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Desarrollo y crítica de los modelos de la estructura urbana

Desarrollo y crítica de los modelos de la estructura urbana

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LOS MODELOS EXPLICATIVOS DE LA ESTRUCTURA URBANA UNA VISIÓN CRÍTICA DE SU DESARROLLO AL INTERIOR DE LA CONSOLIDACIÓN DE LA RACIONALIDAD MODERNA. MEMORIA PARA OPTAR AL TÍTULO DE GEÓGRAFO. UNIVERSIDAD DE CHILE.
LOS MODELOS EXPLICATIVOS DE LA ESTRUCTURA URBANA UNA VISIÓN CRÍTICA DE SU DESARROLLO AL INTERIOR DE LA CONSOLIDACIÓN DE LA RACIONALIDAD MODERNA. MEMORIA PARA OPTAR AL TÍTULO DE GEÓGRAFO. UNIVERSIDAD DE CHILE.

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El proceso de instauración de la racionalidad moderna al interior de la Geografía
que da cuenta de la estructura urbana, se encuentra desfasado respecto de lo
que acontece al interior de las ciencias sociales, y en las ciencias en general,
pues se constituye y legitima al mismo tiempo que desde las propias ciencias
duras se establece la imposibilidad de separar observador de objeto observado.

Pero ante tal afirmación cabe una salvedad “interpretativa”: al interior de la

Geografía no se pretende separar al observador de lo observado, sino predefinir
los resultados posibles de obtener que serán considerados como verdaderos y
válidos.

La primera reformulación del modelo concéntrico la realizan Hoyt, Harris y
Ullman, quienes enmarcándose bajo los parámetros del atomismo lógico, no
pretenden como los Ecólogos Humanos, dar cuenta de macroprocesos, o
establecer una ley universal que englobe en un sólo concepto aspectos
económicos, sociales, y territoriales; sino que acotan muy rigurosamente a su

objeto de estudio, lo descomponen en “átomos”, y lo abordan desde la

perspectiva de identificar unos pocos elementos que sean explicativos de la
situación. Lo clave de ello es que dichos elementos por primera vez
corresponden a indicadores cuantitativos.

Así, Hoyt pretende determinar zonas en las cuales las viviendas pueden ser
hipotecadas; y para ello selecciona 8 variables que bajo su juicio experto, -es
decir a partir de su subjetividad,- considera imprescindibles, e idea un método
para analizarlas. El resultado es que a partir de una aproximación estadístico-
económica deriva en una metodología de análisis espacial: los Blocks Diagrams,
y obtiene como resultado sectorialidades. Ante ello Hoyt es enfático en afirmar
que su modelo no invalida al de Burgess, sino que lo incorpora; basta con
observar que las sectorialidades se organizan concéntricamente respecto del

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CBD.

Por su parte, Harris y Ullman abordan el estudio de la “aparición” de zonas
fragmentadas. Cabe notar que el hecho de que en los años 40 se observen
dichas zonas tiene relación con que éstas efectivamente “aparecen”, -dado las
características del proceso de urbanización estadounidense-, y/o se comienzan a
observar otras geometrías en la organización espacial debido a que el modelo
concéntrico pierde predominancia explicativa.

En ello Harris y Ullman también incorporan parámetros estadísticos, sumando la
noción de indicadores; pero siguen un camino inverso al de Hoyt, dado que
parten desde una aproximación espacial y terminan realizando un análisis
estadístico de características tabulares, en el cual el cartografiar la información
posee el mismo rol que el elaborar un gráfico con la información de una tabla.

Con Hoyt, Harris, y Ullman, el proceso de instauración de la racionalidad
moderna alcanza una etapa de transición, en la cual se redefinen importantes
parámetros como son la noción de síntesis, análisis y generalización:

Para la Escuela de Chicago sintetizar implica considerar agrupadamente a
todos los elementos y factores identificables para un fenómeno. Para Hoyt,
Harris, y Ullman, sintetizar corresponde a la idea de identificar la menor
cantidad de elementos necesarios para elaborar una explicación.

