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Comentario Biblico, Antiguo y Nuevo Testamento

Comentario Biblico, Antiguo y Nuevo Testamento

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Publicado porM. Camilo
Esto es de gran ayuda permitiendo más claridad a pasajes en la escritura.
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INTRODUCCIÓN

Oseas fue uno de los cuatro “profetas escritores” (profetas cuyas profecías
fueron escritas y preservadas para nosotros en la Biblia) que vivieron en el siglo
VIII a. de J.C. Esos cuatro fueron (en orden aprox. cronológico): Amós y
Oseas, que profetizaron en Israel, el reino del norte, e Isaías y Miqueas, que
profetizaron en Judá, el reino del sur.

Vivieron en tiempos de afluencia comparativa en Israel y en Judá. Esta
afluencia, sin embargo, no era compartida. Los ricos y poderosos se hacían
más ricos y más poderosos a costa de los pobres y vulnerables. Todos los
profetas hablaron de esta situación, pero tenían diferentes énfasis. Mientras que
Amós se concentró en las injusticias sociales del pueblo, Oseas hizo hincapié en
su infidelidad a Dios y en su idolatría.

OSEAS EL PROFETA

Aunque no sabemos muchos detalles de la vida de Oseas (p. ej. de dónde vino,
o quién era Beeri su padre) sus circunstancias fueron de suprema importancia
para hacer comprender el significado de su mensaje. Por ejemplo, se casó con
Gomer, una mujer que resultó ser infiel como el pueblo de Israel. Ella lo dejó
por otro y al hacerlo, dio un cuadro exacto del pueblo de Israel que dejó a
Dios para “ir tras otros dioses”. A Oseas, sin embargo, le ordenaron ir y recibir
de nuevo a su esposa, para así proveer una poderosa ayuda visual para el
mensaje que Dios tenía para su pueblo: “Has pecado y debes ser castigado,
pero volveré a tomarte y restauraré nuestra relación” (ver los caps. 1, 3
especialmente).

La esposa del profeta le dio tres hijos, cada uno de los cuales recibió un
nombre profético: “Jezreel”, “compasión-no-mostrada” y “no-mi-pueblo” (vea
en <280104>

Oseas 1:4-9). Juntos hablan del juicio de Dios, pero el juicio también es

revertido (<280110>

Oseas 1:10—2:1, 21-23).

Oseas parece haber tenido un ministerio profético de más de treinta años,
como podemos ver por los reyes enlistados en <280101>

Oseas 1:1, y por alusiones

a eventos históricos en el libro. Probablemente recibió su llamamiento a
profetizar alrededor del 760 a. de J.C., hacia el fin del reinado de Jeroboam II
(c. 793-753 aprox.) y continuó por cerca de 30 años. En este año tuvo lugar la
llamada guerra sirio-efratea. Siria e Israel (el reino del norte, frecuentemente
llamado Efraín) trataron de obligar a Judá a unirse a ellos en rebelión contra
Asiria. Judá rehusó unirse y apeló a Asiria, que entonces venció a Siria y a
Israel sin problema. Oseas puede muy bien haber profetizado casi hasta el
tiempo de la caída de Samaria en 722.

Oseas proclamaba su mensaje verbalmente en los lugares naturales de reunión.
Estos incluirían santuarios (p. ej. Betel y Gilgal; 4:15) donde la gente venía a
adorar y a ofrecer sacrificio, y las puertas de las ciudades, donde los ancianos
se reunían a arreglar disputas legales. El probablemente pasó algún tiempo en
Samaria, la capital, que aparece en varias profecías (p. ej. <280701>

Oseas 7:1; 8:5,

6).

En vista de las referencias a Judá en el libro (p. ej. <280101>

Oseas 1:1, 7, 11; 4:15;
5:10-14), es posible que Oseas se haya refugiado allí en algún punto de su
ministerio. Esto explicaría cómo sus profecías llegaron a conservarse cuando el
reino del norte fue destruido (ver también la gráfica en pág. 656).

TRASFONDO HISTORICO

Durante la primera parte del siglo VIII a. de J.C. los grandes poderes del
mundo conocido eran menos dominantes de lo que habían sido: Asiria y
Babilonia estaban en lucha en otras partes y Egipto era comparativamente débil
(ver gráfica de tiempo en la pág. 34). Esto permitía a las naciones más
pequeñas de Palestina expandirse y entrar libremente en negocios. Jeroboam II
fue un rey malo, según <121423>

2 Reyes 14:23-29; logró éxitos militares, pero
causó sufrimiento al pueblo de Israel. Fue el cuarto y último en la dinastía de
Jehú, quien había sido ungido rey por un representante del profeta Eliseo (<120901>

2

Reyes 9:1-10) para destruir la línea de Acab. Jehú entonces mató a Joram
(<120924>

2 Reyes 9:24) que había estado recuperándose de sus heridas en Jezreel,
y siguió esto con una masacre del resto de su familia (<121001>

2 Reyes 10:1-8),
también en Jezreel. Habiendo probado el sabor de la sangre, aparentemente fue
más allá de los mandatos de Dios. Mató a “todos los principales” de Acab, a
sus “amigos íntimos” y a “sus sacerdotes” (<121011>

2 Reyes 10:11) y continuó

matando un templo lleno de adoradores de Baal (<121018>

2 Reyes 10:18-28). El

elogio dado en <121030>

2 Reyes 10:30 se modifica severamente por la referencia de

Oseas a “los hechos de sangre de Jezreel”, como lo es por la declaración de
que “no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar
a Israel” (<121029>

2 Reyes 10:29). Jehú fue sucedido por su hijo Joacaz y por su
nieto Joás. El tercer rey después de Jehú fue el antes mencionado Jeroboam II,
el hijo de Joás.

Segundo Rey. 15 nos cuenta cómo, cuando Jeroboam murió (753) hubo una
serie de reinados breves y asesinatos. Zacarías (no el profeta de Judá), hijo de
Jeroboam, fue asesinado por Salum, quien a su vez fue asesinado por
Menajem. Pecaías, hijo de Menajem, lo sucedió, pero después de dos años fue
asesinado por Pécaj, quien después fue asesinado por Oseas. (Este nombre en
heb. se deletrea igual que Oseas el profeta, pero claramente no eran la misma
persona.) <280101>

Oseas 1:1 no se refiere a esos reyes aunque coincidan
parcialmente con los reyes de Judá mencionados. Esto es posiblemente porque
cada uno era tan significativo.

Los reyes de Judá eran Azarías (también conocido como Uzías; c. 791-740),
Jotam (c. 750-732), Acaz (c. 744-716) y Ezequías (c. 716-687). Nótese que
las fechas se sobreponen. Esto se debe a que ellos adoptaron un sistema de
corregencia; el hijo del rey era designado corregente antes que el rey muriera.
Esto servía para hacer el cambio más suave y menos vulnerable a
levantamientos e intentos de golpes de Estado.

El contexto religioso en el que Oseas profetizó se refleja en muchas partes del
libro. Los israelitas bajo Josué habían conquistado la tierra de Canaán, pero
habían fracasado en destruir los pueblos ya establecidos allí. Ellos y sus
descendientes y su religión continuaron. Los cananeos adoraban muchos
dioses, el principal de los cuales era Baal. Se suponía que Baal era el dios que
daba fertilidad a la tierra. De acuerdo con un mito muy extendido, él fue
matado por Moth, el dios del verano y de la sequía, pero resucitó de los
muertos después que la diosa Anath vengara su muerte. Esta muerte y
resurrección reflejaba el ciclo anual de las estaciones. La religión cananea tenía
el propósito de dar fertilidad a la tierra; no daba un gran valor a la moralidad.
En los templos, los hombres podían “adorar” a Baal y estimularlo a actos de
fertilidad por medio de tener cópula sexual con prostitutas “sagradas”
residentes.

Israel se suponía que debía adorar a un solo Dios, “Jehova”, que no tenía diosa
consorte. El no podía ser manipulado por rituales, en lugar de eso requería

estricta obediencia. Claramente las dos religiones eran incompatibles, pero los
israelitas trataban de mezclarlas (<111821>

1 Reyes 18:21).

EL TEXTO DE OSEAS

El texto del libro de Oseas es uno de los más oscuros en el AT. Parece haber
sufrido en el proceso de ser copiado por una generación tras otra de escribas.
A menudo, por eso, no podemos estar seguros del significado detallado de un
pasaje particular. No obstante, la enseñanza general raramente está en duda;
nosotros simplemente debemos estar satisfechos con menos precisión de la que
nos gustaría.

LA TEOLOGIA DE OSEAS

El mensaje básico de Oseas es que Dios ama a Israel. Sin embargo, ellos han
pecado tan gravemente que él está obligado a castigarlos. No obstante, no los
ha abandonado para siempre y los restaurará para sí de nuevo. Oseas hace uso
de un número de imágenes poderosas para capacitar a sus oyentes a
comprender lo que está diciendo.

Oseas hace hincapié tan fuertemente como es posible en que hay solamente un
Dios para Israel: Jehovah. No hay lugar en absoluto para otros dioses. Los
israelitas habían apostatado al pensar que los cananeos tenían razón acerca de
Baal y de la fertilidad de la tierra. Jehovah bien podía haber hecho algunas
cosas para los israelitas, como sacarlos de Egipto, pero ellos pensaban que tal
vez necesitaban estar en buenas relaciones con el dios de la tierra también
(<280205>

Oseas 2:5). Oseas señala la seriedad de este error (<280208>

Oseas 2:8): por

causa de éste Dios quitará las bendiciones que él les dio primero, y hará que
Israel comprenda la verdadera fuente de sus bendiciones. Ella tendrá un tiempo
de privación (<280203>

Oseas 2:3, 6, 9) pero finalmente regresará a Dios y

encontrará restauración.

El pacto de Dios con Israel forma la base del mensaje de Oseas. El escogió a
Abraham y a sus descendientes para ser su pueblo. Ellos entraron en una
relación exclusiva con él que se expresa varias veces en la Biblia en las
palabras: “Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios” (p. ej. <011707>

Génesis 17:7, 8;

<243131>

Jeremías 31:31-33; <380808>

Zacarías 8:8). En Oseas la palabra “pacto” ocurre

solamente en <280607>

Oseas 6:7 y 8:1, pero hay muchas alusiones a él. El nombre
del tercer hijo de Oseas: “no-mi-pueblo” significa el juicio más serio posible: el
rompimiento del pacto y un rechazamiento de Israel como pueblo de Dios.

Oseas se refiere frecuentemente a eventos de la historia antigua de la nación,
cuando Dios sacó a Israel de Egipto e hizo de él su pueblo (p. ej. <280215>

Oseas

2:15; 9:10; 11:1-4). Es interesante que él no se refiere a los hechos escuetos de
la liberación (el éxodo, el cruce del mar Rojo, etc.), sino a las implicaciones
personales de esos eventos.

Esto significa una poderosa declaración acerca de la singularidad de Jehovah.
Sólo él es Dios, y tiene poder para dañar o sanar. Sólo él ha entrado en un
pacto con Israel. Por tanto, es sabio y también justo que Israel se someta a él
solamente. Las consecuencias de apartarse son lamentables, pero hay una
invitación de gracia a volverse a un Dios amoroso que los escogió en primer
lugar. Este es claramente el Dios del NT y también del AT.

