursos que los matemáticos gnegos sustituyeron por el "método de exhaucjón" de Eudoxo. 4) Uamo CÓncavas en la misma dirección superficies taJes que las rectas que uneo dos puntos cualesquiera de ellas.a Ideado un método con ese objeto. En ese escrito figuran varias determinaciones "mecánicas" de Zeusipo acerca de la denominación de los números. pero no resolvió. que estaba en Alejandría. En el es· crito De la . Pero en esa obra de complemento y de penecdonamiento. mente quedó desconocida para Occidente hasta 1906 cuando el historiador de la ciencia Heiberg descubrió una copi~ en un pa. Arquí. 2) llamo cóncava en la misma dirección una Unea tal que la recta que une dos puntos cualesquiera de ella. cabe citar como de Arquímedes un par de escritos que se c1asincarlan hoy entre los problemas de ·. que probablemente Arquímedes enunció. este método es un método de demostración. en el sentido actual y perma· nente del vocablo.. qesvin.matemática re. en efecto. pero en otros casos tal previsión era imposIble. 3) de igual modo hay ciertas porciones de superfieíe. c~6n. además de una obra Sobre la palanca que le atribuyen autores antiguos y su estudio de los poliedros semirregulares ya citados. VD en secreto. pero no lo mantu. o bien está toda del mismo lado de la línea. cada una de las cuales era conmensurable con el total. se refleja en la elección de los postulados.. pero cuya línea extrema está en un plano situado totalmente del mismo lado respecto de la superficie. "Problema de los bueyes'. y no faItó el matemático que afirmara que segum. medes hab. Sin duda que él encontró una ciencia ya madura. sin descuido del rigor.ominado. creativa. otros autores lo dan como autor de . y un gran matemático. hmpsesto de Constantinopla. a la que agregó nuevos capítulos o mejoró lo~ existentes. carta que lamentable. longitud del año . dCI. En algunos casos em fácil prever ese resultado. o bien están todas del mismo lado de la superficie. ya por induc. de las que se tienen noticias ya por !l6 Notas complementarias (1) Definiciones y postulados geornélri<:(J$ <k Arqufmeda. en sus incursiones por el campo de los números y de la matemática aproximada. como dijimos. y convierten a Arquímedes en U!! matemático. de las cuales las cuatro primeras son: 1) Existen en el plano ciertos arcos de curva totalmente situados de un mismo lado de las rectas que unen los extremos del arco. demuestra una mayor fle· xibilidad que toma más maleable' el rígido molde euélideo y le confiere mayor riqueza y au tonomía.culando casi total· mente los lazos que habían mantenido ligada la matemática con la fUosofía. mente Arquímedes disponía de un método especial para lograr esos resultados. no situadas en un plano. pues sebl1Jll algunas" versiones su so)ución transporta.6ptica. hay seis definiciones. ya mediante fuentes árabes o griegas. Así. clón que ocupa el centro de gravedad de un trapecio parabólico? Este hecho no dejó de intrigar a los matemáticos occidentales cuando en el siglo XVI comenzaron a difundirse los escritos d~ Arquímedes. Esa mayor libertad y autonomía. equivalencias y centros de gravedad. Uno de eUos. o bien parte del mismo lado y parte sobre la superficie misma. Además de los escritos anteriores. en el Arenario Arquímedes se refiere a un escrito aritmético dirigido a antemano el resultado a demostrar. conocido como SlonUlcJ¡iQI~ es geomébico y conSIste en llenar una cavidad rectangular con 14 figuras polig<>nales. sino que lo expuso en una larga carta destinada a Eratóstenes. Con Arquímedes la matemática griega llega a su apogeo. El otro problema es aritmético y consiste en un dificilísimo proble. ya por intuición. Pero. ma de análisis indeterminado de segundo grado. en las aplicaciones a la ciencia natural.fera y tkl cilindro.. por ejell)plo. .hoy mediante los recursos del cálculo integral. se atribuyen a Arquímedes obras actualmente perdidas. . no de descubrimiento y por tanto exige conocer de el mismo autor. Esa carta es hoy el Método de Ar. de la uña cilíndrica y de la doble bóveda cjlíndrica. método que habría mantenido en secreto. químedes.. a números de un centenar de miles de cifras.

4) Entre las otras superficies con los mismos siendo s.:~~. a a omogénea con ~ cier~s I::st~la~os ~) a 4) esta. ni un teorema que podía deducirse de los demás postulados. a a menor e una cantidad tal ue a e ga a a SI misma puede superar a cualquier cantidad d d h q gr las dos anteriores. s e Igu es ejes y vértices y de bases diferentes. u)'~. retomando sucesivamente la posición de donde ha partido. IIlteresanteYpor' en semles· I 1 poSIción que en forma ingeniosa detcrmin I dÚi' . os mismos una de eilas está tota1. distintos resl"VY'to de Ia b Es' 1. eas y e Ciertas ()OrClones de superficies así Urna fija un P ri n ClplO dde mínimo. 2) si se tiene cn un plano una sección del cono obtusángulo así como sus rectas más aproximadas y el plano da una vuelta completa alrededor del eje. con línea comprendida es menor' 3) Del mis en es y la lad~o~lc:a::~.n un plano. o d . . comentarista del siglo U. constituyen una brillante confinnación del modo de ver de Ar· químedes. 2) En cuanto a las demás líne: de extremos son desigual d' '. ~: tie~en 'os 7ismos extr:mos y esos ~:tr~m:. se llama esferoide aplanado (son nuestros elipsoides de revolución). a prados rombos sólido d " a l ' a a erenC13 en volumen de . . las rectas más aproximadas describen un cono isósceles mientras que la figura engendrada por la secdón se llama conoide obtusángulo (las rectas más aproximadas son nuestras asíntotas y el conoide obtusángulo es el hiperboloide de revolución de dos hojas.pe¡ICIC más generJ.. . 5) Por otra parte entre I lí . cono. P. no limitado a eles e os E ernentos' r l a ' f¡ Plano.y su~. cilindro y esferol' sino uc i lel . Las definiciones 5 y 6 se reneren al sector esférico y al "ro nbo 56ll o • cuerpo que Arquúnedes utiliza e constituido por dos d bas't ~ muehas d i . También mediante el movimiento se engcndran las espirales.!. Las actuales geomebias no arquimedianas. lesquiera que comprenden PC.Con estas definiciones no sólo se introd aparece un concepto de curva de ro . e sus demostraciones..vquímedes se adoptara como definición de la recta. . e l ~ an~ea da ~o era ni fácil ni posible con los recursos geométricos de la' poca. ni una definición.-ase.blccen las condicio'nes de desigualdad de . la figura engendrada por esa sección se llama esferoide alargado. d . v rtices . que Euclides nou~~. . mientras que si gira alrededor de su eje menor. de ahí que lo enuncie como un postulado independiente Yhaga uSO de él en todos los numerosos teoremas de carácter infinitesimal que demuestra.líneas y superficies cua· y curvas así ce 1. conos e e y eje comunes é' . Arquhnedes puso en evidencia que tal enunciado no era un principio. Por su parte.cooslendd°c\acóncavas en la misma dirección . supe leles y sób.. ~:~: ~nV:'~:~: J ~ extr:~\\~ ana es a menor. que en tiempos de Arquímedes aún lenían los antiguos nombres dados por Menecmo Y Aristeo.. que si pien son intuitivos y los' Elementos hab(an d : mostrJ do en casos I n uy particu Iares. para las cuales son válidos los postulados ordinarios de las magnitudes con excepción del postulado de Arqul· medes.0 par e comprenulda yen parte en común' la' rfi' ' prendida es menor. El postulado 1) tuvo mucha suerte. mpren I entre otra y la recta I nllsmos extremos o en parte está comprendida . .erasJ) Lacuatro de~nliciones se relacionan los cinco postu~ mental y a la circunstancia de que la definición de Euclides no era ni clara ni intuitiva. su demostración en el caso general . ce • clrcun crenda. El hecho de postular l una pro¡liedad cara~ t ens ti ca. Al admitirlo por primera vez entre los postulados. Tales definiciones son: 1) Una sección del cono rectángulo da una vuelta completa alrededor de su eje.:a) de definir ese e::te rasg~ ~:~- plano. cJcmp 0.~.J:l • Y lasta meas formadas por rectas I mébico: el de concavidad. El primer intento en este sentido aparece en Te6n de Esmima. cae co~­ dos desiguales la mayor excede l ' d as ncas. 99 98 \ .~ ~=~:ce~to g~ • ma as superUCles correlativas.. Yd . tanto una genial intuición como un d e au acm. En Arquímedes no hay alusión al hiperboloide de revolución de una hoja). SIIlO que las escasas líneas y superfl . ~~~s :trcmos están e. que Euclides había incluido e"ntre las definiciones del Libro V de sus Elementos. el postulado 5) es el postulado que hoy se designa por antonomasia con el nombré de "postulado de Arquímedes". Así define ArcfUÍmed. recta es a más corta tr odas I iguales extremos.. .~ ca. 'mtultiva y de interpretación sim le a recta • .SU. mientras que sobre la recta que gira se mueve unifonnemente un punto a partir del extremo fijo.. 3) si una sección del cono acutángulo da una vuelta completa alrededor de su eje mayor. e lf que darlos por admitidos en farola de postulados repre senta dpor. hizo que bien pronto este postulado de . cuyas propiedades estudia en el escrito que lleva ese nombre. serán desiguales cuando con as ncav3S en la misma dirección una de ellas está total mente comprendida entre tr·a y Ia fi gura pana con los mismos extremosI o está en l __1. unida a la neceSidad instintitiva (no lógic. parte de Arquímedes.:ICIOS . para . En el escrito De lm conoides y lle los esferoides se dan las definiciones de estos cuerpos engendrados por un movimiento de rotación de las tres secciones cónicas. el punto describirá una espiral en el p~a~ascon~ ~ne~ par~e ~mún. la figura engendrada por esa sección se llama conoide rectángulo (es nuestro paraboloide de revolución).es sus espirales: Si en un plano se considem una recta que mantiene uno de sus extremos fijo y gira un número cualquiera de veces con movimiento uniforme.ligonal~s .

' • .. son las sib'Uientes. radios de las bases._1 r . de grabar en su tumba una esfern con un cilindro circunscri· to. las áreas y los volúmenes de esos dos sólidos están en la misma proporción simple 3: 2. 3) la superficie lateral de un tronco de cono circular recio. . 4) la superfi ie de la esfem es equivalenle a cuatro veces su círculo máximo. te a cuatro veces el cono cuya base es un círculo máximo y cuya altura es el radio de la es/em.). en el caso de las espirales se hacen necesarias dos proposiciones iniciales para fijar la proporcionalidad entre los segmentOs recorridos y los tiempos empleados en recorrerlos./ 11 * .-. sólo citamos aquellos que conducen a cuestiones no resolu· bies con regla y compás: 1) Detenninar una esfera equivalenle a un cilindro o a un cono dado. de los cuales los más importantes son: J) La superficie laleral de un cilindro circular recto es equivalen le a un circulo cuyo nidio es medio proporcional entre la generatriz del cilindro y el diámetro de la base.-. que por comodidad traducimos en lenguaje algebraicO: En Cuadratura de la pardbola se da la suma de una progresión geométrica en la sib'Uiente fonna: ¿ ('/. En De las eS¡Jirllles.. pero sin indicar el procedimiento seguido en esa detenniuación.MientrolS que en las definiciones de los conoides y esferoides el tiem./ :-' . = arh + !rh)'. expre.. ~. sado en forma algebraica. de bases paralelas. quizá con el esfueno realizado para obtenerla (área y volumen de la esfem) fue quizás el motivo que indujo a Arquímedes a expresar el deseo. Arquímedes demuestra un teorema de una sencillez extraordinaria que. que definen una razón igual. lo que hace suponer que Arquímedes daba ese problema por conocido y resuelto. (3) El escrito De la "sfem y del cWndro. expresión que al convertirse en integral definida medianle el paso allfmile. es equivalente a un círculo cuyo radio es medio proporcional entre la generabiz del tronco de cono y la suma de 1". pennite hoy calcular esas áreas.. De los problem3S. en los teoremas que penniten determinar el área de la esfera y del segmento esférico. 2) cortar una esfera por u UB a 100 :f!" AllOOnnA r:. 6) la superficie de un casquete esférico.-. en <OlItraste .-. . < (a + /111. Este problema se reduce a algún problema del mesolabio. expresa Arquímedes la suma de los primeros n cuadrados en la forma especial.. r < ni < 2 " .. ('¡'a + '/3nh) < IIA. en efeclo. • y si A. 5) toda esfera es equivalen. 1) el sector esférico es equivalente a un cono cuya base es equivalen le la superficie del casquete del sector y cuya altura es el radio de la esfera.t . po no interviene para nada. 2 L sen ra + en na = (1 - cos na) cotf. 3 ¿ r' = 11' (11 + 1) + .3¿r'<n3 <3 ¿r' r-I ..> '\' ". es equivalenle a un círculo cuyo radio es el segmento trazado desde el vértice del casquete a un punlo cuaJquiera de la base.-. es: . Además en De las espirales y en De los conoitks y de los esferoide" Arquímedes utiliza las siguientes desigualdades: ..-1 • • mientras que en el escrito De la esfera y del cilindro. exceptuada la base.-' = '/3 ~. 2 L .-1 • ¿r. así como en De ios COrlOjlleS y de los esferoides. para resolverlo Arquúnooes detennina dos medias proporcionales entre dos segmentos dados. En un corolario poslerior Arquímedes demuestra Que si se considera un cilindro de altura igual al diámetro de la base y en él se inscribe una esfera. en el primer libro de este escrilo figura una serie de leoremas relativos a las áreas ya los volúmenes de los cuerpos redondos.)' + '/3 ('/. que se cumplió. pues el movimiento sólo se utiliza para la definición de los sólidos. <> ~ (~l V LIC' -f (roruel) ó>.. Las igualdades y desigualdades entre sumatorias que se presentan en los escritos de Arquímedes expresadas con lenguaje geométrico. ¿ .. 2) la superficie lateral de un <Olla circular recto es equivalente a un círculo cuyo raWo es medío proporcional entre la genemtriz del cono y el radio de la base. LA. La sencillez de estos ténninos. IIA.) .-. Además de las definiciolles y postulados ya citados. (2) Las sumMorias de Arquímede.' 1/2 a.1 . que con una serie de olras proposiciones comprende el libro 11.-) . entre pares de magnitudes de distillta natural. ento""".

"I.. . el semidiámetro conjugado a la dirección de la base. pero en ningún manuscrito se encuentra esa solución.".. y 4 hexág.32 . 90 90 60 120 180 " 150 102 103 . se obtiene el segundo de los 5Cmirregularcs del cuadro. es decir.62 . Este problema se reduce al del mesolahio. Y 12 pent.lI\ sus volúmenes en una raz6n dada.. El problema. y 12 pentlg. Y 8 octóS· 8 triáng.plano de manera que los dos segmentos teng. (Estas dos últimas proposiciones del escrito son precisamente aquéllas. y 12 declg. cuyo enunciado. 32 triáng.. Eounciamos las propiedades más inportantes de esta CUNa que J\rquímedes demuestra en su escrito de 1m es¡. 12 penlJg. 6 cuadro y 8 he. Temlinemos agregando que en la penúltima proposición de este libro . M1KwI N __ d. 20 Irüng. (6) La espiral tk Arqulrnetk•. Por ejemplo. 2) la razón entre un segmento de conoide obtusángulo y el cono dclinido como en el caso ante· fiar no es ahora constante. después de un largo preirllbulo dirigido a Oositeo.s· - ""ti_ro. y ese eje.14 .92 12 áng.. 20 tri:ing. (5) Los piJliedros semirregulares de Arlluímetiu. probablemente los de Euclides o de Aristeo. 30 cuadr. 3) si un plano detcrmina ell un esreroide dos segmentos la ruón entre uno de ellos y el cono. Pasa luego a enunciar propiedades de los conoides y esreroides.14 . había enviad'o a los maestros alejandrin.lal superficie.. cW lo. I triedros pentaedros 60 ... que es expresar la equivalencia de segmentos de estos sólidos con sólidos conocidos. Arquimedes agrega que al final del libro cbrá la Solución. .Jn. 3) determinar un segmento esférico de volumcn dado y semejante a otro segmento también dado.ln.se habla de una razón "sesquiJátera".. es igual a la razón entre el eje correspondiente al otro segmento. para terminar con el objeto del escrito. que según la tennino!ogía actual es la longit'ud del semidiámetro conjugado a la dirección determinada por la base del segmento de conoide. agregándole la semirrecta que une los vértices. y 6 cuadr... que resultó erróneo.". En el escrito De los conoides y de los esferoides Arquímedes.32 -38 .. 6 oct6g. se reduce a dividir el triple del radio de la esfera en dos partes tales que una de ellas sea a un segmento conocido como el cuadrado del diámetro de la esfera es el cuadrado de la otra parte.u. y 20 hex4g. mientras que en la última proposición se demuestra que entre todos los segmentos esféricos de ib '1.) (4) Los conoides y esferoides de A"qufm~des. el hemisferio es el de volumen máximo. con sus características: ángulos poliedros y aristas iguaJes entre sí... de la porción de recta "agregada"....jralu. . que en este caso corresponde a un problema de trisección del ángulo.. respectivamente. Y 6 cuadr.. y caras polfgonos regulares no todos semejantes.g... definido como siempre. aludiendo indudablemente a escritos sobre ese tema existentes en Su época. 30 cuadr.. como dice Arquímedes. es decir.14 -26 -26 -32 . seccionando los vértices de un cubo de manera tal que sus aristas se bisequen.s· 8 triáng. Así demuestra: 1) Todo segmento de conoide rectáJlb"Ulo es equivalente a Jrl'J vez y media el cono de igual base que el segmento y cuyo vértice es el punto dcl conoide de donde el plano tangente es paralelo ala base.. multiplicada una vez y media para indicar nuestra potencia de exponente 'J¡2. en efecto. y 18 cuadro 12 cuadr. En el cuadro 51· guiente se enumeran los 13 poliedros semirregulares que se atribuyen a Arquímedes. si se considera que tales resultados se obtienen actualmente mediante los recursos del cálculo integral. introduce algunos lemas aritméticos y propiedades de las cónicas que en algún caso enuncia sin demostrar agregando que esas demostra iones "se encuentran en los elementos sobre las cónicas". " . donde figuran las definiciones de los térnlinos que utilizará en el escrito. 12 pent4g.. triedros tetraedros 12 " 24 " triedros triedros 24 24 tetrolC'dros " 48 " triedros 30 tetraedros " 60 " triedros 60 " tnedros pentaedros 24 " tetraedros 60 " l20 . 18 24 :J6 :J6 <lB 72 60 8 .os sin que éstos advirtieran el error.r . 8 he....62 .. 12 deciS· 80 triáng.• 20 he.". 8 triáng. sino que es igual a la razón entre los dos segmentos de recia que se obtienen agregando al eje del segmento el biple y el doble.s.¡_ fÚ Lu "Ir"" 4 triáng. Basta exponer estos enunciados para advertir la importancia de los resultados logrados por ~quíll1edes y la pericia técnica que en ellos despliega. Según un antiguo comentarista anónimo parece que estos poliedros pueden obtenerse partiendo de los regulares o de los mismos semirreguiares seccionando los vértices con planos a la manera de los cristales. 20 trüng. Arquímedes lo reduce a la búsqueda de dos medias proporcionales entre dos segmentos dados.

Si se traza la tangente en y e \05 (8) La cuadratura de ~ P:~ralu. lución cualquiera...e n ." .1838...... 2) el área barrida por el radio vector en la prirnera revolución es la tercera parte del círculo.1) Mediante el trazado de la tangente a la espiral en uno de sus pun· tos puede obtenerse un segmeoto igual a la longitud de UI1 arco de cir· cunferencia de r.:u:(!os al respecto Valof't. el escrito De la medida del círculo contiene dos proposiciones.1408 . demuestra la equlV alencla por .tu~stro número 'TT. que mediante esta curva se puede rectificar la circunferencia o uno de sus arcos. -/1018405 .uimede.. ha buscado a e 1 cosa que ahora noSOtros hemos recta Y una sección de cono rectingul o.732050 ..24 . 1009 '. Tt - 2017. pero mante· niendo el sentido del error. A 1 diámetro en B. 1.125 2339 -/349450 . Si se recuerda que...IL - \172. 591 '.. 1:Is có odos 3 Y3 ". la última proposición demuestra que la razón de la circunferencia al diámetro est:1 comprendida entTe 3 IOhl Y 3 1/7 mientras que la anterior dice simplemente que la razón del círculo al cuadrado del diámetro es 11 : 14.5472132 "1& . ~~ 11 robar que nuestro numero 1T es14 Arquim ed es ega a p . se obtiene el y vértice V. . 3) también en fanua bastante genernl expresa Arquímedes la razón de las áreas comprendidas entre las espirales engendradas en las revoluciones sucesivas con la porción de recta perteneciente a la posición inicial del radio vector. mediante reglas para obtener raíces aproximadas. . La extensa última proposición del escrito es UI)O de los teoremas más notables de Arquímedes. es decir.73202 . '.. pues con los números 3 1°/71 Y3 117 proporciona dos valores aproximados...168 . 'l. que por supuesto es la cuarta parte del3 Ih. d' '~ulmedes en e pre~n ~ I encontrad o.. exceptuando el hexágono.. por defccto o por exceso según el caso. aproximadoa ck A".. ni da el "alor aproximado por defccto 'l2:1fzs.....14159 ••.. \04 ce • ~u¡medes habiendo avanzado los historiapero d e 1as c uaI es nada di ~"'1. que yo sepa. -/9082321 .'r.75 1838 .74 . partiendo del he.''. tocios esos polígonos tienen sus lados inconmensurables con el diámetro. y el otro exclusivamente geomébico.'i!es. Es f:1ci1 comprobar que esa razón es (w3 .."':1n~o de igual base que el en segmento de parábola ex decir la intersección con el segmento y por vértice ~~~e:. 15 .. \ ... ... da na idea de la notable aproKimación de los El cuadro que sigue u barse ediante las expresio· valores de Arquímedes como puede compro m nes decimales q\1e agTCg. ""'t.. que habría obtenido del 3 10/7. arCO del di:1nletro de la el escri:~eumerosas propiedades de l..818 .. Esa área barrida en la segunda revolución está en la razón 7 : 12 con el circulo cuyo radio es la posición final del radio vector. ~ Además de exponer ..1. Además del teorema que expresa la equivalencia del círculo con el triángulo de altura el radio y.. '.3013.25 3013 'l. . ...125 1172 '.1009. tales perímetros es· tán expresados mediante raíces cuadradas que Arquímedes calcula aproximadamente.591. en fonna geométrica..de base la circunferencia rectificada. y calcula. 3 . El h h ue dores de )a matemá. de . 3. el trapecio circular situado en el sector circular CU)·os extremos corresponden a las posiciones inicial y final del arco de espiral y cuyos arcos de circUlúcrencia bases son los qu~ tienen por radios esos radios vectores. no menciona que es un vaJor aproximado por exceso. En cambio. En precto. (7) El número 'TT de Arquí"u.168 . bulo diriuido a Dosileo que .2339.U:~=::m~ ~7 en ~ antigüedad y más adelante también.. <. de esta razón para una revo. = 1172. V3 ~ -/1373943 33í.r el ~unto medio de la base.1009... por defecto y por exceso.26 .tica distintas conjetu~ al respect~~ entr~o.3. '0'71 Valores nactos por defecto por exceso ""'lllO .68 -/3380929 = 1838. - 3013.. '.ndo aproximadamente sus perímetros.(n-l)3]. I t d .. = 591. que logra utilizando el método de inscribir y circunscribir polígonos duplicando el número de lados. Ice 0'''1 de la dbola donde demuestra que e precede a su escrito cuad::.. así como la razón en que queda dividido por el arco de espiral.. bola de base AB has métodos Sea e segmen o e 1--Resumamos am .. cuyo orden debería invertirse pues la primera es con· secuencia de la siguiente.25 2017 3 '" .. En un corolario Arquímedes da la expresión general. _ 2017..1428 . cuyo radio es la posición final del radio vector.4069284".732051 ...1. seguramente conocidas en su época.::-a ". 'l.clgono para llegar hasla el de 96 lados.mio y ángulo central dado. sien- :::::V~l~i:~:~r~:.' ci~ 'un segmento limilado por una bola" ninglJno de mis predecesores.. dos caminos distintos: uno "meclmco la..2339..3.

es decir 10". con su centro de gravedad en H . "•. Otro recinto de con tomos semicirculares es el salinan (pa1abra de dis· cutible significado).:. a qaluc cada operación llena 1/. dispuestas en fonna especial.1 n poligon~ de área T.::::. Arqu(mooes adopta cotan· (:es este número como nueva unidad (Uaménlosla u) de primer orden del primer periodo. t a . De las proposiciones de este libro entre las q. to. o e le laUClón llega AreIuí:d es a demostrar que el segmento es In me e<luivalen. 0. el recinto bordeado por los tres semicírculos que Arquhnedes designa con el nombre de arbelos (lezna de zapatero) es equivalente al círculo de diámetro la semicuerda BD. Parol describir el sistema que adopta. (10) Las "oetallas" de Arqufmedes. demuestra que el recinto ABCDA es equivalente al circulo de diámetro el segmento de eje de simetría de la figura compren· dido entre los semiclrculos de diámetros AD Y BC. cuyo último número nombra: llli es "u unidades del orden ú·simo del período (I-simo". en cada uno de los cuales hay u órdenes.. La d ' ó • o... en virtud de la propiedad de la parábol OV . polr el método de exhaución. Arquímedes re· cuerda que tradicionalmente los griegos lenfan esos nombres para los números hasta la miríada.J arbelos salinoo Fig. Utili· i '. hasta llegar al periodo ú-simo. (9) El libro de los lem4S.s a PN en su sitio. .'0)\ el primer período P ~ «". U que con nuestras cifras seria la unidad seguida de ochenta billones de cerOS. os . cualquiera NM que corta a AH en P .ue ev slO uda a Arquímedes a apli· do en sus estudios de estáti· ca Parafrase' d I la encontra . ~~:r::j' ~r eq. 6 l07 lOO . AB. d • y es car la "ley de la palanca" que h~.. luego pasar a la detenninación efectiva del número de granos de arena del Universo.. Mqurmedes.\cilmente. es decir. perteneciente a la tangente común a los dos semicírculos anteriores..3 e T cmostracl n geométrica consiste en 11 1 " triángulo T. par'J. es decir P". y un círculo cuyo diámetro es el segmento de eje radical de un par de esas circunferencias.bra ~I~n peso propo~onal a MN con su centro de zando dos escaJoides inscritos ~::c~~o==. Cabe por lo demás observar que las equivalencias dadas por el . no cardinales). . Da luego Arquímedes la regla par. Arquúnedes agrega algunas propiedades.. .VO. ) y en virtud del que e l>enJlItlÓ obtener ~sta suma y con el élod d .rbe· tos y el salino» son casos muy particulares de la equivalencia entre re· cintos bordeados por cuatro semicircunferencias. en es· pecial relativas a los círculos del interior del arbelos y tangentes a sus bordes. . CD y en el otro de di:lmetro BC..triángulo ABe que. ex la "/3 ¿c'T.! operar con los números de su sistema..--!8. comprendido entre los arcos de las otras dos. tales que AB = CD y dibujando en un scmiplano los semicírculos de diámetros AD. luego en los de baslcl~yO~ísegmSU e~ltos reslanctcs de bases mu tr ceslvamente.-. . resultan.... -. si se trazan los semicírculos de diámetros AB YBC. de manera que podían "nombrar" números hasta la miríada de la minada (L0 8 ). an o e proceso de Arquímedes ¿ir{ de brazos iguaJes AH _ BH amos que en una palanca gravedad en H.. d ge ro gcomé· o A A '-------.simo y (. D... La demostración no es sino una ingeniosa extensión a los círculos de la última identidad algebraica del segundo libro de los Elemento.ue figura la trisección por inserción en la fonna de u a .. repetir la operac"ó 1 enar e segmento con el AV y VB.. es en. definiendo sucesivamente órdenes sucesivos hasta completar el orden ú. regla que equivale a nuestra propiedad del producto de potencias de igual base (COl1 la diferencia que Arquhl100es opera con númeroS ordina· les. son interesantes algunas aplicacio"e'n e PálroPblcdad de la. figuras que serán est~ladas más adelante por Pappus. Sea un scmicírculo de diámetro AC y en éste un punto interior B.~-"·ó­ an l erlor cabo de .:C~0('I~):I:egment:s(~1h)~~~ Ilenad~ de una lema aritmético 1 .. en deGnitiv3 supucsque e segmento.U1~bra ~Ad' trica a los círculos. a fin de dar nombre a númerOS muy grandes... B. el triángulo que el segmento es un tercio de ABe y por lo tanerlClol e . será cuádruple del tri. Puede observarse en los casos de Arquhnedes cómo se verifica tal pro-piedad. del área llenada ¡x>r la o. obtenido partiendo de cuatro puntos A. C..luestra ABe )' como éste tiene su centro de gravedad al .' circunferencia. ngulo T = AVB Si s. bmbién muy f:.raza ahora un diámetro tendrá AB : N B = NP' NM o lo u' POr' aspropledades de la parábola se esla'" a1d d d ' q ees omlSmoAB·MN=NB·Np· Igu a e momentos" 1 q 11 6 . A continuación define los perlodos sucesivos.¿. omo se de cs. e<lu¡..

