BIOGRAFÍA DE JUAN MONTALVO

Juan María Montalvo Fiallos (Ambato, Ecuador, 13 de abril de 1832 ± París, 17 de enero de 1889) fue un ensayista y novelista ecuatoriano. Vivió apasionadamente la política de partidos de su país, y su pensamiento liberal estaba fuertemente marcado por el anticlericalismo y la oposición a los dictadores Gabriel García Moreno e Ignacio de Veintemilla. Luego de la publicación de la revista El Cosmopolita, por medio de la cual criticaba a la dictadura de García Moreno, Montalvo viajó a Colombia, donde escribió gran parte del resto de su obra. Uno de sus libros más conocidos es Las Catilinarias, publicado en 1880. Entre sus ensayos destacan Siete Tratados (1882) y Geometría Moral (póstumo, 1902). También escribió una secuela de Don Quijote de la Mancha, llamada Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. Murió a causa de una pleuresía en París. Su cuerpo fue embalsamado y se expone en un mausoleo construido en su ciudad natal, en Ecuador. Infancia y formación Su padre, don Marcos Montalvo, hijo de un inmigrante andaluz, se dedicaba a los negocios ambulantes. En Quinchicoto, cerca de Ambato, conoció a doña Isabel Villacreses de Fiallos, con quien se casó el 20 de enero de 1811.[1] La pareja tras un tiempo se domicilió en Ambato, ciudad en la que don Marcos llegó a destacarse.[2] Fallecidos ya algunos hermanos en la edad de la infancia, Juan se convirtió en el menor de los varones, y sus padres le procuraron mimos y cuidados. Tuvo siete hermanos: Francisco, Francisco Javier, Mariano, Alegría, Rosa, Juana e Isabel. Su niñez transcurrió no sólo en su casa, sino también en la cercana quinta de Ficoa. En 1836 sufrió de viruelas y quedó con el rostro marcado. A los siete años fue a la escuela, una humilde casa de aldea, de una sola planta, pobremente administrada y sostenida.[3] En 1843, cuando tenía once años, su hermano fue arrestado, encarcelado y desterrado por enfrentarse políticamente a la dictadura de Juan José Flores. Según el escritor Galo René Pérez, el destierro de su hermano le "dejó una lesión moral de la que no se recuperó jamás", llevándolo a odiar a las dictaduras.[4] En 1845, su hermano regresó de su destierro en Perú, y lo llevó consigo a Quito a continuar sus estudios. Sus dos hermanos mayores, Francisco y Francisco Javier, le orientaban e influenciaban en su gusto por las letras, aparte de haberle creado, cada uno con su prestigio, un ambiente favorable en el mundo de sus estudios.[5] Entre 1846 y 1848 empezó a estudiar gramática latina en el colegio San Fernando. Posteriormente estudió filosofía en el seminario San Luis, donde recibió el grado de maestro,[6] y después ingresó a la Universidad de Quito para estudiar Derecho, no porque quisiera ser abogado, sino porque entre las profesiones de entonces (medicina, leyes y teología) ésta le era la menos desagradable.[7] En Quito se hizo amigo del poeta y político liberal Julio Zaldumbide, con quien se reunía de continuo. En su casa a veces asistían practicantes de letras, destinados a convertirse en conocidos escritores: Agustín Yerovi, José Modesto Espinosa y Miguel Riofrío. Juntos comentaban a los grandes autores románticos europeos. En 1853 el presidente Urbina decretó la libertad de estudios en colegios y universidades. Por las nuevas regulaciones, Montalvo se vio privado de su cargo de secretario en el colegio San Fernando y además fue impulsado a abandonar su carrera de Derecho tras haber aprobado solamente el segundo curso. Así, decidió volver a Ambato. En el ambiente melancólico de su casa (sus padres y su hermano mayor para entonces habían fallecido)[8] se concentró en el enriquecimiento de su formación de autodidacta, acostumbrado a tomar notas de sus lecturas en cuadernos que se conservan.