El profeta usa muchas metáforas y símiles para comunicar su mensaje. Dios es
descrito como un esposo (con Israel como la esposa; <280202>

Oseas 2:2-20);

como un padre (con Israel como un hijo; <281101>

Oseas 11:1-11); como un

sanador (sanando al enfermo Israel; <280513>

Oseas 5:13; 6:1, 2; 7:1; 14:4); y como
un cazador de aves (con Israel como las aves atrapadas en su red; <280712>

Oseas

7:12; 9:11). El se compara a un león (<280514>

Oseas 5:14), a un leopardo y a una

osa (<281307>

Oseas 13:7, 8); al rocío (14:5), al invierno y a la lluvia tardía

(<280603>

Oseas 6:3), al ciprés verde (<281408>

Oseas 14:8), ¡y hasta a la polilla y la

carcoma (<280512>

Oseas 5:12)! Otras figuras usadas de Israel son la de una vaca

(<280416>

Oseas 4:16; 10:11), vid y el vino (<281001>

Oseas 10:1; 14:7), uvas e higos

(9:10), un lirio, el olivo y el cedro de Líbano (<281405>

Oseas 14:5, 6), un hijo torpe

recién nacido (13:13), una torta no volteada (<280708>

Oseas 7:8), un arco fallido

(<280716>

Oseas 7:16) y niebla de la mañana, tamo y humo (<281303>

Oseas 13:3).

BOSQUEJO DEL CONTENIDO

El libro de Oseas es más una antología de sus profecías que un libro con un
tema continuo corriendo a través de él. Sin embargo, las profecías han sido
agrupadas en dos partes principales. En los caps. 1-3 encontramos detalles
biográficos (y autobiográficos) concernientes al matrimonio de Oseas, junto con
profecías relacionadas con su significado por la esposa de Jehovah, Israel.

En los caps. 4-14 hay un diseño alternante de juicio y esperanza. Se nos da el
cuadro muy fuerte de la lucha de Dios por recuperar a su pueblo infiel. El libro
termina con una invitación de gracia y promesa para Israel, y una nota para que

el lector aprenda de lo que se ha dicho (cf. las palabras de Jesús en

<410409>

Marcos 4:9, 23; 7:15, 16).

<280101>

Oseas 1:1 Título

<280102>

Oseas 1:2—3:5 El matrimonio de Oseas y su mensaje

1:2, 3 Oseas se casa de acuerdo con las instrucciones de Dios
1:4-9 Tres hijos con nombres proféticos
1:10—2:1 Promesa que sigue al juicio: un vislumbre de un futuro más
brillante
2:2-13 Profecía de juicio: castigo para Israel, la esposa infiel
2:14-23 Promesa que sigue al juicio: cortejo a la esposa infiel para que
regrese
3:1-5 Oseas toma “una mujer” para que sea de nuevo su esposa

<280401>

Oseas 4:1—14:9 Profecías de juicio y promesas de restauración

4:1-3 La controversia del Señor con Israel
4:4-9 La ley rechazada: los sacerdotes son especialmente culpables
4:10-19 Un espíritu de prostitución en la adoración
5:1-7 Los sacerdotes, los israelitas y la realeza condenados
5:8-12 Efraín/Israel será desolada por un enemigo
5:13-15 Asiria no puede ayudar a Israel
6:1-6 El veleidoso amor de Israel y lo que Dios requiere
6:7-11a Israel ha sido infiel al pacto y también Judá
6:11b—7:2 Dios quiere sanar, pero el pecado de Israel lo impide
7:3-12 El pecado de Israel descrito por varias metáforas
7:13-16 Ellos rehúsan volverse al Señor
8:1-14 Sembrar viento y cosechar torbellino
9:1-6 Juicio: los festivales religiosos serán cortados
9:7-9 Ridículo para los siervos de Dios
9:10-17 Más lecciones de la historia: las raíces del pecado de Israel
10:1-10 Agricultura, religión equivocada y reyes: un juicio y una elección
10:11-15 Labranza, siembra y batalla: metáforas de juicio
11:1-11 Israel como hijo amado de Dios
11:12—12:8 La falsedad de Israel ilustrada y condenada
12:9-14 Fue traído de Egipto y será juzgado
13:1-16 Más descripciones de juicio
14:1-8 Un llamado al arrepentimiento y una promesa de bendición
14:9 Un dicho final de sabiduría

COMENTARIO

1:1 TITULO

Véase la Introducción (Oseas el profeta). Este versículo representa el
encabezado de todo el libro. No debe tomarse demasiado lit., porque
claramente incluye alguna narrativa que pone las verdaderas profecías en su
contexto (caps. 1; 3).

1:2—3:5 EL MATRIMONIO DE OSEAS Y SU MENSAJE

El criterio adoptado en este comentario es el tradicional: Oseas se casó con una
esposa que resultó ser infiel. Ella lo dejó, pero Oseas la tomó de nuevo.
Véanse en <280301>

Oseas 3:1-5 las razones para sostener este criterio.

1:2, 3 Oseas se casa de acuerdo con las instrucciones de Dios

Hay gran énfasis en estos vv. en una palabra que significa “prostitución” o
“fornicación” (es decir, cópula sexual impropia). Lit., el v. 2 dice: “Toma para ti
una esposa de prostitución e hijos de prostitución, porque la tierra se ha
entregado toda a la prostitución apartándose de JEHOVAH.” El significado
directo sería “casarse con una prostituta/fornicaria...”, pero es improbable que
a Oseas le hubieran ordenado hacer algo tan en contra de la ley (véase, p. ej.

<032113>

Levítico 21:13-15; <052213>

Deuteronomio 22:13-21). Tal vez, por eso,
significa: “Cásate con alguien que viene de una situación en la que la
prostitución es normal” o (más probablemente) “cásate con alguien que
resultará ser una prostituta”. En otras palabras, Oseas, mirando en
retrospectiva su matrimonio roto, considera que fue la voluntad de Dios que él
se casara con tal persona.

Hijos de prostitución (fornicación) puede sencillamente describir la situación
en la que nacieron (es decir, hijos que crecerían entre prostitutas/fornicarias,
etc.), o puede significar “nacidos a una mujer que es prostituta/fornicaria”.
Algunos piensan que Oseas no era el padre, pero esto es improbable. Cuando
menos podemos estar seguros de que el primer hijo fue de Oseas (el v. 3 dice
que Gomer le dio a luz un hijo).

Como con muchos pasajes en los que hay incertidumbre, podemos estar
seguros de los hechos básicos: Oseas se casó con alguien que actuó
inmoralmente cuando menos después del matrimonio. Esto es importante para

la analogía con Israel y Dios (3b), pero la naturaleza exacta de la inmoralidad
no es importante. Tal experiencia iba a darle a Oseas un entendimiento más
profundo del amor de Dios por Israel, y una manera más eficaz de comunicar
eso a sus compatriotas israelitas que lo que las palabras solas pudieran haber
hecho.

1:4-9 Tres hijos con nombres proféticos

Gomer, la esposa de Oseas, tuvo tres hijos: un hijo, una hija y después otro
hijo. El primero fue llamado Jezreel, el nombre de una llanura entre las
montañas de Samaria y Galilea y un prominente campo de batalla en Israel. El
nombre es un recordatorio de “los hechos de sangre de Jezreel” (véase la
Introducción), una expresión que a menudo significa matanza o delito de
sangre. Había habido más de una masacre en este lugar. Aunque Jehú fue
autorizado para aniquilar la casa de Acab, el fue más allá de su cometido. Sus
motivos fueron influidos por interés propio, y finalmente fracasó en controlar la
adoración a Baal. Es beneficioso notar que la promesa de <121030>

2 Reyes 10:30
no impidió que Jehú incurriera en la ira y el juicio de Dios. Ser un instrumento
del juicio de Dios debe inspirar temor.

El juicio de Israel es que serán derrotados en el lugar donde el pecado fue
cometido; el castigo está de acuerdo con el crimen. El arco de Israel significa
la fuerza militar de la nación. Jezreel es un nombre especialmente útil porque
significa un momento particular del pecado de Israel que representa la totalidad
del pecado de la nación; significa “Dios desparrama” o “Dios siembra”, es
decir, tiene un significado negativo o positivo (<280111>

Oseas 1:11; 2:22, 23); y
suena muy parecido a “Israel” en heb., lo que satisface el amor de los escritores
hebreos por los juegos de palabras.

Lo-rujama es el nombre de la hija de Gomer (posiblemente no de Oseas,
puesto que no dice “le dio a luz una hija”, pero no podemos estar seguros de
esto). Rujama tiene conexión con la palabra ‘matriz’, e indica la clase de cálida
compasión que una madre tiene por su hija. El AT a menudo habla de Dios en
esta manera (p. ej. <281403>

Oseas 14:3; <202813>

Proverbios 28:13), pero aquí se

anuncia que él ya no tratará con Israel de esta manera.

El nombre del tercer hijo, Lo-ammí (‘no-mi-pueblo’) significa la más
devastadora palabra de juicio. Israel ya no es más el pueblo electo de Dios.
Los eventos de su historia de salvación —el éxodo de Egipto (<281209>

Oseas 12:9,

13), el paso del mar Rojo, las peregrinaciones por el desierto, la conquista de

Canaán— todos fueron negados (cf. también esos lugares donde se habla de
un regreso a Egipto, p. ej. <280813>

Oseas 8:13; 9:3, 6; 11:5). Por supuesto, todavía
está abierto a que los individuos sean fieles a Jehovah y encuentren aceptación
(como muchos extranjeros lo hicieron a lo largo de la historia de Israel,
incluyendo a Rut y a Rajab). Y, como veremos, el camino de regreso a Dios
todavía está abierto (<281108>

Oseas 11:8, 9; 14:1-7).

1:10—2:1 Promesa que sigue al juicio:
un vislumbre de un futuro más brillante

Parece prematuro, a primera vista, mencionar la esperanza más allá del juicio
en este punto de la profecía. Oseas todavía tiene mucho más juicio que
anunciar (¡<280201>

Oseas 2:1-13 y la mayor parte de los caps. 4—14!). Sin
embargo, el libro está arreglado así como para dar un bosquejo de todo el plan
de Dios en los caps. 1—3 en términos de la figura de esposo-esposa, antes de
seguir con profecías más detalladas. Más aun, los primeros tres capítulos están
arreglados como un emparedado doble: narración (<280102>

Oseas 1:2-9),

esperanza (<280110>

Oseas 1:10—2:1), juicio (<280202>

Oseas 2:2-13), esperanza

(<280214>

Oseas 2:14-23), narración (<280301>

Oseas 3:1-5).

Esta estructura ayuda a lograr cuando menos tres cosas. Primera, muestra que
el plan de Dios está unificado; él no es un oportunista que solamente se aviene
para ver cómo resultarán las cosas. Segunda, muestra el movimiento de la
acción de principio a fin, cronológicamente, de la armonía a la discordia, y
vuelta (mediante el punto de decisión en <280207>

Oseas 2:7b) a la armonía entre
Jehovah e Israel. Tercera, muestra cómo los eventos del matrimonio de Oseas
estaban ligados con su mensaje acerca de Dios y su pueblo.

El número de los hijos de Israel será como la arena del mar... (10) recuerda
la promesa a Abraham (<012217>

Génesis 22:17; 32:12), y es, por tanto, una manera
indirecta de decir que el pacto será restaurado. En lugar de en otras versiones
es traducido “en el lugar en donde”, o sea el lugar en donde los nombres fueron
dados públicamente.

La promesa de que Israel y Judá serán reunidos ocurre en varios lugares en el
AT (p. ej. <231112>

Isaías 11:12, 13; <242305>

Jeremías 23:5-8; <263715>

Ezequiel 37:15-28).
Es difícil ver cómo se cumplió históricamente, puesto que el reino norteño de
Israel dejó de ser una nación en 722 a. de J.C. cuando Samaria, la ciudad
capital, cayó ante los asirios. La gente fue deportada, y la población se mezcló

por vastas zonas del Imperio Asirio. Es posible, sin embargo, ver el
cumplimiento en un número de maneras:

a. El pueblo del norte mantuvo su identidad y siguió adorando a Jehovah.
Muchos vinieron a unirse con Judá, y hay referencias en los libros posteriores
del AT que implican que incluyó tanto a Judá como también a Israel (p. ej.

