BIOGRAFÍA DE JUAN MONTALVO

Juan María Montalvo Fiallos (Ambato, Ecuador, 13 de abril de 1832 ± París, 17 de enero de 1889) fue un ensayista y novelista ecuatoriano. Vivió apasionadamente la política de partidos de su país, y su pensamiento liberal estaba fuertemente marcado por el anticlericalismo y la oposición a los dictadores Gabriel García Moreno e Ignacio de Veintemilla. Luego de la publicación de la revista El Cosmopolita, por medio de la cual criticaba a la dictadura de García Moreno, Montalvo viajó a Colombia, donde escribió gran parte del resto de su obra. Uno de sus libros más conocidos es Las Catilinarias, publicado en 1880. Entre sus ensayos destacan Siete Tratados (1882) y Geometría Moral (póstumo, 1902). También escribió una secuela de Don Quijote de la Mancha, llamada Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. Murió a causa de una pleuresía en París. Su cuerpo fue embalsamado y se expone en un mausoleo construido en su ciudad natal, en Ecuador. Infancia y formación Su padre, don Marcos Montalvo, hijo de un inmigrante andaluz, se dedicaba a los negocios ambulantes. En Quinchicoto, cerca de Ambato, conoció a doña Isabel Villacreses de Fiallos, con quien se casó el 20 de enero de 1811.[1] La pareja tras un tiempo se domicilió en Ambato, ciudad en la que don Marcos llegó a destacarse.[2] Fallecidos ya algunos hermanos en la edad de la infancia, Juan se convirtió en el menor de los varones, y sus padres le procuraron mimos y cuidados. Tuvo siete hermanos: Francisco, Francisco Javier, Mariano, Alegría, Rosa, Juana e Isabel. Su niñez transcurrió no sólo en su casa, sino también en la cercana quinta de Ficoa. En 1836 sufrió de viruelas y quedó con el rostro marcado. A los siete años fue a la escuela, una humilde casa de aldea, de una sola planta, pobremente administrada y sostenida.[3] En 1843, cuando tenía once años, su hermano fue arrestado, encarcelado y desterrado por enfrentarse políticamente a la dictadura de Juan José Flores. Según el escritor Galo René Pérez, el destierro de su hermano le "dejó una lesión moral de la que no se recuperó jamás", llevándolo a odiar a las dictaduras.[4] En 1845, su hermano regresó de su destierro en Perú, y lo llevó consigo a Quito a continuar sus estudios. Sus dos hermanos mayores, Francisco y Francisco Javier, le orientaban e influenciaban en su gusto por las letras, aparte de haberle creado, cada uno con su prestigio, un ambiente favorable en el mundo de sus estudios.[5] Entre 1846 y 1848 empezó a estudiar gramática latina en el colegio San Fernando. Posteriormente estudió filosofía en el seminario San Luis, donde recibió el grado de maestro,[6] y después ingresó a la Universidad de Quito para estudiar Derecho, no porque quisiera ser abogado, sino porque entre las profesiones de entonces (medicina, leyes y teología) ésta le era la menos desagradable.[7] En Quito se hizo amigo del poeta y político liberal Julio Zaldumbide, con quien se reunía de continuo. En su casa a veces asistían practicantes de letras, destinados a convertirse en conocidos escritores: Agustín Yerovi, José Modesto Espinosa y Miguel Riofrío. Juntos comentaban a los grandes autores románticos europeos. En 1853 el presidente Urbina decretó la libertad de estudios en colegios y universidades. Por las nuevas regulaciones, Montalvo se vio privado de su cargo de secretario en el colegio San Fernando y además fue impulsado a abandonar su carrera de Derecho tras haber aprobado solamente el segundo curso. Así, decidió volver a Ambato. En el ambiente melancólico de su casa (sus padres y su hermano mayor para entonces habían fallecido)[8] se concentró en el enriquecimiento de su formación de autodidacta, acostumbrado a tomar notas de sus lecturas en cuadernos que se conservan.