[9] Estudiaba gramática española y tratados de carácter idiomático. Profesando un respeto consciente a Capmany y Clemencín, estaba convencido de que era necesario fundar las originalidades estilísticas en la posesión de una forma correcta autorizada por los clásicos y los estudiosos más notables de la lengua. [10] Primer viaje a Europa El 17 de febrero de 1857, durante el gobierno de Francisco Robles, Montalvo fue nombrado adjunto civil a la legación ecuatoriana en Roma, mientras que Francisco Javier Salazar fue nombrado secretario de la misma. En buena medida este nombramiento se dio gracias a las diligencias de su influyente hermano, el doctor Francisco Javier Montalvo.[11] A mediados de julio llegó a Francia. Aunque el asiento de sus funciones de adjunto civil era Roma, Montalvo se quedó seis meses en París, por causas ajenas a su voluntad. Ahí conoció a don Pedro Moncayo, diplomático ecuatoriano, quien le brindó facilidades para su estímulo intelectual, y a celebridades francesas tales como Lamartine y Proudhon.[12] Desde enero hasta agosto de 1858, mantuvo correspondencia con su hermano Francisco Javier destinada a su

por hallarse en un medio extraño e indiferente. con quien contrajo finalmente matrimonio en Ambato el 17 de octubre de 1868 y tuvo dos hijos. y me tranquilizó con la más exquisita delicadeza. Montalvo lo relata de la siguiente manera: Entre los nombres que han de bendecir por cuenta mía. se le comunicó la noticia desde Ambato. En 1865 comenzaron sus amores con María Adelaida Guzmán. me ofreció una letra para Barbacoas de la suma que yo quisiese. regresó a Ipiales. y sostuvo una acalorada polémica con José Modesto Espinosa.[18] El 3 de enero de 1866. durante los cuales se dedicó a sus estudios. Retorno al Ecuador y exilio Tuvo que regresar al Ecuador no sólo por la inestabilidad de los gobiernos y la agitación política. escribió: La nostalgia consiste en un amor indecible por la patria y un profundo disgusto del país en que se está. Diario de un loco. temiendo por su vida. el autor del homicidio fue un hombre ajeno a los conjurados. e igualmente memorables le resultaron sus impresiones de Nápoles. varias aventuras amorosas y breves tareas de oficina. la elaboración de páginas literarias. Pronto fraternizaron y Alfaro le instaló cómodamente. de Ipiales. partió la mañana del 17 de enero de 1869 rumbo a Ipiales junto a otros dos exiliados: Mariano Mestanza y Manuel Semblantes. Durante su destierro redactó varios libros. está el de Eloy Alfaro. durante este tiempo se le manifestó un agudo reumatismo. y el mismo año Montalvo. es un deseo de llorar a gritos al mismo tiempo que eso es imposible. pues extrañaba su provincia. publicó El Cosmopolita. Y no contento con traerme un billete de pasaje de primera clase. Montalvo se volvió melancólico. Durante su estadía en Ipiales. inclinación que tuvo desde sus años de infancia. ensayo aparecido en El Cosmopolita.[19] por su parte. que le salió al paso.[15] Asimismo. cuyos efectos le acompañaron durante el resto de su vida. sino también por la artritis que lo aquejaba. mediante diligencia personal de Alfaro. pero no comenzó a circular en Ecuador antes de mayo de 1875. En 1867 editó El Precursor del Cosmopolita y al año siguiente comenzó a cartearse con Eloy Alfaro y polemizó con Juan León Mera.[12] Durante esta etapa en París.[21] Una vez en Ipiales decidió continuar hacia Perú. disfrutó mucho su visita a Florencia. revista de carácter político-literario editada en Quito en 40 páginas. Paradójicamente. porque en esa ciudad me esperaba otro amigo. Llegado a la capital francesa. Sorrento. invitándolo a acompañarlo. Ahí buscó fomentar la oposición contra el gobierno de su país. Montalvo recibió la primera carta de Eloy Alfaro desde Panamá. amigo nunca. el colombiano Faustino Lemos Rayo. le dio una suma de dinero para las primeras semanas de permanencia en aquel país y le prometió extenderle las ayudas que en lo posterior llegara a solicitarle. Mestanza y Semblantes continuaron su viaje hacia la costa. el 6 de agosto. Dejó Francia y en enero de 1858 ya se hallaba en Italia.[14] Su permanencia en París duró tres años. tuvo que expatriarse. se me vino por sus pasos.