<143421>

2 Crónicas 34:21; 35:18; <245033>

Jeremías 50:33; <380813>

Zacarías 8:13; 11:14).

b. Cuando Jesús vino como Mesías él fue el rey de Israel, el solo jefe de

<280111>

Oseas 1:11b, y el propósito era que todo el verdadero pueblo de Dios se
uniera bajo su dirección (p. ej. <411502>

Marcos 15:2, 26 y paralelos; <430149>

Juan

1:49; <441707>

Hechos 17:7).

c. La iglesia une a gente de todas las naciones, incluyendo a gente de Israel y
Judá (véase la manera en que se aplica Oseas en <450925>

Romanos 9:25, 26 y

<600210>

1 Pedro 2:10).

El día de Jezreel (11) significa tanto “el día en que el castigo debido al pecado
en Jezreel será revertido” como también “el día de los esparcidores de Dios”
(es decir, ya no esparce a su pueblo entre las naciones, sino siembra semilla
para el futuro).

En 2:1 se revierten los otros dos nombres y así se completa la profecía.
Rujama significa “compadecida”. Las plurales hermanos y hermanas aclaran
que se refiere a todo el pueblo de Israel, no solamente al hijo y a la hija de
Oseas.

2:2-13 Profecía de juicio: castigo para Israel, la esposa infiel

Los vv. 2 y 3 están dirigidos a los hijos de Oseas. Los imperativos forman un
abrupto nuevo comienzo, y el contenido de la primera oración tiene el
propósito de dar al lector u oyente una sacudida. Es la primera vez que nos
encontramos con una referencia al desacuerdo entre Oseas y Gomer. Es claro,
conforme continúa el discurso, que no es tanto Gomer la que está en mente,
sino el pueblo de Israel, ahora rechazado como esposa de Dios. Esta audaz
representación es muy extraordinaria cuando recordamos la religión de los
vecinos de Israel, porque se pensaba que Baal tenía una diosa consorte, Asera.
Oseas, en efecto, dice que Dios tiene una consorte, el pueblo de Israel. El
matrimonio es metafórico, por supuesto.

La palabra que se traduce como acusad (2) es la usada en las demandas
legales. Mucha de la descripción de Oseas refleja las disputas legales que
tenían lugar en la puerta de la ciudad.

Que quite sus fornicaciones [lit. “prostituciones”] de delante de su cara y sus
adulterios de entre sus pechos
bien puede referirse a formas específicas de
ornamentos asociados con las prostitutas (cf. v. 13). El sentido es, entonces,
“que se quite las señas de sus infidelidades, no sea que yo la desnude por
completo” (2b, 3a).

El v. 3b implica que Israel regresaría al desierto, el tiempo antes que Dios
hubiera cumplido su promesa de hacer de ellos su propio pueblo en su propia
tierra. Sus hijos (4) son los miembros individuales del pueblo de Israel (véase
también sobre 1:2).

Israel ha actuado como prostituta. La implicación es que ha tenido muchos
amantes. Esto se refiere a la prostitución de Gomer con otros hombres, y
también a los intentos de Israel por ganar el favor de otros dioses. En ambos
casos asumió equivocadamente que las buenas cosas que disfrutaba venían de
ellos. La respuesta de Dios a esto no es la de destruir a Israel inmediatamente,
sino iniciar un programa de educación (6, 7a). Una serie de descripciones la
muestra experimentando barreras de varias clases (espinos, vallado), yendo
tras ellos sin alcanzar a sus amantes, buscando, pero sin encontrarlos. Esto la
lleva al punto crucial del procedimiento (7b): comprende que estaba mejor con
su primer esposo Jehovah, y regresa a él. Por supuesto, la tribulación viene al
justo y también al malvado (cf. <194417>

Salmo 44:17-22; <431632>

Juan 16:32, 33), pero
una nación o individuo que experimenta desgracia y fracaso necesita preguntar
si Dios puede estar tratando de decirles algo (cf. <300406>

Amós 4:6-11).

De aquí en adelante encontramos un resumen de material mencionado antes.
Ella no reconoció que era Dios el que proveía alimento y bebida, y hasta los
metales preciosos que eran usados para hacer imágenes de Baal (8). Así pues,
Dios le quitaría esos dones (cf. v. 5) y expondría su desnudez (cf. v. 3), y nadie
podría librarla de su mano (10). En otras palabras, los otros dioses no pueden
proveerle a Israel ni impedir que sea castigado por Jehovah.

Los vv. 11-13 se concentran en las fiestas religiosas de Israel y en los festivales
que Dios hará cesar. Esto podría hacerse ya fuera por interrupción debida a la
guerra o por escasez de alimento y bebida para el sacrificio y la celebración.

Ambas son vislumbradas aquí (12). El v. 13 redondea esta sección de juicio
con otra referencia a la prostitución espiritual y física (cf. vv. 2b, 7, 8).

2:14-23 Promesa que sigue al juicio:
cortejo a la esposa infiel para que regrese

En los versículos previos Dios actuó en juicio sobre su pueblo infiel, para
traerlos a la razón de que podrían regresar a él. Aquí la figura es la de un
amante atrayendo a su amada para que regrese, hablándole tiernamente y
dándole regalos (14, 15, 22), y protegiéndola del ataque de animales salvajes o
de humanos (18). Es un nuevo comienzo: Israel y su esposo en el desierto de
nuevo, sin distracciones, desposados para siempre... en justicia y derecho,
en lealtad y compasión.
E Israel reconocerá [conocerás] aJehovah. Esta
palabra a menudo lleva un sentido de intimidad, y puede incluir
“reconocimiento” (cf. <280603>

Oseas 6:3, 6; veáse también en 4:6; 13:4, 5).

Responderé (21) debe entenderse a la luz de la respuesta de Israel a Dios en el
v. 15, donde se usa el mismo verbo y debe traducirse como “Allí
responderá...” De hecho, los vv. 16-20 pueden ponerse entre corchetes y
considerarse como una expansión de la respuesta de Israel a Dios. No son
fáciles de traducir lit., pero significan que Dios responde con su gracia al hablar
a los cielos que han sido cerrados para no enviar lluvia sobre la tierra. Esto
establece la cadena: los cielos envían lluvia a la tierra, que luego da grano,
nuevo vino y aceite, que a su vez satisface a Jezreel (Israel representado por el
nombre “Dios siembra”). El juego de palabras continúa en el v. 23: “Yo la
sembraré”. Todos los nombres de los hijos de Oseas son recordados ahora y
reciben un significado positivo. El juicio más serio, “no-mi-pueblo” se convierte
en Pueblo mío eres tú, y la promesa del pacto se completa por el clamor de
Israel, Dios mío.

3:1-5 Oseas toma “una mujer” para que sea de nuevo su esposa

En el cap. 3 el mismo Oseas relata la historia de cómo él compró a su esposa
de nuevo. Algunos eruditos la han considerado como un relato de los mismos
eventos que fueron narrados en tercera persona en 1:2, 3. Las palabras de
nuevo
en el v. 1 desechan esta opinión. Además, los hechos son muy
diferentes, de modo que debemos considerar esta como una acción posterior.
Desde la narración en el cap. 1, Gomer ha dejado a Oseas y se esclavizó en
alguna manera, puesto que Oseas tuvo que pagar un rescate para tomarla de
nuevo (2). Este es un relato de Dios y su pueblo de Israel (4, 5).

El v. 1 es ambiguo. Lit. dice así: “Jehovah me dijo de nuevo: Vé, ama a una
mujer”, o, “Jehovah me dijo: de nuevo, vé, ama a una mujer.” No hay una
verdadera diferencia en el significado. Pero, ¿por qué dice una mujer en vez
de “tu esposa”? La respuesta puede encontrarse en <280202>

Oseas 2:2; Gomer ya
no tiene derecho a ser su esposa y el pueblo de Israel ya no tiene derechos con
Dios. Son “no su pueblo”, lo que significa, usando la otra representación, que
ya no son su esposa. Que ama a un amante (lit. “a un amigo”) puede significar
sencillamente otro hombre, o “un amante”, un consorte ilícito que es esposo de
otra. Adulterio significa que ella estaba casada con un hombre pero tenía
relación sexual con otro. Es posible que Gomer realmente se hubiera vuelto a
casar, pero es más probable que su esposo legal (el que tenía derecho a
divorciarse y a repudiarla) fuera todavía Oseas.

En 1:2 dice: “Vé, toma...” pero aquí dice: Vé, ama... Esto enfatiza el amor de
Dios por el pueblo de Israel, a pesar de que ellos miran a otros dioses y
aman
—¿qué aman?— ¡las tortas de pasas! Estas se usaban probablemente
en rituales cananeos. Muestran cuán carnal e indigna es la perspectiva de Israel.

Oseas compra de nuevo a su “antigua” (pero probablemente no legalmente
divorciada) esposa. Ella tal vez se habrá convertido en una prostituta del
templo, que tenía que ser comprada para dejar el servicio. El precio es
enigmático, porque no era normal pagar con una combinación de plata y grano.
Esto puede indicar que Oseas tuvo dificultad en conseguir el dinero, lo que
sería una imagen del costo de la redención de Israel. No sabemos exactamente
el valor de las quince piezas de plata, pero podrían equivaler aprox. a 30
ciclos, o 200 gramos de plata, el precio que se pagaba en compensación por la
pérdida de un esclavo (<022132>

Exodo 21:32), o el precio de rescate de una mujer

que hubiera hecho voto especial al Señor (<032704>

Levítico 27:4).

Por un tiempo limitado (muchos años, v. 3; después v. 5) Gomer va a
someterse a un período de disciplina, que corresponde a un período cuando los
israelitas sufrirían carencia (4). El sentido del v. 3 es un tanto obscuro, pero si
consideramos el significado total, debemos entender que Gomer “se quedaría
con Oseas”, es decir, pertenecería a él solamente; ella no ha de actuar como
prostituta. Tampoco ha de tener relación sexual con ningún hombre (lit. “no
serás de un hombre”), incluyendo al mismo Oseas. Oseas actuaría de la misma
manera hacia ella. Esta abstinencia temporal duraría por un tiempo en que los
israelitas serían privados de varias cosas, tanto buenas como malas. Estarán sin
un líder apropiado, rey, ni gobernante y hasta incapaces de ofrecer sacrificio.

Todas esas cosas son buenas y la privación debe ser temporal con el propósito
de disciplinar a Israel. Las piedras rituales o columnas estaban asociadas con
la adoración cananea (aunque Jacob había levantado una columna como
memorial de un sueño-visión; <012818>

Génesis 28:18). Eran una señal clara de
religión idólatra y debían ser quitadas. Lo mismo los ídolos domésticos (lit.
“terafines”). Parece que había algunos en la casa de David (<091913>

1 Samuel

19:13, 16), pero comúnmente se consideraban paganos (p. ej. <122324>

2 Reyes

23:24). Esto deja una cosa por considerar: el efod. La palabra se refiere a una
vestidura de lino usada por los sacerdotes, la cual era muy aceptable
(<022806>

Exodo 28:6-14), pero también a alguna clase de objeto de metal que no

era aceptable (<070827>

Jueces 8:27; 17:5).

