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Reflexiones sobre las actividades extractivas a cielo abierto.

La necesaria congruencia entre


actividad económica e impacto ambiental
por Daniel Terrón Santos
Una de las actividades que en estos momentos más está afectando a la integridad de los
valores paisajísticos y naturales de la geografía nacional es la extracción de rocas y minerales a
cielo abierto, que ha alcanzado su máximo en esta última época caracterizada por un intenso y
desequilibrado desarrollo de la edificación y el desarrollo1[1].
La demanda de materiales para la construcción, creación de infraestructuras y
ornamentación, se ha incrementado notablemente en los últimos años, añadiendo un factor más de
preocupación ya que las explotaciones mineras a cielo abierto generan casi las tres cuartas parte
de todos los residuos industriales que se producen al año en España, según una encuesta del
Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondiente al año 2000.
Esta encuesta revela que el procedimiento de extracción a cielo abierto está sustituyendo a
las explotaciones subterráneas, con lo que el impacto sobre el medio ambiente es doble. Aumenta
la producción de residuos y al mismo tiempo se altera la capa superficial natural que permanecía
intacta con los métodos tradicionales de extracción.
Las cifras que se manejan son realmente alarmantes. De los 63.176 millones de toneladas
generadas en el año 2000 por la industria española, 41.777 correspondieron a la minería (el
64,8%). Si se comparan estas cifras con las del año precedente (22.539 millones de toneladas), el
crecimiento de los residuos mineros fue del 86%, lo que demuestra el gran impacto
medioambiental de las extracciones a cielo abierto, fundamentalmente de cobre, carbón y pizarras.
Este incremento de los residuos mineros, no son sino el fiel reflejo del desarrollo de las
actividades extractivas. Desarrollo, que en cada vez más casos termina por provocar una presión
prácticamente insostenible a la que se ven sometidas numerosas áreas de incuestionables valores
naturales paisajísticos y culturales, provocada por la creciente demanda de estos materiales para
cubrir las necesidades de los distintos sectores. Esta demanda ha terminado por generar daños
más que considerables, que se han agravado por el incumplimiento generalizado de las normas
legales existentes al respecto y por la, en muchos casos, manifiesta descoordinación existente
entre los organismos competentes en la regulación y control de las actividades mineras e
industriales, en medio ambiente y conservación de la naturaleza y en disciplina urbanística y uso
del suelo.
Sirvan de ejemplo las minas de diamantes de Sudáfrica o las más cercanas de Río Tinto
son muy representativas de este tipo de minería de superficie. Estos ejemplos ilustran
explotaciones mineras a cielo abierto que se asemejan a terrazas dispuestas en grandes fosas
anchas y profundas. La aplicación de nuevas tecnologías para esta modalidad de minería
consiguen remover o demoler en poco tiempo muchos metros cúbicos de roca, que pueden ser
incluso triturados en el lugar y retirados en camiones de gran tonelaje o mediante cintas
transportadoras. Los mejores rendimientos en la velocidad de extracción y procesamiento del
mineral, acrecientan los problemas medioambientales que ya de por sí nos deja este tipo de
minería, pues los materiales de desecho no revierten normalmente en la recuperación del lugar.
Tras la extracción del mineral y eliminación de la cubierta vegetal, queda atrás un paisaje desolado,
desnudo y ausente de recursos vivos.
LA DISTRIBUCIÓN DE COMPETENCIAS SOBRE LA MATERIA.
La elaboración y ejecución tradicional de la legislación de las actividades extractivas, que
hasta la década de los setenta, estaba regulada, por una normativa propia, caracterizada en su
elaboración y posterior ejecución por personas vinculadas directamente con el sector minero, ha
sufrido una transformación radical. La aparición de las Comunidades Autónomas, que en el marco
de sus competencias2[2], se han lanzado con vigor a legislar y regular este sector; la introducción de
conceptos como medio ambiente, desarrollo sostenible y la integración en la Unión Europea, han
operado un cambio considerable en la regulación.
A pesar de esta clasificación de Suelo Minero, se ha seguido detectando que la actividad
extractiva en estas zonas se continúa llevando a cabo en determinados supuestos sin contar con
las preceptivas licencias y autorizaciones previstas en la legislación específica y sectorial, por lo

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que ante el actual incremento de materiales para su utilización por parte de diferentes sectores y
dentro del nuevo marco competencial sería conveniente, en primer lugar impulsar la redacción y
tramitación de proyectos técnicos para las explotaciones donde se incluyera la restauración para
optar a concesiones de explotación.
También sería deseable establecer Cotos Mineros, figura contemplada en la Ley de Minas.
De esta forma se lograría mantener la actividad extractiva concentrándola en aquellas zonas donde
el impacto fuera más leve y en las que concurran las máximas posibilidades para abordar una
restauración adecuada.
La existencia de diferentes modalidades de explotación, requiere un tratamiento
diferenciado para cada caso concreto. Será preciso llevar a cabo análisis de los elementos
afectados que permitan optar por las medidas correctoras y de restauración más adecuadas. No
obstante, existen criterios y modelos generales con independencia del método de explotación y
restauración.
Teniendo esto presente, en la fase de redacción del proyecto se deberá realizar:
.-Elección y diseño de las pantallas visuales destinadas a procurar el enmascaramiento de
la explotación. Esto se logra aprovechando los recursos naturales y en su defecto será preciso
crear pantallas artificiales.
.-Hay efectuar una elección adecuada del trazado de las pistas de acceso a la cantera.
.-Definir las alturas máximas de los taludes resultantes de la explotación en función de los
materiales extraídos para evitar riesgos por desprendimientos y facilitar la recuperación de
pendientes.
.-Orientar la explotación en función del impacto ambiental.
.-Elegir técnicas convenientes para evitar la producción de polvo y ruido (riego, pantallas,
etc.)
.-Optar por lugares de depósito para los materiales no utilizados para facilitar la
recuperación.
.-Apostar, en medida de lo posible, por un modelo de extracción y restauración progresiva.
Una vez finalizada la explotación o, al menos, iniciada ésta, siempre y cuando se haya
comenzado la fase de restauración, es preciso:
.-Procurar que las pendientes resultantes de la explotación permitan la re-vegetación con
garantías de éxito.
.-Utilizar las oquedades resultantes como puntos de vertido de escombros generados por la
propia cantera y procedentes de otras actividades para poder recuperar las pendientes originales.
Este criterio es el orientador del diseño del Plan de Recuperación de los puntos de extracción de la
geografía canaria3[3].
.-Procurar una regeneración de la vegetación con especies propias de la zona.
.-Eliminar la totalidad de instalaciones utilizadas para la explotación y tratamiento de
materiales.
.-No obviar la posibilidad de reutilizar el terreno afectado por extracciones en función de las
necesidades de la población local: agricultura, parques de recreo, etc4[4].
DIVERSIDAD DE EXPLOTACIONES.
No todas las explotaciones son iguales ni producen el mismo impacto sobre el medio
ambiente.
Las explotaciones al descubierto
son probablemente el tipo de explotación menos agresivo con el medio ambiente, pues se
caracteriza por que el material de desecho extraído se deposita de nuevo en la cavidad resultante
tras extraer la veta de carbón o mineral, evitando el depósito en zonas de vertidos. Se trata de una
modalidad de minería de superficie utilizad preferentemente para extraer carbón y lignito. Al
contrario de lo que sucede con las minas a cielo abierto que se hacen progresivamente más
grandes, llegando en poco tiempo a alcanzar su tamaño máximo, las explotaciones al descubierto
avanzan lentamente, pues se debe proceder a levantar la cubierta vegetal y roca superior,
recuperar el mineral y volver a cubrir la superficie con los materiales previamente reservados, en
un intento de que el espacio recupere su aspecto original. Obviamente, las características

