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Iva y Retencion en La Fuente

Iva y Retencion en La Fuente

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IMPUESTO A LAS VENTAS Concepto. Es el impuesto que se cobra sobre el mayor valor generado, sobre el valor agregado.

Aunque el impuesto se aplica sobre el precio de venta del bien o del servicio, en realidad, el impuesto corresponde solo al mayor valor que se agrega o genera por el comerciante. Por ejemplo, un comerciante compra un producto en $10.0000 por el cual paga un Iva de $1.600, luego lo vende por $15.000 y cobra un Iva de $2.400., al momento de presentar su declaración de Iva, el comerciante solo pagara la diferencia entre el Iva que genero (2.400) y el Iva que pago inicialmente (1.600), lo que significa que el comerciante solo pagara la suma de $800, que es exactamente el Iva correspondiente al valor que el comerciante le agrego al producto vendido, ya que lo compro en $10.000 y lo vendió en $15.000, es decir, le agrego un valor de $5.000 que multiplicado por la tarifa general que es del 16% da un valor de $800. Quien paga la totalidad el Iva es el consumidor final, pues al no poderlo vender o agregarle valor, no puede descontar el Iva pagado como en el caso del comerciante. Causación del Impuesto a las ventas El impuesto a las ventas se causa en el momento en que se enajena un bien, o se vende o presta un servicio. El estatuto tributario define específicamente cuando se causa el Iva: ARTICULO 429. MOMENTO DE CAUSACIÓN. El impuesto se causa: a. En las ventas, en la fecha de emisión de la factura o documento equivalente y a falta de éstos, en el momento de la entrega, aunque se haya pactado reserva de dominio, pacto de retroventa o condición resolutoria. b. En los retiros a que se refiere el literal b) del artículo 421, en la fecha del retiro. c. En las prestaciones de servicios, en la fecha de emisión de la factura o documento equivalente, o en la fecha de terminación de los servicios o del pago o abono en cuenta, la que fuere anterior. d. En las importaciones, al tiempo de la nacionalización del bien. En este caso, el impuesto se liquidará y pagará conjuntamente con la liquidación y pago de los derechos de aduana. PARAGRAFO. Cuando el valor convenido sufriere un aumento con posterioridad a la venta, se generará el impuesto sobre ese mayor valor, en la fecha en que éste se cause. La contabilidad del contribuyente o responsable del impuesto a las ventas, debe reflejar claramente las operaciones gravadas, excluidas y exentas de Iva. La cuenta de Iva debe permitir identificar individualmente cada ingreso según su naturaleza con respecto al impuesto a las ventas.

Así lo dispone el artículo 4 del decreto 1165 de 1996: Identificación de las operaciones en la contabilidad. Sin perjuicio de la obligación de discriminar el impuesto sobre las ventas en las facturas, los responsables del régimen común deberán identificar en su contabilidad las operaciones excluidas, exentas y las gravadas de acuerdo con las diferentes tarifas. Además, en el caso de las operaciones gravadas, si el responsable maneja tarifas de Iva diferenciales, igualmente la contabilidad debe permitir la identificación de cada operación según su tarifa. Ello implica que en la cuenta de “Impuesto sobre las ventas por pagar” [2408], es preciso crear las cuentas auxiliares y subauxiliares necesarias que permitan identificar cada operación según su naturaleza y tarifa. Esa especificación debe realizarse tanto en el Iva generado como en el Iva descontable, al igual que en la cuenta de ingresos, y en algunos casos en las cuenta de costos y gastos, puesto que esta información es solicitada en la declaración de Iva. En el caso del Iva generado, es preciso identificar las operaciones según su tarifa, puesto que el formulario de Iva contiene un renglón para cada tarifa, de modo que obligatoriamente la contabilidad debe permitir la identificación del Iva generado según la tarifa aplicada. En el caso de las compras, no es necesario especificarlas según su tarifa, puesto que este dato no es exigido en el formulario de Iva, sólo se exige el tipo de compra [gravada, no gravada]. El plan único de cuentas para comerciantes sólo contempla la cuenta de Iva a nivel de cuenta [cuatro primeros dígitos (2408)], lo que implica que el responsable, libremente pueda elegir las subcuentas, auxiliares y subauxiliares que requiera. A manera de ejemplo podemos decir que la subcuenta 240805 corresponde al Iva generado. La cuenta auxiliar 24080501 corresponde al Iva generado a la tarifa general y la cuenta auxiliar 24080502 corresponde al Iva generado a la tarifa del 10%, etc. Igual procedimiento se puede seguir con la cuenta de ingresos, costos y gastos en caso de ser necesario. Hecho generador en el impuesto a las ventas El Iva se genera al realizar una venta, al prestar un servicio, al realizar una importación, la realización de juegos de azar, etc. Es de anotar que el Iva solo se