El significado general del v. 4 es que lo bueno y lo malo serían quitados
mientras Israel se sometía a un tiempo de purificación. Pero el resultado de ello
se da en el v. 5: Después volverán los hijos de Israel y buscarán a Jehovah
su Dios y a David, su rey
y encontrarán bendición. La referencia a David,
significando la línea de descendientes de David, es sorprendente porque Oseas
profetizaba a Israel, el reino del norte, que se había apartado de seguir a los
descendientes de David cuando Salomón había muerto 200 años antes (1
Reyes 12). Esta es una indicación de una profecía de largo alcance acerca de la
reunión de los dos reinos, que sólo puede verse cuando se cumpla en
Jesucristo, el Rey, el Hijo de David (véase <280110>

Oseas 1:10—2:1).

4:1—14:9 PROFECIAS DE JUICIO Y PROMESAS DE
RESTAURACION

4:1-3 La controversia del Señor con Israel

El lenguaje usado aquí implica que Dios ha entrado en una discusión o querella
con Israel. Tal vez deberíamos pensar en una demanda legal, como las que se
efectuaban a las puertas de la ciudad. Podemos imaginarnos a Oseas
acercándose a los ancianos sentados para juicio, y anunciando que Dios mismo
tiene una disputa que presentar. Los habitantes de la tierra son acusados de
dos cosas.

Por una parte, les faltan las cualidades positivas que Dios requiere de su
pueblo. Verdad (que incluye decir la verdad y también actuar en fidelidad),
amor constante (la cualidad que expresa sobre todo la manera de actuar de
Dios hacia su pueblo del Pacto, y lo que requiere a cambio; ver especialmente
6:6; <050510>

Deuteronomio 5:10; 7:9, 12) y conocimiento de Dios (ver sobre

<281304>

Oseas 13:4, 5). Por otra parte, exhiben malas características que Dios
aborrece. Perjurar (en el sentido de procurar dañar a otros al decir
maldiciones contra ellos; cf. <071802>

Jueces 18:2) o además jurar en falso (cf. 10:4,
“juran en vano”), el engañar, el asesinar, el robar y el adulterar. Lo que los
Diez Mandamientos requieren con respecto a otra gente está siendo
descaradamente ignorado (<022013>

Exodo 20:13-16).

El v. 3 habla del juicio de Dios, pero también es parcialmente un vívido retrato
poético de una tierra bajo la maldición de Dios. Cuando Israel sea restaurado,
la tierra y sus criaturas vivas también serán bendecidas (<280218>

Oseas 2:18, 21).

4:4-9 La ley rechazada: los sacerdotes son especialmente culpables

El v. 4 es extremadamente difícil de entender, pero la esencia de la sección es
una condenación de los sacerdotes, que debían haber observado y enseñado la
ley. Wolff la traduce así: “No, no cualquiera (debe ser acusado), ni cualquiera
(debe ser reprobado), sino que mi pleito es contigo, oh sacerdote”, y aunque
esto es incierto sigue el espíritu de lo escrito.

Los sacerdotes ignoran la ley de Dios confiada a ellos, y consecuentemente no
andan con seguridad en sus caminos, sino que tropiezan (5), como los otros
líderes religiosos, los profetas. Han rechazado su gloria [de ellos] (7), la ley
(6) que les decía cómo complacer a Dios, en vez de ritos paganos inmorales y
desagradables. Ahora se ganan la vida satisfaciendo el deseo del pueblo de
adorar a otros dioses (8). Puesto que los sacerdotes no enseñan la ley, el
pueblo no la conoce y es destruido porque carece de conocimiento (6a; la
misma palabra de <280401>

Oseas 4:1). El resultado es castigo para la nación (tu
madre,
v. 5) y para los sacerdotes y para gente semejante (9).

4:10-19 Un espíritu de prostitución en la adoración

El v. 10 continúa esbozando con más detalle el castigo del pasaje anterior. La
gente nunca tendrá bastante para comer, y su prostitución no les traerá
crecimiento. Los hijos siempre fueron considerados como una bendición, y una
de las promesas a Abraham fue la de hacer de sus descendientes una gran
multitud (<011505>

Génesis 15:5). ¡La relación sexual con muchas prostitutas no
produciría lo que Dios haría con una pareja anciana (<450418>

Romanos 4:18-21)!
Dios continúa con una descripción de la necedad de ellos: se exceden en la
bebida (11) y pierden el sentido; buscan dirección de objetos de madera (12).
Son descarriados por un entusiasmo desenfrenado por la adoración pagana, y
se dedican al sacrificio y a ofrendas (holocaustos) en los lugares altos, altares

que no eran autorizados por la ley y en los que se desarrollaba todo tipo de
corrupción. Sacrificarán en cualquier parte, debajo de cualquier árbol
disponible, con tal de que su sombra sea buena (13a).

Consecuentemente, las hijas de los que se dedican a esas cosas van por el
mismo camino. La prostitución física o sexo promiscuo y el adulterio son
enfocados aquí. Las mujeres son inocentes (14) cuando son comparadas con
los hombres, que debían haber puesto el ejemplo a sus hijas, pero en vez de
eso, van con prostitutas, tanto las seculares como también las sagradas. En la
religión cananea se pensaba que la prostitución sagrada era un medio de
asegurar la fertilidad de la tierra. Es probable que la idea de “magia imitativa”
esté detrás de la práctica: la relación sexual con una “prostituta sagrada”
producía alguna acción similar entre los dioses de la naturaleza, y resultaba en
que la tierra produjera fruto.

Hoy en día no hay prostitución sagrada en ninguno de los lugares en que yo he
estado, pero hay muchos que practican la religión para satisfacer sus propios
deseos y no para glorificar a Dios. Es muy buena idea preguntarnos de vez en
cuando cuáles cosas nos dan gozo verdadero en relación con la fe cristiana.
¿Incluyen experiencias emocionales, poder, placer en ser justo, seguridad,
respeto, la compañía de gente físicamente atractiva? ¡El <19D923>

Salmo 139:23, 24

es una oración muy útil!

El v. 15 es para Judá; una advertencia de no seguir el ejemplo de Israel. Esto
hubiera sido pertinente para los lectores de las profecías de Oseas en Judá en
los períodos posteriores a su ministerio.

Gilgal era uno de los principales santuarios de Israel. Bet-avén (“casa de
iniquidad”) es probablemente una corrupción deliberada del nombre de Betel,
el santuario principal, que significa “casa de Dios”. El profeta alienta al pueblo a
no ir a esos lugares corruptos de adoración, y a no hacer juramentos
descuidados usando el nombre de Dios (15b). Una serie de diferentes cuadros
sigue en rápida sucesión. Israel es descrito como obstinado, pues rehúsa
responder a Jehovah que querría restaurarlos (16); ellos son idólatras, es decir,
prostitutas que se apegan a sus prácticas vergonzosas aunque es claro que no
hay ningún beneficio (18). El resultado final es que el viento los arrollará. Sus
sacrificios no les traerán las bendiciones que ellos procuran obtener, sino
solamente vergüenza.

5:1-7 Los sacerdotes, los israelitas y la realeza condenados

El principio de esta sección sugiere que puede haber sido pronunciada en la
capital de Israel, donde la escucharían los líderes y el pueblo. Los sacerdotes
todavía están en la mira (como en el cap. 4), pero Oseas también introduce al
rey y a la familia real, y al pueblo en general. Hay varios lugares con el nombre
de Mizpa en el AT. Este probablemente era a donde Samuel iba en sus
circuitos a arreglar casos legales (<090716>

1 Samuel 7:16) y donde, al menos en
tiempos de Oseas, probablemente debe haber habido un santuario religioso.
Tabor es una montaña en el norte de Israel. Fue allí donde Débora y Barac
ganaron una gran victoria sobre Jabín y Sísara (<070406>

Jueces 4:6, 12-16). No
sabemos la naturaleza de los pecados en esos lugares, pero deben haber sido
algo que atrapara a la gente en hábitos pecaminosos, de modo que no les
permiten volver a su Dios
(4).

Los israelitas son descritos por la fuerte declaración han profundizado la fosa
(2). Este término se usa para el sacrificio de niños en <235705>

Isaías 57:5 y en

<261621>

Ezequiel 16:21, pero también se refiere al derramamiento de sangre que
sigue a la autogratificación y a la codicia. Sin embargo, Dios conoce todo
acerca de su corrupción y tomará acción. Lo mismo es cierto hoy (cf. Apo.
2—3, especialmente 2:2, 9, 13, 19; 3:1, 8, 15).

De nuevo Oseas combina diferentes metáforas para describir la situación de la
gente: hay espíritu de prostitución (4: cf. <280412>

Oseas 4:12) dentro de ellos; no
conocen a Jehovah;
el orgullo o soberbia de Israel es como un testigo contra
ellos en el juicio; mientras siguen en su diario caminar, tropiezan. En este punto
se añade una nota acerca de Judá (véase la Introducción).

El resultado es que cuando decidan llevar sacrificios a Jehovah (6) él no estará
allí para encontrarlos (cf. también v. 15). Ellos han traicionado a Jehovah, y
por eso sus hijos, esos miembros menores de Israel, nacidos en una sociedad
ya alejada de Dios, no pertenecen a él tampoco. Los corruptos festivales de la
luna nueva sin duda alguna tenían el propósito de conseguir alguna clase de
bendición para ellos junto con sus parcelas, pero en vez de eso han traído
destrucción para los dos.

5:8-12 Efraín/Israel será desolada por un enemigo

Desde este punto del libro hasta el fin del cap. 7 hay frecuentes referencias a la
política extranjera de Israel. En lugar de hacer bien y confiar en Dios, Israel
trató toda clase de maniobras políticas, haciendo alianzas con las grandes

potencias, Egipto o Asiria (13; 7:8-16), o uniéndose con Siria y otras naciones
más pequeñas para obtener una independencia virtual dentro de una coalición.

Los llamados a hacer sonar la trompeta (8) significan el principio de una nueva
sección. Ha sonado una alarma, porque viene un enemigo que asolará la
nación. Los lugares mencionados eran centros religiosos importantes, y el juicio
básicamente es contra la religión falsa que se practicaba en esos lugares. Todos
ellos tienen una historia significativa y a menudo honrosa o cuando menos
respetable. Gabaa (Gabaón) fue donde Salomón sacrificó y recibió un sueño
de Dios (<110304>

1 Reyes 3:4, 5); Ramá era otro de los lugares regulares de juicio

de Samuel (<090717>

1 Samuel 7:17); Bet-avén, Betel (véase sobre 4:15) fue donde
Dios apareció a Jacob en un sueño. Pero ahora todos estos lugares están bajo
ataque por mandato de Dios. Oseas una vez más nos da metáforas vívidas del
juicio. Traspasar los linderos (es decir, mover las piedras que marcaban los
linderos) estaba prohibido por la ley, y representa el repudio de las directrices
de Dios. Por tanto, Dios los inundará con su ira, lo que hará que sean
oprimidos, y comidos como por polilla o carcoma.

5:13-15 Asiria no puede ayudar a Israel

Judá se incluye con Israel en la condenación registrada aquí. Muy
probablemente los eventos a los que se alude se describen en <121508>

2 Reyes

15:8-31; 17:1-6. Cuando menos Menajem (<121519>

2 Reyes 15:19) y Oseas

(<121530>

2 Reyes 15:30; 17:3) se sometieron a Asiria y pagaron tributo. El rey
Acaz de Judá pidió la ayuda de Asiria contra Siria e Israel (<121607>

2 Reyes 16:7-

9; cf. Isaías 7).

Entonces Israel y Judá buscaron respuesta a sus llagas y enfermedad en una
alianza con Asiria, pero el verdadero problema es que Dios está contra ellos, y
los mejores médicos del mundo no pueden ayudarlos. Lo peor está por venir,
porque Dios los atacará, los arrebatará como un león,... como un cachorro
de león
(las palabras se usan para reforzarse mutuamente, no para especificar
dos tipos de leones). Entonces sabrán por cierto que no hay escape.