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originales tardarán un tiempo en recuperarse, en tanto no se desarrolle la sucesión vegetal, no
obstante ya existirá un daño probablemente irreparable en lo que a fauna se refiere; tras la
destrucción de su hábitat muchas especies arraigadas morirán, y otras adaptables y con movilidad
serán desplazadas forzosamente.
Por su parte, las canteras son minas de superficie muy semejantes a las minas a cielo
abierto, pues el resultado final de su explotación es un paisaje desolado, consistente en profundas
zanjas entre anchos escalones. El destino de las extracciones es la industria y construcción, y
prácticamente no se desecha ningún tipo de material, pues casi la totalidad de ellos puede ser
utilizado o transformado en algún tipo de producto. El resultado final de estas explotaciones es
obviamente una excavación de grandes dimensiones, pues no existirá ningún tipo de material
reservado para cubrir la cavidad abierta.
El problema, ambiental, que plantean las canteras está directamente relacionado con su
propia rentabilidad. El aprovechamiento casi total de materiales extraídos de las canteras, impide
que se reserven desechos para cubrir la cavidad, lo que se traduce finalmente en una excavación
de grandes dimensiones.
La agresión al medio ambiente que por sí misma genera este tipo de minería, se agrava
por la necesidad de que estas explotaciones se encuentren próximas a las zonas urbanas, pues es
la forma de que la reducción en los gastos de transporte las hagan rentables. La proximidad de las
canteras a las aglomeraciones urbanas produce indirectamente nuevos problemas añadidos al
medio ambiente, pues las excavaciones realizadas que ya carecen de cubierta vegetal adquieren
valor como vertederos urbanos.
Los efectos sobre la morfología del terreno es, quizá, el impacto más negativo de las
canteras pero no el único. Además de la destrucción de la superficie fértil del suelo y la penosa
imagen resultante de la explotación, pueden quedar afectados los acuíferos y canales o cursos de
agua del lugar, que podrían tener consecuencias ambientales colaterales como retenciones y
acumulación de las aguas fluviales, o la interrupción de la irrigación subterránea a ecosistemas
particulares, con los correspondientes efectos en la fauna y flora instaladas en ellos, especialmente
si existen plantas autóctonas y escasas. Las soluciones para disminuir los costos ambientales pasa
por la extracción selectiva de los materiales, el diseño de las redes de drenaje y re-vegetación del
terreno, cuidando en lo posible la estética original.
LA CONTAMINACIÓN MEDIOAMBIENTAL
Las explotaciones mineras, muy especialmente las que se desarrollan en superficie a cielo
abierto, tienen un gran impacto ambiental no sólo en los espacios donde se produce la extracción
sino también en sus inmediaciones, ya sea por la desoladora estampa que se puede observar en el
relieve tras el vaciado, como por la acumulación de productos y residuos derivados de la extracción
y posterior refinado del mineral.
No se detienen ahí la interacción de las actividades extractivas sobre el medio ambiente,
ya que no sólo pueden, sino que suelen tener efectos contaminantes muy serios sobre las aguas
superficiales y subterráneas. Los cauces próximos a la explotación, así como los acuíferos, son
invadidos por el polvo producido por las explosiones y corte de la piedra, que tanto en suspensión
como a través de las redes fluviales subterráneas, es distribuido a puntos distantes del lugar,
afectando a la vegetación o contribuyendo a la erosión. El exceso de barro de los cauces es causa
de la desaparición de muchas plantas acuáticas y del resto de la vegetación.
Otro aspecto a tener en cuenta es que la erosión de los sólidos en suspensión tiene
además graves efectos en la agricultura, debido a que esas partículas arrastradas por el agua
liman las superficies de cultivo y la esterilizan. También pueden causar la muerte a los peces que
habitan ríos y lagos, por los efectos agresivos que tienen sobre las branquias. Una de las
soluciones factibles es la canalización y depuración de las aguas antes de proceder a su vertido.
Desde una perspectiva sanitaria, los gases, polvo en suspensión, ruidos y vibraciones de la
maquinaría y explosiones, pueden tener consecuencias para los habitantes próximos a las
explotaciones, tales como enfermedades respiratorias o del sistema nervioso.
LA RESTAURACIÓN DE LAS ZONAS AFECTADAS.
La rehabilitación de los suelos tras la explotación minera al descubierto normalmente
consiste en el relleno de las zanjas que fueron abiertas para extraer el material. Este relleno se
produce generalmente con el propio desecho obtenido. Posteriormente se procede al
acondicionamiento de la superficie y repoblado de especies.
En cualquier caso hay que tener presente que procurar la restauración total de una
superficie alterada por una explotación minera de superficie es una quimera, pues aunque el
espacio pudiera recuperar el perfil original del terreno, objetivo muy difícil de alcanzar, la pérdida
del hábitat para las especies que lo ocupaban originalmente es irreparable. Ni siquiera con la
reintroducción de especies, que supondría un coste difícilmente sostenible, se garantizaría la
recuperación del mismo.
Por tanto, al menos de momento, la única alternativa viable es de carácter compensatorio,
sustituyendo la restauración de la zona afecta por una rehabilitación de la misma, procurando que
el suelo adquiera las propiedades mínimas para albergar vida animal y vegetal. De esta forma, aún
sin reproducir el ambiente primitivo, se dispone de un nuevo hábitat que, en cualquier caso, dotará
de más oportunidades a los posibles huéspedes que las que hubieran tenido si se abandonara la
explotación sin proceder a ningún tipo de acción rehabilitadora.
Las empresas que desarrollan actividades de minería a cielo abierto están obligadas por
ley a rehabilitar los suelos tras la explotación5[5]. Ésta normalmente consiste en rellenar las zanjas
abiertas mediante la utilización de parte del material extraído considerado como desecho, para
posteriormente proceder al acondicionamiento de la superficie y repoblado de especies. En
algunas ocasiones y debido al tipo de explotación, ejemplo de las canteras, el hueco abierto en el
terreno no puede rellenarse con desechos porque todo el material extraído ha sido empleado con
fines comerciales. En estos casos, la explotación todavía puede ser aprovechable de alguna forma.
Es frecuente habilitar ese espacio como vertedero provisional sólo para materias inertes, es decir,
escombros procedentes de derribos (ladrillo, teja, bloques de cemento...), desmontes y destierros
(tierra, arena, piedra...), etc. Esta operación al menos evita que los materiales generados en la
construcción, apertura de carreteras y otras muchas actividades terminen en vertederos
incontrolados, compensándose así en parte el daño causado por la explotación minera. Tras el
relleno se procede de forma habitual, acondicionando el suelo y repoblando según la técnica que
más convenga al caso.
Con la vigente Ley de Minas, 22/1973 de 21 de julio, aparece por vez primera la
problemática ambiental ligada a la minería. En su artículo 5.3 se anuncia el establecimiento por
Decreto de las condiciones a establecer por la Administración para una adecuada protección del
medio ambiente, que serán imperativas en el aprovechamiento de recursos, así como posible
causa de caducidad de los derechos mineros donde se producen, y sujeción a su régimen
disciplinario y sancionador.
El Real Decreto 2994/1982, de 15 de octubre, supuso el desarrollo reglamentario, por otro
lado necesario, de las disposiciones de la Ley, aunque con una demora superior a los 9 años.
Es preciso partir de la premisa según la cual la explotación y aprovechamiento de los
recursos minerales debe realizarse en el marco de una política global de desarrollo industrial, y al
mismo tiempo de conservación del medio ambiente en una visión integradora y no solo parcial del
problema. Pero también es preciso que la política de conservación del medio ambiente no sea
excesivamente rígida, hasta el punto de hacer inviable, económica o técnicamente, el desarrollo de
la actividad minera6[6]. Por ese motivo, la Orden de 20 de noviembre de 1984, que desarrolló a su
vez el R.D. 2994/1982, procedió a facultar a la Administración para que ésta pudiera exigir las
garantías necesarias y suficientes para la realización del Plan de Restauración previamente
aprobado, garantías que deberán ser revisadas conforme a la evolución del I.P.C.
El marco legal en que debe actuarse se completa a nivel estatal con el Real Decreto
Legislativo 1131/1988, de 15 de octubre, de Evaluación de Impacto Ambiental, así como con
legislación autonómica y comunitaria7[7]. Todas las disposiciones referidas contemplan la posibilidad
de incoar expedientes sancionadores a los titulares de las concesiones o autorizaciones mineras,
por incumplimiento de las prescripciones, e incluso en determinados casos el llegar a ser motivo de
caducidad de los derechos mineros donde se produzcan las infracciones.
EL PANORAMA ACTUAL DE LA CUESTIÓN.
En los últimos años la situación empieza a mostrar una notable mejoría, alentada por la
progresiva concienciación, excepciones hechas, de empresarios, técnicos y funcionarios en la
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necesidad de la preservación de los valores medioambientales que demanda la sociedad actual,
frente a antiguos intereses exclusivamente especulativos y monetaristas. Para ello ha sido
determinante la mejoría casi brutal que ha experimentado la formación técnica. El espectacular
desarrollo al amparo de cursos, diplomaturas, masters, etc., nuevamente excepciones habemus,
proporcionan un marco mucho más favorable para procurar un crecimiento sostenido, respetuoso y
conservacionista del medioambiente, asumiendo costes añadidos y acorde con un lógico y loable
interés de obtención de beneficios, generación de riqueza y creación de empleo.
El desarrollo ha sido tal que hoy en día es frecuente encontrar Proyectos de Restauración
o Estudios de Impacto Ambiental, cuya extensión supera con creces el contenido de los propios
Proyectos de Explotación Minera. También se produce la asunción, como coste añadido a la
explotación, de los gastos resultado de los trabajos de restauración, incluyendo valoraciones que
alcanzan cifras realmente importantes.
http://usuarios.lycos.es/edea/2004/numero11/cielo.htm

