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SEGUNDO CURSO TALLER LATINOAMERICANO

DE "SISTEMATIZACIÓN, DIAGNÓSTICO,
ACCIONES ESTRATÉGICAS Y
PLANIFICACIÓN AGROECOLÓGICA
DE LA FINCA CAMPESINA"

EN LA NATURALEZA NO HAY “CAUSA Y


EFECTO”
(MASANOBU FUKUOKA; LA SENDA NATURAL DEL CULTIVO)

Marzo- Abril 2000

Costa Rica
EJERCICIO DE LECTURA

CURSO: DIAGNOSTICO AGROECOLOGICO DE FINCAS

CAMPESINAS

EN LA NATURALEZA NO HAY “CAUSA Y EFECTO”


(MASONOBU FUKUOKA; LA SENDA NATURAL DEL CULTIVO)

Detrás de cada causa residen otras causas, en número incontable.

Cualquier intento de hilvanar su trayectoria hasta sus fuentes, solo

aleja al investigador de poder concebir la verdadera causa.

Cuando la acidez del terreno se convierte en un problema, es fácil

saltar a la conclusión inmediata de que el suelo no contiene

suficiente cal. Sin embargo, esta deficiencia de cal puede ser debida

no al suelo propiamente dicho, sino a una causa más fundamental,

tal como la erosión del terreno consecutiva al cultivo repetido sobre

una tierra expuesta a la escardadura de malas hierbas; o quizás

esté relacionada con el régimen de lluvias o con la temperatura. Al

aplicar cal, para tratar la acidez del suelo, puede llegarse al

resultado de que la insuficiencia genuina de cal produce excesivo

crecimiento vegetal e incrementa aún más la acidez, en cuyo caso

acaba confundiéndose la causa con el efecto. Las medidas que se

tomen para el control de la acidez, sin haber considerado en primer


lugar por qué el suelo se ha vuelto ácido, tanto pueden actuar

aumentando dicha acidez, como reduciéndola.

Poco después de la guerra, utilice en mi huerto grandes cantidades

de serrín y viruta de madera. Los expertos en suelos se oponían a

esto diciendo que los ácidos orgánicos producidos cuando se pudre

la madera harían más ácido el terreno y que para neutralizarlo

debería yo aplicar grandes cantidades de cal. Sin embargo, el suelo

no se tornó ácido y no fue necesario añadir cal. Lo que ocurre es

que cuando las bacterias empiezan a descomponer el serrín, se

producen efectivamente ácidos orgánicos, pero, al aumentar la

acidez, los niveles de crecimiento bacteriano se anulan y los mohos

comienzan a prosperar. Cuando se abandona al suelo a él mismo y

se le deja tranquilo y en paz, los mohos son eventualmente

reemplazados por setas y otros hongos, los cuales degradan al

serrín hasta celulosa y lignina. Al llegar a esa situación, el suelo no

es acídico ni básico, sino que oscila alrededor de un punto de

equilibrio.

La decisión de contrarrestar la acidez de la madera podrida

aplicando cal, solo controla la situación en un particular momento

en el tiempo y bajo ciertas condiciones asumidas sin suficiente


conocimiento de la relación causal implicada. La no intervención es

la decisión más sabia.

Lo mismo es verdadero para las enfermedades de las cosechas.

Pensando que la roya del arroz puede ser causada por la

infiltración del patógeno de la roya, los granjeros están convencidos

más allá de toda duda, de que tal enfermedad puede ser derrotada

asperjando agentes cúpricos o mercuriales. Sin embargo, la verdad

no es tan sencilla. Las temperaturas altas y lluvias intensas

pueden ser factores subsidiarios, como también puede serlo, la

aplicación excesiva de fertilizantes nitrogenados. Quizás el

anegamiento del arrozal durante un periodo de temperatura

elevada, debilito las raíces, o, tal vez, la variedad del arroz en

crecimiento tenga baja resistencia a la enfermedad de la roya del

arroz.