genera en las casos anteriores solo si se trata de un bien o servicio gravado, de lo contrario no se genera Iva. Responsables del Impuesto a las ventas Son responsables del Impuesto sobre las ventas todas las personas jurídicas y naturales que vendan productos o presten servicios gravados. Los responsables del impuesto a las ventas se dividen en dos grupos: 1. Los responsables del Iva que pertenecen al Régimen 2. Los responsables del Iva que pertenecen al Régimen común simplificado

Los responsables que pertenecen al régimen simplificado son las personas jurídicas y las personas naturales que no cumplan con los requisitos para pertenecer al régimen simplificado. Vale recalcar, que toda persona jurídica, por el solo hecho de ser jurídica pertenece al régimen común en el impuesto sobre las ventas. Pero en el caso de las personas naturales, solo pertenecen al Régimen común aquellas personas que no cumplen con uno de los requisitos para pertenecer al régimen simplificado, de modo pues que la definición mas sencilla y elemental de régimen común, es aquel responsable del impuesto a las ventas que no pertenezca al Régimen simplificado, por lo que si se quiere determinar si una persona natural pertenece o no al régimen común, primero debe observarse si se cumple con los requisitos establecidos para poder ser parte del Régimen simplificado, de lo contrario por descarte se concluye que se pertenece al régimen común. Lo anterior se da claro esta, siempre y cuando tanto las personas jurídicas como naturales vendan productos o presten servicios gravados con el impuesto a las ventas. Base gravable en el impuesto sobre las ventas La base gravable el valor total de la operación gravada con el impuesto a las ventas. Hacen parte de la base gravable elementos como gastos directos de financiación ordinaria, extraordinaria, o moratoria, accesorios, acarreos, instalaciones, seguros, comisiones, garantías y demás erogaciones complementarias, aunque se facturen o convengan por separado y aunque, considerados independientemente, no se encuentren sometidos a imposición (Art. 447 E.T). Tarifas del Impuesto a las ventas Existe una tarifa general del 16% y una serie de tarifas diferenciales.