Mina a cielo abierto


Artículo principal
Las minas a cielo abierto, o minas a tajo abierto, son aquellas cuyo proceso extractivo se realiza en
la superficie del terreno, y con maquinarias mineras de gran tamaño. Como ejemplos de este tipo
de minas se pueden citar a Chuquicamata, La Escondida y Pascua Lama en Chile, Ernest Henry
(Australia), Corta Atalaya (España), el Cerrejón (Colombia) (la más grande de este tipo en el
mundo, con una extensión de 69.000 hectáreas y capacidad de producción de carbón para 2007,
estimada en 31.1 millones de toneladas métricas. Las labores caracteristicas de este sistema de
explotación son los: bancos, bermas, pista, talud final, talud de trabajo, plaza, corta...
Funcionamiento
Las operaciones básicas en cualquier tipo de mina son tres: arranque, carga y transporte.
Arranque
El pico y la maza, símbolo de la minería
Por arranque se entiende el conjunto de operaciones necesarias para separar la roca del macizo
rocoso donde se encuentra. En la mayoría de las ocasiones es necesario, además, romper la roca
en trozos suficientemente pequeños para facilitar los procesos posteriores (carga y transporte).
El arranque se realiza de tres maneras: con herramientas, con máquinas y con explosivos. Los dos
primeros métodos sólo son rentables cuando las rocas a explotar son relativamente blandas, tales
como el carbón o los fostatos. Cuando las rocas son duras es necesario acudir al arranque
mediante explosivos. En el caso de las rocas ornamentales (marmol, granitos, pizarras...)
empleadas en arquitectura y construcción se utilizan herramientas de corte de diamante y
voladuras muy cuidadosas con muy pocas cantidad de explosivo.
El arranque con herramientas es el más antiguo y el menos rentable, económicamente hablando.
En las minas de cobre de Texeo (en Riosa, Asturias, España), de hace aproximadamente 4.500
años, los 'mineros' utilizaban como herramienta cuernos de cabra para arrancar el mineral,
actualmente se emplea el martillo (hidraulico o neumatico) y el zapapico como herramientas
manuales

Antes de la mecanización de las minas el arranque se efectuaba con picos, mazas, barrenas,
punterolas, cuñas y con martillos picadores.
Las máquinas que se utilizan para el arranque son:

Rotopala Bagger 288


En minería subterránea:
• Minador
• Rozadora
• Cepillo
• Scrappers
En minería a cielo abierto:
• Dragalina
• Pala excavadora
• Rotopala
• Mototrailla
• Bulldozer
En general, estás máquinas arrancan la roca utilizando elementos móviles cortantes: picas,
rodetes, cuchillas o discos.
El arranque mediante explosivos es el más utilizado. El arranque de la roca se realiza con
voladuras.

Carga
Pala cargadora de tipo frontal, sobre neumáticos
Por carga se entiende la recogida de la roca arrancada del suelo, y su traslado hasta un medio de
transporte. En el arranque mediante maquinaria esta operación se realiza a la vez que el arranque.
Así, por ejemplo, una pala excavadora utiliza su cazo para arrancar y cargar.
En las primeras minas la carga se realizaba a mano, con la ayuda de palas.
Las maquinas más usadas para realizar la carga son las palas cargadoras, tanto en minas
subterráneas como en exterior.
Un caso especial de carga es cuando se dispone físicamente el medio de transporte debajo del
mineral a arrancar. En este caso la carga se realiza con ayuda de la gravedad. Un método como
este se aplica en minería subterránea cuando el nivel de explotación (de donde se extrae el
mineral) esta sobre el nivel de transporte.
Transporte
Camión de mina a cielo abierto
El transporte es la operación por la que se traslada el mineral arrancado hasta el exterior de la
mina.
El transporte dentro de una mina puede ser continuo, discontinuo o una mezcla de ambos. El
transporte continuo utiliza medios de transporte que están continuamente en funcionamiento.
Dentro de este tipo de transporte se utilizan cintas transportadoras, transportadores blindados y el
transporte por gravedad.
En el transporte discontinuo los medios de transporte realizan un movimiento alternativo entre el
punto de carga y el de descarga. En este grupo se utiliza el ferrocarril y los camiones.
Cielo a abierto frente a Subterránea
En la minería a cielo abierto los costes de arranque, excavación y transporte son menores, debido
a la posibilidad de emplear maquinaria de mayor tamaño; permite mayor recuperación de las
capas, venas o filones; no es necesaria la ventilación, ni el alumbrado, ni el sostenimiento artificial;
permite utilizar explosivos de cualquier tipo y las condiciones de seguridad e higiene en el trabajo
son mucho mejores.
Por contra, requiere una mayor inversión inicial en equipamiento y maquinaria; es necesario ocupar
grandes extensiones de terreno y las condiciones de trabajo son a la intemperie. Además produce
un importante impacto visual y medioambiental (polvo, ruido, etc) en la zona en la que se
desarrolla, lo cual lleva a un importante rechazo social a su implantación e incluso al cierre de las
existentes.