Se ha objetado. En de6nitiva los siete postulados afirman: 1) la unicidad del centro de gmvedad. 100 mirladas de estadios (que es el dUl· metro de la Tierra que adopta Arquímedes). 100 estadios. No trae definiciones no obstante figurar en los postulados conceptos como el centro de gravedad. lIcsando finalmente a que el número de granos de arena que Ilenarlan este universo no superarla a un número que con nuestra notación es 1()63. . De esos postulados deduce Arquímedes la conocida ley gencr. q.opta un fluido es ull. En cambio. cuya definición no aparece en ninguno de los cS<.- (tI) La "ley de lo polonco". en el segundo libro..Partiendo del hecho de que una semilla de amapola no contiene más de una mirlada de granos de arena y que la semilla de amapola es una esfera de dimetro la 40-ava parte del dedo (10-' parte del estadio). obtenida la ley Arquímedes. en las restantes proposiciones del primer libro. (12) El "principio de Arqu&nedes". 3) que el equilibrio sólo depende de los pesos y de las distancias a las que los cuerpos est:in oolocados respecto del centro de rotación. lOO u estadios (diámetro del Universo. Según la conocida anécdota. Bastaba verificar . combinando los resultados anteriores con la cuadratura de la parábola lJega a detenninar el centro de gravedad de un segmento de parábola y de un trapecio parabólico. . pero de. un segundo postulado que se enunc13 as': e~l un fluido todos los cuerpos que se dirigen hacia arriba 10 hacen segun la vertical trazada por su centro de gravedad. determinación esta última c¡ue constituye una de las aplicaciones más brillantes del "álgebra geométrica". el es· tadio. Es fácil advertir cómo la índole de este escrito contrasta con el ~ ter elemental del problema de la corona de Hiel'Ón y la bañera. bro del escrito.rior está construido el escrito De los cuerpos flotantes. Estas proposiciones demuesb"an que en el equ~librio . lOS 109 . Arquime· des. de ahf que Arquímedes Ul~uzca. pues 2~ sus postulados que no traducen sino las experiencias e intuiciones que establecen las condiciones cualitativas del equilibrio. y deduce l~ c:o ndl ciones de equilibrio de los cuerp:>s sumergidos enunciando las sigUientes proposiciones: 1) Un cuerpo tan pesado como el Ouid? y abandonado ~n él. lO' estatlios. des. postulamos que la naturaleza de) Ouido es tal que estando sus partes dispuestas en fonna unifonne y continua. mientrolS que existe desequilibrio cuando no existe tal simetria. no es posible deducir una ley. para comprobar que la corona no era de oro puro sino mettla de oro y plata habóa hecho confeccionar dos masas de orO y de plata de . determina el centro de gravedad de los paralelogramos. En virtud de este postulado y de las propiedades de la esfera Arquí. al fi· naHzar el primer libro. y 4) que existe equilibrio en el caso particular de simetria completa de pesos y distancias.gual peso'que la corona y habrla medido d volumen de agua desalojado por cada uno de esos tres cuerpos: la corona y las dos masas.a esfera "cuyo centro es el mismo que el de la Tierra. la cual se desconoce su punto de aplicación. en el s~gun~.. se sumerge hasta que ninguna parte de él emerja de la SUper6CI~. salvo que ese Ouido esté encerrado en alguna parte o esté comprimido por aIguna otra cosa. y en el nuido el peso del cue~ disminuirá de un peso igual al del nuido desalojado. pero sin descender mayonnente. 2) que el L"Quilibrio se mantiene sustituyendo cuerpos equivalentes.d de la palanca: "Dos pesos. como la de la palanca.ue ~ la creencia popular habria dado origen aJ "principio ~e ~qulmedes . o sea mil deca1lones."¡tos conocidos de ArquJme-. las partes menos comprimidas son despl~ por aquellas que lo están más. figuraba en otro escrl"b de Arquímedes hoy perdido. fundada sobre la base de 7 postulados. En el pomer hbro después de postular la naturaleza del nuido en la forma. El escrito Del equilibrio de los planos crea la teorla general de la palancia.i un empuje hacia arriba igual a la diferencia entre el peso del nUldo desalojado y su propio peso. En fomla semejante ~ ante. u estadios. 10'" dedos. que en realidad esta ley est4 implícita en las demostr.de los cuerpos Dotantes interviene una fuerza --el empuje--cuya mtensldad está deter~ minada mediante esas mismas proposiciones. Si ese cuerpo es sumergido forzadamente ~eclbtr. va calcu· landa sucesivamente el número de granos de arena que contienen las esferas de los siguientes diámetros: 100 dedos.tbolOlde de revolución sumergido parcialmente en un fluido más pesado que él. triángulos y trapecios. es decir.lciones de Arquímedes.do y abandonado en él se sumergirá hasta el fondo. y 3) un cuerpo más pesado que el nu. De todos modos. que es CIUlntitatioo. Con estos postulados y demostraciones Arqu'medes. se equilibran a distancias inversamente proporcionales a esos pesos".. . tal como la reproduce VItn!VIO. circunstancia que hace pensar que esa definición ya era conocida en tiempos de Arquímedes o más verosímilmente. 2) un cuerpo menos pesado que el flUIdo no se sumergirá totalmente y abandonado en él. reaJiza una verdadera proeza científica al e~tudlar dlSun· t'as condiciones de equilibrio de un segmento de par.h. en especial por Mach. con los que se abre su primer )jbro. mientras que cada parte está compnmlda por el Ouido situado encima de ella según la dirección de la verbca1. según los astrónomos ortodoxos) y 10 6 u (di:imetro del universo d~ Aristarco). conmensurables o no. sino hasta que el YOlumen de nuido desalojado por la parte sumergida tenga igual peso que el de hxlo el cuerpo. medes demuestra que la fonna de equilibrio q~e ~.

En este caso.vía mecánica. ni intuitivo ya que el procedimiento es inexperimentable. la que queda en su sitio. En esta tercera etapa. por ejemplo la determinación del volumen de un segmento esférico. lo cual. En realidad. 110 111 I . y fm.. como en otras demostraciones: las figuras planas se componen de sus cuerdas.des.. r:l = M'M:I son taJes que . en este original escrito. no tiene asidero alguno: ni matemático pues no se apoya en postulados. será útil también para demostrar los mismos teoremas. V. de manera que entre los volúmenes V.. de ahí que ahor son la . SUI>erpongamos a la esfera un cono rectángulo de vértice A y eje AH y un cilindro de base el área de la esfera y de altura la del segmento. ni material pues viola la ley de la homogeneidad. dad de momentos de una palanca introducida al efecto. que buscarla SIO ningún conocimiento previo. Es evidente que la idea subyacente en la tercera etapa del proceso: los sólidos se componen de sus secciones. dar luego la demostración. más bien vaga. del cono y del cilindro. esfera y el cono. ya que la l~vesbgaci6n hecha ~r este método no implica verd24era demostración. recordandoque el centro de gravedad del cilindro es el centro de simetría. con su Método de detenninar cent:os de gravedad se dispone la palanca de manera que sea la 6gura cuya l1rea o volumen se conoce y de la cual se busca el centro de gravedad.al ' (2r . en el caso considemdo. del cono y del cllllldro estarán vinculadas por la relación % S3 = 2r (S + S2)' Obteni. Si tres sólidos se cortan con un plano nannal a AH a la distancia AM' = r los radios ro = M'M.). da en gene~ una relación de este tipo se entra en la segunda etapa: es la etapa mecáOlca en .~ = . en este caso. se verificará la relación x i05 o Fig. Vi Y V 3 del segmento. los sólidos que equilibran el cilindro en su sitio.será posible captar ciertas cuestiones matemáticas por medios mecánicos. expresión que le permitir~ deducir V puesto que los volúmenes V¡ y V3 son conocidos.ión anterior se concibe como una "igual. una vez adquirido por este método un cierto ~nocimiento de los problemas. puede seguirse tomando una cualquiera de sus proposiciones. Yo mismo. 1 '/2 aV3 = 2r (V -t V. de que esas secciones "llenan los sólidos" admite que esas secciones recomlxmen los sólidos en JI.I con secciones de cuerpos conocidos. La explicación de esta aparente paradoja debe verse en el proceso real. albrunas de las cosas que descubri pri~ero !>or . Por otra parle.aj.que el volumen desalojado por la corona estaba comprendido entre los otr?S dos v?lúmenes para comprobar el fraude. pues se trata de un elemental problema de mezcla. que son precisamente las secciones con las cuales opera ArquÚlledes en su absurdo proceso.!a cual la relac. con su centro de gravedad en JI. En este C'olSQ basta tomar HA = AH para esb-blecer el equilibrio entre la sección del cilindro. Y no obstante tantas incongruencias.'tI. las demostré luego geométricamente.. d<irnootrando en definitiva que V . Arquímedes traslada l~as las ~iones de la esferol y del cono en H y apoyándose en la expreSión. sea la circunferencia de diámetro AB = 2r la sección di"'~etraJ de la esfera y a la altura del scgmenlo. La primera etapa es puramente geomébica: comparar secciones del cuerpo cuyo volumen se busC'. también fácil le hubiera sido a Arquímedes calcular la proporción de oro y plata en la corona. tóslenes. Pero es más fácil. el resultado es correcto.r (2r . '2 = Af'M 2. y las secciones del cono y de la esfera con su centro de gravedad en H.r)¡ '2 = ~ '3 = 2" Ypor tanto las secciones S. Cuando se trata. Es en la etapa que sigue. Arquímedes hace intervenir el cono de volumen V I de igual base y altura que el segmento. donde aparece la particularidad del método "según el cual--como se expresa Arquímedes en la carta a Era. = (3r . Ul marcha del pensamiento de Arqufmedes. estoy convencido. (13) El "lLlodo de Arquf". se trata de una integral definida y el resultado de bies integrales no depende sino de las funciones integrando. ~2 YS:I de la csfer'd.. Hasta aquí el proceso Que sigue Arquímedes es riguroso y el resultado se fimda en postulados y demostraciones conocidas. en su sitio.

su escrito más famoso y de cuyos ocho libros se poseen: los cuatro primeros en su texto original. ciudad esm última que constituyó otro de los centros cuhumles del mundo griego. 113 . agregando todavía que deja muchas proposiciones expresamente de lado y otras que. o comienzos del JII. base es igual a la circunferencia y cuya altura eS4::1 radio. Así como el nombre de Euclides está indisolublemente ligado a sus Elementos. el nombre de Apolonio lo está con el de Cónicas. pero supongo que a1b>"\1nos de mis'Olntemporáneos o sucesores podrán encontrar".de la carta a Eratóstenes. no. los primeros cuatro abarcan la tcorla geneml de las cónicas y sus propiedades más importantes. to . Tal carácter de esos libros explica quizá que sean los únicos sobrevivientes en su texto original. entre las cuales la existencia de dos series de seccio- nes circulares en los conos oblicuos. Arquímedes demuestra. completando en este campo la obra de Arquímedes. y en el mismo cubo otro cilindro COn sus bases en otro par de car. a un Atalo. (3) Los tres primeros libros de Cónicas están dedicados a Eudemo.. .l y cuya altura es el radio. : pues así ~mo todo círculo equivale al biángulo cuya. donde probablemente también enseñó y que residió en Éfeso y "\' Pérgamo. las siguientes proposIciones: 1) Cuadratura de la par. En cambio. totalmente perdido. del Alilado que se conoce. cuyo contenido resume Apolonio en la introducción al libro primero dedicado a un Eudemo de Pérgamo (2). elipse e hipérbola. equivale a los dos terCIOS del cubo. el segmento esférico y de un paraboloide d~ revolución con conos.rfan demostrarse de la misma maner.. Apolonio de Perga El tercero. 2) e<luivalencia entre la esfera el esferoide de revolución. Se sabe que estudió en Alejandrla. que equivale a la sexta parte del prisma. por noticias de Pappus y una reconstrucción parcial del astrónomo Halley.E~ Método. por una de las bases y por la superficie del cilindro. es Apolonio de Perga de cuya vida se 112 ciales y deben considerarse más bien como monograffas. C. Jos tres siguientes mediante una base y uno de los lados del cuadrado de la base opuesta. introduce el concepto de pares de hipérbolas conjugadas para nuestro par de hipérbolas de iguales asíntolas y ejes.u opuesw. Además.l otras proposidones semejantes que enumera. los restantes. traducciones :\rabes y el último. De todos modos debe considerarse posterior a Arquímedes ubicándose su florecimiento a fines del siglo 11 a.(I) Apolonio sib'Ue denominando hipérbola a una de las dos ramas de esta curva. en el transcurso del escrito. también de Pérgamo. denominando secciones opuestas a esas dos ramas. y demuestra algunas propiedades de estas superficies. cronológicamente. De la uiia cilíndrica ArquÚTIedes aporta demostraciones geométricas y mecánicas. como expresa en la carta "a mI no se me han ocurrido todavía. que en realidad constituían el obje. Es interesante agregar qlJC. En el libro primero Apolonio define en genemllas superficies cónicas de directriz circular y vértice un punto no perteneciente al plano de la directriz. que define de la siguiente manera: 1) Si a un ~nsn~a recto de base cuadrada se le inscribe un cilindro cuyas bases están IOscntas en los cuadrados opuestos y se traza un plwlo por el centro de tienen escasas noticias y no siempre de f:leil identificación.ibola. entre otras. dada la gran cantidad de Apolonios que figuran en la historia griega.3) centro de gravedad del segmento esférico y del segmento de parabolOIde de revolución. En cambio. Al final considera las "cubaturas".dros y común a ambos: la doble bóveda cilíndrica. mientras que la parte relativa a la doble bóveda cilíndrica no aparece en el único ejemplar. De los ocho libros. supuse que toda esfera equivale ~ ~. pues Eudemo habia muerto. de los grandes matem licos griegos de la edad de oro. Arquímedes señala CÓmo pod. limitado por ese pla. Estudia luego los tres tipos de secciones que se obtienen cortando el cono con un plano que no pase por el vértice e introduce los actuales nombres: parábola. aunque no fue dificil reconstruir las demostraciones pertinentes. queda separado del cilindro un segmento (uña cillndrica). mutilado y deteriorado. 2) si en un cubo se inscribe un cilindro con sus bases en dos caras opuestas.n cono cuya base es la superficie de la csfer. después de dcmos~ la e<luivalencia entre el volumen de la esfera y el de un ~no de base Ibrual al drculo máximo de la esfera y de altura el radio ~qullnedes confiesa que llegó a la superficie de la esfera por analogía: . los libros siguientes se refieren a propiedades espe- 4. el sólido comprendido entre ambos cilin.

x (20 + x) o lo que es lo mismo y' a = 2px + : r. que de atenerse al testimonio del astrónomo Ptolomeo. lugares sólidos. tomando como ejes un diámetro y la tangente paralela a su dirección conjugada. de la cual sería cI inventor. vinculados en generaJ con los lugares geométricos. que se resolvfan mediante cónicas. que consiste en detenninar por un punto fijo una recta que al cortar dos transversales determina sobre éstas segmentos. otro denominado De las inclinaciones. Si VN es la intersección del plano secante con el diametral. Apolonio demuestra que las secciones cónicas serán diferentes según que la recta VN' 11 ":N. es claro que el cuadrado del lado Ij es equivalente al rectánb'UJo de lado x apücado al segmcnto 6jo 2p. que Apolonio designa como la~ recto. = xt..no VN' -m· y' . donde se estudian muchos casos particulares de un problema que. sin salirse de su plano. Consideremos como primer caso que la paralela VN' coincida con la generJ.VR el segmento cuarto proporcional entre n. sobre los poliedros regulares. Además. Para eso seaA'B' el cLWnetro de una sección circular cualquiera de un plano paralelo al plano de la direcbiz y sea ¡Y'la intersección de A'B' con el plano secante. la sección CÓnica es una circunferencia seme~nte a la direcbiz. : rn '. Entre los escritos atribuidos a Apolonio y vinculados con los lugares. Sobre las secciones de dreas. del plano diametral.tca Apolonio designa como "srntoma" de la curva y que no es SIIlO la ~aclón de la misma en coordenadas cartesianas oblicuas. dc ahr que los puntos dc la cónica puedcn obtenerse. si por casualidad llega a Pérgamo". sea interior.y ega a1"srn t oma" de la nueva curva . y lugares lineales.. 2) un segundo grupo de problemas. a partir de puntos dados. se tendrá = 2px. pueden dar alguna idea de cómo se trasmitían los conocimientos en su época. de ahl el nombrc con cl cual Apolonio bautiza la curva y nombre con el cual hoy se la conoce. expresión analrtica que en fon:na geométr. Notas complementarias (1) Generación y nombre de Úl. Y con x = VN la abscIsa correspondiente de la sección cónica tendremos.2 y' = E. según Apoionio. se conoce de Apolonio en versión árabe un problema de seb'Undo grado con su solución: Sobre las secciones de razón. por comentaristas posteriores en especial Pappus. rencias. Así dice Apolonio a Eudemo en la introducción al libro segundo: "He puesto en manos de mi hijo Apolonio el libro JI de Cónicas que he escrito para que te lo entregue. Léelo con cuidado y comunicáselo a quien se interese por él. AN' . X. ya que le atribuye proposiciones de índole astronómica en las que Apolonio utiliza la teoría de los epiciclos y de las excéntricas. x. Ab'Teguemos. 3) se atribu. por último. toma el nombre de "problema de Apolonio" y que consiste ~p determinar una circunferencia tangente a tres circunferencias dadas. lI5 114 . y la recta AB del plano de la directriz nanual a la intersección PQ de este plano con el plano secante.. figuran: uno Sobre los lugares planos con distintos problemas. sobre el problema de Oelos (4) y sobre sistemas de numeración. Cabe recordar que los griegos clasificaban los lugares geométricos en tres tipos: lugares planos. su 'obra máxima y a la que debe su fuma de gran matemático. Si se indica con Ij la ordenada común de I~ cir~nfe~en.: n x X2 : m. es constante y si se indica con 2 p . la cuadrotura del círculo. que se resolvfan con rectas y circunfe./' A1b'unas indicaciones que aparecen en las introducciones a los dos primeros libros. que exigían otras Irneas para su solución. Además de Cónicas. resolviendo para cada punto uo problema de aplicación simplc (parábola) de áreas. Dejando de lado el caso particular en el cual el plano sccante cs paralelo al plano dc la directriz y. generalizado.. yen también a Apolonio escritos sobre los temas: Elementos de Euclides. por tanto. exterior o pertenezca a la superfiCIe. de razón también dada.X2 ::::. llamando por comodidad A 'N" = XI. con problemas de inserción y un tercero Sobre los contactos. se atribuyen a Apolonio otros escritos matemáticos: 1) un grupo de problemas semejante al anterior: Sobre las secciones detenninadas.J cónicas. Apolonio no sólo fue un gran matemático sino también un gran astrónomo. Hazlo conocer también al geómetm Filónides que te he presentado en Éfeso.triz VB. Si en cambio VN' es interior a la superficie. que en manos de Hiparco y de Ptolomeo mismo se convertirían en las bases de la astronomía antib'lJa. en todos los demás casos Apolonio oonsidera un plano d~e­ tral constituido por el eje de la superficie cónica: recta que une el vértice con el centro de la directriz. m y X2.: cia y de la sección cónica ¡Y'Y y N"Q'. N"B' . Por otro lado. Apolonio da al segmento 6 · VV' = 2a el nombre de lado transverso e introduciendo un segmenJO U to p tal que la razón p: a sea igual a la razón m" . en todos los casos.

no los habCa revisado bien. en la medida en que se me presente la ocasión.---48. que x se obtiene resol~ viendo un problema de aplicación de áreas por ex(. 8 116 117 \ . SI' VN' es extenor a la superficie las mismas notaciones 'Ir . Durante el tiempo que estuve contigo en Pérgamo advertí tu anhelo para conocer mi obra sobre las cónicas.curva.'eso. El primero contiene la generación de las tres seccio- A r--t-*. Ahora bien. Es decir.tl IJ se. por tanto. los cuatro primeros ronnan una introducción elementaJ. de lados proporcionales a p y a a. Si gozas de buena salud y en lo dem4s las cosas saleo a la medida de tus deseos.. ' Por supuesto que Apolonio reconoce que si el plano diametr.. quien así me lo pidió cuando vino a Alejandría y se detuvo conmigo. aJ cual hay que agregarle otro rectángulo de igual altura y semejante a un rectángulo d~do.'"Cto por elipse. Me atrevo a decir que no habrás olvidado. dejando para más adelante su revisión. y en verdad habea puesto por escrito todo cuanto se me ocuma. En consecuencia ahora publico. según te te conté.x u (2u - x) = 2px . En este caso el cuadrado construido sobre el lado IJ es equivaJente a un rectángulo de altura x aplicado al segmento fijo 2p. las partes corregidas de la obra. remito. que emprendí la investigación de ese lema a requerimiento de Naucrates. por lo tanto.N' o Fig. de los ocho libros.. Compuse la obra en ocho Ubros y se los entregué en seguida y con toda premura pues estaba a punto de embarcarse. por hilJérbole. los ejes de referencia son los ejes de la cómca. para mí las cosas también marchan pasablemente bien. dan COmo "síntoma" de la curva . muy bien está. Fi~ 10 JI (2) Resumen del contenido de los ocho librot de Cónictu. no haz de sorprenderte si los encuentras en distinta fonna de los que conoces. Como ha ocurrido que en el intervalo algunas otras personas con quienes me he encontTado han visto también el primero y segundo libros antes de ser corregidos.!!. el primer libro corregido y te remitiré los restantes libros cuando Jos tennioe según mis deseos.ueas es por dcft. • Apolonio a Eudemo. He aquf la introducción al Ubro primero de Cónictu. y'!. = l!. el geómetra. a . salud. de ahf el nombre de hipérbola con "' cual desde Apolonio se ha bautizado b JI Por u lino. de ahí el nombre de la curva. can~e son nonnaJes entre sí.r y en este caso el problema de aplicación de .

una de hipérbolas o dos ramas de hipérbolas. entre si. lo que entiendo por di:imetros y ejes lo aprenderás en este libro. así rolDO de las asíntotas. El libro se cierra con teoremas en cierto modo recíprocos de los teoremas iniciales. hoy llamada "hipérbola de Apolonio". en pamcu.ll que en los escritos de los demás. en 118 119 .'on la circunferencia del círculo. aunque no habrá deducido de él propiedades interesantes. de secciones de cono iguaJes o semejantes. por tanto. El libro quinto es uno de los libros que más han contribuido a elevar la fama de tlpo!!>nio como geómetra. cuya intersección con la cónica resuelve el problema. ninguna de las cuajes habfu sido discutida l>or los escritores anteriores. menos importante. En cambio. El libro séptimo vuelve a tratar asuntos originales. o una circunferencia de un circulo pueden cortar a una doble r. cuando la cónica es una parábola esos puntos se encuentran también sobre una circunferenda. su objeto era aclarar y completar trabajos de sus antecesores. demostrando que dos cónicas no pueden más de cuatro puntos comunes. y es probable que sean éstas las propiedad~s que Apolonio utilizó para estudiar.. asr como los focos de la elipse y de la hipérbola y las conocidas propiedades focales de estas curvas.. de acuerdo con su gusto individuaJ.nes y de las ramas opuestas. segúII tipo/alijo. se reGere a la congruencia y semejanza de las cónicas y. otro. En este tercer libro aparecen los polos y polares de las cónicas. Apolonio resuelve el problema demostrando que los pies de las nonnales que pasan por un punto fijo están sobre una hipérbola. El tercer libro contiene muchos teoremas notables. En realidad. exponiéndose las propiedades fundamentales en una fonna más completa y gener. pues no es posible completar esa síntesis sin los teoremas que he descubierto. de teoremas de la naturale'L. por supuesto: cuando todos se publiquen. Es en este libro donde aparecen los hoy llamados "dos teoremas de Apolonio". Pero. El libro siguiente. El libro seb'UIIdo está dedicado en geneml a la hipérbola y sus asr~t'" tas Y. Se estudian en él las distancias máximas y mfnimas de un punto a los puntos de una cónica en su plajlo. uno de eUos trata aJgo extensamente de máximos y mínimos. además.. cir~unstancia que no· advirtió Apolonio y que le reprochará más tarde Pappus por haber resuelto oomo lugar sólido un problema que pocIIa haberse resuello como lugar plano. sino por casuaHdad una parte de ella y tampoco con mucho éxito. útiles para la síntesis de los lugares sólidos y para las condiciones de posibilidad. los "problemas de las tres recw y de las cuatro rectas" clue más tarde aparecerán en PapP4. Aparece la propiedad del segmento de tangente comprendido entre las asíntotas bisecado por el punto de tangencia." En el libro tercero se estudian propiedades relativas a los biángulos y cuadriláteros inscritos y circunscritos.. teoría vinculada con la determinación de las actuaJes evolutas. y generalmente empleadas en la determinación de los límites y condición de posibilidad de los problemas. EII el ~bro primero las propiedades de las cónicas que Apolonio demuestra se refieren a la posición relativa de una recta respecto de ellas y de ahí la construcción de la tangente en un punto Jllediante la propiedad que lenguaje actual expre~ que la tangente y la seca~lte que pasan por. Los restantes libros son más elevados. 00 deja de llamar la alcnción que Apolooio no aluda para nada a las directrices de las cónicas. El cuarto libro demuestra de cuántas maneras pueden cortarse entre sf las secciones de conos o <.tras conjugados y a la constancia del paralelogramo construido sobre un par de diámetros conjugados.. contiene.. Finaliza el libro con aJgunas propiedades métricas que hoy se estudian con los recursos de la geometría proyectiva El cuarto libro está dedicado a las intersecciones y contactos de las cónicas con circunferencias o de las cónicas entre si. <Iuienes los lean. (3) Propieda. podrán fomlarse su propio juicio acerca de ellos. es decir: dada una cónica. otro.ljn punto separan annóllIcamente los extremos del dlámetro conjugndo a la dirección de la secante. refiriéndose probablemente a estudios de Arquímedes en el tratado sobre los conoides y esferoides. otras cosas. relativos a la constancia de la suma (para la elipse) o la diferencia (para la hipérbola) de los cuadrados construidos sobre un par de diáme. lar las cuestiones que se refieren aJ número de puntos en que una doble rama de hipérbolas pueda cortar una sección de un cono. la mayoría y los m:is hemlosos de estos teoremas son nuevos y por su descubrimiento advertí"que Euclides no había expuesto la síntesis del lugar relativo a las tres o cuatro lincas. con otras cosas necesarias. El seb'tmdo libro se refiere a las propiedades de los di:irnetros y de los ejes de las secciones. existe siempre un cono de sección circular del cual esa cónica es una sección plana. como Jo aflnnl1 en la introducción al libro primero.a de la detcnninación de limites' y el últirno("de detenninados problemas de cónicas. estudio 'que involucra la teoría de las nonnales a una cónica que pasan por un punto dado. como lo manifiesta el mismo Apolonio. No menciona el foco de la parábola que sin duda conoció.!s y desernpeñarin un papel histórico en el advenimiento de la geometría analitica. Adiós. al estudiar los miximos y mínimos de ciertas funciones de los diámetros de las cónicas.les de úu cónicas. y la constancia del paralelogramo de lados las asfntotas y vértices opuestos el centro y un punto cualquiera de la hipérbola. a Jas secciones opuestas y a las opuestas conjugadas.