Para Burgess y sus seguidores analizar implica establecer los elementos
constituyentes del objeto de estudio, no importando su número y naturaleza
cuantitativa o cualitativa. Para Hoyt, Harris, y Ullman, implica el fragmentar a
la realidad en el mínimo de elementos posibles, predominantemente
cuantitativos.

Para la Escuela de Chicago generalizar era sinónimo de ley universal, de
agrupamiento de ideas y contenidos. Para Hoyt, Harris, y Ullman, generalizar
implica reducir la cantidad de elementos o factores involucrados, lo cual es
independiente de su condición de universalidad.

Los planteamientos de Hoyt, Harris, y Ullman, superan las dificultades de la
Escuela de Ecología Humana respecto del intentar aprehender a la realidad en su
totalidad, pero caen en el extremo opuesto: consideran como válidos y verídicos
los resultados de investigaciones que se articulan a partir de fragmentaciones de
la realidad.

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7.1.5 NEOPOSITIVISMO: SHEVKY, BELL, Y SWEETSER.

El trabajar con fragmentaciones se sustenta sobre dos axiomas que no son
evidenciados por Hoyt, Harris, y Ullman:

La fragmentación de la realidad corresponde a su simplificación en variables
que son expresables por medio de indicadores matemáticos. Ahora bien,
como existiría un isomorfismo entre la realidad, los hechos atómicos, las
proposiciones elaboradas, y las características y propiedades matemáticas de
los indicadores utilizados, tiene las mismas consecuencias el analizar a los
indicadores que analizar a la realidad.

El segundo axioma tiene relación con el establecer que las proposiciones, y
por lo tanto los hechos que dan cuenta de la realidad, internamente se
articulan por medio de reglas pertenecientes a la lógica matemática.

Son los Geógrafos neopositivistas quienes reflexionan sobre cómo se relacionan
las estructuras matemáticas con la realidad. Y llegan a la conclusión de que es
inviable plantear un enfoque extremo: No toda la realidad es posible de ser
aprehendida por medio de proposiciones elaboradas utilizando las reglas de la
lógica matemática.

Por lo tanto los neopositivistas diferencian entre proposiciones analíticas y
sintéticas. Las primeras pertenecen al mundo de la matemática, no se refieren al
mundo real, y dado que se elaboran al interior de un universo lógicamente
coherente, su validez se establece de manera apriorística, no necesitando a lo
experiencial. Por esta razón las proposiciones analíticas carecen de significado
cognoscitivo, ya que al ser producto del uso de reglas y signos, están vacías de
contenido respecto de lo real. Todas las demás proposiciones son sintéticas, es
decir, su validez se establece recurriendo a la experiencia.

Desde nuestra actual perspectiva es posible plantear que los geógrafos
neopositivistas elaboran sus teorías y análisis a partir de la diferenciación entre
lo analítico y lo sintético. Como se enmarcan bajo parámetros hipotético-
deductivos, necesitan aprioris para establecer sus teorías. Y como a la vez
postulan la necesidad de un lenguaje riguroso, y pretenden la utilización de
metodologías que aseguren la independencia del observador respecto de lo
observado, establecen que las proposiciones analíticas son las que se deben
utilizar para elaborar los aprioris que organizarán el modo de comprender a la
realidad. Tal accionar está validado por la creencia en el isomorfismo entre
estructura lógico matemática y realidad.

Entonces los geógrafos neopositivistas centran sus esfuerzos en encontrar y
establecer imágenes apriorísticas de la realidad posibles de conformar mediante
indicadores estadístico-matemáticos. En ello Shevky y Bell realizan un gran
avance: establecen constructos y le asocian un indicador. Es decir

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apriorísticamente definen las variables que cuantitativamente, (es decir
objetivamente), caracterizan la esencia de la estructura urbana.

Pero es más, puesto que los neopositivistas introducen el criterio empirista de
significado cognoscitivo, por lo que además Shevky y Bell incorporan el hecho
de que sus proposiciones deben contener a su modo de verificación. Así, se
consideran verdaderas, válidas y “útiles” sólo proposiciones del tipo “el 20% de
la población trabaja en el sector servicios”.