http://es.wikipedia.org/wiki/Mina_a_cielo_abierto

Impacto ambiental de la minería a cielo abierto


El gran crecimiento de los sectores de la construcción y la ornamentación y el desarrollo de
infraestructuras ha convertido a la minería a cielo abierto en el procedimiento fundamental
de extracción de materiales, sustituyendo a las explotaciones subterráneas.
Desgraciadamente, este tipo de minas tiene un impacto ambiental mucho mayor que las
subterráneas. Por un lado, aumenta la producción de residuos, y así, según datos del Instituto
Nacional de Estadística (INE), genera aproximadamente el 75% de los residuos industriales en
España.
Por otro lado, la capa superficial natural que permanecía intacta con la extracción bajo tierra queda
alterada irreversiblemente, dejando atrás un paisaje inerte. Asimismo, los acuíferos y los cursos de
agua próximos pueden resultar afectados, poniendo en peligro la fauna y flora del lugar. Además, el
arrastre de las partículas por el agua perjudica a la agricultura, al erosionar y esterilizar las
superficies de cultivo.
La proximidad de las canteras a los núcleos de población produce también de manera indirecta
nuevos problemas al medio ambiente, pues las excavaciones que ya carecen de cubierta vegetal
se convierten en vertederos urbanos.
Además de su impacto ambiental, los problemas para la salud humana también se incrementan:
Los gases, polvo en suspensión, ruidos y vibraciones de la maquinaría y explosiones pueden
afectar a los habitantes próximos a estas minas, en forma de enfermedades respiratorias o del
sistema nervioso.
El incumplimiento de las normas legales y la descoordinación de los organismos encargados del
control de esta actividad minera han agravado el deterioro medioambiental, aunque según diversos
expertos, la situación ha mejorado en los últimos años. En la actualidad, la estricta normativa que
recae sobre las explotaciones mineras regula la composición de los vertidos, las emisiones
contaminantes o la recuperación del paisaje afectado. Asimismo, los estudios de impacto ambiental
contribuyen a evitar posibles errores y deterioros ambientales originados durante los trabajos de
extracción.
La mayor parte de los problemas derivados de la actividad minera persisten durante largos
periodos de tiempo. Por ello, la aplicación de medidas correctoras resulta esencial. Los expertos
hablan de tres aspectos clave a la hora de gestionar una explotación minera de la manera más
respetuosa posible con el entorno: Prevención del impacto, antes o durante las labores de
explotación; restauración del terreno, devolviéndole en lo posible su aspecto original; y
remediación, tratando de solucionar los problemas que la restauración no ha sido capaz.
En cualquier caso, las minas a cielo abierto alteran de tal forma el entorno natural que no es
posible recuperar por completo el entorno, ni siquiera con la reintroducción de las especies
originales.
En la actualidad se habla más bien de medidas compensatorias para rehabilitar la zona afectada,
ofreciendo las condiciones que permitan albergar un nuevo hábitat. Y ninguna de estas tareas
resultará efectiva a medio-largo plazo si no hay un seguimiento estricto del proceso.
Cómo conseguir minas a cielo abierto más ecológicas
Los expertos ofrecen una serie de recomendaciones a la hora de gestionar una explotación minera
de superficie y de recuperar posteriormente la zona:
• Extracción selectiva de los materiales y utilización de redes de drenaje y depuración de
vertidos
• Reutilización de los escombros, que pueden ser aprovechados como material para firmes
de carretera, hormigones, materiales cerámicos; como fuente de energía en el caso del
carbón; como fertilizante para la agricultura; o como elemento para restaurar suelos
degradados
• Restauración del terreno, rellenando la cavidad minera utilizando las balsas y
escombreras. Cuando esto no es posible, se utiliza la denominada "minería de
transferencia", que recupera una zona del yacimiento mediante los materiales que se
extraen en otra zona del mismo, como en la mina de carbón Emma, en Puertollano (Ciudad
Real)
• Mantenimiento de los diques de contención de lodos, con lo que se pueden evitar
catástrofes ecológicas como la de las minas de Aznalcollar (Sevilla), cuyos lodos
sulfurados alcanzaron el Parque Nacional de Doñana en 1998
• Remediación de los terrenos favoreciendo la formación de micorrizas , usando lodos ricos
en nutrientes, o añadiendo cal para neutralizar la acidificación. Posteriormente, se procede
a la introducción de especies vegetales, siendo recomendable el sembrado de trébol u
otras leguminosas.