El v. 15 forma una transición entre <280513>

Oseas 5:13, 14 y 6:1-6. Describe el
resultado de los intentos frustrados de Dios por lograr que el pueblo
respondiera a su disciplina: él se apartará de ellos. Si la presencia de Dios es
aterradora, su ausencia es peor. Las palabras de <280601>

Oseas 6:1-3 expresan
justo lo que él está esperando: la determinación del pueblo para conocerlo y
confiar en él.

6:1-6 El veleidoso amor de Israel y lo que Dios requiere

No hay una palabra que conecte con el versículo anterior, pero es claramente
lo que Dios quiere escuchar. Israel reconoce que Jehovah los ha hecho
pedazos (como en <280514>

Oseas 5:14), y que solamente él puede sanarlos. El v. 2
da la única referencia específica en el AT de ser levantados al tercer día.
Claramente esta no es principalmente una profecía de un individuo, el Mesías,
sino una metáfora de la venida de la salud a la nación. No obstante, hay una
verdadera similitud entre las dos situaciones: Dios obra una sanidad totalmente
imposible. Lo que fue hecho metafóricamente para la nación de Israel, el hijo
de Dios (cf. <281101>

Oseas 11:1), fue hecho lit. para Jesucristo, el Hijo de Dios.
Este pasaje, como también la referencia a Jonás en el vientre del pez, pueden
haber estado en la mente de Pablo cuando dijo de Jesús que “resucitó al tercer
día, conforme a las Escrituras” (<461504>

1 Corintios 15:4).

La traducción del v. 3 es la más probable: conozcamos... persistamos en
conocer...
Este es el significado primario de la palabra que en 13:4 se traduce
como reconocer. El pueblo expresa un deseo sincero de una relación personal
con Dios. Esta es una metáfora atrevida, porque “conocer” a la esposa de uno
normalmente significaría tener relación sexual. No obstante, Oseas y otros
escritores bíblicos no se privan de usar el matrimonio como un retrato de esta
relación íntima y exclusiva (<236205>

Isaías 62:5; <662102>

Apocalipsis 21:2).

Dios es tan confiable como el sol, y trae bendiciones como las lluvias de
temporada de las que Israel depende para su misma vida. En Palestina la
mayoría de las lluvias ocurren entre principios de diciembre y principios de
marzo. Las lluvias de invierno llegan al principio de este período en el otoño,
ablandando la tierra para la siembra. Las lluvias de primavera (algunas veces
llamadas “lluvias tardías”) son aguaceros de marzo a mayo que fortalecen las
cosechas. El verano es casi completamente seco, y la lluvia se necesita
ansiosamente y se aprecia como una gran bendición.

En los vv. 4-6 el ánimo cambia. Es como si Dios dijera: “Aunque digáis tales
cosas, no os mantendríais fieles y sumisos a mí por mucho tiempo. Vuestro
‘amor constante’ es como la bruma y el rocío mañaneros, que sencillamente
desaparecen temprano en el día” (véase sobre <280221>

Oseas 2:21; cf. 4:1; 10:12;
12:7). Por esta razón los profetas venían con palabras severas e hirientes, para
sacar a la luz el pecado del pueblo y llamar al arrepentimiento. Cuando eso no
era probable que ocurriera, entonces tenía que pronunciarse un mensaje de

juicio. Cuando un profeta habla “en el nombre de Jehovah”, el juicio anunciado
es cierto (cf. <010103>

Génesis 1:3; <193304>

Salmo 33:4-9; <235510>

Isaías 55:10, 11).

Misericordia (6) es la misma palabra traducida lealtad en el v. 4. Es el amor
constante que Dios muestra en su pacto con Israel. El no quiere sacrificio en
lugar de amor constante; el desea que el amor constante de Israel sea
verdadero. No quiere holocaustos sino una relación personal genuina y
profunda. La importancia de este versículo se ve en su uso en <400913>

Mateo 9:13

y 12:7 (cf. <411233>

Marcos 12:33).

6:7-11a Israel ha sido infiel al pacto y también Judá

Estos versículos describen la horrorosa conducta del pueblo que había hecho
un pacto con Dios. Es posible que Adán es una referencia al primer hombre y a
su desobediencia al mandamiento directo de Dios, pero la palabra pacto no se
encuentra en ninguna parte antes de Noé (<010618>

Génesis 6:18) en la historia de
Adán y Eva y sus descendientes. La mayor parte de los comentaristas traducen
“como en Adam”, un lugar mencionado en <060316>

Josué 3:16 donde las aguas del
Jordán fueron cortadas, permitiendo al pueblo de Israel cruzar a la tierra
prometida. Si esta lectura es correcta, Adam, un pueblo de Galaad en el
camino a Siquem, se había convertido en un lugar de ladrones violentos (8, 9).
No sabemos de actos violentos específicos allí, pero el complot contra Pecaías
fue llevado a cabo por Pécaj y 50 hombres de Galaad (<121525>

2 Reyes 15:25). Es

muy probable que hubiera sacerdotes involucrados en este y otros actos
similares (9: cf. 2 Reyes 11, donde el sacerdote Joyada desempeñó el papel
principal en un complot beneficioso). El v. 10 resume la situación de nuevo en
los términos usados antes.

De nuevo el profeta tiene un fuerte golpe indirecto para Judá (11a). Los que
escuchan aprobando la condenación de otros necesitan examinarse a sí
mismos.

6:11b—7:2 Dios quiere sanar, pero el pecado de Israel lo impide

Este es un cuadro gráfico de Dios que está buscando la manera de restaurar las
fortunas de Israel. Pero los pecados de ellos están siempre delante de él, al
descubierto.
Los tienen cercados y no hay entrada para Dios ni salida para la
gente. En medio de estas descripciones Oseas se refiere a dos pecados
específicos que él ha mencionado antes: engaño y robo (1b). El v. 2a observa
un problema humano común: el de pensar que lo que vemos es todo lo que hay.
Ellos no saben que sus pecados los cercan, y tampoco comprenden

(consideran en su corazón) que los pecados ahora pasados Dios los
recuerda. Recordemos la declaración de que Sansón “no sabía que Jehovah ya
se había apartado de él” (<071620>

Jueces 16:20b; cf. <120617>

2 Reyes 6:17; <195021>

Salmo

50:21a).

7:3-12 El pecado de Israel descrito por varias metáforas

Los vv. 3-7 forman un emparedado doble tal como lo hemos visto antes. La
secuencia es: rey y gobernantes (3) —horno (4) —rey y gobernantes (5) —
horno (6, 7a) —(gobernantes y) reyes (7b). Esto sugiere que este es un cuadro
que debe ser considerado como un todo.

Los líderes, el rey y los gobernantes, no hacen nada para corregir el clima de
deshonestidad y maldad (3). Ellos lo paladean, porque es la manera de
satisfacer las concupiscencias personales de los que son fuertes, y los
escrúpulos no interfieren. Pero véase en el v. 7b una desagradable sorpresa que
viene a ellos.

Son como un horno (4) que genera su propio calor. Sus pasiones, una vez
despertadas, continúan con todo su calor. Parece que el panadero es
sencillamente parte del cuadro, y no representa una persona particular. El v. 5
es muy oscuro, pero la RVA parece razonable: el rey y los gobernantes se unen
en alguna clase de juerga desagradable. Algunos creen que los burladores son
los que traman contra el rey. El mismo rey es inconsciente de esto y une sus
manos a ellos, mientras los príncipes son incapaces, en su estado alcoholizado,
de protegerlo.

La metáfora del horno continúa en los vv. 6 y 7. Parece que solamente está
desarrollando lo que fue dicho antes: el horno sigue ardiendo. En la mañana no
se ha apagado, sino se ha avivado. Pero el v. 7 nos dice de un resultado
inesperado: hay intrigas para derrocar a los gobernantes. Hubo varias intrigas
como esas al fin de la historia del reino del norte (p. ej. 2 Reyes 15; 17; y véase
sobre <280513>

Oseas 5:13-15). Los que toman la ley en sus propias manos no
deben sorprenderse cuando otros hacen lo mismo, y lo hacen más eficiente e
implacablemente. Los reyes caen, pero no se les ocurre invocar a Dios (7b).

En los vv. 8-12 Oseas nos da una cadena de metáforas, todas con una
descripción de algo horrible. Efraín (es decir, Israel) se mezcla con los
pueblos,
perdiendo así su pureza y su devoción exclusiva a Dios (8a). Israel es
como una torta a la cual no se le ha dado la vuelta, cruda de un lado y
quemada del otro (¡como una salchicha asada!). Los extraños han devorado

sus fuerzas, pero él no se da cuenta. Le cobran un pesado tributo (sin darle
nada a cambio) y él parece inconsciente de lo que está pasando. No nota que
está envejeciendo; piensa que está en su plenitud, una señal de la arrogancia
mencionada en el v. 10. A pesar de todas las desventuras sufridas, Israel no se
ha vuelto a Jehovah su Dios, ni lo ha buscado.
Seguramente Oseas está
justificado al llamar a Efraín una paloma, incauto y sin entendimiento, que
trata a su vez de encontrar una solución en Egipto o en Asiria (11). ¿Qué le
pasará a esta necia ave? Dios la atrapará en una red y será incapaz de volar a
ninguna parte, completamente a su merced.

7:13-16 Ellos rehúsan volverse al Señor

No hay una interrupción violenta aquí, y el cuadro de Israel apartándose de
Dios es claramente similar a los vv. 8 y 11. El tema de rehusar regresar a Dios
ocurre a lo largo del cap. 7 (vv. 1, 2, 7b, 10). ¡Ay! se usa como un grito de
lamento por uno mismo y por otros. En el último caso también implica un grito
de juicio, y aquí se muestra en la expresión paralela: ¡Destrucción sobre ellos!
(13b).

A través de estos versículos dos cosas son claramente evidentes: el amor de
Dios por Israel y el hecho de que la gente tiene otras prioridades. Anhela
redimirlos, quiere volverlos a él, pero ellos hablan mentiras contra él.
Cuando están en problemas, sólo gimen en sus camas, ignorando la única
fuente de ayuda efectiva. Cuando se juntan, sus mentes están en la comida y en
la bebida, no en Dios. El los había instruido, pero a su vez ellos traman el mal
contra él (15).

La primera parte del v. 16 es oscura (lit. “ellos se vuelven, no a/ hacia/contra”),
pues debe haber tenido lugar alguna corrupción del texto. El sentido de la RVA
parece el más acertado: Se vuelven, pero no al Altísimo, o “se vuelven a
ningún-dios” (cf. <053217>

Deuteronomio 32:17, 21). El arco que falla es
probablemente uno que es endeble: las flechas no llegan al blanco. El fin de la
sección muestra a los líderes muertos en batalla, y la gente antes arrogante es
obligada a huir a la tierra de Egipto (una señal de un regreso de la salvación),
donde son escarnecidos o ridiculizados.

8:1-14 Sembrar viento y cosechar torbellino

En este cap. hay una serie de juicios contra Israel asociados con diferentes
pecados: su elección de reyes (4-6), sus alianzas extranjeras (7-10) y sus
prácticas religiosas corruptas (11-14). Por todas partes vemos una

autoconfianza enfermiza. Ellos actúan como los que tienen la sabiduría del
mundo, pero que no piensan en si sus acciones son aceptables a Dios.
8:1-3 Juicio por un enemigo. Como en 5:8 hay un llamado repentino a sonar
una alarma. La amenaza se describe ¡... como un águila contra la casa de
Jehovah!
¿Significa esto un buitre esperando devorar algo ya muerto, o un
águila a punto de caer sobre algo pequeño y lento, e indefenso ante sus grandes
garras? Lo último parece más probable, porque está más de acuerdo con el v.
3, el enemigo lo perseguirá (cf. <180926>

Job 9:26; <19A305>

Salmo 103:5;

<350108>

Habacuc 1:8).