(4) La solución de Apo/onio del problema de DeÚ>s. quien se ocupó de astronomía. aunque de mayor interés es una introducción a la matemática. expresión que. En matemática. Sea un rectángulo OADB de centro e de lados DA z:: a' 08 = b.(l) un escrlto Sobre las proporciones donde se ocupa de las distintas "medias". sabio de actividad múltiple que fue bibliotecario de Alejandría y cuya hazaña cientillca más notable es la primera medida de la circunferencia terrestre. mediante parábola e hipérbola. Contempodneo de Arqurmedes. que ofrece un procedimiento para construir una tabla de números primos. Cabe citar a Perseo. ya mencionado. donde no descolló tanto como en geografia. también astrónomo. con la cual se pueden resolver los problemas de la trisección del ángulo y de la duplicación del cubo.. Cemino de Rodas. Esta solución es buye también una solución del problema de Arquímedes. de la cual se conservan fragmentos. Los epígonos del siglo de oro Además de los "tres grandes" de Hipsicles. por tanto r e '1 son medias proporcionales entre b y a.r : y = y. • = y . mediante cónicas (elipse e hipérbola). o = (b+y) . el elrculo es de mayor área que cualquier polrgono regular de igual perlmetrO que la circunferencia del círculo. algunas fi&I'lJra5. que la esfera es de mayor volumen que cualquier $ólido de igual superficie . provisto cada uno de Wla de sus 120 121 • . que resuelve en casos particulares. es Eratóstenes de Cirene. por la condicIón de equidistancia x (r+a) = y (Y+b). da b : x = . si por D se dctcnnina una recta tal que sw intersecciones X e Y' r~s!>eclivamente. probablemente del s. quien deter. mientras que una solución análoga. Teodosio de Bitinia. por ser secciones con planos paralelos al eje de rotación de superficies tóricas. minó las dos medias proporcionales mediante una curva que tomó el nombre de "cisoide" (de kissos=hiedra) por la forma semejante a una hoja de hiedra que adopta la figura limitada por un arco de esa curva y una semicircunferencia. 1 a. por último. y su conocida "criba". predecesor de Ptolomeo. que introduce en la geometría antigua un nuevo pro- 5. combinada con las igualdades anteriores. con las prolongaciones de A OA Y 08 cumplen la con~ ~lcl6n ex = cr.. algo posterior a Arquímedes a quien cita. y sólo algunas referencias de sus escritos proporcionadas por comentaristas posteriores. pueden citarse algunos otros matemáticos del perlodo helenistico. dividir una esfera en dos segmentos cuyos volúmenes están en una razón En efecto. más bien elemental. blema: el de los isoperímetros. O Entre Arquímedes y Apolonio se sitúa Nicomedes. se atribuye a Dionisiadoro de Amiso. dada. que habría estudiado las curvas llamadas "espirieas". que es el tratado más antiguo sobre el tema que ha sobrevivido. autor de una Esférica. las distan ¡as AX = x y BY = Y resuelven el probJema. b. a qu.(2) Otra solución al problema de Delos la ofreció un matemático posíblemente contemporáneo del anterío" Diocles. no exclusivamente geó· metras: el astrónomo Hiparco de Nicea. (3) A Diocles se atri- Notas complementarias (1) El mesolabio.fundamentos y la clasificación de la_ matemática.ien se atribuyen contribuciones matemáticas que más tarde desarrollará Ptolomeo. De otros matem:iticos de este período se dispone de escasos datos acerca de las personas. (0+'). C.muy simple. Es con este nombre que Pappus designó al instrumento que Eratóstenes acompañó a la solución del problema de intercalar dos medias proporcionales entre dos segmentos daclos. Citemos. El más original es Zenodoro. . Se componía de tres marcos rectangulares iguales. que los antiguos denominaban espiras anillos. donde trata cuestiones vinculadas con los . se le conocen tres contribuciones: una resolución del problema de Delos. a quien se debe una CUlVa: la "concoide" de Nicomedes y'un instrumento para trazarla. por semejanza de triángulos b . interesante porque con ella dio la historia del problema y los intentos realizados por sus predecesores. aunqne algo más joven.

de las dos ternas de tritingulos semejantes se deduce a:b de donde (l : = a : ¡. los montantes de los marcos cst:lban en proporción <. La intersección P de AM' con NN' es un punto de la cisoide que se obtiene haciendo variar la pareja de semi· cuerdas. Esos mart'Os podían deslizarse: el primero sobre el segundo.es. Dado un punto fijo P(polo) y una recla fija b (base) que no le pertenece. situada dentro del drculo. por ejemplo. unido <''011 P. diámetros perpendiculares AB y 0'0" y dos semicuerdas MM' y NN' simétricas respecto de 0'0" y nonnales a AB. el ángulo (agudo) en P del trhingulo rectángulo OPR bastará constnlir la con<. = y : 11' = b : ¡''' :r =X : y = lJ : b. La proporcionaJidad AM : MM' = AN : NP puede escribirse AN : NP ~ BN : NN'. razón esta última iguaJ a NN' : An. situ~ldas en am· 00.'. mediante la concoide es menos simple. deducido de los triingolos OPA y OMP. base on y distancia constante el doble de PRo El punto M de la L'OlIcoide situado sobre RAI. lugar de los puntos de ·las rectas que pasan por P.diagonales. }. de manera que combinando esas razones resulta BN : NN' = NN' . x. 13 ó el biángulo rectánbrulo OPA. Para cornprobarlo basta tomar MS = SR = fll. los triángulos semejantes AtA 'p YMAR dan a : r = y : b. Comparando luego el valor del cateto OP. (3) La cisoide de Diocles. cuya hipotenusa PA y cateto OA seari. y. = x : ¡" = y: 11". si se realizaba ese desplazamiento de ma· nera taJ que los extremos visibles de las diagonales aparecieran alineados.'Oide de polo P. determina el ángulo MIJO tercio del dado. pues si M C:S la intersección de esa concoide con AA' tendremos que uniendo P con M y llamando PR = r. con la semicircunferencia-O" BO' dibuja la hoja de hiedra. AJgo simplificada consiste en lo siguiente. normal a OR.1 de donde los segmentos r y e y son mt. La curva comprende dos rmhas. 12 Fig.'1 semiplanos separados por la recta. La solución del problema de la duplk:ación del cubo. aunque Nicornedes no oonsider. la concoide de polo P. b son )05 mon· tantes y h. sino la nuna situada en el semiplano que no contiene P. x : ¡. AN = AN : NP y por tanto NN' y AN son medias pro- 122 123 ------- . pectivamente las mitades de los segmentos b y a entre los que deben intercalarse dos medias proporcionaJes. se llega a x (x + b) = y (y + a). base AR y distancia AP resuelve el problema. La rama de la curva O"AO'. el tercero debajo del segundo.. la concoide es la curva. AM = !I. Q p Q Fig. . en fonna de concha (de aJlí su nombre). Sea una circunferencia de centro O. tales que sus distancias a la intersecci6n con la base es un seg· mento constante dado. }¡"Ias bases d~ los marcos.'Ontinua y por tanto resolvían el problema del mesolabio. Si se toma AA' = 2a Yse traen por A la paralela AR a A'P. Para trisecar.><!ios proporcionales entre 2 a y b. se tendri por tanto (2) lA concoide lle Nicomelies. En efecto si a. Sea a :x = y:b = (a + y) : (x + b) =x:y .

En los contados momentos que en ella aparece el movimiento. mejor. sin olvi- O' 8 I-::::::::-----. La matemática griega Ya dijimos que el primer siglo helenístico fue la edad de oro de la matemática griega. Los problemas de máximo y minimo que estudian los griegos no son momentos especiales de un proceso continuo. I vio nacer. mostrando así más claramente sus caract~sticas: unas permanentes. 14 los Elementos. de las formas cristalográfocas . diríase sin fuerza: es el movimiento uniforme rec· La primera nota permanente que los griegos aportaron a la matemática fue distinguir un determinado conjunto de conoci- mientos. Este tipo de abstracción explica el imperialismo d}' la geometría que se advierte en la matemática griega. semejante a la abstracción de las ciencias naturales. táctil. su carácter más estático que dinámico. con la noción anexa de variabilidad. una matemática de flguras. más cinemática que cinético. que revelan una 6. Como a su vez BN : NP = BO : OQ bastará tomar 80 y OQ como segmentos dados. aunque la abstracción de la matemática griega tiene rasgos propios. proviene de la influencia del platonismo que arrojó los objetos matemáticos en un transmundo.iculares. construír la cisoide en la circunferencia de radio 08 y buscar su intersección P con la recta BQ para tener en AN y NN' segmentos proporcionales a las dos medias buscadas. La abstracción de la matemática griega es una especie de abstracción de primer grado. fijos.. por el platonismo en cuyo seno se desarrolló. otras más vinculadas con el propio mundo griego. de ahr la naturaleza especial de la vinculación dc 125 124 \ . que revela otra característica espedfoca de la matemática griega: su estatismo. visual. propiedad también particular. los caracteres de una ciencia deductiva o. le- ciendo de él el modelo de toda ciencia deductiva. Esta predilección por el problema. es con los "tres grandes" qlie esa ciencia culmina. de los gases perfectos. Otra característica que distingue claramente la matemática griega de la moderna y actual.. apegada a los cuerpos naturales. De ahí el destierro al que se condenó la loglstica y toda aplicación práctica. ha- tilíneo O circular. es un movi- miento pobre. de las especies biológicas. impidió ver el proceso y la continuidad. mediante el método axiomático y la demostración. muy distinta de la abstracción que introducirá el álgebra o de la abstracción quintaesenciada de la matemática de hoy. Las flguras de la matemática griega no son entes abstractos muy distintos de los elementos químicos. despreocupándose por la generalización.-'----t=------r-------=~ A dar los factores técnicos (piénsese en el "escándalo de los irracionales") que influyeron en el curso de ese desarrollo. aunque a veces las nociones previas que la solución de tales problemas singulares son tantas y tan complejas que de poníesas nociones pueden llegar a constituir un sistema. como ocurre con Fig.porcionales entre BN y NP. sino casos part. foja. Esta abstracción explica también por qué la matemática griega no logra grandes generalizaciones: es una matemática que no va a la caza de métodos generales. conforiéndole. La segunda nota matemática permanente que aportan los griegos es la abstracción. sino de problemas singulares. conferidos por el pitagorismo que la jos de todo contacto y vinculación posibles con este mundo sublunar de los hombres y de las cosas.

Hacen excepción Pappus de A1ejandria. pues en ella las demostraciones se sustitu· yen por el examen de casos particulares. forma una pareja de matemáticos algo heterodoxos. números figurados. etcétera. en general. segmentos de.~más astrónomo que matemático. la matemática conserva las características de los dos siglos anteriores. la más conocida es una Introducción aritmética de es· •• caso valor científico. De sus obras. sus representantes epígonos y comenta- ristas de los grandes matemáticos griegos. que hizo observaciones en Roma en 98 y autor de una Esférica en tres libros. con Herón alejandrino. de la cual nada ha quedad o en la palanca de Arquímedes de la que sólo cuelgan polígonoso.onamla. EL PEIÚODO GRECORROMANO l. siendo.griega con ciertos campos de la ciencia natural: as- V. estática. Por otra parte. matemático y astrónomo. La Introducción de Nicómaco se compone de dos libros que se ocupan de progresiones aritméticas. que ha llegado hasta nosotros 126 127 . campos que los griegos consideraron ~ue pertenecJall a la matem&tica con igual derecho que la aritmé tIca y a geometría. esta obra se convirtió en el texto de aribnética durante la Edad Media. La serie de los matemáticos de este período se abre con icómaco de Cerasa. y Diofanto que. 6p~lca. de alú que de ellas no estudiaron sino s~ esqueleto geométrIco y de ninguna manera su estructura física. Baste pensar en la astronomía griega. pero interesante pues hace conocer el no muy exteoso saber arlbnético de los griegos anteriores. Claudia Ptolomeo. que hoy se vinculan preferentemente con la matemática de los babilonios. matemático original.(l) Contemporáneo del anterior es Menelao de Alejandria. de fines del siglo 1 o comienzos delll. o en s~ fluido ideal. proporciones. donde no flotan embarcacIOnes SIllO segmentos de parabolo'd es d IuClón. pues Pappus lo designa "el pitagórico". gracias a la versión latina que de ella compuso Boocio. Epígonos y comentaristas I En el mundo grecorromano de los primeros siglos cristianos. I e revo ' ~~ mate~nática. sin duda un neopitagórico. parábola.

Con la Esférica de Menelao hace su aparición el triángulo esférico. en el que estudia los triángulos obtenidos cortando un cono por planos que pasan por el vértice. y cuyo mayor interés se basa en los datos de interés histórico que trasmite. importante por haber editado y comentado los Elementos de Euclides. quien. pero en cuya parte matemática utiliza escritores anterio- los segmentos de los triángulos planos. insistiendo que en lu- esta rama de la geometría. sin más que c~lmbiar en estos últimos la expresión "semicuerdas del arco doble" (nuestros senos actuales) por Domnino fue condiscipulo de Proclo de Bizancio. en contra de la creencia de algunos geómetras. Algo posterior a Proclo es otro comentarista: Eutocio de Asealona a quien se deben comentarios a los escritos de Arquímedes: De la esfera y del cilindro. que citamos un par de veces. pero mostrando tanto las analogías como las diferencias entre ambas clases de triángulos. Se le deben dos escritos geométricos: uno Sobre la sección del cilindro que se propone probar. del cual Menelao da las propieda· gar de enunciar propiedades sobre la base de algunos casos particulares se debía volver a la representación de los números mediante segmentos rectilíneos y demostrar sus propiedades geométricamente. a quien en dos ejes fijos. Como aporte geométrico mencionemos que en él aparece la primera mención a la construcción de la elipse mediante el recorrido de un punto fijo de un segmento que se mueve manteniendo ¡sus exh:emos sobre rés aritmético. también matemática. abundando en ambos escritos de interesantes cuestiones geométricas. adem¡is de ocuparse de astronomía y de gCOInetría. Entre las primeras figuras el hoy llamado "teorema de Menelao" que es válido tanto para los triángulos planos como para los esféricos.ejemplos numéricos. buena medida comenta y completa. sostiene la necesidad de volver al rígido sistema euclideo de demostración. Sólo se conserva de ese escrito el Comentario al Libro 1 de los Elementos en cuatro libros. Aun. uno de los más importantes miembros del neoplatonismo. de la cual se conservan algunas partes matemáticas en las que se ocupa de aritmética pitagórica en forma semejante a Nic6maco. encuentra albergue en el seno del neoplatonismo. que las secciones el(pticas de un cilindro no difieren de las secciones e¡¡pticas de un cono. Con Teón de Alejandría se vincula su hija Hipa· tía. uno de cuyos primeros adeptos: Jámblico de Calcis. posiblemente posterior a Pappus. desde Eudemo de Rodas hasta Pappus. conservan cierto inte· res. des más importantes. Del eCluilibrío de los planos y a los cuatro primeros libros de las Cónicas de Apolonio.(3) Hay que dejar transcurrir un par de siglos para dar con ot:o Teón matemático. Proclo y Eutocio que no lo cilan. no tratadas por Nic6maco. en Atenas. Pero el nombre de Hipatia tiene una connotación histórica trágica: su muerte en manos de la turba durante chas entre paganos y cristianos.en versiones árabes y hebreas y que representa la culminación de introducción a la aritmética. asl como por sus comentarios al Almagesto de Ptolomeo y por sus noticias sobre la logística griega. además de una 129 128 . Pero no parece que su crítica haya tenido éxito. (4) En contra de la tendencia de Nic6maco y de Jámblico. compone una Colección de las doctrinas pitagóricas. y otro Sobre las secciones del cono. en un manual de Mientras tanto. De la medic/a del circulo. sin demostraciones y enunciando las proposiciones con . cuya parte filosófica le pertenece.(2) Del siglo lJ es Teón de Esmirna que. por un pequeilo lapso. en un escrito Sobre los conocimientos matemáticos (W/es para la lectura de Platón trata cuestiones aritméticas a la manera de Nic6maco. Algunas de esas cuestiones. Al comentar el primer escrito de Arqu(medes aporta noticias interesantes sobre la resolución geométrica de los problemas de tercer grado. que habr(a colaborado con el padre en los comentarios del Almagesto y ocupado además de las Cónicas de Apolonio. de la prímera mitad del siglo IV. reac· cionó Domnino de larisa del siglo V. siguiendo un camino semejante al recorrido por Euclides al estudiar los triángulos planos. las lu- Con Hipatia puede decirse que la matemática deja de culti· varse en Alejandría. que se estableció en Atenas como jefe de la escuela y autor de un importante Comentario a IQs Elementos de Euclides. Más dificil de ubicar en el tiempo y en el espacio es un geómetra griego: Sereno de Antisa o de Antinópolis. a Proclo siguió en la jefatura de la escuela su discípulo Marino de Neapolis a quien. ahora de Alejandría.

En efecto: si en la sucesión de impares COIlS(. etcélera. Por lo demás. trazando CD/lAB se tiene AB' . los dos siguientes. pero también de los Elementos de Euclides. dad de la cual se deduce que la suma de los primeros n cubos es el cuadrado de la suma de los primeros n números consecutivos. puede deducirse fácilmente de las propic. A Marino siguió Isidoro de Mileto. el último de los cuajes 2 1278 (2 1279 . Simplicio y olros cinco filósofos encontraron refugio en la corte persa.mero tcnnina en 6 y no en 8). En el libro I las únicas novedades respecto de los Elementos de Eucljdcs se refieren a las progresiones aritméticas. Damascio proresó en Atenas y rue el último jere de la Academia. uno de los autores a quien se atribuye parte del apócriro Libro XV de los Elementos. 8.A'C . por cuyos extremps traza las transversales BC y B'C' que se cortan en A'... 15 Fig. 16 130 131 j . propie· dad que demostró Jámblico y a la que Boecio agregó la fulsa inducción de aparecer esas tcnninaciones en forma altemada (el sexto nú. que expresado con números figurados. CB' = AC' . del siglo XVI) compilación de conocimientos griegos. Fue durante la jeratura de Damascio que en 529 Jusliniano clausuró la Academia como último reducto del paganismo. Agreguemos que el quinto número peneclo aparece en un manuscrito del siglo XV. etcétera. más general. con las oompuwdoras electrónicas. de números paralelepípedos: cuadrado de un número por el consecutivo. es decir [lit (n) (n+ 1)]2. En realidad Menelao no considera. quien tuvo por discípulos a Eulocio ya mencio· nado. Por ejemplo. por ejemplo: lodo cuadrado es suma de dos triangulares consecutivos o. un triángulo ABe cuyos lados son cortados por una transversaJ A'B'C'. se agrupan en la sibruiente fomla: el primero. Notas complementarias (1) lA aritmética de NicfmUlco. . se pudo calcular otros tres. C'B ."<lades (lllC figuran en Nicómaco. Joannes Ar· cerius de Croninga. cuando también profesaba en ella Simplicio.1) tiene aproxjmadamente 170 cirras. se le debe un comentario a los Datos de Euclides con un extenso prefacio. se demuestra que esas diferencias de cuadrados no son sino los rubos sucesivos 1. de números heteromecos: producto de dos enteros con· secutivos o dobles de los triangulares. Y demuestra la iguaJdad entre la razón de un par de segmentos y el producto de las razones de otros dos pares. y Damascio. tos y que más tarde.l conocida. que en 1592 se conocian 12 números penec. propie· (2) El teorema de Meuewo. pero que er. 27 . dando algunas relaciones entre ellos. comenzando por la unidad.. Más interesante es el libro segundo de Nicómaco que se refiere a los números "figurados" señalando algunas propiedades. para agrimensores y adminb1:radores romanos.'l más importante de esas relaciones es la que expresa que todo cubo es la Sllma de una serie de impares consecutivos. agregando que deben terminar en 6 o en 8. comentarista de las obras de Aristóteles. de números truncados. los tres siguientes. y a Oamascio de Damasco. y que iromaco oQ demuestra. sino los segmentos AH y AB'. suprimiendo los primeros ténninos a los piramidales.'CU· tivos. como actualmente. CD . L. la suma de cubos es el cuadrado de un número triangular. de fines del siglo V. del siglo V o VI. pues figura en el llamado Código Arceriono (del nombre de uno de sus propietarios. que Euclides no trata y a la mención de ios cuatro primeros números perfectos.. A'B 8 O 8" 8 e A A" O A Fig. lodo nlllllero poligonal es suma de un poligonal de un lado menos y de un Iriangular. Habla de números piramidales como suma de poligonales se· mejantes.prolija biografía de su maestro. de manera que la suma de los primeros n rubos será la suma de tantos impares consecutivos como suma de tos n enleros consecutivos. CD.

al anteponérsele el articulo en su versión árabe.. Un teorema muy simple le pernlite pasar a la esfera. Claudio Ptolomeo forma. De ahí que si en la figura anterior en lugar de segmentos se consideran arcos de círculos máximos de una esfera. donde realizó observaciones y trabajos astronómicos entre los años 127 y 151. y se suman sus cifras.r(a. que Tcón enuncia. o múltiplo de 4 más o menos 2. cronología. con su contemporáneo el médico CaJeno de Pérgamo.(1): (n-l) que es la regla que J1mblico abibuye a Timaridas y que denomina "epantema". vide el arco AH en dos segmentos de arco AD y DH. menos 1 es un heteromeco. respectivamente semicueroas de Jos arcos dobles (nuestros senos). de orden alternado. se ocupó de matemática. es ca1ro que la incógnita r se obtieQe mediante la upresión . Sabio enciclopédico. sólo citamos la siguiente: todo cuadrado es múltiplo de 3 o de 4. son proporcionales a los segmentos AC y CH. es la siguiente: i re titmen tres números consecutivos. sen AB'/sen CB' = sen AC'/sen C'B ' sen A'B/sen A'C. geograRa. .. las autoridades máximas e indiscutidas en materia de astronomía durante catorce siglos. gríego megiste (la más grande) con lo cual. que unido con O di. Si aJ. más 1 es un cuadrado. aunque su fama científica se funda sobre el AI.2cJ. Toon llama a estos números wter-altJ y diametrales. sión de cuadrados. se llega a la expresión. de este resultado vuelven a sumarse sus cifras y así sucesivamente. que acentúa su carácter matemático es Sintaxis matemática. el resultado final es siempre el número 6."(. los números representativos de las unidades. + a2 + . el úlQmo de los cuales es múltiplo de 3.'Cnas. en cada uno de kls cuales el lado es la suma del lado más la diagonal del anterior. pero la admiración que la obra despertó hízo que se le aplicara el superlativo. ya mencionada. Como consecuencia: ningún cuadrado es múltiplo de 3 o de 4 menos 1. o 2. yen ella un puntor interior e (igual resultado se obtiene cuando el punto es exterior). a2.a aritmética de 1"eón ele ~sminl(J. con nuestro simbolismo centenas . con su autor. d(. por estar vinculada con las "cifras". cuyos factores difieren en dos unidades. enunciando algunas relaciones simples entre los mismos. sobre la teoría de las paralelas y el conocimiento de las 132 133 . en la solución de la llamada "ecuación de Pell". Ya dijimos que demostró que los números perfectos tenninan en 6 o en 8. ya con casos particulares o mediante los números fibrurados todas de fácil comprobación. la suma de dos números triangulares. un número rectangular. 0" . consistente en un sistema lineal de varias incógnitas: detenninar un número conociendo sus sumas con cada uno de n números desconocidos y con la suma de todos ellos. Entre las propiedades de número. para distinguirla de una "pequeña sintaxis" colección de algunas obras astronómicas menores. (3) L. En un círculo de centro O considera una cuerda AB. Además J1mblico reduce al "epanlema" a un par de sistemas indeterminados. las perpenIDcuiares AA' Y BB'. figuran: el óctuplo de un número triangular más 1 es un cuadrado. es decir. el utulo se con· virtió en el anacrónico Almagesto con que se le cita generalmente. Una propiedad más interesante. que se le atri· buye. sin demostrar. Su verdadero título. en 13 libros. Por último. Estos números '" y d" desempeñarán más tarde su papel en teorla de números: cumplen la relación fundamental {/~ . Más interesante es la correspondencia que Tcón expone entre dos series de números que obtiene geométricamente partiendo de una suce.naguto.y eliminando CO se llega a la siguiente relación entre los segmentos rectilíneos AB'/CB' = AC'/C'B 'A'B/A'C. además afirmó que exjste un número perfecto en cada mirlada.étictJ e/eJdmblico. según midan los lados o las diagonales. = (_l)n. óptica y acústica. que más tarde llegó a conocerse como "la gran sintaxis de astronomía". es el escrito de Jámblico donde aparece la contribución "algebraica" de Timaridas.. tratado que sistematizó la astronomía antigua y que constituyó. astrooomía y astrología.. Entre las propiedades de números que J:1mblico "demuestra". Si se excluye una obra probablemente juvenil. se presentan en las reducidas de ciertas &acciones continuas infinitas.. lo que ya no es cierto. + a" y a son tales sumas. o múltiplo de esos números más l. la pareja de figuras cienUficas sobresalientes de este período. etcétera. "'. de los cuales da la solución mínima en números enteros. Poco se sabe de Ptolomeo: nació en Egipto y residió en Alejandría. Ptolomeo y Pappus (4) La aritm.

es mayor que la ra:l. algunas debidas a Euclides. la razón entre el arco mayor y el arco menor. cunferencia en 360 partes. mediante el teorema de Pitigoras. El libro séptimo es el más interesante desde el punto tle vista histórico. resumen de conocimientos anteriores con agregados originales. mediante el estudio de sus elementos.(l) quien utilizó los resultados de Menelao para el análisis de los triángulos esféricos. partiendo de los de 60" y 7'lf'.Ón entre las cuerdas respectivas. pues se ocupa de las (1) La "tabla de cuerd<u" de Ptolomeo. suponiendo dividido el diámetro en l20 partes. No nos limitaremos a presentar la tabla oon esos valores. se podn1 obtener un método general y rápido para hal1ar aquellos valores. Ptolomeo comienza por considerar los pol. Entre esas obras. 72".láteros lnscriptibles obtiene las cuerdas de arcos diferencia. ase el de J. se obtienen expresiones de nuestra trigónometría. El libro Y se dedica a los isqperímetros. toda la contribución matemática de Ptolomeo cst. l2O".(3) Notas complementarias Más matemático "profesional" es Pappus. De eUas. obtiene las cuerdas del lOSO y 144°. correcciones y crfticas.proyecciones ortogrMica y estereogdfica. mientras que el cuarto revela mayor unidad. en especial. 3°. a las que Pappus agrega alguna nueva. Además de obras desaparecidas y de un comentario al libro décimo de los Elementos. fue continuada y perfeccionada por Ptolomeo. 4. El uso demostrará que estos números son los más cómodos.fgonos regulares de 3. 10 lados. el primero y parte del segundo se han perdido. partes alfcuotas de la circunferencia. que dan las cuerdas de 36". que resultó de un valor inestimable por las informaciones históricas y bibliográficas que contiene acerca de la matemática griega.. los resultados serán sensiblemente exactos". mientras que el sexto y el octavo se ocupan de astronomfa y de mecánica.2O • las de 6". 1030' Y 45'. no obstante lo que despreciaTemos. mientras que del teorema de los cuadri. ApoIonio y Erastótenes están hoy perdidas. to~ando los arcos de medio gTado en medio grado. cuyo enunciado se conoció durante mucho tiempo como "teorema de Culdin". se le debe una obra importante en ocho libros: la Colección matemática. utilizando un teorema de los arcos mitad. eu· yo objeto era adiestrar en la resolución de los problemas geométricos a aquellas personas que ya habfan adquirido cierto dominio 134 135 J ~J . Ahora Ptolomeo demuestra el siguiente teorema: dados dos arcos desiguales. comprende una serie de obras de autores anteriores. De sus ocho libros. respectivamente. poliedros regulares. Para construir su tabla. para facüitar y completar esas obras. ambos menores que un recto. El libro tercero se 'ocupa de asuntos variados: proporciones. 6.2O. también de A1ejandrfa. pasando luego de la cuerda de J. En este sentido una exigencia fundamental fue la construcción de una "tabla de cuerdas" para los distintos arcos. 60". demostraremos que con un cierto número de teoremas. el menor posible y siempre los mismos. en las partes de Sintaxis uwtemática que tratan las cuestiones matem¡iticas necesarias para el estudio racional de los fenómenos celestes. que curvas ideadas para la resolución de los tres problemas clásicos. consbuiremos una tabla de estos segmentos dividiendo la cit. Tal construcción. 5. exponiendo su método de construcción. 90". lugares geométricos. de manera que el Almagesto constituye la primera sistematización de la hoy llamada "trigonometrfa plana y esférica". y dando para cada arco el valor de la cuerda respectiva. sino que haremos conocer la teoría para facilitar la manera de enoontrarlos y verificarlos. iniciada por Hiparco. Dedicado a su hijo. Baste citar entre esos agregados una proposición. Mas a este valor extrínseco debe agregarse el valor intrínseco de los comentarios y agregados del mismo Pappus. de ahe el valor documental de la Colección de Pappus que nos las conservan.(2) de la geometría. que se conoce mediante un arreglo árabe. pero del contenido de la parte sobreviviente del segundo se desprende que probablemente esos dos libros se ocupaban de cuestiones artiméticas. Para evitar las &acciones utilizaremos la división sexagesimal y en las multiplicaciones y divisiones tomaremos siempre los valores más aproximados de' manera que. He aqullo que dice al respecto Ptolomeo en el primer libro del Almagesto: "Para facilitar la tarea práctica. del nombre del matemático s~izo del siglo XVII que lo redescubrió. En muchas de las expresiones que figuran en el Almagesto si se cambia la palabra "cuerda" por la locución "doble del seno del arco mitad". Ante todo. de quien se sabe que hizo observaciones astronómicas en 320.\ diseminada en sus escritos as tronó¡nicos.

A Fig. mayor que el triángulo MON. limitándose a observar que es~ I comprendido entre los valores de Arqufmedes: 3 1/7 Y3 1Oj7l.equivale a demostrar con nuestro simbolismo que la función sen % : % es decreciente. y que hoy Ueva su nombre. siendo a y /llos ángulos de los sectores. cuerda (lSO" . y mediante una adecuada utilización de las fónnulas que expresan los teoremas de adición: Ptolomeo construye su "tabla de cuerdas". equivale a la relación de las fun· clOnes de un arco y de su mitad. las parejas de triángulos AEB Y BCD. En efecto. Si el punto O. cuerda (lSOO .BD . BC. son semejantes. Para las fracciones menores que 30' utiliza la interpolación bneal.d). es el que expresa la conocida relación entre los lados y las diagonales de un cuadrilátero inscriptible. Ptolomeo aplica el teorema para obtener aproximadamente la cuerda de 1°. el arco UK de centro O y radio ON detennina el sector NOU. BF= BD .(c + d)] = cuerda (ISO" . el teorema de las bisectrices da NC : AN = BC : BA = (2 MN + AN) : AN. Partiendo del valor de cuerda 1°. Otro teorema. sirviéndole de control los yalores ya calculados de cuerdas de arcos notables. que aporta Ptolomeo. que da para el sen 30' un valor exacto hasta la sexta decimal. 20..141006 . menor que el triángulo NOA. se une con A. cuerda (lSO" . Toma para eUo el cuadriLitero mscnto BCDF. tendremos MN : NA = MON: NOA < ONK: ONU = fJ: a.. cuerda [lSOO . Si. B. De paso observemos que el valor de cuerda 10 permite obtener para el valor aproximado 377 : 120 = 3. IJ Fig. por otro lado.AC . CF que puede escribirse. cuenb d + AV. obteniendo para su cuerda incógnita valores por exceso y por defecto que permite dar pnra ella el valor: cuerda l° = 377 : 300. BC : BA = (2 MN + AN) : AN. Ptolomco. demu~~. que es una forma del teorema de adición. EC . Y en definitiva . BC . que en alguna ocasión Pto-.) Sean a < b los dos arcos y sus cuerdas AB y BC. medio del arco Ae que no contiene a B. BC . BD = AB .e y el punto !ti medio de AC. de la misma manera la razón entre las cuerdas de 10:30' Y de l° es menor que 3 : 2. Este teorema era conocido por Aristarco y por Arquímedes. 18 F N A . BEC y BDA. igualdades que su· madas expresan el teorema de 1'tDIomeo: AH . CD + AV . respectivamente. AoB + AV .Iares. 17 En el caso particular de ser AB un dWnetro y llamando a y b los arcos AC y AB. y el sector KON. lomeo utiliza sin mencionar su origen.el. CD . BD = AD . que no es sino el "teorema de sustracción" de nuesb'as funciones circu. CF o. CD. Su demostración es muy simple: si ABCD es el cuadrilátero y se lr2Za BE tal que los ángulos AED y BCD sean iguales. e (2) La "trigorwmetria" del Almagesto. también el "teorema de adición". siendo F el simétrico de B respecto del centro O de la circunferencia en el cual vale BC . de donde AE . lo 'lue es lo mismo. DF + CD . el teorema del cuadriJt1tero en este caso puede escribirse: cuerda b.b). conociendo las cuerdas de 45' Y de 1"30'. es decir 4 : 3.e + d: cuerda e. la razón entre las cuerdas de 10 y de 45' es menor que la de sus arcos respectivos: 60' y 45'. BD. Uno de los teoremas que emplea Ptolomeo en la construcción de la tabla.a) + AV.b) = cuerda a. y la razón de los arcos es mayor que la razón de las cuerdas res~tivas. pero la primera demostración conocida es la de Ptolomeo. Sean AB Y BC dos arcos iguales' si desde el extremo D del diámetro que pasa por A se trazan [)C Y DB: y desde I 137 10 136 . (2{3 + al : a = b : a. llamando b = d y a . (Véase lag. cuerda (a .

