Está en la página 1de 9

FILOSOFÍA DE LA RELIGIóN: UNA DIMENSIóN PERENNE

DEL PENSAMIENTO. Se puede también intentar señalar en


Spinoza (Tractatus theologico politicus, 1670) el comienzo
de la filosofía de la religión en sentido moderno, y ver en la
variada etapa de la ilustración su fatigosa y a veces
confusa elaboración instrumental, y en el florecimiento del
romanticismo idealista (alemán, naturalmente) su
definición definitiva. Pero, sin detenernos en la
problemática de esta "definición" (espacio-temporal, con
todos los riesgos), podemos captar en todo el ámbito
filosófico los elementos de una reflexión filosófica de lo que
abarca esta "voz". Desde la interioridad misma de un
mythos, fecundo e incontrolado, surge la exigencia de un
logos, que apunta a una divinidad "uno... grandísimo",
pero más allá de todo antropomorfismo "de aspecto" o "de
pensamiento", una sustancia inmutable. En el siglo vi a.C.
Jenófanes (es reductivo hablar de escepticismo en quien
anticipa la crítica de la Ciudad de Dios a través de la
espiritualidad sofista) habla de una "sabiduría buena" al
mismo tiempo ética, teológica y política, y que
-parafraseando un texto bíblico- podríamos decir que
"viene de arriba". Pero los dioses no revelaron todo a los
mortales desde el principio; se necesita tiempo: tal es el
discurso que recoge la Educación del género humano
(1780), de Lessing. El que siente dentro de sí al demonio
no es artífice de "nuevos dioses" en contraposición a los
antiguos, que aseguraban la estabilidad de la polis
(Sócrates en la Apología de Platón), sino que piensa en un
dios creador y providente y, a través de un concepto de la
divinidad liberada de la fijeza espacial, mantiene lejos a los
amigos de la impiedad y de la injusticia (lo mismo en los
Memorables de Jenofonte).
A través de la alegoría (que llega hasta a atribuir a los
dioses ruindades humanas que no les pueden
corresponder, lo mismo que tampoco se les puede atribuir
el mal), es la realidad de los dioses la que es preciso
alcanzar. Nunca como en este caso es evidente en Platón la
reciprocidad de lo ideal y lo real. La "Suma_Teológica" de
Platón (Leyes X), que será el fundamento de la "teología
patrística" y de la influencia ininterrumpida sobre todo un
filón de interpretación del cristianismo espiritual-interior-
ético, parte de la fe "universal" en Dios que todos los
hombres pueden obtener de la existencia, la belleza, el
orden de las cosas (véase también Rom 1). Si el alma es el
principio del movimiento, los dioses conocen, sienten y ven
todas las cosas y se cuidan de todo y de todos. No pueden
ser corrompidos por los hombres; la impiedad de éstos
sólo se les puede atribuir a ellos mismos.
Hay también una "Teología de Aristóteles" (Metafísica XII),
basada en su cosmología, que parte de la continuidad del
movimiento y de su principio "tal que su sustancia sea
acto", "alguien que mueva, sin ser movido". Principio
inmóvil que imprime un movimiento eterno y uniforme,
motor inmóvil y, con una progresión exquisitamente
metafísica, "pensamiento del pensamiento..., pensamiento
que se piensa a sí mismo". Es puntual el comentario de
Tomás de Aquino: el primer motor tiene que ser "sustancia
que existe por sí sola" y su sustancia ha de ser acto (en él
hay una referencia esencial del intellectus al intelligere,
como de la essentia al esse). Pero los siglos no pasan en
vano; si la reflexión aguda y dolorosa de la tragedia griega
ha dado una dimensión existencial y dramática a la
reflexión religiosa (centrada en el conflicto insanable entre
el hado y la providencia, la necesidad y la libertad, la culpa
y la pena y, en definitiva, Dios y el hombre), el cristíanismo
trajo por un parte la luz de la revelación y estimuló por
otra un replanteamiento de los problemas con mayor
precisión. Ya no es posible la identificación aristotélica
entre filosofía primera-metafísica-teología.
Pero el paso que se dio de la sustancia a la sustancia
divina no dejó de tener consecuencias lingüísticas y
conceptuales. La sustancia, la "primera categoría"
aristotélica, concepto fundamental de la metafísica,
comprende desde Aristóteles, pasando por los padres y la
escolástica, hasta Descartes, Spinoza y Leibniz, una
sustancia particular, única, absoluta y suprema, que es la
sustancia divina. Plataforma filosófica y de la discusión
teológica sobre la naturaleza de Dios (y de la Trinidad) en
su variedad lingüística, que supondrá malentendidos y
confusiones: hypóstasis, hypaxis, physis, essentia,
substantia, natura..., no hará crisis más que en el
empirismo, que se opondrá a la idea de una sustancia
desnuda de caracteres, dejando a salvo la crítica
consecuente de que un manojo de propiedades pueda
definir alguna cosa.
Es la diversa concepción de sustancia lo que califica
"teológicamente" a Platón respecto a Sócrates (y a
Aristóteles respecto a Platón): la ousía es verdaderamente
tal en el plano eterno, abstraído de la realidad, por lo que
la sustancia "fenoménica" asume un significado ambiguo.
La profundización relativa al hecho de que sólo las
sustancias tienen ideas correspondientes, que están
jerarquizadas y ordenadas por el Demiurgo, y que la
unidad representa el vértice de la realidad, prepara, no sin
la mediación de las categorías aristotélicas y del
neoplatonismo, la primera especulación, filosófica y
teológica, cristiana.
Para Aristóteles, mediante la analogía, el concepto de
sustancia puede referirse al individuo concretado por su
materialidad y a Dios. Aunque ho theos no tiene
necesariamente una acepción monoteísta concreta, fue el
fundamento de una concepción monoteísta en el sentido
desarrollado más tarde por los comentaristas neoplatónicos
y que ejerció sin duda una gran influencia en los escritores
cristianos. Éstos arrostraron el problema de la unidad (ser
puro, único) y generalidad de Dios (primero de todos los
demás) de la "teología" aristotélica, con el apoyo platónico
de que el dios supremo es absolutamente uno, simple e
incalificado; el segundo dios es el que se representa como
polimorfo. Esta interpretación de la jerarquía divina,
fundada en una lectura del Parménides, se hace familiar a
los cristianos a través de Eudoro de Alejandría y está
atestiguada, por ejemplo, en el Evangelio de Felipe y en
Basílides. No sólo la próte ousía será el Padre y la deútera
ousía el Logos, sino que se hablará de la sangre como
sustancia del alma (Clemente de Alejandría) y del milagro
del agua transformada en vino como cambio de sustancia
(Orígenes). Pero, sobre todo, el Logos es ousía ousión,
mientras que el Padre está detrás de todas las cosas (ef
Rep. 509b: epékeina tés ousías).
En Platón sé inspira Orígenes, que comenta Jn 14,6: "Yo
soy... la verdad", y llama a Jesús "sustancia de la verdad"
(Contra Celsum VIII, 12). En Filón, Clemente y Orígenes la
"idea de Dios" corresponde al Logos "lugar de las ideas",
"idea de las ideas". Todo esto pasa, naturalmente, por la
experiencia que los cristianos tienen de Dios, con diversos
matices y acentuaciones (místicas y pedagógicas), hasta la
theologia negativa.