[9] Estudiaba gramática española y tratados de carácter idiomático. Profesando un respeto consciente a Capmany y Clemencín, estaba convencido de que era necesario fundar las originalidades estilísticas en la posesión de una forma correcta autorizada por los clásicos y los estudiosos más notables de la lengua. [10] Primer viaje a Europa El 17 de febrero de 1857, durante el gobierno de Francisco Robles, Montalvo fue nombrado adjunto civil a la legación ecuatoriana en Roma, mientras que Francisco Javier Salazar fue nombrado secretario de la misma. En buena medida este nombramiento se dio gracias a las diligencias de su influyente hermano, el doctor Francisco Javier Montalvo.[11] A mediados de julio llegó a Francia. Aunque el asiento de sus funciones de adjunto civil era Roma, Montalvo se quedó seis meses en París, por causas ajenas a su voluntad. Ahí conoció a don Pedro Moncayo, diplomático ecuatoriano, quien le brindó facilidades para su estímulo intelectual, y a celebridades francesas tales como Lamartine y Proudhon.[12] Desde enero hasta agosto de 1858, mantuvo correspondencia con su hermano Francisco Javier destinada a su

cuyas siguientes entregas siguieron apareciendo hasta enero de 1869. publicando en su contra dos folletos: El Masonismo Negro y Bailar Sobre las Ruinas.[12] Durante esta etapa en París. Lo primero que hizo fue escribirle al dictador una larga carta. para navegar a Panamá y desde allí hacia Europa. los contactos con personalidades. En Los proscritos. temiendo por su vida. De las virtudes y los vicios y Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. otro hermano. Visitó Roma. fue publicado su libelo La dictadura perpetua. la elaboración de páginas literarias. con quien contrajo finalmente matrimonio en Ambato el 17 de octubre de 1868 y tuvo dos hijos. atravesando La Mancha. la cual rehusé. publicó El Cosmopolita. escribió: La nostalgia consiste en un amor indecible por la patria y un profundo disgusto del país en que se está.[23] En octubre de 1874. varias aventuras amorosas y breves tareas de oficina. Y aunque ahí le faltó dinero para continuar su viaje. visitó Granada y Córdoba. Tan luego como supo el trance en que me hallaba. Ahí buscó fomentar la oposición contra el gobierno de su país. Cuando llegó. y frustrado. La dictadura perpetua inspiró a un grupo de liberales a asesinar a García Moreno. sino también por la artritis que lo aquejaba. invitándolo a acompañarlo. Al . me ofreció una letra para Barbacoas de la suma que yo quisiese. Retorno al Ecuador y exilio Tuvo que regresar al Ecuador no sólo por la inestabilidad de los gobiernos y la agitación política.. por hallarse en un medio extraño e indiferente. De Italia viajó a España. ensayo aparecido en El Cosmopolita.[20] Regresó a Panamá. desterrado por García Moreno. le compró pasaje para Francia. inclinación que tuvo desde sus años de infancia. de cinco años y ocho meses.publicación en el semanario quiteño La democracia. Dejó Francia y en enero de 1858 ya se hallaba en Italia. Montalvo recibió la primera carta de Eloy Alfaro desde Panamá. Mestanza y Semblantes continuaron su viaje hacia la costa. un tanto discursiva. que según parece. donde se encontró con José María Urbina. pero no comenzó a circular en Ecuador antes de mayo de 1875. durante este tiempo se le manifestó un agudo reumatismo. cuyos efectos le acompañaron durante el resto de su vida. joven apenas conocido para mí. su interés inmediato fue establecer conexiones con las personas que quizás se hallaban en disposición de ayudarle. el país era gobernado por García Moreno. y el mismo año Montalvo. no fueron bien recibidos en el Ecuador. [13] También se acentuó su misantropía. amigo nunca. disfrutó mucho su visita a Florencia. pues extrañaba su provincia. el colombiano Faustino Lemos Rayo. es un deseo de llorar a gritos al mismo tiempo que eso es imposible. En 1872 falleció su hijo Carlos Alfonso. Paradójicamente. pero cargada de admoniciones y amenazas.. y ni bien recibió su pasaporte para abandonar el país. Llegado a la capital francesa.[18] El 3 de enero de 1866. Durante su destierro redactó varios libros. y sostuvo una acalorada polémica con José Modesto Espinosa.