[22] Pero no tuvo éxito. fue publicado su libelo La dictadura perpetua. los contactos con personalidades. después del primer período dictatorial de García Moreno. que este último dirigía. no lo irritó del todo. y ni bien recibió su pasaporte para abandonar el país. Cuando llegó. Tan luego como supo el trance en que me hallaba. había salido del Ecuador con pocas pertenencias y le era imposible obtener ingresos seguros y periódicos. Pompeya y Venecia. tales como El bárbaro de América en los pueblos civilizados de Europa.publicación en el semanario quiteño La democracia. recomendó a Montalvo ante el doctor Ramón Rosero. y especialmente le agradó Andalucía.. publicando en su contra dos folletos: El Masonismo Negro y Bailar Sobre las Ruinas. y frustrado. un tanto discursiva. joven apenas conocido para mí. pero cargada de admoniciones y amenazas. no fueron bien recibidos en el Ecuador. Estos escritos. que conformaron una porción muy importante de su futura revista El Cosmopolita. de cinco años y ocho meses. atravesando La Mancha.[18] En 1869 se produjo la revolución de García Moreno. De las virtudes y los vicios y Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. y quizá una revolución. De todos modos. donde constató la miseria en que se hallaba la región en ese entonces. el país era gobernado por García Moreno. Acudió a la embajada de Colombia. que según parece. desterrado por García Moreno. donde se encontró con José María Urbina.. De Italia viajó a España. de Tulcán. para que le acogiera en su hogar. En 1872 falleció su hijo Carlos Alfonso. su interés inmediato fue establecer conexiones con las personas que quizás se hallaban en disposición de ayudarle. le compró pasaje para Francia. En Los proscritos. La familia Arellano del Hierro. pues desde su destierro cayó en una situación de apremio. visitó Granada y Córdoba. Lo primero que hizo fue escribirle al dictador una larga carta. Al .[20] Regresó a Panamá. La dictadura perpetua inspiró a un grupo de liberales a asesinar a García Moreno. quien quería cobrarse una venganza de celos conyugales. otro hermano. [13] También se acentuó su misantropía. en 1859. Visitó Roma. [17] A finales de 1861 colaboró en la revista literaria El Iris de Quito. Y aunque ahí le faltó dinero para continuar su viaje. Alfaro nuevamente acudió en su ayuda. los paseos urbanos de observación provechosa. rumbo a Ipiales.. la cual rehusé. disfrutando de la arquitectura musulmana de la Alhambra y el Generalife[16] De Granada regresó a París. para navegar a Panamá y desde allí hacia Europa. cuyas siguientes entregas siguieron apareciendo hasta enero de 1869. El libro de las pasiones.[23] En octubre de 1874.

El 23 de octubre de 1882 su esposa María Adelaida falleció. el 6 de septiembre del mismo año Montalvo llegó a Guayaquil y fue recibido por una entusiasta multitud. Montalvo afirmó: "no ha sido el machete de Rayo. donde vivió preocupado y pendiente de su seguridad. a más de dos figuras italianas: Cesare Cantù y Edmundo de Amicis.[33] Con ella tendría un hijo en 1886. [29] Dejó de nuevo Ipiales. habían recibido los dos volúmenes de los Siete Tratados el director del diario El Globo y Emilio Castelar. sino mi pluma quien le ha matado". Leopoldo García Ramón y Carlos Gutiérrez. Cuando fueron publicados sus Siete Tratados. quien había llegado a Guayaquil a preparar un pronunciamiento contra el gobierno de Borrero. y el mismo año Montalvo inició una relación sentimental con la francesa Augustine-Catherine Contoux. se comprometió a ayudarle económicamente y a vigilar la edición de sus folletos. pues Ignacio de Veintemilla se proclamó dictador el 8 de septiembre. ubicado en la Puerta del Sol. Cuando después de 3 meses regresó a Ipiales. junto con José Miguel Macay.