RETENCION EN LA FUENTE

Todos hablamos de la retención en la fuente, de los conceptos de retención, las bases y tarifas de retención, y son pocas las personas que se preguntan qué es en sí la retención en la fuente. La creencia general, es que la retención en la fuente es un impuesto, algo que es absolutamente equivocado. La retención en la fuente no es un impuesto, sino un mecanismo de recado anticipado de un impuesto. La retención en la fuente, lo que hace es recaudar un impuesto en el momento en que ocurre el hecho generador del mismo. Los impuestos operan por periodos que pueden ser mensuales, bimestral, anuales, etc., lo que significa que el estado para poder cobrar o recaudar un impuesto debe esperar a que transcurra el periodo del impuesto. Mediante la figura de la retención en la fuente, el estado ya no debe esperar por ejemplo un año para recaudar el impuesto de renta, sino que cada mes lo cobra, de esta forma asegura un flujo constante de recursos. La retención en la fuente, es pues una forma de recaudar un impuesto lo más pronto posible, sin tener que esperar a que transcurra el periodo del impuesto. Por ejemplo, cuando se hace una venta se obtiene un ingreso, y un ingreso por venta de productos o servicios es una operación que conduce a que el contribuyente pueda incrementar su patrimonio, por lo que es un ingreso que puede estar gravado con el impuesto de renta, razón por la cual, al momento que el cliente hace el pago, éste debe retener un valor por concepto de impuesto de renta. Es por eso que si la venta es de $100 el cliente pagará sólo $96,5 pues los otros $3,5 los retiene como anticipo o pago anticipado del impuesto de renta, así que al momento de hacer cada venta, el contribuyente va pagando el impuesto que va generando, de suerte que al finalizar el año, muy posiblemente ya haya pagado todo el impuesto que le corresponde por ese año, y quizás hasta le sobre generando un saldo a favor. Como la retención en la fuente es un mecanismo de recaudo anticipado de un impuesto, para cada impuesto hay retención. Hay retención en la fuente para el impuesto de renta, el impuesto de Iva, de Timbre y de industria y comercio.

Otro concepto generalizado equivocado es el de asimilar el término retefuente con retención en la fuente a título del impuesto de renta, lo cual no es correcto toda vez que existe retefuente por renta, retefuente por iva, retefuente por Ica, etc La Retención en la fuente es una figura o mecanismo que busca recaudar anticipadamente un impuesto. Mediante este sistema se asegura el recaudo de un impuesto al momento de ocurrir el hecho generador. Pero existen algunos casos en que la retención en la fuente no se debe practicar. La retención en la fuente debe practicarla el comprador, es decir, quien hace el pago (Agentes de retención) y en los siguientes casos no se debe efectuar: Cuando el valor de la compra o el servicio no supere la base mínima para aplicar retención (27 UVT en compras y 3 en servicios). Cuando el sujeto pasivo (quien vende el producto o presta el servicio) es une empresa perteneciente al Régimen especial en el Impuesto a la renta (Cooperativas, ONGs, fundaciones, etc.). Cuando el pago se hace un persona o empresa que no es contribuyente en el impuesto a la renta. Cuando en algunos casos por expresa disposición legal no se debe practicar retención en la fuente. No se debe practicar retención en la fuente sobre rentas consideradas exentas. No se debe practicar retención en la fuente sobre los Ingresos no constitutivos de renta ni ganancia ocasional. Tampoco se practica retención en la fuente sobre las transacciones que se realicen en la bolsa de energía. No se practica retención en la fuente a la Nación, los Departamentos y sus asociaciones, los Distritos, los Territorios Indígenas, los Municipios y las demás entidades territoriales, las Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible, las Áreas Metropolitanas, las Asociaciones de Municipios, las Superintendencias, las Unidades Administrativas Especiales, las Asociaciones de Departamentos y las Federaciones de Municipios, los Resguardos y Cabildos Indígenas, los establecimientos públicos y los demás establecimientos oficiales descentralizados, siempre y cuando no se señalen en la ley como contribuyentes. No se debe practicar retención en la fuente cando el vendedor del bien o prestador del servicio es un autorretenedor, puesto que éste es el responsable de la retención y es el mismo quien debe practicar la respectiva retención.