[21] Una vez en Ipiales decidió continuar hacia Perú. Alfaro nuevamente acudió en su ayuda.[22] Pero no tuvo éxito. para que le acogiera en su hogar. [17] A finales de 1861 colaboró en la revista literaria El Iris de Quito. no lo irritó del todo. revista de carácter político-literario editada en Quito en 40 páginas. Diario de un loco. y especialmente le agradó Andalucía.[18] En 1869 se produjo la revolución de García Moreno. los paseos urbanos de observación provechosa. que le salió al paso.[14] Su permanencia en París duró tres años. que este último dirigía. Acudió a la embajada de Colombia. le dio una suma de dinero para las primeras semanas de permanencia en aquel país y le prometió extenderle las ayudas que en lo posterior llegara a solicitarle. había salido del Ecuador con pocas pertenencias y le era imposible obtener ingresos seguros y periódicos. tuvo que expatriarse. Pompeya y Venecia. En 1865 comenzaron sus amores con María Adelaida Guzmán. que conformaron una porción muy importante de su futura revista El Cosmopolita. donde constató la miseria en que se hallaba la región en ese entonces. después del primer período dictatorial de García Moreno. rumbo a Ipiales. recomendó a Montalvo ante el doctor Ramón Rosero. Durante su estadía en Ipiales. mediante diligencia personal de Alfaro. La familia Arellano del Hierro. el 6 de agosto. quien quería cobrarse una venganza de celos conyugales. se me vino por sus pasos.. Montalvo se volvió melancólico. Sorrento. está el de Eloy Alfaro. de Ipiales. se le comunicó la noticia desde Ambato. De todos modos. pues desde su destierro cayó en una situación de apremio. de Tulcán. durante los cuales se dedicó a sus estudios. y quizá una revolución. porque en esa ciudad me esperaba otro amigo. e igualmente memorables le resultaron sus impresiones de Nápoles.[15] Asimismo. Y no contento con traerme un billete de pasaje de primera clase.[19] por su parte. El libro de las pasiones. tales como El bárbaro de América en los pueblos civilizados de Europa. En 1867 editó El Precursor del Cosmopolita y al año siguiente comenzó a cartearse con Eloy Alfaro y polemizó con Juan León Mera. regresó a Ipiales. disfrutando de la arquitectura musulmana de la Alhambra y el Generalife[16] De Granada regresó a París. Pronto fraternizaron y Alfaro le instaló cómodamente. Montalvo lo relata de la siguiente manera: Entre los nombres que han de bendecir por cuenta mía. el autor del homicidio fue un hombre ajeno a los conjurados. en 1859. Estos escritos. partió la mañana del 17 de enero de 1869 rumbo a Ipiales junto a otros dos exiliados: Mariano Mestanza y Manuel Semblantes. y me tranquilizó con la más exquisita delicadeza.

su alegría no duró mucho. es moderado.[24] Poco después publicó el ensayo El último de los tiranos. sino mi pluma quien le ha matado". de inmediato se empeñó en acciones concretas de agitación popular y de levantamiento armado contra la dictadura de Veintemilla. la libertad revestida del derecho. el 6 de septiembre del mismo año Montalvo llegó a Guayaquil y fue recibido por una entusiasta multitud. sus anhelos plausibles. Sus amigos le prevenían del riesgo que corría bajo el nuevo gobierno. Finalmente Montalvo viajó a París con el deseo de editar su obra Siete Tratados.. Cuando fueron publicados sus Siete Tratados. En Quito publicó el folleto Del Ministro de Estado por medio del cual atacó y ocasionó la renuncia de Manuel Gómez de la Torre. Fue incapaz de hablar en público.[30] Para este entonces.[32] En consecuencia. Pero pronto fue llamado por Eloy Alfaro. Emilia Pardo Bazán. ahí se detuvo más de doce días. ubicado en la Puerta del Sol. pero no asistió nunca a las Cámaras. fruto de su concubinato. pues no contaba con suficientes recursos económicos. Montalvo afirmó: "no ha sido el machete de Rayo. El 22 de junio apareció el primer número de la revista El Regenerador. cercana a Baños. Montalvo fue reconocido y elogiado por varios críticos europeos. además de Juan Valera. En mayo de 1876 de manera voluntaria y con el socorro económico de sus amigos liberales. a más de dos figuras italianas: Cesare Cantù y Edmundo de Amicis. Así.