EXPLICAR LAS CARACTERISTICAS DE LAS RELIGIONES

Budismo
El budismo es la religión, la filosofía, y discutiblemente la psicología, desarrollada a partir de las
enseñanzas difundidas en el norte de la India por Siddhārtha Gautama, conocido como el Buda,
alrededor del siglo V adC.
Buda no es ni un dios, ni un mesías, ni un profeta, y el budismo no postula sobre un creador.
Buddha, que significa "el que ha despertado", es un título en los antiguos idiomas pali y sánscrito
que se le da también a cualquier otro ser que igualmente haya realizado lo que se considera como un
descubrimiento personal y no una revelación divina. Así, las enseñanzas no son percibidas por los
seguidores como creencias o dogmas de fe, ya que estas mismas animan al practicante a
cuestionarlas, investigarlas y experimentarlas de manera práctica para poder interiorizarlas.
El único propósito de estas enseñanzas es la erradicación definitiva de todo sentimiento de
insatisfacción o frustración. Según el budismo, la causa real de la insatisfacción es o el anhelo
ansioso, o el aferramiento, que a su vez son el producto último de ilusión e ignorancia, entendidas
como la percepción errónea de la auténtica naturaleza de la existencia. Por ello el cese definitivo de
esta situación se denomina el despertar. Para guiar el esfuerzo necesario para alcanzar ese nuevo
estado, el budismo desarrolla y prescribe prácticas de entrenamiento mental y emocional, la
disciplina ética y el estudio.
El budismo es la cuarta religión organizada del mundo por su número de seguidores, la mayoría de
ellos en Asia, con unos 380 millones (o unos 700 millones si se incluyera a la heterogénea religión
tradicional china). Todas las tendencias del budismo actual se pueden clasificar en dos grandes
grupos, el Budismo del Sur (o Theravāda) y el Budismo del Este (o Mahāyāna). Una adopción de
las prácticas del tantrismo hindú haría surgir lo que en ocasiones se afirma como una tercera
corriente, llamada Budismo del Norte o Tántrico (Vajrayāna), si bien filosóficamente ésta se
incluye dentro del Mahāyāna.