Si a los lados AB y AC de un triángulo IIBC se adosan dos para. es este último el que.. Entre las cuestiones de interés matemático o histórico que aparecen en Pappus.4. mediante tres números en progresión geométrica. se dice que. Y fmalmente están en proporción décima si (a . Pappus considera el arbelos de Arquímedes y en la zona comprendida entre dos de los tres semicírculos inscribe una serie de círculos tangentes entre sr.grandes.3.1). al observar que las abejas construyen sus celdas en forma de prismas de base hexagonal y recordar que entre los tres polígonos que pueden llenar el plano: triángulo. al pasar de un círculo al sucesivo. (6. El libro quinto se ocupa de los isoperímetros. En el prefacio. de base la mirlada. un arco y de su arco doble. U>s ejemplos numéricos que obtiene Pappus son los sibruientes: (6. para facilitar las operadones aritméticas con numeros. l~ que no deja de constituir un buen ejemplo de comparación de métodos antiguos y modemos.1). y A' es la intersección de los lados paralelos a IIB y AC.e) = b .De) Ypor tanto (cuerda a)' = '¡. que Pappus reconoce que no es exacta. (6. Pappus trata cuestiones variadas.e) sea igual. Por ejemplo.2). de la concoide de Nicomedes y de la euadratriz de Hipias estudiando sus propiedades ya para resolver el problema. a . trae a colación comparaciones entre la inteligencia humana y la de los animales. )' que probablemente eran de origen pitagórico. En el libro cuarto. en magnitud y dirección. (3.2).l y sexta. Así como "el teorema de Ptolomco" permile a éste demostrar relaciones "trigonométricas" planas. atribuido a Apolonio. c. los elementos de las diC". Pappus expone algunos procedimientos. eclíptica y los círculos que pasan por los polos celestes y el punto considerado y los polos de la eclíptica. geométrica. (b .3. y P. cuadrado y heXJlgono.2. forma~ una proporción aritmética. se tendrá IIB' = 11M . e.b) sea igual a b : e.2. (6. de dividir un 1ngulo en dos parles que estén en una raz6n dada. Esta demostrJ. a. más general que el de la trisección. ya para extender la definición de la espiral al espacio mediante el movimiento de Wl punto sobre la esfera. octava y novena. También en este libro aparece un problema de mterés hls16nco. b. Eligiendo oonvenientemente entre esoS círculos los que actúan de transversales el leorema de Menelao pennite dar expresiones que resuelven el problema y que hoy no son sino aplicaciones de las fórmulas que resuelven los triángulos esféricos rectángulos. que ~lbién atribuye a Apolomo. disminuye en dos unidades (Pappus considera los casos parti_ culares en los cuales la primera razón es O y 1). el "teorema de Menelao" cumple esa función en lo que atañe a la esfera esbbleciendo relaciones entre los elementos de los triángulos esféricos rectángulos (Ptolomeo los considera triángulos oblicuoingulos). Pappus se ocupa de la espiral de Arqurmedes.2). (3. dando la ley que relaciona la altura del centro de cada circulo con su radio.cuerda (lllO" . En la primera sección.5. ya dando nuevas maneras de engendrar la cuadratriz mediante superncies helicoidales que Pappw denomina pleetoiJa. que en definitiva e<luiva)en 3 reducir esas operaciones a operaciones con dígitos. rosa poco &ecuente en la geometría griega. e:byb.e. Es a raíz ~e este problema que Pappus recuerda la definición de lu~es geo'~ébi~. a.4. (3) La Colección ele Pappus.4.¡. mencionemos las siguientes: En el libro segundo Pappus se ocupa de un sistema de numeración. b.. [AD . (5. . semejante al que Arquímedes expone en el Arenario. E n forma algo más general esa relación expresa que en la sucesión numerable de esos círculos aquella razón.ción. En el libro tercero se ocupa de una solución aproximada del problema del mesolabio. seb'Ún que la razón (a _ b) . 138 (4.2a)] que no difiere. Otra cuestión que trata Pappus en esta primera sección trae a cola· ción una familia de curvas. e. respectivamente. a a .l proporciones o medias. e . y no la miríada de mirlada. de la relación entre las funciones de . Es en este libro donde se mencionan los poliedros semirregulares de Arqulmedes y donde se demues139 . según qué la razón (a .e) : (a . Se trata de determinar.3). Dados tres núlneros a.2). considera los cuatro círculos máximos siguientes: ecuador. armónica.1). respectivamente. b. a . el segmento AA'. e. No interesa mayonnente la solución particular que Pappus da de este problema indetenninado. qumt'.l griega. puede en cambio tener interés reeo~ la definición y nombre de las diez proporciones O medias de la antigua mate· mátiC'. que en Pappus exige una larga y engorrosa serie de teoremas y que mediante la geometría ana1Itica se resuelve con relativa facilidad es de solución inmediab utilizando la "transfonnación por inversiÓn". lelogramos P. forma con el tercer lado BC un paralelogramo P = PI + Pi' La demostración por equivalencias es inmediata. para detenninar la ascensión recta y la declinación de un punto de la eclíptica.1). En conexión con ese s¡stema. a igualdad de área. a . En la segunda sección de este libro.DE) = '/2 AD (110 . su perímetro es el mayor.4.liD. sino en la escritura.este último punto la normal BM a AO y BE simétrica de BA respecto de esa nonnal. en su orden. contraannómca.2. 110 = 110 (110 .e) : (b . que aún estaban en uso en la época de Pappus. Se dice que están en proporción séptima. (6. demuestra una muy simple generalización del teorema de Pi ti· goras. como ocurre con nuestro sistema decimal.2). (4. a .

pero no mu)' "griego". Es un escrito en tres Iibros. y la propiedad que en un cuadrilátero completo cada diagonal es dividida annónicamente por las otras dos.(l) Como teorema geométrico. que no figuraba en los escritos de ArquJmedes. donde describe un apamto que lleva este nombre. de ahí que se viera en esta obra y en Her6n reminiscencias de la matemática de los antiguos pueblos orientales. mientras que bajo la forma de un ejemplo numérico de la aplicación de la "fórmula" aparece en otro escrito denominado Métrica. mencionamos que en él aparece la definición de centro de gravedad. 3. estudiándose hasta figuras de contornos cualesquiera. CA + CD' . asr como la constancia de la razón doble de cuatro puntos determinados sobre una transversal por un haz de rayos. asl como la de6nición de éstas mediante la razón constante entre las distancias a UD punto 6jo (foco) y una recta fija (directriz). por 140 fuentes árabes. donde Pappus. y seis libros de su Aritmética que. según el prefacio debla tener trece. D. agrega y completa teoremas. Hoy se lo ve con más claridad.tran propiedades geométricas que hoy se traducen en igualdades y des- ib'Ualdades entre las funciones circulares. probablemente del s: 111. una de las llguras más discutidas en la historia de la matemática. BC + BD' . siendo P un número poligonal de Jada p y 11 términos. es el matemático más original de este periodo: Diofanto de Alejandría. ase como una serie de teoremas y proposiciones de á1gehra geométrica. 141 . De Diofanto se conoce un fragmento de un escrito Sobre los números poligonales. probablemente interpolado.icter más ¡¡nIGeo O proyectivo que métrico. dedicado a la mecánica. DX sea máxima o mínima. AH + BC . auoque es poco probable que ese epigrama tenga alguna finalidad informativa. aunque parece que en verdad no se compusiera sino de los seis aún existentes. en contra de la tendencia euclidea. que la llamada no muy correctamente "fórmula" de Herón. AB = O. Es la conocida expresión del área de un triángulo en función de sus lados. También en este Ubro figura "el problema de las tres o más rectas" que Descartes llamará "problema de Pappus". Aun menos "griego" y más vinculado por su producx:ión a la matemática de los babilonios. no sólo aparecen ejem.(2) que se refiere a áreas y volúmenes de figuras planas y sólidas asr como a la división de figuras. algunos de car. B. Sobre los números poligonales es un estudio de teona de números cuyo resulbdo importante es la generalización de la propiedad de los números impares de ser su octuplo más uno un cuadrado. También boy sabemos. y cabal manual para agrimensores.(p-4)]' = = 8P (P-2) + {p-41. o fue. plos numéricos con fracciones unitarias sino también resultados aproximados en aquellos casos en que la geometría euclidiana no permite dar exactamente el área o el volumen de la figura considerada. En efecto. BX : CX . Por último. Jejano precursor sin lentes del teodolito actual. que de un matemático. Pero sin duda es más importante el Ubro séptimo. demuestra casos particulares de la identidad AD' . en el libro octavo. Así estudia: el problema de determinar sobre unn recla. aparece en un escrito de Herón denominado Dioptra. Diofanto demueslra en forma retórica la propiedad que hoy expresarlamos: [211 (P-2) . Herón y Diofanto Herón de Alejandría es. con toda verosimilitud se lo ubica en la segunda mitad del siglo 1 y se considera su obra más como la de un técnico. En ese libro aparece el "teorema de Culdin" que Pappus enuncia como: las figuras engendradas por rotación completa se obtienen como producto de lo que gira por el camino recorrido por el centro de gravedad móvil. De atenemos a un epigrama de la llamada Antología griega (3) estaríamos mejor informados en Jo que se rellere a la edad en la que habría fallecido Diofanto. un punto X tal que la razón AX . donde utiliza otras contribuciones de Arqurmedes. procede de Arquímedes. C. en especial de los babilonios. al comentar los escritos que reproduce. más matemático. un mecánico práctico. que contiene los puntos A. pero en la que. Respecto de las cónicas se debe a Pappus la primera mención del foco de la parábola y de las directrices de las cónicas. CA . un caso particular de beua! no es sino el teorema del hexágono de Pascal en el caso en que la cónica degenera en dos rectas.

tangencia del círculo inscrito. pero en más de los C'JSOS indeterminados.bd que Diofanto revela en especial en sus problemas de análisis indetermi. en los cuales la solución que halla Diofanto comporta exclusivamente números racionales positivos A (y no necesariamente enteros como harra pensar la denominación de análisis diofántico con que a veces se designa este estudio). aunque poco real. todo cubo es suma de tres cubos. el producto de dos números. He aquí resumida la marcha de la demostración del teorema. La habilidad e ingeniosi. ni en lo referente a la naturaleza de los problemas.Pero más novedosa y original es su Aritmética. etcétera. en este caso no tienen nada que ver aparente mente con la equivalencia de figuras pues se trata de las propiedades d. utilizan do por comodidad el simbolismo actual. sin embargo. pero sin señalar por qué se partió de aquellas propiedades cono ciclas que. por lo demás. elementos de triángulos rectángulos que han de satisfacer por tanto a la ecuación pitagórica. Es posible que el inventor del teorem: la equivalencia del triángulo con e rectángulo de ib'UaI base y mitad de la altura para luego. 19 H tra. Se trata de un típico teorema de la geometrú griega que puede considerarse un modelo del método sintético. que no demues- Fig. COI1 excepción de un problema entre cantidades.pl. pues el él se parte de ciertas propiedades conocidas para deducir de ellas el re sultado. pero que aplica. amén de ese producto de cuatro segmentos que aparf. confieren a su escrito la fisonomía algebraica que los caracteriza y distingue de los demás escritos griegos.iendo a. c. . que no contiene teoremas o proposiciones.. que implica un doble anacronismo: hablar de "fónnula" y utilizar una notación algebraica actual para referirse a un teorema griego. Los métodos de resolución aparecen distintos en cada caso particular. sino problemas entre números abstractos.. mediante lo recursos del "áJgebra geomébica" comprobar que en el resultado apare cen aqueUos segmentos y de ahí haya buscado y encontrado una demos h~ya partido más directamente de traeión más directa partiendo de ellos. los lados de un triingul0 Y P su semiperímetro. por eje". Sea el triángulo ABe de lade 142 14. pero la elección del método y los recursos auxiliares de los que echa mano Diofanto. cada uno de los cuales es suma de dos cuadrados y puede expresarse de dos maneras distintas como suma de dos cuadrados. Las características de los problemas de la Arihnética son: al Se trata de problemas. a veces determinados. que figura también en la Antología y la colección de problemas del últiino libro en el cual los datos y las incógnitas son Notas complementarias (1) La "jOnnuúJ ck fleron.'Ce en la expresión que carece de oontenido intuitivo y de interpretación geomébica. (4) cl en los problemas de Diofanto no aparece orden al¡. casuales: se fundan sobre el conocimiento de una gran cantidad de propied:lllé"S aritméticas. ni en cuanto al método de resolución. Ordinariamente se da este nombre a la expresión S = Vp (p a)(p-b)(p-c). aunque pueden agruparse siguiendo ciertos criterios de analogía. b) en la resolución de tales problemas se aplica cierto simbolismo semejante al actual. b. por lo menos en el tratamiento de los polinomios con una letra.nado de sistemas no lineales no son.'uno. (5) Por supuesto que el teorema de Heron o de Arquímedes no ineurn en taJes anacronismos.. los segmentos determinados en los lados del triángulo por los puntos d.

Después de una in!raduc144 VN = . que trato de volúmenes. que luego se extienden en un plano midiendo su área como en el caso anterior.las las atribuye Herón a Hiparco.(J/12. agrega el volumen del toro con su fónnula exacta pero deducida intuitivamente.. Si CH = h.) = \ N ) =0+ N . de manera más ing~­ niosa. b. Si del triángulo rectángulo BOK se deduce que k (P-b) = r' y se recuerda que pr .. semiperimetro p y radio r del círculo inscrito de centro O.t+b = a (1 + ~I + . p r. según la cual si a es un valor aprox.r.. A'K = k. Para el heptágono por ejemplo esos coeBcientes son 7/8 y. En definitiva puede escribirse p (P-o) . De los extremos de los segmentos OB y Be se trazan las nonnaJes a los mismos que se cortan en H y configuran el cuadrilátero inscriptible BOCH. BA' = p-b. tales que AC' = p-o.). recubriendo el cuerpo con arcilla hasta dar al cuerpo y su revestimiento la fonna de un paralelepípedo: la diferencia entre los volúmenes del prisma y el de la arcilla utilizada es el volumen del cuerpo. C'. = = k (P-b) . e. que coincide con el valor de los d"" pri¡neros ténnínos del -a ' desarrollo en serie de Fig.. Para el área de Gb'Uras circulares. a = r. luego de cuadriláteros especiales.b) (P-c). de la primera pareja de triángulos semejantes se deduce (P-o) . En la Métrica de Hecón existen ejemplos de extracción aproximada de raíces cuadradas y hasta un ejemplo de raíz cúbica. . Para los polrgonos regulares da f6nnulas aproximadas mediante coeficientes que expresan la razón entre el lado y el :irea y el radio y su cuadrado respectivamente. que aconseja swtituir por un polígono lo más aproximado posible y hasta de superficie de objetos en el espacio como estatuas aconsejando ahora revestir la superficie con hojuelas de papiro o de tela muy 6na. También Arqurmedes es la guía en el segundo libro. de ahlla igualdad de los 4ngulos H BC y HOC. (P-b) (P-c). (r + 11) razón esta última que es igual en la segunda. al sumergirlo en un recipiente con ese líquido.. aplicando la f6nnula del :irea conociendo los lados. aunque no del jnscriptible limit4ndose a señalar que en el caso general además de los lados debe darse una diagonal. aunque en algún caso admite ~. El libro tercero está dedicado a la divisi6n de figuras planas o sólidas en partes que estén en un.". la raíz cuadrada emplea una regla..-: 3. siendo K la intersección de BC con Ofl. y puntos de tangencia A'.. Algunas de estas fónnu. La finalidad puramente práctica del libro se refleja en las reglas para el área de figuras de contornos cualesquiera. o de la elipse o de las superficies de cuerpos redondos utiliza los resultados de Arquímedes. KCH.. midiendo el volumen del agua desalojada por el cuerpo. El primer libra de la Métrica está dedicado a las superncies de las figur~ planas y sólidas. de manera que se tienen dos pares de triángulos semejantes: HBC. =/2(0+--+ 2a a 145 .. Como vemos la raíz del producto de cuatro segmentos que aparece en la expresión algebraica no es sino el disfraz del producto de dos segmentos cada una de los cuales es medio proporcional entre dos segmentos que se obtiene de Jos lados del tri4ngulo. o bien. para los Poliedros regulares da expresionés apro. CA' = p-c. = l' ción histórica se ocupa de triángulos. pareja a le : (p-e) = = k (P-b) .al +_ . Par. (a + L).OO (2) La Mttric6 de Hero•.a. y el teorema está demostrado.rimadas y para euerpos de fonnas cualesquiera aconseja o bien el método de Arquimedes. B'..imado de N un valor m:b aproximado es 1/. tomando para 1T en general el valor Uf7. razón dada o en determinadas condiciones prefijadas dando en algunos casos soluciones interesantes. sin duda conocida por Mqwmedes. Por otra parte este 4ngulo HOC es igual al 4ngulo OAC' (ambos son complementarios de la suma de los lingulos en B y en C. OAC' y OA'K. (p. h o sea (P-o) .S siendo S el :irea del triángulo al introducir las medias proporcionales m' = p(P-o) y n' = (P-b)(P-c) resulta S = mn.

Un problema interesante (que geométricamente equivaldría a buscar el cuarto annón.02. Los signos son: signos literales para indicar las tres primeras potencias de la incógnita.ico de una tema dada) es el (Iue Diofanto enuncia diciendo: Dados dos números. Y la raíz cúbica aproximada es 4 i/ 14 (. por copistas posteriores) parecen ser las iniciales de las palabras griegas correspon· dientes podría decirse con algílO abuso de lenguaje (Iue el "álgebra" de Diofanto es "sincopada". Según ese epigrama Diofanto transcurrió en la niñez el sexto de su vida. La expresión algebraica que se deduce del ejemplo utilizado diría que 3 SI N = (0+ 1)3 . de la cual da el valor aproximado 4 '/1<) no hace fácil advertir" la regla empleada. agregando también la operación de pasar de WIlUiembro a otro de sus igualdades.<. a) Problemas de primer grado con una incógnita. pues no dispone sino de una incógnita que le obliga a ciertos recursos y art:ificios cuando se trata de problemas de varias incógnitas y sus potencias no van sino desde la sexta negativa a la sexta positiva. En todos los casos el problema se resuelve mediante una simple ecuación que exprese que uno de los productos sea media aribnética de los otros dos.hecho que explica la buena convergencia del procedimiento. están elegidos de antemano para que el problema tenga solución. En otros problemas esa elección es menos evidente. En cuanto a la raíz cúbica. uno de los epigramas revelaria la edad de este matemático. a lo sumo: con ecuaciones lineales. aunque otra interpretación del epigrama. En generou.ullica Diofanto expone los signos que utilizará y sus reglas operatorias. Veamos algunos ejemplos de los distintos tipos de problema. el producto y la razón de estos números combinados con sus lados.ncia de los números y cuatro años después de la muerte del hijo.uón entre (a+ 1)! CI + a!c! y (a+ 1) Cl + aCto (En el ejemplo numérico N = lOO. pero el mé· todo que emplea es en general independiente de esos vaJores que. no lineal sino cuadráti. (y-a) = m. Por supuesto que Jos datos de Diofanto están elegidos de manera que la solución sea positiva. ésta se indica escribiendo los suman· dos uno tras otro. Con este nombre o de Antolo~'Úl pololina. y la simbólica actual 146 (5) Los problema.'00 un error menor que 0. de ahí que el menor será la semidiferencia de los datos y el mayor la semisuma (Diofanto dice el menor más la sem idiferencia). su álgebra le pennite operar con potencias y polinomios. está en esa etapa que recorrerá más adelante entre el álgebra retórica. que hoy se incluirían en la matemática recreativa. Y agrega Diofanto: -Considerando la suma. buscar un tercero tal que los productos de cada uno de ellos por la suma de los otros dos estén en progresión aritmética. Por ejemplo. cuando aparecen varias incógnitas.x + d (la diferencia coDOCida) de manera que 2. abrevia la vida de Diofanto a 65 años y un tercio. Aún limitada. Además.< de la Aritmética de Diofanto. Diofanto distingue y resuelve los tres casos posibles. valores numéricos particulares. se llega a enunciar una cantidad de problemas. Diofanto mediante la introducción de variables auxiliares reduce el problema al caso anterior. a = 4. En ~J primer libro de su Ari/'. Dice Diofanto: Si x es el menor de esos números el mayor será . buscó consuelo en la cie. tencia.. el único ejemplo que trae tiernn (la núz cúbica de lOO.11a suma también conocida. (y+b) . admitiendo que el hijo hubiera muerto cuando tenIa la mitad de la edad del padre. se desposó naciéndole un hijo a los cinco años de casado.Ci = 0 + CI el valor aproximado de su raíz cúbica se obtiene como r. ÚJ An/ologla griega. fK)r supuesto. de VioJanto. afligido. con excepción del "problema de los vinos" que aparece en la Aritmética de Diofanto. ya que el nuevo error es del orden del cuoorJ. son problemas curiosos con enunciados pintorescos que se resuelven con simples raciocinios o. (4) El . a¡. Viofanto adopta para las constantes. un signo especial agregado a las anteriores servía para indicar las potencias recíprocas. después de otro séptimo de su exis. Por ejemplo en un sistema que con nuestros srmbolos sería (r+a) .. que reitera para indicar las tres siguientes. de ese ejemplo parecería deducirse que Heron siguió un "mét09o de falsa posición". MIlS el hijo vivió la mitad de la vida del padre y éste. del VI. un d<YL3vO en la adolescencia y que. sin duda. la diferencia. falleció. sea calcular cuatro números conociendo las cuatro diferen- 147 .illlbo/~lIlO de DioJan/o. b) Sistemas llneales. (r-b) = " toma como incógnita auxiliar (y-a) que determina mediante eliminación de:r. cuya solución se logra por el camino que enseñaré". En general.) (3). abihUlda a un Metrodoro de fines del siglo V o comienzos.r + d ser. Un cálculo simple da para la vida de DioCanto 84 años.'regando un par de signos más para la igualdad y la sustracción. es decir. Con todo. se ~noce una colección de 48 epigramas con problemas de rodole muy vanada. sin símbolos. En todos sus problema. en cambio no hay signo para la suma. Como esos signos (defonnados.do del error anterior. El primer problema de la Aritmética oonsiste en detenninar dos nú· meros conociendo su suma y su diferencia. pero más feliz. ~.

cias entre la suma de tres de eUos y el restante. Uega asl a la desib'Ualdad 19 < v < 21.60 > Su. Z2. Diofanto resuelve estos problemas mediante adecuadas elecciones de variables auxiliares. a' utilizando factores de proporcionalidad y las identidades entre sumas de dos cuadmdos. El sexto Ubro de Aritmética. detenninar cuatro números tales" que sumando a cada uno de cUos el cuadrado de su suma se obtenga en todos los casos un cuadrado.b. y deduce fácilmente mediante una ecuación de primer b"rJ. En otros aJSOS la solución es más rebuscada. que sumado alnúmcro 50.60 debe ser un cuadrcldo Dioranto. de ahl que el problema se reduzca ante todo a buscar cuatro triángulos rectángulos de igual hipotenusa. x (y+x) = a. en el sistema de tres ecuaciones con tres incógnitas que nosotros escribiríamos. braica".do esta quinta incógnita. para reducir la ecuación a lineaJ. Y = zv . cada una de las incógnitas del problema es la quinta incógnita mellOS la '. de ah( los valores de u y v y con ellos los de %2. Se trata de detenninar las can tidades de dos clases de vino de precios proporcionales a 8 y S.rnsrormando las desigualdades en igualdades). Por ejemplo. d) Sistemas indeterminados. o la ecuación :tI . Pero en los sistemas de grapo superior esto no puede hacerse. b' e' e hipotenusas respectivamente. de manera que el costo sea un cuadrado. por ejemplo cuando enuncia las reglas para encontrar dos números tales que su producto más (o menos) su suma es un valor dado. Para eUo. un cubo. Diofanto conoce la resolvente de la ecuación cuadrática aunque no considera sino una sola raíz. que en ambos casos no tienen sino una sola raíz positiva. be' . u .v = 6 . Si éstas son.icea) que. Es en estos sistemas donde Dioranto pone de relieve su habilidad "alge. las ecuaciones correspondientes tienen ambas dos rafces positivas.»la.60 = 3% + 5u = 8u . . (En efecto.V)l y utilizando los valores extremos de u llega a un nuevo par de inecuaciones en v : 220 < 60 + Vi < 24v. por tanto. la positiva. si la ecuación es Xl + .60 = (u . hh' + ce'. tienen todos la misma hipotenusa 00'. pero por el resultado se advierte que Diofanto no considera sino la mayor. pasando al sistema lineal u + v = e. y de ahí los números buscados. La solución depende en cada caso del problema. c.2 = a 2 hace y = x:z. Dioranto comiema por tomar como incógnita auxiliar u = % + y que lo lleva al sistema u i . Ad.3y y.t e y. Veamos el "problema de los vinos".a y la ecuación se toma lineal en Xi igualmente la ecuación ~ + 'J2 . como semisuma de las cuatro inoogni. Es claro que los problemas indetenninados de primer ·grado no nar un triángulo tal que el área más un cateto sea un cuadrado y el perlmetro. aun en el caso en que la ecuación contenga dos raíces positivas. DioCanto acude a una propiedad de los triángulos rectángulos: el cuadrado de la hipotenusa ml1s cuatro veces el área es un cuadrado (de la suma de los catetos). En efecto. Considerando las resolventes de las ecuaciones cuadráticas correspondientes (tr. be' + b'c respectivamente. en el cual Diofanto despliega singular habilidad. oomo en otros. introduce una nueva incógnita v tal que u 2 .'JI = 0 2 se hace lineal en !I con % D: Y + z.al + bl se hace lineal en z mediante las sustituciones r = zu . y (z+x) = h. de manera que se trata siempre de un sistema de ecuaciones una de las cuales es la pitagórica. En general. las del problema. el problema se reduce a resolver el sistema. se obtienen cuadrados. con excepción del último problema que es de "los vinos·'. bb' . pero no por eso menos ingeniosa Sea.. Diofanto introduce una quinta incógnita auxiliar. En estos casos Diofanto adopta una sola de ellas como solución o detennina la que corresponde a un valor prefijado de una de las incógnitas. reproduzca el cuadrado de la suma de las dos cantidades. En este caso. y es necesario acudir a recursos especiales. 6. y2. no hay respeto alguno por la bomogeneidad caracterlstica que señalamos también en algún pro149 148 . por ejemplo. regla que equivale a escribir xy + (x+y) = a en la fonna (r+ 1) (y+ 1) ~ a + 1. yz = v.cc'. de ahi u = "'Iz y de ah! tienen para nosotros mayor interés.h'c.b. encuentra que u está entre 11 y 12. que logra partiendo de dos triángulos rectángulos cualesquiera de catetos b. • (x+y) = c toma como nuevas incógnitas: X% = u. h'a. Toma v = OO.-- mitad de uno de los datos.' + 60 = (x + y)'. Para resolverlo. ca'. Como u 2 . a las desigualdades 8u > u' . con nuestros s(mbolos: 8x + 5y = z'. En este problema. de ah! que conocido uno de los números se obtiene el otro. está dedicado íntegramente a problemas de trilingulos rectángulos de lados racionales. Delenni· También en el caso de sistemas de grado superior al primero la solución depende de la adecuada elección de variables auxiliares. . Veamos un par de ejemplos. En algún caso Diofunto habla de "expresión general". pues siendo los coeficientes racionales existe una infinidad de soluciones racionales. c'a.) e) Ecuaciones de segundo grado. De esta manera se obtienen cuatro números (los cuádruplos del . sumados al mismo cuadrado. los triángulos de catetos ha'. Para que ese cuadrado común sea a su vez suma de esos números bastará enconp-ar un factor de proporcionalidad que haga cumplir esa oondición.