[31] Eloy Alfaro le había anunciado únicamente que su viaje a Europa no admitía ya dudas. Montalvo se apresuró a promocionar sus tratados en España. Montalvo armó inmediatamente un viaje a Madrid. Finalmente Montalvo viajó a París con el deseo de editar su obra Siete Tratados. Esta sociedad no es perseguida por la fuerza pública. los enemigos del pueblo están gritando contra ellas. Se instaló en el mejor hotel de aquellos años: el Hotel París. En Quito publicó el folleto Del Ministro de Estado por medio del cual atacó y ocasionó la renuncia de Manuel Gómez de la Torre.. son los de esa asociación que está rebosando en Europa.[24] Poco después publicó el ensayo El último de los tiranos. la relación que tenía con su esposa se quebrantó por completo por el estilo de vida que Montalvo llevaba y por su desentendimiento en las obligaciones familiares. que en efecto circuló entre los guayaquileños al día siguiente. la correspondencia de honorarios y salarios con oficios y obras.[28] En poco más de un mes viajó a Panamá. cuyo último número se publicó el 26 de agosto de 1878. la libertad revestida del derecho. El 9 de julio organizó la que se denominó "Sociedad Republicana" y en su discurso inaugural exaltó la importancia de la Internacional y propuso algunos de sus principios. y llegó a la ciudad el 2 de junio de 1883. Montalvo regresó al Ecuador.enterarse de la noticia. Jesús Pando y Valle. El 22 de junio apareció el primer número de la revista El Regenerador. pero Montalvo no podía exiliarse. Nariño.[27] Tras un tiempo.[32] En consecuencia.[34] Ansioso por conquistar la fama en España.La Internacional reconoce el principio de propiedad no quiere sino que las clases laboriosas no malogren su trabajo y la industria tenga sus leyes a las cuales se sometan la ociosidad y el lujo. sus anhelos plausibles. es moderado.[30] Para este entonces. su alegría no duró mucho.. y más bien prometió un agradecimiento a su modo. además de Juan Valera. mediante la palabra impresa. los medios de que se vale son lícitos. Así.[35] .[26] Y aunque Montalvo ese día había conseguido verse lisonjeado públicamente. Dijo: El objetivo (de la Internacional) es honesto. Pero no logró reunir el dinero que demandaba el proyecto. Fue incapaz de hablar en público. Muchos hombres de letras fueron a visitarle o le invitaron a encontrarse con ellos: Gaspar Núñez de Arce. El mismo año el presidente José Plácido Caamaño le ofreció una diputación. fruto de su concubinato. A finales de mayo. y el 30 de julio de 1881 estaba ya en Barbacoas. Montalvo fue reconocido y elogiado por varios críticos europeos. Pero pronto fue llamado por Eloy Alfaro. Ministro de Gobierno del presidente Antonio Borrero. hasta que consiguió el auspicio del empresario José Joaquin de la ciudad de Besançon. Sus amigos le prevenían del riesgo que corría bajo el nuevo gobierno. donde permanecería por un tiempo indefinido. pero no asistió nunca a las Cámaras. Segundo viaje a Europa Estaba orgulloso de sus Siete Tratados y deseaba publicarlos de la forma más lujosa posible. Emilia Pardo Bazán. Marcelino Menéndez Pelayo y Manuel del Palacio. ahí se detuvo más de doce días. su próspero socio financiero. aunque sólo en el ámbito de la cultura hispana (mantenida por emigrantes españoles e hispanoamericanos por medio de publicaciones) o hispanistas de París. de inmediato se empeñó en acciones concretas de agitación popular y de levantamiento armado contra la dictadura de Veintemilla. finalmente partió hacia Ipiales. En los comicios de 1877 fue electo diputado por la provincia de Esmeraldas. cierto: Pero ¿qué autoridad tienen para la democracia las alharacas de Napoleón III y de Bismarck? [25] Dejó transitoriamente la ciudad para descansar en una propiedad de sus hermanos. que mantuvo hasta sus últimos días. cercana a Baños. La organización del trabajo. con la intención de publicar Las Catilinarias. sofrenada por el deber y otros fines semejantes. que rechazó. pues no contaba con suficientes recursos económicos. En mayo de 1876 de manera voluntaria y con el socorro económico de sus amigos liberales. antes de encaminarse a Tumaco y de ahí a Panamá.