BRAHAMANISMO

Definimos por brahamanismo al nombre dado a la organización social, política y religiosa, que,
habiendo sucedido al Vedismo (religión antigua se los indios) se desarrolló entre los arios
(individuos que vivían en el centro de Asia) del valle del Ganges, bajo la influencia de la casta
sacerdotal. Brama, Visnú y Siva son la trinidad india. Brama tuvo cuatro hijos, de los cuales
tomaron nacimiento las castas de la India: Brahmanes, Chatrias , Vaicias y Sudras. Fuera y debajo
de estas cuatro castas, están los Impuros y los Parias.
El Brahmanismo se designa un conjunto de doctrinas religioso - filosóficas de tendencia Panteísta
(`'sistema de los que creen que la totalidad del universo es d-os'') , a partir de las cuales se ha
formado el hinduismo.
Brahmanismo es la religión de la India que reconoce y adora a Brahma como d-os supremo. Admite
la doctrina de la trasmigración: los seres transmigran por una eternidad y se convierten
sucesivamente en dioses, demonios, hombres o animales.
Las creencias actuales de la India son el resultado de un proceso iniciado entre los arios antes de
que entraran a la India. Al principio ellos creían en fuerzas misteriosas capaces de hacer el bien y el
mal y que los hombres no podían controlar. Los dioses mas primitivos fueron Mitra y Varina ,
`'Mitra d-os que garantizaba el equilibrio y el orden en el cosmos , se extendió por todo el mundo
antiguo hasta la aparición del cristianismo''(1 pag 175 Bitre baratolome) guardadores de la verdad.
Luego apareció Indra, señor de la fuerza, cuya espada traspasa las rocas y libera las aguas.
Después Vishnú y Shiva entraron a formar parte del panteón Indio. Vishnu era el principio luminoso
que reina en el cielo, en un palacio de piedras preciosas. En el vive la verdad y por eso será el d-os
conservador y dirigente del mundo, que vela para que no se rompan las leyes. La fe de sus
seguidores lo representan sentado sobre un blanco loto o durmiendo sobre las aguas cósmicas.
Shiva era un d-os terrible y siniestro. Se le representaba con la forma de un guerrero de cuatro
brazos, vestido con una piel de tigre, con unas serpientes enrolladas por sus hombros y su cuello.
Se hacían sacrificios para preservarse de los peligros y liberarse del mal.
Los Arios y los Brahmanes terminaron reinando todo el valle del Ganges y el sentido se sacrificio
penetro de tal manera que los sacerdotes brahmanes se cerraron en un espíritu que dio origen al
sistema de castas hecho por ellos mismos.
La especulación filosófico - religioso de los brahmanes concibió la idea de una ley universal que
dirige el destino de los hombres formada por Brahma, Vishnú y Shiva. El mundo esta creado por el
d-os supremo en forma de Brahma, se conserva como la forma de Vishnú y la destruye en forma de
Shiva.
Cuando el brahmanismo se encontró en pleno desarrollo se hablaba de una vida retirada que sucede
a la muerte y que las acciones que cometen los hombres son decisivas para su destino. El alma debe
purificarse en una serie ininterrumpida de existencias y cuando esto se hace se puede gozar de
eterna felicidad.
Estructura social;
` 'Se estableció el sistema de castas asociado con la religión brahmánica y lograron los invasores
arios impedir su mezcla con los pobladores primitivos del subcontinente indio.
Según la tradición los jatis o castas se agrupaban en cuatro varnas o clases.'' `'(La palabra varna
significa color)'' 2 Pag 6 Casta
La jerarquía mas alta eran los brahmanes o sacerdotes, después venían los Ksatrias que eran los
nobles y los guerreros, después los vaisyas que son los comerciantes y por último los sudras,
artesanos y obreros.