Con Sweetser tanto los neopositivistas como el proceso de consolidación de la
racionalidad moderna al interior de la Geografía alcanzan un punto cúlmine, pues
establece constructos similares a los de Shevky y Bell, pero derivados
directamente de la lógica matemática.

Así, utilizando la técnica del análisis factorial y/o de componentes principales no
necesita predefinir aprioris a partir de un juicio experto, pues analiza variables
censales cuya articulación territorial se considera homóloga con las relaciones
lógico-matemáticas con las cuales internamente se organiza ese tipo de análisis.
Por lo tanto, se ingresan variables y se obtiene como resultado la estructura de
la realidad. Y es más, puesto que Sweetser “comprueba” la invariabilidad de los
resultados obtenidos respecto de las variables utilizadas.

Berry y Kasarda terminan por sistematizar discursivamente los nuevos
planteamientos ecológico-factoriales, ideando el modelo de los planos
superpuestos: la estructura urbana se organiza a partir de lo socioeconómico, lo
demográfico o familiar, y lo étnico, o algún otro constructo o factor que
entregue las características particulares del área de estudio.

Con tales afirmaciones nuevamente no se invalida a ningún modelo. Todos los
investigadores asociados a la tradición estadounidense estaban en lo correcto.
Así el edificio teórico que da cuenta de la estructura urbana se ha construido de
igual modo que los de las ciencias duras: a partir de sólidos pilares sobre los

cuales se “acumula” conocimiento, y a partir de aprioris que poseen

características tales que nadie puede dudar que se han elaborado sin
intervención subjetiva humana.

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7.1.6 LA PERSPECTIVA ACTUAL: EL GIRO LINGÜÍSTICO

Cuando desde perspectivas que intentan superarla se analiza la situación cúlmine
de la consolidación de la racionalidad moderna al interior de la Geografía que da
cuenta de la estructura urbana,182

se observa que lo metodológicamente
realizado corresponde al pretender aunar dos tipos diferentes de lenguajes: el
geográfico y el matemático.

Como el lenguaje geográfico es de naturaleza semántica, y el matemático es de
naturaleza analítica, geógrafos neopositivistas como Harvey visualizan que se
debe realizar una proyección entre ellos, en el momento en que las premisas
geográficas se transforman en indicadores estadísticos, y cuando los resultados
estadísticos se deben volver a transformar en proposiciones geográficas.

Los geógrafos neopositivistas consideran que la proyección entre lenguajes se
realiza de manera directa; pero desde nuestra actual perspectiva se observa que
dicha relación no es directa, pues para realizar el traspaso desde el lenguaje
matemático al geográfico, -y viceversa-, es necesario realizar un salto
conceptual que se articula, define, y establece por medio de axiomatizaciones
que no fueron reconocidas y/o evidenciadas por los neopositivistas. La razón de
que la relación no sea directa radica en que la naturaleza analítica del lenguaje
matemático no permite contar con una referencia externa hacia lo real, que
posibilite la traducción hacia el lenguaje geográfico.

Ahora bien, los neopositivistas creyeron haber logrado separar observador de lo
observado, más aún cuando la estructura de la realidad se logró organizar a
partir de aprioris estadístico-matemáticos. Pero la subjetividad es una condición
intrínseca del hombre, y nuevamente aflora cuando desde nuestra actual
perspectiva observamos que la construcción teórica de la ecología factorial, -y
de la racionalidad moderna-, no se organiza bajo una rigurosa lógica matemática,
sino que está establecida sobre axiomatizaciones no evidenciadas, las cuales
tienen relación con todos los ámbitos de la teoría, pues a las proyecciones entre
lenguajes, se suman axiomatizaciones ligadas con el universo lógico-matemático
utilizado, los parámetros de las proposiciones geográficas, y el ámbito
explicativo del discurso geográfico que da cuenta de la estructura urbana.

182

Es decir desde posturas fenomenológicas, hermenéuticas, y post-racionalistas.

179

7.2 AXIOMATIZACIONES, POLARIDADES, E
HITOS TEÓRICO-METODOLÓGICOS

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