Últimos días En los días siguientes los síntomas de su enfermedad fueron empeorando y Montalvo cayó prácticamente en la indigencia.[37] Los detalles testimoniales del doctor Agustín Yerovi. habían practicado en su garganta una operación difícil y dolorosa. relató lo siguiente: Cuando a mi regreso de España. mientras tanto. como determinó el médico León Labbeé. los Siete Tratados no fueron bien recibidos por todos. e inyectar líquidos antisépticos. las partes blandas de esa región. mostró su descontento con la obra. No tema. y en poco tiempo León XIII incluyó a los Siete Tratados en el Índice de libros prohibidos. su salud se deterioró de manera brusca debido al mal clima: un fuerte aguacero lo sorprendió mientras regresaba de la casa editorial donde había corregido ciertos detalles del tercer volumen de El Espectador. ¡qué limpieza la de su ropa interior! ¡Con qué afán arreglaba los puños de la camisa de dormir para ocultar sus pobres muñecas! ¡Cuánto agradeció a mi mujer que consintiese verle así. Operará usted como si su cuchilla no produjera dolor". Yerovi y Clemente Ballén. Pronto Montalvo respondió al clérigo por medio de su libro Mercurial eclesiástica. horroriza. diecinueve y nueve ensayos cada uno. El 19 de febrero de 1884 el arzobispo reprobó y condenó los Siete Tratados por medio de una carta pastoral.[35] En París. [40] La condición de Montalvo cada vez era peor. Llevaba en el costado una herida que a propósito mantenían abierta los médicos.Sin embargo. Uno de ellos exclamó: ese hombre es un carácter. De vuelta en Francia. hecho una ruina! Luchaba con rabia contra la enfermedad: no quería morir. se me oprimió dolorosamente el corazón al comprobar los progresos de la terrible neumonía purulenta que le consumía. sus planes de retorno al Ecuador fueron fracasando. en el momento de decir si concedía su permiso para la anestesia. y tuvo que permanecer en París. de que se había presentado un peligroso foco de supuración. que me mueva. y el 15 de enero de 1889 hizo aproximar al doctor Agustín L. son los que siguen: La operación que sufrió Montalvo. sobre este hecho. es decir: algo como fuego. Yerovi para manifestarle sus últimos deseos (entre ellos el ser enterrado en París). no pudo detener sus cada vez más intensos padecimientos. Por ese motivo. dar la mayor dilatación a la herida. Todo esto duró cosa de una hora. el cirujano advirtió que había evidencia de que el foco infeccioso había invadido otros puntos del organismo. cada uno de los cuales contenía diecisiete. y que no había otra opción que dejar abierta la herida para ir drenando periódicamente el líquido purulento. a través del arzobispo de Quito monseñor José Ignacio Ordóñez. En 1888 el presidente Antonio Flores Jijón le ofreció la posición de cónsul en Burdeos y Montalvo no aceptó su propuesta. en 1886. [37] Cuando llegó el día de la operación. ni contraído un músculo. sin afeitar. despeinado. que tiene el doble objeto de aspirar los productos del foco purulento.[36] Más tarde. fui a visitarle. doctor.[39] Montalvo comprendió que su fin se aproximaba y pidió ser conducido a su casa de la rué Cardinet No. libro compuesto de tres volúmenes. para sorpresa de todos contestó diciendo: "En ninguna ocasión de mi vida he perdido la conciencia de mis actos. Los médicos que habían atendido a Montalvo los primeros días de su enfermedad no se dieron cuenta que la neumonía inicial que lo aquejaba se había convertido en un derrame pleural. Montalvo empezó la publicación de El Espectador. mediante pinzas que recogen carnes sangrientas. Podría componer hoy una elegía como no la he hecho en mi juventud"[18] Leopoldo García Ramón. aunque lo mejoró durante un tiempo. Le consideré perdido. practicantes y espectadores. Al terminar el largo proceso operatorio. a la que Montalvo aceptó someterse. muy a pesar de todo. [41] el 16 de enero comenzó a agonizar.[38] Montalvo también fue sometido a una operación de apostemas en la garganta. el arzobispo Ordóñez viajó a Roma con la intención de conseguir del Papa la prohibición de su lectura. interesó a los médicos. y luego colocar algo como una bomba. quien confesó que iba a acompañarle semanalmente mientras estuvo postrado. escrito con pasmosa fuerza de improvisación y lleno de ataques violentos contra Ordóñez y la Iglesia. la Iglesia en el Ecuador. Durante ese largo tiempo de padecimientos frecuentemente le visitaron Agustín L. en septiembre del año pasado (1888). indicó la conveniencia de practicar una operación inmediata. y contrajo neumonía. el 17 de . 26 donde dijo: "Solo siento que toda mi vida se concentra en mi cerebro. quien lo sometió a un tratamiento que. Esa herida quedó abierta hasta su muerte. después de cortar en una extensión de un decímetro. tras un nuevo examen del líquido pleural. posiblemente entre el 8 y el 10 de marzo de 1888. harto difícil. el enfermo no había exhalado una queja. Cuando Labbeé se dio cuenta. Consistió en levantar dos costillas de la región dorsal. La actitud serena y hasta majestuosa.