Religión y filosofía
El budismo es reconocido de manera general como una de las grandes religiones del planeta, y
afirma una vía de liberación con la que intenta dar una solución espiritual al sufrimiento humano.
No obstante, el budismo no es una religión teísta. En Occidente se suele asociar la "religión" con la
necesidad en la creencia en una divinidad, y por patrones culturales de este tipo, muy influenciados
por las religiones abrahámicas, muchas personas tienden a ver al budismo como una filosofía.
Pero a pesar de que el budismo no postule sobre un dios como última explicación de la realidad en
el que creer, y de que realice indagaciones muy elaboradas sobre las características y la naturaleza
fundamental del ser humano y de la realidad; el budismo no puede ser considerado solamente una
filosofía ya que no es sólo un mero cultivo intelectual sino ante todo espiritual. Así, aunque el Buda
rechazó el dogmatismo y la fe ciega, también distanció sus enseñanzas del trabajo de los filósofos al
subrayar el valor de la propia experiencia personal directa de éstas.
Sin embargo este debate sobre la naturaleza del budismo sea posiblemente un fenómeno
mayoritariamente occidental, y para algunos eruditos budistas orientales, como Walpola Rahula,
cualquier tipo de "etiquetado" que le pongamos al budismo carece de importancia real alguna. A
partir de finales del siglo XIX el budismo se ha ido conociendo mejor en Occidente, donde desde
entonces ha influenciado paulatinamente el pensamiento, el arte y la psicología humanista y
existencial.

CRISTIANISMO

El cristianismo es una religión monoteísta de origen judío que se basa en su reconocimiento a


Jesucristo como su fundador, mesías y figura central. Con más de 2.100 millones de adherentes, o
cerca de un tercio de la población mundial, es considerada la religión del mundo con más
seguidores. Dentro de sus escritos sagrados, comparte con el judaísmo el Tanaj, llamado Antiguo
Testamento por los cristianos. Por este motivo es a veces llamada religión abrahámica junto al
judaísmo y al Islam.
La palabra “cristianismo” proviene del griego χριστιανους, christianóus, ‘cristiano’, la cual a su vez
proviene del nombre propio Χριστός, Christós, traducción del hebreo "Mesías" que significa
"Ungido". El término se ve por primera vez en Hechos 11:26: «Durante todo un año se reunieron
los dos con la iglesia y enseñaron a mucha gente. Fue en Antioquía donde a los discípulos se les
llamó “cristianos” por primera vez» (Biblia, Nueva Versión Internacional).

Islam
El Islam (árabe: ‫ ;السلم‬al-islām) es una religión monoteísta basada en el Corán, libro sagrado
cuyos fieles creen que fue enviado por Dios (árabe: Allāh) a través de Mahoma. Los seguidores del
Islam, conocidos como musulmanes (árabe ‫)مسلم‬, creen que Mahoma fue el último de una serie de
profetas enviados por Dios, que incluyen a Abraham, Noé, Moisés y Jesús. La mayoría de ellos
considera el registro histórico de las acciones y las enseñanzas del Profeta Mahoma relatadas en la
Sunna y el Hadiz como medios indispensables para interpretar el Corán.
De la misma manera que el judaísmo y el cristianismo, el Islam se halla clasificado como una
religión abrahámica. Con dichas religiones comparte diversos aspectos enmarcados en la creencia,
como la devoción de los mismos profetas, etc. Se estima que hay en la actualidad mil cuatrocientos
millones de musulmanes haciendo del Islam la segunda religión del mundo, en relación a su número
de fieles. La mayoría de los musulmanes no son árabes (tan sólo el 20% de los musulmanes son
originarios de países árabes).
Los historiadores seculares ubican los inicios del Islam durante finales del siglo VII en Arabia. Bajo
el liderazgo de Muhammad (Mahoma en su versión castellanizada) y sus sucesores, el Islam se
extiende rápidamente mediante conversión religiosa o conquista militar. En la actualidad pueden ser
hallados fieles del Islam en todo el mundo, en particular en Oriente Medio, Norte de África y
sudeste asiático.
ATEISMO