[27] Tras un tiempo. Esta sociedad no es perseguida por la fuerza pública. y el 30 de julio de 1881 estaba ya en Barbacoas. Segundo viaje a Europa Estaba orgulloso de sus Siete Tratados y deseaba publicarlos de la forma más lujosa posible. los enemigos del pueblo están gritando contra ellas. se comprometió a ayudarle económicamente y a vigilar la edición de sus folletos. pues Ignacio de Veintemilla se proclamó dictador el 8 de septiembre. cuyo último número se publicó el 26 de agosto de 1878. Nariño. que mantuvo hasta sus últimos días. cierto: Pero ¿qué autoridad tienen para la democracia las alharacas de Napoleón III y de Bismarck? [25] Dejó transitoriamente la ciudad para descansar en una propiedad de sus hermanos.[26] Y aunque Montalvo ese día había conseguido verse lisonjeado públicamente. pero Montalvo no podía exiliarse. hasta que consiguió el auspicio del empresario José Joaquin de la ciudad de Besançon. y el mismo año Montalvo inició una relación sentimental con la francesa Augustine-Catherine Contoux. [29] Dejó de nuevo Ipiales.enterarse de la noticia. que en efecto circuló entre los guayaquileños al día siguiente. son los de esa asociación que está rebosando en Europa.[28] En poco más de un mes viajó a Panamá.[33] Con ella tendría un hijo en 1886.[34] Ansioso por conquistar la fama en España. y llegó a la ciudad el 2 de junio de 1883. finalmente partió hacia Ipiales. antes de encaminarse a Tumaco y de ahí a Panamá. A finales de mayo.[35] . Marcelino Menéndez Pelayo y Manuel del Palacio. la correspondencia de honorarios y salarios con oficios y obras. Se instaló en el mejor hotel de aquellos años: el Hotel París. Leopoldo García Ramón y Carlos Gutiérrez. El 9 de julio organizó la que se denominó "Sociedad Republicana" y en su discurso inaugural exaltó la importancia de la Internacional y propuso algunos de sus principios. habían recibido los dos volúmenes de los Siete Tratados el director del diario El Globo y Emilio Castelar. Pero no logró reunir el dinero que demandaba el proyecto. con la intención de publicar Las Catilinarias.[31] Eloy Alfaro le había anunciado únicamente que su viaje a Europa no admitía ya dudas. mediante la palabra impresa. Montalvo armó inmediatamente un viaje a Madrid. En los comicios de 1877 fue electo diputado por la provincia de Esmeraldas. Montalvo regresó al Ecuador. El mismo año el presidente José Plácido Caamaño le ofreció una diputación. y más bien prometió un agradecimiento a su modo. sofrenada por el deber y otros fines semejantes. aunque sólo en el ámbito de la cultura hispana (mantenida por emigrantes españoles e hispanoamericanos por medio de publicaciones) o hispanistas de París. Dijo: El objetivo (de la Internacional) es honesto. su próspero socio financiero. Montalvo se apresuró a promocionar sus tratados en España. La organización del trabajo.La Internacional reconoce el principio de propiedad no quiere sino que las clases laboriosas no malogren su trabajo y la industria tenga sus leyes a las cuales se sometan la ociosidad y el lujo. que rechazó. Cuando después de 3 meses regresó a Ipiales. los medios de que se vale son lícitos. donde permanecería por un tiempo indefinido. El 23 de octubre de 1882 su esposa María Adelaida falleció. donde vivió preocupado y pendiente de su seguridad. Muchos hombres de letras fueron a visitarle o le invitaron a encontrarse con ellos: Gaspar Núñez de Arce. junto con José Miguel Macay. la relación que tenía con su esposa se quebrantó por completo por el estilo de vida que Montalvo llevaba y por su desentendimiento en las obligaciones familiares. Jesús Pando y Valle. quien había llegado a Guayaquil a preparar un pronunciamiento contra el gobierno de Borrero.. Ministro de Gobierno del presidente Antonio Borrero.