En el v. 1 Oseas de nuevo llama la atención a la infidelidad ante Dios de parte
del pueblo al rechazar el pacto, la base sobre la cual podían reclamar ser el
pueblo de Dios, y la ley, que los capacitaba a complacer a Dios y permanecer
dentro de sus bendiciones.
8:4-6 Reyes e ídolos han de ser juzgados. En estos vv. Oseas se refiere de
nuevo al comienzo del Israel norteño como un reino independiente. Jeroboam I,
el hijo de Nabat, se separó de Roboam, el hijo de Salomón, y estableció
santuarios rivales al de Jerusalén en Betel y Daniel En cada uno colocó un
becerro de oro (<111226>

1 Reyes 12:26-30) y éstos, junto con los santuarios en los

“lugares altos” (<111231>

1 Reyes 12:31-33), se convirtieron en fuente de idolatría y
prácticas no autorizadas. Jeroboam realmente fue alentado a hacerse rey por un
profeta llamado Ajías (<111129>

1 Reyes 11:29-40), pero virtualmente todos los
reyes del reino del norte son condenados en 1 y 2 Reyes, y casi nunca fueron
escogidos con referencia a Dios. Es posible que uno de los becerros de oro
fuera trasladado a Samaria, la ciudad capital de Israel, pero tal vez más
probablemente, el becerro de Samaria indica que esta profecía corresponde al
tiempo después que Dan había caído en manos de Asiria (<121529>

2 Reyes 15:29)

y sólo un becerro había quedado para Samaria y su territorio. La opinión de
Dios sobre el becerro es clara: despierta su ira; no proviene de Dios; le impide
al pueblo purificarse; sólo lo lleva a su destrucción. El principio del v. 6 no es
claro. Lit. dice “porque de Israel” y puede referirse a los becerros.
8:7-10 Políticas oportunistas: sembrando y cosechando. El v. 7 es un
cuadro poderoso y evocador: ellos siembran lo que es sin valor e insubstancial,
y lo que sale es lo mismo con intereses, algo sin valor y destructivo (cf.

<480608>

Gálatas 6:8). La referencia principal es a la política extranjera de Israel,
que trata de hacer amistad con cada nación en turno, en la esperanza de
respaldar al ganador. Pero Israel no tiene mucho que ofrecer, y las naciones

simplemente devoran lo que él tiene (7, 8). Aunque Israel compre un lugar entre
las naciones y sea dispersado, Dios los reunirá de nuevo, pero no para
salvarlos. El v. 9 es muy difícil, pero la traducción de RVA es la más probable.
Un asno montés solitario es la descripción dada a Ismael, el hijo de Abraham
y Agar (<011612>

Génesis 16:12), y definitivamente, no el hijo a través del cual serían

cumplidas las promesas.
8:11-14 Los substitutos religiosos de Israel. Aquí hay evidencia de gran
entusiasmo religioso. Ellos han multiplicado altares para pecar. La palabra
realmente es “pecando”, pero las mismas consonantes heb. dan la traducción
“construyeron muchos altares para ofrendas de pecado”. Si esto es correcto,
como parece probable, entonces hay un juego de palabras: los altares tenían el
propósito de quitar los resultados del pecado y restaurar la comunión con Dios,
pero en realidad añadieron al pecado. El pueblo rechazó las muchas cosas
escritas en la ley de Dios, como si fueran algo extraño y peculiar. Ellos ofrecen
sus propios sacrificios y comen carne, es decir, toman parte en comidas de
sacrificio que tenían el propósito de expresar comunión con Dios, pero
Jehovah no los acepta.
Solamente apegándose estrictamente a lo que
Jehovah mismo ha especificado puede el adorador encontrar aceptación (cf.

<031001>

Levítico 10:1-11). Los sacrificios no quitan el pecado de la memoria de

Dios (<236409>

Isaías 64:9; <243134>

Jeremías 31:34); todavía están allí, y eso implica que
él actuará contra ellos. ¡Volverán a Egipto!, es decir, serán regresados a la
esclavitud (véase también <280215>

Oseas 2:15; 7:11, 16; 9:3, 6; 11:1, 5, 11; 12:1,

9, 13; 13:4).

El v. 14 regresa al tema de la autoconfianza en asuntos políticos, y Judá
reaparece aquí. Israel olvidó a su Hacedor y en lugar de eso (y este es el
corazón del problema: en lugar de) ha edificado mansiones, y Judá multiplicó
ciudades fortificadas.
<121813>

2 Reyes 18:13 describe lo que pasó a esas
ciudades a manos de Tiglat-pileser de Asiria. Solamente Jerusalén sobrevivió, y
eso debido a la intervención directa de Dios, en respuesta al desafío de Asiria y
a la oración (<121905>

2 Reyes 19:5-7, 20-36). Fuego describe el juicio, tanto lit.

como metafóricamente.

9:1-6 Juicio: los festivales religiosos serán cortados

Aquí el profeta se concentra sobre el juicio anunciado previamente: que Israel
regresará a Egipto (<280716>

Oseas 7:16; 8:13), y su efecto sobre los festivales de
Israel. Oseas le dice a la gente: No te regocijes como otros pueblos (como lo
has estado haciendo). Aunque se salgan con la suya por más tiempo, no lo

lograrán, porque te has prostituido apartándote de tu Dios, el Dios que se
les reveló, los sacó de la tierra de Egipto, que les mostró cómo vivir, etc. Te
has ido tras otros dioses, actuando como una prostituta, especialmente en las
eras del grano, donde tenían lugar ciertas celebraciones religiosas.

El profeta comenta después que sus eras y lagares (que servían para una
función similar) no les darán causa ninguna para celebrar. Ni los alimentarán; el
vino nuevo les fallará,
dando la promesa de un año venidero magro y sin
regocijo.

De hecho, el pacto de Jehovah con ellos será roto. El los sacó de la tierra de
Egipto y los hizo su pueblo, pero ellos regresarán a la servidumbre (en Egipto).
Dios les dio su ley y les dijo cómo ser limpios a su vista (véase especialmente

<031101>

Levítico 11:1-23; <051403>

Deuteronomio 14:3-21), pero ellos serán llevados a
Asiria y allí serán obligados a comer lo que es inmundo. Los dos juicios serán
una señal de su separación de Dios.

El vino será tan escaso que no harán libación de vino, es decir, cantidades de
vino ofrecidas a Jehovah junto con otros sacrificios. Ni sus sacrificios le
serán gratos
porque son inmundos y no pueden ofrecerlos en la manera
correcta. Cuando coman un sacrificio será como comer en un duelo. La comida
no servirá para propósitos religiosos: simplemente satisfará su hambre (4b).

Entonces el profeta los desafía con una pregunta retórica: ¿Qué haréis en el día
del festival? La respuesta es obvia: no hay nada que valga la pena hacer. Oseas
comenta entonces que aunque escapen de la destrucción huyendo a Egipto
(Menfis está en el norte de Egipto), ellos morirán allí.

9:7-9 Ridículo para los siervos de Dios

Después de una breve repetición de advertencia del juicio que vendrá, Oseas
cambia de tema. Israel está tan inmerso en el pecado y tan hostil al Dios
verdadero que los que hablan fielmente sus palabras son considerados como
necios y locos (cf. <120911>

2 Reyes 9:11). Además, no solamente son gente
ridiculizada, sino que hay un complot activo en contra de ellos (cf. <111804>

1 Reyes

18:4; 19:10; <402329>

Mateo 23:29-36). Como en los días de Gabaa (véase
también 10:9) se refiere a una época obscura en la historia de Israel, y a la
historia de la concubina del levita y su consecuencia (Jueces 10—21). El
veredicto del escritor de Jueces fue: “En aquellos días no había rey en Israel, y
cada uno hacía lo que le parecía recto ante sus propios ojos” (<072125>

Jueces

21:25). Eso se aplicaría muy bien al tiempo de Oseas también. Y muchos de
los males del mundo moderno pueden atribuirse a actitudes semejantes.

9:10-17 Más lecciones de la historia: las raíces del pecado de Israel

Oseas describe a Israel en su primer período como nación, en el desierto, es
decir, durante su peregrinar entre el paso del mar Rojo y su entrada a la tierra
prometida de Canaán. Dios se deleitó con ellos, como se deleitaría uno al
encontrar las primeras uvas e higos de la estación. Pero muy pronto gruñeron y
se quejaron contra él. Un incidente apropiado que Oseas escoge como un
ejemplo particularmente malo, pero típico de su conducta, es su inmoralidad en
Baal de Peor, donde muchos del pueblo se complacieron en conducta inmoral
con mujeres moabitas y ofrecieron sacrificios a Baal (<042501>

Números 25:1-5). Se

consagraron a la vergüenza significa que se consagraron a Baal, pues a
menudo la palabra vergüenza se usa como un substituto del nombre de ese
dios.

La gloria de Efraín significa aquí principalmente los numerosos hijos
prometidos por Dios a Abraham. Ahora no habrá nacimiento, ni siquiera
embarazo, no, y ni siquiera concepción. Y aun, si nacieren niños, morirán. Esto
no significa, por supuesto, que no habrá absolutamente ningún nacimiento; es
una manera poética y poderosa de decir que la nación no crecerá. La segunda
mención de la muerte de los hijos de Efraín es un cuadro escalofriante: trayendo
a sus propios hijos al verdugo. Entre estas dos referencias está la verdadera
causa: Dios se ha apartado de ellos (ver sobre <280515>

Oseas 5:15), y no puede
haber bendición donde él no esté presente. El v. 14 es una variación del mismo
tema, expresada como una oración condenatoria del profeta.

El v. 15 se vuelve a otro ejemplo geográfico e histórico del pecado de Israel.
Gilgal fue el lugar donde Israel cruzó el Jordán en la tierra de Canaán y se
consagraron de nuevo a Jehovah circuncidándose (<060419>

Josué 4:19—5:9).

Samuel lo visitaba regularmente como juez (<090716>

1 Samuel 7:16), y allí Saúl fue

confirmado como rey de Israel (<091114>

1 Samuel 11:14, 15). Allí David fue

recibido después de sobrevivir la rebelión de Absalón (<101915>

2 Samuel 19:15).

Pero en los tiempos de Amós y de Oseas Gilgal se había convertido en un
centro de religión corrupta (4:15; <300404>

Amós 4:4; 5:5). Esta es probablemente la

razón por la que Dios les tomó aversión (cf. <230110>

Isaías 1:10-17; <300521>

Amós

5:21-24). Sabemos también que su religión falsa estaba aparejada con la
injusticia y la opresión. Aquí se sugieren varios temas típicos: no los amaré
más
(cf. <280106>

Oseas 1:6); no dará más fruto (cf. <280203>

Oseas 2:3, 9-12; 9:2);

yo mataré ese tesoro de sus vientres (cf. vv. 12, 13; 2:4; 4:6). El capítulo
termina con otro comentario del profeta, volviendo a recalcar una vez más
declaraciones anteriores.

10:1-10 Agricultura, religión equivocada y reyes: un juicio y una elección

Esta sección es muy variada, y el texto es todavía más difícil que lo usual. Trata
de asuntos agrícolas (una vid, v. 1; surcos de mis campos, v. 4), de prácticas
religiosas (altares, vv. 1b, 2; ídolos, vv. 5, 6, 8) y de eventos políticos (un rey,
v. 3; derrota por Asiria, vv. 6, 7, 9b-10).