El término ateísmo, en su noción etimológica se refiere a la falta de creencia en la existencia de


cualquier dios, que es la definición más aceptada en el ámbito filosófico. Sin embargo existen otras
definiciones más o menos amplias del término, en su mayoría surgidas de la cultura popular.
El término proviene del adjetivo griego αθεος (azeós), que significaba ‘sin dios’ (en cualquiera de
los dos sentidos, de no creer en uno o más dioses o de no venerarlos debidamente); siendo a la
partícula negativa ‘no’ o ‘sin’ y theós: ‘dios’ (literalmente Zeus).
Dentro de esta definición son ateas tanto las personas que niegan la existencia de dioses, como las
que sin creer en dios alguno, no niegan su existencia. Sin embargo una noción frecuente de la
palabra excluye a éstos últimos, diferenciándolos como agnósticos, y considerando ateos sólo a
quienes niegan explícitamente la existencia de todo dios. Muchos autodenominados agnósticos se
niegan a reconocerse como ateos.
En su sentido filosófico más estricto, el ateísmo incluye a aquellas personas que declaran no creer
en ningún dios determinado (como Brahma o Alá) pero cree en lo sobrenatural, como el Ki japonés
o la astrología. Es importante distinguir el ateísmo de la falta de religión, ya que existen religiones
que niegan o no mencionan la existencia de dios alguno, y que por consiguiente, son ateas. Sin
embargo, en el uso popular de la palabra estas personas estan excluidas, ya que la cultura popular
considera a veces al ateísmo como sinónimo de escepticismo científico.
A pesar del surgimiento de elementos religiosos en la conducta de los ateos, y de las comunidades
ateas, es importante resaltar que el ateísmo no es una religión por sí mismo, sino una postura
filosófica respecto a la existencia de dioses.

istoria del término


El término ateo tuvo su primer uso en la Roma antigua, para designar a todo aquel que no creyera
en los dioses del panteón romano, en particular a los cristianos.
A raíz de la confluencia de las religiones en el mundo el sentido etimológico de la palabra tomó
todo su significado para aplicarse a todos los dioses, ya que parecía injusto designar ateos a quienes
creían en cierto dios, razón por la cual el término se limitó a las personas que no creyesen en ningún
dios. Actualmente ya no se usa el adjetivo ateo para designar a los que no creen en unos dioses
aunque crean en otros.

[editar] Tipos de ateísmo


El ateísmo se distingue claramente del teísmo por la no creencia en la existencia de dioses. Sin
embargo, la variedad y la mezcla de corrientes filosóficas ateas hace difícil una categorización
efectiva. A continuación, una categorización según criterios mutuamente excluyentes. A menudo los
adjetivos que se adjuntan a la palabra ateísmo tienen una connotación filosófica que convalida o
perjudica la validez de la postura en cuestión, y distintos adjetivos son usados a menudo por
distintas personas para dar una ventaja teórica a su propia postura. Aquí se mencionan todos los
nombres que se dan a las distintas posturas.

[editar] Ateísmo fuerte o positivo


Este ateísmo se caracteriza por la negación categórica de la existencia de dioses. Muchas veces
argumenta en contra de la existencia de dioses, encontrando explicaciones, sociológicas,
psicológicas, y/o históricas para el teísmo, distintas de la existencia de dioses. Este es el caso del
marxismo. A menudo también parte del supuesto de que no se debe conceder visos de posibilidad a
una proposición arbitraria como la existencia de un dios.

[editar] Ateísmo agnóstico, débil o escéptico


Este ateísmo no niega explícitamente la existencia de los dioses, sino que niega únicamente el
conocimiento de su existencia, y la considera posible. Los ateos agnósticos a menudo argumentan
que la carga de la prueba recae sobre quién afirma algo, y no sobre quién deja de creerlo. En
consiguiente, la negación de la existencia de dioses requiere de una prueba tanto como lo requiere la
afirmación de su existencia.

[editar] Ateísmo agnóstico fuerte


Esta forma de ateísmo agnóstico afirma que no sólo es desconocida la existencia de Dioses, sino
que es imposible de conocer, debido a lo sobrenatural e inalcanzable de la idea de éstos.

[editar] Ateísmo agnóstico débil


Estas personas afirman que a pesar de la falta de conocimiento sobre la existencia de Dioses, no hay
razón para pensar que éste conocimiento sea inalcanzable. Este tipo de ateísmo se divide a su vez
según se considere que el conocimiento sobre la existencia de Dioses sea interesante:
• Ateísmo Agnóstico débil e interesado, es aquel que considera que el conocimiento sobre la
existencia de dios es interesante y relevante.
• Ateísmo Agnóstico débil y apático, que considera que el conocimiento de la existencia de
Dios no es interesante ni relevante. Esta forma de agnosticismo puede derivarse de razones
filosóficas o de la mera indiferencia del individuo por lo sobrenatural.