mediante pinzas que recogen carnes sangrientas. tras un nuevo examen del líquido pleural. 26 donde dijo: "Solo siento que toda mi vida se concentra en mi cerebro. Consistió en levantar dos costillas de la región dorsal. aunque lo mejoró durante un tiempo. y contrajo neumonía. interesó a los médicos. ni contraído un músculo. dar la mayor dilatación a la herida. Por ese motivo. horroriza. sin afeitar. las partes blandas de esa región. Durante ese largo tiempo de padecimientos frecuentemente le visitaron Agustín L. quien lo sometió a un tratamiento que. y en poco tiempo León XIII incluyó a los Siete Tratados en el Índice de libros prohibidos. ¡qué limpieza la de su ropa interior! ¡Con qué afán arreglaba los puños de la camisa de dormir para ocultar sus pobres muñecas! ¡Cuánto agradeció a mi mujer que consintiese verle así. Uno de ellos exclamó: ese hombre es un carácter. Podría componer hoy una elegía como no la he hecho en mi juventud"[18] Leopoldo García Ramón. [37] Cuando llegó el día de la operación. Últimos días En los días siguientes los síntomas de su enfermedad fueron empeorando y Montalvo cayó prácticamente en la indigencia. el enfermo no había exhalado una queja. la Iglesia en el Ecuador. [41] el 16 de enero comenzó a agonizar. En 1888 el presidente Antonio Flores Jijón le ofreció la posición de cónsul en Burdeos y Montalvo no aceptó su propuesta. Cuando Labbeé se dio cuenta. en septiembre del año pasado (1888). De vuelta en Francia. sus planes de retorno al Ecuador fueron fracasando.[39] Montalvo comprendió que su fin se aproximaba y pidió ser conducido a su casa de la rué Cardinet No. el cirujano advirtió que había evidencia de que el foco infeccioso había invadido otros puntos del organismo.[37] Los detalles testimoniales del doctor Agustín Yerovi. es decir: algo como fuego. y luego colocar algo como una bomba. como determinó el médico León Labbeé. sobre este hecho. relató lo siguiente: Cuando a mi regreso de España. son los que siguen: La operación que sufrió Montalvo. Al terminar el largo proceso operatorio. el arzobispo Ordóñez viajó a Roma con la intención de conseguir del Papa la prohibición de su lectura. y tuvo que permanecer en París. no pudo detener sus cada vez más intensos padecimientos. Llevaba en el costado una herida que a propósito mantenían abierta los médicos. los Siete Tratados no fueron bien recibidos por todos. harto difícil.[35] En París. [40] La condición de Montalvo cada vez era peor. Operará usted como si su cuchilla no produjera dolor". practicantes y espectadores. La actitud serena y hasta majestuosa. Esa herida quedó abierta hasta su muerte. doctor.[38] Montalvo también fue sometido a una operación de apostemas en la garganta. y el 15 de enero de 1889 hizo aproximar al doctor Agustín L. escrito con pasmosa fuerza de improvisación y lleno de ataques violentos contra Ordóñez y la Iglesia. mientras tanto. quien confesó que iba a acompañarle semanalmente mientras estuvo postrado. cada uno de los cuales contenía diecisiete. de que se había presentado un peligroso foco de supuración. hecho una ruina! Luchaba con rabia contra la enfermedad: no quería morir. posiblemente entre el 8 y el 10 de marzo de 1888. indicó la conveniencia de practicar una operación inmediata. libro compuesto de tres volúmenes. el 17 de . Montalvo empezó la publicación de El Espectador.[36] Más tarde. a la que Montalvo aceptó someterse. después de cortar en una extensión de un decímetro. Yerovi y Clemente Ballén. Todo esto duró cosa de una hora. en el momento de decir si concedía su permiso para la anestesia.Sin embargo. Yerovi para manifestarle sus últimos deseos (entre ellos el ser enterrado en París). El 19 de febrero de 1884 el arzobispo reprobó y condenó los Siete Tratados por medio de una carta pastoral. e inyectar líquidos antisépticos. en 1886. habían practicado en su garganta una operación difícil y dolorosa. se me oprimió dolorosamente el corazón al comprobar los progresos de la terrible neumonía purulenta que le consumía. mostró su descontento con la obra. diecinueve y nueve ensayos cada uno. su salud se deterioró de manera brusca debido al mal clima: un fuerte aguacero lo sorprendió mientras regresaba de la casa editorial donde había corregido ciertos detalles del tercer volumen de El Espectador. despeinado. que tiene el doble objeto de aspirar los productos del foco purulento. fui a visitarle. Los médicos que habían atendido a Montalvo los primeros días de su enfermedad no se dieron cuenta que la neumonía inicial que lo aquejaba se había convertido en un derrame pleural. para sorpresa de todos contestó diciendo: "En ninguna ocasión de mi vida he perdido la conciencia de mis actos. Le consideré perdido. que me mueva. No tema. muy a pesar de todo. Pronto Montalvo respondió al clérigo por medio de su libro Mercurial eclesiástica. a través del arzobispo de Quito monseñor José Ignacio Ordóñez. y que no había otra opción que dejar abierta la herida para ir drenando periódicamente el líquido purulento.