http://www.ambientum.com/revistanueva/2007-02/suelosyresiduos/minas.asp
La minería a cielo abierto remueve la capa superficial o sobrecarga de la tierra para hacer
accesibles los extensos yacimientos de mineral de baja calidad. Los modernos equipos de
excavación, las cintas transportadoras, la gran maquinaria, el uso de nuevos insumos y las
tuberías de distribución permiten hoy remover montañas enteras en cuestión de horas,
haciendo rentable la extracción de menos de un gramo de oro por tonelada de material
removido.
Qué es la minería a cielo abierto
Definición y Caracterización de la Minería a Cielo Abierto
y sus Impactos
En lo fundamental, el tipo de minería que se desarrollaría en las explotaciones de oro que se
pretenden implementar en Costa Rica es el de "minería a cielo abierto por lixiviación con cianuro".
Por las implicaciones que tiene este tipo de minería, se tratará de ser exhaustivo en su descripción.
La minería a cielo abierto es una actividad industrial de alto impacto ambiental, social y cultural. Es
también una actividad industrial insostenible por definición, en la medida en que la explotación del
recurso supone su agotamiento.
Las innovaciones técnicas que ha experimentado la minería a partir de la segunda mitad del
presente siglo han modificado radicalmente la actividad, de modo que se ha pasado del
aprovechamiento de vetas subterráneas de gran calidad a la explotación --en minas a cielo
abierto-- de minerales de menor calidad diseminados en grandes yacimientos.
La minería a cielo abierto remueve la capa superficial o sobrecarga de la tierra para hacer
accesibles los extensos yacimientos de mineral de baja calidad. Los modernos equipos de
excavación, las cintas transportadoras, la gran maquinaria, el uso de nuevos insumos y las tuberías
de distribución permiten hoy remover montañas enteras en cuestión de horas, haciendo rentable la
extracción de menos de un gramo de oro por tonelada de material removido.
Existe consenso en la literatura sobre el tema en el sentido de que ninguna actividad industrial es
tan agresiva ambiental, social y culturalmente como la minería a cielo abierto (MCA).
La minería a cielo abierto utiliza, de manera intensiva, grandes cantidades de cianuro, una
sustancia muy tóxica, que permite recuperar el oro del resto del material removido. Para desarrollar
todo este proceso, se requiere que el yacimiento abarque grandes extensiones y que se encuentre
cerca de la superficie. Como parte del proceso, se cavan cráteres gigantescos, que pueden llegar a
tener más de 150 hectáreas de extensión y más de 500 metros de profundidad.
Vaughan (1989) considera que "en términos ambientales y sociales, ninguna actividad industrial es
más devastadora que la minería superficial" (a cielo abierto).
Según Kussmaul (1989), el impacto ambiental provocado por cualquier actividad minera está
relacionado con cuatro factores principales:
1. Tamaño de la explotación, que se refiere al volumen de producción de la explotación, el cual
tiene como consecuencia una determinada dimensión de actividades y producción de desechos y
aguas residuales.
2. Localización, que se refiere al sitio en el que se lleva a cabo la explotación, las poblaciones que
puedan aledañas y la naturaleza de la topografía local.
3. Métodos de explotación, que dependen del tipo de yacimientos a explotar y que están
directamente relacionados con la naturaleza y extensión del impacto. Se utilizan tres métodos
principales:
a. Minería a cielo abierto (o minería superficial),
b. Minería subterránea,
c. Minería por lavado y dragado.
4. Características de los minerales y de su beneficio, que se refiere al hecho de que la naturaleza
del mineral determina el tratamiento a sufrir. Los minerales se pueden dividir en:
a. Minerales no metálicos (como los materiales de construcción), que requieren poco tratamiento
físico, como por ejemplo trituración y molienda, y que no requieren ningún tratamiento químico.
b. Minerales metálicos, que requieren generalmente un alto nivel de procesamiento, así como el
empleo de muchos reactivos químicos, y que generan grandes cantidades de desechos finos.
Impactos de la Minería
Las actividades mineras comprenden diversas etapas, cada una de las cuales conlleva impactos
ambientales particulares. En un sentido amplio, estas etapas serían las siguientes:
* prospección y exploración de yacimientos,
* desarrollo y preparación de las minas,
* explotación de las minas,
* tratamiento de los minerales obtenidos en instalaciones respectivas con el objetivo de obtener
productos comerciables.
Salinas (1993) cita las siguientes actividades individuales como posibles causas de impacto
ambiental durante la fase de EXPLORACIÓN:
* preparación de los caminos de acceso,
* mapeos topográficos y geológicos,
* montaje de campamentos e instalaciones auxiliares,
* trabajos geofísicos,
* investigaciones hidrogeológicas,
* aperturas de zanjas y pozos de reconocimiento,
* tomas de muestras.
Durante la fase de EXPLOTACIÓN, los impactos que se producen están en función del método
utilizado. Según diversos autores (Vaughan (op. cit.), Salinas (op. cit.), Elizondo (1994)), los
principales impactos ambientales causados por la minería a cielo abierto (MCA) en su fase de
explotación son los siguientes:
* Afectación de la superficie: la MCA devasta la superficie, modifica severamente la morfología del
terreno, apila y deja al descubierto grandes cantidades de material estéril, produce la destrucción
de áreas cultivadas y de otros patrimonios superficiales, puede alterar cursos de aguas y formar
grandes lagunas para el material descartado.
* Afectación del entorno en general: la MCA transforma radicalmente el entorno, pierde su posible
atracción escénica y se ve afectado por el ruido producido en las distintas operaciones, como por
ejemplo en la trituración y en la molienda, en la generación de energía, en el transporte y en la
carga y descarga de minerales y de material estéril sobrante de la mina y del ingenio.
* Contaminación del aire: el aire puede contaminarse con impurezas sólidas, por ejemplo polvo y
combustibles tóxicos o inertes, capaces de penetrar hasta los pulmones, provenientes de diversas
fases del proceso. También puede contaminarse el aire con vapores o gases de cianuros, mercurio,
dióxido de azufre contenidos en gases residuales, procesos de combustión incompleta o
emanaciones de charcos o lagunas de aguas no circulantes con materia orgánica en
descomposición.
* Afectación de las aguas superficiales: los residuos sólidos finos provenientes del área de
explotación pueden dar lugar a una elevación de la capa de sedimentos en los ríos de la zona.
Diques y lagunas de oxidación mal construidas o mal mantenidos, o inadecuado manejo,
almacenamiento o transporte de insumos (como combustibles, lubricantes, reactivos químicos y
residuos líquidos) pueden conducir a la contaminación de las aguas superficiales.
* Afectación de las aguas subterráneas o freáticas: aguas contaminadas con aceite usado, con
reactivos, con sales minerales provenientes de las pilas o botaderos de productos sólidos
residuales de los procesos de tratamiento, así como aguas de lluvia contaminadas con contenidos
de dichos botaderos, o aguas provenientes de pilas o diques de colas, o aguas de proceso
contaminadas, pueden llegar a las aguas subterráneas. Además, puede haber un descenso en los
niveles de estas aguas subterráneas cuando son fuente de abastecimiento de agua fresca para
operaciones de tratamiento de minerales.
* Afectación de los suelos: la MCA implica la eliminación del suelo en el área de explotación, y
produce un resecamiento del suelo en la zona circundante, así como una disminución del
rendimiento agrícola y agropecuario. También suele provocar hundimientos y la formación de
pantanos en caso de que el nivel de las aguas subterráneas vuelva a subir. Además, provoca la
inhabilitación de suelos por apilamiento de material sobrante.
* Impacto sobre la flora: la MCA implica la eliminación de la vegetación en el área de las
operaciones mineras, así como una destrucción parcial o una modificación de la flora en el área
circunvecina, debido a la alteración del nivel freático. También puede provocar una presión sobre
los bosques existentes en el área, que pueden verse destruidos por el proceso de explotación o por
la expectativa de que éste tenga lugar.
* Impacto sobre la fauna: la fauna se ve perturbada y/o ahuyentada por el ruido y la contaminación
del aire y del agua, la elevación del nivel de sedimentos en los ríos. Además, la erosión de los
amontonamientos de residuos estériles puede afectar particularmente la vida acuática. Puede
darse también envenenamiento por reactivos residuales contenidos en aguas provenientes de la
zona de explotación.
* Impacto sobre las poblaciones: la MCA puede provocar conflictos por derechos de utilización de
la tierra, dar lugar al surgimiento descontrolado de asentamientos humanos ocasionando una
problemática social y destruir áreas de potencial turístico. Puede provocar una disminución en el
rendimiento de las labores de pescadores y agricultores debido a envenenamiento y cambios en el
curso de los ríos debido a la elevación de nivel por sedimentación. Por otra parte, la MCA puede
provocar un impacto económico negativo por el desplazamiento de otras actividades económicas
locales actuales y /o futuras.
* Cambios en el microclima: la MCA puede causar cambios en el microclima y puede provocar una
multiplicación de agentes patógenos en charcos y áreas cubiertas por aguas estancadas.
* Impacto escénico posterior a la explotación: la MCA deja profundos cráteres en el paisaje. Su
eliminación puede conllevar costos tan elevados que puedan impedir la explotación misma.

Efectos físicos

La extracción de un recurso natural no renovable constituye el mayor efecto ambiental de la