pues el análisis del problema revela una segunda solución racional. de base 10 y no posicional y en el cual en la numeración hablada el 20 ocupa un lugar especial. XL = 40 (el IV = 4 parece ser algo posterior). Habría que decir que ésta es una solución. Restando la diferencia de cuadrados es ib"Ua! a un producto. 500. El proceso que sigue Diofanto puede resumirse así: si se considera un trián&rulo semejante al buscado de factor de proporcionalidad h. Y = 'M/ 12 . ya fueran los conocimientos aritméticos útiles para satisfacer las necesidades de la vida diaria. Z >:: J:n/s. por la St. aunque no es original. lo que exige que 2u + 1 debe ser el cuádruplo de una seda potencia.. cuya área 12/5 más el cateto 6/5 es cuadrado de 2 y cuyo perimetro 8 es un cubo. el sistema de numeración de los romanos. y el triángulo buscado es de catetos 7/-4 y 6 Y de hilx>tenusa z:s¡•. utilizaban ya el cálculo digital. de aIú f. con lo cual llega a las condiciones que UD cierto número u debe ser. cular u = '" o (!/2) y k = (0'-1) : 2a ("'/7) de ah! que el triállb'Ulo es semejante a uno de los lados 7. ya pronluarios o tablas de cuentas hechas o el ábaco. ya fueran los conocimientos geométricos que requería la agrimensura y la agricultura. = a. 3 Y"/. pero es claro que Diofanlo no buscaba sino la solución que había pensado de antemano al proponer el problema. Otro problema. 50. la primera ecuación se convierte en una ecuación de segundo grado en h que exige para que sus raíces sean racionales que la expresión 1/2 axy + 1/. 24 Y 25. VI. las exigencias de las transacciones comerciales o. La temprana Edad Media En el capllulo anterior reseñamos el desarrollo de la matemática griega. Toma como base de esta potencia la unidad que da para u el valor '/2 y de ahr obtiene para los lados del triángulo '/'.blema de los babilonios. Xl + y2 = zl. no figuraban sino las nociones matemáticas destinadas a las aplicaciones. Los romanos utilizaron frncciones de numerador unitario y denominadores 12 o múltiplos de 12. también de reminiscencias babilónicas. el sistema :1 resolver es ~2 ry + 'l.istema es el procedimiento sustractivo para abreviar la escritura de ciertos números: IX = 9. alguna cuestión tribunalicia. . x 2 sea un cuadmdo perfecto. a lo sumo. mientras que en la numeración escrita se intercalan las unidades intennedias 5. insbumento del cual se po151 ISO . Oiofanlo parte de la solución general de la ecuación pitagórica atribui& a los pitagóricos que por comodidad afecta JXK' un factor de proporcionalidad. periodo en el cual la matemática en ese sentido no Iuvo cabida en el mundo romano."'gUnda ecuación %2 + yl. Si y = kx el sistema es 1/1 ak + 1/. Una caracterí.tica del . en conexión con el sistema de medidas y de monedas. que Diofanto toma ib"UaJ a 7. como 10 debe ser. durante el período grecorromano. O elaborada por griegos. En las enciclopedias a las que eran afectos los polrgrafos romanos. pide determinar un tTiárlb'Ulo rectánbrulo tal que el área m:is un cateto sea una constante dada. Es conocido por las contadas ocasiones en que aún se utiliza. LA ÉPOCA MEDIEVAL 1. Uega así un sistema de "doble ecuación" que se le presenta también en otros problemas. tal que 2u + 1 debe ser un cuadrado y su doble un cubo. De acuerdo con la primera ecuación el factor de proporcionalidad es 1/. Para operar. x = '1A/7. = ull:. pues se han encontrado ejemplos entre los babilonios. 1 + kll: = v 2.icilmente la solución parti. Si la indicamos con a.

autor de una obra en prosa y en verso: De las nupcias de FilologÚJ y Mercurio y de las siete artes liberales. Sin embargo. cabe mencionar a Beda por un escrito sobre el escrito que. por cálculo digital. en nueve libros. También se ocupó de las artes liberales Casiodoro en un escrito.as canil!. donde aparece una exposición del saber pagano necesario para la comprensión de la Biblia.seen ejemplares que pennitían calcular con números grandes y fracciones. cuya obra ftrm%glos sirvió de modelo de las futuras enciclopedias medievales San Isidnro. Pero ya asomaba un nuevo despertar favorecido por los vien- de confundir el área de un polfgono con el número poligonal correspondiente. que Isidoro no conoce. recopilación o composición de manuales relacionados con el quadrioium (ya aludimos a su compilación de la Aritmética de Nic6maco). precursora de las enciclopedias medievales en la que se ocupa de esas artes. habla acerca de los números perfectos. "para desarrollar el ingenio de los jóvenes". de !. dialéctica y retórica. con la muerte de Carlomagno murió también aquel "renacimiento" y el nivel matemático descendió aún más. más conocido como filósofo. obras que sirvieron para mantener vivas ciertas nociones del saber antiguo durante los tiempos medievales. en la que vanamente se trata de probar que la suma de los ángulos de un triángulo es igual a dos rectos.": gramática. proveniente selO del hijo a nacer. se le deben varios escritos. gozaron de estima y difusión durante la Edad Media. cuando su esposa está por dar a luz.as que llenan un tanque. permitió conservar buena parte de la literatura antigua. a la larga. costumbre que. Nace un par de mellizos de distinto sexo ¿cómo ha de repartirse la herencia? El escaso valor científico de estos problemas muestra el bajo nivel que habla alcanzado la matemática en el "renacimiento carolingio'~ que se habla iniciado con Mcuino. es decir. imponiéndoles la obligación de copiar antiguos textos. tal como lo revela una correspondencia entre dos "matemáticos" de comienzos del si- glo XI. El aporte oriental a la matemática. dedicó parte de su producción a la traducción. desde astronomía a medicina con definiciones reglas empfricas. En especial. al mantenerse en los tiempos posteriores. y el quadrivium: geometría. son contemporáneos Boecio y Casiodoro. astronomía y música. Algo posteriores a Capella. obispo de Sevilla desde 601. de los móviles. uno de los maestros a los que acudió Carlomagno para mejorar el nivel cultural de su administración y de su clero. el trioi". como otros de esta época. aritmética. aunque a su lado figura un error grosero. y la aritmética a unas cuantas nociones de carácter neopitagórico. Severino Boecio. y da fónnulas aproximadas para las áreas. con su interesante aporte aritmético.(l) Cierta reacción en favor de los antiguos textos griegos se advierte en los escritores latinos después de la caída del Imperio de Occidente. muy citado en la Edad Media. El próximo nombre ya no pertenece a la cuenca del Mediterráneo. que aparece también en escritos ulteriores. por ejemplo. de mediados del siglo v. además cuestiones de números. en la que considera todas las disciplinas de su época. tos que venfan del Oriente. es el del benedictino inglés Beda el Venerob/e. y de comienzos y mediados del siglo VI. Entre esos problemas figura el de aqueltestador romano que al morir. 153 11 152 . En este y clasificaciones.enunciado de su primer problema. la geometrla se reduce a las definiciones de los Elementos con eI. En esa colección figuran los clásicos problemas de matemática recreativa: el de los 100 pájaros. Aunque la labor más importante y valiosa de Beda fue el esfuerzo educativo. entre ellos una colección de problemas aritméticos y geométricos. que en su obra enciclopédica De nat1lra rerum mejora los conocimientos de Isidoro con las aportaciones de Plinio. Asf en Marciano Capella. Ya mencionamos el Código arceriano de estos tiempos. aunque el mérito mayor de Casiodoro fue el de haber sido el iniciador de la costumbre de incitar a los monjes de su convento al estudio. ejerció sobre Alcuino de York. En cuanto a los conocimientos geométricos que aparecen en algunas enciclopedias de los romanos se limitan a unas cuantas Otro autor enciclopédico. aunque más importante ha sido su influencia que. sugiriendo finalmente una demostración experimental recortando ángulos de pergamino. etcétera. disponiendo la distinta manera en que debe repartirse la herencia sew'" el la difusión que alcanzaron esos escritos.

estriba en el hecho de que en las SiddJwnta aparecen por primera vez las funciones circulares. movimiento que se inicia con la hégira de Mahoma de 622 y que ha desempeñado un papel singular en el desarrollo de la ciencia de este periodo. del siglo VII. el aporte oriental más notable de estos primeros tiempos medievales provino del mundo árabe del Islam. C. se dan las reglas para la construcción de cnadrados y rectángulos. que transcurre entre los siglos IV y XlI de nuestra era. digamos hacia el primer milenio a.. mediante una tabla en la que se advierte la ventaja de medir los arcos no por sus cuerdas. y equivalencias entre el rectángulo. ya en el primero.(2) En cambio.durante el primer milenio de nuestra era. en la que se advierte la influencia griega. donde aparecen nociones destinadas a la ubicación y rorma de los altares de los sacrificios. con a.(4) Un se¡. Aunque actualmente se está conociendo cada vez más y mejor la antigua ciencia china puede decirse que la matemática china es la que ejerció Inenor influencia sobre la futura matemática occidental. hindú y árabe.'Undo matemático hindú de este periodo es Brahma¡.1 Una característica de la ciencia hindú es la dificultad que ofre· ce la ubicación de sus obras en el tiempo. sino por la semicuerda del arco doble (seno) y por l. sus primeras manifestaciones son de índole geométrica. Ha de agregarse que por el hecho de haber sido en la India siempre muy vigorosa la tradición oral. es el segundo que comprende. además de su 154 influencia en el mundo islámico. por lo menos el seno y el coseno (bajo la rorma de seno verso). el cuadrado y el circnlo. y han de verse en los rituales brahmánicos. Se conocen. Las obras más antiguas de este período son las Siddhanta. una tabla de senos y ejemplos de análisis indeterminado de primer grado. además de otras cuestiones. nacido probablemente en 476 y en Varahamihira. y distintos fueron también su valor y su influencia. del siglo VI. de la escasez de la documentación y las discrepancias que esos factores provocan en los historiadores. Mientras que en Diofanto el objeto de su análisis indeterminado de primer grado era hallar soluciones racionales positivas. dividi do en cuatro capítulos. en las que se advierte la influencia griega. . en vista de la carencia de una cronología precisa. como lo hace Ptolomeo en su Almagesto. proviene de tres centTOS culturales distintos: chino. de los cuales el más importante.(3) Estas construcciones geométricas ya no figuran en las obras que aparecen en el segundo período hindú de producción matemática: es el periodo astronómico. La importancia matemática. C. Ese movimiento comprende un primer período de conquistas bélicas y de expansión política que culmina a mediados del si4 4 155 . ecuaciones indetenninadas de segundo grado. se deben a la matemática hindú aportaciones originales importantes. de las cuales se posee el texto de una y comentarios de arra. Aunque la influencia de la matemática hindú se ejercerá en especial en los campos de la aritmética. obras de carácter astronómico.'Upta. desde el punto de vista matemático. flecha del arco doble (seno verso). cinco Sidd/wnta.ryabhatiyam. Un mayor desarrollo de estos conceptos aparece en algunos matemáticos posteriores. y en especial propiedades de los cuadriláteros inscriptibles. tema este último que constituye su contribución más original. que en una de sus obras resume una de las antiguas Siddlianta. y en ellos figuran reglas para la construcción de los altares y en un complemento: el Sulvasutra. d~ ahi que sólo desde esta época se tengan datos concretos acerca del saber hindú. en orden cronológico. e números enteros. b. en los hindúes ese análisis adquiere el signi ficado actual. así como una notable influencia sobre la ciencia árabe y. la escritura se adoptó en forma amplia en recha tardía. de los grandes matemáticos: Aryabhata. cuyo tratado astronómico Siddhanta dedica unos capítulos a la matemática con algunas contribuciones nuevas: valor aproximado de 7T'. del álgebra y de la trigonometría. Aryabhata es autor de un tratado astronómico-matemático en versos: A. Pertenecen a una época comprendida entre los siglos VIII y IJ a. (5) Empero. relaciones entre la diagonal y el lado de un cuadrado. pues se propone buscar soluciones enteras de ecuaciones lineales de la rorma a x + b y = e. pero que constituyen sin duda la contribución más interesante de Brahmagupta. por lo menos de nombre. por intermedio de ésta. sobre la occidental.

Hay que agregar que al principio este sistema fue adoptado dentro del tono poético de la matemática hindú. como Mesopotamia. 157 . su historia puede resumirse asf: Hacia la época del rey Asoka (siglo 1Il a. que figuran entre las' primeras obras vinculadas con la matemática que se al obispo Severo Seboth. a la manera de las persas. persas. Cabe advertir que antes de Mahoma los árabes no tenfan cifras. y hacia el 500 el sistema es el actual. mientras gradual. adoptaron los sistemas de numeración de algunos de los pueblos conquistados. como Persia. Se comprenderá asf cómo a fines del siglo VIII el mundo árabe está en posesión de todos los elementos necesarios para un d. Cirenaica. a) el hecho de que el islamismo puso a los árabes en contacto con pueblos y regiones que habran sido ceotros de antiguas culturas. que el origen hindú parece indudable. que indirectamente venfan a favorecer el intercambio y desarrollo cientifico. por el otro. y d) la existencia de cortes árabes que. Mientras el nombre de estas cifras se mantiene en el lenguaje escrito sus slmbolos se modifican en la escritura numérica. y la batalla de Talas que no obstante ser una victoria para los árabes. éstos no prosiguen su avance. que mostraban cierta semejanza con las futuras "cifras arábigas". en cierto modo extrínsecas. La posible influencia aportada por el conocimiento del sistema sexagesirnal de Jos astrónomos griegos. protegían y fomentaban el arte y las ciencias. O que conservaban restos. A estas circunstancias. critor que. A partir del siglo VIII la fisonomfa del Islam cambia. C. signos hindúes. como España. judíos. utilizando palabras en lugar de signos. menciona las cifras hindúes. que ya habfan introducido el cero y escribiendo los números de mayor a menor. Por un lado. junto con signos especiales para las decenas.~) y en las inscripciones epigráficas ya aparece el sistema posicional decimal con el cero. Entre los escritores sirios cabe mencionar el cero.) estaba en uso un sistema llamado Brahmi. Siria. yen las más antiguas tablas de senos (~. Este hecho nos lleva a hablar de esas cifras y por tanto del sistema de numeración decimal y posicionaJ actualmente en uso en Occidente. con nueve signos. tal en los de Bagdad y del Cairo. Es probable que los árabes se pusieran en contacto con estas cifras en el siglo VIII cuando tradujeron las Siddhanta. Esa fantasfa exuberante que revelan problemas aritméticos se pone d~ manifiesto en la presencia de grandes números. centenas y millares. de ah! el nombre de cifras arábigas que se ha dado a los . acentúan las disensiones polftiros y religiosas internas. aun. El sislema hindú penetró en Occidente por caminos distintos yen diferentes épocas. India.g10 VIU. que tradujo las Analíticas de Aristóteles y escribió sobre temas astronómicos. Más tarde. b) la tolerancia que en general los conquistadores mostraron hacia los habitantes de las regiones sometidas. fuera de la India. en especial hacia aquellos que tenfan "libros": cristianos. facilitó probablemente esta modificación lambién en el sistema hindú. y escribiendo el número en orden inverso del actual. desde el punto de vista de la matemática. La primera manifestación de la actividad cieotifica de los árabes se pone de relieve en las traducciones al árabe de obras hindúes y griegas. el levantamiento del sitio de Constantinopla. Egipto. que abarca desde Asia Central hasta los Pirineos a través de África del Norte y gran parte de Asia occidental. que con- las construcciones y relieves hindúes y que en los la creación del califuto de Córdoba y la división del califato orien. no posicional y por tanto sin . reseñaremos a continuación. Su historia es bastante complicada y aún no muy clara. cuando los árabes están en posesión de una extensión territorial mayor que la del imperio romano en sus mejores tiem- pos. consciente o no. c) la atmósfera de libre discusión y libertad de opinión que habfa nacido con las polémicas religiosas y teológicas surgidas en el seno del Islam. se agregan factores intrínsecos: dujo a buscar un sistema de numeración que hiciera factible su manipulación. siendo el primer es· 156 tradujeron al árabe. pudo ser una causa. detienen las conquistas bélicas. o que lo eran en la época de la conquista árabe. Siguiendo a Van der Waerden. pero será por in· termedio de los árabes que se conocerá en Occidente en la forma actual. arrollo cientf6co que proseguirá durante varios siglos y que. de la cultura helénica o romana. . de fines del siglo VII.. La traducción de obras griegas habia sido precedida por las versiones al sinaco. la batalla de Poitiers.. con el cero y sin el cero. realizadas en Siria y Mesopotamia. que frena la expansión árabe en Europa..

que vivió en Bagdad entre 786 y 813. que no se ha conservado en su texto árabe pero sí en su versión latina Algoritmi de numero in- dorom reelaborada como Liber algorismi de prdctica arithmetica por Juan de Sevilla en el siglo XlI. Sólo en Banu Musa. protegían a la ciencia y a los sabios: la familia de los tres hennanos 158 aritmética y de matemática aplicada a la astronomfa. La Aritm¿tiCll de AlKhuwarizmi. que reinó entre 813 a 833.ayrizi (el Anaritius de los latinos). Oiofanto y Ptolomeo. Se le debe una Arihnética. Qurra (827-901). que a comienzos del siglo IX comenzó a dar sus frutos. de cuya vida poco se sabe. comentarios éstos de los cuales se posee esta versión :\sabe. miembro de una importante escuela de traductores que floreció en el si- glo IX y de la cual el jefe fue su padre Hunayn b. pues hizo dos. se deben comentarios de Euclides. a quien se debe la traducción de los primeros seis libros de los Elementos y una retraducción del Almllgesto dcl siTiaco. aunque menos difundida. a su vez.Qurra estaban al servicio de una de esas fiunilias que. Las primeras versiones árabes de obras matemáticas griegas fueron Otro traductor de este periodo es Qusta b. Ishaq (el Johannitius de los latinos). a la par de los califas. (¿Adelardo de Bath?) compositus. A partir del siglo IX comienzan a aparecer las traducciones al árabe de las obras griegas y poco después con comentarios. contribuyó a la difusión en el mundo árabe de las cifras hindúes y del uso del cero. deformación de la que más tarde surgió el ténnino "algoritmo" con la acepción técnica actual. A s~ vez. Hipsic1es y Autolico. Más importante. Cabe agregar que tanto lohannitius como Tabit b. al traducir también los nú- meros en griego. se continuó usando el sistema alfabéticp. . obras astronómicas. en la ciencia cristiana occidental. astrónomo y matemático a quien. Ptolomeo. cuya versión latina es Uber ysagogarum Alchorismi in artem astrOlIOtnicam a mogis/ro A. Menelao. fue también un investigador original. si se exceptúa que fue bibliotecario del califa Al-Mamun. Teodosio. También es probable que sea de AJ-K. que tradujo a Oiofunto. Al sigloX pertenecen Abu Uthman. como en textos posteriores contiene las reglas de las cuatro operaciones con enteros y fracciones 159 y una serie de problemas resueltos con la regla de falsa posición. que además de ser uno de los grandes traductores. Se le deben traducciones de Apolonio. pues sólo por medio de esa versión se conocen esos gran parte de la matemática griega e hindú. Ishaq b. Su versión de los Elementos fue a su vez revisada por Tabit b. Con sus traducciones los árabes entraron en posesión de una las de Al-Haggag. pero muy importante. Autolico y Herón. que murió en 922. . Hunayn (muerto en 910/11) . Teodosio y otros. y Abu Al-Waffu. dos de los cuales se dedicaron a la matemálica y el tercero a la mecánica. en especial en las traducidas del griego.mente fundaban un sistema propio a la manera griega y hebrea fundado sobre el uso de las letras del alfabeto. La primera figura cronológicamente. Luqa (muerto hacia 912). a su vez prolífico escritor y traductor del griego y del siriaco. En su obra matemática hay inJIuencias griegas e hindúes y tanto en el sentido de Euclides como en el de Oiofanto habiéndose advertido últimamente también inOuencias de la matemática de los babilonios. Los cuatro primeros habfan sido traducidos por Hilal AI-Himsi (muerto en 883) y la traducción de los siete libros fue revisada por Abu-al-Fath de fines del siglo x. la obra de Al-Khuwarizmi ha ejercido una notable inOuencia no sólo en la ciencia del Islam. sino también y muy importante. de éste la Mecánica.huwarizmi un escrito en cinco libros sobre cuestiones de libros. que mostraron su superioridad. En todos estos titulas aparece traducido y deformado el nombre del autor. fueron comentadas en fonna interesante por AI. hecho caso en el cual la desventaja del sistema alfabético no era muy pronunciada. de la matemática árabe es el geógrafo. astrónomo y matemátieo Al-Khuwarizmi. Es importante su versión de los libros quinto a séptimo de Cónicas de Apolonio. Este sistema. Eutacio. Hunayn tradujo además escritos de Arqufmedes. fue la versión de los Elementos de Ishaq b. Arqufmedes. Las traducciones de los Elementos por Al-Haggag. además de traducciones. fue reemplazado por el de las cifras hindúes. tanto en las transacciones comerciaJes cuanto en las operaciones aritméticas. a quien se debe la traducción del libro décimo de los Elementos y de los comentarios de Pappus a este libro.

después de planteada la ecuación de acuerdo con los datos del problema. valores aproximados de tr ya conocidos) y finalmente una colección de problemas que.m falsorom con que las designaron los escritores latinos. y finalmente se le atribuye una obra. particiones. de su Álgebra: un escrito sobre problemas de análisis indeterminado. En cierto sentido puede decirse que entre los árabes no hay matemáticos puros. :i' + 21 = 10 x. de los teoremas de Menelao que pasaron por esta vla a la latinidad con el nombre de "regula sex quantitatum". pero cuyo término al-jabar dio luego nacimiento a nuestro vocablo dlgebra.Pero. sin duda. wa-al-I1I". ejemplos que aparecerán durante siglos en la literatura algebraica posterior. el libro más importante de A1-Khuwarizmi. Para comprender el si!. pares de números cada uno de los cuales es suma de los divisores del otro. apareciendo como ejemplos de las ecuaciones completas " + 10 x = 39. relativos en general a problemas de herencia. También aquella restauración significa suprimir los denomilladores en el caso de aparecer coeficientes fraccionarios. que serla la wa-al-muqabala. 160 El álgebra de AJ-Khuwarizmi es retórica. La exigencia de los coeficientes positivos aumenta el número de casos de ecuaciones de segundo grado. legados. De ahi los nombres de regula fa/si o de regula duo". :i' = 3 x + 4. Se le debe. (8) En el Islam los astrónomos contribuyeron en gran medida al progreso de la matemática. Qurra. ante todo 161 .(7) Algo posterior a los dos matemáticos anteriores es Abu Kamil de los siglos lX y X algebrista que perfeccionó la obra de AlKhuwarizmi y ejerció influencia en matemáticos árabes y latinos. en especial en Leonardo Pisano. A la resolución algebraica. problemas de aritmética comercial y de geometría práctica. Esas tablas fueron publicadas y corregidas por Maslama. según el prefacio constituian el objeto del libro. etcétera. Pero aun la ecuación puede necesitar otras operaciones: elimina- ción de factores comunes en los coeficientes (operación que llamaban al-liatl O eliminación en ambos miembros de términos iguales.(6) El libro contiene además una parte puramente geométrica bastante floja (teorema de Pitágoras en el caso partícular del triángulo isósceles. pues se debe a Tabit un método para hallar números amigos. Es posible que las restantes funciones circulares que en eUas aparecen fueran introducidas por Maslarna. método que hasta ahora es_elúnico que se conoce para tal determinación. aunque sin duda su contribución más original es en teorla de números. Se debe por último a A1-JChuwarizmi una geometría y tablas astronómicas. reglas que no son sino la solución de la ecuación lineal por el método de interpolación lineal. Asi AI-Khuwarizmi considera seis casos posibles de ecuaciones cuadráticas completas o incompletas. además. ya citado como traductor aunque fue también un investigador cuyos trabajos se relacionan especialmente con la matemática de los griegos: se ocupó del escrito de Arquimedes De los esferoides y de los conoides. en el Quijale se llama "algebrista" a quien recompone los huesos descoyuntados). nombre que más tarde pasó a Occidente. nuestra reducción de términos semejantes)./abala de traducción no fácil. exacto en este caso. designa a la incógnita con la palabra "cosa".nificado de los términos que aparecen en el título de esa obra hay que tener presente que los árabes operaron siempre con ecuaciones de coeficientes enteros y positi- vos de manera que. donde aparece por primera vez en árabe la función seno. según la regla actual A1-Khuwarizmi agrega comprobaciones geométricas. _ Contemporáneo de A1-Khuwarizmi fue Tabit B. y que ha dado el nombre a una mma de la matemática es Hisab al-jab". un escrito donde trata a1gebraicamente problemas geométricos de inscripción y circunscripción de pentágonos y decágonos. la primera transformación era "restablecer o restaurar el orden" llamamos: pasaje de un miembro a otro mediante la opemción que actualmente corresponderla al al-jabar árabe (en castellano antib'UO. que más tarde habría sido vertida a! hebreo por el juc1lo español Aben Ezra del siglo XII y luego al latín como Sobre los aumenlos y disminuciones que trata del procedimiento de fulsa posición para resolver las ecuaciones lineales con una inCÓb'llita mediante uno o dos ensayos. es decir. hispanoárabe muerto en 1007. por ejemplo.

En verdad. AI-Baltani. En las enciclopedias romanas. otra para Jos cuadriláteros no (CCtángulos. C. que no es sino la antigua f6nnula egipcia que adopta como :uea el producto de las dos semisumas de los lados opuestos. Aunque tal destrucción DO fue completa hace de todos modos muy dificil la investigación del saber chino a. Es a estos astrónomos a quienes se debe la ampliación de lWl funciones circulares a las seis actual· mente en uso y el conocimiento de sus primeras relaciones. fueron llamadas transversales de la sombm.nterior a esa época. la matemática citemos a AI-Mabani muerto hacia 874. China no estuvo totalmente aislada de otros pueblos orientales y hasta de Occidente. entre los astrónomos que se Notas complementarias (1) La geometrfa de 1m romorJO$. quienes por razones fonéticas la sustituyeron por la palabra que en su propio idioma significaba seno (pecho) o en forma figurada golfo o ensenada. del latín sinus. y más tarde con los árabes. euyo primer emperador ordena la "quema de los libros". fueron continuas: el budismo es introducido por lo menos oficialmente. Pero la contribución más importante de los astrónomos fue la introducción y ampliación de las funciones circulares. ocuparon del tema cabe recordar a Habash contemporáneo del anterior. así como el estudio e investigación de las cuestiones astronómicas y matemáticas conexas. cuando se unifica y nace el imperio ch. Ya desde la época de la expansión árabe las prescripciones religiosas plantearon una serie de cuestiones astronó- debe además a Abu AI-Wafa un libro sobre construcciones geométricas con una serie de problemas resueltos con una sola aber- micas: problemas de orientación y de determinación de fechas y de horas que exigieron la instalación de observatorios y el perfeccionamiento de tablas e instrumentos. uestra palabra seno. Agreguemos que los agrimensores romanos admitían romo bastante exacta la detenninaci6n del4rea de una ciudad de fonna irregular.son astrónomos. en la forma de grupo de consonantes sin vocales. de medicina y de adivinación. Por otra parte. pertenecen al siguiente período medieval. ahora de senos. y una para el área del drculo tomando paTa7T el valor de Arqurmedes!2/7. en China' en el siglo J y las relaciones econ6micas y poUticas con los árabes datan del siglo VU. de los siglos IX y X YAbu-al-Wafa del siglo X . de un gnomon horizontal o vertical. medidas de las distancias entre el extremo de) gnomon y su sombra.ino. con excepción de los de agricultura. que además de traducir obras de Euclides y de Arquímedes. En cuanto a la "secante" y "cosecantc". por su parte. (9) Se 162 (2) Lo moterndtica china. proveniente de un antiguo cllculo con varillas de bambú. y el empico del 163 . tipo de cuestiones que estarán de moda en Europa varios siglos después. respectivamente. El romercio de la seda con paises occidentales es muy antiguo y las relaciones oon la India. fue el primero en poner en ecuación (de tercer grado) el problema arquimediano de dividir una esfera en dos segmentos de razón dada. ase como el perfeccionamiento de sus tablas. además de las reglas para la determinación exacla del área del cuadrado. llegando a dar sen 30' con 9 decimales extactos. los más antiguos documentos existentes revelan que la matemática china no difiere esencialmente en lo que se reflere al nivel de los conocimientos de la matemática de los pueblos orientales: un sistema de numeración aditivo mediante rayas horizontales y verticales. sin más que medir su perímetro.. Entre los astrónomos árabes que influyeron en el progreso de tura de ~mp~s. proyectadas por el sol en sus distíntas alturas. el A1bategnius de los latinos. Las contribuciones matemáticas de los sabios árabes más renombrados: AI-Biruni. En particular se debe a A1-Ballani el teorema del co eno para los triángulos esféricos que no figuraba en el Almagesto. que en sánscrito. no tenían ningún sentido para los árabes. la historia de China oomienza a fines del siglo 111 a. Las funciones "tangente" y "cotangente" surgieron al tabularse las sombras (umbra versa y IImbra recta en latín).ngulo y del triánb'Ulo rectángulo se encuentra una fónnula aproximada para el 4rea del biánguJo equilátero que supone tomar para V3el vaJor bastante aproximado !l6j¡S. del rectá. proviene de una curiosa traducción: los hindúes designaban a ese segmento con la palabra exacta "semicuerda" o abreviadamente "cuerda". Por lo demás. se deL" a Abu AI-Wafa un perfeccionamiento del métodn de Ptolomeo para la construcción de su tabla de cuerdas. Avicena y Alhazen.