[56] . El teatro romano de Terencio. aunque supo apreciar a los intelectuales españoles de la época. aunque en menor grado. pero sí hay algunas poesías sueltas a través de sus escritos. pone de relieve los males que corrompen una sociedad y denuncia inmisericorde los elementos causantes de esta estagnación". aunque bien pudieran montarse en escena.[44] Del mismo modo. En más de una ocasión hizo críticas a varias obras literarias españolas y dedicó su ensayo El buscapié a exaltarlas. la poesía y especialmente la Gramática de Andrés Bello. nos da conceptos de la cultura y la barbarie. aunque no conocía el idioma. y Capítulos que se le olvidaron a Cervantes.. su preocupación más bien fue didáctica.[47] sus modelos fueron Chateaubriand. y de Roma a Julio César. los temas y las ideas de los maestros italianos. Sentía especial admiración y respeto por Cervantes y consideraba a su Don Quijote de la Mancha como lo más acabado en el mundo de las letras. siendo el cimiento sólido de su formación y el arma que esgrimió en sus enconadas polémicas. sino varios temas y la técnica literaria que usaba en sus ensayos. Estado. impugando especialmente las malas traducciones de textos. En definitiva. al parecer. desde los romances hasta el romanticismo.[49] Otras influencias En cuanto a la literatura en inglés. y en 1902. compuesto de cinco dramas. a donde llegaron el 12. Montalvo consideraba a las letras españolas contemporáneas a él (segunda mitad del siglo XIX) como vagas e improductivas. sólo se conocen cinco. Plauto y Séneca sirvió. Durante el régimen liberal se repatriaron sus restos embalsamados a Guayaquil.[50] Su revista El Espectador se inspiró en The Spectator de Addison. Su poesía ha sido considerada como fría y llena de reminiscencias y desde el punto de vista temático.[52] De Hispanoamérica conocío la prosa de Bolívar. sin ser necesariamente copiadas. No fueron creaciones para ser representadas. El romanticismo tanto español como hispanoamericano tuvo sus simientes en Francia. sin embargo. son eco de El espíritu de las leyes de Montesquieu. Al día siguiente de su exhumación se trasladaron a Ambato. por su oratoria. Schiller y Klopstock dijo que eran "ingenios de primer orden. y al periodismo una rama del ensayo. quienes junto a Rousseau inspiraron su pensamiento político.[46] Literatura francesa Las letras francesas.enero pidió a su ama de llaves que lo vistiera con su traje negro y con frac y le pidió que tratara de comprar un puñado de claveles para su féretro. Geometría Moral. Conocía las grandes obras literarias publicadas en italiano. el ensayo es el "género en el cual como tapiz Montalvo copia la cruenta lucha política de una época. Filosofía y Literaturas Elénicas. por el estilo.[48] mientras que por Lamartine sentía un profundo aprecio. y el 12 de julio de 1889 fueron enterrados en el cementerio de la ciudad. [42] La colonia ecuatoriana costeó sus funerales que fueron solemnes y en la iglesia de San Francisco de Sales. a los cinco dramas que escribió y que fueron recopilados en su Libro de las pasiones: La Leprosa. toda la obra de Montalvo sería ensayística. aunque sin juicios críticos. de modelo. y en América brotó primero y duró más. y Rousseau tuvo su influencia en el escritor ecuatoriano por sus ideas sobre educación. y probablemente sus ensayos fueron también inspirados por Bacon. Géneros Si se comprende al ensayo como un género.[55] Respecto a los dramas que escribió. con la excepción de su Libro de las pasiones. aunque no se dejó influir. tuvieron decisiva influencia sobre los escritores hispanoamericanos. Montalvo fue un ideólogo romántico del liberalismo. sentía admiración por la antigua Roma. Fueron sus últimas palabras. si no de inspiración. sobre él. la poesía de Olmedo y los argentinos precursores del romanticismo. admiraba mucho a Byron y a Milton. Literatura española Conocía buena parte de la literatura española. En 1895 se publicó de manera póstuma en Francia Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. antes y después de las guerras de la Independencia. La literatura estadounidense también fue citada por Montalvo. y a Cicerón. lo grecolatino llegó al escalón más alto de su saber. De Montaigne tomó no sólo la exaltación del hombre en su estado natural.[43] y citó en sus obras de manera directa o glosada a bastantes griegos de la antigüedad. expresadas en Emilio y El Contrato Social. carente de originalidad. Según el profesor Antonio Sacoto Salamea. gobierno. El descomulgado. publicados después de su muerte bajo el título de El libro de las pasiones. En cuanto a la literatura en alemán. donde permaneció hasta el 10 de abril de 1932. Muchas de las ideas de Montalvo. estudió los clásicos del siglo XVIII. de esas antorchas altísimas que se hallan a la vista de todas las naciones". [51] Sentía admiración por Goethe. ciudadanía etc. Obra Influencias Antigüedad clásica Montalvo leyó todo cuanto entonces se podía leer acerca de Historia. pues sus obras teatrales tenían un fondo moralista. como ejemplo del soldado. al mismo tiempo que despreciaba la continuación escrita por Avellaneda. que en la composición de sus ensayos son frecuentes las digresiones[54] En cuanto a lo poético. Por otro lado. Rousseau y Victor Hugo. para reposar desde entonces en su mausoleo. no publicó ningún libro de poesías.[45] Admiraba de Grecia a Sócrates. que es una novela. Granja y El dictador. Jara.[53] Hay que notar. Asimismo admiraba a Montaigne y Montesquieu.