minería a cielo abierto. Además de la extracción de la materia prima en sí, deben tenerse en cuenta
la destrucción de partes del yacimiento, así como la imposibilidad de aprovechar todo el material
útil debido a pérdidas durante la explotación, al abandono de pilares y de segmentos del
yacimiento no rentables y a la sobreexplotación. En la extracción de materias primas gasificables e
inflamables (por ejemplo, carbón y turba) pueden destruirse recursos a consecuencia de incendios
latentes de mantos.
Las explotaciones a cielo abierto llegan a abarcar superficies extensas. Además de la mina en sí,
las explotaciones incluyen escombreras externas que, en explotaciones profundas en rocas
consolidadas (por ejemplo, explotaciones a cielo abierto de menas), llegan a tener grandes
dimensiones. A ello se suman los vertederos para los residuos del procesamiento, que en el
caso de menas con bajo contenido metálico también requieren una gran superficie, y las
superficies de infraestructura (complejos de viviendas para los mineros, suministro de energía,
vías de transporte, talleres, oficinas administrativas, plantas de tratamiento, etc.). En vista de que
las actividades mineras se realizan necesariamente en el propio yacimiento, su ubicación y
dimensiones son el resultado de las características geológicas del depósito y de las rocas
encajantes. Dado que la explotación a cielo abierto conlleva una alteración significativa de la
corteza terrestre, debe ponderarse a fondo desde un comienzo si la explotación es tolerable en
las condiciones dadas.
La explotación minera a cielo abierto tiene el doble efecto de eliminar las capas superiores del
suelo en algunos lugares (extracción) y de cubrirlas en otro (establecimiento de escombreras). En
la mayoría de los países industrializados existen disposiciones que regulan el manejo del suelo
cultivable de la superficie terrestre. Según ellas, antes de iniciar las labores de minería a cielo
abierto, el suelo cultivable debe ser transportado a otro sitio y almacenado temporalmente.
Además, pueden existir disposiciones que regulen la reconstitución del suelo y el restablecimiento
de condiciones de cultivo en áreas de relleno.
La preparación de la mina y el establecimiento de escombreras externas y vertederos son
actividades que alteran temporalmente la morfología superficial del suelo. Además, al restaurar
la capa vegetal en tajos abandonados, quedan depresiones, cuyo tamaño depende del volumen
de material extraído durante la explotación y que constituyen una alteración morfológica
permanente del suelo. Los tajos en rocas consolidadas producen alteraciones especialmente
importantes, pues suelen tener una pendiente pronunciada y muchas veces -por ejemplo, en las
canteras- carecen de material para el relleno. La extracción en rocas sueltas produce cambios
morfológicos debido, por una parte, a las escombreras exteriores que reciben los desmontes
durante la exploración de la mina, y, por otra, al hundimiento del suelo provocado por el desagüe.
La minería a cielo abierto interviene además en el régimen de aguas superficiales mediante la
captación y la canalización de corrientes de agua. Las obras se extienden tanto al perímetro de
la mina como a las superficies de explotación, y tienen por finalidad proteger la mina contra flujos
de aguas superficiales y subterráneas. Los cauces de los ríos son desviados alrededor de la mina,
mientras que el agua superficial acumulada, proveniente de precipitaciones o del drenaje de
taludes, se recoge en estanques y se vierte en la red hídrica natural. Estas medidas pueden
aumentar la carga de sedimentos y modificar la composición química del agua, pudiendo
deteriorar la calidad del agua en el cauce receptor.
La minería a cielo abierto en rocas sueltas altera el balance hídrico de las aguas
subterráneas, pudiendo deteriorar la calidad de éstas (infiltración de aguas residuales
contaminadas) o producir efectos de lixiviación en las escombreras y en la mina misma. En muchos
casos se hace necesario bajar el nivel de las aguas subterráneas para evitar que éstas penetren
en el tajo. Esto se hace mediante pozos abiertos, ubicados dentro y alrededor de la explotación, los
cuales hacen descender el nivel del agua por debajo del piso inferior de la mina. Ello permite
explotar la mina en seco y reduce la presión sobre los frentes inclinados y el piso, garantizando la
estabilidad de éstos. Por lo general, el agua de los pozos no está contaminada y puede evacuarse
directamente en las aguas superficiales. La reducción del nivel freático en el entorno de la mina
tiene consecuencias significativas, entre las cuales deben mencionarse especialmente:
Desecación de pozos en los alrededores
Hundimientos del terreno
Desequilibrios en la vegetación causados por cambios en las aguas subterráneas.
Al finalizar la explotación a cielo abierto, las depresiones creadas por la extracción del mineral y
de las masas de estéril durante el descapotado se llenan hasta el nivel freático y se convierten en
lagos, los cuales se alimentan generalmente de aguas subterráneas. El acuífero recupera su nivel
de acuerdo a la profundidad del tajo y las condiciones hidrogeológicas. La recuperación puede ser
muy lenta, y en ciertos casos dura más de 50 años. Además, si la zona de contacto entre agua y
suelo contiene sustancias solubles, o si se han depositado en el suelo cenizas de una planta
térmica o residuos industriales, puede deteriorarse la calidad del agua. El problema más difundido
en este contexto es el de un pH demasiado bajo del agua lacustre. La falta de afluentes y
efluentes agudiza el problema y favorece la eutrofización, sobre todo cuando las áreas
colindantes están sometidas a una explotación agrícola intensiva.
Las labores de explotación son, además, una fuente de contaminación acústica, debido a las
máquinas y equipos necesarios para arrancar, cargar, transportar, transferir y realizar otras
operaciones con el mineral. Las barrenas y los explosivos son fuentes adicionales de
contaminación acústica cuando el mineral se extrae de rocas consolidadas. Además del ruido de
las voladuras, las vibraciones producidas por éstas contaminan el medio ambiente de forma
dinámica, constituyen una molestia para las poblaciones vecinas y causan daños a construcciones.
Por último, las explotaciones a cielo abierto contaminan la atmósfera. Las causas y efectos de
ello son muy diversos:
La contaminación atmosférica es producida, por una parte, por la voladura de rocas, cuyo polvo
es dispersado por las explosiones. Otra fuente de contaminación con polvo son las partículas de
materiales expuestos, las cuales son levantadas y arrastradas por el viento, sobre todo durante las
labores de carga, transferencia y vertido.
La contaminación atmosférica causada por gases puede ser consecuencia de las emisiones de
escape de vehículos y motores (que generalmente consumen combustible diesel), así como de los
vapores de voladura. En las explotaciones a cielo abierto de carbón, existen también otros peligros
ligados a las características del yacimiento: por una parte, al extraer carbón de grandes
profundidades puede desprenderse metano; por otra, los incendios provocados por la combustión
espontánea del carbón pueden liberar gases tóxicos.
En las explotaciones a cielo abierto de carbón, un clima seco y caliente representa un
considerable peligro de incendio, pudiéndose producir la combustión espontánea del carbón
expuesto en los pisos de la mina o en los puntos de carga y transferencia.
En los vertederos de desmonte o de relave con bajo contenido en carbón, la inflamación
espontánea puede provocar incendios latentes (sin llama) difíciles de apagar. Este tipo de
incendios puede contaminar el medio ambiente con malos olores y gases tóxicos durante años e
incluso décadas.
En casos especiales, por ejemplo cuando se explotan yacimientos de uranio o de pegmatitas en
tierras raras, puede producirse contaminación radiactiva.
http://www.estrucplan.com.ar/Producciones/Entrega.asp?identrega=325

Descripción del ámbito de actividad

La minería a cielo abierto abarca las formas más variadas de extracción de materias primas
minerales de yacimientos cercanos a la superficie. Para ello se quita completamente el
recubrimiento estéril y se extrae el material útil. Atendiendo a las propiedades físicas del material
en bruto y a las características específicas del terreno, se utilizan diversos métodos de
explotación.
La extracción en seco es similar para minerales sueltos y consolidados, con la diferencia de que
estos últimos deben ser arrancados primero de la roca. Luego, al igual que en la explotación de
materiales sueltos, serán cargados, transportados y procesados mecánicamente. Las minas a cielo
abierto que se explotan en seco deben ser desaguadas.
En la explotación por vía húmeda, las materias primas sueltas se extraen mecánica o
hidráulicamente y se transportan de la misma forma para su procesamiento. La mayoría de estas
plantas de extracción se instalan directamente en el agua, y constan a menudo de plataformas
flotantes en cauces de ríos o en lagos artificiales.
Las explotaciones mineras ubicadas en la plataforma continental extraen materiales sueltos de
yacimientos aledaños a la costa, llamados placeres marinos. Al igual que en la explotación por vía
húmeda, el material se extrae y transporta por vía mecánica o hidráulica.
La minería submarina de profundidad tiene por objetivo extraer materias primas del fondo
marino. Puede cobrar importancia en el futuro, pero no se analizará en detalle en las páginas
siguientes.
Las técnicas de explotación mencionadas se aplican a distintos tipos de yacimientos.
Minería a cie
lo abierto: Métodos
de explotación y principales materias primas extraídas
Minería en rocas consolidadas Minería en rocas sueltas
extracción en seco extracción en seco extracción en húmedo
En plataforma
En tierra
continental
Bloques de Minerales metálicos Lignito Minerales pesados Diamantes Diamantes
construcción (cobre, hierro, plata, Diamantes (ilmenita, rutilo, Oro Minerales pesados
Diamantes estaño) Oro minerales de Minerales pesados (ilmenita, rutilo, circón,
Piedras preciosas Esquisto bituminoso Caolín tierras raras, Casiterita monacita)
Feldespato Hulla Fosfatos circón) Arena, grava Casiterita
Yeso Menas de uranio Arena, grava Arcilla
Caliza / materias Casiterita
primas para la
fabricación de cemento
La dimensión de las explotaciones a cielo abierto varía según las características de los
yacimientos y las técnicas de minería utilizadas. En las minas terrestres podemos encontrar desde
explotaciones de un solo minero en una superficie muy reducida hasta explotaciones en gran
escala con un diámetro de varios kilómetros, pasando por dimensiones intermedias. Dado que la
minería marina exige una técnica costosa y compleja, su dimensión siempre es mínima.
La minería está ligada siempre a la ubicación del yacimiento, lo cual puede implicar un
conflicto de intereses en lo que respecta al uso del terreno (establecimiento o ampliación de
una explotación minera, por una parte; uso del terreno para otros fines, por otra). Además, puede
darse la necesidad de construir primero la infraestructura requerida para las actividades mineras.
Las actividades mineras a cielo abierto difícilmente pueden separarse del procesamiento de las
materias extraídas, el cual suele realizarse directamente en el lugar de la extracción.
Impacto ambiental y medidas de protección