Puede existir cualquier número de factores, entrelazados. Pueden

adoptarse diversas medidas a diferentes tiempos y bajo diferentes

condiciones, o aplicarse un método más adecuado. Pero, con la

aceptación general de la explicación científica de la enfermedad de

la roya de arroz, surge la creencia de que la ciencia está trabajando

en una línea correcta para combatir la enfermedad. Las

ininterrumpidas mejoras en la formulación de los pesticidas usados


para el control directo de la enfermedad, han llevado al presente

estado de cosas, aplicando pesticidas varias veces al año como si

fuesen una panacea.

Pero, según va la investigación ahondando más y más

profundamente, lo que se aceptó una vez como un hecho simple y

sencillo, ya no es tan claro, y las causas dejan de ser lo que

parecían.

Por ejemplo, incluso sabiendo que un exceso de fertilizante

nitrogenado es un factor de la enfermedad de la roya de arroz, al

determinar cómo está relacionando el exceso de fertilizante con el

ataque por la roya del arroz, no es problema fácil. Si la planta

recibe abundancia de luz solar, se acelera la fotosíntesis en las

hojas, y aumenta la cuota a la cual los componentes nitrogenados

absorbidos por la raíz son asimilados como proteínas que nutren

tallo y hojas o se almacenan en el grano. Pero si un tiempo nuboso

persiste o el arroz es plantado muy densamente, las plantas

individuales recibirán poca luz, o insuficiente dióxido de carbono,

lentificándose la fotosíntesis. Esto puede causar, a su vez, que un

exceso de componentes nitrogenados permanecerá sin asimilar, en

las hojas, haciendo a las plantas susceptibles a la enfermedad.


Así, un exceso de fertilizante nitrogenado podría, o no, ser la causa

de la enfermedad de la roya del arroz. Igual de fácilmente, podría

adscribirse la causa a la luz solar insuficiente o a penuria de

dióxido de carbono, o a la acumulación del almidón en las hojas,

pero entonces, para poder comprender cómo esos factores están

relacionados con la enfermedad de la roya del arroz,

necesitaríamos comprender mejor el proceso de la fotosíntesis. Con

todo, la ciencia moderna no ha tenido éxito todavía en desentrañar

completamente los secretos de ese proceso por el cual es sintetizado

el almidón en las hojas de las plantas, a partir del dióxido de

carbono y la luz solar.

Sabemos que las raíces podridas hacen a la planta susceptible a la

roya del arroz, pero los intentos de los científicos son menos que

convincentes al tratar de explicar el “por que”. Esto sucede cuando

se rompe el balance entre la porción aérea de la planta y sus raíces.

Sin embargo, al tratar de definir qué es ese balance, deberíamos

contestar por qué un peso desequilibrado en las raíces comparado

con tallo y hojas hace a la planta susceptible al ataque por

gérmenes patógenos, lo que constituye un estado de “no salud” y

otros enigmas que, en definitiva, nos dejan sin saber nada.


Algunas veces se hecha la culpa a que el arroz es una raza débil,

pero, de nuevo, nadie es capaz de explicar lo que significa “raza

débil”. Hay científicos que hablan del contenido en sílice y de la

dureza de los tallos, mientras otros definen la “debilidad” en

términos de Fisiología, Genética y otras diversas ramas del

conocimiento científico. Al final, acabamos gradualmente

renunciando a comprender incluso aquellas causas que parecían

claras al principio y que pierden completamente la visión de la

causa verdadera.

Cuando el hombre ve una mancha parda en una hoja, dice que es

anormal. Si encuentra una bacteria inusual en esa mancha, dice

que la plata a enfermado. Su solución segura para la enfermedad

de la roya del arroz es matar al agente patógeno con pesticidas.

Pero, actuando así, no ha resuelto realmente el problema de la roya.

Sin comprensión de la verdadera causa de la enfermedad, su

solución no puede ser la solución real. Detrás de cada causa

subyace otra causa y detrás de ella, todavía otra. Así, lo que se ve

como una causa puede ser visto también como el resultado de otra

causa. De manera similar lo que pensamos de algo, como un efecto,

podría ser la causa de algún otro efecto.