sin ser necesariamente copiadas. Rousseau y Victor Hugo. y a Cicerón. nos da conceptos de la cultura y la barbarie. son eco de El espíritu de las leyes de Montesquieu. No fueron creaciones para ser representadas. con la excepción de su Libro de las pasiones. Filosofía y Literaturas Elénicas. desde los romances hasta el romanticismo. aunque bien pudieran montarse en escena. de esas antorchas altísimas que se hallan a la vista de todas las naciones". como ejemplo del soldado. expresadas en Emilio y El Contrato Social. Conocía las grandes obras literarias publicadas en italiano. Al día siguiente de su exhumación se trasladaron a Ambato. y en 1902. aunque sin juicios críticos. si no de inspiración. Estado. compuesto de cinco dramas. y al periodismo una rama del ensayo.[48] mientras que por Lamartine sentía un profundo aprecio. siendo el cimiento sólido de su formación y el arma que esgrimió en sus enconadas polémicas.[45] Admiraba de Grecia a Sócrates. En cuanto a la literatura en alemán. donde permaneció hasta el 10 de abril de 1932. Schiller y Klopstock dijo que eran "ingenios de primer orden. sobre él. impugando especialmente las malas traducciones de textos. Granja y El dictador. y probablemente sus ensayos fueron también inspirados por Bacon. Jara. lo grecolatino llegó al escalón más alto de su saber. Asimismo admiraba a Montaigne y Montesquieu. De Montaigne tomó no sólo la exaltación del hombre en su estado natural. la poesía de Olmedo y los argentinos precursores del romanticismo. por su oratoria. aunque supo apreciar a los intelectuales españoles de la época. pone de relieve los males que corrompen una sociedad y denuncia inmisericorde los elementos causantes de esta estagnación". tuvieron decisiva influencia sobre los escritores hispanoamericanos. ciudadanía etc. no publicó ningún libro de poesías.[49] Otras influencias En cuanto a la literatura en inglés. de modelo. Geometría Moral. Durante el régimen liberal se repatriaron sus restos embalsamados a Guayaquil. [42] La colonia ecuatoriana costeó sus funerales que fueron solemnes y en la iglesia de San Francisco de Sales.[44] Del mismo modo. Sentía especial admiración y respeto por Cervantes y consideraba a su Don Quijote de la Mancha como lo más acabado en el mundo de las letras. admiraba mucho a Byron y a Milton.[52] De Hispanoamérica conocío la prosa de Bolívar.. En 1895 se publicó de manera póstuma en Francia Capítulos que se le olvidaron a Cervantes.[55] Respecto a los dramas que escribió. Según el profesor Antonio Sacoto Salamea. Literatura española Conocía buena parte de la literatura española. En más de una ocasión hizo críticas a varias obras literarias españolas y dedicó su ensayo El buscapié a exaltarlas.[53] Hay que notar. Obra Influencias Antigüedad clásica Montalvo leyó todo cuanto entonces se podía leer acerca de Historia. Su poesía ha sido considerada como fría y llena de reminiscencias y desde el punto de vista temático. y Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. para reposar desde entonces en su mausoleo. que en la composición de sus ensayos son frecuentes las digresiones[54] En cuanto a lo poético. la poesía y especialmente la Gramática de Andrés Bello. sólo se conocen cinco. al mismo tiempo que despreciaba la continuación escrita por Avellaneda. estudió los clásicos del siglo XVIII. y en América brotó primero y duró más. Plauto y Séneca sirvió. sino varios temas y la técnica literaria que usaba en sus ensayos. El romanticismo tanto español como hispanoamericano tuvo sus simientes en Francia.enero pidió a su ama de llaves que lo vistiera con su traje negro y con frac y le pidió que tratara de comprar un puñado de claveles para su féretro. El teatro romano de Terencio. carente de originalidad. El descomulgado.[46] Literatura francesa Las letras francesas. pues sus obras teatrales tenían un fondo moralista. publicados después de su muerte bajo el título de El libro de las pasiones. Muchas de las ideas de Montalvo.[56] . pero sí hay algunas poesías sueltas a través de sus escritos. Géneros Si se comprende al ensayo como un género. [51] Sentía admiración por Goethe. el ensayo es el "género en el cual como tapiz Montalvo copia la cruenta lucha política de una época. a los cinco dramas que escribió y que fueron recopilados en su Libro de las pasiones: La Leprosa. y Rousseau tuvo su influencia en el escritor ecuatoriano por sus ideas sobre educación. al parecer. los temas y las ideas de los maestros italianos. sin embargo. quienes junto a Rousseau inspiraron su pensamiento político. Fueron sus últimas palabras. su preocupación más bien fue didáctica. gobierno. aunque no conocía el idioma. por el estilo.[43] y citó en sus obras de manera directa o glosada a bastantes griegos de la antigüedad. La literatura estadounidense también fue citada por Montalvo.[47] sus modelos fueron Chateaubriand. y el 12 de julio de 1889 fueron enterrados en el cementerio de la ciudad. antes y después de las guerras de la Independencia. Por otro lado. a donde llegaron el 12. que es una novela. En definitiva. Montalvo fue un ideólogo romántico del liberalismo. aunque no se dejó influir. Montalvo consideraba a las letras españolas contemporáneas a él (segunda mitad del siglo XIX) como vagas e improductivas. toda la obra de Montalvo sería ensayística. y de Roma a Julio César. sentía admiración por la antigua Roma. aunque en menor grado.[50] Su revista El Espectador se inspiró en The Spectator de Addison.