El impacto ambiental de las operaciones de minería a cielo abierto depende en gran medida del
tipo de proyecto. Debido a ello, se hará una distinción entre los efectos ambientales de cada
proyecto y las medidas destinadas a contrarrestarlos.
Posibles efectos ambientales de la minería a cielo abierto
Independientemente del tipo de proyecto, los efectos ambientales de la minería a cielo abierto
dependen siempre de la extensión y de la ubicación del terreno explotado, sobre todo en lo que
respecta a las condiciones climáticas, regionales y de infraestructura. En los siguientes puntos
hemos clasificado los efectos potenciales según el método de extracción de materias primas, a fin
de facilitar la comprensión.
Minería a cielo abierto: Métodos de explotación y principales efectos ambientales
- EXTRACCION EN SECO EXTRACCION EN HUMEDO EXTRACCION EN LA EXTRACCION
PLATAFORMA MARINA DE
CONTINENTAL PROFUNDIDAD
Superficie Devastación de superficies; alteración de la Devastación de superficies, modificación de la Modificación de la morfología -
morfología; peligro de derrumbes en frentes de morfología y del curso de los ríos; formación de del suelo marino; erosión
terrestre arranque; destrucción de bienes culturales grandes escombreras costera
Aire Ruido y vibraciones en general, ruido y Ruido producido por equipos generadores de Ruido; gases de escape Ruido; gases de escape
vibraciones de detonaciones; formación de energía, trabajos de extracción, tratamiento y
polvo por tráfico y erosión; humos (incl. humos transporte; gases de escape
de escombreras autoinflamadas); vapores de
voladura, gases nocivos
Aguas Alteración del ciclo de nutrientes (posible Desnitrificación; contaminación del cauce receptor Enturbiamiento; incremento Enturbiamiento;
eutrofización); contaminación con aguas con grandes cantidades de aguas residuales de la demanda de oxígeno; incremento de la
superficiales residuales; contaminación causada por una lodosas y/o con aguas residuales contaminadas contaminación con aguas demanda de oxígeno;
intensificación de la erosión residuales contaminación con aguas
residuales
Aguas Descenso del nivel freático; deterioro de la Alteración del balance hídrico y de la calidad de - -
calidad de las aguas subterráneas las aguas subterráneas
subterráneas
Suelo Erosión en la zona de explotación; disminución Erosión en la zona de explotación Modificación del suelo Reducción de nutrientes
del rendimiento, desecación, hundimiento del marino y reducción de en el suelo marino
suelo, peligro de empantanamiento tras el nutrientes en el mismo
restablecimiento del nivel freático, erosión
Flora Destrucción de la flora en el área de Destrucción de la flora en el área de explotación - -
explotación; destrucción parcial/alteración de la
flora en el área circundante debido a cambios
del nivel freático
Fauna Desplazamiento de la fauna Desplazamiento de la fauna Destrucción de organismos Destrucción de
marinos inmóviles (corales) organismos marinos
inmóviles (corales)
Población Conflictos relacionados con el uso del suelo; Conflictos relacionados con el uso del suelo; Deterioro de la pesca Deterioro de la pesca
establecimiento o desarrollo de asentamientos a conflictos sociales en períodos de auge, (destrucción de zonas de (destrucción de zonas de
raíz de las actividades mineras, destrucción de establecimiento o desarrollo de asentamientos desove) desove)
zonas de recreación debido a las actividades mineras
Edificaciones Daños causados por el agua tras restablecer el - - -
nivel freático
Otros Posible modificación del microclima Modificación del microclima; proliferación de - -
agentes patógenos y vectores en aguas estáticas
Minería a cielo abierto con extracción en seco
La minería a cielo abierto abarca la extracción en rocas sueltas y en rocas consolidadas. En los
capítulos siguientes se hará referencia, en caso necesario, a las repercusiones específicas de cada
tipo de extracción. Los efectos sobre el medio ambiente han sido clasificados en efectos físicos,
biológicos y sociales.
Efectos físicos
Efectos biológicos
Efectos sociales
Minería a cielo abierto con extracción en húmedo
Al describir los efectos ambientales de la minería con extracción en húmedo hemos mantenido la
clasificación previa referente al impacto físico, biológico y social. En casos en que las
consecuencias sean idénticas, se hará referencia al párrafo correspondiente del punto 2.1.1.
Efectos físicos
Efectos biológicos
Efectos sociales
Minería marina en aguas costeras
Al describir los efectos ambientales de la minería marina, no examinaremos por separado la
minería en aguas profundas, debido a la importancia limitada que tiene ésta actualmente para la
extracción de materias primas minerales. Los efectos ambientales de este tipo de minería son
comparables a los de la minería marina en aguas costeras. La extracción con excavadora de
cangilones o con dragas de succión está restringida a aguas con una profundidad máxima de
unos 50 metros.
Efectos físicos
Efectos biológicos
Efectos sociales
Medidas para limitar el impacto ambiental de la explotación minera a cielo abierto
A continuación, se presentan algunas opciones técnicas encaminadas a limitar los efectos
ambientales. Estas han sido clasificadas en medidas previas, paralelas y posteriores a las
actividades mineras. La experiencia indica que para reducir los efectos ambientales se requiere un
marco institucional adecuado, así como disposiciones apropiadas cuyo cumplimiento y
control deben estar garantizados.
Medidas previas a las actividades mineras
La medida preliminar más importante consiste en determinar el estado actual del medio
ambiente, a fin de tener un punto de referencia para medir los posteriores efectos ambientales.
Deben tenerse en cuenta los monumentos culturales e históricos, los suelos, la calidad y el
volumen de las aguas superficiales y subterráneas, así como la flora, la fauna, el uso del suelo, etc.
Antes de explotar placeres marinos debe hacerse un inventario de la flora y de la fauna marinas y
determinar las corrientes de agua, la pendiente del lecho marino, etc.
La planificación exacta de las operaciones permite limitar considerablemente el impacto
ambiental, incluso antes de iniciar las actividades mineras. Un cronograma adecuado de
operaciones permite, por ejemplo, archivar y conservar los hallazgos arqueológicos, talar madera
útil en la zona de explotación y limitar el tiempo que permanece destapada la mina. De la misma
forma, mediante la separación cuidadosa y el almacenamiento por separado del humus y de los
horizontes superiores del suelo, es posible asegurar el material necesario para la recuperación
posterior del área de explotación. Un desagüe localizado y efectuado correctamente en etapas, en
conjunto con nuevas técnicas de drenaje o medidas de sellado, contribuye a minimizar los efectos
producidos por el descenso del nivel de las aguas subterráneas.
La población afectada que sufre los efectos directos o indirectos de la minería (por ejemplo,
reasentamiento o consecuencias del deterioro de la actividad pesquera) debe participar en las
decisiones importantes de la planificación, a fin de tener la oportunidad de defender sus intereses
y prevenir posibles tensiones sociales. Es sumamente importante obtener una participación
adecuada de los grupos afectados y de las autoridades locales en la planificación y ejecución de
medidas de reasentamiento, pago de indemnizaciones y eventual retorno a las antiguas
propiedades.
Finalmente, antes de iniciar las labores de minería, debe realizarse una campaña de capacitación