Empieza con una referencia a Israel como una vid (cf. <198008>

Salmo 80:8-16;

<230501>

Isaías 5:1-7; <240221>

Jeremías 2:21; Ezequiel 15:6; 17:1-6). Cuanto más
prosperó Israel (cuanto más se multiplicó su fruto) tanto más multiplicó sus
altares
y adornaron sus piedras rituales (véase sobre 3:4), es decir, practicó
más la religión prohibida, o directamente idolátrica. La gente se engañaba a sí
misma (2a) al pensar que esto era aceptable a Dios, y el resultado es que el
Señor quebrantará
estos objetos.

Oseas se vuelve ahora al tema de los reyes: viene el tiempo cuando Israel ya no
tendrá un rey (es decir, después de la caída de Samaria en 722 a. de J.C.), y
reconocerá que su estado es tan desesperado que de todas maneras un rey no
podría ayudarlo. El hecho de ser rey siempre fue un asunto engañoso en Israel.
En el libro de Jueces parece que una de las razones para el caos en la tierra era
la falta de un rey (<071706>

Jueces 17:6; 18:1; 19:1; 21:25). Dios consideró la
petición de un rey, con el fin de ser como las otras naciones, como una
rechazamiento de él, y también Samuel lo consideraba así (<090804>

1 Samuel 8:4-

9). Sin embargo, Dios les dio un rey y transformó su petición, motivada
erróneamente, en un medio de seguridad, de enseñanza y de esperanza para el
futuro.

Oseas menciona una variedad de pecados en una diversidad de maneras. La
deshonestidad (4) lleva a demandas legales que son como hierba venenosa en
los surcos de mis campos,
que impiden las cosechas esperadas y las echan a
perder. El pueblo de Samaria estaba atemorizado por causa del becerro de
Betel (de nuevo cambiada corrompidamente a Bet-avén; véase sobre 4:15). La
palabra realmente es “becerros” aquí (ver nota de la RVA), aunque era singular
en <280806>

Oseas 8:6. Podría ser un plural de majestad que significaría “el gran
becerro de la Casa-de-perversidades”, con una intención irónica, obviamente.
Este ídolo sería llevado al exilio, incapaz de salvarse a sí mismo (como Isaías

señala en relación con los ídolos de Babilonia, <234601>

Isaías 46:1, 2). La gente y
los sacerdotes idólatras, lejos de reconocer su inutilidad, harán duelo sobre él,
cuando sea llevado a Asiria como presente para el gran rey. Lit. este es “rey
Yareb” que probablemente se relaciona con la palabra para “contender” o
“disputar”. George A. Smith tradujo esto como “Rey buscapleitos”. Esto
probablemente es cierto, porque ciertamente se ajusta al carácter de los
agresivos reyes asirios. El cuadro cambia enseguida a la ciudad de Samaria y a
su rey, flotando como la espuma sobre... las aguas, impotente para hacer
nada para cambiar.

En el v. 8 Oseas vuelve al tema de los altares y a los lugares altos donde
estaban puestos. Ellos caerán en desuso y serán cubiertos de espinos y cardos.
El clamor de la gente a los montes para que los escondan del castigo o los
saquen de su miseria se encuentra también en <422330>

Lucas 23:30 y

<660616>

Apocalipsis 6:16 (cf. <230210>

Isaías 2:10, 19-21).

El v. 9 vuelve a Gabaa (cf. <280909>

Oseas 9:9). La maldad de los hombres de
Gabaa los llevó a la guerra civil y casi barrió con la tribu de Benjamín. Esta vez
serán naciones extranjeras las que cumplan en batalla el juicio de Dios.

La referencia a doble iniquidad puede muy bien referirse a los pecados de
idolatría y a la dependencia de alianzas con naciones extranjeras en vez de con
Dios.

10:11-15 Labranza, siembra y batalla: metáforas de juicio

En los vv. 11-15 tenemos un amplio cuadro agrícola que se mueve al campo de
batalla al fin del v. 13. Efraín era una vaquilla domada a la que le gustaba
trillar,
es decir, tirar de la trilladora sobre el trigo. Era un trabajo
comparativamente liviano, y la bestia no llevaría bozal. El cuadro que sigue es
menos placentero: se pone el yugo para el trabajo de arar, que es más duro.
Puede pensarse de esto como una disciplina en vez de retribución. En cualquier
caso lleva a una urgente invitación a comprometerse en una actividad útil
(sembrad... justicia,... abrid surcos) y a segar una buena cosecha de amor
constante (como en <280604>

Oseas 6:4, 6). En el pasado ellos han sembrado y

cosechado lo que es malo (13a; cf. <280807>

Oseas 8:7).

El profeta se cambia a la interpretación de la metáfora agrícola. Israel ha sido
autosuficiente, confiando en la fuerza física. Por causa de esto su-frirán una
derrota terrible, como Bet-arbel a manos de Salmán. Se piensa que Bet-arbel
es un sitio cerca del lago de Galilea o un pueblo al este del Jor-

dán. Salmán puede ser Salmanazar III o V (858-824 y 726-722 a. de J.C.
respectivamente; <121703>

2 Reyes 17:3; 18:9) o un rey moabita, Salamanu (cf.
Amós 1:3, 13). No sabemos con precisión a cuáles eventos se refiere, pero
podemos deducir del pasaje que fueron particularmente horrendos. Betel se
menciona probablemente porque era el santuario principal de Israel, y también
para formar un juego de palabras con Bet-arbel. En 722 el rey de Israel fue
destruido y sus descendientes matados.

Esta ha sido una sección áspera, pero la invitación y la promesa del v. 12
permanecen.

11:1-11 Israel como hijo amado de Dios

No hay expresión del corazón de Dios más apasionada y conmovedora que
esta en ninguna parte de la Biblia. Dios habla como el padre amoroso de Israel,
que sacó a su hijo de la servidumbre en Egipto. En ese tiempo Israel era como
un niño desvalido, una nación nueva que enfrentaba el poder del Imperio
Egipcio, vagando en el desierto sin perspectivas de comida o bebida. Dios los
enseñó a caminar, ya fuera tomándolo por sus brazos o (como la B.A.) “lo
llevé en mis brazos”. El los dirigió suavemente, los guió con cuerdas humanas.
Si la metáfora del padre y el hijo continúa, entonces debemos traducir el v. 4b
así: “Yo me volví para ellos como los que levantan a un niño hasta sus mejillas.
Y los alcancé para alimentarlos.” Esto parece mejor que asumir que haya un
cambio a las imágenes animales con Dios quitando el yugo del cuello de la
bestia (lit. pero sorprendentemente, “quijadas”) e inclinándose para alimentarla.
Cualquiera sea el caso, el cuatro es de un tierno cuidado concedido a Israel.
Israel, sin embargo, no dio señales de respuesta. De hecho, mientras más los
llamaba, más se iban ellos de mi presencia
(2, 7). No comprendían que Dios
era el que los sanaba (3).

Por causa de esta falta total de respuesta, Dios no tiene alternativa sino
castigarlos. La descripción ha sido usada antes: regresar a la servidumbre en
Egipto (<280716>

Oseas 7:16; 8:13), o la pérdida de la independencia como un

vasallo en Asiria (<280903>

Oseas 9:3; 10:6). Ellos no regresarán a Dios, de modo
que regresarán a Egipto. Los vv. 6 y 7 describen el método del juicio —derrota
a manos de sus enemigos— y de nuevo enfatizan en la obstinación de Israel.

Mateo (2:15) usa 11:1 para describir la manera en que Dios actuó para salvar a
Jesús de manos de Herodes. Habiendo escapado de la muerte él podía a su
debido tiempo regresar de Egipto para cumplir su obra propuesta. La

declaración de Oseas no es primeramente una profecía acerca de Jesús, sino
una interpretación de un evento histórico. Sin embargo, los paralelos con Jesús
son muy impresionantes: Dios guardó a Israel (a Jacob y a su casa) de la
hambruna, dándoles un lugar en Egipto. De allí los sacó para cumplir sus
propósitos.

Todas las señales son de que Israel debe ser completamente destruido, pero
Dios clama con angustia. ¿Cómo podré hacerte como a Adma o ponerte
como a Zeboim?,
ciudades que perecieron junto con Sodoma y Gomorra
(<052923>

Deuteronomio 29:23; cf. <011402>

Génesis 14:2, 8). A la razón humana le
parece que no hay alternativa, pero Dios es Dios, no hombre (cf. <411025>

Marcos

10:25-27).

La última parte del v. 9: No vendré contra la ciudad significa: “No vendré con
ira.”

El fin de esta sección es una promesa de salvación que toma algunas metáforas
anteriores y revierte su sentido. Jehovah será como un león, no para destruir
(cf. <280514>

Oseas 5:14) sino para dar una señal a sus hijos para que regresen de
dondequiera que hayan estado esparcidos. Anteriormente han sido descritos
como una paloma necia, revoloteando para conseguir ayuda de Egipto o de
Asiria (<280711>

Oseas 7:11), y a punto de ser atrapada en la red de Dios. Aquí
están temerosas, pero no son necias, y vuelan ansiosamente de regreso a
Jehovah y a sus hogares (10a, 11b).

La profecía es un asombroso testimonio de la gracia de Dios, tal vez solamente
sobrepasada por los eventos del evangelio: “Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su hijo unigénito...” (<430316>

Juan 3:16).

11:12—12:8 La falsedad de Israel ilustrada y condenada

Es difícil decidir dónde dividir el texto en unidades, porque las diversas
secciones pequeñas fluyen una dentro de la otra y están entrelazadas en varias
maneras. Muchos de los pecados condenados han sido mencionados antes, y
la repetición sirve para impresionarnos con las causas radicales del aprieto de
Israel. En <281112>

Oseas 11:12 nos encontramos con mentiras y engaño (cf.

<280402>

Oseas 4:2, 7:1-3), y esto continúa en <281201>

Oseas 12:1a. Se presentan
ejemplos de engaños particulares. Uno es de la historia contemporánea: Israel
trató de hacer una alianza con Egipto y también con Asiria, que eran enemigos
uno del otro. El otro es del pasado más distante de Israel: Jacob asió el talón
de su hermano aun antes de nacer, así suplantándolo y privándolo de lo que

naturalmente era suyo. El nombre Jacob está conectado con palabras que
significan “seguir el talón”, o “suplantar”, y significa figuradamente “engañar”
(<012526>

Génesis 25:26; 27:36). Aunque Dios dio a Rebeca un mensaje antes del
nacimiento de Esaú y de Jacob para decirle que “el mayor servirá al menor”
(<012523>

Génesis 25:23), esto no le daba a Jacob (o a Rebeca) licencia para

engañar (cf. <091606>

1 Samuel 16:6-13; 24:1-22). ¡No era un pecado que Jacob se
asiera del talón de su hermano en la matriz! No obstante, Oseas usa el cuadro
para ilustrar la manera en que Jacob/Israel había sido engañoso desde el
principio mismo de su existencia.

Oseas, sin embargo, sigue recordando cómo Dios hizo algo de este tramposo.
Jacob se prendió en una lucha con “un hombre”, que realmente era
representativo de Dios, y recibió bendiciones de Dios y su nuevo nombre,
“Israel” (<013224>

Génesis 32:24-29). Dios también encontró a Jacob en Betel

(<012810>

Génesis 28:10-22) y le dio una promesa misericordiosa y totalmente
inmerecida. Entonces, dice Oseas, deben seguir el ejemplo de Jacob y volverse
de sus engañosos caminos a Dios (6). El hecho de que él diga significa una
oferta para revertir la profecía de juicio implicada en el nombre de Lo-ammí
“No-mi-pueblo”, el hijo de Oseas (1:9). Nótese que tu Dios viene al fin del
versículo. Oseas los exhorta a practicar la lealtad y el derecho, y esperar
siempre en tu Dios. En otras palabras, deben continuar confiando en Dios
aunque parezca que su ayuda se retarda.