abandonado de Dios y la suerte. afirma: No. más por su idea de igualdad de todos los hombres ante Dios que por simpatía hacia ellos.Su única novela. escribió para elogiar las cualidades del buen clero. el despotismo de los gobiernos. En Bogotá. Política Montalvo era un idealista y le desagradaba la realidad política del Ecuador. También defendió los derechos de los indígenas y los negros. Otro diputado es dueño de una fábrica en que se elabora cierto artículo. Anticlericalismo Montalvo deseaba la separación de Iglesia y Estado. entre otras formas. En El Cosmopolita atacaba a los legisladores que creaban o derogaban leyes a su conveniencia: Un diputado tiene las mercaderías en camino para la aduana. y probando con esto que la virtud de Dios obraba en él. Asimismo. así. y. estropeado moralmente. y le preocupaba mucho destacar la importancia de las dotes morales de los políticos. como "el abuso triunfante. del Gobierno. En El Cosmopolita atacó al clero porque era un miembro fuerte e influyente del Partido Conservador que dominaba entonces el poder. lluvias de . calificó como barbarie. en la cual Montalvo se preocupaba mucho de demostrar la perfección lingüística a la que llegó Cervantes. salir azotándose por las calles de Quito. y hasta de Sancho Panza.[65] Respecto al fanatismo religioso.[62] Consciente de la gran responsabilidad que pesaba sobre los intelectuales con respecto de los problemas sociales de los indígenas. Montalvo de acuerdo con esta idea.[56] Como periodista. como hombre de su época no permanecía insensible ante el aspecto heroico de las luchas y la grandeza que hay en despreciar la propia vida en aras de un ideal. A la nación le importa esa rebaja. aunque llegó a oponerse al voto popular si el país no gozaba de sus libertades. la propagación de la cultura. Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. Levantada ahí al punto una armazón de madera en la plaza de la Catedral de Quito. aunque lo usó para sustentar con cierto afán de proselitismo puntos de vista que compaginaban su orientación ideológica y política. proyecto de ley rebajando los derechos anexos a esas mercaderías.[59] También despreciaba la tiranía.[57] Temas frecuentes Civilización y Barbarie En el ensayo hispanoamericano de la época se consideró que la barbarie era el obstáculo para el avance de la civilización. y en sus escritos no pretendía hablar a sus lectores de religión y fe sino del Ecuador y de su gobierno. pero le molestaba el hecho de que algunas fueran injustas. Santiago. nosotros no hemos hecho este ser humillado. Montalvo era consciente del influjo del periodismo como motor generador en la cultura y en la vida social y política. soberbio.[63] Montalvo en pocas ocasiones se refería a los militares. parecerán imposibles estas escenas de nefanda barbarie. burlándose así de las cosas santas. Cuando escribió esta obra. defendió en varias ocasiones los derechos de la mujer. el tema le atrae y le repele a la vez´. en 1866. al fin y al cabo. Pensaba que la historia y la guerra son inseparables y se limitaba a discernir entre guerras justas e injustas. pues probablemente tenía prejuicios raciales. cuando en realidad tanto los conservadores como los liberales tenían defectos. Buenos Aires. Y no ha habido policía que baje a ese pícaro del pescuezo y le imponga un fuerte castigo corporal. en vez de desarrollar sus personajes. Al mismo penitente embaidor se le había visto. y gritando que por las maldades y falta de devoción de la gente había ocurrido esa desgracia. subió allá el arlequín.[58] Montalvo era muy respetuoso de las leyes. y el fanatismo religioso. quien. que se han visto repetir mil veces en Quito en las mayores aflicciones públicas. los actos de opresión imperialista. Fiaba de la moral y de los principios como base del funcionamiento de la nación. también por interesarse más en los bienes terrenales que en los celestiales. el uso de la fuerza bruta. A la República le importa por entonces aquella reducción. por simoníaco. se dio cinco mil azotes. del siglo décimonono.