En el caso de las entidades del régimen especial, de los no contribuyentes y de quienes se encuentran exentos del impuesto de renta, para que no se les efectúe retención en la fuente, deben demostrar o acreditar ante el agente de retención su calidad de exentos o no contribuyentes, de lo contrario el agente de retención debe aplicar la respectiva retención en la fuente. Presentar la declaración de retención en la fuente es uno de los requisitos formales que debe cumplir todo agente retenedor. La declaración de retención en la fuente se debe presentar cada mes y se debe presentar aun en los casos en que no se haya practicado retenciones en ese mes, por lo que será necesario presentarlas en ceros de ser el caso. Se exceptúa de esta obligación las juntas de acción comunal, quienes no están obligadas a presentar la declaración de retención en la fuente si en el mes a declarar no practicaron retenciones. La declaración de retención debe ser presentada por todas las personas jurídicas, incluidas las personas jurídicas pertenecientes al régimen especial, puesto que existe la creencia entre algunos contribuyentes de que las empresas pertenecientes al régimen especial en el impuesto de renta, no están obligadas a practicar retención, lo cual es equivocado. Deben presentar la declaración de retención en la fuente las personas naturales que sean agentes de retención y las que sin serlo, pertenezcan al régimen común. En el caso de las personas naturales que pertenecen al régimen común, por disposición del artículo 437-1 del estatuto tributario, deben asumir el Iva en las adquisiciones que realice a personas pertenecientes al régimen simplificado, procedimiento que se debe realizar mediante el mecanismo de retención en la fuente, de suerte que estas personas se convierten en agentes de retención por este único concepto y en consecuencia deberán cumplir con todas las obligaciones formales de un agente de retención. Uno de los requisitos que debe cumplir la declaración de retención en la fuente para que se considere válidamente presentada, es pagar las retenciones al momento de la presentación de la declaración, puesto que no hacerlo es una causal para considerarla como no presentada según el numeral e del artículo 580 del estatuto tributario. Cuando en una factura de compra, se incluyen varios conceptos con tarifas de retención en la fuente diferentes, en lo posible se debe aplicar la tarifa correspondiente a cada concepto. Es parte el trabajo diario encontrarnos con facturas que relacionan mas de un concepto de retención en la fuente y no sabemos cual de todos aplicar.

En los casos en que cada concepto de retención se puede identificar sin problema, pues se aplica la tarifa de retención que por norma le corresponda a cada uno de los conceptos relacionados en la factura. El problema surge cuando no están identificados los conceptos en la factura, caso en el cual es necesario identificar el concepto que prima en la factura, y aplicar la tarifa correspondiente. Supongamos una factura por la compra de algunos elementos de ferretería por $5.000.000 más el servicio de instalación por $500.000. En este caso hay dos conceptos claramente definidos cuales son compras y servicios, por lo que se puede aplicar la tarifa de cada uno. Pero si la factura fuere global, es decir, una factura por $5.500.000 por compra de materiales de ferretería y su instalación, no es posible identificar ni el concepto ni el valor de cada concepto por lo que no se podría aplicar los dos conceptos sino que se hace necesario aplicar un solo concepto, el cual hay que identificar primero. Es claro que en el ejemplo hay dos conceptos de retención implicados: compras y servicios. En este caso no es difícil concluir que el concepto que prima es el de compras, puesto que lo que se compró fue un material el cual incluía el servicio de instalación, por lo que se habrá de aplicar la tarifa correspondiente a compras. Si lo que se factura por ejemplo es el servicio de mantenimiento de un vehículo y para ellos es necesario el cambio de un repuesto de menor valor el cual es colocado por quien presta el servicio, el factor que prima es el servicio, puesto que lo pactado fue un mantenimiento y no la compra de un repuesto. Para determinar cual entre varios conceptos es el que prima, se debe tener como punto de referencia el objeto o el fin de lo contratado o facturado, puesto que una cosa es contratar el mantenimiento y reparación de un computador lo cual puede implicar el cambio de la mitad de las partes, y otra muy diferente es comprar un computador con instalación incluida. En el primer caso el concepto es claramente de servicios y en el segundo de compras. Lo mas sano es procurar identificar en cada factura los diferentes conceptos de retención, no solo para efecto de la aplicación de retención, sino para asuntos propios de la contabilidad como lo es el manejo de los costos de venta de los diferentes productos y servicios de la empresa. No se podrá identificar correctamente el costo asignable a cada producto y actividad si al facturarlos no se discriminan, por lo que la información resultante es de poca utilidad para efecto de toma de decisiones referente al manejo de los costos.

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