[58] Montalvo era muy respetuoso de las leyes. y gritando que por las maldades y falta de devoción de la gente había ocurrido esa desgracia. desnudo por delante seis dedos abajo el ombligo.[63] Montalvo en pocas ocasiones se refería a los militares. que se han visto repetir mil veces en Quito en las mayores aflicciones públicas. entre otras formas. En más de una ocasión.[65] Respecto al fanatismo religioso. Terremotos. Levantada ahí al punto una armazón de madera en la plaza de la Catedral de Quito. En Bogotá. como es y como será por los siglos de los siglos. Y no ha habido policía que baje a ese pícaro del pescuezo y le imponga un fuerte castigo corporal. abandonado de Dios y la suerte. defendió en varias ocasiones los derechos de la mujer. entre otras cosas. los actos de opresión imperialista. nosotros no hemos hecho este ser humillado. del siglo décimonono. A la nación le importa esa rebaja. para que haya tiranía necesariamente debía haber un pueblo dispuesto a soportarla. Santiago. aunque lo usó para sustentar con cierto afán de proselitismo puntos de vista que compaginaban su orientación ideológica y política. Por eso el profesor Louis Arquier afirmó que ³Cada vez que habla de política el articulista se enfrenta con una contradicción. Otro diputado es dueño de una fábrica en que se elabora cierto artículo. escribió para elogiar las cualidades del buen clero. calificó como barbarie. También defendió los derechos de los indígenas y los negros. así. Pensaba que la historia y la guerra son inseparables y se limitaba a discernir entre guerras justas e injustas. Política Montalvo era un idealista y le desagradaba la realidad política del Ecuador. del Gobierno. el pueblo era tan culpable del establecimiento de una tiranía como el mismo tirano. A la República le importa por entonces aquella reducción. En El Cosmopolita atacó al clero porque era un miembro fuerte e influyente del Partido Conservador que dominaba entonces el poder. ni gobierno que le mande con grilletes a Guayaquil. al fin y al cabo. el tema le atrae y le repele a la vez´. del pueblo congregado. en 1866. la propagación de la cultura. también por interesarse más en los bienes terrenales que en los celestiales. y formar remolinos espantosos de plebe engañada y escarnecida. Montalvo era consciente del influjo del periodismo como motor generador en la cultura y en la vida social y política. es una continuación del Quijote ambientada en América.[64] pero en la mayoría de las veces sus escritos eran anticlericales. y probando con esto que la virtud de Dios obraba en él.[59] También despreciaba la tiranía. Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. se dio cinco mil azotes. Caracas. quien. meter en la boca una vela encendida. el despotismo de los gobiernos. por simoníaco.Su única novela. proyecto de ley reduciendo la pensión impuesta a ese artículo. Atacaba o defendía al clero según su situación política. soberbio. afirma: No. En El Cosmopolita atacaba a los legisladores que creaban o derogaban leyes a su conveniencia: Un diputado tiene las mercaderías en camino para la aduana. cuando en realidad tanto los conservadores como los liberales tenían defectos. salir azotándose por las calles de Quito. y hasta de Sancho Panza. Al mismo penitente embaidor se le había visto. y en sus escritos no pretendía hablar a sus lectores de religión y fe sino del Ecuador y de su gobierno. lluvias de . Lima. estropeado moralmente. a embarcarle en el primer buque ballenero que parezca. subió allá el arlequín. pero le molestaba el hecho de que algunas fueran injustas.[61] Respecto a los derechos de las personas. pues probablemente tenía prejuicios raciales. Montalvo de acuerdo con esta idea. como hombre de su época no permanecía insensible ante el aspecto heroico de las luchas y la grandeza que hay en despreciar la propia vida en aras de un ideal. en vez de desarrollar sus personajes. forrada la espalda con un cuero de vaca debajo de un tul negro. y. en la cual Montalvo se preocupaba mucho de demostrar la perfección lingüística a la que llegó Cervantes. como "el abuso triunfante. inquebrantable"[60] En su opinión.