Debemos preguntarnos qué parte juega Judá en <281112>

Oseas 11:12—12:2. En el
v. 2 están ciertamente ligados con Jacob en una profecía de juicio, así que la
BA parece estar justificada en su traducción de <281112>

Oseas 11:12, que lit. es

“Judá todavía anda lejos de Dios”.

Los. vv. 7 y 8 dan un extraño cuadro del mundo de los negocios. Efraín es
como un tramposo mercader que defrauda dando medida falsa. En su riqueza
él se siente autosatisfecho y seguro. No reconoce ningún pecado. El cuadro se
deja como está. No se necesita palabra de explicación para mostrar cuán
equivocado y peligroso es esto.

12:9-14 Fue traído de Egipto y será juzgado

Sigue una palabra de juicio (9). Aunque Jehovah ha sido su Dios desde la
tierra de Egipto, la gente será sacada de su “tierra prometida” y enviada de
vuelta a habitar en tiendas como en los días de la fiesta. Cada año hacían

esto en la fiesta de los Tabernáculos (o de las cabañas), una de las fiestas
señaladas (<032342>

Levítico 23:42-44; <160814>

Nehemías 8:14-17).

Dios recuerda cómo él les habló por medio de los profetas mediante sueños y
parábolas. La parábola de Natán es la mejor conocida en el AT (<101201>

2 Samuel

12:1-10; cf. <070907>

Jueces 9:7-15; <121409>

2 Reyes 14:9, 10; <230501>

Isaías 5:1-7;
Ezequiel 15—19; 23), pero la palabra aquí probablemente cubre una variedad
de comunicaciones de Dios a través de los profetas.

El v. 11 es difícil, pero claramente profetiza juicio en Galaad (al oriente del
Jordán, donde estaba el pueblo llamado Adán, 6:7, 8), que se describe como
vanidad o vacío, y Gilgal. El juego de palabras original usado al nombrar a
Gilgal “volver lejos [nuestro reproche]” es reemplazado por otro retruécano:
montones de escombros (heb. gallim, de la misma raíz que Gilgal).

El v. 12 se refiere de nuevo, más bien abruptamente, a la historia de Jacob.
Después de suplantar a su hermano Esaú y de encontrarse con Dios en Betel,
se fue con Labán, el hermano de su madre, a Mesopotamia. Allí sirvió un total
de 14 años por dos esposas, Lea y Raquel (<012741>

Génesis 27:41—29:30).
Oseas llama la atención a su servicio: cuidó rebaños (lit. “guardó”, y
comprendemos que se sobreentiende “rebaños”). El v. 13 parece sin relación:
Jehovah usó a Moisés para sacar a Israel de Egipto y cuidarlo (lit.
“guardarlo”). La repetición hace hincapié en que esto se hizo por medio de un
profeta. La relación entre los versículos puede ser que como Jacob huyó a
tierra extraña y tuvo que guardar ovejas para conseguir una esposa, Jehovah lo
sacó de una tierra extraña y proveyó su propio siervo (el profeta Moisés) para
guardarlo. Otra vez es un ejemplo del cuidado de Dios por Israel. Pero el v. 14
describe (de nuevo) la ingrata respuesta de Israel, provocando la ira de Dios.
Así pues, él no será aliviado de su culpa de sangre (aunque, como hemos
visto, Dios anhelaba persuadirlo de volverse de eso y perdonarlo). El será
retribuido por su menosprecio de Dios y su invitación misericordiosa (cf.

<581029>

Hebreos 10:29; 12:25).

13:1-16 Más descripciones de juicio

Efraín era la tribu más grande de las 12 (o 13, puesto que José produjo tanto a
Efraín como a Manasés), y a menudo se usa como un modo de referirse al total
del reino del norte, como hemos visto. Aquí debe de referirse a la tribu, puesto
que está en Israel. En tiempos anteriores Efraín tuvo autoridad y respeto. Pero
esto se perdió por causa de la idolatría, y él murió; él podía ser completamente

ignorado. Lejos de aprender de sus errores, ellos ahora pecan más y más,
usando mucho dinero y talento en hacer imágenes (2a).

El v. 2b es muy oscuro, pero muy bien puede significar que esa gente sacrifica
seres humanos por una parte y, por otra, besa becerros hechos de metal. Es
una conducta verdaderamente ofensiva, mostrando un sentido de valores
completamente erróneo, y ningún aprecio por la obra de Dios al hacer a la
humanidad a su propia imagen.

El resultado es que se volverán nada, niebla de la mañana y rocío del
amanecer
(como su “amor constante” en 6:4), como el tamo que es
arrebatado de la era,
y como el humo que sale por la ventana (3).

Jehovah repite el hecho de que él es su Dios desde el tiempo en que estaban
en Egipto. El v. 4 es similar en contenido al primer mandamiento junto con su
introducción: “Yo soy Jehovah tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto, de la
casa de esclavitud: No tendrás otros dioses delante de mí” (<022002>

Exodo 20:2,
3). Por otra parte, la forma y el vocabulario son muy diferentes. Probablemente
deberíamos traducirlo: “No conoces a ningún Dios sino a mí, no hay salvador
sino yo.” En otras palabras, es una declaración más bien que un mandamiento.
La palabra “reconocer” también ocurre en el v. 5, que BA lo traduce como “te
cuidé”. Es mejor mantener el significado primario de “conocer”, admitiendo que
hay varias implicaciones de “conocer”, algunas veces incluyendo “reconocer”.
Una de las principales preocupaciones de Oseas es la relación entre Dios e
Israel; ellos debieran conocerse uno al otro íntimamente, como un esposo y su
esposa.

El v. 6 describe los trágicos resultados de no tomar en cuenta la advertencia de

<050811>

Deuteronomio 8:11-14 que, desafortunadamente, se ven por todo el
mundo hasta este mismo día: la riqueza alimenta el orgullo y el olvido de la
gracia de Dios, aun después de escuchar las advertencias de Jesús mismo
(<411021>

Marcos 10:21-25). El juicio por esto se expresa de nuevo en términos de
ataques de animales salvajes, esta vez a los leones se une un leopardo... una
osa (imposible de predecir sus acciones la mejor de las veces) que ha perdido
sus crías,
y un animal del campo no especificado (7, 8).

Los vv. 9-12 enfatizan temas mencionados antes. Israel es destruido por su
rebelión contra el que los había ayudado, el único que podría ayudarlo en su
conflicto presente (9). ¿Dónde está tu rey...? Dios desafía a Israel. ¿Qué de
tus jueces...?
En tiempo de Samuel el pueblo había pedido un rey como las

demás naciones (1 Samuel 8). Esto también implica una petición por príncipes,
puesto que los reyes tienen hijos (algunos tenían demasiados por comodidad;

<070901>

Jueces 9:1, 2; <121001>

2 Reyes 10:1). Dios concedió su petición, pero se enojó
por su actitud, que expresaba una falta de confianza en él y el deseo de ser
como las naciones que los rodeaban. Les dio reyes, sabiendo que Israel sufriría
por ello, y les quitó los reyes por su enojo ante su descarado rechazo de su
verdadero Rey.

Efraín no escapará del juicio, porque su culpa y sus pecados no desaparecerán.
Están bien guardados (12). El v. 13 nos da un ridículo cuadro de Efraín como
un hijo no nacido: es tiempo de nacer, pero ¡él no se presenta al tiempo de
nacer!

El v. 14. es famoso porque Pablo cita la segunda parte de él en <461505>

1 Corintios

15:55 como una pregunta retórica. Pablo usa una traducción diferente, pero
puede obtenerse el mismo sentido del texto que tenemos en Oseas: “¿Dónde
están las plagas del Seol? (es decir, las plagas que traen muerte y envían a la
gente al Seol, el lugar de los muertos). ¿Dónde está la destrucción de la
muerte?” En ninguna parte; han sido suprimidas con la victoria de Cristo en la
cruz. Pero el contexto aquí es diferente. Todo el cap. 13 es una profecía de
juicio, así que sería ciertamente extraño encontrar tan abrupta promesa de
salvación, especialmente seguida en forma inmediata de La compasión se ha
ocultado de mis ojos.
Es probable, por eso, que debemos traducir el v. 14
como dos preguntas: “¿Los redimiré...? ¿Los rescataré...?” seguidas por un
llamado a la muerte para que venga y castigue a Israel con sus plagas. Una
alternativa sería que el v. 14 exprese el deseo de Dios de salvar, que los
israelitas menosprecian, y por eso no pueden recibir compasión, sino plagas y
destrucción. Las palabras “redimir” y “rescatar” se usan en el caso de volver a
comprar lo que se perdió por deuda o esclavitud (p. ej. <021313>

Exodo 13:13-15;

<041815>

Números 18:15-17; <080404>

Rut 4:4-6).

La parte final de este capítulo, la última palabra de juicio en Oseas, usa primero
el cuadro de un viento caliente del desierto que viene del oriente y seca todas
las fuentes de agua, aun los arroyos y pozos. El saqueará su tesoro. Aquí se usa
un cuadro militar para describir el viento: no crecerá ningún alimento y por tanto
las provisiones que están almacenadas se desvanecerán. El v. 16 da un cuadro
final de los horrendos efectos de la guerra: lo que pasa cuando una nación
deliberadamente se aparta de la protección de Dios y rehúsa regresar.

14:1-8 Un llamado al arrepentimiento y una promesa de bendición

14:1-3 Un llamado a Israel a regresar al reconocimiento de Dios
solamente.
¡Vuelve, oh Israel, a Jehovah tu Dios...! parece un llamado
normal, pero nótese que la promesa ya está allí, en la palabra tu. La causa de
su caída ha sido su iniquidad. De modo que ahora se les recomienda hacer una
oración específica y declaración de su dependencia de Dios solamente. Esto es
similar a la confesión de confianza que Dios buscaba en <280601>

Oseas 6:1-3, pero

aquí hay un reconocimiento más explícito de sus pecados concretos. Ellos se
arrojaron sobre la misericordia de Dios, resolviendo alabarlo (te ofrecemos el
fruto de nuestros labios
). Renuncian a su antigua confianza en dos fuentes
equivocadas: Asiria (y su fuerza militar) y los ídolos; y confiesan que sólo en
Dios hay compasión para el débil y vulnerable.
14:4-8 Israel restaurado: una promesa misericordiosa del Señor. En

<280604>

Oseas 6:4-6 Dios expresó su desconfianza de la resolución de Israel de
buscarlo. Aquí él responde con una promesa a largo plazo. El viento del
desierto de <281315>

Oseas 13:15 se ha ido, y ahora el cuadro de Israel es algo
como el jardín del Edén. Allí habrá alimento y bebida junto con ciertas cosas
lujosas: flores hermosas, olivos (y por tanto, aceite de oliva), cedros (grandes
árboles, como los que se encuentran en Líbano) que dan protección del caliente
sol y un olor fragante. El será fuerte y seguro, y famoso.

Esta es ciertamente una promesa maravillosa y un clímax admirable para el
libro. Israel fracasó en apropiarse de esas bendiciones en el siglo VIII a. de
J.C., pero la promesa permaneció y fue cumplida para los muchos israelitas que
se unieron a Judá en Jerusalén, y para muchos que se unieron a Dios por medio
de Jesucristo.

14:9 Un dicho final de sabiduría

Este dicho independiente es similar a los que se encuentran en Proverbios y en
otra literatura de Sabiduría. Es fácil imaginar a un editor (inspirado) añadiendo
esto a las profecías de Oseas como una invitación a leer y aprender. “El que
tiene oídos, oiga” (<401115>

Mateo 11:15). El libro es señalado como pertinente a
cualquiera que lo lea, incluyéndonos a nosotros. La única manera de vivir es la
manera del Señor.

Mike Butterworth

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