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Bordeaux-París 2008

Crónica del viaje de Amaia, Oskar, Marian, Jesús y Luisja

Es difícil resumir 630 kilómetros en unas pocas líneas y aún más en una
sola palabra. Pero si tuviera que elegir una, esa sería la palabra
“maravilloso”.

Salimos cinco amigos de Laudio, cuatro a hacer la prueba en bicicleta y


una acompañante con la furgoneta. Tuvimos la suerte de haber hecho la
reserva con la antelación suficiente y, gracias a ello, teníamos habitaciones
reservadas en la misma línea de salida, en la “Maison de la Promotion Sociale
d’Artigues”. Lo cual no deja de ser un privilegio. Llegamos al lugar de
recogida de dorsales el jueves 19 a las 18:30, a pesar del tráfico imposible a
la entrada de Burdeos. Allí mismo teníamos restaurante para cenar y desayuno
antes de salir. Al llegar allí nos encontramos con viejos compañeros de fatigas:
Los de Orduña, Carlos, Maribel, Urbina, ... Buena gente.

1ª etapa: Artigues-près-Bordeaux - Lussac-les-Châteaux 250 km + 15km


Esta primera etapa consta de dos trozos bien diferentes: Los primeros 105
kilómetros, hasta el C1, son prácticamente llanos y se rueda muy rápido. A
partr de ahí giramos a la derecha y empezamos a rodar por carreteritas de
segundo o tercer orden, llenas de repechos, en las que es imposible coger
ritmo. Es una zona poco habitada y los pueblos se encuentran a gran distancia
unos de otros (Villebois Lavalette, Rougnac, Rougnac, Grassac, Marthon,
Montbron, L’arbre, ....). Son casi 130 kilómetros que minan nuestras fuerzas.
Unos 60 kilómetros antes del C2, 3 kilómetros fuera de ruta, quedamos con
Amaia (nuestra acompañante) para reponer fuerzas. Gracias a ello podemos
llegar bastate enteros al C2 en Isle sur Jourdain, kilómetro 231. Aún nos
quedan 22 kilómetros para finalizar la primera etapa en Lussac-les-Châteaux.
En realidad, la casa que habíamos reservado habitaciones está en Sillars (3
kilómetros fuera de ruta). Llegamos cansados, pero contentos. La casa es un
lugar muy agradable, donde recibimos una estupenda acogida. Después de la
ducha volvemos a ser nosotros. Para cenar hay que volver a Lussac. En el
restaurante nos sirven el “menu cycliste”, aunque lo mismo nos habría dado
cualquier otra cosa, siempre y cuando fuera acompañada de cerveza.

Importante: Antes de salir, conviene comprobar el itinerario. Yo lo había


bajado de internet hace varios meses. Sin embargo la organización lo había
cambiado en algún momento posterior. A causa de ello cicloturistas y
acompañante estuvimos sin poder encontrarnos durante buena parte de la
jornada.

2ª etapa: Lussac-les-Châteaux - Vannes sur Cossons 234 km


El recorrido de la segunda etapa es significativamente más suave que el de la
primera. Sin embargo salió un día calurosillo (32ºC de máxima), que contibuyó
a poner su punto de dureza a la jornada. Para cuando nos pusimos en marcha,

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tras un magnífico desayuno, eran casi las nueve. Había que esperar al
panadero. Mereció la pena. En el camino atravesamos parajes muy bonitos.
Angles sur l’Anglin es un pueblito encantador y Saint Agnan, junto al C4. El C3
estaba en Martizay, kilómetro 313.Adenás de control un buen
avituallamiento. Lo agradecimos y disfrutamos. Allí conocimos a un grupo de
Cestas, descendientes de exiliados republicanos, que estaban haciendo la
marcha. El C4 estaba en Noyers sur Cher, kilómetro 384. 34 kilómetros más
adelante teníamos el C5 en Romorantin Lanthenay. Aunque eran pocos
kilómetros, tal vez fueron los más pesados, debido al calor. Aún teníamos
otros 70 hsta el final de nuestra segunda etapa en Vannes sur Cossons. Para
cuando llegamos eran las 20:30. Casi un día entero pedaleando. Para los que
vamos en bicicleta puede resultar duro, pero para la pobre Amaia sola en la
furgoneta un coñazo. Antes de llegar había hablado con la dueña de la casa
donde dormíamos para que nos reservara mesa en el restaurante del pueblo.
Ademas este día, el 21 de junio, en los pueblos de Francia tienen la
costumbre de celebrar el solsticio de verano, mediante algo que llaman "La
fête de la musique". Bonito.

3ª etapa: Vannes sur Cossons - Ballainvilliers 136 km


Esta era la más corta y también la más fácil. Sin embargo al despertarnos nos
llevamos un buen susto en forma de tormenta. Claro que verla a través de la
ventana no es un grave problema. Cuando amaina el temporal nos ponemos
nuevamente en marcha. Las nueve. Para entonces los que habían salido más
temprano estaban empapados. Nosotros, secos y animados, (y con el viento a
favor) volamos hacia la línea de meta. En el camino alcanzamos a unos
cuantos grupos. En el itinerario hay dos pequeñas dificultades: Dos subidas no
muy largas. La última se corona a 6 kilómetros de la llegada. A partir de ahí
se puede decir que lo hemos logrado. En los últimos kilómetros hay miembros
de la organización en todos los cruces. Chapeau! En la meta hay bastante
gente para recibirnos, cerveza y una buena ducha. Allí nos juntamos con la
gente de Orduña. Nos sentimos realmente bien.

Una marcha maravillosa. Dicen que quizás ésta sea la última edición, que no
hay relevo para seguir adelante. Sería una pena. De todas formas, más que la
propia marcha, me quedo con el “buen rollito” que ha imperado entre los
miembros del grupo durante todo el tiempo. Ha sido un verdadero privilegio
compartir esta experiencia con cada uno de ellos. Eskerrik asko.

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