EL EFECTO PUEDE HACERSE REMONTAR A LA CAUSA, Y LA CAUSA
REMONTARSE A OTRA CAUSA ANTERIOR, EN UNA CADENA
INTERMINABLE DE CAUSASY EFECTOS

Maduración Efecto Exceso de Efecto = Caus Cuarta


del gramo nitrógeno a Causa

Escasez Causa Efecto Primera Proteína Causa = Efecto Quinta


Planta
de = causa Causa
s
Enfermedad Efecto = Caus Segunda Asimilación de Efecto = Caus Sexta
Por roya a Causa dióxido de a Causa
Carbono

Patógeno de Causa Efecto Tercera Respiració Causa = Efecto Séptim


la roya del = Causa n Causa
a
arroz
La planta de arroz, en sí misma, puede ver la enfermedad por roya

como un mecanismo protector que interrumpe el crecimiento

excesivo de la planta y restablece el balance entre sus porciones

aérea y subterranea. La enfermedad podría ser incluso considerada

como un medio con el que cuenta la naturaleza para evitar el

crecimiento demasiado denso de las plantas de arroz, ayudando

así a la fotosíntesis y asegurando la plena producción de semillas.

En cualquier caso, la enfermedad por roya del arroz no es el efecto

final, sino, simplemente, una etapa en el flujo constante de la

Naturaleza. Es ambas cosas, tanto una causa como un efecto.

Aunque causa y efecto pueden ser claramente discernibles cuando

se observa un acontecimiento aislado en un momento dado, si uno

mira la naturaleza desde una perspectiva más ancha espacial y

temporal, se ve una enredada confusión de relaciones causales que

desafían el poder desenmarañar causas y efectos. Incluso así el

hombre piensa que resolviendo esa confusión hasta sus más

mínimos detalles e intentando tratar con esos detalles a su nivel

más elemental, será capaz de conseguir soluciones de mayor

precisión y más alta fiabilidad. Pero estos pensamientos y

metodologías solo se convierten en los más tortuosos e inútiles

esfuerzos.
Vistas de cerca, las relaciones orgánicas causales pueden ser

resueltas en causas y efectos, pero cuando se examinan

globalizadamente, no se encuentran ni causas ni efectos. No hay

nada que aislar y, así, toda las medidas son fútiles. La naturaleza

no tiene principio, ni fin, no tiene antes ni después, no tiene causas

ni efectos. La causalidad no existe.

Cuando no hay delante ni detrás, ni principio ni fin, sino solo lo que

parece un círculo o una esfera, podría decirse que hay unidad de

causa y efecto, pero también se podría inferir que tampoco existen

causa ni efecto. Este s mi principio de la “no causalidad”

Para la Ciencia, que examina este engranaje de causalidad por

partes y de cerca, existen causa y efecto. Para la mente del

científico, entrenada para creer en la causalidad, lo más que hay,

ciertamente, es una vía para combatir a los patógenos de la roya

del arroz. Sin embargo, el hombre que, en su mente miópica, persibe

la enfermedad del arroz, como una molesta plaga y toma el camino

científico de controlar la enfermedad con un potente fungicida, sale

de su primer error de que la causalidad existe para caer en nuevos

errores subsecuentes. A partir de sus esfuerzos infructuosos,

incurre en más fatigas y aflicciones.


EL EFECTO PUEDE HACERSE REMONTAR A LA CAUSA, Y LA CAUSA REMONTARSE
A OTRA CAUSA ANTERIOR, EN UNA CADENA INTERMINABLE DE CAUSAS Y
EFECTOS

Maduración Exceso de Causa Cuarta


del gramo nitrógeno Causa

Primera
Escasez de Causa = Proteína Causa = Quinta
causa
Plantas Causa

Enfermedad Causa Segunda Asimilación de Causa Sexta


Por roya Causa dióxido de Causa
Carbono

Patógeno de Causa = Efecto Tercera Respiración Causa = Efecto Séptima


la roya del Causa Causa
arroz