C. . Divide ahora el cuadrante en 2A arcos. por primera vez en la literatura matemática. algunos típicos. de acuerdo con un comentarista hindú. aulor de l. Aryabhata adopta para 7T el valor 3 177/1f9J (= 3. 17x . no sino nuestro método de cambios de variable. Además de algunas apll=iones del teorema de Pitágoras para transfonnar un rectángulo en un cuadrado equivalente. en lugar de colores diferenció Jos coeficientes cruzando con una diagonal los coeficientes negativos). recordemos que en el siglo X'Vl los misioneros jesuitas introducen la matemática occidental en Extremo Oriente. que proporciona un 3 3'4 3·4·34 valor exacto hasta la quinta decimal. Y = 4 para la se· gunda. Más aproximado es el valor 3 1/8 que aparece en otro problema (valor que por lo demás era conocido por los babilonios).29y = 4. la expresión de la suma de los primeros n números que los pitagóricos llamaron triangulares. (3) Las construcciones del Sulvasutra.. que aparece en el comentario citado.r aritméticas hace conocer. de manera que resulta para su circunferencia un radio de 3438 unidades (el número de minutos de la vuelta dividido por 7T).7 con números enteros. y oolección de problemas.! contribuciones eh Aryabhata. . como algo no original. 8t . conocido por Ptolomeo. Respecto de la construcción de la tabla de senos. que contiene 81 problemas de análisis indetenninado y ecuaciones algebraicas de grado superior. !I == 276. y por el otro. En cuanto al análisis indeter· minado de Aryabhata. quien en un An4lisis de laJ regla. Para tenninar con la matemática en China. tomada aisladamente.aI m~eve secciones de nwtemática. mientras que del siglo siguiente es Chu Shih-Chieh. :r = 11 + 450 de donde por igualación resulta una nueva ecuación lineal 450 . que llamaremos a. del diámetro del círculo equivalente. Se utiliza luego este valor para resolver aproximadamente el problema inverso de la cuadratura del círculo: obtener el diámetro de un círculo equivalente a un cuadrado dado. da como nueva solución mínima u = 34. cada uno de los. en cuy~ tratado El precioso espejo de los cuatro elernentos expone. al lomar como diámetro del c!reulo los '1' de la diagonal del cuadrado equivalente.1416). + __ 1_ l . del proceso seguido para resolver el sistema de dos ecuaciones lineales con tres incógnitas.0888. a 6n de lograr ecuaciones con coeficientes cómodos como para que una primera solución "salte a la vista". v = 22 Y de ah¡ en definitiva la solución mínima del sistema: l' = 1001. aparece en el Sulvasutra ulla expresión racional de la 164 (4) LtJ. fracciones como ~8 o u/~. hasta la novena línea. un diagrama numérico. y como dato interesante la presencia. solución que darla para 1T el valor poco aproximado de 3. suposición que implica un errar menor que una unidad. % = 378.'Omún :r . Y = 4 para la primera ecuación y x = 11. que parece de origen inmemorial de cuadrados mágicos. ábaco. cuales será entonces de 225 unidades y supone que este arco mínimo es igual a su seno. De acuerdo con nuestro simbolismo. que no es sino nuestro "triánb'Ulo aritmético".. el método numérioo de resolución de ecuaciones que en esencia coincide con el método hoy llamado de Ruffini-Homer. súobolos sería es 1:1: 165 . he aquí la reconstrucción. Mediante ese proceso se llega a una primera solución (mínima) x = 15. cuya mención más antigua aparece en un tratado aritmético de fines del siglo 11. fónnulas empíricas y aproximadas para áreas y volúmenes de figuras simples. en el siglo 11 a.29u 4 que. compuesto según es tradicional. con nuestros símbolos: diagonal del cuadrado en función del lado que equivale a l. esas soluciones señalan como solución. Agreb~lemos que mediante el tratado de Chu Shih-Chieh se introdujo el álgebra china en Japón. tal es el camino que revelan las operaciones que se van efec· tuando. vuelta a "pulverizar". es decir. los siguientes se calculan por recurrencia mediante una fónnula aproximada que mediante nuestros. También del siglo XJlI es Yang Hui. igualdad aproximada V2 = 1 + 1. El método que llamaban de "pulverización". 1+ 3 + 6 + oO. Debemos llegar a fines de la alta Edad Media para encontrar el nombre de un matemático chino. se le debe además un comentario al tratado clásico Las reglas tú cálculo en nueve partes. La solución hindú consiste en tomar como düimetro el lado del cuadrado más el tercio de la diferencia entre la diagonal y el lado. y como unidad de longitud el minuto de arco. para la variable (. sobre la base de escritos más antiguos. algunos de los cuales implican cierta noción algebraica. para el lado del cuadrado.45.· . Dos características algebraicas distinguen este tratado: por un lado la notación dlstinbruiendo con el color rojo y negro Jos coeficientes positivos y negativos respectivamente y el cero con un cirCulito (otro matemático independiente de eh 'in. considerado uno de los grandes matemáticos chinos. :r = 15 + 29u. Partiendo del seno de este arco mJnimo. Menos aproximadas aún son las reglas que dan. general de cada ecuación. + '12 n (n+l) = n(n+~("+2). importante: eh 'in Chiu-Shao. A partir de los primeros siglos cristianos se tienen aJbrunoS dalos más concretos: en el siglo JlI Liu Hui compone un escrito aritmético con problemas.

ciendo los lados y que hoy escribiríamos si esas diagonales son x e y : (ae+bc/) (ati+be) . cuadrados igual a rafees. Se advierte que la regla no es sino nuestra resolvente expuesta en fonna retórica. Si es 167 166 . 4. Pasa luego a los tres casos posi. Con el ejemplo x2 + 21 = 10 x. b. Éste es el único caso. ca de la matemática hindú es la generalización de la llamada "fónnula de Berón". que también es solución. Una contribución geomébi. También revela Brahmagupta el oonocimiento de las expresiones que permiten obtener las diagonales de un cuadrilátero inscriptibles cona-. es indudable que resultará con la sustracción..sen (n-l) a _ r sen a sen na . en que bay que tomar la mitad de las rafces.ese valor 2' a la mitad de las rafees que es 5 y obtienes 7. dan cuadrados): obtiene así cuatro triángu~os rectángulos de lados enteros. dividiendo por él todo los coeficientes. semejantes dos a dos y con catetos iguales tam· bién dos a dos. puedes también sumaz. Un número que pertenece a una de esas tres clases puede ser igual a uno de los números de las otras dos. que aparece en los escritos de Brahmagupta y que expresada con nuestros sfmbolos de como área S de un cuadrilátero inscriptible de lados a. o lo que es lo mismo. distingue los tres casos de ecuaciones Brahmagupta reconoce además que esa fónnula puede aplicarse a los triángulos anulando uno de los lados del cuadrilátero. en este caso 21. que al reunirlos haciendo coincidir el vértice del ángulo recto y los catetos iguales. 52. y' = ab + al (ae+hd) (ah+ed) . sumado al cuadrado de su suma. multipHcarlo por sí mismo. Si no resulta.tero inscriptible en las c. Cabe agregar que en un segundo ej'emplo de este caso. bx = e casos que se reducen simplemente a la extracción de una raíz o a una ecuación de primer grado. En su escrito dice AI-Khuwarizmi: "Los números que se presentan en el cálculo me- Para resolver el primer caso. por ejemplo. Además hay que observar que si en este caso el cuadrado de la mitad de las rafees es menor que los números. a decir: raíces. 12. e. obteniendo 4. es la construcción de un cuadrilátero inscriptible de lados.x 2 = c. obtienes 25 al que debes restar los números. Basi<hara cinco siglos después no advierte esta limitación. raíces igual a números". cuadrados igual a raíces y números". con el mismo ejemplo numérico. cuadrados igual a números. aplicable a los cuadriláteros inscriptibles. no hay solución. agregando: "Encuentro que esas tres especies de números pueden combinarse entre sí y dar lugar a tres tipos compuestos que son: cuadrados y raíces igual a números. a. tivas. y multiplicarlo por sr mismo y obtienes 25 al que le sumas el número 39.sen ('1+ 1) a = 2 sen na . donde el coc6· cien te de los cuadrados no es la unidad. que es el valor buscado". cuadrados y números igual a raíces. aunque menos original. do grado de coeficientes positivos.. diagonales y área conmensur.. El segundo caso es interesante. que no se reGeren ni a las raíces ni a los cuadTados. dice Al-Khuwarizmi: "Debes tomar la mitad del número de las raíces.cos a = 1/<fSJ expresión exacta hasta la cuarta decimal. Aunque el texto no es muy claro. Cuando un problem~ esti dado en esta forma. (5) Las contribucumes de Brahmagupta.ondiciones dada<i.) (6) La ecuación de segundo grado en AI-KJiuwarizmi. Para ello acude a Oiofanto. 5 Y 5. 50. ati + he Más interesante. en este caso 5. d y semiperúnetro' p . y que puede ofrecer solución por adición o por sustracción.lbles y además de diagonales perpendiculares entre sr. puedes ensayar con la adición. Extraes la raíz cuadrada que es 2 y lo restas del número de la mitad de las raíces que era 5 y obtienes 3 que es la solución. hecho que explica que redondeando las unidades y utilizando los valores conocidos de senos de arcos notables. ::Debes tomaz.s = V (1' a) (p b) (p e) (p cl). ateniéndose al éjemplo numérico: ¿CuáJ es el cuadrado que sumado a diez ralces da el número 39? Dice. expresión que presupone 1 . señala que para aplicar la regla anterior debe hacerse ese coeficiente la unidad. <liante la restauración y la reducción son de tres clases. los lados del cuadrilátero serían 25. 13. Si deseas. pues la ecuación tiene dos rafces posi. cada uno de los cuales. Aryabhata Uebrue a encontrar para el sen 9()0 un valor igual al radio. configuran un cuadril6. (Si se adoptaran los triánbrulos de lados 3.bles de ecuaciones oompletas de segun. cuadrados y números simples. con' el resul· tuda 64. parece que Bmhmagu'pta no ignoraba que esta fórmula era aplicable sólo a los cuadriláteros inscriptibles.. Tomas la raiz cuadrada de este número que es 8 y le restas la mitad de las rafees 5 y obtienes 3. 39 las diagonales perpendiculares entre sr 63 y 56 Yel área 1764. Se hace así referencia a los tres casos de ecuaciones incompletas ax 2 = bx. siendo r el radio. en el problema que hemos men· donado (de los cuatro números. en este caso 5.la mitad del número de las raíces.

. es decir. b = 3. de las ecuaciones completas. de ahí que si a esa figura se le agregan los cuatro cuadro1dos de los vértices de área tolal 4· ('/.18416. Tomemos un ejempJo de un texto lirabe: ¿cuál es el número cuyos 2/3 es S? Se parte de un valor arbitrario para ese número. + A = S. .:r.220. p:c = x 2 + P. sobrante sea un cuadrado.ra I11 p con lo cual el "Wlomon" de vértice e será Xl + + ~ '/s px) = X S + px = q. e :::t: 31 .284 que ofrecen la pareja más antigua de números amigos. Ahora adosa a dos lados contiguos del cuadrado de lado x rectángulos de base % y altu. Cuyo cuadrado 9 mlis 10 veces su valor. Pero.2"'-1-1 son primos los números A = 2 2 a b y B = 2" e son amigos. El tercer caso de ecuación completa no agrega ninguna novedad.. pS + q (25 + 39 = 64) Y de lado su ralz. Podemos mencionar en este sentido que es en los escritos de Tabit. 30 da el valor de los números: 39. con símbolos actuales es la siguiente: Si para n > 1 los números a = 3. m A c.f = q (39). el dodecágono así fonnado tendrá por área x 2 + 4. presentándose también problemas de aplicación de áreas: .t mttodM de falsa posición. 'l. expuesta./s l' (x+5) l/4 pe q . = A. p)S = 25 se obtiene un cuadrado de área 'l. En la primera.(B) Como ese lado es x + 2('/. p2 ¡------. v 1/. Basta comprobar que si S Á Y S 8 representan las sumas de los divisores de A y B respectivamente se cumple S. Para el primer caso. B .5. e no es primo. donde aparece la demostración del teorema de Pítigoras mediante despla2amíentos de triÚlgulos que citamos al referimos a los babUonios. sin duda. para n=4 se obtiene como nueva pareja A.11 .17296. p) = x + .71 .B YS. La comprobación geométrica de los otros casos es algo más rebuscada. El métDdo de simple 6llsa posición se apUcaba a los problemas cuya ecuación lineal se escribUia con nuestra notación en la forma O%=b obteniendo su solución partiendo de un valor arbitrario %1 para la incógnita que llevaría a un valor falso tul-=bl =#: b. Esa regla. c=71 y.sobre el segmento p prolongado construir un rectángulo de valor q tal que la figura.Qurra.21 pone un cuadrado de lado r y.. es decir. 22 Las contribuciones de Tabit b. su· (B) Lo. JX>r tanto.----I G '/2 px I 1 ------ '-. 1/. Para .2"-1_1. de valor x 2 a cada uno de cuyos lados adosa un rectángulo de base x y altura 'l.! igual a esos números. en gene- 168 169 " . Para 11-2 se tiene a=5. 1/4 pi se obtiene un cuadrado de lado x t I11 p.2"-1. la solución es la mitad de las raíces sin aumentos o disminuciones"./s p. es más original la regla que o&ece para la determinación de números amigos. B = 4.Jx> B \ A p o Fig. Si a continuación de uno de los rectángulos adosados se agrega (punteado en la figura) ese mismo rectángulo se ve claramente la reducción del problema a una aplicación de áreas por exceso:.. A continllllCión da las comprobaciones geométricas de las reglas aríbnéticas. b= 11. Y de ahí r. . pero sólo de los casos "en los que es necesario tomar la mitad de las rafees". de forma general x2 + p:c . La segunda comprobación geométrica de este caso es más euclidiana. Al agregarle el cuadrado de lado .'/2 p expresión que se obtiene finalmente el valor de x ::z justifica la regla aribnética y que en este caso da la solución:r = 3. por tanto. p f/s). px x' Fig. + B = A + B de donde S..=-3. pero que una simple regla de tres r:%l=b:b l pennite obtener el valor exacto . A=4.9 Yen el ejemplo x 2 + lOx = 39 da dos comprobaciones geométricas.

dividido por 9. si se exceptúa "la regla del 9". AI-Hazi (el Rhazes de los latinos). Con Al·((arhi hace su aparición en la matemática árabe el aná· lisis indeterminado a la manera de Diofunto. algo mejorado. importante por su obra en el campo de la óptica a quien se debe.1." obtiene el seno de 30'. Por ejemplo: cuál es el número que.yJ. moso del Islam./ 3 es 2 diferente de 6. demuestra que el número ma)'or es siem- sen 30' = sen 28'7". dividido por 9 da por resto 1. Mediante un engorroso juego de desigualdad. dice asr: Todo número que. m dico y alquimista a quien se atribuyen escritos matemáticos sin mayor relevanc. res.i. Al·Karhi es un algebrista en quien no se advierte la influencia hindú. Yaplicando la regla correspondiente a este caso (los errores de igu:l1 signo) obtiene r = 5 . El caso de doble fulsa posición se aplicaba en cambio a las ecuaciooes de la forma ax=b. lbn Sina (el Av. Simplemente par.be p. ángulo que es cuádruplo de la diferencia de los ~ anteriores. Para resolver 1& ecuación se parte de dos valores arbitrarios de la incógnita: 1'1 y 1'1 ca1aI. partiendo de los lados del pentágono y triángulo regulares para obtener sen J60 y sen 6()0. lo que lo Uevó a utilizar la fórmula de la suma de las cuartas potencias de los números naturales. y dando los yalores a = 28'7". AI-Biruni (no tiene nombre latinizado. en medida mayor O menor. b = 1'52'. Con esa igualdad. además se conoce con el nombre de "problema de A1hazen". el celebrado poeta de los Rubaiyat. puede decirse que el álgebra árabe llega a su culminación. novedad que aparece con los árabes: (1) y el último de los "cuatro grandes".¡ mostrar la pericia de este astrónomo. cuyos '1.XtYI) : (Y2 . a la manera griega.Hayt/lam (el AUlazen de los latinos). (2) que-lIeva a una ecuación de cuarto grado que Aihazen resuelve geométricamente. sumado a sus 'l¡3y agreg40dole b unidad.ral cómodo para los cálculos. aunque más importantes son las contribuciones de AlKarhi y Ornar lChayyam. En tal sentido cabe mencionar las cuatro grandes figuras de la ciencia árabe.sen (a-3b)] evidente sin más que sustituir los senos por los arcos. digamos que para la construcciÓn de su tabla procede a la manera de Ptolomeo. que no figura en ningún texto griego.rte de los valores xl-9. por ejemplo. pero la regla de tres x:3=5:2 da para x el valor exacto 7 1/'1.sen 22'30') 2. Como algebrista se le debe una clasificación completa de las ecua171 . la determinación del volumeo del sólido engendrado por la rotación de un arco de parábola alrededor de un diámetro o de una de sus cuerdas perpendicula.ia. entre otras cuestiones. tiene ca- bida la matemática. hecho que aparece también en otros matemáticos árabes y que se h. que florecen entre los siglos X y Xl. pues no rue traducido) en cuya obra astronómica se incluyen cuestiones matemáticas: construcción de (9) La tabla de Abu A/-lVaJJa. 1'2=6 obteniendo Y¡ =6. tu+bx=e. La alta Edad Media Ya aludimos al carácter enciclopédico de los científicos árabes. el resultado es lO? El aritmético árJ. pues se funda en Euclides y en especial en Diofunto. J 1 . al estilo pitagórico. valor mínimo de su tabla. que es la solución. sen (a+b) = sen a + "o [sen (a+3b) . ax+b=c. de la suma de los cubos. ax+bx+c=d.es llega a la il. '12= 1.cena de los latinos). operando cOn esos cuatro números de acuerdo con esquelna5 empíricos diferentes según el sentido de los errores se llega al vabr exudo r = (XIYt .'ualdad aproximada paro ángulos pequeños poliedros regulares y tratamiento algebraico de los problemas de tercero y cuarto grado. (sen 33'45" . valores (.~. mediante la expresión Entre los matemáticos árabes de Oriente que florecen entre los siglos X a XlI cabe mencionar a Ibn Al-Husayn que se ocupó del problema de la duplicación del cubo y de los "tripletes pita· góricos". además se le debe la demostración.'On los cuales obtiene el sen 22'30" sen 22'30"." + 'l. de manera que en todos ellos. 4 ó 7. su cubo. de donde por sucesivas bi~ ciones llega a sen 28' 7 1/2" Ysen 33'45". como nuestra "regla del 9" que enuncia "según el método hindú" como "la expulsión de los 9". Ibn Al. considerado el sabio más fa170 pre supuesto primo con los otros dos (múltiplo de 12) más 1 o más 5. (3) Con amar lChayyam.. en este caso 3. atribuido a rivalidades de escuela. con algunos ejemplos y consecuen· cias. da siempre por resto 1. una cuestión de óptica. que se ocupó de alguna cuestión aritmética..". lando los errores respectivos y 1 e Y2 como las diferencias de los valores de ambos miembros de las ecuaciones anteriores.

y como única explicación un imperat'ivo: ¡Miral Por ejemplo. resumir en líneas generales esa influencia. ciertos problemas de rndole geométrica. Es probablemente la ohm más importante de la matemática hindú. mediante su traducción los tiempos renacentistas para empalmar con los albores de la ciencia moderna. cronológicamente de los matemáticos hindúes de importancia es Baskhara del siglo XlI. y de ahí uno de los creadores del lenguaje científico hebreo. por lo demás. excepto uno de ellos (el ejemplo dado por Al-Mahani) ninguno ha sido tratado por los algebristas. y "/u del desarrollo en &acción continua de '1!2. tal declinación de la ínOuencia de la ciencia oriental en Occidente. otros como Ornar. por ejemplo para V2 da el valor "1" (que se obtendría restando los numemdores y denominadores de las reducidas """. como de las árabe y china. no numéricamente". El último. resuelve en la que demostró una propiedad de los triángulos rect. segundo y tercer gmdo. Como contribuciones originales pueden mencionarse cuestio- nes de análisis indeterminado de segundo gmdo. conviene para tenninar con esa ciencia. Podemos agregar que más adelante aparece cierto simbolismo precursor del álgebm sincopada. entre ellos de Brahmagupta. Mientras resuelve aritmética· mente las ecuaciones de primero y de segundo grado. en cuya obra astronómica dedica dos capftnlos: ülavati (la hermosa o la noble ciencia) y Vija-Ganita a la aritmética y al álgebra..(S) algunas fórmulas aproximadas. es un progreso importante de la matemática árabe. No obstante. para "demostrar" la equivalencia entre el circulo y el rectángulo. Al referirse a los casos de las cúbicas no reducibles a cuadráticas dice: " . Así como algunos matemáticos árabes "pusieron en ecuación".(4) El sigloXJI ve el principio de la decadencia de la ciencia árabe del Oriente. entre los más notables mencionemos al judlo Abraham Bar Hiyya. Afiah. así como recordar al· gebraica. descompone un círculo en doce sectores y un rec- ('on la palabra "álgebra" para atribuirle el invento y denomina· ción de esa rama de la matemática.. que los árdbes no supieron resolver aritméticamente con los problemas geométricos. en especial astronómicas. La contribución de Ceber a la matemática corresponde tángulo de base la semicircunferencia rectilicada y altura el radio en ocho triángulos rectángulos iguales.ciones de primero. Esta conexión de los problemas de tercero y de cuarto grado. pero en cambio es el siglo en que esta ciencia alcanza su apogeo en la España musulmana. deja de tener inOuencia directa O indirecta sobre el saber occidentaJ Y. trataron el caso inverso: la tmducción y solución geomé' trica de ecuaciones algebraicas. hecho 173 172 . éste inicia un despertar que adquirirá impulso en geométricamente. del árdbe al hebreo. mas yo los discutiré y los demostraré geométricamente. por medio de intersección de cónicas. No abundaron en ella los matemáticos. tratado de agrimensUrd y de geometría prácticas.ingulos a veces llamada "teorema de Ceber". mediante figuras con ciertas descomposiciones y recomposiciones. en la que especilica 25 casos distintos.(5) En este período.ltico importante hispanoárdbe es el astrónomo Jaber b. y es probable que él. así como del uso del cero como símbolo. Ya hablarnos de las contribucíones originales de la matemática hindú: la introducción de las funciones circulares y el sistema de numeración. el autor reconoce haber utilizado obras dI' autores anteriores. obm que ejerció inOuencia tanto entre los hebreos como entre los cristianos. siglos Xl a XlII la ciencia oriental. Otro matem. con el titulo de Libar embadorurn. traductor sistemático de obras. Su versión latina es una de las primeras ohras que aporla la resolución de la ecuación de segundo gmdo en este idioma. apodado Sarrasorda. como el de Piúgoras y de equivalencias. vieron además los hindúes claramente la diferencia entre números positivos y negativos que interpretaban al campo de la trigonometría esférica como créditos y débitos que distinguían simbólicamente. o algún discípulo. Se le debe una obra original en hebreo traducida allatin por el autor en colabomción con Platón de Tivoli. el Ceber de los latinos. haya extendido el procedimiento a las ecuaciones de cuarto gmdo. en la que se advierten jnOuencías de la matemática griega. hindú y árabe. por lo menos en algún caso particular. y unas lacónicas demostraciones de teoremas. según el tipo de ecuación completa o incompleta de coeficientes positivos. las de tercer grado. a veces confundido con el célehre Ceber de los alquimistas cuando no se utilizó la semejanza de su nombre algunas de sus manifestaciones tardías que revelen interés.

pero en ese mundo aquel saber quedó como fosilizado. que los sedujo por 174 han visto en Cerberto de Aurillac. de comienzos del siglo XIV. ya en forma más permanente produjo su fruto que. Dime el número de abejas". y en ellas se utilizó un lenguaje metafórico que en especial se pone de relieve en el folklore matemático. el otro. En cuanto a la matemática árabe. extrayendo la raíz cua· drada. Los primeros signos de la influencia árabe en Occidente se Veamos por último un problema tipico que aparece en Baskhara: . petrificado. papa Silvestre 11 en 999. El primero que también podrfa ser chino. que se obtiene recorriendo todas las operaciones en orden inverso: 2. La raíz cuadrada de la mitad de un enjambre de abejas se esconde en la espesu!". que es mago. dime. que tiene por escenario la India de los siglos v a XII: es la época Occidente. (7) mientras declinaba su influencia en el mundo cristiano. preSere volar. aunque sin tomarlas en consideración. si!. "la gente no apnleba las raíces neo gativas". da el número a?" El resultado es 28. como dice Baskham. asciende una cierta altura. todas las obras se escribieron en verso. 196. pues esa ciencia se muestra revestida de un ropaje poético. que introduce. siempre en vuelo.que les permitió unificar las ecuaciones de segundo grado en un solo tipo. sumándole 8 y dividiéndolo por JO. en el cual. desde el punto de vis m matemático. Veamos algunos ejemplos: "l-iennosa niña de ojos radiantes. fue el primer cientifico que divulgó en Occidente las cifras árabes sin el cero. sólo podemos mencionar a un ~1áximo Planude del siglo XIII que es el primer griego que conoce las cifras "árabes" y a un Manuel Manscopulo. pues con él se opera con Schas que llevaban grabadas las nueve cifras o letras equivalentes (la 175 . lo prueba el escaso aporte cientifico de los bizantinos.'lmdo es más hindú. que hacia 970 residió en el condado de Barcelona y que. lograda a través de las traducciones al latin de los principales escritos de autores griegos y árabes. las reglas para la construcción de cuadrados mágicos. tanto en Oriente como en Otro rasgo caracteriza el perfodo histórico de la matemática. 84. diferente del ábaco con bolillas. Cerberta babrfa introducido en Occidente el "ábaco" de los árabes..lSvasó a Occidente. Los'I. El problema exige la resolución de una ecua- ción de segundo grado. a la aldea. Sin duda. cualesquiera fueran los coeficientes y hasta de admitir las soluciones negativas. 14. por las obras matemáticas que se le atribuyen. ya en forma esporádica. viven en la cima de una montaña de altura conocida. 147. dividiendo por 7 y disminuyendo en '¡' el cociente multiplicándolo por sf mismo. continuó progresando con ritmo decreciente. 20.'nificó una adquisición más complem del saber griego con el agregado del saber hindú y árabe.! de un jardfn. En cambio. 28. dos ascetas. En efecto. es una variante del "problema de la caña": ¿cuál es la longitud de la rama más alta de un árbol de bambú que el viento ha quebrado. ¿Cuál debe ser esa altura para que ambos ascetas recorran la misma distancia? habfa sido nomble no ll\Oto en el sentido de aportar contribuciones originales pues en realidad la ciencia árabe bebió en fuentes griegas. época del llamado "renacimiento bizantino". aun a partir del año 1000. probablemente por primera vez en griego. hindúes quizá chinas y hasta en algún resto de la antigua ciencia de los babilonios. disminuyéndolo de 52. conociendo la altura del árbol y la dislancia en el suelo desde la cima hasm la rafz? El sel. donde se eligieron con preferencia aquellos ternas que más se prestaban a ser expresados en forma poética. cuya base está a una distancia cono- cida de la aldea próxima. 21. He aquí un par de problemas hindúes que exigen el conocimiento del teorema de Pitágoras. Para ir a esa aldea uno de ellos descien· de y se dirige a ella caminando. pues. el contacto entre árabes y cristianos. pero de las cuales: sólo la entem 72 (la otm es·M satisface las poéticas exigencias del problema. agregándole 10s'A del producto. si has comprendido el método de inversión: ¿cuál es el número que multiplicado por 3. sino por haber sido esa ciencia árabe el conducto mediante el ~ual el antiguo saber griego conservado y reelaborado se lr'. 12. Una abeja hembra con un macho quedan encerrados en una flor de loto. que tiene dos raíces positivas. del enjambre quedaron atrás. ese antiguo saber griego se había conservado en el mundo bizantino. 144. y luego se dirige directamente. Esa influencia que el historiador Smith caliScó de "época de la poesfa". su dulce perfume. en el campo matemático.