[61] Respecto a los derechos de las personas. gritar que en ese instante el diablo estaba andando suelto por la iglesia. desnudo por delante seis dedos abajo el ombligo. del pueblo congregado. Por eso el profesor Louis Arquier afirmó que ³Cada vez que habla de política el articulista se enfrenta con una contradicción. a la que se refería. meter en la boca una vela encendida. proyecto de ley reduciendo la pensión impuesta a ese artículo. Lima. En más de una ocasión. Atacaba o defendía al clero según su situación política. los españoles nos lo dejaron. como es y como será por los siglos de los siglos. inquebrantable"[60] En su opinión. se dio siquiera cinco buenos y pasaderos. forrada la espalda con un cuero de vaca debajo de un tul negro. el pueblo era tan culpable del establecimiento de una tiranía como el mismo tirano. y formar remolinos espantosos de plebe engañada y escarnecida. es una continuación del Quijote ambientada en América. cuando el terremoto de Imbabura. buscando en vano su apoyo político. entre otras cosas. Terremotos. quemarse las manos en un mechero. Su posición liberal le llevó a oponerse a cualquier régimen que no haya sido elegido por sufragio. a embarcarle en el primer buque ballenero que parezca. para que haya tiranía necesariamente debía haber un pueblo dispuesto a soportarla. el clero era muy poderoso en Ecuador. y no sólo no admitía el menor indicio de oposición sino que la consideraba como herejía.[64] pero en la mayoría de las veces sus escritos eran anticlericales. ni gobierno que le mande con grilletes a Guayaquil. Caracas. ya sea por timidez o apatía. relató una anécdota interesante aunque exagerada en Las Catilinarias: Hase visto en Quito un cabrón de Méndez subir al púlpito.

Su obra más furibunda fue Mercurial eclesiástica.[69] En definitiva. luego a su filiación liberal antiteocrática y a experiencias vividas ante el clero. . El nuncio le mandó una segunda carta de tono amistoso. a su obra. su posición frente al clero obedecía a la política en primer lugar. y cuestionaba el ³mito de una Iglesia perfecta hasta el más mínimo detalle y autorizada así a sancionar cualquier asomo de crítica´. allí están los frailes gachupines a quemarse las manos en el púlpito.ceniza. quien con suma cortesía defendía la necesidad del Concordato. se puede asegurar que en la práctica Montalvo se llevó mejor con la autoridad eclesiástica que con los católicos conservadores. Monseñor Antonelli. porque se sentía defraudado al ver que el clero no luchaba contra Veintemilla. a ver el diablo con sus ojos. No obstante. [66] Continuó con su oposición al clero en sus Siete Tratados y en las citadas Las Catilinarias. El citado sacerdote era el nuncio apostólico. Monseñor José Ignacio Ordóñez. como a cualquier otra. publicada en el número 3 de su revista.[67] Un caso ilustrativo es su Contestación a la carta de un sacerdote católico al señor redactor de El Cosmopolita. escrita como respuesta a la condena del portavoz del clero. a morder cabos de vela. rechaza el Concordato firmado por García Moreno y termina especificando que considera el cristianismo como la verdadera religión y aseverando: "Nunca seré contrario sino de la superstición. el fanatismo y los abusos de los malos sacerdotes". cóleras furibundas de los volcanes.[68] Montalvo se oponía a la dominación clerical. y decir que todo lo provocan y lo hacen los liberales. defendiendo siempre el punto de vista de la Iglesia pero sin condenar las posiciones personales del escritor. Se declara partidario del Patronato. afirma que en caso de desacuerdo ha de primar la razón de Estado. a pesar de lo cual no dejó de ser religioso. Con la misma deferencia Montalvo en 25 páginas se expresa con la mayor claridad acerca de lo que deben ser a su juicio las relaciones entre Iglesia y Estado.

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