[editar] Discusión teística


La discusión en torno a la existencia de deidades, ha sido siempre en torno a argumentos a favor o
en contra de la misma. En el contexto contemporáneo, y en Occidente ésta discusión suele centrarse
en torno al Dios judeo-cristiano. Sobre quien tratan la mayoría de las argumentaciones en el
contexto antes mencionado:
• Argumento del desacuerdo interreligioso
• Argumento por la existencia del mal
• Argumento por pedido de demostración

[editar] Historia del ateísmo


No ha existido ningún periodo cultural donde todas las personas compartieran su creencia en dioses
o fuerzas sobrenaturales (su modelo del mundo). Las opiniones religiosas han tenido generalmente
una posición fuerte en sus sociedades y sus oponentes no han tenido siempre la oportunidad de
expresar sus puntos de vista en público. Por ello es raro encontrar puntos de vista ateos en la
historia oficial.
Tiene relevancia la escuela Charvaka, por el nombre de su fundador, una escuela surgida en la India
en torno al siglo VI a. e. c., que defendía una interpretación filosóficamente atea y materialista del
mundo, y cuya interpretación del origen de la religión y del papel del clero se parece a la del
ateísmo occidental moderno, igualmente enfrentado con iglesias poderosas y fuertemente
organizadas. Sus escritos fueron destruidos de manera sistemática y sólo han sobrevivido
fragmentos enmarcados en textos hostiles.
En la antigua Grecia vivieron muchos filósofos ateos que no aprobaban la religión que dominaba su
propia sociedad. La mayoría tenía un modelo materialista, según el cual todas las cosas en su origen
son materiales, e incluso los fenómenos «espirituales» tienen base material, por lo que no es
necesario ningún dios.
En el siglo V a. e. c., el término «ateo» adquirió un significado adicional, expresando una falta total
de relación con los dioses, esto es ‘negador de los dioses, incrédulo, irreligioso, antirreligioso,
sacrílego’, con una connotación más parecida a nuestro término actual ‘impío’. Un término menos
peyorativo en esa época (que equivaldría a nuestro actual ‘ateo’) era asebēs.
Los primeros pensadores que negaron la existencia de los dioses («ateísmo teórico»), fueron
algunos sofistas griegos, siendo el primero Protágoras (quien fue exiliado de Atenas por ateo),
también Diágoras de Melos y Crizias.
Se puede hablar de «ateísmo práctico» en filósofos como Demócrito (460-370 a. e. c., que fue el
primero en pensar que la realidad estaba compuesta por átomos y vacío) y conocidos materialistas
como Epicuro (341-270 a. e. c.) y su seguidor romano Lucrecio (98-55 a. e. c.), que aunque no
negaban explícitamente la existencia de las divinidades, sostenían que no tendrían ninguna
interacción con las actividades humanas.
Como sustantivo abstracto, existía también atheotēs (‘ateísmo’). El escritor y político romano
Cicerón (106-43 a. e. c.) transcribió azeós al latín atheus. En las discusiones entre cristianos y
«paganos» (desde el siglo II e. c.), cada grupo atribuía el término azéoi a su enemigo.

[editar] Persecución
La Edad Media fue bastante negativa a las opiniones ateas, y la crítica a la religión dominante se
castigaba duramente, muchas veces con la muerte. (Véase Santa Inquisición.) Por ello no se han
documentado casos significativos de ateísmo en esa época.
En la Europa medieval e incluso hasta el siglo XVIII, el ateísmo fue considerado inmoral y
generalmente criminal. Los ateos podían ser condenados a la hoguera especialmente en los países
donde operaba la Inquisición católica.
Mientras que los protestantes y muchos otros sufrían discriminación y persecución por parte de la
Iglesia Católica dominante, Juan Calvino (1509-1564, creador del calvinismo) estaba a favor de
quemar a los ateos y herejes.
Los cazadores de brujas y la Inquisición estaban más que dispuestos a torturar y ejecutar a los que
consideraban ateos, herejes o brujas.
En algunas culturas, promocionar el ateísmo ha sido criminalizado, e incluso hoy en día muchos
países europeos occidentales como Alemania y España tienen leyes que persiguen las blasfemias,
aunque rara vez se llevan a la práctica. Muchos teístas consideran que los que no creen en un dios
son inmorales, amorales o no aptos como dignos miembros de la sociedad o incluso no merecedores
de la existencia.
Las escrituras de muchas religiones contienen denuncias contra los no creyentes, como ocurre en
Segunda Epístola a los Tesalonicenses 1:6-9 (en el Nuevo Testamento de la Biblia).