Pero la mayor influencia de la matemática árabe se debió a los contactos más directos: el comercio mediterráneo. también se realizaron traducciones del árabe al laUn. . De este último. Ese renacimiento inicia con una figura notable: Leonardo Pisano. del árabe al castellano. combate el uso de los ábacos. los griegos Euclides. figurando entre los autores matemáticos que tradujo. En Sicilia. Al regresar a Pisa publicó en 1202 y reeditó en 1228 un Liber abaci o Libro de las ábacos que. no 177 . circunstancia que.lll experimentara la matemática en Occidente. en especial. La obra de los traductores puso a disposición de los científicos occidentales gran parte del saber griego y del saber árabe. unida a la atmósfera cultural de la época escolástica. y Cundisalvo del castellano al laUn. explica el renacimiento que en el siglox. obra al mundo cristiano que no entró en posesión de un manuscrito original en griego basta comienzos de este siglo. aunque también del hebreo a1latln. apellido del padre). para mostrar en cambio las ventajas del sistelOa decimal y de las cifras hindúes sobre el sistema romano y los números romanos. conocido astrónomo y constructor de instrumentos del siglo XI tradujo las Tablas tolecknos. En este último caso. en gran parte del árabe al latín. hubo un intenso intercambio entre las culturas griega. y el Almagesto de Ptolomeo. AI. y los árabes AI-Khuwarizmi. Entre las traducciones directamente del griego al latln citemos la versión del escrito de Arquímedes De los cuerpos flotantes. y no deja de ser interesante destacar que esta traducción directa de la obra de Ptolomeo no tuvo mayor difusión. Pero el centro más activo de traducciones fue España. Autolico. QUITa. árabe y latina. Entre sus traducciones figura una aritmética donde ya se mencionan las cifras hindúes con el cero. las Cruzadas y sobre todo la permanencia de árabes en tierras cristianas: Sicilia y España. Arquímedes. de a1. están Datos y la Óptica de Euclides. En cuanto a Cerardo de Cremona que residió y murió en Toledo. y aparece el término "a1goribno". donde bajo el impulso de los reyes normandos. cuando en lugar del instrumento y de las fi· chas se comenzó a operar escribiendo las cifras en cuadros con arenillas. Hipsicles. sin duda el más grande de los matemáticos medievales. Uamado Fibonacci (contracción de la expresión "hijo de Banaecio". Tendosio. que se dio a las nueve cifras sin el cero. Apolonio. Cemino y Ptolomeo. no obstante el titulo. no se babia del ábaco. " 'O' en árabe). compilación de las observaciones realizadas por A1-Zarqali y sus colegas que más tarde sirvieron de base para la preparación de las Tablas alfonsinas que ordenó compilar Alfonso el Sabio. y hasta del griego al laUn. que tradujo del árabe los Elementos de Euclides y escritos de AI-Khnwarizmi: las tablas astronómicas y probablemente la Aritmética. y a quien se debe la traducción de más de 80 obras..ayrizi. pues fue desplazada por la traducción indirecta del árabe. entre otras obras. realizada por el dominico flamenco Guillermo de Moerbecke del siglo XIII versión importante. el Arzachel de los latiDOS. quien. Ya mencionamos a Platón. 176 Pero los más fecundos traductores de obras cientlficas fueron Platón de Tívoli y Cerardo de Cremona. de una manera tal que condujo naturalmente a nuestra manera habitual de operar (el "algoritmo" de los medievales). A mediados del siglo XII se inicia una era de traducciones. Leonardo estuvo en África del Norte y recorrió más tarde varios paises musulmanes..í el nombre de "cifras gubar" (de gubar = polvo. que traducían en colaboración: Juan. De los traductores que estuvieron en Oriente citemos a Acle· lardo de Bath. universidades.ficha del cero no era necesaria). tradujo la Esférica de Teodosio.l.Aflah y A1-Zarqali. Con motivo de una misión oficial encomendada al padre. Entre los traductores más antiguos figura la pareja de mediados del siglo XII: Domingo Cundisalvo y Juan de Sevilla. las contiendas bélicas y. Jabir b. En realidac. como del árabe al hebreo y más adelante también directamente del griego al latín. Abu Kamil. que poco después realizó Cerardo de Cremona. Tabit b. donde se puso en contacto con los árabes y adquirió su saber matemático. Contemporáneo de los anteriores es Roberto de Chester que residió en España a mediados de siglo y a quien se debe la importante traducción latina del álgebra de Al-Khuwarizmi. con motivo de su colaboración con Bar Hiyya. pues es la que hizo conocer e".

mUl~ indefinidamente'. Por la fama que gO-afon y la inDuencia que ejercieron. compilación de las partes más elementales del Almagesto. Agreguemos que en sus co- no regular. Un ejemplo lo ofrecen las ecuaciones a las que conduciría la construcción del eneágo- tras que el cuarto establece la existencia de un mínim0. que tratan distintas cuestiones de aritmética y de álgebra entre Jas cuales tres problemas que a modo de desafío le lanzó Juan de Palenno de la corte de Federico U y que Leonardo resol v ió. También al siglo XlU pertenece Jobo de Holywood. donde introduce en Occidente la resolución de problemas geométricos mediante el álgebra. Ya vimos cómo los goomelras griegos resolvían Jos problemas. pero sus conocimientos de 4Jgebra les permitieron "poner en ecuación" esos problemas.en todo grupo de números al fijar "que un número no puede dis.fue Leonardo quien introdujo en la Europa cristiana las curas hindúes. más que por su valor intrínseco. que resolvió aproxima- mentarios Campano señala el carácter especial del ánb'Ulo forma178 179 . Pero los escritos más originales de Fibonacci son: el de título abreviado . " + 1 ~ 3x que resuelve el problema. aunque no por eso quedaron desterradas los antiguos números romanos y el :ibaco que continuaron en uso en especial en la vida comercial durante mucho tiempo.(8) Algo posterior a Leonardo es Ciovanni Campano de ovara.. este texto elemental contribuyó a la difusión de las cifras arábigas y de la numeración decimal.iomas postulados. sino en fonna aproximada. Los tres pnrneros afirman que la sucesión de los números naturales es üimitada. su Algoritmus vulgaris o Tractatus d. Para ello un disclpuJo de Al-Birul\i parte de1lado del pnlrgono regular de 18 lados: . tiliza estos postulados en la detenmnaclón del máximo común divisor. para referirse al ángulo fonnado por la circunferencia con su recta tangente en su punto de tangencia. Con lodo. mientras en el campo más científico se entablaba una lucha entre abacistas yalgoritmit'OS que e prolongaria hasta comienzos del siglo XVI. sin duda el primero. aparece en una obra de este siglo. en especial u~do cónicas. mien- critos mecánicos y matemáticos. pero recurrió también directamente a las fuentes árabes. y . así como en la demostración· de la inconmensurabilidad de un segmento con los segmentos que lo dividen en media y extrema razón. perteneciente a un autor (o autores) de identidad discutida: Jordanus Nemomrius. que en 1230 era maestro en Paris. dupücación. Por su parte. adición. el número 4321 exige en números romanos diez letras). ~ 2 sen 10" y lleva la ecuación. división por 2. uno de estos problemas.. división. El nombre de "ángulo de contingencia". arte numerandi tratado elemental de aribnética que trata de la numeración. de fundar la aritmética de los números naturales sobre un sistema de cuatro ax. y extracción de ralees. que muestra además su pericia de calculista aparece en una Epístola al maestro Teodoro (un matemátíco del emperador no mejor especificado). (9) . Con esa traduceión. multiplicación. reabriendo la cuestión del "ángulo de contingencia" que ocupó y preocupó a los matemjtieas hasta el sígloxvlU. 1482). Al-Biruni había llegado a una ecuación semejante: . y Liber quadratonml ambos de 1225. que hoy llamamos de tercero o de cuarto grado por la índole de la ecuación algebraica que los resuelve. Notas complementarias (1) Los problem& de tercer grado. que sirvió de texto en toda Europa hasta después de Copérnico. además en Practica gcometriae aparecen procedimientos para medir alturas y depresiones con un cuadran· do por dos circunferencias tangentes. incluyendo los llamados Ubros XIV y JN. suma de números naturales y de impares.. cabe recordar su Sphera mundi. a quien (o a quienes) se deben varios es- le. para lo cual utiüz61a versión de Adelardo. . sustracción. Además del Liber abaci se deben a Leonardo una Practica geometriae de 1220. Por ejemplo. Los matemáticos árabes conocían. pero sí fue quien divulgó su uso mostrando sus ventajas (por ejemplo. tales construcciones. super solutionibus '1uaestionuon .él = 1 + 3x para x = 2 cos 2QO. que por lo demás constituyó el primer texto impreso de los Elementos (Venezia. aunque no podían resolver aritméticamente la ecuación. Campano demostró ser algo más que un traductor. por supuesto. se le debe el intento. que tradujo los Elementos de Euclides. más conoCIdo por su nombre latinizado Sacrobosea. mediante construcciones que trascendían el uso de rectas y circunferencias.

al ya..damente sin indicar el procedimiento dando el vaJa de % en el sistema sexagesimal hasta las unidades de cuarto orden. Si O es el centro de la sooción circular del espejo. Y es mediante la intersección de la circunferencia con una de esas hipérbolas que Alhaz..en da la solución geomé· trica del problema. que corresponde a un valor exacto hasta nuestra sexta decimal. por tanto. de radio r.. (2) El problema de AUUJUin. ese punto Al está también en dos parábolas de ejes paralelos a los ejes de la hipérbola. Es un problema de cuarto grado.. bri _cr 3 . 0=%3. pero ahora )os gnomones agrupan 1. y. simples (binomias): 0=1'. comprobándose que el punto !ti está sobre una hipérbola equilátera de asintotas paralelas a las bisectrices del ángulo a. compuestas-trinomias (cuadráticas). . bx:z%l. compuestas cuabinomias (un ténnino igual a la swna de tres términos): 180 181 .. .. 3. La "demostracióo" de Al-lCJlrhi. respectivamente.p(p-l) Y '/'p(p+ J). se tendrá.e): rt sen. 0-' Xl. es notable. respectivamente.. de manera que si el cuadrado contiene n de esos gnomones. Fig. siendo DA =.01 y 08.. sistema de ecuaciones que resuelve el problema. 0:_1'3. la imagen Al. el lado del cuadrado contiene un número de puntos igual a la suma d~ los n primeros números. "1 sen Cl'2 = ("t ros a. demostnndo asi la propiedad. números impares sucesivos. 3 + S = 8 = 2 3 .. y por tanto. las ángulos que OA! forma con 0. Este problema consiste en determinar en un espejo convexo la ubicación de la imagen conociendo 1a5 posiciones del objeto y del observador. OM). J = 13 . 7 + 9 + 11 = 27 = 3' (en general el p. A 8 (4) El dlgebra de ODiar Khawarn. x'+a=M' M+a=x'. con a.a conocido. utilizando al gnomon a la manera pitagórica. de acuerdo con la ley de la reflexión (proyectando A y 8 $Ob. mienb'as que el número total de puntos del cuadrado es la suma de los primeros n cubos. + at . gnomon es suma de dos rectángulos de lados p y '/. cuya suma de puntos esp'). en el plano que contiene los puntos A (objeto) y 8 (observador). 08 = . (3) La ""rila de los cubos de Al-KJJrhi. x'+bx=a. Considera el cuadrado pitagórico fonnado por la sucesión <le los números impares. 23 compuestas trinomias (cúbicas reducibles a cuadráticas). He aqullos 2S casos en que Ornar Khayyam distingue y clasifica sus ecuaciones. Comprueba que cada gnomon es UD cubo: o r. respectivamente.r). 2.. (rl cos al . comparando con la ecuación de la circunferencia.

er~ to al eliminar y entre las dos ecuaciones en coordenadas ~te~UUlasi a~areee una ccuación de cuarto grado que tiene en ambos amem ros e t T donde también se cortan las dos hipérbolas. una ecuación de cuarto grado en :l o en y. aplica a estos triángulos el teorema del seno y eUminando el sen B' obtiene la "regla de las cuatro cantidades". el ~~:s°o~ra únicamente con los valores positivos de la incógnita.L-+---i Z k 8 N e 8 A L Fig. Considera un prisma de base cuadrada de área b y de volumen a y dibuja dos hipérbolas equiliteras de ecuación en ry V. pues en un escrito posterior aparece resuelto. es otnl solUCIón esféricos AA'B' YCC'B' rectángulos en A' y C'. se tiene otro triingulo re<:· tángulo ABe de hipotenusa a.nieas Omar logra comprobar que cierto segmento cumple ~ condición de la incógnita % de la ecuación. Si S Ya son Jos datos y con % e y se indican la proyección del lado del trapecio sobre la base mayor y la altura. mediante la intersección de una circunferencia oon una hipérbola.compuestas cuatrinomias (suma de dos términos igual a suma de dos tér- factor a+bx. Si B es el polo de A'B'C'. Si la regla de las cuatro cantidades se 183 182 . sen AA' : sen CC' = sen .lB' : sen CB'. se tiene S=(a-%)y. = a (5) El teorema cU Ceber. Eliminando ese factor. Por wpuesto que no adVierte que. en este caso. minos): Veamos la solución geométrica de Omar en el caso de la cuatrinomia :r3=c:r2+b:r+a. supuesto que también ellingulo A es recto.. Para elJo parte de los trilIngulos ).+y'=a' ecuaciones de una hipérbola y una circunferencia Que resuelven. De acuerdo con las propiedades de esas ro. queda esta ecuación como resultante.. Es probable que se advirtiera que el procedimiento podía extenderse a ecuaciones de cuarto grado. En. Una de las primeras modificaciones que introduce Ceber es sustituir la "regia de las seis cantidades" por una H "regla de las cuatro cantidades" propia.24 Fig. xt. el problema de detenninar la base menor de UD trapecio de área oonocicla y cuyos Dtros tres lados son iguaJes a un valor también conocido. 25 y (y+b)2 = (r-el (r+alb). que es en realidad una raíz extraña a la ecuación cúbica.

A"B-..ttt+lJJlJi)22. Por eJemplo" SI eran dos soluciones (que podran coiocidir) de la ecU3Clón X lo V Y X2. Asi. pero que. fuera de algunos autores de compendios de aribnétíca Yde álgebra como Ibn Badr (el Abenheder de los latinos). .n~. Damos a continuación. Con esta proposición deduce que dos segmentos MN y PQ iguales y perpendiculares a MP. nes aritméticas en el que usa constantemente las cifras hindúes. la ecuación ry :a = ax + by + e la resolvían buscando dos números ~I Y n tales que mn = ah + e.'J Sl a so ución anterior era un par de números múltiplos de m. único intento ubicado entre los que bab!an realizado los antiguos griegos y los que realizaran los matemáticos del Renacimiento. . expone con esquemas ~cos W reglas de "doble falsa posición" para la resolución de las ecuaciones lineales. 8 y 7.' . Durante la época de la invasión y dominio de los mongoles florece un científico persa Nasir Al-Din.aplica a los triángulos ABC y A'BC' se ob~ene.n = (mu2-2uYI+1): xi =. que pueden dar una glos XII o XJIl sólo cabe mencionar al marroquí lbn Al-Ba. sen e cos b. entre las que se cuentan traducciones y elaboraciones de autores griegos. Más importantes son los científicos orientales. Otro roceso "ciclico" se aplicaba panl reducir el ooe6ciente m de la 'JI es una solución con XI primo con ~' buscaban los valores z y u que satisfadan la ecuación indetenninada lineal XlZ + 'JI . En efecto. lJ = n + a satisfacen a la ecuación..Icilmente el teorema de la suma de los lIngu\os de un triángulo y de al.. en especial un Resumen de ltu operaao- idea del progreso realizado por el álgebra árabe desde la época de su advenimiento oon Al-Khuwarizmi cerca de siete siglos antes. resistiéndose a todos los genios basta esta época". del siglo XV. de la cual. y mayores que AB en el otro semiplano. algun.r~ = !I~-nxl se Uega a m~ . de un tratado en el que desarrolla las funciones circulares independientemente de su aplicación a la astronomía 000 sus aplicaciones a la trigonometria plana y esférica. etcétera. fórmula de los biángulos esféricos aún no conocida entonces. x 2z = --. con algunas consideraciones. de donde es fOCil comprobar que las soluaones % = m + b. situados en el mismo semiplano respecto de esa recta fonnarin un rectángulo MNPQ. ya en pleno Renacimiento europeo. Esa demostración consiste en admitir como evidente una hipótesis distinta. (n. . da reglas de raíz cuadrada abreviada. Se le atribuyen más de 60 obras en árabe y en persa. 'n=yt-n.'Cialmente matemático y astrónomo. que completan las de Nasir AJ-Oin que comprenden una serie de cuestiones de orden matemático. que Doreció entre los siglos Xlll Y XlV y. y = (Ylu-l) : Xl pudiendo aplic:ar a la ecuación con m el mismo proceso.F--. . En el mundo mongol cabe aun recordar la 6gura del prlncipe Ulug Beg. Más interesantes son las investigaciones acerca de la ecuacl6n cuadrática de la foona 11%2 + m = . probablemente de los SI- ro desde los tiempos antiguos.2.. pero-equivalente. que enb'e otros asuntos 0011tiene una nómina de siete problemas que ñan pennanecido insolubles Brahmagupta dio a la ecuación ru' + 1 = V'. de donde deduce f. Por último. o sea ros B . señalemos la solución de reminiscenCia dlofántica que tiene el segmento AB.lSOS de ecuaciones indetenninadas de segundo grado qu~ los hmdúes resolvieron mediante ejemplos numéricos. pero espt. y también de una interesante "demostr. 1 1 También se obtenía una solución de la ecuaetón nx + . perpendiculares a CD y comprendidos entre CD y EF son menores que AH. solución" deducían otras para la misma ecuación o semejantes. En la España musulmana. conociendo una. escritor fecundo yenciclopédioo. He aqur algunos C". (6) El anillisis inM/enninado no lineal M loo hindúes. aplicada a B CC rect:lngulo en C se Dega a sen B'C' = cos A'C' = sen e sen B'C.lción" del postulado de Euclides. Terminemos esta resena mencionando una obra algebraica de Baba Al-Din. Nasir da como evidente qU&"sl se ecuación~ Si Xl> Además se comprueba que la nueva ecuación nx +m -~ se sa~ para X=U. V = %' zi n %2 + n n ÚJ ma/emárioo árabe a partir MI siglo XII/.n(XI!I2+:t¡!ll) y por tanto a una saludÓn de la ecuación ru + m = y . como se expresa el autor.. V t 2 anterior en virtud de la propiedad . En matemática 6S autor de un estudio original sobre el "cuadrilátero comPleto". por A una recta CD perpendicular y por B otra recta EF obUcua. caso d . '1 .mm' oon~' e~te~ y peq~ei\o. astrónomo que realOO una importante labor cientlfica reflejada en las mejores tablas astronómicas dellslam. en el que analiza todos los casos posibles que se distinguen tanto desde el punto de vista gráBco como métrico. Y reducir aun más ese ténmno. los segmentos A'B'. si están en el semiplano en el que EF forma con AB un lIngulo agudo. = mu y de esas soluciones eleglan aqueDa que bacla lo más pequeño posibl~ Zl . los enunciados de esos problemas. autor de numerosos escntos. mejora el tratamiento con &acciones.= sen a sen B. ya conocida. 185 184 " .. explica las pruebas de las operaciones mediante los restos por 9.n fónnulas sen b.! el postulado de Euclides. De ~( que en e m= 1 conocida una solución se obtiene otra y así suceslvamente..os muy difundidos y comentados..

Reseñemos brevemente el ~nte. . sin embargo. miento a Duesb'o vocablo ··cifra·'.·. Es posible que LeonllCdo haya sido inducido a buscar la solución algebraica de este problema ante la dificultad de resolverlo geométricamente. En el pomer capitulo habla de las nueve cifras ". se dan vanas reglas operal~ rias para la multiplicación y las pruebas del7. de base 12 y lado igual lO. del9. Es una ecuación de segundo grado de expresión + 2. Descomponer un cubo en suma de dos cubos (Imposible). aunque en un problema indele. Leonardo da su valor aproximado y en una fonoa curiosa. 6. modificando el número de animales. enunClODdo y resol· viendo problemas de toda lndole: de tres simple y de tres compuesta. cuya ra. resta.y s~ enuncia. Il)Ientra5 '1 ue los capitulos VIU a XI tratan de las aplicaciones. probablemente la primera "puesta en ecuación': en Occidente de un problema geométrico.an.~indúes" a l:s. pues el número 'J4/ 15 más 2 que es&4/ IS . (8) La obra ele Fioonacci. ) hoy llamada de Fibonacc. Dividir 10 en dos putes tales que su cociente má. Otra serie de cuestiones suscitan los problemas propuestos por Juan de Palenno. . 8. división. etcétera.' 4. palabra con que los árabes designaban el cero y que luego dio """'. cuya suma sea un cuadrado (imposible). Leonardo no admile números negativos.' 186 . agrega algunas reglas de cálculo digital y tablas de suma y de multiplicación. b) Sistemas lineales del tipo siguiente: hallar n números sabiendo que cada uno de eUos sumado a determinadas &acciones de los demás da el misrf'!o resuJtado. Hallar un número tal que el primero es 10 menos la raíz cuadrada del segundo y éste 5 menos la raíz cuadr. suma. se obtienen cuadrados (imposible).. Buscar un número de cuyo cuadrado sumá. En este sentido. Hallar un número cuyo cuadrado sumándole o restándole ese.íz positiva no es entera. pero sin indicar cómo llegó a él. El primero de Jos tres problemas es: Hallar un número cuyo cuadr'. (Problemas de este tipo. se ocupa de las operaclones. 2. Los capítulos VI YVII se ocupan de las operaciones CO~l ~Ion. conocido o indetenninado. de sociedad. siga siendo un cuadrado. 7. respectivamente de 46fls y 4f~. 3. costumbre que se mantendrá hasta la aparición de las fracciones dec"nates en el siglo XVI. de cambio de monedas.) . Se trata de suprimir de un tridogulo isósceles.. 1. d~be agregarse el cero que llama "zephirum del árabe sifr que s~gnifica vacio. obra que ha eJerCIdo notable in11uencia entre sus contemporáneos y sucesores inmediatos. Dividir el número 10 en dos partes tales que si a cada parte se le agrega su raíz cuadrada el producto de las dos sumas es un número dado (ecuación de cuarto grado que puede tener soluciones enteras para determinados valores del producto dado). . Para estcn sistemas. la descomposición de fracciones en suma de fracciones UOlt. 7.y del ll. Mientras el penúltimo capftulo se ocupa de la extracción de ralees el último trata de cuestiones relativas a la geometría y al álgebra. En los cuatro capítulos siguientes.S6>: = 1280.ldo aumentado o disminuido de 5.l. Leonardo cIa el re· sultado hasta la cuarta &acción scxagesimal con todas sus cifras exactas. que mereció muchos estudios desde el siglo pasado y cuyo enunciado es el siguiente: Calcular el número de parejas de conejos que se tendrán al cabo de un alio.es con la descomposición de frncciones en suma de fracciones Ulll~. Aparecen: la solución ¡je la ecuación pilllgórica y al 6natla resolución de la ecuación de segundo grado a la manera árabe hasta con los ejemplos numéricos de AI-Khuwarizmi.K1a del primero (ecuación de cuarto grado sin raíces racionales enteras). sabiendo que se ha partido de una sola pareja y que cada pareja a partir de su segundo mes pnxluce mensualmente una pareja.ooo enteros en el orden: multiplicación.nninado que 6gura en FIo8 referente a intercambio de dinero que no tiene solución positiva rccoooce "que es necesario conceder que alguna penana tenga un cr-édito". Aparecen problemas de aJálisis iodetenninado del tipo de los" 100 pájaro. pues la parte fraccionaria la expresa mediante &acciones sexagesimales. 2.i. Sin embargo.nido de los 15 capitulos del Ubar Abaci de Leonardo. 3. entre ellos el del ajedrez.. Hallar tres cuadrados en progresión geométrica.Dumero má. 5.' De índole más variada son los problemas de los dos capltulos slgUlentes entre los cuales cabe mencionar: a) problemas de progresiones..s su recíproco de éste dé por resultado a uno de los números (ecuación de tercer grado sin ralees rocionales).as. c) El problema que dio lugar a una sucesión recurrente (1. sumado o r~ta­ do del cuadrado 1I~225 da los cuadrados. es importante el problema que plantea en la mencionada Epístola. 5. se presentan también en la mencionada Eplstola al maestro Tcodoro. di~. dos triángulos simébicos en los vértices de la base de manera que lo que queda sea un pentágono equilátero. q~e.s 2 dé siempre un cuadrado (éste es el único problema que tiene solución racional. 13•. a veces hasb de seis incógniw Leonardo da reglas bastante generales.ndole o restándole 10. En el mismo capítulo. Aparece la suma de los cuadrados que Leonardo estudia también en su Liber qtuUlratorum. hoy tal solución es inmediata: se trata de detenninar las direcciones desconocidas de dos vectores de un pentágono cerrado conociendo las direcciones de !:res de ellos y las intensidades de todos los vectores.

fórmula exacta para los polígonos de 3. la parte sobrante de cada uno es respectivamente 3. determinar los ténninos de una p'roporción conociendo la suma de los exb"emos. de los medios. 4 Y 6 lados. agregada al sobrante de la cantidad tomada al azar. que a su vez suman. de Bacon. sin duda. aprorimada en otros casos reproduciendo para el caso del heptágono a un valor aproximado conocido por Abu AJ·Wafa. La solución de Fibonacci es: los números son 35. q = 12yen defmitivael nümeroque resuelve la cuestión es 41/ 12. que dieron lugar a su Liber quadratorum. pues están calcados sobre Nicómaco y Boecio. . de 'manera que deberá ser 5 q' = 4mn (m'-n') siendo q el denominador de la fracción. ya que ese siglo fue la culminación cultural de los tiempos medievales. Este problema condujo a Leonardo a uno de los primeros análisis de una ecuación algebraica demostrando que la raíz no es un número entero. 150 Y 390. El tercer problema es un problema indetenninado de primer grado que se enuncia: Tres hombres tienen en común un capital repartido en la proporción 1/1 . desde el punto de vista mate· 188 189 . como esto no es posible para m y n enteros admite una solución fraccionaria. les iguales en que se ha dividido la reunión de las fracciones de las canbdades tomadas al azar. En este libro estudia las propiedades de los nú' meros de la forola 4.U que son respectivamente 1/2. por ejempk>: hallar tres números cuya sum3 agregada al cuadrado del primer número sea un cuadrado que. oon ecuaciones de primero y de segundo grados.Este problema llevó.ni) = 5.'+2<'+ lO. relaciones notables entre lar áreas y los perímetros de los polígonos regulares inscrit05 y circunscritos a una circunferencia. 1/3 . .u) + '/' ('/.autores) se han atribuido: varios escritos importantes sobre mecánica y una obra oosJJlográfica donde se expone la propiedad de la proyección estereográfica que Ptolomoo sólo habla verillcado en caso particulares. y la razón entre los antecedentes. 1/3 y l/e.. '}3 y de las cantidades tomadas 111 azar. llama "regla hindú".Pi• tal. (UYo cuadrado aumentado o disminuido de S da los cuadrados de 49/ a y 31/ rl respectivamente. 1/3 S . apartan de esas partes respectivamente 1/2. que interviene en la identidad a veces que lleva su nombre: 1/2 S - 5/6 U. Cada una de estas partes. . El segundo problema propuesto por Juan era: hallar con los métodos del libro décimo de los Elementos una Hnea cuya longitud satisfaga a la condición (expresada con simbolos modernos). y que le sirvió para resolver el problema propuesto por Juan de Palenno. A este autor (o . Un Tractatw de numeris CÚJtu. (9) Los escritos atribuidos a jordLJnus Nemorarius. 1/6• Cada uno de ellos toma al ~ una ~ del ca. da el valor de la raíz en fonna aproximada hasta con seis fracciones sexagesimales. de donde I = 2 (1/. figuras que. ni pertenece a ninguno de los tipos de irracionales del Libro X y finalmente y sin decir cómo logró la solución. Una Aritmitic<J y una Denu»tratio de algoritmo. 13. agregado al cuadn· do del segundo número.ul oS yen definitiva 7 = 47 u y haciendo u = 7 (solución mínima) encuentra (. vuelva a dar un cuadrado. s . el frajJe."n (rn!-n!) con rn y u naturales. se ocu· pa de polígonos y circunferencias. valor exacto hasta nuestra novena decimal. 1/6 oS . . que fuera del problema de determinar b"es cuadrados en progresión aritmética no revelan mayor originalidad. 1/3. pues bastaría hacer 4mn (m 2 . Por ejemplo.lO u) + 6/. de Ramón LuU y Dante. ('/. que Jordanu. s . Si esa incógnita es u y el capital total es s.u. Y lar partes tomadas al azar resultan 33. que no obstante el título. /6 que reunen y divi· den en tres partes iguales. 144 Y360 Ylos cuadrados que se van obteniendo son los de los números 42."2+ n 2)2 :!: 4mn (m 2-n!) = (m!-u! :!: 2mn)2 s = 47. n = 4. Está escrita con rigor y en ella aparecen algu. 1. Una geometría plana De Triangulis. as! como también resonancias árabes al darse una fónnula general para el lado de un poHgono regular inscrito en una circunferencia. pues está comprendida entre 1 y 2. ¿Qué parte tomó cada uno al azar? Es Leonardo que elige adecuadamente como nueva incógnita las Pll':. Se advierten influencias griegas al hacerse referencia a los problemas clásicos de la dupUcación del cubo y la trisección del ángulo. Agreguemos que en Uber quadratorum hay problemas menos fáciles como. siglo en el que se destacan las figuras de Alberto Magno y Santo Tomás. y ésta fue la solución de Fibonacci. La igualdad anterior se satisface para rn = 5.20. a Leonardo a estudiar una serie de cuestiones y problemas vinculados con los cuadrados.. La baja Edad Media Al finalizar el siglo XIII Occidente penetra ~n una enl de transi· ción hacia el Renacimiento. reproduce para eada persona el capital inicial propio. que a su vez sumado al cuadrado del tercer número aparezca nuevamente un cuadrado.

mático, de esas figuras sobresalen Bacon por la importancia que asigl16 a esa ciencia, aun sin ocuparse de ella, y Ilam6n Lull,
cuyas investigaciones. o mejor lucubraciones lógicas. no dejaron de ser un primer esbozo. por grosero que fueJe. de la futura

l6gica matemática y un anticipo de la característica universal leibniziana. A la primera mitad del siglo XIV pertenece el te610go inglés Thomas Bradwardine, que se ocupó de mecánica y de matemáti·
ca.