[57] Temas frecuentes Civilización y Barbarie En el ensayo hispanoamericano de la época se consideró que la barbarie era el obstáculo para el avance de la civilización. más por su idea de igualdad de todos los hombres ante Dios que por simpatía hacia ellos. cuando el terremoto de Imbabura. y el fanatismo religioso. buscando en vano su apoyo político. y no sólo no admitía el menor indicio de oposición sino que la consideraba como herejía. ya sea por timidez o apatía. Fiaba de la moral y de los principios como base del funcionamiento de la nación. Anticlericalismo Montalvo deseaba la separación de Iglesia y Estado.[62] Consciente de la gran responsabilidad que pesaba sobre los intelectuales con respecto de los problemas sociales de los indígenas. proyecto de ley rebajando los derechos anexos a esas mercaderías. quemarse las manos en un mechero. Cuando escribió esta obra. los españoles nos lo dejaron. el uso de la fuerza bruta. aunque llegó a oponerse al voto popular si el país no gozaba de sus libertades. a la que se refería.[56] Como periodista. relató una anécdota interesante aunque exagerada en Las Catilinarias: Hase visto en Quito un cabrón de Méndez subir al púlpito. Su posición liberal le llevó a oponerse a cualquier régimen que no haya sido elegido por sufragio. burlándose así de las cosas santas. el clero era muy poderoso en Ecuador. se dio siquiera cinco buenos y pasaderos. y le preocupaba mucho destacar la importancia de las dotes morales de los políticos. Buenos Aires. parecerán imposibles estas escenas de nefanda barbarie. gritar que en ese instante el diablo estaba andando suelto por la iglesia. Asimismo.

allí están los frailes gachupines a quemarse las manos en el púlpito. Monseñor José Ignacio Ordóñez. a morder cabos de vela. El citado sacerdote era el nuncio apostólico. defendiendo siempre el punto de vista de la Iglesia pero sin condenar las posiciones personales del escritor. afirma que en caso de desacuerdo ha de primar la razón de Estado. Monseñor Antonelli. a ver el diablo con sus ojos. No obstante. luego a su filiación liberal antiteocrática y a experiencias vividas ante el clero. y decir que todo lo provocan y lo hacen los liberales. a pesar de lo cual no dejó de ser religioso.[69] En definitiva.ceniza. escrita como respuesta a la condena del portavoz del clero. se puede asegurar que en la práctica Montalvo se llevó mejor con la autoridad eclesiástica que con los católicos conservadores. como a cualquier otra. Se declara partidario del Patronato.[67] Un caso ilustrativo es su Contestación a la carta de un sacerdote católico al señor redactor de El Cosmopolita. y cuestionaba el ³mito de una Iglesia perfecta hasta el más mínimo detalle y autorizada así a sancionar cualquier asomo de crítica´. El nuncio le mandó una segunda carta de tono amistoso. el fanatismo y los abusos de los malos sacerdotes".[68] Montalvo se oponía a la dominación clerical. [66] Continuó con su oposición al clero en sus Siete Tratados y en las citadas Las Catilinarias. . Su obra más furibunda fue Mercurial eclesiástica. su posición frente al clero obedecía a la política en primer lugar. rechaza el Concordato firmado por García Moreno y termina especificando que considera el cristianismo como la verdadera religión y aseverando: "Nunca seré contrario sino de la superstición. quien con suma cortesía defendía la necesidad del Concordato. a su obra. cóleras furibundas de los volcanes. porque se sentía defraudado al ver que el clero no luchaba contra Veintemilla. Con la misma deferencia Montalvo en 25 páginas se expresa con la mayor claridad acerca de lo que deben ser a su juicio las relaciones entre Iglesia y Estado. publicada en el número 3 de su revista.