y sensibilización en materia de protección ambiental y salud, dirigida a los encargados de la toma
de decisiones y a quienes participan en las actividades mineras.
Medidas paralelas a las actividades mineras
A fin de reducir al mínimo la superficie de explotación, el material estéril debe depositarse en
vertederos internos; es decir, en los espacios abiertos por la explotación.
Para reducir el nivel de ruido durante las labores, deben usarse dispositivos silenciadores en los
equipos. Algunas máquinas pueden aislarse completamente con revestimientos antirruido o
dotarse de tubos de escape y silenciadores especiales. Además, los mineros pueden protegerse
individualmente, por ejemplo mediante el uso de protectores para los oídos. Finalmente, es
posible limitar los períodos durante los cuales se emite ruido, por ejemplo realizando voladuras
una sola vez por día. La construcción de barreras antirruido puede reducir además la difusión de
ondas sonoras en los alrededores de las fuentes emisoras.
El uso óptimo de explosivos reduce considerablemente las emisiones de ruido y de polvo
provenientes del arranque de rocas consolidadas. La planificación óptima de las voladuras
(cantidad de explosivos, adecuación de la red de perforación y taponado de perforaciones
cargadas) permite reducir la cantidad de explosivos, limitando de esta manera la potencia de las
vibraciones, la dispersión de partículas ultrafinas y el ruido causado por la detonación.
Otras medidas individuales, tales como el humedecimiento de caminos, el lavado del equipo de
transporte (por ejemplo, de camiones), la aspersión y el restablecimiento de la cubierta vegetal en
las escombreras y demás superficies expuestas así como el uso de aglomerantes contribuyen a
evitar las emisiones de polvo en las explotaciones. Además, se pueden insonorizar aparatos
específicos, por ejemplo machacadoras (chancadoras) en sistemas de cintas transportadoras,
dotándolos de un revestimiento aislante. La siembra de árboles o setos ayuda a detener la
erosión eólica y favorece la precipitación del polvo. Los aparatos de perforación deben equiparse
con dispositivos para precipitar el polvo, ya sea en seco o en mojado.
Las plantas depuradoras eliminan las sustancias sólidas en suspensión y neutralizan y purifican las
aguas residuales, a fin de que el efluente cumpla normas mínimas de calidad. Para cada
solución o suspensión existen procesos adecuados de separación líquido/líquido o sólido/líquido
que deben utilizarse para purificar las aguas contaminadas. Para depurar aguas ácidas
contaminadas con metales se pueden usar, por ejemplo, procesos electrolíticos; en el caso de
aguas residuales radiactivas, puede aplicarse una técnica de intercambio de iones. Por otra parte,
deben aprovecharse todas las posibilidades de combatir las causas de contaminación. Por
ejemplo, un filtro ultrafino dispuesto en derivación en el circuito de lubricación de un motor prolonga
la utilidad del aceite y puede reducir hasta en un 90% el volumen de lubricantes usados que hay
que eliminar.
Las dragas para la explotación de placeres marinos en la plataforma litoral deberían estar
equipadas con un canalón prolongado de descarga del descapote, que permita cubrir los
desechos gruesos detrás de la draga, restableciendo así al máximo la composición granulométrica
natural del suelo marino.
La extracción en húmedo en un lago artificial es preferible a la extracción en el cauce fluvial,
puesto que reduce considerablemente la carga de lodo en el río.
Los pozos de exploración y otros agujeros de perforación de tamaño importante en desuso
deben sellarse, ya que podrían desequilibrar los horizontes impermeables que retienen las aguas
subterráneas.
Particularmente en frentes de arranque frágiles, el talud del perímetro de la mina debe ser tal que
impida movimientos de tierra, tales como deslizamientos y derrumbes.
Al planificar la extracción en seco de carbón, debe preverse la protección de escombreras
susceptibles de combustión espontánea, compactando la superficie e impidiendo el paso del
aire. Los pilares y frentes de explotación abandonados también deben sellarse para impedir
incendios latentes.
Las medidas especiales que pueden tomarse para proteger los ecosistemas vecinos incluyen la
prohibición de acceso, el cercado y el bloqueo de vías.
Para proteger a la población afectada deben tomarse medidas tales como el nombramiento de
un encargado de asuntos medioambientales y/o de seguridad en la mina y la asignación de
médicos para la atención de los mineros. Dada la imposibilidad de restringir los daños ambientales
a la superficie de explotación, debe brindarse atención médica a todas las personas que viven en
los alrededores.
Paralelamente a las actividades mineras y a las medidas encaminadas a reducir los efectos
ambientales de la explotación a cielo abierto, deben vigilarse constantemente todos los factores
ambientalmente relevantes, recurriendo para ello a mediciones de control (monitoría). Los
factores más importantes son: gases de escape, nivel de ruido, vibraciones, contaminación del
agua, emisiones de polvo, movimientos/estabilidad de taludes, hundimientos y nivel freático.
Medidas posteriores a las actividades mineras
Después de agotar una sección del yacimiento y de haberla rellenado con desmontes de otros
frentes de explotación, deben emprenderse inmediatamente medidas de saneamiento. En vista
de que las explotaciones a cielo abierto suelen ocupar grandes extensiones, las medidas de
recuperación en las secciones agotadas se realizan simultáneamente con las labores de extracción
en otras secciones. Lo mismo debe hacerse en explotaciones con extracción en húmedo ubicadas
fuera del cauce de un río. La recuperación del terreno afectado debe hacerse procurando
restablecer las condiciones naturales del paisaje.
Sobre todo en zonas tropicales, conviene drenar y nivelar todas las superficies beneficiadas en
húmedo, a fin de evitar acumulaciones superficiales de agua que podrían convertirse en focos
de incubación de agentes patógenos y vectores, especialmente de la malaria. Sin embargo, en
algunos casos, las acumulaciones de agua creadas por la explotación a cielo abierto pueden
servir de reserva en época de sequía o aprovecharse como fuente de ingresos, por ejemplo para
la piscicultura.
Las escombreras y los perímetros de la mina, al igual que las pilas de desmonte externas y las
antiguas superficies de explotación, deben recultivarse inmediatamente con vegetación
autóctona, a fin de limitar o prevenir la erosión -sobre todo en zonas tropicales de clima húmedo-
así como la erosión eólica en zonas áridas. En zonas particularmente vulnerables deben utilizarse
métodos especiales para controlar la erosión (por ejemplo, drenaje y consolidación).
Finalmente, conviene sanear progresivamente las superficies explotadas para dedicarlas a la
agricultura, o bien restablecer las condiciones naturales para destinarlas a otros fines. Para poder
aprovechar el terreno, será necesario aplanarlo, compactarlo y cubrir las superficies mecánica o
hidráulicamente con capas de tierra y humus, a fin de permitir el restablecimiento de la cubierta
vegetal y poder cultivar la tierra. Sin embargo, el recultivo del terreno afectado representa tan solo
una posibilidad de minimizar el impacto ambiental. Debe tenerse en cuenta especialmente que las
medidas de recuperación toman mucho tiempo y que su éxito no está garantizado. El
recultivo de superficies, especialmente en zonas tropicales, no ha sido lo suficientemente estudiado
y desarrollado en lo que respecta, por ejemplo, a las consecuencias de ciertos ciclos de cultivos y
especies apropiadas para el lugar.