El más original de sus escritos matemáticos es una Geometrfll

especulaliva, donde considera los poligonos estrellados que no figuran en los Elementos. pero que hicieron su presencia en los comentarios de Boecio y en las versiones de Adelardo de Bath y de Campano. Bradwardine los engendra sistemáticamente, me· diante prolongaci6n de los lados de los polígonos regulares de orden inferior (los poligonos de primer orden son los convexos) y da correctamente la f6rmula para la suma de los ángulos internos de los poligonos estrellados de orden inferior (Campano la habra dado para el pentágono estrellado.) En otro tratado de Bradwardi· ne (inédito): Traclalus ele cOlllinuo aparecen algunas considera· ciones acerca del ángulo de contingencia, del continuo y del in· finito. Durante el siglo XIV aparece en Inglaterra el primer tratado
occidental. escrito en latín, en el que se exponen los principales teoremas de trigonometría a la manera cudidea: Quadripartittlm

seno" para triángulos rectilfneos y una tabla de senos, construida a la manera de Ptolomeo. Pero la novedad más interesante del siglo es la aparición de cuestiones de índole infinitesimal, diferentes de aquéllas de esa índole enlarvadas en la geometrla griega. Se oc uparon d e estas . cuestiones··en Inglaterra los maestros del colegio de Merton de Oxford: Richard (o Roger) Swineshead o Syisset y William Hey. tes buey. El primero fue un toologo, matemático y m ~.'-. . d d 1 ",,,...'co que, en Vlrtu e título de su Liber ca/culationllln (publicaci6n pós. turna de 1477), se le apodó "Calculator". En ese tratado, como en otro semejante de Heytesbury, se demuestra en forma retórica la Slgul~nte regla que al~~nos autores ingleses denominan actual. m~nte regla de Merton : el espacio recorrido en un movimiento uniformemente variado es igual al espacio recorrido en el mismo
tiempo por un movimiento uniforme, cuya velocidad es la veloci-

co~~"lIldo movimientos uniformes y uniformemente variados,

dad media entre las velocidades inicial y final del movimiento vanado. A este ,~mportante resultado de (ndole cinemática agrega Calculator un resultado no menos interesante de índole infinitesimal, al considerar movimientos arbitrarios de ley artificial y tales que el cilculo de los espacios recorridos presupone la deter. "
nunaclón de la suma de una serie convergente.

de siniblls demonslralis del benedictino Richard de Wallingford
de Oxford. aunque unos años antes de su muerte aparece en
Francia una obra semejante, pero en hebreo, del judío pro~ venzal Levi hen Cerson, matemático y astrónomo, entre cuyos 'Ul1l una Arihnética; una memoria sobre escritos matem:iticos fi b los nllmeros de la forma 2'" y 3", demostrando que, con pocas excepciones, su diferencia es siempre mayor que uno; comen· trlfios a los Elementos en los que intenta reducir el número de pos-

Un paso más adelante en el tratamiento de estas cuestiones lo da el maestro de París Nicolas Oresme, en cuyos trabajos mate~áticos. aparece como novedad la representación gráfica de las lO tenSldades de las cualidades". Por supuesto que las represenlaclOnes gráficas en sí no significaban una novedad pues las figu. ras geométricas y los mapas son ejemplos antiguos de representa. clones grá.ficas, pero la novedad que introduce Oresme, con su Traclalus de laliludinibus, es que ahora desaparece la homogeneidad entre la representación, que es un segmento, y la magni-

tulados y demostTar el postulado de las paralelas; y, como labor más original, un tratado de trigonometrla donde considera al mismo tiempo la manera griega de medir los ángulos por medio de las cuerdas y las flechas, y la manera hindú mediante los senos y
cosenos, dando las relaciones mutuas entre los cuatro elementos.

Entre sus aportes a la trlgonometrfa figura el actual '·teorema del
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tud representada que es: tiempo o intensidad. Tomando como /ongiludo (nuestra abscisa) el tiempo, y como IiJlilucio (nuestra ordenada) una intensidad: velocidad, calor u otr~ intensidades, que. no S1empr~ significan magnitudes, Oresme representa la cual,dad o propIedad de acuerdo con la variaci6n de la intensidad respecto del tiempo, aunque tal variaci6n no se refleja, como en
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'

..

las coordenadas cartesianas, por la curva dibujada por los puntos de coordenadas dadas, sino por la figura total, por el área encerrada entre aquella curva, el eje de los tiempos y las intensida· des inicial y 6nal. Cuando esa intensidad es la velocidad, dando por sabido que esa drea (mensura) representa el espacio recorrido, la gráfica re· velad, en efecto, la naturaleza del movimiento. Si el movimiento es uniforme (latitudo unifonnu) la gráfica es una paralela al eje; si
el movimiento es uniformemente variado (latitudo unifonníter diffonnis). La gráfica es una recta inclinada de pendiente distin-

gl~montano mejoro esas tablas tomando los arcos de minuto en

tano por su ciudad de origen Konigsberg. Peurbach había inicia. do una versión directa del Almagesto que conti nu ó ReglOmon. tano sustituyendo la tabla de cuerdas por tablas de senos to. man do el radIO de 600.000 partes y los arcos diO' e n . e . 10' R . e

ta, según sea el movimiento acelerado o retardado; de Igual manera otras gráficas representarán movimientos no uniformemente

~e influencia duradera. Es el De lriangulis omuimQdis en cinco
hbros compuesto hacia 1464 e impreso en 1533. En ellos aparece una nueva demostrac.ión del teorema del seno de la trigonometrla rectilfnea, el teorema del coseno para los triángulos esféricos' una tabla ~~o apéndice junto con la tabla de tangentes, de "doble entrada para el cálculo de los valores de una fórmula de triángulos esféncos rectángulos, y una serie de problemas relativos a triángulos planos con la innovación de resolverse mediante el álgebra retórica, aún en los casos en que la solución geométrica podña hal?er sido más simple. También introduce la innovación de dar métodos generales, prescindiendo de los vaJores numéricos que no elige previamente COmo sus antecesores. Se debe además a Regiomontano un A,Mndice a los Elemen-

mmuto.y el radio de 10' partes, y agregó una tabla de tangentes que llama "números" para arcos de grado en grado con un radi~ de 100.000 partes. Se debe a Regiomontano el primer tratado de trigonometrla

variados (iatiludo cliffonniter diffo"nu).
En el caso del movimiento uniformemente variado, Oresme

demuestra geométricamente, por comparación de figuras equivalentes, la regla que los maestrQS de Merton hablan..encontrad?, retóricamente. También Oresme considera, como Calculator
movimientos aparentemente aún más complicados que implican el cálculo de sumas de series convergentes como valor de los

espacios recorridos.(I) . o menos original es Oresme en otra de sus obras: Algo"..·
mus proportionum, donde con el nombre de "propo~ciones"do-

bles mitad una vez y media indica nuestras potencias de exponen;e 2, 1/,', '/2, ... ; en una palabra expone una teoña de las
operaciones con exponentes fraccionarios para los que adopta un

tos, donde considera los pollgonos estrellados con el estudio relativo a los ángulos exteriores. En su correspondencia aparecen

simbolismo especial. . También algunos atisbos del concepto inflnitesimal de lIm.te pueden advertirse en la figura cientlfica de Nicolás de Cusa o el Cusano del sigloXV que en sus escritos matemáticos se .ocupó un par de veces de la cuadratura del circulo aunque partió del supuesto erróneo de ser en los polrgonos isoperimétJ?cos proporcio.na1 la diferencia entre el área del círculo y la del pohgono con.1a diferencia entre el radio y la apotema del polrgono. En otras mvesligaciones el Cusano se ocupó de la recti6cación de la circunferenaa dando expresiones bastante aproximadas.(2) .. Desde el punto de vista técnico una obra matemátIca unpor· tante del siglo xv se debe a los astrónomos Georg Peurbach y su disdpulo y colaborador Johannes Müller llamado el ReglOmon·
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problemas de análisis indeterminado semejantes a los de Leonardo ~o; un problema de máximo, el primero después de Apolomo; y un problema geométrico. que cuyo planteo lleva a una
ecuación cúbica que Regiomontano no resuelve, aunque recono-

ce en ella un problema de trisección. Un acontecimiento cultural del siglo XV que tendi-á notable repercusión cientlfica esel invento de la imprenta con tipos móviles de mediados de SIglO que 13cilitó extraordinariamente la trasmisión.y difusión de los escritos cienlificos. Ya dijimos que la versión latina de Campano fue la primer,¡ edición impresa de los Elementos de Euclides en 1484, aunque fue especialmente durante el siglo XVI cuando se dieron a la imprenta las obras matemáticas clásicas de manera que a fines de ese siglo ya en idioma ongmal, ya en versión latina los estudiosos estaban en posesión
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;

de los escritos más importantes de Arquímedes, Apolonio, Diofanto, ...
Con lodo conviene recordar algunos incunables, es decir, im-

presos del siglo XV ,de interés matemático. Fuera de algunas aritméticas prácticas publicadas desde 1478 en Italia y Alemania, (3) el íncunable más importante es probablemente la aritmética de Johann Widmann, aparecida en Leipzig en 1489. Comprende
tres parles, la primera de las cuajes, sin mayores novedades, se dedica a las operaciones aritméticas con números enteros y a las

progresiones arihnéticas y geométricas; la segunda parte trata de las fraccíones, de las proporciones y problemas de tres y comercia.les; mientras que la tercera parte es geométrica.

La novedad que aporta la segunda parte es que en eUa aparecen por primera vez los signos" +" y .. -". aunque no en

la fonna

puramente simbólica con que hoy se utiüzan. El signo" +" no es sólo signo de la suma, sino más bien sustituye a la cópula "y",
mientras que el signo" -" no es usado exclusivamente en la sus·

tmcción, pues en ocasiones aparece la acostumbrada palabra "miI1US".

De todos modos. el autor no indica el origen de estos signos.

de manera que accrca de lal origen pueden tejerse y se han tejído toda clase de conjeturas. La parte geométrica del libro de Widmann es irregular: al lado de reglas, erróneas para las áreas de figuras rectilíneas, aparece

el cálculo correcto del radio del drculo circunscrito a un

triángulo del cual se conoce un lado, su altum y la proyección de otro lado sobre él. Pero estos problemas geométricos, como en Regiomontano, no son sino pretextos para apücar las reglas aritméticas.
Otro acontecimiento cultural del siglo XV • que tuvo influencia

en el desarrollo de la geometría fue la feliz conjunción que se realizó entonces entre la ciencia, el arte y la técnica. Asi es como
especialmente por obra de artistas las antiguas consideraciones

griegas y árabes sobre la óptica geométrica dieron origen a una rama de la geometría: la perspectiva. Las primeras obras europeas con ese titulo: la Perspectiva co",,,,unis, de Jobn Peckam, y la De perspectiva, de Witelo, ambos del siglo XJII, no eran smo reelaboraciones de la óptica de Alhazen que, sobre la de Euclides, tenía entre otras la ventaja de considerar los rayos visuales
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partiendo de los objetos y no del ojo como lo hacía el geómetra griego. Pero durante los siglos XIV y XV la perspectiva va perdiendo su antiguo significado para convertirse en una rama de la geometría, cuyo problema capital es la intersección con un plano (el cuadro) de las rectas que, partiendo de los distintos puntos del espacio, llegan hasta el ojo o en términos más geométricos, la intersección de un plano con un haz de rayos. Es explicable que este problema geométrico haya surgido en el seno del arte pictórico y en una época en que muchos pintores trataban de investigar los fundamentos cienti6cos de su propio arte. A esos pintores y a tal tendencia pertenecen Filippo BruneUeschi, Lorenzo Cbiberti y, en especial, Leon Battista A1berti a quien se debe, entre otras obras, una De pictura que escribió en latín y en vulgar, en la que resume las consideraciones de la época sobre la geometría aplicada al dibujo y a la pintura. Estas consideraciones dieron lugar, algo más tarde, a un tratado especial: el primero en su género, que escribió en latín, pero también en vulgar el pintor Piero della Franeesca a fines (Iel sigloXV: De perspectiva pingendi "proyección central", donde aun en forma embrionaria aparecen las primeras nociones de la rama de la actual geometría descriptiva. En ese tratado, que no se publicó hasta fines del siglo pasado, se exponen: en la primera parte los principios generales, en la segunda la proyección de cuerpos regulares y en la tercera de cuerpos irregulares. Otra obra de fiero deUa Francesca en latín sobre los poliedros regulares, que Pacioli hizo conocer más tarde en vulgar. Dos artistas egregios se ocuparon de perspectiva: Leonardo y Dürer, quienes, por lo demás, también contribuyeron en otras ramas de la matemática.(4) Las consideraciones sobre perspectiva de Leonardo figuran en la compilación que, en 1651, apareció con el nombre de Tratado de la pintura. Es posible que tales consideraciones fueran tratadas por Leonardo en forma especial pues se tiene noticias de que a mediados del sigloXVI, un par de
decenios después de su muerte, circu.laban manuscritos con tales consideraciones. En cuanto a Dürer es interesante destacar que en sus escritos

introdujo el uso de las proyecciones horizontal y vertical, que
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l

J

Proportioni et Proportionalitd. Li justfficaeiÓ/a1gebrai: ca es mmediata. el espacio recorrido por ambos movimientos es e = 0_/ = V.. . el manuscrito del TriI'arty trae una colección de 166 problemas. espaao ~rá el recorrido por el movimiento uniforme. aparecIendo en algún caso el exponente cero y el . probablemente del mismo autor. impresa en 1494.26 Es posible que la mayor originalidad de Chuquet resida en el simbolismo: aparece como signo de raíz la letra R con un exponente 2 ó 3 según sea cuadrada o cúbica. i~c6gnitas se indican mediante el exponente aplicado al coefiCiente. que por haber permanecido inéditas.rti6ciaJes de "CaJcuJator" y de Oresme.----:. de velocidad o. es la siguiente: Si Be es la gñ6ca de un mov~lIento unifonnemente acelerado..---f. de carácter enciclopédico y resumen de todo el saber matemático de la época. fue Luca Pacioli.1. la suma y la resta se md. sin embargo. Aunque en la obra de Pacioli ya hay importantes atisbos en materia de simbolismo algebraico. artistas y comerciantes.PD~e grá6camente Oresme. aunque con más precisión habría que decir en una Notas complementarias mezcla de latín. nales las aportaciones de un francés." y Ores.. Li "regla de Merlon"..D.. que es la ley de ese movumento respecto deJ tiempo. ~ constante. que los intervalos sucesivos de tiempo foOllan una progresión 197 . + gt SIendo g. '" (6) Geometría.---1D t N Flg. tal oomo la eX. dando explícitamente la regla de los signos para la multiplicación y división. en tres partes. de ahJ su nombre Le Triparty en la science tÚs nombres. Como apéndice. utilizando la multiplicación por la expresión conjugada para racionalizar denominadores. el trapecio ABCD representa el espacio recorrido durante el tiempo t=A.=MN media entre las velocidades o=AS iJticiaI V-De final del mo~imiento unifonnemenle acelerado. por lo cual la escribió en lengua vulgar. una Summa de Arithrnetica. . todas las potencias de las 196 En ~to a Jos movimientos a. En efecto. A'---. base medía del tra· aqueI . no encon- traron entonces igual apoyo que los métodos de proyección central de la perspectiva. yen deñnitiva e • vt + '/igtl. Como ese trapecio equivale al rectángulo de base AD y altura MN. mientras que la tercera parte se ocupa de la resolución de ecuaciones que Chuquet denomina "equipolencia entre números" cuadráticas o v v reducibles a cuadráticas. El primero oonsidera Wla serie de movimientos uniformes. (o+ \1) /. en este campo son más origi- (1) La "regla tk Merto. de italiano y de todos los dialectos de las numerosas regiones que Pacioli visitó o en las que enseñó. taJes. son los slgwentes. poda ley del movimiento variado V _ ¡. cuya gñ6ca es EF. entre otras obras. Aparecen en una obra compuesta en 1484. Oiscípulo de Piero della Francesca y vinculado con el mundo de artistas y técnicos del Renacimiento italiano. cuyo objeto fue poner ese conocimiento a disposición de los técnicos. ejercieron menor influencia. Sin contar el entusiasmo que Pacioli muestra por la matemática en todos sus escritos(5) su mérito principal consiste en haber ofrecido en especial en su Summa un arqueo del saber matemático de su tiem- po. pero. pecto. que sirve muy bien de jalón para apreciar los progresos realizados desde Leonardo Pisano y para medir también los avances que se harán en los siglos sucesivos. Ul primera parte e E B F comprende las operaciones con enteros y fracciones..e. Nicolás Chuquet.can con las síncopas p y m. en la segunda parte se estudian las raíces y sus operaciones que maneja con gran desenvoltura. a quien se debe.tres siglos después sistematizaría Monge.

conocido' Pierro Bo. Un segmento igual a los 5/4 de GN es el radio de la circunferencia de igual perímetro que el del triánb'Ul0..uegos. es decir. 1/2=2. (3) Las primeras aritméticas impresas. de manera que al partir de un movimiento uniforme de velocidad 1. entre cUas aJgunas las lúnulas de Hip6crat~ e J. de Ios numeros naturales y d té . La matemdtica en Leonardo lJ en Dürer. El primer escrito matemático que apareció impreso es una Aritmético llamada "de Treviso".136 . que contó.s7::nOto'eso¿. .. C<luivale a la suma de)os rectángulos de altura unitaria y bases 1.. /4 en la fonna de los de e..tica. 4..::.•• . Es una obrita anónima de 62 páginas de h-. r .142.. Las libretas d d e Leonardo muestran b e apuntes. 2/4 ...:ns:.:. dedicada especial· . Cuatro años después apar·ó uo .. En efecto Oresme considera. cuya suma respectiva es el doble del primer ténnino y como el primer término el de la segunda serie es 3/. como .. (4).. '&d. (2) I.. con igual división del tiemJD en intervalos como en el caso anterior.con CI n e artista. en cambiO trae reglas n" . una suma de movinlientos alternativamente uniformes y unifonnement'e acelerados.dole práctica que trata de las cuatro operaciones y de la detenninación de la fecha de Pascua.4 . 1/2. pr. es equIvalente al triángulo AOA' y. por Fj¡. • 'l. saoclones comerciales..(_ .ogo. el espacio total recorrido será 3/ 7 el que es el resultado que da Oresme.. l. Se comprueba que para arcos menores que 3()0 el error relativo es menor que 3.. ." a sorna E 1484 e nmnos en progresión geométrica n aparece en ItLlia otra aribnética . .. Iae Bamberg publtcada el año mente a los cá. e ascua. ~8.. el segmento AV es aproximadamente igual arco :\8.. 3J 16.. que es 2. claro que duphcando la figura el recinto cuadrable..sus variadas aplicaciones de equivalencia del semicirc~lo'. 1/4. aline-. pues fue publicada en esta ciudad en 1478. ransJo"naCionel Uf: WI ClUrpo Sin umUlucion O au- • d·· .. sm mayor valor respect d las . . " de materia. cual no se conservan sino Era ecl .· . 198 199 .geométrica de primer ténnino y razón 1/2.::en~ode la propiedad de la ángulo central el semirrecto es e ye sector CIrCUlar OAB de mixtilJneo ABOB'A'A ' . 27 " }s probable que este tipo de juego lo Uevara a investigar el problema I al an.m rectificaciones aproximada.l~ntras que se con~erva actuaJSIguiente. figura en los escritos del Cusano la siguiente recl:ificación bastante aproximada para álgulos menores de ~. Como en definitiva se trata de dos progresiones geométricas de ra:LÓn 1/2.lente un ejemplar de esta '~tn:. total mente desvinculadas de su di'6 d er geométrico no que hasta pueden calill d . como las 'd ' que poseía uenos conocimientos matemáticos comprue. El "movimiento" de Oresme es aparentemente más complicado pues las áreas parciales son alternativamente de rectángulos y de trapecios. . es decir..I J que antenor.. 1.. Como solución del problema inverso de la rectificación da la regla siguiente: Sea ABe un tri:ingulo equilátero de centro de gravedad e y N un punto sobre AB tal que AN = J/ 4 AB. mienb'as que las velocidades son los ténninos de una progresión aritmética de primer término y razón 1. pero referente al espacio sob uatado· Sob-e la t . En esle caso el valor aproximado de 11' es "'135 v'2f = 3. .. Es una obra algo más Iar¡p. Y . regla que equivale t'omar para 1T el valor 'l. cu os que se presentan en las tran no se ocupa de las fechas d p . tales que sin discontinuidad en cada movimiento variado la velocidad fioal es doble de la inicial. ahora de autor . e~to semejante en Bamberg del en ".a. pero canes.. V3(l + v'2) = 3. la suma de los rectángulos de área 1/2. Según el Gusano la circunferencia es ibruai al perímetro del triáJlb"Ulo equil:itcro ins· crito en un círculo cuyo di3netro es el radio de la circunferencia a rectificar más el lado de su cuadrado inscrito.do con n y un con un punto e situado sobre la prolongación del diámetro de A a la distancia 3r de éste. . los distintos espacios recorridos serán Y2. Por último.L re e cu se propuso escribir un mento .10. el siendo el el primer término de la primera serie. 3/8.:::::Ic. Si AH es el arco de una circunferencia de radio r y D un punto de la tangente en A. y Uega a '" conclusión de que el espacio toml es el cuádruplo del espacio recorrido por el priJrer movimiento. de Nica/as de CIl. .~eCOapartrieceb~ en el Tratado de la pintura I~ ' u <U n UClones de caráct . En efecto. .. J/ 4. hasta fines del siglo XV! 15 edi' o e aJltenores. tanto.

. Para la multiplicaciÓn da ocho procedimientos y dos para la división agregando en cada caso la prueba del 9 y del 7.giCO de 16 casillas. ewuJ . cuyo objeto era poner a disposición de los artistas construceiones geanétricas que porllan serles útiles..IJ + 1¡ Uega a una ecuación .. I u. abreviadoexponentes primos' asl ' es censo..zoro~'~( ~ relato ~breviado pOr'a.ioli da sol .ent~ astalax~ Pn..ución Actualmente el primer e e mCÓl9Úta seria 69 3 /t • '" .. sus cuadrados y sus cubos.<)1 " . Agreguemos que también se le deben dibujos y proyectos de instrumentos matemá.ta::. y 6nalmpor e ~étndo de falsa posición.x do relato. de las cuales la primera se ocupa de aritmética Y de 41gebra...22 grado queda para xel valor 3..caPital a mterés compuesto con término del desarrollo en sen d la . x 3 es cubo.. la forma actual cual pasa a 1 numeros "rotos" (fracciones) OS - aproximada de polígonos regulares.m ralees cuadradas •b' 'da d Ycu 1ca5 con una R cruzada por una raya oblicua te. Algebra sincopada" intermedia ge sunbólica. por último. entre los cuaPacioli da soluciones aY.de. de los móVUes de malem'tlca Si en la parte puramente técnica Pacioli t la no. suma de los números naturales. y mi. amados trascendentes de los cuales ma concreto que llevarla a apro~.auraoo"nu.. o a escomponerla según &acciDnes continuas Siguen una serie de problemas de ari .a• se~b°tros y que en Duestra lengua ."<.-~ b (5) La obra de pacWli. Se le debe la invención de una curva de cuarto grado Y del aparato para construirla as! comO construcciones aprorimadas para trisecaf ángulos. considerar problemas resueltos l p erente atención pasa a nombre árabe recuerda.'l. cuyo enle eslima haber 11_.. ~.~ IQ I"\~ '- it. asf como de ob'aS cuestiones.a. con P Ym DUesb'os sígnos + " _. valor exacto es 3. ascendentes.ticos como compases de proporción Y un parabo16grafo que probablemente construyó Y utilUó en la construcción de espejos parabólicos. de reminiscencia babiJ' .. El método comporta un error relativo del 2 %.:n ayuda del Dios a la meta deseada.. va mucho más alI1 de sus antecesores es en cambío ínter utilizarlas que car1lClerizan es esan e ..~~ d número 2 y 3. les se destacan algunos del ti h U tmébca comercial.•. en después de lo que escribe .. luego.... pues en sus manuscritos apan.... "". ~~l 04 ~ queU=I~a:. a la madre de todos. .. abreviado ..179 . de superficies y de sólidos. ' dica Ias• letras que funcionan entonces como ' .. Recordemos.. A continuación se dan una serie de problemas: del ajedrC'Z. SlCló n..< en sus estudios acerta de las proporciones raciones refl -.e ra id ut r'~ ca aw id esl oppositionu". %> ~ . pero:llmbién llamada Algebra y Almuequivale a restauración y opo . 30 P 'ti ' .. qQe en su grabado Melancholia aparece un cuadrado má.. de los poliedros r~lares y semirregulares llenos o huecos cuyas copias iluslran el manuscrik> códice de la Divina proportione que.. donde se ocupa de curvas. Claro es que bastaba dece. respectivamenincógnibl ésta es denominada ~ti~v" ro (cuand? bay una segunda palabras especiales y abreviaturas ). Siguen luego operaciones especiales: progresiones aritméticas y geométricas. Por ejemplo..::. y a sus distintas potencias con signar las potencias de respecbvas. al b' d su lib ro que es el álgebra que inicia las" o JClO e fraseamos: "Hemos llegado con sJg\uentes palabras que paradecir.' "denominator" enseñand :parando con una raya el"numerator" del .."CC numerosos dibujos y propiedades de esas figuras: construcción o recreativa. abreviado 5 . AImu- 00:0 ":t.. sin ser una novedad es uno de los primeros que hacen su presencia en Europa occidental... (el bastan: Otra ecuacJ'ón trascendente. Después de una serie de conside ' tema al cual P'''oli d.~ 200 'Ji . en un problenuestra ecuaCIón 1: 2 ' . aClO encuentra pó rtanteosque3<x<4'hacid sustitución tomando ap:c. A la incógnita la llama . extracción aprolimada de la ralz cuadrada.. en 1498. las tres siguientes de aplicaciones al comercio. .. pues la del 9 "no es muy segura".ltado geométriCO que en versión latina es InsWutionem geornelriGarurn.. Ul Summa de Pacioli se compone de cinCO partes. En cuanto a Dürer adem:1s de utilizar las proyecciones horizontal y vertical en su escrito sobre las proporciones del cuerpo humano.. .~'.:: ..ternunologla y las abreviaturos entre el 41gebra retórica y e~.. Xl . corta la figura con la circunferencia de radio r considerando como lado del eneágono inscrito en este segundo circulo la cuerda que une los puntos de su circunferencia situados en los "bordes de cada pétalo". Yconstruir polígonos regulares.. .. Yes casi seguro que le pertenecen las figuras nada filci1es de dibujar. Con radio 3r dibuja la °llor de tres pétalos" mediante los arcos de ese radio con centros en los vértices de un triángulo equilitero.Las 6gurolS regulares atrajeron a Leonardo.secon· es muy consecuente pues (en no r pnmo re t10 de pnmo"9-S'I'f'.... vale Arte mayor o Parte especulati casos que e vulgo llama regla de la cosa o cabala en lengua "abe o caI. Por la foMa "artística" que comporta puede ser de interés seilolar la construceión del eneágono.. . óruca. As! PacioIi abrevia las palabras pI. ). se le debe un tr. ..no r~dad ~ . Pacioli ofreció a Ludovico ü Moro. no construibles exactamente con regia y compás. ~~_~portanto%=3+yyenelresultadodela Xlfflaualnente por ser ñ 2' de segundo • y peque o. ~ <> . mientras que la última esti dedicada a la geoinetrlaLa parte aritmética se inK:ia con una serie de consideraciones místicaS sobre los números par'" luego pasar a las operaciones con números "sanos" (enleros). tiene como mcógruta el tiempo en que se du lica un la tasa " del cual Pac.

. o admite números negativos. '1" 'l... purtiales tractatus divisus quinque corporum regularum.. ordenadamente sistemas de 3 Hallar ClDCO números tales qU~ eJem~'o de interés es el Siguiente: ~ente. áreas y volúmenes de figuras planas y sólidas. ~ _1 . a la derecha su b'ad .2. 1 b c::a 20. 202 203 . COmo imPOSible una rab. nuca y. ücas no reconoce ecuación 5x =o: 9:t-I no tiene .. En sus ecuaciones no aparece ninguna novedad.99 ..~Ju~~~. de los que '" BI casillas. que conoce. garla de refranes. s que en él aparecen valores nulo que Chuquet llama "menos ~..nt es y en que aplica en CJerto ... '/" 'l. por uquet COn su nota1 21 p4 iguaJ a JOO' UCC1ón COn el simbolismóactual R 4 1141 de una V4x§ + " 1 de la olrol 2 P 4 J • uaJ 4 parte y 99 m 2 V~ x +. resolviendo muestra Chuquel un claro sen. inédita. que anüguedad. 2 ' . 5 ~oes del mismo tipo U .1 de la o... Y de ChUquel. Las tres partes siguientes de la Summa tienen menor interés matemático: se refieren a la contabilidad y teneduña de libros.. cu_ aaa de radicando negati ClÓO algeb . y al resolver las ecuaciones se deja Uevar a veces por el algoritmo algebraico dando soluciones no enteras para problemas que sólo admiten ralees de esa naturaleza... el resultado rente del actual r o media..: P P1 +. con agre-. con una extensa aplicación a la llamada "partida doble".'L< . e aque una ecuación . respectiva~ SIempre 40 Chuquet Uega al esuJtadpor l. lo conociendo el radio del drculo inscrito y los segmentos en que el pun· to de tangencia del circulo divide a uoo de los lados.. polfgonos y poliedros. 4()() 1 de una part ~n 4I' ~n De do d e y "".üca resuelta Ch vo. de escaso valor matemático en tres partes. 980J e liI lIlCógnita. Sin mayores especificaciones considero! imposible la ecuación de tercer grado.r + J . Estos últimos se resuelven algebraicamente y en algunos casos complicándolos innecesariamente... Más original es el final del libro que comprende 100 problemas geométricos: gráficos y métricos. más místico que geométrico d